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Abstract
Ilustración de un cuento infantil a través de dioramas o escenas en tres dimensiones. Boza Samanes, Marta María; Hernández Muñoz, Silvia María
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2 En un gran almacén de juguetes hay una alegría extraordinaria que lo hace preferible a un hermoso piso burgués. ¿No se encuentra allí toda la vida en miniatura, y mucho más coloreada, limpia y reluciente que la vida real? Charles Baudelaire, “Moral del juguete”.
3 ÍNDICE: 1. Introducción………………………………………………………………………….4 2. Justificación Personal………………………………………………………………..5 3. Contextualización /Estado de la Cuestión. …………………………………………6 4. Referentes y Trayectoria Personal Previa………………………………………….11 5. Desarrollo Técnico del Proyecto……………………………………………………19 5.1. El Autor……………………………………………………………………19 5. 2. El Texto…………………………………………………………………..20 5.3. Bocetos y Estudios Previos: del papel a la caja…………………………21 5.4. Metodología: el Diorama………………………………………………..23 5.5. Proceso Creativo y Técnico……………………………………………..23 5.6. El Juguete como Objeto Artístico……………………………………….34 6. Conclusiones……………………………………………………………………….42 7. Prospectiva Personal………………………………………………………………43 8. Bibliografía………………………………………………………………………..44 9. Anexos……………………………………………………………………………..45
4 1. INTRODUCCIÓN: El objetivo de esta memoria es presentar ante el tribunal la obra realizada durante el último curso del Grado en Bellas Artes como Trabajo de Fin de Grado, dentro del área de la Ilustración. El trabajo que aquí se expone consiste en la realización de una serie de dioramas o maquetas en cartón y material reciclado en torno al cuento del escritor Rafael Hidalgo Arturo, un Astronauta con Futuro. Se trata de una historia destinada al público infantil perteneciente a un escritor zaragozano con el cual quien suscribe ya ha colaborado en otra ocasión en un trabajo similar, actualmente publicado por Didaskalos: Crispín y el Dragón Agamenón. A lo largo de esta memoria se realiza un recorrido a través de la evolución de mis trabajos y mis referentes hasta llegar al punto actual, se explica el proceso técnico seguido en la elaboración de cada ilustración y se incluye un apartado que pretende ser una reflexión sobre el juguete como objeto artístico y como influencia personal, de cara a mi prospectiva. En el apartado Anexos es posible encontrar el texto original del cuento escrito por Rafael Hidalgo, así como una completa serie de fotografías del proceso de construcción de cada escena. El propósito de este trabajo es avanzar un paso más en mi trayectoria artística, dando salida a una propuesta estética que ha ido madurando a lo largo de los cuatro años del Grado en Bellas Artes, y que encuentra en este trabajo su marco ideal. Así, no se trata de un simple trabajo de ilustración, sino que se pretende ir más allá, explorando una estética y unos materiales que constituyen actualmente mi mejor medio de expresión y que, como se verá en apartados posteriores, he desarrollado en otros campos artísticos y espero poder seguir explorando en el futuro. Así pues, no considero este trabajo como un encargo, sino como un experimento artístico a nivel técnico. Mediante el uso del diorama y de la ilustración tridimensional en determinados materiales, espero haber encontrado un lenguaje personal y original que aún tiene un largo camino por recorrer, pero que establece un antes y un después en mi recorrido vital como artista.
5 2. JUSTIFICACIÓN: Considero ahora necesario aclarar los motivos que me han llevado a la elección de este cuento como el eje de mi Trabajo de Fin de Grado. Podría afirmarse que la ilustración es un campo que sin duda alguna está viviendo una época dorada. Cada vez podemos ver mayores muestras del género en ferias como ARCO, en museos y en salas de exposición, e incluso hemos asistido al nacimiento de ferias propias como la de Bolonia. Todo ello son señales de que la ilustración no es un campo artístico donde ya está todo hecho, sino que, por el contrario, las posibilidades aumentan exponencialmente con el tiempo, a medida que se abren más puertas y se derriban barreras e impedimentos. Así, donde antes prácticamente sólo se podía usar papel y lápiz, hoy el número de materiales es infinito, y a las técnicas gráficas tradicionales se unen hoy el Photoshop y el uso de un software cada vez más variado y específico; donde antes sólo cabían las dos dimensiones, hemos presenciado la aparición y desarrollo espectacular del libro Pop-up, el uso de la fotografía, o, como en mi caso, la construcción de dioramas. Las generaciones nacidas en las últimas décadas del siglo XX nos hallamos fuertemente enraizados en una cultura visual de la que forman parte esencial los cómics y los dibujos animados. Podría ser que éste fuese el motivo de este boom de la ilustración. Personalmente, éste es un espacio en el que camino hace años y en el que he experimentado una larga –y lentaevolución, pero en el que siempre me he encontrado cómoda. La ilustración de un texto me resulta un proceso muy atractivo: encuentro enormemente enriquecedor el trabajo conjunto con otra persona, de manera que, a lo que uno ha creado, se añaden los detalles que el otro imagina a través de sus palabras. No se trata sólo de un simple trabajo de “iluminador”, sino que el proceso de hacer propio un texto, interpretarlo y extraer de él algo nuevo es enormemente enriquecedor para el artista. Por otra parte, la mayoría de los diversos trabajos desarrollados a lo largo del grado me han ido conduciendo por un camino estilístico que, pese a haber sido desarrollado en otros ámbitos, encuentra en la ilustración infantil su media naranja. Tanto el uso de los
6 materiales como la estética que componen dan lugar a imágenes amables y lúdicas que resultan originales y a la vez idóneas para acompañar cuentos para niños. En concreto el texto de este cuento trata sobre el valor, el esfuerzo, los sueños, y sobre todo del poder de la imaginación, que nos puede llevar a vivir asombrosas aventuras. La historia de un niño que realiza un viaje fantástico gracias a un cohete espacial fabricado por él mismo con materiales reciclados y, sobre todo, gracias a su imaginación, resulta fácilmente identificable con unas imágenes hechas asimismo de elementos reutilizados que el niño deberá completar y avivar con su imaginación. Esto se encuentra muy en sintonía con mi filosofía personal en cuanto a la ilustración infantil. Creo firmemente que es deseable que los niños desarrollen tempranamente una verdadera afición por la lectura y el diseño, y que su gusto estético debe ser educado desde muy pequeños, con imágenes que les sorprendan, les hagan pensar, o les conmuevan. No obstante, a lo largo de esta memoria, espero poder aclarar que este trabajo de ilustración es sólo una excusa para desarrollar un lenguaje estético que se ha ido formando durante años, a base de numerosos referentes, de las asignaturas cursadas durante el Grado en Bellas Artes, y de un trabajo constante y siempre en evolución. 3. CONTEXTUALIZACIÓN: Resultaría engorroso e inútil dar aquí un panorama actual de la ilustración infantil, tan extensa y variada como casi ningún otro campo artístico en nuestros días. No obstante, considero necesario aclarar en qué situación se encuentra en la actualidad el campo que yo he elegido: la ilustración en tres dimensiones. Si algo debe decirse en este aspecto, es que estamos ante un área en pleno crecimiento. No se trata de un declive de la ilustración tradicional, sino de que, como se ha comentado antes, las posibilidades de este campo artístico aumentan exponencialmente, de manera que a cada nueva idea se le añaden todas las anteriores, y a su vez da pie a nuevas técnicas e imágenes.
