Full text
2012
67
José María Pérez Bella
Parametrización de la exposición a
la humedad y de los ensayos de
estanqueidad en cerramientos de
edificación : Caracterización
prestacional de su
comportamiento higrotérmico
Departamento
Director/es
Ingeniería Mecánica
Domínguez Hernández, Javier
Coz Díaz, Juan José del
Director/es
Tesis Doctoral
Autor
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
Departamento
Director/es
José María Pérez Bella
PARAMETRIZACIÓN DE LA EXPOSICIÓN A LA
HUMEDAD Y DE LOS ENSAYOS DE
ESTANQUEIDAD EN CERRAMIENTOS DE
EDIFICACIÓN : CARACTERIZACIÓN
PRESTACIONAL DE SU COMPORTAMIENTO
HIGROTÉRMICO
Director/es
Ingeniería Mecánica
Domínguez Hernández, Javier
Coz Díaz, Juan José del
Tesis Doctoral
Autor
2012
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
Departamento
Director/es
Director/es
Tesis Doctoral
Autor
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
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Tribunal nombrado por la Comisión de Doctorado de la Universidad de Zaragoza, el día de
de .
Presidente:
Vocal primero:
Vocal segundo:
Vocal tercero:
Secretario:
Suplente primero:
Suplente segundo:
Realizado el acto de defensa y lectura de la Tesis Doctoral, el día d e de
, en la Escuela de ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza.
CALIFICACIÓN:
i
ÍNDICE
MEMORIA
AGRADECIMIENTOS
PRÓLOGO
FOREWORD
ÍNDICE
CAPÍTULO I. INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO II. HUMEDAD ATMOSFÉRICA EN LA CONSTRUCCIÓN
CAPÍTULO III. MARCO NORMATIVO DE LA PROTECCIÓN FRENTE A LA
HUMEDAD EN LA EDIFICACIÓN
CAPÍTULO IV. PARAMETRIZACIÓN DE LA EXPOSICIÓN A LA
HUMEDAD EN CERRAMIENTOS VERTICALES
CAPÍTULO V. PARAMETRIZACIÓN PRESTACIONAL DE ENSAYOS DE
ESTANQUEIDAD
CAPÍTULO VI. CARACTERIZACIÓN DE LA PRESTACIÓN TÉRMICA EN
CERRAMIENTOS
CAPÍTULO VII. CONCLUSIONES
NOMENCLATURA
ANEJOS
ii
MEMORIA
AGRADECIMIENTOS
PRÓLOGO
FOREWORD
ÍNDICE
CAPÍTULO I. INTRODUCCIÓN
I.1.- Alcance del trabajo I.-2
I.2.- Objetivos de la tesis I.-6
I.3.- Estructura del documento I.-11
CAPÍTULO II. HUMEDAD ATMOSFÉRICA EN LA CONSTRUCCIÓN
II.1.- Introducción II.-2
II.2.- Relevancia de la protección frente a la humedad II.-6
II.3.- Caracterización de la solicitación por humedad atmosférica II.-81
II.4.- Mecanismos del transporte de humedad en materiales de construcción II.-112
II.5.- Propiedades higrotérmicas del material de construcción II.-135
II.6.- Caracterización higroscópica del material de construcción II.-155
II.7.- Estrategia de trabajo utilizada II.-171
II.8.- Bibliografía y apéndices II.-173
CAPÍTULO III. MARCO NORMATIVO DE LA PROTECCIÓN FRENTE A LA
HUMEDAD EN LA EDIFICACIÓN
III.1.- Introducción III.-2
III.2.- Enfoque normativo prestacional III.-5
III.3.- Normativa española III.-20
III.4.- Marco normativo internacional III.-88
III.5.- Comentario al análisis normativo realizado III.-124
III.6.- Bibliografía y apéndices III.-128
iii
CAPÍTULO IV. PARAMETRIZACIÓN DE LA EXPOSICIÓN A LA HUMEDAD
EN CERRAMIENTOS VERTICALES
IV.1.- Introducción IV.-2
IV.2.- Bases de partida y campo de aplicación de la parametrización IV.-5
IV.3.- Parametrización de la exposición IV.-19
IV.4.- Presentación y utilización de los resultados IV.-45
IV.5.- Ampliación y generalización de la metodología IV.-61
IV.6.- Comentario a los resultados obtenidos IV.-144
IV.7.- Bibliografía y apéndices IV.-149
CAPÍTULO V. PARAMETRIZACIÓN PRESTACIONAL DE ENSAYOS DE
ESTANQUEIDAD
V.1.- Introducción V.-2
V.2.- Parámetros de exposición utilizados en los ensayos de estanqueidad V.-6
V.3.- Cálculo de parámetros de exposición en condiciones de servicio V.-11
V.4.- Análisis del periodo de retorno asociado a la exposición V.-20
V.5.- Parámetros de ensayo asociados a un periodo de retorno combinado V.-33
V.6.- Generalización de la parametrización V.-53
V.7.- Análisis comparativo de diferentes ensayos de estanqueidad V.-64
V.8.- Comentario a los resultados obtenidos V.-73
V.9.- Bibliografía y apéndices V.-78
CAPÍTULO VI. CARACTERIZACIÓN DE LA PRESTACIÓN TÉRMICA EN
CERRAMIENTOS
VI.1.- Introducción VI.-1
VI.2.- Caracterización de la prestación térmica de los cerramientos VI.-4
VI.3.- Determinación del factor de conversión de temperatura VI.-7
VI.4.- Determinación del factor de conversión de humedad VI.-14
VI.5.- Determinación de la conductividad prestacional de diseño VI.-28
VI.6.- Validación de la aproximación prestacional analítica planteada VI.-38
VI.7.- Comentario a los resultados obtenidos VI.-52
VI.8.- Bibliografía y apéndices VI.-57
iv
CAPÍTULO VII. CONCLUSIONES
VII.1.- Aportes y contribuciones obtenidas VII.-2
VII.2.- Mejoras aplicables al marco normativo VII.-11
VII.3.- Conclusiones al trabajo realizado y líneas futuras VII.-14
NOMENCLATURA
I.- 1
CAPÍTULO I
INTRODUCCIÓN
I.1.- Alcance del trabajo I.-2
I.2.- Objetivos de la tesis I.-6
I.3.- Estructura del documento I.-11
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
I.- 2
I.1.- ALCANCE DEL TRABAJO
La investigación realizada profundiza en el campo de la protección frente a la
humedad en los edificios, aspecto abordado recientemente a nivel normativo en nuestro
país a través del Código Técnico de la Edificación, en sus Documentos Básicos HS1-
Protección frente a la humedad y HE1-Ahorro de energía.
De entre las posibles fuentes de humedad presentes en la edificación, el estudio
se centra fundamentalmente en el análisis de la humedad atmosférica, principal fuente de
aporte de humedad en estado líquido sobre elementos de la envolvente edificatoria sobre
rasante y debida a las precipitaciones atmosféricas que inciden sobre los edificios.
Este aporte de agua atmosférica sobre la envolvente edificatoria, provoca por la
posterior penetración de humedad en el cerramiento, lesiones que acortan su vida útil e
incrementan los gastos de mantenimiento en los edificios. Otro efecto añadido es la
reducción de las prestaciones de aislamiento y ahorro energético de la envolvente, lo que
redunda un mayor consumo de energía por parte de las instalaciones de
acondicionamiento térmico dispuestas en el edificio.
Estos problemas son especialmente relevantes en los cerramientos verticales de
la edificación, ya que estas partes de la envolvente térmica no cuentan con materiales
impermeabilizantes específicamente dispuestos para impedir el paso de humedad. Otros
componentes de la envolvente, tales como muros de contención, suelos o cubiertas, en
los que se considera la posibilidad de un contacto continuado con agua líquida, cuentan
obligatoriamente con estos materiales impermeabilizantes, de tal forma que su
estanqueidad depende directamente de la durabilidad de los materiales y de su adecuada
puesta en obra.
Los cerramientos verticales, sometidos únicamente a aportes de agua puntuales,
producidos por la intensidad de la precipitación y la velocidad del viento simultáneo a la
misma que desvía agua sobre el cerramiento (lluvia batiente), no se impermeabilizan y
por ello están sometidos a riesgos de penetración de humedad al interior del edificio más
acusados, que deben ser minimizados mediante el adecuado diseño de la solución
constructiva. Los cerramientos verticales o fachadas, constituyen por lo tanto la parte
más sensible de la envolvente edificatoria y en ellos, la adecuada prestación de
protección frente a la humedad depende en exclusiva de la optimización del diseño
planteado para la solución constructiva.
Por ello, el trabajo desarrollado en esta Tesis Doctoral se centra en el estudio y
caracterización de los parámetros que determinan la exposición del cerramiento a la
humedad, así como en el desarrollo de procedimientos de verificación del cumplimiento
de la protección frente a la humedad atmosférica por parte de los cerramientos verticales
del edificio.
Suelen distinguirse dos líneas de trabajo en relación al estudio de la protección
frente a la humedad atmosférica en cerramientos verticales:
I. Introducción
I.- 3
x Evitar la formación de condensaciones intersticiales o superficiales en los
componentes del cerramiento.
x Evitar la penetración de agua en estado líquido a través de la fachada.
Para alcanzar ambos objetivos de una forma óptima y adaptada a las
necesidades de cada cerramiento, es preciso disponer de dos requisitos indispensables:
x Una precisa estimación de la exigencia o condiciones de contorno sobre el
cerramiento.
x Un procedimiento de verificación de la protección, técnico y riguroso, que
permita extrapolar los resultados obtenidos a otras condiciones de contorno y
configuraciones de cerramiento.
No obstante, el humedecimiento de las fachadas por parte de la lluvia batiente,
es un fenómeno de compleja caracterización por la multitud de parámetros que influyen
en el mismo: climatología del emplazamiento, altura, entorno y orientación del
cerramiento, presencia de elementos arquitectónicos… En él además confluyen varios
fenómenos meteorológicos como son la precipitación, la velocidad de viento simultánea
a la precipitación o la dirección de dicho viento, que determinan todos ellos la magnitud
de la lluvia batiente que incide sobre el cerramiento.
Se aúnan a estas dificultades los complejos mecanismos de transferencia de
humedad que se desarrollan en el interior de los medios porosos de los materiales y que
están fuertemente condicionados por condiciones intrínsecas al material, como son su
porosidad, capilaridad, absorción, capacidad de almacenamiento de humedad, pero
también por aspectos coyunturales como su grado de saturación, temperatura o situación
de histéresis en el almacenamiento de humedad.
Estas dificultades, especialmente acusadas para la caracterización de la
penetración de agua en estado líquido a través de la fachada, provocan que los ámbitos
normativos internacionales afronten la exigencia de protección desde una perspectiva
prescriptiva, basada en estimaciones aproximadas y condicionada por la utilización de
soluciones constructivas tradicionales y basadas en la experiencia previa para los
cerramientos. A este respecto, las regulaciones normativas establecidas por el DB-HS1
del Código Técnico de la Edificación español, como consecuencia de su reciente
aparición, se demostrarán si cabe especialmente inadecuadas y escasamente
prestacionales.
El estudio pormenorizado del ámbito normativo español e internacional como
primera tarea abordada, ha de permitir identificar las principales deficiencias existentes
en relación a la precisa estimación de la exposición a la humedad. Estas deficiencias
comienzan al obviar el parámetro de la lluvia batiente sobre el cerramiento, como el
factor que determina dicha exposición, caracterizando de este modo inadecuadamente la
exigencia.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
I.- 4
Identificadas estas deficiencias, ha de ser posible proponer mejoras alternativas
capaces de determinar rigurosamente la exposición a la humedad a través de la lluvia
batiente esperada sobre cada emplazamiento y condición de servicio del cerramiento.
Igualmente, será posible corregir otros aspectos derivados de la falta de prestación e
integración entre las diferentes partes del Código español en relación a la protección
frente a la humedad.
En relación a la verificación del cumplimiento de protección frente a la
penetración de agua líquida, dada la complejidad de los mecanismos de transporte que
intervienen, todas las normativas a nivel internacional han optado por homologar las
diferentes soluciones constructivas de cerramientos mediante ensayos de estanqueidad.
Estos ensayos, caracterizados por someter a los sistemas de cerramiento a
situaciones de exposición a la penetración de agua, utilizan parámetros de exposición
constantes y estandarizados, que por su funcionalidad y reproducibilidad, no son
representativos de todas las posibles exposiciones reales que pueden darse en condiciones
de servicio.
Dado que en la actualidad no se simulan todas las infinitas condiciones de
exposición que pueden darse sobre cada cerramiento, los resultados obtenidos por los
mismos no son enteramente satisfactorios y no permiten determinar con precisión la
prestación del cerramiento en condiciones de utilización real.
Igualmente al utilizar parámetros de exposición diferentes en cada ámbito
normativo, tampoco es posible comparar en base a un criterio objetivo y común los
resultados obtenidos mediante dos ensayos diferentes.
Las dificultades para determinar con precisión la cantidad de agua batiente
esperada sobre los cerramientos, han impedido igualmente determinar parámetros de
ensayo que simulen con rigor las condiciones de exposición que se espera se produzcan
en cada una de las posibles condiciones de servicio para el sistema de cerramiento
sometido a ensayo.
El desarrollo de esta Tesis Doctoral ha de permitir establecer una relación
inequívoca entre los resultados obtenidos en estos ensayos y la prestación de
estanqueidad ofrecida por el cerramiento en cualquier emplazamiento y condición de
servicio real. Inversamente, ha de ser capaz de determinar con precisión los parámetros
de exposición que han de ser superados en cualquier ensayo, para garantizar una
determinada prestación en las condiciones de diseño planteadas para el cerramiento.
Este desarrollo posibilitará la comparación en base a un criterio de prestación
entre los resultados de diferentes ensayos de estanqueidad, posibilitando la utilización de
un único ensayo para la homologación internacional de cualquier sistema de cerramiento.
La utilización de los resultados de prestación obtenidos para los cerramientos
mediante los ensayos de estanqueidad, permitirá igualmente proporcionar un
procedimiento de verificación capaz de sustituir de forma prestacional, la actual de
utilización de soluciones aceptadas prescriptivas por parte del Documento Básico HS1
del Código Técnico de la Edificación.
I. Introducción
I.- 5
Estos ámbitos de mejora en el campo normativo en relación a la protección
frente a la humedad, se amplían al caracterizar la relevante influencia que las condiciones
de humedecimiento y temperatura presentes en los cerramientos tienen sobre el
comportamiento higrotérmico de la envolvente de los edificios.
La utilización por parte del Código Técnico de la Edificación español de un
valor de temperatura y contenido de humedad inadecuados para caracterizar la
conductividad térmica de los materiales de construcción, provoca un significativo error
de cálculo que redunda en un incremento del consumo energético en nuestros edificios.
A pesar del reciente desarrollo de herramientas informáticas capaces de
optimizar los cálculos térmicos realizados para los edificios españoles, en virtud de las
directivas europeas de ahorro energético, este incremento de precisión se ve desvirtuado
por la utilización de datos de partida como la conductividad de los materiales, no
adaptados a las características de la climatología española ni determinados en base a las
condiciones climáticas de cada emplazamiento.
La estimación aproximada de las condiciones reales de temperatura y contenido
de humedad existentes en los materiales de construcción de cada posible emplazamiento
español, habrá de permitir evaluar prestacionalmente el error cometido, así como
determinar los factores de corrección que deben ser aplicados para minimizarlo en cada
diferente localización y climatología.
Los tres aspectos indicados, perfilan en su conjunto la línea principal de
investigación abordada en documento, que se ve completada con una mayor
profundización en la materia y con el desarrollo de otros aportes originales paralelos, de
interés tanto en el ámbito nacional como internacional.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
I.- 6
I.2.- OBJETIVOS DE LA TESIS
Para definir cerramientos más optimizados y prestacionales, es necesario
abordar dos tareas fundamentales:
x Determinar de forma exacta, objetiva y precisa las condiciones de exigencia
por humedad atmosférica sobre los cerramientos en cualquier emplazamiento y
condición de servicio.
x Desarrollar un método de verificación técnico y riguroso que permita evaluar el
grado de cumplimiento del objetivo de protección frente a la humedad
atmosférica de cualquier posible cerramiento, bajo dichas exigencias.
En la actualidad, ninguno de los dos aspectos se da en la normativa española de
construcción definida por el Código Técnico de la Edificación y el segundo aspecto se da
únicamente de forma parcial y aproximada en las restantes normativas internacionales.
Ambos ámbitos de mejora se abordan a lo largo de los capítulos del presente
trabajo de investigación.
Para estimar de forma más precisa y exacta la exposición a la humedad
atmosférica en cualquiera de los cerramientos de nuestro país, es necesario estudiar los
parámetros climáticos que intervienen en la deposición y penetración de agua través de
los mismos.
A este respecto, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) tiene por objeto
en nuestro país el desarrollo, implantación y prestación de los servicios meteorológicos
de competencia del Estado, así como el apoyo al ejercicio de otras políticas públicas y
privadas que contribuyan a la seguridad de personas y bienes y al bienestar y desarrollo
sostenible de la sociedad española.
Para este trabajo se ha contado con la extensa información recopilada y
facilitada tanto de forma pública como en virtud a un acuerdo de colaboración, por la
Agencia Estatal de Meteorología en relación a múltiples emplazamientos de nuestro país.
De este modo ha sido posible el estudio pormenorizado de la incidencia de la
precipitación, de la velocidad del viento simultáneo a la precipitación y de la duración de
esta exposición al humedecimiento, en los cerramientos de nuestro país.
Para estimar la exposición a la humedad de los cerramientos de forma realista,
exacta y objetiva, habrán de ser adoptados los procedimientos de determinación de la
exposición aceptados internacionalmente y que se basan en el cálculo de la lluvia batiente
o cantidad de agua de lluvia que se espera sea recogida sobre el cerramiento vertical.
No obstante, estos han de ser adaptados a los datos climáticos disponibles en
nuestro país, definiendo por primera vez en España una caracterización de la exposición
a la humedad basada en la cantidad real de agua recogida sobre cada cerramiento en cada
emplazamiento. Paralelamente a esta adaptación, se optimizan y desarrollan estos
procedimientos de determinación de la exposición, abordando aportes también de
utilidad, en el ámbito internacional del campo de conocimiento.
I. Introducción
I.- 13
Por último se adjuntan una serie de anejos , que presentan contenidos
relacionados con los capítulos anteriores a los que complementan en forma de tablas e
información gráfica, referidas tanto a los valores de exposición a la penetración humedad
en cerramientos identificados en nuestro país, como a la determinación de coeficientes
correctores para la adecuada estimación de la conductividad de los materiales utilizados
para la ejecución de fachadas en España.
También se aporta información adicional sobre los aportes de investigación
obtenidos por medio del presenta trabajo doctoral, entre las que se incluyen cinco
artículos enviados a revistas internacionales. Si bien actualmente estos artículos se
encuentran en proceso de revisión por pares en diferentes revistas de prestigio, uno de
ellos ha sido ya publicado por Building and Environment , revista científica del grupo
ELSEVIER que cuenta con un factor de impacto de 2.129 y una clasificación Q1 dentro
del índice JCR en el ámbito de la Construcción y la Tecnología de la Edificación.
Cada uno de los capítulos de este documento cuenta en su parte final con un
apartado destinado a incluir tanto la bibliografía utilizada para la redacción de cada uno
de ellos, como para indicar las tablas y figuras elaboradas durante la realización del
capítulo.
II.- 1
CAPÍTULO II
HUMEDAD ATMOSFÉRICA EN LA
CONSTRUCCIÓN
II.1.- Introducción II.-2
II.2.- Relevancia de la protección frente a la humedad II.-6
II.2.1.- Fuentes de humedad y síndromes patológicos II.-6
II.2.2.- Incidencia estadística de la humedad en edificación II.-43
II.2.3.- Afecciones indirectas en la envolvente edificatoria II.-53
II.3.- Caracterización de la solicitación por humedad atmosférica II.-81
II.3.1.- Condiciones ambientales exteriores de exposición II.-86
II.4.- Mecanismos del transporte de humedad en materiales de construcción II.-112
II.4.1.- Fenómenos asociados al transporte de humedad II.-117
II.5.- Propiedades higrotérmicas del material de construcción II.-135
II.6.- Caracterización higroscópica del material de construcción II.-155
II.7.- Estrategia de trabajo utilizada II.-171
II.8.- Bibliografía y apéndices II.-173
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 2
II.1.- INTRODUCCIÓN
La humedad se encuentra relacionada, como causa directa o indirecta, con un
gran número de lesiones patológicas de ocurrencia habitual en la edificación. Ésta se
manifiesta de muy diversas formas para limitar la durabilidad de los elementos
constructivos, mediante ataques físicos, químicos y mecánicos.
Estas lesiones se relacionan con procedimientos físico-químicos que se
desarrollan en el interior de los elementos constructivos y que tienen como principal
escenario, la envolvente exterior del edificio y como principal actor, la presencia de
humedad en estado líquido.
En ocasiones, actúa como principal protagonista de los ataques, si bien en otras
situaciones, su presencia es utilizada como vehículo catalizador o como soporte para
otras agresiones no directamente producidas por la acción del agua.
Es por ello que la prevención de la presencia indebida de agua en la edificación
es una medida fundamental para aumentar la durabilidad de las construcciones. Como tal,
dicha prevención ha sido regulada por múltiples normativas de construcción, entre ellas y
desde 2006 la española, así como analizada por múltiples autores:
“La importancia de la protección frente a la humedad no precisa de una elaborada
justificación. Simplemente es necesario destacar que aproximadamente un tercio de las
patologías en las construcciones, son derivadas directamente de los problemas de
humedad, y que del resto de patologías, otro tercio derivan indirectamente de las
mismas causas”. (Linares y Tenorio, 2009).
“Water is the prime cause of deterioration in building materials and constructions and
the presence of moisture encourages growth of mould that is injurious to health”.
Standard 3.4 Mandatory. Scottish Building Standards.
“By 1997, several fields surveys in north America had indicated that rain penetration in
exterior walls and poor construction contributed to the shortening of the service life of
recently built exterior walls of low-rice buildings with high exterior moisture loads”.
Final Report from task 8 of MEWS Project (T8-03) – Hygrothermal response of exterior
wall systems to climate loading: Methodology and interpretation of results for stucco,
EIFS, Masonry and siding clad wood-frame walls (Beaulieu et al., 2002).
Son las peculiares condiciones físico-químicas del agua, debido al carácter
polar de su molécula, las que la hacen especialmente nociva para las envolventes
edificatorias. Su capacidad para disolver gran variedad de sustancias la convierte en el
vehículo idóneo para el transporte de sales y otras sustancias en su recorrido a través de
la envolvente. Estas sustancias, una vez depositadas, pueden llegar a afectar y alterar
químicamente las superficies de los cerramientos o a degradar la estructura interna de los
propios materiales porosos.
Este efecto es particularmente acusado en el caso del agua de lluvia, la cual
arrastra en su caída partículas contaminantes, sulfuros, sulfatos y anhídridos carbónicos,
que son depositados en el interior de los cerramientos humedecidos por la precipitación
atmosférica. La acción del viento, en conjunción con la lluvia, potencia este efecto,
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 3
erosionando los materiales y provocando una mayor penetración del líquido en el interior
de los cerramientos.
También por las singulares características químicas de la molécula de agua, la
tensión capilar que se produce tiene una mayor relevancia que en otros líquidos,
favoreciendo su rápida penetración en el sistema poroso de los materiales de
construcción.
Por todo ello, las especiales condiciones físicas y químicas del agua, favorecen
que la naturaleza de las lesiones sobre la edificación sea muy variada, identificándose
síndromes físicos, químicos e incluso mecánicos.
De forma somera, se analizarán a lo largo de este capítulo las posibles fuentes
que posibilitan la presencia de humedad en los materiales de edificación, así como se
analizarán igualmente los más relevantes síndromes patológicos relacionados con su
presencia indebida.
Por desgracia, el agua es un elemento ampliamente presente en las
construcciones, debido fundamentalmente a las inevitables precipitaciones atmosféricas,
provenientes del entorno natural del edificio y que penetran en el cerramiento. Pero
también la propia naturaleza de los procesos constructivos utilizados en el sector de la
edificación, que requieren un importante volumen de agua en su ejecución, la presencia
de agua en el terreno en contacto con elementos estructurales o de cerramiento y la
condensación del vapor de agua transportado por el propio aire, pueden ser responsables
de múltiples síndromes y afecciones a la envolvente.
A pesar de ello, son las precipitaciones atmosféricas sobre el edificio, por sí
mismas o con la ayuda del viento en el caso de cerramientos verticales (lluvia batiente o
wind driving rain WDR), las principales responsables de las variaciones de contenido de
agua que se producen en los cerramientos sobre rasante de nuestros edificios.
La exposición a esta humedad atmosférica interviene decisivamente como
catalizador de otras afecciones a la durabilidad de la envolvente del edificio y es
igualmente responsable de infiltraciones de agua a través de fachadas, cubiertas o
carpinterías al interior de la envolvente, si existe alguna deficiencia en su
impermeabilidad.
Es por ello que la caracterización de las condiciones de solicitación producidas
por la humedad atmosférica es sumamente relevante para establecer estrategias de diseño
y construcción que minimicen su afección, aumentando la durabilidad de los materiales
de construcción e incrementando la habitabilidad y salubridad de los espacios interiores a
los edificios.
No obstante, la humedad atmosférica no solo es responsable de múltiples
afecciones directas a la envolvente (apreciables por los daños físicos producidos y por la
reducción obvia de las condiciones de habitabilidad y salubridad de los espacios
interiores), sino que también es responsable o interviene decisivamente en otras
afecciones de índole indirecta, no por ello menos importantes.
Elevados contenidos de humedad en los materiales, aunados a temperaturas
elevadas, determinan importantes reducciones en la resistencia térmica de la envolvente
edificatoria, incrementando el consumo energético en los edificios, el coste económico
asociado y la emisión de gases contaminantes a la atmósfera.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 4
Estas afecciones indirectas, habitualmente soslayadas ante otras más obvias y
aparatosas, son igualmente importantes dentro del marco actual establecido por la
necesidad de un desarrollo más sostenible y por ello, son igualmente analizadas a lo largo
de este capítulo.
En definitiva, las lesiones patológicas y afecciones provocadas por la humedad,
no se derivan de un único proceso o fuente concreta (a pesar de que la humedad
atmosférica es el parámetros más relevante), sino que varios de ellos suelen estar
relacionados o bien se van sucediendo unos a otros aumentando su gravedad como
consecuencia del mantenimiento de las condiciones que han originado la problemática.
Otras ocasiones, la existencia de síndromes previos no relacionadas directamente con la
presencia de humedad, establecen las condiciones idóneas para su penetración y el
desarrollo de lesiones relacionadas.
A esta variabilidad, se añade la conjunción de diversos fenómenos físicos, tales
como heladas, ataques químicos, desarrollos biológicos… que configuran un amplio
abanico de acciones sobre los cerramientos, cuya evolución depende de los procesos
físicos implicados y de las características y diseño que el cerramiento presente ante los
mismos.
Si bien las causas físicas últimas de todos estos procesos patológicos no pueden
ser evitadas, por corresponder a fenómenos atmosféricos intrínsecos a las propias
condiciones de contorno de los edificios, sí es posible incidir en las condiciones de la
construcción que propician o permiten su desarrollo lesivo.
En muchos de estos síndromes, la utilización de materiales con las adecuadas
propiedades físicas y químicas y la correcta disposición y diseño de los diferentes
elementos del cerramiento, puede paliar y prevenir en gran medida la incidencia de estas
afecciones. No en vano, son la mala calidad de los materiales o su inadecuada
disposición, puesta en obra y mantenimiento, los principales responsables de las
patologías que se pueden detectar habitualmente en relación a la humedad.
Por todo ello que a lo largo de este capítulo se describen los principales
parámetros higrotérmicos e higroscópicos que caracterizan a los materiales de
construcción, al tiempo que se profundiza en la compleja interrelación de fenómenos y
mecanismos que se conjugan en el transporte de humedad a través de sistema poroso de
la envolvente edificatoria.
La comprensión de estos mecanismos de transporte y el análisis de su
progresión en el interior de los materiales que configuran la envolvente edificatoria es
necesaria para identificar la complejidad inherente a la caracterización matemática de
estos procesos, en contraposición a otros procedimientos de transferencia como el
térmico, perfectamente caracterizados y parametrizados en la actualidad.
En definitiva, para determinar las propiedades y configuración necesarias en los
cerramientos para garantizar una adecuada protección frente a la humedad, es necesario
tanto estimar con adecuada precisión las acciones derivadas de la humedad a las que los
mismos se van a enfrentar (principalmente humedad atmosférica), como conocer los
mecanismos mediante los cuales la humedad afecta a las prestaciones de los
cerramientos. Solo así será posible establecer diseños prestaciones, ajustados a las
necesidades y razonablemente económicos para los sistemas constructivos utilizados en
la envolvente edificatoria.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 5
No en vano, diversos estudios han demostrado que la gestión y rendimiento de
las soluciones constructivas frente a la humedad, se ve afectada por tres parámetros
fundamentales (Beaulieu, 2002):
x Las condiciones climáticas existentes a ambos lados de la solución
constructiva.
x La configuración de las hojas del cerramiento y sus condiciones higrotérmicas
e higroscópicas.
x La gestión de la humedad que incide sobre elementos de discontinuidad en la
envolvente, tales como ventanas, perforaciones, dinteles… y otros detalles de
acabado.
Identificar solicitaciones sobre el cerramiento y predecir con exactitud el
comportamiento de los mismos ante dichas solicitaciones, constituye por lo tanto un
punto de indudable interés, que se desarrolla integra y científicamente a lo largo de los
diferentes capítulos que integran este trabajo doctoral.
