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Presente de la historia del arte : discurso de apertura del curso 1976-77 / J.J. Martín González

Martín González, Juan José

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' . ' UNIVERSIDAD DE VALLADOLID J. J. MARTIN GONZALEZ CATEDRATICO DE HISTORIA DEL ARTE PRESENTE DE LA HISTORIA DEL ARTE DISCURSO DE APERTURA DEL CURSO 1976 -77 VALLADOLID 1976 PRESENTE DE LA HISTORIA DEL ARTE <DISCURSO DE APERTURA DEL CURSO 1976·77) BiCe il nW illl&a 5>0 O O O 4 O 7 O 9 S R. e; ~J, ' 1 UNIVERSIDAD DE VALLADOLID J. J. MARTIN GONZALEZ CATEDRATICO DE HISTORIA DEL ARTE PRESENTE DE LA HISTORIA DEL ARTE DISCURSO DE APERTURA DEL CURSO 1976 -77 VALLADOLID 1976 Depósi o Legal: VA. 438- 1976 Talle es ipog 6 icos de la Edi o ial SEVER- CUESTA. P ado, 10 y 12- Valladolid, 1976 IN DICE Págs. Ojeada his ó ica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7 His o ia e His o ia del A e . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 La eno ación me odológica de la His o ia . . . . . . 13 Los planes de la His o ia del p esen e . . . . . . . . . . . . 18 El ango de lo a ís ico de la nue a His o ia . . . . . . 20 La sociología del A e . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22 Me odología de la His o ia del A e . . . . . . . . . . . . . . . 27 La in e disciplina idad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32 Un obje i o cons an e: lo indi idual . . . . . . . . . . . . . . . 34 Nada ha pe judicado an o al buen concep o del a e como la i olidad de conside a le un inocen e pasa iempo sin mayo com- p omiso ni consecuencias. Exis e un ondo de e dad en es a ap e- ciación, pe o el mensaje del a e iene unos supe io es alcances. «La g andeza del a e -ha dicho A nold Hause - consis e en una in e p e ación de Ia ida, que nos pe mi e domina mejo el caos de las cosas y nos ayuda a ex ae de la exis encia un sen ido am- bién mejo » 1• El a e acompaña al homb e desde el umb al de su p esencia en la ie a; es de aye y de aho a. La pe spec i a his ó- ica del quehace a ís ico humano es lo que llamamos His o ia del A e; el conoce la no es me a cu iosidad, sino que equi ale a po- ne se en condiciones de ecibi lecciones muy p o echosas, ú iles pa a el espí i u ac ual 2• OJEADA HISTORICA El olumen desmesu ado que ha alcanzado la bibliog a ía de la his o ia del a e, an o po la muchedumb e de í ulos como po el esplendo de las ediciones, en que pa ece desea se pe pe ua la imagen eal de las cosas, cons i uye un ehacien e es imonio de la ac ualidad de es a p eocupación 3• Pa alelamen e se ha abie o b e- cha en la enseñanza de o ma cada ez más ep esen a i a. Desde mediados del siglo x x se egis a la apa ición de las Cá ed as de 1 A nold HAUSER, In oducción a la His o ia del A e, Edic. Guada ama, Mad id, 1961. T aducción del alemán. 2 La cul u a humana es acumulaü a; nada que se haya esc i o con ec a azón ca ece de ap o .echamien o. El es udio de la his o ia de la a qui ec u a po un a qui ec o no es un las e pa a su p o esión. No se a a de que enga que imi a los ó denes clásicos en sus p oyec os, pe o como los p oblemas de la a qui ec u a son e e nos, en el pasado puede halla la solución a cues iones de espacio, composición, iluminación, clima ización, e c. 3 Los lib os de a e se e ie en a ondos de odos los con inen es: an o da el a e eu opeo como el asiá ico o el p imi i o. Repa emos ambién en las q> oducciones: dia- posi i as, pos ales, ediciones acsímiles, es a uas, e c., y po supues o, el cine. -7- His o ia del A e en las Uni e sidades eu opeas, cosa que sucede en España ya a comienzos del p esen e siglo 4• La disciplina ha ido a más y han nacido hace unos años en las Facul ades de Filoso ía y Le as secciones de His o ia del A e. La enseñanza ha sido el esul ado lógico de un desa ollo bibliog á ico, que se emon a a la época clásica. Pausanias, en su Desc ipción de G ecia, iene a ealiza una guía his ó ico-a ís ica dedicada al país helénico, bien que en pe íodo muy a dío. Pe o ya una e dade a his o ia del a e es el lib o de Vi ubio De A chí- ec u a., pues apa e de que desc ibe los edi icios e uscos y omanos (con oda la he encia helénica), se ocupa en analiza p oblemas de la cons ucción y del es ilo. Sabemos que es a p eocupación iene su con inuidad a lo la go de la edad media, como ac edi an los lib os de écnicas (Cennino Cennini) o monog a ías sob e monu- men os (así el Codex Calix inus). Un mayo impulso se p oduce en el Renacimien o, como es i ica Lionello Ven u i (His o Í'a de la c í ica de a e). Po su pa e, Leona do da Vinci descub ía en el T a ado de Pin u a la esencia ín ima del a e, al señala que «la pin- u a es cosa men al». El a e esponde a un compo amien o inma- nen e, iene sus mo i aciones p opias, exis e un espí i u c eado 5• Desde el Renacimien o la bibliog a ía se p oduce como co ien e caudalosa, gene almen e en o ma de a ados y biog a ías. La