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CV-3b
CV-4
CV-5
CV-6
CV-7
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CV-9
Caracterización y significado ambiental de
depósitos tobáceos neógenos en la
Cuenca del Ebro.
Comparación con ambientes Cuaternarios
TESIS DOCTORAL
Directores: Concepción ARENAS ABAD y Gonzalo PARDO TIRAPU
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
FACULTAD DE CIENCIAS
DEPARTAMENTO DE CIENCIAS DE LA TIERRA
Área de Estratigrafía
Marta Vázquez Urbez
Zaragoza, Julio 2008
Esta memoria, presentada por Dña. Marta Vázquez Urbez para optar al grado de
DOCTOR EN CIENCIAS GEOL ÓGICAS, ha sido realizada bajo la dirección de la
Dra. Dña. Concepción Arenas Abad y del Dr. D. Gonzalo Pardo Tirapu en el Área de
Estratigrafía del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza.
Zaragoza, julio 2008
Concepción Arenas Abad Gonzalo Pardo Tirapu
a Sechu
a gradecimient os
En estas líneas quiero dar las gracias a todas las personas que han estado a mi alrededor,
ayudándome y apoyándome, en los años de realizaci ón de este trabajo. Se trata seguramente del uno
de los momentos más gratos de los últimos años, ya que me perm ite recordar a la gente que ha
compartido mi vida en este tiempo, pero tam bién vi sualizar algunos de los momentos que he vivido
con ellos y, aunque solamente sea en este pequeño ap artado, quisiera devolver un poco de la am istad
y cariño que he recibido.
En primer lugar, y de forma muy especial, quiero dar las gracias a los directores de este
trabajo: Concha Arenas y Gonzalo Pardo, profesor es de la Universidad de Zaragoza. Ellos han sido
las personas que me han introducido e n el mundo de la investigación, pero sobre todo me han
enseñado a plantear los problemas y buscar posibles soluciones, contrastando y discutiendo las
hipótesis planteadas, todo ello con una completa di sponibilidad de tiem po y de entusiasmo. Han sido
unos maravillosos compañeros de trabajo que m e han animado en los momentos menos buenos y me
han ilusionado en el día a día.
Quiero también agradecer a los demás profeso res del Área de Estratigrafía de la
Universidad de Zaragoza, sus interesantes sugerencia s, las dudas resueltas, los prestamos de artículos
y de libros, pero especialmente, el apoyo e inte rés mostrado en la evolución de este trabajo.
Ha sido para mi una suerte formar parte de un am plio grupo de tr abajo dedicado al estudio
de sistemas tobáceos y constituido, además de por mis directores de tesis, por profesores de otras
áreas de conocimiento (tanto geólogos como geógrafos), lo que me ha permitido conoc er otros
enfoques y formas de trabajo. Por ello quiero da r las gracias a los profesores Luís Auqué, Luís
Alberto Longares, Mª Victoria Lozano, Cinta Osácar, José Luís Peña y Carlos Sancho cuyos
acertados comentarios, charlas y discusiones han enriquecido el trabajo y mi forma de ver los
sistemas tobáceos, siempre con un trato cercano y cord ial. Cinta gracias por los análisis de rayos X y
Carlos gracias por el continuo interés en buscar nuevas form as de datar las tobas del río Piedra.
La Dra. Ana Mª Alonso Zarza ha mostrado un constante interés en la evolución de este
trabajo, sus comentarios a pie de afloramiento me han servido para comprender mejor la génesis y
transformaciones posteriores de los sedi mentos carbonatados y, especialmente, quiero agradecer su
cordialidad y alegría en todas las ocasiones en que hemos coincidido.
El Dr. Blas Valero nos enseñó el funcionami ento de las hermosas lagunas saladas de la
zona de Bujaraloz-Caspe, aportándome una nueva visi ón de los sistem as lacustres.
Los Drs. Mª Ángeles García del Cura, Ju an Antonio González y Salvador Ordóñez nos
mostraron el espectacular conjunto de lagunas escalonadas de Ruidera. Sus agradables explicaciones
y oportunos comentarios me han servido para compre nder las notables diferenci as existentes entre los
sistemas de Ruidera y de los ríos Piedra y Mesa.
El Dr. Xabier Murelaga que apareció co mo un milagro para estudiar los restos de
vertebrados que habíamos encontrado en la laderas de la Muela de Bo rja, quiero agradecer su rápido
y concienzudo trabajo a la hora de estudiar los nuevos yacimientos, así como su labor de re visión de
los ya conocidos. Su tarea ha permitido ajustar la edad de las UTSs reconocidas en el sector de Borja.
El Dr. Antonio Casas ha aportado su amplio conocim iento sobre la estructuración del
margen ibérico de la Cuenca del Ebro y sus valio sas sugerencias están plasmadas en el apartado que
trata sobre el final del relleno de la cuenca.
El Dr. José Manuel González López ha estado si em pre dispuesto a enseñarme a interpretar
los datos de los análisis de rayos X y además tengo que agradecer el trabajo y las molestias que se
tomó cuando decidimos embarcarnos en la aventu ra de estudiar los minerales de las arcillas.
El Dr. Enrique Arranz me ha ay udado en la r ealización de foto grafías de láminas delgadas
Bloque III- Análisis comparativo de los sistemas tobáceos de la UTS T 8 y del Cuaternario
10- Intro ducción .............................................................................................................................. ........................................ 393
11- Aspect os sedi me ntológic os .............................................................................................................................. ........... 399
11.1- Facies .............................................................................................................................. ....................................... 401
11.2- Secuencias .............................................................................................................................. ............................. 404
11.3- M odelos de sedim entación ............................................................................................................................ 40 8
Modelo unidad T 8
Modelo Piedra- Mesa
11.4- Resum en: Piedra -Mesa versus T 8 ............................................................................................................... 41 2
12- Geoq uím ica .............................................................................................................................. .......................................... 415
12.1- Caracterización is otópica de l o s depósi tos Neógenos y Cuaternarios ......................................... 417
12.2- C omposic ión isot ópica de l as facies Neóge nas y Cuat ernari as ...................................................... 419
12.3- C omparación de la unidad T 8 con los depósitos actuales del río Piedra .................................... 420
12.4- C omparación de la unidad T 8 con al gunos depósit os carb onatados post-T 7 de la Cue nca del
Ebro: Urrea de Jalón .............................................................................................................................. ........ 422
12.5- Discu sión .............................................................................................................................. ............................... 424
Bloque IV- Hipótesis sobre la evolución del relleno final de la Cuenca del Ebro
13- Clima .............................................................................................................................. ...................................................... 429
14- Pal eogeogr afía .............................................................................................................................. .................................... 437
Conclusiones .............................................................................................................................. ......................................................... 447
Bibliografía .............................................................................................................................. ............................................................ 455
Anexos .............................................................................................................................. ........................................................... Volumen II
A- Perfiles estratigráficos levantados en el sector de Borja-Tarazona
B- Perfiles estratigráficos levantados en los depósitos tobáceos de los ríos Piedra y Mesa
1
Intr oduc ción General
El registro sedimentario del final del relleno de la Cuenca terciaria del Ebro, en su sector
central, viene dado por depósitos carbonatados en los que se reconoce un neto predominio de las
facies tobáceas s.l. Estos depósitos presentan un afloramiento práctica mente residual, limitado al área
de Borja-Tarazona. Han sido denomin ados de m anera inform al como Form ación Muela de B orja por
Inglès et al. (1998) y asignados a la unidad genética más alta de las caracterizadas en el sector y en el
conjunto de la cuenca por Pérez et al. (1988a), Ville na et al. (1992 y 1996a), Muñoz et al. (2002) y
Pardo et al. (2004).
El interés de estos depósitos tobáceos radica en que ofrecen un fuerte contraste con los que
caracterizan las etapas previas de sedimentación en la Cuenca del Ebro, que corresponden a facies
aluviales y lacustres de carácter endorreico. El paso de unos a otros sugiere un c ambio im portante en
las condiciones paleoclimáticas y paleogeográficas, si no en toda la cuenca, sí al menos en el sector
en que se reconocen.
Con esta óptica, los objetivos generales que se plantean para este trabajo son:
1- Caracterizar desde el punto de vista sed imentológico las formaciones tobáceas que se
generaron durante la fase final de l relleno de la Cuenca del Ebro.
2- Establecer las condiciones ambientale s en que tuvo lugar su depósito.
3- Comparar estas facie s tobáceas con las fa cies subyacentes en la misma área, para tratar
de conocer las pautas de evolución pale ogeogr áfica y climática durante las últimas fases
de relleno de la cuenca.
Para la consecución de estos objetivos generales se hace preciso comparar las facies
tobáceas objeto de estudio con otras similares cuyo am biente de depósito, en térm inos genéricos, sea
conocido, y que sirvan, por tanto, como m odelo de referencia en cuanto a organización y procesos
generadores de las mismas. A tal fin se ha estima do, com o más apropiado, introducir el estudio
detallado de sistemas tobáceos cuaterna rios, en conc reto los formados por la dinám ica de los ríos
Mesa y Piedra en la Cordillera Ibérica.
Con estas premisas, el presente trabajo se estructura en cuatro bloques:
I- Se tratarán los depósitos neógen os de la Cu enca del Ebro en el área de Borja-Tarazona,
comparando desde el punto de vista sedimentológi co y geoquím ico las últimas unidades de relleno.
II- Se estudiarán los sistemas tobáceos cuaternarios de los rí os Mesa y Piedra, en la
Cordillera Ibérica: organización lateral y ver tical de los depósitos, facies y subambientes.
III- Se realizará la comparación entre los sist emas tobáceos estud iados en la Cordillera
Ibérica y en la Cuenca del Ebro.
IV- Se intentará establecer el significado de los depósitos tobáceos de la Cuenca del Ebro
en la evolución paleogeográfica final de la cuenca.
BL OQ UE I
D EPÓSIT OS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BR O EN EL ÁREA DE
B ORJ A -T ARAZONA
1.1- Situación geográfica
1.2- Situación geológica
1.3- Antecedentes
1.3.1- Estratigrafía
1.3.2- Paleogeografía
1.4- Objetivos concretos
1.5- Metodología
1- INTR ODUC CIÓN
I NTRODUCCIÓN
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I : D EPÓSIT OS NEÓGENOS DE LA C UEN CA DEL E BRO EN EL ÁREA DE B ORJA -T ARAZONA
1-INTRODUCCI ÓN
1.1-S ITUACIÓN G EOGRÁFICA
El área de estudio comprende el sector de Borja-Tarazona donde se localiza la Muela de
Borja. Este relieve se sitúa en la parte más occide ntal del sector cen tral de la Dep resión del Ebro, en
las proximidades del Somontano del Moncayo, en tre los ríos Queiles y Huecha (fig. 1.1A).
Administrativamente pertenece a la pro vincia de Zaragoza, a caballo entre las comarca s de Campo de
Borja y de Tarazona y el M oncayo ; queda incluida en los términos m unicipales de Borja, Bulbuente,
El Buste, Tarazona y Vera del Moncayo (fig. 1.1B). En cuanto a su situación e n el mapa topográfico
de España a escala 1:50.000 aparece en el cuadrante sudeste de la hoja nº 320 (Tarazona de Aragón)
y en el margen noreste de la hoja nº 352 (Tabuenca).
La Muela de Borja constituye una plataforma es tructural que alcanza una altura máxima de
805 m (Cerro del Boquerón). El techo de la muela ocupa una extensión aproximada de 42 km 2 . La
disposición prácticamente horizontal de los depósit os terciarios y la presencia de potentes estratos
carbonatados en el techo de la serie han condicionado su confi guración com o una planicie o “muela”,
que solamente se halla interrumpida por algunas pe queñas depresiones de origen cárstico y por las
entalladuras de los barrancos de Ar bolitas y de El M oncín, que ha n penetrado profundam ente hacia el
oeste y tienden a escindir la muela en dos unidades morfológicas (fig. 1.1B).
El clima de las comarcas de Borja y Tarazona, dentro de su carácter mediterráneo, muestra
cierto matiz continental con balance pluviométrico negativo. En los periodos invernales presenta
influencia atlántica cuya característica más desta cab le es el viento del NO, frío y seco. Los contrastes
térmicos diurnos y estacionales son muy acusados , con temperaturas medias anuales mínimas de
aproximadamente 7,5-8,5º y máximas de 19-20º. Las precipitaciones son escasas, situándose en un
promedio de 350 mm en zonas bajas y de 450 mm en zonas más elevadas.
La vegetación en este sect or de la depresión de l Ebro tiene carácter estepario; en la zona de
la Muela de Borja puede estar interrumpida por manchones de encinas y carrascales, a sí como de
pinares fruto de la repoblación. La estepa la re presentan tomillos, romeros, aliagas, espliegos y
sisallos. La utilización del suelo es preferente mente agrícola, siendo menos representativa la
superficie dedicada a pastos y a bosques. Los cultivo s - cereal, vid y olivo - son mayoritariamente de
secano, ya que el regadío se reduce a las márgenes de los ríos Huecha y Queiles.
Ambas comarcas han experimentado un fuerte re troceso poblaciona l durante el siglo XX; el
descenso entre 1900 y 1975 ha sido de un 36,9%; si n embargo en los últim os años parece existir
cierta estabilización, e incluso en los municipi os más importantes (Borja y Tarazona) un ligero
repunte. Sus municipios tienen un m arcado carácter rural, predom inando los que tienen menos de 500
habitantes. En el censo de 2001, Borja contaba c on 4295 habitante s, Bulbuente con 246, El Buste con
104, Tarazona con 10580 y Vera del Monca yo poseía una poblaci ón de 448 ha bitantes.
Para acceder a la Muela de Borja (fig. 1.1A ) desde Zaragoza se toma la autopista Bilbao-
Zaragoza (A-68) o la nacional N-232, desviándose en la de salida Gallur-Borja y siguiendo por la
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
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Figura 1.1: Mapa de situación geográfica del área de estudio. A: Situación general y
mapa de accesos; B: Mapa topográfico simplifica do del área de estudio.
I NTRODUCCIÓN
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carretera nacional N-122 hasta llegar al municipio de Borja. Una vez en la ciudad de Borja se toma la
comarcal que lleva a Tarazona y que cruza de SE a NO la Muela de Borja, pasando por la Colonia
del Santuario de la Misericordia y la localidad de El Buste.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
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las Cuencas del Ebro y del Duero. En esta zona distingue cinco unidades tectosedim entarias (B 1 a B 5 )
que se correlacionan con las UTS T 4 a T 7 .
Y por último, Luzón (2001), en su tesis doctora l, caracteriza los depósitos continentales del
sector central, zona oriental, de la Cuenca del Ebro, donde identifica tres unidades tectosedimen-
tarias: T 3 , T 4 y T 5 .
Como síntesis del Neógeno continental español, Calvo et al. (1993) elaboran un esquema
de correlación general de las sucesione s Neógenas de un gran número de cuencas Ter ciarias de la
Península Ibérica (Ebro, Tajo, Duero, Levante, Béticas, Calatayud-Teruel y Vallès-Penedès). Las
nueve rupturas sedimentarias mayores reconocidas muestran coincidencias cronológicas.
A partir de la década de los 90 empieza a apli carse la magnetoestratigrafía en la Cuenca del
Figura 1.5: Cronoestratigrafía, evolución de las UTSs caracterizadas en cada sector, magnetoestratigrafía y
actividad de las estructuras de los bordes de la Cuenca del Ebro. Leyenda: 1, solapamiento expan sivo (onlap);
2, lámina de cabalgamiento; 3, lámina de zócalo; 4, falla n ormal; 5, falla de desgarre; 6, anticlinal; 7,
discordancia angular; 8, discordancia sintectónica; 9, í dem de carácter local; 10, conglomerados; 11, lutitas y
areniscas; 12, margas; 13, car bonatos; 14, evaporitas marg inales; 15, evaporitas centrales. (en gris, facies
marinas). Yacimientos (números con círculo): 1, Bergasa y Arnedo; 2, Autol; 3, Quel y Carretil; 4, Islallana y
Fuenmayor; 5, Los Agudos; 6, Miranda de Arga; 7, Cellórigo; 8; Las Torcas; 9, Barranco de Las Foyas, Ereta de
las Monjas, Paridera del Cura, San Juan y La Galocha; 10, Tudela I, II; 11, Tarazona y Monteagudo; 12,
Villanueva de Huerva; 13, Moyuela; 14 San Caprasio 214; 15, El Bu ste y La Ciesma; 16 y 23. Vidaliella
gerundensis y carofitas; 17, Peraltilla; 18, M ina Pinar; 19, Torrente del Cinca 4, 7 y 18 y Fraga 4 y 6; 20 Fraga 7,
Velilla de Cinca 5 y Ballobar 12; 21, Fraga 11, Torrente de Cinca 68, Clara, Ba llobar 21 y Ontiñena; 22, Sta.
Cilia; 24, Calaf; 25, Gandesa. Cronología de las bi ozonas de mamíferos, según Agustí e t al. (2001).
Magnetoestratigrafía según Agustí et al. (1994a); Barberá et al. (2001) y Pérez-Rivarés et al. (2002 y 2004).
Tomado de Pardo et al. (2004).
I NTRODUCCIÓN
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Ebro. En el margen pirenaico, los primeros perf iles magnetoestratigráficos los realizan Hogan (1993)
y Hog an y Burbank (1 996) en el ma rgen sur de las Sierras Exteriores Pirenaicas . La reinterpretación
de sus datos por Arenas (1993) y Arenas et al . (2001) señala que en dicho sector la sedimentación en
la Fm. Uncastillo, en el margen pirenaico de Cuenca del Ebro, comenzó en el Rupeliense-Chattiense
(unidad U 1 de Arenas, op. cit .). Por otro lado, en los sectores orie ntal y central, destacan los trabajos
realizados por Barberá et al. (1994 y 2001), Agustí et al. (1994 b), Gomis (1997) y Gomis et al .
(1997) en sucesiones carbonatadas oligo cenas y por Pérez Rivarés (2001), Pérez Rivarés et al. (2002
y 2004) en las miocenas. Por último, en el sector riojano destacan los trabajos de Larrasoaña et al.
(2005 y 2006), tam bién para materiales miocenos.
La primera vez que se realiza un esque ma cartográfico (fig. 1.2), así como una síntesis de l a
cronoestratigrafía, composición litológica y evolució n vertical de las ocho UTSs definidas para el
conjunto de la Cuenca del Ebro es en el trabajo de Muñoz et al. (2002). La edad de cada una de estas
unidades vuelve a ajustarse en el trabaj o de Pardo et al. (2004), y así, para las unidades m iocenas
queda establecida como sigue: T 5 , Rambliense-Aragoniense inferior; T 6 , A ragoniense inferior-
Aragoniense medio; T 7 , Aragoniense medio-Vallesiense y T 8 , Vallesiense superior-Turoliense? (fig.
1.5).
1.3.2-Sedimentología y P aleogeografía
Los depósitos terciarios de la Cuenca del Eb ro fueron considerados como de origen
continental desde un principio. Así, Martín Dona yre (1873), Mallada (1878) y Cortázar (1885) ya
indican la existencia de calizas lacustres. Las primeras indicaciones paleogeográficas se deben a
Dereims (1898), el cual afirma que las Cuencas del Duero y del Ebro, a principios del Oligoceno,
habían interrumpido su com unicación con el m ar, estableciéndose en ellas un régim en fluvial y
lacustre.
Un avance importante se debe a Riba (1955b), quien establece que el paso de la
sedimentación marina a continental tiene lugar en el Luteciense para el sector occidental del Valle
del Ebro. A lo largo del Oligoceno se produce la sedimentación sintectónica de depósitos detríticos
con formación de discordancias angulares y progresi vas en los m árgenes. Señala que durante el
Mioceno la sedimentación se produce en régime n endorreico, interrumpiéndose al final del
Pontiense.
Alastrué et al . (1957) consideran que en el Oligoceno y Mioceno la Cuenca del Ebro
presenta una sedimentación continental durante la cual se depositaron grandes espesores de sales,
yesos, margas rojas y areniscas, que en los márgenes pasan a conglomerados.
Riba y Pérez Mateos (1961) proponen que en el Eoceno Superior se pasa de una
sedimentación procedente del sur, a una bilateral con aportes de la Cordillera Ibérica y Pirineos.
Almela (1962) afirma que el eje de la sedimentación de la Cuenca del Ebro se ha
desplazado hacia el sur a lo largo del tiempo y qu e los yesos son tanto más antiguos cuanto más al
norte afloran.
Riba (1964) realiza una síntesis tectónica y evolutiva de la parte oeste de la Cuenca del
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
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Ebro. En ella establece que durante el Oligoceno la Cuenca del Ebro queda prácticamente dividida en
dos subcuencas (Navarra y Catalana) separadas por un um bral relativo (alto de Monegros ). En el
Mioceno esta tendencia se invierte, pasando a ser ár ea subsidente el antiguo umbral de Zaragoza,
mientras que las dos subcuencas anteriores están pl egándose y en proceso de arrasamiento. En la
figura 1.6 aparece un corte geológico esquemático que m uestra la disposición de las principales
formaciones de la cuenca terciaria en Navarra.
Quirantes (1969, 1978) establece durante el Terc iario la existencia de conos de dey ección
que procedentes del Pirineo y Cordillera Ibérica llegarían a coalescer dando un conjunto de cauces
anastomosados que hacia el centro de l a cuenca pa sarían a depósitos de playa con concentraciones de
sales.
En su tesis doctoral, Birnbaum (1976) pro pone la existencia de un gran lago (“lake
Aragon”) de aguas muy someras y semipermanentes, de orillas y profundidades muy variables (0 a 3
m) que en ciertos momentos podría llegar a la desecación total.
En el sector central de la cuenca, M anda do (1987) ha realizado un detallado estudio
petrológico y geoquímico de las facies eva poríticas. Más aportaciones sedimentológicas y
paleogeográficas de diferentes áreas de la Cuenca del Ebro han sido realizadas por Cabrera (1983) y
Sáez (1987) en la zona este de la cuenca, Pérez et al. (1988b), Pérez (1989) y González (1989) en el
borde meridional, Muñoz (1991) en el sector riojan o, Arenas (1993) en la parte septentrional del
sector central y Luzón (1994 y 2001) en el sector centro-oriental.
Pérez (1989), Pérez et al. (1989) y Pérez et al. (1994) analizan las facies lacustres del
margen ibérico de la Cuenca del Ebro. Establecen cu atro tipos de sistemas lacustres: dos son sistemas
lacustres someros cuy as zonas marginales se caracterizan por abundante vegetación o por la
existencia de depósitos con elevado contenido en c alcita magnesiana y por presentar calizas con
pseudomorfos de yeso. El tercer tipo son lagos af ectados por una fuerte dinámica de oleaje y el
cuarto complejos de playa- lake donde se originan im portantes depósitos de sulfatos. Según estos
Figura 1.6: Disposición esquem ática de las principales formaciones de la Cuenca terciaria del Ebro en
Navarra. 1: Margas del Eoceno superior marino; 2: Facies de potasas; 3: Areniscas de Guendulain;
4:Margas y Yesos (Y1) de Undiano; 5:Conglomerados de la Sierra del Perdón (discordantes); Y2: Yesos
de Desojo; Y3: Yesos de los Arcos; Y4: Yesos de Monteagudo y Bardenas orientales; S. i.: Serie
inferior, eo-oligocena compuesta por las “areniscas tigreadas” de Mués y Puentelarreina y encima
margas detríticas rosadas; S. in.: Serie interme dia oligocena, compuesta por los yesos de Desojo y
margas abigarradas; S. s.: Serie superior, oligo-aqui taniense en la serie discordante del Perdón y oligo-
miocena en el resto de la cuenca; F: Falla de Alloz-Puerto de Carrascal. Riba (196 4).
I NTRODUCCIÓN
17
autores, las calizas de la Muela de Borja corres ponderían a los sectores más internos de sistemas
lacustres carbonatados someros, debido a que no encuentran pruebas de emersión.
Además, proponen la evolución pa leogeográfica de los sistemas lacustres a lo largo del
Mioceno (fig. 1.7). En la pr imera unidad, T 5 , dominan los com plejos de playa- lake salinos y en las
unidades superiores los sistemas de lagos carbonatados. Según est os autores esta evolución se puede
Figura 1.7: Síntesis paleogeográfica del Neógeno de los sectores central y occidental de la Depresión
del Ebro (según Pérez et al., 1989). Litofacies: 1, conglomeráticas; 2, arenosas; 3, arenoso-lutítico; 4,
lutíticas; 5, calcareníticas, 6; calizas micr íticas; 7, yesos; 8, halita. Las unidades N 1 a N 4 equivalen a las
denominadas T 5 a T 8 para el conjunto de la cuenca.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
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interpretar como un cambio hacia condiciones de mayor humedad. Esta hipótesis ha sido apoyada por
los estudios sedimentológicos, m ineralógicos e isotópicos que Arenas (1993), Arenas et al. (1993a) y
Arenas et al. (1997a) han realizado en las facies lacustres Miocenas de Los Monegros, para las
unidades T 5 a T 7 .
Muñoz et al. (1992) pro ponen una evolución pale ogeográfica para los co nglomerados
adosados al borde norte de la Sierra de Cameros (La Rioja). En ellos se han caracterizado las UTS
A 6 , A 7 y A 8 que se corresponden con l as UTS T 6 a T 8 . Estas tres UTSs se encajan en un contexto
tectónico compresivo que se prolonga hasta el Turoliense. El estudio de estos depósitos
Figura 1.8: Esquema paleogeográfico para las u nidades A 6 , A 7 y A 8 , que se corresponden con las
unidades T 6 , T 7 y T 8 , en el sector de La Rioja (tomado de Muñoz et al., 1992).
I NTRODUCCIÓN
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conglomeráticos evidencia la existencia de dos tipos de abanicos aluviales de procedencia
meridional: unos de alta eficacia de transpor te y otros de baja eficacia (fig. 1.8).
Arenas y Pardo (1999) pro ponen un modelo de sedimentación para las unidades T 5 y T 6 que
explica la formación de facies sulfatadas y carbonata das y sus relaciones laterales como resultado de
las oscilaciones en el nivel de un sistema lacustre de grandes dimensiones, reducida pendiente y poca
profundidad (fig. 1.9). Tra bajos posteriores sugier en que dichas oscilaciones están condicionadas por
cambios climáticos de carácter peri ódico (Pérez-Rivarés et al., 2003). Arenas y Pardo (1999)
plantean asimismo que en dicho sistema existía un fu erte contraste de s alinidad entre sus márgenes
pirenaico e ibérico causado por diferencias climátic as y por los distintos gradientes topográficos en
ambas orillas. Así, el margen ibérico, más árido, presentaba orillas de baja pendiente que facilitaban
la exposición de grandes áreas con pequeñas fluctuaciones del nivel lacustre. En estas situaciones se
formaron las facies de sulfatos y carbonatos salinos. En cambio, en la orilla pirenaica, con una mayor
pendiente y mayores precipitaciones, las aguas eran más diluidas y predominó la form ación de facies
carbonatadas.
Pérez y Villena (1996) profundizan en la sedimentología de los depósitos aluviales
Miocenos del ma rgen ibérico de la Depresión del Eb ro, tanto de los sistemas de corto como de largo
desarrollo longitudinal. Ambos tipos coexisten en el tiempo y resultan de las diferentes característica s
Figura 1.9: Modelo de facies para el Ageniense super ior-Aragoniense medio del centro de la Cuenca del
Ebro (Arenas y Pardo, 1999). A: Condiciones de s edimentación carbonatada durante nivel lacust re alto.
B: Ambientes lacustres sulfatados y llanuras de barro salinas (playa-lake) durante nivel lacustre bajo. C:
Resultado de la recurrencia de las situaciones A y B.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
20
del área fuente, condicionadas por la actividad tectónica.
Los estudios mineralógicos de los materiales terciarios aflorantes en el área de estudio
comienzan con el trabajo de González y Galán (198 4) que se centra en la zona de Tarazona-Borja-
Ablitas. Estos autores proponen que la sedim entaci ón tuvo lu gar bajo un clim a semi árido con
evaporación más intensa que la precipitación. Si n embargo, l os materiales más modernos que
corresponden a las Calizas de la Muel a de Borja, debido a la abundancia de fauna y flora lacustre que
presentan sugieren una progresiva humidificación del clima. Mata et al . (1988 y 1989) hacen nuevos
estudios mineralógicos en la Muela de Zaragoza y en Borja, unidades T 5 a T 7 , centrándos e en la
composición mineralógica de lutitas, carbonatos y su lfatos. La presencia exclusiva de calcita en la
UTS T 7 (ausencia de yeso y dolomita, presentes en l as dos unidades inferiores) indica un grado de
saturación de las aguas menor que en las unidades inferiores.
Recientemente, Inglès et al. (1998) estudian la relación entre la mineralogía y el medio de
depósito de los materiales terciarios del suroeste de la Cuenca del Ebro. Diferencian materiales de
origen detrítico, biogénico y diagenético. La distri bución de los prim eros es función de la situación y
evolución del área o áreas fuente durante el Terciario.
Roc (1999) realiza un estudio comparativo entre las facies de calizas lacustres del Mioceno
(unidades T 6 y T 7 ) del sector de la Muela de Zaragoza y lo s depósitos lacustres marginales ho locenos
de la laguna de Gallocanta.
Angulo (2000) ha estudiado la zona de unión de las Cuencas Terciarias del Ebro y del
Duero. Hasta la UTS B 4 (equivalente a la UTS T 5 ) la zona estudiada aparece relacionada con la
Cuenca del Ebro, ya que los aportes presentan polaridad oriental. No obstante, a partir de la UTS B 4 ,
esta zona funciona como una subc uenca independiente, separada de la Cuenca del Ebro por el alto
paleogeográfico de Santo Domingo de l a Calzada.
Luzón (2001), para el sector central-orien tal de la cuenca, reconoce nuevamente la
coexistencia de sistemas aluviales de alta y baja eficacia de transporte con los sistemas lacustres.
Éstos se sitúan en áreas septentrionales en la unidad T 3 , mientras que en las unidades T 4 y T 5
solamente aparecen en el sector meridional de la cuenca, reflejándose así el desplazam iento del
depocentro lacustre hacia el sur. Es interesante resaltar el análisis que Luzón (2001) y Luzón et al.
(2002) realizan de la periodicidad de lo s sedimentos lacustres: si bien las z onas lacustres marginales
están fuertemente influenciadas por los sistemas aluviales y , por tanto, puede estar enmas carado el
efecto ejercido por el clima, en las área s lacustres ce ntrales, más alejadas de la i nfluencia aluvial, las
variaciones absolutas del nivel del agua inducidas por el clima quedan reg istradas como ciclo s
sedimentarios periódicos.
En los últimos años se han realizado varias c ontribuciones en las que se presenta una visión
de conjunto de la evolució n paleogeográfica y tectón ica de la Cuenca del Ebro a lo largo de las ocho
unidades tectosedimentarias definidas en el Terciario (Villena et al., 1996b; Muñoz et al., 2002 y
Pardo et al., 2004). Para el Neógeno pr oponen dos modelos geodinámicos distintos en función del
sector de la Cordillera Ibérica considerado. Mientr as que en el sector oeste el régimen compresivo
comenzado en el Paleógeno continúa hasta el Turoliense (UTS T 8 ), en el sector central y oriental de
la Cadena Ibérica domina el régimen distensivo desde el Aragoniense medio. Esto supone que para
I NTRODUCCIÓN
21
esta zona los abanicos aluviales disminuyan en ta maño, llegando casi a desaparecer durante las UTS
T 7 y T 8 . A la vez que los abanicos aluviales se reducen, los sistemas lacustres se van desplazando
progresivamente hacia el sur llegando a solapar el margen ibérico (figs. 1.7 y 1.10).
Sin embargo, en el sector occidental (Cam eros y Demanda) se produce la progradación de
los abanicos aluviales procedent es de esos sectores y, como consecuencia, el siste ma lacustre
Figura 1.10: Evolución paleogeográfica de la s tr es UTSs superiores presentes en la Cuenca de l
Ebro: distribución de facies y paleocorrientes. Leyenda: 1, Conglomerados, areniscas y lutitas.
Sectores proximales de abanicos fluviales y a luviales; 2, Lutita s y areniscas. Sectores distales de
abanicos fluviale s y aluviale s y abanicos deltaico s (llanura y frente deltaico) ; 3, Calizas y margas.
Sistemas lacustres y pa lustres carbonatados; 4, Ca lizas, margas y areniscas. Sistemas lacu stres
con afinidad marina; 5, Calizas oncolíticas y tobáceas. Sistemas fluviolacust res; 6, Yesos y
margas. Sistemas lacustres evaporíticos; 7, Lutitas, areniscas y caliza s. Área de expansión-
retracción de los sistemas lacustres de la UTS T 7 . Tomado de Pardo et al. (2004)
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
22
carbonatado se reduce en el inicio de la unidad T 7 a pequeñas áreas encharcadas dentro de la llanura
aluvial distal. Este sistema lacustre vuelve a extenderse cuando los aportes aluviales se reducen.
Junto con los aportes ibéricos, en el caso de la unidad T 7 se llega a observar la influencia de sistemas
fluviales de procedencia pirenaica en zonas próximas al margen sur de la cuenca, lo que provoca un
desplazamiento aun más acusado de las áreas lacu stres hacia zonas más meridionales (fig. 1.10). A
continuación se deposita la unidad T 8 que supone un cam bio pale ogeográfico im portante: la
instalación de un sistema fluvio-lacustre con im portante desarrollo de facies tobáceas y oncolíticas
que tanto por su interpretación sedimentológica como por su geoquímica sugieren para este sistema
el inicio del exorreismo en esta parte de la cuenca (Vázquez-Urbez et al., 2002).
En relación con la apertura de la cuenca y paso a un comportamiento exorreico, García-
Castellanos et al. (2003) realizan una sim ulación de la evol ución d e la Cuenca del Ebro me diante el
desarrollo de un modelo en tres dimensiones que mues tra la evolución del relieve y del drenaje de la
cuenca, y llegan a señalar que el inicio del vaciado erosivo de la Cuenca del Ebro se situaría en tre los
13 y 8,5 Ma.
En la revisión de Salazar-Rincón (2003) se conc luye igualmente que el vaciado erosivo de
la Cuenca del Ebro comenzaría antes del Messinien se, a finales del Mioceno medio o comienzos del
superior. Esta idea estaría apoyada por una serie de hechos, como 1) gran espesor que presenta el
Grupo Castellón en el Surco de Valencia; 2) el paso a condici ones exorreicas en la Cuenca de
Calatayud en el Vallesiens e inferior debido a la er osión remontante del sistema Ebro-Jalón, y 3) el
exorreismo momentáneo de la Cuenca del Duero haci a la del Ebro a finales del Mioceno me dio como
indicativo de una situación exorreica del c onjunto Ebro-Duero hacia el Mediterráneo.
En relación con esto, debe destacarse que recientemente Babault et al. (2006), basándose en
análisis morfológicos y modelos num éricos de evoluc ión de las redes de drenaje ante caídas del nivel
del mar, postulan que la conexión de la Cuenca del Ebro con el Mediterráneo no fue anterior al
Messiniense.
I NTRODUCCIÓN
23
1.4-O BJETIVOS C ONCRET OS
Queda pues establecido que la U TS T 8 presenta características sedi mentológicas
notablemente distintas de las unidades infray acentes en cuanto a facies y geometrías de depósito.
Estas diferencias pueden estar motivadas por un im portante cambio de las condiciones de
sedimentación y del co ntexto paleoge ográfico, como sería el paso de una situación de cuenca
endorreica hasta la unidad T 7 , a una situación donde ya hubiera comunicación con el Mar
Mediterráneo, y que quedaría registrada por lo s depósitos tobáceos de la unidad superior T 8 .
En trabajos previos se ha e studiado la estratigrafía y s edime ntología de la unida d T 8 y se ha
sugerido que se formó en un sistema lacustre some ro bordeado en sus márg enes sur y oeste por una
red de canales oncolíticos poco sinu osos y áreas palustres asociadas que presentarían gran movilidad
lateral (Vázquez-Urbez, 2 001; Vázquez-Urbez et al., 2002). Sin em bargo, en estos trabajos no
quedan incluidas las unidades inferiores, por lo que no se estableció un modelo de evolución
paleogeográfica que explicase las notables diferencias entre el co njunto mioceno subyacente (T 5 a
T 7 ) y la unidad superior (T 8 ).
Así, la investigación para este bloque I ha consistido en:
1.- Estudio estratigráfico detallado, con leva ntamiento de perfiles tanto en T 8 com o en
las unidades inferiores, y su correlación.
2.- Caracterización sedimento lógica de las diferentes facies y de sus asociaciones en
secuencias.
3.- Caract erización mineralógica y geoquímica (e lementos traza e isótopos estables,
δ 13 C y δ 18 O) de las diferentes unidades, que permitirá obtener información sobre la evolución de
los factores ambientales a lo largo del tiempo.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
30
equivalente a la unidad T 5 definida para el conjunto de la Cuenca del Ebro ( Villena et al., 1992 y
1996a; Muñoz et al., 2002 y Pardo et al., 2004).
La UTS N 2 , de edad Aragoniense m edio-superior, constituye la parte basal de la Muela de
Borja (Pérez et al., 1988a y Pérez, 1989) y se identifica con la unidad T C11-12 Bb-Bc de Castiella (1977).
Esta unidad es equivalente a la UTS T 6 .
La UTS N 3 , de edad Aragoniense superior-Vallesiense (Pérez et al., 1988a y Pérez, 1989),
constituye la parte media de la Muela de Borj a. Corresponde a la parte alta de la unidad T C11-12 Bb- Bc
(Castiella, 1977) y a la "Formación Borja" definida por Inglès et al. (1998) de modo informal. Es
equivalente a la UTS T 7 .
La UTS N 4 , de edad Vallesiense-¿Turoliense? según Pérez (1989) y Turoliense según
Villena et al. (1992) , en este sector de la cuenca sólo af lora en lo alto de la Muela de Borja.
Corresponde a las Calizas de los Páramos, unidad T C12 BC (Castiella, 1977) y a la "Formación Muela
de Borja" (Inglès et al. , 1998). Por su situación estratigráfica se considera equivalente a la unidad T 8
de Villena et al. (1987, 1992 y 1996a), Muñoz et al. (2002) y Pardo et al. (2004).
A partir de este moment o, en este trabajo, se va a deno minar a estas cuatro unidades
genéticas siguiendo la nomenclatu ra establecida por Villena et al. (1992) que ha sido utilizada en los
trabajos posteriores para gran parte de la Cuenca del Ebro.
En el área estudiada se ha realizado un total de 16 perfiles estratigráfico-sedimentológicos
levantados sobre materiales práctic amente horizontale s, si bien los estratos de las unidades inferiores
muestran un débil pero constante buzamiento hacia sur en toda el área estudiada, mientras que para la
unidad superior se flexionan suavem ente en el sect or occidental, alcanzando las alturas máximas de
la Muela de Borja (Puntal del Peñasco, 805 m, y Cerro del Boquerón, 803 m); sin embargo, estas
cotas se encuentran estratigráficamente al mismo nive l que el resto de la muela. En la figura 2.2 se
puede ver la situación de los perfiles.
La correlación de los perfiles ha permitido reconstruir las caract erísticas estratigráficas y
sedimentológicas de las unidades genéticas reconocidas en este sector de la cuenca, donde solamente
el perfil de Borja comprende todas las unidades. Es to obedece a las cara cterísticas de afloramiento en
el tránsito entre las dos unidades superiores (T 7 y T 8 ), que aparece mayo ritariamente cubierto por
vegetación, coluviones y suelos, y frecuentemente af ectado por deslizam ientos de ladera. Todo ello
está favorecido por la presencia de materiales detríticos inconsistentes (lutitas, limos y arenas) que
afloran localmente y de forma dispersa bajo las cal izas que culminan la muel a. Como consecuencia,
el contacto entre las unidades T 7 y T 8 sólo es visible en los perfiles de Borja y Vulcafrailes, en los
cuales también existen, en las inmediaciones del contacto, pequeños tram os cubiertos o
semicubiertos. La continuidad de los perfiles por encim a y por debajo de este nivel problemático ha
sido buena, con escasa presencia de tramos cubiertos importantes.