La justificación de su necesidad de este estudio es por otra parte indudable, en
vista de la amplia variedad de afecciones que se relacionan con la humedad y que se
describen en este capítulo.
En gran medida, todas ellas podrían paliarse mediante una adecuada
caracterización constructiva y un cuidado diseño higrotérmico, lo que da pie, como
primer paso de dicha tarea, a presentar de forma amplia y general, los parámetros básicos
recopilados en este capítulo.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 6
II.2.- RELEVANCIA DE LA PROTECCIÓN FRENTE A LA HUMEDAD
A lo largo de este apartado se identificarán las principales afecciones de la
humedad sobre los edificios, analizando tanto las afecciones más directas y obvias,
habitualmente resultantes en síndromes patológicos que precisan de un mantenimiento y
adecuada subsanación, como las afecciones indirectas, habitualmente relacionadas con la
reducción de alguna de las prestaciones de la envolvente y que suelen pasar inadvertidas
a los usuarios de los edificios.
Un análisis estadístico de la incidencia de estas primeras afecciones directas,
dará cuenta del importante papel que la humedad representa en la mayoría de los
procesos patológicos y judiciales que se abren en el ámbito de la construcción. Para ello,
diferentes fuentes nacionales e internacionales han sido consultadas. En todas ellas,
queda patente la necesidad de mejorar la protección frente a la humedad en los edificios,
como medio efectivo para reducir los costes de mantenimiento y mejorar la calidad de las
edificaciones actuales.
El aparatado se completa igualmente por la valoración de la afección indirecta
más relevante ejercida por la humedad y que se relaciona con la disminución de las
prestaciones térmicas ofrecidas por los cerramientos. Para ello, se analizará el caso
concreto de nuestro país, demostrando la importancia de reducir no solo las afecciones
directas, sino de controlar adecuadamente las indirectas.
Se comprobará igualmente a lo largo del presente aparado, como la humedad
atmosférica, principalmente en forma de precipitación, juega un papel fundamental para
generar o permitir la ocurrencia de estos procesos de afección sobre la envolvente
edificatoria.
II.2.1.- FUENTES DE HUMEDAD Y SÍNDROMES PATOLÓGICOS
Los ataques a la durabilidad de los cerramientos más representativos, son
aquellos en los que la propia presencia de humedad representa el origen directo de la
lesión provocada, sin necesidad de ningún medio adicional. No obstante, la presencia de
humedad conlleva con frecuencia el desarrollo simultáneo de acciones nocivas por parte
de otros agentes externos involucrados.
La humedad patológica puede definirse como la presencia no deseada de agua
en estado líquido, en lugares o periodos de tiempo variables (Broto, 2005). Estas
humedades indeseadas son responsables de síndromes muy habituales, como cambios de
color, manchas, hongos, disgregaciones de material, erosiones, desprendimientos,
deformaciones… pero también son responsables indirectas de lesiones constructivas de
mayor gravedad.
En cualquier caso, las humedades patológicas en la edificación rara vez pueden
atribuirse a una única causa, siendo frecuente que varias fuentes de agua y condiciones en
la construcción, se combinen para dar como resultado una determinada lesión patológica.
Puede sin embargo establecerse que aquellos síndromes que se presentan en similares
elementos constructivos, son frecuentemente atribuibles a una misma patología. Según el
elemento constructivo analizado, la naturaleza y gravedad de las lesiones identificadas, se
verá también modificada.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 7
Mayoritariamente, todas las disposiciones normativas en el ámbito de la
construcción, tanto en el ámbito nacional como internacional, coinciden al agrupar las
afecciones de la humedad sobre la edificación en dos grandes grupos:
x Generadas por la acción de la condensación.
x Generadas por la acción de la penetración de agua.
La misma disposición de adoptará en el presente trabajo, que se centra
fundamentalmente en aspectos relacionados con el segundo grupo, cuya prevención
normativa se realiza en la actualidad de forma menos prestacional y rigurosa en cualquier
normativa internacional.
Ambas afecciones se encuentran claramente relacionadas con la humedad
atmosférica si se analizan las partes del edificio situadas sobre la rasante del terreno. Esta
fuente de humedad atmosférica aporta una cantidad variable de humedad sobre los
materiales de construcción, dependiendo del clima, estación del año, régimen de eólica y
de precipitaciones, proximidad a grandes superficies de agua…
Esta continua variación dependiente de la climatología atmosférica hace que se
establezca un constante equilibrio higrotérmico en los materiales que componen la
envolvente del edificio, que puede provocar la saturación de los medios porosos de los
materiales en condiciones de lluvia y nevada o su secado y evaporación en días cálidos y
soleados.
Condiciones extremas de temperatura y humedad relativa serán las principales
responsables de afecciones generadas con la acción de la condensación, mientras que
aportes de agua de lluvia significativos, se traducirán en un mayor riesgo de penetración
de agua al interior de las edificaciones.
El primero de los grupos, derivado de la condensación de agua, se caracteriza
por la transferencia de humedad en estado gaseoso, que puede pasar a estado líquido al
darse determinadas condiciones térmicas en el interior del cerramiento o en la superficie
interior del mismo, provocando los síndromes por condensación.
El comportamiento térmico del cerramiento es de gran relevancia en este
mecanismo patológico, así como las condiciones atmosféricas internas y externas de
humedad relativa y temperatura. La mayoría de las normativas abordan su prevención
mediante el control de la transmitancia térmica del cerramiento según las condiciones
internas del recinto, disponiendo barreras al paso del vapor en el caso de que se prevean
posibles condensaciones.
Para analizar la transmisión de vapor han sido desarrollados diferentes métodos
de verificación y simplificaciones analíticas, que permiten prever con precisión aceptable
la ocurrencia de condensaciones de vapor de agua.
El segundo de los grupos, se caracteriza por la presencia de transferencia de
humedad en estado líquido, desde la fuente de la humedad (generalmente exterior,
provocada por la precipitación atmosférica) hasta elementos sensibles de la edificación
como espacios interiores, acabados y revestimientos.
Los materiales empleados en la ejecución de los cerramientos, su puesta en
obra y detalle constructivo y su posterior mantenimiento son los principales factores que
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 8
actúan sobre la posibilidad de penetración de agua en estado líquido. Con grandes
diferencias entre unas y otras, todas las normativas abordan su prevención mediante la
prescripción de utilizar soluciones constructivas más o menos elaboradas para impedir el
paso de humedad, basadas en las tradiciones constructivas locales sancionadas por la
práctica.
Estas soluciones constructivas de carácter prescriptivo, se complementan a su
vez con recomendaciones y prescripciones que inciden en la ejecución de puntos
sensibles de la envolvente, como huecos de carpinterías, encuentros en cubiertas,
arranques de fachada…
Si se analizan las fuentes de la humedad relacionadas con la aparición de
problemas en la edificación, es posible identificar claramente los dos grandes grupos de
afecciones descritas con anterioridad.
Tabla II.1.- Porcentaje de aparición de las humedades según su tipo. Fuente: Broto 2005.
TIPO DE NATURALEZA DE LA AFECCIÓN %
Humedades de condensación 44
Humedades de penetración (ascensión capilar y filtraciones) 52
Humedades accidentales 4
De la anterior tabla se observa como ambos grupos, condicionados en gran
medida por las condiciones atmosféricas, representan el 96 % de las afecciones que se
manifiestan de diferentes formas en la envolvente edificatoria. Otras fuentes de afección,
como las accidentales, provocadas por usos indebidos de las instalaciones del edificio o
por roturas no previsibles en las conducciones de agua, apenas son representativas.
Independientemente de la relación directa con el origen último de la humedad
(habitualmente como se ha dicho, atmosférica), a continuación se describen de forma
somera las principales fuentes de procedencia de la humedad en el edificio, mencionando
los procesos patológicos que pueden provocar en los materiales que componen la
envolvente, así como con una breve enumeración de algunas medidas paliativas más
habituales para neutralizar la fuente de humedad.
Humedades de construcción
A pesar de que hoy en día la utilización de elementos prefabricados va
cobrando una mayor importancia relativa, sigue siendo predominante la utilización de
sistemas constructivos que precisan de un elevado aporte de agua para su colocación y
puesta en funcionamiento.
La presencia de una elevada cantidad de agua en los materiales utilizados y
ensamblados en la obra como consecuencia de su conformación “in situ”, es causa
frecuente de lesiones si no se permite su evaporación adecuada y la misma queda
retenida en el interior de los elementos constructivos. El origen de esta humedad se debe
a diversos factores:
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 15
este nivel, los elementos constructivos actúan como medio continuo para el mecanismo
de transporte de humedad desde el subsuelo hasta el aire exterior.
Figura II.5.- Soluciones correctas e incorrectas para facilitar la evaporación de la humedad
ascendente de un muro de sótano: Broto, 2005.
Las manchas de humedad se producen como consecuencia del depósito
prolongado en la superficie del cerramiento, donde el agua se evapora o es exudada, de
sales transportadas por el agua. Estas sales solubles, orgánicas e inorgánicas, quedan
adheridas a la capa porosa más externa del material, alterando su coloración original,
generando oscurecimientos e incluso de material en los recubrimientos y pudiendo
afectar a la adherencia química de los mismos.
Estas eflorescencias superficiales, pueden producirse también en el interior del
material poroso, cuando se dan condiciones para la evaporación del agua sin necesidad
de que ésta llegue a la superficie del cerramiento. En estos casos las sales quedan
depositadas en el interior de los poros, produciendo criptoeflorescencias, que pueden
afectar igualmente la estabilidad química del material y pueden alterar las condiciones
del medio poroso, generando tensiones internas y disgregación del material.
Resulta obvio afirmar que aquellos materiales con un sistema poroso accesible
y abierto, buena ventilación y sometidos a alta radiación solar, son particularmente
susceptibles de ser afectados por estos síndromes, al presentar un recorrido franco para la
ascensión de la humedad desde el terreno por capilaridad y posibilitar una evaporación
no superficial.
La utilización de cerramientos y revestimientos exteriores poco porosos, es por
lo tanto la mejor medida preventiva para evitar la aparición de humedades en fachadas.
La impermeabilización de los elementos estructurales en contacto con el terreno, el uso
de forjados sanitarios adecuadamente ventilados y cerramientos en contacto con el
terreno no excesivamente sobredimensionados, contribuye igualmente a evitar y la
ascensión capilar de humedad a través de los materiales o en su defecto, a que esta
ascensión se reduzca en la medida de lo posible.
El drenaje del propio terreno en contacto con el elemento constructivo,
mediante geo-compuestos, materiales drenantes, drenes para recogida de agua insertos en
el terreno o la propia protección superficial del entorno de la edificación aumentando las
aguas de escorrentía, puede igualmente paliar esta afección, si bien no evitarla
completamente.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 16
Humedades de filtración
Un segundo procedimiento para la penetración directa de agua no se debe al
aporte de agua proveniente del terreno, sino al derivado de la acción de las
precipitaciones atmosféricas sobre los elementos constructivos. Estas precipitaciones,
como en el caso anterior, pueden derivar en infiltraciones indebidas de agua desde el
exterior, a través de los elementos que conforman la envolvente. Para ello, la penetración
puede producirse a través de los capilares de los materiales de construcción, de forma
similar al mecanismo anterior (ascensión por capilaridad).
Si bien las precipitaciones atmosféricas pueden producirse tanto en forma de
lluvia, como de nieve o granizo, solo en estado líquido, el agua puede desplazarse a
través de la matriz porosa de los materiales. La acción conjunta del viento simultáneo a
las precipitaciones (lluvia batiente), resulta especialmente perjudicial, favoreciendo la
penetración del agua en el poro y con ello una mayor incidencia de la filtración, dando
lugar a síndromes tanto más severos, cuando mayores son las fisuras y aberturas
presentes en los materiales de la envolvente y más severas son las condiciones
pluviométricas y eólicas. A menor tamaño de dichas aberturas o tamaño de poro en el
material, menor será la influencia de la lluvia y el viento.
A pesar de lo que pudiera parecer, las consecuencias de estas humedades
pueden aparecer de forma diferida en el tiempo y en localizaciones no necesariamente
cercanas a los puntos en los que se produce la filtración de agua en el cerramiento.
Especialmente en nuestro país, donde el uso de cerramientos con cámara de aire no
ventilada se encuentra muy extendido, es habitual la filtración de agua exterior hasta
dicha cámara, para luego discurrir hacia la parte inferior de la misma.
En caso de no disponer en la cámara los preceptivos mecanismos de aireación
y/o drenaje, el agua encontrará en su discurrir obstáculos que propiciarán su retención y
posterior migración por capilaridad de nuevo a otros elementos, pudiendo aparecer
humedades en puntos de la edificación diferentes de la fachada, tal y como pasaba con
las humedades de condensación. Dinteles, frentes de forjado o alfeizares aparecen como
zonas habitualmente húmedas del cerramiento vertical, aun cuando la penetración de la
humedad se esté produciendo en otras zonas de la fachada.
La existencia de grietas, fisuras, defectos en la cobertura de los tejados o en la
disposición de láminas impermeables en las cubiertas planas, virios rotos o carpinterías
no estancas, no viene sino a contribuir a la entrada de agua en la edificación, con vías
mucho más directas que la derivada de la capilaridad a través del medio poroso del
material.
Esta fuente de humedad, es la responsable fundamental de síndromes
frecuentes como las eflorescencias, pero también de otros más graves, como corrosión o
pudrición de revestimientos, vigas metálicas o de madera. Así por ejemplo, se
recomienda no superar humedades relativas superior al 60% sobre la superficie de los
cerramiento durante varios días, por el peligro inherente al posible desarrollo de
corrosiones en los elementos metálicos que pudieran existir (AENOR, 2002a).
Por su parte, la lenta erosión y disgregación química de los morteros en las
fábricas externas, contribuye a su envejecimiento prematuro, lo que redunda en una
mayor porosidad de los mismos, con el consiguiente incremento de estos problemas.
Lógicamente, todos estos problemas se relacionan directamente, con la
climatología atmosférica asociada al emplazamiento del edificio, siendo más acusadas
cuanto mayor es la cantidad de agua recibida sobre los materiales no protegidos.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 17
Los cerramientos verticales del edifico (fachadas y medianerías), a diferencia
de las cubiertas, no se hayan habitualmente provistas de láminas impermeables
dispuestas para impedir el paso de la humedad.
Es por ello, que la cantidad de agua batiente recibida por los cerramientos
verticales del edificio, influye decisivamente en la ocurrencia de estos efectos de
infiltración y en la amplia variedad de síntomas que le son asociados. La determinación
de esta solicitación por agua atmosférica sobre los cerramientos verticales, ligada al la
climatología de cada emplazamiento, constituye por lo tanto un aspecto de gran interés
para definir diseños y soluciones constructivas adecuadas a cada emplazamiento.
Esta dependencia de las condiciones atmosféricas externas habituales,
constituye una característica diferenciadora respecto al resto de fuentes de humedad
analizadas, en las que la solicitación depende de otros factores (térmicos, de ventilación y
humedad interior para condensaciones; humanos y de mantenimiento para humedades
accidentales; constructivos para las humedades de obra; asociados a la presencia de agua
en el terreno…).
Debido a esta dependencia, es posible establecer una correlación entre la
solicitación establecida para un determinado emplazamiento y el diseño y sección
constructiva más adecuada para evitar estos problemas de infiltración. Para ello, el
primer paso debe ser caracterizar de forma precisa dicha solicitación. Esta tarea se aborda
con mayor detalle en el capítulo IV de este trabajo, aunque en el apartado II.3 se analizan
las bases vigentes actualmente para su análisis.
Posteriormente, se hace necesario identificar el comportamiento de diferentes
posibilidades constructivas ante dichas solicitaciones, para a partir de dicha solicitación
prevista, proponer metodologías de diseño prestacionales y optimizadas a dichas
exigencias. Esta tarea se aborda con mayor detalle en el capítulo V de este trabajo.
Figura II.6.- Juntas de mortero de agarre en un muro de ladrillo a la vista y su comportamiento
frente a la acción de la lluvia: Broto, 2005.
Paralelamente, la utilización de revestimientos exteriores de escasa porosidad,
geometrías adecuadas para impedir la acumulación de agua en el cerramiento,
disposición de elementos arquitectónicos de protección como aleros, cámaras interiores
óptimamente ventiladas o con capacidad de drenaje y el adecuado mantenimiento de los
defectos, grietas y fisuras que la envolvente pueda presentar, constituyen medidas
generales efectivas para minimizar la filtración de humedad al interior de la construcción.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 18
II.2.1.1.- Síndromes patológicos relacionados con la humedad
De forma similar a la esta variedad de fuentes de la humedad existente en la
edificación, existe una amplia caracterización de patologías que pueden desarrollarse a
partir de las mismas. Erosiones, deformaciones, fisuraciones y agrietamientos, pérdida de
material, desprendimientos, ataques químicos, corrosión, afecciones estéticas o
desarrollos biológicos, son solo las lesiones más representativas que pueden derivarse de
la acción de la humedad.
A continuación se analizan esquemáticamente aquellos síndromes que surgen
en la edificación como consecuencia de la presencia de la humedad. Dada la extensión
del campo relacionado con síndromes y patologías en construcción, solo se describirán
brevemente los procesos físico-químicos que las hacen posibles, caracterizando su causa
última, así como las medidas de minimización y prevención más habituales.
Figura II.7.- Interdependencia de las propiedades de permeabilidad del hormigón y su durabilidad.
La manufactura del hormigón se refiere a sus constituyentes, métodos de preparación y
tratamientos posteriores. Fuente: Basheer, 1994.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 19
Síndrome erosivo
El agua proveniente de la precipitación juega un papel muy relevante en la
progresiva erosión de los materiales en contacto con el exterior, al igual que el viento. Se
da lugar así a redondeamientos en las aristas de los materiales, a la lenta disgregación de
los materiales porosos y al desconchamiento de acabados.
El impacto de las gotas de lluvia junto con el viento concomitante o granizo
sobre la superficie exterior de fachadas y cubiertas, desgasta el material, provocando el
arrastre de partículas en las fachadas, desprendidas de los materiales originales. La
energía cinética de estos impactos, repetidos a lo largo del tiempo, es suficiente para
desgastar el material, produciendo la perdida de materia. Así, cuando la agresión es
frecuente durante largos periodos de tiempo, los revestimientos pueden perder parte de
sus características resistentes, dando lugar a fisuras y agrietamientos.
Sobre la rasante este efecto erosivo se ve condicionado también por el
crecimiento y desarrollo de vegetación, cuyas raíces penetran a través de grietas, fisuras o
juntas entre piezas de revestimiento. Esta penetración proporciona puntos de paso al agua
para penetrar en el cerramiento, sirviendo como sustrato para un desarrollo más vigoroso
de la planta. Su propio crecimiento, aunado a la mayor presencia de agua bajo el
revestimiento, termina por producir tensiones inadmisibles, responsables de
desprendimientos y disgregación del material.
A pesar de la predominancia de erosiones externas, éstas pueden producirse
también en el interior de la matriz del material, como consecuencia de los procesos de
humedecimiento y secado a los que se ve sometido el material. Al penetrar el agua por
filtración en los poros del material, éste incrementa su volumen, para reducirlo al
evaporarse la misma en un periodo caluroso. La repetición del fenómeno, origina ciclos
de tensiones que afectan al material, erosionando y disgregando su estructura interna.
La variación térmica por los ciclos diarios y estacionales generan dilataciones y
contracciones sobre los elementos constructivos, tanto mayores, cuando mayor sea su
contenido de agua. Debido a ello, se producen movimientos diferenciales en los
materiales de diferente naturaleza y en consecuencia, grietas y fisuras con el paso del
tiempo, que en ningún caso debe permitirse que afecten a las hojas interiores del
cerramiento.
El propio proceso de construcción, suele estar detrás de estas tensiones por
humedecimiento-secado, cuando la parte externa del cerramiento se seca con mayor
velocidad que la interior, contrayéndose diferencialmente respecto de la primera, sin
necesidad de un ciclo externo de precipitación-radiación solar. De ahí, que el proceso de
secado de la obra, deba realizarse de forma lenta y progresiva, minimizando de este
modo las tensiones generadas y las fisuras consecuentes.
La presencia de agua en el sistema poroso, es especialmente peligrosa en casos
de muy bajas temperaturas exteriores, ya que la congelación de la misma conlleva fuertes
tensiones sobre las paredes porosas del material, que acaban en disgregación del material
por helacidad. Hemos de recordar que el aumento de volumen en la congelación del agua
supera el 8%, por lo que las tensiones y erosiones internas sobre el material no son
despreciables, llegando a provocar fracturas y desprendimientos en el elemento
constructivo.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 20
Figura II.8.- Desconchamiento de ladrillos por acción del congelamiento del agua contenida en los
poros del material. Fuente: Broto, 2005.
A pesar de todo, es la también acción conjunta de la precipitación con el viento,
la principal responsable de estos problemas. El viento no viene sino a intensificar los
efectos antes mencionados, incrementando la violencia de las erosiones exteriores y
favoreciendo la mayor penetración del agua en el interior del material. El agua dirigida
por el viento (lluvia batiente o wind driven rain ), puede igualmente alcanzar puntos de la
envolvente, habitualmente resguardados de la precipitación por elementos
arquitectónicos, encontrando nuevos puntos para la filtración.
Figura II.9.- Desprendimiento de revestimiento continuo exterior y erosión de fábrica de adobe
como consecuencia de la acción continuada de humedad por precipitaciones atmosféricas.
La presencia del viento, resulta igualmente relevante en los procesos de secado
de los cerramientos, más intensos y efectivos en presencia del mismo. Así, el agua puede
evaporarse en puntos más internos del material poroso, favoreciendo la aparición de de
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 21
otros síndromes como ciptoeflorescencias y aumentando la velocidad del secado y
magnitud de las tensiones por ciclos de humedecimiento-secado. La radiación solar,
juega igualmente, un importante papel en estos procesos erosivos.
Así pues, si bien el agua no es la única protagonista de las erosiones en los
cerramientos, su presencia es constante en casi todas las formas de erosión, por lo que la
estimación precisa de la cantidad de agua incidente sobre los cerramientos habría de
permitir caracterizar eficazmente la magnitud del ataque erosivo sobre los materiales.
Dado que las agresiones atmosféricas sobre fachadas y cubiertas son
inevitables, las únicas medidas paliativas para prevenir estas degradaciones consisten en
el adecuado mantenimiento y renovación de los revestimientos externos, la utilizaciones
de materiales de elevada resistencia y escasa porosidad y la disposición de elementos
arquitectónicos que ofrezcan cierta protección frente a la acción directa de la
precipitación, como aleros y cornisas.
Síndrome estético
La humedad atmosférica, sirve igualmente como medio transporte para la
deposición de un gran número de partículas presentes en ambiente, que al fijarse al
cerramiento, generan afecciones estéticas sobre el mismo y pueden dar lugar a reacciones
químicas no deseadas con los materiales de construcción.
La suciedad en un cerramiento, se define como la acumulación sobre su
superficie de partículas contenidas en el aire exterior, dando lugar a la percepción visual
de contraste cromático. No obstante, esta acumulación puede producirse igualmente en el
interior de los poros de la matriz del material, si el agua participa en este proceso,
transportando las partículas hacia el interior del mismo.
Dejando a un lado reacciones químicas, el ensuciamiento es el efecto más
visible de esa deposición de partículas. La penetración de sales y partículas de
contaminación disueltas en el agua, en el interior de la estructura porosa, da como
resultado la aparición de manchas y suciedad localizada en los cerramientos, en aquellos
puntos en los que discurre habitualmente el agua de precipitación.
Las partículas presentes en el aire con mayor incidencia para los cerramientos,
proceden de fuentes artificiales, como el tráfico urbano o la combustión de los sistemas
de calefacción. Algunas actividades industriales, pueden igualmente generar un
importante volumen de partículas. Monóxido de carbono, hidrocarburos, cenizas, arena,
hollín, óxido de nitrógeno, alquitranes, polvo, polen… son las partículas más frecuentes y
son además las de mayor poder colorante, generando un color pardo o gris que denota la
evidencia del ensuciamiento sobre la fachada. Este síndrome es especialmente virulento
en entornos urbanos e industriales, por la concentración y proximidad de las fuentes
generadoras de partículas.
Las partículas de menor tamaño necesitarán la presencia de precipitación para
poder fijarse a los cerramientos, siendo arrastradas en la caída de las gotas de agua e
introduciéndose con gran facilidad con ella en el poro del material. Las partículas más
grandes, dado su mayor peso, son depositadas por el viento en las superficies, sin
necesidad de la intervención de agua, generando una pátina de suciedad seca.
Una vez transportadas al interior del medio poroso por la acción del agua, éstas
forman una capa de suciedad en el interior del material al evaporarse el agua, que
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 22
también puede aparecer en la superficie exterior y que aflora ante episodios de lluvia
intensa, cuando una lámina de agua se extiende por la fachada.
Figura II.10.- Estado de saturación en la superficie rugosa de un antepecho, provocado por lluvia
intensa e impacto de agua de lluvia sobre superficie saturada.
El agua también juega un importante papel limpiador sobre la superficie,
cuando se dan las condiciones apropiadas para ello. Así en primera instancia, la
precipitación incidente sobre los cerramientos penetra en los poros más superficiales por
capilaridad, posibilitando el transporte de suciedad al interior. Pero si la precipitación se
mantiene con suficiente intensidad, los poros superficiales alcanzan un estado de
saturación, propiciando que gran parte de la humedad se deslice por la superficie,
arrastrando las partículas adheridas y limpiando la misma.
Según algunos autores, en este estado de fuerte precipitación, el discurrir de la
lámina de agua sobre la superficie del cerramiento, puede generar un efecto Venturi
sobre los poros del material, succionando parte del agua superficial contenida y con ello
las partículas que transporta (Broto, 2005). A mayor precipitación y velocidad de la
lámina superficial, mayor será el lavado y limpieza de la superficie.
No obstante este efecto succionador solo se considera posible a juicio del autor
(superando las fuerzas de capilaridad hacia el interior del material), cuando el tamaño del
poro o fisura sea sustancialmente grande. A ello se debe la dificultad de limpiar estas
superficies aun a pesar de aplicar grandes cantidades de agua sobre su superficie, puesto
que ésta de no aplicarse a presión, es incapaz de arrastrar hacia el exterior la suciedad
interna del poro.
Aquellas zonas del cerramiento protegidas de la precipitación o en las que el
discurrir de la lámina es interrumpido por elementos constructivos, la magnitud del
lavado es deficiente. Se da así lugar a zonas con lavado diferencial en la fachada, que
muestran áreas de ensuciamiento mucho más acusado que el resto. Los problemas de este
tipo son claramente identificables bajo alfeizares, dinteles, vierteaguas, antepechos,
cornisas, molduras, albardillas… en las construcciones de cualquier de nuestras ciudades.
La aparición de zonas de lavado diferencial o escurriduras, se produce al ser
arrastradas las partículas acumuladas en una superficie singular de la fachada, sobre el
plano vertical. Si la velocidad de la lámina de agua al caer no es muy elevada o la
precipitación no es intensa, las partículas penetran en el poro del material provocando el
ensuciamiento de la fachada. En zonas libres de obstáculos o con gran incidencia de
viento, la velocidad de la lámina de agua es más elevada, lo que impide esta deposición
arrastrando la suciedad superficial previamente existente.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 23
Figura II.11.- Lavado diferencial o “churretones” en fachada, como consecuencia del
escurrimiento a baja velocidad de agua y carencia de goterón, desde una terraza superior.
Figura II.12.- Análisis del escurrimiento de agua a lo largo de un paramento vertical exterior.
Fuente: Broto, 2005.
El viento, al igual que el agua, juega un importante papel de limpieza y
ensuciamiento sobre las paredes, siendo el principal responsable del transporte de las
partículas hasta las edificaciones, favoreciendo también el efecto limpiador de la lámina
de agua, incrementando su velocidad y energía cinética en caso de precipitación.
También en la superficie exterior de las fachadas puede darse similar fenómeno
de ensuciamiento si se produce condensación de agua líquida sobre el material (rocio).
No obstante, el agua de condensación rara vez permite generar una lámina de agua
líquida continua sobre el material, por lo que su poder de limpieza es considerado nulo,
aportando únicamente un efecto ensuciante sobre la fachada. Este efecto se considera
relevante en periodos con una humedad relativa superior al 65%, que pueden dar lugar a
condensaciones puntuales en caso de bajas temperaturas (Broto, 2005).
Dado que gran parte de la humedad se concentra en los poros superficiales del
material, cuanto menos poroso sea el material de revestimiento, menor será el
ensuciamiento y más rápidamente y con menor cantidad de precipitación se saturarán los
poros superficiales dando lugar a la lámina de agua limpiante. Si por el contrario el
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 24
material es muy poroso, gran parte de la suciedad se introducirá en el material, siendo
además necesario un importante caudal de precipitación para que se sature el material y
la escorrentía limpiante se forme.
La geometría de estos poros superficiales, la rugosidad y textura superficial del
revestimiento y la existencia de relieves y singularidades en la fachada, serán también
parámetros relevantes en el ensuciamiento, al favorecer el depósito de partículas y alterar
el recorrido del flujo limpiador de precipitación. La inclinación del cerramiento y su
altura (exposición directa al lavado por lluvia), influyen igualmente en el grado de
ensuciamiento de las fachadas.
Síndrome por deformación
Son también recurrentes los problemas de deformaciones, agrietamientos y
abombamientos en materiales de revestimiento a consecuencia de dilataciones y
contracciones más acusadas que la de los elementos sobre los que se fijan.
