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Discurso del Doctor Don Giuseppe Campos Venuti

Campos Venuti, Giuseppe

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CIUDADES, 3 (1996) Discu so del Doc o D. GIUSEPPE CAMPOS VENUTI Ca ed á ico de U banismo del Poli écnico de Milán. Excelen ísimo y Magní ico Seño Rec o , Ilus es Ca ed á icos y que idos Es udian es; Excelen ísimas e Ilus ísimas Au o idades, Seño as y Seño es: Sé bien que no ace a é a exp esa debidamen e odo mi ag adecimien o a la his ó ica Uni e sidad de Valladolid, que me o o ga su Doc o ado "Hono is Causa". Pe o, al menos, que ía deja cla o que comp endo plenamen e la impo ancia de ecibi es e hono de una de las más an iguas Uni e sidades del mundo. Aunque me licencié y empecé a enseña en Roma hace más de cua en a años, y lle o casi ein a enseñando en el Poli écnico de Milán, i o en Bolonia desde hace mucho y, en es a ciudad, he ap endido a comp ende y a ap ecia el signi icado de las an iguas Uni e sidades, en las que el alo de la enseñanza se ha sublimado a lo la go de siglos. De ellas, suelen su gi los nue os b o es que eju enecen la an igua plan a, como la Escuela Técnica Supe io de A qui ec u a que, desde hace iempo, a a és del in e cambio de es udian es españoles e i alianos del P oyec o E asmus, he podido ap ecia como uno de los cen os más i os de la cul u a eu opea en ma e ia de A qui ec u a y U banismo. Una de las mayo es ambiciones de mi ida docen e ha sido la de hace me comp ende siemp e po quien me escucha, median e la elección de unos emas y un lenguaje adecuados. Espe o no desmen i me p ecisamen e hoy, pues quisie a mani ies a así mi g a i ud a cuan os amablemen e me escuchan. También espe o que se me pe done mi mala p onunciación cas ellana; en cuan o al lenguaje empleado, debo ag adecé selo a los amigos del Colegio de España de Bolonia. El ema que he decidido a a , en m, se e ie e a lo que ha llamado "las gene aciones del U banismo". Lo cual es un ipo de e lexión que, aunque la o mule un especialis a, puede esul a in e esan e o, al menos, comp ensible pa a pe sonas de dis in as o maciones cul u ales; además, es e mé odo cognosci i o, si bien se ha o iginado en I alia, puede u iliza se en o as naciones de Eu opa. El es udio de las gene aciones u banís icas es a ea especí icamen e in e disciplina , po que ahonda en los condicionamien os económicos, sociales, ju ídicos e, incluso, polí icos, que in luyen 163 HONORIS CAUSA, CAMPOS VENUTI en las icisi udes de las ciudades y del e i o io, de e minando las mani es aciones del U banismo. Pa a explica el come ido que a ibuyo a es e p oceso cognosci i o, he eco dado a eces el juicio de un excelen e a qui ec o i aliano amigo mío que, con in ención c í ica, conside aba el análisis de las gene aciones u banís icas "inú il como el análisis de los es a os geológicos". Aho a bien, ese amigo ol idaba la ex ao dina ia impo ancia de los ecien es es udios sob e los es a os geológicos, que han lle ado al sensacional descub imien o de la de i a de los con inen es y que, hoy, o ien an oda la in es igación encaminada a comba i los e ec os de los e emo os. De la misma mane a, el análisis de las gene aciones u banís icas ampoco iene unciones de me a clasi icación, ni an o menos aspi a a e igi se en hi s o iog a ía: muy al con a io, iene el obje i o de euni los conocimien os necesa ios pa a hace posible que la disciplina u banís ica ac úe e icazmen e sob e las ciudades y el e i o io. No so p ende, po an o, cons a a que las Naciones de Eu opa, en el úl i mo medio siglo, se ca ac e izan odas ellas po las mismas es gene acion es u banís icas: la de la Recons ucción de las ciudades, as las des ucciones bélicas; la de la Expansión u bana, es imulada po la ecupe ación económica y po el desa ollo indus ial de la pos gue a; y, inalmen e, la de la T ans o mación u bana, gene ada po los más ecien es cambios p oduc i os y po la ela i a sa u ación del me cado inmobilia io. Busca las posibles causas polí icas, económicas, sociales, ju ídicas e, incluso, cul u ales de