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Abstract
Este estudio tiene como objetivo principal conocer el perfil de personalidad en función del delito en una muestra de presos del centro penitenciario de Teruel. Las hipótesis previas de las que se parte son que todos los grupos puntuarían alto en el trastorno Antisocial y que existirían diferencias de personalidad entre ellos. Mientras que la primera hipótesis no se ve confirmada, la segunda sí. Los perfiles de personalidad más comunes que aparecieron fueron: Esquizoides, Evitativos, Autoderrotistas, Narcisistas, Antisociales y Compulsivos. Siendo los más comunes estos tres últimos entre los grupos de robos, asesinatos, violencia de género y delitos contra la salud pública. Ortega Sánchez, María; Osma López, Jorge Javier
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TRABAJO FIN DE GRADO Universidad de Zaragoza Facultad de Ciencia Sociales y Humanas Grado en Psicología Teruel, 2014 Estudio de la personalidad patológica en función del delito en una muestra de presos del Centro Penitenciario de Teruel (Teruel) Alumna María Ortega Sánchez Director Jorge Osma
Estudio exploratorio sobre la personalidad patológica en función del delito en una muestra de presos del centro penitenciario de Teruel (Teruel) María Ortega Sánchez y Jorge Osma Universidad de Zaragoza Resumen Este estudio tiene como objetivo principal conocer el perfil de personalidad en función del delito en una muestra de presos del centro penitenciario de Teruel. Las hipótesis previas de las que se parte son que todos los grupos puntuarían alto en el trastorno Antisocial y que existirían diferencias de personalidad entre ellos. Mientras que la primera hipótesis no se ve confirmada, la segunda sí. Los perfiles de personalidad más comunes que aparecieron fueron: Esquizoides, Evitativos, Autoderrotistas, Narcisistas, Antisociales y Compulsivos. Siendo los más comunes estos tres últimos entre los grupos de robos, asesinatos, violencia de género y delitos contra la salud pública. Palabras clave: Personalidad patológica, MCMI-II, tipologías delictivas, centro penitenciario, evaluación. Exploration study about pathological personality based on types of crime in a sample of prisoners in the penitentiary institution of Teruel (Teruel) Abstract This study's main objective is to know the personality profile based on the crime in a sample of prison inmates Teruel. The previous hypothesis is that all groups would score high in the disorder and antisocial personality differences exist between them. While the first hypothesis is not confirmed, the second does. He most common personality profiles that appeared were: Schizoid, Avoidant, Self-Defeating, Narcissistic, Antisocial, and Compulsive. The most common among these three groups last thefts, murders, domestic violence and crimes against public health. Keywords: Pathological personality, MCMI-II, criminal typologies, prison, evaluation.
3 Introducción A lo largo de los años, el debate sobre si las personas que cometen delitos tienen ciertas características de personalidad diferentes a la población general se ha ido intensificando. Con el objetivo de saber si estas características de la personalidad nos podrían ayudar a predecir e incluso prevenir que esta población llegue a cometerlos, los estudios en este campo se han ido incrementando (Vázquez, 2012). Antes de comenzar hablando sobre qué perfiles de personalidad son característicos en función del delito cometido en una muestra de presidiarios, es importante comenzar explicando lo que nos referimos cuando hablamos de personalidad, trastornos de la personalidad y tipos de delito. En primer lugar, cuando se habla de personalidad, nos referimos a aquello único que tiene el individuo y que nadie más posee, es decir, características que con el paso del tiempo nos distinguen de los demás individuos y estas características junto con las relaciones que se tengan en el entorno y psicológicos, biológicos y sociales forman la personalidad de cada individuo. El problema surge cuando el patrón de funcionamiento se torna fijo, esto provoca en el individuo un malestar cínicamente significativo en áreas como las sociales, familiares, laborales… en este caso pasaríamos a hablar de Trastornos de la Personalidad (TP) (López, Lafuente y García, 2007). Según el DSM-V define el TP como un deterioro de la identidad, de la percepción de uno mismo así como la incapacidad de tener relaciones interpersonales insatisfactorias (5-th ed.; DSM-5; American Psychiatric Association [APA], 2013). Respecto a los TP, la primera propuesta teórica de Millon (1976) estaba basada en el concepto de aprendizaje biosocial y el de refuerzo. Millon decía que el refuerzo podía tener dos modalidades: la persecución del placer o la evitación de dolor, además ese refuerzo podía ser buscado en sí mismo o en otros y que se refuerzo para obtenerlo podría buscarse tanto de manera activa como pasiva. De esta manera Millon denominó tres polaridades básicas que fueron las siguientes: el cómo una persona busca el refuerzo, es decir, la conducta instrumental que podía ser tanto pasiva como activa, dónde encontraba ese refuerzo que podía ser en sí mismo o en otros y por último la naturaleza del refuerzo que podía ser placer y dolor. Posteriormente, conforme fue avanzando la teoría añadió finalmente un elemento discordante (que podía concebirse como una predisposición
