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La guerra contra las drogas, cómo la sociedad percibe a los adictos y la importancia de la figura del educador social en este ámbito

Marrao Da Silva, Tania

Abstract

Grado en Educación Social

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0 FACULTAD DE EDUCACIÓN DE PALENCIA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID LA GUERRA CONTRA LAS DROGAS, CÓMO LA SOCIEDAD PERCIBE A LOS ADICTOS Y LA IMPORTANCIA DE LA FIGURA DEL EDUCADOR SOCIAL EN ESTE ÁMBITO TRABAJO FIN DE GRADO EN EDUCACIÓN SOCIAL AUTOR/A: TANIA MARRAO DA SILVA TUTOR/A: JOSE LUIS HERNÁNDEZ HUERTA Palencia, Junio 2022 1 RESUMEN: El p esen e abajo cons a de una ecopilación de in o mación sob e una gue a que lle a más de 100 años en e noso os, como lo es la gue a con a las d ogas. Se analiza lo ocu ido du an e es e iempo con la polí ica p ohibicionis a y se exponen nue os pun os de is a a a o de la legalización y egulación de las d ogas, siemp e eniendo en cuen a al adic o y a las pe sonas, po encima de odas las cosas. Se pone én asis en como la sociedad excluye a los adic os, y como es os, a su ez, pie den de echos. Pa a inaliza es e abajo se expone la inculación de la educación social con es e ámbi o, y a pesa de la escasa o mación y ecu sos pa a in e enciones di ec as, la impo ancia del papel del educado social como agen e de desa ollo comuni a io. ABSTRACT: This wo k is a compila ion o in o ma ion abou a wa ha has been be ween us o mo e han 100 yea s, such as he wa on d ugs. Wha happened du ing his ime wi h he p ohibi ionis poli ic is analyzed and new poin s o iew a e exposed in a o o he legaliza ion and egula ion o d ugs, always aking in o accoun he addic and he people, abo e all hings. Enphasis is placed on how socie y excludes addic s, and how hey lose igh s. To conclude his wo k, he link be ween social educa ion and his a ea is exposed, and despi e he lack o aining and esou ces o di ec in e en ions, he impo ance o he ole o he social educa o as an agen o communi y de elopmen . PALABRAS CLAVE: D oga, adicción, adic o, consumo, educación social 2 ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN…………………………………………………4 2. OBJETIVO………………………………………………………...5 3. JUSTIFICACIÓN...………………………………………………..5 4. MARCO TEÓRICO…………………………………………….....6  ¿QUÉ ES LA ADICCIÓN? o Concep o de d oga y adicción..………………………6 o Clasi icación de ipos de d ogas.……………………..8 o Pa ones de consumo ¿Qué sus ancia es la más consumida?.................................................................. 10 o Cuál es la e dade a causa de la adicción……...….....12  LA GUERRA CONTRA LAS DROGAS o His o ia…………………………………………….…15 o ¿Es la p ohibición de las d ogas la e dade a solución?.......................................................................20 o ¿Qué sucede ía si se op ase po una polí ica adicalmen e dis in a a la ac ual?...........................................................................23 o ¿Es á elacionada la p ohibición de las d ogas con la co upción?...................................................................27  DROGAS Y RACISMO o ¿Pánico acial?..............................................................31 o Como e la sociedad a las pe sonas que consumen….33  EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN SOCIAL o ¿Qué es la Educación Social? Su elación con el ámbi o de las d ogas………………………………………….36 o ¿Cómo abo da el consumo de d ogas desde la educación social?..........................................................39 3 5. CONCLUSIONES…………………………………………………44 6. BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………..45 4 1. INTRODUCCIÓN El p incipal obje i o de es e abajo es e lexiona sob e qué es lo que ha sucedido y sigue sucediendo en la gue a con a las d ogas, cen ándome en p o undidad en la a ea de analiza de qué mane a las pe sonas que consumen, son pe cibidas y a adas po la sociedad de la que supues amen e o man pa e. He plasmado ideas sob e el concep o de d oga y consumo, in en ando e “el o o lado de la moneda”. Pa a ello ambién he conside ado de g an impo ancia indaga sob e las causas que lle an a una pe sona a consumi , y los ipos de consumo, ya que no es lo mismo consumi d ogas que se adic o, aunque la sociedad mues e echazo a ambos pe iles po igual. Pa a el p esen e abajo he enido como uen e de e e encia p incipal a Ha i, au o del lib o T as el g i o, donde analiza de mane a igu osa la e dade a his o ia de la gue a con a las d ogas y odo lo que ello ha conlle ado en es os 100 años de gue a. También he ecu ido a las in es igaciones sob e la d oga de Escoho ado, con su lib o His o ia Gene al de las D ogas, quien plasma ideas cla as y concisas sob e cómo nos han hecho e las d ogas y como las pe sonas que consumen son excluidos de la sociedad, no pudiendo accede a de echos que le pe enecen, igual que al es o de ciudadanos. Se es udia que ocu i ía si se ins ala a una polí ica an i p ohibicionis a, que como se e á a con inuación, cada ez son más países los que op an po esa opción. Se oma como e e encia países como Holanda y Canadá, donde los esul ados han sido exi osos, habiendo un meno consumo en es os países, que en cualquie o o donde las d ogas es én p ohibidas. En ambos países adop a polí icas más libe ales no solo ha supues o un mayo con ol de me cado, sino un aumen o en la calidad de las, an o p e en i as como in eg ado as, a ando siemp e al adic o como una pe sona más y no como un des iado. Po úl imo, el p esen e ema, como son las d ogas, es muy impo an e den o la educación social, desde donde lo que se busca es o ece una espues a con el mayo éxi o posible a las necesidades de las pe sonas, que en es e caso, son adic as y ma ginadas po la sociedad. Es po ello po lo que en es e abajo se indaga sob e el papel del educado social en in e enciones en el ámbi o de d ogodependencia, quien a ni el académico no ecibe la o mación y ecu sos necesa ios, no pudiendo de es a mane a lle a a cabo una 5 in e ención de mane a ans e sal con el es o del equipo que in e iene. A pesa de es o, su papel sigue siendo imp escindible a la ho a de lle a a cabo una in e ención de mane a indi ec a, pa a que la pe sona en cues ión, siemp e se sien a acompañada, escuchada e in eg ada, siendo cie o que, su in e ención se ía mucho más en iquecedo a si se o eciese a la igu a del educado social ese ap endizaje del que ca ece. 2. OBJETIVOS El p esen e abajo busca cumpli con el desa ollo de es e mismo, un obje i o gene al y a ios especí icos, siendo es os los siguien es: Obje i o gene al: Analiza la gue a con a las d ogas, obse ando la epe cusión que iene en las pe sonas que consumen y adic os, y es udia como son /os is as/os po la sociedad Obje i os especí icos: o Realiza un análisis sob e la his o ia de la gue a con a las d ogas o En ende los mo i os que lle an a una pe sona al consumo o Analiza los ipos de consumo o Iden i ica el echazo de la sociedad hacia las pe sonas que consumen o Conoce la elación de la Educación Social y el ámbi o de las d ogas o Iden i ica el ipo de in e ención que puede ealiza un educado social en es e ámbi o 3. JUSTIFICACIÓN El mo i o po el cual he decidido en oca el p esen e abajo en la his o ia de la gue a con a las d ogas, como es pe cibido el adic o po la sociedad y la impo ancia de la igu a del educado social en es e ámbi o, es po que du an e los 4 años de G ado, se han abo dado muchos ámbi os, con más o menos p o undización, y el ámbi o de las d ogas no iene la dedicación que me ece du an e el eco ido académico. Fue la lec u a del lib o T as el g i o en segundo de ca e a, la que me hizo en ende que el mundo de las d ogas iba mucho más allá de lo que me habían enseñado has a en onces. Va mucho más allá de el discu so de que las d ogas son malas y la única solución son el con ol y la penalización. 