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Abstract

Se aborda el tema de la desigualdad desde un ámbito global, ya que las causas que la generan adquieren dimensiones que van más allá de un territorio o área económica. A continuación se definen las formas de distribución de la renta y se profundiza en la distribución funcional, para en el siguiente apartado enfocar este tipo de reparto al área económica más próxima a mi entorno, la Unión Económica de los 15. En la última parte se analiza la evolución de los salarios reales y la participación que tienen estos en la renta junto con un análisis econométrico de los cambios estructurales. Todo esto se pone en relación con las fases históricas en el periodo de estudio. Moura Sanjuán, Andrea; García Castrillo, Pedro

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Trabajo Fin de Grado DESIGUALDAD SALARIAL DISTRIBUCION FUNCIONAL DE LOS SALARIOS EN LA UNION EUROPEA DE LOS 15 Autor/es Andrea Moura Sanjuán Director/es Pedro García Castrillo Facultad de Economía y Empresa 2013/2014 2 INFORMACION Y RESUMEN TITULO DEL TRABAJO: “Desigualdad salarial. La distribución funcional de la renta en la Unión Europea de los quince” AUTOR DEL TRABAJO: Andrea Moura Sanjuán DIRECTOR DEL TRABAJO: Pedro García TITULACION A LA QUE ESTA VINCULADO: Grado en Economía RESUMEN Este proyecto se planteó con el objetivo de profundizar en el tema de la desigualdad salarial, ante la enorme magnitud que este tema abarca se decidió centrarse en determinados aspectos. El primer capítulo se recoge la motivación que llevó a realizar este estudio y las fuentes de las que me he documentado para llevarlo a cabo. En un segundo apartado se aborda el tema de la desigualdad desde un ámbito global, ya que las causas que la generan adquieren dimensiones que van más allá de un territorio o área económica. A continuación se definen las formas de distribución de la renta y se profundiza en la distribución funcional, para en el siguiente apartado enfocar este tipo de reparto al área económica más próxima a mi entorno, la Unión Económica de los 15. En la última parte se analiza la evolución de los salarios reales y la participación que tienen estos en la renta junto con un análisis econométrico de los cambios estructurales. Todo esto se pone en relación con las fases históricas en el periodo de estudio. SUMMARY This project was proposed in order to pursue the subject of wage inequality, but the huge magnitude that this topic covers make me decided to focus it on certain aspects. The first charper explains the motivation that makes me do that work and the sources that provided to me the documentation I need to develop it. In a second part, the issue of inequality is shown from a global scope, due to the causes that generate it acquired dimensions that go beyond regions or economic areas. Then forms of income distribution are defined, and delve into functional distribution, because in the following paragraph the work focuses into the approach from this type of deal to the economic environment close to my area, the Economic Union of 15. In the last part, the evolution of real wages and participation that have these in the income along with an econometric analysis of structural change is analyzed. All this is put in relation to the historical phases in the study period. 3 TABLA DE CONTENIDOS CAPITULO I: INTRODUCCION. 4 CAPITULO II: LA DISTRIBUCION DE LA RENTA 7 2.1. TENDENCIAS GENERALES DE LA DESIGUALDAD SALARIAL 7 2.2. TIPOS DE DISTRIBUCION DE LA RENTA 8 2.3. RELACION ENTRE LA DISTRIBUCION FUNCIONAL Y PERSONAL 8 2.3.1. Aplicación práctica de la relación entra la distribución personal y la funcional de la renta. 9 2.4. DISTRIBUCION FUNCIONAL DE LA RENTA 11 2.4.1Definición. 11 2.4.2. Determinantes de la distribución funcional de la renta. 12 CAPITULO III: ANALISIS EMPIRICO E HISTORICO. 20 3.1. ANALISIS ECONOMETRICO. 20 3.1.1. Datos. 20 3.1.2. Ruptura de tendencia. 21 3.1.3. Resultados. 23 3.2. SALARIOS REALES 24 3.2.1. Conclusiones gráficas y analíticas. 24 3.3. PARTICIPACION DEL SALARIO EN LA RENTA 31 3.3.1. Conclusiones gráficas y analíticas. 31 3.4. RELACIÓN CON LOS ACONTECIMIENTOS HISTORICOS 35 3.4.1.Periodo de posguerra (1950-1970). Expansión. 36 3.4.2. Crisis de los 70 (1970-1979). Recesión. 37 3.4.3. Medidas conservadoras (1979-1990). Expansión. 39 3.4.4. La crisis de los noventa (1990-2000).Recesión. 41 3.4.5.La expansión y la gran recesión (2000-actualidad). 43 CAPITULO IV: CONCLUSION. 47 REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS 49 ANEXOS 51 ANEXO I: Caso europeo. 52 ANEXO II: Aplicación práctica de la relación entra la distribución personal y la funcional 54 ANEXO III: Datos AMECO. 56 ANEXO IV: Resultados contraste de Chow para los salarios. 77 ANEXO V: Resultados contraste de Chow para la participación de los salarios en la renta. 94 ANEXO VI: Resultados tasas de crecimiento de los salarios para cada periodo de homogeneidad estructural. 110 ANEXO VII: Resultados tasas de crecimiento de las participaciones salariales en la renta para cada periodo de homogeneidad estructural. 124 4 CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la noción desigualdad se utiliza para señalar la relación de falta de igualdad entre dos cantidades o expresiones. El término por lo general tiene un significado negativo y no expresa diversidad si no que representa la idea de falta de equilibrio entre dos o más partes. Tras largos años en un segundo plano la desigualdad ha entrado, no solo en el debate público, sino también en el académico. Han sido la crisis actual y las políticas desarrolladas las que la han puesto en el punto de mira, y su análisis ha sido llevado a cabo por prestigiosos economistas como el premio Nobel de economía Joseph E. Stiglitz o el controvertido Piketty, los que desde el punto de vista académico la han criticado y estudiado sus determinantes y consecuencias. A lo largo de los cuatro años de estudio en el “Grado de Economía” he de reconocer que han sido escasas las alusiones que se han hecho respecto a este tema, que a mi juicio es de vital importancia. En “Principios de la Economía” fueron introducidas las herramientas más básicas y de mayor relevancia para su estudio, como el Índice de Gini o la Curva de Lorenz. Fue en “Hacienda Publica I” donde se estudió la perspectiva de la equidad y la eficiencia con su correspondiente desarrollo analítico y gráfico. Y en “Microeconomía III” donde se abordó la perspectiva de la eficiencia en los mercados y su batalla con la equidad. A primera vista, puede dar la impresión de que no se profundiza en exceso en una cuestión que tiene mucho que ver las diferentes formas de acceso a derechos fundamentales como la alimentación, la vivienda, la salud o la educación. Basta con echar un vistazo al libro “Desigualdad: Un análisis de la (in)felicidad colectiva” de Richard Wilkinson y Kate Pickett (2009), en el que los autores concluyen que "existen efectos sociales perniciosos de la desigualdad en las sociedades: erosión de la confianza, incremento de la ansiedad y la enfermedad y promoción excesiva del consumo" al mismo tiempo que afirman que “para los once problemas sociales y de salud pública examinados: salud física, salud mental, consumo de drogas, educación, población reclusa, obesidad, movilidad social, confianza interpersonal, violencia, embarazo adolescente y bienestar infantil, los resultados son significativamente peores en los países de renta alta con más desigualdad”. Sin embargo este tema es demasiado amplio para abarcarlo en un “Proyecto de Final de Grado” por los que ha sido necesario concretar hacia que ámbito íbamos a dirigir el estudio. Gran parte de la literatura se ha concentrado en los cambios de la 5 distribución personal de la renta. Se han mantenido intensos debates sobre el desarrollo de la desigualdad en la renta, especialmente sobre los trabajadores cualificados y el famoso uno por ciento de la población más rica. Sin embargo, comparativamente