Full text
2014
67
Jorge Ramón Salinas
Ocio y cultura en Huesca durante
la Restauración (1875-1902) a
través de las publicaciones
periódicas locales
Departamento
Director/es
Historia del Arte
Lorente Lorente, Jesús Pedro
Director/es
Tesis Doctoral
Autor
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
Departamento
Director/es
Jorge Ramón Salinas
OCIO Y CULTURA EN HUESCA DURANTE LA
RESTAURACIÓN (1875-1902) A TRAVÉS DE LAS
PUBLICACIONES PERIÓDICAS LOCALES
Director/es
Historia del Arte
Lorente Lorente, Jesús Pedro
Tesis Doctoral
Autor
2014
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
Departamento
Director/es
Director/es
Tesis Doctoral
Autor
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
TESIS DOCTORAL
O C I O Y C U LTU R A EN H U E S C A
D U R A N T E LA RE S T A U R A C I Ó N (1 8 7 5 - 1902) A TR A V ÉS DE
L A S P U B L I C A C I O N E S P E R I Ó D I C A S L O C A L E S .
Autor:
JORGE RAMÓN S ALINAS
Director:
Dr. D. JESÚS PE DRO LORENTE LORENTE
FACULTAD DE F ILOSOFÍA Y LETRAS
DEPARTAMENTO DE HI STORIA DEL ARTE
2014
O C I O Y C U LTU R A EN H U E S C A
D U R A N T E LA RE S T A U R A C I Ó N (1 8 7 5 - 1902) A TR A V ÉS DE
L A S P U B L I C A C I O N E S P E R I Ó D I C A S L O C A L E S .
ÍNDICE:
1. - I N T R O D U C C I Ó N :
1.1.- Justificación y objetivos de la investig ación…………………….. ..…... ......pág . 1
1.2.-Antece dentes y estado actual de la cuestión ……………………….…… ......pág. 8
1.3.- Hipótesis, metodología y fuentes................. ……… ... ………..…… . …… ...pág. 11
- Hipótesis de la investigación.
- Aspe ctos metodológicos g enerales.
- La pre nsa como principal fuente de la investigación.
- Otras fuentes complementarias.
2. - C UL T U R A , PR O G R A M A C I Ó N A R T Í S T I C A Y E S PE C T Á C U L O S E N S U
C O N T E X T O ( 1 8 7 5 - c a . 1 9 0 2 ) :
L a c i u d a d d e H u e s c a d u r a n t e l a R e s t a u r a c i ó n . (P ág. 24 )
2.1.- Apuntes sobre la Restauración en España. Periodización y su con creción en la
ciudad de Hues ca……………………………………………………… . ……….pág. 24
2.2.- Otra s cuestiones importantes sobre el espectro polí tico de la ciuda d de Huesca
durante la Primera Restauraci ón………………….…………………… . ………pág. 29
2.3- Apuntes sobre la si tuación económica y la dist ribución socio-profesional en la
ciudad ……………………………………….…………………………………..pág. 33
2.4.- Conclusiones sobre el marc o políti co oscense dura nte la Primera R estauración
para la actividad c ultural y a rtíst ica………………………….………… ……….pág . 35
3. - S O C I E D A D , E S P A C I O S D E O C I O Y C U L T U R A E N H U E S C A
D U RA N T E L A P R I M E R A R E S T A U R A C I Ó N . ( P á g . 37 )
3.1.-ESP ACI OS DE OCI O Y L AS AR TES PLÁSTICAS: AR TE EN LA
ESFERA P ÚBLI CA. (Pá g. 38)
3.1.1.- Noticias sobr e lo s artistas plásticos y su obra………….…………….pág. 4 4
PR I MER PER I ODO (1875 -1880 )…………………………………….……...…pág . 44
El pintor Le ón Abadías y su estudio (1877) …………………………….pág.44
Le ón Abadías e n la Exposición de Bellas Artes de Granada de 1883 y en la
Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1881, 1884 y
1887……………………………………………………………………..pág. 48
Noticias sobre los pint ores Franc isco Prad illa y José Casado del
Alisal……………………………………………………………… . ……pág. 51
SEGUNDO PERIODO (1881- 1890)………………………… . ………...………pág . 54
Francisco Pradilla y su influencia e stética (1882)……………… ….…...pág. 54
Casado del Alisal y “L a C ampana de Huesca”… ………..… .. ………….pág. 56
Nuevas noticias sobr e J osé Casado del Alisal, y el pintor y escenógrafo
Mariano Pescador (1886) …………………………...…………………..pág . 64
Noticias sobre los pintor es Manuel Ros, Ramiro Ros Ráfales y Sor Carmen,
pintora en el Convento de Santa Rosa
(1885- 1886)…………………… .................................. … ............ … .. ….pág. 66
Noticias sobre artistas y decoradores os censes: Félix L afuente, Pascual
A ventín y Constancio Gella ……………………………….……… . ……pág. 69
TER CER PERIODO (1891- 1902)………………………....………..………….pág. 75
Juan Martínez Abades, y la “Porteta” (1894)……………………………pág.75
Félix L a fuente, Ramiro Ros Ráfales y Francisco Arnal, tres artistas que
cultivaron el estilo modernista e n Huesca a finales del siglo XIX …… ...pá g. 76
Noticias sobre algunas obras pictórica s de Félix L afuente (1891 -
1903)……………………………………………………………………. pág. 78
3.1.2.- El Museo Pr ovincial de Hu esca………………………………...… . …pág. 88
PR I MER PER I ODO (1875 -1 880)…………………………………….……...…pág . 88
SEGUNDO PERIOD O (1881- 1890)…………….. .…………………...………pág . 10 4
Simeón Ávalos y al gunas cue stiones sobre patrimonio: el ca stillo de
Montearag ón y la iglesia del Espíritu Santo (1882)………….…….….pág. 10 4
El catálogo del museo realizado por Justo Formigales ( 1883) ...........…p ág. 1 08
3.1.3.-Nuevos espacios para la exposici ón artística…………………...……pág. 109
3.1.3.1.- Escaparates, estudios, salones y otros espacios expositivos ………... pág . 109
Escaparates y comercios como espacios para la exposición
artística…………………………………………………………………pág. 109
La s sociedades de ocio c omo espacios expositivos. ……..………… . …pág.1 15
Primeras noticias sobre los salones como marc o especializado para la
exhibición artísta ……………………………………………………….pág. 1 16
3.1.3.2.- Arte en el entorno urbano: calles, plazas, iglesia s y otr os espac ios
públicos ………………………………………………………...………………pág. 1 18
Exhibición de panoramas en la pla za de Zaragoza (1878) ……...…pá g . 1 18
Exposición de cuadros oleográ ficos (1879) ……… ……………..…pág . 1 18
Mausoleo-monumento republicano (1885) ……………………… ...pág. 1 18
La Fuente de las Musas de la plaza de Zarag oz a (1884), y la Fuente de la
Morena o “ la Moreneta” (1886)………………… …………..........pág. 124
Mariano García, escultor de arte funerario……………… . ……......pág. 127
El tallista y diseña dor Francisco Arnal Morlán (1891)……… .….... pág. 128
3.1.3.3.- Otras noticias sobre esp acios expositivos y sobre cuestiones a rtísticas de
interés ……………………………………………………………………….....pág. 133
Apuntes sobre exposiciones nac ionales e internacio nales …………pág. 133
La Ex posición Aragonesa de Zaragoza (1885) …………………….pág. 137
Publicaciones especializadas en a rte ……………... ……………….pág. 138
3.1.4.- El Cinemat ógrafo y la f otografía …………………………………….pág. 1 40
PR I MER PER I ODO (1875 - 1880)…………………………………….……..…pág .1 40
Exposición de “cuadros de movimiento” (1875)…………………..pág. 141
“Cuadros disolventes” del Sr . W alter en el T eatro P rincipal
(1878) ……………………………………………………………....pág. 141
Exhibición de panoramas en la pla za de Zaragoza (1878) …...……pá g . 142
Exposición de cuadros oleográficos (1879) ………………………. pág. 142
Galería de “c uadros disol ventes” y de panoramas (1880) …………pág. 143
La foto grafía : Félix Preciado ( 1876) y Manu el Hortet (1877)........pág. 143
SEGUNDO PERIODO (1881- 1890)……………...…………………...………pág. 146
Noticias sobre fotógrafos afincados en Hue sca y s us trabajos……...…pág. 146
- Félix Preciado
- Oltra y Compañía.
- Santos Álvarez y Serra
El cinematógrafo, sus precede ntes y desarrollo………..… ... ……....…pág . 1 50
El “Revólver fotográfic o” de Janssen……………………….…… … ....pág . 151
Exhibiciones de aparatos pre-cinematográficos (1881-1890) ……...….pág. 153
- Cosmoramas (1881).
- Fantasmag oria (1877 y 1 887).
- Gran Ciclora ma de la Exposición Universal de París (1889).
- Gran poliora ma, prestidigitación y magia en e l T e atro Principal (1889).
TERCER PERIODO (1891-1902) pág.156
La fotografía………………………………… .. ………………….…...pág.15 6
- Noticias sobre el fotógrafo Félix Preciado y otros profesionales del
sector………………………………………………………..… .. …pág. 15 9
El cinemat ógrafo y otr os aparatos pr e-cinematográf icos ……..…. pág. 16 2
- “Cuadros disolventes” de Amado García (1893)………… . ………pág . 162
- “Eliseo Express” de Manuel Ga lindo (1895)……………………..pág. 163
- “Salón Edisson”: kinet oscopio y primera e xhibición del fonógra fo
(1895)………………………………………………………… . .… pág. 165
- Juan Minuesa, la primera pro y ección del cinematógrafo en Hu esca
(1896) ………………………………………………………… . …..pág. 166
- Salón Universal Expr ess de Mariano Casta nera (1896) .………….pág. 169
- El Salón Ex press de Mar iano Castanera: panoramas y fonógrafo
(1896) ……………………………………………………………..pág. 170
- Salón Express: dioramas y fonógrafo (1897) …… ………………..pág. 17 1
- El primer cinematógrafo “auténtico” de la patente Lumièr e
(1898) ……………………………………………….……………..pág.17 2
3.4.-LOS TEA TROS EN HUESCA DURANTE LA PR I MERA
REST AURACI ÓN. EL TEA TRO OR I EN T A L Y TEA TRO P RI NCIP A L
(1875-1902). (Pág. 436)
3.4.0.-INTRODUCCIÓN …………………………………………… ..... ……pág. 436
El teatro, edific io especializ ado para el espectáculo.................................pág. 436
Pautas constructivas de los teatros d ecimonónicos. Las nuevas n ecesidades y las
directrices estética s de la Academia …………………………… ………. .pág . 437
3.4.1.-LA ARQUITECTURA TEA TRAL EN HUE SCA: EL TE A TRO
PRINCIP A L Y EL S ALÓN ORIENT AL ……………………… .. … ......... …pág. 439
3.4.1.1.-Apuntes sob r e e l T eatr o Oriental, Salón Oriental, T eatr o V iejo o
T eatr o de la Plaza de Santo Domingo.............................. ...................pág. 439
Primer periodo (1875-1880) ……………………………...…pág . 4 41
Segundo Periodo ( 1881- 1884) ………...………..………….pág . 444
3.4.1.2.-El T eatr o principal de Huesca: Historia y d escr ipción. Cr eación
del edificio y su entorno. Apuntes sobre la r eforma del T eatr o Principal en
1885........................................................................................................pág. 449
3.4.1.3.-Pr ogramación del T eatr o Principal de Huesca durante la Primer a
Restauración (1875-1902)...................................................................pág. 459
PR I MER PER I ODO (1875 -1880)......................................................................pág . 462
-T eatr o, espectáculos parate atrales …………… ……………..… ....... …. .. pág. 462
Compañía de Manuel Calvo (1875).
Compañía de Franc isco Lumbreras (1876).
Compañía de Salvador Carreras (1877).
Compañía de Juan T orrecilla Giménez de B agués (1877 -1878).
Compañía de Jacinto Aranaz (1878).
Compañía de Franc isco de Paula (1878).
Compañía de V alero y G arcía (1879).
Funciones benéficas en el T eatro Principal. Mes d e noviembre de 1879.
Compañía de Muñoz y Sánc hez (1879).
Compañía de Salvador Carre ras (1880-1881 ).
- Otr os espectáculos y a ctividades ………………………………… .. …… ... pág. 482
Mag ia, prestidigitación, y otros espectáculos circenses.
Reuniones, bailes de soc iedad y mitines.
-Música vocal e instrumental ………………………………………………. pág. 486
Conciertos de música: grandes formaciones, soli stas y música de
cámara.
La s bandas militares de música.
La Perla Española (1878).
Otros concier tos de cáma ra y solistas.
Z arzuela y ópera.
Compañía dramática de Nicanor Puchol (1876).
Compañía de Zarzue la de Felipe González (1876).
Compañía de Zarzue la de Felipe González (1877).
Ba llet y danza.
SEGUNDO PERIODO (1881-1890)........................................................... .......pág . 493
-T eatr o, espectáculos parate atrales …………… ………………… ..... … . .…pág. 494
Compañía de Salvador Carreras (1881).
Compañía de Fe derico G iménez (1881).
Compañía de José Mata (1881).
Compañía de José V alero (1886).
Compañía de Benito Cobeñas (1886) .
Compañía de Rocaberti y An guiano ( 1888).
Compañía dramática del Sr . Aznar (1888).
Compañía de verso de Ernesto Gómez (1888).
Compañía de An guiano y Ba leriola (1889).
Compañía de Fa ntoches Españoles del S r . N arbón (1889).
- Otr os espectáculos y a ctividades ………………………………….……….pág. 514
Magia, pr estidigitación, y otr os espectáculos cir censes.
T eatro mecánico de I sidoro Narbón: la Compañí a de Autómatas Italianos
(1881).
Compañías de P restidigitación y Equilibrismo Circense (Sanclark y
Filomena, respectivamente). L a Compañía Franco -Belga de Pietro Adrien y
y Mlle. Mariana. (1881).
El Nigromá ntico I t aliano Sr . Surdi (1883).
Los co ndes Abel Monta gne, esc amoteo y prestidigitación (1883).
El Doctor Nicolai y Miss Elena ( 1884).
Prestidigitación, Paulino B lanch, “El Capitán Blanch” ( 1886).
Ilusionismo y prestidigitación. Camilo Onre y (188 8 y 1889)
Otras actividades: b ailes, r euniones y mítines: La visita de Em ilio
Castelar a Huesca y su discurso en el T eatr o Pr incipal de Huesca
-Música vocal e instrumental ……………………………………… ... ……….pág. 530
Conciertos de música: grandes for mac iones, solistas y música de
cámara........................................................................................................pág. 530
Conciertos del Sexeto de José Arche ( 1886).
Gran concierto de Pablo Sarasa te y el Sexeto de José Arche (1887).
Gran concierto d el ba rítono Joaquín Meavilla y la Banda del Regimiento de
Infanter ía de Galicia (1887).
Concierto de la Estudiantina Fígaro (1888).
Gran concierto de g uitarra de Jim énez Manjón (1889) .
Concierto de los T res Negros Bemoles. Artistas musicales (1890).
Zar zuela y ópera........... ............................................................................pág. 554
Co mpañía de F elipe González (1882)
Compañía lírico-dramática del Sr . V illarreal (1882 -1883).
Compañía de Zarzue la del Sr .Sala (1883).
El Liceo Osce nse (1883) y el Liceo Militar Oscense ( 1882 -1883).
Compañía lírico-cómica de L uis Comerna (1884).
Compañía de Julián Herrera (1884).
Compañía de Luis Arn edo y de García (1884 -1885).
Compañía de Maximino Fe rnández (noviembre de 1885 y a gosto 1886).
Compañía de Artistas Eu ropeos (1886) .
Compañía cómico-lírica de José Portes (1887).
Compañía de zarzuela de Garc ía V il lalonga (1888).
Compañía de Zarzue la de V icent e Rodrig o (1889).
Compañía de Germán An g uiano (1890).
Compañía de Ruiola e Ignacio Agudo (1890).
Compañía de Modesto Ferrer ( 1890).
Compañía cómico-lírica-infantil de Martín Sene spleda (1890).
Ballet y danza. .........................................................................................pág. 587
TERCER PERIODO (1891-1902)........................................................................pág. 588
-T eatr o, espectáculos parate atrales …………… …………… .. … . …. . ……..pág. 588
Compañía cómico-dramática de W enceslao Bueno (1891).
Compañía de Manuel Correge l (1893).
Compañía de Emilio Martínez (1895).
Compañía de Antonio V i co (1896).
Compañía de Zacaría s Az nar (1897) .
Compañía cómico-lírico-dramática de Concepción Ferrer (1897).
Compañía de Carmen Cobeña y Emilio Thuiller (1899).
Compañía cómico-dramática de Carmen Cobe ña (1900).
Compañía de verso de José Montijano (1901).
Compañía cómica Balaguer - L arra (1902).
Cuadro Oscense de declamación (1902).
- Otr os espectáculos y a ctividades ………………………… ... ………………..pág. 602
Magia, pr estidigitación, y otr os espectáculos cir censes.........................pág. 602
La compañía árabe de Beni Zoue- Zoue (1891).
“El rey de la magia” pres tidigitador ( 1892).
“I l signor la llave” prestidigitador (1895) y el Doctor V erecan (1896).
Los au tómatas de Narbón (1897).
los Reales I lusionistas de Césare W atr y (1898).
El tirador “Pacabento” y la compañía de V arietés del ilusionista Mr .
Gambrelini.
Compañía de Gospodin Stak (1901).
Bailes, r eunion es y m ítines. ......................................................................pág. 605
-Música vocal e instrumental …………………………… ... …………………..pág. 61 1
Conciertos de música: grandes form aciones, soli stas y música d e
cámara. ..........................................................................................pág. 612
La Estudiantina Pignatelli (1891).
Gran concierto de T omás Bretón (1893).
Gran velada musica l con Fidela Gardeta (1894).
Concierto del Orfeón Zarag ozano (1895).
Concierto del Sexteto de Gabino Jimeno (1896).
Gran concierto de Pedro Blanch (1896).
Gran concierto de L os Bemoles (1897).
La Rondalla Española (1898).
Concierto del Orfeón Zaragozano y la Banda del Regimiento de
In fantería de Galicia (1899).
Gran concierto del Orfe ón Oscense (1902)
Zar zuela y ópera........... ..............................................................pág. 638
Compañía de Luis Reig y Pablo L ópez (1891)
Compañía de zarzuela cómica de José Martín V alle (1891).
Compañía dramática , cómi co-lírica de Rafael León (1892).
Compañía de Emilio Mario (1892).
Compañía de Alej andro Rodríguez (1892) .
Compañía infantil de zarzuela de Juan B osch (1893).
Compañía cómico-lírica de Juan Bosch (1893 ).
Compañía cómico-lírica de Enrique L acasa (1894).
Compañía desconocida (1894).
Compañía cómico-lírica de Pedro La ina (1894).
Compañía de opereta de Giovaninni (1895).
Compañía de zarzuela de L uis Las Santas (1896).
Compañía de zarzuela de V ega y Conti (1896) .
Compañía de ópera y opereta de Giovaninni (1897).
Compañía de zarzuela cómica de Er nesto Barranechea (1898).
Compañía de Ramón Santiag o (1898).
Compañía de zarzuela de Pablo L ópez (1898).
Compañía de de zarzuela de Cornadó (1899).
Compañía de Bonifacio Pinedo (1900).
Compañía de z arzuela y ópera española de Juan Fernánde z
(1900).
Compañía cómico-lírica de Franc isco de la V ega ( 1901).
Compañía de Bonifacio Pinedo (1901).
Compañía de zarzuela cómica de Ra fael Bolúmar (1901).
Compañía de Pablo Gorje (1902).
3.5.- PLAZA DE T ORO S, P ASEOS , Y OTROS ESP ACIOS (Pág . 6 61)
3.5.0.- INTRODUCCIÓN................................................................................pág. 661
3.5.1.-PROGRAMAC IÓN CUL TURAL Y AR T ÍSTICA..............................pág. 663
PR I MER PER I ODO (1875 -1880)......................................................................pág. 663
LA P LAZA DE TOROS. pág . 663
o Bailes-paseo de Carnaval (1875-1880).
o La familia Blondin. Circo ecuestre (1877).
o Mr . Bidel, domador (187 7).
LOS P ASEOS, P L A ZAS Y CA LL ES. P ASEO DE LA EST AC I ÓN, OTROS
ITINERARIOS Y CENT ROS URBANOS. pág. 668
-Las bandas de m úsica y el Paseo de la Estación ………………….pág. 669
LAS BANDAS DE MÚS I CA M ILIT ARES.......... ..............pág. 670
- Ba ndas los Batallones de Inf antería de la Reserva nº28 y nº36.
- Banda del Regimiento de I nfantería de la Reserva de T u y (1877).
- Banda de Música del Regimiento de I nfantería de Bailén (1877).
- Banda del Regimiento de I nfantería de Galicia (1878).
LAS BANDAS DE MÚS I CA C I V IL ES...................... ........pág. 676
-La Charanga de l Círculo Católico de Obreros (1879).
-La Charanga Oscense (1880).
SEGUNDO PERIODO (1881-1890)..................................................................pág. 680
L A P LAZA DE TOROS. pág. 680
o Bailes-paseo de Carnaval (1881-1890).
o Gran exposición de fieras, reptiles y animales salvajes del Sr . Cabanna (1881).
o Compañía turco-beduina de la tribu W ar (1883).
o Carreras de andarines: Mariano Bielsa “Chistavín” Vs. Pablo el andarín. L a
Compañía Norteamericana y la Compañía ecuestre de José Grau (1883).
o Compañía de divertimentos taurinos (1883) .
o Compañía de Ferroni (1884).
o Compañía de circ o, ecue stre g imnástico y mímica de Emile Brenner (1884).
o Carreras de a ndarines: Mariano Bielsa “Chistavín”.
- Vs . Marcelino Sanjuán de V ista Bella. (1884)
- Vs. Sr . Giménez (1885).
o Compañía La Brasileña de novedades gimnásticas (1885).
o Compañía de acróbatas Los Cometas (1886).
o Compañía de acróbatas indeterminada (1886).
o Compañía de acrobac ia d e José Grau (1886).
o Compañía Otomana de Bag dad (1888).
o Compañía de acróbatas de los señore s Jofré, Llop y T ranquill (1888).
o Compañía “monstruo” de José Ruíz con el Capitan Budoy (1889).
o Carreras de a ndarines: José Fau Vs. Ramón Grasa (1889).
o Compañía Fra nco-Española, Mariano Arrue go y el Capitán B udo y (1889).
L OS P ASEOS, PLAZAS Y CA LL ES. P ASEO DE L A EST ACIÓN, ITINERAR I OS Y
CENTROS URBANOS. OTROS ESP ACI OS. pág. 700
-Las bandas de m úsica: el paseo de la Estación y la plaza de Zaragoza. ...pág. 701
L AS BANDAS DE MÚS I CA CIVIL (1881 -1886). La Charanga
Municipal Oscense y a la Charanga Popular ........... ...................pág. 684
- L a Charanga Municipal Oscense: Los inicios.
- El ca mino hacia la definitiva instituciona lización de la Charanga
Oscense:
- L a Charanga Municipal. (1882 -1884).
- Pluriempleo musical y conflicto entre los profesionales osce nses.
- L a Charanga Municipal y la epidemia de cólera de 1885.
- El declive de la Charanga Municipal Oscense. (1886 -1887).
- Alejandro Corona s, compositor .
- L a Charanga del C írculo Católico de Obreros o C hara nga Popular .
(1881-1887).
L AS B ANDAS DE MÚ SICA MILIT AR: Los conciertos del Círculo
Oscense en la Plaza de Z aragoza: los “jueves musi cales” (1886-
1890)...........................................................................................pág. 728
- L a Banda del Regimiento del Infante (1886).
- L a Banda del Regimiento de Gerona (1886-1887) .
- L a Banda del Regimiento de Galicia (1887).
- L a Banda del Regimiento de Infantería Nº1 del Rey
(1888-1889).
- L a Banda del Regimiento del Infante (1889).
- El Salón de Conciertos o Salón del Dock (188 7)........................................ ..pág . 753
- El sexteto de T eodoro Ballo (1887).
- Doble C uarteto d e Guitarras y Bandurrias de T omás Adie go y Navarro
(1887).
- Concierto del niño violinista Pedro B lanch y Buil (1887).
5
Junto a los espacios tradicionales especializados (teatros, Plaza de T oros ) se
unieron a la oferta cultural los nuevos espac ios urbanos: plazas, pase os, parques y
museos. A e st os se añ adían también los citados ca fés y las sociedades d e recreo, que
en ocasiones trascendieron su actividad al resto de la sociedad, más allá de sus
miembros, y se consolidaron como nuevos espacios de ocio.
Por todo esto, y tras esta breve r eflexión sobre las transformaciones en la
sociedad de l a R estauración, podemos afirmar que la ciudad d e Hues ca se vio
inmersa en e sta dinámi ca de cambio d el mismo modo que otras ciud ades de la
ge ografía española. La a parición de nue vos esp acios y sociedades, la convivencia
entre tradición y modernidad, y la nueva cultura del ocio (que se convertiría
progresivamente en cultura de masas en el siglo XX 6 ), fomentaron un a intensa
actividad cultura l en el último cuarto del siglo XI X.
El a nálisis y la clasificación de las a ctividades c ulturales y de ocio se ha
llevado a cabo a través de tres p eriodos diferenciados en los qu e dividimos la
Primera R estauración (1 875-1902) -cuestión que justi ficamos en el capítulo 2-, a la
vez que nos hemos d ecantado por una organización de la in formación en función de
sus espacios. Esto es d ebido a que los recintos utilizados para la realiz ación de
actividades estuvie ron su stancialmente unidos a l a nueva concepción y desarrollo del
ocio. De esta fo rma nos ade ntraremos en el estudio de la sociedad oscense de la
Primera Restauración, donde los conceptos de sociabilidad y cultura se mostrarán
como elementos plenamente relacionados 7 . Del mismo modo cone ctaremos la
actividad cultural y artística en sus espacios con conceptos como los de art e y cultura
en “la esfera pública”, -conce pto sobre el que p rofundiz are mos en el c apítulo 3.1. -
estableciendo relaciones e ntre los diferentes eventos artísticos, culturales y de ocio
con algunas de las más signific ativas trans formaciones urbanas de la ciudad en la
segunda mitad del sig lo X I X.
6 URÍA, J . (ed.) La cultura popular en la España contemporánea, Doce estudios , Biblio teca Nueva,
Madrid, 2003, págs.77 - 107.
7 Así lo refrenda la historiado ra Pilar Calvo: “ El i nterés por la sociabilid ad deb ería e star sie mpre
acompañado por el de la cul tura pue s aquella reflej a ni más ni menos una ma nera de estar e n el
mundo. Los ca mbios en la sociab ilidad son indicios de renovació n c ultural”, véas e: C ALVO
CABALLERO, P., “La sociabilidad b urgu esa en Castilla y León en lo s siglos XIX y XX, un estado de
la cuestión”, I nvestigacion es históricas: Época moderna y co ntempo ránea , N º 2 0, 2000, pág. 226.
6
En síntesis, y en relació n con lo expuesto, diremos que los objetivos de la
investigac ión han sido los siguientes:
Realizar un estudio de las actividades artísticas, culturales y de ocio
oscenses en diversos espacios de la ciudad d e Huesca durante la Primera
Restaurac ión.
Realizar una historia de la cultura oscense dur ante el último cuarto d el si glo
XIX en la que la ciudad, sus es pacios y sus protagonistas (en un sentido
mucho más amplio que e l estudio de sus creadores) sean puestos en valor de
una forma integral e inc lusiva.
Definir el estado de la cu estión a tr avés d el análisis de los estudios parciales
preexistentes.
Investigar y ca talogar la ac tividad descrita atendiendo a los criterios
temporales y esp aciales ex puestos, utilizando como fuente esencial la
hemerografía local.
Clasificar y poner en v alor todos aquellos e spacios destinados a albergar
exposiciones, conciertos y otros espectáculos en Huesca durante la Primera
Restaurac ión.
Reconstruir l a pro gramación artística realizada entre 1875 y 1902 a través
de la hemer ografía.
Mostrar la importancia de la prensa escrita como elemento difusor de la
cultura y de la crítica teatral, musical y artística.
Contribuir al estudio del arte en la “esfera pública” oscense 8 , y reconstruir
su escena cultural durante la Primera Restauración.
Catalogar c on criterios científicos el corpus pro gramático.
Revisar las obras artísticas, musi cales y teatrales representadas, así como las
figuras de músicos, artistas y agrupaciones musi cales que p articiparon en
ellas.
8 En el desarrollo de este trab ajo se incluye n datos puntuale s sob re la actividad artística religiosa que
sí for m aría par te de la “esfera pública”. Esta s alusio nes son, no obsta nte, muy e scasas deb ido a que la
fuente principal d e este estudi o es la hemerografía co nservada. El Dia rio de Huesca fue el per iódico
más importan te y mejor co nservado, y se tratab a de una p ublicación de ideario de mócrata, republicano
posibilista y finalmente lib eral, por lo que las alusiones a cualquier actividad de la iglesia fuero n
exiguas.
7
Justificar la existencia d e una programación artística a través de su estudio
(obras, compositore s, artistas, compañías, promotores, etc.).
Estudiar la relación entre los diferentes estamentos sociales y las sociedades
de ocio y su ac tividad cultural.
Estudiar los espectáculos como reflejo de la vida cotidiana y del ideario
político y social del momento (festividades religiosas y p rofanas,
celebraciones locales, ferias, etc.).
Demostrar la ex istencia de una im portante programación cultural en l a
ciudad y de un público suficientemente represe ntativo que la rentabiliz aba.
Relacionar la importancia determinante del ferrocarril como dinamizador de
la vida cultural.
Fomentar el estudio y la divul ga ción de la cultura y el patrimonio oscense.
8
1.2.-ANTECEDENTES Y E ST ADO DE LA CUESTIÓN:
La historiografía aragonesa asiste, desde las últimas tres déca das, a un
importante desarr ollo en los estudios de historia local como forma de abordar nuevos
planteamientos en la investigación histórica. Esto sucede a la vez que se prodigan
cada vez más, y a desde los años setenta del siglo XX, las investig aciones sobre la
historia cotidiana, la vida social, cultural y económica. La re ducción del marco
espacial en los tr abajos de hist oria lo cal pued e mostrar un a desviación sobre las
grandes teorías y plante amientos g enerales que, a la vez, se enriquecen con estos
estudios parciale s. En este se ntido, la historia local y re g ional permite la
comprensión de los procesos gene rales 9 .
Los estudios sobre la época de la Restauración en Huesca no son muy
numerosos, exceptuando algunos estudios monográficos como los referidos a la vida
política y económica en la ciudad 10 . Del mismo modo, ha n sido estudiados los
procesos urbanísticos que conforman el desarrollo de la ciudad d ando una visión
9 T al y co m o ap unta el p rofesor Ped ro Rújula López, alg unos de los trabaj os m ás des tacados sobre la
historiografía arago nesa reciente so n investigaciones de tipo lo cal. RÚJ ULA LÓPEZ, P ., “La historia
local d e " género" a "cir cunstancia". Nuevas te ndencias his tor iográficas e h istoria local en España”,
Actas del I I Congr eso d e Historia Local de Aragón (Huesca, 7 a l 9 de julio de 1999) , Miguel Ángel
Ruíz Car nicer , Car men Frías Corred or (co ords.), 2001 , págs. 45 -54. Véase también: AZPÍROZ
P ASCUAL, J . Mª., “Historiografía d el Alto Aragón, siglo s XIX y XX”, Ar gensola , Revista de
Ciencias So ciales del Instituto de Estudio s A ltoaragoneses, Nº 1 13, 2003, págs. 65 - 74.
10 La investi gadora Car m en Frí as Corredo r centra sus estudi os en la actividad electoral y p olítica de
Huesca y provincia durante la Resta uración, ate ndiendo especial mente a l ca m pesi nado y lo s
comportamientos po lítico-ele ctorales en el mundo rural: FRIAS CORR EDOR, C., y e n LALIENA
CORBERA, C., (coord . ) Hu esca, Historia de una ciudad , Ay untamiento de Huesca, 1990. De la
misma autora, cabe citar entre otros: FRÍAS CORRED OR, C., Liberalismo y repu blicanismo en el
Alto Aragón. Procesos electorales y comp ortamiento s p olíticos, 1875 -1898 , Ayuntamient o de Huesca,
Huesca, 199 2; “Los regad íos en el siglo XI X. La reivindica ción del agua”, en Carlos Laliena (co ord.):
Agua y prog reso socia l. Siete estudios sobre el regad ío de Huesca , siglos XII - XX, Instituto de
Estudios Altoarago neses, Huesca, 1 994, págs. 163 -194; Tierra y Campesin ado. Huesca, siglos XIX -
XX, Instituto de Es tudios Alto aragoneses, H uesca, 199 6, págs. 145 -181. Véanse también los estudios
de la citad a investigadora j un to a Miriam Trisán ta m bién ref eridos al co m porta m iento político desde el
punto d e vista electo ral. FRIAS CORREDO R, C., y TRISÁN CASALS, M., “ Caracter ización socio
profesional del elec torado oscense a través de lo s censos electorales (1890 - 1910)”, Argen sola, Revista
de Ciencias Sociales del Institu to de Estudios Altoaragoneses, Nº 95, 1 983, págs. 35 -52. FRIAS
CORREDOR, C ., y T RISÁN CASALS, M. , El Caciq uismo Altoa ragonés dura nte la Restauración .
Elecciones y comportamien to político en la Provincia d e Hu esca ( 1875 -1914 ), Institu to de Estudios
Altoaragoneses, Diputac ión P rovincial de Huesca, Z aragoz a, 1 984. Vid. también TRIS ÁN C ASALS,
M., “ El cac icato liber al estable : elec ciones en H uesca desde 1898 a 1 914”, Argensola, Rev ista de
Ciencias S ociales del Instituto de Estudios Altoara goneses, Nº 96 , 1983, págs. 31 1-324. Sobre etapas
y aspecto s precedentes a la Restauració n d eben d estacarse lo s est udios sobre el siglo XI X del profesor
Alberto Gil No vales: GIL NO VALES, A., La Revo lución de 1 868 en el Alto Arag ón , Gu ara Edito rial,
Huesca, 1 980 ; “Huesca Deci m on ó nica 1808 - 1874” en Laliena Corbera C., (coord.), Huesca, historia
de un a ciudad , Ayuntamiento d e Huesca, Huesca , 1 990.
9
ge neral de los c ambios que la afectaron 11 . L os as pectos li terarios han sid o también
tratados de forma monográfica a tra vés de artículo s y libros de diversa extensión 12 .
La actividad científica y literaria de algunas de la s principales personalidades
oscenses de la Restauración como J oaquín Costa 13 o Lucas Mallada, han dado lugar a
gran número de trabajos de investigación. T ambién la Escuela Normal de Maestros
de Huesca y su relevancia desde el punto de vista de la hist oria de la educación han
sido estudiadas 14 .
En el ámbito de las artes plásticas, ha sido puesta en valor la producción
artística de los pintores oscenses Martín Coronas , Félix L afuente y L eón Abadías 15 .
No obstante, quedan tod avía por estudiar autores y a rtistas relevantes relacionados
con la vida cultura l y artística de Huesca durante esta époc a 16 .
11 CAL VO S ALILLAS, Mª. J., Arte y so ciedad, urba nismo en Huesca ( 1833 -193 6) , Hue sca,
A yuntamiento de Huesca, 199 0. T ambién son e studiadas a lgunas i mportantes interve nciones urb anas
en: FONT A NA CAL VO, C. , La iglesia d e S an Ped r o el V iejo y su entorno. Historia de las
actuacio nes y pr opuestas d el siglo XIX en el mar co de la r estau r ació n monumental , Instituto de
Estudios Altoaragoneses, Hue sca, 2003.
12 So n imprescindibles los estudio s y p ublicaciones del pro fesor Juan Carlos Ara To rralba: A escala.
Letras o scenses (siglos XIX y XX) , Ins tituto d e E studios Alt oaragoneses, Edizione s L´a stral, Zaragoza,
1999 ; entre otras muchas p ublicaciones. (Con sultar listado completo d e referencia s en la b ibliografía,
capítulo 5).
13 Algunos est udiosos sobre la figura de Joaq uín Costa han sid o: Geo rge Ja mes Gord on Cheyne, E loy
Fernández Cle mente, J osé Do mingo Dueñas Lorente, Alberto Gil No vales, Juan Carlo s Ar a T orralba,
entre otros.
14 En este sentido, consultar la apor tación de lo s profesores José Mª Nasarre López y S usana Sarfson
Gleizer: N ASARRE, LÓPEZ, J . M ª., Liberalismo educa tivo: iner cia y r en ovac ió n en la formación d e
maestr os altoarago neses, 1842-1 936 , A yuntamiento de Huesca, Diputación Pr ovincial de Huesca y
Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 2000 ; SARFSON GLEIZER, S., La educación musical en
Aragón 1 900-195 0. Legislación, publica ciones y escu el a , Prensas Universitarias, Universidad de
Zaragoza e Instit uto de estudios Altoaragon eses, 2010.
15 Los principales estudios rea lizados sob re estos autores son obra del profesor Fernand o Alvira
Banzo, sirvan de eje m plo: ALVIRA B ANZO, F., AZPEITIA B URGOS, A., Aproxi mació n a la
biografía d e León Ab adías , Diputación P rovincial de Huesca, Huesca, 1995 ; ALVIRA BANZO, F.,
“ Félix Lafue nte T obeñas, pintor o scense ”, Trébede: Men sual a ragonés de a nálisis, o pinión y cu ltura ,
Nº 69, 2002 , p ágs. 51 -56; ALVIRA B ANZO, F. (dir .), Félix Lafuen te en las coleccio nes oscenses ,
Huesca, Diputación Pr ovincial de Huesca, 1989. (Consultar listado completo de referencias en la
bibliografía, capítulo 5 ).
16 Co mo es el ca so de Fra ncisco Arnal, tallista, ebanista y d iseñador . Fue, junto a los pinto res Féli x
Lafuente y Ra miro Ros, uno de lo s introductor es y difusor es d e lo s escasos ejemplos de elementos
m oder nistas con que conta m os en Huesca. E n el á mbito de l a música, un te ma esca samente tratad o,
cabría destacar a músicos locales co m o V alentín Gar deta (cu y a relació n con la música del dance
Laurentino ha sido estudiada por los historiad ores B izén d´o Río Martínez y Carlos Gar cés Manau) y
sus hijas Do lores y Fid ela Gar deta, ésta ú ltima co n gran p royección nacio nal e interna cional; a los
músicos d e la familia Coro nas ( Raimundo y s us hij os A lejand ro, Enrique y E usebio), Gab ino Ji m eno,
Emilio G utiérrez, J oaquín Roig y Blas La farg a; maestros de la capilla de la cated r al de Huesca co m o
Celestino V ila y Alejo Cuarte ro; los violinista s J osé Po rta y Pedr o Blanch, y el o r ga nista y tertulia no
musical Leandro P érez, miembro de una saga fa miliar d e im pre sores -edito res. É stos y muchos otro s,
que no cabe ci tar aq uí, merecerían un estudio m onográ fico e n el q ue sean a nalizadas sus ap ortaciones.
10
La h emerografía loc al conservada, en especial el periódico El Diario de
Huesca, constitu y e un a fuente documental esencial sobre la vida cotidiana de la
ciudad 17 . S e trata de la public ación más completa de la que se dispone, ya que otros
diarios oscenses no tuvie ron permanencia durante toda la secuencia, o bien no se han
conserva do 18 . Esta public ación, controlada y dirigida por Manuel Camo , fue el
órg ano de difusión de los demócratas oscenses (1875-1881), del republicanismo
posibilista Castelarino (1881-1898) 19 , y finalmente del ideario liberal de Sagasta 20 .
La actividad teatral en El Diari o de Hue sca ha sido analizada por Mª Jesús
Mendoza y Mª Jesús Otín 21 , cuya investigación ha constituido un extraordinario
punto de partida para e sta investigación.
La aparición del cinem atógrafo 22 y l a fotografía 23 -que han sido estudiadas de
manera puntual- constituy e n, por su parte , un a inflex ión en las formas de ocio. Su
desarrollo y difusión junto al fonóg rafo y , posteriormente, la radio marcarían el
cambio hacia nueva s formas de entretenimiento.