pe - sonalidad a ís ica a ocupando cada ez una a ención mayo en los esc i o es. Un impulso ascenden al se p oduce en el Siglo de las Luces. Comenzaba, podemos deci , la e a cien í ica de la his o ia del a e, al pone se en ma cha las campañas de exca aciones a queoLógicas. Se a aba de compulsa lo que decían los ex os con la ealidad de los es os so e ados. Al calo de las nue as écnicas su ge la His o- a del A e de la An igüedad, edac ada po Winckelmann 6• Nunca se á ponde ada bas an e es a ob a. En el p e acio de la misma expone el au o su p og ama. No es o ece una sencilla exposición c ono- 4 Pa a oda Ja p oblemá ica de Ja His o ia del A e, debe consul a se la ob a de En ique LAFUENTE FERRARI, La Fundam.en aci6n y los p oblemas de la His o ia del A e, Mad id, 1951. 5 Lionello VENTURI, His o ia de la C í ica de A e, e sión cas ellana po Julio E. Pay ó, Ed1 o ial Poseidón, Buenos Ai es, 1949. 6 Johann }OACHIM WINCKELMANN, Geschkh e de Kuns des Al e ums, D esden, 1764. Ya en 1772 a¡pa ece la p ime a e sión inglesa, seguida de la ancesa. Me he se · ido de la publicada en es a úl ima lengua, Pa ís, 1803. -8- lógica de las mudanzas que la his o ia del a e ha expe imen ado, sino azona la misma esencia del a e, de mane a que la a ención a los a is as ocupa poco. El p opósi o no puede se más ambicioso, y Winckelmann lo desa olla sis emá icamen e. Se emon a al o i- gen del a e, empezando po Egip o, e dade o pun o de pa ida pa a la ciencia dieciochesca. No in e esan al au o los me os elogios de las ob as, en lo que habían sido p ódigos los esc i o es an e- io es, sino que acome e el es udio sis emá ico de los monumen os. Así po meno iza el análisis de los hallazgos, el emplazamien o, la ma e ia, el signi icado y el es ilo. No desampa a los componen es sociológicos y ambien ales, como el clima, el ca ác e de los indi i- duos, la eligión, la moda, e c. Pe o pasa po al o las ci cuns ancias de la his o ia polí ica, po es ima que de ello ya se ocupan los his o iado es. El más es ic o igo cien í ico se aplica al conocimien- o de las écnicas, que son de aplicación especialmen e en los planes a qui ec ónicos. Se comp ende en suma con cuán o de echo se ha in ocado el nomb e de Winckelmann como undado de la His o ia del A e. En cuan o p og ama y pese al iempo anscu ido, la his o ia del a e de Winckelmann no ha sido supe ada. El análisis de los da os hab á podido conduci a esul ados más p ecisos, y sob e odo se hab án acen uado los asgos di e enciales de las pe sonali- dades a ís icas, que es lo que pe manece en somb a en el a ado del esc i o alemán, en pa e po que no e a ácil aco a lími es indi- iduales en aquella lejana his o ia. Es o es undamen almen e lo que a a en iquece se en las his o ias del a e pos e io es. El siglo XIX señala el auge de la His o ia. La His o ia del A e, como bien señala Ven u i, ma cha a emolque de ella. Las ob as no enían o o alo que cons i ui « es imonios del pasado». Cie o que e an indicadas como sup emo mensaje del .pasado, pe o la subo dinación esul aba demasiado pa en e. Pa a el conocimien o de las cos umb es, del es ido, de los usos, el da o a ís ico esul- aba de una u ilidad insus i uible. El a e e a una undamen al he amien a de abajo del his o iado . En 1860 Jakob Bu ckha d hacía un acabado es udio del Renacimien o i aliano omando po base los monumen os y ob as a ís icas. Todo gi a en o no al a e. La belleza de las ob as se explica ambién po el modo de se del i aliano del iempo, que pe uma has a el dine o. -9- Aunque den o de es e mismo ma co, o a endencia a aba de busca el hilo de la his o ia del a e en la pe sonalidad humana del a is a. A los a is as consag ados se añadían las pe sonalidades a lo adas en la misma época. El «genio» e a econocido en su excep- cional ca ego ía. La monog a ía del a is a ue a de se ie daba pábulo a un nue o en oque. E a una his o ia del a e po cons ela- ciones, de inidas po es ellas de g an magni ud. Jus i emp endió una monog a ía sob e Velázquez, pe o se c eyó en el debe de desc ibi el amplio cuad o his ó ico en que i ió 7• La ob a de a e desde Bu ckha d se ha con e ido en un p o- duc o de la ci ilización, a la que con ibuye a de ini . Pe o a es o debe añadi se que el Roman icismo ha exace bado el alo de la imaginación, el pode c eacional del a is a, y es o iene a se un oponen e de la lógica es uc u al de la his o ia. Razón e imaginación son los pun os de pa ida de dos concepciones desde aho a adicales de la his o ia del a e. Si en un p ime momen o la his o ia del a e ha sido la se ido a de la his o ia, la eacción pond ía el acen o en el alo independien e del a e, como esul ado de la lib e c eación de los a is as. La inclinación a la libé ima independencia y has a la misma ida bohemia de los a is as, p opo cionaban una expe ien- cia i al a los esc i o es pa a concebi la His o ia del A e como una disciplina apa e. Los g andes es ilos y pe íodos enían