Full text
2013
49
Andréa Vasconcelos Carvalho
Auditoría de inteligencia: un
método para el diagnóstico de
sistemas de inteligencia
competitiva y organizacional
Departamento
Director/es
Ciencias de la Documentación e Historia de
la Ciencia
Esteban Navarro, Miguel Ángel
Director/es
Tesis Doctoral
Autor
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
Departamento
Director/es
Andréa Vasconcelos Carvalho
AUDITORÍA DE INTELIGENCIA: UN MÉTODO PARA
EL DIAGNÓSTICO DE SISTEMAS DE
INTELIGENCIA COMPETITIVA Y
ORGANIZACIONAL
Director/es
Ciencias de la Documentación e Historia de la Ciencia
Esteban Navarro, Miguel Ángel
Tesis Doctoral
Autor
2010
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
Departamento
Director/es
Director/es
Tesis Doctoral
Autor
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
DEPARTAMENTO DE CIENCIAS DE LA DOCUMENTACIÓN
PROGRAMA DE DOCTORADO E N
SISTEMAS DE INFORMACIÓN Y DOCUMENTACIÓN
AUDITORÍA DE INTELIGENCIA:
UN MÉTODO PARA EL DIAGNÓS TICO DE SISTEMAS DE
INTELIGENCIA COMPETITIVA Y ORGANIZACIONAL
Andréa VASCONCELOS CARVALHO
ZARAGOZA – ESPAÑA
2010
AUDITORÍA DE INTELIGENCIA:
UN MÉTODO PARA EL DIAGNÓS TICO DE SISTEMAS DE
INTELIGENCIA COMPETITIVA Y ORGANIZACIONAL
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
AUDITORÍA DE INTELIGENCIA:
UN MÉTODO PARA EL DIAGNÓS TICO DE SISTEMAS DE
INTELIGENCIA COMPETITIVA Y ORGANIZACIONAL
Andréa Vasconcelos CARVALHO
Tesis doctoral pres entada en el Pro grama de Doctorad o
en Sistem as de Inform ación y Docum entación del
Departamento de Ciencias de la Docum entación de la
Universidad de Zaragoza com o requisito para obtener el
grado de Doctor.
Director: Dr. Miguel Ángel ESTEBAN NAVARRO
ZARAGOZA – ESPAÑA
2010
Agradecimientos
A la Vida.
A Brasil, por mis ra
í
ces y alas, y a Espa
ñ
a por acogerme.
A las mujeres de mi familia, por el ejemplo y el soporte.
A los imprescindibles amigos que estuvieron a mi lado en los diferentes momentos de
este largo caminar.
A mis compa
ñ
eras del Departamento de Biblioteconom
í
a de la Universid ade Federal do
Rio Grande do Norte, por el incentivo y el apoyo.
A mis compa
ñeros de la Unidad de Inteligencia y Prospectiva, por lo que aprendimos
juntos.
A los profesionales de Eulen Seguridad, por la confianza.
A todas las personas que con un gesto, una mirada o una acción contribuyeron a que yo
pudiera concluir este pr oyecto y a todos aquellos que se aleg ran por mí.
Y, en especial, a ti, Migu el
Á
ngel, por tu confianza en m
í y por tu
constante apoyo,
dedicaci
ón
y compromiso en la direcci
ó
n de esta tesis.
Muito obrigada
!
SUMARIO
LISTA DE FIGURAS
LISTA DE CUADROS
LISTA DE TABLAS
LISTA DE GRÁFICOS
LISTA DE ABREVIATURAS Y SI GLAS
RESUMEN
ABSTRACT
INTRODUCCIÓN 33
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN 33
ESTADO DE LA CUESTIÓN 34
OBJETIVOS 39
RELEVANCIA DE LA INVESTIGACIÓN 40
MÉTODO 41
CONTENIDO Y ESTRUCTURA 42
PARTE I - FUNDAMENTOS Y MARCO DE APLICACI ÓN
1. LA INTELIGENCIA EN LAS ORGANI ZACIONES 47
1.1. LA INTELIGENCIA Y LOS AC TIVOS INFORMACIONALES 48
1.2. EL CARÁCTER MULTIFACETICO DE LA INTELIGENCIA 52
1.3. LOS ÁMBITOS DE APLICACIÓN DE LA INTELIGENCI A 56
1.3.1. La inteligencia para el Esta do: la Inteligencia Económ ica 57
1.3.2. La inteligencia para la s organizaciones: la Inteligencia Competitiva 61
1.4. LA PRODUCCIÓN Y TR ANSFERENCIA DE INTELIGENCIA 68
1.4.1. La gestión de la información y del conocim iento 69
1.4.2. Del ciclo de inteligencia a la producción y la transf erencia en red 78
2. LA AUDITORÍA DE ACTIVOS INFORMACIONALE S 87
2.1. TIPOS Y MÉTODOS DE AUDIT ORÍA DE ACTIVOS
INFORMACIONALES
89
2.1.1. Auditoría de recursos de información 89
2.1.2. Auditoría de información 94
2.1.3. Auditoría de conocimiento 100
2.1.4. Auditoría de comunicación 104
2.1.5. Auditoría de inteligencia 107
2.2. BENEFICIOS DE LA AUDITORÍA DE ACTIVOS
INFORMACIONALES
114
2.3. ANÁLISIS DE L AS PROPUEST AS MET ODOLÓGICAS PARA LA
AUDITORÍA DE ACTIVOS DE INFORMACIÓN
116
2.3.1. Etapas 119
2.3.2. Aspectos a auditar 128
2.3.3. Técnicas e instrumentos 135
2.4. PRAXIS DE LA AUDITORÍA DE ACTIVOS INFORMACIONALES 144
2.4.1. Definición del objetivo y del alcance de la auditoría 145
2.4.2. Aplicabilidad y usabilidad 149
2.4.3. El auditor de activos inform acionales 153
3. LOS SISTEMAS DE I NTELIGENCIA ORGANI ZACIONALES 157
3.1. CONTEXTO 159
3.1.1. Entorno 159
3.1.2. Organización 162
3.2. CARACTERIZACION 169
3.3. ELEMENTOS CLAVE 171
3.3.1. La red de actores 171
3.3.1.1. Proveedores de inteligencia 173
3.3.1.2. Usuarios de inteligencia 177
3.3.1.3. Interacción entre proveedores y usuarios de inteligencia 185
3.3.1.4. Comportam iento y cultura informacional 190
3.3.2. Los recursos de información y conocimiento 193
3.3.3. Las tecnologías de la in formación y las com unicaciones 200
3.3.4. El proceso de producción de inteligencia 205
3.4. EL CICLO DE VIDA DE LOS SISTEMAS DE INTELIGENCIA
ORGANIZACIONALES
219
3.4.1. Planificación 220
3.4.2. Implantación 222
3.4.3. Mantenimiento 225
3.4.4. Evaluación 226
4. LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA GUBERNAMENTALES 231
4.1. EL ENTORNO DE LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA 233
4.1.1. Las amenazas asim étricas 234
4.1.2. El redimensionam iento de l concepto de seguridad 236
4.1.3. La revolución de la información 241
4.1.4. La demanda de ética y de transparencia 245
4.2. LOS SERVICIOS DE I NTELIGE NCIA COMO ORGANIZACIÓN 248
4.2.1. Inteligencia holística 249
4.2.2. Cooperación, coordinación y colaboración en Inteligencia 250
4.2.3. Innovaciones en el modo de gestionar la inform ación y el conocimiento 254
4.2.4. Cultura de inteligencia 256
4.3. EL SISTEMA DE I NTELIGENCIA DE LOS SERVICIOS DE
INTELIGENCIA
259
4.3.1. Red de actores 260
4.3.2. Recursos de información 266
4.3.3. Proceso de producción de inteligencia 276
4.3.4. Tecnologías de la información y las com unicaciones 280
PARTE II. PROCEDIMIENTO P ARA LA ELABORACI ÓN DEL
MÉTODO
5. CARACTERIZACIÓN Y TÉ CNICA S DE LA INVESTIGACIÓN 285
5.1. CARACTERIZACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN 285
5.2. CONTEXTO DE LA INVESTIGACIÓN 288
5.3. RECOLECCIÓN DE DATOS 290
5.3.1. Estudio bibliográfico 290
5.3.2. Observación participante 292
5.3.3. Estudio de caso 294
5.3.3.1. Descripción del estudio de cas o y perfil de los inform antes 295
5.3.3.3. Estudio Documental 297
5.3.3.4. Cuestionarios 298
5.3.3.5. Entrevista semiestructurada asociada a la técnica del incidente crítico 301
5.4. ANÁLISIS DE LOS DATOS 306
6. PRESENT ACIÓN Y ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS 307
6.1. OBSERVACIÓN PARTICIPAN TE: LA DINÁMICA DE LA
UNIDAD DE INTELIGENCIA Y PROSPECTIVA
308
6.1.1. Descripción y análisis de los incidentes observados 310
6.1.1.1. Elaboración del perfil de una pe rsonalidad de un país americano 310
6.1.1.2. Caracterización de un país am eri cano e identificación de oportunidades
de negocio
312
6.1.1.3. Caracterización de una plataform a petrolífera marítim a 314
6.1.1.4. Análisis del panorama del secues tro express en Latinoam érica 316
6.1.1.5. Análisis de riesgos de la segur idad de plataform as petrolíferas
marítim as
318
6.1.1.6. Elaboración de un plan de negocios p ara una empresa m ultinacional 319
6.1.2. Valoración de los incidentes observados 322
6.2. ESTUDIO DE CASO: EL SOPORTE DE INTELIGENCIA AL
PROCESO DE NEGOCIO “OPERACIÓN B C TENEO”
325
6.2.1. El proceso estratégico de negocio: la protección del BC Teneo en las 326
costas de África
6.2.2. El entorno del proceso de negocio 332
6.2.2.1. Contextos 332
6.2.2.2. Públicos 337
6.2.2.3. Tendencias 339
6.2.3. La organización: Eulen Seguridad 341
6.2.4. El sistem a de inteligencia organiza cional: la U nidad de Inteligencia y
Prospectiva
345
6.2.5. Análisis de la Unidad de Inteligencia y Prospectiva 352
6.2.5.1. Caracterización de la red de actores 352
6.2.5.2. Rol de los actores 359
6.2.5.3. Comportam iento informacional de los actores 367
6.2.5.4. Recursos de información 386
6.2.5.5. Tecnologías de la información y de las com unicaciones 398
6.2.5.6. Proceso de producción de inteligencia 400
6.2.5.7. Proceso de transferencia de inteligencia 410
6.2.5.8. Uso de inteligencia 415
6.3. DIAGNÓSTICO DEL SIS TEMA DE INTELIGENCIA 425
6.3.1 Análisis de la interrelación entr e la unidad de inteligencia, la
organización y el entorno
426
6.3.2 Recomendaciones para la Unidad de Inteligencia y Prospectiva 429
PARTE III. PROPUESTA DE MÉ TODO DE AUDITORÍ A DE
INTELIGENCIA
7. MÉTODO DE AUDITORÍA DE I NTELIGENCIA 437
7.1. PRINCIPIOS OPERATIVOS DEL MÉTODO 439
7.2. LA AUDITORÍA EN EL CICLO DE VIDA DEL SISTEMA DE
INTELIGENCIA
441
7.3. OBJETIVOS Y ALCANCE DE LA AUDITORÍA 443
7.4. EL AUDITOR DE INTELIGENCIA 447
7.5. ETAPAS Y ACTIVIDADE S DE LA AUDITORÍA 448
7.6. PLANOS Y ASPECT OS A AUDITAR 456
7.7. TÉCNICAS E INSTRUMENTOS PARA LA AUDITORÍA 469
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES 479
CONCLUSIONES 479
RECOMENDACIONES 481
BIBLIOGRAFIA 483
APÉNDICES 501
LISTA DE FIGURAS
Figura 1 El proceso de inteligencia centrado en el objetivo. 80
Figura 2 El proceso de transformación de la información en conocimiento. 82
Figura 3 Etapas esenciales del proceso de au ditoría de activos de información. 120
Figura 4 Interrelación entre ento rno, organización y sistema de inteligencia. 170
Figura 5 Etapas y actividades del ciclo de producción de inteligencia. 206
Figura 6 Relación entre información necesaria e información disponib le. 208
Figura 7 Ciclo de vida de un sistema de inteligencia organizacional. 221
Figura 8 Modelo teórico de eficacia del si stema de Inteligencia Competitiva. 227
Figura 9 Impacto de las transformaciones de l entorno y de los servicios de
inteligencia en sus sistemas de inteligencia.
260
Figura 10 Proceso de investigación para la ela boración del método de auditoría de
inteligencia.
286
Figura 11 El Proyecto SEACOM de cable su bmarino de telecomunicaciones. 327
Figura 12 El Buque Cablero Teneo. 328
Figura 13 Ruta del BC Teneo durante su primera misión en África. 330
Figura 14 Ruta del BC Teneo durante su segunda misión en África. 331
Figura 15 Vigilantes de seguridad de Eule n Seguridad a bordo del BC Teneo. 334
Figura 16 Organigrama del Grupo Eulen. 342
Figura 17 Organigrama de Eulen Seguridad. 343
Figura 18 Sede web de Eulen Inteligencia. 348
Figura 19 Página web de Eulen Inteligencia. 349
Figura 20 Contactos externos de para obt ener o contrastar información. 272
Figura 21 Producción y difusión de los informes de intelige ncia. 385
Figura 22 Aspectos del entorno y de la organi zación que influyen en la dinámica
de la Unidad de Inteligencia y Prospectiva.
428
Figura 23 La auditoría de inteligencia en el ciclo de vida del sistema de
inteligencia.
442
Figura 24 Matriz para la definición del alca nce de la auditorí a de inteligencia. 445
Figura 25 Etapas y actividades del proceso de auditoría de inteligencia. 450
Figura 26 Relación entre los planos y aspectos a auditar y las técnicas e
instrumentos de colecta y de anál isis de información indicadas. 477
LISTA DE CUADROS
Cuadro 1 Factores que condicionan la implantación de pr ogramas de gestión del
conocimiento en las organizaciones.
77
Cuadro 2 Barreras de comunicación en la relación Universidad-Empresa. 86
Cuadro 3 Etapas y actividades del proceso de auditoría de activos
informacionales.
126
Cuadro 4 Aspectos analizados en la audito ría de activos de información. 134
Cuadro 5 Técnicas e instrumentos para la aud itoría de activos de información. 137
Cuadro 6 Estudios de caso llevados a cabo por Buchanan y Gibb. 152
Cuadro 7 Diferencias entre los dos paradigmas de los Estudios de Usuarios. 179
Cuadro 8 Dificu ltades de proveed ores y usuarios de Inteligencia Competitiva. 188
Cuadro 9 Muestra de fuentes d e informaci ón útiles para la producción de
Inteligencia Competitiva .
196
Cuadro 10 Necesidades durante la producción de inteligencia que pueden ser
satisfechas por las tecnologías de la información y las comunicaciones.
204
Cuadro 11 Documentos internos de la Unid ad de Inteligencia y Prospectiva
consultados.
298
Cuadro 12 Síntesis de los principales resultados de los incidentes observados en la
Unidad de Inteligencia y Prospectiva.
324
Cuadro 13 Análisis de intercambio de valores entre la Unidad de Inteligencia y
Prospectiva y la empresa Eulen Seguridad.
347
Cuadro 14 Productos elaborados por la Unidad de Inteligencia y Prospectiva para
apoyar la Operación BC Teneo.
352
Cuadro 15 Caracterización de los proveedores de inteligencia. 353
Cuadro 16 Caracterización de los usuarios de inteligencia. 354
Cuadro 17 Funciones y atribuciones de los proveedores de inteligencia. 360
Cuadro 18 Funciones, información necesaria y recursos usados por los usuarios. 366
Cuadro 19 Necesidades de inteligencia no satisfechas y su solución. 405
Cuadro 20 Fortalezas, debilidades y reco mendaciones para la Unidad de
Inteligencia y Prospectiva.
432
Cuadro 21 Guía para la planificación y la preparación de una auditoría de
inteligencia.
453
Cuadro 22 Guía para obtener información sobre los contextos. 458
Cuadro 23 Guía para obtener información sobre los públicos. 459
Cuadro 24 Guía para caracterizar la organización. 460
Cuadro 25 Guía para analizar la red de actores. 462
Cuadro 26 Guía para analizar el comportamiento informacional. 463
Cuadro 27 Guía para analizar los recursos de información. 464
Cuadro 28 Guía para analizar las tecnologí as de la información y la s
comunicaciones. 465
Cuadro 29 Guía para analizar el proceso de producción de inteligencia. 466
Cuadro 30 Guía para analizar los procesos de co municación y uso de inteligencia. 468
Cuadro 31 Guía para analizar la interrelación entre los planos y los aspectos
auditados. 469
RESUMEN
CARVALHO, Andréa Vasconcelos. Auditoría de Inteligencia: un método para el diagnóstico
de Sistemas de Inteligencia Competitiva y Organizacional. Zaragoza, 2010 . T esis doctoral
(Programa de Doctorado en Sistem as d e In formación y Docum entación del Departa mento
de Ciencias de la Documentación de la Universidad de Zaragoza).
El objetivo general es la elaboración de un mé todo de auditoría de inteligen cia para el
diagnóstico de los sistemas de inteligencia de las o rganizaciones que los cont emple de modo
holístico y que ofrezc a r esultados efec tivos para su perfec cionamiento. Para ello se plantean
estos objetivos específicos: la identificación y el an álisis de los diversos tipos de auditoría d e
activos de información; el análisis de lo s siste m as de inteligencia en el marco d e sus r elaciones
con la orga nización y el entorno; la car acterización de los se rvicios de inteligencia
gubernamentales como modelo de sistem a de in teli gencia organizacional; la aplicación de una
versión preliminar del método de audit oría en un sistema d e inteligencia real; y la propuesta de
los principi os operativos, l os procedim ientos y las técnicas del método para su uso en cualquier
sistema de inteligencia.
El proceso metodológico siguió tres fases: una exploratori a, consistente en una
investigación bibliográfica y una ob servación pa rticipante en una unidad de inteligencia
competitiva; otra intermed ia, donde se elaboró una pr opuesta preliminar del método; y una f ase
final focalizada donde el método provisional se ap licó me diante un estudio de caso que permitió
refinar la propuesta definitiva. El resultado ha sido l a creación de un m étodo de auditoría de
inteligencia que perm ite analizar los diversos el ementos de los siste mas de int eligencia de l as
organizaciones en el marc o de sus interrelaciones con los ám bitos organizacional y externo, así
como intervenir en la realidad observada pa ra perfeccionar su carácter y su dinám ica. En
concreto, se indican los principios operativos del método, las etap as y actividades a seguir, los
planos y aspectos a auditar y las técnicas e inst rumentos a e mplear. Se concluy e que e ste
método se puede aplicar por su exhaustividad y su flexibilidad en cualquier tipo de organizaci ón
y de a m biente informacio nal, con inde pendencia de que su sistema se dedique a la gestión de la
información, del conocim iento o a la producción de inteligencia.
Palabras claves: Auditoría de Inteligencia, Auditoria de Inform aci ón, Sistem as de inteligencia,
Inteligencia Com p etitiva, Servicios de Inteligencia, Planificación y
evaluación.
ABSTRACT
CARVALHO, Andréa Va sconcelos. Auditoría de Inteligencia: un método para el diagn óstico de
Sistemas de Inteligencia Competitiva y Organizacional. Zaragoza, 201 0. Tesis doctoral
(Programa d e Doctorado en Siste mas de In formación y Docu mentación del Departamento de
Ciencias de la Documentación de la Universidad de Zaragoza).
The aim is to develop a n intelligenc e aud it method for t he diagnosis of organizational
intelligence sy stems, considering such sy stems in ho listic way and providing effective results for i ts
improvem ent. To this end, the following specific ob jectives were set: identification and analy sis of
the several t ypes of infor mation asset audits, anal ysis of intelligence sy stems in the context of its
relations with the organization and envir onment, characterization of govern ment intelligence services
as a model of organizational intelligence sy stems, im plementation of a prelim inary audit m ethod in a
real intelligence sy stem, an d the proposa l of operatio nal principles, procedures and techniques of th e
method for application in any system intelligence .
The methodology consisted of three phases: an explorator y phase, which invol ved a literature
review and participant obs ervation in a competitive intelligence unit; an interm ediate phase, in which
a prelim inary proposal of the m ethod was elabor ated; and a fi nal focused phase, in which the
preliminary method was im plemented b y means of a case study, allowing for refinem ent of the final
proposal. T he result was the creation of an intelligen ce audit m ethod to anal yze the several elements
of organizational intellige nce sy stems i n the context of its organiz ational and external relationships as
well as to int ervene in the sy stem to improve its character and dy namics. Specifically , the operatin g
principles of the method are indicated, along with steps and activities to be followed, pla ns and
aspects to be audited, and the techniques and instru ments to be used. It was concluded th at this
method can be applied to any t ype of organiza tion and infor mational env ironm ent du e to its
comprehensiveness and fl exibility , independently of whether the sy stem i s en gaged in infor mation
management, knowledge or intelligence production.
Keywords: Intelligence Audit, Infor mation Audit, In telligence sy stems, Co mpetitive Intelligence,
Intelligence services, Planning and evaluation.
INTRODUCCIÓN
PLANTEAMIENTO DEL PROB LEMA DE INVESTIGACIÓN
La información es un recurso esencial para las organi zaciones cuando se
consigue transform ar en inteligencia. Enton ces constituye un insum o básico para la
planificació n estratégic a, la toma de d ecisiones, la resolución de problemas, el
desarrollo de innovacio nes y la obtención de ventaja competitiva.
Por organización se entiende una agrupa ción de personas constituidas como
entidad jurídica que se dota de unos recursos y una estructura para realizar una serie de
funciones y de procesos, regulados por una s normas y de acuerdo con una cultura y un
comportamiento corporativos, que le perm iten conseguir sus fines en el marco de un
determinado entorno. El entorno de una organización se com pone de diversos
elementos distribuidos en dos ám bitos: el entorno general, formado por los contextos
político legal, económico, social, ecológico, tecnológico e informativo; y el entorno
33
operativo o los públicos, constituido por los clien t es, los asociados, los competidores y
los reguladores.
La transformación de la inform ación en in teligencia se desarro lla en el seno de
un sistema de inteligencia organizacional que está formado por cuatro elem entos clave:
la red de actores con sus necesidad es y sus conductas informativas, los recursos d e
información de que se dispone, los proces os de producción, com unicación y uso de
inteligencia y las tecnologías de inform ación y comunicación que se emplean. Para
elaborar inteligencia es necesario que la org anización gestione adecuadamente estos
cuatro elementos. Y lo grar esto con eficienc ia y eficacia exige la identificación, la
descripción y el anális is de los elementos in tegrantes y del f uncionamiento del s istem a
de inteligencia en el marco de las interrelaciones que se producen entre éste y la
organización a la que pertenece y el entorno en el que se inserta. No obstante, se
constata la ausencia de un método para diagnosticar el estado de un sistem a de
inteligencia com petitiva u organizacional.
ESTADO DE LA CUESTIÓN
El método de auditoría de inteligencia se elabora a partir de un diálogo
interdisciplinar entre la Cien cia de la Información, en conc reto desde el área de la
Gestión de la Información y del Conocim ient o en las Organizaciones, y los Estudios
sobre Inteligencia. En particular, el punto de partida de esta investigación son los
resultados obtenidos en los diversos trabajos sob re auditorías de activos informacionales
realizados en los ú ltimos veinticin co a ños. Estos resultados son enriquecidos con
aportaciones procedentes de lo s Estudios de Usuarios re lativas al c omportam iento
informacional y al énfasis en el análisis de la conducta de los actor es que participan en
los procesos informativos en el m arco de su contexto particular. Y, aunque este trabajo
se enmarque en el área de conocim iento de la Infor mación y la Documentación, como
su objeto de estudio está estrechamente vinc ulado con los procedim ientos de producción
y transferencia d e inteligencia en las or ganizaciones, también se ha considerado
34
necesario tener en cuenta la reflexión ef ectuada sobre estos procedim ientos en los
últimos diez años en el ám bito de los serv icios de inteligencia gubernamentales y de la
Inteligencia Com petitiva.
La expresión auditoría de activos informacionale s nos sirve para denominar de
un modo conjunto a las auditorías de recu rsos de información, de inform ación, del
conocimiento, de com unicación y de inteligen cia. En el capítulo 2 se presenta un
exhaustivo estado de la cuestión sobr e la literatura científica dedicada a la propuesta,
descripción y evaluación de es tos diversos tipos de auditorías; con un detallado análisis
de sus objetivos, sus etapas, los aspect os que proponen audita r, las técnicas e
instrumentos que utilizan y las caracterís ticas m ás relevantes de su práctica. En
concreto, se estudian tanto métodos de au ditoría consistentes com o aproximaciones
menos elaboradas sobre es te proceso, presentados en los sigu ientes tr abajos: Roger, s.f.;
Harris, 1976; Taylor, 1982; Best, 1985; Cortez y Bunge, 1987; Downs, 1988; Burk y
Horton, 1988; Gilad y Gilad 1989; Barker, 1990; Pridgeon, 1990; Orna, 1990 y 1999;
Fuld 1991; Buchanan y Gibb, 1998, 2007, 2008a y 2008b; Pfeifer et al 2000; Liebowitz
et al 2000; Henczel, 2001; Mertins et al , 2003; Esteban, 2004b; Jurek 1997; West,
2001; Mether, 2004; LEIU 2004; y Levantakis, Helms y Spruit, 2008.
El fin de un estado de la cuestión es s ituar una investigación dentro del marco
más amplio del conocimiento ci entífico publicado sobre el ár ea en el que se incluye e
identificar objetos de es tudio sobre los que actu ar y objetivos a a l canzar adecu ados a
las necesidades detectadas. Por tanto, consideramos que para lograr es to es suficiente
con sintetizar en este epígrafe las conclu siones m á s relevantes que se extraen del
estudio de esa literatura, reservando para el citado capítulo 2 la exposición de las
evidencias sobre las que se susten tan.
En primer lugar, se descubre que la m ayoría de las auditorías de activo s
informacionales se centran en el análisis d e los recursos inform ativos y del capital
intelectual de las organ izaciones (Bucha nnan y Gibb, 1998, 2007), pero no contemplan
la relación que se establece entre el entorno de una organización, la mism a
organización y el ambiente informacional de ésta. Sin em ba rgo, como hemos indicado
más arriba, consideram os que la elaboración de inteligencia se produce siem pre en el
marco de las relaciones que se establecen dentro de y entre esos ámbitos, por lo que
toda auditoría que pretenda diagnosticar el e stado de un sistem a de inteligen cia
35
organizacional, con vistas a mejorar su func ionamiento, deberá te ner en cuen ta esas
relaciones. En segundo lugar, se observa qu e las auditorías su elen relacionar la
adecuación de los recursos y los procesos informacionales auditados con rasgos de la
organización como sus objetivos, sus m etas y su misión. Y, a diferencia de lo que
consideramos m ás conveniente, son pocas las propuestas que an alizan com o la
información y el conocim iento influyen en los procesos de negocio; y m enos aún las
que realizan ese análisis con una perspectiva que tenga en cuenta cóm o los proveedores
y los usuarios utilizan esos recursos para, respectivam ente, crear inteligencia o llevar a
cabo los objetivos organizacionales. En tercer lugar, se constata la ausencia de un
método universalm ente aceptado para realizar au ditorías de activos informacionales, así
como de un m étodo marco general que sirva pa ra deducir m étodos más específicos para
cada tipo de auditoría o adaptados a diversos objetivos organizacionales. En cuarto
lugar, se constata también la ausencia incluso de un método específico para la
realización de auditoría de in teligencia. En quinto lugar, se puede concluir que algunas
de las diversas propuestas de auditoría de activos de información, en particular las de
Gilad y Gilad (1989), Orna (1990, 1999), Buchanan y Gib (1998), Henczel (2001) y
Levantakis, Helms y Spruit (2008) ofrecen un marco teórico y práctico apropiado para
la elaboración de este método de auditoría de inteligencia. Y, por último, se observ a la
convicción generalizada, de la cual también participam os, de que la auditoría de activos
de inform ación permite obtener re sultados que se consideran adecua dos, útiles y
necesarios para llevar a cabo las actividades de planificación y evaluación de las
actividades vinculadas con la gestión de los activos info rmacionales en una
organización.
En cuanto a las contribuciones de los Es tudios de Usuarios para elaborar el
método de auditoría de inteligencia, se debe destacar que estos estudios, al perm itir la
comprensión del usuario de información en su contexto (W ilson, 1997 y 1999), ofrecen
un marco teórico y metodológico fundamental para la comprensión del contexto
informacional corporativo y de los sistem as de inteligencia organizacional. En razón de
las especificidades de la in formación, la comprensión de sus usuarios requiere un
referencial de análisis específico (Wilson, 198 1) diferente en m uchos aspectos de los
que se pueda aplicar a usuarios de produc tos o servicios de ot ra naturaleza. El
paradigma orientado al usuario, que en la actualidad guía las investigaciones en el
ámbito de los Estudios de Usuarios, parte del planteam iento de que para comprender la
36
interrelación del usuario con la inform ación es necesario contextualizar esta relación en
un determinado contexto (González, 2005). Estas investigaciones permiten analizar
desde las necesidades, las dem andas y los usos de información a la satisfacción y el
impacto de la inform ación (Abad, 1997; Sanz Casado, 1994, 1996; González, 2005). No
obstante, los estudios de usos y necesid ades de información todavía no son un área
consolidada en España ni han evolucionado suficientemente hacia un m odelo orientado
al usuario, como constatan González y Abad (2007).
Pero, a nuestro juicio, la auditoría de inte ligencia puede contribu ir a lograr un
mejor conocim iento de cómo interfiere el co ntexto corporativo en la conducta de los
usuarios. De acuerdo con ello, consideramos qu e auditoría de inteligencia y estudios de
conducta inform acional son áreas convergentes y complementarias para la investigación
de los fenómenos relacionados con la evaluación del uso de la información y de la
inteligencia y para el diagnóstico de los sistemas de inteligen cia organizacional con
vistas a su planificación y ev aluación. Sin embargo, en la li teratura científica, no hemos
identificado trabajos que pongan de manifiesto la relación entre auditoría de activos
informacionales y estudios de usuarios; con excepción del trabajo de H enczel (2001),
que utiliza esta última disc iplina solam ente como apoyo pa ra la identificación de
necesidades de información de los miembros de una organización, pero sin recurrir a
ella para el caso de las conductas info rmacionales de proveedores y usuarios.
Asimism o, tampoco la Inteligencia Competitiv a, aunque reconozca la
importancia de la búsqueda y el procesam iento de información, ha incluido entre sus
investigaciones el estudio del com portamien to informacional o el saber que hacen las
personas con la información y la inteligencia después de su adquisición. En este sentido,
se debe destacar como un trabajo pionero el estudio de Auster y Choo (1993) sobre
como los ejecu tivos de em presas canadie nses del sector editorial y de las
telecomunicaciones buscan y usan información s obre el entorno, pero que no ha tenido
continuidad en otras in vestigaciones sim ilares. Más recientemente, tras constatar esa
deficiencia de estudios sobre comportam ien to informacional, Jin y Bouthillier (2008)
han publicado un trabajo sobre las necesidades d e información, los tipos de información
que buscan y los recursos de inform ación que utilizan veintioc ho profesionales de
Inteligencia Competitiva en Canadá en su condición de usuarios de inform ación.
37
No obstante, se debe poner de manifies to qu e se cuenta con una buena base
teórica para avanzar en el estudio del usuari o en las organizaciones y la comprensión del
funcionamiento de los sistemas de inteligencia a auditar y de cóm o estos se insertan en
un marco mayor, en la teoría sobre la ecologí a de la inform ación presentada por Thomas
Davenport en 1997. Davenport (2002) plantea una gestión holística de la información
centrada en el usuario y pr esenta un modelo explicativ o sobre el modo en que se
gestiona la información en las organizacione s, con base en un estudio de veinticinco
empresas y las entrevistas a trein t a y cinco ge rentes de inform ación sobre la cultura y el
comportam i ento informacional, con sistente en desvelar las relaciones que se producen
en una estructura formada por tres niveles o ambientes: el externo, el organizacional y el
inform acional. A partir de un análisis holístico que enf atiza el contexto inform acional
de una organización en el marco de los flujos de información que la interconectan con el
ámbito organizacional en su totalidad y c on el entorno, Davenport (2002) considera que
es posible disponer de una visión suficien tem ente profunda y amplia para permitir
comprender ese contexto inform acional y prop oner una intervención adecuada para su
perfeccionamiento o transformación.
Esta teoría y este modelo de Dave nport nos han servido como fuente de
inspiración para e l análisis de l funcionamiento de lo s sistemas de inteligencia
organizacional y la elaboración de un marco para la comprensión de cómo y para qué se
utiliza la inteligencia en las organizaciones. Esta es una de las ideas fundamentales
sobre el que se sustenta nuestro método de auditoría de inteligencia. Sin embargo,
también se debe constatar que en lo refere nte a la caracterización y el análisis más
detallado de los aspectos específicos del am biente informacional (proveedores, usuarios,
recursos de información, tecnologías y proc edim ientos de producción y transferencia),
la teoría ecológica de la inform ación car ece de la consistencia y la profundidad
necesarias si se la compara con el corpus doc trinal de la Ciencia de la Información. En
este sentido, nuestra invest igación, realizada desde los presupuestos teóricos y
metodológicos de la Ciencia de la In formación, pretende ofrecer un m étodo que permita
caracterizar y comprender, con fines de a uditoría, los elem entos de ese ambiente
informacional y del sistem a de inteligencia que se conform a n en las organizaciones en
el marco, y aquí sí en acuerdo con la propue sta de Davenport, de su interrelación con el
resto de la organización y con el ento rno, como hemos defendi do en dos trabajos
previos (Carvalho 2009a, 2009b).
38
PARTE I - FUNDAMENTOS Y MARCO DE APLICACIÓN
1. La inteligencia en las organizaciones
2. La auditoría de activos informacionales
3. Los sistemas de inteligencia organizacionales
4. Los servicios de inteligencia gubernamentales
1 . LA INTELIGENCIA EN LAS ORGANIZACIONES
Fue Sherman Kent quien en 1949, mediante la publicación de su libro Strategic
Intelligence for American World Policy , sentó las bases del concepto actual de
inteligencia al asociarla a conocimiento. De acuerdo con el autor, inteligencia es el
conocimiento en el que los gobernantes deben basar sus decisiones con el fin de
salvaguardar los intereses y el bienestar de la nación. De esta definición se pueden
extraer tres asociaciones fundamentales al concepto de inteligen cia: el conocim iento
como su base, los deciso res como sus benefici arios y la seguridad de la nación com o su
finalidad. Pero estas asociaciones estableci das por Kent han e volucionado bastante
desde 1949. En concreto, se ha producido, por un a parte, una precisión en lo referente al
vínculo entre conocimiento e inteligencia y, por otra, una am pliación en lo que se refiere
a su finalidad. Estas transformaciones han ge nerado un incremento tanto de los ám bitos
como de los acto res de la inteligencia . Además, la descripción del proceso de
producción de inteligencia también está en la actualid ad en revisión, dando má s
47
importancia a la consideración del impacto de los elem entos facilitadores e inhibidores
del uso de la inteligenc ia.
