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Abstract

Las tasas de obesidad en la infancia y en la adolescencia se encuentran al alza a lo largo de todo el mundo, siendo considerada la obesidad la epidemia del siglo XXI por la OMS. Dicho aumento de la obesidad en las edades tempranas de la vida está haciendo aumentar las tasas de morbi-mortalidad de las enfermedades no transmisibles en la adultez y en edades posteriores. Las causas principales son la falta de actividad física y la mala alimentación durante la infancia y la adolescencia. Por estos motivos en el presente trabajo pretendemos conocer los hábitos dietéticos y la salud cardiorrespiratoria de un grupo de adolescentes ciclistas y compararlas con las de un grupo de adolescentes normoactivos. Sanz Armunia, Manuel; Vicente Rodríguez, Germán

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Trabajo Fin de Máster Dieta y Salud Cardiorrespiratoria en un Grupo de Adolescentes Ciclistas Autor/es Manuel Sanz Armunia Director/es Germán Vicente Rodríguez Facultad de Ciencias de la Salud 2014 2 Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 3 Índice: Resumen ______________________ página 4 Palabras clave __________________ página 4 Introducción____________________ página 5 Objetivos e hipótesis _____________ página 10 Metodología ___________________ página 11 Resultados _____________________ página 16 Discusión ______________________ página 18 Conclusiones ___________________ página 19 Bibliografía ____________________ página 20 Anexo 1 _______________________ página 25 Anexo 2 _______________________ página 26 Anexo 3_______________________ página 27 Anexo 4 _______________________ página 28 Anexo 5 _______________________ página 29 4 Resumen: Las tasas de obesidad en la infancia y en la adolescencia se encuentran al alza a lo largo de todo el mundo, siendo considerada la obesidad la epidemia del siglo XXI por la OMS. Dicho aumento de la obesidad en las edades tempranas de la vida está haciendo aumentar las tasas de morbi-mortalidad de las enfermedades no transmisibles en la adultez y en edades posteriores. Las causas principales son la falta de actividad física y la mala alimentación durante la infancia y la adolescencia. Por estos motivos en el presente trabajo pretendemos conocer los hábitos dietéticos y la salud cardiorrespiratoria de un grupo de adolescentes ciclistas y compararlas con las de un grupo de adolescentes normoactivos. Abstract: Rates of obesity in childhood and adolescence are increasing worldwide. Obesity is considered the epidemic of 21 st century by OMS. Increasing obesity in early stages of life is driving up rates of morbidity and mortality of non-infectious diseases in adulthood and later life. The main causes are low physical activity and poor nutrition during childhood and adolescence. For these reasons in the present work we try to know the dietary habits and cardio-respiratory health in a group of adolescent cyclists and compare them to a group of normo-active teenagers. Palabras Clave: Dieta, salud cardiorrespiratoria, adolescencia, ciclismo. Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 5 Introducción: La adolescencia es el periodo comprendido entre los 10 y los 19 años. Comienza con los primeros signos de la pubertad y supone importantes cambios fisiológicos, físicos, psicológicos y sociales 1 . Es importante que durante este periodo se desarrollen hábitos de vida saludables que potencien la salud de los adolescentes, y que además tendrán una repercusión positiva en edades posteriores 2,3 . En la actualidad problemas de salud no transmisibles como el sobrepeso y la obesidad están en auge a lo largo de todo el mundo 4 . Esto está provocando un aumento en la prevalencia de la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes mellitus, el síndrome metabólico y las enfermedades respiratorias no infecciosas así como problemas de ansiedad y depresión 5 , todas ellas también relacionadas con el sedentarismo 6,7 . Dichos problemas de salud afectan, y de manera cada vez más frecuente, a la población infantil y adolescente 4 . Los dos pilares principales de dichos problemas son la mala nutrición infantil, tanto por exceso como por defecto, y la inactividad física 8-10 . Tanto la dieta adecuada como la práctica de ejercicio físico, y por consiguiente un buen estado de forma física y cardiorrespiratoria, forman parte de un estilo de vida saludable, necesario para evitar al aparición de las enfermedades no transmisibles descritas 11,12 . La malnutrición