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Parentesco y poder en León durante el siglo XI. La "casata" de Alfonso Díaz

Martínez Sopena, Pascual

Abstract

Producción Científica

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PARENTESCO Y PODER EN LEON DURANTE EL SIGLO XL LA «CASATA» DE ALFONSO DIAZ Pascual Ma ínez Sopeña El es udio de la a is oc acia medie al de los einos de Cas illa y León es á en g an medida po hace , y es a imp esión se acen úa pa a el pe íodo de la Al a Edad Media. No se ocul an a nadie las di icul ades que en aña el manejo de una documen- ación dispe sa, llena de lagunas y poco idónea a la ho a de econs ui se ies genea- lógicas iables. O pa a a e igua la signi icación social de la nobleza, cuyo nacimien o se insc ibe den o de un p oceso de o ganización y expansión de la sociedad; en e los siglos IX y XI las es uc u as sociales son menos ígidas que más a de, y puede admi i se que no conlle an una de inición cla a del concep o de «nobleza»1. Aun pa iendo de que exis ía una a is oc acia y del papel cla e que debió ene en la ida del país, oda ía queda una a ea muy amplia de sis ema ización de da os y de discu- sión de hipó esis, a lo que p e ende con ibui es a monog a ía omando como base una de las es i pes leonesas del siglo XI. Es a es i pe e a conocida en el úl imo cua o del siglo como la «casa a de Al onso Didaz», exp esión que se ía pa a designa al conjun o de los descendien es de Al- onso Díaz, conde de G ajal en 10242. Po espacio de cua o gene aciones, el í ulo ue conside ado den o de la amilia, añadiéndosele a pa i de la segunda o o con- dado, el de Cea. En su momen o de mayo auge las p opiedades amilia es se disemi- 1 Insis e sob e es e aspec o C. ESTEPA, La nobleza leonesa en los siglos XI y XII; un esumen de la bibliog a ía sob e el ema en P. MARTÍNEZ SOPEÑA, La Tie a de Campos occiden al. Poblamien o, Pode y Comunidad del siglo X al XIII, Valladolid 1985, 327-329 (= P. MARTÍNEZ, Tie a de Campos). 2 En 1077, Ildonza O équiz concedía un sola a cie o Fe nando O équez, a condición de que a la mue e de la donan e si ie a «in e casa a de Vani Mi el au in e casa a de Al onso Didaz»: M. HERRERO DE LA FUENTE, Colección Diplomá ica del Monas e io de Sahagún, 1000-1109, Tesis Doc o al leída en la Uni e sidad de Valladolid, sep iemb e de 1986, en p ensa, n.° 384 (= M. HERRERO, Sahagún); el ex o esul a e elado de la o ma de denomina a las amilias o pa en elas magna icias. Sob e la de Al onso Díaz llamó la a ención J. RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Los undado es del Monas e io de G ade es: AL, 1970, n.° 47-48, 209-240; más a de, C. CARLÉ (G an p opiedad y g andes p opie a ios: CHE, LVII-LVIII, 1973, espec. 220-222), que publicó un p ime esquema genealógico y un mapa de sus posesiones, además de da les amplia cabida en su es udio y en el índice dé pe sonajes complemen a io (= CARLÉ, G an p opiedad); en o a ocasión (Tie a de Campos, 352-359 y 368-386) les he dedicado nume osas páginas, que a pesa de la di e encia de pe spec i as conside o insu icien es de po sí, y ello me ha animado a es udia los de nue o. 34 Pascual Ma ínez Sopeña naban desde la Liébana a la Ex emadu a y del Pisue ga al Cea. Po o o lado, los enlaces ma imoniales habían hecho a los Al onso pa ien es de o as de las g andes es i pes del país: en e ellas, los Banu Mi el, los Fláinez o los Banu Gómez de Ca ion. Las es echas elaciones que man u ie on con el cenobio benedic ino de Sahagún y con el de San a Ma ía de Piasca —del que e an dueños— han quedado plasmadas en casi un cen ena de diplomas que cons i uyen, además, g an pa e de la memo ia his ó ica del linaje3. La os en ación de de e minados ca gos públicos, la ex ensión del á ea de su pa imonio y la amplia ed de elaciones sociales cons i uyen los elemen os básicos pa a si ua a los Al onso en e las amilias de magna es del país. La c onología del es udio, los lími es de la pa en ela y los ca ac e es del pa imo- nio sugie en o as conside aciones in oduc o ias. A eno de las e e encias pos e io- es, Al onso Díaz pasa po se el undado de la es i pe; nada segu o se sabe de sus an epasados, y bas an e poco de él mismo, aunque esul a indudable que sus aíces se hallan en la Liébana4. Los años del einado de Ve mudo II ma can el inicio del análisis, po que en ellos se p oducen las p ime as no icias sob e Al onso Díaz; con- iene ad e i , en odo caso, que el u u o conde de G ajal había casado con Ma ía, nie a del magna e Ñuño Mi élliz, y que po ello los ances os conocidos de la amilia se emon an po ía emenina has a mediados del siglo X, da o pa a ene en cuen a. En lo que oca al momen o inal del es udio, es imo opo uno hace lo coincidi con 3 G an pa e de los documen os que dan no icias de la amilia Al onso se hallan en ance de edición. A la ob a de M. He e o sob e Sahagún, eseñada en la no a an e io (la cual se á la e e encia adop ada pa a los documen os de ese o igen), se suma la de J. MONTENEGRO VALENTÍN, Liébana: His o ia de un e i o io a a és de un cen o monás ico. San a Ma ía de Piasca, 857-1252, Tesis Doc o al leída en la Uni e sidad de Valladolid, sep iemb e de 1986, en p ensa. La documen ación de la Ca ed al de León, en cuya diócesis se ubicaban g an pa e de los dominios amilia es, p opo ciona un buen núme o de da os; ac ualmen e es á siendo edi ada po E. SÁEZ SÁNCHEZ, J. M. RUIZ ASENCIO y J. M. FERNÁNDEZ CATÓN, Colección Diplomá ica de la Ca ed al de León, 776-1230. Quie o ag adece since amen e a las P o eso as M. He e o y J. Mon eneg o y al P o eso Ruiz Asencio el habe me pe mi ido u iliza sus excelen es abajos, lo que po la misma azón hago ex ensi o a D. J. L. Rod íguez de Diego, Facul a i o del A chi o Gene al de Simancas, que al p esen e inaliza su Tesis Doc o al sob e San a Ma ía de Aguila de Campóo, cuyos documen os más an iguos apo an in e esan es no icias cola e ales sob e los Al onso. Toda es a a ea ha enido como ma co el Depa amen o de Paleog a ía y Diplomá ica de la Uni e sidad de Valladolid, y es oy pe suadido de que cons i uye un hi o en el conocimien o de las uen es his ó icas de nues a Edad Media: que sus au o es, iejos amigos, acep en mi homenaje. Además de en es as ob as, apa ecen diplomas elacionados con los Al onso de una u o a mane a en las de E. JusuÉ, Lib o de la egla o ca ula io de la an igua abadía de San illana del Ma , Mad id 1912 (= JusuÉ, Lib o de Regla); M. MAÑUECO VILLALOBOS y J. ZURITA NIETO, Documen os de la Iglesia Colegial de San a Ma ía la Mayo de Valladolid, Tomo I, Valladolid 1917 (= MAÑUECO y ZURITA, Valladolid); A. QUINTANA PRIETO, San a Lucía de Mon es: (aho a) Temas Be cianos. II. Los monas e ios de El Bie zo Bajo, Pon e ada 1983, 343-390 (= QUINTANA, San a Lucía de Mon es); J. M. FERNÁNDEZ CATÓN, Docu- men os leoneses en esc i u a isigó ica. A chi o del monas e io de San Ped o de las Dueñas, AL, n.° 54, 1973, 203-226; J. M. MÍNGUEZ FERNÁNDEZ, Colección Diplomá ica del Monas e io de Sahagún, siglos IX y X, León 1976 (= MÍNGUEZ, Sahagún); J. M. GARRIDO GARRIDO, Documen ación de la Ca ed al de Bu gos (804-1183), Bu gos 1983; J. A. PÉREZ CELADA, Documen ación del Monas e io de San Zoilo de Ca ion (1047-1300) Palencia 1986; T. ABAJO MARTÍN, Documen ación de la Ca ed al de Pa encia (1035- 1247), Palencia 1986. 4 Quienes habíamos esc i o sob e los Al onso apos ábamos po su descendencia del conde Diego Muñoz de Saldaña; el cuidadoso análisis que dedica al asun o J. MONTENEGRO p esen a a gumen os muy sólidos pa a desecha al idea ( id. En o no a los o ígenes amilia es de Diego Muñoz, p ime conde de Saldaña: Ac as del I Cong eso de His o ia de Palencia, ol. II) (Fuen es Documen ales y Edad Media), Palencia 1987). Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 35 el del einado de Al onso VI; du an e los úl imos años del gobie no de es e mona ca, el linaje a a iesa un pe íodo de oscu ecimien o que, po así deci , cie a el ciclo de los p ime os descendien es di ec os del conde Al onso Díaz. Como se ha indicado, los í ulos condales se ue on asmi iendo du an e cua o gene aciones, de pad es a hijos a ones. Mien as es o sucedía así, los de echos sob e las p opiedades se asmi ían po a ones y muje es a oda su p ole, lo que pe mi ió al conjun o de descendien es pa icipa de bienes amilia es, ya se halla an és os indi isos (e a el caso de monas e ios e iglesias p opias) o ue an a ibuidos indi i- dualmen e; en consecuencia, los miemb os de la casa a se conside aban «he edi a- ios» o poseían «di isas» en un amplio núme o de si ios, aquellos que habían sido de los ascendien es comunes. Tal no ma no se e i ica sólo en la amilia Al onso; el mismo p incipio egía en aquellas o as es i pes con las que se hicie on los casamien- os, de modo que los miemb os de la casa a es aban inculados a o as po elaciones simila es de sang e y p opiedades comunes5. Es o enía dos consecuencias inmedia- as: los ma imonios adqui ían un cla o ca ác e de alianza, aunque sólo ue a po el componen e pa imonial que conlle aban, y las he encias de los di e en es miemb os de la es i pe endie on pa cialmen e a di e encia se, al inclui los bienes del linaje Al onso y los de los espec i os conso es6. En unción de ello, ya en el e ce cua o del siglo XI se econocían den o de la casa a una se ie de «gen es», segmen os de linaje cons i uidos po las unidades conyugales y sus descendien es inmedia os7. En esumen, la a ibución de í ulos condales espondía a no mas agná icas —ma iza- bles, como se e á—, pe o el ca ác e bila e al de los pa imonios he edados insis ía en la impo ancia de los ínculos cogna icios8. En la exposición que sigue se desa ollan los elemen os an e io es. Ya se ha des acado que a a és del linaje se a icula una compleja ed de elaciones sociales, el análisis de la cual cons i uye la p ime a pa e del es udio. Po o o lado, el linaje y sus miemb os o man una en idad pa imonial no menos compleja; la segunda pa e se cen a á en las p opiedades amilia es y sus o mas de ansmisión. La úl ima 5 Las emp anas elaciones con los Banu Mi el p opo cionan un ejemplo palma io: como bisnie os de Ñuño Mi élliz, Munio y Gu ie Al onso compa ie on con sus p imos Ped o y Munio Núñez y Oso io Oso iz la p opiedad indi isa del monas e io de San a Lucía de Mon es (QUINTANA, San a Lucía de Mon- es, 389-90). Munio Al onso se eclama he ede o de Ñuño Mi élliz e i iéndose a sus p opiedades en Villa ega de Cisne os, donde ambién enían bienes aquéllos (M. HERRERO, Sahagún, n.M 95, 105 y 272). O os aspec os de los ínculos se e án más adelan e. 6 Debe ene se en cuen a además que cada indi iduo ha labo ado —con éxi o y ampli ud de mi as a iable— po el inc emen o de su peculio pe sonal, e ce componen e de los bienes que asmi e a sus he ede os. Po o o lado es con emen e ad e i que, dadas las conexiones con o as amilias y la luidez de ínculos, el análisis de cualquie linaje conlle a el de los o os elacionados con él. Sin pe de de is a es e hecho, se p ocu a á no dilui el ema cen al de la monog a ía, emi iendo los da os sob e o as amilias de la a is oc acia leonesa a la bibliog a ía especí ica o al apéndice inal. 7 En 1075, U aca Al onso —la única de las hijas i as de Al onso Díaz— es ablecía las no mas de égimen de los monas e ios de Piasca y San Ma ín de la Fuen e de acue do «cum omnes gen es meas», es deci , los hijos e hijas (sic) del conde Munio Al onso, los hijos, hijas y nie os del conde Gu ie , los hijos (sic), hijas y nie os de la condesa Adosinda, es o es, la descendencia de cada uno de sus he manos (ACL, n.œ 930-931). En el análisis de las behe ías de linaje se apo an nue os da os sob e es a cues ión. 8 R. Fox, Sis emas de ma imonio y pa en esco, Mad id 19854, 135-139. A modo de compa ación, el iun o de las endencias agná icas sob e las cogna icias en Po ugal no empieza a e ela se an es de la segunda mi ad del siglo XII (J. MATTOSO, Ricos-homens, in ançoes e ca alei os. A nob eza medie al po uguesa nos seculos XI e XII, Lisboa 19852, 107-109). En Ca aluña y F ancia, el mismo p oceso pa ece culmina a mediados del XI (G. DUBY, El caballe o, la muje y el cu a, Mad id 1983, 81). 36 Pascual Ma ínez Sopeña pa e a iende al sen ido de la e olución, compa ando la si uación de la amilia en el ánsi o de los siglos XI al XII con la que p e iamen e se ha podido obse a . Un apéndice p osopog á ico que incluye a Al onso Díaz y sus descendien es complemen- a la exposición, in en ando o ece una isión sis emá ica de los da os genealógicos. I. EL LINAJE COMO ARTICULADOR DE RELACIONES SOCIALES La his o ia del linaje es la de su p oyección social. Po eso se analiza án las di e en es ace as que la mani ies an en p ime luga . Sin é icamen e, la p oyección se exp esa de dos o mas: elaciones de pode y elaciones de dependencia. En el ámbi o del pode caben las conexiones amilia es con la mona quía, con los g andes es ablecimien os eligiosos, con los pa es de la a is oc acia. En el de la dependencia, la posesión de iglesias p opias, los ínculos asallá icos, el dominio sob e los se ido- es domés icos y los campesinos. Pe o cada una de las o mas de elación no se eje ce siemp e de la misma mane a y, po o a pa e, en e el pode y la dependencia hay zonas comunicadas. De ahí la es uc u a del capí ulo, que no p e ende imagina ampoco un cuad o es á ico: los ai enes de la polí ica del siglo XI, las di e encias de des ino en e los miemb os de la pa en ela, o los cambios que se p oducen en la si uación de los dependien es in e io es, in oducen isibles elemen os de dinamismo. 1. Los Al onso y el pode eal An es del einado de Fe nando I, las elaciones en e los miemb os de la amilia y los mona cas no pueden segui se de o ma con inuada y ceden amplio campo a las conje u as. Po lo que espec a a Al onso Díaz, no susc ibe ninguna ca a eal an es de 1018; al año siguien e, sin emba go, es ag aciado po Al onso V con la donación de Villelga, luga si uado en el e i o io de G ajal. Una p olongada pausa se ex ien- de has a 1024, cuando con i ma como «comes» de G ajal; el documen o pe mi e deduci que compa e es a dignidad con Ñuño E méildez. Es a es su úl ima mención, pues en 1028 su muje , la «comi issa» Ma ía, es acompañada sólo po sus hijos Ga - cía, Munio y Gu ie al susc ibi la cesión a Sahagún de la iglesia de Villema , o o luga inmedia o a G ajal y Villelga. En suma, da os escasos sob e Al onso Díaz, pe o no inexp esi os; la donación de Villelga pe mi e si ua lo en e los idèles que ecibie on me cedes del mona ca po su ayuda en los años di íciles; el ca go condal indica que seguía eniendo la con ianza del ey más a de, y al p opio iempo su ascenso social. No es ajeno a es o su ma imonio con Ma ía, miemb o de la casa a Banu Mi el, muchos de cuyos in e eses pa imoniales adicaban en la zona y uno de cuyos indi iduos más des acados —el conde Ñuño E méildez, p imo de aquélla— compa ía con Al onso Díaz la esponsabilidad adminis a i a9. Como se ha indicado, Ma ía conse aba su ango as la desapa ición de Al onso Díaz. En los momen os inmedia os, sólo Ga cía Al onso apa ece in es ido con el 9 J. M. FERNÁNDEZ DEL POZO, Al onso V, Rey de León. Es udio His ó ico-documen al: León y su his o ia. Miscelánea His ó ica V, León 1984 (= FERNÁNDEZ, Al onso V), 203-204 y 210-211. La con i ma- ción de 1024 en M. HERRERO, Sahagún, n.