En los apartados siguientes se sitúa la in teligencia en el marco de las relaciones
que establece con el resto de los activos inta ngibles de las organizac iones; se caracte riza
la inteligencia en sus facetas de producto, proceso, sistem a y actividad; se muestran los
ámbitos de aplicac ión de la inteligencia y su im portancia para los Estados y las
organizaciones; y se describen los asp ectos vinculados con la producción y la
transferencia de la inteligencia.
1.1. LA INTELIGENCIA Y LOS ACTIVOS INFORMACIONALES
La inteligencia form a parte de los activos intangibles de una organización, junto
con los datos, la información y el conocim iento. Se consideran activos intangibles
aquellos activos que no tienen una existencia física pero que son reconocidos en algún
sistema de valores. Hay otros activos intangibles co m o la marc a, la reputación, el capital
estructural, los comportam i entos… pero aquí nos ocuparemos únicam ente de los
pertenecientes al ám bito informacional.
Los datos, la información, el conocim iento y la inteligencia tienen características
únicas, de modo que no son conceptos intercam biables, aunque está n m uy relacionados
entre sí. La relación entre ellos se repres enta tradicionalm ente mediante la pirám i de
informacional, en cuya base se encuentran lo s datos y en los siguien tes estratos la
información, el conocimiento y la inteligencia, que ocupa la cim a de la pirámide. Esta
representación ilus tra la relaci ón en tre calidad y cantidad que existe entre estos activos,
es decir, mientras se sube de la base ha sta la cim a se dis minuye la cantidad y se
incrementa la calid ad de los activos. Otro as pecto a considera r en esta representación es
la interdependencia en tre los activos, es deci r, son necesarios los activos de los es tratos
inferiores para lograr acceder a las capas superiores. A continuaci ón, se caracteriza cada
uno de los activos intangibles vinculados con la información.
48
Sin embargo, antes es necesario ocuparse b revemente del documento, pues
aunque tiene una naturaleza distinta por trat arse de un activo tangib le, se trata de un ente
muy significativo para la información y el conocimiento. El documento se puede
conceptuar como una unidad de co nser vación y de comunicac ión compuesta por un
soporte y la representación de datos, información o conocim iento mediante un
determinado código común al creado r y al r eceptor. El do cum ento puede ser entend ido
como un conjunto particular de datos, com o el objeto m aterial donde se puede plasmar
la información y el conocim iento explícito. Posee una dimensión física a la que se
asocia una dimensión conceptual de tipo informativo. Los docum entos son artefactos
que siempre han estado involucra dos en la actividad intelect ual del ser humano desde la
invenci ón de l a escrit ura. Por consiguiente, los docum entos son unos vehículos
fundamentales para la información y el conocim iento y unos objetos a gestionar
adecuadamente, pues to que mediante su tran sm isión y almacenamiento se hace posible
plasmar, conservar y transferir la inform ación y el conocim iento, y, en definitiva, la
inteligencia.
Los datos son representaciones básicas de hechos en el mundo que suelen
aparecer como conjuntos de caracteres num éricos o alfanumérico s recogidos en un
documento y plasm ados en un soporte físi co o electrónico. Lo s datos se pued en
capturar, estruc turar, cuantific ar y tran sferir con mucha f acilidad. Pueden ser
cuantitativos o cualitativos, objetiv os o subjetivos, históricos o prospectivos. Pér ez-
Montoro (2008: 37) define los datos como “hechos físicos que no contienen un
significado inherente, no incluyen necesaria m ente interpretaciones u opiniones, y no
llevan ningún rasgo indicativo que pueda desvelar su importanc ia o su relevanc ia”. Los
datos en bruto no tienen valor intrínseco ante s de ser explotados para convertirse en
información. La transform ación de datos en información depende del stock previo de
conocimiento del ag ente y del comparto de una clave d e codificación entre el generador
del dato y su usuario. Los datos tienen la capacidad de transportar inform ación pero su
adquisición depende de la capac idad hum ana de asimilación de su contenido sem ántico.
La información es generada a través del procesamiento de los datos,
añadiéndoles contexto, signifi cado y propósito. Representa el contenido se mántico que
se puede extraer de los datos. La inform ación posee un significado que le es atribuido
por quien la produce y que tiene la poten cia de generar conocimiento cuando es
comprendida por quien la utiliza. Así, la información es tanto la expresión del
49
conocimiento com o un insumo que posibil ita su producción por un individuo, un grupo
o una sociedad.
Por su capacidad para generar conocim i en to e inteligencia, la inform ación es un
recurso esencial para las personas, las orga nizaciones y los Estados. Pero para que la
información adquiera este rasgo no sólo es n ecesario que se gestione adecuadam ente,
que sea de calidad y que esté disponible en el m omento oportuno; sino que depende
también del carácter d e la necesidad de inform ación específica a la que da respuesta y al
cómo y para qué se usa. La inform ación ti ene, por tanto, un doble valor: uno intrínseco
y otro instrumental (Cooney, 1991; Barreto, 199 6; Valentim , 1997). El valor intrínseco
proviene del simple hecho de su existencia , en cuanto recurso capaz de origin ar
conocimiento en algún m omento de su exis tencia, y depende de la calidad de su
almacenamiento, su org anización y su pro ceso de comunicación. En cambio, el valor
instrumental de la inform ación está relaci onado con su adecuación a las necesidades y el
perfil del usuario y a su aplicabilidad práctica e inm ediata por parte de éste para realizar
un propósito específico en un contexto determ inado. De acuerdo con es to, el valo r de la
información se m ide por su capacidad pa ra convertirse en conocimiento y,
posteriormente, en inteligencia.
El conocimiento incluye reflexión, síntesis y contexto y se segmenta en dos
categorías básicas: tácito y e xplícito. El conocimiento tácito es aquél imbricado al ser
humano, que integ ra el acervo mental del indivi duo y que es indisociable de éste, co mo
sus experiencias, habilidades, competencias, know-how , valores… Por otra parte, el
conocimiento explícito es aquél que está plasmado en algún tipo de soporte y, por lo
tanto, se ha objetivado, es deci r, tiene una existencia indepe ndiente de quien lo produjo.
McGee y Prusak (1998) consideran que el conocimiento organizacional tam bién está
embutido en los sistem as, la estructura y los procesos de la organización.
A este respecto, Orna (1999) afirma que lo que permite que las ideas crucen el
espacio y el tiempo y vinculen el pasado con el presente, es la transformación con tinua
del conocimiento en información y de la in formación en conocim iento. Gracias a esta
cualidad, la información y el conocim iento s on funda mentales para las organizaciones
de todo tipo y forman la base del aprendiza je y la comunicación humanos. En definitiv a,
información y conocim iento están estrechamente vinculados y no se pueden entender
por separado. Aun es más, se transforman c ontinuam ente el uno en el otro mediante el
50
proceso conocido como espiral del conocim iento, form ado por las actividades de
socialización, exteriorización, combinaci ón e interiorización, que describen m ás
adelante en este m ismo capítu lo.
De acuerdo con Orna (1999), la dist inción crítica en tre inform a ción y
conocimiento se halla en el hecho de que antes de que la inform ac ión pueda ser
utilizada, tiene que ser as im ilada y transformada en conocimiento en las mentes
humanas y, entonces, aplicada por ellas af ectando tanto al mundo m aterial como al
mundo de las ideas de otros. El conocim iento representa la asimilación de la
información y la adopción de esa información co m o guía para orientar las acciones, las
decisiones y la conducta del individuo. Consis te tamb ién en el factor crítico para
asimilar nueva información y, por consiguiente, crear nuevo conocim iento. El
conocimiento es de difícil captura, represen tación y transferencia en el seno de una
organización. Se genera a partir de la conversión de información m e diante procesos
humanos y sociales de cap tación, elaboración, análisis , comprensión, asim ilación y
aprendizaje. Información y conocimiento están intrínsecam ente relacionados, ya que la
información es por igual insum o y producto del conocimiento, tanto en un contexto
individual como corporativo.
Asimismo , como ya estableció Sherm a n Kent (1949), las bases de la
inteligencia residen en el conocim iento. En rea lidad, todos los activos informacionales
se usan para la producción de inteligencia. La inteligencia es el resultado de la
aplicación de conocimiento para integrar, inte rpretar, analizar y evaluar información
relevante pa ra un determinado asunto que represente u na amenaza o una oportun idad
para una organización o un país. La inteli gencia es el producto y representa la
culminación del proceso de utilización de co nocim iento tácito y explícito pertinentes
para analizar y evaluar un determinado obj etivo, con el fin de alinear decisiones y
acciones adecuadas para aprovechar oportuni dades o con trarrestar amenazas. En otras
palabras, la inteligencia consiste en el empleo d e la información y el conocimiento más
adecuados para atender a una necesidad especí fica orientada a la to m a de decisiones y a
la acción por parte de un determinado indi viduo o grupo. La inte ligencia ofrece la
posibilidad de un conocimiento m uy específico , que toma en consideración el contexto
y los objetivos de sus usuarios y que se orienta a resolver sus necesidades , de modo que
provee una guía para la acción oportuna y de elevado ni vel de aplicabilidad y de
51
utilidad. Se puede afirmar, por tanto, que la inteligencia posee una dim ensión muy
vinculada con la acción.
En la sociedad actual, donde la informaci ón está, en general, disponible de m odo
instantáneo y en ingente cantidades, el acceso a ella no es el factor clave que diferencia
a unas organizaciones de otras, aunque sea un recurso esen cial para todas. La activa y
enfocada colecta, procesamiento, análisis y uso de la información y el conocim iento
para la producción de intelige ncia y su efectiva utilización por decisores y gestores son
los factores de diferenciación y de ventaja para las organi zaciones. En definitiva, la
inteligencia no sólo ofrece conoc im i ento sobre el entorno, sino que también orienta a las
organizaciones acerca de cóm o pueden in teractuar adecuadamente con éste. La
confluencia de estos dos objetivos es lo que convierte a la inteligen cia en un recurso de
gran utilidad, de hecho indisp ensable, para la pl anificación estratégica, la toma de
decisiones, la resolución de problemas, el desarrollo de innovaci ones y la obtención de
ventaja competitiva.
1.2. EL CARÁCTER MULTIFACÉTICO DE LA INTELIGENCIA
La caracterización del término inteligencia exige poner de manifiesto su carácter
multifacético. La inteligencia es un producto qu e resulta de la realizació n de un proceso
de elaboración específico que ocurre en el ámbito de un sistem a con rasgos propios. El
término también se refiere a un determ inado tipo de organización y a las actividades que
desarrolla. Así, la palabra inte ligencia se emplea para aludir por igual a un determinado
tipo de producto, de proceso, de sistema, de organización y de actividades. Esto deriva
de la interdependencia que ex iste entre estos aspectos, de tal modo que para comprender
y caracterizar correctamente un aspecto hace falta tener e n perspectiva tam bién a los
demás. Para la exposición de cada una de esta s facetas de la inteligencia seguirem os la
principal obra de referencia en español sobre la materia: el Glosario de Inteligen cia ,
dirigido por Miguel A. Esteban (2007).
52
Tratando de la inteligencia como product o, Esteban (2007) pres enta tipologías
aplicables para la caracterización de la inteligencia desd e la perspectiva utilizada en este
apartado. Estas tipologías son las establecidas en función de la finalidad, el tipo de
necesidad de inform ación que atiende, el tipo de fuente que p redomina en su producción
y de la materia específica de la que s e ocupa la inteligencia. Com o estas clasificaciones
atienden a diferentes aspectos de la rea lidad, un mismo producto de inteligencia puede
pertenecer a diferentes tipologías.
De acuerdo con su fi nalidad, la intelig encia puede ser estratégica, táctica,
operacional y estimativa o prospectiva. Es teban (2007: 93-98) conceptúa cada tipo de
inteligencia com o sigue:
Inteligencia estratégica : contribuye para la definición de los objetivos de
una organización y al establecimiento de la política y los p lanes generales
para alcanzar las m etas fijadas mediante la identificación y la com prensión
del entorno en que actúa la organiz ación. También sirve para producir un
marco de com prensión de la realid ad que ayuda a la validación, la
integración y el entendimiento de otros tipos de inte ligencia.
Inteligencia táctica : su fin es contrib uir a la planificación y el diseño de las
acciones concretas necesarias para la consecución de un objetivo.
Inteligencia operacional : tiene por finalidad ayuda r a la ejecución de las
acciones concretas necesarias para la realización de una m i sión.
Inteligencia estimativa o prospectiva : tiene por fin “determinar de modo
anticipado las opciones de evolución de una situación y las posibilidades y
probabilidades de actuación de los elementos involucrados en ella, con
objeto de reducir la incertidumbre por el futuro en entornos caracterizados
por la complejidad, el cambio y la in estabilid ad” (Esteban, 2007: 93).
La segunda tipología que se aplica a la in teligen cia se establ ece a partir del tipo
de necesidad de información a la que atiende. De acuerdo con esta clasificación , la
inteligencia puede ser básica, actu al o crítica (Esteban, 2007: 82-85).
53
Inteligencia básica : tiene por objeto atender a los requerim ientos de
inteligencia permanentes y generales de la org anización. Es necesaria para la
elaboración de inteligencia en los ám bitos estratégicos y estim ativos.
Inteligencia actual : tiene por fin “satisfacer lo s requerimientos de
inteligencia puntuales y conc retos de una organizaci ón (…) refleja el estado
de una situación o de un acontecimie nto en un m omento dado y m uestra
opciones de evolución en el plazo co rto” (Esteban, 2007: 83). Se utiliza
principalmente para responder a las dem andas de información que surgen
durante la planificación y el desarrollo de una misión o durante el proceso de
toma de decisión.
Inteligencia crítica : su fin es “satis facer los requerim ientos de inteligencia
que surgen durante la ges tión de una crisis” (Esteb an, 2007: 85). Se trata de
información puntual que al ser contextua lizada con la inteligencia básica y
actual permite tom ar decisiones con rapidez y acierto.
Otra tipología de inteligencia s e esta blece en función del tipo de fuente que
predomina en su producción. De esta clas ificación deriva la distinción entre la
inteligencia de fuen tes abiertas, la inteligencia de fuentes humanas y la inteligencia de
fuentes técnicas. Esta terminología es utilizada pa ra desi gnar, respectivam ente, el
proceso de producción de inteligencia median te el empleo de info rmación procedente de
fuentes abiertas, fuentes humanas o fuente s técnicas (Esteban, 2007: 94-96). En el
capítulo sobre los servicios de inteligencia gubernamentales se profundiza en la
caracterización de cada uno de estos tipos de inteligencia.
La quinta tipología de intelig encia presentada en el Glosario de Inteligencia
(Esteban, 2007: 82-83) tiene por base la mate ria específica de la que se ocupa, así es
posible incluir en esta clasificación una vast a gam a de tipos de inteligencia, como la
inteligencia económica, com petitiva, em presar ial, tecnológica, m ilitar, crim inal… De
este modo y considerando los objetivos de esta tesis, en el apartado sobre los ámbitos de
aplicación d e la in teligencia se con ceptúan y caracterizan únicamente la Inteligencia
Económica y la In teligencia Competitiv a.
Como se ha expuesto anteriorm ente, la inteligencia como un producto es
elaborada y difundida mediante un proceso específico, tradicionalmente llam a do ciclo
54
su acceso. Sin embargo, en un contexto com o el actual, caracterizado por la enorme
amplitud de los asuntos de interés para la seguridad económica y la ingente y creciente
cantidad y variedad de las fuentes abiertas, la confluencia d e estos dos fenómenos hace
que su gestión y análisis sean trabajos de gran com plejidad. Una estrategia de la
Inteligencia Económica para afrontar estos fe nóm enos consiste en centrarse únicamente
en el seguimiento del entorno com petitivo de los s ectores estratégicos, m onitoreando los
competidores, los clientes y los reguladores; si bien, asumiendo la propuesta de Martín
y Montero (2007) de “ampliar el abanico de las fuentes de información potencialmente
relevantes y privilegiar los canales informales de com unicación”.
Para esta ampliación de f uentes es intere san t e la investigación llevada a cabo por
Carvalho (2007), donde se muestra la aplicabilidad de las com unidades virtuales para
las labores de Inte ligencia Econ ómica y Competitiv a, adem ás de presentar una
metodología para su adecuada explotación. Se gún esta autora, las grandes com unidades
virtuales aúnan conten ido, audiencia y pr estaciones de co municación que perm iten
realizar estrategias de influencia y de cont rainfluencia, monitorear y co nocer el entorno
competitivo, ya que perm ite conocer caracter ísticas demográficas y socioculturales de
determinados grupos de clientes, beneficiarse de fugas de inform ación de competidores,
detectar signos débiles de tendencias y am enazas del mercado y obtener información
difícil de acceder mediante otros m edi os referentes a socios y proveedores.
1.3.2. La inteligencia para las organiz aciones: la Inteligencia
Competitiva
Como se ha expuesto anteriorm ente, la Inteligencia Económica tamb ién plantea
promocionar entre las empresas la im portanc ia de implantar planes y programas de
inteligencia como un modo de am pliar la competitividad nacional. Asimismo, se ha
indicado que la producción y el us o de inteligencia por las em presas son factores claves
para la seguridad económica de los países. La relación es tan estr echa que incluso la
perspectiva y el método adoptados por las em presas para elaborar inteligencia se
61
asientan y tienen sus orígenes en las activid ades de inteligencia desarrolladas por los
servicios de inteligencia gubern amentales, por lo que la inteligencia em presarial guarda
una especial afinidad y relación con las labores de Inteligencia Económica.
La inteligencia aplicada al ám bito cor porativo se suele denominar Inteligencia
Competitiva y de Negocios. Fleish er (2008) de fine este tipo de inteligencia como un
esfuerzo sistemático, dirigido, oportuno y ético para colectar, sintetizar y analizar la
competencia y el am biente externo con el fin de producir result ados útiles para los
decisores. Pero aunque la Inteligencia Com p etitiva y de Negocios pueda ser cons iderada
una unidad, como en esta definición de Flei scher, habitualm ente se considera que la
Inteligencia de Negocios y la Inteligencia Com petitiva son tipos específicos de
inteligencia, claramente di ferenciados el uno del otro.
La Inteligencia de Negocios, que deri va de la expresión en lengua inglesa
Business Intelligence , puede ser definida como el “tipo de inteligencia que realizan las
empresas a partir de los datos generados por su propia actividad ” (Esteban, 2007: 89).
Se trata de un tipo de in teligen cia centrada en la captura, el almacenam iento y el análisis
de datos e información internos de la organi zación, principalmente en soporte digital y
mediante herram i entas y técnicas inform áticas, que se em plea para apoyar la g estión de
los asuntos relacionados con la producción, la s finanzas, la relación con clientes y
proveedores, las ventas, los recursos hum anos y la logística.
Y por Inteligencia Competitiva, traducción del térm ino inglés Competitive
Intelligence , se entiende el proceso que inves tiga el ambiente donde se inserta la
empresa, con el propósito de descubrir oportunidades y de reducir riesgos, y que
diagnostica el ambiente interno organizaciona l con el objetivo de establecer estrateg ias
de acción a corto, medio y largo plazo (Valentim et al , 2003). De un m odo más directo,
Global Intelligence Alliance (2004a) define la Inteligencia Competitiva como
conocimiento y prospectiva sobre las condicion es externas, donde el objetivo último de
cada proceso de inteligencia es facilitar la tom a de decisiones que conducen a la acción.
En esta línea, Esteban (2007: 85) indica que consiste en el “tipo de inteligencia que
realizan las empresas para obtener inform ación y tener conocimiento sobre el entorno
más o m enos inmediato en el que desenvuelven su actividad”. Por su parte, ABRAIC
( Associação Brasileira dos Analis tas de In teligência Competitiva ) presentó el año 2003
un concepto m ás elaborado de Inteligencia Competitiva, al def inirla como “un proceso
62
informacional proactivo para una m ejor tom a de decisiones, estratégicas u
operacionales, que consiste en un proceso sistemático que contri buye a descubrir las
fuerzas que rigen los negocios, a reducir el riesgo, a conducir al decisor a actuar con
anticipación y a proteger el conocimiento” (ABRAIC, citado por Pereira y Cianconi,
2008).
La Inteligencia de Negocios po ne su foco en el ámbito interno de la
organización y la Inteligencia Competitiv a en el entorno. Esto s enfoques determ inan
también el origen mayoritario de sus fuente s. En suma, mientras la Inteligenc ia de
Negocios trabaja con información y conocim ient o generados y aplicados principalm ente
en el interior de la orga nización; la In te ligencia Com petitiva se centra en inform ación y
conocimiento relativos al entorno organiz acional, que proceden m ayoritariamente del
exterior y se obtienen habitualmente de fuen tes abiertas y en algunos casos también de
fuentes humanas. Considerando los objetiv os de nuestra investigación, únicamente
profundizaremos en la caracterización de la In teligencia Competitiva.
Pero antes de continuar, es conveniente aclarar el significado de competitivo y
de las palabras relacionadas. De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia
Española competitivo es lo “perten eciente o relativo a la co mpetición” o el “capaz de
competir”. Com petición se define como “competencia o rivalid ad de quienes se
disputan una m isma cosa o la pretenden” y “acción y efecto de competir”. Y por
competir se entiende “dicho de dos o m ás pe rsonas: contender entre sí, aspirando unas y
otras con empeño a una misma cosa”. Finalm ente , la palabra competitividad es def inida
como “capacidad de co mpetir” y “rivalidad para la consecu ción de un fin”. El Inform e
Mundial de Competitividad ( World Economic Forum , 1992) indica que el vocablo
competitivid ad se usa comúnm ente para referirse a un esfuerzo económ ico que busca,
en primer lugar, la sup ervivencia y, una vez garantizada ésta, la prosperidad de una
persona, una organización o una economía nacional.
Como ya se ha indicado, la Inteligencia Com p etitiva hace uso de los mismos
principios, procesos y técni cas que la Intelig encia Económica, pero aplicados a las
empresas y ajustados a las dem a ndas y las peculiaridades de éstas. Para ello, la
Inteligencia Competitiva se dedica a la obten ción, el proces amiento, la integ r ación, el
análisis, la interpretación y la evaluación de información relevante para una empresa
sobre sus clientes, sus competidores, la estr uctura y la dinámica de su sector productivo
63
o comercial, los reguladores, las fuerzas co m p etitivas que actúan en el mercado, las
innovaciones tecnológicas, la naturaleza de los contextos tecnológico, económico,
social, jurídico, político y cultu ral en los que opera y la vigi lancia de los cambios que se
producen en estos marcos. Su objetivo es l ograr la conversión de esa información en
inteligencia que permita a una organizaci ón identifica r precozm ente tendencias y
transformaciones en el entorno, advertir y pr evenir am enazas provenientes del exterior,
identificar y afrontar oportunid ades, coloca r en perspectiva sus propias fortalezas y
debilidades, evaluar adecuadamente cuando se tiene algún control o posibilidad de
interferencia sobre eventos externos y or ientar sobre las d ecisiones y acciones más
adecuadas en un momento dado.
Estrategias de negocios de éxito requieren que la organización tome conciencia
sobre su entorno y que se dot e de capacidad para anticipar las amenazas y ap rovechar
nuevas oportunidades de mercado. Esta orientación hacia la prax is es el fin último de la
Inteligencia Competitiv a. Su principal propósito es colaborar en la ad aptación de la
organización al entorno con el fin de me jorar su posición frente a sus rivales y
adversarios, y obtener, por tanto, éxito. La inteligencia pe rmite la pre paración de la
estrategia y las tácticas de una organización, el desarrollo de políticas de innovación
para el aprovechamiento de oportunidades, la im plantación de las medidas adecuadas
para prevenir o reducir lo s riesgos y los impactos de eventuales amenazas y
vulnerabilidades, así co mo la toma de deci siones y la puesta en m archa de acciones
convenientes para logr ar ventaja com petitiv a en el m ercado. La utilización de la
inteligencia consiste en aplicar el conocim iento generado durante la producción de
inteligencia para fundamentar la decisión y la acción de la organi zación que la produce.
De ahí que un adecuado program a de Inteligencia Com petitiva debe también tener en
cuenta durante la exploración del entorno y durante los procesos de elaboración y
transferencia de la inteligencia aspe ctos inte rnos de la organización como su estructura,
sus valores corporativos o la educación, la m otivación y las actitudes de las personas; ya
que la inteligencia para tene r plena validez se debe produ cir para cada organización de
modo singular y específico.
Para investigar el entorno, la organizac ión puede recurrir a las actividades de
prospección y monitoreo. La p r ospección es una técnica que pe rm ite identificar y
establecer u n mapa inicial de los tip os de fuentes y tipos de inform ación relevantes para
la organización. Y el monito reo, también conocido com o vigi lancia, es la técnica de
64
observación y seguimiento constante de las info rmaciones relev antes para la
organización (Valentim et al , 2003). Las activid ades de prospección y monitoreo deben
ser continuas y sistem áticas. Son importantes para las organizaciones pues contribuyen
para que la empresa mantenga su foco en las informaciones relevantes y permiten
identificar proactivamente tan to oportuni dades como amenazas. El m onitoreo de
información puede ser realizado m ediante varias técnicas como la m inería de datos, la
minería de textos y la m inería web, entre ot ras. Estas acciones son esencia les para las
labores de inteligencia organizacional. Pero la ventaja competitiva que pueda provenir
de la información externa dep enderá de la eficacia con que sea em pleada en la
producción de inteligencia y de que es ta sea utilizada por el decisor.
La Inteligencia Com petitiva, al igual que la Inteligenc ia Económ ica, posee
también dos dim ensiones complementarias: una ofensiva y ot ra defensiva. La
Inteligencia Competitiv a ofensiva incluye tanto la búsqueda activa y el análisis de
información de interés sobre el entorno, co m o la planificación y el desarrollo de
acciones de influencia.
Las organizaciones, como los Estados, em prenden program as de influencia para
estimular o modificar el com portamiento y las acciones de públicos y organizaciones,
con objeto de apoyar la estrategia organiz acional y alcanzar los obj etivos estratégicos.
Aunque no controlen su entorno, países y organizaciones pueden, en cierta medida,
influir en él y esta capacidad puede repres entarles grandes beneficios, ya que perm ite
construir y cultiv ar activam ente su imagen y percepción exterior, incluyendo las de s us
productos y marcas. Los programas de infl uencia consisten fundamentalmente en
acciones dirigidas a la formación del púb lico, la divulgación y comunicació n de
mensajes propicios y la obtención del rec onocim iento, la aprobación o el apoyo por
personas y grupos con capacidad de decidir o de influir sobre asuntos de interés para la
organización o el Estado prot agonista. Disponer de inteligenc ia es fundamental para la
realización de estos programas, ya que perm ite identificar tendencias ex ternas, descubrir
los elementos claves de un entorno, m arcar los objetivos adecuados, conocer los perfiles
de las dianas… Por eso, las acciones de in fluencia se deben em prender bajo el
conocimiento y la orientación de la unidad o del servicio de intelig encia si se desean
conseguir los resultados esperados. En el ám bito de las acciones de influencia llevad as a
cabo por los Estados, la Inteligencia Económica está ganando un protagonismo
creciente en el diseño y la ejecución de program as dirigidos a crear por medios
65
legítimos escenarios que perm itan un mejor pos icionamiento global de las empresas de
un país, lo que contribuye a garantizar la se guridad y la libertad de la nación. Y en el
ámbito de las organiz aciones, la Inteligenc ia Competitiva de be ocupar también un lugar
similar.
Por su parte, la Inteligencia Com petit iva defens iva alude a acciones vinculadas
con la seguridad integral de la organizaci ón, la contrainteligenci a y el apoyo legal en
casos de conflicto. Un programa de Intelige nc ia Competitiva res ta incom pleto si no
incluye la planificación e implantación de m edidas de protección de la información y
del conocimiento de la organización; lo cual afecta a una amplia gama de elementos,
como el personal, las instalaciones, los e quipos inform áticos, las comunicaciones, la
marca o la im agen. Al igual que hacen lo s Estados, las empresas deben desarrollar
acciones de ocultamiento y salvaguarda d e su conocim iento sensible, como planes,
procesos, tecnologías… y establecer defensas co ntra la intrusión de terceros interesad os
en su hurto o en su destrucción.
Las organizaciones también pueden orie ntar sus programas de Inteligencia
Competitiva hacia uno o varios ám bitos especial izados, en función de sus neces idades.
Las principales á reas dentro de esta disciplin a son los estudios de tipo: sectorial, se
refiere a las características y dinámicas del m ercado de un determinado sector;
tecnológico, dedicado al seguimiento del co ntexto tecnológico con el objeto de
identificar innovaciones en productos y pro cesos que puedan representar amenazas para
la empresa, así com o la aparición de oportuni dades de desarrollo de tecnología para l a
empresa; legal, relacion ado con el monitoreo de los regl amentos y los reguladores de
una determinada actividad o de un dete rm inado sec tor; político, orientado al
seguimiento de asp ectos de la política nac ional e internaciona l tales como el riesgo país,
sectores más atractivos, tendencias económicas y políticas, etc.; financiero, centrado en
los mercados y la situación financiera de los países; securitario, vinculado con la
protección de la inteligencia; y de influencia, dedicado al apoyo de las actividades de
relaciones públicas o de lobby de las empresas.
De acuerdo con Escorsa y Maspons (2001) las organizaciones donde se pueden
implantar program as de Inteligencia Competitiv a form an parte, generalmente, de uno de
estos cuatro grupos: las grandes empresas, las pequeñas y median as empresas y sus
asociaciones, los organismos públicos de investigación y los organismos
66
internacionales. Las grandes empresas necesar iam ente deben conocer lo que sucede en
su entorno con el fin de poder actuar ad ecuadamente; para ello emplean recursos
humanos y financieros en el mantenim iento de unidades de Inteligencia Com petitiva o
externaliza esta activid ad en una empresa c ontratada para este fin. Por su parte, las
pequeñas y medianas empresas, aunque tam bién están muy afectadas por los cambios
del entorno y necesiten estar at entas a ellos, no disponen de los m edios para realizar
acciones de Inteligencia Competitiva, por lo que dependen de la ayuda del Gobierno. En
relación a los organismos públic os de investigación, los autore s afirm an que se tratan de
organizaciones que no suelen realizar acciones de Inteligencia Com p etitiva, aunque
estas actividades les serían de gran utilid ad. Y en relación con los organismos
internaciona les, consideran que las activ idad es de Inte ligen cia Competitiva les s erían
útiles para com plementar los estud ios de prospectiva que estas organizaciones suelen
realizar.
La mayoría de las conce ptualizaciones de la In teligencia Competitiva se sitúan
en el área de las empresas y ponen su énfasis en el análisis del entorno con el m a nifiesto
objetivo de aumentar su com petitividad en el mercado. Además, la utilidad del análisis
del entorno para una empresa o cualquier ot ro tipo de organización depende de su
capacidad para elaborar conocimiento sobre los aspectos que pongan de m anifiesto sus
puntos fuertes y débiles respecto a ese entor no, así como causar un im pacto en éstos y
tener capacidad de respuesta rápida. Sin embargo, la práctica de la Inteligencia
Competitiva no consiste en una m era vigilanc ia del entorno de una em presa, sino que
únicamente tien e validez en cuanto que se adecúa a las necesidades reales y las
especificidades propias de cada organizaci ón, teniendo en cuenta sus valores, su
estructura, sus capacidades, sus fortalezas y debilidades…; es decir, en cuanto que
incluye un análisis de la organización en la que se aplica y se orienta a servir de soporte
de la actuación de esa organización. Y, como hem os indicado, también incluye otros
aspectos como la protección de la información y el conocim iento y la realización de
acciones de influencia y contrainfluencia. Po r eso, extraem os dos conclusiones: una, q ue
la práctica de la Inteligencia Competitiv a es de hecho aplicable a todo tipo de
organización, empresarial o no, qu e demande conocimiento acerca del ambiente en el
que desarrolla su actividad; y dos, que su ejercicio desborda ampliamente los lím ites de
la monitorización del entorno.
67
Reflexionando sobre el futuro de las ac tividades de producción de inteligencia,
específicamente de la Inteli gencia Competitiva producida a partir de las fuentes de
información abiertas, Fleisher (2008) ha id entificado ocho tendencias. Primera, la
conveniencia de contestar a las cuestiones de los clientes en tiem po real, a través de
múltiples modos, con productos m ás versátiles. Segunda, la necesidad continuada d e
añadir valor a la inteligencia, p ara lo que es necesario invertir m ás recursos en el
procesamiento y en el análisis de inform ación que en su colecta. Tercera, la urgencia de
desarrollar, cultivar e inf luenciar redes. Cu arta, la obligación de concentrar recursos,
evitando los desperdicios de tiempo y dine ro con la manutención de fuentes poco
efectivas o eficaces, especialm ente en épocas de recesión económica. Quinta, la
propensión a realizar acuerdos con asoc iaciones, proveedores de educación o
instituciones educativas para promocionar la m ejora de los conocimientos, habilidades y
capacidades de los profesionales de inteligencia de la organi zación. Sexta, la promoción
de la fusión de diferentes tipos de información perm itiendo un procesamiento m ás
eficiente. Séptima, la prefer encia po r la identificación y el aprovechamiento de nuevas
oportunidades, m á s que por explorar las amen azas. Y octava, la provisión de un soporte
directo a la demanda mediante las tecnologías de la info rmación y las com unicaciones,
posibilitando un flujo bidireccion al de la inform ación entre productores y usuarios de
inteligencia.
1.4. LA PRODUCCIÓN Y TRANS FERENCI A DE INTELIGENCIA
La elaboración de inteligencia de manda una adecuada gestión de los
documentos, la información y el conocim iento que posee una unidad o un servicio de
inteligencia, ya que toda m ejora en los pr ocedimientos de iden tificación, valoración,
organización, conservación y transferencia de estos activo s repercutirá directamente en
una mayor eficacia y eficiencia en su conve rsión en inteligencia. La gestión de la
información hace referencia a las activ idades d e búsqueda, selección, organizació n y
difusión de información. Su ámbito de acción se restringe a los flujos de inform ación
68
formales y al conocimiento explícito. Por ot ra parte, la gestión del conocim iento se
centra en el capital intelectu al de la organi zación y su acción se restringe a los flujos
informales de inform ación. Contempla los pr ocesos de aprendizaje organizacional, las
relaciones de comparto de conocim iento y el establecimiento de comunidades dentro de
la organización. En cambio, las actividades de inteligencia tienen una naturaleza más
compleja, puesto que interconect an las acciones propias de la s dos anteriores formas de
gestión (Valentim et al , 2003). La producción de inteli gencia está orientada a las
estrategias y las operaciones de la o r gani zación y su campo de acción in cluye tanto los
flujos de información formales como inform ales e integra, por igual, conocim iento
explícito y tácito.
