Presente de la historia del arte : discurso de apertura del curso 1976-77 / J.J. Martín González
Full text
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UNIVERSIDAD
DE
VALLADOLID
J.
J.
MARTIN
GONZALEZ
CATEDRATICO
DE
HISTORIA DEL ARTE
PRESENTE
DE
LA
HISTORIA DEL ARTE
DISCURSO
DE
APERTURA
DEL
CURSO
1976
-77
VALLADOLID
1976
PRESENTE
DE
LA
HISTORIA
DEL
ARTE
<DISCURSO DE APERTURA DEL CURSO 1976·77)
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UNIVERSIDAD
DE
VALLADOLID
J.
J.
MARTIN GONZALEZ
CATEDRATICO
DE
HISTORIA
DEL
ARTE
PRESENTE
DE
LA
HISTORIA
DEL
ARTE
DISCURSO
DE
APERTURA
DEL
CURSO
1976
-77
VALLADOLID
1976
Depósi o Legal: VA. 438-
1976
Talle es ipog 6 icos de la Edi o ial
SEVER-
CUESTA.
P ado,
10
y
12-
Valladolid,
1976
IN
DICE
Págs.
Ojeada his ó ica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
His o ia e His o ia del A e . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
11
La
eno ación me odológica
de
la His o ia . . . . . .
13
Los
planes
de
la His o ia del p esen e . . . . . . . . . . . .
18
El ango de
lo
a ís ico de la nue a His o ia . . . . . . 20
La
sociología del A e . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22
Me odología de la His o ia del A e . . . . . . . . . . . . . . .
27
La
in e disciplina idad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32
Un obje i o cons an e: lo indi idual . . . . . . . . . . . . . . . 34
Nada ha pe judicado an o
al
buen concep o del a e como la
i olidad de conside a le un inocen e pasa iempo sin mayo
com-
p omiso ni consecuencias. Exis e un ondo de e dad en es a ap e-
ciación, pe o el mensaje del a e iene unos supe io es alcances.
«La g andeza del a e
-ha
dicho A nold
Hause -
consis e en una
in e p e ación de Ia ida, que nos pe mi e domina mejo el
caos
de las cosas y nos ayuda a ex ae de la exis encia un sen ido am-
bién mejo » 1• El a e acompaña al homb e desde el umb al de su
p esencia en la ie a; es de aye y de aho a. La pe spec i a his ó-
ica del quehace a ís ico humano
es
lo que llamamos His o ia del
A e; el conoce la no
es
me a cu iosidad, sino que equi ale a
po-
ne se en condiciones de ecibi lecciones muy p o echosas, ú iles
pa a el espí i u ac ual 2•
OJEADA HISTORICA
El olumen desmesu ado que ha alcanzado la bibliog a ía de la
his o ia del a e, an o po la muchedumb e de í ulos como po el
esplendo de las ediciones, en que pa ece desea se pe pe ua la
imagen eal de las cosas, cons i uye
un
ehacien e es imonio de la
ac ualidad de es a p eocupación 3• Pa alelamen e se ha abie o b e-
cha en la enseñanza de o ma cada ez más ep esen a i a. Desde
mediados del siglo x x
se
egis a la apa ición de las Cá ed as de
1 A nold
HAUSER,
In oducción a
la
His o ia
del
A e, Edic. Guada ama, Mad id,
1961. T aducción del alemán.
2 La cul u a humana
es
acumulaü a; nada que
se
haya esc i o con ec a azón ca ece
de ap o .echamien o. El es udio de la his o ia de la a qui ec u a po un a qui ec o no
es
un las e pa a su p o esión. No se a a de que enga que imi a los ó denes
clásicos
en
sus
p oyec os, pe o como
los
p oblemas de la a qui ec u a son e e nos, en el pasado puede
halla la solución a cues iones de espacio, composición, iluminación, clima ización, e c.
3
Los
lib os de a e
se
e ie en a ondos de odos los con inen es: an o da el a e
eu opeo como el asiá ico o el p imi i o. Repa emos ambién
en
las q> oducciones: dia-
posi i as, pos ales, ediciones acsímiles, es a uas, e c., y po supues o, el cine.
-7-
His o ia del A e en las Uni e sidades eu opeas, cosa que sucede
en España
ya
a comienzos del p esen e siglo 4• La disciplina ha ido
a más y han nacido hace unos años en las Facul ades de Filoso ía
y Le as secciones de His o ia del A e.
La enseñanza ha sido el esul ado lógico de un desa ollo
bibliog á ico, que se emon a a la época clásica. Pausanias, en su
Desc ipción de G ecia, iene a ealiza una guía his ó ico-a ís ica
dedicada al país helénico, bien que en pe íodo muy a dío. Pe o
ya
una e dade a his o ia del a e
es
el lib o de Vi ubio De A chí-
ec u a., pues apa e de que desc ibe los edi icios e uscos y omanos
(con oda la he encia helénica),
se
ocupa en analiza p oblemas de
la cons ucción y del es ilo. Sabemos que es a p eocupación iene
su con inuidad a lo la go de la edad media, como ac edi an los
lib os de écnicas (Cennino Cennini) o monog a ías sob e monu-
men os (así el Codex Calix inus). Un mayo impulso se p oduce
en el Renacimien o, como es i ica Lionello Ven u i (His o Í'a de
la
c í ica de a e). Po su pa e, Leona do da Vinci descub ía en el
T a ado de Pin u a la esencia ín ima del a e,
al
señala que «la pin-
u a
es
cosa men al». El a e esponde a
un
compo amien o inma-
nen e, iene sus mo i aciones p opias, exis e
un
espí i u c eado 5•
Desde el Renacimien o la bibliog a ía
se
p oduce como co ien e
caudalosa, gene almen e en o ma de a ados y biog a ías. La pe -
sonalidad a ís ica a ocupando cada ez una a ención mayo en los
esc i o es.
