Posición histórica de la doctrina del socialismo científico : Discurso leído en la Universidad de Valladolid en la solemne inauguración del curso académico de 1920 a 1921 / por el doctor Quintín Palacios Herranz
Abstract
Título facticio
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DISCURSO
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DEL CURSO ACADÉMICO DE 1920A 1921
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DISCURSO
LEÍDO EN LA
UNIVERSIDAD DE VALLADOLID
EN LA SOLEMNE INAUGURACIÓN
DEL CURSO ACADEMICO DE 1920 A 1921
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D. Quin ín Palacios He anz
CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE DERECHO
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Excmo. Seño :
Seño as ySeño es:
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Con e dade o emo subo a es a ibuna donde la elocuen e
oz de los maes os en odos los amos de la ciencia, ha demos-
ado en solemnidades académicas como la que hoy nos cong ega,
lo as o de su sabe en los é iles campos del conocimien o.
El úl imo de odos oso os, po impe iosa disposición egla-
men a ia, oc~pa hoy es e si io, que a 110 se o zado, de o a sue e
no hubie a llegado has a él, que a an o ampoco llega mi a e i-
mien o. Voso os que poseéis la pe ec ibilidad del conoce , asomán-
doos a los luminosos mundos de lo escible, sab éis disculpa a
quien como yo, aman e sí de la e dad, pe o opezando con la
inmensa di icul ad de posee la, llega has a es e ele ado si ial pa a
lle a en día an solemne la oz de la Uni e sidad.
Mucho dudé ace ca del ema que hubie a de se obje o de es e
abajo. La ealidad de la ida me puso en condiciones de a a
un asun o in e esan e, que se desen uel e an e noso os y que
me ece que los homb es aman es de la sabidu ía ijen en él su
a ención.
Todos oso os, po lo que a dia io comunica la p ensa, cono-
céis cómo hoy se agi an en el mundo cues iones de una impo an-
cia e dade amen e anscenden al. Pa ece que es án p óximos
aquellos días
p o é ícos
de la Apocalipsis, y la humanidad, es a
pob e y desg aciada humanidad, después de an a y an a lucha
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como supone el p og eso que en odos los ó denes de la ida
alcanzó, legados po pasadas cen u ias, es á des inado a i i y
mo i en un p oceso hacia a ás, descenden e, como i ie on y
mu ie on aquellos homb es de las ca e nas, de que nos hablan las
ci ilizaciones incipien es.
El mundo se conmue e hoy en una penosa y ca as ó ica sacu-
dida: Las pasiones y los ins in os impe an; la sed insaciable de
goces e enales es su único deseo, y en ez de la an o cha
luminosa de la azón que guíe al homb e en el camino de la ida,
ese homb e c eado a imagen y semejanza de un Dios con el des ello
de la di inidad en su alma y con el amo en su co azón, c uel y
pasional se abandona al aza , dejando que la ma e ia su ja po en e,
dominándolo odo, acabando con aquella e dad san a y bendi a que
con ie e al homb e en «el ey de la c eación», en ez de sie o
de su ins in o.
En ues o inmenso sabe , odos conocéis dónde es á el o igen
de los males que al homb e a ligen: Un o den mo al in e ido,
enido al mundo en mala ho a, de cuya pa e nidad pueden mos-
a se o gullosas las doc inas ilosó icas inspi adas po las escue-
las ma e ialis as, han dado o igen al es ado ca as ó ico en que des-
g aciadamen e nos hallamos.
A pone emedio a ese mal, si
aún
le hay, ol iendo los ojos a
Dios, Ve dad y Bien in ini o, se di igen es as líneas, que me dan
mo i o pa a habla as hoy desde es e si io, sob e ema de an o
in e és como
1<1<:
posición his ó ica de la doc ina del socialismo
cien í ico)que al abandona el e eno de las hipó esis, sob e las
cuales un día se unda a, dejó de se u opía; y al enca na en la
ealidad, omando cue po y igu a como g upo de doc inas pe e-
necien es a las ciencias p ác icas, ha c is alizado en la ida, de i-
ando ins i uciones y leyes de un g an pueblo. Los p incipios alsos
que con iene dicha doc ina amenazan in adi al mundo en e o, e
in il ando en el ce eb o del homb e odo lo que es obje o de la
misma, le lle a en una e olución descenden e que desespe a y
desalien a, man eniendo absu das o ien aciones que hacen imposi-
ble la ida humana.
