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Horn-Helf, Brigitte: Technisches Übersetzen in Theorie und Praxis (¿Traducción técnica: teoría y práctica�). Tübingen: Francke. 1999. (=UTB für Wissenschaft. 2038). 371 pp.

Sánchez Nieto, María Teresa

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Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 Horn-Helf, Brigitte: Technisches Übersetzen in Theorie und Praxis (“Traducción técnica: teoría y práctica”). Tübingen: Francke. 1999. (=UTB für Wissenschaft. 2038). 371 pp. María Teresa SÁNCHEZ NIETO Universidad de Valladolid Brigitte Horn-Helf nació en Alemania en 1948, cursó estudios de traducción en MainzGermesheim y es doctora en Filosofía y Letras por dicha Universidad. Ha ejercido 25 años como traductora técnica con los idiomas ruso, alemán e inglés y como directora de una agencia de traducción. Su ámbito de investigación comprende la traducción especializada dentro de las disciplinas técnicas, ámbito al que ha contribuido con numerosas publicaciones, entre ellas la que a continuación reseñamos. La naturaleza de esta obra es teórico-práctica. La autora ha preparado este volumen pensando en un público amplio dentro del sector de los profesionales de la traducción. El libro va dirigido tanto a estudiantes de traducción que deseen especializarse en traducción técnica, como a sus profesores. No obstante esta obra constituye igualmente una valiosa guía para aquellas personas que ya ejerzan como profesionales de la traducción y que tengan que enfrentarse –ya sea de manera constante o esporádicamente– a la traducción de textos técnicos de cualquier clase. La estructura del libro es tripartita y se corresponde con la siguiente distribución de contenidos: en primer lugar se expone la teoría (primera parte, con tres capítulos), a continuación los detalles de la práctica (en un solo pero extenso capítulo) y por último se desemboca en dos campos teórico-prácticos (la Didáctica y la Crítica de la Traducción, dos capítulos), con un capítulo conclusivo como cierre. Si bien hemos afirmado antes que en la primera parte del libro la autora se ocupa de cuestiones teóricas, ahora hemos de precisar además que esta parte está estructurada sobre la base del avance desde lo general hacia lo particular. En esta parte del libro –titulada Übersetzungstheoretische Ansätze (“Postulados traductológicos”)– se observa una progresión ordenada desde lo más abstracto y teórico hacia la elaboración de conceptos que puedan ser de utilidad al propósito generador de la obra. La autora acomete al final de los tres capítulos de los que consta esta parte la fundamentación teórica de la Traducción Técnica y la sistematización de los principios relevantes para la práctica de dicha clase de traducción. Para ello ha pasado revista previamente a las cuestiones básicas de la teoría de la traducción así como a los desarrollos y logros más modernos dentro de este ámbito científico. - 1 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 El primer capítulo lleva por título Grundsatzfragen (“Cuestiones preliminares”). Estas cuestiones son, según la autora, dos. La primera cuestión alude a la polémica sobre la conveniencia de una traducción fiel, libre o documental, con la inevitable discusión aneja en torno a la posibilidad/imposibilidad de la traducción. Horn-Helf está de acuerdo con Neubert en que esta controversia es tan antigua como la misma práctica de traducir. No obstante, la autora no deja de exponer concisa pero claramente las diferentes opiniones en torno al tema vigentes en diferentes momentos de la historia: desde la Antigüedad (Cicerón, San Jerónimo), pasando por el Humanismo y los siglos XVII, XVIII y XIX, hasta nuestros días. Tras este enriquecedor viaje por el panorama histórico de las discusiones traductológicas en el ámbito europeo, la autora pasa a ocuparse de la segunda cuestión preliminar: las disciplinas humanísticas que, por naturaleza, incluyen entre sus objetos de estudio temas y planteamientos relevantes para la traducción. Estas son la Lingüística, la Teoría o Ciencia de la Literatura y la misma Traductología. La Lingüística Contrastiva, de donde la Traductología obtuvo en un principio su instrumentario conceptual, haría muy bien, a juicio de la autora, en no limitarse a la comparación de sistemas y en incluir al habla dentro de sus consideraciones científicas, lo cual sería de más utilidad para la Traductología; por otra parte la inestimable aportación de la Lingüística Textual a la Traductología habría de completarse con trabajos que comparen clases concretas de textos en dos culturas y sus respectivos universos lingüísticos. Desde la Teoría de la Literatura se han hecho dos reproches contrapuestos a la Traductología (la manera de referirse a esta ciencia en ciernes era “la lingüística”): por una parte, que “la lingüística” no era adecuada para el estudio de