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La trama del tiempo. Algunas consideraciones en torno a lo narrativo en Historia

Carrasco Martínez, Adolfo

Abstract

Producción Científica

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La ama del iempo. Algunas conside aciones en o no a lo na a i o en his o ia ADOLFO CARRASCO MARTÍNEZ «Seño —dijo él—, no hay nada demasiado pequeño pa a an pequeña c ia u a como el homb e. Es udiando co - sas pequeñas es como ob enemos la g an sabidu ía de ex - pe imen a la meno desdicha y la mayo elicidad posi - bles» LA HISTORIA, EN LA ENCRUCIJADA ENTRE LO NARRATIVO Y LO ANALÍTICO «Nada se ol ida con an a acilidad como lo inol idable. Nada es an incie o como la expe iencia, an peculia como Ja pe spec i a, an pe sonal y suje o a ( e)in e p e ación como las idas que se han i ido en compañía. El u u o del pa - sado no esul a nunca segu o. La única ce eza es que el pasado se á lo que le ha - gamos se , y que lo que decidamos des aca del p esen e o eco da del pasado cambia á en cuan o cambien nues os in e eses»2 Es muy posible que el ono gene al de las opiniones de los his o iado es so - b e el es ado de su disciplina, e idas en los úl imos ein e años, acabe con - i iéndose en un luga común, con independencia de o as ci cuns ancias. Ha - bla de «c isis de la his o iog a ía», de «inquie ud an e el u u ode lahis o ia», ¡ James Boswell, Dia io londinense (1762-1763), ed. deP. A. Po le, Mad id, 1997 (p ime a edi - ción en inglés, 1950), p. 61, ano ación del 16 dejulio de 1763. 2 Fugen Webe , F ancia,Jin de siglo, Mad id, 1989, p. 302. ha demos de His o ia Mode na, ni 20, Se icio de Publicaciones. Uni e sidad Complu ense. Mad id, 1998 88 Adol o Ca asco Ma ínez de «deso ien ación», es aho a un insus i uible p eámbulo de cualquie abajo sob e eo ía de la his o ia o sob e la his o iog a ía ac ual que se p ecie de co - noce desde den o la si uación del quehace his o iog á ico. En el cen o del hu acán —así pa ece conside a se la si uación en el seno de lap o esíon— se ubican p oblemas que no sólo han a ec ado alos his o iado es, sino ambién a los que p ac ican o os sabe es: la c isis del es uc u alismo, el de umbamien - o del ma xismo eó ico y del socialismo eal, un desa ollodispa ado de la ec - nología mal dige ido y o os enómenos que, en cadena, han enido a con igu - a un nue o eincie o es ado de cosas en el c epúsculo del siglo, de inido con exi osa exp esión de F ancis Fukiiyama como «el in de la his o ia» ~.Pe o, como ha esc i o Emilio Mi e ecien emen e, «¿Cuán os ines e e idos a la his o ia se han in ocado en os úl imos años?» ~‘. En apa iencia, no hay ninguna azón que jus i ique en es e momen o una mayo sensibilidad de los his o ia - do es a la ho a de acep a las ans o maciones, sob e odo po el despego que muchos de ellos, p ac ican es de in igu oso empi ismo p o esional, mues an an e los aspec os epis emológicos de la p opia disciplina. Pe o lo cie o es que una g an can idad de abajos —limi ándonos a los publicados en los años no - en a— se in cian o dedican capí ulos ex ensos a a a , con desazón en oca - siones, con olun a is a op imismo o as eces, un pano ama his o iog á ico agmen ado y a enazado en epelig osas no edades y « e o nos» de modos de hace his o ia igualmen einquie an es. Quizá lo que es á sucediendo, en escala supe io al ámbi o de la his o ia, sea una secuela del en e amien o de la con ianza en el u u o. P ime o ue la im - pugnación de la idea de p og eso, después ha sido el de umbamien o del so - cialismo « eal» y el a as e que ha p oducido sob e el ma xismo eó ico como mo o de las ideas que han alimen ado la mayo pa e de las causas de libe ación en es e siglo. Po in — alga es e ap esu ado epaso—, la pues a en cues ión de los más po en es pa adigmas cien í icos y modelos de conocimien o, que han explo ado en con usos agmen os y nos han obligado a p oduci modos de pen - sa bien dis in os —po ejemplo, el «decons uccionismo» de De ida—. Y odo es e p oceso ha concluido, ine i ablemen e, en algo que pod íamos deno - mina , conManuel C uz, como la «mue e del u u o» F ancis Fukuyama, Ti e bid o His o and i e Las Man, Nue a Yo k, 1991. El supues o in de la his o ia, que en ealidad pa a Fukuyama es el ce i icado dela mue e del ma xismo como sis ema económico, polí ico e ideológico, ha sido pun ualizado, al menos desde el pun o de is a his o io- g á ico, en VV. AA., A p opósi o de/ in de la his o ia, Valencia, 1994 (p ime a edición en inglés, 1992>, y ambién po Josep Fon ana, Lo u s o ia después del in de la his o ia, Ba celona, 1992. Emilio Mi e. His o ia y pensa’nien o his ó ico. Es udio y an ología, Mad id. 1997, p. 133. Manuel C uz, «El u u oha mue o: apo el pasadol», en El País, 5 deene o de 1998, donde desa olla es a idea en elación con la legi imación que se pide a la his o ia pa a ce i ica lo, en ea lo cual el au o plan ea o a pos u a: «Aho a bien, di ícilmen e se pod ía de ende el pasado de es as ag esiones sin una concepción algo dis in a de la his o ia, que pe mi a escapa a la señalada disyun - i a en e una his o ia ya imposible y una his u ia indeseable. Tal ez debie a se ésa la e dade a cues ión a deba i .» La ama del iempo. Algunas conside aciones en o no a lo na a i o... 89 En la amalgama de dolencias que pa ece aqueja ala his o ia de hoy, el hin - capié que algunos han pues o en la es echa inculación de lo na a i o con la p oducción his o iog á ica, sea sólo en su o ma, sea ambién en el con enido, es uno de los más conspicuos. Así lo han señalado los c í icos y lo esumió bien Da id Ha ían en su amoso abajo de 1989: «El e o no de la li e a u a ha sumido a los es udios his é icos en una ex - endida c isis epis emolégica. Ha cues ionado nues a c eencia en un pasado in - mó il y de e minable, ha comp ome ido la posibilidad de la ep esen ación his ó ica y ha soca ado nues a habilidad pa a ubica nos a noso os mismos en el iempo»6. Ha ían se hacía eco de la desazón p o ocada en las ilasde los his o iado es, desde hacia iempo, po las oces de aquellos que, desde campos dis in os e in - cluso ex años en e sí, habían pues o el acen o en la ca ga que la na ación — o el ela o, po deci lo sin ambages— apo aba ala his o ia. Un abajo ecien - e de Roge Cha ie ha in en ado, después de deja sen ada la pa adoja de que es e ambien e de inquie ud en e la p o esión no concue da con la «he mosa i - alidad» de lahis o ia hoy y el g an eco in elec ual que su p oducción dis u a, econduci la descon ianza an e las nue as endencias his o iog á icas señalan - do los log os que se es án ob eniendo po la p