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La desigualdad en el marco de la Contabilidad Nacional. El caso de Ecuador

Tomalá Parrales, Miguel Ángel

Abstract

Departamento de Economía Aplicada

Full text

Programa de Doctorado en Economía La desigualdad en el marco de la Contabilidad Nacional. El caso de Ecuador Tesis Doctoral presentada por Miguel Ángel Tomalá Parrales Director: Dr. Juan Vicente Perdiz Valladolid, julio de 2021 La desigualdad en el marco de la CN 1 De acuerdo con el artículo 3.2 de la Normativa para la presentación y defensa de la tesis doctoral de la Universidad de Valladolid y la normativa propia del programa de Doctorado en Economía, como acreditación de la calidad de la tesis, se presenta el trabajo: Tomalá Parrales, Migue Ángel y Vicente Perdiz, Juan (2018): "Descomposición espacial y sectorial de la desigualdad. El caso de Ecuador" en Regional and Sectoral Economic Studies, vol. 18(2), páginas 97-114. (SJR 2018: 0.21, Q3 Economics and Econometrics) La desigualdad en el marco de la CN 3 Agradecimientos Deseo expresar mi agradecimiento profundo al Dios Todopoderoso por la gran bendición que ha significado para mi familia y para mi haber sido parte de este proceso de desarrollo profesional, iniciado en el año 2013 y que con el pasar de los años ha ido tomando fuerza hasta llegar a su culminación con esta memoria. Gracias Dios. Asimismo, quiero dejar constancia de mi reconocimiento a los miembros del Programa de Doctorado de la Universidad de Valladolid por la oportunidad que me han dado para mejorar mi formación investigadora. Una formación que contribuye al mismo tiempo al desarrollo de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí y, dentro de ella, a la Facultad de Ciencias Económicas, donde soy profesor desde hace más de 20 años. Debo manifestar tambien mi gratitud al Programa Erasmus Mundus que, a través de una Beca Mundus Lindo, financió mi estancia en la ciudad de Valladolid-España, donde obtuve el título de Máster en Investigación en Economía y hoy presento la memoria preceptiva para obtener el Doctorado en Economía. De igual forma, agradezco a la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM) y su Departamento de Relaciones Internacionales por facilitar mi participación en este el programa de doctorado y a las autoridades de la Facultad de Ciencias Económicas de la ULEAM por liberarme de mis obligaciones docentes y de gestión académica, mediante licencias de comisión de servicios, durante los cuatro años en los que recibí mi formación investigadora en la Universidad de Valladolid. Un reconocimiento especial y eterno a Juan Vicente Perdiz, mi director de la tesis, por las enseñanzas brindadas en cada uno de los temas investigados y, sobre todo, por su dedicación para que logre un empoderamiento genuino acerca de temas de gran trascendencia para las economías del Ecuador, América Latina y del mundo, como son la desigualdad y las cuentas nacionales. Gracias por sembrar en mi ese deseo de adentrarme La desigualdad en el marco de la CN 4 cada día más en el apasionante mundo científico y por incentivarme en la búsqueda y aprendizaje incesante de las técnicas y programas necesarios para cristalizar resultados óptimos en los diferentes temas investigados, rompiendo con buena parte de las limitaciones de formación que aún padecemos en países como el Ecuador. Ha sido un gran privilegio. Quiero agradecer también a mis compañeros de trabajo en la Facultad de Ciencias Económicas-ULEAM por su apoyo, incentivo y motivación, especialmente en los momentos difíciles que todos hemos pasado tras el terremoto de abril de 2016 y durante la actual pandemia del Covid-19. Así como a los compañeros y amigos que han sido parte de este recorrido doctoral -Mafalda, Pablo, Oger, José Luis, George, Luis y Davidpor las grandes añoranzas, esfuerzos y recuerdos que han quedado para seiempre en las memorias del tiempo. En lo personal, mi mayor agradecimiento a es para mi exposa María Tigua Soledispa y mi hija Sarai Tomalá Tigua, por el respaldo que me han brindado de forma permanente en todo este proceso, por no claudicar en la fe que nos une y por creer que al final todo era posible. Por último, no puedo desaprovechar la oportunidad para dejar grabado el reconocimiento en la eternidad a la señora Cruz Alejandrina Parrales Bailón, mi madre, que aunque ya no está presente en este mundo supo en su momento con su esfuerzo, amor, dedicación y disciplina encaminarme por el sendero del bien y apoyarme constantemente para alcanzar cada una de mis metas. Para ti, madre querida, este logro. Gracias infinitas a todos. Miguel Angel Tomalá Parrales La desigualdad en el marco de la CN 5 ÍNDICE 1 Introducción ............................................................................................................... 9 2 La distribución de la renta en Ecuador. Una revisión .......................................... 17 2.1 Algunos rasgos de la economía y sociedad ecuatoriana................................... 21 2.2 Del auge del banano al protagonismo del petróleo .......................................... 31 2.3 Dos décadas desaprovechadas 1980-2000. ...................................................... 41 2.4 Una nueva oportunidad 2000-2020 .................................................................. 45 2.5 Las tareas pendientes. Ocultación y redistribución. ......................................... 48 3 La contribución de las disparidades espaciales, sectoriales y educativas ........... 55 3.1 Metodología...................................................................................................... 58 3.1.1 Descomposición de la desigualdad por grupos de población ...................... 58 3.1.2 Descomposición de la desigualdad por fuentes de renta ............................. 62 3.1.3 Descomposición simultanea de la desigualdad............................................ 65 3.2 Base de datos y programas estadísticos ............................................................ 70 3.2.1 Bases de datos .............................................................................................. 70 3.2.2 Programas estadísticos ................................................................................. 73 3.3 Distribución de la renta por grupos de población ............................................. 74 3.3.1 Desigualdad espacial y sectorial .................................................................. 75 3.3.2 La contribución de la educación .................................................................. 87 3.4 Redistribución de la renta y diseño de políticas. .............................................. 92 3.4.1 Política redistributiva mediante truncamiento ............................................. 95 3.4.2 Política redistributiva mediante concentración ............................................ 98 4 Distribución y redistribución en el marco de la Contabilidad Nacional .......... 101 4.1 La subsectorización de los hogares (S14) en las cuentas nacionales ............. 103 4.1.1 Eurostat y OCDE ....................................................................................... 107 4.1.2 Estudios para Latinoamérica...................................................................... 117 4.2 Cuentas nacionales distributivas del Ecuador ................................................ 119 4.2.1 Cuentas de la Economía y de los hogares .................................................. 120 4.2.2 El Ingreso corriente total en ENIGHUR 2011-2012 ................................. 123 4.2.3 El ajuste de ENIGHUR a la Contabilidad Nacional .................................. 124 4.3 Efectos de los ajustes sobre la política redistributiva ..................................... 129 La desigualdad en el marco de la CN 6 5 Conclusiones ........................................................................................................... 133 A 1 Bases de datos .................................................................................................... 145 1.1 Sistema Integrado de Encuesta de los Hogares .............................................. 148 1.2 Encuesta Nacional de Empleo y Desempleo .................................................. 148 1.3 Encuesta de Condiciones de Vida .................................................................. 150 1.4 ENIGHUR ...................................................................................................... 153 1.5 Otras fuentes ................................................................................................... 159 1.6 Cuentas Nacionales ........................................................................................ 160 A 2 Cuadros complementarios ................................................................................ 167 2.1 La distribución de la renta en Ecuador ........................................................... 170 2.2 Contribución de las disparidades espaciales y sectoriales.............................. 176 2.3 Distribución y redistribución en el marco de la CN ....................................... 193 A 3 Programas estadísticos...................................................................................... 195 3.1 Componentes del Ingreso de los hogares ....................................................... 198 3.2 Clasificaciones de los hogares ........................................................................ 203 3.3 Descomposición de la desigualdad por grupos de población ......................... 205 3.4 Ajuste de ENIGHUR a la Contabilidad Nacional .......................................... 210 6 Referencias Bibliográficas ..................................................................................... 213 La desigualdad en el marco de la CN 7 ÍNDICE DE ABREVIATURAS AEGNA Advisory Expert Group on National Accounts. ALC América Latina y el Catribe BCE Banco Central del Ecuador. BID Banco Interamericano de Desarrollo. BM Banco Mundial. CASEN Encuesta Caracterización Socioeconómica Nacional. CEDLAS Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales. CEPAL Comisión económica para América Latina y el Caribe. CEPALSTAT Bases de datos y publicaciones estadísticas de la CEPAL. CIIU Clasificación Internacional Uniforme de Actividades Económicas. CONADE Consejo Nacional de Desarrollo. DGEC Dirección General de Estadísticas y Censos ECIEL Estudios Conjuntos sobre Integración Económica Latinoamericana ECV Encuestas de Condiciones de Vida ENEMDU Encuesta Nacional Empleo, Desempleo y Subempleo ENIGHU Encuesta Nacional de Ingresos y gastos de Hogares Urbanos ENIGHUR Encuestas Nacionales Ingresos y Gastos de Hogares Urbanos y Rurales ENSANUT Encuesta Nacional de Salud y Nutrición ENTI Encuesta Nacional de Trabajo Infantil ENVIPI Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Inseguridad EUROSTAT Oficina Estadística de la Unión Europea EU-SILC Encuesta de renta y condiciones de vida de la Unión Europea EUT Encuesta de Uso de Tiempo EVG Encuesta de Violencia de Género La desigualdad en el marco de la CN Introducción 14 de pequeños cambios en la población o la renta de una distribución y cuantificar a partir de ellos las contribuciones de diferentes agrupaciones de población y renta. Las bases de datos y los programas estadísticos presentados en el segundo apartado del capítulo nos han permitido obtener múltiples resultados al respecto. Sin embargo, en la versión final del trabajo hemos optado por centrar la exposición en dos cuestiones. Primero, presentamos las contribuciones individuales y conjuntas de algunas características relevantes de la población, como el lugar de residencia, el sector de actividad o el nivel de instrucción. Después, simulamos algunas políticas redistributivas y examinamos como afectan a las contribuciones de los diferentes atributos. Hasta donde conocemos, la mayor parte de la literatura emplea las técnicas de descomposición para a explicar la desigualdad existente o los cambios más o menos recientes. En este trabajo proponemos emplear la descomposición para evaluar ex ante políticas significativas para reducir la desigualdad. En concreto, hemos explorado dos políticas que, pese a su aparente simplicidad, alumbran aspectos relevantes como la renta mínima, los topes de renta, el impuesto negativo sobre la renta, la renta universal o la progresividad fiscal. En el capítulo 4, ajustamos los datos micro de la Encuesta a los agregados macro de las Cuentas Nacionales. En un primer apartado revisamos algunos de las propuestas más relevantes para integrar estadísticas micro de los hogares en el ámbito de las cuentas macro, discutidas en el seno de las oficinas estadísticas internacionales. Las más recientes impulsadas por expertos estadísticos de Eurostat y la OCDE y académicos de LIS (Luxemburg Income Study) o el WID (World Inequality Lab and Database). La OECD y Eurostat proporcionan la metodología general y los valores de ajuste de referencia para integrar las encuestas de presupuestos en las cuentas nacionales, LIS aporta métodos de armonización de las encuestas y facilidades de acceso a los microdatos y WID contribuye con métodos de estimación de la parte alta de la distribución con información fiscal y de La desigualdad en el marco de la CN Introducción 15 la distribución conjunta obtenida con datos de fuentes diversas. Dado que, en el caso de Ecuador, existen bastantes carencias de información sobre las bases fiscales, no solo en cuanto a su accesibilidad para los investigadores, sino en cuanto a su disponibilidad por el propio servicio de rentas internas, en trabajo hemos optado por centrarnos en el ajuste de las encuestas de hogares a la contabilidad nacional, sin emplear más fuentes que los datos micro de la encuesta y los datos macro de la contabilidad nacional. Hasta donde conocemos, el trabajo presenta las primeras cuentas nacionales distributivas del Ecuador. Aunque solo presentamos las cuentas de los hogares subsectorizadas por quintiles de renta, los programas y datos suministrados permiten con ligeras modificaciones obtener sin dificultad las cuentas para otras subsectorizaciones alternativas – residencia, actividad, estudios, etc. Una vez elaborada la base de datos micro con los datos ajustados a la contabilidad nacional, en el último apartado del capítulo 4 exploramos las implicaciones del ajuste sobre el diseño de las políticas redistributivas consideradas en el capítulo 3. El resultado más sugerente y novedoso que hemos obtenido es el de que la ocultación de la renta no perjudica directamente a los menos favorecidos, cuyas demandas son atendidas según su influencia político, sino que perjudica a los emprendedores responsables. Los que, teniendo capacidad fiscal, eluden su responsabilidad, someten al resto de los que cuentan con capacidad fiscal a un esfuerzo fiscal adicional que desincentiva su emprendimiento o su responsabilidad fiscal. En otras palabras, la ocultación, no es tanto una cuestión que deba enfrentar a los desfavorecidos contra los favorecidos, sino a los favorecidos responsables contra los irresponsables. La tesis incluye además otros resultados de interés sobre diseño de políticas redistributivas, comportamiento de las medidas de desigualdad y descomposición de las contribuciones de los diferentes atributos de la población, de los que se dan cuenta a lo largo del trabajo y se resumen en las conclusiones finales. Aunque en los últimos años La desigualdad en el marco de la CN Introducción 16 están apareciendo trabajos sobre Ecuador homologables a los que se realizan en otros países en el ámbito de la distribución de la renta, hasta donde conocemos ninguno ha abordado directamente la distribución y redistribución de la renta en el marco de la contabilidad nacional y sus repercusiones sobre el diseño de las políticas redistributivas. Reseñar finalmente que a lo largo del trabajo hemos tratado de cumplir con el compromiso cada vez más extendido en la profesión de que los resultados presentados sean reproducibles, tanto para permitir su verificación, como para facilitar futuros desarrollos ya sean propios o ajenos. Para no recargar el texto principal y facilitar su lectura, hemos descargado en tres anexos, buena parte de la descripción de las bases de datos, los cuadros complementarios y los programas informáticos empleados. Desigualdad en el marco de la CN 17 2 La distribución de la renta en Ecuador. Una revisión Capítulo 2. La distribución de la renta en Ecuador. Una revisión Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 19 La desigualdad en el Ecuador, al igual que en el resto de Latinoamérica, tiene raíces históricas profundas (Williamson, 2015). Sin embargo, tras la independencia, la desigualdad en la región no era mucho mayor que en otras regiones del mundo. Fue después de la Primera Guerra Mundial cuando se distancia de los países desarrollados, que diseñaron instituciones más igualitarias, mediante un proceso que no se abordó en América Latina (Sokoloff y Robinson, 2004 y BID 2020). Lamentablemente, las primeras cifras que cuantifican la desigualdad solo están disponibles a partir de mediados del siglo pasado (Gasparini, 2004). En este capítulo se lleva a cabo una revisión de la literatura sobre la distribución de la renta en el Ecuador, teniendo en cuenta el contexto latinoamericano en el que se inserta. Se comentan cronológicamente las aportaciones más novedosas, tanto en relación con las fuentes y los métodos empleados, como por su contribución al conocimiento de la evolución y causas de la desigualdad. La finalidad del capítulo es doble: por una parte, delimitar los hechos estilizados que describen la distribución de la renta en Ecuador y, por otra, identificar las tareas pendientes más relevantes. El capítulo sirve también de marco para el objetivo final del trabajo que consiste en examinar la descomposición de la desigualdad en el marco de las cuentas nacionales. El capítulo consta de cinco apartados. El primero sintetiza algunos de los rasgos más relevantes de la economía y la sociedad ecuatoriana, que permitan contextualizar el análisis posterior de la distribución de la renta, lo que pude resultar de especial utilidad para los lectores no ecuatorianos. Los tres siguientes apartados repasan la literatura sobre distribución de la renta en Ecuador distinguiendo tres periodos con diferencias Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 20 apreciables, tanto en la evolución de la desigualdad, como en la disponibilidad de estadísticas sobre distribución de la renta. Cuadro 2.1. Evolución de la economía ecuatoriana. 