7 Es difícil, en un panorama tan amplio, hacer una correcta clasificación de los ilustradores que utilizan las tres dimensiones, pero sí resulta oportuno indicar aquí a qué nos referimos exactamente con “ilustración tridimensional”, y dar algunos ejemplos significativos de ello. La Ilustración Tridimensional: Con este término nos referimos aquí a aquellas imágenes elaboradas a partir de la fotografía de piezas realizadas en volumen, ya sea en cartón, madera, tela, o cualquier otro medio. En esta definición incluiríamos todo aquel trabajo de ilustración que, lejos de sujetarse a las técnicas tradicionales del dibujo o la pintura, utiliza objetos y materiales pertenecientes mayoritariamente al campo del volumen y la escultura para luego fotografiarlos. Así pues, el resultado final de una ilustración tridimensional sería una fotografía de la pieza construida. Hay dos factores, por tanto, que intervienen en una ilustración de esta clase: el uso del material tridimensional que corresponda y la utilización del medio fotográfico. Como ejemplos de lo que acabamos de exponer, podrían citarse algunos casos esclarecedores: - Elena Odriozola (San Sebastián). Llegada al campo de la ilustración desde el mundo de la publicidad, esta artista vasca ha sido ya galardonada con varios premios y ha participado en la Feria de Bolonia en repetidas ocasiones. Aunque en un principio realizaba ilustraciones en acuarela, con una paleta suave y delicada y un trazo minimalista y sutil, en 2013 llevó su imaginario a la tercera dimensión con la publicación de una versión ilustrada del Frankenstein de Mary Shelley para Nórdica Libros. En este caso, utilizando pocos colores (azul, rojo, negro y algunos blancos y cremas) para crear el clima propicio a la trágica historia de Shelley, construyó una suerte de teatrillo de marionetas dentro de una caja, donde situaba sus figuras y “decorados” en distintas posiciones. El resultado final es muy interesante y las imágenes desprenden una belleza muda e inteligente mucho más evidente y atractiva que en el resto de sus imágenes.
8 - LOBULO DESIGN (Londres / Barcelona). Con clientes como Google, Coca-Cola, Tesco, o Bankia, LOBULO no proporciona su verdadero nombre. Tan sólo sabemos que es un único diseñador gráfico e ilustrador que ha basado su estética en los colores planos del papel recortado y pegado, creando composiciones impresionantes que hunden sus raíces en el libro pop-up y el origami, pero que se reinventan con un toque moderno y muy llamativo. Fig. 1 – Frankenstein, Elena Odriozola. Fig. 3 – El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La ManchA, LOBULO Design. Fig. 2El Acabóse, Valeria Gallo.
9 - Valeria Gallo (México, 1973). Diseñadora, animadora, directora creativa e ilustradora, Gallo se ha centrado en la ilustración infantil prácticamente desde los inicios de su carrera. No obstante, ha sido recientemente, con la serie de lienzos cosidos titulada El Acabóse, que ha optado por la vía de una ilustración que, si bien en este caso no alcanza aparentemente la tercera dimensión, sí que va más allá del papel y el lápiz para utilizar materiales tridimensionales como la tela y el hilo, y la imprescindible ayuda de la fotografía. Sus trabajos van más allá del bordado naïf ahora tan de moda en el mundo de la ilustración “indie” o “hipster” gracias a artistas como Stephen Campbell1, explorando un universo personal con colores, texturas y trazo propios. El primer premio obtenido por esta serie en el XXI Catálogo de Ilustradores de Publicaciones Infantiles y Juveniles 2011 de Conaculta, en México, denota la buena acogida con que este tipo de iniciativas son recibidas por la crítica y el público. - Malin Koort (Uppsala, Suecia). Representado por la NU Agency, es un ilustrador y artista que trabaja para editoriales a la vez que realiza patrones para estampado textil. Escribe, ilustra y construye con papel pequeñas esculturas. Es un ejemplo del artista multidisciplinar moderno, que ha estudiado diseño y Arte y encuentra en la ilustración una salida profesional donde puede dar rienda suelta a su creatividad. 1 www.art-dept.com/illustration/campbell Fig. 4 - A long awaited guest - Malin Koort
16 De ellos me quedo con el gusto por lo aparentemente pequeño o infantil que, sin embargo, habla al corazón de los adultos. -Álvaro Tamarit (Alicante, 1976). Bajo el lema “Recycle the world”, Tamarit utiliza materiales de desecho, principalmente madera, para crear piezas que sin duda hubiera deseado hacerlas yo, o que me recuerdan a lo que yo llevo dentro. Su imaginario personal se compone de casas, árboles, calles, barcos… realizados con bloques de madera desiguales y con una paleta de colores que me resulta familiar y atractiva. Su mensaje es un alegato en contra de la urbanización masiva, la deforestación, y el consumo de los recursos naturales. En ambos aspectos, el estético y el ecológico, coincidimos plenamente. También se da el hecho de que sus piezas parecen juguetes de estética tradicional. Su trabajo podría parecer similar al de la artista Kirsty Elson, con la que también me identifico en cuanto a la estética, pero mientras ésta última realiza una producción meramente decorativa y comercial, Tamarit propone un mensaje, una reflexión. Fig. 15 – El bosque de mi casa, Álvaro Tamarit. Fig. 14 – Náufragos, Alonso Márquez.