6 Es un hecho que las d ogas han es ado siemp e p esen es en nues a sociedad, y p obablemen e lo sigan es ando, y si du an e es os 100 años de gue a las medidas p ohibicionis as no es án dando sus u os, quizás sea ho a de cambia la mane a de ac ua . El mundo de las d ogas es muy amplio, y hay un g an desconocimien o sob e es e mismo, siemp e nos han hecho llega el mismo ipo de discu sos p ohibicionis as y muy escasa in o mación sob e es e ámbi o. Es po es o, po lo que he decidido lle a a cabo una p o unda in es igación basada en e e encias bibliog á icas de au o es que quie en mos a eso que no nos quie en enseña , in o mación que no llega a la sociedad y que es de i al impo ancia pa a bien, comp ende el mundo de las d ogas, y p incipalmen e, pa a comp ende a la pe sona que consume. Como bien explica A ias (2006), “La Educación Social ac ualmen e se conside a como un de echo ciudadano, una esponsabilidad de la sociedad ci il y las ins i uciones de gobie no”. “La Educación Social po encia la ans o mación cul u al, social, económica, polí ica; a pa i de ella es posible incidi en los imagina ios colec i os y las p ác icas que comp ome en conduc as p eac i as, conduc as de iesgo, si uaciones de c isis, di icul ades ci cuns anciales. Es e ca ác e posibili ado , mediado y epa ado ha ligado la Educación Social, a unciones asociadas a la in e ención social, en lo que se ha denominado lo p omocional, lo p e en i o y lo emedial”. Siendo es as azones su icien es pa a jus i ica la impo ancia y g an ele ancia que iene la educación social en el ámbi o de las d ogas. Es po odo ello, po lo que es imp escindible la igu a del educado social, ya sea desde una pe spec i a de p e ención o in e ención. El del educado social, es una igu a que debe es a en cons an e ap endizaje po nue os p oblemas sociales que puedan apa ece , nue as he amien as, nue os discu sos… Deben es a académicamen e p epa ados, y en la ac ualidad, po desg acia, esa o mación en el ámbi o de las d ogas, es más bien escasa. 4. MARCO TEÓRICO  ¿QUÉ ES LA ADICCIÓN? - Concep o de d oga y adicción Una d oga es: oda sus ancia e apéu ica o no, que in oducida en el o ganismo, po cualquie ía de adminis ación ya sea (inhalación, inges ión, icción, adminis ación pa en al, endo enosa), p oduce una al e ación, de algún modo, del uncionamien o na u al de sis ema ne ioso cen al del indi iduo y además, es suscep ible de c ea 7 dependencia ya sea de ipo psicológica, ísica o ambas, de acue do con el ipo de sus ancia, la ecuencia en la cual se consume y la pe manencia en el iempo. (OMS 1994) Cuando hablamos de adicción, nos e e imos al uso de sus ancias psicoac i as de mane a compulsi a, c ónica e incon olable, que conlle a a unas elaciones de dependencia ísica y psicológica po pa e de la pe sona que las consume. Uno de los sín omas p incipales de la adicción, es que el indi iduo o ganiza su ida co idiana al ededo del consumo (González, 2007). Se dice que los adic os son aquellos indi iduos que dependen de mane a pe judicial de sus ancias psicoac i as como pueden se la ma ihuana, el alcohol, cocaína, sol en es inhalan es… además de pe sonas con p oblemas de salud men al o as o nos psicológicos. El au o Ra ael Velasco de ine como adicción, dependencia, d ogadicción y a macodependencia como “es ado psico ísico causado po la in e acción de un o ganismo i o con una d oga” (Velasco, 1977). Es e mismo au o a i ma que la adicción se ca ac e iza p incipalmen e po una modi icación en el compo amien o y eacciones que siemp e dan espues a a un impulso po consumi de o ma con inua. Es una ealidad que exis en a ios ipos de adicciones, las cuales en ocasiones son capaces de maneja nues a ida y en o no donde nos desa ollamos en nues o día a día. Hay un deba e en e in es igado es y e apeu as, quienes algunos de ellos decla an que odos somos adic os (La a & Takahashi, 1999). Siguiendo con la idea de las au o as La a y Takahashi, quienes en ienden el concep o de adicción como una conduc a compulsi a, además de habi ual que p o oca limi aciones en la libe ad del deseo humano. Con es o úl imo, se puede saca en cla o que odos somos adic os a algo, y que las adicciones al alcohol y o as d ogas an solo son las más ob ias y es a égicas. Todo es o lo emos más cla o con las siguien es a i maciones que ealiza el au o : “Toda conduc a habi ual p o oca habi uación y adap ación, cambios en la química ce eb al simila es a los que p o oca la adicción a sus ancias” “Una adicción que implique aspec os impo an es en la ida de una pe sona, como la adicción a una elación o al abajo, puede a ec a en ocasiones sis emas más g andes de células ce eb ales que la adicción a una sus ancia” 8 Si hablamos del concep o de adicción debemos abo da ambién la es igma ización del suje o, ya que es e é mino en a iza la ac i idad del consumido y se le asigna oles y es e eo ipos nega i os. Es o podemos obse a lo en México, donde el concep o de icio se iguala con acilidad al de adicción, es o conlle a a que cualquie pe sona con p oblemas de dependencia es ca alogada en el “ e eno de la des iación hacia el mal” (La a & Takahashi, 1999). La d ogodependencia es el es ado de in oxicación pe iódica o c ónica p oducida po el consumo epe ido de una d oga o bien na u al o sin e izada, ca ac e izado ambién po el deseo esencial pa a p osegui consumiendo (He nández e al., 1994). En la ac ualidad, el concep o de “adicción” no es en endido como una en e medad, sino más bien, es una o ma de de iación desp eciada. En consecuencia a es o, el é mino “adic o” no alude a un pacien e de buena e, sino a una iden idad es igma izada, que con ecuencia se le impone a una pe sona con a su olun ad. De es a mane a, la adicción o abuso de d ogas se pa ece a en e medad men al o b uje ía, haciendo que el adic o o pe sona que abusa de las d ogas se pa ezca al pacien e men al y a la b uja (Escoho ado. 2002). Las d ogas inci an modi icaciones químicas que ambién pueden p omo e aspec os como la soledad, el silencio, la abs inencia, el miedo. Químicamen e no se puede di e encia po ejemplo a una pe sona bajo los e ec os de una d oga y a una pe sona bajo los e ec os del yoga. Químicamen e hablando, las pe sonas somos un conjun o de eacciones, lo que sucede es que la sociedad e dice que, aunque químicamen e seas igual, esa pe sona ha llegado po el camino co ec o, mien as que la o a ha llegado “`po la ía de a ás”. La adicción no es á en la sus ancia, sino en la pe sona; la can idad no iene que e , ya que ap oximadamen e un 16% de la población mundial, es adic o po cons i ución (Szasz & Escoho ado, 1990). En de ini i a, si echamos un is azo du an e el úl imo medio siglo, conc e amen e las úl imas décadas, el sus an i o “adic o” ha pe dido su signi icado señalado y su e e encias a pe sonas en uel as con cie os hábi os, pa a pasa a con e i se en una e ique a es igma izan e, que solo iene signi icado despec i o cuando se e ie e a pe sonas. La palab a “adic o” se ha añadido a nues o ocabula io psiquiá ico de diagnós icos es igma izan es, acompañando a é minos como “demen e”, “psicó ico”, “esquizo énico”… (Escoho ado. 2002). 15 Fal a de habilidades sociales Las d ogas de abuso ienen cie as p opiedades que acili an que la pe sona se sien a segu a en un espacio y en o no en el que sin ellas no lo es a ía. Po lo que las pe sonas in o e idas o que ca ezcan de habilidades sociales, ienen más posibilidades de consumi alguna sus ancia en los momen os en los que debe hace en e a una in e acción social o desa olla habilidades sociales. Imi ación po admi ación Sob e odo en edades más emp anas, la in luencia de cie as pe sonas conocidas o pe sonajes públicos puede consegui que algunas pe sonas quie an imi a algunas de sus conduc as en e las cuales se encuen a la expe imen ación con las d ogas. P oblemas de sueño Hay pe sonas que ienen p oblemas a la ho a de concilia el sueño y ecu en a á macos o compues os elajan es que les ayuden a do mi . Sin emba go, si la pe sona empieza a obs ina se con las ho as de dueño y el consumo, y es e comienza a se epe i i o puede llega a da se una adicción muy se ia. Debemos pa i de la base de que no odos los consumos son iguales. Po una pa e es án los consumos indicado es e apéu icamen e, como lo pueden se a amien os de sus i ución de opiáceos o en e apias pa a educi el dolo . Fue a del ámbi o médico, deben ealiza se di e enciaciones en e el consumo ocasional, espo ádico no p oblemá ico, un consumo habi ual más o menos p oblemá ico y un consumo que con ie e a la pe sona en cues ión, en un escla o de la dependencia, incluso a pode acaba con su ida (Manjón, 2012). Al