La colocación a tope de cerramientos de madera tradicionales, con escasa
holgura para los movimientos de contracción-dilatación derivados de un incremento de
su contenido de agua, hace que éstos se levanten ante un incremento de volumen
inesperado o dejen espacios entre los elementos. También son habituales los problemas
de fisuración en hormigones y morteros, por su elaboración y curado con una cantidad de
agua no idónea o su velocidad de secado inadecuadamente rápida.
Figura II.13.- Deformaciones típicas en parquet en contacto con la humedad, como consecuencia de
la deformación por incremento de volumen.
La humedad es también causante de esfuerzos mecánicos en los materiales, que
producen deformaciones de los elementos constructivos, grietas y fisuras en su
superficie, desprendimientos y desgaste progresivo del material. Éstos efectos se
manifiestan con mayor profusión en esquinas, huecos, retranqueos y nichos, donde
materiales con diferente rigidez tienen su encuentro o en zonas expuestas de fachada,
donde las variaciones de temperatura y de humedad que pueden darse a lo largo del día
pueden tener oscilaciones de hasta 40 ºC y un 80% de humedad relativa y la disposición
constructiva impide la aparición de fisuras y grietas.
Ambos efectos de deformación (térmica y por acción de la humedad), se
oponen entre sí, al reducirse progresivamente la cantidad de humedad en los
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 31
Figura II.21.- Ejecución de un revoco. Fuente: Broto, 2005.
En el caso de pinturas, cuya adherencia se debe a reacciones químicas sobre el
soporte, la entrada de humedad en la interfaz puede alterar las uniones químicas
establecidas disminuyendo la adherencia de la pintura. Dado que su espesor es muy
reducido, la dilatación por esta humedad, puede fácilmente romper la adherencia entre
pintura y soporte. Es un caso muy frecuente en obra cuando se pinta sobre pareces y
techos que no han tenido el tiempo suficiente para un adecuado secado, que la pintura no
tarde en desprenderse.
La acumulación de humedad entre la interfaz de pintura y soporte y la
consecuente ruptura de los enlaces químicos creados, la dilatación y empuje del agua
acumulada, están igualmente detrás de estas lesiones. Si la pintura se aplica sobre
soportes metálicos, es la corrosión producida en dicho interfaz, la responsable de la
perdida de adherencia de la pintura y la ruptura de los enlaces químicos.
El uso de pinturas de poro abierto, que impiden la filtración de agua pero sí
permiten el libre recorrido de vapor de agua, constituyen una solución efectiva para
impedir la acumulación de humedad en la interfaz, si su aplicación se ejecuta
correctamente y no se dan situaciones de condensación.
También el uso de productos hidrofugantes en los soportes, previos a la
aplicación y compatibles con la pintura, contribuye a minimizar los problemas de este
tipo.
Si nos centramos en los revestimientos con anclaje o cuelgue mecánico, los
principales síndromes de desprendimiento se deben a la corrosión de los anclajes que han
de soportar las piezas exteriores, hasta el punto en el que éstos son incapaces de soportar
el peso del revestimiento. Es necesaria la adecuada ventilación de la cámara situada tras
el revestimiento o la buena ejecución de las juntas entre piezas de revestimiento,
impidiendo la penetración de agua desde el exterior, para evitar estos procesos de
degradación.
En cuanto a los revestimientos interiores, como escayolas y yesos, dada su
naturaleza higroscópica (capacidad de absorber y ceder humedad al ambiente), tampoco
son infrecuentes los problemas derivados de un exceso en su contenido de humedad, con
el consiguiente ablandamiento o desprendimiento respecto del soporte, como sucede
habitualmente, al producirse una humedad accidental en falsos techos o ante condiciones
de condensación en la superficie interior de las estancia del edificio con mayor contenido
de humedad relativa.
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II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 33
condiciones de humedad relativa alcanzadas en las diferentes capas del cerramiento. Así,
el proceso podrá alcanzar únicamente profundidades de algunos milímetros en el material
o bien extenderse a capas mucho más profundas.
Las sales disueltas en la humedad contenida en el material, son transportadas
por la misma hacia la superficie del mismo cuando el material se seca, siendo depositadas
al evaporarse el agua por incidencia de la radiación solar y el viento. El proceso de
deposición y cristalización de la sal, contribuye a que ésta se adhiera al material y
conlleva con frecuencia una coloración característica de cada sal.
En materiales de gran porosidad, la evaporación del agua contenida puede
realizarse sin que ésta alcance la superficie del material, siendo depositada la sal en el
interior del medio poroso. La incidencia de viento y una alta radiación solar, contribuyen
a esta evaporación prematura.
Figura II.23.- Aparición de eflorescencias en ladrillos. Es en las partes más expuestas de las obras
de fábrica donde primero afloran las sales solubles: Broto, 2005.
La existencia de cierto grado de humedad es inevitable en la obra,
especialmente la adquirida en el proceso de construcción. En el caso de humedad por
condensación intersticial, la lesión aparecerá con especial virulencia sobre los puentes
térmicos de la edificación, al ser estos puntos donde se concentran las condiciones más
favorables para la condensación y aparición de agua líquida.
Varías pueden ser las fuentes de estas sales solubles, si bien en la mayoría de
los casos, se encuentran contenidas en los propios materiales de construcción. Otras
veces, las sales son depositadas sobre las envolventes de los edificios cuando estas se
encuentran presentes en la contaminación atmosférica habitual de grandes centros
urbanos y áreas industriales (polvos, hollines, cenizas y aerosoles). En este caso, serán el
dióxido de azufre y el dióxido de carbono las sales más representativas y las responsables
de posteriores reacciones químicas en los cerramientos para dar lugar a sales solubles
como carbonatos y sulfatos.
El propio terreno, fuente inagotable de sales, pueden a su vez ser fuente de
otras sales solubles en el agua que se trasladan por ascensión capilar. Como las derivadas
del terreno, en repetidas ocasiones las sales depositadas sobre un material, no provienen
estrictamente de dicho material, sino de otros que le son adyacentes o interiores.
Dado que la humedad puede desplazarse a través de los componentes del
elemento constructivo, las sales contenidas en alguno de ellos, pueden ser transportadas
también hasta el punto en el que se produzca la evaporación, generalmente en la capa en
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 34
contacto con el ambiente exterior (por ejemplo en el caso de ascenso de agua por
capilaridad desde el terreno y evaporación sobre la rasante).
Otro ejemplo recurrente se produce en las eflorescencias del perímetro de los
ladrillos que conforman las fábricas, en los que las sales provienen del mortero de agarre.
También la falta de hidratación del ladrillo en el momento de su colocación, puede hacer
que éste absorba indebidamente agua del mortero y con ella, las sales disueltas.
Figura II.24.- El riego frecuente de la terraza posterior, arrastra las sales disueltas en el mortero
de la fábrica, provocando eflorescencias a la altura del suelo en el muro de rampa de garaje.
Respecto a las sales contenidas en los materiales de construcción habituales, la
mayoría se genera en los procesos de fabricación necesarios, bien por las propias
materias primas empleadas, por las sales disueltas en el agua utilizada o por los procesos
necesarios para su conformación final.
En los hormigones y morteros es frecuente la presencia de carbonato cálcico,
tanto más acusada a mayor porosidad y contacto con la humedad del elemento
constructivo. Los aditivos utilizados serán los principales responsables de las
eflorescencias, siendo relativamente habituales los sulfatos.
Respecto a los elementos de albañilería, en ladrillos cerámicos es frecuente
encontrar sulfato cálcico, aunque las arcillas empleadas, combustibles de la cocción y
morteros y aguas utilizados para su colocación, pueden hacer aparecer una amplia
variedad de sales. En aplacados y terminaciones pétreas, será el sulfato cálcico el
elemento más habitual, al ser la caliza una piedra de amplia difusión en la construcción.
La naturaleza de cada sal determinará la gravedad del problema y la afección
estética producida. Ciertas sales depositadas superficialmente poseen una escasa
adherencia química y mecánica al material, por lo que la acción de la precipitación
atmosférica es suficiente para eliminarlas. No obstante, otras presentan una gran
adherencia, al incrustarse en los poros del material o partir de una situación de
criptoeflorescencia. En estos casos, las operaciones de limpieza necesarias pueden
precisar cierta agresividad sobre el material, incluyendo medios mecánicos o químicos.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 35
Figura II.25.- Detalle de eflorescencias y procesos bioquímicos sobre albardilla cerámica en muro
a la intemperie.
Debido a la relación de la lesión con los ciclos de humedad, aunque esta pueda
ser eliminada de forma sencilla de los materiales, su reaparición es periódica,
coincidiendo con las temporadas del año de mayor precipitación y evaporación
(primavera). Así, ante un nuevo aporte de agua (generalmente atmosférico coincidiendo
prioritariamente con el invierno y primavera), nuevas sales serán disueltas y
transportadas hacia la cara exterior del material, repitiéndose el proceso, si bien cada vez
con menor virulencia.
Entre las sales de mayor trascendencia por su habitualidad y gravedad del
síndrome, deben citarse los sulfatos, bien sean cálcicos, magnésicos, potásicos o sódicos.
Aunque unas son más solubles que otras, todas ellas se encuentran con frecuencia en
materiales utilizados en la obra, pudiendo asociarse entre ellas en mezclas relativamente
solubles, por lo que su incidencia como lesión suele ser muy extendida.
Del mismo modo estas sales pueden encontrarse en diferentes estados de
hidratación, lo que viene a agravar el problema por sus importantes variaciones de
volumen, en función del contenido en humedad que presenten, siendo responsables de
elevadas tensiones y graves daños micro-estructurales en la matriz porosa del material. El
sulfato potásico puede incrementar su volumen un 35% según su estado de hidratación,
mientras que el sulfato sódico puede multiplicar su volumen por 4, destruyendo poros y
erosionando la resistencia del material.
Los carbonatos, cloruros y nitratos, son otros compuestos menos extendidos en
las sales de los cerramientos, aunque también pueden darse en envolventes de
edificaciones cercanas al mar o a superficies de aguas estancadas o fecales. Los
carbonatos de sodio y potasio en el material, son poco solubles y por lo tanto inertes en
este síndrome, pero pueden transformarse en sulfatos, incrementando de este modo su
solubilidad.
Algunas de las sales mencionadas, son responsables igualmente de ataques
químicos sobre los materiales, especialmente los pétreos, formando ácidos como el
clorhídrico, sulfúrico, óxido de nitrógeno…
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 36
Figura II.26.- Eflorescencias derivadas del escurrimiento de agua fecal sobre fachada de ladrillo
caravista y derivada de aguas cloradas en el forjado de soporte para una piscina.
Se deduce por lo tanto, que la lesión por eflorescencias y criptoeflorescencias,
será tanto más infrecuente cuanto menor sea la porosidad y capacidad de absorción de
agua por parte del material y cuanta menor exposición tenga el cerramiento a la acción de
una fuente de humedad y de las condiciones climáticas externas. Dado que las reacciones
químicas necesarias no se producen en ausencia de humedad, cuanta menor sea la
capacidad de absorber humedad del material, menor será también la incidencia de las
eflorescencias.
Como conclusión, para que se dé un síndrome de eflorescencia o
criptoeflorescencia en un cerramiento, deben darse varias condiciones necesarias, pero no
suficientes. Por un lado, deben existir sales solubles en el agua, lo que puede controlarse
adecuadamente mediante la utilización de materiales apropiados, si bien la
contaminación ambiental puede influir en la presencia de dichas sales.
En el caso habitual de ladrillos cerámicos de arcilla cocida, el ensayo UNE
67029:1995 (AENOR, 1995), “Ladrillos cerámicos de arcilla cocida. Ensayo de
eflorescencia”, permite determinar esta propiedad, lo que resulta de especial interés en
los ladrillos caravista, tan extendidos en nuestro país y tan expuestos a las condiciones
climáticas de humedad.
Tabla II.2.- Caracterización del grado de eflorescencia de los ladrillos cerámicos de arcilla cocida
según intensidad de eflorescencia aparecido y superficie afectada. Fuente: UNE 67029 EX, 1995.
INTENSIDAD SUPERFICIE AFECTADA
>25% >5% a 25% <5%
Velo fino Ligeramente
eflorescido No eflorescido No
eflorescido
Velo grueso Eflorescido Ligeramente
eflorescido
Ligeramente
eflorescido
Mancha
Muy
eflorescido
Eflorescido
(ligeramente
efloerscido, si sólo
afecta a aristas)
Ligeramente
eflorescido
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 37
En dicho ensayo, por comparación simple de 5 ladrillos prueba con un ladrillo
patrón no ensayado, se determina el grado de eflorescencia de los ladrillos. Para ello, los
ladrillos son sumergidos parcialmente por su cara interior durante una semana. Tras un
periodo de secado de 24 horas, son sometidos durante 24 horas más a un proceso de
secado en estufa de desecación, comprobando entonces las eflorescencias superficiales
aparecidas.
Se deduce del procedimiento operatorio del ensayo, que la migración de las
sales disueltas en el agua y su cristalización superficial, puede producirse apenas dos días
después del humedecimiento en condiciones habituales de humedad relativa (60 a 80 %)
y con un secado enérgico exterior por elevada temperatura o radiación.
Por último, para que el problema se produzca debe establecerse un mecanismo
de migración del agua contenida, de tal forma que las sales disueltas se desplacen hacia
capas superficiales del cerramiento, dando lugar a la evaporación del agua líquida. Como
en el caso anterior, evitar que el agua pueda acceder a materiales internos del
cerramiento, minimizará en gran medida el transporte de sales desde ellos hacia el
exterior.
Síndrome por corrosión
Son comúnmente conocidos los problemas de corrosión derivados de la
presencia de humedad en contacto con los elementos metálicos de la envolvente,
problema éste especialmente grave, cuando se produce en los elementos con funciones de
resistencia estructural.
La corrosión puede definirse como la interacción de un metal con el medio
húmedo que lo rodea, produciendo el deterioro de sus propiedades físicas y químicas. El
contacto prolongado de la humedad ambiental con las armaduras interiores del hormigón
armado, constituye un síndrome de especial gravedad, al provocar la corrosión de estas
armaduras, la disgregación del hormigón en contacto con las mismas y en definitiva, la
invalidez para el servicio del elemento estructural.
Sus principales consecuencias son la diminución progresiva de la sección del
material, el aumento consecuente de sus tensiones, disminución de resistencia y la
aparición de roturas y disgregaciones superficiales de la capa de metal corroído. Se trata
de uno de los síndromes más extendidos y en el cual la humedad adquiere una
importancia fundamental.
La lesión electroquímica afecta a dos zonas de la superficie del material (ánodo
y cátodo), conectadas por un fluido conductor (agua), entre las que se establece una pila
electroquímica. Como resultado de las reacciones químicas establecidas en ambas zonas,
se liberan iones y electrones, que degradan progresivamente el material en la zona del
ánodo. Este fenómeno de degradación no afecta únicamente a la capa superficial del
material, sino que puede continuar hasta su disgregación completa.
La presencia habitual de sales disueltas en el agua, como se ha visto en el
anterior síndrome, incrementa la conductividad del fluido conductor, potenciando el
mecanismo de corrosión. Dada la frecuente exposición de elementos metálicos a la
intemperie en cerramientos de la edificación (barandillas, vierteaguas, albardillas,
herrajes de carpintería, tapajuntas…), la corrosión es un problema frecuente cuando los
elementos metálicos no han sido adecuadamente protegidos o cuando esta protección no
se ha aplicado concienzudamente.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 38
Tabla II.3.- Corrosividad de los ambientes a los que puede estar sometida una estructura metálica.
Fuente: Broto, 2005.
AMBIENTE CORROSIVIDAD
Alta Media Baja
Inmersión Agua de mar *
Agua dulce estancada *
Agua dulce corriente *
Enterradas en
terrenos
Salinos o costeros *
Ácidos *
Húmedos (neutros) *
Secos *
Atmósferas Costera *
Industrial
Urbana *
Rural *
Uno de los tipos más frecuentes de corrosión se da entre la capa de oxidación
superficial del material (con alto potencial eléctrico) y el metal no oxidado que subyace
bajo ella. Al humedecerse la capa superficial y permitir el paso del agua hasta la capa no
oxidada, se genera la pila electroquímica para la corrosión. En otras ocasiones, son dos
metales de diferente potencial eléctrico, los conectados por el agua. Es el caso de herrajes
de latón en carpinterías de aluminio, con una pintura protectora más colocada.
Aunque menos frecuente, puede producirse cierto grado de corrosión por
aireación diferencial del metal, cuando una parte seca del mismo actúa como cátodo y
otra (húmeda), como ánodo. La acumulación de agua en zonas horizontales del metal,
como resultado de condensaciones o precipitaciones, suele estar detrás de estas
“picaduras” puntuales.
También si el metal permanece sumergido en el agua de forma continuada, se
produce un proceso de disgregación del metal, al combinarse sus iones con el hidrógeno
del agua, lo que también provoca una lenta pérdida de material. Es infrecuente, no
obstante la existencia de elementos metálicos sumergidos en las edificaciones o al menos,
sin la adecuada protección superficial (recubrimiento) y mantenimiento.
Además de la consecuente afección estética y resistente sobre el metal
afectado, es necesario destacar que el elemento corroído ocupa un volumen mayor al del
elemento original. Así, en armaduras interiores al hormigón, afectadas por procesos de
corrosión por escaso recubrimiento o fisuración severa, este incremento de volumen
provoca fisuras mayores, grietas y la destrucción de la adherencia armadura-hormigón,
base del adecuado funcionamiento estructural y resistente del hormigón armado.
Evitar la aparición de síndromes de fisuración sobre los elementos o minimizar
su tamaño para que las armaduras no se vean expuestas a las condiciones atmosféricas
externas, es la mejor medida preventiva frente a su corrosión. Es conveniente dotar al
hormigón del espesor de recubrimiento adecuado y aplicar sobre el mismo, tratamientos
superficiales hidrofugantes, como la colmatación de poros, de estar en contacto
permanente con la humedad y en casos extremos, proceder a una protección catódica.
En la actualidad se utilizan aleaciones resistentes a este fenómeno, pero aún así
suele ser frecuente en el caso de herrajes y carpinterías, aplicar pinturas o revestimientos
de protección sobre los elementos, para evitar la corrosión o retrasarla en la medida de lo
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 39
posible. Dicha pintura requiere de un mantenimiento y repintado periódico, que ha de
realizarse para evitar una futura aparición del problema.
Síndrome bioquímico
Con frecuencia, el desarrollo de organismos vegetales sobre los elementos
constructivos como consecuencia de una humedad excesiva en el sustrato, contribuye a la
degradación de los materiales, mediante un ataque fundamentalmente químico, propio de
su actividad orgánica. La naturaleza de estos organismos es muy variada, pudiendo
abarcar desde microorganismos como bacterias (especialmente en materiales pétreos),
hasta musgos, líquenes, mohos y plantas mayores, las cuales, en su proceso biológico,
desprenden sustancias químicas responsables de cambios de coloración, olores y
erosiones sobre el material.
Además de segregar ácidos orgánicos sobre los materiales que les sirven de
soporte y sustrato, tienen la capacidad de mantener la humedad de forma permanente en
éstos, agravando otros síndromes. Para el desarrollo de estos problemas bioquímicos, las
condiciones necesarias son variables en función del tipo de organismo.
Dado que existen multitud de mohos y microorganismos que pueden proliferar
sobre las superficies de los cerramientos, es difícil establecer condiciones mínimas a
partir de las cuales es previsible su formación. La naturaleza del hongo, las temperaturas
registradas y niveles de humedad relativa, iluminación incidente, nutrientes del sustrato y
mantenimiento de dichas condiciones, son factores que afectan y regulan la aparición de
este síndrome biofísico.
Mientras que los hongos precisan de una buena aireación y temperaturas suaves
para su aparición y crecimiento, los mohos proliferan en condiciones de alta temperatura,
baja ventilación y elevado aporte de nutrientes en el sustrato. Con frecuencia se estima
que la humedad relativa del aire interior debe mantenerse durante varios días por encima
del 80%, para que se produzca la aparición de mohos sobre las superficies interiores
(AENOR, 2002a) (España, 2006), pero no especifica concretamente el número de días
que ha de durar esta exposición. En estas condiciones, las posibilidades de desarrollo de
un moho, se reducen a límites aceptables, inferiores al 5% (Díaz y Tenorio, 2005).
Figura II.27.- Pueden establecerse diferentes umbrales para el desarrollo de mohos en base al tipo
de sustrato, siendo más favorable para su desarrollo las bases orgánicas, maderas o maderas
empapeladas. Fuente: Little, 2010.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 40
No obstante, otros estudios, como los desarrollados por el prestigioso Instituto
Fraunhofer, avalan condiciones menos exigentes para el desarrollo de mohos en los
cerramientos. Tal y como se muestra en la figura anterior, las condiciones generales para
su desarrollo varían en función del sustrato presente, la temperatura y la humedad
relativa del ambiente, pudiéndose definir varios umbrales de desarrollo. Así, en
determinadas condiciones de substrato, una humedad relativa del 80% en el material
podría ser suficiente para el desarrollo del moho, siempre que la temperatura fuera
suficientemente elevada.
Además de las condiciones ambientales, la tipología del moho tiene también
una importante relevancia. Se tiene constancia de variedades de mohos poco comunes,
que pueden llegar a desarrollarse a temperaturas entre 0 y 60 ºC, si bien en su gran
mayoría, estos se desarrollan entre 25 y 40 ºC, rango de temperaturas habitual en el
interior de viviendas con problemas de ventilación y renovación de aire. Diferentes
autores como Geving (1997) o Trechsel (1994, 2001), han arrojado luz sobre la
probabilidad de formación de hongos en diferentes sustratos, siendo la madera el material
constructivo más profusamente estudiado.
En cualquier caso, además de la humedad ambiental, para todos ellos también
el contenido de humedad del sustrato es un factor crucial, siendo necesario un contenido
siempre superior al 20-30% para todos ellos. Es por ello, que siempre suelen
desarrollarse preferentemente en zócalos, esquinas, huecos de ventanas cerradas o
interiores afectados por goteras, donde el contenido de humedad es elevado y continuado
por una menor aireación y radicación sobre el material.
Además de la afección sobre los materiales de construcción, sus procesos
orgánicos pueden ser igualmente responsables de afecciones para la salud humana,
provocando mayor incidencia de reacciones alérgicas, se desarrollen en la superficie
exterior o en alguna de las hojas intersticiales del cerramiento.
En la madera, los ataques biofísicos producidos por organismos que precisan de
la presencia de agua para su desarrollo, pueden ser especialmente graves si se dan
condiciones de oscuridad, mala ventilación y alta temperatura. Se considera que una
humedad en la madera superior al 20%, determina cierto riego de proliferación de
hongos, que no obstante han de necesitar también alimento en su sustrato y una
temperatura entre 2 y 40ºC.
Figura II.28.- Pudrición por efecto del ataque de hongos a la celulosa de la madera y galerías
realizadas por la acción de insectos xilófagos en el mismo sustrato.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 47
estimación realizada por Morrison Hershfield (1996) para cerramientos ubicados en la
Columbia británica, donde se determina que en torno al 90% de los síndromes detectados
pueden relacionarse de una u otra forma con la acción de la humedad.
Todo ello hace ver que la humedad y el comportamiento higrotérmico
inadecuado de los cerramientos y sus materiales, es responsable de forma directa o
indirecta de buena parte de los problemas que afectan a los edificios. Puede también
considerarse de forma concreta, la humedad es la principal causa en la deterioración y
pérdida de prestaciones de la envolvente de los edificios (prioritariamente de la
prestación térmica), siendo la lluvia la principal responsable.
No es de extrañar por lo tanto que la mayor parte de las afecciones por
humedad se localicen en muros, fachadas exteriores y cubiertas, dado que son estos los
elementos de la envolvente más expuestos a la acción directa de las precipitaciones
atmosféricas.
Figura II.32.- Distribución de síndromes por naturaleza del cerramiento en Noruega. Ha de
mencionarse que en España, las fachadas con estructuras de madera (timber), son prácticamente
inexistentes. Fuente: Kvande y Lis Ø , 2009.
Analizando de forma exhaustiva la incidencia de diferentes síndromes por
humedad sobre diversas tipologías de muros exteriores (fachadas y medianerías sobre
rasante), estudios como el de Kvande y Lis Ø (2009), han identificado una importante
incidencia de las mismas sobre cerramientos de hormigón ( concrete walls ) y fábrica
caravista o revestida ( brick cavity or veneer walls ). Ambas tipologías representan el 49%
de los síndromes analizados, siendo el segundo y tercer grupo de mayor incidencia, solo
por detrás de los cerramientos constituidos por entramados de madera.
Este resultado da muestra de la especial sensibilidad de los cerramientos de
albañilería (revestidos o no), frente a las acciones de la humedad y la consiguiente
importancia de incluir mejoras en su diseño y comportamiento en un ámbito tan
dependiente de este tipo de edificación como es la construcción española.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 48
La naturaleza de los síndromes analizados por Kvande en su estudio para
edificaciones noruegas, coincide también con la enumeración de síndromes reflejada en
el apartado anterior, identificándose la distribución presentada en la figura II.33.
Como se aprecia, la mayoría de estas deficiencias se relacionan con los
mecanismos patológicos ya descritos, destacando las deformaciones indebidas, tanto
térmicas como por absorción de agua (A), la merma de la durabilidad de la albañilería
(E), la falta de adherencia (G), la corrosión (H), los asentamientos indebidos (J), la
absorción capilar (K), los problemas estéticos (L) o las eflorescencias y ataques químicos
(M).
Los grupos de causas B, C, D, F y M, corresponden a su vez con deficiencias
en los sellados, barreras impermeabilizantes, adherencia de revestimientos pintados,
problemas de drenaje de las cámaras del muro o condensación en los puentes térmicos,
que por sí mismas, posibilitan el desarrollo directo de afecciones relacionadas con un
excesivo contenido de humedad.
Figura II.33.- Principales causas de los defectos identificados en cerramientos exteriores. Fuente:
Kvande y Lis Ø , 2009.
II.2.2.1.- Incidencia de los síndromes por humedad según fase de la obra
Un método eficaz para catalogar y analizar la incidencia de los síndromes sobre
un edificio consiste en distribuir las mismas en función de la fase de la obra en la cual se
originaron las causas de dicha afección.
Así es posible definir síndromes atribuibles a defectos asociados al proyecto
(debidos por lo tanto a la mala estimación de solicitaciones, planteamiento de soluciones
constructivas deficientes o normativa inadecuada), asociados a la ejecución del edificio
(asociadas a una incorrecta manipulación y puesta en obra de los materiales) y asociados
a un deficiente mantenimiento durante la vida útil del edificio.
Es el primer grupo, asociado a defectos en el proyecto, el de mayor interés para
este trabajo, dado que estos problemas se pueden asociar fundamentalmente con los tres
ejes que vertebran esta Tesis Doctoral: inadecuada estimación de las solicitaciones,
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 49
inadecuada prescripción normativa e inadecuada verificación del comportamiento de la
solución planteada ante dichas solicitaciones.
Los defectos atribuibles a una falta de mantenimiento o ejecución incorrecta,
aunque muy relevantes para prevenir problemas asociados a la humedad, quedan fuera
del alcance de este estudio, debiendo afrontarse desde otras vías diferentes a las aquí
planteadas, como una mejor formación de los operarios en obra, incremento de la
construcción industrializada, mayor control en obra y periodicidad del mantenimiento
entre otras muchas.
Para analizar estadísticamente las afecciones asociadas a las diferentes fases de
la construcción, el citado estudio de Escribano (1994), resulta especialmente valioso, ya
que establece un criterio objetivable para la consideración de los síndromes y sus causas.
Para ello, se analizan los fallos judiciales establecidos en relación a denuncias derivadas
de diferentes síndromes en la edificación, los cuales, vienen lógicamente validados por
diferentes informes periciales en cada caso. La sentencia condenatoria permite de manera
unívoca identificar la fase responsable de la patología, al agente y la propia patología,
con un alto grado de objetividad.
Centrándonos en los siniestros en fase de proyecto, en torno a un 50% de los
fallos judiciales, atribuyen la causa a deficientes detalles constructivos, mientras que otro
12% se atribuye a defectos normativos. Ambos parámetros se relacionan directamente
con los resultados de este trabajo.
Figura III.34.- Proporcionalidad entre grupos de defectos imputados al proyecto, según sentencias
judiciales. Fuente: Escribano, 1994
La ausencia de procedimientos de verificación prestacionales para la
comprobación de las soluciones constructivas propuestas, la ausencia de soluciones
constructivas recomendadas por norma alguna (recordamos que el estudio es anterior a la
entrada en vigor del CTE) o la simple imposibilidad de determinar de forma exacta la
solicitación y acciones a las que el material del cerramiento se va a enfrentar, son los
factores fundamentales tras la incorrecta definición de los proyectos edificatorios.
En el caso concreto de los detalles constructivos, la falta de previsión o
insuficiente sellado de las juntas del edificio y puntos de encuentro entre distintos
materiales y sistemas constructivos, la inadecuada elección de soluciones, la falta de
especificaciones para los materiales o una inadecuada previsión de las solicitaciones
existentes tienen como consecuencia más generalizada la aparición de humedades por
0 1 02 03 04 05 06 0
NORMATIVA
CALCULOESTRUCTURAL
ESTUDIODELSUELO
DETALLESCONSTRUCTIVOS
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 50
filtración o por condensación. Estos efectos se concentran principalmente en
cerramientos verticales, espacios bajo cubierta y huecos al exterior o intersección entre
elementos constructivos en los cerramientos verticales, como frentes de forjado, dinteles
y vuelos.
