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He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 5 - Año 2003
DEL MIEDO A LA TRADUCCIÓN EN QUEBEC
Amelia SANZ
Uni e sidad Complu ense
1. INTRODUCCIÓN
La aducción en las sociedades plu ilingües y plu icul u ales es un luga donde quedan
plasmadas las p ohibiciones, ensiones y di e encias que con o man el discu so sob e la iden idad
en e al ex o señalado como ex anje o.
Así, las mig aciones sin p eceden es de la e a pos colonial, la acele ación de las
comunicaciones y de los desplazamien os, jun o con la in e nacionalización de la cul u a de masas,
han p o ocado una c ecien e he e ogeneización de las poblaciones y una dispe sión de las alianzas
que desa ían las imágenes de especi icidad de la cul u a nacional y de sus iliaciones iden i icado as
(Simon 1991). En es e deba e se encuen a la e lexión sob e la aducción: cuando las cul u as son
sólo excepcionalmen e nacionales y la in e e encia pa ece ine i able, quizá sea necesa io dibuja
o os mapas pa a las cul u as y abandona la dinámica bina ia que lle a de una cul u a de o igen a
una cul u a de ecepción (Homel 1988, Lambe 1989 y E en-Zoha 1994).
Aquí es udia emos cómo la aducción li e a ia se con o ma (o no) con el apa a o de
legi imación de un co pus nacional en un es ado de sociedad dado, a a és de los sis emas de
plani icación cul u al, de los me cados li e a ios y de odas las ins ancias mediado as, al como
plan ea la c í ica empí ica (Schmid 1990). La aducción, como p ác ica discu si a que ambién es
ep esen ación de o os discu sos, puede esul a cen al en la de inición de una li e a idad y, desde
ahí, de una iden idad que quie e se nacional ( éase Angeno 1989, Simon 1989 y B isse 1990). Po
ello, la posición del esc i o - aduc o en Quebec en e a la(s) lengua(s) de la comunidad y la
libe ad de ans o ma la(s) a la ho a de con e i la(s) en una lengua p opiamen e li e a ia se á
obje o de compa ación espec o a si uaciones pa alelas en la Amé ica hispana.
Sob e es as bases p e endemos abo da la ac i idad aduc o a de las úl imas décadas
(pa icula men e la li e a ia) en Quebec con mé odos empí icos, es o es, a pa i de da os o iciales
de las ins i uciones y de es imonios di ec os de los ac o es de la aducción1. Las ci as p o ienen
del Conseil des A s du Canada/ The Canada Council o he A s, an o de sus in o mes anuales
como de las p ecisiones apo adas po los coo dinado es de los p og amas de ayuda a la aducción
in e nacional y nacional (Louise Cas onguay y Ca ole Bouche ). La lis a de en e is ados se ab e
con Naim Ka an, undado del p og ama de ayuda a la aducción del Conseil en 1981. En e los
1 Se a a de una expe iencia ealizada du an e la es ancia del au o de es as líneas en el Dépa emen de Linguis ique
e T aduc ion de l’Uni e si é de Mon éal, du an e el cu so 1998-1999, sin la ayuda de cuyo di ec o , Richa d Pa y,
y de mi colega, Jeanne Dance e, es e abajo no hab ía sido posible.
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aduc o es, con amos con los es imonios de Emile Ma el, diplomá ico, p emio de poesía del
Gobe nado Gene al de Canadá y aduc o de Miguel He nández, So Juana Inés de la C uz, Jaime
Sabines y algunos más; ambién con Louis Jolicoeu , esc i o y p o eso de aducción, aduc o de
Unamuno, One i y Vlady Kociancich, en e o os. Tend emos en cuen a el es imonio de He nán
Ba ios, esc i o chileno en el exilio y bene icia io de las ayudas del Conseil2. Pa a comp ende las
signi icaciones dadas po los ac o es, u iliza emos los abajos de los especialis as canadienses en
aducción que ecogemos en la bibliog a ía.
