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Consideraciones jurídicas y sociales de la mujer adúltera en Castilla, a finales del Antiguo Régimen

Torremocha Hernández, Margarita

Abstract

Producción Científica

Full text

His o ia e ius i is a di s o ia giu idica dell’e à medie ale e mode na www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 1 Ma ga i a To emocha He nández Conside aciones ju ídicas y sociales de la muje adúl e a en Cas illa, a inales del An iguo Régimen 1 SUMARIO: 1. La dis inción de géne o: en ellos al a, en ellas pecado y deli o - 2. El adul e io deli o – 3. La adúl e a an e el juez - 4. Del deli o de adul e io y de las penas impues as - 5. Conclusiones ABSTRACT: Adul e y is a c ime ac whose pe secu ion changed in Cas illa o e Mode n Ages: om being se e ely punished by he husband, who was allowed o ake he law in o his own hands, o be punished wi h a judicial cau ion. A he end o he Ancien Regime we obse e a clea mi iga ion o penal ies o punish his c ime, which had been se iously punished be o e. In his wo k we make a p ocedu al app oach o he ea men which was gi en o adul e y in he T ibunal de la Real Chancille ía. KEYWORDS: Women. Adul e y. Delinquency. Punishmen s. El ema del adul e io en la Edad Mode na no es un ema no edoso. La in idelidad masculina es una ealidad co idiana en la ida de los cas ellanos, y así se e leja en uen es li e a ias y documen ales abundan emen e. El adul e io emenino, menos pa en e en es as mismas uen es – si excluimos la igu a del ma ido co nudo 2 -, ha sido a ado an o desde la his o ia del de echo cas ellano, la his o ia de géne o, la his o ia social, la an opología, e c. Aquí, nos ace camos o a ez a es a ma e ia, con la in ención de e cuál e a el en oque que los ju is as y jueces die on a sus in e p e aciones legales y a sus sen encias, a pesa de que es emos en una e apa en que es as no se undamen en con o me a De echo 3 . El discu so que de o ma di ec a o elada hacen es os homb es de leyes sob e la condición de la muje adúl e a, sob e su hono , sob e el ca ác e de su deli o y pecado, an o en sus esc i os como cuando se di imían es os casos an e los ibunales penales, en conc e o el de la Real Chancille ía de Valladolid, es lo que nos in e esa en es a ocasión. Pe o, es a ma e ia, iene una especial ele ancia a inales del An iguo Régimen, época en la que ya se ha pues o de mani ies o que se p odujo una mi igación de las penas en odos aquellos deli os que cali icamos con a la mo al sexual, ales como la p os i ución, la alcahue e ía 4 , e c. El adul e io o ma pa e de es a ipología delic i a, y 1 IP del P oyec o HAR2012- 31909, inanciado po el Minis e io de Economía y Compe i i idad. P oyec os de In es igación Fundamen al. VI P og ama Nacional de In es igación Cien í ica, Desa ollo e Inno ación Tecnológica, 2008-2011. 2 M. To emocha He nández, Ma idos consen ido es en la sociedad cas ellana Mode na. Cuando el modelo ideal de cabeza de amilia se ompe" en M. Lobo A aujo (coo d.), Los esca ados en los má genes de la his o ia, B aga 2016. 3 P. O ego Gil, Sen encias c iminales en Cas illa: en e jueces y abogados, en “Clío & C imen: Re is a del Cen o de His o ia del C imen de Du ango” X (2013) (Ejempla dedicado a: Fuen es judiciales pa a la his o ia del c imen y del cas igo: a chi os y documen os), pp. 359-372; A bi io judicial y cláusula de queb an amien o de pena, en “Ini ium: Re is a ca alana d'his o ia del d e ” XV, I (2010), pp. 271-313. 4 M. To emocha, De la Celes ina al alcahue e: del modelo li e a io a la ealidad p ocesal, en “Tiempos Mode nos Re is a Elec ónica de His o ia Mode na” XXX (2015); I. Ru ianes, alcahue es y e ce as en los His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 2 la legislación pa a él iene su p incipal e e en e en Las Pa idas, cuyo con enido apenas su e a iación en la Nue a y No ísima Recopilación. No obs an e, la idea que enemos del cas igo a las adúl e as, cuyo o igen es á en es a no ma i a medie al no es la que se obse a en los ibunales eales, al menos en el supe io de la Real Chancille ía, a inales de es e pe iodo, que pudo ac ua de mane a di e en e a o os de ins ancias in e io es. Es p io i a io enma ca es e deli o en el ámbi o del ma imonio iden ino, en el que incluso hace uso –o más bien abuso- del débi o conyugal, sin ene como in la p oc eación podía se conside ado adul e io. San Amb osio y San Agus ín, así lo habían ap eciado 5 , pe o es os e an casos de conciencia que debían juzga los con eso es y no los ibunales. En e los que sí que llegan a cons i ui p ocesos penales es p eciso hace una dis inción cla a en e la casada p os i u a, la muje p os i uida po su ma ido, y la esposa que olun a iamen e i e el amo ue a del ma imonio, cayendo en el adul e io, pe o sin ene la ca ego ía de manceba (adul e io concubina io) 6 , dado que en el An iguo Régimen, como ya señala a Tomás y Valien e, de o ma gene alizada, exis e una g an imp ecisión en la de inición legal de los deli os 7 . Así, conside amos adúl e a a la que busca a o o homb e que no es su ma ido, po amo o po gus o, sin que in luya o o ac o , o que po ello abandone a su ma ido pa a i i con su aman e como amancebada 8 . Es como decía una muje que le había con i mado su hija, casada con un albañil, pe o que enía una elación adúl e a con un pin o : “que aunque supie a da el Alma al demonio no ha ia de deja de habla con el, y la decla an e [la mad e] la decia da lo de alde pues de hace lo po dine o e a pecado, y po es a azon en dis in as conbe saciones que se subsci aban siemp e la es igo la decia he a un pu o izio…” 9 . Es pues es e úl imo un ipo de deli o especí ico que podemos conside a en pu idad el de adul e io, si bien algunas acusaciones se hacen conjun amen e po amancebamien o y adul e io, o a os ilíci os, sin llega a deslinda los ni los p opios implicados. Collan es Te án, ya señaló en su es udio pa a las cen u ias p eceden es la complejidad de de e mina con exac i ud es e deli o y de pode di e encia lo de o as conduc as delic i as 10 : amancebamien os, es up o, incon inencia, comunicación ilíci a, a os o pes, e c. Así pues, independien emen e de que en la Edad Mode na, bajo una misma denominación se acojan una se ie de compo amien os pecaminosos o delic i os muy di e en es, es necesa io dis ingui p ocede es que siendo odos deli os con a la mo al ibunales (La Real Chancille ía de Valladolid. Ss. XVII-XVIII) en I. D umond, M.To emocha (coo d.), As mulhe es pe an e os ibunais do An igo Regime na Peninsula Ibé ica, Coimb a 2015, pp.146-175. 5 M. L. Candau Chacón, En e lo pe mi ido y lo ilíci o: la ida a ec i a en los Tiempos Mode nos, en “Tiempos Mode nos. Re is a Elec ónica de His o ia” XVIII (2009). 6 En el ámbi o ju ídico, se conside a que hay que deslinda lo de o as conduc as delic i as muy pa ecidas cómo e an el es up o o la bigamia. M. J. Collan es de Te án, El deli o de adul e io en el de echo gene al de Cas illa, en “AHDE” LXVI (1996), pp. 201-228. 7 F. Tomás y Valien e, El De echo Penal en la Mona quía absolu a (siglos XVI-XVII y XVIII), Mad id 1969. 8 O a es la di e encia que se puede es ablece en e adul e io y es up o, en el caso de que la cópula no se enga con muje casada sino iuda, i gen o niña. M.J. Collan es, ci ., pp. 203-204. 9 ARCV (A chi o de la Real Chancille ía de Valladolid), Plei os C iminales, caja 1914-9, 1779. 10 M.J. Collan es Te án, ci ., p.202. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 3 sexual, man ienen di e encias –no siemp e p ecisas- a los ojos del juzgado , y así se ebela en su concepción ju ídica y en la p ác ica de los ibunales penales. 1. La dis inción de géne o: en ellos al a, en ellas pecado y deli o San Agus ín, en los T a ados, de inía el adul e io, cuando “…ya sea po un mo imien o ins in i o de la p opia concupiscencia, ya sea po el consen imien o de la p opia in empe ancia, se quieb a el pac o conyugal po el concubina o…” 11 . E a un p ocede que a en aba con a el ma imonio y la amilia, sopo es de la sociedad. Además conlle aba el pecado de escándalo, uno de los más ilipendiados po los mo alis as mode nos 12 . Pe o a pesa de odo, “siendo un g a ísimo pecado que an o desag ada a Dios”, “no sé yo si ay pecado an usado, y pla icado, y equen ado en el mundo como es el adul e io” 13 , ase e aba F ancisco Esc i á. En e los eólogos que analizan el ma imonio no es ajena la conside ación de la endencia que las muje es podían ene a a en a con a el sac amen o del ma imonio haciendo ida ma i al con quien no ue a su ma ido. Po ello, aconsejaban al esposo unos cie os compo amien os que no deja an cabida a al pecado, en una casuís ica que no iene un único pa ón, pe o que indica el emo a la in idelidad emenina. Esc ibá, que a endió a las in idelidades an o del a ón como de la muje desde una pe spec i a eligiosa es ableció en su discu so di e encias an e la p egun a: “¿Pe o qual de los dos casados adul e ando come e mayo pecado, el ma ido o la muge ? Teniendo espe o a la idelidad que debe gua da el uno al o o, an o peca el uno como el o o.