o undización en las cualidades de Jo na a i o como ehículo adecuado, almenos en dos géne os que es án sien - do ecuen ados ac ualmen e con asiduidad: la mic ohis o ia y la biog a ía7. In - cluso Jacques le Go ha pues o el acen o en los « e o nos» que a añen a la his - o iog a ía ancesa, según él u o de la e olución íia u al del g upo de los Annales: la his o ia polí ica, el acon ecimien o, la his o ia na a i a, la biog a ía, el suje o; son iejos emas, modos y ca ego ías que habían pe dido su si ioy que aho a, en iquecidos con el bagaje de a ias décadas de búsqueda po pa e de los his o iado es, pueden se e omados con nue as ene gías ~• En cualquie caso, no pa ece que sólo la ecupe ación del p o agonismo de lo na a i o sea la causa de las dudas plan eadas en la his o ia de es e in de siglo y, po an o, la eo ien ación de la disciplina ha de supone una ope ación de más calado, al y como se con iene en las dieciséis esis «pa a alcanza el nue o consenso his o - iog á ico en p oceso de ges ación», lanzadas po Ca los Ba os du an e el Cong eso In e nacional A His o ia a deba e, celeb ado en San iago de Com - 6 Da id Ha ían, «In ellec ual His o y and he Re u n o Li e a u e», en Ame ican His o ical Re iew, 94(1989), p. 881. Roge Cha ie , «La his o ia hoy día: dudas, desa íos, p opues as», en Ignacio Olábani y F an - cisco Ja ie Caspis egui (di s.), La «nue a» his o ia cul u al: la in luencia del pos es uc u alismo y el auge de la in e disci plina í edad, Mad id, 1996. Pp. 19-33. Es e ex o es una aducción del publi - cado en ancés en Ca los Ranos (ed.), His o ia a deba e. Tomo! Pasado y u o, San iago de Com - pos ela. 1995, pp. 119-130. iacques le Go , «Les e ou s daus lhis o iog aphie anQaise ac uelle», en His o ia a deba e. Tomo hL pp. 157-165. 90 Adol o Ca ascoMa ínez pos ela en 1993~. Los pun os p opues os po Ba os sin duda pod ían se sus - c i os po cualquie his o iado o, más aún, po cualquie in elec ual con in - quie udes an e el u u o de nues a sociedad den o de un nue o modelo global que, as los cambios p oducidos desde los ochen a, desee man ene se incula - do a las g andes cues iones p esen es y po eni . Sin emba go, pa a los his o - iado es, mucho an es, en 1974, cuando no e a ácil a isba algunas de las g an - des ans o maciones, Michel de Ce eau había señalado algunas cla es de comp ensión nacidas del sen ido común y, sob e odo, del conocimien o p o - undo de la a ea del his o iado . En La ope ación his ó ica, Ce eau analiza desde den o el abajo del his o iado , enma cado po un espacio social —las o mas de eclu amien o, la polí ica uni e si a ia, la coyun u a de pode acadé - mico, e c.— y una p ác ica «cien c. ica». Así se con igu an unas eglas con alo de e minan e en la p oducción his o iog á ica de una sociedad conc e a, cuyo análisis esul a decisi o, po an o, pa a en ende los mé odos, los emas y los en oques lO~ Del conocimien o de es a ealidad insoslayable pueden ex ae - se conclusiones pa a en ende la ayec o ia de la his o iog a ía y, lo que quizá sea más impo an e, pa a comp ende las azones de la pé dida de po encia de de e minados modos de his o ia , el su gimien o de o os y los deba es su gidos en el seno de la disciplina. Es muy posible que la inquie ud ac ual p o enga de lo que B uno Ana a ha denominado «acele ación» de la in es igación y de la e lexión his ó ica desde el in de la Segunda Gue a Mundial11, que si bien ha dado u os posi i os, ambién ha hecho quela his o ig a ía su alos ans omos del c ecimien o DEFINICIÓNDE UN NUEVODISCURSO SOBRE LA NARRATIVIDAD El amplio deba e susci ado po lo na a i o ha acabado po p oduci cie a con usión. Re e i se a lo na a i o en his o ia implica, al menos, es plan ea - mien os que deben se di e enciados: 1) lo na a i o como un en oqee pa icula de ace ca se a la ma e ia his o iable; 2) las cualidades del ex o his o iog á ico como discu so o ganizado que es —independien emen e de su ipo na a i o li - neal u o o-; 3) las elaciones, desde el pun o de is a del discu so, en e dos modalidades de ela o, el his ó ico y el de icción; sus elemen os comunes, el a - amien o del iempo, sus écnicas. Sin emba go, la upida u dimb e ejidapo es - os es conjun os de p oblemas obliga a a a los en conjun o. De hecho, la onda Ca los Ba os, «La his o ia que iene», en His o ia a deba e. Tomo L pp. 95-117. Michel de Ce ean, «La ope ación his é ica», en iacques le Go Í y Pie e No a (di s.), Hace la his o ia. Volumen 1. Nue os p oblemas, Ba celona, 1978 (p ime a edición en ancés, 1974), pp. 15-54. B uno An a, «S o ia quan i a i a e s o ia poli ica: nou e endenze e o ien amen i», en Ac as del 1 Coloquio In e nacional «Lo his o iog a ía eu opea: au o es y mé odos», Ma del Pla a, 1 996, p. 1 9. La ama del iempo. Algunas conside aciones en omo a lo na a i o... 91 na a i a no sólo ha a ec ado a la his o ia; como ha señalado Mo ales Moya, la sociología, la an opología, la iloso ía, po lo menos, se han is o a ec adas ~, Ya en los años sesen a, como pa e del deba e sob e la posibilidad de o - mula leyes en his o ia p opiciado po la iloso ía analí ica ‘¾ A hu C. Dan o había eno ado el in e és po las cualidades del ela o pa a la explicación his - ó ica. Su a gumen o pa ía del ipo de ase empleado en la his o iog a ía, es deci , las ca ac e ís icas lingúis icas del ex o his ó ico. Pa a Dan o, «la na a - ción es ya, po lana u aleza de las cosas, una onna de explicación» ~. Po es e mismo camino, W. 13. Galliehabía p o undizado en el p incipio es mc u al de la na ación, en endida és a como una o ma que pe mi e comp ende lo na ado o, lo que es lo mismo, es ablece una con inuidad en eel ela o —s o y— y el con - enido —his o y— ~ Y Louis O. Mink, al econoce el ca ác e sin é ico de la na ación o, dicho con o as palab as, su o alidad o ganizada que exige un ac o especí ico de comp ensión, ponía en alo al ela o en his o ia 16• Después, desde el e i o io mismo de la his o ia, Law ence S one, quiso ce i ica el a - caso, según él, de es o mas ~<cien í icas»,académicamen e hegemónicas, de hace his o ia: el modelo ma xis a, laescuela de los Annales —más en conc e - o la co ien e cuan i a i is a de lallamada segunda gene ación— y la cliome ía no eame icana. El acio dejado po las expec a i as no colmadas, opinaba S one, debía se cubie o po unanew oíd his o y, la na a i a, que supe aba los modelos «de enninis as» de explicación y que, además, mejo aba el iejo modo na a i o decimónico, pues no sólo a ec aba a la o ma, sino que ambién aía aí es eno ado es al con enido y al mé odo ~La esis de S one ue p on o 2 An onio Mo ales, «Paul Ricoeu y