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Abstract

Resumen En el presente estudio se asume como guía y orientación teórica el modelo ecológico del desarrollo humano, lo que supone analizar el problema de la violencia filio-parental en adolescentes como resultado de causas múltiples y complejas y que es preciso examinar en términos de interacción entre personas y contextos. En esta investigación se analizan los principales factores de riesgo y protección de la violencia filio-parental en los niveles individual (alexitimia, estilo interpersonal asertivo y/o agresivo, empatía, estrés percibido) y familiar (comunicación con la madre y el padre, estilos de socialización parental y clima familiar). Algunos datos en población clínica apuntan que algunas de estas variables podrían asociarse con la presencia de conductas violentas en adolescentes hacia sus ascendientes, pero no han sido analizadas en población no clínica de forma conjunta. El objetivo del trabajo es formular un modelo teórico explicativo de la violencia filio-parental considerando los niveles individual y familiar del adolescente conjuntamente, el cual permitirá explorar el perfil de los adolescentes implicados en violencia filio-parental y compararlo con el de adolescentes no implicados en este tipo de conductas. Se seleccionó una muestra de 2399 estudiantes de 6º de primaria, ESO y bachillerato de ambos sexos de edades comprendidas entre 11 y 20 años, procedentes de cuatro centros educativos de las provincias de Valencia y Sevilla. Los análisis estadísticos fueron realizados utilizando el paquete estadístico SPSS y AMOS (v.19). Los resultados apoyan la relevancia de algunas de estas variables de ambos contextos en la aparición de conductas violentas y muestran la importancia de un aspecto en ocasiones olvidado en la investigación sobre violencia intrafamiliar: la violencia filio-parental y el papel de variables individuales y familiares como posibles factores de riesgo y/o protección en el desarrollo de estas conductas violentas, con las respectivas implicaciones que esto tiene en cuanto a prevención y tratamiento de este tipo de conductas. Velilla Guerrero, Coral M.; Jiménez Gutiérrez, Teresa Isabel; Martín-Albo Lucas, José

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Facultad de Educación Máster Aprendizaje a lo largo de la vida en contextos multiculturales La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica: nivel individual y familiar Trabajo Fin de Máster Curso 2013/2014 Alumna: Directores: Coral Velilla Guerrero Teresa Isabel Jiménez Gutiérrez José Martín-Albo Lucas Facultad de Educación Máster Aprendizaje a lo largo de la vida en contextos multiculturales La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica: nivel individual y familiar Trabajo Fin de Máster Curso 2013/2014 Coral Velilla Guerrero Teresa Isabel Jiménez Gutiérrez José Martín-Albo Lucas Este Trabajo Fin de Máster se ha elaborado en el marco del Proyecto de Investigación PSI2012-33464 “La violencia escolar, de pareja y filio-parental en la adolescencia desde una perspectiva ecológica”, dirigido por el Pr. Gonzalo Musitu y subvencionado por el Ministerio de Economía y Competitividad de España. A mis tutores la orientación, a mis amigos y mi familia la confianza y a mi pareja la paciencia. “Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia” Jean Paul Sartre (1905-1980) “Ahora los niños aman el lujo. Tienen malas maneras, desprecian la autoridad, no muestran respeto por sus mayores y les encanta molestar.” Sócrates (470 a.C399 a.C.) Resumen En el presente estudio se asume como guía y orientación teórica el modelo ecológico del desarrollo humano, lo que supone analizar el problema de la violencia filio-parental en adolescentes como resultado de causas múltiples y complejas y que es preciso examinar en términos de interacción entre personas y contextos. En esta investigación se analizan los principales factores de riesgo y protección de la violencia filio-parental en los niveles individual (alexitimia, estilo interpersonal asertivo y/o agresivo, empatía, estrés percibido) y familiar (comunicación con la madre y el padre, estilos de socialización parental y clima familiar). Algunos datos en población clínica apuntan que algunas de estas variables podrían asociarse con la presencia de conductas violentas en adolescentes hacia sus ascendientes, pero no han sido analizadas en población no clínica de forma conjunta. El objetivo del trabajo es formular un modelo teórico explicativo de la violencia filio-parental considerando los niveles individual y familiar del adolescente conjuntamente, el cual permitirá explorar el perfil de los adolescentes implicados en violencia filio-parental y compararlo con el de adolescentes no implicados en este tipo de conductas. Se seleccionó una muestra de 2399 estudiantes de 6º de primaria, ESO y bachillerato de ambos sexos de edades comprendidas entre 11 y 20 años, procedentes de cuatro centros educativos de las provincias de Valencia y Sevilla. Los análisis estadísticos fueron realizados utilizando el paquete estadístico SPSS y AMOS (v.19). Los resultados apoyan la relevancia de algunas de estas variables de ambos contextos en la aparición de conductas violentas y muestran la importancia de un aspecto en ocasiones olvidado en la investigación sobre violencia intrafamiliar: la violencia filioparental y el papel de variables individuales y familiares como posibles factores de riesgo y/o protección en el desarrollo de estas conductas violentas, con las respectivas implicaciones que esto tiene en cuanto a prevención y tratamiento de este tipo de conductas. Palabras clave: violencia filio-parental, modelo ecológico, adolescencia, factores de riesgo/protección, modelo de ecuaciones estructurales, variables individuales y familiares. Conceptualización de la violencia filio-parental 1.1 Conceptualización de la violencia filio-parental Resulta frecuente la confusión terminológica entre violencia y agresión. La literatura revisada establece un consenso en que la principal diferencia entre ambos constructos está en el carácter aprendido y la intencionalidad de hacer daño del primero. En este sentido, Alonso y Castellanos (2006), postulan que la agresividad presenta un componente biológico e innato, y por lo tanto un sentido adaptativo y de supervivencia, sin propósito explícito de hacer daño. Sin embargo, la violencia es un comportamiento exclusivamente humano y aprendido (Roperti, 2006), muy influenciado por constructos culturales, siendo la característica principal, la intención de destruir o dañar y sin que medie el instinto de supervivencia (Sanmartín, 2000). Así, la violencia, en cualquiera de sus formas, es sin duda la expresión más cruda del ejercicio del poder (Candilejo, 2013) y un problema social que obstaculiza el desarrollo humano. La familia es el grupo humano primario en el que nos desarrollamos y por tanto, el más íntimo y próximo al individuo durante gran parte de su vida. Esta proximidad hace que la familia sea considerada como un contexto que puede presentar dos caras: ser el lugar de seguridad, afecto y crecimiento personal o al contrario, ser un escenario