Parentesco y poder en León durante el siglo XI. La "casata" de Alfonso Díaz
Abstract
Producción Científica
Full text
PARENTESCO Y PODER EN LEON
DURANTE EL SIGLO XL
LA «CASATA» DE ALFONSO DIAZ
Pascual Ma ínez Sopeña
El es udio de la a is oc acia medie al de los einos de Cas illa y León es á en
g an medida po hace , y es a imp esión se acen úa pa a el pe íodo de la Al a Edad
Media. No se ocul an a nadie las di icul ades que en aña el manejo de una documen-
ación dispe sa, llena de lagunas y poco idónea a la ho a de econs ui se ies genea-
lógicas iables. O pa a a e igua la signi icación social de la nobleza, cuyo nacimien o
se insc ibe den o de un p oceso de o ganización y expansión de la sociedad; en e
los siglos IX y XI las es uc u as sociales son menos ígidas que más a de, y puede
admi i se que no conlle an una de inición cla a del concep o de «nobleza»1. Aun
pa iendo de que exis ía una a is oc acia y del papel cla e que debió ene en la ida
del país, oda ía queda una a ea muy amplia de sis ema ización de da os y de discu-
sión de hipó esis, a lo que p e ende con ibui es a monog a ía omando como base
una de las es i pes leonesas del siglo XI.
Es a es i pe e a conocida en el úl imo cua o del siglo como la
«casa a
de Al onso
Didaz», exp esión que se ía pa a designa al conjun o de los descendien es de Al-
onso Díaz, conde de G ajal en 10242. Po espacio de cua o gene aciones, el í ulo
ue conside ado den o de la amilia, añadiéndosele a pa i de la segunda o o con-
dado,
el de Cea. En su momen o de mayo auge las p opiedades amilia es se disemi-
1 Insis e sob e es e aspec o C. ESTEPA, La nobleza leonesa en los siglos XI y XII; un esumen de la
bibliog a ía sob e el ema en P. MARTÍNEZ SOPEÑA, La
Tie a
de Campos
occiden al.
Poblamien o, Pode
y Comunidad del
siglo
X al
XIII,
Valladolid 1985, 327-329 (= P. MARTÍNEZ,
Tie a
de Campos).
2 En 1077, Ildonza O équiz concedía un sola a cie o Fe nando O équez, a condición de que a la
mue e de la donan e si ie a «in e casa a de Vani Mi el au in e casa a de Al onso Didaz»: M. HERRERO
DE
LA FUENTE, Colección Diplomá ica del Monas e io de Sahagún,
1000-1109,
Tesis Doc o al leída en la
Uni e sidad de Valladolid, sep iemb e de 1986, en p ensa, n.° 384 (= M. HERRERO, Sahagún); el ex o
esul a e elado de la o ma de denomina a las amilias o pa en elas magna icias. Sob e la de Al onso
Díaz llamó la a ención J. RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Los undado es del
Monas e io
de
G ade es:
AL, 1970,
n.° 47-48, 209-240; más a de, C. CARLÉ (G an p opiedad y g andes p opie a ios: CHE, LVII-LVIII,
1973,
espec. 220-222), que publicó un p ime esquema genealógico y un mapa de sus posesiones, además
de da les amplia cabida en su es udio y en el índice dé pe sonajes complemen a io (= CARLÉ, G an
p opiedad);
en o a ocasión (Tie a de Campos, 352-359 y 368-386) les he dedicado nume osas páginas,
que a pesa de la di e encia de pe spec i as conside o insu icien es de po sí, y ello me ha animado a
es udia los de nue o.
34 Pascual Ma ínez Sopeña
naban desde la Liébana a la Ex emadu a y del Pisue ga al Cea. Po o o lado, los
enlaces ma imoniales habían hecho a los Al onso pa ien es de o as de las g andes
es i pes del país: en e ellas, los Banu Mi el, los Fláinez o los Banu Gómez de
Ca ion. Las es echas elaciones que man u ie on con el cenobio benedic ino de
Sahagún y con el de San a Ma ía de Piasca —del que e an dueños— han quedado
plasmadas en casi un cen ena de diplomas que cons i uyen, además, g an pa e de
la memo ia his ó ica del linaje3. La os en ación de de e minados ca gos públicos, la
ex ensión del á ea de su pa imonio y la amplia ed de elaciones sociales cons i uyen
los elemen os básicos pa a si ua a los Al onso en e las amilias de magna es del
país.
La c onología del es udio, los lími es de la pa en ela y los ca ac e es del pa imo-
nio sugie en o as conside aciones in oduc o ias. A eno de las e e encias pos e io-
es,
Al onso Díaz pasa po se el undado de la es i pe; nada segu o se sabe de sus
an epasados, y bas an e poco de él mismo, aunque esul a indudable que sus aíces
se hallan en la Liébana4. Los años del einado de Ve mudo II ma can el inicio del
análisis, po que en ellos se p oducen las p ime as no icias sob e Al onso Díaz; con-
iene ad e i , en odo caso, que el u u o conde de G ajal había casado con Ma ía,
nie a del magna e Ñuño Mi élliz, y que po ello los ances os conocidos de la amilia
se emon an po ía emenina has a mediados del siglo X, da o pa a ene en cuen a.
En lo que oca al momen o inal del es udio, es imo opo uno hace lo coincidi con
3 G an pa e de los documen os que dan no icias de la amilia Al onso se hallan en ance de edición.
A la ob a de M. He e o sob e Sahagún, eseñada en la no a an e io (la cual se á la e e encia adop ada
pa a los documen os de ese o igen), se suma la de J. MONTENEGRO VALENTÍN, Liébana: His o ia de un
e i o io a a és de un cen o monás ico. San a Ma ía de Piasca, 857-1252, Tesis Doc o al leída en la
Uni e sidad de Valladolid, sep iemb e de 1986, en p ensa. La documen ación de la Ca ed al de León, en
cuya diócesis se ubicaban g an pa e de los dominios amilia es, p opo ciona un buen núme o de da os;
ac ualmen e es á siendo edi ada po E. SÁEZ SÁNCHEZ, J. M. RUIZ ASENCIO y J. M. FERNÁNDEZ CATÓN,
Colección Diplomá ica de la
Ca ed al
de León,
776-1230.
Quie o ag adece since amen e a las P o eso as
M. He e o y J. Mon eneg o y al P o eso Ruiz Asencio el habe me pe mi ido u iliza sus excelen es
abajos, lo que po la misma azón hago ex ensi o a D. J. L. Rod íguez de Diego, Facul a i o del
A chi o Gene al de Simancas, que al p esen e inaliza su Tesis Doc o al sob e San a Ma ía de Aguila de
Campóo, cuyos documen os más an iguos apo an in e esan es no icias cola e ales sob e los Al onso.
Toda es a a ea ha enido como ma co el Depa amen o de Paleog a ía y Diplomá ica de la Uni e sidad
de Valladolid, y es oy pe suadido de que cons i uye un hi o en el conocimien o de las uen es his ó icas
de nues a Edad Media: que sus au o es, iejos amigos, acep en mi homenaje.
Además de en es as ob as, apa ecen diplomas elacionados con los Al onso de una u o a mane a en
las de E. JusuÉ, Lib o de la
egla
o
ca ula io
de la an igua abadía de
San illana
del Ma , Mad id 1912 (=
JusuÉ, Lib o de Regla); M. MAÑUECO VILLALOBOS y J. ZURITA NIETO, Documen os de la Iglesia
Colegial
de San a Ma ía la Mayo de Valladolid, Tomo I, Valladolid 1917 (= MAÑUECO y ZURITA, Valladolid); A.
QUINTANA PRIETO, San a Lucía de Mon es: (aho a) Temas Be cianos. II. Los monas e ios de El Bie zo
Bajo,
Pon e ada 1983, 343-390 (= QUINTANA, San a Lucía de Mon es); J. M. FERNÁNDEZ CATÓN, Docu-
men os leoneses en esc i u a
isigó ica.
A chi o del monas e io de San Ped o de las Dueñas, AL, n.° 54,
1973,
203-226; J. M. MÍNGUEZ FERNÁNDEZ, Colección Diplomá ica del Monas e io de Sahagún, siglos IX
y X, León 1976 (= MÍNGUEZ, Sahagún); J. M. GARRIDO GARRIDO, Documen ación de la Ca ed al de
Bu gos
(804-1183),
Bu gos 1983; J. A. PÉREZ CELADA, Documen ación del Monas e io de San Zoilo de
Ca ion
(1047-1300)
Palencia 1986; T. ABAJO MARTÍN, Documen ación de la
Ca ed al
de Pa encia (1035-
1247),
Palencia 1986.
4 Quienes habíamos esc i o sob e los Al onso apos ábamos po su descendencia del conde Diego
Muñoz de Saldaña; el cuidadoso análisis que dedica al asun o J. MONTENEGRO p esen a a gumen os muy
sólidos pa a desecha al idea ( id. En o no a los
o ígenes
amilia es de Diego Muñoz, p ime conde de
Saldaña: Ac as del I Cong eso de His o ia de Palencia, ol. II) (Fuen es Documen ales y Edad Media),
Palencia 1987).
Pa en esco
y
pode en León du an e el siglo
XI... 35
el del einado de Al onso VI; du an e los úl imos años del gobie no de es e mona ca,
el linaje a a iesa un pe íodo de oscu ecimien o que, po así deci , cie a el ciclo de
los p ime os descendien es di ec os del conde Al onso Díaz.
Como se ha indicado, los í ulos condales se ue on asmi iendo du an e cua o
gene aciones, de pad es a hijos a ones. Mien as es o sucedía así, los de echos sob e
las p opiedades se asmi ían po a ones y muje es a oda su p ole, lo que pe mi ió
al conjun o de descendien es pa icipa de bienes amilia es, ya se halla an és os
indi isos (e a el caso de monas e ios e iglesias p opias) o ue an a ibuidos indi i-
dualmen e; en consecuencia, los miemb os de la casa a se conside aban «he edi a-
ios» o poseían
«di isas»
en un amplio núme o de si ios, aquellos que habían sido de
los ascendien es comunes. Tal no ma no se e i ica sólo en la amilia Al onso; el
mismo p incipio egía en aquellas o as es i pes con las que se hicie on los casamien-
os,
de modo que los miemb os de la
casa a
es aban inculados a o as po elaciones
simila es de sang e y p opiedades comunes5. Es o enía dos consecuencias inmedia-
as:
los ma imonios adqui ían un cla o ca ác e de alianza, aunque sólo ue a po el
componen e pa imonial que conlle aban, y las he encias de los di e en es miemb os
de la es i pe endie on pa cialmen e a di e encia se, al inclui los bienes del linaje
Al onso y los de los espec i os conso es6. En unción de ello, ya en el e ce cua o
del siglo XI se econocían den o de la
casa a
una se ie de
«gen es»,
segmen os de
linaje cons i uidos po las unidades conyugales y sus descendien es inmedia os7. En
esumen, la a ibución de í ulos condales espondía a no mas agná icas —ma iza-
bles,
como se e á—, pe o el ca ác e bila e al de los pa imonios he edados insis ía
en la impo ancia de los ínculos cogna icios8.
En la exposición que sigue se desa ollan los elemen os an e io es. Ya se ha
des acado que a a és del linaje se a icula una compleja ed de elaciones sociales,
el análisis de la cual cons i uye la p ime a pa e del es udio. Po o o lado, el linaje
y sus miemb os o man una en idad pa imonial no menos compleja; la segunda
pa e se cen a á en las p opiedades amilia es y sus o mas de ansmisión. La úl ima
5 Las emp anas elaciones con los Banu Mi el p opo cionan un ejemplo palma io: como bisnie os de
Ñuño Mi élliz, Munio y Gu ie Al onso compa ie on con sus p imos Ped o y Munio Núñez y Oso io
Oso iz la p opiedad indi isa del monas e io de San a Lucía de Mon es (QUINTANA, San a Lucía de Mon-
es,
389-90). Munio Al onso se eclama he ede o de Ñuño Mi élliz e i iéndose a sus p opiedades en
Villa ega de Cisne os, donde ambién enían bienes aquéllos (M. HERRERO, Sahagún, n.M 95, 105 y 272).
O os aspec os de los ínculos se e án más adelan e.
6 Debe ene se en cuen a además que cada indi iduo ha labo ado —con éxi o y ampli ud de mi as
a iable— po el inc emen o de su peculio pe sonal, e ce componen e de los bienes que asmi e a sus
he ede os. Po o o lado es con emen e ad e i que, dadas las conexiones con o as amilias y la luidez
de ínculos, el análisis de cualquie linaje conlle a el de los o os elacionados con él. Sin pe de de is a
es e hecho, se p ocu a á no dilui el ema cen al de la monog a ía, emi iendo los da os sob e o as
amilias de la a is oc acia leonesa a la bibliog a ía especí ica o al apéndice inal.
7 En 1075, U aca Al onso —la única de las hijas i as de Al onso Díaz— es ablecía las no mas de
égimen de los monas e ios de Piasca y San Ma ín de la Fuen e de acue do «cum omnes
gen es
meas», es
deci , los hijos e hijas (sic) del conde Munio Al onso, los hijos, hijas y nie os del conde Gu ie , los hijos
(sic),
hijas y nie os de la condesa Adosinda, es o es, la descendencia de cada uno de sus he manos (ACL,
n.œ 930-931). En el análisis de las behe ías de linaje se apo an nue os da os sob e es a cues ión.
8 R. Fox, Sis emas de ma imonio y pa en esco, Mad id 19854, 135-139. A modo de compa ación, el
iun o de las endencias agná icas sob e las cogna icias en Po ugal no empieza a e ela se an es de la
segunda mi ad del siglo XII (J. MATTOSO, Ricos-homens, in ançoes e ca alei os. A nob eza medie al
po uguesa nos seculos XI e XII, Lisboa 19852, 107-109). En Ca aluña y F ancia, el mismo p oceso pa ece
culmina a mediados del XI (G. DUBY, El
caballe o,
la muje y el cu a, Mad id 1983, 81).
36 Pascual Ma ínez Sopeña
pa e a iende
al
sen ido
de la
e olución, compa ando
la
si uación
de la
amilia
en el
ánsi o
de los
siglos
XI al XII con la que
p e iamen e
se ha
podido obse a .
Un
apéndice p osopog á ico
que
incluye
a
Al onso Díaz
y sus
descendien es complemen-
a
la
exposición, in en ando o ece
una
isión sis emá ica
de los
da os genealógicos.
I. EL
LINAJE COMO ARTICULADOR
DE
RELACIONES SOCIALES
La his o ia
del
linaje
es la de su
p oyección social.
Po eso se
analiza án
las
di e en es ace as
que la
mani ies an
en
p ime luga . Sin é icamen e,
la
p oyección
se exp esa
de dos
o mas: elaciones
de
pode
y
elaciones
de
dependencia.
En el
ámbi o
del
pode caben
las
conexiones amilia es
con la
mona quía,
con los
g andes
es ablecimien os eligiosos,
con los
pa es
de la
a is oc acia.
En el de la
dependencia,
la posesión
de
iglesias p opias,
los
ínculos asallá icos,
el
dominio sob e
los
se ido-
es domés icos
y los
campesinos. Pe o cada
una de las
o mas
de
elación
no se
eje ce siemp e
de la
misma mane a
y, po
o a pa e, en e
el
pode
y la
dependencia
hay zonas comunicadas.
De ahí la
es uc u a
del
capí ulo,
que no
p e ende imagina
ampoco
un
cuad o es á ico:
los
ai enes
de la
polí ica
del
siglo
XI, las
di e encias
de des ino en e
los
miemb os
de la
pa en ela,
o los
cambios
que se
p oducen
en la
si uación
de los
dependien es in e io es, in oducen isibles elemen os
de
dinamismo.
1.
Los
Al onso
y
el
pode
eal
An es
del
einado
de
Fe nando
I, las
elaciones en e
los
miemb os
de la
amilia
y
los
mona cas
no
pueden segui se
de
o ma con inuada
y
ceden amplio campo
a las
conje u as.
Po lo que
espec a
a
Al onso Díaz,
no
susc ibe ninguna ca a eal an es
de 1018;
al año
siguien e,
sin
emba go,
es
ag aciado
po
Al onso
V con la
donación
de Villelga, luga si uado
en el
e i o io
de
G ajal.
Una
p olongada pausa
se
ex ien-
de has a
1024,
cuando con i ma como «comes»
de
G ajal;
el
documen o pe mi e
deduci
que
compa e es a dignidad
con
Ñuño E méildez. Es a
es su
úl ima mención,
pues
en 1028 su
muje ,
la
«comi issa» Ma ía,
es
acompañada sólo
po sus
hijos Ga -
cía, Munio
y
Gu ie
al
susc ibi
la
cesión
a
Sahagún
de la
iglesia
de
Villema , o o
luga inmedia o
a
G ajal
y
Villelga.
En
suma, da os escasos sob e Al onso Díaz,
pe o
no
inexp esi os;
la
donación
de
Villelga pe mi e si ua lo en e
los
idèles
que
ecibie on me cedes
del
mona ca
po su
ayuda
en los
años di íciles;
el
ca go condal
indica
que
seguía eniendo
la
con ianza
del ey más
a de,
y al
p opio iempo
su
ascenso social.
No es
ajeno
a
es o
su
ma imonio
con
Ma ía, miemb o
de la
casa a
Banu Mi el, muchos
de
cuyos in e eses pa imoniales adicaban
en la
zona
y uno de
cuyos indi iduos
más
des acados
—el
conde Ñuño E méildez, p imo
de
aquélla—
compa ía
con
Al onso Díaz
la
esponsabilidad adminis a i a9.
Como
se ha
indicado, Ma ía conse aba
su
ango as
la
desapa ición
de
Al onso
Díaz.
En los
momen os inmedia os, sólo Ga cía Al onso apa ece in es ido
con el
9
J. M.
FERNÁNDEZ
DEL
POZO, Al onso
V, Rey de
León. Es udio His ó ico-documen al: León
y su
his o ia. Miscelánea His ó ica
V,
León 1984
(=
FERNÁNDEZ, Al onso V), 203-204
y
210-211.
La
con i ma-
ción
de
1024
en M.
HERRERO, Sahagún,
n.°
43;
la de
1028,
en ID., ibid., n.°
51.
Ya en
1026 igu aban
los
es he manos solos,
en
medio
de un
g upo
de
magna es
(J. M.
Ruiz ASENCIO, Colección Diplomá ica
de
la
Ca ed al
de León,
n.°
830
en
p ensa). Sob e las ecompensas
de
Al onso
V a sus
ieles, id. FERNÁM
i /'.
ibid., 61-63 y
135-137.
Pa en esco
y
pode
en
León du an e
el
siglo
XI...
37
í ulo
de
«comes»
en un
documen o
de
Ve mudo
III,
donde susc ibe10. Pe o
el
as o
de es e hijo
de
Al onso Díaz
se
pie de,
y hay que
espe a
a 1034
pa a encon a
a
Gu ie
y
Munio Al onso hon ados
con
í ulo semejan e,
po
cie o
que en
ci cuns an-
cias llama i as:
en el mes de
ene o,
el
«dux» Gu ie
y el
«comes» Munio Al onso
es án
al
lado
de
Ve mudo
III; a
ines
de
eb e o, ambos he manos
se
hallan jun o
a
Sancho
III el
Mayo ,
que ha
ocupado León.