1960-2020 Fuente: Banco Mundial database. World Development Indicators (15/10/2020) El primero de los periodos que va del auge del banano tras la II Guerra Mundial hasta el auge del petróleo en la segunda mitad de los años setenta. En un marco internacional favorable y con diferentes altibajos, el conjunto del periodo registró un extraordinario crecimiento del PIB, cuya tasa duplicó la fuerte tasa de crecimiento poblacional. En este periodo se llevan a cabo las primeras estimaciones sobre distribución de la renta que, aunque no siempre fiables, muestran una reducción significativa de las disparidades. La segunda etapa comprende las dos últimas décadas del siglo pasado, en las que el crecimiento del PIB apenas alcanza al de la población, por lo que la renta per cápita permaneció estancada. Aunque en estos años se aprecia cierta consolidación del sistema estadístico, la falta de continuidad y coordinación en la elaboración de las estadísticas sobre distribución de la renta no permite disponer de una visión nítida de la evolución de la desigualdad dentro del periodo. La tercera etapa cubre las dos décadas transcurridas del siglo actual. La aceleración del crecimiento de la producción y la ralentización del aumento poblacional han permitido a la renta per cápita recuperar la senda próxima al dos por ciento que permite duplicar el bienestar material de padres a hijos. El periodo ha sido testigo de una notable mejora en el ámbito estadístico que ha Ecuador ALC Mundo Ecuador ALC Mundo 1960-1980 5.5 5.8 4.6 2.5 3.2 2.6 1980-2000 2.3 2.3 3.0 0.0 0.4 1.3 2000-2019 3.5 2.4 2.8 1.8 1.3 1.6 1960-2019 3.7 3.5 3.5 1.4 1.6 1.9 GDP real per cápita GDP real Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 21 alcanzado al área de las estadísticas redistributivas. En conjunto, el periodo registra una prolongada caída de la desigualdad que se ha detenido en los años más recientes. Pese a todo persisten lagunas notables que dificultan la elaboración de las políticas. En la última sección del capítulo tratamos sobre ellas. Entre las más importantes cabe destacar la ausencia de una encuesta propia de ingresos más allá de 2012, la no accesibilidad a lo información fiscal desagregada, la carencia de una encuesta sobre patrimonio y la no integración de las estadísticas micro de las encuestas con los datos macro de la Contabilidad Nacional. En el ámbito de los métodos, el reto principal es el de cómo traducir los avances más recientes en un marco de representación continua y actualizada de la distribución de la renta inteligible y útil para el análisis, la predicción y la política. 2.1 Algunos rasgos de la economía y sociedad ecuatoriana Ecuador está situado en el noroeste de Suramérica, bañado por el Pacífico, entre Colombia al norte y Perú al este y el sur. El país está atravesado horizontalmente por la línea ecuatorial, de la que recibe su nombre, y verticalmente por la cordillera andina, que separa las cuencas pacífica y amazónica (figura 1). Las tres áreas continentales (Costa, Sierra, Amazonía/Oriente) junto con el área insular (Galápagos) constituyen las cuatro regiones naturales que integran el país. Entre las placas de Nazca y Sudamérica, dentro del cinturón de fuego del Pacífico, el Ecuador se asienta sobre una zona de gran complejidad tectónica, sometida a una continua actividad sísmica y volcánica. Dentro de un segundo cinturón, el de bajas presiones, en la zona de convergencia intertropical, el país padece además recurrentes inundaciones, sequías, heladas o efectos del fenómeno “El Niño” (FAO, 2008) Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 22 Su geografía conforma actualmente una extensión de algo más de un cuarto de millón de kilómetros cuadrados1, lo que sitúa al Ecuador en el puesto 78 de 237 países ordenados por extensión (datos FAO). Las condiciones naturales y la historia también otorgan al país activos valiosos, entre los que cabe destacar la disponibilidad de recursos naturales marítimos y terrestres (suelo y subsuelo), su diversidad geográfica y cultural, y la pertenencia a una comunidad lingüística de 500 millones de personas. La población ecuatoriana residente se estima en unos 17 millones y medio de habitantes, ocupando el puesto 67 de los 235 países para los que se dispone de información (UNstats web). El nuevo censo de 2020 está en fase de encuestación, por lo que las cifras se corresponden con las proyecciones del censo de 2010, sobre la base del escenario medio estimado por Naciones Unidas. Algo más del dos por ciento de la población residente en el Ecuador ha nacido en otros países, la mitad de origen colombiano. Recientemente la población refugiada, en su gran mayoría venezolana, ha aumentado hasta acercarse al uno por ciento de la población residente. En cuanto a los nacidos ecuatorianos que residen en el extranjero, su número se aproxima al 7 por ciento de la población residente y están establecidos mayoritariamente en USA y España (United Nations, 2019a). El aprovechamiento de los activos físicos y humanos del país está condicionado por la calidad de sus instituciones, que son las que determinan a medio y largo plazo las diferencias de prosperidad con los demás países. 1 Las aspiraciones del Ecuador desde su nacimiento como república en 1830 sobre un espacio amazónico de similar extensión, fueron contrapuestas a las del Perú, cuya postura prevaleció tras la guerra de 1941, con la firma al año siguiente del Protocolo de Rio de Janeiro. Su posterior interpretación no evitó continuas tensiones, incluidos algunos conflictos armados, hasta que en 1998 se firmó el acta de Basilea en la que se precisaron los límites vigentes entre ambos países (Bonilla, 1999) Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 23 Figura 2.1 Mapa geográfico del Ecuador Fuente: Instituto Geográfico Militar Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 30 Figura 2.4. Evolución de la desigualdad. Ecuador y América Latina. 1990-2018 Fuente: CEPALSTAT y OECD Al igual que ocurre con la evolución de los agregados económicos comentada con anterioridad, los recursos naturales, o más precisamente, el inadecuado uso de los recursos extraordinarios generados durante las fases alcistas de los mercados internacionales, explican también en buena medida los cambios observados en la distribución de la renta. Algo que se ha hecho más notorio a medida que el petróleo ha aumentado su protagonismo. Gasparini (2019) atribuye la fuerte reducción de la desigualdad en los 2000s en América Latina al rebote natural tras el fuerte aumento de las décadas anteriores, el contexto internacional favorable y el apoyo a las políticas redistributivas, al tiempo que aprecia que dichos factores se han ido diluyendo con el transcurso de la segunda década. Aplicado al caso de Ecuador el argumento cabe reformularlo del siguiente modo: la desigualdad acentuada por las crisis ha acrecentado las demandas redistributivas y los ingresos extraordinarios del petróleo han procurado la financiación necesaria para poder atender coyunturalmente algunas de estas demandas. 0,25 0,30 0,35 0,40 0,45 0,50 0,55 0,60 0,65 1990 1995 2000 2005 2010 2015 2020 América Latina Ecuador Europa Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 31 La correlación entre la orientación ideológica de los gobiernos y la intensidad de las políticas redistributivas, no resulta fácil de probar, ya que las actuaciones responden no solo a motivaciones propias sino también al temor de las alternativas (Bogliatino y Lozano, 2018). Más clara parece ser la evidencia de que en Ecuador la caída de la desigualdad en los 2000’s tiene que ver con el aumento de las rentas públicas. Parte de los recursos extraordinarios obtenidos durante las fases alcistas de los ciclos de recursos naturales han sido ocasionalmente empleados en programas de transferencias monetarias que han aliviado la desigualdad, pero no en las reformas de las fuentes que las originan, por lo que son difícilmente sostenibles a medio plazo (Gachet et al 2019) 2.2 Del auge del banano al protagonismo del petróleo Los primeros intentos de comprender a la dinámica general de la economía ecuatoriana se sitúan en la década de los 70, ligados a corrientes progresistas o funcionarios internacionales, vinculados a la Junta Nacional de Planificación (Salgado, 1978), Sus cimientos, sin embargo, se establecieron en los años cincuenta, durante un periodo excepcional de estabilidad política en el que tres presidentes elegidos sucesivamente completaron sus mandatos electorales, marcado inicialmente por el auge de la exportación bananera entre 1948 y 1954. El primer censo de población del país fue realizado en 1950 por la Dirección General de Estadísticas y Censos, adscrita al Ministerio de Economía (DGEC, 1953). Al mismo tiempo el Banco Central de Ecuador (BCE) con la colaboración de la CEPAL calculó por primera vez el producto interior bruto ecuatoriano (BCE, 2017). En el ámbito de la distribución de la renta, el primer estudio sobre ingresos y gastos de las familias se llevó a cabo por la DGEC con el asesoramiento del US Census Bureau entre diciembre de 1950 y enero de 1951 (Cabezas, 1997). El trabajo formaba parte del Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 32 proyecto para elaborar el primer índice de precios al consumidor para familias de las clases media y obrera de Quito. Hasta donde hemos podido conocer la información se encuentra extraviada (Acosta, 2011). Para ese mismo año de 1950 se dispone de estimaciones de la distribución de la renta para tres estratos basada en cálculos del Departamento de Investigaciones Económicas del Banco Central (Torres, 1960 y UN CEPAL 1963). Estas estimaciones arrojan un índice de Gini que oscila entre 0,27 y 0,28 (figura 2.5) , que supondría una desigualdad sorprendentemente baja para el Ecuador de esas fechas (Acosta), en buena medida debido a que la consideración de solo tres grupos es una desagregación insuficiente (Cowell y Metha, 1982; Davies y Shorrocks, 1989) que encubre una elevada desigualdad intra-grupos y especialmente en el extremo inferior de la distribución. Figura 2.5 Ingreso per cápita de los estratos socioeconómicos 1950-1956 Fuente: cuadro A2.1 (Torres, 1960) En 1953 la CEPAL elaboró un informe de sobre el desarrollo económico de Ecuador, recientemente reeditado por la Academia Nacional de la Historia, que aunque no incluye cifras que permitan cuantificar la desigualdad global, ofrece datos 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 equality 1950 1956 Gini .266 .282 Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 33 verdaderamente reveladores. (De) "los 3,2 millones de habitantes que registró el primer censo de 1950 … el 78% vive en el campo… La propiedad agrícola está muy desigualmente distribuida. … poco más de 1.100 propiedades (menos del 1% del total) disponen de tierras que abarcan el 40 % del valor total de las propiedades del país, en tanto que 100.600 propiedades (92 % del total) sólo poseen el 32 % del valor total … Los sistemas de remuneración de la mano de obra son algo arcaicos … La mano de obra resulta así muchas veces casi gratuita…el sistema tributario del Ecuador puede considerarse un obstáculo al desarrollo económico, por basarse en forma casi exclusiva en el impuesto indirecto y en la pulverización de los gravámenes” (CEPAL., 1953: 6-14) El declive de la expansión bananera, al debilitarse los mercados mundiales de productos básicos y los consiguientes problemas financieros conllevaron el recurso al Banco Mundial y por ende a la necesidad de elaborar programas (Swett, 1979). En 1954 se creó la Junta Nacional de Planificación y Coordinación Económica que en su primer plan inmediato de desarrollo (JUNAPLA, 1960-1961), reconoce, al referirse al informe de la CEPAL de 1953, que "esos problemas en general subsisten sin que se haya hecho un esfuerzo sistemático por eliminarlos". Posteriormente el primer plan general de desarrollo económico y social de Ecuador (JUNAPLA, 1963 y 1979) reiteraba, al referirse a la distribución del ingreso nacional, que “ésta sigue siendo en extremo desigual en favor de una minoría: el grupo de empleadores, que apenas representa el 21 % de la población total y absorbe, en promedio para el período, el 42.9 % del PNB. El sector de asalariados (79 % de la población) llega un producto anual promedio de aproximadamente 108 dólares por persona. Es fácil imaginar el freno para una expansión de la demanda interna que tal desigualdad provoca y las tensiones sociales que en ella se originan… La gran mayoría de los ecuatorianos viven en condiciones de suma pobreza y apremio. … las clases de menores ingresos apenas disponen de una suma que varía entre 10 y 67 Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 34 sucres por persona y por mes para alimentación" (JUNAPLA 1963 b, 1979: 184-185) … "Como rezago del feudalismo colonial, el Ecuador soporta una defectuosa estructura de tenencia de la tierra, identificada por la concentración en pocas manos de la mayor parte de las tierras habilitadas del país. En efecto, un 0.4 por ciento del número total de explotaciones, correspondientes a menos de 1.400 familias, poseen algo más del 45 por ciento de las tierras agrícolas, mientras que, en 73.1 por ciento de las unidades de explotación sostienen a más de 250 mil familias en extensiones menores de 5 hectáreas." (JUNAPLA 1963c, 1979: 253) Por una parte, las curvas de Lorenz que acompañaban los comentarios sobre las cifras del primer Censo Agropecuario de 1954 (Figura 2.6) muestran una gran concentración de la tierra, aún más intensa en la Sierra donde “las haciendas tradicionales constituyen la forma dominante de ocupación y explotación de la tierra". (JUNAPLA 1963c, 1979: 257-258) Figura 2.6. Concentración de la tierra en 1954 Fuente: Cuadro A2.2 (JUNAPLA, 1963c; Salgado, 1979) 0,0 0,2 0,4 0,6 0,8 1,0 0,0 0,2 0,4 0,6 0,8 1,0 equality Costa Sierra Total Gini ,815 ,857 ,863 Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 35 Por otra parte, los datos precarios sobre distribución de la renta mostraban una gran marginalidad que se traduce en que un 53 por ciento de la población activa sólo se beneficia con un 13 por ciento del producto; mientras el restante 47 por ciento se apropia el 87 por ciento del producto (JUNAPLA, 1969). A mediados de los sesenta se realizaron nuevas encuestas sobre ingresos y gastos, con la finalidad de actualizar la base 50-51 del índice de precios y ampliar su ámbito geográfico a Quito (12/1964-11/1965), Guayaquil (1967) y Cuenca (8/1968-7/1969). Aunque no hemos podido localizar copias de los textos originales, en todo caso la información que proporcionarían es limitada. Así, por ejemplo, en el caso Quito, la muestra se redujo a 361 familias seleccionadas de entre un grupo de 1500 escogidas al azar en ciertos sectores de la ciudad que corresponden a grupos de medianos y bajos ingresos. El corte tuvo como límites inferior y superior, respectivamente, los 83 y 830 sucres mensuales per cápita (cifra ésta última muy inferior al PIB per cápita de 1965 que ronda ¿los 3000 sucres mensuales?) En 1968 la División de Estadísticas y censos de la JUNAPLA realizó un Encuesta de Hogares entre los meses de febreroabril con la finalidad de conocer la situación real de la fuerza de trabajo (categorías, movilidad, formación, ingresos,…) y actualizar la información sobre estructura poblacional. El tamaño de la muestra fue de 3000 familias (600 de Quito, 600 de Guayaquil, 800 para las demás ciudades con más de 30.000 habitantes y 1000 para el resto de las 21 ciudades consideradas). Los principales resultados por estratos de renta están representados en la figura 2.7. El índice de Gini por encima de 0,5 recoge una distribución de las rentas del trabajo en las ciudades menos desigual que la distribución de la tierra, pero bastante más real que las estimaciones por estratos de la década anterior. Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 36 En ese mismo año de 1968, la Junta Nacional de Planificación y Coordinación (JUNAPLA), realizo dos encuestas de ingresos y gastos para Quito (5/1967-11/1968) y Guayaquil (6/1967-11/1968) en el marco del programa ECIEL (Estudios Conjuntos sobre Integración Económica Latinoamericana) que aparecen en los números 4 y 8 de los Cuadernos estadísticos de la CEPAL (1978, 1984), junto con encuestas de otra docena de países latinoamericanos (figura 2.8). En resumen, a finales de los sesenta, la desigualdad en la distribución de la renta por decilas de ingresos en las dos ciudades más importantes ronda un Gini de 0,5 y en términos de consumo es un diez por ciento inferior (CEPAL, 1978). La desigualdad aumenta un par de centésimas en términos del índice de Gini cuando se consideran otras ciudades (JUNAPLA, 1968) y sobre todo cuando se tienen en cuenta las zonas rurales en las que la distribución de la propiedad de la tierra arroja una desigualdad por encima de un Gini de 0,8. Figura 2.7 Población urbana ocupada por estratos de renta 1968 Fuente: cuadro A2.3 (JUNAPLA, 1968) 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 Gini 0,515 Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 37 Figura 2.8 Estructura del gasto por decilas de ingresos (Quito y Guayaquil) 1968 Fuente: cuadro A2.4 (CEPAL, 1978 y 1984) La elaboración de un nuevo Plan Integral de Transformación y Desarrollo (197377) coincide con la nueva etapa de crecimiento económico marcada por la exportación de petróleo. Uno de los primeros análisis sobre la situación en la que se encontraba al inicio de este periodo la distribución de la renta en Ecuador, fue realizado por Moncada (1974) que examina la distribución personal, funcional y espacial del ingreso, así como la distribución del patrimonio. En cuanto a la distribución personal, "para el conjunto de la población nacional, las investigaciones realizadas señalan que en 1970 existían 19.000 personas, es decir el 1,0% de la población activa del país, que percibían un ingreso anual promedio de 326.000 sucres (27.150 mensuales), apropiándose el 20,8% del ingreso nacional; mientras que, por otro lado, alrededor de 1.165.000 personas, es decir el 60,9% de la población activa ganaban en promedio 3.116 sucres por año (260 sucres mensuales) y absorbían el 12,2% de todo el ingreso nacional". Sobre la distribución funcional, "la participación de los asalariados en la distribución del ingreso cayó de un 53% que obtenían en 1960, a un 50,5% en 1970 (Memorias del gerente general del Banco Central 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 Igualdad Gini Gastos 0,4572 Ingresos 0,4991 Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 38 del Ecuador)". Por lo que respecta a la distribución espacial: "En 1972, el Banco Central destino el 74,5 % de sus operaciones de crédito a las provincias de Guayas y Pichincha; el Banco de la Vivienda, el 94,2 y el Banco de Fomento, el 37 por ciento". Por último, de la distribución del patrimonio destaca que "en 1968 existían en el Ecuador, de acuerdo a la Encuesta Agropecuaria Nacional de ese año, 1.348 propiedades con una superficie promedio de 1.212 hectáreas cada una, mientras que, por otro lado, había 538.874 propiedades con apenas 22 hectáreas de superficie promedio individual. Esta concentración de la tierra ha generado una amplia masa campesina sin tierra o minifundista, explotada por aquellos que monopolizan la tierra. En otros casos, la población campesina es expulsada hacia las peores tierras o hacia las ciudades." El trabajo de Moncada constituye una buena síntesis, pero con la salvedad de que no da cuenta ni de las referencias bibliográficas ni de las fuentes estadísticas empleadas. Ello se ve remediado en parte en el siguiente trabajo de Moncada con Villalobos (1977), en el que precisan las fuentes empleadas y sus limitaciones: la Encuesta Nacional de Hogares (1968) y la Encuesta de Población y Ocupación (1975). En el trabajo se presentan los datos sobre distribución de la renta por estratos de población para 1968 y 1975 y, a partir de ellos, se construyen las correspondientes curvas de Lorenz y se calculan los índices de Gini (figura 2.9). Los valores que presentan (0,67; 0,62) están muy lejos de los que producen las cifras del cuadro (0,51; 0,45) y que reproduce Larrea (1996) La conclusión de Moncada y Villalobos es que " entre los años 1968 y 1975, se produjo, por un lado, un notable robustecimiento de los grupos medios y, por otro, un deterioro de los sectores perceptores de ingresos más bajos"2. Por lo que, dado que las 2 Similares resultados se recogen en el acápite sobre distribución del ingreso en JUNAPLA (1978): Evaluación: políticas, objetivos y metas, Plan Integral de Transformación y Desarrollo 1973-1977, pp7597, reproducido en Salgado (1979: 459-481) Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 39 curvas se cortan en los extremos, cabe seleccionar medidas que ofrezcan valoraciones opuestas sobre la evolución de la desigualdad. No obstante, la mayoría de las medidas que no acentúen en exceso solo uno u otro extremo de la distribución, reflejarán una reducción moderada de la desigualdad, tal y como ocurre con el índice de Gini. Figura 2.9. Ingreso mensual por estratos 1968-1975 Área urbana, sucres de 1975. Fuente: (a) cuadro A2.5 (INEC, 1968; Moncada y Villalobos, 1977), (b) recalculo a partir de los datos del cuadro Moncada y Villalobos presentan datos sobre distribución de la renta en otros países que sugieren que la desigualdad en Ecuador es inferior al promedio de América Latina, que en conjunto es muy superior a la de las economías más avanzadas. Además, completan su trabajo presentando algunos los datos sobre la evolución de los ingresos medios por categorías ocupacionales (Figura 6) que, como reconocen sus propios autores, "no permite aportar muchos más elementos de juicio" debido "a la inclusión, en cada categoría, de personas ocupadas con niveles de ingresos muy diferentes". 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1975 1968 (a) (b) 0,62 0,454 0,67 0,507 Gini Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 46 y estabilidad tras la dolarización, que a la influencia escasa del gasto social y las remesas de emigrantes. Como muestra la figura 2.11, elaborada con los datos de la ENEMDU, según figuran en Ponce y Vos (2012), la desigualdad de la economía (línea discontinua) es mayor que la urbana (línea continua), pese a que la desigualdad rural (línea de puntos) es menor que la urbana. Ello se debe a la brecha entre las rentas del campo y la ciudad que explican una quinta parte de la desigualdad total. La menor desigualdad del sector urbano responde en parte al hecho de que la encuesta de empleo recoge fundamentalmente la evolución de la distribución de las rentas del trabajo (línea gris), que son mucho más desiguales en el campo que en la ciudad. Mientras que la distribución más desigual de las rentas de la propiedad, especialmente en el sector rural, apenas incide en la distribución global, al no recoger la encuesta una buena parte de las mismas. Figura 2.11 El cenit de la desigualdad en 2000 (Gini, ingresos per cápita) Fuente: cuadro A2.7 (INEC, varios años; Ponce y Vos, 2014) 0,35 0,40 0,45 0,50 0,55 0,60 0,65 1990 1995 2000 2005 2010 2015 2020 ingresos del trabajo, sector urbano ingreso total, sector urbano ingreso total, economía nacional ingreso total, sector rural Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 47 Pese a la caída de la desigualdad durante la primera década del nuevo siglo, sus niveles permanecen aún demasiado elevados, similares a los de mediados de los noventa y van más allá de las diferencias de ocupación, lugar de residencia e incluso etnia (Rivadeneira y Serrano, 2012). Los datos de la ENEMDU para la primera década de este siglo muestran además un reducido grado de movilidad (Canelas, 2010) y la relevancia de la educación, puesta de manifiesto por la elevada correlación entre los niveles de renta y los años de escolarización de la población de 25 a 50 años (Ponce y Vos, 2012). Aspectos confirmados en parte por la Encuesta de Condiciones de Vida empleada en Velin y Medina (2006), quienes destacan el papel relevante de la herencia sobre la desigualdad en los ingresos laborales y, especialmente, de la educación de los padres sobre la educación y los ingresos de las hijas. La caída de desigualdad en la década de los 2000 no parece estar asociada a la redistribución de activos o eliminación de privilegios, sino a una mejora coyuntural de las condiciones naturales y económicas. Como auguraban acertadamente Ponce y Vos (2012), la caída de la desigualdad no es sostenible si no se emprenden las reformas en profundidad de las causas últimas que la sustentan. El aumento del gasto social y las mejoras de calidad en servicios contrarresta la desigualdad a corto plazo, pero su continuidad solo estará asegurada si se crea una fuerza laboral más formada y se garantiza su inserción en el mercado. Tras algo más de una década de reducción generalizada de la desigualdad en América Latina, sus principales determinantes - el rebote tras los desastres naturales, el contexto internacional favorable y las políticas públicas redistributivasdesaparecen o pierden fuerza (Gasparini, 2019). El final del boom de las materias primas desenterró de nuevo las políticas de austeridad en América Latina y estrechó el margen para las políticas Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 48 redistributivas (Bogliatino y Lozano 2018). Los índices de Gini de la región (media simple de 15 países) cayó de 0,54 en 2002 a 0,48 en 2014, y se mantiene próximo a 0,47 (CEPAL, 2019). Desde 2002 a 2012 el índice de Gini disminuyó a una tasa anual promedio del 0,6 % y entre 2012 y 2018 la tasa se desaceleró al 0,2 % (BID 2020) En Ecuador el ascenso de la clase media durante la primera década del siglo actual se debió más al crecimiento que a la redistribución y ambas, en buena medida, están asociadas a la abundancia de recursos relacionados con la evolución de los mercados de petróleo (Gatchet et al 2017). Tras una década de significativo progreso, la desigualdad dejó de reducirse en Ecuador a partir de la segunda década de este siglo, como consecuencia las repercusiones de la crisis financiera de 2008 (Cord et al, 2017) y la caída de los precios del petróleo sobre todo a partir de 2014 (Gatchet et al 2019). La consolidación fiscal se hace aún más inevitable tras la pandemia de la Covid, cuya repercusión final está por contabilizar en el momento de redactarse estas páginas. La probable alza de los precios del petróleo que podría producirse tras la vacunación generalizada, en ningún caso debería aplazar una vez más las tareas pendientes para encauzar de una vez por todas la economía ecuatoriana en la senda del crecimiento sostenible e inclusivo. 2.5 Las tareas pendientes. Ocultación y redistribución. La principal característica de la distribución de la renta en América Latina en general, y en Ecuador en particular, no radica tanto en la distribución de las rentas de mercado, cuya dispersión en promedio no dista demasiado de la de los países de la OCDE, sino de la escasa redistribución de dichas rentas de mercado, que en Latinoamérica es muy inferior a la de la mayoría de países desarrollados. Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 49 La evidencia disponible refleja un amplio margen para la redistribución en América Latina con peculiaridades propias de cada país. En relación con los países desarrollados, la fiscalidad en la región se caracteriza tanto por una menor recaudación como por una menor progresividad (Goñi et al, 2008, Goñi, 2011, Jimenez et al, 2010, Gómez-Sabaini et al, 2012, Gómez-Sabaini y Rossignolo, 2014, Rossignolo, 2017, (Buso y Mesina, 2020 Izquierdo y Pessino, 2020). En cuanto a la recaudación, la evolución reciente refleja un aumento de la imposición indirecta (IVA), mientras que se mantiene la insuficiencia de la imposición directa (sobre las rentas personal y corporativa y sobre la propiedad), debido a la reducción de las tasas impositivos y, sobre todo, a la estrechez de las bases imponibles por exenciones legales y por evasión. Las cotizaciones sociales se mantienen también bajas y todo ello limita por tanto la capacidad del gasto social. En cuanto a la progresividad, en la mayoría de países latinoamericanos los impuestos tienen un efecto regresivo o neutral debido a que los impuestos indirectos, algo regresivos, tienen un mayor peso que los impuestos directos, algo progresivos. Por lo que respecta a las transferencias, aun cuando existen numerosas prestaciones de marcado carácter progresivo, las dos partidas de mayor peso, pensiones y desempleo, tienen un marcado carácter regresivo al no cubrir a los sectores menos favorecidos como son el informal y el agrícola. Si además de los impuestos y transferencias monetarias, añadimos las transferencias en especie o valor de los servicios públicos prestados a los hogares (educación, sanidad, …), la brecha diferencial de América latina se acorta algo. Como puede apreciarse en el gráfico 2.12, la desigualdad en la OCDE en términos del Índice de Gini se reduce más de 17 centésimas por la acción de las prestaciones monetarias y los impuestos, mientras que en América Latina apenas se reduce 3 centésimas. En tanto que las prestaciones sociales en especie (educación y sanidad) reducen por igual el índice de Gini en unas 5 centesimas en ambas áreas. Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 50 Gráfico 2.12. Redistribución monetaria y en especie (circa 2011) Fuente: cuadro A2.8 (Hanni et al., 2014) La consideración de otros escenarios alternativos, como el tratamiento de las pensiones contributivas como renta primaria o secundaria, las opciones metodológicas sobre el uso de escalas de equivalencia, el tratamiento de los ceros, …, y la consideración de ajustes de las encuestas de hogares a otras fuentes como la contabilidad nacional, no modifican en los sustancial los rasgos generales que caracterizan la redistribución en América Latina (Lustig y Pereira, 2016, Lustig, 2019). La política fiscal además de explicar el carácter diferencial de la desigualdad en América Latina con respecto a los países más desarrollados, también constituye un factor determinante de las diferencias entre los países de la región y de los cambios observados en el tiempo (Gonzalez y Martner, 2012, Clifton et al 2017, Izquierdo y Pessino 2020) ,45 ,50 ,44 ,54 ,53 ,57 ,47 ,49 ,55 ,50 ,53 ,55 ,52 ,55 ,56 ,31 ,38 ,38 ,39 ,41 ,41 ,41 ,42 ,43 ,43 ,45 ,45 ,47 ,49 ,50 ,47 ,51 ,48 ,24 ,42 ,42 0,20 0,25 0,30 0,35 0,40 0,45 0,50 0,55 0,60 Renta de mercado Renta disponible Renta disponible ajustada Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 51 En el caso del Ecuador, como muestra el gráfico 2.12, las transferencias monetarias netas tienen incidencia redistributiva escasa, como en el resto de países de su entorno. Pero, además, las prestaciones en especie (educación y sanidad) tienen una incidencia redistributiva de las más bajas del continente. Los primeros estudios sobre equidad fiscal en Ecuador (Vos, 2003; Roca y Villarino, 2003; Arteta, 2006, Parra, 2006) muestran en general que la incidencia distributiva de los impuestos sobre la renta es progresiva, mientras que el Impuesto sobre el Valor Añadido tiene una incidencia neutral o regresiva. Pudiendo llegar a ser la incidencia impositiva conjunta regresiva debido al mayor peso del IVA pagado por los hogares. En tanto que la incidencia distributiva de las prestaciones monetarias es muy variada con un efecto conjunto de una débil incidencia progresiva. Trabajos más recientes (Llerena et al 2015, Jara et al 2017, Bargain et al 2017, Jara y Varela, 2018 y Arancibia et al, 2019) destacan el impacto redistributivo de las transferencias monetarias públicas (algunas de nueva creación) y, sobre todo, de las transferencias sociales en especie (salud y educación), e incluso aprecian una incidencia de la imposición algo mayor. Factores todos ellos que, en conjunto, ofrecen una visión algo menos pesimista sobre la eficiencia redistributiva de las administraciones ecuatorianas. Dichas mejoras, sin embargo, no modifican sustancialmente las conclusiones de Roca (2009) que mantiene que, pese al aumento de la recaudación tributaria, Ecuador tiene una de las presiones tributarias más bajas de Latinoamérica, con unos niveles de evasión que comprometen tanto la equidad como la suficiencia del sistema impositivo. Como remarca Cano (2017) la política fiscal en Ecuador es hoy en general progresiva, pero con un impacto redistributivo muy débil, debido a la capacidad de quienes obtienen las rentas más elevadas para aprovechar la legislación fiscal y sus carencias. Lo que se traduce en un reducido número de contribuyentes (Chiliquinga y Villacreses 2017) y una elevada subdeclaración (Villacreses, 2017). Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 52 Las encuestas permiten aflorar los ingresos y perceptores que de acuerdo con la legislación no tienen obligaciones fiscales, sin embargo, ocultan más los ingresos de los perceptores con mayor renta (Cano, 2015) y de las rentas menos auditables (Rossignolo et al 2016). Los estudios que examinan la descomposición de la desigualdad por fuentes de renta en América Latina y particularmente en Ecuador (Azevedo et al, 2013; Amarante, 2016, Ramírez y Díaz, 2016) reflejan la subdeclaración de las rentas del trabajo por cuenta propia y, sobre todo, de las rentas del capital. El análisis de las limitaciones y comparabilidad de las encuestas de hogares cuenta con una larga tradición en Latinoamérica (Altimir, 1979 y 1987, Amarante 2014). Para superarlas la CEPAL ha venido estimando distribuciones de la renta corregidas que reflejan una mayor desigualdad que la obtenida con los datos originales. El procedimiento básicamente consiste en multiplicar cada tipo de renta que figura en las encuestas por una constante para ajustar los agregados a las cifras de la Contabilidad Nacional y en algunos casos (rentas de capital) atribuir la brecha a las decilas de mayor renta. Recientemente el procedimiento ha sido objeto de escrutinio (Villatoro, 2015) y la propia CEPAL (2018, 2019) se ha planteado nuevas propuestas más completas a las que nos referimos en el capítulo 5 de este trabajo. A modo de resumen de este capítulo en la figura 2.13 recogemos un balance sobre el crecimiento y la distribución de la renta en el Ecuador. La figura muestra tres periodos de aproximadamente dos décadas cada uno. Durante el primero, con el impulso de los organismos económicos internacionales creados tras la posguerra y en el marco de los planes de desarrollo en Ecuador se llevan a cabo las primeras estimaciones sobre distribución de la renta. Unas estimaciones, tan ambiciosas como voluntaristas, que muestran una relación positiva entre crecimiento e igualdad. Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 53 Figura 2.13 Crecimiento y desigualdad. Ecuador, 1960-2020 Fuente: cuadro A2.9 (Banco Mundial y otras fuentes en el texto) Durante el segundo periodo, que abarca al menos las dos últimas décadas del siglo pasado se va consolidando con diversos altibajos el sistema estadístico, pero con bastante discontinuidad y falta de coordinación. Es un periodo de oportunidades perdidas, no solo para Ecuador, sino para el conjunto de América Latina, en el que el PIB per cápita real inicia el siglo XXI en Ecuador con niveles similares a los de finales de los años setenta. Durante este periodo y especialmente durante la década de los ochenta los datos sobre la evolución de la desigualdad son contradictorios. Mientras que los informes del Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales muestran un fuerte aumento de la desigualdad, los datos del Banco mundial reflejan niveles más bajos hasta la dolarización que se produce con el cambio de siglo. Finalmente, durante el periodo más reciente se mejora la accesibilidad y tratamiento de la información estadística, especialmente en el 2000 3000 4000 5000 6000 40 50 60 70 80 1960 1970 1980 1990 2000 2010 2020 PIB pc $2010 0<Gini<100 Desigualdad en el marco de la CN Distribución de la renta en Ecuador 54 ámbito de las estadísticas sobre distribución de la renta, pero sin alcanzar la continuidad y coordinación necesarias. Después de década y media de recuperación de la senda del crecimiento inclusivo, los datos del último quinquenio reflejan un freno en la evolución positiva tanto del crecimiento como de la desigualdad. La incidencia de la pandemia del Covid19 en América Latina en general y en Ecuador en particular, sin duda están agravado ambas tendencias negativas recientes. Sin embargo, existen algunos signos de esperanza a los que aferrarse. Como señala el reciente informe del FMI (Sayeh et al, 2021) América Latina entró en la pandemia como una de las regiones más desiguales del mundo y, al igual que el resto del mundo, saldrá de la pandemia más pobre y desigual. Pese a todo, cabe la esperanza de que la pandemia favorezca un mayor consenso político y social sobre las reformas necesarias y el previsible aumento de los precios de las materias primas proporcione los recursos necesarios. Unas reformas que, por el lado de los ingresos, deberían aumentar la progresividad de la imposición, a través de la reducción de las exenciones y la lucha contra el fraude y, por el lado de los gastos, focalizar las transferencias sociales hacia los más necesitados. Desigualdad en el marco de la CN 55 3 La contribución de las disparidades espaciales, sectoriales y educativas Capítulo 3. La contribución de las disparidades, espaciales, sectoriales y educativas. Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 62 posición en la que se observa la desigualdad. Así, dos grupos de igual tamaño y dispersión contribuyen lo mismo a la desigualdad, aunque cada uno se concentre en un extremo distinto de la distribución. La descomposición de T si tiene en cuenta la distancia entre las medias de los dos grupos, lo que le cuesta dejar de ser independiente de la secuencia de descomposición, aunque sigue siendo “exacta” a cambio de no tener las diferencias en el tipo de disparidad de cada distribución. Por último, la descomposición de G tiene en cuenta las distancias entre cada uno de los miembros de los dos grupos lo que le permite considerar explícitamente algunos de los aspectos del tipo de distribución de los grupos a costa de introducir un término más. 3.1.2 Descomposición de la desigualdad por fuentes de renta Además de por grupos de población, la desigualdad puede descomponerse por fuentes de renta. Su finalidad es poder responder a cuestiones tales como, ¿contribuyen más a la desigualdad las rentas del capital o las del trabajo?, ¿reducen la desigualdad más los impuestos o las prestaciones sociales? Las primeras descomposiciones del índice de Gini por fuentes de renta se atribuyen a Rao (1969) y Fei Y Ranis (1978). A cada fuente f se le asigna una contribución a la desigualdad Cf igual al producto de su participación en la renta 𝑞𝑞𝑓𝑓 por su “pseudo-Gini” 𝐺𝐺𝑓𝑓 ∗, que se calcula con las posiciones en la clasificación de las rentas totales y no las de la fuente correspondiente. El “pseudo Gini” puede expresarse, a su vez, como el producto del Gini propio de la fuente 𝐺𝐺𝑓𝑓 por un tercer término Rf que refleja las diferencias entre las clasificaciones según la renta de la fuente y la renta total. En concreto Rf es el cociente entre las correlaciones de la renta de la fuente con las posiciones según la renta de la fuente y la renta total (Fields, 1979 y Pyatt et al 1980) Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 63 𝐺𝐺=∑𝐶𝐶𝑓𝑓= 𝑓𝑓∑𝑞𝑞𝑓𝑓𝐺𝐺𝑓𝑓 ∗ 𝑓𝑓=∑𝑞𝑞𝑓𝑓𝐺𝐺𝑓𝑓𝑅𝑅𝑓𝑓𝑓𝑓 (7a) Que en términos relativos a la desigualdad total puede expresarse como: ∑𝑐𝑐𝑓𝑓= 𝑓𝑓∑𝑞𝑞𝑓𝑓𝐺𝐺𝑓𝑓 ∗ 𝐺𝐺 𝑓𝑓=∑𝑞𝑞𝑓𝑓𝐺𝐺𝑓𝑓 𝐺𝐺𝑅𝑅𝑓𝑓𝑓𝑓 = 1 (7b) Lerman y Yithaki (1985) extienden la descomposición para un índice de Gini generalizado que como en (6) introduce un parámetro que refleja diferentes sensibilidades posicionales. Además, proponen medir la relevancia de las fuentes por el efecto que produce sobre la desigualdad total un cambio proporcional pequeño en las rentas de cada una. En concreto simulan el efecto de multiplicar las rentas de la fuente f por una constante próxima a la unidad sobre desigualdad total 𝐺𝐺𝑓𝑓 ′: 𝐺𝐺𝑓𝑓 ′=𝑞𝑞𝑓𝑓�𝐺𝐺𝑓𝑓 ∗−𝐺𝐺�=𝑞𝑞𝑓𝑓�𝐺𝐺𝑓𝑓𝑅𝑅𝑓𝑓−𝐺𝐺� (8a) Y que en términos relativos al nivel de desigualdad se reformula como: 𝐺𝐺𝑓𝑓 ′ 𝐺𝐺=𝑞𝑞𝑓𝑓�𝐺𝐺𝑓𝑓 ∗ 𝐺𝐺−1�=𝑞𝑞𝑓𝑓�𝐺𝐺𝑓𝑓 𝐺𝐺𝑅𝑅𝑓𝑓−1� (8b) En cuanto al índice de Theil (1979) su descomposición por fuentes de renta fue planteada por él mismo en dos términos. El primero suma de las desigualdades dentro de cada fuente Tf ponderadas por su peso en la renta total qf y el segundo recoge la interdependencia entre las distintas fuentes, que se anula solo en el improbable caso de que el peso de cada fuente en la renta total sea el mismo para todos los individuas 𝑞𝑞𝑓𝑓= 𝑞𝑞𝑠𝑠𝑓𝑓/𝑞𝑞𝑠𝑠. En el mismo trabajo se presenta la descomposición por grupos dentro de cada fuente combinando (4) y (9) y una descomposición similar para L combinando (5) y (10) 𝑇𝑇=∑𝑞𝑞𝑓𝑓𝑇𝑇𝑓𝑓𝑓𝑓 −∑ ∑ 𝑞𝑞𝑠𝑠𝑓𝑓log (𝑞𝑞𝑠𝑠𝑓𝑓/𝑞𝑞𝑠𝑠𝑞𝑞𝑓𝑓) 𝑓𝑓𝑠𝑠 (9) Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 64 𝐿𝐿=∑𝑞𝑞𝑓𝑓𝐿𝐿𝑓𝑓𝑓𝑓 −(1/𝑁𝑁)∑ ∑ 𝑞𝑞𝑠𝑠𝑓𝑓log (𝑞𝑞𝑠𝑠𝑞𝑞𝑓𝑓/𝑞𝑞𝑠𝑠𝑓𝑓) 𝑓𝑓𝑠𝑠 (10) La descomposición “natural” de la varianza consiste en asignar a cada fuente de renta su varianza y la mitad de las covarianzas con el resto de fuentes de renta. Con el resultado de que la contribución de cada fuente de renta Sf es la covarianza entre las rentas de la fuente y la renta total 𝐶𝐶𝑙𝑙𝐶𝐶 (𝑦𝑦𝑓𝑓,𝑦𝑦) . 𝑉𝑉𝑉𝑉𝑒𝑒(𝑦𝑦) = ∑𝑆𝑆𝑓𝑓=∑𝐶𝐶𝑙𝑙𝐶𝐶 (𝑦𝑦𝑓𝑓,𝑦𝑦 𝑓𝑓𝑓𝑓 ) (11a) Que en términos relativos puede expresarse como 1 = ∑𝑠𝑠𝑓𝑓=∑𝐶𝐶𝑙𝑙𝐶𝐶 �𝑦𝑦𝑓𝑓,𝑦𝑦� 𝑉𝑉𝑉𝑉𝑒𝑒(𝑦𝑦) 𝑓𝑓𝑓𝑓 (11b) La descomposición propuesta por Shorrocks (1982) adquirió cierta popularidad en los trabajos aplicados, no tanto por la aceptación de los axiomas que emplea, como por su intuitiva interpretación. La contribución “natural” de una fuente de renta es el promedio de dos interpretaciones populares: (A) la desigualdad que existiría si las distribuciones del resto de fuentes fuesen igualitarias y (B) lo que se reduciría la desigualdad si la distribución de la fuente en consideración fuese igualitaria. Como el propio Shorrocks reconoce, su propuesta logra la “exactitud” a costa de asumir supuestos cuestionables, como el de que una fuente de rentas igualmente distribuidas no contribuye a reducir la desigualdad total. Un supuesto que excluye a todas las medidas relativas, entre ellas entre las que se encuentran las más populares como G, T, L o CV. Medidas que cabe recuperar como “pseudo” índices que ocultan las iteraciones repartiéndolas entre las fuentes implicadas. Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 65 3.1.3 Descomposición simultanea de la desigualdad En una contribución relevante no demasiado conocida Rongve (1994, 1995) realiza un par de observaciones que habrán de guiar buena parte las investigaciones posteriores en el ámbito de la descomposición de la desigualdad. Por una parte, propone aplicar a la medición de las contribuciones de un factor a la desigualdad total el criterio propuesto por Shapley (1953) en el contexto de la teoría de juegos. Por otra, muestra como la contribución relativa propuesta por Shorrocks (1982) es igual a la pendiente estimada de la regresión por mínimos cuadrados ordinarios entre la renta total y la renta de la fuente. Sobre la primera cuestión, vimos en el apartado anterior que cuando el objeto del análisis se reduce a examinar la contribución a la desigualdad de una fuente concreta, caben dos interpretaciones según que la contribución a la desigualdad de la fuente de interés se considere antes o después que la contribución conjunta del resto de fuentes; y una solución de compromiso para medir la contribución de la fuente de interés consiste en emplear la media de las dos interpretaciones posibles. Cuando el problema se extiende a considerar las contribuciones de n fuentes simultáneamente, la solución de compromiso consiste en atribuir a cada fuente el promedio de sus contribuciones en cada una de las n! secuencias diferentes posibles. La solución inicialmente propuesta por Shapley (1953) para repartir el excedente entre los participantes de un juego cooperativo, es propuesta por Ronvge (1994) para su aplicación al ámbito de la descomposición de la desigualdad por fuentes de renta, y desarrollada después, entre otros, por Chantreuil y Trannoy (1997, 2013) y Shorrocks (1999, 2013). Aunque inicialmente la laboriosidad de su cálculo desalentaba su aplicación, el desarrollo de programas estadísticos como ADECOMP (Azevedo et al, 2012 y 2019) han popularizado su empleo. Pese a su atractivo, la solución tiene algunos inconvenientes. Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 66 Algunos son comunes a todos los análisis que no están basados en modelos de equilibrio general y, entre ellos destaca el supuesto de que todo lo demás permanece constante. Otros son de carácter más específico y, entre ellos, destacan los dos siguientes. Por una parte, los resultados de aplicar la regla de Shapley dependen de la (des)agregación empleada. La contribución de un agregado no tiene por qué coincidir con la suma de las contribuciones de sus componentes, ni la contribución de un componente mantenerse cuando se agregan o desagregan otros componentes. Por otra parte, no todas las secuencias son factibles. Así, por ejemplo, no tiene mucho sentido considerar el efecto de la educación superior, antes que el de la educación secundaria. Como tampoco tiene sentido considerar los impuestos antes de las rentas imponibles. De ahí la importancia de considerar la existencia de estructuras jerárquicas naturales, tanto en descomposiciones por grupos (la población activa se descompone en empleada y desempleada) o por fuentes de renta (las rentas primarias se descomponen en rentas del trabajo y de la propiedad). El método apropiado, en última instancia, depende de la cuestión a la que se quiere responder (Lerman, 1999). Por ejemplo, si se pretende analizar el efecto de una prestación social sobre la desigualdad, la elección del método a emplear ha de tener en cuenta previamente si la prestación es condicionada o no, si se trata de introducirla o de eliminarla, o si se trata de una modificación de la cuantía o la condicionalidad. La segunda observación planteada por Rongve señala hacia una segunda corriente de la literatura sobre descomposición basada en el análisis de regresión. Fields (1998, 2003) muestra como para medir la contribución de las diferentes fuentes a la desigualdad de la renta total, una regresión por mínimos cuadrados ordinarios permite obtener los mismos resultados de la descomposición “natural” por fuentes de renta propuesta por Shorrocks (1992). La descomposición basada en la regresión ofrece ciertas ventajas prácticas como la de permitir el manejo de variables continuas en la descomposición por Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 67 grupos o manejar un mayor número de grupos y fuentes simultáneamente (Morduch y Sicular 2003). Pero, sobre todo, permite que la literatura sobre descomposición de la desigualdad confluya en la literatura general sobre técnicas de descomposición en economía aportándole un valioso caudal (Cowell y Fiorio 2011). La disponibilidad de programas estadísticos como INEQRBD (Fiorio y Jenkins 2008, 2021) explica también su creciente popularidad en los estudios aplicados. Los métodos basados en la regresión han supuesto avances con respecto a la aproximación clásica de la descomposición de la desigualdad, no solo para los análisis estáticos sino también dinámicos. El trabajo de referencia de la aproximación clásica a la descomposición de los cambios en la desigualdad es el de Mookheerjee y Shorroks (1982). Un trabajo ampliamente utilizado y que todavía se utiliza con frecuencia (Cowell, 1995; Cowell y Jenkins, 1995; Brewer y Wren-Lewis, 2016; Belfield et al, 2017) y cuya aplicación se ha visto facilitada con el desarrollo de programas estadísticos como MSDECO (Silva, 2017) . Su propuesta consiste en descomponer la desviación media de los logaritmos (ecuación 5) en cuatro términos que distinguen las contribuciones de los cambios (1) en la desigualdad dentro de los grupos cuando no varían los pesos poblacionales, en la desigualdad (2) dentro de los grupos y (3) entre los grupos por la variación de los pesos poblacionales y (4) la contribución de los cambios en las rentas relativas de los grupos. ∆𝐿𝐿 =∆�∑𝑝𝑝𝑔𝑔𝐿𝐿𝑔𝑔𝑔𝑔 −∑𝑝𝑝𝑔𝑔𝜆𝜆𝑔𝑔𝑔𝑔 �.=∑ 𝑝𝑝𝑔𝑔∆𝐿𝐿𝑔𝑔𝑔𝑔 +∑ 𝐿𝐿 �𝑔𝑔𝑔𝑔 ∆𝑝𝑝𝑔𝑔−∑𝜆𝜆𝑔𝑔 � � � 𝑔𝑔∆𝑝𝑝𝑔𝑔−∑𝑝𝑝𝑔𝑔∆ 𝑔𝑔𝜆𝜆𝑔𝑔 ≃∑ 𝑝𝑝𝑔𝑔∆𝐿𝐿𝑔𝑔𝑔𝑔 +∑ 𝐿𝐿 �𝑔𝑔𝑔𝑔 ∆𝑝𝑝𝑔𝑔−∑(𝜆𝜆𝑔𝑔 � � � −𝑙𝑙𝑙𝑙𝑙𝑙𝜆𝜆𝑔𝑔 � � � � � � � � ) 𝑔𝑔∆𝑝𝑝𝑔𝑔−∑(𝑞𝑞�𝑔𝑔−𝑝𝑝𝑔𝑔) ∆log 𝜇𝜇𝑔𝑔𝑔𝑔 (10) Una de las primeras referencias del empleo de la regresión al análisis de los cambios en la desigualdad es el trabajo de Juhn et al (1993), que propuso emplear una simple ecuación de rentas (salarios en el original) en la que el logaritmo de las rentas de un Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 68 individuo en una fecha Yit depende de un vector de características individuales Xit y de un residual que representa la influencia de los aspectos inobservables uit y que puede representarse como 𝑌𝑌𝑠𝑠𝑑𝑑 =𝐗𝐗𝑠𝑠𝑑𝑑β𝑑𝑑+𝑢𝑢𝑠𝑠𝑑𝑑 =𝐗𝐗𝑠𝑠𝑑𝑑β𝑑𝑑+𝐹𝐹𝑑𝑑−1(𝜃𝜃𝑠𝑠𝑑𝑑|𝐗𝐗𝑠𝑠𝑑𝑑) (11) Donde θit es el percentil individual de la función de distribución de los residuos y 𝐹𝐹𝑑𝑑−1(· |𝐗𝐗𝑠𝑠𝑑𝑑) es la inversa de la función de distribución de los individuos con características Xit en el año t. Una ecuación que manipulada adecuadamente permite descomponer los cambios en la desigualdad en tres contribuciones: cambios en la distribución de las características individuales, cambios en las recompensas de las características observables y cambios en la distribución de los residuos 𝑌𝑌𝑠𝑠𝑑𝑑 =𝐗𝐗𝑠𝑠𝑑𝑑β �+𝐗𝐗𝑠𝑠𝑑𝑑�β𝑑𝑑−β ��+𝐹𝐹 �−1(𝜃𝜃𝑠𝑠𝑑𝑑|𝐗𝐗𝑠𝑠𝑑𝑑)+[𝐹𝐹 �𝑑𝑑−1(𝜃𝜃𝑠𝑠𝑑𝑑|𝐗𝐗𝑠𝑠𝑑𝑑)−𝐹𝐹 �−1(𝜃𝜃𝑠𝑠𝑑𝑑|𝐗𝐗𝑠𝑠𝑑𝑑)] (12a) Donde la raya encima de las letras se refiere al valor medio del periodo. Una expresión a partir de la que cabe reconstruir la distribución de la renta para diferentes contrafactuales: solo varían las características observables (12b), varían las características observables y sus recompensas (12c), etc. 𝑌𝑌𝑠𝑠𝑑𝑑 1=𝐗𝐗𝒊𝒊𝒊𝒊β �+𝐹𝐹 �𝑑𝑑−1(𝜃𝜃𝑠𝑠𝑑𝑑|𝐗𝐗𝒊𝒊𝒊𝒊) (12b) 𝑌𝑌𝑠𝑠𝑑𝑑 2=𝐗𝐗𝒊𝒊𝒊𝒊β𝑑𝑑+𝐹𝐹 �−1(𝜃𝜃𝑠𝑠𝑑𝑑|𝐗𝐗𝒊𝒊𝒊𝒊) (12c) La principal contribución de Juhn et al (1993) es que va más allá de las descomposiciones paramétricas, de índices de desigualdad concretos como la varianza o la desviación media de los logaritmos, al mostrar el cambio de la distribución completa (descomposición no paramétrica). Una vez conocidas las distribuciones inicial y final el Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 69 cambio puede expresarse en términos paramétricos empleando cualquier medida de desigualdad. Más allá de las limitaciones generales de los análisis parciales, el método propuesto por Juhn et al (1993) mantiene la limitación de que el número de criterios en los que puede descomponerse simultáneamente la desigualdad depende del tamaño de la muestra (Bourguignon et al 2008). En el caso de las muestras de las encuestas de hogares cuando se examinan más de tres o cuatro criterios simultáneamente aparecen celdas vacías, esto es, combinaciones concretas de criterios para las que no se dispone de casos suficientes. Una solución recomendada por Fortin et al. (2011) por su eficiencia y sencillez, es la reponderación introducida en la literatura sobre descomposición por DiNardo et al- (1996). El método consiste en agrupar las observaciones de las distribuciones cuyo cambio se pretende analizar y emplear un modelo probit para estimar la probabilidad de que las observaciones con determinadas características pertenezcan a una u otra distribución. Probabilidades que luego se emplean para obtener las distribuciones contrafactuales (Autor 2015). El método cuenta con la ventaja añadida de disponer del software apropiado como DFL (Azevedo, 2005). Otras soluciones se han ido introduciendo posteriormente en la literatura sobre técnicas de descomposición (Chernozuhukov et al, 2013; Firpo y Pinto, 2016)4 cada vez más integrada en la literatura sobre evaluación de programas ( Heckman, 2001; Heckmann y Vytlacil, 2007; Todd y Wolpin , 2010; Dinardo y Lee, 2011; Abadie y Caetano, 2018). Propuestas sobre las que está surgiendo un consenso creciente en cuanto a su complementariedad y el reconocimiento de que las rivalidades entre unas u otras 4 En el ámbito más estricto de la medición de la desigualdad se están presentando diferentes propuestas para descomposiciones simultaneas por grupos de población y fuentes de renta para índices específicos; (Mussard, 2004; Gianmatteo, 2007; Mussini, 2013; Jurkatis y Strehl (2014), Parmet and Schechtman, 2017)4. Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 70 aproximaciones se resuelven en favor del método más apropiado una vez especificada correctamente la cuestión a tratar. 3.2 Base de datos y programas estadísticos Siguiendo las practica reciente de las revistas más prestigiosas en las que los datos y los programas empleados deben ser accesibles para permitir su replicación y reempleo (Höffler, 2017; Vilhuber, 2020) en este apartado presentamos las bases de datos y programas estadísticos empleados en el capítulo y cuyos detalles son extendidos en los anexos. 3.2.1 Bases de datos En la revisión de la literatura llevada a cabo en el capítulo 2 hemos visto como la heterogeneidad y falta de integración entre las fuentes estadísticas disponibles dificulta, por una parte, la comparación entre los resultados de los distintos trabajos y, por otra, la obtención de una visión diáfana de la evolución de la distribución de la renta en el Ecuador. En el anexo 1 se presenta una breve descripción del sistema estadístico ecuatoriano, con especial atención al Sistema Integrado de Encuestas de hogares (SIEH). Las principales de microdatos para examinar la distribución de la renta en Ecuador son las Encuestas Nacionales de Empleo (ENEMDU), las Encuestas de Condiciones de Vida (ECV) y las Encuestas Nacionales de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGHUR). La más utilizada es la ENEMDU por su relativa continuidad y periodicidad, que permiten examinar las tendencias de la desigualdad y disponer de análisis actualizados. Sin embargo, la ECV y la ENIGHUR emplean un concepto más amplio de renta y tienen un mayor tamaño muestral. De estas dos últimas la ECV se realizó para el periodo 20132014 y la última ENIGHUR para 2011-2012. De las dos ENIGHUR es la que presenta Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 71 mayor tamaño muestral (alrededor de cuarenta mil viviendas, diez mil más que la ECV) un mayor detalle de los ingresos. El objetivo de este trabajo no se limita a analizar la evolución de la desigualdad en Ecuador, para lo que ya existe una creciente literatura revisada en el capítulo 2, sino que además pretende contribuir a identificar las causas de la desigualdad y las alternativas para mitigarla. Por ello, hemos optado por la fuente que proporciona la información más completa sobre ingresos y para un mayor número de hogares, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos realizadas por el INEC entre abril de 2011 y marzo de 2012 para el conjunto de Hogares Urbanos y Rurales (ENIGHUR 2012). Aunque el SIEH prevé la actualización quinquenal de la Encuesta, ésta aún no se ha producido, como tampoco se ha actualizado la ECV. De hecho, la previsible actualización de ambas tras la realización del censo de población de 2020 se ha visto frustrado por la interrupción del levantamiento del censo a consecuencia de la pandemia de la Covid19. En el anexo 1 apartado 4 se describe la documentación de la encuesta y los archivos de microdatos empleados en este trabajo. En al anexo 2 apartado 2 presentamos en el cuadro A2.10 algunas características de la muestra y la población para los diferentes componentes del ingreso de los hogares. En este capítulo 3 empleamos sin más el concepto de Ingreso Corriente Total propuesto por el INEC. En el capítulo 4 adaptamos los conceptos de renta a los correspondientes a la metodología de los sistemas de cuentas nacionales. La muestra está conformada por cerca de 40.000 hogares en los que residen algo más de 150.000 personas. La población a la que representan supera los 15 millones de personas con un ingreso corriente per cápita de 230 dólares mensuales. En cuanto a las clasificaciones de los hogares, en este trabajo nos centramos en la descomposición de la desigualdad por provincias y ramas productivas, aunque recogemos Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 78 variación desaparece cuando se emplean topes de renta. Obviamente, cuando se recortan las rentas extremas la valoración de la desigualdad se reduce no solo para el coeficiente de variación sino para todos los índices. El empleo de escalas de equivalencia también reduce sensiblemente la valoración de la desigualdad lo que sugiere una relación inversa entre el tamaño del hogar y su renta per cápita. Cuadro 3.2. Descomposición de la desigualdad por regiones 2011-2012 Fuente: cuadro A2.12(a1-a4) (INEC: ENIGHUR 2011-2012) original G L T C 2 /2 G L T C 2 /2 Total (T) 0,437 0,324 0,383 1,025 0,401 0,270 0,318 0,745 Entre (B) . 0,007 0,006 0,006 . 0,005 0,005 0,005 Intra (W) . 0,318 0,376 1,019 . 0,265 0,313 0,740 (100*B/T) 2,01 1,70 0,63 1,85 1,55 0,65 1 Norte 0,455 0,356 0,420 1,416 0,416 0,293 0,341 0,898 3 Centro 0,438 0,330 0,353 0,564 0,409 0,285 0,301 0,446 4 Sur 0,434 0,322 0,341 0,522 0,404 0,276 0,289 0,413 2 Litoral 0,416 0,288 0,354 0,799 0,380 0,239 0,300 0,708 truncada G L T C 2 /2 G L T C 2 /2 Total 0,428 0,309 0,339 0,541 0,391 0,255 0,277 0,402 Between . 0,006 0,006 0,006 . 0,005 0,005 0,005 Within . 0,303 0,333 0,535 . 0,250 0,272 0,397 (100*B/T) 1,93 1,76 1,10 1,82 1,66 1,14 1 Norte 0,444 0,336 0,359 0,554 0,406 0,277 0,294 0,419 3 Centro 0,437 0,328 0,348 0,541 0,407 0,283 0,296 0,422 4 Sur 0,433 0,319 0,336 0,503 0,402 0,273 0,283 0,392 2 Litoral 0,405 0,271 0,309 0,510 0,366 0,219 0,247 0,366 Equivalente Per cápita Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 79 Figura 3.1 Curvas de Lorenz del Ingreso corriente total por regiones 2011-2012 Fuente: ENIGHUR 2011-2012 0 10 20 30 0 10 20 30 40 50 Litoral Sur Centro Norte Nacional 50 60 70 80 90 100 01020304050 Litoral Sur Centro Norte Nacional 20 30 40 50 50 60 70 80 Litoral Sur Centro Norte Nacional Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 80 Disparidades provinciales Las desigualdades intra-provinciales figuran en el cuadro A2.12 del anexo. Medidas por el índice de Gini oscilan entre aproximadamente un tercio (El Oro 0,36/0,32) y un medio (Napo (0,52/0,45) de la desigualdad máxima. Pese al aumento considerable del número de grupos, la desigualdad entre las provincias contribuye menos que la simple diferencia entre el campo y la ciudad. Cuadro 3.3 Descomposición de la desigualdad por provincias 2011-2012 Fuente: cuadro A2.12(a1-a4) (INEC: ENIGHUR 2011-2012) La contribución de la desigualdad intra-provincial aumenta a medida que se emplean índices que ponderan más la renta (C) que la población (L). En principio, pudiera parecer paradójico dada la relación inversa entre los Gini y los ingresos medios provinciales, sin embargo, ello se explica por el hecho de que cuando nos centramos en las provincias con un peso poblacional determinante, la relación entre desigualdad y nivel de renta pasa a ser positiva (Figura 3.2). La utilización de la renta equivalente en vez de la renta per cápita no altera de forma sustancial las contribuciones inter e intra provinciales, ya que el empleo de escalas de equivalencia reduce la desigualdad de un modo similar en todas las provincias. La original G L T C2/2 G L T C2/2 Total (T) 0,437 0,324 0,383 1,025 0,401 0,270 0,318 0,745 Entre (B) 0,027 0,027 0,028 0,022 0,022 0,023 Intra (W) 0,298 0,355 0,997 0,248 0,296 0,723 (100*B/T) 8,24 7,10 2,77 8,02 6,87 3,02 truncada G L T C2/2 G L T C2/2 Total (T) 0,428 0,309 0,339 0,541 0,391 0,255 0,277 0,402 Entre (B) 0,025 0,025 0,027 0,020 0,021 0,021 Intra (W) 0,284 0,313 0,515 0,235 0,256 0,381 (100*B/T) 8,04 7,47 4,90 7,99 7,46 5,31 Per capita Equivalente Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 81 correlación entre los índices de desigualdad provincial del ingreso per cápita y equivalente supera el 95 por ciento para cualquiera de los cuatro índices considerados. En cuanto al uso de topes para las rentas extremas, tampoco influye en las contribuciones inter e intra provinciales, pero si altera los rankings provinciales cuando se emplean medidas como el coeficiente de variación que son sensibles a las diferencias también en la parte alta de la distribución. Figura 3.2. Niveles de renta y desigualdad por provincias 2011-12 Fuente: cuadro A2.12(a1-a4) (INEC: ENIGHUR 2011-2012) Desigualdad sectorial La descomposición de la desigualdad por ramas de actividad en Ecuador ha ido objeto de análisis por parte de Guzmán (2011) utilizando datos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (EDEMDU) y el índice de Theil. Sus estimaciones muestran una contribución combinada de la desigualdad entre los 28 grupos resultantes de combinar 7 ramas y cuatro tamaños de empresa que ha aumentado del 6% al 19% entre 1990 y 2009. Napo Pichincha Guayas Manabi El Oro 0,30 0,35 0,40 0,45 0,50 0,55 100 150 200 250 300 350 Índice de Gini Ingreso corriente total per cápita Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 82 Los resultados de este trabajo muestran una contribución similar del 17 % para el índice de Theil cuando se consideran 21 ramas más una residual con las personas que no declaran su actividad principal. Al igual que ocurría con las disparidades espaciales, la contribución de la desigualdad entre ramas (B) aumenta cuando se consideran medidas que como L son más sensibles a las diferencias en la parte baja de la distribución y agregan las desigualdades intra ramas (W) por los pesos poblacionales, mientras que lo contrario ocurre cuando se emplean medidas que como el coeficiente de variación son sensibles también a las diferencias en la parte alta de la distribución y agregan las desigualdades intra teniendo más en cuenta los pesos de renta. Como cabe apreciar en el grafico 3.3 existe cierta relación positiva entre la desigualdad y el nivel de renta, aunque imprecisa como refleja el hecho por ejemplo de que la desigualdad en la industria manufacturera sea mucho mayor que en el transporte pese a tener unos ingresos per cápita similares, al tiempo que refleja una desigualdad similar a la de la agricultura con unos ingresos per cápita muy inferiores. El uso de escalas de equivalencia reduce en general la desigualdad en todas las ramas y no afecta sustancialmente a las contribuciones inter e intra ramas independientemente de la medida elegida. Mientras que el uso de topes de renta no afecta a los índices que no son sensibles a las diferencias en la parte alta, pero si al coeficiente de variación cuyos rankings provinciales se alteran sustancialmente. Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 83 CUADRO 3.4. Descomposición de la desigualdad por ramas de actividad 2011-2012 Fuente: cuadro A2.12(b1-b4) (INEC: ENIGHUR 2011-2012) Figura 3.3. Desigualdad por ramas de actividad 2011-12 Fuente: cuadro A2.12(b1-b4) (INEC: ENIGHUR 2011-2012) original G L T C2/2 G L T C2/2 Total (T) 0,437 0,324 0,383 1,025 0,401 0,270 0,318 0,745 Entre (B) 0,064 0,064 0,067 0,055 0,055 0,058 Intra (W) 0,261 0,319 0,958 0,215 0,263 0,687 (100*B/T) 19,67 16,73 6,57 20,44 17,41 7,79 truncada G L T C2/2 G L T C2/2 Total (T) 0,428 0,309 0,339 0,541 0,391 0,255 0,277 0,402 Entre (B) 0,065 0,066 0,069 0,057 0,057 0,060 Intra (W) 0,244 0,273 0,472 0,198 0,219 0,342 (100*B/T) 21,15 19,35 12,79 22,36 20,66 14,92 Per capita Equivalente Agricult Minas Manufact Construc. Comercio Transp TICs Admón. Publ Enseñanza Emplead hog 0,30 0,35 0,40 0,45 0,50 0,55 100 200 300 400 500 Índie de Gini Ingreso corriente total per cápita Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 84 Descomposición simultanea por provincias y ramas En este apartado descomponemos la desigualdad conjuntamente por ramas y provincias. Los principales resultados se presentan en el cuadro 3.5. El cuadro reproduce las contribuciones por separado de los atributos provincia y rama de actividad ya recogidas en los cuadros 3.3 y 3.4 y añade las contribuciones de ambos atributos simultáneamente. CUADRO 3.5. Descomposición de la desigualdad por ramas y provincias 2011-2012 Fuente: INEC: ENIGHUR 2011-2012. (código: A2_12_ra_pr.do, datos: ingresos.dta) original G L T C2/2 G L T C2/2 Total (T) 0,437 0,324 0,383 1,025 0,401 0,270 0,318 0,745 Entre (B) 0,087 0,087 0,096 0,074 0,074 0,080 provincias 0,027 0,027 0,028 0,022 0,022 0,023 ramas 0,064 0,064 0,067 0,055 0,055 0,058 Intra (W) 0,238 0,295 0,929 0,196 0,244 0,665 provincias 0,298 0,355 0,997 0,248 0,296 0,723 ramas 0,261 0,319 0,958 0,215 0,263 0,687 (100*B/T) 26,70 22,86 9,36 27,32 23,32 10,76 provincias 8,24 7,10 2,77 8,02 6,87 3,02 ramas 19,67 16,73 6,57 20,44 17,41 7,79 con topes G L T C2/2 G L T C2/2 Total (T) 0,428 0,309 0,339 0,541 0,391 0,255 0,277 0,402 Entre (B) 0,086 0,087 0,096 0,073 0,074 0,080 provincias 0,025 0,025 0,027 0,020 0,021 0,021 ramas 0,065 0,066 0,069 0,057 0,057 0,060 Intra (W) 0,223 0,252 0,446 0,182 0,203 0,322 provincias 0,284 0,313 0,515 0,235 0,256 0,381 ramas 0,244 0,273 0,472 0,198 0,219 0,342 (100*B/T) 27,74 25,64 17,68 28,71 26,70 19,92 provincias 8,04 7,47 4,90 7,99 7,46 5,31 ramas 21,15 19,35 12,79 22,36 20,66 14,92 per capita equivalente Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 85 Un primer resultado apreciable es la contribución a la desigualdad global de las disparidades por ramas es muy superior a la de las disparidades provinciales (para niveles similares de desagregación 24 provincias y 22 ramas). En concreto el valor de las disparidades entre ramas es entre unas dos veces y media y tres veces el de las disparidades provinciales. Tanto el empleo de escalas de equivalencia como el de recortes de los ingresos excepcionales aumentan la relevancia de las disparidades industriales en relación con las provinciales. El resultado de que las disparidades sectoriales contribuyan más a la desigualdad que las disparidades espaciales es sin duda, un resultado llamativo que contrasta con la atención mediática que reciben las disparidades espaciales. De hecho, las continuas desavenencias entre Quito, Guayaquil y el resto, bien pueden reinterpretarse en términos de los sectores más representativos en cada área geográfica. En el ámbito de las políticas redistributivas la política regional suele desempeñar un papel protagonista, quizá debido a la identificación de las personas con el atributo espacial. Mientras que la política industrial se asocia más con aspectos de eficiencia. Sin embargo, al menos para Ecuador los datos muestran que una buena parte de la política redistributiva debería centrarse más en la corrección de las disparidades entre y dentro de las diferentes actividades económicas. Como ya se apuntó en la revisión teórica llevada a cabo en el primer apartado de este capítulo, las contribuciones de los atributos dependen de la secuencia en la que se consideran sus impactos y el orden de la descomposición (primero provincia de residencia y después rama de actividad o viceversa). Los resultados obtenidos para la descomposición espacial y sectorial muestran que el impacto directo de cada atributo (cuando se considera en primer lugar) es mayor que su impacto condicionada (una vez considerado el otro atributo). La influencia del orden de descomposición depende de la Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 86 medida empleada y en concreto es más relevante cuando se emplea L que C2/2. En todo caso, para el caso de Ecuador, las contribuciones de los atributos de residencia y actividad son relativamente independientes, ya que la suma de su contribución conjunta no es muy diferente de la suma de sus contribuciones por separado. Un segundo resultado es que la contribución conjunta de las disparidades por provincias y ramas suponen aproximadamente entre un 10 y un 30 por ciento de la desigualdad global, dependiendo de la medida de desigualdad elegida y los criterios de tratamiento de los datos de ingreso. Las diferencias son lo suficientemente importantes como para merecer ciertas explicaciones. El uso de escalas de equivalencia y en mayor medida el empleo de recortes de los ingresos excepcionales aumenta el peso de las desigualdades entre los grupos (B) o lo que es lo mismo reduce las desigualdades intra-grupos (W). El efecto especialmente de los recortes de ingresos es bien distinto dependiendo de la medida de desigualdad empleada. De las tres medidas presentadas en el cuadro 5 la más frecuentemente empleada en la descomposición por grupos es la Desviación Media de los Logaritmos (L) por su sencilla descomposición al agregar las desigualdades intra grupos por sus pesos poblacionales. Una aparente ventaja de esta medida es que presenta unos resultados más estables que el resto de medidas. Así puede apreciarse que la contribución de las desigualdades entre los grupos de población caracterizados por su lugar de residencia y actividad principal (B) es relativamente estable alrededor del 27,5% y la contribución de las disparidades por ramas es unas dos veces y media mayor que la de las disparidades provinciales, sin que la ratio varíe sustancialmente al emplear el ingreso per cápita o equivalente o al emplear o no topes que recorten los ingresos excepcionales. En el caso opuesto tenemos al CV2/2 cuyos resultados varían considerablemente según los criterios Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 87 empleados para tratar los ingresos, sobre todo en lo que respecta al tratamiento de los ingresos excepcionales. Así la contribución conjunta de las disparidades por ramas y provincias prácticamente se duplica cuando se recortan las rentas excepcionales. ºde variación (C2/2) frente a la desviación media de los logaritmos (L), también puede interpretarse como una fortaleza del primero sobre el segundo, ya que lo que está mostrando es la relevancia de los cambios en la parte alta de la distribución que son atendidos por C, pero desatendidos por L. Por encima de las diferencias, el resultado general de que la contribución conjunta de las disparidades espaciales y sectoriales alcance en el mejor de los casos un tercio de la desigualdad global significa que la desigualdad no explicada por las disparidades industriales y provinciales es al menos de dos tercios de la desigualdad global, lo que apunta hacia otros criterios de desagregación relevantes. 