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Abstract

RELACIONES GRAMATICALES EN LOS COMPUESTOS DEL ESPAÑOL. EL TIPO “LAVAPLATOS” Este trabajo analiza los compuestos en español integrados por un primer constituyente o tema verbal y su complemento (normalmente un sustantivo) como sacacorchos. Estos constituyen, indudablemente el patrón compositivo más productivo y estudiado entre las lenguas románicas. Su caracterización se introduce en un marco analítico más amplio en el cual se reflexiona sobre las propiedades de la composición en español, haciendo especial énfasis en la estructura morfológica interna de los constituyentes. Los constituyentes son abordados en aspectos como su estructura interna y su semántica, contrastándose a menudo sus propiedades con las de estructuras de diferentes niveles de análisis que presentan características similares en ciertos aspectos (por ejemplo, los sustantivos deverbales formados con el afijo –dor, que aparentemente comparten con los compuestos una denotación agentiva/causativa). En este sentido, el análisis refuerza la perspectiva sintacticista sobre la formación de palabras, dado que se enmarca en un modelo nanosintáctico de análisis de la formación de compuestos, desarrollando un nuevo modelo de proyección para la estructura del compuesto verbonominal, que pretende dar cuenta de su productividad. Nuestra aproximación asume el carácter endocéntrico del tipo (el núcleo de la formación corresponde a un nudo predicativo lexicalizado por un tema verbal), y esta asunción viene acompañada de una reflexión acerca de la endocentricidad de los compuestos, distanciándose de los modelos lexicistas (aquellos que consideran que la categoría nominal resultante de los compuestos verbonominales es el resultado del filtrado de los rasgos categoriales de un núcleo léxico previamente nominalizado a la totalidad del compuesto). El esquema verbonominal se aborda desde diferentes perspectivas, y en el análisis se intenta dar explicación a algunos de los aspectos más controvertidos de estas formaciones, como la ordenación relativa de los constituyentes, o el tipo de relación gramatical establecida entre el predicado verbal y el objeto que rige, que generalmente se considera similar a la que un verbo transitivo mantiene con su objeto marcado en caso acusativo, mientras que nosotros defenderemos que dicha relación presenta más afinidades con una de tipo partitivo. Además de abordar los aspectos más generales de la estructura de los compuestos, en este trabajo algunos capítulos abordan cuestiones más específicas, como los valores que aporta la aparición variable de un morfema de plural en el constituyente nominal (limpiabotas, pero cubrecabeza(*s)). La presencia de este morfema no determina las propiedades flexivas del sustantivo resultante, por lo que su contribución a la denotación de la entidad debe relacionarse con aspectos como sus propiedades de cuantificación, el carácter contable/incontable de los temas, o las características fonológicas de su raíz. GRAMMATICAL RELATIONS IN SPANISH COMPOUNDING. THE [V + N]N PATTERN: LAVAPLATOS This work deals with compounds formed by a verbal stem and a complement (normally a noun) (e.g., sacacorchos ‘cork-screw’: lit. ‘pull-corks’) which are, without a doubt, the most productive and studied compound pattern in the entire Romance family. The analysis of this pattern is introduced within a broader discussion and justification of the properties that characterize Spanish compounding, focusing on the morphological and internal structure of the constituents. The constituents are described in terms of their internal structure and their semantics, and are often contrasted with structures of different levels, which display a similar behavior in certain aspects (e.g, deverbal nouns affixed in –dor, which seems to share with our compounds the agentive/causative reading). In this sense, the analysis strengthens the syntactic point of view about word formation, as it applies a nanosyntactic approach to the construction of compounds, developing a new model of projection for the syntactic structure of the productive verbonominal pattern. Our approach assumes the endocentric nature of the type (its nucleus is a predicative node lexicalized by a verb stem which normally appears with its accompanying theme vowel in the third person singular) and this assumption is followed by a discussion of compound headedness, arguing against the lexicalist models (those which consider that the nominal category of the formations is a consequence of the percolation to the entire compound of the categorial features of a lexical head previously nominalized). This compounding pattern is analyzed from several perspectives, and intends to offer and explanation for some of the most controversial aspects of these specific formations, such as the position of the constituents with respect to each other, or the syntactic properties of the grammatical relations established between the verbal predicate and its nominal dependent, which is generally assumed to bear the semantic role of theme and to have a similar behavior than the accusative object of a transitive verb, and not that of a partitive object, which is the kind of relation we will try to support. Apart from the more general aspects with regard to the internal structure of the compounds, this work also contains several chapters which take into account more specific questions, such as the nature of the variable presence of a plural marker in the right constituent (limpiabotas, but cubrecabeza(*s)). This morpheme does not determine the number or gender of the whole, so it could have another kind of contribution to the denotation of the entity, related to the quantificational properties of the compound, the countable/uncountable nature of the theme, or the phonological characteristics of its root. Marqueta Gracia, Bárbara; Mendívil Giró, José Luis

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! ! Trabajo!Fin!de!Máster! ! Máster'en'Estudios'Hispánicos:'Lengua'y' Literatura! ! LAS'RELACIONES'GRAMATICALES'EN' LOS'COMPUESTOS'DEL'ESPAÑOL.'EL' TIPO'"LAVAPLATOS"! ! Autora! ! Bárbara Marqueta Gracia ! ! ! ! Director/es! ! José Luis Mendívil Giró!! ! ! ! Facultad!de!Filosofía!y!Letras! 2014! ' ' ii' ÍNDICE DE CONTENIDOS INTRODUCCIÓN 1. EL ESTUDIO DE LA COMPOSICIÓN Y LA INTERFAZ ENTRE LA SINTAXIS Y EL LÉXICO. PROPIEDADES DE LA PALABRA COMPLEJA Y SUS CONSTITUYENTES 3 1.1 La noción de “composición”. Perspectivas teóricas 3 1.2 La composición desde un marco teórico neoconstruccionista. Modelos cartográficos de representación categorial. 9 1.3 Aplicación de los principios de lexicalización nanosintáctico al funcionamiento de los esquemas compositivos productivos. La nanosintaxis 14 2. LA “MICROSINTAXIS” DE LOS ESQUEMAS COMPOSITIVOS 19 3 PROPUESTA DE FORMALIZACIÓN 28 3.1 El tipo “lavaplatos”: esquemas compositivos con rección de argumentos 28 3.2 El núcleo “predicado” y la nominalización de estructuras como resultado de un proceso de categorización 32 3.3 El argumento tema y la presencia (variable) de un exponente para la proyección defectiva de SNum/SQ 34 3.4 Predicciones de la formalización de un esquema compositivo en un marco nanosintáctico (semejanzas entre niveles lingüísticos) 37 4. LA PROYECCIÓN Y FORMACIÓN DEL ESQUEMA COMPOSITIVO LAVAPLATOS 41 4.1 El elemento nuclear del tipo lavaplatos. Una cuestión sin resolver 41 4.2 El primer constituyente como verbo o tema verbal 42 4.3 El primer constituyente como sustantivo derivado. Nominalización en estructuras compositivas frente a nominalización en estructuras sintagmáticas 43 4.4 Endocentricidad y orden de constituyentes 51 ' ' iii' 5. RECCIÓN DE TEMAS EN LOS ESQUEMAS COMPOSITIVOS: LA AUSENCIA DE LA PREPOSICIÓN DE 55 6. VALORES DE LOS FORMANTES CONSTITUTIVOS EN LOS ESQUEMAS COMPOSITIVOS. EL MORFEMA PLURAL EN LOS COMPUESTOS DEL TIPO DE LAVAPLATOS 59 6.1 Introducción: Marcas de relación gramatical en los temas de esquemas compositivos productivos 59 6.2 La pluralidad no operativa desde el punto de vista flexivo 59 6.3 Aspectos cuantitativos sobre la distribución del morfema de plural 62 6. 3 Temas en composición: tipos de entidades y clases de entidades 63 7. LA INDEFINICIÓN SEMÁNTICA DEL ROL DE TEMA EN LOS COMPUESTOS DEL TIPO DE LAVAPLATOS 67 7.1 Aparentes excepciones a la restricción de proyección de sujetos como argumento interno. Argumentos internos que no corresponden a objetos directos de verbos transitivos. 67 7.2 Relaciones entre nominalización y la asignación del rol semántico de tema. Efectos pragmáticos de la ausencia de proyección de un argumento externo. 69 8. CONCLUSIONES 71 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 72 ANEXO: Corpus de los compuestos 75 ! ! ! ' ' 1' INTRODUCCIÓN Ha pasado casi un año desde que, de manera completamente fortuita, llegó a mis manos “Los límites de la morfología”, ese maravilloso homenaje que realizan a Soledad Varela algunos de los más reconocidos estudiosos de esta disciplina en nuestro país. Y lo que pretendía ser una relajada lectura veraniega acabo convirtiéndose para mí en una especie de revelación: hasta entonces no me había parado a pensar en la cantidad de problemas, preguntas, dimensiones, controversias que suscitaba la palabra, ese elemento lingüístico aparentemente indefenso e inofensivo, ese bloque que, con la precisión de un cirujano, tanto me gustaba segmentar en el colegio siguiendo las diestras instrucciones de mi maravillosa profesora de lengua: ¡Zas! morfema flexivo, guion, ¡Zas! vocal de enlace, ¡Zas!: en un último golpe de Bic había llegado a la raíz desde la cual jamás se me habría ocurrido empezar a construir esos impresionantes árboles, bosques de estructuras sintácticas con alambicadas relaciones a distancia, de abajo a arriba, de izquierda a derecha, espesos y engañosos, a veces tanto que –me daba por pensar–, es posible que una ardilla pudiera atravesar la oración más larga de nuestra lengua saltando de rama en rama. No podría haber buscado respuestas a esa estructura morfológica, no podría haber cuestionado el modelo del análisis morfológico de mis profesoras de secundaria como en este trabajo lo he hecho, porque me faltaban las preguntas. Y el libro al que me he referido está lleno de interesantes preguntas, y entre ellas, suscitó especialmente mi atención las que sugería la contribución del profesor Serrano Dolader en torno a compuestos como lavaplatos. ¿Pero cómo era posible que gente inteligente anduviera cuestionando algo tan evidente como que lava es un verbo? ¡Lava, del verbo lavar, de toda la vida! Así que decidí interrumpir las vacaciones veraniegas de alguno de los profesores de la facultad en busca de referencias bibliográficas que me condujeron, con absoluto consenso, hacia Soledad Varela (porque a Eugenio Coseriu hace tiempo que aprendí a ir directamente yo). Alguno me advirtió, un poco como a Caperucita, que no siguiera ese camino. Y efectivamente donde me encontré, realmente, fue metida de lleno en el análisis de uno de los compuestos más estudiados de nuestra lengua, en medio de la encrucijada de las relaciones entre el léxico, la sintaxis y la fonología… Muchas veces, a lo largo de estos meses, me he encontrado perdida, he andado y desandado el camino recorrido. Me di cuenta de que no podría llegar a donde yo quería llegar por los caminos convencionales, y ello me condujo a acercarme a los marcos teóricos neoconstruccionistas, a pensar si no sería mejor plantear las cosas de otra manera. De manera que lo que en Julio indiscutiblemente era un verbo, y en Septiembre indiscutiblemente no lo era, a día de hoy, 18 de Junio, podría ser un verbo. O al menos lo parece. La estructura del trabajo es la que sigue: Los dos primeros capítulos abordan diferentes cuestiones sobre la composición en español de manera general. El tercer apartado, que constituye el núcleo central del análisis, recoge el marco general de la propuesta que realizamos sobre el esquema compositivo verbonominal, y los cuatro apartados restantes profundizan en diversas cuestiones pertinentes del esquema. Las conclusiones se recogen el octavo y último apartado. En el primer capítulo, titulado “El estudio de la composición y la interfaz entre la sintaxis y el léxico. Propiedades de la palabra compleja y sus constituyentes” examinamos la noción de composición desde diferentes perspectivas teóricas, incidiendo en la naturaleza formal y categorial de los constituyentes que integran un ' ' 2' compuesto, la relación de los compuestos con unidades lingüísticas pertenecientes a otros niveles de análisis, y algunas diferencias existentes entre los tipos de composición productiva e improductiva. Situamos el estudio de la composición, la relación entre sintaxis, fonología y léxico en un modelo Neoconstruccionista de corte nanosintáctico, y ejemplificamos como se pueden aplicar los Principios de lexicalización de dicho marco, así como los modelos exoesqueléticos y cartográficos de configuración categorial al ámbito de la composición. En el segundo capítulo, “La microsintaxis de los esquemas compositivos”, se plantea el estudio de las relaciones gramaticales en los esquemas compositivos como un subconjunto restringido de operaciones de acuerdo a las propiedades categoriales defectivas de los constituyentes. Concretamente, vinculamos las relaciones gramaticales que no pueden contraer los constituyentes del esquema verbonominal a su naturaleza defectiva y analizamos la medida en que aquellas relaciones gramaticales que sí pueden establecerse entre los constituyentes de la palabra compleja se manifiestan de la misma manera que en otros niveles de análisis, haciendo especial hincapié en los esquemas compositivos productivos, como el que constituye nuestro principal objeto de estudio. En el tercer capítulo, “Propuesta de formalización” se realiza un análisis detallado de los componentes, tipos de relaciones y operaciones que proponemos para la proyección del esquema compositivo de lavaplatos. Se identifican algunas de las similitudes y diferencias existentes entre la proyección de esquemas compositivos y ciertas estructuras sintagmáticas, en aspectos centrales como la identificación del núcleo, la nominalización de estructuras, el tipo de relación de rección del argumento tema, etc. El cuarto capítulo, “La proyección y formación del esquema compositivo lavaplatos” se centra en el análisis del elemento nuclear del compuesto, resumiendo las principales propuestas bibliográficas, su relación con ciertas propiedades, como la productividad, el tipo de nominalización que se produce en la estructura, o el orden de constituyentes. En el quinto capítulo, “Rección de temas en los esquemas compositivos: la ausencia de la preposición de” nos adentramos en la naturaleza semántica y formal de las relaciones que establece el núcleo del esquema compositivo con el constituyente nominal, argumentando de manera contraria a la asociación de este último con los objetos directos de verbos transitivos. En el sexto capítulo “Valores de los formantes constitutivos en los esquemas compositivos. El morfema plural en los compuestos del tipo de lavaplatos” se revisan y amplían las propuestas en lo que respecta a la naturaleza semántica y formal de la aparición del morfema de plural sin propiedades flexivas en los temas de los compuestos verbonominales, en relación a propiedades del esquema compositivo como la expresión de la habitualidad, el carácter contable de los temas, o la fuerza analógica, contrastándose su aportación con la que se realiza en otras estructuras lexicalizadas. Finalmente, el capítulo séptimo, “La indefinición semántica del rol de tema en los compuestos del tipo de lavaplatos” se analizan posibles contraejemplos a la restricción de la proyección de un sujeto como constituyente interno del compuesto, profundizamos en la noción de tema, y se valoran los efectos pragmáticos de la ausencia de proyección de un argumento externo. ' ' 3' 1. EL ESTUDIO DE LA COMPOSICIÓN Y LA INTERFAZ ENTRE LA SINTAXIS Y EL LÉXICO. PROPIEDADES DE LA PALABRA COMPLEJA Y SUS CONSTITUYENTES 1.1 La noción de composición. Perspectivas teóricas En la NGLE (11.1.1a) se llama composición al proceso morfológico mediante el cual dos o más palabras forman conjuntamente una palabra compuesta. La aplicación de dicho proceso da como resultado la creación espontánea o motivada de un concepto unitario para una realidad específica. Ante la controversia teórica que suscita la cuestión respecto a la naturaleza de la palabra, o de los constituyentes que integran las palabras compuestas, podemos encontrar una redefinición como “aquella forma que contiene más de una raíz en su interior” (NGLE § 1.3.5b). En (1) se presentan ejemplos de algunas unidades lingüísticas que son consideradas compuestas con mayor o menor consenso bibliográfico. (1) a. homicida; homófobo b. cuellilargo; pelicano c. hispanohablante; socio-político; matasanos; catalejo Uno de los problemas respecto a la consideración de “palabras” de los constituyentes individuales se desprende de lo que sucede en aquellos procesos compositivos en los que participan elementos cultos (1a) en contraste con aquellos que contienen exclusivamente elementos léxicos patrimoniales (1b). Si usamos como criterio la identificabilidad del hablante de dos palabras pertenecientes a su lengua para considerar una palabra compuesta, puede acabar sorprendiéndonos el hecho de que los hablantes parezcan más conscientes de la complejidad de homófobo que de la de pelícano. Puede comprobarse que la primera vez que preguntamos a un hablante por el significado de la palabra pelicano, por más que hagamos énfasis en la pronunciación paroxítona, nos tratará de definir un animal, y solamente si reformulamos la pregunta con igual énfasis obtendremos la respuesta esperada. Todo ello a pesar de que “fobo” no existe como adjetivo en nuestra lengua “*dos mujeres fobas” y “cano-a” sí. A esta problemática viene a sumarse la existencia de procesos “parasintéticos” en la composición léxica que dan lugar a formaciones como sietemesino. Aunque los formantes nominales del segundo constituyente se adecuan al proceso derivativo (picapedrero y no “*picapiedrero” frente a “Picapiedra”), no existe la palabra “mesino”, lo que dificultad la segmentabilidad de la forma en los marcos tradicionales de análisis morfológico. La definición de un compuesto como aquella unidad formada por dos o más constituyentes identificables como palabras (Marchand, 1969:11) también resulta problemática desde un planteamiento del léxico de la lengua como el lugar donde se almacenan unidades que poseen información categorial de manera previa a la aplicación de las operaciones sintácticas. En (1a) -fobo, aunque inexistente como adjetivo, podría relacionarse con el sustantivo fobia, pero –cida no puede relacionarse con un sustantivo *cidio o un verbo *cidar, a pesar de su participación productiva en un esquema operativo en nuestra lengua (con núcleo predicativo a la derecha), común al de los ejemplos de (1b). Ello ha conducido a diferentes propuestas sobre la naturaleza de las unidades que participan como constituyentes en los esquemas compositivos: raíces, lexemas, lexemas que potencialmente pueden constituirse como bases, etc.1 ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 1 La identificabilidad de la lexicalidad del primer constituyente, no obstante, es determinante para el procesamiento de la palabra compleja, y las características formales requeridas parecen variar ' ' 4' En (1c) observamos que el sustantivo hispano existe independientemente de hispanohablante, al igual que existen las máquinas de cardio, los electros y los termos de café. Parece evidente que dichos sustantivos se han formado a partir de constituyentes de temas compositivos, del mismo modo que parece claro que la ausencia de morfemas flexivos de género y número, que es habitual en la realización de los temas nominales en diferentes estructuras compositivas no impide, en modo alguno, la posibilidad de su identificación categorial como sustantivos, partiendo de la información conceptual que aportan. Podría aducirse que no está tan clara la relación entre un sustantivo como socio –de un negocio– y el tema socio en socio-político, pero la naturaleza coordinante del esquema invita a pensar que, en estos casos, la homofonía (o el sincretismo categorial) son resultado de algún tipo de procedimiento de elisión sobre un sustantivo previamente derivado en -al (social). El problema categorial se complica si tenemos en cuenta que en el esquema compositivo “verbonominal” encontramos voces como matasanos, o catalejo. En el primer caso el problema radica en el hecho de que “sanos” no tiene realización como sustantivo independiente “*un sano alto” -el DRAE no lo recoge como sustantivo en ninguna de sus acepciones-. Lo mismo ocurre, probablemente, en el caso del adverbio locativo lejo(s) que puede entenderse como una creación analógica en relación al esquema, que cuenta con la particularidad añadida de que el desuso de cata con el significado de ‘mirar’ dificulta la percepción