Los perfiles que aquí se ex ponen constan de un apartado descriptivo (situación, descripción
de tramos y consideraciones) y una representación gráfica. Los tramos se han caracterizado por la
homogeneidad de su composición litológica, textural y/o estructural. Las representaciones gráficas de
los perfiles se han elaborado a escala vertical 1:50 y 1:100, en función de la potencia total del perfil.
E STRATIGRAFÍA
31
La representación gráfica incluye, distribuidos por columnas, los siguientes datos (fig. 2.3): núm ero
de tramo, potencia y número de muestra, color, litología, geometría y textura, datos direccionales,
estructuras sedimentarias físicas primarias y secundarias, componentes y estructuras de origen
orgánico, evolución estratonómica y unidad genética. La explicación de los símbolos utilizados se da
en la figura 2.4 y las representaciones gráficas en las figuras 2.5 a 2.20 que se muestran en el anexo.
Debido a que en un m ismo perfil aparecen térm inos químicos y detríticos, se ha establecido
una equivalencia entre la escala horizontal de los sedi mentos químicos y la de los sedimentos
detríticos (fig. 2.3). Para los términos carbonata dos se ha empleado la clasificación textural de
Dunham (1962) con las modificaciones de Embry y Klovan (1971). Hay que señalar también que el
intervalo boundstone no a parece representado en la escala debido a que los elementos referibles a
este término (tallos verticales envueltos en car bonato y estromatolitos) no suponen un incr emento
energético; de ahí que se hayan clasificado como mudstones o bi en como la textura dom inante del
nivel en que se encuentran incluidos. De este modo, se evitan confusiones en el orden energético que
se desprende de la clasificac ión textural de Dunham .
Cuando el número de m uestra está subrayado signi fica que se ha realizado un análisis de
δ 18 O y δ 13 C de esa muestra. En las muestras así señal adas y en otras muchas, se han hecho secciones
pulidas y/o láminas delgadas, levigados en algunas mu estras de margas y lutitas, así como análisis de
Figura 2.2: Situación geográfica de lo s 16 perfi les estratigráficos levantados en el sector
de Borja-Tarazona.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
32
rayos X.
Tras la descripción de cada perfil se destac an sus aspe ctos más relevantes: evolución
vertical, existencia de rupturas sedimentarias, equivalencia con unidades definidas por autores
anteriores, correlación con los perfiles más próximos y, en caso positivo, presencia de yacimientos
paleontológicos.
En el apartado 2.3 se presenta la correlación pr opuesta para el conjunto de los perfiles
levantados y se comentan las características estr atigráficas más re levantes de las unidades genéticas
reconocidas en este sector de la cuenca. En el apartado de cronoestratigrafía se recopila la
información bio y ma gnetoestratigráfica que diversos autores han presentado a lo largo de los años. A
la vista de las nuevas dataciones, se discuten pos ibles modificaciones en la identificación de las
unidades genéticas para el sector de Borja-Tarazona.
Figura 2.3: Esquema de la representación gr áfica utilizada para la ilustración de los
perfiles estratigráficos. Términos litológico s y texturales, Y: yeso; M: mudstone; W:
wackestone; P: packstone; G: grainstone; F: floatstone; R: rudstone; L-M: Lutitas-margas;
Af: arenisca fina; Am: arenisca media; Ag: arenisca gruesa; C: conglomerados y gravas.
► Figura 2.4: Leyenda general de tramas y símbolos .
E STRATIGRAFÍA
33
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
34
2.2-D ESCRIPCIÓN DE P ERFILES
2.2.1-Perfil de Lugar (fig. 2.5).
Situación
Este perfil se ha realizado en el margen noroccide ntal de la Muela de Borja, aproximadamente 3 km
al sureste del municipio de Cunchillos. La base se sitúa al este del Corral de Camarlú, mientras que el
techo lo hace en lo alto del cerro denom inado Lugar (fig. 2.2).
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXM106398
Techo: 30TXM102377
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
TRAMO 1: 12,30 m de m argas y margo-cali zas grises, gris claro y ocres, y calizas beiges, blancas y rosa s.
El tramo com ienza con tres paquetes tabulares de m argas que pasan hac ia techo a m argo-calizas.
Sus pote ncias son 1, 50, 1,15 y 3,75 m . En estos niveles se encuent ran a bundantes fra gme ntos de
huesos de ve rtebrad os; tam bién e s im porta nte l a biot urbac ión ve rtical genera da p or raí ces. Hacia
techo del tramo, las margas forman interestratos de hasta 0,15 m .
Hacia mit ad del tram o los ni veles bla ndos dan paso a una sucesi ón de bancos m asivos de cal izas
con geom etrí a tabular y haci a el techo s igm oidal. Sus potencias va rían de 0,10 a 3, 15 m .
Texturalmente, las calizas son m udstone s con i mport ante bi otu rbación ve rt ical y no duliza ción.
TRAMO 2: 2, 50 m cubiert os.
TRAMO 3: 1,5 0 m de alt ernancia de m argas m arrones-na ranja s y cali zas ma rgosas bl ancas.
Ambas litolog ías se disponen en estratos tabular es, localmente con base y techo ondulados, cuya
potencia os cila de 0, 15 a 0, 30 m para las m argas y de 0, 10 a 0,2 0 m para l as calizas m argosas.
Las margas carecen de estructuras sedim entarias internas y las calizas m argosas son mudstones con
importante nodulización.
TRAMO 4: 2,95 m de margas, localm ente arenosas, ma rrone s-rojizas y grises con coloraciones rojas y
amarillas con un fino nivel de calizas blancas en el techo del tramo.
Las margas f orm an un pa quete t abula r masivo con u n nivel más aren oso a 0, 70-0,8 0 m de l a base
del tramo.
Las calizas constituyen un estrato tabu lar de 0,15 m de potencia. Son mudst ones co n biot urbaci ón
vertical y nodulización.
TRAMO 5: 1, 20 m de marg as beiges y marr ones que pa san grad ualm ente e n la ve rtical a m argo-c ali zas y
calizas blancas.
En conjun to, constitu yen un nivel tabular. Las margas y margo-calizas son masivas y las calizas
form an un úni co ni vel c on l a base i rregul ar y el tech o plano , de hasta 0,35 m de p otenci a; s on
mudstones con bioturbación y nodulización.
TRAMO 6: 4,15 m de lutitas m arrones, marrón-rojizo y gr ises, con una fina intercalación de calizas grises
próxima a la base del tramo y otra intercal aci ón de a reniscas m arrón-grisáceas situada cerca del
techo.
Las lutitas constituyen tres paqu etes tabulares de 1, 20, 1,80 y 0,95 m de p otencia. Presentan débil
lami nación hori zontal.
Las calizas f orm an un ni vel tab ular m uy irre gula r de 0,05 m de pote ncia. S on mudstones con
biotur bación.
Las areniscas constituyen también u n nivel tabular de 0,1 5 m de poten cia. Son de gr ano fino-
medio. Presentan bioturbación y porosidad. Ca recen de estructuras sedimentarias internas.
E STRATIGRAFÍA
35
TRAMO 7: 3,05 m de margas y margo-calizas gr ises con coloraciones rojizas y calizas bei ges.
Las margas constituyen un paquete tabu lar de 2,05 a 2,30 m de potencia. La mitad in ferior está
constituida por margas con débil laminació n horizontal que desap arece en la vertical cuando
comienzan las margo-cali zas caracterizadas por un a inte nsa biot urbació n.
Las calizas aparecen en el te cho del tram o y se dis p onen en estratos lenticulares tanto con la base
cóncava y techo plano, c omo con la base plana y el t echo conve xo. Su pot encia m áxima oscila
entre 0,30 y 0,65 m. Presentan f inos inter estratos d e margas beiges suavemente la minadas. Las
calizas son mudst ones , localm ente mudstone -wackestones , de intraclastos milimétrico s y
bioturbación vertical escasa. Además, pres entan lam inaci ón horizo ntal po co m arcada.
TRAMO 8: 6,85 m de margas y margo-calizas verdosas y rojizas, calizas beiges y b lancas y lutitas grises con
coloraciones naranjas y m arrones.
Las margas y m argo-calizas , parcial ment e semicubiert as, form an va rios ni veles tab ulares qu e
oscilan entre 0,15 y 1,15 m de potencia; localmente aparecen ligeramente nodulizadas y hacia
techo del tram o presentan débil lam inación ond ulada.
Las calizas constituyen v arios paquetes tabu lares de 0,15 a 1,65 m de poten cia integ rados po r
estratos tam bién ta bulares y le nticulares con bases y techo s ond ulados de 0,10 a 0, 35 m de espesor.
Son mudstones con bi oturbaci ón vert ical y perforaci ones c ónicas s ubverticales. Hacia el techo del
tramo están nodulizada s.
Las lutitas aparecen hacia la mitad del tramo y form an un nivel de apro xim adamente 1,50 m de
potencia; carecen de est ructuras sedim entarias inte rnas. Presentan una fina intercalación tabula r de
areniscas finas ocres de 0, 10 m de espesor , situ ada aproxim adam ente a 1,95 m de l a base del
tramo.
TRAMO 9: 3,00 m de lutitas marrones con coloraciones grises.
Constituyen un paquete aparen temente tabular y carecen de estructuras sedimentarias internas.
Lateralmente se encuentran n iveles lenticulares de conglomerado s y areniscas.
TRAMO 10: 2,95 m de areniscas y cong lomerados marrones y ocres con intercalaciones de f inos niveles de
calizas margosas y m argas blancas.
El tram o comienza con un nivel canalifo rme de co nglom erados de 0,80 m de pote ncia. L os
conglom erados son gran ososteni dos y gra nodecrecie nte s, c on clastos de cuarz o, cuarcita y arenisca
que alcanza n un di ámetro máxim o de 1 0 cm , están bie n redondea dos y la m atriz es arenosa.
Presentan estra tificación cruzada e n surco de orden decim étrico.
Las areniscas se disponen en estratos que com i enzan sien do sigm oidales y lenticul ares de 0,3 0 a
0,40 m de potencia m áxim a y después pasa n a tabul ares con base s y techos irre gulares y potencias
que varía n de 0,50 a 0,80 m . Son de gran o m edio y pueden pre sentar clas tos acum ulados e n la base
de los estratos. Los estratos con geom etría sigm oidal presentan est ratificación cruzada en s urco en
sets sigmoidales de hast a 0,40 m de p otencia y lami nación cruza da de bajo á ngulo; el resto so n
masivos.
Las margas y calizas m argosas se disponen la teralm ente a los primeros niveles arenosos.
Constitu yen estratos tabu lares de 0,10 a 0,20 m de potencia, erosion ados por los estratos arenosos.
Las margas s on masivas y las calizas m argosas mudsto nes débilm ente nodul izadas.
TRAMO 1 1: 1,40 m de cal izas arenosas naranja s y bei ges.
Constituyen un paquete tabular formado por estrat os también tabu lares con las superficies de
estratificación onduladas, cuya am p litud es decam étrica; la potencia de est os cuerpos oscila de 0,20
a 0,70 m . Textural ment e son mu dstones con bioturbación vertical po r raíces y dé bil nodulización.
TRAMO 12: 5,20 m de m argas y m argo-calizas beiges, grises claras y rosa s con intercalaciones de calizas
blancas y de areniscas grises.
Las margas y margo-calizas form an paquetes tabul ares co n potenci as que osci lan entre 0, 20 y 1,4 5
m. Aparente mente so n masivas, pe ro pueden es tar nodulizadas, e incluso, present ar pátinas
ferruginosas en el techo de los pa quetes.
Las calizas se disponen en es tratos tabulares, local me nte con ba ses y tec hos ir regulares , de 0, 10 a
0,25 m de pot encia. Son m udsto nes con escasos i ntraclastos; es tán nodulizadas y débilment e
biotur badas. E n el p rim er nivel cal cáreo se han di stinguid o mol des de cr istale s de yeso de hasta 0,2
-0,3 cm.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
36
Las areniscas constitu yen un n ivel tabular d e 0,20 m de po tencia situado a 3,30 m de la base d el
tramo. Est á form ado por dos estrat os tam bién tab ulares, c on base i rregul ar el se gundo, de 0, 10 m
cada uno. Son de gran o fino- medio y apare ntem ente ma sivas.
TRAMO 13: 2,10 m de alternancia de lutitas marrones y areniscas ocres.
Ambas litologías se disponen en estratos tabu lares con bases y techos irregulares y potencias que
oscilan, para las lutitas, de 0,20 a 0,50 m y, para las areniscas, de 0,10 a 0,25 m . Las lutitas
carecen de estr ucturas sedim entarias internas. La s areniscas s on de gra no fino y puede n aparecer
bioturbadas . Tam bién carece n de estruct uras sedi ment arias inter nas.
TRAMO 14: 3,00 m de calizas y margo-calizas blancas con una intercalación de lutitas marrones y margas
blancas.
Las calizas y margo-calizas constituyen dos paqu etes tabulares situados en la base y el techo del
tramo, sus p otencias osci lan de 0,9 0 a 1,50 m . Están for madas por est ratos de 0,20 a 0, 70 m de
potencia. Las margo-calizas se sitúan en la base de los p aquetes y pasan gradual ment e a calizas.
Los dos paqu etes son es tratodecrecientes. Texturalmente las calizas son m udstone s o mudstone-
wackestones de escasos i ntracl astos, está n biot urbadas por raíces y noduli zadas.
La intercalación de lutitas aparece en la base del segundo paquete calcáreo, es de 0,30-0,40 m y
constituye un paso gradua l a las margas y margo-calizas situadas por encima. Tanto lutitas como
margas carecen de estructuras sedim entarias internas.
TRAMO 15: 4,25 m de lutitas marrones anaranjadas con tono s grises.
Forman un paquete tabular. Ca recen de estructuras sedimentarias internas.
TRAMO 16: 5,00 m de lutitas marrones y margas gr ises con intercalaciones de areniscas o cres.
Las lutitas forman estratos tabulares de 0,10 a 1,35 m. Son mayoritariamente masivas, aunque
localmente presentan laminación horizon tal. En el último metro del tramo son cada vez más
carbonatadas hasta constituir margas y margo-calizas nodulizadas.
Las areniscas se dispone n en estratos tabulares con fuert es variaci ones lateral es de pote ncia. La
potencia de est os est ratos varía de 0,1 0 a 0, 35 m . So n de g rano fino-m edio y fino . Ocasi onalm ente,
presentan estratificación cruzada en surc o en sets de h asta 0,3 5 m de pot encia y l ami nación
horizontal .
TRAMO 17: 1,45 m de calizas grises.
Constituyen un paqu ete tabular formado por estratos también tabulares, con superficies irregu lares,
de 0,35 a 0,55 m de potenci a. S on mudstones con gaster ópodos tu rbinad os de hast a 0,1-0, 2 cm e
intraclastos m ilimét ricos. Están biot urbadas verticalm ente por raíces y nodul izadas.
TRAMO 1 8: 3,60 m de m argas bla ncas y ocr es con c oloraci ones ro jizas.
Constituyen un paquete aproximada mente tabular y masivo. Contienen abundantes on colitos
próxim os a esféri cos de hast a 10 cm de di ámetro; además, se han enco ntrado nódul os ferr ugino sos
de colores roji zos y oc res co n form as ovoid ales irre gula res y de 4-6 cm de l ongitu d m áxima . Están
débilm ente nodul izadas .
TRAMO 1 9: 3,85 m de cal izas bl a ncas, beiges y gris claro.
Constituyen estratos tabulares co n bases y techos irregu lares que producen cambios laterales de
potencia. La potencia de estos estratos osci la de 0,25 a 1, 15 m . Son pri mero mudst one-wackestones
de escasos i ntraclastos que desaparece n en la segunda mitad de l tramo, haciéndose mudsto nes .
Están biot urbadas y fuertem ente nod ulizadas. En el techo del tramo s e encuentra n cavida des
cónicas subperpendiculares al techo del estrato.
TRAMO 20: 4,45 m de lutitas marrones y oc res con una intercalación d e calizas blancas con coloraciones
rojizas situada hacia el techo del tram o.
Las lutitas están parcialmente cubiertas en la p arte inferior y superior d el tramo. Forman dos
paquetes apa rentem ente t abulares de 3,4 0 y 0, 90 m de pot encia; carece n de estructura s
sedimentarias internas.
Las calizas constituyen un estrato con la base y el techo irregulares, de 0,10 a 0,20. Son mudsto nes
y están m uy nodul izadas .
E STRATIGRAFÍA
37
TRAMO 21: 4,45 m de calizas y calizas m argosas beiges, blancas y rosas .
El tramo constituye un conjunto tabu lar de estratos también tabulares con superficies suavemente
irregulares . S us pote ncias os cilan de 0, 06 a 0,95 m . Los prim eros 1 a 1, 20 m están f ormados por
calizas margosas. Com ienzan com o wackestones y packstone s de intra clastos oc res y rosas de
hasta 2 mm y de escasos ostrácodos, loc alm ente llegan a grai nstone s ; el resto del tram o son
mudstones . En conjunt o, todo el tram o está fuerte ment e biotur bado y n oduli zado.
TRAMO 22: 1,55 m de alternancia de calizas beiges y lutitas m arrones y margas beiges y blancas.
Las calizas constitu yen dos paque tes tabulares de 0,45 y 0 ,65 m de poten cia formados
internamente por estratos también tabulares con su p erficies irregulares, cuyas potenc ias varían de
0,05 a 0,3 0 m. So n mudst one s que ocasi onalm ente pueden co ntener bi oclastos. E stán débilm ente
bioturbadas y en el techo del t ramo prese ntan cavid ades cónicas subverticales a la estratifi cación.
Las lutitas y margas con stituyen dos estratos tabular es de 0,25 m el primer o y 0,20 m el segundo.
Este segundo nivel contiene nódu los carbonatados beiges de hasta 2 cm de diám etro. Carecen de
estructuras sedimentarias internas.
TRAMO 23: 11,10 m semicub iertos, constitu idos por margas y margo-calizas blancas y beiges con
intercalaciones de calizas blancas.
Las margas y margo-calizas constitu yen cuatro p aquetes aparentemente tabulares de 3,20, 3,50,
1,70 y 1,20 m de pote ncia. En e stos pa que tes las m arga s son m ay oritarias y la s m argo-calizas
solamente aparecen hacia el techo de los paquete s como una transición a las calizas. Localmente
aparecen nodulizadas y presen ta n nódulos carbonat ados aislad os de hasta 0,3 -0,4 cm .
Mayoritariamente carecen de estructuras sedimentar ias internas; sin em bargo, localm ente m uestran
tenue laminación horizontal.
Las calizas forman estratos ta bulares de 0,10 a 0,50 m de pote ncia, ocasionalm ente con pequeñas
concavidades de det alle en la base de los e stratos. So n mudst ones c on escasos i ntraclast os de 0,1-
0,2 cm de diám etro. Está n biotu rbadas p or raí ces e intensa mente no dulizadas.
TRAMO 24: 3,00 m cubiertos.
TRAMO 25: 6,70 m de lutitas marrones y ocres con inte rcalaciones d e areniscas con los mismos colo res.
Las lutitas forman paquetes tabulares de 0,20 a 2,80 m de potencia; en ocasiones están
semicubiertas. Carecen de estr ucturas sedimentarias internas.
Las areniscas constituyen estratos tabulares con bases y techos ondu lados de 0,05 a 0,30 m de
potencia. Son de grano fino-medio , aunque p ueden alcanzar el grano medio . Al igual que las lutitas
carecen de estructuras sedim entarias internas .
TRAMO 2 6: 1, 20 m de ma rgas ocres, m argo- calizas beiges y blancas y calizas blancas.
Las tres litologías se suceden constituyendo un paso gradual desde las marg as hasta las calizas. El
paquete form ado por margas y m argo-calizas presenta geom etrí a tabular y s u pot encia es de 1, 15
m. Hacia el techo presenta n im portante nodu lización, carecen de es tructuras sedi mentarias
primarias internas.
Las calizas form an dos est ratos tab ulares de 0,25 y 0,10 m de pote ncia. So n m udstones con
abundante biot urbación, así com o con nódulos carbonata dos y finas costras ferruginosas en el
techo del tram o.
TRAMO 27: 13,15 m de lutitas marrones, ocres y beiges semicubiertas y margas beiges y blancas con
intercalaciones de calizas y ca lizas margosas blancas y beig es.
Las lutitas y margas forman dos paquetes aparente mente tabu lares de 3,70 y 6,40 m de poten cia.
En ambos niveles dominan las lutitas, y so lamente los 0,50 a 0,80 m últimos están constitu idos por
margas. A parentem ente unas y otras carece n de e structuras sedim entarias i nternas.
Las calizas y cali zas margosa s se disp onen e n dos pa quetes tabulare s de 1, 60 y 1, 50 m de potencia ,
constituido s internamente por estratos tabulares con bases y techos irregulares de 0,10 a 0,70 m de
espesor. El pri mer paquete e s un wackestone de i ntraclas tos de hasta 0, 15 cm y el segundo un
mudstone ; ambos m uestran bioturbaci ón ve rtical por raíces y nodulización.
TRAMO 28: 10,20 m de lutitas marrones y rojas que hacia el techo del tramo pasan a margas grisáceas, con
dos intercal acione s de arenis cas m arrones y beiges.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
38
Las lutitas y margas se disponen en tres paquetes tabulares de 1,95, 3,9 5 y 3,40 m de poten cia.
Carecen de estructuras sedimentarias internas.
Las intercalaciones de aren iscas constituyen do s ni veles tabulares d e 0,15 m la primera y 0 ,70 la
segunda. Esta últi ma form ada por estratos también tabulares cuya poten cia oscila entre 0,15 y 0,35
m. Son de gra no fino -medi o a medi o. Al igual q ue los t ramos blan dos carecen de est ructura s
sedim entarias i nternas. Si n em bargo, p ueden presentar aspecto no dulos o.
TRAMO 2 9: 4,45 m de cal izas beiges y m a rgas y margo-ca lizas blancas y beiges .
Las calizas se disponen e n estratos tabulare s cu yas supe rficies de estratificación pue den se r muy
irregulares, con bases multicón cavas en ocasion es. Sus potencias oscilan en tre 0,15 y 0,60 m. Son
mudstones , lo calmente floatstones de in traclastos de hast a 0,3- 0,4 cm . Está n débi lm ente
biotur badas.
Las margas y margo-calizas form an niveles tabular es de 0,05 a 1,75 m de potencia. Carecen de
estructuras sedim entaria s primarias inte rnas. Los ni veles margos os present an nódulos carb onatados
aislados de ha sta 1-2 cm de diám etro m áxim o, mient ras los nivele s más carbonat ados e stán
fuertem ent e nodulizad os.
TRAMO 30: 3,40 m de lutita s marrones rojizas con coloraciones lo cales grises con un nivel arenoso marrón-
grisáceo en el t echo del tram o.
Las lutitas constituyen un paquete tabular de 3,20 m de potencia, aparen temente masivo.
Las areniscas form an un nivel t abular con b ase y techo irr egula res de 0,20 m de potenci a. Son de
grano fi no y carecen de estruc turas sedim entarias internas.
TRAMO 3 1: 1,95 m de m argo -calizas bla ncas con tonos ana ranjados y calizas bei ges y ocres.
Las margo-calizas constituyen los pr imeros 1,75 m del tramo. Están fuertemente nodulizadas y
contienen nódulos ferruginosos de 1-1,5 cm de diámetro m áxim o . Carecen de otras estructuras
sedimentarias internas.
Las calizas forman los últimos 0,25 m del tramo. Son un niv el tabular con un con tacto difuso con
las margo-calizas. Son m udstones fue rtemente nodulizadas.
TRAMO 32: 3,05m de m argas blancas y calizas bei ges.
Las margas f orman un ni vel tabul ar de 2,10 m de potencia situado en la base del tramo. Contie nen
escasos gasterópodos t urbinados de m ás de 2 cm; adem ás, presentan noduli zación.
Las calizas forman un conju nto tabu lar de 0,95 m de espesor, cons tituido por estrato s lenticulares
cuyas pote ncias oscila n entre 0,20 y 0,50 m . Texturalm ente varían desde mudstone -wackestones
hasta packstones de intraclast os y escasos bi oclastos . Están nodulizadas y brechifica das.
TRAMO 33: 3,25 m de lutitas marrón claro co n una intercalación de arenas naranj as.
Las lutitas forman dos paquetes tabulares de 1,20 el primero y 1,35 el segundo , y aparentemente
carecen de estructuras sedim entarias internas .
Las arenas constituyen un único nive l ap arentemente tabular, pe ro con la base y el tech o cubiertos,
de aproximadamente 0,70 m de pote ncia. Son de gra no fino, y al igual que las l utitas, carecen de
estructuras sedimentarias internas.
TRAMO 3 4: 1,10 m de cal izas beiges rosada s.
Forman estrat os lenticulares de 0,30 a 0,60 m de pote ncia. So n mudstones con escasos intraclastos;
acompañando a los intraclastos ap a recen importantes concentraciones de clastos de cuarzo de 300-
400 µ m . Están biot urbadas y nod ulizadas, y present an cavi dades c ónicas subperpe ndicul ares en el
techo del tramo.
Consideraciones
Todo el perfil se ha levantado dentro de la unidad cartográfica que Castiella (1977) denomina
T C11-12 Bb-Bc ; por otro lado, a partir del tramo 23 comienza la "Formación Borja" de Inglès et al.
(1998).
Hasta el techo del tramo 8 (metro 34,5) la evol ución vertical del perfil aparece mal definida.
E STRATIGRAFÍA
39
La aparición de las lutitas, conglom erados y areniscas de los tra mos 9-10 suponen un salto
granulométrico brusco, posible ruptura sedimenta ria, que marca el inicio de una evolución
compleja, granodecreciente en conjunto, que termina en el techo del perfil.
Hacia la mitad inferior del tramo 1 (metros 2 a 5) se sitúa el y acimiento de vertebrados de
Tarazona de Aragón (Valdés et al. , 1986).
En la vertiente sur del cerro de Plana Melero, Murelaga et al. (en prensa) identifican dos
nuevos yacimientos: Melero-20 y Melero-30 que se localizan muy próximos al perfil de Lugar.
Estratigráficamente el yacimiento Meler o-20 es equivalente al techo del tramo 16 (m etro 61)
del perfil de Lugar, mientras que Melero-30 se sitúa aproximadamente en el tram o 22 (metro
80).
2.2.2-Perfil de Lugar Sur (fig. 2.6).
Situación
Este perfil se ha realizado en el margen occidental de la Muela de Borja, aproximadamente 5 km al S
-SE del municipio de Cunc hillos (fig. 2.2).
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXM107361
Techo: 30TXM109363
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
TRAMO 1: 1,5 m de m argas be iges semi cubiertas y ca lizas beiges y grises hacia el techo del tramo.
Las margas forman los primeros 0,75 m del tram o y prese ntan nodulización.
Las calizas forman dos estrat os tabulares i rre gular es de 0,35 y 0,40 m de potencia. Son mudstones
con bioturbación, nodulización y brechi ficación hacia el te cho del tram o.
TRAMO 2: 3,60 m de lutitas marrones, ocres, am arillas y rojizas.
Forman un paquete tabu lar, aparen temente masivo. Contienen nódulo s carbonatado s que se
acumulan m ayoritariamente hacia el techo del tram o.
TRAMO 3: 10,40 m de calizas y calizas margosas be ig es y grises con intercalaciones d e lutitas y margas
beiges, am arillas, marrones y grisáceas.
Las calizas y calizas m argosas form an conjunt os tabulares de 0,60 a 1,90 m de poten cia
constituido s por estratos tabulares con bases y tech os que pueden ser irregulares. Su s potencias
varían en tre 0,10 y 1,15 m. Mayor itariamente son mudsto nes y pueden llegar a wackestone-
packsto nes de intraclastos de hasta 500 µ m y escasos bi oclastos. Están nodulizadas ,
ocasionalmente m uestran brechificaci ón y, en el últim o tercio del tram o, también nódulos de sílex
marrón de vari os centí met ros de diám etro. Los mudstones presentan biot urbación s ubvert ical por
raíces
Las lutitas y margas también forman estratos tabu lares de 0,10 a 1,05 m de p otencia. Contienen
nódulos ca rbonatados que p ueden agru parse da ndo nivel es carbo natado s discontin uos de 0,10 a
0,15 m de espesor, i ntercal ados en l os paquetes m argos os. Ocasi onalm ente m uestran débil
laminaci ón paralel a.
TRAMO 4: 4,7 0 m de m arg as y calizas blancas.
Las margas constituyen los 3,80 m primero s del tramo. Son masivas y contienen nód ulos
carbonatados centimétricos, m ucho más abundantes hacia el techo, ll egando inclus o a form ar
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
46
semicubierto. Carecen de estructuras sedimentarias internas.
Las calizas m argosas const ituy en dos pa quetes t abulares d e 0,55 y 0 ,45 m de potencia, form ados
internam ente por finos estrat os tabul ares de 0, 05 a 0,2 0 m de poten cia. S on mudstones con escasos
bioclastos , ostr ácodos, tal los de ca rofitas y biotur bación m uy fina.
TRAMO 34:11,9 m de areniscas beiges, marrones clar as y amarillas y lutitas marrones semicubiertas.
Las areniscas dom inan a parti r de los 3- 3,5 m de la base del t ramo form and o un pote nte p aquete de
6,20 m . Const ituye n estratos lenti culares, e inclus o, algú n nivel c on geometrí a tabular y fuert es
irregulari dades en bases y tec hos. Sus pote ncias osci lan desde 0, 15 a 1,40 m . Com ienzan siendo de
grano fino y pasan e n la verti cal a gra no m edio. M ayorita riam ente carecen de estruct uras
sedimentarias internas; local mente se ha di stingu ido est ratificación cruz ada en surco constituye ndo
sets de aproxi ma dame nte 0,2 0-0,30 m de es pesor.
Las lutitas dominan en la primera parte del tram o y pasan gradualmente hacia las areniscas de
grano fi no. Así pues, el conjunto e s gra nocre ciente. Ca recen de est ructura s sedim entaria s internas.
TRAMO 35: 0,65 m cubiertos.
TRAMO 36: 13,15 m de lutitas marrones y grises, margas beiges y blancas con finas intercalaciones de calizas
y calizas margosas blancas, beiges y grises.
Las lutitas y margas fo rman paquetes tabulares de 0,25 a 3,90 m de potencia, constituid os por
lutitas que hacia el techo de los paquetes se hacen más carbonatadas llegando a margas.
Mayorit ariam ente estos nivel es blandos son ma sivos y m uy hom ogéneos , pero localm ente
presentan finas l áminas de y eso pulverul ento bla nco haci a la base, t enue l aminaci ón horizo ntal,
gasterópo dos turbi nados e i ncluso niveles ca rbonos os hacia el techo del tr amo.
Las calizas y cali zas margosas se disponen e n estratos tabul ares de 0, 05 a 0,25 m de potenci a. Son
floatsto nes de gasterópo dos tur binados y planoe spirala dos de hasta 1,5 cm de l ongitu d má xima ,
tallos de carofi tas, ostrácodos y otros biocla stos in determ inados, junt o con esca sos i ntracl astos en
el techo del tra m o. Localment e muestran bi oturbaci ón y porosi dad m óldica. Presenta n lam inación
horizontal, a veces, resaltada po r la orientación pre ferente de los ga sterópodos con s us ejes
mayores paralelos a la est ratificación.
TRAMO 37: 5,90 m de lutitas marrones y beiges con to nos an aranjad os que pr esentan in tercalacione s de
areniscas m arrones y naranjas.
Las lutitas constituyen paquetes tabula res de 0,15 a 3,00 m. Carecen de estructuras sedim entarias
internas.
Las areniscas se disponen en estratos tabula res s uavement e ondula dos de 0, 10 a 0,4 0 m de
potencia. S on de grano m edi o hacia la ba se del tram o y fino -medi o hacia el t echo. Oca sionalm ente
presentan laminación horizontal.
TRAMO 3 8: 1,15 m de cal izas beiges y blancas con una int ercalación de arenisca de c olor m arrón claro.
Las calizas se di sponen en finos estratos ta bula res de 0, 06 a 0,20 m de pot encia. S on mudst ones y
floatsto nes de bi oclast os fr agment ados indet erm inados, ent re l os que se rec onocen e scasos
gasterópod os turbinado s entero s.
Las areniscas constituyen una intercalación de 0, 30 m de potencia fo rmada por dos estratos
tabulares sua vem ente ond ulados de 0,20 y 0,1 0 m de pote ncia cada uno . Son de gr ano fi no y
aparecen m ás cementadas hacia el techo. Ca r ecen de estruct uras sedim entarias internas.
TRAMO 39: 4,20 m de lutitas marrones, rojas, grises y oc res hacia el tech o, con una intercalación de areniscas
naranjas.
Las lutitas forman dos paquetes tabu lares, masivos de 2,75 y 1,35 m de potencia. Las areniscas
forman un e strato lenticular de 0,20 m de potencia m áxima. Son de grano fino-medio y carecen de
estructuras sedimentarias internas.
TRAMO 4 0: 0,65 m de cal izas gr ises y ocres hacia el techo.
Constitu yen un conjunto de estrato s tabulares con ba ses y techos irregulares y cuya potencia o scila
de 0,05 a 0,2 0 m. So n mudst ones , localmente f loatstones c on ga sterópodos t urbinad os. Se
distingue, además, porosida d mó ldica y nodulización, m ás acentuada hacia el techo del estrato.
E STRATIGRAFÍA
47
TRAMO 41: 9,70 m de lutitas y lutitas arenosas, parcialmen te semicubiertas, de color marrón, ocre y gris, con
intercalacione s de a reniscas m arrones y ocres.
Las lutitas y lutitas areno sas constitu yen dos paquet es tabulares de 7,10 y 1,75 m de po tencia.
Contienen ocasionalm ente bioclastos indeterm inados y carecen de estructuras sedimentarias
internas.
Las areniscas f orman est ratos tabul ares de 0,07 a 0, 20 m de potencia, i ndivi duales y , hacia techo,
agrupados en un paquete tabular de 0,70 m. Son de grano fino a fino-medio. Al igual qu e las lutitas
carecen de estructuras sedim entarias internas .
TRAMO 42: 10,00 m de lutitas marrones y oc res con algún nivel fino gris oscu ro. Hacia el techo d el tramo
presentan finas intercalaciones de calizas m argosas grises.
Las lutitas constituyen un conjunto aparent emente tabular que hacia techo a parece semicubierto.
Carecen de estructuras sedimentarias internas.
Las intercal aciones de calizas m argosa s for man estrat os ta bulares de 0, 02 a 0,05 m de pote ncia.
Son mudsto nes con débil la minació n horizo ntal.
TRAMO 43: 0,50 m de conglomerados marrón-rojizos que lateralmente pasan a lutitas rojas.
Los conglomerados form an un nivel cuya base y techo aparecen cubie rtos. Son gra nos ostenidos ,
heterométricos y polimícticos . Los clastos son mayoritariamente de caliza gr is, beige y, más
ocasionalm ente, roja y neg ra, de hasta 14-1 6 cm de diám etro. Acom pa ñando a los clastos de
carbonato aparecen clastos de arenisca oc re de gr ano fino, clastos blandos amarillentos y escasos
clastos de cuarzo blanco y rosa m uy fi nos, hasta de 0, 2 cm . Varían de poco re dondea dos a
subanguloso s. La matriz es arenosa de grano grue so. Carecen de estructu ras sedim entari as internas,
pero muestran gran odecreci miento hacia el t echo.
TRAMO 44: 1,00 m cubierto.
TRAMO 4 5: 2,50 m de cal izas beiges c o n intercalaciones de m argas blancas.
Las calizas forman estratos tabulares con bases y tech os m uy irreg ulare s de 0,1 5 a 0, 45 m de
potencia. So n floatst one-rudst ones y rudstones d e fragmentos d e tallos y oncolitos de hasta 0,5 y 1
cm de diám etro y escasos gas terópodos turbinados.
Las margas forman también estratos tabulares que se adaptan a los estratos de calizas, sus
potencias oscilan de 0,10 a 0,20 m . Apa rentem ente carece n de estruct uras sedi ment arias inter nas.
TRAMO 46: 6,70 m cubiertos.
TRAMO 47: 1,60 m de calizas beiges y blancas con una fi na intercalación margosa blanca.
Las calizas forman dos conj untos tabulares con bases y techo s ondulados co n amplitud d e
aproximadamen te 0,50 m y una potencia de 0,95 y 0,60 m cada uno, co nstituido s internamente por
estratos t am bién tabul ares de 0,20 a 0, 60 m de espes or. S on floatstones c on escasos biocl astos y
oncolitos de hasta 0,5-1 cm de diámetro. Presentan fuerte bioturbación vertical por raíces d e hasta
10-12 cm de larg o.
La intercalación margo sa tiene una poten cia de 0,05 m y contiene nódu los carbonatados de hasta
0,1 cm .
TRAMO 48: 1,10 m cubiertos.
TRAMO 49: 0,25 m de calizas beiges y amarillas.
Forman un único estrato tabu lar con la base cubierta y el techo ir regular. So n rudstones de
fragmentos de tallos de hasta 0,3 cm de diámetro, oncolitos de hasta 2-3 cm, fragm entos de
oncolitos y de estrom atolitos de hasta 0,5 cm de longitud má xima. Localm ente el com ponente
dominant e son fragm entos de tall os de carofi tas de hast a 0,1 cm de diám etro.
TRAMO 50: 3,80 m de margas marró n-grisáceo y marrón -rojizo .
Constitu yen un paquete aparentemente tabu lar. Son masivas y contienen un niv el centimétrico de
fragm entos carbon osos a 0,7 5 m del techo de l tram o.
TRAMO 51: 1,85 m cubiertos.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
48
TRAMO 5 2: 1,65 m de m argas bei ges y caliz as tam bién beiges.
Las margas form an un único nivel de 0,95 m de potencia. Contienen intraclastos y oncolitos
milimétricos. Hacia el techo aparece laminación paralela.
Las calizas constituyen estratos tabulares bastante i rregulares de 0,10 a 0,35 m de potencia q ue se
sitúan en la base y t echo del tramo. Son rudstones y float stone s de oncolitos cilíndrico s de 1,5 cm
de diámetro y 6 cm de longitud máxima, fragme ntos de tallos de hasta 3 cm, intraclastos y
fragmentos de oncolitos milimétricos.
TRAMO 53: 1,08 m cubiertos.
TRAMO 5 4: 1,06 m de cal izas beiges y m arrón a naranjadas c on un a intercalaci ón m argosa beige c on
coloraciones naranjas.
Las calizas se disponen en estratos tabu lares ondulado s con amplitudes de varios metros. Sus
potencias oscil an entre 0, 06 y 0, 25 m y for man dos conj untos de 0,4 0 y 0,4 5 m de espes or. So n
floatsto nes que pueden ll egar a rudst ones de onco litos de hasta 2 cm de diámetro. En el techo del
primer paq uete se han enco ntrado t allos verti cales in situ .
La intercalación margosa se sitúa a mitad del tramo y constituye un nivel tabular de
aproxim adam ente 0,20 m de pote ncia que se ada pta a la geom etría de los e stratos cali zos.
Aparentem ente carece de estructuras se dimentarias interna s.
TRAMO 5 5: 7, 80 m de margas m arrones , gri ses y bla ncas.
Constituyen un paquete tabular cuya segunda m itad aparece sem icubierta. Se diferencian dos
niveles de 0,20 y 0,30 m de espes or, situa dos a 2,5 m de la base el prim ero y a 6 ,5 m el segundo,
que con tienen gran cantidad de oncolitos d e hasta 1,5 cm d e diámetro, e incluso gasterópodos
fragm entados. Apare ntem ente carece n de est ructuras sediment arias inte rnas.
TRAMO 56: 1,30 m de calizas beiges y amarillas.
Se disponen e n estratos ta bulares ondul ados de am plit udes de orden m étrico. S us pote ncias varían
entre 0,12 y 0, 40 m . Son floatstones , localmente rudstones , de oncolitos de hasta 2 cm de diám etro
hacia la base y hasta 0,5 cm de diámetro hacia el techo ; junto a los oncolitos, además, se
encuen tran fragmentos de estromatolito s y de oncolitos de h asta 3-4 cm de longitud máx ima y de
tallos de hast a 1,5 cm de di ámetro y 2 cm de l ongitud. Hacia el techo aparece laminación paralela
muy irregular .
TRAMO 5 7: 1, 2 0 m de m argas sem icubi erta s bei ges y marrones y calizas gris oscuro.