cotidiano provisto de desencuentros, contradicciones, tensiones y conflictos en muchos casos, con el peligro de convertirse en un lugar de violencia y situar en riesgo a algunos de sus miembros (Cussiánovich, Tello y Sotelo, 2007). En esta línea, Aroca, Lorenzo y Miró (2014) afirman que “la familia es el contexto social más violento” (p. 157). Fernández y colaboradores (2003, p. 11) definen la “violencia familiar como los malos tratos o agresiones físicas, psicológicas, sexuales o de otra índole, infligidas por personas del medio familiar y dirigidas generalmente a los miembros más vulnerables de la misma: niños, mujeres y ancianos”. Como puede observarse en la definición, lo más frecuente es que la víctima se encuentre en algún tipo de dependencia respecto al agresor, tal y como ocurre en los casos de maltrato infantil o violencia de género. Sin embargo, “en la violencia filio-parental esa idea se invierte, el agresor es un niño, púber o adolescente que no sobrepasa los 18 años y que depende íntegramente de sus víctimas” (Aroca, Lorenzo y Miró, 2014, p.157). Ahora bien, parece que aun cuando la violencia intrafamiliar está ampliamente reconocida por la comunidad científica y tiene gran visibilidad a nivel social, una parte de ella, la violencia filio-parental (VFP) no se encuentra tan estudiada y es en los últimos años 15 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica cuando está adquiriendo especial relevancia (Morán, 2013). ¿Ocurre esto porque estamos ante un fenómeno nuevo? Pereira (2006) explica que en parte sí, y en parte no: “La violencia filio-parental ha existido siempre, aunque rara vez salía a la luz, y en general se vinculaba con patología psiquiátrica o extrema maldad […] Lo que resulta absolutamente novedoso es su emergencia pública –en forma de denuncias judiciales-, su incremento espectacular y sobre todo la aparición en familias muchas de ellas `normalizadas´, en las que los hijos violentos no presentan una psicopatología previa asociada, ni tienen antecedentes delictivos, ni muestran conductas disociales en otro contexto distinto a la familia[…]”. Varios son los autores que en la última década ofrecen definiciones de este tipo de violencia, así Pereira (2006, p. 2) la define como “las conductas reiteradas de violencia física (agresiones, golpes, empujones, arrojar objetos), verbal (insultos repetidos, amenazas) o no verbal (gestos amenazadores, ruptura de objetos apreciados) dirigida a los padres o a los adultos que ocupan su lugar. Se excluyen los casos aislados, la relacionada con el consumo de tóxicos, la psicopatología grave, la deficiencia mental y el parricidio”. Cottrell (2001) y Aroca (2010) coinciden en las dimensiones ofrecidas en sus definiciones, las cuales se tomarán de referencia en el presente trabajo: Se entiende por violencia contra los progenitores a cualquier gesto dañino producido por el/la joven con el fin de ejercer poder o control sobre sus padres. Puede incluir la violencia física, psicológica o financiera (Cottrell, 2001). Por su parte Aroca indica que “la violencia filio-parental es aquella donde el hijo/a actúa intencional y conscientemente, con el deseo de causar daño, perjuicio y/o sufrimiento en sus progenitores, de forma reiterada, a lo largo del tiempo, y con el fin inmediato de obtener poder, control y dominio sobre sus víctimas para conseguir lo que desea, por medio de la violencia psicológica, económica y/o física” (Aroca, 2010, p. 136). Estas dimensiones son conceptualizadas de la siguiente manera: - La violencia psicológica (verbal, no verbal y emocional) implica conductas que atentan contra los sentimientos y las necesidades afectivas de una persona (Aroca et al., 2014). Las más habituales en estos hijos son: ignorar a los progenitores, humillar, expresiones no verbales de desprecio, retirar el afecto, romper y golpear objetos, amenazar, mentir, insultar, culpabilizar, manipular, ausentarse de casa sin avisar, coaccionar e intimidar (Aroca et al., 2014). Si bien en muchas familias sucede que los adolescentes gritan a sus padres en alguna ocasión, se considera violencia cuando tal comportamiento persiste en el tiempo. Suele ser el primer tipo de violencia manifiesta a partir de la cual evoluciona hacia otras formas (Cottrell, 2001). 16 Conceptualización de la violencia filio-parental - La violencia económica o abuso financiero incluye el robo o préstamo sin permiso, venta o destrucción de objetos, generación de deudas (móviles, juegos, compras) y utilización de tarjetas bancarias por parte de los hijos. Estos daños económicos deben ser asumidos por los progenitores además de soportar las presiones para efectuar compras más allá de sus medios. La violencia económica suele ir acompañada de la psicológica en conductas como: amenazas, mentiras, chantaje emocional, extorsión, coerción y manipulación (Cottrell, 2001; Aroca et al., 2014). - Se entiende como violencia física el conjunto de conductas que pueden producir daño corporal causando heridas por medio de objetos, armas o partes del cuerpo para propinar patadas, bofetones, golpes y empujones (Aroca et al., 2014). Además, se considera que todo maltrato físico comporta, a su vez, el psicológico-emocional (humillación, impotencia, desamparo) (Ibabe, Jureguizar y Díaz, 2007; Romero et al., 2005). Este es el tipo de violencia más visible (Cottrell, 2001). 17 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica 1.2 Perfiles y prevalencia del fenómeno En cuanto al perfil de los adolescentes y familias implicadas en VFP, son varias las características sociodemográficas reseñables: Edad. Los datos referidos a la edad son variables. Estudios previos señalan la adolescencia temprana como periodo crítico para el inicio de este tipo de violencia (en torno a los 11 años), con extremos que van desde los 4 a los 24 años y un pico en la curva de violencia en torno a los 15-17 años (Pérez y Pereira, 2006). Género. Al igual que ocurre con la edad, los datos son dispares de unos estudios a otros. Algunos señalan que no hay diferencias significativas entre chicos y chicas en la frecuencia de agresiones hacia sus padres (Cottrell, 2001; Pagani et al., 2004), así como otros destacan que los chicos suelen ejercer más violencia física y las chicas más de tipo psicológico (Ibabe y Jaureguizar, 2011). Tipo de familia. Algunos estudios ponen de manifiesto que este tipo de violencia es mucho más probable en familias monoparentales que en familias nucleares (Ibabe, Jaureguizar y Díaz, 2007; Romero et al., 2005). Perfil socioeconómico. No existe un perfil socioeconómico claro, encontrándose que este tipo de violencia intrafamiliar se da tanto en familias con escasos recursos (Cottrell y Monk, 2004) como en familias con un nivel socioeconómico y cultural medio o elevado (Ibabe, Jaureguizar y Díaz, 2007). Fratría. Esta variable ha despertado escaso interés por lo que no se puede obtener nada concluyente aunque Sempere, Losa del Pozo, Pérez, Esteve y Cerdà (2007) señalan que más de la mitad de los hijos de su muestra no eran los primogénitos pero, en el momento de la agresión, era el hijo con mayor edad en el hogar o vivía solo con sus progenitores. Variables académicas y laborales. Muchos de los padres y madres entrevistados en los distintos estudios refieren dificultades en la educación de sus hijos desde edades tempranas como los 4-5 años (Pérez y Pereira, 2006). En esta línea, Aroca (2010) concluye que en menores que ejercen violencia a sus ascendientes hay una prevalencia de fracaso escolar entre el 67.2% y el 32.7%, y una prevalencia en las dificultades académicas entre el 93% y el 53%. Además, siguiendo con el estudio de Aroca en cuanto a la variable pedagógicalaboral se concluye que estos adolescentes abandonan el puesto de trabajo y tienen problemas en acatar y cumplir normas. 