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Melchor de Velasco, tracista de la ampliación barroca de Monasterio de San Vicente de Oviedo

Kawamura, Yayoi

Abstract

La transformación de los monasterios benedictinos de fundación medieval en Asturias durante el periodo barroco constituye un capítulo importante en la historia. Este artículo tiene objetivo de precisar el proceso de transformación y ampliación del monasterio de San Vicente de Oviedo, y destacar la figura de Melchor de Velasco como tracista de la misma. La traza fue realizada probablemente en 1658, y la obra se ejecutó en dos fases; la primera iniciándose en 1659 a cargo de Francisco de Cubas y la segunda en 1669 a cargo de Juan de Estrada. Asimismo se hace una reflexión sobre las causas de la permanencia del clasicismo en la arquitectura asturiana durante el siglo XVII.

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MELCHOR DE VELASCO, TRACISTA DE LAAMPLIACIÓN BARROCA DEL MONASTERIO DE SAN VICENTE DE OVIEDO YAYOI KAWAMURA Resumen La transformación de los monasterios benedictinos de fundación medieval en Asturias durante el periodo barroco constituye un capítulo importante en la historia. Este artículo tiene objetivo de precisar el proceso de transformación y ampliación del monasterio de San Vicente de Oviedo, y destacar la figura de Melchor de Velasco como tracista de la misma. La traza fue realizada probablemente en 1658, y la obra se ejecutó en dos fases; la primera iniciándose en 1659 a cargo de Francisco de Cubas y la segunda en 1669 a cargo de Juan de Estrada. Asimismo se hace una reflexión sobre las causas de la permanencia del clasicismo en la arquitectura asturiana durante el siglo XVII. Abstract The transformation, during the Baroque period, of Benedictine monasteries founded in the Middle Ages in Asturias constitutes an important chapter of history. This paper aims to make a more precise description of the process of the transformation and enlargement of the monastery of San Vicente in Oviedo, and to point out the figure of Melchor de Velasco as responsible of its design. The project was probably designed in 1658, and the construction work took place in two phases: the first started in 1659 by constructor Francisco de Cubas, and the second in 1669 by Juan de Estrada. At the same time, we make some considerations about the reasons for classicism to remain present in the architecture of Asturias during the 17th Century. BSAA arte, LXXI, 2005, pp.193-213 I. Prefacio La transformación de la fábrica de los monasterios en Asturias durante el periodo barroco es un capítulo importante en la historia de la arquitectura. Es sabido que las comunidades, encabezadas por la orden benedictina y seguidas de los franciscanos, dominicos y jesuitas, protagonizaron una importante actividad arquitectónica, en la que se aprecia una clara implantación del clasicismo postherreriano desde finales del siglo XVI y su supervivencia aún a finales del XVII. La espectacular transformación de los monasterios de la orden de San Benito de fundación medieval durante dicho periodo no se limita a Asturias, sino que es un fenómeno común en el ámbito de la Congregación de Valladolid, dentro de la cual se sitúa Asturias que cuenta con los monasterios de San Vicente, San Pelayo y Santa María de la Vega en Oviedo, San Salvador de Cornellana, San Juan de Corias, Santa María de Obona, San Pedro de Villanueva, Santa María de Villamayor y San Salvador de Celorio; todos ellos plantearon reformas de mayor o menor envergadura durante el periodo barroco1. Dentro de este panorama, nuestro trabajo tiene por objetivo precisar el proceso de transformación y ampliación del monasterio de San Vicente de Oviedo, y destacar la figura de Melchor de Velasco como tracista de las mismas y también su implicación en las obras del monasterio de San