4 orientada al dolor, a la naturaleza y a la fuente del refuerzo). A partir de los defectos de estas cuatro dimensiones se podría derivar los TP que Millon los clasificó en trece diferentes, (Esquizoide, Fóbico, Dependiente, Histriónico, Narcisista, Antisocial, Agresiva/Sádica, Compulsivo, Pasiva/Agresiva, Autodestructiva, Esquizotípica, Límite y Paranoide) (Sánchez, 2003). Para Millon (1997) los patrones de personalidad patológica son características de la personalidad que están fuertemente arraigadas y que afectan a todas las áreas de la vida cotidiana del individuo. Estos patrones se forman por la continua interacción de los factores constitucionales y de la experiencia de la persona. Una vez establecidos estos patrones tienden a abarcar más aspectos de la vida cotidiana del individuo haciendo que, a la larga, impongan un modo de vida rígido y automático que el paciente no advierte de su presencia ni de sus consecuencias. Los estilos de personalidad reflejan características que son permanentes en el funcionamiento del paciente. Esto hace que estas características se vayan agravando y limitando su funcionamiento y que la variabilidad vaya desapareciendo, haciendo así que los patrones se vuelvan fijos y automatizados, teniendo así consecuencias destructivas en la personalidad del paciente. En este punto, los pacientes pueden comenzar a adquirir aspectos que justifican la denominación de moderada o marcada gravedad. En las etapas más avanzadas de la patología ya muestran un deterioro en la estructura personal, así se forma lo que es un TP (Millon, 1997). A la hora de hablar de la conducta delictiva el presente estudio se ha centrado en cinco tipologías delictivas: agresión sexual, robos, asesinatos, delitos contra la salud púbica y violencia de género. En cuanto al primer grupo, el delito de agresión sexual, se tiene que decir que la violación es el delito más común dentro de los delitos relacionados con los comportamientos sexuales. Su pena puede ir desde los seis a los doce años. Según Castro, López y Sueiro (2009) la violación supone el uso de fuerza o la intimidación con la finalidad de tener relaciones sexuales con penetración anal o vaginal con otra persona sin su consentimiento En según lugar, el delito de robo es un delito que se comete apoderándose con ánimo de lucro de una cosa o inmueble ajeno, empleándose la violencia o intimidación sobre las personas o cosas. Se tiene que comentar que en el centro penitenciario donde se ha hecho el
5 estudio, había reclusos con robos sin lesiones y robos con lesiones. Estos últimos, además de cometer el delito en sí de robo, producían lesiones de manera agresiva a sus víctimas. En tercer lugar, se encuentra el delito por asesinato. Estos son delitos contra la vida humana y consiste en acabar con la vida de una o varias personas. Existen varias razones por las que un individuo comete un asesinato, entre las más comunes se encuentran la venganza, el dinero o cualquier tipo de emoción (Calvete, 2008) En cuarto lugar, existen numerosos delitos contra la salud pública, pero el más común en el centro donde se hizo este estudio era el tráfico de drogas. Según el artículo 368 del código penal: “los que ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines, serán castigados con las penas de presión entre tres a nueve años”. Por último el delito contra la violencia de género es un delito que ha ido incrementándose notablemente en los últimos años, sólo en el 2007 en España fueron asesinadas 72 mujeres a manos de su pareja. La violencia de género comprende varias modalidades: el maltrato físico y el psicológico. El maltrato tiene graves consecuencias para la salud física y mental de sus víctimas generándoles numerosos trastornos como los trastornos de ansiedad, entre los que destacan el estrés post-traumático (Calvete, 2008). Se ha de recalcar, que los internos que han cometido un asesinato hacia su pareja, no se engloban dentro del grupo de asesinos, sino dentro del grupo de violencia de género. En cuanto a las estadísticas sobre los trastornos mentales en la población reclusa, se estima que esté entre 15-20%, en comparación a la población general cuya prevalencia es de 10-15%. Respecto a la población reclusa los trastornos de la personalidad más comunes son el tipo Antisocial, seguido del Límite y del Paranoide y finalmente Narcisista (López, Lafuente y García, 2007). En otros estudios, destacan que la prevalencia de los trastornos mentales en penitenciaria es muy frecuente. Nueve de cada diez presos presentan algún tipo de alteración mental oscilando entre el 50-75% los trastornos de la personalidad. También se debe que tener en cuenta el consumo de tóxicos y la relación con la patología mental, ya que los centros penitenciarios el número de consumidores de sustancias psicoactivas oscila entre el 85-90% de los internos (Arroyo et al., 2009).
