El orden sagrado. Mitos sociales, legitimación teológica y teorías de la desigualdad en los siglos XVI y XVIII
Abstract
Producción Científica
Full text
EL ORDEN SAGRADO.
MITOS SOCIALES, LEGITIMACIÓN TEOLÓGICA
Y TEORÍAS DE LA DESIGUALDAD
EN LOS SIGLOS XVI Y XVII
Po Adol o Ca asco Ma ínez
Un e sidad
Complu ense
de
Mad id
Da é p incipio al pnncipio, con el pnncipio
y in de odas las cosas, que es Dios ¡
La in ocación a la di inidad y, en gene al, el ecu so a la au o idad de lo
eligioso man u o su pode de con icción en el pano ama in elec ual de los si-
glos XVI YXVII. Tan o en la Eu opa con a e o mis a como en los dis in os mun-
dos e o mados, la conciencia de lo eligioso ascendió el campo de lo eológico
y de la mo al y siguió igiendo las más a iadas pa celas del pensamien o. Ello
no niega la apa ición en odas pa es de in en os po elabo a azones au ónomas
que cons uyesen sus a gumen os apa e de la e, pe o, en cualquie caso, la om-
nip esencia de la censu a y el mismo hecho de a a se de eacciones con a ias al
pensamien o dominan e, nos si úan an e un enómeno que man iene un p o agonismo
de e minan e. De hecho, una de las cons an es de la his o ia in elec ual del Viejo
Con inen e en e IS00 y 1700
-yen
años pos e io es
ambién-
es la ensión
en e lo eligioso y la azón au ónoma, una con on ación que explica, en buena
pa e, la e olución de la cul u a occiden al.
Fue E. Du kheim quien expuso po pnme a ez de una mane a sis emá ica la
i enunciable esencia eligiosa de cualquie o ma de ep esen ación y de o gani-
zación humanas, de al mane a que los conocimien os, las o mas cul u ales y los
p ocedimien os mismos en que es os conocimien os ue on elabo ados ienen aí-
ces eligiosas. Pe o Du kheim a más allá en su a i mación, pues «la eligión es
una cosa eminen emen e social. Las ep esen aciones eligiosas son ep esen acio-
nes colec i as; los i os son mane as de ac ua que no su gen más que en el seno
de g upos eunidos y que es án des inadas a susci a , a man ene o a ehace cie -
os es ados men ales de esos g upos». Es deci , el hecho eligioso es hecho social,
y casi odas las g andes ins i uciones sociales ienen su ongen en la eligión, po
lo que, si seguimos su plan eamien o, la misma de inición del o den social p o-
iene de ella y, más conc e amen e, se conside a a la o ganización social una
emanación di ina. Si lo eligioso es social y lo social es eligioso, la explicación
, Juan
FERNÁNDEZ
DE
MEDRANO,
República mis a,
Madnd,
1602, p. 17.
268 CUADERNOS DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA
social es á ligada a las c eencias yés as, a su ez, nacen del desa ollo de las
elaciones en e sus miemb os 2.
l.
RELATOS MÍTICOS FUNDACIONALES YEXPLICACIONES TEOLÓGICAS
Fe nández de Med ana, cuya República mis a (1602) no es un ex o polí ico
de especial ca ác e inno ado , ni u o eco pa icula men e no able en la e olu-
ción de la a adís ica de la España del XVII, pone de mani ies o, p ecisamen e
po
su disc e a condición, el g ado de pene ación que los esquemas eligiosos
habían adqui ido en cualquie desa ollo in elec ual. Lo que p e ende se un lib o
de
eo ía
polí Ica en o no a la
doc nna
de la mona quía mix a, di igido a su
p o ec o , el duque de Le ma, comienza con las palab as que hemos colocado al
inicio de es e es udio, oda una decla ación que pa ece ía me amen e e ó ica
SI
el au o no Insis iese en segui el hilo a gumen al en páginas pos e io es. «Son
an conjun as
jus icia
di ina ypolícía humana
-esc ibe-
que no pueden ene
luga en e los homb es la
una
sin la o a» 3, Es el o den di ino, la disposición
que Dios ha dado acada
cosa
y a cada pe sona, la mani es ación de un pode que
da sen ido al mundo na u al y a la sociedad, pues «si bien odas las cosas son
c iadas de di e sas na u alezas yp opiedades y o almen e con anas, no po es o
dexan de es a dispues as de
una
Incomp ehensible sabidu ía de mane a que se
e ie en a un solo cie o ycomún in, po mos a la po encia in ini a del Sup e-
mo Hacedo , su icien e en la
meno
de sus ob as aele a a
admi ación
a los
mo ales aquien odas las suje ó»4Del econocimien o de la
supenondad
de Dios
ysuo den p o iene una concepción je á quica de las elaciones na u ales y so-
ciales, pues «en odo lo que es compues o de ma e ia y o ma, el manda y el
obedece es an na u al que has a en lo que no iene ida se ee muy g ande apa-
iencia. Todo es e mundo in e io obedece al supe io de quien es go e nado como
de segunda causa, baxando de la na u a celes e cie a i ud (a quien Pla ón lla-
ma ánima, yo os ilóso os espí i u del uni e so) que mezclada en la g an masa
de es e cue po pene a, i i ica, c ía ymode a odas las cosas que es án debaxo
de la Luna» 5Un o den, en de ini i a, que comp ende ambién al homb e, si ua-
do en posición de p i ilegio espec o del es o del mundo na u al y que se asalada
sin p oblemas a la o ganización social:
«y
sob e odos los animales el homb e. Y
en el homb e el ánima manda al cue po.y el en endimien o y la azón al ape i o
y
desseo.