Pelayo. El monasterio de San Vicente, que se encuentra en la manzana, diríamos, fundacional de la ciudad de Oviedo, justo detrás de la Catedral, adyacente a otra abadía, San Pelayo, renovó enteramente su fábrica en la Edad Moderna con la destrucción total de la medieval. Sabemos que el monasterio, tras su ampliación barroca, abarcaba dos núcleos: uno principal en torno al claustro situado en la misma manzana que la catedral, cuya fachada daba a la calle San Vicente, y otro dedicado a los servicios auxiliares en el lado opuesto de la misma calle en forma de L2, tapiado y unido con el principal a través de un pasadizo aéreo, conocido 194 YAYOI KAWAMURA 1RAMALLO ASENSIO, Germán, “El Barroco” en VV. AA., Enciclopedia temática de Asturias. Tomo 5. Arte II (Del Renacimiento a la actualidad), Gijón, Silverio Cañada, 1981, pp. 14-48. RAMALLO ASENSIO, Germán y MADRID ÁLVAREZ, Vidal de la, “Arquitectura barroca religiosa (II)”, en BARÓN THAIDIGSMANN, Javier (dir.), El arte en Asturias a través de las obras, Oviedo, Prensa Asturiana, 1996, pp. 245-260. 2Esta zona corresponde a la ampliación realizada a partir de abril de 1678 según la traza de Francisco Menéndez Camina, arquitecto, vecino de Avilés. A. H. P. A., P. N. de Oviedo, caja 7334, fol. s/n, escritura de la obra del monasterio de San Vicente: hospedería, celdas, bodegas y caballeriza según la traza de Francisco Menéndez; obra de carpintería (14-abril-1678), obra de cantería (16-abril-1678), fianza de Domingo de la Fuente y Pedro Fernández Lorenzana, maestros de cantería (21-abril-1678); ante Ignacio de la Infiesta. como el Arco de San Vicente. Tras la exclaustración de 1836 y 1837, el edificio sufrió distintas intervenciones (en la zona de los servicios donde en la actualidad se encuentra la Facultad de Psicología) y mutilación (en la zona meridional conocida con el nombre de “caserón antiguo de San Vicente”, donde se construyó la Casa de Correos y Telégrafos), y se conservan, sin grandes alteraciones, la iglesia (la actual parroquia de Santa María de la Corte) y el núcleo central monacal en torno al claustro (el actual Museo Arqueológico de Asturias)3. II. Ampliación del Monasterio de San Vicente en el siglo XVII Los monjes de San Vicente, tras reformar el claustro en el siglo XVI4, emprenden la gran tarea de modernizar el resto de la abadía en el XVII. Tras diversos debates y negociaciones tripartitas entre el cabildo catedralicio, la ciudad y el monasterio iniciados en la década de 15905, los monjes benitos obtienen una amplia zona de expansión hacia el este con la calle San Vicente en medio. Según un reciente estudio arqueológico, se hallan restos de gruesos muros, probable fábrica medieval, en el subsuelo del “caserón antiguo”6. Actualmente la calle San Vicente aproximándose desde la Corrada del Obispo se estrecha y forma un codo al llegar a la Casa de Correos y Telégrafos, o “caserón antiguo” desaparecido. Sin embargo, estos restos medievales, paralelos a la calle actual, MELCHOR DE VELASCO, TRACISTA DE LA AMPLIACIÓN BARROCA DEL MONASTERIO 195 3Para entender la transformación del monasterio a lo largo de la historia, vid MADRID ÁLVAREZ, V. de la, “Aproximación al estudio de las reformas barrocas del monasterio de San Vicente de Oviedo” en Nuestro Museo. Boletín Anual del Museo Arqueológico de Asturias, Oviedo, Consejería de Educación y Cultura, nº 2, 1998, pp. 85-105; y también ESCORTELL PONSODA, Matilde, Guía-catá- logo del Museo Arqueológico Provincial, Oviedo, Museo Arqueológico de Oviedo, 1974. El edificio está declarado como Monumento Nacional desde 1934. Gracias a la correcta interpretación histórica de la fábrica por los historiadores del arte integrantes de la Comisión de Patrimonio del Principado de Asturias, en especial, Javier González Santos y Mª Pilar García Cuetos, la voz de alarma dada por Germán Ramallo Asensio y otros, y por el firme apoyo de la Academia de la Historia, el actual Museo Arqueológico de Asturias se libró en el año 2000 de una intervención arquitectónica que hubiese conllevado una destrucción de la escalera principal del monasterio. 