La gestión de la información y la gestión del conocim iento tienen como
resultado la aparición de un sistema de inform ación y conocimiento, por el que se
entiende, de acuerdo con Este ban (2006b), la reunión de persona s, recursos y flujos de
información asociados a los procesos de negoc io, los procedim ientos realizados con el
conocimiento y la información asociados a éstos, las norm a s y criterios que los rigen y
las tecnologías que soportan su realización. La existencia de este sistem a y de las
prácticas de gestión que lo generan s on condiciones imprescindibles para una eficie nte
producción de inteligencia. Por tanto, se puede establecer un fructífero d i álogo
interdisciplinar entre la s disciplinas que las sustentan y los Estudios sobre Inteligencia.
Asimismo, se debe destacar que el proceso de elaboración de inteligencia vive en la
actualidad importantes transformaciones, que han llevado incluso a superar su clásica
conceptualización como ciclo.
1.4.1. La gestión de la i nformación y del conocimiento.
En un contexto donde la cantidad de in formación disponible supera en mucho
las posibilidades hum anas de adquisición y absorción y en el que la calidad oscila
fuertemente, es necesario utilizar métodos ad ecuados para identificar , recolectar, tratar,
analizar y evaluar información relevan te con vistas a favorecer su uso y su
69
transformación en cono cimiento y en inteli gencia. La información que es útil a la
organización es aquella que atiende a sus n eces idades y requisito s, que está disponible
en el mom ento oportuno y que se dirige a la persona adecuada. Para que eso sea posible,
la información, de la m i sma manera que los recursos hum anos, financieros y materiales,
necesita ser adecuadamente gestionada.
El proceso de gestión de la información tiene que ser flexible para poder hacer
frente a los desafíos constantes represen tados por la rápida obsolescencia de los
sistemas, la imposibilid ad de prever y ref renar las m udanzas y las progresiva s y
cambiantes necesid ades de información. Así, teniendo en cuenta que es imposible
entender o prever totalm ente como un ambien te de información va a evolucionar dentro
de una organización, es necesario qu e la gest ión de la información ab ra espacio para la
transformación, incluso cuando no se sabe c on certeza que tipo de transform ación será
esa (Davenport, 2002).
La gestión de la información puede ser conceptuada com o "un conjunto
estructurado de actividades que incluyen el modo mediante el que las empresas
obtienen, distribuyen y usan la información y el conocim iento” (Davenport, 2002: 173).
Su objetivo primordial es disponer de info rm ación oportuna, relevante y de calidad para
apoyar la toma de decisiones y la resolución de problem as.
La gestión de la información se real iza llevando a cabo una secuencia de
actividades que perm iten monitorizar y racionalizar los fl ujos de información dentro de
la organización y tam bién sistem atizar y coor dinar los esfuerzos para regu lar y facilitar
la adquisición, el procesam iento, el alm acenamiento, la diseminación y el acceso a la
información, de m odo que sirva de apoyo efecti vo a las operaciones de la organización.
De acuerdo, con la perspectiva ecológica de la información propuesta por Davenport
(2002), el proceso de administración o gestión de la inform ación se estructura en cuatro
etapas: determinación de las exigencias, obtención, distribución y utilización de la
información. La gestión de la información consiste, por tanto, en prim er lugar en
verificar las necesidades inform acionales de las personas en la organización p ara
colectar información que sea realm ente re levante; a continua ción se centra en
seleccionar, organizar, procesar y almacenar esa información; y, finalmente, s e dedica a
difundirla y generar nuevas necesidades. Pa ra ello hace falta usar metodologías y
herramientas adecuadas para desarrollar toda s y cada una de esas actividades de m odo
70
consideren a ambas disciplinas co mo comp lem entarias e incluso entiendan que en un
futuro inmediato las empresas tendrán uni dades in tegradas de inteligencia y de
conocimiento que se convertirán en elem ento s clave para la toma de decisiones y la
articulación de las estrategias em presariale s. Estas dos disciplinas se integrarán del
modo siguiente: “La IC ayuda a elaborar la estrategia de la em pres a señalando los
campos de actuación futuros y, por tanto, in dicando las áreas en que será preciso
generar, adquirir y asimilar nuevos conocim ientos . La IC es útil también para señalar el
camino que debe seguir el aprendizaje de la em presa” (Escorsa y Maspons, 2001: 155).
Cuadro 1: Factores que condicionan la im plantación de programas de gestión del
conocimiento en las organizaciones.
Organización Personas TIC
Tiene una estructura que
favorece la socialización de los
conocimientos generados.
Realiza el tratamiento y el
almacenamiento de la
producción interna (informes,
normas, especificaciones, etc ).
Posee tecnologías (intranets,
grupos de trabajo en red),
herramientas y estructuras
apropiadas.
Construye una cultura y un
clima organizacional positivo
para la socialización del
conocimiento.
Privilegia una cultura de
innovación.
Acompaña, monitorea,
gerencia, comparte y evalúa las
mejores prácticas, actividad es,
procesos y proyectos
desarrollados.
Dispone de un banco de datos
o de un software para plasmar
el mapa de las competencias.
Conoce las personas y sus
potencialidades de modo
individual.
Potencia el trabajo en equipo.
Tienen visión de equipo.
Cooperan.
Están motivadas y satisfechas.
Tienen espíritu innovador y de
liderazgo.
Se actualizan.
Ayudan a construir la cultura
y el clima organizacional.
Son flexibles.
Se comprometen con el
proceso de generación y
socialización del
conocimiento.
Saben manejar las
herramientas de las
tecnologías de la información.
Desarrollan sus actividades
con ética.
Actúan en equipo de m odo
armónico.
Reconocen el éxito como
consecuencia del trabajo
colectivo.
Conocen la organización
(sectores, actividades, demás
trabajadores).
Estructuran fuentes
de información con
valor añadido.
Apoyan el proceso
de toma de
decisiones.
Ofrecen soporte a
las redes formales e
informales de la
organización.
Posee interfaz
amigable de fácil
explotación y
acceso.
Apoyan la creación
de relaciones y la
transferencia de
conocimiento tácito
y explícito de la
organización.
Se actualizan
constantemente.
Adaptaci ón de Valent im et al, 200 3 .
77
Según Waltz (2003: 2) la inteligencia , sea gubernam ental o empresarial,
“siempre ha integrado dentro de sí la gestión (adquisición, análisis, síntesis y
transferencia) de conocimient o”. Porque la producción de in teligencia exige trabajar con
grandes volúmenes de datos de múltiples form atos que se deben convertir en
“información organizada para poder realizar un proceso de análisis y síntesis que
permita suministrar conocim iento bajo la form a de productos de inteligencia” (Waltz,
2003: 42).
1.4.2. Del ciclo de inteligencia a la pro ducción y la transferencia en red
El proceso de producción de inteligencia se suele describir mediante el llam a do
ciclo de inteligenc ia. El ciclo de inteligenc i a es un m odelo que fue desarrollado a partir
de las actividades de los servicios de inte ligencia durante la segunda mitad del siglo XX
en el contexto de la Guerra Fría. El Glosario de Inteligenc i a (Esteban, 2007: 59) define
el ciclo de inteligencia co mo “proceso de generación y comunicación de conocim iento
nuevo, veraz y ajustado a las necesidades y los requerim ientos de un usuario a partir de
la obtención y la transformación de inform ación apropiada”. La denominación de ciclo
está relacionada, por un parte, con el h echo de que lo realizado en las activ idades
previas condiciona las posteriores y, por otra , con la constatación de que la finalización
de un proceso de producción de inteligencia con su consumo suele generar una nueva
necesidad de intelig encia y, por tant o, el inicio de un nuevo proceso. A unque existan
diferencias en el número y en la denominaci ón de las etapas del ciclo de inteligencia,
según los diversos autores, se pueden identificar en las diversas proposiciones una serie
de etapas básicas. Estas etapas son planificación, colecta de datos, procesam iento,
análisis y producción, co municación y evaluación.
En la fase de planificación se debe identificar cuáles son las áreas d e interés
estratégico y cuáles son las neces idades y lo s requisitos qu e el sistema de inteligencia
deberá atender. Incluye también la determ inación de cómo se e mplearán los dem ás
componentes del ciclo para at ender a la necesida d de inteligencia identificada. La
78
colecta tiene como fin identificar, selecciona r y adquirir información mediante fuentes
abiertas, hum anas y técnicas. Consiste en la utilización de los diversos medios
disponibles para obtener info rmación relevante para la neces idad de inteligencia. El
p rocesamiento consiste en la validación, la org a nización, el control y la co nservación de
las informaciones colectadas co n el objetivo de convertirlas e incorporarlas al conjunto
estructurado de informaciones existente. S i se d a el caso, puede in cluir las actividades
de traducción y desencriptación. La fase de análisis y producción se realiza mediante la
evaluación, integración e in terpre tación de las informaci ones colectadas; y de su
conciliación con el material relevante ya existente se pr oduce inteligencia. En la
comunicación el producto de intelig encia creado debe ser difundido a la persona o el
sector que lo necesita. Por fin, se realiza la fase de evalu ación de la utilid ad y la
aplicabilidad de la inteligen cia producida para el usuario final. Esta etapa es una
retroalimentación de todo el proceso reali zado, del que pueden surgen indicaciones de
modificación y de corrección de los procedim ientos adoptados. Tras esta fase surgen
nuevos requerim ientos o necesidades de inteligen cia, dando inicio a un nuevo ciclo.
Aunque el ciclo de inteligencia se emplea ampliam ente para explicar y
representar la creación de inteligencia, en la actualidad se está revisando y su validez
está, incluso, contestada. Por eso, algunos auto res prefieren usar el término proceso de
producción de inteligencia, ya que se considera más neutro que el de ciclo (Esteban,
2007: 60). Las caracterizaciones de los sistemas de inteligenc ia organizacional y de los
sistemas de inteligencia que realizam os en los capítulos 3 y 4 se hacen eco de estas
nuevas propuestas.
De las diversas alternativas propuestas nos interesa destacar, atendiendo al
objetivo de nuestra investigación, la realizad a por R. Clark (2004), ya que su modelo de
inteligencia centrado en el objetivo ofrece una comprensi ón del pro ceso de producción
de inteligencia que crea un marco conceptu al y propone una práctica que consideramos
adecuados para el desarrollo y la aplicaci ón de un método de auditoría de inteligencia
centrado en el análisis de los procesos es tratégicos de negocio. Según este autor, la
producción de inteligencia debe ser entendida como un pr oceso cooperativo en red
donde se construye colectivamente un reposito rio en el que todos los participantes
pueden extraer los insumos necesarios a sus trabajos, así com o cont ribuir con sus
propios recursos y conocimientos. Las tareas básicas del proceso de elaboración de
inteligencia son facilitar que los usuarios hagan sus preguntas, usar la información
79
existente para proveer respuestas inmedi atas y gestionar la creación de nueva
información para responder a dem andas perm anentes. Este proceso colectivo de
producción se debe centrar en la implantaci ón de procesos de inteligencia puntuales y
transitorios enfocados a dar una respuesta concreta a una amenaza o a una oportunid ad.
Clark (2004) adopta plenamen te el concepto de inte ligencia para la acción
( actionable intelligence concept ), que se centra en el estu dio de un objetivo desde todos
los puntos de vista posibles y en continua interacción con la intervención o actuación
sobre el objetivo. Esto supone una superaci ón del concepto clásico de ciclo de
inteligencia basado en un modo de resolución de problem as consistente, básicamente,
primero en razonar y luego en operar, yendo desde la pregunta a la respuesta; para
ofrecer, en su lugar, un m arco de razonamiento m ás cercano a la compleja naturaleza de
los procesos cognitivos humanos. Para lograr el éxito, la cl ave no se encuentra en poner
en marcha una secuencia de acciones prefijad as, autónomas, sucesivas y repartidas entre
diversos agentes, sino, entre otras, en facil itar el trabajo colaborat ivo, la reutilización de
la información y la comunicación entre los productores y entre éstos y los usuarios.
Figura 1: El proceso de inte ligencia centrado en el objetivo.
Necesidades, nu eva
información Análisis: lagunas,
re
q
uerimientos
Adaptaci ón de Clark, 20 04: 18.
El proceso de transformación de inform ación en conocimiento y de
conocimiento en información para la acción es ci rcu l ar. Pero para que esto ocurra hace
falta el concurso de dos procesos soci ales que demandan la interacción entre
generadores y usuarios: la tr ansferencia y la comunicación de la información. Por eso,
Análisis: respuestas,
inteli
g
encia accionable
Objetivo de
inteligencia
Nueva información
Recursos de
información
(colectores)
Problema
(usuario)
80
tan importante com o planificar y llevar a cabo activ idades para la creación de
inteligencia, es atender a esos procesos de com u nicación y de transferencia. Este es un
asunto al que los Estudios de Inteligencia no han prestad o tradicion alm ente atención
pero que, en nuestra opinión, consideramos que se pueden enriquecer con aportaciones
procedentes de la Ciencia de la Informaci ón y la Docum entación, y que se deben tener
en cuenta en un método de a uditoría de in teligencia.
Por comunicación de la información se enti ende el proceso mediante el que la
información se transm ite del generador al us uario con el objeto de que sea com prendida
por este último. Y la transferencia de inform ación se puede definir como el proceso de
generación, transm isión y utilización de información que tiene co mo resultado su
asimilación e incorporación por el usuari o a su m undo mediante su conversión en
conocimiento. Es decir, la com unicación de la información tiene por objetivo que ocurra
la transferencia de información, que la inform ación comunicada sea efectivamente
absorbida y asimilada p or el recepto r. Los pr ocesos de comunicación y de transferen cia
de información son com plementarios, pue sto que la com unicaci ón posibilita la
transferencia de información a la vez que la transferencia representa la efectivida d del
proceso comunicativo y permite nuevos pr ocesos de comunicación. Sin embargo, se
debe tener en cuenta que no toda com unicación de la información termina en
transferencia, es decir, que no toda inform ación comunicad a llega a ser efectivamente
asimilada y absorbida por el usuario.
Los medios m ediante los cuales se real iza la comunicació n de la inform ación,
denominados cauces de com unicación, condiciona n en cierta m edida el proceso de
transferencia de información, puesto que dete rminan, por ejem plo, si habrá contacto
directo entre proveedor y usuario de la inform ación. Los cauces de comunicación
tradicionalmente son clasificados en f ormales e informales.
Los cauces de comunicación form ales se basan en la escritura e incluyen las
fuentes primarias, secundarias y terciarias. L a diferencia básica entre estos tipos de
fuentes es la originalidad de la inform ación. Es decir, mientas las fuentes primarias
presentan informaciones originales, las secunda rias y terciarias presentan informaciones
referenciales sobre otras fuentes ordenadas de acuerdo con un determinado criterio y,
por lo tanto, estas informaciones no son orig inales. Ejem pl os de las primeras son los
informes, los artículos en publicaciones peri ódicas, las tesis doctorales, etc; de las
81
segundas, las bibliografías, los diccionarios, las enci clopedias, etc.; y de las terceras, los
catálogos, las bibliografías de bibliografías, los índices… Las principales ventajas de los
cauces de información form ales son su disponibilidad para u n público amplio, la mayor
seguridad en el alm acenamiento, la m ayor facilidad de recuperación, la previa
evaluación y la uniformidad en la disem in ación de la información. Por otra parte, sus
desventajas son la rápida obsolescencia de la información y la ínfima incidencia de
interacción entre proveedores y usuarios de información.
Figura 2: El proceso de transformaci ón de la información en conocimiento.
INFORMAC IÓN
COMUNICACI ÓN DE LA INF ORMACIÓN
CONOCI MIENTO
TRANSFERENCI A DE LA INFOR MACIÓN
Adaptaci ón de Carval ho (200 0).
De acuerdo con Meadow s (1999) para que la com unicación de la información
sea eficiente los canales formales se deben complem entar con los canales informales,
que se caracterizan principalmente por lo s contactos interpersonales. Para Le Co adic
(1996) la comunicació n informal tiene un a dim ensión pública, representada por las
conferencias, los eventos o las ferias; y una dimensión privada, com p uesta por las
conversaciones, las llamadas telefónicas y las correspondencias personales. La ventaja
más importante de los cauces inform ales es el hecho de que propor cionan el contacto
directo entre proveedor y usua rio de información. Esto ofrece al usuario la posibilidad
82
de preguntar, de aclarar dudas y de ampliar la información re cibida. Y para el proveedor
ofrece la ventaja de tener una retroalim entación mucho más significativa de lo que le
prestan otros m edios. Esto permite adapta r la información al receptor, transm itir
conocimiento práctico junto con conocim ie nto conceptual, disponer de mayor
flexibilidad en la comunicación de la info rm ación, ofrecer contenidos añadidos po r la
comunicación no verbal y establecer y fortal ecer relacion es sociales. Los canales
informales son m uy valorados en los pro cesos de transferencia de información. En
cuanto a las desventajas de la comunicación in for mal se encuentran la dificultad de
recuperar y alm acenar la información com u nicada oralmente, la restricción de la
audiencia y la inexistencia de evaluación previa del contenido.
Más allá de los cauces de comunicación formal e informal, Le Coadic (1996)
destaca también la relevancia de los cau ces sem itradicionales: la comunicación
electrónica, los colegi os invisibles y los gatekeepers . Es tos cauces de com unicación
presentan aspectos tanto de los cauces de ca rácter formal como de los informales, y se
sustancian en publicaciones de carácter re lativam e nte provisorio puesto que sufrirán,
probablemente, m odificaciones y ajustes en función de la recepción y uso que hayan
realizado sus usuarios. De este modo, sus principale s ventajas son la actualidad de la
información que presentan y la incorporación de la retroali mentación proveniente de los
usuarios en las siguientes versiones del mensaje.
La comunicación electrónica m ezcla características de los cauces formales y de
los informales. Al igual que los cauces informales, facilita, dinam iza y estimula la
interacción entre el proveedor y el usua rio de información, a la vez que, como los
cauces formales, facilita el almacenam iento y la recuperación de la información y ofrece
medios para am pliar la audiencia tanto co mo se quiera. Sin embargo, para Targino
(1998), la comunicació n electróni ca tiene características propi as y, por lo tanto, debería
constituir un tipo de cauce de comunicación es pecífico, separado de los cauces form a les
y de los informales.
Los colegios invisibles son agrupamientos informales y cerrados entre
investigadores que se encuentran en la vanguardia en una determinada área del
conocimiento, que m antienen contactos fr ecuentes entre sí c on el objetivo de
intercambiar inform ación sobre sus investig aciones, emprender acciones com unes y
establecer relaciones de poder y de contro l dentro de sus ámbitos, aun cuando
83
pertenezcan a instituciones y a países diferent es. Este concepto de colegio invisible se
puede aplicar también a grupos de profesionale s expertos e influyent es en una materia.
Y los gatekeepers son profesionales que se destacan de los dem ás por ser muy
activos en la colecta y la difusión de in formación, dando soporte a los dem á s miembros
del grupo (Meadows, 1999). Actúan como personas clave en el flujo de inform ación, ya
que tienen acceso a una gran variedad de fu entes de información externas y disponen de
un gran número de contacto s con otros expe rtos y organizaciones a nivel nacional e
internaciona l. Un gatekeeper, gracias a los amplios conocimientos conseguidos durante
su actividad profesional, “ tiene una gran perspectiva de su entorno y actúa como
director de flujos de in formación, siendo el encargado de buscar y sum inistrar las
demandas que se reciben dentro de su organización” (Sanz, 1994: 57). Los gatekeep ers
tienen la función de hacer de mediador entr e su organización y el mundo exterior y son,
por tanto, fundamentales en el m onitoreo tecnológico, científico y competitivo. Para
Targino (1998) “mantenerlos actualizados es un m odo de llegar a todos los miembros
del equipo”.
A despecho de las diferencias que puedan existir entre los di versos tipos de
cauces de comunicació n presentados, Carvalh o (2000) destaca que entre ellos no hay
antagonismos ni exclusión, sino complem entariedad.
También es im portante tener en cuenta, co mo se ha apuntado anteriormente, que
no toda información comunicada llega a ser ef ectivamente asimilada y absorbida por el
receptor, puesto que en el pro ceso de comunicación existen barreras o mecanismos que
lo dificultan, ocasion ando la subutilización o el rechazo de la información com unicada.
Las barreras para la transferencia de la in formación son varias y de diferentes tipos.
Algunas se aplican a los procesos comunica tivos en general, m ientras otras, má s
específicas, hacen referencia a los divers os tipo s de cauces de comunicación que se
emplean o a los contexto s en los que la comunicación se realiza.
Sobre la comunicación indirecta y m ás bi en formal, W ersig (1970) indica la
existencia de barreras ideológ icas, económ icas, legales, de tiempo, de ef iciencia,
financieras, terminológicas, de idiom a, de capacidad de lectura, d e conciencia y
conocimiento de inform ación y de responsab ilid ad. Y en relación con los can ales
informales de com unicación de la info r mación, Meadows (1999) ha identificado las
84
siguientes barreras: diferencias de antece dentes educacionales, lo que produce
diferencia de conocimiento y de lengua je em pleada; sistema de promoción y
recompensas, que actúa controlando qué y cuanta inform ación es intercambiada;
rivalidad profesional, es deci r, competición por la prom oción; y lejanía física, que hace
que disminuya la interacción entre profes ionales ubicados en diferentes sitios.
En cuanto a los procesos d e comunicación entre grupos diferentes y
pertenecientes a diferentes contex tos, se ha dedicado una atención espe cial al estudio de
las barreras específicas que se presentan en el ámbito de la cooperación entre las
universidades y el sector productivo. De acu erdo con Alvim (1998) estas barreras, que
podemos denom inar barreras de cooperación, so n de carácter organizacional, personal,
profesional y cultural (Cuadro 2).
En la investigación llevada a cabo por Carvalho (2000) sobre el proceso de
transferencia de tecnología en el polo tecnológico de Ca mpina Grande (Brasil), se
observó que la totalidad de los profesores universitarios y casi el 70% de los
empresarios investigados considerab an que existen barreras en ese proceso e indicaban
una mayor incidencia de barre ras propias de la cooperación.
Pero del mismo m odo que existen las ba rreras al proceso comunicativo, también
existen elementos que facilitan, propici an y estimulan la com unicación y, por
consiguiente, la efectiva transferencia de inform ación y de inteligencia Entre estos
elementos se puede citar la proxim i dad en té rminos físicos, intele ctuales y culturales
entre productores y usuarios de información, adem ás de la provisión de información e
inteligencia oportuna y adecuada a las necesid ad es. Carvalho (2000) señala tam bién la
importancia de que la inf ormación sea cogni tivamente accesible y que atienda del modo
más específico y oportuno posible a una cierta dem anda. Asi mismo, en el ámbito de la
cooperación entre organizaciones y grupos soci ales diferentes, es im portante destacar
que la afinidad y la comunión de objetivos son un elemento determ inante para superar
barreras y favorecer el proces o comunicativo y, en consecue ncia, la transferencia de
información. En ese sentido, Carvalho (200 0) destaca la necesidad de definir y
explicitar claramente los objet ivos y las competencias de cada organización cooperante
para lograr el éxito en la producción y la transf erencia de inteligencia.
85
Cuadro 2: Barreras de comunicación en la relación Universidad-Empresa.
Tipo de
Barrera Universidad Sector Productivo
Organizacion al
Falta de estímulos que rec onozcan
académicamente el trabajo con el
sector produ ctivo.
Excesos de trám ites adm inistrati vos y
burocráticos que dificultan el traba jo
en actividades y proyectos en
cooperación con el sect or productivo.
Falta de técnicas de marketing para
prom ocionar el conocimient o genera do
en las universidades.
Estructura organizacional inadecuada
para la provisión de servicios.
Vulnerabilidad organizacional para
garantizar el cumplimien to de los
plazos de proy ectos cont ratad os.
Visión inmediata en la gestión de
negocios, que no incluye la estrategia
de ejecución de investigación.
El secreto y el sigilo de las em presas
sobre los resultados d e investigación
no se ajusta al interés intrín seco del
ambiente universitario de
publicación de los resultados.
Los ambientes y las estructura s
organizacionale s de las em presas
son, en general , inadecua dos para la
cooperación con las universidades.
La carencia de recursos fina ncieros
para fina nciar proyect os junt o a las
universi dades.
Personal/
Profesio nal
Carencia de personal doce n te
prepara do para pone r en m archa
proyectos de invest igación, desarrol lo
e innovación.
Existencia aún de un foco de
form ación m onodiscipl inar.
Alejamiento de la realidad del sect or
producti vo y difi cultad de c om prender
sus problemas y necesidades.
Cultu ra que valora más la
investigación básica que la
investigación aplicada.
Investigadores que no ti enen
experiencia en el sector productivo.
Equipos desactual izados y c on baja
motivación.
Desconocim iento del pote ncial y de
las capacidades instaladas en la
universi dad.
El miedo al riesgo.
Baj o compromiso en la participación
de proyectos d e investigaci ón.
Falta de percepción e n relación a l os
beneficios q ue puede n proveni r del
trabajo en cooperación con la
universi dad.
Cultural
Diferencias de creencias, valores,
aptitude s y formas de trabaj o en los
ambientes universitario y empresarial.
Lenguajes y medios de comunicación
diferenci ados que provoca n ruidos .
Diferente enfo que del tiem po, frente al
concepto de oportunidad empresari al.
En general, el investi gador
universit ario pr ioriza el benefi cio
personal y pone en según plan o el
retorno a la universidad.
Para los empresarios , la Universidad
vive en su propi o mund o, clasifi cado
como irreal y m uy diferente del
ambiente em presarial.
Sospecha y des confianza de la s
capacidades y l os resultados d e la
universi dades.
Adaptaci ón de Alvim, 19 98.
86
La limitación presente en el m étodo de Burk y Horton (1988) es superada por
Esteban (2004b). A partir de la integr ación de aportaciones de Burk y Horton (1988) y
Orna (1990, 1999), el método de Esteban (2004b) ofrece un abor daje de la auditoría de
recursos de información m ás amplio y con más perspectiva estratég ica. Para este autor
el fin de la auditoría de recu rsos de inform ación es determin ar la relació n entre valor y
coste de los recursos en el marco d e los procesos estratégicos de negocio y conseguir
una gestión más eficaz que redun de en el lo gro de los objetivos estratégico s de la
corporación. Esteban (2006) presenta una definición bastante completa de auditoría de
recursos de información:
“ [La auditoría de recursos de in formación es] el inventario de los
diferentes tipos de recursos de inform ación de que dispone una or ganización,
la localización de sus al macenes y me dios de comunicación, la descripción
de sus características y estructura, el análisis de su obtención, disponibilidad,
dinámica y uso, la evaluación de su empleo de acuerdo con los valores, el
contexto y los modos de actuación de la organización y la valoración de su
capacidad para generar conocimiento útil para la organización, atendiendo a
sus costes y resultados durante la creaci ón de valor añadido” .
El método presentado por Esteban (2004b) en fatiza el inventario de recursos de
información y, en particular, presenta un m odelo bastan te útil para la a uditoría de los
recursos de información em pleados en un proceso administrativo, form a do por nueve
etapas. La prim era consiste en analizar la or ganización a partir de la identificación y la
caracterización de la misión, el fin y los objetivos, la cultura, las debilidades y
fortalezas, las amenazas y oportun idades, la es tructura y los procesos estratégicos de
negocio, incluyendo flujos de trabajo, trámites adm inistrativos y procedimientos
relacionados. La segunda etapa se dedica a analizar el ento rno informativo m ediante la
identificación de las necesidades in for mativas de diferentes tipos de usuarios y de
usuarios importantes, así como de las fuentes de inform ación, los canales de
comunicación y las restricciones de acceso ex iste ntes. La tercera se centra en decidir los
recursos de información a aud i tar, en funci ón de los procesos estratégicos de negocio.
La cuarta etapa tiene com o obj eto iden tificar y localizar alm acenes, modos de
presentación y canales a través de los cuales se dispone de los recursos. La quinta se
destina a inventariar los recurs os de información, consistente en describir y analizar los
recursos indicando denominación y definición, características y estructura, forma de
93
producción, uso y circulación de ntro de la organización y cl asificación dentro de la
taxonomía de recursos. La sexta fase está di rigida a valorar, es decir a analizar la
utilidad y adecuación d e los recursos de inform ación en relación a las necesidades y
requisitos de los usuarios y tomando tam bién en consideración los costes de creación,
manutención, acceso y circulación de los recurs os, su capacidad de ag regar valor y el
carácter de los procesos en que son utilizados . Y la últim a etapa consiste en eva luar los
recursos de información, en concreto su s form as de producción, uso, circulación,
características y valor de uso; acompañad a de una presentación de sugerencias de
mejora para am pliar el valor del recurso en el contexto es pecífico de la organización.
Antes de realizar la planificación estrat égica es importante conocer el rol y el
valor de los recursos de información en la organización y en qué extensión y cóm o estos
recursos contribuyen al logro de las metas y los objetivos organizaci onales. La auditoría
de recursos de información es un método que permite conocer estos aspectos en relación
a los recursos de información tangibles de las organizaciones. Así, es te tipo de auditoría
es útil para la gestión por que provee un conocimiento que puede ser utilizado para
promocionar el uso óptimo de la informaci ón como un recurso organizacional (Esteban,
2004b). En esta misma línea, Posch (1992 citado por Botha, 2000) afirma que la utilidad
de la auditoría de recursos de información radica en facilitar la com unicación en una
organización y en permitir visualizar las re lacio nes entre los recursos de información,
sus características y sus roles en la organiz ación. Por otro lado, en lo que refiere a las
limitaciones de este tipo de auditoría, Botha (2000) considera que la auditoría de
recursos de información no contem pla la resp uesta a la cu estión sobre cómo se usa la
información en la org anización, lo que dificu lta analizar los resultados o btenidos.
2.1.2. Auditoría de información
En el ámbito de las auditorías de activos inform acionales, la audito ría de
información es la que tiene m ayor tradición académica, en el sentido de que se han
presentado sobre este tipo de auditoría tres de los cuatro métodos m ás re levantes en el
94
ámbito de las auditorías de activos de información: el de Orna (1990; 1999), el de
Buchanan y Gibb (1998) y el de Henczel (2 0 01). Estos tres, junto con el de Burk y
Horton (1988), son los trabajos más citados en el ám bito de la auditoría de activos de
información.
La auditoría de información representa un enfoque m ás amplio que el de
auditoría de recursos de in formación tanto por ampliar los aspectos contemplados como
también por profundizar y expandir el anális is realizado. De acuer do con Orna (2005),
R. Taylor fue uno de sus pioneros al utilizar el término con un enf oque bastante am plio,
indicando que los criterios para evaluar los sistem as de información se deben derivar de
los usuarios y de su contexto. Es decir, para este autor la evaluación de lo s sistemas de
información debe considerar cóm o los usuarios utilizan efectivam ente los productos
proveídos por estos sis temas y la capacid a d de estos productos para atender a las
necesidades de los u suarios en lo q ue se re fiere a las funciones que desarro llan en el
contexto en que actúan. Taylor (1982) presenta un enfoque bastante avanzado para su
tiempo una vez que indica que para realizar auditoría de información es esencial
comprender a qué se dedica la organización, su historia, el sitio que ocupa en su
industria, conocer sus públicos y ser conc ientes de las dinámicas y la cultur a
organizacional y cómo ellos influyen en el flujo de información. Además, Taylor indica
que la evaluación del papel que la info rmación juega en el éxito o fracaso del
desempeño organizacional es un problem a de es pecial im portancia en el diseño, gestión,
operación y evaluación de sistemas de información y de sus productos y servicios
(Orna, 2005).
Una definición de auditoría de información bastante com pleta es la presentada
por ASLIB Knowledge & Information Management Group (actualmente Knowledge &
Information Management Network - KIMNET): un examen sistemático del uso de
información, recursos y flujos, con una verifi cación en referencia tanto a las personas
como a los docum entos existentes, de modo a establecer en que medida contribuyen
para el logro de los objetivos organizaci onales (Orna, 2005; Buchanan y Gibb, 2007).
Autores como Henczel (2001), Orna (2004) , Wood (2004) y Buchanan y Gibb (2007)
comparten esta visión de la auditoría de in formación y presentan definiciones sim ilares,
centradas en la idea del uso.
95
Uno de los métodos para realizar la a uditoría de inform ación es el propuesto por
Barker (1990) , que tiene por objetivo contemplar de form a integrada los diversos
aspectos de la auditoría de información. Se trata de un m étodo fuertemente basado en el
control de aspectos tradici onales, compuesto de diez etapas. Una, establecer los
objetivos operacionales y defi nir el ambiente organizaciona l, fijando el efecto que
tienen sobre el flujo y el uso de la inform ación. Dos, determinar los requerim ientos de
información de los usuarios: el tipo de problem a para el que se e mplea la inform ación,
su complejidad y su estructura y lo s rasgos de la información necesaria para atend er a
estas demandas. Tres, inventariar los recursos de inform ación: diferenciar entre material
en bruto y productos finales, analizar su adecuación a los requerimientos y su uso,
valorar la adecuación del proc esamiento para crear un pro ducto f inal satisfactorio y
representar gráficamente el f uncionam iento del sistema. Cu atro, identificar fallos del
sistema y puntos de control cl ave, en particular debilidades y fortalezas del sistem a que
afectan al flujo de información. Cinco, evalua r los fallos del sistem a, en concreto, la
gravedad, las implicacio nes y las razones de los fallos descubiertos, y sobre la base de
sus resultados establecer prioridades para la corrección de las deficiencias consideran do
los daños causados y los costes de reparación. Seis, testar puntos de control clave, con
objeto de asegurarse de que el sistema está funcionando bie n, aunque no se detecten los
fallos. Siete, generar s oluciones alte rnativ as para los fallos del sistem a y ofrecer
sugerencias para mejorar el sistem a, priori zando las m ejoras en función de su impacto
en el sistema y considerando los costes de su implem e ntación. Ocho, evaluar las
alternativas, tom ando en consideración cost es, impactos y aceptación por los usuarios.
Nueve, chequear la conform idad del sistema con reglam entos y estándares existentes:
estas regulaciones y estándares pueden referi rse a procedimientos, fuentes, personal…
Y diez, proponer recomendaciones en un inform e final, indicando las razones para ellas
y las evidencias que las soportan. El método de Barker (1990) pr esenta un conjunto de
etapas bastante exhaustivo, donde se da una especial atención a la identificación, la
evaluación y la corrección de fallos del sistema de inform ación. Como puntos
favorables se puede destacar el análisis de la organi zación, de las necesidades y
requisitos de información y la valoración de los recursos de información en relación a la
satisfacción de estas necesidades.
Por otra parte, el método presentado por Orna (1990; 1999) da gran im portancia
al análisis organizacional e identifica tanto los recursos com o los flujos de información
96
internos con el objetivo de descubrir las relacion es que se establecen durante la
realización de los procesos propios de la organ ización. Se trata d e una perspectiva que
parte del conocimiento del nivel organizaciona l más elevado para desde allí bajar a los
niveles inferiores. Para Orna (2005) el propósito de la auditoría de información es
descubrir que hacen de hecho las or ganizaciones con la inform ación y relacionarlo con
lo que ellas deberían estar ha ciendo; es decir, la auditorí a se entiende como un proceso
que permite relacionar lo que es con lo que debería ser, posibilitando acercar estos dos
extremos con ese conocim iento. La auditoría de información permite conocer lo que la
organización efectivamente hace con la in form ación, entender cómo las personas usan
la información y que resultados obtienen de es te uso. Con base en este conocimiento, el
beneficio que la auditoría de inf ormaci ón ofrece a las organizaciones es dar una
orientación para cambiar hacia un m ejor us o de la información y del conocimiento;
contribuyendo, de este modo, a que la organización tenga la información que necesita,
que esta inform ación sea gesti onada efectivamente con el adecuado sop orte de sistem as
y de tecnologías y que las personas puedan encontrarlas y usarla s del modo adecuado
para atender a sus funciones y al negocio de la organización. En de finitiva, el resultado
final del método de auditoría de informaci ón que Orna presenta es disponer de un
conocimiento real de la organización y de cr iterios basados en éste para planificar y
diseñar la política de información corporativa.