2. LAS CIFRAS
En p ime luga , so p ende el escaso núme o de aducciones en un país que compa e dos
lenguas y dos cul u as, y que p e ende o ja se una iden idad mul icul u al (me e ie o a Canadá) o
una iden idad eme gen e (hablo de Quebec). Bas en los da os apo ados po S a o d 1977,
Ellenwood 1983, Delisle 1983. Pa a el ea o en Quebec, po ejemplo, Annie B isse no puede
ecoge más que unos 15 í ulos apa ecidos en e 1968 y 1988 y eso dando al é mino “ aducción”
un sen ido muy amplio (B isse 1990). Los países bilingües no son necesa iamen e zonas de
in e cambio y de mezcla cul u al (Pi on 1978), pe o en Canadá la ac i ud de los medios angló onos
y ancó onos pa ece pa icula :3
“Al p incipio, po que dominaba la p egun a que o mulaba el Canadá angló ono y e a el Wha
does Quebec wan ?, ¿Qué quie e Quebec? En onces se aduje on lib os polí icos, semi polí icos,
no elas, e c. que daban una idea de lo que e a el sepa a ismo (...). Después ino la idea de que
exis ía una li e a u a di e en e, que había un espacio exó ico, incluso den o del mismo país, como
si ue a una egión que se conocía mal y que ascinaba, pe o no iban demasiado lejos. Había
algunos esc i o es que uncionaban, como Ca ie o T emblay, y o os que no uncionaban más que
en Mon éal y lo mismo en inglés. Pa a los quebequenses, el in e és ino más despacio y po
olun ad p opia, po que lo exó ico enía de Amé ica y hay g andes esc i o es angló onos en
Es ados Unidos (...). Poco a poco se empezó a ad e i que exis ían di e encias, pe o no podemos
habla de ascinación po es a li e a u a y engo que deci que, hace cua o o cinco años, en
F ancia, hubo más ascinación po la li e a u a canadiense en inglés de la que nunca hubo en
Quebec y se aducen allí muchos lib os canadienses del inglés. (...) En Ingla e a, es os esc i o es
ienen un éxi o muy, muy g ande, y en muchos o os países.” (Ka an)
“Como miemb o de los ju ados de p emios como el del Gobe nado Gene al y como lec o ,
obse o que el Canadá inglés aduce mucho más a los quebequenses que a la in e sa, sob e odo
en ea o, pe o ambién en la no ela (...). Hay e ec i amen e poli ización, lo que explica que se
aduzca menos li e a u a en Quebec que en el Canadá inglés, pe o c eo que es a poli ización
iende a di umina se en bene icio del in e és mismo de los ex os, lo que me pa ece una e olución
posi i a.” (Jolicoeu )
Los en e is ados explican así el limi ado núme o de aducciones:
“Cla o, el bilingüismo, en las pe sonas cul as, impide la aducción. Pe sonalmen e me niego a lee
en ancés la ob a de un au o angló ono (...). En el o o sen ido las cosas no uncionan de la
2 A odos ag adezco los ma ices apo ados a es e a ículo y su consen imien o exp eso pa a la publicación.
T ansc ibimos en aducción sus espues as.
3 No en ano ecoge Shouldice 1983: 75, esa poli ización de la aducción: “The bibliog aphies o exis ing
ansla ions o Canadian w i e s, in bo h English and F ench, shows ha li e a y wo ks wi h a high poli ical con en
essays by T udeau, Lé esque, Valliè es, Lo ime , C eigh on, Be on; no els by Aquin, Ca ie , Godbou , Mac
Lennan, Rohme ; poems by Chambe land, Lalonde, Mi on, Lee, his o ies and biog aphies o poli ical igu es- a e
mo e likely o be ansla ed han books wi h li le o no ob ious poli ical impo .”
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misma mane a: amos que no hay decenas ni milla es de in elec uales canadienses angló onos que
lean en ancés, pe o sigue habiendo un buen núme o de in elec uales que pueden lee en la lengua
del o o, sob e odo del lado de los ancó onos (...). Se lee muy poco la o a li e a u a; sal ando
las dis ancias, hay muy poca aducción y ob as maes as del o o lado que ci culen. Es
comp ensible po azones polí icas, pe o is e po lo que iene de negligencia, o quizás es la
es uc u a misma del país: como no es un país uni a io ni cen alizado, esas elecciones se hacen a
ni el de las di e en es p o incias y los habi an es de las zonas pe i é icas (dado que aquí las
dis ancias son an eno mes) encuen an en su luga de esidencia la sa is acción de sus ape i os
in elec uales, que no son desde luego muy ele ados... Po o a pa e, sucede lo mismo en cualquie
país. (...) Si us ed i e en Saska che an y es de o igen sueco, islandés, alemán o uc aniano, lo cual
es más p obable que se de o igen inglés (de las Islas B i ánicas) o de o igen ancó ono, us ed se
i á a sus clásicos, sean de su ci ilización o de su an igua cul u a pe sonal o con empo ánea, y allí
encon a á lo que busca y no end á una eno me cu iosidad po explo a a ondo una li e a u a que
llaman canadiense, pe o que, en el ondo, es de To on o. Y la siguien e ase que consis i ía en i a
busca o a li e a u a canadiense ancó ona y esencialmen e mon ealesa, queda demasiado lejos.”