igual que no odos los consumos son iguales, el au o Manjón a i ma que ampoco lo son las d ogas en sus e ec os noci os, a pesa de ellos, la eglamen ación con enida en las Con enciones de Naciones Unidas ela i as a las d ogas, iguala es as sus ancias sin base cien í ica o empí ica alguna y además, con desp ecio de cie os usos adicionales no p oblemá icos. 16  LA GUERRA CONTRA LAS DROGAS - His o ia. A con inuación me oy a basa en las in es igaciones Rosa del Olmo, Vicep esiden e de la Liga In e nacional An ip ohibicionis a de D ogas, con sede en B uselas y au o a de a ios ensayos y lib os sob e su especialidad, en es e caso, sob e la his o ia de la gue a con a las d ogas. A lo la go de la his o ia, ha habido una p eocupación po egula la p oducción, el á ico y consumo de sus ancias que al e an la conciencia, comúnmen e conocidas como d ogas. Es a p eocupación ha ido a iando con el paso de los años, no an o en el ni el de pelig osidad de es as, sino más bien en cuan o a ac o es económicos y polí icos. Desde la ilegalización del opio has a la p eocupación po el na co á ico, se obse an aspec os que ienen que e p incipalmen e con la polí ica in e na o ex e na y no de p o eccionismo me can il. Todo es o ha lle ado a una dis o sión del ema, causando con usión en e causas y e ec os. Además más adelan e obse a emos como al inicio de la p ohibición de las d ogas es u o p esen e el acismo, más a de la ebelión ju enil y en la ac ualidad p oblemas de segu idad nacional y, en ocasiones p oblemas económicos con Amé ica La ina, p edominando siemp e la isión de que el p oblema es ex e no a los EE.UU y de la idea de que exis en d ogas buenas y d ogas malas. Mien as odo es o sucede y los años siguen anscu iendo, el p oblema sigue sin solución y el negocio se o alece. En 1909 el gobie no de los Es ados Unidos o ganizó y con ocó una con e encia in e nacional, conocida como la Comisión del Opio, en Shangai, China, con el obje i o de discu i en e las naciones y en especial China, el á ico del opio. Fue on a ias las azones que lle a on a EE.UU a con oca dicha con e encia, siendo una de es as el in e és po asumi el lide azgo mo al del mundo, el deseo de educi la esis encia de un país como China a las in e siones no eame icanas, la p eocupación po la segu idad in e na y en especial el consumo de opio po los soldados no eame icanos ubicados en las Filipinas y po úl imo, el g an in e és po es ablece una zona lib e del colonialismo eu opeo y abie a a la lib e emp esa. La Con e encia de Shanghai no log ó p oduci medidas legales p ác icas pa a el con ol de los opiáceos, pe o sí que log ó ocasiona un mo imien o emocional den o de la comunidad in e nacional, que más a de ue usado pa a el pasaje hacia una legislación signi ica i a en los espec i os ni eles nacionales. Fue desde en onces, bajo el lide azgo 17 de EE.UU, cuando se ha ido c eando una mayo p eocupación po egula la p oducción, el á ico y consumo de d ogas. El esul ado de es a p eocupación desencadena en Con enciones, Con enios, P o ocolos y Acue dos In e nacionales, además de nume osas leyes nacionales. La ejecución de dichas egulaciones has a la ac ualidad, no ha sido sencilla, debido a que ha habido cons an emen e unos in e eses an o polí icos como económicos, p o ocando con adicciones y disc epancias an o a ni el in e nacional como nacional. Se p oduje on ecuen es en en amien os en e EE.UU y p incipales po encias eu opeas pa a con ola la p oducción y el á ico de sus ancias psicoac i as. Con o me EE.UU adqui ía un papel de dominio en el mundo, ue implan ando sus c i e ios como se mani ies a po ejemplo en las p esiones que gene ó en los países de Amé ica La ina du an e la celeb ación de las VI Con e encia de Es ados Ame icanos en 1928, con el obje i o de que es os se implica an en ejecu a la Con ención de la Haya de 1912. Pa a log a sus ines, con aba con el apoyo de una se ie de e o mado es, en e ellos Hamil on W igh y el comisa io Ha y Anslinge . Pa icipa on en las p ime as con e encias in e nacionales, siendo c ucial pa a ga an iza la p esencia de EE.UU, y en especial pa a log a la sanción de leyes a ni el nacional. W igh colabo ó con su abajo polí ico a la ap obación de la ley HARRISON Ac de 1914, con a el opio y la cocaína. Con la ayuda de los medios de comunicación, di undió hechos pa a acili a su imposición, donde ealiza ía a i maciones como: «Una de las ases más lamen ables del hábi o de uma opio en es e país es el g an núme o de muje es blancas que se han unido a los chinos en los di e en es ba ios chinos de nues as ciudades» «La cocaína es el incen i o di ec o del deli o de iolación en e los neg os del Su ». Es e ipo de a i maciones acili a on la c eación de sen imien os de emo en la sociedad. Años más a de, Anslinge comenza ía una c uzada con a la ma ihuana, a la cual denominó “Ye ba asesina” y de la cual decla aba lo siguien e «Si el ho ible mons uo F ankes ein se en en ase con el mons uo Ma ihuana, se cae ía mue o de miedo». En 18 ocasiones llegó a di undi en e is as de la época casos de su a chi o como di ec o de la O icina Fede al de Na có icos pa a cali ica la como lo más pelig oso del mundo. Pa a consegui que su gobie no sancionase la Ma ihuana, p esionó a que uese ca alogada como d oga pelig osa en la III Con ención de Gineb a de 1936. Tu o g an éxi o en impone a ni el in e nacional sus pun os de is a sob e la ma ihuana, pe o ambién in luyó el apoyo de p o esionales de la medicina, además de unciona ios de o os países. Es as pe sonas ue on pione os en la di usión de la imagen del demonio de la d oga, la cual se p esen aba como como «un deseo incon olable de place es exó icos, que debili a la ue za de olun ad del indi iduo y hace apa ece en él ins in os bes iales de luju ia e i a incon olables». Con su ac uación in e nacional «buscaban c ea una imagen de los EE.UU. a la angua dia de la lucha con a los demonios del á ico in e nacional de na có icos». De es a mane a log a on una doble inalidad: con ence a las o as naciones del in e és del gobie no de EE.UU de comenza el con ol pa a el supues o bien de la humanidad, y al mismo iempo, di ulga leyes a ni el nacional como ejemplo de ese in e és En el año 1037 se p omulga la ley Ma ihuana Tax Ac , con el obje i o de p ohibi la ma ihuana, p incipalmen e po su asociación con los inmig an es mexicanos, una ue za de abajo amenazan e. An e io men e, se había asociado a los neg os con la cocaína, cuando se emía su desa ollo desbo dan e. En es os casos se e e lejado el miedo a la compe encia económica y no a una p eocupación po el consumo de d ogas y los e ec os que es as causan en las pe sonas que las consumen. Pa iendo de la idea de que la ley Ha ison Ac de 1914 y la Ma ihuana Tax Ac de 1937 ue on los p incipales an eceden es que c ea on las bases pa a la de inición del opio, la coca, el cannabis y sus di e en es de i ados como d ogas ilíci as, an o a ni el nacional como in e nacional. Nos encon amos con que a lo la go del siglo XX son ecu en es los es ue zos de con ol y la p eocupación pública, pe o algunos au o es a i man que es os apa ecen cu iosamen e una nue a ola ep esi a cada ein e años ap oximadamen e. 19 La p eocupación pública y los es ue zos de con ol son ecu en es a lo la go del siglo XX, pe o algunos au o es sos ienen que és os se mani ies an cíclicamen e, apa eciendo cu iosamen e cada ein e años ap oximadamen e una nue a ola ep esi a. Es o lo podemos obse a cuando en los años 30 había una g an in ole ancia a la ma ihuana, siendo en es e pe iodo cuando es a se ilegaliza. En los años 50 se mues a un mismo in e és po el p oblema, pe o es a ez la d oga “maldi a” es la he oína, con i mando la eo ía an e io men e explicada. Con el paso del iempo los jó enes poco a poco comenza on a descub i d ogas como la ma ihuana, el LSD, las an e aminas, los ba bi ú icos y o as d ogas nue as en aquella época, como el peyo e, que podían encon a en un me cado p opicio, en plena gue a de Vie nam y de mo imien os sociales y de p o es a, los jó enes e an conside ados símbolo de ebelión y de desa ío al o den igen e. De es a mane a, la ma ihuana, que e a la d oga más consumida, dejo de se pe cibida como “la d oga asesina”, símbolo de iolencia y ag esi