de la voz como compleja. Todos estos hechos nos pueden llevar a plantear interesantes preguntas. ¿En qué medida la realización formal de las categorías gramaticales en los esquemas compositivos presenta unas características exigidas por su proyección en la posición izquierda o derecha del constituyente? ¿Son diferentes los requisitos categoriales de los constituyentes para la participación en los esquemas compositivos de los requisitos presentes en otros niveles de análisis? Si la respuesta a estas preguntas fuera afirmativa, un esquema compositivo subordinante con núcleo predicativo (del tipo de matasanos u homicida, por ejemplo) podría exigir que el otro constituyente sea un sustantivo/tema, independientemente de que la raíz conceptual que participa sea un alomorfo de sustantivo, o un sustantivo existente en la lengua, o no exista en absoluto como tal, pero aún así pueda participar productivamente en procesos morfológicos. O, por otro lado, permitiría explicar que la inmovilización sintáctica de la categoría verbo en una forma concreta, por ejemplo, la correspondiente a la 3ª persona de presente de Indicativo en el esquema de lavaplatos dé lugar a su reinterpretación como tema verbal, pero el ser un “tema verbal” no tenga que entenderse necesariamente como una pérdida de motivación de dicho constituyente como forma libre provocado por la integración fonológica y ortográfica en el esquema: es más, nos permite plantearemos en qué medida la perfecta identificación de la forma como verbal ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' interlingüísticamente (Jarena et al., 2002, a través de Val (1999:4). En nuestra lengua parece existir cierta tendencia que favorece la presencia en los esquemas compositivos de primeros constituyentes bisílabos y paroxítonos (con acento secundario). Esto explica, por ejemplo, la frecuencia con la que se favorecen formas monoptongadas como pernilargo, rodapié o fregaplatos cuando lo esperable en los respectivos esquemas sería pierni, rueda, y friega. En el caso de los temas nominales y adjetivales, se favorece la presencia de la terminación vocálica en –i en los compuestos con esquema y/o procedencia latina, quizá porque esta no es coincidente con los morfemas clasificadores y flexivos de género -compárese el citado alta montaña o altavoz con altiplano o altibajo-. Como trataremos de defender más adelante, el hecho de que los constituyentes presenten una configuración adecuada al esquema no implica que su contribución sea meramente fonológica: no siempre coinciden los temas verbales sobre las que operan los procesos derivativos deverbales, por ejemplo: abrelatas frente a abridor, correcaminos y corrimiento (de tierra), etc. ' ' 5' ha podido conducir a la consideración del esquema como verbonominal cuando el constituyente carece de todas las propiedades funcionales relevantes de un verbo, incluida, como trataremos de demostrar, la de regir un complemento directo de la manera que lo hacen los verbos. Si observamos ahora los ejemplos de (2), estos resultan problemáticos para su definición como compuestos desde el punto de vista de las propiedades formales de los constituyentes integrantes, pues estos se pueden vincular sintácticamente, semánticamente, fonológica u ortográficamente con unidades de nivel superior. (2) a. salones comedores; mujeres objeto b. metomentodo; con la mosca detrás de la oreja En la serie de (2a) encontramos formaciones como salón comedor, que recogemos en plural para evidenciar la posibilidad, no especialmente frecuente (cf.: *buques hospitales) de pluralizar ambos constituyentes en este tipo de compuestos. También aquellas formaciones como mujeres objeto que no lo permiten en ningún caso (*mujeres objetos). Frente a los ejemplos de (1), los elementos de (2a) carecen de integración fonética y ortográfica, poseen un núcleo nominal (salones o mujeres) que conserva sus propiedades flexivas (género y número) y se asemejan (especialmente el tipo de mujer objeto) a estructuras apositivas (ajenas -en principioal ámbito de la composición) como chica Almodóvar. El sustantivo objeto, al igual que comedor, cumple la función de restringir la denotación del núcleo, pero se diferencia de este último dado que comedor no aporta un contenido valorativo, y porque objeto se manifiesta invariablemente en singular. Pero hay otras propiedades categoriales interesantes. Comedor en “salón comedor” no participa en el compuesto con el valor predicativo del adjetivo, pero es posible realizar dicha lectura mediante la desautomatización de la estructura, por ejemplo, “Prefiero un salón comedor a uno borracho.” La posibilidad de pluralizar ambos términos en las construcción de salón comedor, aproxima el tipo de relación que se establece entre los constituyentes al ámbito de la coordinación o yuxtaposición, relaciones que también se dan entre sustantivos en la composición del tipo de (1) (coliflor, aguamiel). “Objeto”, sin embargo, carece de significado valorativo en los contextos sintácticos habituales, y no está claro que “Esa mujer es un objeto” sirva para apelar despectivamente al sujeto de la atribución. Es por ello que la falta de flexión de plural en estos “sustantivos” en esquemas como (2a) puede relacionarse con el hecho de que se proyectan como elementos predicativos, y no como elementos referenciales. En la serie de (2b) metomentodo y con la mosca detrás de la oreja representan un tipo formaciones que permiten caracterizar a individuos o situaciones mediante estructuras sintagmáticas aún más complejas que las de (2a), pero presentan variación interna en lo que respecta a su cohesión morfológica y ortográfica. En ambas se pueden identificar una serie de elementos funcionales propios de la expansión categorial completa de un sustantivo que no pueden hallarse en los constituyentes internos de los compuestos analizados en (1): el pronombre lo, artículos definidos como la, etc. Desde un punto de vista denotativo, existen pocas diferencias entre un compuesto como metepatas y uno como metomentodo. De hecho, en ambos aparece una raíz verbal de presente de indicativo que puede interpretarse como el elemento predicativo que determina, mediante su aportación semántica, un uso caracterizador y despectivo apelando a un individuo por su reincidencia en la realización de un particular tipo de actividad. La diferencia esencial entre ambos es que solo la primera voz puede relacionarse con un ' ' 6' proceso productivo de formación, mientras que las construcciones como metomentodo constituyen un conjunto pequeño de voces analógicas (sabelotodo, miralotodo, etc.) Por su parte, las construcciones idiomáticas como con la mosca detrás de la oreja se suelen relacionar con colocaciones -elementos que suelen aparecer juntos con frecuenciao locuciones como perder el tiempo. También con las llamadas construcciones de verbo soporte como hacer poco caso (Mendívil: 1999). En común, estas conservan ciertas propiedades sintácticas como la posibilidad de relativizar, topicalizar o modificar sus constituyentes internos, y pueden presentar un grado variable de defectividad en la realización de sus constituyentes internos (compárese “perder un tiempo precioso” con “*hacer el caso omiso”). Sin embargo, en con la mosca detrás de la oreja la presencia de un significado idiomático que involucra de manera conjunta a todos los constituyentes, sin posibilidad de que estos sean remplazados, asemeja estas construcciones a una buena parte de los compuestos de (1)2, pero también a locuciones de diversa realización categorial como de pascuas a ramos o incluso expresiones fraseológicas como armar la de Dios es Cristo. Todas las observaciones realizadas hasta este punto son pertinentes de cara a nuestro análisis, no tanto para delimitar el objeto de estudio (lavaplatos es una palabra compuesta, y este hecho es indiscutible desde cualquier perspectiva adoptada), sino por el hecho de que uno de nuestros objetivos consistirá en defender la idea de que los compuestos verbonominales como lavaplatos pertenecen a un esquema compositivo de carácter endocéntrico cuyo núcleo no es, en términos funcionales, un verbo, pero tampoco un sustantivo derivado de un verbo, sino la proyección de una raíz verbal que en la estructura compositiva (frente a su distribución sintáctica habitual) es requerido únicamente por su valor como elemento predicativo, contando por ello con el mismo estatus categorial que el núcleo de otros compuestos como hispanohablante, con la diferencia de que la posición derecha del núcleo en esta palabra permite, mejor dicho, exige, la realización categorial completa de la categoría predicativa como un adjetivo, lo que trae consigo importantes consecuencias para las propiedades resultantes. Remitimos al apartado 3.1 para el tratamiento de estos aspectos. Con el análisis de los ejemplos de (1) y (2) hemos pretendido destacar la necesidad de distinguir claramente entre el tipo de unidades o constituyentes que participan en las formaciones con esquema compositivo (1), los llamados compuestos léxicos o “perfectos”, y aquellas formaciones sin patrón compositivo (2), o aquellos que habitualmente suelen ser referidos como compuestos concatenados y/o “sintagmáticos”. Aunque la adecuación de este último término requiere, a nuestra consideración, de la adopción de una perspectiva lo más amplia posible de la noción de sintagma, de manera que se pueda dar cabida a los casos de (2b); del mismo modo, en el caso de voces como altoaragonés, debe tenerse en cuenta que la formación mediante un esquema compositivo puede ser identificable como sintagma)3. ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 2'La sustitución imposible de constituyentes por términos de significado semejante es clara en voces como matasuegras, pero no parece ser un requisito, o propiedad de los compuestos, y menos de los tipos de composición productiva: boquihendido y boquisumido; tirapiedras y tirachinas sí parecen dar cuenta de cierto grado de “intercambiabilidad” de sus constituyentes. ' 3'Dado que nosotros adoptaremos un marco teórico de análisis nanosintáctico, esta cuestión no resulta problemática, en tanto en cuanto, dentro de este modelo, la palabra es considerada una estructura y considerada “sintagma” al igual que otras estructuras sintácticas de otros niveles –Remitimos a Fábregas (2014), para una reflexión acerca de las ventajas e inconvenientes de este u otros planteamientos–. ' ' 13' derecha que da lugar a voces como cejijunto7 pues la relación entre el núcleo y su dependiente en el compuesto se manifiesta de manera diferente a cómo una relación equivalente se realizaría categorialmente en otros niveles de análisis (caps. 4 y 5): En Luisa es ancha de cadera, de cadera podría considerarse un elemento adjunto formalmente, y omitirse en determinados contextos discursivos. Esto no ocurre así en el compuesto, pues su presencia es una condición para la buena formación del mismo. En nuestra propuesta, es la estructura sintáctica interna del compuesto, y no el significado asociado a la entrada léxica, aquella que determina el significado estructural de la forma compuesta, y restringe las posibles idiosincrasias de las voces resultantes de la aplicación del esquema. Por ello crecepelo es un producto caracterizado por un conjunto de propiedades observables relativas al pelo, y no un evento (7a), o un estado resultante de la acción predicada por crece (7b). Esto demuestra, asimismo, que las raíces verbales que se proyectan en el esquema carecen de las propiedades aspectuales verbales relevantes (Ramchand, 2008). (7) a. *El crecepelo de Luis por parte del peluquero b. *Desde que usa ese champú, Pepe está crecepelo No obstante, la asunción de un marco teórico neoconstruccionista no impide que la información conceptual del léxico actúe como un filtro respecto al tipo de constituyentes que pueden resultar compatibles con un determinado esquema compositivo, lo que explicaría la inexistencia de *llegasitios, pero puede explicar la existencia de creaciones analógicas como mientefuerte, frente aquellos marcos que asumen restricciones de carácter aspectual por parte del verbo. Es la incompatibilidad desde el punto de vista conceptual la que explica la inexistencia de *llegasitios, quizá porque normalmente pensamos en eventos como “llegar” como únicos, y ello encaja difícilmente con la semántica del esquema lavaplatos, que conceptualiza referentes por actividades y acciones repetidas. Sin embargo, nunca encontraríamos una formación como *solcalles, bien porque conceptualmente esta raíz no denotan un tipo de actividad o acción que facilite su asociación o relación con un actor, la posición argumental del esquema compositivo a la cual se deben de incorporar de manera sistemática las voces de este esquema para dar lugar a la denotación del compuesto (mediante un procedimiento que detallaremos más adelante), o bien porque no podemos identificar formalmente “sol” como un tema verbal vinculado a un verbo “*solar” ni tampoco a un verbo “soler”8 Según nuestro planteamiento, tanto los contenidos conceptuales de lavacomo la posibilidad de identificar la forma de 3ª persona del singular de presente de indicativo de los correspondientes verbos hacen compatibles a ciertas unidades con los requisitos de un esquema endocéntrico de núcleo a la izquierda. Estas formas verbales ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 7 Este esquema, juntamente con el de lavaplatos, será abordado en el presente trabajo, aunque el grueso del análisis lo acapara el primero, debido a su complejidad y la existencia de una tradición bibliográfica más exhaustiva y sugerente). 8'Cabe recordar que la ordenación entre tema y núcleo predicativo resulta decisiva para la posibilidad de adscripción categorial. No obstante hay que tener en cuenta que la adscripción categorial de un elemento a la categoría adjetivo no es solamente el resultado de propiedades distribucionales, flexivas, ni siquiera de la presencia de ciertas propiedades semánticas. En un acercamiento nanosintáctico a la cartografía de un adjetivo, una carencia fundamental que presentan raíces como “pela” en pelagaitas para adscribirse a dicha categoría está determinada por la ausencia en el exponente de los rasgos necesarios para lexicalizar la proyección de grado. Los usos apelativos de pelagaitas se parecerían más, en este sentido, a nominalizaciones deadjetivales del tipo de altitud que, al igual que los compuestos, requieren de dos argumentos a nivel conceptual: la altitud no es la ‘cualidad o propiedad de ser alto’ sino “tener cierta altura en relación a…”) ' ' 14' podrían haberse especializado para la participación en este tipo de esquema, dada su productividad, constituyendo formas fosilizadas de una particular realización verbal. Del mismo modo, en la posición izquierda de cierto tipo de adverbios especialmente productivos encontramos lo que actualmente se consideraría una vocal de enlace a: son las formaciones de origen sintagmático en –mente, y sabemos que dicha vocal fue una marca flexiva de concordancia, pero esta resulta inoperativa actualmente (ampliamente, pero no *ampliomente). Aunque el carácter verbal –formal y conceptual– del primer constituyente parece indiscutible, surgen cuestiones teóricas interesantes en lo que respecta a su realización categorial. Por ejemplo, la falta de correspondencia total entre estos temas verbales (8a), y los que aparecen en derivados deverbales de denotación próxima (8b), o el hecho de que elementos predicativos productivos como cida no puedan aparecer en el esquema, como se observa en el contraste entre (8c) y (8d), aunque conceptualmente es perfectamente compatible con la denotación de una actividad o acción caracterizadora, e incluso fonológicamente es idéntico a las formas verbales más productivas en el esquema (sa-ca, ma-ta, ti-ra...). (8) a. abrelatas b. abridor, abrimiento c. *Ella cida moscas con el matamoscas. d. Ella mata insectos con el insecticida. Estos sencillos ejemplos invitan a la consideración de que, a efectos formales, la representación estructural de la relación de dependencia debe dar cuenta de un hecho fundamental: la diferencia de orden de los constituyentes, y nos permite predecir que aquellos elementos que carecen de una forma verbal identificable en nuestra lengua como verbo (vinculado a un paradigma con flexión aspectual, temporal, etc.) no pueden aparecer en un esquema productivo de núcleo a la izquierda (*el cidamoscas), frente a lo que ocurre en los esquemas de núcleo a la derecha: “hispanohablante” o “anglófono”. 1.3 La aplicación de principios de lexicalización en los esquemas compositivos productivos. La nanosintaxis En el subapartado anterior, nos hemos centrado en las relaciones entre los componentes sintáctico y léxico, y no hemos hecho ninguna mención a la morfología, que es el ámbito desde el que tradicionalmente se aborda el estudio de la composición, o en otras palabras, el nivel de análisis o componente encargado tradicionalmente de la formación de palabras. En lo que respecta a la consideración del lugar y estatuto de la morfología en la gramática, el lexicalismo considera la morfología un componente generativo con reglas específicas que da como resultado la formación de unidades operativas para la sintaxis, concebida esta última como un componente diferenciado de la primera. La morfología se encarga de construir palabras, o unidades con ciertas propiedades predefinidas y a las que la sintaxis es sensible, como la categoría gramatical o los rasgos de subcategorización. Los modelos construccionistas, sin embargo, asumen la existencia de un único sistema combinatorio -el sintáctico-, de manera que aquellos aspectos que diferencian a la “palabra” y al “sintagma” -conceptos que se usan únicamente para describir dos tipos diferentes de estructuras sintácticasson el resultado de una particular interacción de las reglas con los componentes fonológico y semántico de una lengua. En este sentido, cuando defendemos la necesidad de analizar las “categorías” que forman parte de los procesos de formación de palabras complejas, no estamos ' ' 15' hablando de una noción diferente de “sustantivo” o “verbo”, sino de un particular modo de realización de dicha categoría. Dentro de los propios modelos neoconstruccionistas, en este trabajo se asumirá el marco teórico de la nanosintaxis (Starke, 2004; Svenonius, 2010) que se diferencia, por ejemplo, del planteamiento ofrecido por la Morfología Distribuida (Halle & Marantz, 1993; Embick & Noyer, 2001), porque en esta se concibe la existencia de una “morfología” como un componente que opera después de la sintaxis y de manera previa al componente fonológico, adaptando las estructuras sintácticas a este mediante una serie de operaciones (fusión, fisión, empobrecimiento, obliteración, etc.). La asunción del marco nanosintáctico, que prescinde de dicho componente morfológico supone, en cambio, la aceptación de una serie de principios de lexicalización y restricciones que determinan la competencia y/o selección de exponentes fonológicos para la identificación de estructuras. Este modelo, a diferencia del primero, predice que la manifestación formal de las estructuras lingüísticas en aspectos como el orden de constituyentes, la estructura silábica o los fenómenos de sincretismo guarda correspondencia con la configuración sintáctica y las entradas disponibles en el léxico, mientras que la existencia de reglas de reajuste formal como las propuestas por la Morfología Distribuida tendrían el poder de hacer invisible dicha relación. Los presupuestos del marco nanosintáctico, que han obtenido una evidencia empírica considerable en trabajos como el de Caha (2009), aplicado al funcionamiento del sincretismo de los paradigmas de caso en decenas de lenguas, pueden dar notables resultados, asimismo, aplicados al ámbito de la formación de palabras complejas. Puede notarse, en este sentido, que parece existir cierta correspondencia entre la ausencia de propiedades sintácticas relevantes en los constituyentes de las palabras complejas y la condensación de su manifestación formal (ausencia de determinantes, ausencia de formantes flexivos en posición interna, ausencia de preposiciones para mediar en relaciones gramaticales, etc.) Dado que un análisis exhaustivo nos alejaría de los objetivos de este trabajo, ejemplificaremos brevemente el modo en que los principios de lexicalización del marco nanosintáctico pueden ofrecen respuestas a algunos de los aspectos problemáticos de la formación de palabras compuestas. En primer lugar, el “Principio de Lexicalización Exhaustiva” o PLE, prescribe que todos los rasgos morfosintácticos de una estructura deben ser identificados por los exponentes léxicos (Fábregas, 2014:44). De acuerdo a dicho principio, la lexicalización de un núcleo predicativo en el esquema compositivo de lavaplatos, podría exigir un exponente con determinadas características semánticas y aspectuales, pues el esquema siempre da como resultado referente s caracterizados por la habitualidad de un tipo de acción. De este modo, parece que el