San Jerónimo: La letra que da la muerte, el espíritu que da la vida
Abstract
To offer one and accurate Latin version of the holy Bible was a very difficult task because of many reasons. An important problem was that a higher degree of literality was required, and this requirement collided with the Greek and Roman literary tradition, which enphatically refused the translation uerbatim. Besides of that, a literal translation could hardly avoid the formal roughness of the text (also against the Greek and Roman literary taste) and its internal incongruities. By means of a special device, the tropology, St. Jerome tried to keep literality and avoid formal roughness or internal incongruities offering a third and true level of comprehending the text. Hebrew proper names were a big help for achieving his purpose.
Full text
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 1 - Año 1999 SAN JERÓNIMO: LA LETRA QUE DA LA MUERTE, EL ESPÍRITU QUE DA LA VIDA Xa verio B A LLESTER Univer sitat de V a lència “allí el principio, aquí la consumación; allí el número singular, aquí el plural, pues una cosa es poseer una sola gracia y otra el poseerlas todas” (Hier. ep. 78,14) “y, al modo de las letras, el dulzor de los frutos compensará la amargura de las raíces” (Hier. ep. 78,27) 1 S. J ERÓNIMO GRAMÁ TICO , FILÓLOGO , EXEGET A ... S . J ERÓNIMO TRADUCTO R Erudito 1 , poligloto y uir trilinguis , anacoreta, místico , hombre de acción 2 , director espiritual, santo , filólogo y practicante de la crítica tex tual ante litteram (§ 9.2), polemista, exegeta de textos bíblicos , polígrafo, historiador de la literatura, gramático donatista 3 , g losógrafo , hagiógrafo 4 ... pero nos interesa sobre todo el J erónimo traductor , porque solamente o preferentemente en esta actividad suya parecen tanto subsumirse como culminar las otras . La obra de J erónimo podría describirse como una espe cie de grandes almacenes del traductor en razón de la variedad y canti dad de datos relacionados con esta actividad que presenta y con el interés añadido de la novedosa aparición de la reflexión que suele acompañarlos 5 . 1 T enido por sus contemporáneos como el ma yor de la época (véase A LTANER, P a trología , 268). 2 Sobre la vida de J erónimo la obra de referencia por su acopio de datos sigue siendo la de C AVA LLERA ( Saint J érôme...), publicada en 1922. Aspectos biográficos más actualizados en la de K ELL Y ( J erome...). 3 Id est, discípulo de Donato , cf . H OL TZ , Donat ..., 37-46. 4 Al respecto véase H ENDRIKX, CD (1968) 661-7. 5 Al punto que V EGA ( T e xtos..., 23) ha podido decir que la carta a P a nmaquio ( ep . 57) sería “la carta fundacional” de los estudios sobre la traducción. - 1 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 1 - Año 1999 1.1 S. J ERÓNIMO TRADUCT OR El apelativo de traductor 6 (de lo escrito) y no de intérprete (de lo oral) en las acepciones modernas de ambos términos es el apropiado para J erónimo al menos por las siguientes razones: ‒ El hebreo , lengua de partida que singulariza su obra respecto a otros auto res que vierten al latín las Escrituras desde el griego, es una lengua muer ta , una lengua que ha de aprenderse por estudio , una lengua que se lee y en la que puede escribirse , una lengua litúrgica, pero que no se habla. ‒ La literatura es , para él, ya y preferentemente litteratura , es decir , arte verbal escrito . Muy ilustrativas son sus palabras: non ambigo quin inculta tibi nostrae paruitatis uideatur oratio , sed saepe causatus sum excoli non posse sermonem, nisi quem propria manus limauerit, itaque ignosce dolen tibus oculis, id est ignosce dictanti ( ep . 21,42)7 , es decir , el hec h o de tener que dictar el texto (§ 1.1.1) implica que J e rónimo no podrá pulirlo como él quisiera. Es , por tanto , para él c lara y decisiva la incidencia del elemento visual en la posibilidad de mejorar su estilo . 1.1.1 Y A P ROPÓSIT O DE CIERT AS QUERELLAS Muc h ísimas son las noticias referidas por el mismo J erónimo sobre el acto propio de escribir (o traducir), sobre su modus operandi , sabemos que solía, en efecto , dictar 8 , muy a menudo de noc h e y con poca luz, no infrecuentemente con premura y de una tacada, no raramente con problemas visuales o hasta estomacales , y a veces de memoria. Las pági nas de las cartas son especialmente , –diríase– sospec hosamente abundo sas en este tipo de noticias y querellas 9 . ¿Un τόπος? No; en todo caso , un tópico 6 Abundantísima la bibliografía concerniente al J erónimo traductor , limitándonos a la más reciente señalemos al menos los estudios de C ARENA ( La traduzione ..., 207-19); o de B ROWN ( Vi r ...). 7 Y muy parecidamente en ep . 18A,16: hucusque dictasse sufficiat, quia et oratio , quae non pro priae manus stilo expolitur , cum per se inculta est [...] et ocularum dolore cruciati . 8 Así, por ejemplo, en las cartas 18A,16, interpretación de los serafines para el papa Dámaso; 21,42, exegesis de la parábola del hijo pródigo al papa Dámaso; 36,1, respuesta a consultas exe géticas del papa Dámaso; 118,7; 69,8; 85,1; 126,2 (sobre el origen del alma); 127,12... 9 Así, por ejemplo, no faltan en las cartas notas como las siguientes: ad pauperis lucernae igni culum cito , sed non cauto sermone dictauerim (33,6, a propósito del herético Orígenes); ad lucu batriunculam uelox notarii manus me dictante signaret [...] repente stimulis quibusdam dolen tis stomac hi suscitatus (34,6, exegesis con la a y uda del herético Orígenes; ep . 