En la
amilia
(cons i uyda
de
muchas
pe sonas)
la
cabeca
manda
di e samen e a las pa es de la casa. La ciudad (unidad de mul I ud de amilias,
suge a a la pulicía) consis e en el manda yobedece »6,
Es e iden e que es os a gumen os, VIsibles en a ados de muy di e so con e-
nido, no e an nue os,
SInO
que p o enían de una con inuidad en las g andes es-
uc u as in elec uales o jadas desde épocas an eno es más allá, incluso, de la Edad
Media.
Po
eso, po sus aíces ancladas en el pasado más an iguo, las esis que
2Émile
DURKHEIM,
Las o mas elemen ales de la
ida
eligiosa, Buenos Ai es, 1968, pp. 14-
41 Y
430-454;
la
ci a
ex ual, en p. 15.
3Juan FERNÁNDEZ DE
MEDRANa,
ob. ci ., p. 19.
4Ibídem, p. 53.
5Ibídem, p. 18.
"Ibídem, pp. 18-19.
EL ORDEN SAGRADO. DESIGUALDAD EN LOS SIGLOS XVI Y XVII 269
explicaban la o ganización social eminen emen e desigual en e los indi iduos se
habían ejido con hilos dis m os, de mane a que e a di ícil Iden i ica sus o íge-
nes. Cla o es que el pensamien o c is iano e a la o ma más acabada de explica-
ción a la al u a del SIglo XVI, pe o en la cons i ución de es a eo ía había asgos
mí icos, del An iguo Tes amen o y de la cul u a g ecola ina VIsibles aún en e el
en amado eológico.
De hecho, en los cimien os de oda es a es uc u a yacían, de o ma explíci a,
ela os
mí icos
gnegos
y
judíos
de SImila
as ondo
que
man u ie on
su
ope a i idad como explicaciones ongina as den o de la cul u a cns iana. La ex-
pulsión del Pa aíso en el Génesis o el mi o de P ome eo yEpime eo, comen ado
po Pla ón en su P o ágo as, na an el paso del homb e de la ase de na u aleza
al es ado cul u al7, un ánsi o sin posibilidad de e o no y de consecuencias de-
cisi as pa a el hallazgo de ó mulas de o gamzación social. Pe o, como odos los
mi os, el ela o del Pecado O iginal y las pe ipecias de los hé oes g iegos no ie-
nen una única in e p e ación, sino que admi en lec u as di e en es. Así, el Pa aíso
alude a un es ado de pe ec a a monía con la na u aleza en el cual el homb e no
iene con lic os ni su imien os po que espe a el o den di ino. Pe o cuando Adán
y E a ansg eden la no ma impues a po Dios se ab e un ma co nue o de ela-
ciones que a ec a an o a los homb es en e sí como aés os espec o a Dios. Po
consiguien e, bien es CIe o, como señala án los mo alis as de odas las épocas,
que el pecado hace pe de la mocencia sm posibilidad de e oceso y que desde
en onces el Mal se ins ala en el se más ín imo del homb e. Pe o ambién es igual-
men e e dad, y sob e ello gi a án las eo ías
SOCIOlógicas
de aíz judeoc is iana,
que la ansg esión, el paso dado po Adán y E a, supone la opción humana po
ompe con lo na u al ybusca un es ado dis in o, el e dade amen e humano, es
deci , el sociocul u al, que se con apone al es ado de la na u aleza. Pe o la up-
u a del o den di ino no supone el cese de la m e ención de Dios en la ida de
los homb es, sino que sólo cambia los é minos de es a in luencia. La ep esen a-
ción del Pa aíso pe dido sigue siendo una e e encia de elicidad ya monía sob e
la cual se ha de edi ica la ciudad de los homb es, según las leyes de Dios.