° 43; la de 1028, en ID., ibid., n.° 51. Ya en 1026 igu aban los es he manos solos, en medio de un g upo de magna es (J. M. Ruiz ASENCIO, Colección Diplomá ica de la Ca ed al de León, n.° 830 en p ensa). Sob e las ecompensas de Al onso V a sus ieles, id. FERNÁM i /'. ibid., 61-63 y 135-137. Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 37 í ulo de «comes» en un documen o de Ve mudo III, donde susc ibe10. Pe o el as o de es e hijo de Al onso Díaz se pie de, y hay que espe a a 1034 pa a encon a a Gu ie y Munio Al onso hon ados con í ulo semejan e, po cie o que en ci cuns an- cias llama i as: en el mes de ene o, el «dux» Gu ie y el «comes» Munio Al onso es án al lado de Ve mudo III; a ines de eb e o, ambos he manos se hallan jun o a Sancho III el Mayo , que ha ocupado León. Su compo amien o ha sido pa ecido al de o os miemb os de la a is oc acia leonesa, y debe supone se que esas acilaciones de idelidad les lle an de nue o al campo de Ve mudo, en cuyo séqui o igu an con sus í ulos al es au a se la diócesis de Palencia en 1035n. Gu ie e Al onso sigue econociendo a Ve mudo al menos has a diciemb e de 1036, pe o Munio desapa ece de los diplomas desde ene o de ese año; una alusión pos e io a los iempos pasados en el exilio in i a a pensa que Munio Al onso se había alejado de su seño na u al, al ez di igiéndose a Cas illa12. En sep iemb e de 1037, Ve mudo III mo ía en el comba e de Tama ón, y los des inos del eino leonés quedaban en manos del ic o ioso conde Fe nando de Cas- illa. Aun desconociendo el papel de Gu ie y Munio Al onso en el episodio mili a y su con ex o polí ico, no pa ece o ece dudas su alineación inmedia a con el ence- do , pues a p incipios de 1038 ambos condes susc iben alguna ca a en la zona de Sahagún, y en junio se hallan jun o al nue o ey en los momen os de su co onación13; con ello inaugu an una p olongada p esencia en los diplomas de Fe nando I, signo de su p oximidad al mona ca. Es a adhesión asciende la o malidad de las con i - maciones pa a con e i se en es imonio an o de la polí ica de a acción del ey como de la consolidación de la amilia. En p ime luga , quizá pa a p emia sus se icios o pa a asegu a su idelidad, Fe nando I con ibuyó al ac ecen amien o de las p opiedades de los dos he manos, donándoles en la e apa inicial del einado las illas de Fon ihoyuelo, Valpa aíso, San a C uz de Valde aduey, Go da izola, Ranei- o y Villa áme e, que o maban un conjun o muy compac o e inmedia o a sus pose- siones pa imoniales en Tie a de Campos; en un plazo b e e, siguie on a és as o as illas p óximas —Fon ecillas, Villa Cu a y posiblemen e Melga de Abduz—14. En segundo luga , los condes ecibie on un come ido conjun o en la o ganización e i o- ial; en oc ub e de 1041 apa ecen como enen es de Cea y Saldaña. Aunque la segunda 10 L. NÚÑEZ CONTRERAS, Colección Diplomá ica de Ve mudo III, Rey de León: His o ia, Ins i ucio- nes, Documen os, 1977, n.° 4, 444-446. 11 Sob e la si uación del año 1034, id. F . J. PÉREZ DE URBEL, El Condado de Cas illa. Los 300 años en que se hizo Cas illa, s/1, 1970, omo III, espec. 252-255 y 282-292. 12 M. HERRERO, ibid. n.° 79 (1036 DC 1). Munio Al onso ecompensa en 1042 a un se ido «p o eo quod exis í mecum de e a mea» (ID., ibid., n.° 95) y como desde 1038 no hay ausencias no ables del conde, se puede pensa en un exilio an e io . 13 Con i mación de ambos condes jun o a Fe nando y Gómez Díaz de Ca ion en una ca a e e ida a Galleguillos de Campos (1038 EN 14; M. HERRERO, ibid. n.° 82); jun o al ey Fe nando (21 JN 1038), en P. BLANCO LOZANO, Colección Diplomá ica de Fe nando I (1037-1065), AL, 1986, n.° 79-80, 59-60. El ey ue co onado al día siguien e. 14 Aunque no han llegado los ex os de las donaciones del ey, se puede da una echa «an e quam» a la del p ime g upo de illas, pues Mumadonna Godes eiz indica en 1066 que la concesión se p odujo an es de que Munio Al onso casase con ella, y pues o que la ca a de a as en e ambos esposos es á echada en ma zo de 1042, la donación se p odujo en los 4 p ime os años del einado. An es de 1051, echa en que desapa ece Munio Al onso, u ie on luga las o as —si es que odas ellas no ue on la misma—, según indica Gu ie Al onso en 1052 y la ci ada Mumadonna en 1071. Los documen os sucesi a- men e ci ados, en: ACL, Tumbo Lesiónense, ol. 35 - ; M. HERRERO, ibid., n.os 97, 185 y 338. 38 Pascual Ma ínez Sopeña plaza ol ió p on o a la au o idad adicional de los Banu Gómez, la p ime a ep e- sen aba una ex ensión hacia el no e del con ol polí ico que eje cie a Al onso Díaz sob e G ajal y su e i o io; es a úl ima enencia quedaba ambién en manos de los dos he manos, al iempo que añadían la de To desillas —con lo qual ecibían los condes un papel ele an e en la on e a me idional—15. En e ce luga , las mi as polí icas del mona ca no deben se ex añas al enlace con aído en 1042 po Munio Al onso con Mumadonna Godes eiz, a la sazón iuda de Nepociano Osó iz, el iel «a mige » de Ve mudo III desde 1032, con in ención implíci a de neu aliza elemen- os po enciales de oposición, de amo igua los e ec os de la ce cana con ienda, o de ambas cosas a la ez16. Munio Al onso alleció hacia 1051. Su hijo Al onso Muñoz, que e a u o de su p ime ma imonio con Go o Fe nández y ya susc ibe alguna ca a en 1030, había ido adqui iendo un p o agonismo p og esi o en ida de su pad e, de sue e que en 1046 ya se in i ulaba «comes». La inno ación más des acable que debió p oduci la sucesión de Munio Al onso ue el epa o de enencias en e su hijo y Gu ie Al on- so; el p ime o ecibió la de Cea y el segundo se man u o en la de G ajal, ompiéndo- se así la solida idad que había ca ac e izado la e apa an e io . Tío y sob ino desapa- ecie on de la escena simul áneamen e en 105917. El linaje quedaba ep esen ado en es os momen os po los hijos, sob e odo hijas, de Gu ie Al onso, po los as agos del segundo ma imonio de Munio Al onso, y po los hijos del ci ado Al onso Muñoz —apa e de U aca, la única hija de Al onso oda ía i a, y las dos hijas de su he mana Adosinda—. T as algunos años de al a de no icias, que coinciden con los úl imos iempos de Fe nando I, su suceso Al onso VI pa ece dis ingui de modo especial a los Al onso. Aunque Ped o Muñoz, hijo de Mumadonna Godes eiz y idelis del mona ca, ecibe en 1068 una co e en Villamuza po los se icios p es ados y los que ha p ome ido p es a , su enomb e no llega más allá, en e o as cosas po que mue e p on o comba iendo con los musulmanes18. Los ca gos ienen a se monopolizados po los es hijos a ones de Al onso Muñoz: Munio, Ma ín y Gonzalo Al onso; sucesi amen e son «a míge os» del ey: ya en 1065, Munio; en e sep iemb e de 1066 y ene o de 1071, Ma ín; y en 1072, Gonza- lo19. La igu a de Ma ín Al onso eclipsa las de sus he manos, al ez allecidos p ema u amen e y sin descendencia. Su p ime a mención de «comes» no se p oduce an es de no iemb e de 1070, casi al iempo que abandona la al e ecía eal, pe o a pa i de es as echas adquie e una impo ancia p og esi a. De nue o eúne las dos enencias de Cea y G ajal; en junio de 1074 igu a además al en e de la de Po illo, 15 Ci as más an iguas de las di e en es enencias: 1041 OCT 26 (Cea y Saldaña); 1042 AB 17 (G ajal); 1047 FB 21 (To desillas), siendo ya en es e úl imo año Gómez Díaz «comes in Saldania» ( odo ello en M. HERRERO, ibid., n.os 93, 98, 131,139). 16 Los documen os eunidos po Núñez Con e as { id. no a 10) sub ayan la con inuidad de Nepocia- no Osó iz en el ca go has a 1037. En ma zo de 1040 cons a que Mumadonna había quedado ecien emen e iuda (ACL, n.° 212). 17 Las aludidas e e encias sob e Al onso Muñoz, en M. HERRERO, ibid., n.os 56 y 121; Al onso Muñoz cons a en Cea en 1054 (AHD de León, Fondo o ocopiado de G ade es, n.° 1) y Gu ie Al onso en G ajal en 1058 (M. HERRERO, ibid., n.° 232). 18 ID., ibid., n.° 306. 19 Respec o a Munio Al onso II, J. MONTENEGRO, Piasca, n.° 41; echas lími es documen adas de Ma ín Al onso, ACL; Tumbo Legionense, ol. 35 - , y M. HERRERO, ibid., n.° 327; sob e Gonzalo Al onso, ID., ibid., n.° 344. Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 39 en los años 1088-1091 ige la de Simancas y, sus i uyendo a su cuñado Ped o Ansú- ez, uel e a gobe na To desillas como su abuelo. O os documen os a es iguan su mando en luga es o zonas donde su amilia iene p opiedades, ales To e —en Tie- a de Campos— o Val de Rodias —en la Liébana—20. Pe o lo más ca ac e ís ico es su p esencia en To desillas y Po illo y, hacia 1089, en Isca , donde la iglesia de San a Ma ía e a el cen o de los e enos que había dispues o pa a ins ala a nue os poblado es21. Ha habido, po an o, una es echa elación con la mona quía. Cua o gene acio- nes sucesi as han es ado en e los «magna es palacii», el sec o p eeminen e de la sociedad, cuyo nomb e se elaciona con el luga cen al que ocupa en el país la casa del ey. Los Al onso se han sucedido ocupando ca gos de la adminis ación e i o ial y o icios pala inos, y se les e aconsejando al mona ca, di imiendo plei os po o den suya o acudiendo a la con oca o ia del « onsado» eal, en el cu so de uno de los cuales pudo mo i Ped o Muñoz22. En in, su a ea en la colonización de la Ex ema- du a puede insc ibi se en las di ec ices de la co ona. Pe o ¿acaso la mona quía no acep aba o os hechos? Las enencias más ca ac e- ís icas de los Al onso co esponden al cen o de su dominio pa imonial; has a me- diados de siglo los í ulos se han concedido conjun amen e, p ime o a Ñuño E meil- dez y Al onso Díaz, luego a Munio y Gu ie Al onso; más a de es pe cep ible en los documen os la inculación de és e úl imo y Al onso Muñoz, que da paso a la de Ma ín Al onso y Ped o Ansú ez. La a ibución de ca gos se adecúa a la ealidad social de los linajes in luyen es, quizá modi icándola pun ualmen e: así, esul a poco cla o po qué el p o agonismo de los Al onso eclipsa polí icamen e a las amas mas- culinas de los Banu Mi el, con las que sin emba go las elaciones se án co diales y cons an es23. En odo caso, con end á eco da que Al onso V consiguió impone se en su eino as comba i la gamen e, y en de ini i a p ocu ó una es abilidad p eca- ia; Fe nando I y Al onso VI u ie on que u iliza mé odos expedi i os pa a acaba con e uel as que sólo conocemos de o ma oscu a. En odo el pe íodo, la implica- ción de la a is oc acia ocupa un papel ele an e, ya sea como p o agonis a de los mo imien os sediciosos o como bene icia ia de sus despojos. Jun o a ello, la época de Ve mudo III o ece un pano ama de cambios de adhesión que no ienen epe cu- siones nega i as isibles sob e las amilias nobilia ias in oluc adas. Todo conduce a pensa que, po debajo del innegable p es igio de la mona quía, hay una a is oc acia 20 P ime a e e encia como «comes» en 1070 (ID, ibid., n.° 325); como enen e de Cea y G ajal en 1074 (ID, ibid., n.° 364); de Po illo, el mismo año (F . R. de ESCALONA, His o ia del Real Monas e io de Sahagún, Mad id 1782, esc i . CVIII, 473); de Simancas, en 1088 (MAÑUECO y ZURITA, Valladolid, I, 7-8); de To desillas, en 1090 (M. HERRERO, ibid., n.° 497). Sob e To e, en 1089 (ID, ibid., n.° 482) y sob e Val de Rodias en el mismo año (J. MONTENEGRO, Piasca, n.° 53). 21 MAÑUECO y ZURITA, ibid., 11-13. 22 En 1048, la p esencia del conde Gu ie Al onso y odos los «magna es palacii» en una sesión del plei o sob e Villa An oniane ilus a las unciones de consejo al mona ca (M. HERRERO, Sahagún, n.° 145). En 1057, el ey manda al conde Al onso Muñoz que se haga ca go del juicio pa a di imi cie os de echos sob e Villada (ID, ibid., n.° 220); en 1079, Al onso VI p emia a su iel Diego Cí iz, «e is a ca a ui ac a e obo a a hic in ipso lu io qui discu i ius a (?) in ossa o», siendo el documen o con i mado po Ma ín y Gonzalo Al onso (AHD de León, Fondo o ocopiado de G ade es, n.° 5). 23 Los descendien es del conde Ñuño E meildez no ol ie on a os en a dicho ango, en G ajal ni en ninguna o a pa e, y lo p opio sucedió con los de su he mano Oso io E meildez, que ambién e a conde en 1024; en cambio, algunos de ellos casa on con nie as de Al onso Díaz, como se e á de inmedia o y igu an en e los más asiduos susc ip o es de las ca as de es a amilia. 40 Pascual Ma ínez Sopeña que unciona con cie a au onomía. Se ha indicado an es la con eniencia polí ica que pa a el nue o ey leonés pudo supone el ma imonio de Munio Al onso y Muma- donna Godes eiz; pe o, po ejemplo, el empa en amien o de Ma ín Al onso y Ped o Ansú ez, dos ieles se ido es de Al onso VI, podía se pa a el mona ca an o un ac o de segu idad como de desasosiego, dada la imb icación de sus dominios al No e y al Su del Due o, la complejidad de elaciones que man enían con sus igua- les, y la ed de in e eses que enían con aídos con sus in e io es. 2. Las inculaciones de la a is oc acia Los enlaces ma imoniales ocupan un luga cen al en las elaciones de la amilia, aun cuando és e no sea el único aspec o impo an e en el ámbi o de las elaciones nobilia ias, como se e á. Idealmen e, se ía deseable ija las coo denadas en que se insc ibe cada ma imo- nio, pe o los acíos de la in o mación y la al a de abajos conc e os lo limi an bas an e. El ma e ial analizado consis e, como es ob io, en los enlaces conocidos. Pe o el g ado de conocimien o es a iado; en ocasiones, no se dispone más que del nomb e pe sonal del cónyuge. Queda la duda, además, de si el silencio documen al que pesa sob e cie os indi iduos no condiciona su conside ación como sol e os. Todo es o añade elemen os de pe plejidad a un ema que se adi ina complicado de po sí. No se á ocioso ad e i que, aun cuando los enlaces ma imoniales sean a a- dos como un odo, o ecen pe spec i as disimé icas; pensemos en los enlaces de los a ones y los de las muje es, o en los as agos de las amas condales y los de sus cola e ales. Los ma imonios emeninos, o ien ados po los pad es pa a consolida el ejido de alianzas y de idelidades, es án suje os ambién a los p opios in e eses de los ma idos, sob e odo si son pode osos; en cuan o al o o aspec o, quizá se pod ía u iliza la imagen de núcleo y pe i e ia amilia , pa a dis ingui un sec o p og esi a- men e inculado al cí culo de los magna es y o o, mucho más amplio, en que los pa ien es de segundo ango ienden a elaciona se cada ez más con seño es locales, y quizá a as o ma se en pu as clien elas del g upo nuclea . Como p ime a cues ión, a a é de desc ibi los enlaces según el i mo de las gene aciones, pa a pasa a con inuación al análisis de los c i e ios y a los aspec os que e elan su uncionalidad. Pe o, como indicaba al p incipio, los enlaces no son el único aspec o de in e és; queda po econs ui la ed de idelidades que se anudan en o no a la amilia o a alguno de sus miemb os. En el o igen de la casa a hay un ma imonio: el que con aen Al onso Díaz y Ma ía. Tal ez la explicación del enlace de es e lebaniego con una muje de los Banu Mi el pase po el conde Ga cía Gómez, seño de Ca ion y Liébana24. En odo caso, 24 A ines del siglo X y p incipios del XI, Al onso Díaz y los Banu Mi el pudie on coincidi en sus elaciones amis osas con Ga cía Gómez (que en ealidad se ían ínculos de dependencia espec o al pode- oso magna e). En 984, cie o Al onso Díaz con i ma en la ca a donde Ga cía Gómez hace donación de la illa de Calzadilla de la Cueza a Gonzalo Onúscez (MÍNGUEZ, Sahagún, n.