hablando, la distribución funcional de la renta ha recibido menos atención. Es por esta razón por la que se decidió realizar el proyecto sobre esta última. El hecho de que haya recibido menos atención, no tiene por qué significar que no hayan sido numerosos los estudios y estudiosos que se han interesado en la distribución personal. En este sentido quiero decir, que no nos hemos sentido huérfanos de información respecto a este tema, ni que dicha información no sea relevante ni concluyente. He profundizado en el asunto de la desigualdad de la mano de autores como Milanovic (2014), que aporta una perspectiva de la desigualdad desde el ángulo de la globalización, la cual no rechaza, pero señala abiertamente que su gestión ha dado lugar a grandes grupos de perdedores y no tanto de ganadores. Por su parte, el investigador neoyorquino, Piketty (2014), critica las políticas conservadores que permiten la acumulación de riqueza a las capas altas de la sociedad y que no hacen sino aumentar la brecha de desigualdad. El libro del ex-asesor económico de Bill Clinton, Joseph E. Stiglitz (2012), “El precio de la desigualdad”, pese a estar en su mayoría referido a Estados Unidos, aporta muchas ideas extrapolables a otras economías, además de datos y explicaciones que permiten entender la magnitud que está tomando la brecha de desigualdad entre el uno por ciento de la población más ricas y el resto de la sociedad. Igualmente han sido tenidas en cuenta, organizaciones como la OCDE (2011) y su artículo: “An overview of growing income inequalities in OECD countries: main findings”, en el cual se analizan las causas que llevan al incremento de la brecha salarial a nivel mundial y termina con unas lecciones de política que podrían estrecharla. Para recabar información sobre la distribución de la renta y aplicarla posteriormente en el análisis gráfico y analítico no han faltado fuentes a las que recurrir. El profesor de economía de la Universidad de Texas, Olivier Giovanni(2010), proporciona un estudio en veintiséis países desarrollados sobre la relación existente entre la distribución personal y funcional en el sector manufacturero y las respectivas conclusiones, el cual fue muy ilustrador y extrapolable a otros sectores, e incluso me aventuraría a decir que al resto de la economía. Otro profesor norteamericano, en este caso de la Universidad de Massachusetts, Engelbert Stockhammer (2013) profundiza en los determinantes de la distribución funcional de la renta. 6 Para el apartado de los salarios puede encontrarse casi toda la información necesaria en el “Informe Mundial de Salarios” que publica anualmente la OIT 1 (2013). Aunque se centra principalmente en la evolución de la distribución funcional durante la crisis económica de los últimos años, también analiza los determinantes y, posteriormente, las consecuencias que ha tenido sobre la distribución de los salarios. Es evidente que el tema de la desigualdad abarca un ámbito global demasiado ambicioso para llevarlo a cabo con la profundidad deseada. Aun así surgen ciertas dudas: ¿Qué dicen los datos para mi entorno más cercano? Es por ello que el estudio analítico y grafico de los salarios y su participación en la renta como variables relacionadas con la distribución funcional de la renta, que se presenta a continuación, se centra en los quince primeros miembros de la Unión Europea. Para tratar de comprender las razones que pueden inducir a que las cosas sean como son, era estrictamente necesario contextualizar la serie temporal, de 1960 a 2015 que se utiliza en los gráficos. Para esta tarea se utilizó un ensayo de Enrique Pazuelos (2004), el cual estaba precisamente referido a los países de nuestro estudio y aporta luz, a través del informe de la evolución de la tasa de crecimiento del PIB. Aunque no llega a abarcar hasta los años más recientes, el libro del economista Juan Torres (1995) fue realmente revelador, ya que trata de explicar cómo se ha llegado a la gran desigualdad entre estratos sociales que se vive hoy en día, mediante el análisis del modelo de crecimiento económico dominante y las políticas que se fueron seguidas. Y lo hace a través de una visión diferente que tiene a los privilegiados y su incesante búsqueda de mantener los beneficios como principales culpables. Por último y para adentrarnos en las profundas causas que tiene la actual crisis económica sobre las variables de estudio se recurrió al libro de autores españoles “Fracturas y crisis en Europa” (Álvarez, Luengo, Uxo.2013) y del griego Costas Lapavitsas (2012), ambos centrados en los desequilibrios en Europa erigidos desde los años ochenta que se hicieron patentes casi simultáneamente a la explosión de la burbuja financiera de Estados Unidos. 1 Organización Internacional del Trabajo fundada en 1919. 7 CAPÍTULO II: DISTRIBUCIÓN DE LA RENTA. 2.1. TENDENCIAS GENERALES DE LA DESIGUALDAD SALARIAL. En este apartado se pretende introducir la evolución, a grandes rasgos, que sigue la desigualdad salarial a nivel mundial. Debe ser así ya que los factores que sobre ella actúan tienen consecuencias tanto en naciones desarrolladas como en vías de desarrollo y no puede ser obviada ninguna de las dos caras que tiene la moneda. La brecha de desigualdad comenzó a manifestarse antes en unos países que en otros. Así, en 1970, en Gran Bretaña y Estados Unidos, ya se apreciaba que ésta comenzaba a aumentar. Siguió extendiéndose durante la década de los 80 y alcanzó en el 2000 a países que tradicionalmente habían tenido bajos niveles de falta de igualdad, como Alemania, Dinamarca o Suiza (OCDE, 2011). Según el especialista en desarrollo e igualdad, Bruno Milanovic (2014), “la mundialización de los intercambios, que comenzó con la caída del muro de Berlín en 1989 y la entrada de la superpotencia China en la OMC 2 , fue el detonante que hizo aumentar drásticamente los niveles de desigualdad”. Esto ha dado paso a dos grupos: los ganadores y los perdedores. Los ganadores son la “nueva clase media mundial”, nacida del aumento de ingresos para muchos trabajadores (principalmente en países emergentes) y la “superélite”, que concentra al 1% más rico de la población mundial, que se encuentran en países emergentes o de la OCDE 3 . Por otra parte, el grupo de los perdedores está formado por los trabajadores humildes de los países más pobres y la clase media de la OCDE, que ha visto cómo sus ingresos se estancaban o retrocedían. Este retroceso tiene dos niveles: por un lado la reducción de los ingresos percibidos por la clase media y, por otro, el traslado de parte de esta población a una situación de pobreza. Según el informe de la OCDE del 2011 la desigualdad en la distribución de ingresos de mercado se ha incrementado en los países miembros desde mediados de los 80 hasta mediados de la década del 2000, al mismo tiempo que las políticas de los gobiernos (impuestos sobre la renta y transferencias) han perdido capacidad redistributiva. El problema reside, como atestiguan muchos autores, en que aunque, a priori, la mundialización es beneficiosa, no se está poniendo en práctica de forma correcta, ya que no presta la atención necesaria a los perjudicados. La principal solución 2 Organización Mundial del Comercio. China es miembro desde el 11 septiembre del 2001. 3 Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico creada en 1960. 8 que se propone para paliar esta tendencia reside en la redistribución de los ingresos mediante el Estado del Bienestar. Según Piketty (2014) las herramientas más efectivas serían los impuestos sobre sucesiones, la tributación progresiva y un impuesto global sobre la riqueza contra la concentración de riqueza y poder. Sin embargo, las medidas de austeridad que se están llevando a cabo (sobre todo en algunos países europeos) agravan la situación con la competencia fiscal y sus reducciones impositivas a las clases acomodadas. 