4RAMALLO ASENSIO, G., “Renacimiento”, en VV. AA., Arte Asturiano I, Gijón, Jucar, 1981, pp. 316-318. GARCÍA CUETOS, M. P., Arquitectura en Asturias 1500-1580. La dinastía de los Cerecedos, Oviedo, RIDEA, 1996, pp. 69 y 164-167. 5PASTOR CRIADO, Mª Isabel, Arquitectura Purista en Asturias, Oviedo, Principado de Asturias, 1987, pp. 133-135. 6Información facilitada por Otilia Requejo Pages, arqueóloga responsable de las excavaciones del edificio nº 3 de la calle San Vicente y el antiguo monasterio de San Vicente en el proyecto de rehabilitación del Museo Arqueológico de Asturias (Ministerio de Educación y Cultura, y Consejería de Educación y Cultura). forman una línea continua y natural hacia el norte. No sabemos cómo era y qué extensión tenía la fábrica monacal medieval, pero estos restos indican que el edificio medieval estaba más retirado respecto a la calle y la actual situación de la fachada es la consecuencia de la ampliación del monasterio en la Edad Moderna, que ganó espacio para el edificio principal7. Dos planos del monasterio, probablemente realizados a la vez en la década de 1880 con el fin de adecuar el edificio para diversos servicios públicos de la Administración, muestran fielmente cómo era el monasterio antes de las intervenciones de finales del siglo XIX, incluyendo la zona del “caserón antiguo” demolido en 1927. Uno muestra la planta baja del conjunto monacal, copia de otro anterior realizado antes de 1860, ya que en él figura el muro de la iglesia de Santa María de la Corte, derribada en dicho año8(plano A9). El otro se refiere a la primera planta, en el que se aprecian una serie de líneas en lápiz que corresponden a las propuestas de reforma del inmueble con el fin de adecuarlo al uso de la administración pública (plano B10). Según algunas fotografías tomadas entorno a 1900 que captaron la calle San Vicente desde la zona de la Corrada del Obispo (fig. 1), a continuación de los edificios catedralicios (archivo capitular y capilla de los peregrinos), la calle forma un pequeño codo y estrechamiento, donde se inicia la fábrica del monasterio. El aspecto del monasterio es severo sin ningún movimiento de planta, articulado en cuatro alturas separadas por rigurosa línea recta de impostas que se mantienen a lo largo de toda la fachada de la calle hasta la iglesia. Este severo carácter post-herreriano es un lenguaje común de los arquitectos que proliferaron en la meseta norte tras su formación en Valladolid y Lerma, cuyo eco se mantiene durante casi todo el siglo XVII en Asturias11. El aspecto que mostraba la 196 YAYOI KAWAMURA 7Los debates habidos en el seno de la corporación municipal respecto a la licencia para poder adelantar el edificio, vid PASTOR CRIADO, M. I., op. cit., pp. 133-135. 8ESCOBAR GARCÍA, Francisco, “Más datos sobre la iglesia de la Corte de Oviedo”, BIDEA, Oviedo, nº 54, abril de 1965, pp. 17-46. 9Plano en papel vegetal, 57 x 76 cm., titulado “Copia del plano de la planta terrena del antiguo convento de San Vicente, que se conserva en el archivo de la Exma. Diputación Provincial”. A. H. P. A., Expediente 2627/6 “Proyecto del convento de San Vicente. Año de 1893” que incluye datos entre 1869 y 1902. 10 Plano entelado (indicio de haber sido de mucho uso), 45 x 65 cm., titulado “Plano de la planta del 1º piso”. A. H. P. A., Expedientes 1131/9 “Monasterio de San Vicente. Planos varios 1890”. 