V id. RAMÓN SALIN AS, J ., “La música y las ar tes escénica s en H uesca d urante la Restaurac ión a
través de sus fuentes hemer ográficas”, AACA D igital . Revista de la Asociación Arago nesa de
Crí tico s de Arte , Nº16 , 2 01 1; ta mbién RAMÓN SALINAS, J ., “L os cafés y su oferta cultu ral en
Huesca durante la Re stauración (187 5 - 1902)”, Ar gen sola, Revista de Cien cias Sociales d el Instituto
de Estud ios A ltoaragon eses, Nº 122, Huesca, 2013 , págs. 291 - 315.
17 No es la única fuente hemerográfica co nsultada tal y como posteriormente detalla m os, pero sí se
trata de la más i m porta nte. Cabe citar a este respecto el catálogo sobre prensa y m edios de
comunicación en A ragón: PEIRÓ ARROYO, A., Los med ios de co municació n en A ragón.
Bibliografía para su estudio, In stitución “Fernando el Católi co”, Zaragoza, 2 004.
18 Cabe destacar la co lección conservada d el p eriódico La Crónica, de la que hablaremos más
adelante, así co mo de la colección del periodista y escrito r Gregorio G ota Hernández, conservada en
la He m eroteca Municipal de Madrid .
19 Entre 18 75 y 1 881, los posibilistas militaro n en una coalición d emócrata que p residía Manu el
Camo, y que ab andonaron en 18 81, tal y como explicare m os en el ca pítulo segundo.
20 Sobre El Diario de Huesca véase: VV . AA. El Diario de Huesca : 125 años después , Fernando
Alvira Banzo (Coo rd.), I nstituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2 000.
21 MENDOZA ARA GÓN, Mª J ., y OT ÍN AIN, Mª J ., “Espectáculos y di versiones en e l último c uarto
del siglo XIX”, El Dia rio de Huesca: 125 a ños d espués , Huesca, 2 000; y “ E l Diario de Hu esca y la
vida cult ural oscense (187 5- 1900)”, A lazet: Rev ista de Filología Nº 6, Institu to de Estudios
Altoaragoneses, Hue sca, 199 4, págs. 35 -82.
22 Es ese ncial la obra de LAS AOSA SUSÍN , R., Bla nco en la pen umbra, Hu esca y el cine, Fundac ión
Anselmo Pié So pena, Huesca, 2 005.
23 Sob re la fotografía se ha n pub licado escasos estudios. Se han realizado exposiciones so bre algunos
de los pionero s de la misma e n la ci udad y la pro vincia co mo Ricardo Co mpaired, J osé y Fidel Oltra,
Lucien Briet, entre otr os.
11
1.3.- HIPÓTESIS, MET ODOLOGÍA Y F UENTES.
Hipótesis:
Una de las principales hipótesis que la investi gación plantea es que los
cambios producidos en la sociedad os cense del último cuarto del siglo XIX
determinaron una nueva demanda de actividades de ocio y c ultura den tro de un
proceso común -aunqu e desigual-, que afectó a l resto de ciudades importantes y
capitales de provincia del país. Del mismo modo que se extendía un nuevo concepto
de ocio, se produjo una diversificación de sus espacios, y una reactivación de los
tradicionales (teatros, plazas de toros, etc.), a la vez que se ge neraban nuevos recintos
(cafés, socie dades de recreo, etc. ) que posi bilitaron la re alización de un creciente
número y una gran diversidad de actividades.
Por otra parte, dire mos que la hemer ografía se convierte en un elemento
imprescindible para el conocimiento de las manife staciones artístico-cult ural es y de
ocio durante l a Primera Restaurac ión en Huesca. A trav és de l análisis de la misma, es
posible re alizar un e studio c ientífico sobre la ev olución de las formas d e ocio y la
cultura en e l periodo descrito.
Aspectos metodológicos generales:
Con respecto a la metodología, se han seguido las directrices específicas de la
investigac ión histórica, las ciencias sociales, la historia del arte, y algunos
procedimientos propios de la investigación musicológica 24 , dado el carácter
interdisciplinar del estudio.
Hemos acudido, como herramienta metodológica básica, a un planteamiento
historiográfico basado e n el ade cuado uso de diversos inst rumentos de análisis
24 En este sentido deb emos destacar q ue algunas d e las últimas líneas de investigaci ó n musicológica
en España se centr an en la puesta e n valor de la he merografía co mo fuente d ocumental. Así lo prueba
la rec iente creación en 20 12 d el grupo de trab ajo “Mús ica y prensa” de la Sociedad Española d e
Musicología (SEDE M), y de la que el doctorand o es m iembro.
12
histórico, entre los que ha sido determinante la h emerografía. Ad emás, hemos tenido
en cuenta otros elementos primordiales para alcanzar el objetivo de toda
investigac ión socio-hist órica: la exposición de una se cuencia temporal y de un
espacio socio-histórico claramente d efinidos, un análisis social global, y el estudio de
los fenómenos socio-históricos particulares 25 .
Nos hemos acercado a e stos elementos desde diversos puntos de vista:
La perspectiva espac ial o territorial, qu e nos centra en la ciudad de
Huesca, su ámbito y desarrollo urbano. Del mismo modo se ha procedido
a relacionar lo acaecido en la ciudad de Huesca con procesos sim ilares
producidos en el resto del territorio nacional.
La perspectiva cronológica , que acota el paréntesis temporal estudiado en
la Primera Restauración (1875-1902), a tra vés de tres periodos
diferenciados que lueg o puntualiz are mos.
La p erspectiva sistemática, que atiende a temas individualizados, y que
se ha con cretado en el análisis de los hechos a rtístico-culturales y d e ocio
desde una perspectiva espacial, atendiendo tanto a los lug ares d e nueva
creación como a los tradicionalmente esp ecializados en la r ealización de
dichas actividade s.
T al y como apunta el referido profesor Aróstegui :
Del entr ecruzam iento o de la combinación or dena da de estos planos y
apr oximacione s derivar em os toda una serie de i deas plausibles distintas, de
investigacion es posibles y de complejidad metodológica, en suma, de la
historiografí a 26 .
25 E l pr ocedi m iento y p lantea miento general coincide con los expuestos en el e studio sobre
investigación hi stórica de Juli o Aróstegui: ARÓSTEGUI SÁ NCHE Z, J., La investigación histórica.
Teoría y méto do, ed. Crítica, Barce lona, 1995.
26 Ídem , p ágs. 320-321.
13
Para la consecución de l os objetivos propuestos diremos que se ha realizado
una investigac ión transversal basada en el estud io del ocio y la cultura urbana en
Huesca durante la Primera R estauración (1875 -1902). Se ha clasifica do y ana lizado
la actividad cultural osce nse en el últ imo cuarto del siglo X IX proce diendo desde una
doble perspectiva:
Se ha e stablecido una divisi ón de la Primera Re stauración (1875-1902) en tres
periodos diferenciados, que se justifican en el devenir socio -político y
económico de la primera e tapa de la Restauración borbónica (véanse l os
apartados 1.3 y 2 -fundamentalmente es en e l capítulo segundo donde
abordaremos la contextualiz ación-). Esta divi sión tiene su s entido en cuanto a
que esta afectaría al desarrollo de la programación cultural en la ciudad. A
través de la referida perio dización or ganizaremos todos los capítulos 27 :
- Primer periodo ( 1875-1880).
- Seg undo periodo (1881-1890).
- Tercer periodo (1891-1902).
Se ha rea lizado una reconstrucción integral de la programación cultural y de
ocio (inclu ye ndo un a g ran variedad de actividades artísticas y espectácul os,
así como las p rimera s prácticas depo rtivas) atendiendo a otro asp ecto
fundamental: los espacios o recintos en los que se llevaron a c abo. E ste
criterio s e pr esenta como el más adecuado dada l a estr echa con exión entre la
actividad pro gra mada y el espacio en el que se produce. D el mi smo mo do
hemos mostrado cómo se generalizó un importante proceso de reutilizaci ón y
nueva creación de espacios para la cultura, el arte y el espectáculo que
trascendieron sus ubica ciones tra dicionales d ebido a un progre sivo aumento
en la demanda de e stas actividades.
27 JOVER ZAMORA, J . Mª ., “La ép oca de la Resta uración: Panorama po lítico -social, 1 875 - 1902”,
VV.AA . , Revolució n burgu esa, oligarquía y con stitucionalismo, vol. VIII de la Historia de Espa ña ,
Labor, Bar celona, 1993, págs. 271 -73 . Per iodización suscrita ta m bién en: J OVER ZAMO RA, J. Mª.,
GÓMEZ FE RRER, G., y FUSI AIZPÚRUA, J. P., Esp aña: so ciedad, política y civilización, siglos
XIX y XX , ed. Areté, Bar celona, 2001.
14
Los espacios a los que hemos hecho alusión y a través de los que
articularemos este tra bajo de investigación, son los siguientes:
- El Museo Provincial. Escaparates, salones de socie dades y otros esp acios para
la exposición y exhibición pública de las artes plásticas y decorativas. L a
fotografía y el cinematógrafo.
- L as sociedades de recreo.
- L os cafés.
- L os teatros. El T eatro Oriental y el T eatro Principal.
- L a Plaza de T oros.
- Calles, paseos, plazas y otros espacios urbanos.
- L os frontones y el velódromo.
Cada uno de ellos cons tituye un apartado monográfico en el que, tras un
estudio de su origen, evo lución y características, hemos detallado las actividades que
en ellos se realizaron, siguiendo el criterio cronológico ex puesto. En el c aso de los
apartados 3.4 (T e atros: El S alón Or iental y el T eatro P rincipal) y 3.5 ( La Plaza de
T oros, calles, pas eos, plazas y otros espacios urbanos), subdividiremos la
información recopilada añadiendo un nuevo c riterio, el referido al g énero o tipo de
actividad realizada (música, teatro, ma gia-prestidi g itación, bailes, etc.) , dado el
volumen de eventos encontrados. Del mismo modo articularemos las conclusion es de
este estudio, desglosadas por actividades culturales y d e ocio, y no estrictamente por
espacios (véase capítulo 4).
21
Huesca: periódico independiente de avisos, noti cias e intereses morales
y materiales.
En el caso del resto de publi cac iones, cu y as ref erenc ias son mucho menos
frec uentes por el redu cido número d e ejemplares conservados, se cita n a pié de
pág ina con su título completo. Por ejemplo: La V oz de la Pr ovincia , 2 de abril de
1897.
T odos los ejemplare s d e los diferentes diar ios e stán compuestos por pocas
pág inas por lo que resulta sencillo rastrea r la i nformación una vez localizado el
ejemplar . Esta es la raz ón por la que no se precisa la p ágina concr eta en las
referenc ias.
La localización de las fue ntes hemerog ráficas, ha s ido la siguiente :
Hemeroteca de la Biblioteca Pública de Huesca.
Hemeroteca de l Instituto de Estudios Altoaragones es (Hue sca).
Hemeroteca V irtual de Prensa Histórica 36 (BVPH).
Hemeroteca Munic ipal de Madrid (HMM).
El “vaciado de d atos de prensa” realizado supone y a, en sí mismo, una
importante aportación al corpus general del estudio que permitirá, al ma rg en de las
conclusiones expuestas, nueva s valoraciones especializadas desde el punto de vista
de la historia, la hist oria del arte, la literatura, la música y la historia d el espectáculo
en la ciudad. S e ha pretendido ir más allá de la mera rec onstrucción del repertorio,
ofrec iendo una visión general de estos espacios , most rando su importancia social y
cultural, y poniendo en valor las actividades progr amadas.
36 Ministerio de Educación, C ultura y Dep orte. Secretaría de Estado de Cultu ra, B iblioteca Virtual de
Prensa Histórica, B.V.P .H., (h ttp://prensahi storica.mcu.es/)
22
Otras fuentes complementarias:
Complementariamente, hemos consultado bibl iografía espec ializada de
carácter general sobr e la ciudad de Huesca en el periodo estudiado 37 . Los archivos
nos han proporc ionado i nformación sobre aspectos puntuales acerca de l os espac ios
de ocio y otras cuestiones.
Al marge n de las fuentes hemerográficas, s e han consultado los siguientes
archivos:
Archivo Histórico Provincial de Huesca (AHP).
Archivo Municipal de Huesca (AMH).
Fototeca de la Diputación Provincial de Huesca (FDPH).
Como decíamos, se ha realizado una búsqu eda de fuentes esc ritas y
bibliográficas relacionadas con el tem a que nos ocupa. Se ha llevado a cabo, en
primer lugar , una recopilación, lectura crítica, revisión y síntesis de las fuentes
escritas (libros, revistas espec ializadas, actas de congresos) sobre el sigl o XIX en
España y en Huesca, y en concreto sobre el p eriodo de la Primera R estauración
(1875-1902), su contexto soc io -ec onómico, político, cultural, artístico y musical.
En la fase de o r ga nización de la información hemos establecido las hipó tesis
de esta investigación y s u desarrollo para, posteriormente, establecer los objetivos y
obtener las conclusiones finales expuestas en los capítulos tercero y , especialmente,
cuarto del presente traba jo.
Posteriormente, hemos planteado una nueva apro ximación a las produccio nes
culturales, artísticas y de ocio del último cua rto del siglo X IX, a l a vez que hemos
establecido re laciones entre la co y untura política y socio -económica, la
programación artístico-cultural y d e ocio, así como el desarr ollo urbano a través del
análisis paralelo de los recintos y espa cios en los que se realizaron es tas actividades .
La infor mación, tal y como y a hemos expuesto, se ha ordenado en función de los
espacios donde se desarrollaron las actividades culturales. De este modo, se h a
37 Consultar biblio grafía y citas anteriores.
23
realizado una clasificación de la pro gra mación a la vez que se han estudiado de
forma monográfica todos estos lugares, ya fuera n especializados o eventuales, bien
existentes o bien de nueva c reación.
Por últ imo, en el seg undo tomo anexamos la reconstrucción completa de la
programación del T e atro Principal de Huesca entre 1875 y 1902, epicentro cultural de
la ciudad, así como otros documentos de interé s (fotografías, planos, etc.).
24
2. - INTRODUCCIÓN:
CULTURA, PROGRAMAC IÓN ARTÍST ICA Y
ESPECTÁCU LOS EN SU CONT EXTO (1875 -1 902):
La ciudad de Hues ca durante la Resta uración .
2.1.- Apu ntes sobr e la Restauración en España. Periodización y su concre ción en
la ciudad de Huesca.
T al y como hemos apuntado anteriormente, nos c eñiremos a una división en
tres periodos dif erenciados que jalona n el discurso temporal de nue stro estudio : la
primera e tapa de la Restauración (1875 -1902).
Primer periodo (1875-1880).
Segundo periodo (1881-1890).
Tercer periodo (1891-1902).
Acotamos el prime r p eriodo (1875 y 1880) , por las pa rticularidades socio -
políticas que caracteriza ro n el primer lustro de la Restauración 38 . La primera de ellas
es el re greso a una situación de orden y paz soci al alcanzada gracias a la progresiva
superac ión de la oposición c arlista y el final de la guerra civil dinástica que, en su
tercera entrega, volví a a suponer un a imp ortante pérdida d e recursos humanos y
económicos para la naci ón. Estos cinco años fue ron cruciales en el restablecimiento
del orden interno y la instauración de la monarquía c onstitucional del rey Alfonso
XII (1874-1885), dentro del engranaje o sist ema pol ítico ideado por Antonio
Cánovas del C astillo. Ad emás, debemos señalar que este lustro estuvo cara cterizado
38 Hemos se guido la ya clá sica concepció n en décad as, propia de la historiografía espa ñola de la
Restauración apu ntada por el pr ofesor José Mª Jover Za m ora: JOVE R ZA MORA, J . Mª., “L a época
de la Restauració n...” págs. 2 71 -73, 1993. Period izació n suscr ita también por J OVER ZAMORA,
J.Mª., GÓMEZ FERRER, G. , y FUSI AIZPÚRU A, J. P.,”, Españ a: sociedad, po lítica y civilización... ,
2001.
25
por un ejerc icio del pode r liberal-conservador (1876-1881) que persiguió, por encima
de todo, la estabilización de la nueva situación política.
Por otra parte, debemos destacar la consolidación del sistema constitucional a
través de la Carta Magna de 1876, en la que se perseguía la c reación de un sistema
ecléc tico que trató de conjugar los principios de la Const itución Moderada de 1845,
con las nuevas ideas pr ogresistas de la R evolución Gloriosa y la Constitución de
1869. L a Constitución de 1876 estaría caracterizada por la superación definitiva del
conflicto sucesorio y las aspirac iones c arlistas, apostando por una vuelta al orden.
Para ello, se p rocuró hallar un consenso entre la mayor parte d el sector político
liberal-bur gués, así c omo de inclinación demócra ta. Es precisamente este
eclec ticismo el que explicaría la lar ga vigencia de la Constitución de 1876. S e
procura ba de est e mod o consensuar tendencias difícilmente reconciliables que
terminarían por forzar su posterior revocación.
El partido conser vador , en el gobierno dur ante todo el primer perio do,
org aniz aba y promulgaba una legislación compl ementaria de las di sposiciones
constitucionales, así como del desarr ollo del nuevo orden político. Las medidas
adoptadas por los conservadores supusieron un freno a las reivindicaciones que se
habían planteado en la Revolución de 1868 contra la reina Isa bel II (1833-1868) .
Estas medidas fueron re presivas y conllevaron un rígido control de la libertad de
expresión 39 , de reunión, de asociación (no r egulada formalmente hasta junio de
1887), así como de libertad de cátedra. T odo ello relegaba a la ile galida d a todos los
partidos abiertamente oposit ores. Esta situación se mantuvo con todo rigor hasta el
año 1881, fec ha en la q ue ini ciare mos el segundo periodo, que se ex tender ía hasta
1890.
39 El Ministerio -Regencia , p residido p or Cánovas del Cas tillo, d ictaba un decreto el 29 de enero de
1875 sobre la prensa per iódica. (...) Las s ucesivas di sposiciones de 1875 suponen un regreso al
criterio moderado que confirm ará el mismo Romero Robled o, al poner en vig or, el 7 de enero de
1879 , una ex tensa le y de impr enta de clara orientació n restrictiva, que estaría vigente hasta 188 3.
CABRERA, M., ELORZA, A., VALERO, J., y VÁZQUE Z, M., "Dato s para un estudio cuantitativo
de la pr ensa diaria madrileña ( 1850 -18 75)", en: T UÑÓN DE LARA, ELORZ A, A., PÉ REZ
LEDESMA, M. , (ed s.) Prensa y socieda d en Esp aña (182 0-1 936), Cuader nos para el Diálogo,
Madrid, 1975, págs-64 y 65.
26
A partir del año 1881 entramos en un nuevo periodo marcado po r el cambio
de signo político. T al y como apunta e l profesor Jover Zamora 40 , la déca da de los
ochenta c onstitu y ó en sí misma un periodo con identidad propia:
Los años ochenta muest ran una España más sólida y madura. Muchas cosas
que l a década anterior había mostrado e n grado incipiente de desarrol lo, se
manifiestan ahora en toda su relativa p lenitud. El régimen se conso l ida; el
bipartidismo funciona tras l a prueba de fuego d e la muerte de A lfonso XII. Si los
primeros año s de la Res tauración llevan una i m pronta net am ente Canovista -
doctrinaria-, los años ochenta (manten iendo, aqué lla, que es la del f orja dor del
sistema) traen vi entos liberales, s on una espec ie de continuac ión del Sexenio, si b ien a
otro nivel, sobre unas bases más realistas, como correspond e al signo de l os tiempos,
y en más estrecha dependencia de los fundamento s reales del poder. E l desarrollo
económico aumenta la población obrera; l a libertad de asociación facilita los cauces
para una nueva etapa del movimiento obrer o (surge como partido político y com o
central sindic al el soci alis mo español de inspi ración marxista).
El segun do periodo (1881-1890) sup uso un momento de asentamiento de los
mecanismos básicos de la Restauración. La nueva sociedad se desarrollaba en m edio
de un panora ma socio-económico difícil pero pac ífico. Con el ca mbio de signo
político de 1881, se iniciaba un proceso de cambios manteniéndose cierta estabilidad
que permitiría un florecimiento de la cultura, de los nuevos espacios para el ocio y d e
una programación artística y del esp ectáculo. Ese proce so se evidenció cl aram ente en
Huesca al i gual qu e en otras ciudades del resto del país. El inicio del segundo
periodo vendría m arcado, como decíamos, po r el inicio del turno polí tico de
Saga sta 41 y , en el caso de Huesca, por la aprobación del deseado proyec to de creación
de la línea de ferrocarril del Pirineo Central por Canfranc, que constitu yó para los
oscenses, y para todos los aragone ses en general, un sueño de progreso y riqueza.
La visita de importantes persona lidades políticas a la ciudad favorec idas por
la temporada de baños del Balneario de Panticosa, y el auge de la industria
40 JOVER ZAMOR A, J. Mª., “La época d e la Restauración... ”, 1993, p ágs. 271 -273.
41 Además de o tros aspectos que tratar em os más adelante en el d esarrollo d el m arco po lítico local.
27
hidroterapé utica, así como la puesta en marcha del proy ecto de la línea ferroviaria de
Canfranc , alimentaron e n la ciudad de Huesca u na sensación de cierto o ptimismo,
favorecida por la paz y la estabilidad. Esta situación solamente se vi ó truncada por
ciertas sit uaciones crític as puntuales como las aca ecidas en torno al año 1885 : la
epidemia de cólera morb o asiático, y la tens a situación que supuso la muerte del re y
Alfonso X II y el inicio de la Regencia de María Cristi na (1885-1902). Las crisis
económico-agrícolas y ot ros problemas coyunturales de ge stión también afectarían a
la ciudad, que se enc ontraba en pleno proceso de transformación.
La actividad de las sociedades oscenses se multipli caba y se diversificaba. La
burg uesía oscense se alineaba en asociaciones d e diferente calado político, a la vez
que se creaban ot ras nu evas con un a finalidad ún icamen te lúdi ca. El pode r creciente
de Manuel Camo y los posibilistas adeptos a las doctrinas de Emilio Caste lar , que se
desmarcaron del resto de fuerzas políti cas demócratas loc ales, se hacía patente en
esta década de los años ochenta 42 .
La tensión de la dé cada siguiente y el crítico final de siglo, las amenazas
contra “el orden social” establecidas por los movim ientos obreros, y l as guerras
ultramarinas (primero colonial, y luego int ernacional contra EE.UU.), m arcaron el
final de un periodo que cerra mos en el año 1902.
La ciudad de Huesca viv ió en el terc er periodo ( 1890-1902) el as entamiento
del poder h egemónic o de Manuel Camo, inte grado definiti vamente en el sistema
“ turnista ” dentro del fusi onismo de Sagasta a part ir de 1893. Manuel Camo, que era
nombrado senador vitalicio en 1906 y que fallecía en 191 1, impulsó la creación de
un edificio reflejo de su magnificencia en el momento álgido de su poder: el Casino,
sede de la sociedad Círculo Oscense, inau gurado en 1906. Este emblemático
inmueble se sit uaba en el nuevo epice ntro de la ciudad, la plaza de Z arag oza, que
luego llevaría e l nombre del cacique oscense.
42 La escalad a del p oder en la ciudad d e los posibilistas forza ba la apar ición d e la coalició n
“anticamista” en 1 887, compuesta p or diferentes tende ncias políticas antagónicas con el ú nico
objetivo de enfrentarse al clientismo y hegemo nía política de Manuel Ca m o. Se trató de una inicia ti va
estéril ya q ue no co nsiguió ca m biar el color p olítico del co nsistorio oscense dura nte la R estauración.
De todo ello hablaremos más ad elante.
28
Durante el tercer p eriodo asistimos a los efectos de la crisis finise cular , lo que
hizo que se resintiera la actividad social, artístic a y cultural qu e, a pesar de todo,
mantenía una importante y continuada programación de actos. Esta dinám ica estuvo
marcada por la aparición de nuevos espacios para el ocio, así como por la progresiva
mercantilización de los espectáculos. El deporte y su práctica como ac tividad de ocio
y entretenimiento, a la vez que la rápida modernización de los sistemas de
reproducción sonora y el cinemató grafo, marcaron progresivamente un cambio en las
preferenc ias del público a fectando a l a diversi dad de propuestas artísticas y d el
espectáculo, ce ntradas hasta el cambio de siglo en la música, el teatro y la zarzuela.
El comienzo del nuevo s iglo ser á el momento en el que finalizamos nuestro
estudio, a través del cual nos aproximamos a la sociedad oscense desde el prisma de
la programac ión cultural y artística, atendiendo especialmente a sus espa cios de ocio.
Entendemos, en base a todo lo ex puesto, que el periodo de la Primera R estauración
(1875-1902), tiene unas características propia s e identitarias que influ y en en la vida
cultural de la c iudad.
La reconstrucción de la programación artística y del espectáculo en la ciudad
desde 1902, pa rtiendo de la coronación del re y Alfonso X III 43 (quie n precisamente
visitaría Huesca en 1903) hasta la Guerra Civi l de 1936, constituiría un seg undo
trabajo que esperamos pueda ser p resentado con posterioridad, colaborando así a la
recuperación de una faceta diversa e im portante como es la cultura, las actividades de
ocio, los espectác ulos y l a programación artística en la vida cotidiana de los oscenses
durante la Edad Contemporáne a.
43 El 17 de may o de 1 902 cu mplió la mayoría de edad y to m aba posesión de tod os sus d erechos r eales.
Los p artido s d inásticos p erdieron a s us jefes tradicionales ( Cánovas e n 18 97 y Sagasta 1903) , lo que
marcaría una nueva etap a en el sistema t urnista de la Resta uración.
29
2.2.- Otras cuestiones r elevantes sobre el es pectr o político de la ciudad de
Huesca durante la Primera Re stauración.
La sit uación política de la ciudad d e Huesca du rante la Primera R estauración
crea ba una co y untura es pecial que pudo tener consecuencias en la programación de
espectáculos y actividades culturales en la ciudad 44 , que re sumimos a continuación:
Durante la Primera Rest aurac ión, la ciudad d e Huesca quedó definida a
nivel político por la pr esenc ia del posibilismo en el consistorio hasta
finales del siglo XIX, así como por el control liberal fusionista cuando los
posibilistas pasaron a f ormar parte del par tido de Sagasta (1898 ). L a
alianza entre C amo y C astelar duró hasta 1898, último año e n el que es
elegido a Cortes como Diputado por Huesca 45 .
A diferencia d e lo que ocurría en el resto de la nación y especialmente en
las áreas de la España rural, la filiación de la ma y o ría polít ica imperante en
el Ayuntamiento de la ciudad no coincidía con la del partido convocante
de las elecciones. La ciudad de Huesca se decantaba de sde un mom ento
muy tempr ano por l a opción demócrata y re publicana , que predominaría
en su A y untamiento durante el últ imo cuarto de sig lo XIX.
No se p rodujo, consecuentemente, el llamado tur no políti co, sino que las
minorías no gube rnamentales se convirtieron en l a fuerza ma y orita ria del
consistorio oscense, por encima del bipartidismo típico de la Restauración
del resto del país.
44 El co m porta m iento elector al en Huesca y pro vincia durante la Re stauración ha sido est udiado en
profundidad por Carmen Fría s Corredo r y po r Mir iam T risán Casals, quienes m ostrar on el p redominio
de una tendencia política liber al y demócrata e n todos los co micios realizad os d urante la Restauració n.
Carmen Frías, además, ha realizado num erosos est udio s sobre el m arco político de esta época en
Huesca (consultar la biblio grafía y el capítulo primero, donde exponemos algunos d e sus escrito s
alusivos y sus p rincipales lí neas de investigación). FRÍAS CORREDOR, C., “La épo ca d e la
Restauración”, en CORBER A L ALIEN A, C., (coord .), Hu esca..., 1990, págs. 372 -381.
45 T RISÁN CASALS, M., “ El cacicato liberal e stable : elecc iones e n Huesca desde 1898 a 1 914”. .. ,
1983 , pág. 316.
30
De la supremacía demócrata en el Ayuntamiento durante el primer period o
(1875-1880) se p asó a u n predominio del Partido Republicano Posibilista
liderado por M anuel C amo en el año 1881, momento en el que se
desliga ban del resto de fuerzas demócratas y liberales de la ciudad.
El enfrentamiento de El Diario de Huesca (con sus encendidos editoriales)
contra el gobierno d e Cánovas, y la oposición de muchos políticos y personajes
importantes de la ciudad a las directrice s g ubernamentales, se explicaría como
consecue ncia d el citado predominio político camista en el consistorio oscense. Entre
las medidas más impopu lares establecidas en el p rimer periodo estaría la limitación
de las liberta des públicas, entre ella s la libertad de prensa, que en 1874 quedaba
supervisada por un severo régimen de censura, y que en 1875 llevaba a la prohibición
a los diarios carlistas y republicanos 46 .
Manuel Camo pr esidía el comité d emocrático de Huesca en 18 75,
precisame nte en un encuentro realizado en el café del T eatro P rincipal. En torno a su
persona, el político oscense reunía a algunos otros de los más activos protagonistas
del sexenio revolucionario. La candidatura d emócrata se im ponía en los comicios de
1877 y 1879.
El primer número de El Diario de Hu esca. A visos, noticias e inter eses
materiales se publi caba el 16 de noviembre de 1875, y nacía al abrigo del idea rio
democrátic o de una nueva era cu y o director fue, precisamente, Manuel Camo. Esta
publicación constituiría desde 1881 la voz y org anismo de p ropaga nda del
republicanismo posi bilista y bu scaba “desde la in dependencia, de fender lo s int ere ses
de la provincia y d e sus gentes” , s egún rezaba uno de sus editorial es. En sus páginas
podemos leer cartas y editoriales denunciando las ca rencias de los sectores
populares. Estas comunicaciones a parecieron de for ma p eriódica y en ocasiones lo
hacían con gran crudez a. Estas actitudes conllevaron sanc iones por parte de los
tribunales de im prenta 47 , que salvaguardaban la integridad, el decoro y el patriotismo
46 FRÍAS C ORREDOR, C., “La ép oca de la Restau ración”, en CO RBERA LALIENA, C., (coord.),
Huesca... , 1990, págs. 37 2-381.
47 A través de lo s Reales Decret os de 2 9 y 31 de enero d e 1875, que establecían duro s precepto s contra
la disidenc ia política a través de la p rensa pero que ad mitían, parad ójicamente, la libertad d e opinión y
37
3. - SOCIEDAD, CULTURA Y ESPACI OS DE OCIO EN
HUESCA DURA NTE LA REST AURACI ÓN.
En los siguientes capítulos analizaremos cada un o de los espacios de ocio de
manera mono gráfica, describiendo detalladamente su actividad. Dedicaremos un
capítulo a cada uno de estos espacios, y a sean d e nueva creación y d esarrollo (como
los locales d e las sociedades de ocio, cafés, plazas y paseos, etc.) o tradicionalmente
utilizados para la programación cultural y artística (como los tea tros, o l a Plaza de
T oros):
- 3.1.-El Museo P rovincial. Escaparates, salones de sociedades y otros espacios
para la exposición y exhibi ción pública de las artes plásticas y decorativas. La
fotografía y el cinematógrafo.
- 3.2.-Las socie dades de recreo.
- 3.3.-L os cafés.
- 3.4.-L os teatros. El T eatro Oriental y el T eatro Principal.
- 3.5.-La Plaz a de T oros, calles, paseos, plazas y otros espacios urbanos. (Los
frontones y el velódr omo ).
Por últim o recordar nuevamente que d escribiremos los progra mas r ealizados
en cada uno de estos lugares, reconstru y endo la actividad cultural y artí stica entre
1875 y 1902, de ntro de l os periodos anteriorme nte descritos:
Primer periodo (1875-1880).
Segundo periodo (1881-1890).
Tercer periodo (1891-1902).
38
3.1. - ESPACIOS DE OCIO Y LAS ARTES VISUAL ES : ARTE
EN L A ESFERA PÚBLICA.
A lo l arg o de este trabajo de investigación se mostrarán las nuevas actividades
de ocio y cultura desarrolladas en la ciudad de Huesca entre 1875 y 1902 en función
de los espac ios en los que se realizaron. Comenzaremos este prime r capítulo
refiriéndonos a l a evolución de las artes plásticas e n relación con los nuevos espacios
y actividades de ocio. En este sentido , las exposiciones constitu ía n una parte esencial
de este conjunto.
El volumen de datos rec ogidos y clasificados con relación a las artes
plásticas, es m enor que el r ecopilado en el resto de actividades de ocio. Esto es
debido a que la programación musical y teatral, a sí como la de otros espectác ulos , se
detallaba con cierta frecuencia y p rofundidad en las páginas d e los diarios loca les.
Los responsables d e teatros, cafés y sociedade s se preocupaba n en difundir los
eventos a través de anuncios pa ga dos. Por su parte , las exposiciones artísticas
constituirían actividades menos populares que la música y las artes escénicas.
T odos los espacios estudiados (sociedades de ocio, teatros, cafés, etc.) se
convierten en ce ntros de sociabilidad y confo rman lo que llamamos la “esfera
pública”. T al y como apunta el Observatorio Ar agonés de A rte en la Esfera Pública.
El término “esfera pública” es un concepto sociológ ico acuñado por Jür gen
Habermas para r eferirse a ámbitos como los cafés, salones y club es sociales donde
en el si glo XIX se debatí a en tertul ias en torno a la pr ensa diaria, las r evis tas
culturales, u otras ofertas artísticas consumid as co lecti vamente en esos locales, per o
nosotr os lo r eivindi camos también desde un punto de vista más amplio, para
aplicarlo igualmente a otr os for os de interr el ació n comunitari a, como los museos y
salas de exposiciones, las academias de arte, las iglesias, lo s centr os comer ciales y ,
por supuesto, al arte en el espacio público : tanto l os monumentos escultóri cos, el
arte pr ocesional, las f uentes ornamentales, el mob iliario urbano o los murales
pictóricos 60 .
60 El Observatorio Ara gonés de Arte e n la E sfera Púb lica es un grupo interdiscip linar de
investigadores ( arquitectos, ar tistas, hi storiadores, historiad ores del ar te, etc.) que tiene p or obj etivo de
estudiar el impacto público de una a mplia variedad de manifestacione s artís ticas. E ste gru po de
investigación se constitu y ó e n 20 04 co n el nombre de Ob servator io Arago nés de Arte Púb lico, siendo
su investigador responsable el profesor Man uel Gar cía Guat as, quien ha venido ej erciendo esta lab or
hasta 201 0, año a par tir del cual ha cedido esa tarea al p rofesor J esús Ped ro Lorente Lorente. Está
39
La esfera pública burguesa habermasiana 61 se conformaría entre ot ros
aspectos, en la actividad sociabilizadora y cultural generada en los nuevos espacios y
actividades de ocio. La aparición de la esfera pública burg uesa estaría prop iciada por
el desarrollo de la prens a periódica así como de una varie dad de nue vos centros de
sociabilidad en los pueb los y ciudad es 62 . La prensa y los nuevos espacios de ocio
constituye ron el ementos esenciales en la configuración de la nueva sociedad europea
contemporánea:
Durante el siglo X IX la esfera pública bur guesa estuvo integ rada por
individuos privados que se r eunían para debatir entr e sí sobr e la r egulación de la
sociedad civil y la administración del Estado (…) de este modo se pudo hacer fr ente
a las actividad es del Es tado y some terlas a crítica . 63
Asumimos en virtud de lo expuesto que los café s, las sociedades y los
diversos espacios que a quí se analiz an deben ser identificados como centros de
sociabilidad. Algunos hist oriadore s del arte inciden en la importancia que tuvieron en
este sentido los espacios exposi tivos 64 . L as exposiciones artísticas favorecieron no
solamente la difusión e intercambio de impresio nes puramente estéticas, sino que
alimentaron todo tipo de debates, del mismo mo do que éstas se producían en cafés,
sociedades, teatros y otros lugares de ocio.
La aparición de los museos estaría estrechamente ligada a la aparición de l
público. Su empuje definitivo se iniciar ía a principios del sig lo XIX a raíz de la
política museística del invasor francés, a la par que, debido al ex polio y la
destrucción de edificios artísticos crecía el sentimiento patriótico y la conciencia de
“patrimonio nacional”. Posteriormente la A cade mia de San Fernando int ervi no en la
creación del Museo Real del Prado (1819). T ras la muerte d e Fernando VII (1833) el
reconocido c om o “ grupo consolidado” por la Consejería d e C iencia, T ecnología y Uni versidad del
Gobierno de Aragón, que su bvenciona anualmente parte de su s ac tividad es; rec ibe igualmente el
apoyo eco nómico del Gob iern o d e España a través del Ministerio de Ciencia e In n o vación, y de la
Unión Europ ea.
61 Véase la obra de Jürgen Habermas. Cabe estacar al respec to: Historia y Crítica d e la o pinión
pública , Barcelona, G. Gili, 1981, (ed. alemana de 19 62).
62 Ídem, pág.3
63 THOM SON, J. B ., “L a teoría de la esfera p ública. Una apro ximación al pensa miento de H abermas”,
Revista de co munica ción, voc es y cultura , Nº10, Barce lona, 1996, págs. 81 - 110.
64 LORENT E LORE NTE, J . P., Arte del siglo XIX. Manua l d e cu rso , P rensas Uni versitarias,
Universidad d e Zaragoza, 2003, págs. 20 - 22.
40
museo dejaría de conside rarse como propiedad p articular del monarca. La difusión y
el refuerzo del sentimiento patrimonial se tradu jeron en la creciente dim ensión
pública de la institución museíst ica. Fueron determinantes, como veremos las
comisiones Provinciales de Monumentos, creadas en 1844 por un estado que quiso
establecer un mecanismo eficaz de protección y ge stión del patrimonio histórico
artístico dándole una dirección ce ntralizada.
Por otra parte debemos observar que la fisonomía de los museos iba a ser
diversa. Si bien el Muse o del Prado e ra un edificio dedicado enteramente a su
cometido, con un a fachada que ponía de manifie sto su contenido, en el caso de los
museos de provincias (como en el caso oscense) se trató de un inm ueble reuti lizado y
ocupado parcialmente po r las colecciones ex puestas. El tipo de público que asist ía a
estos espacios fue divers o. Más allá d e la nombrada heterogeneidad d e l os museos
españoles encontramos tres tipos de público (tal y como apunta el prof esor Pierre
Gèal 65 , al que hemos seg uido recurrentemente en la redac ción de los anteriores
epígrafes), cada uno c on un régimen de acceso particular:
(…) l os a ficionados, lo s artista s y los viajer os. M ientras que los pr imer os
pueden generalmente visitar el museo los domingos y días festivos, l os artistas y l os
viajer os tienen l a posib ilidad de v isitarlo los días la borables.
Destacaremos i gualmente que los visi tantes de los museos españoles durante
el siglo XIX fueron primeramente escasos, y que progresivamente aumentarían en
número, siendo prime ramente predominante la clase burg uesa, par a ex tenderse
progresivamente a un a banico social más amplio.
Podemos afirmar que d urante el pe riodo que nos ocupa (1875 -1902) los
espacios más importantes para la exposición de artes plásticas fueron los m useos, que
alcanzaban una nu eva dimensión e interés público dentro del proceso de
asentamiento bur gués como principal fuerza sociopolítica. L a ciudad de Huesca se
65 GÉAL, P ., La naissan ce des musées d´art en Espagne (XVIII - XIX siècles), Bibliotèq ue. de la Casa
V elázq uez, vol.33 , Madrid , 2005, págs.526 - 530. Véase tam b ién del m ismo autor: “Los museos y el
ocio en el siglo XIX”, El descu brimiento del Ocio , Catálo go de la E xposición pr esentada en el Koldo
Michelena, Diputació n Foral: Museo Zumalacárreg ui , Guip úzcoa, 20 08, págs. 6 8- 82.
41
unía al desarr ollo de los museos dentro de una tendencia común al r esto de España.
El Museo Provincial quedaba inte gra do en la vid a cotidiana de los oscenses, a cu y o
muestrario permanente se unieron puntualmente algunas exposiciones artísticas en
diferentes espacios urbanos y d e ocio. El arte t rascendía su ubicación habitua l, el
museo o los edificios religiosos, para llegar a otros recintos ex positi vos como
salones, cafés, casinos, liceos, ateneos, etc., que acogerían, en ocasiones, muestras
artísticas. Otros nuevos e im provisados espacios serían los estudios artísticos e
incluso escaparates de comercios, como forma de aproximación al público. Los
nuevos espacios de ocio se interesaron por las artes plásticas int eg rando e n sus
dependencias de f orma ocasional, como decimos, a través de exposiciones variadas y ,
sobre todo, encar gando obras artísticas que ej ercían co mo elementos d ecorativos de
sus dependenc ias.
El entorno urb ano acogía con interés ob ras escultóricas y otros elementos
decora tivos artísticos con una finalidad puramen te estética y de ornato pú blico. L os
personajes cél ebres de la política, la historia y la cultur a fu eron hom enajeados en
diferentes espacios públi cos, vinculados a las principales vías, plazas y /o edificios.