[…] Aunque la ley segla no cas iga a los ma idos que se embuel en con muge es sol e as, como cas iga a las muge es adúl e as: la ley de Dios y de su Iglesia, igualmen e los cas iga.[…] Di e en es son las leyes de los Césa es y Empe ado es de las de C his o. […]No qui a es o que po algunos espe os, y azones pa icula es, no podamos dezi que peca más g a emen e el uno que el o o. Si se conside a el ag a io, la inju ia, la a en a que haze la muge adúl e a, a sí, a su ma ido, a sus hijos, a sus deudos, y a odo su linaje, mayo es sin compa ación su pecado que el del a ón” 14 . De hecho, en las leyes ci iles, las Pa idas, po ejemplo, impiden a la muje denuncia an e el juez el adul e io de su ma ido, en endiendo que en su acción no hay inju ia, impidiendo incluso que lo hicie a si había sido acusada ella an es del mismo deli o po su ma ido. La causa de la di e encia se es ablecía undamen almen e po las consecuencias. “El a ón aunque sea deshones o y adúl e o no incu e po ello essa in amia, ni la aca ea ampoco a sus hijos, muge y casa, y es cosa cie a, y a e iguada, que qualquie 11 Recogido po J. Tu iso Sebas ián, O denamien o y up u a de la ci ilidad sexual en la Nue a España, en “Théma a: Re is a de iloso ía” XLIII (2010), pp. 463-490; Escándalos públicos: adul e io y di o cio en Nue a España, en F. Na a o An olín (Coo d.), O bis incogni s: a isos y legajos del Nue o Mundo. Homenaje al p o eso Luis Na a o Ga cía, 2007, II, pp. 451-467. 12 M. Ruiz O iz, Pecados emeninos y ida p i ada: discu sos sob e la conciencia y la ida co idiana en la España Mode na (ss. XVI-XVIII), en “Cuade nos de his o ia mode na” XXXIX (2014), pp. 59-76. 13 F. Esc i á, Discu so de los Es ados, de las obligaciones pa icula es del es ado y o icio, segun las quales ha de se cada no pa icula men e juzgado, 1613, p. 95. 14 I i, p.98. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 4 deshones idad, y icio de la ca ne es más a en oso, y escandaloso en la muge que en el a ón. Po que la i ud de la cas idad, es mas p opia de la muge .[…] Po las azones dichas, podemos dezi que es mayo el pecado de la adúl e a que el del adúl e o” 15 . La li e a u a de nues o Siglo de O o de o ma gene alizada sigue la misma línea. Que edo que an o idiculizó a ma idos co nudos y consen ido es en sus esc i os, en a izaba es a cues ión en el análisis del adul e io, que no podía ene pena meno , po las consecuencias que de él se podían de i a : “Quejaisos de que el adul e io es en oso as delic o capi al, y no en noso os. Demonios de buen sabo , si una libe ad ues a qui a la hon a a pad es y hijos, y a en a oda una gene ación ¿po qué se os an oja igu oso cas igo la pena de mue e, siendo de an a mayo es imación la hon a de muchos inocen es que la ida de un culpado?” 16 . Aunque no podemos deja de eseña la signi ica i a sal edad que supone la insinuación que se a en u a en la ob a de Ce an es, pues es es e un au o que disculpa en odas sus ob as el adul e io emenino: El iejo celoso, La cue a de Salamanca, El celoso ex emeño, El cu ioso impe inen e 17 . Los ex os de muchos mo alis as, a pesa de a eme e con a el pecado y sus secuelas, in en an –como lo hace Esc i á- no inci a a la enganza p i ada del ma ido: “No quie e Dios que el ma ido se engue y ma e a su muge , aunque la coga jun amen e con el adul e o: Si bien las leyes humanas no se lo ienen p ohibido, condescendiendo con la laqueza del homb e, y el pesa , e indignación an ue e que po en onces es á ab asando su co açón, inci ándole, y p o ocándole a que ome engança de los que an g a emen e le o enden” 18 . Dos siglos más a de, en 1814 el anciscano Diego Ruiz, homb e en e mo de más de 70 años, dedicaba sus úl imos es ue zos a esc ibi un pequeño opúsculo sob e el adul e io, en una ob a b e e, “de poco cos o y ácil manejo”, pa a que odos pudie an ene acceso a ella. En sus es decenas de páginas se ei e an exp esiones como es as: “el exec able icio del adul e io”, “ho ible c imen”, “el mayo de los c ímenes, y el mas pe judicial a las amilias, y a la misma p opagación”, o “el p ime deli o de la sociedad”. Pe o es á cla o que en ealidad lo que quie e es eco da a los ca ólicos - pues o que “solo los ca ólicos pueden come e adul e io como con a io al sac amen o del ma imonio”, en palab as suyas- que no ela i icen es e pecado y sus consecuencias espi i uales, amilia es y sociales. Esc ibe en de ensa de la idelidad y el ínculo ma imonial. Pe o en su lucha ya no esg ime la necesidad de ol e al uxo icidio o a la enganza, sino que p opone como solución pa a los adúl e os, homb es y muje es, busca la ayuda de un con eso adecuado y de las lec u as espi i uales p ecisas. En su ob a, incluso en su í ulo, el discu so se cen a en el pecado, incluyendo an solo la idea de “deli o con a la eligión del Sac amen o que ins i uyó nues o Sal ado Jesu- 15 I i, pp. 98-99. 16 F. de Que edo, La Ho a de odos y la Fo una con seso, Cá ed a, Mad id 1987, p. 354. 17 S. Hu chinson, No ma social y é ica p i ada: el adul e io emenino en Ce an es, En Anales ce an inos, ol XLII, 2010, pp. 193-207. 18 F. Esc i á, ci ., p. 103. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 5 Ch is o” 19 . Pe o, la elajación de cos umb es, que ya apun aba dos siglos an es Que edo, al a i ma la acep ación y abundancia de ma idos co nudos en Cas illa, se había ido haciendo aún mayo . Y en 1814, se decía: “Ha llegado el iempo (lo que pa ece inc eíble) en que los pecados de pensamien o, de palab a y las chanzas y equi ocos p o oca i os se mi an como cosa de poco momen o, y que no se juzgan los homb es lasci os dignos po es a causa de los cas igos e e nos. Milla es de muge es admi en galan eos de homb es agenos, escuchando o pes solici aciones, y palab as lasci as, y como no consien an en el adul e io, no o man conciencia de cosas g a es, y ni es os deli os en an en el plan de sus con esiones. Las mi adas lasci as, los juegos, y las palab as deshones as y o as chanzas g ose as y o pes se desp ecian de los homb es libe inos, como si ue an cosas de poca impo ancia, sin casi sen i los emo dimien os de conciencia” 20 . Po su pa e, en los ibunales los abogados a güían con las azones más ex endidas de ipo eligioso y mo al, pe o sin ob ia las elacionadas con las consecuencias de los hijos adul e inos: “De la misma sue e que la muge que dexando a su ma ido, acoge al ex año, y concibiendo de el haze he ede o de la hazienda al hijo que no es legí imo: P ime amen e queb an a la ley del Al ísimo. Secunda iamen e o ende y pe judica g a emen e al ma ido. Y lo e ce o siendo adúl e a concibe y pa e hijos adul e inos” 21 . 2. El adul e io deli o Una de inición con empo ánea de deli o e a “ odo hecho, y dicho, no hecho y no dicho, con que se con a inie e ad e idamen e a la Ley” 22 . Y las leyes desde an iguo ipi icaban como al el adul e io, incluso se decía que ambién en los ámbi os en los que einaba la poligamia, pues en es os había no una sino a ias muje es, pe o si el ma ido yacía con una que no e a su muje , ambién e a conside ado adúl e o. Desde la época omana es e hecho en la muje e a el deli o más g a e que podía 19 D. Ruiz, El adul e io conside ado ó como pecado con a el ma imonio na u al es ablecido po Dios en el pa aiso ó como deli o con a la eligión ... y de los g a ísimos pe juicios que de es a culpa se siguen ... publica el P. F . Diego Ruiz ... imp en a de Ma ínez (Málaga) 1814. 20 I i, p. 28. 