11 Este mantenimiento del clasicismo no se explicaría solo por la habitual interpretación del retraso estilístico en una región periférica, sino también incidiría en ello el presupuesto del comitente. Es obvio que el no tallar las piedras supone un trabajo más económico. fachada oriental del monasterio, a juzgar por el plano y por las fotografías, era de una unidad estilística y constructiva, por lo que debemos considerar que correspondía a un proyecto de conjunto de un mismo arquitecto. Hasta ahora conocíamos el contrato de obra de la mitad septentrional, es decir, de la portada monacal hasta la iglesia, que incluía la misma portada, escalera principal, celdas y el arco pasadizo (fig. 2)12. El contrato fue firmado entre el monasterio y Juan de Estrada, maestro arquitecto, el 6 de noviembre de 1669 con la condición de terminar la obra para el día de San Martín de 1670. El maestro, de origen asturiano, era un activo constructor en estas fechas en Asturias, a cuyo cargo se edificó, entre otros, el Hospital de Niños Expósitos y Patio de las Comedias de Oviedo (contrato en 1666) y el edificio consistorial de Avilés (contrato en 1670)13. En el caso de la presente obra, sabemos que fue solo constructor; pues la cláusula decimoquinta de las condiciones nos deja sin ninguna duda; dice “es condición que el maestro en quien se rematare la obra, en la primera paga que ubiere de recevir deje en poder del padre mayordomo ciento y cincuenta reales para el maestro arquiteto que iço traza y condiciones”. Este tipo de cláusula solía desaparecer en la redacción del contrato si el tracista era quien realizaba la obra. Y además la frase nos insinúa que el arquitecto tracista no se hallaba en ese momento en Oviedo, o incluso, que el monasterio ya le había pagado la traza y la retención de 150 reales era para recuperar ese gasto previo. En las condiciones del contrato se hace constantemente referencia al “cuarto nuevo” cuando habla de las impostas y cornisas de la fachada, que tienen que mantener el mismo nivel que las del “cuarto nuevo”. Esto indica que el llamado “cuarto nuevo” corresponde a la parte meridional del conjunto, es decir desde la portada hacia la Corrada del Obispo, y que ya estaba edificado en esa fecha. El hallazgo del contrato de obra precisamente de ese “cuarto nuevo” referido en 1669 nos desvela el importante dato: Melchor de Velasco actuando de tracista del conjunto como a continuación se expone. Los documentos que nuevamente conocemos son dos: una escritura de contrato de obra de cantería firmada entre la comunidad y Francisco de Cubas, maestro arquitecto14, y otra de obra de carpintería entre los monjes benitos y MELCHOR DE VELASCO, TRACISTA DE LA AMPLIACIÓN BARROCA DEL MONASTERIO 197 12 A. H. P. A., P. N. de Oviedo, c. 417, ff. 18-24; ante Tomás Pérez del Busto. Germán Ramallo Asensio fue el primero en leer este documento (RAMALLO ASENSIO, G., “Amenazada la parte más noble del monasterio de San Vicente”, La Nueva España, Oviedo, 11-XI-2000, p. 61). El presente trabajo contó con el texto trascrito por Javier González Santos. 13 MADRID ÁLVAREZ, V. de la, “Arquitectura barroca civil (I)”, en BARÓN THAIDIGSMANN (dir), El Arte en Asturias, op. cit, pp. 197-212. 14 A. H. P. A., P. N. de Oviedo, caja 7386, s/f, ante Pedro Fernández de Rozada. Pedro Lacín, maestro de carpintería15, fechadas ambas el 2 de enero de 1659. Ambas se refieren a la misma fábrica, “un quarto desde la portería de el [conven- to] hasta la capilla de los peregrinos”. La capilla de los peregrinos era un pequeño edificio adyacente a la Sala Capitular de la Catedral que daba a la calle San Vicente. El inicio de la obra creó una cierta tensión en el cabildo catedralicio, que se vería perjudicado por los nuevos edificios que restarían luz en la zona de la cabecera y sobre todo la Cámara Santa16. Esta referencia corrobora en indicar que la referida obra corresponde a la mitad meridional del monasterio ubicada entre la catedral y la calle San Vicente. Francisco de Cubas era un activo maestro constructor, vecino de Oviedo, padre de Pablo de