(Ma el)
“Hay dos enómenos po los cuales no ha habido muchas aducciones (...). El p ime o es que
muchos quebequenses, ancó onos, podían lee di ec amen e en inglés (...); en una época en que
de un 30 a un 40% de lec o es podían de ende se en inglés, es o menguaba la necesidad de
aducción. No sucede lo mismo del o o lado: la p opo ción de angló onos quebequenses que
leían en ancés e a de un 10% hace 40 años, aunque aho a es amos en un 70% sob e odo g acias
a las escuelas (...). En el 71, yo es aba ya desde hacía algunos años en el Conseil des A s y nos
dimos cuen a de esa laguna y ambién de que exis ía en ese momen o un p oblema de elación
en e las dos pa es del Canadá, un p oblema a la ez polí ico y social; así que comp endimos que
e a necesa io c ea un mecanismo que a o ecie a el in e cambio. En onces ue c eado un
p og ama de aducción al que se do ó de inanciación: el Conseil des A s pagaba los gas os de
aducción del inglés al ancés, del ancés al inglés, a an o la palab a, lo cual esul aba bas an e
gene oso, en cualquie caso su icien e, pa a c ea la posibilidad..., po que la aducción cues a ca a
a los edi o es: publica un lib o, más los gas os de aducción, e mina siendo inasequible. Exis ían
ya sub enciones a la edición, pe o se añadió una a la aducción, p ecisamen e pa a anima a que
las dos pa es del país se econocie an. Ta dó unos cuan os años, pe o después el p og ama se
dispa ó a causa de su in e és y po que los edi o es pe cibie on ese in e és; en onces se empezó a
aduci . Al p incipio, se aducían lib os sólo pa a da a conoce la sociedad (...). Pe o así se había
hecho ealidad no sólo la posibilidad de aduci , sino la exis encia de un cue po de aduc o es que
empezaban a pode i i de la aducción.
El segundo enómeno, más bien nega i o, es la al a de in e és de una li e a u a hacia la o a.
Cuando los ancó onos leían li e a u a en inglés, iban más hacia la li e a u a ame icana que hacia
los esc i o es anglo-canadienses. Y del o o lado sucedía lo mismo: del lado angló ono, iban
di ec amen e a la li e a u a ancesa, leían a Sa e o a Camus más que a los esc i o es canadienses.
Además sucedía po en onces o a cosa y es que la gen e no leía su p opia li e a u a y al esc i o
canadiense le cos aba alcanza econocimien o en su p opio país, po que la gen e se decía “un
canadiense no es an bueno como un ancés”. Aho a sucede más bien lo con a io: p ime o se
in e esan po su p opio país y ésa es la e olución cul u al que se ha p oducido desde en onces. Yo
he i ido ese enómeno, yo lo sen í y eso que no hacía mucho iempo que había llegado a Canadá.
Llegué en el 54 y le comen é al di ec o del pe iódico Le de oi , en el cual he es ado esc ibiendo
desde en onces (...): “¿Cómo es posible que, en un g an pe iódico como el suyo, no se hable de
lib os canadienses en inglés, ni de lib os canadienses en ancés?”. Y empecé yo, ui el p ime o a
inales de los años 50 y p incipios de los 60 en esc ibi sob e la li e a u a canadiense en inglés,
aunque no sob e su aducción. Aho a es F ancia la que descub e a los esc i o es canadienses
angló onos y la que nos manda sus aducciones (...). Aho a hay un g an desa ollo, no digo que
sea ácil, que la gen e co a a aduci a los o os, es di ícil, pe o la li e a u a es di ícil de odas
mane as. (...) Aho a se han c eado edes , en poesía, en el mo imien o eminis a, edes de
esc i o es en las dos lenguas que se aducen, que se econocen, que hacen coloquios, median e
e is as o pequeñas edi o iales (...).
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Den o del Conseil des A s, después de la aducción inglés- ancés, i que o os países (sob e
odo me inspi é de un p og ama muy impo an e en Alemania) ayudaban a la aducción de sus
ob as en o os países. En onces c eé un p og ama, en el Conseil des A s, de aducción ex anje a;
así que se pagan odos los gas os de aducción de lib os canadienses en inglés o en ancés a
cualquie lengua, si se log a un acue do con el edi o , ya sea alemán, i aliano o español. Y lo que
descub imos es que los lib os pa a niños que se esc iben en el Quebec y en Canadá ienen un éxi o
ex ao dina io en los países escandina os (...).