esquema impone como requisito cierto rasgo o rasgos con los que son compatibles los exponentes verbales vinculados al tema de presente (Alcoba, 2012). Dichos rasgos relevantes para la semántica estructural del esquema podrían ser los de habitualidad o atelicidad9 y predicen, por ejemplo, que no vayamos a encontrar ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 9'Existen varias maneras de formalizar este tipo de valores. Una de ellas supone postular la presencia de una proyección de aspecto en el exponente verbal, en la línea del análisis de los participios de Embick (2004). Nuestra respuesta provisional a este hecho es que no parece necesario postular ninguna proyección aspectual interna en el compuesto, dado que la interpretación aspectual por defecto de un sustantivo -caracterizadores, precisamente, la facilitada por estas formas. Una evidencia de que el ' ' 16' una raíz participial como núcleo (*rotoplatos). Parece que estas características del esquema son identificadas de manera sistemática por los exponentes predicativos que poseen, por defecto, una forma (inoperativa en sus propiedades flexivas) de la 3ª persona de singular (la no persona) de un presente indicativo (forma típica para expresar la habitualidad) como lava. (apartado 4.2) Del mismo modo, el PLE opera cuando la configuración sintáctica debe identificar los rasgos presentes en una configuración con proyecciones de aspecto interno del verbo, que parecen estar ausentes en la proyección del compuesto verbonominal. En Ramchand (2008) se considera la existencia de tres núcleos relevantes para la configuración aspectual interna, aunque ahora nos centraremos en Init, o aquel núcleo funcional que puede introducir al participante que estimula, causa, o instiga un evento. Un exponente como lava puede identificar esa estructura (9a). Sin embargo, encontramos que un exponente como abri, en competencia con abre, no se usa como exponente en la formación de compuestos (9b), pero sí para lexicalizar aquellas formas verbales que legitiman proyecciones aspectuales como Init: Init es, como hemos dicho la proyección encargada de introducir los sujetos léxicos verbales, y los temas de infinitivo pueden regir sujetos léxicos (9c). (9) a. Juan lava habitualmente b. *abricartas; *abrilatas; c. “¿Abrir Juan la tienda un domingo? ¡No te lo crees ni tú!” (abridor, abrimiento) d. *Juan (homi)cida habitualmente e. *las pernis, perniquebrar; *las drogo, drogodepender. Anteriormente hemos explicado que “cida” no puede funcionar como núcleo de el esquema verbonominal, aunque puede identificar un predicado en una estructura compositiva de núcleo a la derecha. De acuerdo al PLE, no es un exponente que pueda identificar los valores que demanda la estructura compositiva, y tampoco los rasgos de Init (9d). El mismo principio opera con aquellos temas cultos que no pueden realizarse como sustantivos en nuestra lengua, e identificar proyecciones como número, pues en estos contextos, la forma seleccionada solo podrá ser un alomorfo en el vocabulario patrimonial (9e). En segundo lugar, la nanosintaxis cuenta con un principio fundamental, el Principio de Superconjunto, para dar cuenta de las situaciones de alomorfia, o aquellas en las que varios exponentes pueden identificar una misma estructura, así como algunos principios secundarios de carácter fundamentalmente restrictivo, como la “Condición de Panini” o la “Condición del Ancla”. El principio de Superconjunto (Fábregas, 2014: 38) predice que, dado que en una configuración sintáctica no puede aparecer una forma que deje sin identificar rasgos estructurales, puede aparecer una forma que contenga rasgos de más. Este principio permite explicar por qué los exponentes de palabras patrimoniales con expansión categorial plena e información sintáctica relevante y operativa en otros niveles puedan aparecer en los esquemas compositivos productivos, aunque muchos de los rasgos asociados no sean requeridos. Por ejemplo, pensemos que para identificar la posición de un tema nominal de un esquema compositivo con núcleo a la derecha10 un ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' esquema aporta estos valores es, como plantearemos a lo largo del análisis, la aportación semántica y aspectual por parte de la pluralidad de las formas. 10' “A la derecha” porque el elemento que determina la categoría, rige argumentos y restringe la denotación de las voces formadas se sitúa a la derecha. ' ' ' 17' exponente debe lexicalizar, mínimamente, un rasgo N. Así, en una palabra como “vasodilatador” puede aparecer el morfema clasificador de género del sustantivo –o aunque nunca va a producirse una situación de concordancia “*el derechovasodilatador”, o puede aparecer una proyección máxima de N, como la que provee un nombre propio (Cohenófilo) aunque es discutible, como veremos, que el tema nominal pueda establecer una relación anafórica, en sentido estricto “*cf.: Es Coheniófilo desde que éli llamó a su hija Lorca”; El Principio de Superconjunto explica, en relación al PLE, por qué formas compatibles con el esquema compositivo como lava son las mismas formas que identifican el núcleo Init: cuentan con la común presencia de la vocal temática que, pese a los problemas teóricos de su análisis, permite vincular una forma verbal a su conjugación y, por tanto, al paradigma de formas flexivas de tiempo, aspecto, concordancia, etc. Los condicionantes que determinan la selección de estos exponentes cuando existe competencia y, por tanto, restringen la sobregeneración de estructuras que podría producir el Principio, están mediados por la condición de Panini: en situaciones de competencia, se selecciona aquella forma que difiere en menor medida de los rasgos demandados por la configuración sintáctica: por ello abri no sería legítimo en los temas verbales asociados a la tercera conjugación, dado que la forma abre es más precisa, al tener menos rasgos. Para completar esta presentación solo falta por caracterizar la Condición del Ancla. Dicha condición, al igual que la Condición de Panini, restringe la aplicación del Principio del Superconjunto al obligar a un exponente léxico a identificar el rasgo más bajo en la configuración sintáctica. Este principio podría explicar porqué no aparece en el interior del esquema compositivo una forma derivada, por ejemplo, en -dor, aunque un sustantivo deverbal como comedor contiene una forma como come que es predicativa, (por ejemplo, una persona comedora es una persona caracterizada por la habitualidad con la que lleva a cabo este tipo de acción), y contiene una forma verbal que podría identificar los rasgos de habitualidad y de impersonalidad (comecocos, etc.) Asumiremos, como puede encontrarse justificado en el análisis de las nominalizaciones realizado por Fábregas (2014) que el ancla de la estructura es la raíz. Puede notarse que, de proyectarse como raíz un elemento con un nominalizador como -dor o -ción, se produciría la categorización del elemento como sustantivo de manera previa al merge con el tema (platos)11 que, en tal caso, tendría que proyectarse como un modificador preposicionalmente regido (lavador de platos), obligándonos a abandonar el ámbito de la composición. La presencia común de la vocal temática en procesos de composición y derivación supone una evidencia contraria a identificar este elemento como nominalizador, en la línea del análisis de Varela (1987), o, como mínimo, a ampliar la noción de vocal temática de manera que se pudiera dar cuenta de las diferencias de distribución que hay entre abre/abri. Finalmente, hay que tener en cuenta que la denotación de los elementos como lavaplatos puede ponerse en relación con otros procesos derivativos no necesariamente deverbales, como el que da lugar a formaciones como panadero ropero o pesquero, que también se relacionan conceptualmente con limpiabotas o guardarropa, especialmente en lo que respecta a la habitualidad vinculada a una actividad caracterizadora. De hecho, el proceso derivativo en -dor ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 11 Es interesante notar cómo, si a la derecha de un tema verbal encontramos un elemento funcional como un afijo -dor, este se convierte en núcleo y categorizador de la estructura, mientras que cuando hay un elemento como platos (un elemento léxico y que, además, cuenta con propiedades defectivas de número), este no pueda ser el núcleo: -dor da la denotación del compuesto en limpiador como “persona que limpia”, botas no lo hace, pues la denotación del compuesto parecen darla, de manera conjunta, limpia y botas, por lo que se desprende que el proceso de nominalización debe producirse de manera posterior a la unión entre estos dos elementos, y no directamente sobre el núcleo, como suele considerarse. ' ' 18' impone muchas menos restricciones conceptuales sobre sus bases (vividor, flotador) que la posición nuclear del esquema compositivo (*vivecalles, *flotapiscinas) y, en este sentido, se parece más a las formaciones compositivas sin esquema (vivelavida). ' ' 19' 2. LA “MICROSINTAXIS” DE LOS ESQUEMAS COMPOSITIVOS Algunas décadas antes de que la sintaxis empezara a llamarse “nanosintaxis” podemos encontrar el término que recogemos en el encabezado -microsintaxisen las observaciones de Benveniste (1967). Dado que el objetivo de nuestro análisis es realizar una caracterización de las propiedades de un esquema compositivo productivo con constituyentes patrimoniales, es una condición necesaria llevar a cabo una caracterización del tipo de unidades y relaciones que son legítimas en la formación de estructuras compositivas en nuestra lengua, y nosotros entenderemos esta caracterización como una “microsintaxis”, en tanto en cuanto parece ser que la formación de compuestos en español moviliza solamente un conjunto limitado de las operaciones y unidades con las que la gramática opera. Por ello, en este apartado realizaremos un análisis del tipo de relaciones gramaticales que se pueden producir en el interior de un esquemas compositivos como lavaplatos y de cómo estas se manifiestan. También nos preguntaremos si el tipo de restricciones que encontramos son específicas de las palabras complejas, o puede considerarse comunes a la construcción de unidades en niveles superiores y, en caso afirmativo, intentaremos ofrecer una explicación uniforme de las restricciones. Desde el punto de vista formal, formaciones como lavaplatos se integran entre los llamados compuestos “léxicos” o “univerbales”, por oposición a los compuestos “sintagmáticos” o “sintácticos” como cabeza rapada, o caballo de batalla, locuciones como a marchas forzadas y colocaciones como llamada en espera. Este tipo de composición también es referida como composición “propia” o “perfecta” (Coseriu, 1978). La “perfección” de un compuesto como lavaplatos se puede interpretar en el sentido de que este constituye una unidad que presenta todas aquellas propiedades distintivas vinculadas específicamente a las composición en nuestra lengua (y en lenguas tipológicamente próximas): sus elementos integrantes, de carácter inminentemente léxico (frente a la derivación) presentan cohesión morfológica, fonológica y ortográfica; Constituyen una amalgama determinante para la inmovilización categorial del constituyente interno, que, más que una realización formal adecuada de una raíz determinada por cierto afijo (derivación) constituye la fijación sintáctica de una forma., de manera que puede darse la presencia de categorías flexivas inoperativas o “marginales” en cualquiera de los dos constituyentes. Compuestos como lavaplatos son palabras fonológicas y constituyen una unidad morfológica plena. Esto implica, en un nivel teórico, que presenten una serie de restricciones vinculadas a su “integridad léxica”, propiedades que dan lugar a generalizaciones teóricas como las comentadas en la nota 4. Dado que el modelo teórico adoptado asume que la formación de palabras compuestas se produce mediante el mismo tipo de reglas que las que forman sintagmas u oraciones, una predicción importante es que podrán encontrarse también las mismas restricciones. Asimismo, el modo en que las relaciones gramaticales se manifiestan podrá ser común a su manifestación en otros niveles. Uno de los aspectos más evidentes de la sintaxis de los compuestos se observa en el hecho de que la proyección de los constituyentes es fija respecto a su ordenación, por lo que no puede haber variaciones significativas respecto al orden (10). Esto distingue a las palabras compuestas (10a) de algunas combinaciones de nivel superior (10b), pero no de todas ellas (10c). Podemos pensar que esto sucede así porque el orden de los constituyentes revela la existencia de una dependencia entre las unidades de tipo fonológico, algo así como la relación entre los elementos clíticos y las unidades de las ' ' 20' que dependen, o podemos pensar que la lexicalización conjunta de un determinado significado depende en gran medida de dicha fijación.12 (10) a. *platoslava, *ardienteagua b. viejo amigo/amigo viejo; Hasta sus amigos se quedaron tarde/ Sus amigos se quedaron hasta tarde. c. *platos los; *abajo por, *de mi casa delante, *guapo tan La cohesión fonológica y ortográfica entre los constituyentes, ligada a su necesaria adyacencia, así como la tendencia a la aparición de dos únicos constituyentes léxicos en el interior de los esquemas compositivos suelen relacionarse con la imposibilidad de introducir un constituyente que modifique o complemente a uno de los constituyentes de manera individual –preposición, adverbio, determinante, adjetivo- (11). Pero estos hechos no necesariamente se vinculan: los compuestos con integración fonológica y ortográfica pueden contener modificadores fosilizados de manera previa a la formación (11b), y elementos sin cohesión fonológica y ortográfica no pueden modificar sus miembros individualmente (11c). La presencia de modificadores en los constituyentes independientes distingue a las palabras compuestas de las unidades de nivel superior, pero no siempre: ningún elemento puede interponerse entre modificadores como bien y mal y un participio como en (11d), o entre las relaciones de un clítico con el elemento del que depende fonológicamente (11e) (11) a. *lavadosplatos, *El sacapuntas afiladas. *El correcaminos sin asfaltar b. bienmesabe, tentetieso c. *futbol gran sala d. *bien mucho hecho e. *su aquella casa. *la su casa13 Por otro lado, nos encontramos con la falta de recursividad en la aplicación de operaciones sintácticas (visibles) en la formación de compuestos, como la aplicación conjunta de coordinación/yuxtaposición en un compuesto con rección (12a). Pero este hecho no necesariamente tiene que constituir una restricción, sino la tendencia hacia un tipo de formaciones binarias que limita fuertemente la aplicación de las reglas sintácticas en la formación de palabras compuestas. Casos como los de (12b) se han propuesto como potenciales contraejemplos de dicha restricción. (12) a. *lavaplatosycucharas b. limpiaparabrisas, guardaportalápices Entre las soluciones que se han propuesto para el caso de (12b) una de ellas consiste en suponer que limpia o guarda se relacionan mediante adjunción (una relación parecida a la de parasíntesis), pero creemos que la explicación más simple radica en el hecho de ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 12 Mediante el procedimiento de Lexicalización de Sintagma (Starke, 2004; Fábregas 2014) la nanosintaxis permite dar cuenta de cómo un exponente léxico puede insertarse en una estructura y lexicalizar, no solo un núcleo, sino también una estructura jerárquica con más de un núcleo y especificadores. Esto es, quizá, lo que ocurre con un exponente como “lavaplatos” y aquellas formaciones en -dor cuyo significado categorial se aleja del resultante de la unión del nominalizador y su base, como “vividor”. Otra solución posible sería pensar que estos exponentes, aunque puedan identificarse como estructuras complejas (vive + dor) se insertan en la estructura de una palabra simple. Este podría ser el caso de una palabra como girasol, también, dado que su pluralidad es flexiva. 13 El ejemplo, pretendidamente, copia una estructura posible en estadios anteriores de nuestra lengua. Sería interesante, en este sentido, abordar los cambios en las estructuras compositivas a lo largo de la evolución latino-romance, buscando correlatos entre el tipo de cambios que experimentan los compuestos y los experimentados por la gramática en los restantes niveles. ' ' 21' que parabrisas o portalápices son tomados como temas por el esquema para dar lugar a una nueva formación. Uno de los aspectos clave de la integridad léxica en los esquemas compositivos como lavaplatos radica en el hecho de que los constituyentes nominales, amén de que no admiten modificadores, como vimos en (11a), no pueden establecer relaciones anafóricas (ser pronominalizados, en general). Tampoco puede ser elididos ni, lógicamente, ser tematizados en construcciones de relativo (13) (13) a. *Es un buen limpiaibotas pero no hi de manoletinas.14 b. *El parasoli y el giralói c. *el lavaplatosi losi rompe. d. *El saca[puntasi]h] [a lasi que] siempre proh parte. Se puede obtener una explicación conjunta todas estas restricciones de (11) a (13) si tenemos en cuenta que en una propuesta de cartografía de N como la de (14), que adapta al español la cartografía propuesta en Cinque (2008) se puede identificar la defectividad de cada una de las propiedades sintácticas a través de la operatividad de los núcleos funcionales relevantes. (14) SD D SQ Q/Num SN N raíz En la parte inferior aparece la raíz (con el elemento clasificador que permite su identificación como sustantivo) en cualquier caso, un tema nominal como el constituyente más bajo. En la parte superior se sitúan los elementos cuantificadores, entre los que se encuentra número (encargada de la realización del plural) pero también Q15, proyección que relaciona pluralidad con la cuantificación y que, como nosotros ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 14 La ausencia de procedimientos de elipsis parece guardar una estrecha relación con la conceptualización unitaria o especialización semántica de las unidades complejas, independientemente de su transparencia/opacidad. Las condiciones estructurales de los constituyentes independientes dan lugar a contextos que no pueden legitimar la elisión de elementos y dichas condiciones son, en este sentido, identificables entre las que restringen la posibilidad de elipsis en estructuras sintagmáticas (véase Brucart, 1999). Se han plateado como posibles contraejemplos a la restricción de elipsis aquellos casos en los que lo que parece más adecuado es pensar que se ha producido un acortamiento de las voces (el busca, el caza). Pero no parece irrelevante, para la hipótesis defendida respecto a la endocentricidad de este esquema, que los acortamientos se produzcan de esta manera, y no como *el vidas, o el buscar –que sería el equivalente en nuestra lengua a las formaciones por conversión del tipo bottle/to bottle en inglés, por ejemplo. 