las traducciones literarias, y por otra, que “la lingüística” había dejado de lado el campo de la traducción literaria. No obstante Teoría de la Literatura y Traductología se reconcilian en aquella subdisciplina de la Literatura Comparada –de gran implantación en los Países Bajos– que estudia el efecto que produce una traducción en la literatura de la cultura de llegada: los “Estudios Descriptivos de la Traducción”. En cuanto a la misma Traductología, la autora está de acuerdo con Coseriu en que esta disciplina ha de beber de la metodología de la Lingüística Contrastiva aplicada a la norma lingüística. El segundo capítulo –Zur modernen Übersetzungstheorie (“En torno a la Traductología moderna”)– está organizado sobre la base de las prioridades que cada planteamiento teórico ha dado a uno u otro de los factores que intervienen en el proceso de traducción. Aquellos autores para los que la relación entre los textos de partida y de llegada es el factor primordial del proceso translativo postulan la necesidad del concepto de equivalencia –más o menos abierto, según los casos– entre los dos textos. El concepto de equivalencia trae pareja la exigencia de invariantes (factores que han de mantenerse constantes en ambos textos), cuya naturaleza varía desde lo denotativo, pasando por lo connotativo, lo estético-formal y lo textual, hasta lo intencional u operativo. Cada planteamiento teórico exigirá que se mantenga constante uno o más de los factores citados. Otro grupo de autores amplía el campo de visión de la Traductología incluyendo al receptor del texto de llegada en sus modelos teóricos del proceso de traducción. Esta actitud supone la exigencia de invariantes pertenecientes tanto al ámbito del texto (la consideración de los conocimientos del receptor del TL1) como externas a él (la consideración de la situaciones en las 1 TP: Texto de partida; TL: Texto de llegada. - 2 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 que están envueltos los receptores del TP y TL, así como de las convenciones textuales de las respectivas culturas). La Teoría del Scopos de Reiss/Vermeer se presenta en este ámbito como una alternativa al concepto de equivalencia. Las teorías que abordan el proceso de traducción como una forma más de comunicación tienen en consideración tanto al emisor del TP como al receptor del TL. Una de las consecuencias importantes de este enfoque, según Horn-Helf, es la importancia que cobra el análisis del efecto (comunicativo) de los fallos de traducción. En las teorías que se ocupan principalmente del traductor en el proceso translativo se advierten tres corrientes: a) el enfoque hermenéutico, que descarga en el traductor, en sus conocimientos y en su capacidad de comprensión toda la responsabilidad de que tenga lugar una traducción “lograda”; b) el enfoque cognitivo, cuyos estudios han aportado interesantes resultados; c) el enfoque que percibe al traductor como profesional que actúa en calidad de emisario en colaboración con el emisor del TP, el receptor del TL y el cliente que encarga la traducción. El último epígrafe del segundo capítulo lo dedica la autora a la exposición de las teorías que siguen el modelo de cooperación / de factores, entre las que se encuentra la suya propia (HORNHELF 1996). Dicho de manera general, estas teorías exponen los tipos de relaciones que se establecen entre todos los factores implicados en el proceso translativo, algunos de los cuales se mencionan por primera vez en la historia de la Traductología, (como por ejemplo el gabinete de traducción, el promotor del encargo, el corrector, etc.). El tercer capítulo –Zu einer Theorie des technischen Übersetzens (“Hacia una teoría de la Traducción Técnica”)– tiene una importancia fundamental en el conjunto de la obra, pues en él se hacen aportaciones teóricas decisivas. La autora lamenta que la traducción general haya sido y sea el objeto prototípico de la Teoría y la Didáctica de la Traducción, y con Wilss reconoce la necesidad de esbozar una teoría que apoye la práctica de la Traducción Técnica, teoría hasta ahora inexistente. La urgencia de la reflexión teórica en este campo de la traducción es, según Horn-Helf, tanto más patente dada la importancia que este tipo de trabajos tiene en un país altamente industrializado y exportador como la actual Alemania. La metodología de la autora comprende dos estadios. En primer lugar, se definen los factores en los que reside la especificidad de la Traducción Técnica: a) los textos técnicos son textos especializados, lo cual implica que su tratamiento ha de abordarse en posesión de conocimientos adecuados y siendo conscientes de las variadas dificultades terminológicas que implica el trabajo con los mismos; b) los textos técnicos no son “originales intocables” sino que contienen muchos y diversos defectos, por ello es necesaria por parte del traductor una actitud crítica hacia los