Las margas, donde se reconocen, co nstituyen un n ivel aparentemente tabu lar de 1,05 m de
potencia. Carecen de estructuras se dim entarias internas.
Las calizas constituyen un único estrato tabular de 0,15 m de potencia qu e se sitúa en el techo del
tramo. So n rudst ones de oncolitos de hasta 1 cm de diámetro, gasterópodos turbinad os e
intraclastos milimétricos de color gris o scuro.
TRAMO 58: 4, 5 m cubiert os.
TRAMO 5 9: 1,15 m de cal izas beiges y gris es claro y m argo-calizas marrón-grisáce o.
Las calizas se disponen en estratos tabulare s con bases y techos irregulares y poten cias que oscilan
entre 0,06 y 0,30 m . Comienzan c on un fi no estrato de calizas mu dstone s con escasos bi oclastos ,
tallos de carofitas y ostrácod os, presen tan laminación ondulada; el resto so n wackestones de
gasterópo dos t urbina dos de tam años m uy fi nos, hasta 0, 1 cm de diám etro. P resentan biot urbació n y
perforaciones verticales y subve rtical es en el techo de los estratos.
Las margo-calizas form an un estrato aparent emente ta bul ar sit uado en l a base del tram o, de 0, 20 m
de potencia qu e presenta la base cub ierta. Contienen on colitos milimétricos y fragmentos
carbonosos , pero carecen de estructu ras sedim entarias inter nas.
TRAMO 60: 0,35 m cubiertos.
TRAMO 61: 0,70 m de calizas m arrón claro co n una i nterca lación m argo sa del m ism o color .
Las calizas forman estratos tabulares cuyas pote ncias varí an de 0, 10 a 0 ,40 m. So n rudsto nes y
floatst one-ruds tones de oncolitos de hasta 0,5 cm de diámet ro y tallos de car ofitas t umbados y
E STRATIGRAFÍA
49
fragm entados de hast a 0,1- 0,2 cm de diámet ro. Hacia el techo del t ramo prese ntan pe rforaci ones
cónicas verticales y subve rticales.
Las margas constituyen un único estrato de 0,10 m aparentemente m asivo.
TRAMO 6 2: 2,35 m de cal izas beiges y ocres.
Se dispone n en est ratos ta bulares de 0, 05 hasta 0,90 m de pot encia. Textu ralm ente com ienzan
como floatstones de gasterópodos turbin ados y escasos in traclastos negros milimétricos. El resto
del tram o varía de floatstones a rudst ones de oncolitos de hasta 0,5 cm de diámetro, acompañado s
de intraclastos negros d e hasta 0,2-0,3 cm, fragmentos de o ncolitos, y localmente gasteróp odos
turbin ados.
Consideraciones
Los materiales presentes en este perfil s e iden tifican hasta el tra mo 42 con la unidad T c11-12 Bb -Bc
y, desde el tramo 43 hasta el final del perfil, con la unidad T c12 BC ambas de Castiella (1977);
por otro lado, los tram os 15 al 42 corresponderían a l a unidad "For mación Borja" y, a partir de l
tramo 43, a la "Form ación Muela de Borja" de Inglés et al. (1998).
En la evolución vertical del perfil se reconocen 5 macrosecuencias granodecrecientes: tramos 1
a 4; 5 a 14; 15 a 33; 34 a 42 y 43 a 62. La pr imera de ellas está mal definida por su
afloramiento incom pleto. El inicio de la segunda macrosecuencia (tramo 5), así como el de la
quinta (tramo 43) poseen carácter de rupturas sedi mentarias, representando saltos netos en la
evolución secuencial. La primera de ellas fue reconocida por Pérez (1989) co mo límite de
unidad genética.
Este perfil se ha correlaciona do con el perfil de Lugar. La correlación se ha establecido
esencialmente por similitud en la evolución secuencial y en el tipo de límites entre
macrosecuencias. Así, los tra mos 5 y 15 del perfil de Borja se correlacionan con los tramos 9-
10 y 23 de Lugar, respectivamente.
En el tramo 8 de este perfil se sitúa el yaci miento de vertebrados de Borja (Pérez, 1989).
2.2.4-Perfil de Vulcafrailes (fig. 2.8).
Situación
Este perfil se ha levantado en el ma rgen oriental del sector norte de la Muela de Borja, en las
proximidades del Corral de Albarolilla Alta (fig. 2.2).
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXM208379
Techo: 30TXM206381
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
TRAMO 1: 1,45 m de areniscas marrones y naranjas con un a intercalación de lutitas marron es.
Las areniscas se di spone n en estratos ta bula res de 0,15 a 0,40 m de poten cia. Son de gra no m edio
a medio-gr ueso y están poc o cem entadas. En la base pre sent an lam inación paralel a.
Las lutitas forman un estrato de 0,10 m de potencia y carecen de e structuras sedimentarias
internas.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
50
TRAMO 2: 7, 50 m cubiert os.
TRAMO 3: 4,80 m de areniscas marrones, beiges y naranjas con intercalaciones d e lutitas marrones.
Las areniscas form an estratos tabula res, en ocas iones c on bases y t echos irregula res, y haci a el
techo lent icula res; oscil an desde 0,10 a 0, 60 m de poten cia. Te xturalm ente, de base a techo,
pasan de grano grueso a fino, m edio y t erminan en medio-grue so. Presenta n estratificación
cruzada en surco e n la base y estratificación cruzada plana r, en sets de aproxi ma dame nte 0,30 m ,
y laminación paralela en el resto del tramo.
Las lutitas forman u n estrato tabular de 0,30 m situado a 1,50 m de la base del tramo y hacia el
techo del tramo, como paso lateral d e las ar eniscas, constituyen estratos len ticulares de
aproximadam ente 0,15 m de pot encia. En ambos casos carecen de estructuras se dimentarias
internas.
TRAMO 4: 4,55 m de alternancia de areniscas beiges y marrones y lutitas marrones.
Las areniscas form an estratos ta bulares de 0,15 a 0,50 m de pote ncia. Son de grano grueso a
medio-grueso. Mayoritariamente carecen de estr ucturas sedim entarias in ternas, aunque pueden
presentar estratificación c ruzada plana r en sets t abulare s de 0, 15 m y lam inación pa ralel a.
Las lutitas se disponen en estratos tab ulares de 0,05 a 0,18 m de potencia y no presentan
estructuras sedimentarias internas.
TRAMO 5: 1 5,50 m cubiertos.
TRAMO 6: 6,0 0 m de are niscas y conglom erados beiges y m arrones.
El conjunto del tra mo está constituido por paquet es tabulares a la escala de afloramien to de
aproximadam ente 1,50-2,00 m de potencia, con bases canaliform es, m ás acentuadas en la base
del tram o. Est os paq uetes está n form ados p or cuerp os lent iculares de 0,20 a 0,5 0 m de pote ncia,
aunque en la base alcanzan hasta 1m.
Las areniscas son de grano grueso a muy gru eso. Pueden contener clastos d e litologías div ersas
en la base de los estratos, y presentan estrati ficación cruzada en surco e n sets de 0,40 a 0,60 m de
potencia, así com o estratificación cruzada de relleno de canal en sets de 0,20 m y laminació n
horizontal .
Los congl omerados s olamente apa recen en la base del tram o, generalm ente formando pa rte, junto
con las areniscas de estratificación cruza da en surco. Son gra nososteni dos, aunque loc almente
pueden de jar d e serlo. Prese ntan u n 50-60% de clastos de cuarzo y cua rcit a naranjas, bl ancos,
rosas y rojos, son redondeados y sube sféricos y su centilo es 7 cm. Un 30-40 % son clastos de
caliza que pueden ser de micrita beige amarilla con dendritas, fragmentos de estromatolitos y
oncolitos, de caliza margosa blan ca y otros de micrita gris y negra. So n redondeados a
subredondeados y d e subesférico s a planos sube sférico s y su centilo es 3-4 cm. Por último,
aunque muy escasos, aparec en algunos clastos de sí lex n egro s ubredo ndeado y s ubesféri co co n
un centilo de 2 cm. Algunos clastos aparecen cub ier tos por env ueltas de carbonato . La matriz es
arenosa de gran o fino a grueso; localmente aparece abund ante cemento carbonatado. Presentan
estratificación cruzada en s urco formada por la alte rnancia de estrat os de conglomerados de hasta
25 cm de potencia y estratos de areniscas de aproxim adamente 16 cm .
TRAMO 7 : 11 m cubi ertos.
TRAMO 8: 0,1 0 m de are nisc as de col or m arrón y naranja.
Se dispone n en un estrat o ta bular c on la base y el techo pa rcialm ente cubi ertos. Es de grano
grueso y ca rece de e struct uras sedim entaria s internas.
TRAMO 9: 0, 50 m cubiert os.
TRAMO 1 0: 1,30 m de cal izas beiges y rosas hacia el tec ho del tramo.
Forman u n banco tabul ar co n dos est ratos tam bién t abula res de 1,0 0 y 0, 30 m de p otenci a. Son
mudstones y hacia techo aparecen n odulizadas y brechificadas.
TRAMO 11: 18 ,50 m cub iertos.
E STRATIGRAFÍA
51
TRAMO 1 2: 2,65 m de alternan cia de calizas beiges y blancas y m argas rosas y beige s.
Las calizas forman estratos tabula res de 0, 1 2 a 0,7 5 m de pot encia. Te xturalm ente son
wackestones y floatsto nes , que localm ente pue den l legar a rudstones de fra gm entos de t allos de
hasta 1 cm de diámetro m áximo e intraclastos de tamaños similares y escasos oncolitos. En el
techo de los estratos se encuentran abund antes cavid ades cónicas y cilíndricas verticales y
subverti cales, de hasta 1-2 cm de diámet ro.
Las margas se prese ntan e n est ratos t abulare s de 0, 08 a 0,40 m . Cont iene n nódulo s de carbo nato
de varios m il ímetros de diám etro y carece n de estruct uras sedi ment arias inter nas.
TRAMO 13: 3,40 m de calizas beiges, con una intercalaci ón m argosa tam bién bei ge. Hacia l a mi tad del t ramo
existe un i nter valo de 0, 20 m de potencia cubi erto.
Se disponen en estratos tabulares, en ocasiones con superficies de estratificación irregulares, de
0,10 a 1 ,15 m de pote ncia. T extu ralm ente son floatstones de gaster ópodo s, tanto t urbi nados como
discoidal es, fra gment os de tall os de 0,2 a 2- 3 cm de di ámet ro y, en m enor abunda ncia,
intraclastos de varios m ilímetros de diámetro y oncolit os con tam años sim ilares. Local ment e
pueden est ar nod ulizadas, bi oturba das y pr esentar cavi dades c ónicas y ci líndricas s ubverticales
en el techo de los est ratos.
Las margas f orman u n estrato de 0,05 m de p otencia y c onti enen gast erópodos turbi nados negros.
TRAMO 14: 0,20 m cubiertos.
TRAMO 1 5: 1,30 m de cal izas de col or beig e.
Se dispone n e n estratos tabu lares de 0,20 a 0,50 m de po tencia. Varían des de floatstones hasta
rudstones de intracl astos de 0,2 a 0,3 cm , fragm entos de t allos de hasta 5 cm de l ongitud máxim a
y, más escasos, oncolitos de 1-2 cm de diámetro.
TRAMO 1 6: 0,90 m de cal izas beiges.
Constituyen do s estratos tabulares de 0,60 y 0,30 m de potencia cad a uno. La base del tramo es
suavemente canaliform e. Texturalme nte son rudstones de oncolitos de hasta 2-3 cm de diámetro
y de fragm entos de t allos de hasta 2 cm de diám etro y 6 cm de l ongitud. El prim er estrato es
granod ecreciente. En la base del tramo los oncolitos y los fragmentos de tallo s aparecen
incrustados po r tapices estromatolíticos con grosores de 2-3 cm.
TRAMO 17: 0,20 m cubiertos.
TRAMO 1 8: 1,20 m de cal izas beiges.
Forman un banco tabul ar con est ratos tam bié n tab ulares de 0,15 a 0,45 m de potenci a. So n
rudstones que en el techo evolu cionan a floatston e-rudstones . Con tienen oncolitos d e hasta 5 cm
de diám etro en l a base que di sminuyen de tam año e n la ve rtical y des pués vuelve n a a ument ar
hasta 4 cm de diám etro. Adem ás conti enen f ragme ntos de ta llos de h asta 2 cm de diám etro e
intraclastos d e varios milímetro s que son más abundan tes hacia el techo del tramo, donde ya no
aparecen oncolitos.
TRAMO 19: 1,50 m cubiertos.
TRAMO 20: 1,25 m de calizas beiges. Hacia la mitad del tramo existe un intervalo de 0,10 m de potencia
cubiert o.
Forman dos paquet es t abulares de estratos tam bién tab ulares de 0,10 a 0,2 5 m de potenci a. El
primer paquete está form ado por fl oatsto nes de intracl astos de 0, 4-0,5 cm de diám etro,
acompañados d e oncolitos d e hasta 0,5 c m. De forma muy escasa se encuen tran valvas
desarticula das posi bleme nte de ostráco dos.
En el segundo paquete las c alizas son rudstones de oncolito s de hasta 1-1,5 cm de diámetro.
Hacia el techo tam bién aparecen intraclastos m ilimétricos y fragmentos de conchas de
gasterópod os.
TRAMO 21: 6 m cubiertos.
TRAMO 22: 3,15 m de calizas beiges y m arrones claras .
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
52
Se dispone n en estrat os tabu lares de 0, 20 a 0, 80 m de potenci a. Son rudst ones de oncolitos de
hasta 2,5 cm de diám etro e intraclastos grises y neg ros d e 0,5 cm de diám etro. Hacia el techo
desaparece l a ma triz o se ha ce m uy escasa, prese ntan cem ento ca rbonat ado, pero m anti enen los
mismos compon entes. En los últimos estratos es frecuente encon trar en el techo de los mismos
cavidades verti cales y subvertical es de hasta 3 cm de di ámetro .
Consideraciones
Los materiales presentes en este perfil se corresponden hasta el tram o 5 con la parte superior
de la unidad T c11-12 Bb -Bc y desde el tramo 6 hasta el final del perfil, con la unidad T c12 BC
(Castiella, 1977). Por otro lado, según Inglés et al. (1998), en este perfil los tram os 1 al 5
corresponderían a la parte alta de la unidad "F ormación Borja" y, a partir del tramo 6, a la
"Formación Muela de Borja".
La evolución vertical de este perfil comienza mal definida; sin em bargo, a partir del tram o 6 se
reconoce una macrosecuencia granodecreciente que presenta conglomerados y areniscas con
estratificación cruzada en la base y que termina a techo del perfil donde dominan las facies
carbonatadas. El inicio de esta secuencia represen ta un salto en la evolución secuencial, y su
carácter de ruptura sedimentaria y a fue señalado por Pérez et al. (1988a) y Pérez (1989).
Este perfil se ha correlaciona do con el perfil de Borja, utilizando para ello esencialmente
criterios de evolución secuencial y la similitud de facies en la parte superior de ambos perfiles.
Así, el tramo 6 de este perfil se ha correlaciona do con el tramo 43 del perfil de Borja. Ambos
corresponden al inicio ruptural de una macrosecu encia granodecreciente que involucra el
mismo tipo de facies carbonatadas, las qu e constituyen la Fm. Muela de Borja.
2.2.5-Perfil de Caragüelles Sur (fig. 2.9)
Situación
Este perfil se ha levantado en el extremo suroriental del sector norte de la Muela de Borja, al s uroeste
del vértice geodésico denominado Caragüelles (fig. 2.2).
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXM199368
Techo: 30TXM200370
Descripción
De base a techo se han diferenciado los siguientes tramos:
TRAMO 1: 2,00 m de cali zas marrones clara s y rosas.
Se disponen f ormand o un único banco ta bular, m asivo. Texturalm ente se caract erizan por ser
rudstones con y sin matriz, de onco litos, fragmentos d e oncolitos, coate d grai ns y de f orma m enos
abundante cla stos carb onatados de color naranja y negro, c on tam años que o scilan des de
milimétricos hasta 1 cm , y clastos de cuarzo de diámetro milimétrico.
TRAMO 2: 0,90 m de conglomerados marrón grisáceos en la base y amarillos o naranjas en el techo.
Aparecen f ormando dos estrat os tabul ares con bases y t echos irre gular es, de 0,6 0 y 0,30 m de
potencia. La base del t ramo es erosiva, co n inci siones de has ta 50 cm .
Su textura es granos ostenida. Los clastos so n heterom étricos, de cal iza m asiva micrít ica o laminada
pudiendo estar rebo zados de carbon ato, junto con onco litos y fragmentos de onco litos, con un
centilo de 15 cm en el primer estrato y de 4 cm en el segundo; varían de redondead os a
E STRATIGRAFÍA
53
subanguloso s o angulosos . La matriz es car bon atada y en ocasiones microconglom erática.
TRAMO 3: 1, 50 m cubiert os.
TRAMO 4: 2,20 m de calizas beiges , amarillas y rosa das.
Aparece n form ando un ba nco tabular divi dido e n dos est ratos ta mbié n tabula res de 1, 60 m y 0,60
m de espesor. Texturalm ente son mudstones con escaso conteni do de intraclastos, bioclast os y
clastos de cuarzo. Aparecen noduli zadas y con dendritas de Mn y Fe.
TRAMO 5: 1,00 m de lutitas rojas (color ladrillo).
Forman un estrat o tabula r ma sivo.
TRAMO 6: 0,3 0 m de cali zas naran jas y m arrón claro.
Se presenta n fo rmando un estrato t abula r, c on el tech o erosi onado po r los c ongl omerado s
suprayacentes. Son mudstone-wackestones de ostrácodos y carofitas, observables gracias a la
porosida d mól dica.
TRAMO 7: 2,2 0 m de co nglo merados de col or m arrón-oc re.
Constitu yen un paquete tabular a la escala de aflo ramiento , formado por cuerpos lenticu lares de
0,40 a 0,50 m de pote ncia.
Son granos osteni dos. Los clas tos son poli génicos y heterom étricos: el 5 0% es de calizas m asivas o
laminadas, con un centilo de 2 5 cm y subredo ndeados, el o tro 50% presenta un a litología más
variada: areniscas rojas de l as facies Bunt sand stein y areniscas m arrones pale ozoicas, c on un
centilo de 5-6 cm y redond eados, y por último clastos de cuarzo y cuarcita con un centilo de 3 cm y
subangulosos. La m atriz es arenosa a mi croconglom erática con granos de todos los tipos descritos
anteriormente, aunque do m inando los carbonatados y los de cu arz o. Aparecen también fragm entos
de tallos rebozados.
Presentan estra tificación cruzada e n surco.
TRAMO 8: 1,70 m de conglomerados con intercal aciones arenosas, ambas litolog ías de color marrón
anaranjado.
Forman un paq uete tab ular i ntegrad o por c uerpos l enti culares de 0,50 a 0, 60 m de potenc ia.
Los congl omerado s son grano sostenido s. Los cl astos son de caliza, are nisca, cuarzo y cuarcita con
un centilo de 12 cm, y varían de redondeados a subangulo sos. La matriz es arenosa. Presen tan
estratificación cruzada que viene dada por estratos de diferente granul ometría
Las areniscas, en el techo de los sets, so n de grano gr ueso y pre senta n un elevad o conteni do de
coated gr ains .
TRAMO 9: 2,60 m de calcarenitas arenosas de color crema am arillento y nara nja.
Se dispone n en un pa quete ta bular c on base c analifo rme en el que e xisten superfic ies cóncavas que
delimi tan cuerpos de geom etrí a lenti cular de 0,60 a 0,70 m de pote ncia.
Son de gran o medio- grueso prese ntand o clastos dispe rsos o acum ulados en la base de los cuerpo s
lenticul ares. D ominan l os cl astos y gra nos car bonata dos (apr oxim adamente el 65 %) sobre los
silíceos ( el restante 35 %). Los clastos carbona tados pueden estar formados por micrita masiva o
bien laminada (fragmentos d e estromatolitos y de oncolito s, e incluso onco litos entero s), y escasos
bioclastos, con un centilo h asta de 25 cm, de redondeados a subredondeados. Lo s clastos silíceos
pueden ser de cuarzo mon o o policristalino, tienen un centilo de 0,5 cm y son angulosos. Pueden
estar cubiert os por finas pat inas de carbonat o.
Muestran laminación paralela a las bases c óncav as , así com o estratificación cruzada en surco e n
sets decimétricos.
TRAMO 1 0: 1,00 m de cal izas m arrones y n aranjas.
Se dispone n en un estrato de geom etrí a tabular. Son fl oat stone-r udstone s de fragment os de tallos ,
oncolitos de hasta 2-3 cm de longitud y coated gr ains.
TRAMO 11: 2,00 m cubiertos.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
54
TRAMO 12: 6,55 m de calizas ocres, beiges y amarillas.
Se dispone n en estratos de geom etría tabular, con s uperficies de estratificación planas y
suavem ente ondul adas y potencias que osci lan de 0,20 a 1,25 m. Text uralm ente son floatstones de
gasterópod os que mayoritariamente son turbin ados , aunque en la base del tram o también aparecen
discoidales, junto con escasos ostrácodos. Por o tro lado, en el techo se pueden en contrar oncolitos
de orde n centi métrico. La biotur bación vert ical es u na cons tante a l o largo de todo el t ram o.
Se aprecia porosidad m óldica en la base del tram o.
TRAMO 1 3: 0,70 m de cal izas beiges.
Forman u n conju nto de estr atos tabul ares de apr oxim adamente 0, 15 m de potenci a, con bases y
techos irre gulares. Son f loat stones y r udstones de oncolitos, tallo s tumbados y fragmentados de
milimétricos a 1 cm de tam año.
TRAMO 14: 4,05 m de calizas grises, amarillas, ocres y naranjas.
Se disp onen f orm ando es tratos de geom et ría tab ular co n pot encias q ue va rían e ntre 0, 20 y 1,05 m .
Dos texturas se altern an a lo largo del tramo: floatstones de gast erópodos , que ocasionalm ente
pueden p resent ar además fragm entos de tallos de carofitas, fragm entos carbonosos y otros
bioclastos , jun to con a bunda ntes perfo raciones verti cales. El ot ro m iembr o de la alt ernancia son
floatsto nes y rudstones de oncolitos cilíndrico s de hasta 10 cm de longitud , fragmentos de
oncolitos y de tallos, ostráco dos y gasterópod os.
TRAMO 1 5: 1,80 m de cal izas beiges.
Se disponen en tres estratos tab ulares cuyas poten cias de base a techo son: 0,60 , 0,80 y 0,40 m. Son
mudstones y float stones que contienen escasos onco litos, tallos tumbado s en la base y gasterópodos
y otros bi oclast os en el tec ho del tramo.
TRAMO 16: 3,00 m de calizas beiges y blancas.
Constituyen estratos tabulares con superficies de e stratificación irre gulares, de 0,20 a 1,50 m de
potencia. Comi enzan siendo rudstones de tallos tum bados y gast erópodo s, para pasar e n el resto
del tramo a floatstones de gasterópo dos de h asta 2 cm de longit ud y e scasos oo gonios de car ofitas.
TRAMO 1 7: 1,70 m de cal izas ocres, naranjas, beiges y grises claras.
Aparecen e n estrat os tabulare s con bases y techo s planos de 0, 50 a 0,6 0 m de potencia. En l a base
del tramo son floatstones y rudstones de oncolitos de orden centimétrico, fragmentos de tallo s,
gasterópodos e in traclastos calcáreos, mientras qu e en el resto del tramo están co nstituidas por
gasterópodos, pudiendo reaparecer lo s oncol itos de hasta 2 cm de diám etro en el techo del tram o.
TRAMO 1 8: 3,20m de cali zas grises.
Aparecen en e stratos t abular es con bases y techos irre gulares de a proxi ma dament e 0,30 a 0, 40 m
de espes or. S on floatstones de gaste rópodos y ot ros bioclastos; ade más conti enen abu ndantes
intraclastos ca rbonatados de c olor gri s pard o de tam años m ilim étricos.
TRAMO 1 9: 0,80 m de cal izas beiges.
Se trata de dos estratos tab ulares de bases y t echos pla nos, de 0 ,40 m cada uno. Son mudsto nes que
contiene n en e l techo del t ram o oogoni os de carofi tas y otros bioclast os de col or neg ro. Prese ntan
abundante bi oturbaci ón vertic al.
Consideraciones
Estos materiales se han identificado con las Calizas de los Páramos, unidad T C12 BC (Castiella,
1977) y con l a "Formación Muela de Borja" de Inglès et al. (1998).
La evolución vertical de este perfil es gra nodecreciente formada por dos macrosecuencias,
también granodecrecientes y que presentan dife rente desarrollo vertical, siendo la primera
mucho menos potente que la segunda.
Este perfil se ha correlacion ado con el perfil de Vulcafrailes mediante el seguimiento de líneas
E STRATIGRAFÍA
55
de capa en fotografía aérea. Según esta corre lación el tramo 13 de Caragüelles Sur es
equivalente al tramo 12 de Vulcafrailes (línea de correlación II, fig. 2.22).
2.2.6-Perfil de Los Traches (fig. 2.10).
Situación
Este perfil se ha realizado en el margen meridional del sector norte de la Muela de Borja, en las
proximidades de la Casa de Los Traches (fig. 2.2).
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXM185369
Techo: 30TXM186371
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
TRAMO 1: 2,25 m de calizas ocres y bei ges.
Aparecen en dos paquetes t abula res, de 1, 05 m el prim ero y de 1,2 0 m el segun do. De base a
techo del tram o las características t extur ales van cam biando de m udstones - floatst one s hasta
rudstones y term inando e n fl oatstones y rudst ones de oncolitos milimétricos y coated gr ains
también m ilimétric os. Adem ás incluye n clastos calcáre os ne gros de aproxim adam ente 0, 2 cm,
gasterópo dos, ostrác odos, oogo nios de caro fitas y otros biocl astos. En al gunos punt os aparece
bioturbación débil.
TRAMO 2: 3,20 m de calizas marrones clara s, beiges y grises.
Aparecen en e stratos irregulares, a veces le nticulares, separados por supe rficies de estratificación
cóncavas suaves, de 0 ,20 a 1,20 m de potencia. Text uralm ente son floatstones y rudstones de
oncolito s de aproximada mente 2 cm de diámetro y coat ed grains m ilimétricos; en la base del
tramo aparece n adem ás gasterópodos, ost rácodos, o ogonios de carofi tas, otros bio clastos e
intraclastos. Los onco litos granodec recen en el últi m o metro y medio del tram o.
TRAMO 3: 0,60 m de calizas blancas .
Constituyen un estrato tabular. Son floatstones de oncolitos cilínd ricos de hasta 4 cm de lo ngitud
y gasterópod os turbinado s. Pueden presentar bio turbación vertical.
TRAMO 4: 2,25 m de cali zas ocres.
Forman un paquet e tab ular, en general m asivo, a unque c on alguna sup erficie int erna horizont al
hacia la base. Textualm ente com ienza siendo float stone s y termina como rudst ones de oncolito s
con diám etros desde m ilimé tricos hasta 1-2 cm y de gast erópodos . Se dif erencian d os secuencia s
de aproximadamente 1,00 y 1,20 m de potencia, dad as por el granocrecimiento de los oncolito s.
Los gasterópodos sól o se encuent ran en la m itad superior del tramo, donde también aparecen
otros bioclastos y clasto s lutíticos de color amarillo claro, de hasta 5 cm, alineados paralelamente
a la estratificación. Hacia techo aparece bi oturbación ve rtical.
TRAMO 5: 2,1 5 m de cal izas de c olor m arrón- ocre.
Forman est ratos ta bulares de 0, 30 a 0,7 0 m de pote ncia. Las superficies que lim itan el tramo
inferior y supe riorm ente son superfi cies irre gula res erosi vas.
Son rudsto nes de oncolitos de diámetro milimétrico hasta 5 cm , fragmentos de tallos,
gasterópodos e incluso algún fragm ento de estr omatolito en la base. En el techo del tra mo
además se con servan a grupac iones de tall os en posi ción de vida, junto con otr os biocl astos .
TRAMO 6: 1,2 0 m de cali zas de col or m arrón clar o.
Se dispone n en un paq uete tabula r m asivo, con base y techo lim itado por s uperfi cies erosi vas
irregulares . Textu ralme nte son rudstones de oncolitos de tamaños milimétricos a 1-2 cm de
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
62
2.2.8-Perfil de Bracicos (fig. 2.12)
Situación
Este perfil se ha levantado en el extremo nororient al del sector norte de la Muela de Borja, en las
proximidades del para je conocido com o Bracicos (fig. 2.2).
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXM201389
Techo: 30TXM202388
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
TRAMO 1: 4,00 m de calizas beiges.
Forman u n paquete tab ular masi vo, donde l a geom etría de l a base no se ap recia por esta r cubie rta
y el techo es irregular. Texturalmente está constituid o por floatst ones y rudstones de oncolitos
desde m ilim étricos a unos poc os ce ntím etros de diám etro, intraclast os m ilim étricos, coat ed
grains , fragm entos d e estromatolitos, fragmentos d e tallos de 3-4 cm de diámetro y 5-6 cm de
longitud, así co mo impresiones de hojas. Junto a to do esto se encuen tran estromatolitos formados
por lám inas de 0,1 a 0, 3 cm de espeso r.
Aparecen unas ca vida des (po siblem ente pr oducidas por disoluci ón) t apiz adas po r creci mient os
laminados de carb onatos y rel lenas po r float stones y rudst ones de intraclastos, oncolitos,
fragmentos de estromatolitos y coated gr ain s que pre sentan estratificación horizontal.
TRAMO 2: 5,00 m de calizas ocres y bei ges.
Se dispo nen en est ratos tab ulares que oscil an desde 0,50 m a 0,8 0 m de potencia. Las ba ses y
techos que limitan lo s estratos son irregulares. Constituyen dos secuencias que co mienzan como
floatst one-ruds tones de oncolitos centimétricos, tallos frag mentados, tumbados y,
excepcionalm ente, tallos verticales . Las se cuencias term inan con fl oats tones o rudstone s de
gasterópodos y escasos oncolito s, y presen tan bioturb ación vertical.
En el techo del tramo aparecen cav idades rellenas de lutitas rosas con dimensione s de orden
decimétrico.
TRAMO 3: 7, 50 m sem icubiertos.
Localmente se identifican lutitas rosas y blancas.
TRAMO 4: 3,00 m de calizas marrones grisáceas.
Forman u n conjunto de est ratos de geomet ría tabular co n irregul aridade s en bases y t echos. La
potencia de los estratos varí a de 0, 30 a 0,40 m . Son fl oatstone s de gasteróp odos, co n abunda ntes
perforaciones verticales.
TRAMO 5: 1,2 5 m de cali zas beiges y ma rrones co n una i ntercalaci ón de margas blancas.
Las calizas forman dos estrat os tabulares con base s y tec hos i rregula res. El estrato situado en la
base del tram o m ide 0,60 m de pot encia y el situado en el tec ho 0, 40 m . Textura lmente son
floatsto nes y r udsto nes de fragmentos de oncolitos y de tallos. Hacia el techo del tramo p asan a
floatsto nes con escasos fragmento s de oncolito s.
Las margas forman un único estrato tabula r, y carecen de es tructuras sedimentarias.
TRAMO 6: 0, 50 m cubiert os.
TRAMO 7: 3,10 m de calizas beiges, naranjas, amarillas y grises.
Aparecen e n e stratos tabula res c on pote ncias que oscil an ent re 0,1 5 y 0, 60 m . Textu ralm ente
comienzan com o packstones y ru dstones de intr aclastos gri ses con diám etros de unos poc os
milímetros, a continuaci ón pasan a mudstone-w ackestones de carofi tas. El resto del tram o son
floatsto nes de intraclastos bei ges y negros milim étricos, gaster ópodos tur binados y di scoidales,
junto con escasos oncolitos de diámetro m ilim étri co. Haci a el techo del tram o presentan niveles
ondulados en los qu e aparece nodulización.
E STRATIGRAFÍA
63
TRAMO 8: 2, 00 m sem icubiertos.
Localmente se distingue n lutitas m arrones y naranjas. En e l techo del tra mo aparecen 4-5 cm de
lutitas marrones oscuras, negras. Forman un estrato tabular. Contien en abundantes gasterópodos
y otros bi oclas tos, restos ca rbon osos y esc asos fra gment os de tall os con unos p ocos m ilím etros
de diám etro. Carecen de es tructuras sedim entarias.
TRAMO 9: 0,60 m de calizas beiges.
Forman un úni co estrato tabular, que presen ta la base y el techo irregulares. Son floatst ones de
gasterópod os turbinados con abundan tes perforaci ones verticales en el techo del estrato.
TRAMO 10: 0,75 m cubiertos.
TRAMO 1 1: 1,10 m de cal izas ocres y beige s.
Forman un único estrato tabular, masivo. Con stituido por floatst ones y rudstones de oncolitos de
hasta 2-3 cm de diámetro y gasterópodos turb in ados q ue ta m bién puede n aparecer rec ubiert os po r
carbonato.
TRAMO 12: 1,30 m cubiertos.
TRAMO 1 3: 6,60 m de cal izas beiges y m arrone s, en el t echo del tram o naranjas.
Se dispo nen en e stratos tabu lares, co n bases y tec hos ir regula res, de 0,1 5 a 1, 10 m de potencia.
Texturalmente com ienzan com o floatsto ne-rudst ones , pa sando hacia la mi tad del tram o a
rudstones y evol ucionand o nuevam ente h acia el techo del tramo a f loatsto nes . Contie nen
oncolitos qu e aumentan de tamaño en el tercio in ferior del tramo, alcanzando un tamaño máximo
de 4-5 cm de longitud y 2-3 cm de diám etro. En el techo del tram o aparecen tam bién oncolitos
fragm entados.
TRAMO 14: 0,50 m cubiertos.
TRAMO 1 5: 2,40 m de cal izas be i ges y rojas en el tec ho.
Aparecen e n estrat os tabul ares de 0,30 a 1,20 m de potenci a. Son fl oatstone-ru dstone s de
gasterópodos con perforaciones verticales en el techo del los estratos. Hacia la mitad del tra mo
aparece una in tercalación de float stones de gaster ópodos y rudst one s que conti enen, adem ás de
gasterópodos, fragmentos de onco litos y de tallos, ambos con diámetros de varios milímetros.
Están recristalizadas y en el techo eda fizadas.
Consideraciones
Estos materiales se han identificado con las Calizas de los Páramos, unidad T C12 BC (Castiella,
1977) y con l a "Formación Muela de Borja" de Inglès et al. (1998).
La evolución vertical del perfil de Bracicos está mal definida.
Este perfil se ha correlacionado con el perfil de Vulcafrailes, situado al este (tramo 5 de
Bracicos se correlaciona con el tramo 12 de Vu lcafrailes, línea de correlación II, fig.2.22). La
correlación se ha realizado mediante el seguimiento de líneas de capa en fotografía aérea.
2.2.9-Perfil de Matamala (fig. 2.13).
Situación
Este perfil se ha levantado en el sector norte de la Muela de Borja, 1500 m al este del municipio del
El Buste, en el paraje conocido como Matamala (fig. 2.2).
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXM177384
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
64
Techo: 30TXM181384
Descripción
De base a techo se han diferenciado los siguientes tramos:
TRAMO 1: 10,00 m de cal izas de color m arrón claro y beige.
Forman un pa quete t abular m asivo q ue se s ubdivi de en varios banc os tambi én tabul ares co n
potencias q ue varía n entre 0,90 y 3,20 m . En el techo del t ramo aparec en bases de geom etrías
cóncavas, q ue delim itan cuer pos lenti culares , que alcanzan u na pote ncia m áxima de 1,00 m . Son
mudstones y fl oatstones de gasteró podos t urbinados; en la base pu eden cont ener adem ás
oncolitos de pocos milímetros de diámetro y fragmentos de tallos. Hacia el techo del tramo se
hacen floa tstones y terminan siend o rudst ones de oncolitos de hasta 1 cm de diámetro, y
continúan presentando gasterópodos . Apare ce estratificación cruzada en surco en el interior de
las geom etrías lenticulares situadas en el tec ho del tramo.
TRAMO 2: 1,35 m de calizas beiges.
Se dispone n e n varios e strat os tabula res, cuyas pot enci as oscil an ent re 0,30 y 0, 75 m . Las
superficies de estratificación son planas o ligeram ente cóncavas . Texturalmente son r udstones de
intraclastos calcáreos de colores grises o negros que au mentan de tamaño hacia el techo del
tramo, l legando hasta 4-5 cm de diám etro. Tam bién pue den a parecer c oate d grains (en l a base
del tramo) y fragmentos de tallos d e hasta 1-2 cm de longitud y oncolitos de unos pocos
milím etros de diám etro.
TRAMO 3: 0,4 0 m de co nglom erados bei ges.
Aparecen form ando un úni co estrato de geom etrí a tabular, con ba se y techo i rregula res. So n
granos ostenidos. Lo s clastos son hetero métricos ; litológicamente son clastos calcáreos grises,
negros y b eiges, su centilo es d e 15 cm y varían desde subred ondeados a angu losos. La matriz es
carbonatada. M uestran una evolució n vertical granodec recient e.
TRAMO 4: 0,80 m de calizas beiges.
Constituyen tres estratos tabulares, con bases y t ech os irregu lares y con potencias qu e oscilan de
0,24 a 0,30 m . Están form ados por r udsto nes de tal los tum bados y fragm ent ados; en l a base
existen, además, boundstones de tallos verticales que pued en alcanzar 10 cm de longitud y 1,5-2
cm de di ámet ro.
TRAMO 5: 5,00 m de calizas beiges.
Forman u n paquete tabular masi vo. Te xturalmente com ienzan siendo floatst ones y fl oatst one-
rudstones de tal los tum bados y fragm entados de hasta 1-2 cm de lo ngitud y 0, 1-0,2 cm de
diám etro; pa san des pués a r udsto nes de i ntraclastos calcáreos grises o negros de hasta 0,5 cm de
longitud máxima y on colitos de pocos milímetros de diámetro.
TRAMO 6: 1,00 m de lutitas rojas y conglo merados también rojos.
Se trata de una transición d esde lutitas con clastos disperso s hasta conglomerados con matriz
lutítica. La geometría de este nivel es tabular, co n la base y el techo irregulares. Lo s clastos son
calcáreos, de color gris, subangulos os, aume ntando en número y tam año hacia el techo y
llegando a alcanzar un centilo de aproximadame nte 40 cm. En el techo, la textura es
granososte nida . En la base del tram o aparecen fra gm entos de ta llos dis persos.
No se aprecian estruct uras sedim entarias internas.
TRAMO 7: 1,20 m de conglomerados rojos y lutitas roj as.
Los conglo merados forman un único estr ato tabular , in ternamente dividido en tres estratos de
0,35, 0,3 5 y 0,40 m de pot encia. So n grano sosteni dos. Lo s clastos son de caliza gri ses y beiges,
con un centilo de 40 cm, y varían desde subangulosos a subr edondeado s. La m atriz es lutítica.
Las lutitas forman un estrato tabular masivo, situ ado en la ba se del tramo; también constitu yen
lentejones de 0,3 0 m de es pesor m áxim o, dispersos en los con glomerad os.
No se aprecian estruct uras sedim entarias internas.
E STRATIGRAFÍA
65
TRAMO 8: 1,0 0 m de con glome rados m arrones clar os y l utita s beiges.
Los conglom erados a parecen en un estrat o de geom etría l enticul ar, con la base canali form e,
erosiva y el t echo pla no. Son gra nosost enidos; l o s clastos son de calizas grises y beiges, con un
centilo de 30 cm y subredondead os. La matriz es carbonatada.
Las lutitas son tabulares, masiv as y contienen intraclastos carbonatados grises, d e diám etros
milimétricos, así com o fragmentos carbonosos.
No se aprecian estruct uras sedim entarias internas.
TRAMO 9: 3,70 m de calizas beiges.
Constitu yen un único paqu ete tabular; hacia el t echo del tramo se diferencian estrato s también
tabulares de 0,15 a 0,60 m d e potencia. Textur almente son floatst ones y ru dstones de tallos
tumbados e intraclastos milimétricos o bien boundston es de tallos ve rticales. Hacia el techo del
tramo los tallos aparec en fragm entados junto co n gasterópodos y escas os ostrác odos. Hacia la
base del tramo se aprecia laminación paralela determinada por la alternan cia de niveles con tallos
tumbados de di ferentes tam años, así com o de intraclast os.