15'Aunque en la propuesta original se recogen ambos núcleos de manera independiente, no creemos necesario adoptar dicho modelo para la proyección de formaciones como lavaplatos, dado que no existe la posibilidad de que aparezcan exponentes diferenciados para dichos nudos *lavaloscincoplatos. Según nuestra propuesta, el morfema de plural en el compuesto es el único que puede lexicalizar aspectos relevantes vinculados a ambas categorías. ' ' 22' propondremos en el apartado 6, y anticiparemos a continuación, podría desempeñar un papel relevante en los compuestos como lavaplatos. Cierra la proyección el nudo encargado de introducir los determinantes o SD. Un aspecto al que hay que prestar atención en el análisis de los compuestos verbonominales lo constituye la presencia variable del morfema de plural en los temas (lavaplatos/*cubrecabezas) El esquema compositivo no parece imponer mayor requisito sobre los sustantivos que selecciona como temas más allá de su identificabilidad formal con una categoría lingüística perteneciente a la lengua (lo cual es un requisito de la proyección de elementos a la derecha en todos los esquemas compositivos). A veces encontramos asimilados a dicho esquema la presencia de constituyentes que no cuentan con carácter nominal fuera del esquema salvo en los usos genéricos, como “*un sano” en matasanos, o las creaciones analógicas sobre el esquema con formas de origen adverbial (catalejo, tirafuera). La realización plural de la forma compuesta da como resultado la proyección del N con el aspecto de una proyección máxima o frase nominal (frente a un sustantivo en singular, un afijo como –ción o un tema culto, que no cuentan con dicha realización). El tipo de propiedades referenciales de estos nombres, así como la presencia sistemática de s en los miembros del esquema se puede abordar desde perspectivas alternativas. A veces encontramos que su contribución hace posible la interpretación contable de los sustantivos, afín a la que aparece en plurales de materia como vinos o maderas. .que podemos encontrar en frío o fuego para cortafríos o cortafuegos sustantivos que se interpretan como eventualidades conceptualmente relacionadas por parte de los hablantes: incendios, inviernos, etc. En este sentido, la pluralidad podría vincularse a la iteración de eventualidades implicada en la denotación del esquema (del predicado y el tema en su conjunto), que nuevamente encontramos en otro tipo de estructuras: locuciones como “a tientas” o a regañadientes. Uno de los posibles cuestionamientos a los presupuestos de la “integridad léxica” tiene que ver con a la referencialidad del constituyente derecho de un esquema como lavaplatos. La denotación de toda la forma compositiva, a diferencia de sus constituyentes individuales, constituye una proyección máxima de N con su estructura funcional completa, lo que le permite recibir modificadores y complementos (15a-b). De hecho, aunque en un sintagma integrado por un sustantivo deverbal en -dor y un complemento restrictor sea frecuente la aparición de una forma sustantiva en plural (15c), este plural si está ligado a la referencialidad del complemento, al igual que el que puede aparecer en la posición de objeto verbal (15d). La prueba es que, a pesar de su extrañeza (porque el contexto sintáctico favorece la referencia genérica a clases de entidades) sí se puede llevar a cabo una referencia específica (15e). (15) a. El modernísimo lavavajillas de mi prima b. Pablo colecciona saltamontes de río c. El domador de leones d. El domó leones en su juventud e. Aquel es el domador de los leones africanos, y aquel otro, el de los asiáticos Sin embargo, en (16) encontramos potenciales contraejemplos que podrían usarse como argumentos favorables a la posibilidad de correferencia de un constituyente interno. Los ejemplos de (16a-b) son ofrecidos por Bosque (2012:123), a los que añadimos los ejemplos restantes. ' ' 29' c. Juan es un hablante. Juan es (un) teniente Las voces resultantes de los patrones compositivos (sustantivos o adjetivos) de (21a y 22a) comparten con los predicados atributivos, identificativos o posesivos su naturaleza aspectual estativa, amén de sus usos caracterizadores o descriptivos. En la propuesta formal que realizaremos se pretenderá capturar la semejanza estructural entre el tipo de rección que se manifiesta en los esquemas compositivos y dichas construcciones sintácticas. Hablaremos del carácter biargumental del esquema verbonominal, pues su núcleos predicativo selecciona temáticamente dos argumentos, y nos posicionaremos de manera contraria al uso del concepto de transitividad aplicado a este esquema dado que, en su aproximación formal, requiere de unas condiciones estructurales que no se dan en los núcleos predicativos de los esquemas compositivos, a saber: la presencia de una posición de especificador para la proyección de un argumento externo y de un argumento interno que pueda contribuir aspectualmente a la delimitación del evento. La transitividad, como sabemos, está vinculada a la posibilidad de asignación de caso acusativo (estructural) al objeto interno. Y sin embargo, es probable que en formaciones como lavaplatos, la relación entre los núcleos y estos objetos internos se asimila más a una relación gramatical de tipo genitivo. En un nivel formal, las relaciones de genitivo (que son habitualmente regidas por sustantivos y adjetivos, y no por verbos) permiten una mayor extensión del tipo de objetos que la que puede permitir la rección de un verbo transitivo sobre sus objetos directos, y veremos que en los esquemas compositivos aparecen muy distintos tipos de relaciones semánticas entre núcleo y tema (instrumentales, locativas…) que superan ampliamente las que establecen los verbos transitivos con sus objetos. El caso partitivo -entendido como la manifestación del genitivo en la rección verbalda mejor cuenta, asimismo, del tipo de valores semánticos y aspectuales (genericidad, habitualidad, iteración, caracterización de tipos de entidades, etc.) que el caso acusativo. Aunque ya hemos mencionado este crucial aspecto del análisis a través de ejemplos como flotador o tenedor, la denotación de los sustantivos resultantes en los compuestos no es coincidente con la esperable si esta fuera la del argumento externo de cualquier predicado verbal biargumental, como sí parece ocurrir en los sustantivos deverbales en - dor. En nuestra propuesta formal prescindiremos de la presencia de proyecciones funcionales verbales de aspecto interno en el esquema compositivo (v. Ramchand: 2008): de Init, la proyección encargada de introducir sujetos que participan en la iniciación de un evento, y lógicamente, de Proc, que aporta tanto el carácter eventivo del predicado como la posición para proyectar la entidad afectada por el mismo: los sustantivos resultantes del esquema lavaplatos nunca manifiestan las propiedades sintácticas de una nominalización de evento, aunque de manera esporádica pueden denotar conceptualmente algunos (como soplamocos): esto también lo permiten sustantivos simples como partido (de fútbol) o partida -de guiñote-). La presencia de elementos predicativos que son incapaces de proyectar por sí mismos una estructura con una posición para sus argumentos es la clave de nuestro acercamiento formal al núcleo de un esquema como lavavajillas. El núcleo predicativo del esquema verbonominal es de carácter activa, frente al estativo de compuestos como manirroto o cuellilargo: esta diferencia es paralela al diferente tipo de caracterización (en torno a una propiedad en el caso de cuellilargo, una actividad/acción en el esquema de lavaplatos). El esquema verbonominal se diferencia de los restantes esquemas de rección en lo que respecta a la posición de proyección del núcleo (lugarteniente, hispanohablante, etc.), ' ' 30' pues existe un consenso casi absoluto en todas las aproximaciones endocéntricas al esquema en identificar el núcleo a la izquierda (en el elemento verbal o deverbal). Como podremos observar en la formalización de nuestra propuesta, nuestra propuesta entronca con esta línea aunque su línea argumental difiere de manera notable: para nosotros, la misma raíz se encarga de lexicalizar el núcleo predicativo y de sustantivar la estructura, lo que explica porqué nos encontramos con un esquema endocéntrico de núcleo a la izquierda, y tiene la ventaja sobre las propuestas que postulan la presencia de un nominalizador vacío en el hecho de que predice el orden correcto de constituyentes. Esta formalización del orden es perfectamente compatible con la perspectiva diacrónica de análisis de ambos esquemas. Si la ordenación de núcleo a la derecha en cuellilargo o drogodependiente entronca con el precedente de una gramática de ordenación predominantemente SOV (dependiente-núcleo), significativamente, el esquema de lavaplatos no posee en latín un esquema compositivo productivo equivalente, lo que conduce a autores como Scalise (1992:188)17 a pensar que dicho esquema es producto de la adaptación que en las lenguas románicas se produce de los procedimientos compositivos al nuevo orden de constituyentes preferente. El esquema compositivo de lavaplatos es productivo y operativo en toda la Romania, como evidencian las formaciones que tomamos de Coseriu (1978: 240): para el francés “coupe-papier”, italiano “tagliacarte”, portugués “corta-papel”, catalán “tallaferro” o rumano “strîmbâ-lemne”. Para obtener una formación como lavaplatos es necesario que el propio contenido semántico del compuesto participe para que se produzca una sustantivación (por decirlo de una manera sencilla, la información léxica aportada por lava y vajillas contribuye para formar una clase de objetos. Se han realizado diferentes propuestas desde las distintas aproximaciones teóricas a la nominalización de la estructura de lavavajillas, que podemos encontrar referida como “filtrado de rasgos” (Williams, 1981) “incorporación” (Varela, 1990) o “reproyección” (Gärtner, 2002), perspectiva que asumiremos desde el marco teórico nanosintáctico, pero aplicado de una manera diferente al análisis de Fábregas, Scalise & Forza (2009). Para que se pueda generar la estructura que da lugar a voces como lavaplatos es condición necesaria, pero no suficiente, que el núcleo sea un elemento predicativo: por eso no se produce en telaraña: tela se interpreta como un sustantivo, concreto y no predicativo. Pero podríamos inventar una voz como “telarañas” para apelar (con una connotación negativa) a los relojes de los pueblos debido a la facilidad con la que acumulan suciedad, si se identifica tela como un tema verbal o la forma inmovilizada de 3ª persona del singular de presente de indicativo del verbo telar. Aspecto diferente es que tanto los sustantivos simples como los complejos puedan convertirse en elementos predicativos/apelativos mediante un proceso de lexicalización no motivado estructuralmente, como en “ser un manitas”. Sin embargo, estos procesos de lexicalización espontánea siempre parecen ser favorecidos en la composición sin esquema por la presencia de elementos predicativos, aspecto al que sería interesante prestar atención en futuros análisis. De manera previa a la inserción léxica de exponentes, el procedimiento sintáctico que opera en el nivel del significado composicional para la formación de una estructura compuesta, y que da como resultado la saturación temática de las relaciones entre el ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 17'“the rule governing compounding is in agreement with the rules governing syntactic constructions”' ' ' 31' predicado y sus argumentos es una operación de merge. Dicha operación se aplica, según nuestra hipótesis, una segunda vez en el esquema de lavaplatos: la diferencia radica en el hecho de que, mientras la unión binaria que se produce entre el núcleo predicativo y el tema nominal tiene una manifestación abierta la operación que da lugar a la incorporación y/o categorización de la estructura como un sustantivo y, por tanto, a la creación de un nuevo núcleo categorial de naturaleza N no se realiza entre dos elementos explícitos. Dicho simplemente: no parece existir un exponente identificable como encargado de nominalizar la estructura (como -ción). Y aun así, el resultado es, sistemáticamente, un sustantivo. Si la relación con el objeto interno/tema se produjera (como así ocurre en las nominalizaciones en -dor) en términos de complementación, siendo lava un elemento nuclear de naturaleza nominal o adjetival, se esperaría la presencia de elemento mediador de la relación gramatical, como la preposición de (de considerar un tipo de rección no verbal) que no está presente en el esquema de lavaplatos. Pero si dichos complementos fueran objetos sintácticos con propiedades sintácticas idénticas a los objetos de proyecciones de un verbo no defectivo, se esperaría que estos participaran en una serie de operaciones (pronominalización, tematización en pasivas), las cuales no se producen. Esto se explica de manera sencilla si consideramos que temas como platos carecen de las propiedades necesarias en su proyección para poder ser asignados caso por el elemento rector (un sustantivo, un adjetivo, un verbo o una preposición) en los términos en que habitualmente se realiza dicha asignación. La incapacidad para ser proyectados como complementos de estos temas (Mendívil, 1999) es determinante, también, para que estos participantes no pueden interpretarse como adjuntos, sino como argumentos regidos por su núcleo, lo que es esencial para entender por qué se puede generar igualmente un sustantivo como cantamañanas (#Juan canta mañanas) que uno como lavaplatos (Juan lava platos.). Este acercamiento no adopta el tipo de aproximación categorial tradicional, en el caso del esquema verbonominal, pues el esquema se abordan desde la perspectiva de las relaciones semánticas y formales establecidas entre un elemento nuclear predicativo con un tema nominal de carácter argumental, y con otro argumento que desempeña un rol temático equivalente al sujeto de los predicados que constituyen una oración. Sobre dicho argumento predican de manera conjunta los constituyentes del compuesto de manera posterior a una operación de merge. La relación temática establecida entre el núcleo y el argumento interno del compuesto es la de tema, como el argumento con la relación semántica más interna a un predicado Gruber (1965). Dicha relación se establece en el marco del esquema compositivo y es indisociable del mismo, por lo que debe ser estudiada atendiendo a sus particularidades, pues su realización en el marco de un esquema compositivo hace que algunas de sus propiedades semánticas y sintácticas se manifiesten de manera diferente a la de una categoría verbal plenamente realizada y su complemento directo. Esta consideración es infrecuente en análisis desde marcos teóricos distintos que asumen la verbalidad del constituyente, como la que puede encontrarse en Lloyd (1968), Jiménez Ríos (1999), y más afín a la de Fábregas, Scalise & Forza (2009). También la obra académica parece circunscribirse en dicha tradición analítica, aunque, como puede observarse, la afirmación está atenuada para no producir una generalización inconveniente (NGLE, 2009:201) La mayor parte de los compuestos verbonominales se construye con verbos transitivos de acción, como cortar. La pauta más productiva es la que ' ' 32' presenta en el segundo componente el sustantivo que corresponde al objeto directo del verbo transitivo. Nuestro marco de análisis permitirá dar cuenta de un tipo de rección diferenciada de una proyección verbal, pero también presentará una ventaja respecto a aquellos modelos que asumen la presencia de un núcleo de carácter sustantivo resultante de procesos derivativos deverbales, puesto que el tipo de argumentos regidos no parece tampoco coincidir necesariamente con aquellos “heredados” directamente de la estructura argumental de los verbos de base: la estructura biargumental de el esquema está condicionada por la configuración sintáctica de la proyección del propio esquema compositivo, que es la encargada de filtrar el tipo de temas verbales compatibles. Esta aproximación predice que lo natural es que podamos encontrar cierto tipo de formaciones que, en una aproximación basada en el filtrado de rasgos, o la herencia argumental desde los verbos de base obligarían a recurrir a una explicación con complejas operaciones de movimiento o borrado, o a considerarlas completamente idiosincrásicas. Hablamos de aquellos casos en los que el tema puede corresponder tanto a un objeto directo como uno preposicional (guardabarros, guardabosques, girasol), o aquellos en los que el tema parece relacionarse con argumentos temáticos que no son objetos de estructuras verbales transitivas equivalentes (cantamañanas, meapilas), por ejemplo. No nos encontramos con un par de voces aisladas: en el caso de los complementos preposicionales de valor locativo (trotaconventos) los casos son numerosísimos. Además, hay que tener en cuenta que el comportamiento de los temas en aquellos esquemas (ampliamente productivos) de núcleo a la derecha con constituyentes de procedencia culta cuenta exactamente con la misma “libertad” respecto al tipo de relación semántica mantenida con el núcleo predicativo. En este sentido, parece necesario proponer una alternativa que pueda explicar de manera adecuada aquellos datos que contradicen la generalización que encontramos de Varela (1990: 71) –las cursivas son añadidas– En todos los casos de nominalización se puede observar que los complementos no subcategorizados no forman parte de la expansión del nombre derivado (,,,) el nombre deverbal siempre tiene en su base un verbo transitivo y por lo tanto hereda el primer SSNN objeto. 3.2 El núcleo “predicado” y la nominalización de estructuras como resultado de un proceso de categorización Nuestra propuesta de núcleo del esquema verbonominal hace necesario especificar que vamos a usar, como punto de partida, la noción de predicado en un sentido amplio. En la tradición gramatical, la NGLE (1.6.1c) refiere a los predicados como “categorías que designan estados, acciones, propiedades o procesos en los que intervienen uno o varios participantes.” “En el segundo sentido de predicado, explicado en el §1.6.1c, los predicados no son solo verbales. También los sustantivos, los adjetivos, los adverbios y las preposiciones pueden tener argumentos (…) casi todos los verbos tienen estructura argumental. En cambio, solo un pequeño conjunto de las restantes categorías citadas exige semánticamente uno o más argumentos que completen su significado.” (NGLE §1.6.1d) Esta propuesta consiste en considerar que los temas verbales como lava funcionan como núcleos predicativos del esquema compositivo porque son exponentes que lexicalizan ' ' 33' SPredicado o Pred. SPred (Baker, 2003) constituye una proyección funcional que, desde la perspectiva más formal de la lógica de predicados, introduce una función Lambda -aquella que tiene el efecto composicional de convertir en predicado la expresión que toma en su complemento.- La justificación formal de la presencia de esta proyección radica en el hecho de que, al igual que las la proyección funcional de la categoría adjetivo, un tema verbal o raíz como lava, (para ser más precisos, el resultado del primer merge entre dicho elemento y el tema nominal interno) son elementos predicativos que (a diferencia de los infinitivos, por ejemplo) no tienen la estructura funcional que permita introducir una variable o argumento (un sujeto léxico) y requieren de un elemento funcional que les proporcione esta estructura. En un nivel conceptual “lava” se predica de algo, pero sintácticamente no tiene estructura argumental completa. Cuando se produce la incorporación con su argumento, se satisface su valencia mediante saturación temática (Higginbothan, 1985). Spred varía en su distribución a expensas de las categorías que lo seleccionan, por lo que no guarda correspondencia con un único exponente, o un exponente adscrito a una determinada categoría léxica. En Fábregas (2014) se asume que dicho elemento puede estar inmediatamente dominado por un nominalizador, y, por tanto, es estructuralmente lícito que el mismo exponente que nominaliza una estructura pueda lexicalizar Pred. Aún más, la estructura que proponemos permite, debido a las características de la Lexicalización de Sintagma en el marco nanosintáctico, que el mismo exponente que lexicaliza Pred, nominalice la estructura, de manera posterior a la incorporación del tema, y lexicalice también el sujeto léxico, o el argumento sobre el que se realiza la predicación, lo cual explica la denotación semántica sistemática de todos los compuestos formados sobre el esquema lavaplatos. La sintaxis cuenta con una operación que puede dar cuenta de todos estos valores de un único elemento mediante el desplazamiento o ensamble interno de dicho constituyente. Este procedimiento recibe el nombre de reproyección18 (Fabregas, 2014: 106-10; Gärtner, 2002). Un elemento como lava, que carece de las proyecciones funcionales relevantes para introducir su sujeto léxico, ha habilitado mediante Pred una posición de especificador para su sujeto. En el esquema compositivo, la denotación del compuesto evidencia que el mismo posee conceptualmente el valor de dicho argumento, y que, por tanto, se ha incorporado en dicha posición. El resultado de la incorporación en una posición argumental es, inminentemente, de carácter nominal, porque los argumentos de un predicado solo se adscriben categorialmente a N. Para ser más precisos, referiremos a dicha reproyección como categorización, y dicho término constituye la clave de la propuesta que aquí realizamos. Las aproximaciones precedentes asumen el resultado nominal del compuesto como una re-categorización mediante algún tipo de procedimiento morfológico: derivativo, conversión mediante afijo cero, regresión, etc. Nuestra hipótesis asume el hecho de que puede resultar ventajoso a nivel computacional proponer un análisis que permita prescindir de esta operación intermedia, si el planteamiento hace la participación de estas operaciones (tradicionalmente vinculadas al componente morfológico) innecesaria para poder proyectar la estructura. El resultado de dicha categorización es un elemento nominal que cumple los requisitos sintácticos para reproyectar, al igual que los cumple un afijo como -dor: no constituye ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 18'Es necesario matizar que aquí se va a realizar una aproximación de carácter práctico al concepto, desarrollando únicamente aquellos aspectos relevantes para el análisis. Remitimos a las referencias bibliográficas citadas para obtener una caracterización formal del proceso, así como una adecuada justificación teórica del mismo. ' ' 34' una proyección máxima, y no ha tomado ningún complemento de manera previa a su incorporación en la posición de especificador de Pred (platos, aunque es un argumento de lava, debido a su carácter no se ha proyectado como un complemento de Pred: se incorpora a él, o se proyecta como su especificador inmediato, siendo válida cualquiera