17 -Cabaret Mechanical Theatre y Sharmanka Kinetic Theatre: ambos colectivos de artistas se hallan en la línea del construir objetos que se asemejan a juguetes, con una clara voluntad estética lúdica e imaginativa, con un importante predominio de los colores planos y las luces. Es otro de los grandes hitos de mi aprendizaje. Uno de los primeros objetos que construí, para la asignatura de Técnicas Escultóricas, saliendo así de mi trayectoria de ilustradora, fue la Fábrica de Lluvia, que quería ser un juguete reflexivo, un objeto manipulable que hiciera pensar en el afán humano de controlarlo todo, incluso el clima. Aunque la estética era muy mejorable, y por lo tanto, espero poder retomar esta idea ahora de nuevo, la esencia de lo que me gusta estaba ya ahí. También la serie de tres Máquinas construidas en cuarto curso en la asignatura de Teoría de Proyectos (Espacio), reflexionaban sobre la tecnología con una estética del juguete y del material reciclado. Fig. 16 – Storm in a Teacup, John Lumbus para Cabaret Mechanical Theatre. Fig. 17 – The Leg, Cabaret Mechanical Theatre.
18 Fig. 18 – La Fábrica de Lluvia, Marta Boza. Fig. 19 - Die Aufrichtig Detektor, Marta Boza. -Flor Panichelli (Argentina). Uno de mis descubrimientos más recientes, me solucionó una de mis grandes dudas del proyecto de Arturo: cómo representar al protagonista. La figura humana siempre me crea problemas, excepto si es figura infantil. No obstante, gracias a Panichelli descubrí que el modelado tridimensional no me resulta tan engorroso. Esta artista ítalo-argentina afincada en Londres fabrica su Seet Bestiary en arcilla polimérica de secado al aire, mientras que yo, en una voluntad continuadora de los materiales que he ido usando, opté (al menos en principio) por el papel maché, dentro de mi gusto por la estética de lo pobre y sencillo, y sin duda influenciada por mi atracción por los muñecos tradicionales japoneses. Fig. 20 – Sweet Bestiary, Flor Panichelli.
19 Existen otros muchos artistas que me han gustado, inspirado o impactado, desde Olafur Eliasson a Lara Hutchmacher, pasando por los Hermanos Oligor, Mimi Kirchner, Pepe Gimeno, Camilla Engman, o June Leaf, pero considero que cada uno de los aquí expuestos ha supuesto un escalón para alcanzar el punto en el que estoy ahora. He de decir también que herramientas web como Pinterest son una fuente inagotable de inspiración para el artista multidisciplinar o que camina entre varios campos artísticos, como considero que es mi caso, ya que además de proporcionar diariamente cientos de nuevas ideas y enseñanzas, aportan una amplia información sobre lo que se está llevando a cabo actualmente en todas las disciplinas a lo ancho y largo del planeta. 5. DESARROLLO TÉCNICO DEL PROYECTO: El proyecto que aquí se presenta lleva tras de sí un largo recorrido. Desde la recepción del texto escrito del cuento, las ilustraciones han atravesado diversas etapas y han experimentado cambios muy numerosos, a la par que mi propia obra fuera de este trabajo. Aunque el número de ilustraciones y otros elementos se han mantenido desde los inicios, cada imagen en sí es fruto de un largo proceso de maduración y reflexión2. Por tratarse de un trabajo conjunto, se hace necesario dedicar aquí unas breves notas acerca del autor del cuento, y del texto en sí mismo. 5. 1. El Autor: Rafael Hidalgo nació en Zaragoza en 1968. Licenciado en Ciencias Empresariales y doctorado en Filosofía, es autor de libros como Historia de la Filosofía para Peatones, o Empresarios y Samuráis, así como un experto en el escritor y filósofo Julián Marías, sobre quien ha escrito varias obras (Julián Marías y la Muerte, Julián Marías: retrato de un filósofo enamorado). En la última década, coincidiendo con el nacimiento de sus dos hijas, Hidalgo se ha entregado a la literatura infantil y Juvenil, publicando Mabel, Princesa de Íncaput 2 Véase Anexo II.
20 (ilustrado por Elia Fernández), y Crispín y el Dragón Agamenón, ilustrado por la autora de estas líneas, con quien Hidalgo entró en contacto a través de la herramienta web Blogspot, donde cada cual cuenta con un espacio propio. Arturo, un astronauta con futuro surgió en el año 2012, como uno de los cuentos que él mismo contaba a sus hijas, y puede considerarse fruto de la unión de sus dos facetas de padre y de escritor. 5.2. El Texto: De entre todas las historias que Rafael Hidalgo me presentó para nuestro próximo proyecto en común, Arturo me pareció la más jugosa. Está escrita con buen humor y tras muchas revisiones de la misma en su versión oral, por lo que el texto final resulta suficientemente sorprendente, humorístico, aventurero y emocionante. Es una historia de aventuras, que habla a los niños de trabajar duro para conseguir lo que uno desea, de apuntar alto, de los sueños, del valor, e incluso de amistades que superan universos, sin olvidar un pequeño alegato ecologista. A los adultos nos habla de la imaginación infantil, de esa capacidad a menudo perdida ya de ver el mundo de otra manera completamente diferente. Habla de la inocencia, del inmenso mundo propio en el que se mueven los niños. Es curioso que los padres de Arturo apenas salgan en el texto (por eso no aparecen en las ilustraciones). El protagonista es Arturo, y en ningún momento parece necesitar a sus padres (su única intervención ocurre estando él dormido). Ellos no aparecen ni para animarle a conseguir su sueño ni para intentar hacerle desistir. Arturo es un niños solitario, que no tiene hermanos (o no aparecen), cuyo mundo, no obstante, está completo, gracias a sus sueños. Parece querer decir a los adultos que no tomamos suficientemente en serio a los niños. Que ellos no son tan simples como a veces creemos, que tienen una gran riqueza dentro de sí y que debemos respetarla, admirarla y ayudarles a compartirla con nosotros.
21 5.3. Bocetos y estudios previos: del papel a la caja. La primera versión de Arturo surgió hace mucho tiempo, y la idea original fue un cuento ilustrado a la manera tradicional. Para estas ilustraciones opté por realizar una diferenciación entre los elementos que Arturo imagina, y lo que de verdad es real. Por ello comencé las ilustraciones con lápices en tonos sepia y sanguina, que daban una idea de dibujo antiguo, de algo irreal, precisamente para aquellos elementos que eran reales en la historia: la habitación de Arturo, las casas, las calles, y el mismo Arturo. Por el contrario, aquello que a los ojos del niño resultaba maravilloso, mágico o misterioso, pero a la vez muy auténtico, como el cielo o el cohete, opté por la acuarela con colores muy vivos, de manera que se invertía lo que para el niño era o no era real, y lo que de verdad lo era. A raíz de mis experimentos con la construcción en cartón y madera en algunas de mis asignaturas de la carrera, concebí la idea de fotografiar las escenas que construía para Fig. 21 – Arturo en la Ventana, Marta Boza.