TRAMO 1 0: 3, 20 m semi cubierto. Vi sibles margas rosas y beiges .
Las margas son masivas y contienen intraclastos calcáreos mili métricos.
TRAMO 11: 3,45 m de calizas beiges y m arrones claras .
Se dispone n en estrat os tabul ares de 0,35 a 1,15 m de pot encia. Const ituy en una altern ancia de:
a) floatstone s de fragmentos de tallos, que además pueden in cluir tallos tumbados, onco litos de
varios m ilím etros de diám etro, y gaster ópodos; y b) mudstones y floats tones de o ncolit os de
diámetro m ilimétrico hacia la base y de gasterópodos en el techo.
Consideraciones
Estos materiales se han identificado con las Calizas de los Páramos, unidad T C12 BC (Castiella,
1977) y con l a "Formación Muela de Borja" de Inglès et al. (1998).
La evolución vertical de este perfil viene dada por tres secuencias granodecrecientes cuyos
límites son los dos niveles conglom eráticos situ ados a 11,5 m y 18-20 m de la base del perfil.
El perfil de Matamala se ha correlacionado con los perfil de Bracicos y Vulcafrailes (tramo 3
equivale al tramo 5 de Bracicos y a la base del tramo 12 de Vulcafrailes, fig. 2.22), mediante el
seguimiento de líneas de capa en fotogr afía aérea . El nivel inferior de congl omerados calcáreos
se ha considerado equivalente a otro nivel de conglomerados visto en los perfiles de Los
Traches y Valdebelengue. Así, el tramo 3 de Mata mala equivaldría al tramo 7 de Los Traches
y al tramo 10 de Valdebelengue (línea d e correlación II, fig. 2.22).
2.2.10-Perfil de La Ermita de San Roque (fig. 2.14).
Situación
Este perfil se ha levantado en el sector norte de la Muela de Borja, 600 m al este de El Buste, en las
proximidades de la Erm ita de San Roque , perteneciente a dicho municipio (fig. 2.2).
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXM165383
Techo: 30TXM164382
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
66
TRAMO 1: 4,15 m de cali zas beiges, ocres y m arrones .
Está cons tituido por estratos tabulares que pr esentan bases y techos con ond ulaciones y formas
cóncavas. Las potencias de los est ratos oscil an de 0,3 0 a 0,70 m . Text uralm ente com ienzan com o
mudstones y floatst ones con esporádicos tallos in situ; c onti núan c om o boundst ones de tallos
verticales (di áme tro de 0,5 hasta 3 cm y l ongitud de 10 a 15 cm ) o bie n float stones o rudsto nes de
tallos tumbados y/o frag mentados, junto con on colitos cuyos diámetros van desde milimétrico s a
varios centímetros. En la parte superior del tramo hay mayor con centración de oncolitos y
fragm entos de tallos horiz ontales en el interi or de las zonas cóncava s.
TRAMO 2: 3,00 m de cali zas marro nes y ocr es.
Se presentan form ando dos paquetes tabul ares, m asivos, con bases y t echos subh orizo ntales, de
1,90 m de potencia el primer o y de 1,10 el segundo. Son bou ndstones de tallos verticales o
floatst one-ruds tones de tallos tumbados de varios centímetros de longitud y de oncolito s de
diámetro centimétrico. Hacia el t echo del tram o se transf orm an en fl oatst ones de gasterópo dos.
TRAMO 3: 0, 40 m cubiert os.
TRAMO 4: 3,90 m de cali zas de colo r beige.
Se disponen en estrato s tabulares, de 0,20 a 1, 25 m de es pesor, c on bas es y tec hos lig erament e
irregulares . Estos estrat os se or ganizan e n do s secuencias estratoc recientes que forman dos
paquetes ta bulares de 1,50 y 2,40 m de po tencia. Desde el punt o de vi sta textu ral comi enzan
siendo b oundston es de tallos ve rticales, d e hasta 25 cm de longitu d, o bi en rudstones y
floatsto nes de tallos tumbados y rotos, escaso s oncolitos d e diámetro centimétrico y
gasterópo dos. Los últim os 0,40 m son float stones de oncolitos qu e disminuyen de tamaño hacia
el techo del tram o (pasan de 1-2 cm de diámet ro a m ilimét ricos) y tal los f ragm entados.
TRAMO 5: 0, 60 m cubiert os.
TRAMO 6: 2,50 m de cali zas beiges, ocres y m arrones .
Se disponen en estratos tabulares con bases y techos irregulares, que en la parte inferior del tram o
están fuertem ent e ondula das lle gando incl uso a dar geomet rías lent iculares. La p otenci a de los
estratos oscil a desde 0,1 5 a 0,90 m . Son floatstones y rudstone s . Se com ponen de oncolitos de 1 a
2 cm de longi tud que dism inuyen de tam año en el techo del tramo. Ad emás, aparece n escasos
fragm entos de ta llos en la base e intracl astos de 1-2 cm de diám etro y coa ted grai ns en el techo .
Localmente pueden prese ntar laminaciones parale las y onduladas, así como ripples simétrico s.
TRAMO 7: 1,20 m de calizas beiges.
Forman estratos tabulares, con bases p lanas, de 0,10 a 0,60 m de potencia, y constituyen una
secuencia estratodecreciente. Son una alterna ncia de floatstones y rudstones de intraclastos,
coated g rains y cl astos carbo natados negros de orden milim étri co. En el tec ho del segund o
estrato localmente son boundstones de tallos verticales. Termina el tram o con rudst ones de
oncolitos (1-2 cm de diámetro) y tallos rotos d e 2 cm de longitud, junto a restos carbonosos. En
la base de l os estratos a parece lami nación pa ralela m uy débil .
TRAMO 8: 0,2 0 m de m argas bei ges.
Aparece n form ando un est rato t abula r. Cont ienen fragm entos de t allos de diám etro m ilim étrico, y
carecen de estructuras sedim entarias.
TRAMO 9: 2,85 m de cali zas beiges y ma rrones.
Se disponen en estratos tabulares, que localm e nte en l a base del t ram o son lenti culares, c on
potencias q ue van de 0,10 a 0, 50 m de pote ncia. De forma local muestran i ncisiones basales de
detalle. Son rudstones de oncolitos de diámetro cen timétrico que en los últimos 60 cm alternan
con floatstones de gasterópodos turbinados. Hacia la base presentan estratificación cruza da
pla nar en sets decimétricos. En el techo del tram o ap arecen a bundantes perforaci ones verticales.
TRAMO 1 0: 1,10 m de cal izas beiges y marrone s.
Forman dos es tratos t abulares de 0, 25 m de pote ncia el prim ero y 0,85 m el seg undo. L a base del
tramo es irregular. Son float stones de intra clastos y escasos fra gm entos de estrom atol itos, éstos
E STRATIGRAFÍA
67
situados hacia el techo del tra m o; localmente pue den ser rudst ones o bi en mudst ones-fl oatst ones ,
con los m ismos componentes.
TRAMO 1 1: 2,20 m de cal izas beiges, ocres y marrones.
Se dis pone n en estrat os tabu lares, con bases pl anas, q ue oscilan desde 0, 15 m hasta 0,50 m de
potencia. Te xturalm ente en la base son boundstones de tallos verticales de hasta 10 cm de
longitud y 1 cm de diámetro, que gradua lmente van siendo sustituid as por rudst ones de tallos
tumbados y fragmentado s, oncolitos centimétrico s y fragmentos de onco litos. En el techo del
tramo aparece n fl oatstones de gasterópodos y mudstone -float stones con escasos fragme ntos de
tallos y oncolito s.
TRAMO 1 2: 3,10 m de cal izas beiges.
Constitu yen varios paquetes tab ulares que o sc ilan en tre 0,70 m y 1,1 0 m de poten cia. Las
superficies de estratificación son suavem ente on duladas y hacia el te cho se caracterizan por
presentar formas cónca vas. Texturalm ente son rudst ones de oncolitos de unos poco s centímetros
de diámet ro y gasterópodo s de hasta 2 cm de lon gitud, que gra dualm ente y hacia el techo del
tramo se transforman en floatstones de gasterópodo s turbinados. El último paquete comienza
como floatsto nes y rud stones de fragmentos de onco litos y estromatolito s y termina como
rudstones de gasteróp odos.
TRAMO 1 3: 1,10 m de cal izas ocres y marro nes.
Se disponen en dos estratos tabulares cuyas s uperficies de estratificación presentan formas
cóncavas. La potencia del primer estrato e s 0,50 m y la del segundo 0,60 m. Comienzan como
floatsto nes de oncolitos con diámetros qu e van desde milimétrico s hasta 1 o 2 cm; son sustituidas
por rudstones de oncolitos de 2 cm de diámetro y hasta 3-4 cm de longitud. Además, en el techo
de tramo apa recen fra gmentos de tallos y escasos c oat ed grains .
TRAMO 14: 0,40 m cubiertos.
TRAMO 1 5: 0,40 m de cal izas ocres y naran jas.
Aparecen formando un único estrato tabular , con base y tech o irregular . Son floatstone s de tallos
tumbados y fragmentados, onco litos milimétricos, frag mentos de oncolitos e intraclastos.
TRAMO 16: 1,60 m cubiertos.
TRAMO 1 7: 4,50 m de cal izas m arrones, ocr es, rojas y beiges.
Se encuent ran form ando estrat os tabulare s, con ba ses y techos ondula dos e irre gulares en la
mitad inferior del tramo. Hacia el techo los estratos se hace n débilmente lenticulares.
Texturalm ent e son mudst ones-wackest ones de oogonios de carofitas hacia la base de l tramo; en
el resto del tram o son fl oatstone s y rudstones de onco litos desde milimétricos hasta 0,5 cm de
diámetro y fragmentos d e oncolitos. Además, ap arece n tallos verticales de varios centímetros de
longitud h acia la base e intracla stos hacia el techo del tram o.
Consideraciones
Estos materiales se han identificado con las Calizas de los Páramos, unidad T C12 BC (Castiella,
1977) y con l a "Formación Muela de Borja" de Inglès et al. (1998).
La evolución vertical de este perfil está mal definida.
Se ha correlacionado con el perfil de Matamala, si tuado al este del perfil de la Erm ita de San
Roque, mediante el seguimiento de líneas de capa en fotografía aérea. Los tram os 11 y 15 del
perfil de la Ermita se correlacionan con los tramos 3 y 5 de Matamala, respectivamente.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
68
2.2.11-Perfil del Boquerón Norte (fig. 2.15).
Situación
Este perfil se ha levantado en el sector meridiona l de la Muela de Borja, aproximadamente a 1800 m
al suroeste del municipio de El Buste, en la lade ra norte del Cerro del Boquerón (805 m ) (fig. 2.2).
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXM147370
Techo: 30TXM148370
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
TRAMO 1: 1,5 0 m de cali zas de col or m arrón clar o.
Forman u n único estrat o tabula r con la ba se poco vi sibl e y el techo plan o. Son mudst one -
wackestones de intraclastos de diámetro milimétrico.
TRAMO 2: 3,00 m de calizas beiges.
Se dispone n e n un banc o ta bular, masi vo, con l a base pl ana y el techo i rre gular. Textural me nte
comienza como floatstones de tallos tumbados que ocasionalmente pueden aparecer verticales;
hacia el techo del tram o se transforman en rudst ones de oncolitos milimétrico s e intraclastos.
TRAMO 3: 2,50 m de calizas beiges, r ojas y m arrones.
Constituyen dos estratos tabulares de 1,10 m el primero y de 1 ,40 m el segundo. La b ase del
tramo es fuerte mente irregular. Son rudstones de intra cla stos de col ores v ariados ( grises, beiges y
negros) y de hasta 2-3 cm de diám etro. El e strato superi or est a form ado p or fl oatsto ne-rudsto nes
de tallos tumbados y frag mentados de hasta 2-3 cm de long itud, oncolitos también centimétrico s
e intraclastos rosas y grises. Internamente el estrato inferior constitu ye un set de estratificación
cruzada planar, mientras que el superior es masivo.
TRAMO 4: 0,2 0 m de m argas marrones.
Forman un único estrato con la base plana y el techo cón cavo. Contienen escaso s oncolitos
dispersos des de milimétricos hasta 1-2 cm de di ámetro, y c arecen de estructuras sedimentarias.
TRAMO 5: 4,00 m de calizas beiges.
Constituyen un conjunto de estr atos tabulares, separados por su perficies de estrat ificación
ligeramente ondula das y suavemente cóncavas. La potencia de los estratos oscila desde 0,30 m a
2,20 m . Textural ment e son rudstones y float stones de intraclastos y oncolitos d e varios
centímet ros de di ámetro. Hacia l a base del t ramo, se encue ntran adem ás fragm entos de t allos de
hasta 5 cm de longit ud y 1-2 cm de diám et ro.
TRAMO 6: 0, 30 m cubiert os.
TRAMO 7: 0,80 m de cali zas de colo r beige.
Se dispon en en dos estrat os t abulares, c on bases subho rizontal es, de 0,40 m de p otenci a cada
uno. Te xturalm ente so n floatstones de intraclastos y on colitos de diámetro centimétrico.
Consideraciones
Estos materiales se han identificado con las Calizas de los Páramos, unidad T C12 BC (Castiella,
1977) y con l a "Formación Muela de Borja" de Inglès et al. (1998).
La evolución vertical de este perfil está mal definida.
Se ha intentado correlacionar este perfil con otro s p erfiles próxim os, pero la verticalidad del
relieve en el margen oeste de la muela im pide seguir con seguridad las líneas de capa en
E STRATIGRAFÍA
69
fotografía aérea. Pese a e stas dificultades se sugieren dos posibilidades y así, el tramo 5 del
perfil de Boquerón Norte puede ser equivalente a los tramos 15 o 17 del perfil de la Ermita.
2.2.12-Perfil de Puntal del Peñasco (fig. 2.16).
Situación
Este perfil se ha levantado en el sector meridiona l de la Muela de Borja, 3 km al suroeste del
municipio de El Buste, concretamente en la ladera occidental del Puntal del Peñasco (803 m) (fig.
2.2).
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXM145358
Techo: 30TXM146360
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
TRAMO 1: 5,5 0 m de calizas rosas, beiges , ocres y naranjas .
Forman u n paquet e tabul ar m asivo, con l a base c ubiert a y el techo i rregular , suavem ent e
ondulado. Textu ralme nte comienzan como rudstones de oncolitos de hasta 1-2 cm de lo ngitud,
intraclastos desde m ilim étricos hasta 1-2 c m de diám etro y escasos gasterópodos. De form a
gradual, y hacia el t echo del tramo, evol uciona n a fl oatstones de gaster ópodos o de intraclastos
milimétricos y co ated grai ns de hasta 1 c m de diám etro, acom pañados, esporádicamente, por
crecimientos de estromatolito s finamente laminado s y con espesores de 5-6 cm. En el techo del
tramo son nuevamente floatstones que con tienen oncolitos de hasta 2-3 cm de diám etro,
intraclastos milimétrico s y fragmentos de estromatolitos. Es característica la presencia d e
laminación cruzada en el tec ho del tram o.
TRAMO 2: 1,00 m de calizas beiges.
Constitu yen un único estrato tabular con ba se y tech o irregulares. Comienzan como floatst one -
rudstones , que gra dualm ente y en la vertic al del t ramo evol ucionan prim ero a wackestones y
después a f loatst one-r udstone s . Contienen oncolitos centimétricos y fragmen tos de tallos de hasta
10 cm de l ongitud. En el t echo del t ramo se aprecia dé bil lam inación paral ela.
TRAMO 3: 5,20 m de calizas beiges , marrones claras, rosas y rojas.
Forman dos pa quetes tabul ares m asi vos, con pote ncias de 1,60 m el prim ero y 3 ,60 m el s egundo .
Las superficies de estratificación son irregul ares y onduladas. Son r udst ones de oncolito s desde
milim étricos hast a 2 cm de di ám etro y fra gment os de tall os con una l ongitud máxim a de 2- 3 cm.
Ocasionalmente, hacia la base se encu entran fragmentos de estromatolitos y hacia el techo
intraclastos y escasos tallo s vertical es de hasta 0, 5 cm de diám etro.
TRAMO 4: 1,60 m de calizas beiges, ocres y r ojas.
Constitu yen un único estrato tabular con base y t echo fuerte mente irregulares. Texturalmente se
caracterizan por ser fl oatstone -rudstones de intraclastos de ha sta 3 cm de diámetro, on colitos con
un diám etro máxim o de 1cm y fragment os de tall os de hasta 3-4 cm de longi tud. Haci a el techo
del tram o evolucionan a float stones de intraclastos marrones milimétricos.
TRAMO 5: 1,9 0 m de calizas rosas, beiges y rojas.
Forman un paquete tabula r con la base erosi va y el techo plano. Hacia el techo del tramo aparece
un cuerpo lenti cular de base cónca va, qu e alcanza u na potenci a m áxim a de 0,90 m. Son
floatst one-ruds tones de intraclastos y de coated gr ains , que e volucionan en la ve rtical a
floatsto nes de intraclastos milimétricos. Lateralmente se han encon trado impresiones de hojas y
estromatolitos finamente la minados, con un espesor de 10-1 2 cm.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
70
TRAMO 6: 5, 40 m de calizas beiges, ocres , marrones y ro jas.
Se disponen en estrato s tabulares con bases y tech os subhorizontales y poten cias que oscilan
desde 0,90 m hasta 2,40 m. Texturalmente com ienzan como floatst ones pasan hacia el techo del
tramo a f loatstone -rudst ones . Contienen oncolitos de hasta 0,5-1 cm de diá metro y fragmentos de
tallos con un a longi tud m áxim a de 2-3 cm . Hacia la mi tad del t ram o, adem ás, a parecen
intraclastos de varios mi límetros de diámetro.
TRAMO 7: 4,75 m de calizas beiges, ocres y r osas.
Constitu yen un conjun to de estratos tabulares, con bases y techo s suavemente irreg ulares. Las
potencias de l os estratos oscilan de sde los 0,15 m hasta 0,9 5 m. Textural ment e son floatstones de
intraclastos de co lores diversos (negro s, gris es, amarillos y beiges) con diámetros de orden
milimétrico; localm ente pueden ser rudstones con el mi smo contenido. Hacia la base del tram o se
distinguen escasos fragmentos de tallos y oncolitos, mientras que hacia el techo d el tramo son
abundantes las perforacion es verticales e n el techo de los estratos.
Consideraciones
Estos materiales se han identificado con las Calizas de los Paramos, unidad T C12 BC (Castiella,
1977) y con l a "Formación Muela de Borja" de Inglès et al. (1998).
Su evolución vertical está mal definida.
Este perfil se ha correlacionado, mediante segui miento de líneas de capa en fotografía aérea,
con el perfil del Boquerón Norte, situado al norte del Puntal del Pe ñasco (el tramo 5 del Puntal
del Peñasco es equivalente al tramo 5 del Boquerón N orte).
2.2.13-Perfil de El Moncín (fig. 2.17).
Situación
Este perfil se ha levantado en el sector meridional de la Muela de Borja, en la margen derecha del
Barranco de Moncín; en las proximidades del kilómetro 5 de la carretera que une los municipios de
Borja y El Buste (fig. 2.2).
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXM172356
Techo: 30TXM173355
Descripción
De base a techo del perfil se han distinguido los siguientes tramos:
TRAMO 1: 2,10 m de calizas ocres y marrón claro.
Forman u n paquet e ta bular masivo, donde la base a parece cubierta y el techo está s uavemente
ondulado . Son floatstones de intraclastos grises y n egros, y on colitos con d iámetros que van
desde mi limétricos hasta 0,5 c m .
TRAMO 2: 0, 80 m cubiert os.
TRAMO 3: 3,00 m de cali zas ocres, beiges y m arrones .
Se disponen e n estrat os tab ulares, c on base s y tec hos i rregul ares, de 0, 30 a 1,50 m de pote ncia.
Forman una se cuencia estratocreci ent e. Text uralm ente varían des de ru dstones a floatsto nes . Por
orden de ab undancia con tienen oncolito s desde milimétricos h asta 1,5 cm de diámetro e
intraclastos, inclu yendo fragmento s de on colitos, de h asta 0,5 cm de diámetro y que desapa recen
hacia el techo del tram o. Adem ás, aparecen, en el techo de l tramo, fra gm entos de estromatolitos
no concént ricos.
E STRATIGRAFÍA
71
TRAMO 4: 1,7 5 m de con glom erados am arillos y g rises.
Forman dos estratos t abulare s, con la ba se del tram o muy irregular y ondul ada y el res to de las
superficies de estratificación subhorizontales. El primer es trato tiene una potencia de 1,15 m y el
segundo de 0,60 m.
Son granosost enidos. Los cl astos son de c aliza de varios colores; los de col or gris tienen un
centilo de 8-10 cm, los beig es de 6-7 cm y los negros de 3 cm. Todos ellos son suba ngulosos. La
matriz es lutítica de color am ar illo y, ocasionalm ente, carbonat ada. Carecen de estructuras
sedim entarias.
TRAMO 5: 4,90 m de calizas beiges y amarillas.
Constituyen un conjunto de estratos tabulares, con bases y techos irregulares y poten cias que
oscilan de 0,20 a 1,20 m. Text uralm ente son floatstones de oncolito s desde milimétricos h asta 2
cm de l ongitu d y 0,5- 1 cm de diám etro; tam bién co ntiene n escasos fragm entos de tall os de poc os
milímetros de longitud y, hacia el techo del tramo, intraclastos negros milimétricos y fragmentos
de on colitos y d e estromatolito s no co ncéntrico s.
TRAMO 6: 1,60 m de calizas beiges.
Se disponen en estratos tabulares, cuyas supe rficies de e stratificación son ondulada s e irregula res.
La potencia de los estrato s varía desde 0,20 a 0,80 m y constituyen una secuencia
estratodecreciente. Son r udst ones de tallos frag mentados en d isposición subho rizontal, on colitos
de hasta 0,5-1 cm de diámet ro y escasos gasterópodos . In ternamente aparece una tenue
laminación paralela, a veces discontinua, que está ocasionada por la disposición de los tallos con
sus ejes paralelos a la estratificación.
TRAMO 7: 1,70 m de calizas beiges.
Se disponen e n dos estratos t abula res de 1,20 m el primero y de 0,50 m el segund o. La base del
tramo es pla na, sin embargo el resto de las supe rficies de estratifi cación son erosivas e
irregulares. Texturalm ente comienzan com o floatst ones , para pasar haci a el techo del tram o a
rudstones . Los dos estrat os presentan un contenido similar: hacia la base dominan los in traclastos
de hasta 6 cm de diámetro, que pueden esta r acompañados de tallo s tu mbados y fragmentados.
En cambio, hacia el techo de ambos estratos, do minan los oncolitos cilínd ricos, qu e llegan a
alcanzar 7-8 cm de longitud en el techo del prim er est rato. Carece n de estructu ras sedi mentari as,
a excepción de una débil lam inación paralela que aparece a mitad del primer estrato.
TRAMO 8: 1,50 m de calizas beiges.
Form an dos es tratos t abulare s de 0 ,75 m de po tencia ca da uno, con bas es y techos suavem ente
ondulado s. Son floatsto ne-rudsto nes de tallos tumbados y/o rotos su bhorizontales qu e alternan
con bound stones de tallos verti cales de hast a 6-7 cm de longi tud y 0,5 c m de di ámet ro; adem ás
aparecen oncol itos dispersos entre lo s tallos. En el techo de los estratos hay costras ferrugino sas.
TRAMO 9: 0,3 0 m de m argas bei ges.
Se disponen en un estrato tabular, cont ie nen escasos fragm entos de t allos con diámet ros
milimétricos, y carece n de es t ructuras sediment arias.
TRAMO 10: 2,05 m de calizas beiges y caliz as margosas blancas.
Forman va rios est ratos tab ulares, co n bases s ubhoriz ontales y con pot encia s que va rían en tre 0,3 0
m y 1,15 m. Texturalmente son floatstones de tallos tum bados y/o fract urados de hasta 10 cm de
longi tud y 0 ,5 cm de di ám etro, o bi en boundstones de t allos vertical es de hasta 2-3 cm de
longitud y 0,5 cm de diámetro. De forma más ocasional, se encuen tran oncolitos de hasta 2 cm y
gasterópodos, así com o intraclastos de diám etro m ilimétrico hacia el techo del tram o.
TRAMO 1 1: 2,35 m de cal izas beiges.
Se disponen en estratos ta bulares co n bases y t echos planos . La pote ncia de los est ratos va ría
desde 0,15 m a 1,10 m y constituyen una secuencia estrato decreciente. Texturalmen te son
floatst one-ruds tones de fra gmentos de t all os de hast a 2-4 cm de longi tud y 1 cm de diám etro;
además, hacia la base del tramo aparece n ta llos tum bados, gast erópodos y escasos tall os
verticales de h asta 2-3 cm de longitud. Hacia el techo del tram o hay gaste rópodos y per foraciones
verticales. A lo largo de todo el tram o se di stingue laminación paralela origin ada por la
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
78
2.3-C ORRELACIÓN Y C RONOESTRATIG RAFÍA
2.3.1-Correlación y evolución vertical
En las figuras 2.21 y 2.22 se muestra la correlación de los perfiles descritos anteriormente
en el sector de la Muela de Borja, representados de forma sintética. Debido a las importantes
variaciones de potencia entre unos perfiles y otros, ha sido necesario hacer dos paneles de
correlación. Así, en la primera figura (fig. 2.21) aparece la correlación de los perfiles más potentes,
junto con alguno de los p erfiles más significativos le vantados en la parte superior de la Muela de
Borja, mientras que en la figura 2.22 se muestr a la correlación detallada de todos los perfiles
realizados para la parte superior de la muela; perfiles todos ellos menos potentes. Las columnas
representadas oscilan entre los 11,3 m del perfil de Boquerón Norte y los 240,7 m del perfil de Borja.
La correlación se ha establecido utilizando di versos criterios. Con la excepción de l os
perfiles de Lugar y Lugar Sur, cuya proximidad espacial ha permitido correlacionarlos mediante
seguimiento de líneas de capa en fotografía aérea, los restantes perfiles más extensos (Lugar, Borja y
Vulcafrailes) se han correlacionado de forma indir ecta, utilizando criterios de evolución secuencial,
De esta forma, atendiendo a las rupturas sedimentarias observadas en estos perfiles, parece ser que
los tramos 9-10 del perfil de Lugar y el tram o 5 de l perfil de Borja son equivalentes. En ambos casos
aparecen sedimentos detríticos (conglomerados, aren iscas y lutitas) que suponen el inicio de una
macrosecuencia granodecreciente sobre los depósitos carbonatados previos. De igual forma se ha
correlacionado el perfil de Borja con el perfil de Vulcafrailes siendo en est e caso equivalentes los
tramos 43 de Borja y el tramo 6 de Vulcafrailes; nuevam ente se trata de un salto en la evolución
secuencial (aparición de conglomerados) y el comienzo de una secuencia granodecreciente.
Los perfiles de detalle correspondientes a la unidad superior, así com o el techo de los
perfiles de Vulcafrailes y de Borja, debido a su proxim idad geográfica, han sido correlacionados a
partir de fotografía aérea y de varios niveles de conglomerados calcáreos útiles como niveles guía. La
correlación entre los siete perfiles del s ector norte de la Muela de Borja (ver esquema de situación en
la figura 2.22) ha sido bastante sencilla dada su proximidad espacial y las relativamente buenas
condiciones de continuidad de los estratos. Sin em bar go, la relación de estos siete perfiles con los dos
levantados en el margen oeste (Boqueró n Norte y Puntal del Peña sco) es más dudosa debido a q ue la
verticalidad del relieve impide seguir con seguridad las líneas de capa en fotografía aérea.
En cuanto a la correlación de los perfiles de l sector norte de la Muela de Borja con los
levantados en el sector sur, se ha realizado cons iderando que los niveles de conglomerados calcáreos
son equivalentes en los perfiles de Los Traches, Valdebelengue y El Moncín.
Sin embargo, los dos perfiles con mayores dificultades de correlación son los de La
Zarzuela y de Codazamar rera, situados en el ma rgen sur de la muela. Lateralmente a es tos dos
perfiles aparecen zonas de menos pendiente con extensas áreas cubiertas por vegetación y/o
derrubios que dificultan el seguim iento de líneas de capa.
La correlación entre ambos perfiles, si bien no es absolutamente segura, se ha establecido
entre el techo del perfil de Codazamarr era (tramo 8) y el techo de la primera parte del perfil de La
Zarzuela (tramo 6). Además, esta zona de la Mu ela de Borja está separada del resto por una falla
E STRATIGRAFÍA
79
Figura 2.21: Esquema de correlación realizado para los perfiles más extensos (Lugar,
Lugar Sur, Borja y Vulcafrailes) y para algunos de los perfiles más significativo s de la
unidad superior.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
80
E STRATIGRAFÍA
81
Figura 2.22: Esquema de correlación realizado para los perfiles de la Unidad Sup erior.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
82
normal de traza suavemente curva, cóncava hacia el sur, que provoca el hundim iento del bloque
meridional, donde se sitúan estos perfiles, con respecto al resto de la muela. Esto dificulta
enormemente su correlación con los demás perfile s. En la figura 2.22 se plantea una posi bilidad,
establecida en función de la potencia de los paqu etes calcáreos y del salto estimado de la falla y
altura topográfica del techo de la muela. De esta forma, el tram o 13 del perfil de La Zarzuela se ha
correlacionado con el tramo 62 de Borja.
Se han diferenciado dos ruptur as sedimentarias importantes en las series est ratigráficas
levantadas en el sector de Borja-Tarazo na. Estas dos rupturas, que denominamos A y B, aparec en
situadas en la figura 2.21 y 2.22:
-Ruptura sedimentaria A , s e reconoce en los perfiles de Lugar (fig. 2.5) y de Borja (fig. 2.7)
concretamente entre los tram os 8 y 9 para el perfil de Lugar y entre los tramos 4 y 5 para el de Borja.
En ambos casos la ruptura consiste en l a aparic ión de detríticos (conglomerados, areniscas y lutitas)
sobre los carbonatos (calizas y margas) dominantes en la parte superior de la serie. Se trata, pues, de
un salto granulométrico en la evolución vertical que se identifica como un lím ite de secuencia de tipo
3 según la terminología de González et al. (1988).
-Ruptura sedimentaria B , se reconoce entre los tramos 5 y 6 del perfil de Vulcafrailes (fig.
2.8) y entre los tram os 42 y 43 del perfil de Borja (fi g. 2.7). En am bos casos, el estudio de es te límite
resulta problemático debi do a la existe ncia de abundantes tramos cubiertos y deslizamientos de
ladera. No obstante, se ha reconocido por la ap arición de detríticos gruesos (conglom erados y
areniscas) asociados a lutitas rojas que marcan el inicio de una nueva secuencia. En el perfil de
Vulcafrailes, Pérez (1989) lo identifica como un límite de tipo 1 de González et al. (198 8), ya que ,
además de un salto granulométrico, existe un cam bio en la evolución vertical con un paso de
granocreciente a granodecreciente. Sin embargo, en la zona de Borja tal evoluc ión no se rec onoce y
sólo existe salto granulométrico, aparentement e entre dos m acrosecuencias granodecreciente s.
La existencia de est as dos rupturas sedimentarias permite identific ar en el área de estudio
tres unidades genéticas: inferior, intermedia y supe rior (fig. 2.21). El objetivo a partir de este
momento es poder asignarles una datación lo más ajusta da posible, y para ello, se recurre a lo s datos
cronoestratigráficos disponibles, que esencialmente se reducen a estudios paleontológicos.
2.3.2-Cronoestratigrafía: datos paleontológicos.
La datación a partir de yacimientos paleontoló g icos m uestra serias dificultades debido a la
escasez de los mismos. Para el sector estudiado, sola mente se han descrito en la bibliografía seis
yacimientos de vertebrados que a continuación se describen y comentan: Monteagudo, Tarazona de
Aragón, Borja, Paridera de Pinos, EL Buste y La Ciesma. Las muestras recogidas a lo largo de las
series estratigráficas y estudiadas durante la real ización de este trabajo han dado un resultado
negativo, pues la presencia de restos de vertebrados ha sido nula o bien demasiado escas a como para
que su estudio y determinación fuera interesante; sin em bargo, en la ladera norte de Plana Melero se
han encontrado dos niveles nuevos, cuyo estudio ha resultado interesante para la datación de la serie
estratigráfica, dado que son correlacionables con el perfil de Lug ar (fig. 2.5). Los resultados del
E STRATIGRAFÍA
83
estudio de estos dos niveles fosilíferos (Me-20 y Me-30, Murelaga et al. , en prensa), se exponen
también en este apartado.
La descripción de los yacimientos se realizará por orden cronológico, de m ás antiguo a más
moderno según la edad atribuida a cada yacimiento por los distintos autores. En la figura 2.21 se
puede ver la situación estratigráfica de los y acimien tos de Tarazona de Ara gón, Melero 20, Melero
30 y Borja dentro de los perfiles levantados; los otros cuatro y acimientos quedan desconectados de
estos perfiles. En la figura 2.23 se presenta la ubicación de todos ellos.
Para cada uno de los yacimientos se reseñan los siguientes datos:
-Denominación.
-Situación geográfica y geológica.
-Autores que lo han estudiado.
-Asociación faunística.
-Atribución de edad.
Otra herramienta de datación con la que se cu enta en los depósitos continentales es la
magnetoestratigrafía, pero que requiere del apo yo de dataciones obtenidas a partir de otros métodos
(basados en fósiles y dataciones absolutas) para correlacionar el perfil m agnetoestratigráfico local
con la escala magnetoestratigráfica de referencia. As í, la exactitud de este m étodo de trabajo está
condicionada por el grado de deta lle alcanzado con las dataciones de los yacimientos paleontológicos
y de las dataciones radiométrica s de niveles de cenizas volcánicas intercalados en l a serie
estratigráfica, en caso de existir.
Existen numerosos estudios realizados en otros sectores de la Cuenca del Ebro que
presentan perfiles magnetoestratigráficos (Friend et al., 1988-1989; Hogan, 1993; Hogan y Burbank ,
Figura 2.23: Situación de los yacimientos de vertebrados citados en este trabajo, sobre la
cartografía de Pérez et al. (1988a). Litofacies, 1) conglomerática s; 2) arenosas; 3) lutíticas;
4) lutítico-carbonatadas; 5) carbonatadas; 6) yesíferas
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
84
1996; Barberá et al ., 199 4; Gomi s, 1997; Gomis et al ., 1997; Pérez-Rivarés, 2001; Pérez-Rivarés et
al ., 2002 y 2004; Larrasoaña et al., 2005 y 2 006). En la actualidad Pérez-Rivarés está realizando,
como parte de su tesis doctoral, un a mplio trabaj o que comprende el análisis magnetoestra tigráfico
del sector central de la Cu enca del Ebro, incluyendo el área de Borja-Tarazona. Sin embargo, estos
datos aún no han sido publ icados.
Descripción de los yacimientos
Monteagudo
Este yacim iento se sit úa junt o a la local idad de M ontea gudo que le da nom bre, en un peque ño afloram iento d e
la unidad " Yesos de M onteagudo" que a parece en la ma rgen izquierda del río Qu eiles (fig. 2.23). Cuenca et
al. (1 992a) si túa este y acim iento de ntro de la u nidad N 1 de Pérez et al. ( 1988a )
El yacimiento se conoce desde muy antig uo: Lacarra (1919 y 192 0), Ruiz de Gaona et al. (1946 ), Villalta et
al . (1946). Más recientem ente, Astibia et a l. (1987) y Murelaga et al. (200 6) pro porciona n una list a
actualizada de los re stos encontra dos en este yacimiento:
REPTILIA
SQUAMAT A
Chelonia indet.
MAMMALIA
PROBOSCIDEA
Gomphotherium a ngustiden s (Cuvier)
PERISSODACTYL A
? Anchitherium sp .
Aceraterium tetradactylum (Lartet)
Dicerorhin us sp.
ARTIODACTYLA
Bunolistriodon lo ckharti (Pomel)
Pala eomeryx ka upi Meyer
?Cervidae indet.
CARNIVORA
Hyaenaelur us sp.
Pseudaelur us quadride ntatus (Blainville)
Según esta asociación fauníst ica, Astibia et al. (1987) p roponen una edad Arago nien se in ferior -medio par a
este yacimiento (zona MN4- 5 o B a E, fig. 2.24).
Tarazona de Aragón
Este yacimiento se localiza al sureste del mu nicipio de Cunchillos, al p ie de los relieves de Lugar y Plana
Melero, próximo al Corral de Camarlú (fig. 2.23). Villena et al. (1992) y Cuenca et al. (1992a) sitúan este
yacimiento hacia el techo de la UTS N 1 de Pérez et al. (1988a).
El yacimi ento de Tazaro na ha si do ampl iament e estudiad o: Astibia et al . (1981, 1984 , 1998), A stibia (198 5,
1987), Astibia y Mo rales (1987), Valdés et al. (1986), Badiol a et al. (2001) y Murelag a et al. (200 6). La
asociación faunística que presenta n estos autores es la siguiente:
REPTILIA
SQUAMAT A
Anguidae indet.
Lacertidae indet.
Chelonia indet.
MAMMALIA
INSECTIVOR A
E STRATIGRAFÍA
85
Soricidae indet.
CHIROPTERA indet.
RODENTIA
Heteroxerus rubricati Crusafont, Villalta y Truyols
Armantomy s aragone nsis De Bruijn
Microdyromis koenigswaldi De Bruijn
Pseudodryo mys ibericus De Bruijn
Fahlbuschi a koenigswal di (Freuden thal)
Megacricetodon collongensis (Mein)
LAGOMORPHA
Lagopsis penai Royo
CARNIVORA
Amphicyon major Blainv ille
Hemycion cf. sansa niensis Lartet
Felidae indet. 1
Felidae indet. 2
PROBOSCIDEA
Gomphotherium a ngustiden s (Cuvier)
PERISSODACTYL A
Anchitherium sp .
Hispanot herium matri tense (Prado)
ARTIODACTYLA
Suidae indet. aff. Conohyus si morrensis
Caenotheri um sp.
Eotragus sp . aff. aplodon Meyer
Eotragus af f . sansa niensis
aff. Tethytragus
? Miot ragoder us sp.
Triceromeryx turiasonensis Astibia y Morales
Micromeryx sp .
Figura 2.24: Situación bioestratigráfica
de los yacimientos paleontológicos de
la zona de estudio, según la asignación
temporal que los d istintos autores
proponen para cada uno (ver texto).
Límites de UTSs según Pardo et al.
(2004).
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
86
Esta fauna, según Cuenca et al. (1992a) sit uaría el yaci miento e n el Arago niense m edio (z ona MN4 b o D).
Recientemente, Murelaga et al. (en prensa) han realizado la revisión del yacimiento de Tarazona ajus tando su
rango tem poral a la bi ozona Dc-Dd o MN5 (fi g. 2.24 ).
Borja
Se sitúa en el m argen suroriental de la Muela de Bo rja, en un pe queño ce rro (5 64 m de altura) e ntre el
Barranco Torr albar y l a Ac equia de So pez (fig. 2.23 ). Pérez (198 9) y Cuenca et al. (1992a) sitúan este
yacimiento en la uni dad N 2 .
El yacimiento de B orja aparece desc rito en la tesis doctoral de Pérez (1989) y su con tenido faunístico en
mamíferos (Rodentia) es Fahlbus chia cf. darocensis y Cr icetod on sp. Ta l asociación fue atribuida por este
mism o autor al Arago niense m edio (z ona M N5 o E) o supe rior (zona M N6 o F -G, fi g. 2. 24).
Melero 20
El yacimiento se localiza e n un nivel margos o con abunda ntes restos carbono sos, en las est ribaciones
noroccidentales de Plana Melero, unos 60 m por en cima del yacim iento de Tarazona de Ara gón.
Estratigráficamente el yacimien to se sitúa en la p arte inferior de la que hemos denominado unidad intermedia
(fig. 2.21 ).
Este yacimiento se ha loca lizado recientem ente y ha sido estudia do po r Murel aga et al. (en pre nsa). La
asociación faunística que id entifican estos autores es:
MAMMALIA
CHIROPTERA
Chiroptera indet.
