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Papeletas sobre arte mudéjar castellano: la iglesia de la Lugareja en Arévalo

Supiot, Jaime

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PAPELETAS SOBRE ARTE MUDÉJAR CASTELLANO LA IGLESIA DE LA LUGAREJA EN ARÉVALO Las lige as no as que has a aho a se han enido publicando sob e a le mudeja cas ellano, no podían deja en silencio an in e e san e iglesia, aunque el p esen e a ículo quede educido a una ápida eseña desc ip i a. Conocido de odos es el in e és de la Luga eja y sabida ambién la pe ección con que se edi icó, consiguiéndose una ob a cuyo es udio es acili ado po la ca encia casi o al de los adi amen os y modi icaciones que gene almen e suelen dis aza el aspec o p imi i o de es os monumen os. Se alza la pequeña, pe o he mosa iglesia, a co a dis ancia de A é alo, sob e una al u a desp o is a de ege ación que ocul e su is a, i guiéndose sola, únicamen e en uel a po los ecios ai es del luga (Lámina I). Al en a po p ime a ez en ella choca el con as e exis en e en e su escasa p o undidad y el mayo desa ollo de su anchu a y al u a, pa icula idad que cla amen e se pone en e idencia en el plano que publicamos (Fig. 1.''). Es o y cie os de alles de la achada, así como el esul ado de lige as exca aciones, que se hicie on el día de nues a isi a, a ianzan en la c eencia de que la Luga eja no sea más que una pa e de lo que hubie a sido de ealiza se ín eg amen e la idea p ime a del cons uc o . Es amos, pues, en p esencia de una iglesia educida a su cabe ce a (Lámina II), incluyendo el c uce o, cuyas na es no se llega on nunca a p olonga po in e umpi se an es las ob as, sin eanuda se luego. Hubo p oyec o de na es y un piime in en o de cons ucción de las mismas; así lo demues an los es os de basamen o encon ados al exca a jun o a la p olongación de los mu os que ac ualmen e sepa an el c uce o de l^s na es la e ales, y o os hallados en la misma línea a cua o me os y medio de la achada. Pe o al llega a es o se p escindió de las na es planeadas. El da po e minada en í X) PAPELETAS SOBRE ARTE MUDÉJAR CASTELLANO esle pun o la cons ucción, hizo necesa io el e o za es a cabece a, que la modi icación dejaba sin el apoyo su icien e. Es así, que el ano cobijado po el g" an a co pe piaño de en ada al c uce o (Láminas III y IV) se ce ó po medio de o os a cos que disminuyen conside ablemen e la luz del p imi i o, a cos és os que pueden pensa se casi con empo áneos a lo iejo po su apun amien o y las moldu as de sus a anques. Hecho es o, se ellenó el espacio en e el p imi i o a co de boca y es os úl imos po hiladas de lad illo y c uzado po una especie de din el o mado po una zona de esqui- nillas y o a supe io de lad illos a sa dinel. La luz de es e hueco se cega ía de ini i amen e más a de con un mampues o y lad illaje, cuya mayo mode nidad se no a cla amen e has a en las o og a ías, en el que se p ac ica on la ac ual pue a y la en ana que da luz a la ibuna. O o an o ocu i ía en cuan o a los anos de las na es la e ales, pe o aquí sin más necesidad que el elleno pu o y simple de los huecos p ime os. Indicio de odo es o es ambién el e se a cada lado del cue po cen al de la achada, la in e upción de los mu os que pone al descubie o el ma e ial en ellos empleado, pe o pe ec amen e ema ado con lad illos. En el in e io enemos es ábsides o neados y ulí aseniici cu- la es, con una se ie de en anas de medio pun o sob e impos a de esquinillas a media al u a, en anas que hubie on de se es en el ábside cen al, y de las que sólo quedan dos (las la e ales), no exis iendo ac ualmen e más que una