22 dar lugar a ilustraciones. El resultado me pareció sorprendente y muy interesante, por lo que dejé el dibujo y la acuarela para construir pequeños conjuntos. Me interesaba, más que la buena factura de las maquetas, el resultado plástico y lo visualmente atractivas que me resultaban aquellas piezas que recordaban a teatrillos infantiles y a las construcciones de artistas que yo admiro, como los Hermanos Oligor. Me gustaba el sello que dejan las manos en aquello que fabrican, y el que se pudiese observar claramente su factura. Ni siquiera de niña he sentido interés alguno por esas relamidas ilustraciones digitales donde apenas sí se ve la mano del autor, se pierden el trazo, las barbas del papel, las rasgaduras, los cortes,… son ilustraciones sin historia ni autenticidad. En el Grado en Bellas Artes he aprendido a amar los materiales, sus texturas, sus diferentes cualidades y efectos, y eso es lo que quería conseguir en mis escenas. La primera dificultad a salvar fue el espacio total a representar. En un principio pensé construir simples bases sobre las que levantar las figuras, algo similar a las piezas de Alonso Márquez, minimalista y en pequeño formato. No obstante queriéndome alejar de Márquez, para poder elaborar algo personal, opté por mantener el dibujo y el aire infantil, creando figuras como la primera versión de Arturo echando los peces a la bañera3, todavía indefinidas y poco estudiadas, pero que ya contenían la esencia de lo que serían las demás. No obstante en seguida me di cuenta de que tenía que definir las paredes de mi caja-escena. No podía utilizar un fondo blanco, necesitaba saber dónde empezaba y dónde terminaba cada escena. Así pues concebí la idea de enmarcar todas las ilustraciones en una caja. La caja, como elemento artístico en sí me resulta sumamente interesante. No ya sólo como parte del packaging de un producto, cuyo atractivo es innegable, sino que considero que tiene un valor por sí misma. La caja es un elemento que se utiliza muchísimo en la Educación Infantil, por sus casi infinitas posibilidades de juego y manipulación. Los niños pueden pasar más tiempo jugando con una caja que con el juguete que ésta contenía. Soy consciente de que no es una idea nueva. El artista mexicano Gabriel Orozco (Veracruz, 1962) ya propuso lo mismo en la Bienal de Venecia de 1993, con su Caja de Zapatos Vacía: además de un ready-made que colocaba un objeto banal en un entorno 3 Véase Anexo II.
23 museístico, Orozco planteó así que la caja es algo que invita a asomarse dentro, que suscita la curiosidad. Y la curiosidad es algo muy valioso, porque despierta la creatividad. Esto es lo que yo busco. Mis imágenes son una invitación a curiosear. Mi intención es que, al leer el cuento, el niño se sienta inmediatamente atraído por una imagen de algo dentro de una caja. Que quiera ver más, que quiera saber qué hace eso ahí dentro. Incluso, que desee coger los objetos que están en la caja y jugar con ellos. 5.4. Metodología: el diorama. Actualmente la creación de dioramas se suele asociar con la construcción de maquetas y recreaciones bélicas o históricas, una práctica que podría inscribirse dentro del mundo del hobbie, (Muy ligado al mundo del juego y de lo infantil) pese a que muchas piezas demuestran una calidad técnica admirable y nada desdeñable. No obstante, no es esta cara del prisma desde la que yo he llegado al mundo del diorama. En los comienzos de mis estudios artísticos me sentí fascinada por el mundo del teatro y, en mayor medida, de la escenografía. La posibilidad de crear microcosmos donde sumergir al espectador me atraía, y encontré en ambas disciplinas, escenografía e ilustración, el trabajo de dar vida a las palabras de una historia. Por otra parte, desde niña me he sentido atraída por los teatros tanto como por los libros pop-up, de los que poseo una cuantiosa colección. Me resulta muy sugestiva la mezcla del elemento libro 2D con el elemento real, tangible. Todo esto, sumado a la ya comentada necesidad de encontrar un espacio físico idóneo donde colocar las figuras de cada ilustración, me llevó al diorama a través de un proceso natural, encontrando en la caja, ese elemento tan relacionado con la infancia y el juguete, un marco perfecto para cada una de las piezas. 5.5. Proceso Creativo y Técnico: Pasaremos a continuación a explicar el proceso de construcción de cada diorama, relatando las diversas dificultades encontradas y los retos superados, para dar a entender el proceso de desarrollo que este trabajo ha supuesto en mi labor artística.
24 Cada una de las imágenes, en primer lugar, era ideada a través de un boceto en papel que me permitiese saber dónde colocar cada imagen con el texto que le correspondía, a modo de maquetación. Resultaba más fácil, de esta forma, visualizar la caja globalmente, y en ocasiones la forma de la caja determinó la maquetación de toda la página. A continuación el proceso era más variable, a menudo comenzaba construyendo la figura (lo que, para mí, supone mayor dificultad), y posteriormente el entorno a su alrededor, adaptada al tamaño definitivo del personaje, puesto que la construcción de figuras en papel maché a menudo es variable e impredecible, y el tamaño de una figura puede verse modificado en centímetros. Los materiales utilizados han sido variados pero siempre dentro de una gama utilizada en la artesanía y el trabajo manual más clásico y puro: cartón, papel, madera, lana, arcilla, cuerda… nada demasiado sofisticado ni adulterado, como los plásticos y derivados. Mientras ha sido posible los materiales se han dejado al aire, en su auténtico color y textura, con la excepción de elementos que debían contener policromía, como las figuras de personajes, o cuando el colorido lograba dar a la escena una mayor riqueza plástica. Fig. 22 – Bocetos para Arturo… Marta Boza.