sus leyes, su es é ica, su desa ollo. Bas e eco da , pa a una men alidad nu ida de sa ia omán ica como la del siglo XIX, el pode cau i a- do del es ilo gó ico, que con ó con plumas an incondicionales como la de Ruskin. El a e se in oducía en su concha, ais1lándose de la his o ia. Es a pola idad en las endencias no hace sino ac edi a una doble condición de la His o ia del A e: po un lado su eal pa i- 7 Hen i ZERNER ha acusado a los his o iado es del all e de man ene he mé icas las on e as de su disciplina, bajo el 'lema de la au onomía del a e. La misma acusación puede hace se con a los his o iado es, de hace del a e un me o ins umen o de la his o ia. Más ,adelan e al e e i nos a la in e d:1sciplioo idad ol e emos a insis i en el ema. El hecho cie o es que la me odología de la his o ia del a e se ha en iquecido conside alblemen e con la en ada del es uo u alismo (p o enien e de la lingüís ica), del análisis eudiano, de las ma emá icas, e c. No hay más que una ó mula: in eg a la His o ia del A e en la his o ia o al, pe o pa iendo de una i ual au onomía. Si s'e la l'econoce como al, go:?Ja á de medios p opios de in es igación y se pod án ob ene esul ados muy posi i os. Véase, Fai e de l'his oi e ... JI. Nou elles app oches, bajo la di ección de Jacques Le Go e Pie e No a, edi . Gallima d, 1974. L'o , po Hen i Ze ne , p. 183. -10- la Eu opa gó ica, la enacen is a y la ba oca. Es amos en p esencia de un «modelo», es deci , de un sis ema de aplicación pa icula pa a es udia un de e minado enómeno. T opezamos con nue as unidades y p o o ipos. El é mino «es uc u a», nacido en el seno de la lingüís ica, ha p ospe ado de al o ma que no exis e ciencia humana que pueda se ie ajeno. Ha sido adop ado po la his o ia y ambién ha omado ca a de na u a- leza en la his o ia del a e. Pa a B audella es uc u a es el elemen o egulado de la la ga du ación, y exp esa «una cohe encia en e ealidades y masas sociales», un cúmulo de elaciones en e los homb es y el medio en que se desen uel en. La cla e po an o adica en la elación. La unidad -es o es, el indi iduo-- nada es en sí misma; sólo alcanza su e dade a signi icación en unción de los demás y del ambien e. A i ma de una ob a de a e que compone una es uc u a, equi- ale a econoce que es á in eg ada po una se ie de elemen os ( o ma, colo , con enido, i mo, ema, ubicación, echa, e c.), que no con i en yux apues os, sino que se necesi an, se in luyen y se in e p e an 16 • La la ga du ación señala un acon ecimien o empo al; la es- uc u a es el lei -mo i de dicha du ación. La es uc u a cons i uye una unidad en sí misma, con sus peculia idades, de sue e que ella sus i uye a los adicionales pe ío- dos his ó icos. No lejos de ella pe manece la «his o ia se ial», así concebida po Pi e e Vila y Pi e e Chaunu 17 • Se a a ambién de pe íodos, pe o con emplados solamen e a a és de p og amas es a- dís icos de sala ios, mo imien o demog á ico, p oduc i idad y o os elemen os de p ogenie es ic amen e social. La conside ación de es- as se ies amenaza la igencia de adicionales pun os de is a, que han exal ado el signi icado de los hechos polí icos, es deci , de la his o ia de los acon ecimien os. Debemos a Chaunu p ecisamen e el descub imien o de que la Re olución ancesa es la mani es ación explosi a y apa en e de un hecho an e io de mayo peso: la e o- lución écnica inglesa. 16 J. J. MARTÍN GoNZÁLEZ, Nue os en endimien os de la His o ia del A e, Te ce p og ama de Radio Nacional de España, Mad id, ab il de 1972, p. 29. 17 Pie e VILAR, C ecimien o y desa ollo, ob. d .-Pie e CHAUNU, His oi e, science sociale. La du ée, -l'espace e l'homme a l'époque mode ne, Pa 1s, 1974. -17- LOS PLANES DE LA HISTORIA DEL PRESENTE El en oque p agmá ico de la me odología ma xis a y la apo a· ción subs ancial de la que pudié amos llama escuela ancesa, han desembocado en un ipo de his o ia de alcance uni e sal, basado en el núme o, la demog a ía, el abajo en equipo y la in e disciplina- idad. Repasemos es os concep os, pues hab án de esul a p imo - diales en su aplicación a la His o ia del A e. La cuan i icación es el elemen o básico de es a me odología. La his o ia adicional obse aba la p esencia de enómenos, pe o no p ecisaba su ecuencia. La elación del acon ecimien o y su i - mo de epe ición se aduce en una es adís ica. Nos hallamos en el eino de las ma emá icas. De una his o ia sin omá ica, basada p in- cipalmen e en hechos cul u ales, se pasa a una his o ia a ni el ma e- ial, donde cuen a el peso y la medida. Bas a sabe la impo ancia que se ha concedido a lo que se come y se bebe. La máquina calcula- do a p ime o y el o denado elec ónico son medios auxilia es de que no p escindi ía ya ningún his o iado conscien e. E iden emen e la máquina no abaja sola; hay que guia la, y en es o se econoce que la his o ia es una ac i idad conscien e del homb e. P ecisa- men e con es a me odología podemos llega a deduci p