Figura II.35.- Relación entre la sintomatología detectada en los siniestros cuya causa principal son
los defectos del proyecto. Fuente: Escribano, 1994
Entre los defectos imputables al proyecto, la sintomatología más frecuente
corresponde a las fisuraciones en los materiales, con casi un 28% de las denuncias por
parte de los usuarios. En segundo lugar (19%) se encuentran las humedades propiamente
dichas en los espacios interiores, ocasionadas por condensaciones superficiales e
intersticiales o por filtraciones de agua desde el exterior o desde el terreno. En cualquier
caso, ambas sintomatologías, fisuraciones y humedades, se relacionan íntimamente, dado
que las propias fisuraciones pueden provocar humedades y a su vez ser provocadas por
un deficiente comportamiento frente a la humedad atmosférica.
En términos económicos, la resolución de los síndromes debidos a los dos
grupos anteriores (fisuraciones y humedades), representan el 65% de los pagos
efectuados por defectos atribuibles al proyecto, a pesar de que un 47% de las denuncias
se corresponden con estas sintomatologías. Por lo tanto, las afecciones asociadas a
humedades, representan además procedimientos de costosa subsanación, en comparación
con otras deficiencias que pueden contenerse en el proyecto.
0 5 10 15 20 25 30
DEF.INSTAL.
VARIOS
DEF.ESTRUCT.
ROTURAS
REPLATEO
REC.HONOR.
HUMEDADES
FISURACIÓN
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 51
Figura II.36.- Porcentaje de los pagos efectuados por siniestros derivados de defectos del proyecto,
en función de los síntomas detectados. Fuente: Escribano, 1994
Analizando los síndromes denunciados atribuibles exclusivamente a la
ejecución de la obra, se puede constatar que el 37% de las mismas corresponden a la
existencia de humedades, siendo este el grupo más numeroso. El segundo grupo en
importancia lo constituyen las fisuraciones, con un 19% sobre el total. Ambas
sintomatologías se asocian con una defectuosa colocación de los elementos, la falta de
protección de los materiales durante la ejecución de los trabajos o movimientos no
previstos en los cerramientos y la estructura. Se deduce de estos datos que la colocación
de los materiales en obra, es una etapa de crucial importancia para configurar una
envolvente suficientemente estanca para el edificio.
Figura II.37.- Relación entre la sintomatología detectada en los siniestros cuya causa principal son
los defectos en la ejecución. Fuente: Escribano, 1994
Como ya sucedía en el análisis de las sintomatologías atribuibles a problemas
en el proyecto, las humedades y la fisuración representan también la cuantía más
0 1 02 03 04 05 06 07 0
REPLANTEO
REC.HONOR.
DEF.INSTAL.
VARIOS
DEF.ESTRUCT.
HUMEDADES
ROTURAS
FISURACIÓN
0 1 02 03 04 0
DEF.INSTAL.
ESTRUCT.
VARIOS
DESP.REVE.
FISURACIÓN
HUMEDADES
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 52
relevante de los pagos compensatorios efectuados, representando un 63% sobre el total,
porcentaje muy similar al anterior, a pesar de que representan únicamente el 56% de las
denuncias.
Figura II.38.- Porcentaje de pagos efectuados por siniestros derivados de defectos en la ejecución
en función de los síntomas detectados. Fuente: Escribano, 1994
Centrándonos en las cuestiones referidas al mantenimiento del edificio, casi la
mitad de las denuncias se deben a sintomatologías relacionadas con las humedades
(46%), mientras que otro 40% se deben a fisuraciones. Ambos grupos constituyen de
nuevo la práctica totalidad de las problemáticas detectadas por deficiencias en el
mantenimiento y buen uso de la construcción.
Estos resultados indican la relevancia del adecuado mantenimiento de
revestimientos, sellados, impermeabilizaciones y aislamientos para prevenir la aparición
de fisuras por las que pueda penetrar el agua.
Figura II.39.- Relación entre la sintomatología detectada en los siniestros cuya principal causa es
el uso de la obra. Fuente: Escribano, 1994.
En aquellos casos en los que la afección no pudo ser achacada de forma precisa
a defectos de proyecto, ejecución o mantenimiento, sino a otros factores, Escribano
0 1 02 03 04 0
DEF.INSTAL.
DESP.REVE.
VARIOS
ESTRUCTURA
HUMEDADES
FISURACIÓN
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INSTALACIONES
ACABADOS
FISURACIÓN
HUMEDADES
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 53
estimó de nuevo a las fisuraciones como el porcentaje de denuncias más elevado,
llegando a un 50% en su estudio.
Figura II.40.- Relación entre la sintomatología detectada en los siniestros cuya causa principal
corresponde a otros factores. Fuente: Escribano, 1994.
En el caso de las sintomatologías de humedades, éstas raramente se achacan a
otras deficiencias diferentes de la ejecución, mantenimiento o proyecto, por lo que
apenas representan un 3% de las denuncias en este grupo.
El análisis de la distribución de las afecciones patológicas por humedades en
nuestro país, muestra un reparto homogéneo en la geografía nacional independientemente
de las condiciones climáticas habituales en la zona. Así, computando las afecciones
atribuibles al proyecto, a la ejecución y al mantenimiento del edificio, las denuncias por
humedad representaron un porcentaje del 32% de las denuncias efectuadas en el norte del
país, mientras que el mínimo se registró en el centro del país, con un total del 25% de las
denuncias interpuestas.
Tabla II.4.- Porcentaje de la siniestralidad por zonas, con respecto a la misma y a su totalidad, en
función de la sintomatología detectada. Fuente: Escribano, 1994.
ZONA
NORTE CENTRO ESTE SUR
parc. % parc. % parc. % parc. % Total
Fisuración 36.96 12.8 40.63 2.9 44.71 5.7 45.55 17.7 39.2
Humedades 32.07 11.0 25 2.3 25.88 4.3 26.70 13 30.7
Roturas 14.13 3.3 9.38 1.1 14.12 2 9.95 3.9 10.4
Varios 9.24 3.5 12.5 1.0 9.41 1.6 9.42 3.9 10
Def. instal. 3.26 1.2 6.25 0.4 2.35 0.4 1.57 1.5 3.6
Def. estruct. 2.17 0.8 6.25 0.4 0 0 1.57 1.7 2.9
Rec. honor 1.63 0.6 0 0 1.18 0.2 3.66 1.4 2.2
Replanteo 0.54 0.2 0 0 2.35 0.2 1.57 0.6 1
PARCIAL 100 33.4 100 8.2 100 14.5 100 43.8 100
Dado que el momento de realización de este estudio estadístico, no existía
normativa reguladora de las soluciones de cerramiento frente a la exigencia por humedad,
la disposición de una u otra solución constructiva se realizaba en base a la experiencia
previa, siendo característicos de cada zona determinados tipos de cerramientos
sancionados por la práctica.
0 1 02 03 04 05 06 0
HUMEDADES
ACABADOS
MOVIMIENTOS
FISURACIÓN
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 54
En vista de los resultados regionales recopilados, todas las soluciones
habitualmente dispuestas en cada región presentaban similares tasas de afección por
humedad. Se deduce por lo tanto que de forma general a todo el país existe la necesidad
de mejorar el comportamiento de las soluciones sancionadas por la práctica frente a las
solicitaciones para las cuales se disponen.
Por todo ello es necesario mejorar la caracterización tanto de la solicitación
considerada en el diseño, como del comportamiento de las diferentes soluciones
constructivas ante las solicitaciones. Solo de este modo podrán establecerse diseños
óptimos y adecuados para los cerramientos, tarea en la que se enmarca este trabajo.
Como ya se ha comentado anteriormente, son comparativamente muy pocas las
obras ejecutadas según proyectos elaborados con posterioridad al año 2006 (año de
entrada en vigor del CTE y de sus condiciones de protección frente a humedad), por lo
que puede considerarse que los datos presentados por Escribano en 1994, son similares a
los existentes en la actualidad.
Definido el importante volumen de negocio de la construcción en nuestro país
y la importancia que estas las afecciones por humedad tienen sobre el parque edificatorio
español, se justifica la necesidad de desarrollar una investigación orientada a mejorar la
prestación de las envolventes en este sentido, que garantice su durabilidad y una mayor
habitabilidad y salubridad en el interior de los edificios.
II.2.2.2.- Otras consideraciones respecto a la incidencia de las humedades
En otro ámbito de la salubridad, el estudio de la incidencia de la humedad sobre
las afecciones respiratorias de los ocupantes de los edificios, es en la actualidad un tema
de gran interés, directamente relacionado con la calidad de los cerramientos dispuestos en
los edificios.
Una inadecuada humedad relativa interior, el desarrollo de mohos, hongos y
otros microorganismos o la aparición de eflorescencias, coloraciones y reacciones
químicas producidas por la presencia inadecuada de agua, tienen una influencia negativa
sobre la salud.
Son numerosos los estudios que alertan sobre el peligro de habitar en
edificaciones afectadas de forma crónica por humedades, dadas las reacciones alérgicas,
infecciones y agravamiento de enfermedades crónicas respiratorias como el asma, que se
derivan.
A este respecto la Agencia Europea Oficial de Estadística (EUROSTAT),
estimó en 2001 que gran parte de la población europea vive en edificaciones sometidas a
diferentes grados de afección por humedad, oscilando entre el 4,9% de los finlandeses
hasta el 35,7% de los portugueses o el 37,5% de los polacos (Haverinen-Shaughnessy,
2007).
La propia organización mundial de la salud ha calificado recientemente a la
humedad excesiva en los edificios como una de las principales causas de riesgo para la
salud asociadas a la industria de la construcción, siendo el principal causante de
enfermedades como el asma (WHO, 2011).
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 55
Este tipo de afecciones se dan con mayor incidencia sobre personas con un
modo de vida sedentario, dada la mayor permanencia en espacios interiores (niños y
ancianos).
Más información relativa a la incidencia estadística de la humedad en las
viviendas sobre el desarrollo de afecciones a la salud puede obtenerse de los extensos
trabajos de investigadores como Jaakkola, Pekkanen, Haverinen, Zock, Cho o Kercsmar
entre muchos otros.
No obstante, a pesar del indudable interés de este campo de investigación y la
clara interrelación existente con el adecuado diseño y ejecución de los cerramientos que
integran la envolvente del edificio, resulta de mayor interés, siguiendo el desarrollo del
punto anterior, proseguir analizando la influencia de la humedad desde un punto de vista
meramente constructivo.
II.2.3.- AFECCIONES INDIRECTAS A LA ENVOLVENTE
EDIFICATORIA
La envolvente edificatoria se compone de todos los cerramientos del edificio,
entendidos estos como los elementos constructivos que lo separan del exterior, ya sea
aire, terreno u otros edificios (España, 2006). Bajo estas condiciones, puede entenderse la
envolvente del edificio como su piel externa, capaz de aislar el ambiente interior de los
fenómenos atmosféricos y condiciones inadecuadas del exterior.
Dado que la mayor parte de las fuentes de humedad causantes de síndromes y
afecciones al edificio, provienen de fuentes externas al mismo o bien afectan únicamente
a esta piel externa (humedad del terreno, precipitación, fenómenos de condensación…),
el estudio pormenorizado de esta envolvente revela un gran interés.
Dentro de la definición de envolvente, podemos encontrarnos con una
amplísima casuística de condiciones, materiales y soluciones constructivas posibles, que
abarcan la mayoría de los ámbitos de la construcción. La primera clasificación tipológica
puede realizarse por su posición en el edificio, diferenciando entre cubiertas, suelos,
fachadas o muros enterrados, tal y como establece el DB-HS1 del CTE.
Similares clasificaciones podían establecerse atendiendo a otros parámetros,
como el material utilizado en el revestimiento exterior, horizontalidad o verticalidad del
elemento, ambiente exterior con el que se pone en contacto, solución estructural utilizada
en su definición, número de hojas o componentes de las que está constituido…
No obstante, supone de mayor interés analizar las motivaciones que subyacen y
determinan su diseño, las cuales vienen definidas por las prestaciones que debe satisfacer
en cada caso concreto. Estas prestaciones se verán condicionadas tanto por el ambiente
interior a proteger, como por las condiciones externas existentes fuera de la envolvente
de las que se pretende aislar.
Las prestaciones o funciones adscritas a la envolvente, son hoy en día muy
amplias, partiendo de una configuración estética adecuada, garantía de seguridad
estructural, privacidad, obtención de una durabilidad suficiente que minimice su
mantenimiento, accesibilidad para los equipos de extinción de incendios... No obstante,
son las prestaciones funcionales de la misma las que están recibiendo una mayor atención
legislativa mediante regulaciones como el Código Técnico de la Edificación.
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Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 64
Tabla II.7.- Algunas normas de referencia para la especificación de productos aislantes térmicos
para aplicaciones en edificación y condiciones de determinación de la conductividad y resistencia
térmica declarada.
Material aislante Norma UNE
especificación
Norma UNE
ensayo
Temperatura
DECLARADA Seguridad
Lana mineral MW 13162:2009
12667:2002 y
12939:2001 10 ºC 90 %
Poliestireno expandido
EPS 13163:2009
Poliestireno extruido
XPS 13164:2009
Espuma rígida de
poliuretano PUR 13165:2009
Espuma fenólica PF 13166:2009
Vidrio celular CG 13167:2009
Lana de madera WW 13168:2009
Perlita expandida EPB 13169:2009
Corcho expandido ICB 13170:2009
Fibra de madera WF 13171:2009
La norma UNE-EN 12667:2002 (AENOR, 2002) “Determinación de la
resistencia térmica por el método de la placa caliente guardada y el método del medidor
de flujo de calor” por ejemplo, establece como condiciones sugeridas de laboratorio una
temperatura de 296±1 ºK, en la que debe dejarse las muestras para que alcancen el
equilibrio con el habitáculo y una humedad relativa de 50±10 %. La norma UNE-EN
12939:2001 (AENOR, 2001), refiere similares condiciones, adaptadas para materiales de
aislamiento de mayor espesor, dado que el parámetro no puede ser determinado por la
suma de los valores referidos a espesores menores.
El valor obtenido a partir de estos ensayos, debe por lo tanto transformarse a
una temperatura y condiciones de contorno adecuadas a alguna de las hipótesis señaladas
en la tabla II.6 y figura II.47, para la establecer un valor de comercialización del producto
o valor declarado. Así, aunque los ensayos para la caracterización de los valores pueden
adoptar otras condiciones ambientales, las condiciones declaradas deben especificarse de
acuerdo a una de las combinaciones I (con temperaturas de 10±0,3 ºC), utilizando para
ello las ecuaciones II.1 y II.2.
Frente a este valor declarado, se define el valor térmico de diseño ( DISEÑO ) o
valor de la propiedad térmica bajo condiciones específicas exteriores e interiores que
pueden considerarse típicas de la situación de servicio del material en un componente de
la edificación. Dicho valor puede obtenerse de tres formas distintas, tal y como recoge la
norma UNE-EN ISO 10456:2012:
x Utilizando los mismos ensayos para determinar los valores declarados, para la
determinación de la conductividad en otras condiciones, similares a las de uso
futuro de la edificación.
x Por estimación o correlación obtenida a partir de los datos declarados.
x Utilizando directamente como valores de diseño los datos declarados, siempre
y cuando sean adecuados para las condiciones de uso correspondientes.
En la actualidad, es el propio Código Técnico de la Edificación, quien
especifica la utilización de la tercera opción para estimar las condiciones de diseño,
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 65
abogando así por la configuración más simple (igualando a la condición declarada I b),
pero también la más imprecisa y poco prestacional. La combinación ambiental que ha de
utilizarse para la presentación y utilización de los valores de conductividad de diseño, se
recoge en su apartado DB-HE1.4.1.8:
“En todos los casos se utilizarán valores térmicos de diseño, los cuales se pueden
calcular a partir de los valores térmicos declarados según la norma UNE EN ISO
10456:2001. En general y salvo justificación los valores de diseño serán los definidos
para una temperatura de 10ºC y un contenido de humedad correspondiente al equilibrio
con un ambiente a 23ºC y 50 % de humedad relativa”.
Similar tratamiento se aplica en otros documentos amparados por el CTE,
como el Catálogo de Elementos Constructivos, donde las características de materiales y
productos atienden al mismo criterio:
“Como se indica en el capítulo 4 Productos de Construcción de dicho documento (DB
HE-1), los valores térmicos de diseño se pueden calcular a partir de los valores térmicos
declarados -obtenidos del marcado CE o de documentos oficialmente reconocidos para
cada tipo de producto- según el método descrito en la norma UNE EN ISO 10456:2001.
En general y salvo justificación los valores de diseño serán los definidos para una
temperatura de 10ºC y un contenido de humedad correspondiente al equilibrio con un
ambiente a 23ºC y 50 % de humedad relativa”.
En este último documento, se ofrecen valores térmicos de diseño, calculados
bajo las condiciones indicadas (Ib), al mismo tiempo que se presentan los factores de
corrección utilizados para su cálculo a partir de las condiciones declaradas especificadas
por las diferentes normas específicas de cada producto.
Figura II.49.- Como se aprecia, se aplica únicamente una conversión por humedad (F M =1,07) al
producto, de donde se deduce que las condiciones declaradas establecidas por norma UNE-EN
10456:2012, corresponden al grupo de condiciones Ib. Fuente: IETcc, 2011.
Paradójicamente como se aprecia en la figura II.50, otros productos como los
aislamientos térmicos, no presentan en el documento ningún factor de conversión por
temperatura o humedad, a pesar de que, no se obliga a proporcionar los valores
declarados de los mismos, en condiciones húmedas.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 66
Figura II.50.- Como se aprecia, no se aplica conversión alguna por humedad al producto aislante
térmico, a pesar de que no existe ninguna obligación de presentar el valor declarado en condiciones
diferentes de las secas. Fuente: IETTcc, 2011.
Esta diferenciación entre condiciones declaradas y de diseño, lleva no obstante
a errores durante la ejecución del proyecto, por desconocimiento u omisión. Así, no
existe ninguna obligación normativa para utilizar los valores de diseño recopilados en el
Catálogo de Elementos Constructivos del CTE (CEC), por lo que en muchas ocasiones,
se utiliza el valor ofrecido por el fabricante (declarado y por lo tanto en condiciones
diferentes a las de diseño), en la creencia de que dicho dato será más ajustado que
genéricamente aportado por el CEC.
El cálculo térmico resultante, es por lo tanto inadecuado, estimándose para el
cerramiento una prestaciones térmicas diferentes a las realmente existentes. Por otro lado,
tampoco las condiciones de diseño de los materiales en España, tal y como se demostrará
a continuación, poco o nada tienen que ver con una situación de 10ºC y humedad
contenida a 50% de humedad relativa y 23ºC, propuesta por el CTE.
La temperatura de 10ºC en los materiales del cerramiento, supuesta una
temperatura interior de 20ºC, solo se da (simplificando enormemente el cálculo) con
temperaturas ambientales muy bajas (cercanas a 0ºC), propias de latitudes del norte y
centro de Europa, de donde se importan estas regulaciones normativas. No obstante, en
España, las temperaturas medias son mucho más cálidas y por lo tanto, peores las
prestaciones térmicas de los materiales al ser mayor su temperatura.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 67
Por otro lado, el contenido de humedad de los materiales se establece a una
humedad relativa del 50%, valor este, que como se demostrará más adelante, resulta
igualmente muy poco conservador para el conjunto del cerramiento. La necesidad de
utilizar una temperatura de 23ºC se deriva de las condiciones para la realización del
ensayo de obtención de la curva de sorción, que se especificaran más adelante en este
capítulo II y en el capítulo VI.
Así pues, además de inducir a error, el cálculo térmico realizado es igualmente
impreciso, considerando condiciones en los materiales más favorables que las realmente
existentes. De esta forma, la norma española no establece distinción alguna entre las
condiciones “ideales” de los materiales y sus condiciones de trabajo, amparando así un
relevante error de cálculo derivado de la temperatura y el contenido de humedad del
material.
Dentro de la envolvente edificatoria, los cerramientos verticales son los más
expuestos a variaciones en la humedad de los elementos, dado que no se dispone en ellos
barreras impermeables para evitar la filtración de la humedad, a diferencia de cubiertas,
suelos o muros en contacto con el terreno.
El CTE, al asumir como condiciones de diseño, una de las combinaciones de
valor declarado (Ib), soslaya la intención de las normas europeas de producto, que
pretenden garantizar al usuario final unas propiedades aislantes de los productos en las
condiciones de trabajo reales de dichos productos.
Dado que ambos valores responden a conceptos diferentes, declarado para
establecer condiciones unitarias en la caracterización del producto y de diseño, para su
utilización adaptada a las prestaciones requeridas del proyecto, no resulta justificable que
ambos parámetros se igualen en un mismo valor unitario. También se incumple la norma
UNE-EN ISO 10456:2012, dado que la utilización de valores declarados como valores de
diseño, no es adecuada en nuestra climatología, como se demostrará en este mismo
apartado.
En el capítulo VI se propondrá una mejor estimación de las condiciones de
diseño en nuestro país para caracterizar la conductividad térmica de los materiales, a
partir de una aproximación analítica de gran simplicidad.
Propiedades de almacenamiento de agua en los aislantes térmicos
El elemento más sensible a este error asociado al valor de conductividad, es sin
lugar a dudas el aislamiento térmico dispuesto en la envolvente, dado que son los
materiales de mayor relevancia para obtener la prestación térmica necesaria. Así, la
alteración de sus propiedades térmicas por consecuencia de la humedad y la temperatura
es mucho más grave que en otros materiales.
La utilización de aislantes térmicos con escasa capacidad de absorción de
humedad en su sistema poroso (no hidrófilos) o bien la protección de los mismos frente a
la humedad exterior en la envolvente, para evitar su humedecimiento y minimizar la
alteración conductiva, es un factor clave en el diseño del cerramiento y por lo tanto, de la
prestación de protección frente a la humedad, si se quiere garantizar simultáneamente un
adecuado comportamiento higrotérmico.
La cantidad de agua absorbida por un aislante térmico, dependerá en gran
medida de la estructura de su matriz porosa interna. Así, materiales conformados a base
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 68
de fibras, como las lanas minerales, presentaran elevados valores de absorción, mientras
que espumas plásticas en celda cerrada, presentan variaciones en su contenido de
humedad más reducidas, sean cuales sean las condiciones de contorno a las que se vean
expuestas.
Diferentes procedimientos son utilizados para determinar la absorción de agua
por parte de cada material aislante, distinguiéndose tanto según la fuente de humedad a la
que se someten los mismos (vapor o agua líquida), como por la forma de su aplicación:
inmersión total o parcial de la muestra, exposición a la difusión de vapor o sometimiento
del material a ciclos de hielo - deshielo.
Figura II.51.- Conductividad térmica (mw/mK) según contenido en humedad (% en volumen), para
cuatro aislantes térmicos habituales, según norma EN ISO 10456:2001. Fuente: AIPEX, 2011.
Por el ensayo UNE-EN 12086:1998 (AENOR, 1998), “Productos aislantes
térmicos para aplicaciones en la edificación. Determinación de las propiedades de
transmisión del vapor de agua”, los materiales se ven sometidos, bajo condiciones de
temperatura estables a 23ºC, a la difusión de vapor como consecuencia de inducir
diferentes condiciones de humedad relativa en los extremos de la probeta. La repetición
de sucesivas pesadas de la probeta, permite conocer la cantidad de vapor de agua que se
transmite a lo largo del material de uno a otro extremo de la probeta.
El citado ensayo permite obtener del material algunas propiedades tales como
la permeancia al vapor de agua (W), resistencia al vapor de agua (Z), permeabilidad al
vapor de agua () o factor de resistencia a la difusión de agua (μ), los cuales se analizarán
con mayor detalle en este capítulo.
A mayor diferencia de presión de vapor entre ambos lados de la probeta (P v ),
mayor es la difusión que se produce y mayor el transporte de humedad hacia el lado de la
probeta puesta en contacto con el desecante. La presión y temperatura de realización del
ensayo, influyen igualmente en los datos obtenidos a través del mismo.
Una variante de este ensayo la constituye la norma UNE-EN 12088:1997
(AENOR, 1997b), “Productos aislantes térmicos para aplicaciones en la edificación.
Determinación de la absorción de agua a largo plazo por difusión”, en el que las probetas
se encuentran sometidas a un gradiente de presión de vapor P v y temperatura T,
durante un periodo de 28 días, a efecto de simular condiciones continuadas de muy
elevada humedad relativa (cercana al 100%).
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 69
El ensayo representa la máxima cantidad de agua que pueden llegar a absorber
estos materiales, en una situación normal, caracterizada por la ausencia de agua líquida
en el cerramiento.
Figura II.52.- Resultados del ensayo de absorción de agua por difusión, según UNE-EN
12088:1997 para productos aislantes térmicos convencionales (% en volumen). El elevado
contenido de agua se debe a las condiciones cercanas a la saturación (100% HR) utilizadas.
Fuente: AIPEX, 2011.
Los resultados, pueden expresarse en base a contenido de agua por superficie o
por volumen de la probeta, de acuerdo a las siguientes expresiones:
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Siendo:
m o , Masa inicial de la probeta.
m 28 , Masa de la probeta tras ser sometida a 28 días de absorción.
El ensayo definido por la norma UNE-EN 12087:1997 (AENOR, 1997a),
“Productos aislantes térmicos para aplicaciones en la edificación. Determinación de la
absorción de agua a largo plazo por inmersión”, pretende establecer la misma
caracterización, esta vez, sometiendo a la probeta a condiciones de contacto con agua
líquida. Esta inmersión, que puede ser completa o únicamente parcial, puede expresarse,
como en caso anterior, en función de la superficie del material o en base a su volumen
(valor porcentual).
En este ensayo, la densidad del material y su estructura porosa tienen una
influencia capital en la cantidad de agua absorbida, impidiendo en la mayoría de los
casos, el desplazamiento libre del agua líquida por los espacios intersticiales de la matriz
porosa del producto. Debido a ello, los resultados de absorción obtenidos suelen ser
menores a los del ensayo anterior, donde el vapor tiene mejor acceso a todo el volumen
del material.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 70
Figura II.53.- Resultados del ensayo de absorción de agua por inmersión, según UNE-EN
12087:1997 para productos aislantes térmicos convencionales (% en volumen). Los resultados para
lanas minerales se han ensayado únicamente para un periodo de 48 horas. Fuente: AIPEX, 2011.
En consecuencia, salvo lanas minerales, con una matriz porosa abierta o
poliestirenos expandidos de baja densidad, los productos aislantes presentes en el
mercado en la actualidad, presentan un buen comportamiento frente al agua líquida, por
lo que la reducción de sus propiedades térmicas es más moderada, con un menor
incremento de su conductividad térmica.
Otra forma de absorber humedad se describe mediante el ensayo UNE-EN
12091:1997 (AENOR, 1997c), “Productos aislantes térmicos para aplicaciones en la
edificación. Determinación de la resistencia a ciclos de congelación y descongelación”,
que si bien no se orienta a la obtención de valores de absorción, permite obtener valores
de almacenamiento de agua por la acción de ciclos de hielo y deshielo sobre el material.
Figura II.54.- Resultados del ensayo de absorción de agua por ciclos de hielo-deshielo, según UNE-
EN 12091:1997 para productos aislantes térmicos convencionales (% en volumen), tras ensayo de
inmersión. Fuente: AIPEX, 2011.
En él, el material se somete a ciclos continuos (300) de una hora, con
variaciones de temperatura de 20ºC a -20ºC, una vez se ha sometido a uno de los dos
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 71
ensayos anteriores (material humedecido por lo tanto en condiciones iniciales). El ciclo
de enfriamiento se realiza en seco, mientras que el calentamiento se hace sumergido en
agua. Similares condiciones de ensayo, se desarrollan en otros países en base a sus
propias normativas nacionales.
Figura II.55.- Compendio de condiciones de ensayo a helacidad en el ámbito europeo. A pesar de
variaciones en las condiciones de congelación y descongelación y en el número de ciclos de
exposición, todos ellos siguen una metodología similar.
Los anteriores ensayos permiten establecer una caracterización comparativa de
las prestaciones de los diferentes aislamientos térmicos en contacto con la humedad. No
obstante, otro ensayo debe ser igualmente mencionado, dadas las referencias establecidas
en el propio Código Técnico de la Edificación al mismo como equivalente de los
anteriores:
A efectos de disposición de los materiales aislantes térmicos en la envolvente,
la norma define como aislante no hidrófilo, como aquel que tiene una succión o
absorción de agua a corto plazo por inmersión parcial menor que 1kg/m 2 , según ensayo
UNE-EN 1609:1997 (AENOR, 1997d) o bien una absorción de agua a largo plazo por
inmersión total menor que el 5%, según ensayo UNE-EN 12087:1997 ya presentado.
La norma UNE-EN 1609:1997 “Productos aislantes térmicos para aplicaciones
en la edificación. Determinación de la absorción de agua a corto plazo. Ensayo por
inmersión parcial”, establece unas condiciones de ensayo similares a su homónimo a
largo plazo, pero con una duración de solo 24 horas.
La caracterización no hidrófila de un aislamiento, se obtiene por lo tanto si el
material es capaz de mantenerse relativamente seco durante un periodo de 1 día,
sometido a la acción superficial de agua. A este respecto, casi todos los aislantes
plásticos ostentan la consideración de no hidrófilos, aunque ello no significa que sus
prestaciones térmicas no se vean afectadas por la acción de la humedad (aunque se verán
afectadas en menor medida que otros aislantes tales como lanas minerales y productos
aislantes naturales, tales como lana de oveja).
La simplificación adoptada al estimar como referencia un contenido de
humedad en equilibrio a 23ºC y 50% de HR, no queda del lado de la seguridad e
introduce un importante componente de indeterminación en el cálculo. En consecuencia,
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 72
actualmente se están considerando conductividades térmicas que no se cumplen durante
la vida útil del edificio, representando una variación significativa de la prestación, por
escasa que sea la absorción de agua por parte de los materiales aislantes.