idad, y pasa a con e i se en un sinónimo de pasi idad y al a de mo i ación, “la d oga del excluido”, ese excluido e a el jo en que se negaba a pelea en la gue a de Vie nam. A p incipio de los años 60 hubo un no able cambio en los medios de comunicación, quienes es aban acos umb ados a o ece in o mación desde la óp ica gube namen al y comenza on a e se como apoyo de aquellos que acep aban la d oga como un es ilo de ida, como lo hacía po ejemplo la indus ia discog á ica. En e 1966 y 1969, los músicos del géne o pop, g aba on una se ie de discos en los que se hacía e e encia a las glo ias del consumo de d ogas: inicialmen e el LSD, la ma ihuana, y la cocaína. P edominaban los es i ales de música, los hippies y la e olución psicodélica. En el año 1962, la Co e Sup ema de Jus icia de ine al consumido como un en e mo y no un delincuen e, y en 1963 se ap oba ía un p og ama pa a desa olla cen os de salud men al en oda la nación a a és del Ins i u o Nacional de Salud Men al, que con empla ía el a amien o psiquiá ico de la adicción. Una se ie de hechos adicionales ca ac e iza on la polí ica de ole ancia has a inales de los años 70, que no se pueden desc ibi aquí. Su análisis debe ía de e mina no sólo la c ecien e impo ancia de la d oga en el me cado mundial, sino ambién su aspec o polí ico 20 y, en especial, la posible elación en e esa ole ancia indisc iminada den o del con ex o no eame icano y el desman elamien o de los mo imien os de p o es a. Po p ime a ez se habla de la gue a con a las d ogas con Nixon como p esiden e, quien se negaba a acep a los esul ados de la Comisión sob e la ma ihuana. Finalmen e, su campaña no u o g an éxi o, a pesa de las ope aciones que hizo pa a des ui plan aciones de ma ihuana en México y de opio en Tu quía, sanciona algunas leyes se e as, disminui la p oducción líci a de an e aminas… en e o as medidas. Mien as odo es o sucedía, la p oducción de ma ihuana seguía aumen ando de mane a no able en Amé ica La ina, p incipalmen e en luga es como Jamaica y Colombia, además de su gi dic adu as mili a es, que ue on p opulso as de la pos e io expansión de la indus ia de la cocaína en Amé ica La ina. Como espues a a es os acon ecimien os, a p incipios de los 70 su gie on un g upo de especialis as, su g an mayo ía médicos (psiquía as) y algunos abogados, quienes se o ma on en semina ios y cong esos, la g an campaña con a las d ogas en Amé ica La ina y en especial su asociación con la ju en ud. En cambio, a medida que se oba consolidando la indus ia de la cocaína a pa i del año 1975, se ue silenciando el p oblema de la ma ihuana en los jó enes Cuando Ronald Reagan ue p esiden e, decla ó en eb e o de 1982 la “Gue a con a las D ogas” como un obje i o p io i a io de segu idad in e nacional. Ningún p esiden e an es, había mos ado al ni el de in ole ancia en e al p oblema. Como he dicho an es, en es a época la d oga a la que se le daba mayo impo ancia e a la cocaína, po lo que se ía es a sus ancia su obje i o cen al. Como esul ado, se han lle ado a cabo nume osas con e encias y euniones con inen ales y pone en ma cha en los úl imos diez años múl iples con enios y p og amas de asis encia e in e cambio y modi icaciones legales, con la pa icipación del gobie no no eame icano, en ocadas a a aca el á ico de cocaína, a a és de acciones policiales y judiciales con a los “na co a ican es”, e adica los cul i os de coca y sus i ui los po o o ipo de cul i o. A pesa de las nume osas medidas polí icas, acaban siendo un o al acaso a ni el la inoame icano. Mien as es as acasaban, la ilegalidad de la cocaína ha hecho que es a 21 sus ancia se con ie a en una indus ia con olada po gen e con pode con una endencia a busca nue os me cados como Eu opa y nue os p oduc os como el c ack en e o os. - ¿Es la p ohibición de d ogas la e dade a solución? Va ios au o es a i man que as más de 40 años de una p ohibición es ic a (dejando de lado el alcohol y el abaco) sea es a, p obablemen e una mala solución. Es a p ohibición se basa en pensa que un mundo libe de d ogas es posible, y como hemos podido comp oba has a aho a, p obablemen e es o no sea iable (Roca e al. 2011). A lo la go de es os años hemos podido obse a que las soluciones es ic amen e policiales y ep esi as no han hecho que las d ogas sean de más di ícil alcance, sino que, ha aumen ado el núme o de consumido es, e incluso ha habido una mayo ans o mación de sus ancias. Es os au o es de ienden la idea de que una pe sona que nunca haya abajado en el mundo de las d ogas, haya a ado de ce ca a una pe sona adic a y que insis a en hace una di e encia en e dogas legales e ilegales como único c i e io pa a de ini lo que socialmen e es á bien y lo que no, no pod á en ende las oces a a o de la legalización Ve que la ida de una pe sona que consume depende de un ino hilo, debe ía hace que e lexionemos sob e la penalización de cualquie sus ancia adic i a. Debemos en ende que la d oga siemp e es el úl imo paso y nunca el p ime o, y que las d ogas pocas eces son el p oblema en sí, sino la acumulación de una se ie de hechos nega i os. Si una pe sona decide e ugia se en las d ogas, es po que es as le o ecen una ía de escape que no log a encon a o no se le p opo ciona. Una pe sona oxicómana, como no ma gene al, es á acompañada de p oblemas sociales de igual o mayo g a edad que el consumo po sí mismo: di icul ades socioeconómicas, sin hoga , es a us legal i egula , en e medades g a es… Siendo el esul ado de odo es o la exclusión social, una ma ginación y es igma ización social. Que una ida dependa de la d oga ambién iene dado a que la sociedad en su conjun o, no ha sido capaz de de ec a y a on a los p oblemas o necesidades de esa pe sona a iempo (Roca e al. 2011). Es di ícil da con alguna cul u a que de una mane a u o a no disponga de alguna doga. Debemos acep a que de mane a hipóc i a no hemos p ohibido las d ogas de nues a cul u a occiden al ( abaco y alcohol), pe o sí que hemos in en ado acaba con las d ogas 22 de las cul u as de países “del e ce mundo”, cuando p obablemen e sea la única ma e ia p ima que el p ime mundo les paga a un p ecio decen e. P ohibi el cul i o de plan as de las que se ex aen di e en es d ogas ha sido un acaso y es o iene dado po las siguien es azones: po que de su cul i o i en millones de campesinos, po que esas plan aciones se encuen an en luga es de di ícil acceso, los cul i os pueden cambia de un luga a o o, po que no odos los gobie nos pe ciben las d ogas de igual mane a…O a de las azones p incipales es po el me cado, mien as exis a la demanda, la o e a apa ece á, es po ello po lo que el au o Goy isolo, es á segu o de que con una polí ica solida ia de odos los países del mundo, supe isada po un o ganismos sup anacional como lo es la O ganización Mundial de la Salud, y espaldada po la ONU, se pod ía da un paso que de p ime as asus a, pe o que se ía el de ini i o, como lo es, la legalización de las d ogas. Es as pod ían se endidas en dispensa ios, como lo es aho a el abaco en los es ancos, a los que ac edi asen de se d ogodependien es, se pod ía igila la calidad de la d oga… (Goy isolo, 1994). La complejidad y di e sidad de escena ios que la lucha an id ogas en en a, hace que en de e minados casos no se puedan alcanza los esul ados deseados, ni con la u gencia que se desea. Todo ello gene a un sen imien o de impo encia y us ación, que ha incen i ado a que en di e en es países apa ezcan dis in as opiniones basándose en la necesidad de cambia la es a egia an ina có icos po legaliza el uso de las d ogas psicoac i as, basándose en las ideas de que es o se á un bene icio pa a los consumido es, se educi án los iesgos pa a la sociedad y Es ado y se acaba á con las madias y los cos os dedicados a comba i las. Goy isolo expone que es e plan eamien o su ge en la p ime a mi ad de la década de los 80 del siglo pasado y se io o alecido cuando en ma zo de 1989 se eunie on en Roma el ex sec e a io de Es ado no eame icano Geo ge Schul z, los esc i o es Gab iel Ga cía Má quez, Ca los Fuen es, An onio Escoho ado, Ma io Va gas Llosa, Fe nando Sa a e y el economis a Mil on F iedman, quienes con igu a on la Liga In e nacional An ip ohibicionis a. Más a de en el año 2008, en luga es como Eu opa y Amé ica