Hay o os lib os que son muy aducidos en el mundo. Es el caso de los lib os p ác icos, po
ejemplo en el Quebec, donde han p oli e ado los lib os p ác icos a la ame icana: sociología,
psicología social, lib os muy áciles sob e sexualidad, cómo hace o os, e c. Y hemos conseguido
da a conoce a muchos esc i o es en Alemania, en I alia, en España; en los países de habla
española exis en aducciones que hemos sub encionado.” (Ka an)
“Cuando se elige un í ulo (elección que no hace el Conseil des A s), esa elección la hace el edi o
canadiense inglés que decide aduci po ejemplo a Emile Ma el, que a a asumi el iesgo
ela i o de publica ese lib o. Las condiciones p opues as po el Conseil des A s le pe mi en
publica lo como si se a a a de un lib o ya esc i o en inglés pagando la aducción. Pe o hay que
con ence a una edi o ial pa a que co a el iesgo y no al Conseil des A s” (Ma el)
“Siemp e c eí que se aducía más en Canadá que en o a pa e, sob e odo g acias al apoyo del
Conseil des A s y a los nume osos p emios de aducción como el del Gobe nado Gene al. Pe o
la ealidad es o a, y es que la ayuda gube namen al nunca end á el alo de la aducción que es
u o de la demanda del público y que quizá sea más ue e en países como I alia o España (F ancia
desde hace poco, y quizá algún día Es ados Unidos); es una cues ión de mayo ape u a a o as
cul u as.”(Jolicoeu )
“Hay un p oblema impo an e en Canadá: las dos lenguas pe enecen a es países impo an es
desde el pun o de is a cul u al en el mundo y desde el pun o de is a de la edición, es o es,
F ancia, G an B e aña y Es ados Unidos, po no habla de Suiza o Bélgica (...). Es casi
impensable, po ejemplo, que un esc i o alemán como Gün e G ass quie a se aducido en
To on o mejo que en Nue a Yo k (...): si es aducido en Nue a Yo k, ya iene a su alcance
Canadá, y lo mismo sucede en F ancia. Pa a cualquie esc i o , sea i aliano, español,
sudame icano, o lo que sea, cuando son aducidos en F ancia, enemos los lib os aquí y sin que
nos cues e nada. “ (Ka an)
E ec i amen e, el Conseil des A s del Canada, c eado en 1957, o ece di e en es ipos de
sub enciones a esc i o es y a edi o es canadienses pa a la aducción:
A) Desde 1980, un p og ama de ayudas a los edi o es de aducciones al ancés, al inglés o a
cualquie lengua au óc ona pa a ob as li e a ias de esc i o es canadienses publicadas en
Canadá, ayuda des inada al aduc o p o esional enca gado de es a a ea.
B) Las sub enciones a la aducción in e nacional, es o es, a edi o es (en lenguas dis in as del
ancés y del inglés) que deseen publica lib os esc i os po au o es canadienses en sus
espec i os países.
He aquí algunos da os ep esen a i os o ecidos po el Conseil des A s:
●Pa a el año 1996-97, de las 47 sub enciones concedidas a edi o es ex anje os, 31
ecaen en países ge mánicos (Alemania, Aus ia y países escandina os). El Conseil
con i ma que Alemania esel país más in e esado po la li e a u a canadiense.
●En ayudas a la aducción, Quebec pa ece se el es ado que más ecibe: pa a el año
1996-97, po ejemplo, Quebec ecibe 2.995.367$, en e a los 2.482.712$ de On a io,
muy po encima del es o de las p o incias como B i ish Columbia con 901.074$ o o
el úl imo, Yukon con 9.100$. Algunos denuncian es as di e encias, pe o la mayo
pa e de las demandas p o ienen del Quebec.
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●Si compa amos ci as y echas en una mues a a medio plazo, obse a emos que los
clien es ancó onos esul an ambién a o ecidos.
Cuad o 1: Sub enciones po lenguas y géne os
Lengua del clien e Año Géne o $ #
Inglés 1991 Li e a u a ju enil
No elas y ela os
Es udios y ensayos
Poesía
3.550
71.002
132.528
4.400
13
14
10
3
F ancés 1991 Li e a u a ju enil
No elas y ela os
Es udios y ensayos
30.274
117.350
224.419
13
17
25
Inglés 1997 Le as y edición
Li e a u a ju enil
No elas y ela os
Es udios y ensayos
Tea o
22.230
2.651
103.139
86.194
13.802
13
6
14
14
8
F ancés 1997 Le as y edición
Li e a u a ju enil
No elas y ela os
Es udios y ensayos
Poesía
Tea o
6.860
33.252
119.195
91.298
9.385
18.175
5
13
19
14
4
13
Cuad o 2: Sub enciones po p o incias
P o incia 1991-92 1996-97 1997-2000
On a io 140.437 109.030 84.100
Québec 398 901 270.250 378.300
TOTAL 588.129 466.106 526.800
Tal polí ica es obje o de comen a ios po pa e de los en e is ados:4
“Tu e una beca del A Council, o ganismo que es imula de mane a deso denada la c ea i idad en
el Canadá. Digo es o, po que los c i e ios de es e o ganismo pa a la a ibución de becas ienen
poco que e con la calidad a ís ica de la ob as que se le some en y mucho que e con in e eses
polí icos de las e nias que con o man es e país. Es deci , que las becas pueden se o o gadas a
ob as de alo li e a io nulo, pe o cuyo au o ep esen a a un g upo é nico impo an e en é minos
de in luencia social (...). El Conseil des A s, desg aciadamen e, no juega ningún ol impo an e ya
que no es imula la c ea i idad li e a ia como debie a al no da le con inuidad a los p oyec os
a ibuidos (...). Pe sonalmen e pienso que lo que ha al ado son c i e ios a ís icos pa a pode
aduci las ob as li e a ias exis en es a in de es ablece un puen e de ci ilización en e una cul u a
y o a. Y de o o lado es án los p ejuicios que en es e momen o bloquean la expansión de cualquie
in en o a ís ico álido, educiéndolo siemp e al es e eo ipo de la clase media local.” (Ba ios)
4 Como sucede en odas las li e a u as de la anco onía, odos señalan que sin la ayuda o icial, los lib os en lengua
ancesa no se ende ían, aunque, sub encionados, co en el iesgo de a e a se a los obje i os gube namen ales
(Oma i 1985).