6 Como se ha comentado antes, la prevalencia de los TP en poblaciones penitenciarias es bastante elevada. A continuación se van a destacar algunos estudios que hablan de los TP más comunes en los centros penitenciarios. En un estudio con 42 presos de Ortiz, Fierro, Blanca, Cardenal y Sánchez (2006) los TP más comunes se subdividieron en dos grupos, un grupo llamado “DependienteCompulsivo” que tenía altas puntuaciones en las dimensiones de Dependiente y Compulsivo y en segundo lugar, otro grupo llamado “grupo con tendencias Psicópatas” que tendían a puntuar alto en las dimensiones de Esquizotípico, Límite y Paranoide. Más tarde, López, Lafuente y García (2006) hicieron un estudio en el centro penitenciario de Zuera (Zaragoza) con 236 internos con el objetivo de evaluar los TP más comunes que tenían los internos de este centro. Se llegó a la conclusión de que el 55,9% tenían TP del grupo A, un 75,4% del grupo B y un 76,7% del grupo C. Dentro de ellos, los TP más comunes fueron el Paranoide (41,1%), el Narcisista (59,7%), el Antisocial (47,5%) y el Obsesivo-compulsivo (63,6%). A continuación se van a exponer los estudios encontrados que relacionan, al igual que el presente estudio, las distintas tipologías delictivas y los TP. Comenzando por el delito de asesinato, según un estudio realizado por Molina, López y Fernández (2009) los individuos que cometen actos violentos, entre ellos homicidios y asesinatos puntúan alto en TP Paranoide. Esto es debido a que TP Paranoide se caracteriza por una desconfianza omnipresente e injustificada, llegando a realizar conductas hostiles hacia las personas. Por otra parte, también se han encontrado estudios como los de OrtizTallo, Fierro, Blanca, Cardenal y Sánchez, (2006) donde se expone que los delitos de asesinato hacia las personas también estaría relacionado con TP Antisocial. Esto es debido a la conducta instrumental que poseen a la hora de realizar los actos. Se ha de recalcar que las personas con estos trastornos son conscientes del daño que realizan y de su gravedad. El problema es la falta de empatía que tienen hacia sus víctimas. Por último, también se han encontrado estudios en relación a personas que han cometido asesinatos y la presencia del TP por Evitación. Como recalcaron Molina, Trabazo, López y Fernández (2009) es difícil que estas personas cometan delitos debido a su gran
7 hipersensibilidad al rechazo o a la humillación pero, cuando delinquen, suelen ser en una situación conflictiva de tensión o ansiedad. Respecto al grupo de robos, fueron Carrasco y Maza (2005) los que encontraron que había una alta correlación entre personas que cometían pequeños robos y hurtos y el TP Esquizoide. Esto puede ser debido a la dificultad en reconocer y cumplir las normas sociales pudiendo influir en a cabo conductas delictivas. También, siguiendo a González y Sánchez (2005) las personas con TP Límite suelen realizar conductas delictivas como son los robos y hurtos con el fin de encontrar su propia identidad perdida. En un tercer grupo, nos encontramos delitos contra la salud pública y dentro de este, el tráfico de drogas. Las personas con TP Esquizoide pueden cometer delitos no violentos debido a la dificultad de cumplir las normas sociales, haciendo así delitos ilícitos como el tráfico de drogas. También se ha encontrado que un alto porcentaje de los que se dedican al tráfico de drogas suelen estar relacionados con TP Evitativo. (Molina, Trabazo, López y Fernández, 2009). Por último, dentro de esta tipología delictiva, se ha encontrado que las personas que están condenadas por el tráfico de drogas también correlacionan positivamente con TP Dependiente. Esto es debido a que estas personas son propensas a abusar de sustancias y una tendencia a agradar a los demás, favoreciendo que el tráfico sea un medio para financiar su propio consumo o el agrado hacia terceras personas (González, 2007). El siguiente grupo de delitos es el de los han cometido un delito de violencia de género. En un estudio realizado con un grupo de 175 presos por Loinaz, Ortiz y Ferragut (2012) se encontró que TP más frecuentes de los agresores fueron el Antisocial, AgresivoSádico, Negativista y Narcisista. Dentro de estos trastornos, según Craig (2003) el TP PasivoAgresivo y el Antisocial es el mejor predictor de la violencia doméstica. Siguiendo con la misma línea, Calvete (2008) en un estudio que realizó llegó a la conclusión que los maltratadores tienen a puntuar más alto en el TP Narcisista, Boderline y Antisocial. Además presentan un consumo elevado de alcohol y drogas, dentro de estas la más común es la cocaína.