El o o núcleo mí ico al que me he e endo, el de P ome eo yEpime eo a-
ado
po
Pla ón en el P o ágo as8, a a ambién del nacimien o de la sociedad
humana, aunque incide en una cues ión más pa icula , la de
SI
es posible o no la
ansmisión de los alo es sociales o, dicho de o a o ma, si la i ud puede se
ap endida. Según Pla ón po boca de P o ágo as, los dioses enca ga on aP ome eo
yEpime eo que do asen de capacidades a los animales. Epime eo, en quien dele-
gó odo el abaja P ome eo, ue epa iendo capacidades de mane a que mnguna
cna u a
es u iese en des en aja espec o de las demás, pe o «como no e a del odo
sabio Epime eo, no se dio cuen a de que había gas ado las capacidades en los
animales; en onces oda ía le quedaba sm do a la especie humana, y no sabía
qué hace » 9. Al e P ome eo el p oblema, «apu ado po la ca encia de ecu sos
7
Pa a
el análisis del ela o de la expulsión del Pa aíso me he se ido, en
pa e
ysin lle-
ga a SUS mismas conclusiones, de Ja ie SAN
MARTÍN
SALA,
Teo ía de la cul u a, Mad id, 1999,
pp.
24·27.
8Ibídem, pp. 27·31. Di e sos análisis del mi o p ome eico, en Ca los
GARCÍA
GUAL,
P ome eo:
mi o y agedia,
Mad id,
1980; en pa Icula sob e la in e p e ación del ela o en é minos del
ongen
de la cul u a, pp.
47·68.
La
edición
del P o ágo as que
manejo
es la de G edos,
Madnd,
1997.
9P o ágo as, 321c.
270 CUADERNOS DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA
... oba a He es o y a A enea su sabidu ía p o esional jun o con el uego
...
y
así, luego la o ece como egalo al homb e»
!O
Así pues, «de aquí esul a la po-
sibilidad de la ida pa a el homb e» 11, es deci , se pusie on las bases écnicas pa a
la ida social, pe o al aba el sen ido polí ico que e a p opiedad de Zeus y que
P ome eo no había podido oba . La ca encia del a e de la polí ica les impedía
c ea ciudades
- ep esen ación
del concep o de o ganización sociopolí ica supe-
io -,
po que «cuando se eunían, se a acaban los unos a los o os,
...
de modo
que de nue o se dispe saban ype ecían»
12
Es a si uación
mOVIó
a Zeus a o de-
na a He mes que o o ga a a los homb es el sen ido mo al y la jus icia y que los
dis ibuyese en e odos los homb es po igual. En consecuencia, a i ma P o ágo as,
«pa ece necesa io que nadie deje de pa icipa de ella [la i ud polí ica] en algu-
na medida, bajo pena de deja de exis i en e los humanos» 13. Sigue luego el
diálogo sob e si la i ud es ansmisible po la educación o
SI
es un don inna o,
cues ión que iene ascendencia pa a comp ende las di e encias en e los hom-
b es. P o ágo as, de enso de la impo ancia de la educación en la asimilación de
la a e é, plan ea a su in e locu o Sóc a es una p egun a en ayuda de su pos u a:
«¿Po qué, en onces, de pad es excelen es nacen muchas eces hijos ulga es?» 14
Sn duda, esc ibe Pla ón, po que la educación
-en Iéndase
en sen ido amplio se-
gún el é mino g iego paideia
15_
es base de la adquisición de la i ud y no un
legado he edable Slll es ue zo po pa e del descendien e. Po o a pa e, el deba-
e en e P o ágo as ySóc a es queda sin esolución y de hecho los con incan es
acaban ma izando sus pun os de pa ida has a el pun o de que el lec o puede
queda se con una cie a sensación de «i i ación» odesconcie o sin que Pla ón
lle e a sus úl mas consecuencias de sus a gumen os de pa ida16, pe o sin duda el
inal apo é ico iene que e con el es ilo del ilóso o y ambién con el uso del
ela o mí ico, ambiguo po de inición, como ocu e con la na ación bíblica de la
expulsión del Pa aíso.