Un impulso ascenden al se p oduce en el Siglo de las Luces.
Comenzaba, podemos deci , la e a cien í ica de la his o ia del a e,
al pone se en ma cha las campañas de exca aciones a queoLógicas.
Se
a aba de compulsa lo que decían los ex os con la ealidad de
los es os so e ados. Al calo de las nue as écnicas su ge la His o-
a
del A e de
la
An igüedad, edac ada po Winckelmann 6• Nunca
se á ponde ada bas an e es a ob a. En el p e acio de la misma expone
el au o su p og ama. No
es
o ece una sencilla exposición c ono-
4 Pa a oda
Ja
p oblemá ica
de
Ja
His o ia del A e, debe consul a se la ob a de
En ique
LAFUENTE
FERRARI,
La
Fundam.en aci6n
y los p oblemas
de
la
His o ia del A e,
Mad id, 1951.
5 Lionello
VENTURI,
His o ia
de
la
C í ica
de
A e, e sión cas ellana po Julio
E.
Pay ó, Ed1 o ial Poseidón, Buenos Ai es, 1949.
6 Johann
}OACHIM
WINCKELMANN,
Geschkh e de Kuns des Al e ums, D esden,
1764. Ya en 1772
a¡pa ece
la p ime a e sión inglesa, seguida
de
la ancesa. Me he se ·
ido de la publicada en es a úl ima lengua, Pa ís, 1803.
-8-
lógica de las mudanzas que la his o ia del a e ha expe imen ado,
sino azona la misma esencia del a e, de mane a que la a ención
a los a is as ocupa poco. El p opósi o no puede se más ambicioso,
y Winckelmann lo desa olla sis emá icamen e. Se emon a al o i-
gen del a e, empezando po Egip o, e dade o pun o de pa ida
pa a
la
ciencia dieciochesca. No in e esan al au o los me os elogios
de las ob as, en lo que habían sido p ódigos los esc i o es an e-
io es, sino que acome e el es udio sis emá ico de los monumen os.
Así po meno iza el análisis de los hallazgos, el emplazamien o, la
ma e ia, el signi icado y el es ilo. No desampa a los componen es
sociológicos y ambien ales, como el clima, el ca ác e de los indi i-
duos, la eligión, la moda, e c. Pe o pasa po al o las ci cuns ancias
de la his o ia polí ica, po es ima que de ello
ya
se
ocupan los
his o iado es. El más es ic o igo cien í ico se aplica al conocimien-
o de las écnicas, que son de aplicación especialmen e en los planes
a qui ec ónicos.
Se
comp ende en suma con cuán o de echo
se
ha
in ocado el nomb e de Winckelmann como undado de la His o ia
del A e.
En
cuan o p og ama y pese
al
iempo anscu ido, la his o ia
del a e de Winckelmann no ha sido supe ada. El análisis de los
da os hab á podido conduci a esul ados más p ecisos, y sob e
odo
se
hab án acen uado los asgos di e enciales de las pe sonali-
dades a ís icas, que es lo que pe manece en somb a en el a ado
del esc i o alemán, en pa e po que no e a ácil aco a lími es indi-
iduales en aquella lejana his o ia. Es o
es
undamen almen e lo
que a a en iquece se en las his o ias del a e pos e io es.
El siglo
XIX
señala el auge de la His o ia. La His o ia del A e,
como bien señala Ven u i, ma cha a emolque de ella. Las ob as no
enían o o alo que cons i ui « es imonios del pasado». Cie o
que e an indicadas como sup emo mensaje del .pasado, pe o la
subo dinación esul aba demasiado pa en e. Pa a el conocimien o
de las cos umb es, del es ido, de los usos, el da o a ís ico esul-
aba de una u ilidad insus i uible. El a e e a una undamen al
he amien a de abajo del his o iado .
En
1860 Jakob Bu ckha d
hacía un acabado es udio del Renacimien o i aliano omando po
base los monumen os y ob as a ís icas. Todo gi a en o no
al
a e.
La
belleza de las ob as
se
explica ambién
po
el modo de se del
i aliano del iempo, que pe uma has a el dine o.
-9-
Aunque den o de es e mismo ma co, o a endencia a aba
de busca el hilo de la his o ia del a e en la pe sonalidad humana
del a is a. A los a is as consag ados se añadían las pe sonalidades
a lo adas en la misma época. El «genio» e a econocido en su excep-
cional ca ego ía. La monog a ía del a is a ue a de se ie daba
pábulo a
un
nue o en oque. E a una his o ia del a e po cons ela-
ciones, de inidas po es ellas de g an magni ud. Jus i emp endió
una monog a ía sob e Velázquez, pe o
se
c eyó en el debe de
desc ibi el amplio cuad o his ó ico en que i ió 7•
La ob a de a e desde Bu ckha d se ha con e ido en un p o-
duc o de la ci ilización, a la que con ibuye a de ini . Pe o a es o
debe añadi se que el Roman icismo ha exace bado el alo de la
imaginación, el pode c eacional del a is a, y es o iene a se un
oponen e de la lógica es uc u al de la his o ia. Razón e imaginación
son los pun os de pa ida de dos concepciones desde aho a adicales
de la his o ia del a e.
Si
en un p ime momen o la his o ia del a e
ha sido la se ido a de la his o ia, la eacción pond ía el acen o en
el
alo independien e del a e, como esul ado de la lib e c eación
de los a is as. La inclinación a la libé ima independencia y has a
la misma ida bohemia de los a is as, p opo cionaban una expe ien-
cia
i al a los esc i o es pa a concebi la His o ia del A e como una
disciplina apa e. Los g andes es ilos y pe íodos enían sus leyes,
su es é ica, su desa ollo. Bas e eco da , pa a una men alidad
nu ida de sa ia omán ica como la del siglo
XIX,
el pode cau i a-
do del es ilo gó ico, que con ó con plumas an incondicionales
como la de Ruskin. El a e se in oducía en su concha,
ais1lándose
de la his o ia.