8 Por último, la tipología delictiva de agresión sexual, donde numerosos estudios han encontrado que los trastornos que más prevalecen dentro de este grupo serían el ObsesivoCompulsivo, Antisocial, Límite, Narcisista y Evitativo (Vázquez, 2012). En un estudio que realizaron Ortiz, Sánchez y Cardenal (2002) encontraron que los agresores sexuales puntúan alto en el trastorno Dependiente, Antisocial, Compulsivo y Límite de la personalidad. Además de esto, también tienen altas tasas de consumo de alcohol y drogas. El TP Narcisista es un tipo de trastorno muy común dentro de la tipología delictiva de los agresores sexuales. Esto tiene sentido si lo enfocamos desde el punto de vista de que sólo piensan en satisfacer sus propias necesidades usando a las demás personas como herramientas para llegar a tal fin (Esbec y Echeburúa, 2010). Además según Gannon, Collie, Ward y Thakker (2007) los agresores sexuales suelen caracterizarse por un bajo nivel socioeconómico, nivel de educación deficiente, y el empleo en profesiones no cualificadas. En conclusión, podríamos decir que existen una serie de TP que están más implicados en conductas violentas y delictivas, estos serían, el Antisocial, el Límite, el Narcisista y en menor medida, el Dependiente y el Evitativo. El centro donde se ha realizado el estudio es el centro penitenciario de Teruel. Este centro está situado a las afueras de Teruel. El objetivo de este centro, tal como explica el artículo 1 de la Ley Orgánica 1/1979 general de penitenciaria es: “Las instituciones penitenciarias tienen como fin primordial la reeducación y la reinserción social de los internos privados de libertad”. Respecto a los grados que se encuentran en este centro, son el segundo grado caracterizado por un régimen de cumplimiento ordinario. Y el tercer grado, que consiste en un régimen abierto. En este centro se encuentra un total de 250 internos donde se subdividen en dos grupos: preventivos y penados. En el caso de los preventivos, están a la espera de un juicio donde un juez establezca una sentencia, hasta entonces, no se les puede considerar culpables porque no se ha demostrado que ese delito se haya cometido. En el caso de los penados, están cumpliendo una sentencia dictada por el juez y tendrán que cumplir la duración total de su condena en función del tipo de delito que hayan cometido hasta ser puestos en libertad.
9 Método Objetivo e hipótesis El objetivo de este estudio es conocer los perfiles de la personalidad característicos en función del tipo de delito cometido y si existen diferencias entre los subgrupos evaluados. La hipótesis principal de la que se parte es que la gran mayoría de los internos, independientemente del delito, puntuarán alto es la escala Antisocial de personalidad, debido a que este trastorno suele conllevar el incumplimiento de las normas sociales, así como la impulsividad y la agresividad para conseguir lo que uno desea sin remordimientos. La segunda hipótesis es que habrá diferencias en los perfiles de personalidad en función de las diferentes tipologías delictivas. Participantes Como se puede apreciar en la gráfica 1, La muestra total estuvo compuesta por 70 internos del centro penitenciario de Teruel, de los cuales 15 (21,4%) pertenecían al grupo cuyo delito era el asesinato, 13 (18,5%) pertenecían al delito de violencia de género, 18 (25,7%) al grupo de robos, 12 (17,2%) al grupo de CSP (delitos contra la salud pública) y por último 12 (17,2%) pertenecientes al grupo de agresores sexuales. El número de internos que participaron supone el 43,2% del total de los internos, formado por 250 presos, de los cuáles se ofertaron a participan a 108 internos. Algunos de los perfiles de personalidad evaluados con el MCMI-II (MCMI-II; Millon, 1997, adaptado al castellano en España por ÁvilaEspada et al. 1999) se consideraron no válidos dado que obtuvieron puntuaciones altas en deseabilidad social (mayores de 75), en sinceridad (mayores de 145) o puntuaban menos de 1 en la escala de validez, lo cual quería decir que los ítems no eran entendidos correctamente por parte de los sujetos.
