Augusto de Campos, Invenção (de Arnaut e Raimbaut a Dante e Cavalcanti), Arx, São Paulo, 2003, 278 pp.
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Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 7 - Año 2005 Augusto de Campos, Invenção (de Arnaut e Raimbaut a Dante e Cavalcanti), Arx, São Paulo, 2003, 278 pp. Xosé Manuel DASILVA Universidade de Vigo Aunque tal vez menos conocido entre los nombres más genuinos de la atrayente traductología brasileña que su hermano Haroldo –muerto, por desgracia, repentinamente en agosto pasado–, Augusto de Campos ha desarrollado también durante las últimas décadas una actividad muy intensa como traductor, además de como ensayista y poeta. En esta última faceta, su primera obra, O Rei Menos O Reino, data del año 1951, y a ella siguieron otros títulos relevantes entre los cuales cabe referir Linguaviagem, Poemóbiles o Não. Su trabajo, por otra parte, en el terreno del ensayo ha venido plasmándose en los libros Balanço da Bossa e Outras Bossas, Re-Visão de Kilkerry, Poesia Antipoesia Antropofagia y À Margem da Margem, así como en otras contribuciones llevadas a cabo solidariamente por los dos hermanos. Ahora bien, sin duda la labor más sobresaliente de Augusto de Campos hay que situarla en el ámbito de la traducción, donde ha dado muestra de una excelente competencia mediante entregas de gran calidad como Verso Reverso Controverso, Paul Valery: A Serpente e o Pensar, Rimbaud Livre, Hopkins: A Beleza Difícil, Poem(a)s -E.E. Cummings y Coisas e Anjos de Rilke, por sólo citar las realizadas individualmente –con Haroldo y con Décio Pignatari hizo otras muchas. El libro objeto del presente comentario es, conforme su propio subtítulo expresa, una recopilación de versiones de los poetas provenzales Arnaut Daniel y Raimbaut d’Aurenga y de los italianos Dante Alighieri y Guido Cavalcanti ofrecidas en parte a los lectores anteriormente, tal es el caso de los primeros autores mencionados en el volumen Mais Provençais: Raimbaut e Arnaut, con dos ediciones previas en la actualidad completamente agotadas (Florianópolis, Noa Noa, 1982; São Paulo, Companhia das Letras, 1987). El objetivo de esta obra conjunta aparece explicado cumplidamente en la “Introdução” puesta al frente, donde se dice que la intención fue seguir la huella, a través de un viaje translingüístico, de dos de los momentos más valiosos en la evolución de la creación poética europea desde el siglo XII al siglo XIV. En efecto, si por ejemplo Dante denominaba a Arnaut Daniel il miglior fabbro del parlar materno, Augusto Campos buscará establecer aquí un nexo entre ambos que ya había planteado en época moderna Ezra Pound bajo el signo de la invención, por esa razón justamente el título escogido para el libro. La primera parte de Invenção (de Arnaut e Raimbaut a Dante e Cavalcanti) depara una buena oportunidad para aproximarse de forma específica al quehacer de Augusto de Campos en tanto traductor de poesía provenzal, que tiene su punto de partida en las versiones de distintos autores reunidas en el capítulo “Presença de Provença” incluido en el tomo misceláneo Verso Reverso - 1 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 7 - Año 2005 Controverso. El intelectual brasileño evoca no sin nostalgia cómo surgieron, después de “Presença de Provença”, las traducciones que conformarían Mais Provençais, cuya primera edición, muy artesanal, da pie por eso al uso de un ingenioso juego de palabras: “Provença e proeza”. Augusto de Campos, en estas páginas, recuerda asimismo que en la segunda edición de Mais Provençais se añadió una entrevista concedida, en marzo de 1983, a Rodrigo Neves en la Folha de São Paulo, bajo el título “Noigandres: Afugentar o Tédio”. En ella, el traductor confesaba que la poesía provenzal es una pasión suya casi de siempre, subrayando igualmente que su traslado a otras lenguas es tarea muy complicada, de inicio por la extrema dificultad que entraña el acceder a los propios textos originales, y después debido a los numerosos obstáculos que van surgiendo en la fase de comprensión de su sentido. El hermetismo muchas veces de la poesía provenzal lo simbolizaba Augusto de Campos en esa entrevista precisamente con la expresión noigrandres, procedente de la canción XIII de Arnaut Daniel, que encierra un misterio imposible de descifrar que Ezra Pound incorporó en sus Cantares y que se constituyó luego en designación con la que el propio Augusto de Campos, su hermano Haroldo y Décio Pignatari bautizarían, en los años 50, su grupo poético concretista. Este hecho puede servir, dígase de paso, para poner de relieve la extraordinaria influencia que Ezra Pound viene ejerciendo desde hace muchos años sobre Augusto de Campos en su inclinación estética por los poetas provenzales. Efectivamente, a su juicio el poeta y ensayista norteamericano es, entre otras cosas, el pionero que recupera la poesía provenzal para la modernidad, inventándola ante el lector de hoy. Según