21 ARCHV, Plei os Ci iles, Pé ez Alonso (Fenecidos), caja 1352,1. En es e plei o, po la pe ición de An onio de Mon ano, cesiona io del Fisco y Cáma a Real, pa a que se le en eguen los bienes de Ma ín López de la Ba e a, que és e había dejado en he encia a su hija ilegí ima Ca alina López de la Ba e a, en i ud de la cédula eal po la cual debían pasa al Fisco y Cáma a Real los bienes de he encia de hijos adul e inos (1573-1588), se en las consecuencias ju ídico económicas que su ían los hijos nacidos del adul e io. Muy di e en e es el a amien o que eciben los hijos na u ales, que p esen an sus demandas po alimen os an e las salas de lo ci il de es e ibunal, aunque aden a nos en es e ema excede ía el ámbi o de es e abajo. 22 J. Ál a ez y Posadilla, P ác ica c iminal po p incipios, o modo y o ma de ins ui los p ocesos c iminales en suma io de las causas de o icio de jus icia con a los abusos in oducidos. Necesa ia no solo a odos los esc ibanos que ienen que ac ua con jueces y alcaldes o dina ios, sino ambién le ados jó enes pa a p eca e abusos de an a ales consecuencias. Con o os pun os cu iosos de policía y gobie no de los pueblos que se a an po incidencia, Valladolid, imp en a de la iuda e hijos de San ande , 1794. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 6 come e –excluyendo la sodomía 23 -, ya que a ec aba a odo el g upo amilia , al in oduci en él sang e ajena. En onces, si el ma ido que encon aba in agan i a su muje no la epudiaba, podía se acusado de lenocinio (lex Iulia de adul e iis coe cendis, 18 a C.) 24 . El de echo isigodo ambién admi ía la sepa ación as el adul e io de la muje , pe o al igual que en el caso omano no especi icaba si el ínculo ma imonial se disol ía. Es a ley decía que la muje adúl e a quedaba como escla a del ma ido pa a que es e hicie a con ella lo que quisie a, y en e ales posibilidades es aba ma a la. En Cas illa el Fue o Real (ley I, i . 7 lib. 4), el O denamien o de Alcalá (ley I, i . 21), las Leyes de To o (ley 80-82) y Las Pa idas (VII) a endie on a es e deli o. En es as úl imas se ecoge p o usamen e la base de la legislación mode na 25 sob e es a ma e ia, a endiendo con de alle y igo a una a iada casuís ica, que con pos e io idad ha sido obje o de comen a ios ju ídicos a lo la go de oda la Edad Mode na. Dando incluso en es e momen o una doble e sión pues se habla de un adul e io ca nal y de o o espi i ual cuando uno de los cónyuges se hace mo o, judío o he eje. En la Mode nidad se admi ía el uxo icidio, es deci , el ma ido iene cie a libe ad de ac uación eximiendo po an o al juez, o dicho de o o modo el ma ido se con ie e en el e dugo con au o ización de la ley. Es e podía ac ua incluso cuando la muje es é emba azada y el a ón sea del es amen o cle ical, sin su i excomunión po ello. Es e deli o, ipi icado po Pé ez P endes como deli o con a la pe sona del esposo 26 , podía ene consecuencias sob e el p opio sac amen o del ma imonio y que se p odujese una sepa ación de cue pos, aunque no la disolución del ínculo sac amen al ma imonial, según la eo ía que se con i mó en T en o, aunque los legis as a endie on ambién a es a cues ión en la que no hubo una ap eciación unánime 27 . Apa en emen e, a lo la go de odo el An iguo Régimen no se p odujo un cambio de conside ación eligiosa ni ju ídica. Pe o, si omamos como ejemplo uno de los ex os de p ác ica ju ídica esc i os a inales del siglo XVIII, como el de Don Manuel Sil es e Ma ínez 28 , se obse a ya la p ác ica de penas a empe adas con espec o a la 23 J. Á. Soló zano Tellechea, Jus icia y eje cicio del pode : la in amia y los deli os de luju ia en la cul u a legal de la Cas illa medie al, en “Cuade nos de His o ia del De echo” XII (2005), pp. 313-353. 24 V. Rod íguez O íz, La disolución del ínculo conyugal y o as o mas de sepa ación en e los cónyuges en la His o ia del De echo Cas ellano, en “AHDE” LXXVII (2007), p. 630. 25 J. L. de las He as San os, La jus icia penal de los Aus ias en la Co ona de Cas illa, Salamanca 1994, pp. 226-227. 26 J. M. Pé ez P endes, In e p e ación his ó ica del De echo, Mad id 1996. 27 Don Manuel Sil es e Ma ínez, Lib e ía de Jueces u ilísima y uni e sal, Pa a oda clase de pe sonas li e a as, y en especial pa a las que exe cen Ju isdicción eclesiás ica, Real y Mix a, en ambos Fue os, y en el de Conciencia: Pa a Abogados, Alcaldes, Co egido es, In enden es, Regido es, Pe sone os, Dipu ados del Común, No a ios, Esc ibanos, Pá ocos, Sace do es, Religiosos y Jueces eclesiás icos, A i ma que el adul e io – come ido po el homb e o la muje - es causa de di o cio, como lo son la sodomía o la bes ialidad. “Pe o si la muge come ió el adul e io iolen ada po la ue za, o c eyendo que el que yacía con ella e a su ma ido, no es causa pa a el Di o cio: ni ampoco cuando el ma ido la induxo a que adul e ase, ni cuando ambos come ie on adul e io: po que siendo así se supone compensado po el mu uo deli o”. Cap. I, 156. 28 Don Manuel Sil es e Ma ínez , del Consejo de su Mages ad, su Fiscal, que ha sido de la eal Audiencia de San a Fé, y ac ualmen e en Nue a España, Oido y subdelegado de la de Guadalaxa a, Lib e ía de jueces, u ilísima y uni e sal, pa a Abogados, Alcaldes mayo es, y O dina ios e In enden es, Jueces de esidencia y de Visi a, de Esc ibanos His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 7 adición legal, lejanas al uxo icidio y a la enganza p i ada del ma ido, a endiendo además al homb e y a la muje , y en sus di e en es calidades: “La muje adúl e a, si es noble se ecluye e en Monas e io po el iempo que su ma ido quie a, eniendo dine o pa a man ene la: si es del es ado gene al, la Gale a” 29 . “El adúl e o si es noble iene pena de des ie o, o Real Se icio; y si no lo es, de p esidio, o gale as, es o según la Real O den con a los mal en e enidos, o lo que se p ac ica con adúl e os y adúl e as: sin emba go de que po De echo de España, y Di ino, se les impone pena de mue e a ambos delincüen es a olun ad del ma ido de la adúl e a...” 30 . Legalmen e no se habían dado a iaciones en la no ma pe o, como hemos podido comp oba en los p ocesos de inales del siglo XVIII, y ha señalado P. O ego, “aun cuando los a os ca nales ue a del ma imonio con inua on siendo pecado, se ap ecia una conside able pé dida de impo ancia social y ju ídica de la mayo pa e de los cas igados como ales. … los amancebamien os queda on disimulados en a as de la conse ación del ma imonio” 31 . 3. La adúl e a an e el juez Los p ocesos penales que hemos es udiado en la Real Chancille ía de Valladolid, de las úl imas décadas del siglo XVIII, se debían egi po la Recopilación, que a su ez ecoge cues iones del de echo pa io an e io , sin emba go la ac uación de los ibunales y las sen encias dic adas dis an mucho de la concepción del deli o, del p ocede con a los delincuen es, y de las condenas es ablecidas po ley. Como señala En ique Gaz o, “la ealidad ju ídica, a menudo, se mues a mucho más ica y bas an e más compleja de lo que sugie en los códigos o los a ados de De echo” 32 . El Juez con ie e la no ma en ac o de jus icia, sin deja de in oduci , a la ue za, un elemen o de subje i idad. En el caso del deli o de adul e io, los jueces, adap ándose a la ealidad social, ue on de i ando sus decisiones p ocesales a o mas no solo más le es, sino muy di e en es a las es ipuladas po la legislación. Dejando a un lado el p incipio de legalidad pa a aplica el de opo unidad. Es e p ocede se obse a de o ma ei e ada en el ibunal supe io , como se puede pe cibi a lo la go de algunos p ocesos que llegan a él aunque han enido su inicio an e jueces o dina ios de ins ancias in e io es. Es a ealidad ha sido es udiada pa a el medie o po nume osos au o es 33 , y en ales de oda España, Recep o es de Cas illa y A agón, Regido es, Jun as de P opios, Con ibución y Pósi os, Pe sone os, Dipu ados del Común y demás indi iduos de los ibunales o dina ios: añadida e ilus ada con más de dos mil Leyes eales que au o izan su doc ina. Mad id, Don Beni o Cano, 1791 (ed. 1ª 1763). Cap. I, 22. 29 I i, cap. I, 182. 30 I i, cap. I, 183. 31 P. O ego Gil, En e jueces y eos, Las pos ime ías del De echo Penal absolu is a, Mad id 2015, p. 306. 32 E. Gac o, Jus icia y De echo en las Fuen es li e a ias, en “Anua io de His o ia del De echo Español”, LXXVII (207), pp. 509-554. 