Su
compo amien o
ha
sido pa ecido
al
de o os miemb os
de la
a is oc acia leonesa,
y
debe supone se
que
esas acilaciones
de idelidad
les
lle an
de
nue o
al
campo
de
Ve mudo,
en
cuyo séqui o igu an
con
sus í ulos
al
es au a se
la
diócesis
de
Palencia
en
1035n. Gu ie e Al onso sigue
econociendo
a
Ve mudo
al
menos has a diciemb e
de
1036, pe o Munio desapa ece
de
los
diplomas desde ene o
de ese año; una
alusión pos e io
a los
iempos pasados
en
el
exilio in i a
a
pensa
que
Munio Al onso
se
había alejado
de su
seño na u al,
al
ez
di igiéndose
a
Cas illa12.
En sep iemb e
de 1037,
Ve mudo
III
mo ía
en el
comba e
de
Tama ón,
y los
des inos
del
eino leonés quedaban
en
manos
del
ic o ioso conde Fe nando
de
Cas-
illa.
Aun
desconociendo
el
papel
de
Gu ie
y
Munio Al onso
en el
episodio mili a
y
su
con ex o polí ico,
no
pa ece o ece dudas
su
alineación inmedia a
con el
ence-
do , pues
a
p incipios
de 1038
ambos condes susc iben alguna ca a
en la
zona
de
Sahagún,
y en
junio
se
hallan jun o
al
nue o
ey en
los momen os
de su
co onación13;
con ello inaugu an
una
p olongada p esencia
en los
diplomas
de
Fe nando
I,
signo
de
su
p oximidad
al
mona ca. Es a adhesión asciende
la
o malidad
de las
con i -
maciones pa a con e i se
en
es imonio an o
de la
polí ica
de
a acción
del ey
como
de la
consolidación
de la
amilia.
En
p ime luga , quizá pa a p emia
sus
se icios
o
pa a asegu a
su
idelidad, Fe nando
I
con ibuyó
al
ac ecen amien o
de
las p opiedades
de los dos
he manos, donándoles
en la
e apa inicial
del
einado
las
illas
de
Fon ihoyuelo, Valpa aíso, San a C uz
de
Valde aduey, Go da izola, Ranei-
o
y
Villa áme e,
que
o maban
un
conjun o
muy
compac o
e
inmedia o
a sus
pose-
siones pa imoniales
en
Tie a
de
Campos;
en un
plazo b e e, siguie on
a
és as o as
illas p óximas —Fon ecillas, Villa Cu a
y
posiblemen e Melga
de
Abduz—14.
En
segundo luga ,
los
condes ecibie on
un
come ido conjun o
en la
o ganización e i o-
ial;
en
oc ub e
de
1041 apa ecen como enen es
de Cea y
Saldaña. Aunque
la
segunda
10
L.
NÚÑEZ CONTRERAS,
Colección
Diplomá ica
de
Ve mudo
III, Rey de
León: His o ia, Ins i ucio-
nes,
Documen os,
1977, n.° 4,
444-446.
11 Sob e
la
si uación
del año
1034, id.
F . J.
PÉREZ
DE
URBEL,
El
Condado
de
Cas illa.
Los
300
años
en
que se
hizo
Cas illa,
s/1, 1970,
omo
III,
espec.
252-255
y
282-292.
12
M.
HERRERO,
ibid. n.° 79
(1036
DC 1).
Munio Al onso ecompensa
en 1042 a un
se ido «p o
eo
quod exis í mecum
de
e a mea»
(ID.,
ibid., n.° 95) y
como desde
1038 no hay
ausencias no ables
del
conde,
se
puede pensa
en un
exilio an e io .
13 Con i mación
de
ambos condes jun o
a
Fe nando
y
Gómez Díaz
de
Ca ion
en una
ca a e e ida
a Galleguillos
de
Campos
(1038 EN 14; M.
HERRERO,
ibid. n.°
82); jun o
al ey
Fe nando
(21 JN
1038),
en
P.
BLANCO LOZANO,
Colección
Diplomá ica
de
Fe nando
I
(1037-1065),
AL,
1986,
n.°
79-80, 59-60.
El
ey
ue
co onado
al día
siguien e.
14 Aunque
no han
llegado
los
ex os
de las
donaciones
del ey, se
puede
da una
echa «an e quam»
a
la del
p ime g upo
de
illas, pues Mumadonna Godes eiz indica
en 1066 que la
concesión
se
p odujo
an es
de que
Munio Al onso casase
con
ella,
y
pues o
que la
ca a
de
a as en e ambos esposos es á
echada
en
ma zo
de 1042, la
donación
se
p odujo
en los 4
p ime os años
del
einado. An es
de 1051,
echa
en que
desapa ece Munio Al onso, u ie on luga
las
o as
—si es que
odas ellas
no
ue on
la
misma—, según indica Gu ie Al onso
en
1052
y la
ci ada Mumadonna
en
1071.
Los
documen os sucesi a-
men e ci ados,
en: ACL,
Tumbo Lesiónense,
ol.
35 - ;
M.
HERRERO,
ibid., n.os 97,
185
y 338.
38 Pascual Ma ínez Sopeña
plaza ol ió p on o
a la
au o idad adicional
de los
Banu Gómez,
la
p ime a ep e-
sen aba
una
ex ensión hacia
el
no e
del
con ol polí ico
que
eje cie a Al onso Díaz
sob e G ajal
y su
e i o io; es a úl ima enencia quedaba ambién
en
manos
de los
dos he manos,
al
iempo
que
añadían
la de
To desillas —con
lo
qual ecibían
los
condes
un
papel ele an e
en la
on e a me idional—15.
En
e ce luga ,
las
mi as
polí icas
del
mona ca
no
deben
se
ex añas
al
enlace con aído
en
1042
po
Munio
Al onso
con
Mumadonna Godes eiz,
a la
sazón iuda
de
Nepociano Osó iz,
el
iel
«a mige »
de
Ve mudo
III
desde 1032, con in ención implíci a
de
neu aliza elemen-
os po enciales
de
oposición,
de
amo igua
los
e ec os
de la
ce cana con ienda,
o de
ambas cosas
a la
ez16.
Munio Al onso alleció hacia 1051.
Su
hijo Al onso Muñoz,
que e a
u o
de su
p ime ma imonio
con
Go o Fe nández
y ya
susc ibe alguna ca a
en 1030,
había
ido adqui iendo
un
p o agonismo p og esi o
en
ida
de su
pad e,
de
sue e
que en
1046
ya se
in i ulaba «comes».
La
inno ación
más
des acable
que
debió p oduci
la
sucesión
de
Munio Al onso
ue el
epa o
de
enencias en e
su
hijo
y
Gu ie Al on-
so;
el
p ime o ecibió
la de Cea y el
segundo
se
man u o
en la de
G ajal, ompiéndo-
se
así la
solida idad
que
había ca ac e izado
la
e apa an e io .
Tío y
sob ino desapa-
ecie on
de la
escena simul áneamen e
en
105917.
El linaje quedaba ep esen ado
en
es os momen os
po
los hijos, sob e odo hijas,
de Gu ie Al onso,
po los
as agos
del
segundo ma imonio
de
Munio Al onso,
y
po
los
hijos
del
ci ado Al onso Muñoz —apa e
de
U aca,
la
única hija
de
Al onso
oda ía i a,
y las dos
hijas
de su
he mana Adosinda—. T as algunos años
de
al a
de no icias,
que
coinciden
con los
úl imos iempos
de
Fe nando
I, su
suceso Al onso
VI pa ece dis ingui
de
modo especial
a los
Al onso. Aunque Ped o Muñoz, hijo
de
Mumadonna Godes eiz
y idelis
del
mona ca, ecibe
en
1068
una
co e
en
Villamuza
po
los
se icios p es ados
y los que ha
p ome ido p es a ,
su
enomb e
no
llega
más
allá, en e o as cosas po que mue e p on o comba iendo
con
los musulmanes18.
Los
ca gos ienen
a se
monopolizados
po los
es hijos a ones
de
Al onso Muñoz:
Munio, Ma ín
y
Gonzalo Al onso; sucesi amen e
son
«a míge os»
del ey: ya en
1065,
Munio; en e sep iemb e
de
1066
y
ene o
de
1071, Ma ín;
y en
1072, Gonza-
lo19.
La
igu a
de
Ma ín Al onso eclipsa
las de sus
he manos,
al ez
allecidos
p ema u amen e
y sin
descendencia.
Su
p ime a mención
de
«comes»
no se
p oduce
an es
de
no iemb e
de 1070,
casi
al
iempo
que
abandona
la
al e ecía eal, pe o
a
pa i
de
es as echas adquie e
una
impo ancia p og esi a.
De
nue o eúne
las dos
enencias
de Cea y
G ajal;
en
junio
de
1074 igu a además
al
en e
de la de
Po illo,
15 Ci as
más
an iguas
de las
di e en es enencias: 1041
OCT
26
(Cea y
Saldaña); 1042
AB
17 (G ajal);
1047
FB 21
(To desillas), siendo
ya en
es e úl imo
año
Gómez Díaz «comes
in
Saldania» ( odo ello
en M.
HERRERO,
ibid., n.os
93,
98,
131,139).
16
Los
documen os eunidos
po
Núñez Con e as
{ id.
no a
10)
sub ayan
la
con inuidad
de
Nepocia-
no Osó iz
en el
ca go has a 1037.
En
ma zo
de
1040 cons a
que
Mumadonna había quedado ecien emen e
iuda
(ACL, n.° 212).
17
Las
aludidas e e encias sob e Al onso Muñoz,
en M.
HERRERO,
ibid., n.os 56 y 121;
Al onso
Muñoz cons a
en Cea en 1054 (AHD de
León, Fondo o ocopiado
de
G ade es,
n.° 1) y
Gu ie Al onso
en G ajal
en
1058
(M.
HERRERO,
ibid., n.° 232).
18
ID.,
ibid., n.° 306.
19 Respec o
a
Munio Al onso
II, J.
MONTENEGRO, Piasca,
n.°
41; echas lími es documen adas
de
Ma ín Al onso,
ACL;
Tumbo Legionense,
ol.
35 - ,
y M.
HERRERO,
ibid., n.° 327;
sob e Gonzalo
Al onso,
ID.,
ibid., n.° 344.
Pa en esco
y
pode en León du an e el siglo
XI... 39
en
los
años 1088-1091 ige
la de
Simancas
y,
sus i uyendo
a su
cuñado Ped o Ansú-
ez, uel e
a
gobe na To desillas como
su
abuelo. O os documen os a es iguan
su
mando
en
luga es
o
zonas donde
su
amilia iene p opiedades, ales To e —en Tie-
a
de
Campos—
o Val de
Rodias —en
la
Liébana—20. Pe o
lo más
ca ac e ís ico
es
su p esencia
en
To desillas
y
Po illo
y,
hacia
1089, en
Isca , donde
la
iglesia
de
San a Ma ía
e a el
cen o
de los
e enos
que
había dispues o pa a ins ala
a
nue os
poblado es21.
Ha habido,
po
an o,
una
es echa elación
con la
mona quía. Cua o gene acio-
nes sucesi as
han
es ado en e
los
«magna es palacii»,
el
sec o p eeminen e
de la
sociedad, cuyo nomb e
se
elaciona
con el
luga cen al
que
ocupa
en el
país
la
casa
del ey. Los Al onso
se han
sucedido ocupando ca gos
de la
adminis ación e i o ial
y o icios pala inos,
y se les e
aconsejando
al
mona ca, di imiendo plei os
po
o den
suya
o
acudiendo
a la
con oca o ia
del
« onsado» eal,
en el
cu so
de uno de los
cuales pudo mo i Ped o Muñoz22.
En in, su
a ea
en la
colonización
de la
Ex ema-
du a puede insc ibi se
en las
di ec ices
de la
co ona.
Pe o ¿acaso
la
mona quía
no
acep aba o os hechos?
Las
enencias
más
ca ac e-
ís icas
de los
Al onso co esponden
al
cen o
de su
dominio pa imonial; has a
me-
diados
de
siglo
los
í ulos
se han
concedido conjun amen e, p ime o
a
Ñuño E meil-
dez
y
Al onso Díaz, luego
a
Munio
y
Gu ie Al onso;
más
a de
es
pe cep ible
en los
documen os
la
inculación
de
és e úl imo
y
Al onso Muñoz,
que da
paso
a la de
Ma ín Al onso
y
Ped o Ansú ez.
La
a ibución
de
ca gos
se
adecúa
a la
ealidad
social
de los
linajes in luyen es, quizá modi icándola pun ualmen e:
así,
esul a poco
cla o
po qué el
p o agonismo
de los
Al onso eclipsa polí icamen e
a las
amas mas-
culinas
de los
Banu Mi el,
con las que sin
emba go
las
elaciones se án co diales
y
cons an es23.
En
odo caso, con end á eco da
que
Al onso
V
consiguió impone se
en
su
eino as comba i la gamen e,
y en
de ini i a p ocu ó
una
es abilidad p eca-
ia;
Fe nando
I y
Al onso
VI
u ie on
que
u iliza mé odos expedi i os pa a acaba
con e uel as
que
sólo conocemos
de
o ma oscu a.
En
odo
el
pe íodo,
la
implica-
ción
de la
a is oc acia ocupa
un
papel ele an e,
ya sea
como p o agonis a
de los
mo imien os sediciosos
o
como bene icia ia
de sus
despojos. Jun o
a
ello,
la
época
de Ve mudo
III
o ece
un
pano ama
de
cambios
de
adhesión
que no
ienen epe cu-
siones nega i as isibles sob e
las
amilias nobilia ias in oluc adas. Todo conduce
a
pensa
que, po
debajo
del
innegable p es igio
de la
mona quía,
hay una
a is oc acia
20 P ime a e e encia como «comes»
en 1070
(ID,
ibid., n.°
325); como enen e
de Cea y
G ajal
en
1074
(ID, ibid., n.°
364);
de
Po illo,
el
mismo
año (F . R. de
ESCALONA, His o ia del Real
Monas e io
de
Sahagún, Mad id
1782,
esc i . CVIII,
473); de
Simancas,
en 1088
(MAÑUECO
y
ZURITA, Valladolid,
I,
7-8);
de
To desillas,
en 1090 (M.
HERRERO,
ibid., n.°
497). Sob e To e,
en 1089 (ID, ibid., n.° 482) y
sob e
Val de
Rodias
en el
mismo
año (J.
MONTENEGRO, Piasca,
n.° 53).
21 MAÑUECO
y
ZURITA,
ibid.,
11-13.
22
En 1048, la
p esencia
del
conde Gu ie Al onso
y
odos
los
«magna es palacii»
en una
sesión
del
plei o sob e Villa An oniane ilus a las unciones
de
consejo
al
mona ca (M. HERRERO, Sahagún,
n.° 145).
En 1057,
el ey
manda
al
conde Al onso Muñoz
que se
haga ca go
del
juicio pa a di imi cie os de echos
sob e Villada
(ID,
ibid., n.°
220);
en
1079, Al onso
VI
p emia
a su
iel Diego Cí iz,
«e
is a ca a ui ac a
e obo a a
hic in
ipso lu io
qui
discu i ius a
(?) in
ossa o», siendo
el
documen o con i mado
po
Ma ín
y
Gonzalo Al onso
(AHD de
León, Fondo o ocopiado
de
G ade es,
n.° 5).
23
Los
descendien es
del
conde Ñuño E meildez
no
ol ie on
a
os en a dicho ango,
en
G ajal
ni en
ninguna o a pa e,
y lo
p opio sucedió
con los de su
he mano Oso io E meildez,
que
ambién
e a
conde
en
1024; en
cambio, algunos
de
ellos casa on
con
nie as
de
Al onso Díaz, como
se
e á
de
inmedia o
y
igu an en e
los más
asiduos susc ip o es
de las
ca as
de
es a amilia.
40 Pascual Ma ínez Sopeña
que unciona
con
cie a au onomía.
Se ha
indicado an es
la
con eniencia polí ica
que
pa a
el
nue o
ey
leonés pudo supone
el
ma imonio
de
Munio Al onso
y
Muma-
donna Godes eiz; pe o,
po
ejemplo,
el
empa en amien o
de
Ma ín Al onso
y
Ped o
Ansú ez,
dos
ieles se ido es
de
Al onso
VI,
podía
se
pa a
el
mona ca an o
un
ac o
de
segu idad como
de
desasosiego, dada
la
imb icación
de sus
dominios
al
No e
y al Su del
Due o,
la
complejidad
de
elaciones
que
man enían
con sus
igua-
les,
y la ed de
in e eses
que
enían con aídos
con sus
in e io es.
2.
Las
inculaciones
de la
a is oc acia
Los enlaces ma imoniales ocupan
un
luga cen al
en las
elaciones
de la
amilia,
aun cuando és e
no sea el
único aspec o impo an e
en el
ámbi o
de las
elaciones
nobilia ias, como
se
e á.
Idealmen e, se ía deseable ija
las
coo denadas
en que se
insc ibe cada ma imo-
nio,
pe o
los
acíos
de la
in o mación
y la
al a
de
abajos conc e os
lo
limi an
bas an e.
El
ma e ial analizado consis e, como
es
ob io,
en los
enlaces conocidos.
Pe o
el
g ado
de
conocimien o
es
a iado;
en
ocasiones,
no se
dispone
más que del
nomb e pe sonal
del
cónyuge. Queda
la
duda, además,
de si el
silencio documen al
que pesa sob e cie os indi iduos
no
condiciona
su
conside ación como sol e os.
Todo es o añade elemen os
de
pe plejidad
a un
ema
que se
adi ina complicado
de
po sí.
No
se á ocioso ad e i que,
aun
cuando
los
enlaces ma imoniales sean a a-
dos como
un
odo, o ecen pe spec i as disimé icas; pensemos
en los
enlaces
de los
a ones
y los de las
muje es,
o en los
as agos
de las
amas condales
y los de sus
cola e ales.
Los
ma imonios emeninos, o ien ados
po los
pad es pa a consolida
el
ejido
de
alianzas
y de
idelidades, es án suje os ambién
a los
p opios in e eses
de
los ma idos, sob e odo
si son
pode osos;
en
cuan o
al
o o aspec o, quizá
se
pod ía
u iliza
la
imagen
de
núcleo
y
pe i e ia amilia , pa a dis ingui
un
sec o p og esi a-
men e inculado
al
cí culo
de los
magna es
y
o o, mucho
más
amplio,
en que los
pa ien es
de
segundo ango ienden
a
elaciona se cada
ez más con
seño es locales,
y quizá
a
as o ma se
en
pu as clien elas
del
g upo nuclea .
Como p ime a cues ión, a a é
de
desc ibi
los
enlaces según
el
i mo
de las
gene aciones, pa a pasa
a
con inuación
al
análisis
de los
c i e ios
y a los
aspec os
que e elan
su
uncionalidad. Pe o, como indicaba
al
p incipio,
los
enlaces
no son el
único aspec o
de
in e és; queda
po
econs ui
la ed de
idelidades
que se
anudan
en o no
a la
amilia
o a
alguno
de sus
miemb os.
En
el
o igen
de la
casa a
hay un
ma imonio:
el que
con aen Al onso Díaz
y
Ma ía.
Tal ez la
explicación
del
enlace
de
es e lebaniego
con una
muje
de los
Banu
Mi el pase
po el
conde Ga cía Gómez, seño
de
Ca ion
y
Liébana24.
En
odo caso,
24
A
ines
del
siglo
X y
p incipios
del XI,
Al onso Díaz
y los
Banu Mi el pudie on coincidi
en sus
elaciones amis osas
con
Ga cía Gómez
(que en
ealidad se ían ínculos
de
dependencia espec o
al
pode-
oso magna e).