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Mi obje o, pues, es con as a el p incipio con la consecuencia,
la ley con el enómeno, pa a que oso os que sabéis más que yo,
busquéis en la ciencia soluciones que encaucen los des inos del
homb e, lIe ándole po o os de o e os que le hagan más eliz en
la
ie a, alen ándole pa a que con inúe la ob a p odigiosa de
la ci ilización, que pa ece hace hoy un al o en su ma cha
p og esi a.
Pe o an es de desen ol e mi ema, pe mi id que desde es e
si io dedique un ecue do a sabios y que idos compañe os, que se
aleja on de noso os después de habe consag ado oda su ida a
la a dua a ea de la unción docen e.
Pa ió pa a la egión celes ial de los c eyen es el in eligen e y
que ido compañe o don Vído San os, que du an e muchos años
explicó en es a Facul ad de Medicina la asigna .u a de Higiene.
Quien an concienzudamen e pene ó en los dominios de es a cien-
cia y an a sa is acción cumplió en la ida sus debe es indi idua-
les y sociales, Dios hab á p emiado sus mé i os, concediéndole la
posesión de Ia Ve dad e e na. Los que en es e cen o ue on sus
compañe os le o endan en es e día un.piadoso ecue do.
Po dignidad y po hono , decía una ley del Diges o, dejó de
colabo a con noso os en la a ea cien í ica, el sabio clínico don
Nicolás de la Fuen e A imadas. De ama e dade amen e en idia-
ble gozó y goza, pa a dicha nues a, an compe en e compañe o.
Legión o man hoy sus discípulos, que le deben una econocida
compe encia cien í ica, que hace sólidas epu aciones, y miles de
en e mos que deben la ein eg ación de su salud al dado A ima-
das, publican
i iendo
10
que deben a an p ecla o maes o de la
ciencia médica. Su su iciencia ac edi ada en el dominio de di e sos
amos del sabe humano, ué más
allá,
y ya gobe nando es a
escuela, o a en unciones de legislado , con cuya in es idu a le
hon ó la Uni e sidad, o ya en cualquie a o a ac uación de aquella
su ac i idad, mos ó siemp e condiciones excepcionales de capaci-
dad cien í ica. ¡Que Dios p olongue su ida, pa a que su consejo,
sabio y p uden e, nos si a de guía a los que aún es amos en el
se icio ac i o de la enseñanza!
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Po o os mo i os deja on de pe enece a es e Claus o nues-
os que idos compañe os los dado es don José Yanguas Messia y
don Claudio Sánchez Albo noz; ambos buscando nue os ho izon es
donde desplega su dada compe encia; hoy o man pa e del
Claus o de la Uni e sidad de Mad id, hon ándole con su eminen e
p es igio cien í ico.
Pé didas dolo osas son las que po uno
i
o o mo i o ha enido
la Uni e sidad, compensadas con la inco po ación a la misma del
dado don Misael Bañuelos Ga cía, jo en in eligen e y cul o que
en el an e io cu so, en eñidas oposiciones, ganó la cá ed a de
Ana omía en es a Facul ad de Medicina. Es un hono pa a nues a
que ida Uni e sidad la colabo ación de an sabio compañe o.
De p opósi o he dejado pa a la e minación de es a p ime a
pa e de mi discu so, el acon ecimien o más as o que en el cu so
que acaba de expi a señalan los anales de la Uni e sidad.
M.e e ie o a la inco po ación al Es ado de nues a Facul ad de
His o ia.
escas aún en ues a memo ia las palab as di igidas al Claus o
po nues o sabio y que ido Redo , el día de su oma de posesión,
en las que con la elocuencia que él sabe hace la y que a odos nos
imp esionó, a i mó que al se designado po el Gobie no de
S.