74,6 exegesis del juicio de Salomón); haec ad unam lucubratiunculam [...] propero sermone dictaui, quae memo ria tenere poteram (64,22, respuesta a consultas exegéticas y litúrgicas); extemporalis est dictio , et tanta ad lumen lucernulae facilitate profusa, ut notariorum manus lingua praecurreret, et signa ac furta uerborum uolubilitas sermonum obrueret (117,12, exhortando a la reconciliación entre madre e hija ); dictare compellor [...] furtiuis noctium lucubratiunculis [...] tempore coar tatus [...] ut et me liberem quaestione (119,1, exegesis de un difficillimus pasaje paulino); una et breui lucubratione dictaui (127,14); ut tumultuario sermone dictarem (128,5)... - 2 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 1 - Año 1999 premeditado . En una época donde el acoso a la heterodoxia seguía siendo acre y violento , J erónimo , hombre de escrituras , conocía muy bien la trascendencia de una palabra, de una letra, un punto . P a rece confirmar nuestra suposición el contexto de tales observaciones , donde predomina la gra vedad doctrinal y hondura teológica de los asuntos tratados . Las que rellas de J erónimo parecen prepararle para evitar otro tipo de querellas , que suenan a justificaciones de antemano , a un ut et me liberem quaes tione ( ep . 119,1)... 2 U NO DE MIL Cualquiera de los mil rostros de J erónimo resulta en principio interesante y , lo que es más importante , merecedor toda vía –y subra yamos ese todavía – de un estudio , sin embargo parece sobre todo digno del máximo interés precisamente ese J erónimo total, ese –así creemos– bási co traductor ejerciendo de erudito , exegeta, filólogo , gramático , rétor ... pues precisamente en tal característico ser plural de S . J erónimo reside , a nuestro parecer , el ma yor de sus atractivos y acaso la más conspicua de sus singularidades . Que en la obra jeronimiana queden toda vía cosas por investigar y probablemente por descubrir es opinión que podría sin más sustentarse en la ingente cantidad de datos que presenta su obra, cantidad funda mentada sobre todo , pero no exc l usivamente en su vastedad. Asumida ahora la perspectiva – y , desde luego , al menos la inten ción– de que podemos – y , desde luego , al menos debemos– aportar algo que enriquezca nuestra visión del dálmata y no limitarnos a repetir conside raciones generales ya bien conocidas y aceptadas , y formulado como obje tivo del trabajo ese acceder a J erónimo en su totalidad –el que hoy más nos interesa– pero en un formato además limitado , preciso y sin duda des proporcionadísimamente breve para lo que es la inmensidad de su obra y la variedad de sus puntos de interés , debemos inquirirnos cómo , pues , acceder al conocimiento de ese J erónimo de “personalidad poliédrica” 10 . Pues bien, si lo que queremos es acercarnos a un J erónimo global, parece que lo que debemos considerar es no un aspecto parcial, sino de conjunto , pero con la convicción previa de que intentar recorrer la exten sísima superficie de su obra resultaría una empresa ímproba y poco gra tificante . Entonces ¿contamos al menos con alguna muestra selectiva, con una parte representativa del todo J e rónimo? Sí, las cartas . 10 Así L ÓPEZ F ONSEC A , Los verbos ..., 103; tesis doctoral no publicada y cuya consulta debemos , queremos y podemos agradecer a la gentileza del autor . - 3 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 1 - Año 1999 3 P ORQUE L AS C ARTAS P o rque las cartas presentan esa variedad de contenidos 11 , esa si no libertad, sí espontaneidad 12 que buscamos para acceder al J erónimo más sincero; porque las cartas constituyen un conjunto lo suficiente amplio y representativo sin ser inabarcable y al mismo tiempo imponen, en razón de su formato , un carácter sintético y una voluntad de conci sión 13 ; porque las cartas resultan un campo de investigación más neutral, menos tendencioso en razón de su ma yor autonomía, de su menor depen dencia respecto a otros textos o temas; porque sólo la pluralidad de las cartas deja manifestar , y más en su conjunto que nunca, ese doctor 14 , escritor 15 , exegeta, filólogo , gramático , ese supertraductor que nos intere sa y admiramos . Amén de ello en el corpus epistolar 16 quedan aún –podría decirse– muc h os aspectos por estudiar 17 , y la epistolografía ade más es una de las manifestaciones más naturales para J erónimo 18 . 11 Y tanta que en sus epistolario suelen recogerse cartas de otros autores . 12 Espontaneidad relativa, ya que matizada por el hec h o de que en toda apariencia fueron escri tas con intención de ser publicadas . Aunque personalmente nos es difícil compartir la opinión de G RIBOMONT ( P a trología..., 283) de que el epistolario sea la “parte más cuidada de la pro ducción de J e rónimo”. 13 Diues, ut cernis, ad disputandum materia, sed iam epistolari angustia finienda est ( ep . 70,6). 14 Aunque nos es difícil compartir la opinión de S T O ICO ( L ’epistolario ..., 152) de que “le Lettere di S . Girolamo costituiscono un prezioso messagio educativo di perenne attualità, valido anc h e per il nostro tempo”. 15 Aunque nos es difícil compartir la opinión de H RITZU ( T h e Style ..., 117) de que “St. J e rome des erves a place among the immortal letter -writers”, al menos desde el punto de vista estilístico . 