2.2. TIPOS DE DISTRIBUCION DE LA RENTA Existen distintos enfoques para analizar la distribución de la renta. La elección de uno u otro dependerá de los resultados u orientación que queramos dar a su estudio. Para nosotros el más relevante será el relativo a la distribución funcional o factorial de la renta. Esta constituye un análisis de cómo se reparte la renta entre los agentes de una sociedad según la función que desempeñen (propietarios de la fuerza del trabajo o el capital). La distribución personal analiza cómo se reparte la renta entre las familias y personas. Resulta necesario concretar todas las fuentes de ingresos de cada hogar. Es la fuente de información para el análisis de la desigualdad social. Si lo que pretendemos es analizar los cambios en la estructura productiva nos fijaremos en la distribución sectorial de la producción. Por último, la distribución espacial es la utilizada para comparar el nivel de crecimiento, en función de la renta per cápita, de unos territorios respecto a otros. En el proyecto que se desarrolla a continuación se abordan los cambios en la distribución funcional de la renta en los quince primeros miembros de la Unión Europea. Sin embargo, también se harán breves referencias a la distribución personal. 2.3. RELACIÓN ENTRE DISTRIBUCIÓN FUNCIONAL Y PERSONAL DE LA RENTA. Ambos tipos de distribución están íntimamente relacionadas, de forma que la distribución funcional representa la participación que tiene un factor de producción (o la compensación que este recibe por su intervención en el proceso productivo) sobre la renta; mientras que la distribución personal nos indica cuan igualitaria es la distribución de los ingresos de este factor de producción entre los individuos. 9 Para pasar de una a otra se puede recurrir a los términos de distribución primaria de la renta (que hace referencia a la funcional) y distribución de la renta ajustada (referida a la personal). Según la teoría neoclásica, la forma en que el mercado realiza la retribución de cada factor productivo, trabajo y capital, es el origen de la distribución de la renta. La dotación factorial, fruto de las decisiones de ahorro e inversión pasados, así como los precios de los factores determinados por las leyes de la oferta y la demanda de factores, dan lugar al primer reparto: la distribución primaria de la renta. El segundo factor que redistribuye la renta es el Sector Público, que trata de corregir las desigualdades mediante un sistema de impuestos y transferencias, dando lugar a la renta disponible de los hogares, que debería representar un reparto más equitativo en la renta. Por último el estado vuelve a intervenir, redistribuyendo la renta con prestaciones en especie, de forma que finalmente obtenemos el concepto de renta disponible ajustada. 2.3.1. Aplicación práctica de la relación entra la distribución personal y la funcional de la renta. Entre ambos tipos de distribuciones de la renta existe una estrecha correlación. Así la distribución funcional es un indicador de que parte representa la participación del trabajo sobre la renta y la distribución personal nos muestra cuan igualitaria es la distribución de los ingresos obtenidos del trabajo entre los individuos. Para demostrar que entre ambas existe un vínculo recurriremos a la evidencia empírica. Se parte de un conjunto de datos de 28 industrias manufactureras de 26 países de la OCDE (en este caso solo utilizaremos los referentes a los 14 países que nos interesan, ya que Irlanda no aparece en el análisis) extraídos de UTIP-UNIDO. La serie temporal comprende de 1963 a 2003 o 2007, según la disponibilidad de datos de los países. Este estudio fue llevado a cabo por Olivier Giovannoni (2010) y se expone aquí por ser especialmente ejemplificador de la relación. Se recoge la evolución de la participación del trabajo y el Coeficiente de desigualdad de Theil como indicador de desigualdad, ambos referidos al sector manufacturero. En la tabla que se aparece a continuación se resumen las relaciones que aparecen entre la distribución funcional y personal de la renta. La primera prueba de la existencia de la relación entre ambos tipos de distribución queda reflejada en la existencia de una tendencia alcista de la desigualdad que comenzó o se aceleró en los 80, al mismo tiempo que empezó a disminuir la participación del trabajo. 16 se habría producido de todas formas sin su esfuerzo, en vez de como recompensa por la creación de esta. Esto no solo resta prosperidad a la sociedad, sino que destruye una parte. Sirva como ejemplo el monopolio, que resta riqueza ya que cobra un precio superior al que podría venderlo sin incurrir en perdidas y, además, destruye, ya que tiene que restringir la producción para mantener ese precio. En este tema profundiza el profesor Stiglitz (2012) en su libro “El precio de la desigualdad”. Estas prácticas se dan si un sistema político concede demasiado poder a los estratos más poderosos de la sociedad, que lo utilizan para limitar el alcance de la redistribución y conformar las reglas del juego de forma que satisfagan su propio beneficio. Algunos ejemplos de cómo llevar a cabo esta búsqueda de rentas con la “ayuda” estatal son mediante la concesión por parte de éste de transferencias o subvenciones, la promulgación de leyes que hacen menos competitivo el mercado, la aplicación laxa de la legislación ya existente o mediante la creación de estatutos que permiten a las empresas mayores beneficios mientras transladan costes a la sociedad (como no incluir en los reglamentos temas medioambientales). Otra forma mucho más sencilla se da en aquellos países -este no es un caso que afecte particularmente a la Unión Europea, pero si a países árabes ricos en petróleo o africanos con sus piedras y metales preciososque poseen grandes fuentes de recursos naturales, los cuales incentivan a acceder a ellos para enriquecerse. Este acceso se puede llevar a cabo de dos formas, o bien mediante la adquisición de activos estatales por debajo del precio de mercado, o en el caso contrario, llamado “abastecimiento no competitivo”, que consiste en vender al estado un activo por encima del precio que marca la oferta y la demanda. Pero no siempre resulta estrictamente necesaria la colaboración del estatal para llevar a cabo esta práctica. De hecho, en los últimos años se han llevado a operaciones evidentemente clarificadoras: los créditos abusivos de los bancos. Esta artimaña ha consistido en la consecución por parte de las entidades bancarias de rentas del público, aprovechándose del menor nivel de información y educación que tenían estos. El monopolio anteriormente citado también constituye un tipo de búsqueda de rentas que no necesita, en un principio, colaboración estatal. 2.4.2.9. La importancia del gobierno en la desigualdad. Los factores anteriores actúan en la distribución primaria de la renta, sin embargo el Estado es el encargado de establecer y hacer cumplir las reglas del juego en lo referente a competencia, determinación de las prácticas fraudulentas o anticompetitivas que no pueden llevarse a cabo, de corregir, en la medida de lo posible, los fallos de mercado y 17 las externalidades y alterar las dinámicas de riqueza a través de la distribución de la renta, los impuestos sobre las herencias o el gasto en bienes públicos. Por lo tanto las actuaciones gubernamentales condicionan a los factores que influyen en la distribución funcional, tanto por lo que hace como por lo que no hace. Es irrefutable que las fuerzas del mercado contribuyen a determinar el grado de desigualdad pero, a su vez, son los gobiernos los que determinan dichas fuerzas. Nos centramos en el análisis de las herramientas que tiene el gobierno para actuar directamente en la redistribución de la renta. Sistema impositivo. Las transferencias en efectivo, los impuestos sobre la renta y contribuciones a la Seguridad Social son las principales herramientas contra la desigualdad en el mercado que posee el Estado. Los países Nórdicos, Bélgica y Alemania son las naciones en las que estas medidas tienen más efecto redistributivo. Los impuestos sobre la renta, pese a haber aumentado los tipos impositivos no han logrado combatir eficazmente la creciente desigualdad de ingresos que se viene dando desde los años noventa. A esto se ha unido que, aunque el gasto en transferencias ha aumentado estas son menos progresivas. Los impuestos sobre los beneficios de las empresas tienen un papel menor en la distribución de la renta, debido a que aunque se reducen los tipos impositivos, los impuestos se vuelven más progresivos, por lo que los efectos se contrarrestan. Las contribuciones a la Seguridad Social tienen muy poco efecto redistributivo ya que en su techo se vuelven regresivas. Transferencias en especie y servicios públicos. Los objetivos de estos servicios son la provisión de una educación, sanidad y calidad de vida dignos que son, en sí mismos, medidas redistributivas. En los países de la OCDE ha disminuido en media un quinto la desigualdad en ingresos, mientras que el porcentaje del PIB que representan y la capacidad redistributiva de este método, se ha mantenido constante desde comienzos de siglo. 