M.
pa a ocupa an ele ado ca go, aía dos p opósi os: c ea en es e
cen o de cul u a la Facul ad de His o ia y que la Uni e sidad
salie a de su ecin o, acome iendo la emp esa «de la ex ensión
cien í ica uni e si a ia». ¿Cómo se ha cumplido ese p og ama? os-
o os
10
sabéis ... Maes os de odos los amos del sabe , ocupa on
en los cu sos pasados la ibuna de la Uni e sidad, y sus in e e-
san es con e encias a aje on un público cul o, ganoso de ap en-
de cuan o aquéllos enseñan.
Po dec e o i mado po S. M. el Rey, an aman e de la cul u a
pa ia, nues o p ime cen o de enseñanza
cuen a-con
una Facul-
ad más. La echa de 7 de agos o de 1920, en que aquél se i mó,
enlazada con la de 20 de ma zo de 1916, en que el excelen ísimo
seño Redo omó posesión de su ca go, cons i uyen la mayo
glo ia de la Uni e sidad allisole ana; anillo de hie o y o o que
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unió la ince idumb e de aquella echa (1916) con la ce idumb e de
an he mosa ealidad (1920).
Pe mi idme, seño es, que desde es e si io ibu e al sabio
Rec o el homenaje de mi admi ación
y
en usiasmo.
Sa is acción inmensa debéis expe imen a en es e día, excelen-
ísimo seño , en que eis cumplido el anhelo de ene en es e
Cen o una Facul ad más, que di unda y ex ienda el sabe y la
cul u a. Bajo el oble que campea en nues o escudo uni e si a io,
se ampa ó ues a olun ad i me y decidida; con el lema de
«que e es pode », conseguis eis un lo ón más pa a nues a ca ela
y el í ulo de hijo p edilec o de es a glo iosa Uni e sidad, que ué
ues a mad e y os educó en las se e as máximas del cumplimien o
del debe , que hoy la de ol éis,
nos ándola
cómo los hijos de es e
Cen o saben cumpli le.
C eo in e p e a ielmen e la opinión de odos mis
compañe os.
ibu ándoos
en es as líneas ca iñoso homenaje de g a i ud en nom-
b e de ellos y de la ciudad de Valladolid, ce ando con un calu oso
aplauso odo lo que no pueden exp esa mis palab as, que se ía
mucho si yo supie a hace la. ¡Cuando el co azón sien e, los labios
enmudecen! ... (1).
(1) La Uni e sidad iene con aida una especial deuda de g a i ud
con el excelen ísimo seño don Na alio Ri as, minis o de Ins ucción
pública, que con eccionó el p esupues o en que el Es ado se hizo ca go
de los gas os de es a Facul ad.
Asimismo la deben a las
excelen ísimas
Co po aciones, Dipu ación
y Ayun amien o de Valladolid, po la sub ención con que a endió es a
enseñanza.
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Filoso ía ma e ialis a y iloso ía posi i a, que ambas gua dan
en e sí ín ima elación, se dan ci a pa a a i ma no sólo en el
e eno pu amen e cien í ico, sino ambién en el p ác ico, odo
ese mo imien o que amenaza apode a se po comple o de la socie-
dad en sus múl iples y a iados elemen os.
Su p incipio de « odo lo que exis e es ma e ia o mo imien o
e olu i o de la ma e ia», e i icándose ese mo imien o po la
azón de exis encia de leyes uni e sales, que son an inmanen es
como la ma e ia misma y como lo es la misma ue za; de i ando
de aquí que las ans o maciones y e oluciones se e i ican lo
mismo en el mundo side al que en el mundo mo al, en que el hom-
b e ac úa con su in eligencia y libe ad median e su en endimien o
o pensamien o, «que no es más que un e ec o del ce eb o» (1).