25 Pronto surgió la cuestión de si lo que iba a pretender a lo largo de las ilustraciones era crear escenas “realistas” donde lo importante fuese la historia, o si crear bellas imágenes donde los materiales., los colores y las texturas jugasen un papel importante y diesen lugar a extraños juguetes que se alternasen con el texto. Resolví un punto intermedio, ya que mi intención era crear bellos objetos en cajas, pero no perder de vista la historia a la que, al fin y al cabo, las imágenes rinden vasallaje. Por ello procuré, sin dejar de lado el elemento clave de la caja y los materiales povera que me resultan tan interesantes, ceñirme a lo que estaba ocurriendo en la historia. Al tratarse de un trabajo de ilustración, y de ilustración infantil, ha estado siempre subordinado a ciertas características a tener en cuenta, como el colorido. Es éste un punto en el que, desde luego, no he optado por seguir mi gusto estético personal, mucho más sobrio y purista, sino que he intentado adaptar las imágenes al público al que van dirigidas, y también al efecto de juguete o elemento lúdico que se quería conseguir. Es por ello que abundan los colores primarios y las superficies planas, los grafismos sencillos, las formas geométricas simples, sin prejuicio –esperodel resultado plástico final. A este respecto, otra cuestión a resolver fue el tema de si dar o no color al cartón que conformaba las escenas. Mi gusto particular aboga por los materiales al desnudo, pero algunas escenas realmente parecían pedir color. ¿Cómo si no podíamos plasmar la belleza de la noche estrellada, los mil colores del cosmos? Para ello decidí colorear sólo aquello que fuese a ganar ostensiblemente en cuanto a efecto plástico, y a dar vida a la escena. Así, la escena 1 (La habitación de Arturo) donde abundaban los muebles y los objetos, y cuya forma ya resultaba suficientemente efectista, permaneció sin color (tan sólo los dibujos de las paredes aportan algo de colorido) dejando a la iluminación todo efecto cromático, mientras que escenas como la construcción del cohete (escena 2) o el aterrizaje en el vertedero (escena 7) se policromaron casi por completo en busca de una mayor viveza y alegría. Una cuestión importante a resolver fue el tema de la figura humana. Al ser el protagonista un niño, constantemente debía estar apareciendo en escena. No hubo dudas acerca de cómo representar el entorno en tres dimensiones, y puede decirse que prácticamente todas las imágenes han ido saliendo solas. No obstante experimenté
32 vez diese aquella idea de lugar extraño, desconocido, que podría ser un vertedero pero también un lejano planeta. Pensando en esto me vino a la cabeza la imagen de las chimeneas humeantes, presentes en ambos paisajes: los enormes tubos de los crematorios de un vertedero, que siempre recuerdan a la arquitectura fabril, y los humeantes cráteres de un planeta en actividad. Por ello me decidí a realizar la imagen final, donde las tres sucias chimeneas de cartón vomitan humo de algodón que se recorta sobre un cielo azul oscuro salpicado de estrellas, mientras un diminuto Arturo parece aún más pequeño bajo una inmensa luna llena (no olvidemos que en el espacio cambian las proporciones de los cuerpos celestes) que le sirve de marco. - La siguiente escena ilustra el encuentro de Arturo con Pascual, el trabajador del vertedero. La figura de Pascual supuso un auténtico desafío para mí: no quería crear un marciano, que me parecía demasiado irreal, ni tampoco un señor con mascarilla, que me resultaba demasiado obvio, y en la primera versión no resultó del todo bien. Mi intención era encontrar una forma de representar al basurero que resultase reconocible pero extraña, que representase la peculiar forma que tiene Arturo de ver a Pascual: para él es alguien desconocido, un ser insólito y especial que no se parece a nada de lo que él conoce. A la vez, era necesario dar lugar a una imagen curiosa pero amable. Por eso en un principio pensé en un Fig. 24 – El Encuentro. Marta Boza.
33 Pascual sencillo, apenas intuible, como ocurre en la historia: apenas se adivina al hombre detrás de la máscara de marciano que Arturo le coloca. En mi primera imagen, Pascual era tan sólo una silueta, una especie de fantasma con adorables bigotes que tiende amistosamente una manaza al niño. No obstante la mezcla de ambos personajes resultaba demasiado extraña y rompía con la armonía plástica del cuento en general, y finalmente opté por no representar a Pascual de ninguna manera. Me pareció que resultaba original que Arturo fuese el único personaje de las ilustraciones (tampoco aparecen sus padres), ya que su pequeña figura bastaba para dar vida a cada imagen. Esta “soledad” de Arturo responde también a otra motivación más profunda: el niño vive esta aventura totalmente solo. Es verdad que la amistad con Pascual es motivo de alegría y motivación para él, pero me interesó remarcar la ausencia de los adultos queriendo remarcar el valor infantil. Toda la aventura, por otra parte, ocurre prácticamente en su cabeza, y así es como Pascual, al no aparecer en las imágenes, queda como un personaje misterioso que los niños pueden imaginar a su gusto, y cuya presencia-ausencia otorga a toda la historia ese aire onírico o de irrealidad que el lector infantil compartirá con Arturo en el momento del despertar en casa: ¿acaso ha sido todo un sueño? Por todo esto, opté por narrar el encuentro de una manera efectista y más sorprendente: elaboré una caja sencilla (el leit motiv de esta serie de ilustraciones) y coloqué dentro a un Arturo que se detiene de pronto ante una sombra que se proyecta sobre su espalda. La caja es de cartón, el niño de arcilla polimérica, y la sombra está realizada con Photoshop para hacerla más dibujística y menos temible. - Puesto que ya estaba decidido que Pascual no iba a aparecer, la siguiente escena salió prácticamente sola de mi cabeza: ¿cómo mostrar una foto de ambos sin sacar la cara del basurero? Sencillo: la foto la hace Arturo, que es un niño, y ¿desde cuándo los niños hacen buenos encuadres? Me pareció un recurso
34 cómico y tierno mostrar una foto mal hecha donde Pascual sólo sale de cintura para abajo, a la par que podía seguir conservando su “anonimato”. - También los padres de Arturo han gozado de anonimato: la escena de la vuelta a casa se resolvió mediante un recurso sencillo pero (eso creo) efectivo: el coche que circula por la ciudad dormida: me gusta esta escena porque da pie a la imaginación. Sin que aparezcan, se puede ver fácilmente a Arturo dormido en el asiento trasero, a sus padres aliviados, hablando, contentos de haberlo encontrado. Yo recuerdo como partes muy agradables de mi infancia esos viajes en coche por la noche, volviendo de algún sitio, y la sensación de seguridad que tenía de sentirme conducida por mis padres, caliente, mientras afuera llovía, o el mundo era raro e incomprensible. Por otra parte, consideré adecuado que, si el viaje de ida se había mostrado de modo fantástico, el viaje de vuelta debía marcar el regreso a la realidad. El único problema de esta escena fue a la hora de la maquetación: un fondo blanco eliminaba el efecto nocturno de la escena, por lo que realicé dos versiones: una en marrón pastel y otra en azul marino. - El despertar fue una imagen sencilla y muy diferente de la primera versión (realizada el año pasado, con un Arturo en 2D). Me limité a un tondo con un Arturo pequeño y desperezándose, acostado en una cama de papel, cartón, y goma eva, y con una pequeña acuarela diurna entrevista a través de la ventana. - La última imagen es la escena que ilustra la moraleja, y es una mirada al futuro. Por eso quería una imagen esperanzadora. El texto hablaba de que cada noche, Pascual y Arturo se acordaban el uno del otro, pero yo quise mostrar a un Arturo soñador, que mira al futuro, que hace planes y propósitos, y que no se deja amilanar: la última imagen es un Arturo que dice ¡Volveré!.