La ina, se lle a on a cabo encuen os en e pe sonalidades di e en es, des inadas a e alua los esul ados ob enidos en la lucha con a las d ogas, pa alelamen e a la eunión con ocada po Naciones Unidas en Viena, pa a lle a a cabo la misma a ea. 23 La Comisión La inoame icana es u o egida po los ex p esiden es Fe nando Hen ique Ca doso de B asil, Césa Ga i ia de Colombia y E nes o Zedillo de México, quienes e mina on llegando a la conclusión de que e a necesa io un cambio de en oque, des inado a la legalización del consumo, en e al llamado acaso de la es a egia de gue a con a las d ogas. La al e na i a que plan ean los llamados “legalizado es”, quienes no niegan la impo ancia de las acciones ep esi as, incluso la pa icipación de las ue zas a madas en si uaciones lími es, pe o sí hacen hincapié en que es as acciones an solo deben se des inadas a comba i el c imen o ganizado. Es deci , la e o ma que se p opone se undamen a en eximi a los consumido es de se a es ados y pasa po p ocesos judiciales po es o mismo, po ac os como la simple posesión o cul i o pa a consumo pe sonal. Se pide ambién que se e ise de mane a u gen e la clasi icación de las d ogas anexas a alas Con enciones de Naciones Unidas de 1961 Y 1971, p oponiendo que sus ancias como el cannabis sean conside adas como una d oga meno (No ak, 2010). La gue a con a las d ogas ma a más que su p opio consumo. El á ico de d ogas ocasiona co upción, ines abilidad polí ica y iolencia. Un negocio muy luc a i o que inancia el c imen o ganizado. T as 40 años de gue a y iendo el acaso de es a, el au o decla a que es la ho a de a on a la ealidad, y es que, la única espues a es la legalización (Manjón, 2012). “El ac o de d oga se no cons i uye un c imen ya que ese hecho no lesiona de echos de e ce os.” (Cachanosky, 2010). El au o dic a una espues a pa a el deba e en e legaliza o no las d ogas, y es que según él, es mucho más e icien e lucha con as las d ogas legalizándolas, que p ohibiéndolas. - ¿Qué sucede ía si se op ase po una polí ica adicalmen e dis in a a la ac ual? En la ac ualidad, en España, el consumo p i ado y la p oducción de pequeñas can idades de de e minadas plan as, siemp e que sea pa a consumo p opio no es á penalizado po ninguna ley. En cambio, no odos los países ienen es a pe spec i a, y la p eocupación suele es a en el con ol de la o e a median e la ep esión del á ico de d ogas y donde 24 además se han man enido y se siguen man eniendo ac i udes de pe secución con a los consumido es (Vich, 2013). A a és de las encues as ealizadas po la Delegación del Gobie no pa a el Plan Nacional sob e d ogas, se saca en cla o que la población p e ie e aumen a las medidas p e en i as, omen a el a amien o pa a las pe sona adic as y endu ece la ep esión del á ico de d ogas, an es que “ a o ece ” el me cado de la d oga, con i iéndolo de es a mane a en un me cado lib e. La legalización de las d ogas se ía un p ime paso pa a la up u a de “es e cí culo in e nal”, siemp e y cuando se enga en cuen a que, una pe sona adic a no debe se a ada como un c iminal a quien hay que cas iga . Las d ogas como hemos es ado comp obando, o man pa e de nues a sociedad y es po ello que es necesa io hace las en e con p o esionalidad y no colocando e ique as de an emano (Roca e al., 2011). Es os au o es compa en la idea de que legaliza las d ogas no se esume en deja de ac ua sob e pequeños endedo es que se encuen an en las calles, sino, coloca sus ancias al mismo ni el que o os elemen os de consumo. Pa a pode ealiza es o es necesa io ealiza un es udio de allado de sus ancia po sus ancia, con con oles an es de su legalización al igual que ocu e con los medicamen os o p oduc os que suponen un iesgo pa a la salud. No podemos pasa po al o el hecho de que la p ohibición de las d ogas ha o ecido al c imen o ganizado su mejo negocio, como lo es el na co á ico, lo cual ha supues o un g an a oyo de sang e sin jus i icación alguna. Lo que se ha log ado con es o es que ci cule po las calles eneno, un aumen o de la o e a y la demanda, na cos comp ando olun ades públicas y p i adas, es ados allidos po la iolencia y co upción, iolación de los de echos humanos y sis emas judiciales y peni encia ios incapaces de sopo a an a p esión (Manjón, 2012). Según Manjón, pa a en ende odo lo an e io , se debe pa i del pun o de que el p ohibicionismo pa a de dos alacias. La p ime a, supues amen e si una sus ancia se p ohíbe, impidiéndose de es a mane a su p oducción y dis ibución, debe ía habe una educción de su disponibilidad. En cambio, se ha comp obado que es o no es cie o y que cada ez hay más can idad de d oga a mano de los consumido es y el su gimien o de nue as d ogas es inc eíble. 31 Es e iden e que los es upe acien es no causa ían ningún daño si es os no se consumie an. Las d ogas no son culpables, sino el ac o de consumi la lo que causa el p oblema y es po ello que la legalización debe ía de se la solución. Hay quienes piensan que aun así se debe ían de p ohibi , pe o se ía de g an con ibución deja de lado el en oque de la gue a con a las d ogas y oma un en oque dis in o. Lo que uncionó en Holanda no iene po qué unciona en o os países, como el caso de A gen ina, aquellos países donde el ni el de educación no es bueno, co en el iesgo de que no se log e lo espe ado; una ez más la cla e es á en la educación. Es una pena que la educación sea una ba e a pa a a on a el p oblema.  DROGAS Y RACISMO - ¿Pánico acial? Las d ogas y la pob eza son é minos que es án di ec amen e elacionados. Las d ogas pueden conduci a algunas pe sonas o bien a la pob eza, saca de la pob eza a o os o hace que se e adan muchos de su pob eza. La dependencia de las d ogas puede se ísica pa a ans o ma se en social y económica. “El adic o a d ogas es un en e mo bio-sico- social” (Quinones, 2006). Los a gumen os en los que se basa la sociedad pa a jus i ica la gue a con a las d ogas, p incipalmen e es po la p o ección de los jó enes en e a las d ogas y la p e ención de la d ogadicción en gene al, pudiendo se es os los mo i os po los que se inició la gue a, pe o quedando es o lejos de la ealidad. La e dade a azón p incipal po la cual comenzó dicha gue a, e a po que según decían las pe sonas obsesionadas con es a, quienes omaban dichas sus ancias e an los neg os, mexicanos y chinos y que al consumi se les ol idaba su luga en la población y que además, amenazaban a la población blanca (Ha i, 2015). Como hemos is o an e io men e, hubo una época en la que el gobie no no eame icano denuncia el inc emen o del consumo de he oína (lo mismo sucedió con o as d ogas en o os años), asociada a g upos mino i a ios: pue o iqueños y neg os, ubicables en los ghe os de las g andes ciudades, quienes en esos iempos de g an p ospe idad económica e an los menos bene iciados. Fue on años de una g an mig ación pue o iqueña hacia las g andes ciudades no eame icanas, además de años de lucha de los neg os po consegui 32 sus de echos ci iles, lo cual p o ocó nume osos dis u bios públicos que ue on en endidos como amenaza y elemen os de sub e sión in e na (Del Olmo, 1989). Los concep os acismo-pob eza en la gue a con a las d ogas, son con igu ados como un ma co es uc u al que ca ac e iza selec i amen e los p ocesos de c iminalización, enca celamien o y homicidios, apa eciendo de o ma con inua y d amá ica en las es adís icas o iciales enca gadas de p oduci y di undi los da os sob e la iolencia. Po no ma gene al, el núcleo p e e encial de la acción del sis ema judicial penal y ep esión policial e an los jó enes y adul os neg os. Con es os sucesos, los au o es, plan ean la siguien e cues ión: “: ¿se pod ía deci que la polí ica de 'gue a con a las d ogas' se u iliza como pa e de una es a egia ins i ucional pa a man ene la desigualdad y la exclusión, basado en una lógica acis a po la cual se jus i ican las p ác icas de ex e minio?” (Al a enga, Filla And ade & Bueno de Lima, 2021). Dichos au o es deciden analiza los da os es adís icos sob e la iolencia elacionada con el ema de las d ogas, y a su ez, las consecuencias como polí ica de enca celamien o y aniquilación. Obse a una p e alencia de un g upo de e minado de pe sonas que son un obje i o ácil pa a el sis ema penal, siendo es e colec i o los