Es a pola idad en las endencias no hace sino ac edi a una
doble condición de la His o ia del A e: po un lado su eal pa i-
7 Hen i
ZERNER
ha acusado a los his o iado es del
all e
de man ene he mé icas las
on e as de su disciplina, bajo el
'lema
de la au onomía del a e. La misma acusación
puede hace se con a los his o iado es, de hace del a e un me o ins umen o de la
his o ia. Más ,adelan e
al
e e i nos a la in e d:1sciplioo idad ol e emos a insis i en el
ema. El hecho cie o
es
que la me odología de la his o ia del a e
se
ha en iquecido
conside alblemen e con la en ada del es uo u alismo (p o enien e de la lingüís ica), del
análisis eudiano, de
las
ma emá icas, e c.
No hay
más
que una ó mula: in eg a la His o ia del A e en la his o ia o al, pe o
pa iendo de una i ual au onomía. Si
s'e
la l'econoce como al,
go:?Ja á
de medios p opios
de in es igación y
se
pod án ob ene esul ados muy posi i os.
Véase,
Fai e
de
l'his oi e ... JI. Nou elles app oches, bajo la di ección de Jacques
Le
Go e Pie e No a, edi . Gallima d, 1974. L'o , po Hen i Ze ne , p. 183.
-10-
la Eu opa gó ica, la enacen is a y la ba oca. Es amos en p esencia
de un «modelo»,
es
deci , de un sis ema de aplicación pa icula
pa a es udia un de e minado enómeno.
T opezamos con nue as unidades y p o o ipos. El é mino
«es uc u a», nacido en el seno de la lingüís ica, ha p ospe ado de
al o ma que no exis e ciencia humana que pueda se ie ajeno.
Ha
sido adop ado po la his o ia y ambién ha omado ca a de na u a-
leza en la his o ia del a e. Pa a B audella es uc u a
es
el elemen o
egulado de la la ga du ación, y exp esa «una cohe encia en e
ealidades y masas sociales», un cúmulo de elaciones en e los
homb es y el medio en que se desen uel en. La cla e po an o
adica en la elación. La unidad
-es o
es, el
indi iduo--
nada
es
en sí misma; sólo alcanza su e dade a signi icación en unción de
los demás y del ambien e.
A i ma de una ob a de a e que compone una es uc u a, equi-
ale a econoce que es á in eg ada po una se ie de elemen os
( o ma, colo , con enido, i mo, ema, ubicación, echa, e c.), que
no con i en yux apues os, sino que se necesi an, se in luyen y
se
in e p e an
16
•
La la ga du ación señala
un
acon ecimien o empo al; la
es-
uc u a es el lei -mo i de dicha du ación.
La es uc u a cons i uye una unidad en sí misma, con sus
peculia idades, de sue e que ella sus i uye a los adicionales pe ío-
dos his ó icos. No lejos de ella pe manece la «his o ia se ial», así
concebida po Pi e e Vila y Pi e e Chaunu
17
•
Se
a a ambién de
pe íodos, pe o con emplados solamen e a a és de p og amas es a-
dís icos de sala ios, mo imien o demog á ico, p oduc i idad y o os
elemen os de p ogenie es ic amen e social. La conside ación de
es-
as se ies amenaza la igencia de adicionales pun os de is a, que
han exal ado el signi icado de los hechos polí icos,
es
deci , de la
his o ia de los acon ecimien os. Debemos a Chaunu p ecisamen e el
descub imien o de que la Re olución ancesa es la mani es ación
explosi a y apa en e de un hecho an e io de mayo peso: la e o-
lución écnica inglesa.
16
J.
J.
MARTÍN GoNZÁLEZ, Nue os en endimien os de
la
His o ia del A e, Te ce
p og ama
de
Radio Nacional de España, Mad id, ab il de 1972,
p.
29.
17 Pie e
VILAR,
C ecimien o y desa ollo, ob.
d .-Pie e
CHAUNU, His oi e, science
sociale.
La
du ée,
-l'espace
e l'homme a l'époque mode ne,
Pa 1s,
1974.
-17-
LOS PLANES
DE
LA
HISTORIA
DEL PRESENTE
El en oque p agmá ico de la me odología ma xis a y la apo a·
ción subs ancial de la que pudié amos llama escuela ancesa, han
desembocado en un ipo de his o ia de alcance uni e sal, basado en
el núme o, la demog a ía, el abajo en equipo y la in e disciplina-
idad. Repasemos es os concep os, pues hab án de esul a p imo -
diales en su aplicación a la His o ia del A e.
La cuan i icación
es
el elemen o básico de es a me odología.
La his o ia adicional obse aba la p esencia de enómenos, pe o
no p ecisaba su ecuencia. La elación del acon ecimien o y su i -
mo de epe ición se aduce en una es adís ica. Nos hallamos en el
eino de las ma emá icas.