En ambos ela os, la expulsión del Pa aíso y el mi o de P ome eo yEpime eo,
se explica el nacimien o del homb e a la ida social como consecuencia de una
asg esión del o den di ino. También en los dos casos la in acción es d amá i-
ca, sin posibilidad de e o no y iene consecuencias nega i as pa a los homb es:
el su imien o mhe en e a la exis encia
humana-el
abajo y el
dolo -,
la con-
ciencia de la mue e y, en de ini i a la apa ición del pecado como signo isible
de las limi aciones humanas, en el caso del ela o del Génesis; una incapacidad
inna a pa a i i en a monía con la na u aleza como el es o de las especies y las
limi aciones écnicas pa a cons i ui sociedades pací icas po habe dejado incom-
ple o el pe il del homb e, en el caso del mi o g iego. Pe o an o una como o a
na ación edimen, al menos en pa e, al honib e
po
su acción aunque, eso sí,
median e nue as in e enciones di inas que emedian las impe ecciones de la ob a
humana y la uel en aconec a con lo sag ado. En el caso de los pecado es ex-
pulsados del Pa aíso, es el man enimien o del homb e en la cúspide de lo c eado
10 Ibídem, 321d.
11 Ibidem, 321e.
12 Ibídem, 322b.
IJ Ibídem, 323c.
14 Ibídem, 326e.
15 Sob e el signi icado de paideia, me emi o al ex o
cláSICO
de We ne JAEGER, Paideia. Los
ideales de la cul u a g iega, México, 1978 (L" ed. en alemán, 1933).
16 Ca los GARC A GUAL,
«In oducción»
al P o ágo as, p. 493.
EL ORDEN SAGRADO. DESIGUALDAD EN LOS SIGLOS XVI Y XVII 271
y sob e odo las sucesi as opo unidades de edención que Dios b inda al hom-
b e, bien pe sonales
-a epen imIen o
y
pe dón-,
bien colec i as
-la
acción de
los p o e as, la eno ación de la
alianza-o
En el mi o p ome eico es la ayuda de
Zeus, al o o ga a los homb es la i ud, lo que palía la con usión, pues les pe -
mi e una base sob e la que o ganiza social ypolí icamen e su con i encia.
Lo que más nos impo a aquí es, p ime o, la ambigüedad in e p e a i a de las
dos his o ias, una ampli ud de lec u as que les hizo, de una o ma u o a, conse -
a igencia yu ilidad en los plan eamien os legi imado es de la eo ía social
medie al y de la Edad Mode na, aunque ue an p ecisos complicados es ue zos
de adap ación, eincluso llega an ades igu a se los asgos p imigenios de su nú-
cleo. Al mismo iempo yaunque pa ezca con adic o io, es os ela os in empo ales
si ie an como cauces, con odas las ma izaciones que se quie an hace , a las oces
que p ecisamen e c i icaban el o den social es amen al. Y en segundo luga , y más
impo an e aún, hay una coincidencia en si ua en lo sag ado, más conc e amen e
en di inidades absolu as - Yah é y
Zeus-,
el ac o que digni ica el o den social,
que le p es a e dade a legi imidad y sen ido p ác ico, pues no ol idemos que
SI
bien el homb e había dado el p ime paso ansg eso , su acción solamen e había
gene ado con usión, Es el dios quien, sin es au a lo iolado, lo ec i ica. Y su
inicia i a no se limi a a eo dena la si uación del homb e, sino que además le
acili a los medios
-alianza
con Dios en un caso,
VI ud
polí ico-social en el
o o-
pa a cons ui una sociedad que, en la medida de lo posible, sea un e lejo del
o den di ino. Como el e lejo siemp e se á, no lo ol idemos, un emedo impe -
ec o
-humano-
de un o den Ideal, los e en uales de ec os de la o ganización
social no pueden a ibui se al o den mismo, sino a los homb es que lo enca nan,
pues son ellos los descendien es de quienes habían aicionado la con ianza de Dios
en el pasado.