De es os p incipios, como odos sabéis, pa e el ma e ialismo
pa a nega la espi i ualidad e inmo alidad del alma humana, la
ida u u a, el lib e albed ío, conduciendo, po in,
a
ija que la
acción humana no es lib e, sino que a al y necesa iamen e ope a
obedeciendo a leyes necesa ias e inmu ables que el homb e obedece
lo mismo que los animales o las plan as: el ac o humano, ni es
bueno ni es malo, no hay ni mé i o ni demé i o; la i ud y el
icio son anas palab as que no ienen exis encia eal o posi i a;
ambas ideas nacen de p eocupaciones sociales.
(1)
B oussais. -- De 'i i a on el de
la
[olié,
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a examina el p oblema, e incu en en el no o io e o de c ee
que sea es e sólo el in de la humana ac i idad. Y una o ien ación
doc inal ilosó ica y económica a la ez apa ece en el mundo, y de
mane a ma a illosa pe o a e ida p e ende encon a la solución
del p oblema en el goce y dis u e del bienes a social. La escuela
ma e ialis a his ó ica, de la que más adelan e habla emos, es la que
sien a la doc ina de e e encia.
Ved, pues, cómo los enómenos sociales se desen uel en en
aquella ca ac e ís ica his ó ica que se asigna a la ciencia
dela
sociología y cómo es a ciencia explica po la segunda de las que se
ijan en su concep o y con enido, que o ma el p oceso que el
enómeno sigue, has a llega a asen a la ley gene al que le egula.
Pe o el campo de acción de es a ciencia no son sólo los ines
an edichos, sino ambién es ma e ia p opia de la misma odo
cuan o se elaciona con la di e sidad de ines de la humana ac i i-
dad, in luyendo sob e la misma los p incipios con enidos en o as
ciencias, no sólo las que se dicen que co esponden al o den p ác-
ico, sino ambién las especula i as, con inclusión de la me a ísica y
la lógica, po que, como sigue diciendo Azcá a e (1), «la p ime a
ca ac e ís ica de la sociología imp ime sen ido y di ección a" las
ciencias pa icula es,
y
la segunda, con su o denación y e olución
del mé odo, in luye en odas, has a en las más conc e as y de u ili-
dad más posi i a». ,
Asimismo el o den é ico, que es an o como la in luencia que
eje cen o pueden eje ce en el in humano las cos umb es. No
puede se indi e en e pa a el mismo, el que la mo al se inspi e en
el c i e io de que la bondad o malicia de los ac os humanos se ije
en un ó gano ísico donde esida el. sen ido mo al (escuela ma e-
ialis a), aunque haya cie a analogía en e el o ganismo
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el alma,
o en la escuela u ili a ia que a ibuye a la sensibilidad y al cálculo
el c i e io de la mo alidad, pensando como sinónimas la mo alidad
y el place , haciendo que la acción sea más buena cuan o más place
p oduzca o que es é con enido es e o den é ico en la azón que
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a i ma el conocimien o de la ley como un hecho p imi i o que o ien-
a al que le sucede en el o den p ác ico .
En al sen ido no es indi e en e pa a la ida el o den é ico (1),
ya se halle unido con indisoluble lazo a la eligión o emancipado o
independien e de ella. Es lo cie o, que pa a que enga una eali-
dad en la ida y pueda hace se e ec i a la sanción social, ese o den
é ico ha de a i ma se en el sen ido de que sea ec o, e icaz, igual
y consecuen e, que no lo se á si ca ece de esas condiciones. «Así se
dice que odos los p oblemas sociales encie an en sí p oblemas
de mo al».
Beni o Malón, uno de los in elec uales del socialismo en F an-
cia, ha dado al impo ancia al ac o mo al, que no se ha eca ado
en ecomenda a sus amigos los socialis as, que inspi en odos sus
ac os, pa a consegui sus ei indicaciones, en la más ac isolada
é ica, y así les dice en su ob a en la que a a del socialismo in e-
g al: «Tengo la con icción p o unda, y no cesa é de inculcá selo a
mis amigos los socialis as, que la ei indicación económica de los
p ole a ios, no pod á ealiza se sino apoyándose en las ue zas
mo ales, como i adiación in e na que son és as de la na u aleza
humana».