° 318) y en 1006, con i ma as dicho conde en la en ega al monas e io de Sahagún de una illa en la Valdoncina (M. HERRERO, Sahagún, n.° 5). Po lo que hace a los Banu Mi el, di e sos miemb os de la amilia igu an en las ca as expedidas po el g upo de los Banu Gómez a ines de siglo, siendo especialmen e e elado a la que con empla en 998 al conde Ga cía Gómez como juez de un plei o en To o, o bien unos y o os susc iben jun os en cie os diplomas (MÍNGUEZ, ibid., η.™ 331, 334 y 356). Po o o lado, Ga cía Gómez se i ulaba conde de Cea y G ajal el año 1005 (M. HERRERO, ibid., n.° 13). Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 41 no pa ece habe dudas de que si ió pa a p oyec a a Al onso Díaz en aquella zona de la Mese a, la Tie a de Campos, donde los ascendien es de su esposa igu aban como g andes p opie a ios desde algunas gene aciones a ás. En al sen ido, su in es- idu a como conde de G ajal no sólo a es igua la con ianza del mona ca, sino p oba- blemen e su acep ación den o de un nue o cí culo amilia y de pode , lo que no le impide man ene los ínculos, al menos pa imoniales, con su ie a na i a. En e los hijos de Al onso Díaz, Gu ie y Munio Al onso casa on con muje es cuyas amilias enían su hacienda en el sec o o ien al del eino de León. Los pa ien- es de Go o, esposa de Gu ie Al onso, es aban implan ados a lo la go del alle del Pisue ga, desde la coma ca de Campóo a la de T igue os, pasando po la zona de Hi e o del Cas illo, ce ca de Cas oje iz25. Respec o a Munio Al onso, nada se sabe sob e su p ime a esposa, Go o Fe nández, pe o las p opiedades de la segunda, Mu- madonna Godes eiz, adicaban ambién en el al o y medio Pisue ga, en e Ce e a y Oso no ap oximadamen e; a es a zona de a aigo amilia debió añadi se una pa e desconocida de los bienes de su p ime ma ido, el al é ez Nepociano Osó iz, que enía posesiones al menos en la coma ca de Valmad igal, jun o al Cea, y en la misma ciudad de León. Po lo que espec a a la única hija casada de Al onso Díaz, Adosin- da, su enlace p obable con Munio Fe nández, hijo del conde leonés Fe nando Rai- nez, pe mi ía conec a a la amilia con o a de las más impo an es del eino de León desde el úl imo e cio del siglo X, con p opiedades ampliamen e ex endidas an o en las mon añas del no e de la capi al como en e el Cea y el Esla. En suma, las esposas de los a ones p ocedían de ie as on e izas con Cas illa, pe o asimismo de zonas que se hallaban en e el sec o sep en ional de las p opiedades amilia es, la Liébana, y el me idional de Tie a de Campos. En cuan o al ma imonio de Ado- sinda, apa e de enlaza a la amilia con o os po en ados del eino, debe ene se en cuen a que eno aba elaciones an e io es de los Banu Mi el, alguno de cuyos miem- b os había buscado esposa en e los Fláinez26. En la gene ación siguien e apa ecen o as endencias jun o a las ya esbozadas. Al onso Muñoz, he ede o del í ulo condal, casó con Ildonza González, hija de un Gonzalo Muñiz desconocido, pe o o o de cuyos as agos, Al onso González, se ía conde en la época de Al onso VI y poseedo de un pa imonio ubicado en la cabece a del Esla, es o es, al pie de los pue os que conducen a la Liébana. Su p ima F onilde Gu ié ez halló esposo en o a de las amilias leonesas de aigamb e, pues Fe nando O dóñez e a hijo de un bas a do de Ve mudo II, el in an e O doño, y de F onilde Peláez, hija del conde Pelayo Rod íguez, los cuales enían sus p opiedades en el alle del Esla y la coma ca de la Lamp eana, en el con ín occiden al de Tie a de Campos; pe o al mismo iempo, y quizá como signo de la coyun u a polí ica, su he mana Ma ía Gu ié ez casaba con Ñuño Al a ez, uno de los magna es cas ellanos que acompañaban a Fe nando I. La p ác icamen e desconocida ele ancia documen al 25 No he conseguido a anza en una hipó esis: la elación que Go o, muje de Gu ie Al onso, podía ene con la casa condal de Monzón o quizá con alguna ama meno de los Banu Gómez, habida cuen a de la disposición de su pa imonio. La desconocida pe sonalidad de la p ime a muje de Munio Al onso, ambién llamada Go o (Fe nández), plan ea el mismo ipo de p oblemas. Po lo demás, odo el apa a o documen al co espondien e a los enlaces ma imoniales puede e se en el Apéndice, lo que me ayuda a simpli ica al máximo las no as. 26 Me e ie o al enlace de Gonzalo Gómez, hijo de Gome Mi élliz, con Jimena Muñiz, hija de Munio Fláinez ( id. P. MARTÍNEZ, Tie a de Campos, 347). 48 Pascual Ma ínez Sopeña mona ca debió en ega a Munio y Gu ie Al onso el monas e io de San Juan de Fon ecillas, que es a ía comp endido en la donación de es a illa a ambos condes. El signi icado eligioso de ales cen os queda casi siemp e o mulado de modo ambiguo; las más de las eces se habla de «monas e io», pe o dada la imp ecisión del é mino no con iene deduci que se a aba en odos los casos de sedes de comu- nidades, sal o cuando se poseen indicios de una mínima o ganización o cuando hay alusiones explíci as a la exis encia de una comunidad monás ica. En al sen ido, los monas e ios de San Cip iano de T igue os y San Ped o de Canalejas pa ecen habe es ado egidos po abades, y de modo más cla o se habla de los de San Ma ín de la Fuen e y San a Ma ía de Piasca; se puede añadi que San Ma ín pa ece habe cons- i uido una comunidad emenina y que la de Piasca e a dúplice. San a Lucía de Mon es o ece un es imonio de in e és: el de su es ado de abandono en 1045; había exis ido allí una comunidad masculina en el siglo X. En un sen ido di e en e se de ine a San Sal ado de Cea en 1078: se a a de una iglesia pa oci ane; posible- men e es e e a el come ido eal de o os es ablecimien os si uados en núcleos de población, como San a Ma ía de Isca o San Juan de Villa ila , en el siglo XI a an- zado. Como se hab á podido ad e i , la p opiedad de los monas e ios, es en mayo o meno g ado, un hecho colec i o. La amilia pa ece habe man enido sob e los mo- nas e ios pa icula es un con ol bien p o is o de c i e ios. En p ime luga , la cons- an e a ención se e leja en la docena de donaciones que San a Ma ía de Piasca, San Ma ín de la Fuen e y San Juan de Villá ima ecibie on du an e el pe íodo 1030-1074, a lo cual cabe añadi que la in luencia amilia debió p opicia la concesión de inmu- nidad o o gada po Al onso VI a cie as p opiedades de Piasca47. Los bienes o eci- dos a es e cenobio y al de San Ma ín lo ue on con o me a la localización de cada uno: de es a sue e, las donaciones a Piasca se concen an en la Liébana y las de San Ma ín en Tie a de Campos48. Ambos monas e ios, además, se bene icia on de o a inicia i a amilia : la supedi ación a ellos de a ias de las iglesias p opias (al menos 3 se a ibuye on a Piasca, y o as 2 a San Ma ín). En segundo luga , la u ela de los monas e ios amilia es —al menos de los más impo an es— quedó cen alizada en una sola pe sona, U aca Al onso, que los man- u o bajo su é ula al menos desde la década de 1040 a 1080. U aca Al onso no ue abadesa; consag ada a la ida eligiosa du an e oda su ida, asumió una au o idad supe io a la de los abades de dichos cenobios, según econocían es os, en que se enía a ep esen a la del conjun o de la casa a. Es e hecho no suponía un absolu o abandono de p e oga i as po pa e de los demás amilia es. En 1075, los pa ien es Al onso p esididos po U aca, es ablecían las no mas ec o as de las elaciones del colec i o y de cada uno de sus miemb os con los monas e ios de Piasca y San Ma ín49. En p incipio, los monas e ios ep esen- aban pa a los he ede os una suma de de echos i uales («pa iones»), an os cuan- 47 La concesión de inmunidad se ex endía a la illa de Taba niego y sus aldeas, que quedaban exen as de la ju isdicción eal y debían se i únicamen e a Piasca (J. MONTENEGRO, ibid., n.° 44). 48 J. MONTENEGRO {ibid., I, 201) lo ha ad e ido a p opósi o de las donaciones hechas po la amilia a Piasca y a Sahagún donde pasa exac amen e lo mismo. Lo p opio sucede con San Juan de Villá ima, a escala educida po el meno núme o de o endas. 49 ACL, n.os 930 y 931. Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 49 os ue a el núme o de indi iduos. Pe o la indi isión de cada uno de los cen os y de los bienes que enían adsc i os debía man ene se, so pena de exclusión pa a aquél que in en ase enajena su pa e («mi e e pa i ione») que se ha ía ex ensi a a su descendencia. A los he ede os co espondía la designación del abad; pe o el abad escogido pod ía pone su es ablecimien o bajo la u ela de aquel de los he ede os que juzgase más idóneo.como p o ec o : «qui ad illos melio ece i in e nos he edi- a ios»; és e se ía el u o del monas e io, aconsejado po el conjun o de la pa en ela. La ó mula sugie e que los monas e ios amilia es son conside ados como behe ías de ünaje, y en e ec o es a es la exp esión que se u iliza en 1078, cuando F onilde Gu ié ez cede a su nie o Pelayo Ve múdez odos sus bienes («adicio ibi adhuc illas bene ec ias de illos monas e ios de Sanc o Ma ini e Sanc a Ma ia»)50. Apa e de odo es o, los monas e ios enían cie as obligaciones pa a con los he ede os: en caso de ejez o si alguno caía en e mo, debe ía se ecibido en ellos si lo deseaba, y se le da ía un a o hono able. El ca ác e de behe ía de ünaje implicaba un debe de asis encia; p obablemen e, el des ino de a ias de las iudas o muje es ancianas a que an es me e e í quedó inculado a los monas e ios amilia es, donde ue on acogidas como eligiosas —lo que, po lo demás, no les impidió dispone de sus haciendas. Desde es e pun o de is a, los monas e ios enían un papel u ili a io que jus i icaba los des elos de la amilia, al sus i ui la en cie as de las unciones de solida idad a ibuibles en e pa ien es. Además de U aca Al onso, los condes Gu ie y Munio y sus muje es e hijos p o agonizan la elación de la amilia con sus iglesias p opias. Todos ellos son am- bién los au o es de un núme o simila de donaciones que ienen como des ino el monas e io de Sahagún. La magnanimidad amilia hacia las ins i uciones eligiosas se ha epa ido du an e los cincuen a años que median en e 1030 y 1080; las azones del hecho pa ecen deduci se, en p ime a ins ancia, de la ubicación de Sahagún en medio de las ie as que seño ean los Al onso; ambién en es e caso se de ec a una adición de bene olencia hacia el monas e io de Domnos Sanc os que a anca de las donaciones hechas po los Banu Mi el del siglo X51. Sin emba go, se iene la imp esión de que las elaciones del cenobio sahagun ino con los descendien es inmedia os de Al onso Díaz ha debido alcanza un g ado de in ensidad mayo del que asluce la docena de ca as en que se conceden he edades y di isas como hecho más habi ual. Como p ime indicio, algunos documen os es a- blecen una especie de de echo subsidia io del monas e io.de Sahagún a cie os bie- nes; la ca a de a as o o gada po Munio Al onso a Mumadonna Godes eiz en 1042 es ipula que los bienes en egados debe án pasa a Sahagún si el ma imonio no u ie e descendencia; ein e años más a de, cuando U aca Al onso concede un sola en Villa Elane a Rexendo, se es ablece que a la mue e de la ci ada seño a el concesiona io debe á se i a los descendien es de Al onso Diaz o al ci ado ceno- bio52. O as de las concesiones de behe ía se hacen con la misma ó mula, que es u ilizada ambién espec o a los monas e ios de Piasca y San Ma ín de la Fuen e. La idea de ínculos du ables con Sahagún se e ue za a a és de una exp esión pues a en boca de Pelayo Ve múdez en 1084: «e a n diu ixe i e se iam cum his he edi- M. HERRERO, Sahagún, n.° 395. MÍNGUEZ, Sahagún, η.08 303, 328, 342 y 345. M. HERRERO, ibid., η.08 45 y 262. 50 Pascual Ma ínez Sopeña a ibus meis ad Sanc o um Facundi e P imi i o, sicu ( eci a io) meo comi é Gu e- e Ade onso»53. El conjun o de da os hace pensa en la exis encia de una a e ni as en e el monas e io y la amilia o cie os de sus miemb os, que se emon a a la p ime a mi ad del siglo. El de echo a compa i los bene icios espi i uales de la comunidad de Sahagún y la p o ección de sus san os pa onos es co espondido con la ayuda ma e ial al monas e io y con la posibilidad de que és a en e a pa icipa en los de echos que co esponden a los miemb os de la amilia y a sus ins i uciones pa icula es sob e los campesinos dependien es, pa iendo de un esquema conocido pa a ales asociaciones54. En dicho con ex o pod ían ecibi una explicación sa is ac- o ia el conjun o de donaciones que Sahagún ecibe, o la p o esión en dicho cenobio de cie os miemb os del linaje y la sepul u a de algún o o, o el que, como colo ón del pe íodo, se enca gue a U aca Al onso el gobie no del monas e io de San Ped o, dependencia de Sahagún. Sahagún no ue el único cen o amilia bene iciado po los Al onso. En e los que igu an an es de 1080, el más an iguamen e ac edi ado es Sán illana, ecep o de una iña en Liébana en 1021; en 1045, la ca ed al de As o ga ob enía de Munio y Gu ie Al onso y de o os descendien es de Ñuño Mi elliz el abandonado monas e io de San a Lucía de Mon es. Las elaciones con la ca ed al de León no son pa en es has a 1066; un nue o documen o de 1071 e ela la cesión de la e cia pon i ical de las illas del linaje a dicha sede —siguiendo la olun ad de los condes Munio y Gu ie , p ecisa su au o a, Mumadonna Goges eiz—. Ella misma e ec ua á ese año o a donación a a o de la iglesia de Sasamón y de su obispo Ñuño55. En conjun o, se a a de una se ie mucho más educida que la ela i a a Domnos Sanc os, pe o no es á al a de signi icación: se obse a cómo las aíces no eñas del linaje han implica- do elaciones con núcleos de de oción adicionales y ce canos, como el de San a Juliana. Mayo elie e ienen los indicios del peso c ecien e de la au o idad diocesa- na, que aquí se mani ies a en la anexión de cen os secunda ios y de pa e de los diezmos. A a és de la a o able ac i ud de la a is oc acia, o de un sec o de ella, se ad ie e el a aigo p og esi o de las endencias e o mado as de la Iglesia del país an es de que ocu a su es uc u ación de ini i a. 4. La dependencia amilia de los homb es de behe ía Las elaciones en e la amilia y los campesinos se mani ies an p io i a iamen e a a és de la cons i ución de behe ías, como se e leja en una ein ena de ca as. El denominado común de odas ellas consis e en que un miemb o del g upo en ega a o a pe sona cie os bienes; el concesiona io escoge á a su seño y le p es a á se i- 53 ΙΌ., ibid., n.°448. 54 P. MiCHAUD-QuANTIN, Uni e si as. Exp essions du mou emen communau ai e dans le Moyen Age La in, Pa is 1970, 181. 55 E. JusuÉ, Lib o de Regla, n.° XLIV, 58; o o documen o del mismo ondo, sin echa, se e ie e a la «e edi a em que ui de F onilde Gu e ez en Ca a çeno, que dedi in Sanc a Iluliana» (n.° XXIV, 28). QUINTANA, San a Lucía de Mon es, 389-390. ACL, Tumbo Legionense, ols. 35 - y 65 . J. M. GARRIDO, Documen ación de la Ca ed al de Bu gos (804-1183), n.