El método de auditoría de inform ación presentado por Orna (1990, 1999) consta
de las siguientes etapas. La primera consiste en analizar las im plicaciones de la
información para los objetivos clave de nego cio, para ello se ef ectúa una revisión
preliminar que debe con firmar la dirección operacional y estratégica. A continuación, se
debe asegurar el soporte y lo s recursos de la administración, obteniendo el
consentimiento del administrador senior para la realización de la auditoría. La tercera
etapa se centra en obte ner el apoyo de los miem bros de la organización, es decir, se trata
de conseguir el comprom iso de la or ganización con la auditoría como un todo.
Posteriorm ente, se planifica la auditoría mediante accion es como proyectar el plan,
formar el equipo y seleccionar los instrum e nt os y las técnicas adecuados. La quinta
etapa se dedica a des cubrir, es d ecir a iden tificar recursos y flujos d e información,
incluyendo el coste y el valor de alto nivel. La sexta se cen tra en interp retar y analizar
los hallazgos, para lo que se recurre a la comparación entre el estado existente y el
estado planteado. La siguiente et apa es la de presentación de los hallazgos, es decir, el
97
reporte de la auditoría. La octava fase consiste en implementar los cambios propuestos,
es decir establecer una políti ca de información que incluya y lleve a cabo la realización
de las recomendaciones de la auditoría. A continuación, se m onitorean los efectos de
esas recomendaciones mediante la m edición de los cambios. Y, por últim o, se repite de
nuevo el ciclo de auditoría; es decir, la auditoría de información debe ser adoptada
como un proceso cíclico continuo y un ejer cicio regular, donde cuando se finaliza uno
se obtienen los elementos necesarios para in iciar el siguiente.
La propuesta de Orna (1990) necesita, según Buchanan y Gibb (2008a), la
presentación y la descripción de un conjunto de instrum entos y técnicas más exhaustivo,
especialmente para llevar a cabo las fases in iciales de análisis de la organización. Sin
embargo, aunque no exista esa exhaustividad para todas las etapas, Orna (1999, 2004)
ofrece en trabajos publicados con posteriorida d, a diferencia de muchos otros auto res,
ejemplos ilustrativos de auditorías que ha realizado, que cont ribuyen a facilitar la
comprensión y la utilización de su m étodo.
Otro método bastante conocido para realizar la auditoría de información es el de
Buchanan y Gibb (1998) . Este método permite un amplio análisis contextual ya que
contempla e l análisis d e las influe ncias de l en torno y el análisis estra tégico de la
organización, además del aná lisis de los requis itos, recurso s y flujos de info rmación
organizacionales. Asim ismo, indica herramientas y técnicas útiles para la
implementación de cada una de las etapas propuestas. El resultado de la puesta en
marcha de este m étodo es disponer de conoc imiento que perm ita elaborar la estrategia
informacional de la organización.
Buchanan y Gibb (2007) definen la a uditoría de información como “una
perspectiva holística para iden tificar, monitorear y evaluar, de m odo sistemático, el uso,
los flujos y los recursos de informaci ón, de m odo a implementar, mantener o
perfeccionar la gestión de la inform ación or ganizacional”. Para estos au tores los
objetivos de la auditoría de información se dividen en básicos y complem entarios. Los
objetivos básicos son identificar los recu rsos de información y las necesidades de
información de la organización. Por otro lado, lo s objetivos complem enta rios amplían el
alcance de la auditoría al incluir la identificación de costes y beneficios de los recursos
de información, el descubrimiento de las opo rtunidades para el us o de recursos de
inform ación como m edio para lograr ventaja competitiva estratégic a, la integración de
98
las inversio nes en tecno logías con iniciativas es tratégicas de l negocio, la identif icación
de flujos y procesos de información, el desa rrollo de una política y una estrategia de
información integrada, la creación de la concie ncia de la im portancia de la gestión de
recursos de información, la definición del papel de la gestión y el m onitoreo y
evaluación de la conformidad con estándares, legislación y pautas políticas relacionadas
con la información.
Las etapas mediante las cu ales se desarroll a el método de Buchanan y Gibb
(1998) son cinco. En primer lugar, prom oc ionar: comunicar los beneficios de la
auditoría, con objeto de estimular el apoyo, la cooperación y la conciencia sobre el
proceso; asegurar el compro miso y la cooperación; y conduc ir un exam en preliminar de
la organización. A continuación, identificar: desvelar y definir la m isión, el entorno, la
estructura y la cultura organizacionales e identificar los flujos y recursos de
información. La tercera etapa, analizar: pro ceder al análisis y la evaluación de los
recursos de información de acuerdo con su importancia estratégica, utilidad y
problemas; elaborar un deta llado diagrama de flujos de información; redactar un
informe prelim inar; y formular planes de acc ió n. Como cuarta fase, an alizar el coste:
realizar el análisis de la re lación coste valor de los recurs os de inform ación, teniendo en
consideración los requ isitos organizacionales. Y, por último, sintetizar: elabo r ar el
informe de auditoría, relatando el proceso llevado a cabo, los hallazgos y las
recomendaciones; y desarrollar la estrat egia de información de la organización.
El método de Buchanan y Gibb (1998) of rece m ediante las etapas propuestas
una guía paso a paso para su puesta en ma rcha. Sin embargo, este m ét odo tiene como
debilidad no ofrecer guías detalladas para su aplicación ni sobre cómo m odelar los
procesos. Asimismo, este m étodo carece de profundidad en las instrucciones proveídas.
Estas debilidades fueron identificadas también en los cinco estudios de caso que los
autores realizaron para tes tar la e xhaustiv idad , la aplicabilidad y la usabilidad del
método (Cuadro 6). Los auditores que llevaron a cabo los estudios de caso identificaron
como principal deficiencia del método la fa lta de profundidad en las orientaciones,
particularmente en relación con las técnic as y los instrumentos (Buchanan y Gibb,
2008b).
También se debe destacar la propuesta de m étodo de auditoría de información de
Henczel (2001) , consistente en vincular la auditoría de la inform ación con los estudios
99
de usuarios y, en especial, con la evaluación de los servicios de información, que, por su
mayor tradición, aporta las principales técn icas y experiencias. Para Henczel (2000:
225) la auditoría de información puede au m entar la comprensión sobre cómo una
organización funciona en relación a la información y al conocim iento. La autora
considera que la auditoría de información puede proveer la base a partir de la cual sea
posible llevar a cabo una auditoría del conoc imiento y funcionar com o el primer paso
para desarrollar una estrategia de gestión del co nocimiento. Henczel (20 01) integra en
su método técnicas e instrum entos propuest os por Orna (1990, 1999) y por Buchanan y
Gibb (1998). Las etapas propuestas son siete: planificar, prep aración de la auditoría y
sometimiento del caso a su aprobación antes de proceder; co lectar datos, desarro llo de
una base de datos de recursos de informaci ón y encuesta a la población; analizar los
datos colectados; eva luar los datos, in terpretación de datos y formulación de
recomendaciones; com u nicar las recomendaciones, inform ar sobre la auditoría;
implementar las recom endaciones, establecimiento de un programa apropiado; y
continuar, fijación de la auditorí a como un proceso cíclico y regular.
Para Buchanan y Gibb (2008a) las prin cipales fortalezas del m étodo propuesto
por Henczel (2001) son promocionar un análisis estratég ico y organizacional, incluir el
inventario de recursos de información y el m apeo del flujo de información y presentar
herramientas y técn icas para real iza r la auditor ía. Por otro lado, estos au tores consideran
que la debilidad del método presentado por He nczel (2001 ) reside en que carece de una
guía práctica para su puesta en marcha. En concreto, ado lece de directrices detalladas
para el análisis organizacional y los fluj os de inform ación, de escalas de valor
recomendadas para el análisis del coste y del valor de la inform ación y también de
instrumentos para la presentación del proceso.
2.1.3. Auditoría de conocimiento
Del mismo m odo que la auditoría de la información permite analizar y
perfeccionar la gestión de la inform ación, la auditoría del conocim iento permite
100
diagnosticar y perfeccionar la gestión del c onocim i ento organizacional, puesto que se
aplica a colectar y an alizar información s obre el estado del conocim i ento en una
organización. Chong (2005) dis tingue dos tipos de auditorí a del conocim iento. Por una
parte está la auditoría del conocimiento, que es un examen y evaluación sistem ática de
los activos de conocimiento organizacional y que se aplica a las organizaciones como
un paso previo a la puesta en marcha de un program a de gestión del conocimiento. Por
otra parte está la auditoría de la ge stión del conocimiento, que se aplica para
diagnosticar y evaluar un programa de ge stión del conocim iento ya existente.
La Norma UNE 412001 IN, 2008 (A ENOR, 2008) también adopta la
diferenciación entre auditoría del conocimiento y auditoría de la gestión del
conocimiento. No obstante, utiliza com o term inología preferencial la de auditoría del
conocimiento y la define com o una “revisión sistem ática de los flujos de conocimiento
para su comprensión o para la obtención de evidencias resp ecto al cumplim iento de las
políticas establecidas en una organización, en cuanto a la captura, alm acena miento,
distribución y aplicación del conocimi ento, si las hubie re” (AENOR, 2008. UNE
412001 IN, 2008: 2.7). Los elementos contem pla dos en la auditoría del conocim iento
incluyen el conocim iento existente, el c onocimiento n ecesario, las conexiones entre
detentores y demandantes del conocimiento y aspectos de cultura y estilo de gerencia
organizacionales.
Pfeifer et al (2000 citado por AENOR, 2008. UNE 412001 IN, 2008: 4.2.3.5)
presenta un modo de realizar la auditoría de la gestión del conocimiento. Se centra en la
evaluación del conocimiento requerido en ci erto m omento, los portadores de dicho
conocimiento, las conexiones entre ellos y la necesidad de conexiones adicionales. Sirve
para identificar puntos débile s, estimular la realización de m ejoras y controlar las
medidas existentes de gestión del conoc imiento. Y tom a en consideración a los
portadores del conocimiento, a aquellos que lo necesitan y a las conexiones entre ellos y
las capacidades individuales para intercambiar conocim iento.
Por otra parte, la auditoría de conocim iento presentada por Liebowitz et al
(2000 citado por AENOR, 2008. UNE 412001 IN, 2008: 4.2.3.6) se centra en identificar
un determinado problem a empresarial y relaci onarlo con el conocimiento disponible y
el conocimiento necesario que puede soluciona r el problema, identificar quien necesita
este conocimiento y cómo se utiliza este conoc im iento en la organización. Se basa en la
101
noción de que el conocimiento debe ser cons iderado com o parte del inventario de una
organización. No evalúa los procesos de gestión del conocimiento existentes ni la
disposición general de la organización. Esta auditoría tien e como resultados
recomendaciones de acciones capaces de solucionar un problem a específico.
De acuerdo con Liebowitz et al (2000 citado por AE NOR, 2008. UNE 412001
IN, 2008: 4.2.3.6) las preguntas es enciales para realizar la auditoría del conocimiento
son: ¿qué conocim iento tengo?, ¿qué conoc im iento falta?, ¿quién necesita este
conocimiento? y ¿ cómo utiliz arán este conocimiento? Estas preguntas pueden ser
complementadas por las propuestas por Botha (2000): ¿qué sabem o s y como lo
sabemos?, ¿cómo eso es útil y para quien?, ¿ con qué frecuencia este conocimiento es
usado?, ¿en que medida este es un conocim ie nto crítico?, ¿por cuánto tiempo?, ¿ a qué
coste? y ¿con qué actualización ?
El método de auditoría de la gest ión del conocimiento presentado por Mertins et
al (2003 citado por AENOR, 2008. UNE 412001 IN, 2008), conocido como
Fraunhofer , relaciona los procesos organizacional es con el diseño para la gestión del
conocimiento. Por un lado, se identifican los tipos relevantes de conocimiento y la
demanda y la disponibilidad de cada tipo, en lo que se refier e a los diversos procesos; y,
a continuación, se analizan los métodos para generar, alm acenar, distribuir y aplicar
conocimiento de los procesos de la orga nización. A partir de los resultados, se
determinan las actividades c onducentes a la gestión del conoc imiento dentro del proceso
organizacional. Por otro lado, en lo que refiere al diseño de la gestión del conocim iento,
se identifican las condiciones ge nerales, los facilitadores y la s barreras para su diseño e
implantación. Los objetivos que este m étodo busca atender son cinco: identificar fuerzas
y debilidades en la gestión del conocim iento corporativo, analizar las condiciones de
trabajo, barreras y facilitadores para la gestión del conocimie nto, aumentar la atención a
la gestión del conocim iento dentro de la organización, d iseñar un mapa de ruta para
futuras medidas de gestión del conocim iento y colectar dato s medibles p ara comprobar
progresos en la gestión del conocimiento. Las etapas m ediante las cuales se lleva a cabo
este método a cabo son las siguientes: preparar, consistente en analizar docum entos
relevantes sobre procesos, procedimientos y estructuras; establecer el enfoque m ediante
la elección del grupo a estudiar y la determin ación de los procesos relevantes; ajustar el
inventario, es decir, adaptar la auditoría a lo s requisitos particulares de la organización;
realizar encuestas recogiendo información mediante cuestionarios para el grupo
102
comparte y quienes son los expertos de la organización. De acuerdo con este autor, la
función de la auditoría de inteligencia es mapear el flujo de información y evaluar los
sistemas de inform ación existentes en la or ganización para identific ar aquello que puede
ser integrado en el nuevo sistema de inteligencia.
En realidad, lo que los autores citad os denominar audito ría de inteligencia es la
identificación y la evaluación de recursos de información y conocim iento internos a la
organización. A nuestro juici o, estas propuestas se caracter izan por ser una integración
de la auditoría de recursos de información con la auditoría del c onocim iento, por lo que
no logra constitu irse en un tipo específ ico de auditor ía. No obstante, d e acuerdo con el
enfoque de autores como Gilad y Gilad (1989) y otros, la auditoría de inteligencia tiene
contornos propios y sí se caracteriza como un tipo específico de auditoría, aunque con
diferentes perspectivas.
Gilad y Gilad (1989) entienden la auditor ía de inteligencia como una
herramienta de diagnóstico, de tal m odo que debe ser el primer paso tanto en la
reestructuración como en la im plantación de un sistema de inteligencia em presarial.
Para estos autores, la auditoría de inteligencia permite obtener inf orm ación sobre
aspectos de la organización que son importantes para el establecim iento de un sistema
de inteligencia em presarial. En concret o, la auditoría de in teligencia permitiría
responder a las siguientes preguntas: ¿qué inte ligencia es necesaria para los usuarios?,
¿qué inteligencia ya está disponible?, ¿quién puede servir como colector de
información?, ¿quienes son los expertos de la organización en varios temas de interés
para analistas y usuarios de inteligencia? , ¿ c uáles son los métodos de comunicación de
información exis tentes en la organización ? y ¿cuál es el status de las operaciones de
inteligencia empresaria l de la organización ? A partir de la contestación a estas
preguntas, la auditoría de inteligencia permite obtener los siguientes resultados:
establecer el perfil de interés de los usua rios para la diseminación de inform es de
inteligencia, elaborar un listado d e objetivos para la recopilación de inteligencia,
revelar que datos y fuentes de inteligenci a ya están disponibles dentro de la
organización y dónde se ubican, determ inar qui en tiene acceso en la organización a cada
fuente de información, publicada o de campo, establecer una lista de información
potencial que puede ser obtenida de varios departamentos o individuos dentro de la
empresa, proveer un listado de expertos que puedan ser consulta dos para analizar
determinados tem as, identificar los métodos formales e informales de comunicación, los
109
cuales son medios de com unicar datos de la inteligencia por la red de la colec ción,
determinar los recursos disponibles para la inteligencia empresarial, conocer la
evaluación que hacen los usuarios de la utilid ad del sis tema de inteligen cia empresarial,
evaluar si el sistema de inte ligencia es adecuado a las necesidades de la organización e
identificar si los usuarios desean que se produzca cam bios en la operación de la
inteligencia em presarial.
Gilad y Gilad (1989) proponen la auditoría de inteligencia empresarial como una
técnica que guía la evaluación de las necesidades de inteligencia de los directivos d e la
organización, con el fin de permitir identificar las neces idades de in teligencia crítica de
la organización y a partir de éstas establecer los objetivos d el sistema de inteligencia
empresarial. De acuerdo con es tos autores, la auditoría de inteligencia perm ite conocer
necesidades de información, fuentes uti lizadas, uso de inform ación, métodos de
difusión, canales de comunicación ya establecidos, experto s y gatekeepers , barreras en
la comunicación y objetivos y prioridades para el sistem a de inteligencia como un todo.
Ese conocimiento obtenido m ediante entrevista s con el personal puede ser utilizado para
modelar el sistema de dise m inación de inteligencia.
En esta mism a línea, Prescott (1999) enti ende la auditoría de inteligencia como
el proceso de iden tificar junt o a las personas claves de la organización la inteligencia
necesaria para tomar decisiones inform adas y el estado de los esfuerzos de inteligencia
en marcha. Para este autor, la audito ría de inteligencia permite que la organización tome
decisiones en relación al enfoque de su s esfuerzos de Inteligencia Com petitiva y
establezca la m isión de esta actividad. Pres cott indica cinco preguntas clave que deben
integrar la a uditoría de inteligencia: ¿ qué ac tivid ades de inteligenc ia se están realizan do
actualmente en la em presa?, ¿qué tipos de inteligencia mis trabajadores y yo
necesitamos para hacer nuestro trab ajo mejo r?, ¿cóm o la Inteligencia Competitiva nos
auxiliará en nuestros trabajos?, ¿qué rol mi s trabajadores y yo tendrem os en un esfuerzo
organizado de Inteligencia Com petitiva? y ¿cuáles son los ac tuales f acilitadores y
barreras para desarrollar un esfuerzo de inteligencia orientado a la acción ?
Como apunta Cronquist (2003), la funci ón de la auditoría de inteligencia
debería ser crear un diálogo en relación a las necesidades percib ida s a partir del análisis
del entorno y las percibidas a trav és de las entrevistas. “Se espera que ese diÁlogo
motive los trabajadores del conocimiento pa ra involucrarse en y contribuir para un
110
proceso de inteligencia organizacional mejo rado y estructurado y para aum entar la
habilidad organizacional para navegar en un entorno crecientem ente complejo y volátil”
(Cronquist, 2003:13).
Gilad y Gilad (1989) también ofrecen im portantes consideraciones sobre el
proceso de auditoría de intelig encia. Principalmente, orien tan sobre có mo obtener los
datos necesarios para realizarla, indicando t écnicas y preguntas relevantes. En concreto,
aportan una guía para la reali zación de entr evistas en auditoría de inte ligencia bastante
útil, con orientaciones s obre como procede r antes, durante y al final de la entrev ista y
sugerencias de preguntas para identificar m i embros del staff y canales d e com unicación
útiles para las acciones de inte ligencia de n e gocios e identificar los estándares del flu jo
de inteligencia. Tam bién ofrecen unas líneas generales prácticas para la identificación
de potenciales colectores de inform ación y de los canales de comunicación de la
organización que pueden servir de base para la transm isión de la inteligencia. No
obstante, no presentan un método de cóm o co nducir el proceso ni indican las etapas
para su realización.
La auditoría de intelig encia es abor dada con una perspectiva diferente por
algunas organizaciones gubernamentales re lacionadas con las actividades de
inteligencia. En este marco se ins erta el Audit check list for the c riminal intelligence
function presentado por Law Enforcement Intelligence Unit (2004 ; a partir de ahora
LEIU). Se trata de una herrami enta desarrollada con el pr opósito de que gestor es del
orden público de nivel medio, ejecutivos y senior evalúen la función de inteligencia
criminal de sus agencias y su contrib ución para proteger los d erechos constitucionales y
la privacidad de los individuos y, a la vez, ga rantizar la efectividad operacional de la
función de inteligencia criminal. Asim ismo, se entiend e que la real ización periódica de
esta auditoría es útil p ara garantizar que la f unción de inteligencia crim inal se realice en
conformidad con estándares éticos es tablecidos, reglamentos y leyes.
Esta concepción de la aud itoría de inteligenc ia cont em pla los procedimientos
operativos, la colecta, la recopilación y la diseminación, es decir, áreas donde las
unidades de inteligencia criminal han tenido históricam ente problemas (LEIU, 2004).
Para cada área se realizan preguntas sobre di ferentes aspectos. En lo que refiere a los
procedimientos operativ os hay cuestiones s obre misión, política y proced imientos de la
unidad de inteligencia; adecuación, responsabilidades y deberes del personal;
111
proveimiento de productos de valor táctic o y estratégico y re sultados esperados;
atención a las necesidades de la agencia u organización. En relación a la colecta se
indaga sobre la existencia de un plan de colecta escrito, requerimientos de inform ación,
uso de recursos de información, interacción entre miembros del eq uipo, legalidad de los
métodos de colecta de información, guías pa ra gestionar informan tes... Las preguntas
sobre la recopilación incluyen los siguientes aspectos: existen cia de criterios para
orientar la entrada y m a nutención de info rmación en los archivos, evaluación de la
fuente y del contenido, prot ección de información sensible, procedimientos de purga,
procedimientos de seguridad de la inform ación, gestión de las tecnologías de la
información y contro l de acceso, entre otros. Por otro lado, en lo que refiere a la
diseminación se interroga sobre procedim ientos para atender a requerimientos de
información, alm acenaje y evaluación de re querimientos y respuestas, métodos de
empaquetado, envío y alm acena miento del m aterial sensible disem inado, control de las
personas que tienen acceso a la inform aci ón difundida, políticas de control de
diseminación a otras personas… La he rram ienta propuesta por LEIU (2004) se
caracteriza com o un listado de preguntas relati vas a cada una de estas cuatro áreas a las
cuales se debe contestar c on un sí o un no. No se provee información sobre cóm o ni por
quién se debe contestar esta lista de control, n i cómo se debe plantear la realización de
esta evaluación ni tam poco sobre el anális is, la presentación y la difusión de los
resultados. Tampoco se apunta nada s obre la realización e implantación de
recomendaciones. No se trata, por tanto, de un m é todo sino de una herramienta útil para
la auditoría de inteligencia. Por eso, y aunque haya sido concebida exclusivamente para
el ámbito d e la intelige ncia crim inal, el conjunto de pregun tas presenta das se muestra
bastante útil y mediante algunas adaptaciones se puede aplicar a la auditoría de unidades
ode sistemas de inteligencia en diferentes con textos, com o por ejemplo en los serv icios
de inteligencia gubernamentales.
Un abordaje similar es el presentado por Carter (2004), que entiende el proceso
de auditoría como una etapa del proceso de ge stión de la función de inteligencia y como
uno de los mejores m odos para comprender la gestión de unidades de inteligencia. Para
este autor la necesidad de una auditoría atiende tanto a aspectos operacio nales como de
gestión de riesgos. Como instrumento para s oportar la auditoría, Ca rter (2004) presenta
un cuestionario que fue elaborado para su aplicación en la Oficin a de Inteligencia del
Departamento de Policía de Denver, Colo rado. El cuestionario está formado por
112
preguntas sobre un conjunto de variables ba stante am plio tales como adecuación a
estándares nacionales, temas de gestión de la unidad de inteligencia (políticas y
procedimientos de gestión de la inform aci ón, localización física de la unidad y de los
documentos, política sobre informantes y accio nes encubiertas), personal
(entrenamiento y supervisión), evaluación de la unidad, gestión fiscal, colecta de
información, tecnologías de la inform ación y de las comunicaciones, redes de trabajo y
asuntos legales. Todo esto es de utilidad para orientar la evaluaci ón de la gestión de
unidades de inteligencia durante la auditoría de la función de inteligen cia, pero no su
funcionamiento en relación a las labores de producción y uso de inteligencia.
En este ámbito, tam bién hay otras aproximaciones a la auditoría de unidades de
inteligencia que, aunque no se constituyen en un método, pueden ser herram i entas útiles
para este fin. Por ejemplo, se dispone de l conjunto de cuestiones elaboradas por Roger
(s.f.) sobre seguridad personal, seg uridad fí sica, captura, almacenam iento, integridad,
disponibilidad y disem inación de material de inteligencia y res ponsabilid ad y gestión
del sistema. Se tratan de preguntas que no siempre pueden ser contestadas con un sí o
un no, sino que exigen la descripción de ra sgos o procedimientos de la unidad de
inteligencia. Por su parte, Harris (1976 citado por Roger, s.f.) se centra en la evaluación
de los principales procesos relacionados con la labor de inteligencia crim inal (colecta y
flujo de información, procesamiento, an álisis, producción y disem inación de
información y procedim ientos de gestión), basa da en la atribución de puntos (de cero a
cien para cada proceso) en función del anális is de la ocurrencia de determ inados rasgos
en el modo en el que se llevan a cabo esto s pro cesos. En definitiva, del mismo modo
que la lista de control de LEIU (2004), las perspectivas de Roger (s.f.) y de Harris
(1976) para la auditoría de in teligencia se lim itan a conj untos de preguntas sobre la
actividad de inteligencia desa rrollada por una unidad. Y, aunque sean útiles para este
fin, representan, por tanto, una contribución poc o significativa para el desarrollo de un
método de auditoría de inteligencia.
Por último, se debe indicar que en la revis ión de la literatura realizada no se ha
encontrado ningún método para realizar audi toría de inteligencia. Asimismo, las
aproximaciones realizad as están menos elabo r adas que lo que sucede co n los otros tipos
de auditoría de activos de información.
113
2.2. BENEFICIOS DE LA AU DITORÍA DE ACTI VOS
INFORMACIONALES
La auditoría de activos de informaci ón puede ser entendida com o un proceso
integrador de diferentes técnicas de colecta y anális is sobre el ámbito informativo en su
relación con la realidad organizacional y su puesta de manifiesto, con el fin de
contribuir a facilitar la efectiv a y eficiente gestión y aprovechamiento de los activos de
información organizacionales. Para Booth y Haines (1993) se trata de una valerosa
herramienta para exam inar cómo la inform aci ón contribuye al logro de los objetivos de
la organización.
Para Botha y Boon (2003: 24) el fin de la auditoría es “determinar si el ambiente
informativo organizacional contribuye para el logro de los objetivos organizacionales y,
asimism o, para establecer e implementar prin cipios y procedimientos efectivos para la
gestión de la información”. En este sentido, estos autores con sideran que la audito ría de
información im pacta de modo positivo en cuatro niveles de la gestión de la inform ación
organizacional. Primero, en el nivel persona l de la gestión de información: uso de
información; alm acenamiento y disponibilid ad de la información; m arketing de la
información; y disem i nación, organización, acce sibilidad, protección y almacenamiento
de la información. Segu ndo, en el nivel operaci onal: identificación de las necesid ades de
información; obten ción y disem inación de información generada y necesaria; e
identificación de información relevante. Terc ero, en el nivel orga nizacional: de sarro llo y
provisión de una infraestru ctura tecnológica; determinaci ón del coste valor de la
información; elaboración de un inventario de recursos de información; coordinación e
implementación de una política de inform ación organizacional; organización de la
información en un sistem a de infor mación; educación en información; consulto ría en
información; y planificación, desarrollo y ev aluación continuada d e sistemas de
información. Y cuarto, en el nivel estratég ico de la gestión de la inform ación:
formulación de una política de información de la organización; gestión de recursos
financieros, físicos y humanos para proveer sistem as de infor mación; e identificación de
las necesidades de información estratégicas.
114
Buchanan y Gibb (2007) consideran que la auditoría de inf ormación perm ite
identificar las necesidades y usos de info rmación, definir los flujos informacionales,
analizar la efectiva contribución de los distin tos recurso s de información para el alcance
de los objetivos organizacionales… De este mo do, la auditoría de información es central
para la efectiva gestión de la inform aci ón organizacional y ofr ece aportaciones tanto
operacionales como estratégicas para las organizaciones. Entre los res ultados que la
auditoría de información puede ofrecer a las organizaciones destaca su función de base,
a partir de la cual se puede desarrollar la estrategia de inform ación y la arquitectura de
información (Orna, 1990; Buchanan y Gibb, 2007).
Los beneficios que las auditorías de activos inform acionales pueden ofrecer a las
organizaciones varían conforme el tipo esp ecífico de auditoría. Sin embargo, lo que
Downs (1988) indica como beneficios d e la auditoría de com unicación pueden ser
generalizados a los demás tipos de auditorías de activos de inf ormación, a ejem plo de lo
que hizo Botha y Boon (2003) considerando estos beneficios como válidos para la
auditoría de información. Para Downs (1988 ) los beneficios de la auditoría son
presentar información valida y exacta sobr e el entorno informativo, diagnosticando
puntos fuertes y débiles; ofrecer retroa limentación sobre la consecución de los
resultados esperados en relación a la inform ación; contribuir a enfocar la atención en el
valor y los beneficios de usar la informaci ón como recurso corporativo; y ofrecer la
oportunidad de involucrar el pe rsonal en el proceso de auditoría y enseñarle más sobre
los procesos, filosofía y estructura que soporta y permite el uso de los recursos de
información corporativos.
Si se consideran los difere ntes tipos de auditoría de activos de información en su
conjunto, el proceso de aud itoría presenta, además de lo que indica Downs (1988), estos
otros beneficios: carac t erización y anális is del ambiente info rmativo; identifica ción de
aspectos favorables y desfa vorables del entorno informati vo en relación a los rasgos y
objetivos organizacionales; y provisi ón de recomendaciones fundadas para,
respectivamente, fortalecer o co rregir estos aspectos.
Asimismo, Berner (2002) considera que los beneficios de una auditoría bien
realizada son de dos tipos: operac ional y ed ucacional. L os beneficios de carácter
operacional se relacionan con la posibilidad de identificar las necesidades de la
organización, los activos de conocimiento y las lagunas de inform ación, entre otras. Y
115
los beneficios de carácter educacional se refieren a que prom ueve un aumento de la
conciencia sobre el valor de la informaci ón y del com parto de conocimiento en la
organización. Otros beneficios educacionale s son aum entar la comprensión sobre el
alcance y las actividades de la gestión de la informaci ón, el reconocimiento por el
personal de los beneficios de la inform aci ón como un activo corporativo y cambiar la
percepción de la gestión de la información centr ada en el coste para poner el foco en los
beneficios que ofrece.
2.3. ANÁLISIS DE LAS PROPUEST AS METODOLÓGICAS PARA
LA AUDITORÍA DE ACTIV OS DE INFORMACIÓN
En el ámbito de la aud itoría de acti vos informacionales no existe un m étodo
establecido ni consensuado. Incluso dentro de un mismo tipo de auditoría, existen, como
se h mostrado, diferentes planteam ientos relativos al método; cada uno con sus
fortalezas, debilidades y aplicabilidad. En este sentido Esteban (2004b) afirma que, en
razón de la falta de un método norm alizado pa ra realizar auditorías de activos de
información, cada auditor sigue un m étodo partic ular, proveniente de la adaptación de
las diversas técnicas ensayadas que referenc ia la literatu ra cien tífica y, de acuerdo, con
la casuística de las necesidades de cada or ganización, los tipos de recursos a auditar y
los motivos prácticos que im pulsan la auditoría.
Asimismo , Buchanan y Gibb (1998) afirm an que ninguna metodología de
auditoría de información puede proveer indi vi dualmente una solució n com pleta ni
cumplir completam ente el papel estratégico qu e una aud itoría de esta naturaleza puede
tener. Para estos autores, el problema de la mayoría de las m etodologías de auditoría de
información es que en general se caract erizan por un propósito y un alcance muy
definidos, lo que hace difícil su adopción universal. En este sentido, Buchanan y Gibb
(2008a) consideran esenci al la existencia de una metodología de refe rencia para ofrecer
una estructura capaz de guiar la selección y el desarro llo de métodos y de modos de
realizar las auditorías a medida.
116
Botha y Bonn (2003) presentan varias raz ones por las cuales consideran que en
la actualidad no parece ser posible o deseab le d esarrollar una metodología de audito ría
de información estandarizad a. En primer lugar, las peculiar es características de la
información dificultan su gestión. En consecuencia, com o apunta Ellis et al 1993,
parece ser deseable perm itir diversos modos de abordar la auditoría en los diferentes y
únicos ambientes inform acionales. En se gundo lugar, el intento de diseñar una
metodología universal de auditoría de in formación, realizado por Buchanan y Gibb
(1998), presenta limitaciones que hacen su adopción universal p roblemática. Otro
motivo que se arguye es que si se analiza el ejemplo de la auditoría financiera, que
posee una metodología estandarizada, se observa que existe una previa larga historia de
desarrollos nacionales e internaci onales para que esa norm a li zación fuera posible, lo que
no ocurre en el ámbito de la información. Y, por últim o, si se hiciera algún intento de
normalizar el m étodo para la auditoría de información, éste tendría que ser conducido
por una organización o un grupo fuerte e in ternacional dedicado a la inform ación, que
fuera capaz de influir en otras organizac iones y grupos nacionales sim ilares para
monitorizar y animar a la im ple mentación de esas norm as pero teniendo en cuenta que
éstas sólo podrían ser u tilizadas únicam en te como pautas. Asimism o, Botha y Boon
(2003) aclaran que la principal razón pa ra desarrollar un método de auditoría
estandarizado es la necesidad de cum plir c on una obligación legal, pero como en el
ámbito de la inform ación no existe esa le gislación, una metodología estandarizada debe
servir no para a limitar las organizaciones en la ejecución de auditorías de información,
sino para guiarlas en relación a los elem entos a investigar y las tareas a efectuar en l a
realización de cada auditoría.
En definitiva, se entiende que establecer un m étodo que sirva de referencia
universal para los diversos tipos de auditoría de activos de inform ación y que sea
aplicable a las var iadas situa ciones pertinentes , es un reto dem asiado complejo; y,
además, la posibilidad de su ejecu ción es dudosa y los beneficios de su logro son
cuestionables. No obstante, si que se consid era necesario analizar la exhaustiv idad de
las diversas aproximaciones y métodos de auditoría de activos de inform a ción
existentes, con el fin de iden tificar sus rasgos básicos. Pa ra Buchanan y Gibb (2008a) la
exhaustividad se refiere a la globalidad conceptual, lóg ica y estructural de cada
perspectiva metodológica.
117
De acuerdo con lo anterior, en este aparta do se analizan las etapas presentadas,
los elementos auditados y las técnicas e ins t rumentos usados en los diferentes tipos y
propuestas de auditoría de activos inform aciona les descritos m ás arriba . Este análisis no
se realiza con el objetivo de identificar cual es el método m á s o menos exhaustivo, sino
con el fin de establecer el panorama general de las auditorías de activos de información
en lo que se refiere a los aspectos indicados , con objeto de orientar la elaboración de
nuestra propuesta de método de auditoría de inteligencia.