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“Po ejemplo, yo no he enido ninguna sub ención pa a los ex os no canadienses que he aducido
(en ealidad casi odas mis aducciones son de au o es no canadienses), lo que me ha pe mi ido
descub i au o es que han enido una impo ancia capi al pa a mí, incluso en mi p opia esc i u a.
Menos mal que no me he is o limi ado po las exigencias del Conseil des A s...” (Jolicoeu )
“En odo Canadá es lo mismo, odo es á sub encionado: desde la p opia edición has a el esc i o
mismo que, cuando esc ibe, puede ecibi becas y publica en e is as cul u ales que es án
sub encionadas. Mi espues a cuando la gen e me dice “!Ah, cla o, como es á sub encionado...!”
es que se a a de una colec i idad que decide que quie e ene una cul u a; no es un gobie no el
que lo decide, sino la colec i idad que decide da se un ins umen o pa a ene una cul u a. Y el
Conseil des A s ha sido ese ins umen o, no gube namen al, sino di ec amen e ligado al
Pa lamen o; cla o que había que pasa po los minis os pa a ob ene las sub enciones, pe o no
es ábamos en un país hos il, ni en un país comunis a o ascis a, es ábamos en un país donde se
juega el juego democ á ico. Yo nunca he enido di icul ades ni con los libe ales ni con los
conse ado es (...). Un país como Es ados Unidos puede p escindi de sus jó enes esc i o es,
aunque los sac i ique, pe o noso os enemos una cul u a que debe de ende se, que debe sob e i i
y no podemos p escindi de los esc i o es, hay que ayuda los a sob e i i (...). Los necesi amos
más que en los países con una g an adición como F ancia o G an B e aña.
Todos los esc i o es, ue an independen is as o no, han enido a pedi becas y las han ecibido
según sus mé i os. La única di icul ad en cie o momen o, y eso ha e minado hace ya quince o
ein e años, es que se negaban a ecibi el P emio del Gobe nado Gene al; pe o aho a co en
de ás de él, sean independen is as o no (...). No ha habido a aques públicos con a el Conseil des
A s, ni siquie a po pa e de los esc i o es: pueden c i ica a O awa, quizás de o ma p i ada la
gen e puede deci muchas cosas, pe o eso no impide ecibi becas ni p emios (...).
Exis en Conseils des A s en o os si ios: en On a io, en Quebec, ambién hay sub enciones. En
On a io ha habido muchos eco es en cul u a, en la Colombia b i ánica ambién, pe o en Quebec,
el Conseil des A s unciona y enemos un Conseil des A s pa a la comunidad u bana de Mon eal
del cual o mo pa e y que concede muchas sub enciones, aunque no a los indi iduos ni a la
aducción ni a la edición, pe o sí a a las e is as li e a ias, a las mani es aciones li e a ias o de
ea o, a la música, e c. Y inalmen e c eo que es amos mejo en Canadá que en o os si ios en el
plano cul u al, menos que an es, pe o no es un desas e (...).Y no es sólo po que es é
sub encionado, sino po que hay lec o es, hay en as y los lib os son ela i amen e ba a os
espec o a los lib os anceses.”(Ka an)
“Que haya habido poca aducción, puede ene que e con el hecho de que no ha sido una
p io idad en el ma co de los p og amas del Conseil des A s que es el g an o ganismo englobado ,
ehicula (no pa e nalis a), que siemp e co e el iesgo de es a poli izado, y como se basa en un
sis ema que posee oda la agilidad y oda la belleza del juicio in e pa es, siemp e se en en a a
eno mes di icul ades. C eo que en ese con ex o la aducción no ha conseguido si ua se en lo más
al o de la lis a de p io idades. Lo que sí se á desde luego p io i a io, en lo que se e ie e a la
li e a u a, pa a el Conseil des A s es una de las ases que p esidió la c eación del O ice
Na ionale du Film, una ins i ución c eada as la gue a o incluso an es, según la cual los
o ganismos o iciales es án ahí pa a da a conoce Canadá a los canadienses (...). El Conseil des
A s se ha di igido mucho más hacia la c eación canadiense y no ha obedecido, si se me pe mi e, al
manda o de da a conoce Canadá a los canadienses, es o es, a la obligación de con a a alguien de
la Colombia B i ánica lo que es Te ano a. En es a si uación, al Conseil des A s, la aducción no
le ha pa ecido algo impo an e, incluso la aducción a las lenguas in e nas, así que imagínese pa a
las lenguas ex e io es, eso ni se nos pasa po la cabeza; es deci , da a conoce Canadá g acias a las
aducciones al español, po ejemplo, de las g andes ob as canadienses, no es algo que pa ezca
p o echoso pa a el Canadá, con a iamen e a lo que hacen o os países como F ancia que in ie en
muchísimo en ehículos ex e nos pa a da a conoce su cul u a.