por exceso provoca un aumento de la tasa de obesidad infantil y adolescente, con repercusión en edades posteriores ya que hace aumentar la prevalencia e incidencia de las enfermedades crónicas ya citadas 8,9,13,14 . Como causas principales de la obesidad del adolescente encontramos el factor genético 9 , la baja actividad física o sedentarismo y una dieta poco saludable debido generalmente a una ingesta calórica excesiva para las necesidades metabólicas del individuo y que no sigue las recomendaciones nutricionales 4,8,9 . Debido a la rápida instauración del sobrepeso y obesidad en los jóvenes se estima que el factor genético es el menos influyente de los citados 7 . La dieta hipercalórica que consume el adolescente y que favorece la ganancia de peso 15 se caracteriza por contener más calorías de las que éste necesita, ser rica en grasas y proteínas; especialmente ambas de origen animal, y al mismo tiempo ser una dieta pobre en productos frescos y micronutrientes 16-18 . Otros productos de consumo 6 frecuente son la denominada “fast food” o snacks, ambos productos son altamente calóricos y bajos en micronutrientes 19,20 . Aunque hay estudios que muestran una mayor frecuencia del consumo de aperitivos por parte de los adolescentes deportistas, éstos eligen snacks más saludables y resultan necesarios para completar la ingesta calórica diaria 21 . El consumo de macronutrientes y la adecuación de la ingesta calórica encontramos que la ingesta energética diaria del adolescente deportista es más adecuada a su gasto calórico total que la de sus pares sedentarios 22 . La bibliografía también indica que el reparto de nutrientes también es más equilibrado en el adolescente deportista 22 . El adolescente sedentario es más proclive a consumir mayor cantidad de proteínas y grasas saturadas de las necesarias. Sobre la ingesta de micronutrientes como el hierro, el calcio, el cinc, el magnesio y las vitaminas en la adolescencia podemos afirmar que los adolescentes deportistas consumen mayor cantidad de vitaminas debido a la mayor presencia de fruta y verdura en su dieta que los adolescentes físicamente inactivos. Las vitaminas cuya carencia es más frecuente y causa mayor impacto sobre el rendimiento deportivo y la salud son las del grupo B, en concreto la vitamina B12 y el ácido fólico. Una ingesta insuficiente de estas puede causar anemia, especialmente en las mujeres adolescentes y en los y las corredores/as de resistencia 23 . El hierro es un mineral importante. Una ingesta por debajo de la CDR, aunque su deficiencia no genere anemia, disminuirá el rendimiento físico al mermar la capacidad de trabajo de la musculatura y enlentecer la recuperación post-ejercicio físico 23 . El calcio es un nutriente vital en esta etapa por su importancia en el correcto metabolismo óseo 24 . Lo encontramos fundamentalmente en los productos lácteos. Está demostrado que el desarrollo de una masa ósea correcta y sana durante la adolescencia es un factor protector frente a fracturas en edades posteriores 25 y debemos recordar que la adolescencia es la etapa vital en la que mayor masa ósea generamos 25 . Los deportes favorecen la construcción de masa ósea 26 , especialmente aquellos que implican impactos contra el suelo, mediante la carrera a pie, saltos y similares 25 . La literatura evidencia que la ingesta de calcio por parte de los adolescentes tanto sedentarios como deportistas es inferior a la CDR de 1300mg 27 . Si bien es cierto que los adolescentes que practican deporte de forma habitual toman mayor cantidad de calcio que sus pares sedentarios 27 . Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 7 En lo referente a otros micronutrientes como el zinc los estudios revelan idéntica situación que para el calcio. Hemos de tener en cuenta que el cinc es necesario para una correcta maduración sexual, lo cual hace que sea necesaria una ingesta adecuada durante la adolescencia, etapa de maduración sexual de los individuos 28 . El magnesio es un mineral necesario para una buena contracción muscular. La deficiencia de magnesio hace que la musculatura necesite mayor cantidad de oxígeno durante la contracción muscular, lo que disminuye el rendimiento 29 . La literatura muestra que a pesar de que los adolescentes deportistas ingieren mayor cantidad de magnesio que los sedentarios no llegan a tomar la CDR, aunque las diferencias no fueron significativas 28 . Se puede observar que la literatura muestra una mayor y más adecuada ingesta de micro y macronutrientes por parte de los