16 “Le premier éditeur des Lettres de saint J é rôme fut” como ha notado LABOURT ( Saint J érô me ..., I xlvi) ... “saint J é rôme lui-même”. T e xto crítico presentarían posteriormente E RASMO de Rotterdam (1516-20), A. P OUGET y J . M ARTIANA Y (1690-1706), y D . V ALLARSI , en dos versiones , la veronesa (1734-42) y la veneciana (1766-72), la cual sería la tomada para la edición (en el vol. XXII) de la P a trologia Latina dirigida por J . P . M IGNE . Las ediciones modernas comparecen con el trabajo de H ILBERG , S . Eusebii Hieronymi opera , publicado en los volúmenes LIV - L V I del Corpus Scriptorum Ecclesiasticorum Latinorum , y hasta hoy la obra canónica de refe rencia para todos los demás y la que también seguimos nosotros . Traducción (y texto latino , básicamente el de H ILBERG ) presentan también la obra de LABOURT arriba citada (VIII vols ., 1949-64), la de C OLA , S . Girolamo... (IV vols .) y las españolas de R UIZ B UENO , Cartas ... (II vols .) y V ALERO , S . J erónimo... (II vols .). En cuanto a la tradición manuscrita de la obra, esta es muy rica, lo que usualmente equivale a decir , muy compleja. Contamos ya empero con buenos tra bajos , como L ARDET , FZPhT h (1981) 271-89, y sobre todo L AMBERT , Bibliotheca Hieronymiama Manuscripta . De grandísima utilidad es el más importante de los instrumentos dedicados a J erónimo , el T h esaurus Sancti Hieronymi , dentro de la serie T h esaurus P a trum Latinorum , con índice de formas , de formas griegas , tabla de frecuencias , concordancias ... 17 Aunque nos es difícil compartir la opinión de Ló PEZ F ONSEC A ( Los verbos ..., 102) de que ese cor pus esté “apenas estudiado”, ya que desde antiguo no faltan aproximaciones tanto sobre aspec tos generales (como las de LO C ASCIO , Girolamo... de 1923, o G U A DAGNI , S . Girolamo... de 1936) cuanto sobre concretos (como las de P RONBERGER , Beiträge... de 1913, o M ARCOCCHI, Motivi ... de 1947). 18 Aunque nos es difícil compartir la opinión de P ALADINI y C AST ORINA ( Storia ..., I 473) de que J erónimo es , ante todo , un epistológrafo , ya que su actividad como comentarista parece per fectamente parangonable con aquella. En todo caso , ello no se contradice necesariamente con que también —al menos para nosotros— sea, ante todo , un traductor , ya que lo primero hace referencia al género que , ante todo , practica, lo segundo a uno de los modos (junto con el comentario) con el que , ante todo , lo practica. - 4 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 1 - Año 1999 4 E L T RUEQUE O LLEGAN G LA UCO Y D IOMEDES Quienes alguna vez ha yan practicado la traducción saben bien, por pequeña que ha ya sido la reflexión concomitante con esa su actividad, que esta es más semejante a un trueque al por ma yor de mercancías que a una lineal equivalencia de divisas . J erónimo , como buen y experimenta do traductor , lo sabía. Y sabía que lo que obligatoriamente debía dar por un lado , podría tomar por otro; no cabía otra opción que el trueque , aquí oro por bronce , pero allí bronce por oro . En una palabra, el trueque (y el truco) de J erónimo consistirá en permutar la áurea polisemia grafemáti ca del hebreo por la broncínea monosemia gráfica del latín, pero , en com pensación, la broncínea monosemia semántica del hebreo por ... 4.1 TRADUCIENDO L O I NTRADUCIBLE ...la áurea polisemia semántica ¿del latín? Mas ¿dónde puede , pues , residir una monosemia, una pobreza semántica que , en cambio , no encuentra reflejo en la tradicional egestad del latín? P o r mor de agilizar el discurso , es hora de adelantar acontecimientos . Ha y pocos elementos en la lengua de significado más uniforme que aquellos nombres que siempre denotan lo mismo , es decir , los nombres propios . Así, la estrategia jeroni miana consistirá en un traducir en plural lo que por naturaleza es un sig nificado único, irrepetible y singular , en suma, un traducir lo intraducible . ¿Y cómo fue eso posible? Sustancialmente , porque en esa estrategia operó también, como es lógico deducir , un otro registro de lectura que transgre día, que pervertía el registro primario , uno y lineal, lo que J erónimo llama la tropología, y ¿cómo? Esa es la historia que nos proponemos contar , pero habrá que comenzar por 5 El sermón místico Non sunt [...] in scripturis uerba simplicia, plurimum in his abs conditum est. Aliud littera, aliud mysticus sermo significat ( ep . 18A,12), y esto se lo dice J erónimo al papa Dámaso . El mysticus sermo 19 viene , pues , a ser el significado oculto de un texto . La expresión puede ser greco-lati na, el concepto es judío. J erónimo no va a inventar nada, simplemente pondrá a pleno rendimiento un mecanismo que como traductor y como hebraísta le era bien conocido . Y bien necesario . Cada nombre , pues , pre senta al menos un segundo registro de lectura, un sentido místico , oculto y ... pero por el momento retengamos dos conceptos universalmente anti téticos , monosemia y polisemia, y otros dos conceptos jeronimianamente antitéticos , grafemática y semántica. 