33 Valgan las e e encias ce canas de M. S. Ál a ez Bezos, Violencia con a las muje es en la Cas illa del inal de la Edad Media. Documen os pa a el es udio de las muje es como p o agonis as de su his o ia, Valladolid 2015; M. I. del Val, La acusación de adul e io como o ma de eje ce iolencia con a las muje es en la Cas illa del siglo XV, en “Es udios de his o ia de España” XII, I (2010), pp. 161-184; R. Có doba de la Lla e, Adul e io, sexo y His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 8 abajos se ap ecia un modo de p ocede en las magis a u as que se ajus a a lo de inido po la no ma legal, que se man iene en igo . Pe o los usos sociales, así como el discu so en los ibunales, ue on cambiando signi ica i amen e a lo la go de la Mode nidad, sob e odo a inales 34 . De hecho, hay un cambio sus ancial en las men alidades de los juzgado es que se e leja en las ac uaciones del T ibunal de la Chancille ía y que a ec a a dis in as pa es del p oceso. Así po ejemplo, según la ley y la cos umb e, la denuncia llega ía solo del pad e o del ma ido, que ambién – sin inc imina - podían oma se la jus icia po su cuen a, siemp e que lo hiciesen con la adúl e a y el aman e, de igual mane a y iempo. No obs an e, había un capí ulo económico as asumi es a decisión que implicaba los bienes de la esposa, que el ma ido podía pe de de p ocede de es a mane a, y conse a si se daba no icia a las jus icia del ey y e a es a la que ac uaba. Aunque a la luz del pensamien o popula e incluso de los homb es de leyes, es as acusaciones se e i a on po lo que signi icaban pa a el ma ido en el ámbi o social. En palab as de Ce dán y Tallada: “po no queda los ma idos más co idos y a en ados que an es” 35 . Aunque la ley daba p io idad al ma ido pa a e ec ua la denuncia, in e p e ando algunos ju is as, que e a en la ealidad el único que la podía hace , no hubo unanimidad eó ica ni en la p ác ica. En es e iempo au o es como Miguel Caye ano Sanz man enían la eo ía clásica. De hecho esc ibió: “Con a la muje casada que come e adul e io, no se puede p ocede de O icio, y solo el ma ido la puede acusa ” 36 . Aunque con la no ma ienen las excepciones, que pa a él – siguiendo el lib o 8 de la Recopilacion - e an dos: cuando se a aba de la manceba de un clé igo, que se casaba y después de con ae ma imonio seguía i iendo en la casa del eclesiás ico y man eniendo con él elaciones (“pues en onces puede p ocede la Jus icia de O icio con a ella, aunque el ma ido no la acuse, y diga, que no quie e que la Jus icia la cas igue…”). Y en segundo luga cuando la muje es adúl e a po que su ma ido la alcahue ea. Posadilla (1794), sin emba go, di e enció en e los deli os al dis ingui en e públicos y p i ados, cuya dispa idad “consis e solo en las acciones: en los que las Leyes conceden acción a odos pa a acusa los, se digan públicos; y en los que solo a el p incipalmen e o endido, p i ados; pa a cuya in eligencia necesi as sabe , que las leyes a cie os deli os muy g a es, no solo han que ido cas iga con mayo es penas, si que ambién pa a acili a más su cas igo han concedido acción popula , o acción a odo los de la República, pa a que les puedan acusa …”. En es a dis inción, en p incipio señala al adul e io como público, como se hacía en iempos de los omanos, pe o, añade “hoy en nues a España, no solo se puede llama p i ado, sino ese ado, pues iolencia en la Cas illa medie al, in Espacio Tiempo y Fo ma. Se ie IV, His o ia Mode na, 199 ol. I, 74. 34 M. J. Collan es de Te án, Algunas conside aciones sob e el deli o de adul e io: un p oceso de inales del siglo XVIII, en “Cuade nos de His o ia del De echo” XX (2013), p. 331-352.3 En es e abajo, a pa i de un solo, pe o signi ica i o y la go p oceso (La muje del ca ed á ico de Medicina, ARCHV, Sala de lo c iminal, caja 269,2) se es udia igualmen e las a iaciones en las conside aciones ju ídico legales del adul e io. 35 C. Ce dán y Tallada, Visi a de la ca cel, y de los p esos... / compues a po ... Thomas Ce dan de Tallada. En Valencia: en casa de Ped o de Hue e, 1574. 36 M. Caye ano Sanz, Modo y o ma de ins ui y sus ancia causas c iminales …., 1796, Caso XXVI, p. 87. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 9 ni aun el Juez puede p ocede de o icio con a él” 37 . En de ec o del esposo ambién podían denuncia amilia es en su nomb e, eniendo especial signi icación en la ley el pad e y los hijos legí imos. Es el caso de Manuel Galindo, ecino de Mucien es (Valladolid), que se p esen ó an e el esc ibano de la ce cana localidad de Villanubla, que a su ez no i icó su que ella al alcalde o dina io del luga , dado que su he mano lle aba en onces más de dos años en el Real se icio de la a mada. Al habe enido no icia de que su cuñada es aba emba azada y p óxima al pa o “…como pa ien e mas ce cano…”, ac uó en su nomb e 38 . Aunque la Chancille ía le silenció de inmedia o. También el cuñado de F ancisco Alonso Boni acio, llamado An onio González Ca ión, p esen ó acusación con a su muje Ana Sánchez, deses imando la acción de la Jus icia de la illa y solici ando que la causa se siguie a en la Chancille ía y la adúl e a lle ada a la cá cel de Valladolid. Sus pe iciones ue on odas a endidas, pe o hay que conside a que as el adul e io había un emba azo y un in en o de abo o 39 . La mad e de Anselmo Díaz Hu ado lo hizo en su nomb e, y con a su nue a, que enía una elación adúl e a con o o homb e casado, de la que había dado ella a luz a un niño 40 . La jus icia o dina ia del Valle de Cabué niga no se la admi ió po conside a que el que ellan e debía se el ma ido, p ocediendo en odo con o me a la ley, aunque de o ma muy di e en e a la que lo solía hace el ibunal de la Chancille ía, an o en es a ase inicial como en la sen encia. Pe o en es as echas la jus icia ambién ac úa de o icio cuando cualquie pe sona ponía en conocimien o de la jus icia el escándalo, en endiendo que e a, según Posadilla, un deli o público. Y inalmen e, encon amos o as causas en las que el ca ác e sec e o que ecibe odo el p oceso impide conoce si ealmen e hubo una denuncia y de quién. En es as ocasiones se inicia p ime o una p obanza o in es igación que pe mi a al juez conoce y con i ma los hechos, y luego, es e seguía sus ac uaciones de o icio, si ealmen e las conside aba cons i u i as de deli o 41 . En Velilla de San An onio, el alcalde o dina io dice: “en es e día -17-III-1780- se me exp eso que don Jose Ma ínez Idalgo, esiden e en es a illa, mozo sol e o y Polonia Mo e a, es a muge de Jose Adan, ambien esiden e en es a illa, se a a an con demasiada libe ad, de la que esul a an a ios escandalos al publico sob e los quales con no icia y quejas que de ellos le a ian sido dadas a su me ced po sus an eceso es en su empleo, y cu a pá oco, po especial au o de o icio, en es e dia a p obehido a omado conocimien o …” 42 . Inició las ac uaciones omando es imonio en pieza sepa ada, po e i a escándalo. “Deseando su me ced, zeloso del cumplimien o de su empleo, ebi a en la pa e que pueda los a os ilici os que puedan e sa en e el homb e y la muge con enidos en dicho es imonio, y en lo p incipal la o ensa a su Di ina Mages ad, cuyo e minan e obje o y no o o a conmo ido y 37 J. Ál a ez y Posadilla, P ác ica c iminal po p incipios,….pp. 9-10. 38 ARCHV, Causas sec e as, caja 16,7, 1776. 39 ARCHV, Causas sec e as, caja 259.3, 1788-1789. 40 ARCHV, Plei os c iminales, caja 287-5, 1745-1747. 41 Así p ocedió an e las indicaciones de un homb e y una muje que decían que Sebas iana Ga cía, muje de An onio Cal o, se eía con An onio Espada. ARCHV, Causas sec e as, caja 10,17, 1765. 42 ARCHV, Plei os c iminales, caja 582-12, 1780. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 16 puede in e p e a en es e mismo caso una p egun a que con iene es as a i maciones?: “Doña Valen ina mucho que su i y aguan a pues en a ias ocasiones la ha mal a ado de ob a y de palab a odo lo que ha ejecu ado dicho And és, lle ado de su genio p ecipi ado y al i o y dicha doña Valen ina lo ha ole ado con suma p udencia, p ocu ando siemp e de su pa e la paz y sosiego y anquilidad de ma imonio y e i a odo dis u bio” 72 . E iden emen e, el es igo de opina lo con a io enía que hace un eje cicio p oba o io mucho más di icul oso que si se le p egun ase simplemen e po la ac i ud de la esposa en su ma imonio. No obs an e, en odos los casos, la complicación de la p obanza es aba p esen e y la admi e el abogado de Juan Muñoz, que c ee que puede sol en a se con una búsqueda comple a de es imonios, aunque no sean di ec os. “Mas espec o de que es as son unas ma e ias que no son aciles de p ueba, y que los amo ios andan buscando las somb as y además puede sabe se mas y mi pa e como el ul imo igno a lo, po odo eso es jus o que los es igos sean p egun ados en azon de lo expues o y ademas de lo que hayan is o, oido, y en endido espec o al ci ado come cio, pa a que si en o ma mas posible a e igue la aicion po donde engamos en en e a ins ucción de sus excesos, que deben se penados con igo , … y mas si a endemos a que en deli os de es a clase que se come en a pue a ze ada, y en casa de la cómplice, bas an las medias p uebas, bas an los indicios y p esunciones ayudadas de o os adminículos” 73 . Discu so que le pe mi e basa su acusación con indicios ob enidos no po lo que podía hace con o os homb es que es aba en boca de odo el pueblo, sino po cómo se compo aba con el ma ido en lo co idiano del hoga : “…de modo que con es a no icia ha ida úl imamen e po el o o gan e y coope ando a ella, el ul aje de su pe sona en palab as, ningun aseo de su opa ni gobie no del come quando enia a su casa, con o os desab imien os y despegos, con a ios en e amen e al buen in pa a que ue ins i uido el ma imonio, los quales ya de an e io enia ad e idos en la e e ida su muge , y su idos con paciencia haciendose el sano y since o juicio de que p obend ia odo de su genio dominan e, no le quedo azon de duda la ce eza de odo quan o le ha ian hecho sabe los p o e idos sus con ecinos. En cuia i ud ha ia p ocedido luego e inmedia amen e, en de ensa de su ignocencia, hon a y es imación a pone a los nominados… la co espondien e acusación c iminal an e el seño alcalde maio de dicha illa…. …pues esul a se publico el come cio y que la Angela no que ia hace ida ma idable, ni assis i le en laba le la opa, y demas que es p opio de las muge es, y que le a aba con despego, y desab imien o, nacido de las consue udina ias incon inencias con Ma ín…” 74 . Pa a deses ima las acusaciones del ma ido, el adúl e o echazó que se die a an o peso a los umo es: “¿Escándalo? Pa a que se llame al ha de ene undamen os de pa e de el que le da y de pa e de el que le eci e: consiguien emen e el es igo que depone de es e escandalo debe deci en que se unda, qué acciones, y que palab as le han mo ibado y al ando odo es o, o quedandose odo en la ama, aunque se la quie a ealza con el dic ado de publica, se queda 72 ARCHV, Sala de lo C iminal, caja 2018-6, 1782-83. 73 ARCHV, Plei os c iminales, caja 303-6, 1789/94. 74 Ibid. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 17 en el de un chisme p opagado po la acilidad y mas ecuen emen e po la maledicencia de que siemp e es hijo, y como al se desp ecia en el de echo, y en las eglas de buena y juciosa c i ica po que según aquel los es igos de ama son es igos de oydas, y los es igos de oydas no p ueban; y según es as la boz comun po si sola y sin examina el p incipio de donde dimana es una usle ia desp eciable que jamas los p uden es p es an el asenso mayo men e en ma e ias de que se sigue deshono o pe jucio g a e a e ce o…”. Habla de indicios, pe o sin llega a semiplena p obanza. “es a p esumpcion elide y des uye odas las p esunciones con a ias, y odo lo que se llama p ueba a i icial; y el axioma comun de que en los deli os de di ícil p ueba se es iman las que en o os no se ian su icien es, no quie e deci que qualquie a p ueba es bas an e y se ía menes e as o na odo el sis ema legisla ibo y expone la Hacienda, idas y hon as de los ciudadanos, si se es ableciese semejan e magsima en oda su ex ensión, si no que le admi en las p uebas p i ilegiadas a cuia clase cie amen e no se puede educi el dicho de una muge cilla an desp eciable y acil como es la Isa el Ga cía …” 75 . Y sin emba go, as impugna una inculpación que se basa en la “boz comun” pasa a se i se de ella, pues es la que c ea la ama y pe mi e man ene la hon a, y habla en nomb e de sus ecinos que le concep úan en e los que la ienen: “…siendo assi ha e sido un homb e que jamas ha dado el meno escandalo, sino que an es bien, inclinado a hones as cos umb es de buen exemplo, palab as y acciones, como es cons an e en dicho su pueblo, imo a o de Dios y de su conciencia, le subcede aho a que con mo ibo de ha e enido desde su in ancia una conciencia e idica legal, y una es echa, since a, sin el mas minimo asomo de malicia e in idelidad, en la casa de Angela Ma in del i a, ecina de dicho pueblo, Juan Muñoz, su conso e inspi ado malamen e de algunos emulos y con a ios que el o o gan e iene en el e e ido su pueblo, ha p ocedido a pone le acusacion c iminal impu ando a os y come cios ilici os con dicha su muge …” 76 . En odos los casos, se pa e de su pública oz y ama. La in amia social que podía ecae sob e de e minadas muje es e a una lac a pa a su ida, que se imponía en las p uebas seguidas an e denuncias como es as. La opinión que en el luga se u ie a de ella como muje que se adap ase a los pa áme os del discu so o icial de la iglesia y de la sociedad e a de e minan e. Podía no habe p uebas di ec as y concluyen es, pe o si siemp e se le había enido po muje de poca mo alidad su de ensa e a di ícil 77 . Tan o es así, que an solo dos es imonios que decían habe is o paseando o hablando a una muje casada, con un homb e que no e a su ma ido, en di e sas ocasiones po Valladolid, en las que ella al sepa a se cub ía odo su os o con la man illa y él iba embozado, o iginó el inicio de una ac uación de o icio. Fue una causa sec e a y anónimos los es igos, ya que la adúl e a e a muje del minis o po e o de la ciudad 78 . No dejan de se indicios los es imonios como: “y ha e los encon ado o a noche como a las diez en la calle de A ue a de los ho nos sen ados en el suelo mui unidos le 75 Ibid. 76 Ibid. 77 “…po que no disimulaba sus escándalos que ha mo i ado con sus incon inencias, abandono de su hones idad, y pudo , ningun emo de Dios, y al ma ido: ha p ecedido an a ienda suel a en sus sensualidades, an encenagada en su amancebamien o y an pe dida la e güenza, que no me ece o o concep o que el de una p os i u a y mundana, pues a is a de unos echos an no o ios …”. Ibid. 78 ARCHV, Causas sec e as, caja 10,17, 1765. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 18 die on mo i os jus os…” 79 . El ho a io se p esen a como elemen o de e minan e, y así los decla an es insis en en señala que e a de noche, como si ue a necesa io es e elemen o, incluso cuando se había encon ado a la adúl e a con un homb e con los calzones en las manos 80 . En ocasiones, sin pode o que e apo a más que e e encias indicia ias las decla aciones e an más p ecisas, como las que hizo una c iada al acusa a su seño a de adul e io: “en las ocasiones que es aba sola con don Manuel Ba ba p ocu aba hace lo en si ios e i ados, y algunas beces ze ados en la sala es o es la pue a ap e ada pe o no echada la llabe, y en es as ocasiones les allo e ozando, y en una que su amo es aba en e mo en la alcoba del Gabine e y se ha ia quedado do mido se salie on a la sala dichos Ba ba y doña Ma ia y en ando la es igo po ha e dado las ocho a be si que ia zena dicha doña Ma ia la hallo en pie ab azada con Ba ba y que se es aba besado uno a o o” 81 . Pudiendo da da os más concluyen es –que ella c ee que pueden se conside ados en la e minología que usan los le ados al p egun a le- pa a o as ocasiones en que al ó a la idelidad del ma imonio, ue a de casa: “…lo cie o es que se apa aban de la jen e y en una ocasión en p esencia de la es igo es ando sen ada su ama sob e la capa de Ba ba y es e a un lado no o que la me io la mano po la abe u a de los gua dapieses y ella nada le dixo y asi es ubie on como qua o de o a, y la que decla a sin io se quedaba do mida pe o es ubo no ando que la a iculan e en ocasiones se ponia muy colo ada, y es o es los ocamien os impudicos que esp esa la p egun a. Y los ac os ene eos discu e se an lo mismo…” 82 . Du an e odo el p oceso los jueces p ocedían en es os asun os y iempos con una g an cau ela, muy a o able a la muje , aunque el in ue a la de ensa de la unión sac amen al. Incluso cuando el cuñado de Manuela Lozano la denuncia po es a emba azada, al ando más de dos años su he mano y legí imo esposo de la casa común, el juez ac úa con una esme ada p udencia. Pide la opinión ju ídica al Ldo Alonso Ma ín Belazquez quien as es udia el caso –“conside ando se es e caso de la maio g a edad, madu ez y esc upulosidad en el éxi o delibe ación”- op a, en p ime luga po ad e i al que ellan e pa a que gua de silencio 83 y, le aconseja no p ocede con a la acusada: “Que el no habe admi ido dicho pedimen o ni manda que se p ac icase diligencia alguna no solo ue po que el emba azo pudo p o eni de lexi imo ayun amien o, si po casualidad su ma ido habia enido ocul amen e en iempo opo uno, sino especialmen e po el hono del ma imonio y no da causa a maio escandalo, y que quando bol iese el ma ido sob e iniesen las desg acias que na u almen e se dejan p esumi ” 84 . 