De
una his o ia sin omá ica, basada p in-
cipalmen e en hechos cul u ales, se pasa a una his o ia a ni el ma e-
ial, donde cuen a el peso y la medida. Bas a sabe la impo ancia
que se ha concedido a lo que se come y se bebe. La máquina calcula-
do a p ime o y el o denado elec ónico son medios auxilia es de
que no p escindi ía
ya
ningún his o iado conscien e. E iden emen e
la máquina no abaja sola; hay que guia la, y en es o
se
econoce
que la his o ia
es
una ac i idad conscien e del homb e. P ecisa-
men e con es a me odología podemos llega a deduci p eocupacio-
nes del homb e que no hab ía e elado una his o ia del acon eci-
mien o, pues el ela o no es á salpicado po ningún hecho su icien e-
men e llama i o. La cuan i icación iene especial cumplimien o en
el campo de la demog a ía,
ya
que ella pe mi e o ece cuad os muy
comp ensi os de la his o ia de los pueblos. Aho a bien, no debe
ol ida se que en odo momen o in luyen o os ac o es, de mane a
que la demog a ía po
sí
sola no nos dice oda la e dad. Felipe
Ruiz ad ie e de es e iesgo. Un país, aunque sea pequeño
-dice-
puede con a con un g an ejé ci o. Los ejé ci os en iempos pasados
no es aban en unción del núme o ( odos e an pequeños), sino del
dine o, y un país educido, de lo ecien e economía, podía con a a
una ague ida milicia de me cena ios.
La a ea del his o iado se ha complicado con la en ada en
escena de o as disciplinas, algunas ni siquie a a ines, como la
geo-
g a ía. La his o ia del pasado esol ía es as colabo aciones como
añadidos; se a aba no
más
que de suma capí ulos, a ados como
-18-
«compa imen os es ancos». Hoy
ya
no si e el concep o de yux a-
posición de in e eses, sino el de in e disciplina idad.
Se
equie e
una a ea de ósmosis. Po eso se habla de «plani icación», de « aba-
jo en equipo». Es e iden e que se equie e un di ec o de o ques a,
pues en caso con a io ol e íamo's a lo
de
siemp e, una his o ia
que
es
una suma y no una in eg ación. El p opio B audel econocía
que nues a ida es demasiado co a y las expe iencias en exceso
complicadas pa a que un his o iado lo aba que odo.
Ya
se
en iende
que en la lejanía es amos di isando al his o iado del a e. Pe o
como obse a López Piñe o
18
, es amos aún lejos de que es os
labo a o ios de his o ia cumplan su e dade o come ido, y en
la
p ác ica oda ía sigue exis iendo el his o iado gene al, el his o ia-
do unipe sonal, de o mación enciclopédica.
En
es o nos lle an
en aja las ciencias aplicadas, que u ilizan sis emá icamen e
la
in es-
igación asocia i a. Obs áculo no pequeño
es
que siendo una a ea
donde cuen a mucho
el
espí i u c eado , el o gullo humano hace
su
apa ición, ebelándose con a una acción di ec i a, que pueda pa a
los demás supone sumisión. Cla o que exis en mayo es azones, y
como undamen al, la di e encia de obje o que pe siguen la ciencia
expe imen al y la ciencia his ó ica. Pa a un abajo de labo a o io
es
muy ácil de e mina la on e a en e un in es igado y o o, e
incluso los esul ados son ácilmen e sumables, incluso po la misma
compu ado a.
Pe o se ía un e o impone con exclusi idad es e ipo de his-
o ia. B audel puso en ci culación la exp esión «his o ia o al»,
lo
cual supone acep a la o a his o ia, la adicional. La his o ia de
las sociedades y de la economía debe inco po a el legado de
la
his o ia del acon ecimien o. Pa a B audel
se
a a de una «suma de
his o ias». Lo impo an e del cambio ha sido amplia el campo de
la
in es igación, ab iendo nue os cauces, que pe mi en da una di e-
en e in e p e ación de la his o ia, aun empleando ma e iales
ya
usados. Mas como
ya
ha obse ado Luis Suá ez, apoyándose
en
Chaunu, es a his o ia o al no deja de se un espejismo, pues señala
una conduc a ap io ís ica pa a que no quede nada en el in e o,
aunque en la p ác ica haya que p ocede como siemp e, po
selec-
ción. Lo impo an e aho a
es
que con amos con
más
elemen os
18
José Ma ía
LóPEZ
PIÑERO, His o ia
de
la
Ciencia e His o ia, Fundación Juan
Ma ch, Once Ensayos sob e
la
His o ia, ob. ci .
-19-
pe spec i as pa a escoge
19
•
En
de ini i a, lo que
se
p opugna
es
uni la la ga du ación y el iempo co o (el acon ecimien o).
Es o incide en una cues ión de g an ac ualidad: el eino de la
biog a ía. Vi imos iempos de g an con adicción. Po
un
lado es a-
mos
sumidos en el anonadamien o del núme o, po o o lado
se
p egonan al máximo los alo es indi iduales, el de echo a la au o-
exp esión. Pe o en el campo de la his o ia el indi idualismo ha
enido g andes pe sonajes: el Rey, el Papa, el ilóso o, el a is a
genial.
La
mode na his o ia amenaza con hace los baja de su pedes-
al. Ellos han sido los colec o es de la his o ia de acon ecimien os,
pues
se
han au eolado con hechos que azan más su p opia his o ia
que la de los pueblos a los que igen.
En
de ensa del mé odo bio-
g á ico, ha clamado Ca los Seco
20
. Pe o si
se
habla de una his o ia
o al, y el homb e
es
el suje o de la his o ia,
es
e iden e que
labio-
g a ía debe segui con ando. Bien
es
e dad que debe ma iza se lo
que
se
en iende po biog a ía. Pa a ela o ano elado, con is as
a los lec o es, in e esa án los de alles ín imos; pe o no deben se
és os los que p i en en la a ea del bióg a o his ó ico. El p opio
Ca los Seco pone como ejemplo la biog a ía de Cambó, edac ada
po Jesús Pabón, que iene a se un es udio del siglo x x pa iendo
de la igu a de es e polí ico ca alán.
Se
ha aludido igualmen e
al
es-
upendo lib o de
Luden
Fe b e, sob e Rebelais y el enómeno del
desc eimien o, como un monumen o pe du able a a o del géne o
biog á ico. De es a sue e se e i a el escollo de que una eno ada
his o ia de base social aniquile lo que hay de espe anzado en la
his o ia indi idual.