19 Expresiones parecidas en otros lugares de las cartas: secundum mysticos autem intellectus (21,28); mysticus intellectus (30,12); uerba simplicia [...] in litteris sensum latentem (53,8); in uerbis singulis multiplices latent intellegentiae (53,9); mysticam scruter intellegentiam (64,9); ad mysticos intellectus (78,11), mysticus sermo (78,17); iuxta mysticos intellectus (78,41)... - 5 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 1 - Año 1999 6 SUS T Ó PICOS F AV O RIT O S P ara quien se acerca a la obra de J erónimo una de las caracterís ticas más llamativa puede ser la gran abundancia de tópicos . ¿Cuántas veces a lo largo de su obra S . P ablo es llamado “vaso de elección” ( uas elec tionis )?20 ¿Cuántas veces utiliza símiles con la imagen del gran hontanar y los riac huelos? 21 ¿Cuántas incontables veces se vale de la figura de dic ción (y de pensamiento) de la antítesis? 22 ¿Cuántas recurre el lema de la Hebraica ueritas ? 23 ... 7 N UESTRO T Ó PICO F AV ORIT O Otro de esos tópicos es la referencia a la letra asesina y al espíri tu vivificador. Aparece , según hemos podido constatar , tanto en las car tas 24 como en las demás obras 25 , y repetidas veces , a menudo sin ma yor glosa y en ocasiones con apostillas 20 En las cartas , por ejemplo, en 22,5; 53,3; 79,7; 121,8; 125,7; 129,2 y 3; 130,10; 133,2 y 8... 21 En las cartas , por ejemplo, en 17,2: si riuus tenuiter effluit, non est aluei culpa sed f o ntis ; 22,2: omissis opinionum riuulis , ad ipsum f o ntem [...] recurramus ; 27,1: si displicet f o ntis unda purissimi, caenosos riuulos bibant ; 28,5: de intimo Hebraeorum f o nte libauimus , non opinio num riuulos per sequentes ; 85,3: non debeas turbidos nostri ingenioli riuos quaerere , qui de ipsis f o ntibus bibis ; 121 praef . : cur purissimo f o nte uicino nostri tam procul riuuli fluenta quaesieris . 22 Aunque no falten excepciones , el pensamiento cristiano es básicamente dual, el de J erónimo , se diría, es vehementemente dual. El pensamiento griego en la versión c lásica, de Aristóteles (no de Platón), es al menos trial, acaso también por esto J erónimo no sienta especial afecto por el Estagirita (vg . ep . 14,11: Aristoteli argumenta non proderunt ; ep . 36,14: de Hebraeis litteris disputantem non decet Aristotelis argumenta conquirere ). De la dec laración programática, con resabios escolásticos , de J erónimo ( ep . 120,XII): triplex in corde nostro des criptio et regula scripturarum est: prima ut intellegamus eas iuxta historiam, secunda iuxta tropologiam, tertia iuxta intellectum spiritalem. In historia eorum quae scripta sunt ordo seruatur , in tropologia de littera ad maiora consurgimus [...] in spiritali θεωρία ad sublimiora transimus , sólo puede decirse que el autor no la aplica, ya que , en su práctica, J e róni mo más bien funde en una las reglas tropológica y espiritual, quedando está última como una especie de corolario moral práctico . Así ( ep . 108,26): scripturas tenebat (scil. S . P a ula) memo riter , et cum amaret historiam, et illud ueritatis diceret fundamentum, magis sequebatur inte llegentiam spiritalem . 23 En las cartas , por ejemplo, en 20,2 ( ex Hebraeis codicibus ueritas ); 53,3; 57,9; 65,9; 72,2; 78,11 y 17; 82,8; 122,2... 24 En las cartas: aquas occidentis litterae ( ep .78,7); contemnens occidentem litteram, repperebat spiritum uiuificantem (108,11); sequentes occidentem litteram et non spiritum uiuificantem (109,1); euangelicae interpretationis spiritum derelinquens in Iudaicae litterae morte requies cit (121,2); iuxta occidentem litteram (123,12); si enim occidentem tantum sequuntur litteram et non spiritum uiuificantem (129,6)... 25 En otros lugares: illi (scil. Iudaei ) habent libros, nos librorum dominum; illi tenent prophetas , nos intellegentiam prophetarum; illos occidit littera, nos uiuificat spiritus ( Ion . praef .); nequa quam sequens occidentem litteram, sed spiritum uiuificantem ( Is . 17; y aun Marc. 8,39-9...). - 6 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 1 - Año 1999 como la de que el seguir la letra lleva ría al ridículo 26 , a la ficción y pantomina 27 , o que de una puede y debe pasarse al otro , como del Antiguo T e stamento al Evangelio 28 , e s t o e s , a Cristo 29 . 7.1 E L O R I G E N El origen de la expresión está, como nos recuerda el propio J e ró nimo ( ep . 72,5), en el littera occidit, spiritus autem uiuificat de la segun da carta de S . P ablo a los corintios (3,6: τόρ γάρ γράμμα άποκτέννει, τό δέ πνεΰμα ζωοποιεί); p ara un traductor de textos religiosos que debían ser ortodoxos como J erónimo la cita era un salvoconducto inapre ciable para franquear las angostas fronteras de la ruda literalidad. Adelantábamos (§ 4) que el proceder de J erónimo era compensar la polisemia grafemática con polisemia semántica, y ahora podemos aña dir , compensar la letra con el espíritu. 8 D E L A P OLISEMIA G RAFEMÁ TIC A ( DEL H EBREO ) La escritura hebrea es característicamente sinfonográfica, es decir , regularmente nota sólo los fonemas consonánticos de la lengua, no los vocálicos . Resultado de tal práctica es , por lógica, una ma yor ambi güedad en la notación que la de sistemas fonemográficos como el latín o el griego . Una misma forma hebrea puede significar “amantes” o “pastores”, y otra “cinco” o “armados”, son ejemplos del propio J erónimo ( ep . 