Traductores e intérpretes en el tiempo.
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Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 TRADUCTORES E INTÉRPRETES EN EL TIEMPO Juan Miguel ZARANDONA En la introducción a nuestro primer número de la revista Hermēneus, publicación cuya segunda entrega nos ocupa en estos momentos, mencionábamos a Wells y a su máquina victoriana del tiempo, pero no fue Wells, ni mucho menos, el primero en idear, y rentabilizar literariamente, este tipo de viajes. Las teorías posestructuralistas de la intertextualidad se han esforzado repetidamente en demostrarnos la dependencia infinita de unos textos con otros, como el rasgo fundamental de los mismos. Uno de los personajes de una de las creaciones más paradigmáticas de la «materia artúrica» de los últimos siglos también realiza su peculiar viaje en el tiempo, hacia atrás en este caso. Nos estamos refiriendo a Mark Twain o Samuel Langhorne Clemens (1835-1910) y a su A Connecticut Yankee in King Arthur's Court publicado en 1889, algunos años antes de la obra de Wells. En una combinación magistral de fantasía, humor, sátira y tono reflexivo sobre los males contemporáneos y debilidad moral eterna del ser humano, el joven Hank Morgan viaja a los tiempos remotos de los siglos V o VI del Rey Arturo. Tal vez, la última heredera de esta brillante idea sea la popular serie de novelas de aventuras y ciencia-ficción de Isaac Asimov y William F. Wu, titulada genéricamente Robots en el tiempo (1994). Un peligroso robot a punto de ser desguazado, huye, se refugia y metamorfosea en diferentes momentos históricos del pasado. Un equipo de humanos, bajo el mando de un robot de última generación, es el encargado de capturarlo, evitar que destruya el pasado y haga inviable el futuro. El volumen sexto, el último de la serie, se ambienta en el reino del Arturo, donde podemos disfrutar de la colaboración literaria o fusión plena de los mitos celtas y europeos del pasado con los de la ciencia-ficción del futuro. Con Asimov y Wu, además de proveernos de una vía de acceso a ciencia tan popular, se nos deja bien patente que nuestro mundo y nuestro tiempo se nos han quedado pequeños. La prensa nos viene anunciando la existencia de planes concretos de conquista del planeta Marte al alcance de la mano desde hace algún tiempo, o, incluso, nos alarma, de tanto en tanto, con narraciones espeluznantes, pero parece que muy atractivas, de seres humanos «abducidos» por naves extraterrestres y que vuelven para contarnos la buena o la mala nueva. La literatura ha hecho suyo a menudo el empleo de motivos inspirados en tales fenómenos y visitas de otros mundos, como es el caso del poema Cuchulainn del irlandés Michael O'Loughlin que ofrecemos traducido a continuación: - 1 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 Ni aún mil años que viviera en este lugar podría yo reconstruirte Cuchulainn; tu nombre es un fósil, un árbol petrificado, tu nombre no me dice lo más mínimo. Menos que Librium, o que galletas Burton, o que Phoenix, Sistemas Audiovisuales. Nunca lo he visto por el viento susurrado en los cables de telégrafos, ni lo he visto garabateado en los muros del patio de atrás del colegio de los niños. Tu nombre no le dice lo más mínimo al ama de casa perdida en el Centro Comercial a las once-quince un martes por la mañana con el viento arrojando fragmentos de hormigón contra ojos previamente magullados y contusionados por las cuatro paredes asfixiantes de un piso de una torre-colmena que lleva el nombre de un patriota irlandés que murió con tu nombre en sus labios. Pero ya ves, viendo la tele, la otra noche empecé a reconstruirte Cuchulainn; saliste a escena como una vieja gloria rancia de los tiempos del cine en blanco y negro pensada para un serial americano de ciencia-ficción. Con toda claridad un marciano disfrazado de humano, así entraste, pisando fuerte, con tus grandes botas, con el rostro permanentemente entre tenso y perplejo, y tu voz, profunda, retumba repleta de mayúsculas: ¿Qué Ser Esto De Lo Que Hablar Vosotros Terrícolas? Es una pena, pero los grandes héroes míticos celtas irlandeses no encuentran ya otro referente en la Irlanda moderna que el de un marciano ridículo de una vieja película norteamericana, según O'Loughlin. - 2 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 La lingüística, en tercer y último lugar, también ha incluido, entre la nómina de sus propuestas, a los habitantes de Marte. Afirma Chomsky que si un marciano llegará a la tierra, las grandes diferencias entre las lenguas humanas, que nos parecen tan insalvables, para él, ella o ello no lo serían tanto. Más bien, creería que todos los «terrícolas» hablamos la misma lengua. Y esto se debe a que detrás o debajo de todas éstas subyacen unos rasgos uniformes que este investigador denomina «gramática universal». El listado de estos rasgos es bien conocido por los especialistas y por públicos mucho más amplios, y por lo tanto no necesitamos explicitarlos en estas páginas, pero sí nos interesan algunas de la consecuencias que esta hipótesis podría acarrear, en las que tal vez no muchos hayan reparado todavía. Mucho se ha fantaseado en el pasado remoto y en el reciente sobre las terribles consecuencias de una invasión marciana