° 23. En elación con la e cia pon i ical, con iene sub aya que po los mismos iempos se p oduje on donaciones pa alelas en bene icio del obispo de León p o agonizadas po o as g andes amilias: los Fláinez, los F oilaz y los Ansú ez (P. MARTÍNEZ, Tie a de Campos, 441). Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 51 ció, O como se dice en 1064, oma á como «domno» a «qui ibi melius ece i e u ad illo se icio». Los sola es son el obje o de la concesión en 9 de cada 10 ocasiones, a la que puede añadi se un conjun o complejo de elemen os, suscep ible de inclui un hue o, una he én o una e a, el «mu a o» y el «an uzano», y algunas ie as y iñas o p ados; más gené icamen e se habla de la «he edad» del sola 56. En lo que se e ie e al concesiona io, la ecuen e e e encia a los buenos se icios que ha p es ado a quien le en ega el sola indica an o un sen ido de ecompensa como la exis encia de ínculos p e ios; aunque sólo una mino ía de las ca as de ine más la pe sonalidad del bene iciado, no es ocioso señala que cuando así sucede se a a de algún se ido domés ico («amo», «c ia o»), o de «collazos», indi iduos ambién unidos al seño po lazos pe sonales57. La p opia en idad de los bienes ecibidos pe mi e habla de gen es dedicadas a la ag icul u a, de campesinos. La a iedad de miemb os de la amilia que a lo la go de medio siglo p o agonizan las concesiones de behe ía y la p opia dispe sión de és as son signos de la gene aliza- ción del enómeno. En e ec o, al ó mula ha sido u ilizada po a ios hijos de Al on- so Díaz, po sus nie os y bisnie os, o po sus «p opinquos», desde Liébana y Campóo has a el bajo Pisue ga, pasando po Tie a de Campos, que con o me al mayo olu- men de la documen ación o ece los ejemplos más nume osos. Sin emba go, has a aquí sólo he conside ado las elaciones es ablecidas en e dos indi iduos de si uación social y económica desigual. Pe o el g upo amilia iene en ellas una pa e muy signi ica i a, que se sus ancia, en p ime é mino, en la elección de seño . Pa ece cla o que el campesino debe á se i a quien le ha bene iciado mien as i a. Pa a cuando se p oduce la mue e del bene ac o , los documen os o ecen dos soluciones: en unos, el campesino de behe ía puede escoge al seño que desee; en o os —y és a es la solución adop ada en 3 de cada 4 ocasiones— el nue o seño debe se escogido en e los pa ien es del di un o. Con ello se a es igua el de echo que asis e a la amilia sob e los bienes que uno de sus miemb os ha cedido a e ce os, es deci la supe io idad que el g upo se a ibuye sob e cie os aspec os del pa imonio, independien emen e de que haya i ula es conc e os. El núme o de posibles he ede os no es an amplio como ha ían imagina o os ínculos en amilia an ex ensa. El c i e io más de inido en la asmisión de de echos —que en odo caso debe conside a se indica i o—, se e ie e a que el conceden e enga o no descendencia di ec a. Cuando posee hijos o nie os, la endencia es que sean ellos quienes puedan accede al seño ío de la behe ía; así se exp esa Gu ie Al onso en 1047, o Munia Muñiz en 1074, o Ildonza González en 1094 y 109558. Pe o cuando el seño de la behe ía es sol e o o no iene descendien es i os, el g upo se amplía hacia sus he manos y la p ole de és os, o hacia odos aquéllos que p o ienen 56 Sal o sendas concesiones de un monas e io y de una co e, las demás behe ías se e ie en a sola es, los cuales se acompañan en una mayo ía de casos (11) de algunos de los elemen os señalados. 57 Los bene iciados de la concesión son «c ia os» en 2 ocasiones (pe o uno de ellos es denominado «amo» en o a e ce a; lo había sido de Ped o Muñoz) (M. HERRERO, ibid., η08. 238, 270, 307). O as 3 eces se a a de «collazos» (J. MONTENEGRO, Piasca, n.° 49; M. HERRERO, ibid., n.œ. 520 y 526); omo es a denominación en su sen ido p imi i o (R. HOMET, Los collazos en Cas illa: CHE, LIX-LX, 1976, 119). En o a ocasión, se a a de un p esbí e o (M. HERRERO, ibid., n.° 360). 58 M. HERRERO, ibid., η.08133, 350, 569 y 571. 52 Pascual Ma ínez Sopeña de un an epasado común, como hacen U aca Al onso en 1062 y 1071, Mumadonna Godes eiz y Adosinda Gu ié ez en 1064 y 107159. Es o ha implicado ambién que algún miemb o del linaje y los suyos pasen a pa icipa de de echos no p e is os g acias a los que adquie en sus conso es de sus amilia es di ec os60. Una segunda o ien ación apa ece jun o a la an e io : la p ocedencia del bien que ha sido as e ido como behe ía den o del con ex o pa imonial. Es a ci cuns ancia es ele an e pa a aquellos amilia es que en la e ce a y cua a gene ación e an espo- sas o hijas de a ones de la casa a Banu Mi el, las cuales op a on po la elección de seño den o de los miemb os de ella. Así, Pa e na Muñiz en 1063 y 1069 —acompa- ñada en es a ocasión de su he mana Juliana—, o Munia Muñiz en echa an e io a 1084; con iene sub aya que en 2 de los 3 casos no se documen an bienes de los Al onso en ales si ios, que habían quedado adsc i os a dicha amilia con pos e io i- dad a Ñuño Mi élliz, el an epasado común61. En e ce luga , se inco po an como he ede as a las behe ías de linaje algunas ins i uciones eclesiás icas, como se ha indicado an e io men e. La mi ad de las ca as conse adas deno a que, apa e de los pa ien es, los campesinos ienen opción de acoge se a su pa ocinio. La amilia cons i uye pa a la g an mayo ía de las behe ías su ma co de elaciones; a la luz del análisis se obse an o os ma ices, en el sen ido de que las posibilidades de elección ienden a educi se en bene icio de segmen os del linaje, o a amplia se a a és de las a e nidades espi i uales y del papel jugado po los conso es. En lo que espec a al con enido de la elación, ya se ha dicho al p incipio que el seño de la behe ía debe p ocu a el bien de su dependien e, a cambio del se icio que és e ha de p opo ciona le. «Bene ace é» o «melius ace é» son exp esiones que insinúan una unción p o ec o a, que el campesino busca á en quien mejo se la asegu e; pe o al mismo iempo, cie os da os sugie en que la elección del pa ono iene ambién que e con la cesión complemen a ia de o os bienes en égimen p eca io. En 1071, una ca a ela i a a To ices, en la Liébana, pe mi e escoge seño «in e ilios e nep os de illo comi é domno Ade onso Didaz e de Domna Ma ia... que andes ad p és amo in e illos qui e melio em ue in »; en 1074, o a behe ía, es a ez en Tie a de Campos, aconseja al bene iciado que « adas in e nep os de Ade onso Didaz e e edi a ios de Villa Fa eme e domno de Sanc i Ma ini qui ibi melio ece i el p es a e i »; am- bién en ie a de Campos se halla el sola que Ildonza González concede en 1095, indicando que an es pe eneció a cie a El i a «cum o o suo p és amo»62. De es os es imonios se pod ía deduci que, jun o a los sola es y sus dependencias anejas —que o man una unidad—, los campesinos pueden espe a del seño de la behe ía la en e- ga de o os bienes, y undamen a sob e es a dualidad lo e inicial-p és amos pos e io- es la c eación de pequeñas explo aciones. A la mue e del seño y la e e sión del p és amo a sus he ede os, el campesino escoge ía según es a hipó esis al que le p opo - ciona a las mejo es condiciones pe sonales y ma e iales. 59 ID, ibid., n.os 252, 268 y 332; J. MONTENEGRO, Piasca, n.° 49. 60 ACL, n.° 221. Doña Teg idia es ablece que el bene icia io de cie a behe ía pueda escoge seño en e los descendien es de sus he manas O eisa y Go o, és a úl ima casada con el conde Gu ie Al onso, al que se menciona explíci amen e. 61 M. HERRERO, ibid., η05. 315 y 443; ACL, n.° 247. 62 Las e e encias p oceden de J. MONTENEGRO, ibid., n.° 49, y M. HERRERO, ibid., η.08 360 y 591. Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 53 Po odo ello, el seño espe a el «se i ium» del campesino. Tal é mino co es- ponde especialmen e a p es aciones de abajo, como se iene señalando. La gene a- lidad de los ex os no apo a ninguna p ecisión, pe o hay dos muy signi ica i os: en 1064, Mumadonna Godes eiz y su hijo Ped o Muñoz concedían 2 sola es en Villa ila a Belli e Al a ez, «e damus cum eos in o o que p endas in nos a di isa e a es quan um po ue is», lo que es bas an e simila a los lo es-co eas de o os si ios; en 1092, Ildonza González o o gaba o a behe ía a Velli Vidas, en es e caso en el alle de T igue os, que quedaba obligado a p es a 12 días de abajo anuales a la condesa: «que de is in anno XII dies ad nos os la o es»63. En de ini i a, y p ecisando una obse ación an e io , las concesiones de behe ía si en pa a que los miemb os del linaje —seño es po enciales den o de cie as eglas— se asegu en una apo ación de mano de ob a en el cul i o de sus explo aciones di ec as. Apa e de o os de echos que les puedan co esponde , y en cuya conside ación no en a é po al a de docu- men ación, el econocimien o del sola como seño ío amilia es ablece la elación en e seño es y campesinos. Un ínculo que además se en iende pe du able, pues si las gene aciones de los Al onso se an sucediendo en sus de echos, ambién en los campesinos al esquema de elación se asmi e de pad es a hijos64. Todo es o sugie e una se ie de p oblemas gene ales, que pasan po conoce si o os linajes magna icios hicie on lo mismo. De momen o, desde la pe spec i a de los Al onso se adi inan en es a p oli e ación de behe ías dos hechos: la modi icación de la dependencia pe sonal y los p og esos de una dedicación ag ícola más in ensi a. Todo es o conlle a una cie a modi icación de las es uc u as de la g an p opiedad. El paso del iempo ha ido euniendo bajo el pode de los g andes p opie a ios espacios que son con olados di ec amen e y se some en a una explo ación más o menos p o unda, y un caudal de pequeñas p opiedades anexionadas, que siguen en manos de sus an iguos cul i ado es. Las ca as dé behe ía analizadas son, quizá, un es imonio de la paula ina lo i icación de algunas de las á eas de dominio di ec o, con e iden es implicaciones sociales y económicas. En elación con la dependencia pe sonal, ya se ha indicado que los se ido es domés icos y collazos son los elemen os sociales mejo de inidos en las concesiones de behe ía; ins alados aho a en explo aciones amilia es, su si uación cambia am- bién po que los ínculos pe sonales con el linaje se deslizan hacia lo e i o ial: en e ec o, los homb es de behe ía pueden cede a o os los bienes que poseen del seño , con al que sus sus i u os cumplan con las obligaciones inhe en es al sola ; el seño puede media iza las en as, es ableciendo un de echo de e ac o o limi ando lo que es á au o izado a lle a se el campesino que abandona el sola , pe o no las impide65. 63 Sob e la noción de «se i ium», id. G. del SER QUIJANO, La en a eudal en la Al a Edad Media. El ejemplo del Cabildo ca ed alicio de León en el pe íodo as u leonés: S dia His ó ica, ol. IV, n.° 2, 1986, 59-75. Los documen os de e e encia en M. HERRERO, ibid, n.œ. 270 y 526. 64 La mi ad de las concesiones no especi ican su du ación; cuando lo hacen, 3 de cada 4 eces se en iende que la behe ía es he edi a ia pa a el campesino. 65 En 1084, un campesino ende a o o su behe ía, señalando que el nue o poseedo debe á se i po ella a la amilia (M. HERRERO, ibid., n.° 443); es o ya es á p e is o en 1059, con de echo de e ac o en a o de los posibles he ede os de Tello Gu ié ez (ID., ibid., n.° 238). Las limi aciones a lo que el campesino puede lle a se se documen an en la ci ada concesión a Velli Vidas (ID., ibid, n.° 526). 54 Pascual Ma ínez Sopeña En cuan o a la in ensi icación de la ag icul u a, da os como la o u ación de una di isa, la plan ación de iñas o la in i ación a « umpe e» ie as, ilus an un p oceso del que la ci ada donación de Ildonza González a su collazo Velli Vidas cons i uye la mejo exp esión: se a a de pobla la he edad de la condesa, ans o mando el «campo» en «sola »; al mismo iempo se es ablece que las «adp esu as» de ie as y los «maliolos» —las iñas nue as—, queda án bajo la au o idad de los he ede os de T igue os, es o es, de los p opios amilia es de Doña Ildonza. Pe o ambién esul a impo an e el que ya no se a e de un solo homb e de behe ía, pues ales condicio- nes se ha án ex ensi as a cuan os engan con ánimo de pobla allí, y el ma co ju ídi- co es ablecido aba ca una a iada gama de de echos, con ibuciones y penas po deli o que no son pa en es en las demás ca as de behe ía. A escala ampliada, el ue o de T igue os de 1092 iene a se la conclusión de odas las expe iencias acumu- ladas po la amilia al menos desde los años 1040. II. FAMILIA Y PATRIMONIO Las an e io es e e encias a la p opiedad de monas e ios y de behe ías po los Al onso pe mi en deduci que el pa imonio amilia no sólo undamen a la p ospe i- dad del linaje y es imonia su implan ación social, sino que es ambién un ac o de cohesión. La ealización de és a y de las o as unciones han sido asegu adas —y es o no es sólo álido pa a la amilia Al onso—, po la aplicación de una se ie de no mas donde se econoce, a eces explíci amen e, la p o unda huella del de echo p i ado isigó ico. Es e hecho, man enido du an e odo el pe íodo, cons i uye una peculia i- dad del país en compa ación con o as sociedades coe áneas, pe o oscu ece o os de los posibles elemen os de cohesión amilia , y conc e amen e el conocimien o de la es uc u a del linaje desde el pun o de is a je á quico. Con an e io idad se ha esbo- zado la noción de núcleo y pe i e ia de la amilia, como una o ma de sub aya las di e encias de posición social en e los miemb os de la pa en ela y sus implicaciones en los enlaces ma imoniales. Da la imp esión de que se pod ía hace un nue o uso de es a idea a p opósi o de la es uc u a del linaje, pues posiblemen e ambién los condes de la amilia u ie on un papel de je es de és a, si nos a enemos a su con inua p esencia como susc ip o es de las ca as amilia es o a su e en ual ep esen ación de in e eses colec i os; es e hecho no se ía incompa ible con la a ibución de cie as unciones a o os miemb os de la pa en ela — alga el ejemplo del p olongado mando sob e los monas e ios de Piasca y S. Ma ín po U aca Al onso—. Pe o no puede con i ma se de modo ce e o a a és del análisis del epa o del pa imonio, dadas las pau as legales a que se ajus a el uncionamien o de las he encias. 