adolescentes físicamente activos con respecto a sus pares no activos. La mayor ingesta calórica es lógica pues su gasto metabólico total al finalizar el día es mayor, y por tanto estos deben consumir mayor cantidad de calorías. En cuanto a la adecuación y equilibrio nutricional también parece ser más adecuado en el sector deportista que en el sedentario Las recomendaciones dietéticas para la ingesta calórica según la OMS-FAO y la SENC se consideran adecuadas cuando es igual al gasto calórico total del individuo, el cual depende de la actividad física que realice el adolescente a lo largo del día 30,31 . Podemos ver las recomendaciones dietéticas de la SENC en las Figuras 1 y 2 (Anexo 1). Según la SENC de la ingesta total de alimentos las proteínas representarían entre un 10 y 15% del total, lo que correspondería de 2 a 4 raciones de lácteos al día y 2-3 raciones de carne, pescado o huevo a la semana, priorizando las carnes magras 31 (Figuras 2 y 3, Anexos 1 y 2). Los embutidos y carnes grasas se deberían consumir de manera ocasional 31 . Los hidratos de carbono (HC) serían los responsables de proporcionar al sujeto el grueso de las necesidades energéticas, por lo que supondrían entre el 55 y el 60% de la ingesta calórica total. Este aporte de carbohidratos serían al menos 4 o 6 raciones diarias de alimentos como el arroz, la patata, la pasta o el pan (Figuras 2 y 3, Anexos 1 y 2). Además, semanalmente se deberían consumir entre 2 y 4 raciones de legumbres 31 . La fruta se debe consumir diariamente, siendo lo adecuado, según la SENC, un mínimo de tres piezas diarias (Figuras 2 y 3, Anexos 1 y 2). Los HC complejos deberán contribuir a aportar la cantidad de fibra recomendada 17 . Con respecto a los hidratos de carbono simples o de absorción rápida, las instituciones arriba mencionadas proponen que su 8 ingesta diaria no supere el 10% del total de las calorías. Para finalizar las recomendaciones de lípidos estarían comprendidas entre un 30% y 35% de la ingesta calórica total 31 . Particularmente las grasas saturadas deberían ser inferiores a un 10% de la ingesta energética total 30 . La SENC nos dice que el aporte lipídico debe ser preferentemente de origen vegetal, en especial del aceite de oliva, siendo la cantidad adecuada de ingesta diaria de entre 30 y 60 ml (Figura 3, Anexo 2). Otra fuente de lípidos y proteínas son los frutos secos, cuya ingesta adecuada es entre 60 y 210 gramos semanales 31 (Figura 3, Anexo 2). La SENC también recomienda un consumo de verduras y hortalizas de almenos 300gr diarios (Figura 3, Anexo 2), de manera que completemos con ellos el aporte de fibra y micronutrientes necesarios 31 . El grupo alimentario compuesto de los refrescos, dulces y snacks y el compuesto por las mantequillas, margarinas y bollería debe ser consumido de manera ocasional y de forma moderada 31 (Figura 2, Anexo 1). . En relación con la sal y el sodio encontramos estudios que no recomiendan sobrepasar los 1500mg al día(GND) de sodio o 5mg de sal, recomendando que esta sea yodada 30 . La OMS y la FAO nos dicen que estas directrices dietéticas deben estar complementadas con al menos 1 hora de actividad física moderada al día 30 que en el caso de los niños y adolescentes deberá ser moderada o intensa 17,32,33 . Los malos hábitos dietéticos se acentúan en los adolescentes que habitan en áreas urbanas o ambientes poco propicios 9,34-36 . En el caso de los adolescentes deportistas la literatura sugiere que aunque se alimentan más adecuadamente que sus pares sedentarios su alimentación también requiere supervisión y mejora 37-38 . En España, la mayor parte de nuestra población infantil y juvenil no tiene el hábito de practicar ejercicio físico en su tiempo libre 39 . La práctica de actividad física es un hábito saludable que se puede y debe adquirir en etapas jóvenes como la adolescencia 40 . Como deporte entendemos toda aquella actividad física que mediante una participación, organizada o no, tiene como objetivo la expresión o la mejora de la salud cardiorrespiratoria, la salud psíquica, el desarrollo de las relaciones sociales o la obtención de resultados en competición de todos los niveles 41 . La salud cardiorrespiratoria la podemos medir mediante el volumen máximo de oxígeno consumido en un minuto (VO 2 max) durante la realización de una actividad física de máxima intensidad. Su valor absoluto depende de la capacidad física de cada individuo. Es un parámetro fisiológico que expresa la cantidad de oxígeno que es capaz de Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 