79 ARCHV, Plei os c iminales, caja 552-10, 1779. 80 ARCHV, Plei os c iminales, caja 1925-4, 1777. 81 ARCHV, Causas sec e as, caja 29-5, 1793. 82 Ibid. 83 “…p e iniendo a el ci ado Manuel Galindo se abs ubiese en publico y sec e o a p o e i las inju iosas ozes a la idelidad de dicho ma imonio pues de lo con a io se oma ian las p o idencias que hubiesen luga Xus icia…”. ARCHV, Causas sec e as, caja 16,7, 1776. 84 Ibid. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 19 Asimismo, an e una acusación a una esposa adúl e a, esul a cu ioso que el juez es ime con enien e ambién sabe sob e la ama pública que iene el ma ido y en las p obanzas haga p egun as a los ecinos sob e su conduc a sexual. En es e plei o del abogado Juan C isós omo las espues as emeninas ue on unánimes, asegu ando que eque ía, e incluso in en aba o za a oda muje que pasaba po su casa. Una ecina con es a diciendo que un día que en ó en su casa “la dixo si se lo daba, y ella le espondio que no he a muge de esos a os, con lo qual la dexo y no se bolbio a me e con ella”. O a muje casada de 30 años a i ma que en la cocina “la dixo que si se lo daba, y biendo se esis ia la hecho mano a el pañuelo y se le asgo y se baxo la p e ina de los calzones a lo qual la es igo le mani es o no pensa a en eso que da ia bozes y llama ia a su ama que es a de bisi a en en e de la casa y sin emba go el don Juan insis io diciendo damelo po Dios que me bend a mal, pe o ha iendo buel o a dezi le que no la dexo y se ma cho, sin que en el iempo que despues pe manecio en la casa la hubiese buel o a habla palab a sob e el pa icula …”. O a, c iada en su casa, a i mó “…que es chame o y alguna bez con las c iadas in en aba hecha las las manos a los pechos, como sucedió a la es igo” 85 . En es a p obanza quizás, esul e igual o más cu ioso, la necesidad que se iene de p oba que el ma ido e a lo su icien emen e capaz pa a habe se dado cuen a mucho an es de esa in idelidad si es que hubie a exis ido. Pa a ello en la p obanza se p egun aba además de sob e su alen e “muje iego”, si saben que el ma ido y que ellan e “es bas an e pe spicaz, nada since o, ni le do, y de genio muy i o” 86 . Finalmen e, y an es de es udia las penas que en la Chancille ía se impusie on po es e deli o, hay que con empla la posibilidad de que hubie a pe dón del ma ido. En cualquie a de los deli os en que no se p ocedie a de o icio, el pe dón de la pa e o endida e a de e minan e pa a no segui el p oceso. No obs an e, muchos legis as enseñaban que “si la pa e les pe donaba, aunque se co aban y componían es as causas, siemp e se le hacía alguna condenación al Reo, y es aba una empo ada en la cá cel”. En gene al se es ablece una dis inción de al mane a que “queda a la olun ad del o endido el pe dón, o la imposición de pena que me ezca según la na u aleza, y g a edad del deli o; pe o no queda a la olun ad suya ni la clase de cas igo, ni el moles a al eo con dilación de p isión y mayo es cos as” 87 . Las ca as de cue nos o de pe dón del adul e io, exis ie on en esa sociedad, y han sido es udiadas 88 . Se o o gaban haciendo e e encia a la piedad, bien de o ma g a ui a o con un p ecio, pues aunque es o no es u ie a pe mi ido, el bene icio económico se escondía en las cos as p ocesales o con o as ó mulas. Los p ocesos c iminales en los que el ma ido que ha p esen ado la acusación hace enuncia, pe donando en consecuencia a su muje , el p oceso e mina de inmedia o. Así, solo cua o días después de que Juan Villa ino, un lab ado ecino de Valladolid 85 ARCHV, Causas sec e as, caja 29-5, 1793. 86 Ibid. 87 J. Ál a ez de Posadilla, ci ., pp. 13 y 15. 88 J. Ga ido A edondo, E. Ma ínez Ruiz, Ca as de pe dón de adul e ios del siglo XVI, en “Ch onica no a: Re is a de his o ia mode na de la Uni e sidad de G anada” XXVIII (2001), pp. 439-455. F. Tomás y Valien e, El pe dón de la pa e o endida en el De echo Penal cas ellano (siglos XVI-XVII-XVIII), en “AHDE” XXXI (1961), pp. 55-114. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 20 acusase a su muje Nicolasa de And és y a Eugenio He anz, po adul e io, se sob eseyó la causa po la con o midad del mismo que ellan e 89 . La causa cesó ambién en el plei o con a un casado llamado Diego Ronce o, y la iuda Nicolasa Mo iño, acusados po la muje del p ime o, que sob e odo no es aba dispues a a ole a que es e abandonase sus obligaciones amilia es, pues sie e días después el Alcalde de la Chancille ía lo sob esee en el es ado en que se encon aba 90 . El apa amien o de la causa ue o al en el caso de un ma imonio mal a enido de Á ila, en el que ella había denunciado al ma ido po malos a os de palab a y ob a, y él a su muje “po habe ecibido a un homb e en su casa”. Dos meses después (21-08-1727 a 20-10-1727) las dos pa es hicie on apa amien o de las demandas c uzadas que se habían pues o, pe donándose mu uamen e y comp ome iéndose a i i en paz. Aunque es a no du ó mucho pues o que la Chancille ía u o que deja a la esposa en depósi o en una casa pa a e i a que uese mal a ada po su ma ido 91 . En el caso de Al onso Rama, con a su muje y Al onso Roldán hay un apa amien o de la que ella in e pues a, a endiendo no a la búsqueda de la paz conyugal sino a que son unos pob es jo nale os que no pueden pe mi i se un li igio, pagando las cos as el p opio ma ido que solici a se dé po concluso el asun o y que se le an e el emba go de sus bienes 92 . 4. Del deli o de adul e io y de las penas impues as Los deli os de adul e io ue on ma e ia habi ual en la exi osa li e a u a de los pliegos suel os poé icos del siglo XVI, que a ó el ema a eces con un ma iz mo alizado que lle aba a analiza su o igen en la ociosidad de las muje es, y su luju ia y pode seduc o . El popula idad de es os esc i os se explica po la demanda que enían los emas pasionales y los d amas, pues o que inculados al adul e io siemp e había iolencias, gene almen e an es de que el homb e die a mue e a su muje adúl e a, es a le ma aba a él pa a ene libe ad con su amado 93 , aunque la ealidad en es os asun os ue pe diendo ehemencia. A inales del Se ecien os, en o o ipo de li e a u a, el anciscano Diego Ruiz a i maba que en o os iempos los “gobie nos han dec e ado los más g a es cas igos con a es os delincuen es. Si consul amos las san as esc i u as, hallamos a los adúl e os o ya quemados i os o aped eados”. En asi ios, egipcios, caldeos, pe sas, g iegos y omanos “ enían leyes mo ales con a los que pe pe aban es e deli o”. Y los mahome anos, chinos y japoneses “cas igaban a sus adúl e os con la pena capi al”, siendo quizás de las mas du as la de “los gen iles del Pe ú” que “quemaban i os con sus habi aciones y muebles a los sodomi as y adúl e os”. Pe o el igo con a es e pecado “ha decaído en la Eu opa desde la p opagación de las he egías de Lu e o y Cal ino. Los llamados nue os ilóso os se han empeñado en a anca de los homb es 89 ARCHV, Plei os c iminales, caja 14-3, 1809. 90 ARCHV, Plei os c iminales, caja 16-7, 1810. 91 ARCHV, Plei os c iminales, caja 165-1, 1727-1728. 92 ARCHV, Plei os c iminales, caja 552-10, 1779. 93 M. Sánchez-Pé ez, El adul e io y la iolencia emenina en algunos pliegos suel os poé icos del siglo XVI, en “Re is a de Dialec ología y T adiciones popula es”, Vol. LXVIII, II (2013), pp.287-303. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 21 es os, que ellos llaman p eocupaciones, y esc úpulos de conciencia” 94 . No obs an e, oda ía en la Mode nidad se admi ía el uxo icidio y, de hecho, al comp oba como los jueces locales ac uaban con du eza, acomodando su p ocede a lo ecogido en la Nue a Recopilación, hemos is o como a mediados del siglo XVIII, en el Valle de Cabué niga, aún se exigía que la denuncia llega a del ma ido y se condena a los adúl e os a en ega se a la disposición del que ellan e, pa a que ue a él quien decidie a el cas igo, que se ía igual pa a los dos delincuen es. Solo en el caso de que op a a po una pena co po al debía consul a con la jus icia su sen encia an es de lle a la a ejecución 95 . La ac uación del ibunal de Chancille ía a inales del A.R. iba po lo gene al del ape cibimien o legal, a las condenas co po ales, penas económicas, y sanciones simila es pa a los casos de eincidencia. De hecho, el ibunal p ocede en p ime luga con ape cibimien os legales pa a que cesase la elación ca nal, bajo penas mayo es. Los ju is as más igo is as no acep aban siemp e es e p ocede , alegando “que si se enmiendan no hay cas igo, no obs an e de que había algún escándalo”, pe o los que e an pa ida ios de deja lo en es e ipo de ad e encia legal lo de endían pues “si no había p ecedido co ección, nunca podía se g ande el escándalo, ni muy público quando el Alcalde es aba igno an e; con que si con la co ección p ime a hay enmienda, que más se puede desea ?” 