1. Los dominios Al ilo de 1070, las p opiedades de los Al onso se dis ibuyen po no menos de 110 localidades, ci a que cons i uye el es imonio más g á ico de la acumulación de bienes p oducida du an e las es p ime as gene aciones de la amilia. Más de la mi ad de es os núcleos (ap oximadamen e el 55 %) se hallan en la zona de con ac o en e la Tie a de Campos y los Pá amos si uados al No e, a lo la go de los Valles del Cea, del Valde aduey y de o as co ien es meno es, como el Seguillo, el Valde- jina e y el ío de la Cueza; se a a de un conjun o muy compac o cuyo cen o iene Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 55 a se G ajal de Campos, no en ano cabeza del í ulo condal más a aigado en la amilia. O a zona de in luencia es la Liébana, donde se ubica el 25 % de los luga es donde iene in e eses la amilia, de o ma especial en el alle de Lamedo — al de Rodias—, pe o ambién en Valdep ado o en el alle de Polaciones. Más educido, aunque igualmen e compac o, es el conjun o a iculado po el alle de T igue os, inmedia o al Bajo Pisue ga, que eúne el 11 % de las localidades. Quedan, en in, p opiedades dispe sas en Campóo, la Valda ia e incluso el Bie zo. Tomando como pun o de pa ida sus e e encias más conc e as, el pa imonio es á cons i uido po una a iedad de palacios e iglesias o monas e ios, sola es y co es, se nas y ie as de lab anza, iñas, á eas de mon e y p ados. Pe o e en ual- men e, las concesiones de po es ades públicas es imonian el eje cicio de la au o idad sob e los habi an es de al o cual illa, y en el mismo sen ido aboga la exis encia de me inos pa icula es66; la sujeción de los campesinos de behe ía an es analizada, o el eje cicio de de echos sob e los bienes de los campesinos mañe os son o os indicios del ca ác e de dominio seño ial sob e ie as y homb es67. El pa imonio se ha ido o mando a a és de di e sas ías. Los o ígenes lebanie- gos de Al onso Díaz han debido apo a lo sus ancial de su componen e sep en io- nal. A con inuación, los ma imonios han enido un papel des acable: desde una pe spec i a gene al, el del p opio Al onso Díaz supone la implan ación en Tie a de Campos, de al modo que en adelan e los luga es donde se documen an las p opieda- des de los Banu Mi el lle an asociada de o ma mayo i a ia la p esencia de los Al on- so68; desde un pun o de is a pa icula , la apa ición del núcleo pa imonial de T i- gue os y las p opiedades en Campóo se deben al casamien o de Gu ie Al onso con Go o, que las apo a a las u u as he encias de sus hijos69. En e ce luga , las dona- ciones eales han se ido de acica e pode oso, pues an o Al onso Díaz como sus hijos han inc emen ado con ellas el pode que enían en Tie a de Campos y sus aledaños, añadiendo al menos sie e nue as illas y p opiedades en o as a ias; de o ma aislada, el eco de es e apoyo se ansmi e a la in e ención de Ma ín Al onso en Ex emadu a. Quedan en e los es imonios documen ales, además, las «ganan- ias», aquellas o as adquisiciones indi iduales hechas median e p o iliaciones, como 66 Vid. la donación de Villega a Al onso Díaz en FERNÁNDEZ, Al onso V, n.° 25, 210; cie o Fe eus, me ino de la condesa Ildonza González, con i ma una ca a ela i a a Go daliza en 1095; debía se lo del luga , pues apa ece en o a e e en e al mismo si io en 1096 (M. HERRERO, Sahagún, n.œ 584 y 604). 67 En 1068, U aca Al onso donaba a Piasca lo que pudie a co esponde le po los campesinos mañe- os de Taba niego (J. MONTENEGRO, Piasca, n.° 45). 68 Toda ía a ines del siglo XIII, uno de los a cip es azgos de la diócesis de León se llamaba «de Valdeme iel», y luego pasó a denomina se «de Cisne os». Co esponde, e ec i amen e, a la zona de Tie a de Campos donde los Banu Mi el, y después los Al onso, dominaban de modo más o undo en los siglos an e io es (un mapa de dicha ci cunsc ipción y la lis a de odos sus luga es e iglesias en J. A. FERNÁNDEZ FLOREZ, El «Bece o de P esen aciones». Cod. 13 del ACL. Un pa oquial leonés de los siglos XIII-XV: León y su his o ia. Miscelánea his ó ica, V, León 1984, 443-449). Sob e o as adquisiciones de bienes como he encia de los conso es, id. en cada caso los da os del Apéndice. 69 Sin emba go, algunos descendien es de su he mano el conde Munio Al onso ambién poseían bienes en la zona de T igue os; las no icias se cen an en Al onso Muñoz ( as su mue e, p. e. los dis u aba su iuda Ildonza González, y su hija Elo se e ie e a lo que he edó de su pad e: M. HERRERO, Sahagún, n.° 526; MAÑUECO y ZURITA, Valladolid, 49). Hay dos ías posibles: a a és de la desconocida Go o Fe nández, p ime a esposa de Munio y mad e de Al onso Muñoz, lo que ha ía imagina que p o e- nía de la misma amilia que la o a Go o, esposa del conde Gu ie (Vid. an . no a 25); o a a és de una desconocida as e encia de es e úl imo a su sob ino, que compa i ía los bienes de T igue os con los as agos de Gu ie Al onso, sus p imos. 56 Pascual Ma ínez Sopeña penas po homicidio, o simples comp as, las cuales han enido a consolida localmen- e los bene icios ob enidos median e las ó mulas an es desc i as70. Aunque la amilia Al onso posee bienes como al, su dominio se halla epa ido más gene almen e en e los miemb os de la pa en ela. La con igüidad en e las p o- piedades que los he manos y su conjun o de p imos más o menos p óximos ienen en un mismo luga p opo ciona un es imonio suges i o de su an igua unidad, incluso ísica, cuando co espondían a un único dueño, y de la compleja his o ia de su ag- men ación a lo la go de gene aciones de he ede os71. Es e enómeno mul ipüca su alo desde una pe spec i a gene al: los di e sos descendien es de Al onso Díaz coinciden como p opie a ios en un núcleo básico de illas; desde luego, a es a he en- cia común se añaden en cada ele o gene acional y en cada segmen o del linaje nue os bienes, mien as se seg egan o os en cuan ía a iable a a és de donaciones y de en as, pe o es os hechos no hace al a conside a los aquí72. Con iene sub aya , sob e odo, que de los 110 luga es aludidos, la p ogenie de Munio Al onso se docu- men a en 48 y la de Gu ie Al onso en 59; p opiedades de ambas amas coinciden en 21 si ios de odas las á eas geog á icas an es eseñadas. Los da os no e elan el núme o o al de los luga es donde es o ocu ía, que debían se muchos más, po las limi aciones de la p opia in o mación; pe o al menos se pe ila una endencia que sólo a escala más educida puede se e aluada con mayo de alle73. 70 An e io men e ya me he e e ido a las donaciones eales. Puede que es é elacionado con la un- ción condal desempeñada po Gu ie Al onso en To desillas el que hijas suyas posean di isas en Villa ellid (J. MONTENEGRO, Piasca, n.° 42). Aquel conde ob u o bienes como esul ado de p o iliaciones, homicidos y comp as en o os si ios (P. MARTÍNEZ, Tie a de Campos, 354); más e e encias de donaciones pa icula- es y comp as hechas po di e sos miemb os de la amilia se localizan en Cea, Villa ega, Valpa aíso, Villazanzo, Valdebaniego, Laguna, Cespedosa, To e de Gonzalo González, Villa Velasco Manco, Villa- seca, T igue os y G ajal (M. HERRERO, ibid., η.08 95, 101, 121, 133, 225, 472, 489, 569, 630, y 725). Es o p opo ciona una le e idea sob e un impo an e p oceso de adquisición de bienes desa ollado en pa alelo a las ansmisiones po he encia o po donación eal que, a eno de los luga es donde se conc e ó, enía a consolida la implan ación de la amilia en cie as zonas; es necesa io ad e i que una pa e de ales adquisiciones se hicie on den o del p opio g upo de pa ien es. 71 Es o es especialmen e pe cep ible en la zona donde el dominio de los Al onso se supe pone al de los Banu Mi el. En e los ejemplos más signi ica i os se des aca Villa ila , donde p opiedades de Muma- donna Godes eiz y su hijo Ped o Muñoz limi an con o as del conde Gu ie Al onso, cuya hija Velasqui a iene bienes limí o es con los del conde Ma ín Al onso algún iempo más a de (M. HERRERO, ibid., η.™ 270 y 427) en Población de Cisne os, donde colindan sola es de Ildonza O équiz, Teg idia y Ma ía Gu ié- ez y Munia Muñiz (ID., ibid., n.° 384); o en Villa O elle, donde los bienes de El i a Núñez, hija de Ñuño E méildez, se hallan al lado de los de Munia Muñiz, U aca Al onso, Teg idia Gu ié ez, y de o as pe sonas que los asmi ie on a U aca Fe nández, a las hijas de Munia Muñiz, al conde Ped o Ansú ez, ma ido de Elo Al onso, y a Ma ía, he mana de és a (ID., ibid., η.™ 345 y 574). O igina iamen e, es os bienes pudie on es a a ibuidos en exclusi a a Ñuño Mi élliz, único an epasado común; en el apa ado que se dedica a la he encia se insis e sob e el ema de las di isas y po ciones indi iduales. 72 En la In oducción se ha plan eado la he encia de los conso es; espec o a donaciones y en as, id. lo dicho a p opósi o de las ins i uciones eclesiás icas y los se ido es nobles. 73 La compa ación, po ejemplo, en e las la gas enume aciones de luga es donde habían he edado a sus pad es Teg idia y F onilde Gu ié ez, indica que son los mismos en el 68 % de los casos. De nue o esul a in e esan e oma como pun o de e e encia a los Banu Mi el, conc e amen e a aquellas pe sonas cuyos ínculos con los Al onso sólo se basan en la común descendencia de Ñuño Mi élliz (El i a y Ped o Núñez, y Diego Osó iz): las coincidencias alcanzan al menos el 38 % de los luga es donde és os úl imos documen an sus posesiones. Quie o esal a , sin emba go, que no debe llega se a deduci una pa icipa- ción de odos los miemb os en odos los luga es como se ma iza á después; po eso hablo de endencia. Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 57 2. Los ma imonios La elación en e los enlaces ma imoniales y el pa imonio colec i o e indi idual esul a no o ia, a eno de los da os p eceden es. En ese con ex o se explica algún o o ema ya apun ado, como los casamien os de miemb os de las amilias Al onso y Banu Mi el, que son un medio de eag upa in e eses comunes. Además, en los ma imonios se obse an o as endencias, quizá co espondien es a hechos social- men e gene alizados po que implican no sólo al g upo amilia sino ambién a los o os g upos de donde p o ienen los conso es. Según pa ece, los a ones a dan en casa . T es se ies de da os co obo an es a imp esión. En p ime luga , la idea de una p olongada «iu en u e», que algunos no llega án a abandona ; así Ped o Muñoz, nacido en e 1042 y 1048, mo ía sin habe se casado hacia 1071, según el es imonio de su mad e Mumadonna Godes eiz. Su sob i- no Gonzalo Al onso, documen ado ya en 1054 y al é ez eal en 1072, debió mo i ambién sol e o y no an es de 1086. P imos de és e e an dos nie os del conde Gu ie Al onso de los cuales ampoco cons a ma imonio: Ve mudo Fe nández, allecido hacia 1078, que ya igu a en una ca a de 1059 y debía habe nacido bas an e an es, y Gonzalo Fe nández, mue o en 1080, pe o con i man e de documen os amilia es desde 1062. El segundo ipo de hechos se e ie e a la di e encia gene acional en e los cúnyuges: po ejemplo, Munio Núñez y Oso io Osó iz, p imos de los hijos de Al onso Diez, cuyos pad es Ñuño y Oso io E méildiz habían sido condes al inal de su ida, hacia 1024; ambos halla on pa eja en e los Al onso, pe o no en e sus p imas, sino en las hijas de una de ellas. En un sen ido semejan e compa ece Ñuño Al a ez, susc ip o de las ca as eales jun o a los condes Munio y Gu ie Al onso desde 1038, el cual casó con una hija del segundo; aun cuando no u ie a la edad de su sueg o, debía se en e 10 y 20 años mayo que su muje , Ma ía Gu ié ez, con quien podía es a casado hacia 1049. En buena medida es consecuencia de lo an e io el e ce o den de da os: la ecuencia de las iudedades emeninas. A lo la go de la cen u ia se egis an en los documen os amilia es al ededo de una docena de iu- das; lo más llama i o son los la gos pe íodos i idos en ese es ado po aquéllas mejo conocidas: Mumadonna Godes eiz, la esposa de Munio Al onso, no menos de 35 años (en odo caso e a el segundo ma imonio de ambos cónyuges); Ildonza Gon- zález, que lo ue de Al onso Muñoz, has a 38; F onilde Gu ié ez, muje de Fe nan- do O dóñez, unos 25, pe íodo pa ecido a la iuda de su sob ino Ped o Muñiz, Jimena González, que alcanzó los 26 años de iudedad; Munia Muñiz i ió al ededo de 20 años después de desapa ece Oso io Osó iz... Queda apa e el caso de Ma ía, la iuda del p opio Al onso Díaz, que quizá ol ió a casa se y u o es nue os hijos de su unión con O ecco Johannes74. Las mo i aciones de es e hecho deben se complejas. Se puede pensa en limi a- ciones impues as po la p opia amilia a la ho a de los ma imonios masculinos; alguno de los as agos debe casa se mien as los o os son des inados a la iglesia —como an es se ha is o— o deben busca glo ia y o una an es de oma es ado, como debió in en a Ped o Muñoz, « idelis» de Al onso VI caído en lucha con los musulmanes. Pe o es a explicación no es odo lo comple a que se desea ía, dada la al a de concen ación de la he encia en una sola pe sona y en la medida que alguno Sob e odos es os da os emi o a las no as co espondien es del Apéndice. 64 Pascual Ma ínez Sopeña las donaciones hechas po gen es de la amilia en a o de Piasca y San Ma ín de la Fuen e; en 1080, U aca Al onso es enca gada del monas e io de San Ped o po el ey Al onso VI y el abad y e o mado Robe o, pa a que lo gobie ne bajo la au o i- dad del abad de Sahagún del mismo modo que las monjas de Ma cigny econocen como su supe io al abad de Cluny98; du an e el gobie no del Abad Diego de Saha- gún, iniciado en 1088, se p oduce la desmemb ación de las «pa iones» que los he e- de os de la amilia enían en los cenobios de Piasca y San Ma ín, las cuales son cedidas po sus i ula es a aquel cenobio a modo de un go eo incesan e has a 1109", apoyado po la colabo ación del mona ca, que había llegado a se p opie a io de algunas (como po ejemplo la de Rod igo O équiz, con iscada en p o echo del ey). A odo es o se suman algunas o as donaciones de bienes du an e el mismo pe íodo, hechas casi siemp e en bene icio de Sahagún y de su ilial emenina de San Ped o. No hay duda de que los p eceden es de es a ac i ud se hallan en el einado de Fe - nando I100; pe o a pa i de los años 1080 llama la a ención su ono adical y el con as e que o ecen con los p opios p esupues os sancionados po el conjun o de la amilia en 1075. En ese año, la pa en ela había dispues o man ene bajo su au o i- dad a los abades de los monas e ios amilia es e impedi cualquie in en o indi idual de enajenación de los de echos en a o de e ce os; cinco años más a de, la p opia U aca Al onso acep aba queda some ida a la au o idad de Sahagún, si bien en o o cenobio di e en e, y ein a años después las gen es de la amilia habían as e ido odos sus de echos sob e los monas e ios de Piasca y San Ma ín median e desmem- b aciones indi iduales. En la c is alización del p oyec o de los e o mado es de Saha- gún u o pa e ac i a el mona ca, que apoyaba explíci amen e la inicia i a de 1080 y cedía sus p opias pa ijas, pe o además exis ió una su il polí ica de a acción de olun ades de los amilia es: inicialmen e, se podía con a con la an igua a e nidad es ablecida en e los Al onso y Sahagún, que p ocu ó po encia se en egando a U a- ca Al onso una nue a comunidad e o mada —lo que equi alía a econoce los mé i- os de la eligiosa—, y man eniendo i aliciamen e en a o de los sucesi os donan es de San Ma ín y Piasca algunos de los p i ilegios que les hubie an co espondido po su calidad de he ede os101. Es o no ponía en en edicho la au o idad de Sahagún, sino que sua izaba el p oceso de anexión. Den o de es a pe spec i a cabe el pos e- io eclu amien o de abadesas de S. Ped o en e gen es de la amilia: la nue a ó mula ue an lexible como pa a inca dina en el seno de las ins i uciones e o ma- das a pe sonas que, de acue do con las an iguas ci cuns ancias, hubie an podido se des inadas a egi los monas e ios pa icula es. 98 M. HERRERO, ibid., n.° 409. Dicho monas e io debe se el conocido de San Ped o de las Dueñas, a pocos kilóme os de Sahagún. Sob e el p oblema de sus o ígenes, id., J. M. FERNÁNDEZ CATÓN, Documen os leoneses en esc i u a isigó ica. A chi o del Monas e io de San Ped o de las Dueñas: AL, 54, 1973, 203-226. 