En el caso de Huesca fueron intervenciones mo destas, especialmente relacionadas
con el saneamiento urba no y su embellecimiento.
Por último, debemos detenernos en la d eterminante aparic ión en l a ciudad de
nuevas formas de ex presión artística: la fotografía, y los aparatos proyectores de
imáge nes en movimiento, que se unían a las tradicionales muestras artísticas,
despertando progresivam ente el interés del púb lico. En este punto detallare mos la
aparición y alcance de l fonógrafo e n la c iudad, dado el int eré s que tiene pa ra est a
investigac ión el desarrollo de los primeros aparatos de reproducción sonora, y su
impacto en el panorama musical de la ciudad. Al final del p aréntesis temporal de
nuestro estudio (1875-1902), las actividades relacionadas con la fo tografía y
especialmente el cinematógrafo se convertirían progresivamente en las formas d e
ocio mejor publi citadas por razones obvias, especialmente tras el establec imiento de
las salas de proyecc ión fijas, y a entrado el siglo XX.
42
A continuación, describimos las actuaciones recogidas en el ámbito de las
exposiciones y las arte s plásticas en Huesca durante la P rimera Restauración,
siguiendo la división p or periodos que utilizaremos a lo lar g o de todo este trabajo de
investigac ión. Clasificaremos la información obtenida atendiendo a los siguientes
bloques de contenido:
1.1.- Noticias sobr e los artistas plásticos y su obra.
1.2.- El Museo de Huesca. Pr im er p eriodo (1875-1880) y segundo periodo
(1881-1890).
1.3.- Nuevos espacios para la exposición artística:
1.3.1.-Escaparates, estudios, salones y otros espacios expositivos.
1.3.2.-Arte e n el entorno urbano: ca lles, plazas, y otros espacios públicos.
1.3.3.- Otras noti cias sobre espacios expositivos y sobre cuestiones artísticas
de interés.
1.4.- La fotografía y el cinemat ógrafo.
El primer apartado versará sobre noticias halladas en la p rensa referentes a los
artistas y sus obras. A ésta información aña diremos un se gundo punto referido al
Museo Provincial, el e spacio expositivo más importante en la ciudad , y cu y a
creación se pr oducía en los albores del primer periodo (1873).
En el siguiente apa rtado constataremos cómo los artistas busca rían nuevos
marcos para la exposición pública de su ob ra, esto es, para poder acceder
rápidamente a la sociedad. Se sumaban así a la tendencia de mostrar en los
escaparates de comercios algunas de las obras má s r epresentativas d el periodo,
dentro de una din ámica común a España y otros países europeos. Las sociedades de
ocio, c afés y otros establecimientos se unían a las nue vas prá cticas ex positivas,
aunque las muestras en el caso oscense fueran bas tante esca sa s, como correspondería
a una modesta capital de provincia.
43
La s calles, plazas y otros espacios d e soci abilidad como iglesias o in cluso los
cementerios, se convi rtieron en marcos expositivos confor mando junto a los ya
citados lo que denominaríamos espacios para el “arte en la esfera pública”,
sumándose así a las propuestas cultura les y d e ocio en la ciudad.
La s nuevas formas de expresión plástica y vis ual (la fotografía , el cine y
otros apara tos pre-cinematográficos) así como los espacios para su ex hibición
centrarán la última part e de este primer capítulo que, por su entidad e im portancia ,
abordaremos en c uarto lu gar de forma monográfica.
T odos estos aspectos nos permitirán realizar una aproxim ación a la actividad
artística oscense a través de la hemerografía, atendiendo a los espac ios urbanos en
los que se desarrollaba, ya fu esen lu gares especializados y a consolidados , o nuevos
espacios de ocio.
44
3.1.1.- NOTICIAS SOBRE LOS AR TIST AS PLÁSTICOS Y SU OBRA.
En este apartado analizaremos aquella información relevante sobr e las artes y
sus protagonistas (los autores, sean locales o foráneos, con alg ún tipo de vinculación
y /o interés con Huesca ). 66
PR I MER PER I ODO (1875 -1880).
El pintor León Abadías y su estudio (1877).
El pintor León Abadías 67 aparecía puntualmente en El Diario de Hue sc a
como reconoc ido artista local. En 1877 se citaban algunas de sus obras,
concre tamente dos pintur as calificadas como “monumentos” 68 , una en la iglesia de la
Compañía (San V icente el Real) y la otr a en el Hospital Provincial. T ambién lo
encontramos o rg aniz ando exposiciones de sus creaciones, así como participan do en
cuestiones especializadas c omo miembro de la Comisión de Arte Antiguo , creada
para promover la concurrencia a la Ex posición U niversal de 1878 e n P arís. Algunos
66 Hablaremos d e los escultores oscenses Franci sco Arnal Mo rlán y Mar iano García e n e l p unto 1. 3.,
cuando analicemos el ar te en el espac io urbano y otros m arco s expositivos.
67 León Abadías y Sa ntolaria h abía nacid o en Huesca el 28 de junio d e 1836. “Su contacto co n las
Bellas A r tes comie nza a partir de 1 856 en la Escuela Super ior de P intur a y Esc ultura de Zaragoza. De
vuelta a Huesca, mant uvo un estudio de donde saldrán importantes encargos, como el retrato del
Obispo do n P edro Zarandia o el techo d el salón d e sesiones de la a ntigua sede de la Diputació n
Pro vin cial. Desde 18 60, León Abad ías y Santolaria había situado en el antiguo Colegio Imperial de
Santiago, ad osado al ayuntamiento o scense, un aula de d ibujo en la que impartía ense ñanzas regladas
de dicha asignat ura dep endientes del Instit uto General y Técnico. P or la tarde, el aula de dib ujo se
convertía en taller de pintura para estudiantes y obrero s con inquietudes p or el arte. P ero la agitada
trayectoria vital de Abadías y su p recaria salud limitaron la reper cusión tanto de las clases d el Colegio
de Santiago co m o la poster ior puesta en marcha de un estudio que per m anecería ab ierto hasta finale s
de los años sete nta. Por el estudio de Abadías pasó posible mente Félix Lafuente a ntes de iniciar su
aventura madr ileña y sabe mos con certeza q ue lo h icieron tanto Ma rtín Corona s co mo otr os insigne s
altoaragoneses q ue l uego no s iguieron el cami no de las arte s pese a sus e videntes posibili dades en el
mismo, co mo Jo aquín Costa o Santiago Ramón y Cajal, a quien aquel q uiso convertir en artista. A
partir d el año 1864 ocupa interinamente la cáted ra de Di bujo del Instituto de Huesca, ganándola p or
oposició n en 1 865, y alter na las clases con la pi ntura de pai saje, los bod egones y la s decor aciones. En
enero de 18 70 el pintor Montañés, de quien Abadías se manifestará co m o discípulo, lo em p lea en la
traza de p arte d e la pintura de la cúpula m ayor d el tem plo del Pilar de Zaragoza”. Notas bio gráficas
sobre el pintor o scense extraíd as de AL VIRA B ANZO, F ., El a rte en Hu esca d urante los siglo s XIX y
XX , Gobier no de Aragón, Co marca de la Ho y a de H uesca, 20 06, págs. 1 99 -204.
68 D.H. 28 -1-1877. Así c itados po r El Diario d e Hu esca , que nueva mente es taría ej erciendo la cr ítica
de arte, puesto que la denominación aludiría p resumiblement e a la calid ad de las p intu ras.
45
miembros de la Comisión Provincial de Monumentos como V alentín Carderera 69 ,
Ignacio V elasco (arquitecto provincial) y el propio León Abadías, alecciona ban a que
participasen:
(…) aquellas personas o corporaciones que pose an objetos dignos de
figurar en e l gran ce rtamen artístico e i ndustr ial de la República vecina.
El Diario de Huesca , elemento difusor del republicanismo posibilista de
Emilio C astelar , se refería a León Abadías con re speto y r econocimiento, a pesar d e
ser un conocido reaccionario, carlista conv encido y militante, hasta el punto de
negarse a jur ar l a constit ución, lo que le costaría su Cátedra d e Dibujo en el I nstituto
de Segunda Enseñanz a de Huesca. Su vínculo con el ideario carlista fue m uy intenso,
no en vano llegó a ser dibujante para el ejército d el pretendiente Don Carlos durante
la T ercera Guerra Carlista (1873-1876) 70 , tomando parte activa en la contienda.
Francisco Hernando 71 publi caba en su obr a L a Campaña C arlista, 1872-76:
r ecuer dos de la guerra civil (París, 1877), que fue pre cisamente León Abadías el
diseñador de la m edalla militar conmemorativa de la victoria carlista de
Montejurra 72 , encar gada por el mismo Don Carlos (Carlos de Borbón y de Austria -
Este (1848-1909), para s us seguidores C arlos V II) al pintor o scense al que calificaba
como “su dibujante de campaña”.
69 Principal artífice del Museo Pr ovincial de Huesca, d el que hablar em os posterior mente.
70 MARTÍN ALIAS, J., “Condecoracio nes carlistas d urante la Tercera Guerra Carlista 1 873 - 1876 (I )”,
El Numismático Dig ital , Gr upo Argentu m Digital E diciones, 2 010.
71 Fue ed ecán y secretario del general carlis ta Antonio Lizárraga y Esq uiroz d urante la Tercera Guerra
Carlista y r edactor de La Reg eneración y El Correo Cat alán ; colaboró ta m bién en La Ilustració n
Católica (1 877) y p ublicó Recuerdos de la guerra civil (187 2- 76) (París, 1877), su principal ob ra
histórica; Gracia ó la Cristia na del Jap ón, leye nda histórica (B arcelona, 188 2) y Lo s Con spiradores ,
ibíd., 1885. CEJADOR Y FR AUCA, J ., Historia de la lengua y literatura ca stellana comprendidos
los auto res hispano -americanos. Seg undo periodo de la época realista: 1870 -1887 , T ipografía de la
Revista de Archi vos, Bibliotecas y Museos, tomo IX, Mad rid, 19 18, pág. 227.
72 Se trata de una “(…) medalla de cobr e en forma de cruz, 38 p or 38 mm. en tr es de los cuatr o brazos
del an verso se r eparte el lema “dios, p atria, r ey”. en el cen tr o cir cular las fechas d el com bate, “7.8 .9.
noviemb r e 1 873”, o rlado por la leyend a “patr o cinio de la Sma. vir gen ”. en los ángulos de los brazos,
cuatr o flor es de lis. el r everso es liso. sobr e la cr uz, una cor on a r eal r ematada por una anilla en forma
de ramo de laur el que pende de una cin ta r oja. posib lemente la medalla se acuñó en Austria y par ecen
existir ejempla r es en plata. E l mo delo se describe con p r ecisión en el r ea l d ecr eto pr o mulgado en el
c uartel r eal de Estella el 9 de noviembr e de1873, en el que asimismo se establece qu e “tendrán
der ech o a u sar esta medalla lo s g enerales, jefes, oficia les y clase s de tr op a que asistier on en
cualqu iera de los tr es días a tan glo riosa batalla”. MAR T ÍN ALIAS, J ., ( Op. cit.)
46
(Medalla militar conmemorativa de la victoria carlista de Montejurra di señada por
León Abadías). Imágenes tomadas de la página web “El Nu mismático Digital” 73
Lámina con los dibujos de los sellos y medallas del ejército del pretendiente Carlos
VII durante la tercera guerra Carlista (1872-1876) 74 .
73 Ídem.
74 MARTÍ N MELGAR, F., “L a Españ a Carlista” , B arcelona, edición de 1886 . Citado en M AR TÍ N
ALIAS, J., (Ídem).
53
En sus comunica dos, el corre sponsal ensalzaba a Pradilla, alabando su
estética romántico -clasicista, dentro de l a corriente de pint ura hist órica tan apreciada
en el mome nto. El pintor zarag ozano se e ncontraba entr e los triunfadores en la
Exposición Unive rsal de París de 1878, junto a pintores de la talla de Federico
Madrazo, Mariano Fortu ny o Eduardo Rosales. Citaba también al pintor Cayetano
V enavent y su obra “La escena del Gól gota” , así como a otros muchos artistas
contemporáne os que participaron en la exposi ción 92 .
T erminaba el poético corresponsal (por lo enrevesa do y complejo d e su
discurso, repleto, como siempre, de alusiones filo sóficas), puntualizando: “ Advierte
el lector discreto que no t odos por buenos son citados ¡Ni m ucho meno s!. Los hay
ultramediano s y aun re probables ” 93 .
El éxito y r econocimiento obtenido por Pradilla se ría utili zado por El Diario
de Huesca p ara ensalzar de forma r eiterada la fi gura de Emilio Castelar , quien estaba
al fre nte del Minist erio de Fomento cuando se dec idió otor gar becas de formac ión
para artistas en R oma. A Francisco Pradilla se unía como becado el compositor
Ruperto Chapí 94 del q ue el diario osce nse publica ba, con gra n clarividen cia “será
famoso en breve” 95 .
92 D.H. 14 -2- 1878.
93 D.H. 14 -2- 1878.
94 Sería pr ecisamente en Roma donde comenzó a co m poner s us primeras óper as.
95 D.H. 17 -2- 1878.
54
SEGUNDO PERIODO (1881-1890).
Fr ancisco P radilla y su influencia estética (1882).
La pintura de historia d e inspiración romántica, heredera a su v ez de l os
prece ptos clásicos, fue uno de los gé neros pictóricos preferidos por la sociedad
burg uesa del momento. La s directrices académicas provenientes de Madrid y la
academia Española de Roma marcarían en es tos años las tendencias estéticas
predominantes que en contramos re flejadas en las numerosas notas de prensa
referentes a las exposiciones y a los autores más significativos del país. El Diario de
Huesca veía en Pradilla, además de un gran a rtista que encarnaba el paradi gma de un
ideal estético, a un hé roe nacional. En este c aso una noticia sobr e el pintor era
aprovec hada, como ya vimos con anterioridad, para reafirmar y promocionar la
figura de Emilio Castelar (de quien Manuel C amo por esta s fechas era un importante
corre ligionario 96 ) “ responsable”, tal y como y a h emos comentado con ant erioridad,
de la bec a obtenida por dicho autor en Roma antes de ser internac ionalmente
reconoc ido:
D.H. 10-1-1882.
Pocos meses después, E l Diario de Huesca publi caba una nota d e prensa
sobre el nuevo cuadr o del autor . El éxito obtenido por Pradilla con el lienz o “J uana la
Loca” motivaría qu e el Senado le encarg as e un nuevo trabajo: “La rendición de
Granada”. Al tene r el pin tor noticia del encar go se traslada ba desde Roma a Granada
para tomar apuntes de l a ciudad, cu y a estancia duró varios meses. A su regre so a
Roma se dedicó en exclusiva a esta obra, enviando la tela al Senado en 1882. Alfonso
96 Tal y co mo se ha comentado en capítulos anteriores, se establecía entre ellos un a relación de
clientismo y si m biosis p olítica q ue durará hasta el final d e la carr er a de Camo, ad scribiéndose
finalmente al partid o de Sag asta. El diario co nservador L a Provincia se refería e n 1897 de forma
m ordaz a lo s r epublicanos posibilista s osce nses que se agrup aban en torno a s u líder, el far macéutico
Manuel Camo, co m o “los san s-culottes d e botica”,
55
XII otorgó a P radilla la Gran Cruz d e la Orden de Isabel la Católi ca 97 y el Senado
pag ó al pintor 50.000 pesetas 98 :
D.H. 30-6-1882.
Cerraremos el año 1882 con una int eresante como imprecisa nota d e prensa
en la que se hablaba sobre la pre sencia en Hue sca de un pintor catalán, el Sr .
Navarro, que r ealizaba cuadros sobre monumentos artísticos con destino a una
publicación que re prod ucía grabados, cromos y oleografías. Su estancia en la
ciudad 99 fue aprovechada para poner a la venta su s trabajos al óleo sobr e tabla, en
una improvisada exposición. Esta información mostraría de nuevo el interés en la
ciudad por las artes plásticas y por la posible adquisición de piezas por parte de un
sector de la población suficientemente numeroso como para qu e el artista se
decidiese a org anizar la muestra.
97 Noticia ap arecida en D.H. 24 - 6- 1882.
98 La noticia del prec io de la o br a aparec e en D.H. 30 -6-1882.
99 P or d esgracia no se ha podid o precisar quién pudo ser este pintor de p aso por Huesca, ya que no se
citan más datos. D. H. 7- 12 - 1882.
56
Casado del Alisal y “La Campana de Huesca”.
El pintor J osé Casado del Alisal (1832 -1886) concurría a la Ex posición
Nacional d e Bellas Artes de Madrid de 1881 p resentando el cu adro tit ulado “ La
leyenda del Re y M onj e” o “ La C ampana de Huesca” , inspirado en la le y end a
homónima y cuya imagen repre sentaría el final de la mi sma 100 :
(...) en l a que apar ece en una d ependencia inferio r del palacio r eal de
Huesca, a mod o de p risión, el mona r ca aragonés, quien sostiene a un fier o pe rro
negr o, junto a l as cabezas de los nobles decap itados: doce en el suelo, formando un
cír culo, y en el centr o, colgándo se de una so ga, la que hace e l númer o 13, para
algunos la del Obispo de Huesca. T ras él los cuerpo s decapitado s de l os nobles. La
escena es observada por un grupo de nobles que acceden hasta la estancia por una
puerta que se localiza en la parte lateral der echa. Recuer da así el final del drama de
Lope de V ega, que acaba con el r e y dom inando el mundo con las doce cab ezas
dispuestas en f orma de campana, obra que indudablemente Casado del Alisal debió
de tener en cuenta a la hora de imaginar su composici ón, pues no olvidemos que los
pintor es de historia d el siglo XIX se documen taban pormenorizadamente pa ra la
plasmación de ca da uno de los deta lles.
100 “Auge, olvido y r ecuperació n de un género artístico”, en AZPEIT IA BURGOS, A., y LORENTE
LORENTE , J. P ., Aragón en la pintura de historia, Zara goza, Dip utación de Z ara goza, 199 2, págs.
13 -26. Citado en: RINCÓN GAR CÍA, W . , “V isió n del R eino de Aragón en la Pintu ra Española de
Historia del Sig lo XIX”, en VV .AA., V isitando la Ed ad Me dia. Repr esenta ciones del medievo en la
España del siglo XIX, Fundación Amantes, T eruel, 20 09, pág.51.
57
“ La leyenda del Rey Monje ” o “La Campana de Huesca” (1880) ,
óleo sobre lienzo, Museo Nacional del Prado. Expuesto en el
A yuntamiento de Huesca.
El Diario de Huesca publi caba una elogiosa crítica tomada en préstamo del
diario madrileño El Impar cial :
58
59
D.H. 8-6-1881.
60
Finalmente, el cuadro n o era premiado, y l a Academia otorgaba un pr emio
póstumo a Madrazo. Este hecho produ jo una gran indignac ión en la redacción de El
Diario de Huesca , y en otros periódicos de la misma tendencia política de tirada
nacional:
Acer ca de la injus ticia co n que ha pr ocedido el Jur ado de la Expos ición de
Bellas Artes de Madri d con el ilus tr e autor del no table cu adr o La Cam pana de
Huesca dicen El G lobo y La Iberia :
:
D.H. 8-6-1881.
El cuadro serí a posteriormente comprado por e l gobierno, s egún cita
de El Diario de Huesca de 10 de junio de 1881.
61
El autor del polémico lienzo, J osé Casado del Alisal, era alabado en un
extenso editorial de El Diario de Huesca 101 , en el que se incidía en su tra y ectoria y su
categor ía artística. El apoy o de la re dacción del diario trasc endía lo mera mente
artístico, y se v eía reforzado por la publicidad qu e la le yenda d el “ Re y M onje ” daba
a la ciudad de Huesca y su historia
101 D.H. 10 -6- 1881.
62
D.H. 10-6-1881.
69
Noticias sobr e artista s y decorador es oscenses: Félix Lafuente,
Pascual A ventín y Co nstancio Gella.
Félix L afuente era junto con León Ab adías el pintor oscense más v alorado del
momento. L as noticias s obre los trabajos d e Lafuente fueron también habituales en la
presa local. De este mod o sabemos cómo recibió durante este p eriodo diversas becas
de la Diputación Provincial para su formación en Madrid 111 :
D.H. 3-4-1889.
El brillante currículum a cadé mico de Lafuente era también ensalzado en l as
pág inas de El Diario de Huesca. Las calificacion es meritorias donde se premiaba la
excelencia del joven pint or er an publicadas en diversa s notas de prensa (l a difusión
de los resultados obtenidos en los difere ntes centros de enseñanz a fu e habitual
también entre los músicos becados por la Diputación):
D.H. 10-6-1888 112 .
Del mismo modo, se citaban también sus méritos profesionale s:
111 Realizó estudios d e pintura en Mad rid, entre la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios A rtísticos y el
taller de lo s italianos Bonardi y Busato, esce nógrafos del T eatr o Real, quienes trab ajaron en 1885 en
T eatro Principal de Huesca. T al y co mo ya hemos apuntado, realizab an en 1885 la decoración de lo s
techos del T eatro Principal d e Huesca, que a nalizaremos en el capítulo 3.4.
112 (Véase ta m bién D.H. 21 -6-1887).
70
D.H. 6-10-1885.
El apoyo al artista desde El Diari o de Huesca fue recurrente durant e toda su
etapa formativa madrileña, tal y como lo atestiguan las siguientes líneas:
71
D.H. 6-10-1890.
La s visi tas pe riódicas a la ciudad de l pintor oscense servían de ex cusa para
insertar noticias sobre la realización de algún encarg o particular o regalo. Es el caso
de la que reproduc imos a continuación:
72
D.H. 10-4-1890.
La s exposiciones temporales e n escaparates y c omercios, a sí como en otros
espacios de ocio, fueron frecuentes durante el periodo que nos ocupa. Pr ecisame nte
tenemos noticia de la ex posición de dos cuadros de Fé lix Lafue nte, dos copias d e
obras cé lebres de V elázquez y Pradilla, que se mostraron al público en la pastelería
del Sr . Potoc. La r ealización de estas ob ras tenía n por objeto por un lado, l a venta d e
trabajos atractivos para el posible público consumidor de arte, y por ot ro , constit uían
ejercicios técnicos destinados a desarrollar la d estreza del artista. Los comentarios
sobre las obras en cuestión serían, como en otras ocasiones, tempranas muestras de la
crítica de arte e n la ciudad:
73
D.H. 8-4-1889.
Ocasionalmente se ex pusieron en las vitrinas de los comercios céntricos d e la
ciudad algunas obras pict óricas realizadas por amateurs . Esta fue una de las aficiones
del abogado y c olaborador de El Diario de Huesc a , Constancio Gella A rreg ui 113 .
D.H. 8-5-1891.
113 T ambién entusiasta del tiro de co mpetición. Fue corr eligionario de Manuel Ca m o de ntro del p artido
posibilista, y luego liberal, de Huesca y alca lde de la ciudad en 189 7. En 1898 fue nombrado
depo sitario p agador en la Tesorer ía d e Hac ienda d e la provincia de H uesca. D. H. 1 8-5 -18 98. Véase
también D.H. 13 - 12 - 1897
74
Pascual A ventín aparecía en este año como uno de los más activos
profesionales de la pintura decora tiva en la ciud ad. L o v ere mos mu y vinc ulado a la
pintura del Casino Oscense en 1902, presumiblemente bajo el influjo y dir ección del
diseñador y tallista Francisco Arnal, quien re alizó la magistral puerta de acceso al
inmueble y facturó nu merosos dibujos-diseños para la de coración d el mi smo.
Francisco Ar nal era un perfecto cono cedor d el e stilo modernista a través de las
publicaciones a las qu e estaba suscrito y a sus diversos viajes de trabajo. Es de
suponer que diera a l pint or -decorador local, Pascual A ventín, las pautas del trabajo:
(El Diario de Huesca, anuncio recurrente durante marzo de 1889)
D.H. 26-8-1889.
75
TERCER PERIODO (1891-1902).
Juan Martínez Abades, y la “Porteta” (1894).
La s noticias sobr e pintores foráneos volvi eron a aparecer en El Diario de
Huesca 114 durante el tercer periodo (1891-1902), aunque en menor medida. Por e l
contrario, la información vertida en prensa sobre la actividad de los artistas locales
fue más abund ante. No o bstante, debemos destaca r la publicación de una r eseña en el
diario de Camo sobre el pintor g ijonés Juan Mar tínez Abades 115 que realizaba un
cuadro titulado “ L a Porteta ” 116 (antig ua puerta m edieval orientada al este en la
muralla oscense). En el lienzo , conservado en un a colección p articular , se mostraba
así una de l as salidas de la ciudad, defendida por dos torres entre las cuales avanzab a
un pasillo lar go y estrecho, que servía en ese momento para que la pobla ción pudiese
entrar en el camino de ronda o “trasmuro” de la ciudad que rodeaba par te de la
muralla, hoy todavía conservado en una colección particular .
Martínez Abades fue un viajero incansable, y pro bablemente pintase este cuadro
a su paso por la ciudad de Huesca de camino hacia otro lugar como el Balneario de
Panticosa.
114 D.H. 7 -6- 1894.
115 Este brillante y polifacético pintor cántabro q ue estaba esp ecializado en m arinas, rea lizó n um eroso s
paisajes y culti vó la pintura costumbrista. Se formó e n la Escuela E special de P intura, Escultura y
Grabad o (Madrid) entre lo s añ os 188 0 y 18 87, también e st uvo e n la Esc uela de Bellas Artes d e San
Fernando (Mad rid) y en la Academia Española de Roma. A d emás de a la pintura s e ded icó a la
docencia musical y f ue u n famoso cuplet ista. E xpuso en varias exposiciones inter nacionales co mo e n
la de Bar celona de 1885 , y en d iversas ed iciones de l a Exposición Nac ional d e B ellas A rtes,
obteniendo la medalla de o ro en 190 1. En los últimos a ños d e su vida (falleció en 19 20) la faceta de
ilustrador y co mpositor de cuplés predominaron so bre sus trabajo s al ó leo. BARÓN
THAIDIGSM ANN, J., Pintura a sturiana d el siglo XIX , Mu seo de B ellas Artes de Astur ias, Oviedo ,
2007 , págs. 244 -245.
116 Óleo sob re tabla, 34,5 x 24 cm , pintado y fechado en 1893 .
76
Fé lix La fuente, Ramir o Ros Ráfales y Francisco Arnal, tre s artistas
que cultivar on el estilo m odernista en Huesca a finales del siglo XIX.
Durante el tercer periodo del pre sente estudio (1891-1902) se ha observado
un aumento de la práctica de las bellas artes en H uesca . El aumento de referencias en
la prensa sobre exposi ci ones de obras de aficionados 117 pudo estar mot ivado por la
presenc ia desde 1894 de Félix Lafuente T obeñas. S u labor como docente se centraría
durante estos años como pr ofesor interino en la Cá tedra de Dibujo del I nstituto
Provincial hasta 1902, así como en el c entro de enseña nza p rivado la Aca demia
Sertoriana.
La etap a osc ense de Lafuente animaría y dina mizaría la escena pictórica
local, poco activa desde la marc ha a Córdoba d el también oscense L eón Abadías.
Posteriormente, la aparición de Ramiro Ros Ráfales y la actividad de Francisco Arnal
como tallista y diseñado r (que estudiaremos en el punto 1.3.), marcaron un os años de
interés para el d esarrollo de l as artes plásticas y las artes decorativa s 118 . Los tres
artistas serían importantes en l a escasa presencia oscense del estilo modernista.
Coincidieron en la ciudad y trab ajaron juntos en algunas ocasiones, por lo que la
conexión es casi un hecho probado. Sus intereses estéticos por el modernismo,
suscripción a revistas, etc., podrían ser pru ebas fehacientes de su contacto. Arnal y
Ros Ráfales estarían muy vin culados al arte religioso y su r elación artística pudo s er
frec uente. ( Se conserva un pequeño cuadro obsequio de Ros Ráfales a Francisco
Arnal). Por su parte, Lafuente y Arnal trab ajarían juntos en algunas ocasiones, como
en la decoración del Casino, sede del Círculo Oscense (1904), presentando
posteriormente v arios trabajos d e gran calidad en l a Exposición Universal de
Zarag oza de 1908 119 .
117 Co mo el abo gado Costancio Gella (D.H. 8 -5-189 1) o Josefina Sopena, alumna aventajad a de Félix
Lafuente e n la Acade mia Sert oriana. La Srta. So pena expo nía uno de sus cuadros e n el es caparate d el
Sr . B rosed. ( D.H. 20-1-189 7).
118 Esta convivencia artística finalizaba en 190 5 cuan do Ros Ráf ales se traslad ase al Instituto de
Segunda E nseñanza d e Guadalaj ara, y La fu ente se fuese a trabaj ar a Zaragoza. Durante s u estancia e n
Huesca colabo raría co mo ilustrad or en numero sos periód icos oscenses como la re vista dirigida p or
Gregorio Go ta Hernández La Campan a de Hu esca, (1893 -9 5), o el diario satírico El Cá ustico Oscen se
(1885) d irigido por Joaquín Adán Berned. ARA TORR ALBA , J. C. “Cursivas y Gar ibayes.
Tr ay ectoria de la prensa satírica oscense (1 868 - 1910)”, (Op. Cit . ) , 2002 , pág.129
119 Algunos de los cua les resultar ían premiados.
77
Coincidiendo con el ini cio del tercer periodo (1890), Lafuente e ra sustituido
por Ros Ráfales quien obt uvo la plaza de profesor titular del inst ituto. Por ello, Félix
Lafuente se vería abocado a continuar su labor docente en el C oleg io de San J osé 120
como profesor de dibu jo, trabajo que abandonaría en 1905 par a trasladarse a
Zarag oza.
Félix Lafue nte y R amiro Ros Ráfales 121 colaborarían, probablemente por
última vez, en la decor ación de los arcos efímeros monumentales qu e adornaron
algunas vías y c alles pri ncipales de Huesca durante la visita de Alfonso XIII a la
ciudad, en 1903 122 .
120 Este colegio privado de Huesca fundado por Justo Min garro, im partía primera y se gunda
enseñanza, y est uvo dirigido en los años p rimeros años d el siglo XX po r Luis Mur Ventura.
121 Ambos habrían tenido r elación en el in stituto d urante el curso 1883 -4, donde Manuel Ros , p adre d e
Ramiro, ense ñaba a Laf uente la téc nica del car boncillo. ALVIRA B ANZO. F., “Félix Lafuente
Tobeñas, co laborad or gráfico de Heraldo d e Aragón. Colabo raciones en el en torno de la Exposició n
Hispano Fra ncesa de 19 08”, AACA, Revista digital de la Asocia ción Ara gonesa d e Críticos de Arte,
Nº 3, Zaragoza, junio de 2008 .
122 D.H. 8 -9-1903. Sobre este tema en Zaragoza véa se POBLADOR MUG A, Mª. P. Y HERNÁNDE Z
MARTÍNE Z, A., “Arquitect ura efímera y fiesta en la Zaragoza de la tr ansición del s iglo XIX al XX”,
Artigrama, Revista del Departamento de Historia del Arte de la Universida d de Za ragoza , Nº 19,
2004 , págs. 155 -196.
78
Noticias sobr e algun as obras pictóricas de Fé lix Laf uente (1891-1903).
En este apartado, como en cualquier cuestión r elativa a Félix L afuente, es de
obligada consulta la obr a del ya citado profesor Fernando Alvira Banzo 123 . Aquí
señalamos diferentes trabajos de La fuente, muchos de ellos menores, que aparec ieron
descritos en la prensa oscense y que merecen ser recordados.
El pint or oscense llegaba a Huesca durante este t ercer periodo, tal y como ya
hemos señalado, c omo pr ofesor interino del I n stituto de Seg unda Ens eñanza. Al
comienzo de la década d e los noventa todavía permanecía en Madrid. Esta primera
etapa “oscense” 124 de Lafuente dejaría en la ciudad algunas d e sus obras más
significa tivas, r ealizadas para particulares e instituciones, alg unas de la s cuales
fueron expuestas en escaparates de comercios c éntricos de la ciudad. Es en este
sentido donde el pintor merece una mención especial, y a que estimulaba con su
práctica artística el pano rama expositi vo de la ciudad. Esta actividad se co mplement ó
con la docencia privada en la Academia Sertoriana donde formar ía en el arte
pictórico a destacados miembros de la sociedad oscense.
En el mes de abril de 1891 apare cía una nueva reseña en El Diario de Huesca
sobre la obra pictórica del artista. L afuente regalaba algunas pequeñas composiciones
y obras a la Diputación de Huesca, es de suponer que en agradecimiento a la beca
que recibía d e dicha inst itución o como parte de sus oblig aciones cont raídas c omo
123 Véase, ALVIR A BANZO, F., Félix Lafuen te Tobeñas (Huesca, 18 65 -1927), 75 Aniversario,
catálog o de la exposición -cuaderno d e trabajo, Universidad de Zaragoza , Huesca, 2002 .
124 Podríam os h ablar de u na se gunda etap a cu ando ya, con su salud deteriorad a, el pintor v olvía a
Huesca do nde per manecería hasta su m uerte e n 1927 : (…) “Es a par tir de 1 905 cua ndo Lafuente se
desplaza a la capita l arago nesa y particip a en lo s grandes tr abajos dec orativos q ue implic ó el montaj e
de la E xposición Hi spano Fra ncesa de 1908 . Permanece en Zaragoza hasta el inic io de s u enfer m edad
que lo devolverá a Huesca so bre el año 1915, colabo rando con el Her aldo de Aragón perió dico en el
que publicó más de un centenar de d ibujos de to do tipo: desde retratos a p aisajes urbanos, ta m bién
anuncios publicitarios o figurines de m oda. Igualmente d iseñó decorados religiosos como el del
Convento de la Asunción e n Huesca o el zaragoza no de Sa nta Eng racia, y decorac iones civiles, tal q ue
la del P alacio de los Duques de Villahermosa e n Ped rola. Una par álisis p rogresiva i m pidió al artista
pintar en los últimos años de su v ida, aunque mantuvo abierto su est udio durante al gún tie mpo.
Ramón Acín, q ue había s ido alumno de Lafuente hacia 189 8, y le había dedicado varios ar tículos de
gratitud y estima profesio nal a lo largo de su vida, publicó una emocionada necroló gica en el Diario
de Huesca el martes 11 de octubr e de 1 927, dos días desp ués d el fallecimiento d el pintor, en la que se
reconoce «el San Jua n de sus discípulos » y co m enta e l prolijo trabajo d e su q uerido maestro co mo
pintor e ilustrad or”. VV.AA., No tas Bio gráficas, Félix Lafu ente y Tob eñas, p ágina web d e la
Fundación Ramón-Katia Acín. Véase ta m bién: ALVI RA B ANZO F., y AZPEI TIA, A., Pintura
oscense. Siglo XX. Félix Lafuente Tobeñas. Pintor de la luz ; Sala de Expo siciones Caja Rural de
Huesca, de noviembr e de 1999 ; y ALVIR A BANZO, F., (dir.), Félix Lafuente (1865 -1927 ) en las
coleccion es oscenses , Di putación P rovincial de Huesca, Hue sca, 198 9.
85
la estima y reconocimiento local que se tenía a este artista funerario oscense 148 . Las
esculturas de los pasos s e encargaron en Barcelona, y representaban la Flagelación ,
la Cor onación de espinas y el Balcón de Pilatos ; a demás había dos grandes cruces en
las que figuraban los d os ladrones que completaban el paso d e el Calvario. Las
peanas de estos nuevos pasos fueron obra de l citad o Fra ncisco Arnal Morlán 149 .
Otra de las ob ras encargada s a L afuente durante estos años fue el estand arte
para el Rosario de Nu estra Señora del Pilar de Zara g oza, pint ado sobre t ela con una
image n de San Lorenzo. El encarg o fue realizado por algunas famili as osc enses que
vivían en Zaragoza 150 .
En 1901 Fé lix L afuente pintaría un retrato de la imagen d el Santo Cristo de
los Mi lag ros de la catedral de Huesca. Su capilla e imagen eran mu y veneradas por
los fieles oscenses. L a re dacc ión de El Diario de Huesca re alizaba una extraordinaria
valoración de la obra, indicando que el juicio c rítico realiz ado desde la redacción
estaba asesorado por personas competente s en pintura 151 .
En cualquier caso, el apoyo desde la r edacción a Félix Lafuente y sus
creaciones era en estos momentos completo, más aún cuando el pintor oscense
ga naba el concurso pa ra el cartel anunci ador de las fiestas patron ales de Zaragoza en
1901, ocasión que la redacción de El Diari o de Huesca aprovecharía para comparar
la faceta ilustradora de Lafuente con la de Marcelino Unceta 152 .
148 Durante el año de inauguraci ón del nuevo cementerio en 189 4, muchas fa milias le haría n encargos
por lo que varias de las lápida s artís ticas encar gadas e n esos años p udieran ser d e su auto ría. D.H. 3 1 -
10 - 1894.
149 D.H. 20 -3-1902. Posterior m ente (punto 1.3. del presente ca pítulo) hablare mos de la o bra del tallista
y diseñador oscen se, ade m ás de retomar la figura de Mar iano García.
150 D.H. 9 -10- 1900.
151 P udo tratar se ya de Anselm o Gascó n de Goto r, colab orador y posterior mente d irector de El Dia rio
de Huesca , que fijaba su residencia en la ciudad, precisa m ente, en 190 1. D.H. 5 -8- 1901.
152 Marcelino Unceta López (1835 - 1905) fu e un p intor, ilustrado r y car telista que abandonaría su
carrera milit ar para realizar sus estudios ar tísticos en la Escuela de Bellas Artes de San L uis de
Zaragoza y e n la Escuela de Bellas A rtes de San Fernando de Madrid, con J osé y Federico de
Madrazo y Carlos Luis Ribera. P a rticipó en las E xposicione s Nacio nales de Bella s Artes como pintor
de historia. Co m o ilustrador , destacan la s litogra fías que re alizó par a diversas p ublicaciones . Vo lvió a
Zaragoza en 1 866 donde realizó im portantes encargos para la b asílica del P ilar y par a el T eatro
Municipal, entre otr os. Al r egresar a Mad rid hizo un retrato d e Alf onso XII y participó en diversas
ediciones de las E xposiciones Nacionale s. VV. AA. Encicl op edia on-lin e del museo Nacional de El
Prado , (www .museod elprado .es), Madrid, 2013. Véa s e también: AZPEITIA BURGOS, A., Marcelino
de Un ceta , Caja de A horros y Mo nte d e Pied ad d e Zarag oza, Aragón y L a Rioja, Z aragoza, 1 989;
GARCÍA L ORAN CA, A., y GARCÍA -RAMA, J. R., Pintores del siglo XIX. Ara gón, La Rioja,
Guada lajara , Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza , Aragón y La Rioj a, Zaragoza , 1992 ,
86
(Cartel anunciador de las fiestas patronales de Zaragoza de 1901, obra de Félix
Lafuente. A rchivo Municipal del A yuntamiento de Zaragoza).
Este ca rtel cerraría el listado de obras de Lafuente registra das durante este
periodo en la p rensa oscense. La ma y oría de ellas son, como he coment ado en varias
ocasiones, obras meno res, pero su interés radi ca en la pro y ección med iática que
tuvieron a nivel local. T odas ellas muestran una visión del artista diferente, integra do
a travé s de una parte de su producción en la vida cotidiana de los oscenses,
precisame nte en una etapa del autor un tanto olvidada. En palabras de quien ha
puesto en valor la f igura del pintor , el supracitado Fernando Alvira Banzo 153 :
pág. 264; OSSORIO Y B ERN ARD, M. , Ga lería biográfica de artistas espa ñoles del sig lo XIX , 1883 -
1884 , Madrid, Giner, 1975, p ág s. 672 - 673.
153 ALVIRA B ANZO. F., “ Félix Lafuente T obeñas, co laborad or gráfi co de Heraldo de A ragón…”,
( Op. Cit.) , junio de 2008.
87
El periodo que abar ca d e 1893 a 1904 e s uno de los más olvidados en la
biografía de Félix Lafuente. Decen io que pasó e n Huesca como pr o fesor del
Instituto. Un comentario de Ramón Acín, en la pr es entac ión d el catálogo de la
exposición-col ecta celebrada el año 1925 en l os salones de l Cír culo Me r cantil de
Zaragoza, ha llevado a qu ienes han r eal izado br eves apuntes biográficos sobr e el
polifacético pintor , al olvido absoluto de los años que Lafue nte pasa en Hue sca y en
los que r ea liza, sin duda , sus más es pléndidos y person al es pai sajes al air e libr e.