18 Perfiles y prevalencia del fenómeno A la hora de hablar de prevalencia en España de la violencia filio-parental podemos distinguir entre estudios comunitarios y estudios elaborados a partir de fuentes judiciales (Morán, 2013). Los datos sobre la prevalencia son dispares y hay que tener cuidado con las generalizaciones ya que deben tenerse en cuenta: 1) las limitaciones metodológicas, 2) tipo de muestra utilizada, 3) lugar y objeto del estudio, 4) instrumento de medida. Puede verse un resumen de la literatura revisada al respecto en la tabla 1. Tabla 1 Resumen de estudios sobre prevalencia en España Autor, año y tamaño muestral Tipo de estudio Informante Medida Prevalencia Gámez Guadix et al. (2012) N=1343 Comunitario Hijos universitarios Estudio retrospectivo Combinación de CTS-2 y CTS-PC V. Física: 4,7 % V. Verbal: 72,2% Calvete et al. (2011) N=1427 Comunitario Hijos adolescentes CTS-PC V. Física: 7,2% V. Verbal: 65,8% Ibabe y Jaureguizar (2011) N= 485 Comunitario Hijos adolescentes Escala de violencia intrafamiliar. Ad hoc Abuso emocional: 46% Abuso verbal y físico: 21% Jaureguizar e Ibabe (2012) Comunitario Hijos adolescentes Cuestionario de presencia física y psicológica. Ad hoc V. Física: 19% V. Psicológica: 45% Fiscalía General del Estado 2008 2009 2010 2011 2012 2013 Judicial Ascendientes Denuncia 2683 casos 4211 casos 5201 casos 4995 casos 5377 casos 4936 casos Nota. CTS-2: Conflict Tactics Scale. CTS-PC: Conflict Tactics ScaleParent Child Por último, cabría destacar que en los datos aportados en la tabla 1 provenientes de la Fiscalía General del Estado, en las Memorias del 2007 al 2010 las cifras incluyen tanto casos incoados de menores que cometieron violencia sobre ascendientes y hermanos como casos de violencia de género entre los mismos. Sin embargo, en las memorias del 2011 al 2013, únicamente son denuncias por violencia hacia ascendientes y hermanos. Además, la reflexión de la Memoria del 2012 en cuanto a materia de menores es que se observa un descenso en todos los tipos de delincuencia en menores a lo largo de los últimos años, excepto en delitos de violencia intrafamiliar contra los ascendientes (Fiscalía General del Estado, 2012). También los medios de comunicación se han hecho eco de este fenómeno y han aparecido numerosos artículos en prensa y televisión. 19 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica Estos datos ponen de manifiesto la relevancia social del fenómeno de violencia filioparental en nuestro país. Tobeña (2012) destaca sobre la incidencia que no se sabe si esto es debido a un aumento real de jóvenes agresores contra sus padres o a una mayor conciencia social que hace salir a la luz pública y denunciar cualquier tipo de violencia en el núcleo familiar. Los datos están dispersos y proceden de diferentes fuentes, pero todos ellos indican un significativo aumento de este tipo de violencia. Además estos datos de incidencia pueden no mostrar la totalidad de la realidad de este fenómeno psicosocial emergente ya que en muchas familias se niega, minimiza u oculta el maltrato sufrido (Tobeña, 2012). 20 Modelos explicativos de la violencia ascendiente 1.3 Modelos explicativos de la violencia ascendente A continuación se realiza una revisión sobre los principales modelos teóricos formulados específicamente para este tipo de violencia intrafamiliar que tratan de explicar las relaciones existentes entre aquellas variables que facilitan la aparición de la violencia filio-parental. En primer lugar se presentan los modelos más antiguos como el de Agnew y Huguley (1989) y el de Micucci (1995), posteriormente se explican las propuestas teóricas de Garrido (2008) y Omer (2004) para finalmente señalar el modelo de Cottrell y Monk (2004) basado en el modelo ecológico del desarrollo humano de Bronfenbrenner (1987), guía del presente trabajo. 1.3.1 Modelo integrador para la explicación del asalto a los padres de Agnew y Huguley Agnew y Huguley propusieron en 1989 un marco integrador para la explicación de la violencia familiar ascendente en el que combinan variables explicativas tradicionales de la violencia familiar con las principales teorías de la delincuencia juvenil. El modelo explicativo propuesto por estos autores, se fundamenta en las tres principales teorías sobre la delincuencia: teoría del control social de Hirschi (1969), que subraya la capacidad de la sociedad de regularse a sí misma, la delincuencia se produce cuando los vínculos que nos unen a la sociedad se rompen o se debilitan; la de la asociación diferencial de Shuterland, Cressey y Luckenbill (1992), que explica la delincuencia como la consecuencia lógica del proceso de aprendizaje a través de asociaciones de una sociedad plural y conflictiva; y la de la tensión de Agnew (2001), que pone el énfasis en las relaciones negativas, los estímulos nocivos y sucesos vitales estresantes, los cuales pueden llevar al crimen y la delincuencia. Además, Agnew y Huguley incorporan a su vez variables tradicionales de la violencia familiar como el aislamiento social, las diferencias de poder entre los miembros de la familia, el estrés familiar, el abuso de drogas y la exposición previa a la violencia como factores específicos para la explicación de la violencia ascendente (véase la Figura 2). 21 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica Figura 2 Modelo integrador para la explicación del asalto a los padres (Agnew y Huguley, 1989). Tomado de González (2012). 1.3.2 Teoría de sistemas, modelo sintomático de Micucci A partir de los modelos de sistemas familiares Micucci (1995) propone una teoría del abuso de los adolescentes hacia los progenitores. Esta aproximación teórica trata de identificar los ciclos sintomáticos, es decir, las secuencias repetitivas y recurrentes de interacción entre los miembros de la familia, que provocan y mantienen la violencia ascendente. Y es que para el autor a menudo las familias tratan de erradicar el problema y aparece un efecto paradójico por el que mantienen o intensifican el mismo. Así pues, esta propuesta teórica se organiza en torno a 5 patrones de relación familiar que explican el abuso de los hijos a los progenitores (Ver tabla 2). 22 Modelos explicativos de la violencia ascendiente Tabla 2 Patrones de relación familiar explicativos del abuso de los hijos a los progenitores 1º Comportamiento abusivofallo en la respuesta de afrontamientoesfuerzos por eliminar los abusos condicionan la interacción familiar 2º Atención sobre el adolescenteabandono de otras actividadesaislamiento social 3º Comportamientos abusivosetiquetas por parte de los padres hacia el adolescente como el “problema”presencia de emociones de ira y rechazo hacia los hijos 4º Percepciones sesgadasatención selectivaatribución a los demás miembros de la familia de la responsabilidad del problema. 