afirma Augusto de Campos, hay que adjudicar el calificativo de precursores a los provenzales en el curso de la tradición poética occidental, pues además de haber conseguido un equilibrio admirable entre letra y música, hasta el presente no superado, ellos establecieron tanto un catálogo de formas rímicas y rítmicas de enorme virtualidad como también un abanico de estilos variados que van desde la misma sátira hasta el trobar leu, el trobar clus y el trobar ric. Ya en la segunda parte del volumen aparecen, por primera vez reunidas en libro, las versiones de seis Cantos de la Divina comedia (cuatro del Infierno y dos del Purgatorio) y una colección de composiciones líricas del mismo Dante y de Guido Cavalcanti. A través del interesante estudio “O Desafio dos Cantos de Dante” con el que se acompaña a estas traducciones, Augusto de Campos apunta particularmente los estorbos que debe salvar el transvase del escritor italiano a otro espacio lingüístico y cultural. Por ejemplo, la propia estrofa utilizada (la terza rima), con sus rimas unas veces abstrusas, a causa de palabras extrañas o raramente usadas, y otras veces pobres ou chãs, todo lo cual condujo con mucha frecuencia al fracaso, a su entender, a más de un traductor inexperto o descuidado. Para Augusto de Campos, habría que valorar todavía en su exacta medida, que no es poca, otros ingredientes complejos de la poesía dantesca, como las aliteraciones, los juegos de palabras, las reminiscencias sonoras y, por otra parte, la sólida consistencia de numerosos vocablos empleados conscientemente por Dante a fin de no hacer recaer la fuerza de la expresión en los elementos adjetivos del discurso poético. Es importante especialmente destacar, en este sentido, cómo se declara que estas traducciones han sido concebidas de acuerdo con los criterios de la denominada tradução criativa. Dice Augusto de Campos: “O meu trabalho, como o de Haroldo, segue os preceitos da tradução criativa —tradução-arte, como gosto de chamá-la, transcriação como ele prefere. Isto é, uma tradução que procura transpor para a língua receptora não só o sentido mas a riqueza dos valores formais (ritmos, rimas, assonâncas, aliterações, paronomásias, metáforas, etc) e a poeticidade do texto original”. - 2 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 7 - Año 2005 En fin, Invenção (de Arnaut e Raimbaut a Dante e Cavalcanti) es una buena ocasión para comprobar la extrema cohesión del pensamiento traductológico tanto de Augusto como de Haroldo de Campos. Es posible apreciar que se cumplen en esta obra dos de las características señaladas por Jorge Wanderley en dicho pensamiento, como la simpatía por autores rupturistas de la literatura universal y el gusto por la tradução difícil. De modo semejante es fácil detectar que se dan más cualidades indicadas por John Milton, otro estudioso, en la concepción del hecho traductor de los dos hermanos, como la coherencia teórica y práctica, la valoración de la forma en el género poético más que el contenido o la preferencia por la oscuridad. Es conocido que Augusto y Haroldo de Campos no suelen seleccionar para traducirlos a poetas que tiendan a manifestar sus estados emocionales o sus impresiones existenciales, por cuanto se sienten más seducidos por quienes usan a propósito el lenguaje como instrumento para experimentar atrevidas propuestas verbales. También se sabe, en ese mismo orden, que valoran principalmente a los autores en que la opacidad expresiva es patente, ya que esto da lugar a que el lector se enfrente al poema con mayor objetividad, además del lógico reto que, desde el punto de vista de la traducción, implica verter a estos autores a otra lengua. Corresponde consignar que Invenção (de Arnaut e Raimbaut a Dante e Cavalcanti) representa, como antes se dejó avanzado, una prueba más del ascendiente de Ezra Pound sobre Augusto y Haroldo de Campos en su común teoría traductológica. De él tomaron, en realidad, el modelo de tradutor-recriador, reclamando para la traducción una categoría estética que no siempre se le atribuye de buena gana, y también la idea del ejercicio traductor como modalidad privilegiada de la crítica literaria. Con relación a este segundo aspecto, se debe remarcar que el ángulo crítico que se deriva de la traducción se distingue por dos funciones ya contempladas por Pound y reivindicadas por los hermanos Campos: primero, anticipar desde una perspectiva teórica la creación; segundo, elegir entre todo lo ya hecho en el pretérito en conformidad con el lema make it new, es decir, insuflando a ese pasado literario nueva vida por la vía de la traducción. Próximos al final, nada seguramente más acertado que la fórmula acuñada por el propio Augusto de Campos para hacer referencia a este viaje translingüístico, como ya se dijo al principio de esta recensión, que significa Invenção (de Arnaut e Raimbaut a Dante e Cavalcanti) en su plenitud: Viagem via língua via linguagem via vida. - 3 -