eocupacio- nes del homb e que no hab ía e elado una his o ia del acon eci- mien o, pues el ela o no es á salpicado po ningún hecho su icien e- men e llama i o. La cuan i icación iene especial cumplimien o en el campo de la demog a ía, ya que ella pe mi e o ece cuad os muy comp ensi os de la his o ia de los pueblos. Aho a bien, no debe ol ida se que en odo momen o in luyen o os ac o es, de mane a que la demog a ía po sí sola no nos dice oda la e dad. Felipe Ruiz ad ie e de es e iesgo. Un país, aunque sea pequeño -dice- puede con a con un g an ejé ci o. Los ejé ci os en iempos pasados no es aban en unción del núme o ( odos e an pequeños), sino del dine o, y un país educido, de lo ecien e economía, podía con a a una ague ida milicia de me cena ios. La a ea del his o iado se ha complicado con la en ada en escena de o as disciplinas, algunas ni siquie a a ines, como la geo- g a ía. La his o ia del pasado esol ía es as colabo aciones como añadidos; se a aba no más que de suma capí ulos, a ados como -18- «compa imen os es ancos». Hoy ya no si e el concep o de yux a- posición de in e eses, sino el de in e disciplina idad. Se equie e una a ea de ósmosis. Po eso se habla de «plani icación», de « aba- jo en equipo». Es e iden e que se equie e un di ec o de o ques a, pues en caso con a io ol e íamo's a lo de siemp e, una his o ia que es una suma y no una in eg ación. El p opio B audel econocía que nues a ida es demasiado co a y las expe iencias en exceso complicadas pa a que un his o iado lo aba que odo. Ya se en iende que en la lejanía es amos di isando al his o iado del a e. Pe o como obse a López Piñe o 18 , es amos aún lejos de que es os labo a o ios de his o ia cumplan su e dade o come ido, y en la p ác ica oda ía sigue exis iendo el his o iado gene al, el his o ia- do unipe sonal, de o mación enciclopédica. En es o nos lle an en aja las ciencias aplicadas, que u ilizan sis emá icamen e la in es- igación asocia i a. Obs áculo no pequeño es que siendo una a ea donde cuen a mucho el espí i u c eado , el o gullo humano hace su apa ición, ebelándose con a una acción di ec i a, que pueda pa a los demás supone sumisión. Cla o que exis en mayo es azones, y como undamen al, la di e encia de obje o que pe siguen la ciencia expe imen al y la ciencia his ó ica. Pa a un abajo de labo a o io es muy ácil de e mina la on e a en e un in es igado y o o, e incluso los esul ados son ácilmen e sumables, incluso po la misma compu ado a. Pe o se ía un e o impone con exclusi idad es e ipo de his- o ia. B audel puso en ci culación la exp esión «his o ia o al», lo cual supone acep a la o a his o ia, la adicional. La his o ia de las sociedades y de la economía debe inco po a el legado de la his o ia del acon ecimien o. Pa a B audel se a a de una «suma de his o ias». Lo impo an e del cambio ha sido amplia el campo de la in es igación, ab iendo nue os cauces, que pe mi en da una di e- en e in e p e ación de la his o ia, aun empleando ma e iales ya usados. Mas como ya ha obse ado Luis Suá ez, apoyándose en Chaunu, es a his o ia o al no deja de se un espejismo, pues señala una conduc a ap io ís ica pa a que no quede nada en el in e o, aunque en la p ác ica haya que p ocede como siemp e, po selec- ción. Lo impo an e aho a es que con amos con más elemen os 18 José Ma ía LóPEZ PIÑERO, His o ia de la Ciencia e His o ia, Fundación Juan Ma ch, Once Ensayos sob e la His o ia, ob. ci . -19- pe spec i as pa a escoge 19 • En de ini i a, lo que se p opugna es uni la la ga du ación y el iempo co o (el acon ecimien o). Es o incide en una cues ión de g an ac ualidad: el eino de la biog a ía. Vi imos iempos de g an con adicción. Po un lado es a- mos sumidos en el anonadamien o del núme o, po o o lado se p egonan al máximo los alo es indi iduales, el de echo a la au o- exp esión. Pe o en el campo de la his o ia el indi idualismo ha enido g andes pe sonajes: el Rey, el Papa, el ilóso o, el a is a genial. La mode na his o ia amenaza con hace los baja de su pedes- al. Ellos han sido los colec o es de la his o ia de acon ecimien os, pues se han au eolado con hechos que azan más su p opia his o ia que la de los pueblos a los que igen. En de ensa del mé odo bio- g á ico, ha clamado Ca los Seco 20 . Pe o si se habla de una his o ia o al, y el homb e es el suje o de la his o ia, es e iden e que labio- g a ía debe segui con ando. Bien es e dad que debe ma iza se lo que se en iende po biog a ía. Pa a ela o ano elado, con is as a los lec o es, in e esa án los de alles ín imos; pe o no deben se és os los que p i en en la a ea del bióg a o his ó ico. El p opio Ca los Seco pone como ejemplo la biog a ía de Cambó, edac ada po Jesús Pabón, que iene a se un es udio del siglo x x pa iendo de la igu a de es e polí ico ca alán. Se ha aludido igualmen e al es- upendo lib o de Luden Fe b e, sob e Rebelais y el enómeno del desc eimien o, como un monumen o pe du able a a o del géne o biog á ico. De es a sue e se e i a el escollo de que una eno ada his o ia de base social aniquile lo que hay de espe anzado en la his o ia indi idual. EL RANGO DE LO ARTISTICO EN LA NUEVA HISTORIA En una his o ia que se p oclama o al, la his o ia del a e es uno de los componen es. ¿De qué ango? Pa a la ideología ma xis a, que de iende el ma e ialismo dialéc ico, no exis e ca ego ía: el a e, como odos los elemen os de la his o ia, son p oduc o de la eco- 19 Luis SuÁREZ FERNÁNDEZ, La exposición en el campo de la His o ia. Nue os emas y nue as écnicas, en Once ensayos sob e la His o ia, ob. ci . 