RODENTIA
Megacricetodo n colloge nsis (Mein)
Fahlbuschi a darocensis (Freude nthal )
Heteroxerus gr ivensis (Forsyth Major)
Microdyromys cf. Monspeliensis Aguilar
Armantomy s cf . Tricistatus López
L A G O M O R P H A
Prolagus cf . Ma yor López M artínez
Tanto la presencia de Prolagus major como la de Fahlbuschia daro censis indican como edad m ás antigua
posible del y acim iento la base de la biozo na E, mient ras que l a especie Megacricetodon collongensis nos
indica com o edad m ás moderna posible el techo de la bi ozona E. Con t odo ello la e dad pro puesta pa ra esta
localidad sería Ara gonie nse medio (bioz ona E o MN5, fig . 2.24) (M urelaga et al., en prensa).
Melero 30
El yacimiento se lo caliza en un nivel margos o con abundantes r estos carbonosos , en la ladera noro este de
Plana Melero , apro xim adam ente 20 m por encim a de la l o calidad de Melero 20. Este yacimiento se sitúa en
nuestra un idad intermedia (f ig. 2.21).
Al igual que el yacimiento de Melero 20, la localidad de Melero 30 se ha descubierto recientemente y ha sido
estudiada po r Murelaga et al. (en prensa). L a asociación fauníst ica encont rada es:
MAMMALIA
RODENTIA
Megacricetodo n colloge nsis-c rusafo nti Mein -Freudent hal
Heteroxerus gr ivensis (Forsyth Major)
LAGOMORPHA
Prolagus cf .
E STRATIGRAFÍA
87
De las tres especies de m icromamíferos presentes en est e yacim iento, l a que indi ca una m ayor pre cisió n
biocronológica es el cricétido Megacricetodon Collongen sis-Crusa fonti, qu e sitúa esta localidad en el
Aragoni ense supe rio r (entre las bi ozonas F y G1 o MN6, fig. 2.24).
Paridera de Pinos (EPIN)
Este yacimiento se localiza en unos niveles de arcillas verdes al sur de la localidad de Fuendej alón
(aproxim adamente 4 km al SS W del muni cipi o), en las ce rcanías de la Paridera de Pi nos que da n ombre al
yacimiento (fig . 2.23). Cuenca et al. (1992a) sitúan el yaci miento en la unidad N 2 de Pérez et al. (1988a).
El yacimi ento de la Pari dera de Pin os ha sido e studi ado y descrit o por Azanza et al. (1988) y Cuenca et al.
(1992 a y b). La aso ciación faunística que pr oponen estos autores está formada por:
MAMMALIA
RODENTIA
Megacricetodon crusafonti Fr eudent hal
Megacricetodon gersi (Aguilar)
Microdyromis sp.
INSECTIVOR A
Miosorex aff. grivensis (De péret)
LAGOMORPHA
Lagopsis sp
La presencia de M . crusafo nti y M. gersi sugiere para esta asociación una edad Aragoniense medio-
superior (zo nas MN 6-7 o F- G, fig. 2. 24) (Aza nza et al., 1988 y Cuenca et al., 1992 a).
El Buste
Se localiza en unos niveles aren osos situados en la vertie nte norte de la Muela de Borja, en las cercanías de la
localidad de El Buste, junto a una pequeña cantera abandonad a (fig. 2.23). En cuanto a su situación
estratigráfica, Villena et al. (1 992) y Cu enca et al. (1992a) incluyen el yacim i ento de ntro de la UTS T 7 o N 3 .
Los primeros trabajos pub licados sobr e este yacimiento s on los de Aza nza (1986) y Azanza et al. (1988)
donde describen tres niveles fosilíferos. El primero de ellos, El Buste 1 presenta escasos restos de
micromamíferos y quelon ios no identifi cables. Existen nuevas aportaciones sobre lo s niveles El Buste 2 y 3
en el trabajo de Cue nca et al. (1992b) :
El Buste 2:
MAMMALIA
RODENTIA
Megacricetodon crusafonti Fr eudent hal
El Buste 3:
REPTILIA
C H E L O N I A
Chelonia inde t.
MAMMALIA
L A G O M O R P H A
Prolagus sp.
RODENTIA
Fahlbuschi a sp .
Megacricetodon crusafonti Fr eudent hal
Cricetidae indet.
PERISSODACTYL A
Aceratherium cf. simorrense Lartet
ARTIODACTYLA
Conohyus ebroensis Azanza
3.1- Introducción
3.2- Descripción de facies
3.2.1- Conglomerados lenticulares con estratificación cruzada (Glc)
3.2.2- Conglomerados tabula res granocrecient es (Gtgc)
3.2.3- Conglomerados tabula res masivos (Gtm)
3.2.4- Areniscas lenticulares co n estratificación cruzad a (Alc)
3.2.5- Areniscas con cu erpos sigmoidales (As)
3.2.6- Areniscas tabulares (At)
3.2.7- Lutitas masivas (Lm)
3.2.8- Carbón (C)
3.2.9- Margas (Mm y Ml)
3.2.10- Calizas masivas (Cmb y Cmn)
3.2.11- Calizas oncolíticas (Co)
3.2.12- Calizas bioclásticas (Cbg, C bc y Cbt)
3.2.13- Calizas de tallos verticales (Ctv)
3.2.14- Estromatolitos (Ce)
3.2.15- Calizas intraclásticas (Ci)
3.3- Asociaciones de facies
3.4- Distribución espacial y temporal de facies
3.4.1- UTSs T 6 y T 7
3.4.2- UTS T 8
3.5- Modelos de sedimentación
3.5.1- Modelo sedimentario pa ra las unidades inferiores (T 6 y T 7 )
3.5.2- Modelo sedimentario para la unidad superior (T 8 )
3- SEdiment ol ogía
S EDIMENTOLOGÍA
97
3-SEDIMENTOLOGÍA
3.1-I NTRODUCCIÓN
El registro estratigráfico del área de Borja- Tarazona puede subdividirse en dos conjuntos
por sus características litológicas y faciales. El inferi or, con margas y calizas que alternan con lutitas,
areniscas y escasos conglomerados, agrupa las do s primeras unidades tectosedimentarias, T 6 y T 7 . El
superior coincide con la unidad T 8 y presenta un claro dominio de los sedimentos carbonatados,
fundamentalmente calizas con escasos niveles mar gosos. Los materiales terrígenos gruesos sólo
aparecen localmente en la b ase de esta unidad en forma de conglomerados y areniscas.
Todos los trabajos consultados coinciden en señalar que los materiales de las UTSs T 6 y T 7
se depositaron en régimen continental caracterizad o por el desarrollo de sistemas de ab anicos
aluviales relacionados lateralmente con áreas lacustres y fluviales de diversas característi cas.
Los materiales detríticos de las unidades tecto sedimentarias miocenas del margen ibérico de
la Cuenca del Ebro han sido estudiados por Pérez (1989) y Pérez y Villena (1996), llegando a la
conclusión de que existen dos tipos de sistem as aluviales: uno de corto y o tro de largo desarrollo
longitudinal que coexisten en el tiem po entre sí y con los sistemas lacustres. Los sistemas d e corto
desarrollo longitudinal se caracterizan por la presenci a de elevadas pendientes, pequeña extensión de
las facies groseras (menos de 4 km desde el área fuente) y paso directo de estas facies a depósitos
lutíticos propios de partes distales. Por otro lado, los sistem as de largo desarrollo longitudinal
presentan bajas pendientes, muestran una gran im portancia de los procesos fluviales y un gran
desarrollo longitudinal (entre 20 y 40 km ).
En el sector centro-occidental del margen ib érico de la cuenca, estos m ismos autores
identifican a lo largo de las unidades T 5 y T 6 de Pérez (1989), (un idades T 6 y pa rte inferior de T 7 en
este trabajo), la presencia de sistemas de largo desa rrollo longitudinal con nota ble importancia de los
sectores distales con procedencia sur y suroeste. En la parte superior de la unidad T 7 las facies
aluviales se reconocen como pequeños aparatos de corto desarrollo longitudi nal y procedencia sur,
que se interdigitan con los sistemas lacustres. Para esta misma unidad, Pérez y Villena (1996) citan la
existencia de aportes terrígenos de procedencia nor te y noroeste que dan lugar a depósitos de arenas
silíceas que se relacionan directamente con las faci es lacustres dando lugar a lóbulos deltaicos. Y por
último, en la unidad T 8 , salvo los canales conglom eráticos, tambié n de procedencia norte, que ma rcan
la base de la unidad, las facies presentes responden mayoritariamente al desarrollo de sistemas
lacustres.
Las facies lacu stres son analizadas por Pérez et al. (1989) y Pérez et al . (1994) a lo largo de
las cuatro unidades tectosedimentarias miocenas del centro de la Cuenca del Ebro y establecen cuatro
tipos de sistemas lacustres, ya mencionados en el apartado 1.3.2 de antecedentes. Además, ponen de
manifiesto una evolución en los sistemas lacustres a lo largo del Mioceno con predominio de los
complejos de playa-lake con depósitos de yeso y halita en la uni dad T 5 y de los sistemas lacustres
carbonatados en las demás unidades, con mayor desar rollo de las condiciones palustres en la unidad
T 6 .
Para la formación de los carbonatos que culminan la Muela de Borja, unidad T 8 , Pérez et al.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
98
(1988b) y Pérez (1989) proponen un ambiente lacustre franco, ya que no encuentran pruebas de
emersión. Dicho ambiente se caracterizaría por aguas muy somera s con escasa agitación y alta
luminosidad. Más adelante, este mismo grupo de tr abajo considera que corresponderían a las áreas
más internas de los sistemas lacustres carbonata dos someros, con facies de oncolitos (Pérez et al.,
1989 y Pérez et al., 1994). En nuestros trabajos previos (Vázquez-Urbez, 2001 y Vázquez et al., 20 01
y Vázquez-Urbez et al ., 2002) se presenta un estudio sedimentológico inicial de esta unidad superior
y se propone su formación en un sistema lacustre somero bordeado en sus márgenes sur y oeste por
canales oncolíticos y zonas palustres. Este sistema fluvio-lacustre se caracterizaría por ser
hidrológicamente abierto y por presentar gran movilidad de s us diversos subambientes. Facies
oncolíticas, macrofíticas y bioclásticas como las encontradas en el área de estudio han sido
relacionadas con sistemas fluvio-lacustres en otros lu gares de la Península Ibérica, como la Cuenca
del Duero (Armenteros, 1986; Alonso-G avilán et al., 1987), la Cuenca de Madrid (Ordóñez y García
del Cura, 1983), la Cuenca del Ebro (Anadón y Zamarreño, 1981; Zam arreño et al., 1997; Arenas et
al., 2000) y las Lagunas de Ruidera (Andrews et al., 2000; Go nzález-Martín et al., 2004; Ordóñez et
al., 2005), entr e otros.
Como se ha comentado en el apartado sobre metodología de trabajo, el estudio
sedimentológico de los depósitos carbonatados y detríticos comienza con el reconocimiento y
descripción de las diferentes facies presentes. La descripción consta de dos partes: por una lado,
comprende las característ icas vistas en campo (color , litología, textura, geometrías, estructuras
sedimentarias físicas y contenido fosilífero, relaciones laterales y verticales,...) y muestra de mano, y
por otro, las características microscópicas (microsc opio óptico y electrónico). Las texturas para las
facies carbonatadas siguen la clasifi cación de Dunham (1962) con las modificaciones de Embry y
Klovan (1971). Tras esta descripción se realiza la in terpretación de las condiciones ambientales de
sedimentación para cada facies.
Para designar las facie s se ha asignado una sigla a cada una. Pa ra las facies detríticas la
primera letra, siempre en may úsculas, indica la composición litológica de la facies (G, gravas y
conglomerados; A, areniscas; L, lutitas); la segunda le tra, en minúsculas, indica la geometría de los
estratos y la tercera y cuarta, cuando se requieren , la característica textural o estructural más
relevante de la facies.
Para las facies carbonatadas se ha creado tamb ién una nomenclatura propia, si guiendo el
estilo utilizado para detríticos. En este caso, la pr imera letra, en may úscula, sigue representando la
litología (C, calizas; M, margas), la segunda letra, y cu ando existe también la tercera, indican el rasgo
textural dominante y los componentes texturales mayor itarios. En el caso de las calizas masivas, la
tercera letra hace referenci a a la característica estru ctural diferenciado ra.
Las facies diferenciadas son:
• Facies Detríticas:
− Glc: Conglomerados lenticular es con estratificación cruzada
− Gt: Conglomerados tabulares
Gtgc: granocrecientes
S EDIMENTOLOGÍA
99
Gtm: masivos
− Alc: Areniscas lenticulares con estratific ación cruzada
− As: Areniscas con cuerpos sigmoidales
− At: Areniscas tabulares
− Lm: Lutitas masivas
• Facies Organógenas:
− C: Carbón
• Facies Carbonatadas:
− Mm y Ml: Margas masivas y laminadas respectivamente
− Cm: Calizas masivas
Cm b: Calizas masivas bioturbadas
Cm n: Calizas masivas nodulizadas
− Co: Calizas oncolíticas
− Cb: Calizas bioclásticas
Cbg: Calizas bioclásticas de gasterópodos
Cbc: Calizas bioclásticas de carofitas
Cbt: Calizas bioclásticas de tallos
− Ctv: Calizas de tallos verticales
− Ce: Estromatolitos (no concéntricos)
− Ci: Calizas intraclásticas
En la figura 3.1 aparecen resumidas las caract er ísticas principales de cada facies, así co mo
su interpretación sedimentaria. Los símbolos de l as estructuras sedimentarias usados en dich a tabla
son los mismos que los de los perfiles estratigráfico s (ver leyenda en la fig. 2.4). Las abreviaturas m ,
w, p , g, f y r significan: mudstone , wackestone , packstone, grainstone, floatstone y rudstone
respectivamente.
Una vez descritas e interpreta das las fac ies, se han estudiado sus asociaciones en secuencias
verticales simples, que representan la superpos ición de diferentes ambientes o subam bientes
relacionados lateralmente. Junto a la descripción de las secuencias se incluye el estudio
sedimentológico detallado de varios af loramientos de particular interés.
A continuación se han hecho ma pas de distribuc ión de facies para diferentes m omentos en
el depósito de cada unidad, que son la base para la elaboración de los modelos de sedimentación
propios de cada una de ellas.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
100
Figura 3.1: Principales características de las facie s detríticas y organógenas, así
como una breve interpretación del ambiente sedimentario en el cual se generan.
La leyenda de símbolos aparece en la figura 2.4.
S EDIMENTOLOGÍA
101
Figura 3.1 continuación: Principales ca racterísticas de las facie s carbonatadas,
así como una breve interpretación del ambie nte sedimentario en el cual se
generan. La leyenda de símbolos aparece en la figura 2.4.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
102
3.2-D ESCRIPCIÓN DE F ACIES
3.2.1-Facies de Conglomerados lenticul ares con estratificación cruzada (Glc)
Los afloramientos de esta facies se presenta n co mo masas conglomeráticas de tonos
marrones, ocres y anaranjados, que se han encontra do constituyendo la ruptura de la base de las
UTSs T 7 (perfiles de Lugar y Borja) y T 8 (perfiles de Borja y Vulcafrailes) y aparecen a lo largo del
primer tercio del perfil de Caragüelles Sur. Están formados por cuerpos lenticulares de 0,40 a 1,15 m
de espesor (fig. 3.2A) que se agrupan constituyendo paquetes tabulares a la escala de afloramiento
con bases canaliformes erosivas y techos planos. La potencia de estos paquetes varía de 0,50 hasta
4,00 m y su continuidad late ral es decamétrica.
Los niveles conglomeráticos pueden estar asocia dos en la vertical a areniscas de grano
medio y grueso con estratificación cruzada, siendo l as areniscas la litología dominante en algunos
afloramientos. En estos casos, los conglomerados so lam ente aparecen rellenando la parte inferior de
las geometrías canaliformes (tramo 5 del perfil de Borja). Late ralmente a los depósitos conglomerá-
ticos es frecuente la presen cia de lutitas masivas de color rojo.
Son granosostenidos y granodecrecientes. Los clastos son poligénicos y heterométricos.
Mayoritariamente están co mpuestos por calizas, cuarzo, cuarcita y arenisca:
Figura 3.2: Aspectos de campo de la facies de Conglomerados lenticulares con
estratificación cruzada. A: geometría canaliforme en la base de la unidad T 7
(perfil de Lugar); B y C: vista general y detalle de los depósitos de la base de T 8
(perfil de Vulcafrailes).
S EDIMENTOLOGÍA
103
• Clastos de cuarzo y cuarcita (50-60 %) de color naranja, blanco y rosa. Aparecen bien
redondeados y son subesféricos. Presentan un centilo de 7 cm .
• Clastos calcáreos (30-50 %) formados por calizas micríticas de color beige, calizas
laminadas (fragmentos de estromatolitos), ca lizas oncolíticas, calizas margosas de color
blanco y, más escasos, c lastos de micrita negra, roja y gris. Son subredondeados a
redondeados, varían de elipsoidales a esféri cos, aunque los fragmentos de estromatolitos
tienen cierta tendencia a ser planos. El cen tilo es variable de unos puntos a otros; el
máximo medido es de 25 cm en el perfil de Caragüelles Sur.
• Clastos de areniscas (10-15 %) de colores variados: rojas (derivados de ma teriales del
Permo-Trías, posiblem ente de la Facies B untsandstein), marrones (provenientes de
formaciones paleozoicas) y de otros colores: grises, naranjas y ocres. El tamaño de grano
de estas areniscas varía de fino a grueso. Los clastos son subredondea dos y subesféricos,
y presentan un centilo de 5-6 cm.
Los restantes componentes son m inoritarios (2-3 %) y solamente aparecen en los depósitos
localizados en la unidad T 8 :
• Clastos de lutitas de color amarillo-naranja; varían desde subredondeados a redondeados
y desde subesféricos a aplanados. Su centilo es de 1-2 cm.
• Clastos de sílex negro subredondeados y subesféricos. Centilo de 2 cm .
• Aunque de forma muy escasa, se encuentr an fragmentos de tallos rebozados de
carbonato. Su tama ño es centimétrico.
Otra característica propia de los niveles de la unidad T 8 es que algunos de los clastos
citados presentan envueltas carbonatadas muy finas.
La matriz varía de arenosa a microconglomerá tica, con granos de todos los tipos descritos
anteriormente, aunque dominando l os carbonatados y los silíceos. En algunos puntos hay abundante
cemento carbonatado.
Los conglomerados presentan estratificación cruzada en surco en sets de espesor
decimétrico. La estructura viene dada por la alte rnancia de estratos de diferente granulom etría que
pueden llegan a ser de areniscas (fig. 3.2A y C). Más localmente, se ha distinguido estr atificación
cruzada de relleno de canal en sets de 1,15 m. En al gunas zonas, se ha distinguido im bricación de
clastos, aunque no muy marcada.
Interpretación:
Esta facies representa el relleno de canales fluviales por gravas; su variada com posición
indica que el área fuente se encuen tra en relieves mesozoicos y pale ozoicos y que a lo largo de su
recorrido, se van incorporando clastos de formacion es más recientes, seguram ente miocenas, a la
carga que el curso fluvial transporta.
Se trata de cursos poco sinuosos y some ros. La evolución vertical de los depósitos
(granodecreciente) y la asociación vertical con aren as con estratif icación cruzada señalan una clara
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
110
El curso fluvial al llegar a un cuerpo lacustre depos ita su carga constituyendo ló bulos de arena que en
sección longitudinal presentan formas sigm oidales. Lo s sucesivos episodios de descarga de material
arenoso provocan la progradación del p equeño delta haci a el interior del cuerpo lacustre y, por otra
parte, la disposición lateral de los distintos lóbulos constituye una geometría en planta similar a un
abanico. El techo de los sucesivos cuerpos puede ser retrabajado por la dinámica lacustre formándose
pequeños ripples de oscilación.
En los momentos de baja o nula descarga fluvi al se produciría la decantación del material
fino sobre los lóbulos arenosos, form ándose así las intercalaciones centi métricas de lutitas laminadas.
Durante el siguiente episodio de descarga, los niveles lutíticos podrían ser erosionados y
resedimentados como clastos blandos dentro del nuevo cuerpo arenoso.
3.2.6-Facies de Areniscas tabulares (At)
Las areniscas muestran colores marrones, ocr es, beiges, naranjas y amarillos, e incluso,
coloraciones locales grises o blancas. Forman estrat os tabulares con bases y techos planos o bien
ondulados (fig. 3.7A y B). Su potencia oscila en tre 0,10 y 0,60 m, llegando esporádicamente hasta
1,40 m de espesor. En algunos niveles la base es ne tamente erosiva, con pequeñas canalizaciones de
escaso relieve, y pueden presentar dé bil buzam iento sedimentario con superficies internas oblicuas de
muy bajo ángulo (fig. 3.7C )
El tamaño de grano varía de fino a medio, pero lo calmente es grueso e incluso pueden
incluir microconglom erados. Son de grano s ilíceo, con proporciones variables de granos
carbonatados.
En general son niveles únicos, aunque en al gunas ocasiones la superposición de varios
estratos forma paquetes tabulares de hasta 4,80 m de potencia máxima. En estos casos, normalmente
la evolución vertical está mal definida y cuando es reconocible forman s ecuencias estratocrecientes
de 0,70 a 1,60 m de potencia.
En general carece de estructuras sedi mentarias internas, sin embargo, en ocasiones se ha
distinguido laminación paralela (fig. 3.7B), ripples simétricos y estratificación cruzada tanto en surco
como planar. Localmente muestran nodulización y bioturbación.
Esta facies se presenta formando alternancias con la facies de Lutitas masivas o bien como
intercalaciones dentro de la facies d e Lutitas masivas (fig. 3.7A). Ta mbién puede encontrarse
asociada esporádicamente, además, a Areni scas lenticulares, facie s Alc (fig. 3.7C)
Interpretación:
Las caracterí sticas geométricas, textural es y estructurales sugiere n que estos depósitos se
generaron por acrecimiento vertical a partir de flujos no confi nados (Pérez y Villena, 1996; Soria et
al ., 1997; Dávila, 2005) posiblem ente de carácter ef ím ero. La presencia de procesos de bioturbación
y/o nodulización indica exposic ión subaérea prolongada.
Las areniscas con laminación paralela aparec en asociadas preferentemente a la facies de
Lutitas masivas que se trata a continuación. Volu métricamente, las lutitas pueden llegar a ser más
S EDIMENTOLOGÍA
111
importantes que las areniscas. Este hecho, junto co n los procesos descritos ant eriormente, sugieren
que esta facies se desarrolló mayoritariamente en sectores distales de ab anicos aluviales, donde
dominarían los procesos de decantación que generarí an los depósitos lutíticos y donde la llegada de
flujos laminares no confina dos daría luga r al depósito de los nivele s arenosos.
Un caso particular sería el de los niveles ar enosos erosivos con ligeras inclinaciones
sedimentarias, asociados a pequeños cuerpos de aren iscas lenticulares. Se interpretan co mo depósitos
producidos por el desbordamiento de un canal sobr e la llanura de inundación adyacente, y el relleno
de la amplia incisión inicial en su cesivos episodios de inundación (Bristow et al., 1999; Mel éndez y
López-Gómez, 2003; Guidi et al., 2 005).
3.2.7-Facies de Lutitas masivas (Lm)
Las lutitas son de color rojo, ma rrón y naranja, pero tam bién, aunque en m enor medida
beiges y grises. Aparecen form ando paquetes tabulares de 1,20 a 7,10 m de potencia. Se asocian a
facies de areniscas (Alc, As y At) y de conglomer ados (Gtgc y Glc), así co mo a facies carbonatadas
(Cmb, Cm n y Mm). También pueden formar lentej ones de 0,30 m de espesor máximo, incluidos
dentro de los detríticos gruesos, o bien, constituir interestratos de varios centímetros de espesor
dentro de las facies de areniscas ( Alc, As y At) (figs. 3.5B, 3.6B y 3.7C).
Contienen escasos fragmentos de tall os, gasterópodos y bioclastos, así como restos
carbonosos.
Mayoritariamente care cen de estructuras sedim enta rias internas; sin embargo, de forma
Figura 3.7: Aspectos de campo de la facies de
Areniscas tabulares. A: alternancia de la facies de
Areniscas con la facies de Lutitas masivas; B: detalle
de la facies At donde se aprecia débil laminación
paralela; C: cuerpos tabulares de base erosiva , con
niveles de microconglomerados y superficies internas
buzando hacia el norte (izquierda de la fotografía).
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
112
local aparecen laminadas (fig. 3.6B y C). Pu eden presentar niveles carbonosos de color marrón
oscuro o negro y potencia centim é trica. Excepcionalmente, se han reconocido finas intercalaciones
de láminas irregulares de yeso blanco de 1-2 cm de potencia.
Interpretación:
Esta facies representa los sectores inactivos de sistemas aluviales y fluviales, y se originó
por decantación en llanuras que quedarían inundad as en momentos de avenidas y donde dominarían
los procesos de oxidación. En algunos casos, durante las avenidas, pueden llegar a estas áreas clastos
milimétricos. En las zonas activas adyacentes s e lo calizan flujos acuosos laminares que depositan la
carga en forma de mantos de gravas y canales conglomeráticos y arenosos.
Aunque escasos, se han distinguido niveles con colores grises, e incluso verdosos que
indicarían que los procesos de sedimentación se produ cen bajo lámina de agua im pidiéndose de esta
forma la oxidación. Estas condiciones reductoras se desarrollarían en zonas próximas a un cuerpo de
agua permanente, es decir, en el margen lacustre que esporádicamente podría quedar cubierto por una
lámina de agua.
La presencia excepcional de y eso se interpreta como el resultado de procesos diagenéticos
tempranos desarrollados en una llanura lutítica evaporítica próxima a zonas lacustres someras
sometidas a procesos de retracción (Cabrera, 1983). En esta situación, los procesos de bom beo
evaporítico provocan la concentración de las aguas intersticiales por evaporación y la precipitación
de sulfatos, lo que indicaría una etapa de evapor ación intensa relacionada c on la exposición subaérea
del sedimento.
3.2.8-Facies de Carbón (C).
Los niveles de carbón presentan colores grises, marrones oscuros y negros. Es una facies
minoritaria, reconocida solamente en las UTSs T 6 y T 7 . Se disponen en estratos tabulares de 0,10 a
0,30 m de potencia, pero ocasionalmente se han r econocido niveles más potentes de hasta 0,90 a 1,20
m con geometrías lenticulares laxas, co mo se apr ecia en la figura 3.8A. Esta facies se asocia
exclusivamente a la de Margas masivas (fig. 3.8A).
Se trata en la mayoría de los casos de car bones de tipo húmico que incluy en cantidades
variables de carbonato y minerales de la arcilla. E s frecuente la presencia de gasterópodos enteros y
fragmentados en los niveles de carbón, junto con a bundantes restos vegetales. En algunos casos, m ás
que un nivel carbonoso propiamente dicho, lo que se encuentra en una importante acumulación de
fragmentos vegetales carbonosos dentro de los paquetes margosos, dándole así a las margas un color
más oscuro.
Carecen de estructuras sedimentarias internas.
Interpretación:
Esta facies indica la existencia de áreas en charcadas, con un cuerpo de agua somero con
etapas de anoxia en los fondos. El desarrollo de cierta vegetación en estas zonas y la acumulación de
sus restos (hojas y tallos de plantas superiores) permitiría la formación de carbones de tipo húmico
S EDIMENTOLOGÍA
113
(McCabe, 1984; Diessel, 1992).
3.2.9-Facies de Margas (Mm y Ml)
Las margas presentan colores variados, domina ndo los tonos blancos, beiges y grises sobre
los demás (marrón, negro, verde y rosa), con colo raciones locales amarillas y rojizas. Esta facies es
volumétricamente im portante en las unidades T 6 y T 7 , mientras que en la unidad T 8 es minoritaria. Se
dispone en paquetes tabulares y, excepcionalmente, presenta geometrías lenticulares. Bases y techos
pueden variar desde subhorizontales hasta presentar fuertes irregularidades. Su potencia oscila desde
0,05 hasta 3,40 m, aunque se han medido potencias que llegan a 7,80 m. Se as ocian ma yoritariamente
a facies de Calizas masivas bioturbadas y nodulizad as (Cmb y Cmn ), Lutitas masivas (Lm) y Calizas
bioclásticas de gasterópodos (Cbg).
La composición mineralógica de esta facies es compleja y está formada por cuarzo,
minerales de la arcilla, calcita y, localmente, dolom ita. Las proporciones de cada m ineral son
variables; así, el cuarzo ( ± feldespatos) oscila entre 1 4 y 53 %, los minerales de la arcilla entre 0 y 28
%, la calcita entre 0 y 85 % y la d olomita (solamente reconocid a en dos muestras) puede alcanzar
hasta el 37 %. Sin embargo, ciertas m uestras que en campo son identificadas como margas por su
aspecto deleznable, presentan contenidos muy altos de calcita pudi endo en ocasiones llegar al 100 %
de la muestra. En el caso de est as muestras conflictiv as se ha deci dido mantener su denominación de
campo, priorizándola sobre su com posición mineralógica.
Figura 3.8: Aspectos de campo de la facies de
Carbón y Margas masivas. A: ni veles carbonosos
de color gris oscuro dentro de un paquete
margoso. B: margas con trazas anaranjadas
verticales debidas a bioturbación por raíces; C:
yacimiento de Melero 30.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
114
Contiene gasterópodos turbinados, trocoidales y discoidales, normalmente enteros; junto a
ellos se hallan restos de fragment os carbonosos de hasta 0,5 cm de longitud m áxima, oncolitos de 3-4
cm de diámetro y fragmentos de tallos con diámet ros de orden milimétrico. De forma más ocasional
se encuentran intraclastos milimétricos y nódulos de carbonato beige y gris masivo de hasta 2 cm de
diámetro.
Pueden carecer de estructuras sedi mentarias in ternas o bien presentar débil laminación
paralela y ondulada. Se han reconocido trazas de bi oturbación vertical debida a raíces y nodulización,
que se hace más abundante hacia techo de los niveles (fig. 3.8B y C). Localmente los nódulos pueden
agruparse en horizontes discontinuos de 0,10 a 0,15 m de potencia (fig. 3.8C). En algunas situaciones
se han observado enrojecimientos debidos a óxidos de hierro.
En algunos de estos niveles margosos se loca lizan los yacimientos de vertebrados citados
en el capítulo de estratigrafía. En la figur a 3.8C aparece el yacimiento Melero 30.
Interpretación:
Esta facies es similar a la facies de lutitas carbonatadas (Lc) descrita por Pérez (1989) y que
las interpreta como sedi mentadas bajo un a lámina de agua relativamente estable.
La facies de Margas representa la sedimen tación, fundamentalmente por decantación, en
áreas lacustres tranquilas, ya sean zonas internas o marginales (Arenas, 1993; Arenas y Pardo, 1999).
Las margas la minadas representarí an la sedimentación en áreas m ás tranquilas y seguramente más
internas del lago, sin la acción de organismos excavadores. Las margas masivas podrían corresponder
tanto a zonas lacustres internas o marginales como a orlas o pequeños encharca mientos próximos al
área lacustre, en donde la acción excavadora de or ganism os destruiría la posible lam inación.
En el caso de las margas o scuras, casi negras, que contienen fr agmentos carbonosos y
también fragmentos de conchas de gast erópodos, exis tiría un ambiente reductor.
La generación de los nódulos carbonatados dentro de los paquetes margosos se produce
como resultado de la infiltración de agua cargada en carbonato que precipita como micrita en el
interior del suelo. Posteriorm ente los nódulos se van endureciendo con la evoluc ión edáfica (Freytet,
1984; Alonso-Zarza, 2003).
3.2.9-Facies de Calizas masivas (Cm)
Esta facies incluye calizas y calizas margo sas. Se presenta formando niveles tabulares d e
colores blanco, beige y gris, más localmente, ocre, amarillo, rosa o rojizo. Es una faci es
volumétricamente im portante dentro de las unidades T 6 a T 7 ; sin em bargo, en la unidad T 8 su
presencia es escasa. Constituyen paquetes tabulares de hasta 3,45 m de potencia que incluyen estratos
mayoritariamente tabulares, aunque también lenticulares y sigmoidales con potencias que oscilan
entre 0,06 y 1,15 m. Excepcionalm ente se han r econocido niveles lenticulares y sigmoidales que
alcanzan potencias may ores (2,40 y 3,15 m) (fig. 3.9A y B). Las bases y techos de los estratos suelen
ser irregulares, aunque también pueden presentar ciertas ondulaciones (amplitud aproximada de 0,50-
1,00 m, fig. 3 .9C y D) o bien ser planas. La evoluc ión vertical de los conjuntos de estratos no aparece
S EDIMENTOLOGÍA
115
Figura 3.9: Aspectos de campo de la facies de Calizas masivas bioturbadas y
nodulizadas. A: geometrías sigmoidales (Montícu los de Maleján). B: geometrías
lenticulares en la base del perfil de Lugar ; C: estratos tabulares con fuertes
ondulaciones; D y E: calizas ma sivas bioturbadas, en E se indican algunas de
las trazas de la bioturbación; F: nodulización; G: calizas nodulizadas que
incluyen nódulos de sílex; H: calizas nodulizadas con rasgos de marmorización.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
116
bien definida, localme nte se ha n reconocido evoluciones estratocrecientes y estratodecrecientes.
La composición mineralógica de la facies de Calizas masivas esta formada en un 97% por
calcita y un 3 % de cuar zo (valores medios); sin embargo, el porcentaje de cuarzo ± feldespatos
puede alcanzar el 14 %.
Texturalmente son mudst ones y mudstone-wackestones , localmente wackestones , con
escasos fragmentos de gasterópodos, ostrácodos y bioc lastos no identificados, así co mo intraclastos
de pocos milímetros de longitud m áxima. Excep cionalmente se han distinguido re stos carbonosos.
Carece de estructuras sedimentarias primarias y su aspecto exterior es masivo. Sin
embargo, muestra gran abundancia de rasgos pedogenéticos. Entre e llos los más importantes son la
bioturbación y la nodulización. Según d omine uno u otro, se han diferenciado dos subfacies: Calizas
masivas bioturbadas y Calizas masivas nodulizadas.
• C ALIZAS MASIVAS BIOTURBADAS (Cmb)
La característ ica más desta cable de esta subf acies es el amplio desarrollo de bioturbación
vertical generada por raíces. La bioturbación se aprecia por la presencia de formas o trazas alargadas
e irregulares que se disponen perpendiculares y subperpendiculares a l a estratificación y que se
concentran hacia el techo de los estrato s. Estas trazas muestran c olores ligeramente distintos, rojizos
o amarillentos, a los de la caliza encajante. Presentan longitudes medias de 10-12 cm, aunque
localmente alcanzan 30 cm de longi tud máxima (fig. 3.9 E).
Menos abundante es la presencia hacia el tec ho de los estratos de perforaciones con formas
cónicas y dispuestas subperpendiculares a la estratif icación. Estas cavidades su elen aparecer v acías y
sus dimensiones oscilan ente 3-4 cm de longit ud y 1-1,5 cm de diámetro máximo.
En mayor o menor medida, pueden pre sentar nodulización.
• C ALIZAS MASIVAS NODULIZADAS (Cm n)
Esta subfacies se caracteriza por la presencia dest acada de nodulización (fig. 3.9F y G).
Este rasgo se aprecia como la fragmentación de la roca en una serie de n ódulos subesféricos y
ovalados de varios centímetros de diám etro que, en casos extremos, pueden llegar a estar
individualizados unos de otros. En la mayoría de los casos, este rasgo es más intenso en el techo de
los estratos, si bien puede llegar a afectar a la totalidad del estrato. Aco mpañando a la nodulización,
aparecen casos de bioturbación vertical por raíces, brechificación y también silicificación.
La brechificación consiste en la fisuración de la roca según pl anos rectos, de tal forma que
los fragmentos formados son angul osos . Se distingue preferentemente en el techo de los estratos, en
muchos casos asociados a cavidades previas.
La silicificación solamente se ha reconocido en el perfil de Lugar Sur y en lo alto de Plana
Melero. En estos lugares se ha observado el reempl azamiento de la micrita por sílex de color marrón
rojizo y anaranjado. El sílex aparece constituyendo nódul os aislados centimétricos (fig. 3.9G) o bien
masas irregulares que ocupan gran parte del nivel.
Muy excepcionalmente se han distingu ido ni veles con coloraciones rosadas, naranjas y
S EDIMENTOLOGÍA
117
amarillas que se han atribuido a procesos de marmorización (fig. 3.9H).
Características Microscópicas:
La facies de Calizas masivas muestra una textura en microscopio óptico que varía de
mudstone a packstone , siendo l os términos más comunes mudstone y mudstone-wackestone . Los
constituyentes más abundantes son intraclastos angulos os de 0,5 a 1 mm de diámetro máximo, junto
con escasos gasterópodos, ostrácodos y bioclastos no identificados. También se han reconocido
agregados micríticos peloidales esféricos y ovala dos de tam año muy fino (desde 20-30 hasta 100-150
µ m de diámetro visible) dispersos entre el carbonato (fig. 3. 10A). Además, se ha reconocido cuarzo
detrítico (1-3 %) en prácticamente todas las muest ras observadas, llegando a concentraciones locales
de clastos de cuarzo de 10-20 % (fig. 3.10B) . El fango micrítico, puede estar recristalizado
parcialmente a microesparita, e incluso, a esparita.
Los gasterópodos y ostrácodos, normalmente en teros, se reconocen gracias a la porosidad
móldica, que internamente está rellena de micrita igual que la englobante. Ocasionalmente, se han
observado filamentos m icríticos oscuros de 200 a 600 µ m de longitud dispersos entre el carbonato.
Como ya se ha señalado anteriormente, una característica de esta facies es la presencia de
bioturbación que se reconoce en lámina delgada co mo cavidades vacías o rellenas de micrita (fig.
3.10C) y de cementos tanto esparíticos como fe rruginosos. Pa ralelamente a estas cavidades, l a
muestra puede presentar u nas bandas más oscuras qu e el resto, e incluso, con coloraciones rojizas.
La nodulización es una característica que se r econoce mejor como un aspecto macroscópico
de la roca. En lámina delgada se aprecia por la presencia de masas de micrita subesféricas y ovaladas
con contorno subredondeado y separadas de las contiguas por la presencia de microesparita.
Se han diferenciado otros rasgos pedogenéticos en las m uestras perteneciente a la facies de
Calizas masivas, aunque todos ellos son m ás locales. Se describen a continuación:
La brechificación, a diferencia de la noduli zación, se reconoce mejor en microscopio ópt ico
que en campo. Se caracteriza por la fracturación de la roca según planos rectos, de forma que los
clastos generados presentan una elevada angulosidad . Es frecuente que la fracturación se desarrolle
aprovechando grietas previas y por tanto se pr oduzca un ensanchamiento de las m ismas. En estos
casos los clastos se acumulan en el fondo de esas cav idades. Sin embargo, en algunos casos, la
acumulación de los clastos está camuflada por pr ocesos posteriores de recri stalización parcial a
microesparita, tanto de los fragmentos micríticos co mo de la matriz que los engloba. Como resultado
final aparecen clastos disp ersos dentro de la ma triz y que presentan límites difusos con ella (fig.
3.10D).
Los procesos de bioturbación, nodulización y brechificación, este último menos
desarrollado, producen la fisuración y disgregación de la roca en una serie de fragmentos más o
menos angulosos según sea el fenómeno prioritari o. Las grietas y cavid ades entre frag mentos
normalmente están rellenas por matriz micrítica o microesparítica y, más localmente, por cementos
esparíticos y ferruginosos.
Excepcionalmente se han observado procesos incipientes de microcarstificación. Las
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
118
paredes de grietas y cavidades presentan pátinas con coloraciones pardas y rojizas.
En varias láminas delgadas se han vist o cristales lenticulares y rómbicos de calcita que se
interpretan como pseudomorfos de yeso (fig. 3.10E) . Estos cristales presentan tamaños que varían de
60 a 120 µ m de longit ud. Algunos presentan el núcl eo c onstituido por m icrita y, en muchos casos,
muestran acumulación de materia orgánica junto a los bordes de los cristales.
En microscopio óptico la silicificación se presen ta como un proceso de reemplazamiento de
la micrita y microesparita originales por cuarzo microcristalino y calcedonia. La silicificación
muestra formas redondeadas irregulares con tama ños variables desde 1-2 mm a 10- 12 mm (fig.