la na ación his ó ica», en His o ia a deba e. To,no III, p. 183. El pun o de pa ida había sido Ca l (1. Hempel con su abajo Ti e Func ion o Gene al La es ¿i His o , 1942, donde se ligaba el es a u o cien í ico de la his o ia a su capacidad pa a emplea el mé - odo hipo é ico-deduc i o con el obje i o de o mula leyes. Pe ola unidad del modelo explica i o de las ciencias, p opues o po Hempel, ha enidoque cede an e el econocimien o de la plu alidad de modelos en el mismo seno de la ciencia econocida como al. Así, es a si uación, ob ia en cuan o a la p oducción his o iog á ica ac ual, se p oduce ambién en o as o mas de conocimien o que no ienen necesidad de ac edi a cons an emen e su es a u o cien í ico. Más aún, la epis emología cien í ica hace iempo que no se limi a a dis ingui en e el modelo deduc i o y el modelo p obabilís ico de expli - cación, pues,como se ha hecho no a , caben o as posibilidades, como la explicación uncionalo la gené ica, es a úl ima que an buen esul ado han dado en su aplicación a la iloso ía o a la misma his - o ia, como hizo Michel Foucaul . ‘~ A hu C. Dan o, Ana/yUcal Philosophy o His o >. Cainb idge (Mass.), 1965; la ci a ex ual, en p. 201. Dcl mismo au o y sob e el mismo ema, pe o con la pe spec i a del paso del iempo, eSpie - gazione sIú ica, comp ensione s o ica e scienze umane», en Pie o Rossi (cd.), La eo ia della s o - iog a ia oggi, Milán, 1983, pp. 3-32. ‘> W. B, CaRie, Philosophyand i e His o ical Unde s anding, Nue a Yo k, 1964. ~ Louis O. Mink, «Philosophical Analysis and His o ical Analysis», en Re ie e Me aphysics, 20 (1968), pp. 667-698. ~‘ Law ence S one, «The Re i al o Na a i e: Re iec ions on a New Oíd His o y», en Ti e Pas ond i e P esen Re isi ed, Lond es,, 198 l,pp. 74-96, en especial, las Pp. 74-88, donde explica las azones quejus i icaii la uel a a Ja na ación. El ex o apa eció po p ime a ez en la e is a Pas and P esení, 85(1979), pp. 3-24. 92 Adol o Ca asco Ma ínez con es ada po E. J. Hobsbawmen la misma ibuna donde había sido expues a, la e is a Pas an ! P esení1 Vis o con la pe spec i a de los años, lo impo an e del a ículo de S one no e a an o su p ime a pa e, de c í ica con e iden e a án p o ocado , sino la segunda, en la cual ponía de mani ies o cómo un mi - ada eno ada hacia la o ma na a i a podía apo a un ins umen o ú il alos nue os mé odos y los nue os emas que po en onces empezaban a in e esa a los his o iado es. En de ini i a, S one p o e izaba el hecho, cons a able ya cuando publicó su a ículo —1979—, de que la ízue a his o ia encon a ía en la na ación uno de sus e i o ios p e e idos. O a cues ión, mucho más discu ible, e a su a i mación ace ca del in de los in en os de cons ui una his o ia cien í - ica o, según sus p opias palab as, «el in del in en o de p oduci una explica - ción cohe en e y cien í ica del cambio en el pasado» ~‘, asun o que excede al p esen e abajo y que, pa a su o ien ación más co ec a, debe ía inse a se en el g an deba e sob e el modelo de ciencia, sea humana o na u al, y su in e elación con la sociedad que la consume. Lo na a i o, no lo ol idemos, había sido has a los comienzos del siglo xíx el pa adigma his o iog á ico con a el que, desde 1929, los eno ado es de la his o ia adicional en Occiden e, los miemb os de la escuela de los Annales, con Hloch y Feb e a lacabeza, se en en a on con enacidad. Po és o lanue a his o ia de lo social y de lo económico des e ó du an e décadas el ela o y, con ello, los emas de es udio que habían monopolizado cl in e és de la ieja his o - ia aho a impugnada. Una íc ima p opicia o ia de la « e olución» de los An - nales ue, en consecuencia, la his o ia polí ica. Sólo cuando los miemb os de la sezunda~ gene ación de los Annale,s se plan ea on nue os w ~ n e os ~n oques y nue os emas, ue posible e oma la his o ia polí ica. Así lo hizo Jacques Jullia d, en la ob a colec i a i ulada Fai e de ¡lii s oi e (1974), di igi - da po Jacques le Go y Pie e No a. Su ex o, un alega o en de ensa de la his - o ia polí ica, llamaba a los his o iado es anceses a que e omasen los emas polí icos, an o iempo abandonados, y que los abo dasen desde una pe spec i a eno ada. La his o ia polí ica se con e ía, de es a mane a, en his o ia del pode , un en oque que in eg aba asgos de sociología his ó ica, de his o ia de la opi - nión, de his o ia de las men alidades colec i as, además de inco po a los mé - odos que ya habían sido ensayados an e io men e 20 Más ecien emen e, y ‘~ E ic 1. l-lobsbawm, «Re Re i al o Na a i e: So ne Commen s», en Pas and P esen , 86 (1980). La éplica de Hobsbawm se cen a en de ende los log os dela his o ia cien í ica, es deci , a polemiza sob e el acasoque a ibuía S one al ma xismo his o iog á ico y al cuan i i ismo ancés. Es a es la línea que han seguido los que después de Hobsbawm han a adola cues ión. Véase, po ejemplo, Julián Casano a, La his o ia social y los his o iado es, Ba celona, 1991. pp. 114-118. Sob e la polémica S one / Hobsbawm, éase un esumen en José Sánchez Jiménez, Pa a comp ende la his - o ia, Es ella, 1995, pp. 152 y ss. y 176-178. ‘» L. S one, ob. ci ., p. 91. -» Jacques Jullia d, «La polí ica», en Hace la His o ia. Tomo IL Nue os en oques. Ba celona, 1979, pp. 237-257. En conc e o, es as son las azones que Jullia d conside a de e minan es pa aque La ama del iempo. Algunas conside aciones en o no a lo na a i o... 93 cen ado en la His o ia Mode na, B uno Ana a ha pues o el acen o en que es e e u n o essen ials signi ica un eplan eamien o de las cla es de es udio: la eelabo ación con inuade los equilib ios en el seno de los apa a os bu oc á icos, los i uales del pode , las elaciones en e la mona quía y las a is oc acias y an - os o os escenanos que en la ac ualidad son ecuen ados po los es udiosos. In - sis e Ana a en que lahis o ia polí ica ac ual oma elemen os de la an opología, de la his o ia de la cul u a, de la li e a u a o de la sociología, y ha encon ado en la co e un obje o de es udio y análisis ca gado de signi cados, e dade o c uce de caminos en el cual se en elazan aspec os de a iada índole —en especial pa a el es udio de los g upos di igen es y eli es—21. Sin duda, la modalidad na - a i a se adap abien a es os obje i os de his o ia polí ica, aunque no sea el úni - co en oque uc í e o y, en cualquie caso, lana ación deba se en iquecida con o os elemen os ya aquila ados po la expe iencia his o iog á ica. En de ini i a, la nue a his o ia polí ica, o his o ia del pode , es di ec amen e ibu a ia de los caminos que había abie o Annales y de la ape u a de la his o - ia a o as disciplinas a ines que el