En 984,
cie o Al onso Díaz con i ma
en la
ca a donde Ga cía Gómez hace donación
de
la illa
de
Calzadilla
de la
Cueza
a
Gonzalo Onúscez (MÍNGUEZ, Sahagún,
n.° 318) y en 1006,
con i ma
as dicho conde
en la
en ega
al
monas e io
de
Sahagún
de una
illa
en la
Valdoncina
(M.
HERRERO,
Sahagún,
n.° 5). Po lo que
hace
a los
Banu Mi el, di e sos miemb os
de la
amilia igu an
en las
ca as
expedidas
po el
g upo
de los
Banu Gómez
a
ines
de
siglo, siendo especialmen e e elado a
la que
con empla
en 998 al
conde Ga cía Gómez como juez
de un
plei o
en
To o,
o
bien unos
y
o os susc iben
jun os
en
cie os diplomas (MÍNGUEZ,
ibid.,
η.™
331,
334
y
356).
Po
o o lado, Ga cía Gómez
se
i ulaba
conde
de Cea y
G ajal
el año 1005 (M.
HERRERO,
ibid., n.° 13).
Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 41
no pa ece habe dudas de que si ió pa a p oyec a a Al onso Díaz en aquella zona
de la Mese a, la Tie a de Campos, donde los ascendien es de su esposa igu aban
como g andes p opie a ios desde algunas gene aciones a ás. En al sen ido, su in es-
idu a como conde de G ajal no sólo a es igua la con ianza del mona ca, sino p oba-
blemen e su acep ación den o de un nue o cí culo amilia y de pode , lo que no le
impide man ene los ínculos, al menos pa imoniales, con su ie a na i a.
En e los hijos de Al onso Díaz, Gu ie y Munio Al onso casa on con muje es
cuyas amilias enían su hacienda en el sec o o ien al del eino de León. Los pa ien-
es de Go o, esposa de Gu ie Al onso, es aban implan ados a lo la go del alle del
Pisue ga, desde la coma ca de Campóo a la de T igue os, pasando po la zona de
Hi e o del Cas illo, ce ca de Cas oje iz25. Respec o a Munio Al onso, nada se sabe
sob e su p ime a esposa, Go o Fe nández, pe o las p opiedades de la segunda, Mu-
madonna Godes eiz, adicaban ambién en el al o y medio Pisue ga, en e Ce e a y
Oso no ap oximadamen e; a es a zona de a aigo amilia debió añadi se una pa e
desconocida de los bienes de su p ime ma ido, el al é ez Nepociano Osó iz, que
enía posesiones al menos en la coma ca de Valmad igal, jun o al Cea, y en la misma
ciudad de León. Po lo que espec a a la única hija casada de Al onso Díaz, Adosin-
da, su enlace p obable con Munio Fe nández, hijo del conde leonés Fe nando Rai-
nez, pe mi ía conec a a la amilia con o a de las más impo an es del eino de León
desde el úl imo e cio del siglo X, con p opiedades ampliamen e ex endidas an o en
las mon añas del no e de la capi al como en e el Cea y el Esla. En suma, las
esposas de los a ones p ocedían de ie as on e izas con Cas illa, pe o asimismo
de zonas que se hallaban en e el sec o sep en ional de las p opiedades amilia es,
la Liébana, y el me idional de Tie a de Campos. En cuan o al ma imonio de Ado-
sinda, apa e de enlaza a la amilia con o os po en ados del eino, debe ene se en
cuen a que eno aba elaciones an e io es de los Banu Mi el, alguno de cuyos miem-
b os había buscado esposa en e los Fláinez26.
En la gene ación siguien e apa ecen o as endencias jun o a las ya esbozadas.
Al onso Muñoz, he ede o del í ulo condal, casó con Ildonza González, hija de un
Gonzalo Muñiz desconocido, pe o o o de cuyos as agos, Al onso González, se ía
conde en la época de Al onso VI y poseedo de un pa imonio ubicado en la cabece a
del Esla, es o es, al pie de los pue os que conducen a la Liébana. Su p ima F onilde
Gu ié ez halló esposo en o a de las amilias leonesas de aigamb e, pues Fe nando
O dóñez e a hijo de un bas a do de Ve mudo II, el in an e O doño, y de F onilde
Peláez, hija del conde Pelayo Rod íguez, los cuales enían sus p opiedades en el
alle del Esla y la coma ca de la Lamp eana, en el con ín occiden al de Tie a de
Campos; pe o al mismo iempo, y quizá como signo de la coyun u a polí ica, su
he mana Ma ía Gu ié ez casaba con Ñuño Al a ez, uno de los magna es cas ellanos
que acompañaban a Fe nando I. La p ác icamen e desconocida ele ancia documen al
25 No he conseguido a anza en una hipó esis: la elación que Go o, muje de Gu ie Al onso, podía
ene con la casa condal de Monzón o quizá con alguna ama meno de los Banu Gómez, habida cuen a
de la disposición de su pa imonio. La desconocida pe sonalidad de la p ime a muje de Munio Al onso,
ambién llamada Go o (Fe nández), plan ea el mismo ipo de p oblemas. Po lo demás, odo el apa a o
documen al co espondien e a los enlaces ma imoniales puede e se en el Apéndice, lo que me ayuda a
simpli ica al máximo las no as.
26 Me e ie o al enlace de Gonzalo Gómez, hijo de Gome Mi élliz, con Jimena Muñiz, hija de Munio
Fláinez ( id. P. MARTÍNEZ,
Tie a
de Campos, 347).
48 Pascual Ma ínez Sopeña
mona ca debió en ega a Munio y Gu ie Al onso el monas e io de San Juan de
Fon ecillas, que es a ía comp endido en la donación de es a illa a ambos condes.
El signi icado eligioso de ales cen os queda casi siemp e o mulado de modo
ambiguo; las más de las eces se habla de «monas e io», pe o dada la imp ecisión
del é mino no con iene deduci que se a aba en odos los casos de sedes de comu-
nidades, sal o cuando se poseen indicios de una mínima o ganización o cuando hay
alusiones explíci as a la exis encia de una comunidad monás ica. En al sen ido, los
monas e ios de San Cip iano de T igue os y San Ped o de Canalejas pa ecen habe
es ado egidos po abades, y de modo más cla o se habla de los de San Ma ín de la
Fuen e y San a Ma ía de Piasca; se puede añadi que San Ma ín pa ece habe cons-
i uido una comunidad emenina y que la de Piasca e a dúplice. San a Lucía de
Mon es o ece un es imonio de in e és: el de su es ado de abandono en 1045; había
exis ido allí una comunidad masculina en el siglo X. En un sen ido di e en e se
de ine a San Sal ado de Cea en 1078: se a a de una iglesia
pa oci ane;
posible-
men e es e e a el come ido eal de o os es ablecimien os si uados en núcleos de
población, como San a Ma ía de Isca o San Juan de Villa ila , en el siglo XI a an-
zado.
Como se hab á podido ad e i , la p opiedad de los monas e ios, es en mayo o
meno g ado, un hecho colec i o. La amilia pa ece habe man enido sob e los mo-
nas e ios pa icula es un con ol bien p o is o de c i e ios. En p ime luga , la cons-
an e a ención se e leja en la docena de donaciones que San a Ma ía de Piasca, San
Ma ín de la Fuen e y San Juan de Villá ima ecibie on du an e el pe íodo 1030-1074,
a lo cual cabe añadi que la in luencia amilia debió p opicia la concesión de inmu-
nidad o o gada po Al onso VI a cie as p opiedades de Piasca47. Los bienes o eci-
dos a es e cenobio y al de San Ma ín lo ue on con o me a la localización de cada
uno:
de es a sue e, las donaciones a Piasca se concen an en la Liébana y las de San
Ma ín en Tie a de Campos48. Ambos monas e ios, además, se bene icia on de o a
inicia i a amilia : la supedi ación a ellos de a ias de las iglesias p opias (al menos
3 se a ibuye on a Piasca, y o as 2 a San Ma ín).
En segundo luga , la u ela de los monas e ios amilia es —al menos de los más
impo an es— quedó cen alizada en una sola pe sona, U aca Al onso, que los man-
u o bajo su é ula al menos desde la década de 1040 a 1080. U aca Al onso no ue
abadesa; consag ada a la ida eligiosa du an e oda su ida, asumió una au o idad
supe io a la de los abades de dichos cenobios, según econocían es os, en que se
enía a ep esen a la del conjun o de la casa a.
Es e hecho no suponía un absolu o abandono de p e oga i as po pa e de los
demás amilia es. En 1075, los pa ien es Al onso p esididos po U aca, es ablecían
las no mas ec o as de las elaciones del colec i o y de cada uno de sus miemb os
con los monas e ios de Piasca y San Ma ín49. En p incipio, los monas e ios ep esen-
aban pa a los he ede os una suma de de echos i uales («pa iones»), an os cuan-
47 La concesión de inmunidad se ex endía a la illa de Taba niego y sus aldeas, que quedaban exen as
de la ju isdicción eal y debían se i únicamen e a Piasca (J. MONTENEGRO,
ibid.,
n.° 44).
48 J. MONTENEGRO
{ibid.,
I, 201) lo ha ad e ido a p opósi o de las donaciones hechas po la amilia
a Piasca y a Sahagún donde pasa exac amen e lo mismo. Lo p opio sucede con San Juan de Villá ima, a
escala educida po el meno núme o de o endas.
49 ACL, n.os 930 y 931.
Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 49
os ue a el núme o de indi iduos. Pe o la indi isión de cada uno de los cen os y de
los bienes que enían adsc i os debía man ene se, so pena de exclusión pa a aquél
que in en ase enajena su pa e («mi e e pa i ione») que se ha ía ex ensi a a su
descendencia. A los he ede os co espondía la designación del abad; pe o el abad
escogido pod ía pone su es ablecimien o bajo la u ela de aquel de los he ede os
que juzgase más idóneo.como p o ec o : «qui ad illos melio ece i in e nos he edi-
a ios»; és e se ía el u o del monas e io, aconsejado po el conjun o de la pa en ela.
La ó mula sugie e que los monas e ios amilia es son conside ados como behe ías
de ünaje, y en e ec o es a es la exp esión que se u iliza en 1078, cuando F onilde
Gu ié ez cede a su nie o Pelayo Ve múdez odos sus bienes («adicio ibi adhuc illas
bene ec ias
de illos monas e ios de Sanc o Ma ini e Sanc a Ma ia»)50. Apa e de
odo es o, los monas e ios enían cie as obligaciones pa a con los he ede os: en caso
de ejez o si alguno caía en e mo, debe ía se ecibido en ellos si lo deseaba, y se le
da ía un a o hono able. El ca ác e de behe ía de ünaje implicaba un debe de
asis encia; p obablemen e, el des ino de a ias de las iudas o muje es ancianas a
que an es me e e í quedó inculado a los monas e ios amilia es, donde ue on
acogidas como eligiosas —lo que, po lo demás, no les impidió dispone de sus
haciendas. Desde es e pun o de is a, los monas e ios enían un papel u ili a io que
jus i icaba los des elos de la amilia, al sus i ui la en cie as de las unciones de
solida idad a ibuibles en e pa ien es.
Además de U aca Al onso, los condes Gu ie y Munio y sus muje es e hijos
p o agonizan la elación de la amilia con sus iglesias p opias. Todos ellos son am-
bién los au o es de un núme o simila de donaciones que ienen como des ino el
monas e io de Sahagún. La magnanimidad amilia hacia las ins i uciones eligiosas
se ha epa ido du an e los cincuen a años que median en e 1030 y 1080; las azones
del hecho pa ecen deduci se, en p ime a ins ancia, de la ubicación de Sahagún en
medio de las ie as que seño ean los Al onso; ambién en es e caso se de ec a una
adición de bene olencia hacia el monas e io de Domnos Sanc os que a anca de las
donaciones hechas po los Banu Mi el del siglo X51.
Sin emba go, se iene la imp esión de que las elaciones del cenobio sahagun ino
con los descendien es inmedia os de Al onso Díaz ha debido alcanza un g ado de
in ensidad mayo del que asluce la docena de ca as en que se conceden he edades
y di isas como hecho más habi ual. Como p ime indicio, algunos documen os es a-
blecen una especie de de echo subsidia io del monas e io.de Sahagún a cie os bie-
nes;
la ca a de a as o o gada po Munio Al onso a Mumadonna Godes eiz en 1042
es ipula que los bienes en egados debe án pasa a Sahagún si el ma imonio no
u ie e descendencia; ein e años más a de, cuando U aca Al onso concede un
sola en Villa Elane a Rexendo, se es ablece que a la mue e de la ci ada seño a el
concesiona io debe á se i a los descendien es de Al onso Diaz o al ci ado ceno-
bio52.
O as de las concesiones de behe ía se hacen con la misma ó mula, que es
u ilizada ambién espec o a los monas e ios de Piasca y San Ma ín de la Fuen e. La
idea de ínculos du ables con Sahagún se e ue za a a és de una exp esión pues a
en boca de Pelayo Ve múdez en 1084: «e a n diu ixe i e se iam cum his he edi-
M. HERRERO, Sahagún, n.° 395.
MÍNGUEZ, Sahagún, η.08 303, 328, 342 y 345.
M. HERRERO,
ibid.,
η.08 45 y 262.
50 Pascual Ma ínez Sopeña
a ibus meis ad Sanc o um Facundi e P imi i o, sicu ( eci a io) meo comi é Gu e-
e Ade onso»53. El conjun o de da os hace pensa en la exis encia de una
a e ni as
en e el monas e io y la amilia o cie os de sus miemb os, que se emon a a la
p ime a mi ad del siglo. El de echo a compa i los bene icios espi i uales de la
comunidad de Sahagún y la p o ección de sus san os pa onos es co espondido con
la ayuda ma e ial al monas e io y con la posibilidad de que és a en e a pa icipa en
los de echos que co esponden a los miemb os de la amilia y a sus ins i uciones
pa icula es sob e los campesinos dependien es, pa iendo de un esquema conocido
pa a ales asociaciones54. En dicho con ex o pod ían ecibi una explicación sa is ac-
o ia el conjun o de donaciones que Sahagún ecibe, o la p o esión en dicho cenobio
de cie os miemb os del linaje y la sepul u a de algún o o, o el que, como colo ón
del pe íodo, se enca gue a U aca Al onso el gobie no del monas e io de San Ped o,
dependencia de Sahagún.
Sahagún no ue el único cen o amilia bene iciado po los Al onso. En e los
que igu an an es de 1080, el más an iguamen e ac edi ado es Sán illana, ecep o de
una iña en Liébana en 1021; en 1045, la ca ed al de As o ga ob enía de Munio y
Gu ie Al onso y de o os descendien es de Ñuño Mi elliz el abandonado monas e io
de San a Lucía de Mon es. Las elaciones con la ca ed al de León no son pa en es
has a 1066; un nue o documen o de 1071 e ela la cesión de la e cia pon i ical de
las illas del linaje a dicha sede —siguiendo la olun ad de los condes Munio y
Gu ie , p ecisa su au o a, Mumadonna Goges eiz—. Ella misma e ec ua á ese año
o a donación a a o de la iglesia de Sasamón y de su obispo Ñuño55. En conjun o,
se a a de una se ie mucho más educida que la ela i a a Domnos Sanc os, pe o no
es á al a de signi icación: se obse a cómo las aíces no eñas del linaje han implica-
do elaciones con núcleos de de oción adicionales y ce canos, como el de San a
Juliana. Mayo elie e ienen los indicios del peso c ecien e de la au o idad diocesa-
na, que aquí se mani ies a en la anexión de cen os secunda ios y de pa e de los
diezmos. A a és de la a o able ac i ud de la a is oc acia, o de un sec o de ella,
se ad ie e el a aigo p og esi o de las endencias e o mado as de la Iglesia del país
an es de que ocu a su es uc u ación de ini i a.
4.
La
dependencia
amilia de los homb es de
behe ía
Las elaciones en e la amilia y los campesinos se mani ies an p io i a iamen e a
a és de la cons i ución de behe ías, como se e leja en una ein ena de ca as. El
denominado común de odas ellas consis e en que un miemb o del g upo en ega a
o a pe sona cie os bienes; el concesiona io escoge á a su seño y le p es a á se i-
53 ΙΌ.,
ibid.,
n.°448.
54 P.
MiCHAUD-QuANTIN,
Uni e si as. Exp essions du mou emen communau ai e dans le Moyen Age
La in, Pa is 1970, 181.
55 E. JusuÉ, Lib o de Regla, n.° XLIV, 58; o o documen o del mismo ondo, sin echa, se e ie e a
la «e edi a em que ui de F onilde Gu e ez en Ca a çeno, que dedi in Sanc a Iluliana» (n.° XXIV, 28).
QUINTANA, San a Lucía de Mon es, 389-390. ACL, Tumbo Legionense, ols. 35 - y 65 . J. M. GARRIDO,
Documen ación de la Ca ed al de Bu gos (804-1183), n.° 23. En elación con la e cia pon i ical, con iene
sub aya que po los mismos iempos se p oduje on donaciones pa alelas en bene icio del obispo de León
p o agonizadas po o as g andes amilias: los Fláinez, los F oilaz y los Ansú ez (P. MARTÍNEZ, Tie a de
Campos, 441).
Pa en esco
y
pode
en
León du an e
el
siglo
XI...
51
ció,
O
como
se
dice
en 1064,
oma á como «domno»
a
«qui ibi melius ece i
e u
ad illo se icio».
Los sola es
son el
obje o
de la
concesión
en 9 de
cada
10
ocasiones,
a la que
puede añadi se
un
conjun o complejo
de
elemen os, suscep ible
de
inclui
un
hue o,
una he én
o una e a, el
«mu a o»
y el
«an uzano»,
y
algunas ie as
y
iñas
o
p ados;
más
gené icamen e
se
habla
de la
«he edad»
del
sola 56.
En lo que se
e ie e
al concesiona io,
la
ecuen e e e encia
a los
buenos se icios
que ha
p es ado
a
quien
le
en ega
el
sola indica an o
un
sen ido
de
ecompensa como
la
exis encia
de ínculos p e ios; aunque sólo
una
mino ía
de las
ca as de ine más
la
pe sonalidad
del bene iciado,
no es
ocioso señala
que
cuando
así
sucede
se
a a
de
algún se ido
domés ico («amo», «c ia o»),
o de
«collazos», indi iduos ambién unidos
al
seño
po lazos pe sonales57.
La
p opia en idad
de los
bienes ecibidos pe mi e habla
de
gen es dedicadas
a la
ag icul u a,
de
campesinos.
La a iedad
de
miemb os
de la
amilia
que a lo
la go
de
medio siglo p o agonizan
las concesiones
de
behe ía
y la
p opia dispe sión
de
és as
son
signos
de la
gene aliza-
ción
del
enómeno.
En
e ec o,
al
ó mula
ha
sido u ilizada
po
a ios hijos
de
Al on-
so Díaz,
po
sus nie os
y
bisnie os,
o po sus
«p opinquos», desde Liébana
y
Campóo
has a
el
bajo Pisue ga, pasando
po
Tie a
de
Campos,
que
con o me
al
mayo olu-
men
de la
documen ación o ece
los
ejemplos
más
nume osos.