la Recons ucción, la Expansión y la T ans o mación -en I alia como en España, Alemania o F ancia-; a a de descub i las mo i aciones ex a-disciplina es de los p ocesos u banís icos en el pasado ecien e: odo es o es indispensable pa a comp ende mejo cuáles son los condicionamien os ac uales del U banismo, y cuáles las opciones hoy necesa ias pa a a on a los e icazmen e. Así pues, el análisis de las gene aciones u banís icas no enuncia a da una in e p e ación sis emá ica de los sucesos y enómenos de los cuales se ocupa, pe o sólo pa a pode in e eni en ellos, median e la elación dialéc ica de eo ía in e p e a i a y p ác ica ope a i a, que es ípica y necesa ia en una disciplina aplicada como el U banismo. He enido la o una de i i di ec amen e un la go pe íodo de la e olución i aliana y eu opea de las ciudades y del e i o io, que me ha pues o en con ac o con las es gene aciones u banís icas del úl imo medio siglo. Empezando po la p ime a, la de la Recons ucción que, en muchas naciones de Eu opa, ha sido quizá la más es imulan e, po que ha in en ado -y, con ecuencia, más o menos ha log ado- ap o echa las des ucciones p o ocadas po la gue a pa a mejo a las ciudades, omen ándolas la uncionalidad, la sociabilidad y la es é ica. En I alia, po el con a io, ese obje i o ni siquie a llegó a plan ea se: con la Recons ucción se descuida on los se icios y las áb icas y, a cambio, se hicie on p e alen emen e g andes edi icios especula i os. Fue in es igando las causas de es a p ime a de o a del U banismo como co ncebí la necesidad de una elación in e disciplina con los p oblemas económicos del égimen inmobilia io, el del suelo y el de la cons ucción, aspec o no su icien emen e a endido has a en onces po los u banis as mode nos de la Escuela Racionalis a, más ocupados en comba i los e ec os nega i os de las 164 CIUDADES, 3 (1996) pa ologías u banas, mejo ando los P oyec os de los nue os núcleos, que en in es iga sus causas. Las eo ías y o ien aciones cien í icas que me han ayudado en la in es igación in e disciplina de los e ec os noci os de las en as u banas, las debo comple amen e al apa a o cul u al de la economía clásica: la que los p o anos cali ican de libe al, aunque muchos que, con dudoso undamen o se p oclaman libe ales, la achen a eces de pelig osamen e sub e si a. Lo anómalo de la en a u bana -o, dicho en é minos pe iodís icos, de la especulación del suelo- espec o de la p oducción, y la p opia con aposición en e bene icio y en a que sos iene la economía clásica, me ayuda on a comp ende y analiza el a aso u banís ico de un país como I alia, donde el capi alismo indus ial llegó más a de que en el es o de Eu opa. Pe maneciendo en los con ines de la disciplina, en la g a a pe o aislada compañía de los a qui ec os acionalis as, quizá me hab ía pe dido una ocasión decisi a pa a mi p opia o mación cul u al y p o esional: a pos e io i, he comp endido que es a excu sión a o os campos, suponía un p ime in en o de lo que más a de he llamado "análisis de las gene aciones u banís icas". Algunos es imoníos de la Recons ucción eu opea son inol idables. Como el mode nísimo y, a la ez, mode ado y humano, nue o Cen o de Ro e dam, que los holandeses empeza on a p oyec a cuando la ciudad aún a día. O el Casco An iguo de la colina de Va so ia, ielmen e econs uido pa a mos a lo indeleble de la cul u a de la memo ia. El g een bel al ededo de Lond es, planeado ya du an e la gue a, al que más a de se añadie on las inno ado as new owns. Y ambién Budapes , y Le Ha e, y an as o as ci udades g andes y pequeñas, empezando po las alemanas, animosamen e eedi icadas, a eces, pa iendo de ce o. Las ciudades i alianas, po desg acia, llena on oscamen e de al as y densas cons ucciones anónimas los huecos abie os po los bomba deos y son las únicas en Eu opa que han despe diciado es a g an ocasión. De es e acaso, al menos, hemos sacado el es ímulo pa a in es iga sus causas y el impulso pa a p o undiza en el es udie del égimen inmobilia io y de los e ec os pe niciosos que la en a u bana p o oca en las ciudades. Pe o, en