jó enes neg os de la pe i e ia. Es o además cob a sen ido cuando analizamos el es e eo ipo que se enía sob e un bandole o, co espondiendo es a igu a como una pe sona jo en neg a, esiden e en la pe i e ia, ce cano al na co á ico y es ido con zapa illas, go as, que is a algún símbolo de o gullo o pode y sin mos a ningún ipo de su imien o e e ido a la mise ia y el hamb e que la odea. El au o Fe ugem, ealiza un es udio donde analiza las íc imas de es a gue a, sacando en cla o que hay unos cla os pa ones, co espondiendo el 53% de las íc imas son jó enes y de es os el 77% son neg os y el 93% homb es. El au o des aca que la p obabilidad de pe de la ida a causa de la iolencia no es á asignado de mane a alea o ia y de mane a equi a i a en e odos los segmen os sociales y e nias, sino odo lo con a io, es án en ocados en la población más pob e y población neg a, mul iplicando de es a mane a las desigualdades sociales y el acismo es uc u al. La ley p ohibicionis a no es solo un egimien o legal, sino que ambién lo es económico, mo al, é ico y es é ico. Es un es a u o des inado a p ohibi las d ogas, pe o que conlle a 33 además muchos o os obje i os, con el obje i o de sa is ace las demandas de un mundo global. Como hemos podido obse a en apa ados an e io es, la gue a con a las d ogas es á di ec amen e elacionada con el acismo y el odio hacia las clases bajas, ma cando de mane a cla a las p incipales íc imas de es a gue a, gue a la cual no es con a las d ogas, sino con a las pe sonas. Vemos como las pe sonas neg as, po el simple hecho de ene un colo di e en e, son con oladas po las Polí icas de Es ado, quienes los hacen desechables, siendo es a una señal de que el acismo es a ibuido a la población neg a. La iolencia en países como en B asil es es é ica, se e ie e a la imagen que le llega a la sociedad a a és de medios adicionales, donde se le hace asocia a la población neg a con iolencia. Cuando se mues an imágenes de es e g upo de pe sonas, siemp e son de pe sonas neg as enca celadas, esposadas… odo es o son imágenes p oyec adas en pe iódicos, no icias de ele isión, películas y eleno elas (Al a enga, Filla And ade & Bueno de Lima, 2021). Es un hecho que la gue a con a las d ogas ha ma ado y que sigue ma ando a jó enes neg os, al igual que enca celan a muje es neg as, quienes ienen que e como ma an a sus hijos, como es os son he idos po balas, enca celados… “La p isión sepa a, seg ega e in e umpe la sociabilidad”. El sis ema es á es uc u ado de al mane a, pa a enca cela a las pe sonas po “el deli o de se neg o”, nos encon amos con un sis ema que a i ma que la piel neg a encasilla a las pe sonas en una escala in e io de la sociedad. - Cómo e la sociedad a las pe sonas que consumen El pensamien o social hace e e encia a las ideas, c eencias, sen encias y mane as de juzga los e en os ealizados po una pe sona o colec i o. Cuando es as pe sonas se salen de los esquemas que dic a una sociedad, es a se uel e juez y e dugo. Lo co ec o se ía educa , no con el in de juzga , sino odo lo con a io, pa a ayuda . Sin emba go, pa a de e mina es e modo de pesa , se deben de da una se ie de e lexiones y e alua el ca ác e y condición de nues a ida social (Cla el, 2013). En la sociedad mode na, el mundo de las adicciones se ha en ocado en quienes son los que consumen sus ancias p ohibidas, gene ando en el imagina io la idea de que la pe sona que consume sus ancias ilegales es algo simila a un se “demoniaco” que i e en el 34 place , en la i esponsabilidad. Aunque suene con adic o io, mien as odo lo an e io ocu e, se ha “demonizado” la sus ancia y se e i an las esponsabilidades que se iene en ámbi os como la amilia, comunidad y desde el Es ado con la pe sona en cues ión. De es a o ma, se culpa a la sus ancia y a su abuso, como si es a u ie a ida po si sola y u iese el obje i o de des ui amilias, a la sociedad en e a, libe ando al consumido de la esponsabilidad que iene po habe op ado el camino del consumo y del abuso (Cla el, 2013). Siguiendo con las ideas de es e au o , quien con i ma que la sociedad niega el place , se ol ida de que es e es humano. En el caso de las d ogas, las sensaciones que es as p oducen, es la espues a a una necesidad del p opio consumido , a quien, independien emen e de que pueda se juzgado como un hecho au odes uc i o, le sol en a una ca encia, le llena un acío que sen ía, haciendo que se “enamo e” de la sensación p oducida. Es de g an impo ancia comp ende el po qué una pe sona llega al consumo y abuso de d ogas, pe o es aún más impo an e en ende el po qué la sociedad condena de mane a an b u al al d ogodependien e y oxicómano; en ende po qué un homb e o una muje con es e ipo de adicción es más echazada que una pe sona alcohólica, el po qué la amilia se sien e más asal ada con un cocainómano que con un miemb o que sea adic o al diazepam (Cla el, 2013). Pa a comp ende la gue a con a las d ogas, debemos pa i de la idea de cómo es un adic o pe cibido po la sociedad. En Amé ica, un adic o a es upe acien es e a concebido como una amenaza an iame icana, un se capaz de ecapi ula oda la basu a de una sociedad. Todo es o además se eía elacionado con p ejuicios é nicos, pudiendo e es o e lejado en el modo de hace e e encia a es e g upo como “ azas degene adas” “abo ígenes iciosos” y “cánce acial” (Escoho ado, 1986). Quinones en iende que el concep o de exclusión social en es a gue a, hace e e encia a la al a de ínculos en e las pe sonas consumido as y la sociedad, siendo es a úl ima en endida como la a iedad de espacios de socialización en los que las pe sonas nos mo emos co idianamen e, como lo son la escuela, abajo, amilia, amigos, ba io, la cul u a, polí ica… Es e debili amien o de ínculos iene acompañado de la limi ación de acceso a ecu sos y en ajas que es os espacios pueden o ece . En esumen, la exclusión 35 social es la limi ación o negación de las posibilidades y condiciones conside adas básicas pa a que una pe sona acceda a su ol de ciudadano en una sociedad democ á ica. En e los componen es que explican los p ocesos de exclusión social a los que se en some idos la g an mayo ía de los consumido es de sus ancias, la sociedad es ablece de e minadas o mas de con ol social de es os indi iduos pa a ga an iza su subsis encia como sociedad; al conside a la adicción cono un sinónimo de des iación, emplea nume osos aspec os pa a pone en p ác ica un eje cicio de con ol y o aleces la “no malidad” (Quinones, 2006). El au o compa e que la exclusión social como no ma gene al, a de la mano de p ocesos de es igma ización y de ma ginación al adic o, se o ma en un medio pode osos pa a con i ma el echazo al consumo de sus ancias psicoac i as y po lo an o, el echazo de oda aquella pe sona que se in oluc e en dicho consumo, inc emen ando de es a mane a la supe io idad y la iden idad de las pe sonas que no consumen. Es es e p oceso el que pe mi e es ablece una “no malidad” y pe mi e hace una di e encia en e “noso os” del “o os”. Es a no malidad se basa en un discu so que impone los lími es y di e encias, y que es uc u a las mane as de con ol a pa i de los p ocesos como los de exclusión, eliminación, co ección, censu a, a amien o y ehabili ación en los que se basan pa a ecupe a aquello que el “o o” ha pe dido debido a su des iación con lo que colec i amen e había sido indicado y acep ado como co ec o. El plan eamien o de los concep os de no malidad y ano malidad a a ma ca “lo que debe se inco po ado y lo que debe se excluido”. De es a mane a, la exclusión social del adic o se e some ida a la isión de ano malidad que ha dic ado la sociedad, quien si úa al consumido “ ue a” del g upo con la pe spec i a de no a ec a a los que es án “den o”. En la ac ualidad, muchas pe sonas en ienden el uso de de e minadas sus ancias como una nue a mane a de peca , y los códigos no malizan esa conduc a como una nue a o ma de deli o. Se in en a ansmi i la idea de que la d oga hace enloqueces de place al homb e. Seleccionamos nues os enenos en unción con la adición, sin ene en cuen a la a macología; son las ac i udes sociales quienes de e minan que d ogas son admisibles y ca gan de cualidades é icas a los p oduc os químicos “El adic o no es lib e pa a gobe na se sin ayuda ex e io Si los adic os pueden se cas igados po su adicción, el demen e puede ambién se cas igado po su demencia” (Szasz & Escoho ado, 1990). 