mismos. El segundo estadio de la metodología consiste en investigar la relevancia que tiene para la Traducción Técnica el concepto clásico de la Traductología: la equivalencia. La autora llega a la conclusión, previamente justificada, de que en una traducción técnica debe exigirse equivalencia de tres tipos: referencial, terminológica y pragmática, factores todos ellos externos al texto, a diferencia de la tradicional equivalencia denotativa, connotativa y estilística que se refería a factores internos al mismo. A la luz de este postulado Horn-Helf examina las teorías traductológicas expuestas en el capítulo anterior desde el punto de vista de su relevancia para la Traducción Técnica. El cuarto capítulo –Faktoren des praktischen Übersetzungsvorgangs (“Factores del proceso práctico de la traducción”)–constituye en sí mismo la segunda parte de la obra, dedicada a la - 3 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 práctica de la Traducción Técnica . Horn-Helf se basa en los modernos desarrollos de modelos de factores del proceso translativo. En este capítulo la autora contempla dilatadamente las características de cada uno de estos factores así como su interrelación con los demás. A la amplitud del capítulo contribuye también una sólida documentación con numerosos ejemplos. El primer factor es el encargo de la traducción. Según Horn-Helf, es el traductor el que tiene obligación de solicitar al cliente detalles sobre el receptor del texto, su función, etc. A diferencia de lo que enseña la teoría, el cliente no está obligado a proporcionar dichos datos de antemano. HornHelf da consejos prácticos acerca de cómo el traductor puede obtener esa información del cliente sin abrumarle con preguntas y llamadas innecesarias. El segundo factor es el texto técnico de partida. Tras determinar las áreas técnicas que son relevantes en su corpus (procedente de la experiencia de más de veinte años de trabajo como traductora), la autora desarrolla una tipología del texto técnico de partida, que responde en primer lugar a la identidad del cliente (si el cliente es el productor del texto de partida o si es el futuro receptor del texto de llegada) y en segundo lugar al contenido y función de los textos. A continuación Horn-Helf evalúa la adecuación de las diferentes propuestas teóricas para el análisis del texto de partida y concluye que dichos análisis no pueden realizarse en la práctica por requerir un tiempo del que el traductor no dispone en la vida real. Las cuestiones relevantes en la práctica para el análisis del TP son las que se refieren al tema de la comunicación, a la terminología empleada por el emisor y a las informaciones explícitas e implícitas. En la siguiente fase la autora desarrolla una detalladísima tipología de las incorrecciones propias de los textos técnicos de partida. La tipología esta desarrollada sobre un esquema que comprende los diferentes niveles del texto (desde el lexema, pasando por el sintagma, la oración, el párrafo y el texto mismo, hasta el texto en su contexto). Con esta tipología de incorrecciones la autora armoniza y completa estudios ya existentes acerca de los fallos que afectan a ciertos tipos de textos. Como tercer factor del proceso de traducción Horn-Helf nombra al cliente. La autora analiza las clases de clientes que puede haber en función de la situación comunicativa en la que éstos estén envueltos. Aquí también se explica la actitud que el traductor ha de mantener hacia el cliente (de “lealtad”, según Nord), que tendrá como consecuencias principales conservar intacta la intención comunicativa del emisor y corresponder con las necesidades de información del receptor. El receptor del texto de llegada es el cuarto factor. La autora agrupa las clases de textos técnicos de partida en función del receptor que tendrá el TL. El quinto factor lo constituye el espectro de tareas que tiene que realizar el traductor a la hora de enfrentarse a un texto técnico. Dichas tareas son tres: a) la adquisición de conocimientos especializados y la investigación en la terminología de la especialidad de la que se trate; b) la “optimización” del TP: es necesario saber cómo descubrir faltas en unidades más o menos pequeñas del TP, distinguir cuáles son relevantes para la traducción y saber cómo corregirlas; c) la colaboración con el cliente, en un clima de trabajo adecuado, para subsanar déficits de comprensión del TP y para garantizar la calidad de la documentación técnica (este epígrafe resulta muy interesante por fundamentarse en la experiencia de la autora como traductora y por contraponerse en él opiniones de diferentes autores sobre el tema de la colaboración entre traductor y cliente). - 4 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 El último factor en el proceso de la traducción es, evidentemente, el texto técnico de llegada, tanto desde el punto de vista de su producción como