mo imien o había p opiciado. Es ácil ea - liza un pa alelismo en e laac i ud que mues a Jullia d hacia la nue a his o ia polí ica y lo que p opugna S one con espec o alo na a i o. El p ime o aboga po un en oque eno ado que inco po e en el seno del concep o de pode as - pec os di e sos igno ados po la his o ia polí ica adicional. Po su pa e, S o- nc se e ie e a la nue a his o ia na a i a como el ehículo más ap opiado pa a los emas y los en oques que es án su giendo. Según la de inición p opues a po Rúsen: «la na ación his ó ica (es) una es - uc u ade enunciados o un p oceso de in e p e ación lingiiís ica del mundo» 22; y dice aun mas: «sólo con a gumen os de ipo na a i ís ico se puede de e mina exac amen e en qué consis ep opiamen e la acionalidad a la que aspi a la his o ia en cuan o ciencia, y sólo con a gumen os de ipo na a i o se puede deci exac amen e en qué consis e la mode nidad de la in es igación his ó ica y de la his o iog a ía es- la his o ia polí ica no hubie a gozado de p es igio en e los miemb os de A una/es de las p ime ay se - gunda gene aciones —en e ellas igu a su o ma na a i a, con a ia al análisis——: «La his o ia po - lí ica es psicológica, e igno a los condicionamien os; es eli is a. incluso biog á ica, e igno a la so - ciedad global y las masas que la componen; es cuali a i a e igno a lo sedal; en oca lo pa icula e igno a la compa ación; es na a i a e igno a el análisis; es idealis a e igno a lo ma e ial; es ideológi - cay no iene conciencia de se lo; es pa cial y no lo sabe ampoco; se apega al conscien e e igno ala la ga du ación; en una palab a, pues es a palab a lo esume odo en la je ga de los his o iado es, es acon eci,nen al» (p. 237). 21 Bmno Ana a, a . ci ., pp. 23-26. Un eco ido sob e las mane as ac uales de abo da el es u - dio de la co e y un es ado de la cues ión de es a clase abajos en España. en An onio Al a ez-Os- so io, «La co e: un espacio abie o pa a la his o ia social», en San iago Cas illo (coo d.), Lo His o ia Social en spana. Ac ualidad ype spec i as. Mad id, 1991, pp. 247-260. El pun o depa ida pa a es a clase de es udios ha sido la ob ade No be Elias, Lo socié é de coa , Pa ís, 1974 (p ime a edición en alemán, 1969). 22 1dm ROsen, «Na a i i á e modemi é nella s o ia>,, en Pie o Rossi (cd.), ob. ci , p. 198. 94 Adol o Ca asco Ma ínez pec o a las o mas an e io es de pensamien o his ó ico que habi ualmen e sc de - nomina (en el lenguaje o dina io) “na ación’»23. Sin duda es excesi a una onnulación del campo de la his o ia que expulsa o as mane as de abo da la ma e ia his o iable, sob e odo eniendo en cuen a las dis in as his o iog a ías que a lo la go del xx han mos ado su capacidad de explica —y ambién con a — el pasado que, además, no pueden se igno adas en cualquie ope ación de eno ación concep ual y me odológica. Sin es a de acue do con la adical o mulación de Riisen, sí podemos conside a dos ele - men os que en su opinión se apun an como undamen ales pa a de e mina la ubicación de lo na a i o en la his o ia ac ual, po lo menos desde el pun o de is a epis emológico: uno es la inculación en elo que se enuncia del pasado y el lenguaje que lo exp esa —de ello nos ocupe a emos más adelan e—, y el o o se íden i ica con la na ación his ó ica como p oceso de signi icación de e mi - nado po la expe iencia empo al, an o e e ido al obje o sob e el que se esc i - be como el iempo con empo áneo al his o iado . La his o ia, como han seña - lado Fen ess y Wickham, se mue e en la amplia anja de la memo ia colec i a —social—, ein e p e ada cons an emen e y habili ada como comp ensión del pasado con unciones especí icas —la legi imación del pode no es la menos impo an e— y, po in, se encuen a siemp e con el iempo, ma e ia di usa y maleable cuyas cla es de codi icación esiden en el suje o que lo in e pela y lo moldea24 EL SUJETO ENLA TRAMADEL TIEMPO Paul Ricoeu ha sido, quizás, uno de los que más ha hecho a anza la e - lexión eó ica ace ca de las elaciones en e la na ación y la his o ia 25• Su Temps e éci4 desde el mismo í ulo, plan ea una de inición de his o ia en la que con luyen la ca ego ía empo al —posiblemen e la dimensión más impo - an e pa a el his o iado — y lo na a i o, no ceñido sólo al ins umen o de e - p esen ación. Pe o la ob a icoeu iana no se limi a a un es ablecimien o de ca - ego ías esenciales, si io que p o undiza más. P ecisamen e, es lo empo al lo que do a a la na ación de alo como eco de la expe iencia humana y, en ello, insis e, eside la semejanza es echa en e his o ia y ela o de icción, «el ca - ác e empo al de la expe iencia», algoque de e mina al ela o his ó ico desde den o —como ela o en sí— y desde ue a —como ep esen ación del pasa - do—. Es más, opina Ricoeu , sólo en endiendo las implicaciones del ela o como elemen o e eb ado del ex o his ó ico, se log a iden i ica en éluna e- 23 ¡hiden , p. 199. 24 James Fen ess y Ch is Wickham, Memó ia social, no as pe spec i assob e o passado, Lis - boa, 1994 (p ime a edición en inglés, 1992). 25 Un comen a io de la apo ación icoeu iana, en A. Mo ales, «Paul Ricoue ...», pp. 185 y ss. La ama del iempo. Algunas conside aciones en omo a lo na a i o... 95 p oducción de la expe iencia humana; en sus p opias palab as: «(lo na a i o) de e mina, a icula, y cla i ica la expe iencia empo al». De es e modo, el ex - Lo no es sólo un ámbi o au ónomo de sen ido, como habían sos enido el es - uc u alismo o lo han in e p e ado algunos semió icos, sino que asciende a és e. La esis de Ricoeu consis e en p edica una misma ope ación de la his - o ia como na ación y del ela o de icción, unaope ación con igu an e de sen - ido que do a a ambos géne os de in eligilibilidad, aunque exis an ob ias di e - encIas —la undamen al, la máxima i enunciable de e dad o o gada po los documen os—. Y la ope ación in elec ual que asume elpapel de mediado es la c eación de la ama, el nexo que incula los hechos aislados —acon e - cimien os— y les apo a sen ido—«una sín esis de lo he e ogéneo», en pala - b as de Ricoeu —26. El concep o de ama, ampliamen e desa ollado po Paul Veyne y ecogi - do po Ricoeu 27, se con ie e en onces en el elemen o que conec a la sus ancia in elec ual del conocimien o his ó ico con la iden idad de su ela o. Esc ibe Veyne: «(la his o ia) sigue siendo undamen almen e un ela o y lo que denominamos ex - plicación no es más que la o ma en que se o ganiza el ela o en una ama com - p ensible (...) explica , pa a un his o iado , quie e deci “mos a el desa ollo de la ama, hace que se comp enda”» 2 Es en la ama donde los hechos cob an sen ido, como nudos de elaciones, cuyo signi icado se cob a sólo cuando el his o iado los o dena y econoce g acias a los concep os disponibles —po eso la his o ia es ac i idad in elec - ual—. Así, la explicación his ó ica consis e en des ela amas po medio de la na ación, su ehículo p opio29. Aho a bien, segón Veyne, explica en his o ia es, simplemen e, e idencia <da cla idad queemana de un ela o su icien emen e documen ado» 30• La his o ia no explica en el sen ido de p e e o deduci —lo que an o p eocupaba a los análi icos hempelianos—, sino quepone en posi i o una ama en donde los hechos cob an sen ido en e sí, y ello sólo es posible — esa es la opinión de Veyne— bajo la o ma del ela o. La ama, cons uidapo el his o iado , ab e posibilidades in ini as de explicación, po que en su ejido las ca ego ías his ó icas cob an signi eado, y no ice e sa. De es a mane a, Veyne «desd ama iza» eldeba e de lo episódico y lo no episódico, abie o po los An - 26 Paul Ricoeu , Tiempo y na ación. 