36 Al adic o, como componen e del p oceso de exclusión, es conside ado como minus álido social, inmadu o y des iado, en e o as cosas. Des iación que gene almen e iende i asociada con la delincuencia y la pelig osidad, siendo es a pe cibida como una amenaza pa a el es o del g upo. Es as son las azones po las que el consumido a a se excluido de los espacios co idianos an e io men e nomb ados, de los espacios socioa ec i os, de los espacios de in eg ación social, e incluso en nume osas ocasiones se á excluido de los mismos p og amas de a amien o (Quinones, 2006). La exclusión social desde la posición de ma ginación y es igma ización, se basa en las elaciones de in e dependencia y en las elaciones desiguales de pode en e g upos “El desp ecio absolu o y la es igma ización unila e al de unos ma ginados que ca ecen de oda posibilidad de de ende se son indicios de una balanza de pode ex emadamen e desigual”. El adic o, al se conside ado como “in e io ”, no iene la opo unidad de se escuchado, no end á de echo a la palab a ni a la oma de decisiones, sino que hay o as pe sonas que an a habla po él, siendo esas mismas pe sonas las que an a decidi po él y an a conside a lo que se iene que hace con él. Según la sociedad, el adic o no es aconsejable pa a las pe sonas que no consumen, al igual que ampoco lo es pa a aquellos que in en an deja el consumo. Es e es is o como una amenaza pa a los que es án sob ios y pa a los que in en a ecupe a su abs inencia del consumo. En cambio, al igual que el adic o, las pe sonas ehabili adas se siguen encon ando en un ni el de in e io idad espec o al g upo, segui á es ingido a de e minados espacios po su posible ecaída. Es es a una o ma po pa e del eje cicio de con ol social, de eco da a la sociedad la huella que deja la des iación.  EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN SOCIAL - ¿Qué es la Educación Social? Su elación con el ámbi o de las d ogas. La educación social debe se en endida como un de echo de la ciudadanía, que se educe en una p o esión de ca ác e pedagógico, que a su ez gene a con ex os educa i os, acciones mediado as y o ma i as, haciendo posible de es a mane a, la inco po ación de un suje o de la educación a di e en es edes sociales, el desa ollo de la sociabilidad, p omoción cul u al y social, en endido es o úl imo como una opo unidad de adqui i 37 bienes cul u ales, que aumen en las pe spec i as educa i as, labo ales, de ocio y pa icipación social (Núñez, 2002). Al se concebida la educación social como un p oceso de mejo a del suje o, que a más allá de los lími es del pe iodo escola . Es o signi ica, que la educación deja de se pa imonio de la escuela, sob epasa los espacios del aula y pasa a con e i se en una ca ac e ís ica de la exis encia humana (Pe us, 1997). Siguiendo con las ideas de Pe us, es e dice que la educación social posee una a iedad de isiones, en oques y pe spec i as, como pueden se los siguien es:  Educación Social como adap ación  Educación Social como socialización  Educación Social como adquisición de compe encias sociales  Educación Social cómo didác ica de lo social  Educación Social como acción p o esional cuali icada  Educación Social como espues a a la inadap ación social  Educación Social como o mación polí ica del ciudadano  Educación Social como p e ención y con ol social  Educación Social como T abajo Social de ca ác e educa i o  Educación Social como educación ex aescola Además de odas es as o mas de en ende la Educación Social, las eo ías más gene alizadas concue dan en que la Educación Social: • Debe busca siemp e el cambio social • Socializa y pe mi e la adap ación social • T abaja undamen almen e ace ca de p oblemas humano-sociales • Tiene luga , habi ualmen e, en con ex os no o males • Tiene un campo de acción impo an e en la ma ginación, pe o su campo de acción no se limi a solo a ese ámbi o • Exige es a en pe manen e con ac o con la ealidad • Requie e una in e ención cuali icada • Puede y debe se aplicada en con ex os escola es • T a a de hace p o agonis a de su cambio a los p opios des ina a ios 38 La exclusión social, den o de la educación social, es en endida como la pé dida de ínculos en e pe sonas consumido as y la sociedad, haciendo es a úl ima e e encia a los espacios de socialización como la amilia, escuela, abajo, amigos, cul u a… Es e debili amien o iene ambién acompañado del no ene acceso a ecu sos y en ajas que es os ámbi os o ecen. En esumen, la exclusión social es la p i ación de posibilidades y condiciones que son básicas pa a que un indi iduo pueda asumi su ol de ciudadano en una sociedad democ á ica (González, 2007). La sociedad posee o mas de con ol social pa a sob e i i como sociedad y al conside a la adicción como un modo de des iación, emplea sus he amien as pa a lle a a cabo un eje cicio de con ol y segui man eniendo la “no malidad” en su in e io . La exclusión social como no ma gene al, a acompañada de es igma ización y ma ginación del adic o, se o ma en un medio pode oso el echazo a las d ogas, y con ello a odo aquel que consuma, inc emen ando de es a mane a la supe io idad y la iden idad de aquellas pe sonas que no consumen (González, 2007). La exclusión social del adic o se desa olla de la siguien e mane a, la sociedad echaza a aquel que consuma d ogas, y lo si úa “ ue a” del g upo, con el obje i o de que no se elacione con los de “den o”. A su ez, el adic o es conside ado como un minus álido social, inmadu o, des iado... Des iación que suele elaciona se con la delincuencia y pelig osidad, siendo es a una amenaza pa a el es o del g upo. El adic o se á excluido de espacio socioa ec i os, de espacios de in eg ación social e incluso en ocasiones, se á excluido de los p og amas de a amien o (González, 2007). Como hemos is o, la sociedad e al consumido como único esponsable de su consumo y el abuso de las di e en es d ogas, pe o, ¿Dónde queda esa sociedad de la que absolu amen e odos, somos hijos? La educación, como bien compa e el au o Amando Vega Fuen e, debe ene una isión del consumido , una isión posi i a de es e, conside ando capaz a es e de comp ende las d ogas y además, de oma decisiones sanas del consumo de di e en es d ogas, en unos casos e i ando el consumo, y en o os educiendo las consecuencias nega i as. De la misma mane a, el au o compa e la idea de que, la educación, debe pa i de la base de que odo indi iduo es á condicionado po un con ex o en el que se en implicados ac o es sociales, cul u ales, polí icos y económicos. Sin emba go, la g an mayo ía de p og amas escola es, es án más en ocados a las d ogas que a las pe sonas y de los 39 condicionan es sociales, plan eando la abs inencia como una señal de acaso, además de los usos expe imen ales o ealizados bajo la supe isión de adul os. ¿Qué sucede ía en el plano educa i o si se no maliza an las d ogas? La no malización de es as da ía pie a pode a a sin d ama ismos e imposiciones odo lo que es é elacionado con las d ogas, una búsqueda de la e dad, que a más allá de los es e eo ipos, pe o sin deja de lado las consecuencias del mal uso de las d ogas. Es a no malización de las d ogas a o ece ía a los ma ginados en la sociedad, mejo a ía su p e ención, median e acciones educa i as cohe en es con el mundo de las d ogas (Fuen e). Desde es a pe spec i a, y siguiendo con las ideas de Fuen e, la educación iene como obje i o el uso esponsable de sus ancias psicoac i as, al mismo iempo, que con ía en la posibilidad de habe un consumo segu o, sin enuncia al obje i o de no consumi d ogas en de e minadas si uaciones o es ados psíquicos, sob e odo cuando el uso puede esul a pelig oso pa a el indi iduo. El sis ema educa i o es el enca gado de o ece a las pe sonas odos los ecu sos ma e iales y humanos necesa ios pa a que la población ome conciencia de lo que son las d ogas y sepa ac ua de mane a saludable an e las sus ancias que puedan c ean dependencia, en algunos casos pa a p e eni el abuso, y en o os, pa a educi las consecuencias nega i as del consumo de d ogas. La educación no debe se malin e p e ada y con undida con la manipulación y acción ep esi a.” ¿No se insis e, po ac i a y po pasi a, en que la acción educa i a p e ende es imula en las pe sonas el sen ido c í ico, la capacidad de oma decisiones, y la au onomía pe sonal, ecu sos imp escindibles pa a desa olla una ida en una sociedad adic i a?”