El Conseil des A s es á an p esen e en la exp esión cul u al canadiense, de un océano a o o, se ha
con e ido en algo an asumido que, en cuan o se no a el meno descenso en un p esupues o o la
subida de o o, se desencadena una oleada de con o e sias (...). Sin el Conseil des A s , la
li e a u a canadiense, de lengua ancesa o inglesa, no exis i ía. Le puedo asegu a que
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unciona íamos en el ma co de una cul u a de me cado muy du o, en la que esul a ía
eno memen e di ícil publica y en la que hab ía aún más no elas de Daniel S eal en las a macias
de Jean Cou u.” (Ma el)
Pa ece como si Quebec, conside ándose uni e so ce ado que ha de se p ese ado, hubie a
emido la di e si icación de los in e cambios lingüís icos y la cul u a aducida como cul u a
p es ada. Se a a de una adición que e en la aducción un pelig o de se idumb e cul u al
espec o al inglés y que se emon a has a Lionel G oulx en su L %Appel de la ace de 1922: has a en
los años 70, la aducción apa ece como uno de los insidiosos ac o es de deg adación de la lengua
del Quebec, es o es, un medio de “in odui e dans une cul u e dé e minée des associa ions d Uimages
e d Uidées, des modes e schémas de pensée, en plusieu s cas même des aleu s qui appa iennen à
une au e cul u e” (Bou hillie 1971: 82). Añadamos mención al g an escándalo de 1993, cuando el
p emio del Gobe nado ue o o gado a Nancy Hus on po un lib o esc i o p ime o en inglés y que
ella misma había aducido al ancés: Can ique des plaines. Y es que la de inición nacional a pa i
de la oposición de con a ios es ecu so simple y epe ido en el p oceso de c eación de iden idad,
como lo ue en el caso de F ancia en e a España, después con a (y p o) Ingla e a, inalmen e
en e a Alemania. En un país donde el O o (el inglés) ocupa una posición hegemónica y
de o ado a, ha sido necesa io in en a se a sí mismo, y ello incluye, desde luego, la lengua p opia
(B isse 1990).
F en e a es as posiciones, o as (Simon 1991 y 1994) conciben la cul u a como juego de
di e encias, en donde el paso lingüís ico y cul u al esul a se un elemen o esencial de la c eación
colec i a, es o es, de la iden idad cul u al. Quebec puede pasa en onces de se de inido como
cul u a de epe o io limi ado de e e encias, a o a de inición plu al que se in e nacionaliza con
olun ad. Así nos ace camos a posiciones más p opias del su .
3. LAS LETRAS
La lengua li e a ia es uno de esos indispensabilia del pode , capaz de subs i ui a las a ian es
locales como medio pa a la ansmisión de una cohesión socio-cul u al en los ex os, desde la
c eación de las naciones de Eu opa (E en-Zoha 1994). Si la a iculación de las lenguas y la
li e a u a es á en el cen o mismo del p oblema de la iden idad y la aducción esul a se un
p oblema de lengua an es que de discu so, en ende emos que la elección de una lengua pa a la
aducción sea un pun o nada banal en la dinámica nacional del Quebec5. Así, debemos
p egun a nos si esa lengua québécoise dis in a del ancés o del inglés se á conside ada legí ima
pa a las ope aciones aduc o as den o de las a eas li e a ias.