1: con igu ación del iempo en el ela o hwo uo, Madud, 1995 (p ime a edicicón en ancés, 1985), p. 26. 27 Paul Ricoeu , ob. ciÉ. 286, uhica a Veyne en el c uce en e las esis webe ianas y las co ien es na a i is as anglosajonas. ~‘ Paul Veyne, Cómo se esc ibe la his o ia.Foucaul e oluciona la his o ia, Mad id, 1984 (p i - me a edición en ancésen 1971), pp. 67-68. E an~ois Fu e , «De I’his oi e- éci á l’his oi e-p obléme», en Diógenes, 89 (1975). ~ Paul Veyne, Cómo se esc ibe p. 69. 102 Adol o Ca asco Ma ínez niones polí icas e ideológicas empleando ecu sos e ó icos y es ilís icos que mezclaban la icción conla ealidad 58, lo cual conlíe a cie o in e és pa ael his - o iado , al menos desde una doble pe spec i a: el empleo de los ecu sos, las i- gu as y las écnicas na a i os en gene al, y la conside ación de la no ela his - ó ica como uen e, sea e e ida al iempo ep esen ado en la no ela como al iempo en que se esc ibe la no ela. HISTORIA NARRATIVA E HISTORIA CONCEPTUALIZANTE. LA RELACION ENTRE HISTORIA YLENGUAJE «Foucaul es el his o iado comple o, el inal de la his o ia» ~. Es as axa i - as palab as esc i as po Paul Veyne pa ecen excesi as leídas casi ein a años después, pe o de lo que no cabe duda es de la in luencia que es e inclasi icable ilóso o ancés ha enido en el mundo in elec ual occiden al en es as úl imas dé - cadas, y pa icula men e en e los his o iado es. Quizá uno de los mé i os de Mi- che! Foucaul consis a en habe sabido explica el p oceso de expansión y de agmen ación que ha expe imen ado la his o ia desde los se en a, casi a elo - cidad de é igo, y cuyos e ec os se han dejado sen i en dis in as mani es a - ciones de desconcie o, inquie ud o «c ísís» en el seno de la disciplina. Apo a - ciones oucaul ianas como la noción de discon inuidad, la explicación de la agmen ación del obje o —no sólo en la his o ia, ambién en la psiquia ía y en o as cíencías—, la necesidad de ede ini las ca ego ías his o iog á icas exis - en es y c ea o as nue as, en e o os campos que cub e su ob a, han con e - ido al ilóso o en un pun o de e e encia de lanue a his o ia, de sus mé odos, de sus obje os y de sus o mas de ep esen a . En Lo a queologíadelsaben ana- liza Foucaul eldiscu so como medio de conocimien o y p opone, como ac i ud de inicio, la libe ación de concep osy nociones que nos las an, como laidea de la exis encia de dis in os discu sos es ancos en esí pa a laciencia, la li e a u a, la his o ia, la eligión, la iloso ía ~. Y, después de pone en ela dejuicio los ap io ismos desde los cuales adicionalmen e se ha cons uido el discu so de las dis in as disciplinas, es deci , de la mul iplicidad de obje os y de las discon i - nuidades —pensemos sólo en la his o iog a ía— se in ie e laimpo ancia de lo indi idual — no sólo del suje o, de )o subje i o, o de las in e subje i idades, sino ambién una nue a alo ación del acon ecimien o como hecho singula — “ Sob e es os aspec os, éase José Ma ía Pozuelo Y ancos «Realidad, icción y semió ica de la cul u a», en La no ela his ó ica aJlnalesdel siglo XX, pp. 104 y ss. ~ Paul Veyne, Cómo se esc ibe la his o ia p. 200. El p opio Veyne, en la nec ológica que i - bu ó en Le Monde a Foucaul (1984), a i mó que su ob a e a «el acon ecimien o de pensamien o más impo an e de nues o siglo», ci ado po J. O. Me quio , Foucaul o el nihilismo de la cá ed a. Mé - xico, 1988 (p ime a edición en inglés, 1985), p. 13. ~« Michel Foucaul , La cheologia del zape e, Milán. 1971 (p ime a edición en ancés, 969}, pp. 29 y ss. La ama del iempo. Algunas conside aciones en o no a lo na a i o... 103 y, pod íamos añadi , las p es aciones de lo na a i o adap ado pa a es e nue o discu so de la his o ia. Pe o es a eelabo ación del discu so his o iog á ico —en gene al, del dis - cu so del pensamien o— no es menos concep ual si es na a i a, en e o as co - sas po que Foucaul man u o una compleja elación con el es uc u alismo como pa adigma del conocimien o, sin some e se nunca a una o odoxia que él mísmo echazó explíci amen e en cuan as ocasiones le ue posible. Lo que lan - za Foucaul en Los palab as y las cosas es la idea de que no sólo se puede pen - sa de una de e minada mane a o, en o as palab as, o dena la ealidad según unas ca ego ías he edadas sin c í ica —la noción del p og eso lineal del cono - cimien o, la in a iabilidad del obje o de las ciencias, la exis encia de un único mé odo cien í ico—. Pa a de e mina cómo hemos llegado a pensa de una de - e minadamane a, es deci , po qué hemos o denadola ealidad así y no de o a o ma, p opone «el mé odo a queológico», un p ocedimien o que exhuma de la his o ia —de ahí el é mino a queológico—— los códigos undamen ales, las o mas de pensamien o que han sido necesa ias pa a cons ui nues a mane a de o dena la expe iencia. En endida den o de su a queología del conocimien o, la p opues a más in e esan e de Foucaul pa a la his o ia es el mé odo genealógico, pa cialmen e he edado de Nie zsche, y comple ado luego con eles udio del dis - cu so que desa olla en La a queología del sabe 61. Foucaul «no es un his o - iado de la con inuidad sino de la discon inuidad»62 lo cual implica no sólo una dis in a mane a de abo da el es udio del pasado, sino ambién un di e en e modo de eo ien a eó icamen e la elación del his o iado conel pasado63. En cuan o ala dis in a mane a de abo da el pasado, Veyne señala cómo el mé odo oucaul iano consis e en «comp ende que las cosas no son más que obje i a - ciones de p ác icas de e minadas, cuyas de e mínaciones hay que pone de mani ies o, ya que la conciencia no las M —esa es la a ea del his o - iado —. Ello di e encia la