20 Ca los SEco, La biog a ía como géne o his o iog á ico, en Once ensayos sob e la His o ia, ob. ci . -20- nomía. Me ece la pena apoya se una ez más en B audel 21 • Así i ula uno de sus epíg a es: «Las unidades b illan es: el a e y el espí i u». A deci e dad, no ha podido escoge se una exp esión más eal y poé ica pa a ca ac e iza a algo que de siemp e ha ma a- illado al homb e. Y lo llama unidad b illan e po su aspec o a- e nal, po su capacidad de p opagación. Es lo p opio de la ci iliza- ción occiden al, la eu opea, con su endencia a i adia , pa iendo de un cen o. Y ecue da B audel cómo es a ci ilización nues a ha econocido siemp e ocos: así el p ime a e ománico, que se o mó en Ca aluña, desde donde i adió a o os países; el gó ico, con su cen o en la Isla de F ancia; el Renacimien o, con el oco lo en- ino, e c. El a e o ma pa e de la his o ia «cul u al» 22• Den o de es a cul u a, cons i uye lo más llama i o o b illan e de la his o ia del espí i u. Al e e i se al Valladolid del siglo XVI, Bennassa ha epa- ado en el papel asumido po el a e: el lujo sup emo 23 . Su esplen- do en el campo a ís ico no es sino la consecuencia de un es ilo de ida, el co esano, que eque ía el cul o a las o mas ex e nas. Po pa e de los his o iado es, an o de los que se aplican a isiones gene ales, como de los que p oceden en labo de equipo, el a e cons i uye ma e ia de inse ción. Pe o es amos en el debe de ad e i que no exis e un e dade o en endimien o en e his o ia- do es e his o iado es del a e. El mayo escollo pa a un his o iado es abo da conside aciones de o den es ilís ico 24 ; ellos se hallan en inmejo ables condiciones pa a p opo ciona el ma co his ó ico en que se e ige una ob a. Pe o co esponde a los his o iado es del a e señala la signi icación y el alo écnico y es ilís ico de una ob a, pues pod ía llega se a hipe boliza una pieza que no supe a la más simple medianía. De cualquie o ma, me a engo al p og ama b au- deliano de abajo en equipo, en el cual el his o iado del a e debe 21 BRAUDEL, Las ci ilizaciones ac uales, ob. ci ., p. 338. 22 F éde ic MAURO, Pa una classi ica ion des sciences humaines, en Mélanges en honneu de Fe nand B audel, ob. ci . 23 Ba olo né BENNASSAR, Valladolid au siecle d'O , Mou on, Dijon, 1967. O o ejemplo que pudie a esul a aleccionan e a es e p opósi o es ellih o de Reinha d BENTMANN y Michael MüLLER, La illa como a qui ec u a del pode ( aducción del alemán, Ba a! edi o es, Ba celona, 1975). El au o se ha plan eado el p oblema doble: illa de campo y pensamien o sociológico. Apa e de su bella a qui ec u a, la illa cumple una misión u ascenden al en el á ea del compo amien o polí ico-social. 24 En H s o ias que no es el caso ci a se con unden lamen iJJblemen e ob as gó icas y enacen is as. -21- ocupa su pues o como uno más de los colabo ado es. Sólo así se pod á de una ez escapa al son ojo que supone una ep esen ación de la his o ia del a e a base de o og abados. LA SOCIOLOGIA DEL ARTE De un iempo a es a pa e se egis a un c ecien e desa ollo de es a disciplina, ci cuns ancia na u al, dada la g an p eocupación po lo social en odos los ámbi os de la cul u a. Aunque cul i ada en di e sos países, jus o es econoce la apo ación de algunas pe - sonalidades, en e las que hay que des aca a Pie e F ancas el y A nold Hause . El p ime o es el aglu inado de las p eocupaciones sociológicas del a e en F ancia. A su inicia i a se debe la c eación en el año 1948 de una cá ed a de es a ma e ia, en el seno de la Sec- ción VI de la Escuela P ác ica de Al os Es udios, de Pa ís. Hause es au o de una abundan e bibliog a ía, acogida con clamo algo excesi o. A él co esponde el mé i o de pone en conco dancia las a es plás icas, la li e a u a, la música y o as mani es aciones a ines de la cul u a 25• F ancas el ha man enido un es echo con ac o con los his o ia- do es de su pa ia singula men e con Fe b e y B audel; el ondo sociológico que anida en el concep o his ó ico de és os es la causa de e minan e. Bas e sabe que pa a F ancas ellas ob as de a e son «obje os de ci ilización» y B audel apenas dis ingue en e sociología del a e e his o ia del a e, sin duda po que es a úl ima le in e esa menos. El undamen o de la sociología del a e es p oduci un een- cuen o de la ob a de a e y el medio donde se engend ó. De ahí su ge el c i e io de «necesa iedad» de es a sociología, como ap ecia 25 Y a se ha hecho mención de la ob a más signi ica i a de FRANCASTEL, A e y Sociedad, pe o su pensamien o es á desa ollado en in inidad de a ículos y enseñanzas p o eso ales. Geo ges GuRVITCH, T ai é de sociologie, P esses uni e si ai es de F ance, Pa ís, 1968. E udes de sociologie de l'a , publicados po Denüel-Gon hie , Pads, 1970. A nold HAUSER, His o ia social de la Li e a u a y el A e, Ediciones Guada ama, MadTid, segunda edición, 1968. La ob a apa eció en Lond es, en 1951.