Las consecuencias de, es e p incipio de in e ención di ina en la elabo ación
de eo ías sociológicas y pa a la o ganización p ác ica de las comunidades ue on
g andes, como sucedió en la eoc acia judía o en la e olución del pensamien o
social g iego, aunque los esul ados ue an bien dis in os. Tan a in luencia u ie-
on es os mi os que ue on ecibidos yasumidos como p opios po el c is ianis-
mo. Aho a bien, desde las na aciones undacionales a la sociedad es amen al e o-
lucionada
-o
mejo dicho
enquis ada-
de los siglos XVI yXVII, hubo un echo
muy la go, no sólo empo al. Nega apa i de ellos la posibilidad de que al-
guíen cambiase de es amen o y, en gene al, de ende un o den es á ico de los
pe sonas, de inidas sólo po su nacimien o, p ecisó de elabo aciones sucesi as,
ejidas y e ejidas desde la apa ición del sis ema eológico-an opológico del cns-
ianismo. En cualquie caso, el con inuum desde los mi os a las explicaciones
eológicas es as eable a endiendo a un pun o de is a concep ual, además de que,
de mane a exp esa, las e e encias a es as ideas y sus múl iples a ian es llenan
los ex os del géne o de la li e a u a de los es ados que se esc ibie on desde la
Al a Edad Mode na
17
De odas o mas, la a i mación de que el o den de los hom-
17 U ilizo el é mmo li e a u a de los es ados pa a e en ne a la amplia nebulosa de a ados
yesc i os di e sos
-de
mo al, polí ica, nobilís ica, eología, y
o os-
que de una mane a u o a
a an de los
p InCIpIOS
de la o ganización
SOCIal.
Lo omo p es ado de
Ru h
MOHL,
The Th ee
Es a es
In
Medie al and Renaissance Li e a u e,
Nue a
Yo k, 1933,
aunque
ella
ce i ique
su
desapa ición como al géne o en o no a los años ein a del SIglo
XVI,
pues
es e iden e que el
m e és po es as cues iones no desapa eció en onces. Las e e encias al o den
SOCIal
es amen al y
272 CUADERNOS DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA
b es, po desigual e injus o que pa eciese, p o enía de la olun ad di ina ue un
esul ado ex emo, depu ado, de la inco po ación de los mi os undacionales a los
esquemas básicos de pensa y su alo explica i o se conse ó, e incluso se acen-
uó cuando más dí icil pa ecía segui sos eniéndolo.
2.
LAS
TEORÍAS DE LA DESIGUALDAD SOCIAL EN LA
EDAD
MODERNA
Desde iempos medie ales, en oda Eu opa se habían cul i ado ideas di e sas
de aíz eológica, polí ica y social pa a legi ima la desigualdad 18. Se es ablecie-
on en onces me á o as o gánicas que asimilaban la sociedad a un cue po cuyas
pa es co espondían a un conjun o social je a quizado po unciones y po alo-
es, imágenes que, como se insis ía, eco daban el mis e io de la T inidad pa a
e o za el ca ác e sag ado de la es uc u a. E a el o den di ino, y po an o
inmu able, el esponsable del pues o que a cada una le ocaba desempeña en una
sociedad a mónica según un plan que daba sen ido a la desigualdad po que a i-
buía más elie e a unas unciones que a o as. De ello se de i aba ambién un
o den mo al, con de echos y debe es especí icos, con ecompensas, ecu sos y has a
enemigos conc e os. Con el iempo, el modelo se amplió con a gumen os laicos,
ecupe ados de los au o es g ecola inos, pe o no pe dió su esencia ni su capaci-
dad ope a i a pa a de ende la desigualdad. Tex os e iconog a ía de es e géne o
aumen a on su di usión con la apa ición de la imp en a y die on luga a ep e-
sen aciones más complejas, algunas ampliadas a una a iculación cua ipa i a (el
clé igo, el noble, el campesino y el abogado, o el me cade , o simplemen e el
habi an e de las ciudades) que de es a o ma incluía a los g upos sociales eme -
gen es 19.
Aunque las hondas ans o maciones sociales que acompaña on al nacimien o
de la Edad Mode na esqueb aja on la eo ía de una sociedad es ablemen e o ga-
nizada en es o cua o es ados ce ados, la Idea de que la inmo ilidad social e a
la única ó mula de o ganización deseable se pe pe uó como luga común. La
ei e ación
explica i a no
e i ó
que con inua a abie a la cues ión de explica
cohe en emen e un o den social con p o undas dis ancias, es ue zo in elec ual que
se mos aba más complicado po las ensiones sociales den adas de la desigual-
dad. El humanismo español no eludió el p oblema.
Quizá
su mayo log o, en el
e eno eó ico, consis ió en supe a los obs áculos que has a en onces habían co-
locado bajo sospecha la libe ad del homb e median e una concepción muy posi-
i a de la dignidad humana. En su Diálogo de la dignidad del homb e, Fe nán
Pé ez de Oli a expuso las g a es esponsabilidades y penalidades que a odos los
homb es a ec aban, cualquie a que uese su papel en la sociedad, de modo que
« odos es os y los demás es ados de los homb es no son sino di e sos modos de
pensa , (...) la o una odos los con unde y los ebuel e con anas espe ancas y
su ca ác e Inmu able, po su
ongen
sag ado. ue on cada ez más p oblemá icas, pe o las
SIgUIÓ
habiendo yen no poca can idad, lo que demues a has a qué g ado o maban pa e del imagmano
in elec ual
báSICO.