de su revisión. Tras dar prioridad en el esquema comunicativo de la traducción a la intención comunicativa del emisor y a la comprensión por parte del receptor de dicha intención, Horn-Helf detalla la manera de restablecer en el TL la equivalencia (referencial, terminológica y normativotextual) dañada en el TP por la falta de consideración hacia alguno de los dos factores comunicativos antes mencionados. La revisión del TL, por otra parte, debe llevarse a cabo en varias etapas: a) revisión del contenido y de la lógica de las formulaciones del TL; b) revisión de la redacción del TL; c) revisión del borrador de la traducción por parte del cliente. Como resumen de este amplísimo capítulo, en el que se ha pasado revista al papel individual y relacional de cada uno de los factores que son parte del proceso de traducción de un texto técnico, la autora se pregunta qué criterios de calidad son relevantes para la práctica de la Traducción Técnica. Estos criterios son necesariamente diferentes de los que ha de cumplir una traducción general (equivalencia denotativa, connotativa, formal, estética,…). Una traducción técnica ha de cumplir criterios de calidad que se avengan a su triple cualidad de texto, de texto técnico y de traducción. Para este último caso los criterios son: a) la equivalencia de intención comunicativa entre el TP y el TL; b) la terminología propia de la especialidad en la cultura de llegada; c) la adaptación a los conocimientos previos del receptor y a las convenciones de las clases de textos en la lengua de llegada. EL quinto capítulo –(Übersetzungskritik, “Crítica de la Traducción”)– inaugura la tercera parte de la obra, que está dedicada a la relación de la Traducción Técnica con las disciplinas de la Crítica y de la Didáctica de la Traducción. En este capítulo la autora expone los tres tipos de crítica que se dan en el ámbito de la Traducción Técnica, y que a su juicio se llevan a cabo cómoda e infundadamente. a) El primer tipo de crítica a la traducción la hace el cliente: algunos trabajadores del cliente corrigen la traducción para demostrar a su jefe los conocimientos que tienen de una lengua extranjera; la autora es muy dura con este tipo de crítica y da consejos a los traductores sobre cómo defenderse de esta intromisión en el TL; b) la crítica de la traducción por parte del receptor del TL, que normalmente tiene su origen en la falta de comprensión del TL, la cual no se puede subsanar mediante el recurso al TP, ya que el receptor no domina la lengua de partida; c) la crítica de la traducción en el Visto Bueno de un perito de la especialidad; al no existir unos criterios de calidad fijados, cada revisor establece los suyos propios; es frecuente que el único criterio de calidad del TL sea su cualidad de reproducción literal del TP, lo cual equivale a un análisis de errores simplista, descuidándose el análisis profundo de la traducción en su conjunto. El sexto capítulo –Übersetzungsdidaktik, “Didáctica de la Traducción”– es, al igual que el anterior, de naturaleza teórico-práctica. En los dos primeros epígrafes la autora establece los que a su juicio deberían ser los objetivos docentes y metodológicos en las asignaturas de traducción encaminadas a la enseñanza de la Traducción Técnica. En los dos siguientes epígrafes Horn-Helf ofrece de nuevo estudios basados en su corpus de traducciones y de textos técnicos que ilustran la formación de términos generales y especializados así como las convenciones de las clases de textos técnicos. Como objetivos de formación en materia de Traducción Técnica la autora enuncia y defiende los siguientes: a) la competencia argumentativa basada en conocimientos de la Traductología (el futuro traductor podrá así defenderse de críticas injustas a su traducción y podrá fundamentar teóricamente sus decisiones); b) la formación técnica en una o varias especialidades que generen mayor número de textos técnicos que necesiten traducción (la autora señala la - 5 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 informática, la electrotecnia y la ingeniería industrial como las especialidades protagonistas en el mercado exportador alemán); c) la competencia lingüística especializada (asimilar los mecanismos de expresión en el lenguaje de cierta especialidad, conocimientos básicos acerca de la terminología y la formación de términos condensados de dicha especialidad en los idiomas de partida y de llegada); d) fomento de la actitud crítica del traductor hacia el TP; e) la competencia en materia de documentación; f) la competencia normativo-textual (conocimiento de las convenciones de las diferentes clases de textos técnicos en la cultura de llegada y de los filtros culturales que afectan a la formulación, a la estructura e incluso al contenido de dichos textos); g) fomento de la capacidad de relación social y laboral con los profesionales de la especialidad en la que