El de echo es o o ac o impo an e que in eg a el p oblema a
esol e po la sociología, in luyendo de al mane a en la ida
humana y en sus ines, que no se concibe pueda p escindi se del
mismo. Qué más, si has a las leyes más injus as y odiosas de los
iempos no se concebi ía su igencia a no habe se adap ado de
algún modo al es ado especial de la conciencia pública en la época
en que se dic a on.
y
di ícilmen e pod á asegu a se, si las que hoy es án i-
gen es, o po lo menos pa e de las que es án
y
igen las
mode nas sociedades, no hayan «en lo u u o de aboli se o
modi ica se (2), siendo conside adas en lo po eni como bá ba as
e injus as».
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(1) Discu so ci ado.
(2) López Mo eno, T a ado de P ocedimien os judiciales.
--20 -
¿Qué duda cabe-sigue diciendo
Azcá a e
(I)-que el De echo
in luye en la ida? El de echo de p opiedad, el de ~mi1ia, el de
sucesión y el de obligaciones, ¿cuán as y cuán as modi icaciones
puede su i según que sea o no econocida la pe sonalidad; la
p opiedad. sea pública o p i ada, exis a o no la sucesión he e-
di a ia, y se consag en o no p ecep os a la libe ad de con a ación?
¿Y
el De echo público según los cambios o modi icaciones del
Es ado, o a que se amplíe o es inja el concep o esencial del
mismo, que sea el Es ado policía o el Es ado p o idencia, que sea,
en in, cons i ución en el concep o indi idualis a o en el social?
No hay que deci el De echo penal con su concep o de deli o y
pena, y el p ocesal con la o ganización de su jus icia y T ibunales,
según que és a sea adminis ada po la clase p o esional o écnica
o la popula .
De al impo ancia es es e ac o en la ida, que la base de la
libe ad humana en él se da, o es ingida o amplia, según las
ins i uciones ju ídicas exis en es en un país.
Nues o g an homb e público don C is ino Ma os, daba al
impo ancia a aquéllas, que hacía consis i la esencia de la libe ad
polí ica de los pueblos en de e minadas ins i uciones, y muy espe-
cialmen e en lo que es o se e ie e a la ins i ución del T ibunal
del Ju ado, y o o gobe nan e español y es adis a ilus e,
Cáno as
del Cas illo, hacía consis i la libe ad en la jus icia écnica o
p o esional,
íundáudola
en los más se e os p incipios de la su i-
cien e independencia e inamo ilidad del pode judicial; bases
segu as donde se asien an las libe ades del homb e.
Po úl imo, la polí ica y el a e son ac o es an pode osos, que
eje cen a su ez en la ida una in luencia an decisi a que ellos
po sí solos imp imen di ecciones en el in humano; pa a p oba lo,
la misma G ecia lo suminis a: A enas
y
Espa a ue on dos países
de cons i ución polí ica dis in a.
Si Thomas E skine May, ci ado po Azcá a e, señala la posi-
ción de es os dos pueblos, con as ando singula men e su es uc u a
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po la di e enciación de cons i ución polí ica. «La libe ad-dice
May- ué el p incipio undamen al de A enas; la es icción, el
empeño de la o a; en la una, ué alen ada la indi idualidad y lo
ué
ambién el genio; en la o a, odos los homb es ue on some-
idos a un ipo común; en la una, e a el gobie no abie o, público,
lib e, popula ; en la o a, ce ado, sec e o, ese ado; e a la
ida en la una, in elec ual, expansi a, simpá ica, aleg e; en la
o a, is e, egoís a, es echa y monó ona; en la una, el homb e
e a guiado hacia un al ísimo ideal; en la o a, e a some ido a un
mecanismo social a i icial; en la una, se a o ecía el come cio
con los ex anje os; en la o a, p edominaba un exclusi ismo bá -
ba o». El a eniense enía una concepción más exquisi a del a e
en azón a su pe ec ibilidad como homb e, asociando a su ida
las exquísi eces de aquél, haciendo del in a ís ico un in educa-
do pa a sus cos umb es, y su sen ido op imis a se e en sus
ob as li e a ias y una obse ancia suges i a en sus ju is as y
polí icos.