his o ia de la ciencia, según Veyne, pues: «La ciencia no es la o ma supe io del conocimien o: se aplica a “modelos de se ie’, mien as quela explicación his ó ica se ocupa, caso po caso, de “p o o i - pos”; po la na u aleza de los enómenos, la p ime a iene po in a ian es mode - los o males; la segunda, e dades aún más o males. Aunque sea en e amen e co - yun u al, la segunda no iene menos igo que la p ime a.Posi i ismo obliga.»65 Así pues cabe lo concep ual en his o ia, en la nue ahis o ia que, en medida impo an e, es á he manada con lo na a i o. De es a o ma, pod íamos apun a ~~J. G. Me quio . ob. ci ., pp. 58 y ss. 62 Ma k Pos e , Foucaul , el ma xismo y la his o ia, Buenos Ai es, 1987 (p ime a edición en in - glés, 1984), pp. 108-109. ~-‘ Ma k Pos e , «Foucaul , el p esen e y la his o ia», en E. Balbie , G. Deleuze y o os, Michel Foucaul , ilóso o, Ba celona, 1990 (p ime a edición en ancés, 1989), p. 298. ~ Paul Veyne, Cómo se esc ibe ..., p. 213. «‘ Ibídem, p. 229. 104 Adol o Ca asco Ma ínez la idea de que lahis o ia es el c uce de caminos en e los concep os y los acon - ecimien os, e lejados en la ama elegida po el his o iado como ep esen a - ción de una pa e del pasado. Po o a pa e, pa ece ue a de oda discusión cuál es la azón que ha gene ado el in e és de los ilóso os po la his o ia. En an o queel abajo del his o iado supone un in en o de ep esen a el mundo a a és del lenguaje y del pensamien o, la ope ación his ó ica se insc ibe den o del campo de e lexión de las ideas Y es a ope ación —la que con ie e en in e - ligibles los acon ecimien os y aplica con el sen ido adecuado los concep os— implica un mecanismo de mediación de o igen concep ual: la selección. En es e sen ido, las palab as de E. H. Ca son e elado as: «El his o iado es necesa iamen e selec i o. La c eencia en un núcleo óseo de hechos his ó icos exis en es obje i amen e y con independencia de la in e p e a - ción del his o iado es una alacia absu da, pe o di icilísima de desa aiga (...) En gene al, puede deci se que el his o iado encon a á la clase de hechos que busca. His o ia signi ica in e p e a » ~‘. El hecho de que los c í icos de la his o ia na a i a la hayan acusado de poco álida ——en conc e o, alguien laha cali icado de «débil» modo de ep e - sen ación de la his o ia68, o ode «modalidad de huida»69— es, a nues o juicio, consecuencia de un p oblema más amplio, que es la p opia di icul ad de con - cep ualiza en his o ia, sea cual sea el modo de ope a . Paul Veyne ha ca ac e - izado es a cues ión cen al de la epis emología his ó ica, que a añe, insis imos acualquie plan eamien o eó ico o his o iog á ico, al señala los obs áculos que el his o iado encuen apa a conoce median e concep os y pa a u iliza con - cep os que hayan demos ado e icacia an e ionnen e, po que «del de eni his - ó ico no poseemos un conocimien o inmedia o (...) [y] los ci cui os acon eci - men ales no los conocemos, p ime o, más que de un modo pa cial y con uso» 7O~ Es a cues ión iene que e con un deba e la gamen e lib ado —y aún no can - celado—: el p oblema de la obje i idad en his o ia o, mejo dicho, la búsqueda de un modelo de obje i idad adap ado a es a disciplina. No es es e luga pa a disce ni sob e si lahis o ia debe o no compa i lanoción de obje i idad p opia de la ciencia —aunque algunas cosas se han dicho sob e ello—, pe o sí es ~< Pe e Winch, «La app esen azione del mondo da pa e dello s o ico>’, en Pie o Rossi (edj, ob. ci , p. 247. 67 E. H. Can ¿Qué es la his o ia?, Ba celona, 1981 (p ime a edición en inglés. 1961), PP. 16y 32. 68 Julio A ós egui, Lo in es igación his ó ica: eo ía y mé odo, Ba celona, 1995, p. 255. La ci a comple a: «La na a i a sólo es una de las o mas posibles de ep esen ación dela his o ia y en mane a algunala mejo de ellas. Se a a, más bien, de una o ma «débil» de hace lo.» 69 Josep Fon ana, ob. ci , p. 17. La ci a comple a: «He ci ado p ecisamen e la na ación, unade las modalidades de huida más ecuen es, y elemen ales, de quienes p e enden escapa del con agio de la eo ía». ‘« Paul Veyne, «La his o ia concep ualizan e», en Jacques leGol y Pie e No a (di s.), Hace la his o ia olumen 1, p. 75. La ama del iempo. Algunas conside aciones en o noa lo na a i o... 105 pe inen e e oma la elación en e elobje o ep esen ado —los acon ecimien - os del pasado, o simplemen e el pasado— y su ep esen ación —el ex o his - ó ico—. Si acep amos con Jesús de Ga ay que his o ia consis e en sus i ui po palab as «las acciones que en símismas son i epe ibles»71, elnudo p oblemá - ico consis e en la «posibilidad de con undi las palab as conlas cosas». Pe o es a a ibución no limi a, a nues o juicio, la capacidad in elec i a del ex o his - ó ico, sea o no na a i o. Po el con a io, exige del his o iado una e lexión sob e la epis emología de su sabe que obliga a no ep oduci de o ma au o - má ica la noción de obje i idad al uso — enida de las ciencias expe imen ales y mensu ables—y a hace un es ue zo de búsqueda de la p opia especi icidad de la obje i idad his ó ica. Y en es e sen ido una de las p opues as más suges - i as en las úl imas décadas ha sido, ei e amos, el mé odo a queológico-gene - alógico de Foucaul . Pe o no es laúnica. En e noso os, Ba olomé Escandelí ha ealizado ecien emen e uno de los es ue zos más in e esan es po elabo a una eo ía del conocimien o his ó ico como sis ema comple o. Su Teo ía del Discu so His o io g ó ico plan ea un modelo global pa a la disciplina his ó ica en el cual la undamen ación epis emológica ocupa una pa cela impo an e, así como dedica o o an o a los p oblemas de o malización del ela o en his - o ia 72 Uno de los campos quecon más ecuencia han sido ansi ados po el pensamien oposmodemo es el del lenguaje—lain luencia de Wi gens ein es decisi a—, en conc e o su capacidad pa a ep esen a o simboliza la expe - ienciahumana y comunica la. F en e a los g andes sis emas de an año, las ideas- ue za o, en gene al, la uni e salidad comp ensi a de g andes e dades, es deci , el «pensamien o ue e», los ochen a han alumb ado el «pensamIen - o débil», escép ico po de inición an e la apa iencia de lo eal —en es e sen - ido, una enomenología del conocimien o— y econocedo de la agmen a - ción del mundo sensible, de las di e encias73. En palab as de An onio Mo ales, se a a de cen a se en «lo conc e o, a en os a las di e encias in a y ex acul - u ales, a la e dad como apa iencia, no como esencia, alas o mas e ó icas y simbólicas» ~. La in luencia de es a mane a de pensa en la nue a his o ia es ob ia. No sólo po lacons a ación de la agmen ación de la ealidad como ob - je o de conocimien o —algo cons a able en la dispe sión de obje os del in e és de los his o iado es en la ac ualidad—, sino ambién, po la o ma de ahe - ~ Jesús de Ga ay, «La obje i idad, iejo y nue o p oblema», en José And és-Gallego (dR,), New His o y, Nou elle 1-lis o y. Hacia una nue a His o ia, Mad id, 1993, p. 155. 