5º Ante el incumplimiento de expectativas de los padres surgen los reprochesconductas oposicionistas en muchos casos por parte del adolescentemantenimiento del ciclo de violencia En resumen, ante el surgimiento del síntoma, la familia se concentra en su eliminación. Para ello, se descuidan las relaciones de la familia y éstas se deterioran. Por otro lado, el adolescente es visto como problema y se siente incomprendido. Ambos aspectos hacen que el síntoma se intensifique. 1.3.3 El síndrome del emperador de Garrido Este modelo explica la VFP a partir de un enfoque individual. Garrido (2008) parte de la base de que, aunque los datos de la literatura sobre violencia filio-parental han mostrado que la victimización por parte de los padres, la exposición a la violencia entre los padres, la presencia de patología mental y el consumo de drogas en el hijo se relacionan con la aparición de violencia hacia los progenitores, en el 10% de los casos estas variables no explican esta forma de abuso. A este último grupo de hijos que son violentos con sus padres y madres, son aquellos a los que el autor considera dentro del “síndrome del emperador”. El autor establece factores de riesgo de corte individual con una dirección explicativa unidireccional en forma de dos vías o rutas por las cuales se desarrolla la violencia hacia los progenitores (ver figura 4). 23 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica 1.4.3 Otros factores sociales Al igual que pasa con la familia aunque en diferente grado, el barrio en el que el menor se desenvuelve, las relaciones que mantiene con los iguales, el centro escolar donde estudia, las actividades de ocio y tiempo libre que realiza e incluso la cultura y los valores de la sociedad occidental del siglo XXI también son aspectos a considerar en el desarrollo del adolescente. Según el modelo ecológico (Bronfenbrenner, 1987), en los apartados anteriores nos hemos referido a los niveles ontogenético (individual) y al microsistema (familiar) mientras que aquí se contemplan los niveles de exosistema y macrosistema. El primero de ellos se refiere a los factores de la estructura social que influyen en el funcionamiento individual y familiar, por ejemplo, la pobreza y el estrés financiero, el aislamiento social o la influencia social negativa y la falta de apoyos comunitarios. También se tiene en cuenta el papel de la escuela y la interacción con los iguales. Por otro lado, el macrosistema incluye valores culturales en general y sistemas de creencias que condenan y/o legitiman el uso de la violencia (Tobeña, 2012). Por ejemplo, la violencia mostrada a través de la televisión, el cine o los videojuegos. En la literatura revisada se encuentran muchos menos estudios realizados a estos niveles. En el ámbito escolar Paulson y colaboradores. (1990) observaron que los jóvenes que agredían a sus padres tendían a aburrirse en la escuela, faltaban a clase y consideraban que sus esfuerzos de aprendizaje eran poco importantes. En esta línea, Sempere, Losa, Pérez, Esteve y Cerdá (2007), concluyeron que la mayoría de estos adolescentes han tenido problemas de adaptación y de rendimiento en educación secundaria. Empiezan a faltar a clase desde los 11 o 12 años, cambiando de escuela más de una vez, por problemas de conducta. Otros estudios, como los de Ibabe, Jauregizar y Díaz (2007) y Romero et al., (2005), señalan que una cuarta parte de estos menores tienen problema de absentismo escolar y un tercio manifiestan conductas violentas en este contexto, ya sea hacia compañeros o profesores. Este es un aspecto que viene a constatar las conexiones entre este tipo de violencia y otros tipos como la escolar en adolescentes. En relación con la comunidad, en los pocos trabajos de investigación realizados se constata que la pobre integración comunitaria y la exposición reiterada a la violencia en la comunidad se relaciona tanto con la violencia y la victimización en la escuela (Jiménez, Musitu, Ramos y Murgui, 2009) como con la violencia filio-parental (Kennedy, Edmonds, Dann y Burnett, 2010). 30 Factores de riesgo/protección La implicación y participación en la comunidad parece ser una variable que presenta un rol importante en el ajuste psicológico y social de las personas (Gracia, 2011; MartínezFerrer, Amador, Moreno y Musitu., 2011; Antolín, 2011, Jiménez, 2011). También, desempeña un papel activo en la creación de normas aceptadas en la comunidad, por lo que su incumplimiento se percibe como una falta de lealtad individual y grupal (Díaz-Aguado, 2005). En consecuencia, las comunidades que propician actividades prosociales ofrecen un modelo normativo protector del comportamiento violento (Cooley-Strickland et al., 2011). Si bien en este trabajo las variables de tipo exo y macrosistémico no van a constituir un objeto de estudio directo, su consideración es importante con el objeto de poder “ampliar el foco” en la interpretación de los resultados de la presente investigación en la reflexión sobre limitaciones y líneas futuras de trabajo en el ámbito de la VFP. 31 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica 1.5 Cuestiones de investigación En el presente estudio se asume como guía y orientación el modelo ecológico del desarrollo humano, lo que supone analizar el problema de la violencia filio-parental atendiendo a la progresiva acomodación mutua entre el menor agresor en desarrollo y las propiedades cambiantes de los entornos inmediatos en los que vive y cómo este proceso se ve afectado por las relaciones que se establecen entre esos entornos (Bronfenbrenner, 1987). El contexto más inmediato del desarrollo de un adolescente sigue siendo la familia, por lo que es uno de los contextos clave a analizar, en relación con las características del propio adolescente. Por ello, en el presente estudio se analizan los principales factores de riesgo y protección en relación con la VFP en los niveles individual (alexitimia, estilo interpersonal asertivo y/o agresivo, empatía, estrés percibido) y familiar (comunicación con la madre y el padre, estilos de socialización, clima familiar). Datos obtenidos en población clínica apuntan que algunas de estas variables podrían asociarse con la presencia de conductas violentas en adolescentes hacia sus ascendientes como se ha señalado en el apartado anterior, pero no han sido analizadas en relación con variables del contexto familiar, así como tampoco en población no clínica. De esta forma, las variables consideradas como factores de riesgo para la VFP han sido estudiadas de forma aislada, por un lado factores individuales como patologías mentales o rasgos de personalidad, y por otro, características familiares como los estilos parentales. Es preciso señalar que nos ubicamos en una investigación preliminar a nivel psicosocial en la que seleccionamos los niveles ontogénico y microsocial del desarrollo (individuo y familia) para posteriormente, en la futura línea de investigación a desarrollar en la tesis doctoral, ampliar a otros contextos fundamentales del adolescente como el escolar, el de iguales y el comunitario. Por todo ello, el objetivo de este trabajo es formular un modelo teórico explicativo de la VFP considerando los niveles individual y familiar del adolescente, contextos relevantes desde la teoría ecológica del desarrollo humano (Bronfenbrenner, 1987). La consecución de este objetivo irá en paralelo a la consecución de los siguientes objetivos específicos: a. Explorar el perfil de los adolescentes (variables individuales) implicados en violencia filio-parental. b. Analizar las variables familiares de adolescentes que presentan violencia filio-parental. 