Quizá el sueño de una lengua única sea la o a ca a del miedo a la aducción: esa seducción
del an asma de una lengua ma e na, nos algia o ensoñación de usión en é minos de idianos
(MacDonald 1982). Pe o la his o ia misma de la lengua ancesa an es y después de la Re olución
(Baliba 1974), el eco ido de aquellos dos hijos del je e I oquois ap ados po Ca ie y lle ados a
F ancia a la ue za pa a que ap endie an ancés y si ie an después como in é p e es, la p esencia
de los undado es no mands, pa isiens, cha en ais, au e gna s o la llegada de los mode nos
5 No en ano a eces el acceso de una lengua a su li e a idad pasa po ope aciones aduc o as que los esc i o es
mismos conside an indispensable: es el caso de Fede ico II de P usia o de Rubén Da ío según explica Casano a
1999: 34 e ss.
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He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 5 - Año 2003
po ugueses, i alianos, hispanos de odo el Su ..., odos e lejan una si uación de he e oglosia, en la
que di e en es lenguas (incluso el la ín) compa en espacios de exp esión y donde la plu alidad
escapa a cualquie bina ismo que oponga anglo onía y anco onía (G u man 1996).
En el caso de la aducción, el deba e sob e la lengua sólo apa ece en el ea o y de o ma
poco ecuen e, en e a una elección gene alizada de la lengua es ánda pa a la aducción li e a ia,
lo cual so p ende dada la su conscience linguis ique (Gau in 1990-91) del esc i o del Quebec:
“A mí me pa ece que, en aducción, domina el ancés es ánda . En lo que a mí se e ie e, he
publicado no malmen e en las edi o iales ancesas, lo que desde luego excluía al a go
quebequense. Pe o incluso pa a una edi o ial de Quebec, no eo cómo jus i ica el uso del a go
quebequense. Tampoco u ilizo el a go de F ancia, con el cual no me sen i ía a gus o. Sin emba go
el ancés es ánda o ece una gama de ni eles amilia es de lengua que sí uncionan en oda la
anco onía.” (Jolicoeu )
Lo mismo pod íamos deci pa a las aducciones poé icas de Claude Beausoleil o de Emile
Ma el, muy lejos de las exigencias lingüís icas de plu alidad mul i o me que plan ea, po ejemplo,
Réjean Ducha me en L %A alée des a alés, Dé adé, o L %Hi e de o ce6.
Se a a ía, pues, de un ancés in e nacional que se hab ía con e ido en ma ca de lengua
li e a ia pa a el lec o ya con la no ela del S. XIX, cuando, siguiendo la no ma de la no ela ancesa
del mismo pe iodo, el esc i o québécois decide u iliza un ancés es ánda pa a pe sonajes que en
la p ác ica sólo habla ían una a iedad egional que puede se llamada canayen, joual o québécois.
Qué cosa sea, en ealidad, ese ançais s anda d es una cues ión que desbo da es e abajo ( éase
Co be 1989). En cualquie caso, es a icción lingüís ica al amen e ideologizada pa a la li e a u a
en aducción pa ece p ecisamen e p opia de una si uación de con ac o lingüís ico, pu a necesidad
jus amen e cuando la igu a única del O o es alla en una mul iplicidad de al e idades y de
plu alidades mes izas, más pa en es aún a inales del XX: en la in ensa ci culación de idiomas po
las calles de las me ópolis mode nas.
Y ello so p ende: espe a íamos una lengua modelada po los es ue zos de desc ibi un Nue o
Mundo con las palab as del An iguo, como en Amé ica La ina, donde la madu ez de sus li e a u as
ha coincidido con la c eación de lenguajes nue os. Desde luego, esa elección del es ánda
so p ende ía al su , donde el público es capaz de echaza una e sión españolizan e de cualquie
p oduc o ele isi o y la li e a u a ha log ado li e a iza odos los ni eles lingüís icos en los
di e en es países. No en ano Amé ica oda, desde an es de su colonización, ha sido luga de paso,
espacio a a esado que se descub e en su eco ido y en onces se aduce. Po eso, la posición del
esc i o en e a las lenguas de su comunidad ha sido siemp e cues ión ame icana po excelencia
(Gau in 1976 y Gau in 1992-93).
Así lo a i ma He nán Ba ios quien, a pesa de su pe manencia en Quebec y de la emá ica de
sus ob as, jus i ica po qué con inúa esc ibiendo en un cas ellano plu al:
6 No so p enden, pues, decla aciones como las de René Chicoine, el aduc o del la no ela de Mo decai Richle
(1969). Rue Sain -U bain, Mon éal, Hu ubise HMH, en su p e acio: “Le lec eu s Ué onne a peu -ê e “d Uen end e”
des pe sonnages qui son Jui s s Uexp ime comme des Canadiens-F ançais (sic). Leu açon de pa le pou ai -elle
ou e une équi alence é i able dans la aduc ion? (...) Ce ains lec eu s ou e on -ils qu Uil au ai allu adop e
ca émen la langue di e “joual”? D’une pa les pe sonnages de ces éci s n Uemploien pas un idiome co espondan
aussi dég adé (se ai -il possible?) e de l Uau e, no e açon pa iculiè e de pense , de sen i , de éagi ne s Uexp ime
pas uniquemen dans une langue, si l Uon peu l Uappele ainsi, qui che che à dé ui e ses nobles o igines.” (Beausoleil
1992: 408).