9 consumir o utilizar el organismo durante un esfuerzo físico 42 y supone el límite de la capacidad aeróbica para ejecutar ejercicios aeróbicos. La VO 2 max es la mejor medida de la condición aeróbica según la ACSM 43 . Un factor que muestra tener gran influencia en la salud cardiorrespiratoria es el índice de masa corporal (IMC) y adiposidad abdominal y troncular 44 . En estudios previos los adolescentes con IMC dentro de los límites del normopeso muestran valores de Vo 2 max saludables, al igual que los adolescentes deportistas, quienes obtienen mejores valores de Vo 2 max 42 . Los adolescentes con sobrepeso y obesidad reflejan peores valores de VO 2 max y por tanto peor salud cardiorrespiratoria. Como señalan Hugo Aránguiz A et al. el grado de condición física podría atenuar los factores de riesgo relacionados con el sobrepeso y la obesidad, destacando la importancia de la actividad física regular en la prevención y el tratamiento del sobrepeso y las enfermedades cardiovasculares 45 . Otros autores han demostrado que una buena capacidad aeróbica en la adolescencia tiene un efecto más beneficioso sobre el perfil lipídico y metabólico que la simple actividad física 45 . Por lo descrito en las líneas superiores, con el presente estudio pretendemos conocer los hábitos alimenticios de un grupo de adolescentes ciclistas y los de un grupo de adolescentes normoactivos que residen en la ciudad de Zaragoza con la finalidad de observar qué grupo poblacional se alimenta siguiendo los patrones establecidos por la SENC y si hay diferencias significativas en la salud cardiorrespiratoria entre dichos grupos. 16 Resultados: En la tabla 1 (anexo 3) podemos ver las características de la muestra divididas según el grupo de los ciclistas y de los normoactivos. Según nuestros resultados podemos decir que tanto ciclistas como normoactivos toman las cantidades mínimas recomendadas por la SENC de los grupos alimentarios pertenecientes a lo cereales y el agua. Los ciclistas sí toman las suficientes verduras y hortalizas, no así los normoactivos. Los ciclistas consumen más cantidad de carnes grasas y embutidos que los normoactivos sin ser la diferencia significativa. Con el consumo de alimentos del grupo alimentario de las mantequillas ocurre lo contrario, son los normoactivos quienes consumen más alimentos de este grupo alimentario siendo la diferencia significativa (tabla1, anexo3). En cuanto al consumo de macronutrientes ni el grupo de los ciclistas ni de los normoactivos sigue los criterios dietéticos de la SENC. La SENC señala que deben consumirse entre un 12-15% de energía derivada de las proteínas, entre un 50-55% derivada de los glúcidos y entre un 25-30% proveniente de los lípidos. En ambos grupos el consumo de proteínas y lípidos es mayor al recomendado, generando carencia en el grupo de los hidratos de carbono, resultando de ello dietas hiperproteicas e hiperlipídicas. Los porcentajes medios de consumo de estos productos los podemos observar en la tabla 1 (Anexo 3). En nuestra muestra encontramos diferencias significativas (p<0,05) entre el grupo de los ciclistas y de los normoactivos para las variables IMC, salud cardiorrespiratoria (VO 2 max), gasto calórico derivado de la actividad física, porcentaje de proteína ingerido mediante la dieta y en el consumo de alimentos del grupo alimentario (GA) de las mantequillas, margarinas y bollería (tabla1, anexo3). Con respecto al consumo del grupo de alimentos de las “mantequillas” y “frutos secos” no consideramos necesario continuar con el análisis de correlación por sólo haber tres individuos que consumen alimentos de este grupo dentro de la muestra. Los cálculos de correlación (tabla 2, anexo 4) nos revelan correlación negativa de moderada intensidad entre la variable “salud cardiorrespiratoria con las variables gasto metabólico basal, peso del individuo y porcentaje de hidratos de carbono consumidos con la alimentación. Para la correlación entre la salud cardiorrespiratoria y el IMC hemos obtenido una correlación negativa y de escasa intensidad. Podemos afirmar que Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 17 en nuestra muestra los adolescentes con mayor peso e IMC presentan valores inferiores de salud cardiorrespiratoria. Encontramos correlación positiva moderada para el porcentaje de lípidos consumidos en la dieta, el consumo del GA de las carnes magras y el gasto calórico de derivado de la actividad física. Por último señalaremos que el consumo del GA perteneciente a los dulces, snacks y refrescos tiene una buena correlación positiva con la salud cardiorrespiratoria en nuestra muestra. 