16 Autoderrotista, caracterizados por fomentar que los demás les exploten o se aprovechen de ellos y afirman ser avergonzados y humillados. En cuanto al grupo de robos, se caracterizan por rasgos de la personalidad en primer lugar, Narcisistas caracterizados por sus actitudes egoístas y experimentando placer por focalizarse en uno mismo, además suelen confiar en que las cosas saldrán bien. Y por último también se caracterizan por rasgos Antisociales, los cuales actúan para contrarrestar las expectativas de dolor y depreciación de otros, esto se hace mediante comportamientos ilegales dirigidos a manipular el entorno a favor de uno mismo. Respecto al grupo de asesinatos, se caracterizan por rasgos de la personalidad en primer lugar Narcisistas, explicados ya con anterioridad, y rasgos Compulsivos, los cuales se caracterizan por su conducta prudente, controlada y perfeccionista que deriva en un conflicto entre la hostilidad hacia los demás y el temor a la desaprobación social, esto lleva a tener elevadas exigencias sobre sí mismos provocando un enfado intenso y sentimientos oposicionistas que ocasionalmente surgen si fallan los controles. Por último nos encontramos con el grupo de delitos contra la salud pública que se caracterizan por rasgos de personalidad Narcisistas, Antisociales y Compulsivos. En cuanto a los síndromes clínicos podemos observar que ningún grupo presenta puntuaciones mayores de 75, por lo que no se considera que presenten ningún subgrupo rasgos o trastornos. Discusión El objetivo principal de esta investigación era conocer el perfil de personalidad característicos en función del tipo de delito cometido y si existen diferencias entre los subgrupos. Se puede concluir en primer lugar, que se ha conseguido el objetivo de identificar perfiles de la personalidad a partir de una tipología delictiva y, además, hemos observado diferencias de personalidad entre los distintos grupos evaluados. En cuanto a las hipótesis, la primera hipótesis no se ha cumplido debido a que no todas las tipologías delictivas puntuaban 75 o más en la categoría de personalidad Antisocial. Pero si se ha cumplido la segunda, ya que se han encontrado diferencias de personalidad entre los subgrupos de la muestra. En segundo lugar, respecto a las variables sociodemográficas se ha encontrado que los resultados obtenidos en esta investigación coinciden con los hallados en el estudio de
17 Gannon, Collie, Ward y Thakker (2007) donde encontraron que el grupo de agresores sexuales suele tener bajo nivel socieconómico y educativo. Y según nuestros datos, el 50% de los agresores sexuales tienen bajo nivel económico además, el 62,5% no supera los estudios primarios. También encontramos estudios como el de Castro, LópezCastedo y Suieiro (2009) que dicen el nivel de estudios y nivel socioeconómico de los presos es bajo, girando en torno al 50% en cuanto a nivel socioeconómico y 65% llegando a estudios primarios. Además el estado civil que predomina es soltero (40%). Estos resultados se ven respaldados por los obtenidos en este estudio, donde el 53,88% está soltero, el 45,5% pertenece a un nivel socioeconómico bajo y el 34,38% teniendo como nivel máximo de estudios los primarios. Respecto a los resultados obtenidos en función de las variables de personalidad y tipología delictiva se tiene que decir que en su gran mayoría no han coincido con los perfiles psicológicos planteados en investigaciones anteriores. Comenzando por el grupo de los agresores sexuales, se ha obtenido que presentaban rasgos de personalidad Esquizoide, Evitativo y Autoderrotista. En comparación a los resultados obtenidos por Ortiz, Sánchez y Cardenal (2002) donde predominaban el TP Antisocial, Límite, Dependiente y Compulsivo. Sin embargo según Vázquez (2012) numerosos estudios encuentran porcentajes mayores en el TP Evitativo junto al Obsesivo, Límite y Antisocial. En ese sentido, en nuestro estudio también hemos encontrado mayores medias en el TP Evitativo Respecto al grupo de asesinatos, no se han encontrado coincidencias con estudios anteriores. Según los resultados de esta investigación las personas que cometen asesinatos suelen puntuar alto en el trastorno Narcisista y Compulsivo. Estos resultados no se ven respaldados por estudios anteriores como los de OrtizTallo, Fierro, Blanca, Cardenal y Sánchez, (2006) donde puntuaban alto en trastorno Antisocial. O el estudio de Molina, Trabazo, López y Fernández (2009) donde puntuaban alto en Evitativo debido a su miedo al rechazo. En cuanto al grupo de personas que cometen delitos por robo, los resultados de esta investigación tampoco se ven respaldados por los obtenidos en investigaciones anteriores. Según nuestro resultados las personas que tienen una gran trayectoria delictiva con robos puntúan alto en TP Narcisista y Antisocial en comparación a los estudios de Carrasco y Maza (2005) donde encontraron que existía una alta correlación entre las personas que cometían robos y TP Esquizoide.