de las aproximaciones.) La reproyección desde el especificador de Pred de una forma predicativa “lavaplatos” a un nudo estructural superior, de manera que pueda nominalizar la estructura, responde a un requisito estructural: como el elemento lavaplatos no es un SN, no puede satisfacer por sí mismo los rasgos categoriales, de manera que no se puede cerrar la proyección hasta el momento en que dicho N se expande categorialmente dando como resultado el SN final: es por ello que las propiedades flexivas del sustantivo, como su género o las proyecciones de número (operativas o no desde el punto de vista flexivo) no dependen de ninguno de los constituyentes individuales, sino del conjunto: hasta el momento posterior a la nominalización no ha habido estructura funcional capaz de dotar al elemento de estas propiedades: no las había en la proyección del argumento platos, tampoco parece que las hubiera en lava: si lava hubiera contado con la estructura funcional de un N de manera previa al merge con platos (como sí la tiene domador) habría introducido su argumento como un SP regido por la preposición de, pudiendo dar lugar a una denotación equivalente (como evidencian pares como cuentakilómetros/contador de la luz.) Por ello platos se proyecta como un especificador de Pred. El resultado del merge, restringe la denotación de lava, pero no produce, como es esperable, ningún cambio en la proyección: el resultado sigue siendo Pred, y dicha estructura es la que nominaliza y reproyecta: la nominalización no se produce sobre lava, según nuestra propuesta, sino sobre el predicado lavaplatos, resultado de la incorporación/merge previo del sustantivo sobre el elemento nuclear en la estructura de base. 3.3 El argumento tema y la presencia (variable) de un exponente para la proyección defectiva de SNum/SQ Queda por explicar un último aspecto de la proyección sintáctica del esquema de lavaplatos, y es la contribución realizada por el morfema de plural -s o, más infrecuentemente, -es, que aparece (con mayor frecuencia de la que no aparece) en las voces resultantes del compuesto. Ya hemos dedicado unas palabras previamente a esta cuestión, que retomaremos en el capítulo séptimo. Plantearemos la posibilidad de que, en parte de las formaciones resultantes del esquema, la realización de este elemento está determinada en conjunto por el esquema compositivo, y no únicamente por las características del tema, como resultado de la influencia analógica de las creaciones predominantes (con morfema de plural) dado que, mientras el hecho de que la naturaleza fonológica o semántica (incontable) de césped pueda influir en la ausencia de –s en *cortacéspedes, no es tan sencillo explicar, sin embargo, de no asumirse su presencia por defecto asociada al esquema, cómo se puede producirse su extensión a voces como cortafuegos. Su asociación al esquema por defecto explicaría, quizá, porque dicho morfema suele estar ausente en los préstamos (pasaporte, tirabuzón), o en otras “extrañezas” en el propio esquema (catalejo, tirafuera, a matacaballo, etc.) De acuerdo con nuestra propuesta, la introducción del exponente -s (o -es de portalápices) se produce en el tema, y dicho tema, en principio, puede preservar y proyectar sus rasgos de pluralidad en la categorización como sustantivo de toda la ' ' 35' forma, en la proyección superior o SN19. De entre las proyecciones funcionales de la cartografía de N, -que representamos en el capítulo 1 en (14)- proponemos que estos valores son irrelevantes en la proyección Num, que es inoperativa desde el punto de vista flexivo, pero que puede ser identificada igualmente por el exponente de plural si se identifica alguno de los nudos inmediatamente superiores de la jerarquía (Principio de Superconjunto). Para nosotros, dicho morfema de plural identifica la proyección inmediatamente superior a Num, Q, que es aquella proyección que, en un SN (con o sin flexión operativa de número) da cuenta de las relaciones entre pluralidad y cuantificación. Su posición por encima de Num explica porqué esta forma puede aportar un valor de pluralidad aunque su presencia sea irrelevante para la concordancia con determinantes o modificadores, que nunca se proyectan junto al tema. En estos casos, la pluralidad es de naturaleza semántica, y no flexiva, como se espera de los rasgos relacionados con la cuantificación que aporta el esquema, especialmente la cuantificación sobre eventos (cortafuegos) o situaciones habituales (a veces se relaciona con usos hiperbólicos/metafóricos, como en matasanos, palabra que se usa para referir a un médico negligente (tal vez porque yerra su diagnóstico en muchas ocasiones, pero no necesariamente porque acabe voluntariamente con la vida de sus pacientes). Antes de proceder con la explicación de la propuesta, es necesario realizar unas últimas precisiones. Ya hemos reflexionado acerca de la posibilidad de que las estructuras compositivas presenten afijos en un elemento nuclear a la izquierda –latinista vulgar- , pero las estructuras resultantes carecen de integración fonológica y ortográfica, y son, significativamente, poco productivas en nuestra lengua. Este hecho es esencial para la propuesta, dado que, la reproyección en los procedimientos derivativos está justificada por la propia categorización del afijo en el léxico como un N. ¿Por qué el resultado del esquema lavaplatos es nominal, si ninguna de las piezas léxicas aporta gramaticalmente dicha información? Para enfrentarnos al que supone, en nuestra opinión, el mayor problema teórico de la propuesta, parece necesario prestar atención a los siguientes hechos. 1. La particularidad del esquema en lo que respecta al primer merge (con el tema nominal defectivo) Este se produce, según nuestra propuesta, en la posición inmediatamente regida por pred (lexicalizado por lava). Esta es la posición en la cual, según el procedimiento de reproyección habitual en los afijos, se debería haber proyectado el afijo nominalizador. No parece casual el hecho de que, precisamente, platos sea un elemento nominal. De lo que se desprende que es la presencia de un elemento nominal en dicha posición la que cierra la puerta al hecho de que otro elemento nominal -dor se proyecte. Platos no puede funcionar como un afijo y convertirse en nominalizador de la estructura, dado que conceptualmente carece, a diferencia de un a raíz verbal, de la capacidad de predicar de un sujeto: *Juan platea 2. El esquema está categorialmente pre-definido en su configuración sintáctica, y siempre da resultado al mismo tipo de voces. ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 19'El hecho de que elementos inferiores en la estructura puedan conservar sus rasgos después de la nominalización de la estructura está previsto por los presupuestos de la Léxicalización de Sintagma en el modelo nanosintáctico, pero también podemos encontrarlo en otros marcos teóricos, referido como “percolation”, por ejemplo (Rodríguez Mondoñedo, 2007). ' ' 36' La solución a la nominalización que proponemos es que, de la misma manera que el léxico de una lengua almacena elementos como –dor, que son elementos con una mínima estructura fonológica asociados a un significado meramente gramatical, el léxico debería poder identificar estructuras sintácticas en las que parte de su significado se procesa composicionalmente e identifica en la estructura, pero que a su vez están asociadas a un significado idiosincrásico de carácter conceptual desde el mismo exponente fonológico. Ese tipo de entradas léxicas son las que prevé un modelo nanosintáctico, de manera que hablar de un esquema compositivo productivo implicaría hablar de un tipo específico de estructura sintáctica altamente productiva identificable en el léxico de una lengua, vinculada a múltiples representaciones fonológicas o exponentes. Ciertamente, esta hipótesis viene a aproximarse a una propuesta como la de Booij (2012: 107), situada en el marco teórico de la gramática de las construcciones, para quien los patrones compositivos son esquemas abstractos que se almacenan en la gramática y el valor y la forma que las raíces adquieren cuando participan en estos forma parte de la información del Vocabulario (el referido autor ejemplifica su modelo con aquellos sustantivos en alemán que adquieren valor enfático en su participación en compuestos como “bloed-serius”. Dicho esto, procedemos a la representación formal de las particularidades de la estructura del proceso compositivo, que hemos expuesto en estas páginas. Para una mayor comprensión de dichas particularidades, esta representación (24) se ofrece en contraste con (23) –que representa la configuración estructural de una nominalización deadjetival como rojeces, como la ofrecida por Fábregas (2014: 140). Las diferencias principales entre ambas estructuras serían las siguientes: 1. El esquema compositivo cuenta con una proyección intermedia de Pred, resultado del merge con platos. 2. El elemento que lexicaliza pred y actúa como nominalizador contiene el mismo exponente que sirve de ancla a la estructura, a falta de la presencia de un afijo. 3. La pluralidad de lavaplatos, frente a la de rojeces, requiere de explicación adicional, dado que esta última presenta el comportamiento flexivo típico de un sustantivo *la rojeces (23) SN <--- -ez SPred N Pred <--- rojPred SA… ' ' 37' (24) SD LAVAPLATOS […] N (LAVAPLATOS) SPred N Pred SQ Pred N (PLATOS) Pred V(LAVA) La formalización pretende reflejar la estructura que hemos descrito arriba: las etiquetas N y V representan los temas morfológicos que pueden ser identificados con una determinada categoría. Las etiquetas SQ y SPred representan los nudos categoriales de la proyección defectiva de los sustantivos N y V, respectivamente, y aquellos que deben ser identificados mínimamente por los exponentes de los temas. Las flechas representan movimientos de incorporación: con la flecha discontinua representamos la incorporación del tema al núcleo predicativo, que es una explicación alternativa a la proyección de dicho elemento como especificador. La otra flecha representa la incorporación de la estructura predicativa a la posición argumental, que la dota de rasgos nominales, constituyendo la proyección de un N mínimo que debe reproyectar. Se omite, en la parte superior, la expansión completa del producto de la sustantivación, pues corresponde a la proyección típica de un N no defectivo (14). El esquema de cuellilargo tiene un núcleo adjetivo, y, por tanto, la estructura del compuesto no determina un proceso de nominalización. Pero al igual que la raíz verbal de lavaplatos requiere de Pred, con una posición de especificador para introducir el sujeto respecto al cual se predica la propiedad. Si en el esquema lavaplatos el propio tema verbal de presente de indicativo lexicaliza Pred, en la proyección de un adjetivo se dispone de un elemento categorial específico para la lexicalización de Pred, y es el propio adjetivo, mediante el cual se establece la relación de concordancia con el sujeto. En la parte inferior de la estructura se recoge la proyección del tema nominal que mantiene una relación -argumentalde posesión inalienable con el sujeto de la predicación, amén de una relación de dependencia con el núcleo adjetivo. Dicho argumento está directamente regido o incorporado al núcleo predicativo, al igual que platos en (25) restringiendo su denotación. 3.3 Predicciones de la formalización de un esquema compositivo en un marco nanosintáctico (semejanzas entre niveles lingüísticos) Las estructuras presentadas permiten explicar aspectos interesantes respecto a las semejanzas y diferencias de comportamiento entre diferentes tipos de elementos léxicos. ' ' 38' En aquellos procedimientos (nominalización en -dor, composición tipo lavaplatos) donde la nominalización es estructuralmente inducida, se produce la incorporación del elemento nominalizador en una posición argumental, y ahí se produce la saturación temática, lo que explica la denotación sistemática del compuesto (seres, objetos, instrumentos, lugares caracterizados por…), (25): (25) a. *El limpiacristalesi de Juani. *El tragaldabasi de tu primoj. b. *El domadori de Juani. *El flotadori de tu amigoi. *El vividori de Juanj. Los compuestos como limpiacristales admiten tanto una interpretación no correferencial como una topicalizada y correferencial (25a), en aquellas voces compositivas como tragaldabas que se usan para caracterizan despectivamente a seres humanos. Nótese que la sistematicidad y productividad de este uso -como podremos comprobar en el corpus elaborado con hablantes de español de entre 18 y 25 años de edad, recogido en el Anexoaproxima a las estructuras compositivas verbonominales con las de núcleo adjetivo. Esto ocurre, según nuestra hipótesis, porque en ambas es requerida estructuralmente la aparición de un núcleo Pred, frente a lo que ocurre en los derivados en -dor (25b), que presentan un tipo de usos apelativos menos sistemático20. La afinidad del esquema compositivo verbonominal con las nominalizaciones complementadas en -dor se puede justificar formalmente. En ambos casos nos encontramos con estructuras nominalizadas. En ambos casos nos encontramos con una raíz verbal como ancla de la estructura. En ambos casos se puede proyectar un elemento nominal restrictor. Las diferencias: la nominalización de la estructura con el afijo cierra una estructura como palabra, de manera que el elemento restrictor de las nominalizaciones en -dor puede regirse como un complemento mediado por el elemento preposicional de. El afijo ha seleccionado previamente temas verbales de futuro (Alcoba Rueda, 2012), que coinciden con los que adopta el infinitivo verbal: Estos temas constituyen proyecciones verbales defectivas porque están seleccionadas por un elemento concreto, el afijo -dor, no porque constituyan formas verbales movilizadas para una función específica en un esquema compositivo. La incorporación del argumento sujeto de la predicación en la denotación del sustantivo se produce en las nominalizaciones en -dor mediante la reproyección del afijo -dor. En los compuestos no hay un elemento con la función específica de nominalizar la estructura, pero la denotación resultante de las formas evidencia que la nominalización se produce por la reproyección de alguna parte del exponente, aunque existen alternativas para dar cuenta de este hecho: si la reproyección se plantea, no como el producto de la incorporación de un predicado a su posición de especificador que crea un elemento N que debe proyectarse máximamente, sino como la existencia en dicha proyección de rasgos phi nominales (Hernández Paricio, comentario personal), se podría considerar que algún elemento del predicado (como la vocal temática en la propuesta de Varela (1987)) porta dicho rasgos lo cual la convertiría, según nuestro planteamiento, en el núcleo de la estructura nominalizada. Esto obligaría a asumir una noción más amplia de la vocal temática, para dar cabida a las formas del tema de presente en la tercera conjugación, ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 20'Es necesario matizar que la diferencia estructural entre nominalizaciones y compuestos no se vincula a sus propiedades predicativas: ambos tipos de elementos suelen aparecer en contextos predicativos, y, en este sentido, no parece que pueda existir algún tipo de diferencia funcional entre ponedora y cortacésped en “la gallina ponedora” y “la máquina cortacésped”. La diferencia esencial, que se desprende de la agramaticalidad de algo como “*el ponedora” frente a “el cortacésped” subyace al requisito –estructuralde un elemento predicativo en el compuesto para que pueda (deba) haber nominalización. ' ' 45' operador causativo es posible en ambos procedimientos desde el punto de vista de la denotación y que en (27d) la lexicalización conjunta puede “borrar” la lectura causativa en ambos tipos de formaciones. (27) a. flotador = objeto que flota (o flotante); vividor = persona que “vive” (+Q --> ‘disfruta’); b. pasacalles = evento que pasa por las calles pero pasatiempo NO = objeto que pasa ratos sino que “hace pasar” ratos. c. girador = objeto que gira/hace girar las puertas. c. vestidor NO = lugar que viste personas; girasol NO = planta que gira/hace girar el sol La única diferencia entre la incorporación de un sujeto-argumento externo (en -dor) o de un sujeto caracterizador en el esquema compositivo radica en el hecho de que ciertos verbos con argumento externo, como flotar no participan en la formación de compuestos, porque sus raíces verbales son, como ya planteamos, conceptualmente incompatibles con el esquema. Una diferencia esencial entre la composición productiva y la derivación, es que en esta última otros participantes temáticos, aparte de los sujetos, pueden incorporarse en la denotación de los sustantivos derivados, como el tema en (28a) (se evidencia en la imposibilidad de re-introducir dicho argumento), aunque esto no ocurre, ni mucho menos, de manera sistemática con un conjunto homogéneo de referentes (28b). (28) a. bebida: “*La bebida del agua dejó a Juan sin sed.” b. consumición: “La consumición de pescado en mi ciudad es excesiva.” c. corrida: La corrida de toros tuvo lugar a las siete de la tarde. Al igual que “lava”, bebida podría caracterizarse por poder identificarse formalmente como una forma verbal inmovilizada en sus rasgos flexivos, la de participio adjetival en género femenino y número singular, que se vincula a una categoría con valor predicativo (frente a sustantivos como cesta o cesto) y cuyo valor aspectual (perfecto) podría ser compatible con la denotación, no solo de un producto, sino de un resultado de la acción o del propio evento, aunque esto no ocurre así, frente a (28b-c), de la misma manera que las formaciones del esquema verbonominal no denotan (salvo excepcionalmente) eventos o resultados de la acción verbal. La participación en el esquema verbonominal, sin embargo, fuerza la incorporación, y su resultado es invariablemente una nominalización de participante. El diferente comportamiento de los exponentes en función de la estructura puede dar respuesta a la asimetría que acabamos de exponer. El principio del Superconjunto predice que el tipo de nominalizaciones de participante (referencias a individuos u objetos, (29a)) que son las que se pueden formar sobre un tipo de proyección funcional verbal más empobrecida, pueden generarse por encima de todo tipo de procesos de sustantivación de elementos predicativos identificables como verbos: los núcleos de un esquema compositivo, las bases de los derivados en -cion o -miento, en estos últimos, mediante la incorporación esporádica de uno de los argumentos. El Superconjunto no es requerido en la proyección de compuestos, porque, por defecto, se requiere de la forma verbal funcionalmente más empobrecida: esto puede justificarse, si tenemos en cuenta que solo en los sustantivos deverbales puede ser discutible la capacidad de asignación de caso acusativo por parte del afijo (29c) (la presencia de Marcado Diferencial podría vincularse a esta posibilidad), mientras que la imposibilidad en el caso del esquema verbonominal no admite discusión (29d) (y no se pueden aducir motivos fonológicos ' ' 46' para la ausencia de a, como una confluencia de terminación a en los temas de la primera conjugación: portaaviones). (29) a. La conquista de los americanos por parte de los españoles. b. “María es la última conquista de Juan” frente a “La conquista de María por parte de Juan”; “El gran descubrimiento de Colón fue América” frente a “El descubrimiento de los restos de Colón fue en Sevilla” c. El odio a los franceses por parte de los enemigos. d. *Mataamoros *visteasantos Debe llamarnos la atención el hecho de que, en ciertos aspectos semánticos relevantes, las formaciones del esquema verbonominal se asimilan mucho mejor a nominalizaciones de cualidad, como educación (no como ‘acción o efecto de educar’ sino como característica del que es -o ha sidoeducado. En Fábregas (2014: 80 y sics.) se propone que esta lectura del sustantivo derivado en –ción es posible cuando, a diferencia de la lectura eventiva, la estructura carece de las proyecciones aspectuales de Proceso -si recordamos la referencia a Ramchand (2008), el núcleo dinámico que introduce una entidad afectada por un eventoy Resultado, o el núcleo estativo que introduce una entidad afectada por el evento). Respecto a la proyección de iniciador (el núcleo estativo que introduce el argumento iniciador de un evento) el autor supone que la presencia de esta proyección, de postularse, debe ser defectiva, porque en una nominalización el argumento agente, bien no se introduce, bien solo lo hace como adjunto, como se refleja en los ejemplos de (29). La presencia de iniciador se asume normalmente, sin embargo, en las aproximaciones a la nominalización en el esquema verbonominal como una incorporación del argumento externo de un verbo transitivo Varela (1990:56-7), pero ya hemos argumentado las desventajas de este tipo de aproximación al esquema. Modelos proyeccionistas como el de Varela suponen que la denotación del