en el eje de cada ábside meno . Que no hubo más anos en los ábsides pequeños lo demues a el que no se co espondan las a que ías la e ales in e nas con jas del ex e io . Se cub en es os ábsides, así como el cen al, po medio de casque es de ho no apeados sob e impos a de esquinillas (Lámina V) e in eslando en a cos de boca apun ados, muy al o y de doble osca el del c uce o, y más bajos, de un solo esal o, los de las na es la e ales. En. los o os es lados del c uce o se epi en es os g andes a cos de doble gua nición que a ancan de una impos a de lad illos en nacela y cuyos apoyos son apilas ados (Fig- 2.®) desp o is os de capi el y que esponden a su anillo doble. Es os apoyos quedan o os en es de las esquinas a cie a al u a po deja si io a una ibuna a los pies de la iglesia y a un e ablo en el lado del E angelio, cosa que no se ha ía sino pos e io men e a la cons ucción p imi i a. Encima de los cua o a cos del c uce o exis e, sob e pechinas "LA IGLESIA DE LA LUGAREJA EN ARÉVALO 91 I ! < < üi cñ •o o CJ «a sa w o 03 •OC s o u T3 C 03 S S 2 k: " i'. 92 PAPELETAS sob e ARTE MUDÉJAR CASTELLANO CCCCCCCCCCCCQC Fio. 2.'' —Ángulo del C uce o. (G á ico del S. E. A. A.). LA IGLESIA DE LA LUGAREJA EN ARÉVALO 93 enma cadas de enlucido, un ambo cilind ico, po el que co e una se ie de a que ías ciegas de dos oscas, de las que la in e na iene ema ada su a is a po un co e cónca o. El en e de las pilas as de sepa ación de es as a que ías lle a capi eles de pied a caliza al pa e ce , o acaso de yeso con una deco ación de osá- ceas. Po in, sob e es e ambo se ele a una cúpula, de la que no podemos deci si es o no apun ada po la obscu idad de es a pa e, muy al a. (Lámina VI). De cada lado de es e c uce o cuad ángula , las na es la e ales es án sepa adas del hemiciclo po un a co apun ado, de un solo anillo y del que a anca un p ime amo de na e cubie o con bó eda de cañón apun ado, apeada sob e una moldu a de esqui- nillas, como los casque es de los ábsides. Sigue a es e amo de cañón o o con bó eda de a is a, y si e de sepa ación en e ambos un pe pia io apun ado y doblado, que descansa sob e episas moldu adas en cua o zonas, de lad illo, en nacela, sepa adas po doble hilada de lad illos ho izon ales (Fig. 3."). Los a cos del in e io de es a iglesia es án cons uidos con g an lad illo de ein a y h'cs cen íme os po ein e, cuyas hiladas es án Fig, 3.«-A anque del a co o al de un ábside. (G áíipo del S. E. A. A.). 94 PAPELETAS SílBRE ARTE MUDEJAR CASTELLANO sepa adas po un espeso endel de mo e o moldu ado en a is a angula y log ándose de es a mane a un no able e ec o de cla o obscu o. Todo lo demás es de lad illo, menos los capi eles de la cúpula, y de mala manipos e ía el elleno de los mu os. De la pa e ex e io quedó ya desc i a, casi comple amen e, la achada al habla del p oceso de sus ob as. Unicamen e nos queda po añadi lo que se e ie e a su pa le supe io , que es muy ele ada sob e lo demás, pues uno de los haces del g an o eón, bajo el cual se cobija la cúpula del c uce o, se le an a a plomo de lo que ue o al de occiden e y hoy es has ial de la iglesia. Es es e o eón un g an dado, cuyas ca as es án animadas po una se ie de seis a que ías ciegas de medio pun o y dos esal os, y una sép ima cen al, o mada po o as dos a que ías, una como as cola e ales, pe o alojando den o a o a más pequeña, pe o ada, ambién de dos esal os, aunque uno de ellos con co e cónca o en su a is a. Es a a que ía co e en e dos zonas de esquinillas in e um pidas en los ángulos del o eón, y po encima de la más al a, y sepa ada de és a po dos hiladas, una ancha moldu a de