Dejando a un lado los materiales aislantes térmicos, diferentes normas recogen
metodologías particulares para evaluar el grado de absorción de humedad, en función de
la naturaleza concreta del material. La expresión y fundamentos del ensayo, coinciden no
obstante, con los señalados hasta ahora.
Tabla II.8.- Ensayos de caracterización de la absorción de agua para una amplia gama de
materiales de construcción.
NORMA MATERIAL
UNE 67027:1984 Ladrillos de arcilla cocida
UNE 83982:2008 Hormigón endurecido
UNE-EN 382-2:1994 Tableros de fibras
UNE-EN 772-7:1999 Fábrica de albañilería
UNE-EN 772-11:2001 Fábrica de albañilería
UNE-EN 1015-18:2003 Morteros para albañilería
UNE-EN 1925:1999 Piedra natural
UNE-EN 13755:2008 Piedra natural
UNE-EN 14617-1:2005 Piedra aglomerada
UNE-EN 12808-5:2009 Material de rejuntado de baldosas cerámicas
UNE-EN 10545-3:1997 Baldosas cerámicas
UNE-EN 1097-6:2001 Áridos de construcción
UNE-EN 1170-6:1998 Hormigón prefabricado armado con fibra de vidrio
Como corolario, ha de mencionarse también que en cualquier caso, la absorción
de humedad por parte de todos los materiales que forman parte de la envolvente, no solo
afecta a la conductividad térmica del material incrementando su conductividad, sino que
también incide sobre su inercia térmica y por lo tanto sobre su comportamiento térmico
diferido en relación a las prestaciones inicialmente estimadas.
Rango de variación de la conductividad de diseño respecto a la
conductividad declarada
Partiendo de las figuras mostradas anteriormente que representan los valores de
absorción de agua por parte de los diferentes materiales de aislamiento térmico, es
posible estimar el rango de error máximo que puede llegar a alcanzarse en condiciones de
trabajo del material, si se parte de valores de conductividad definidos en base a 10ºC y
condiciones secas. Para ello nos apoyamos en la norma UNE-EN ISO 10456:2012.
A pesar del escaso porcentaje en volumen de agua absorbida por estos
materiales, esas cantidades son suficientes para provocar importantes pérdidas en las
prestaciones térmicas de los mismos, respecto a unas condiciones ideales secas.
Tabla II.9.- Datos de partida para la comparación del error posible en la caracterización de la
conductividad térmica, derivado del contenido de humedad, para cuatro aislamientos térmicos.
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Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 80
En todo caso, los aspectos presentados permiten plasmar algunas conclusiones
de relevancia acerca de la interrelación de humedad y temperatura en la prestación de
aislamiento térmico en el cerramiento:
x El material más sensible ante variaciones de temperatura y humedad es el
aislamiento térmico, dado que es este componente el responsable de aportar en
gran medida la resistencia térmica de la envolvente. Se establece por lo tanto la
necesidad de salvaguardarlo de incrementos excesivos de humedad.
x La magnitud del error es tanto más significativa cuando más cálida es la
climatología del emplazamiento y peor la protección frente a la humedad. La
magnitud del error se magnifica si se analizan las enormes cantidades de
energía destinadas a la climatización de edificios en el conjunto del país.
x Las condiciones de trabajo de los materiales de construcción, son más
desfavorables en cuanto a su comportamiento térmico, que las declaradas por
los fabricantes en los productos aislantes, por lo que es prioritario utilizar
valores ajustados de conductividad de diseño, tal y como se propondrá en el
capítulo VI.
x En caso de no utilizarse un valor de diseño para el cálculo de la envolvente,
deberían definirse valores térmicos declarados del producto, más cercanos a las
condiciones de trabajo en la climatología española. En su lugar, podría exigirse
resistencias térmicas R T más desfavorables, introduciendo un coeficiente o
grado de seguridad en el cálculo térmico del cerramiento.
x Independientemente de la variación de propiedades debida a la temperatura,
disponer revestimientos exteriores con mayor resistencia a la penetración de
agua y menor capacidad para permitir el paso de vapor a través del
cerramiento, minimizarán la alteración sufrida en las prestaciones térmicas
como consecuencia de la humedad.
Como afección térmica secundaria, dado que varía el contenido de humedad en
el material, también varía la masa y con ella la inercia térmica del mismo. Dado que la
inercia térmica se relaciona entre otros aspectos con la capacidad calorífica de los
materiales, además de con su conductividad térmica, la variación de presencia de agua en
el cerramiento (sustancia de gran poder calorífico), provoca invariablemente, una
alteración de la inercia térmica en el mismo.
También el comportamiento térmico de la envolvente, altera igualmente el
desarrollo de afecciones en los elementos de construcción. Así, las temperaturas que se
dan en cada punto del cerramiento, influyen sobre la velocidad de las reacciones
químicas que pueden producirse, solubilidad de sales presentes, evaporación,
condensación o congelación de humedad en el sistema poroso, permeabilidad al paso del
agua... generando un abanico infinito de dependencias cruzadas que pueden ser
minimizadas, garantizando una adecuada protección frente a la humedad de los
cerramientos edificatorios.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 81
II.3.- CARACTERIZACIÓN DE LA SOLICITACIÓN POR HUMEDAD
ATMOSFÉRICA
La envolvente térmica, se encuentra sometida a una acusada interacción
higrotérmica en sus superficies interiores y exteriores. La variación de las condiciones
ambientales de su entorno provoca modificaciones de sus condiciones de humedad y
temperatura, almacenando o cediendo humedad y calor al exterior.
Habitualmente se distingue entre las condiciones ambientales interiores a la
envolvente, condicionadas por la actividad humana desarrollada en los edificios y las
correspondientes a la acción atmosférica exterior.
La consideración de las condiciones interiores se ha circunscrito habitualmente
al cálculo de condensaciones intersticiales y superficiales, asumiendo la inexistencia de
presencia de agua líquida en contacto con la cara interior del cerramiento (exceptuando
situaciones accidentales).
Las condiciones ambientales interiores pueden variar en el tiempo en función
del uso establecido para el recinto interior. La utilización concreta del recinto (cocina,
baño, estar, dormitorio….), el tiempo de utilización, número de ocupantes, estanqueidad
al aire exterior, periodos de abertura de ventanas, hábitos de utilización, calefacción
existente,… propician que las condiciones interiores no sean constantes y su valor sea
diferente en cada caso.
A este respecto, son varias las normativas que tratan de estandarizar las
condiciones de diseño interior a considerar en el análisis de la envolvente, orientadas a la
prevención de condensaciones intersticiales y superficiales. Concretamente, la recogida
por el CTE se fundamenta en la norma UNE-EN ISO 13788:2002, a la cual se hace
referencia en el propio texto legislativo y que se inspira a su vez en una norma DIN
previa.
Según la misma, la temperatura interior en el recinto puede considerarse como
20ºC a lo largo de todo el año, mientras que la humedad relativa, oscila en función de la
naturaleza del uso al que se destine el local. Si bien no existe otro tipo de regulación
relativa al respecto, es indudable que las condiciones de temperatura en el interior de un
local distan de situarse en dicha temperatura constante durante todo el año... La
existencia de locales carentes de calefacción, así como la influencia de la estacionalidad
del clima en locales no climatizados (temperatura interior estival superior a 25ºC en
nuestro país en ausencia de A/A), hace que las condiciones descritas por la norma no se
ajusten enteramente a la realidad existente.
Otras normas como EN 15026:2007 (CEN, 2007), establecen una cierta
dependencia entre la temperatura exterior al recinto y la temperatura interior, fijando
20ºC siempre y cuando la temperatura exterior se sitúe por debajo de 10ºC. No obstante,
al pasar de 20ºC en el exterior, debe adoptarse 23ºC como temperatura interior. Otras
normas estadounidenses, como BSR/ASHRAE Standard 160, permiten considerar como
solicitación interior las condiciones impuestas en el sistema de calefacción/refrigeración
por el usuario, dato por otra parte, desconocido en el momento en el que se realiza el
diseño.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 82
Adoptar estas simplificaciones de las condiciones interiores conlleva la
posibilidad de que se den situaciones más desfavorables que las contempladas para la
aparición de condensaciones intersticiales y superficiales.
Para la determinación de la humedad relativa interior, el CTE establece cinco
tipos de espacios, en función de su clase de higrometría, a cada uno de los cuales asigna
una humedad relativa determinada, constante en el interior del recinto.
Tabla II.12.- Clases de higrometría interior y humedad relativa considerada por el CTE para el
cálculo de ocurrencia de condensaciones intersticiales. En la gráfica se indica la variación de la
humedad interior en función de las clases de higrometría y temperatura exterior. Fuente: UNE-EN
ISO 13788:2002.
HIGROMETRÍA CARACTERIZACIÓN
HR Tipo de espacios
5 70 % Lavanderías, restaurantes, piscinas
4 62 % Viviendas de alta ocupación, pabellones, cocinas
3 55 % Viviendas de baja ocupación
2 55 % Oficinas, tiendas
1 55 % Zonas de almacenamiento
Otro método alternativo, permite establecer la humedad relativa en función de
las condiciones exteriores del cerramiento, sumando una cierta presión de vapor p o
contenido de humedad del aire en volumen v, a los existentes en el exterior del edificio.
Este incremento se obtiene conocida la temperatura media mensual exterior y la clase de
higrometría en el local considerado, a partir de la figura siguiente. Ambos deben ser
mayorados por 1,1 como coeficiente de seguridad.
௩ ǡ௧ ௩ǡ௫௧ [Pa]
௧ ௫௧ [kg/m 3 ]
Figura II.60.- Incremento de presión de vapor o contenido de humedad en el aire en relación a la
clase higrométrica del recinto interior considerado. Fuente: UNE-EN ISO 13788:2002.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 83
También es posible obtener la humedad relativa, conocida la temperatura
interior, el ritmo de producción de humedad en el interior del local [kg/h] y la tasa de
renovación de aire [h -1 ]. Para este cálculo, debe mayorarse la humedad relativa resultante
por 1,05 para absorber posibles imprecisiones en el método.
ீ
[ k g / m
3 ]
Siendo:
G ritmo de producción de humedad interior [kg/h].
n tasa de renovación de aire [h -1 ].
V volumen del recinto interior ocupado por el aire [m 3 ].
Tabla II.13.- Tabulación experimental de producción de humedad interior habitual, en función de
tres rangos de actividad. Fuente: Gavira y Linares, 2005.
Rango Producción de humedad interior
[kg/h]
Producción alta de vapor 0,833
Producción media de vapor 0,416
Producción baja de vapor 0,208
Conocido alguno de los anteriores valores, puede estimarse dada la temperatura
interior del local (20ºC dadas las previsiones anteriores), la humedad relativa para los
cálculos higrotérmicos necesarios para determinar la aparición de condensaciones.
Similares aproximaciones se recogen en otras normas como EN 15026:2007,
donde se establece una humedad relativa a considerar dependiente de la temperatura
exterior existente (oscilando entre 30% para temperaturas menores a -10ºC y 60% para
temperaturas superiores a 20ºC).
La norma BSR/ASHRAE Standard 160, por su parte, establece tres métodos
posibles para estimar la humedad relativa interior, en función de la complejidad del
sistema y grado de precisión que se pretenda obtener. La más sencilla de ellas presupone
una humedad relativa oscilando entre 40% para temperaturas menores a -10ºC y 70%
para temperaturas superiores a 20ºC, de forma muy similar a lo establecido por la norma
EN 15026:2007.
El segundo de los métodos, se basa en la estimación del aumento de presión de
vapor producido respecto de la presión de vapor exterior, de forma análoga al
procedimiento expuesto anteriormente. Igualmente, para la estimación de P, se parte de
de la producción de humedad en el interior del recinto G y de la renovación de aire,
utilizando un factor de conversión:
ீ
ோ [ k g / m
3 ]
Siendo:
G ritmo de producción de humedad interior [kg/s].
R renovación de diseño del recinto [m 3 /s].
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 84
c 1,36·10 5 Pa m 3 /kg.
Tabla II.14.- Estimación simplificada de la producción de humedad en función por vivienda, en
función del número de habitaciones u ocupantes. Debe añadirse 0,15·10 -4 kg/s de humedad por cada
elemento de hidromasaje existente en la vivienda. Fuente: ASHRAE 160.
Nº de
habitaciones
Nº de
ocupantes
Producción de
humedad [kg/s]
1 2 0,9·10 -4
2 3 1,4·10 -4
3 4 1,6·10 -4
4 5 1,7·10 -4
+ 1 + 1 / hab. + 0,1·10 -4
La norma deja abierta la posibilidad de utilizar métodos de estimación
numérica mediante herramientas informáticas, para predecir los balances higrotérmicos
existentes en el cerramiento, una vez dispuestas las condiciones ambientales externas e
internas deseadas.
La caracterización de estas condiciones es necesaria, para prevenir síndromes
derivados de condensaciones intersticiales y superficiales. Para estos problemas, la
correcta determinación de las condiciones interiores resulta vital, al establecer las
condiciones de temperatura y saturación de vapor bajo las cuales se desarrolla la
afección.
Su caracterización también es relevante, dado que constituye una condición de
contorno más o menos estable (en comparación con la situación exterior), para
determinar la situación media de humedad y temperatura que se produce en el interior de
la envolvente. A este respecto, se denomina humedad de equilibrio, a la humedad que se
establece entre el material y el medio que lo rodea, debido a los procesos higrotérmicos
que se desarrollan en la región higroscópica por difusión de vapor (Monjó, 2006).
Esta humedad de equilibrio, definida por las condiciones ambientales interiores
(idealmente constantes) y exteriores (adoptando valores medios), caracterizaran las
condiciones de funcionamiento típicas del cerramiento, dependientes de la climatología,
exposición y uso del recinto interior. Conocidas estas condiciones medias, puede
establecerse una situación típica en el cerramiento, a utilizar para su diseño prestacional
frente a situaciones habituales.
Tal es el caso de la caracterización propuesta en el capítulo VI, donde partiendo
de unas condiciones interiores constantes (20ºC y HR 55%) y unas condiciones externas
medias anuales, se estiman los valores de conductividad que deben ser considerados para
desarrollar un cálculo térmico prestacional en la envolvente.
En relación a la penetración frente al agua líquida, si bien podría diferenciarse
entre elementos de la envolvente bajo y sobre la rasante del terreno a efectos de
caracterizar sus condiciones ambientales, este trabajo se va a centrar fundamentalmente
en la caracterización de la solicitación por humedad atmosférica, siendo como es
principalmente la lluvia acompañada de viento, la principal causa de los síndromes
presentados con anterioridad.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 85
Dentro de los elementos de la envolvente ubicados sobre la rasante, van a ser
igualmente los cerramientos verticales o fachadas, los elementos constructivos sobre los
que se va a analizar con gran detalle la naturaleza de la exposición atmosférica a la que se
enfrentan. Esta concreción tiene como causa fundamental, la forma actual de garantizar
la protección frente a la humedad en los diferentes elementos de la envolvente
edificatoria:
Tanto en cubiertas como en muros en contacto con el terreno y por lo tanto
situados bajo su rasante, los materiales que conforman la envolvente pueden verse
sometidos a largos periodos de tiempo en contacto con humedad en estado líquido, como
resultado de un elevado nivel freático en el terreno o el mantenimiento de remanentes de
agua en el caso de cubiertas con escasa inclinación.
Esta obligatoriedad es especialmente necesaria en cubiertas planas, donde una
cantidad no despreciable de agua líquida puede permanecer durante largos periodos de
tiempo en contacto con la envolvente antes de su eliminación o evaporación, pero puede
extenderse igualmente a determinadas cubiertas inclinadas, según su pendiente y material
de cobertura (España, 2006). Similares situaciones se tienen en aquellas cubiertas
ajardinas, sometidas a riego periódico, dado que las condiciones de contorno son muy
similares a pesar de la menor profundidad del sustrato.
Estas condiciones particulares de trabajo de estas partes de la envolvente,
obliga a la colocación de elementos impermeables, capaces de frenar la absorción capilar
de agua por parte de los materiales de construcción desde el exterior al interior del
edificio.
En estos casos, la protección frente a la humedad queda determinada por la
durabilidad de dicho elemento impermeable y por la idoneidad de su puesta en obra, de
tal forma que no existen una relación directa entre la disposición de los diferentes
elementos de la envolvente y el grado de prestación alcanzado por los mismos en
relación a la protección frente a la humedad.
A consecuencia de la disposición de estos elementos impermeables, la
interacción capilar de la envolvente con su entorno exterior se ve anulada, manteniéndose
únicamente una interacción térmica y según las propiedades de la lámina, una cierta
interacción higroscópica. La finalidad de estos sistemas de impermeabilización, es por lo
tanto garantizar la estanqueidad completa de la envolvente en esta situación de humedad
líquida prolongada. La prestación por lo tanto radica en una situación de todo/nada, que
se cumple cuando el sistema dispuesto impide el paso del agua (sin adaptación a una
prestación graduable).
Es por ello, que a efectos de la mejora del diseño prestacional de las
envolventes y análisis de las solicitaciones, tales casos (humedad bajo rasante o en
cubiertas) no resulta interesante para esta investigación. La imposibilidad de establecer
un sistema prestacional graduable para caracterizar la solicitación frente a la humedad en
este tipo de elementos sometidos a ambientes externos saturados prolongadamente
(cubiertas y suelos), excluye su estudio del ámbito del presente trabajo.
En estos ambientes, la envolvente deberá ser solventada por sistemas como las
impermeabilizaciones mencionadas, donde el mantenimiento de la prestación de
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 86
protección frente al agua depende fundamentalmente de aspectos relacionados con la
técnica constructiva, puesta en obra y durabilidad de los elementos impermeabilizantes,
pero no con del diseño prestacional de la propia envolvente.
En cerramientos verticales, carentes de estos elementos impermeabilizantes, la
prestación de protección frente a la humedad atmosférica depende mucho más de la
determinación exacta de la solicitación y el adecuado diseño del conjunto, que del buen
funcionamiento y puesta en obra de un material concreto, al no disponerse tales
elementos de impermeabilización.
Es por ello que la adecuada definición de estos parámetros, revista de mayor
importancia.
II.3.1.- CONDICIONES AMBIENTALES EXTERIORES DE
EXPOSICIÓN
En cerramientos verticales sobre la rasante tales como fachadas, la presencia de
agua líquida en la superficie da lugar a procesos de absorción capilar, que no se
mantienen de forma prolongada sobre la envolvente.
La evaporación del agua líquida como consecuencia de la temperatura,
aireación y radiación solar directa recibida y la propia escorrentía del agua de
precipitación a lo largo de la fachada hasta el suelo o los obstáculos arquitectónicos,
propicia que el agua líquida superficial en fachadas, se mantenga poco más allá de la
duración de la propia precipitación.
En consecuencia, no es habitual en nuestras técnicas constructivas (basadas
fundamentalmente en cerramientos cerámicos pesados), disponer elementos de
impermeabilización del cerramiento vertical, sino que se tiende a disponer un
cerramiento lo suficientemente resistente al paso de humedad como para impedir una
afección apreciable durante la duración de dicha solicitación, a la espera de su posterior
secado y vuelta a las condiciones iniciales.
Es por ello que la influencia de las condiciones climáticas externas sobre el
cerramiento resulta de gran relevancia, al marcar la duración e intensidad de estos
periodos de exposición por humedad. De ahí, su análisis reviste un mayor interés que las
condiciones existentes en cubiertas y muros en contacto con el terreno, cuya protección
requiere en todo caso de una impermeabilización completa (caracterización todo/nada),
por la permanencia en el tiempo de las condiciones de contacto con la humedad.
Dada la variabilidad de las condiciones climáticas, es posible establecer
diferentes grados de solicitación (tal y como hacen en la actualidad numerosas
normativas), con objeto de diferenciar aquellos cerramientos sometidos a fuertes
exposiciones (que por lo tanto precisan una mayor prestación en el cerramiento), frente a
aquellos cerramientos con solicitaciones por humedad, puntuales y poco acusadas.
Son varias, las condiciones climáticas exteriores que se interrelacionan con el
comportamiento frente a la humedad. Entre las más relevantes podemos citar la
temperatura, humedad relativa, precipitación, presión atmosférica, viento o radiación
solar. Todas ellas, juegan un papel relevante en las condiciones de contorno que regulan
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 87
el transporte de humedad (capilar e higroscópica) en el cerramiento y por lo tanto deben
ser analizadas.
No obstante, son la precipitación (agua líquida superficial) y la presión del
viento (condicionada por su velocidad), las principales responsables de síndromes por
infiltración de agua líquida a través del cerramiento, así como de los contenidos de
humedad más apreciables.
A este respecto, el transporte de humedad en forma de vapor, regido
fundamentalmente por la humedad relativa ambiental y la temperatura, supone
comparativamente, un flujo de humedad muy inferior al causado por la precipitación
(transporte de humedad en fase líquida).
Respecto a la precipitación, la localización geográfica del edificio, altura,
topografía del entorno, exposición del cerramiento respecto a vientos dominantes,
inclinación del cerramiento, presencia de elementos arquitectónicos en fachada como
aleros, intensidad, duración y frecuencia de la precipitación…, son factores relevantes en
la cuantificación de la solicitación sobre la fachada.
La velocidad del viento y su dirección contribuyen lógicamente a determinar la
cantidad de precipitación que incide sobre el cerramiento, puesto que en condiciones de
ausencia de viento, la lluvia deposita una escasa cantidad de agua sobre la envolvente
vertical (la caída de las gotas sería completamente vertical y paralela al cerramiento). Al
contrario sucede cuando la lluvia se presenta de forma racheada, con una importante
componente horizontal en su dirección de caída.
Este hecho, ha llevado al desarrollo en muchos países (todavía no en España,
previamente a la realización de este trabajo) del concepto de lluvia batiente o “Wind
Driving Rain” (WDR), que pretende utilizar la cantidad de agua impulsada por el viento
que incide sobre el cerramiento vertical para caracterizar la exposición por humedad,
superando el uso para este fin de la simple pluviometría registrada en cada
emplazamiento.
II.4.1.1.- Datos de partida para la estimación de condiciones de exposición
exterior
Para la estimación de los datos de precipitación y viento a los que una fachada
se ve sometida, es necesario recurrir a valores registrados en el pasado por aparatos
meteorológicos. Tradicionalmente, estos datos atmosféricos y climatológicos disponibles
acerca de fenómenos de lluvia y viento, se circunscriben a localizaciones concretas,
dotadas de los equipos meteorológicos necesarios (carreteras importantes, centros
urbanos y aeropuertos).
En España, existe un gran número de estaciones pluviométricas, cuyos datos se
gestionan por diferentes organismos administrativos y asociaciones y particulares
interesados (CC.AA., DGT, AWEKAS, METEOCLIMATIC, METEORED,…). Entre
todos ellos destaca la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
AEMET cuenta entre sus recursos con 90 estaciones meteorológicas manuales,
operadas por personal propio de la agencia, 700 estaciones meteorológicas automáticas
(EMAs), que proporcionan registros en tiempo real, así como más de 4500 estaciones
pluvio y termopluviométricas atendidas por colaboradores alturistas. Todo ello hace que
la cobertura territorial por lo tanto, se asemeja a la existente en otros países de nuestro
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 88
entorno inmediato y de ámbito europeo, con una estación cada menos de 100 km 2
(Catala, 1992).
Figura II.61.- Disposición geográfica de estaciones registradoras de temperatura (izq.) y red de
estaciones pluviométricas en la península ibérica e Islas Baleares (der.). Fuente: AEMET, 2011.
No obstante, solo algunas de estas estaciones meteorológicas cuentan con series
de datos fiables, continuas y de antigüedad aceptable, para poder establecer un análisis
histórico representativo. Más aun, si se extiende la medición de datos a otros factores
climáticos diferentes de la simple pluviometría (velocidad del viento, dirección del
viento, humedad relativa, presión…), no todas las estaciones meteorológicas existentes
son capaces de registrar simultáneamente estos datos o son capaces de hacerlo con una
suficiente periodicidad (diaria, diezminutal…).
En la actualidad AEMET ofrece gratuitamente al público y a investigadores,
series históricas de datos climatológicos diarios y mensuales, que incluyen en una amplia
selección de observatorios, datos de precipitación, velocidad eólica media, rachas
máximas, temperaturas extremas y medias, presiones extremas… las cuales, han
permitido en este trabajo, elaborar una mejor aproximación a la solicitación por humedad
del cerramiento, que la actualmente aplicada (Véase capítulo IV).
AEMET ofrece del mismo modo, mediciones más precisas diezminutales (que
se conservan únicamente durante el plazo de una semana de antigüedad) y resúmenes
mensuales y anuales derivadas de las anteriores. El acceso a series de estos datos de
mayor antigüedad ha de realizarse previo pago de la información o mediante convenios
de colaboración con fines de investigación e innovación.
Esta última fórmula ha sido empleada igualmente en este trabajo, para permitir
validar los resultados obtenidos mediante datos más precisos obtenidos para algunas
estaciones (capítulo IV) y para permitir los cálculos necesarios en todo el capítulo V de
este trabajo, teniendo la información así solicitada un valor total de 26.050,69 euros en
virtud de la Orden MAM/160/2006 que regula el coste de los servicios requeridos a la
Agencia pública.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 95
más cortos del fenómeno. Una forma de hacerlo es considerar el procedimiento recogido
por el CTE DB-HS5 en su Apéndice B, mediante el cual puede obtenerse la intensidad
pluviométrica en cualquier punto del país, considerado una duración de evento de una
hora (duración analizada), pero solo para un periodo de retorno fijo de 10 años.
Figura II.66.- Representación de curvas isoyetas correspondientes a un periodo de retorno 10 años
e intensidad de chubasco de 1 h para España (izq.) y mapa de P med y coeficientes de variación para
la zona correspondiente al norte de Aragón, para el cálculo de la precipitación máxima diaria
(der.).
En caso de precisar datos de intensidad pluviométrica correspondientes a
intervalos de menor duración de chubascos (incluso 10 minutos), debe recurrirse en
nuestro país a los datos y gráficas de Intensidad-Duración-Frecuencia (IDF), elaborados
específicamente en algunas localizaciones, generalmente administraciones locales de
grandes municipios españoles.
En el caso del viento, los cálculos realizados en base a periodos de retorno
considerados de 50 años, han permitido establecer las actuales caracterizaciones eólicas
que deben ser consideradas para el diseño de edificaciones en el Código Técnico de la
Edificación CTE DB-SE-AE o CTE DB-HS1.
La fiabilidad de las estimaciones estadísticas realizadas en nuestro país,
basadas siempre en la distribución de Gumbel, han demostrado ser lo suficientemente
precisas, tal y como demuestra su adecuación y vigencia tras el diseño de múltiples obras
infraestructurales y edificatorias en España en las últimas décadas.
Tal y como se observa en la tabla siguiente, el CTE utiliza para la
determinación de la solicitación por humedad en cerramientos, un periodo de retorno de
50 años para el viento incidente sobre fachada y el promedio asociado a 30 años de
registro para la precipitación registrada (AEMET, 2011) (Instituto Geográfico Nacional,
2005), siendo estos dos, los únicos fenómenos relevantes estimados en la caracterización
de la exigencia por humedad atmosférica.
En el caso del viento, la intensidad utilizada se refiere a un intervalo de
duración de la misma de 10 minutos, mientras que para la precipitación, la intensidad
utilizada se refiere a un intervalo anual, sobre el cual no se establece un análisis
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 96
estadístico a fin de obtener el valor asociado a un determinado periodo de retorno, sino
que se adopta un valor simplemente promediado.
Tabla II.15.- Magnitud de algunos periodos de retorno habitualmente empleados en el diseño de
elementos o cuantificación de sus exigencias.
ELEMENTO
PARÁMETROS DE DISEÑO
Periodo de retorno
habitual
Solicitación
considerada
Saneamiento núcleos urbanos 5-10 años Precipitación
Edificación ámbito CTE HE1 15 años Temperatura
Saneamiento grandes urbes 20-50 años Precipitación
Edificación ámbito CTE HS1
Ninguno: promedio
de 30 años de
registros
Precipitación
Edificación ámbito CTE HS1 50 años Viento
Sistemas de laminación de pluviales 50 años Precipitación
Puentes importantes 100 años Varias
Aliviaderos de presas 1000 años Precipitación
Para responder a una solicitación realista sobre fachada, ambos parámetros
deberían ser considerados en base al mismo criterio (utilización de periodo de retorno),
pero también deberían hacer referencia a la misma duración del evento. Sin ambas
coincidencias, ambos fenómenos no pueden ser relacionados de una forma objetiva para
establecer una solicitación plausible sobre la fachada, tal y como se pone de manifiesto a
lo largo del capítulo III.
A pesar de ello, aun cuando ambos parámetros se estimaran en base a la misma
periodicidad (periodo de retorno) y duración del intervalo considerado (10 minutos), la
aproximación seguiría sin ser realista.
Aun siendo ambas situaciones (valor calculado de precipitación y valor
calculado velocidad de viento) posibles por separado y por lo tanto, el cerramiento se
pueda ver sometido a ellas por separado, las posibilidades de que los valores de viento y
lluvia calculados para sendos periodos de retorno se den conjuntamente en el mismo año,
son muy inferiores a las marcadas por lo sendos periodos de retorno de cada una de ellas.
Así la racha máxima de viento en los últimos 50 años (10 minutos máximos),
no fue simultánea en el tiempo con la máxima precipitación registrada en el mismo
periodo.
Considerar que ambos fenómenos de dan simultáneamente, con la misma
frecuencia con la que se dan individualmente, es por lo tanto descabellado. Por ello,
analizar el periodo de retorno con el que produce una condición de exposición sobre los
cerramientos, regulada por dos variables diferentes (precipitación y viento), conlleva una
cálculo estadístico de mayor complejidad que la simple aplicación de la distribución de
Gumbel.