99 Sob e la anexión de las «pa iones» de San a Ma ía, id. J. MONTENEGRO, Piasca, I, 207 y 273-290. Va ios de los documen os de e e encia conlle an la en ega de las de San Ma ín de la Fuen e, que es además obje o de las donaciones p o agonizadas en 1101 y 1107 po los hijos de Fe nando E méildez y Juliana Muñiz, y po El i a Osó iz (M. HERRERO, ibid., n.os 721 y 802). 100 He enido ocasión de analiza un p oceso semejan e en el caso de San Félix de Bo a ella, monas- e io amilia de los Banu Mi el (Tie a de Campos, 348-352), que se inició en 1049 y culminó en 1096. 101 En 1107, a ias de las hijas de Juliana Muñiz y su pa ien e Elo Ma ínez, hija de Ma ín Al onso, en egaban sus pa ijas « ali condi ione, u nobis decen e cong ui »; en 1108, Fe nando Menéndez o ecía las p opias, man eniendo su de echo a se ecibido y se ido como he ede o en ambos monas e ios mien- as i iese (M. HERRERO, ibid., n.° 804 y 810). Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 65 Sin emba go, las elaciones con Sahagún expe imen a on nume osas ensiones al inal del siglo XI. A pa i de 1088, el monas e io eclamó a Sancha Fe nández la en ega de la mi ad de los bienes de su he mano Gonzalo, que aquélla se esis ía a hace escudándose en la al a de un es imonio esc i o de la olun ad del di un o. En 1090 sucedía lo mismo con Ildonza O équiz, que se negaba a en ega los de su he mana Adosinda. Ese mismo año, los condes Ma ín Al onso y Ped o Ansú ez eclamaban pa a la amilia los bienes dados en a as po Munio Al onso a Mumadon- na Godes eiz, que los dona a a Sahagún. Po las mismas echas, el monas e io se sen ía inquie ado po que Munio Velázquez es aba comp ando ie as en Vecilla, jun- o a Cisne os, y poblando sola es. En 1105, a ios de los hijos de Ñuño Muñiz y sus cónyuges eclamaban ambién la de olución de los bienes que uno de los he manos había donado102. Los plei os subsiguien es die on paso a soluciones ansaccionales, en las que Sahagún se io o zado a e o na pa e de lo que había ecibido y a cede o os bienes en p eca io pa a sa is acción de los pa ien es, sin e i a po ello que al cabo de poco iempo se ep oduje a el li igio, como sucedió con los hijos de Munio Velázquez en 1096103. Sob e odo, las eclamaciones ponían en cues ión la alidez de cie as donaciones es imadas abusi as po las gen es p óximas a los di un os, que llega on con sus quejas has a el pode eal. No e a obs áculo, en apa iencia, que Munio Al onso hubie a es ipulado los de echos subsidia ios de Sahagún en su ca a de a as de 1042, ni que Ildonza O équiz y su he mana se hubie an comp ome ido con el monas e io en 1068. Las ci cuns ancias pa ecían habe a iado, y así como a pa i de 1070 ue on a os los a ones de la amilia que hicie on donaciones pías al cenobio, en los años inales del siglo la olun ad de no desp ende se de los bienes pa imoniales se ex endió a con ola las de los pa ien es ce canos. La mul iplicación de los bienes del monas e io debía se is a con ecelo po los dueños colindan es, y se ans o maba en una ac i ud de compe encia o de ex o sión, como la p ac icada po Munio Velázquez. A odo es o no e a ajeno o o hecho: en los años 90, Sahagún pa ece habe op ado po ó mulas de sujeción del campesinado más es ic as, y en ese camino no pa ece habe dudado en iolen a el sen ido que enían las p opias behe ías; sólo en e los años 1093 y 1097, 1 de cada 5 de las concedidas po la amilia Al onso enunció a la posibilidad de elegi seño pa a acoge se de modo exclusi o y he edi a io al dominio del monas e io104. Los descen- dien es de quienes habían dado cabida a és e como uno más de los posibles seño es de las behe ías quedaban en adelan e imposibili ados de se lo. En ocasiones, los campesinos echaza on la es ic a sumisión a Sahagún: los de Villa icencio en 1091, y los de Pa ocellos en 1099105; los p ime os llega on a con a con el apoyo ac i o del 102 ID, ibid., n.os 419, 496, 500, 515 y 769. 103 ID, ;&¿í/.,n.°635. 104 Los p opios bene icia ios de las concesiones de behe ía o sus hijos adop a on es a solución; id. compa a i amen e en ID., ibid. los n.os 238 y 543; 308 y 801; 591 y 604; 592 y 659. El p ime o de dichos casos iene singula in e és: Diego Pa ez, homb e de behe ía po concesión de Tello Gu ié ez en 1059, acep ó some e a Sahagún su sola de Valpa aíso en 1093, que se ía conse ado po sus descendien es si con inuaban bajo la misma dependencia. El abad Diego le concedió queda exen o de odo se icio pe so- nal mien as i iese, y que sus hijos no ue an some idos an igu osamen e como lo es aban sus o os dependien es, pues sólo abaja ían 12 días al año en bene icio del monas e io, y si enían caballos pod ían hace su se icio como caballe os («ca alla ios»). Es o p opo ciona una idea de que el cambio de si uación ep esen aba a los ojos de los campesinos un de e io o sensible espec o al modo de dependencia an e io . 105 lD.,/Wíí.,n.0S514y683. 66 Pascual Ma ínez Sopeña conde Ma ín Fláinez, lo que puede demos a la oposición amilia an e semejan e polí ica, pe o el monas e io impuso su c i e io con unos u o os ma ices an e los ibunales eales. La p olongada u bulencia de los años pos e io es da e de la in en- sidad de los con lic os que se habían ido ges ando106. 106 En elación con es e ema, cuen an las C ónicas Anónimas de Sahagun que du an e los mo imien- os sociales de la segunda década del XII, los campesinos negaban a sus seño es «el se icio de ido», y que «si alguno(s) de los nobles le(s) diese a o e ayuda, a al como aques e desea an que uesse su ey e seño » ( ex o en R. PASTOR, Con lic os sociales y es ancamien o económico en la España Medie al, Ba ce- lona 1973, 64, no a 79). Me pa ece que se si úa en el mismo plano que lo ya apun ado, y dado que asmi e la e sión del monas e io sob e los hechos, la co elación esul a e iden e. No es és e el luga , pe o con iene aludi a o os hechos: los en en amien os de Sahagun con los bu gueses de la illa habían comenzado ambién en los úl imos años del siglo XI; después de que los Al onso deja an de se condes de G ajal, el me cado de es a illa ue as e ido a Sahagun; en in, a ios de los pa ien es del linaje u ie on una ac uación cla amen e con a ia al monas e io du an e la c isis de 1111 a 1126. Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 67 APÉNDICE No as p osopog á icas sob e la amilia de Al onso Díaz Las no as que siguen pe mi en indi idualiza a cua o gene aciones de la amilia Al onso y p opo cionan e e encias del conjun o de la quin a. Sin emba go, no son un esumen biog á ico de cada miemb o. Los c i e ios de elabo ación han p e endido indica las e e encias más an iguas de cada uno, así como sus úl imas menciones; señala los ma imonios y desde cuándo se documen an, esbozando b e emen e la pe sonalidad de los cónyuges enlazados con là amilia; enume a los hijos conocidos de cada pa eja; y, en in, obse a la p esencia que odos ellos ienen en las ca as amilia es. Suma iamen e, se ha p ocu ado econs ui los da os elemen ales de la ida indi idual y de elación. En o a opo unidad o ecí un esquema de los in eg an es de es a amilia du an e el siglo XI {Tie a de Campos, 352-359). No lo hice con es a sis emá ica y, además, debo deja cons ancia de que la e isión de los documen os es udiados en onces y los nue os da os aho a disponibles me han hecho modi ica la posición de di e en es elemen os del esquema, al que simul áneamen e se han inco po ado o os nue os. No quedan esuel os po en e o los p oblemas de iliación y en a ias ocasiones se dejan plan eadas hipó esis más o menos sólidas sob e los ínculos de cie as pe sonas con la amilia; es o es especialmen e impo an e pa a el anexo inal, o mado po gen es cuya elación conc e a con los Al onso no he conseguido es ablece . La elabo- ación p osopog á ica que sigue no puede en ende se, po an o, como algo de ini i- o, aunque es un a ance conside able espec o al abajo an e io . La exposición iene como pun o de e e encia a Al onso Díaz y conside a a odos sus descendien es, al ma gen de que lo sean po ía masculina o emenina. Los in eg an es de cada una de las sucesi as gene aciones con o man un es a o, señalán- dose los ínculos con la gene ación p eceden e en el encabezamien o de cada ilia- ción. En las no as sob e cada uno de los miemb os de la amilia que u o hijos es donde se elacionan és os. Como se ha indicado en la in oducción, es e apéndice quie e e i a algunos p o- blemas exposi i os que son habi uales en los es udios basados en análisis genealógi- cos. Una pa e no able del apa a o e udi o que eca ga ía el ex o del es udio se halla aquí; pe o odo iene sus limi aciones y, a in de no con e i en una ma aña cada no a pe sonal, se ha op ado po p escindi de la eseña po meno izada de los documen os en que el indi iduo co espondien e con i ma, lo que ha sido sus i uido po la e e encia escue a de la c onología de sus susc ipciones. 1. ALFONSO DIAZ Y MARIA Se ha indicado al p incipio del abajo la di icul ad de es ablece los ascendien es de Al onso Díaz. Simplemen e, añadi é un da o que po el momen o no posee más alo que el de indicio: en 1039, cie a Ma ina, hija de Diego y Te esa, o ece unos bienes en Liébana al monas e io de San a Ma ía de Piasca, que dice edi icado po sus «abeos e pa en es a que pa onos», y al ei e a la donación pocos días después se e ie e a su he mana Go o (Does. eds. po J. MONTENEGRO, Piasca, n.os 28 y 29). LOS DESCENDIENTES DE ALFONSO DIAZ 1020 1040 2.1 conde GUTIER ALFONSO Go o 1 060 1080 3.1 .1 FRONILOE Fe nando O dóííez 3.1 . 2 MARIA Nuno Al a ez 3.1 .3 ELO unio X 3.1 .4 TEGRIDIA Fe nando ( ¿Gonza'lez ?) 3.1 .5 AOOSINDA 3.1.6 VELASQUITA 3.1.7 Τ ELLO I I 4.1.1.1 VERMUDO I / I 4.1 . 1.2 JIMENA = Nu o X 4 I >1 .1 .3 NUNO I 4.1 . 2.1 GONZALO = Go o Gon :a'lez 1 4.1 . 2.2 URRACA ~l 4.1 . 3.1 PEDRO = Jimena Gonz a'lez I 4.1.4.1 GONZALO I 4 .1. 4.2 SANCHA = c onde Ma ín Flainez 1100 PELAYO FERNANDO TERESA RODRIGO PEDRO MUNIO 4.2.1 .1 conde MARTIN ALFONSO ELO | PEDRO I URRACA ROD 2.3. ADOSINDA ALFONSO 2.4. ENDERQUINA ALF Mum.0 ( ¿Fe nandez?) 3.3.1. GOTO 4. 3. 1 .1 JULIANA Fe nando E melldez MunLo Núñez 4.3.1 .2 PATERNA 4.3.1 . MUÑO 4.3.1.4 URRACA 4.3.1 MARI/ Munii VeLa'zqu m URRACA I GUTIER | MAYOR | GONZALO MUNIO GOTO ERMEILDO MARIA MUNIA PEDRO SANCHA MARIA l VELASCO 1. conde ALFONSO DIAZ MARIA 3.2.1 conde ALFONSO MUÑOZ • ldonza González 2.2 conde MUNIO ALFONSO = (1) = (2) Go o Mumadonna Fe nandez Godes eiz 4.2.1.2 4.2.1.3 4.2.1.4 4.2.1.5 4.2.1.6 ELO MUNIO GONZALO MARIA MAYOR 4.2.1.7 4.2.1.8 GOTO GUTIERRE 3. 2. 2. 3. 2. 3. 3.2.4. PEDRO JUAN PELAYO Gasende Pe' ez 4.2.2.1 MARIA 4.2.3.1 4.2.3.2 ROORIGO PELAYO conde Ped o Ansu ez IO MAYOR Sancha ALFONSO | URRACA FERNÁN ALFONSO RODRIGO 2.5. ARCIA ALFONSO 2.6. URRACA ALFONSO 3.3.2. MUNIA 4.3.2.1 MARINA .CA TEGRIDIA MARTINO O so io Oso lz 4.3.2.2 ELVIRA 4.3.2.3 4.3.2.4 ADOSINDA GUTIER MARIA SANCHA ANTONIO URRACA 70 Pascual Ma ínez Sopeña Dado que las exp esiones son semejan es a las que u ilizan o os miemb os de la amilia al concede sus bienes al cenobio lebaniego, al ez pudie an se conside adas he manas de Al onso Díaz, del que conoce íamos además los nomb es de sus pad es. Lo único cie o espec o a Ma ía es que desciende de Ñuño Mi élliz po ía di ec a, según indica su hijo Munio Al onso al e e i se a bienes de la he encia de su «a io», que se ía en ealidad bisabuelo. Ma ía puede se hija de Gu ie Núñez, como p opone C. Ca ié, o al ez de Tello Núñez, ambos hijos de aquél; sob e la posible pa e nidad del segundo, se end á en cuen a que el p ime documen o p o agonizado po uno de los hijos de Al onso Díaz y Ma ía, p ecisamen e una donación a Piasca que hace Munio Al onso en 1030, es con i mado «in p esen ía Gu ie e Telliz», un hijo de Tello (¿Núñez?) que end ía a esul a he mano de Ma ía (Ed. M. HERRERO, Sahagún, n.° 56). Ma ía sob e i ió algún iempo a Al onso Díaz, cuya úl ima mención conocida da a de 1024; susc ip o a en 1031, al ez se casó de nue o ( e en Anexo: A. Los hijos de O ecco Joannes). 2. HIJOS DE ALFONSO DIAZ 2.1. GUTIER ALFONSO (CASADO CON GOTO) Mencionado po ez p ime a en la susc ipción de una ca a de 1026, jun o con sus he manos Ga cía y Munio (ed. Ruiz ASENCIO, Colección Diplomá ica de la ca e- d al de León, n.° 830, en p ensa) el conde Gu ie Al onso desapa ece de la documen- ación en 1059. En diciemb e de 1031 igu a ya a su lado su esposa Go o, cuyas menciones le acompañan egula men e a lo la go de su ida (M. HERRERO, Sahagún, n.° 59). En elación con Go o, un in e esan e documen o echado en 1047 (ACL, n.° 221) la hace he mana de las condesas D.a O eisa y D.a Teg idia, y las es esul an he ede- as en Aguila de Campóo. Los p ime os documen os de la abadía de San a Ma ía de Aguila e elan a Teg idia, a O eisa y a los nie os de és a (Monio, Teg idia y F onilde Fe nández) como p opie a ios en Cas illo de Cen ulo, Valdecañas y ibe a del A lanza, Hi e o del Cas illo, y en la coma ca de T igue os, en el Bajo Pisue ga (monas e ios de San Miguel de Co eos y de San Ti so de T igue os), amén de la p opia zona aguila ense (San Miguel de Villazalima, Campo edondo). No he conse- guido es ablece una elación con sus ascendien es; cie o Fe nando Fe nández apa- ece como p opie a io de palacios en Aguila en el ci ado documen o de 1047. Res- pec o a sus ínculos pos e io es con los Al onso, la ci ada F onilde Fe nández pa ece que man u o elaciones es echas, pues o que ecibió bienes en he encia, con F onil- de Gu ié ez. Se econocen como hijos del conde explíci amen e los siguien es: Tello y Velas- qui a Gu ié ez (1059 JN 14; Id., ibid., n.° 238), Ma ía, F onilde, Donello (Elo) y Teg idia Gu ié ez (1074 FB 20; Id., ibid., n.° 365). A ellos debe añadi se Adosinda Gu ié ez (1071 EN 13; Id., ibid., n.° 327), dada la coincidencia de sus p opiedades, y p obablemen e Ga cía Gu ié ez, con i man e de las ca as amilia es en el pe íodo 1042-1046, después del cual no se localizan as os suyos. Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 71 2.2. MUNIO ALFONSO (CASADO CON GOTO FERNÁNDEZ Y CON MUMADONNA) Se acaba de hace e e encia de la p ime a mención de Munio jun o a su he mano Gu ie e en 1026. Munio alleció hacia 1050-1051. Había casado dos eces; la p ime- a de ellas con Go o, a quien iden i ico con la Go o Fe nández que susc ibe en la donación hecha po Munio a Piasca en 1030 (M. HERRERO, Sahagún, n.° 56). Su segundo ma imonio ue con Mumadonna Godes eiz, iuda de Nepociano Osó iz, y de acue do con la ca a de a as debe echa se en 1042 (Id., ibid., n.° 97). Mumadon- na ue iuda du an e un la go pe íodo as la mue e de Munio Al onso; oda ía i ía en 1083 (Id., ibid., n.° 434). Mumadonna Godes eiz, hija de Godes eo Díaz y Te esa Muñiz, había he edado de sus pad es en Lan ada, Lan adilla, Padilla de A iba, Oso no, Valdeolmillos, Villa God edo, Muda, Ve gaño, Rabanales —ce ca de Respenda de la Peña—, Re- dondo —ce ca de Ce e a—, Ca a eio, Mazo e e o, Quin ana Lebaniega, y Villa- mayo , he encia que se le e compa i en di e sas ocasiones con sus he manos Go ina, Diego y Munio Godes eiz, y con Felipe Muñoz, hijo del úl imo (documen os de e e encia: Id., ibid., n.os 147, 158, 161 y 225; JusuÉ, Lib o de Regla, n.° LXXIV, 94; J. MONTENEGRO, Piasca, n.° 46; J. M. GARRIDO, Documen os de la Ca ed al de Bu gos, omo I, n.