36,13) 30 , de modo que a veces la interpretación puede depender de , como dice también J erónimo 31 , la voluntad del lector . Es de notar que a la natural ambigüedad de la sinfonografía se sume ocasionalmente la confusión gráfica, visual, provocada a menudo por la afinidad en los trazos de diversas letras 32 , así la similitud de la res <ד> y la daleth <ד> 33 da lugar a 26 Haec si secundum litteram intellegimus , nonne ridicula sunt? ( ep . 21,13; § 14.1). 27 Nonne tibi uidetur , si occidentem sequaris litteram, uel figmentum esse de mimo uel Atellana rum ludicra? ( ep . 52,2). 28 Sic elementis ueteris testamenti, ut ad euangelicam plenitudinem ueniant [...] ab elementis occidentis litterae , quae destruitur transire faciunt ad spiritum uiuificantem ( ep . 121,10). 29 Iudaei iuxta litteram haesitant et tenentur in terra, nos iuxta spiritum transeamus ad Chris tum ( ep . 121,10). 30 P arecido es el caso de Lebna - Lebona ( ep . 78,19). 31 Nec refert utrum Salem an Salim nominetur , cum uocalibus in medio litteris perraro utantur Hebraei et pro uoluntate lectorum ac uarietate regionum eadem uerba diuer s is sonis atque accentibus proferantur ( ep . 73,8). 32 Más ejemplos en las cartas de confusión gráfica en 78,6, dando lugar , siempre según J e róni mo , a “villas” en vez de “boca de nobles”; 78,26, erróneamente “malicia” o “pasto” ; 78,34; 78,36, “luz” con <א >, “piel” con <ץ >, “agujero” con <ח> en vez de “monte” con <ה h > . 140,16. 33 Los grafos son algo distintos a los aquí reproducidos , pero igualmente símiles en la época de J erónimo . Esto mismo vale para los casos sucesivos . - 7 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 1 - Año 1999 lecturas tan distintas –y consiguientes interpretaciones tan diferentes– como Dephca (= Dofca 34 ) “pulsación” y Raphaca “curación” ( ep . 78,11). El mismo J erónimo reconoce a veces haber caído en errores de ese tipo , así admite ( ep . 78,11) que en su libro sobre los nombres hebreos tradujo mal Dephca (con <פ> “pulsación”) por “adhesión” al haber leído Debca (con <ב >). Otro caso parecido tenemos cuando una forma es interpretada como significando “luz” con aleph , “piel” con ain , “agujero” con heth , y “monte” –lo correcto para J erónimo ( ep . 78,36)– con he. La confrontación con la Hebraica ueritas , con el original, hace ver a J erónimo que , en lo concerniente a los nombres propios y en la ma yoría de los casos , todos los códices griegos y latinos son defectuosos (ibíd. ep . 78,11). Aún más significativo es el hec h o de que la confusión provenga de la propia transcripción. En efecto , la samec h <ס> y la sade <צ> son bas tante diferentes en el original, pero dada su afinidad fonética (en esa época probablemente [ts] ≠ [ts’] eyectiva), ambas son transcritas por <s>, propiciando una única forma Sin , no ya significando “zarza” u “odio”, sino “mandato”, siempre según J erónimo ( ep . 78,35). Amén de todo esto , como religión de escrituras , el judaísmo pre senta elementos cultuales propios del plano gráfico , probablemente el más conspicuo de todos estos sea uno de los nombre de Dios , el que puede escri birse mas no pronunciarse , el famoso tetragrama, bien conocido a J e róni mo , quien no sólo recuerda ( ep . 25,2) que es άνεκφώνητον “inefable”, sino que en los códices griegos es a veces malinterpretado , a causa de la similitud gráfica, como חזחו i (= הוה׳) 35 . Un texto hebreo era de modo general muc h o más polisémico de lo que podía ser el latino , y una forma como <sor> podía interpretarse como “Tiro”, “tribulación”, “fortísimo/a” o “sílex” ( ep . 65,18), y además elegir una u otra equivalencia comportaba en cierta manera empobrecer el signifi cado . En condiciones normales y operando al nivel del vocablo , para un traductor ir de la polisemia a la monosemia es una actividad muc h o más cómoda que viceversa. Mientras –recuerda J erónimo ( ep . 65,15)– el hebreo dispone de siete formas , el latín sólo de una: aurum . Traducir los siete tipos por “oro” es más cómodo que lo contrario; ahora bien, en el caso de la traducción de las Escrituras Sagradas ello podía suponer un gran obstáculo por cuanto banalizaba el texto limitando enormemente sus posi bilidades exegéticas . 34 En lo tocante a transcripción y , si es el caso , identificación de los nombres hebreos , nos atene mos a los lemas de G ERARD y N ORDON -G ERARD , Diccionario ... 35 Con toda probabilidad el tetragrama divino se vocalizaba /ja whwe(h)/, la secuencia /jehow a(h)/ procede de vocalizar cautelarmente con los elementos de otro apelativo genérico de Dios , el de Adonay (“mi Señor”; véase , CARDONA , Antropología ...149). Curiosa además la interdicción grá fica que prescribe < וט e > (9+6) y no el esperable < ה׳ y > (10+5) para evitar , por así decir , escribir el nombre de Dios en vano . - 8 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 1 - Año 1999 8.1 E L S IMBOLISMO GRAFEMÁ TICO . C IFRAS Y LETRAS Así pues , el evidente simbolismo de la escritura hebrea deriva, en primera y primaria instancia, de su natural potencial polisémico , que a su vez es cabal consecuencia, sobre todo , de la sinfonografía y , en menor medida, del conjunto valor fonemático y numérico de los signos (ya que en el plano formal no ha y en el hebreo diferencias entre letra y número), o del hec h o de que las letras sean también identificables como conceptos 36 . Ese artificio que llamaremos ahora simbolismo grafemático , séase , la utilización consciente , autónoma y artística del elemento escrito , se manifiesta en el mundo hebreo de diversas maneras y , naturalmente , el bíblico no es campo ajeno a estas tendencias . Al respecto una de las mani festaciones más ilustrativas pueden ser los salmos abecedarios , bien cono cidos por J erónimo ( ep . 