Sin emba go, has a aquí sólo
he
conside ado
las
elaciones es ablecidas en e
dos
indi iduos
de
si uación social
y
económica desigual. Pe o
el
g upo amilia iene
en
ellas
una
pa e
muy
signi ica i a,
que se
sus ancia,
en
p ime é mino,
en la
elección
de seño . Pa ece cla o
que el
campesino debe á se i
a
quien
le ha
bene iciado
mien as i a. Pa a cuando
se
p oduce
la
mue e
del
bene ac o ,
los
documen os
o ecen
dos
soluciones:
en
unos,
el
campesino
de
behe ía puede escoge
al
seño
que desee;
en
o os —y és a
es la
solución adop ada
en 3 de
cada
4
ocasiones—
el
nue o seño debe
se
escogido en e
los
pa ien es
del
di un o.
Con
ello
se
a es igua
el de echo
que
asis e
a la
amilia sob e
los
bienes
que uno de sus
miemb os
ha
cedido
a
e ce os,
es
deci
la
supe io idad
que el
g upo
se
a ibuye sob e cie os
aspec os
del
pa imonio, independien emen e
de que
haya i ula es conc e os.
El núme o
de
posibles he ede os
no es an
amplio como ha ían imagina o os
ínculos
en
amilia
an
ex ensa.
El
c i e io
más
de inido
en la
asmisión
de
de echos
—que
en
odo caso debe conside a se indica i o—,
se
e ie e
a que el
conceden e
enga
o no
descendencia di ec a. Cuando posee hijos
o
nie os,
la
endencia
es que
sean ellos quienes puedan accede
al
seño ío
de la
behe ía;
así se
exp esa Gu ie
Al onso
en
1047,
o
Munia Muñiz
en
1074,
o
Ildonza González
en
1094
y
109558.
Pe o
cuando
el
seño
de la
behe ía
es
sol e o
o no
iene descendien es i os,
el
g upo
se
amplía hacia
sus
he manos
y la
p ole
de
és os,
o
hacia odos aquéllos
que
p o ienen
56 Sal o sendas concesiones
de un
monas e io
y de una
co e,
las
demás behe ías
se
e ie en
a
sola es,
los
cuales
se
acompañan
en una
mayo ía
de
casos
(11) de
algunos
de los
elemen os señalados.
57
Los
bene iciados
de la
concesión
son
«c ia os»
en 2
ocasiones (pe o
uno de
ellos
es
denominado
«amo»
en
o a e ce a;
lo
había sido
de
Ped o Muñoz)
(M.
HERRERO,
ibid.,
η08.
238, 270, 307).
O as
3
eces
se
a a
de
«collazos»
(J.
MONTENEGRO, Piasca,
n.° 49; M.
HERRERO,
ibid., n.œ. 520 y
526); omo
es a denominación
en su
sen ido p imi i o
(R.
HOMET,
Los
collazos
en
Cas illa:
CHE,
LIX-LX,
1976,
119).
En
o a ocasión,
se
a a
de un
p esbí e o
(M.
HERRERO,
ibid., n.° 360).
58
M.
HERRERO,
ibid.,
η.08133,
350, 569 y
571.
52 Pascual Ma ínez Sopeña
de
un
an epasado común, como hacen U aca Al onso
en
1062
y
1071, Mumadonna
Godes eiz
y
Adosinda Gu ié ez
en 1064 y
107159.
Es o
ha
implicado ambién
que
algún miemb o
del
linaje
y los
suyos pasen
a
pa icipa
de
de echos
no
p e is os
g acias
a los que
adquie en
sus
conso es
de sus
amilia es di ec os60.
Una segunda o ien ación apa ece jun o
a la
an e io :
la
p ocedencia
del
bien
que
ha sido as e ido como behe ía den o
del
con ex o pa imonial. Es a ci cuns ancia
es ele an e pa a aquellos amilia es
que en la
e ce a
y
cua a gene ación e an espo-
sas
o
hijas
de
a ones
de la
casa a
Banu Mi el,
las
cuales op a on
po la
elección
de
seño den o
de los
miemb os
de
ella.
Así,
Pa e na Muñiz
en
1063
y 1069
—acompa-
ñada
en
es a ocasión
de su
he mana Juliana—,
o
Munia Muñiz
en
echa an e io
a
1084;
con iene sub aya
que en 2 de los 3
casos
no se
documen an bienes
de los
Al onso
en
ales si ios,
que
habían quedado adsc i os
a
dicha amilia
con
pos e io i-
dad
a
Ñuño Mi élliz,
el
an epasado común61.
En e ce luga ,
se
inco po an como he ede as
a las
behe ías
de
linaje algunas
ins i uciones eclesiás icas, como
se ha
indicado an e io men e.
La
mi ad
de las
ca as
conse adas deno a
que,
apa e
de los
pa ien es,
los
campesinos ienen opción
de
acoge se
a su
pa ocinio.
La amilia cons i uye pa a
la
g an mayo ía
de las
behe ías
su
ma co
de
elaciones;
a
la luz del
análisis
se
obse an o os ma ices,
en el
sen ido
de que las
posibilidades
de
elección ienden
a
educi se
en
bene icio
de
segmen os
del
linaje,
o a
amplia se
a
a és
de las
a e nidades espi i uales
y del
papel jugado
po los
conso es.
En lo que
espec a
al
con enido
de la
elación,
ya se ha
dicho
al
p incipio
que el
seño
de la
behe ía debe p ocu a
el
bien
de su
dependien e,
a
cambio
del
se icio
que
és e
ha de
p opo ciona le. «Bene ace é»
o
«melius ace é»
son
exp esiones
que
insinúan
una
unción p o ec o a,
que el
campesino busca á
en
quien mejo
se la
asegu e; pe o
al
mismo iempo, cie os da os sugie en
que la
elección
del
pa ono iene ambién
que
e
con la
cesión complemen a ia
de
o os bienes
en
égimen p eca io.
En
1071,
una
ca a ela i a
a
To ices,
en la
Liébana, pe mi e escoge seño «in e ilios
e
nep os
de
illo comi é domno Ade onso Didaz
e de
Domna Ma ia...
que
andes ad
p és amo
in e
illos
qui e
melio em ue in »;
en 1074,
o a behe ía, es a
ez en
Tie a
de
Campos,
aconseja
al
bene iciado
que
« adas in e nep os
de
Ade onso Didaz
e
e edi a ios
de
Villa Fa eme
e
domno
de
Sanc i Ma ini
qui
ibi melio ece i el
p es a e i »;
am-
bién
en
ie a
de
Campos
se
halla
el
sola
que
Ildonza González concede
en 1095,
indicando
que
an es pe eneció
a
cie a El i a «cum o o
suo
p és amo»62.
De
es os
es imonios
se
pod ía deduci que, jun o
a los
sola es
y sus
dependencias anejas —que
o man
una
unidad—,
los
campesinos pueden espe a
del
seño
de la
behe ía
la
en e-
ga
de
o os bienes,
y
undamen a sob e es a dualidad lo e inicial-p és amos pos e io-
es
la
c eación
de
pequeñas explo aciones.
A la
mue e
del
seño
y la
e e sión
del
p és amo
a
sus he ede os,
el
campesino escoge ía según es a hipó esis
al
que
le
p opo -
ciona a
las
mejo es condiciones pe sonales
y
ma e iales.
59
ID, ibid., n.os
252,
268 y
332;
J.
MONTENEGRO, Piasca,
n.° 49.
60
ACL, n.°
221.
Doña Teg idia es ablece
que el
bene icia io
de
cie a behe ía pueda escoge seño
en e
los
descendien es
de sus
he manas O eisa
y
Go o, és a úl ima casada
con el
conde Gu ie Al onso,
al
que se
menciona explíci amen e.
61
M.
HERRERO,
ibid.,
η05.
315 y
443;
ACL, n.° 247.
62
Las
e e encias p oceden
de J.
MONTENEGRO,
ibid., n.° 49, y M.
HERRERO,
ibid.,
η.08
360 y
591.
Pa en esco
y
pode
en
León du an e
el
siglo
XI...
53
Po odo ello,
el
seño espe a
el
«se i ium»
del
campesino.
Tal
é mino co es-
ponde especialmen e
a
p es aciones
de
abajo, como
se
iene señalando.
La
gene a-
lidad
de los
ex os
no
apo a ninguna p ecisión, pe o
hay dos muy
signi ica i os:
en
1064,
Mumadonna Godes eiz
y su
hijo Ped o Muñoz concedían
2
sola es
en
Villa ila
a Belli e Al a ez,
«e
damus
cum eos in
o o
que
p endas
in
nos a di isa
e
a es
quan um po ue is»,
lo que es
bas an e simila
a los
lo es-co eas
de
o os si ios;
en
1092,
Ildonza González o o gaba o a behe ía
a
Velli Vidas,
en
es e caso
en el
alle
de T igue os,
que
quedaba obligado
a
p es a 12 días
de
abajo anuales
a la
condesa:
«que de is
in
anno
XII
dies
ad
nos os la o es»63.
En
de ini i a,
y
p ecisando
una
obse ación an e io ,
las
concesiones
de
behe ía si en pa a
que los
miemb os
del
linaje —seño es po enciales den o
de
cie as eglas—
se
asegu en
una
apo ación
de
mano
de
ob a
en el
cul i o
de sus
explo aciones di ec as. Apa e
de
o os de echos
que
les
puedan co esponde ,
y en
cuya conside ación
no
en a é
po
al a
de
docu-
men ación,
el
econocimien o
del
sola como seño ío amilia es ablece
la
elación
en e seño es
y
campesinos.
Un
ínculo
que
además
se
en iende pe du able, pues
si
las gene aciones
de los
Al onso
se an
sucediendo
en sus
de echos, ambién
en los
campesinos
al
esquema
de
elación
se
asmi e
de
pad es
a
hijos64.
Todo es o sugie e
una
se ie
de
p oblemas gene ales,
que
pasan
po
conoce
si
o os linajes magna icios hicie on
lo
mismo.
De
momen o, desde
la
pe spec i a
de
los Al onso
se
adi inan
en
es a p oli e ación
de
behe ías dos hechos:
la
modi icación
de
la
dependencia pe sonal
y los
p og esos
de una
dedicación ag ícola más in ensi a.
Todo es o conlle a
una
cie a modi icación
de las
es uc u as
de la
g an p opiedad.
El paso
del
iempo
ha ido
euniendo bajo
el
pode
de los
g andes p opie a ios
espacios
que son
con olados di ec amen e
y se
some en
a una
explo ación
más o
menos p o unda,
y un
caudal
de
pequeñas p opiedades anexionadas,
que
siguen
en
manos
de sus
an iguos cul i ado es.
Las
ca as
dé
behe ía analizadas
son,
quizá,
un
es imonio
de la
paula ina lo i icación
de
algunas
de las
á eas
de
dominio di ec o,
con e iden es implicaciones sociales
y
económicas.
En elación
con la
dependencia pe sonal,
ya se ha
indicado
que los
se ido es
domés icos
y
collazos
son los
elemen os sociales mejo de inidos
en las
concesiones
de behe ía; ins alados aho a
en
explo aciones amilia es,
su
si uación cambia am-
bién po que
los
ínculos pe sonales
con el
linaje
se
deslizan hacia
lo
e i o ial:
en
e ec o,
los
homb es
de
behe ía pueden cede
a
o os
los
bienes
que
poseen
del
seño ,
con al que sus
sus i u os cumplan
con las
obligaciones inhe en es
al
sola ;
el
seño puede media iza
las
en as, es ableciendo
un
de echo
de
e ac o
o
limi ando
lo
que
es á au o izado
a
lle a se
el
campesino
que
abandona
el
sola , pe o
no las
impide65.
63 Sob e
la
noción
de
«se i ium»,
id. G. del SER
QUIJANO,
La
en a
eudal
en
la
Al a Edad Media.
El ejemplo
del
Cabildo
ca ed alicio
de
León
en el
pe íodo as u leonés: S dia His ó ica,
ol. IV, n.° 2,
1986,
59-75.
Los
documen os
de
e e encia
en M.
HERRERO,
ibid, n.œ. 270 y 526.
64
La
mi ad
de las
concesiones
no
especi ican
su
du ación; cuando
lo
hacen,
3 de
cada
4
eces
se
en iende
que la
behe ía
es
he edi a ia pa a
el
campesino.
65
En 1084, un
campesino ende
a
o o
su
behe ía, señalando
que el
nue o poseedo debe á se i
po ella
a la
amilia
(M.
HERRERO,
ibid., n.°
443); es o
ya
es á p e is o
en
1059,
con
de echo
de
e ac o
en a o
de los
posibles he ede os
de
Tello Gu ié ez
(ID.,
ibid., n.° 238). Las
limi aciones
a lo que el
campesino puede lle a se
se
documen an
en la
ci ada concesión
a
Velli Vidas
(ID.,
ibid, n.° 526).
54
Pascual Ma ínez Sopeña
En cuan o a la in ensi icación de la ag icul u a, da os como la o u ación de una
di isa, la plan ación de iñas o la in i ación a « umpe e» ie as, ilus an un p oceso
del que la ci ada donación de Ildonza González a su collazo Velli Vidas cons i uye
la mejo exp esión: se a a de pobla la he edad de la condesa, ans o mando el
«campo» en «sola »; al mismo iempo se es ablece que las «adp esu as» de ie as y
los «maliolos» —las iñas nue as—, queda án bajo la au o idad de los he ede os de
T igue os, es o es, de los p opios amilia es de Doña Ildonza. Pe o ambién esul a
impo an e el que ya no se a e de un solo homb e de behe ía, pues ales condicio-
nes se ha án ex ensi as a cuan os engan con ánimo de pobla allí, y el ma co ju ídi-
co es ablecido aba ca una a iada gama de de echos, con ibuciones y penas po
deli o que no son pa en es en las demás ca as de behe ía. A escala ampliada, el
ue o de T igue os de 1092 iene a se la conclusión de odas las expe iencias acumu-
ladas po la amilia al menos desde los años 1040.
II. FAMILIA Y PATRIMONIO
Las an e io es e e encias a la p opiedad de monas e ios y de behe ías po los
Al onso pe mi en deduci que el pa imonio amilia no sólo undamen a la p ospe i-
dad del linaje y es imonia su implan ación social, sino que es ambién un ac o de
cohesión. La ealización de és a y de las o as unciones han sido asegu adas
—y
es o
no es sólo álido pa a la amilia Al onso—, po la aplicación de una se ie de no mas
donde se econoce, a eces explíci amen e, la p o unda huella del de echo p i ado
isigó ico. Es e hecho, man enido du an e odo el pe íodo, cons i uye una peculia i-
dad del país en compa ación con o as sociedades coe áneas, pe o oscu ece o os de
los posibles elemen os de cohesión amilia , y conc e amen e el conocimien o de la
es uc u a del linaje desde el pun o de is a je á quico. Con an e io idad se ha esbo-
zado la noción de núcleo y pe i e ia de la amilia, como una o ma de sub aya las
di e encias de posición social en e los miemb os de la pa en ela y sus implicaciones
en los enlaces ma imoniales. Da la imp esión de que se pod ía hace un nue o uso
de es a idea a p opósi o de la es uc u a del linaje, pues posiblemen e ambién los
condes de la amilia u ie on un papel de je es de és a, si nos a enemos a su con inua
p esencia como susc ip o es de las ca as amilia es o a su e en ual ep esen ación
de in e eses colec i os; es e hecho no se ía incompa ible con la a ibución de cie as
unciones a o os miemb os de la pa en ela — alga el ejemplo del p olongado mando
sob e los monas e ios de Piasca y S. Ma ín po U aca Al onso—. Pe o no puede
con i ma se de modo ce e o a a és del análisis del epa o del pa imonio, dadas
las pau as legales a que se ajus a el uncionamien o de las he encias.
1.
Los dominios
Al ilo de 1070, las p opiedades de los Al onso se dis ibuyen po no menos de
110 localidades, ci a que cons i uye el es imonio más g á ico de la acumulación de
bienes p oducida du an e las es p ime as gene aciones de la amilia. Más de la
mi ad de es os núcleos (ap oximadamen e el 55 %) se hallan en la zona de con ac o
en e la Tie a de Campos y los Pá amos si uados al No e, a lo la go de los Valles
del Cea, del Valde aduey y de o as co ien es meno es, como el Seguillo, el Valde-
jina e y el ío de la Cueza; se a a de un conjun o muy compac o cuyo cen o iene
Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 55
a se G ajal de Campos, no en ano cabeza del í ulo condal más a aigado en la
amilia. O a zona de in luencia es la Liébana, donde se ubica el 25 % de los luga es
donde iene in e eses la amilia, de o ma especial en el alle de Lamedo — al de
Rodias—, pe o ambién en Valdep ado o en el alle de Polaciones. Más educido,
aunque igualmen e compac o, es el conjun o a iculado po el alle de T igue os,
inmedia o al Bajo Pisue ga, que eúne el 11 % de las localidades. Quedan, en in,
p opiedades dispe sas en Campóo, la Valda ia e incluso el Bie zo.
Tomando como pun o de pa ida sus e e encias más conc e as, el pa imonio
es á cons i uido po una a iedad de palacios e iglesias o monas e ios, sola es y
co es, se nas y ie as de lab anza, iñas, á eas de mon e y p ados. Pe o e en ual-
men e, las concesiones de po es ades públicas es imonian el eje cicio de la au o idad
sob e los habi an es de al o cual illa, y en el mismo sen ido aboga la exis encia de
me inos pa icula es66; la sujeción de los campesinos de behe ía an es analizada, o
el eje cicio de de echos sob e los bienes de los campesinos mañe os son o os indicios
del ca ác e de dominio seño ial sob e ie as y homb es67.
El pa imonio se ha ido o mando a a és de di e sas ías. Los o ígenes lebanie-
gos de Al onso Díaz han debido apo a lo sus ancial de su componen e sep en io-
nal.
A con inuación, los ma imonios han enido un papel des acable: desde una
pe spec i a gene al, el del p opio Al onso Díaz supone la implan ación en Tie a de
Campos, de al modo que en adelan e los luga es donde se documen an las p opieda-
des de los Banu Mi el lle an asociada de o ma mayo i a ia la p esencia de los Al on-
so68;
desde un pun o de is a pa icula , la apa ición del núcleo pa imonial de T i-
gue os y las p opiedades en Campóo se deben al casamien o de Gu ie Al onso con
Go o,
que las apo a a las u u as he encias de sus hijos69. En e ce luga , las dona-
ciones eales han se ido de acica e pode oso, pues an o Al onso Díaz como sus
hijos han inc emen ado con ellas el pode que enían en Tie a de Campos y sus
aledaños, añadiendo al menos sie e nue as illas y p opiedades en o as a ias; de
o ma aislada, el eco de es e apoyo se ansmi e a la in e ención de Ma ín Al onso
en Ex emadu a. Quedan en e los es imonios documen ales, además, las «ganan-
ias»,
aquellas o as adquisiciones indi iduales hechas median e p o iliaciones, como
66 Vid. la donación de Villega a Al onso Díaz en FERNÁNDEZ, Al onso V, n.° 25, 210; cie o Fe eus,
me ino de la condesa Ildonza González, con i ma una ca a ela i a a Go daliza en 1095; debía se lo del
luga , pues apa ece en o a e e en e al mismo si io en 1096 (M. HERRERO, Sahagún, n.œ 584 y 604).
67 En 1068, U aca Al onso donaba a Piasca lo que pudie a co esponde le po los campesinos mañe-
os de Taba niego (J. MONTENEGRO,
Piasca,
n.° 45).