Las diversas propuestas de auditoría de activos inform acionales que existen en la
literatura se caracterizan por un desarrollo desigual: unos son métodos propiam ente
dichos, con la clara indicación d e etapas, t écnicas y elem entos a auditar; y otros son
únicamente aproxim aciones a la auditoría que reflexionan sobre este proceso e indican
técnicas y elementos a auditar pero no presen tan etapas. En concreto, el estudio sobre
las etapas se realiza a partir del aná lisis de los m étodos propue stos por esto s autores:
Best, 1985; Cortez y Bunge, 1987; Downs, 198 8; Burk y Horton, 1988; Barker, 1990;
Pridgeon, 1990, Orna, 1990; 1999; Buchanan y Gibb, 1998; Henczel, 2001; Mertins et
al , 2003; Esteban, 2004b; y Levantakis, Helms, Spruit, 2008. Por su parte, el estudio
sobre los elementos a auditar se realiza a partir de un gr upo más amplio de estudios:
además de los doce métodos citados, los trabajos de Pfeifer et al (2000), Liebowitz et al
(2000), Harris (1976), Gilad y Gilad (1989) , Fuld (1991), Jurek (1997), West (2001),
Mether (2004), LEIU (2004) y Roger (s.f.). Y para el análisis so bre las técnicas e
instrumentos em pleados en el proceso de auditoría de activos de inform ación se
incluyen todos los citados, con excepci ón de West (2001) y Mether (2004).
La decisión de incluir en el análisis trab ajos que no llegan a alcanzar la categoría
de métodos de auditorías de activos de in form a ción se justifica por el hecho de que,
como ya se ha indicado, no se ha encontrado en la literatura ni ngún método de auditoría
de inteligencia, sino únicamen te aproxim aciones o reflexiones más o menos elaboradas
sobre el tema. De este m odo, y consideran do que nuestro objetivo es ante todo
fundamentar la elaboración de un método de auditoría de inteligencia, se consideró
oportuno ampliar el abanico de aportaciones. Por ello, también se recurrirá incluso a
otros autores, adem ás de los ci tados en el párrafo anterior.
118
125
La presentación de recomendaciones suelen f ormar parte de la elaboración del
informe; entre los m étodos analizados, únicamente Burk y Horton (1988) y Downs
(1988) no la contemplan de m odo expreso como parte del proceso de auditoría. Para la
mayoría de los autores la presentación de pr opuestas de mejoras consiste en una de las
acciones más importante de la au ditoría, pues to que es el m odo de rentabilizar el
tiempo, el dinero y los recursos utilizados en su realización y es la tarea que favorece
que los resultados del proceso se conviertan en u na ventaja para la organización. En este
sentido, Reynolds (1980) sugiere priorizar las recom endaciones pres entadas en función
de la necesidad percib ida por los profesi onales y de la preparación de usuarios y
productores para implem entarlas. Esta idea es corroborada por Levantakis, Helms y
Spruit (2008) cuando indican que los problem as identificados en la auditoría y las
posibles soluciones sugeridas se deben disc utir con la organi zación y ordenar de
acuerdo con su adecuación, efectividad y coste. Buchanan y Gibb (1998) y Orna (1990;
1999) incluso presentan sus recomendacione s com o una propuesta estructurada: los
primeros con la forma de una estrategia de inform ación de l a organización y la segunda
como una propuesta de política de información organizacional.
La comunicación con la organización sobre los resultados del proceso de
auditoría está presente en las etapas pr opuestas por Cortez y B unge (1987), Orna (1990;
1999), Henczel (2001) y Mertins et al (2003). Para Mertins et al (2003) se debe realizar
un taller para divulgar los resu ltados presentados en el informe, priorizando las m edidas
sugeridas y el plan de acción a segu ir. Por otra parte, Cortez y Bunge (1987) entiende
que esa comunicación se debe r ealizar en dos momentos: prim ero, con el fin de discutir
una versión preliminar del inform e con el personal de la orga nización; y segundo, para
inform ar sobre los principale s hallazgos y posibles desarrollos y planes para
procedimientos futuros, m ediante la difusi ón de una versión sintética del informe. De
modo distinto, Buchanan y Gibb (1998) y Levantakis, Helms y Spruit (2008), que
también proponen acciones de comunicación entre sus et apas, entienden que estos
esfuerzos deben ser hechos al inicio, para pr omocionar el proceso de auditoría m ediante
la comunicación de lo s beneficios que puede ofrecer.
Cuadro 3: Etapas y actividades del proceso de auditoría de activos informacionales.
Etapas y ac tividades
Tipo de
Auditoría
Autor
Planificación Colecta Análisis Informe c on
recomendaciones Comunic a ción Guía para
implantación
Best (1985)
Burk y Horton ( 1988)
Pridge on (19 90)
Auditoría de
Recursos de
Información
Esteban (2004b )
Barker (19 90)
Orna ( 1990; 199 9)
Buchana n y Gi bb (1 998)
Auditoría de
Información
Henczel (2001)
Mertins et al (2003)
Auditoría de
Conocimiento Levantakis, Helms, Spruit (2008)
Cortez y Bunge (1987 )
Auditoría de
Comunicación Downs (198 8)
126
La elaboración de una guía para la implantació n de las recomendaciones está
presente en las etapas presentadas por Mertins et al (2003), Cortez y Bunge (1987),
Orna (1990; 1999), Henczel ( 2001) y Best (1985). Cortez y Bunge (1987) presentan
como su últim a etapa las acciones de implementación de las recom endaciones y de
monitoreo del proceso, como un modo de dar continuidad a la auditoría. Igualm ente,
Orna (1990; 1999) considera que forma parte de las etapas del proceso de auditoría de
información el m onitoreo de los efectos de la implem entación de las recomendaciones
relacionadas con la política de información organizacional y la m edición de los cambios
que ocurren como resulta do. Por su parte, Mertins et al (2003) entiende que la etapa de
implem entación de las recomendaciones es el comienzo del proyect o de auditoría del
conocimiento.
No obstante, aunque sea importante planif icar y orientar la implementación de
las recomendaciones propuestas, es necesario tener en cuenta que corresponde a la
organización, y no al auditor, decidi r si, cuándo y cóm o implementar las
recomendaciones resultantes del proceso de au ditoría. Por tanto, a unque el proceso de
auditoría sea el origen y la guía de la impl ementación de las m ejoras, consideramos que
la implementación propiam ente dicha no for ma parte del proceso. En este sentido, no
nos parece adecuada la inclusión de la impl antación de las propuest as como una etapa
del proceso de auditoría por autores como Best (1985). Por otra parte, nos parecen
especialmente adecuadas las etapas finales de Hencze l (2001) que expresan la
comprensión de que lo que corresponde al proceso de auditoría es establecer un
programa de im plantación de las recomendaciones y establecer la aud itoría com o un
proceso continuo, desde una perspectiva consul tiva pero no operativa. En este sentido,
aunque sin presentar una etapa destinada espe cíficamente a la guía de implem entación,
Esteban (2004b) presenta unas or ientaciones muy útiles para facilitar la implantación de
las recomendaciones: en concreto, acom pañarlas de la indicación de los responsables de
su ejecución, de una estimación de los co stes y de un calendario de im plantación.
Por último, se debe apu ntar que Henczel (2000), Orna (1999), Buchanan y Gibb
(2008a) y Levantakis, Helms y Spruit (2008) entienden la auditoría de activos de
información com o un proceso cíclico . Este entendimiento supone la comprensión de
que cada proceso de auditoría representa el estado de la inform ación en una
organización en un determinado mo mento. Así que, com o indica Ellis et al (1993),
investigaciones periódicas de la m isma organización con las mismas técnicas podrán
127
proveer más datos válidos que la realización de auditorías ocasi onales. Corroborando
esta idea, Botha y Boon (2003) afirm an que es necesario encontrar un m odo para
realizar auditorías de activos de in formación con frecuencia, de modo que las
informaciones obtenidas se m antengan actualizadas.
Como se observa, las etapas y las acciones propuestas com o esenciales al
proceso de auditoría de activos de inform ación se muestran validas en el sentido de que
permiten agrupar las actividades presentes en los métodos estudiados (Cuadro 3). No
obstante, es importante m atizar que hay algun as que tienen una m ayor incidencia que
otras y que el significado atri buido a estas etapas y actividades cam bia, en gran medida,
de un autor a otro.
2.3.2. Aspectos a auditar
Los aspectos analizados en los dife rentes métodos y aproxim aciones a la
auditoría de activos de información estudiados varían consid erablemente. Los aspectos
más comúnm ente indicados por los autore s son los recursos de información y la
organización. Por otro lado, los aspectos que han reci bido m enos atención en los
trabajos analizados son las tecnologías de la información y las comunicaciones y el
entorno. A continuación, se exponen todos los aspectos considerados teniendo en cuenta
la frecuencia de su aparición en la literatura. Y en el Cuadro 4 se presenta un listado de
los diversos aspectos a auditar y de los au tores que los proponen por un orden que tiene
en cuenta la lógica de cómo se estructura un sistema de inteligencia organizacional.
Los recursos de información son el aspecto indicado con más frecuencia en la
literatura, de modo que pueden ser considerados como el elem ento básico a analizar en
las diversas auditorías de activos de información. La excepción son los trabajos de
auditoría de conocimiento, donde los recursos de inform ación no se citan; pero también
se observa que son sustituidos por los recursos de conocim iento, es decir, por los
expertos o proveedores de conocimiento de la organización. El trabajo que da mayor
destaque a los recursos de información es el de Burk y Horton (1988), que adem ás de
128
indicar el análisis de coste y valor de los r ecursos apunta la n ecesidad de determ inar sus
fortalezas y debilidad es y el significado estr atégico que tienen para la organización.
Esteban (2004b) también enfatiza la identific ación y la descripción de los recursos de
información; y, al presentar un m étodo más am plio que el de Burk y Horton (1988),
ofrece un mejor contexto para el análisis de los recursos de inform ación en la
organización. Ambos autores desarrollaron métodos de auditoría de recursos de
información, de m odo que es natural que en este ámbito los recursos de información
tengan primacía sobre los dem ás. Del mismo m o do se entiende que en los otros tipos de
auditoría de activos de información se dé, en general, el m ismo nivel de atención a los
recursos de información que a otros as pectos y, en algunos casos, incluso una
importancia secundaria.
En lo que refiere a la organización , algunos autores la anal izan como un todo, al
tiempo que otros la analizan desde la perspe ctiv a del elemento central a auditar. Entre
los primeros destaca Esteban (2004b), cuyo método determ ina la necesidad de tener un
conocimiento am plio de la organización, in cluyendo la identificac ión de misión, fin,
objetivos, cultura, debilidades, fortalezas, proc esos estratég icos de negocios y flujos de
trabajo. Los demás autores consideran necesar io conocer también política, objetivos y
estructura (Best, 1985); modo de funciona m iento, política, cultura, estructura,
trabajadores en diferentes niveles jerárqui cos y funciones de la organización (Downs,
1988); objetivos (Orna, 1990; 1999); necesidades y requisitos de inteligencia (Gilad y
Gilad, 1989; LEIU, 2004); problemas (Liebowitz et al , 2000); procesos de negocio y
profesionales (Levantakis, Helms y Spruit, 2008). Por otra parte, Cortez y Bunge (1987)
y Mertins et al (2003) consideran la organización en lo referente a los aspectos más
directamente relacionados con el elem ento central de la audito ría que realizan: la
comunicación y la gestió n del conocimiento, respectiv amente. Así, para C ortez y Bunge
(1987) se deben analizar áreas, programas , canales, procesos y procedim ientos
relacionados con la comunicaci ón organizacio nal. Y Mertins et al (2003) consideran
necesario conocer condiciones de trabajo, requisitos, estructura, procedimientos y
procesos relacionados con el conocimiento organizacional.
Los productores o proveedores de activos de información han sido
considerados com o aspectos a auditar por varios de los autores analizados. LEIU
(2004), refiriéndose al personal que forma parte del sistema de inteligencia, considera
que se debe analizar en relación a s u ad ecuación, sus responsabili dades y sus deberes.
129
Para Cortez y Bunge (1987) es necesario conocer las percepciones y aptitudes en
relación a la comunicación organ i zacional de los m iembros del staff que proveen
información. Pfeifer et al (2000) indican que se deben an alizar los proveedores en lo
que se refiere a sus capacidades individua les de intercambiar conocimiento y a las
conexiones que mantienen con los usuarios de l conocimiento. Por otra parte, los dem ás
autores de trabajos en el marco de la aud itoría de inteligencia, com o Jurek (1997), West
(2001) y Mether (2004) se refi eren básicamente a la identificación de expertos en la
organización. Gilad y Gilad (1989) añade la necesidad de identificar tam bién a los
gatekeepers .
Los usuarios de los activos d e información también se incluy en entre los
aspectos más citados en los diferentes tipos de au ditoría estudiados . Entre los diferentes
aspectos sobre los que se llam a la atenci ón destacan sus necesidad es y sus requisitos
(Gilad y Gilad, 1989; Barrer, 1990; Fuld, 1991; Mertins et al , 2003; Esteban, 2004b;
LEIU, 2004; Levantakis, Helms y Spruit, 2008). Otros elem entos tomados en
consideración por algunos autores son las percepciones, creencias y aptitud e s de los
usuarios (Cortez y Bunge, 1987) y sus cap acidades para intercam biar conocimiento
(Pfeiffer et al , 2000). Orna (1999) busca id entificar quienes son lo s usuarios, como usan
la información en sus trabajos y los cont actos que mantienen con los productores de
información. Por otra parte, en el trabajo de Burk y Horton ( 1989) los usuarios no
parecen tener la consid eración de un aspecto a analizar, ya que apenas se identifica
quienes son los usuarios, los productores y lo s gestores de los recursos de información
analizados; por el contrario, el usuario es contemplado úni camente como un atributo de
los recursos de información.
A nuestro juicio, los usuarios deberían ocupar el lugar central en las au ditorías
de activos de información. Los usuarios han de tener, como m í nimo, el destaque que
tienen los recursos de información, puesto que son ellos, los usuari os, y no los recursos,
los elementos m ás significativos de un sistema de información o de inteligencia; ya que
estos recursos sólo se reúnen, crean y gesti onan con objeto de satisfacer las neces idades
de los usuarios o, al menos, as í debería ser. Por tanto, la re levancia del usuario en el
proceso de auditoría no se de be limitar a ser un inform ante sobre los demás aspectos a
auditar, sino el principal aspecto a consider ar. Y de los usuarios se debería analizar no
únicamente sus necesidades y requisit os, sino también sus com portamientos
informacionales. En este sentido, E steban (2004b) considera que “urge disponer de un
130
método para la realización de auditorías de recursos de inform ación que integre técnicas
procedentes de los estudios de usuarios.” Aunque corr oboremos la afirmación de
Esteban, consideramos que la auditoría de ac tivos de información pue de beneficiarse de
los estudios de usuarios más que de las técni cas, de la com prensión de la centralidad del
usuario en los procesos de información y de que el análisis de sus necesidades y
comportamientos debe ser un referencial.
Los procesos se indican com o aspectos a audi tar en algunos de los trabajos
analizados. LEIU (2004) se refiere en concreto a los procesos de colecta y recopilación
de información y de disem inación de inteligen cia. De modo sim ilar, Esteban (2004) se
refiere a los procesos de cre ación y uso de recursos de in form ación en la organización.
También Harris (1976) se refiere a los proces os de colecta, procesamiento, análisis,
producción y diseminación de inform ación. Para Cortez y Bunge (1987), Fuld (1991) y
Gilad y Gilad (1989) el análisis de los proc esos significa investig ar los procesos de
comunicación organizaciona l; y para Mertins et al (2003) los procesos organizacionales
desde la perspectiva de la gestión de c onocimiento. Por otra parte, Best (1985)
considera el análisis de los procesos como forma de determinar el tiem po invertido para
crear, diseminar y usar información. Barker (1990) entiende que se debe valorar la
adecuación del procesamiento de información para crear un producto final satisfactorio.
Así, se entiende que el análisis de los pr ocesos en las auditorías de activos de
información puede significar co sas distin tas para los dife rentes autores, pero m ás
comúnmente hace ref erencia al estudio de la colecta, el procesamiento y la
diseminación de activos de inform ación.
Asimismo, varios autores proponen auditar los flujos de información
organizacionales (Harris, 1976; Best, 1985; Gilad y Gilad, 1989; Barker, 1990; Orna,
1990, 1999; Fuld, 2001; Mether, 2004; Hencze l, 2001; Esteban, 2004; Levantakis,
Helms y Spruit, 2008). Para Orna (1999: 88) la cuestión esencial a resolver en relación a
los flujos de información es ¿ quién da qué información y para quién ? Esta autora ap unta
la necesidad de considerar tan to los flujos de información dentro de la organizació n
como los que m antienen los miembros de la or ganización con el exterior. Por otra parte,
Fuld (1991) considera que para desarrollar un program a de inteligencia que contribuya a
la toma de decis iones tácticas y estratégicas es necesario identificar y direccionar los
flujos de inform ación de la organización.
131
La literatura también indica com o aspect o s que deben ser analizado s en las
auditorías de activo s de información el uso de estos activos (Best, 1985; Burk y Horton,
1988; Gilad y Gilad, 1989; Barker, 1990; Lieb owitz et al, 2000; Esteban, 2004; LEIU,
2004) y las barreras y los facilitad ores de la comunicación (Cortez y Bunge, 1987;
Gilad y Gilad, 1989; Orna, 1990, 1999; Henczel, 2000; Mertins et al , 2003; Levantakis,
Helms y Spruit, 2008).
Los canales de comunicación son propuestos para su análisis por Cortez y
Bunge, 1987; Downs, 1988; Gilad y Gilad, 19 89; Fuld, 1991; Henczel, 2001; Esteban,
2004; Levantakis, Helm s y Spruit, 2008. Sobre la im portancia de la identificación d e los
canales de comunicació n existentes en la organización Fu ld (1991) afirma que cambiar
o crear canales de comunicación corporativos es com o intent ar cambiar el curso de un
poderoso río, por lo que puede demandar una gran cantidad de personal, equipamiento y
tiempo. Por eso, en opinión de Fuld, los planif icadores de un programa de inteligencia
deben identificar, usar y aprovechar los canales ex istentes en lugar de inte ntar crear p or
la fuerza otros canales nuevos que p ueden resultar inaceptab les.
Las tecnologías de la información y las co municaciones tienen, a diferencia de
los anteriores aspectos, una relevancia secunda ria como aspecto a auditar en los estudios
analizados. Existe una preferencia a consider arlas un elem ento que for ma parte de o tros
asuntos más relevantes para la auditoría, co m o los recursos, los procesos o los canales
de comunicación, que un aspecto con relevancia por sí solo. En su revisión de literatura
Botha (2000) incluye la audito ría de sistem as de información como un tipo de auditoría
de activos de información y considera que aporta al conjunto de las a uditorías de activos
de información un modo de analizar com o se usan las herramientas tecnológicas para
manejar los recursos de información. No obsta nte, no consideram os correcto incluir este
tipo de auditoría entre las aud itorías de activos de informaci ón, por entender que se trata
de un tipo de auditoría que tiene un objeto de atención de naturaleza diferente y que la
referencia que hace a los recursos de in formación es implícita, como reconoce Botha
(2000). Más bien, este tipo de auditoría debe considerarse una parte de la auditoría
informática, ya que uno de los principales obje tivos de ésta suele ser el análisis de la
eficiencia de los sistemas inform áticos de una organización.
Por su parte, el en torno apenas ha sido indicado como elemento a con siderar en
las auditorías de activos de información. Orna (1990; 1999) considera que el análisis de
132
133
la dirección estratégica de la em presa en relación a los cambios organizacionales que
resultan de su interacción con las exigenci as del entorno es una etapa inicial d e la
auditoría de información. Y Buchanan y Gibb (1998) señalan explícitamente la
necesidad de identificar y definir el ento r no de la organización, para lo que inclu so
indican algunas técnicas útiles. Por su part e, Hen czel (2000; 2001) alude a la necesid ad
de comprender aspecto s del entorno como el económico, el social y el tecnológico y el
modo en que estos influyen en la organizaci ón y en la utilización de la información. En
este sentido, la auto ra destaca la importancia de iden tificar las re laciones de la
organización con el exterior y de que el gestor de la información tenga una visión
holística de la organización en que trabaja. En esta mism a línea, Esteban (2004b) indica
la necesidad de analizar am enazas y oport unidades a la organización com o aspectos
claves del entorno que se deben atender.
Además de los anteriores aspe ctos, algunos autores indicaron otros aspectos a
auditar; prin cipalmente en el ám bito de la auditoría de inteligencia. En este sentido
destaca que el sistema de inte ligencia aparece como un aspecto a analizar en los trabajos
de Harris (1976) y LEIU (2004). El primer autor indica que se debe evaluar la unidad en
general; mientras que la segunda propuesta entiende que se de be tomar en consideración
la misión, la política y los pro cedim ientos operativos de la un idad de inteligencia. Otros
aspectos que se indican como objetos de a uditoría son los procedim ientos de seguridad
de la información (Harris, 1976; LEIU, 2004; y Roger, s.f); los productos de
información (Barker, 1990) y los productos de inteligencia elaborados en la
organización (LEIU, 2004); los sistemas de inform ación (Mether, 2004) y, más en
concreto, sus debilidades y fo rtalezas (Barker, 1990); y el comp arto de información
(Mether, 2004).
Por otro lado, entre los trabajo s analizados en este aspecto se observa que la
aproximación a la auditoría de inteligencia de Gilad y Gilad (1989) es la más com pleta,
ya que plantea el análisis de casi todos lo s aspectos considerados. E n este sentido,
también destacan Levan takis, Helms y Spruit (2008), Esteban (2004b), LEIU (2004) y
Cortez y Bunge (1987). De modo distinto, el m étodo de Burk y Horton (1988) se
muestra el más estrecho, ya que centra su atención solamente en los recursos de
información y en su uso; si bien, h ay que destacar su carácter pionero y que su obra
recoge la experienci a de una auditoría real y no se trata únicamente de una propuesta
teórica.
Cuadro 4: Aspectos analizados en la auditoría de activos de información.
Aspectos auditados
Tipo de
Auditoría
Autor
Entorno Organización Usuarios Productores
Proveedores Recurs os de
información Procesos TICs Flujos Uso Canales de
comunicación Barreras y
Facilitadores Otros
Best (1985)
Burk y Horton (1988)
Pridgeon (1990)
Auditoría de
Recursos de
Información
Esteban (2004b)
Barker (1990)
Orna (1990; 1999)
Buchanan y Gibb (1998)
Auditoría de
Información
Henczel (2001)
Pfeifer et al (2000)
Liebowitz et al (2000)
Mertins et al (2003)
Auditoría de
Conocimiento
Levantakis, Helms, Spruit (2008)
Cortez y Bunge (1987)
Auditoría de
Comunicación Downs (1988)
Harris (1976)
Gilad y Gilad (1989)
Fuld (1991)
Jurek (1997)
West (2001)
Mether (2004)
LEIU (2004)
Auditoría de
Inteligencia
Roger (s.f.)
134
para representar procesos o entidades. Orna ( 1990) presenta ejemplos de diagram as para
representar los flujos de información en las organización, adem ás de mapas de recursos
tecnológicos en las organizac iones. Y Esteban (2004b) propone el empleo de diagramas
para presentar los flujos, depósitos, canal es y barreras de com unicación, entre otros
elementos, por consid erar que facilita el anál isis y la com prensión de la función de los
recursos en los procesos en los que aparecen.
Otro instrumento indicado por algunos autores es la lis ta de control. LEIU
(2004) presenta una lista formada por un conjunto de preguntas sobre aspectos
relacionados con los procedimientos operati v os, la colecta, la rec opilación y la
diseminación de inteligencia criminal. Tras analizar la realidad investigada, estas
preguntas deben ser contestada s de modo afirmativo o negati vo. Por otra parte, Hen czel
(2001) propone el uso de una lista de control por parte del auditor pa ra verificar que hs
realizado todos los pasos previstos en la me todología para llevar a cabo la auditoría en
relación a los objetivos, el alcance y los recu rsos humanos, materiales y técnicos, entre
otras aplicaciones. El uso de la lista de control para f ines de auditoría es discutido por
Rank y Lanza (2004), ya que consideran que se utilidad ha sido sobrevalorada,
provocando perjuicios al proceso de auditoría. En su opinión , se trata de un instrumento
útil para realizar una auditoría en el senti do de que contrib uye a verificar si todos los
pasos se siguen, pero también entienden que la auditoría no consiste en rellenar u na
lista, sino que es ante todo un proceso de reflexión y de análisis.
Botha y Boon (2003) consideran que el análisis de la relación coste valor es el
aspecto de la auditoría d e activos de info rmación que dem anda más investigación; y, en
particular, la técnica para determinar el valor económico de la inform ación. Estos
autores, aunque consideran que los principios de la aud itoría financiera no pueden ser
utilizados íntegramente, sugi eren que se busque apoyo en es te ám bito para desarrollar
un método estandarizado que permita fijar con exactitud el valor de la inform ación. No
obstante, a pesar de la ausencia de un mét odo consolidado y contrast ado para realizar el
análisis de coste valor de los recursos de información, algunos autores han propuesto
diversas técnicas de relativa utilidad. Por ejemplo, Burk y Horton (1988) presenta unas
tablas y escalas de tipo cualitat ivo para determ inar el coste y el valor de lo s recursos de
información, principalmente a partir del cost e de adquisición y mantenim iento de cada
recurso, el nivel de uso y la utilidad en los procesos de negocio que le asignan los
usuarios de modo subjetivo; que según Buchanan y Gibb (2008a) son muy confusas.
141
Por su parte, Orna (1990) también presenta dos tablas con orientaci ones genéricas para
realizar ese análisis. En relación al análisis del coste, esta autora propone, a partir del
trabajo de Burk y Horton (1988), que se iden tifiquen los elementos y los objetivos del
coste y que se seleccione la técn ica contab le a utilizar. Y en lo que refiere a la
determinación del valor de la inf ormaci ón, Orna (1990) propone que se tome en
consideración la calidad y la utilidad de la información, su influencia en la
productividad y la efectividad de la organización y su impacto financiero para la
organización. Por otra parte, Buchanan y Gibb (2007) proponen también una valoración
cualitativa consistente en la asignación a cada recurso de un valor de acuerdo con una
escala del 1 al 5 según su contribución a la tare a en la que se usa: el 1 significa que no
es usado o que no se percibe su valor para la tarea; el 2 que prov ee soporte indirecto o
menor para la tarea; el 3 que contribuye directam ente para la tarea pero no es esencial;
el 4 que proporciona beneficios significativos o aporta valor a la tarea; y el 5 que es
crítico para la tarea. El re sultado de este aná l isis es empleado para el aborar el inventario
de los recursos de información y las recome ndaciones, buscando lograr m ás e ficiencia y
efectividad en la gestión de lo s recursos de la organización.
Otra técnica propuesta, en este caso pa ra la colecta de información, es el a nálisis
de documentos de la organización. Pridgeon (1990) y Mertins et al (2003) consideran
que se trata de una técnica re levante para la colecta de d atos para fines de aud itoría.
Orna (1999) indica que el análisis de documen tos y el de las bases de datos es útil para
decidir los asuntos sobre los que interroga r en las entrevistas y los cuestion arios.
También Buchanan y Gibb (2008b) em plean y consideran necesario el análisis de
documentos de la organización en los cinco es tudios de caso realizados con su m étodo
de auditoría de información.
Otros instrumentos y técnicas in dicados por la litera tura, pero con menor
frecuencia, están vinculados con herrami entas inform áticas, dinámicas de grupo,
análisis del entorno y aná lisis de la organización.
Burk y Horton (1988) proponen el uso del software InfoMapper ; que, según
Barclays y Oppenheim (1994 citado por Buchan an y Gibb, 2008a), se revela inflexible y
de valor limitado. Asimismo, Levantakis, He lms y Spruit (2008) indican el uso del
software NetMiner para el análisis de las redes de conocimiento y redes sociales.
142
Por otra parte, Pridgeon (1990) indica el análisis de muestras de im presos y de
sistemas, así com o el empleo de la técnica de observación para obtener datos relevantes
para la auditoría. Orna (1999: 82) también propone, com o complemento a la
observación, los encuentros inform ales con gr upos de trabajo, que c onsidera útiles para
identificar cómo los trabajadores perciben los problemas y com o una base para decidir
sobre qué y a quien pr eguntar posteriorm ente. Asimism o, Henczel (2000) indica la
entrevista de grupo focal como una técni ca útil para la audito ría de información. Y
Buchanan y Gibb (1998) recurren a la técnica del workshop para prom ocionar los
beneficios de la auditoría para la organiz ación y para lograr la cooperación de los
trabajadores durante la pr imera etapa de su método.
Algunos autores también presentan técnicas para el análisis del entorno y de la
organización. Buchanan y Gibb (1998) indican el análisis PEST y el modelo de las
fuerzas competitivas de Porter. Y Esteba n (2004b) sugiere el análisis SWOT/DAFO
para identificar la situación de la organización en su entorno.
En cuanto al análisis del funcionamien to interno de la organización, Buchanan y
Gibb (1998) proponen el método Mintzberg para la evaluació n de la adecuación entre la
estructura y la estrategia or ganizacional y el método de análisis del cam po de fuerza de
Lewin para identificar las fuerzas que afectan la estrategia inform acional. Orna (1990)
también pre senta divers as técnicas originales y útiles para el anál isis organizacional con
un énfasis especial en la identificación de flujos de información. Por su parte, Esteban
(2004b) recurre a la metodología A PS ( Administrative Process Study ) para el análisis
de los procesos estratégicos de negocio s. Eíto (2003) en su trabajo sobre las
herramientas útiles para el proceso de auditoría indica los diagramas Idef0 como una
herramienta de m odelado y de diagramación que presen ta interés para representar los
procesos durante la realización de un a auditorí a, ya que permite m ostrar con claridad las
entradas, las salid as y las actividades en los procesos y las conexiones entre ellos. Este
recurso también es utilizado en el estudio de caso lleva do a cabo por Prado (2007), por
considerar que perm ite analizar un proceso glob al, sus subprocesos, sus actividades y
sus tareas. No obstante, a pesar de esta s contribuciones, Buchanan y Gibb (2008a)
observan que los métodos presentados para el análisis organizacional presentados por
Burk y Horton (1988), Orna (1990; 1999), Bu chanan y Gibb (1998) y Henczel (2001)
carecen de técnicas adecuadas suficientes para el m odelado del proceso, lo que cual
consideran una importante lim itación.
143
2.4. LA PRAXIS DE LA AU DITORÍA DE ACTIVOS
INFORMACIONALES
Como se ha puesto de m anifiesto en este estado de la cuestión, todas las
auditorías de activos de información no se realizan del mismo m odo (Botha y Boon,
2003). Cada proceso de puesta en marcha de una auditoría tiene sus objetivos
específicos y el modo cóm o se alcanzan estos objetivos son únicos para cada
organización y en cada momento. Y, adem ás , como señalan Buchanan y Gibb (2007), la
evolución de los m étodos y las técnicas en los últim os años han sido insuficientes p ara
estimular su aceptación y su uso. En este sen tido, estos au tores destacan tres problemas
inherentes a la metodología de la auditoría de información que restringen su uso por las
organizaciones: uno, su limitada relación con el desarrollo de procesos relacionados con
las tecnologías de la inform ación, lo que hace muy difícil dem ostrar su valor e
incorporarla dentro de una práctica operaci onal establecida; dos, que puede resultar una
tarea costosa y compleja, ya que existen po cas guías prácticas sobre cómo ajustar la
auditoría de información a circunstancias y objetivos específicos; y, por último, la
inexistencia de un enfoque consensuado y estandarizado, junto co n la carencia de
evidencias prácticas sobre la usab ilidad de los métodos exis tentes. En consecuencia, las
organizaciones suelen descartar el recurso a la auditoría de información o no le dan la
suficiente importancia, en favor de prácticas de análisis y de desa rrollo de sistemas de
información m ás fácilmente comprensibles y conocidos. Pero la mayoría de estas
prácticas se centran casi en exclu siva en un aspecto específico de un sistem a de
información, preferentem ente el tecnológico, sin adoptar una perspectiva m ás integral
de la gestión de los activos informacionales como plantea la aud itoría. El resu ltado es
que un buen número de organizaciones adolece n, en general, de una aproxim ación
sistemática a las cues tiones relacionadas con estos activos y carecen de una orientación
estratégica para el diagnóstico de sus sistemas de inform ación y de conocimiento.
Los enfoques más amplios de la audito ría de activos de información podrían
posicionarla como proveedora de un conocim i ento del contexto organizacional vital
para analiza r el ámbito info rmativo de las organizaciones y conseguir una visión más
holística y contextual de la gestión de lo s activos de información. Sin embargo, para que
esto sea posible, es necesario superar dos desa fíos. En primer lugar, se debe avanzar en
144
el desvelamiento y el establecim iento de un consenso sobre los rasgos esenciales y
comunes de los diversos métodos de auditoría de activos de inform ación, como se ha
realizado en los apartados anteriores, con el fin de contribuir a la selección, la
adaptación y la elaboración del método m á s adecuado a las características y las
necesidades de la organización a aud itar, a partir de diversos marcos referenciales. Y, en
segundo lugar, se debe avanzar en aspectos com o la aplicabilidad y la usabilidad de los
diversos tipos y métodos de auditorías, con obj eto de facilitar su puesta en práctica; de
lo que nos ocupamos a continuación.
2.4.1. Definición del objetivo y del alcance de la auditoría
Entre las decisiones p rimordiales al re alizar una auditoría de activos de
información se encuentra la definición del objetivo y del alcance que tendrá en una
determinada organización. Estas definiciones orientan el proceso de auditoría en
diversos aspectos, como los elem entos a aud itar, la decisión del m étodo a emplear y las
técnicas a utilizar, con el fin de que sean ad ecuad os a los caracteres de la organización y
a las necesidades concretas y las circuns tancias particulares que o r iginan en un
momento determ inado la puesta en marcha de la auditoría, contribuyendo de este modo
a su éxito.
Barker (1990) considera que existen ci nco modos de abordar la auditoría de
información, según el objetivo al que atienden: coste-beneficio, ge ográfico, híbrido,
gerencial y consultivo operacional. La auditoría de información con un enfoque
centrado en el coste-beneficio tien e como fin establecer una lista de opciones de los
recursos de información em pleados o potenci ales y comparar cada opción de acuerdo
con la relación percibida entre coste y beneficio. La audito ría con orientación geográfica
tiene por objeto identificar y localizar los principales componentes del sistem a y
plasmar los hallazgos en un m apa en el que se reflejen, además, las relaciones que
mantienen entre sí y con otros com ponentes. La auditoría con una aproximación híbrida
presenta una combinación del enfoque geográfico con el del análisis de la relación coste
145
beneficio. El principal fin de la auditoría de inform ación gerencial es identif icar la
información form almente divulgada en la organización, los propós itos del flujo de
información y el uso que cada receptor hace de esta inform ación. Y, por último, el
objetivo de la auditoría consultiva operacional es definir el propósito y el
funcionamiento del sistema auditado, con vistas a establecer si este sistem a se adecúa a
la misión y a la filosofía de la organización y, por tanto, si le ofrece un soporte útil y
confiable; así com o permitir chequear la eficiencia y la efectividad con la qu e se
gestionan los recursos. A part ir de este trabajo de Bark er (1990), Botha y Boon (2003)
clasificaron los diferentes métodos de a uditoría de inform ación y e stablecieron las
principales etapas de cada tipo, llegando a la doble conclusión de que el principal
objetivo de una auditoría de información depend e del ambiente específico en el que se
realiza y que, a su vez, la definició n de este objetivo orienta cómo proceder en cada
caso.