30,2-13; ep . 121,10), en los cuales los versos comienzan por la letra según el orden del alefato hebreo , de la aleph , pues , a la tau , y también, pues , en orden numérico . J erónimo hace notar que el sentido de los versos está predeterminado por el significado de la letra inicial correspondiente 37 , por lo que procede sumariamente a exponer dic h os significados 38 . Las cifras permiten además otros artificios e interpretaciones sim bólicas 39 , que J erónimo conoce y aplica, así, por ejemplo, a propósito del siete ( ep . 30,12), del ciento veinte ( ep . 53,8) o de otras muc has cifras ( ep . 64 pássim; ep . 121,6). 9 L AS COMPENSACIONES DE S. J ERÓNIMO Traducir , señalábamos , es en buena medida compensar (§ 4), ofre cer al lector no tanto el número ( adnumerari ), sino el peso ( adpendere ) de las palabras , como –nos recuerda J erónimo ( ep . 57,5)– decía ya el propio Cicerón ( opt. 14). Y ya en este plano comenzaban las compensaciones . 36 ep . 30,5: aleph interpretatur ‘doctrina’, beth ‘domus’, gimel ‘plenitudo’, daleth ‘tabularum’, he ‘ista’, uau ‘et’, zai ‘haec’, heth ‘uita’, teth ‘bonum’, iod ‘principium’, caph ‘manus’, lamed ‘disci plinae’ siue ‘cordis’, mem ‘ex ipsis’, nun ‘sempiternum’, samec h ‘adiutorium’, ain ‘f ons’ siue ‘ocu lus’, phe ‘os’ [...] sade ‘iustitiae”, coph ‘uocatio’, res ‘capitis’, sen ‘dentium’, tau ‘signa’ . 37 ep . 30,2: in singulis quibusque elementis secundum interpretationem eorum debere intellegi quae sequerentur . 38 V é ase n36. Así la primera conexión (doctrina, casa, plenitud, de las tablas , esta) significaría “la doctrina de la Iglesia, que es la casa de Dios , se encuentra en la plenitud de los libros divi nos” ( ep . 30,6) y así sucesivamente . 39 Aunque , c laro es , tampoco la lengua escapa a ellos (vg . Hier . ep . 18B ,1 sobre el género gramatical para los serafines), pero este era fenómeno más familiar para un latinoparlante . - 9 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 1 - Año 1999 erudito , comentarista, filólogo , notan do , por ejemplo, que en la octa va de las etapas de su peregrinación los israelistas llegan al desierto de Sin , que es nombre para todo el desierto hasta el monte Sinai y donde arderá una zarza sin consumirse ( ep . 78,10). 14 J ERÓNIMO TROPOLOGIZANTE La tropología añade al qué y al por qué el para qué . Un segundo registro de lectura que , pretendidamente como un método con ciertas leyes ( ep . 140,6), conduciría al sentido místico , oculto y ... verdadero . Aquí se muestra el exegeta, el polemista, el teólogo , notando , por ejemplo, que en la octa va de las etapas de su peregrinación los israelistas llegan al des ierto de Sin , donde la zarza que arderá sin consumirse representa la Igle sia que , aunque incendiada durante las persecuciones , no llega a ser devo rada por el fuego ( ep . 78,10). 14.1 ¿J ERÓNIMO ALEGORIZANTE O TROPOLOGIZANTE ? En el caso de J erónimo se notará además que la expresión por él utilizada de tropología (τροπολογία) es apropiada por cuanto es más des pectiva para el elemento formal (gráfico para J erónimo , para la letra ase sina) que la de alegoría (άλλεγορία) . T ropología es un “lenguaje retorci do” (de τρόπος “giro”), alegoría es un “lenguaje diferente” 58 (vάλλ-); Tropología alude al sentido (λόγος ), alegoría a la expresión (άγορεύω ). Aunque sea estipulativamente , podríamos proponer que la alegoría supo ne una lectura verdadera en todos sus registros . La alegoría sería así pro pia del Nuevo T e stamento , propia de J e sucristo . P arábolas como la del pastor que recupera la oveja descarriada cuentan al menos dos historias verdaderas: la alegría verdadera del pastor de ovejas, y la alegría verda dera del P astor o pastor de hombres . P o r contra, la tropología, al menos en el sentido que se atisba en J erónimo , supone una lectura, la literal, que no es verdadera 59 , y cuando se habla de afeitar la cabeza y cortar las uñas a la cautiva que el israelita tome por esposa (Deut. 21,10-3) ello significa que se la purificará , ya que haec si secundum litteram intellegimus , nonne ridicula sunt? ( ep . 21,13). P o r ello esa sería la littera que mata, propia pre cisamente del Antiguo T e stamento (§ 21). 14.2 S IGNIFIC ANDO L O I NSIGNIFIC ABLE De modo que una definición de la alegoría que puede valernos es la de “arte de significar más cosas de lo que significa”, y una definición de la tropología que puede valernos es la de “arte de significar cualquier cosa menos lo que significa”, es decir , de significar lo insignificable . Significar lo insignificable , la estructura del retruécano nos 58 Un “decir de otra manera”, cf . CARDONA , Diccionario ..., s . v . 10. 59 ep . 129,1: iuxta litteram sibi uidetur esse contrarium ; ep . 129,2 hoc secundum litteram mentiri putes . - 16 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 1 - Año 1999 es familiar . P a ra un experto en traducir lo intraducible , para el eremita J erónimo poderosísi ma debía de ser la tentación. Además en lo tocante a manipular , jugar y utilizar el significado de los ciriónimos , en el caso romano podría decirse que , como vimos (§ 11.1.2), llovía sobre mojado . 