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He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 5 - Año 2003
“Las azones son p incipalmen e la iden i icación emocional con los egis os de mi lengua
ma e na, que e ocan un pasado del cual no me he podido desp ende . También e ag ego que, al
habla de egis os, me e ie o al mismo iempo a la e ocación de ex u as y de colo es que la
lengua pone de elie e. La in e calación de exp esiones ex anje as esponde al hecho de i i en
o as lenguas y en un espacio donde la explo ación no se ha dado en mi caso en é minos ísicos,
sino en é minos abs ac os, en el cual el idioma ha sido mi co aza, mi espada y mi caballo. En los
c onis as españoles encon é ese es ado espi i ual en el cual se desc iben o se in en a desc ibi un
mundo o almen e desp opo cionado con espec o a los alo es e ideas que se poseen. En el caso
de ellos, es la desc ipción ísica del impe io az eca, maya o inca. En mi caso, la de ensa de la c uz
an e le emba e de la pa a e nalia de dioses paganos, que da en el ondo luga a es e lenguaje que
su ge de lo p o undo de Amé ica del Su , po que además since amen e c eo que la elación es
di ec a con nues o se mes izo y c uci icado en e dos o es mundos”. (Ba ios)
E ec i amen e, la mul iplicidad y la mezcla de lenguas de las li e a u as la ino-ame icanas
con as a con el empeño ya an iguo del ancés en expulsa lazos con lo e nacula , con la o alidad,
con lo plu al. A ello se añade que las li e a u as ancó onas son las que más han a dado en ompe
a su a o la dinámica cen o-pe i e ia que les unía a F ancia. Pa icula men e, los québécois exis en
como se es únicos hablando ancés en el océano inglés de la Amé ica del No e, con una iden idad
del no e, con una cul u a de in ie no. En in Quebec, con a iamen e al es o de Amé ica, echazó
la Re olución F ancesa, mien as su ía el abandono de la me ópoli y asumía su p opia a ea
ci ilizado a. Todo es pa icula .
Sin emba go, c í icos y en e is ados sugie en semejanzas en e su no e y el su , al iempo
que cons a an la p esencia ecien e de aducciones de au o es hispanos. Y si hay aducción (dicen
las leyes de E enZoha 1990) es po que exis en con ac os, pa alelismos y ans e encias.
Así, Ma el, desde su posición de diplomá ico en la zona y aduc o de au o es la inos,
enuncia a ios ac o es que han podido alen a el in e és po el Su . En p ime luga , la pe enencia
del Canadá a la O.E.A., el es ablecimien o de una zona de lib e cambio con Méjico y la pe enencia
del Canadá (y del Quebec) a la anco onía jun o con algunos países del Ca ibe como la isla de
Domínica (miemb o de la Commonwel h) o Hai í, donde la diplomacia canadiense ha sabido es a
p esen e. En segundo luga , los cen ena es de miles de u is as que pa en de Canadá pa a las playas
de México, de Cuba, de la República Dominicana, y que necesa iamen e aen un cie o alien o del
su , una ape u a, una cu iosidad. En e ce luga , la emig ación la inoame icana, p incipalmen e
chilena, as el golpe de es ado con a Allende, en cuyo seno los c eado es, como ac i is as que
e an, han que ido man ene en el Quebec es a misma ib ación cul u al. Todo lo cual con i ma
He nán Ba ios:
“En un momen o o mamos un g upo en el cual eníamos un p og ama adial y desde el cual
a ábamos de di undi los alo es de la li e a u a y el a e, de mane a a man ene i o el in e és en
nues a cul u a. Es o sucedía a mediados y ines de los años 80. (...) Hemos apa ecido en
An ologías bilingües de mane a muy espo ádica, po que la e dad es que no exis en aduc o es
cali icados a los cuales hubié amos podido ene acceso. Aquellos que hubie an podido e ec ua lo
e an y son ex emadamen e ca os y pe enecen a g andes edi o iales no eame icanas y no
canadienses. Aquí en el Canadá exis e una muy pob e in aes uc u a pa a el sos enimien o de una
cul u a li e a ia álida”. (Ba ios)
En cua o luga es án las inicia i as pun uales, como la de Ec i de Fo ges que ha sabido
ap o echa las posibilidades de coedición con edi o iales la inoame icanas. Y p ecisa Ma el:
“Todo es o explica es e desplazamien o hacia la e icalidad que necesa iamen e enía que eni :
de ninguna mane a podemos i i con la ilusión de que somos eu opeos. Si hay algo cla o y que a
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