° 23). Había enido una hija de su p ime ma imonio, Te esa, que no llegó a adul a, y cuyos bienes pasa on a la p opia Mumadonna; se a aba de la he encia de Nepociano Osó iz y en e ellos se encon aba Pilella de Valmad igal (ACL, Tumbo Legionense, ol. 35-35 ). Como se obse a, el pa imonio de Mumadonna Godes eiz se hallaba en o no al al o y medio Pisue ga, al menos según los luga es que he podido inden i ica . Res- pec o a su amilia, quizá se pueda iden i ica a Godes eo Díaz con el pe sonaje homónimo que en 1002 igu a como juez del ey Al onso V (FERNÁNDEZ, Al onso V, n.° I, 226-28). Su mad e, Te esa Muñiz, al ez no sea la hija del conde Munio Fe nández de ese nomb e, pues cie amen e los bienes de una y o a no coinciden en absolu o. Sus he manos Diego y Munio Godes eiz igu an en algunas ca as de Fe - nando I (1038 JN 21 y 1050 AG 21; id. P.BLANCO, Fe nando I, n.os 8 y 44, 59-60 y 130-132). Munio Godes eiz es un con i man e muy ecuen e en las ca as de los Al onso desde 1042 a 1052. Como único hijo de su p ime enlace con Go o, igu a Al onso Muñiz; de Muma- donna han nacido Juan y Ped o Muñiz. Pe o apa e de és os, apa ece como hijo de Munio Al onso Pelayo Muñiz, segu amen e nacido de una unión ex ama imonial, pues cuando se iden i ica en 1068 JL 20 (M. HERRERO, Sahagún, n.° 309), alude a su mad e, oda ía i a. 2.3. ADOSINDA ALFONSO (CASADA CON MUNIO ¿FERNÁNDEZ?) Debió allece emp anamen e; en 1048 se alude no a ella, sino a sus hijas Go o y Munia Muñiz, en un con ex o donde se nomb an los hijos de Al onso Díaz y Ma ía (M. HERRERO, Sahagún, n.° 152). En elación con la pe sonalidad de su ma ido, me inclino a pensa que se a a de Munio Fe nández, hijo del conde Fe nando Flaínez, sob e odo po un hecho: en 1073, Munia Muñiz concedía i aliciamen e a cie o p esbí e o su pa e en el monas- e io de San Sal ado de P iamalias, en Noán ica, y su pa e en las illas de Auscul a 72 Pascual Ma ínez Sopeña y Ria io; una no icia pos e io indica que dicho p esbí e o había comp ado ambién a Go o Muñiz sus de echos en San Sal ado (Id., ibid., n.os 350 y 605). Es ablecido con ello que se a a de las hijas de Adosinda Al onso, in e esa esal a que si bien es e linaje no poseía p opiedades en la zona de la mon aña leonesa donde es án P imajas y Reye o, abundan los es imonios de la implan ación de los Flaínez en dicha coma ca desde el siglo X: Flain Muñoz e a p opie a io en Re e o ya en 992, y pe sonajes pos e io es como Fá ila Pé iz seguían conse ando los in e eses amilia- es ( id. R. RODRÍGUEZ, Ca álogo de Documen os del Monas e io de San a Ma ía de O e o de las Dueñas, León 1949, n.os 25, 109, 177 y 186), sin que haya e e encias de o as amilias magna icias implan adas allí, al menos has a ines del siglo XI. Po lo an o, esul a lógico pensa que Munia y Go o Muñiz accedie on a es os bienes po he encia pa e na. En es e pun o, se ano a la p esencia de Munio Fe nández y o os de sus pa ien es Flaínez en ca as de los Al onso de la década de los 40, lo que es un indicio pa a supone lo ma ido de Adosinda Al onso; ello me hace econside a la opinión que exp esé an e io men e (cuando plan eé que el ma ido de Adosinda ha- bía sido el conde Ñuño Mi élliz, en Tie a de Campos, p. 353). 2.4. ENDERQUINA ALFONSO En 1042 hacía una donación al monas e io amilia de San Ma ín de la Fuen e (M. HERRERO, Sahagún, n.° 104). Mu ió p on o y sin descendencia, pues en 1046 su he mana U aca se e ie e a los bienes que ha he edado de ella, alusión que epi e Munio Al onso en 1048 (Id., ibid., n.os 119 y 143). No se conoce ma imonio. 2.5. GARCÍA ALFONSO Las escasas no icias sob e es e pe sonaje han sido ecogidas en el capí ulo sob e las elaciones del linaje con la mona quía. 2.6. URRACA ALFONSO U aca Al onso, a quien los documen os cali ican cons an emen e como «Ch is i Ancilla» y «Deo o a», pasó su ida al ca go de los monas e ios amilia es de Piasca y San Ma ín de la Fuen e, a cuyo en e se encuen a ya en 1042 (M. HERRERO, Sahagún, n.° 104). En 1075 es ablecía las no mas de elación en e el linaje y ambos cenobios, igu ando a la cabeza de la pa en ela (ACL, n.° 930 y 931). Toda ía i ía en 1078, cuando hace una impo an e donación a Sahagún (M. HERRERO, ibid., n.° 398), y puede que sea la misma que ecibe de Al onso VI y el abad Robe o de Sahagún el monas e io de S. Ped o en 1080, con la o den de suje a lo a las no mas de Ma cigny. Es a se ía su úl ima e e encia (Id., ibid., n.° 409). 3. LOS NIETOS DE ALFONSO DIAZ 3.1. Los HIJOS DE GUTTER ALFONSO 3.1.1. F onilde Gu ié ez (casada con Fe nando O dóñez) Las úl imas no icias de F onilde Gu ié ez se localizan en 1084, y como en 1085 su sob ina Sancha Fe nández alude a los bienes ecibidos de ella, puede pensa se Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 73 que alleció en el in e alo (M. HERRERO, Sahagún, n.° 448; ACL, n.° 269). Había es ado casada con Fe nando O dóñez, nie o po línea pa e na de Ve mudo II y po línea ma e na del conde Pelayo Rod íguez; Fe nando O dóñez con i ma con alguna ecuencia documen os de los Al onso en e 1047 y 1049, signo de su enlace. En odo caso, F onilde ya e a iuda en 1059, cuando con los es hijos habidos del ma imonio —Ve mudo, Munio y Jimena—, ei indicaba algunos de los bienes que su ma ido le en ega a al casa se (Id., ibid., n.° 240). En o a ocasión he indicado la impo ancia de la amilia de Fe nando O dóñez a lo la go del alle del Esla y del sec o más Occiden al de la Tie a de Campos {Tie a de Campos, 333-337). 3.1.2. Ma ía Gu ié ez (casada con Ñuño Al a ez) Has a 1074 se documen a Ma ía Gu ié ez (M. HERRERO, Sahagún, n.° 365). Su ma ido, Ñuño Al a ez, apa ece en documen os de la amilia Al onso desde 1049, al mismo iempo que comienzan a se ecuen es sus susc ipciones en los diplomas de Fe nando I (sin emba go, ya igu aba en e los con i man es cas ellanos del echado en 1038 JN 21; P. BLANCO, Fe nando I, n.° 8, 59-60). Del enlace de Ma ía y Ñuño pa ecen habe nacido al menos dos hijos, Gonzalo y U aca Núñez, a los que se iden i ica a a és de sus p opiedades. La impo ancia del ma imonio adica en se el o igen de la Casa de La a. 3.1.3. Elo Gu ié ez (casada con Munio) Como en el caso an e io , las úl imas no icias de Elo Gu ié ez se emi en al documen o expedido po cua o de las hijas de Gu ie Al onso en 1074. Sob e su ma ido, no conocemos o a cosa que su nomb e, y ello en unción del hijo de ambos, Ped o Muñiz, «quam dicun Ba hallo », a es iguado como al en 1065 (J. MONTENE- GRO, Piasca, n.° 41). 3.1.4. Teg idia Gu ié ez (casada con Fe nando ¿González?) Una ez más, la echa de 1074 es el lími e de las no icias sob e o a hija de Gu ie e Al onso. En ese año, además, en ega bienes a cie o p esbí e o jun o con sus hijos Gonzalo y Sancha Fe nández (M. HERRERO, Sahagún, n.° 360). Debió mo i en e es a echa y la de 1080, en que se puede da a el episodio de lucha de in e eses en e el monas e io de Sahagún y Sancha Fe nández, secundada po su ma ido el conde Ma ín Flaínez, po el habe de Gonzalo Fe nández, es deci , po los bienes que ya habían he edado ambos de su mad e (Id., ibid., n.° 419). No conocemos di ec amen e la pe sonalidad de Fe nando, cónyuge de Teg idia, pe o los ex os p opo cionan cie os indicios: algunos documen os amilia es de los años 1063-1065 mencionan en e los susc ip o es a cie o Fe nando González, que, de acue do con lo que se a iendo sob e con i maciones de ye nos o cuñados en las ca as de los Al onso, puede se el ma ido de Teg idia. Po o a pa e, una compa a- ción en e la la ga lis a de bienes que poseía Gonzalo Fe nández según la icción ju ídica de 1080 y las de sus pa ien es ma e nos e ela algunas b e es di e encias: los luga es de Quin anilla de A ana es, He e a, Mijieces y F on ada ( odos ellos locali- zables en el sec o no o ien al de la ac ual p o incia de Palencia, que no apa ecen en o as ca as amilia es y que además se ag upan al inal de la susodicha elación) pueden co esponde a la he encia pa e na, si es así, mucho más mag a que la ma e - na a p ime a is a. 80 Pascual Ma ínez Sopeña men e ampoco en 1107; M. HERRERO, ibid., n.os 686 y 804) y a U aca (que ya había allecido en 1101; PÉREZ CELADA, ibid., n.° 19, 35-36). Con da os pos e io es he conside ado ambién hijos de Ma ín Al onso a Ped o, Rod igo y Oso io Ma ínez {Tie a de Campos, 372-386). Queda plan eado en la no a an e io el p oblema de Gómez Ma ínez, cuyo nomb e pod ía se o o indicio p oba o io de la iliación ma e na de los condes de Ca ion. 4.2.1.2. Elo Al onso (casada con el conde Ped o Ansú ez) No he log ado encon a da os an e io es a 1084 que ac edi en el ma imonio de Elo Al onso y Ped o Ansú ez (MAÑUECO y ZURITA, S a. Ma ía de Valladolid, I, n.° 1, 1-3). Las e e encias di ec as de Elo Al onso se p olongan has a 1112 (J. MONTE- NEGRO, Piasca, n.° 70). Resul a innecesa io p esen a la igu a de su cónyuge, el conde Ped o Ansú ez ( id. J. RODRÍGUEZ, Ped o Ansú ez, León 1966); según es e au o , los hijos del ma imonio ue on cua o: Mayo (casada con Al a Fáñez, y luego con Ma ín Pé ez de To desillas, de donde p o iene la amilia Téllez de Mene- ses), Ma ía (esposa de A mengol V de U gel), U aca (casada con cie o conde Sancho), Al onso (mue o en 1093, según eza su epi a io apa en emen e sin descen- dencia) y Fe nando (iden i icado po J. MONTENEGRO con «Fe nán Pé ez el a ega- Uado» que apa ece ci cuns ancialmen e en la documen ación de Piasca, n.° 90; es aba casado con cie a D.a Elo). Simplemen e con end á indica , como signo del pode os en ado po el conde de la amilia Banu Gómez, que, apa e de Ca ion y Saldaña, u o las enencias de Zamo a, To o, To desillas, Melga , To emo mojón, Vallado- lid, Isca , Cuélla y Mad id de o ma más o menos du ade a, y que as el alleci- mien o de Elo Al onso oda ía ol ió a casa se, pues desde 1114 apa ece con su nue a esposa El i a Sánchez (J. RODRÍGUEZ, ibid., 30 y 55). Pe o Ansú ez pa ece habe iniciado su camino polí ico simul áneamen e a su u u o cuñado Ma ín Al onso; al mismo iempo que és e es «a mige » del mona ca, Ped o Ansú ez apa ece en 1067 como «maio domus palacii», pa a desde 1070 se mencionado en calidad de «comes» (ACL, Tumbo Legionense, ol. 181-182, y M. HERRERO, Sahagún, n.° 325). Desde es a úl ima echa has a comienzos del siglo XII, el conde de Saldaña y Ca ion susc ibe con inuamen e las ca as de la amilia Al on- so, lo que puede indica que se hallaba casado con Elo mucho iempo an es de que haya cons ancia documen al. 4.2.1.3. Munio Al onso Hay escasas no icias de es e pe sonaje, ue a de su iden i icación como «a mige » en 1065 (J. MONTENEGRO, Piasca, n.° 41) y unas susc ipciones que pueden co espon- de le en 1089 y 1090 (M. HERRERO, Sahagún, n.° 487 y 503). Rec i ico con es o o a ap eciación pe sonal en que le a ibuí í ulo condal y la pa e nidad de Ped o y Pelayo Muñiz (Tie a de Campos, 356). 4.2.1.4. Gonzalo Al onso En 1072, Gonzalo Al onso ocupa po poco iempo la al e ecía de Al onso VI (M. HERRERO, Sahagún, n.° 344). De a de en a de apa ece con i mando documen os amilia es o de o o ipo, siemp e al lado de su he mano el conde Ma ín, el úl imo de los cuales se echa en 1086; si no alleció inmedia amen e, al menos ya había mue o en 1094, cuando su mad e Ildonza González hacía una donación a Sahagún po su alma (Id, ibid., n.os 458 y 570); se iene la imp esión de que, o no se casó, o Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 81 mu ió sin descendencia, pues en 1098 su he mana Elo e a p opie a ia de di e sos bienes que le habían pe enecido (Id, ibid., n.° 672). 4.2.1.5. Ma ía Al onso En 1096 en ega al monas e io de Sahagún p opiedades suyas si uadas en G ajal y Melga , concediendo al mismo iempo al monas e io de San Ped o los bienes mue- bles que posea al mo i (M. HERRERO, Sahagún, n.° 630). No hay en e los documen- os consul ados o as e e encias. 4.2.1.6. Mayo Al onso No he localizado ninguna e e encia de es e pe sonaje, a excepción de su ci a en la elación de hijos de Al onso Muñiz de 1054, a que ya se hizo alusión en la no a co espondien e. A í ulo de hipó esis indica é, en p ime luga , que las p opiedades de cie a «Domna Maio e» son linde as de las de un an iguo se ido de la amilia en 1068, y que además en 1090 el conde Ped o Ansú ez ecue da que ue p o iliado po cie a D.a Mayo , casada con Ve mudo Muñoz y mad e, al menos, de Sancha (M. HERRERO, Sahagún, n.os 300 y 501); al ez sean indicios sob e dicha hija de Al onso Muñiz. 4.2.1.7. Go o Al onso A di e encia de odos los ci ados an e io men e, Go o Al onso no apa ece en el documen o de 1054 que menciona los hijos de los condes Al onso Muñiz e Ildonza González que i ían en esa echa; debió nace pos e io men e, y mu ió p on o y sin descendencia, pues en 1071 su mad e donaba a Sahagún a ias di isas po el alma de Go o, hija de los condes (M. HERRERO, Sahagún, n.° 331). 4.2.1.8. Gu ie e Al onso Según se indicó en la no a co espondien e a Al onso Muñiz, es e Gu ie e Al on- so pudo habe sido hijo suyo, aunque no legí imo, pues se e ie e a su mad e F onil- de cuando, en compañía de su muje Sancha y sus hijos Al onso y Rod igo, dispone en ega a Sahagún su di isa en Elga e, caso de que «mea adice eama a e i » (M. HERRERO, Sahagún, n.° 318). Susc ibe con cie a ecuencia en los documen os ami- lia es, al menos en e 1068 y 1081. 4.2.2. Hija de Ped o Muñoz 4.2.2.1. Ma ía Pé ez Es a hija ilegí ima de Ped o Muñoz debió se econocida po su abuela Muma- donna Godes eiz, de la misma o ma que F onilde Gu ié ez lo hizo con Pelayo Ve múdez, o al menos quedó a su ca go. Eso puede explica las o mas en que la denomina, «mancipia» y «nep a», cuando al en ega bienes a ins i uciones eligiosas descuen a los que le ha dado a aquélla en Valde odias o en Fon ihoyuelo (luga que, po cie o, había co espondido a Ped o Muñoz en el «colmellum» de los es a ones legí imos de Munio Al onso) (does, de e e encia en ACL, Tumbo Legio- nense, ol. 35-35 , y M. HERRERO, Sahagún, n.° 332). La o a e e encia pos e io sigue siendo indi ec a pues en 1102, Pelayo Muñoz, medio-he mano de Ped o, da no icia de que es e epa ió su di isa de Villaseca en e dichos Pelayo y Ma ía, a la que denomina «sob ine mee» (M. HERRERO, ibid., n.° 725); no se han a e iguado o os da os. 82 Pascual Ma ínez Sopeña 4.2.3. Hijos de Pelayo Muñoz 4.2.3.1. 4.2.3.2. Rod igo Peláez. Ped o Peláez. En el mismo documen o ci ado en la no a an e io se indican los nomb es de ambos hijos de Pelayo Muñoz y Gasenda Pé ez; no he hallado ninguna o a e e en- cia de ellos. 4.3. RAMA DE ADOSINDA ALFONSO 4.3.1. Hijos de Go o Muñiz 4.3.1.1. Juliana Muñiz (casada con Fe nando E meildez) El ma imonio de Juliana Muñiz con Fe nando E meildez se cons a a en 1069 (M. HERRERO, Sahagún, n.° 313); desde 1063, sin emba go, Juliana p o agoniza documen os po sí sola, y oda ía igu a en o os jun o con su he mana Pa e na más a de. Su úl ima mención exp esa da a de 1084 (MAÑUECO y ZURITA, S a. Ma ía de Valladolid, I, n.° 1, p. 3-5). Fe nando E meildez i ía oda ía en 1094, echa en que coincide con E meildo Fe nández, hijo de la pa eja (M. HERRERO, ibid., n.° 569). Es posible que Fe nando E meildez sea hijo de E meildo Núñez, o o posible as ago de Ñuño E meildez, el conde de G ajal en 1024; E meildo Núñez, casado con Adosinda, en 1042 hacía una donación a Sahagún de bienes en Villa eiga, ce ca de Cisne os, donde es pa en e la he encia de los Banu Mi el (M. HERRERO, Sahagún, n.