Cubas, también maestro arquitecto, aunque el apellido nos sugiere su origen trasmerano. La comunidad le entregó los planos -planta y alzado- y condiciones, confeccionados por Melchor de Velasco. La cláusula octava dice “es condiçión que el maestro en quien se rematare la dicha obra aya de dar a Melchor de Belasco quatro çientos reales por la traça y condiçión, y dichos quatro çientos reales quedarán en poder del padre mayordomo para que se los de”. La trayectoria de Melchor de Velasco en Asturias fue corta pero llena de obras importantes desde 1654 en que contrata la torre del vecino monasterio, también benedictino, de San Pelayo, hasta su definitiva marcha a Galicia a finales de 165817. Es conocido como arquitecto trasmerano formado en el ambiente heredero del clasicismo post-herreriano y que tras su estancia en Asturias consiguió ser uno de los más reputados en Galicia en la década de los 166018. 198 YAYOI KAWAMURA 15 A. H. P. A., P. N. de Oviedo, caja 7386, s/f, ante Pedro Fernández de Rozada. 16 A. C. O., A. C., t. 27, f. 305r. (16 de mayo de 1659). 17 RAMALLO ASENSIO, G., “El Barroco”, op. cit., pp. 24-26; “El arquitecto Melchor de Velasco antes de su llegada a Galicia”, Tiempo y espacio en el arte. Homenaje al profesor Antonio Bonet Correa, Madrid, Editorial Complutense, 1994, pp. 501-523. SANZ FUENTE, Mª Josefa, y BURÍA FERNÁNDEZ, Mª José, “Arquitecto Melchor de Velasco y el claustro del monasterio de Obona”, De Arte, León, nº 1, 2002, pp. 81-88. KAWAMURA, Y., "Proyecto de Melchor de Velasco en el monasterio de San Pelayo de Oviedo", Liño, nº 11, Oviedo, 2005, pp. 93-102; y "Traída de agua para el monasterio de Santa María de la Vega de Oviedo, proyecto del arquitecto Melchor de Velasco", Liño, nº 12, Oviedo, 2006, pp. 89-97. 18 BONET CORREA, Antonio, Arquitectura en Galicia durante el siglo XVII, Madrid, CSIC, 1966, pp. 310-326. ABEL VILELA, Adolfo de, “Dos posibles obras de Melchor de Velasco. Las iglesias de lasAngustias y Dominicas de Lugo”, Espacio, Tiempo y Forma, Madrid, UNED, serie VII, tomo 11, 1998, pp. 177-198. GOY DIZ, A., y FOLGAR DE LA CALLE, M. C., "Melchor de Velasco y la iglesia parroquial de Vilagarcía de Arousa. Nuevos datos sobre la capilla del Rosario", Quintana, nº 2, Santiago de Compostela, 2003, pp. 227-250. GOY DIZ, A., "Melchor de Velasco", Artistas gallegos. Arquitectos. Siglos XVII y XVIII, Vigo, Nova Galicia, 2004, pp. 98-107. Su presencia en la obra de ampliación de San Vicente es un dato, diríamos, esperado, dadas sus relaciones con la orden de San Benito; fue arquitecto tracista de la antedicha torre del monasterio de San Pelayo (1654), del fallido proyecto de reconstrucción de la misma abadía (1656 ó 57), de otro del mismo carácter del monasterio de Santa María de Obona (1658) y de la traída de aguas y fuentes para el monasterio de Santa María de la Vega de Oviedo (1657), además de su vinculación con la misma orden en tierras gallegas. Inicialmente Melchor de Velasco pudo tener intención de construir dicha fábrica, pero debido a su marcha a Galicia, donde le esperaban obras más ambiciosas, quedó sin adjudicar al constructor hasta 1659, por lo que la traza podríamos datarla en su último año en Asturias, es decir, en 1658. Como hemos analizado antes, por la unidad que ofrece la fachada del monasterio que da a la calle San Vicente, no estaríamos equivocados en dar la autoría de todo el conjunto a dicho arquitecto tracista, y pensar que por razones de economía del monasterio, la obra se hizo primeramente en la zona sur y diez años después su continuación hacia el norte. Otros datos que corroboran esta tesis son unos cambios que la comunidad indica a Juan de Estrada en 1669 respecto a las trazas que se muestran. La cláusula octava, referente a la portada, indica claramente que no sirve el diseño de la misma dibujada en el alzado principal, que