-Del mismo, El Manienismo, To ino, 1%5.-Del mismo, In oducción a la His o ia del A e, Ediciones Guada ama, Mad id, 1961, aducción del alemán.-Del mismo, Sociología del A e, Edi- ciones Guada ama, Mad id, 1975, aducción del alemán. -22- F ancas el, pa a quien la ob a es i al en los g upos sociales. Valga el ejemplo de la ca ed al medie al, que canalizó la ida de odos los ciudadanos, que con ibuye on con dine o y es ue zo a su e ección y den o de la cual celeb a on incluso los p opios es ejos. El a e, como mues a Jean Du ignaud, ayuda a la conse ación de las so- ciedades 26 • Po o a pa e, como ha señalado Hause , la his o ia del a e ha sido sublimada excesi amen e, po que se hace abs acción de las ci cuns ancias que mo i a on la c eación de las ob as. En e ec o, al ededo de la ob a hay cues iones de sala ios, i alidades écnicas, compe encia en la p oducción, es deci , odo lo e e en e a la lucha po la ida. Es e iden e que es o es una ealidad social. Hab á que dis ingui no obs an e en e el conocimien o de las ue zas ma e ia- les que se pusie on en ma cha pa a hace posible la ob a, y el in e és o comp omiso in encional que ,es os mismos elemen os u ie on en su ealización. Valga el ejemplo de un cas illo. Según los casos, el cas illo ha a ianzado la se idumb e del pueblo pa a con su seño , y en o os po el con a io es la ga an ía de su de ensa. Y de una o ma u o a, la cons ucción de la o aleza ha sido el abajo que ha pe mi ido la subsis encia del ob e o 27 • Exis e una p o unda ecip ocidad en e a e y sociedad, como ha esal ado Ha u se . El a e ha lle ado incluso a p oduci cambios sociales, pe o de igual sue e la sociedad halla en el a e una mane a de mani es a sus p opósi os. De cualquie mane a, el g ado de in luencia de la sociedad en el a e es á en unción de la po encia del es amen o social. A es e p opósi o Azcá a e econoce la exis en- cia de es es a os, uno muy supe io en el o den de la economía o el gobie no, que es el más in luyen e; o o medio y o o popu- la 28• En cie as épocas el gus o popula se deja escucha , como en el caso de las imágenes de de oción. La sociología del a e no man iene la exis encia de una ecuación 26 Jan Du GNAUD, F ancas el e Pano sky: le p obleme de l'espace, Mesa edonda, e no a 10. 27 Una o ma muy ex emada de p esen a la His o ia del A e es la de hace la ep esen a i a de la lucha de clases con emplada con óp ica ma xis a. Véase a es e p opó- si o la publicación más ecien e, 1a de Nicos HADJINICOLAU, His o ia del A e y lucha de clases, Siglo ein iuno edi o es, Mad id, 1974. De la mane a más adical el au o anuLa oda o a his o ia del a e que no sea «Ldeología en imágenes», y educe el place del con emplado a la iden i icación de es a ideología con la de la ob a. 28 José Ma ía de AzcÁRATE, A e y Sociedad, Te ce P og ama de Radio Nacional de España, julio de 1968, p. 11. -23- en e sociedad y a e, pues el a e -son palab as de Hause - «puede exp esa de mane a posi i a o nega i a la es uc u a de la sociedad co espondien e; puede a i ma la o nega la», has a el ex- emo de que «una coincidencia absolu a en e a e y sociedad es de po sí imposible». So p enden emen e ha sido F ancas el quien más ha hecho hincapié en la al a de en endimien o que hay en e el a e y la so- ciedad en de e minados momen os 29• Llega incluso a emplea un é mino con unden e: sub e sión. Lo que los pin o es i alianos del Renacimien o pos ulan no es lo que demanda la sociedad de su iempo. El a e -seguimos leyendo a F ancas el-, «es la ue za de con es ación con a un o den». Pe o ocu e que ni los mismos a is as son conscien es de la e olución que es án ealizando; y de igual sue e, ya más ce ca de nues o iempo, ni Mane ni Picasso ace a on a alo a el alcance de la sub e sión a ís ica que acome ían. Y es que pa a F ancas el el a e es á siemp e a la pes- quisa de lo imagina io. Las mismas soluciones que se dan en el Re- nacimien o i aliano al p oblema de la pe spec i a mues an una g an di e sidad de p oyec os, y p ueban que se a a de au én icos p oblemas a ís icos, sin aplicación a la p ác ica. Las ciudades que apa ecen ep esen adas en los lienzos no esponden a una ealidad, sino a una aspi ación soñada. Sin duda F ancas el ha c eído necesa io acen ua la no a en la discon o midad a e-sociedad, p ecisamen e como eacción con a un posi i ismo décimononico, que los hacía discu i po un mismo sende o. Es o signi ica que la sociología del a e es udia las elacio- nes en e el hecho a ís ico y la sociedad en que se p oduce, y lo acome e es adís icamen e, de sue e que nos di á el g ado de acep- ación: con o as palab as, nos p ecisa á su acep ación o su echazo, señalando las azones 30• Sin duda alguna la pe sonalidad del a is a ha de se omada en conside ación a es e p opósi o. En un mismo momen o hay a is- as que se pliegan al gus o o icial y a is as disiden es. Nunca se ha pues o de mani ies o al disidencia en la o ma que lo hicie on los pin o es imp esionis as anceses del siglo pasado; cla o que 29 FRANCASTEL, A e y Sociedad, ob. ci . 