3.10F). En algunos de estos nódulos el reemplazami ento ha sido completo, sin embargo en otras
zonas se pueden distinguir restos de carbonato entre las distintas fases de la sílice. Se ha observado
que el reemplazamiento ha sido más favorable en las zonas donde el carbonato presentaba cristales
de tamaño mayor, próximo a microesparita.
Por último, se han observado acum ulacion es irregulares pardas y marrones que se
interpretan como concentración de materia orgánica. En algunos casos, los procesos de
recristalización de micrita a microesparita han prov ocado la acum ulación de la materia orgánica junto
a los bordes de los nuevos cristales.
En microscopio electrónico (fig. 3.10G, H e I) se aprecia que las muestras est án formadas
por cristales de micrita y microesparita, aunque también se observan cristales de tamaño esparita.
Hay que destacar la presencia de formas fila mentos as dispersas entre el carbonato; en unos casos se
trata de tubos carbonatados donde la parte orgánica ha desaparecido (fig. 3.10G y H), mientras que
en otros casos se trata de los propios filamentos calcitizados (fig. 3.10I). Los primeros presentan
longitudes de hasta 90 µ m y diámetros de entre 3 y 8 µ m, mientras que los filamentos calcitizado s
muestran longitudes de hasta 50-60 µ m y diámetros de aproximadamente 4-5 µ m.
Interpretación:
Existen numerosos trabajos que hablan de calizas si milares a las que se han descrito en este
apartado (Freytet, 1971, 1973; Buur m an, 1975; Bustillo, 1980, 1984; Freytet y Plaziat, 1982; Arribas,
1982, 1986a y b; Cabrera, 1983; Armenteros, 1986; Sáez, 1987; Pérez, 1989; Arenas, 1993; Arasa y
Colombo, 1996; Arenas et al., 1997a; Arm enteros et al., 1997; A rmenteros y Daley, 1998; Arenas y
Pardo, 1999; Freytet y Verrecchia, 2002 ; Alonso-Zarza, 2003, entre otros).
El origen del carbonato se puede suponer a parti r de precipitación en zonas lacustres
marginales por reducción de la lámina de agua o bien por la actividad de microorganismos cuyo
desarrollo favorece la precipitación del carbonato disuelto en las aguas (Pérez, 1989). La presencia de
filamentos micríticos en algunas muestras observa das en lámina delgada apoya la influencia
biológica en la precipitación del carbonato inicial.
Los rasgos y procesos macroscópicos y microscópicos que caracterizan a esta facies
(bioturbación vertical por raíces, nodulización, br echificación, recristalización a microesparita,
presencia de pseudomorfos de yeso, silicifi cación, microcarstificación, marmorización,
ferruginización, disolución de fósiles) son todo s postsedimentarios, esencialmente edáficos
(diagenéticos edáficos), propios de áreas palustres sometidas a frecuentes oscilaciones d el nivel
S EDIMENTOLOGÍA
119
Figura 3.10: Aspectos microscópicos de la facies de Calizas masivas
bioturbadas y nodulizadas. A: intraclastos y agregados micríticos; B:
acumulación de clastos de cuarzo; C: bioturbación; D: brechificación; E:
pseudomorfos lenticulares de yeso; F: silicif ica ciones irregulares; G, H e I: restos
filamentosos (tubos carbonatados en G y H, y filamentos calcitizados en I) entre
la micrita.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
126
(fig. 3.13C) o esparítico (fig. 3.13D), con geom etrí as curvas y muchas veces entrelazados entre sí
dentro del sedimento (fig. 3.13E, F y G). Sus di mensiones son variables, aunque siem pre menores
que los tubos carbonatados; varían entre 100 y 850 µ m de longitud y entre 2 y 8 µm de diámetro. En
la figura 3.13E se puede ver la terminaci ón apical de u no de estos filamentos.
Además de los filam entos s.l., son frecuentes los recubrimientos de origen orgánico que
tapizan el sedimento carbonato (fig. 3.13J, K y L); en algunos casos, constituyendo parte de estos
recubrimientos se han dife renciado formas bacterianas esféric as ag rupadas de dos en dos (diplococo),
con dimensiones aproximadas entre 0,80 y 1,05 µ m de diámetro máxim o (fig. 3.13L).
Por último, es frecuente encontrar restos de diatomeas pennadas de 4,20 a 9,20 µm de
longitud, dispersas entre los cristales de calcita y en algunos casos recubiertas por carbonato (fig.
3.13H e I).
Interpretación:
Existe abundante bibliografía que describe f acies similares en medios fluviales y fluvio-
lacustres de formaciones modern as (Schäfer y Stapf, 1978; Casanova, 1987; Pedley, 199 0;
Verrecchia et al., 1997; Hägale et al., 2006) y anti guas (Ordónez y García del Cura, 1977, 1 983;
Anadón y Zamarreño, 1981; Casanova, 1985; Armenteros, 1986; Alonso-Gavilán et al., 1987; Sanz-
Rubio et al., 1996; Arenas et al. , 2000; Ram os et al., 2001; Arenas et al., 2 007a).
Los oncolitos y coated grains se form arían en áreas fluviales o lacustres so meras sometidas
a agitación. En ellas se desarrollaría vegetación acu ática sumergida (carofitas y Potamogeton, por
ejemplo) y gasterópodos; los restos de estos organi smos o sus fragmentos serían los núcleos para la
precipitación de carbonato. En los m árgenes de est as áreas se desarrollarían zonas palustres con
vegetación hidrófila, como juncos, carrizos, espadañas, así co mo gasterópodos pulm onados
( Planorbis ). Muy posiblemente sobre las partes sume rgidas de estas plantas precipitaba carbonato.
Estas zonas palustres se verían afectad as por episod ios de alta energía, tormentas y avenidas, que
arrastrarían abundantes fragmentos de plantas a zona s fluviales y lacustres, donde servirían de núcleo
para la precipitación de nuevas envueltas de carbona to y formación, por tanto, de los oncolitos.
A estos mismos ambientes llegarían, aunque en menor cantidad, intraclastos procedentes de
la erosión de formaciones carbonatadas o lutíticas previas, que también actuarían com o núcleos sobre
los que se depositaría el carbonato. Este caso es de especial importancia para los oncolitos
subesféricos presentes en la unidad T 7 , donde el núcleo está constituido casi exclusivamente por
fragmentos de micrita. Este hecho puede ser indicat ivo de una menor coberter a vegetal en esta unidad
frente a la unidad superior (UTS T 8 ) donde la vegetación sería más a bundante por lo que el núcleo de
sus oncolitos está formado mayoritariamente por fragmentos de tallos, e incluso por hojas.
La presencia de formas microbianas filamentosas en las envueltas carbonatadas atribuibles
a cianobacterias señala que la precipit ación del carbonato de los oncolitos y coated grains se produjo
seguramente en relación con la actividad fotosinté tica de esos microorganismos, en torno a los cuales
se crearían microambientes favorables para ello . Además, podría n actuar como tapices o mallas en
los que quedarían atrapadas las partículas de carbonato (Casanova, 1987; Freytet y Verrecchia,
1998).
S EDIMENTOLOGÍA
127
Figura 3.13: Aspectos de microscopio electrónico de la facies de Calizas
oncolíticas. A y B: tubos carbonatados dispuest os en abanico y paralelos entre
sí; C: cristales de micrita ; D, E, F y G: filamentos calcitizados; H e I: diatomeas
pennadas, en H están recubiertas por carbonato; J, K y L: tapices orgánicos, e n
L se observan formas bacterianas tipo diplococo.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
128
Esta zona donde los oncolitos crecen sería un área de aguas que mantiene una energía no
muy alta, pero con movimiento frecuente, ya que los oncolitos encontrados son m ayoritariamente
simétricos, es decir, con grosores similares a lo l ar go de toda la envuelta. Por otra parte, la pr esencia
de estratificación cruzada en surco y planar de potencia métrica evidencia la f ormación de barras y
megaripples y, en definitiva, el retrabajamiento de los granos durante episodios de mayor energía,
relacionados con corrientes unidireccionales, se guramente de cursos fluviales amplios y poco
sinuosos.
En el trabajo de Verrecchia et al. (1997) sobre el comportamiento hidrodinámico de los
oncolitos se plantea la mayor movilidad de los onco litos frente a partículas de calcita o cuarzo con
similar diámetro nom inal. Debido a su alta porosidad y baja densidad, la ve locidad de sedim entación
de los oncolitos es menor y, por tant o, el tiempo qu e los oncolitos permanecen en suspensión en el
agua es mayor.
La presencia de oncolitos intercalados en niveles margosos, e incluso lutíticos, se ha
relacionado con el depósito de los mismos en lla nuras de inundación, tras momentos de crecida y
desbordamiento de los canales fluviales contiguos donde se forman los oncolitos o bien en l a
desembocadura de estos canales en ár eas lacustre s marginales (Ra mos et al., 1989; Ramos et al.,
2001; Arenas et al., 2007a) .
3.2.11-Facies de Calizas bioclásticas (Cb)
Estas calizas son beiges, marrones y grises, siendo más escasas las naranjas, ocres y
amarillas. Esta facies aparece fundamentalmente hacia el techo de la unidad T 7 y a lo largo de T 8 .
Forman estratos tabulares, con superficies de est ratificación desde planas o subhorizontales hasta
formas más irregulares, con ondulaciones y geometrías cóncavas de orden decimétrico. Estos estratos
tienen una potencia mínima de 0,05 m y máxim a de 1,50 m (fig. 3. 14A y B).
La composición mineralógica de estas f acies consiste casi ex clusivamente en calcita (98%),
y, en mucha menor proporción, se halla cuarzo (2%).
Estas Calizas bioclásticas, según la cl asificación de E mbry y Klovan (1971), son floatstones
y wackestones , aunque también se encuentran mudstone-wackestones . Su contenido fósil está
formado por gasterópodos , tallos cubiertos de carbonato tum bados y/o fragmentados, y carofitas
(tanto oogonios como tallos); junto a ellos, pe ro menos abundantes, aparecen ostrácodos y otros
bioclastos no identificables por su alta fragmen tación. En ocasiones, aco mpañando a los fósiles se
encuentran escasos oncolitos en teros y/o rotos, intraclastos y fragmentos carbonosos.
Carecen de estructuras sedi mentarias internas, con la excepción de varios niveles situados
en la parte superior de T 7 que presentan fina la minación paralela. En algunos casos muestran
bioturbación vertical y nodulización en el techo de los estratos.
Se pueden caracterizar tres subfacies dentro de las Calizas bioclásticas, en función del
componente fósil predominante:
• Calizas bioclásticas de gasterópodos (Cbg).
S EDIMENTOLOGÍA
129
Figura 3.14: Aspectos de campo y muestras de mano de las facies de Calizas
bioclásticas de gasterópodos y carofitas, Cbg y Cbc. A y B: Cbg con trazas de
bioturbación; C y D: detalle de los gasterópodos, señalados con flechas; E: Cbg
laminadas y detalle de los gasterópodos; F y G: aspectos de ca mpo de la facies Cbc;
H: detalle de tallos de carofitas recubiertas por carbonato (cuadrícula de 1 cm 2 ).
M u est r a de m a no de C b c .
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
130
• Calizas bioclásticas de carofitas (Cbc).
• Calizas bioclásticas de tallos tumbados y/o rotos (Cbt).
C ALIZAS BIOCLÁSTICAS DE G ASTERÓPODOS :
Esta subfacies incluye los términos floatstone y, en menor medida, wackestone . Está
constituida fundamentalmente por gasterópodos, ente ros y/o fragmentados. Gracias a los ejemplares
que se han encontrado completos se puede describir la morfología de las conchas; las formas más
comunes son, por orden de abundancia: turbinadas, trocoidales y d iscoidales, siempre holostomadas.
Carecen de ornamentación externa; solamente se ap recian las líneas de creci miento. Alcanzan hasta 2
cm de longitud, m edidos a lo largo de su eje de enrollamiento (fig. 3.14C y D).
Una característica muy común de estas facies, que permite reconocerlas en el ca mpo con
relativa facilidad, es que presentan una gran cantidad de cavidades verticales o subverticales, a veces
de forma cónica. Se concentran en el techo de los estratos. Estas cavidades tienen unas dimensiones
máximas de 2-3 cm de diámetro y hasta 10-12 cm de longitud. Adem ás exhiben bioturbación y
nodulización.
Un caso particular de esta subfacies son los niveles tabulares encontrados a techo de la
unidad T 7 , con potencias que oscilan entre 0,05 y 0,25 m (fig. 3.14E). Son calizas y margo-calizas
blancas, beiges y grises, floatstones de gasterópodo s turbinados y discoidales de hasta 1,5 cm de
longitud, tallos de carofitas tum bados, ostrácodos y otros bioclastos no i dentificados. Es
característica la presencia de laminación paralela resaltada por la orientación preferente de algunos
gasterópodos paralelos a la laminación y de lo s tallos de carofitas tumbados. Pueden presentar
bioturbación y nodulización, al igual que el resto de la facies de Calizas bioclásticas de gasterópodos.
En el perfil de Los Traches (fig. 2.10, tram o 9) un estrato formado por la facies de Calizas
bioclásticas de gasterópodos presenta el techo muy irregular con cavidades o bolsadas que recuerdan
los efectos de la microca rstificación . Las cavidades aparecen rellenas por l a facies de Calizas
oncolíticas.
Características Microscópicas:
Esta subfacies presenta una textura en microscopio óptico que varía desde mudstone hasta
floatstone , siendo este últi mo el térm ino más común.
Los constituyentes más abundantes son gasterópodos y ostrácodos, y junto a ellos, escaso s
oogonios de carofitas y fragmentos de tallos. Los componentes no esqueléticos son menos frecuentes,
representados únicamente por escasos oncolitos. En algunas ocasiones se han distinguido clastos de
cuarzo con diámetros máxim os de 200-300 µm , dispersos entre los demás componentes.
Se han encontrado gasterópodos turbi nados y, au nque son m ás escasos, también discoidales
(fig. 3.15A y B). Aparecen restos enteros y fragmen tados. Por otro lado, los ostrácodos se encuentran
tanto con las valvas juntas y cerradas, como desarticuladas o fragmentadas.
Tanto los gasterópodos como los ostrácodos apar ecen como fósiles corporales o bien se han
disuelto, y entonces sólo se aprecia su porosidad móldica. Las cavidades internas de los fósiles
S EDIMENTOLOGÍA
131
Figura 3.15: Aspectos de microscopio óptico y electrónico de la facies de Calizas
bioclásticas de g asterópodos y carofitas. A y B: wackestones de gasterópodos enteros
y otros bioclastos, acompañados por tallos de carofitas; C: tallos de carofitas con
varias envueltas carbonatadas; D: wackestone s de carofitas y bioclasto s; E, F y G:
varios aspectos de microscopio electrónico de la facies Cbg (restos bacterianos y
diatomeas); H e I: tallos de carofitas; J: restos filamentosos en el recubrimiento
calcítico de las carofitas.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
132
pueden estar rellenas de esparita.
En algunas preparaciones se han distinguido señales de bioturbación; se reconoce por la
existencia de zonas micríticas con diferentes tonos que presentan límites bastan te netos e irregulares
con la micrita dominante.
Como ya se ha señalado al describir l as característ icas macrosc ópicas, esta facies puede
aparecer laminada, caso de la unidad T 7 . En m icroscopio óptico se observa que la lam inación es muy
irregular y está generada por la alternancia de láminas donde se produce la acu mulación preferente de
restos fósiles y otras micríticas sin fósile s. Las láminas con fósiles son wackesto nes y floatstones de
gasterópodos enteros, tanto turbina dos c omo planoespiralados, tallos de carofitas, y en menor m edida
ostrácodos, enteros y fragmentados, así como, otros bi oclastos qu e por su alta fragmentación no son
identificables. Tanto gasterópodos como tallos de carofitas presentan una ori entación dominante
paralela a la laminación, además, en varios caso s, los restos aparecen deformados debido a la
compactación del sedimento. Por otro lado, las láminas micríticas están constituidas por mudstones
con escasos bioclastos. En varias muestras s e ha obser vado la presencia de gru mos oscuros dispersos,
así como oxidaciones locales que se han asociado en ambos casos con restos de materia orgánica.
En microscopio electrónico se ha observado la presencia de recubrimientos orgánicos y
restos bacterianos (formas alargadas, tipo bacilo, co n longitudes de 0,3 0 a 0,85 µ m y diámetros
menores de 1 µm y, más ocasionalmente, formas es féricas, tipo coco, que presentan diámetros de
0,25-0,30 µm), junto con diatomeas pennadas que pueden aparecer recubiertas por carbonato (fig.
3.15E, F y G).
C ALIZAS BIOCLÁSTICAS DE C AROFITAS :
Esta subfacies incluye los tér minos mudstone-wackestone y wackestone de oogonios y
escasos tallos de carofitas. Se han reconocido también packstones y rudstones d onde el componente
dominante son los tallos de carofitas (fig. 3.14F y G). Los oogonios no son visibles a sim ple vista, y
sólo se han distinguido en lám ina delgada. Los ta llos, que alcanzan un diámetro máxim o de 0,2 cm,
están recubiertos de carbonato (fig. 3.14H). Estas envueltas presentan espesores de varios milímetros.
Pueden aparecer tumbados y/o rotos, dispuestos al azar o con sus ejes mayores paralelos a la
estratificación. Acompañando a las carofitas, se encuentran de forma esporádica ostrácodos,
oncolitos de hasta 1-2 cm de diámet ro, gasterópodos y fragmentos carbonosos.
Características Microscópicas:
En microscopio óptico la textura de esta subfacies varía desde mudstone a packstone . Es
importante aclarar que mudstone y mudstone-wackestone aparecen en relación con oogoni os,
mientras que los términos wackestone y packstone, local mente floatstone y rudstone , se relacionan
con tallos tum bados o fragmentados atribuibles a car ofitas, acompañados o no de oogonios. Varias
secciones trasversales de tallos de carofitas se pueden ver en la figura 3.15 C y D.
Los tallos están, en la may oría de los casos, cubiertos por varias en vueltas de calcita (entre
4-6 capas de 20-300 µm). Estas láminas son fu ertem ente onduladas debido a que el carbonato
recubre los ornamentados tallos de las carofitas (fig. 3.15 H). En ocasiones esta ondulación se va
S EDIMENTOLOGÍA
133
suavizando hacia el exterior. Estas envueltas, vistas en microscopio óptico, presentan escasos
filamentos micríticos microbianos dispersos o agrupados dando, entonces, formas similares a
arbustos.
Oogonios y/o tallos de carofitas pueden estar aco mpañados de oncolitos y gasterópodos,
normalmente turbinados, enteros o rot os. Menos abundantes son l as valvas de ostrácodos. En todos
los casos la matriz es micrít ica de color pardo.
Aunque no se aprecia en todas las láminas delgadas, en algunas de ellas se han visto
indicios de bioturbación. Ésta no es muy acusada y se reconoce por huecos que pueden estar rellenos
o no de micrita de color dif erente al de la matriz.
El estudio de varias muestras de Calizas bioclásticas de carofitas en microscopio
electrónico ha permitido observar las secciones de tall os de carofitas (fig. 3.15H e I). Adosados a las
paredes de los tallos de ca rofitas se encuentran agrupaciones de formas bacteri anas alargadas, tipo
bacilo, con dimensiones máximas de 0,9 a 1,2 µm y otras esféricas, tipo coco, con diámetros de 0,10
a 0,15 µm.
Es frecuente la presencia de filamentos orgá nicos calcitizados en el carbonato que engloba
los tallos de carofitas, junto con recubrim ientos orgánicos (fig. 3.15J). Las formas filamentosas
tienen dimensiones que o scilan entre 25 y 65 µm de longitud visible y entr e 1,70 y 3 ,50 µm de
diámetro.
C ALIZAS BIOCLÁSTICAS DE TALLOS TUMBADOS Y / O ROTOS :
Texturalmente son rudstones con matriz, en determ inadas ocasiones pueden ser floatstones .
En este caso el componente dominante son los tallos tum bados y/o rotos (fig. 3.16A, B y C). Las
dimensiones de estos tallos son variables, alcanzan hasta 4 cm de diámetro y 10 cm de longitud; sin
embargo, la media es de 0,5 cm de diámetro y 2-3 cm de longitud.
Los tallos suelen estar de sorganizados, pero a veces muestran una orientación preferente.
Es frecuente que acompañando a los tallos hay a onc olitos (enteros y fragmentados) con diámetros de
orden centimétrico y gasterópodos.
En muchas ocasiones, lateralmente a esta facies se encuentran boundstones , constituidos
por tallos verticales in situ fundamentalmente, facies Ctv (fig. 3.16D ).
Características Microscópicas:
En el microscopio óptico la textura varía desde floatstone hasta rudstone con matriz. Los
términos más frecuentes son floatstone y floatstone-rudstone (fig. 3.17A y B).
El componente más abundante de esta subfacies son los frag mentos de tallos que aparecen
cubiertos por un núm ero variable de láminas de car bonato (entre 3 y 7 por tallo) con grosores totales
de 100-200 µm. El interior de los tallos suele esta r vacío o relleno de cemento. Otros constituyentes
esqueléticos encontrados son gast erópodos, ostrácodos y oogonios de carofitas. Los no esqueléticos
están representados por oncolitos, intraclastos de micrita masiva y fragm entos de estromatolitos. La
matriz micrítica local mente puede estar recristalizada a microesparita.
BLOQUE I: D EPÓSITOS NEÓGENOS DE LA C UENCA DEL E BRO
134
Se ha estudiado en microscopio electrónico las cortezas calcíticas que recubren a los
fragmentos de tallos, resultando ser muy sim ilares a las envueltas de la facies de Calizas de tallos
verticales, que se describen a continuación. Las envueltas están constituidas por cristales de calcita de
tamaño micrita, entre los que se ha re conocido la presencia de formas microbianas filamentosas
calcitizadas con diámetros de 3-4 µm y longitudes de hasta 55-60 µm. Dispersas entre el carbonato
aparecen diatomeas pennadas de 6-8 µm de longitud.
Interpretación:
Las Calizas bioclásticas son una facies común en ambientes lacu stres y fluvio-lacustres,
modernos y fósiles, como se señala en numerosos trabajos (Pérez, 1989; Pedley, 1990; Tucker y
Wright, 1990; Anadón, 1992; Arenas, 1 993; Sanz-Rubio et al., 1996, etc.). Las subfacies de carofitas
y gasterópodos se generaron en zonas lacustres y fluviales someras, más o menos tranquilas, las
primeras a veces sometidas a corrien tes. Los tallos tumbados y/o rotos denotan condiciones de más
energía, capaces de romper y arrastrar los restos ve getales, en parte ya cubiertos por carbonato. La
presencia de bioturbación y nodulización señala la colmatación de est as zonas lacustres y fluviales
seguida de la instalación de una cobertera vegetal y desecación.
3.2.12-Facies de Calizas de tallos verticales (Ctv)
Son calizas bioconstruidas (boundstones) de color beige, ocre, marrón y también amarillo,
siempre dominando las beiges sobre las demás. Aparecen de forma exclusiva en la parte superior de
la Muela de Borja (unidad T 8 ). Forman parte de estratos tabulare s con bases y techos irreg ulares, a
veces cóncavos, rara vez planos. Formados mayorita riamente por las facies Cbt y Co, que son paso
lateral y vertical de la Ctv (fig. 3.16D y E). La pot encia de estos estratos oscila de 0,10 hasta 1,90 m .
La composición mineralógica de esta facies es se ncilla, form ada en su totalidad por calcita.
Aunque se habla de tallos, no es el tallo propiam ente dicho lo qu e se encuentra, sino las
envueltas carbonatadas que se han formado en torn o a él. El interior suele estar vacío o relleno de
carbonato masivo (fig. 3. 16E, G y H). Estos recubr imientos tienen grosores variables desde 0,2 cm
hasta 3 cm y están constituidos por varias capas de calcita (fig. 3.16G, H e I).
Los tallos se disponen generalmente verticales o subverticales, y alcanzan diámetros
máximos de 3-4 cm y lon gitudes de hasta 25 cm. Ap arecen agrupados en niveles de poca continuidad
lateral, que comúnmente no sobrepasa 1,5-2 m. Los tallos verticales se distribuyen form ando
auténticas empalizadas de 15-20 cm de altura de me dia (fig. 3.16F). En otras ocasiones, constituyen
agrupaciones aisladas asimilables a arbus tos englobados en barro micrítico.
Características microscópicas:
Las características micros cópicas de esta facies son muy similares a las de las Caliza s
bioclásticas de tallos. Los tallos presentan un núme ro variable de envueltas. Entre los tallos se
encuentra matriz micrítica de color beige que puede estar parcialm ente recristalizada a microesparita.
Otros componentes como intraclastos, oncolitos, gasterópodos,... son más bien escasos y, en caso de
S EDIMENTOLOGÍA
135
Figura 3.16: Aspectos de campo de las facies de Calizas bio clásticas de tallos
(A, B , C y D) y de Calizas de tallos verticales (E y F). En G, H e I se muestran
recubrimientos carbonatados de varios centímetros de espesor formados en
torno a tallos.
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C ORDILLERA I BÉRICA
238
ambientes de sedimentación donde se pueden formar depósitos tobáceos. Es esta clasificació n la que
se va a utilizar para hacer una síntesis de los antecedentes sobre la sedimentología tobácea,
agrupando los trabajos en función del ambiente de formación de las tobas y no de su ubicación
geográfica:
1) Ambientes relacionados con surgencias elevadas ( perched springline ). En planta tienen
forma de abanico, mientras que en sección se aproxi man a una cuña con la parte más potente junto a
la fuente (fig. 6.6). En las zonas próximas a la fuente es frecu ente encontrar áreas encharcada s
palustres, seguidas de una zona con pendiente que puede superar los 30º formada por terrazas
escalonadas de musgos y hepáticas. L as zonas distales se cara cterizan por la presencia de tobas
microdetríticas, con abundantes gasterópodos, proced entes de las zonas proximales y que se
intercalan con niveles de paleosuelos.
Un ejemplo de perched springline son la s tobas presentes en la Cuenca de Granada (Martín
Algarra et al., 2003; fig. 6.7), en las que describen la presencia de una barrera con cascada bien
desarrollada y constituidas por restos fitoclásticos y bioconstrucciones de m usgos y tallos colgantes
(asociación de facies 2, en la figura 6.7). Aguas a rriba de la barrera se forma un área lacustre donde
dominan las margas y calizas con gasterópodos, acompañadas por oncolitos y estromatolitos
(asociación de facies 1). P or debajo de la barrera, se acu mula material detrítico (fragmentos de tobas)
y pequeños parches bioconstrui dos por musgos y macrofitas (asociación de facies 3).
Figura 6.6: Modelo de sedimentación de tobas en relación a surgencias (perched
springline) según la clasificación de Pedley (1990).
Figura 6.7: Modelo de sedimentación de tobas en relación a surgencias (perched
springline) descrito en la Cuenca de Granada (Martín-Algarra et al., 2003).
I NTRODUCCIÓN
239
En las formaciones tobáceas del valle del río Tajuña, Ordóñez y González (1979), Ordóñez
y García del Cura (1983) elaboran un m odelo conceptual de evolución de estos edificios tobáceos
relacionados con surgencias que explica su génesis, crecimiento y destrucción (fig. 6.8A). El proceso
comienza con la infiltración de agua me teórica en el suelo vegetal donde por efecto de la
putrefacción bacteriana aumenta la presión de CO 2 en el agua. La circulación del agua por
formaciones carbonáticas disuelve carb onato e incorpora Ca 2+ . La surgencia de esta agua, con la
consiguiente pérdida de presión de CO 2 por desgasificación, provoca la precipitación de carbonato y
desarrollo del edificio tobáceo.
La destrucción del edificio tobáceo co mienza cuando el agua percola a través del
propio edificio, produciéndose la carstificación del m i smo, e incluso la génesis de nuevos edif icios a
partir de nuevas surgencias (fig. 6.8B). La últim a etapa es la de destrucción mecánica del depósito
por las aguas de avenida.
2) Ambiente de cascada, donde la topografía genera saltos im portantes de agua. Se
caracterizan por el desarrollo de cortinas de mus gos que van superponiéndose unas a otras a medida
que el carbonato cálcico precipita encima de las briofitas. Detrás de las cortinas de musgos es
A
B
Figura 6.8: A: Modelo conceptual de formación y destrucción de tobas relacionadas con
surgencias, tomado de Ordóñez y González (1979); B: Esquema de un depósito tobáceo tip o
perched springline en el valle del río Tajuña; en la parte inferior del esquema el conjunto
tobáceo aparece degradado y fuertemente colonizado por vegetación, mientras que en la
parte superior se está formando un nuevo edifici o tobáceo, tomado de Pedley et al. (2003).
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C ORDILLERA I BÉRICA
240
frecuente que se formen cuevas y formas estalactíticas (fig. 6.9). Normalmente este tipo de depósito
aparece incluido, como una parte, en ot ros ambientes de sedimentación de tobas.
3) Ambientes fluviales , diferenciando dos tipos: ambiente de curso entrelazado (braided
fluviatile model) y ambiente de barrera (barrage model) . A estas dos tipologías se puede añadir otro
modelo descrito para ríos meandriformes en la Cuenca de Madrid por Ordóñe z y García del Cura
(1983). Además, asociadas a las barrera s se desarrollan áreas represadas.
El modelo de formación de tobas descrito para cursos fluviales entrelazados (según
Pedley, 1990; fig. 6.10) es similar a los modelos descritos par a este tipo de ríos con depósitos
siliciclásticos, pero de menor escala (velocidad de l flujo m enor y más cons tante y profundidad de
unos pocos centíme tros). Estos de pósitos se caracterizan por la abundancia de oncoides que se
disponen presentando granoclasificación y climbing ripples . Es común que entre los oncoides
aparezcan lentículas constituidas por fitoclastos, así como parches fitohermales y recubrimientos
estromatolíticos en caso de que el sustrato llegue a estabilizase.
En la Cuenca de Madrid, Ordóñez y García de l Cura (1983) proponen u n modelo idealizado
para la formación de los carbonatos fluviales Miocenos en ríos meandriformes (fig. 6.11). La
llanura de inundación estaría cubierta por una vege tación exubera nte, responsable de la escasa carga
de material en suspensión. La orilla em pinada del canal está a menudo cubierta por briofitas,
Figura 6.9: Modelo de sedimentación de tobas de
cascada según la clasifica ción de Pedley (1990).
Figura 6.10: Modelo sedimentario de tobas en ríos entrelazados basado en los t ravertinos
del Valle de Ipari, sureste de Italia (Pedley, 1990).
I NTRODUCCIÓN
241
recubiertas por carbonato. La orilla contraria, de pendiente suave, esta colonizada por plantas,
formándose la facies de tubos verticales. Esto s depósitos tobáceos aparecen interdigitados con
construcciones estromatolíticas con morfologías que varían de mamelifor mes a planares al aumentar
la profundidad del canal. El eje del canal está relleno por cuerpos de conglomerados y areniscas con
estratificación cruzada. Los granos detríticos son mayoritariamente oncolitos, tobas y fragmentos de
estromatolitos, entre clastos siliciclásticos y conchas de bivalvos.
Existen otros trabajos que describen oncolitos en relación a ambientes fluviales, como por
ejemplo: Anadón y Zamarreño ( 1981), Casanova (1985), Zamarreño et al. (1997), Ram os et al.
(2001) y Arenas et al . (2007a).
El modelo de sedimentación de tobas fluviales de barrera (fig. 6.12) se caracteriza por el
desarrollo de crecimientos fitohermales en edificio s que obstaculizan el paso natural del flujo de
agua, generando una zona represada a guas arriba de la barrera (Pedle y, 1990). Este autor describe las
barreras fitohermales como muros verticales formad os por briofitas, a menudo colgando y formando
cortinas, y, en ocasiones, con contrafue r tes aguas abajo de la barrera. Carthew et al. (2003) describen
las diferentes morfologías de las represas tobáceas presentes en el río Gregory, Australia, y
Figura 6.11: Modelo sedimentario para la formación de toba s en ríos meandriformes del
Mioceno en la Cuenca de Madrid (Ordóñez y García del Cura, 1983).
Figura 6.12: Modelo sedimentario de tobas fluviales de barrera (Pedley, 1990).
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C ORDILLERA I BÉRICA
242
reconocen barreras con rampas aguas arriba o abaj o de la represa y con colgaduras en la parte
superior de la represa que pueden llegar a presentar cr ecimientos espeleotémicos. Estas
construcciones suelen generarse en zonas donde existe un estrechamiento del valle fluvial, a partir de
la acumulación de troncos que provoca n un obstáculo o bien a la diferente competencia del sustrato
(Pedley, 1 990).
4) Lagos originados por barreras : por detrás de las barreras tobáceas se forman áreas
remansadas de dimensiones variables (hasta varios kilómetros de longitud y decenas de metros de
profundidad), los cuales constituyen otro de los am bientes de sedimentación tobácea. En estos lagos
se acumula parte del sedimento que arrastra el río y, de esta forma, los lagos protegen a las barreras
de la erosión (Pedley, 1990). El sedimento depos itado está formado principalmente por intraclastos,
fitoclastos y tobas microdetríticas. Ade más, en las aguas de estos lagos viven comunidades de
gasterópodos, carofitas y ostrácodos que pueden origin ar sedimentos lam inados, mientras que en las
orillas es frecuente la formación de bioherm os y ár eas palustres, más frecuentes éstas cuando el lago
está próximo a la colmatación.
Un ejemplo clásico de este tipo de sistemas es el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice
(Croacia) donde existe un am plio c onjunto de barreras fitoherm ales y lagos asociados que se extiende
a lo largo de 7 km (fig. 6.13). Este sistem a ha sido am pliamente estudiado por Emeis et al . (1987),
Horvantin č i ć et al. (2000 y 2 003), Habdija et al. (20 04), Markowska (2004), F ran č iskovi ć -Bilinski
et al. (2004) y Miliša et al. (2006a y b). Emeis et al . (1987) describen la formación de las tobas como
el resultado de un conjunto de factores morfológicos, biológicos y quím icos (fig. 6.14).
Figura 6.13: Esquema de situación y
perfil longitudinal del conjunto de
barreras y lagos presentes en el
Parque Natural de los Lagos de
Plitvice, tomado de Habdija et al.
(2004).
I NTRODUCCIÓN
243
Otro ejemplo de estos sistemas de barreras y lagos son las Lagunas de Ruidera ( Albacete y
Ciudad Real). Se trata de una sucesión de 15 lagun as que se disponen de una m anera escalonada a lo
largo del perfil longitudinal del Alto Guadiana y con un edificio de barrera tobácea que cierra cada
una de las lagunas (González Martín et al., 1987). Se han descrito varios tipos de edificios y
construcciones tobáceas: edificios de barrera , depósitos de barreras degradadas, terrazas
estromatolíticas y depósitos lacustres (González Martín et al., 1987 y 2004; O rdóñez et al., 1997 y
2005). En la figura 6.15 se m uestra la relación entre la formació n de la barrera y de los replanos
estromatolíticos.
También en la Península Ibérica se encuentr an las tobas de Alcaraz (García del Cura et al.,
1997, Taylor et al., 1998 y Andrews et al., 2000), otro ejemplo de sistem as fluviales de barrera
constituido, en este caso, por un sistema de 9 edific ios de represas tobáceas holocenas que generarían
un paisaje similar al de las Lagunas de Ruid era aunque a menor escala (García del Cura et al., 1997).
5) Lagos sin relación con barreras . La mayor parte de estos depósitos tobáceos lacustres
están formados por biohermos algales, es decir, por oncoides o construcciones estromatolíticas que se
desarrollan en las áreas más someras, siendo el cr ecimiento de los estromatolitos primero hacia la
superficie del agua y después hacia el interior del lago, formando viseras (fig. 6.16). En estos
ambientes también es frecuente la pre sencia de fitohermos de charas. La fa una presente en estos
lagos es más variada que en los lagos represados por barreras.
En los depósitos Paleógenos de l noroeste de Mallorca (Ramos et al., 198 9 y 2001; Arenas
et al., 2003 y 2007a) se han identificado diversas facies de tobas, estromatolitos y oncolitos, que se
Figura 6.14: Fases de precipitación de la
calcita sobre musgos, condicionada por
procesos orgánicos e inorgánicos. 1)
colonización del sustrato formado por
musgos por diatomeas y cianobacterias, 2)
partículas de micrita en suspensión son
atrapadas por las secreciones mucosas de
las bacterias y diatomeas, 3) precipitación
de calcita inorgánica como esparita que se
nuclea a partir de la micrita atrapada.
Tomado de Emeis et al. (1987).
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C ORDILLERA I BÉRICA
244
interpretan como formadas en am bientes lacustres litorales y fluvio-lacustres. Concretamente en la
figura 6.17 se reproduce el modelo de sedimentación que Ramos et al. (2001) proponen para el
sistema lacustre de Sineu (Oligoceno); en este esquema se aprecia el gran desarrollo de oncolitos, así
como estromatolitos que se producen en el margen lacustre.
Facies oncolíticas y estromatolíticas re lacionadas con sistemas lacustres son descritas en
numerosos trabajos: Ordóñez y García del Cura (1977), Schäfer y Staff (1978), Clemmenson (1978),
Casanova (1985 y 1987), Casanova y Nury (1989), Arenas et al. (1997a y 2007a), Arenas y Pardo
(1999), Ramos et al. (200 1), Arp (2006) entre otros muchos.
6) Ambientes palustres (fig. 6.18). Se desarrollan según Pedley (1990) en laderas mal
drenadas o en el fondo de valles aluviales. Los depósitos más frecuentes son los relacionados con
briofitas (en forma de tapices o montículos) o con macrofitas, y se generan como consecuencia de la
infiltración del agua entre la vegetación y formac ión de una envuelta carbonatada en tor no a la
Figura 6.15: Modelo de
desarrollo coetáneo de una
barrera tobácea y de los
replanos estromatolíticos en
la Laguna de la Lengua
(Ruidera), según González
Martín et al. (2004).
I NTRODUCCIÓN
245
Figura 6.16: Modelo de sedimentación de tobas lacustres (Pedley, 1990). En las á reas más
someras se desarrollan estromatolitos acompañados por oncoid es y fitoclastos. En aguas
un poco más profundas se forma un cinturón de plantas hidrófilas y microdetríticos,
mientras que las zonas más profundas e internas del lago se encuentran limos
carbonatados asociados con diatomeas.
Figura 6.17: Modelo de sedimentación realizado para el sistema lacustre de Sineu,
Oligoceno de Mallorca (Ramos et al., 2001). N ótese la abundancia de vegetación en la
orilla lacustre y el desarrollo de oncolitos y estromatolitos en el margen.
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C ORDILLERA I BÉRICA
246
superficie vegetal, generándose así fitohermos. Cuando las plantas mueren las envueltas carbonatadas
pueden conservarse in situ ( phytoherm patches ) o bien ser acumuladas en zonas próximas ( phytoclast
y microdetrital tufa ). Es frecuente la intercalaci ón de paleosuelos ricos en hum us.
Es habitual que los diversos ambientes descr itos se relacionen espacial y/o temporalmente
dentro de un sistema de sedimentación. Este es al caso de la Formación Chadron del Eoceno s uperior
en Dakota del Sur (Evans, 1999) donde se reconocen, adem ás de travertinos y calcretas, una gran
variedad de facies atribuidas a distintos ambientes de sedi mentación tobácea: fluviales generadas por
cursos entrelazados o en relación a si stemas de ba rrera, lacustres, palustres y correspondientes a
surgencias o perched springline .
Así mismo, el sistema tobáceo de Urre a de Jalón, Zaragoza (Arenas et al., 2000) incluye
depósitos fitoclásticos de biohermos y oncolitos formados en un sistema fluvio-lacustre (fig. 6.19)
donde los aportes aluviales son escasos y donde gran parte del agua procede de fuentes, puntos de
descarga del acuífero ibérico dentro de la Depresi ón del Ebro. En un contexto s imilar se encuentran
la tobas eocenas de Mallorca (Arenas et al., 2007a).
En ocasiones, los depósitos tobáceos pueden presentan intercalaciones de materiales
detríticos de origen aluvial o fl uvial; se trata de sistemas de sedimentación mixtos, como es el caso
del sistema aluvio-travertínico pleistoceno de Frail es (García-García y Nieto, 2005; fig. 6.20).