Otro planteam iento útil para la puesta en marcha de un proceso de audi toría de
activos de información es el presentado por Buchanan y Gibb (2007). Estos autores
consideran que es necesario desarrollar un modo m ás estandarizado de llevar a cabo la
auditoría de información, pero que a la vez sea práctico y flexible para atender a las
necesidades específicas de cada org anización, c on el fin de facilitar su uso. De acuerdo
con esta idea proponen para ayudar a la defini ción del alcance de la auditoría el uso de
una matriz form ada por dos dimensiones: la dimensión de las perspe ctiv as y la de los
componentes. En su opinión, prim ero se debe decidir la perspect iva que gobernará el
proceso de auditoría; y, a continuación, se ha de elegir el componente sobre el que este
proceso centrará su atención.
La dimensión de los com ponentes está basada en Earl (2000). Este autor
propone el uso de una estructura conceptual para el diseño de la estrategia de
información formada por cinco dom i nios: or ganización, sistemas, gestión, recursos y
tecnología. El componente organización exige reflexionar sobre la intención estratégica
y la estructura organizacional; y se trata de un dominio que sim ultáneamente influye y
es influido por los dem ás. En cuanto a los si stem as de información se deb e identificar y
priorizar sistemas y aplicaciones adecuados para el desarrollo de la estrategia de
información. El com ponente gestión se refi ere a la definición de los roles y las
responsabilidades de las personas en la ge stión del sistema. Los recursos son el
componente en relación al cual se ref lexiona sobre el punto al que se quiere llegar con la
146
estrategia de información, es decir, el result ado final que se espera lograr. Y el dominio
tecnología hace referencia a la infraestr uctura o la plataforma tecnológica q ue
predomina en el cóm o se lleva a cabo la estrategia de información.
Buchanan y Gibb (2007) consideran que el uso de la taxonomía de Earl (2000)
es útil para definir el alcance de la auditoría de informaci ón, ya que perm ite centrar el
proceso en uno o más com ponentes, depend iendo de las circunstancias de cada
organización y de los objetivos que se espe ra lograr con la auditoría. No obstante,
también creen que puede conducir a una visi ón unidimensional de la organización. P a ra
corregir esta limitación, proponen la adición de la dimensión de la perspectiva,
reconociendo que es posible tanto centrars e en uno o más componentes com o adoptar
una visión particular de la organización. Las posibles pe rspectivas que proponen son
tres: estrategia, proceso y recurso.
La perspectiva estratégica se centra en la realización de los objetivos estratégicos
mediante el m apeo y el análisis de los recu rsos de información requeridos para apoyar la
realización de la misión. Consis te en identificar los siguientes elem entos clave: misión,
meta, objetivos, actividades y recursos de inform ación. La adopción de esta perspectiva
exige realizar un análisis pr ofundo de los recursos de info rm ac ión de mayor im portancia
estratégica y la atribució n de valores a éstos, en lugar de limitarse a un m ero inventario.
El principal resultado de una auditoría de información con perspec tiva estratégica es la
elaboración de la estrategia de in formación organizacional; por lo que las
recomendaciones se centran en el papel de lo s recursos de inform ación para la gestión
estratégica de la organización. La perspectiva de proceso se centra, en cam bio, e n el
flujo de información asociado al flujo de trabajo y perm ite comprender la dinámica
relación entre recursos de información, flujo de información y activid ades y tareas de l
negocio. El resultado de una auditoría de in formación orientada al proceso es el mapeo
del flujo de información y los recursos de in formación relacionados a partir del análisis
del proceso. Sus recomendaciones se dirigen a mejorar el flujo de trabajo existente
mediante una m ejor provisión, soporte y ge stión de la información. Por último, la
perspectiva de recursos tiene por fin realizar una exhaustiva identifica ción, clasificación
y evaluación de todos los recursos de info rmación de la organización. Se colectan datos
de cada recurso (propietario, ta rea que soporta, fuente, coste ...) y se le atribuye un valor
de acuerdo con la importancia de la tarea en la que se aplica, lo que permite reconocer la
importancia de cada recurso para la organización. El resultad o de esta pers pectiva es un
147
detallado inventario y una evaluación de lo s recursos de inform ación y la presentación
de una serie de recomendaciones dirigidas a lo grar m ás eficiencia y ef ectividad en la
gestión de los recursos de la organización (Buchanan y Gibb, 2007).
En efecto, el empleo de una m atriz para definir el alcance de una auditoría de
activos de inform ación se muestra una herramienta m uy útil, que tanto facilita el trab ajo
del auditor como contribuye a que el resultado del proceso de auditoría satisfaga a la
organización. Tam bién parece adecuada la ad op ción de una matriz bid imensional para
orientar la puesta en marcha de la audi toría, que tome en consideración tanto la
perspectiva como los componentes centrales. No obstante, consideram os que el empleo
de la estructura propuesta por Earl (2000) para la definición del al cance de la auditoría
presenta una importante lim itación en lo que refiere a los componentes presentados. A
partir del anális is realizado anter iormente s obre los aspectos a audi tar, se observa que
existen más aspectos que pueden ser objeto de análisis de la aud itoría de ac tivos de
información, com o, por ejemplo, los usuarios, los procesos de gestión de activos de
información o los canales de com unicación. Po r otro lado, las perspectivas propuestas
por Buchanan y Gibb (2007) parecen tener natura lezas dif erentes las unas de las otras:
procesos y recursos se pueden caracte rizar más como com ponentes que como
perspectiva, a diferencia de la estrategia que sí nos parece ap ropiada como perspectiva.
Además, en la matriz propuesta por Buchanan y Gibb (2007) los recursos de
información aparecen dos veces, tanto en la co ndición de componente como en la de
perspectiva; lo cual compromete, o al m enos limita, la utilidad de la m atriz.
En definitiva, aun considerando la utilidad práctica de la m atriz propuesta por
Buchanan y Gibb (2007) com o una herramienta necesaria para definir el alcan ce de la
auditoría de activos de información, es reco mendable que esta propue sta sea reelaborada
con objeto de superar las limitaciones indicadas. Asim ismo, entendemos que la
definición del alcance y del objetivo de la auditoría son acciones interdependientes, de
modo que la integración de lo s abordajes presentados por Ba rker (1990) para definir el
objetivo, y la matriz presentada por Buchanan y Gibb (2007) para defi nir el alcance, se
pueden utilizar de modo com binado y pueden co ntribuir para diseñar e implem e ntar el
proceso de auditoría de activos de información de m odo exitoso.
148
2.4.2. Aplicabilidad y usabilidad
Un método de auditoría de activos de información debe presentar una secuencia
lógica y completa de etapas, se r exhaustivo en lo que se refi ere a los as pectos analizados
y tener consistencia al indi car las herram ientas y técnicas necesaria s para apoyar las
etapas propuestas. El conjunto de estos atributos favorece el empleo del m étodo,
facilitando el trabajo del auditor y contribuy endo a que los result ados obtenidos sean
relevantes y satisfactorios para la organiz ación. Así, se entiende que los métodos de
auditoría de activos de información deben pr imar tanto poseer una lógica interna desde
el punto de vista conceptual co m o presentar unos rasgos orient ados a su empleo. En este
sentido es útil la reflexión de Buchanan y Gibb (2008a) s obre la aplicabilidad y la
usabilidad de los métodos de auditoría de inform ación.
La aplicabilidad hace referencia a la capacidad del método para adecuar su
alcance y el modo de ser conducido a un am plio espectro de requerimientos
organizacionales específicos. Como afirma n Buchanan y Gibb (2008a) la función de un
método no es ser una limitación, sino una guía pa ra la organización sobre los elem entos
a investigar y las tareas a in cluir para atender a sus neces id ades. La aplicabilidad es un
atributo que se debe m edir mediante dos criterios: ap licación y flexibilidad. La
aplicación es la capacidad del método para adaptar su alcance, en lo que refiere a la
perspectiva y a los component es, a los requerimientos de cada organización. Y la
flexibilidad es un atributo sobre la capacida d del método para adecuar el énfasis en sus
perspectivas y componentes a la prof undidad y la amplitud que demanda una
organización; es decir, alude a su capacidad para eliminar o refinar las diversas
actividades o etapas de acuerdo con los requer imientos definidos y a su habilidad para
adaptarse al ámbito en que se aplica.
La usabilidad está relacionada con la pe rcepción sobre la facilidad de manejo
con la que cada método puede ser adoptado y aplicado. La usabilid ad es “la extensión
en la cual un producto puede ser usado por us uarios específicos para realizar objetivos
determinados con efec tivida d, eficiencia y satisfac ció n en un contexto de uso
específico” (ISO 9241-11, 1998 citado por Buchanan y Gibb, 2008a). La satisfacción
del usuario, es decir, del a uditor que utiliza el método, es el corazón de la usabilidad.
149
Según Buchanan y Gibb (2008b), existe una laguna general de estudios de caso de
métodos de auditoría de inform ación que haya n sido testados explícitamente en relación
a su usabilidad. En su opinión, los estudios de caso presentados por Orna (1990; 1999) y
Henczel (2001) com o ilustración de sus respectivas m etodologías aparecen apenas como
ejemplos y no se acom pañan de una crítica metodológica o un test de usab ilidad.
Para contribuir a la superación de es ta laguna, Buchan an y Gibb (2008b)
presentan cinco estudios de caso en los cu ales se testó su método de auditoría de
información elaborado diez años antes. De los cinco casos, los dos prim eros fueron
realizados por los autores para testar la ex haustividad y la aplicabilidad de la
metodología, y los otros tres por auditore s independientes con vistas a testar su
usabilidad. A título de ilustr ación se presen ta el Cuadro 6 con los principales rasgos de
los estudios de caso realizados con el método de Buchanan y Gibb (1998).
De acuerdo con Buchanan y Gibb (2008b), la usabilidad debe ser idealm ente
testada por una persona extern a, es decir no por los autore s del método. Así, los tests
fueron realizados por tres profesionales de información con estudios de posgrado en
gestión de la información; ninguno de los cual es había realizado an tes una auditoría de
información. Los autores del m étodo formaron pa rte en los tests de usabilidad como
observadores no participantes. Tras la conclu sión de los estudios de caso realizaron
entrevistas semiestructuradas con los aud itores independientes con el objetivo de
conocer sus impresiones sobre la usabi lidad del m é todo. Las pruebas realizadas
revelaron que el método de Buchanan y Gibb (1998) es flexible, ya que se pudo adaptar
a diferentes requerimientos sin problem as. Sin embargo, en lo que se refiere
concretamente a la usabilidad, los tres audito res encontraron problemas en relación a las
herramientas y las técnicas proporcionadas pa ra apoyar cada etapa. Así, se sugirió que
se presentaran ejemplos, se exp licará cómo usar plantillas y se desc ribieran estud i os de
caso para apoyar las etapas del método. También se propuso la descripción analítica de
las técnicas y los instru mentos en las dif ere ntes etapas de au ditoría de información y los
beneficios d e usarlas. Otra recom endación fu e que se debería perm itir la inclus ión de
técnicas externas en la me todología, ya que esto daría como resultado un m étodo más
completo y elim inaría, además, la necesidad de que el auditor tuv iera que realizar
lecturas extras para sa ber como usar la s té cnicas. Para supera r las limitac iones
identificadas, los auditores sugirieron que el método incluyera guías para el análisis
150
sentido amplio concierne a los servicios de inteligencia y dem ás organismos del Estado
pero también a m uchos otros actores como las organizaciones no gubernamentales y las
empresas, aunque tengan com petencias y desarr ollen acciones específicas. Al hilo de lo
anterior, se entiende que las prácticas de cooperación entre distintos organismos con
objetivos afines es el sistema más adecuado pa ra lograr la seguridad sos tenible en ni vel
mundial.
Pozo (2009) reflexionando sobre la expe riencia norteamericana en materia de
externalización a em presas privadas de las f unciones de inteligencia del Estado y de sus
instituciones, defiende la necesidad de deba tir sobre las ven tajas y los inconvenientes de
esta práctica. Entre las ventajas se puede a puntar: la búsqueda de la eficacia, debido a la
elevada especialización de los servicios y productos; la posibilidad de contratar
exclusivam ente los servicios necesarios durante el tiem po estrictamente necesario, con
las mejores condiciones operativas y de coste; y la elim inación de s obrecarga de trabajo
para el personal en tareas que p ueden ser llevadas a cabo por otras em presas,
permitiendo centrar la atención y los re cursos en las actividades esp ecíficas de la
organización (Esteban, Jiménez y Librán, 2009).
Por otra parte, los inconvenientes de la colaboración público privada en clave de
inteligencia derivan básicam ente de la dificultad de identif icar las funciones
inherentemente gubernam entales y de dest inar aquellas que no lo sean a la
externalización; los problemas para recl utar y retener personal cualificado en
especialidades esenciales com o resultado de la competencia en el se ctor co merci al; y las
limitaciones para establecer y llev ar a ca bo acciones de supervisión y control del
personal ajeno al Estado que se involucra en las labores de inteligencia (Pozo, 2009).
Considerando que las empresas a las que se externalizan labores de inteligen cia forman
una parte importante de la comunidad de inteligencia, Pozo (2009) aboga por la
necesidad de que se ado pten medidas para lograr superar estos inconvenientes.
253
4.2.3. Innovaciones en el modo de gestionar la información y el
conocimiento
Otro modo m ediante el que los servicios de inteligencia responden a los cambios
del entorno es la implem entación de i nnovaciones en la forma de gestionar la
información y el conocim iento. El contexto informacional actual , caracterizado por
profundas y rápidas transformaciones y por continuas innovaciones, genera importantes
desafíos para todos los ti pos de organización. Sin em bargo, estas transform aciones
atañen de modo especial a las organizaciones m á s activas en el uso de la información y
la producción del conocimiento, como es el caso de los servicios de inteligencia.
En este sentido, se considera que los se rvicios de inteligencia se enfrentan a
los siguientes retos inform aci onales: gestionar la sobreab undancia de informaciones;
gestionar las f uentes abiertas de inf ormación para la g eneración de intelig encia
estratégica, básica o actua l; desarrollar una m etodología científica de naturaleza
documental; diseñar un perfil profesional esp ecializado; y gestionar de modo integrado
las informaciones de diferentes procedencias , tipos, formatos y soporte (Navarro, 2006).
De todos estos retos nos interesa destacar, atendiendo al ám bito en el que se sitúa
nuestra investigación, la necesidad de integr ar plenam ente las fuentes de información
abiertas en el proceso de producción de inte lig encia, que en los úl tim os años ha venido
acompañada de una valo ración de su aportación hasta un nivel similar al de otro tipo de
fuentes.
Por fuentes de información abiertas se entienden recurs os documentales
puestos a disposición pública, de pago o gr atuitos en cualquier soporte, formato y m edio
de acceso o transmisión: obras de referencia , bases de datos, monografías, publicaciones
seriadas (tan to científicas como de inform ación general o es pecializada), literatura gris,
sitios y páginas web, m apas, colecciones de imágenes, em isiones radiofónicas o de
televisión, grabaciones sonoras y audiovisuales... En resume n, es fuente abierta todo
documento im preso o electrónico de acces o y uso público en cualquier idiom a, con
datos políticos, culturales, económicos, milit ares, científicos, técnicos, sociológicos,
geográficos, etc. También se suele consid erar fuente de inf ormación abierta el
254
conocimiento sum i nistrado por los expertos que forman la reserva de inteligencia de un
servicio (Esteban, 2007: 86).
Los expertos en inteligencia s iempr e han reconocido que las fuentes de
información abiertas son un inst rumento fundam ental para su trabajo. La complejidad
de las acciones para conseguir información s obre el terreno anim ó durante la Guerra
Fría al uso masivo de las fuentes abiertas . Pero la aparición de la nueva noción
multidimensional d e la seguridad es lo que h a provocado que las fuentes abiertas sean
en algunas materias im prescindibles. La e norme cantidad, variedad y riqueza de los
contenidos de estas fuentes les ha conced ido un lugar por derecho propio, en unas
ocasiones en un mismo nivel de im portancia y en otras incluso superi or respecto a otros
cauces de obtención de información.
También hay que tener en cuenta q ue el uso de las fuentes abiertas exige unas
pautas de identificación, discriminación, orga nización y análisis peculiares frente al
resto de las fuentes. Uno de los principales retos con los que se enfren ta su gestión es
hacer frente al riesgo de colapso del sist ema de información por la incapacid ad para
hallar y distinguir just in time lo necesario y lo releva nte del resto, debido a la
sobreabundancia de información provocada por los avances del conocimiento científico
y técnico, la proliferación de m edios de comunicación social y el crecimiento
exponencial de la información electrónica en Internet. Vinc ulado con este último hecho,
un reto muy actual es la necesidad de desarrollar y emplear m é todos capaces de
gestionar eficazm ente la información proceden te de los espacios de com u nicación de la
denominada web 2.0, com o son los chats, blogs y comunidades virtuales. Estos
novedosos tipos de fuentes posibilitan co municación d irecta, efímera e inmediata y
presentan interés par a los servicios de inteligencia. Por una parte, su in terés reside en
que constituyen importantes yacim ientos info rmativos sobre los m ás diversos asuntos y
con las más variadas perspectivas. Y, por otra parte, c omo m edios flexibles y
asimétricos de com unicación y contacto, son ut ilizados por grupos desestabilizadores de
la seguridad nacional para fines de reclutamiento, adoc trinam iento, interacc ión y
organización. Por am bas razones, estas fu entes de información deben ser objeto de
monitoreo, extracción y anál isis por parte de los servic ios de inteligencia.
En estos y otros aspectos se profundiza en el apartado 4.3 cuando se
caracteriza el sistema de inteligencia organiz acional de los servicios de inteligencia.
255
4.2.4. Cultura de inteligencia
Los servicios de inteligencia también han incluido dentro de su práctica el
desarrollo de la cultura de inteligencia en la sociedad, con objeto de que la población
comprenda la seguridad en su sentido amplio y la tom e como una labor de todos los
ciudadanos. En este sentido, la tarea de los servicios de inteligen cia consiste en realizar
actividades de divulgación y de formación para concienciar a la sociedad de que el uso
de la inteligencia es e l mejo r medio para prevenir riesgo s y amenazas, para garantizar la
seguridad y la libertad y para lograr y proteger los intereses de la nación. En esta labor
se inserta también la promoción del conocimiento sobre la necesid ad, el fin y la función
de los propios servicios de inteligen cia.
La cultura de inteligen cia puede ser de finida como un conjunto de iniciativas
que promueven el conocimiento y la com prens ión de la realidad, el marco jurídico, la
actuación y la necesidad de los organism os de inteligencia al servicio d e los intereses
del país. La cultura d e inteligencia es llevada a cabo m ediante actividades de
divulgación y com unicación y de formación, que se realizan con diversos niveles de
profundidad y de especialización, según el públic o al que van dirigidas (Esteban, 2008).
Los objetivos fundamentales de estas inicia tivas son, por una parte, favorecer el apoy o
de la sociedad a estos organismos de in teligencia com o parte indispensable de las
estructuras que garantizan la seguridad y, por otra, la form ación de reservas de
inteligencia (Navarro, 2006; Esteban, 2007).
La reserva de inteligencia puede s er entendida como el conju nto de expertos que
colaboran en la producción de inteligencia sin que formen parte de los servicios de
inteligencia. Su im portancia radica en que pueden aportar una perspectiva
multidisciplinar y unos conocimientos m uy específicos sobre temas no profundizados
por un determinado servicio de inteligen cia, de m odo que enriquecen la inteligencia
producida. No obstante, la integración de miem bros de la reserva de inteligencia
demanda la realización de acciones de contra inteligencia e n el sentido de acreditarles
convenientem ente y de garantizar cauces de comunicació n fiables entre ellos y los
profesionales de los se rvicios (Esteban, 2007).
256
Disponer de una política y unos programas de cultura de inteligencia es una
ventaja para los servicios de inteligencia, pue sto que facilita su inclusión en la vida
social mediante el aumento de la com prens ión de su labor, la consideración de sus
actividades com o necesarias y el respeto a sus procedimientos por parte de la sociedad.
A esto se debe sumar el hecho de que la cultura de inteligencia funcio na como una
técnica de promoción institu cional para lo s servicios de inteligencia, ayudándoles a
obtener aliados, predisponiendo a los expertos a colaborar y facilitando la obtención de
recursos.
Pero la cultura de inte ligencia represen ta tam bién un instrumento de
profundización de la democracia. Por una parte, atiende al derecho a la información y al
derecho a la participación en los asuntos públicos, contribuyendo de ese modo a que los
ciudadanos intervengan en las decisiones s obre qué es seguridad, cómo proveerse de
seguridad y cóm o controlar a las institu ciones de seguridad. Y, por otra parte, es una
acción de responsabilidad social de los servicio s de inteligen cia, en el sentido de que les
permite ren dir cuentas de sus accio nes a la sociedad y, por consiguiente, perm ite a la
sociedad fiscalizar y evalua r estas acciones (Esteban, 2008).
Para crear cultura de inteligencia los servicios de inteligencia centran su
atención en los ámbitos académ ico, empresarial, de las administracion es públicas y de
los medios de com unicación. En el primer ám bito impulsan la creación de asignatu ras y
de cursos, promocionan el desarrollo de investigaciones sobre temas de interés y
reclutan expertos para colaborar en tem as específicos. En el ám bito empresarial,
estimulan la concienciación sobre la importancia de la participación de este sector en los
esfuerzos de inteligencia y contraintelig encia económ ica. En el ámbito de las
administraciones públicas, fom entan la cooperación como form a de lograr objetivos
comunes. Y el contacto con los m edios de comunicación persigue una correcta
divulgación de información sobre los objetivos , las funcione s y las actividades de los
servicios de inteligenc ia.
El establecimiento de cauces d e comuni cación entre los se rvicios de inteligencia
y los medios de comunicación es de gran utilidad para que la sociedad sea m ás
consciente de los temas de seguridad que le afectan. En este se ntido Navarro (2006:
307) afirma que “la seguridad colectiva nos afecta a todos los m iembros de una
sociedad y el conocimiento de los m edios di sponibles para garantizarla, incluida la
257
inteligencia, debería figurar entre los inter eses inform ativos de toda la ciudadanía”.
Además, los serv icios de in teligencia pu eden recurrir a este cau ce para difundir
inform aciones y para inf luenciar y movilizar la opinión pública sobr e temas de interés.
La cultura de intelig encia tiene un reto importante, por tan to, en la fo rmación de los
periodistas, trabajando para que estos entiendan y respeten el trabajo en el ám bito de lo
secreto, elaboren un mensaje basado en inform ac ión veraz y contrastada y en opiniones
fundadas, eviten el sensacionalismo, difundan una imag en positiva y utilicen un
lenguaje correcto que no se lim ite a los tópicos. Por su pa rte, los periodistas y los
medios de com unicación pueden contribuir a la formación de la cu ltura de inteligen cia
mediante la difusión de informaciones sobre la m isión y la necesidad de la existencia de
los organismos de inteligenc ia como instrume ntos de seguridad de interés general, en
lugar de informar sólo sobre los escándalos.
También es necesario que los servic ios d e inteligencia fortalezcan su
interrelación con los políticos. Es importan te que la clase política sea conscien te de que
la labor realizada por lo s servicios de inte ligencia es imprescindible para la seguridad y
el desarrollo de la nación. Y, en consecuencia, que le s brinden su apoyo y respeto,
contribuyendo y estimulando sus actividades.
En definitiva, es fundamental que la soci edad en su conjunto conozca las labores
de los servicios de inteligencia y sea consci ente de que modo esta s labores contribuyen
para el conjunto de la nación. En esta línea de pensam iento, Navarro (2006: 307) resalta
la importancia de que se realicen es tudios científ icos m ultidisciplinares so bre el proceso
de generación de inteligencia como m edio pa ra crear una conciencia en la sociedad que
permita que “la secular indife rencia, el temo r o el pernic ioso estereo tipo creados en
torno a los asuntos relac ionados con la inteligenc ia queden definitiv amente desterr ados
a favor de una concepción más ajustada a la realidad”.
258
4.3. EL SISTEMA DE INTELIGE NCIA DE LOS SERVICIOS DE
INTELIGENCIA
Los profundos cambios del entorno (las amenazas asim étricas, el
redimensionam i ento del concepto de segurid ad, la revolución de la inform ación y la
demanda de ética y transparencia en la act uación del Estado y de sus instituciones)
asociados a las consecuentes adaptaciones de los servicios de inteligencia (la
inteligencia holística, la coope ración, la coordinación y la colaboración en inteligencia,
la adaptación a las trans for maciones en el ám bito informacional y la promoción de una
cultura de inte ligencia) provoc an que los sistem as de inteligencia de estas
organizaciones también se m odi fiquen. El sist em a de inteligencia necesita transfor marse
continuamente para p oder responder co n eficacia a los requerimientos de la
organización en la que se inserta e interactua r con su entorno de modo apropiado,
puesto que buena parte de la relación de una organización con el entorno se produce
mediada por su sistem a de inteligencia. A la vista de esta profunda interrelación, es
evidente que todas las mudanzas que se pr oducen en el entorno y en el seno de los
servicios de inte ligencia af ectan en m ayor o me nor m edida al sistema de inteligencia de
estos servicios. Sin embargo, esto no obsta para que tam bién se puedan establecer unas
relaciones más directas e intensas entre al gunas mudanzas del entorno, los cam bios de
los servicio s de inteligencia com o organizac ión y las respuestas de su sistema de
inteligencia (Figura 9 ).
La adecuación del sistem a de inteligencia de los servicios de inteligen cia a las
transformaciones del entorno y a las respuest as que surgen desde estas organizaciones,
representan, en algunos casos, verdaderos de safíos. A continuación, se caracterizan los
elementos clave del sistem a de inteligencia de los servicios de inteligencia
gubernamentales: red de actores, recursos de información, proceso de producción de
inteligencia y tecnologías de la inform ación y de las comunicacio nes; y cómo se
adaptan para responder a esos desafíos.
259
Figura 9: Impacto de las transformaciones del entorno y de los serv icios de inteligencia
en sus sistemas de inteligencia.
Red de Actore s
Tecnologías de la Información y la
Comunicación
Amenazas Asimétricas
Revolución de la Informac ión
Demanda de Ética y de
Transparencia
Redimensionamiento del
Concepto de Seguridad
Cultura de inteligenc ia
Recursos de
Información
Cooperación, Coordinación y
Colaboración
Innovación en la Gestión de la
Información
y
el Conocimiento
Inteligencia Holística
ENTORNO
SISTEMA DE
INTELIGENCIA
SERVICIOS DE
INTELIGENCIA
Proceso de
Producción d e Inteligen cia
4.3.1. Red de actores
El conjunto de los provee dores de inteligencia está form ado por profesionales
con diferentes roles. Los analistas son los profesionales dotados de la competencia para
integrar, valorar, analizar e in terpretar las informaciones obtenidas para producir y
transferir inteligencia. T ambién les compete crear y mantener el ace rvo sobre el objetivo
260
de inteligencia, conocer las n ecesidades de información de los usuarios y transform arlas
en requerimientos de información, adm itir e incorporar nueva información al acervo,
extraer inteligencia y asegurar se que sea útil para el cliente (Clark, 2004). Asimismo,
deben construir una red de contactos inte rnos y externos me diante la cual colectar las
informaciones que necesitan. Esta red de contactos incluye observadores o informantes
que en función de su situación o conocimientos pueden captar inform aciones de interés
y transmitirlas a los a nalistas. Eventualm ent e, es necesario integrar en el equipo
expertos ad hoc para la generación de inteligencia en temas muy concretos y de gran
relevancia. Como la producción de inteligenc ia es una labor colectiva, un analista senior
debe ejercer de gestor del proceso y de nudo y canal de comunicación entre los de más
miembros del equipo.
Los clientes de los servicios de inteligencia pue den ser clasificados en internos y
externos. Los clientes internos son los anal istas de inteligen cia y demás m iembros del
equipo que demandan informaciones para rea lizar sus labores en el proceso de
producción de inteligencia. Y los clientes ex ternos son los respons ables políticos cuyas
necesidades de inteligencia estratégicas y t ácticas deberán ser satisfechas para p oder
orientar sus decis iones y acciones. Hoy en día, también es importante con siderar que la
sociedad y los servicios de inteligenci a cooperantes componen unas categorías
especiales dentro de los clientes ex te rnos de los servicios de inteligencia.
Las transformaciones en los am bientes ex terno y organizacion al generan algunos
desafíos para el equipo de inteligencia de los servic ios de inteligencia. Uno de estos
desafíos es la necesidad de implementar cambios en los perfiles de los profesionales
de inteligencia de m odo que incluyan m ás habilidades inform acionales, más apertura
mental y m ás especialización.
Las habilidades inform acionales son necesarias principalm ente para dar
respuesta a las innovaciones en la gestión de la información y el conocimiento. Los
proveedores de inteligencia n ecesitan asum ir habilidades co mo el dominio de métodos y
técnicas documentales para tr abajar con las fuentes abiert as, incluyendo las de carácter
efímero. También es im portante que sean capaces de realizar estudi os de sus usuarios
para lograr conocer sus necesidad es y requis itos de inteligencia y evaluar si tales
necesidades y requis itos son atendidos. En ese s entido, se considera conveniente
desarrollar e implementar programas de alfabetización informacional de diversos
261
matices para construir y m antener actualizad as las habilidade s inform ativas del equipo
de inteligencia.
La alfabetización o competencia inform acional puede ser entendida com o un
conjunto de conocimientos, aptitudes y hab ilidades constru idos de modo continuo que
favorecen y optimizan la com prensión y la interacción con el universo de la
información. Parte de la com petencia informaciona l se refiere a la al fabetización digital,
que está formada por conocimientos, aptitud es y habilidades relativos al uso de las
nuevas tecnologías de la inform ación y de las comunicaciones. En el contexto actu al de
vivencia de una verdadera revolución de la información, la com petencia de la
información es m ás nec esaria que nunca, a la vez que implica mayores desafíos y la
consecuente necesidad de de dicar un esfuerzo m ás sistem ático en su adquisición.
Asimism o, por más competencia informacional que tenga un individu o, la neces idad de
actualizarse, profundizar y perfeccionarse en es ta m ateria será siempre una constante.
Por otra parte, la apertura m e ntal, entendida como la “capacidad para entender
otras mentalidades, otras ideologías, otras religiones y otros m odos de vida” (Baños ,
2008), es especialmente necesaria cuando los se rvicios de inteligencia se enfrentan a las
amenazas asim étricas y a los retos de seguridad transnacionales que muchas veces
requieren la comprensión de idiom as, cultura s y costum bres muy diferentes de los del
Estado al que pertenece el servicio de in teligencia. Corroborando esta idea, Esteban
(2004a) advierte que los profesionales de inteligencia deben dejar al margen sus
perjuicios como condición f undamental para lograr produ cir inteligencia de modo
objetivo. En este sentido, el autor llama la atención sobre la necesidad de evitar la
politización, com batir las influencias extern as e im pedir que la labor de es tos
profesionales sea condicionada por imposiciones de los gobe rnantes. La independencia
del analista es una condición esencial p a ra que la inteligencia que produzca sea
coherente con la re alidad y útil para actuar sob re ella.
El entorno cada vez más com plejo y la necesidad de desarrollar una inteligencia
holística dem andan un equipo de inteligencia de corte multid isciplinar f ormado por
profesionales especializados en difere ntes áreas del conocim iento. Entre las
especializaciones que se demandan se podrían citar politó logos, sociólogos,
economistas, militares, expertos en relaci ones internacionales, médicos y psicólo gos,
entre otros (Baños, 2008). Además, Navarro (2004) llama la atención a la progresiva
262
que OSINT puede ser, pero no es, la base pa ra todas las disciplinas de la inte ligencia
secreta, y podría ser, pero no es, la base para una re forma total de la función
gubernamental de inteligencia y de un concepto de inteligen cia nacional y global. En
gran medida, la excesiva confianza en la información clasificada, proveniente de las
fuentes humanas y técnicas durante la Guerra Fría y el hecho de que las fuentes abiertas
estén disponibles al público en general, eliminando la excl usividad de acceso a que los
analistas y servicios de inteligencias están acostumbrados, son im portantes factores que
provocan que aún hoy numerosos analistas piensen que únicam ente las fuentes
clasificadas son lo suficien temente confiabl es y aportan el necesario valor para la
producción de inteligencia (Sands, 2005).
No obstante, en el contexto actual car acterizado por el advenim iento de nuevas
amenazas, la am pliación del concepto de seguridad, la dem anda social por ética y
transparencia y la necesidad de cooperación, los servicios de inteligencia necesitan
incrementar el uso d e las fuentes abiertas en la producción de inte ligencia mediante el
empleo de técnicas específicas. Como argum enta Sands (2005) del mismo modo que
desde la Guerra Fría las am enazas y el paradigma de la seguridad nacional han
cambiado, la tradicional confianza en la info rm a ción clasificada también debe cam biar.
Las fuentes de información abiertas se caract erizan por el carácter desclasifi cado y no
secreto de su obtención, producción, reunión y explotación. Estas características
posibilitan un amplio acceso e intercam bio de sus contenidos por el público en general,
favoreciendo las acciones de coo peración en materia de inteligencia e incluso de
externalización de su a dquisición y gestión. Asimismo, que la producción de
inteligencia m ediante fuentes abiertas no ge nere riesgos humanos, no plantee problemas
legales o políticos ni de desgaste frente a la opinión pública y que, adem ás, represente
gastos significativam ente me nores tiene com o resultado que sea la que mejor se adecua
a las características del contex to actual y a las dem andas de la sociedad (Fleisher, 2008;
Steele, 2007). En ese marco se inserta la creación del Open Source Center dentro de la
Central Intellig ence Agency con el objetivo de maxim izar el uso de las fuentes abiertas
en la comunidad de inteligencia norteam ericana.
Para ampliar y perfeccionar el uso de las fuentes abiertas, los servicios de
inteligencia deben tan to invertir en la form ación de los miembros de su equipo para que
sean capaces de explotarlas adecuadamente, co mo integrar expertos en esta materia en
el equipo. Del m ismo modo, deben tanto usar pr ocedimientos específicos de gestión de
269
la información, com o los que propone C. Flei sher (2008), com o incentivar la realización
de investigaciones sobre técnicas apropiadas pa ra la explotación de este tipo de fuentes.