15 E L T ERCER NOMBRE P ara la hermenéutica alegórica o tropológica a su vez ha y pocas presas en el campo léxico más fáciles que los nombres propios . Semánti camente hablando , el nombre común suele caracterizarse por lo accesible de su significado ( gracia ); el nombre propio o por lo desplazado de su sig nificado ( Gracia “gracia”) por lo inasible del mismo ( César ). Del nombre común al nombre propio parece haber como una gradación en cuanto a la obscuridad del significado, pero aún se puede proceder un grado más: nombre común ( gracia ), nombre propio de significado accesible ( Gracia ), nombre propio de significado inaccesible ( César ), nombre propio foráneo , por lógica y en principio , inaccesible ( Ana “gracia”), aunque no lo sea en la lengua de origen. J erónimo no podía desaprovec h ar una ocasión tan buena, porque como littera los ciriónimos hebreos eran poco significativos , pero como spiritus , y liberados de toda atadura literal, tenían muc h o que decir , muc h o que significar , y “el autor que llevó este camino hermenéuti co a su más alta expresión fue S . J e rónimo” 60 . En el Estridonense , pues , lo significativo no es que se produzca la hermenéutica tropológica y la hermenéutica de los ciriónimos , y de cirió nimos hebreos , sino que se produce la hermenéutica tropológica y de los ciriónimos hebreos y en unas proporciones , diríase , abusivas . 16 M UCHO MÁS QUE UN T ÓPICO A estas alturas de la exposición puede ya parecer indudable que el motivo littera occidit, spiritus uiuificat no es un simple tópico comparable , verbigracia, al ubicuo de “vaso de elección”. Su abundante empleo sirve a J erónimo para vertebrar y fundamentar su estrategia y sírvenos a nos otros para organizar nuestro conocimiento de su estrategia. Espíritu y letra, vida y muerte constituyen los cuatro puntos cardinales de su verte bración y , siquiera fuera por las parejas formadas , está c laro aquí qué parte es la negativa y qué parte la positiva 61 . La letra es la muerte; el espíritu, la vida. 60 Así M AGALLÓ N , La tradición ..., 156. 61 Expresivo en ep . 15,3: non sufficit sensus (scil. a los arrianos) , ipsum nomen efflagitant, quia nescio quid ueneni in syllabis latet . - 17 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 1 - Año 1999 17 E SPÍRITU Y SERMÓN M ÍSTICO Claro también a estas alturas que el espíritu es dador de vida gra cias principalísimamente a la acción del sermón místico ( ep . 78,1: quasi aliud littera sonet, aliud spiritus clausum teneat ; § 5), el cual se materia liza en diversas operaciones concretas –trucos de traductor– tangibles , materiales , siendo la más notoria, a nuestro entender , la manipulacion semántica de los ciriónimos hebreos . Así: super faciem Moysi uelamen positum est [...] cum autem conuer si fuerimus ad Dominum, auferetur uelamen; occidens littera moritu r , uiuificans spiritus suscitatur ( ep . 64,1), tal referencia se explica desde el contexto donde surge el mismo tópico , en concreto un pasaje (3,7-11) de la segunda carta paulina a los corintios: los israelitas no se atrevían a acercarse a Moisés tras recibir este los diez mandamientos , ya que su rostro resplandecía, y Moisés se ponía un velo en su rostro cuando hablaba con Y a vé (Ex. 34,29-35), sólo , dice P ablo (2 Cor. 3,14-6) con Cristo desaparece el velo que cubre el Antiguo T e stamen to . 18 CONTEXT O C ON TEXT O El motivo de la letra asesina pero que , como vemos (§ 17; ep . 64,1: occidens littera moritur ), también puede morir y del espíritu vivificante resultan así el eje vertebrador de otra serie de reflexiones , de otros regis tros de lectura, es decir , como frase en sí misma el τόπος pertenece a la littera , a la regla histórica que nos pone en el camino de la verdad ¿y cuál es esta? Cristo , naturalmente , es decir , la fe en la gracia de las gentilida des de S . P ablo , la del Nuevo T e stamento , en contraposición a la fe en ley de los judíos del Antiguo T e stamento y de los judeocristianos . Un vistazo a los contextos donde aparece puede resultar suficiente para comprobar lo . La estructura es diáfana: otra vez antítesis con supremacía c lara de uno de los términos , el que nosotros , siguiendo a J erónimo , recogemos como segundo . 19 J UDÍOS Y GENTILES La contraposición entre el judío y el gentil, con ventaja para este último , es frecuentísima en J erónimo . Un modelo además con utilidad exegética: notoriamente es defendido en su aplicación a la parábola del hijo pródigo ( ep . 21 pássim y especialmente 30-8): el hermano ma yor, quien durante años sirvió con abnegación, es el (envidioso) judío; el menor , derroc h ador y tarambana, el hijo pródigo , es el gentil. La fórmula resulta que ni pintiparada para explicar por qué el padre , que representaría al P a dre , se alegra por encontrar el respeto de quien nunca antes lo respetó . - 18 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 1 - Año 1999 20 S. P EDRO Y S. P ABLO La contraposición entre los apóstoles P edro y P ablo , con ventaja para el último , es otro de los tópicos y motivos de reflexión para J erónimo . Claramente la superioridad del de T arso viene fundamentada por ser él el apóstol de los gentiles ( ep . 112,5: doctor gentium ), frente a P edro , apóstol de los circuncisos ( ep . 