32 Cuestiones de investigación c. Comparar los resultados con adolescentes que presentan puntuaciones bajas en VFP. d. Analizar conjuntamente el papel de las variables individuales y familiares en la VFP. e. Contrastar si el patrón de relaciones entre las variables individuales y familiares en relación con la VFP es aplicable tanto a chicos como a chicas así como en los tres tipos de violencia (física, económica y verbal). 33 2. PARTE EMPÍRICA Método 2.1 Método El diseño del presente estudio es de corte transversal y de carácter prospectivo de un solo grupo. Además en base a la naturaleza de los análisis realizados, se ajusta también a un diseño correlacional en el que se estimó la capacidad predictiva de diversos tipos de variables a la hora de pronosticar el comportamiento violento del menor dirigido hacia sus padres. Como variable dependiente se consideró la violencia psicológica, física y económica ejercida por el menor hacia sus padres, operativizada a partir de la “Conflict Tactics Scales” (CTS-2) (Straus y Douglas, 2004; adaptación española Gámez-Guadix, Straus, Carrobles, Muñoz-Rivas y Almendros, 2010). El resto de variables (independientes) también son operativizadas a través de escalas como se verá en el apartado de instrumentos y en el anexo 1. 2.1.1 Participantes En este estudio participaron un total de 2399 adolescentes españoles de ambos sexos (50% varones y 50% mujeres) de 11 a 20 años (M = 14.66, DT = 1.812) procedentes de 4 centros educativos (públicos y concertados) de las Comunidades Autónomas de Valencia y Andalucía ubicados en entornos rurales y urbanos, y distribuidos en 6º de primaria, 1º, 2º, 3º y 4º de la ESO y 1º y 2º de Bachillerato (ver anexo 2 para gráficos descriptivos de la muestra). En cada comunidad, la selección de los participantes se realizó mediante un muestreo estratificado por conglomerados (Santos, Muñoz, Juez y Cortiñas, 2003). Se asumió un error muestral de ± 2,3%, un nivel de confianza del 95% y una varianza poblacional de 0.50. Las unidades de muestreo fueron los centros educativos, públicos y concertados de entornos rurales y urbanos de institutos de educación secundaria obligatoria. Los estratos se establecieron en función de la variable curso (1º, 2º, 3º y 4º de la ESO y 1º y 2º de Bachillerato). 2.1.2 Variables e instrumentos A continuación se muestran los instrumentos utilizados para medir las variables objeto de estudio (ver anexo 1): 37 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica Variables independientes o exógenas. Son aquellas que afectan o explican otras variables incluidas en el modelo y que no reciben efecto de ninguna variable (Bisquerra, 1989). En el caso del presente estudio son las siguientes: -Familiares: escala de clima familiar “FES” (Moos y Moos, 1981; adaptación española de Fernández-Ballesteros y Sierra, 1989), escala de comunicación padres-hijos “PACS” (Barnes y Olson, 1982; adaptación española esquipo LISIS), escala de socialización parental “ESPA-29” (Musitu y García, 2001). Tabla 7 Escala de clima familiar Características Nombre: Escala de Clima Familiar (FES; Family Environment Scale) Autores: Moos y Moos (1981) Adaptación: Fernández-Ballesteros y Sierra (1989) Nº de Ítems: 27 (dimensión de Relaciones Interpersonales) Codificación: Cohesión: (ítems: 1, 4, 7, 10, 13, 16, 19, 22 y 25). Expresividad: (ítems: 2, 5, 8, 11, 14, 17, 20, 23 y 26). Conflicto:(ítems: 3, 6, 9, 12, 15, 18, 21, 24 y 27). Los ítems: 1, 3, 5, 7, 9, 10, 11, 14, 15, 16, 18, 20, 22, 24, 25 y 26, son directos (Falso = 1, Verdadero = 2). Los ítems: 2, 4, 6, 8, 12, 13, 17, 19, 21, 23 y 27, son invertidos (Verdadero = 1, Falso = 2). En este estudio el factor expresividad se omitió por presentar baja fiabilidad. Fiabilidad: Esta escala ha sido ampliamente utilizada y sus índices de fiabilidad en estudios previos han sido satisfactorios (Escriva, García y Pérez-Delgado, 2001; Jiménez, Musitu y Murgui, 2008) Referencias Escriva, M.V. García, P.S. y Pérez-Delgado, E. (2001). Family climate and the development of self-concept. A longitudinal study in adolescent population. Revista Latinoamericana de Psicología, 33(3), 243-259. Fernández-Ballesteros, R. y Sierra, B. (1989). Escalas de Clima Social FES, WES, CIES y CES. Madrid: TEA. Jiménez, T.I., Musitu, G. y Murgui, S. (2008). Funcionamiento familiar y consumo de sustancias en adolescentes: El rol mediador de la autoestima. International Journal of Clinic and Health Psychology, 8, 139-151. Moos, R.H. y Moos, B.S. (1981). Family Environment Scale Manual. Palo Alto, CA: Consulting Psychologist Press. 38 Método Tabla 8 Escala de comunicación padres-hijos Características Nombre: Escala de Comunicación Padres-Adolescente (PACS) Autores: Barnes y Olson (1982) Adaptación: Equipo LISIS Nº de ítems: 20 Codificación: El instrumento se divide en dos escalas, una referida a la comunicación con la madre y otra referida a la comunicación con el padre. Ambas se componen de 20 ítems. La escala original presenta una estructura de dos factores que se refieren al grado de apertura y a la presencia de problemas de comunicación familiar. Sin embargo, en posteriores investigaciones realizadas por nuestro equipo, la escala ha presentado una estructura factorial de tres dimensiones (para el padre y la madre separadamente): Comunicación abierta:(ítems: 1 + 2 + 3 + 6 + 7 + 8 + 9 + 13 + 14 + 16 + 17); Comunicación ofensiva: (ítems: 5 + 12 + 18 + 19); Comunicación evitativa: (ítems: 4 + 10 + 11 + 15 + 20). En el presente estudio se ha utilizado la estructura de la escala original. Fiabilidad: En estudios previos con muestras de adolescentes españoles se han obtenido índices aceptables de fiabilidad de la escala y subescalas que oscilan entre .64 y .91 (Estévez, Murgui, Moreno y Musitu, 2007; Jackson, Bijstra y Bosma, 1998; Jiménez, Murgui y Musitu, 2007). Referencias Barnes, H.L. y Olson, D.H. (1982). Parent-adolescent communication scale. En H.D. Olson (Ed.), Family inventories: Inventories used in a national survey of families across the family life cycle (pp. 33-48). St. Paul: Family Social Science, University of Minnesota. Estévez, E., Murgui, S., Moreno, D. y Musitu, G. (2007). Estilos de comunicación familiar, actitud hacia la autoridad institucional y conducta violenta del adolescente en la escuela. Psicothema, 19, 108-113. Jackson, S., Bijstra, J. y Bosma, H. (1998). 