Asimism o, considerando la p reeminencia de las fuentes de información abier tas
accesibles por Internet es fundamental que lo s profesionales de inteligencia tengan el
suficiente dominio de este m edio como pa ra acceder, co lectar y almacenar inform ación
de interés para realizar estas actividades de modo conveniente. Además, los servicios de
inteligencia deben desarrollar una gran comp etencia en la explotación de las fuentes
abiertas porque, a diferencia de lo que ocurre c on la inteligencia procedente de otros
tipos de fuentes, los servicios de intelig encia neces itan disputar la atención de los
decisores políticos con otros organismos o pr oveedores de inteligenc ia que utilizan este
tipo de fuentes, com o observatorios, servicio s de análisis, exp ertos académicos... Eso es
una razón más para que desarrollen gran comp etencia en la explotación d e estas fuentes
(Sands, 2005).
El necesario increm ento del uso de las fu entes de información abiertas para la
producción de inteligencia en un contexto de sobreabunda ncia de inform ación y de
variedad de fuentes disponibles requiere que se utilicen técni cas adecuadas. El
desarrollo de técnicas de exploración e in tegración de las fuentes de información
abiertas, en especial las que tienen por soporte las tecnologí as de la información, es una
necesidad vital para los servicios de inte ligencia. Esta afirm ación es especialmente
verdadera para las fuentes de información efím era como son los blo gs, los foros de
discusión electrónicos y las comunidades virtua les, de gran interés para hacer fren te a
las nuevas amenazas y para la In teligencia Económ ica. Se tratan de fuentes de
información novedosas para las que todavía no se dispone de técnicas específicas para
su adecuada explotación. Así, es necesario el desarro llo y la utilización de m étodos
eficaces de filtrado, refinamiento y síntesis de las inform aciones procedentes de estas
fuentes para que puedan c ontribuir eficazm ente a la producción de inteligencia. En ese
sentido, es necesaria la realización de invest igaciones en el ámbito de la Información y
la Documentación y la inserción de expertos en la explotación de fuentes abiertas en el
equipo de los servicios de in teligencia (Carvalho, 2007).
La adecuada explotación de las fuentes abie rtas con el fin de generar inteligencia
requiere propósitos certeros y oportunos asoc iados a la disponibilidad de personal,
medios, procedim ientos y estructura ad ecuados. Com plementando esta idea, Sands
(2005) afirma que la clave para el uso efectivo de las fuente s abiertas está en entender
270
cuando ellas pueden ser útiles, cómo obten erlas y cómo evaluar su exactitud. Sin
embargo, es im portante destacar que incremen tar el uso de las fuentes abiertas para
producir inteligencia significa necesaria m ente superar algunos obstáculos. Estas
limitaciones son básicam ente de dos tipos: las inherentes a las fuentes de información
abiertas y las que reflejan las contestacione s y resistencias dentro de los serv icios
inteligencia a la inteligencia procedente de fuentes abiertas. Para Sands (2005) asegurar
el control de calidad al usar este tipo de fuentes y supera r prejuic ios anal íti cos y l a
desvalorización institucional en relación a la s fuentes abiertas rep resentan los más
importantes desafíos para la producción de in teligencia mediante fuentes abiertas. Bean
(2007) apunta los prejuicios y las resistencias en relación a OSINT y las im plicaciones
de estas aptitudes en los servicios d e inte ligencia com o un tema que merece ser objeto
de profundas investigaciones.
La inteligencia proceden te de las fue ntes de información humanas es conocida
como HUMINT ( human intelligence ). Las fuentes de información hum anas están
formadas por los individuos que a través de su ejercicio profesional o de otras
actividades, de sus relaciones sociales o de medios clandestinos recogen y sum i nistran
inform ación de interés p ara los servicios d e in te ligencia. Estas fuentes ofrecen la v entaja
de posibilitar el acceso a inform aciones indisp onibles a través de otros medios. Como
indica Esteban (2007:88) una fuente hum ana adecuadamente situada puede
proporcionar información sobre las intencione s reales del adversario y las claves
necesarias para interpretar datos capturados por medios tecnológicos. Pero com o
también advier te este autor, el alto valor de las f uentes de info rmación hum anas no las
liberan del hecho de que, al igual que la s demás fuentes, deben ser adecuadam ente
evaluadas y valoradas. Y esto exige una es pecial atención, una vez que la información
lograda puede estar desfigurad a por la subjetividad o por los intereses del individuo que
la obtiene, o incluso puede tener como objetivo la desinformación y el engaño.
Además, cuando la inteligencia proced ente de fuentes humanas se produce
mediante el em pleo de medios clandesti nos hay considerables riesgos personales y
políticos involucrados. Las infiltraciones de profesionales en gr upos y organizaciones
que son objeto de investigación por los servic ios de intelig encia presentan cada vez más
dificultad en un contexto en que los gr upos son cada vez más transnacionales o
pertenecen a com unidades muy pequeñas, cerrad as y homogéneas. De todos m odos, hay
casos en los que es necesario recurrir a este tipo d e actividad; por eso, es imprescindible
271
que los países dispongan de legislación especí fica que regule estas acciones, para que no
se violen los derechos individuales s in necesidad.
Asimism o, en el contexto actual en que la sociedad dem anda ética y
transparencia en las acciones gubernam entales, causa gran in dignación y rechazo social
el uso de prácticas ilícitas como es la to rtura como medio de obtener información. Las
repercusiones de los métodos de interroga torios aplicados a presuntos terroristas
islamistas en las cárceles clandestinas o fu era de control judicial que, posiblem ente,
mantiene Estados Unidos en varias partes del m undo representan un reciente ejemplo de
los problemas que esas prácticas pueden trae r para un país. Por otra parte, la adopción
generalizada de estas prácticas por la s dictaduras m ilitares en Latinoamérica es en gra n
medida responsable de la m ala imagen y los prejuicios que aún hoy se tiene de los
servicios de inteligenc ia en los países de la r egión.
Pero la aceptación de los m étodos de obt ención de información mediante fuentes
humanas, incluido el recurso a la técnica de l espionaje, por parte de la ciudadanía es un
importante reto de los se rvicios de inteligenc ia en un contexto de demo cracia, libertad y
protección de los derechos humanos. Máxi me cuando desde el Estado se reclama
incluso la participación de los ciudadanos como identificadores de señales débiles y
como inf ormantes. Con las posib ilidades of recidas por tecnologías de la inform ación y
la comunicación sencillas com o son las agenda s electrónicas y los teléfonos móviles, en
especial los que cuentan con cám ara integr ada y acceso a In ternet, los ciudadanos que
son testigos de algún suceso de interés pu eden recolectar inform ación de modo
espontáneo e instantáneo y enviar las en tiem po real. Un ejempl o de esto son los carteles
fijados en las estaciones de metro de L ondres, estim ulando a los ciudadanos a observar
el ambiente para identificar am enazas a la se guridad colectiv a y actuar para combatirlas
comunicando cualquier movimiento sospechoso a las autoridades. Cada vez está más
cercana la posibilidad de la colle ctive intelligence , en la que los ciudadanos se
convierten en informadores, iden tificados o anónimos, habilitados y alentados por su s
Gobiernos (Navarro, 2006).
Otro tipo de medio de obtención de información es el recu rso a las fuentes de
información técnica s , más utilizad as en el ámbito de la segu ridad que en ám bitos como
el de la Inteligencia Co mpetitiva. L a intelig encia de f uentes técnicas, también llamada
TECHINT ( technical intelligence ), se caracteriza por el em pleo de medios técnicos
272
para la obtención y el procesamiento de la inform ación. Están formadas por las fuentes
de información de imágenes y las fuentes de información de señales. L as fuentes de
información de im ágenes reúnen los datos provenientes de fotografías, sensores
infrarrojos y láser, aviones de reconocimiento, satélites de vigilancia, vehículos no
tripulados… Las fuentes de inform a ción de señales presentan datos obtenidos mediante
la detección, interceptación y descifrado de señales y transmisiones de cualqu ier clase.
De acuerdo con estas fuentes, TECHINT se puede dividir en inteligencia de
comunicaciones, intelig encia electrónica e inte ligencia de medición de señales (Esteban,
2007).
Con base en las aplicaciones y la utilidad qu e pueden tener p ara los servicios de
inteligencia, Esteban (2004) presenta lo s principales medios de obtención de
información técn icas y las tecnologías as ociadas de acuerdo co n cinco categorías:
sistemas de búsqueda y transm isión de se ñales electromagnéticas en cualquier onda y
frecuencia, incluyendo tanto las que se apli can a la interceptaci ón, desencriptación y
análisis de comunicacio nes por ondas radio tel efónicas y radiotelegráficas, com o las que
se refieren a la recogida y reconocimiento de inform ación por medios electrónicos como
radares, sensores microfónicos y ultrasónicos, aviones espía, satélites de reconocimiento
electrónico; sistemas de vigilancia de radi aciones proced entes de equipos o sis t emas;
sistemas de obtención y análisis de im ágen es mediante fotografía aérea realizada por
aviones de detección y seguimiento de objetiv os terrestres fijos o m óviles provistos de
videografía y termografía y por satélites espaciales; sistem as de interceptación y análisis
de comunicaciones electrónicas como programas de rastreo de m ens ajes electrónicos,
ruptura de sistemas de seguridad de servi dores de inform ac ión telemáticos, control de
transacciones com erciales…; y sistem as de información geoespacial destinado s a
ofrecer una representación ge ográfica correcta de las zonas involucradas en acciones
militares (Esteban, 2004: 87).
En lo que se refiere a las fuentes de inteligencia de m edición de señales, y en
concreto a los satélites, Dava ra (2004) afirma que son funda m entales para la seguridad
puesto que permiten obtener y difundir info rm ación de forma repetida y en cualquier
lugar del globo y disponer de comunicacione s e informaciones fiables y precisas. Las
ventajas más destacadas de es tos recursos in cluyen la cobertura de áreas m uy extensas,
la rapidez en el acceso a la información, el no hacer necesario entrar en los territo rios
observados, la posibilidad de obtener info rmación sin previo aviso y la capacidad de
273
actualizar periódicamente dicha inform ación. Esas características hacen que este tipo de
fuentes técnicas sean d e gran relevancia para la prevención y la gestión de crisis,
además de para otras aplicaciones. Sin em bar go, su elevado coste condiciona que
únicamente algunos países y organizacione s puedan disponer de sus prestaciones.
Además, estas fuentes presentan algunos inconv enientes como son la falta de acceso a
determinada s inform aciones por limitaciones técnicas en los sensores, la lim itada
precisión en algunos casos y el menor rendi m iento en áreas cubiertas por nubes
(Davara, 2004).
Al igual que ocurre con las fuentes de información humana, en gran m edida las
fuentes de información técnicas utilizadas po r los servicios de intelige ncia tienen un
carácter clasificado. A este ámbito perten ecen la interceptación de comunicaciones, las
escuchas clandestinas y otras accion es que en determ inadas situaciones los servicios de
inteligencia llevan a cabo para seguir alguno s objetivos de inteligencia com o, por
ejemplo, los grupos de crim en organizado. Lo fundamental en estos casos es que todas
estas acciones sean convenientem ente regu ladas por la ley, de modo que se eviten
abusos y que si estos ocurren los responsab les puedan ser castigados. Sin em bargo, hay
casos donde, con la justificación de garantizar la seguridad colectiva, se ha incurrido en
abusos y en la reducción del derecho a la p rivacidad mediante legislaciones p oco
respetuosas con las libertades individuales, a la vez que poco efectivas. Un ejem plo de
esto fue la promulgación del Patrio t Act en Estados Unidos, que contemplaba incluso la
investigación de los registros de uso y prés tamos de docum entos en las bibliotecas del
país.
Por último, se debe dest acar que disponer de inf ormación de múltiples fuentes
con objeto de poder contrastarlas y evitar los riesgos que suponen la existencia de una
única autoridad informativa es un presupuesto básico para la producci ón de inteligencia.
Esta idea es corroborada por Clark (2004: 110) cuando afirma: “Los datos de diferentes
tipos de fuentes son más valiosos cuando son usados juntos. El ef ecto sinérgico de la
combinación de datos de varias fuentes junt as consolida las conclusiones y aumenta la
confianza del analista en las conclu siones”. Para Cronin (2005) es una necesidad d e los
servicios de inte ligencia desarrollar u na in teligencia m ultifuente más ágil, que incorpo re
un mayor uso de las fuentes ab iertas y desclasificadas.
274
En el marco del concepto de multinteligencia , según el cual se debe utilizar e
integrar inform aciones procedentes de los di versos tipos de fuentes para lograr el
conocimiento m ás cercano a la realidad, es f undam ental considerar las posibilidades y
las ventajas de las fuentes abiertas. En lo s últimos años es un lugar común entre los
expertos en inteligencia aludi r a este hecho, pero todavía no se dispone de un m étodo
que permita a un servicio de inteligencia dete rm inar estas posibilidades, identificar las
necesidades de información que se pueden satisfacer de modo pr ioritario m ediante
fuentes abiertas y seleccionar cuales de estas fuentes son las m ás apropiadas para
resolver cada necesidad y cóm o deben utilizar se. La elaboración y la aplicación de este
método tienen una relación m uy estrecha con una necesaria reflexión sobre el alcance y
las limitacio nes de los dif e rentes tipos de fuentes.
Otro aspecto a considerar en la reflexi ón sobre los recursos de información de
los servicios de inteligencia es su e strategia in formacional . El entendimiento de cual
es la estrate gia inform acional de un servicio de inteligencia pasa, por una parte, por la
consideración de que se caracterizan como unidades de gestión del conocim iento. Todo
el trabajo que rea liza un servicio está vinculad o con las activ idades de identificar,
adquirir, procesar, analizar y difundir inform ación para producir y transferir inteligencia
útil a los miem bros del Gobierno. Todos sus recursos y su estructura están dispues tos de
modo a hacer esto viable. Por otra parte, la estrategia de inform ación de los servicios de
inteligencia está orientada por instrucciones emitidas po r el Gobierno donde se definen
los temas estratégicos que deberán recibi r atención especial de los servicios de
inteligencia, y que en España se recogen en un documento anual: la Directiva Nacional
de Inteligencia. Y, al mismo tiempo que atienden las demandas del Gobierno, los
servicios de inteligencia proveen informaci ón a otros públicos exte rnos como son los
servicios de inteligencia con los que coopera n y a agentes de la sociedad, como, por
ejemplo, empresas nacio nales en su actuaci ón internacional. Asimismo, de acuerdo con
la demanda social d e transparencia al Esta do y sus instituciones, los servicios de
inteligencia deben focalizar su estrategia para contemplar también el establecim iento de
cauces de diálogo con la sociedad.
Otro elemento relacionado con la inform aci ón y el conocim iento en los servicios
de inteligencia es cóm o facilitar el acceso; para ello deben estar distribuidos de acuerdo
con una arquitectura que favorezca a la estrategia de inform ación adoptada. En los
servicios de inteligenc ia la inform ación se dist ribuye eb archivos, bi bliotecas y bases de
275
datos, los cuales pueden estar centralizados o descentralizados. Y la localización de los
trabajadores varía desde los que s e encuentran en la sede de la organización h asta
aquellos que realizan su labor en otros pa íses. Si se considera la necesidad de
cooperación, la arquitectura de estos recu rs os debe permitir su acceso y fomentar la
comunicación y la colab oración entre los m iembros del equipo de in teligencia. Así, es
importante una arquitectura de información y el conocimiento que favo rezca tanto el
trabajo individual y reservado como el trab ajo cooperativo. Para la definición de una
arquitectura de inform ación eficaz es necesar io identificar previam ente las necesidades
de información y los recursos de inf ormación necesarios para su satisfacción, así como
conocer las com petencias informacionales de las personas y el uso que dan a la
información, contem plando el cómo, cuándo y para qué la utilizan. P ero también es
necesario emprender cambios organizacionales que propicien el d esarrollo de esa nueva
arquitectura de información. En este sentido, Treverton (2001:8) considera que es
necesario romper con el tradicional diseño de lo s servicios de inteligen cia alrededor de
las diferentes ramas de inteligencia (OSINT, HUMINT, TECHNI NT…) que funcionan
como capitanías au tónom as para establecer “u na red distribu ida o una confederación en
la cual las d iferentes partes de la intelig encia se esforzarían en construi r enlaces muy
estrechos con los usuarios a los que sirven”.
4.3.3. Procesos de producción de inteligencia
La confluencia del con junto interconecta do de mudanzas en el entorno y de las
transformaciones in ternas en los servicios de inteligencia tiene como im portante
implicación la necesidad de repe nsar el proceso m ediante el cual los servicios de
inteligencia producen inteligencia. La revisión del proceso de producción de
inteligencia es im prescindible pa ra que ésta pu eda ser efectiva.
En este sentido, el tradicional ciclo de in teligencia que representa el proceso de
producción de inteligencia co mo un conjunto secuenciado de etapas predeterm inadas
parece que ya no es aplicable. El modelo diseñado durante la Gu erra Fría, aunque sea
276
ampliamente em pleado para explicar y re presentar el p roces o de producción de
inteligencia, parece no ser com patible con la realidad del complejo contexto actual, que
necesita que la inteligencia sea prod ucida de modo colectivo y dinámico.
En ese marco y refiriéndose en concre to al ám bito de los servicios de
inteligencia, se insert an las cinco críticas de Clark (2004) al cicl o de inteligencia: no
describe el proceso de inteligencia efectiv amente llevado a cabo por los analistas; no
contempla la participación de los usuarios en el proceso, im pos ibilitándoles expresar las
mudanzas en sus necesidades de informaci ón ya conocidas; las etapas propuestas son
fragmentarias y relativam ente infle xibles, contrariando el flujo de información, siendo
vulnerables a la interferenci a de adversarios y dificulta ndo atribuir responsables del
resultado final; aunque se proponga la repres entación com o un ciclo, se adopta una
perspectiva lineal que esconde el real proc eso co gnitivo subyacente; y considerando las
TIC este modelo es irrelevante.
En suma, aunque el tradicional ciclo de inteligencia sea útil para describir la
estructura y la función de una comunidad de inteligencia, no es capaz de describir
adecuadamente el proceso de producción de inteligencia. Partiendo de esta
consideración, Clark (2004) propone la perspect iva del análisis de inteligencia centrado
en el objetivo como una alternativa al ci clo de inteligencia. De acuerdo con esta
perspectiva la producción de inteligencia puede ser descrita como sigue: a) los usuarios
que tienen problemas operacionales m iran el estado actual del c onocimiento sobre el
objetivo y b) identifican sus necesidades de inform ación; c) los analistas de inteligencia,
trabajando junto con los colectores de info rmación, traducen las necesidad es en lagunas
de conocimiento y requerimientos de info rmación; d) los colectores obtienen la
información demandada y e) la incorpora al repositorio compartido de información
sobre el objetivo; f) los analistas extraen inte ligencia utilizable y proveen a los usuarios;
g) estos pueden adicionar sus propios insights al repositorio sobr e el objetivo o b ien
insertar nuevas necesidades de inf ormación. El modelo propuesto por Clark (2004)
representa una ruptu r a con el ciclo de inteligencia y repr esenta tamb ién un avance en
dirección a un modelo m ás acorde a la realidad actual.
La perspectiva del análisis de inteligen cia centrado en el objetivo enfatiza el
intercambio de inform ación y la experiencia entre los diversos act ores involucrados en
la generación de la inteligencia, contri buyendo a superar las ba rreras y estim ulando la
277
interacción entre e llos. Por ser más inte ractiv a, la perspectiv a centrada en el objetivo de
inteligencia es mejor para m anejar problemas complejos , como son las amenazas
asimétricas. Esa complejidad demanda un análisis que com bine una visión
macroscópica y contextual con una inve stigación de hechos m i croscópicos y
específicos. Se trata de lograr entend er el fenómeno específico en el marco del contexto
en que se inserta. Esa idea es complem entada por Clar k (2004) cuando afirma que es
necesario analizar los objetivos de inte ligencia de un modo más amplio, tom ando en
consideración gran variedad de aspectos. Pa ra el autor, analizar adecuadam ente un
objetivo de inteligencia requiere enfocar el objetivo de inteligencia como una red,
entender a los actores estudiados como part e de un sistem a continuamente adaptativo y
comprender que estos sistem as son complejos, puesto que son dinámicos, se desarrollan
de modo no lineal y que se adaptan para sobrevivir.
La complejidad de los objetivo s de inteligencia actuales amplía la
interdependencia entre los serv icios de inte ligencia y la necesida d de colaboración con
otras organi zaciones. Los servicios d e in teligencia necesitan viabilizar la producción de
inteligencia como un proceso cooperativo en red, en el cual los diversos actores
involucrados en el proceso, incluyendo a los usuarios, part icipen activamente. Como
todos los participantes intercam bian conocimiento son más capaces de iden tificar
lagunas de conocimiento, además de tener una mayor comprensión del objetivo de
inteligencia y de los temas relacionados. Co mo el usuario participa del proceso de
producción de inteligencia es más probable que utilice los resu ltados (Clark, 2004).
El proceso de producción de inteligencia actual es complejo, interactivo y social
y debe dotarse de más rapidez, de m ayor calidad y m ás orientaci ón a los usuarios. Los
servicios de inteligencia deben p r opiciar las condiciones necesarias para conseguir que
la inteligencia se prod uzca de este m odo y, por consiguiente, sea adecuada a los
objetivos de inteligencia actuales. Este es fuerzo de adaptación exige tan to emplear los
procedimientos y los m edios adecuados co mo favorecer importantes cambios en el
ámbito de la cultura organizacional.
En los servicios de inteligencia, las activ idades de gestión de la información y de
gestión del conocimiento, que son la base para que se pueda llevar a cabo la producción
de inteligencia, tienen la es pecificidad de que muchas de las informaciones que usan y
la inteligencia que prod ucen están clasific ad as en función del nivel de secreto, lo que
278
5. CARACTERIZACIÓN Y TÉCNICAS DE LA
INVESTIGACIÓN
5.1. CARACTERIZ ACIÓN DE LA IN VESTIGAC I ÓN
El proceso de investigaci ón llevado a cabo para elab orar la propuesta de
auditoría de inteligencia ha seguido, desde un punto de vist a m etodológico, tres fases:
una exploratoria, otra intermedia y una última focalizada (Figura 10). La fase
exploratoria estuvo formada por dos etapas : la primera consistió en un estudio
bibliográfico sobre los diversos tipos y métodos de auditoría de información
presentados, así como sobre o t ras materias necesarias para establecer los fundam entos y
el marco de aplicación del m étodo; y la segunda etapa se dedi có a realizar una
285
observación participante en un sistem a de inteligencia com petitiva. La fase int ermedia
se centró en elaborar una proposición prelimin ar del m étodo de aud itoría de inteligencia
mediante la reflexión propia a partir de las conclus iones extraíd as durante la
investigación bibliográfica y la observación participante. Y la fase focalizada se
compuso también de dos etapas: u na primera dedicada a realizar un estudio de caso
consistente en la aplicación de la propuesta provisional de método al mism o sistema de
inteligencia com petitiva con el objeto de valora r su utilidad y su pertinen cia e identifica r
los ajustes necesarios pa ra su perfeccionam ient o, además de analizar el caso es tudiado;
y una etapa final consistente en el dise ño definitivo del método de auditoría de
inteligencia.
Figura 10: Proceso de investigación para la elaboración del método de auditoría de
inteligencia.
Estudio
Bibliográ fico
Diseño
Preliminar
del Método
Diseño Final
del Método
Estudio
de Cas o
Observaci ón
Participante
Fase Focalizada
Fase Exploratoria Fase Interm edia
MÉTODO DE AUDITORÍA DE I NTELIGENCIA
En función de los fenómenos investigados y de los objetivos establecidos, para
realizar esta investigación se ha adoptado una perspectiva predominantemente
286
cualitativa . En particular, la tom a de datos se realizó mediante técnicas cualitativas
como la observación participante y las entr evistas y para el análisis de lo s datos
obtenidos se recurrió a la de scripción, la explicación de la realidad estudiada y el
establecimiento de relaciones entre los fenóm enos. Y, en ge neral, para la elaboración
de la propuesta de método de auditoría de inteligencia ha predominado la inducción a
partir del estudio empírico de los fenó m enos, en lugar de la deducción y la
generalización a partir de principios apriorísticos de carácter universal. Es bien
conocido que las investigaciones de caráct er cualitativo priorizan describir y
comprender su objeto de estudio, en l ugar de generalizar las conclusiones.
“Los estudios cualitativos no pretende n generalizar de manera intrínseca
los resultados a poblaciones más amplias, ni necesariamente obtener
muestras representativas (bajo la ley de probabilidad); incluso, no buscan
que sus estudios lleguen a replicarse. Asimismo, se fundam enta más en
un proceso inductivo (exploran y describ en, y luego generan pers pectivas
teóricas). Van de lo particular a lo general” (H ernández, Fernández y
Baptista, 2003).
No obstante, a pesar de la preponderancia de la perspectiva cu alitativa, se han
integrado algunas aportaciones del enfoque cu antitativo en esta investigación. Esta
integración de los dos enfoques se justifica por dos motivos. La prim era razón se halla
en la consideración pragmática de que parte de los fenómenos objetos de esta
investigación así lo demandaba n. Y el segundo motivo se funda en la consideración de
que la triangulación metodológica, es decir, la combinación sim ultánea de múltiples
datos, técnicas y perspectivas, añade prof undidad al estudio y permite un conocimiento
más com pleto de los fenómenos investig ados. La triangulación se trata de una
estrategia frecuente en los estudios de información y documentación.
Asimism o, la investigación desarro llada tiene un carácter no experimental y
transversal , si s e atiende a la estrategia desa rrollada para obtener la información
necesaria para lograr los obj etivos propuestos. Es una inve stigación no experimental
porque busca observar los fenómenos tal y como se dan en su contexto natural para
después analizarlos, y no re plicarlos en un ambiente artificial y controlado por el
investigador. Y se trata de un estudio tr ansversal porque el di seño elegido permite
describir relaciones entre dos o m ás categorías, conceptos o variables en una situación y
un mom ento determinados.
287
Por último, se puede afirm ar que la inves tigación efectuada tiene un alcance
exploratorio . Esto se debe a que su objetivo pr incipal es construir y proponer un nuevo
método, a partir de la id entificación de elemen tos y prácticas útiles en los diversos tipos
y métodos de auditoría de activos intangible s, y tras su integración con aportaciones
teóricas y metodológicas provenientes de la ge stión y la organización de sistemas de
inteligencia, los estudi os de usuarios, la ecología de la información y el análisis
centrado en el objetivo. Así, aunque se realicen alguna s actividades descriptivas
durante la observación participan te y el estudio de caso, estas consisten en un medio
para llegar a un fin; es decir, están presente s únicamente como etapas necesarias para la
elaboración del método de audi toría de inteligencia, que es la verdadera finalidad de
esta investigación. En este se ntido, consideramos que nuest ra investigación, gracias a
esa naturaleza exploratoria, puede representa r un avance evidente en el estado del
conocimiento y de la práctica de dos discip linas: la Ciencia de la Información y la
Documentación y los Estudios sobre Inteligen cia; ya que, por una parte, perm ite
disponer de algo novedoso y, por otra, permite la aplicación de sus resultados por otros
investigadores o por responsables de sist emas de inteligencia organizacional.
5.2. CONTEXTO DE LA INVE STIGACIÓ N
El contexto de la investigación de cam po llevada a cabo durante la observación
participante y el estudio de caso fue la Unidad de Inteligencia y Prospectiva (UIP) de l a
empresa Eulen Seguridad S.A. Se trata de una unidad de inteligencia que esta empresa
ha externalizado en un equipo de investigación c onsolidado y pionero en los temas de
inteligencia en España, fo rmado por tres profeso res titulares de Universidad. La UIP f ue
creada mediante un contrato de investigación y desarr ollo entre el equipo de
investigación y Eulen Seguridad , visado por la Oficina de Transferencia de Resultados
de Investigación de la Universidad de Zarago za. El contrato se firm ó inicialmente para
el período del 1 de junio de 2008 al 31 de mayo de 2009 y, posteriorm ente, se renovó
para el período de 1 de junio de 2009 al 31 de diciembre de 2009. Su finalidad era la
288
planificación, implantación, dirección y m a ntenim iento de la UIP por el equipo
investigador y la realización de informes de inteligencia a dem anda de la empresa.
La UIP es coordinada por un profes or del área de Biblioteconomía y
Documentación de la Universidad de Za ragoza, especialis ta en Gestión del
Conocimiento y en Estudios de Inteligencia, y cuenta con una red de m iembros y
colaboradores pertenecientes a esa y otras universidades y áreas de conocimiento. La
dirección y la sede de la ofic ina se encuentran en la ciud ad de Zaragoza. En concreto, el
equipo de trabajo cuenta con un analista de inteligencia fijo y, según las necesidades, se
incorporan expertos en diferentes ámb itos, tales com o juristas, econom istas,
especialistas en seguridad, traductores... Lo s trabajos se realizan a demanda y según
necesidades m ediante una estructura m íni ma pero operativa y flexible.
La UIP fue elegida para la aplicación del m étodo de au ditoría de in teligencia por
ser considerada un am biente idóneo para este fin, puesto que se trata de un sistema de
inteligencia organizacional y realiza de fo rma sistemática labo res de producción y
transferencia de inteligencia para un c onjunto de usuarios. Además, una razón
fundamental para esta elecci ón fue la posibilidad de real ización de la observación
participante y, posterior mente, el acceso a prove edores y usuarios de inteligencia para la
aplicación de entrevistas y cuestionarios. Esto fue posible en gran medida por el hecho
de que la investigadora es miem bro del grupo de inve stigació n en el seno del cua l surg ió
la UIP. Sin embargo, el factor decisivo para que la investigación fu era posible en este
contexto fue el decidido apoyo y el interés del di rector de la UIP para que ésta se
constituyera en el campo de análisis del m é todo de auditoría de in teligencia, para poder
realizar el estudio.
289
5.3. RECOLECCIÓN DE DATOS
5.3.1. Estudio bibliográfico
La recolección de datos para el dise ño del método com enzó durante la fase
exploratoria con la realización de un es tudio bibliográfico sobre auditoría de
inteligencia con el objetivo de establecer el estado del arte en la materia y, de m odo
especial, sobre las técnicas y los métodos em pleados.
El estudio bibliográfico comenzó con la búsqueda en las bases de datos
especializadas Library and Information Science Abstracts (Lisa) y Library, Information
Science & Technology Abstracts (Lista). Al princip io se utilizó la expre sión
“ intelligence audit ” pero se obtuvieron muy pocos re sultados. Entonces, se decidió
ampliar la búsqueda utilizando el concepto más amplio del cual la auditoría de
inteligencia procede : “ information audit ”, estableciéndose como delim itación temporal
el período de 1990 – 2010. La búsqueda también se com pletó interrogando las bases de
datos con los términos “information ressources audit” , “knowledge audit” y
“communication audit”. De este m odo, los resultados obtenidos fueron satisfactorios.
Posteriorm ente, se realizaron búsquedas con los m i smos términos en inglés y
con su traducción al español y al portugués en cuatro servicios de información científica
de carácter universal ac cesibles por Internet: Science Direct
(http://www.sciencedirect.com), Ingenta ( http://www.ingentaconnect.com ) , ISIS Web of
Knowledge ( http ://www.accesowok.fecyt.es/login ) y Scirus (http://www.scirus.com) .
Esto hizo posible iden tificar y seleccionar nuevos documento s, así com o descargar la
mayoría de los artícu los identificados en las dos anteriores bases de datos
especializadas.
Finalmente, la búsqueda se com plet ó, aunque se obtuvieron muy pocos
resultados nuevos, con otros recursos. Com o buscadores en In ternet se utilizaron
Google (http://www.google.com), Google Académico (http://s cholar.google.es), Google
Books (http://books.google.com) y Yahoo (http://es.yahoo.com ). La búsqueda de
290
monografías se completó con el uso de catálogos colectivos de bibl iotecas universitarias
como Rebiun (http://rebiun.crue.org) para España y Copac (http://copac.ac.uk) para el
Reino Unido y de catálogos de grandes bibliotecas co mo la Library of Congress
(http://www.loc.gov), la British Library (http://www.bl.uk) y la Biblioteca Nacional de
España (http://www.bne.es). Para la búsqueda de tesis doctorales se usaron los servicios
de UMI Dissertations Abstracts (http :// www.proquest.com/products_um i/dissertations ),
Dissertation.Com (http://www.dissertation.com), Teseo para las tesis do ctorales leíd as
en España (https://www.educacion.es/teseo) y para Brasil la Biblio teca Digita l de Teses
e Dissertaçoes ( http://bdtd.ibict.br/ ) y el Banco de Teses da CAPES
(http://servicos.capes.gov.br/capesdw/ ).
La mayoría de los docum entos recuperados están escritos predominantem ente en
lengua inglesa. Un buen número de ellos se pudieron obtener directam ente en soporte
digital descargados vía web y el resto se con siguieron me diante el acceso directo a
fondos de bibliotecas especializadas y el recurso al Serv icio de Préstamo
Interbibliotecario d e la Universidad de Zaragoza.
Además de realizar un estudio bibliogr áfico sobre auditoría de información, de
modo complem entario se efectuó una búsqueda m enos sistemática sobre otras materias
necesarias para la investigación como son los servicios de inteligencia en el m a rco del
contexto organizacional, los rasgos y las di námicas de los serv icios de inteligen cia
gubernamental y las u nidades de Inteligen cia Com petitiva. Esta amplitud tem ática
atiende además a la recom endación de Delga do (2002) de que la investigación en el
ámbito de la Biblio teconom ía y la Docum e ntación debe ser interdisciplinar en sus
propósitos, metodologías y en sus tem as.
291
5.3.2. Observación Participante
En la investigación cual itativa de c arácter interp retativo, una de las for mas de
lograr el contacto y el análisis profundo del fenómeno de interés se consigue m ediante
la observación participante, puesto que perm ite “com prender procesos, interrelaciones
entre personas y situacio nes o circunstancias , y eventos que suceden a través del tiempo,
así como los patrones q ue se desarrollan y los contextos sociales y culturales en los
cuales ocurren las experiencias hum anas” (Jorgensen, 1989; citado por Hernández,
Fernández y Baptista, 2003: 458).
Por esta razón, para diseñar un método de auditoría de intelig encia adecuado a la
naturaleza de los sistemas de intelig encia or ganizacional, se consider ó necesario realizar
un período de inmersión en un m edio social donde ocurren los fenómenos que son
objeto de aprensión por el método, como forma de lograr el imprescindible
acercamiento y la eficaz exploración de la realidad inv estigada. La adopción de la
observación com o técnica de colecta de datos permitió obtener una im agen rica de la
realidad estudiada mediante la id entificación, la selección y el análisis de situaciones
concretas vinculadas con los procesos de búsqueda de información y de producción y
transferencia de inteligencia.
La observación realizada se define com o pa rticipante natur al, ya que se llevó a
cabo mediante la inserción de la investiga dora en la UIP f ormando parte de su equipo
durante un período de seis meses, del 16 de junio a 15 de diciembre de 2008,
coincidente con su puesta en funcionamiento. A lo largo de estos m eses se realizaron 25
horas de observación semanales con un total de 600 horas, lo que se caracteriza como
una observación de estancia larga. Su rol an te el resto del equipo era intermedio, puesto
que algunos sabían que estaban siendo obser vados y otros no. El hecho de que la
investigadora fuera vista como un m iem bro m ás del equipo, que compartiera el
cotidiano y el ambiente de tr ab ajo y que le fueran asignadas tareas co ncretas como a
todos los demás durante las ope raciones de inteligencia, fac ilitó considerablem ente el
establecimiento de las relaciones con los dem ás miembros del equipo.
