Jennifer Pearson. Terms in Context.
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Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 4 - Año 2002 Jennifer Pearson, Terms in Context, Amsterdam, John Benjamins, 1998, 200 pp. Fernando J. CHUECA MONCAYO Universidad de Valladolid Como la propia autora reconoce en el capítulo 10, el presente libro nace del deseo de desarrollar una metodología para la recuperación semiautomática de información intratextual acerca de términos, utilizando como base tres corpus especializados de los que extrae no sólo aquellos entes léxicos que son usados en dichos corpus como términos, sino además un determinado tipo de información, que Pearson denomina metalanguage statements, la cual se convierte en el material para la formulación de definiciones terminológicas, que es el fin último que subyace al estudio que vamos a reseñar a continuación. La investigación que Pearson lleva a cabo en Terms in Context es una continuación de los estudios ya emprendidos por otros investigadores en la década de los 80 acerca de la recuperación de la información y el procesamiento de las lenguas naturales a través de la construcción y empleo de corpus informatizados. Partiendo de estas premisas, no es un mero capricho de la autora que el libro comience con una cita de J. C. Sager, extraída del comienzo del capítulo 5 (Compilation of Terminology) de la obra publicada en 1990, A Practical Course in Terminology Processing, y que reza de la siguiente forma: “It is now recognised that the only practical means of processing lexical data is by computer” (Sager, 1990: 129). Para culminar el objetivo comentado en el primer párrafo de esta reseña, los capítulos evolucionan desde una perspectiva general que abarcaría los tres primeros capítulos, dedicados a las tres materias que actúan como marco general de la investigación (terminología, lingüística del corpus y lexicografía), a una visión particular desarrollada en los apartados siguientes acerca de esos metalanguage statements, ejemplificados a través de numerosísimas muestras tomadas de los corpus que soportan su investigación. Partiendo en la introducción de una distinción entre una terminología “tradicional” (como la propia autora la denomina), representada por Wüster, así como organismos como ISO, en la que el elemento principal era el concepto y en la que los términos no dependían del contexto, y una terminología moderna que presta especial atención al uso y a la importancia del contexto, Pearson presenta una hipótesis realmente interesante, y que, en nuestra opinión, parecen compartir otros investigadores como M. T. Cabré: el hecho de que términos y palabras no son tan claramente diferenciables como ha venido asumiéndose en la aproximación tradicional a la terminología y que el verdadero factor que determina que un determinado ente léxico se manifieste en un texto como término o como palabra es lo que recibe el nombre de communicative setting, que, desde nuestro - 1 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 4 - Año 2002 punto de vista, se refiere a la situación comunicativa previa a la actualización de un determinado tipo de texto. El primer capítulo está dedicado a encontrar los criterios que permitan establecer las diferencias entre términos y palabras. Pearson advierte al lector que en función del punto de vista del estudioso (terminólogo o especialista en LSP o sublenguajes) la noción de lo que es un término dentro de una communicative setting puede variar. En cualquier caso, Pearson opina que desde el punto de vista del usuario es más sensato adoptar un punto de vista incluyente que no distinga entre diferentes categorías de términos y considerar que todo lenguaje usado en ciertas situaciones comunicativas es potencialmente terminológico, a menos que se demuestre lo contrario. Tras un breve repaso al origen y causas de la terminología como disciplina (eclosión del progreso científico y tecnológico, así como la internacionalización del comercio y la consiguiente necesidad de denominar todos los nuevos conceptos que iban surgiendo y de armonizar dichas denominaciones), introduce su noción de qué es la terminología, para lo cual se basa en las tres acepciones del término que aparecen en Sager (1990: 3), para pasar posteriormente a revisar cuáles eran los fundamentos básicos de la Teoría General de la Terminología: la terminología, que adquiere un estatus propio y diferente a lo que hasta entonces era la lexicología, tiene su punto de partida en el concepto, considerado de forma aislada de su etiqueta o denominación (el término). La teoría terminológica de Wüster se desarrolla en respuesta a una necesidad de estandarizar o normalizar la terminología empleada por los expertos dentro de dominios temáticos definidos. Partiendo de la Teoría General de la Terminología, Pearson establece una dicotomía en la definición de lo que se entiende por “término” entre la definición “tradicional” y una definición pragmática (como ella misma denomina). Dentro de la primera aproximación incluye a autores como Sager (la noción de término puede aplicarse a unidades léxicas con referencia especializada en un campo temático restringido); ISO y Felber (el término es la etiqueta o símbolo para un concepto); o Rondeau (el término es el equivalente al signo lingüístico saussuriano, esto es, la combinación entre un significante y un significado, suponemos que dentro de un campo especializado). Asimismo, critica el punto de vista prescriptivo que adopta esta aproximación y considera que no es válida, dado que no da cuenta de la lengua en uso, sino que aísla los términos del contexto (los términos son términos en función de su relación con otros términos