35 5.6. El Juguete como Objeto Artístico: Quisiera consagrar este apartado a introducir de alguna manera el apartado de la prospectiva personal: si hasta ahora me he dedicado a explicar el camino recorrido hasta llegar aquí, para ayudar a entender el papel que desempeña este trabajo en mi trayectoria, considero necesario dedicar unas palabras al punto en el que se encuentra mi producción artística en el momento actual -al finalizar este trabajoy me gustaría si bien no tanto definir la corriente en la que se inscribe (puesto que aún no ha sido clasificada como tal) sí delimitar el ámbito en el que nos vamos a mover. Para ello es necesario aclarar primero que, cuando hablemos de juguetes, y por establecer una suerte de definición, vamos a hacerlo refiriéndonos a todo aquel objeto que, o bien haya sido ideado y diseñado para el ocio infantil, o bien se encuentre dentro de una estética y una intención naíf, lúdica, o mágica, características todas ellas atribuibles al juguete tradicional. Como ya se ha ido desarrollando a lo largo de este trabajo, durante los años de estudio del Grado en Bellas Artes he ido descubriendo y definiendo lo que más que un estilo podríamos denominar un gusto estético o afición por el mundo infantil y, más concretamente, por el mundo del juguete. Desde el sencillo juguete de trapo al intrincado juguete mecánico, es un mundo que me resulta fascinante y que quisiera ver siempre ligado al mundo del arte. ¿Por qué? ¿Qué hace tan especiales los juguetes? ¿En qué radica su interés? El juguete y la actividad infantil están indudablemente ligados desde tiempo inmemorial. «El Louvre guarda un jabalí sobre ruedas que data de 2000 años antes de la era cristiana y la cometa ya era conocida en China tres siglos antes»4. Nadie duda de su presencia en todo seno familiar desde los orígenes de la humanidad y hay que decir que su formato ha variado poco a lo largo de la historia –con excepción de los juegos electrónicosde manera que los mismos formatos se repiten desde hace milenios: pelotas, muñecas, miniaturas de guerreros o soldados, cometas, juegos de mesa, marionetas, cuerdas de saltar, mobiliario de tamaño reducido, coches, barcos o carros en miniatura, animales de trapo… 4 VVAA (1992). Gran Enciclopedia Larousse. Vol. 13. Barcelona: Planeta. P. 6174
36 «Para Antonia Fraser “La universalidad de los juguetes puede ser comparada a los misteriosos caminos en los cuales los mitos y el folclore o las tradiciones religiosas aparecen y desaparecen a través del mundo, mostrando una igualdad de modelo, probablemente no habiendo una conexión de unas con otras”. Resulta realmente curiosa la existencia de los mismos modelos básicos en diferentes culturas que, en muchos casos, es difícil que hayan llegado a tener un contacto directo.»5 Todos estos formatos que las distintas culturas tenemos en común demuestran que el juguete no es, en su mayoría, sino una reducción del mundo a la escala infantil. «El juguete actual tiene en común con el antiguo su enraizamiento en la realidad. La historia de los medios de transporte se encuentra, miniaturizada en el juguete, en todas las épocas. El temor a los accidentes originó, a principios de siglo [XX] los juguetes “catástrofe” que simulaban descarrilamientos o explosiones. Los juguetes militares surgieron a raíz de las guerras; otros evocan hechos políticos o sucesos de la vida cotidiana, como atentados o robos. La aventura espacial de fines del s. XX ha dado origen a toda una generación de juguetes orientados hacia el futuro (…). La aparición de las muñecas sexuadas, en los años setenta, es un reflejo de la evolución de las mentalidades»6 Así pues, los juguetes son la traducción del mundo adulto a los niños. Les ayudan a ensayar para la edad adulta, y los acompañan durante los primeros años de su vida. No es extraño, pues, que su presencia deje una fuerte impronta en la psique del adulto y sean siempre considerados como algo valioso. Prueba de esto es el auge de los coleccionistas de juguetes, adultos atraídos por lo retro o vintage, o simplemente ligados a la infancia a través de ciertos objetos especiales. Es ésta la ligadura retratada en el film Amelie, de Jean-Pierre Jeunet, cuando la protagonista encuentra enterrada en la pared de su casa una cajita con juguetes y recuerdos de infancia de un niño que para entonces ya era un adulto. La joven decide devolverle la caja a su dueño de forma anónima, y observar si éste se siente emocionado o no. En caso afirmativo, dedicará su vida a intentar hacer felices a los demás, como una suerte de hada madrina moderna. Tal y como ella desea, el dueño de la caja de juguetes 5 ANTOÑANZAS MEJÍA, Fernando (2005). Artistas y Juguetes [Memoria para optar al grado de Doctor]. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Bellas Artes. P. 11. 6 VVAA (1992). Gran Enciclopedia Larousse. Vol. 13. Barcelona: Planeta. P. 6175.
37 queda profundamente conmovido al recuperar aquellos tesoros escondidos, en un cúmulo de emociones que todos los espectadores comprendimos perfectamente. Lo que hace especiales a los juguetes es, pues, esa cantidad de impresiones contenidas en ellos. No se trata sólo de recuerdos, que también están presentes en la mayoría de los casos, sino de sensaciones asociadas a dichos objetos. No necesariamente el juguete que nos emociona debe habernos pertenecido en la infancia: a veces, especialmente a aquellos de temperamento artístico, lo que nos atrae es un material, una textura, unos colores, que ligamos inconscientemente a las sensaciones de felicidad asociadas a nuestra infancia. Haya sido una infancia feliz o no, todo el mundo ha tenido algún juguete: «El juguete es un instrumento del juego que resulta una constante en la historia de la humanidad. Si el niño no tiene un juguete lo inventa, lo fabrica con los materiales que tenga más a mano, la imaginación suple los detalles y desperfectos que pueda tener, permitiendo a los niños jugar prácticamente con cualquier cosa: una caja de cartón, una pelota, un papel, una miniatura, etc.; sólo hace falta que el niño lo elija y se ponga a jugar.»7 Es lógico, pues, que si hemos jugado a menudo con cajas de cartón, el cartón esté en nuestro cerebro asociado a buenas sensaciones y ya adultos nos continúe atrayendo como material en sí mismo: de sobras conocida es la atracción de Joseph Beuys por la grasa animal y el fieltro debido a sus experiencias tras su accidente en Crimea. Si podemos, pues, concluir que cualquier experiencia puede marcar nuestra atracción o aversión por determinados materiales, habrá que afirmar asimismo que la infancia, como época en la que se establecen todos nuestros criterios y nuestras aficiones o repulsiones, resulta fundamental en esta configuración de nuestro gusto artístico. Así lo creyó también Walter Benjamin (1892-1940) quien se mostró muy interesado siempre por las teorías de Freud acerca de las primeras etapas de la vida y la importancia del juego en las mismas. En mi caso, es quizá una infancia que fue más feliz en el seno familiar y en el ámbito del juego que fuera de ellos, donde el juego se fue poco a poco configurando como un refugio frente al mundo exterior, a menudo tan desagradable e intimidatorio. Ciertas dolorosas y traumáticas experiencias en la última infancia y primera adolescencia 7 ANTOÑANZAS MEJÍA, Fernando (2005). Op. Cit. P. 11.