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Así mismo, consideraba una relación de covariación entre las seis variables latentes exógenas familiares. Las variables latentes endógenas individuales, con la influencia de las exógenas familiares, influirían a su vez en la variable latente endógena (violencia filio-parental: física, verbal y económica). Figura 8 Modelo teórico propuesto sometido a prueba Tras comprobar este modelo se observaron factores que resultaron no ser significativos por lo que se fue reespecificando el modelo hasta alcanzar parámetros adecuados. Igualmente, resulto que la violencia verbal explicaba el 80% de la variable VFP por lo que se optó por eliminar los otros tipos de violencia del análisis principal aunque después se establecerán comparaciones entre los mismos. Para comprobar el modelo de 46 Resultados medida de los factores significativos (figura 9), se llevó a cabo un análisis factorial confirmatorio considerando un modelo oblicuo formado por todas las variables latentes que lo componían. El ajuste del modelo se comprobó mediante el método de máxima verosimilitud utilizando como imput la matriz de covarianzas. Siguiendo las recomendaciones de Hu y Bentler (1999) para muestras superiores a 250 sujetos, se utilizaron como índices para evaluar el ajuste del modelo el índice de ajuste comparativo (CFI, por sus siglas en inglés) y el índice de ajuste incrementado (IFI) cuyos rangos de bondad se sitúan entre 0 y 1, considerándose un buen ajuste si el valor es igual o superior a .95 y el residuo estandarizado cuadrático medio (SRMR) en el que valores de .06 o menores indican un buen ajuste. Además, se utilizó el cociente entre chi-cuadrado y los grados de libertad (x2/df) que es un heurístico que se emplea para reducir la sensibilidad del x2 al tamaño de la muestra (Kline, 1998). En un modelo considerado perfecto, su valor sería de 1 y las razones por debajo de 2 se considerarán aceptables (Bollen y Long, 1994). En el modelo de medida todos los factores están correlacionados y de acuerdo a McDonald y Ho (2002) este modelo se identificó ya que cada variable latente tiene, al menos, dos indicadores. Los resultados mostraron un buen ajuste en todos los indicadores (df=173; SRMR=.04; x2/df= 4,05; IFI=.96 y CFI=.96) con una p>.05. Además, todos los parámetros de los diferentes factores fueron significativos con una t>1.96, por lo que se aceptó el modelo de medida propuesto. Figura 9 Modelo de medida Los estadísticos descriptivos de las variables sometidas a estudio se muestran en la tabla 11 (media, desviación típica, asimetría y curtosis). Como se puede observar, en general, los índices de asimetría y curtosis están próximos al valor 0 y por debajo del valor 2, tal y como recomiendan Bollen y Long (1994), lo que indica semejanza con la curva normal, a excepción de los indicadores “Vil2”, “Vil10” de la “violencia verbal” y 47 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica “Ambi16” de la “cohesión familiar”. También se presenta el índice de Mardia para contrastar la hipótesis de normalidad multivariante. Respecto a las medias, en general, y con respecto a las variables familiares exógenas se observan niveles moderadamente altos de “cohesión” (intervalo de 1 a 2) y “comunicación familiar abierta” y medios-bajos de “comunicación problemática” (en un intervalo de 1 a 5). En cuanto a las variables individuales endógenas (estilo agresivo y estrés) presentan niveles medios (todas próximas a 2 en un intervalo de 1 a 4). Por último, en cuanto a la variable endógena “violencia filio-parental verbal” (intervalo de 0 a 4) se observan niveles altos en el primer indicador, es decir muchos gritan a sus padres pero niveles bajos en los otros dos indicadores, lo que significa que menos insultan y chantajean a sus ascendientes. Tabla 11 Estadísticos descriptivos de las variables sometidas a estudio en el modelo definitivo Media Desv. Típ. Asimetría Curtosis Mardia 112,965 Vil1 2,9012 2,03614 ,406 -,392 Vil2 ,9198 1,50930 2,064 4,420 Vil10 ,9141 1,50930 2,246 2,235 Com5 1,6726 ,87199 1,549 2,235 Com8 3,8285 1,08920 -,802 -,021 Com16 3,2858 1,10274 -,257 -,470 Com17 3,2847 1,16927 -,221 -,725 Com18 2,1164 ,93472 ,719 ,171 Com19 1,6775 ,90586 1,545 2,035 Ambi10 1,17 ,371 1,731 1,067 Ambi16 1,12 ,314 2,364 3,726 Ambi19 1,18 ,386 1,648 ,716 Relata1 2,12 ,810 ,556 ,080 Relata3 1,48 ,681 1,681 2,951 Ralata5 1,81 ,798 ,882 ,407 Relata7 1,65 ,711 1,058 ,973 Relata10 1,89 ,816 ,745 ,114 Depre8 1,88 ,844 ,724 -,162 Depre9 2,34 ,903 ,174 -,756 Depre10 2,37 ,845 ,134 -,591 Depre11 2,00 ,872 ,530 -,460 El modelo de ecuaciones estructurales sometido a análisis con los factores significativos (figura 10) planteaba que las tres variables latentes exógenas familiares 48 Resultados (comunicación abierta y problemática y cohesión) influirían, cada una por separado, en las variables latentes endógenas individuales (estrés y agresividad). Así mismo, consideraba una relación de covariación entre las tres variables latentes exógenas familiares. Las variables latentes endógenas individuales, con la influencia de las exógenas familiares, influirían a su vez en la variable latente endógena (violencia filio-parental verbal). El modelo estructural está identificado ya que es un modelo recursivo y no presenta correlaciones entre los errores en las variables endógenas, por lo que cumple la regla de ortogonalidad propuesta por McDonald (1997). Como se comentaba, los resultados del modelo indicaron un excelente ajuste (df= 178; SRMR=.37; x2/df=4,09; IFI=.95; y CFI=.95), siendo la correlación múltiple cuadrada (R2) de .24 en las variables endógenas “agresividad” y “estrés” y de .39 en la variable endógena “violencia filio-parental verbal”. Figura 10 Parámetros estructurales estandarizados del modelo definitivo Como podemos observar en la tabla 12 y 13, las covarianzas entre la comunicación abierta y el resto de variables medidas fueron negativas, mientras que las covarianzas entre el resto de variables entre ellas fueron positivas. Asimismo, todos los parámetros estimados fueron significativos (t > 1.96) menos el de “estréscohesión” con una p=.06. Por otra parte, en la Tabla 13 podemos ver el omega de los parámetros estimados que en todos los casos es superior a .80 lo que indica su adecuada fiabilidad y consistencia interna. 49 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica Tabla 12 Matriz de covarianzas, residuales y correlación múltiple cuadrada de las variables medidas 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 1.depre11 ,76 2.depre10 ,14 ,71 3.depre9 ,12 ,34 ,81 4.depre8 ,42 ,13 ,12 ,71 5.relata10 ,07 ,02 ,02 ,06 ,67 6.relata7 ,05 ,02 ,01 ,05 ,15 ,50 7.relata5 ,07 ,02 ,02 ,07 ,22 ,16 ,64 8.relata3 ,05 ,02 ,02 ,05 ,17 ,12 ,18 ,46 9.relata1 ,07 ,02 ,02 ,07 ,21 ,15 ,22 ,17 ,66 10.ambi22 ,04 ,01 ,01 ,04 ,02 ,01 ,02 ,02 ,02 ,09 11.ambi16 ,04 ,01 ,01 ,04 ,02 ,02 ,02 ,02 ,02 ,04 ,10 12.ambi10 ,05 ,02 ,01 ,05 ,03 ,02 ,03 ,02 ,03 ,05 ,05 ,14 13.com19 ,18 ,06 ,05 ,17 ,13 ,09 ,14 ,11 ,13 ,05 ,06 ,07 ,82 14.com18 ,18 ,06 ,05 ,17 ,13 ,09 ,14 ,10 ,13 ,05 ,06 ,07 ,34 ,87 15.com5 ,17 ,05 ,05 ,15 ,12 ,08 ,13 ,09 ,12 ,05 ,05 ,06 ,31 ,31 ,76 16.vil1 ,38 ,12 ,11 ,35 ,33 ,23 ,35 ,27 ,33 ,08 ,10 ,11 ,53 ,52 ,47 4,14 17.vil2 ,25 ,08 ,07 ,23 ,21 ,15 ,23 ,17 ,22 ,05 ,06 ,07 ,34 ,34 ,31 1,56 2,27 18.vil10 ,17 ,05 ,05 ,16 ,14 ,10 ,16 ,12 ,14 ,04 ,04 ,05 ,23 ,23 ,21 1,06 ,69 2,28 19.com17 -,20 -,06 -,06 -,19 -,09 -,06 -,09 -,07 -,09 -,08 -,10 -,11 -,22 -,22 -,20 -,37 -,24 -,16 1,37 20.com16 -,20 -,06 -,05 -,18 -,08 -,06 -,09 -,07 -,08 -,08 -,09 -,11 -,21 -,21 -,20 -,35 -,23 -,16 ,84 1,22 21.com8 -,19 -,06 -,05 -,18 -,08 -,06 -,09 -,06 -,08 -,08 -,09 -,10 -,21 -,21 -,19 -,35 -,23 -,16 ,82 ,79 1,19 Nota: Las covarianzas se sitúan en la diagonal y parte inferior de la misma; las covarianzas residuales estandarizadas se sitúan sobre la diagonal. 