3.3.2 La contribución de la educación Las diferencias en los niveles de instrucción es una de las variables más señaladas en la literatura sobre desigualdad en el Ecuador revisada en el capítulo 2 de este trabajo (por ejemplo, Contreras y Granda, 2002). En este apartado examinamos, primero, la contribución de las diferencias educativas sobre la desigualdad total y después consideramos en qué medida las disparidades educativas condicionan las contribuciones de las disparidades espaciales y sectoriales. Para ello, asignamos a cada miembro de un hogar el nivel de instrucción del representante del hogar. Consideramos cuatro niveles de educación: sin estudios, primaria, secundaria y superior. El principal resultado que arroja el cuadro 3.6 es que las diferencias educativas por si solas contribuyen a la desigualdad más que las disparidades espaciales y regionales Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 94 los sucesivos planes de desarrollo desde un valor inicial próximo a 0,50 hasta un valor homologable a los europeos de 0,36 como objetivo 2030 (Sarmiento, 2017). Se trata, sin duda, de un objetivo tan ambicioso como impreciso, ya que el mismo índice de desigualdad puede representar distribuciones muy diferentes. Por ejemplo, es sencillo comprobar, representando las respectivas curvas de Lorenz, que tienen el mismo índice de Gini dos distribuciones en las que en a) la mitad de la población no tiene nada y el resto tienen la misma renta y en b) todos tienen la misma renta menos una persona que tiene la mitad de la renta. El objetivo general puede ser matizado como se enunciaba en el Plan Nacional de Desarrollo de 2013-2017 fijando objetivos específicos -como una ratio entre las decilas extremas de 20, o la reducción de las disparidades espaciales, de género, etc.- probablemente alumbrados por los estudios sobre el pasado. La propuesta de este trabajo es bien distinta y consiste en fijar no un parámetro, o varios, sino una distribución completa como objetivo y examinar las contribuciones de las diferentes fuentes de renta y agrupaciones alternativas de la población al logro de dicho objetivo. Así, en el caso de que queramos reducir un diez por ciento el índice de Gini de 0,40 de la renta per cápita sin truncar (cuadro 3.2 y ss) estimado con los datos de ENIGHUR 2011-2012 elegimos dos distribuciones objetivo sugeridas en Kolm (1999:20): “Los casos en los que se puede decir, sin lugar a dudas, que una distribución es menos desigual que otra, se refieren a secuencias o asociaciones de remplazamientos de todas las rentas por debajo o por encima de un determinado valor por dicho valor ("truncamientos"), redistribuciones iguales de la misma fracción de todas las rentas ("concentraciones"), y casos intermedios como disminuciones relativas de todas las desviaciones de ingresos de la media en proporciones que no disminuyen cuando esta Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 95 desviación es mayor. En el amplio dominio de los demás casos, se puede decir a priori que cualquiera de las dos distribuciones es menos desigual que la otra, y se debe defender una elección con razones específicas cuya validez dependerá del problema específico considerado y del uso de la comparación. Las dos distribuciones que establecemos como objetivo son, por tanto, la que resultan de un/a: I) Truncamiento de la distribución (renta por habitante) hasta que el índice de desigualdad (Gini) se reduce en una determinada proporción (10%) II) Concentración de la distribución (renta por habitante) hasta que el índice de desigualdad se reduce en una determinada proporción (10%) La política de truncamiento consiste en ir redistribuyendo renta desde el que más tiene hacia el que menos tiene hasta alcanzar el objetivo fijado y la política de concentración consiste en redistribuir mediante una prestación universal incondicional creciente financiada con un impuesto proporcional hasta alcanzar el objetivo fijado. En ambos casos supondremos que las políticas no inciden sobre el saldo presupuestario. Esto es, que las prestaciones y recaudación totales coinciden. 3.4.1 Política redistributiva mediante truncamiento Para simular una política redistributiva de truncamiento podemos partir del cuadro A2.13 del anexo y comparar, por ejemplo, para la redistribución de la renta per cápita (izquierda) la distribución con los datos originales (arriba) con los datos truncados (abajo). Aunque originalmente el truncamiento se llevó a cabo por motivos estadísticos7, 7 En nuestro caso, hemos adoprado lo criterios del Luxemburg Income Study en su programa para calcular las inequality key figures. Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 96 sirve también para estimar el efecto de fijar, en este caso concreto, una renta mínima de apenas un 1% de la media y una renta máxima de 10 veces la mediana. El efecto de dicha política de truncamiento consiste en reducir la desigualdad en un 2% (de 0,437 a 0,428 en términos del índice de Gini) y la renta media en un 1,6% (de 230,08 a 226,3 $ per cápita al mes). El siguiente paso consiste en buscar los topes de renta mínima y máxima que produzcan una reducción del índice de Gini de un 10 % sin que varíe la renta per cápita media (o lo que es lo mismo presupuestariamente neutral). Para reducir la desigualdad podemos subir la renta mínima (inicialmente 0,01 veces la media) o bajar el parámetro de la renta máxima (inicialmente 10 veces la mediana) hasta que el Gini sea 0,9 veces el Gini inicial. En el primer caso la renta media sube y se producen déficits presupuestarios y en el segundo la renta mínima cae y se producen superávits presupuestarios. Por lo que solo existe una combinación de renta mínima y máxima que reduce la desigualdad en una determinada proporción sin incidencia presupuestaria. En nuestro caso obtenemos que: Para reducir un 10% la desigualdad estimada con los datos de ENIGHUR 20112012 en términos del índice de Gini de la renta per cápita (de 0,437 a 0,9*0,437=0,393), con una política de truncamiento presupuestariamente neutral es necesario fijar una renta per cápita mínima próxima al 40 % de la renta media (0,3975 veces) y un tope de renta máxima algo más de siete veces la renta mediana (7,238 veces). Es posible ahora recalcular los cuadros 3.2 a 3.7 con los nuevos parámetros y observar los cambios en las contribuciones de los diferentes atributos –residencia, actividad, educación, etc.- o de las diferentes fuentes de renta – primarias, secundarias, etc. En el cuadro 3.8 presentamos los resultados de un truncamiento (presupuestariamente Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 97 equilibrado) que reduce el índice de Gini un 10% y sus efectos sobre las descomposiciones de la desviación media de los logaritmos (L) y el índice de Theil (T). Cuadro 3.8 Efectos de una política de truncamiento presupuestariamente neutral (Cuyo objetivo es reducir un 10% el índice de Gini) Fuente: INEC: ENIGHUR 2011-2012. (código: trunc_ A2_12_*pc_*.do, datos: ingresos.dta) Entre otras consideraciones, destaca la observación de que la política de truncamiento equilibrada que reduce el índice de Gini un 10% tiene un impacto mucho mayor sobre los índices L y T que se reducen más de un 20%. Una consecuencia de este resultado es que la elección de los índices puede utilizarse para mejorar la imagen de las políticas redistributivas o para minimizarlas encubiertamente. Así, por ejemplo, podría R pc $mes (Gini) 230,08 (0,4372) 230,08 (0,3935) Original L T L T L T Total (T) 0,324 0,383 0,247 0,292 -23,9 -23,8 Entre (B) 0,141 0,154 0,110 0,121 -21,9 -21,6 provincias 0,027 0,027 0,020 0,021 -25,2 -24,2 ramas 0,064 0,064 0,054 0,056 -14,7 -13,1 estudios 0,098 0,111 0,079 0,089 -19,6 -19,8 pro/ram 0,087 0,087 0,070 0,074 -18,8 -15,9 pro/est 0,113 0,125 0,090 0,100 -20,8 -20,5 ram/est 0,120 0,130 0,095 0,105 -20,4 -19,7 (100*B/T) 43,37 40,39 44,52 41,54 2,7 2,9 provincias 8,24 7,10 8,10 7,07 -1,7 -0,5 ramas 19,67 16,73 22,04 19,08 12,1 14,1 estudios 30,36 28,91 32,08 30,44 5,7 5,3 pro/ram 26,70 22,86 28,50 25,22 6,7 10,3 pro/est 34,90 32,79 36,31 34,20 4,1 4,3 ram/est 36,96 34,07 38,69 35,91 4,7 5,4 Variaciones (%) Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 98 haberse anunciado el objetivo aparentemente más ambicioso de reducir un cuarto la desigualdad, en términos del índice de Theil, llevando a cabo una política prácticamente igual a la realizada para reducir el índice de Gini un 10%. O podría haberse mantenerse el objetivo de reducir la desigualdad el 10% enunciándolo en términos del índice de Theil y alcanzarlo con unos truncamientos de las rentas mínimas y máximas bastante más moderados. En cuanto al impacto en las contribuciones de los diferentes factores atributos puede apreciarse como con la política simulada, las disparidades espaciales se reducen más que la desigualdad global y las desigualdades sectoriales menos, por lo que, una vez llevada a cabo la política, las primeras perderían peso y las segundas lo ganarían como factores explicativos de la desigualdad. 3.4.2 Política redistributiva mediante concentración Para simularla la política de concentración añadimos a la renta de cada persona la cantidad t (m-y) que para las personas con renta y inferior (superior) a la media m es tanto más positiva (negativa) cuanto menor (mayor) es su renta. Después vamos aumentando la intensidad redistributiva t hasta que el índice de Gini de la distribución de la renta per cápita se reduzca un 10 por ciento. Esto es, el mismo objetivo con diferente política. A diferencia del caso anterior, solo tenemos que manejar una variable y la política es presupuestariamente neutral, ya que la prestación universal coincide con la recaudación per cápita. Para reducir un 10% la desigualdad estimada con los datos de ENIGHUR 20112012 en términos del índice de Gini de la renta per cápita (de 0,437 a 0,9*0,437=0,393), con una política de concentración es necesario un tipo impositivo de 0,1. Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 99 De nuevo podemos recalcular los cuadros 3.2 a 3.7 una vez llevada a cabo la política de concentración. En el cuadro 3.9 presentamos los resultados de una política de concentración que reduce el índice de Gini un 10 por ciento. Al igual que con la política anterior observamos también en este caso, como la política de concentración que reduce el índice de Gini un 10% tiene un impacto bastante mayor sobre la desviación media de los logaritmos (L) y el índice de Theil (T), por lo que se mantienen las consideraciones sobre el maquillaje de las políticas redistributivas mediante el empleo de los índices apropiados. En cuanto a las contribuciones de los tres atributos considerados -lugar de residencia, rama de actividad y nivel de estudios-, en el caso de la desviación media de los logaritmos, las disparidades entre los grupos caracterizados por cualquier combinación de atributos se reducen más que la desigualdad total, por lo que su contribución a la desigualdad aumenta tras la política de concentración simulada. En tanto que en el caso del índice de Theil el resultado es de signo contrario y más moderado. Desigualdad en el marco de la CN Disparidades espaciales, sectoriales y educativas 100 Cuadro 3.9 Efectos de una política de concentración (Cuyo objetivo es reducir un 10% el índice de Gini) Fuente: INEC: ENIGHUR 2011-2012. (código: trunc_ A2_12_*pc_*.do, datos: ingresos.dta) R pc $mes (Gini) 230,08 (0,4372) 230,08 (0,3935) Original L T L T L T Total (T) 0,324 0,383 0,254 0,316 -21,6 -17,5 Entre (B) 0,141 0,154 0,114 0,126 -19,1 -18,2 provincias 0,027 0,027 0,022 0,022 -19,1 -18,9 ramas 0,064 0,064 0,051 0,052 -19,6 -18,9 estudios 0,098 0,111 0,081 0,091 -18,0 -18,1 pro/ram 0,087 0,087 0,069 0,071 -20,0 -18,9 pro/est 0,113 0,125 0,092 0,103 -18,5 -18,1 ram/est 0,120 0,130 0,097 0,106 -18,8 -18,3 (100*B/T) 43,37 40,39 44,76 40,05 3,2 -0,8 provincias 8,24 7,10 8,51 6,98 3,2 -1,7 ramas 19,67 16,73 20,17 16,43 2,5 -1,8 estudios 30,36 28,91 31,76 28,71 4,6 -0,7 pro/ram 26,70 22,86 27,26 22,48 2,1 -1,7 pro/est 34,90 32,79 36,27 32,53 3,9 -0,8 ram/est 36,96 34,07 38,30 33,74 3,6 -1,0 Variaciones (%) Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y Contabilidad Nacional 101 4 Distribución y redistribución en el marco de la Contabilidad Nacional Capítulo 4. Distribución y redistribución en el marco de la Contabilidad Nacional Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y contabilidad nacional 103 En este capítulo elaboramos unas cuentas nacionales redistributivas para Ecuador. Previamente revisamos los métodos y estudios propuestas por los organismos internacionales para ajustar los datos micro de las encuestas de hogares a los datos macro de la contabilidad nacional. Sin olvidarnos de los estudios sobre américa latina en general y Ecuador en particular. Dado que en Ecuador los datos fiscales presentan bastantes carencias, nos hemos visto obligados a centrarnos en el ajuste de las encuestas a la contabilidad nacional. Detallamos los ajustes de las partidas de ENIGHUR 2011-2012 a la Contabilidad Nacional 2012 y estimamos los multiplicadores de ajuste. Asimismo, facilitamos los programas que permiten elaborar por distintos criterios de agrupación las cuentas de asignación primaria de la renta (II.1.2) y de distribución secundaria de la renta (II.2). En concreto, presentamos las cuentas de los hogares (S14) subsectorizadas por quintiles delimitados por el Ingreso disponible bruto (B6b). Por último, examinamos las repercusiones que el ajuste de los datos de las encuestas a la contabilidad nacional tiene sobre el diseño de las políticas examinadas en el apartado anterior. 4.1 La subsectorización de los hogares (S14) en las cuentas nacionales El Sistema de Cuentas Nacionales es la metodología universal que permite las comparaciones internacionales. Lo aprueba la Comisión Estadística de NU (de la que forman parte todas las oficinas estadísticas de todos los países y organismos internacionales). Su primera versión es de 1953 y la última de 2008, con 2 grandes revisiones intermedia en 1968 y 1993. Actualmente está en curso un nuevo proceso de revisión. En todos los anteriores se destacó la importancia de los aspectos distributivos, pero su incorporación en el SCN sigue siendo una tarea pendiente, en la que cabe esperar que la revisión en curso produzca algún avance significativo. Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y contabilidad nacional 110 Cuadro 4.2 Tasas de cobertura Encuestas/registros a la CN. 2008-2010. Micro/macro (%) Fuente OECD: https://stats.oecd.org/Index.aspx?DataSetCode=EGDNA_PUBLIC# empleador asalariado por cuenta propia B2 B2, D45R B3, D4R, D4P D11R D121R D41R, D42R D62R D7R D63R D41P D5P D6111P =D121R D6112P D6113P D7P Australia 2009 68 99 -69 84 -108 -84 - - - - Austria 2009 73 95 110 53 93 - - 81 96 110 96 0 - Canada 2005 - - 127 73 89 - - - 88 97 0 0 - Dinamarca 2007 100 91 -62 100 103 98 0 0 - Francia 2008 81 81 57 77 85 38 85 26 -33 78 85 84 39 26 Alemania 2008 247 172 31 99 -30 94 40 -73 79 -94 0112 Israel 2009 93 97 -87 -n.a. 68 - - n.a. 90 - - - - Italia 2008 128 36 75 98 98 15 89 - - 44 96 98 100 94 - Japón 2009 108 100 94 101 97 101 81 100 110 94 96 -101 Corea 2009 -68 101 85 - 6 40 93 -20 35 -60 0112 Mexico 2010 84 -14 71 389 65 40 - 0 - 3 - - 177 Países Bajos 2008 41 170 91 107 97 55 96 62 -91 86 97 31 276 Nueva Zelanda 2007 -n.a. n.a. 97 -73 69 96 -72 80 -34 066 Polonia 2009 896 - - - - Portugal 2008 68 85 95 467 13 -25 107 95 170 -14 Eslovenia 2008 96 127 40 86 -57 85 - - 20 81 -81 0 - Suecia 2009 - - 96 100 -95 99 -84 -100 - - - 35 Suiza 2008 102 75 24 84 21 - - 68 75 40 Reino Unido 2009 -97 83 58 71 117 101 74 79 117 Estados Unidos 2010 110 53 37 101 91 65 63 32 84 90 102 117 85 92 50 Países Años Recursos Empleos Cotizaciones sociales Impuestos corr. s. la renta y el patrimonio Intereses, Sifmi gap corregido Transfer. sociales en especie Otras tansf. Corr. Pag. Otras Transf. Corrientes recibidas Prestac. sociales monetarias 77 103 112 82 60 88 57 91 118 100 85 97 53 165 Intereses y rentas distribuidas por sociedades, no Sifmi Cotizaciones sociales reales del empleador Sueldos y salarios recibidos Ingresos por autoempleo y producción por cuenta propia Alquileres reales Alquileres imputados Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y contabilidad nacional 111 Como puede apreciarse en el cuadro resumen 4.3, los dos ejercicios de Eurostat y OCDE, más allá de sus diferencias metodológicas, arrojan para las grandes partidas tasas de cobertura comparables con la excepción de los intereses pagados que apenas se registran en la EU_SILC. 4.3 Comparación de los primeros resultados de Eurostat y OCDE. Tasas de Cobertura partidas micro/ agregados macro (%) Fuente; Fesseau, M., F. Wolff y M. L. Mattonetti (2013) Las estimaciones anteriores fueron empleadas (Fessau y Mattonetti 2013) para estimar la distribución de los agregados ajustados por quintiles de ingreso equivalente disponible (EDI), principal fuente de ingreso (MSI) y tipo de hogar (HT) en un ejercicio experimental para 16 países de la OCDE. La variable de referencia es la renta disponible equivalente ajustada de los hogares. La equivalencia se obtiene dividiendo la renta del hogar por su tamaño equivalente (el cabeza de familia pesa uno y el resto de miembros pesan 0,5 o 0,3 según que hayan cumplido o no los 14 años). El ajuste de la renta disponible consiste en incluir las transferencias sociales en especie o servicios (educación, sanidad, …) provistos gratuitamente a los hogares 12. Las cuatro principales fuentes de 12 De manera específica se trabajó en imputaciones a las trasferencias sociales en especie para la salud, educación e ingresos de la producción subterránea. Para ello, el grupo de expertos siguió dos enfoques: 1) El enfoque de