sería de Melchor de Velasco, sino otro que está mostrado en otro alzado “que para ella se iço”. Según la descripción corresponde a la portada realmente realizada y sigue uno de los modelos difundidos a través del tratado de fray Lorenzo de San Nicolás como indica Ramallo19. La cláusula décima hace referencia al cambio del número de celdas en cada planta: “tres celdas que a de aver en la distancia que ay desde el medianil que devide la escalera asta topar con la tore de la iglesia, aunque es verdad en la segunda planta no demuestra más de dos celdas, parecen más conveniente que se agan tres aunque queden más angostas”. Y por último, en la decimoquinta se muestra cierta duda respecto a la ubicación de la entrada de la escalera: “aunque la escalera está demostrada la entrada de ella en el coredor del claustro, si pareciere ser más conveniente o voluntad de nuestro padre avad y convento el que se ponga en el intermedio de las dos paredes que deviden el claustro y el zaguán…”. Efectivamente la opción elegida según la situación actual del arranque de la escalera fue ésta segunda, desobedeciendo a la traza original. Todas estas alteraciones respecto a las plantas y alzados indican el desfase temporal que existe entre el momento de la traza y el del contrato de obra. MELCHOR DE VELASCO, TRACISTA DE LA AMPLIACIÓN BARROCA DEL MONASTERIO 199 19 RAMALLO ASENSIO, G., “Asturias y sus centros de suministro artístico. Renacimiento y Barroco”, en VV. AA., Actas del VIII Congreso de Historia del Arte, Mérida, Editora Regional, tomo I, 1992, pp. 303-308. Las necesidades de la comunidad cambiaron, e incluso el gusto, en el caso de la portada. Estos detalles sirven a favor de la tesis de que la traza fue realizada por Melchor de Velasco como conjunto más de diez años antes. Analizamos ahora los detalles de las condiciones de la mitad meridional contratada en 1659. Se trata de un cuerpo alargado. El maestro tenía que demoler la antigua fábrica desde “la puerta por donde entran los caros” hasta “la pared maestro del quarto nuevo” en un total de ochenta y ocho pies (24´64 m) de largo, distancia que corresponde desde la esquina de la Casa de Correos y Telégrafos hasta la entrada del Museo Arqueológico. Esta medida delimita claramente la extensión de la obra en cuanto a la fachada. El texto indica que antes de levantar esta fábrica barroca, al final del monasterio, al lado de la capilla de los peregrinos, se situaba una puerta amplia de servicio para los carros. En cuanto al “quar- to nuevo”, surge cierta duda. Puede referirse a una sala amplia situada en el lado meridional del claustro y que está a nivel del mismo (y no al del vestíbulo), probablemente construida en la primera mitad del siglo XVII. La planta baja seguía contando con una entrada de los carros que conducía al patio trapezoidal. En la primera planta se situaban cuatro celdas con las separaciones de carpintería, en la segunda lo mismo y en la última, los dormitorios de los colegiales. La planta noble correspondía a la segunda, que tenía grandes ventanales abiertos desde el nivel del suelo, donde se ubicaba la celda del padre regente, claramente distinguible en las fotografías antiguas por la presencia de los balcones, situada en la esquina meridional. El cimiento tenía cuatro pies de espesor, y encima de él tenían que levantarse la planta baja y la primera con tres pies de grosor de pared, la segunda con dos pies y medio y la última con dos pies, y cada planta tenía que medir doce pies (3´36 m) de alto. En el interior que miraba al patio debió de existir una arcada. Los arcos eran de medio punto, sobre un zócalo y soportes de sección cuadrada con pilastras labradas en cuatro caras. Los arcos alcanzaban la altura de once pies (3’08 m), siendo la altura total de la planta doce. Esto significa que la configuración era muy similar a la que aún