hostil para las sociedades humanas en general. Pero, al igual que Chomsky plantea la posibilidad de un «hablante ideal», ¿no podríamos imaginarnos la de unos «traductores e intérpretes ideales marcianos» para quienes nuestras diferencias lingüísticas no tuvieran importancia? Después de la guerra, se terminaría firmando la paz, y con el tiempo, la libre circulación de trabajadores entre la Tierra y Marte. No tardando mucho, se abrirían instituciones en el Planeta Rojo que incluyeran la denominación «Academia de Lengua Terrícola». No tendrían competencia en nuestros lares. Un mismo intérprete interpretaría desde y hacia todas las lenguas de nuestro planeta. Coparían todos los contratos. ¿Qué sería de nuestra profesión? ¡Traductores e Intérpretes del Mundo, UNÍOS! Puede que también lleguen los marcianos a quitaros el sustento. De momento, sin embargo, debemos seguir trabajando, y admirando, de tanto en tanto, a los grandes traductores del pasado y del presente. En Soria, contamos, por ejemplo, con el privilegio de haber compartido el siglo XX con un gran humanista moderno, Juan Antonio Gaya Nuño (1913-1976), gloria local e hijo de Taldelcuende (Soria) (¿Puede imaginarse un topónimo de posibilidades hermenéuticas más sugerentes?), cuyo legado pictórico y escultórico, bibliófilo y bibliográfico alberga, custodia y difunde la Fundación Gaya Nuño, inaugurada en 1996 en la capital soriana y patrocinada por Caja Duero. Gaya Nuño no era marciano, pero no por ello desmerecería entre los clientes de la abigarrada taberna intergaláctica de la película La Guerra de la Galaxias, como representante de una extraña mutación «homo laborantis empedernidus», ya que tal es la riqueza, variedad, abundancia, interés y profundidad de sus escritos, sobre arte y literatura fundamentalmente (crítica y creación). Además, muchos de sus trabajos alcanzaron mayor difusión y prestigio gracias a su traducción a las lenguas inglesa, francesa, portuguesa y alemana, entre otras probablemente. Pero Gaya Nuño fue también traductor él mismo, como, por ejemplo, su Gran Enciclopedia del Arte de 1962, traducida del francés, lo prueba. Un mérito más a añadir a los de intelectual íntegro, ser humano libre o creador impulsivo. Su nombre honraría con todo merecimiento un posible Concurso de Traducción Gaya Nuño convocado desde la ciudad y provincia de Soria y abierto a toda la Galaxia, por lo menos. Tampoco queremos olvidarnos de Concha de Marco, que le sobrevivió algún tiempo, su compañera de fatigas, esposa fiel y colaboradora imprescindible de tantos años, y poeta de vocación y talento cierto, como lo atestigua la concesión del Premio de Poesía Juan Ramón Jiménez por uno de sus libros, Tarot, en 1972. Detrás de cada gran hombre, ... - 3 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 TRANSLATORS AND INTERPRETERS IN TIME Juan Miguel ZARANDONA Wells and his Victorian time machine were mentioned in the introduction to our first Hermēneus Review, second issue of which we are now dealing with, but it was not Wells at all who was the first one to devise and take full literary advantage of such travels. The post-structuralist theories on intertextuality have repeatedly striven to prove the endless dependency among texts, as their fundamental feature. One of the characters of one of the most paradigmatic creations of the socalled Modern Arthurian Literature also performs time travel of his own, though backwards instead. We are referring to Mark Twain or Samuel Langhorne Clemens (1835-1910) and to his A Connecticut Yankee in King Arthur's Court published in 1889, some years before Wells's novel. Within the frame of a masterly combination of fancy, humour, satire and a reflective tone on contemporary evils and the human being's eternal moral weaknesses, a young man, Hank Morgan, travels to the remote past of King Arthur's Vth and VIth centuries. The science-fiction and adventure serial novels by Isaac Asimov and William F. Wu, entitled, in general, Robots in Time (1994) may be the last heir of this brilliant idea. A dangerous robot about to be dismantled escapes, takes refuge and metamorphoses itself in different historical moments. A team of humans, under the command of a last generation robot, is in charge of arresting and preventing it from destroying the past and from making the future non-viable. Volume VI, the series' last novel, is set in the kingdom of Arthur, where we can enjoy the literary cooperation or full fusion between past European and Celtic myths, and those of futuristic science-fiction. Thanks to Asimov and Wu, we are not only provided with an access route to such a popular science, but we are also clearly shown that our own world and time have become too small. The Press has lately not stopped announcing the existence of concrete and accessible plans to conquer the planet Mars. From time to time, it even alarms readers through horrifying tales, but seemingly attractive ones about the «abduction» of humans by extraterrestrial spaceships, and how they come back to tell us the good or bad news. Literature has frequently adopted and made use of motifs such as those inspired in the aforementioned phenomena and visits from outer space, as in the case of the poem Cuchulainn by the Irish poet Michael