La ma rcha de La fuente a Zaragoza se produjo, como y a he mos comentado, en
1905, momento en el que trabaj aría como ilustrador en el diario Heraldo de Aragón,
y realizaría numerosos dibujos, planos y decor aciones para la preparación de la
Exposición Hispano-Francesa de Zaragoza, que se celebró en 1908.
88
3.1.2.-EL MUSEO PROVINCIAL DE HUES CA
La ma yor parte de las citas de prensa sobre este es pacio las encontramos en tre
1875 y 1890 (primer y segundo periodo). En el tercero (1891-1902), no hallamos
apenas re ferencias destacables re specto al Museo P rovincial qu e sean dignas de
mención. T ras una presencia frecuente entre las páginas de El Diario de Hu esca entre
1875 y 1890, observaremos únicamente que el espacio se encontraba plenamente
consolidado al finalizar el siglo XX.
PR I MER PER I ODO (1875 -1880).
En primer lu ga r y a modo de introducción, de bemos recordar que fu eron
decisivos varios aspectos para la creación de los museos en España:
- El proceso iniciado en 1835 de desamortizació n de los bienes de la Iglesia,
por el que una parte de sus bienes p asó a formar parte de los museos de l
Estado.
- L a creación, en 1844, de las Comisiones P rovinciales de Monumentos que
tendrían el objetivo de crear y fomentar los museos provinciales, tanto de
Bellas Artes como arque ológicos, as esorar a los gobernantes en lo relativo al
Patrimonio Histórico Artístico, e informar a las academias.
- Y por último, la inaugura ción de al gunos de los gra ndes museos públicos
que servirían de referenc ia para org anizar los museos provinciales.
El Museo de Huesca comenzaba su andadu ra en la dé cada de los c uarenta,
gracias a la iniciativa de la Comisión Provincial de Monumentos. Desde la primera
mitad del siglo XIX la c omisión alenta ba la id ea de crear un museo para acoger un
gran número de obras artísticas procedentes de los conventos altoaragone ses
desamortizados.
89
El 5 de octubr e de 18 46 se trasladaban los fondos artísticos desde su
provisional almacén, la iglesia de la Compañía d e Jesús situada en la calle del Coso
Alto, al Colegio May or de Santiago en la pla za de la C atedral, por tener que
utilizarse esta primera ubicación como cuartel de la Guardia Civil 154 . Pero, tal y
como apuntábamos anteriormente, fu e Valentín Carderera 155 quien hiz o una
aportación fundamental para la c reación del museo, realizada en junio de 1873,
siendo Goberna dor Civil de la ciudad Ma nuel Salavera 156 .
Especialmente importantes son las informaciones que va desgrana ndo El
Diario de Huesca acerca de las acciones de Card ere ra 157 , orientadas a i r aumentando
la importancia y la cuantía de los fondos del m useo. Carderera se conv irtió en un
personaje clave para la creación y desa rrollo del museo oscense. Su bagaje
intelectual, su formación, experiencia y tra y ectoria profesional espec ializada en
diversas ramas del arte lo convirtieron en el actor necesario para la puesta en marcha
del Museo de Huesca. Más aún cu ando est a empresa constituyó pa ra el académico,
de edad av anzada y sin d escende ncia, una forma de transmitir su legado a su ciudad
natal:
El legado fundac ional de V al entí n Car der era, a partir del cua l se cr eó la
colección del Museo de Huesca, no sólo es muy r evel ador r especto a los gustos del
coleccionista, uno de los personaj es más destacados del r omanticismo artís tico
español, sino también de l carácter d e espej o de valo r es cívicos qu e, para la sociedad
154 DEL A RCO, R., Reseña de las ta reas de la Comi sión Provincia l d e Mo numento s Históricos y
Artísticos de Huesca , 1844 -1922, Huesca, 1923, pág.7
155 Valentín Carderer a y So lano ( 1796 -1880) fue u n ac adémi co, biblió filo, co leccionista, dibujante,
historiador del arte y pintor oscense formado en la pro pia Universidad Sertoriana d e Huesca p ara
dirigirse p osterior m ente a Ma drid y Ro ma. Fue un est udioso, divulgador y co leccionista d e la o bra de
Go y a. For m ó par te d e las comisiones encar gadas de inventariar y restaurar monumentos, tras lo s
proceso s desamortizadores de los bie nes eclesiásticos, lo que le llevó a viajar p or toda la geografía
española. BALDE LLOU, V.; AGUI LERA, I. y CANT ERO, Mª P. , El Museo d e Huesca , Dip utación
General de Ara gón y Departamento de Educación y Cultura, Zaragoza, 1 999, págs. 59 -60.
156 GAYA NUÑO , J . A., Histor ia y guía de los Museo s de E spaña, “ Huesca, M useo Arqueo lógico
Pro vin cial”, Espasa Calpe, M adrid, 196 8, pág. 317. En esta obr a clásica d e la museología españo la se
describe la colecc ión que albergaba el m useo así como las depend encias d el Cole gio Mayor de
Santiago, do nde estuvo emplazad o el museo hasta su actua l ubicación.
157 Quien cede ve intiún c uadros de su p ropied ad para la institució n, además de velar por ella y apo yar
su gestión y desarr ollo. ( El Diario de Hu esca, 1 4 y 16 de diciembre de 1875). Posterio rm ente se
convertirían en setenta y dos p iezas que posibilitab an la cr eación oficial de la institución el 29 d e junio
de 1873. Más adelante se ampliaría la d otación artística del museo con un impo rtante depósito de
cuadros procedentes del museo de la Trinidad de Ma drid, ho y M useo Nacional del P rado, el 4 de
marzo d e 187 9. El 9 de diciembre de 1918, el mus eo se incorp oraba a la pro piedad del Estado,
entregándose el mismo año al Cuerpo Facultativo de Arc hiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Desde
el año 196 8, el Museo de Huesca se enc uentra situado en el edificio de la antigua Universidad
Sertoriana. Ídem, págs. 7 y 8 . Véase también DONOS O, R., Guía del Museo Provincial de Hu esca ,
Dirección General d e Bellas Artes, Madrid , 1968, pág. 9.
90
decimonónica, había de tener un buen museo. No es casual que, tratándose de un
hombr e tan piadoso y apasionado estudioso del patrim onio eclesiástico, abunden en
su se lección los antiguos cuadr os r eligio sos, per o sobr e t odo llama l a atención la
importante can tidad de r etratos históricos o modern os de personalidade s ilus tr es
que destinó al museo, quizá no tanto, o no sólo, por su calidad artíst ica, sino sobr e
todo por su val or iconog ráfico y ej emplarizant e 158 .
T al y como hemos comentado, aparecía en 1875 en la sección de “variedades”
del entonces recién estrenado periódico local El Diario de Huesca, un artículo sobre
el inventario del museo 159 , que estaba activo desde 1873. En esta cita de prensa se
insistía en la ne cesidad de ampliar el horario de visitas, y se solicitaba a las
autoridades qu e en los días festivos los monumen tos de la ciudad y el propio museo
permanecieran abiertos p ara los visitantes. Se aprecia aquí un cambio pro gresivo en
la mentalidad de la población hac ia su legado, y hacia las muestras de u n pasado
digno de conser var . T am bién se comienza a tom ar conciencia sob re el concepto de
patrimonio que, paradójicamente, no impediría auténticos desmanes arquitectónicos
en aras de la modernidad 160 . El propio V alentín Carderera dirigía una carta a El
Diario de Huesca elogiando los avanc es del reciente espacio 161 , situado en estos
momentos en dos salas del entonces Instituto de Segunda Enseñanza, el antiguo
Colegio Mayor de Sa ntiago. El instituto, here dero de la extinta Universidad
Sertoriana, ha bría heredado sus i nstalaciones y espacios:
158 LORENTE LORENTE, J . P ., “Un retrato d e Gérard en e l museo de Huesca: nueva atr ibución y
re interpretaciones d el co ntexto de su pro ducción”, Ar chivo Españo l de Arte, AEA , LXXXIII, 331, ,
CSIC, julio -septiembre 2010 , págs. 297 - 302.
159 D.H. 14 y 16 - 12 - 1875
160 Durante la pri m era Restaura ción se derruyeron en Hue sca importantes edificios del patri m onio
artístico de la ciudad , co m o la iglesia del Espíritu Santo, algunos arco s de acceso y lienzos d e muralla,
y la casa-palacio de Vicencio J uan de Lastanosa, entre o tros.
161 D.H. 24 - 12 - 1875
91
92
En esta carta, V a lentín Carderera agradecería al periódico el interé s por su
proy ecto ex positivo, especialmente la colaboración del instituto dirigido por Manuel
Lópe z Bastarán quien, como sabemos, facilitaba su em plazamiento en dos de las
salas del Cole gio de Santiago. La carta cita con pesar l a desap arición de varias
colecc iones célebres co mo la del erudito y m ecenas oscense V ic encio Juan de
La stanosa 162 ; y una colección de arte, probablemente reli g ioso, proced ente de
diversas instituciones desamortizadas, ubicada en el Convento de la Me rced (que
durante la P rimera R estauración s e convi rtió en colegio, en cu y o patio se
org aniz aban como veremos en el capítulo 3.5., pa rtidos de frontón h asta la creación
del Jai-Alai y el frontón de Santo Domingo).
En esta carta también se cita a otro de los más ilustres oscenses del siglo
XVIII , J osé Nicolas de Azara (1730-1804), qui en debió enviar algunas piezas de
estatuaria griega y romana a la ciudad, tal vez cedidas a sus hermano s, aunque el
grueso de su importante colec ción se quedó en Madrid.
La s palabras de Carderera son int eresantes porque muestran la voluntad de
establecer un museo d e f orma definitiva, recordando estos malogrados e i mportantes
prece dentes en el coleccionismo. T ambién apunta que el museo es una muestra de
prestigio para Huesca e insi ste en la importancia de crear iniciativas q ue activen
económicamente la ciudad a través de la afluencia de visitantes , como ocurría con las
fiestas patrona les o las ferias locales.
162 Lastanosa (1 607 -1681) fue un erudito , científico y coleccio nista d e ar te. Fue uno de los grandes
personaj es clave en la Huesc a barro ca, conventual y univer sitaria, así co mo gran entusiasta d el arte,
promotor de la cultura y del c onoci m iento, y for m ador d e opinión. P olíglota, se intere só también p or
el est udio de la alqui mia. Contactó con un gran número d e científicos internacionale s, al gunos de los
cuales se desplazar on ha sta su casa donde e xponían s us op iniones y realizaban tertu lias. Co nvirtió s u
residencia de la calle del Coso A lto en un a uténtico museo . Colecc ionó obr as de arte (cuadros de
Rubens, T intoretto, Ribalta, Carava ggio, Ribera o T iziano), ar m as antigua s y, como e xperto
numismático, atesor ó una colecció n de diez mil monedas griegas y romanas. Mandó c onstruir sus
afamados j ardines d onde cul tivaba, ta m b ién co mo botánico, especies exótica s. T ambién guardó y
clasificó f ó siles del Pirineo y del Mo ncayo y muestras de piedras p reciosas d e tierras lej anas. Su
biblioteca alb ergó cerca de siete mil vol úmenes que ver saron esp ecialmente sob re matemáticas,
astrono m ía, liter atura, b otánica e historia. S u palacio fue d emolido en 18 94 y s us jard ines co nvertidos
en el actua l parque de la ciudad d e Huesca. To do se d est ruyó o d isgregó tras s u muerte. Pod em os
encontrar algunos de los libr os de su biblioteca esparcido s p or toda Eu ro p a, principalmente e n las
ciudades de Estoco lmo, Praga, Mad rid y Londres. En: página web Proyecto Lastano sa , Instituto d e
Estudios Altoaragoneses, Huesca, 200 4. Véase tam bié n REY BUENO, M., y LÓPEZ PÉREZ, M. ,
(Coord s), El Inqu iridor de Maravillas. Pro digios, curiosidades y secretos de la naturaleza en la
España de Vincencio Juan d e Lastanosa , Instituto d e Estudios Altoara goneses, Huesca, 2 011.
93
Previamente, y dentro de la sección de “ variedades ” de El Diario de Huesca ,
se desgranan en tr es entregas al gunos aspe ctos sobre el museo relativos a sus fondos
y sus mecenas, de entr e los que subraya la importancia determinante de Carderera,
así como la labor que re aliza junto a la Comisión Provincial de Monumentos de
Huesca 163 :
163 DEL ARCO Y G ARAY, R ., Reseñ a de las tareas de l a Comisión provincia l d e mon umentos
históricos y artíst icos de Hu esca... (Op.Cit.), 1923 , pág. 87.
94
101
El gobierno le encargó a Ca rderera inventariar los obj etos artísticos
contenidos en al gunos m onasterios desamortizados ya en 1836. Considerado en ese
momento como un brill ante arqueólogo orga nizaría en 1856 una visita oficial al
monasterio. Conseguía a sí poner en march a una re paración por valor de 13.000
reales, y aún otra nueva en 1857. Podemos por todo ello considerarle com o el primer
valedor del monasterio de San J uan de la Peña, vacío ya d e vida monacal a menos de
un decenio de ausencia benedictina. Su labor preludi aba, a medio plaz o, la
declaración de dic ho inmueble como Monumento Nacional en 1889 169 .
La admiración local y el reconocimiento d e la lab or de V alentín Carderera en
la ciudad quedaban r egistrados periódicamente en las páginas de la prensa local.
Reproducimos parte de un artículo publicado al hilo de todo lo expuesto, escrito por
un redac tor habitual de El Diar io de Huesc a, Juli o Pe llicer Nogués 170 .
Una vez más, la difusión cultural y divulgación c ientífica estaba presente en
la prensa, en este caso como en tantos otros dentro de la sección de “variedades” 171 :
(…)
169 LACASA LAC ASA, J., Ídem, pág. 23
170 Perio dista y maestro, a migo p ersonal y “brazo d erecho” de Manuel Camo. F ue director de la
revista del m a gisterio “El Ramo”. ARA TORRALB A, J.C., Hitos literario s…, p ág. 89. T am bién e n
Cu rsivas y Ga ribayes…, pág. 1 35.
171 D. H. 2 2-9-1876. Continúa en dos entregas m ás este e xtenso artículo, de carácter d ivulg ativo y en
un estilo a m puloso y ro m ántico , que finalizaba en D.H. 26 -9- 1876.
102
V alentín Carderera era condecorado en 1877 con la Gr an Cruz de Isabel la
Católica en recompensa a sus servicios. Su pape l en l a creación del Museo
Provincial, y como protector del p atrimonio oscen se fue, tal como he mos visto,
fundamental. Su activida d, a pesar de su avanzada edad, continuaba en la Comi sión
Provincial de Monumentos y en la comisión de la Ex posición Universal de 1878. En
este año también dirigió por su cuenta la restauración de la cúpula de la iglesia
oscense de Santo Domingo y S an Ma rtín, a y udado por su sobrino, el arquitecto
Mariano Carderera y Ponzán 172 . La comisión siguió con sus trabajos y se cita ba en El
Diario de Hues ca a J usto Formigales como miembro de la J unta de Reparación de
T emplos 173 .
El desarrollo del Museo de Huesca prosiguió durante el primer pe riodo de la
Restaurac ión, y se animaba a los poseedores d e piezas a qu e las cediese n al mismo
para lo cual, y en busca de un pr estigio so cial co mo recompensa a su gen erosidad, se
anunciaba que las piez as donadas llevarían un cartel con el nombre del d onante 174 .
Esta política se aplicó también a otros museos y b ibliotecas.
La s donaciones que a éste realizaba el Ministerio de Fomento en 1878, según
El Diario de Huesca, se produjeron gracias a la intervención-m ediación del diputado
centralista Leopoldo Alb a Salcedo 175 . En la nota de prensa se citaba la ent rega de una
valiosa colección de c uadros, sin precisar 176 .
A finales del primer periodo (1875-1880) el Museo de Huesca era una
realidad consolidada al ser el espacio exposi tivo más importante de la ciudad. La
afluencia de público aumentaría p rogresivamente y e l museo se convertía en un lugar
de visita obligada para numerosos transeúntes. Este nuevo espacio de sociabilidad y
para el arte se convertía definitivamente en una d e las o fertas culturales esenciales de
la ciudad como se d esprende de esta nota d e prensa en la qu e se enu meran los
edificios más importantes de la fiesta oscense e n el m es de ag osto de 1880:
172 D.H. 21 -9-1877, y M ARTINEZ VE RÓN, J. , Diccion ario histórico de a rquitectos de A ra gón , vol.
II, C.S.I.C., Zaragoza, 2001 .
173 D.H. 28 -9- 1877.
174 D.H. 27 - 12 -1877.
175 Dip utado p or Huesca en las eleccio nes del 20 de enero de 1 876 y del 20 de ab ril de 1879 . Índice
Histórico de Dip utados , página web del Congreso d e los diputados d e España, 201 3.
176 D.H. 7 -4- 1878.
103
D.H. 10-8-1880.
V alentín Carderera fallecía e n 1880, coincidiendo con la cesura final del
primer periodo (1875 -1880). El museo fue la empresa a rtística más importante desde
el punto de vista expositivo de la P rimera Restaurac ión. Durante los otros dos
periodos las citas hemerográficas se reducen. No obstante el espacio se consoli daba y
se mantenía como pro yecto estable en la ciudad en el antiguo Colegio de Santiago
hasta el año 1968, mo mento en el que se trasladaba definitivamente a su nuev a
ubicación: la antigua Universidad S ertoriana, un marco adecuado y que a buen
seguro hubiese sido e l deseado por su principal valedor y artífice.
104
SEGUNDO PERIODO (1881-1890)
El primer pe riodo se cerraba con la mue rte de V al entín Carderera, acae cida en
Madrid en 1880. El museo, su legado a la ciudad, habría sido puesto en marcha con
éxito y se consolidaba, gr acias a la Comi sión Provincial de Monumentos Históricos y
Artísticos, como la colección de a rte más importante de Huesca.
La década de los ochent a supuso su definiti vo asentamiento en la ciudad y
gracias al empeño c olectivo se convirtió en un lugar de visita obligada en la ciudad.
Simeón Ávalos y algunas cuestiones sobr e patrimonio: el castillo de
Montearagón y la iglesia del Espíritu Santo (1882).
En 1882 se producía la llegada d e Simeón Ávalos 177 , un arquitecto miembr o
de la Academia de Bellas Artes de Mad rid, que visitaba algunos monum entos de la
ciudad y alre dedores, inc luyendo el ca stillo de Montearagón 178 .
La destrucción de parte del patrimonio “en aras de la moder nidad” volvía a
materializarse en los deb ates pre vios al derribo de la torre de la iglesia del Espíritu
Santo. Desde la redacción de El Diario de Huesca se apo y aba el derribo,
considerando dicho monumento como:
Un templo inform e y ruinoso en el cual hace ya muchos a ños que no se
celebra ningú n culto 179 .
El escándalo su r gió cuando, una vez certificada su ruina, y desmantel ada su
torre, el Obispo paralizab a la obra puesto que no estaba seguro de r ecibir el pag o que
el A y untamiento había p rometido darle a cambio.
177 Lista d e los A rquitecto s af incados o residen tes en Mad rid, Anuario, Biblioteca de Escuela
Universitaria de Arquitectura Téc nica d e Ma drid, Un iversidad P olitécnica de Madrid. Ávalos fue
miembro de la Socied ad Central de Arquitectos (187 3 -4), de la Academia de Bellas Arte s de San
Fernando, con difere ntes ca rgos como el de secretar io, pro fesor y director d e la Escuela Superior d e
Arquitectura d e Madr id, co n una acti vidad muy i ntensa en cuestiones d e patr imoni o. Lo encontramos
entre otras tarea s carteándose con Anselmo Ga scón de Gotor , en 1892.
178 D.H. 20 -5- 1882.
179 D.H. 24 -1- 1882.
105
El citado artículo, que a continuación re producimos , es mu y interesante por
los ar gumentos que se mane jan en contra d e su conservación, así c omo por las
críticas ver tidas contra el obispado 180 .
La polémica de la que se harían eco v arios periód icos mad rileños continua ría
desde v arios f rentes. Fue éste un tema habitual en El Diario de Hu esca hasta que s e
resolvería, por desgracia, con e l derribo del inmueble:
D.H. 31-1-1882.
180 Editorial “Una maravil la ignor ada”. D.H. 24-1- 1882.
106
D.H. 4-3-1882.
El derribo se paralizaba de forma momentánea. Se alzaron entonce s voces a
favor de su conservación desde la I nsti tución Libre de Enseñanza. Con enfado se
respondía desde la redacción del diario a favor de la demolición del edificio,
recomendando que en caso de duda se preguntase a J oaquín Costa, supuesto
conocedor del v erdadero valor d el monumento, presuponiendo un a coincidencia
plena con los partidarios del derribo. Desconocemos la opinión del erudito grausino .
El Diario de Huesca había sido un def ensor y promot or de la institución, motivo por
el que responden un tanto ofendidos cuando se cuestiona su criterio y l a presunta
objetividad de sus opiniones.
107
D.H. 11 -3-1882.
La citada visita de Simeón Ávalos hacía retomar la polémica 181 :
181 D.H. 23 -5- 1882.
108
El catálogo del museo r ealizado por Justo Formigales (1883).
En 1883 debe mos des taca r la publicación por parte de l citado Justo
Formigales, vocal secretario de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y
Artísticos de Huesca, d e un inventario o catálogo d e los objetos expuestos en el
antiguo Cole gio de Santiago, inmueble que alojaba el Museo Provincial 182 . Un vez
más, observamos la relación entre el museo y la Comi sión P rovincial de
Monumentos.
En 1905, el profesor Gabriel Llabrés Quintana 183 publicaba un nue vo catálogo
de objetos a instancias de la comisión 184 .
Por otra p arte, subra ya mos el hecho de que en el mes de agosto se producía la
apertura de todos los centros expositi vos de la ciudad a raíz d e las fiestas patronales
de San Lore nzo.
182 D.H. 7 -4- 1883.
183 Llabrés Quintana fu ndaba en 1903 la Revista de Huesca , publicación q ue se p rolongaría en siete
números h asta 1905. Sobre e ste erudito balear, m iembro del cuerpo de archiveros y biblioteca rios,
véase: PEIRÓ, I. , El mu ndo erudito d e Gabriel Llabrés y Quin tana , Palm a de Mallorca , 1992.
184 LLABRÉS QUINT ANA, G., Catá logo d e Los ob jetos que con tiene el Museo Pro vincial de
Huesca: A c argo de la Com isión de Monumen tos Históricos y Artísticos , Huesca, 190 5, (reedic.
Kessinger P ublishing, 20 10). Recor dem os q ue e l pr imer l istado -catálogo, que hemo s rep roducido co n
anterioridad , se publicaba en 1 875 en E l Diario de Huesca , y mostraría el co njunto i nicial de piezas
con el que contaría el museo en los años siguiente s a su fundació n.
109
3.1.3.-NUEV OS E SP ACIOS P ARA L A EXPOSICIÓN AR TÍSTICA:
En este ap artado trataremos las noticias publicadas en la prensa relacion adas
con los nuevos mar cos expositivos de artes plás ticas. Analizaremos la información
referida fund amentalmente a los escaparates, salo nes y los estudios y otros espacios
para la exposición artística propios del arte en la esfera pública: plazas, calles ,
iglesias, e tc.
La ma y oría de estos espacios fueron es capara tes de comercios y , con una
discreta repercusión, estudios ubicados en casas particula res 185 . No disponemos de
información sobre la ex istencia de asociaciones de artistas que fomentaran la
org aniz ación de mu estras artísticas. S u número nunca fu e suficiente como para crear
sociedades de este tipo. Por otra parte sí encontramos frecuentemente (en l as
sociedades culturales oscenses, como el Liceo) a un artista local como responsable de
la sección de música o de artes. Es de suponer , aunque no ha ya mos recogido
información en la prensa conservad a, que las sociedades de ocio organizasen de
forma ocasional exposiciones y muestras artísticas.
3.1.3.1.- ESCAP ARA T ES, ESTUDI OS, SALONES Y OTROS ESP ACIOS
EXPOSITI VOS.
Escaparates y comer cios co m o espacios para la exposición artística.
En el último tercio del siglo X I X, Huesca se adhe ría a la tendencia urbana del
uso de los esca parates como improvisados espacios. Esta práctica fue habitual pues
procura ba fácil acceso a un público potencialmente interesado, en de terminados
casos, en el consumo y d isfrute del a rte. La utiliz ación eventual de estos espacios se
enmarcaba d entro de un a tendencia común al resto de Europa. La mercantiliz ación
del arte, en un nuevo proceso en el que los artistas trascendían sus habituales
185 E n Huesca co nocemos algunos comercios en los que se e xpusieron obr as de form a pu ntual co m o el
comercio del Sr. Allué, Ultramarinos Ferrer -entonces en la calle del Coso Alto Nº8 - o el co m ercio d e
pasamanería d el Sr. Boned , entre otros.
110
espacios ex positivos, nos conduce a encontrar manifestaciones de esta ten dencia, que
también se produciría p untualmente en la capital oscense.
La exposición en escaparates para publicitar de forma rápida y di rec ta la obra
de los artistas fu e frecuente, como decimos, en l as ciudade s. La s principales calles,
con sus populares establecimientos comercial es , alber garon con asiduidad en sus
vitrinas esta producción artística, especialmente pinturas, fotografías y , en menor
medida, esculturas. Entre el público qu e acudía a estos céntricos comercios podrían
encontrarse compradores para las obra s expuestas. Además de estos e spectadores,
verían las exposi ciones los curiosos aficionados a la extendida práctica del paseo
urbano, que encontrarían un nuevo alicient e en la contemplación de estos escaparates
durante sus itinerarios.
De este modo, fueron muchos los artistas noveles que se darían a conocer a
través de las vitrinas de los c omercios, una form a de c omunicación con el público
que también sería frecuente entre reputados artistas:
La historia del arte del siglo XIX está llena de ejemplos famosos de grandes
pintor es que deposi taban sus obras en modestas tiend as de t o do tipo. Goya puso a la
venta sus Capr ichos en una dr oguería madri leña. Hogarth vendía sus obras en la
tienda de su hermano en el Soho londin enese, el joven T urner encontró sus primer os
clientes en la barbería de su padr e, los paisajes r ománticos de Thomas Cole fue r on
descubierto s por el historiador W i lliam Dunlap en un es capara te de una calle
neoyor quina. Monet se dio a conocer en la vitr ina de u n come r cio en El Hav r e 186 .
En ocasiones lle garon a orga nizarse mu estras col ectivas de artistas 187 en estos
espacios, que se desarrollaron -al igua l que las individuales- ante la falta de lugare s
especializados para la e xposición. Estos aparecerían con la poste rior ll egada de l
neg ocio de los marchantes de arte y las s alas especializadas.
186 LORENTE LORENTE , J. P ., “ Del escapar ate al m useo : espacio s expositivos en la Zaragoz a de
principios del siglo XX” , e n Artigra ma , revista d el Dep artamento de Historia del Arte de la
Universidad de Zarago za Nº 1 5, 2000, págs. 391 - 409 .
187 Sirva de ej emplo la realizada en Valencia para recoger fondos por las inundaciones d e Levante e n
1879 . RO IG CONDOMIN A, V., y SEM PERE VILAPLAN A, L.,” Los e scaparates co m erciale s co mo
medio de expo sición de lo s artistas va lencianos d el si glo XIX: el eje m plo de las exposicione s
colectivas”, Sa itabi, revista de la Facu ltad d e Geo grafía e Historia, Uni versidad de Valencia, 51 -52,
2001 , págs. 597 -611.
117
D.H. 18-5-1876.
Los comentarios en prensa muestran el interés por estos eventos y nos
conducen a pens ar que, aunque dispon ga mos de escasa info rmación, pudieron
haberse orga nizado mod estas iniciativas similares en la ciud ad, más aún cuando se
disponía de la influencia de personajes d edicados a la revalorización del arte como el
citado V alentín Carderera, los profesores de dibujo de los principales centros
formativos 199 , o los artistas que dejarían su obra en sociedades, com ercios y espacios
de ocio, como es e l c aso de algunos ca fés. El Instituto de Segunda Enseñanza, a
través de su Cát edra de Dibujo, pudo haber fomentado puntualmente exposiciones en
diversos espac ios de la ciudad.
199 Instituto de Seg unda Enseñanza y las Esc uelas Nor males de Maestro s.
118
3.1.3.2.-AR TE EN E L ENTORNO UR BANO: CA LL ES, P LAZAS, IGLESIAS Y
OTROS ESP ACI OS PÚ BLICOS.
Algunos aparatos y atracciones pre-cinematográficas se instalaron en barracas
itinerantes que se ubicaban en diferentes calles y plazas de la ciudad. Atendiendo a
un criterio espacial debemos citar algunos d e ellos que trataremos de forma
monográfica posteriormente 200 :
Exhibición de panoramas en la plaza de Zar agoza (1878).
Exposición de cuadr os oleográficos (1879).
(Explicamos estos dos eventos en el punto 1.4. del presente capítulo, donde tratamos el
desarrollo de la foto grafía y el cinematógrafo en la ciudad.)
Mausoleo-monumento r epublicano (1885).
El Diario de Huesca , dada su tendencia ideoló gica, recordaba todos los años
algunas fe chas señ alada s mu y celebradas por los republicanos posibilistas de Manuel
Camo. La Cincomarzada o el recuerdo de los fusilamientos de Manuel Abad y sus
compañeros 201 , suponían la inserción de noticias conmemorativas. Los b anquetes
republicanos de los pa rtidarios de Camo fue ron f recue ntes a lo larg o de l a primera
Restaurac ión mientras se mantuvieron adscritos al posibilism o Castelarino.
200 Véa se pu nto 1.4 . d el presente capítulo, donde tratamos el d esarrollo de la fotografía y el
cinematógra fo en la ciudad.
201 Respo nsables de u n pro nunciamiento pro -republicano en H uesca co ntra la monarquía isa belina y la
política del gen eral Narváez q uien, te m eroso por el ef ecto de las revoluciones eu ropeas de 1848
reprimió con dureza este levanta miento oscense . Tras su perip lo desde Ejea de los Caballeros hasta
Bolea, Ay erbe y otro s pueblo s cercanos a Hue sca, la p artida rep ublicana de Abad llegaría a la cap ital,
donde liberaría a los presos políticos. P oco desp ués eran sitiados en la localidad de Siétamo por la s
tropas guberna mentales. La r endición se pac taba a ca mbio de la libertad d e los rebeld es. El acuerdo no
se respetó y poco después se ordenaba el fusilamiento d e Manuel Abad y siete de sus ca becillas.
Pasado s do s días se fusilaban a otro s seis sold ados ele gidos po r sor teo entre los detenidos. Respecto al
resto d e los arrestado s muy p oco s quedar on en l ibertad, y l a m ayoría fueron e mbarcado s en Vale ncia
con destino a Filipi nas.
119
Sirva de ejemplo el si guiente artículo conmemorativo sobre los aniversarios
de los años 1885 y 1886. Su reproducción nos ayuda a entender la ini ciativa descrita
anteriormente , que se concretaría en la construcción del mausoleo:
Mausoleo-m o numento re publicano (1885). Cementerio de las Mártires
(Huesca).
120
121
1 22
D.H. 6- 11 -1885.
D.H. 6- 11 -1886.
123
La construcción de un m ausoleo-monumento a lo s fusilados pro-republicanos
de 1848 fue una int ervención artística que se financió por suscripción popular en
medio del gobierno conservador de Cánova s 202 . Esta iniciativa constitu y ó una
auténtica provocac ión que se concretaba en julio de 1885:
En el ce menterio de las Mártires de Huesca se apr obaba el día 1 de julio de
1885 un proy ecto idea do en noviembre de 1884, momento en el que se inició la
recogida de fondos.
El pro y e cto y construcción de dicho monumento estuvo coordinado por una
comisión con sede en la redacción y administración de El Diari o de Huesca, en la
calle del Coso Bajo Nº 23. Los planos, m emoria, cubicación, cuadro de precios y
presupuesto estuvie ron expuestos a los suscriptores y se fijó el día 12 d e julio para la
resolución definitiva de la comisión ejecutiva , donde se adjudicaría la obr a al autor
que prese ntase el pro y ecto más económico.
En el seg undo número del periódico satírico El Caústico Oscense se dab an a
conocer los nombres de los encar g ados de realizar la obra, los arquitectos Federic o
V il lasante (entonces arquitecto municipal d e Huesca), y Félix Navarro 203 , de
Zarag oza 204 .
202 D.H. 1 -7- 1885.
203 “ (Tarazona , Zara goza, 1849- Barcelona , 1911) F ue u n nota ble a rquitecto titulado por la Escuela
de Arq uitectura d e Madrid en 1874. P adre del ta mbién a rquitecto Miguel Ángel Navarro P érez.
Durante sus año s de formació n via jó por Aleman ia y Estados Unido s. Fu e vocal de la Jun ta
Provincial d e Sanidad , académico de la Real de Bellas y Nobles Artes de San Luis académico de San
124
La Fuente de las Musas d e la plaza de Zaragoza (1884), y la Fuente de
la Mor ena o “la Mo r en eta” (1886) .
A todo lo ex puesto anteriormente debemos añadir otras dos obras que fueron
crea das o bien inte gradas en el espa cio urbano en Huesca. Am bas son esculturas o
conjuntos escultóricos que forman parte de fuentes , situadas en dos de las plazas más
emblemáticas de la ciudad.
Nos referimos en prime r lugar a la fue nte de la plaza de Zaragoza , y a la
llamada fuente de “la Moreneta” en la plaza del A yuntamiento y la catedral. La
creación y exposición de estas obras artísticas no es casual, sino que obedec ía a un
interés por san ear determinados espacios urbanos de la ciudad. La plaza de Zaragoza
se había convertido y a en la década de los ochenta en to do un símbolo de
modernidad. El eje de a ctividad urbana establecido desde la plaza del M ercado hasta
la estación de f errocarril estaría partido por esta nueva plaza que adquiría un valor
crec iente. Las plazas y espacios púbicos acogerían frecuentemente el ementos
artísticos y decorativos. Se crea ba además un jardín urbano rodeando a la fuente , que
delimitaba un nuevo espacio de oc io y sociabilidad urbana.
El interés de ambos conjuntos trascendía su valor estético para formar parte
íntegramente de las plaz as en las que se sitúan. La adecuación y saneamiento de éstas
las convertiría n frecuentemente en espacios pa ra la sociabilidad de los o scenses, en
nuevos lugares de recre o y ocio, en torno a los que se situaban los antiguos centros
de poder (en uno de los casos la catedral o el A y untamiento) o los nuevo s “templos
burg ueses ” por excelencia (alg unos cafés y puj antes sociedades como el Círculo
Oscense).
Fernand o, profesor auxilia r de las a signaturas d e Teoría del Arte y Proye ctos en la Escuela S uperior
de Arq uitectura d e Madrid, profesor d e Principios d e Construcción y Elementos de Física en la
Escuela de Artes y Oficio s de Zarago za, miembro d e la Comisión Provin cial de Mo numentos d e
Zaragoza , arquitecto del Ministerio d e Instrucció n Púb lica en Huesca, del Ministeri o de Fomento,
provincia l de Zarago za (1879- 1892), y mu nicipal d e Za ragoza (1910 -1911 ). Obtuvo nu merosos
premios en certámen es nacio nales e interna cionales. Centr ó su trabajo en Za ragoza y su provin cia a
lo largo del último cuarto del siglo XIX y primera década del XX”. Notas biográficas extraídas en:
MAR T ÍNEZ VERÓN, J., Ar qu itectos en Aragón , Institución “Fernando el Católico”, Zaragoza, 20 00,
pág. 332 .
204 Nota extraída de D.H. 8 -6-1885.
125
Debemos citar estas dos obra s como las únicas empre sas artíst icas de esta
índole llevadas a cabo en Huesca durante l a P rimera R estauración, al m ar g en del y a
citado mausoleo republicano. Entrado el si glo XX continuaría el desa rrollo de la
estatuaria urbana oscense con obras de Julio Antonio 205 , Fe lipe Coscolla y Ram ó n
Acín, entre otros.
A principios d e 1885 el A y u ntamiento d ecidía instalar un a fuente monumental
en la plaza de Zaragoza, epicentro de la nueva ci udad burg uesa, con un i mportante
desarrollo, produ cido como sabemos, desde la l legada d el ferrocarr il hacia 1864.
Había sido comprada por Enrique Blondeau 206 a una de las más prestig iosas e
internacionale s fundiciones artísticas francesas, la de Antoine Durenne. Para poder
instalar la fuente, el A yuntamiento encarg ó al arquitecto municipal , Federico
V il lasante 207 , que elaborara la documentación de las obras c omple mentarias
necesarias. El a rquitecto entregaba terminada y r evisada la obra el 10 de noviembre
de 1885 al A yuntamiento 208 .
Por su parte, la otra pieza es la F uente de l a More na o también llamad a de “la
Moreneta”. Ésta, al i g ua l que la anterior , estaría incluida en las obras de traída d e
ag uas potables desde el mana ntial de San J ulián de B anzo, situado al norte de la
ciudad. T al y como apu nta el investigador J avier Martínez Molina, mi embro del
Observatorio Ar agonés de Arte en la Esfera Pública (grupo de investi gación, que ha
realizado una catalogación de todas las esc ulturas urbanas integradas en los
diferentes espac ios de la ciudad de Huesca 209 ):
205 Creador del “ Monumen to a Man uel Camo” ( 1915) del que solo se co nserva e n la actualidad el
busto, en el casino, sede del Círculo Oscen se.
206 La Fu ente d e la s Musas tiene su o rigen e n un p rototipo d e fuente q ue la Fundición Duren ne
presentó en p rimicia en la Exposición Internacional de Lo ndres d e 1 862 realizado a p artir de un
m odelo del destacado esculto r y deco rador francés J ean -Baptiste Jules Kla gmann (1810 -1867).
Información extraída d e la página “Arte Público Huesca”, página web d el Ayuntamiento d e Huesca.
MARTÍNE Z MO LINA, J. , Fi cha co rrespon diente a la Fue nte de las Musas o Fuente de las Ninfas ,
Catálogo on line de Arte P úblico en Hue sca, p ublicado en http: // www.huesca.es/a rte -publico ,
septiembre de 2013.
207 Ídem.
208 Ídem.
209 Sería d eseable la incorp oración al listado de obras estudiadas po r el grupo d e esta creación de F.
Navarro y F. Villa sante: el M ausoleo Rep ublicano, ya que r esulta adec uado integrar el cementer io en
el conjunto de los espacios púb licos.
126
Apr ovechando dicha t raíd a de aguas, el A yuntami ento acor dó el 23 de
febr er o de 1884 instalar ocho “fuentes de vecindad” para el abastecimient o público
con el fin de complementa r a la fuente monume ntal que contemplaba l a conce sión,
la f utura Fuent e de las Musas. Dichas fuent es debían instalarse en l as plazas de la
Catedral, San V i ctorián, Sa n Pedr o, San Lo r enzo, Santo Dom ingo, Lizana, E l T em ple
y El Ju sticia. La mayoría de ellas, que s e concibier on muy senci llas, acabar on
siendo costeadas también por el concesionario, aunque algunas, como la de l a
Catedral, queda r on a car go del A yuntamiento. No obst ante, el caso de la fuente de la
plaza d e la Catedra l f ue espec ial, ya que el A yuntamiento decidió engalanarla con
una estatua de fundición con función de fuente que el concesionario le h abía
r egalado para compensarl e por el notable r etraso y las def iciencias de las obra s de
la traída de aguas. Dicha figura, que muy pr onto pa só a conocerse popularmente
como “La Mor ena” por el oscur ecimiento de su pintura a raíz de su cons t ante
exposición al sol, la había comprado Enrique B londeau en 1884 o princ ipios
de1885, median te cat álogo , a l a pr est igiosa fundición artística francesa de Antoine
Dur enne . 210
La fuente fue inau g urada, según datos extraídos de El Diario de Huesca, en
enero de 1886 211 .
Para terminar este apartado debemos apuntar qu e durante el tercer pe riodo
(1891-1902), no se realiz aron esculturas de bulto redondo en el entorno ur bano
oscense, tal y como sí habría ocurrido en la dé cada de los ochenta con las fuentes
decora tivas o monumentales antes d escritas. El arte e n la esfera pública quedaría
reducido a intervenciones punt ales en el ámbito de las artes deco rativas ubicadas en
espacios de ocio y otros espacios de sociabilidad.
210 Ídem.
211 D. H. 2 5-1- 1885. Véase tamb ién G ARCÉS MAN AU, C., “La fuente d e las M usas y La M oreneta
de Huesca, en Edi mburgo y Málaga”, en Diar io del Alto aragón , Huesca, 7 de agosto de 2011.