conocemos del claustro del monasterio de Obona, obra del mismo autor; son esos arcos de herencia herreriana que ocupan la casi totalidad de la altura del piso haciendo contacto con la línea de imposta que recorre “toda la circunferencia de la obra”. Probablemente los cuartos levantados en el otro lado de dicho patio, marcando el límite con la catedral según el plano A, formaban parte de la obra; de allí la molestia del cabildo antes mencionada. Esta parte tenía una altura menos que la parte de la fachada. Según el plano de la plan- 200 YAYOI KAWAMURA ta baja (plano A), dicho patio debió de sufrir posteriormente transformaciones que desconfiguraron la arcada diseñada por Melchor de Velasco. En la pared meridional del edificio que formaba esquina con la alargada fachada de la calle San Vicente, se situaba la puerta de los carros como se aprecia en la fotografía (lámina 1). En este lienzo, como indica una de las cláusulas, “aya de haçer el maestro una caxa y poner en ella un escudo de armas …”. El escudo correspondía a las armas reales, que se repetiría casi exactamente igual en la portada principal diez años después, ya que así lo indicaba una de las condiciones de la obra de 1669: “en el nicho que se alla en medio del pórtico, con armas reales, en la conformidad que están puestas en la testera del quarto nuevo”. El monasterio exigía el empleo de la “piedra bien labrada, ajustada, escodada y trinchantada” y la mampostería bien hecha con el uso de buena mezcla de cal y arena en relación de 1:2, como solía explicitarse en las condiciones de esta época. Los materiales tenían que ser suministrados por el maestro constructor, excepto las tejas y ladrillos que corrían de cuenta del monasterio. De toda esta obra basada en la traza de Melchor de Velasco se encargó Francisco de Cubas con 22.950 reales, pagados durante dos años en cuatro plazos, con el compromiso de terminarla para el día de San Juan de 1660, es decir, en un año y medio. Entre los fiadores de la obra figuran Bartolomé de Velasco, padre de Melchor, Simón Tío y Pedro Morán Lavandera, maestros de cantería que con frecuencia aparecen unidos con los Velascos por estas fechas en Oviedo. El día siguiente de la escritura de la obra, Francisco de Cubas firma otra escritura de “alargo de una obra” con Pablo de Cubas, su hijo, Simón Tío, Miguel de Albear, yerno del último, y Pedro Morán Lavandera para compartir la obra entre cinco partes por ser demasiada para él solo para cumplir la fecha20. La otra escritura firmada en el mismo día por Pedro Lacín, maestro carpintero, incluye las condiciones que hacen referencia a la viguería, marcos de las puertas y ventanas, suelos, atajos y escaleras, y el maestro se comprometía a realizar la obra por 5.000 reales en veintiún meses. Por lo que esta primera parte de la nueva fábrica barroca del monasterio estaría concluida a finales de 1660. Como hemos visto, diez años después Juan de Estrada continuó la parte septentrional del edificio, que correspondía a una fachada más larga que la obra anterior, desde la portería hasta topar con la torre de la iglesia. Tenía que conti- MELCHOR DE VELASCO, TRACISTA DE LA AMPLIACIÓN BARROCA DEL MONASTERIO 201 20 A. H. P. A., P. N. de Oviedo, c. 7386, s/f, ante Pedro Fernández de Rozada. y sitio que ba sseñalado, y que en conformidad de la dicha condición dézima para el día de San Juan de junio del dicho año de sseysçientos y sessenta la dará toda ella feneçida, acabada en toda perfeçión y satisfazión, pagándole los dichos padre abad, monjes de dicho convento y su mayordomo en su nombre los dichos veyntte y dos mil nuebe zientos y cinquenta reales en vellón usual y coriente al tiempo de cada paga y a los plaços que va dicho y declarado, y que anssí no lo cunpliendo el dicho Francisco de Cubas para el dicho día perderá de la dicha cantidad los dichos quatro mil