96 . La de ensa de la unión ma imonial se coloca po encima de las sanciones lo que llega al ex emo de que la sen encia condena o ia no es sino una le e ad e encia, de ca ác e eligioso y mo al. En el caso de Manuela Lozano y Manuel Taba es, en el que ella había esul ado emba azada, según su es imonio po habe sido o zada en descampado y no po una elación consen ida y man enida, el p oceso, lle ado con odo sec e o, e mina con un Au o a los dos implicados, “que en ninguna o ma se a en, combe sen ni comuniquen, y a endiendo a el san o emo de Dios gua den a su espec i o conso e la idelidad que el mismo po su apos ol San Pablo amones a y no es aguen el san o sac amen o de el ma imonio pues ad e ida la meno con a ención su i an las penas y cas igos co espondien es a su incon inenzia ese badas a disposición de los seño es Gobe nado y Alcaldes del C imen de la Real Chancille ía de la ciudad de Valladolid” 97 . No es menos signi ica i o el p ocede con a Cándida del Ba io, a la que ambién en causa sec e a, y as habe econocido su elación adul e ina, y como p ime a acción el Fiscal “pide se si a la sala de ape ci i la que en adelan e obse e la hones idad y idelidad de ida al ma imonio, pena que de lo con a io se a cas igada con odo igo ” 98 . Se le ape cibe a la adúl e a: “…con la maio p ecaucion y sec e o y sin que lo 94 D. Ruíz, ci . 95 Po ello la sen encia ue du a. A él a p esidio pe pe uo en uno de los más es echos de Á ica y a ella a una de las casas de ecogidas más igu osa que se pudie a encon a . ARCHV, Plei os c iminales, caja 287-5, 1745-1747. 96 J. Ál a ez de Posadilla, ci ., p. 35. 97 ARCHV, Causas sec e as, caja 16,7, 1776. 98 Pa a hacé selo sabe se en ía despacho a la jus icia compe en e de la illa. 28 de eb e o de 1799. ARCHV, Causas sec e as, caja 32.6, 1799. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 22 en ienda su ma ido se le no i ique” 99 y, se le pide al cu a que le ad ie a y con ole 100 . Es e pá oco, con es a á más a de, en iando al ibunal una ca a, en la que deja cla o el seguimien o: “… la he en e ado de su con enido, p e iniendola asimismo quan o a mi minis e io co esponde, y quan o conduce a mas bien econoce se, y con e ec o p esumo, puede indudablemen e espe a se, no abandone en lo subcesi o las obligaciones que se impuso en el san o ma imonio, pues el aspec o, que en las ci cuns ancias p ime as he enido y lo que en su conduc a de algun iempo a es a pa e he obse bado, me lo hacen pe suadi a es e e ec o p opo cioné aunque con algun abajo, po halla se en pueblo dis in o de el de mi esidencia, el que le e i icase no halla se ni menos haia podido en ende su ma ido el enunciado Sebas ian el ag a io que se le ha hecho ni la p o idencia que po el jus amen e le ha ocado po ese ibunal” 101 . Cuando los ma idos enían no icia del adul e io y acusaban a los adúl e os an e los ibunales, no que ían con o ma se con penas an le es, y po supues o, es imaban que los delincuen es debían pe manece enca celados mien as se seguía la causa. Po o a pa e, las penas co po ales se mo ían en e la eclusión en casa, con en o o gale a, dependiendo de la calidad de la in ac o a, y el des ie o pa a el homb e 102 . A eces, como hemos is o en un caso an e io , la p isión se acue da pa a la adúl e a mien as se sigue el p oceso, aunque se ad ie e que no se á la de ini i a. Así lo solici a di ec amen e algún ma ido: “… pone la inmedia amen e en casa decen e en calidad de deposi o y echa la suma ia, con su icien es me i os, que sea conducida p esa o pues a en es os e minos en aquel luga , emba gandoles los bienes, con deposi o en o ma y echo p oceda a oma les sus espec i as con essiones con ca gos en egandome el p oceso o iginal, pa a los ines co espondien es que llebo anunciados con a eglo a jus icia …” 103 . Ma ido que ampoco en iende pa a el a ón que ha yacido con su muje una condena de des ie o, pues esa solución “e a deja la pue a abie a pa a que in iccionase o o ma imonio y llenase de escandalos o a población, y assi lo mas segu a es qui a le del comun come cio, y des ina le a un p esidio en calidad de gas ado u o o abajo que le mace e su cue po, y en qualquie caso, es is o que a un homb e que a mo ibado la inquie ud de un ma imonio, queb an ando su pu eza, y o endido a un ynocen e abie amen e, una, dos y mas ezes, en un pun o que Dios, el Rey, la Ley, y el Mundo ha mi ado siemp e con la maio delicadeza, no se le ha de cas iga con sola la pena pecunia ia de cos as, mul a, ape cibimien os y ca cel. A un homb e que se cie a pa a el log o de sus delei es po el dia y po la noche se la habian de impone solamen e aquellos lebes cas igos? A un homb e que an as ezes ubo a su mando la hon a de mi pa e, y la mi ad de su cue po, aho a se habia de sol a y da luga a que mi pa e ea a cada paso al aguado de su deshon a, ya que en medio de es e gol o se le 99 I i. 9 de ma zo de 1799. 100 I i. La no i icación le llega a Manuel de Coloma, cu a pá oco, el 15 de ab il de 1799. 101 I i. 5 de ab il de 1799 Vallezuela de Ped aza. 102 Los usa ges de Ba celona pe mi ían en empa edamien o de la esposa po el iempo que el ma ido es imase A. Planas Roselló, Los deli os con a el ma imonio y la mo al sexual en el De echo his ó ico de Mallo ca, en “Bolle í de la Socie a A queològica Lul·liana: Re is a d'es udis his ò ics” LVI (2000), pp. 45-64 103 ARCHV, Plei os c iminales, caja 303-6, 1789/94. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 23 enueben sus a en as? A un homb e que despues de un escandalo publico y de es a amones ado po la Jus icia, y el pa oco, buelbe a busca al obje o de sus ape i os, se habia de sol a ? Pues en onces que queda pa a las o ensas lebes, aquellas inju ias de palab a, o de echo? Y que di e encia pod iamos en es e caso en e unas y o as? Ninguna: pues pa a que las señales que enemos en las sag adas esc i u as y nues as leyes que disponian la dilapidación y en ega de los adul e os al o endido, que aunque sin uso indican la g a edad de semejan es deli os …” 104 . P ecisamen e dice que se sac is án y maes o de niños que es lo que alega, es lo que no se le debía deja hace po el mal ejemplo que supone. Es á cla o que cómo a D. Ruiz y o os mo alis as, la condena po adul e io se le quedaba co a, en ambos casos, pues pa a su muje ambién pedía una pena mayo “y no puede cabe equidad en unos deli os que odas las naciones mi a on con el maio ho o : los pa os ningun deli o cas igan con mas c ueldad: los lidios echaban odo el es o de se e idad, los egipciacos co aban la na iz a la adul e a: los bandalos des inaban a p esidios: los alemanes denudaban y co aban de aiz los cabellos a la adul azos y despues e a, ya assi en e minos a p esencia de sus pa ien es la a ojaban como cosa pe dida; los daneses les co aban los b azos y despues les daban mue e: en nues a España les en egaban al inocen e pa a que hiciese de ellos lo que quisiese: po donde se conoce la ealdad y g a edad de al deli o, y a cuyo in se han inse ado es as cos umb es, y aunque se ha mi igado es e cas igo, siendo el es ablecido pos e io men e el mismo que llebo pedido, y es ando ecibido en la p ác ica, poca duda puede o ece se en su aplicación, quando del suma io esul an su icien es con encimien os del libe inaje de es a muge ; que an a sa is acion enia de su conduc a, que a la ep esion del pa oco espondio no la emo dia su conciencia en lo mas mínimo; pe o es o es lo peo , que es aba an obzecada, que se habia echo insensible, y se pe suade del ningun me i o que hacia en que uese publica su deshon a en e las gen es, con o me a lo qual no se end a po excesiba la solici ud que llebo in oducida en es a pa e, siendo assí que se pudie a usa de