68 Toda ía a ines del siglo XIII, uno de los a cip es azgos de la diócesis de León se llamaba «de
Valdeme iel», y luego pasó a denomina se «de Cisne os». Co esponde, e ec i amen e, a la zona de
Tie a de Campos donde los Banu Mi el, y después los Al onso, dominaban de modo más o undo en los
siglos an e io es (un mapa de dicha ci cunsc ipción y la lis a de odos sus luga es e iglesias en J. A.
FERNÁNDEZ FLOREZ, El
«Bece o
de
P esen aciones».
Cod. 13
del
ACL.
Un
pa oquial
leonés
de
los siglos
XIII-XV:
León y su his o ia. Miscelánea his ó ica, V, León 1984, 443-449). Sob e o as adquisiciones de
bienes como he encia de los conso es, id. en cada caso los da os del Apéndice.
69 Sin emba go, algunos descendien es de su he mano el conde Munio Al onso ambién poseían
bienes en la zona de T igue os; las no icias se cen an en Al onso Muñoz ( as su mue e, p. e. los
dis u aba su iuda Ildonza González, y su hija Elo se e ie e a lo que he edó de su pad e: M. HERRERO,
Sahagún, n.° 526; MAÑUECO y ZURITA, Valladolid, 49). Hay dos ías posibles: a a és de la desconocida
Go o Fe nández, p ime a esposa de Munio y mad e de Al onso Muñoz, lo que ha ía imagina que p o e-
nía de la misma amilia que la o a Go o, esposa del conde Gu ie (Vid. an . no a 25); o a a és de una
desconocida as e encia de es e úl imo a su sob ino, que compa i ía los bienes de T igue os con los
as agos de Gu ie Al onso, sus p imos.
56 Pascual Ma ínez Sopeña
penas
po
homicidio,
o
simples comp as,
las
cuales
han
enido
a
consolida localmen-
e
los
bene icios ob enidos median e
las
ó mulas an es desc i as70.
Aunque
la
amilia Al onso posee bienes como
al, su
dominio
se
halla epa ido
más gene almen e en e
los
miemb os
de la
pa en ela.
La
con igüidad en e
las
p o-
piedades
que los
he manos
y su
conjun o
de
p imos más
o
menos p óximos ienen
en
un mismo luga p opo ciona
un
es imonio suges i o
de su
an igua unidad, incluso
ísica, cuando co espondían
a un
único dueño,
y de la
compleja his o ia
de su
ag-
men ación
a lo
la go
de
gene aciones
de
he ede os71. Es e enómeno mul ipüca
su
alo desde
una
pe spec i a gene al:
los
di e sos descendien es
de
Al onso Díaz
coinciden como p opie a ios
en un
núcleo básico
de
illas; desde luego,
a
es a he en-
cia común
se
añaden
en
cada ele o gene acional
y en
cada segmen o
del
linaje
nue os bienes, mien as
se
seg egan o os
en
cuan ía a iable
a
a és
de
donaciones
y
de
en as, pe o es os hechos
no
hace al a conside a los aquí72. Con iene sub aya ,
sob e odo,
que de los
110 luga es aludidos,
la
p ogenie
de
Munio Al onso
se
docu-
men a
en
48
y la de
Gu ie Al onso
en
59; p opiedades
de
ambas amas coinciden
en
21 si ios
de
odas
las
á eas geog á icas an es eseñadas.
Los
da os
no
e elan
el
núme o o al
de los
luga es donde es o ocu ía,
que
debían
se
muchos
más, po las
limi aciones
de la
p opia in o mación; pe o
al
menos
se
pe ila
una
endencia
que
sólo
a
escala
más
educida puede
se
e aluada
con
mayo de alle73.
70 An e io men e
ya me he
e e ido
a las
donaciones eales. Puede
que
es é elacionado
con la
un-
ción condal desempeñada
po
Gu ie Al onso
en
To desillas
el que
hijas suyas posean di isas
en
Villa ellid
(J. MONTENEGRO, Piasca, n.°
42).
Aquel conde ob u o bienes como esul ado
de
p o iliaciones, homicidos
y comp as
en
o os si ios
(P.
MARTÍNEZ,
Tie a
de
Campos, 354); más e e encias
de
donaciones pa icula-
es
y
comp as hechas
po
di e sos miemb os
de la
amilia
se
localizan
en Cea,
Villa ega, Valpa aíso,
Villazanzo, Valdebaniego, Laguna, Cespedosa, To e
de
Gonzalo González, Villa Velasco Manco, Villa-
seca, T igue os
y
G ajal
(M.
HERRERO,
ibid.,
η.08 95, 101, 121, 133, 225, 472, 489,
569,
630,
y
725). Es o
p opo ciona
una
le e idea sob e
un
impo an e p oceso
de
adquisición
de
bienes desa ollado
en
pa alelo
a
las
ansmisiones
po
he encia
o po
donación eal
que, a
eno
de los
luga es donde
se
conc e ó, enía
a consolida
la
implan ación
de la
amilia
en
cie as zonas;
es
necesa io ad e i
que una
pa e
de
ales
adquisiciones
se
hicie on den o
del
p opio g upo
de
pa ien es.
71 Es o
es
especialmen e pe cep ible
en la
zona donde
el
dominio
de los
Al onso
se
supe pone
al de
los Banu Mi el. En e
los
ejemplos
más
signi ica i os
se
des aca Villa ila , donde p opiedades
de
Muma-
donna Godes eiz
y su
hijo Ped o Muñoz limi an
con
o as
del
conde Gu ie Al onso, cuya hija Velasqui a
iene bienes limí o es
con los del
conde Ma ín Al onso algún iempo
más
a de
(M.
HERRERO,
ibid.,
η.™
270
y
427)
en
Población
de
Cisne os, donde colindan sola es
de
Ildonza O équiz, Teg idia
y
Ma ía Gu ié-
ez
y
Munia Muñiz
(ID.,
ibid., n.° 384); o en
Villa O elle, donde
los
bienes
de
El i a Núñez, hija
de
Ñuño E méildez,
se
hallan
al
lado
de los de
Munia Muñiz, U aca Al onso, Teg idia Gu ié ez,
y de
o as
pe sonas
que los
asmi ie on
a
U aca Fe nández,
a las
hijas
de
Munia Muñiz,
al
conde Ped o Ansú ez,
ma ido
de Elo
Al onso,
y a
Ma ía, he mana
de
és a
(ID.,
ibid.,
η.™
345 y 574).
O igina iamen e, es os
bienes pudie on es a a ibuidos
en
exclusi a
a
Ñuño Mi élliz, único an epasado común;
en el
apa ado
que
se
dedica
a la
he encia
se
insis e sob e
el
ema
de las
di isas
y
po ciones indi iduales.
72
En la
In oducción
se ha
plan eado
la
he encia
de los
conso es; espec o
a
donaciones
y
en as,
id. lo
dicho
a
p opósi o
de las
ins i uciones eclesiás icas
y los
se ido es nobles.
73
La
compa ación,
po
ejemplo, en e
las
la gas enume aciones
de
luga es donde habían he edado
a
sus pad es Teg idia
y
F onilde Gu ié ez, indica
que son los
mismos
en el 68 % de los
casos.
De
nue o
esul a in e esan e oma como pun o
de
e e encia
a los
Banu Mi el, conc e amen e
a
aquellas pe sonas
cuyos ínculos
con los
Al onso sólo
se
basan
en la
común descendencia
de
Ñuño Mi élliz (El i a
y
Ped o
Núñez,
y
Diego Osó iz):
las
coincidencias alcanzan
al
menos
el 38 % de los
luga es donde és os úl imos
documen an
sus
posesiones. Quie o esal a ,
sin
emba go,
que no
debe llega se
a
deduci
una
pa icipa-
ción
de
odos
los
miemb os
en
odos
los
luga es como
se
ma iza á después;
po eso
hablo
de
endencia.
Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 57
2.
Los ma imonios
La elación en e los enlaces ma imoniales y el pa imonio colec i o e indi idual
esul a no o ia, a eno de los da os p eceden es. En ese con ex o se explica algún
o o ema ya apun ado, como los casamien os de miemb os de las amilias Al onso y
Banu Mi el, que son un medio de eag upa in e eses comunes. Además, en los
ma imonios se obse an o as endencias, quizá co espondien es a hechos social-
men e gene alizados po que implican no sólo al g upo amilia sino ambién a los
o os g upos de donde p o ienen los conso es.
Según pa ece, los a ones a dan en casa . T es se ies de da os co obo an es a
imp esión. En p ime luga , la idea de una p olongada «iu en u e», que algunos no
llega án a abandona ; así Ped o Muñoz, nacido en e 1042 y 1048, mo ía sin habe se
casado hacia
1071,
según el es imonio de su mad e Mumadonna Godes eiz. Su sob i-
no Gonzalo Al onso, documen ado ya en 1054 y al é ez eal en 1072, debió mo i
ambién sol e o y no an es de 1086. P imos de és e e an dos nie os del conde Gu ie
Al onso de los cuales ampoco cons a ma imonio: Ve mudo Fe nández, allecido
hacia 1078, que ya igu a en una ca a de 1059 y debía habe nacido bas an e an es,
y Gonzalo Fe nández, mue o en 1080, pe o con i man e de documen os amilia es
desde 1062. El segundo ipo de hechos se e ie e a la di e encia gene acional en e
los cúnyuges: po ejemplo, Munio Núñez y Oso io Osó iz, p imos de los hijos de
Al onso Diez, cuyos pad es Ñuño y Oso io E méildiz habían sido condes al inal de
su ida, hacia 1024; ambos halla on pa eja en e los Al onso, pe o no en e sus
p imas, sino en las hijas de una de ellas. En un sen ido semejan e compa ece Ñuño
Al a ez, susc ip o de las ca as eales jun o a los condes Munio y Gu ie Al onso
desde 1038, el cual casó con una hija del segundo; aun cuando no u ie a la edad de
su sueg o, debía se en e 10 y 20 años mayo que su muje , Ma ía Gu ié ez, con
quien podía es a casado hacia 1049. En buena medida es consecuencia de lo an e io
el e ce o den de da os: la ecuencia de las iudedades emeninas. A lo la go de la
cen u ia se egis an en los documen os amilia es al ededo de una docena de iu-
das;
lo más llama i o son los la gos pe íodos i idos en ese es ado po aquéllas
mejo conocidas: Mumadonna Godes eiz, la esposa de Munio Al onso, no menos de
35 años (en odo caso e a el segundo ma imonio de ambos cónyuges); Ildonza Gon-
zález, que lo ue de Al onso Muñoz, has a 38; F onilde Gu ié ez, muje de Fe nan-
do O dóñez, unos 25, pe íodo pa ecido a la iuda de su sob ino Ped o Muñiz, Jimena
González, que alcanzó los 26 años de iudedad; Munia Muñiz i ió al ededo de 20
años después de desapa ece Oso io Osó iz... Queda apa e el caso de Ma ía, la
iuda del p opio Al onso Díaz, que quizá ol ió a casa se y u o es nue os hijos de
su unión con O ecco Johannes74.
Las mo i aciones de es e hecho deben se complejas. Se puede pensa en limi a-
ciones impues as po la p opia amilia a la ho a de los ma imonios masculinos;
alguno de los as agos debe casa se mien as los o os son des inados a la iglesia
—como an es se ha is o— o deben busca glo ia y o una an es de oma es ado,
como debió in en a Ped o Muñoz, « idelis» de Al onso VI caído en lucha con los
musulmanes. Pe o es a explicación no es odo lo comple a que se desea ía, dada la
al a de concen ación de la he encia en una sola pe sona y en la medida que alguno
Sob e odos es os da os emi o a las no as co espondien es del
Apéndice.
64 Pascual Ma ínez Sopeña
las donaciones hechas
po
gen es
de la
amilia
en
a o
de
Piasca
y San
Ma ín
de la
Fuen e;
en 1080,
U aca Al onso
es
enca gada
del
monas e io
de San
Ped o
po el
ey Al onso
VI y el
abad
y
e o mado Robe o, pa a
que lo
gobie ne bajo
la
au o i-
dad
del
abad
de
Sahagún
del
mismo modo
que las
monjas
de
Ma cigny econocen
como
su
supe io
al
abad
de
Cluny98; du an e
el
gobie no
del
Abad Diego
de
Saha-
gún, iniciado
en
1088,
se
p oduce
la
desmemb ación
de las
«pa iones»
que los
he e-
de os
de la
amilia enían
en los
cenobios
de
Piasca
y San
Ma ín,
las
cuales
son
cedidas
po sus
i ula es
a
aquel cenobio
a
modo
de un
go eo incesan e has a 1109",
apoyado
po la
colabo ación
del
mona ca,
que
había llegado
a se
p opie a io
de
algunas (como
po
ejemplo
la de
Rod igo O équiz, con iscada
en
p o echo
del ey).
A odo es o
se
suman algunas o as donaciones
de
bienes du an e
el
mismo pe íodo,
hechas casi siemp e
en
bene icio
de
Sahagún
y de su
ilial emenina
de San
Ped o.
No
hay
duda
de que los
p eceden es
de
es a ac i ud
se
hallan
en el
einado
de
Fe -
nando
I100;
pe o
a
pa i
de los
años
1080
llama
la
a ención
su
ono adical
y el
con as e
que
o ecen
con los
p opios p esupues os sancionados
po el
conjun o
de
la amilia
en
1075.
En ese año, la
pa en ela había dispues o man ene bajo
su
au o i-
dad
a los
abades
de los
monas e ios amilia es
e
impedi cualquie in en o indi idual
de enajenación
de los
de echos
en
a o
de
e ce os; cinco años
más
a de,
la
p opia
U aca Al onso acep aba queda some ida
a la
au o idad
de
Sahagún,
si
bien
en
o o
cenobio di e en e,
y
ein a años después
las
gen es
de la
amilia habían as e ido
odos
sus
de echos sob e
los
monas e ios
de
Piasca
y San
Ma ín median e desmem-
b aciones indi iduales.
En la
c is alización
del
p oyec o
de los
e o mado es
de
Saha-
gún u o pa e ac i a
el
mona ca,
que
apoyaba explíci amen e
la
inicia i a
de
1080
y
cedía
sus
p opias pa ijas, pe o además exis ió
una
su il polí ica
de
a acción
de
olun ades
de los
amilia es: inicialmen e,
se
podía con a
con la
an igua a e nidad
es ablecida en e
los
Al onso
y
Sahagún,
que
p ocu ó po encia se en egando
a
U a-
ca Al onso
una
nue a comunidad e o mada —lo
que
equi alía
a
econoce los mé i-
os
de la
eligiosa—,
y
man eniendo i aliciamen e
en
a o
de los
sucesi os donan es
de
San
Ma ín
y
Piasca algunos
de los
p i ilegios
que les
hubie an co espondido
po
su calidad
de
he ede os101. Es o
no
ponía
en
en edicho
la
au o idad
de
Sahagún,
sino
que
sua izaba
el
p oceso
de
anexión. Den o
de
es a pe spec i a cabe
el
pos e-
io eclu amien o
de
abadesas
de S.
Ped o en e gen es
de la
amilia:
la
nue a
ó mula
ue an
lexible como pa a inca dina
en el
seno
de las
ins i uciones e o ma-
das
a
pe sonas
que, de
acue do
con las
an iguas ci cuns ancias, hubie an podido
se
des inadas
a
egi
los
monas e ios pa icula es.
98
M.
HERRERO,
ibid., n.°
409. Dicho monas e io debe
se el
conocido
de San
Ped o
de las
Dueñas,
a pocos kilóme os
de
Sahagún. Sob e
el
p oblema
de sus
o ígenes,
id., J. M.
FERNÁNDEZ CATÓN,
Documen os leoneses
en
esc i u a
isigó ica.
A chi o
del
Monas e io
de San
Ped o
de
las Dueñas:
AL, 54,
1973,
203-226.
99 Sob e
la
anexión
de las
«pa iones»
de
San a Ma ía, id.
J.
MONTENEGRO, Piasca,
I,
207 y 273-290.
Va ios
de los
documen os
de
e e encia conlle an
la
en ega
de las de San
Ma ín
de la
Fuen e,
que es
además obje o
de las
donaciones p o agonizadas
en 1101 y 1107 po los
hijos
de
Fe nando E méildez
y
Juliana Muñiz,
y po
El i a Osó iz
(M.
HERRERO,
ibid., n.os
721
y 802).
100
He
enido ocasión
de
analiza
un
p oceso semejan e
en el
caso
de San
Félix
de
Bo a ella, monas-
e io amilia
de los
Banu Mi el (Tie a
de
Campos, 348-352),
que se
inició
en 1049 y
culminó
en 1096.
101
En 1107,
a ias
de las
hijas
de
Juliana Muñiz
y su
pa ien e
Elo
Ma ínez, hija
de
Ma ín Al onso,
en egaban
sus
pa ijas « ali condi ione,
u
nobis decen e cong ui »;
en
1108, Fe nando Menéndez o ecía
las p opias, man eniendo
su
de echo
a se
ecibido
y
se ido como he ede o
en
ambos monas e ios mien-
as i iese
(M.
HERRERO,
ibid., n.° 804 y 810).
Pa en esco
y
pode
en
León du an e
el
siglo
XI...
65
Sin emba go,
las
elaciones
con
Sahagún expe imen a on nume osas ensiones
al
inal del siglo
XI. A
pa i
de 1088, el
monas e io eclamó
a
Sancha Fe nández
la
en ega
de la
mi ad
de los
bienes
de su
he mano Gonzalo,
que
aquélla
se
esis ía
a
hace escudándose
en la
al a
de un
es imonio esc i o
de la
olun ad
del
di un o.
En
1090 sucedía
lo
mismo
con
Ildonza O équiz,
que se
negaba
a
en ega
los de su
he mana Adosinda.
Ese
mismo
año, los
condes Ma ín Al onso
y
Ped o Ansú ez
eclamaban pa a
la
amilia los bienes dados
en
a as
po
Munio Al onso
a
Mumadon-
na Godes eiz,
que los
dona a
a
Sahagún.
Po las
mismas echas,
el
monas e io
se
sen ía inquie ado po que Munio Velázquez es aba comp ando ie as
en
Vecilla, jun-
o
a
Cisne os,
y
poblando sola es.
En
1105, a ios
de los
hijos
de
Ñuño Muñiz
y sus
cónyuges eclamaban ambién
la
de olución
de los
bienes
que uno de los
he manos
había donado102.
Los
plei os subsiguien es die on paso
a
soluciones ansaccionales,
en
las que
Sahagún
se io
o zado
a
e o na pa e
de lo que
había ecibido
y a
cede
o os bienes
en
p eca io pa a sa is acción
de los
pa ien es,
sin
e i a
po
ello
que al
cabo
de
poco iempo
se
ep oduje a
el
li igio, como sucedió
con los
hijos
de
Munio
Velázquez
en
1096103. Sob e odo,
las
eclamaciones ponían
en
cues ión
la
alidez
de
cie as donaciones es imadas abusi as
po las
gen es p óximas
a los
di un os,
que
llega on
con sus
quejas has a
el
pode eal.
No e a
obs áculo,
en
apa iencia,
que
Munio Al onso hubie a es ipulado
los
de echos subsidia ios
de
Sahagún
en su
ca a
de a as
de 1042, ni que
Ildonza O équiz
y su
he mana
se
hubie an comp ome ido
con
el
monas e io
en 1068. Las
ci cuns ancias pa ecían habe a iado,
y así
como
a
pa i
de 1070
ue on a os
los
a ones
de la
amilia
que
hicie on donaciones pías
al
cenobio,
en los
años inales
del
siglo
la
olun ad
de no
desp ende se
de los
bienes
pa imoniales
se
ex endió
a
con ola
las de los
pa ien es ce canos.