18 Respecto al grupo de delitos contra la salud pública, estudios como los de Molina, Trabazo, López y Fernández (2009) encuentran que el TP Esquizoide es común en personas que tienen delitos de tráfico de drogas. Además, González (2007) encontró que los delitos contra la salud pública y el TP Dependiente correlacionan positivamente. Sin embargo, nuestros resultados nos muestran que los internos que tenían este tipo de delitos puntuaban alto en el trastorno Narcisista, Antisocial y Compulsivo. Por último, en cuanto al grupo de violencia de género, nuestros resultados muestran como este grupo presenta rasgos de personalidad Antisociales (M=74,38) pero sin llegar a puntuar como rasgo (≥75). Estos resultados coinciden en parte con los obtenidos en el estudio de Ortiz y Ferragut (2012) donde se encontraron que las puntuaciones más altas dentro de esta tipología delictiva fueron Antisocial, AgresivoSádico, Negativista y Narcisista. Conclusión Consideramos que este estudio preliminar es un ejemplo de lo que podría llevarse a cabo de manera rutinaria en los centros penitenciarios. Los datos de nuestro estudio informan de la presencia de rasgos de personalidad patológicos en la mayoría de grupos evaluados, por lo que, esta información debería ser tenida en cuenta en los procesos de evaluación inicial de los presos. El objetivo de la evaluación de las características de personalidad de los presos es el de mejorar la rehabilitación psicosocial de los mismos a través de la adaptación de los recursos terapéuticos a las propias características de personalidad de los presos. La evaluación debería ser rutinaria y, además, debería completarse con otras entrevistas clínicas estructuradas para la evaluación de los TP y que sirvieran, dentro del proceso de estudio de las medidas de rehabilitación psicosocial necesarias, para la adaptación de las medidas a adoptar para cada uno de los presos. En futuras investigaciones deberían tenerse en cuenta las siguientes consideraciones, la más importante sería la ampliación de la muestra para poder realizar análisis estadísticos de mayor precisión, ya que con la muestra obtenida en este estudios sólo se han podido realizar análisis descriptivos. En segundo lugar el cuestionario MCMI-II debería usarse junto con otras medidas como entrevistas clínicas estructuradas y validadas al español, ya que, como hemos comentado
19 anteriormente, una medida de autoinforme no es una medida fiable para el diagnóstico de TP. En tercer lugar, el cuestionario debería administrarse únicamente a población española y con un nivel cultural dentro de la media. Ya que, dentro del centro penitenciario al haber una muestra reducida el cuestionario se administró a gente con otras culturas y de otros países lo que ha podido influir en la interpretación adecuada de los ítems. Además, el bajo nivel cultural que existía dentro del centro y en algunos casos, la incapacidad de saber leer o escribir, dificultaba mucho el proceso y ha podido ser la causa de la incorrecta interpretación de los ítems y las puntuaciones elevadas en las escalas de control del instrumento. Es necesario seguir avanzando en esta línea de investigación con el objetivo de, por una parte, mejorar la adaptación y convivencia de los presos a los centros penitenciarios así como la mejora en las intervenciones psicosociales con fines de rehabilitación social. Por otra parte, estos estudios muestran la necesidad social de prevenir la evolución y mantenimiento de rasgos de personalidad desadaptativas. Con programas de prevención infanto-juveniles basados en el entrenamiento de recursos psicológicos de afrontamiento podría prevenirse la aparición de rasgos patológicos de personalidad y las conductas delictivas asociadas y, podrían promocionarse mejoras en la adaptación social y comunitaria.
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