dentro de una estructura conceptual de una disciplina) y no da concesiones a variantes o al cambio lingüístico, por lo que no resulta de ayuda para un uso dentro de un entorno computacional, que es el objetivo primordial del estudio. La segunda aproximación a la definición de término (a la que denomina pragmática), que pretende distinguir entre categorías de términos, se divide en dos: un primer enfoque en función del criterio de conocido y no conocido para establecer dichas categorías (Trimble & Trimble, Godman & Payne); y un segundo enfoque que toma el criterio de subject specific y non-subject-specific para realizar lo mismo (Hoffmann, Yang y Herbert). Uno y otro enfoque coinciden en señalar la existencia de dos grupos de términos: los que son propiamente específicos del campo y aquéllos que no pertenecen exclusivamente a un campo y que son los que presentan mayores dificultades a la hora de clasificarlos. Uno y otro enfoque no satisfacen a Pearson, ya que ninguno aborda el principal problema para ella, que es cómo reconocer un término. - 2 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 4 - Año 2002 De esta forma, procede a explorar otros métodos que permitan distinguir entre términos y palabras. En concreto, recurre a dos métodos: el criterio de la estandarización y el criterio de los sublenguajes. Ninguno de los dos permite objetivamente distinguir entre términos y palabras: ambos suponen que hay una concepción subyacente de que los términos pueden reconocerse intuitivamente. Así, Pearson llega al criterio que permitirá diferenciar entre ambos tipos de unidades léxicas: la communicative setting o situación comunicativa, es decir, el contexto o situación en la que se encuentran los interlocutores y el tipo de conocimiento al que apelan en esa situación concreta. De este modo, distingue cuatro communicative settings: expert-expert communication, experts to initiates, relative experts to the uninitiated y teacher-pupil communication. Los entornos 1, 2 y 4 son fuentes fiables de posibles candidatos a términos, y que cuando se usan términos en ellos, podemos asumir que la gente que los utiliza acepta el significado estipulado asociado a esos términos, mientras que en el tercer entorno la terminología que se usa está más popularizada y los términos se utilizan de una manera menos rigurosa. El capítulo 2 trata los corpus, así como su diseño y selección. Al igual que el capítulo anterior respecto a la terminología, este capítulo pretende ser una introducción a la lingüística del corpus. De esta forma, tras definir el concepto de corpus en base a nociones de Sinclair, Atkins, Clear & Ostler y Francis, Pearson comienza por establecer una clasificación tradicional de los corpus, a la que añade un nuevo tipo: the special purpose corpus o corpus cuya construcción viene determinada por el propósito específico para el cual se va a utilizar dicho corpus. A continuación, establece una tipología de las aproximaciones a los estudios del corpus, a saber: corpus-driven, corpus-based y data-based, cada uno de los cuales tiene una motivación. Tomando como base esta tipología, propone a su vez una clasificación de los usuarios de este tipo de córpora. El siguiente paso es describir los criterios a la hora de establecer el diseño del corpus con posterioridad a la clasificación de los textos de acuerdo con dos criterios: externos (extralingüísticos) e internos (lingüísticos). Dado que, según la autora, no hay mucho escrito sobre este tema, realiza una propuesta de criterios utilizados en el diseño de su special purpose corpus. Si los capítulos 1 y 2 eran una especie de introducción a la terminología y la lingüística del corpus, respectivamente, el capítulo 3 se convierte a su vez en una introducción a la lexicografía. Comienza Pearson por establecer una clasificación de los diccionarios en: monolingual general language dictionaries, bilingual general language dictionaries, monolingual specialized dictionaries y biand multilingual specialized dictionaries. En otras palabras, los criterios de clasificación de estos materiales de referencia son el carácter especializado o no de la lengua y el número de lenguas en juego, así como la combinación de estos dos criterios. El siguiente apartado hace referencia a los distintos métodos empleados en el trabajo lexicográfico, que, a juicio de la autora, son tres: el denominado conventional approach que tiene sus orígenes en la metodología empleada por el lexicógrafo inglés Johnson en el siglo XVIII y que dio como resultado el Oxford English Dictionary; un segundo método llamado Cobuild approach y que consiste en la extracción de datos a partir de textos almacenados electrónicamente; y un tercer procedimiento que recibe el nombre de explanatory combinatorial dictionary, basado en la metodología de la Meaning-Text Theory de Mel’cuk y Zholkovsky y que consiste en algo parecido a un tesauro en el que las entradas están altamente estructuradas y en relación con otras entradas - 3 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 4 - Año 2002 dentro de la misma obra. A pesar de la conveniencia de este último método, no hay ningún diccionario completo que haya empleado este sistema. Finalmente en este capítulo, Pearson aporta algunas recomendaciones de ISO para la práctica definitoria que afectan tanto a la parte lexicográfica como terminológica, de las que cabe señalar aquélla que tiene que ver con la consistencia en la utilización de los hiperónimos en ambos tipos de definición. Los capítulos comprendidos entre el 4 y el 9, ambos inclusive, constituyen la aportación principal de Pearson al estudio. En ellos trata la autora de establecer los métodos que van a permitir recuperar de forma semi-automática a partir de tres corpus (ITU corpus: 4,7 millones de palabras; GCSE corpus: 1 millón; Nature corpus: 230.000), no sólo unidades léxicas que se actualizan en esos corpus como términos, sino también información sobre esos términos en forma de definiciones. Para alcanzar su objetivo, Pearson realiza su aportación tomando como bases dos pilares fundamentales: A.