229
El renacer d e los liceos oscenses en la década de 1880: el efímero Lic eo
Militar Oscense y e l nuevo Liceo Artístico y Literar io.
Como y a hemos apuntado anteriormente, las sociedades denominadas “liceo”,
eran asociaciones de carácter cultural y r ecreativo que, siguiendo el modelo del Liceo
de Madrid (1837), flo recieron en Aragón en torno a 1840. Los liceos de Huesca y
Zarag oza se establecieron en ese mismo año , y el de Calatayud (Zaragoza) en 1841.
Éstos se agrupaban en sociedades cultur al-corporativas que, a menud o, bajo la
influencia de la Mi licia Na cional y por lo general en forma de asociaciones
dramáticas de aficionados, se propa ga ban por l ocalidades de mu y diver sa entidad.
Los lice os contribu ye ron además a difundir la identidad liberal:
Impulsados por la s J efatu ras Políticas p r ovinciales, su imbr icación en la
vida socia l fue notable. Así, en 1841 y 1 842, el liceo zaragozano se encar gó, a
instancias del A yuntamie nto, de or ganizar l a velada conm emorativa del 5 de
marzo 457 . En el terr eno cultu ral, fuer on palenque de a lgunas de las más notables
manifestaciones r eg ionales del r omant icismo. Jeróni mo Borao, Jos é M aría Hui ci o
Mariano Gil y Alcaide en el liceo de Zaragoza ; Bartolomé M artínez y Félix de
Antonio en el de Huesc a; Juan Guill én Buzará n en ambas corpo racion es,
desarr ollar on una juvenil y entusias ta actividad en el terr eno de l as letras. L os
liceos enriquecier on l a of erta t eatra l de l a s ciudades en que se asentar on, al
establecer nuevos loca les y pr ogramar c on fr ecuen cia piezas de autor es como Br etón
de los Herr er os, Zorrilla o V entura de la V ega, as í como estr enos de sus pr op ios
socios. De menor alcanc e fuer on las actividades plásticas y musicales, que, en todo
caso, d ier on cump lida cuenta de los modos y modas más notables del panora ma
nacional de aq uellos año s, tales como e l o mnipr esen te “fur or filarmónico”. El de
Huesca contó a demás con una importan te sección de ar queología, que velaba por el
patrimonio monumenta l de la p r ovincia. Los liceos languidecie r on rápidam ente y
derivar on hacia i n ocuas entidades r ecr eat ivas hasta t al pun to que, a mediado s l os
457 La “Cinco m arzada” recuerda la victoria liberal de los ciudadanos zar agozanos y su guarnició n
isabelina, an te el envite de las fuerzas carlistas q ue e ntraban en la ciudad con intención de saquearla el
cinco de m arzo de 1838 durante la primera guerra carlis ta. Este hecho es todavía celebrado en
Zaragoza y fue, d urante la Re stauración, u na fecha festiva señalada ta mbién en la ciudad de Huesca.
La capital o scense hizo gala de un activo po sicionamiento político pro -liber al y republicano, que
perdurar ía desd e 1 868 a instancias del ca cicato del republic ano, fusionista d esde 1 898, Ma nu el Ca mo
Nogués.
230
años cuar enta, habían d esapar ecido o mantenían una pr esencia merame nte
testimonia l 458 .
Los precedentes d e los liceos de la R estauración en Huesca, fueron los
siguientes: el 29 d e marz o de 1840 quedaba constituido el L iceo Artístico y Literario
de Huesca, e n unos momentos en los que se viv ía un proceso de apertura p rogresista
y mod ernizador , auspiciado y propulsado por Espartero tras el Convenio o Pacto de
V ergara , celebrado el 3 1 de a gosto de 1839, el cual c erraba siete la rgos años de
guerra civil y que culminaría con la revolución de octubre de 1840 459 .
El liceo de Huesca se inst alaba en el antiguo convento de los Agustinos
Calzados, que había sido con anter ioridad conve nto de la Compañía de Jesús , en la
calle d el Coso Alto. Compart iría este edificio con la Sociedad Económica de Amigos
del País de la Provincia y con el J uzgado de Primera Instancia. En sus dependencias
se desa rrolló, durante cerca de seis años, una actividad cultural mu y im portante a
través de sus se cciones, destacando entre ellas la dramática , la arqueológica y l a
literaria, a la vez que sus miembros participab an activamente en la fu ndación y
desarrollo de la Comisión Provincial de Monume ntos, y la Sociedad Econ ómica. La
decadencia y poste rior a gonía del l iceo, corría paralelamente a la de la Universidad
Sertoriana, influenciada por la creación del I nstituto Provincial de Segunda
Enseñanza y la Escuela Normal de Maestros.
Los últimos a ctos del li ceo osc ense se registraban en junio de 1845, con
motivo del traslado de los restos del rey de A ragón Alfonso I el Batalla dor (1 104 -
1 134), r ey de Aragón, desde la abadía de Montearagón a un a capilla lateral d el
claustro de la iglesia de San Pedro el V iejo de Huesca. Se procedía a la publicación
de un folleto con los actos celebrados con ocasión de dicha traslación. Poco después,
458 MAINER BAQUÉ, J. C., “Del romanticis mo en Arag ón: La Au rora (1839 - 1 841)”, S erta
Philolog ica Lázaro Carreter , Madrid , Cátedra, 198 3, II , págs. 30 3 -315; sobre estas so ciedades
consultar: SÁNCHE Z IBÁÑEZ, J. Á., “Unas notas sobre el Liceo Artístico y Literario de Calata yud
en la prensa zaragozana ( El Eco de Aragón ) ”; en III En cuentro d e E studios Bilbilitanos, Calata yud,
Centro d e Estudios Bilbilitano s, 19 92, II, págs. 44 7- 452. “El Liceo Artístico y Literario d e Zaragoza
en la prensa local (183 9 - 1846)”; en Cultura burg uesa y letra s provincia nas , Zaragoza, 19 93, págs. 83 -
97; “En to rno a los Liceos Artísticos y L iterarios, (A puntes sobre el caso de Huesca entre 1839 y
1843)” , Flumen , Revista d e la Escuela de Magisterio de Hu es ca, Nº 2, 1997, págs.13 9-16 9.
459 Según Bizen d ´o Río, en: D ´O RÍO MART ÍNEZ, B., “El Liceo” Historia de l a Prensa
Altoaragonesa, Dia rio del Altoaragón, 16 de m ayo de 200 4.
231
una sociedad de declamación oscense solicitaba la cesión de la C asa de Comedia s 460
para sus actos el 13 de marzo de 1846 . Esta circunstancia aludiría a la desaparición
de esta sección del liceo. Esto sucedía, cuando s e estaba finalizando la construcción
del T eatro Principal, sob re el desaparecido convento de los Ag ustinos Rec oletos, y
que sería inaug urado el 19 de diciembre de 1846.
Liceo Militar Osce nse (1881-1882).
Esta sociedad era fundada por el estam ento mi litar de la ciudad en diciembre
de 1881 461 . Su programac ión dramático-literaria de aficionados animaría el pa noram a
cultural osc ense du rante el a ño 1882. En 1883 ce saba su actividad, pues no s e
publicó evento al guno en la prensa local a partir d e este año. Las asociaciones para la
cultura y e l ocio de fun dación mili tar fueron f recuentes en España duran te el si glo
XIX, en la misma ciudad de Huesca y a se contaba con otros precedentes de los que
y a hemos hablado 462 .
El L iceo Militar Oscense fue una so ciedad filodramática, creada por iniciativa
de tres oficiales que, al poco tiempo disponían del respaldo de otros cincuenta y dos
miembros. El miércoles 21 de diciembre d e 1881 concurrían cuarenta jefes y
oficiales del ejército en el café d el T eatro Princi pal, regentado por el S r. Potoc, para
crear lo que sería la junta provisional que decidía por estrecha minoría e n votación
pública que la sociedad se compondría también de miembros civiles. S e entablaba así
una polémica entre los asistentes que terminaría en una segunda reunión dos días
después y en el mismo espacio donde finalmente se decidió que, si bien el objeto de
la asociación era el de proporcionar “ un rato de solaz expansión a la sociedad
oscense ” , y por ende al elemento civil, se compondría únicamente por socios
militares.
Quedaba así constituida la sociedad compuesta por los so cios presentes y
por los que no pudieron asistir por razones de s ervicio. S e acordaba que la sociedad
tomar a el nombre de “Liceo Militar Oscense”, y que la junta y el reglamento que
460 Recinto llamado d urante la Rest auració n Teatro Viej o, Teatro Oriental, Salón Orie ntal o “teatro de
la plaza de Santo Do mingo”. De origen barr oco, que fue usad o entre 1875 y 18 83 co m o espac io par a
el baile y otras actividad es culturales q ue describimos en el capítulo 3.3 .
461 D.H. 26 - 12 -1881.
462 ARA TORRALB A, J.C., “Jóvenes, osce nses y liberales...”, págs.13 -52 , 1999.
232
habr ía n de formarse serían provisionales ha sta la lleg ada de nuevos oficiales del
Regimiento de Castillejos. De este modo s e constituía una junta c ompuesta por
Mariano Gómez, Ernesto Ibaldi y Manuel de la Peña (presidente y vicepresidentes);
Francisco Sánchez y Alo nso Olague (vocales); Calisto Martell (tesorero) y Antoni o
San Juan (secretar io).
T ambién se acordaba qu e habría dos tipos de so cios, activos y pasivos. El
primer grupo lo comp ondrían mili tares, con voz y voto y con obli ga ción de satisfacer
cuotas. El segundo g rupo estaría compuesto por aquellos jóvenes de l a población
civil que de searan tomar parte en las funciones dramáticas, los cuales no paga rían
cuota alguna y no dispo ndrían de voz ni voto. Se levantaba la sesión acordando que
la primera rep resentación se llevaría a cabo el día de Re y e s, 6 de en ero. P or último,
es interesante destacar q ue el artículo en prensa comentaba la tensa situación política
que se per cibía en la ciudad, apelando a sociedad es como esta, creadas e n el seno del
estamento militar y a parentemente al marge n de posiciones tendenciosas:
Dado el lamentable estado de d ivisión de la sociedad oscense y los
antagonismo s y pasiones que germinan en su seno, cr e emos si ncerame nte qu e el
único medio de hacer viable tan útil pensamiento es limitar su desarr ollo y su
or ganización a la i niciati va de una clase tan ind ependiente, tan bi en un ida y tan
generalmen te considerada como la m ilitar .
Esta división de la soci edad oscense se acentuaría durante este periodo e n el
que los posibilistas de Manue l Camo se impondrían en el panorama político de la
capital y de la provinci a. En el tercer periodo la p osición de Camo fue prácticamente
hegemónica 463 .
Los actos d el L iceo Mi litar se c elebrarían en el T eatro Principal. En su
programación, esencialmente dramática, se insert aban números musicales a car g o de
músicos locales, pro fesionales y aficionados. De este modo, en su primer evento , el
día de Re yes d e 1882, el pianista Alejo Cuarte ro 464 acompañaba a las cantantes
463 ARA TORR ALBA, J.C., “Jóvene s, oscenses y liber ales...”, 19 99, págs.13 - 52.
464 Reco rdemos que A lejo Cuarter o fue u n pianista, violinista y doce nte. Fue ad emás, de f orm a
interina e inter mitente, maestro de capilla de la catedral de Huesca desde 18 78 hasta 189 3 en que se
convertía e n o rganista de la se o zaragozana. Fue pro fesor de piano y solfeo en e l co legio “El Ángel d e
las Esc uelas” dirigido por el conservado r Féli x Puzo Mercell án, sito en la calle Beren guer N º 8. ( La
Crónica de Huesca, 27 -8-1892). Este excelen te músico o scense ser ía colabor ador de la r evista musical
233
Consuelo Sánchez, una afic ionada habitual e n las veladas del Casino Sertoriano, e
Isabel Catevilla 465 . Posteriormente se suc edían en el mes de febrero programas
dramáticos compuestos por ve ladas de declamación y ca nto. E n e l mes de abril s e
programó una velada teatral con los actores Cubero, V era y Antonio San Juan 466 .
La actividad del Liceo Militar fue efímera debido proba blemente, como
decimos, al traslado de los mi litares más activos de la sociedad. Ex iste constancia no
obstante, de un acto de aficionados militares en el T eatro Principal el día 13 de jul io
de 1885, una fun ción dramática benéfica p ara las Hermanitas de los Pobres que pudo
tener que ver c on esta sociedad.
El n uevo Liceo Oscense o Liceo A rtístico y Litera rio de Hues ca (1883 -
1885).
En este periodo es especialmente importante la creación del nuevo L i ceo
Oscense, qu e cont aba en 1883 con más d e un centenar de socios y qu e s upuso, en
cierta fo rma, un a continuación de la actividad d el primero de ellos , aparecido en la
ciudad entre 1840 y 18 45 467 y del que y a hemos tenido ocasión de hablar . La
iniciativa partía de algunos miembros del Casino Sertoriano 468 , y su p rimera junt a de
socios se realizaba el 10 de marzo utilizando, co mo fue frecuente en los primeros
pasos de diversos colecti vos, el café del T eatro Principal. La convocatoria la firmab a
Manuel Sánche z Montestruc 469 , instando a los ya s ocios a acudir a la primera junta
ge neral y poner en marcha los estatutos de la sociedad. En esta reunión, además de
fijar en 132 el núme ro de sus socios se recordaba l a importancia de editar una revista
zaragozana El B retoniano (1912-1 924?), véase: GIMENO ALARZÓN, B., T esis Docto ral, Las
publica ciones periódica s mu sicales zarago zanas en la España de la Restauració n (1883 -1924 ): u n
estudio de la socied ad, cultura y actualidad a rtística loca les, Universidad d e Zara goza, 2010, pág.
296.
465 D.H. 7 -1- 1882.
466 D.H. 17 -4- 1882.
467 ARA TORR ALBA, J. C., “Jóvene s, oscenses y l iberales.. .”, 199 9, págs.13 - 52.
468 El 29 de enero, la j uventud o scense organizaba una velada en el coliseo con fines b enéficos. B ajo
la direcció n d e Alejo Cuartero, actuaron los Sre s. López Allué, P . Labastida, Arnal, P. Queral, Pano,
F. Iglesias, Zaidí n, ade m ás de las damas Llorens, Si guenza y Murillo. El éxito fue rotu ndo de tal m odo
que se co menzó a gestar la idea de crear un liceo, al go que c ristalizaba el día 1 d e marzo contando co n
un centenar de firmas reco gidas po r una comisión o rganizad ora. No obsta nte, y por medio de la prensa
local, se invitó a todos cu anto s desearon for mar par te, pudiendo asistir, s i lo d eseaban, a la sesión
fijada p ara el día 4 de marzo celebrad a en el salón d e la redacción de La Revista Ve natoria , en el
Casino Sertoriano. D´O RÍ O MARTÍNE Z, B., “El Liceo...”, 20 04.
469 P olítico y abo gado oscense, rep ublicano y a migo de Ma nuel Camo. Pad re d e la brillante e ducadora
María Sánchez Arbó s.
234
difusora, como cualquier socied ad de estas características que se p reciara, y que se
titularía, inequívocamente, El Liceo . En ella se reflejaba toda la a ctividad de la
asociación 470 . La fiesta de inauguración se realiz aba el domin go de Pascua de 1883,
con la puesta en escena de obras de V e ntura de la V e ga y zarzuelas de pequeño
formato.
Muy pronto, el renovad o L iceo Oscense se lanzaba a la programación de
obras teatrales r ealizadas, como decíamos, por algunos de los y a conocidos
aficionados de la clase bur guesa oscense: Conchita Casas (el ya citado “amor
frustrado ” de J oaquín Costa 471 , hija de Serafín Ca sas Aba d), Flora Allué, Elvira
Cano, V ictorina Puicercús, o Carmen Carderera 472 . Entre otros li ceístas varone s,
encontramos en esta primera r epre sentación a los señores Oltr a, C agig ós, A ísa y San
Martín 473 . Estas ini ciativas most raban una importante actividad cultural y la
existencia de un sector consumidor de c ultura, con formación y espíritu crítico.
Una vez más se utilizó como espacio predilecto el T eatro P rincipal. La
secre taría de la socied ad se instalaba en la plaza de San V ictorián Nº 3,
concre tamente e n el piso pr incipal, con un horario de 9 a 12 de la mañana para la
recogida de localidades. Los re cién estrenados estatutos contemplaban que estas
localidades se repartirían por sorteo, evitando posibles enfrentamientos entre los
socios por los mejores asientos, y buscando eliminar difere ncias entre, se supone,
“ iguales ” 474 .
T al y como la junta directiva se h abía comprometido, el día 4 de abril veía la
luz la citada publicación El Liceo , órg ano d e la sociedad de este no mbre, con
redacción y administración sit a en la Imprenta de la V iuda e Hijos de Castanera
donde era editada bajo la dirección de Santiago Ar nal Ramos . Con tirada quincenal,
470 Primer número de E l Liceo, citado en D. H. 6-4- 1883.
471 P recisamente el mi smo Joaq uín Costa aparec e citad o este año con r eferencia a s u partic ipación en
el Congreso Español de Geo grafía Colo nial y Mercan til. Sobre todo ello se habla extensamente en el
editorial d el D.H. 7 - 11 -1883.
472 Recordemos có m o la mujer encontraba su espacio de esparci m iento en el an q uilosado y misógi no
organigra m a de las sociedad es d e ocio.
473 En la inauguración del Liceo Literario y Artístico se p uso en esce na la co media Herir en el
corazón , además de la p ieza Un añ o en qu ince min utos , cerrándose la velada con una selecció n de la
ópe ra de V. Bellini titulada I Puritan i . El éxito fue rotu ndo y un público enardecido ap laudió a los
actores y a la ju nta directiva, que había sabido llevar adelante el proyecto.
474 D.H. 24 -3- 1883.
235
se daba a conocer en for mato de tamaño folio, a dos columnas y con cuatro páginas .
Su llegada al estadio de la prensa local fue bien acogida. El Diario de Hue sca decía
acerca de esta publicación:
Ha apar ecido el primer númer o de “El Liceo”, ór gan o en la pr ensa oscense
de la distinguida sociedad r ecr eat iva de aquél nomb r e. Al inaugurar sus tar eas t an
estimable publ icación quincenal hace l a histor ia disc r eta y exp r esivamente de las
vicisitudes por que ha pasado el des arr ollo del pensamiento de la instalació n de
dicho liceo y de la buena acogida que halló su iniciativa en todas las c lases de
nuestra sociedad. Re seña con fáciles versos la sesión inaugura l y pública varias
noticias de interés p ara los so cios de “El Lic eo”, puesto q ue se r efi er en a su
constitución y a la or gani zación de sus tar eas. Saludam os cariñosamen te al nuevo
colega local, con el que si mpa tizamos, tanto como con la sociedad artística y
literaria, cuy o nombr e y r epr esentac ión tiene.
En este primer número de El Liceo , aparecían en primer lugar dos columnas
enmarcadas dentro de una orla con un editorial titulado “L o que somos y a lo que
venimos”, en el que explica ba cómo los jóvenes demandaba n la c reación de una
sociedad de re creo que a la vez fuese lazo de uni ón entre f amilias y promoviera e l
esparc imiento y desarrollo de la cultura.
T ambién se rel ataban los pasos seg uidos para la constitución del lice o y d e
cómo se cumplían los es tatutos. En la primera columna también se recog ía cómo la
comisión nombrada por la junta invitaba a las señoritas a tomar parte en las
repre sentaciones. T ambié n se agradecía el deseo unánime de cooperar y hacer lo más
brillantes posibles las sesiones.
En la segunda columna, firmado por Roger , se presentaban los ve rsos que éste
había compuesto sobre l a sesión inaugural del li ceo, haciendo relación d e todas y
cada una de las personas que intervinieron en l a velada. En la última columna se
detalla el sistema d e dist ribución de loc alidades d el T e atro Principal, sitio designado
para celebrar sus sesiones, que con sus tres turnos de seis asientos se distribuía de l a
236
forma siguiente: t urno 1º, palcos y plateas; turno 2 º, butacas, lunetas y tertulias; turno
3º, delantera s de grada y paraíso, con tres asientos fijos para cada socio 475 .
Finalmente se publica ba la c omposición de l a Junta Directiva que est aba
compuesta por: S antos Na y a , presidente; Julián Martínez Andradas, vice -presidente;
Antonio Ga sós, directo r litera rio; S antiago Arnal, dire ctor artíst ico; J oaquín Pano,
director musi cal; Antonio Orús, tesorero; y M anuel Sánchez Mont estruc, secretario.
Se incluía también la relación de socios y los turnos de localidades que les había
corre spondido a cada uno. La public ación se c erra ba con una cuarta página, qu e
contenía: “Charada ”, “Cantares” y “Cuadro de Palabras”.
En el siguiente número de la revista El Liceo se d aba cuenta de la estancia en
nuestra ciudad del C atedrático de Dibujo del Instituto de Córdoba, el oscense León
Abadías, que publicaría en las p áginas al gunos de sus dibujos. Por ot ra p ar te, s e v a
dando informac ión detallada de las sesiones que se pre para n y de las actividade s
previstas. P or números sucesivos conocemos la puesta en escena de lo s juguetes
cómicos: A primera sangr e, Astucias de un asisten te, La T ertulia de confianza, Sobr e
la mar cha, Roncar despierto, La piedra de toque, La novia del general ; las zarzuelas :
Picio, Adán y Compañía, La tempestad, El Niño, Sisenando ; las operetas: La soir ee
de Cachupin, Natalia; y las piezas: El frac nuevo, Lo posit ivo, Me c onviene esta
mujer , entre otras, interpretadas por “ distinguidas señoritas ” y jóvene s aficionados.
En sus respec tivos números aparecerían las reseñas de las veladas, sus
noticias, y una serie de caricatura s de conoci dos oscenses 476 , a la vez que se
publicaban poesías que mostraban el sentir inspirado de estos socios por su liceo.
El L iceo Oscense contin uaba su actividad, y el mes de abril re alizaban dos
funciones dif erentes, una el día 13 y otra el 26. Ambas fueron mu y bien v aloradas en
El Diario de Huesca, con elogios hacia la institución 477 . En la seg unda s esión se
llevaba a escena e l juguete cómico: A primera sangr e ; la s z arzuelas Picio, Adán y
Compañía , y El frac nuevo; y la pieza en un acto La soir eé de Cachupin 478 .
475 D´O RÍO MART ÍNEZ, B., “El Liceo...”, 2004.
476 D.H. 6 -4- 1883.
477 D.H. 16 -4- 1883.
478 D.H. 13 -4- 1883.
237
La utilización sistemática del T eatro Principal por parte del liceo sirvió para
denunciar el estado en el que, al parecer , se encontraba e l “ coliseo oscense ” , y así
llamar la atención de la Diputación Provincial para que procediese a su r eparación,
algo que ya se v enía reclamando con anterioridad . Estas quejas se materiali zaron en
la sesión del A y untamie nto de 5 de abril de 1883, public adas el 14 de abril . Como
veremos, no hubo respuesta inst itucional, forzando a la so ciedad a recaudar fondos
para una s reparaciones del teatro.
Estas notas de prensa insertas en El Diario de Huesca sobre los trabajos de la
sociedad adquirieren una im portante releva ncia como testimonio, pue sto que
detallan el pape l de algunos de los más destacados miembros del l iceo 479 .
La crónica d e la tercera v elada del Liceo se definía como “muy
s atisfactoria” 480 , gracias a l a puesta en escena de la obra dramática Entr e el deber y el
der ec ho 481 , drama de Antonio Hurtado.
La cuarta velada se pro gramó pa ra el sáb ado 12 de ma y o, con un interesa nte
programa que mostraba el entusiasmo por parte de la asociación al presentar con
regularidad un a programación complementaria a la temporada r egular del T eatro
Principal. La extensa crónica poste rior fue, como todas las demás, muy positiva 482 .
La s exta sesión del activo L iceo Oscense se realiz aba también en el mes de
junio 483 . Destacaremos que durante este mes ib an a coincidir múlti ples eventos qu e
sorprenden por cuanto suponían una actividad c ultural solapada y d e cie rta calidad :
conciertos de músi ca de cámara en el T eatro Principal y en el Café S uizo; y circo con
equilibristas en la Plaza de T oros a la vez que una fun ción de teatro del L iceo. El
programa de este últ imo e stuvo basado e n varios jug uetes cómicos famosos de l
momento. L a crónica, un a vez más, fu e mu y posit iva, y en ellas se d estacaba el pap el
de los aficionados Sre s. Arnal, Abadías y Cano 484 .
479 Serán recurrentes los s iguientes no mbres: las señorita s, algunas ya citad as, Carme n R. de Ga m arra,
Allué, Oltra, Ca no, Gar deta, Puicercús, y Mar co; y los “ilustrados jóvenes” Arnal, Luis Lóp ez, Pano,
Oltra, Batalla, Iglesias, Zaidín, Atarés, Manrique, Aí sa, V illaca m pa, Ber ned, San Martín y Ped rós.
480 D.H. 1 -5- 1883.
481 D.H. 26 -4- 1883.
482 D.H. 16 -5- 1883.
483 No se ha co nservado información sob re la quinta sesión. D. H. 15 -6- 1883.
484 D.H. 16 -6- 1883.
238
Precisamente la séptima se sión re alizada el 21 de juni o estuvo de dicada,
como sabemos, a recoger fondos pa ra la rea lización de puntuales reparaciones en el
teatro. En esta o casión l a crítica d estacaba el p apel de las señoritas Oltr a, Gardeta,
Carderera y Fernández 485 .
Esta sociedad dedicó s us esfue rzos, no solo a la difusión cultural, sino
también, como ocurrió en el mes de junio de 1883, a reco ge r fondos para fines
benéficos. En este caso, éstos se destinaron a la reparac ión del T eatro Principal.
Recordemos que este espacio dependía de la Diputación Provincial, siendo esta
administración su principal sostén . El coliseo y su explotación constituía a su vez un
servicio de recogida de fondos para auxil io social, hospit al, hospicio, casa de
misericordia, e tc.:
Al parecer , la Diputación Provincial se desentendía en ocasiones del
mantenimiento del inmueble, forzando este tipo de iniciativas entre los aficionados
más pudientes, agrupados en las so ciedades de ocio. El uso privado o cons entido que
el L iceo Osc ense hacía del T eatro Principal fue mu y importante para la realización de
reformas, así como l a presión po r parte de sus miembros, to dos ellos
presumiblemente relevantes en la esfera so cial oscense. Esto t uvo como resultado la
puesta a punto e int ervención sobre el espacio por parte de las instit uciones en 1885 .
Entre las propuestas de refor ma se contempló in cluso la posibilidad d e instalar luz
eléctrica:
El t eatr o de la calle del coso, a pesar del censurab le abandono en que le
tienen los padr es de la p r ovincia, que, bajo este punto de vista son v er dader os
padrastr os, pr esen t aba un conjunto magní fico, y es que la fealdad del local
desapar ece ante el b rillo y la hermosu ra de las bellas y distinguidas dam as qu e
llenan las localidade s 486 .
485 D.H. 22 -6- 1883.
486 D.H. 1 -5- 1883.
245
D.H. 4-3-1882.
La sociedad taurómaca ve ía la luz al mes siguiente, cuando se a br ía u na
suscripción de socios para la sociedad taurina “ El V olapié ” 500 :
La denomina ción de la s ociedad s e tomab a de la terminología t aurina básica.
(E l “v olapié ”, es el mom ento en el que el torero arranca haci a el animal cuando este
está parado, para estoquearlo).
Una de sus primeras reuniones se rea lizaba a puerta cerrada, sólo para socios:
D.H. 3-4-1882.
500 D.H. 29 -3- 1882.
246
Esta activa asociación, predecesora de las llamadas peñas taurin as, continuaba
su actividad poco de spué s con la or ganización de una becerrada 501
T al y como atest igua la crónica, el inicio de las actividades de esta sociedad
fue todo un éxito . La Charanga Oscense se encarg aba de la música al aire libre, en la
lidia y durante la ronda posterior . Esta formación se situaba en el primer puesto de
la s agrupaciones musica l es civil es de formato tímbrico amplio en la ciudad:
D.H. 17-4-1882.
501 D.H. 15 -4- 1882.
247
Sin ánimo de extendernos más en esta sociedad, señalamos como an écdota
que la creciente afición mostrada por est e cole ctivo coincidía con la inserción de
anuncios en El Diario de Huesca de revistas taurinas especializadas:
D.H. 5-4-1882.
Sociedad d e b aile “La Tertulia” (1882), luego denominada “La Tertulia
Oscense” (1885).
En el mes de jul io del año 1882 se reunían los fun dadores de esta sociedad en
el Café d e Fornos, otro de los nuevos espac ios protagonistas en la programación
cultural oscense de la déca da de los oche nta. Como e l Salón Dock o Salón de
Conciertos, se situaban en el nuevo eje urbano que, poco a poco, ga naba
protag onismo en el paisaje de la ciud ad. T end remos ocasión de analiz ar su actividad
en capítulos posteriore s de nuestro estudio.
Esta nueva socied ad disponía y a en el mes de julio de un reglamento al q ue se
refería en su artículo 8º. Se convoc aba una junta general de socios el día 2 , a las
16:30 horas, en el entresuelo del citado C afé de Fornos, con objeto d e da r cuent a d e
la situación económica de la misma , a la vez que se procedía a nombrar al
vicepresidente de la soci edad. T ambién se tr atarían las condiciones del nuevo local
adquirido para celebrar sus veladas. La convo catoria, publicada en El Diari o de
Huesca , la f irmaba el secretario, Ramón Alamán.
La actividad de la sociedad se pierde entre los años 1883 y 1884, lo cual no
indica su cese o disolución. En cualquier caso, reaparecía con fuerza en 1885 con un
nuevo matíz en su deno minación: “La T ertulia O scense” , con la realiz ación de bailes
en el mi smo espacio vinculado a las depend encias del C afé de Fornos (entresuelo),
en la ca lle V ega Armijo.
248
Sociedad “ La Espiga de Oro ” (1883-1884).
Posiblemente, tras la impronta dejada por el L iceo Oscense, se creaba en el
mismo año una nu eva sociedad dramática de aficionados aunqu e mucho más
modesta. Esta asociación recogía el interés por el arte dramático d e las clases menos
pudientes, que no tenían ca bida en la exclusividad del Casino Sertoriano o el L i ceo
Oscense. De h echo, el espacio el egido sería el v iejo teatro de la plaza de Santo
Domingo, el T eatro Oriental, o Salón Oriental, viejo corral de comedias que, a pesar
de su mal estado d e conservación, ofreció todavía un g ran servicio como espac io
alternativo para la organización de difere ntes espectáculos y bailes. La función
inaugural se realizaba a finales de julio de 1883:
La Espiga de O r o cuenta en su seno con elemento s capaces de consolida r su
existencia y de contr ibuir al desarr ollo de las af icion es a los es pec táculos
dramáticos que consti tuyen para las clases popular es una ver dadera escuela de
costumbr es 502
Esta iniciativa proba ba el interés que suscitaba este tipo de actividades en la
ciudad, esp ecialmente en el año 1883, donde el Lice o promovía y p rogra maba
constantemente a ctividades dramática s. Un a vez más encontramos en las notas de
prensa d e El Diario de Huesca los nombres de algunos de sus protagonistas: las
señoritas Domenech y F errereiro; y los señor es Le ra, Naude, Cardiel, V il lanúa,
Falcón y V idosa, que int erpre taron las obras Juan de Lanu za y El poeta de
buhar dilla.
El baile de sociedad y su promoción fue otra de las iniciativas que no
quedaban fue ra de las asociaciones estrictamente cultura les. Esta sit uación motivó
también el asociac ionismo para el ocio, que org anizaban este tipo de eve ntos. L a
sociedad dramática “La Espiga de Oro”, tras realizar la citada función del 24 de julio,
se apresuraba en o r ga nizar un baile en el T eatro Oriental la noche del 28 del mismo
mes.
502 D.H. 24 -7- 1883.
249
La segunda velada se realizó en agosto 503 con una gran concurrencia,
circunstanc ia que se ap rovechó pa ra t erminar con un baile de sociedad. Se ponía en
escena El zapater o del Re y , de José Zorrilla. Al eve nto dramático le sucedió dicho
baile hasta las primeras horas de la madrugada.
Una nueva función se p rogramaba el día 25 de agosto, finalizadas las fie stas
locales y l a actividad del T eatro Principal. Un a vez más , la aceptación po r parte del
público fue buena . S e sugería la tr aslación de l os eventos al T eatro Principal, qu e
reunía mejores condiciones 504 escénicas y de aforo.
La siguiente cita de la as ociación se caracterizó por la insistencia , por p arte d e
El Diario de Hues ca , de trasladar la actividad de la asociación al coliseo o scense 505 .
Esta cuarta vel ada dr amática presentó los dramas en verso y en un acto Lealtad
Aragonesa y La piedra de Redención , así como el juguete cómico El vecino de
enfr ente.
La a ctividad continuó de forma paralela a la realizada por el L i ceo Oscense .
Una de sus últ imas funciones se realizaba en e l espacio de costumbre, el 21 de
septiembre de 1883:
503 D.H. 5 -8- 1883.
504 D.H. 27 -8- 1883.
505 D.H. 7 -9- 1883.
250
La sociedad “La Maravilla Artesana ” (1883-1884).
El mismo día en que se anunciaba la ampliación del cementerio y que se
denunciaba el estado de ruina de la iglesia y d el claustro de San P edro el V iejo, era
noticia la creación de una nueva sociedad de baile, “ L a Maravilla Artesana ” 506
(sociedad de jóv enes trabajadores e industriales) . El asociacionismo para el o cio,
como vemos, iniciaba un proceso de ciert a extensión o democratización,
abandonando su exclusividad para extenders e a clases más modestas au nque con
capacidad or ganiz ativa y económica suficiente.
La p equeña burg uesía oscense, a la que el propio Diario de Huesca se referirá
como “clase artesana”, e ncontraría cabida en estas asociaciones mu y apo yada s desde
la redacción, ya que el propio Camo y su partido político quis ieron atraerse desde el
principio a este sector del electorado de la ciudad:
El “camismo” se sustentaba desde 1874, en la pequeña bur guesía local de
comer ciante s y ar tesanos y en un f uncio nariado f iel y animoso. Arrinconados los
te rratenie ntes y los r estos de la aristocracia comar ca na, de aquel los estra tos
sociales nacerían los ava nces necesa rios para r econocer la “Huesca Moderna”
(pr ogr eso mater ial, asocia cionismo comer ciante, r egeneracion ismo asum ido en sus
aspectos más sup erficia les) 507 .
Una nueva v elada se pr ogramaba en el mismo espacio, el 24 de oc tubre de
1883. Posteriormente, tal vez por eliminar definiciones de clase que no gustaban, la
sociedad pas aba a de nominarse “La M aravilla Oscense”. Precisamente y a en 1884,
en los bailes de Carnaval de febrero, se asociaban en un baile conjunto l as dos más
reciente s y más modestas sociedades 508 , para uti lizar un espacio situado detrás d e l
Café d e Fornos, en el piso bajo de la cas a de Miguel Casa y ús. Podría tratarse del
mismo local que el llamado Salón de Recreo Ar ag onés, que aparecía también en e l
año 1883, y d el que tendremos ocasión de ha blar posteriormente. Los bailes de
máscaras se suce dían de 22 horas a 2 de la madrugada.
506 D.H. 28 -9- 1883.
507 ARA T ORRALB A, J . C., “Hitos Literar ios de la Huesca Mo derna”, Argensola: Revista de
Ciencias So ciales del Instituto de Estudio s Altoaragoneses, Nº 114, 2004, pág. 88.
508 Las sociedades “La Maravilla Oscense” y “La Espiga de Oro ”.
251
La a ctividad de estas soc iedades d esaparecería en 1885, probablemente por el
riesg o de conta gio de la peste colérica y la consecuente marcha de mucho s oscenses
de la ciudad, circunstanc ia que h aría que s e resintiese el asociacionismo en todas sus
manifestaciones.
Sociedad de Librepensadores de Huesca (18 85).
Citaremos sucintamente la escasa info rmación que tenemos de esta soci edad,
que comunicaba a El Diario de Huesca su interés por organizarse y debatir un
reglamento. La p rimera cit a de constitución se realiz aba como era habitual en el café
del T eatro Principal. S u actividad desapareció t ras esta pr imera convocatoria del
domingo 19 de abril de 1885 , a las tres de la tarde. P udo tener que ver , una vez más,
con el paréntesis de la actividad asociativa prod ucido por la incidencia del cólera .
Círculo Oscense (1885) .
Desde comienzos de los ochenta, u na nueva oligarquía iba a alzarse
progresivamente con las riendas del poder político en la ciudad:
T ras decenios de dom inio censitario de terra teniente s e hidalgos venidos a
menos. El amb icioso y h ábil bo ticario M a nuel Cam o, dirigía un grupo bul lidor de
botiguer os, de come r ciantes med ios de la ciudad. El ej e del poder pasó del barrio
alto, del noble espacio aledaño a l a catedral, a los barrios medios y bajos. No es
casual que la r edacc ión de El Diar io de Hue sc a se ubicase en la calle d el Coso
Bajo, cer ca de la moderna calle de V ega Armijo. Se r ehízo la topografía sociológica
de la ciudad al ritmo de alineamiento s de calles y arrumbam ientos de edi ficios de
personas cont rarias a l gru po en el pod er . 509
El Círculo Oscense iba a ag lutinar a toda esta nu eva oli garquía en torno a la
recién cr eada socied ad d e ocio, qu e se convertiría en el símbolo más potente de la
hegemonía camista, vi gente desde mediados de la década d e los nov enta hasta 191 1 ,
509 AR A T ORRALB A, J. C., “El ser diarista , el cuader no poder…”, 2 000, pág. 12 .
252
y cu y a “faraónica” sede, auténtico símbolo de magnificencia, competiría desde su
inaugurac ión con los principales edificios de la ciudad hasta la actualidad.
En esta etapa comprendida entre 1881 y 1890, se crea ba esta asociación que
se inst aló en un local de la plaza de Zaragoza propiedad de los herederos de V icente
Galino, promotor del Hotel La Unión, uno de los más modernos y lujosos
establecimientos del momento , donde se alojaron los más importantes visitantes de la
ciudad.
La sede de esta sociedad se r eformaba tras la pes te colérica d e 1885 510 , cu y a
amenaza provo có el cierre de numerosos lo cales donde pudiera fomentarse un fá cil
contagio. Dado que no era mucha la información que se tenía sobre esta enfermedad,
las medidas tomadas fueron di versas, desde las más extremas -que trataron de evitar
la salida de las poblacio nes de infectados instaurando r adicales c uarentenas-, ha sta
las más ineficaces, y por tanto absurda s.
En cualquier caso, el C írculo Oscense inauguraba una nueva era en su sede
reformada, c ontratando c omo pianista a otro gran músico local del momento, Enrique
Coronas. La música para piano era, como hemos visto, un elemento imprescindible
en cualquier espacio de recreo que se preciase. El local contaba, además, con todas
las comodidades y luj os de la nueva sociedad pujante. El cada vez más poderoso
círculo camista fue, como decimos, el reflejo del poder que adquiría el far macéutic o
oscense y sus acólitos.
El salón estuvo cerrado en 1885 dur ante tres me ses, en los qu e se aprovechó
para vestir adecuadamente las estancias, con la participación del nota ble pintor
zarag ozano Mariano Pescador 511 , que también trabajaría en la esce nografía del T eatro
Principal oscense 512 , y que moriría al año siguiente 513 . L os telones pintad o s
510 Ocurriría lo propio en el Teatro Pr incipal y en el Ca fé Suizo, donde se realizaron i mportantes
mejoras.
511 Concreta m ente con un retrato de l activo p olítico y periodist a republicano Francisco Gar cía López .
512 GARCÍA GU AT AS, M., “Telo nes y telo neros”, Artigrama : R evista d el Dep artamento de Historia
del Arte de la Universidad de Zaragoza , Nº 10, 1993 .
513 OSSORIO Y B ERNARD, M, Galería biog ráfica de Artistas Esp añoles del siglo XIX , “Los
Pescado r”, Madrid, 1883, r eedición de 197 5. Citado en G.E.A., G ran En cicloped ia Aragonesa Onlin e
de El P eriódico de Aragón , Digicom Medios, 20 12.
253
estuvieron en uso hasta 1885, precisamente para esta reforma s e encar g arían otro s
nuevos a los famosos pintores y escenógrafos, Busato y Bonardi.
Dentro de la reformada sede destacaban la bibl ioteca, l a sal a de billar y el
despacho, amueblados con piezas re alizadas e n el taller d el ebanista y tallista
oscense, Francisco Arn al. La cancela d e entrada era grabada en cristal por el artista
Le ón Quintana 514 .