Es por ello que actualmente, además de no corresponder a un mismo intervalo
ni periodo considerado, las condiciones de diseño para los cerramientos, se están
estableciendo además, en base a criterios no objetivables.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 97
En el CTE, además, ambos fenómenos no se registran simultáneamente, por lo
que la aproximación y realismo de ambos fenómenos para caracterizar científicamente la
solicitación por humedad, es simplemente, inexistente.
Figura II.67.- La máxima precipitación sobre el cerramiento (wind driving rain) suele darse para
magnitudes de viento (DRWP) intermedias o bajas, como la marcada en el gráfico o como indican
los datos recogidos en la tabla adjunta para emplazamientos canadienses. Un menor tamaño de la
gota de lluvia (asociado a menores precipitaciones), favorece su arrastre por el viento y mayor
impacto sobre el cerramiento. Fuente: Cornick y Lacasse, 2005; Plescia, Lonescu y Simpson, 2008.
Mientras que la estimación del viento se realiza en base a criterios de
resistencia estructural (influencia sobre la vida de las personas) y por lo tanto con
grandes periodos de retorno (50 años) e intensidades muy acusadas (máximo de 10
minutos), la cantidad de lluvia se estima en base a consideraciones de habitabilidad, sin
utilizar periodos de retorno (simple media de los últimos 30 años), a pesar de que suele
ser habitual utilizar periodos de retorno de 10 años para consideraciones de habitabilidad
(Choi, 1998).
Así pues, no se utiliza para la elaboración de la normativa de humedad (DB-
HS1) una gestión adecuada de los datos climáticos dando como resultado, un análisis de
la exigencia subjetivo y aproximado, no prestacional.
La gestión adecuada de los datos climáticos disponibles y facilitados por la
AEMET, han de permitir a este trabajo determinar de forma rigurosa y científica la
exposición a la humedad presente en nuestro país (capítulo IV), pero también y de forma
pionera a nivel internacional, establecer un sistema de verificación prestacional para
evaluar el grado de cumplimiento de la protección frente a la humedad, por parte de
diferentes soluciones constructivas de cerramiento (Capítulo V).
Por otra parte y en contra de la tendencia apuntada por la mayoría de códigos
internacionales, tampoco se establece en el CTE diferenciación alguna entre la
precipitación caída y la cantidad de agua que realmente impacta sobre la fachada como
consecuencia de la acción del viento (lluvia batiente o wind driving rain), para
determinar la exposición a la humedad atmosférica.
Muestra de la relación directa de la exposición y la lluvia batiente sobre el
cerramiento, es la existencia a nivel europeo de ensayos para la caracterización de
cerramientos sujetos a la acción de lluvia dirigida por el viento (AENOR, 2002b);
(AENOR, 2000) y la reciente aparición en España de la norma UNE 15927-3:2011
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 98
“Cálculo de un índice de lluvia para superficies verticales a partir de datos horarios de
viento y lluvia (AENOR, 2011).
II.4.1.4.- Concepto de lluvia batiente o wind driving rain (WDR)
Superando la anterior aproximación, otros códigos normativos como el
británico, utilizan directamente la caracterización de la cantidad de agua que incide sobre
la fachada para determinar la exigencia, en lugar de la simple pluviometría registrada. Al
conjugar ambos factores atmosféricos (precipitación y viento simultáneo que la impulsa
la misma contra la fachada), la magnitud reviste un mayor interés y rigor (Blocken y
Carmeliet, 2004).
El agua, en su caída desde la atmósfera, adquiere una cierta inclinación
respecto de la vertical como consecuencia de la acción del viento, como puede apreciarse
habitualmente bajo un paraguas en caso de lluvia con fuerte viento.
Las partículas de agua, cayendo a velocidad terminal por la acción de la
gravedad, se ven desplazadas por la fricción con el aire en movimiento, adquiriendo una
trayectoria diferente de la vertical, que hace que puedan impactar contra superficie
verticales como las fachadas.
La trayectoria adoptada por cada gota de agua depende tanto de la velocidad
del viento, como del tamaño de la gota de agua. Debido a la variedad de tamaños de gota
presentes durante una precipitación, la determinación de esta inclinación es altamente
variable para cada evento de lluvia.
Figura II.68.- Combinación de fuerzas de gravedad y fricción para modificar la trayectoria de
caída de la gota de agua (izq.); resultante de lluvia sobre la fachada vertical (centro) y rosa de
vientos anual en una localización concreta (Punta Paloma)(der.). Fuente: Straube, 2010 y Blocken
y Carmeliet, 2004.
Diversas mediciones y trabajos de campo realizados en las últimas décadas,
han permitido obtener las correlaciones necesarias para establecer aproximaciones semi-
empíricas que establecen la cantidad de lluvia que pasa a través de un plano vertical, en
una situación controlada o de referencia, definida por la Organización Metereológica
Mundial como aquella libre de obstáculos y a una altura de 10 m respecto de la rasante.
En estos trabajos de campo, son utilizadas galgas de diferentes configuraciones
para la recogida de lluvia, con aperturas verticales y horizontales respectivamente, de tal
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 99
forma que puede medirse simultáneamente el agua recogida en ambas direcciones en las
condiciones antes citadas. La falta de estandarización de estos aparatos, constituye sin
embargo un importante factor de indeterminación de estas mediciones empíricas
(Blocken y Carmeliert, 2004).
Fueron Hoppestad (1955) y Lacy y Shellard (1962), los primeros en identificar
al producto del viento y la pluviometría (precipitación sobre la horizontal), como un
índicador válido para estimar la solicitación por humedad en un cerramiento vertical
expuesto a las condiciones climáticas.
La formulación de dicho índice, llamado originalmente “Driving Rain Index”
o DRI, permitía a su vez la obtención de índices mensuales o anuales (mDRI o aDRI),
considerando para su cálculo los valores medios de viento [m/s] y precipitación
[mm/1000] mensuales o anuales registrados.
ሺ ሻ ௩௧ [ m
2 /s]
Esta determinación sem-iempírica, ha sido ampliamente utilizada en el ámbito
internacional, dada su simplicidad, fácil interpretación y funcional representación en
mapas de zonificación. Fruto de este uso, se han desarrollado mapas de solicitación por
lluvia batiente en países tan dispares como Estados Unidos, Reino Unido, China, India,
Grecia, Canadá…
Puede encontrarse en la obra recopilatoria de Davenport y Riera (1998),
diferentes referencias a estos trabajos primigenios, realizados fundamentalmente en
Reino Unido, Noruega y Canadá.
Este estándar de cálculo o aproximación “WDR”, constituye hoy en día una
herramienta básica para la caracterización de la solicitación por humedad en cerramientos
verticales, que sin embargo, no ha sido todavía implantada en nuestro país.
Fue también Lacy (1962), quien a partir de una nueva validación experimental,
estableció una primera aproximación realista a la cantidad de lluvia batiente recogida
sobre cerramientos verticales, al estimar que un índice aDRI de 1 m 2 /s, equivalía
aproximadamente a 206 mm recogidos en la vertical, en el mismo periodo. Así, un valor
de aDRI=2 identificado en un emplazamiento, equivaldría aproximadamente a 412
mm/año recogidos sobre una fachada.
Se establece de esta forma por primera vez una cuantificación de la cantidad de
lluvia batiente, que se espera que incida sobre una superficie vertical libre de obstáculos
I:
ሺ ሻ ௩௧ [mm]
ሺ ሻ ௩௧ [mm]
La mejora en la precisión de los equipos presentes en las estaciones
meteorológicas, el aumento de las capacidades de medición y el incremento de la
frecuencia con la cual se realiza la recogida de datos, ha permitido en los últimos años,
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 100
establecer una mejora respecto a los procedimientos utilizados en estas investigaciones
primigenias.
Así, en lugar de utilizar datos de precipitación y velocidad de viento medios
anuales o mensuales para la determinación de la exigencia, en la actualidad, es posible
utilizar para tal fin valores medios diarios, horarios o incluso diezminutales. La medición
en intervalos cada vez menores (y por lo tanto más precisos) de la precipitación y de la
presión de viento simultanea a dicha precipitación, ayuda a desechar valores no
simultáneos, que inicialmente sí eran considerados en el cálculo anual o mensual,
afinando así el resultado final
Trabajos posteriores, con una intensa actividad de medición experimental, han
permitido determinar el sentido físico del coeficiente de ajuste utilizado por Lacy (206),
generalizar la anterior fórmula.
Para ello se introduce una constante de proporcionalidad, igual a la inversa de
la velocidad de caída terminal de la gota de agua durante la precipitación (Straube y
Burnett, 1997, 2000):
ሺሻ ௩௧ ௐோ [mm/hora]; [l/m 2 hora]
Siendo:
I valor de intensidad de lluvia caída sobre una superficie vertical en condiciones
ideales libres de obstáculos [mm/hora]; [l/m 2 hora].
prep valor de intensidad de lluvia registrada en un pluviómetro [mm/hora]; [l/m 2
hora].
v valor de velocidad de viento registrada durante la precipitación [m/s].
K WDR factor o coeficiente de lluvia batiente, inversamente proporcional a la velocidad
terminal de caída del agua de lluvia y por lo tanto dependiente del tamaño de
gota. Su valor oscila en términos medios, entre 0,2 y 0,25 (Choi, 1994a,
1994b), si bien, para lluvias débiles puede alcanzar valores superiores a 0,5 y
valores de 0,1 para fuertes precipitaciones.
Este factor de lluvia batiente, es igual a la inversa de la velocidad terminal y
por lo tanto, depende del tamaño de gota de agua, mayor en el caso de fuertes
precipitaciones y menor en el caso de ligeras lloviznas. A menor tamaño de la gota de
agua, menor será su velocidad terminal y por lo tanto, mayor su factor (a menor tamaño
de la gota, mayor facilidad para ser desplazada por el viento de su trayectoria vertical).
Siguiendo con esta aproximación “WDR” y utilizando datos más precisos, se
han establecido recientemente ajustes de mayor precisión, como el exponencial utilizado
por la norma ISO 15927-3:2009, basado en la utilización de datos meteorológicos
horarios de precipitación y velocidad de viento:
ሺሻ ଼ ଽ
ൗ ௩௧ [ m m ]
El valor 0,222 (equivalente al factor de lluvia batiente) obedece a un ajuste
semi-empírico que por lo tanto es aproximado. Se trata únicamente de una estimación
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 101
promedio obtenida para una gran variedad de intensidades de precipitación en diferentes
emplazamientos y climatologías, principalmente correspondientes al norte de Europa
(Reino Unido).
Adoptando la generalización de la fórmula propuesta por Straube, el valor del
factor de lluvia dirigida adoptado por la normativa, igual a 0,222, corresponde a una
velocidad terminal de caída de la gota de lluvia de 4,5 m/sg, lo que a partir de la Ley de
Strokes, permite determinar el diámetro de gota medio considerado: 1,2 mm. Las grandes
precipitaciones se caracterizan por tamaños de gota de agua muy superiores (hasta 5
mm), mientras que ligeros chubascos con escasa precipitación, se caracterizan por gotas
de diámetro muy inferior (hasta 0,5 mm).
La coherencia de los valores obtenidos mediante simulación numérica y
observaciones experimentales, corroboran la aproximación iniciada por Hoppestad y
Lacy, por lo que esta aproximación es un estándar adoptado actualmente de forma
generalizada por diversos textos normativos para estimar la lluvia batiente en
cerramientos verticales de una forma sencilla y funcional (BSR/ASHRAE Standard
160P, BS 8104:1992; UNE-EN ISO 15927-3:2011).
No obstante, la anterior aproximación únicamente es válida si se asume un
tamaño de gota de agua uniforme (medio) y un flujo del viento constante y estable en su
dirección horizontal, perpendicular al plano vertical analizado. Lógicamente, la
estimación de estas hipótesis establece una relevante simplificación al problema,
incrementando el grado de indeterminación de los resultados.
Por último, el registro de valores climáticos cada vez más completos ha
permitido igualmente determinar la dirección del viento simultáneo a la lluvia, lo que
posibilita análisis vectoriales de esta solicitación por lluvia batiente.
De esta forma, puede no solo identificarse la lluvia batiente total sobre el
edificio, sino también establecer la dependencia direccional de dicha solicitación,
diferenciando la magnitud de la misma que corresponde en cada orientación concreta del
cerramiento. Para ello, se introduce el ángulo , indicativo del ángulo existente entre la
dirección del viento que actúa y la dirección opuesta a la normal de cerramiento
considerado:
ሺሻ ௩௧ ௐோ [ m m ]
Es posible así no solo determinar la exposición en un cerramiento, sino además
diferenciar la orientación de aquellas fachadas más expuestas a la solicitación por
humedad, en función del régimen de vientos simultáneos a la lluvia predominantes en
cada localización.
Con fines generalistas, este factor direccional puede obviarse asumiendo que la
dirección del viento es irrelevante durante el chubasco (todo el agua incide sobre
cualquier orientación), obteniendo así un valor escalar y cualitativo para estimar la
solicitación. Tal es el caso de la aproximación DRI y de todos los índices anteriores, que
cuantifican el total de lluvia que incide sobre todas posibles orientaciones verticales en
un emplazamiento.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 102
No obstante, la cantidad de lluvia que llega a un determinado cerramiento,
depende de la orientación de la fachada (sotavento o barlovento), por lo que la cuantía de
agua real sobre un cerramiento concreto, será siempre inferior a la calculada con la
expresión general escalar (sin considerar ).
En este sentido, Reino Unido fue pionero en la utilización a nivel normativo de
metodologías direccionales cuando desde 1992, a través de la norma BS 8104:1992
“Code of practice for assessing exposure of walls to wind-driven rain”, estableció mapas
de zonificación en la materia y los empleó como factor determinante en la elección de la
tipología concreta de solución de fachada admisible para cada localización del país.
Este trabajo pionero, basado en mediciones horarias en las estaciones
meteorológicas británicas ha condicionado las bases para el desarrollo de toda la
normativa posterior, incluyendo el estándar ISO 15927-3:2011, que hereda esta
aproximación vectorial y la utilización de datos horarios en el cálculo:
଼ ଽ
ൗ ௩௧ [ m m ]
La norma UNE-EN ISO 15927-3:2011, “Comportamiento higrotérmico de
edificios. Cálculo y presentación de datos climáticos. Parte 3: Cálculo de un índice de
lluvia para superficies verticales partir de datos horarios de viento y lluvia”, publicada en
nuestro país recientemente (septiembre de 2011), incorpora igualmente esta
aproximación vectorial, al derivarse directamente del estándar europeo y de la precedente
norma británica BS 8104:1992.
En estas normas (EN ISO 15927-3:2009 y UNE-EN ISO 15927-3:2011), la
solicitación por lluvia sobre el cerramiento vertical se analiza en base a dos periodos
diferenciados, que tratan de caracterizar una exposición a largo plazo y puntual
respectivamente.
El primero de ellos I A , lluvia batiente anual de referencia o índice anual, se
expresa en mm/año y representa la intensidad media de lluvia registrada sobre la vertical,
en una determinada dirección, a lo largo de una serie histórica de valores anuales
(preferentemente un número superior a 10 años).
El segundo I S , lluvia batiente máxima de referencia o índice por periodo de
humedecimiento (“spell”), se expresa en mm/periodo y representa la máxima intensidad
de lluvia registrada sobre la vertical, en una determinada dirección, durante un periodo de
humedecimiento (periodo de lluvias que se ve finalizado por al menos 96 horas carentes
de precipitación), para un periodo de retorno de 3 años (Sahal y Lacasse, 2008); (Blocken
y Carmeliet, 2010).
El convenio adoptado para dar fin a estos periodos se establece en la ocurrencia
de un periodo con mayor carga evaporativa que de humedecimiento sobre la fachada, lo
cual, para cerramientos pesados de fábrica de albañilería se estima en torno a 96 horas
carentes de precipitación (Sanders, 2004).
Esta aproximación no está exenta de ciertas limitaciones, ya que una
evaporación que no se inicia hasta unas 96 horas carentes de aporte de humedad, es solo
característica de cerramientos pesados de albañilería, por lo que no debería ser aplicado
en otros tipos de cerramiento.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 103
Utilizando datos meteorológicos horarios (propios de las estaciones británicas y
de la norma BS 8104:1992 de la que se desligan las normas posteriores), recopilados
siguiendo los métodos especificados por la Organización Meteorológica Mundial (WMO,
1996), la norma UNE-EN ISO 15927-3:2011 establece las expresiones que permiten
calcular ambos valores, utilizando el sumatorio de las solicitaciones horarias anuales o
durante el periodo de humedecimiento más desfavorable:
ଶ
ଽ σ ሺሻ ఴ
వ ௩ ೡ ୡ୭ୱ
ே ೌÓೞೌೞೝ [l/m 2 año]; [mm/año]
ௌ ଶ
ଽ ሺሻ
ఴ
వ ௩௧ [l/m 2 spell]; [mm/spell]
Mientras que el primer factor I A , permite caracterizar cualitativa y
comparativamente, el estado de solicitación general del cerramiento (se mide en periodos
anuales), el segundo caracteriza, la solicitación puntual sobre muro y el riesgo de
penetración de agua durante un evento de humedecimiento concreto (desde unas horas a
unos días).
En cualquier caso, se exprese en términos anuales o en términos de periodo de
humedecimiento, ambos parámetros se determinan en base a datos horarios, disponibles
en Reino Unido en series de gran antigüedad, pero no disponibles en la mayoría de los
países europeos.
Así, la precisión de los resultados obtenibles en cada país, depende
directamente de la disponibilidad de datos climatológicos. Obviamente, una mayor
precisión y sofisticación en el cálculo, precisa de un mayor volumen y precisión en los
registros climatológicos utilizados para su determinación, así como una mayor
antigüedad en la serie histórica analizada.
En la actualidad, las estaciones meteorológicas de mayoría de los países
desarrollados permiten aplicar de procedimientos de cálculo direccionales horarios para
estimar la lluvia batiente, tal y como a norma específica, si bien en muchos de ellos, la
disponibilidad de estos datos no se remonta lo suficiente en el tiempo como para poder
obtener resultados suficientemente fiables o en caso de existir, solo se poseen para un
número muy concreto y por lo tanto poco representativo de estaciones.
En el caso habitual de no disponer de datos correspondientes a intervalos
horarios con las adecuadas condiciones (caso que se da en todos los países salvo en
Reino Unido), la estimación de la solicitación deberá adaptarse a los datos disponibles o
bien deberá optarse por utilizar aproximaciones escalares, como las formulaciones semi-
empíricas de Lacy o los índices DRI.
Ejemplos de estos estudios realizados al margen de la regulación normativa
importada del Reino Unido, lo constituyen las investigaciones de Hoppestad, Jelle
(2003), Lis Ø o Rydock (2005) en Noruega, bajo el amparo del Instituto Noruego de
Investigación en Construcción, de Giarma y Aravantinos (2011) en la Universidad de
Tesalónica o del propio autor (Pérez et al, 2012), basándose en los resultados obtenidos
en el capítulo IV de este trabajo.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 104
Fuera del ámbito europeo, otros equipos vienen desarrollando una tarea
investigadora en la misma dirección, como demuestra el trabajo elaborado por
investigadores como Chand y Bhargava (2002) para el ámbito del subcontinente indio
(Central Building Research Institute), Sauer (1987) en China o por el NRC (National
Research Council Canada) a través de los estudios de Kuraman et al., (2003), Cornick y
Lacasse (2005) y Cornick y Dalgliesh (2003), entre muchos otros.
En todos estos estudios se alterna la utilización de metodologías direccionales
tomadas directamente del estándar europeo o británico, con el uso de metodologías
escalares, como en el caso de las investigaciones de Chand y Bhargava o con el
desarrollo de indicadores de solicitación propios y diferenciados, solo parcialmente
basados en el cálculo de la lluvia batiente sobre el cerramiento. Tal es el caso del
concepto de “Moisture Index”, elaborado en el marco del proyecto MEWS (Moisture
Management for Exterior Wall Systems) (Cornick y Dalgliesh, 2003), en Canadá.
Otra muestra de esta actualidad de este campo de investigación son los
múltiples artículos publicados en prestigiosas revistas científicas y técnicas, como
Building and Environment, Journal of Wind Engineering and Industrial Aerodynamics,
Atmospheric Environment, Journal of Thermal Envelope and Building Science, Building
Physics o Building Science Press entre otras, que hacen referencia al campo tratado.
Un elevado número de instituciones públicas y privadas han desarrollado y
desarrollan también actividades en la materia. De relevante interés son las aportaciones
obtenidas por el Norwegian Building Research Institute, Katholieke Universiteit Leuven,
Technical University Eindhoven, University of Waterloo, Nanyang Technological
University, National Research Council Canada, British Columbia Institute of
Technology, Glasgow Caledonian University… entre otros.
En algunos casos, los propios equipos de investigación, han diseñado software
informáticos de simulación numérica de cerramientos, sobre los que son aplicadas las
solicitaciones identificadas, como es el caso de la herramienta WUFI, dependiente del
prestigioso instituto alemán Fraunhofer de investigación aplicada.
Como puede deducirse, a día de hoy el estudio de la incidencia del agua de
lluvia sobre cerramientos y edificaciones (entendidas en su componente vertical),
constituyen un campo de investigación de plena actualidad, al que nuestro país ha
tardado en sumarse y al que la reciente entra en vigor del CTE y la elaboración de este
estudio han de dar un importante impulso.
La publicación en el año 2011 de la adaptación española al estándar europeo
ISO 15927-3:2009, hace prever un desarrollo de este tipo de caracterizaciones, más
acusada, cuanto más representativas vayan siendo las series de datos climáticos
disponibles para su utilización.
Siguiendo el camino abordado por otros investigadores ante la carencia de
datos horarios representativos en nuestro país, a lo largo del capítulo IV se han utilizado
los registros disponibles en una selección de más de 80 estaciones meteorológicas
distribuidas por el territorio nacional, para en presentar una aproximación escalar a los
valores de lluvia batiente anuales y por periodo de humedecimiento, que se registran en
los emplazamientos españoles. Ello constituye la primera aproximación en la materia
realizada en España.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 111
primera vez, la prestación exacta de protección frente a la humedad que cada sistema
constructivo ofrece en cualquiera que sea su emplazamiento y futura condición de
servicio.
II.4.1.7.- Condiciones atmosféricas para el cálculo de condensaciones
Por último, para las exigencias relativas a condensaciones intersticiales y
superficiales, el CTE analiza las condiciones medias de temperatura y humedad relativa
registradas en el exterior de los edificios durante un periodo de 15 años, las cuales en
conjunción con las condiciones ambientales interiores previstas y analizadas al inicio de
este apartado, permiten calcular el flujo de vapor a lo largo del cerramiento.
Es posible con estos datos ambientales internos y externos, estimar la
posibilidad de aparición de condensaciones, al entrar en contacto dicho flujo de vapor
con partes frías del cerramiento.
Figura II.74.- Algunos datos climáticos mensuales referentes a capitales de provincia para el
cálculo de condensaciones interiores, según serie de datos correspondiente al periodo 1971-2000.
Fuente: España, 2006.
Estos datos relativos a la temperatura exterior media mensual y humedad
relativa media mensual, han sido utilizados en esta Tesis Doctoral para estimar una mejor
aproximación a los parámetros de conductividad de los materiales en las condiciones de
diseño de los cerramientos verticales, en el capítulo VI.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 112
II.4.- MECANISMOS DEL TRANSPORTE DE HUMEDAD EN MATERIALES
DE CONSTRUCCIÓN
Todos los materiales habitualmente utilizados en la construcción, pueden
clasificarse como porosos en mayor o menor medida. La dispersión, conectividad,
estructura y tamaño de sus poros, determina en gran medida sus propiedades de
resistencia frente a la humedad ambiental y la interacción con el ambiente interior y
exterior al cerramiento.
Un medio poroso está formado por una matriz sólida de material, que contiene
en su interior un sistema de poros interconectados entre sí y con el exterior en mayor o
menor medida. Estos poros abiertos se encuentran ocupados por uno o varios fluidos,
generalmente aire húmedo y/o agua líquida, procedentes del ambiente exterior o de la
humedad aportada durante la construcción del material. Comparativamente la dimensión
de estos poros es relativamente pequeña respecto a la matriz sólida en la que se insertan,
pero aun así, su superficie específica no es despreciable para la caracterización del
comportamiento de los fluidos contenidos en dicho medio poroso.
Así, simplificadamente el medio poroso puede definirse como una porción de
espacio ocupada por materia heterogénea, con una de sus fases en estado sólido. Una
porción representativa del medio poroso, debe estar por lo tanto compuesta por parte de
la matriz sólida del material y los fluidos existentes dentro de su medio poroso. Este
concepto se extenderá más adelante, al hablar de volumen representativo, promediado
volumétrico o V.E.R. (Whitaker, 1969).
Para que el interior de los medios porosos se encuentre ocupado por estos
fluidos y para que los éstos tengan cierta capacidad de transporte a través del material e
interacción con el medio sólido, es necesario que algunos de los poros estén
interconectados entre sí y a su vez con el ambiente exterior.
Aquellos poros existentes dentro del material, no interconectados de este modo,
conforman la llamada porosidad cerrada del material y dado que no interactúan con el
exterior, ni participan en el transporte de materia a través del material, son considerados a
todos los efectos como parte de la matriz sólida (inertes). En ocasiones, los poros, aun
siendo abiertos, se encuentran interconectados por canales de tan reducida dimensión,
que puede despreciarse el paso de materia a través de los mismos, considerándose
igualmente estos poros como cerrados.
La variabilidad del volumen total de poros en el interior de los materiales de
construcción es muy relevante, pudiéndose encontrar cifras cercanas al 95% en el caso de
aislantes térmicos de gran ligereza. No obstante, la naturaleza abierta, efectiva o cerrada
de sus sistemas internos, condiciona la capacidad de transporte de humedad,
independientemente del espacio no ocupado por la matriz sólida. De este modo, muchos
de estos aislantes térmicos de gran porosidad, tienen una baja capacidad de absorción de
humedad (XPS, EPS de alta densidad…).
La estructura del sistema poroso es muy compleja en los materiales de
construcción tradicionales, condicionada por la granulometría de los componentes
utilizados y las reacciones químicas que tienen lugar en su fabricación o puesta en obra.
No obstante, salvo productos muy específicos, todos ellos contienen cierta proporción de
porosidad efectiva o abierta, (interconectada entre sí y con acceso al exterior), a través
de la cual puede producirse un cierto flujo de humedad.
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 113
Se clasifican como higroscópicos aquellos materiales con capacidad para
absorber o ceder agua en función de la humedad relativa del ambiente en el que se
encuentra (España, 2006). Esta definición, aportada por el Código Técnico de la
Edificación en su articulado, no establece limitación para esta capacidad, por lo que todos
los materiales utilizados en obra, pueden considerarse como higroscópicos en mayor o
menor medida.
Aunque todos los materiales poseen un cierto grado de higroscopicidad,
algunos de ellos, utilizados como impermeabilizantes, presentan estructuras porosas
mayoritariamente cerradas, que se reflejan en una variación casi nula del contenido de
humedad en el material y una nula interacción del sistema poroso con la acción ambiental
externa.
Así pues, las propiedades de transporte, almacenamiento e interacción con la
humedad de los materiales de construcción (medios porosos), queda definido por las
características geométricas, organizativas y dimensionales de sus poros en el interior de
la matriz sólida. A mayor tamaño, interconexión y apertura de los poros al exterior,
mayor será la interacción del material con la humedad ambiental.
La naturaleza y proporción y condiciones de los fluidos que interaccionan en el
interior del material, fluctúa en base a estas condiciones ambientales exteriores. La
humedad relativa y temperatura interior al cerramiento, condicionará la proporción de
vapor en migración a través del material, así como su temperatura y proximidad al estado
de saturación y a la ocurrencia de condensaciones. Por su parte, la climatología exterior
(lluvia sobre fachada, temperatura, viento, humedad relativa, radiación solar), influirá
decisivamente en la evaporación de agua líquida o en su penetración al interior del medio
poroso, e incluso posibilitará el cambio de fase de los fluidos contenidos.
Disponer de materiales resistentes a esta interacción, permitirá en primer lugar
limitar la influencia de las condiciones externas en el interior de la edificación y por otro,
incrementar su durabilidad en el tiempo y resistencia a la ocurrencia de síndromes como
los expuestos al principio de este capítulo.
Derivados de las acciones interiores y exteriores al cerramiento, los principales
componentes que ocupan el medio poroso son aire y humedad, entendida ésta como una
mezcla variable de vapor y agua líquida. Otros componentes menos representativos son
el dióxido de azufre, dióxido de carbono y otras sales disueltas en el agua, responsable de
muchas de las afecciones habituales en cerramientos.
De una forma ideal, a pesar de que el medio poroso es un complejo sistema
multifase con importantes interrelaciones entre sus componentes, se desprecia la
presencia de componentes tales como sales y gases disueltos, considerándose como la
única materia presente el aire, vapor, agua líquida y la matriz solida del material del
elemento constructivo.
Estos fluidos, suelen considerarse como ideales y newtonianos para la
simplificación de su comportamiento en el interior del material. Se desprecian
igualmente las reacciones químicas que pudieran darse entre estos fluidos y las sales y
gases que pueden existir y se considera la matriz sólida como inerte a los mismos, e
indeformable.