2.4.2.10. Cambio en el sistema de valores. Aunque esta no sea una causa del incremento de la brecha en la desigualdad salarial, se puede considerar el factor que ha permitido que todos estos elementos se hayan desarrollado con normalidad en la sociedad, sin que casi nadie haya alzado la voz. En los años ochenta para poder llevar a cabo las políticas conservadoras sin provocar tensiones sociales -ya que estas favorecían la recuperación del beneficio empresarial y la redistribución de la renta a favor del capital-, era necesario un cambio 18 en el sistema de valores en la sociedad. Este cambio estaba enfocado, según dice el autor Juan Torres (1995) “hacia el individualismo, el rechazo de la práctica colectiva, la desvalorización de las prácticas cooperativas y el repudio al igualitarismo”. Las causas que hicieron necesaria esta transformación de los valores se pueden resumir, como cita el mismo autor, en tres pilares. Primero, el nuevo modelo productivo que se pretendía implantar estaba basado en la diferenciación de productos, y para ello era necesario crear a un consumidor que supiera apreciarlo. En segundo lugar, las nuevas formas del sistema productivo estaban basadas en la autonomía del trabajador, las cuales exigen que éste acepte la jerarquía, no solo durante su jornada laboral, sino también en su tiempo de ocio. Por último, la marginalidad, la cual no paraba de aumentar entre la sociedad, principalmente por el incremento en el número de desempleados, exigía que esta condición se aceptase como un accidente personal y no como un fallo del sistema. 2.4.2.11. Relaciones entre los determinantes. Los cinco primeros factores están relacionados entre sí, de forma que no se puede entender la evolución de uno sin hacer referencia a otro. La figura 2.1. muestra los círculos correspondientes al cambio tecnológico, la globalización, la financierización, la reducción del estado del bienestar y el poder de negociación de los trabajadores superpuestos como símbolo de su interrelación. Por ejemplo, sin el desarrollo de las tecnologías de la comunicación una red de producción internacional no habría sido posible. El poder de negociación de los trabajadores influye en ambas direcciones sobre el cambio tecnológico, la globalización, la financierizacion y la reducción del Estado del Bienestar. De forma que los cambios debidos a la globalización o la expansión del sector financiero pueden ser interpretados en términos de cambios en los precios relativos, que a su vez pueden interpretarse de forma que afecten a las posiciones negociadoras entre el trabajo y el capital. 19 Figura 2.1: Determinantes de la distribución funcional de la renta PODER DE NEGOCIACION DE LOS TRABAJADORES CAMBIO TECNOLOGICO FINANCIARIZACION GLOBALIZACION REDUCCION DEL ESTADO DEL BIENESTAR DISTRIBUCION FUNCIONAL DE LA RENTA 20 CAPÍTULO III: SALARIOS REALES Y PARTICIPACIÓN DEL TRABAJO EN LA UNIÓN EUROPEA DE LOS 15. 3.1. ANALISIS ECONOMETRICO. 3.1.1. Datos. La literatura del crecimiento económico ha sugerido la existencia de un conjunto de regularidades o hechos estilizados que caracterizan lo que denominan crecimiento equilibrado, de largo plazo o de estado estacionario. Los hechos estilizados de Kaldor (1960) planteaban, entre otras regularidades, la constancia a largo plazo de las participaciones relativas de los factores productivos en la renta. Eso implica que si la productividad del trabajo tendía a crecer, en el largo plazo, a un ritmo aproximadamente constante (que en el modelo de Solow se identificaba con el progreso técnico y en los modelos recientes de crecimiento endógeno con cuestiones como la acumulación de capital humano, infraestructuras o investigación y desarrollo), los salarios medidos en términos reales deberían crecer a la misma tasa que lo hace la productividad del trabajo. Revisar la adecuación a la realidad de estas regularidades empíricas es el objetivo de este apartado. Eso requiere acudir a los datos para contrastar las dos hipótesis específicas que nos importan: el crecimiento a un ritmo aproximadamente constante de los salarios reales y la constancia de las participaciones relativas. La base de datos AMECO contiene información de las principales variables macroeconómicas de los países europeos. Para los países de la Europa occidental muchas series arrancan de los años 60, por lo que son útiles para abordar los problemas de largo plazo. De allí se ha seleccionado como indicador del salario nominal la variable HWCDW que recoge la compensación nominal 5 por empleado calculada como el cociente entre la remuneración del trabajo (incluyendo cotizaciones sociales a cargo de la empresa) según la contabilidad nacional y el total de empleados equivalentes a tiempo completo. Para deflactar la serie se usa el índice de precios al consumo ZCPIN, que recoge la tasa de variación de los precios de la canasta de bienes y servicios representativa del consumo de los residentes, ya que sirve mejor que el deflactor del PIB al propósito de representar el poder adquisitivo de la renta y suele ser el indicador de referencia para la revisión salarial por parte de empresas y trabajadores. El año que 5 En miles de unidades de moneda nacional 21 sirve de referencia es 2005. El salario real se calcula dividiendo la serie HWCDW por ZCPIN y multiplicando por 100. Por último, para representar la participación del trabajo en la renta se usa la variable ALCD2 que recoge el porcentaje de las rentas del trabajo sobre el PIB al coste de los factores, incluyendo como rentas del trabajo las obtenidas por los ocupados no asalariados a quienes se les imputa una remuneración equivalente a la del salario promedio. Las series anteriores tienen una periodicidad anual por lo que carecen de componente estacional. Como en el trabajo se pone el foco en la tendencia de largo plazo se hace preciso eliminar de las series el componente cíclico, cosa que podría hacerse de modo rudimentario mediante un alisado con procedimiento de medias móviles que suaviza las fluctuaciones de corto plazo resaltando la tendencia de largo plazo. Sin embargo, hemos usado el filtro de Hodrick-Prescott 6 que descompone las series en un componente cíclico y otro tendencial. Dos razones han apoyado la elección: figura en los principales paquetes estadísticos y su uso es generalizado a la vez que sencillo. Así pues, aplicando dicho filtro a las series en logaritmos nos hemos quedado con dos series que recogen el componente secular o tendencia; una de los salarios reales y otra de la participación del trabajo en la renta. 