18 La o mulación de la eo ía en la España bajomedie al, en Roge
BOASE,
The T oubado
Re i al. A S udy
o
Social Change
In
La e Medie al Spain, Lond es, 1978, pp. 13-52.
19 O a ia
NICCOLI.
1 sace do i, igue ie i, icon adini. S o ia di un'immagine della socie á,
Tu ín, 1979.
EL ORDEN SAGRADO. DESIGUALDAD EN LOS SIGLOS XVI Y XVII 273
anos semblan es de hon as y iquezas. (
...
) Con es os esca nios de o una, cada
uno abo esce su es ado con cobdicia de los o os, do, si llega, no halla aquel
eposo que pensa a, po que odos los bienes de o una al desea pa escen he mo-
sos, y al goza llenos de pena»
20
Es e e a el cos e de la libe ad, eje ce la bajo
las limi aciones humanas, pe o, con op imismo humanis a, la dignidad del se
humano podía supe a las ba e as de la p opia na u aleza, como Pé ez de Oli a
desa ollaba ampliamen e en la segunda pa e de su Diálogo, median e la conju-
gación
de los a gumen os de la iloso ía clásica y los de la c is iana. Según él,
los homb es i en en sociedad po que es la mejo mane a de po encia sus cua-
lidades yalcanza los bienes que les es án des inados; ycomo los homb es son
an di e sos y Dios les ha pe mi ido conduci se según sus dis in as olun ades e
inclinaciones, los di e en es es ados en que se a icula la sociedad co esponden a
la elección indi idual según la «libe ad del alma» 21,
po
lo cual «no de emos
ene po aspe eza lo que Dios nos concedió como a hijos egalados»,
Una
isión
ípicamen e humanis a del homb e y de la sociedad, en esumen: «g an cosa es el
homb e, yadmi able», concluye Pé ez de Oli a
22
El humanismo, que en ningún
caso ue un pensamien o e oluciona io ydesde luego es aba lejos de impugna
el o den social, no pasó de ahí, de una decla ación op imis a sob e la libe ad y
la dignidad humanas.
La llegada de los iempos con a e o mís as e i ó cualquie in en o de p o-
undiza en es as cues iones y nos impide conje u a en o no aposibles p opues-
as de o ganización social al e na i a. Las que se lanza on se acogie on al géne o
u ópico, ya ecuen ado con éxi o en el Renacimien o, y en ningún caso aspi aban
más que a eo ganiza la sociedad según c i e ios e o mis as muy limi ados. Es
odo un símbolo del signo de los iempos en la segunda mi ad del siglo XVI que
ol ie an a se los mo alis as quienes más cómodos se mo ie on en es as cues io-
nes. Pe o és os, empeñados en la a ea de explica la sociedad CI il como e lejo
de la olun ad de Dios, seguían eniendo se ios p oblemas pa a que se acep ase el
concep o del con en o de es ados, o el de consuelo de es ados, empa en ado con
el p ime o, exp esiones de una conco dia social an lejana como i ealizable.
La línea de pensamien o que se impuso as el concilio iden ino insis ía en
coloca la causa de la insa is acción de los indi iduos en la impe ección de la
na u aleza humana. En onces la de ensa de los iejos p incipios se cen ó en c i-
ica los ac o es que, a su juicio, pe u baban el o den que ido po Dios. Así, la
codicia y la
ambición
de los homb es e an las causas del desga o social. «Nadie
puede ene pe ec o con en o
-esc ibía
An onio de Solís->: ya uno es ico, ya
iene en pob eza; ya es á sano, ya en e mo; ya iene amigos, ya es á ce cado de
enemigos. Uno es á con en o con el es ado que omó, o o iempo es á descon en-
20 Fe nán
PÉREZ
DE
OLIVA,
Diálogo de la dignidad del homb e, ed. de Ma ía Luisa
CERRÓN
PUGA,
Mad id, 1995 (p ime a edición en Alcalá de Hena es, 1546, a ca go de
F anCISCo
CERVANTES
DE
SALAZAR),
pp. 132-133. También
LUIS
Vi es había insis ido en la noción de homine digni a is,
aunque no dedicase ningún ex o especí ico a la cues ión. Su Vigilia mSomnium Scipionis (1520)
yla Fabula de homine (1518) son
algunos
de los abajos de Vi es
donde
se
p o undiza
en el
asun o.