EL RANGO
DE
LO ARTISTICO
EN
LA NUEVA
HISTORIA
En una his o ia que se p oclama o al, la his o ia del a e
es
uno de los componen es. ¿De qué ango? Pa a la ideología ma xis a,
que de iende
el
ma e ialismo dialéc ico, no exis e ca ego ía: el a e,
como odos los elemen os de la his o ia, son p oduc o de la
eco-
19
Luis SuÁREZ FERNÁNDEZ,
La
exposición en el campo de
la
His o ia. Nue os emas
y nue as écnicas, en Once ensayos sob e
la
His o ia, ob. ci .
20
Ca los SEco,
La
biog a ía como géne o his o iog á ico, en Once ensayos sob e
la
His o ia, ob. ci .
-20-
nomía. Me ece la pena apoya se una ez
más
en B audel
21
• Así
i ula uno de sus epíg a es: «Las unidades b illan es: el a e y el
espí i u». A deci e dad, no ha podido escoge se una exp esión
más eal y poé ica pa a ca ac e iza a algo que de siemp e ha ma a-
illado al homb e. Y lo llama unidad b illan e po su aspec o a-
e nal, po su capacidad de p opagación. Es lo p opio de la ci iliza-
ción occiden al, la eu opea, con su endencia a i adia , pa iendo
de
un
cen o. Y ecue da B audel cómo es a ci ilización nues a ha
econocido siemp e ocos: así el p ime a e ománico, que
se
o mó
en Ca aluña, desde donde i adió a o os países; el gó ico, con su
cen o en la Isla de F ancia; el Renacimien o, con el oco lo en-
ino, e c.
El a e o ma pa e de la his o ia «cul u al» 22• Den o de es a
cul u a, cons i uye lo más llama i o o b illan e de la his o ia del
espí i u. Al e e i se al Valladolid del siglo
XVI,
Bennassa ha epa-
ado en el papel asumido po
el
a e: el lujo sup emo
23
.
Su
esplen-
do en el campo a ís ico no
es
sino la consecuencia de un es ilo de
ida,
el
co esano, que eque ía el cul o a las o mas ex e nas.
Po pa e de los his o iado es, an o de los que
se
aplican a
isiones gene ales, como de los que p oceden en labo de equipo, el
a e cons i uye ma e ia de inse ción. Pe o es amos en el debe de
ad e i que no exis e
un
e dade o en endimien o en e his o ia-
do es e his o iado es del a e. El mayo escollo pa a un his o iado
es abo da conside aciones de o den es ilís ico
24
; ellos se hallan en
inmejo ables condiciones pa a p opo ciona el ma co his ó ico en
que
se
e ige una ob a. Pe o co esponde a los his o iado es del a e
señala la signi icación y
el
alo écnico y es ilís ico de una ob a,
pues pod ía llega se a hipe boliza una pieza que no supe a la
más
simple medianía. De cualquie o ma,
me
a engo
al
p og ama b au-
deliano de abajo en equipo, en
el
cual
el
his o iado del a e debe
21
BRAUDEL,
Las ci ilizaciones ac uales, ob. ci ., p. 338.
22 F éde ic
MAURO,
Pa
una classi ica ion des sciences humaines, en Mélanges
en
honneu de Fe nand B audel, ob. ci .
23
Ba olo né
BENNASSAR,
Valladolid
au
siecle d'O , Mou on, Dijon, 1967.
O o
ejemplo que pudie a esul a aleccionan e a es e p opósi o
es
ellih o
de Reinha d
BENTMANN
y Michael
MüLLER,
La illa como a qui ec u a del pode ( aducción del alemán,
Ba a! edi o es, Ba celona, 1975).
El
au o se ha plan eado el p oblema doble: illa de
campo y pensamien o sociológico. Apa e de su bella a qui ec u a, la illa cumple una
misión u ascenden al en el á ea del compo amien o polí ico-social.
24
En
H s o ias que no
es
el caso ci a
se
con unden lamen iJJblemen e ob as gó icas
y enacen is as.
-21-
ocupa su pues o como uno más de los colabo ado es. Sólo así
se
pod á de una ez escapa al son ojo que supone una ep esen ación
de la his o ia del a e a base de o og abados.
LA
SOCIOLOGIA DEL ARTE
De un iempo a es a pa e se egis a un c ecien e desa ollo
de es a disciplina, ci cuns ancia na u al, dada la g an p eocupación
po lo social en odos los ámbi os de la cul u a. Aunque cul i ada
en di e sos países, jus o
es
econoce la apo ación de algunas pe -
sonalidades, en e las que hay que des aca a Pie e F ancas el y
A nold Hause . El p ime o
es
el aglu inado
de
las p eocupaciones
sociológicas del a e en F ancia. A su inicia i a
se
debe la c eación
en
el
año 1948 de una cá ed a de es a ma e ia, en el seno de la
Sec-
ción VI de la Escuela P ác ica de Al os Es udios, de Pa ís. Hause
es
au o de una abundan e bibliog a ía, acogida con clamo algo
excesi o. A
él
co esponde el mé i o de pone en conco dancia las
a es plás icas, la li e a u a, la música y o as mani es aciones a ines
de la cul u a 25•
F ancas el ha man enido un es echo con ac o con los his o ia-
do es de
su
pa ia singula men e con Fe b e y B audel; el ondo
sociológico que anida en el concep o his ó ico de és os
es
la causa
de e minan e. Bas e sabe que pa a F ancas ellas ob as de a e son
«obje os de ci ilización» y B audel apenas dis ingue en e sociología
del a e e his o ia del a e, sin duda po que es a úl ima le in e esa
menos.
El undamen o de la sociología del a e
es
p oduci un een-
cuen o de la ob a de a e y el medio donde
se
engend ó.