3.1.2. Ruptura de tendencia. A partir de los resultados seleccionados de la base de datos en cuanto a salarios reales y participaciones de estos sobre la renta se ha procedido a la creación de gráficos que faciliten el estudio de la tendencia de estas variables en el tiempo y en cada uno de los distintos países. Debemos tener en cuenta que los valores que aparecen en dichas representaciones se corresponden a las series filtradas en logaritmos neperianos, que en el grafico aparecen de color azul. De una mirada en diagonal a los gráficos que recogen la evolución temporal de las variables salta a la vista que la tendencia no se mantenido en el tiempo. Parecen existir momentos a partir de los cuales o bien se produce un punto de giro y la serie que crecía sistemáticamente comienza a decrecer (o viceversa), o bien se modifica la pendiente y una serie que crecía a un ritmo luego lo hace a otro. A esos momentos se les denomina rupturas estructurales, ya que son instantes en que cambia la tendencia de la 6 Con el parámetro recomendado para datos anuales. 22 serie y habrá que suponer la existencia de algún cambio en la estructura subyacente a los datos que justifique la modificación de la tendencia. Al abordar la cuestión de la detección y contraste de los cambios de tendencia hay procedimientos econométricos capaces de descubrir de forma endógena los momentos de ruptura de tendencia, pero no están en la caja de herramientas suministrada por las asignaturas de econometría que se han seguido a lo largo del grado. Sin embargo el test de Chow para el contraste de cambio estructural resulta plenamente aplicable a este caso. El problema es que exige efectuar una hipótesis a priori sobre el momento en que se produce la ruptura estructural. La realización del contraste pasa por dividir el conjunto de la muestra (de tamaño n) en dos sub muestras, de tamaño y respectivamente, separadas por el instante en que se supone que se produce la ruptura estructural. Si de la estimación del modelo completo se obtiene una suma de cuadrados de residuos SCR, con las dos submuestras se obtienen y . El contraste de la hipótesis nula de que los dos conjuntos de sub muestras son idénticos es: (3.1) )2/()( /))(( 2121 21 )2,( 21 knnSCRSCR kSCRSCRSCR Fknnk     La expresión anterior admite una interpretación sencilla. La SCR con la muestra completa será siempre mayor que la suma de la obtenida con las estimaciones parciales ( + ). La cuestión crucial es si esa diferencia es estadísticamente significativa. Si la diferencia fuera inapreciable no habría razón para pensar que existe cambio estructural. Pero si la diferencia es sustancial querría decir que los errores cometidos con una única muestra son muy superiores a la estimación con dos sub muestras y habría que dar por hecho el cambio de tendencia. Esta interpretación nos ha servido de ayuda para elegir el momento de la hipotética ruptura estructural. La estrategia seguida ha consistido en guiarse por el gráfico para aventurar un posible momento de ruptura y aplicar el contraste para varios años inmediatamente anteriores y posteriores y elegir como referencia el de mayor valor de la F. De modo que cuando dicho valor supere al valor en tablas, avalará la existencia de un punto de cambio estructural. La operativa concreta para la realización del contraste ha sido la siguiente. Dado el modelo tyt  log , si se supone que el cambio de tendencia se produce en el momento t*, se han construido dos variables ficticias del siguiente modo: =0 si t<t* y =1 en otro caso. =0 si t<t* y =t en otro caso. Estimándose el siguiente modelo: 23 (4.2) 2211 log VVtyt   De modo que si t < t* la variable seguirá la pauta tyt  log , mientras que si t>=t*, el modelo sería tyt)()(log 21   . De modo que el contraste pasa a tener como hipótesis nula que 0 21   . 3.1.3. Resultados. Una vez establecidos los momentos de ruptura para cada una de las variables se han estimado los valores de beta relevantes para cada subperiodo de homogeneidad estructural, y esas estimaciones no son otra cosa que la aproximación a la tasa de crecimiento anual de la variable que está medida en logaritmos: sea el caso del salario real o sea el de la participación del trabajo en la renta. Los gráficos 3.1 a 3.4. muestran las para cada uno de los países, la serie filtrada del logaritmo del salario real y de la participación de este en la renta junto con las líneas de tendencia ajustadas entre los momentos de ruptura estructural. En las representaciones si no hay cambio estructural solo aparecerá una línea recta de color rojo –ya que la tasa de crecimiento durante el periodo habrá sido aproximadamente constante-, en cambio, si se detectara un cambio en la tendencia aparecerían dos líneas, la segunda de ellas verde, y en el caso de dos rupturas la tercera línea seria naranja. Una vez determinados analíticamente en que momento o momentos en el tiempo se daban estos cambios estructurales según los países, será explícitamente necesario determinar qué factores fueron los que motivaron estas rupturas. Para ello pondremos en relación los resultados obtenidos mediante el contraste de Chow con los hechos históricos acaecidos en el periodo estudiado. En los siguientes subapartados se adjuntan, además de las representaciones gráficas, dos tablas que recogen los principales resultados obtenidos, primero del contraste Chow , y un segundo cuadro en el que se muestra la tasa de crecimiento media para cada subperiodo de homogeneidad estructural, en caso de existir una o unas rupturas o la que se mantiene durante la serie temporal estudiada. En la tabla del contraste de Chow (Anexo IV y V) aparece para cada país estudiado el momento o momentossi los hubieraen el que se rechaza la hipótesis nula, es decir, hay un cambio estructural. En la tercera columna aparece el valor correspondiente a la F de la ecuación (4.1) para dicho año. En la última columna 24 aparece el p-value o nivel de significación representa la probabilidad que deja en la cola de la derecha de la distribución F de Snedecor. En el siguiente cuadro (Anexos VI y VII) se recoge para cada periodo con homogeneidad estructural la estimación de la tasa de crecimiento anual medio, el valor de la t-Student para el contraste de β igual a cero y la probabilidad que se corresponde al área de las colas de los dos extremos de la distribución. 3.2. SALARIOS REALES. 3.2.1. Conclusiones gráficas y analíticas. Comenzaremos analizando la trayectoria seguida por los salarios reales, variable de especial interés ya que tiene en cuenta el “precio de la vida”, que calcula usando un índice de precios que ajusta la retribución de los asalariados a la inflación. Como se mencionó en el apartado anterior, se ha procedido usando el Índice de Precios al Consumo (IPC) . ( ) ⁄ A través del estudio conjunto de los resultados econométricos recogidos en las tablas y de los gráficos que se presentan a continuación se pueden extraer conclusiones determinantes en cuanto a la evolución de los salarios reales. Existen tres momentos en los que se han dado rupturas estructurales en la evolución de los salarios que coinciden con hechos económicos determinantes en la historia de Europa. Por una parte, a mediados de los setenta algunos países, curiosamente los denominados como periféricos, junto con Suecia e Irlanda, experimentan tal tasa de crecimiento de los salarios que este hecho se refleja como un cambio estructural en la tendencia de esta variable. Aunque en el resto de los países la tasa no alcance tales proporciones, sí que puede comprobarse, tanto gráficamente, observando que la tasa de crecimiento tiene tendencia creciente, como analíticamente, ya que toma valores muy altos en la mayoría de ellos, que los trabajadores están ganando poder adquisitivo. En los primeros años de la década de los ochenta el contexto en el que se movía la economía dio lugar a que los países del centro de Europa, a saber, Bélgica, Alemania Dinamarca, Francia y Holanda advirtieran que la tasa de crecimiento de los salarios se reducía de tal manera que daba lugar a un cambio estructural. Estos mismos factores incidirán años más tarde, concretamente a finales de esta década sobre España y Portugal, frenando la dramática caída que estaba sufriendo la tasa de crecimiento de los salarios y dando lugar a otro cambio estructural en estos dos países peninsulares. 