(…)
(…)
Una visión id íli ca sobre este recinto e ra publicada en El Diario de Huesca,
donde traba jaban algunos de sus más destacados socios. Del periodo anterior
debemos recordar que este e spacio contaba con un pequeño escenario donde, con
frec uencia, se realizaba n func iones dramáticas, tanto de aficionados como de
profesionales. En esta o cas ión, los protagonistas fueron los conciertos de músi ca,
además de los “obliga dos” bailes de sociedad.
514 T ambién trabaj ó en la puert a d e entrada de la confitería de P ascual Po toc. D. H. 8 -2-188 6. En
Zaragoza, sus trabaj os más conocido s fueron los realizado s para el Rosario de Cristal (1 890).
254
En la inauguración celebrada en el mes de noviembre de 1885, participaban
dos grandes músicos, el citado Enrique Coronas y el viol inista zaragozano I gnacio
Agudo, a quien encontraremos actuando en la ciudad en repetida s ocasiones. En ésta,
se comentaba que la cali dad de la interpretación de ambos estuvo a l a alt ura del gran
V alentín Gardeta, otro de los grandes músicos del momento tristemente añorado tras
su fallecimiento en 1880 , quien entre otras o cupaciones, fu e se pianista en el Círculo
Oscense hasta su muerte.
Dentro de l a actividad m usical del círculo, Enrique C oronas se encar gab a de
tocar casi a diario en diferentes momentos del día 515 y en ocasiones señaladas,
además de desempeñ ar una importante labor docente entre los socios y sus familias.
El escenario del círculo también acogería las actuaciones de músicos p rofesionales,
cuy a frecuencia aumentaría en este periodo respecto al anterior .
Conciertos del Cír culo O scense e n la p laza de Zar agoza :
Los “jueves musicales”.
En 1886, el Círculo Osc ense, en una muestra de programación musi cal fuera
de su recinto, de l a que se bene ficiaba la ciudad e ntera, c ontratab a a l a ban da militar
residente, la Banda del Regimiento del Infante. Es ta acc ión inauguraba la costum bre
de programar música al aire libre a car go de l as banda s que, si bien eran una
presenc ia const ante en el paseo de l a Estación, convertirían también a l a plaza d e
Zarag oza en centro neurálgico de la a ctividad social, sit uada en el eje de conexión de
la ciudad con l a citada estación. En el cent ro d e dicho eje, que comprendía desde la
plaza del Mercado hasta la estación de tren, se enc ontraba la sede d el Círculo
Oscense presidiendo la plaz a de Zaragoza (luego plaza de C amo). Dicho
emplazamiento se modi ficó posteriormente, com o sabemos, con la construcción del
actual edificio del Casino, inaug urado como su nueva y “ majestuosa ” sede a
principios del siglo XX. La aludida programación de conciertos pudo esconder cierta
intencionalidad populista y propagandística de los posibilistas, agrupados en esta
sociedad de recreo.
515 Recordemos q ue Gabino Ji m eno hacía lo p ropio en el Casino Sertoriano hasta 18 88.
261
regían las carreras, se especificaba que se utilizaría el reglamento de la Sociedad de
Madrid. Había que vestir "traje d e rigor", no se exigía "matrícula" o tasa de
participación, y se reg lamentaba el color del traje y la altura de l velocípedo.
En agosto de 1888 también se organizaron en Huesca p rueba s similares
durante las fiestas p atronales de San Lor enzo. La s presenció numeroso pú blico, que
de antema no había ocupado las tribunas levantadas entre los á rboles y en puntos
elevados. G anaron los primeros premios Gregorio Campaña d e Huesca, los
corre dores Arnillos y Bellostas, ambos de Barbastro, y los z arag ozanos Artier y
Baraza. Otros premios fueron obtenidos por Bescós, Soteras, Ostalé, Miravete,
Navarro, Ramos y Azcar azo. Al final, todos participaron en un carrousel o carrera de
cintas muy animada, en l a que se apreció que los velocipedistas del club de Zarag oza
tenían más pr áctica. Los grandes v encedores d e estas carreras fueron Baraza y
Gregorio Campaña, a quienes se obsequió con una ser enata. Las carreras de
velocípedos de 1888 e n Hue sca, despertaron u na gran afición entre los jóvene s ,
montar en estos artilugios se consideraría una diversión y, a la vez, u n ejercicio
higiénico 538 .
Esta afición se m aterializaba en la ap arición de la primer a sociedad para el
ocio y el deporte en Hues ca : el “Círculo V elocipedista Oscense” o “Club
V elocipedista Oscense”. Ese mismo día en el que aparecía la noticia de la creac ión de
la sociedad, encontrábamos la nota de prensa referida a las gestas de los
velocipedistas oscenses Gregorio Campaña y Maria no García 539 . Previamente
aparecía en el mi smo diario la noticia de una iniciativa similar con otros
protag onistas 540 : el abogado Mauricio Berned S elma 541 como presidente, José Ber g u a
como tesorero y José María Lasaosa como secretario. Es de suponer que hubo
diferentes iniciativas y peque ñas socied ades qu e finalmente se aglutinaron en el
“Círculo o Club V elocipedista Oscense”.
marzo de 1 868, Gregorio B arrio y Mariano Catalá n, p artieron a Z aragoza, “siendo ésta sin duda
alguna la primera excursión velocíp eda realizad a en España”. Otr o de los pioneros del ciclismo fue
Manuel Ricol (véa se nota nº399) D’O RÍO, B., “La b ici”, en Cuadernos Altoarag oneses , Nº 1 47,
Huesca, 6 de may o de 1 990.
538 ADE LL CAST ÁN, J.A., y GARCÍA RODRÍGUE Z, C., “ Cuadernos Altoaragoneses …”, 19 96.
539 D.H. 5 - 10 - 1889.
540 El Diario de Huesca , febrero de 1889 .
541 Abogado oscense vinculado a los posibilistas d e Manuel Camo, colaborado r en El Diario d e
Huesca . Fue ad emás tío carnal d el poeta y period ista Joaquín Adán Berned.
262
A finales d e septiembre de 1889 542 se celebró una r eunión de velo cipedistas y
aficionados en el Teatro P rincipal de la capital oscense. L os congregados, unos
cincuenta, trataron la conveniencia de crear una sola y numerosa socied ad, y para
ello nombraron una j unta directiva, constituida p or: Juan Antonio Palá, p residente ,
Gregorio Campaña, vi cepresidente; José Marí a S usiac 543 y Miguel Ángel Espluga,
vocales; Ramón Duch , t esore ro, y Luís Esteban, secretario. Además se nombró una
comisión compuesta por Rafae l A cebillo, Arturo Franco, Vicente Galbe y J uan José
Guillén, con objeto de reformar y redactar los estatutos que debían r egir la naciente
sociedad. F inalmente se procedió a renovar la organización de la junta gestora ,
quedando constituida por Gregorio Campañ a, presidente; Ra fael Ac ebillo,
vicepresidente; Juan José Guillén, contado r; José Mª Álvarez, secretario 544 .
En el siguiente pe riodo encontramos definiti vamente constituido el ciclismo
como espectáculo y como práctica deportiva o higiénica. Su inclusión en los
programas de fiestas de San L or enzo lo refrendan. Este deporte se convertí a en uno
de los prefe ridos por la sociedad española y os cense particularmente, entusiasmo al
que se unir ía en la década de los noventa la práctica deportiva de otro juego: el
frontón.
La construcc ión del des aparecido velódromo oscense y l a proliferación de
nuevas sociedades v elocipédicas convirtieron al ciclismo en uno de los p rotagonistas
del espec tro cultural y del espec táculo de la ciudad en el periodo siguiente (1891-
1902).
542 D.H. 5 - 10 - 1889.
543 Médico de la co m pañía d e los ferro carriles del nor te y un o de lo s pioneros del ciclismo o scense.
(Notas biográficas to madas de la revista de B arcelona El Ciclista , donde se insertaba u n retr ato del
mismo). D.H. 2 9-4- 1895.
544 Otro s cl ubes o sociedad es surgiría n para fome ntar este nuevo sport e n Aragón: la " Sociedad de
Velociped istas de Zaragoza", el " Club Velo cipedista O scense" (constituido el 21 de o ctubre d e 1889),
el " Cicle Club B arbastrense " (fundado por Manuel Ricol en d iciembre d e 18 93, tras la disolución del
“Club de Velocip edistas de Barb astro”, en abril del mism o año), “Huesca Ciclista”, la “So ciedad
Velociped ista de Huesca” (surgió en 18 99), el “Club Velo cipéd ico T urolense” ( sociedad c onstituida
en agosto de 1896 y presidida por Federico P uig, cónsul de la Unión Velo cipédica Española) o e l
“Club Velo cipedista de Ej ea de los Caballeros”. ADELL C ASTÁN, J. A., y G ARCÍA RODRÍGUE Z,
C., “ Cuadernos Altoaragoneses …”, 199 6.
263
Sociedad de baile “La Lira” ( 1890).
La últ ima socieda d que se creaba en este period o se constituía en 1890. L a
socie dad “ L a Lira” iba a dedicarse al baile, y realizaba su prime ra velada en el activo
Café de Mengotti del que hablaremos posteriorm ente. Su actividad en torno al baile
se llevaría a cabo en fechas señalada s, como en l os bailes de máscara s de Carnaval.
Sobre éstos encont ramos esta cita en El Diario d e Huesca, donde s e ofrecen pistas
sobre el perfil social de sus miembros :
Allí vimos a personas muy caracterizada s y que ocupan altos pues tos
oficiales, militares de alta gradu ación m uy distinguidos, a jóvenes de la soc iedad
oscense muy conocido s por sus exce lentes pren das de car ácter .
La so ciedad de baile “ La L i ra” mantendría su actividad aunque su única
aparición en prensa hasta el fin de nuestro estudio, fue la composición de su nueva
junta ge stora para 1903, pu blicada en El Diario de Huesca en diciembre d e 1902 545 :
Mariano Estropá, presi dente; Prudencio Torre nte, vicepresidente; Casto Ponce,
contador; Carlos La farga, tesor ero; Emilio Mi ravé, secretario; y Antonio Ciprés,
Vicente Car illa, Basilio Sender y Eladio Trell, vocales.
545 D.H. 29 - 12 -1902.
264
TERCER PERIODO (1891-1902).
El c omienzo de la década de los noventa tr ajo consigo la proliferación de
nuevas aso ciacione s al gunas de ellas vinculadas a actividades deportivas 546 . Éstas se
programaban más allá de los habituales espacios (T eatro Principal, casinos, círculos,
etc.) para ocup ar nuevos e improvisados locales pertenecient es a los cafés de la
ciudad. Fueron precisamente éstos los que ib an a dinamizar la vida social y cultural
de Huesca a trav és de sus progra maciones musical es , acentuando la impronta y a
crea da en l a década de l os ochenta . Muchas de estas sociedades se fo rmaron para
programar exclusivamente bailes, especialmente en Carnaval y en otros momentos
señalados del año. En muchos casos, y como y a hemos visto en el periodo anter ior ,
su trayec toria fue muy corta, incluso llegando a estar activas solame nte durante e l
año de su fundación.
Mientras tanto, continua ba la actividad d e los casinos y sociedades de recreo:
el Casino Sertoriano y el Círc ulo Oscense. Ést e último se impondría d urante este
periodo a todos los demá s, dado que fue en la década de los noventa cuando el poder
político de Manuel Camo se afianzó y se convirtió en he ge mónico hast a su muerte.
Asistimos a la a parición en el panorama asociat ivo local del Casino Democr ático
Popular (desde 1885), y su trasformación en el Círculo Republicano (1894).
Debemos destacar , también en este último periodo, el renacer de la actividad
del Círculo Católico de Obr eros y , tal como apuntábamos, la frenética p opularidad
del ciclismo como actividad deportiva, que provocaría la construcción de “E l
V elódromo ” (1897) y l a cr eación de nue vas sociedades c omo “ Huesca Ciclista ”
(1896). Algunas de las s ociedade s aquí descritas c ontinuarían su actividad más allá
de la fecha final de nuestro estudio (1902), como el Casino “L a Peñ a” o el Círculo
Oscense que se convertí a en la sociedad más importante de la ciudad. La actividad
del Casino Sertoriano desaparece ría en 1907.
546 En este periodo asistimos a la inauguración del frontón Ja i-Alai (1 891), Frontón Oscense y El
V elód romo (1897).
265
Casino Sertoriano.
El “sertoriano” , la más antigua de las sociedades estudiadas en el presente
trabajo, continuó su ac tividad en el tercer periodo.
En 1892 conocemos los bailes de Carnaval, c elebra dos en sus ele gantes
salones, todavía sit uados en la ca lle d el Coso Alto como en los p eriodos anteriores.
Destacaremos en ese mismo año el conc ierto rea lizado por el violinista Pedro
Blanch, que visitaba e l escenario del sertoriano tras actuar en el T eatro Principal.
En 1893 se producía uno de los hechos más interesantes acaecidos en este
espacio: la inst alación, p or primera vez en la ciud ad, de un gimnasio, conocido como
la “sala higiénica del ser toriano”.
En estos momentos se vi vía un cre ciente interés por la ac tividad física y sus
cualidades. Esta sit uación vino refrendada por la progresiva inclusi ón de l a gimnasia
en los planes de estudios de las escuelas e institutos 547 . La sala de gimnasia se
ubicaba en la planta baja del Nº 28 de la calle d el Coso Alto, en el bajo del Casino
Sertoriano. El establecim iento estaba abierto du rante el mes de ma yo, de 7 a 8 horas
y de 12 a 13 horas, con una entrada d e 2,50 pesetas; y de 16 a 17 (hora destinada a
los niños ) y de 17 a 18 horas, con una entrada de 3 pesetas. L a sala estaba dirigida
por J osé María Serrate, y disponía de al g unos aparatos. Ésta no se mantendría
durante mucho tiempo y a que, por razones que desconocemos, el mismo Serrate
ponía a la venta algunos de estos apara tos de gimna sia en el mes de noviembre
mediante un anunc io en El Diario de Huesca 548 .
En esta déc ada también surg ió, como en el resto de España, la fiebre
velocipédica y de los frontones.
547 D.H. 1 3-4-1893 . Según el Director General de Instrucción P ública, Eduard o V icenti y Reger a, se
pretendía incl uir la ense ñanza oficial de gi mnás tica en los planes de estudio de Seg unda Enseñanza,
manteniendo la Ley d e 9 de marzo de 1883 . Consecuenteme nte, Pedro Laín Sorrosal ( m édico oscense
afín a Manuel Ca m o, abuelo de P edro Laín Entralgo) se convertía en el nu evo p rofesor de gi m nasia
del I nstitu to P rovincial de Segunda Enseñanza de Huesca. D.H. 14 - 10 -1893. T am bién se i ncluía en la
oferta d e los centros educativ os privado s co mo el cole gio “La Educació n” d irigido por Mar iano Bar a
Sanz. D.H. 7 - 10 - 1893.
548 D.H. 15 -5- 1893.
266
A principios de 1894, El Diario de Huesca publi caba la lista de los mi embros
de las junt as g estora s de las socie dades de rec reo de la c iudad 549 . A través de es t a
nota de prensa se citaba “ las tres sociedades ” indicando solamente la ex istencia del
Casino Sertoriano, el Casino “ L a P eña ” , y el Círculo Oscense. Es de su poner qu e
considerase al resto como sociedades menores. L a junta del “sertoriano” se
modificaba sólo p arc ialmente respecto al año 1893, quedando como sigue:
vicepresidente, contador y secretario, José María Álvarez, J uan Mairal y José María
La saosa, respectivamente.
En 1895 se realizaba una de las habituales reuniones de intérpretes
aficionados 550 , con un a velada musi cal a la que le seguirían varias hast a la Cu aresma.
Gregorio Castejón y Narc iso T ornés, presidente y secretario respectivamente del
Casino Sertoriano, invitaban a la redacción d e El Diario de Huesca a este acto en el
que participaron en calida d de int érpretes las señoritas María Bara y bar y M aría Pérez
Requena, G abino J imeno y los señores Cardús y Pérez. En este mismo año, también
se org anizaron bailes d e Carnaval destinados “a la clase con más distinción y de may or
relieve de la sociedad oscen se” 551 . En las fie stas d e Carna val d e 1895, los b ailes se
circunscr ibieron, al marge n de los del T eatro Principal , a las tres sociedades citadas:
Club V elocipedista, Círculo Oscense y Casino Sertoriano 552 .
Al año siguiente se suspendían los bailes de Car naval ante la grave situación
que atravesaba el país po r el conf licto de Cuba 553 .
La s juntas del Casino volvían a renov arse en 1897, y s e publicaba la relación
de sus principales socios activos: Anselmo Sopena , presidente; V icente Carderera,
vicepreside nte; Francisco L osc ertales, tesorero; Narc iso T ornés, contador; José
María Clav er , consiliario; Santos Coara sa, bibliotecario ; y Leoncio Álvarez 554 ,
secre tario.
549 Así lo pr escribían sus estat utos, muy si milares a pe sar de su di ferente denominación: “casino” o
“círculo”.
550 D.H. 13 -2- 1895.
551 D.H. 23 -2-1895.
552 D.H. 27 -2- 1895.
553 En 1 898 se produj o la Gu erra de Independencia de la colonia de Cuba, deter m inada por la
intervención d e EE.UU.
554 El Diario d e Huesca, finales de diciembre de 1896 .
267
La actividad del C asino Sertoriano continuaría hasta extinguirse
definitivamente en 1907 tras más de cuarenta años de actividad, coincidiendo con el
auge del Círculo Oscense y con el cénit de la hegemonía política de Manuel Camo.
La sociedad de baile “El Recreo” (1891).
Esta sociedad se creaba en 1891 c on el objetivo de realiz ar bailes ent re s us
socios, animando los momentos festivos del año. El primer presidente fue D. A.
Liñano, quien inau guró sus actividades en las fi estas patronales de San L orenzo,
entre las que destacó la i nauguración del nuevo f rontón Jai-Alai en la calle de Padre
Huesca, por iniciativa del empre sario y comerciante osce nse Fra ncisco Sábado. La
programación de bailes iba a ser prácticamente su única dedicación con la
celebración de varios a lo lar go de l siguiente lustro.
En 1891, se realizaron bailes en sus dependencias, si n que sepamos
exactamente cuá ndo, así como en e l T eatro Principal 555 .
En 1893, la sociedad org anizaba uno , precisamente en dicho teatro 556 , para
posteriormente trasladarse a un nuevo espacio que y a no aba ndonarían: e l C afé d e
Chavala 557 . En una de las habituales citas en prensa se comentaba la pr esencia en la
org aniz ación de dic ha sociedad de “la juventud de la clase artesana oscense”.
En tre los años 1895 y 1896 558 se celebra ron bailes con las misma s
caracter ísticas y en el mismo espacio. Destacamos una nota curiosa sobr e uno de los
realizados con oc asión de la feria de San Andrés del año 1895, y en l a que se cita
cómo por 1,50 pesetas de entrada, un caballero podía llevar gratis a cuantas señoras
quisiera 559 .
555 D.H. 9 - 12 - 1891.
556 Durante las tardes de los d ías festivo s del mes de enero, de 16 a 18 horas, con una entrad a de 50
céntimos.
557 Situado en la calle d el Coso B ajo.
558 D.H. 2 -1- 1896.
559 D.H. 28 - 11 -1895.
268
Sociedad de baile “Las De licias” (1891).
Efímera sociedad de l a que solamente conocemos el momento de su
fundación y el nombre de su presidente, Marian o Ga y án. El local estuvo sit uado en
la calle T ravesía de V aldés. Desde 1892 no se cita actividad a lguna en prensa.
Sociedad de baile “La Sertor iana” ( 1891).
Esta sociedad n acía con la intención de realizar en su local el Salón-café de
V e ga Armijo, estas actividades, concretamente un a cada mes. Estamos ante una
muestra más del uso de los cafés como espacios alternativos para las asociaciones de
ocio. Su constitución se realizaba el 19 de septie mbre de 1891, y el primer baile se
realizaría e l 6 de noviembre, dentro de la feria de San Andrés de ese mismo año.
No enc ontramos más a ctividad publica da en prensa realizada por esta
sociedad en cu y a denominación se aludía a la antigua Universidad S ertoriana de
Huesca, fundada en el si g lo XIV .
Sociedad de baile “La Auror a” (1893) .
Creada en 1893, adoptaba como propio el nuevo y esp acioso Frontón
Oscense, edificado en 1892 560 , propiedad de Pablo Pueyo, situado en la calle la
Campana de Huesca Nº 2. Esta sociedad nacía p ara la orga nización de conciertos y
bailes nocturnos.
Sociedad de baile “La Terpsícore ” (1893).
Esta sociedad tomaba como local el frontón Jai Alai, propiedad del
empresario Francisco Sá bado. El primer baile se programaba el 1 1 de junio 1893 de
20 a 24 hor as, abriéndose allí mismo el alta de socios. Su actividad se registró
únicamente durante e ste año.
560 D.H. 26 - 11 -1892.
269
Sociedad de baile “La Barc arola”(1895 -1896 ).
Poco sabemos de esta sociedad salvo que se consti tuía con los mismos fines
que las anteriormente citadas, el b aile. Se r eunían en el Café de Chavala , propiedad
de Francisco Chavala, y mantuvo su actividad durante los años 1895 y 1896 561 .
Círculo Venatorio o Sociedad “La Venatoria” (1896 -1897).
Esta sociedad se creaba en agosto de 1896 y mantuvo su actividad pública
durante 1897. Su nombre proviene de un término cinegético: la caza, que sería su
objetivo y actividad bási ca complem entaria 562 . Esta prác tica aglutinaría al colectivo
que se reunía en dependencias del Café d e Chavala. L a clase a rtesana 563 oscense
parec ía prevalece r e ntre sus jóvenes socios que or ganizaron bailes en fechas
señaladas 564 .
Sociedad de baile “La Mascarita” (1898 -1899).
Esta sociedad para el baile se creaba para “procurar grato solaz y hones to
esparcimien to, cosas que abundan poco en esta localidad”, y estaba compuesta por
“jóvenes gal antes d e la soci edad oscen se” 565 .
Esta asociación realizaría bailes de máscaras en C arna val. La sociedad estu vo
activa desde 1898, año en el que se rea lizaron cuatro bailes e n medio de debates
sobre la conveniencia de suspender los fe stejos, da da la gra ve situación del país 566 .
En febrero de 1899, y tr as el éxito del año anterior , se programaron nue vo s
bailes para los socios los días 2, 9, 12 y 14 de febrero. El local utili zado fue el T eatro
Principal.
561 Organizando b ailes de Carnaval en el mes de febrero , de 21:30 horas a 3 de la m adr ugada.
562 Ex istió una publicación local especializada en esta práctica, La Revista Venato ria, que se editó
semanalmente durante varios años desde 1878 . Trabajaro n en ella Antonio Gasós y Ma nuel Sá nchez
Montestruc. DE L ARCO y GAR AY, R., Op.cit, pág. 206 .
563 D.H. 19 -2-1897. Referido a la pequeña burguesía o scense, proveniente del co mercio y sectores
profesionales de o ficios.
564 El Café de Cha vala e staba situado e n la calle del Co so Bajo. Los baile s realizaro n durante el
Carnaval (D.H. 27 -2-1897) , y las fiestas de Sa n Lorenzo de 18 96. T ambién el 23 de o ctubre d e 1 897,
con la particip ación de la Rondalla Oscense.
565 D.H. 9 -1- 1899.
566 La crisis cuba na y sus conse cuencias cr eó u na po lémica que se arrastraba desd e 18 96, hecho que
no consiguió ac abar con la festividad ni con los baile s programados po r algunas sociedades d e ocio.
270
Sociedad “La Lira” (1890 -1902)
Desde su fundación en el año 1890, mantendría una intensa actividad en torno
al baile en el Ca fé d e Mengotti, administrado por el emp resario Lorenzo Fu y ola 567
quien, posteriormente, abriría un café con su propi o nombre. Los bailes se realizaban
en los momentos más s eñalados del año, como Carnaval. Pr ecisamente en 1892, se
publicaba en El Diario de Hues ca la programación de tr es de estos bailes en el T eatro
Principal, los días 20, 25 y 29 de f ebrero. El resto de referencias sobre la actividad de
esta sociedad nos remite al citado Café de Alfredo Men gotti. Entre todo s los bailes
que pro gramó éste hasta su desaparición en 1894, destacaríamos el qu e contó con l a
participación d e la orquesta de Enrique Coronas 568 , en activo d esde 1891, y d el
grupo de Emilio Gutiérrez crea do en 1894.
Fue pr ecisame nte en es te año cuando el Café de Mengotti inst alaba luz
eléctrica en sus dependencias, todo un acontecimiento en la ciudad. Esta
circunstanc ia se celebraba con una serie de bailes en el Carnaval de 1894, a car g o del
septiminio 569 del y a citado músico oscens e, Emilio Gutiérrez, quien se afanaba en
ensayar nuevos y modernos bailables. A las mujeres participantes se les hacía
obsequio por sorteo de nueve panderetas decoradas artísticamente por la mano de l
pintor Félix La fuente 570 .
A partir del año 1895 desaparece su actividad. La sociedad “ La Lira” tendría
posiblemente una continuidad sólo en cuanto a la org anización de bailes durante el
tercer pe riodo (1891-1902), aunque su única aparición en prensa fue en 1902 571 , a
raíz de la publicación de su nueva junta ge stora.
567 Fue un e mpresario y hosteler o o scense, mie m bro d el co mité rep ublicano pro vincial e n 1 903 . D.H.
18 -5- 1903.
568 Los días 4, 9 ,12 de febrero de 1893, hasta las 5 d e la madrugada. D.H. 15 -2- 1893.
569 Fo rmación indeter minada de siete instr umentos de diversa s familias y timbre s: viento y c uerda, en
la que generalme nte aparece u n piano.
570 D.H. 5 -2- 1894.
571 D.H. 29 - 12 -1902.
277
truncada Comuna de París 603 . T ambién encontramos algún c aso de prensa oscense de
tendencia soc ialista como el diario El Movimiento, en 1880 604 .
No obstante, lo s elementos de e sta clase social nutrida por trabajadores del
campo y otros operarios, presumiblemente d entro del ideario socialista, s e asociaban
por primera vez en un co lectivo denominado C entro Obr ero d e Huesca. Su domicilio
social se sit uaba en la calle de Zaragoza Nº17, y su primera reunión ofi cial se llevaba
a cabo el 13 de julio de 1902, a las 21 horas.
603 El final de la misma se pro dujo en el mes de mayo de 18 71, dando paso a cinco años de le y marcial
y a durísimas represalia s contr a los comuneros ve ncidos.
604 DEL ARCO, R., Op.cit. p ág. 11 .
278
Círculo Oscense.
La influencia de esta soci edad se reforzaba en la ciudad de forma pa ralela a la
hegemonía política de Manuel Camo. De hecho, se trataba como s abemos d e la
sociedad de recre o adepta a su ideario. En 1898, y a instancias del propio Emilio
Castelar , los posibilist as se adscribieron al fusionismo de Sagasta. En cu alquier caso,
Camo mantuvo bajo su control todos los re sortes del poder en la ciudad y en la
provincia. Esta sit uación favoreció el crecimiento de esta so cieda d, hasta e l punto de
que, a finales de l a centuria, se constru y ó la nueva sede al otro lado de la plaz a de
Zarag oza donde, como ya hemos explicado, tenían ubicado su primitivo local social .
El nuevo edificio se convertía en el símbolo del poder de Camo y de tod a una serie
de cambios sustanciales en la vida social, política y económica que se ib a a suced er
en Huesca desde el año 1875.
El citado punto de inflexión política hacia el fusionismo en torno a 18 98
provocaría el aumento sustancial del número de socios del Círculo Oscense. Las
sociedades d e o cio renovaban sus juntas un nuevo año marcado además por el
cambio de gobier no y la vuelta de Saga sta al poder .
Una vez más, la r enovac ión anual de las juntas gestoras quedaba registra da en
la prensa local, most rando a muchos de los protagonistas de l as sociedades de recreo.
A finales de 1893 605 , los bailes protagonizaban la pr imera parte d el año, d esde enero
hasta el Carnaval. L os v otantes decidían po r una nimidad que la junta dir ectiva del
Círculo Oscense estuviese compuesta por todo un elenco d e colaboradores de Camo:
Domingo del Cacho Floría, presidente; Luc iano Montestruc, vicepresidente ;
Marce lino Nogués, teso rero; T omás Pueyo, contador; Pascual Gella, bib liotecario ;
Mariano F orniés, secretario ; y Silvestre Belengued, vicesecretario.
La composición de la misma quedaba nuevamente modificada al año
siguiente de esta for ma 606 : Antonio P érez So lana, presidente; José Delfín Pinié s
vicepresidente; Ángel B oned, contador; Juan Atarés, tesorero; Joaquín María Cano
bibliotecario; Francisco Morlans, secretario; y Pedro Martínez Ena, vicesecretario.
605 D.H. 28 - 12 -1892.
606 D.H. 2 -1- 1894.
279
Durante ese año solamente se hablaba en El Diario de Huesca sobr e la
existencia de tres sociedades importantes: el Círculo Oscense, el Casino S ertoriano y
el Casino “La Peña”. E l número y diversidad de carg os en la junta del Círculo
Oscense en comparación con las demás sociedade s, supondría una muestra de la
importancia de la misma respec to a las re stantes.
Por su parte, en 1897 q uedaba la junt a de nuevo renovada de forma parcial :
Luis de Fue ntes, p residente; Mateo del Pueyo, vicepresidente; Ángel Boned,
contador; Juan Atarés, tesorero; Pablo Rovi ra, bibl iotecario; Martí n Blecua,
secre tario); y Mar iano Baratech, vicesecretario 607 .
La pro g ramación cultural del Círculo Oscense continuaría muy activa dur ante
este periodo, reflejando así su pujanz a. Al marg en de los consabidos baile s,
destacamos los conc iert os orga nizados e n sus salones . De este modo, aparecía en
1894 la importante actuación del cantante riojano I nocente Ramírez 608 , formado en el
Conservatorio de Milán. Este tenor , nacido en Haro (La Rioja), cantaba arias de
ópera italiana a compaña do por el pianist a oscens e Enrique Coronas 609 .
Posteriormente el con cierto se repetía para un re ducido públi co en casa de Manuel
Lópe z Bastarán 610 .
607 D.H. 28 - 12 -1896.
608 “El soli sta se presentaba en Madrid en el Salón Romero en el año 1 890 cantando el aria del cuarto
acto de la ó pera d e Meyerbeer La Africana , la romanza de La Favorita d e Do nizetti y el dúo final del
cuarto acto d e Aida de Verdi, jun to con la señor ita Laborda. En dicie mbre d e 1 891 se encontraba
estudiando en Milán. En enero de 1895 estaba programado su debut en el Teatro Real cantando la
ópera de Gounod , Fausto , en unión co n las señoritas Carrer as (Aveli na) y Marchesini, y los señores
Navarrini y Sau marco, pero hubo de suspenderse po r una indisposición. Ra mírez canta por prim er a
vez ante sus paisanos en el Teatro Pr incipal de Logroño en septiembre de este m ismo año j unto a
Emma Nevada. En su debut ri ojano presenta, entre otras obras, las ro m anzas de la óp era La Fa vorita .
Posterio rm ente, y an te la masiva d emanda del género, se p asa a la zarzuela, y e n dicie mbre de este
mismo a ño d ebuta co n Una Vi eja , a beneficio del maestro Chapí en el T eatro Eslava. U n a ño d espués,
en septiembre de 1 896, volvió a cantar en Logroño en una r eunión de ca rácter pr ivado organizada por
Paco Reiguera”. B ERMEJ O M ARTÍN, F., Bermemar. Revista Digita l , Ocio y e spectáculos en
Logroño (188 8- 19 88).
609 E stos años fueron de mucha actividad p ara los hermanos Coro nas y par a Gab ino Jimeno quienes,
entre su habitual “plurie m ple o” co mo docentes, solistas y p ianistas acompañantes, d irigía n sendas
formaciones de cá mara (quinteto y sexte to) muy activas e n la ciudad .
610 Manuel López Bastarán fue Cated rático de Retó rica del Instituto P rovincial de Huesca e ntre 18 67 y
1907 ; y dir ector de dicha institución entre 187 0 y 1884 , y entre 1885 y 1 907. Su afición a la música
debió estar p robablemente, m uy relacio nada, con sus teo rías y escritos sobre retó rica, m étrica y
poética. De hecho, a s u juicio, la diferencia entre prosa y ve rso vendría deter minada por el ritmo y las
leyes musicales, a firmación q ue corro bora Ramón Ca mpoamor al d ecir que “al verso y a la prosa no
los separa m ás que el rit m o”. DOMÍNGUE Z CAP ARRÓS, J., Contribución a la h is toria de las
teorías métricas en los siglos XV III y XIX, C.S.I .C, Madrid, 1975, pág. 5 5.
280
Otros concier tos se celebraron en los salones del Círculo Oscense poco
después. A la bandurrista Sra. Za ida 611 le sig uieron los nuevos grupos de cámara
lo cales dirigidos por Gabino J imeno y Enriqu e Co ronas, que tanta actividad tuvieron
durante estos años y que en tantas ocasiones actu aron en esta so ciedad. El grupo de
Enrique C oronas estab a compuesto por los señores Mariano Manzanera y Sr . Pare ja
(violines), Pradells (violonchelo), Enrique Coronas (armonio) y Cantí (piano) 612 .
Formaban una formación pintoresca y so rprendente desde el punto de vista tímbrico,
debido al uso simultáneo del piano y el armonio.
En el programa inaugural observamos que l o constituye ron, como era
habitual, arreglos y adaptaciones de ópera. En es te caso se tr ataba de dos ejemplos
de “Gra nd Ópera” 613 franc esa: L as Vísperas Sicilianas 614 , de Giuseppe V erdi y
Roberto el Diablo 615 , de G. Meye rbeer . Ante el éxit o de esta agrupación, se
afianzaron como grupo estable, anunciando actuaciones en J aca e ntre otros
lugares 616 . Debido a la popularidad que alcanzó el quinteto de Enrique Cor onas, el
pianista Gabino Jimeno creaba un grupo similar con seis miembros:
D.H. 29-5-1895
611 D.H. 2 4-4-1895 . Concertista q ue dio diversos rec itales en Huesca d urante la Pri m era Resta uración.
En este caso le aco mpañaban los músicos Enrique Coronas (piano) y Manzanera (violín). Cabe
destacar el hec ho de que se tr atase de una mujer, si b ien e s cier to que la música era co nsiderad a una
disciplina afín a la naturalez a femenina, y comenzaba a ser habitual la aparición d e alguna mujer
músico, pianista o cantante pro fesional.
612 D.H. 16 -5- 1895
613 Le G rand Opera es u n s ubgénero de óper a francesa carac terizado por sus grandes pr op orciones
dentro de la tendencia hacia lo “espectacular” del Romantic is mo. T rata tem as históricos, con
numerosos d e personaj es, una gra n for m ación o rques tal, co m plejas esce nografías, vestuario s
suntuosos y llamativos ef ectos escénicos. Cabe d estacar en el aspecto musical el us o de l recitativo
acompañado por orq uesta en vez del r ecitativo “secco” o d iálogo hablado. Constaba gener almente de
cuatro o cinco actos y ca si sie m pre incl uía, al menos, un ballet. Las pr imeras co m po siciones
aparecier on en el pri m er ter cio d el siglo XIX, d ejando de componerse hacia 19 14. FERN ÁNDEZ DE
LA RRINOA, R., “Las voces del Romanticimo olvidado. La Gran d Ópera francesa (1830 - 1849)”,
revista Audio Clásica , Nº 149, Madrid, 2009, págs. 72 - 77.
614 Ópera en cinco actos estrenad a en París en 18 55.
615 Ópera en cinco actos estrenad a en París en 18 31.
616 D.H. 28 -5- 1895.
281
El aplauso del público local ante estas iniciativas musi cales que se
prodigarían en cent ros de recreo, casinos y c afés , fue unánime. Sobre esta dinámica
musical en la ciudad decía El Diario de Huesca 617 :
(…) en esta ciudad donde hay aptitudes sobr esaliente s, muy sobr esalientes
para l a música, y por per eza se desper d icia el tiempo (…), no necesitamos músicos
de f uera, que no siempr e r esponden al ob jetivo de r efer encia; los t enemos buenos
aquí, y sabemos e stimarlos utilizando sus excelentes di sposiciones.
Otro de los conciertos más aplaudidos por los socios del círculo fue el
interpretado por el famoso barítono aragoné s Mari no Aineto 618 quien, acompaña do a l
piano por Enrique Coron as, realizaba un sonado c oncierto que atr ajo público inclus o
fuera del local de la sociedad, que abarrotaba la en trada y parte de la plaza para ver al
cantante y poder e scuchar levemente algunos pasajes 619 .
Los conciertos en el Círculo Osc ense se su cedieron en los años sigui entes,
recoge mos en El Diario de Huesca los realizados en el mes de noviembre de 1900,
en la vísper a de la feria de San Andrés. En ma y o de 1901 participarían en una velada
del casino un cuarteto de jóvenes aficionados oscenses 620 dirigido por el músi c o
Mariano Manzanera.
La s dos últ imas juntas gestoras fueron cont emporáne as a la realización de las
obras de la nueva sede social. L os comentarios sobre la evolución y esta do de éstas
salpicaron las páginas d e El Diario de Huesca desde 1900, momento en e l que se
compraban l as huertas d e la plaz a de Zaragoza donde se edificaría el inmueble 621 . En
el año 1901, coincidiendo con el inicio de las ob ras del nue vo Círculo Oscense 622 ,
destacaron los bailes de Carnaval, al guno de ellos or ganizado para los hij os de los
socios 623 .
617 D.H. 17 -5- 1895.
618 Natural de Murillo de Gállego (Huesca).
619 D.H. 16 -4- 1899.
620 D.H. 18 -5-1901, crónica en D.H. 20 -5- 1901.
621 D.H. 25 -1-1900. Descripción de las obras e n D.H. 6 -1-1901 y D.H. 24 -2- 1902.
622 D.H. 9 -5-1901. Más noticias sob re el proyecto del arquitect o I. Bonells.
623 D.H. 7 -2- 1901.
282
En la tarde -noche del 15 de diciembre se rea lizó un concierto con actuación
de Gabino J imeno y su activo quint eto, seguido de una sesión de prestidigitación a
car go del Sr . Senespleda , y de un b aile en los salo nes de la sociedad. Un a cto sim ilar
cerraba definitivamente la progra mación del cír culo camista el 1 de enero de 1902.
Durante los años 1901 y 1902, el mismo Manuel Camo asumía, precisamente,
la presidencia del círculo 624 . J unto a él, fig uraban en el año 1902 : Antonio Lópe z
Bolea, vicepresidente; Rudesindo V era, contador; P ablo Rovira, bi bliotecario;
Joaquín María Cano, bibliotecario; Leandro Pérez 625 , secretario; y Pascual Beret,
vicesecretar io. La citad a junta gestora s e ren ovaba parcialmente par a regir la
sociedad en 1903 626 , con los mi smos miembros aunque con cambios: Doming o del
Cacho presidente; Pascual Beret, contador; P ablo Rovira (que pasaba a ser tesorero),
Julio Pellicer 627 , bibliotecario; y Le opoldo Navarro, vicesecretario.
Manuel Camo abandonaba la presidencia de su socieda d tras dirigir y
supervisar l as obras de la nueva s ede. La cubierta de la misma se cerraba en abril de
1902 dando paso a la realiz ación de los interiores y decoración de la fa chada, entre
los que destacarían e specialmente los diseños del t allista Francisco Arnal M orlán.
El casino abría sus puertas en 1904.
624 D.H. 30 - 12 -1901.
625 El y a citado i m presor, organista y gra n aficionado a la m úsica fue ta m bién pio nero en el uso del
fonógrafo. DE MU R B ERNAD, J.J ., Op. cit., pág. 2 13. Respecto a su vinculación co n e l fonó grafo
consultar: BARREIRO, J ., li br o -disco , (189 8-1907) La colección de cilind ros para f onógrafo de
Leandro Pérez. Gob ierno de Aragón, Zaragoza, 2 010.
626 D.H. 29 - 12 -1902.
627 Maestro y estrecho co laborador de El Diario de Huesca y por ende, d e Manuel Camo.
283
Casino Dem ocrático Pop ular, desde 1894 “Centro Re publicano”.
Esta sociedad de trasfondo ideológico y político, funcionó al mar gen de su
ideario como sociedad de recreo org anizando encuentros y actividades para sus
socios. Los bailes iban a ser las actividades más destacadas, pues no tenemos
constancia de otro tipo de eventos culturales.