mas igo , según la misma ley ecopilada, supe io men e indicada, que manda sea la Muge azo ada, pe o mi pa e no aspi a a mas que a pone la en un encie o; y cos a de lilla in [sic] Qual co esponde, pues o que ha dado causa a es a cons e nación, po donde se consiga la b ebedad de emision, y subsis encia de la eclusion y el compe en e cas igo de los dos, en cuya a ención y ep oduciendo la an e io acusacion, y quan o sea en abo de mi pa e”. Sin emba go, y a pesa de es e alega o sob e el adúl e o, se le acaba dejando en libe ad, “y mi pa e –el ma ido- son ojado y se le e escan sus a en as, iendo al aguado de ellas …” 105 . En cuan o a las penas económicas en eo ía la adúl e a se a iesgaba po ley a la pé dida de odos o pa e de sus bienes: a as, do e, gananciales y pa a e nales. Pe o, ya a comienzos del siglo XIX, la sanción mone a ia, incluso cuando el caso se ha sob eseído po apa amien o de la pa e o endida o decisión del Alcalde del c imen, se limi a a paga las cos as mancomunadamen e los dos acusados, es deci , los dos adúl e os 106 , sin que se suela señala de o ma explíci a en la sen encia a quién los des ina el juez. La eincidencia podía a ec a a la du eza de las sen encia. En el ámbi o económico, po ejemplo, a la muje de un ca ed á ico de medicina de la Uni e sidad de Valladolid, 104 Ibid. 105 Ibid. 106 ARCHV, Plei os c iminales, caja 14-3, 1809; Plei os c iminales, caja 16-7, 1810. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 24 as la segunda denuncia se le condenó a pe de las a as y la do e 107 . Quizás una de las sen encias más du as se dic ó en la Chancille ía pa a una moza sol e a, que había sido denunciada po la muje de Joaquín González. La jo en, ecina de Alba de To mes se había desplazado has a Valladolid pa a segui en la Chancille ía un plei o con a es e al que acusaba de es up o. Pe o al eencon a se 108 en la ciudad los amo es que lle a on al es up o habían uel o a lo ece y habían sido is os en si uación sospechosa. Po ello, ue condenada a ocho años de des ie o, a 20 leguas de Alba, de Valladolid, de Mad id y si ios eales. Una sen encia p opia de las p os i u as einciden es, pues así se la conside ó en el ibunal, aunque se p ocediese po adul e io 109 . Sin emba go, la eincidencia en las elaciones ilíci as en e una muje casada y un sol e o en Huecas (Toledo), culmina on con un au o en ue za de de ini i a de ape cibimien o a los eos pa a que no “ a asen”, bajo pena de 6 años en a senales de Ca agena pa a él, y ella a la casa de la gale a o a la de San Fe nando, y mien as an o, al ma ido se le enca gaba del cuidado de su muje , pa a que celando su hon a se e i ase la no a. Como e a una muje di ícil de con ola , de las que se la cali ica como muje escandalosa en ma e ia de luju ia, y po ello quizás, aunque se dice que no se la menciona ía sino po iniciales se la señala po su nomb e comple o, incluso se añade el mo e signi ica i o po el que se la conoce: “B agas”. De hecho, as ene que co a es a elación adul e ina con es e mozo llamado And és Díaz en ene o, en ab il el pá oco, sabiendo que es aba ue a su ma ido ue a habla con ella pa a que gua da a la compos u a y la pilló ence ada en casa con un homb e sol e o al se icio del ey, que no enía casa ni domicilio, y a su juicio poco que pe de . Po ello le ecibió a mado y es u o a pun o de da le mue e 110 . Pe o la eincidencia ue ela i amen e ecuen e ambién en e pa ejas que no que ían pe de la elación, y más cuando ya habían pe dido su ama y hon a en la comunidad. Po ello, aunque se ape cibió a F ancisca Blanco y Al onso Roldán que lle aban es años dando que habla , nada se consiguió: “como no lo ha hecho con abandono de su conciencia y con desp ecio de la Jus icia, dijo que no lo podía emedia y el diablo muchas eces p opo ciona las ocasiones…” 111 . La posibilidad de ene po adul e io pena de mue e ya no se con empla. González Se ano a i ma que ni en el siglo XVIII, ni en el XIX se había impues o es a pena de mue e a a és de la enganza de ca ác e p i ado. “La pena de adul e io, y en conc e o, la pues a a disposición del ma ido engañando de los adúl e os (No ísima, 12, 28, 1-5), ue echazada po la Iglesia. Asimismo, Felipe V, sin men a lo y jun o con los duelos, había p ohibido <<las sa is acciones p i adas que has a aho a se han omado los pa icula es po si mismos>>, a i mando que <<p ohíbo de nue o a odos gene almen e sin excepción de pe sonas el oma se po sí las sa is acciones de cualquie ag a io e inju ia, bajo las penas impues as>> (No ísima 12, 20, 3)” 112 . 107 ARCHV, Salas de lo c iminal, Caja 269,2 es udiado po M. J. Collan es de Te án, Algunas conside aciones …, in op.ci ., pp. 331-352. 108 ARCHV, Plei os C iminales, caja 70-2, 1775-1782. 109 ARCHV, Plei os C iminales, caja 272-8, 1792. 110 ARCHV, Plei os c iminales, caja 70-2, 1775-1776. 111 ARCHV, Plei os c iminales, caja 552-10, 1779. 112 P. O ego Gil, En e jueces …, p. 314. His o ia e ius www.his o iae ius.eu - 9/2016 - pape 27 25 En de ini i a, la p opo ción en e deli o y pena deja es a úl ima a la al u a de la sanción que se aplica a los ipos más le es, desa ollando el ibunal de la Chancille ía un discu so mo al, de de ensa del ínculo ma imonial. 5. Conclusiones El adul e io es un ipo delic i o que pasa en Cas illa, en el anscu so de la Edad Mode na, de se cas igado du amen e, a manos del p opio ma ido que puede oma se la jus icia po su mano, a se sancionado p incipalmen e con un ape cibimien o legal. El ma ido pie de con el iempo su capacidad de ob a , y la jus icia le elega si es posible a la igno ancia. Po lo gene al, desde mediados del siglo XVIII, el a ón iene una g an limi ación an e los ibunales. En p incipio, po que se a iende a la posibilidad de que la denuncia sea alsa y enga como in lib a se de la esposa o ene algún bene icio económico en el caso de p i a la po sen encia de sus bienes p i a i os. Además, aunque sea él el que acuse, se analizan sus compo amien os pe sonales, ma i ales, sexuales den o y ue a del ma imonio; co iendo incluso el pelig o de se conside ado alcahue e de su muje y po an o causan e del adul e io. En segundo luga , po que el ibunal, en el caso de es a en e ado ende á siemp e a consegui su pe dón y la ecomposición del ma imonio o o, pe o en el caso de no es a en e ado, p ocu a po odos los medios que siga así. Ocul ándole la in idelidad de su esposa, espe ando e i a la sepa ación de la pa eja y las posibles consecuencias, iolen as en la mayo pa e de los casos que se podían de i a . Po an o en el adul e io como en o os deli os de mo al sexual se sigue buscando – pa a consegui esul ados e ec i os - una alianza en e jus icia e iglesia, de al mane a que la econ ención de los pá ocos es una ealidad gene almen e p e ia a la ac uación de los ibunales, y a eces de e ue zo de es os. El p opio discu so que a iculan los jueces es más mo al y eligioso que ju ídico. Es os es án dispues os an e odo a no en u bia la paz amilia . Y así, y dado que con ecuencia, el descub imien o de las elaciones adul e inas lle an a eacciones iolen as po pa e de los ma idos, la jus icia asume la de ensa de la muje delincuen e y adúl e a, poniéndola a buen ecaudo, en depósi o en la casa de alguna pe sona de econocido compo amien o social, o en la p opia cá cel si la iene la localidad, pe o no como p i ación de libe ad sino como espacio de p o ección 113 . Una ez conocida y econocida la in idelidad en el ibunal in en an oda ía que el ma ido con inúe la con i encia ma i al, aunque la eincidencia de la esposa acabe no pocas eces con el obje i o de los jueces. En gene al, como ya ha señalado P. O ego, la e olución social y la mi igación de la disc iminación es amen al o la pé dida de impo ancia de la hon a debie on de in lui en una mode ación social hacia el echazo del adul e io. Ello explica que las du as penas ijadas en la legislación eal uesen ol idadas, sob e odo en Audiencias y Chancille ías. Tan o es así que las denuncias po adul e io no son e lejo de la e dade a ealidad social, sino solo una pa e mínima 114 , dado que a inales de la Edad Mode na se man enía la necesidad de ocul a deli os que a en asen con a la hon a de la amilia, que se había dado en el Siglo de O o, al iempo que se ocul aban conduc as que en es os iempos apenas ecibían sanción en los ibunales. 113 ARCHV, Plei os c iminales, caja 1925-4, 1777. 114 P. O ego Gil, En e jueces…, p. 314.