e an o, a los acon ecimien os de la Recons ucción se iban supe poniendo es uendosamen e los de la Expansión u bana. A deci e dad, el c ecimien o de la i ienda apa ecía a muchos como mani es ación na u al del desa ollo capi alis a: con las ine i ables c isis cíclicas, el inc emen o de la cons ucción de casas había sido una cons an e inde ec ible del sis ema económico. No en ano, decían los anceses: "Quand le bá imen a, ou a". En e ec o, desde el comienzo de la e a indus ial, la p oducción de i iendas había seguido inin e umpidamen e al c ecimien o demog á ico y, algunos años después de la gue a, daba igo oso impulso a la expansión u bana una suma de ec o es cuales las des ucciones bélicas, el aumen o de la na alidad, las mig aciones del campo a la ciudad y la mejo a de las condiciones económicas debida al desa ollo indus ial. I alia pa icipaba en es e enómeno gene al de oda Eu opa in en ando ol e , ambién en la A qui ec u a y el U banismo, a la cul u a in e nacional, así como a las cos umb es democ á icas de las que el ascismo la había apa ado: el gobie no de la ciudad había que esca a lo del p o incialismo cul u al y de ol é selo al con ol de l os ciudadanos. Lo mejo de la cul u a u banís ica i aliana compa ió el empeño po 165 HO NO RIS CAUSA, CAMPOS VENUTI "La adminis ación del U banismo": so b e es e ema esc ibí un lib o que en 1.971 ue aducido en España po Gus a o Gili. En e los dos países, e iden emen e, había a ios ac o es de semejanza. En oda Eu opa, el p oceso de expansión u bana du ó decenios y acabó haciendo de las pe i e ias la pa e p edominan e, con mucho, de la ciudad. Pe o, aún en los mejo es casos, el c ecimien o de l as ciudades en los años sesen a y se en a, no log a lib a se de una condición éuali a i a decididamen e subal e na: como mucho, es capaz de c ea espléndidos ba ios do mi o io, pe o no consigue nunca hace nue os sec o es de la ciudad que ealmen e puedan compe i con la calidad u bana de los iejos ba ios his ó icos y decimonónicos. En I alia, la escasez de se icios, la o al ausencia de zonas e des y la al ísima densidad de la cons ucción, han engend ado casi siemp e las peo es pe i e ias de Eu opa; las pocas y hon osas excepciones, como los nue os ba ios boloñeses de los años sesen a y se en a, si en só lo pa a demos a que ambién en I alia se pudo hace mucho mejo . Una ez más, la esponsabilidad es del a asado égimen inmobilia io que p edomina en I alia, de un sis ema donde el bene icio indus ial y la compe encia en el me cado inmobilia io ienen un papel ma ginal, mien as la en a u bana p e alece ampliamen e. Y, cuando la cul u a y la g an mayo ía de las ue zas polí icas, in en a on a on a el p oblema con un a Ley de Re o ma U banís ica, la eacción del ég im en inmobilia io especula i o ue an d ec idida y ag esi a, que las u e zas del cen o, las que la habían p omo ido, se desanima on. Y, has a hoy, sigue sin hace se una e dade a e o ma u banís ica. Al con a io que en España, en F ancia, en Alemania, donde, d es de luego, se p oduci ían esul ados m ás o menos discu ibles pe o, en odo caso, se die on eglas gene ales y segu as pa a en en a se al p oblema de la Expansión u bana. Du an e los años del g an c ecimien o pe i é ico, ambién es alló en las ciudades eu opeas el p oblema de los Cascos An iguos, pa imonio cul u al del mundo, so me idos al doble pelig o de la deg adación ísica y social, po una pa e, y de la o al e cia ización po o a. I alia es, cie amen e, -como España- uno de los países más icos en Cen os his ó icos, y la cul u a u banís ica i aliana se ha aplicado con g an empeño a la cues ión, con ibuyendo ac i amen e a de ini lo que se conside a el mejo sis ema de a on a la. Sis ema que iden i ica un mé odo cien í ico pa a es au a y ecupe a el ejido u bano y a qui ec ónico, pe o p ocu ando ga an iza , a la ez, un ju s o equilib io de á eas esidenciales y e cia ias, pa a conse a la pleni ud de unciones i ales que exis ía cuando el Casco An iguo de hoy ep esen aba la en e a ciudad. Quizá hoy, pa a una pe sona cul a, es a elección pa ezca -y con azón-ob ia, na u al. Hace ein a o cua en a años no e a así. Le Co busie , el g an p o e a de la A qui ec u a Racionalis a, había p opues o, con el Plan Voisin, conse a unos pocos monumen os de Pa ís y sus i ui odo lo demás po a scacielos odeados de e d e. Y eso en nomb e de la higiene u bana, de la ida al sol y en ja dines, del p og eso social. Mien as, la opinión pública no que ía ni oí habla de conse a i ejas casas malsanas y sin se icios y, encima, gas ando caudales en es au a las. Sin emba go, los u banis as eu opeos inculados al Mo imien o Mode no han sabido c i ica y co egi las posiciones ex emis as que habían he edado y, p og esi amen e, 166 CIUDADES, 3 (1996) con ence al mundo cul u al y a la sociedad en e a de que los Cen os his ó icos debían se sal ados, es au ados y de uel os a la ida. Cie amen e, no puede habla se de un éxi o gene al: la des ucción de los Cen os his ó icos no ha e minado, pe o sí se ha educido en g an medida, y l as es au aciones sis emá icas son cada ez más nume osas; las in asiones de o icinas y come cios son oda ía ecuen es, pe o ya se p es a a ención al equilib io i al de l os Cascos An iguos. En conclusión, en e las icisi udes de las pe i e ias y las de los Cen os hi s ó icos, cie amen e es as úl imas son las menos p eocupan es. La c isis ene gé ica de los años se en a y la consiguie n e c isis económica, obliga on al mundo occiden al a en en a se con nue as exigencias de aus e idad. En muchos países indus ializados, el é mino aus e idad signi icaba só lo un nue o modo de pedi sac i icios a los muchos que ienen poco, y no a los pocos que ienen mucho. Pe o no al ó quien p opusie a la aus e idad de los países icos a bene icio de los países pob es, ni quien la en endie a en el mundo indus ializado como comp omiso con a el de oche de la hacienda pública, el consumismo p i ado de masas, la i esponsabilidad del Es ado y de los ciudadanos, ni al a, en in, quien ecu a a la aus e idad en el campo del U banismo, pa a opone se al dispendio del e i o io, del ambien e y de los ecu sos a in e i en la ciudad. Reco dando que, a in de cuen as, la lucha de la incipien e bu guesía ue una lucha po la aus e idad p oduc i a en e a los despil a os del eudalismo pa asi a io. En la búsqueda de una nue a elación en e "U banismo y aus e idad", he c eído e uno de los elemen os ca ac e ís icos de la Expansión u bana madu a. Y en el lib o así i ulado -"U banismo y aus e idad"-, aducido en España po Siglo XXI diez años después del an e io , he in en ado con empla esa ase en la que los alo es absolu os de la en a inculada a la Expansión u bana, empiezan a cede su pues o a los alo es di e enciales que dependen de la T ans o mación de la ciudad, ase du an e la cual las exigencias de la p oblemá ica ecológica hacen su p ime a apa ición en el escena io de los e en os u banos y e i o iales. En e ec o, en l os años ochen a, la gene ación de la Expasión llega a su m y su ge la nue a gene ación de la T ans o mación u bana. En I alia las i iendas ya supe an a las amilias y, po cada dos ciudadanos, hay es habi aciones; en F ancia, Ingla e a y Alemania, cuyo pa imonio . de casas es aún mayo , el me cado inmobilia io comienza a sa u a se, lo cual ena la p oducción. Pe o ya no se a a de una c isis coyun u al, sino de una c isis es uc u al: la la ga e apa del c ecimien o u bano eu opeo es á concluyendo. P o undos cambios p oduc i os y sociales en cu so da án inicio a un nue o ciclo inmobilia io, p oduciendo g andes cambios u banís icos. T as los abajado es de la ie a, empiezan a disminui ambién los abajado es de la indus ia; se cie an muchas áb icas, sob e odo en l as g andes ciudades, y la p oducción, a eces, se aslada a núcleos meno es o, incluso, a o os con inen es en busca de mano de ob a ba a a. En Eu opa, dos e cios de la ue za de abajo ya se concen an en los se icios, en el sec o e cia io, y el des ino de las ciudades se á adap a se a la nue a si uación. El sol a de las iejas áb icas, de los g andes me cados poco uncionales, de los iejos ma ade os, de los depósi os e o