° 105), pe o no igu a en la ca a de 1045 en e los nie os de Ñuño Mi élliz que e an p opie a ios de S a. Lucía de Mon es; con i ma, en esa década, a ias ca as ela i as a la zona. Los hijos de Fe nando E meildez y Juliana Muñiz se iden i ican po su iliación ma e na en 1101 (Id, ibid., n.° 721): se a a de U aca, E meildo, Gu ie , Ma ía, Mayo y Munia Fe nández. La p ime a, U aca Fe nández, igu a como abadesa; lo e a del monas e io de S. Ped o, según se pone de mani ies o en 1107 (Id, ibid., n.° 804), en un documen o que, como el an e io , hace e e encia a la en ega de sus po ciones en los monas e ios p opios de los Al onso: S a. Ma ía de Piasca y S. Ma - ín de la Fuen e. 4.3.1.2. Pa e na Muñiz En el documen o de 1069 aludido en la no a an e io , y en o o del mismo año, Pa e na se iden i ica como he mana de Juliana Muñiz. Es la misma pe sona que p o agoniza con an e io idad un ac o de 1063 (ACL, n.° 247), y quizá la que, bajo el a amien o de «comi issa Pa e na, Ch is i ancilla», ecibe pa a un monas e io ami- lia de los Banu Mi el, el de San Félix de Bo a ella, cie os bienes del p esbí e o Godes eo (M. HERRERO, Sahagún, n.° 171). Si ello es así —y las e e encias de 1069 inculan a ambas he manas con aciones en San Félix—, el papel desempeñado po pa e na en dicho cenobio se ía simila al que U aca Al onso enía en los monas e ios pa icula es de San Ma ín de la Fuen e y San a Ma ía de Piasca, es deci , el de ep esen a la u ela del linaje sob e dichas ins i uciones, do adas po lo demás de abades p opios. Después de 1069 no se ecogen o as no icias de Pa e na Muñiz. Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 83 4.3.1.3. Ñuño Muñiz A pa i de 1064, Ñuño Muniz comienza a apa ece en las con i maciones de los documen os amilia es. Po espacio de un cua o de siglo, su p esencia como susc ip- o es cons an e has a que desapa ece en 1090. Su nomb e puede co esponde al « iga io» del conde Ped o Ansú ez en To desillas en 1085 (M. HERRERO, Sahagún, n.° 452). De su enlace con una muje desconocida deben se hijos Gonzalo, Ped o, Munio, Sancha, D.a Go o y Ma ía Núñez, p o agonis as de dos donaciones a Saha- gún en el año 1100 que a ec an a bienes si uados en el cen o de Tie a de Campos, en la zona si uada en e los íos Sequillo y Camón (Id, ibid., n.os 709 y 710). Dado que Gonzalo Núñez ha compensado a sus he manos con o os bienes a in de en e- ga al cenobio de Domnos Sanc os una pa e de la he encia común, se puede pensa que es el mismo pe sonaje que en esos mismos años apa ece jun o al abad Diego de Sahagún adqui iendo di e sas p opiedades pa a el monas e io (Id, ibid., n.° 667, 696 y 712); Escalona conside a que se a a del p io de Sahagún. En odo caso, no se deja á de obse a que su coincidencia de nomb e y c onología con el hijo de Ma ía Gu ié ez, que es cabeza de los La a y ambién man iene elaciones con Sahagún, deja la cues ión sin solución plena. 4.3.1.4. U aca Muñiz La única e e encia que he hallado de U aca Muñiz p o iene de su iden i icación como he mana de Ñuño Muñiz en 1070 (M. HERRERO, Sahagún, n.° 312); dado que es e úl imo dispone de la di isa de U aca en San Félix de Bo a ella puede imagina - se que ya había allecido. 4.3.1.5. Ma ía Muñiz (casada con Munio Velázquez) La e e encia de su ma imonio iene p opo cionada po una ca a de 1091, cuan- do Munio Velázquez ya había mue o (M. HERRERO, Sahagún, n.° 515); apa ece allí con los hijos habidos de su enlace: Velasco, Mayo , U aca, Sancha y Teg idia Mu- ñoz. Vuel e a concu i con ellos en 1095 (Id., ibid., n.° 603); aunque en la nómina al an ya Mayo y Sancha, y apa ece en su luga cie a sob ina llamada Te esa Al a- ez, hija de una de las ausen es). En 1096, ya allecida Ma ía Muñiz, sus es hijos i os es ablecen un nue o acue do con Sahagún (Id, ibid., n.° 635), ins i ución con la que las elaciones no ienen siendo áciles pa a el g upo amilia . En los úl imos años del siglo XI y p ime os del XII, Velasco Muñiz sigue p esen e como susc ip o de a ios documen os de la coma ca y de la amilia. La pe sonalidad de Munio Velázquez equie e un cie o comen a io. Es hijo de Velasco González, e en ual con i man e de ca as de los Al onso en los años 1040, y de Teg idia, jun o con la cual apa ece haciendo una donación en 1055 (Id, ibid., n.° 205), lo que si e como indicio pa a pensa en la desapa ición p e ia de Velasco González. Pe o las elaciones con los Al onso quedan de elie e a a és de su ío, Diego González, ecompensado po el conde Munio con algunos bienes en Villa ega, ce ca de Cisne os (Id, ibid., n.° 95), po habe le acompañado al exilio. En esa zona y poco más al su , en Pozadu ama y F echilla de Campos, adicaban los bienes amilia es de Munio Velázquez, como ponen de elie e o os documen os (además de los ci ados en p ime luga , id. Id, ibid., n.os. 131 y 146). Desde el año 1063, has a la época de su allecimien o, Munio Velázquez es susc ip o cons an e de las ca as de los Al onso y de o as ela i as a la coma ca donde se hallan sus p opieda- des, de la misma o ma que igu a en algunos documen os eales. En 1090 se le hace 84 Pascual Ma ínez Sopeña enen e o seño de Pozadu ama, el sola amilia , y ese mismo año igu a como juez en un plei o que en en a al monas e io de Sahagún con Ildonza O equiz, a quien se eclaman bienes (Id, ibid., n.os, 494 y 496). 4.3.2. Hijos de Munia Muñiz 4.3.2.1. Ma ina Oso iz T as las ocasiones en que apa ece jun o a su mad e y he manas, en 1081 se p oduce su úl ima mención documen ada, cuando en ega a cie o A i a Monniz bienes en ViUalba; apa ece acompañada de sus hijos Ma ino, An onino, Ma ía y U aca, lo que deja supone que ha quedado iuda an e io men e (ACL, n.° 264). 4.3.2.2. El i a Oso iz P o agonis a de algunas ca as c onológicamen e in e medias, El i a Oso iz com- pa ece po úl ima ez en 1107, al dona al monas e io de Sahagún su po ción en el de San Ma ín de la Fuen e (M. HERRERO, Sahagún, n.° 802). No cons a en ningún momen o que es u iese casada o su descendencia. Ap o echo pa a ec i ica el enla- ce que le a ibuí { id. Tie a de Campos, 350) con Fe nando Pé ez, miemb o de la amilia Flaínez, que es u o casado con o a muje de los Banu Mi el, El i a Núñez, la cual pe enecía a la gene ación p eceden e. 4.3.2.3. Adosinda Oso iz Sólo apa ece iden i icada sin dudas en las ca as donde igu a jun o a sus pad es y he manos, o algunos de ellos; la úl ima mención da a de 1072 (M. HERRERO, Sahagún, n.° 347). 4.3.2.4. Gu ie Oso iz Había allecido ya en oc ub e de 1064, cuando su mad e aplica po su alma a ios de los bienes que dona a Sahagún; el documen o iene las ca ac e ís icas de una icción ju ídica, pues el di un o igu a como o o gan e, jun o a sus pad es y he ma- nas, de o os bienes (M. HERRERO, Sahagún, n.° 272). Desde 1062 has a comienzos de 1064, su nomb e igu a epe idas eces en las susc ipciones de las ca as de los Al onso y de los Banu Mi el. Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 85 ANEXO A. Rod igo, Ildonza y Adosina O equiz (hijos de O eco Joannes) En 1075 se pone en boca de Ildonza O equiz y sus he manos el é mino «p opin- quis nos is» pa a cali ica su pa en esco con la p ole de Al onso Díaz. Ya en 1048, los es he manos compa ecen en una ca a jun o a ellos, igu ando como hijos de O ecco Joannes; ein e años más a de, se a ibuyen a Ildonza y Adosinda O equiz p opiedades en Vega de Co iñal, Palazuelo de Cu ueño, Tendal, Amellas, O e uelo, Villaescusa, Villacidayo, Lo ma, Villa Alcon, Añoza, Casa es, Macin os, Población y Pa edes, y algo más a de en To ices; po o demás, se sabe que Rod igo O equiz enía po ción en S a. Ma ía de Piasca (documen os de e e encia: M. HERRERO, Sahagún, n.os 152, 299, 310; J. MONTENEGRO, Piasca, n.s. 50 y 61). Po lo que espec- a a o os aspec os de su ida, se sabe que Rod igo O equiz ue exone ado po Al onso VI (C. CARLE, G an p opiedad, 39). En 1090 ya había allecido Adosinda, pe o no Ildonza, en uel a en esos momen os en un plei o con Sahagún (M. HERRE- RO, ibid., n.° 496). No hay da os conc e os sob e descendien es de ninguno de ellos. Es os da os plan ean di e sos p oblemas. En p ime é mino, la iden i icación de O eco Joannes. Hallo su nomb e en 1020, como susc ip o de la ca a en que el conde Fe nando Flaínez y su amilia do an al monas e io de San Ma ín de Pe eda (L. FERNÁNDEZ, Colección Diplomá ica de la Abadía de S a. Ma ía de Bene i e e, 1020-1561), Mad id, 1967, n.° 1, 5-7). También con i ma o o documen o de 1026, en que el conde Diego Fe nández de uel e Villa Re elle a la ca ed al de León, usu pada años a ás (J. M. Ruiz ASENCIO, Colección Diplomá ica de la ca ed al de León, n.° 830, en p ensa); el da o de mayo in e és es que igu a en e Ga cía, Munio y Gu ie Al onso. A excepción de su e e encia indi ec a de 1048, no uel o a encon a su nomb e has a 1051, susc ibiendo una ca a o o gada po U aca Al- onso; es a es su úl ima mención (M. HERRERO, ibid., n.° 178). De es os escasos da os se deduce su con inuada elación con los Al onso y sus posibles ínculos con los condes Fe nando Flaínez y Diego Fe nández. El pa imonio de sus hijos es el segundo elemen o a conside a . De acue do con la lis a de sus p opiedades, se podía e a modo de es componen es; uno, el de las coincidencias locales con los Al onso (To ices y Piasca; además, Añoza, Población y Mo a inos); o o, las coincidencias con los Banu Mi el (apa e de los es úl imos luga es ci ados, Villa Alcón, Casa es y Pa edes); un e ce g upo end ía como deno- minado común el No e y al ededo es de la ciudad de León, englobando a los demás núcleos. En elación con lo dicho an es, se a a de luga es si uados en las ie as al as donde p edominan los Flaínez, con los que apa ecía elacionado O ecco Joannes, y po an o esul a plausible pensa que son los que co esponden a la he encia pa e na de Rod igo, Ildonza y Adosinda O equiz. Si O ecco Joannes no e a miemb o de aquel linaje, al menos e a un p opie a io ecino de los Flaínez. En ales condiciones, la inculación con los Al onso u o que p o eni de ía emenina. An e es o se plan ean dos hipó esis: la p ime a, que O ecco Joannes hu- bie a casado con una he mana de Al onso Díaz o de Ma ía, lo que p opo ciona ía explicaciones pa ciales pa a la si uación de las p opiedades de sus hijos jun o a las de los Al onso o las de los Banu Mi el; lo di ícil se ía sabe po qué las ienen jun o a las de ambos g upos. ¿Quizá con mo i o de habe sido adop ados los as agos de su he mana o de su cuñada po Ma ía, concediendo a los supues os hué anos un de e- 86 Pascual Ma ínez Sopeña cho de pa icipación al lado de sus p opios hijos? Dado que O ecco Joannes oda ía i ía en 1051, y que la p ime a e e encia de de echos conjun os da a de 1048, es o esul a muy a o. La segunda hipó esis es, si cabe, más a iesgada, pe o adelan o que la es imo e osímil. Pa e de conside a un posible segundo enlace de Ma ía, ya iuda de Al onso Díaz, con el p opio O ecco Joannes, del que se ían u o Rod igo, Ildonza y Adosinda. Vol amos a los ex os: en el ci ado de 1048, la elación de he ede os de Al onso y Ma ía iene encabezada po la indicación «domnis meis ilios de Al onso Didaz el domna Ma ía»; en 1071, U aca Al onso es ipula en una concesión de behe ía que el bene iciado debe á se i «in e ilios e nep os de illo comi é Domno Ade onso Didaz e de Domna Ma ia, ex a illa a ione de Rod igo O equi », lo cual es una o ma de inclui lo en la iliación (J. MONTENEGRO, ibid., n.° 49); en 1077, Ildonza O equiz concede o a behe ía, cuyo poseedo pod á escoge seño «in e casa a de Vanimi el au in e casa a de Al onso Didaz» (M. HERRERO, ibid., n.° 384). Na u almen e, es e segundo supues o enlace debió acompaña se de acue dos sob e el u u o epa o del pa imonio; pe o es e ipo de p ecisiones son conocidos, y la ca a de a as de Munio Al onso a su segunda muje , Mumadonna Godes eiz, cons i uye un ejemplo ce cano al p oyec a que los hijos de los dos ma imonios sucesi os puedan pa icipa conjun amen e en el dis u e de las he encias de ambas mad es. B. Los hijos de Me iendo Pé ez: Fe nando Menéndez En sep iemb e de 1108, Fe nando Menéndez donaba al monas e io de Sahagún su di isa y la de su allecido he mano Ped o en los monas e ios de San a Ma ía de Piasca y San Ma ín de la Fuen e, así como lo que había pe enecido a Ped o Menén- dez en Melga de Abduz y Cas ellanos (M. HERRERO, Sahagún, n.° 810). Dado que ambos cenobios e an p opiedad de la amilia Al onso, la cual es aba ambién implan- ada en Melga , se plan ea que aquellas pe sonas debían es a elacionadas con el linaje; la cues ión no queda esuel a sa is ac o iamen e con la documen ación mane- jada. El pun o de a anque es el ma imonio de cie o Ñuño Ve múdez y Go o Muñiz, la cual ecibió de su ma ido en a as sus p opiedades de Villa áme e, San Ma ín del Cea y Villadolqui i, en el Esla, (Id., ibid., n.os. 597 y 656). Hija de ambos ue Ma ía Núñez, p opie a ia además en Cespedosa de la Cueza y Celada de Valde aduey (Id., ibid., n.° 562), la cual casó con Menendo Pé ez, naciendo de es a unión los an es ci ados Ped o y Fe nando Menéndez, además de Te esa y Adosinda, como apa ece en el úl imo de los documen os e e idos. Menendo Pé ez e a cas ellano (F. J. HER- NÁNDEZ, Los Ca ula ios de Toledo, Mad id, 1985, n.° 2) y con i ma en algunas ca as eales y en o as de la p opia amilia Al onso en e 1080 y 1095. Había alleci- do ya en 1096, cuando su hijos die on po su alma bienes en Villa áme e y Be cianos (M. HERRERO, ibid., n.° 620). El epe idamen e ci ado Fe nando Menéndez apa ece muchas eces más a de, en el séqui o de la eina U aca; en 1113 e a enen e de Villalobos (ACL, n.° 266). Pa a plan ea alguna hipó esis me ha pa ecido con enien e ecu i a la implan a- ción e i o ial de la amilia. Des aca que de pa e del an epasado Ñuño Ve múdez Pa en esco y pode en León du an e el siglo XI... 87 se hayan he edado bienes en Villa áme e, y que su hija Ma ía los u ie a en Cespedo- sa y Celada. Las es localidades es án elacionadas con la amilia Al onso, y de modo especial la p ime a, concedida po Fe nando I a los condes Gu ie y Munio en e 1038 y 1042. Repa ida a medias como o as illas que les ue on donadas en la misma opo unidad, la igu a de Ñuño Ve múdez como p opie a io allí le puede hace as ago de alguna hija de los condes; pe o sólo Gu ie u o hijas, y de és as sólo Velasqui a pod ía habe casado con alguien llamado Ve mudo, al ez el p opie- a io en ie as del Cea y del Esla de quien he eda ambién Ñuño Ve múdez. Pe o, como se ha is o, no se sabe nada del ma imonio de Velasqui a, y la hipó esis queda simplemen e aquí; desde luego, si así ue a, se ía ácil explica la p esencia de sus supues os descendien es en los monas e ios an e io es o en Melga . Hay o a posibilidad, y es que no exis a una elación de sang e con el linaje. Aun coincidiendo la he encia de Villa áme e y odo lo demás, se pod ía pensa en una adquisición de bienes po pa e de Ñuño Ve múdez y po pa e de algún o o miem- b o de su p ogenie, a gen es de la amilia Al onso, de sue e que a a és de alguna donación o en a desconocida llega an a posee bienes de ela i a impo ancia ex aí- dos del pa imonio de aquel linaje.