La mul iplicación
de los
bienes
del
monas e io debía
se
is a
con
ecelo
po los
dueños colindan es,
y se
ans o maba
en una
ac i ud
de
compe encia
o de
ex o sión,
como
la
p ac icada
po
Munio Velázquez.
A
odo es o
no e a
ajeno o o hecho:
en
los años
90,
Sahagún pa ece habe op ado
po
ó mulas
de
sujeción
del
campesinado
más es ic as,
y en ese
camino
no
pa ece habe dudado
en
iolen a
el
sen ido
que
enían
las
p opias behe ías; sólo en e
los
años
1093 y 1097, 1 de
cada
5 de las
concedidas
po la
amilia Al onso enunció
a la
posibilidad
de
elegi seño pa a
acoge se
de
modo exclusi o
y
he edi a io
al
dominio
del
monas e io104.
Los
descen-
dien es
de
quienes habían dado cabida
a
és e como
uno más de los
posibles seño es
de
las
behe ías quedaban
en
adelan e imposibili ados
de
se lo.
En
ocasiones,
los
campesinos echaza on
la
es ic a sumisión
a
Sahagún:
los de
Villa icencio
en
1091,
y
los de
Pa ocellos
en
1099105;
los
p ime os llega on
a
con a
con el
apoyo ac i o
del
102
ID,
ibid., n.os
419,
496, 500, 515 y 769.
103
ID,
;&¿í/.,n.°635.
104
Los
p opios bene icia ios
de las
concesiones
de
behe ía
o sus
hijos adop a on es a solución;
id.
compa a i amen e
en
ID.,
ibid. los n.os 238 y
543;
308 y
801;
591 y 604; 592 y
659.
El
p ime o
de
dichos
casos iene singula in e és: Diego Pa ez, homb e
de
behe ía
po
concesión
de
Tello Gu ié ez
en 1059,
acep ó some e
a
Sahagún
su
sola
de
Valpa aíso
en
1093,
que
se ía conse ado
po sus
descendien es
si
con inuaban bajo
la
misma dependencia.
El
abad Diego
le
concedió queda exen o
de
odo se icio pe so-
nal mien as i iese,
y que sus
hijos
no
ue an some idos
an
igu osamen e como
lo
es aban
sus
o os
dependien es, pues sólo abaja ían 12 días
al año en
bene icio
del
monas e io,
y si
enían caballos pod ían
hace
su
se icio como caballe os («ca alla ios»). Es o p opo ciona
una
idea
de que el
cambio
de
si uación
ep esen aba
a los
ojos
de los
campesinos
un
de e io o sensible espec o
al
modo
de
dependencia an e io .
105 lD.,/Wíí.,n.0S514y683.
66
Pascual Ma ínez Sopeña
conde Ma ín Fláinez, lo que puede demos a la oposición amilia an e semejan e
polí ica, pe o el monas e io impuso su c i e io con unos u o os ma ices an e los
ibunales eales. La p olongada u bulencia de los años pos e io es da e de la in en-
sidad de los con lic os que se habían ido ges ando106.
106 En elación con es e ema, cuen an las
C ónicas
Anónimas de Sahagun que du an e los mo imien-
os sociales de la segunda década del XII, los campesinos negaban a sus seño es «el se icio de ido», y
que «si alguno(s) de los nobles le(s) diese a o e ayuda, a al como aques e desea an que uesse su ey e
seño » ( ex o en R. PASTOR, Con lic os
sociales
y
es ancamien o
económico en la España Medie al, Ba ce-
lona 1973, 64, no a 79). Me pa ece que se si úa en el mismo plano que lo ya apun ado, y dado que
asmi e la e sión del monas e io sob e los hechos, la co elación esul a e iden e. No es és e el luga ,
pe o con iene aludi a o os hechos: los en en amien os de Sahagun con los bu gueses de la illa habían
comenzado ambién en los úl imos años del siglo XI; después de que los Al onso deja an de se condes
de G ajal, el me cado de es a illa ue as e ido a Sahagun; en in, a ios de los pa ien es del linaje
u ie on una ac uación cla amen e con a ia al monas e io du an e la c isis de 1111 a 1126.
Pa en esco
y
pode en León du an e el siglo
XI... 67
APÉNDICE
No as
p osopog á icas
sob e
la
amilia de Al onso Díaz
Las no as que siguen pe mi en indi idualiza a cua o gene aciones de la amilia
Al onso y p opo cionan e e encias del conjun o de la quin a. Sin emba go, no son
un esumen biog á ico de cada miemb o. Los c i e ios de elabo ación han p e endido
indica las e e encias más an iguas de cada uno, así como sus úl imas menciones;
señala los ma imonios y desde cuándo se documen an, esbozando b e emen e la
pe sonalidad de los cónyuges enlazados con là amilia; enume a los hijos conocidos
de cada pa eja; y, en in, obse a la p esencia que odos ellos ienen en las ca as
amilia es. Suma iamen e, se ha p ocu ado econs ui los da os elemen ales de la
ida indi idual y de elación.
En o a opo unidad o ecí un esquema de los in eg an es de es a amilia du an e
el siglo XI
{Tie a
de Campos, 352-359). No lo hice con es a sis emá ica y, además,
debo deja cons ancia de que la e isión de los documen os es udiados en onces y los
nue os da os aho a disponibles me han hecho modi ica la posición de di e en es
elemen os del esquema, al que simul áneamen e se han inco po ado o os nue os.
No quedan esuel os po en e o los p oblemas de iliación y en a ias ocasiones se
dejan plan eadas hipó esis más o menos sólidas sob e los ínculos de cie as pe sonas
con la amilia; es o es especialmen e impo an e pa a el anexo inal, o mado po
gen es cuya elación conc e a con los Al onso no he conseguido es ablece . La elabo-
ación p osopog á ica que sigue no puede en ende se, po an o, como algo de ini i-
o,
aunque es un a ance conside able espec o al abajo an e io .
La exposición iene como pun o de e e encia a Al onso Díaz y conside a a odos
sus descendien es, al ma gen de que lo sean po ía masculina o emenina. Los
in eg an es de cada una de las sucesi as gene aciones con o man un es a o, señalán-
dose los ínculos con la gene ación p eceden e en el encabezamien o de cada ilia-
ción. En las no as sob e cada uno de los miemb os de la amilia que u o hijos es
donde se elacionan és os.
Como se ha indicado en la in oducción, es e apéndice quie e e i a algunos p o-
blemas exposi i os que son habi uales en los es udios basados en análisis genealógi-
cos.
Una pa e no able del apa a o e udi o que eca ga ía el ex o del es udio se
halla aquí; pe o odo iene sus limi aciones y, a in de no con e i en una ma aña
cada no a pe sonal, se ha op ado po p escindi de la eseña po meno izada de los
documen os en que el indi iduo co espondien e con i ma, lo que ha sido sus i uido
po la e e encia escue a de la c onología de sus susc ipciones.
1.
ALFONSO DIAZ Y MARIA
Se ha indicado al p incipio del abajo la di icul ad de es ablece los ascendien es
de Al onso Díaz. Simplemen e, añadi é un da o que po el momen o no posee más
alo que el de indicio: en 1039, cie a Ma ina, hija de Diego y Te esa, o ece unos
bienes en Liébana al monas e io de San a Ma ía de Piasca, que dice edi icado po
sus «abeos e pa en es a que pa onos», y al ei e a la donación pocos días después
se e ie e a su he mana Go o (Does. eds. po J. MONTENEGRO,
Piasca,
n.os 28 y 29).
LOS DESCENDIENTES DE ALFONSO DIAZ
1020
1040 2.1
conde
GUTIER ALFONSO
Go o
1 060
1080
3.1 .1
FRONILOE
Fe nando
O dóííez
3.1 . 2
MARIA
Nuno
Al a ez
3.1 .3
ELO
unio X
3.1 .4
TEGRIDIA
Fe nando
( ¿Gonza'lez ?)
3.1 .5
AOOSINDA 3.1.6
VELASQUITA 3.1.7
Τ ELLO
I
I
4.1.1.1
VERMUDO
I
/
I
4.1 . 1.2
JIMENA
=
Nu o X
4
I
>1
.1 .3
NUNO
I
4.1 . 2.1
GONZALO
=
Go o
Gon :a'lez
1
4.1 . 2.2
URRACA
~l
4.1 . 3.1
PEDRO
=
Jimena
Gonz
a'lez
I
4.1.4.1
GONZALO
I
4
.1.
4.2
SANCHA
=
c onde
Ma ín Flainez
1100 PELAYO FERNANDO TERESA RODRIGO PEDRO MUNIO
4.2.1 .1
conde
MARTIN ALFONSO
ELO | PEDRO I
URRACA ROD
2.3.
ADOSINDA ALFONSO
2.4.
ENDERQUINA ALF
Mum.0
( ¿Fe nandez?)
3.3.1.
GOTO
4.
3.
1
.1
JULIANA
Fe nando
E melldez
MunLo
Núñez
4.3.1 .2
PATERNA
4.3.1 .
MUÑO
4.3.1.4
URRACA
4.3.1
MARI/
Munii
VeLa'zqu
m
URRACA I GUTIER | MAYOR | GONZALO MUNIO GOTO
ERMEILDO MARIA MUNIA PEDRO SANCHA MARIA
l
VELASCO
1.
conde ALFONSO DIAZ MARIA
3.2.1
conde
ALFONSO MUÑOZ •
ldonza González
2.2
conde
MUNIO ALFONSO
= (1) = (2)
Go o Mumadonna
Fe nandez Godes eiz
4.2.1.2 4.2.1.3 4.2.1.4 4.2.1.5 4.2.1.6
ELO MUNIO GONZALO MARIA MAYOR
4.2.1.7 4.2.1.8
GOTO GUTIERRE
3. 2. 2. 3. 2. 3. 3.2.4.
PEDRO JUAN PELAYO
Gasende
Pe' ez
4.2.2.1
MARIA
4.2.3.1 4.2.3.2
ROORIGO PELAYO
conde
Ped o Ansu ez
IO MAYOR
Sancha
ALFONSO |
URRACA FERNÁN
ALFONSO RODRIGO
2.5.
ARCIA ALFONSO 2.6.
URRACA ALFONSO
3.3.2.
MUNIA
4.3.2.1
MARINA
.CA TEGRIDIA MARTINO
O so io
Oso lz
4.3.2.2
ELVIRA
4.3.2.3 4.3.2.4
ADOSINDA GUTIER
MARIA
SANCHA ANTONIO URRACA
70
Pascual Ma ínez Sopeña
Dado
que las
exp esiones
son
semejan es
a las que
u ilizan o os miemb os
de la
amilia
al
concede sus bienes
al
cenobio lebaniego,
al
ez pudie an
se
conside adas
he manas
de
Al onso Díaz,
del que
conoce íamos además los nomb es
de
sus pad es.
Lo único cie o espec o
a
Ma ía
es que
desciende
de
Ñuño Mi élliz
po ía
di ec a, según indica
su
hijo Munio Al onso
al
e e i se
a
bienes
de la
he encia
de su
«a io»,
que
se ía
en
ealidad bisabuelo. Ma ía puede
se
hija
de
Gu ie Núñez, como
p opone
C.
Ca ié,
o al ez de
Tello Núñez, ambos hijos
de
aquél; sob e
la
posible
pa e nidad
del
segundo,
se
end á
en
cuen a
que el
p ime documen o p o agonizado
po
uno de los
hijos
de
Al onso Díaz
y
Ma ía, p ecisamen e
una
donación
a
Piasca
que hace Munio Al onso
en 1030, es
con i mado
«in
p esen ía Gu ie e Telliz»,
un
hijo
de
Tello (¿Núñez?)
que
end ía
a
esul a he mano
de
Ma ía
(Ed. M.
HERRERO,
Sahagún,
n.° 56).
Ma ía sob e i ió algún iempo
a
Al onso Díaz, cuya úl ima mención conocida
da a
de 1024;
susc ip o a
en
1031,
al ez se
casó
de
nue o
( e en
Anexo:
A. Los
hijos
de
O ecco
Joannes).
2.
HIJOS
DE
ALFONSO DIAZ
2.1.
GUTIER ALFONSO (CASADO CON GOTO)
Mencionado
po ez
p ime a
en la
susc ipción
de una
ca a
de 1026,
jun o
con
sus he manos Ga cía
y
Munio
(ed.
Ruiz ASENCIO,
Colección
Diplomá ica
de
la
ca e-
d al de León,
n.°
830,
en
p ensa)
el
conde Gu ie Al onso desapa ece
de la
documen-
ación
en 1059.
En diciemb e
de 1031
igu a
ya a su
lado
su
esposa Go o, cuyas menciones
le
acompañan egula men e
a lo
la go
de su
ida
(M.
HERRERO, Sahagún,
n.° 59). En
elación
con
Go o,
un
in e esan e documen o echado
en 1047 (ACL, n.° 221) la
hace he mana
de las
condesas
D.a
O eisa
y D.a
Teg idia,
y las
es esul an he ede-
as
en
Aguila
de
Campóo.
Los
p ime os documen os
de la
abadía
de
San a Ma ía
de Aguila e elan
a
Teg idia,
a
O eisa
y a los
nie os
de
és a (Monio, Teg idia
y
F onilde Fe nández) como p opie a ios
en
Cas illo
de
Cen ulo, Valdecañas
y
ibe a
del A lanza, Hi e o
del
Cas illo,
y en la
coma ca
de
T igue os,
en el
Bajo Pisue ga
(monas e ios
de San
Miguel
de
Co eos
y de San
Ti so
de
T igue os), amén
de la
p opia zona aguila ense
(San
Miguel
de
Villazalima, Campo edondo).
No he
conse-
guido es ablece
una
elación
con sus
ascendien es; cie o Fe nando Fe nández apa-
ece como p opie a io
de
palacios
en
Aguila
en el
ci ado documen o
de
1047. Res-
pec o
a sus
ínculos pos e io es
con los
Al onso,
la
ci ada F onilde Fe nández pa ece
que man u o elaciones es echas, pues o
que
ecibió bienes
en
he encia,
con
F onil-
de Gu ié ez.
Se econocen como hijos
del
conde explíci amen e
los
siguien es: Tello
y
Velas-
qui a Gu ié ez
(1059 JN 14; Id., ibid., n.° 238),
Ma ía, F onilde, Donello
(Elo) y
Teg idia Gu ié ez (1074
FB 20; Id., ibid., n.°
365).
A
ellos debe añadi se Adosinda
Gu ié ez (1071
EN
13;
Id., ibid., n.°
327), dada
la
coincidencia
de sus
p opiedades,
y p obablemen e Ga cía Gu ié ez, con i man e
de las
ca as amilia es
en el
pe íodo
1042-1046, después
del
cual
no se
localizan as os suyos.
Pa en esco
y
pode en León du an e el siglo
XI... 71
2.2.
MUNIO ALFONSO (CASADO
CON
GOTO FERNÁNDEZ
Y
CON MUMADONNA)
Se acaba
de
hace e e encia
de la
p ime a mención
de
Munio jun o
a su
he mano
Gu ie e
en
1026. Munio alleció hacia 1050-1051. Había casado
dos
eces;
la
p ime-
a
de
ellas
con
Go o,
a
quien iden i ico
con la
Go o Fe nández
que
susc ibe
en la
donación hecha
po
Munio
a
Piasca
en 1030 (M.
HERRERO, Sahagún,
n.° 56). Su
segundo ma imonio
ue con
Mumadonna Godes eiz, iuda
de
Nepociano Osó iz,
y
de acue do
con la
ca a
de
a as debe echa se
en
1042
(Id., ibid., n.°
97).
Mumadon-
na
ue
iuda du an e
un
la go pe íodo as
la
mue e
de
Munio Al onso; oda ía
i ía
en
1083
(Id., ibid., n.° 434).
Mumadonna Godes eiz, hija
de
Godes eo Díaz
y
Te esa Muñiz, había he edado
de
sus
pad es
en
Lan ada, Lan adilla, Padilla
de
A iba, Oso no, Valdeolmillos,
Villa God edo, Muda, Ve gaño, Rabanales —ce ca
de
Respenda
de la
Peña—,
Re-
dondo —ce ca
de
Ce e a—, Ca a eio, Mazo e e o, Quin ana Lebaniega,
y
Villa-
mayo , he encia
que se le e
compa i
en
di e sas ocasiones
con sus
he manos
Go ina, Diego
y
Munio Godes eiz,
y con
Felipe Muñoz, hijo
del
úl imo (documen os
de e e encia:
Id., ibid., n.os
147,
158,
161
y
225;
JusuÉ, Lib o de Regla,
n.°
LXXIV,
94;
J.
MONTENEGRO, Piasca,
n.° 46; J. M.
GARRIDO, Documen os
de la
Ca ed al
de
Bu gos, omo
I, n.°
23). Había enido
una
hija
de su
p ime ma imonio, Te esa,
que
no llegó
a
adul a,
y
cuyos bienes pasa on
a la
p opia Mumadonna;
se
a aba
de la
he encia
de
Nepociano Osó iz
y
en e ellos
se
encon aba Pilella
de
Valmad igal
(ACL, Tumbo Legionense,
ol.
35-35 ).
Como
se
obse a,
el
pa imonio
de
Mumadonna Godes eiz
se
hallaba
en
o no
al
al o
y
medio Pisue ga,
al
menos según
los
luga es
que he
podido inden i ica . Res-
pec o
a su
amilia, quizá
se
pueda iden i ica
a
Godes eo Díaz
con el
pe sonaje
homónimo
que en
1002 igu a como juez
del ey
Al onso
V
(FERNÁNDEZ, Al onso
V,
n.°
I,
226-28).
Su
mad e, Te esa Muñiz,
al ez no sea la
hija
del
conde Munio
Fe nández
de ese
nomb e, pues cie amen e
los
bienes
de una y
o a
no
coinciden
en
absolu o.
Sus
he manos Diego
y
Munio Godes eiz igu an
en
algunas ca as
de
Fe -
nando
I (1038 JN 21 y 1050 AG
21;
id.
P.BLANCO, Fe nando
I, n.os 8 y 44,
59-60
y
130-132). Munio Godes eiz
es un
con i man e
muy
ecuen e
en las
ca as
de los
Al onso desde
1042 a 1052.
Como único hijo
de su
p ime enlace
con
Go o, igu a Al onso Muñiz;
de
Muma-
donna
han
nacido Juan
y
Ped o Muñiz. Pe o apa e
de
és os, apa ece como hijo
de
Munio Al onso Pelayo Muñiz, segu amen e nacido
de una
unión ex ama imonial,
pues cuando
se
iden i ica
en
1068
JL 20 (M.
HERRERO, Sahagún,
n.°
309), alude
a su
mad e, oda ía i a.
2.3.
ADOSINDA ALFONSO (CASADA CON MUNIO ¿FERNÁNDEZ?)
Debió allece emp anamen e;
en 1048 se
alude
no a
ella, sino
a sus
hijas Go o
y Munia Muñiz,
en un
con ex o donde
se
nomb an
los
hijos
de
Al onso Díaz
y
Ma ía
(M.
HERRERO, Sahagún,
n.° 152).