consumo real que se basa en los datos sobre el uso eficaz de los servicios de atención de salud por los individuos. Sobre la base de este enfoque, todas las personas que realmente utilizan los servicios de salud reciben un beneficio público; 2) El enfoque de seguro que asigna a cada individuo el costo promedio de atención de la salud de una persona con el mismo perfil sociodemográfico (edad, sexo, etc.). Remuneración de asalariados Prestaciones sociales monetarias Impuestos corrientes y Cotizaciones sociales Intereses pagados Rentas del autoempleo y los alquileres Rentas de la propiedad recibidas Eurostat 91 94 83 22 69 39 OCDE 95 93 89 81 61 53 Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y contabilidad nacional 112 ingreso consideradas provienen del trabajo por cuenta ajena, del trabajo por cuenta propia, de las rentas netas de la propiedad y de las transferencias corrientes. Finalmente, los hogares se clasifican en ocho tipos combinando el número de adultos, su edad y el número de niños que los conforman. Las medidas de disparidad empleadas fueron la relación entre las rentas medias de los grupos con mayor y menor ingreso medio y el coeficiente de variación. Los resultados muestran una gran variabilidad de los impactos que el ajuste a las CN provoca sobre la desigualdad. Así, el aumento del coeficiente de variación entre quintiles de hogares agrupados por su renta disponible equivalente ajustada va desde apenas un uno por ciento en Países Bajos hasta el 23 por ciento en Mexico. Unos impactos por otra parte atemperados por el efecto igualador de la inclusión de las transferencias sociales en especie y en menor medida por la escala de equivalencia empleada. Resultados que en lo fundamental fueron confirmados en un segundo ejercicio del grupo de expertos de la OCDE sobre disparidades en el marco de las cuentas nacionales (Zwijnenburg et al, 2017) Posteriormente, Eurostat (2018) ha realizado avances en dos frentes. Por una parte, ha precisado la identificación de las principales diferencias, tanto genéricas entre las encuestas de hogares y la contabilidad nacional, como específicas entre la EU-SILC y el SEC2010. Diferencias que explican las tasas de cobertura de la información micro con respecto a los agregados macro. Por otra parte, ha explorado alternativas de ajuste, entre ambas fuentes, más allá de la elevación proporcional de los datos micro a los agregados macro. Alternativas que producen diferentes impactos en la desigualdad cuanto más sesgado sea el método de ajuste (Törmälehto, 2019) Entre las principales discrepancias genéricas, cabe señalar las diferencias de población cubierta por la Encuesta, la estimación separada de las actividades de las Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y contabilidad nacional 113 instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares, la consideración de las rentas mixtas y del trabajo por cuenta propia en el caso de los hogares productores no constituidos en sociedades o las imputaciones de algunas operaciones como la de los servicios de intermediación financiera. Entre las específicas, se incluyen las debidas a las diferentes definiciones establecidas en las normativas que regulan la CN de la UE (ESA 2010) y las encuestas EU-SILC, que cabe clasificar como elevadas (Cotizaciones sociales a cargo del empleador, Impuestos sobre la renta y cotizaciones sociales, prestaciones sociales monetarias), medias (rentas del trabajo por cuenta propia y rentas de la propiedad recibidas) y bajas (Impuestos sobre la riqueza otras trasferencias corrientes recibidas y pagadas) En cuanto al ajuste de los datos micro de la encuesta a los datos macro de la contabilidad nacional, los principales métodos considerados son el ajuste proporcional de los componentes de la renta de los hogares (M1), como el ajuste de las rentas más altas a distribuciones de Pareto (M2) o los ajustes proporcionalmente crecientes (M3.1) o decrecientes (M3.2) por quintiles de renta. En un ejercicio exploratorio (Eurostat, 2020, sf) adopta como criterio general el método M2 para los componentes con distribuciones supuestamente más afiladas a la derecha, como las rentas de la propiedad recibidas, rentas mixtas e impuestos sobre la riqueza y el método M1 para todos los demás componentes de la renta de los hogares13. En el cuadro 4.4 recogemos los coeficientes de ajuste estimados para 22 países europeos en 2015. 13 Las excepciones son Bélgica y Grecia, que emplean M1 para todos los componentes, España y Eslovaquia que emplean el método M3.1 para todos los componentes y Lituania, Luxemburgo y Malta que emplean combinaciones alternativas al criterio general. Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y contabilidad nacional 114 Cuadro 4.4 Coeficientes de ajuste de EU-SILC a la CN. 2015 (Coeficiente =100*EU-SILC/CN) Sueldos y salarios Excedente bruto de explotación Rentas mixtas brutas Rentas de la propiedad (recibidas) Rentas de la propiedad (pagadas) Prestaciones sociales monetarias recibidas Impuestos sobre la renta y cotizaciones sociales Impuestos sobre la riqueza Otras transferencia s corrientes recibidas Otras transferencia s corrientes pagadas Renta disponible bruta D11r B2g B3g D4r D4u D62r D51, D613-4 u D59u D7r D/u B6g Dinamarca 1,00 1,63 0,81 0,32 0,80 0,94 0,75 0,53 0,09 0,07 1,10 Noruega 1,06 1,41 2,48 0,62 2,35 0,98 0,98 0,10 0,03 1,09 Finlandia 1,00 1,02 0,55 0,73 1,17 0,95 0,92 0,31 0,16 0,15 0,97 Luxemburgo 0,84 0,73 0,66 0,69 2,06 0,88 0,53 0,10 0,19 0,93 Chipre 1,08 0,83 0,64 0,36 0,72 0,99 1,21 1,02 0,62 0,50 0,91 Belgica 1,00 1,17 0,48 0,22 2,17 0,81 0,72 0,18 0,16 0,89 Estonia 1,10 3,76 0,16 0,15 1,23 0,91 1,03 0,07 0,22 0,89 España 0,93 1,17 0,38 0,53 1,12 0,86 0,79 0,08 0,07 0,08 0,85 Austria 0,95 0,65 0,80 0,20 0,83 0,92 0,88 0,29 0,20 0,85 Bulgaria 0,90 0,81 0,62 0,17 0,00 0,99 1,16 1,20 0,39 0,44 0,79 Polonia 1,02 2,75 0,24 0,13 0,78 0,88 0,83 0,40 0,16 0,31 0,77 Letonia 0,94 0,43 0,55 0,12 1,78 0,92 0,99 0,74 0,14 0,14 0,76 Alemania 1,00 0,49 0,89 0,83 0,44 0,19 0,18 0,74 Hungria 0,71 1,52 0,41 0,08 1,02 0,88 0,68 0,62 0,39 0,24 0,73 Lituania 0,86 1,66 0,77 0,05 0,26 0,83 0,76 1,27 0,09 0,47 0,70 Grecia 0,95 0,85 0,50 0,46 0,65 0,89 1,41 2,14 0,65 0,58 0,65 Slovaquia 0,86 0,63 0,42 0,04 0,91 0,66 0,72 0,48 0,03 0,02 0,65 Croacia 0,74 0,17 0,48 0,33 0,03 0,78 0,83 0,08 0,11 0,20 0,64 Portugal 0,97 0,30 0,39 0,20 0,68 0,82 1,14 2,79 0,11 0,16 0,63 Rumanía 0,67 0,08 0,34 0,02 0,00 0,76 0,78 0,56 0,02 0,01 0,48 Malta 1,05 1,61 0,84 Suiza 1,01 0,36 0,68 Promedio 0,94 1,16 0,61 0,28 0,98 0,87 0,90 0,85 0,20 0,22 0,80 Países Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y contabilidad nacional 115 En la figura 4.1 ilustramos el impacto del ajuste de los datos de la encuesta EUSILC a las cifras agregadas de la contabilidad nacional. El índice de Gini de la renta disponible bruta aumenta considerablemente de 0,30 a 0,40 y no menos importante las posiciones de los países ordenados por su nivel de desigualdad varían considerablemente. Todos los países aumentan la desigualdad de la renta disponible medida por el índice de Gini, pero con una intensidad muy desigual. Desde las apenas 3 centésimas en España hasta las más de 22 centésimas en Malta. Figura 4.1. Impacto del ajuste de la EU-SILC a la CN. Gini Fuente: https://ec.europa.eu/eurostat/web/experimental-statistics/ic-social-surveys-and-national-accounts Por su parte la OECD tiene anunciada la publicación de los resultados de un tercer ejercicio (Zwijnenburg et al, 2021) que aún no estaba disponible en el momento de ultimar la redacción de este capítulo. El trabajo pretende extender los datos de Eurostat para los 0,20 0,25 0,30 0,35 0,40 0,45 0,50 0,55 Finland Belgium Norway Spain Slovakia Switzerland Greece Cyprus Luxembourg Lithuania Hungary Croatia Denmark Bulgaria Latvia Germany Austria Portugal Poland Estonia Malta Romania DNA (ajustada) Slovakia Hungary Belgium Norway Malta Finland Poland Austria Denmark Switzerland Greece Cyprus Romania Spain Croatia Luxemb… Germany Estonia Bulgaria Portugal Latvia Lithuania EU SILC… Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y contabilidad nacional 116 países europeos, incluyendo países no europeos recogidos en la base de armonizada del Luxembourg Income Study. El Luxembourg Income Study (LIS) o el Worl Income Lab and Database (WID) son dos de las iniciativas independientes que, desde fuera del sistema estadístico oficial, están impulsado la mejora y armonización de la información microeconómica sobre distribución de la renta a nivel internacional. La primera tiene el objetivo de proporcionar información armonizada y accesible a los microdatos de las encuestas de hogares de un número creciente de países. LIS ha abordado recientemente la extensión de su ámbito más allá de los países desarrollados, pero de momento aún no cuenta con ninguna encuesta de Ecuador en su base de datos. La segunda de las iniciativas pretende ofrecer información actualizada sobre la evolución de la distribución global de la renta tratando de aprovechar al máximo las diferentes fuentes de información disponibles, no solo de encuestas, sino también de registros, especialmente los fiscales, para una mejor representación de la parte alta de la distribución que la que ofrecen las encuestas. Tampoco en el caso de WID, al menos en el momento de ultimar esta memoria, cuenta con información sobre el Ecuador. Pese a la transcendencia de los trabajos del WID para implementar su metodología para elaborar las cuentas nacionales distributivas (Alvaredo, 2015), con importantes resultados para países que disponen de sistemas estadísticos desarrollados (Piketty et al, 2018), su aplicación a países con sistemas estadísticos más modestos como es el caso de Ecuador, requiere de planteamientos menos ambiciosos. Siguiendo las orientaciones sugeridas por la comparación entre los métodos del WID y de la OCDE presentada en Zwijneenburg (2019), en este trabajo optamos por la aproximación más pragmática de considerar el ajuste de las encuestas de hogares a la Contabilidad nacional sin tener en Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y contabilidad nacional 117 cuenta de momento otras fuentes que podrían ser incorporadas en posteriores desarrollos del mismo. 4.1.2 Estudios para Latinoamérica América latina cuente con dos bases de datos secundarias sobre distribución del ingreso de los hogares: CEPALSTAT y SEDLAC. La primera a cargo de la Comisión Económica para América Latina de la Naciones Unidas y la segunda a cargo del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad Nacional de la Plata en colaboración con el grupo de expertos del Banco Mundial sobre distribución del ingreso. Ambas emplean la misma información disponible sobre las encuestas de hogares nacionales y un concepto similar de renta de los hogares, que comprende las rentas monetarias y en especie, incluyendo el autoconsumo y el alquiler imputado a la vivienda propia. Las principales diferencias radican en el modo de ajustar o no los datos. La base de datos SEDLAC (CEDLAS, 2012, 2015) es más respetuosa con los microdatos originales recogidos en las encuestas de los hogares realizadas por las oficinas estadísticas nacionales. Los principales ajustes que lleva a cabo consisten en el aumento en un 15% de los ingresos de los hogares rurales, para corregir la diferencia de precios con respecto a las zonas urbanas, en la omisión ocasional de algún ingreso excesivamente elevado y en la omisión de las rentas de los individuos para los que no consta o son no positivos los ingresos de la fuente principal (si se trata del miembro representativo se elimina sin más la renta del hogar). CEPALSTAT (2018), por el contrario, estima los ingresos de los ocupados remunerados que no informan del ingreso de su ocupación principal y de los pensionistas que no declaran el importe de su pensión. Para ello, primero, se diseña una participación Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y contabilidad nacional 118 de la muestra en función de una serie de variables correlacionadas con los ingresos de cada uno de los dos grupos y, después, se asigna a cada valor faltante una observación representativa de la participación a la que pertenece. Para los casos en que la partición inicial no permita asignarles un valor representativo se repite el proceso con un menor número de variables. Anteriormente se empleaba como valor representativo el valor medio, pero actualmente se toma un valor aleatorio, con el fin de evitar la reducción artificial de la dispersión de los datos. Más decisiva es la decisión de CEPALSTAT de corregir las cifras de las encuestas para ajustarlas las principales fuentes de ingreso (sueldos y salarios, ingresos de los trabajadores independientes, ingresos de la propiedad, jubilaciones y pensiones y alquiler imputado) a los agregados de la contabilidad nacional siguiendo criterios que cuentan con larga tradición en América Latina (Altimir, 1987). Mientras que CEPALSTAT ha venido ajustando datos a las cuentas nacionales, por lo que reporta unos índices de desigualdad sustancialmente mayores. Salvo excepciones puntales, la brecha entre ambas fuentes se mantiene estable, por lo que ambas muestran tendencias similares. Haciéndose eco de algunas revisiones críticas (Bourguignon, 2015; Villatoro, 2015), Recientemente, CEPALSTAT ha llevado a cabo un proceso de revisión de su metodología y ha optado por dejar de realizar esos ajustes al tiempo que inicia un proceso de incorporación de nuevas fuentes informativas complementarias a las encuestas (CEPAL, 2018). La subjetividad y en ocasiones falta de transparencia de los ajustes ciertamente merma el crédito de sus resultados. Sin embargo, los ajustes son tan necesarios o más ahora de lo que eran antes. Bien es verdad que el uso de fuentes de información complementarias y una mayor disponibilidad y coordinación de las estadísticas oficiales mejorará los resultados alcanzados hasta ahora. Pero entretanto perdure la falta de Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y contabilidad nacional 119 voluntad política para disponer de información oficial fidedigna sobre datos desagregados de los hogares en el marco de la contabilidad nacional, todos los esfuerzos están más que justificados. Probablemente los dos países del área con más tradición en ajustar sus encuestas a la contabilidad nacional son Mexico y Chile. El caso de Chile ha sido problemático por cuanto que los datos de la encuesta CASEN (Caracterización Socioeconómica Nacional) desde su origen en 1987, si bien son responsabilidad del Ministerio de Desarrollo Social de Chile, estos no se disponen en su estado original, sino que son ajustados por la CEPAL y solo se conocen los agregados de ingresos de los hogares ajustados. Dado que en general los ajustes de la CEPAL aumentan los valores de la desigualdad, los países que como Chile no cuentan con las dos medidas ajustadas y sin ajustar se sienten discriminados en las comparativas internacionales (Pizzolito, 2005; Bravo y Valderrama, 2011). En el caso de México destaca el estudio de Leyva-Parra (2004) en el que, tras una minuciosa comparación de los pros y contras del ajuste de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares la Contabilidad Nacional, concluye que, aunque no exista ninguna garantía a priori de que los ajustes mejoren la representatividad de los datos originales, ello no debe interpretarse como que no tenga sentido o carezca de utilidad, sino como un oportunidad para llevar a cabo un chequeo cruzado de dos fuentes, cada una con sus virtudes y debilidades. 4.2 Cuentas nacionales distributivas del Ecuador Además de los ajustes de la CEPAl, en el caso de Ecuador el antecedente más relevante con respecto a la tarea a realizar en este capítulo es el trabajo de Roca (2009). Su finalidad era analizar el impacto sobre la desigualdad de la evasión en la tributación directa, para lo que emplea la Encuesta de Condiciones de Vida 2005-2006 ajustada a la Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y contabilidad nacional 126 Cuadro 4.8 Rentas anuales hogares 2012 ($/103) y coeficientes de ajuste CN/ENIGUR Fuente: Cuadros 4.6 y 4.7 El cuarto y último paso consiste en, a partir de la base de microdatos utilizada hasta ahora, ingresos.dta, generar primero las variables en términos de contabilidad nacional, según las correspondencias del cuadro 4.7, reemplazarlas después por las variables ajustadas empleando los coeficientes del cuadro 4.815 y, por último, guardar el nuevo archivo de microdatos como archivo de trabajo ingresos2.dta. Para ejecutar el cuarto paso empleamos el archivo ingresos dta. A partir del nuevo archivo se pueden elaborar las cuentas nacionales distributivas - o simplemente cuentas de distribución y redistribución de los hogares subsectorizadasya sea por cuantiles de renta o por cualquier otra característica como la provincia de residencia, la rama de actividad o la rama de residencia. En los cuadros 4.9 y 4.10 presentamos las cuentas de asignación del ingreso primario (II.1.2) y de distribución secundaria del ingreso (II.2) por quintiles de renta en valores absolutos y per cápita. 15 En el caso de las rentas de la propiedad pagadas (D4e) para las que no existe información en ENIGHUR hemos optado por repartirlas proporcionalmente al total de recursos primarios. No porque pensemos que están relacionadas, sino para que al menos su efecto sea neutral sobre la distribución de las rentas primarias. ENIGHUR CN CN ENIGHUR D.1 Remuneración de los asalariados 30.880.586 22.409.307 1,378 B.2b Excedente Bruto de Explotación 3.264.033 3.975.320 0,821 B.3b Ingreso mixto bruto 25.117.683 9.525.281 2,637 sin datos 985.876 D.4 Renta de la propiedad 2.074.609 862.841 2,404 1,641 36.772.749 60.351.035 B.5b Saldo de ingreso primario bruto Empleos Recursos 6,546 227.733 1.490.797 D.5 Imp.s corr. S. ingreso, riqueza, ... 