reales de vellón coriente que se le an de descontar y quitar para el dicho convento de toda la dicha cantidad en que sse le remató la dicha obra, y más pagarán todas las demás costas y daños que de ansí no lo cumplir el dicho Francisco de Cubas se causaren si quieren y recresçieren al dicho padre abad y monjes que fueren del dicho convento y a ello quieren ser conpelidos y obligados por todo rigor de derecho = y los dichos padre abad, prior, padre rejente, padre mayordomo y más monjes y relijiososs del dicho convento que ban nombrados y devajo de la dicha canción que ba prestada obligaron todos los vienes y rentas muebles y rayces abidos y por aber del dicho convento de que aziendo el dicho Francisco de Cubas, maestro arquitecto, con sus oficiales la dicha obra y quartto suso referido en la dicha parte y sitio, y en la conformidad y perfeçión que ba referido y según la dicha planta, trazas y condiçiones suso ynsertas y a su satisfaçión, le darán y pagarán por su trabajo y en la conformidad del remate que en él se yço los dichos veynte y dos mil nueveçientos y cinquenta reales en que sse le remató en la dicha especie de vellón coriente al tiempo de cada paga que se le an de hazer de la forma y manera que lo expresa y declara la condizión onze sin ningún desquento y a ello quieren ser conpelidos por todo rigor de derecho y a cunplir con lo demás que les toca y ba declarado en esta escriptura, para el cunplimiento de la qual todas las dichas partes cada una por lo que le toca devajo de la obligación que lleban echa de sus personas y vienes y los de dicho convento, dieron su poder cunplido a todos los señores jueces y justizia del reino, más de su fuero y xurisdicción anssí lo hagan cunplir y lo resolbieron por sentencia passada en autoridad de de cosa juzgada sin remedio de apelación ni suplicaçión, y en razón de lo qual renunziaron todas leyes de su fabor con las del derecho en forma, y los dichos padre abad, monjes y relixiosos de dicho convento, todas las reglas, capítulos y capitualziones de su relixión y que les tocan a renunziar, ansí lo otorgaron todos los dichos mayordomo por si y por todos los demás relijiosos por obiar prolexidos a su ruego y los nonbraron para el efecto y asnimismo lo firmáronlo Bartolomé de Velasco, Simón Tío y Pablo de Cuebas, y por los demás que no saben escribir lo firmó por ellos y a su ruego un testigo, y fuéronlo el licenciado Antonio Montoto, menor en días, y Alonso Fernández de Lloses, Francisco Rodríguez Miranda, vecinos de esta dicha ciudad. Reverendo fray Joseph de Baldivieso, abad de San Vicente de Obiedo (rúbrica) Bartolomé de Velasco (rúbrica) Simón Tío (rúbrica) Pablo de Cubas (rúbrica) fray Agustín Gutierez Mazo (rúbrica) fray Leandro Pérez (rúbrica) como testigo, Francisco Rodríguez Miranda (rúbrica) Ante my Pedro Fernández Roçada (rúbrica)” 208 YAYOI KAWAMURA MELCHOR DE VELASCO, TRACISTA DE LA AMPLIACIÓN BARROCA DEL MONASTERIO 209 Fig. 1. Oviedo, “caserón antiguo” del monasterio de San Vicente, fotografía tomada hacia 1900 (fondo A.M.O.). 210 YAYOI KAWAMURA Fig. 2. Oviedo, Monasterio de San Vicente en la actualidad desde la plaza de Feijoo (fotografía de la autora). Fig. 3. Oviedo, Monasterio de San Pelayo en la actualidad en la calle Águila (fotografía de la autora). MELCHOR DE VELASCO, TRACISTA DE LA AMPLIACIÓN BARROCA DEL MONASTERIO 211 Plano A: Oviedo. Plano del conjunto del monasterio de San Vicente, planta baja, dibujado antes de 1860 (fondo .A.H.P.A.). 212 YAYOI KAWAMURA Plano B: Oviedo, Plano del conjunto del monasterio de San Vicente, 1ª planta, plano dibujado en la década de 1880 (fondo A.H.P.A.). MELCHOR DE VELASCO, TRACISTA DE LA AMPLIACIÓN BARROCA DEL MONASTERIO 213 Plano C: Oviedo, Plano de la parte septentrional, adyacente al claustro, del monasterio de San Vicente, 3 plantas, plano dibujado hacia 1890 (fondo A.H.P.A.).