38 pudieron ligarme para siempre a la añoranza por esa etapa despreocupada y feliz, y sentar definitivamente en mi psique el gusto por aquellos materiales que me habían acompañado los primeros años. Así pues, de la clasificación de los tipos de juguetes realizada por Baudelaire, creo que mi plástica personal se corresponde con la de los “juguetes bárbaros o primitivos”: «Son objetos trabajados con tosquedad (en sus materiales también, como la madera) y antinaturalismo, pero esenciales. Son por ello los que mejor estimulan la imaginación del niño y su diálogo con el objeto ¿También los que permitirán justificar la parábola del “buen salvaje” en artistas como Gauguin y su búsqueda del primitivismo a partir de esas formas toscas?»8 Reconozco en toda mi obra un gusto insistente por los colores planos, los materiales puros y toscos, las texturas naturales (la veta de la madera, las barbas del papel…), y las formas sencillas, así como por lo lúdico. Tanto en lo aprendido en la carrera como en la lectura de ciertos libros, he terminado por coincidir con Gombrich, quien, en su ensayo Meditaciones sobre un caballo de juguete (1951) afirma que hay un interesante punto en común entre los juguetes y el arte bárbaro: la simplicidad de formas, que es directamente proporcional a la intensidad de las emociones: hay una belleza muy potente en lo minimalista. Los niños la perciben en seguida, pues el juguete más sencillo es siempre el que más horas de juego les proporciona. Así pues, y en cuanto a la relación del mundo del juguete con este trabajo en concreto, las características que acabamos de citar se hallan presentes en todas las ilustraciones: colores planos, materiales a la vista, mezclas de texturas naturales (madera, lana, cartón, papel, arcilla…) con colores primarios, formas básicas (la caja, la esfera, el prisma, el círculo…), etc. Pero existe además otro elemento propio del mundo del juguete y que ya hemos citado en nuestra definición del mismo: la reducción del mundo a escala infantil, en este caso mediante el diorama. Ligado a los teatrillos infantiles y a las maquetas, el diorama es un recurso muy relacionado con el juguete, que además permite colocar en él muñecos, y numerosos elementos de la realidad miniaturizados: árboles, coches, casas, pájaros… 8 PÉREZ SEGURA, Javier (2009). De La moral del Juguete, Charles Baudelaire. Nuevas imaginerías del arte: el juguete como escultura moderna. Extraída el 24/VIII/2014 desde http://artejuguete.blogspot.com.es/2009/10/de-la-moral-del-juguete-charles.html.
39 Por otra parte, el hecho de haber colocado todos estos elementos en cajas, elemento también tan cargado de connotaciones lúdicas y asociadas a la niñez, le da a todas las imágenes un aire de juguete, de caja donde hay metidos muñecos, cochecitos y casitas No hay que olvidar tampoco que se trata de un trabajo cuyo público final es el infantil, igual que un juguete. Es un trabajo hecho para los niños utilizando mi gusto por los juguetes y los objetos propios de los mismos niños. Pero, ¿Puede un juguete ser considerado un objeto artístico? Fue Charles Baudelaire (1821-1867) el primer teórico de Arte en encumbrar al juguete a dicha categoría, gracias a su ensayo Moral du Joujou aparecido en Le Monde Littéraire en 1835. En él, el crítico cuenta cómo de niño fue conducido por su madre a casa de una señora adinerada que al final de la visita quiso premiar el buen comportamiento del niño llevándolo a una enorme habitación abarrotada de juguetes de todas clases. Aquella mujer, que Baudelaire recuerda como un «hada de los juguetes»9 era sin duda una coleccionista muy generosa, y ofreció al pequeño Charles el juguete que él quisiera de entre todos aquellos tesoros. Esta experiencia, compartida con Baudelaire por quien suscribe, ya que me ocurrió algo similar en cierta ocasión, constituye uno de esos recuerdos de felicidad imborrables que, tanto al crítico como a la autora de estas líneas nos llevaron a una misma forma de pensar sobre los juguetes como objetos dignos de contemplación, colección, reflexión y admiración. «Baudelaire reconoce su inevitable atracción por los escaparates de las jugueterías. Es entonces cuando habla por primera vez de una alternativa a la escultura tradicional, fracasada por la frialdad de emoción, por la subordinación a ilustrar una historia y por su desconexión con el público del presente, que ahora demanda otra estatuaria, moderna. Esa nueva escultura ya no resulta “aburrida” porque ha introducido materiales tan atractivos como la hojalata o incluido mecanismos a motor que atraen a todo tipo de público. Y lo hace con armas tan poderosas como “el brillo cegador de los colores, la violencia en el gesto y la decisión de las formas”»10. 9 BAUDELAIRE, Charles (1853). Moral du Joujou. En Le Monde Littéraire, 17 de Abril de 1835. Extraída el 25/VIII/2014 desde http://www.bmlisieux.com/litterature/baudelaire/moraljou.htm. 10 PÉREZ SEGURA, Javier (2009). De La moral del Juguete, Charles Baudelaire. Nuevas imaginerías del arte: el juguete como escultura moderna. Extraída el 24/VIII/2014 desde http://artejuguete.blogspot.com.es/2009/10/de-la-moral-del-juguete-charles.html.