- Una tipología de las definiciones (simple and complex definitions), a partir de los postulados de autores como Trimble y Flowerdew. Aparentemente, la fórmula típica de una definición es “término = clase + características definitorias y clasificadoras”. B.- La teoría de los actos de habla de Austin. Una vez descritas las diferentes unidades objeto de estudio y aplicando el programa de extracción automática de términos CLG tagger, es decir, Corpus Linguistics Group de la Universidad de Birmingham, el proceso de recuperación de la información se establece en tres etapas: una primera etapa manual en la que se desarrollan los modelos de marcación que se utilizarán como entrada al programa para obtener las concordancias con esos modelos; una segunda etapa consistente en la obtención de los resultados de la aplicación; y una tercera etapa de refinamiento de los resultados de ese análisis, debido a que no todas las concordancias obtenidas responden a términos en ese corpus concreto, en base a dos criterios restrictivos adicionales: el criterio denominado generic reference, según el cual sólo aquellos candidatos que Pearson llama unflagged (en oposición a flagged, es decir, precedidos por un número de determinantes excepto el artículo indefinido), esto es, precedidos por el artículo indefinido o por ningún artículo, son términos; y un segundo criterio denominado linguistic signals, es decir, que todos los candidatos a término deberían serlo si ocurren al menos una vez con alguna de las señales lingüísticas propuestas (entre ellas, called, known as, e.g., the term o “(...)”). Pearson pretende recuperar cuatro tipos de lo que ella, tomando como base la teoría de los actos de habla de Austin, denomina defining expositives (es decir, algo similar a lo que podríamos denominar “definición intratextual”): simple formal defining expositives (que responden a la fórmula: X = Y + distinguishing characteristics, esto es, término = clase + características diferenciadoras); complex formal defining expositives, que responden a la misma fórmula sólo que a través de más de una oración; semi-formal defining expositives, cuya fórmula es X = distinguishing characteristic(s) (Pearson duda que en algunos casos más que de este tipo de definición estemos ante casos de complex formal defining expositives en el que la clase o hiperónimo han quedado establecidos en la oración anterior); y, por último, dictionary type definitions dentro del texto. - 4 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 4 - Año 2002 De cada tipo de definición se pueden extraer una serie de modelos o patterns, que en realidad es el objetivo de Pearson en este libro: descubrir metalanguage patterns dentro de un corpus especializado. Una conclusión interesante a la que llega la autora es que el número de defining expositives, es decir, de información intratextual acerca del término, es menor en aquel corpus que se encuadra dentro de la situación comunicativa 1 (comunicación entre expertos), dado que el carácter informativo de los textos y el nivel de conocimientos de los interlocutores es diferente al de los otros dos corpus, haciéndose innecesarias este tipo de definiciones. El capítulo 10 y último está dividido en dos partes: una primera parte que hace repaso a los objetivos, procedimientos para alcanzar esos objetivos y a los resultados obtenidos en la etapa de análisis; y una segunda parte que pretende dejar el camino abierto para posteriores investigaciones en diferentes aplicaciones, a saber: recuperación de términos, crítica textual y diseño de corpus, terminografía y la enseñanza de lenguajes especializados. En conclusión, el presente libro es un magnífico estudio acerca de cómo utilizar un corpus para la recuperación no sólo de términos, sino también para la recuperación de información acerca del significado y uso de esos términos dentro de su entorno natural como son los textos. Además de los receptores potenciales del presente libro (que Pearson clasifica en cuatro grupos: “those interested in the traditional terminology, those interested in the “modern” terminology, those interested in corpus linguistics and those interested in the ESP/LSP”), la investigación que nos ocupa puede ser de interés, en nuestra opinión, tanto para traductores e intérpretes, como para aquellos formadores de futuros profesionales de la traducción e interpretación. De esta forma, y debido a su claridad expositiva, esta investigación se convierte en un manual básico e introductorio para aquellas personas que no tienen grandes conocimientos acerca de terminología y lingüística del corpus. De una manera muy didáctica, Pearson se aproxima a estas disciplinas y a los conceptos básicos de las mismas, aunque hay aportaciones interesantes como es el hecho de aproximarse a la terminología, no desde los lenguajes especializados, sino desde las situaciones comunicativas, criterio que, en opinión de Pearson, permite establecer de un modo más objetivo si una unidad léxica se comporta en un texto como un término o como una palabra procedente del lenguaje general. Por tanto, Pearson resta importancia a la tradicional distinción entre LGP y LSP como lenguajes diferenciados y da una mayor significación a la situación comunicativa: al productor, al receptor y a la función textual del contexto comunicativo. - 5 -