En elación
con la
pe sonalidad
de su
ma ido,
me
inclino
a
pensa
que se
a a
de
Munio Fe nández, hijo
del
conde Fe nando Flaínez, sob e odo
po un
hecho:
en
1073,
Munia Muñiz concedía i aliciamen e
a
cie o p esbí e o
su
pa e
en el
monas-
e io
de San
Sal ado
de
P iamalias,
en
Noán ica,
y su
pa e
en las
illas
de
Auscul a
72
Pascual Ma ínez Sopeña
y Ria io;
una
no icia pos e io indica
que
dicho p esbí e o había comp ado ambién
a Go o Muñiz
sus
de echos
en San
Sal ado
(Id., ibid., n.os 350 y 605).
Es ablecido
con ello
que se
a a
de las
hijas
de
Adosinda Al onso, in e esa esal a
que si
bien
es e linaje
no
poseía p opiedades
en la
zona
de la
mon aña leonesa donde es án
P imajas
y
Reye o, abundan
los
es imonios
de la
implan ación
de los
Flaínez
en
dicha coma ca desde
el
siglo
X:
Flain Muñoz
e a
p opie a io
en
Re e o
ya en 992, y
pe sonajes pos e io es como Fá ila Pé iz seguían conse ando
los
in e eses amilia-
es
( id. R.
RODRÍGUEZ, Ca álogo
de
Documen os
del
Monas e io
de
San a Ma ía
de
O e o
de las
Dueñas, León
1949, n.os
25,
109, 177 y 186), sin que
haya e e encias
de
o as amilias magna icias implan adas allí,
al
menos has a ines
del
siglo
XI. Po lo
an o,
esul a lógico pensa
que
Munia
y
Go o Muñiz accedie on
a
es os bienes
po
he encia pa e na.
En
es e pun o,
se
ano a
la
p esencia
de
Munio Fe nández
y
o os
de
sus
pa ien es Flaínez
en
ca as
de los
Al onso
de la
década
de los 40, lo que es un
indicio pa a supone lo ma ido
de
Adosinda Al onso; ello
me
hace econside a
la
opinión
que
exp esé an e io men e (cuando plan eé
que el
ma ido
de
Adosinda
ha-
bía sido
el
conde Ñuño Mi élliz,
en
Tie a
de
Campos,
p. 353).
2.4.
ENDERQUINA ALFONSO
En
1042
hacía
una
donación
al
monas e io amilia
de San
Ma ín
de la
Fuen e
(M.
HERRERO, Sahagún,
n.° 104).
Mu ió p on o
y sin
descendencia, pues
en 1046 su
he mana U aca
se
e ie e
a los
bienes
que ha
he edado
de
ella, alusión
que
epi e
Munio Al onso
en 1048 (Id., ibid., n.os 119 y 143). No se
conoce ma imonio.
2.5.
GARCÍA ALFONSO
Las escasas no icias sob e es e pe sonaje
han
sido ecogidas
en el
capí ulo sob e
las elaciones
del
linaje
con la
mona quía.
2.6.
URRACA ALFONSO
U aca Al onso,
a
quien
los
documen os cali ican cons an emen e como «Ch is i
Ancilla»
y
«Deo o a», pasó
su
ida
al
ca go
de los
monas e ios amilia es
de
Piasca
y
San
Ma ín
de la
Fuen e,
a
cuyo en e
se
encuen a
ya en 1042 (M.
HERRERO,
Sahagún,
n.° 104). En 1075
es ablecía
las
no mas
de
elación en e
el
linaje
y
ambos
cenobios, igu ando
a la
cabeza
de la
pa en ela
(ACL, n.° 930 y
931). Toda ía i ía
en
1078,
cuando hace
una
impo an e donación
a
Sahagún
(M.
HERRERO,
ibid., n.°
398),
y
puede
que sea la
misma
que
ecibe
de
Al onso
VI y el
abad Robe o
de
Sahagún
el
monas e io
de S.
Ped o
en 1080, con la
o den
de
suje a lo
a las
no mas
de Ma cigny. Es a se ía
su
úl ima e e encia
(Id., ibid., n.° 409).
3.
LOS
NIETOS
DE
ALFONSO DIAZ
3.1. Los
HIJOS
DE
GUTTER ALFONSO
3.1.1.
F onilde Gu ié ez (casada
con
Fe nando O dóñez)
Las úl imas no icias
de
F onilde Gu ié ez
se
localizan
en 1084, y
como
en 1085
su sob ina Sancha Fe nández alude
a los
bienes ecibidos
de
ella, puede pensa se
Pa en esco
y
pode en León du an e el siglo
XI...
73
que alleció
en el
in e alo
(M.
HERRERO, Sahagún,
n.°
448;
ACL, n.° 269).
Había
es ado casada
con
Fe nando O dóñez, nie o
po
línea pa e na
de
Ve mudo
II y po
línea ma e na
del
conde Pelayo Rod íguez; Fe nando O dóñez con i ma
con
alguna
ecuencia documen os
de los
Al onso en e 1047
y
1049, signo
de su
enlace.
En
odo
caso,
F onilde
ya e a
iuda
en
1059, cuando
con
los es hijos habidos
del
ma imonio
—Ve mudo, Munio
y
Jimena—, ei indicaba algunos
de los
bienes
que su
ma ido
le
en ega a
al
casa se
(Id., ibid., n.°
240).
En
o a ocasión
he
indicado
la
impo ancia
de
la
amilia
de
Fe nando O dóñez
a lo
la go
del
alle
del
Esla
y del
sec o
más
Occiden al
de la
Tie a
de
Campos
{Tie a
de
Campos, 333-337).
3.1.2. Ma ía Gu ié ez
(casada
con
Ñuño Al a ez)
Has a
1074 se
documen a Ma ía Gu ié ez
(M.
HERRERO, Sahagún,
n.°
365).
Su
ma ido, Ñuño Al a ez, apa ece
en
documen os
de la
amilia Al onso desde 1049,
al
mismo iempo
que
comienzan
a se
ecuen es
sus
susc ipciones
en los
diplomas
de
Fe nando
I (sin
emba go,
ya
igu aba en e
los
con i man es cas ellanos
del
echado
en
1038 JN
21;
P.
BLANCO, Fe nando
I, n.° 8,
59-60).
Del
enlace
de
Ma ía
y
Ñuño
pa ecen habe nacido
al
menos
dos
hijos, Gonzalo
y
U aca Núñez,
a los que se
iden i ica
a
a és
de sus
p opiedades.
La
impo ancia
del
ma imonio adica
en se
el o igen
de la
Casa
de
La a.
3.1.3.
Elo
Gu ié ez
(casada
con
Munio)
Como
en el
caso an e io ,
las
úl imas no icias
de Elo
Gu ié ez
se
emi en
al
documen o expedido
po
cua o
de las
hijas
de
Gu ie Al onso
en 1074.
Sob e
su
ma ido,
no
conocemos o a cosa
que su
nomb e,
y
ello
en
unción
del
hijo
de
ambos,
Ped o Muñiz, «quam dicun Ba hallo », a es iguado como
al en 1065 (J.
MONTENE-
GRO,
Piasca,
n.° 41).
3.1.4.
Teg idia
Gu ié ez
(casada
con
Fe nando ¿González?)
Una
ez más, la
echa
de 1074 es el
lími e
de las
no icias sob e o a hija
de
Gu ie e Al onso.
En ese año,
además, en ega bienes
a
cie o p esbí e o jun o
con
sus hijos Gonzalo
y
Sancha Fe nández
(M.
HERRERO, Sahagún,
n.° 360).
Debió
mo i en e es a echa
y la de 1080, en que se
puede da a
el
episodio
de
lucha
de
in e eses en e
el
monas e io
de
Sahagún
y
Sancha Fe nández, secundada
po su
ma ido
el
conde Ma ín Flaínez,
po el
habe
de
Gonzalo Fe nández,
es
deci ,
po
los bienes
que ya
habían he edado ambos
de su
mad e
(Id., ibid., n.° 419). No
conocemos di ec amen e
la
pe sonalidad
de
Fe nando, cónyuge
de
Teg idia, pe o
los ex os p opo cionan cie os indicios: algunos documen os amilia es
de los
años
1063-1065 mencionan en e
los
susc ip o es
a
cie o Fe nando González,
que, de
acue do
con lo que se a
iendo sob e con i maciones
de
ye nos
o
cuñados
en las
ca as
de los
Al onso, puede
se el
ma ido
de
Teg idia.
Po
o a pa e,
una
compa a-
ción en e
la
la ga lis a
de
bienes
que
poseía Gonzalo Fe nández según
la
icción
ju ídica
de
1080
y las de sus
pa ien es ma e nos e ela algunas b e es di e encias:
los
luga es
de
Quin anilla
de
A ana es, He e a, Mijieces
y
F on ada ( odos ellos locali-
zables
en el
sec o no o ien al
de la
ac ual p o incia
de
Palencia,
que no
apa ecen
en
o as ca as amilia es
y que
además
se
ag upan
al
inal
de la
susodicha elación)
pueden co esponde
a la
he encia pa e na,
si es así,
mucho
más
mag a
que la
ma e -
na
a
p ime a is a.
80
Pascual Ma ínez Sopeña
men e ampoco
en 1107; M.
HERRERO,
ibid., n.os 686 y 804) y a
U aca
(que ya
había allecido
en
1101; PÉREZ CELADA,
ibid., n.° 19,
35-36).
Con
da os pos e io es
he conside ado ambién hijos
de
Ma ín Al onso
a
Ped o, Rod igo
y
Oso io Ma ínez
{Tie a
de
Campos, 372-386). Queda plan eado
en la
no a an e io
el
p oblema
de
Gómez Ma ínez, cuyo nomb e pod ía
se
o o indicio p oba o io
de la
iliación
ma e na
de los
condes
de
Ca ion.
4.2.1.2.
Elo
Al onso (casada
con el
conde Ped o Ansú ez)
No
he
log ado encon a da os an e io es
a 1084 que
ac edi en
el
ma imonio
de
Elo Al onso
y
Ped o Ansú ez (MAÑUECO
y
ZURITA,
S a.
Ma ía
de
Valladolid,
I, n.°
1,
1-3). Las
e e encias di ec as
de Elo
Al onso
se
p olongan has a
1112 (J.
MONTE-
NEGRO, Piasca,
n.° 70).
Resul a innecesa io p esen a
la
igu a
de su
cónyuge,
el
conde Ped o Ansú ez
( id. J.
RODRÍGUEZ, Ped o Ansú ez, León 1966); según es e
au o ,
los
hijos
del
ma imonio ue on cua o: Mayo (casada
con
Al a Fáñez,
y
luego
con
Ma ín Pé ez
de
To desillas,
de
donde p o iene
la
amilia Téllez
de
Mene-
ses),
Ma ía (esposa
de
A mengol
V de
U gel), U aca (casada
con
cie o conde
Sancho), Al onso (mue o
en
1093, según eza
su
epi a io apa en emen e
sin
descen-
dencia)
y
Fe nando (iden i icado
po J.
MONTENEGRO
con
«Fe nán Pé ez
el
a ega-
Uado»
que
apa ece ci cuns ancialmen e
en la
documen ación
de
Piasca,
n.°
90;
es aba
casado
con
cie a
D.a Elo).
Simplemen e con end á indica , como signo
del
pode
os en ado
po el
conde
de la
amilia Banu Gómez,
que,
apa e
de
Ca ion
y
Saldaña,
u o
las
enencias
de
Zamo a, To o, To desillas, Melga , To emo mojón, Vallado-
lid, Isca , Cuélla
y
Mad id
de
o ma
más o
menos du ade a,
y que
as
el
alleci-
mien o
de Elo
Al onso oda ía ol ió
a
casa se, pues desde
1114
apa ece
con su
nue a esposa El i a Sánchez
(J.
RODRÍGUEZ,
ibid., 30 y 55).
Pe o Ansú ez pa ece habe iniciado
su
camino polí ico simul áneamen e
a su
u u o cuñado Ma ín Al onso;
al
mismo iempo
que
és e
es
«a mige »
del
mona ca,
Ped o Ansú ez apa ece
en 1067
como «maio domus palacii», pa a desde
1070 se
mencionado
en
calidad
de
«comes»
(ACL,
Tumbo Legionense,
ol.
181-182,
y M.
HERRERO, Sahagún,
n.°
325). Desde es a úl ima echa has a comienzos
del
siglo
XII,
el conde
de
Saldaña
y
Ca ion susc ibe con inuamen e
las
ca as
de la
amilia Al on-
so,
lo que
puede indica
que se
hallaba casado
con Elo
mucho iempo an es
de que
haya cons ancia documen al.
4.2.1.3.
Munio Al onso
Hay escasas no icias
de
es e pe sonaje, ue a
de su
iden i icación como «a mige »
en 1065
(J.
MONTENEGRO,
Piasca,
n.°
41)
y
unas susc ipciones
que
pueden co espon-
de le
en 1089 y 1090 (M.
HERRERO, Sahagún,
n.° 487 y
503). Rec i ico
con
es o o a
ap eciación pe sonal
en que le
a ibuí í ulo condal
y la
pa e nidad
de
Ped o
y
Pelayo
Muñiz (Tie a
de
Campos,
356).
4.2.1.4. Gonzalo Al onso
En 1072, Gonzalo Al onso ocupa
po
poco iempo
la
al e ecía
de
Al onso
VI (M.
HERRERO, Sahagún,
n.° 344). De
a de
en
a de apa ece con i mando documen os
amilia es
o de
o o ipo, siemp e
al
lado
de su
he mano
el
conde Ma ín,
el
úl imo
de
los
cuales
se
echa
en 1086; si no
alleció inmedia amen e,
al
menos
ya
había
mue o
en 1094,
cuando
su
mad e Ildonza González hacía
una
donación
a
Sahagún
po
su
alma
(Id, ibid., n.os 458 y 570); se
iene
la
imp esión
de que, o no se
casó,
o
Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI...
81
mu ió
sin
descendencia, pues
en 1098 su
he mana
Elo e a
p opie a ia
de
di e sos
bienes
que le
habían pe enecido
(Id, ibid., n.° 672).
4.2.1.5.
Ma ía Al onso
En
1096
en ega
al
monas e io
de
Sahagún p opiedades suyas si uadas
en
G ajal
y Melga , concediendo
al
mismo iempo
al
monas e io
de San
Ped o
los
bienes mue-
bles
que
posea
al
mo i (M. HERRERO, Sahagún, n.°
630).
No hay
en e
los
documen-
os consul ados o as e e encias.
4.2.1.6. Mayo Al onso
No
he
localizado ninguna e e encia
de
es e pe sonaje,
a
excepción
de su
ci a
en
la elación
de
hijos
de
Al onso Muñiz
de 1054, a que ya se
hizo alusión
en la
no a
co espondien e.
A
í ulo
de
hipó esis indica é,
en
p ime luga ,
que las
p opiedades
de cie a «Domna Maio e»
son
linde as
de las de un
an iguo se ido
de la
amilia
en 1068,
y que
además
en 1090 el
conde Ped o Ansú ez ecue da
que ue
p o iliado
po cie a
D.a
Mayo , casada
con
Ve mudo Muñoz
y
mad e,
al
menos,
de
Sancha
(M.
HERRERO, Sahagún,
n.os 300 y 501); al ez
sean indicios sob e dicha hija
de
Al onso Muñiz.
4.2.1.7. Go o Al onso
A di e encia
de
odos
los
ci ados an e io men e, Go o Al onso
no
apa ece
en el
documen o
de 1054 que
menciona
los
hijos
de los
condes Al onso Muñiz
e
Ildonza
González
que
i ían
en esa
echa; debió nace pos e io men e,
y
mu ió p on o
y sin
descendencia, pues
en
1071
su
mad e donaba
a
Sahagún a ias di isas
po el
alma
de
Go o,
hija
de los
condes
(M.
HERRERO, Sahagún,
n.° 331).
4.2.1.8.
Gu ie e Al onso
Según
se
indicó
en la
no a co espondien e
a
Al onso Muñiz, es e Gu ie e Al on-
so pudo habe sido hijo suyo, aunque
no
legí imo, pues
se
e ie e
a su
mad e F onil-
de cuando,
en
compañía
de su
muje Sancha
y sus
hijos Al onso
y
Rod igo, dispone
en ega
a
Sahagún
su
di isa
en
Elga e, caso
de que
«mea adice eama a e i »
(M.
HERRERO,
Sahagún,
n.°
318). Susc ibe
con
cie a ecuencia
en los
documen os ami-
lia es,
al
menos en e 1068
y
1081.
4.2.2.
Hija
de
Ped o Muñoz
4.2.2.1.
Ma ía Pé ez
Es a hija ilegí ima
de
Ped o Muñoz debió
se
econocida
po su
abuela Muma-
donna Godes eiz,
de la
misma o ma
que
F onilde Gu ié ez
lo
hizo
con
Pelayo
Ve múdez,
o al
menos quedó
a su
ca go.
Eso
puede explica
las
o mas
en que la
denomina, «mancipia»
y
«nep a», cuando
al
en ega bienes
a
ins i uciones eligiosas
descuen a
los que le ha
dado
a
aquélla
en
Valde odias
o en
Fon ihoyuelo (luga
que,
po
cie o, había co espondido
a
Ped o Muñoz
en el
«colmellum»
de los
es
a ones legí imos
de
Munio Al onso) (does,
de
e e encia
en ACL,
Tumbo Legio-
nense,
ol.
35-35 ,
y M.
HERRERO, Sahagún,
n.° 332). La
o a e e encia pos e io
sigue siendo indi ec a pues
en 1102,
Pelayo Muñoz, medio-he mano
de
Ped o,
da
no icia
de que
es e epa ió
su
di isa
de
Villaseca en e dichos Pelayo
y
Ma ía,
a la
que denomina «sob ine mee»
(M.
HERRERO,
ibid., n.° 725); no se han
a e iguado
o os da os.
82
Pascual Ma ínez Sopeña
4.2.3.
Hijos
de
Pelayo Muñoz
4.2.3.1.
4.2.3.2. Rod igo Peláez. Ped o Peláez.
En
el
mismo documen o ci ado
en la
no a an e io
se
indican
los
nomb es
de
ambos hijos
de
Pelayo Muñoz
y
Gasenda Pé ez;
no he
hallado ninguna o a e e en-
cia
de
ellos.
4.3.
RAMA DE ADOSINDA ALFONSO
4.3.1.
Hijos
de
Go o Muñiz
4.3.1.1.
Juliana Muñiz (casada
con
Fe nando E meildez)
El ma imonio
de
Juliana Muñiz
con
Fe nando E meildez
se
cons a a
en 1069
(M.
HERRERO, Sahagún,
n.° 313);
desde
1063, sin
emba go, Juliana p o agoniza
documen os
po sí
sola,
y
oda ía igu a
en
o os jun o
con su
he mana Pa e na
más
a de.
Su
úl ima mención exp esa da a
de 1084
(MAÑUECO
y
ZURITA,
S a.
Ma ía
de
Valladolid,
I, n.° 1, p. 3-5).
Fe nando E meildez i ía oda ía
en
1094, echa
en que
coincide
con
E meildo Fe nández, hijo
de la
pa eja
(M.
HERRERO,
ibid., n.° 569).
Es posible
que
Fe nando E meildez
sea
hijo
de
E meildo Núñez, o o posible
as ago
de
Ñuño E meildez,
el
conde
de
G ajal
en 1024;
E meildo Núñez, casado
con Adosinda,
en
1042 hacía
una
donación
a
Sahagún
de
bienes
en
Villa eiga, ce ca
de Cisne os, donde
es
pa en e
la
he encia
de los
Banu Mi el
(M.
HERRERO, Sahagún,
n.°
105),
pe o
no
igu a
en la
ca a
de 1045
en e
los
nie os
de
Ñuño Mi élliz
que
e an p opie a ios
de S a.