Otros tipos de análisis, no obstante, sí habrán de tener en cuenta la presencia de
reacciones químicas y deformaciones producidas en la estructura porosa del material
como consecuencia de la presencia de ciclos de humedad en el medio poroso o incluso
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II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 115
Dado que los materiales porosos llegan a contener poros de tamaño muy
reducido (hasta 1·10 -8 m), las heterogeneidades que se aprecian, alcanzan la misma
magnitud que los propios poros, por lo que deben ser tenidas en cuenta si la
caracterización del material se realizara a esta escala. La presencia de estas
heterogeneidades, afecta incluso al recorrido libre de las moléculas de vapor de aire en el
medio, cuya longitud principal se estima en torno a 5·10 -8 m (Carman, 1956). Puesto que
su aleatoriedad es extrema, resulta imposible establecer modelos simplificados a este
nivel, siendo necesario trabajar a una escala mayor.
Para una caracterización idealizada del material y sus heterogeneidades, es
necesario recurrir a una escala mayor, de nivel macroscópico, donde la dimensión,
trazado y heterogeneidades del sistema poroso, resultan despreciables frente al tamaño
del propio material constructivo que se analiza.
No obstante, en una solución constructiva analizada a este nivel, además de la
propia heterogeneidad microscópica (despreciable a esta escala), pueden apreciase
heterogeneidades de mayor magnitud, derivadas del uso de materiales diferentes,
existencia de fisuraciones, huecos, grietas, defectos o de la simple geometría irregular del
material, que no deben ser despreciadas. Un ejemplo típico de este efecto es la presencia
de juntas de mortero en las fábricas, inicialmente homogéneas, de ladrillos.
Figura II.77.- Heterogeneidad a nivel microscópico (μm) obtenida por microscopía (izq.) y
heterogeneidades a nivel macroscópico, observables a simple vista (der), para dos ejemplos de un
mismo material cemento. El estudio a ninguna de las dos escalas es abordable sin una necesaria
simplificación.
Estas heterogeneidades, al igual que sucedía en la escala microscópica, tienen
una magnitud similar al propio tamaño del material constructivo, si bien a diferencia de
las primeras, suelen repetirse según patrones de colocación o manufactura, lo que hace
posible su análisis a nivel macroscópico. Una técnica habitual consiste en subdividir la
estructura heterogénea del material en diversas sub-regiones, cada una de las cuales se
considera homogénea, incluyendo parte de la hetereogeneidad que se repite (figura II.78).
Aun a esta escala macroscópica es necesario realizar ciertas simplificaciones,
que faciliten la idealización del comportamiento del medio poroso. Así, a efectos de
estudio, se considera que cada uno de los materiales de construcción utilizados en las
soluciones edificatorias, es homogéneo, isotrópico y está caracterizado con unas
propiedades medias aproximadas representativas de todo el material, a lo largo de todos
sus puntos. Se define de este modo el material como un medio continuo.
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II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 117
modelos matemáticos y físico que simulen algunos de los fenómenos de transporte que se
dan en la matriz porosa del material.
Figura II.79.- Al incrementar el tamaño de la muestra representativa, las propiedades del medio se
promedian y armonizan, hasta un punto en el que la existencia en la muestra de irregularidades
macroscópicas, vuelven a alterar los valores medios de las mismas. Fuente: Gómez, 2006.
II.4.1.- FENÓMENOS ASOCIADOS AL TRANSPORTE DE HUMEDAD
La descripción de los procesos de transporte de humedad en el interior de los
materiales de construcción conlleva una elevada complejidad. A diferencia de otros
procesos de transporte físicos (como el calor), en el transporte de humedad intervienen
un elevado número de factores, que inciden fuertemente en el desarrollo de los procesos a
nivel microscópico y macroscópico.
Este transporte de humedad, puede además producirse en diferentes fases de la
materia, comportándose el mismo, sea mediante transmisión de vapor o mediante
difusión de agua en estado líquido, de forma distinta. Así, según el estado de la humedad
transportada, los factores que condicionan el proceso varían enormemente.
Complicando aún más la definición de este transporte, ambos estados, líquido y
gaseoso, se presentan de forma simultánea en el material, compartiendo el espacio libre
interior del medio poroso y no siendo posible diferenciar claramente ambos mecanismos
en un momento concreto del proceso de transporte.
Dado que la mayoría de los materiales de construcción pueden considerar
higroscópicos, el material de construcción, rara vez se encuentra libre de humedad en el
interior de su matriz porosa. Incluso en el momento mismo de su instalación en obra,
presentan contenidos variables de humedad, que como en el caso de hormigones y
cementos, puede ser muy elevado.
La utilización en la obra de procesos constructivos “in situ” que precisan
uniones húmedas que implican la aportación de gran cantidad de agua para propiciar las
reacciones químicas que permiten la ligazón o adherencia de los materiales constructivos,
incrementa la cantidad de humedad contenida en la matriz porosa, frente a otras
construcciones industrializadas o prefabricadas, basadas en un montaje en seco en la
obra.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 118
Una vez colocado el material de construcción en su disposición final de obra,
éste se ve sometido a las acciones propias del entorno atmosférico al cual se ve expuesto,
bien sea éste interior o exterior. Partiendo inicialmente de condiciones de humedad que
frecuentemente son superiores a las del ambiente exterior, el ajuste higroscópico que se
establece a través de la porosidad abierta del material, permite la lenta evaporación del
exceso de humedad hasta que la humedad de obra se encuentra en equilibrio con el
ambiente.
La naturaleza del entorno de exposición varía en base a la posición del material
en la obra, pudiendo estar éste en contacto con el exterior y por lo tanto sometido a las
consecuentes acciones climáticas atmosféricas, en contacto con el interior o bien
formando parte intrínseca del elemento constructivo, quedando revestido por otros
materiales y teniendo contacto con el exterior a través de los mismos.
Las condiciones climáticas externas y el uso aparejado al interior de los
recintos, viene a condicionar decisivamente el comportamiento del material y las
condiciones de transporte de humedad que van a darse en el mismo, siendo necesario
garantizar diferentes propiedades higrotérmicas e higroscópicas en los mismos para
garantizar su durabilidad y cumplimiento de las prestaciones exigidas.
II.4.1.1.- Fenómenos de humedecimiento
Dadas las propiedades higroscópicas de los materiales de construcción, estos se
ven afectados por la humedad presente en el entorno que los rodea. Los materiales se
encuentran así sometidos a procesos de humedecimiento y secado continuos, mediante
los cuales almacenan humedad en su interior o la ceden al ambiente. Para ello, la
humedad y el aire se desplazan a través de su sistema poroso, sometidos a complejas
interacciones físicas y químicas.
En cualquier caso, para que se produzca este desplazamiento de humedad en el
interior del material, debe establecerse un potencial físico que active dicho movimiento,
cuya naturaleza varía según la fase y momento de humedecimiento-secado analizado.
El transporte del aire (y con él, el de las moléculas gaseosas de vapor), en el
interior del material únicamente puede producirse bajo la existencia de gradientes de
presión, que produzcan un movimiento másico o convectivo de aire en el interior del
medio poroso. Con frecuencia, este mecanismo de movimiento convectivo suele
despreciarse, aduciendo a la elevada resistencia hidráulica proporcionada por la
tortuosidad y dimensión del complejo sistema poroso microscópico.
Otro motivo para despreciar el movimiento convectivo de aire, se relaciona
habitualmente con la elevada permeabilidad al aire del material, si se compara con la
permeabilidad al agua líquida. Esto supone que los gradientes de presión en fase líquida
son mucho mayores y más continuados en el tiempo, que los atribuibles a la fase gaseosa
(los cuales se homogeneízan rápidamente), por lo que pueden ser despreciados.
Es frecuente por lo tanto considerar la presión del aire contenido en el material
poroso como constante e igual a la presión establecida en su ambiente exterior inmediato.
Con objeto de simplificar la idealización del comportamiento del material y de los
mecanismos de transporte, tampoco son considerados efectos de deformación en la
matriz del material, aun cuando en una situación no ideal, son conocidas las
II. Humedad atmosférica en la construcción
II.- 119
problemáticas asociadas a la deformación del material por sus variaciones de temperatura
y contenido de humedad.
No obstante, aun en ausencia de este movimiento convectivo del aire en el
material, partiendo de un estado ideal en el interior del material de ausencia completa de
humedad (considerando nula la humedad de construcción de los materiales), la presencia
en el ambiente exterior de una determinada humedad relativa, activa otros fenómenos de
transporte de humedad en fase vapor al interior del mismo, provocando su
humedecimiento. Dichos fenómenos de transporte comúnmente aceptados se van a
describir a continuación:
Figura II.80.- Proceso de humedecimiento en poros: a) difusión de vapor, b) adsorción mono y
multicapa, c) condensación capilar, d) flujo capilar y difusión de vapor, e) flujo capilar en material
no saturado, f) material saturado. Fuente: Franzen y Mirwald, 2004.
Difusión de vapor
Este transporte inicial de humedad, en condiciones de escasa o nula humedad
relativa en el interior de la matriz porosa del material, se produce por el desplazamiento
de moléculas de vapor regido por la ley de difusión de Fick.
Mediante este proceso físico, las moléculas de humedad en estado vapor se
desplazan hacia zonas con una menor humedad relativa o concentración de las mismas,
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
II.- 120
tendiendo a uniformizar la presión de vapor del aire contenido en el interior de los poros,
con la presente en el ambiente exterior.
El gradiente de concentración de partículas de vapor o diferencia de presión de
vapor, entre el interior del material y el ambiente externo, actúa como potencial
responsable del movimiento de las moléculas. La difusión de las moléculas de humedad
hacia zonas no ocupadas por las mismas (el medio poroso) o de menor concentración de
las mismas, aumenta así la entropía del sistema y sigue el segundo principio de la
termodinámica.
No obstante, el proceso de difusión de vapor descrito por Fick, resulta solo de
aplicación en sistemas libres, de volumen no limitado, que no se dan en las condiciones
internas del material poroso. Para poros de un tamaño muy reducido, la interacción
existente entre las moléculas de vapor y las paredes de la matriz sólida del material, debe
ser tenida en cuenta, condicionando y modificando la formulación matemática de la ley
de Fick.
El efecto de estas condiciones de contorno, en las que la interacción entre las
moléculas de vapor y las paredes del poro es tan relevante como la propia relación entre
las moléculas de vapor, se denomina difusión de Knudsen o efusión y se manifiesta,
reduciendo la magnitud de la difusión esperada en condiciones ideales.
Figura II.81.- La tortuosidad de los recorridos en el sistema poroso disminuye la eficiencia de la
difusión respeto a las condiciones ideales (derecha). Del mismo modo, la efusión en poros de
reducido tamaño (a), interfiere en los procesos de difusión respecto a las condiciones no limitadas
ideales (b).
También la propia tortuosidad del sistema poroso, que implica que los
recorridos por el interior del material no son rectilíneos y definidos, sino mucho más
largos y complejos que los ideales, disminuye la magnitud de la difusión, sumando tal
efecto a la efusión.
Únicamente para los casos en las dimensiones de un macroporo, fisura o
heterogeneidad en el material permitan un desplazamiento libre de las moléculas de
humedad en el gas contenido, podremos hablar de unas condiciones ideales de difusión
pura, de acuerdo a la ley de Fick. Para ello, se estima, que la longitud principal del
recorrido libre de las moléculas de vapor en el aire oscila en torno a 5·10 -8 m (Carman,
1956).
III. Marco normativo de la protección frente a la humedad en la edificación.
III.- 33
De nuevo se aprecia una simple sucesión de disposiciones constructivas, en
ocasiones de dudosa durabilidad, determinadas por la práctica habitual y experiencia
previa. Su elección además no responde a una causalidad derivada de exigencias externas
cuantificables y por lo tanto, su adecuación no es susceptible de comprobación técnica o
científica.
Cerramientos horizontales sobre rasante
Para el caso de las cubiertas de los edificios, el DB establece únicamente que
las mismas habrán de contar con los siguientes componentes, sin distinción alguna según
la solicitación exterior:
x Sistema de formación de pendiente.
x Barrera de vapor bajo el aislante térmico cuando se prevean condensaciones.
x Aislante térmico.
x Capa de impermeabilización, cuando la pendiente de cubierta sea insuficiente.
x Capa de protección o tejado, según tipología plana o inclinada de cubierta,
cuando la impermeabilización no sea autoprotegida.
x Sistema de evacuación de aguas.
x Capas separadoras entre las capas anteriores, cuando sea recomendable.
Cada uno de los componentes queda descrito en sus características
fundamentales, pendientes exigibles o materiales utilizados, pero esta descripción se
realiza en términos de recomendaciones generales para su adecuada puesta en obra. No
constituye por lo tanto aporte alguno sobre la práctica constructiva habitual.
A modo de ejemplo, se presenta el apartado relativo a la impermeabilización
realizada con etileno propileno dieno monómero (EPDM):
“1 Cuando la pendiente de la cubierta sea mayor que 15%, deben utilizarse sistemas
fijados mecánicamente.
2 Cuando la cubierta no tenga protección, deben utilizarse sistemas adheridos o fijados
mecánicamente.
3 Cuando se utilicen sistemas no adheridos, debe emplearse una capa de protección
pesada.”
Se aprecia como las recomendaciones de solución se centran en aspectos de
disposición en la obra, sin definir la prestación concreta obtenida con el sistema
constructivo de una forma objetivable, ni incidir en especificaciones concretas de los
productos.
De todo lo anterior se puede deducir, que si bien existe una cierta correlación
solicitación-exigencia en las soluciones aceptadas referidas a los diferentes elementos de
la envolvente edificatoria, ésta no es prestacional puesto que:
x No es cuantificable.
x No responde a un método técnico o científico evaluable.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
III.- 34
x La solicitación se define de forma cualitativa y comparativa, no cuantitativa.
x La prestación de cada solución se realiza en base a la apreciación obtenida a
través de la experiencia constructiva, no a través de una comparación con la
exigencia.
x No existen caracterizaciones experimentales normalizadas que permitan
cualificar nuevas soluciones en base a los parámetros de solicitación
calculados, por lo que es imposible determinar su adecuación en condiciones
reales.
III.3.2.3.- Soluciones aceptables en cerramientos verticales sobre rasante
Centrándonos de forma específica en las soluciones de fachada, incluidas las
medianeras no cubiertas por la edificación adyacente, se describen dos casuísticas de
elección diferenciadas: existencia de un revestimiento exterior o utilización de fachadas
sin revestimiento exterior tales como fachadas caravista.
Las opciones presentadas, a diferencia de muros y suelos, pueden contener
conjuntos optativos de soluciones a elección del técnico, que pueden utilizarse
indistintamente para un mismo nivel de exigencia, en igualdad de condiciones (sobre el
papel).
Figura III.13.- Condiciones de las soluciones de fachada.
La determinación conjunta de la solicitación y de la solución aceptada, sigue el
esquema representado en la figura siguiente, donde la intensidad del viento, el tipo de
exposición en el entorno, la pluviometría y la elección del tipo de revestimiento de
fachada, son parámetros de entrada para el diseño del cerramiento:
III. Marco normativo de la protección frente a la humedad en la edificación.
III.- 35
Figura III.14.- Organización del sistema de soluciones aceptadas DB-HS 1 para fachadas.
En la nomenclatura de las soluciones aceptadas presentada en la tabla anterior,
el número mayor vuelve a indicar una prestación superior a la anterior.
Sin embargo, la letra no solo representa en esta ocasión el sistema constructivo
empleado, sino también las propiedades resistentes del componente de la fachada, lo cual
acerca su planteamiento al enfoque prestacional:
x R, resistencia a la filtración del revestimiento exterior.
x B, resistencia a la filtración de la barrera contra la penetración de agua.
x C, composición de la hoja principal de fachada.
x H, higroscopicidad del material de la hoja principal.
x J, resistencia a la filtración de las juntas en la hoja principal.
x N, resistencia a la filtración del revestimiento intermedio en la cara interior de
la hoja principal.
Desgraciadamente, la definición en base a estas propiedades sigue sin permitir
establecer un método de verificación prestacional válido, ya que cada una de ellas se
reduce a una descripción concreta de los sistemas y materiales que deben utilizarse para
la obtención de una mejor o peor propiedad en el componente (siempre según una
práctica constructiva tradicional).
Cuatro de ellos se refieren a la constitución de la hoja principal de la fachada y
otro más es aplicable únicamente en caso de existencia de un revestimiento exterior. El
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
III.- 36
último caracteriza la resistencia de la barrera interior a la filtración de agua. Para la hoja
principal, se definen las siguientes propiedades:
x Composición (C):
“ C1 .- Debe utilizarse al menos una hoja principal de espesor medio. Se considera como
tal una fábrica cogida con mortero de:
- ½ pie de ladrillo cerámico, que debe ser perforado o macizo cuando no exista
revestimiento exterior o cuando exista un revestimiento exterior discontinuo o un aislante
exterior fijados mecánicamente.
- 12 cm de bloque cerámico, bloque de hormigón o piedra natural.
C2 .- Debe utilizarse una hoja principal de espesor alto. Se considera como tal una
fábrica cogida con mortero de:
- 1 pie de ladrillo cerámico, que debe ser perforado o macizo cuando no exista
revestimiento exterior o cuando exista un revestimiento exterior discontinuo o un aislante
exterior fijados mecánicamente.
- 24 cm de bloque cerámico, bloque de hormigón o piedra natural”.
x Higroscopicidad (H):
“ H1 .- Debe utilizarse un material de higroscopicidad baja, que corresponde a una
fábrica de:
- ladrillo cerámico de succión 4,5 kg/m2.min, según el ensayo descrito en UNE EN
772-11:2001 y UNE EN 772-11:2001/A1:2006.
- piedra natural de absorción 2%, según el ensayo descrito en UNE-EN 13755:2002”.
x Resistencia a la filtración en las juntas (J):
“ J1 .- Las juntas deben ser al menos de resistencia media a la filtración. Se consideran
como tales las juntas de mortero sin interrupción excepto, en el caso de las juntas de los
bloques de hormigón, que se interrumpen en la parte intermedia de la hoja.
J2 .- Las juntas deben ser de resistencia alta a la filtración. Se consideran como tales las
juntas de mortero con adición de un producto hidrófugo, de las siguientes
características:
- sin interrupción excepto, en el caso de las juntas de los bloques de hormigón, que se
interrumpen en la parte intermedia de la hoja.
- juntas horizontales llagueadas o de pico de flauta.
- cuando el sistema constructivo así lo permita, con un rejuntado de un mortero más
rico”.
x Resistencia interior del revestimiento intermedio (N):
“ N1 .- Debe utilizarse al menos un revestimiento de resistencia media a la filtración. Se
considera como tal un enfoscado de mortero con un espesor mínimo de 10 mm.
N2 .- Debe utilizarse un revestimiento de resistencia alta a la filtración. Se considera
como tal un enfoscado de mortero con aditivos hidrofugantes con un espesor mínimo de
15 mm o un material adherido, continuo, sin juntas e impermeable al agua del mismo
espesor”.
III. Marco normativo de la protección frente a la humedad en la edificación.
III.- 37
La hoja principal, definida como aquella cuya función consiste en soportar la
carga derivada del resto de las hojas y componentes de la fachada, tenga o no función
estructural, responde a una constitución eminentemente tradicional y pesada basada en el
albañilería. Se configura en base a materiales cerámicos, hormigonados o pétreos, con
elevado espesor que oscila entre los 11,5 y 24 cm y ligazón con juntas de mortero, que
puede llegar a ser hidrófugo.
Puede ser requerido cierto control sobre la higroscopicidad de las piezas
constituyentes de la hoja principal (capacidad de un material para absorber o ceder agua
en función de la humedad relativa del ambiente). Dicha propiedad exige la certificación
en base a ensayo normalizado (AENOR 2001, 2008), de las características del material
cerámico o pétreo, excluyendo la utilización de bloques de hormigón en el cerramiento.
Del mismo modo, puede ser requerida la presencia de un revestimiento de
mortero en la cara interior de la hoja con espesor entre 1 y 1,5 cm. El mortero requiere la
presencia de aditivos hidrofugantes y un espesor de 1,5 cm, en caso de ser necesaria una
resistencia alta a la filtración.
Para la barrera contra la filtración de agua, pueden ser exigibles las siguientes
propiedades:
x Resistencia de la barrera (B):
“ B1 .- Debe disponerse al menos una barrera de resistencia media a la filtración. Se
consideran como tal los siguientes elementos:
- cámara de aire sin ventilar.
- aislante no hidrófilo colocado en la cara interior de la hoja principal.
B2 .- Debe disponerse al menos una barrera de resistencia alta a la filtración. Se
consideran como tal los siguientes elementos:
- cámara de aire sin ventilar y aislante no hidrófilo dispuestos por el interior de la hoja
principal, estando la cámara por el lado exterior del aislante.
- aislante no hidrófilo dispuesto por el exterior de la hoja principal.
B3 .- Debe disponerse una barrera de resistencia muy alta a la filtración. Se consideran
como tal los siguientes:
- una cámara de aire ventilada y un aislante no hidrófilo de las siguientes
características:
- la cámara debe disponerse por el lado exterior del aislante.
- debe disponerse en la parte inferior de la cámara y cuando ésta quede
interrumpida, un sistema de recogida y evacuación del agua filtrada a la misma.
- el espesor de la cámara debe estar comprendido entre 3 y 10 cm.
- deben disponerse aberturas de ventilación cuya área efectiva total sea como
mínimo igual a 120 cm2 por cada 10 m2 de paño de fachada entre forjados
repartidas al 50% entre la parte superior y la inferior. Pueden utilizarse como
aberturas rejillas, llagas desprovistas de mortero, juntas abiertas en los
revestimientos discontinuos que tengan una anchura mayor que 5 mm u otra
solución que produzca el mismo efecto.
- revestimiento continuo intermedio en la cara interior de la hoja principal, de las
siguientes características:
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
III.- 38
- estanquidad al agua suficiente para que el agua de filtración no entre en
contacto con la hoja del cerramiento dispuesta inmediatamente por el interior del
mismo.
- adherencia al soporte suficiente para garantizar su estabilidad.
- permeabilidad suficiente al vapor para evitar su deterioro como consecuencia de
una acumulación de vapor entre él y la hoja principal.
- adaptación a los movimientos del soporte y comportamiento muy bueno frente a
la fisuración, de forma que no se fisure debido a los esfuerzos mecánicos
producidos por el movimiento de la estructura, por los esfuerzos térmicos
relacionados con el clima y con la alternancia día-noche, ni por la retracción
propia del material constituyente del mismo.
- estabilidad frente a los ataques físicos, químicos y biológicos que evite la
degradación de su masa”.
Las exigencias se describen en base a su disposición constructiva, por lo que no
se define ninguna relación entre el diseño y la prestación ofrecida. Esta causalidad se
reduce a la mera consulta prescriptiva de la tabla representada en la figura III.13.
Respecto a la barrera contra la filtración de agua, ha de subrayarse la
utilización de aislantes térmicos como elementos de contención de la humedad en estado
líquido:
El DB-HE1 que se analizará más adelante, estima con buen criterio la
prohibición absoluta de permitir condensaciones (presencia de agua líquida), sobre las
superficies de los aislantes térmicos utilizados en la ejecución de los cerramientos. De
esta manera se pretende garantizar la durabilidad de los materiales utilizados (sean cuales
sean sus propiedades hidrófilas) y el mantenimiento de sus características térmicas, las
cuales se ven moderadamente afectadas por la presencia de vapor de agua (como se ha
analizado en el capítulo II.2 y se expondrá en el capítulo VI) y de forma muy acusada por
la absorción de agua líquida por parte del material.
Por ello, considerar la utilización de aislantes térmicos como barreras frente a
la penetración de agua (y por ende en contacto con agua en estado líquido para cumplir
su función), se considera a todos los efectos un dislate.
Bajo ningún concepto ha de permitirse la presencia de agua líquida en contacto
con estos elementos y por ello, su utilización como barreras frente a la penetración de
agua debe quedar totalmente descartada salvo en el caso de cámaras de aire ventiladas,
con el aislante justo detrás del revestimiento exterior, cuando la radiación solar y la
constante renovación de aire propician la rápida evaporación del agua incidente.
La descripción relativa a las propiedades del revestimiento utilizado
exteriormente, en caso de ser dispuesto, se circunscribe a las características de puesta en
obra del sistema, como único parámetro determinador e influyente para la resistencia a la
filtración (no se incide en porosidad, acabado, propiedades del mortero…):
x Resistencia del revestimiento (R):
“ R1 .- El revestimiento exterior debe tener al menos una resistencia media a la filtración.
Se considera que proporcionan esta resistencia los siguientes:
III. Marco normativo de la protección frente a la humedad en la edificación.
III.- 39
- revestimientos continuos de las siguientes características:
- espesor comprendido entre 10 y 15 mm, salvo los acabados con una capa
plástica delgada.
- adherencia al soporte suficiente para garantizar su estabilidad.
- permeabilidad al vapor suficiente para evitar su deterioro como consecuencia de
una acumulación de vapor entre él y la hoja principal.
- adaptación a los movimientos del soporte y comportamiento aceptable frente a la
fisuración.
- cuando se dispone en fachadas con el aislante por el exterior de la hoja
principal, compatibilidad química con el aislante y disposición de una armadura
constituida por una malla de fibra de vidrio o de poliéster.
- revestimientos discontinuos rígidos pegados de las siguientes características:
- de piezas menores de 300 mm de lado;
- fijación al soporte suficiente para garantizar su estabilidad;
- disposición en la cara exterior de la hoja principal de un enfoscado de mortero;
- adaptación a los movimientos del soporte.
R2 .- El revestimiento exterior debe tener al menos una resistencia alta a la filtración. Se
considera que proporcionan esta resistencia los revestimientos discontinuos rígidos
fijados mecánicamente dispuestos de tal manera que tengan las mismas características
establecidas para los discontinuos de R1, salvo la del tamaño de las piezas.
R3 .- El revestimiento exterior debe tener una resistencia muy alta a la filtración. Se
considera que proporcionan esta resistencia los siguientes:
- revestimientos continuos de las siguientes características:
- estanquidad al agua suficiente para que el agua de filtración no entre en
contacto con la hoja del cerramiento dispuesta inmediatamente por el interior del
mismo.
- adherencia al soporte suficiente para garantizar su estabilidad.
- permeabilidad al vapor suficiente para evitar su deterioro como consecuencia de
una acumulación de vapor entre él y la hoja principal.
- adaptación a los movimientos del soporte y comportamiento muy bueno frente a
la fisuración, de forma que no se fisure debido a los esfuerzos mecánicos
producidos por el movimiento de la estructura, por los esfuerzos térmicos
relacionados con el clima y con la alternancia día-noche, ni por la retracción
propia del material constituyente del mismo.
- estabilidad frente a los ataques físicos, químicos y biológicos que evite la
degradación de su masa.
- revestimientos discontinuos fijados mecánicamente de alguno de los siguientes
elementos dispuestos de tal manera que tengan las mismas características establecidas
para los discontinuos de R1, salvo la del tamaño de las piezas:
- escamas: elementos manufacturados de pequeñas dimensiones (pizarra, piezas
de fibrocemento, madera, productos de barro).
- lamas: elementos que tienen una dimensión pequeña y la otra grande (lamas de
madera, metal).
- placas: elementos de grandes dimensiones (fibrocemento, metal).
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
III.- 40
- sistemas derivados: sistemas formados por cualquiera de los elementos
discontinuos anteriores y un aislamiento térmico”.
La anterior descripción de componentes, además es incompleta, dejando hueco
a interpretaciones interesadas de la misma para la obtención de un grado de
impermeabilidad deseado.
Así, por ejemplo, un revestimiento exterior metálico en celosía (no opaco y por
lo tanto, totalmente permeable), puede ser justificado en proyecto de acuerdo a CTE,
como R3 (muy alta resistencia a la filtración), dado que las únicas condiciones que se le
exigen, es que sean placas metálicas de grandes dimensiones, establemente fijadas al
soporte y adaptables a los movimientos del mismo.
Figura III.15.- Ejemplos de fachada no opacas, que pueden ser en virtud de la norma, clasificadas
como muy resistentes a la filtración de agua. (R3).
En cualquier caso, no puede afirmarse que la asignación de un determinado
grado de impermeabilidad a las diferentes soluciones planteadas, haya sido realizada de
forma enteramente aleatoria.
La investigación prenormativa realizada por diferentes institutos de reconocido
prestigio fue amplia y diversa: un amplio elenco de soluciones derivadas de la
experiencia acumulada por la práctica constructiva, fueron sometidas a una profusa
validación experimental, con objeto de cualificar comparativamente su comportamiento.
El Instituto Valenciano de la Edificación (IVE) fue el encargado de realizar los
trabajos de investigación prenormativa orientados a establecer una metodología para la
validación experimental, mediante el ensayo de las soluciones aceptadas para cubiertas y
fachadas. La información recopilada en la extensa campaña de ensayos, permitió la
clasificación cualitativa de las distintas soluciones en función de su mayor o menor
resistencia a la filtración.
No obstante y tal y como se analizará en mayor detalle en el capítulo V de este
trabajo, los propios parámetros utilizados para ensayar estas soluciones, no obedecen a
una caracterización exacta de las condiciones de exposición. Ello conlleva que la
campaña de ensayos realizada, aunque aporte una información aproximada de la
resistencia a la humedad, no caracterice el grado de prestación ofrecido por el
cerramiento en cada situación de servicio.
III. Marco normativo de la protección frente a la humedad en la edificación.
III.- 41
Así pues, esta caracterización mediante los ensayos vigentes en la actualidad,
plantea serias dudas acerca de su coherencia respecto a las soluciones reales.
La influencia de estas deficiencias se amplía con la política de expansión de las
soluciones aceptadas impulsada por el CTE: consciente del limitado número de
soluciones aceptadas, el IETcc ha venido ampliando su número mediante la
incorporación en el Catálogo de Elementos Constructivos de nuevas soluciones
aceptadas.