compuesto es producto de una operación de filtrado de rasgos mediante la cual el primer término, el sustantivo deverbal agentivo filtra los rasgos sintácticos y semánticos de núcleo a compuesto mediado por la condición del Átomo de Williams (1981). Nuestra propuesta se diferencia en tanto en cuento no plantea la nuclearidad del sustantivo en términos de “herencia” del verbo, por lo que el sujeto de la predicación del compuesto no tiene que corresponder al agente, actor o instigador de la predicación verbal en su realización máxima, aunque frecuentemente esto sea así, por razones puramente conceptuales. Coincidimos con Varela en el planteamiento del esquema compositivo como biargumental. En el primer término se produce, para la autora, la absorción del argumento, lo que impide la asignación de este rol al complemento y determina la semántica resultante del compuesto. Si dicho argumento pudiera ser introducido como complemento estando absorbido, se produciría una violación del criterio temático. Parece incuestionable, pues, que el valor semántico asociado a la proyección que da acogida a agentes, actores, instigadores o causantes de la misma, es inherente a la lexía que constituye el núcleo del compuesto, lo cual además resulta coherente con la sistemática aportación que este realiza a todos los elementos creados bajo el esquema. Uno de los aspectos más complicados de abordar en cualquier formalización surge en torno a la sustantivación de la estructura. En un trabajo anterior (Varela, 1987) planteaba la posibilidad de que la vocal temática contribuyera de manera esencial en la nominalización, pues puede identificarse con frecuencia en sustantivos deverbales del ' ' 47' tipo lanzar/lanza; contar/cuenta.24 Para nosotros, escépticos con esta posibilidad, la existencia de lance o cuento, lo que destaca es la relevancia que puede tener la presencia de cualquier vocal para que una raíz verbal pueda tener independencia fonológica en ausencia de un afijo que seleccione de manera sistemática una particular instancia de la raíz. La composición en el esquema verbonominal, al igual que en los procedimientos de nominalización con afijo explícito no presentan la idiosincrasia de exponentes que se desprende de series como coste, costo, saco, saque, saqueo, etc. Dado que la vocal temática (ninguna otra vocal, en realidad) no establece una correspondencia exacta con un tipo de argumento del verbo –por ejemplo, que en nuestra lengua, de manera sistemática, una raíz verbal acabada en la vocal de conjugación –e incorporara argumentos experimentantelo habitual en las propuestas que asumen un núcleo sustantivo deverbal es que se acabe recurriendo a la presencia de categorías vacías, esto es, a un nominalizador o afijo cero, en la propuesta de Varela, pero también en la de Coseriu, que plantea la nominalización como una operación regresiva sobre la morfología derivativa con un valor equivalente a -dor, que el autor explica en los siguientes términos (la cursiva es añadido nuestro): En la fase de composición lexemática el prolexemático se reduce por la supresión de los posibles sufijos (…) también [se suprimen] las preposiciones que se emplearían en la sintaxis normal en la construcción de un compuesto prolexemático sustantivo con otro sustantivo y, ello, ante todo, y regularmente, cuando el segundo término corresponde a una función oracional con la que el verbo implicado por la composición prolexemática se construye sin preposición. (1979: 261) Pero estas propuestas presentan algunos inconvenientes. En primer lugar, no pueden explicar la incompatibilidad del esquema verbonominal con un subconjunto de las potenciales formaciones sustantivas deverbales (a los tipos de flotador, deben añadirse aquellos que corresponde a sujetos experimentante como tenedor, conocedor, admirador, etc.) En segundo lugar, si bien es común la presencia de procedimientos regresivos en el primer constituyente (norcoreano y no *norteñocoreano), estos parecen limitarse a esquemas de núcleo a la derecha. En tercer lugar, y como ya anticipábamos en el capítulo 1, los temas verbales que aparecen en los compuestos como lavaplatos o metepatas, correspondientes a la primera y la segunda conjugación respectivamente, son candidatos adecuados para identificar una proyección aspectual como Init (coinciden con los temas verbales de infinitivo, que pueden regir sujetos léxicos). Sin embargo, podemos encontrar una diferencia de distribución en lo que respecta a nominalizaciones con (30a) y sin (30b) vocal de conjugación -e en los verbos de la tercera –conjugación–. Esta distribución, de limitarse a una lista tan limitada de formas como los temas verbales de acción o actividad , podría resultar un aspecto, si bien curioso, no lo suficientemente relevante como para considerarlo una evidencia formal de una diferencia estructural identificable por la proyección de una vocal de tema distinta. De hecho, en (30c) se observa que existen contraejemplos respecto a que el núcleo del compuesto verbonominal deba ser identificado de manera inequívoca por formas identificables con la tercera persona de singular de presente de indicativo de un verbo de nuestra lengua. ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 24 Dicha contribución a la nominalización se plantea como una instancia de reanálisis (Varela, 1989: 399); La presencia de un sujeto vacío correspondiente al argumento externo puede ser encontrada también en Roy (2010), desde un planteamiento que asume también la existencia de pred, pero no una nominalización identificada por el exponente V+N. ' ' 48' (30) a. Abrir: abridor, abridero (un árbol), abrimiento (de tierra); (reproducción) batir: batidora; cumplir: cumplido, in-cumplimiento (de contrato), dirigir: tele-dirigido; cubrir: , encubrimiento, vestir: revestimiento, escurrir: escurridera, escurridor, escurridizo25 b. abrelatas, abrebotellas, abrecartas, abrefácil, batebancos cubretetera, cumpleaños, escurreplatos, vistesantos c. batihoja, baticabeza, baticulo; torcecuello, fregaplatos, rodapié, Lo que ocurre en (30c), sin embargo, se puede explicar de manera relativamente sencilla: nos encontramos con casos como rodapié o fregagaplatos, formas de base sobre las que opera un fenómeno de diptongación sitemático, que trasciende el ámbito de la composición. El caso de la serie de bati-, sin embargo, requiere de una explicación de otra naturaleza: esta serie es muy antigua (respecto a una que dé lugar a referentes como cubrecabeza), pudiéndose identificar los tempranos baticor, [1475], o batifulla [1240-1250] (el equivalente en catalán a batihoja) (Moyna, 2011: 235). La presencia de un tema nominal afín al de los esquemas del tipo cuellilargo (que invitan a una lectura de posesión inalienable) así como la ausencia de -s en todos ellos (frente a batebancos, por ejemplo) invita a considerar su posible asimilación a un esquema de nucleo a la derecha: de allí la presencia de la -i. Batihoja puede considerarse tanto una analogía a la serie de baticomo una formación afín a los esquemas italianos para la lexicalización de oficios (piscivendolo, saltimbanqui, etc.). Por la datación de la voz, esta podría ser una explicación plausible, entre otras muchas. Pero en (31) puede observarse una serie de hechos curiosos. Si las formaciones del esquema verbonominal que se adscriben a la tercera conjugación son significativamente escasas, si se compara con la cantidad de verbos de la segunda y sobre todo, de la primera conjugación, la primera parece contar con una frecuencia reseñable en los sustantivos derivados de adjetivos y/o participios activos en -(i)ente, (31a) a través del sufijo -(i)encia (31b). La base que toma este afijo para formar nominalizaciones que denotan una actividad/propiedad caracterizadora no corresponde a la de la vocal de conjugación, que sin embargo es la que se usa con aquellos sufijos que dan lugar a nominalizaciones de evento, como las de (31c). Los ejemplos de (31d) pretenden reflejar que otros afijos (que no seleccionan bases verbales necesariamente) cuando lo hacen, recurren a temas cultos, que no se relacionan con exponentes que participen en paradigmas verbales como formas funcionalmente operativas, y por lo tanto, han de ser, según nuestra hipótesis, formas que, al igual que los exponentes como –abre, solo pueden identificar pred y no nudos como init, proc o res. La denotación de estos últimos, en concreto, se relaciona con los valores activos de formas verbales (participio de futuro activo) lo que permite la lectura de cualidad, esto es, la lectura caracterizadora. (31) a. (1ª y 2ª conjugación) resonante, invidente, tirante, rompiente, etc. --> resonancia, presencia, invidencia; pero *pasancia, *girancia, *rompiencia *tirancia, *lavancia ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 25 La -i pertenece, en este caso, al afijo y no a la raíz (cobrizo, hambrentizo); También existen múltiples correspondencias entre las formaciones del esquema verbonominal y las formaciones con procedimientos derivativos con afijos que no exigen raíces verbales: cuentakilómetros y kilometraje, guardarropa y ropero, etc. ' ' ' 49' b. (3ª conjugación) asistente, delincuente, dirigente, maldiciente, presidente, resistente, saliente --> asistencia, delincuencia, dirigencia, maledicencia, presidencia, resistencia, saliencia; c. (reproducción) asistida, teledirigido, dicho, dicción, incumplimiento… d. apertura, aperturista e. infidelidad, imprudencia Los ejemplos en (31) no tienen la intención de establecer una distribución precisa entre exponentes y estructuras, pues, como hemos dicho, no hemos encontrado en estas correspondencias la sistematicidad o pertinencia para ello. El objetivo principal de presentar este tipo de nominalizaciones es destacar que una propuesta como la nuestra, que estipula la presencia de predicado para la denotación de actividades caracterizadoras, permite capturar la relación (con cierta manifestación formal, pero especialmente, a nivel semántico) con la formación de sustantivos y adjetivos sobre actividades caracterizadoras que tienen como base (formal o conceptual) un evento, y que no se limitan, en modo alguno, a los procedimientos deverbales en -dor. Teniendo en cuenta que delincuente, o aperturista se sitúan, al igual que gran parte de las formaciones de los esquemas verbonominal, como aguafiestas, en la frontera que los usos caracterizadores establecen entre las categorías sustantivo y adjetivo, es interesante, finalmente, “cruzar” dicha frontera para analizar el significado de formaciones como las de (31e), porque aquí nos encontramos con nominalizaciones formadas sobre adjetivos pero cuya denotación los vincula conceptualmente a eventos, pero no se recurre formalmente a un verbo o participio verbal (*infidente, *imprudenciar26). Retomando los aspectos sintácticos de la formalización, en el momento que se propone formalmente la presencia de predicado en la proyección de los esquemas compositivos, se puede aspirar a capturar las relaciones intercategoriales de una manera que no permiten las propuestas que asumen un procedimiento derivativo deverbal. El tipo de nominalización que se produce en los esquemas compositivos no se asemeja a aquellas que forman sustantivos derivados que denotan una cualidad como hermosura, o a aquellas que denotan una escala como dureza, porque estas contendrían en la base que toman los afijos rasgos sintácticos asociados a la categoría adjetivo, como la gradación: esto es evidente cuando pensamos en los compuestos que forman adjetivos: podemos atribuir a un individuo la cualidad de ser más o menos paticorto, pero solo dentro del numeroso grupo de los compuestos apelativos se puede llegar a obtener cierta gradación a través de la caracterización: no existen médicos “muy matasanos”, pero sí existen jefes más o menos tocapelotas. Las estructuras compositivas se proyectan como unidades complejas relacionadas en una estructura funcional empobrecida, lo que da como resultado un mecanismo ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 26'La diferencia que encontramos en la denotación de sustantivos como imprudencia (Fábregas, 2014: 137 y sics.) y los formados a partir del esquema de aguafiestas, radica en el hecho de que se produce, en los primeros, la categorización de eventos como pertenecientes a una clase, pero no de individuos a partir de los eventos de los que suelen formar parte. En este sentido, las disposiciones, hábitos o actitudes (prudencia o amabilidad) no se acotan ni se limitan: forman predicaciones caracterizadoras que se infieren a partir de la iteración de eventos, y en este sentido, se relacionan con la denotación del esquema. Nuevamente recurrimos a la máxima que es la manifiesta intuición del tipo de denotación del esquema de lavaplatos: “Porque maté a un perro me llamaron mataperros” El hecho de que el enunciador considere injusta su adscripción a una clase por una única eventualidad no se podría formular con imprudente o infiel: Si una persona le dice a otra “Porque me pusieron una multa por conducir a 160 km/h completamente borracho me llamas imprudente” probablemente reciba una respuesta del tipo “ ”¿Y cómo quieres que te llame, pues?” ' ' 50' generativo similar al de la expresión de cualquier tipo de relaciones internas a la palabra, como las locativas (embotellar respecto a “poner en una botella”). Pero no siempre podemos identificar con un exponente independiente los elementos estructurales relevantes. La diferencia entre pares como asombrar/*amolestar, por ejemplo, se observa habitualmente en la lexicalización de verbos causativos: el valor causativo puede contar con un exponente específico, o ser lexicalizado por el propio verbo que lo expresa conceptualmente. Dado que la reproyección de la raíz verbonominal se produce en una posición argumental estrechamente vinculada a la causación, podría plantearse la distinción entre una nominalización deverbal con afijo, del tipo de -dor y compuestos como lavaplatos, en términos de presencia/ausencia de un exponente para la lexicalización de este mismo morfema. Hay que tener en cuenta la restricción de los valores causativos en los usos caracterizadores a través de las nominalizaciones: Podemos caracterizar a un libro o a una persona como “aburrida” interpretando que “lo aburrido” es una propiedad inherente al libro o a la persona, o también que “aburrido” es el estado resultante de una persona después de una lectura. Pero no podemos hablar de “*el aburrimiento del libro a los lectores” o “*el aburrimiento a María por parte de Juan”: para poder mantener los valores causales debemos llevar a cabo un procedimiento de identificación del tipo “Juan es el aburrimiento en persona”, contexto sintáctico desde el cual se puede inferir la capacidad de Juan de aburrir a los demás, y no solamente su “ser aburrido” Esta identificación es, precisamente, la que posibilita una estructura formal como la que nosotros hemos planteado para el esquema verbonominal, y la que está implícita en un procedimiento de reproyección o incorporación de una estructura léxica en una posición argumental: Un limpiabotas ES ‘…’ A modo de conclusión, el mayor inconveniente de las propuestas que asumen procedimientos deverbales se concreta en la necesidad de postular núcleos vacíos, cuando se puede ofrecer una explicación alternativa, como la que aquí tratamos de defender. El mecanismo es más simple porque supone la preexistencia de una proyección funcional defectiva del verbo por defecto, y evita tener que dar cuenta de la inoperatividad de una gran cantidad de nudos funcionales innecesarios para formar sustantivos. La ausencia de una estructura argumental proyectada desde el verbo explica porqué no se producen en los esquemas compositivos alternancias argumentales del tipo de “cargar el camión con libros” o “cargar de libros el camión” pero se pueden tomar todo tipo de temas, que no necesariamente corresponden al objetos directos guardabarros (‘guardar al coche de “barros”’) frente a guardabosques (guardar el bosque). En Fábregas, Scalise & Forza (2009) también se cuestiona esta correspondencia. We will, however, be neutral with respect to whether these theta roles are imposed on the syntactic configuration by the verbal head –projectionist perspectiveor the theta roles are imposed by the lexical meaning of a lateinserted item. (2009:51) En este sentido, nuestro acercamiento pretende ofrecer una formalización coherente con las semejanzas entre los procedimientos derivativos y compositivos. Si tenemos en cuenta algunas propuestas, la referida de Fábregas Scalise & Forza, así como (Fábregas, 2012), que abordan, separadamente, la formalización de las nominalizaciones en - dor y la proyección de los compuestos verbonominales, nosotros hemos asumido el mecanismo de reproyección determinado por las características del núcleo, siendo -dor el elemento que reproyecta y nominaliza la estructura. Sin embargo, ' ' 51' en el primer estudio citado, que aborda la proyección de lavaplatos, se plantea la motivación formal de la categorización nominal del compuesto por la necesidad de licenciar los rasgos de la proyección funcional de Determinante del complemento platos. Nosotros proponemos que es la ausencia de propiedades categoriales del elemento predicativo, y no de su complemento, la que es incapaz de introducir una posición para su argumento, y por ello determina la sustantivación de la forma resultante. Esta propuesta puede ofrecer una línea explicativa que aborde los aspectos similares de los procedimientos derivativos y compositivos (de los que en esta sección hemos dado una detenida caracterización) de manera que esta se corresponda con una misma perspectiva en la representación formal: la incapacidad del núcleo de la estructura de proyectarse máximamente y/o regir adecuadamente su argumento externo en la proyección de base, sea un tema verbal o un adjetivo. Nos falta por comentar, finalmente, la perspectiva de un modelo léxico-genético de tipo parasintético para la formación del esquema verbonominal, como el de Serrano (2012). Este autor plantea que la formación del compuesto se produce como un único proceso donde operan distintos procedimientos y, en este sentido, coincide con nuestro planteamiento al no suponer un paso previo de formación de un sustantivo deverbal. De modo que, como defiende el autor, lava no precedería a lavaplatos, ni habría una formación previa al sustantivo como *lavarplatos, ya que en ninguno de los dos casos operaríamos con palabras existentes ni –lo que es más relevantecon palabras posibles en español: “El proceso de nominalización debe ser considerado como una parte del proceso de formación del compuesto (2012:440).” 