40 Pero no es únicamente Baudelaire el seducido por los juguetes y el mundo infantil. Antoñanzas Mejía afirma que « La importancia que ha adquirido el arte infantil durante el siglo XX no se debe sólo a la evolución que se ha producido en la apreciación de la infancia en la sociedad, sino también a la importancia que le dieron los artistas y a todas aquellas virtudes que encontraron en la misma.»11. Los artistas del siglo XX llegaron a lo infantil por el arte primitivo y la búsqueda de la inocencia perdida. Ejemplos de ello son artistas como Paul Klee, Picasso, Miró, Kandinsky o Calder, y movimientos como el Dadaísmo, el Surrealismo, el Art Brut, o el arte povera, y hay pruebas de ello en todos los museos a lo largo y ancho del mundo. Muchos artistas han construido juguetes: Calder construyó juguetes desde pequeño y fue diseñador profesional de juguetes desde 1927, utilizando para ello a menudo materiales reciclados y baratos; El Checo Vratislav H. Brunner y sus compañeros de la cooperativa de artistas Ărtel crearon juguetes concebidos desde el principio como obras de arte y sin embargo destinados a niños; el futurista italiano Fortunato Depero fabricó numerosos juguetes durante su carrera, además de disfraces y vestuario para ballets y teatros (infantiles y para adultos) con grandes semejanzas a juguetes, sin olvidar las maravillosas series de marionetas para sus cinco “acciones plásticas”; Giacomo Balla también diseñó y construyó muy interesantes juguetes futuristas destinados a la educación de los niños en la filosofía futurista pro-velocidad y pro-bélica; el americano de la Bauhaus Lyonel Feininger se apasionó por la construcción de trenes, barcos, casas y personajes de juguete; el escultor español Ángel Ferrant construyó muñecos, diseñó autómatas, creó móviles, organizó talleres de construcción de juguetes con materiales de desecho y creó en los años cincuenta un juego de construcción mediante plantillas de piezas que llamó Arsintes; Paul Klee creó títeres para su hijo Félix; Picasso construyó numerosos muñecos y muñecas, recortó figuras de papel para entretener a sus hijos y otros niños, practicó el origami,… y así podríamos seguir enumerando artistas que, en muy diversas disciplinas, crearon juguetes, se inspiraron en ellos, jugaron con ellos y se sintieron fascinados por ellos. El juguete, pues está más que integrado en la Historia del Arte, y la fascinación por el mundo infantil es común a la mayoría de artistas de vanguardia y prácticamente en 11 ANTOÑANZAS MEJÍA, Fernando (2005). Artistas y Juguetes. [Memoria para optar al grado de Doctor]. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Bellas Artes. P. 33.
41 todos los de renombre: ¿se debe a esa búsqueda de la inocencia perdida? ¿Al amor por los niños? ¿Al gusto estético por los mecanismos y los autómatas? ¿A la influencia del arte primitivo? Hay tantos casos y tan distintos que lo único que podemos concluir es que la causa es una mezcla de todo lo anteriormente dicho. El caso es que el juguete fascina y apasiona, y que es un mundo no suficientemente estimado por la Historia del Arte pese a estar presente desde siempre en la creación humana.
48 contentos se les veía! “Algún día iré otra vez a Marte –se dijo Arturo-. Pero esta vez intentaré que se quede tan limpio como el planeta Tierra”. Cada noche, cuando va a su trabajo, Pascual se acuerda de aquel niño que decía venir de la Tierra, y sueña con que algún día volverá a visitarlo.
49 ANEXO 2 A veces, al ver una imagen terminada, uno puede tener la sensación de que ha surgido con facilidad, y en cambio es difícil apreciar todo el trabajo que hay detrás, y el proceso mental que conduce a un resultado final. En este anexo se recoge el proceso creativo de cada una de las escenas del libro, desde la ilustración o el boceto original hasta el resultado final como fotografía de un diorama o escena. Considero interesante mostrar el trabajo que hay detrás de cada imagen para así mostrar al lector de estas líneas cómo ha sido la concepción de cada idea y cuáles han sido los ensayos y errores que me han llevado hasta cada imagen definitiva. Aunque ya se ha explicado en la memoria, existen varias versiones del cuento: la primera, dibujada, de la que sólo llegué a realizar tres ilustraciones, la segunda, que ya empecé a plantear en relieve o en tres dimensiones en la asignatura Teoría de Proyectos (imagen), y la tercera o definitiva que conforma este trabajo.
50 ESCENA 1: La Habitación de Arturo. Fig. 9 –primer dibujo. Fig. 2 – El primer dibujo estaba ya hecho en dos piezas: la ventana y el cielo. Fig. 3construyendo el teatrillo de cartón para la primera habitación de Arturo.
51 Fig. 4 – ensayos de iluminación. Fig. 5 – primera ilustración de portada.
52 Fig. 6 – Primera ilustración de la habitación de Arturo. Fig. 7 y 8 – primer Arturo en pasta de papel
53 Fig. 9-16 – Habitación de Arturo definitiva: ensayos y pruebas de luz y de encuadre.
54
55 Fig. 17 – Ilustración definitiva.
56 ESCENA 2: Construcción del Cohete. Fig. 18 – dibujo del cohete (primera versión). Fig. 19 y 20 – Primer montaje del cohete en 3D.
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64 ESCENA 4: despedida de la casa. Fig. 410 – Primer boceto de la escena 4. (Muy parecido al resultado final) Fig. 43 – Construcción de la casa.
65 Fig. 44, 45, 46 y 47 – Elaboración de los árboles y el jardín de la casa de Arturo.
66 Fig. 48 – Casa terminada.
67 Figs. 49 y 50 – versiones de la ilustración final: avajo, la definitiva.
68 ESCENA 5: ¡Vuela! Fig. 51 – boceto. Fig. 52 – Primer ensayo Arturo. Fig. 53 - Escena definitiva.
69 ESCENA 6: Ya falta poco, salen las estrellas. Fig. 54 – Boceto escena 5. Fig. 55Acuarela de cielo utilizada en varias ocasiones. Fig.56 – Ensayos.
70 Fig. 57, 58, 59, 60, 61 – ensayos de encuadre con Arturo en 2D (antigua versión).
71
72 Fig. 62 – Boceto escena 6. Fig. 63 a 68 – Construcción de la maqueta nº6.
73
80 Fig. 81 y 82Construyendo a Arturo. Fig. 83 – Escena 8 definitiva.
81 ESCENA 9: la foto. Fig. 84 – escena 9 definitiva.
82 ESCENA 10: la vuelta a casa. Fig. 85 – Casas para la escena 10. Fig. 86 y 87 – Construyendo la escena 10.
83 Fig. 88 – Versión en marrón pastel de la escena 10. Fig. 89 – Versión definitiva de la escena 10.
84 ESCENA 11: el despertar en casa. Fig. 70 – Primera versión del despertar en casa. Fig. 71 – Segunda versión. Fig. 72 – Ilustración definitiva.
85 ESCENA 12: Arturo sueña con volver a Marte. Fig. 73 y 74 – Construcción y detalles de la escena. Fig. 75 – Fotografiando la escena 12. Fig. 76 – Escena 12 final.