Hasta 1897 no fue posi ble habla r oficialmente s obre temas políticos en las
sociedades. Prohibido por la ley , lo contemplaban todas ellas en sus estatutos. A
pesar d e ello se hacía caso omiso a esta norma y se conversaba abiertamente sobre
estos temas. De hecho, l as diversas fuerzas políti cas de la ciudad se agruparon en
muchos casos en torno a diferentes asociaciones de recreo.
El Casino Democrá tico Popular aglutinaba al sector políti co más progresista
de la ciudad: demócratas y republicanos f ederales, desde l a dé cada de los ochenta en
oposición al primero posibi lista y lue go fusionista Manuel Camo. Su actividad fue
constante en la ciudad desde 1885, año en el que lo fundara Fermín Rayón. Su
evolución ideológ ica podría verse reflejada en el cambio de denominación:
1885-1889: Casino Democrático Progresista.
1889-1894: Casino Democrá tico Popular.
1894: Disolución de la socieda d y refundación en el Centro Republicano,
presidido por Gaspar Torres Solanot 628 .
Con la primera de nominación se realizaba uno de los habituales bailes de
sociedad en las fiestas de Carnaval de 1893. Al mes siguiente, en abril, fa llecía su
presidente Manu el Guall art Pié, militante del partido Republicano Progresista 629 . Su
628 Her m ano d el Vizconde Anto nio To rres -Solanot, quien co mo sabe m os fue id eólogo del Espiritismo
en España, político y perio dista. Le correspo ndió suceder en el vizcondado a s u hermano Antonio pero
renunció a su d erecho, pro bablemente p or conviccio nes p olíticas. Sobre la influencia d el espiritis m o
en la pintura aragonesa, con sultar: GARCÍ A GU AT AS, M ., “Los influjo s del espiritismo…”, 1 988.
Véase: Sociedad Espiritista de Estudios P sicológicos (18 77).
629 Esta op ción política provocó una e scisión en el se no del P artido Refor m ista Republica no, fun dado
en 18 76 por Nico lás Sal m erón y Man uel Ruíz Zorrilla. Éste último ref undaría s u pro pia agrupació n en
1880 , el Par tido Republicano Pro gresista. Zorrilla fu e el id eólogo de esta facción republicana
federalista que abo gaba por la vía del pronuncia miento y la lucha ar mada co mo vía de acceso al poder.
284
local se mantendría en la calle del Coso Bajo coincidiendo con el c ambio de su
denominación en 1894 como Círculo Republicano. Precisamente en enero de este
año, registra mos la realización del primer baile de su nueva andadura 630 .
Este partido fue red uciendo sus ad eptos deb ido a s u p ostura extre mista, ab andonand o sus filas
importantes rep ublicanos co mo Crist ino Marto s, Eugenio Montero Ríos o José Ca nalejas. El partido
estuvo vi gente hasta la muerte de Zorrilla e n 189 5 y se mantuvo sin acti vidad hasta 190 3, momento e n
el que se fusionó con otro p artido , Unidad Republica na. PÉ REZ LEDESMA, M., Liberal es eminente s,
Marcial P ons Editores de Historia, Madrid, 2 010, págs. 349 - 351.
630 D.H. 2 -1- 1894.
285
El ciclismo en Hu esca du rante el ter cer periodo (1891 -1902), sus espacios y
sociedades:
“ Club Velocipedista Oscense ” y la sociedad “Huesca Ciclista” (1896).
El velódrom o de “L a Alameda” (1897 ) y la nu eva sociedad
velocipedista de 1899.
La “fie bre velocipédica” continuaba imparable e n la ciudad de Huesca. Esta
afición incrementaba día a día sus adeptos. S us propiedade s “higiénicas” y sus
beneficios para la salud, así como su componente competitivo y lúdico, cristaliz aron
en nuevas sociedades en torno a las que se que se realizaban diversa s actividades
(como encuentros, salidas colectivas y c arrera s), y que ade más propo rcionaban
facilidade s p ara la praxis del ciclismo (normas de circulación, permisos , e tc.). T odo
ello derivó finalmente en la construcción de un espacio esp ecializado para la
realización de competici ones. Éstas formarían p arte indisoluble de los programas
culturales y festivos de la ciudad llevados a cabo en f echas señ aladas, esp ecialmente
como un espectáculo más en las fiestas de San Lorenzo del mes de a gosto, tradició n
que persiste e n la actualidad.
El “Círculo” o “Club Velocipedista Oscense”.
Esta sociedad, que mantuvo su actividad en el año 1894, ofertó actividades a
sus asociados como clases de gimnasia, diri gidas de forma comple mentaria al
velocipedismo 631 . L a sociedad adquiría para tale s fines los enseres y apar atos de l
primer gimnasio oscens e, estable cido, como ya vimos, en los bajos del Casino
Sertoriano bajo la dirección de J osé María Serra te. Sería el mismo Serrate el
encar ga do d e dirigir las n uevas clases. P ara concurrir a las mismas se hacía necesario
ser socio, o fa miliar directo de los mismos.
631 D.H. 27 -1- 1894.
286
El local social de los v elocipedistas estab a situado en la calle de Z aragoza 632
y , como era habitual, alberg aba sus actos de sociedad. L os bailes fueron frecuentes,
como los realizados los días 2, 4 y 6 de f ebrero de 1894 633 . En este año, el director de
la sociedad fu e J osé María Sisac. Otros mie mbros destaca dos, partícipes en la
org aniz ación de los diferentes bailes de la sociedad y de diversa condición social e
ideología, f ueron los señores Escó, Ramón, Beltrán, Otal y Montestruc.
Durante 1895 continuaron los actos d e la sociedad, d edicados
fundamentalmente a la or g anización de carreras y encuentros con otros corre dores
foráne os 634 . La pasión que despertaban los velocípedos y su prax is deportiva quedaba
reflejada en los numerosos artículos divulgativos que salpicaron en estos años las
pág inas d e El Diario de Huesc a 635 . L os bailes continuaron siendo habituales,
especialmente en Carnaval. P rec isamente en el mes de febrero de 1895, la sociedad
homenajeaba, convirtién dolos en socios de honor , a Pedro Laín Sorrosal 636 y a
Mariano Pela y o Ena, destacados colabora dores de la so ciedad, aunque y a no eran
ciclistas activos.
La renovación de su junta gestora en el año 1897 nos permite, una vez má s,
conocer mejor a algunos de sus socios más im plica dos con la gestión y des arrollo de
la misma 637 : Antonio Baray b ar , pr esidente; Án g el Portolés, vicepresidente; Manuel
Montestruc Albert, tesorero; Pascual T abuenca, contador; Paulino Riva y Dámaso
Iguace l, vocales; y Mau ricio Berned, secretario.
632 Posiblemente se reuniero n en el Café de Mengotti, sito en el Nº 2 de esta céntrica calle. Al año
siguiente, 189 5, se convertía en el Ca fé de Fuyola, tal y como veremos en el próxi mo capítulo.
633 P rolongados hasta las cuatro de la m ad rugada, f ueron a menizad os p or la or questa de púa de Juan
Martín y sus compañeros de la Rondalla Oscense, servido s por el am big ú regentado por Alfredo
Mengotti. D.H. 3-2- 1894.
634 Sirva de ejemplo el recibi miento de velocipedistas bilbaínos, o el encuentro con deportistas de
Barb astro, donde la afición a esta d isciplina deportiva era muy importante.
635 Editoriales inser tos en El Diario de Hu esca durante 1895 com o : “Muj er y velociped ismo” o
“Higiene y velociped ismo”.
636 T al y como ap untamos con an terioridad fue un médico oscense pione ro en la ciu dad d e la
educación física co mo pro fesor de gimnástica e n el Instituto Provincial. Rep ublicano seguidor de las
tesis d e Zorrilla, dirigió en 18 80 el periódico l o cal “El Movimiento”. DEL ARCO y G ARAY, R.,
Op.cit., pág. 207.
637 D.H. 28 - 12 -1896.
293
Sociedad Ateneo Pedagógico-Escolar (1899-1900).
Esta sociedad aparecía en 1899 desarrollando su actividad en la Escu ela
Normal de M aestros, qu e iba a centrarse en veladas literarias y musicales realizadas
por alumnos y p rofesores. Posiblemente, su andadura podría comparar se con la
desarrolla da por la “ A cade mia Científico- Literaria ” , creada en ese mi smo año.
Disponemos de datos sobre su programación des de diciembre de 1899 hasta abril de
1900 665 . Al parecer , debieron realizarse a razón de d os veladas mensu ales durante ese
curso escolar .
665 Velada liter ario-musical, D.H . 5-3-190 0 // Velada Nº6, D.H. 10 -3-1900 y otras.
294
Sociedad Recre ativa “La Galante”(1900).
La sociedad de recreo “ La Galante ” iniciaba su andadura con la ll egada del
nuevo siglo, c oncretamente en el mes de marz o 666 . El espacio elegido para sus
reuniones altern aba en tre el salón del activo Café de la Unión 667 y el T eatro
Principal. Durante los años 1900 a 1902 esta sociedad programó vel adas literarias 668 ,
música, bailes, espectácu los de ma gia y festejos t aurinos 669 , conformando un a oferta
multidisciplinar que recuerda, salvando l as distancias, al planteamiento lúdico de las
actuales Peñas Recreativas Oscenses. No en van o, pod emos considerar a todas las
sociedades descritas c omo precedentes directos de las mismas.
La s veladas incluían genera lmente una p arte estri ctamente musi cal que daba
pié a un baile entre los socios , como las de los días 24 y 31 del mes de marzo de
1900, programada s a las cuatro de la tarde 670 . T ambién en el mes de julio s e
programaban actos por l a tarde en los que se incl uyeron números d e prestidi gita ción
y magia 671 tras una actuaci ón musical pre via. L a n oche se convertía en el mom en to
del baile para la sociedad de ocio.
La s citas principales con celebr ación de bailes en el T eatro Principal se
circunscr ibieron a las fie stas de Ca rnaval 672 y a las de San Lorenzo de 1901 y 1902,
así c omo e n Año Nuevo de 1902 673 . En 1902, la Diputación Provincial tuvo l a
intención de suspender sin éxito los bailes en el “ coliseo oscense ” 674 , y a que el
entusiasmo popular por las carnestolendas no pudo con los ar gumentos moralistas de
la institución. Éstos, “bailes de confianza” para l o s socios , se re alizaron los días 8 y
1 1 de febrero a las 22 horas. La música correría a carg o del cuarteto de Emilio
666 D.H. 3 -3- 1900.
667 Nuevo café de moda con gran actividad musical. Creado en 19 00, estaba ubicado en los bajo s d el
hotel del mismo no m bre, situado en la plaza d e Zaragoza. Se p rogramó en él u n b aile en el Carnaval
de 19 01. D.H. 16 y 19 -2- 1901.
668 D.H. 28 -2- 1902.
669 D.H. 22 -4-1900. Durante las tar des d e finales d el mes de a bril se organizab an suelta s de vaquillas
en la Plaza d e Toros para los socios. Crónica en D.H. 29 -4-19 00.
670 D.H. 2 -4- 1900.
671 D.H. 7 -7- 1900.
672 Con bailes e n el Café de la Unión lo s d ías 16 y 19 de feb rer o de 1 901 a las 22 hor as. D.H. 14 -2-
1901.
673 D.H. 22 -1- 1902.
674 Encontramos una cita en la que se observa que los b ailes, tal y como era h abitual, estaban
prohibido s durante la Cuaresma. D.H. 28 -2- 1902.
295
Gutiérrez 675 . L os actos d e esta sociedad se cerraban el domingo 4 de abril de 1902
con una velada musical y literaria a carg o de los hermanos A vilés 676 .
Lo más relevante de esta socieda d estaría en la diversidad de actos
programados que irían, como h emos visto, más allá del baile. Éstos denotan que los
miembros de esta sociedad de recreo forma rían parte de la burgue sía media y alta de
la sociedad oscense. P or otra parte, l a org anización y junta gestora de la mi sma no
aparece publicada en prensa, como es el caso de otras sociedades más importantes,
por lo que int uimos que la infra estructura de “ La Galante” fu e más sencilla y d e
menor alcance qu e otras. En 1902 su presidente era José Nava rro Ar enac 677 y en
1903 el empresario Lorenzo Fuy ola.
“ Club Taurino Oscense ” (1902 ).
Cerraremos este capítulo citando otra de las so ciedade s cu y a im pronta aún
perdura en la ac tualidad. Se trata del “ Club T aurino Osce nse ” , que y a ex istía bajo
esta denominación en el año 1902 678 . T endremos ocasión de comprobar cómo los
espectáculos taurinos fu eron, dur ante toda la Restauración, los preferidos por la
sociedad española, con un arraigo extraordinario entre todas las clases s ociales. La
devoción por lo taurino inundaba constantemente tertulias y periódicos, y eran los
eventos más esperados y comentados. Es lógico pues, la aparición de sociedades
filotaurinas que canalizasen este interés. R ecor demos la sociedad “El V olapié ” creada
por Pedro Labastida en 1882.
(T odavía en la actualidad sobrevive la “ Peña T aurina Oscense ” , heredera en
cierto modo de las aso ciaciones re creativas taurinas, y que dispone d e un local
hostelero junto a la plaza de la Moneda de Huesca ).
675 El músico o scense se co nvertía en 1 899, por opo sic ión, en Músico Ma yor del Reg imiento de
Infantería de Ceriñola Nº 42. Este regimiento estuvo ac tivo en la guerra de África en 1893 y e n la de
Cuba entre 1 895 y 1898.
676 D. H. 7 -4-1902. En esta nota de prensa se co m enta la realizació n de bailes semanales qu e, en esta
ocasión, se suspendía n durant e el mes de m arzo por respetar la Cuaresma.
677 D.H. 28 -2- 1902.
678 D.H. 3 - 10 - 1902.
296
P RO G RA M A C I Ó N CU L T U RA L Y D E O C I O E N L A S
S O C I E D AD E S C A S I N O S E R TO R I A N O Y C Í R C UL O O S C E NS E
( 1 8 7 5 Y 1 9 0 2 ) .
Las líneas de puntos separan los tres periodos en e n los que se ha
dividido este estudio: la Primera Restauración (1875-1902).
- Primer periodo ( 1875-1880).
- Seg undo periodo (1881-1890).
- Tercer periodo (1891-1902).
Pr ogramación cultural y de ocio en el Casino Sertoriano entre 1875 y 1902).
- Ba iles de la sociedad “La Delicia Oscense” (1875).
- Ba ile de la Feria San Andrés (1876).
- El prestidigitador portugué s Mi guel de Fonseca (1878), (2
actuac iones).
- “La Ca sa de las Risas”, muestra de espejos y cristales (1878).
- Concierto de Fra ncisco Tárrega (1879).
- Conciertos o velad as musi cales semanales de invierno. Músicos
aficionados locales (1879).
……………………………………………………………………………
- Ba iles de Carnaval (1881, 1883, 1884, 1886, 1887, 1888 y 1889).
- Ba iles en Feria de San Andrés (1881, 1883).
- Ba iles en las fiestas patronales de San Lorenzo (1882, 1886).
- Concierto de a lumnos/as de Gabino Jim eno (1882).
- Concierto de pia no y bandurria (1882).
- Concierto de pia no a carg o de Rafael Cebreros (1883).
297
- Concierto de alumnos/as de Gabino Jimeno, con la participa ción del
violinista Sr . Broto y el p ropio Jimeno (piano), (1885).
- Conciertos a car g o d e de Alejo Cuartero, Gabino Jimeno y el Sr .
Broto (1885), prob ablemente armonio, piano y violín
respec tivamente. El último seguido de un baile para los socios.
- Concierto de canto: Consuelo S ánche z y Flora Allué, aficionadas del
casino. (1885).
- V elada literaria y musi cal de aficionados del casino (1885).
- Actuac ión del ventrílocuo y mago, Fermín Guerrero (1886) .
- Concierto de piano a cargo de Manuel Guervós y Gabino Jimeno
(1887).
- Concierto de vioñin (Sr . Gonz ález) y Gabino Jimeno (piano), (1887).
- Concierto a carg o de la Banda de Música d el Reg imiento de
Infanter ía de Galicia, c on la participación de los músicos Sres.
Gabino J imeno (piano), Lac laustra (armonio) y Gonz ález (violí n) ,
(1888).
- Quinteto de cuerda, compuesto por Ruperto Ruiz de V elasco, que
junto con los maestros Ballo, L aclaustra, Cámara y Alejo Cuartero
(1888).
- Ba iles de máscaras de Carnaval (1888, 1889, 1890).
- Concierto de canto y piano de la tiple Eulalia González (1888).
…………………………………………………………………………..
- Ba iles de Carnaval (1892, 1895).
- Concierto de afic ionados: María Bara y ba r y María Pérez Requena,
Gabino Jimeno y los señores Cardús y P érez (1895).
298
Pr ogramación cultural y de ocio e n E l Cír culo Oscense o Círculo de Re creo
conocida entre su fundación en 1877 y 1902).
- Arturo Santos, prof esor de flauta, y su espos a la pianista y cantante
Euge nia Santos, concierto seguido de baile (1879).
- Concierto de Enr ique Coronas (piano) (1879).
- Concierto indeter minado en el mes de julio (1880).
………………………………………………………………………………..
- Concierto de Enrique Co ronas (piano) y el violin ista zaragozano Ignacio
Agudo (1885).
- Mag o-prestidigitador indeterminado (1887).
- “Jueves musicales” e n la Plaza de Zaragoza ( 1887 -1888).
- Dúo González-Coronas, violín y pi ano (1888).
- Mag o-prestidigitador Mr . Luis Dikens (1889).
- Conciertos de pi ano a car go d e José Daniel Carmona, y d el violinista
oscense Pedro Blanch (1890).
- Ba ile de Año Nuevo en el T eatro Principal (1890).
………………………………………………………………………………...
- Concierto de canto y p iano a c ar g o de Inocente Ramírez y Enrique
Coronas (1894).
- Concierto de la bandurrista S ra. Zaida, acompañada por Enrique Coronas
(piano) y Manzanera ( violín), (1895).
- Concierto del sexteto de Enrique Coronas com puesto por los señores
Mariano Manzanera y Sr . Pareja (violines), Pradells (violonchelo),
Enrique Coronas (armonio) y Cantí (piano), (1895).
- Concierto del barítono M arino Aineto y Enriqu e Coronas (canto y pi ano),
(1899).
- Conciertos indeterminados rea lizados durante la feria de S an Andrés
(1900).
299
- Concierto de cuarteto de jóvenes aficionados o scenses dirigido por el
músico Mariano Manzanera (1901).
- Conciertos de Ga bino J imeno y su sexteto se guido de un a sesión de
prestidigitac ión a car go del Sr . Sen espleda, y de un baile en los salones de
la sociedad (19 01 y 1902).
- Baile de Carnaval infantil (1902).
300
Actividad c ultural y de ocio en l as s ociedades
Casino Ser toria no y Círculo Oscens e
(1875-1902 )
(Gráfico circula r realizado sobre valo res aproxima dos en el q ue se m uestra que los música y
los bailes d e sociedad fueron las actividad es programada s con mayo r frecuencia en las d os
sociedad es más impo rtantes que aparecen en este estudio .)
La div er sidad d el f en ómeno asocia tiv o
oscense (18 75- 1902 )
(Gráfico circular realizado sobre valores a proximados)
MÚSICA
BAILES
MAGIA-PRESTIDIGIT ACIÓN
TEATRO
OTROS
9%
6%
37%
20%
9%
6%
4%
9%
Sociedades de o cio
Sociedades de o cio con clara
denominación política
Sociedades de b aile
Sociedades culturales y
científicas
Sociedades deportivas
Sociedades filosóficas,
religiosas y asistenciales
Sociedades taurinas
Sociedades deportivas
301
3. 3.- LOS CAFÉS, NUEVO S ESPACIOS PARA EL
ESPECT ÁCUL O: CAFÉS-CONCIE RTO Y CA FÉS-TE ATRO.
3.3.1.- LOS CAFÉS COMO CENTROS DE DIFUSIÓN C UL TURAL
DURANTE LA RES T AURACIÓN.
Los cambios producido s en la soci edad burguesa durante la Restau ración
quedaron reflejados en un dinamismo sin prece dentes en c uanto a sociabilidad se
refiere, especialmente acentuada en los ámbitos urbanos. L a dem anda de nuevas
formas de entretenimient o y de o cio determinó la aparición de nu evos espacios para
el desarrollo de estas actividades. En este sentido, debemos destacar la proliferación
de los cafés como nuevos lugares de reunión y esparcimiento, al margen de los
locales ocupados por las sociedades de recreo . Estos cafés iban a convertirse en parte
esencial de la actividad social y cultural de la ciudad.
La vida cultural y social en los ca fés ocup ó un papel básico en el panorama
vital y el desarrollo urbano contemporáneo. En el los se plasmaba la vida interior de
la ciudad, convertidos e n centros de sociabilidad de primer orden en los que la
cultura enc ontraría un nuevo y prolífico campo de cultivo 679 .
El proceso de propagación de los ca fés se producía también en el resto del
país dura nte el último tercio del siglo X IX, dentro de un proceso al que iba a
adherirse l a ciudad d e H uesca. Su principal nove dad radicaba en l a apertura haci a un
espectro de la sociedad mucho más amplio, trascendiendo el corpo rativismo, la
exclusividad y el elitismo de la ma yoría de las a sociaciones de ocio.
La s tipologías de los cafés fueron dive rsas pe ro e n todas ellas se evidenciaba
una ac cesibilidad a todo tipo de clientela, mucho menos selec ta a priori que la que
podían acoger los casinos , los cír culos y otras sociedade s. En estos locales la
679 En este sentido cabe d estacar la obra del p rofesor An toni Martí Mo nterde, en la que se subra ya la
importancia de esto s estableci mientos, (…) “con la certeza indemostrable d e su papel d ecisivo en la
m oder nidad literar ia”, Vid : MARTÍ MONTERDE, A., Po ética del Café, un espacio de la modernid ad
literaria europ ea, Anagra m a, B arcelona, 2007 , págs. 13 - 22.
302
diferencia entre clases sociales se difuminaba entre un público que permanecía
sentado alrededor de pe queñas mesas, situado en torno a un escenario o tablado de
pequeñas dimensiones.
Si bien es cierto que el abanico social qu e visi taba los c afé s era bastante
amplio, el sector más hu milde de la sociedad acudiría a otro tipo de establecimientos,
no ex entos de cierta pol émica por sus característi cas y sus horarios: las tabe rnas,
contra las que, en dete rminados momentos, se posicionarían sin éxit o instituciones y
otros org anismos sociales usando di stintas estrategias legales. La s tabernas fue ron
criticadas por con vertirse en centros que fomentaban la “ degeneración y m alas
costumbres”. I ncluso las sociedade s d e obreros polemizaron contr a ellas por distraer
y desviar a sus potenciales adeptos del camino marcado en dichas asociaciones. En
cualquier caso, y p ese a todo, las tabernas continuaron siendo lugares fr ecuentados
por los que no podían permitirse las elevadas tarifas de los cafés, ni paga r las
entradas de los espec táculos que en ellos se pro gramaban 680 .
La actividad cultural, como ve remos poster iormente, ib a a aumentar
sustancialmente en los cafés d e la ciudad de Hue sca de forma mu y diversa. A través
del análisis de las actividades que se lleva ron a cabo en sus dependencias
conoceremos una parte esencial de la programación artística realizada durante la
Primera Restauración.
680 URÍA, J., " La taberna. Un espacio mu lti funcional de sociabilid ad pop ular en la Restauración
española" , Hispan ia. Revista Esp añola de Historia , 214 , Sección monográ fica: "Espac ios y formas de
la sociabilidad en la España conte m poránea" , (coo rd. Jean -Louis Guereña), 2 003, págs. 57 1 - 604.
309
El piano solía estar ubi cado en un lu gar que fa cilitase su escucha, generando
una atmósfera sonora ambiental que muchas veces pasaba inadvertida aunque, en
ocasiones, algunos asiste ntes demanda ban silencio para poder percibir los esfuerzos
interpretativos de l pianista. El pianista de café tuvo un perfil especializado como
músico versá til y dinám ico, dispuesto a tocar durante lar gas horas ante un público
frec uentemente ruidoso y disperso. En este sen tido, encontramos un documento
interesante publicado en El Diario de Huesca 700 , referido a músicos loca les que
compaginaban esta ac tividad con la realización de conciertos y labor es docentes.
El repertorio solía ser variado, y s e componía de bailables, arreglos de ópera y
zarzuela, fragmentos de obra s de grandes com positores, así como de piezas del
repertor io más purista de la música de cámara centroeuropea 701 .
El piano al i gual que el billar , formaba parte del mobiliario de los cafés. La
música se integraba como elemento ambiental necesario en estos establecimientos
donde se contrataba p eriódicamente a pianistas loca les profesionales que, en
ocasiones, frecuentaban los casinos y sociedades recreativas. Al marg en d e éstos, se
contaba con l a pres encia de destacados concertistas que realizaban modestas
intervenciones musicales complementarias a sus representaciones oficiales. Éstos ,
ge neralmente de paso en la ciudad, recurrían a i mprovisadas actuaciones para ganar
algún dinero. Este es el caso de solistas y grupos de cámar a que formaro n parte, en
ocasiones, de las orquestas que ac tuaron en el T e atro Principal.
El café y su pro gra mación artística fue determin ante para el desarrollo de la
música profana durante la Restauración. El papel de los intérpretes ser ía fu ndamental
hasta la se gunda década del siglo XX, momento en el que asistimos a la sustitución
progresiva de los conciertos en directo por los nuevos medios de reproducc ión
sonora y la radio. Géneros como el c abaret, y la proliferación de las tabernas
terminarían con la t radición musical de los cafés como centro de difusión de músi ca
culta 702 . L os nuevos bailables populares urbanos se tornaron cada vez más ligeros, a
700 En “El p ianista de café”, ar tículo ap arecido en la sección varieda des de El Dia rio d e Huesca , 11 de
marzo de 1 886, que analizaremos po sterior m ente.
701 CASARES RODI CIO, E., “El café co ncierto...”, 1 994, pág. 1287.
702 Ídem. pág. 1292.
310
la vez que la música “culta o académica” y l a genuiname nte popular tomaban
progresivamente caminos di ver g entes.
311
3.3.5.- PROGRAMAC IÓN AR TÍSTICA EN LOS CAF ÉS OSCENSES.
T ras esta breve sínt esis en la que hemos citado los cafés más destacados,
continuaremos con la enumeración y descripción de los principales espacios que
cuentan con la denominación de “café” , seguido por la periodización, y a habitual en
nuestro estudio. No s detendremos únicamente en aquellos locales e n los que
conserve mos referencias sobre pro gramación artística y c ultural en sus dependencias.
Reproducimos a través de recortes los prog ramas artísticos publicados. En
algunas ocasiones ha sido imposible rast rear dic ho pro gra ma al no cons erva rse los
números en los que de biera aparecer o al no haber sido publicados los mismos.
PR I MER PER I ODO (1875 -1881)
Este periodo constituye una primera fase de desarrollo de consolidación de
algunos cafés oscenses, a sí com o el punto de partida para el establecimiento de estos
nuevos espacios, los cuales aumentaron pro gresivamente su im plantación y su
actividad cultural. L a situación de estabilidad política y la p aulatina salida de la crisis
postbélica permitirían el ase ntamiento y proliferación de estos locales cu ya difusión
se estaba produ ciendo en Madrid, Barcelona y otras ciudades españolas im portantes.
La ciudad de Huesca se unía pues a esta dinámica de creación de nuevos espacios de
ocio.
En este p eriodo aparecieron los cafés que a continuación va mos a estudiar ,
casi todos ellos sit uado s en el ya des crito eje urbano que enlazaría la plaza del
Merca do con la estación de ferr ocarril, atrave sand o los porches de V ega Armijo y la
plaza de Zaragoza. Las calles del C oso Alto y Co so Bajo continuarí an sie ndo el otro
eje es encial de actividad urbana, perpendicular al citado, y qu e alb er garía t ambién e n
su recorrido alguno de los principales café s y sociedades de ocio de la ciudad 703 .
703 Sirva de ej emplo la sede d el Casi no Sertoriano, ubicada en la calle del Coso Alto, junto a la plaza
de la Constitución o “plaza del T eatro Principal”.
312
Salón-Café del Teatro Pr incipal ,
Este espacio inte grado en las depe ndencias del “c oliseo oscense”, fu e un
lugar d e encuentros de diversa índole. Durante el periodo que nos ocupa estuvo
regentado de forma periódica por Pascual Potoc, entre otros profesionales de la
hostelería. Este empresa rio, de qu ien hablaremos posteriormente, tuvo en la ciudad
otro establecimiento pastelería-café denominada con su apellido.
En ocasiones, los teatros y sus dependenc ias se utiliz aron c omo centro de
reunión y mí tin político, al marge n de su uso con vencional. Sirva como ej emplo una
reunión llevada a cabo e n 1879 en el salón-café d el T eatro Principal 704 , por miembros
del partido democrático histórico, fundido posteriormente con el de Emili o Castelar .
De igual modo, constatamos una reunión de propietarios comerciantes e indu striales
oscenses p ara p reparar lo que serían las fiest as de San Lorenzo del año 1 877, o las
primeras reuniones constitutivas de algunas incipientes asociacio nes de rec reo como
la sociedad “ L a F rater nidad ” , y a analiz ada en el anterior capítulo. Ocurriría l o mismo
con otras socied ades e in iciativas en los periodos posteriores 705 . C omprobamos así la
utilización de estos nuevos espacios, laicos y burg ueses por d efinición, los casinos,
teatros o los ca fés, co mo nuevas “sedes - local”, convirtiéndose así en lugares de
debate y or ganización po lítico-económica.
El Café Suizo de Matossi (1877).
Este local estaba situado en la casa de V icente Galino, y fue construido c on
facha da a la plaza de Zaragoza. En su planta principal estaba instalada una fonda y
en los bajos, se establecería este café que se inauguraba el 15 d e junio de 1877. El
Café Suiz o de Matossi se convertiría en un nuevo e importante espacio en la
programación de espectáculo s y l a dinamiz ación de la vida socia l y cultural
oscense 706 .
704 D.H. 13 -5- 1879.
705 Reunión co nstitutiva del Liceo Oscense (1 883) ; ídem de la Socied ad de Librepensadores de Huesca
en 1885 .
706 D.H. 8 -6- 1877.
313
El origen de este ne goc io ( y otros similares) estuv o, como era frecuente, en el
entorno de un servicio de postas y diligencias ubicado en la misma calle o plaza. En
estos lugare s se establecieron, favorecidos por la afluencia de viajeros, fondas,
hoteles y cafés. L as dilige n cias de “ L a Unión” y el negocio hostelero de V icente
Galino creaban las condiciones ideales p ara la creación del primer Café S uizo de
Huesca.
El Café Suiz o oscense tom aba su nomb re en referencia a dos claros
prece dentes, uno z aragozano y otro mad rileño. El Café S uizo de Madrid era fundado
por dos suizos: Pedro Fr anconi y Francisco Matossi quienes, en honor a su país, le
dedicaron este nombre 707 . Se encontra ba en la confluencia de la calle de Alcalá y
Sevilla (denominada a ntaño calle Ancha de P eligros). Desd e su as entamiento
originario en Bilbao a principios de siglo XIX, es tos socios hicieron diversos café s a
lo lar go ciudades y capitales de España: Bilbao, Bur gos, Santander y Zarag oza ( el
“Gran Café Suiz o”), éste último ubicado en el paseo de la I ndependencia, fundado en
1847, y que tuvo que ser probablemente una refere ncia para e l oscense.
707 DEL RÍO LÓPEZ, Á., Los vi ejos cafés d e Madrid , Madrid , 2003.
314
El Café Suiz o de Huesca formaría p arte de es ta serie d e cafés ps eudo -
franquicia dos por parte de estos empresa rios 708 , siendo denominado como Café de
Matossi o “Suizo de M atossi”, refrendando así su filiación. Estaríamo s ante una
muestra más de la relación entre Hues ca, Zarag oza y Madrid, gracias al ferrocarril y
sus conexiones diarias con estas ciudades. L a ciudad de Hue sca, al integrar en su
fisonomía urbana estos establecimientos, se añadía a la lista de ciudades importantes
y c apitales de provincia 709 que se veí an envueltas en la metamorfosis urbana y social
de la Restauración.
El Café Suiz o de Matossi iba a convertirse en un espacio de tertulia, lugar de
encuentro de re ferencia en la ciudad. En él se consumían las especialidades propias
de estos locales: café , alcohol, batidos, refr escos, chocolate y helados. T ambién
comidas y diferentes cartas de restauración.
Desde nuestro punto de vista, analizaremos los espec táculos y eventos
culturales que, en aras de atraer al ma yor núm ero de client es posible, se fueron
desarrolla ndo en los café s a lo lar g o de los tres periodos de nuestro estudio.
Durante el primer periodo (1875 -1880), los eventos se centraron casi siem pre
en la programación de conciertos musicales. Por el “ coliseo oscense ” pasó un variado
elenco de artistas, de los que hablaremos con may or de talle cua ndo lleg uemos al
capítulo que trata de forma monográfica la música y sus protagonistas. En estos
establecimientos encontraremos el germen de toda una serie de géne ros modestos
pero determinantes de la cultura musica l y teatral decimonónica.
En el mes de noviembre de 1877 recogemos la primera actuación notificada
al El Diario de Huesca , a carg o del tenor Juan Bautista Garulli 710 acompañado por el
maestro local Sr . Coronas (no se precisa cuál de e llos, probablemente fues e Enrique)
al piano, interpre tando u n concier to en el que el c antante solicitaba, como vemos, los
servicios de un músico local para realizar dicha actuación.
708 Los ca fés nacieron en Suiza, y rápida m ente se difundier on a otros p untos de Europa (París) a
finales del si glo XVIII. Llegaban a España en el siglo XIX, y muchos de sus i niciador es fueron
profesionales hosteleros centro europeos, especialmente a lemanes y s uizos. Matossi y Franconi
difundieron estos e stablecimientos por toda España, especialm ente desde el segundo tercio d el siglo
XIX, der ivando la gestión de su franquiciado a familiares y a migos de co nf ianza.
709 Existían en Zara goza ya en 18 68 un Café Matossi y otro Café Suizo, a m bos en la pla za de San
Francisco, el segundo en la esqui na co n la antig ua ca lle de Isabel I I. FERNÁNDO GO N ZÁLEZ, J.,
Crónica Gen eral de Espa ña, (Zaragoza), Madrid , 1867, pág. 24 .
710 D.H. 16 - 11 -1877. No se cita programa.
315
En 1878 llega ban al Café S uizo las bandurrias y guit arras de La Perla
Española de Barcelona, bajo la dirección de Miguel Mas. Esta agrupación de pulso y
púa hacía un alto en la ciudad de camino hacia la Exposición Inter nacional de París
de ese mismo año. Se ofr ecía durante varias tar des-noches del mes de ju lio , a las
19:30 horas 711 , un programa variado consistente en adaptaciones y arreglos de temas
de zarzuela. Posteriormente, el corresponsal en París del periódico El Impar cial
citaba a la a grupación comentando su ex itosa intervención en l a ex posición 712 .
Huesca se beneficiaba una vez más de su situación de paso en las líneas de ferrocarril
entre ciudades importantes 713 .
V olví a a ponerse de manifiesto la popul aridad de estas formaciones d e pulso y
púa que veremos con continuidad en estos años. Las formaciones sim ilares a La
Rondalla Osce nse o La P erla Española fueron publicitadas y alentadas con
referenc ias en la prensa, convirtiéndose en a grupac iones frecuentes en el ámbito más
popular y espontáneo de la música. L as z arzuelas, y las canciones populares
formaron parte importantísima de un repe rtorio que se encontraba al mismo nivel de
difusión, incluso superior que las actualmente omnipresentes y norma lizadas jotas.
En general, las manifest aciones entendidas como música folclóri ca o de t ransmisión
tradiciona l tuvieron su orig en e n el período comprendido entre 1800 y 1950. S on
contadas las ocasiones e n las que es posi ble trazar raíces barroca s o renacentistas
como es el caso de algunas danzas ligadas a rituales religiosos. Por ello, es justo
resca tar un repertorio d esconocido, o poco reivindicado como folclórico-popular , al
mar ge n de la “ voracidad ” de la jota.
El concierto de La Perla Española tuvo tanto éxito que se decid ió contratarles
en el T eatro Principal. Esta formación de Barcelona obtenía así un gra n
reconoc imiento y realizaba una actuación en Huesca, algo poco frecue nte y
reservado solamente a espectáculos exitosos 714 .
711 D.H. 7 -7- 1878.
712 Realizada el 1 de m a yo al 10 d e noviembre del 1 878 en la capital francesa. “Agricult ura, Artes e
Industria” fue el título o ej e te m ático de la muestra. B LANCO G ARCÍA, J., His toria de las
exposicion es internacion ales, Delsan Libro s, Zaragoza, 20 07, págs.171 - 174.
713 D.H. 14 -7- 1878.
714 D.H 7-7- 1878.
316
T uvimos ocasión de comentar en el capítulo anterior la actuación que
realizaba el guitarrista y compositor Francisco Tárrega en los salon es del Casino
Sertoriano 715 . El recital volvía a repetirse el día 30 de juni o a petición popular . Este
concierto llenaría de público el Café S uizo. L a cultura musica l de la ciudad iba a
estar en deuda con los nuevos espacios de o cio donde sería mu y fr ecuente la
programación de música, especialmente de cáma ra. No conservamos dat os sobre el
repertor io interpretado por el joven Tárrega, que tan sólo cinco años a ntes había
ingre sado en el Real Conservatorio de Madrid 716 . V olveremos a encontrar
información sobre los conciertos de T árrega en Zaragoza en el mes de julio de
1879 717 .
Un nuevo concierto de violín y piano a car g o de acreditados profesores se
anunciaba en el Ca fé de Matossi (no se pre cisa quiene s), programado e l día 26 de
octubre. El café concierto se estaba h aciendo un lugar en la pro gra mación artística
de Huesca. Una vez más había conexión con lo que ocurría en otros puntos del país.
En e l mismo año, 1879 718 , se citaba la actuación de un violini sta en el Café d e
Matossi acompañado de un pianista, En rique Coronas. Estaríamos ante un músico de
paso por la ciudad, que interpretaba su repertorio en sesiones de tarde y noche,
favoreciendo una vez más la afluencia de público. El mismo violinista permanec ió en
la ciudad desde agosto, ya qu e tenemos noticia de su trabajo, junto al pianista loca l
Sr . Coronas, en el Círculo de Recreo 719 .
La s sociedades de recreo arrendaban en ocasion es e stos cafés para celebrar
sus bailes de sociedad, siempre que éstas no dispusieran de local propio o las
circunstanc ias así lo aco nsejara n. Fueron no obst ante, las asociaciones más modestas
o las destinada s exclusivamente al baile, las que usaron los salones de los café s,
como el del Café Suizo, para sus actos. De este modo, registramos en sus
dependencias la programación de bailes con músi ca a carg o de La Delicia Oscense
en el Carna val de 1879.
715 D.H. 29 -6- 1879.
716 RIUS ESPI NOSA, A., Op.cit.
717 D.H. 9 -7- 1879.
718 D.H. 26 - 10 -1879.
719 D.H. 31 -8- 1879.
317
El Café Suiz o, “espacioso y elegante Café de la calle Zaragoza”, cobraba
cada vez más prota gonismo, ofreciendo una pro gramación artística alternativa. Fue
un espacio d e ocio activo en la vi da burgue sa oscens e que, en el año 1880,
consolidaba su programación musical a través de “las veladas musicales de
invierno”. Estos conciertos, que fueron una cita importante entr e los aficionados, se
realizaban entre las 19 :30 y l as 22:30 horas, ca da jueves y domingo, desde el 24 de
octubre hasta bien entra do el invierno.
T enemos una oportunidad muy int eresante de conocer los cafés a tr avés de
los anuncios que se insertaban, lujosamente impresos, en El Diario de Huesca, con
ocasión de los sorteos que est os establecimientos tenían por costumbre realizar en
Navidad. Durante el mes de diciembre, café s y pa stelerías se publicitaban en abierta
competencia: la pastelería de Esteban Urzola en la calle del Coso Alto Nº 15, el café-
pastelería d e Pascual Potoc, el Café d e Fornos de Santiago Gir 720 , y el café -
pastelería- confitería “La Dulce Alianza” de Camilo Porta, en el Nº 32 de la calle del
Coso Alto.
720 En este último nos d etendremos po steriormente.
318
La ma gia s e consolidaba como uno de los espec táculos de ma y or aceptación
en la España de l a se gunda mitad del si glo X I X, como también ocurría en el resto de
Europa. Dur ante este per iodo, tal y como hemos i do comprobando, fueron frecuentes
este tipo de entretenimientos tanto en el T eatro Principal como en algunos casinos de
la ciudad 721 .