112,5: princeps circumcisionis ); por supuesto , esta antítesis está vinculada a la anterior . Diríase que , movido por su celo , por qué no decirlo, antisemita 62 , J erónimo se excedió llegando inc luso a ata car al primero de los apóstoles , en opinión ya no nuestra, sino del mismí simo S . Agustín; significativa al respecto la recriminación del de T agaste a J erónimo por la interpretación del encuentro entre ambos apóstoles , del llamado “incidente de Antioquía” (Gal. 2,11-21) 63 . Las antítesis de la sinagoga y la iglesia 64 , de la circuncisión y el prepucio 65 , y contraposiciones concomitantes , cual la angostura frente a la amplitud, como la de P edro y P ablo , no serían más que metonimias de la misma antítesis de judíos y gentiles . 21 A NTIGUO Y N UEV O T EST AMENT O La contraposición entre la letra y el espíritu se materializa tam bién como un contraponer lo antiguo y lo nuevo , con prevalencia de lo últi mo . J erónimo , por motivos bien comprensibles , omite ma yor especifica ción, pero el contexto permite entender que el parangón comprendería –o mejor encubriría– la contraposición entre Antiguo y Nuevo T e stamento , lo viejo de la letra y lo nuevo del espíritu 66 : non ambulamus in uetustate lit terae sed in nouitate spiritus ( ep . 69,7) 67 . A su vez la antítesis de la ley y la gracia 68 no serían más que otra manifestación metonímica de una misma idea. 62 Manifiesto en diversos pasajes y expresiones ( ep . 32,1: propter odium Christi synagoga ; ep . 84,3: si expedit odisse homines et gentem aliquam detestari, miro odio auer sor circumcisos; usque hodie enim per sequuntur Dominum ; ep . 121,10). 63 Cf . A UVRA Y , RSR (1939) 594-610. 64 Canticum in apertissime synagoga proicitur et ecclesia Domino copulatur ( ep . 78,43); qui (scil. Iudaei ) synagogae angustias ecclesiae latitudine praeferunt (129,6; véase también 123,13). 65 P e trus de circumcisionis angustiis transferabatur ad praeputii latitudinem ( ep . 79,2). 66 La expresión, otra vez, tiene su origen en S . P ablo y su epístola a los romanos (7,6: ώστε δονλεύειν ήμας έν καινότητι πνεύματος καί ού παλαιότητι γράμματος) . 67 Y parecidamente: ut nequaquam uiuant in uetustate litteras sed in nouitate spiritus ( ep . 112,14); nequaquam in uetustate litterae , sed in nouitate spiritus ( ep . 120,II); (scil. los T e sta mentos) unum in littera, alterum in spiritu ( ep . 121,9). 68 ep . 74,6: inter legem diuisus et gratiam ; ep . 78,42: finitur lex [...] porro gratia Euangelii abs que ullo fine tenditur ; ep . 112,14: pro legis gratia quae praeteriit, gratiam euangelii accepimus . - 19 -
Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 1 - Año 1999 22 P ALABRA Y S ENTIDO La antítesis de uerbum y sensum 69 es más bien paralela, antes que confluyente , con la antítesis littera >< spiritus . Hoy diríamos signifi cante >< significado o forma >< contenido , según las perspectivas . Un hipertópico más en la obra de J erónimo con prevalencia, por supuesto , del sensum , sobre todo en la interpretación de las (antiguas) Escrituras . Otro pasaje deja entender que la palabra sería algo así como el nexo entre letra y sentido: in dextris spiritus , in laeuis littera est, per litteras ad uerba des cendimus , per uerba uenimus ad sensum ( ep . 64,20). La sucesión aquí ímplícita es , por tanto , littera > uerbum > sensum > spiritus , de suerte que , sea al menos en razón de proximidad como fases de un proceso , letra con palabra y sentido con espíritu constituyen, también por ello , unidades más afines . 23 L AS F ASES DEL P ROCESO En definitiva, cuadra también con todo lo anterior las dos fases del método exegético de J e rónimo: la literal y la espiritual, es decir la histó rica y la tropológica. La primera es fundamento de la segunda 70 , pero sólo esta supone la lectura verdadera. M AGALLÓ N 71 ha recogido formas y expresiones que harían referencia a la primer fase interpretativa; littera, historia, superficies , simplicite r , ueritas historiae , fundamenta historiae , iuxta Hebraeos y también nuestra (§ 6 n4) Hebraica ueritas ; la segunda fase estaría representada por spiritus , sensus , sacramenta, medulla, pro phetia, iuxta tropologiam, figura, figuralite r , anagoge , typus , mysterium . X. Ballester 69 ep . 21,42: in ecclesiaticis rebus non quaerantur uerba sed sensus ; ep . 57,9: per s picuum est apostolos et euangelistas in interpretatione ueterum scripturarum sensum quaesisse , non uerba ; ep . 57,10: non uerba in scripturis consideranda, sed sensum ; ep . 140,13: magis ad sensum quam ad uerbum transferre . Además: magis sensum a sensu quam ex uerbo uerbum transferens ( Iud . prol.)... etc . 70 Historiae ueritatem, quae fundamentum est intelligentiae spiritalis ( ep . 129,6); post historiae ueritatem spiritaliter accipienda sunt omnia ( Is . praef . ), historiae iecimus fundamenta ut ex his ad spiritalia transeamus ( Zac h . 14,16), de littera debeamus ascendere ad spiritum, de terrenis ad caelestia ( Am .), o consurgant in spiritu qui latebant in littera ( Is . 7 ) . 71 La tradición ..., 157. ** Quería agradecer a mis colegas los Drs . A. López F o nseca, de la Universidad Complutense , y M.A. Motis Dolader , de la Universidad de Zaragoza, la a y uda material y asesoramiento propor cionado para concretas cuestiones durante la realización de este trabajo . - 20 -
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