De
ahí
su ge el c i e io de «necesa iedad» de es a sociología, como ap ecia
25
Y a
se
ha hecho mención de
la
ob a
más
signi ica i a de
FRANCASTEL,
A e y
Sociedad, pe o
su
pensamien o es á desa ollado en in inidad de a ículos y enseñanzas
p o eso ales.
Geo ges
GuRVITCH,
T ai é
de
sociologie, P esses uni e si ai es de F ance, Pa ís, 1968.
E udes
de
sociologie
de
l'a , publicados po Denüel-Gon hie , Pads, 1970.
A nold
HAUSER,
His o ia
social
de
la
Li e a u a y el A e, Ediciones Guada ama,
MadTid,
segunda edición, 1968.
La
ob a apa eció en Lond es, en
1951.-Del
mismo, El
Manienismo,
To ino,
1%5.-Del
mismo, In oducción a
la
His o ia del A e, Ediciones
Guada ama, Mad id, 1961, aducción del
alemán.-Del
mismo, Sociología del A e, Edi-
ciones Guada ama, Mad id, 1975, aducción del alemán.
-22-
F ancas el, pa a quien la ob a es i al en los g upos sociales. Valga
el ejemplo de la ca ed al medie al, que canalizó la ida de odos los
ciudadanos, que con ibuye on con dine o y es ue zo a su e ección
y den o de la cual celeb a on incluso los p opios es ejos. El a e,
como mues a Jean Du ignaud, ayuda a la conse ación de las
so-
ciedades
26
•
Po
o a pa e, como ha señalado Hause , la his o ia del a e
ha sido sublimada excesi amen e, po que
se
hace abs acción de las
ci cuns ancias que mo i a on la c eación de las ob as. En e ec o,
al ededo de la ob a hay cues iones de sala ios, i alidades écnicas,
compe encia en la p oducción,
es
deci , odo lo e e en e a la lucha
po la ida. Es e iden e que es o es una ealidad social. Hab á que
dis ingui no obs an e en e el conocimien o de las ue zas ma e ia-
les que
se
pusie on en ma cha pa a hace posible
la
ob a, y el in e és
o comp omiso in encional que ,es os mismos elemen os u ie on en
su ealización. Valga el ejemplo de
un
cas illo. Según los casos, el
cas illo ha a ianzado la se idumb e del pueblo pa a con su seño ,
y en o os po el con a io es la ga an ía de su de ensa. Y de una
o ma u o a, la cons ucción de la o aleza ha sido el abajo que
ha pe mi ido la subsis encia del ob e o
27
•
Exis e una p o unda ecip ocidad en e a e y sociedad, como
ha esal ado
Ha
u se . El a e ha lle ado incluso a p oduci cambios
sociales, pe o de igual sue e la sociedad halla en
el
a e una mane a
de mani es a sus p opósi os. De cualquie mane a,
el
g ado de
in luencia de la sociedad en el a e es á en unción de la po encia
del es amen o social. A es e p opósi o Azcá a e econoce la exis en-
cia de es es a os, uno muy supe io en el o den de la economía
o
el
gobie no, que
es
el
más in luyen e; o o medio y o o popu-
la 28•
En
cie as épocas
el
gus o popula se deja escucha , como en
el
caso de las imágenes de de oción.
La sociología del a e no man iene la exis encia de una ecuación
26
Jan
Du GNAUD,
F ancas el e Pano sky: le p obleme de l'espace, Mesa edonda,
e no a 10.
27 Una o ma muy ex emada de p esen a la His o ia del A e es la de hace la
ep esen a i a de la lucha de clases con emplada con óp ica ma xis a. Véase a es e p opó-
si o la publicación más ecien e,
1a
de
Nicos
HADJINICOLAU,
His o ia del A e y lucha
de
clases, Siglo ein iuno edi o es, Mad id, 1974. De la mane a más adical el au o
anuLa
oda o a his o ia del a e que no sea
«Ldeología
en imágenes», y educe el place del
con emplado a la iden i icación de es a ideología con la de la ob a.
28 José Ma ía de
AzcÁRATE,
A e y Sociedad, Te ce P og ama de Radio Nacional
de España, julio de 1968, p. 11.
-23-
en e sociedad y a e, pues el a e
-son
palab as de
Hause -
«puede exp esa de mane a posi i a o nega i a la es uc u a de la
sociedad co espondien e; puede a i ma la o nega la», has a el
ex-
emo de que «una coincidencia absolu a en e a e y sociedad
es
de po
sí
imposible».
So p enden emen e ha sido F ancas el quien más ha hecho
hincapié en la al a de en endimien o
que
hay en e el a e y la
so-
ciedad en de e minados momen os 29• Llega incluso a emplea un
é mino con unden e: sub e sión. Lo que los pin o es i alianos del
Renacimien o pos ulan no es lo que demanda la sociedad de su
iempo.
El
a e
-seguimos
leyendo a
F ancas el-,
«es la ue za
de con es ación con a un o den». Pe o ocu e que ni los mismos
a is as son conscien es de la e olución que es án ealizando; y
de igual sue e,
ya
más ce ca de nues o iempo, ni Mane ni
Picasso ace a on a alo a
el
alcance de la sub e sión a ís ica que
acome ían. Y
es
que pa a F ancas el el a e es á siemp e a la pes-
quisa de lo imagina io. Las mismas soluciones que se dan en el Re-
nacimien o i aliano
al
p oblema de la pe spec i a mues an una
g an di e sidad de p oyec os, y p ueban que se a a de au én icos
p oblemas a ís icos, sin aplicación a la p ác ica. Las ciudades que
apa ecen ep esen adas en los lienzos no esponden a una ealidad,
sino a una aspi ación soñada.