Estas se han caracterizado siguiendo los siguientes criterios emitidos por el
equipo de la Unidad de Calidad en la Construcción del Instituto de Ciencias de la
Construcción Eduardo Torroja (IETcc), encargado de la investigación para la redacción
del Código Técnico de la Edificación (Linares y Tenorio, 2009). Estos criterios se
homologan a todos los efectos, con las validaciones experimentales realizadas por el
IVE:
“ 1 .- Se ha considerado que una fachada tiene un GI 5 si, para la presión de diseño en
función de la altura del edificio, exposición y zona eólica, es estanca al agua según los
ensayos descritos o referenciados en las siguientes normas:
a) Con carácter general, procedimiento A de UNE-EN 12865:2002.
Comportamiento higrotérmico de componentes y elementos de edificación.
Determinación de la resistencia al agua de lluvia de muros exteriores bajo
impulsos de presión de aire.
b) En caso de fachadas ligeras, UNE-EN 12154:2000. Fachadas ligeras.
Estanqueidad al agua. Requisitos y clasificación, o análogamente UNE-EN
13051:2001 Fachadas ligeras. Estanqueidad al agua. Ensayo in situ.
2 .- Puede considerarse que una fachada tiene GI 4 si no se producen fugas, según los
ensayos descritos en las normas anteriores, para presiones inferiores, pero no menores a
0,25 veces la de diseño y a 300 Pa. En este caso el sistema o las hojas interiores no
deben presentar daños ante las posibles pérdidas de estanqueidad puntales para
presiones mayores a éstas”.
Como se profundizará más adelante, de lo anterior se desprende la relación
directa planteada entre la presión superada durante el ensayo (equivalente a la presión
eólica en condiciones reales) y el grado de impermeabilidad prescrito.
Sin embargo, la influencia de la pluviometría no queda cuantificada, puesto que
el aporte de agua es constante en las metodologías de ensayo, mientras que en el
ambiente exterior, la lluvia batiente recogida sobre la fachada depende de la
pluviometría, de la presión eólica simultánea, del periodo de retorno considerado y de la
duración del chubasco.
De todo ello se deduce, que la correlación solicitación-exigencia establecida a
través de estos ensayos:
x No es actualmente cuantificable.
x No responde a un método científico evaluable y comparable, sino a una
correlación experimental aproximada.
x Las caracterizaciones experimentales realizadas, no se ajustan a las exigencias
de solicitación reales de cada cerramiento concreto.
x Cada nueva solución alternativa precisa de una validación experimental en
condiciones controladas, que no se ajusta a las exigencias de solicitación y que
por lo tanto solo la compara en relación a otras.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
III.- 42
x Se establece una correlación experimental entre prestación y condiciones de
ensayo, no entre prestación y exigencia.
III.3.3.- VALIDACIÓN DE LA SOLICITACIÓN SOBRE FACHADAS
Centrando el estudio en los cerramientos verticales sobre rasante, dos han sido
los parámetros utilizados para caracterizar el grado de impermeabilidad: grado de
exposición al viento e índice pluviométrico.
Tal y como se ha comprobado anteriormente, el grado de exposición al viento
se define por la velocidad máxima de viento asociada a un intervalo de 10 minutos, para
un periodo de retorno de 50 años en el emplazamiento.
Esta velocidad asociada a cada una de las tres zonas de exposición al viento A,
B y C definidas en el DB-HS1, se refiere a la velocidad esperada sobre un cerramiento de
10 m de altura en un terreno llano y libre de obstáculos:
x Zona A cuando v = 26 m/s.
x Zona B cuando v = 27 m/s.
x Zona C cuando v = 29 m/s.
Utilizando estas velocidades básicas marcadas por el DB-HS1 y adoptando la
metodología de cálculo recogida en el DB-SE-AE, Acciones en la edificación, se van a
determinar las presiones eólicas (exposición al viento), presentes en la caracterización de
la exigencia básica de protección frente a la humedad.
Según el DB-SE-AE, la acción de viento, en general una fuerza perpendicular a
la superficie de cada punto expuesto o presión estática, puede expresarse como:
[ e c . I I I . 1 ]
Siendo q e [kN/m 2 ], la presión estática generada por el viento sobre un punto de
la superficie del edificio, q b [kN/m 2 ] la presión dinámica del viento, c e [-] el coeficiente
de exposición al viento y c p [-], el coeficiente de presión relativo a la forma y orientación
del cerramiento respecto al viento.
El valor de la presión dinámica del viento q b , puede obtenerse mediante la
siguiente expresión, relacionando la velocidad media básica del viento v b [m/s], a lo largo
de un periodo de 10 minutos en una zona plana y desprotegida (tipo II), a una altura de
10 m sobre el suelo y para un periodo de retorno de 50 años.
Como se aprecia, la definición corresponde con el valor utilizado para la
definición del grado de impermeabilidad en fachadas (la expresión no ha sido adaptada
para su aplicación en el DB-HS 1).
ଶ [ e c . I I I . 2 ]
Tomando una densidad para el aire ୟ aproximadamente igual a 1,25 kg/m 3 , si
bien esta es ligeramente variable en función de la altitud, temperatura y humedad
III. Marco normativo de la protección frente a la humedad en la edificación.
III.- 49
Si seguimos adelante analizando el grado de impermeabilidad 4, utilizando la
ec. III-4 referida al mismo grado de impermeabilidad, podemos deducir las siguientes
expresiones:
GI 4:
GI 4: [ec. III.8]
GI 4:
GI 4: [ec. III.9]
Igualando las ecuaciones III.8 y III.9:
GI 4:
GI 4: [ e c . I I I . 1 0 ]
Aunque en este grado de impermeabilidad las expresiones parecen consistentes
entre sí, dejan de serlo al pensar, como la lógica índica, que las características resistentes
de los componentes son constantes y que por lo tanto no varían según el grado de
impermeabilidad que deben resistir (por ejemplo, la resistencia de un revestimiento a la
penetración de agua es la misma, sea cual sea la cantidad de agua aplicada, ya que es una
propiedad dependiente del material, no de la exposición).
Se indica además en el DB-HS 1, que cualquier solución aceptada, puede
sustituir a aquellas que tengan un número de denominación más pequeño. No obstante,
aplicando la ec. III.10, propia del grado de impermeabilidad 4, a otro grado de
impermeabilidad (GI 3), para las que lógicamente también debería ser adecuada, se
obtienen las siguientes paradojas:
Aplicando esta condición sobre la ecuación III.6, se obtiene:
[ec. III.11]
Simplemente sustituyendo la ecuación III.5 en la ecuación III.11 que se acaba
de obtener, se obtiene la primera incongruencia asociada a estas soluciones aceptadas:
¡¡ !!
Igualmente se podría deducir que:
¡¡ !!
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
III.- 50
Mientras que para un grado de impermeabilidad 4, la condición B2 es
equivalente a B1 + B1 (ec. III.5), para un grado de impermeabilidad 3, la misma
condición B2 resulta equivalente a B1 + B1 + H1 o bien a B1 + B1 + B1 (ecuación III.6).
Se deduce de todo lo anterior, que la condición resistente B2 intrínseca del componente,
no es constante, sino que varía con la solicitación reduciéndose conforme aumenta la
solicitación, lo cual carece de sentido físico.
Valiéndonos únicamente de la notación algebraica utilizada por la propia
norma, se ha demostrado de su simple operación que:
x Las prestaciones asignadas a una misma configuración (H1, J1, N1, J2, N2),
contra toda lógica, no son constantes y propias del elemento físico del
cerramiento, sino que a tenor de la normativa actual, se les supone una mayor o
menor resistencia, en función del grado de exigencia.
x Soluciones con prestaciones diferentes están siendo utilizadas en las mismas
condiciones para enfrentarse a una misma exigencia, resultando en un riesgo
variable e indeterminado de presencia inadecuada de agua y humedad en la
edificación, según la solución que se adopte.
x Las soluciones aceptadas recogidas por el DB-HS 1, no responden a un patrón
definido ni equivalente entre ellas, respondiendo únicamente a composiciones y
percepciones cualitativas extraídas de la práctica habitual y de la realización de
ensayos que no representan adecuadamente la exposición real existente sobre
los cerramientos.
x En definitiva, las soluciones aceptadas no se ajustan a la correlación
solicitación-exigencia, no resultando por tanto, prestacionales.
III.3.5.- MÉTODOS DE VERIFICACIÓN EN DB-HE 1
Respecto al riesgo de aparición de humedades de condensación, tratado en el
DB-HE 1, la comprobación de prestacionalidad se realiza mediante un método de
verificación basado en una adaptación de la norma UNE-EN ISO 13788:2002 -
Características de los elementos y componentes de edificación. Temperatura superficial
interior para evitar la humedad superficial crítica y la condensación intersticial.
Este método, recogido décadas antes por la norma DIN 4108 y planteado ya en
1959 (Glaser), se fundamenta en la asunción de hipótesis con fuertes limitaciones e
incertidumbres, acordes al estado del conocimiento en la fecha de su desarrollo. A su
planteamiento marcadamente simplista y orientado a una resolución rápida y analítica, se
añade el hecho de que las soluciones aceptadas por el DB-HS 1 corresponden
fundamentalmente a tipologías constructivas pesadas y de gran masa, en las que los
resultados de este método presentan si cabe, una menor fiabilidad.
El documento básico se aplica a todos los elementos que configuran la
envolvente del edificio, excepto a cerramientos en contacto con el terreno.
Dentro de la exigencia básica de limitación de la demanda energética, por su
estrecha relación con los niveles de aislamiento térmico existentes, se incluye la
necesidad de reducir el riesgo de aparición de humedades de condensación superficiales e
III. Marco normativo de la protección frente a la humedad en la edificación.
III.- 51
intersticiales que puedan perjudicar las características de la envolvente, así como de tratar
adecuadamente los puentes térmicos evitando problemas higrotérmicos en los mismos.
Para reducir dicho riesgo, se define este método de verificación basado en unos
simples principios que se aplicarán de forma independiente para la comprobación de dos
efectos diferenciados: condensación superficial en la hoja interior del cerramiento y
condensación intersticial en el cerramiento.
Ambos métodos de verificación se desarrollan a continuación, completando la
metodología marcada en la norma, con otras partes no recogidas en la misma y que
únicamente aparecen mostradas en la citada norma UNE.
III.3.5.1.- Método de verificación frente a la condensación superficial
La comprobación frente a condensaciones superficiales, no es necesaria en
particiones interiores que linden con espacios no habitables con escasa producción de
vapor de agua.
El cumplimiento de la exigencia de prestación frente a la condensación
superficial se acredita mediante la comparación del factor de temperatura de la superficie
interior existente f Rsi y el factor de temperatura de la superficie interior mínimo f Rsi,min . La
verificación se realiza mediante el uso de datos climáticos interiores y exteriores
referidos al mes de enero (condiciones más desfavorables), para la localidad de ubicación
del edificio.
Figura III.20.- Datos climáticos mensuales de capitales de provincia, que también serán utilizados a
lo largo del capítulo VI.
Los datos climáticos relativos a las condiciones exteriores, han sido tabulados
en el DB-HE 1 para las capitales de provincia españolas, en base a valores medios
mensuales. Para aquellos edificios fuera de las capitales, en zonas con datos estadísticos
no registrados, las condiciones se aproximan del siguiente modo:
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
III.- 52
x Para altura topográfica del municipio inferior a la de su capital de provincia, se
adoptarán los valores tabulados para la capital de provincia.
x Para altura topográfica del municipio superior a la de su capital de provincia:
o Se reducirá 1 ºC en la temperatura media por cada 100 m de desnivel.
o Se calculará la P sat en la capital de provincia, para la temperatura relativa
al mes de enero, mediante la expresión:
௦௧
భళǡమలవഇ
మయళǡయశഇ [ e c . I I I . 1 2 ]
o Se obtendrá la P v en la capital de provincia, partiendo del dato de la
humedad relativa tabulada:
௩ ௦௧ [ e c . I I I . 1 3 ]
o Se calculará la P sat en el municipio, conocida su temperatura en base al
desnivel existente con la capital, mediante la ec. III.12. En caso de que la
temperatura sea menor a 0 ºC, se utilizará la siguiente expresión:
௦௧
మభǡఴళఱഇ
మలఱǡఱశഇ [ e c . I I I . 1 4 ]
o Finalmente se estima la humedad relativa exterior de cálculo para el
municipio, dividiendo:
௨ ೡǡೌೌ
ೞೌǡೠ [ e c . I I I . 1 5 ]
Para las condiciones interiores, se utiliza una temperatura ambiental fijada en
20 ºC y una humedad relativa obtenida mediante alguno de los siguientes sistemas:
x Mediante dato concreto conocido, cuando la humedad relativa se mantenga
constante por el empleo de un sistema de climatización, sumando 0,05 en tanto
por uno como margen de seguridad.
x Conocida la tasa de producción de humedad G [kg/h] y la renovación de aire
existente n [h -1 ], utilizando las siguientes expresiones:
o Cálculo del exceso de humedad interior generada [kg/m 3 ], en función
de la producción y renovación de aire en un local de volumen V [m 3 ],
mediante:
ீ
[ e c . I I I . 1 6 ]
o Cálculo del exceso de presión de vapor en el local [Pa], calculado
mediante la siguiente expresión en función de la temperatura interior [K]
y exterior [K] y la constante del gas para el agua R v (462 Pa m 3 / kg K):
௩ ௧ ௫௧
[III.17]
o Cálculo de la humedad relativa interior, en función de la presión de vapor
en el interior (P ext + ), calculada P ext mediante la ec. III.13; y la P sat en
el interior obtenida mediante la ecuación III.12, conocida la temperatura:
௧
ೞೌ [ e c . I I I . 1 8 ]
III. Marco normativo de la protección frente a la humedad en la edificación.
III.- 53
El factor mínimo f Rsi,min , que debe ser superado en el cerramiento, se obtiene en
base a la clase de higrometría asignada al local (clase 3 a 5) y la severidad de la zona
climática de invierno, identificada por las letras A, B, C, D y E y presentado en la
siguiente figura:
Figura III.21.- Factor de temperatura de la superficie interior mínimo.
La higrometría del local se basa en la clasificación efectuada por la norma EN
ISO 13788:2001. En cuanto a la clase de higrometría asignada al local, se define:
x Clase 5: espacios en los que se prevea una gran producción de humedad, tales
como lavanderías y piscinas.
x Clase 4: espacios en los que se prevea una alta producción de humedad, tales
como cocinas industriales, restaurantes, pabellones deportivos, duchas
colectivas u otros de uso similar.
x Clase 3 o inferior: espacios en los que no se prevea una alta producción de
humedad. Se incluyen en esta categoría todos los espacios de edificios
residenciales y el resto de los espacios no indicados anteriormente.
La zona climática de invierno viene caracterizada en el CTE DB-HE 1, en
función de la tabulada para la capital de provincia y el desnivel topográfico existente con
el municipio de aplicación.
La determinación del factor f Rsi,min , también puede realizarse de forma analítica,
partiendo de la presión de vapor máxima admisible en el interior del local para una
determinada temperatura interior.
Esta limitación establece que la humedad relativa en el interior del local nunca
deber alcanzar 0,8 (la condensación efectiva se produciría con ௧ ). Esta condición
conservadora se establece con objeto de que no se den las condiciones de humedad
adecuadas para el desarrollo de mohos en la superficie interior del cerramiento, aun
cuando no se produzca condensación. De tal modo, conocida la presión de saturación a
20 ºC (2337 Pa) y la presión de vapor de agua [Pa] en el interior a partir de la humedad
relativa, se obtiene la presión de saturación máxima admisible en la superficie interior:
௩ǡ ௧ ௧ [ e c . I I I . 1 9 ]
௦௧ ǡௗ ೡǡ
ǡ଼ [ e c . I I I . 2 0 ]
Operando desde la ecuación III.12, es posible obtener la expresión empírica
que relaciona la temperatura mínima en la superficie interior, para la presión de
saturación de exigencia.
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
III.- 54
௦ ǡ ଶଷǡଷ ୪୭ ು ೞೌ
లభబǡఱ
ଵǡଶଽି୪୭ ು ೞೌ
లభబǡఱ
[ e c . I I I . 2 1 ]
Tomada la temperatura interior en 20 ºC y la temperatura exterior conocida, el
factor de temperatura de la superficie interior mínimo, se determina resolviendo:
ோ௦ ǡ ఏ ೞǡ ିఏ
ଶିఏ [ e c . I I I . 2 2 ]
El cálculo del factor f Rsi que acredita el cumplimiento de la prestación por
comparación con el valor anterior, se obtiene mediante la transmitancia térmica U [W/m 2
K], del cerramiento, partición interior o puente térmico:
ோ௦ [ e c . I I I . 2 3 ]
Esta ecuación responde a la estimación del comportamiento isotrópico y
homogéneo de las hojas del cerramiento, de tal manera que sus características térmicas
pueden ser definidas mediante un único parámetro R [m 2 K/W] de resistencia térmica,
constante para cada una de las capas del mismo. Operando bajo esta hipótesis, se tiene
que:
் ௦ǡ
ୀ ଵ ௦ǡ [ e c . I I I . 2 4 ]
ଵ
ோ [ e c . I I I . 2 5 ]
௦ ௫௧ ௧ ௫௧ ோ ೞǡ ା σ ோ ೕ
ೕసభ
ோ [ec. III.26]
Partiendo de la ecuación III.26 y dado que el factor de temperatura de la
superficie interior puede definirse según la ec. III.22, resulta inmediato deducir la
expresión III.23:
ோ௦ ఏ ೞ ିఏ
ఏ ିఏ
ோ ೞǡ ା σ ோ ೕ
ೕసభ
ோ
ோ ೞǡ ା σ ோ ೕ
ೕసభ
ோ ೞǡ ା σ ோ ೕ
ೕసభ ାோ ೞǡ
ோ ೞǡ
ோ ௦ǡ
El valor asignado para la resistencia térmica superficial interior R si corresponde
a 0,25 m 2 K/W, representando los casos más desfavorables de riesgo de condensación en
las esquinas del cerramiento. De lo anterior se deduce que la prestación frente a
condensaciones superficiales, se articula estableciendo los valores de aislamiento
necesarios para garantizar que la temperatura en la superficie interior del cerramiento
nunca provoque una humedad relativa inadecuada sobre la misma.
En general, para clases de higrometría 4 o inferior, el cumplimiento de la
transmitancia térmica máxima en cerramientos (véase figura III.22), fijada por el DB-HE
1 para evitar descompensaciones entre la calidad térmica de diferentes espacios, se
considera suficiente para controlar el riesgo de condensaciones superficiales.
III. Marco normativo de la protección frente a la humedad en la edificación.
III.- 55
No obstante, los puentes térmicos siguen precisando de una verificación
adicional al respecto, por su mayor transmitancia térmica respecto a los valores que
caracterizan al cerramiento.
Figura III.22.- Transmitancia térmica máxima de cerramientos y particiones interiores de la
envolvente térmica para evitar descompensaciones en la calidad térmica.
III.3.5.2.- Método de verificación frente a la condensación intersticial
La comprobación frente a condensaciones intersticiales, no es necesaria en
cerramientos con barreras contra el paso de vapor de agua en la parte caliente del
cerramiento. Para particiones interiores en contacto con espacios no habitables en los que
se prevea gran producción de humedad, es obligatorio colocar la barrera de vapor en el
lado del espacio no habitable.
Para esta exigencia, el ámbito de estudio de extiende a todas las superficies
interiores que configuran las hojas del cerramiento, si bien la mecánica de verificación es
similar en cuanto a sus fundamentos, según norma EN ISO 13788:2001.
Así, la verificación de la formación de condensaciones intersticiales se obtiene
por comparación entre la presión de vapor y la presión de saturación que existe en cada
punto intermedio del cerramiento, para las mismas condiciones ambientales
correspondientes al mes de enero analizadas en el punto anterior.
Conocidas las condiciones interiores y exteriores de cálculo, será necesario
determinar el rango de temperaturas a lo largo de las diferentes hojas del cerramiento, la
distribución de presiones de saturación asociadas a dichas temperaturas y por último, la
distribución de presiones de vapor.
En caso de producirse condensaciones en algún punto (P v > P SAT ), debe
repetirse el procedimiento anterior para cada mes del año, comprobando en el balance
anual, que la cantidad de humedad evaporada, es superior a la condensada. Si la
condensación se produce en la superficie de los materiales aislantes, ésta no será
admisible sea cual sea el resultado de este balance anual.
Con muy buen criterio el DB referido a ahorro de energía, impide la presencia
de agua líquida en contacto con los materiales aislantes presentes en las envolventes,
dado que su presencia incrementa en gran medida la conductividad térmica del material
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
III.- 56
(como ya se presento en el Capítulo II.2 y de forma mucho más acusada a como se
analiza en el Capítulo VI, que solo se refiere a la humedad en los materiales en forma de
vapor).
Únicamente en el caso de la disposición constructiva de cámaras ventiladas
exteriores, con el aislante inmediatamente posterior al revestimiento exterior fijado
mecánicamente esta condición no podría cumplirse, dado que la precipitación sobre el
cerramiento suele mojar la superficie del aislante posterior. Afortunadamente, la
constante renovación de aire en la cámara y la radiación solar que suele producirse
contribuyen al rápido secado de su superficie.
En cualquier otro caso, la presencia de agua en contacto con el aislante
provocará una disminución prolongada de sus propiedades térmicas o la imposibilidad de
conocer de forma eficaz si se dan las condiciones adecuadas para la rápida evaporación
del agua líquida. Es por ello que el documento prefiere impedir que se produzcan
contactos de agua líquida con los materiales aislantes.
Por todo ello, resulta absolutamente inverosímil que el DB-HS1 adopte como
posible barrera frente a la penetración de agua a estos mismos materiales aislantes
térmicos, colocándolos para cumplir su función, en condiciones de contacto con agua
líquida.
Si bien su estructura interna permite efectivamente que puedan participar en la
prevención de la penetración de agua líquida, al mismo tiempo se están reduciendo
drásticamente las prestaciones térmicas del cerramiento (aun siendo un aislante no
hidrófilo), por lo que esta utilización no resulta aceptable.
En todo caso, los elementos utilizados como barrera frente a la penetración de
agua, han de impedir la penetración de agua líquida hasta la superficie del aislante
térmico, salvo en el caso de cámaras ventiladas exteriores con aislante, donde dicha
posibilidad sería difícil aunque sí muy recomendable.
Para el cálculo de la verificación se utilizan los mismos parámetros ambientales
empleados para condensaciones superficiales, admitiendo la siguiente aproximación para
la humedad relativa interior:
x Clase 5: Humedad relativa del 70%.
x Clase 4: Humedad relativa del 62%.
x Clase 3 o inferior: Humedad relativa del 55%.
Asumiendo que la distribución de temperaturas a lo largo del cerramiento
depende de las temperaturas del aire a ambos lados de la misma, de las resistencias
térmicas superficiales R si y R se y de la resistencia propia de cada capa R j , el
procedimiento para obtener la distribución lineal de temperatura en cada una de las hojas
del cerramiento se basa en las expresiones III.24 y III.26:
௦ ௫௧ ௧ ௫௧ ோ ೞǡ
ோ [ec. III.27]
௫௧ ௧ ௫௧ ோ ೞǡ ା σ ோ ೕ
ೖ
ೕసభ
ோ [ec. III.28]
III. Marco normativo de la protección frente a la humedad en la edificación.
III.- 57
௦ ௫௧ ௧ ௫௧ ோ ೞǡ ା σ ோ ೕ
ೕసభ
ோ [ec. III.29]
Aunque el valor adoptado en la ecuación III.23 para la resistencia térmica
superficial interior es constante e igual a 0,25 m 2 K/w, este valor representa el caso más
desfavorable, para condensaciones superficiales en esquinas del paramento. Valores más
generales para las resistencias térmicas superficiales, son aportados por el propio
Documento Básico HE 1:
Figura III.23.- Resistencias térmicas superficiales de cerramientos en contacto con el aire. Arriba:
Cerramientos exteriores / Abajo: Particiones interiores.
La distribución de temperaturas en cada punto del cerramiento, permite
utilizando las expresiones III.12 y III.14, establecer de forma paralela la distribución
lineal de presiones de saturación a lo largo del espesor del cerramiento.
Idéntica metodología puede utilizarse, conocida la presión de vapor de agua en
el ambiente interior y exterior (ec. III.13), para determinar la presión de vapor existente a
lo largo del espesor del cerramiento, para compararla con las P sat obtenidas.
௩ǡ ௩ǡ ௫ ௧ ௩ǡ ௧ ௩ǡ ௫ ௧ ௌௗ ೖ
ௌௗ [ec. III.30]
Será necesario conocer el espesor de aire equivalente de cada hoja frente a la
difusión de vapor de agua, donde e [m], indica el espesor de la hoja considerada y [-],
el factor de resistencia a la difusión del vapor de agua de dicha hoja:
Parametrización de la exposición a la humedad y de los ensayos de estanqueidad en cerramientos de
edificación. Caracterización prestacional de su comportamiento higrotérmico.
III.- 58
[ e c . I I I . 3 1 ]
La representación gráfica de los resultados se hace de forma gráfica mediante
líneas rectas sobre la sección del cerramiento, utilizando los espesores de capa
equivalentes a la difusión de vapor de agua.
Figura III.24.- Distribución de P v y P SAT en un cerramiento multicapa, sin existencia de
condensaciones para las condiciones ambientales del mes considerado.
Si bien se indica en el DB HE 1 que en caso de condensación deberá realizarse
un balance anual condensación – evaporación, para la verificación de la solución, no se
incluye en su articulado referencia alguna a cómo desarrollar este balance. En su lugar, se
hace referencia al método recogido por la norma EN ISO 13788:2002, en la que se funda
todo el procedimiento.
Para realizar este balance, el flujo de transferencia de humedad g [kg/m 2 s], se
asimila a una difusión pura de vapor de agua, unidireccional y descrita por la reducción
analítica de la ley de Fick, cuyo potencial de movimiento es la presión de vapor existente
a un lado y otro del cerramiento P [Pa]. Esta aproximación, como se ha presentado en el
Capítulo II, no resulta enteramente satisfactoria para caracterizar los procesos de
movimiento de humedad en medios porosos:
ο
ఓ ο௫ ο
ௌௗ [ e c . I I I . 3 2 ]
El valor de D p , coeficiente de difusión del vapor de agua en un volumen de
aire, puede tomarse como constante e igual a 2 · 10 -10 kg/m s Pa, si bien es variable con
la temperatura y la presión barométrica ambiente.
Partiendo del cálculo del flujo de humedad a través del cerramiento mediante la
ecuación III.33, es posible determinar la cantidad de agua condensada en un determinado
punto c, mediante la diferencia de los flujos de humedad que llegan y salen del punto c
de condensación. Para ello, en el punto de condensación debe igualarse la presión de
vapor, con la presión de saturación admisible en el punto c.
III. Marco normativo de la protección frente a la humedad en la edificación.
III.- 65
La norma específica varios procedimientos diferentes para estimar la
solicitación por lluvia batiente sobre cerramientos, analizando diferentes situaciones de
exigencia (en términos de media anual a largo plazo y en términos de periodos concretos
a corto plazo). Para ello se sirve de observaciones horarias de viento y lluvia, así como de
registros sinópticos, todos ellos recopilados según los métodos especificados por la
Organización Meteorológica Mundial (WMO, 2010).
En todos los casos, la estimación de la exposición se asocia a una orientación
dada del cerramiento, por lo que permiten diferenciar la exposición concreta a la lluvia
batiente de cada posible orientación de la fachada en el emplazamiento estudiado.
Para ello, en base a datos horarios de viento y lluvia, la norma define dos
procedimientos de cálculo cuantitativo, que determinan el índice medio anual de
exposición I A (que caracteriza el contenido de humedad de una superficie exterior
absorbente) y el índice por periodo de humedecimiento I S (que caracteriza la probabilidad
de penetración de la lluvia a través del cerramiento, durante un periodo de tiempo
concreto).
Por otro lado, en base a datos medios de viento y registros sinópticos de la
presencia e intensidad de lluvia según el código meteorológico, se define un
procedimiento de cálculo cualitativo que determina el periodo de tiempo durante el cual
se humedece una superficie exterior absorbente, estimando un periodo de retorno de 10
años.
La medida de este periodo en cierta forma cualitativa, resulta una medida
igualmente válida para caracterizar comparativamente la exposición anual del
cerramiento.
Los índices de exposición cuantitativos calculados se asocian a condiciones de
referencia, propias de las estaciones meteorológicas donde se recopilan los datos
empleados (terreno despejado, altura sobre la rasante de 10 m…). Para que estos valores
de exposición puedan ser corregidos en su aplicación sobre cerramientos verticales en
condiciones concretas de altura, exposición al viento, obstáculos en su entorno… la
norma define una serie de coeficientes de ajuste que permiten la obtención de índices de
exposición locales (véase el capítulo II).
Dado que los datos empleados se basan en mediciones realizadas en estaciones
meteorológicas controladas, las conclusiones obtenidas de los mismos, son solo válidas
en el entorno cercano de las mismas.
Así, es necesario realizar mediciones directas en los cerramientos de zonas
montañosas, acantilados abruptos, zonas con fuertes precipitaciones convectivas (más del
25%) y zonas de pluviometría mayoritaria en forma de nieve o granizo, donde las
condiciones difieren en gran medida de las registradas en las estaciones meteorológicas
más próximas.
Igualmente se proponen ciertos límites a la validez de los índices calculados
aplicando los procedimientos descritos en la norma: se expone que los índices calculados
a partir de datos de estaciones situadas en emplazamientos de interior, no son
representativos de edificios situados a menos de 8 km del mar. No obstante, en regiones
predominantemente planas, los resultados obtenidos serían validos para una distancia de
hasta 100 km desde la estación de medición. En regiones con colinas, esta validez puede
considerarse algo inferior.
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