50 Resultados Tabla 13 Covarianzas y omegas obtenidos de los parámetros estimados 1 2 3 4 5 6 Omega 1.Cohesión ,063 0,954 2.Comunicación Problemática ,063 ,281 0,975 3.Comunicación abierta -,105 -,192 ,775 0,881 4.Estrés percibido ,049 ,155 -,180 ,390 0,882 5.Agresividad ,027 ,120 -,082 ,066 ,212 0,801 6.VFP ,049 ,210 -,153 ,157 ,148 ,467 0,858 Nota: * p < .01 Los resultados muestran que la comunicación abierta esta negativamente asociada con la cohesión y la comunicación problemática y éstas a su vez positivamente asociadas. Además, la comunicación problemática está positivamente asociada con la agresividad y el estrés, las cuales también lo están con la violencia filio-parental verbal. Es destacable que la comunicación problemática tiene tanto una relación directa positiva con la VFP como a través del estrés y la agresividad, por lo que se trata de una mediación parcial. La comunicación abierta se relaciona negativamente con el estrés lo que tiene un efecto decreciente sobre la violencia filio-parental. 2.2.2 Análisis multigrupo por sexo y ajuste del modelo a otros tipos de violencia Al analizar el modelo propuesto en la violencia filio-parental física, los resultados indicaron un buen ajuste (df= 198; SRMR=.036; x2/df=3,49; IFI=.96; y CFI=.96), siendo la correlación múltiple cuadrada (R2) de .23 y .24 en las variables endógenas “agresividad” y “estrés” respectivamente. Sin embargo, mientras la mayoría de parámetros estimados fueron significativos (t > 1.96), el de “estréscohesión” se mantiene no significativo con una p=.06 como ocurría en el modelo de violencia verbal pero a diferencia del mismo en la violencia física tampoco son significativas las relaciones de agresividad, comunicación problemática y estrés con este tipo de violencia. Así, la correlación múltiple cuadrada (R2) en la variable endógena “violencia filio-parental física” es de .03. En cuanto a la violencia filio-parental económica ocurre algo muy similar que con la física. Mientras que los resultados indican un buen ajuste df= 178; SRMR=.046; x2/df=4,12; IFI=.95; y CFI=.95), siendo la correlación múltiple cuadrada (R2) de .23 y .24 en las variables endógenas “agresividad” y “estrés” respectivamente, en la variable endógena “violencia filio-parental física” es de .02. 51 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica Estos resultados nos llevan a pensar que en futuras investigaciones deberán formularse modelos específicos para estos tipos de violencia filio-parental, ya que funcionan de manera diferente. A continuación se presenta el análisis multigrupo que ofrece el programa informático AMOS v.19 el cual permite indagar sobre en qué medida el patrón de relaciones propuesto es consistente con los datos observados en cada una de las muestras, en nuestro caso, adolescentes chicos y chicas, y en segundo lugar, indagar en qué medida este patrón es invariable a través de estas dos muestras. Al analizar la consistencia del modelo de violencia filio-parental verbal en el grupo de chicos, los resultados indicaron un buen ajuste (df= 356; SRMR=.045; x2/df=2,51; IFI=.95; y CFI=.95), siendo la correlación múltiple cuadrada (R2) de .25 y .21 en las variables endógenas “agresividad” y “estrés” respectivamente y .34 en la variable endógena “violencia filio-parental verbal”. Por otra parte, mientras la mayoría de parámetros estimados fueron significativos (t > 1.96), el de “estréscohesión” se mantiene no significativo con una p=.06 como en el modelo de un solo grupo pero en los chicos tampoco es significativa además la relación “VFPestrés”. En el caso de las chicas, los resultados del ajuste del modelo también son positivos (df= 356; SRMR=.045; x2/df=2,51; IFI=.95; y CFI=.95), siendo la correlación múltiple cuadrada (R2) de .27 y .30 en las variables endógenas “agresividad” y “estrés” respectivamente y .46 en la variable endógena “violencia filio-parental verbal”. Es decir, en el caso de las chicas se explican mejor las variables endógenas que en los chicos. En cuanto a los parámetros significativos ocurre lo mismo que en el caso de un solo grupo. Para indagar en qué medida el patrón es invariable a través de la muestra de chicos y de chicas, el estadístico x2 de bondad de ajuste nos permitirá contrastar la hipótesis nula de que el modelo es correcto para los distintos grupos y, por tanto, las distintas muestras pertenecen todas a la misma población. La lógica del análisis multigrupo se basa en la sucesiva imposición de restricciones al modelo con objeto de comprobar su invarianza o igualdad entre distintos grupos o poblaciones, puede verse el cuadro resumen de estos datos en la tabla 14. 52 Resultados Tabla 14 Índices de ajuste del modelo multigrupo Estadísticos de ajuste x2 (g.l) p x2/df TLI CFI IFI RMSEA LO90 HI90 Modelo sin restricciones 893,316 ,000 2,509 ,945 ,953 ,953 ,026 ,024 ,028 Modelo con pesos de regresión (medición) restringidos 916,737 ,000 2,471 ,946 ,952 ,953 ,026 ,023 ,028 Modelo con pesos estructurales restringidos 929,941 ,000 2,460 ,947 ,952 ,952 ,025 ,023 ,028 Modelo con covarianzas estructurales restringidas 940,828 ,000 2,450 ,947 ,951 ,952 ,025 ,023 ,027 Modelo con residuos estructurales restringidos 954,996 ,000 2,468 ,946 ,951 ,951 ,026 ,023 ,028 Partiendo de un modelo que ha alcanzado buen ajuste, como es el caso, el nivel de probabilidad asociado al incremento de x2 en los pasos sucesivos indicará que el ajuste del modelo empeora sensiblemente a medida que se imponen las sucesivas restricciones. En caso de que la probabilidad no sea significativa, esto indicará que los modelos son equivalentes, en cada uno de los aspectos considerados, entre los dos grupos de adolescentes. Los datos del análisis nos muestran que la invarianza entre grupos no se mantiene ni en el modelo sin restricciones ni en los restringidos (p= .00), indicando que el modelo no funciona igual para ambos grupos. Estos resultados nos llevan a la conclusión de que en futuras investigaciones deba indagarse acerca del funcionamiento diferencial de los y las adolescentes en lo que se refiere a los factores de riesgo/protección ante la violencia filio-parental. 