Sin duda F ancas el ha c eído necesa io acen ua la no a en
la discon o midad a e-sociedad, p ecisamen e como eacción con a
un
posi i ismo décimononico, que los hacía discu i po
un
mismo
sende o. Es o signi ica que la sociología del a e es udia las elacio-
nes en e el hecho a ís ico y la sociedad en que se p oduce, y lo
acome e es adís icamen e, de sue e que nos di á el g ado de acep-
ación: con o as palab as, nos p ecisa á su acep ación o su echazo,
señalando las azones 30•
Sin duda alguna la pe sonalidad del a is a ha de se omada
en conside ación a es e p opósi o.
En
un
mismo momen o hay a is-
as que se pliegan
al
gus o o icial y a is as disiden es. Nunca se
ha pues o de mani ies o al disidencia en la o ma que lo hicie on
los pin o es imp esionis as anceses del siglo pasado; cla o que
29 FRANCASTEL, A e y Sociedad, ob. ci .
30 José-Augus o FRAN<;:A, Le « ai a ís ique» dans
la
sociologie, de l'a , publicado
en
La
Sociologie
de
l'a e
sa
oca ion in e disciplinai e, e no a 10.
-24-
el
es amen o o icial halló una ó mula muy comp ensi a pa a aisla -
los: el salón de echazados. La sociedad cons i uye una ag upación
en exceso compleja; po eso la his o ia que la comp ende encie a
di e sas e dades.
La boga que ha adqui ido la sociología del a e ha sido esg i-
mida po algunos como un sus i u i o de la his o ia del a e. De un
iempo a es a pa e asis imos den o de la misma Uni e sidad espa-
ñola a un acucian e in e és po la his o ia social del a e, que aun-
que jus o en sí mismo, pone en pelig o la misma enseñanza de la
His o ia del A e, como si ue a és e
un
obje i o
ya
asnochado.
Pe o po eso mismo co esponde es ablece los lími es y obje i os
que cada una pe siguen. La his o ia social del a e complemen a la
his o ia del a e, añadiendo una signi icación sociológica. Pe o el
es udio p opiamen e a ís ico, es o es, el análisis, alo ación y
sig-
ni icado de las ob as co esponde a la His o ia del A e.
La
sociolo-
gía del a e, como oda sociología,
es
una ciencia que es udia la ida
colec i a de los homb es, aunque en es e caso suponga una incula-
ción con el a e. La his o ia del a e cen a su ac i idad en la ob a;
la sociología del a e es ablece su pun o de apoyo en el p oduc o ,
con especial hincapié en las ci cuns ancias económicas de su ac ua-
ción. Un desmedido a án po conoce las o mas de p oducción de
las ob as hace que se ol ide el adicional obje i o de la his o ia
del a e.
Se
a a de a e igua lo que han cos ado las ob as, la si ua-
ción labo al de los a is as y a esanos, el es ue zo de la ejecución
ma e ial, los sala ios y o as ci cuns ancias de ipo económico. En-
endemos que es o puede y debe se es udiado a pos e io i, una ez
conocida la his o ia de las ob as y su signi icado.
Pe o no se puede nega que la sociología del a e
es
una ayuda
pa a a a de en ende plenamen e la his o ia del a e, aunque como
con iesa Hause «no se encuen a en posesión de la pied a iloso al,
ni hace milag os, ni esuel e odos los p oblemas».
Con iene epasa el compo amien o de las bases económicas
en que p incipalmen e asien a la sociología. El ma xismo ha que-
ido jus i ica la ob a de a e en unción de la economía, las ci cuns-
ancias ma e iales y sociales; e iden emen e in luyen, pe o no cons-
i uyen un de e minismo obligado, po que lo esencial del a e
es
su aspec o c eacional, que a añe
al
espí i u. El posi i ismo de Taine
que ía explica las azones del a e bu gués en el espí i u de
como-
-25-
didad. Pe o es á demos ado que lo que ape ece una sociedad bu -
guesa
es
un a e medioc e, sin p eocupaciones. El ocio no
se
co es-
ponde con el a e. Po el con a io la génesis de la his o ia del a e
eposa en el es ue zo, la capacidad de supe ación. Las mejo es ob as
de los pin o es imp esionis as han nacido bajo el signo de la indi-
gencia; ue on echazadas po la sociedad, y pese a ello siguie on
p oduciéndose.
Hay que dis ingui en e po cen ajes de p oducción y calidad.
La
economía nos puede o ece una p oducción a ís ica abundan e,
pe o sin ono; el enómeno de la calidad
se
da al ma gen de la p e-
sión económica.
La
economía puede accede a la calidad cuando la
sociedad se deja conquis a po o os ideales que no son los ma e-
iales. Es o supone que necesi amos habla del clien e,
el
consu-
mido .
En
el negocio a ís ico in e ienen dos pe sonajes: a is a y
clien e, lo que es lo mismo, o e a y demanda.
Si
impo an e
es
la
ele ancia del a is a, no lo es menos la exigencia del clien e. El
con o mismo de la clien ela cas ellana du an e la segunda mi ad del
siglo x n, hace que
se
exijan insis en emen e copias de G ego io
Fe nández ( allecido en 1636
),
en ez de eclama no edades y p o-
mociona nue os escul o es. De igual sue e la ín ima calidad de
la a qui ec u a española de la pos gue a no puede achaca se me a-
men e
al
escaso ni el de nues os a qui ec os, sino a la insensibili-
dad de la sociedad, que ha is o alza los edi icios sin exigi cosas
mejo es, pe o hay que acla a que no
se
a aba de un p oblema de
iqueza de ma e iales, sino de calidad de diseño. Con azón a guye
F an<;a
que hay una sociología de la c eación a ís ica y o a de su
consumo.
De
la misma mane a que in e esa conoce las condicio-
nes de la ida p o esional del a is a, ambién impo a sabe las que
igen la ida ma e ial y mo al del consumido . Hoy día
se
p es a
g an a ención al conocimien o del consumido .