ia ios en desuso, an es pe i é icos, pe o ya o almen e odeados po la ciudad, lo ocupa án nue os asen amien os u banos que 167 HONORIS CAUSA, CAMPOS VENUTI da án la imagen de la ciudad del u u o. Pe o, ¿qué in e eses in lui án en las opciones que se adop en?. ¿De nue o los in e eses inmedia os y egoís as de la en a u bana, o aquellos o os más p e iso es que esponden a las exigencias p oduc i as y sociales?. Po que la demanda de cen os come ciales y o icinas es, sin duda, isiológica, pe o es pa ológica su colocación en el ejido u bano sin a ende al equilib io en e las di e sas unciones den o de la ciudad, ni al daño que p o oca un exceso de cons ucciones encajadas a la ue za en la ed u bana p eexis en e. Así, po ejemplo, en Bolonia la T ans o mación se apun a un éxi o indiscu ible cuando log a aleja del Cen o his ó ico los nue os asen amien os e cia ios p i ados y públicos. Pe o, a la ez, su e una g a e de o a cuando deja cons ui el nue o ba io emp esa ial, con o me a la mono uncionalidad más ígida, es o es, enunciando a al e na las o icinas con las i iendas, las iendas, las escuelas, descuidando, en in, la in eg ación social y uncional que ep esen a la condición sup ema de la ciudad. El caso boloñés es, en e dad, pa adójico, po que oda la ope ación se hace en á eas de p opiedad municipal y, po lo an o, no esponde a los in e eses egoís as de la en a u bana. Po o a pa e, ambién es pa adójica la análoga y amosa ope ación de mono uncionalidad e cia ia ealizada en Lond es en los Docks del Támesis: po que, en es e caso, los ascacielos de emp esa sí los han impues o los in e eses de la en a u bana pe o, a la pos e, el me cado ha cas igado du amen e a los in e so es, lle ando al más amoso g upo inmobilia io in e nacional a una quieb a clamo osa. ¿Cómo no eco da en es e pun o la se e a ad e encia implíci a en la economía clásica libe al, según la cual la en a u bana es un ac o ex año a la p oducción?. A es a conmina o ia ad e encia de aye , la gene ación u banís ica de la T ans o mación debe añadi hoy o a comple amen e nue a: la de adecua la ciudad a las exigencias ecológicas, po que aho a conocemos bien los iesgos que se co en al no espe a las. Quizá no po casualidad, las expe iencias más a e idas en es e campo se o iginan en Alemania y, p ecisamen e, en la Cuenca del Rhu , que el desa ollo indus ial sal aje había con e ido en un in ie no u banís ico: en la ba alla po la ciudad ecológica mili an jun os los g andes indus iales, que an año llamábamos me cade es de cañones, y los ob e os de la izquie da polí ica y sindical, ampliamen e apoyados en comple o ecumenismo po las iglesias p o es an e y ca ólica. Así, Alemania es el país eu opeo de angua dia en legislación y plani icación ambien al, con o me al c i e io de no cons ui un nue o asen amien o sin ob as ambien ales compensa o ias que, al mal, ga an icen un balance ecológico posi i o en el e i o io. Y no lo omen po u opía, po que, de hecho, los alemanes la es án lle ando a cabo cada ez más. Lo adical del cambio en e la gene ación de la Expansión y la de la T ans o mación, esboza ya un p ime balance u banís ico del pe íodo pos e io a la úl ima Gue a Mundial. Quizás po eso, el año pasado la Uni e sidad Ca los m de Mad id ha aducido y publicado espléndidamen e mi úl imo lib o, "Cincuen a años de u banís ica en I alia", demos ando, una ez más, la gene osidad de España hacia mi pe sona. Gene osidad que su Uni e sidad de Valladolid -Excelen ísimo y Magní ico Seño Rec o - ha que ido con mna o o gándome un doc o ado "Hono is Causa" 168 CIUDADES, 3 (1996) que, ci e amen e, excede a mis me ecimien os. Pienso así que es e econocimien o no se e ie e an o a mis mé i os, cuan o a la disciplina u banís ica a la cual he dedicado la ida, una di sc iplina que a on a emas y p oblemas de ex ao dina ia impo ancia pa a la sociedad con empo ánea y que, po ende, me ece el ibu o de las mejo es ene gías, especialmen e de las ju eniles. Espe o que es a in e p e ación sea la jus a y, po ello, doy doblemen e las g acias a la Uni e sidad de Va lladolid. 169