25 Por último, en la década de los noventa se da una curiosa situación. Dos países mediterráneos, Italia y Grecia, que ya habían sufrido un giro de tendencia vuelven a sufrir otra variación, pero en este caso la tasa de crecimiento de los salarios que no cesaba de decrecer empieza a mantenerse constante. Suecia que también sufre su segunda ruptura estructural, a finales de los noventa registra de nuevo valores positivos para esta variable, al contrario que Gran Bretaña que muestra un valor negativo para esta tasa. Por último, Austria, Finlandia y Luxemburgo moderan el crecimiento de los salarios, que sigue siendo positivo. Es importante destacar lo que a simple vista se puede ratificar: en la Europa de los quince existen tres grupos de países con tres tendencias muy similares entre sí en cuanto a lo que evolución de los salarios reales se refiere. 3.2.1.1. Países mediterráneos. PAIS MOMENTO(S) F Prob>F ESPAÑA 1976 F(2,49) = 125.21 0.0000 1987 F(2,33) = 63.47 0.0000 GRECIA 1976 F(2,32) = 432.67 0.0000 1994 F(2,33) = 399.97 0.0000 ITALIA 1974 F(2,32) = 244.92 0.0000 1995 F(2,35) = 47.76 0.0000 PORTUGAL 1977 F(2,23) = 421.37 0.0000 1986 F(2,32) = 1421.25 0.0000 Tabla 4.1: Resultados contraste de Chow para los países mediterráneos. PAIS PERIODO TASA DE CRECIMIENTO t P>ǀtǀ ANUAL DE LOS SALARIOS ESPAÑA 1960-1976 5,218% 25.92 0.000 1976-1987 -4,148% -22.20 0.000 1987-2012 -0,312% -2.66 0.014 GRECIA 1960-1976 5,022% 9.85 0.000 1976-1994 -11,805% -33.05 0.000 1994-2012 0,409% 1.89 0.076 ITALIA 1960-1974 5,486% 17.99 0.000 1974-1995 -1,956% -10.52 0.000 1995-2012 0,451% 11.60 0.000 PORTUGAL 1960-1977 3,657% 6.50 0.000 1977-1986 -14,374% -49.67 0.000 1986-2012 1,252% 14.68 0.000 Tabla 4.2: Tasa de crecimiento medio de cada subperiodo de homogeneidad estructural de los salarios de los países mediterráneos. 32 PAIS PERIOD O TASA DE CRECIMIENTO MEDIA DE PARTICIPACION SALARIOS t P>ǀt ǀ BELGICA 1960-1981 1981-2012 0,872% -0,128% 12.89 4.90 0.000 0.000 ALEMANIA 1960-1982 1982-2012 0,212% -0,255% 6.15 -10.80 0.000 0.000 DINAMARCA 1960-1978 1978-1994 1994-2012 0,613% -0,448% 0,359% 13.57 -10.54 13.30 0.000 0.000 0.000 FRANCIA 1960-1986 1986-2012 0,045% 0,149% 0.91 -3.92 0.369 0.001 LUXEMBURGO 1960-1975 1975-2012 0,359% -0,260% 1.94 -6.63 0.073 0.000 HOLANDA 1960-1981 1981-2012 0,731% -0,230% 10.56 -9.73 0.000 0.000 AUSTRIA 1960-1976 1976-2012 0,006% -0,591% 0,12 -24,35 0.905 0.000 ESPAÑA 1960-1982 1982-2012 0,249% -0,445% 5.28 -15.66 0.000 0.000 GRECIA 1960-2012 1995-2012 -0,638% -0,331% -12.88 -14.22 0.000 0.000 ITALIA 1960-1996 1996-2012 -0,348% 0,103% -14.43 1.51 0.000 0.153 PORTUGAL 1960-1976 1976-1985 1985-2012 1,624% -3,754% 0,262% 22.19 -37.41 4.86 0.000 0.000 0.000 FINLANDIA 1960-1992 1992-2001 2001-2012 -0,186% -1,680% 0,962% -7.20 -13.06 10.19 0.000 0.000 0.000 IRLANDA 1960-2012 -0,792% -17.80 0.000 SUECIA 1960-1982 1982-2012 0,144% -0,034% 2.49 -1.39 0.021 0.176 GRAN BRETAÑA 1960-2012 -0,120% -6.63 0.000 Tabla 4.8: Tasa de crecimiento medio de cada subperiodo con homogeneidad estructural de la participación salarial en la renta. 33 34 A partir de la primera tabla en la que aparecen los momentos de ruptura estructural, obtenidos nuevamente del contraste de Chow, no se ha encontrado ninguna relación en cuanto a los momentos de cambio. Cabe destacar que la mayoría de giros de tendencia se dan entre los años setenta y ochenta -posteriormente comprobaremos que coincide con el cambio en el paradigma político y económico-, como excepción tenemos a Finlandia (primer cambio estructural en 1991 y segundo en 2001), Dinamarca (segunda ruptura en 1994) e Italia (en 1995) como caso particularmente especial. Los países anglosajones, Gran Bretaña e Irlanda, junto con Grecia no registran ningún cambio de tendencia en el periodo de estudio. El segundo cuadro recoge las tasas de crecimiento medias de cada periodo de homogeneidad estructural que hemos obtenido a partir de la tabla anterior. Salta a Gráficos 4.4: Evolución temporal de las participaciones de los salarios en la renta. 35 primera vista que el ritmo de crecimiento de esta variable es mucho muy bajo, pero hemos de tener en cuenta que en este caso se trata de porcentajes, mientras que en apartado anterior se hablaba de unidades monetarias. Las tasas de crecimiento son muy bajas, y solo en el caso de Portugal entre 1960 y 1981 la variable toma valores superiores al uno por ciento, concretamente 1.624%. En casi todas las naciones se recogían bajas aunque positivas tasas de crecimiento antes del cambio estructural, es decir, aunque muy tímidamente, la participación de los salarios en la renta crecía. Y en su mayoría, todos estos países coinciden en que a partir de momento en el que en cada economía se da una ruptura estructural las tasas se vuelven negativas y aumenta la participación de los beneficios en detrimento de los salarios. Las excepciones a esta pauta son pocas. Italia sigue el patrón contrario, partía de tasas negativas de crecimiento de la participación hasta 1995 (-0,348%) las cuales a partir de este momento se tornan positivas (0,103%). Por su parte, Francia (aunque no se aprecie en los gráficos) la tendencia de crecimiento es positiva tanto en los años anteriores como posteriores a la ruptura en el 86, 0,045% y 0,149% respectivamente. Portugal a partir del segundo año de cambio de tendencia en el 85 vuelve a tener tasas de crecimiento de la participación positivas. En Finlandia y Dinamarca se dan dos rupturas, pero mientras en el primero durante los dos primeros subperiodos se registran tasas de crecimiento medio negativas, que a partir del 2001 se tornan positivas; en el segundo se parte de un crecimiento positivo del peso de los salarios en la renta hasta el 78 (0.613%), que cambia de tendencia hasta el 94, para volver a ser positivo a partir de este año con un crecimiento medio del 0.359%. En aquellos países en los que no se da cambio estructural siempre se mantiene una tendencia decreciente de la contribución de la retribución de los trabajadores. Como se puede apreciar, el caso de las participaciones es mucho menos ilustrativo que el caso de los salarios, en el que se vislumbran unas muy claras tendencias y puntos de corte en los gráficos. 3.4.RELACION CON LOS ACONTECIMIENTOS HISTORICOS. Para profundizar en los posibles desencadenantes de las rupturas estructurales obtenidas con el contraste de Chow se recurrió al estudio de Enrique Pazuelos (2004) y los libros de Juan Torres (1995) y Joseph E.Stiglitz (2012) con el fin de esclarecer el contexto social y económico en el que evolucionaban los salarios y la participación de estos en la renta. Para los años referidos a la actual crisis se recurrió a la obra de 36 Lapavitsas y el libro “Fracturas y crisis en Europa”. No es de extrañar que las rupturas estructurales coincidan con el fin de periodos de bonanza económica o comienzos de crisis económicas. De esta manera, se divide la serie temporal objeto de estudio en cinco tramos bien diferenciados, cuyo paso de uno a otro concuerda con el cambio estructural de alguno de los países. 