30 José-Augus o FRAN<;:A, Le « ai a ís ique» dans la sociologie, de l'a , publicado en La Sociologie de l'a e sa oca ion in e disciplinai e, e no a 10. -24- el es amen o o icial halló una ó mula muy comp ensi a pa a aisla - los: el salón de echazados. La sociedad cons i uye una ag upación en exceso compleja; po eso la his o ia que la comp ende encie a di e sas e dades. La boga que ha adqui ido la sociología del a e ha sido esg i- mida po algunos como un sus i u i o de la his o ia del a e. De un iempo a es a pa e asis imos den o de la misma Uni e sidad espa- ñola a un acucian e in e és po la his o ia social del a e, que aun- que jus o en sí mismo, pone en pelig o la misma enseñanza de la His o ia del A e, como si ue a és e un obje i o ya asnochado. Pe o po eso mismo co esponde es ablece los lími es y obje i os que cada una pe siguen. La his o ia social del a e complemen a la his o ia del a e, añadiendo una signi icación sociológica. Pe o el es udio p opiamen e a ís ico, es o es, el análisis, alo ación y sig- ni icado de las ob as co esponde a la His o ia del A e. La sociolo- gía del a e, como oda sociología, es una ciencia que es udia la ida colec i a de los homb es, aunque en es e caso suponga una incula- ción con el a e. La his o ia del a e cen a su ac i idad en la ob a; la sociología del a e es ablece su pun o de apoyo en el p oduc o , con especial hincapié en las ci cuns ancias económicas de su ac ua- ción. Un desmedido a án po conoce las o mas de p oducción de las ob as hace que se ol ide el adicional obje i o de la his o ia del a e. Se a a de a e igua lo que han cos ado las ob as, la si ua- ción labo al de los a is as y a esanos, el es ue zo de la ejecución ma e ial, los sala ios y o as ci cuns ancias de ipo económico. En- endemos que es o puede y debe se es udiado a pos e io i, una ez conocida la his o ia de las ob as y su signi icado. Pe o no se puede nega que la sociología del a e es una ayuda pa a a a de en ende plenamen e la his o ia del a e, aunque como con iesa Hause «no se encuen a en posesión de la pied a iloso al, ni hace milag os, ni esuel e odos los p oblemas». Con iene epasa el compo amien o de las bases económicas en que p incipalmen e asien a la sociología. El ma xismo ha que- ido jus i ica la ob a de a e en unción de la economía, las ci cuns- ancias ma e iales y sociales; e iden emen e in luyen, pe o no cons- i uyen un de e minismo obligado, po que lo esencial del a e es su aspec o c eacional, que a añe al espí i u. El posi i ismo de Taine que ía explica las azones del a e bu gués en el espí i u de como- -25- didad. Pe o es á demos ado que lo que ape ece una sociedad bu - guesa es un a e medioc e, sin p eocupaciones. El ocio no se co es- ponde con el a e. Po el con a io la génesis de la his o ia del a e eposa en el es ue zo, la capacidad de supe ación. Las mejo es ob as de los pin o es imp esionis as han nacido bajo el signo de la indi- gencia; ue on echazadas po la sociedad, y pese a ello siguie on p oduciéndose. Hay que dis ingui en e po cen ajes de p oducción y calidad. La economía nos puede o ece una p oducción a ís ica abundan e, pe o sin ono; el enómeno de la calidad se da al ma gen de la p e- sión económica. La economía puede accede a la calidad cuando la sociedad se deja conquis a po o os ideales que no son los ma e- iales. Es o supone que necesi amos habla del clien e, el consu- mido . En el negocio a ís ico in e ienen dos pe sonajes: a is a y clien e, lo que es lo mismo, o e a y demanda. Si impo an e es la ele ancia del a is a, no lo es menos la exigencia del clien e. El con o mismo de la clien ela cas ellana du an e la segunda mi ad del siglo x n, hace que se exijan insis en emen e copias de G ego io Fe nández ( allecido en 1636 ), en ez de eclama no edades y p o- mociona nue os escul o es. De igual sue e la ín ima calidad de la a qui ec u a española de la pos gue a no puede achaca se me a- men e al escaso ni el de nues os a qui ec os, sino a la insensibili- dad de la sociedad, que ha is o alza los edi icios sin exigi cosas mejo es, pe o hay que acla a que no se a aba de un p oblema de iqueza de ma e iales, sino de calidad de diseño. Con azón a guye F an<;a que hay una sociología de la c eación a ís ica y o a de su consumo. De la misma mane a que in e esa conoce las condicio- nes de la ida p o esional del a is a, ambién impo a sabe las que igen la ida ma e ial y mo al del consumido . Hoy día se p es a g an a ención al conocimien o del consumido . Po lo común las ob as cumb e del pasado han sido impulsadas po una éli e, a eces incluso po un solo indi iduo con pode , ambición y conocimien o. Sob e es e aspec o de po enciación de la clien ela en el desa o- llo a ís ico han de menciona se dos impo an es publicaciones: los lib os de An al y Haskell 31 • Aplicando una me odología ma xis- 31 F ede ik ANTAL, Flo en ine pain ing and i s social backg ound, London, 1947; aducción española, edi . Guada ama, Mad id, 1%3.