721 En el mes de octubre de 1879 se program aba e n el T eatro P rincipal el esp ectáculo “El ho mbre
muralla” ( ver anexo de co m pañías y rep resentaciones). Ca be también d estacar, en este mismo año, la
325
La programación artística de este local se centró puntualmente en algún
concierto, aunque no fue frecuente según los dat os recogidos en la prensa. Sirva de
ejemplo el rea lizado la tarde del último doming o de agosto de 1877. En él se
programaba un concierto de violín y piano a cargo del inst rumentista Demetrio Pérez
García. No se esp ecificaba pianista alguno, luego lo habitual sería contratar a alguno
de los pr ofesionales locales. Como dato in teresante, y e n re lación con el cita do
concierto, se apuntaba en prensa que este viol inista, estuvo “ley endo a vista
partituras del establecimiento”. Deducimos que Pascual Potoc debía disponer de una
colecc ión de partituras para uso propio del local.
En este momento destacaba en H uesca igualmente la pastelería-café de Pa blo
Martínez. L a existencia de partitura s en ca fés y locales con música debió ser
habitual, grac ias a la activación del mercado editorial.
El Café de la Unión (1878).
El establecimiento hostelero más im portante d e la ciudad fue el nuevo h otel
de V icente G alino: el Ho tel de la Unión, sito en l a calle de Zaragoza y abierto en el
año 1878.
Durante este primer periodo, el Hotel de la Unión y su café, iban a convertirse
en el lugar idóneo par a recibir a los más ilu stre s visitantes que a parecían en la
ciudad. Este fue el caso de la llega da de nuevos contingentes militares, referentes
importantes para la ciuda d: 230 hombres y 163 ca ballos, que sumaban un importante
activo humano y e conómico. L o s mandos fueron recibidos en los salones de este
hotel. T ambién en ellos se recibió e n el mi smo año, al Capitán General de los
Ejércitos de l a Nación, y ex - je fe de militar de Cuba, Joaquín Jovellar Soler 735 en un
acto en el que se encontraba también el Obispo y otras autoridades loc ales. La b anda
que se cita como “la banda de la capital”, amenizó la ocasión diri gida por el popular
músico local V alentín Gardeta 736 . No se precisa la composición de dicha formación,
735 Fue ade más preside nte del Gobierno d e España en 1 875, Capitán Ge neral de Cuba (18 72 -1874 ;
1876 -1878) y Capitán General d e Filipinas (1883 -1885).
736 Encontra mos citad os en muc has ocasio nes a estos m úsicos lo cales al frente sie m pre de diversas
empresas musicale s. Su activi dad era variada tanto en el ámbito civil en labo res d e r efuerzo, como en
las actividades musicales del T eatro P rincipal, o como en actos religiosos j unto a la Capilla de la
catedral, q ue v erá reducidas sus partidas presup uestarias a raíz d e los gobiernos liberales. De este
326
pero pr esumiblemente se trataría de una agrupación indeterminada de inst rumentos
de viento, y a que estas agrupaciones del ámbito militar , eran f ácilmente
identificables, y es de suponer que se exportara e l modelo conceptual de agrupación
tímbrica. En c ualquier caso, ll ama la atención que no se ocupase de l act o la banda
militar del reg imiento de turno afincada en Huesca.
Una vez más comprobamos cómo los cafés, casinos y hoteles adquirí an una
nueva importancia social. L a dignificac ión de estos espacios fue progresiva hasta el
punto de acoger las más modernas instalaciones de l a ciud ad, id eales para
rece pciones políticas y sociales de todo tipo 737 .
m odo, V ale ntín Gard eta actu ó como co laborad or laico en a lgunos actos religio sos contr atado “ por
obra y ser vicio”. (Aparecía as í la figura d el fester o, más necesario aún c uando a raíz d el Concord ato
de 1851 los m ú sicos de la cap illa debían ser obligatoria mente clérigos, por lo que se reducía la
plantilla a: organista, Maestro de Capilla, co ntralto, tenor y sochan tr e , este último carg o ocupad o en
ese momento po r Saturnino López Novoa). Entre otros actos d e 187 8 en los que p articipó V alentín
Gardeta, cabe destacar un acto a las 8 de la mañana del do m ingo 2 9 d e abr il, al que ac udía el Ob ispo a
oficiar en la Capilla d e la Cár cel Nue va, institución dirigida p or Antonio Estévez, una cer e m onia q ue
también contó con la presencia d el alcalde. Gar deta diri girá posteriormente otros actos com o la
famosa Misa d e Ra món Féli x Cuél lar en la cated ral el día de las exeq uias de la j oven reina Mª de las
Mercedes, prueba de su activid ad musical vinculad a a la Capilla de la catedral.
737 P recisamente, e n el a ño 1878, se publicab a u na cita refere nte a la visita de Eugenio Mo ntero Ríos,
“ministro d e la r evolución”, al estableci m iento. A su vuelta hacia Madrid desde el siem pre ac tivo
Balneario de P anticosa, pernoctaba en el Hotel de la Unión de Huesca, p ero no se le realizó recep ción
alguna por lo fugaz de su estancia.
327
SEGUNDO PERIODO (1881-1890)
T al y como hemos apuntado anteriormente, el s egundo periodo supuso par a la
ciudad un definitivo asentamiento de la cultura de l café -concierto. En esta década no
solamente aumentaron los establecimientos de est e tipo, sino que, además, se fijaba
en ellos una demanda m usical. Desde mediados del periodo no se concebiría un café
importante sin oferta de música en sus dependencias.
Los espectáculos realizados en los ca fés aumentarían en número aunqu e con
una calidad desi gua l. Ocasionalmente se intro ducirían actuaciones líricas, teatrales y
de prestidigitación. Especialmente importante fue la presencia con statada de
espectáculos de flamenco en los cafés más modes tos de la ciudad, y a que los mejores
establecimientos incluirían preferenteme nte concierto s de música de cámara y piano,
integrando en determinados momentos el uso de un nuevo instrumento de moda: el
armonio 738 que, con su part icular sonoridad, participaría en la di fusión de la músi c a
sinfónica y orque stal a tr avés de reducciones-adaptaciones.
La s b andas de música tr ascendieron su habitual papel de animación en plaz as,
paseos y ca lles, para actuar en el interior de algunos de estos cafés.
Al margen de los cafés-concierto y sus vari adas manifestaciones d ebemos
recor dar la exist encia de otros cafés más modestos, sin programación cul tural, que
favorecier on los en cuentros y dinamiz aron la soci abilidad entre los oscenses. En este
se ntido destac amos nuevamente e l café del T eatro P rincipal, escogido
frec uentemente como lu gar de reuniones “de arranque” d e al gunas de las sociedade s
de ocio oscenses. En este ca so haremos alusión a la reunión constitucional de la
sociedad taur ina “El V ol apié”, de la que y a hemos hablado en e l capítulo anterior 739 .
738 Los a nuncios de venta de esto s instrume ntos eran, al ig ual q ue los d e los pianos, frecuentes en las
páginas de la prensa. Sirva de ej emplo: D.H. 1 -8- 1883.
739 D.H. 2 -3- 1882.
328
Café Suizo de Matossi
Nuevas refe rencias publicadas en El Diario de Huesca nos hablan de la
ubicación y programa m usical de est e primer C afé Suiz o oscense, sito en los bajos
del Hotel la Unión hasta 1885.
La visita de Emilio Castelar en agosto de 188 1 se añadía a la serie de
visitantes il ustres que pa sarían por la ciudad de Huesca dur ante la Re stauración 740 .
Su pre sencia se publicitaba como un acto más de las fiestas de S an L orenzo. De
hecho, su discurso en el T eatro Principal de 7 de ag osto de 1881 congregaba en torno
a 1.700 personas, discur so que posteriormente sería transcrito, publicado y vendido
en las librería s locales. Aprovechando la afluencia de visitantes a la ciudad, el Café
Suizo programaba músic a en sus dep endencias, i ncluidos en ocasiones de ntro de los
actos festivos.
El Café Suiz o de Matossi se con vertía durante el mes de ma yo de 1881 en un
referente en l a programación musical oscense, y contrataba a pro fesionales
procede ntes de Cataluña para realizar conciertos periódicamente. Las veladas
musicales a las que nos referimos se realizaron a diario durante el mes de ma y o entre
las 20 y las 23 horas. En la prensa no se precisan los instrumentos protagonistas de
estos conciertos de músi ca de cámara, en los que predominaron los arreglos de ópera,
zarzuela y bailables populares 741 . Estos eventos corrieron a carg o de u n grupo
indeterminado compuesto por cinco instrumentistas cuyo re pertorio fue el siguiente:
En el mes de agosto de 1881 continuaba la actividad musi cal en el café co n
una nueva s erie de conciertos programados de 20 a 23 horas, a carg o de un cuarte to
de cuerda proveniente de la vecina Zaragoza, que interpretó un repertorio de
740 Sagasta, o el pr opio rey Alfonso XII, entre otr os.
741 D.H. 1 -6- 1881.
329
adaptac iones de obras v ocales 742 . En su primer concierto destacaron, entre otras, las
siguientes adaptaciones de ópera: El sueño de Roselle r, L a Estr ella Confi dente,
Miser er e de l T r ovador (obra de V erdi) .
Para el si guiente concierto realizado en el café d e Matossi, se traía un grupo
nuevo, una rondalla 743 u orquesta de pulso y púa, formac ión tímbrica que y a
conocemos d e años anteriores. T ras la actuación, el g rupo continuaría su periplo
hacia el Balneario de Panticosa, donde la actividad musical y artística era un
elemento importante. Una vez más, la ciudad de Huesca se beneficiaba de su
situación estratégica.
El día 7 de noviembre de 1881, volvían a pro gramar se toda una nueva serie
de concier tos diarios en varios pases de 20 a 22 horas 744 . T ambién se anunciaron en
El Diario de Hue sca conciertos diarios de invierno en sesiones de tarde y noche
durante el me s de enero y presumiblemente part e de febrero, de 1882 745 :
D.H. 2-1-1882.
El Café S uizo continuaba con su programación musi cal precisamente en 1 882
con una gran r egularidad mostrando un interés creciente por la música de c ámara . La
oferta musical fue en consonancia con e l progresivo a umento de clientela en el
establecimiento. Ésta sería una razón de peso pa ra programar pas es variados de
música con maestros locales y otros profesionale s foráneos, que am enizasen las
veladas y que a su vez incitasen a la so ciedad burguesa oscense a acudir al
establecimiento y consumir .
742 D.H. 3-8- 18 81. L a presenc ia de músicos profesionales de Zaragoza en alg unos de los locales
oscenses fue frec uente.
743 El nombre de la agrupación era “La Rondalla Zaragozana” y actuaba lo s días 3 y 4 de agosto de
1881.
744 D.H. 7 - 11 - 1881.
745 No p uede saberse co n certeza p uesto q ue el mes de febr ero de 1882 de El Diario d e Huesca no se
ha conservado .
330
Este establecimiento volvía a programar conc iertos en el mes de ma y o, en
este caso a carg o de V icente Jarque y Antonio Beltrán (intérpretes de guitarra y
bandurria resp ectivamente). Esta combinación tím brica fue mu y popul ar , a través d e
las formaciones de pulso y púa como las rondallas y estudiantinas, que tanta
importancia y di fusión h abían tenido en la ciudad 746 . Una v ez má s, el repertorio lo
componían arreglos de la música más difundida del momento: la ópera y la zarzuela,
así como va lses y a daptaciones instrumentales c on “sa bor español”, pro ducido por
los sonidos de las guitarras y los instrumentos de plectro confi gura ndo así una
estética tímbrica típica en prácticamente todo el folklore nacional.
T ras los dos conciertos del 21 y 22 de julio rea liz ados en el Café Suizo, los
mismos concertistas zaragozanos ( L a Rondalla Za ragozana) que actuaban en el local
por segundo año consecuti vo, partían nuevamente con dirección al Balneario de
Panticosa 747 . Como y a hem os dicho, la sit uación privilegiada de la ciudad d e Huesca
como lugar de paso hacia el balneario (la oscense era la últ ima estación ferroviaria
hasta la construcción d efinitiva de más tramos hacia la p oblación fro nteriza de
Canfranc), supuso un notable incre mento en el flujo de artistas en la ciudad.
Los esp ectáculos en el balneario continuaron sucediéndose. El
establecimiento hidroterapéutico era frecuentado por la bur guesía y a ristocrac ia más
pudiente del p aís ( y d el extranjero, esp ecialmente de la ve cina Fra ncia), y debí a
contar con una regular programación artística. Del mismo modo, comprobamos
como se desarrolla ro n las comunicac iones diarias por diligencia hacia el Baln eario de
Panticosa desde la capital oscense, con un incremento de viaj eros y transeúntes en l a
ciudad durante la temporada de baños (de junio a septiembre). En el verano de 1884
llegaron a partir e ntre diez y do ce carruajes diarios.
El tránsito de viajeros por la ciudad continuó de forma pro gresiva. Una de las
pruebas de ello, además del aumento del servic io de trenes, fue l a aparición de un
nuevo servicio de hospe dería: la Fonda Francesa, inaugurada el 26 de septiembre 748 ,
y sit uada en la calle del Coso Bajo Nº 9.
746 D.H. 16 -5- 1882. R AMÓN SALIN AS, J., “Rondallas, es tudiantinas e instru m entos d e plec tro”, en
“La música y las artes escé nicas…”, 2 011.
747 D.H. 20 -7- 1882.
748 D.H. 26 -9- 1884.
331
La r elación con la cercana Francia y la presencia de franceses en la localidad
se atestiguaba en este anuncio (con el menú escrito en francés y siguiendo un horario
de servicio e uropeo ):
Posteriormente, en e l invierno de 1882, se recurriría nuevamente a músicos de
Zarag oza, lo cual podría indicar la falta de instrumentistas locales con suficiente
nivel técnico como para aborda r determinado repertorio. Otra razón, quizá más
probable, es que a nte la gran demanda de músicos se debía recurrir a o tros de
Zarag oza para satisfacer los requerimientos de l público oscense. En cualquier caso,
los siguientes conci ertos de la nueva formación musical del Café Suizo de Matossi se
realizaron casi a diario en el estable cimiento desde el 1 de diciembre, a car go del
sexteto de Demetrio Pérez, formación mix ta de músicos oscenses y zara gozanos (un
cuarteto zaragozano más dos músicos loca les que alternarían diferentes programas) .
Este tipo de for maciones ca merísticas difundieron un repertorio sinfónico y
orquestal en lugares don de no e ra fácil escuchar a grandes fo rmaciones tímbricas, al
mar ge n d e las pequeñas orquestas de zarzuela y las bandas de música. El programa
de diciembre concuerda plenamente con el repertorio habitual (bailables, arreglos de
zarzuela y de ópera, en ocasiones piezas del repertorio clásico europeo ):
332
D.H. 1-12-1882.
El Café Suiz o cerraba su actividad invernal el 31de enero de 1883, basada en
la música de cámar a.
En el mes de junio 749 de 1883 se retomaban los conciertos y , probabl emente
gracias al éx ito de la mú sica pro gramada en el lo cal del Sr . M atossi, se contrató a un
importante violinista profesional: Andrés Fortun y y Fábregas, qu e realizó conciertos
diarios, acompañado po r el pianista oscense, Enrique Coronas. Fortuny fue un
célebre violinista que realizó numerosos conciertos por toda la geografía españo la:
Andalucía, Barcelona y , espec ialmente, M adrid (donde estuvo muy a ctivo desde la
década de los sesenta 750 ), ac tuando siempr e como solista o en pequeños grupos d e
cámara. Disti ntas refe rencias en prensa lo sit úan en un lugar im portante como
intérprete y compositor , tal y como se muestra t ambién en el pro grama. Son variadas
las citas en pre nsa sobre su itinerancia musical durante este periodo:
Algunos años antes de la primera Exposición Un iversal de Bar celona,
r egr esó a esta c iudad uno de sus gloriosos artistas del v iolín, que, después de
r ecoger aplauso s de todos los públicos de Eur opa, quería acabar sus días en su
querida patria. Era A ndrés Fortuny , hijo de San Andrés de Palom ar , quien a su
llegada aceptó una contrata para dar conciertos tod as las noches en el Café del
Siglo XIX 751
En las intervenciones de Fortun y en el C afé Suizo de Matossi le
acompaña ban un pianista y un intérp rete de armonio, seg uramente músic os locales
habituales. El pro grama se debía realizar el 28 de jul io de 1883 en varios pases, con
749 D.H. 1-6- 1883.
750 CAS AR ES RODICIO, E., “El café concierto en Esp aña”…, 1994 , p ág.1287 -1890 , cita a Fortu ny
como uno de los grandes violinistas del m omento actuando en la década d e los sesenta en los cafés
madrileños El Siglo, Mod erno y Sa n Jo sé, entre otros . Encontra m os más in formación so bre el
concertista en: CEREZO GO DOY, L., “ An drés Fortuny Fáb regas : un violinista olvidad o”, revista
Ritmo , vol. 2 4, Nº 256, 1953 , pág. 14.
751 Diario La Va nguard ia , nota necroló gica sobre Cleme nte Ibarguren, vio linista y co mpañero de
Fortuny (31 d e agosto de 193 3, pág. 9).
333
la pretensión d e amenizar el local. En contramos, poco después, la publicación en El
Diario de Huesca de un nuevo repertorio:
En el mes de noviembre de 1884, se re cogía e n El Diari o de Huesca la noticia
de la muerte por pulmon ía del concertista tras cin co semanas de enfermed ad 752 . Otra
nota de pr ensa posterior , que no n ecesita comentario al guno, reflejaba al hilo de lo
tristemente acontecido, la situación económica de muchos de los músicos itinerantes
y artistas, incluso para los célebres y reconocidos en la época como Fortuny 753 :
La pro g ramación continuaba en el Café Suizo hasta el 4 de agosto de 1883.
Sabemos que el primer concierto de la temporada de invierno de 1884 se
realizaba el 4 de diciembre, centrado una ve z más en la música de cámara. No se
facilita programa alguno ni se hace referencia a los músicos que estuvieron
interpretando conciertos diarios hasta el 2 de enero de 1885, aunque si se especifica
que las sesiones fueron variadas de 20 a 23 horas 754 .
752 D.H. 27 - 11 -1884.
753 D.H. 4 - 12 - 1884.
754 El Diario de Huesca, desde diciembre de 1 884 hasta el 2 de enero de 1 885.
334
La reform a del Café Suizo de Matossi (1885).
El Café Suiz o de Matos si se re novaba en 1885, quedando abierto al públi co
nuevamente tras el paré ntesis que debió supone r su cierre forzoso, inducido como
medida anticolérica. La epidemia de “cólera morbo asiático”, que afectó
intensamente al territorio aragonés, también llegaba a la ciud ad de Huesc a en 1885,
aunque con poca incidencia. Muchos locales fueron cerrados preve ntivamente y
aprovec haron su clausura cautelar para ser reformados.
Dadas las circunstancias, se buscaba una nueva ubicación para los cafés
marcada por otras neces idades de índole com ercial y urbana. Así pues, en el año
1885, el representante d el Café Suizo de Matossi, Evaristo Flores, dispuso un cambio
de ubicación del local, cerrando el espacioso emplazamiento de la calle de Zaragoza
para abrir uno nuevo en la casa del señor A yerbe, situada en la ca lle del Coso Bajo.
La descripción del nuevo local, publicado en El Diari o de Huesca , r esulta mu y
interesante, ya que nos transporta a sus espacios, que se convirtieron
progresivamente en un referente de la pr ogramación musical de la ciudad.
La s causas del traslado fueron básic amente dos, l a primera d e ellas tuvo q ue
ver con lo expuesto a las bajas temperaturas del Café Suizo en su primera ubicación:
las primeras brisas otoñale s hacen casi impracticabl e la plaza de Zaragoza,
especialment e d urante l a noche, hora señalada para el sola z y espa r cimien to del
trabajador , de l indus trial y del comer ciante 755 .
La segunda de las ra zones fue d e tipo especulativo y empresarial, y a q ue la
zona de la calle del Coso Bajo aca baba de s er sane ada y re urbanizada, lo que la
convertía en una parte de la ciudad con g ran acti vidad, más resguardad a y cómod a.
El neg ocio de Pascual Potoc estaba también en esta z ona especialmente sane ada,
como decimos, en e sta pr imera secc ión de la calle del Coso Bajo.
755 D.H. 13 - 10 -1885.
341
D.H. 26-12-1887.
D.H. 27-12-1887.
D.H. 28-12-1887 760 .
D.H. 30-12-1887.
La publi cación de los programas y su horario facilitaba la escucha activa
durante el concier to. El r esto del tiempo la músi ca del piano se fundirí a entre el ruido
y los murmullos de los clientes del establecimiento. L os conciertos con pag o d e
entrada o consumición se convertían en un modo de selección de un público
realmente interesado en la audición de música. E stos era n los momentos en los que
los profesionales más di sfrutarían con su actividad musical . Además realiz aban una
intensa labor de difusió n de o bras y re pertorio, que se centraba habitualmente e n
arreg los y adaptaciones de arias y oberturas d e óperas y zarzuelas, as í como de
bailables de moda c omo valses y polk as.
760 E n este progra ma la redacció n de El Diario de Hu esca a provechaba para introducir u na serie de
bromas propio s de la festividad d el 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes.
342
Los conciertos diarios o frec idos por el C afé Suiz o, que habían comenzado
como dec íamos en diciembre de 1887, contin uarían en 1888 con las mismas
caracter ísticas:
D.H. 2-1-1888.
El Café Suiz o de Matos si funcionaba bien, y su local situado en la calle del
Coso Bajo, su segundo emplazamiento, acog ía a diario numerosa clientela . Esta sería
la razón que llevaba a la dirección del est ablecimiento a continuar con la
programación musical. Encontramos, reafirmando este hecho, un anuncio en El
Diario de Huesca , en el que el establecimiento vendía sus banquetas para renovar el
mobiliario, lo cual nos da una refere ncia sobre el gran aforo de la sala:
D.H. 13-1-1888. 761
Citaremos, a continuación, los prog ram as de concierto de ene ro de 18 88,
recogidos en El Diario de Huesc a . En ellos obser vamos que se trataba de eve ntos
diarios aunque no s e anunciasen todos los días. R ecogemos sólo aquellos de los que
tenemos constancia:
D.H. 3-1-1888.
761 Se vendían j untos o en pequeñas partid as. D.H. 13 -1- 1888.
343
D.H. 7-1-1888.
D.H. 11 -1-1888.
D.H. 14-1-1888.
Se anuncia e l concierto sin precisar repertorio (D.H. 16-1-1888 y D.H. 17 -1-1888).
D.H. 20-1-1888.
D.H. 31-1-1888.
Este ciclo termina ba el 4 de fe brero d e 1888, fecha en la que se realizaba el
último del ciclo invernal. A finales de enero, este era el balance que se hacía de los
“conciertos de Matossi” 762 :
762 D.H. 28 -1- 1888.
344
(Los citados “ disidentes” formarían el C asino “ La Peña” del que y a habla m os en el
capítulo anterior).
Una vez más, debemos hacer referencias a la difu sión de obras del repertorio
clásico y de la música cult a del momento y que se interpretaron con frecuencia en los
café s, en muchas ocasiones en versiones r educidas y /o adapt adas. Constata mos este
hecho en un comentario de El Diario de Huesca sobre el repertorio interpretado por
los músicos en los conciertos de Carnaval 763 . L os conciertos del mes de mayo fueron
los siguientes:
-1 y 2 d e ma y o: no s e precisaba el repertorio del concierto, y se anunciaba a las 20:30
horas.
D.H. 3-5-1888.
-4 de mayo: no se precisaba el repertorio del concier to, y comenz aba a las 20:30
horas.
Con estos recitales se cerraba una etapa en la que el Café Suiz o de Matossi
programaba a discrec ión ciclos diarios de conciertos. Su actividad se retomaba en
1891, pues no aparece hasta entonces cita alguna en prensa sobre actividad musi cal
en sus dependencias. Estos años de relativo silencio coincidieron con el auge de ot ro
café del mismo ramo y especialidades: el Café Su izo de Alfredo Meng otti.
763 Los oscenses pudieron disfr utar de obras de Haydn, Beethoven (un arreglo d el fam oso S eptiminio ) ,
Beriot, W eb er , W agner , co n la ópera Rien zi , y Liszt. D.H. 1 1- 2- 1888.
345
Café de For nos.
La actividad musical seguía in cr escendo en la ciudad. Así, en el mes de ju nio
de 1883, a la programación del C afé Suizo se unían los conciertos del p ianista Alejo
Cuartero 764 , contratado en el Café de Fornos, establecimiento que t ambién p rogramó
espectáculos buscando a traer clientela al establecimiento:
Plácenos consignar que las aficiones musicale s, signo evidente de l a
cultura de los pueblos, van pr opagándo se por cada día entr e nosotr os. Prueba de
ello es (…) la plausible emulación que par ece que aguijonea a los dueños de los
cafés de esta ciudad para pr opor cionar ratos de solaz al numer oso púb lico que
fr ecuenta dichos establecimiento s, en los cual es óyense con sumo agrado y son
unánimemente aplaudidas las composici ones de los más r eputados ma estr os en
los diverso s géner os mus icales.
Poco después, y siguiendo con la tendencia promot ora de espectáculos del
establecimiento, se contrató a un ventrílocuo, una nueva variedad de entretenimiento
que no habíamos en contrado todavía en la ciudad de Huesca, y menos aún en los
nuevos espacios para el espectáculo 765 . T enemos re ferencias de sus actu aciones del 5
al 9 de julio del año 1883, en el mismo local.
El espíritu de competencia entre el Café Suizo y el Café de Fornos se observa
en la portada d e El Diari o de Hu esca . Ambos anuncios eran idénticos en cuanto a su
tipografía y caracter ísticas formales 766 :
764 Véase nota Nº 464.
765 D.H. 3 -7- 1883.
766 D.H. 9 -7- 1883.
346
El Café d e Fornos y su salón contiguo, el Salón de R ecreo Ara gón,
probablemente dep endiente de éste, comenzaron su prog ramación concertística en
1883. En 1884 realizaron conciertos con cierta regularidad.
Encontramos una cita d e pre nsa en la que vuelve a h acerse refe rencia a la
música con “aire andaluz” 767 , es decir , al cante, toque y baile flamenco. Estaríamos
ante la segunda noticia s obre e ste gé nero en el pe riodo que estudiamos, en este caso a
car go de los artistas Silva, García y Paca Carmona. Nue vos conciertos con sabor
flamenco serían program ados en 1886 , el precio de la entrad a se unific aba sin hacer
distinción de se xos. L a s actuaciones fueron l os días 18 y 19 de noviembre de
1886 768 :
El llamado Salón del Re cre o Aragonés iba a alberg ar en el mes septiembre de
1884 una atracc ión que y a conocimos con anterioridad: el teatro mecánico 769 . Esto s
fantoches mecánicos protagonizaron diversas fun ciones, siempre a través de figuras
en movimiento, entre ellas una de temátic a religiosa . El asiento p referente costaba 35
céntimos y la entrada ge neral 25 céntimos. La empresa, propiedad del presti digitador
S r. B ellido, mantuvo el espec táculo hasta el 12 de octubre 770 , inclu y endo en el
programa un número de acrobacia a partir de la función del día 8.
A partir d el 18 de enero de 1888 el Café de Fo rnos se uní a de nuevo a la
programación de espectáculos iniciando una animada y musical competencia con el
Café Suiz o y sus ciclos invernales de conciertos. L a contrapro gra mación se realizó
contando, en sus dependencias qu e debían ser a mplias, con la banda del regimiento
destacado en Hue sca.
767 D.H. 21 -4- 1884.
768 D.H. 1 9- 11 -1887. P recisamente, el d ía 19 se ejemplificaba lo q ue venía sie ndo ya una constante : la
programación simultá nea de espectáculos públicos el mismo día, casi consecu tivamente, a m odo de
pugna por conseguir a las mismas hor as el mayor número d e clientes.
769 D.H. 26 -9- 1884.
770 D.H. 11 -8- 1884.
347
La s bandas de música goz aron de gran popularidad durante la R estauración, y
ocupaban espacios públicos como plazas y paseos. Éstas constituy eron la única
forma de vivenciar la música a través de g randes formaciones. De h echo, en l a
ciudad nunca ex istió una orquesta salvo las reducidas formac iones c ontratadas
puntualmente con las co mpañías de z arzuela. A t ravé s de las bandas se escucharon
por primera vez en la ciudad arreglos de oberturas y otra s piezas sinfónicas.
Santiago Gir , dueño del establecimiento, c ontrataba a la Banda del
Regimiento de I nfantería de Ga licia, que actuaría en el Café d e Forn os durante
algunos mes es de 1888. Ésta se convertía durante un corto p eriodo de ti empo, en la
formación residente de l local. Esta dinámica se mantenía los años si guientes aunque
cambiase la banda militar destinada en la ciudad. L os anuncios fig uraban
nuevamente al lado d e los del Café Suiz o, con la misma configuración tipográfica y
formal:
D.H. 18-1-1888.
D.H. 19-1-1888. (No se precisa el progra ma)
D.H. 21-1-1888.
348
D.H. 23-1-1888.
La banda militar se convertía en la más ac tiva de las formac iones musicales
de la ciudad al ser utilizada con un uso civil continuado, tanto en actos de carácter
público como privado. En el mes de febrero realizaba con ocasió n del C arnaval hasta
tres ac tuaciones diarias en diferentes espacios de la ciudad: la Plaza de T oros, Café
de Fornos y T eatro Principal.
El Café de Fornos acaparaba, como decimos, las actuaciones de la Banda del
Regimiento de Infantería de Galicia, presen te en el local h asta el 3 de marzo.
T erminado este mes se retomaba una serie de conciertos dia rios con otra s
formaciones. El estable cimiento, volcado con la p rogramación musical, alt ernaba de
este modo los conciertos de la band a con ot ros d e músi ca para pi ano, casi siempre a
car go de al guno de los activos hermanos Coronas.
La banda de música actuaría todavía en abril de 1888 hasta su m archa
definitiva, privando en principio al C afé de F ornos de su principal distracción
musical. Para continuar con la tradición musical del espacio se recurría a l a
programación de conciertos a carg o d e Enrique C oronas. El pianista iba a estrenar
un nuevo modelo de piano de cuerdas cr uzadas 771 .
- Ba nda del Regimiento de Infantería de Galicia: los días 4, 6, 7, de abril:
D.H. 7-4-1888.
771 D.H. 19 -4- 1888. Algunos de los pianos de c uerdas cruzada s d ifundidos en la ciudad fuero n los d e
la empresa Coll y Garr iga, anunciados co n pro fusión en el diario La Voz de la Provincia durante el
año 189 7. El distribuidor en Huesca fu e Victo rio Escuer.
349
- Enrique Coronas: el día 19 d e abril (tras la marcha del Regimiento de Infantería
de Galicia de la c iudad junto con su banda de músi ca).
El maestro Coronas a compañaría f rec uentemente a otros músicos con tratados
que debían estar de paso por la ciudad, ent re los más de stacados debemos citar al
violinista zaragozano T e odoro B allo y a l violoncell ista Juan L aclaustra:
D.H. 5-5-1888.
D.H. 7-5-1888.
D.H. 8-5-1888.
Ambos conc iertos fueron programados a las 20:30 hora s en abierta
competencia, ta l y como aparece en el diario La Crónica de 8 de mayo de 1888.
350
D.H. 11 -5-1888.
D.H. 12-5-1888.
D.H. 15-5-1888.
D.H. 16-5-1888.
Al margen de los citados conciertos de Enrique Coronas, el Café de Fornos
contrataba a una pianista en el mes de junio, Cecili a Palateis, quien actuaría los días
20 y 21 772 .
Y a en el mes de a gosto se programaba un concierto de músi ca de cámara,
protag onizado por un “sex teto ampliado” de fo rmación tímbrica indetermi nada, cu y o
repertor io era el siguiente:
D.H. 18-8-1888.
De nuevo el pianista Enrique Coronas iba a acompañar a dos músicos de
cuerda pulsada, instrumentos protagonistas de la vida musi cal de la ciudad junto con
el piano, el violín y el ca nto. Los músicos lo cales se adherí an con rapidez a
propuestas musicales foráneas e itiner antes, creándose un perfil profesio nal ágil y
versátil en cu anto a la repentiz ación musical y el arr eglo compositivo se refie re. La
bandurrista Srta. Zaida, que visitaba la ciudad en otras o casion es, lle gaba a la ciudad
acompaña da del g uitarrista Sr . Jacobet 773 . El re sultado tímbrico debió ser , como e n
otras ocasiones orig inal, al acoplarse el piano a la formación:
772 D.H. 20 -6- 1888.
773 Estos mismos intérpretes volvía n a la ci udad en 1 889, co ncretamente, como vere m os, al Café
Suizo.
357
D.H. 9-2-1889.
D.H. 11 -2-1889.
D.H. 12-2-1889.
D.H. 13-2-1889.
D.H. 14-2-1889.
D.H. 15-2-1889.
D.H. 16-2-1889.
358
Poco después, en el mes de marzo, volvía de nuevo a Huesca la concertista de
bandurria la Sra. Zaida 779 , ac ompañada del g uitarrista J acobet, a quienes y a
encontramos el año anterior en otros espacios de la ciudad. S u actividad concertística
itinerante los ll evó a di versas localidades, com o a Logroño en 1895 780 . Si en u n
principio se la contrataba para la realización de dos conciertos, dado el é xito de sus
intervenciones s e amplia ba su c ontrato a todos los días de l mes d e ma yo. De ellos
disponemos de alg unos de los programas publicados en El Diario de Huesca:
D.H. 8-3-1889.
D.H. 17-5-1889.
D.H. 22-5-1889.
D.H. 23-5-1889.
D.H. 24-5-1889.
779 En esta nueva referencia se la citab a como “señor a Zaida”, presu miblemente p or un cam bio en s u
estado civil desde la anterior visita a la ciudad. Sus actuac iones continuaba n hasta el 23 de may o.
780 BERMEJ O MART ÍN, F., 120 año s de Ocio y Espectáculos, supleme ntos de lo s 120 año s , diario
La Rioja , Logroño, 2009, ( www .berm emar.co m)
359
El Café Suiz o de Meng otti programaba también a la banda del regimiento 781 a
partir del 8 de ma y o para animar su espacio. El programa s e anunciaba con todo
detalle:
.
D.H. 8-5-1889.
D.H.10-5-1889.
D.H. 11 -5-1889.
D.H. 15-5-1889.
Y a en el mes de ma yo, la música de cámara adquiría gran prota gonismo en el
establecimiento. Al gunos músicos profe sionales de la orquesta de l T eatro Principal
de Z ar agoza llegaban a Hue sca r equeridos por los hermanos Coronas 782 y a
instancias del Café Su izo de Meng otti. Estos músicos profesionales estaban
acostumbrados a la le ctura y al arreglo r ápido de obras que se adaptaban con
maestría a formaciones camerísticas atípicas como la que iba a constituirse: un
sexteto compuesto por dos violines, flauta, clarinete, contrabajo y piano. Esta
formación era contr atada para qu ince conciertos. Entre ellos cabe destacar al
clarinetista Igna cio A g udo 783 , y al violinista y co mpositor J osé Orós, del que se
781 Banda d el Regimiento de Infa ntería Nº1 del Rey.
782 La relación pro fesional entre músicos d e ambas ciudades d ebía ser habitual.
783 Ignacio Agudo fue un músico zaragozano que escrib ió música escé nica y s infónica. Formaría una
pequeña o rquesta e n e l “coli seo oscense” e n 189 0. E n 1895 había co mpuesto do s m isas y otras obras
musicales religiosas, ade m ás de algunas pieza s para piano y bailab les. “Sobre él dice Ped rell en su
Dicciona rio , posible m ente por informaciones sumi nistradas por Lozano, que fue d irector d e la B anda
Municipal de Zaragoza y p rimer clarinete d el T eatro Principal”. EZQUERRO, A., Op.C it. , págs. 8 3,
130; véase ta mbién: P EDRELL, F ., Diccio nario biográfico y bibliog ráfico d e mú sicos y escritor es de
360
conocen va rias obra s originale s, arreglos y adaptaciones 784 . No se conservan todo s
los programas de los c itados concier tos que se realiz aron hast a el 1 de junio.
Completaban la formación Julián Goded (violín), Francisco Sierra (flauta), y Juan
Laclaustra 785 (contrabajo). Al piano, estuvo nuevamente Enrique Coronas.
D.H. 25-5-1889.
D.H. 27-5-1889.
D.H. 31-5-1889.
D.H. 1-6-1889.
Los concier tos de este sexteto iban a repetirse durante las fiestas de San
Lorenzo de 1889, contra tados en el mismo establecimiento 786 .
El Café de Mengotti realizaba nuevamente bailes de sociedad en el Carnaval
de 1889, a carg o de una nueva sociedad, “ La Lira ” 787 , que arrendaba sus
instalaciones para estas actividades, práctica común en aquellas asociaciones con un
música espa ñoles, p ortugueses e hispanoa mericanos a ntiguos y mod ernos, acopio de d atos y
docu mentos para servir a la Historia d el Arte mu sical en nuestra nación , B arcelona, 1 894.
(Inco m pleto, sólo letr as A-G).
784 GIMENO ARLAZÓN, B ., “Sociedad , cultura y ac tualidad artística en la España d e fines del siglo
XIX a través de las p ublicaciones perió dicas mu sicales: Zaragoza y la revi sta El Correo Musical ,
1888“, Anu ario Musical , p ágs. 21 1-262 . T a m bién se c ita como colabo rador pun tual de la revista
zaragozana a Ignac io Agudo, clar inetista del grupo citad o, pág. 212.
785 Fundamentalme nte era violonchelista, lo encontra m os en otras oca siones actuando e n cafés y
sociedad es oscenses.
786 D.H. 8 -8- 1889.
787 La socied ad de b aile “La Lira” ta m bién p rogramaba sus b ailes de Carnaval los días 4, 9 y 1 2 de
febrero d e 1893, y tam bién los días 1, 3 y 5 de febrero de 1894.
361
local pequeño o sin esp acio propio. Dest acaron en e l mes de febrero los bailes de las
sociedades “ La Lira” y el “Club V elocipe dista Os cense”. El C afé Suizo de Men gotti
y el Salón Dock fueron los esp acios utili zados por ambas s ociedade s
respec tivamente.
Posteriormente el café ap rovecha ba la presencia d e estos músicos, qu e habían
formado parte de la co mpañía del T eatro Princ ipal dirigida por I gnacio A gudo 788 ,
para pro gra mar una nueva serie de conciertos. El mismo Agudo y al gunos de sus
compañeros, que h abían trabajado ante riormente en Hue sca , or ga nizaban una
formación con músic os locales para tocar en el suizo de Mengotti.
Este “pluriempleo” denotaba la escasez del sal ario que debían percibir , por lo
que estos músicos no desaprove chaban nin guna o casión para tocar , aún tr atándose de
café s.
En 1890, el Café Suizo de Alfredo Mengotti continuaba con una n ueva
programación musical a carg o d el sex teto instru mental que había actuado en ma yo
del año anterior y dirig ido por el también zaragozano J uan Laclaustra 789 . L o hacían
los viernes y los lunes, los “días de moda” (e s decir , días con ta rifas especiales).
Cabe destacar la inclusión del género hostelero en el programa de los conciertos:
D.H. 12-7-1890.
D.H. 16-7-1890.
788 Mu y po siblemente este sextet o d e músicos o scenses tambié n formó par te d e la o rquesta que d iri g ía
I. Agudo en el T eatro Principal.
789 Violonchelista que e n la a nterior o casión ap arecía tocand o el contrabajo. Este sextet o, aunque
contara con la presenc ia de Laclaustra, p udo tener músicos diferen tes prove nientes de la Sociedad de
Cuartetos d e Zara goza cread a en ese mismo a ño 18 90. GI MENO ARZ ALÓN, B., tesis doctor al, “ Las
publica ciones periódica s musicales zara gozana s en la España de la Restauración ( 1883 - 1924)…”,
2010, pág . 296.
362
D.H. 18-7-1890.
D.H. 19-7-1890.
La si guiente v elada musical profesional, que cerra ría la actividad del segundo
periodo se programaría en el mes de noviembre 790 , una vez más, con la ll egada de la
feria de San Andrés. Fue un c oncierto c on el violí n como protag onista, a cargo de
Francisco Rical, con un progra ma de cinco piezas , y a l as 20:30 horas. El
acompaña miento instrumental corría a carg o de los habituales pianistas locales:
D.H. 29-10-1890.
790 D.H. 29 - 10 -1890.
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