21 La idea de «libe ad del alma» apa ece epe Idamen e en la O a io
-sob e
la digmdad del
homb e-,
de Gío anni PICO
DELLA
MIRANDOLA,
en sus Conclusiones, ed. de B.
KIESZKOWSKI,
Gi-
neb a, 1931.
22 Fe nán
PÉREZ
DE
OLIVA,
ob. ci , pp. 138-168. Las ci as ex uales, en pp. 151 Y152, es-
pec I amen e.
274 CUADERNOS DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA
oo
De mane a que nadie en es a ida puede ene pe ec o con en o mconsue-
lo» 23, El dine o, que desde posiciones mo ales es ic as se conside aba un peli-
g oso co osi o de la a monía social, cen aba buena pa e de las c í icas:
... en Cas illa de pocos años acá que el que iene nquezas ese iene la hon a y
como el noble ee que se gua da y usa es o y que si es
neo
lo on an, dexa de
haze lo que es obligado con o me a su es ado, exe ci ándose en me cadu ías y
o os iles
O i¡;;IOS
que les son edados po de echo y no sos iene el á i o de la
nobleza. De mane a que po nues os pecados se usa an o el o icio de la
me cadu ía en España que se suben las cosas median e no las da quien las ad-
quie e, smo con mucha ganacia y e endidas, de mane a que se an subido los
p ecios de odas las cosas y es o causa no ene cuydado de manda que cada
es ado conozca su p emmencia, que
SI
el me cade supiese que no bas a an sus
dine os pa a aca alle, m al noble dalle más p ee mnencia de su es ado pa a adqui-
i más iqueza, no se da ían an o a adqui i bienes especiales los plebeyos. Los
quales como se een neos ienen mane a de cómo haze mayo adgo de sus bie-
nes, y an
O i¡;;IOS
eales y bi en hon adamen e de mane a que alcancan la es ima
en su pueblo, y sucédeles en lo mesmo sus hijos y me os, los quales p ue an de
su pad e y agüelo bem en
ábi o
hon ado yqueda se po hijosdalgo24
En su mayo pa e, las oces que denunciaban el es ado de la sociedad no
p e endían acaba
con
la desigualdad einan e, sino econduci la opu i ica la,
de ol e la a su p imi i o
-idealizado-
pe il, des igu ado po ac o es ex e nos
que habían pe u bado los papeles que a cada uno le había asignado la sabidu ía
de la P o idencia. A pa i de concep os me a ísicos, como hacían algunos, am-
bién se explicaba la insa is acción de los indi iduos con el es ado que les co es-
pondía po la codicia que anidaba en la na u aleza del homb e. Según F ancisco
Mi anda Villa añe, alma ycue po, con ines opues os, sólo con luían cuando la
p ime a buscaba su pe ección a a és de los sen idos, ía de ex ema di icul ad
en sí misma, ya que conoce ydisce ni a a és del mundo sensible comúnmen e
sepa aba al alma del homb e de su e dade o des ino, esiden e en la con empla-
ción del sumo bien
- e e encia
a
Pla ón-,
yal e aba el o den na u al de los
homb es ya que
-o a
ez Pla ón
e ocado-
«no odos han de se yguales» 25
Sancionada po las leyes di ina y po los p incipios ilosó ico-na u ales, la a mo-
nía exigía que cada uno conse ase el es ado que le había co espondido, aunque
no se p ecisaba si la adjudicación de es ados se ese aba a lo acciden al
-el
nacimien o-
o a los mé i os pe sonales.
En el ondo subyacía una concepción pesimis a de la na u aleza humana y de
su capacidad pa a i i en comunidad, una a gumen ación que encon aba cobijo
en los ex os bíblicos. Pa a supe a el pecado de los
pnme os
pad es y la consi-
guien e in oducción del mal en el mundo se p odujo una dis inción en e indi i-
duos, única ía de supe ación de la culpa congéni a si se que ía i i en socie-
dad. De la
misma
mane a que ocu ió en e los animales, a los ale osos les ocó
gobe na
a los in e io es, y se con i ie on en eyes ynobles, en palab as de
Be na dino de Escalan e:
23 An onio de
SOLís,
Consuelo de los es ados, Medina del Campo, 1576, . II -12 .
24 His o ia de la nobleza. Fines del siglo
SIglo
XVI. BN, Mss. 3084, . 3 -4 .
25
F ancisco
MIRANDA
VILLAFAÑE,
Diálogos de la phan ás ica philosophia, de los es en un
compues o, yde las le as ya mas, ydel hono , donde se con ienen a ios yapazibles subjec os,
Salamanca, 1582, . 2, 93 y112 .