Lucía
de
Mon es; con i ma,
en esa
década, a ias ca as
ela i as
a la
zona.
Los hijos
de
Fe nando E meildez
y
Juliana Muñiz
se
iden i ican
po su
iliación
ma e na
en 1101 (Id, ibid., n.°
721):
se
a a
de
U aca, E meildo, Gu ie , Ma ía,
Mayo
y
Munia Fe nández.
La
p ime a, U aca Fe nández, igu a como abadesa;
lo
e a
del
monas e io
de S.
Ped o, según
se
pone
de
mani ies o
en 1107 (Id, ibid., n.°
804),
en un
documen o
que,
como
el
an e io , hace e e encia
a la
en ega
de sus
po ciones
en los
monas e ios p opios
de los
Al onso:
S a.
Ma ía
de
Piasca
y S.
Ma -
ín
de la
Fuen e.
4.3.1.2. Pa e na Muñiz
En
el
documen o
de 1069
aludido
en la
no a an e io ,
y en
o o
del
mismo
año,
Pa e na
se
iden i ica como he mana
de
Juliana Muñiz.
Es la
misma pe sona
que
p o agoniza
con
an e io idad
un
ac o
de
1063
(ACL, n.°
247),
y
quizá
la que,
bajo
el
a amien o
de
«comi issa Pa e na, Ch is i ancilla», ecibe pa a
un
monas e io ami-
lia
de los
Banu Mi el,
el de San
Félix
de
Bo a ella, cie os bienes
del
p esbí e o
Godes eo
(M.
HERRERO, Sahagún,
n.° 171). Si
ello
es así
—y
las
e e encias
de 1069
inculan
a
ambas he manas
con
aciones
en San
Félix—,
el
papel desempeñado
po
pa e na
en
dicho cenobio se ía simila
al que
U aca Al onso enía
en los
monas e ios
pa icula es
de San
Ma ín
de la
Fuen e
y
San a Ma ía
de
Piasca,
es
deci ,
el de
ep esen a
la
u ela
del
linaje sob e dichas ins i uciones, do adas
po lo
demás
de
abades p opios. Después
de 1069 no se
ecogen o as no icias
de
Pa e na Muñiz.
Pa en esco
y
pode en León du an e el siglo
XI... 83
4.3.1.3.
Ñuño Muñiz
A pa i
de
1064, Ñuño Muniz comienza
a
apa ece
en las
con i maciones
de los
documen os amilia es.
Po
espacio
de un
cua o
de
siglo,
su
p esencia como susc ip-
o
es
cons an e has a
que
desapa ece
en 1090. Su
nomb e puede co esponde
al
« iga io»
del
conde Ped o Ansú ez
en
To desillas
en 1085 (M.
HERRERO, Sahagún,
n.° 452).
De su
enlace
con una
muje desconocida deben
se
hijos Gonzalo, Ped o,
Munio, Sancha,
D.a
Go o
y
Ma ía Núñez, p o agonis as
de dos
donaciones
a
Saha-
gún
en el año 1100 que
a ec an
a
bienes si uados
en el
cen o
de
Tie a
de
Campos,
en
la
zona si uada en e
los
íos Sequillo
y
Camón
(Id, ibid., n.os 709 y
710). Dado
que Gonzalo Núñez
ha
compensado
a sus
he manos
con
o os bienes
a in de
en e-
ga
al
cenobio
de
Domnos Sanc os
una
pa e
de la
he encia común,
se
puede pensa
que
es el
mismo pe sonaje
que en
esos mismos años apa ece jun o
al
abad Diego
de
Sahagún adqui iendo di e sas p opiedades pa a
el
monas e io
(Id, ibid., n.°
667,
696
y
712);
Escalona conside a
que se
a a
del
p io
de
Sahagún.
En
odo caso,
no se
deja á
de
obse a
que su
coincidencia
de
nomb e
y
c onología
con el
hijo
de
Ma ía
Gu ié ez,
que es
cabeza
de los
La a
y
ambién man iene elaciones
con
Sahagún,
deja
la
cues ión
sin
solución plena.
4.3.1.4. U aca Muñiz
La única e e encia
que he
hallado
de
U aca Muñiz p o iene
de su
iden i icación
como he mana
de
Ñuño Muñiz
en 1070 (M.
HERRERO, Sahagún,
n.°
312); dado
que
es e úl imo dispone
de la
di isa
de
U aca
en San
Félix
de
Bo a ella puede imagina -
se
que ya
había allecido.
4.3.1.5.
Ma ía Muñiz (casada
con
Munio Velázquez)
La e e encia
de su
ma imonio iene p opo cionada
po una
ca a
de
1091,
cuan-
do Munio Velázquez
ya
había mue o
(M.
HERRERO, Sahagún,
n.°
515); apa ece allí
con
los
hijos habidos
de su
enlace: Velasco, Mayo , U aca, Sancha
y
Teg idia
Mu-
ñoz. Vuel e
a
concu i
con
ellos
en 1095 (Id., ibid., n.°
603); aunque
en la
nómina
al an
ya
Mayo
y
Sancha,
y
apa ece
en su
luga cie a sob ina llamada Te esa Al a-
ez, hija
de una de las
ausen es).
En 1096, ya
allecida Ma ía Muñiz,
sus
es hijos
i os es ablecen
un
nue o acue do
con
Sahagún
(Id, ibid., n.°
635), ins i ución
con
la
que las
elaciones
no
ienen siendo áciles pa a
el
g upo amilia .
En los
úl imos
años
del
siglo
XI y
p ime os
del XII,
Velasco Muñiz sigue p esen e como susc ip o
de a ios documen os
de la
coma ca
y de la
amilia.
La pe sonalidad
de
Munio Velázquez equie e
un
cie o comen a io.
Es
hijo
de
Velasco González, e en ual con i man e
de
ca as
de los
Al onso
en los
años
1040,
y
de
Teg idia, jun o
con la
cual apa ece haciendo
una
donación
en 1055 (Id, ibid.,
n.° 205),
lo que
si e como indicio pa a pensa
en la
desapa ición p e ia
de
Velasco
González. Pe o
las
elaciones
con los
Al onso quedan
de
elie e
a
a és
de su ío,
Diego González, ecompensado
po el
conde Munio
con
algunos bienes
en
Villa ega,
ce ca
de
Cisne os
(Id, ibid., n.° 95), po
habe le acompañado
al
exilio.
En esa
zona
y poco
más al su , en
Pozadu ama
y
F echilla
de
Campos, adicaban
los
bienes
amilia es
de
Munio Velázquez, como ponen
de
elie e o os documen os (además
de
los
ci ados
en
p ime luga ,
id. Id, ibid., n.os. 131 y 146).
Desde
el año 1063,
has a
la
época
de su
allecimien o, Munio Velázquez
es
susc ip o cons an e
de las
ca as
de los
Al onso
y de
o as ela i as
a la
coma ca donde
se
hallan
sus
p opieda-
des,
de la
misma o ma
que
igu a
en
algunos documen os eales.
En
1090
se le
hace
84
Pascual Ma ínez Sopeña
enen e o seño de Pozadu ama, el sola amilia , y ese mismo año igu a como juez
en un plei o que en en a al monas e io de Sahagún con Ildonza O equiz, a quien se
eclaman bienes (Id,
ibid.,
n.os, 494 y 496).
4.3.2.
Hijos de Munia Muñiz
4.3.2.1.
Ma ina Oso iz
T as las ocasiones en que apa ece jun o a su mad e y he manas, en 1081 se
p oduce su úl ima mención documen ada, cuando en ega a cie o A i a Monniz
bienes en ViUalba; apa ece acompañada de sus hijos Ma ino, An onino, Ma ía y
U aca, lo que deja supone que ha quedado iuda an e io men e (ACL, n.° 264).
4.3.2.2. El i a Oso iz
P o agonis a de algunas ca as c onológicamen e in e medias, El i a Oso iz com-
pa ece po úl ima ez en 1107, al dona al monas e io de Sahagún su po ción en el
de San Ma ín de la Fuen e (M. HERRERO, Sahagún, n.° 802). No cons a en ningún
momen o que es u iese casada o su descendencia. Ap o echo pa a ec i ica el enla-
ce que le a ibuí { id.
Tie a
de Campos, 350) con Fe nando Pé ez, miemb o de la
amilia Flaínez, que es u o casado con o a muje de los Banu Mi el, El i a Núñez,
la cual pe enecía a la gene ación p eceden e.
4.3.2.3.
Adosinda Oso iz
Sólo apa ece iden i icada sin dudas en las ca as donde igu a jun o a sus pad es
y he manos, o algunos de ellos; la úl ima mención da a de 1072 (M. HERRERO,
Sahagún, n.° 347).
4.3.2.4. Gu ie Oso iz
Había allecido ya en oc ub e de 1064, cuando su mad e aplica po su alma a ios
de los bienes que dona a Sahagún; el documen o iene las ca ac e ís icas de una
icción ju ídica, pues el di un o igu a como o o gan e, jun o a sus pad es y he ma-
nas,
de o os bienes (M. HERRERO, Sahagún, n.° 272). Desde 1062 has a comienzos
de 1064, su nomb e igu a epe idas eces en las susc ipciones de las ca as de los
Al onso y de los Banu Mi el.
Pa en esco
y
pode en León du an e el siglo
XI... 85
ANEXO
A.
Rod igo, Ildonza y Adosina O equiz (hijos de O eco Joannes)
En 1075 se pone en boca de Ildonza O equiz y sus he manos el é mino «p opin-
quis nos is» pa a cali ica su pa en esco con la p ole de Al onso Díaz. Ya en 1048,
los es he manos compa ecen en una ca a jun o a ellos, igu ando como hijos de
O ecco Joannes; ein e años más a de, se a ibuyen a Ildonza y Adosinda O equiz
p opiedades en Vega de Co iñal, Palazuelo de Cu ueño, Tendal, Amellas, O e uelo,
Villaescusa, Villacidayo, Lo ma, Villa Alcon, Añoza, Casa es, Macin os, Población
y Pa edes, y algo más a de en To ices; po o demás, se sabe que Rod igo O equiz
enía po ción en S a. Ma ía de Piasca (documen os de e e encia: M. HERRERO,
Sahagún, n.os 152, 299, 310; J. MONTENEGRO,
Piasca,
n.s. 50 y 61). Po lo que espec-
a a o os aspec os de su ida, se sabe que Rod igo O equiz ue exone ado po
Al onso VI (C. CARLE,
G an
p opiedad, 39). En 1090 ya había allecido Adosinda,
pe o no Ildonza, en uel a en esos momen os en un plei o con Sahagún (M. HERRE-
RO,
ibid.,
n.°
496).
No hay da os conc e os sob e descendien es de ninguno de ellos.
Es os da os plan ean di e sos p oblemas. En p ime é mino, la iden i icación de
O eco Joannes. Hallo su nomb e en 1020, como susc ip o de la ca a en que el
conde Fe nando Flaínez y su amilia do an al monas e io de San Ma ín de Pe eda
(L.
FERNÁNDEZ,
Colección
Diplomá ica de la Abadía de S a. Ma ía de Bene i e e,
1020-1561),
Mad id, 1967, n.° 1, 5-7). También con i ma o o documen o de 1026,
en que el conde Diego Fe nández de uel e Villa Re elle a la ca ed al de León,
usu pada años a ás (J. M. Ruiz ASENCIO,
Colección
Diplomá ica de la
ca ed al
de
León,
n.° 830, en p ensa); el da o de mayo in e és es que igu a en e Ga cía,
Munio y Gu ie Al onso. A excepción de su e e encia indi ec a de 1048, no uel o
a encon a su nomb e has a 1051, susc ibiendo una ca a o o gada po U aca Al-
onso; es a es su úl ima mención (M. HERRERO,
ibid.,
n.° 178). De es os escasos
da os se deduce su con inuada elación con los Al onso y sus posibles ínculos con
los condes Fe nando Flaínez y Diego Fe nández.
El pa imonio de sus hijos es el segundo elemen o a conside a . De acue do con
la lis a de sus p opiedades, se podía e a modo de es componen es; uno, el de las
coincidencias locales con los Al onso (To ices y Piasca; además, Añoza, Población y
Mo a inos); o o, las coincidencias con los Banu Mi el (apa e de los es úl imos
luga es ci ados, Villa Alcón, Casa es y Pa edes); un e ce g upo end ía como deno-
minado común el No e y al ededo es de la ciudad de León, englobando a los
demás núcleos. En elación con lo dicho an es, se a a de luga es si uados en las
ie as al as donde p edominan los Flaínez, con los que apa ecía elacionado O ecco
Joannes, y po an o esul a plausible pensa que son los que co esponden a la
he encia pa e na de Rod igo, Ildonza y Adosinda O equiz. Si O ecco Joannes no
e a miemb o de aquel linaje, al menos e a un p opie a io ecino de los Flaínez.
En ales condiciones, la inculación con los Al onso u o que p o eni de ía
emenina. An e es o se plan ean dos hipó esis: la p ime a, que O ecco Joannes hu-
bie a casado con una he mana de Al onso Díaz o de Ma ía, lo que p opo ciona ía
explicaciones pa ciales pa a la si uación de las p opiedades de sus hijos jun o a las de
los Al onso o las de los Banu Mi el; lo di ícil se ía sabe po qué las ienen jun o a
las de ambos g upos. ¿Quizá con mo i o de habe sido adop ados los as agos de su
he mana o de su cuñada po Ma ía, concediendo a los supues os hué anos un de e-
86
Pascual Ma ínez Sopeña
cho
de
pa icipación
al
lado
de sus
p opios hijos? Dado
que
O ecco Joannes oda ía
i ía
en
1051,
y que la
p ime a e e encia
de
de echos conjun os da a
de
1048, es o
esul a
muy
a o.
La segunda hipó esis
es, si
cabe,
más
a iesgada, pe o adelan o
que la
es imo
e osímil. Pa e
de
conside a
un
posible segundo enlace
de
Ma ía,
ya
iuda
de
Al onso Díaz,
con el
p opio O ecco Joannes,
del que
se ían u o Rod igo, Ildonza
y Adosinda. Vol amos
a los
ex os:
en el
ci ado
de
1048,
la
elación
de
he ede os
de
Al onso
y
Ma ía iene encabezada
po la
indicación «domnis meis ilios
de
Al onso
Didaz
el
domna Ma ía»;
en 1071,
U aca Al onso es ipula
en una
concesión
de
behe ía
que el
bene iciado debe á se i «in e ilios e
nep os
de
illo comi é Domno
Ade onso Didaz
e de
Domna Ma ia, ex a illa a ione
de
Rod igo O equi »,
lo
cual
es
una
o ma
de
inclui lo
en la
iliación
(J.
MONTENEGRO,
ibid., n.° 49); en 1077,
Ildonza O equiz concede o a behe ía, cuyo poseedo pod á escoge seño «in e
casa a
de
Vanimi el
au
in e casa a
de
Al onso Didaz»
(M.
HERRERO,
ibid., n.°
384).
Na u almen e, es e segundo supues o enlace debió acompaña se
de
acue dos
sob e
el
u u o epa o
del
pa imonio; pe o es e ipo
de
p ecisiones
son
conocidos,
y
la
ca a
de
a as
de
Munio Al onso
a su
segunda muje , Mumadonna Godes eiz,
cons i uye
un
ejemplo ce cano
al
p oyec a
que los
hijos
de los dos
ma imonios
sucesi os puedan pa icipa conjun amen e
en el
dis u e
de las
he encias
de
ambas
mad es.
B.
Los
hijos
de
Me iendo
Pé ez:
Fe nando
Menéndez
En sep iemb e
de 1108,
Fe nando Menéndez donaba
al
monas e io
de
Sahagún
su di isa
y la de su
allecido he mano Ped o
en los
monas e ios
de
San a Ma ía
de
Piasca
y San
Ma ín
de la
Fuen e,
así
como
lo que
había pe enecido
a
Ped o Menén-
dez
en
Melga
de
Abduz
y
Cas ellanos
(M.
HERRERO, Sahagún,
n.°
810). Dado
que
ambos cenobios e an p opiedad
de la
amilia Al onso,
la
cual es aba ambién implan-
ada
en
Melga ,
se
plan ea
que
aquellas pe sonas debían es a elacionadas
con el
linaje;
la
cues ión
no
queda esuel a sa is ac o iamen e
con la
documen ación mane-
jada.
El pun o
de
a anque
es el
ma imonio
de
cie o Ñuño Ve múdez
y
Go o Muñiz,
la cual ecibió
de su
ma ido
en
a as
sus
p opiedades
de
Villa áme e,
San
Ma ín
del
Cea
y
Villadolqui i,
en el
Esla,
(Id., ibid., n.os.
597
y
656). Hija
de
ambos
ue
Ma ía
Núñez, p opie a ia además
en
Cespedosa
de la
Cueza
y
Celada
de
Valde aduey
(Id.,
ibid., n.° 562), la
cual casó
con
Menendo Pé ez, naciendo
de
es a unión
los
an es
ci ados Ped o
y
Fe nando Menéndez, además
de
Te esa
y
Adosinda, como apa ece
en
el
úl imo
de los
documen os e e idos. Menendo Pé ez
e a
cas ellano
(F. J.
HER-
NÁNDEZ,
Los
Ca ula ios
de
Toledo, Mad id,
1985, n.° 2) y
con i ma
en
algunas
ca as eales
y en
o as
de la
p opia amilia Al onso en e 1080
y
1095. Había alleci-
do
ya en
1096, cuando
su
hijos die on
po su
alma bienes
en
Villa áme e
y
Be cianos
(M.
HERRERO,
ibid., n.°
620).
El
epe idamen e ci ado Fe nando Menéndez apa ece
muchas eces
más
a de,
en el
séqui o
de la
eina U aca;
en 1113 e a
enen e
de
Villalobos
(ACL, n.° 266).
Pa a plan ea alguna hipó esis
me ha
pa ecido con enien e ecu i
a la
implan a-
ción e i o ial
de la
amilia. Des aca
que de
pa e
del
an epasado Ñuño Ve múdez
Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 87
se hayan he edado bienes en Villa áme e, y que su hija Ma ía los u ie a en Cespedo-
sa y Celada. Las es localidades es án elacionadas con la amilia Al onso, y de
modo especial la p ime a, concedida po Fe nando I a los condes Gu ie y Munio
en e 1038 y 1042. Repa ida a medias como o as illas que les ue on donadas en
la misma opo unidad, la igu a de Ñuño Ve múdez como p opie a io allí le puede
hace as ago de alguna hija de los condes; pe o sólo Gu ie u o hijas, y de és as
sólo Velasqui a pod ía habe casado con alguien llamado Ve mudo, al ez el p opie-
a io en ie as del Cea y del Esla de quien he eda ambién Ñuño Ve múdez. Pe o,
como se ha is o, no se sabe nada del ma imonio de Velasqui a, y la hipó esis queda
simplemen e aquí; desde luego, si así ue a, se ía ácil explica la p esencia de sus
supues os descendien es en los monas e ios an e io es o en Melga .
Hay o a posibilidad, y es que no exis a una elación de sang e con el linaje. Aun
coincidiendo la he encia de Villa áme e y odo lo demás, se pod ía pensa en una
adquisición de bienes po pa e de Ñuño Ve múdez y po pa e de algún o o miem-
b o de su p ogenie, a gen es de la amilia Al onso, de sue e que a a és de alguna
donación o en a desconocida llega an a posee bienes de ela i a impo ancia ex aí-
dos del pa imonio de aquel linaje.