se está traduciendo (estrategias de cooperación con el cliente y con sus profesionales; sin una cooperación satisfactoria no es posible elaborar una traducción técnica sin problemas). Como objetivos metodológicos la autora sugiere la simulación de encargos de traducción en el aula, la elección de textos adecuados pertenecientes a las ramas más relevantes para la práctica de la Traducción Técnica y los juegos de roles en los que se escenifique el encargo, el proceso de traducción y el posterior proceso de revisión y crítica de la misma. El epígrafe que Horn-Helf dedica a la formación de términos generales especializados contiene en primer lugar especificaciones sobre la formación de dichos términos en alemán (regulada por la norma DIN 2330 del Instituto Alemán de Normalización, Deutsches Institut für Normung) y en inglés (regulada por la ISO 704 (E)). A continuación la autora realiza un trabajo ejemplificador de terminología constrastiva alemán-inglés-ruso en la especialidad técnica de Obtención de Acero. En dicho trabajo Horn-Helf explica cuáles son los procedimientos más usuales en cada uno de los tres idiomas tanto para la formación de compuestos como para la reducción de los compuestos a condensados para su uso continuado en el texto. Por último, la autora dedica unas páginas al estudio de las convenciones de las clases de textos técnicos, de la mano de un corpus de artículos de revistas científicas especializadas en el área de la Obtención de Acero. Tras la exposición de los datos, Horn-Helf formula una serie de recomendaciones relativas a la adaptación de una traducción técnica a las convenciones textuales detalladas en el apartado anterior, concluyendo que algunas convenciones no ofrecen problemas para su adaptación, mientras que en el caso de otras la conveniencia de acatarlas es muy cuestionable (en concreto, las convenciones referentes al contenido de los textos). Como broche de esta monografía –y con la doble función de resumen y de vínculo de la obra con la más estricta actualidad dentro del panorama de la Traducción Técnica– la autora nos ofrece el séptimo capítulo (Harmonisierung der Qualitätskriterien, “Armonización de los criterios de calidad”). En él se expone un importante problema y su más reciente y logrado intento de solución. El problema es la necesidad imperante de criterios de calidad que posibiliten tanto la producción de buenas traducciones técnicas como una crítica justa y objetiva de las mismas. Hasta ahora la falta de criterios de calidad ha originado una gran desorientación en el mundo profesional. Cada crítico ha juzgado según sus propios criterios, pudiéndose distinguir dos corrientes principales: aquellos críticos que parten del TP como medida del TL y aquellos que valoran en primer lugar la intención comunicativa del emisor y la comprensión del texto por parte del receptor del TL – generalmente los traductores más jóvenes que ponen en práctica lo aprendido en sus estudios. El hecho de traducir según uno u otro criterio ha suscitado inevitablemente el ataque por parte del sector contrario. Se hacía necesario un consenso entre la Crítica, la práctica y la Didáctica de la Traducción acerca de - 6 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 los factores que tienen que tenerse en cuenta a la hora de producir el texto de llegada. Ese intento de consenso se manifiesta en la reciente norma DIN 2345. La autora comenta los aspectos más relevantes de esta norma, que naturalmente coinciden con lo expuesto por ella a lo largo de la obra, como por ejemplo: la adaptación necesaria del TL a la cultura de llegada; la afirmación explícita de que los TP tienen defectos y la implicación derivada de la obligación de subsanarlos; las indicaciones para la cooperación del traductor con el cliente, etc. Horn-Helf no olvida apuntar las consecuencias que este nuevo instrumento de trabajo para traductores técnicos tiene para la Didáctica y para la Crítica de la Traducción. La autora no es escéptica pero sí prudente, y por ello afirma que el fin de la crisis de la calidad traductológica es predecible sólo teóricamente. Esta interesantísima obra, de fácil lectura y gran claridad expositiva, contiene además una serie de tablas y sistematizaciones que recogen los datos más relevantes de los capítulos más extensos. Horn-Helf ha añadido una sección con la bibliografía citada a lo largo de la obra, que comprende muchas obras básicas de la Teoría de la Traducción en los ámbitos anglosajón, alemán y eslavo, así como obras especializadas. En dicha sección también está registrado el corpus de revistas especializadas que la autora ha utilizado para elaborar el capítulo sexto. La obra dispone de un magnífico índice analítico, además de un glosario que comprende los términos traductológicos más relevantes, glosario al que se remite a lo largo de todo el texto mediante un sistema de referencias. - 7 -