3.4.1. Periodo de posguerra (1950-1970). Expansión. Aunque los diez primeros años de este periodo no aparecen en los gráficos es importante incluirlos para situarnos en el contexto. Acababa de terminar la Segunda Guerra Mundial, y EE.UU. se proclamaba como el líder y motor de crecimiento del panorama mundial. En esta época de renacimiento, después de que la mayoría de las naciones europeas hubieran sido destruidas, se daban las condiciones necesarias para la expansión. Con la ayuda de capitales norteamericanos se inició un sólido proceso de reconstrucción. La gran demanda de productos básicos podía ser cubierta gracias a los aumentos de productividad del capital. Dichos aumentos de productividad eran procedentes de las innovaciones tecnológicas de ámbito militar que habían sido usadas durante el conflicto bélico y que ahora se podían utilizar en la producción de bienes. Estos incrementos se manifestaron conjuntamente en aumentos de beneficios y salarios. De esta forma los capitalistas estaban contentos porque sus beneficios crecían constantemente, y los asalariados también ya que sus retribuciones estaban continuamente al alza, fruto de poder sindical de aquella época. Además los incrementos salariales no ponen en peligro los aumentos en los beneficios empresariales y sirven de coartada para mantener el consumo que sostiene al crecimiento. Por otra parte se crearon lazos de compromiso socio-institucional entre las diferentes naciones basadas en tres pilares claves. El compromiso entre agentes privados para estimular la demanda interna a través de pactos distributivos. La colaboración estatal mediante políticas que favorecen el crecimiento económico, el pleno empleo y otras demandas sociales mediante unas funciones que dinamizan la economía. Y el compromiso entre los estados para liberalizar el comercio, garantizar la estabilidad y favorecer la expansión los intercambios e inversiones directas internacionales. Este último objetivo se logra a través del nacimiento de la OECE 7 , los 7 Organización Europea para la Cooperación Económica fundada el 16 de abril de 1948. Su objetivo fue fomentar el comercio, conceder créditos e impulsar la liberalización del capital. 37 acuerdos de GATT 8 y el Tratado de Roma (1957), según el cual las economías europeas reducen sus aranceles y trabas comerciales. Todo esto dio lugar a la creación de un círculo virtuoso en el que el aumento continuado de las rentas salariales y los beneficios empresariales impulsa el consumo y la inversión, esta última variable produce incrementos en la productividad y en la renta que de nuevo se redistribuye entre salarios y beneficios. Los salarios reales junto con la participación de estos en la renta crecen en la mayoría de los países estudiados, principalmente debido al gran incremento en la productividad (4,4%). Los salarios y los beneficios crecen en media un 4.5% y 4% respectivamente. Como la situación económica es estable y existen buenas expectativas los beneficios permiten el crecimiento de la inversión fija (5.6%) y los salarios promueven el consumo privado (4.8%). Al mismo tiempo las innovaciones y el aumento de la inversión aumentan la productividad del trabajo, cuya distribución permite continuar el círculo virtuoso. 3.4.2. Crisis de los 70 (1970-1979). Recesión. La crisis explotó. Es el rápido y fuerte incremento del precio del petróleo que rápidamente se transmite a los precios industriales y finales el principal detonante. Aunque los principales culpables de este aumento repentino, no son como todos creen los productores de crudo, que también tienen su parte de culpa, sino las ganancias que sacaban los minoristas y distribuidores aumentando el margen de ganancia a costa de este crecimiento de los importes. Otras causas de esta crisis de precios son la gran concentración que había en los mercados que hacía que mantuvieran altos precios para su beneficio junto con el intento por parte de algunos agentes económicos de posicionarse en una situación más favorable frente a la crisis y que no hacia otra cosa que empeorar la situación. Algunos autores también culpan a los déficits públicos y la gran presencia estatal de este aumento de precios, pero queda patente en las cifras posteriores de los déficits (que seguían aumentando), que esto no fue una causa de la crisis, sino una consecuencia y una excusa para cambiar el tipo de política hacia una con menos presencia del estado. El hecho más determinante de esta época, después de la subida de los precios, fue la saturación de los mercados. Esto fue el resultado de la confluencia de los 8 General Agreement on Tariffs and Trade (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) fundado en 1946. Se trata de reuniones entre los miembros con el objetivo de la reducción arancelaria basándose en el principio de reciprocidad. 38 siguientes tres factores. Primero, el aumento del desempleo, la marginación y la pobreza que redujo los ingresos de las capas sociales con menos rentas, las cuales eran las que tenían mayor propensión marginal al consumo. Como dice Katonna 9 (1968) “los que más compran son los más insatisfechos”. Segundo, el agotamiento del sistema productivo de producción en serie y masificada, lo que generó sobreproducción en cuando empezó a reducirse el consumo. Tercero, para evitar que los dos primeros hechos afectaran a los beneficios de las empresas, estas habían empezado a invertir capital en nuevos sectores y productos, pero la demanda de estos también se sació. Como consecuencia de la saturación de los mercados las empresas europeas trataron de desviar su producción en masa a mercados exteriores, pero allí competían en costes EE.UU. y Japón; y los europeos no podían hacer frente debido a la presión al alza de los salarios y a los altos precios energéticos que estrechaban el margen de beneficios y por tanto el de inversión. Lo lógico en esta situación, hubiera sido que los salarios se hubieran reducido, y que el aumento de los beneficios que se habría generado como contrapartida hubiera sido destinado a la inversión de nueva tecnología que permitiera diversificar productos para satisfacer una nueva demanda. Pero esto no llego a ocurrir por la paradoja de los salarios que se dio. La seguridad que proporciona tener una gran oferta de empleo generó constantes alzas en los salarios a la vez que se reducía la disciplina en las fábricas y aumentaba la rebelión entre los ciudadanos. Esto es una contradicción ya que los factores que hacían que los asalariados fueran fieles al sistema (altos niveles en empleo y salarios) son los mismos que dieron lugar a un “exceso de confianza” y a reivindicaciones, los cuales hacían peligrar los beneficios empresariales. Los trabajadores ganan todavía más poder debido a que la mayoría de los sectores eran intensivos en trabajo. A finales de los setenta aumentó la tensión social fruto del deterioro de la estabilidad social y el comienzo de la ruptura de los compromisos socio-institucionales e internacionales creados en el periodo anterior. La finalización de la colaboración estatal con políticas expansivas se manifiesta entre los setenta y ochenta, cuando los gobiernos europeos tienden a vincularse a ideas más liberal-capitalistas, cediendo terreno al espacio privado y retrocediendo en su papel como demandante, redistribuidor y regulador del espacio económico. 9 Cita del libro de Juan Torrres(1995). 39 Es el fin al compromiso entre agentes privados para estimular la demanda mediante pactos distributivo el que romperá el circulo virtuoso que hacia crecer los salarios. El mantenimiento de estos acuerdos es cada vez más inviable debido a los cada vez menores incrementos en la productividad y las cada vez mayores tensiones inflacionistas que hacen los sindicatos tratando de ajustar los salarios al alza de precios y no al aumento de la productividad. De esta manera los incrementos en los CLU se hacen cada vez mayores de forma que la redistribución de la renta se hace cada vez más complicada y termina favoreciendo a los empresarios con un aumento de los beneficios empresariales. Como consecuencia los salarios han crecido con cada vez más lentitud y la participación de estos sobre la renta es cada vez menor. 