EL
ORDEN
SAGRADO.
DESIGUALDAD
EN
LOS
SIGLOS
XVI
Y
XVII
275
Po p o idenciadi ina ue o denadopa a e ena y cas iga los pecados y mal-
dades de los homb es y conse a los en jus icia y conco dia dando p incipio a
ello el que lo es de odas las cosas, quando des e ó del Pa aíso de la le a a
Adán y E a po no a e gua dadosu mandamien o comiendodel á bol edado,
obligándoles a que con el abajo de sus manos g angeassen y sus en assen la
ida.
Ycon el mismo igo ep ehendió a Caín la mue ede Abel y le cas igó, y
a Lamechpo el homicidio, y a odoslos demás
homb es
yc ia u as que a ía en
el mundo, anegó con el dilu io gene al po sus maldades y abommaciones, e-
se ando a Noé, que e a Jus o, y a los o os que en su na ío escapa on, o de-
nandode ahí adelan e, po quela comunidad engend adisco dia, que los
homb es
más ale ososgo emassen a los m eno es, concediéndoles la admims acióny
seño ío de las cosas del mundo. Pues pa a ellos le a ía c iado.Ylo mis noo -
denó po ley de na u aleza en los
ammales
I acionales que se guían y go ieman
po o os de su mismo géne o
26
O a e sión igualmen e pesimis a que explicaba el o igen de las di e encias so-
ciales se basaba en la apa ición de la iolencia.
Acabada
la
Edad
Do ada
en que
los homb es con i ían pací icamen e, según decía Ma cos de Isaba, la ambición
de algunos p o ocó la gue a y, pa a de ende se, los «buenos» eligie on en e los
más «su icien es ydispues os
pa a
la de ensa de la pa ia, haciéndolos lib es de
algunos abajos ycosas»27.
Pe o no odos los au o es se queda on en
una
SImple elucidación pesimis a de
la génesis de la desigualdad. Algunos,
como
el agus ino Ma co An onio
Camas,
p o undiza on
en los
debe es
que
ocaban
a
cada
uno
según
su
posición.
Su
Mic ocosmia, en las pos ime ías del siglo
XVI,
enía ace a un siglo de esc i os
en o no al
ema
ysuponía
una
uel a de ue ca sob e los a gumen os clásicos, en
ono c í ico, sin sali se del pensamien o dominan e. Con a la mayo ía, no consi-
de aba na u al el de echo de algunos aeje ce el seño ío sob e o os, msiquie a
po
de echo di ino, pues «no se les dio [a los homb es] po es ad (...) sob e las
c ia u as acionales,
homb es
como
ellos», sino que el some imien o de unos a
o os e a, a i maba, el esul ado del de echo de los homb es. ADios le epugna-
ba la desigualdad
po
se e lejo de las mise ias humanas, pe o la había ole ado
con obje o de « e ena la malicia de los homb es ypa a conse a acada uno en
su jus icia»
28
Desde
la eo ía polí ica, Ped o de Ri adeney a, uno de los pun ales
del mona quismo con a e o mis a, aplicaba la exis encia de di e encias en e los
homb es acues iones p ác icas, elacionadas con los c i e ios egios en la dis i-
bución
de
hono es
yme cedes. El
jesui a
a ibuía
al ey la
esponsabilidad
de
man ene
la a monía
SOCIal
y de gene a e icacia polí ica median e la p ese a-
ción
del o den es amen al,
una
de cuyas ó mulas consis ía en ga an iza un e-
pa o cong uen e del
hono
social.
Po
eso el mona ca debía hon a a los nobles,
po lo que SIgni ica on sus an epasados y po sus mé i os p opios, po que así se
obus ece ía la au o idad y se p o ege ía la es abilidad, alo es máximos de una
sociedad a mómcamen e o denada29.
26
Be na dino
de
ESCALANTE,
Diálogos del a e mili a ,
Se illa,
1583,
. 3 y
.
27
Ma cos
de
ISABA,
Cue po en e mo de la milicia española, ed. de
En ique
MARTÍNEZ
RUIZ,
Mad id,
1991,
según
la
edición
de
1594,
pp. 53 Y54.
28
Ma co
An OnIO
CAMOS,
Mic ocosmia ygo ie no uni e sal del homb e ch is iano pa a o-
dos los es ados yqualquie a de ellos,
Ba celona,
1592,
pp.
141
Y
142.
29
Ped o
de
RIVADENEYRA,
T a ado de la eligión ylas i udes que de e ene el P íncipe
ch is iano pa a go e na yconse a sus es ados, con a los que Nicolás Machia elo ylos poli-