4,499 1.322.217 5.948.051 D.61 Contribuciones sociales netas D.62 Prestaciones sociales ≠ de TSE 4.813.608 2.464.808 1,953 4,755 545.362 2.593.031 D.7 Otras transferencias corrientes 3.528.279 1.719.599 2,052 1,509 38.861.842 58.661.043 B.6b Ingreso Disponible Bruto Recursos Empleos C. Distribución secundaria renta (C. II.2) C. Asignación de renta primaria (C. II.1.2) Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y contabilidad nacional 127 Cuadro 4.9. Cuentas Nacionales distributivas. Ecuador 2012. (totales, miles de dólares) Hogares agrupados por quintiles según el IDB (B.6b) Fuente: INEC: ENIGHUR 2011-2012 y BCE:CEI.SI.2012 (código: quintil.do, datos: ingresos2.dta) ENIGHUR CN 1 2 3 4 5 D.1 Remuneración de los asalariados 22.409.307 30.880.586 2051488 3645338 5109343 6778259 13296158 B.2b Excedente Bruto de Explotación 3.975.320 3.264.033 274271 362739 474213 674246 1478565 B.3b Ingreso mixto bruto 9.525.281 25.117.683 925978 1421163 2447797 4688685 15634060 D.4r Renta de la propiedad recibidas 862.841 2.074.609 45615 26899 68848 197150 1736097 D.4e Renta de la propiedad pagadas sin datos 985.876 52999 87697 130196 198316 516669 B.5b Saldo de ingreso primario bruto 36.772.749 60.351.035 3244352 5368442 7970006 12140024 31628211 ENIGHUR CN 1 2 3 4 5 Transferencias corrientes recibidas (+) D.62 Prestaciones sociales ≠ de TSE 2.464.808 4.813.608 541778 537465 569348 805201 2359816 D.7 r Otras transferencias corrientes 1.719.599 3.528.279 200053 313152 500465 785389 1729220 Transferencias corrientes pagadas (-) D.5 Imp.s corr. S. ingreso, riqueza, ... 227.733 1.490.797 110378 53290 86048 174483 1066598 D.61 Contribuciones sociales netas 1.322.217 5.948.051 237587 456474 802312 1297336 3154341 D.7 e Otras transferencias corrientes 545.362 2.593.031 692766 147771 169518 327443 1255533 B.6b Ingreso Disponible Bruto 38.861.842 58.661.043 2945451 5561523 7981941 11931352 30240775 C. Distribución secundaria renta (C. II.2) C. Asignación renta primaria (C. II.1.2) Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y contabilidad nacional 128 Cuadro 4.10. Cuentas Nacionales distributivas. Ecuador 2012. (dólares per cápita) Hogares agrupados por quintiles según el IDB (B.6b) Fuente: INEC: ENIGHUR 2011-2012 y BCE:CEI.SI.2012 (código: quintil.do, datos: ingresos2.dta) ENIGHUR CN 1 2 3 4 5 D.1 Remuneración de los asalariados 1.472 2028 674 1197 1678 2226 4367 B.2b Excedente Bruto de Explotación 261 214 90 119 156 221 486 B.3b Ingreso mixto bruto 626 1650 304 467 804 1540 5134 D.4r Renta de la propiedad recibidas 57 136 15 9 23 65 570 D.4e Renta de la propiedad pagadas sin datos 65 17 29 43 65 170 B.5b Saldo de ingreso primario bruto 2.415 3964 1065 1763 2618 3987 10387 ENIGHUR 1 2 3 4 5 Transferencias corrientes recibidas (+) D.62 Prestaciones sociales ≠ de TSE 162 316 178 176 187 264 775 D.7 r Otras transferencias corrientes 113 232 66 103 164 258 568 Transferencias corrientes pagadas (-) D.5 Imp.s corr. S. ingreso, riqueza, ... 15 170 227 49 56 108 412 D.61 Contribuciones sociales netas 87 98 36 17 28 57 350 D.7 e Otras transferencias corrientes 36 391 78 150 264 426 1036 B.6b Ingreso Disponible Bruto 2.552 3853 967 1826 2622 3919 9931 C. Asignación renta primaria (C. II.1.2) C. Distribución secundaria renta (C. II.2) Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y Contabilidad Nacional 129 4.3 Efectos de los ajustes sobre la política redistributiva Una vez disponemos de los microdatos ajustados a la Contabilidad Nacional en este último apartado vamos a comprobar la relevancia de los ajustes sobre el diseño de las políticas. En concreto, vamos a reexaminar la política redistributiva de truncamiento y concentración simulada al final del capítulo anterior y ver en qué medida difiere su diseño tanto en términos de las disparidades totales como de las disparidades específicas. Empleando el mismo procedimiento descrito en 2.4 empleando los datos originales de ENIGHUR 2011-2012, ahora obtenemos con los datos ajustados a los agregados de la contabilidad el siguiente resultado: Para reducir un 10% la desigualdad estimada con los datos de la CND de Ecuador 2012 en términos del índice de Gini de la renta per cápita (de 0,449 a 0,9*0,449=0,404), con una política de truncamiento presupuestariamente neutral es necesario fijar una renta per cápita mínima próxima al 40 % de la renta media (0,4022 veces) y un tope de renta máxima de casi 15 veces la renta mediana (14,76 veces). De la comparación de los resultados con los datos originales y ajustados se deducen algunas consideraciones de interés. En primer lugar, el ajuste de los datos a la contabilidad nacional supone un reconocimiento de que la desigualdad es algo mayor que la estimada con las encuestas. Debido a que las partidas más infravaloradas en la encuesta son las más desiguales. Más novedoso resulta la conclusión de que ahora el objetivo de reducir la desigualdad en términos del índice de Gini un 10 por ciento requiere un menor esfuerzo redistributivo. En ambos casos, con los datos originales y los ajustados se requiere una renta mínima próxima al 40 % de la renta media. Sin embargo, con los datos ajustados basta con recortar las rentas máximas hasta unas 15 veces las rentas medianas mientras Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y Contabilidad Nacional 130 que con los datos originales de la encuesta las rentas máximas debían recortarse hasta solo 7 veces las rentas medianas. Se trata de un resultado interesante y novedoso. En la medida que los ajustes a la contabilidad nacional supongan cierta reducción de la ocultación, esta redunda no tanto en beneficio de los grupos de menor renta, sino en beneficio de los grupos de mayor renta que no la ocultan. Yendo más allá en esta idea, cabe decir que la ocultación de unos desincentiva la rentabilidad o la honestidad de los buenos negocios. Algo de lo que realmente el país no está nada sobrado. Cuadro 3.8 Efectos de una política de truncamiento presupuestariamente neutral (Cuyo objetivo es reducir un 10% el índice de Gini) Fuente: INEC: ENIGHUR 2011-2012. (código: trunc_ A2_12_*pc_*.do, datos: ingresos2.dta) R pc $mes (Gini) 3881,40 (0,4485) 3894,40 (0,4036) Original LT L T L T Total (T) 0,343 0,436 0,262 0,324 -23,6 -25,8 Entre (B) 0,124 0,140 0,095 0,103 -23,7 -26,6 provincias 0,021 0,021 0,016 0,016 -24,5 -23,6 ramas 0,046 0,045 0,040 0,040 -13,1 -12,2 estudios 0,079 0,088 0,062 0,068 -22,0 -22,4 pro/ram 0,067 0,066 0,055 0,055 -18,6 -16,9 pro/est 0,092 0,101 0,071 0,078 -22,4 -22,6 ram/est 0,101 0,110 0,079 0,084 -22,5 -23,2 (100*B/T) 36,24 32,06 36,18 31,71 -0,2 -1,1 provincias 6,08 4,79 6,01 4,93 -1,1 2,9 ramas 13,54 10,37 15,40 12,27 13,8 18,3 estudios 23,03 20,09 23,53 21,01 2,2 4,6 pro/ram 19,59 15,23 20,89 17,06 6,6 12,1 pro/est 26,73 23,11 27,16 24,10 1,6 4,3 ram/est 29,58 25,14 30,02 26,03 1,5 3,5 Variaciones (%) Desigualdad en el marco de la CN Redistribución y Contabilidad Nacional 131 Por lo que respecta al comportamiento diferencial de los índices y de las contribuciones de los diferentes atributos no apreciamos novedades relevantes en cuanto a los resultados con los datos originales y corregidos (Cuadro 4.11). Los índices de T y L reflejan caídas que duplican con creces la caída del 10 % del índice de Gini fijada como objetivo. Mientras que la contribución conjunta de la residencia, la actividad y los estudios apenas varía tras la implantación de la política de truncamiento presupuestariamente neutral. Desigualdad en el marco de la CN 133 5 Conclusiones Capítulo 5. Conclusiones Desigualdad en el marco de la CN Conclusiones 135 La desigualdad en el mundo tiene raíces históricas, pero no fue hasta la segunda mitad del siglo pasado cuando se origina la brecha entre los países más avanzados que diseñaron instituciones más igualitarias y América Latina que se ha mantenido como una de las regiones más desiguales del mundo. La economía y sociedad ecuatoriana está condicionada por sus activos físicos y humanos –con pasivos notables y muchos activos potenciales-, pero sobre todo por la calidad de sus instituciones. Hasta bien recientemente Ecuador ha sido un país políticamente muy inestable y sus indicadores de gobernanza están todavía muy lejos de los de una sociedad avanzada. La sociedad ecuatoriana aún no ha resuelto el conflicto por el control de los recursos y las instituciones públicas, que pese a su creciente presencia no han alcanzado las deseables cuotas de independencia y calidad. La evolución de la economía ecuatoriana desde los años sesenta del pasado siglo ha seguido una evolución similar a la del resto de América Latina con algunas salvedades. Sus ciclos han sido algo más acentuados, probablemente debido a su mayor especialización y dependencia de los mercados internacionales -de materias primas en general y del petróleo más recientemente. Por otra parte, su proceso de transición demográfica lleva algo de retraso con respecto al promedio de la región, por lo que sus mayores tasas de natalidad inciden en un menor crecimiento de la renta per cápita. En cuanto a la evolución de la desigualdad, aunque la calidad y comparabilidad de las estadísticas no permite conclusiones robustas, en general, cabe apreciar una relación positiva entre crecimiento e igualdad. En los periodos de auge de la economía ecuatoriana, relacionados con el comportamiento de los mercados exportadores, parte de los recursos han sido empleados por los gobiernos para conseguir apoyos de electorados más amplios. Sin embargo, cuando el ciclo se invierte, la carencia de recursos impide la continuidad de La desigualdad en el marco de la CN 143 ANEXOS: Bases de Datos, programas estadísticos y cuadros complementarios La desigualdad en el marco de la CN 145 A 1 Bases de datos Anexo 1. Bases de Datos La desigualdad en el marco de la CN A1. Bases de datos 147 La necesidad de contar con información estadística es reconocida ya en la primera constitución de Ecuador de 1830. Su desarrollo, sin embargo, ha estado plagada de dificultades, ya desde la aprobación del primer censo de la población en 1833, que no llegó realizarse al derogarse el decreto que lo dispuso, y de la primera oficina central de estadística en 1883, que fue objetada por el jefe de gobierno de entonces (INEC, 2009). La mayor parte de las normas aprobadas durante el XIX y principios del XX no llegaron a materializarse por no dotarse los fondos o revocarse posteriormente (Aguirre, 1940). Al concluir la I Guerra Mundial en 1914 se promulga la primera “Ley Orgánica de Estadística”, por la que se crea la Dirección General de Estadística, aunque no será hasta después de la II Guerra Munjdial que se lleve a cabo el primer Censo de Población para el año 1950. Desde entonces las funciones de estadística son puestas al servicio de diferentes organismos. En 1964, se adscribe a la Junta de Planificación, en 1970 se transforma en Instituto Nacional de Estadística (INE) con financiación del banco central y una tasa estadística a las importaciones, en 1979 el INEC pasó a depender del Consejo Nacional de Desarrollo (CONADE), a partir de 1998 del Ministerio de Finanzas y, finalmente, en 2019 se adscribe a la presidencia de la República. (INEC, 2009 y Miño, 2015) En el ámbito social las actuaciones estadísticas se han caracterizado por su desarticulación e inestabilidad. En 1996 se creó el Sistema Integrado de Indicadores Sociales del Ecuador (SIISE) con la finalidad de difundir la información estadística y facilitar la investigación. El SIISE fue integrado recientemente con otras áreas de ámbito social en el Sistema Integrado de Conocimiento y Estadística Social (SICES). El sistema no produce estadísticas primarias, sino que elabora los indicadores a partir de las fuentes del Sistema Estadístico Nacional liderado por el INEC (MCDS, 2017) La desigualdad en el marco de la CN A1. Bases de datos 148 1.1 Sistema Integrado de Encuesta de los Hogares Dentro de estas estadísticas de base, figuran las que componen el Sistema Integrado de Encuesta de los Hogares (SIEH) que rige desde 2013 las encuestas demográficas y socioeconómicas a cargo del INEC (2014) y cuyos objetivos y alcances son diferentes, pero comparten ciertos conceptos, metodologías y ámbito (Feres y Medina, 2001). Cuadro A1.1 Sistema Integrado de Encuestas de los Hogares FUENTE: INEC (2014) De las anteriores, las tres primeras son las únicas que incluyen datos sobre los ingresos de los hogares necesarios en relación con el objetivo de este trabajo. A continuación, se presentan las principales características y limitaciones de la ENMDU, la ECV y la ENIGH. 1.2 Encuesta Nacional de Empleo y Desempleo El Instituto Nacional de Empleo (INEM), creado en 1985 para administrar un sistema de información permanente sobre la situación del trabajo en el país, presentó en 1987 la primera Encuesta Permanente de Empleo y Desempleo, con una periodicidad anual y ceñida a las ciudades de Quito, Guayaquil y Cuenca para las personas de 12 o más años. En 1998 extendió su ámbito a las ciudades Portoviejo, Machala, Tulcán y Ambato y en 1989 abarcó las 65 ciudades representativas de las regiones costa, sierra y oriente del país, incluyendo a las personas de 10 y más años. A partir de 1993, con la Encuesta Periodicidad Objetivo Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares ENIGH Quinquenal Ingresos y Gastos Encuesta Nacional de Empleo y Desempleo ENEMDU Continua Mercado de trabajo Encuesta de Condiciones de Vida ECV Cuatrianual Condiciones de Vida Encuesta Nacional Multipropósito de Hogares ENMH Anual Planificación Encuesta Nacional de Trabajo Infantil ENTI Cuatrianual Trabajo Infantil Encuesta de Uso de Tiempo EUT Quinquenal Trabajo no remunerado Encuesta de Violencia de Genéro EVG Quinquenal Violencia de genéro Encuesta Nacional de Salud y Nutrición ENSANUT Cuatrianual Salubridad Encuesta N. Victimización y Perc. Inseguridad ENVIPI Bianual Seguridad La desigualdad en el marco de la CN A1. Bases de datos 149 nueva denominación de Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) se hace cargo de ella el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), manteniendo la misma metodología, periodicidad y representatividad que la antigua Encuesta Nacional Urbana sobre Empleo implementada por el INEM. A partir de 2003 adquirió periodicidad trimestral y en 2007, se transfieren al INEC las competencias que mantenía el Banco Central del Ecuador (BCE), se amplía el tamaño de la encuesta y la población se extiende a los mayores de 5 años. En 2017 se reduce la carga operativa de la ENEMDU restringiéndola al mercado laboral y abordando otros objetivos de los Planes de Desarrollo mediante la nueva Encuesta Multipropósito de los Hogares (INEC, 2015, 2019). En todo caso, la información sobre los ingresos de los hogares se mantiene en la EMENDU, al menos desde 2007, con el desglose que figura en el cuadro A1.2. En 2011 se implanto el Bono Joaquín Gallego Lara se implanta en 2011 y el de protección familiar en 2020 para paliar la covid-19. Cuadro A1.2 ENEMDU 2007-2020 Categorías de Ingresos (mes anterior) Patronos y cuenta propia 63 Ingresos monetarios 64 Autoconsumo 65 Gastos (CI y RA) Asalariados y empleados domésticos 66 Ingreso monetario bruto 67 Descuentos (IESS, IR, economatos, …) 68 Ingresos en especie Ocupación secundaria 69 Ingresos monetarios 70 Ingresos en especie Ingresos del capital 71 Intereses y rentas Transferencias y Otras prestaciones 72 Pensiones 73 OT de residentes (monetarias/especie) 74 OT de no residentes (monetarias/ especie) 76 Bono de desarrollo Humano 78 Bono discapacidad (JGL) 80 Bono de protección familiar FUENTE: INEC (2019) La desigualdad en el marco de la CN A1. Bases de datos 150 1.3 Encuesta de Condiciones de Vida Siguiendo las propuestas del Banco Mundial (1980), el Servicio Ecuatoriano de Capacitación Profesional (SECAP) inició en 1994 la primera ronda de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV), con apoyo de diversos organismos nacionales e internacionales. La segunda ronda de la ECV se realizó un año más tarde, ya bajo la competencia funcional del INEC. Hasta la tercera ronda (1998) la recogida de información fue puntual, concentrada en pocos meses, y a partir de la cuarta ronda la recogida de la información se realizó a lo largo de un año completo. Desde entonces el INEC (2015) ha realizado tres rondas (IV10/98-9/99, V11/05-10/06 y VI11/1310/14). La última de ellas consta de trece secciones, de las que la séptima incluye las cuestiones sobre la actividad económica de los hogares La desigualdad en el marco de la CN A1. Bases de datos 151 Cuadro A1.3 ECV 19942014 Categorías de ingresos (últimos 12 meses) Sección 7. Actividades económicas: Parte B: Primer trabajo (Parte D, entre paréntesis, 2º trabajo) Asalariados e Independientes Ingresos independientes 23 (63) Ingresos independientes netos (día, semana, ...) 24 (64) Autoconsumo (día, semana, …) Salario o jornal 25 (65) Salario/Jornal (día, semana, quincena, mes) Ingreso aniversario 30 Ingreso aniversario (12 u. meses) Beneficios del trabajo y prestaciones sociales 33 Bono vacacional, bono navideño y utilidades. 35 Servicios guardería, deportivos, recreativos 37 (66) Sueldos o salarios brutos (mes anterior) Ingresos de los asalariados 38 (67) Décimo tercer sueldo (u. 12 meses) 39 (68) Décimo cuarto sueldo (u. 12 meses) 40 (69) Horas extras (u. 12 meses) 41 (70) Fondos de reserva (u. 12 meses) 42 (69) Comisiones, propinas (en especie) 43 (71) Alimentos 44 (71) Vivienda 45 (71) Vestido 46 (71) Transporte Parte G: Transferencias y ayudas en dinero Remesas y transferencias monetarias 80 de amigos y familiares residentes 81 de amigos y familiares no residentes 85 de instituciones/organismos nacionales/internacionales Bono de desarrollo humano 92 BDH recibido el mes pasado 94 BDH recibido en los 12 últimos meses