Po
lo común las
ob as cumb e del pasado han sido impulsadas po una éli e, a eces
incluso po un solo indi iduo con pode , ambición y conocimien o.
Sob e es e aspec o de po enciación de la clien ela en el desa o-
llo a ís ico han de menciona se dos impo an es publicaciones:
los lib os de An al y Haskell
31
• Aplicando una me odología ma xis-
31
F ede ik ANTAL, Flo en ine pain ing and i s
social
backg ound, London, 1947;
aducción española, edi . Guada ama, Mad id,
1%3.-F ancis
HASKELL,
Pa ons and
-26-
del pasado e an me os a esanos, de modo que su p ác ica u ina ia
hubo de ado na se de una pe ección que a la ue za e minó en
pe eccionamien o écnico. El abajo de muchas a es meno es,
es-
pecialmen e la ce ámica y la o eb e ía, es á decisi amen e unido a
los a ances écnicos. ¿Fue on me amen e ecep o es los a is as,
o po el con a io hay que adeuda les las in enciones? Es o úl imo
pa ece muy cie o. Pod íamos ex ende nos a la es a ua ia de b once,
al
g abado, pe o mejo que nada al a e de la cons ucción. ¿Quie-
nes,
si
no los mismos a is as diseña on las máquinas, las he amien-
as, descub ie on can e as y has a eo iza on con el a e
de
cons-
ui ? Leona do pe enece a la his o ia de la ciencia, como Juan de
He e a y an os o os.
Mas po an onomasia in e disciplina ias son la His o ia del A -
e y la Li e a u a. Reco demos que A nold Hause mon ó su lib o de
sociología a caballo en e ambas. Has a al pun o
es
ín ima su unión,
que F ede ic Ma z ha llegado a pensa que se nu en de un ondo
común
45
• Es udia la escul u a del Laocon e sin acudi a Vi gilio
es
un e o . ¿Y qué deci de la pin u a de Velázquez sin consul a a
Calde ón o Ce an es? Lo p ueba la nu ida bibliog a ía que
se
ha
publicado es ableciendo un puen e en e el pin o y d li e a o
46
•
Es e plan eamien o debie a aduci se na u almen e en los
planes de es udio. Como es na u al los es udios de His o ia, en que
se
engloban los de His o ia del A e, dan acogida a la Li e a u a.
Pe o dolo osamen e en nues a pa ia
ya
no hay alojamien o pa a
la
His o ia del A e en las secciones de Filología y Filoso ía.
La
in e -
disciplina idad debe con empla se desde las dos ibe as. C eemos
que con ello se es á causando g a e daño a unas gene aciones, que
pa a su desg acia ni siquie a en los es udios de g ado medio han
ob enido la más mínima isión de la His o ia del A e. El hecho
es
an escandaloso que cues a abajo c ee lo; pe o
al
menos los his o-
iado es del a e enemos que p oclama que hemos ealizado an e
la supe io idad la opo una denuncia
47
•
45
F ede ic MATZ, Geschich e de g iechischen Kuns , F ank u , 1950. Ci ado po
KuBLER,
La
con igu ación del iempo, ob. ci ., p.
3'8.
46 Apa e de nume osos a ículos, ci emos
el
lib o de Emilio 0Rozco, El
ba o-
quismo
de
Velázquez, Mad id, 1%5. En o a ob a ecien ísima, el mismo au o insis e en
es os nexos a ís ico-li e a ios: Manie ismo y ba oco, Ediciones Cá ed a, Mad id, 1975.
47
Es a denuncia ue o mulada po la Comisión de Ca ed á icos y P o eso es
Ag e-
gados de His o ia del A e, eunidos en G anada en ocasión del Cong eso In e nacional
de His o ia del A e, celeb ado en
1'973.
Con pos e io idad las dis in as Secciones y
De-
-33-
UN
OBJETIVO CONSTANTE:
LO
INDIVIDUAL
Pese a una me odología que p opende a plan eamien os colec-
i os, la ob a de a e siemp e descansa sob e
el
basamen o pe sonal
del a is a. La abiosa independencia de los a is as de nues a época
no puede dispensa mejo comp oban e. Sabemos de la ensión a que
se
some en, dominados po un ambien e que p opende a la mecani-
zación de la ida. Ellos son una ál ula de escape,
un
can o a la
libe ad. Sin llega has a
el
ex emo de conside a a la ob a inme sa
en su p opia subs ancia,
es
deci ,
al
a e po el a e, el es udio de lo
ín imo y peculia debe p eocupa nos. Po la misma azón debemos
segui p es ando la debida a ención
al
p o agonis a,
al
geni o de las
ob as, como indi idualidad plena. Lo mismo que ya expusimos
ace ca de los mé odos de la His o ia debemos deci aquí: a sabe ,
que
la
biog a ía de los a is as
es
p imo dial. Sólo que
al
oma
como base de pa ida
al
a is a, la mi ada debe lle a nos a conside-
a la época
,en
que se desa olló.
pa amen os de His o ia del A e han ele ado
al
Minis e io de Educación y Ciencia su
p o es a po la l'educción que ha expe imen ado la indicada disciplina en la Uni e sidad
y en
el
Bachille a o. Po lo que espec a a es e úl imo eden es decla aciones
o iciaJ.es
apun an a una eposición de ¡os es udios de His o ia del A e.
-34-
ACABOSE
DE
IMPRIMIR
ESTE
DISCURSO
DE
APERTURA
DEL
CURSO ACADEMICO 1976-77,
DE
LA UNI-
VERSIDAD
DE
VALLADOLID,
EL
DÍA 20
DE
SETIEMBRE
DE
1976,
EN
LOS
TA-
LLERES
DE
LA
EDITORIAL
«SEVER-CUESTA»,
DE
VALLADOLID