O'Loughlin, which we have translated into Spanish: - 4 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 Ni aún mil años que viviera en este lugar podría yo reconstruirte Cuchulainn; tu nombre es un fósil, un árbol petrificado, tu nombre no me dice lo más mínimo. Menos que Librium, o que galletas Burton, o que Phoenix, Sistemas Audiovisuales. Nunca lo he visto por el viento susurrado en los cables de telégrafos, ni lo he visto garabateado en los muros del patio de atrás del colegio de los niños. Tu nombre no le dice lo más mínimo al ama de casa perdida en el Centro Comercial a las once-quince un martes por la mañana con el viento arrojando fragmentos de hormigón contra ojos previamente magullados y contusionados por las cuatro paredes asfixiantes de un piso de una torre-colmena que lleva el nombre de un patriota irlandés que murió con tu nombre en sus labios. Pero ya ves, viendo la tele, la otra noche empecé a reconstruirte Cuchulainn; saliste a escena como una vieja gloria rancia de los tiempos del cine en blanco y negro pensada para un serial americano de ciencia-ficción. Con toda claridad un marciano disfrazado de humano, así entraste, pisando fuerte, con tus grandes botas, con el rostro permanentemente entre tenso y perplejo, y tu voz, profunda, retumba repleta de mayúsculas: ¿Qué Ser Esto De Lo Que Hablar Vosotros Terrícolas? It is a pity that no other comparison can now be found in modern Ireland for the great Irish Celtic mythical heroes of the past than that of a ridiculous Martian taken from an old American movie, according to O'Loughlin. - 5 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 Linguistics, in the third and last place, has also included, within the role of its proposals, the inhabitants of Mars. Chomsky claims, for example, that if a Martian arrived to the Earth, the huge differences between human languages, so insuperable for us, for him, her or it, would not be so huge. On the contrary, he would believe that all Earthlings do speak the same language. And this is due to the fact that behind or under all those differences there are some underlying uniform features, named «universal grammar» by this researcher. The full list of these features is very well-known among specialists and wider audiences, and there is consequently no need to make them explicit in our introduction. However, we are interested in some of the consequences that this hypothesis may bring about, and that may not have been taken into account by many so far. The imagination of the people has been allowed to run free quite often in the distant and near past on the terrible sequels of a hostile Martian invasion for human societies in general. But, just as Chomsky proposes the possibility of an «ideal speaker», why not imagine that of «ideal Martian translators and interpreters » for whom our linguistic differences would be unimportant? After the war, there would no doubt be peace talks, and, in the course of time, the free movement of workers between the Earth and Mars would be allowed. In a short time, new Red Planet institutions would open, including the common naming «Academy of Earth Language ». They would not encounter any competence down here. They would monopolize all contracts. What would the future of our profession be then? Translators and Interpreters of the World, UNITE! The day may arrive when Martians come and take away your bread and butter. Before all this happens, we must keep on working hard, and admiring, every now and then, those great translators of the past and present. In Soria, for example, we enjoy the privilege of having shared this twentieth century of ours with a great modern humanist, Juan Antonio Gaya Nuño (1913-1976), local figure born in Taldelcuende (Soria) (Can anyone imagine a place-name with more suggestive hermeneutic possibilities?). The Foundation Gaya Nuño, formally opened in Soria, the capital, in 1996 and supported by Caja Duero, stores, protects and promotes his pictorial and sculptural, bibliophile and bibliographic legacy. Gaya Nuño was not from Mars, but he would not compare unfavourably with the customers of the variegated inter-galactic tavern of the movie Star Wars, as representative of a strange mutation «homo laborantis inveteratus», because of the richness, variety, abundance, interest and depth of his writings, mainly on art and literature (criticism and creation). Moreover, many of his works reached greater circulation and prestige thanks to their translation to English, French, Portuguese and German, among others probably. But Gaya Nuño was also a translator himself, as proven, for example, by his Gran Enciclopedia del Arte (1962), translated from the French. A new merit to add to those of upright intellectual, free human being and impulsive creator. His name would honour a possible Gaya Nuño Translation Contest convoked by the city and province of Soria and open to the whole Galaxy, at least. It is also our pleasure to mention Concha de Marco, who survived him for a time, his life toils companion, his faithful wife and vital helper for so many years, and a vocational poet of talent, as the Premio de Poesía Juan Ramón Jiménez, awarded to her in 1972 for her book Tarot, demonstrates. There's a woman's influence in it ... - 6 -