72 Ba olomé Escandelí, Teo ía del discu so His o iog á ico, O iedo, 1992; en especial, pp. 83-127 y 193-223. ‘~ En e o os ex os ep esen a i os del «pensamien o débil», Gianni Va imo y Pie Aldo Ro a i (edsj. El pensamien o débil, Ba celona, 1990 (p ime a edición en i aliano, en 1983). De Va imo: Lía sociedad anspa en e, Ba celona, 1990; Elogio del pudo , Ba celona, 1991; Elica de la in e p e a - ción, Ba celona, 1991. ~ An onio Mo ales, «Pos mode nismo e his o ia», en José And és-Gallego, ob. cm, p. 152. 106 Adol o Ca asco Ma ínez da lo —el suje o—. Cabe, en onces, un eplan eamien o de la his o ia desde el pensamien o « acilan e»75 posmode no, como apun a Gab ille Spiegel: o a la con iada y es able elación en e palab as y cosas -—-en e ex o his ó ico y pa - sado—, se impone un solapamien o en e las palab as, que no sólo ep esen an cosas, sino que ambién ienen sen ido en sí mismas, y en e las palab as y lo que quie en a ibui —lo ep esen ado— 76• Es la cues ión de la mediación, o el linguis ic u n, lo que accede al p ime plano77, es deci , el in e cambio de signi icados en e los ex os y de los ex os con la ealidad exp esada. Desde la iloso ía del lenguaje —anglosajona y ge mana— y desde el pos es uc u alismo ancés, la p eocupación po la na ación ha in luido en la p oducción his o iog á ica. Gadame , desde la he menéu ica, ha ei e ado su p o unda con icción en que nues o ace camien o a las cosas, al mundo, al pasado ambién, es dialogada, es deci , a a és del lenguaje como ehículo de comunicación, y que sólo esa dinámica de in e pelación con inua en e ob - je o y suje o, y en e suje os, nos ace ca a la e dad ~. Ricoeu , en un abajo an eno a su ob a culminan e, señalaba cómo el discu so, en endido como p edicado do ado de sen ido, es una en idad con es uc u a p opia «en el sen ido sin é ico, es deci , el en elazamien o y la acción ecíp oca de las un - ciones de iden i icación y p edicación en una y la misma o ación», con ca - pacidad al mismo iempo de «iden i icación singula » y de «p edicación uní e sal»79. Sob e es as cues iones, si uándose en la on e a en e his o ia y li e a u a, el abajopione o de Régin Robin inaugu aba la pues a en alo de las écnicas na a i as que podían se i iles pa a los his o iado es en en ados a nue os p oblemas y nue os obje os ~ Menos conc e ope o con más e - pe cusiones ue La a queología del sabe , de Foucaul , de inido , como se ha dicho, de concep osin luyen escomo el de discon inuidad del discu so, an de e minan e de la p oducciónhis o iog á ica pos e io que podemos habla de un «e ec o Foucaul » e e ido a la mane a de analiza los ex os y de cons nii los81. ~ La exp esión p o iene de Ciampie o Commolli, «Cuando sob e e] pueblo cubie o po la nie e apa ece, silencioso, el Cas illo ... (La p opensión na a i a an e el paisaje indesc ip ible)>~, en Gianni Va i no y Pie Aldo Ro a i, ob. cm, p. 291. 76 Gab ielle Spiegel, «Towa ds a Theo y o he Midde C ound: His o ical W i ing in he Ageo Pos mode nism», en His o ia a deba e. Tomo 1, pp. 170-171. ~ Ibidem, pp. 171 y ss., Véase, ambién, Ped o Ca dim, «En e ex os y discu sos. La his o io - g a ayel pode del lenguaje», en Cuade nos de His o ia Mode na, 17(1996), pp. l26y ss. ~ Hans-Oeo g Gadame , «His o ia y lenguaje: una espues a>~, en R. Koselleck y l~l.-G. Gadame , His o ia y he menéu ica, Ba celona, 1997 (p ime a edición en alemán, 1987), pp. 97-106. ~< Paul Ricoeu , Teo ía de la in e pe ación. Discu so y exceden e de sen ido, Mad id, 1995 (p ime a edición en inglés, en 1976), p. 25. >« Régine Robin, His oi e e Linguis ique, Pa ís, 1973. Un análisis de su ob a, con ex ualizada y pues a en pe spec i a, es el de Noemí Goidman, El discu so como obje o de la his o ia, Buenos Ai - es, 1989, pp. 33 y ss. <‘ Sob e es e e ec o, éase Ped o Ca dim, a . ci ., Pp. 139 y ss. La ama del iempo. Algunas conside aciones en o no a lo na a i o... 107 NUEVAS PERSPECTIVAS DE LO NARRATIVO En de ini i a, la nue a his o ia na a i a, o uel a al ela o en his o ia, al y como lahan p esen ado S one, Bu ke o Veyne, inspi ada en Ricocu o Foucaul , en eo os, busca inclui la desc ipción, el análisis, la explicación y cuan os ele - men os puedan en iquece la na ación. Todos ellos, jun o con las écnicas e - ó icas y un co pus concep ual, cons uyen un discu so denso que in en a me - jo a an e io es mane as de his o ia . Es ob io que no se a a de un me o e omo a la his o ia posi i is a o omán ico-nacionalis a del siglo XIX, sino el p oduc o de la ecupe ación po pa e de la his o ia de su p opia especi icidad, con asgos na a i os —no exclusi amen e lineales— y ambién analí icos ~ ¿Cuáles son las apo aciones su idas po lanue a isión de lo na a i o en his o ia? Alo la go de las an e io es páginas se han ecogido algunas. Siguien - do a Rúsen, lap ime a —desde un pun o de is a eó ico— puede se una e - lec u a de la elación del pasado conel p esen e83 cues ión ya expues a po He - gel y desa ollada más a de po Gadame y más ecien emen epo Foucaul , lo cual implica oda una a iedad de ac i udes an e la noción de iempo, jun o con dis in as consecuencias pa a el obje o his ó ico. Como nos ha explicado Fou - caul , es as conexiones es án co ocicui adas po las «discon inuidades» o des - plazamien os de signi icado de los concep os, mani ies os en las p ác icas de cada época his ó ica, lo que p oduce dis o siones en nues a noción an e io - men e lineal del pasado —más o menos ligada a la idea dep og eso. En cuan o a modalidades his o iog á icas, una apo ación de la his o ia na - a i a es la mic ohis o ia, muy in luida po los abajos an opológicos de Cli o d Gee z y Ma shall Sahlins. El mé odo de ambos au o es consis e en se - lecciona casos muy conc e os en el iempo y el espacio que, g acias a unalabo concep ual y explica i a desa ollada has a sus úl imos é minos, si en pa a cons ui un uni e so en de alle y de g an alo gene al —la e e ida «desc ip - ción densa»—84. Con la mic ohis o ia se esponde al in en o de econs ui , se - gún las pau as an opológicas desc i as, lo in incado de las elaciones sociales, sob e odo en las capas in e io es, aquellas cuyas huellas documen ales han exi - 82 Véase Jó n Rilsen, a . ci ., p. 197. ~‘ Júm ROsen, «La his o ia, en e mode nidad y pos inode nidad», en J. And és-Gallego (ed.), ob. cii., p. 129. <~ Cli u d Gee z, La in e p e ación de las cul u as, Ba celona, 1988; Ma shall Sahlins, !sla,s de his o ia. & mue e del capi án (‘cok. Me¡á o n, an opología o /z&o ¡-ja, Bas elona, 1988; C. Gee z, 1. Cli o d y o os, El su gimien o de la an opologíaposmode na, Buenos Ai es, 1992. Sin emba go, ambién desde la an opología, se ha c i icado el abajo de Gee z, po conside a lo poco igu oso y abocado a un callejón sin salida. La sup esión de cualquie es uc u a eó ica, de que hace gala Gee z y que ha enido g an in luencia en la his o iog a ía ecien e, ha sido impugnada po Josep R. Llobe - aen esde sus abajos: Hacía una his o ia de las ciencias sociales, Ba celona. 