En muchos de los estudios de depósitos tobáceo s se realiza el análisis de isótopos estables
Figura 6.18: Modelo de sedimentación de tobas palustres en zonas húmedas escasamente
drenadas donde se generan fácilmente charcas efímeras. Tomado de Pedley (1990).
I NTRODUCCIÓN
247
( δ 13 C y δ 18 O) con el fin de extraer información paleoambiental; estos trabajos ap arecen recopilados
en Turi (1986), Andrews et al. (1997), Ihlendfeld et al. (2003), Pentecost (2005 ) y Andrews (2006).
En condiciones adecuadas los isótopos estables pe rmiten discriminar entre sistemas o am bientes
sedimentarios hidrológicamente abiertos o cerra dos (Talbot y Kelts, 1990; Li y Ku, 1 997; Leng y
Figura 6.19: Modelo sedimentario propuesto para las tobas de Urrea de Jalón (sector
central de la Cuenca del Ebro). Tomado de Arenas et al. (2000).
Figura 6.20: Esquema de sedimentación del sist ema aluvio-travertínico de Frailes, Jaén
(García-García y Nieto, 2005).
7- ESTRATIGRAFÍA
7.1-I NTRODUCCIÓN
Como ya se ha comentado en la intr oducción general de este bloque, se han estudiado las
formaciones tobáceas fósiles pres entes en los ríos Piedra y Mesa (fig. 7.1). Estos depósitos aparec en
citados en los mapas geológicos a escala 1:50000, en las hojas nº 436 (Alham a de Aragón), 437
(Ateca), 463 (Milmarcos) y 464 (Used) como tobas cal cáreas y terrazas de travertinos. En la hoja nº
464 se describen estos depósitos como “calizas organógenas con abundantes restos vegetales
sustituidos por carbonato cálcico” (Portero, 1983).
Arenas et al. (2004a) diferencian para el río Piedra cinco niveles cartográficos de tobas,
cuatro de ellos fósiles; el quinto constituye el fo ndo ac tual del río, donde se siguen formando tobas.
En el área estudiada se ha realizado un total de 14 perfiles estratig ráfico-sedimentológicos,
9 situados en el río Piedra y 5 en el Mesa, sobre materiales prácti camente horizontales. En la figura
7.1 se muestra la situación de estos perfiles. Al observar los perfiles, se aprecia un claro dominio de
las facies carbonatadas sobre los depósitos detríticos constituidos por conglomerados y, en menor
medida, areniscas y lutitas. Una característica destacable es que los detríticos suelen aparecer
próximos a la base de los perfiles.
E STRATIGRAFÍA
255
Figura 7.1: Situación geográfica de los perf iles levantados en los depósitos tobáceos
fósiles de los río s Piedra y Mesa.
256
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C O RDILLERA I BÉRICA
La mayoría de los perfiles se apoy an discordantes sobre formaciones cretácicas o terciaria s
o bien comienzan sobre un sector cubierto, norm alm ente la llanura de inundación actual del río,
mientras que el techo de los perfiles es el final del aflora miento tobáceo.
Se ha seguido el mismo estilo en la exposici ón de los perfiles que en el caso de los
materiales Ne ógenos de la Cuenca del Ebro; así, c onstan de una apartado descriptivo donde se indica
la situación del perfil, la descripción de los tr amos y las consideraciones más relevantes, y una
representación gráfica (ver figura 2.3). En este caso, los perfiles se han representado todos a escal a
1:50, excepto el perfil del Arco de la Yedra que, debido a su escasa potencia y el detalle con que se
ha realizado, ha sido necesario representarlo a e scal a 1:25. Las representaciones gráficas aparecen e n
las figuras 7.2 a 7.18 (incluidas en el anexo) y la e xplicación de los símbolos utilizados en la leyenda
general (fig. 2.4). Hay que adve rtir que las representaciones de estos pe rfiles pueden resultar
chocantes y heterodoxas en algún tramo, al incl uir vacíos parciales y mostrar excepciones al
principio de superposición de estratos. Es el resu ltado inevitable de tratar de simbolizar la sucesión
vertical tal como se observa en aquellos edificios tobáceos en los que existen facies de crecimiento
geotrópico relacionadas con cavidades, y donde los rellenos y tapizados de estas últimas son
simultáneos o posteriores a los materiales que las techa n.
Nuevamente ha sido necesario hacer una equi valencia entre la escala horizontal de los
sedimentos químicos y la de los detríticos, debido a la presencia de términos qu ímicos y detríticos en
un mism o perfil (fig. 2.3).
Cuando el número de m uestra aparece subrayado significa que se ha hecho un análisis de
δ 18 O y δ 13 C de esa muestra, previa realización de lámina delgada y análisis de rayos X.
En el apartado de consideraciones de cada pe rfil se comentan los aspectos más relevantes
relacionados con el mismo, com o son las posibilida des de correlación o los intentos de datación
realizados con indicación del método utilizado.
257
E STRATIGRAFÍA
7.2-D ESCRIPCIÓN DE PERFILES . R ÍO P IEDRA
7.2.1-Perfil del Arco de la Yedra (fig. 7.2)
Situación
Este perfil se ha realizado en las proximidades del paraje conocido como Arco de la Yedra, en la
margen izquierda del río Piedra junto a un pequeñ o puente que cruza el río.
Las coordenadas UTM de base y tech o coinciden debido a la esca sa potencia de este perfil y,
aproximadamente, son:
Base y techo: 30TXL015581
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
TRAMO 1: 0,9 4 m de cal i zas blancas y rojizas.
Forman un paq uete tabul ar con est ratos ta bul ares de 0, 02-0,03 a 0,17 m de p otencia.
Constitu yen una alternancia de niv eles blancos de packstones y rudstones de fragm entos de t allos,
algunos de carofi tas, con gasteróp odos, y nivel es rojiz os de floatstones de gasterópodos.
Packstones y rudstones pueden estar lam inados. En el t ech o del tram o se observa biot urbació n
vertical por raíces.
TRAMO 2: 1,00 m de calizas blancas y ocres que alter nan con ni veles carb onosos gri ses y ne gros.
En conjun to constituyen un paquete tabu lar formado por la alternancia de niveles también tabulares
calizos y carbonosos. L os estratos de calizas oscila n entre 0,03 y 0,17 m de potencia, mientr as que
los carbonoso s varían de 0,01 a 0,07 m.
Las calizas son packstone s y rudstone s bi oclásticos c on gaster ópodos ent eros. Los e stratos m ás
potente s presentan bi oturbaci ón po r raíces.
Los niveles carbonoso s son ma sivos y co ntienen escas os ga sterópodos.
TRAMO 3: 0,95 m de calizas marrones y grises con una intercalación lutítica de color gris oscuro .
Forman un conjunto tab ular cons tituido por dos estr atos también tabulares de caliza d e 0,52 y 0,35
m de potencia y un nivel d e lutitas de 0,06 m.
Las calizas son rudstones , que hacia el techo de los est ratos pa san a packstones , de fragm entos de
tallos y de gast erópodos. En el techo del prim er estrato de cali zas se disti ngue bi oturbac ión ve rtical
por raíces.
Las lutitas contienen restos carbonosos y fragmentos d e tallos rebozados centimétricos.
Consideraciones
La evolución vertical de este perfil está mal definida como consecuencia de la ausencia de
detríticos y de la gran homogeneidad de las facies carbonatadas presen tes. También resulta
problemática su correlación con otros perfiles levantados en el río Piedra debido a la
discontinuidad de los afloram ientos.
Se ha analizado la muestra AY-9, situada en el tramo 2 de este perfil, con el m étodo de 14 C en
el Radiocarbon Laboratory de la Universidad de Zurich-Irchel. La m uestra tiene una edad de
radiocarbono de 2680 ± 50 años BP.
7.2.2-Perfil de La Requijada Sur 0 (fig. 7.3)
Situación
Este perfil se ha realizado próximo al km 31, 8 de la carretera comarcal A-202 (Calatayud-
258
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C O RDILLERA I BÉRICA
Milmarcos), en la margen izquierda del río Piedra. A lo largo del corte del río, desde la cascada de la
Requijada hasta la carretera, se han realizado tres pe rfiles estratigráficos paralelos entre sí, siendo l a
Requijada Sur 0 el situado más al oeste de los tres (fig. 7.4).
Las coordenadas UTM de base y tech o coinciden debido a la esca sa potencia de este perfil y,
aproximadamente, son:
Base y techo: 30TXL015592
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
YACENTE: Calizas del Cret ácico superior.
TRAMO 1: 0,6 0 m de are niscas, m icrocon glom erados y l im os de color beige-crem a.
Se disponen e n dos estratos tabulares c on bases y t echos i rregulares, d e 0,30 m de potencia cada
uno. Las areniscas son de grano medio. Tanto la s aren iscas como los limos están constituid os por
granos de ca rbonato que incluy en fragm entos m ilimét ricos de carofit as. Present an l aminación
paralela y de bajo ángulo.
Los microconglom erados aparecen en el techo del primer estrato, fo rmando un nivel irregular de
espesor decim étrico. S on granos oste nidos y prese ntan clast os de cuarzo y caliza de form aciones
cretácicas, así como clastos de toba (centilo: 8 cm ), todos ellos angulos os. La matriz es arenosa .
No presentan estructuras sedimentarias intern as.
Los limos aparecen e n el techo del tra mo, com o un nivel tabular de espes or centimétrico-
decimétrico.
TRAMO 2: 0,4 5 m de con glom erados crem as.
Forman u n estrato t abular con la bas e y el techo irregula res. So n granos osteni dos y
granodec recientes. Están f ormados po r clastos de caliza de formaciones cretácicas y cuarcita de
formaciones paleozoicas, con un cen tilo de 4 cm y angulosos. La matriz es arenosa y el cemento
carbonatado. Son masivos.
TRAMO 3: 2,5 m de conglom erados grises y calizas de c olor crema.
Constituyen tres estratos con geometría canalif orme y tabular h acia techo del paquete. Sus
potencias osci lan ent re 1, 15 y 0,70 m. Son gra nosos te nidos. Presentan clastos de caliza, cuarcita,
arenisca y cuarzo. El centilo o scila entre 27 cm para los clastos de caliza y 15 cm para los de
cuarcita. Los clastos de a reniscas y cuarzo pres entan t am años me nores. Varía n de redo ndead os a
subanguloso s. La matriz es microconglomerática, arenosa y lutítica, mientras que el cemento es
carbonatado. Localm ente hay niveles de pocos cen tím etros de pot encia m ás cement ados por l a
presencia de t obas m icrodetrí ticas de tall os de carofi tas. Son m asivos. En el tech o del tram o
aparece una fina pátina ferrugi nosa.
Lateralmente y en la base del tramo, aparecen unos niveles tabulares de calizas cremas que s on
erosionados por lo s conglomerado s. Presentan una potencia que varía de 1 a 10 cm . Son
packsto nes de carofitas y apa recen finamente lam inados.
TRAMO 4: 2,1 m de calizas beiges.
Forman un paquete tabular constituido por estratos también tabulares de 0,04 a 0,15 m de espesor;
hacia el techo del tramo aparecen niveles lenticulares que form an geom etrías onduladas de
amplitud métrica.
Las calizas son packst ones de tallos de carofitas, con escasos moldes d e tallos centimétricos
dispuestos horizontalm ente en la ba se del t ramo. Pre sentan est ratificación cruzada e n surco en la
base del tramo.
TRAMO 5: 2,6 m de calizas de colo r beige , crema y marrón claro.
Forman un paquete tabu lar constituido por varios conjun tos de estratos tabulares co n bases y
techos ondu lados, lenticular es (plan o-convexo s) y otros más com plejos. Sus potencias oscilan de
0,25 a 1,00 m .
Son rudst ones y packstones de fragm entos de tallos s. l. centim étricos y milim étricos y de tallos de
carofitas, alternando con boun dstones de m usgos que f orman m ontículos l enti culares pl ano-
259
E STRATIGRAFÍA
convexos de hast a 0,20 m de pote ncia.
Presentan estratificación o ndulada de relleno de canal en la base del tramo y cruzada en surco hacia
la mit ad del m ismo. El resto d el tram o es m asivo.
TRAMO 6: 1,6 5 m de co nglom erados y cal izas m arrones.
En conjunto forman un nivel tabu lar con la base ligeramente cóncava.
Los con glomerados consti tuyen l a m ayor parte del tramo, son gra nososte nidos y su evoluci ón
vertical no está bie n definida . Los clastos son va ria dos: de caliza tobácea con un centilo de 65 cm,
de caliza cretácica con un centilo de 10-15 cm y moda en torno a 5 cm, y de cuarcitas
centimétricas. Son subangulosos. Alguno s clastos cuarcíticos presentan un fino recubr imiento de
carbonato. La matriz es arenosa.
Las calizas aparecen form ando una intercalación le nticul ar de 0,15-0, 20 m de potencia situada
hacia la mitad del tramo. Son rudstones de fra gment os de tal los de carofita s, junt o con t allos de
macrofitas y g asterópod os planoe spirala dos. Por el bascu lam iento que prese nta el nivel, po dría
pensarse que ha tenido ciert o desplazam iento respecto a su posición original.
TRAMO 7: 0,60 m de cali zas ocres.
Forman un nivel le nticular c on la base plana y el techo suavem ente cóncavo. Texturalmente son
boundst ones de tallos de carofitas in situ y de otros tall os mayores ( diám etro entre 0,5-0, 8 cm y
longitud entre 6-12 cm ), así com o rudstones de fragm entos de est os mi smos c ompone nte s.
TRAMO 8: 0,3 0 m de co nglom erados oc res y m arrones.
Constitu yen un nivel canalifo rme que alcanza una poten cia máxima de 0, 65 m. Son
granosostenidos, presenta n clastos de calizas cretáci cas, fragmentos de tobas cuate rnarias y clastos
de cuarzo y cuarcitas. Son su bangulosos. La matriz es are nosa. Carecen de estruct uras
sedimentarias internas.
TRAMO 9: 0,60 m de cali zas ocres.
Forman un ni vel tab ular c on la base y el tech o pla nos. S on boundstones de carofitas in situ ,
verticales y tumbadas según la di rección de l flujo (hacia el norte).
TRAMO 1 0: 2,40 m de calizas ocres y ma rrón roji zas.
Forman do s paquetes tabula res de 1,00 y 1, 40 m de potenci a. Son rudstones de fragmento s de
tallos milimétricos y cen timétricos; en la b ase del tramo alternan con boundst ones de tallos
verticales centimétricos y, por encim a, aparecen niveles bi oconstru i dos discontinuos de musgos de
10-15 cm de espesor.
TRAMO 1 1: 1,40 m de cal izas m arrones y o cres.
Constitu yen un paqu ete tabular formado por n ivele s tabulares y lenticulares de 8 a 15 cm de
espesor. Te xturalm ente son rudst ones y b oundst ones de tallos centimétricos fragmentados o in situ,
verticales y tumbados, que al ternan con b oundst ones de musgos .
TRAMO 1 2: 0,85 m de cal izas m arrones.
Forman u n nivel tabular c on la base plana y el techo irreg ular. Te xturalm ente so n boundstones de
musgos dispuestos formando niv eles de varios cen tímetros que constituyen un montículo. Hacia el
techo del tramo, lateralmente los niveles de musgos se asocian a ruds tones de fragm entos de tallos
centimétricos. El tramo term ina con una fina co stra calcáre a lam inada de 5 cm de es pesor.
TRAMO 1 3: 2,05 m de cal izas m arrones y o cres.
Forman u n paq uete tabula r a escal a de aflo rami ento, con d os nivele s dife rentes. El prim ero de 1,20
m de potencia está con stituido po r bound stone s de tallo s colg antes que en parte corres ponden a
estalactitas desarrolladas en el interior de una cu eva. Por encima, el nivel su perior de 0,85 m de
potencia, es un paquete bi oconstr uido form ado p or boundstone s de musgos que constitu yen finos
niveles len ticulares ondulados e in clinados de esp esor centimétrico a deci métrico. Este montículo
de briofitas incluye tallos co lgantes de diámetro centimétrico y longitud decimétrica.
TRAMO 1 4: 1,80 m de cal izas ocres.
Se disponen en varios estratos tabular es de 0,15 a 1,00 m de poten cia. Son muy homogéneas,
form adas por r udsto nes de fragmentos de tallos centimétricos.
TRAMO 15: 1,30 de calizas ocres y margas blancas.
Las calizas forman un paquete ta bular de 1,00 m de pot encia con el tech o ligeram ente con vexo.
Está constitu ido por boundston es de tallos colgantes que pasan lateralmente a rudsto nes de
260
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C O RDILLERA I BÉRICA
fragm entos de tall os de orde n centim étri co. El tram o cali zo term ina con un nivel de 5 cm de
espesor de bou ndstones de musgos.
Las margas constituyen dos niveles tabu lares de 0,15 m de potencia cada uno , situados en la base y
techo del tramo. So n masivas.
TRAMO 1 6: 3,75 m de cal izas m arrones.
Se disponen en estratos tabulares de 0, 65 a 0,95 m de potencia. Texturalmente son packstones y
rudstones de f ragment os de tall os que pue den alcanzar longitu des de varios ce ntím etros. En el
interior de ca vidades y cue vas, de hast a 0,75 m de altura , se desa rroll an boundstones de tallos
colgantes y costras car bonata das finam ente la minadas que recub ren las paredes de dichas c uevas.
TRAMO 1 7: 1,5 m de cali zas marro nes y ocr es.
Constitu yen varios niveles inclinado s y curvad os con crecimien to lateral hacia el norte. Están
form ados por boundstones de tallos co lgantes que pueden aparecer inclinados y tumbados,
alcanzan tam años de or den deci mé trico. Pue den presentar inte rcalaciones de r udstones de
fragmentos de tallos centimétricos.
Consideraciones
La base del perfil se apoya discordante sobre las formaciones carbonatadas del Cretáci co. El
perfil presenta dos secuencias granodecrecientes: la primera está formada por los tramos 1 a 5
y la segunda por los tram os 6 a 17. Comienzan ambas secuencias con detríticos gruesos
(conglomerados y areniscas) para evoluciona r en la vertical a las facies carbonatadas
dominantes.
La correlación de este perfil con el perfil de la Requijada Sur 1 situado más al este ha sid o
problemática debido a la existencia de derrubios de ladera qu e cubren en gran m anera el
depósito tobáceo. A pesar de ello, parece evidente que el techo del tramo 3 del perfil de La
Requijada Sur 0 es equivalente al tram o 1 de la Requ ijada Sur 1, o bien que los tram os 6 a 13
de la Requijada Sur 0 son equivalentes a los tram os 6 a 8 del perfil de La Requijada Sur 1 (fig.
7.4).
7.2.3-Perfil de La Requijada Sur 1 (fig. 7.5)
Situación
Este perfil se ha realizado próximo al km 31, 8 de la carretera comarcal A-202 (Calatayud-
Milmarcos), en la margen izquierda del río Piedra . Este es el segundo perfil le vantado a lo largo del
corte desde el río Piedra hasta l a carretera, situá ndose intermedio entre los perfiles de la Requijada
Sur 0 y 2 (fig. 7.4).
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXL015592
Techo: 30TXL015593
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
YACENTE: Calizas del Cret ácico superior.
TRAMO 1: 0,5 0 m de co nglom erados de color beige.
Aparecen f ormando u n estrat o tabula r cuya base prese nta sucesivas incisiones y cuyo techo es
plano m al definid o. Son no granosost enido s, form ados por clast os de caliza t ambién bei ges, con
centilo de 10 cm y angulo sos. La matriz es arenosa de grano grueso.
261
E STRATIGRAFÍA
Figura 7.4: Esquema de correlación realizado para el depósito tob áceo de La Requijada. Se
muestran los tres perfiles levantados en este sect or: La Requijada Sur 0, 1 y 2 (figs. 7.3, 7.5
y 7.6). Una profunda incisión (base del tramo 9 de la Requijada Sur 1) separa dos etapas en
el desarrollo del edificio tobáceo: un estadio 1, más antiguo, y un estadio 2, más moderno.
Se indica la situación estratigráfica de las m uestras utilizadas para la datación del edificio (U/
Th: método de U/Th, Lum.: luminiscencia y Rac.: racemización co n aminoácidos).
262
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C O RDILLERA I BÉRICA
TRAMO 2: 0,4 0 m de l imos bei ges y ro jizos.
Forman un nivel tabular cuyo límite inferior es tenue y el superior plano. Cons tituido por finos
niveles ta bula res de o rden decim étric o de tal los rotos milim étricos. P resent an lam inación paralela.
TRAMO 3: 0,95 m de calizas beiges y cremas.
Forman tres e stratos tabulares de 0,35, 0,40 y 0,20 m de pote ncia de base a t echo del tram o.
Texturalm ente so n rudst ones y packst ones de tal los rotos que oscil an desde m ilim étricos hasta 12
cm de longitud. En el estrato supe rior se han identificado tallos rotos de carofitas. C arecen de
estructuras sedimentarias internas.
TRAMO 4: 0,5 5 m de lim os gris es.
Forman un nivel tabular. Contienen tallos rotos entre mili métricos y centimétricos y escasos
bivalvos . Se p resentan l ami nados.
TRAMO 5: 2,7 8 m de alt ernancia de ca lizas beiges y limos beiges y grises.
Las calizas form an estratos tabulares de 0, 01 a 0, 55 m de potenci a con bases y tech os pla nos,
aunque ocasionalm ente presen tan fuert es ondulaciones en la base. Textur alment e son rudstones y
floatsto ne-ruds tones de tallos rotos milimétricos a centimétricos (10 cm de longitud máxima y 1-2
cm de diám etro máxim o) que puede n aparec er orientados.
Los limos forman estratos también tabulares que oscilan entre 0,05 y 0,55 m de poten cia.
Localme nte contienen fragm entos m ilimé tricos de tal los.
Tanto calizas como lim os presentan hacia el techo del tramo débil lami nación paral ela.
TRAMO 6: 5,35 m de m argas beiges y grises y lim os beiges, oc res y nara njas.
Las margas s on m asivas a unque local ment e presenta n débi l lami nación pa ralela. Aproxim ada-
mente a 3 m de la base del tra mo cont ienen gasteróp odos y fragm entos de concha s dispe rsos.
Los limos constituyen el últim o metro del tramo y aparecen laminados. C ontiene n tallos rotos de
orden m ilim étrico, di spuestos horizont alm ente.
TRAMO 7: 0,50 m de calizas blancas .
Forman un estrato tabula r cuya base presenta sua ves form as cóncavas y el techo plano. Son
packsto nes y rudst ones de tallos rotos milimétricos. Presenta n estratificación cruzada en s urco en
la base y lam inaci ón paral ela en el resto del t ram o.
TRAMO 8: 0,2 0 m de lim os beiges y grises oscuros.
Los lim os form an un nivel tabul ar m asivo, pres entan fragmentos milimétricos -centimétricos de
tallos e impresiones de hojas. Adem ás, aparece n nive les calcáreos lenticulares de potencia
centimétrica (1 a 3 cm ) constituidos por float stones de tallos rotos.
TRAMO 9: 2,50 m de calizas beiges.
Constitu yen una su cesión estratocrecien te de niv e les tabulares con potencias que comienzan co n
0,20 y terminan c on 1,10 m. Las superficies de est ratificación aparecen onduladas. Te xturalm ente
son rudston es d e tallos ro tos centimétricos q ue evolucion an a milimétricos en la vertical del tramo.
Además, contienen en los primeros nivele s del tramo tallos verticales y tumbados.
Internamente presenta n laminación ondulada (long itud de onda entre 10 y 15 cm ) localizada en la
base del tramo.
La base del tram o es una prof unda inci sión que, u nas decenas de m etro al este del perfi l, alcanza el
sustrato m esozoico.
TRAMO 1 0: 1,3 m de calizas beiges.
Forman u n paquete masivo t abular. Text uralm ente son wackestones de f ragm entos de ta llos y
escasos gasteróp odos en la base del t ram o. Contie nen ni veles lent iculares ce ntim étricos a
decimétricos constituid os por mudstones-wackestones con fragm entos de tallos. C arecen de
estructuras sedimentarias internas.
TRAMO 1 1: 1,31 m de cal izas beiges.
Se disp onen e n niveles t abul ares de 0,20 a 0,30 m de po tencia . Son packst ones y r udstones de
tallos rot os cu yo tam año evol uciona de ce nt imét rico a m ilimét rico dentro de los ni veles t abula res.
Además, contienen bo undst ones de tallos verticales y tumbados localizados preferente mente hacia
la base del tramo.
TRAMO 1 2: 2,25 m de co nglom erados y a renas bei ges.
Los conglo merados se disponen en la base de un nivel canalifo rme de 1,25 m de potencia situado
263
E STRATIGRAFÍA
en la base de tram o. Son granos ostenidos, form ados por clastos de caliz as tobáceas y tallos rotos
(centilo 18 cm) y escasos clastos de calizas micríti cas cretácicas (3 cm) y de cuarcita (3,5 cm).
Las arenas rellenan el resto del nivel can aliforme y constituyen, además, dos estratos tabulares de
0,50 m de pot encia. S on de grano m edi o, form adas m ayoritari ament e por gra nos car bonatad os,
aunque tam bié n de cua rzo. Presenta n ta mbi én fragm entos de tal los di spersos y un nivel de
oncolitos de esp esor centi métrico (oncolitos de h asta 7 cm de longitud) situ ado en el último estrato
del tramo. Pres entan estratificación c ruzada hacia la mitad del tram o.
TRAMO 1 3: 0,90 m de cal izas beiges.
Forman un nivel tabu lar constituido por dos estratos también tab ulares de 0,70 y 0 ,20 m de
potencia. So n rudstones de f ragme ntos de t allos de una longit ud m áxim a de 9 cm y un diám etro
máxim o de 2 cm, que hacia el techo del tram o dism inuyen de tam año, y boundstones de tallos
verticales y t um bados situados e n los 20-40 cm prim eros del tram o.
TRAMO 1 4: 0,20 m de l imos beiges y oc res.
Forman un nivel tabular a la escala del afloram iento con la base plana y el techo cóncavo.
Contiene n gas terópodos dispersos y ni veles con fragm entos carb onoso s. Presenta n lam inación
paralela y ond ulada de bida a rippl es de oscilaci ón.
TRAMO 1 5: 3,00 m de cal izas beiges.
La base del t ram o es una supe rficie ca nali forme am pli a recubiert a de form a concor dante co n
niveles de base y techo c óncavos, despué s tabul ares c on bases i rregula res y o ndula das de 0, 15 a
0,25 cm de potenci a. Textural me nte form an una alterna ncia de packstones de fragm entos
milimétricos de tallos y wackestones con gast erópodos, tam bién m ilim étricos.
Los prim eros 1,30 m del tram o presentan estratifi cación cruzada de gran escala; el resto del tramo
carece de estructuras sedimentarias internas.
TRAMO 16: 2,10 m de calizas beiges y c remas.
Forman un pa quete ta bular m asivo c on base y tec ho pl anos. Te xturalm ente s on ru dstone s de tallos
rotos centim étricos que alternan co n boundstones de tallos verticales in situ . El espesor de los
niveles con e stas text uras es centim étri co-decim étrico. C arecen de est ructuras se dim entaria s
internas.
TRAMO 1 7: 0,20 m de cal izas m arrones.
Forman un nivel tabula r con l a base pl ana y el t echo pa rcialm ente cubiert o. So n r udstones de
oncolitos d e hasta 10 cm de longitud y 3 cm de diámetro. No presentan estructuras sedimentaria s
internas.
TRAMO 18: 0, 60 m semicubi ertos.
Localmente se identifican lutitas y margas marrones, aparente mente masivas.
TRAMO 1 9: 0,80 m de cal izas ocres y marro nes.
Forman u n paq uete tabul ar masi vo con varios cue rpos le nticul ares de base cóncava y t echo pl ano y
de apro xim adame nte 0,15 m de potenci a máxi ma situados en el tec ho del tram o. Son packstones de
tallos fra gm entados co n tam año d e orden mi limét rico; sin em bargo, las l entícul as del techo del
tramo son mudst ones-wackest ones con gasterópodo s.
TRAMO 2 0: 1,80 m de cal izas m arrones.
Constitu yen un paquete tabular masivo con base y tech o planos. Texturalmente forman una
alternancia de niveles de boundst ones de tallos verticales in situ (altura máxim a de 10-15 cm ) y de
packsto nes y rudst ones de tal los rot os y t umbad os di spuest os horiz ontalm ente (diám etro m edio de
0,5 cm ). Estos niveles t ienen una p otencia apro xim ada entre 0, 15 y 0,20 m.
TRAMO 2 1: 1,20 m de cal izas ocres y rojiza s.
Forman u n nivel tabula r masivo c on la base y el techo pl anos. Son packstones de tallos rotos
milimétricos que localm ente aparece n acompaña dos por tallos ve rticales y tumbados. C arecen de
estructuras sedimentarias internas.
TRAMO 2 2: 7,30 m de cal izas ocres y rojiza s.
Constitu yen una alternancia de niv eles lenticulares bioconstruido s que presentan bases cón cavas y
techos con geom etrías conv exas, dóm icas, pero in clinados hacia el este en form a de cascada, y
niveles i rregul ares que se ada ptan a l os ante riore s. Los ni vel es bioc onstru idos t ienen pot encia s que
oscilan ent re 0 ,10 y 1,75 m , m ientras que los nivel es irre gula res oscila n entre 0,25 y 0, 75 m de
270
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C O RDILLERA I BÉRICA
calizas de formaciones cretácicas (centilo 55 cm) y de cuarcitas (centilo 9 cm), varían de angulosos
a subred ondeados . La ma triz es are nosa y m icrocon glom erática. Son m asivos , aunq ue lateral mente
aparecen estratificados en nive les decimétricos horizontales .
TRAMO 9: 0,80 m de cali zas ocres.
Forman un paquete tabular constituido por estratos también tabulares que os cilan de 0,20 a 0,40 m
de potencia. C omienzan com o rudstones de onco litos esféricos y cilíndrico s de hasta 6 cm de
diámetro. A continuaci ón, siguen siendo rudstones , localmente packstone s , de fragmentos de tallos
de 0,1 a 0,2 cm de diám etro y hasta 1 cm de largo. Algu nos de est os tall os están ori entad os
horizont alm ente.
TRAMO 10: 1,65 m cubiertos.
TRAMO 1 1: 2,20 m de cal izas blancas y beiges.
Forman un paquete tabular constitui do por estratos tabulares con las superficies de estratificación
planas que pasan e n la verti cal a ser ondulad as. La potenci a de e stos estrat os varía de 0,1 a 0,5 m .
El tramo com ienza con packst ones y ru dstone s de fragment os de t allos de carofit as c on escasos
gasterópodos y clastos de calizas cretácicas de ha sta 10 cm de di ám etro. A c ontinuaci ón,
boundst ones de tallos verticales de carofitas que form an montículos, acompañado s de tallos
tumbados y con una i ntercala ción de rudstones de fra gm entos de tallos de macrofit as.
El últim o m edio me tro del t ramo est á form ados por floatst ones de fragm entos de carofit as y
gasterópod os.
Localmente pueden prese n tar lam inación on dulada.
TRAMO 12: 1,50 m cubiertos.
En los últimos 0,20 m se diferencian lutitas marrones masivas.
TRAMO 1 3: 1,05 m de cal izas beiges.
Constitu yen un paquete tabular formado por tres es tratos también tab ulares de 0,50 a 0,20 m de
potencia, c on una e volució n estrat odecrecient e. Son packstones y rudstones d e tallos finos, alguno s
de carofitas, y gasteró podos.
TRAMO 14: 0,42 m cubiertos.
TRAMO 1 5: 0,45 m de cal izas beiges.
Forman un único estrato tabu lar compuesto por packst ones y ru dstone s de tallos de carofitas y
gasterópod os.
TRAMO 16: 1,30 m cubiertos.
TRAMO 17: 3,80 m de calizas marrón claro.
Constituyen un paquete tabular formado por estratos también tabulares de 0,10 a 1,45 m de
potencia.
Texturalm ente so n rudst ones de tallos m ilimétricos y centi métricos (hasta 4 cm de diámetro).
Localmente se diferencian cuev as de hasta 0,55 m de altura con estalactitas y un nivel de moldes
de tronc os (8 cm de diám etro y 30 cm de lo ngitud ). En la parte su perior del tram o apa rece n
boundst ones de ta llos verticales de m acrofit as y mont ículos de ap roxim adame nte 25 cm de altura
de musgos.
Consideraciones
La evolución vertical de este perfil es difícil de establecer debido a la gran cantidad de nivele s
cubiertos presentes. Se ha correlacionado con el otro perfil levantado en el Barranco de los
Arcos, siendo equivalentes el techo del tramo 11 del perfil del Barranco de los Arcos 2 con el
techo del perfil (tramo 14) del perf il del Barranco de los Arcos 1.
271
E STRATIGRAFÍA
7.2.7-Perfil de Peña del Diablo (fig. 7.9 )
Situación
Este perfil se ha realizado en el Parque del Monaster io de Piedra, desde el La go del Espejo hacia lo
alto del escarpe donde se encuentra la Ermita de Nuestra Señora La Blanca.
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXL018608
Techo: 30TXL018607
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
TRAMO 1: 1,5 0 m de cali zas ma rrones, na ranja s y gri ses.
Se disponen f ormando ni veles tabul ares de hast a 0,70 m de potencia que alternan con estratos
tambié n tabulares de 0,08 -0,1 0 m de es pesor.
Texturalmente se trata de rudst ones de fragm entos de tallos centim étricos y boundstones de
macrofitas de hasta 20-3 0 cm de altura y de b riofit as dispue stas en fi nos nivele s tabul ares de 1-3
cm de es pesor. Esta s texturas alt ernan con mudst ones que contiene n gaste rópo dos dis pers os.
TRAMO 2: 1,15 m de cali zas ocres.
Forman un paquet e tabular con la base on dulada y el tech o plano c ompues to po r estratos ta bulares
y lenticulares de entr e 0,10-0,50 m de esp esor.
Son rudstones y packstones de fra gm entos de tall os cent imét ricos que pue den i ncluir rama s de
hasta 10- 15 cm de diám etro y hojas . Las ge ometrías lenticulares están formadas por m udstones con
escasos gasteróp odos. La parte su perior del t ramo prese nta un set de e stratificación cruzada en
surco de a pro xim adame nte 0,70 m de p otenc ia.
TRAMO 3: 2,70 m de calizas ocres, naranjas y grises.
Constituyen un paquete tabular formado por estratos tabulares de 0,20 a 0,45 m que alternan con
otros lent icul ares de 0 ,05 a 0 ,15 m de pot encia .
Texturalm ente se m anti ene esta alte rnancia: l os estratos ta bulares está n form ados por rudst ones y
packsto nes de fragm entos de tallos cent im étricos ac om pañados por hojas , m ientras q ue l os ni veles
lenticulares están constitu idos por mudston es de g asterópodos.
TRAMO 4: 0,35 m de cali zas marro nes y ocr es.
Forman u n nivel canal iform e con la base cónc ava y el techo plano que alcanza una potencia
máxim a de 0,6 0 m. So n rudst one s de fragmentos de tallos cen timétricos que pueden incluir ramas
de hasta 8- 15 c m de di ámet ro.
TRAMO 5: 1,5 0 m de cali zas ma rrones, ana ranjadas y gri ses.
Forman un conju nto de estratos t abulares de 0,0 8 a 0, 40 m de espe sor. Te xtural mente so n
rudstones y boundstones de tallos de macrofitas con diámet ros centimétricos, que alternan c on
paquetes de boundstones de musgos dispue stos en niveles hori zo ntales de 4-8 cm de espesor o bie n
con mudstones de escasos gasterópodo s entero s.
TRAMO 6: 2,5 0 m de cali zas ma rrones anara njadas.
Constituyen un conjunto tabu lar formado por dos estratos también tabulares de 1,00 y 1 ,50 m de
potencia.
Son rudstones de tal los rotos y troncos de hast a varios dec ím etros de diá metro, ac ompañad os por
hojas. Incluyen i ntercal aciones le nticular es irreg ulares de poc os c entím etros de potenci a,
compuestas por boundst one s de briofit as.
TRAMO 7: 1,00 m de cali zas ocres.
Se dispone n fo rmando dos est ratos ta bulares con bases y techos irregul ares, de 0,50 m de potencia
cada uno. Texturalmente son boundston es de tallos de hasta 10-15 cm de altura; lateralmente
pueden a parecer t umbad os e inclus o fra gment ados.
TRAMO 8: 2,7 0 m de cali zas ocres y marron es.
Constituyen un conjunto tabu lar que lateralmente se inclina hacia el noreste. Está formado por
paquetes ta bulares c on bases y techos ondul ados y poten cias de 0,30-0,40 m. Están compuestos por
272
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C O RDILLERA I BÉRICA
boundst ones de m usgos que se dispone n en nivel es horizont ales de 2-3 cm de potencia. En la
primera parte del tramo aparecen fi nas intercalaci one s lenticulares de 0,08-0,10 m de potencia
form adas por r udsto nes de tallos fragm entados.
TRAMO 9: 0, 20 m de calizas marro nes rojiz as.
Forman u n úni co nivel t abular co n la base y el t echo on dulados . Son boundst ones de tallos de
macrofitas de hast a 15- 20 cm de altura que se dispone n paralelos e ntre sí, a modo de e mpali zada.
TRAMO 1 0: 7,45 m de cal izas m arrones, ocr es y na ranjas.
Forman un conjunto lenticu lar a escala de afloramiento constituido por niveles tabulares y
lenticul ares de 0, 30-0, 40 m hast a 2,50 m de potenci a.
Están com puestos p or boundston es de musg os que se disp onen en fi nos nivel es centim étricos (2- 8
cm) que exc epcionalmente pueden a parecer r ecubiertos por una fina laminación de tipo
estromatolítico. En la parte central de tramo aparecen dos intercalaciones con geometría
cuneiforme de 0,20 a 0,25 m de poten cia formadas por rudstones de fragmentos de tallo s
acompañados por tal los verti cales. En los 2,5 m superio res los niveles d e m usgos presenta n una
marcada inclinación hacia el NE.
Consideraciones
La evolución vertical de este perfil es ligeramente granodecrecie nte: se aprecia en la primer a
parte del perfil gran abundancia de facies fitocl ásticas, en algunos casos groseras (presencia de
ramas y troncos) que rellenan geometrías canalifor mes; sin em bargo, a partir del tram o 7 se
generalizan las bioconstrucciones de tallos ver ticales, pero sobre todo de montículos de
musgos.
Este perfil se relaciona con el perfil de la Ermita La Blanca (fig. 7.10) que se ha realizado 9-10
m por encima del de Peña del Diablo.
7.2.8-Perfil de la Ermita La Blanca (fi g. 7.10)
Situación
Este perfil se ha realizado en el Parque del Mon asterio de Piedra, en las cercanías de la Cascada
Caprichosa. Su base se sitúa 9-10 m por encima del perfil de Peña del Diablo (fig. 7.9), mientras que
el techo alcanza el replano donde se encuentra la Ermita de Nuestra Señora La Blanca.
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXL019608
Techo: 30TXL020607
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
TRAMO 1: 3,4 0 m de cali zas marró n claro.
Se dispone n form ando un cue rpo lenti cula r con la base cu bierta y el techo con vexo, c onst ituyend o
una geom etrí a simil ar a un gran m ontí culo. So n boundstones de musgos que e n la seg unda m itad
del tramo alternan con rudsto nes de oncolitos de ha sta 3-4 cm de longitud y fragmentos de tallo s
de orden centimétrico. Además, en esta segunda m itad del tramo aparecen costras carbonatadas
con form as ondula das de 5- 10 cm de espesor fi nam ente lam inadas.
TRAMO 2: 1,50 m de cali zas marro nes y bei ges.
Forman u n paquete c on la base fue rtem ente irre gular y aspecto eros ivo, mientras que el techo
aparece cubierto. Está compue sto por estrat os tabula res de 1 0-20 cm de espesor .
La base del tram o está recubiert a por una cost ra ca rbonatada de 10-15 cm de potencia con form as
273
E STRATIGRAFÍA
onduladas y fi nam ente lami nadas. Por enci ma, aparece n los nivel es tabul ares dispuest os en onl ap
sobre la costra basal y form ados por rudsto nes de fragmentos milim étricos de tallos que alterna n
con niveles con ab undancia de hoj as y, localmente, con oncolitos de orden mili métrico.