4.4 Endocentricidad y orden de constituyentes Coseriu (1979: 60) argumenta en contra el carácter verbal del núcleo puesto que asumir su naturaleza verbal obliga a explicar la falta de propiedades morfológicas verbales en el interior del constituyente, por ejemplo la concordancia de número en una representación del sujeto como pro: *los guardanbosques. Pero las propuestas que, como hemos visto, se aproximan al núcleo como un sustantivo deverbal cuentan con el mismo inconveniente: “*La portalápices” “*los portoslapices”. En el apartado primero hemos hablado de las particularidades de la proyección de los núcleos en la posición interna de los compuestos, y el modo en que la presencia de flexión adjetival, verbal o nominal operativa en uno de los constituyentes podría ser relevante de cara a la realización resultante del esquema como uno de núcleo a la izquierda o a la derecha. Los esquemas compositivos productivos de nuestra lengua parecen sensibles a este aspecto, dado que el elemento presente a la derecha tiene la apariencia de una proyección categorial “plena”, lo que parece favorecer su identificación como núcleo. Esto ocurre en los compuestos de (32a-b) pero no parece ocurrir en el esquema verbonominal (32c). En los esquemas de tipo coordinativo el primer constituyente carece de flexión a pesar de ser equivalente categorialmente a aquel que sí flexiona, el constituyente situado a la derecha (*los pantalones rojisblancos) Lo que sucede en este último tipo de compuestos nos puede reorientar en la cuestión de la adscripción categorial, dado que parece que las propiedades flexivas del constituyente situado en la posición derecha siempre coinciden con la categorización definitiva de la voz, de manera que la hipótesis de que la nominalización se produce de manera conjunta sobre el conjunto de verbo y sustantivo cobra sentido. Puede notarse que en (32d) recogemos algunos casos de constituyentes que se podrían o deberían realizar como adjetivos o adverbios en otros contextos. Su falta de propiedades flexivas ' ' 52' les permite recategorizarse como temas o, cuanto menos, participar en el esquema (serían una especie de modificadores de un tema que, aunque no se proyecta en el discurso, es identificable contextualmente por los hablantes) Lo que no esperamos, en ningún caso, es la presencia de afijos derivativos como -ble o –mente, que causarían un conflicto de categorización. (32) a. una muchacha caderiancha b. el chico fotófobo; la geóloga c. *las matasanas; *Las portamonedas; *los monedas d. abre-fácil, *abre-facilmente; matasanos, *matasanables El esquema verbonominal es un esquema con núcleo a la izquierda, al igual que el núcleos se sitúa a la izquierda en las estructuras sintagmáticas complementadas (33a). Sin embargo en una lengua como el inglés el núcleo morfológico de de las estructuras se proyecta a la derecha (33b-c) lo que hace que, en esta lengua, la discusión acerca de la endocentricidad o exocentricidad del tipo se plantee habitualmente respecto a aspectos semánticos, y no a aspectos morfológicos (Serrano 2012: 436-7) (33) a. *el de caminos asaltador b. taxi driver(s), sleepwalker(s), fireplace(s) c. open-minded; left-handed d. sleepwalker --> (to) sleepwalk; fotograbado "fotograbar Si vemos lo que ocurre en (33c-d) el planteamiento que vimos en el sub-apartado anterior, realizado por Coseriu acerca de la existencia de un procedimiento regresivo para la formación del sustantivo en el esquema verbonominal tiene sentido en una lengua donde este tipo de operación funciona sistemáticamente en los procesos de formación de palabras de manera explícita. Un modelo de proyección del esquema verbonominal con núcleo a la izquierda tiene que dar cuenta del orden adecuado de la proyección: los afijos flexivos se proyectan en la parte externa, pero la realización opcional interna del tema no puede identificarse como un afijo flexivo y por tanto, no existe ningún tipo de movimiento de los núcleos relevantes que pudiera tener una manifestación superficial en un cambio de orden de los constituyentes. De manera posterior a la categorización del compuesto como sustantivo, esta pluralidad forma parte del conjunto de raíz verbal y tema, e incluso cuando puede aparecer una pluralidad sensible a la concordancia con los determinantes, como la de girasol, el merge ya se ha establecido entre núcleo y tema en el nivel de Pred, y el conjunto ha recibido un significado arbitrario asociado a un exponente léxico: su orden es ya invariable. El carácter argumental de platos es determinante para que esta sea el orden de proyección, a diferencia de cómo podrían proyectarse si su contribución fuera la de un adjunto (por ejemplo, la que podría corresponder a los modificadores adverbiales en malhablado o sobrevalorar, que se asemejan formalmente a las estructuras de (33c-d), Aunque ya hemos hecho referencia al trabajo de Scalise, Fábregas & Forza (2009) en el anterior sub-apartado, no hemos mencionado todavía la parte del estudio que se dedica a revisar las nociones de núcleo y exocentricidad, partiendo del análisis de los tipos de composición existentes en diferentes lenguas. Estos autores plantean que la noción de núcleo debe entenderse en una triple dimensión, semántica, morfológica y categorial, y como consecuencia de ello, se distinguen tres tipos de exocentricidad: semántica, categorial y morfológica. Los autores consideran parcialmente exocéntricos los compuestos del esquema verbonominal (desde el punto de vista categorial), pues asumen, como nosotros, que el ' ' 53' núcleo es de carácter verbal, y, dado que para los autores “A compound is categorially exocentric if the constituent in the head position does not impose its categorial features to the whole construction (2009:16)”, dicha premisa lleva necesariamente a la consideración del compuesto como exocéntrico. Es muy interesante, no obstante, la consideración que se lleva a cabo respecto a la exocentricidad categorial, que nosotros aceptamos, en el sentido de que la condición de ser núcleo “does not depend on a single constituent giving all its properties to the whole compound.”. Desde nuestra propuesta, y aún dando por válida esta noción de exocentricidad categorial, se puede caracterizar el esquema compositivo verbonominal como endocéntrico, porque la posición de especificador desde la que se proyectan los rasgos nominales de toda la construcción pertenece al núcleo categorial de la estructura: Pred. Respecto a la exocentricidad morfológica, los autores plantean la siguiente definición, que, según el análisis que ofrecen del esquema verbonominal, lo convierte en morfológicamente endocéntrico. A compound is morphologically exocentric if the morphological features of the compound are not identical to the morphological features of any of its internal constituents. (2009:17) Hay que tener en cuenta que la implementación morfológica es, desde nuestro modelo de proyección, posterior al establecimiento de la nominalización . Los autores realizan la siguiente observación:“it seems to be the case that semantic exocentricity may be a trigger for morphological exocentricity, while categorial endocentricity does not trigger morphological endocentricity (2009: 18)”. Pero la identificación de un elemento que tenga las propiedades categoriales del núcleo, en ausencia de las características morfológicas de la categoría, no deja de ser, como también lo es en nuestro planteamiento, una elección resultante de la perspectiva adoptada por el lingüista, por lo que la cuestión de la nuclearidad permanece irresuelta. Finalmente, y respecto a la exocentricidad de tipo semántico, afirman los autores que “A compound is semantically exocentric if it denotes a class which cannot be derived from the classes denoted by its constituents (2009: 20)” Siendo el aspecto semántico el que tradicionalmente ha generado más controversia con respecto a la cuestión del núcleo, en nuestra aproximación se consideran que una carácteristicaa determinante de todos los miembros del esquema verbonominal, independientemente del mayor o menor grado de transparencia de su significado, es precisamente su endocentricidad semántica. Ello no resulta contradictorio con la distinción, que consideramos necesaria, y que los autores asumen, entre significado estructural “reflected in its gramatical behaviour” y conceptual “which depends on world knowledge and is unpredictable (2009:16)”, dado que la primera restringe claramente y encauza el tipo de referentes denotados por las formaciones del esquema. La hipótesis principal de los autores consiste en asumir que la exocentricidad de los tipos en los aspectos morfológico y categorial depende fundamentalmente de propiedades paramétricas de los exponentes léxicos de una determinada lengua, frente a la exocentricidad de naturaleza semántica, que es de carácter universal. Coincidimos con los autores en el sentido de que la única exocentricidad que puede encontrarse en un esquema compositivo productivo es la de tipo semántico, y esta está condicionada por procedimientos de categorización independientes de la estructura que proyecta el compuesto (por ejemplo la exocentricidad de petirrojo para referir a un pájaro). ' ' 54' De manera que podemos concluir, a la vista de lo observado en este apartado, que si bien es cierto que, desde el punto de vista formal, puede observarse en las estructuras “una tendencia a la eliminación, en los compuestos sintéticos, especialmente de las marcas flexivas (Bloomfield 1933: 231 y sics.)” dicha tendencia no es, en modo alguno, idiosincrásica, y está determinada por los requisitos semánticos y formales que el esquema impone a los exponentes para que puedan identificar su estructura. De modo que, en este y los demás sentido, todos los compuestos formados a través de esquemas compositivos productivos son necesariamente endocéntricos. ' ' 61' A pesar de la defectividad flexiva observada en los ejemplos de (39), no hay ningún motivo para suponer que la pluralidad no pueda aportar aspectos relativos a la cuantificación o la referencialidad. Para nosotros, ello determina la presencia clave de una proyección Q en la proyección estructural del compuesto, pero hay que tener en cuenta que su contribución es, como veremos, determinante para la cuantificación de la denotación completa de la forma, por lo que sus valores deben preservarse de manera posterior al proceso de categorización. De esta manera, aquellos aspectos relacionados con la denotación del esquema (caracterización a través de la iteración de eventualidades) puede determinar la aparición analógica de un plural que no cuantifica sobre entidades, sino que cuantifica sobre eventos, como en el caso de cortafuegos, pero la pluralidad no es percibida como necesaria cuando se denota cierto tipo de entidades (cubrecabeza, por ejemplo) y la naturaleza incontable del tema permite que la lexicalización de Q se realice mediante el sustantivo en singular: que una forma de singular pueda lexicalizar una posición donde también puede aparecer un exponente de plural si lexicaliza los mismos rasgos relevantes es algo que predice el Principio del Superconjunto. La hipótesis más desarrollada sobre las posibles contribuciones -no flexivasdel morfema de plural en los compuestos la encontramos en Varela (1999:56) que destaca la contribución que el elemento realiza a la expresión de la habitualidad que se encuentra sistemáticamente en el tipo, y que justifica en virtud de la “condición genérica” de los compuestos o requisito de genericidad, inherente a la denotación frecuentativa que da paso a la lexicalización de oficios, instrumentos, y acciones características. En los términos que nosotros planteamos el análisis, dicha pluralidad es compatible y, de hecho, a veces analógicamente implementada en el esquema compositivo, para un tipo de denotación particular. Alvar (1984: 84) plantean la situación en sentido inverso, y reflexiona acerca de los casos de ausencia del morfema: esta se produce, según dicho autor, en aquellos casos donde el tema designa un elemento único (alzacuello), o se quiere especificarlo individualizando (portaestandarte). El problema de este criterio es que las excepciones son más numerosas que la norma, puesto que los referentes únicos manifiestan el morfema de plural más veces de lo que no lo hacen (trotamundos): un referente puede dejar de ser “único” cuando el hablante estima oportuno que deje de serlo, y uno de esos contextos que favorecen la “multiplicidad” de referentes, mediante la presencia analógica de plural, es precisamente el esquema verbonominal. La pluralidad o habitualidad de eventualidades supone una información relevante de cara a la caracterización del referente. La referencia a entidades a partir de la iteración de eventos, no es exclusiva, sin embargo, de la formación de compuestos: también está presente en los procedimientos derivativos, por ejemplo, en la formación de verbos denominales: la iteración de un modo de hablar característico da lugar a una palabra como cecear, y la habitualidad de una acción a una como fantasear. Este tipo de contribución es diferente a la de la contribución aspectual que elementos morfológicos prefijales como reaportan cuando, operando sobre bases verbales, pueden implicar la referencia a un proceso terminado y otro nuevo (releer una novela). Significativamente, los verbos formados con el sufijo -ear comparten con las unidades compositivas la particular frecuencia con la que denotan acciones o actividades humanas caracterizadas a partir de la manifestación habitual de una propiedad o disposición negativa del individuo: el referido fantasear, y más claramente en glotonear, pisotear -a un compañero de trabajo.- ' ' 62' En definitiva, uno de los aspectos comunes del análisis de la presencia de este morfema plural, independientemente de la perspectiva de análisis (proyeccionista o construccionista) es que no se puede postular una única regla o factor que dé cuenta de su presencia, ausencia u opcionalidad. Pero un análisis exhaustivo de las características de los ejemplos puede reducir en gran medida la idiosincrasia. El modelo predice que la aparición del morfema plural se puede dar en aquellos casos donde su presencia no sea necesaria (Principio de Superconjunto). Por ello, en aquella situación en la que la entrada léxica del tema pueda, debido a sus rasgos semánticos inherentes, lexicalizar dicha información o informaciones (como parece ocurrir en otras lenguas, como el francés) la aparición de la forma de singular será la opción privilegiada en la inserción del exponente léxico. Y este es el caso de los sustantivos incontables o de materia. Por ello, del contraste entre distintas lenguas románicas, parece que el español es una lengua especialmente propensa a formaciones como pisapapeles o cortafuegos. De hecho, una de las fuentes de compuestos de tema singular, y con plural perfectamente operativo en la concordancia final del compuesto, son los préstamos procedentes del francés (*el tirabuzones, los tirabuzones;*el pasaportes, los pasaportes) La pregunta interesante es ¿Por qué los compuestos inexistentes como “el tirabuzones; “el pasaportes” juntamente con uno como “el girasoles” (*el girasol) nos parecerían perfectamente adecuados para hacer referencia apelativa (y despectiva) a entidades animadas? Precisamente, este tipo de compuestos casi nunca prescinden del morfema de plural. Este hecho puede suponer un argumento favorable a la presencia de /s/ /es/ como lexicalización analógica de Q en el sustantivo categorizado en el compuesto (y no debido a las características del tema, como ocurre en otros casos): Q es el mismo rasgo que está detrás de múltiples operaciones sintácticas que hacen que los sustantivos se usen en sus valores predicativos, como evidencia una de las dos lecturas de “Hace rato que no oigo hablar al loro de tu madre. ¿No le habrá pasado nada, verdad?” Por ejemplo. 6.3 Análisis de los aspectos cuantitativos sobre la distribución del morfema de plural En nuestro pequeño corpus de cien voces, prácticamente todos los compuestos que se usan para caracterizar a seres humanos llevan -s: abrazafarolas, aguafiestas aguantavelas, atrapasueños buscavidas, rompetechos soplagaitas, tiracañas, cagaprisas, cantamañanas (y bastantes más). Únicamente once del total de los cien compuestos recogidos en la muestra se realizan con el tema en singular alzacuello, girasol, pasapalabra, pasatiempo, quitaesmalte, tajalápiz, chupasangre, comemierda, picaflor, picapedrero y tragaluz. Entre los últimos, y teniendo en cuenta los aspectos relevantes habitualmente considerados por la bibliografía, son incontables o se interpretan como sustantivos de materia los temas: tiempo, esmalte, sangre, luz, y mierda (5/11); Designa a un referente único: palabra, cuello, y sol (3/11) Nosotros añadimos los siguientes factores potencialmente relevantes para la aparición del tema en singular: 1.- Formaciones que tienen finales consonánticos o vocálicos que resultan en la selección del alomorfo de plural /es/, que puede ofrecer resistencia a la creación analógica, siempre en dirección singular " s: pasatiempo, girasol, quitaesmalte, chupasangre, tajalápiz, tragaluz, picaflor (6/11) ' ' 63' 2.- Formaciones que se relacionan con expresiones idiomáticas con otra realización categoríal que aparecen con un tema en singular: pasapalabra (*turno de palabras) pasatiempo (*pasar los tiempos); picaflor (*ir de flores en flores) chupasangre (“los banqueros solo buscan chupar *las sangres de sus clientes”) comemierda (“*¿Eres tonto o comes mierdas? (5/11) 6.4 Temas en composición: tipos de entidades y clases de entidades La opcionalidad, obligatoriedad o ausencia del morfema de plural no es exclusiva del esquema verbonominal, sino que se manifiesta en otros procesos de formación de compuestos, y en otros niveles de análisis gramatical. Sin embargo, es frecuente que en los compuestos “sintagmáticos” y/o ciertas expresiones lexicalizadas se aborde la presencia/ausencia de las proyecciones relacionadas con la determinación o la pluralidad como fenómenos graduales, en estudios de orientación diacrónica. Sin embargo, la dimensión histórica en el estudio del morfema plural en el esquema verbonominal, acompañada de una reflexión sobre los factores que pueden ser relevantes para la distribución, se encuentra ausente incluso en aquellas monografías más recientes sobre la composición que inciden en la perspectiva diacrónica desde marcos teóricos con un notable aparato analítico, como la de Moyna (2011) o, en menor medida, la de Buenafuentes de la Mata (2007) Si adoptamos, no obstante, un enfoque sincrónico y transversal, podemos intentar establecer correlaciones entre aquellos contextos que favorecen la aparición de modificadores en plural frente a aquellos que los desfavorecen, tratando de identificar alguna sistematicidad, si es que esto es posible. En los compuestos sintagmáticos [N + Adj] (40) podemos encontramos, por un lado, estructuras lexicalizadas donde existe concordancia operativa de género y número (40a). Podemos encontrar, asimismo, estructuras con flexión inmovilizada en la forma de plural (40b), común al de otras estructuras sintagmáticas lexicalizadas con adjetivos (40c). En estas últimas, la presencia de la pluralidad se relaciona de alguna manera con la reiteración de eventualidades (en la línea de la pluralidad de cortafuegos o quitamiedos, pero también la de una formación como relaciones públicas, que, al igual que matasanos o perdonavidas, denota individuos caracterizados por una actividad o disposición que solo es relevante para formar una clase si se da de manera reiterada.28 (40) a. golpe(s) bajo(s) b. partes nobles c. a marchas forzadas; Las prisas son malas consejeras. La pluralidad invariable de (40b), guarda relación con la pluralidad del referente. Estos casos guardan un vínculo más estrecho con aquellos temas donde la naturaleza contable de los sustantivos favorece la presencia del plural, pues la actividad caracterizadora no sería significativa si se refiriera a la entidad en singular, por ejemplo, en un compuesto como rompeolas. Veamos lo que ocurre en el caso de las estructuras sintagmáticas (con o sin significado idiomático) de [N + SP] en (41), donde no parece que se produzca la misma ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 28'Interpretamos, personalmente, que “marchas” y “consejeras” refieren a la repetición de las acciones de marchar y aconsejar, respectivamente, y que “relacionarse” en ciertos ámbitos es básicamente la actividad laboral de un “relaciones públicas”. Pero, por supuesto, para otro hablante podrían no ser acertadas estas impresiones. ' ' 64' interpretación del complemento preposicional si su término introduce un tema con su referencia en singular o en plural: La interpretación de tipo o de materia favorece el singular (41a), en contraste con el tipo de interpretación de (41b), de manera que el significado de la expresión en singular se asemeja a aquellas formaciones con el esquema verbonominal que poseen temas como césped en cortacésped. Vemos que el plural no es aceptable en el caso de los sustantivos de materia y, en menor medida, en aquellos que denotan eventos (41c), en la línea de ejemplos como pasatiempo: si existiera una expresión del tipo “sala de esperas” tendríamos una pluralidad de eventos semejante a la de cortafuegos” y no un tipo de sala. (41) a. Me han comprado un caña de azúcar peces cebra b. Había en el supermercado un caña de pescar c. *sala de esperas; *café con leches d. caja de galletas; pasta de dientes e. Sigue entrenando así, porque se te está poniendo cuerpo de bombero. f. Siempre había soñado que su hijo formara parte del cuerpo de bomberos. Sin embargo, cuando la aportación semántica del singular es poco significativa, encontramos que la referencia a tipo se establece en plural (41c-d), al igual que el tema contable tiende a ser percibido como relevante únicamente si está pluralizado (rompeolas y similares)29. Una última observación merece el contraste de (41e-f): solo la expresión en plural con bomberos favorece una interpretación puramente partitiva, mientras que la de singular refiere, como es esperable, a un tipo de cuerpo con una connotación positiva (frente a la de camionero). A falta de un estudio más detallado que nos permita profundizar en estas cuestiones, cuando planteamos el vínculo del esquema verbonominal con las relaciones partitivas (como un tema que forma parte de la esfera de una actividad o acción) tenemos que tener en cuenta que la presencia de esta pluralidad puede tener una contribución importante de cara a la interpretación de esta relación. A la vista de los ejemplos analizados, parece que la aparición de pluralidad en el esquema verbonominal puede interpretarse como una cuantificación sobre los objetos que se usan para caracterizar el núcleo predicativo, o como una cuantificación sobre los propios eventos que se consideran relevantes para formar una clase, y dentro de estos, en particular, los eventos relevantes en los que participa una entidad humana para que una propiedad se dé en un grado tal (muchas veces) como para poder constituir una apelación normalmente despectiva. Todos estos aspectos semánticos no constituyen proyecciones de rasgos diferentes, pero tampoco pueden ser considerados valores idiosincrásicos: son manifestaciones conceptuales más o menos abstractas de la cuantificación que dependen de la presencia de la proyección Q. Una observación en el trabajo de