-F ancis HASKELL, Pa ons and -26- del pasado e an me os a esanos, de modo que su p ác ica u ina ia hubo de ado na se de una pe ección que a la ue za e minó en pe eccionamien o écnico. El abajo de muchas a es meno es, es- pecialmen e la ce ámica y la o eb e ía, es á decisi amen e unido a los a ances écnicos. ¿Fue on me amen e ecep o es los a is as, o po el con a io hay que adeuda les las in enciones? Es o úl imo pa ece muy cie o. Pod íamos ex ende nos a la es a ua ia de b once, al g abado, pe o mejo que nada al a e de la cons ucción. ¿Quie- nes, si no los mismos a is as diseña on las máquinas, las he amien- as, descub ie on can e as y has a eo iza on con el a e de cons- ui ? Leona do pe enece a la his o ia de la ciencia, como Juan de He e a y an os o os. Mas po an onomasia in e disciplina ias son la His o ia del A - e y la Li e a u a. Reco demos que A nold Hause mon ó su lib o de sociología a caballo en e ambas. Has a al pun o es ín ima su unión, que F ede ic Ma z ha llegado a pensa que se nu en de un ondo común 45 • Es udia la escul u a del Laocon e sin acudi a Vi gilio es un e o . ¿Y qué deci de la pin u a de Velázquez sin consul a a Calde ón o Ce an es? Lo p ueba la nu ida bibliog a ía que se ha publicado es ableciendo un puen e en e el pin o y d li e a o 46 • Es e plan eamien o debie a aduci se na u almen e en los planes de es udio. Como es na u al los es udios de His o ia, en que se engloban los de His o ia del A e, dan acogida a la Li e a u a. Pe o dolo osamen e en nues a pa ia ya no hay alojamien o pa a la His o ia del A e en las secciones de Filología y Filoso ía. La in e - disciplina idad debe con empla se desde las dos ibe as. C eemos que con ello se es á causando g a e daño a unas gene aciones, que pa a su desg acia ni siquie a en los es udios de g ado medio han ob enido la más mínima isión de la His o ia del A e. El hecho es an escandaloso que cues a abajo c ee lo; pe o al menos los his o- iado es del a e enemos que p oclama que hemos ealizado an e la supe io idad la opo una denuncia 47 • 45 F ede ic MATZ, Geschich e de g iechischen Kuns , F ank u , 1950. Ci ado po KuBLER, La con igu ación del iempo, ob. ci ., p. 3'8. 46 Apa e de nume osos a ículos, ci emos el lib o de Emilio 0Rozco, El ba o- quismo de Velázquez, Mad id, 1%5. En o a ob a ecien ísima, el mismo au o insis e en es os nexos a ís ico-li e a ios: Manie ismo y ba oco, Ediciones Cá ed a, Mad id, 1975. 47 Es a denuncia ue o mulada po la Comisión de Ca ed á icos y P o eso es Ag e- gados de His o ia del A e, eunidos en G anada en ocasión del Cong eso In e nacional de His o ia del A e, celeb ado en 1'973. Con pos e io idad las dis in as Secciones y De- -33- UN OBJETIVO CONSTANTE: LO INDIVIDUAL Pese a una me odología que p opende a plan eamien os colec- i os, la ob a de a e siemp e descansa sob e el basamen o pe sonal del a is a. La abiosa independencia de los a is as de nues a época no puede dispensa mejo comp oban e. Sabemos de la ensión a que se some en, dominados po un ambien e que p opende a la mecani- zación de la ida. Ellos son una ál ula de escape, un can o a la libe ad. Sin llega has a el ex emo de conside a a la ob a inme sa en su p opia subs ancia, es deci , al a e po el a e, el es udio de lo ín imo y peculia debe p eocupa nos. Po la misma azón debemos segui p es ando la debida a ención al p o agonis a, al geni o de las ob as, como indi idualidad plena. Lo mismo que ya expusimos ace ca de los mé odos de la His o ia debemos deci aquí: a sabe , que la biog a ía de los a is as es p imo dial. Sólo que al oma como base de pa ida al a is a, la mi ada debe lle a nos a conside- a la época ,en que se desa olló. pa amen os de His o ia del A e han ele ado al Minis e io de Educación y Ciencia su p o es a po la l'educción que ha expe imen ado la indicada disciplina en la Uni e sidad y en el Bachille a o. Po lo que espec a a es e úl imo eden es decla aciones o iciaJ.es apun an a una eposición de ¡os es udios de His o ia del A e. -34- ACABOSE DE IMPRIMIR ESTE DISCURSO DE APERTURA DEL CURSO ACADEMICO 1976-77, DE LA UNI- VERSIDAD DE VALLADOLID, EL DÍA 20 DE SETIEMBRE DE 1976, EN LOS TA- LLERES DE LA EDITORIAL «SEVER-CUESTA», DE VALLADOLID