TRAMO 3: 1, 65 m cubiert os.
TRAMO 4: 15,80 m de calizas m arrones claras y beiges.
Conjunt o dóm ico form ado por tres paquet es lentic ulares, sim ilares a mon tículos de 2, 10 a 7,80 m
de potencia. Están constituid os por boundstones de musgos que crecen constituyen do niveles
lenticul ares ondula dos cuya potenci a oscil a desde poc os centím etros hasta 20-30 cm . En l a base del
tramo aparece n cavi dades de hasta 1, 00-1,4 0 m de al tura con rellenos horiz ontales de packstones
de tallos ro tos o con recub rimientos espeleotémic os (costras laminadas y estalactitas). En esta
primera part e del tram o se han recon ocido tal los colgantes de hasta 25 cm de l ongitud relaci onados
lateralmente con los niveles de musgos.
TRAMO 5: 5, 00 m cubiert os
TRAMO 6: 3,10 m de calizas beiges y marrones clara s.
Forman u n conj unto le nticul ar con l a base plan a, m ientras que el tec ho es conve xo con fuertes
ondulaciones. Se trata de boundstones de musgos, do nde l os primeros 2 m de potenci a presentan
musgos m uy fi nos y están form ados por nivele s tabula res de apr oxim adam ente 1 cm de espes or;
mientras que e n el resto del tram o los m usgos son m ás largos (varios cm de altura) y gruesos (de
orden milimétrico) y constituyen n iveles lenticulares y ondulado s que alcanzan los 10-12 cm.
TRAMO 7: 3,45 m de calizas beiges.
Están form adas por estratos l enti culares de 0, 20 a 1, 00 m de potencia.
Se trata de una alternancia e ntre rudst ones de tal los rotos de orde n centim étrico, que pue den inclui r
niveles con alta co ncentr ación de hojas, e incluso, algún tallo vertical in situ, y bou ndstones de
musgos.
TRAMO 8: 2, 30 m cubiert os.
TRAMO 9: 4,8 0 m de cali zas ma rrones y nar anjas.
Forman un paquete lenticu lar con la base y el techo co nvexo que está co mpuesto por do s conjuntos
tambié n lentic ulares de 3,30 y 1,50 m de po tencia.
Están form ados p or boundstones de m usgos que constituyen niveles centimétricos-decimétricos
aproxim adam ente paral elos a la base de l os cuerp os lentic ulares.
TRAMO 10: 1,90 m cubiertos.
TRAMO 1 1: 4,00 m de cal izas m arrones y o cres.
Forman un paquet e co n ge omet ría lenti cular, c on la base cubierta y el t echo fuertemente convexo.
Sobre esta superficie inclinada se apoya en onl ap un conjunto de estratos tabulares de 0,40 -1,00 m
de potencia.
El paquete lenticular se in icia con boundstones de tallos co lgantes fuertemente recub iertos por
carbonato llegando en alguno s casos a constitu ir estalactitas. Sobre ellos aparecen boundstones de
musgos que fo rman ni veles ce ntim étricos-decim étri cos fuertem ente i nclinados . Sin embar go, l os
estratos tabula res están c ompuestos por pa ckstones de tallos fragm entados que e vol uciona n en la
vertical a rudstones y packstones de tallos y oncolito s con diámetros máximos centimétricos.
Incluid os en es tos nivele s fito clásticos, a parecen fi nas c ostras carb onatada s (10- 12 cm de potenci a)
con formas ondulad as y que mu estran laminación paralela.
TRAMO 12: 3,00 m cubiertos.
TRAMO 13: 3,70 m de calizas marrón claro.
Forman un paquete len ticular con la base cubierta y el techo muy irregular, constitu ido
internamente por cuerpos l enticulares con clar a inclinación al NE. Estos cuerpos presentan
potencias que oscilan e ntre 0 ,60 y 1,20 m .
El tram o com ienza con un p equeño m ontí culo de boundstones de tallos de musgos dispu estos
paralelos ent re sí, f orman do nivel es ondula dos de potencia centimétrica. Por encima y
lateralm ente, aparece n varios ni veles de boundstones de musgos cuyos tallos se dispone n
entrecruzad os form ando un enre jado. Est os niveles están separa dos por la e xistencia de costra s
carbonatadas de a proximadamente 10-15 cm de espe sor con formas ondula das, internamente
274
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C O RDILLERA I BÉRICA
muestran fina laminación también ondu lada.
En la parte s uperior del tramo aparece una ca vidad i rregular e n la que se han desarrollado
estalactitas y crecimiento s horizontales de carbonatado lamin ado desarro llados en momentos de
estabilización de las aguas.
Consideraciones
La evolución vertical de este perfil está mal definida, debido a que las facies presentes son
muy similares a lo largo de todo él: boundstones de musgos y rudstones y packstones
fitoclásticos.
Este perfil se encuentra situado estratigráfica mente por enci ma del perfil de Peña del Diablo
(fig. 7.9), aproxim adamente a 9-10 m de su techo.
En el perfil se han analizado cuatro m uestras con el método de U/Th, que de base a techo son:
ER-4, ER-3, ER-16 y ER-15. Se han enviado al laboratorio del Instituto de Ciencias de la
Tierra “Jaume Almera” (CSIC) con los siguientes resultados: 90541 (±2100), 103586
(±3400), 85524 (± 4900) y 89781 (± 3100) años resp ectivamente. La m uestra ER-15 se analizó,
adem ás, en School of Ear th Sciences (University of Melbourne) obteniéndose una edad de
79670 (±950) años. En cualquiera de los casos hay que tomar las dataciones con precaución
debido a posibles contaminaciones con 232 Th y, también, como consecuencia de la existenci a
de recristalizaciones posteriores en las muestras, siendo posible que, en esos casos, se esté
datando la recristalización.
7.2.9-Perfil de Nuévalos Viejo (fig. 7.11 )
Situación
Este perfil se ha realizado junto al municipio de Nuévalos, concretamente al NW de la barriada de
Nuévalos Viejo, a lo largo del escarpe que empieza al pie del embalse de la Tranquera y termina en
las casas altas .
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TXL019635
Techo: 30TXL019636
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
TRAMO 1: 0,3 5 m de con glom erados, a reniscas y l imos oc res.
Forman un est rato aparentemente tabular con la ba se cubierta y el techo plano. Se trata de una
transición gr adual desde conglomerado s hasta limos.
Los conglomerados so n granososten idos, con clasto s variados de calizas de formaciones cretácicas
y areniscas paleozo icas. Están subredond eados y el centilo es 3-6 cm. Presentan matriz arenosa.
Las areniscas son silíceas, de gra no grueso.
Los limos se sitúan hacia el techo del tram o y, al igual que conglom erado s y areniscas, ca recen de
estructuras sedimentarias internas.
TRAMO 2: 0,1 5 m de cali zas marro nes.
Se dispone n en un estrat o ta bular co n la ba se y el techo p lanos. S on w ackestones y floatstones de
fragm entos de tallos y gasterópodos.
275
E STRATIGRAFÍA
TRAMO 3: 0,7 0 m de are niscas y conglom erados ocres y be iges.
Las areniscas son de grano grueso a fino, constituye n tres estratos tabulares qu e oscilan entre 0,30
y 0,15 m de potencia. Las superficies de estra tificación son planas o bien m uestran ondulaciones y
canalizaciones. Pue den aparecer lam inadas.
Los conglomerad os se sitúan en el techo del primer estrato con un espesor de alrededor de 0,15 m.
Son granos ostenidos. Los clasto s son de calizas cretácicas, subredondeados y su centilo es 10 cm.
La matriz es arenosa. Su evolución es granocreciente.
TRAMO 4: 0,55 m de calizas beiges.
Constitu yen un nivel cuneifor me con la base plana y el techo ligeramente convexo, debido a l a
erosión producida por los c ongl om erados suprayacentes. Son rudst ones de fragmentos de tallos
con tam años q ue varí an desd e mi lim étricos hast a 1 cm de di ámet ro máxi mo y 2-4 cm de lo ngitud .
Son m asivas.
TRAMO 5: 0,2 5 m de co nglom erados bei ges.
Forman un cuerpo ca nalif orme con l a bas e fuerte m ente cónca va y el techo suavem ente irregular,
que alcanza una p otencia m áxim a de 1,0 5 m.
Son conglom erados granos osteni dos. Los clastos s on varia dos: calizas mi críticas de formaci ones
cretácicas, cuarcíticos del Paleozoico y tob áce os del Cuaternario. Varían de angulosos a
subredondeados y el cen tilo es de 23 cm para la s calizas cretácicas. La m atriz es arenosa y el
cemento carbonatado. Son lig eramente gra nodecrecientes
Lateralmente, pero de ntro de la ca nalización, ap arece n restos de bi oconstrucciones tobáceas que
corresponden a boundstones de tallos tumbados de longitud centi métrica.
TRAMO 6: 0,55 m de cali zas beiges y ma rrón claro.
Constitu yen un nivel tab ular con la base y el techo irregu lar.
Comienzan siendo packsto nes de t allos m ilimét ricos, muchos de el los de caro fitas, con escas os
oncolitos de hasta 2 cm de diámetro y clastos an gulosos disp ersos de calizas de formaciones
cretácicas que varía n de m ilimé tricos a 1 cm de longitud máxima. Hacia el techo el tramo pa san a
rudstones con mayor abundanc ia de oncolitos.
TRAMO 7: 1, 50 m cubiert os.
TRAMO 8: 1,1 0 m de co nglom erados m arró n y gri s azulad o.
Forman u n nivel t abular co n el techo m al defini do. S on gra nososte nidos. L os clastos s on, en
proporción similar, de cuarcita d el Paleozoico y de calizas cretácicas, variando desde redondeados
a subanguloso s. El centilo lo dan los clastos cuarcíticos (30 cm) y el percentil 10 es de 10-15 cm.
La matriz es microconglom erática y arenosa. Carece n de est ructuras se dimentari as interna s.
TRAMO 9: 5,45 m de ar enas que alter nan con microcon glomerados y conglomerado s de color marrón claro,
beige y crema.
Las arenas son de grano grueso y constitu yen ni veles tabulares con pote ncias que oscilan entre
0,15- 0,20 y 3,00 m . Alter nan c on co nglom erados y microc ongl omerados form ando secue ncias
grava-arena de 4 a 14 cm de espesor. Presentan es tratificación horiz ontal. En la última parte del
tramo y a no se diferencia n esta s secuencias.
Los mi croconglom erados y conglom erados s on gra nososte nidos . Form an niveles t abula res y
lentic ulares de poc os ce ntím etros a 0,35m . P resenta n clastos variados de calizas cretácicas, calizas
tobáceas y, solamente en los 0,90 m inferiores, de conglomerados y de cu arcitas. El centilo para las
calizas cretácicas es 12 cm, para las tobas e s 30 cm y para los conglom erados es 12 cm ; varía n de
angulosos a suredon deados. La matriz es arenosa. Forman secuencias grav a-g ravilla y grav a-arena
originando est ratificación horizont al o bien form an niveles masivos.
La abundanci a de conglom erados y m icrocongl om erados dism inuye hacia el techo del tram o
llegando a des aparecer y form arse un paq uete aren oso c on clastos dispe rsos.
El tramo termina co n un nivel lenticular de 0,12-0,1 5 m de poten cia, formado por conglo merados
granodec recientes de clast os tobáce os de hasta 2 cm .
TRAMO 1 0: 0, 50 m de limos bl ancos y beig es con i ntercalaciones de calizas blancas.
Se trata de un con junto t abul ar de lim os con i nter calacione s lenticulares plan o-convexas de calizas.
Los lim os son de granos ca rbonata dos presentan gasterópo dos y f ragm entos carb onosos .
Las lentículas de calizas ti enen espeso res en torn o a 6 cm. So n r udsto nes y boundstones de tallos
de carofitas .
276
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C O RDILLERA I BÉRICA
TRAMO 1 1: 1,00 m de cali zas ocres y bl anc as, lim os rojizos y ma rrones y un nivel carbon oso m arrón grisáceo
oscuro.
Las calizas forman dos estratos tabulares con techos ond ulado s y bases pl anas, de 0,40 y 0,45 m de
potencia, se parados p or un ni vel lim oso irre gula r de 0,1 0 m de potencia. El tramo t ermina con un
nivel tab ular d e carbón de 0,0 5 m de p otenci a.
Las calizas son rudst one s y packsto nes de fragm entos de t allos des de centim étri cos a 15 cm de
longitud m áxim a. Intercal ados a parecen unos nivel es lent iculares pl ano- convexos de hasta 15 cm
de altura, constitu idos po r boundstones de tallos verticales. Los últim os 8-15 cm calcáreos son
packsto nes de gast erópodos y tal los de carof itas, con m arcada la mi nación ond ulada.
El estrato de lim os se adapta a las geometrías de los nive les carbonat ados y p resenta lam inación
paralela.
El nivel carbono so tabular situado a techo del tramo contiene restos vegetales.
TRAMO 1 2: 1,10 m de cal izas blancas.
Forman un ni vel ta bular c ompue sto p or estrat os tam bién ta bulares de 0, 10-0, 20 m de pote ncia y
lentículas i ntercaladas de hast a 0,10-0,1 5 m de es pesor.
Son wackestone-packstones de tall os de carofitas con gast erópodos planoes piralados. Los nivel es
lenticul ares están form ados por boundstones de tallos verticales que alcanzan los 10 cm de altura.
TRAMO 1 3: 1,05 m de cal izas ocres.
Constitu yen un paquete tabular formado por do s estr atos también tabulares de 0,25 y 0,80 m de
potencia.
El primer estrato está form ado por boundston es de tallos verticales que alcanzan 10-15 cm de
altura. El resto del t ramo consiste en una alternancia de boundstones y rudsto nes de tallos in situ y
rotos de ha sta 7 cm de longitud, y boundstones de musgos en ni veles tabul ares, o ndulados y
dómi cos de 1- 5 cm de es pesor.
TRAMO 1 4: 1,05 m de cal izas ocres.
Forman un paquete tabular constituido por finos estratos tabulares de 0,5 a 5 cm de espesor.
Los 50 cm inferiores están form ados por u na alterna ncia de packstones , localmente rudsto nes , de
tallos fragmentados milimétr icos y boundsto nes de tallos muy finos (diámetro milimétrico)
verticales con alturas próximas a la potenci a de la lámina o estrato (0,5-2 cm ). Presentan as pecto
lami nado.
El resto del tra mo está form ado por otra alterna ncia, pero en este caso, de bo undstone s de musgos
en niveles tabulares centim étricos y packstones de tallos rotos. Lateralmente, aparecen niveles con
acumulación de hojas.
TRAMO 1 5: 0,75 m de cal izas naran jas y ocres.
Constitu yen un nivel tabular co n variaciones laterales de potencia. Son rudston es de tallo s
fragm entados centimé tricos, con m oldes de tal los de mayor tam año (troncos de hasta 8 cm de
diámetro ) y con niveles donde do mina la acumulación de hoja s, que en ocasiones, están orien tadas
horizont alm ente.
TRAMO 16: 4,80 m de calizas beiges y blancas.
Forman un paq uete tabul ar co n niveles t abul ares y ocasi onalm ente lentic ulares.
Los ni veles ta bulares son boundstones de m usgos e n nivele s horizo ntales cuy a potenci a está
marcada po r la alt ura de los t allos de m usgos (desde 1 cm hasta 7-10 c m). Ocasional ment e estos
niveles de musgos p ueden presenta rse form ando mont ículos de hasta 30 cm de al tura y 40- 50 cm
de ampli tud. Tam bién pue den a parecer n iveles, ta nto t abula res com o lenticul ares de es pesor
centimétrico a decimétrico, de packstones de f ragment os de tallos y boun dstones de tallos
verticales .
TRAMO 1 7: 0,30 m de cal izas blancas.
Forman un ni vel tabul ar com puesto p or rudst ones y packstones de fragm ent os centim étricos de
tallos y de oncolito s con diámetro s que alcanzan varios centí metros.
TRAMO 18: 0,30 de calizas blancas.
Constituyen tres estrato s tabulares de 0,10 m de potencia cad a uno.
El nivel infe rior y s uperio r est án form ados por boundst one s de musgos, m ientras que el i ntermedio
son rudston es y packstones de tallos fragmentados.
TRAMO 1 9: 3,50 m de cal izas beiges a naranjada s.
277
E STRATIGRAFÍA
Forman un paq uete tabul ar ma sivo di vidido en dos est ratos de 3,00 y 0,50 de pote ncia cada uno.
Son rudstones de fra gm entos de ta llos de 0 ,2-0, 5 cm de di ám etro y e ntre 1 y 12 cm de l ongit ud.
Tambié n pueden a parecer t allos in situ verticales y niveles discon tinuos de musgos. Por ú ltimo,
aproxim adam ente a 1 m de la base del tramo, a parecen cu evas cubiert as con ta pices m ilimétri cos-
centimét ricos carb onatados finam ente lam inados.
TRAMO 20: 0,80 m de calizas m arrón claro y ocre.
Forman un ni vel t abula r co n base y techo irreg ulares , sua vem ente o ndula dos. Está fo rmado por una
alternancia de niveles lenticulares e i rre gul ares, de 0,1 a 0,25 m de pot encia, de boundstones de
musgos y ru dstones de fra gment os de tallos. L os boundstones de musgos const an de lámi nas y
estratos ta bular es y ondul ados de hasta 3- 4 cm de espesor.
Consideraciones
Este perfil presenta una evolución compleja: la parte basal del perfil está for mada por varias
secuencias granodecrecientes de poca potencia ( secu encia 1 que incluye los tramos 1 y 2;
secuencia 2 que incluye los tramos 3 y 4; secuenci a 3 que agrupa los tramos 5 a 7), seguidas de
una cuarta secuencia también granodecreciente que en este c aso es mucho más potente y ocup a
el resto del perfil (tramos 8 a techo del perfil).
La correlación de este perfil con otros ha sido imposible debido a la desconexión entre el
edificio tobáceo donde se ha levantado y los restantes paquetes donde se han realizado los
otros perfiles.
278
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C O RDILLERA I BÉRICA
7.3-D ESCRIPCIÓN DE PERFILES . R ÍO MESA
7.3.1-Perfil de Jesús Nazareno Oeste (fig. 7.12)
Situación
Este perfil se ha realizado junto al municipio de Villel de Mesa, concretamente desde la Ermita de
Jesús el Nazareno, situada en la carretera que une Vi llel con Algar de Mesa, y subiendo por la ladera
hacia la Ermita de San Isidro.
Las coordenadas UTM aproximadas son:
Base: 30TWL853533
Techo: 30TWL853534
Descripción
De base a techo se han distinguido los siguientes tramos:
TRAMO 1: 0,3 5 m de l imos bl ancos.
Forman un niv el tabul ar con l a base cu bierta y el techo mal definido.
Los lim os son ma sivos y pre sentan nódulos carbonatad os subesfé ricos de color g ris situa dos hacia
el techo del tram o.
TRAMO 2: 0,55 m de calizas crem as y beiges.
Constitu yen un nivel tabular con la base mal definida y el techo ondulad o. Son rudstones de
fragmentos de tallos que varían d e milimétricos hasta 2 cm de longitud y hojas dispuestas
horizontal me nte. Ju nto a ellos aparecen boundst ones de m usgos form ando mont ículos de hast a
0,20 m de altur a. Presenta n nódul os carb onatados grises dispers os.
TRAMO 3: 0,20 m de lim os ocres y gris oscuro que alternan con calizas crem as.
Aparecen formand o un paquete tabular con b ase y techo ondulados, constitu ido por niveles
centimétricos ondulado s alternantes de limo y caliza. La pa rte limosa es homogénea e inclu ye un
nivel oscur o carbonos o. La s calizas son rudstones y pac kstones de fra gm entos de ta llos
milimétricos y centimétricos. En conjunto , el tramo presenta aspect o laminado.
TRAMO 4: 1,15 m de calizas crem as.
Forman u n conju nto tabul ar de est ratos ta m bién tabular es de 0,0 2 a 0,04 m de pot encia. Las
superficies de estratificación pueden ser planas y onduladas.
Constitu yen una alternancia de rudsto nes de fra gment os de tall os (longi tud centim étri ca y diám etro
milim étrico) y hojas di spuesta s prefere ntem ente horiz ontale s, y pack stones de fragm entos de tall os.
Localmente, hacia el techo del tramo en los mi smos niveles de ru dstone s aparecen escasos
oncolitos (2-3 cm de long itud y 1 cm de diámetro).
TRAMO 5: 0,65 m de cali zas ocres.
Forman un único estrato tabular con la base ondulad a y el techo irregular. Son rudsto nes y
packsto nes de fragmentos centimétricos de tallos revuelto s. Localmente, hay boundstones de
musgos que form an m ontí culos de 0,1 0-0,20 m de alt ura form ados por nivel es i ndivid uales
centimétricos.
TRAMO 6: 0,3 5 m de co nglom erados m arro nes.
Forman un nivel tabular cuya base presenta canalizaciones de detalle; el techo es plano.
Varían de gr anosostenido s a matrizsostenidos . Lo s clastos son de caliza de form aciones cretácicas
con un centilo d e 15 cm y una media de 3 cm . Son anguloso s. La matriz está form ada por limo.
Carecen de estructuras sedimentarias internas.
TRAMO 7: 3,60 m de calizas ocres y bei ges.
Forman u n paquet e tabul ar, i nternam ente com pue sto por estratos tabulares y lenticulares que
oscilan entre 0,25 y 1,10 m de potencia. Son ru dstones de fragm entos centim étricos de tallos con
escasos oncolito s, los onco litos se dispon en en la ba se de los niveles canaliformes; lateralmente
puede n prese ntar boundstones de tallos verticales. Hacia el techo del tramo aparecen rudstones de
279
E STRATIGRAFÍA
tallos de m ay or tam año (tro ncos de 4 cm de diám etro y 20 cm de lo ngitud ).
Hacia la m itad del tramo aparecen cuevas de pequeñ o tamaño (hasta 40 cm altura) con estalactitas
y rellenos basales de limos horizontales. Po r encima de las cuevas, a parec en mont ículos de m usgos
con geom etría en cascada y sobre ellos , en la parte deprimida, tallos tumbados de carofitas.
TRAMO 8: 0,70 m de calizas blancas .
Constituyen un paquete tabular formado por niveles también tabu lares de centimétricos a 15 cm de
espesor. Son una alternancia de packstone s y rudstone s de fragmentos de tallos milimétr icos en el
primer caso y centi métricos en el segundo. A 25 cm de la base apar ece un nivel carbo noso gris
oscuro. En la base del tramo los rudsto nes contienen onco litos de poco s centímetros de tamaño.
TRAMO 9: 3,30 m de calizas crem as, ocres y blancas .
Forman u n paquete t abular c on estrat os tabula res y, rara ment e, lenti culares de 0, 25 a 0,75 m de
potencia. S on rudstones de tallos fragm entados desde m ilim étricos a centimétricos que en m uchos
casos aparecen tum bados. Lo calmente, ruds tones y packst ones de tallos d e carofitas.
Aproxim adam ente a 1 m de la base s e enc uen tran vari os clastos de calizas cretácicas y
conglom erados terciari os con un diám etro m áxim o de 20 c m .
En la parte superior del tram o aparecen caliz as gr ises con form as irregulares y p ocos mi límetros de
espesor, con aspecto de costra s duras. Te xturalm ente son mudst ones .
TRAMO 10: 2,00 m de calizas crem as y ocres.
Forman u n conju nto de estra tos tab ulares de 0,25 a 0,6 0 m de p otencia. Texturalm ente com ienzan
siendo b oundston es de tal los verti cales y tum bados de hasta 10 cm de altura , a conti nuaci ón pasan
a rudstones y packstones de fra gment os de tallos (0, 5 a 1 cm de di ámetro hueco , 2-3 cm de
diám etro total y 10-12 cm de longitud ). Se obser va una dis minuci ón del t amaño de l os tall os hacia
el techo del tram o.
TRAMO 11: 1,60 m cubiertos.
TRAMO 1 2: 3,45 m de cal izas blancas.
Constitu yen un paquete tabular de estrato s tambié n tabulares de 0,75 a 1,00 m de potencia. Son
packsto nes y rudst ones, muchas veces alternando, de fragment os de tallos de milimétricos a 1-2
cm de lo ngitu d, localm ente pue den l legar hasta lo s 4-5 cm. En ocasiones, se trata de are na de
granos car bonatados . Tam bién se enc uentran bo undst ones de t allos vert icales de 5 a 10 cm de
altura.
TRAMO 13: 0,85 m de calizas blancas y cre mas.
Forman tres estratos tabulare s de 0,25 a 0,30 m de potencia . Texturalm ente cada estrato constituye
una secuencia que com ienza como packst ones y termina como wacke stones de fra gme ntos de
tallos, y esca sos gaste rópo dos dispe rsos. A demás se han reco nocido gran os con en vuelta
carbonatada inferiores a un milím etro. En conjunt o, estas facies tienen poca matriz y carecen de
cement o, por l o que pueden l legar a se r aren as.
Consideraciones
El perfil presenta una evolución vertical mal de finida, con un único nivel detrítico grosero en
el tramo 6 que supone un salto brusco en su e volución. Se ha correlacionado con el perfil de
Jesús Nazareno Este, siendo equivalentes el tram o 6 del perfil de Jesús Nazareno Oeste con el
tramo 1 del perfil de Jesús Nazareno Este (fig. 7.13).
7.3.2-Perfil de Jesús Nazareno Este (fig. 7.14)
Situación
Este perfil se ha realizado junto al municipio de V illel de Mesa, desde el kilómetro 1 de la carretera
comarcal que une Villel con Algar de Mesa, y subi endo por la ladera hasta el techo del edificio
tobáceo. Se sitúa aproximadame nte 200 m al est e del perfil Jesús Nazareno Oeste (fig. 7.12).
Las coordenadas UTM aproximadas son:
286
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C O RDILLERA I BÉRICA
mudstones con desa rrollo de proces os edáfi cos.
TRAMO 8: 1,05 m de cali zas ocres.
Forman un con junto de estratos t abula res de 0,20 a 0, 25 m de poten cia. S on r udsto nes , localmente
packsto nes , de fra gm entos de tallos con frecuencia orie nt ados horiz ontalm ent e. En el techo del
tramo, aparece n bou ndsto nes de tal los vertic ales de hast a 10-20 cm de alt ura.
TRAMO 9: 5,25 m de cali zas marro nes y ocr es.
Constituyen un conjunto tabular de aspecto m asi vo, donde las superficies de estratifi cación son
subhoriz otales y com únm ente están m al defi nidas.
Son ru dstones , localmente packstones , de fragmentos de tallos milimétr icos a centimétricos, en
relación lateral y vertical con bou ndsto nes de tallos ve rticales formando a grupaciones asim ilables a
arbustos de ha sta 60 cm de altura. Lateralmente entre es tas agrupaciones se encuentran niveles
lenticulares cóncavos centimétricos de pack stones de tallos.
Hacia el techo del tramo a parecen c uevas de re ducidas dim ensi ones (20-5 0 cm de di mensi ón
Figura 7.18: Esquema de correlación de La Rinconada. Se observa que el ed ificio tobáceo de La
Rinconada se apoya sobre detríticos terciarios. Además, se aprecia el cambio lateral de facies y las
variaciones de potencia entre el perfil de La Rinconada y los esq uemas levantados más al oeste.
287
E STRATIGRAFÍA
máxim a) tapizadas por cost ras calcáreas a rriño nadas de pocos m il ímetros de e spesor.
En el techo del tram o los ru dstones delinean form as ovaladas y cuasi-circ ulares e n plant a y form a
cóncav a en sección de exten sión decimétrica a métrica.
Consideraciones
Como puede verse en la figura 7.18 la base del paq uete tobáceo de La Rinco nada se apoya
sobre detríticos gruesos terciarios. La evoluci ón vertical de este perfil es co mpleja, compuesta
por tres secuencias. Solamente se r egistra de la primera se cuencia la parte su perior (tramo 1),
pero se ilustra el resto de la secuencia en la figura 7.18 y, como puede verse, presenta un
marcado granodecrecimiento. La segunda secuencia (tramos 2 a 5) y la tercera (tramos 6 a
techo del perfil) presentan una evolución vertical también granode creciente.
288
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C O RDILLERA I BÉRICA
7.4-C ORRELACIÓN Y C RONOESTRATIG RAFÍA
La correlación de los 9 perfiles levantados en los depósitos tobáceos del Río Piedra y de los
5 perfiles levantados en los del Río Mesa es ha rto problemática. Se han podido correlacionar sin
dificultad aquellos perfiles realizados en un mismo edificio tobáceo, como es el caso de los perfile s
de la Requijada Sur 0, 1 y 2 (fig. 7.4) y de los perfiles del Barranco de los Arcos en el caso del Río
Piedra, o de los perfiles de Je sús Nazareno Este y Oeste (fig. 7.13) en el caso del Río Mesa. Sin
embargo, en la mayoría de los casos la desconexión entre los edificios tobáceo s, en algunos ca sos de
varios kilómetros, imposibilita la rea lización de una correlación física.
Por este motivo, es de esp ecial interés la real i zación de dataciones en los edifici os tobáceos
más importantes que, en caso de ser fiables, permi tirán identificar aquellos edificios con edades
similares y, por tanto, establecer si existe una o varias etapas de for mación de tobas. Los métodos de
datación utilizados en estos depósitos de los ríos Piedra y Mesa han sido: relación 234 U/ 232 Th, 14 C,
luminiscencia en arenas y racemiza ción de aminoáci dos. En la figura 7.19 se presentan las muestras
analizadas indicando sus facies, los resultados y la fiabilidad de los mism os, para cada uno de los
laboratorios elegidos.
Los resultados obtenidos a partir del método de 234 U/ 232 Th oscilan entre 79670 años (±950)
y 254730 años (±48460). Estos datos tienen diferente grado de fi abilidad. Para el Río Piedra los
resultados son dudosos debido a que existe un grado variable de contam inación de las muestras con
232 Th, lo que conduce a que las dataciones obtenidas pudieran estar algo envejecidas. En cambio,
para el Río Mesa, los resultados obtenidos son mucho más fiables ya que no parece existir esa
contaminación con 232 Th.
El método del 14 C solam ente se ha utilizado en aquellos depósitos que incluyen niveles con
fragmentos carbonosos, muy escasos en los perfil es levantados. Además, este método no se puede
utilizar con los depósitos de edad elevada, debido a su limitación temporal de validez. Así, solamente
se ha utilizado en una muestra del perfil del Arco de la Yedra (fig. 7.2) c on un resultado de 2680 años
(±50).
La luminiscencia en arenas no se ha podido ap licar de forma extensiva debido a la escasez
de niveles arenosos que incluyan granos de cuarzo : la may or parte de los niveles de arena y limos
están formados por granos de carbonato en su totalidad. Se han analizado dos m uestras
pertenecientes al tramo 12 del perfil de La Requija da Sur 1 (fig . 7.5) con un r esultado de 231000
años (±50000) y 19900 0 años (±34000).
Por último, el análisis de la racemización de am inoácidos se ha llevado a cabo a partir de
varias especies de ostrácodos ( Herpeto cypris reptans , Candona neglecta e Ilyocypris brayi entre
otras), ya que, la utilización de este método está c ondicionada a la presencia de estos organismos. Se
han analizado 4 muestras con este método (situadas en la zona de La Requijada Sur y Los Bancales),
pero solamente tres han dado resultados positivos (fig. 7.19).
En el Río Piedra, como puede verse en la tabla de la figura 7.19, se han utilizado los cuatro
métodos de datación comentados. A la vista de los resultados, se pueden considerar fiables las
dataciones realizadas con 14 C y racemización de aminoácidos; las dataciones obtenidas a partir de
234 U/ 232 Th son dudosas debido al diferent e grado de contaminación por 232 Th y a las grandes
289
E STRATIGRAFÍA
Figura 7.19: Muestras analizadas con cada uno de los métodos de datación. Se indica la altitud a la
que se ha recogido la muestra, el laboratorio donde se han analizado y, entre corchetes, el
correspondiente número de referencia si está disponi ble (UZ: Radiocarbon laboratory, University of
Zurich-Irchel; LEB: Laboratorio de Estratigrafía Biomolecular, Escuela Técnica Superior de Ingenieros
de Minas, Madrid; UM: School of Earth Sciences, Univ ersity of Melbourne; CERAK: Centre d´Etudes et
de Recherches Appliquées au Karst, Faculté Polytechnique de Mons; LDL: Luminiscence Dating
Laboratory, Australian National University; J. Almera: Instituto de Ciencias de la Tierra “Jaume
Almera”, CSIC). En relación con la edad obtenida y el grado d e fiabilidad de esa datación, se han
destacado en negrita aquellos resultados más fiables. Facie s: Co: calizas oncolíticas, Cbg: caliza s
bioclásticas de gasterópodos, Alc: arenisca s lenticul ares con estratificación cruzada, Cbt: caliza s
bioclásticas de t allos, Ce: calizas estromatolíticas y Cbr: caliza s de briofitas.
Situación y Muestra Altitud
(m) Método Laboratori o Facies Edad (años) Discusión
Arco de la Y edra
AY-9 =MP-3
[UZ-5196/ETH-30264] 890 14 C UZ Carbón
2680 (±50) Datación fiable
Requijada Sur
RS-2-4 [LEB-6872] 870 Racemización LEB Cbt 148000 (±17000) Datación fiable
RS-2-3 U/Th UM Co 179710 (±443760) Muy contaminada con Th
RS-2-2b U/Th UM Cbg
174710 (±22570) Datación fiable
RS-2-2b [7407] U/Th CERAK Cbg 95600 (±1700) Tomar edad con precaución . Nece sidad
de confirmar con otros método s
RS-1-14-2 [K0735] 855 Luminiscencia LDL Alc 199000 (±34000) Edad mínima estim ada
RS-1-14-1 [K0733] Luminiscencia LDL Alc 231000 (±50000) Edad mínima estimada
RS-1-3.2 U/Th UM Cbt Comportamiento si stema abierto : perd ida
de Uranio. No se puede calcular edad
RS-1-3.1 U/Th UM Cbt Comportamiento si stema abierto : perd ida
de Uranio. No se puede calcular edad
Los Bancales
LB-BC [LEB-6873, LEB
-6874 y LEB-6876] Racemización LEB Cbg 233000 (±49000) Datación fiable
LB-B-6 [LEB-6907, LEB
-6908 y LEB-6911] Racemización LEB Cbg 167000 (±37000) Datación fiable
Barraco de los Arcos
BLA-1-1.1
800
U/Th UM Ce 229320 (±35000) Cierta contamina ción por Th
BLA-1-1.2 U/Th UM Ce 254730 (±48460) Cierta contamina ción por Th
BLA-1-1 [7406] U/Th CERAK Ce 119200 (+3600/-3500) Tomar edad con precaución. Ne cesida d
de confirmar con otros método s
Ermita La Blan ca
ER-15
800
U/Th J. Almera Ce 89781 (±3100) Ligera contaminación con Th-2 32
ER-15 U/Th UM Ce 79670 (±950) Posible edad de la recri stalización
ER-16 U/Th J. Almera Cbr 85524 (±4900) Muy contaminada con Th-232
ER-3 760 U/Th J. Almera Co 103586 (± 3400) Contaminación con Th-232
ER-4 U/Th J. Almera Co 90541 (±2100) Contaminación con Th-232
Jesús Nazareno Este
JNE-1 [216] 950 U/Th UM Ce 98700( ± 620) Datación fiable
Casas de los Vi llarejos
CV-9.1 [207] 850 U/ Th UM Cbg
80940 ( ± 1520) Datación fiable
CV-9.2 [210] U/Th UM Cbg 81140 ( ± 2010) Datación fiable
860
RS-2-2b [LEB-6913,
LEB-6914 y LEB-6 915] Racem ización LEB Cbg Contaminación actual y/o alteración
importante. No se p uede cal cular edad
Río Mesa Río Piedra y barrancos laterales
290
BLOQUE II: S ISTEMAS TOBÁCEOS CUATERNARIOS DE LA C O RDILLERA I BÉRICA
diferencias entre los datos suministrados por los diferentes laboratorios. Por último, las dos muestras
analizadas a partir de luminiscencia dan una ed ad mínima, que podría ser mayor debido a la
proximidad de am bas muestras a la saturación del mé todo. En el río Piedra (fig. 7.20) las muestras
Figura 7.20: Cartografía de los niveles tob áceos realizada para el entorno del
Monasterio de Piedra (río Piedra), ampliada de Arenas et al. (2004a). Se incluyen los
resultados de las dataciones (en años).
291
E STRATIGRAFÍA
analizadas se concentran en el entorno del Mon asterio de Pied ra, aguas arri ba del mismo, como
consecuencia de la agrupación de la mayor parte de los edificios tobáceos en este sector del río. Las
dataciones proporcionan una edad má xima en torno a los 255000 años (perfil del Barranco de los
Arcos 1) y una edad mínima de 2680 años (±50) para una muestra del perfil del Arco de la Yedra,
con valores intermedios entre am bos extremos (fig. 7. 21). En la tabla de la figura 7.21 se in dica para
los diferentes depósitos tobáceos, el nivel car tográfico en que se incluy en y se propone una
equivalencia de los depósitos con los estadios isotópicos de δ 18 O diferenciados en sedimentos
marinos cuaternarios (Shackelton y Opdyke, 1973; Williams et al., 1988; Lea et al., 2000). De esta
forma, los depósitos más antiguos, Barranco de Lo s Arcos 1, se form arían dentro del estadio
isotópico 7, seguramente en relación al máxi m o de los 240000 años; es probable que en este
momento se generase el e stadio 1 de La Requija da Sur (fig. 7.4). Algo más modernos serían los
depósitos de Los Bancales y el estadio 2 de La Requijada Sur, que se formarían entre los estadio s
isotópicos 7 y 6. Ya en el estadio isotópico 5, se formarían los depósitos de la Ermita La Blanca (esta
asignación se debería tomar con cautela debido a la inseguridad de las dataciones). Y por último, los
depósitos del Arco de la Yedra habría que situarlos en relación al estadio isotópico 1.
Por otro lado, en la cartografía presentada por Arenas et al. (2004a) se diferencian cuatro
niveles aterrazados de tobas fós iles, más los rellenos de fondo de valle actuales o sub-actuales (fig.
7.20). Al asignar las edades absolutas a los diferent es niveles que se han cartografiado en función de
su situación topográfica, surgen posibles contradicci ones con el criterio de ordenación tem poral de
terrazas, como puede verse en la figura 7.21. Los depósitos más antiguos, del Barranco de los Arcos,
se corresponden con uno de los nivele s inferiores (Nivel bajo), mientras que depósitos más modernos
como los de La Requijada y Los Bancales (Nivel s uperior) y Ermita la Blanca (Nivel alto) se sitúan
topográficamente más altos. Además, el perfil del Ar co de la Yedra situado a 890 m (m áxima altitud
entre los perfiles del río Piedra), resulta tener la edad m ás moderna. Es por ello que no parece
apropiado, al menos para el río Piedra, utilizar como criterio cronoestratigráfico una ordenación de
los niveles tobáceos en función de su situación topográfica
Las dataciones obtenidas para el Río Mesa dan una edad en torno a los 99000 años para la
base del perfil de Jesús Nazareno Este (fig. 7.14) y de aproximadamente 81000 años para el techo del
perfil de las Casas de los Villarejos (fig. 7.16). En ambos casos las edades entran dentro del rango
temporal del estadio isotópico 5, q ue se extiende entre los 71000 y 130000 años (Lea et al., 2000).
Perfil Edad Ni vel tobáceo Estadio isot ópic o
Arco de la Ye dra 268 0 (±50) Fondo vall e MIS-1
Ermita La Blanca 79670 (± 950) ↔ 103586 (±340 0) Niv el alto MIS-5
La Requijada (estadio 2)
Los Bancales
148000 (±17000 ) ↔ 231000 (±5 0000)
167000 (±37000 ) ↔ 233000 (±4 9000)
Nivel su perior
MIS-6 a 7
Barranco lo s Arcos 1 2 29320 (±35 000) ↔ 254730 (±48460) N ivel bajo MIS-7
Figura 7.21: Resumen de las dataciones realiz adas en el río Piedra, con indicación del
nivel tobáceo según la cartografía de Arenas et al. (2004a), y del estadio isotópico
marino (según Shackelton y Opdyke, 1973; Williams et al., 1988; Lea et al., 2000 ) .
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