53 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica 2.3 Discusión La violencia filio-parental es un fenómeno complejo y todavía incipiente sobre el cual es necesario investigar para paliar el desconocimiento que aún existe en torno a las variables que influyen en que un hijo/a pueda agredir física, verbal o económicamente a sus progenitores o ascendientes. Entender esta problemática desde la perspectiva ecológica del desarrollo humano de Bronfenbrenner (1987) nos permite contemplar los múltiples niveles de influencia del individuo y sus conductas, así como las interacciones entre los mismos, por lo que la violencia sería resultado de causas múltiples y complejas. En esta investigación preliminar nos limitamos a analizar los niveles individual y familiar, dejando para la futura tesis doctoral otros contextos fundamentales del adolescente como el escolar, el de iguales y el comunitario. Como se ha comentado en la revisión teórica, los estudios han señalado numerosos factores explicativos de la VFP tanto individuales como familiares pero no su influencia de forma conjunta cuando, desde los modelos ecológicos del desarrollo humano, las características del adolescente agresor en el nivel individual se ven afectadas por las relaciones que se establecen entre éste y los entornos en los que se desarrolla y, en este sentido, la familia sigue siendo un contexto clave a analizar en éste y cualquier proceso relacionado con la adolescencia. El contexto más inmediato del desarrollo de un adolescente sigue siendo la familia, de ahí su importancia en relación con las características del propio adolescente. Por ello el objetivo de este trabajo ha sido formular un modelo teórico explicativo de la VFP considerando ambos niveles del adolescente conjuntamente para arrojar un poco más de luz a esta forma de violencia intrafamiliar. En el presente estudio, por tanto, se ha llevado a cabo un análisis de ecuaciones estructurales cuyos resultados apoyan parcialmente el modelo propuesto en relación con lo comentado anteriormente desde la perspectiva ecológica. Inicialmente se establecieron seis variables familiares exógenas (factores pertenecientes a las escalas de clima, comunicación familiar y socialización parental) que influirían en cinco variables individuales endógenas (asertividad, agresividad, estrés, empatía y alexitimia) que actuarían de mediadoras entre éstas y la violencia filio-parental como variable relacional endógena. Únicamente cinco de las once variables predictoras propuestas resultaron influir significativamente en la violencia verbal perpetrada por los/as adolescentes. Se separaron los tipos de violencia ya que solo la 54 Discusión verbal explicaba el 80% de la variable VFP y se analizó el modelo por separado en cada uno. En concreto, los resultados en relación a la violencia verbal indicaron que la comunicación abierta esta negativamente asociada con la cohesión y la comunicación problemática y éstas a su vez positivamente asociadas. Además, la comunicación problemática está positivamente asociada con la agresividad y el estrés, las cuales también lo están con la violencia filio-parental verbal. Es destacable que la comunicación problemática tiene tanto una relación directa positiva con la VFP como a través del estrés y la agresividad, por lo que éstas son mediadoras parciales. La comunicación abierta se relaciona negativamente con el estrés lo que tiene un efecto decreciente sobre la violencia filio-parental. El nivel explicativo de la violencia filio-parental verbal alcanzado entre las cinco variables es del 39%, lo que podría explicarse por la existencia de otros factores y contextos, como se ha comentado anteriormente, que podrían estar influyendo tales como el de iguales, el escolar o el comunitario. Este modelo obtenido con apoyo empírico guarda relación con los factores de riesgo encontrados en otros estudios tales como deficientes habilidades de comunicación y de interacción familiar (Morán, 2013; González, 2012). Así mismo, se han encontrado relaciones entre la agresividad, la sintomatología depresiva y el estrés y la VFP (Ibabe et al., 2007; Lozano, Estévez y Carballo, 2013). Sin embargo, la cohesión familiar (sentimiento de unión, espíritu de grupo, atención y tiempo entre los miembros…) se ha relacionado en la literatura al respecto como un factor protector en relación a este tipo de violencia, mientras que en el presente estudio se relaciona positivamente con la comunicación problemática y negativamente con la comunicación abierta, factores de riesgo y protección respectivamente en relación a la violencia verbal ejercida. Esto va en consonancia con otro tipo de investigaciones donde se encuentran relaciones entre altos niveles de cohesión familiar y relaciones familiares patológicas o problemáticas por no permitir un nivel adecuado de autonomía entre los miembros. En la adolescencia el menor precisamente busca la autonomía frente a las figuras de apego empezando una crisis que puede ser conflictiva o pacífica, pero que siempre implica un cambio profundo en el sistema de relaciones entre padres e hijos. Los conflictos son escasos si los padres ayudan a sus hijos a conseguir la independencia, mientras que se incrementan cuando aquellos intentan mantener un control absoluto sobre éstos (Miranda y Pérez, 2005). Este modelo nos permite establecer, además, perfiles en función de altas o bajas puntuaciones en violencia filio-parental verbal: 55 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica 2014, en http://www.fiscal.es/cs/Satellite?c=Page&cid=1242052134611&language=es&pagen ame=PFiscal%2FPage%2FFGE_memorias&selAnio=2011. Fiscalía general del Estado (2012). Evolución de la delincuencia a partir de los datos obtenidos de los procedimientos judiciales. Capítulo II. Madrid: Ministerio de justicia. Frydenberg, E. (1997). Adolescent coping: Theoretical and research perspectives. Londres: Routledge. Gallagher, E. (2004) Parents victimised by their children. Australian & N.Z. of Family Therapy, 25, 1-12. Gámez, M. y Almendros, C. (2011). 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Escalas Individual Figura 11 Escala de alexitimia 67 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica Figura 12 Escala de empatía 68 Anexos Figura 13 Escala de estilos de comunicación interpersonal ESCALA DE ESTILOS DE COMUNICACIÓN INTERPERSONAL 69 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica Figura 14 Escala de estrés percibido 70 Anexos Familiar Figura 15 Escala de clima familiar ESCALA DE CLIMA FAMILIAR: RELACIONES INTERPERSONALES En esta página vas a leer algunas frases que describen situaciones que pueden ocurrir en la familia. Piensa si estas frases describen o no a tu familia y rodea con un círculo la V (VERDADERO) si la frase refleja lo que sucede en tu familia o la F (FALSO) si la frase no refleja lo que sucede en tu familia. Por ejemplo: En mi familia nos ayudamos y apoyamos realmente unos a otros Si crees que esto ocurre mucho en tu familia y que, por tanto, la frasees verdadera siempre o casi siempre, señala la opción V. Si crees que esto no pasa en tu familia, marca la F. Si es verdadera para unos miembros de la familia pero no para otros, marca la respuesta que corresponda a la mayoría. ¡Recuerda que no existen respuestas correctas e incorrectas, sino que lo importante es conocer tu opinión! 71 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica Figura 17 Escala de comunicación familiar 78 Anexos Relacional Figura 18 Escala de violencia filio-parental 79 La violencia filio-parental desde la perspectiva ecológica 4.2 Anexo 2. Descripción de la muestra Figura 19 Centro de enseñanza Figura 20 Curso 80 Anexos Figura 21 Sexo Figura 22 Edad 81