1988; Caminos diis - co dan ess cem alidad y ma ginalidad en la his o ia de las cienciassociales, Ba celona, 1989; y La iden idad de la an opología, Ba celona, 1990. Llobe a busca ambién una ciencia social única, en cl mismo sen ido que la ieja aspi ación de los Minales. 108 Adol o Ca asco Ma ínez gido un cambio de ac i ud del his o iado hacia las uen es. El mé odo consis e en u iliza a un indi iduo como hilo conduc o de la explicación, de o ma que la ayec o ia de una ida indi idual, o del de eni de una amilia,pe mi a comp ende los múl iples ac o es, in e eses y elemen os men ales que compo - nen el uni e so social de las masas campesinas del An iguo Régimen. Pa a Ginzbu g y Poni, dos de los más des acados mic ohis o iado es, el mic oanáli - sis p esen a dos dimensiones: po un lado, el acceso a lo i ido, a la ealidad pe sonal indi idual, que se ía imp ac icable es udiando g andes g upos huma - nos; po o o, el desen añamien o de las es uc u as «no isibles», es deci , los aspec os men ales y sus epe cusiones en la conduc a85. Las p es aciones e ó - icas del ela o lo con ie en en ehículo ap opiado pa a e leja lo imagina io, los mecanismos que de e minan la oma de decisiones y odos los demás as - pec os de lo «mic o». F u o de la e i alización del ela o es, ambién, la p eocupación po lo in - di idual, que se mani ies a, po ejemplo, en un eno ado in e és po el géne o biog á ico, on e izo po de inición ~Du an e a ias décadas—desde el in de la SegundaGue a Mundial has a casi los ochen a— la biog a ía se consi - de ó un géne o his o iog á ico ago ado, como consecuencia del p edominio de los pa adigmas ma xianos y es uc u alis as 87~ Pe o, en los úl imos años, se ha p oducido un cambio «espec acula », como lo cali ica An onio Mo ales, sob e ~ Ca lo Ginzbu g, El queso y los gusanos, Ba celona, 1981; P. Boye y 5. Nissenbaum, Lo ci á indemonia a.Salem e le o gini sociali di una caccia alíe s eghe, Tu ín, 1986 (p ime a edición en inglés, en 1974), en especial el p ólogo de Ca lo Ginzbu g; Ca lo Ginzbu g y Ca lo Poni, «La mi - c o-his oi e», en Le D~ba , 1981, pp. 133-136; Ca lo Ginzbu g y Ma co Fe a i, «La colomba a ha apeno gli occhi», en Quade ni S o ici, 38 (1978), pp. 631-639; E. G endi, «Mic o analisi e s o ia so - ciale», en Quade ni S¡o ici, 35(1972); J. Agi eazkuenaga, E. Gio gi, G. Le i, M. U quijo, A. To e, O. Raggio, F. Bocchi, S o ia locales due isioni di con on o, Bilbao, 1993; Ca lo Ginzbu g, Clues, my hs, and i e his a ical ine i od, Bal imo e, 1989; un ex o muy comple o sob e el mé odo mi - c ohis ó ico es el de Gio anni Le i, Sob e ¡nic ohis o ia, Buenos Ai es, 993. Véase, ambién, Be - a do He nández, «De la his o ia local a la mic ohis o ia», en Nue as on e as de la his o ia, mo - nog á ico de Ibe . Didác ica de las Ciencias Sociales; Geog a ía e His o ia, 12 (1997), pp. 72-78. En nues a his o iog a ía, el lib o de Jaime Con e as, So os con a Riquelmes. Regido es, inquisido es y c ip ojudios, Mad id, 1992, es un pun o de e e encia del en oque mic ohis ó ico. Sob e laob a de Con e as, su mé odo y su impo ancia en el pano ama his odog á íco, éanse las eseñas de Mi eille Pey a in y Luciano Alleg a, «Mic os o ia e Inquisizione: un acco do u uoso», e «1 limi i della plan - sibili á>8, espec i amen e, en Quade ni S o ici, 1995, pp. 83 1-855. ~ And é Mau ois, Aspec s de la biog aphie, Pa ís, 1930; René Pillo gel, «La biog a ía en F an - cia>’, en 1! Con e saciones In e nacionales de His o ia. Las indi idualidades en His ona, Pamplona, 1985; P. M. Kendall, Ti e a o biog api , Lond es, 1965; D. Reales, His o y aná biog aphy. An inaugu al lec u e, Camb idge, 1981; R. Gi ing, The na u e o biog api y, Lond es, 1978; Ca los Seco Se ano, «La biog a ía como géne o his o iog á ico», en Once ensayos sob e la his o ia, Mad id, 1976; F ancisca Colome , «Biog a íaycambio social: la his o ia que es amos i iendo», en His o ia a deba e. Tomo HL pp. 167-174; Susana S ozzi, ~<Suje oype sonaen la biog a ía his ó ica», en His - o ia a deba e. Tomo SIL pp. 175-182. ~ An onio Mo ales Moya, «Biog a ía y na ación en la his o iog a ía ac ual,>, en P oblemas ac - uales de la his o ia, Salamanca, 993. p. 229, La ama del iempo. Algunas conside aciones en o no alo na a i o... 109 odo en F ancia, p ecisamen e donde el géne o se había is o más desp es i - giado. En la misma co ien e se ha de si ua el lo ecimien o de dos modalida - des ce canas, las memo ias y la au obiog a ía88, Mo ales Moya ha p opues o una a iculación ipa i a pa a es ablece los lími es y las a iedades de la his o ia pe sona : labiog a ía de un indi iduo sob esalien e desde el pun o de is a de la his o ia polí ica 90; la biog a ía de una eli e de pode , es deci , la p o - sopog a ía9h y la biog a ía de pe sonas o dina ias, como medio de p o undiza en una época, al y como pos ulan los mic ohis o iado es 92• >8 Ace ca de la au obiog a ía y las memo ias, éanse Philippe Lejeune, El pac o au obiog d lco y <g os es udios; yA. Mo ales Moya, «Hiog aña y na ación , p. 231. >~ A. Mo ales Moya, «Biog a ía y na ación ...». Una clasi icación en cua o g upos, pe o bas an e simila , en Emilio Mi e, ob, s , pp. 103-104. «‘ 5. Hook, El hé oe en la his o ia, Buenos Ai es, 1958; C. Wilson, «Acie os y e o es en las de - cJsloncs pe sonales en la his o ia. T es ejemplos, Isabel 1 de Ingla e a, C omwell y De Wi >’. en II Con e saciones In e nacionales de la His o ia pp. ¡95-209. <‘ L. S one, «P osopog aphy>’, en Ti e Fas! an ] ¡he F esen! Re i i ed, Lond es, 1987, pp. 45-77; E. Bu kc, Venice an ] Ams e dam. A s udy o Se en een i Cenlu eli es, Camb idge, 1994. 92 Algunos abajos clásicos, además de los ci ados en no as an e io es: Na alie Z~mon Da is, Ti e e u n o Ma in Gue e, Camb idge (Mass.), 1973. Richa d L. Ragan, Las sueños de Luc ecia. Po - lí ica y p o cía en la España del siglo XVL Mad id, 1991 (p ime a edición en inglés, 1990).