. Es de g an in e és aludi que la educación social se encuen a en la calle, es ahí donde la igu a del educado social obse a y analiza el en o no en el que se encuen an las pe sonas, no cen ándose únicamen e en el suje o, sino, que ealiza una in e ención desde una pe spec i a más amplia (And eu, 2008). La educación social lucha po pone le in a las desigualdades, e in en a o ece opo unidades pa a que oda la población pueda desa olla se y sen i se ealizados, siendo en es e caso la población des ina a ia, las pe sonas adic as ma ginadas po la sociedad. Todo es o puede da se a a és del desa ollo comuni a io, como ocu ió en Canadá, donde los adic os se mani es aban pa a exigi sus de echos y nue as medidas que e i asen las mue es que se es aban dando. An e es a si uación se cuen a con la ayuda de los ba ios, pa a que las pe sonas agua den mejo es condiciones de ida y dejen de lado ac os 40 pe judiciales hacia su pe sona, como ac os de delincuencia o el p opio consumo (And eu, 2008). No podemos pasa po al o la idea de que el educado social es un agen e socioeduca i o de desa ollo comuni a io, es o quie e deci que, iene la esponsabilidad que a a és de una in e ención educa i a, debe po encias la mejo a comuni a ia, educiendo de es a mane a los ac o es de iesgo. A su ez, da impo ancia a los p opios des ina a ios de la in e ención, buscando siemp e la mejo a de los suje os que in eg an la comunidad, a a és de ecu sos posi i os de ocio y iempo lib e, cul u a, p ocedimien os de con ol sob e las conduc as de iesgo, la in eg ación en g upos… (Peña, 2016) Hay una cla a inculación en e la educación social y el desa ollo comuni a io, y es o se debe a que la p o esión iene como obje i o in e eni en di e en es con ex os y pe sonas, pa a a o ece su desa ollo an o pe sonal, como social, in eg ándoles en la comunidad y haciéndoles sen i pa e de es a misma (And eu, 2008). El au o Ha i, en su ob a “T as el g i o”, dedica un capí ulo a examina la pe spec i a del empode amien o comuni a io, con el ejemplo de Canadá, donde un adic o, cansado de e cons an emen e como compañe os suyos mo ían y que comp endía que e a la p opia gue a con a las d ogas las que mul iplicaban los casos de sob edosis. Como en el país es aba ins alado un égimen p ohibicionis a, la gen e que que ía consumi debía esconde se, has a al pun o, de me e se en con enedo es pa a inyec a se he oína, po lo que si alguno su ía una sob edosis nadie podía encon a lo y allecía allí mismo. El au o de es a e uel a, Bud, comenzó a o ganiza euniones pa a a a de sol en a p oblemas sociales y de salud que su ían los adic os, quienes e indicaban la impo ancia de que uesen ellos mismos quienes asis iesen a esas euniones con decla aciones como la siguien e “Nada sob e noso os sin noso os”. Po lo que comenza on a ealiza se esas euniones, donde incluso acudía el cue po de bombe os de la zona, pa a explica a los adic os p ime os auxilios a una pe sona con sob edosis, pa a man ene la con ida, has a que llegase la ambulancia. Además comenza on a limpia los pa ques donde dejaban las je ingas que usaban, pa a que los más pequeños no las iesen y los pad es elimina an esa mala imagen. También e an los p opios adic os los que se o ganizaban pa a igila se los unos a los o os mien as consumían. 47 opo unidad de se escuchado. La sociedad iende a aleja se del adic o, po que es una supues a amenaza pa a aquellos que no consumen. Ac ualmen e, según la sociedad quien ha sido adic o, lo se á oda su ida. Da igual odo el abajo y es ue zo que haya ealizado pa a ehabili a se, an a ene la e ique a de adic o oda su ida, y solo po ese hecho, a a segui siendo excluido po la sociedad, quien se sigue sin iendo supe io y no alo a el abajo pe sonal de las pe sonas y no ienen en cuen a de que mane a puede a ec a es o, a una pe sona que lucha dia iamen e po no consumi . Como bien hemos is o, es o o ma po pa e del eje cicio de con ol social, de eco da la sociedad, la huella que deja la des iación. A lo la go de es os años hemos podido comp oba que las soluciones es ic amen e policiales y ep esi as no han hecho que las d ogas sean de más di ícil alcance, sino que, ha aumen ado el núme o de consumido es, e incluso ha habido una mayo ans o mación de sus ancias. No podemos pasa po al o el hecho de que la p ohibición de las d ogas ha o ecido al c imen o ganizado su mejo negocio, como lo es el na co á ico, lo cual ha supues o un g an a oyo de sang e sin jus i icación alguna. Lo que se ha log ado con es o es que ci cule po las calles eneno, un aumen o de la o e a y la demanda, na cos ap o echándose de las pe sonas que ienen como necesidad comp a ese eneno que enden. Es a idea de la subida de p ecio de las d ogas po pa e de los na co a ican es, iene acompañada de la idea de que el consumo es sinónimo de iolencia. Desde o a pe spec i a, en ez de da como espues a a odos esos deli os, que son los adic os los culpables, debe íamos plan ea nos la siguien e cues ión, “¿Es la d oga lo que gene a deli o, o es la necesidad pa a sa is ace esa adicción, que al es a a p ecios deso bi ados incen i a a los adic os a come e hu os pa a pode sa is ace adicción?” Los adic os son conside ados obje i os áciles a los que manipula , necesi an sacia su dependencia, y si quien ende se ap o echa de ello y aumen a los p ecios, es lo que conlle a a que los adic os busquen po odas las ías posibles consegui dine o pa a pode sacia se. A lo la go de es a gue a, no se mues a p eocupación po el adic o y los daños que su e, es a gue a no iene un en oque social, sino económico y polí ico. A lo la go de es os años hemos podido comp oba que las soluciones es ic amen e policiales y ep esi as no han hecho que las d ogas sean de más di ícil alcance, sino que, ha aumen ado el núme o de consumido es, e incluso ha habido una mayo ans o mación de sus ancias. 48 Hemos podido obse a que en países con polí icas más libe ales, el índice de consumo y de deli os son in e io es a cualquie o o país donde la d oga es é p ohibida. Lo que uncione en o os países no iene po qué unciona en el o o, pe o, si lle amos an os años es ampándonos con la misma pa ed ¿Po qué no da nos la opo unidad de es ampa nos con o a di e en e? Legaliza las d ogas no es el simple hecho de que se puedan consumi d ogas, a mucho más allá. Hab ía un con ol de en a y de calidad de lo que se ende, se acaba ían con los es e eo ipos, a o ece ía a los ma ginados en la sociedad, mejo a ía su p e ención, median e acciones educa i as cohe en es con el mundo de las d ogas, al igual que mayo es planes de p e ención y ehabili ación. La igu a del educado social, es una igu a imp escindible pa a ese g an cambio de pe spec i a, capaz de ac ua en colec i os, si uaciones de iesgo, si uaciones de c isis... El educado social cumple con el papel de posibili ado , mediado y epa ado , pe o que ambién, como hemos podido comp oba , necesi a mayo es ecu sos pa a in e eni de mane a di ec a y más e icien e. Bajo mi pun o de is a, la educación social, en endida como un p oceso de mejo a del suje o y un de echo del ciudadano, debe es a p esen e en in e enciones sob e es e ámbi o, ya que a a lucha en odo momen o po pone le in a las desigualdades, e in en a á o ece opo unidades pa a que oda la población pueda desa olla se, sen i se ealizados e in eg ados en la sociedad. España y su sociedad necesi an un cambio, lle amos muchos años iendo que no dan u o alguno las medidas p ohibicionis as, y que además, son las pe sonas adic as las que más daño su en. Démosle la impo ancia que me ece, con iemos más en la educación social como in e ención (además de la sani a ia, psicológica…) y eamos las d ogas desde el o o lado de la moneda. 5. BIBLIOGRAFÍA Al a enga, R., Filla Rosaneli, C., And ade Fe ei a, R., & Bueno de Lima, C. (2021). Violencia, gue a con a las d ogas y acismo es a al en B asil. Polis (San iago), 20(60), 174-196. And eu, C. (2008). 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