La observación del proceso de producción, transferencia y uso de inteligencia
mediante la inserc ión de la investigadora e n la UIP y la participación en su
292
funcionamiento ha permitido la com prens ión del fenómeno desde una perspectiva
privilegiada. La inm ersión facilita descubrir como los provee dores de inteligencia hacen
suyas las necesidad es de in te ligencia de los usuarios a los que atienden, transforman
estas necesidades de inteligencia en dem a ndas de información, buscan y recuperan
información mediante diversidad de recurs os, analizan y convierten la inform a ción
obtenida en inteligencia, el aboran y difunden los prod uctos de inteligencia y,
posteriormente, reciben la retroalim entaci ón de los usuarios sobre la intelige ncia
proveída. De este m odo, el proceso de observación llevado a cabo tuvo un enfoque
general o holístico pu esto que fueron observados los m últiples aspectos d e la realidad de
modo singular y como un todo; si bien con un énfasis especial en las actividades de
producción de inteligencia, el comportamien to inform acional de los proveedores de
inteligencia y la comunicación en tre usua rios y proveedores de inteligencia.
Se debe advertir que la realización de la observación participante no se planteó
para lograr un registro exhaustivo de la rea lidad ni tampoco para obtener una muestra de
incidentes basada en su representatividad cu antitativa de los trabajos efectuados por la
UIP. Se optó por una observación no estructurada, donde la selección de las
observaciones descritas obedeci ó al criterio de elegir ca sos singulares cuyo conjunto
permitiera revela r la variedad de situaciones y la diversidad de hechos específico s que
se dieron lugar durante los pr ocesos de producción y transferencia de inteligencia. Este
tipo de observación se consideró más adecu ado que la observación estructurada, donde
la toma de datos s e realiza durante un ti em po prefijado previament e y de acuerdo con
unas categorías predeterminadas relativas al asunto de investigación (Grover y Glazier,
1992), ya que no se disponía de ningún conocimie nto previo de la re alidad a estudiar,
debido a que la observación comenzó con la puesta en m archa de la UIP, y la
investigación tampoco se realiz ó con el ánim o de considerar a los miembros de la UIP
como muestra de un grupo m ayor para el que se generalizarían lo s resultados obtenidos,
lo cual si es propio de las observaciones estructuradas.
293
5.3.3. Estudio de Caso
Con el objetivo de valorar la utilidad y la pertinencia del método de auditoría de
inteligencia propuesto y, por tanto, de identi ficar e implementar lo s ajustes necesarios
para su perfeccionamiento, se realizó un estudio de caso.
Para Benbasat, Goldstein y Mead (1987) los estudios de caso se caracterizan por
examinar un fenóm eno en su ambiente natural, emplear múltiples métodos de co lecta de
datos, estudiar una o unas pocas entidades (p ersonas, grupos u organizaciones), estudiar
la complejid ad de la entidad intensivam ente, ser útil en el estudio de cuestiones del tipo
“por qué” y “cómo” y centrar la atención en eventos contemporáneos. Corroborando
estas ideas, Yin (1994: 13) presenta la si guiente definición de estudio de caso:
“una investigación empírica que es tudia un fenómeno contemporáneo
dentro de su contexto de la vida real, especialmente cuando los límites
entre el fenómeno y su contexto no son claramente evidentes. (...) Una
investigación de estudio de caso trata exitosamente con una situación
técnicamente distintiva en la cual hay muchas más variables de interés
que datos observacionales; y, como resultado, se basa en múltiples
fuentes de evidencia, con datos que deben converger en un estilo de
triangulación; y, también como resultado, se beneficia del desarrollo
previo de proposiciones teóricas que guí an la recolección y el análisis de
datos.”
De este modo, se entiende que el est udio de caso perm ite una investigación
aplicada en la cual se estudia en prof undida d los complejos y m últiples aspectos de una
realidad, analizando tanto el fenómeno como su contexto. El estudio de caso es una
técnica de investigación muy apropiad a para estudiar fenómenos donde hay
involucrados una amplia variedad de factores y de relaciones, éstos se pueden observar
directamente y, además, no existen leyes para determinar cuáles son los más
importantes (Fidel, 1992). Adem ás, el estudio de caso favorece la triangulación
metodológica puesto que perm ite integrar múltipl as fuentes de evidencias m ediante la
utilización de diversas técnicas de colecta y análisis de datos.
294
Como la investigadora no era conocida por los encues tados y se trataba de
investigar aspectos relaci onados a una operación de se guridad, se consideró m ás
adecuado y efectivo que fuera el director de la UIP quien hiciera el prim er contacto con
los usuarios de inteligencia. Así, el dir ector de la UIP envió un mensaje de correo
electrónico a cada uno de los us uarios de inteligencia de la Operación BC Teneo ,
comentando la investigación que se es taba llevando a cabo y solicitando a que
atendieran a la carta de la i nvestigadora que iba j unto a su mensaje. En la carta d e la
investigadora se explicaba el objetivo de la investigación y le invitaba a cada uno de los
usuarios a participar. En el mism o mensaje se envió el cuestionario en fichero adju nto.
Todos los usuarios invitados a fo rmar parte de la in vestigación devolvieron los
cuestionarios debidamente com ple tados en el tiempo establecido.
5.3.3.4. Entrevista asociada a la técnica del incidente crítico
Para realiza r una auditoría de inteligencia las e ntrevista s son preferibles a los
cuestionarios (Cronquist, 2003). Las conv ersaciones presenciales suministran
información m ucho más rica porque permiten id entificar y clarificar d udas y obtener
más detalles. Asim is mo, por tratarse de un m é todo directo de recolección de datos, la
entrevista perm ite “que sea el propio usuari o quien defina sus hábitos, necesidades o el
uso que hace de la información que solicita” (Sanz, 1994: 91), lo que confiere más
profundidad a los resulta dos de la investigación.
Asociada a la entrevista personal está el incidente crítico, que es una técnica de
recogida de información que consiste en pedi r al entrevistado que describa la última
ocasión en que neces itó infor mación de un dete rm inado tipo o que aporte detalles de la
última vez que utilizó un serv icio o produc to de información. De acu erdo con Sanz
(1994), esta técnica es útil para conocer necesidades y demandas de información,
además del uso final que hace el usuario de la información obt enida, si se ha ajustado a
sus necesidades y los beneficios o impactos que ha generado. P ermite adem ás
identificar los recursos utilizados, la at ención que recibió y el proceso de búsqueda
301
realizado. La suma de los incidentes crítico s realizados por los diferentes usuarios
cuando sumados permite tener un am plio conocimiento sobre ellos. Además, su
aplicabilidad se fortalece a medida en que se realiza periódicamente, convirtiéndose, de
este modo, en una herram i enta muy útil para la evaluación y la planificación continuas
de los sistemas y servicios. Conform e aclara Sanz (1994: 101)
“La técnica del incidente crítico al concentrarse en un solo hecho
reciente, y por tanto aún fresco en la memoria del usuario, permite
obtener ejemplos específicos de necesidades de infor mación que existen
en la comunidad, mientras que preguntar al entrevistado sobre sus
necesidades de información “en general” supone, a veces, recoger
respuestas mucho más vagas.”
De acuerdo con estas prem isas se realizaron entrevistas con los proveedores y
con los usuarios de inteligencia de la UIP involucrados en la operación de protección
del BC Teneo en sus dos m isiones. Este proceso estra tégico de negocio f ue utilizado
para delimitar tanto los actores involucrados como el marco en el que los entrev istados
harían referencia a incident es críticos particulares.
Las entrevistas es taban compuestas de cu estiones abiertas, mixtas y cerradas. Se
buscó establecer un orden lógico en la secuencia de las p reguntas, de modo que las
cuestiones más sencilla s fueron presentadas pr imero y las m ás complejas al final. Se
emplearon dos guías de entrevista distintas: una para los proveedores y otra para los
usuarios; y en el transcurso de las entrev istas se form ularon, siempre que se consideró
necesario, otras preguntas para ayudar al entr evistado a su comprensión o para precisar
las respuestas.
La guía de la entrevista destinada a los proveedo r es de inteligencia (Apéndice 3)
contenía 17 cuestiones, algunas con desdoblam ientos, y todas referentes a los hechos
ocurridos durante la producción y la transferenc ia de inteligen cia; para ello se recur rió a
preguntas relacionadas con los siguientes aspectos:
Los procedim ientos utilizados para la id entificación de necesid ades y
requisitos de inteligencia .
La adopción de procedimiento de valo ración de las fuentes de inform ación.
La percepción del comparto de información entre los m i embros de la UIP.
302
La existencia de estimulo para el comparto de información en la UIP.
El ofrecimiento de entrenam iento esp ecífico para producir inteligencia.
La percepción de la accesibilidad a recursos de inform ación y conocimiento
necesarios para realizar el trabajo.
La técnica de análisis empleada en la producción de inteligencia.
La percepción de la adecuación del in tercam bio de información entre la UIP
y sus usuarios.
La existencia y finalid ad del comparto de información presente en los
inform es de inteligencia con pe rsonas ajenas a la em presa.
La adopción de medidas de protección de la inform ación y la inteligencia
durante el proceso de producción y difusión.
La existencia de facto res facil itadores del proceso de producción y
transferencia de inteligencia.
La existencia de factores inhibi dores del proceso de producción y
transferencia de inteligencia.
La realización de evaluación del pro ceso de producción de inteligencia.
La percepción de la satisfacción de las necesidades del usuario con la
inteligencia proveída.
La percepción del uso de la inteligencia proveída en la tom a de decisiones y
la realización de actividades por los usuarios.
La percepción de la relevancia del serv icios de inteligencia ofrecido para el
éxito de la operación.
Sugerencias para el perfe ccionamiento de la UIP.
La guía de entrevista destinada a los us uarios de inteligencia (Apéndice 4)
consistía en 19 preguntas, alguna s con desdoblamientos, distri buidas en dos partes. La
primera parte con cinco preguntas tenía por objeto conocer las necesidades y el
comportamiento inform acional de los usuarios . Y la segunda parte de la entrevista, con
las catorce preguntas restantes, tenía por fin conocer el uso y el impacto de los servicios
prestados. Así, los usuarios de inte ligencia fueron preguntados sobre:
303
Las consultas a miembros de la orga nización para obten er o contrastar
información.
Las consultas a expertos de fuera de la organización para obtener o
contrastar información.
El recibimiento de consu ltas por otros m ie mbros de la organización.
La existencia de estímulo en la organización para que se comparta
información.
La necesidad del apoyo de una unidad de inteligencia para desarrollar su
trabajo.
Las funciones durante la Operación BC Teneo .
La percepción sobre la capacidad de la UIP co mprender sus necesidades de
inteligencia.
La existencia de neces idades de in teligencia no satisfech as durante la
operación BC Teneo.
Sugerencias de mejora de los inform es recibidos.
La existencia de comunicación con la UIP a parte del recib imiento de los
informes.
La valoración de la satisf acción con la comunicación con la U I P.
Las consecuencias de los contactos con la UIP en la producción de
inteligencia.
La existencia de factores facilitadores de la transferencia de inteligencia.
La existencia de factores inhibidores de la transferencia de in teligencia.
La realización de comparto de info rmación presente en los inform es de
inteligencia con otras personas.
La adopción de medidas de protecc ión en el proceso de acceso.
almacenam iento y comunicación de la inteligencia.
El uso de la inteligencia proveída por la UIP en las tomas de decisiones o
realización de actividades.
304
La relevancia de la inteli gencia recibida para la pr estación de los servicios.
Sugerencias para el perfecci onamiento de la UIP.
La realización de las entrevistas es tuvo precedida por el envío de un correo
electrónico a cada uno de los encuestados. La investigadora estableció directam ente el
contacto con tres de los proveedores de inteligencia porque les conocía. En cambio, con
uno de los proveedores que es un colaborador externo y con los usuarios de
inteligencia, el contacto inicial f ue establecido p or intermedio del directo r de la UIP. A
cada uno de ellos se envió una carta expli cando los objetivos de la investigación y
solicitando su contribución mediante la conces ión de una entrevista. Tras obtener la
contestación positiva, en correos subsecuentes fu eron concretados lugar, fecha y hora
para la realización de las entrevistas. Las en trevistas se realizaron en lo s locales de
trabajo de proveedores y usuarios de intelig encia, de tal modo que para entrevistar a
estos últimos la investigadora viajó a Madrid en las fechas acordadas.
Para agilizar el proceso de tom a de da tos y facilitar la co municación entre la
investigadora y los encuestados durante la re alización de las entrevis tas se utilizó una
grabadora digital de voz mediante el prev io consentimiento de lo s entrevistado s.
Apenas dos encuestados, ambos usuarios de inteligencia, no dieron su anuencia, por lo
que la investigadora debió tomar nota por escr ito de las respuestas presentadas. Cabe
aclarar que un proveedor de inteligencia, colaborador externo de la UIP, terminó
contestando a las preguntas mediante un cu estionario enviado por correo electrónico,
puesto que no fue posible concertar una entr evista personal. Otra excepción fue uno de
los usuarios que, como estaba fuera del país durante los m e ses de la investigación de
campo, contestó por escrito a la entrevista junto con el cu estionario, que se envió por
correo electrónico.
305
5.4. ANÁLISIS DE LOS DATOS
Para el análisis de los datos obtenidos se recurrió, de modo general, a la
descripción de la realidad estudiada y a su comprensión mediante la realización de
inferencias y el establecimiento de relacione s entre los fenóm enos observados. Y, de un
modo más particular, se em plearon técnicas de análisis cualitativo m ás específicas
cuando lo demandaban situaciones concretas. As í, para identificar las potencialidades y
los desafíos de la organización en re lación c on el ento rno se recurrió al análisis SW O T
o DAFO, que consiste en elaborar un balance de las fuerzas de un sistema para
responder ante la situación que lo rodea o ap rovecharse de ella, atendiendo a factores
internos (debilidades y fortalezas ) y externos (am enazas y oportunidades). Y, por
ejemplo, para com prender la relación entre la unidad de inte ligencia analizada y la
empresa en la que se enm arca se ha efectuado un análisis de intercambio de valores.
En cuanto al estudio de caso, el proced im iento de análisis seguido consistió en
una tabulación manual de los datos prim arios obtenidos mediante el cuestionario y las
entrevistas, ya que la cantidad de datos no exigía el apoyo de un program a estadístico.
En cuanto a las respuestas presentadas a las preguntas abiertas, tras la transcripción de
las grabaciones se procedió a la categori zación de las respuestas. A continuación, los
datos se analizaron mediante el análisis de su contenido, en el sentido más am plio del
término, buscando descubrir cóm o y por qué los actores invol ucrados en el incidente
crítico elegido com prendían su particular realidad. Finalmente, se procedió a una
triangulación entre el discurso de los encu estados, la literatura consultada y las
reflexiones de la investigadora; busca ndo, ante todo, comprender los elementos m á s
destacables y con mayor carga inform ativa y descubrir las relacione s que se establecen
entre ellos en el marco del contex to en el que ocurren. Asim is mo, siempre se ha tenido
presente durante este proceso de análisis que la in terpretación que se hace de la realidad
estudiada, aunque se considere válida y fundamentada, se reconoce como un acto
abierto que ofrece la posibilidad de interpretaciones alternativas.
306
6. PRESENTACIÓN Y ANÁLISIS DE LOS
RESULTADOS
Como se ha indicado en el capítulo anterior, para elabor ar el m étodo de auditoría
de inteligencia propuesto se ha recurri do, adem ás de efectuar la investigación
bibliográfica inicial, a dos técn icas de inv estigación cualitativa: la observación
participante y el estudio de caso en una unidad de Inteligencia Com petitiva. Estas dos
técnicas se aplicaron en la Unidad de In teligencia y Prospectiva de la empresa Eulen
Seguridad (UIP), descrita en el capítulo anterior.
En un primer momento, se realizaron seis meses de observación participante
durante el segundo semestre de 2008, con los ob jetivos de efectuar la exploración inicial
de la realidad a estudiar y de comprender su dinámica . Los resultados obtenidos
mediante esta técnica facilita ron, además, plantear el diseño preliminar de la auditoría
de inteligencia que, en un segundo momento, fue aplicado a un estudio de caso, cuyos
resultados permitieron la corrección y el planteamiento definitivo del m étodo.
307
Para realizar una auditoría de inteligenci a es necesario analizar el s istema de
inteligencia organizacional en el m a rco de sus interrelaciones con la organización y con
el entorno en el que se inse rta. Un sistema de inteligenc ia actúa en el m arco de una
organización y en un contexto determinado, por tanto la clave de la auditoría se
encuentra en saber integrar lo s tres planos de análisis y establecer lo s vínculos entre
ellos. El medio que se propone para lograr esta integración es seleccionar un proceso
estratégico de negocio de la organi zación cuyo desarrollo haya sido apoyado por el
sistema de inteligencia. La elección de un proceso estratégico de negocio permite,
además, acotar los aspectos del entorno y de la o rganización a anal izar y lograr mayor
profundidad en el análisis del sist ema de inteligencia organizacional.
De acuerdo con este planteamiento, se realizó el estudio de caso en la Unidad de
Inteligencia y Prospectiva de la em presa Eulen Seguridad . Como proceso estratégico de
negocio se eligió el serv icio de protección del buque cablero Teneo en aguas de África
durante el año 2009. Este servicio se inse rtaba en una nueva línea de negocio de
seguridad marítim a en el ámbito internacional , que la em presa consideró que requería el
apoyo de inteligencia por su car ácter innovador y por la singularidad de la zona donde
se iba a realizar. Para llevar a cabo el estudi o de caso se recurrió a cuatro técnicas de
toma de datos: análisis bibliográfico, anál is is de la documentación inte rna de la
organización, cuestionarios y entrevistas. Las dos primeras técnicas fueron em pleadas
para los análisis del entorno y de la orga nización, m ientras las tres últimas perm itieron
estudiar el sistema de inteligen cia organizacional.
6.1. OBSERVACIÓN PARTICIPANTE : LA DINÁMICA DE LA
UNIDAD DE INTELIGENCIA Y PROSPECTIVA
En este apartado se muestran los re sultados del proceso de observación
participante que la investig adora realiz ó com o miembro del equipo de investigación
durante la puesta en marcha de la Un idad de Inteligen cia y Prospectiva de Eulen
Seguridad y la realización de lo s primeros trabajos.
308
Durante los seis meses de observación, la investigadora tuvo la oportunidad de
participar en varios procesos de producci ón de inteligencia para atender a demandas
concretas. Sin embargo, en este apartado se presentan algunos casos seleccionados a
partir de la observancia de tres criterios: uno, que esas situaci ones sirvieran como
elemento de reflexión para elaborar dos de los principales instrum entos de recogida de
datos (el cuestionario y la entr evista) del m étodo de auditoría de inteligencia; dos, que
por su singularidad perm itieran recog er toda la variedad de situaciones qu e se di eron en
ese período en la UIP; y tres, que la suma de los casos t uviera como resultado disponer
de una visión de conjunto lo más completa posible.
Las descripciones se real izan de modo sintético, co n el fin de perm itir la
comprensión de los aspectos que han sido objet os de la observación: los procesos de
búsqueda y de análisis de información, el com portamiento inform acional de los
proveedores de inteligencia y la com uni cación entre usuarios y proveedores de
inteligencia. Se omiten los nom bres de los sujetos implicados, así com o informaciones
detalladas sobre las actividades de búsqueda y los recursos de in form ación utilizados.
Esta decisión se debe tanto al hecho de que estos aspectos no forman parte del objetivo
de la investigación como también por la ob ligación de preservar la confidencialid ad
habitual en los sistemas de inteligencia. C onsideram os que l a adopción de este criterio
en la narración de la observación participan te es necesaria y adecuada por el tipo de
ámbito en el que se investiga y es inocua pa ra la visualización de la riqueza del proceso
de producción de inteligencia en el seno de la UIP.
Todos los incidentes narrados ocurrier on en un pequeño despacho de un edificio
de oficinas de alquiler en Zaragoza. El despacho estaba equipado con dos ordenadores
de sobremesa nuevos con pantallas de 24 pulgada s dispuestos uno de espaldas al otro en
una mesa de trabajo, de m odo que las pers onas que los utilizaba n podían ver a quien
tenían delante cuando desearan, perm itiendo por igual la comunicac ión y la
concentración en su labor. Había además otra m esa que podía ser usada por dos
personas al mismo tiempo, incluso con el em pleo de ordenadores portátiles. Los dos
ordenadores de sobremesa estaban conectad os a Internet por cable y los portátiles
mediante conexión inalámbrica segura. Se disponía tam bién de dos teléfonos fijos, dos
teléfonos móviles y una estant ería con algunas publicaciones. La empresa que alquilaba
las salas comerciales ofrecía tam bién el apoyo de una se cretaría que estaba equipada
309
con impresora, escáner y fax. Además, se disponía de dos salas de reuniones a las que se
podía acceder mediante previa reserva.
6.1.1. Descripción y análisis de los incidentes observados
6.1.1.1. Elaboración del perfil de una pe rsonalidad de un país americano
Caso : Una empresa europea plan eaba iniciar el desarrollo de activid ades en un
país americano y para ello necesitaba conocer el perfil personal y
profesional y la capacidad de influe ncia de una personalidad con la que
debía tratar.
Actores : Usuarios, director de la UIP, ot ro proveedor de inteligencia y la
observadora.
Descripción del proceso :
El director reunió al equipo para explicar la dema nda de inteligencia que había
recibido del cliente m ediante conversación te lefónica y la dividió en algunas demandas
de información concretas. A continuaci ón, distribuyó las actividades entre todos y
estableció el plazo en qu e la tarea debería es tar concluida. Con base en estas directrices
el equipo se puso a trab ajar durante dos días.
A un miembro del equip o le tocó empezar la cata de información relativa a otro
objetivo de inteligencia. A mí me fue solicitado hacer una cata in icial de informaciones
sobre el bla nco de inteligencia: im ágenes, ca rrera y experiencia profesional, relaciones
profesionales y sociales, rasgos de la institu ción en la que trabaj aba y cualquier o tra
información de interés que se pudiera obtener a tr avés de Internet. Para ello recurrí a los
medios de com unicación de su país, a foros y redes sociales, buscadores de im ágenes,
páginas web de organizaciones con las que h abía estado vinculado, etc. En algunas
fotografías aparecía con otra s personas, que m e servían para ampliar los criterios de
310
victimas, núm ero de secuestradores, desc ripción de los secuestradores, modo de
abordaje, duración, valores sustraídos y otros comentarios sobre el secuestro express .
Antes de empezar a rellenar la plantilla, c onsulté con el director de la UIP y con
el otro proveedor de inteligen cia que opinión les m erecía. Los tres concordam os en que
la información era relevante y m uy difícil de obtener por otros medios, de m odo que
representaba un buen complem ento a lo que se estaba obteniendo mediante otras
fuentes. No obstante, el director de la UIP me indicó que en lugar d e rellenar la plantilla
que había diseñado, elaborara un informe indi cando los hallazgos y los posibles análisis
que se podría realizar a partir de ellos. En la consideraci ón del director de la UIP,
rellenar la plantilla propuesta demandaba varias horas de trabajo, de m odo que era
preferible prim ero asegurarse que esa info rm ación interesabas de hecho al usuario de
inteligencia. De acuerdo con esta directriz, elaboré un in for me con los resultad os
obtenidos mediante la exploración a las comunidades virtuale s, indicando nombre,
dirección, miem bros y rasgos de las subcom unidades de interés, así como los posibles
análisis que se podría realizar a partir de la plantilla propuesta.
Este informe fue integrado con el elabora do por el otro provee dor de inteligencia
por el director de la unidad, quien, tras hacer el análisis de los hallazgos y elaborar el
informe definitivo, lo envió al cliente por correo electrónico. Además, el director llamó
al cliente por teléfono para comentarle brev em e nte lo que se había logrado obtener. En
esta conversación telefó nica se estableció qu e lo s clien tes analizarían el inform e y dirían
si se debería profundizar en el tema o no. Sin embargo, esto s clientes no dieron retorno
sobre este tema y en la siguiente ocasi ón que m a ntuvieron contacto ya presentaron una
demanda de inteligencia dist inta. Al ver que se pasaba el tiempo y no recibíamos
retroalimentación , com enté este hecho con el director de la UIP. La respuesta fue que
suponía que al cliente le habí an surgido otras ne cesidades más urgentes o había hecho
un cambio de planes, po r lo que ya no necesita ba profundizar en el tem a del secuestro
express .
317
6.1.1.5. Análisis de riesgos de la segurid ad de plataformas petrolíferas
marítima s
Caso : Una petrolera quería conocer las am enazas a la seguridad a que estaban
expuestas sus plataformas petrolíferas m a rítimas con el objeto de actualizar su
plan de seguridad.
Actores: Usuarios, director de la UIP, dos proveedores de inteligencia y la
observadora.
Descripción del proceso:
Tras recibir la dem anda de inteligencia m ediante un encuentro presencial con el
cliente que se produjo fuera de la oficina, el director de la unidad reunió el equipo para
explicar la labor a realizar. El objetivo er a hacer un estudio sobre los diversos riesgos
para la seguridad d e las plataformas petrolíf eras m arítimas. El d irector de la un idad
encargó a cada uno de los proveedores de in teligencia la exploración de un tipo de
recurso de información específico para lograr una am plia cobertura del tema.
Un proveedor de inteligencia se dedicó a explorar una base de datos de un portal
de información especializado en incidentes de seguridad en plataform as petrolíferas. A
partir de esa base de datos se generaría una plantilla para sistem atizar la información
colectada mediante campos como: tipo de plataforma, em presa pr opietaria, ubicación,
tipo de incidente, año, pérdidas, etc. Además, para cada uno de estos eventos, se debería
asociar imágenes o víd eos siempre que fuera posible. Al otro proveedor se le asignó
buscar información procedente de revistas y po rtales de inform ación técnica y científica,
los cuales debería seleccionar, analizar y sintetizar. A m í me fue solicitado hacer una
búsqueda de videos sobre in cidentes de seguridad de divers as naturalezas en
plataformas petrolíf eras m arítimas, descarga rlos y elaborar un director io para
organizarlos de acuerdo con el tipo de incidente: laboral, c limático, fallo s técnicos, entre
otros. El director de la UIP supervisab a y ayudaba a cada proveedor cuando teníamos
dificultad en realiz ar nuestro com etido.
Como cada uno de los proveedores teníam os nuestra responsabilidad específica
dentro de un mismo proyecto más amplio, intercambiamos bastante información durante
el proceso, puesto que era frecuente que al buscar información para atender a un
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cometido se encontrara información de interés para el trabajo del ot ro. Esto ocurrió con
más frecuencia en tre el proveedor que explotab a la base de datos con los otros dos que
entre yo y el que exploraba la información científica.
Durante la realización de este trabajo el usuario vino a visitarnos y tuvo la
oportunidad de ver los procesos que realizáb amos y explorar los primeros resultados
que encontrábamos. Su consideración fue que las inform aciones que se iban obteniendo
atendían a sus necesidades y que le iba a perm itir realizar la acción que generó la
demanda.
Antes de concluir el plazo que el direct or de la unidad nos había fijado a cada
uno para entregar el trabajo que nos habí a solicitado, el proveedor que explotó la
información científica y yo concluim os nuestra s actividades. Y los pasam os a apoyar el
trabajo del tercer proveedor , que era mucho más am plio y complejo. Finalm ente, el
director de la unidad analiz ó toda la información y el aboró un informe en que se
sintetizaba los hallazgos. Asimismo, solici tó a uno de los proveedores y a m í que
integráram os el inform e final, la plantilla, la s fotografías, el direct orio de videos y los
artículos científicos en un disco óptico para su envío al cliente me diante un mensajero.
Al día siguiente nos reunimos todos en la uni dad para com e ntar el trabajo realizado, las
dificultades que habían existido y los resu ltados obtenido s. Posteriormente, el cliente
comunicó que el producto de inteligenc ia había sido válido para atender sus
necesidades.
6.1.1.6. Elaboración de un plan de negocios para una empresa
multinacional
Caso: Una empresa m ultinacional d e origen eu ropeo se planteaba abrir u na línea
de negocios novedosa y necesitaba conocer la oferta de productos y
servicios que integr aban esta línea d e negocios en e mpresas de referencia
en el sector.
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Actores: Usuarios, director de la UIP, proveedores de inteligencia y la
observadora.
Descripción del proceso:
Tras recibir la demanda de inteligencia del us uario por teléfono, el director de la
unidad de inteligencia me la explicó, aclara ndo el porqué y el para qué de la demanda y
me solicitó que buscara información en las sedes web de algunas em presas de referencia
internaciona l en la línea de negocio de interés del clien te. Mi com etido consistía en
ubicar estas empresas, identificar los productos y servicios de interé s, describirlos y,
siempre que fuera posible, tom ar mu estras de los productos ofrecidos.
Empezar este trab ajo fue difícil porque no tenía un punto de partid a para
establecer las empresas de referen c ia internacio nal en el sector. Junt o con el director de
la UIP encontré algunas empresas, pero ningun a que desarrollara la línea de negocio de
modo integral. A pesar de ello comencé a real izar el estudio de los productos y servicios
ofrecidos en este ámbito. No obstante, unos días después de iniciar el trabajo, el director
de la UIP me dio la dirección electrónica de una empresa que le había sido indicada por
el cliente como un referencial a seg uir en esta n ueva línea de negocios. Tras explorar la
página web de esta empresa identifiqué un prem io que habí a ganado y al buscar por este
premio pude encontrar las principales em presas del sector en todo el mundo. Así que la
indicación del usuario fue esenci al para superar la dificult ad encontrada y poder atender
su demanda de inteligencia.
Tras haber identificado las empresas de referencia en el sector, pude hacer el
estudio detallado de los productos y servicios. C on base en el análisis de la oferta de las
empresas de referencia fue posible agr upar los productos y servicios en grandes
categorías y presentar descri pciones detalladas y apor tar algunos ejemplos. Tras
concluir una primera versión de la cate gorización y descripci ón, la analizamos y
precisamos junto con el director de la UIP. A continuación organicé todo en un informe
que el director de la UIP revisó y presentó a los clientes para su análisis y discusión en
una reunión presencial fuera de la oficina.
Durante la reunión, el director de la unidad y los usuarios avanzaron en la
definición y descripción de los productos y servicios e id entificaron la necesidad de
profundizar las búsquedas sobre algunos servicio s que los clien t es querían ofrecer y no
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habían sido considerados. Asimismo, los usuarios decidieron que adem ás del estudio
exploratorio querían el apoyo de la unidad pa ra hacer un plan de negocios relativo a esta
nueva línea de negocio.
El director de la UIP convocó una reuni ón con todos los proveedores, que hasta
entonces estaban concluyendo otras act ividades, y a cada uno encargó una tarea
relacionada con la elaboración del plan de negocios dem andado. A mí m e entregó la
nueva versión del documento sobre los produc tos y servicios y me indicó las labores
que debería realizar para acabar de preci sarlo. Algunos de los recursos que había
identificado durante mis búsquedas sirvieron pa ra las labores de los demás proveedores,
así como en sus búsquedas encontraron info rm aciones de utilidad para mí. Como todos
trabajábamos el m ismo objetivo de inte ligencia, aunque cada uno con un aspecto
específico, compartíam os información m uy a menudo, de modo que cada uno hacía su
trabajo y contribuya co n el trab ajo de los demás. Durante es e tiempo el director de la
unidad coordinaba las accion es, trabajab a con cada uno de nosotros cuando lo
demadábamos y se comunicaba con los usuarios.
En lo que se refiere a mi cometido, se realizaron otras dos rondas de reunión
entre el director de la UIP y los usuarios , intercaladas con nueva s sesiones de trabajo
individual y con el director para establ ecer la cartera de pr oductos y servicios qu e
compondría el plan de negocios del cliente. La versión final de este documento integró
el resultado de las labores de todos los pr oveedores y fue revisada y discutida entre
todos. A continuación, el direct or de la UIP entregó y pres entó el informe al cliente
durante una reunión en la sede de su empresa. Posteriorm ente, el director de la unidad
nos reunió a los proveedores de inteligencia para comentar el resultado final de nuestro
trabajo, la recepción que había tenido en la se d e de la empresa y los p osibles futuros
trabajos que se nos podría demandar con la im plantación del plan de negocios. Para ese
trabajo, contar con la experien cia y el conocim iento del sector de los clientes y con su
participación durante todo el proceso fueron factores determ inantes para poder atender a
la demanda de inteligencia. El cliente m anife stó que el producto de inteligencia ofrecido
era bastante útil para a tender a sus necesid ades.
321
6.1.2. Valoración de los incidentes observados.
El proceso de observación participante se ha revelado útil para comprender la
dinámica de funcionamiento de la Unidad de Inteligencia y Prospectiv a. Esta técnica
facilita, por una parte, conocer situacion es y datos de dom inio privado a los que
difícilmente se podría acceder por otro m e dio; y, por otra parte, perm ite captar un
fenómeno en sus m últiples facetas y en su am biente natural m ediante la vivencia propia,
sin la intervención de filtros o de intermediari os. Así, adem ás de constatar la utilidad de
la técnica elegida, m ediante el análisis del conjunto de las situacione s descritas fue
posible llegar a algunas conclusiones releva ntes sobre la realid ad observada. Estas
conclusiones se refieren básicamente a cuatro aspectos: la participac ión del usuario en el
proceso de producción de inteligencia, la interacción entre los proveedores de
inteligencia, la com unicación entre usuarios y proveedores y los rasgos del proceso de
producción de inteligencia. Una síntesis general y de cada caso descrito se p resenta en
el Cuadro 12.
La participación del usuario de inteligencia en el proceso se m ostró bastante
asistemática. Algunas veces se lim itó a la presentación de una demanda y a la
confirmación del recibim iento del producto de inteligencia sin da r ningún retorno sobre
la satisfacción de su necesidad, provocando una sensación de incertid u mbre sobre la
utilidad del trabajo realizado. En cambio, en otras oportunidades los usuarios ayudaron
a definir la estrategia que se iba a seguir pa ra satisfacer su necesidad de inteligencia,
indicaron fuentes útiles, valoraron los resu ltados preliminares y el producto final,
llegando incluso a trabajar junt o con el director de la UIP, lo que r esultaba bastante
motivador y contribuía para el perf eccionamiento del trabajo de todo el equipo. Cabría
investigar sus motivaciones para adoptar una actitud u otra. Una pos ibilidad a estudiar
es si esas diferencias en el grado de participación ti enen alguna relación con la
viabilidad de llevar a cabo lo s negocios para los que se re c lamaba inteligencia y con la
experiencia previa del usuari o sobre el tema investigado
La intera cción entre los proveedores de inteligencia s e caracterizó por el
comparto de información y el intercam bio de percepciones en todo el proceso, aunque
su intensidad dependía de si los proveedor es tenían cometidos relacionados con la
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