alón, olada, o mada po lad illos e icales y con excelen e pe il. Todo ello es á ema ado po o as cua o hiladas ho izon ales, sob e las que descansa una echumb e a cua o e ien es. Hemos in en ado una ep oducción (Fig* haces de es e cue po, lle ados a ello po la sencillez y elegancia de es a deco ación, an hábilmen e log ada con ma e ial an pob e. La pa e ex e io del mu o de la na e del E angelio lle a es a que ías ciegas de doble esal o y a cos de medio pun o, a que ías muy al as y angos as, que llegan has a un iso de esquinillas, más allá del cual se pie de lo que hubo de sus en a la echumb e de es a pa e, pe o que es a ía deco ada de la misma mane a que la pa e al a del o eón, ya que se encuen a ambién la misma o ganización en los ábsides. Es e mu o es lige amen e más al o que los ábsides meno es y más bajo que el mayo . (Lámina II)- Exíe io men e los ábsides son exac amen e iguales en cuan o a su disposición y o namen ación; únicamen e se dis ingue el cen al de los demás po su mayo al u a y po el núme o de a que ías, pues lle a sie e y sólo cua o los pequeños. Se conse an ín eg os los ábsides cen al y de la na e del E angelio, pues el o o lle a en su pa e más al a un p e il de lad illo más mode no que odea a una especie de e aza que ecibe acceso po la escale a de la o e, y se halla emplazada sob e el asdós de la cubie a •absidal. Las a que- ilH i ím m m m B SU =>/OT. Fio. 4 "-Ex e io del ciiiibo io. Una de sus ca as. (G á ico del S. E. A. A,). k ■ o > X n < > o PAPELETAS SOBRE ARTE MUUÉJAR CASTELLANO ías de los ábsides, como las del ío cón, son de dos esallos y de a cos de medio pun o, y encima de ellas co e el ya desc i o mo i o de deco ación (Fig". 5.®). Pío. S.'' -Co nisa de un ábside. (G á ico del S. E. A. A.). Es so p enden e el e ec o de al u a que dan a odo el conjun o es as a que ías al as y es echas scg uidas po las del o eón, log ando de es a mane a el monumen o no able esbel ez. Todo el edi icio, po su pa e ex e io , descansa sob e un podio de mampos e ía, cuya pa e medial se in e umpe po dos hiladas ho izon ales de lad illos. De mampues o ambién, pe o és e peo , y LA IGLESIA DE LA LUQAREJA EN ARÉVALO 97 al e nando con zonas de a ias hiladas de lad illo, es el elleno de las a que ías. La pa e ex e na del mu o de la na e de la Epís ola es á ocul a po un pesado macizo que cobija la escale a, a la que se iene en ada po el in e io de la na e co espondien e. De las luces de los ábsides, ya hemos dicho que quedan ac ual men e dos en el cen al y uno en el eje de uno de los la e ales. Pe o es os anos se han ho adado sin espe a los an iguos. Son aho a ec angula es y abocinados, pe o de mucha más luz que los p imi i os, los cuales po su pa e ex e na apa ecen, según es os, sob e odo muy cla os en el ábside de la Epís ola. Es as en anas se educían a una simple sae e a al a, es echísima, con a co de medio pun o y gua nición con co e cónca o. Po el in e io se abocina ía has a da a los a cos más amplio desa ollo que se no a aún. pe o que se ellena on pa a después p ac ica las eas en anas ac uales. * ♦ * Tal es la iglesia de la Luga cja, único es o conse ado del monas e io undado en la p ime a mi ad del siglo xiu po los he ma nos Román y, Gómez, de que nos habla V. Lampé ez en su ob a «His o ia de la A qui ec u a C is iana Española» (Tomo II, pág. 596). Insis amos po úl ima ez sob e c! alo de es a joya de nues o a le mudéja cas ellano, indiscu ible po odos concep os, pe o sob e saliendo muy especialmen e po el pu o sabo cas ellano, que la dis ingue de las demás cons ucciones de es e gene o. Jaime Supio , 'Til 'yi. ■ , 1