18 Discusión: Los hallazgos encontrados en nuestro estudio revelan que ni los adolescentes ciclistas ni los adolescentes normoactivos siguen las recomendaciones de la SENC. El consumo excesivo de proteínas concuerda con el estudio de Garbayo-Solana 50 et al, aunque este autor reporta un aporte de lípidos menor que el encontrado en nuestra muestra. El consumo insuficiente de hidratos de carbono por parte de los adolescentes de nuestra muestra coincide con el estudio de Lozano et al 51 y el de Carrasco-Marginet et al 52 en los cuales un porcentaje elevado de los adolescentes varones no consumen la cantidad adecuada de hidratos de carbono adecuada y sí consumen un exceso de proteínas y lípidos. En cuanto al consumo de alimentos por grupo alimentario los adolescentes de nuestra muestra no consumen las cantidades adecuadas determinadas por la SENC excepto para el grupo de los cereales, al contrario que el estudio llevado a cabo por Osorio et al 53 , añadiremos que los adolescentes ciclistas de nuestro estudio sí consumen el mínimo de verduras y hortalizas recomendado por la SENC, lo que coincide con las ingestas de los deportistas pertenecientes al estudio de Retahud 54 . El consumo excesivo de embutidos y carnes grasas por parte de los ciclistas coincide con el consumo excesivo de este grupo alimentario por parte de los deportistas del estudio de Diego-Acosta et al 55 . Por último señalar que según nuestros datos ambos grupos consumen dietas hipocalóricas con respecto al gasto energético total. A cerca de la relación entre el IMC y la salud cardiorrespiratoria, nuestro estudio muestra que los adolescentes ciclistas son cardiorrespiratoriamente más saludables que los normoactivos y tienen un IMC más adecuado (gráfico 1, anexo 5). Este hallazgo coincide con el de otros estudios como el de Casajús et al 44 o el de Ortega et al 56 en los que también se asocia el normopeso del adolescente con mejores valores de VO 2 máx, y el sobrepeso y la obesidad con valores de VO 2 max indicativos de baja salud cardiorrespiratoria. Tampoco las diferencias en el IMC encontradas podemos afirmar que se deriven de la alimentación. Debido a esto la diferencia en el IMC entre ambos grupos y las diferencias en la salud cardiorrespiratoria encontradas parece que tengan más relación con el número de horas de actividad física reanalizadas a la semana que con otros factores. Recordemos que el grupo de los controles realiza un máximo de 2horas semanales de actividad física, mientras que el de los casos supera las recomendaciones de la OMS, es decir, practica actividad física un mínimo de 7horas semanales. Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 19 Conclusión: Según el estudio realizado podemos afirmar que ni los adolescentes activos y ni los normoactivos se alimentan según las recomendaciones dietéticas de la SENC en lo que a macronutrientes se refiere. Tampoco la ingesta de los grupos alimentarios considerados de consumo diario es adecuada en nuestra muestra. Sí podemos afirmar que los individuos ciclistas presentan valores de IMC más adecuados que sus pares normoactivos. De hecho, ningún adolescente ciclista del estudio se ha incluido en el grupo de sobrepeso-obesidad según el IMC. En lo referente a la salud cardiorrespiratoria los adolescentes ciclistas presentan valores más adecuados que sus pares normoactivos. La mejor salud cardiorrespiratoria de los adolescentes activos de nuestro estudio no parece guardar relación directa con los hábitos alimentarios, sí con el hecho de no padecer sobrepeso ni obesidad, lo cual parece relacionarse más con la práctica de actividad física, en nuestra muestra con el ciclismo, que con la dieta. 20 Bibliografía: 1.- Nutrition in adolescence – Issues and Challenges for the Health Sector. Issues in Adolescent Health and Development. WHO. 2005. 2.- Herrero-Lozano R, Fillat-Ballesteros JC. Influencia de un programa de educación nutricional en la modificación del desayuno en un grupo de adolescentes.Nutr. clín. diet. Hosp. 2010; 30(2):26-30 3.- Krebs-Smith SM, Heimendinger J, Patterson BH, Subar AF, Kessler R, Pivonka E: Psychosocial factors associated with fruit and vegetable consumption. Am J Health Promot 10 (1995) 98-104. doi:10.4278/0890-1171-10.2.98 4.- Schneider D. International trends in adolescent nutrition. 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Raciones de cada grupo de alimento y frecuencia de consumo de la SEC