Coseriu (1979: 248) sobre la rentabilidad de ciertos afijos o morfemas para señalar tanto la pluralidad léxica como la flexiva puede tenerse en cuenta en relación a los aspectos de la aportación de la pluralidad en el esquema verbonominal, pues situaría a estos elementos, en una zona de fácil transición entre una pluralidad de tipo semántico (arboleda) y una de tipo flexivo (árboles). Ello es relevante, pues no debemos olvidar que, de poderse dar una descripción de este elemento como un elemento con unos rasgos semánticos abstractos más o menos sistemáticos, diferenciarlo del tipo de morfema que aparece en aquellos compuestos con ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 29'Aunque “caja de galleta” se podría interpretar como un ingrediente que forma una clase de cajas de la misma manera que “juguete” lo hace con “trenes”.' ' ' 65' pluralidad flexiva operativa (como girasoles) y hacer un análisis, caso por caso, de todas las formaciones del esquema verbonominal donde aparecen afijos derivativos, como picapedrero, y descubrir que en ninguna de ellas aparece esta pluralidad, podríamos identificar en este morfema de plural, en distribución con un tipo de nominalización sin afijo, el ansiado exponente que puede representar los rasgos categoriales que permiten la sustantivación de la estructura de predicado + tema. La dificultad de delimitar los usos derivativos y flexivos del morfema de plural en la formación de palabras pueden observarse también en (42). En (42a) da lugar a la creación de sustantivos a partir de adverbios y en (42b) lo vemos implicado en la creación de compuestos con cuantificadores. (42) a. afueras, interiores, exteriores b. doscientos, ochomiles ‘montañas con más de ocho mil metros de altitud’ c. los exteriores de la ciudad d. doscientos --> dos de cien e. Una docena de soldados viene/n. f. miechiä tulee “hombres viene, la llegada de hombres” (Blake, 2001:151) Hay que tener en cuenta que la relación entre estos últimos elementos y sus complementos es de carácter partitivo (42c-d) En principio, no hay ninguna razón para desechar la posibilidad de que factores semánticos vinculados a esta pluralidad puedan determinar un tipo de relación gramatical particular. Nuestra lengua ofrece muchos fenómenos en los que la semántica de las relaciones de genitivo y la pluralidad están implicados: Por ejemplo, en relación a la concordancia verbal (49e). Significativamente, en una lengua como el checo, es posible la expresión de la pluralidad no concordante en las construcciones de genitivo (49f), lo que podría relacionarse, de alguna manera, con la particular interrelación que se produce en los compuestos verbonominales, si entendemos estos como contextos sintácticos donde se establece una relaciones de genitivo y existe una defectividad clara de las relaciones gramaticales de concordancia, puesto que no se proyecta un sujeto. Estas reflexiones no pretenden llevar a la consideración de la forma de plural que aparece en el esquema verbonominal un morfema de caso genitivo. Lo que se pretende destacar es que la zona de cierre fonológico de los temas sustantivos, que corresponde a la zona más relevante para la configuración categorial de los sustantivos en composición, puede manifestar determinadas propiedades de la configuración del esquema vinculadas, especialmente, a la zona de determinación. La relación entre marcado de genitivo y la determinación de un SN en una lengua como el inglés es mucho más clara, dado que este elemento puede incidir tanto sobre una estructura sintagmática como sobre una oracional: One could take ´s to be derivational, marking the derivation of a DET. Compare his dog and the man over there´s dog However, this would mean taking the whole SN as a Word. (Blake 2001:190). ¿Existe un tipo de marcación de relaciones gramaticales en los esquemas compositivos productivos con diferente manifestación al de las unidades de otros niveles? Hemos defendido que en la conformación de los esquemas compositivos existe una relación semántica donde un núcleo establece una relación temática o argumental con su complemento. Hemos postulado que la proyección de compuestos cuenta con unas particularidades formales especiales estrechamente vinculadas con la defectividad categorial de sus constituyentes. La contribución de ciertos elementos a la manifestación ' ' 66' de relaciones gramaticales puede explicar una situación que de otra manera resulta paradójica, cuando se comparan las circunstancias de rección entre compuestos y otras unidades: En el caso del esquema verbonominal, el tipo de relación gramatical que se establece entre núcleo predicativo y complemento es de carácter mucho menos específico que la que verbos establecen con sus objetos, y aún así, a veces encontramos relaciones específicas del compuesto, que no encontramos en los predicados verbales, puesto que las palabras compuestas parecen conservar acepciones en desuso respecto de las palabras simples, como sería esperable si el arde que aparece en ardeviejas se almacenara de manera diferente en el léxico que el arde tercera persona del singular del verbo arder, pues el segundo arde no se almacena como exponente con uno de sus complementos: no es necesario porque es la forma regular de un paradigma. (43) Ardeviejas (tipo de planta) " “*Juan ardió a su abuela con el mechero” Y sin embargo, en el caso de formaciones como cuellilargo, la relación gramatical esta mucho más limitada semánticamente, y, en cierta manera, se parece más a aquellas establecidas por los asignadores de caso “léxico” frente a las relaciones estructurales. Esta asimetría entre esquemas es difícil de explicar si no se postula algún tipo de elemento o restricción (como –i) que evite la sobregeneración en el caso de patilargo (que a veces sucede: puntiagudo) del mismo modo que alguna información del esquema debe permitir que un hablante pueda procesar e interpretar ardeviejas sin haber usado nunca el verbo arder como transitivo. ' ' 67' 7. LA INDEFINICIÓN SEMÁNTICA DEL ROL DE TEMA EN LOS COMPUESTOS DEL TIPO DE LAVAPLATOS 7. 1 Aparentes excepciones a la restricción de proyección de sujetos como argumento interno; Argumentos internos que no corresponden a objetos directos de verbos transitivos. Para toda perspectiva de análisis que interpreta la denotación de las formaciones en el esquema verbonominal como el resultado de la absorción del argumento externo de un verbo de actividad o de acción, resultan especialmente problemáticos ejemplos como los de (44) –los subrayados son nuestros–. Estos casos son comentados en Fábregas, Scalise & Forza (2009), y Jiménez Ríos (1999:118), y su extrañeza resulta de que su denotación obliga a parafrasear el predicado verbal relacionado con las formaciones en su estructura inacusativa, y por tanto, a la interpretación del tema como el sujeto, algo que pone en tela de juicio la idea de que la incorporación del sujeto en la estructura compositiva impide la asignación de el rol temático asociado a dicha posición30. (44) a. rompeolas: ‘Bajo, escollo o costa donde, cortado el curso de la corriente de un río o el de las olas, rompe y se levanta el agua’. (DRAE, 2001) b.crecepelo: ´’Producto destinado a hacer crecer el pelo para aliviar la calvicie’. (DRAE, 2001) c.girasol: ‘De girar y sol, por la propiedad que tiene la flor de irse volviendo hacia el Sol’. (DRAE, 2001) d. tientaguja: ‘Barra de hierro terminada en punta dentada, que sirve para explorar la calidad del terreno en que se va a edificar’. (DRAE, 2001) e esbarizaculos (tobogán) ‘Rampa deslizante, generalmente con bordes, por la que las personas, sentadas o tendidas, se dejan resbalar por diversión’. (DRAE, 2001) En Fábregas, Scalise & Forza (2009: 20 y sics.), concretamente, se señala que romper parece admitir la alternancia entre una estructura transitiva e inacusativa en su proyección en el compuesto: “the VN compound is clearly constructed over the inchoative variant, to the extent that it means ‘place where waves break’, not ‘place where someone or something breaks the waves” (2009:29). Sin embargo, como destacamos con el subrayado en (44a), el tema puede corresponder al sujeto de una oración pasiva de significado más o menos equivalente: el complemento agente de cortar corresponde al propio rompiente, por tanto, en el caso de rompeolas, la paráfrasis de olas como complemento directo es posible, no así en los restantes casos de (44), donde los subrayados destacan que, en ninguno de los casos, nos encontramos con construcciones con objeto directo del verbo correspondiente, bien porque los temas son sujetos de una predicación secundaria con verbo causativo (44b) bien porque corresponden a objetos locativos de construcciones intransitivas (44c), reflexivas (44d) o inacusativas (44e). En el trabajo citado, así como en Val (1999), los autores también refieren a la existencia de otras “rarezas” en el esquema, en topónimos como Cantalobos donde el tema parece el sujeto de verbo cantar. Fábregas refiere a un trabajo de Torrego (1989) para sugerir la posibilidad de un análisis de estas estructuras similar al que esta autora hace de ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 30 Aunque hay que tener en cuenta que a los sujetos de los verbos inacusativos como romper les suelen ser atribuidos propiedades de objetos, por lo que, en este sentido, su presencia en el esquema verbonominal no sería del todo ilegítima. ' ' 68' predicaciones verbales donde un argumento semánticamente interpretable como agente del predicado se proyecta como argumento interno, en la presencia de un sujeto locativo en esta proyección (45). El problema es que dicha estructura permite parafrasear todo tipo de estructuras en los compuestos verbonominales (45b), también aquellas en las que el tema se puede interpretar como el objeto directo típico de un verbo transitivo (45c): Esto se debe al hecho que toda construcción impersonal oracional se vincula estrechamente a la estructura de los esquemas verbonominales, en tanto en cuanto el sujeto que se incorpora no corresponde a un sujeto inespecífico. De hecho, si esto no fuera así, sería imposible que el compuesto formara clases de objetos (45) a. Aquí juegan niños; Aquí rompen las olas. Aquí cantan lobos. b. Aquí (se) esbarizan los culos. Aquí hacen crecer el pelo c. Aquí (se) aparcan coches. En nuestra opinión, esta aproximación , quizá apropiada para explicar el valor locativo de comedor, no solo resulta demasiado compleja y costosa de cara a la proyección de la estructura de los compuestos verbonominales, sino que realiza predicciones incorrectas, y está basada en algunas asunciones erróneas, como el carácter predicativo del núcleo en los topónimos: Cantalobos, en Francia, Chanteloup, y en Gerona Cantallops deben excluirse puesto que (Hernández Paricio, comentario personal; Camproux, 1968) el primer término del compuesto procede de la raíz nominal KANT ‘piedra, monte’, de origen prerrománico, que no posee los rasgos léxicos predicativos necesarios para ser compatible con el lugar de la proyección del núcleo y regir argumentos, pues se relaciona etimológicamente con piedra. Lo mismo ocurre, aunque pueda parecer sorprendente, con el constituyente lobos, que es relacionado etimológicamente por los expertos tanto con una raíz hidronímica de LUP (Krahe, 1964) como con una raíz oronímica LUP/LOP (Fabre, 1980), con lo cual encontraríamos una redundancia en el significado de ‘piedra, monte’. El problema de la toponimia, sobretodo de aquella procedente de lenguas prerrománicas, es que difícilmente puede ser analizada con los esquemas gramaticales de nuestra actual lengua. Incluso aceptando que “canta” ya sea conceptualizado y considerado por los hablantes de hoy en día como relacionado con la actividad de cantar, las palabras difícilmente pueden escapar de su dimensión histórica. Si lobos se interpreta como sujeto de Canta, Gallocanta (localidad de la provincia de Zaragoza) se debería analizar como una instancia de esquema verbonominal con núcleo a la derecha (del tipo de misacantano) y Cantalapiedra (localidad de la provincia de Teruel), como una instancia menos defectiva de la proyección del tema en el esquema verbonominal. El uso de paráfrasis con proyecciones del núcleo verbal no defectivo para analizar la estructura del esquema verbonominal invita a retomar la vieja cuestión, ya abierta por Coseriu (1979) en torno a este esquema compositivo y la cuestión de su exocentricidad, de confundir significado con designación.31 De todas formas, sí existe una paráfrasis que permite unificar todas estas estructuras verbales relacionadas con rompe, gira, pasa, o torce, y es toda aquella que contenga un causativo ligado al sujeto absorbido: las piscinas rompeolas de los parques acuáticos funcionan con un motor, por eso rompen ''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''' 31 “Desde el punto de vista del significado idiomático, simplemente no hay compuestos exocéntricos, sino solo endocéntricos (…) La exocentricidad se encuentra también en los no compuestos, sintagmas y palabras. Si papelera surgió con y para la designación, los compuestos se crean en efecto para corresponder a las necesidades de la designación, no es decisivo para su significado, puede emplearse también para otras designaciones, diferentes de la entendida originariamente.” (1979:264) ' ' 69' olas; Las cuestas verdaderamente rompepiernas para los ciclistas son las del tour de Francia (La subida al Alpe D´huez rompió definitivamente las piernas de Amstrong) al igual que una propiedad inherente al objeto denotado, como su consistencia, le permite romper olas. Es una particular característica, entretener, en detrimento de su valor artístico, la que hace que una película pasarratos sea aquella cuya única virtud es la de hacer pasar el rato a la gente. El girasol se caracteriza por hacerse girar a sí mismo, al igual que el torcecuello lo hace con su cuello. Es la ausencia de ciertas proyecciones la que hace que la rección en el esquema verbonominal esté lo suficientemente inespecificada como para proyectar los usos “causativos/inacusativos” de rompe. Los casos de vuelapluma y vuelapié, aunque resultan muy atractivos, deben excluirse del esquema dado que el núcleo de la construcción es la preposición que introduce las locuciones, lo que supone que la adscripción categorial sea diferente, así como su semántica, aunque la forma del término sea una construcción analógica del esquema. A las locuciones cabría añadir los ejemplos con temas adverbiales como catalejo, tirafuera y abrefácil: el aspecto común de estos casos es su resistencia a la aparición analógica de la s, algo que es relativamente significativo, dado que nada impide que los adverbios proyectaran su pluralidad cuando son sustantivados (lejos), o que las locuciones de valor modal pluralicen sus sustantivos (a gatas, a tientas, a oscuras, etc.) En el caso de la lexicalización de las locuciones como matacaballo, podría considerarse que en estas se produce una variación sobre la estructura típica del esquema verbonominal: el primer elemento, mata, en vez de resultar en la categorización de un sustantivo (pues el núcleo predicativo lo constituye la preposición a) se proyecta como el modificador del segundo constituyente, caballo, funcionado como un prefijo de valor intensificador del tipo de “requeté-visto”, “archiconocido”, etc. Esto ocurriría cuando la aplicación analógica del esquema se produce operando sobre una locución adverbial de base (a caballo, a pié, a pluma…) 7.2 Relaciones entre nominalización y la asignación del rol semántico de tema. Posibles efectos pragmáticos de la ausencia de proyección de un argumento externo. Todas las aproximaciones teóricas al esquema compositivo verbonominal coinciden en el valor argumental del segundo constituyente del esquema, su carácter sustantivo, y en el hecho de que se le asigna el rol de tema de manera (casi) uniforme y sistemática. Desde nuestra aproximación, se asume este hecho, pero se adopta una particular aproximación al “tema”, pues es esta una noción que se emplea para definir distintos tipos de roles semánticos desde diferentes aproximaciones. Entre las diversas propuestas de clasificación y delimitación de los roles semánticos (también llamados temáticos), los autores usan tema para referir al participante de relaciones que a veces se solapan con otras como las de paciente o experimentante. Nosotros usaremos tema en un sentido amplio, de modo que la asignación uniforme de este rol a los complementos es sintácticamente uniforme y todas sus interpretaciones varían en función de aspectos de carácter conceptual o extralingüístico. La única restricción existente es que dicha interpretación no coincida semánticamente con el argumento incorporado (el sujeto caracterizador). De manera que encontramos como temas entidades animadas (espantapájaros) e inanimadas (lavaplatos) referencias a entidades abstractas (quitamiedos), locaciones (pasacalles) o incluso a extensiones temporales (cantamañanas). El tipo de distinciones llevadas a cabo entre nociones como la de paciente, experimentante, destinatario, objeto afectado o efectuado, no son operativas en el esquema. El tema constituye formalmente, ' ' 70' retomando la referencia que hicimos a Gruber (1965: 76) “the closest semantic relationship with a predicate”, porque la defectividad categorial del núcleo impide mayores especificaciones (como las aportadas por las proyecciones aspectuales que determinan la aparición de un morfema intransitivizador como se, la aparición de rección preposicional, etc.). La restricción del tipo de temas es posible en los esquemas compositivos (como el de cuellilargo) pero esta no se produce en el caso del esquema verbonominal, y de ahí, sin duda, la mayor heterogeneidad respecto al tipo valores semánticos de los referentes de las unidades formadas. Hay cierto tipo de temas que, sin embargo, no suelen aparecer en el esquema compositivo verbonominal: mientras que el esquema permite la inferencia de una serie de eventos desde un tema (quitanieves, guardabarros, pasapalabra) nunca aparecen temas que correspondan a los de verbos de sujeto experimentante como creer, gustar, porque el esquema no caracteriza referentes en torno a experiencias (*creedioses, *gustarubias). Parece incuestionable que la identificación de una estructura verbonominal por parte del hablante favorece la productiva aplicación del esquema, pero este hecho es independiente del mecanismo formal (la estructura compositiva) que le permite crear referentes. No es lo mismo proyectar una predicación verbal completa que una estructura compositiva, tampoco en lo que respecta a la selección de aquel argumento que actúa como tema,: este se selecciona por su pertenencia a la esfera de la actividad que se predica, y que da lugar a la creación de un referente. Para remarcar esta diferenciación de estructuras, a los ejemplos ofrecidos en el sub-apartado de rompeolas, se puede añadir el análisis del siguiente ejemplo concreto: el verbo transitivo robar, debe establecer una única relación con un objeto (inanimado), como bolsos. Para cualquier hablante resultaría más aceptable configurar un predicado verbal en voz pasiva o impersonal (Se robaron los bolsos, Se roban bolsos) que llevar a cabo una configuración activa y dinámica con este argumento como sujeto (Los bolsos roban) que, en principio, es la que corresponde a la estructura del esquema verbonominal cuando denota objetos como –máquina– tragaperras. Sin embargo, si existe un objeto animado como maridos, el hablante preferirá esta última estructura (Los maridos roban –habitualmente, para comprar regalos a sus mujeres–) a una del tipo “Se roban maridos” a pesar de que esta sea perfectamente gramatical, como la de “Los bolsos roban” En la estructura compositiva, sin embargo, el argumento animado se comporta, y adquiere el valor del objeto interno con total naturalidad (robamaridos) y este hecho no depende de la denotación animada del compuesto resultante: “robamaridos” podría ser usado perfectamente por una mujer para apelar a la televisión o al mando a distancia. Resulta oportuno plantearse ahora la siguiente pregunta: ¿es posible que exista una particular relación entre las configuraciones pasivas/impersonales del tipo “Se roban bolsos/maridos” y los esquemas compositivos verbonominales? A efectos sintácticos, encontramos un exponente (se) que “absorbe” la valencia correspondiente al argumento externo, y este procedimiento parece relativamente similar al que proponemos para el esquema verbonominal cuando formalizamos una estructura predicativa que se “incorpora” en una posición argumental. La referencia de los sustantivos creados con el esquema compositivo de lavaplatos se parece a estas construcciones en tanto en cuanto la referencia a un individuo en concreto depende necesariamente del discurso (el zampabollos de tu primo) pero la denotación, que es el lugar donde se produce la incorporación del sujeto, no introduce un individuo concreto, sino que contribuye a formar una clase en torno a propiedades típicas de individuos no identificados.