3.4.3. Medidas conservadoras (1979-1990). Expansión. En mayo de 1979, llego al poder la conservadora Margaret Thatcher con la clara intención de revolucionar los patrones de política. A las medidas que planteó se adhirieron la mayoría de los países occidentales, entre los que destacan Spadolini en Italia, Kohl en Alemania, Barre y Chirac en Francia, e incluso el socialdemócrata Felipe González. Las ideas centrales sobre las que descansará la política económica de este periodo se basan en tres puntos. Primero y más importante, un estricto control del crecimiento del dinero, una reducción del gasto público y del déficit público. Segundo, la eliminación del sector público estatal en favor de la economía de libre mercado. Y por último, medidas enfocadas exclusivamente al lado de la oferta basadas en reducción de las tarifas impositivas de las rentas altas y disminución de la carga fiscal de las empresas. Cabe destacar que en ninguno de los objetivos se menciona que el pleno empleo sea una prioridad. En resumen, se trata de seguir un modelo neoclásico donde se otorgue más libertad a la iniciativa privada y se reduzcan en la medida de lo posible las políticas redistributivas, porque es el propio mercado el que alcanza por si solo el máximo bienestar social. Todas estas acciones pretenden llevarse a cabo en un contexto de desaceleración del crecimiento de la productividad que genera disminución de la acumulación de capital, que a su vez retrasa la incorporación de nueva tecnología que permita diferenciar los productos y que es tan necesaria para promover el crecimiento. En esta situación también se han desatado las tensiones competitivas y se hace cada vez más rígido el proceso de formación de precios y salarios. 40 Se llevaron a cabo políticas de ajuste sobre los mercados laborales, el sistema financiero y el sector industrial. Concretamente las actuaciones que se llevaron a cabo en el mercado laboral iban dirigidas a impedir que los salarios se fijaran en función de los precios, disminuir las prestaciones por desempleo, flexibilizar el mercado laboral (facilitando el despido, la contratación temporal y a tiempo parcial y abaratando los contratos de formación y aprendizaje). Obviamente estas medidas aumentaron el desempleo, fruto de las reestructuraciones de plantilla, aumentaron la movilidad de los trabajadores para adaptarse a este nuevo modelo de organización laboral y aumentaron las formas contractuales para acoger el mercado precario. En cuanto al sistema financiero, se les concedió más liberal para aplicar la política monetaria en función de los criterios del mercado a través de una mayor neutralidad de la política gubernamental. También concedieron más libertad en los movimientos de capital y sus instituciones, con el objetivo de aumentar la competencia y eficiencia, es decir, comenzó una liberalización de los mercados internacionales y las cada vez más frecuentes salidas y entradas de inversiones. En otras palabras, se rompe el compromiso internacional para regular las tasas de cambio y los movimientos de capital. Esto tiene como consecuencia un incremento en los flujos de intercambio de los bienes y servicios, capitales productivos y financieros, así como la admisión de agentes y conductas antes prohibidas. Esto es el nacimiento de la financiarización en los países desarrollados y emergentes que dejan a merced de las variables asociadas a los mercados financieros a agentes tanto privados como públicos. Por último, se pretendía estimular al sector industrial para que tuviera los recursos necesarios para hacer frente al tan necesario cambio tecnológico que permitiera la especialización basada en la ventaja comparativa (reubicando las industrias donde los costes sean menores) y diferenciación de productos. Dotaron de flexibilidad a los mercados de factores, en especial al de trabajo y redujeron la reglamentación, regulación y competencia de la propiedad pública. Lo que realmente nos interesa de este periodo es la reducción deliberada de los salarios. Esta acción estaba justificada en tres principios. Que se reduciría la tan temida inflación. Que aumentaría la productividad, lo cual no ocurrió, además de que un aumento de productividad basado en la reducción del coste salarial es una “forma espuria de competitividad”. Y por último por la argumentación de que aumentaría el empleo. Esto último estaba basado en la expectativa de que una reducción de salarios, llevaría a un incremento del excedente, esto aumentaría los beneficios, que a su vez 41 aumentaría la inversión y a su vez el empleo, sin embargo ya había entrado en juego el sistema financiero, que ofrecía alternativas con más rentabilidad que la inversión en el proceso productivo. El círculo se rompió y el empleo no llego a aumentar. En suma, la disminución en la participación de los salarios no consiguió aumentar la competitividad, ni contener las tensiones inflacionistas, ni tan siquiera aumentar el empleo. Sus efectos se reducen a aumentar la participación del beneficio a costa de crear empleo de mala calidad y malestar social, lo cual influye en la menor productividad alcanzada por las empresas. 3.4.4. La crisis de los noventa (1990-2000).Recesión. Las políticas conservadoras neoliberales que se habían aplicado permitieron a las economías europeas vivir una época de expansión a partir de 1984, gracias a la redistribución de rentas a favor de los beneficios y un enorme déficit presupuestario que permitía mantener la demanda agregada. Pero no pudieron hacer frente a los desequilibrios que la economía llevaba tiempo padeciendo y que dieron lugar a una de las más fuertes crisis de los últimos años, conocida por la gran caída en la actividad económica y en el empleo que conllevó. Dichas medidas neoliberales llevadas a cabo por el anterior gobierno no solo no evitaron los factores que producían inestabilidad en las economías capitalistas, sino que los agravaron. En particular, agravaron el proceso de financierizacion (consecuencia del gran endeudamiento en el que habían incurrido las economías tras intentar renovar la base tecnológica) y provocaron una situación de fragmentación social que agravó las tensiones y el malestar de la comunidad. La expansión de la financierizacion, caracterizada por la gran magnitud que adquirieron los flujos financieros en relación con los reales dio lugar a la hipertrofia del primer tipo de flujos. Pero ¿Cuáles fueron las causas que llevaron a las economías europeas, y occidentales en su conjunto, hasta este extremo? Se pueden resumir en cinco puntos. Primero, el gran endeudamiento familiar y empresarial derivado de la saturación de los mercados. Segundo, la gran cantidad de activos financieros acumulados en multinacionales y bancos debido al aumento de las operaciones internacionales. Tercero, como consecuencia de la crisis que sufrió el mercado monetario internacional y a la instauración de tipos de cambio fluctuantes que hizo necesaria la inyección de cuantiosas cantidades de divisas para contrarrestar las oscilaciones de las monedas. En cuarto lugar se encuentra el dinero procedente de las altas tecnologías que permiten utilizar el crédito como sucedáneo del dinero en todo tipo 48 ninguna responsabilidad legal por sus actos mientras que, los que padecieron la crisis, provocada por los primeros, se quedaban sin trabajo ni casa a la que volver. Y por otro lado al sentirse abandonados por parte de unos gobiernos que técnicamente, deberían protegerlos. La sociedad veía como los Estados recataban a los bancos, pero no hacía nada por los desempleados que no encuentran trabajo –como por ejemplo prolongar la pensión –, ni por los desahuciados –como brindarles unas ayuda simbólica por perder sus casas-. Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada. Nelson Mandela 49 REFERENCIAS BIBLIOGRAFÍCAS Alvaredo, Facundo. Saez, Emmanuel (2009). “Income and wealth concentration in Spain from a historical and fiscal perspective”. Journal of the European Economic Association. Páginas: 1140-1165. Álvarez Peralta, Ignacio. Luengo Escalonilla, Fernando. Uxo González, Jorge. (2013). Fracturas y crisis en Europa. Clave intelectual y Eudeba, Madrid. Garzón Espinosa, Alberto. Respuesta a Cives: La evolución de la distribución funcional de la renta. [http://www.agarzon.net]. Madrid. 29.09.2011. [25.06.2014]. <http://www.agarzon.net/respuesta-a-cives-la-evolucion-de-la-distribucionfuncional-de-la-renta/ >. Evolución de los salarios en España (1978-2010). [http://www.agarzon.net/]. Madrid,24.06.2014. [25.06.2014]. < http://www.agarzon.net/evolucion-de-los-salarios-en-espana-1978-2010/>. Giovannoni, Olivier. 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