En al sen ido se exp esa Macaulay, cuando dice (1) «que el
a eniense podía con e sa odas las mañanas con Sóc a es y oí
cua o o cinco eces cada mes a Pe ic es; eía las comedias de
Só oc es y A is ó anes; se paseaba en e las escul u as de Fidias y
las pin u as de Zeuxis; se sabía de memo ia las canciones de Esquilo
y oía eci a en las calles las hazañas de Aquíles o la mue ede
A gos; e a legislado , discu ía las cues iones in e nacionales, de
gue a, de impues os, e c.; e a soldado bajo una disciplina libe al
y gene osa; y es aba, inalmen e, como juez, obligado a pesa
dia iamen e la ue za de los opues os a gumen os, cosas que no
e an en sí mismas una condición pa a o ma pensado es exac os o
p o undos, pe o sí pa a da apidez a la pe cepción, delicadeza al
gus o, luidez a la palab a y
dis inción
a las mane as».
Así, pues, como se e, los sociólogos en la ciencia de la
sociología dan impo ancia a odos los ines. humanos y esuel en
pa alelamen e los a duos p oblemas que se p esen an en la ida.
se
de
la
gün
las
daba al
libe ad
uyespe-
T ibunal
Cáno as
écnica o
e
la
su i-
11;
bases
)SOS, que
¡ue ellos
p oba lo,
os países
1
la posi-
s uc u a
(1) Azcá a e, discu so ci ado.
-- 22 ---
Pe o hay quien desconociendo oda la impo ancia que iene,
ha c eído que el in humano es única y exclusi amen e el económi-
co, y cla o es que al o mula al pos ulado incu e en g a es
e o es; e o es que han undado escuela, y de ellos pa en pa a
lle a las más a e idas soluciones a los p oblemas que hoy se
plan ean en la ida ela i os a los con lic os sociales de ac ualidad,
y.
que pasando del ce eb o de sus au o es a la p ác ica y enca -
nando en la eal idad, de ocan ins i uciones secula es sus i uyen-
dolas po o as, a e idas y u ópicas, que p e enden lle a en su
seno con un más acen uado p og eso económico, au o as de libe -
ad en e los celajes de una igualdad absolu a en 10 humano.
Pe o aun cuando solamen e ue a el in económico el in de la
ida del homb e, condensándole odo en la céleb e ase de
Feue bach (1): «el homb e es 10 que come», hab ía que dis ingui
en es e o den económico, como sigue diciendo Azcá a e (2), es
elemen os: el écnico, el social y el ju ídico.
En el
(1) Feue bach publicó su Esencia del C is ianismo, en la cual in en-
aba demole las bases idealis as o ascenden ales de oda eología.
En es a ob a a i ma Feue bach, que la na u aleza exis e independien e-
men e de la Filoso ía; que en ealidad no hay nada más que na u aleza
y homb e, y que nues as concepciones eligiosas son p oduc o de
noso os mismos, no siendo po o a pa e sino un p oduc o de la
na u aleza.
Feue bach
mos ó al p opio iempo a los jó enes hegelia-
nos que, po impo an e que pueda habe sido la polí ica hegeliana,
la idea absolu a no e a la base, sino el p oduc o.
Feue bach dió o igen a dos escuelas an agónicas en la es e a social
y polí ica, aunque en su iloso ía ma e ialis a, más bien «na u alis a»,
había un abolengo decididamen e idealis a en su doc ina é ica
Su doc ina ace ca del amo , como base de oda eligión, condujo
al llamado socialismo « e dade o o ilosó ico» del 40 en Alemania.
Los p ime os socialis as habían acep ado el sen ido de Sain -Simón
y
Fou ie . Aho a sos enían que lo que hacía al a e a aplica el «huma-
nismo» de
Feue bach
a las elaciones sociales, con obje o de p ocla-
ma la ápida egene ación de la humanidad. Los je es de los socialis-
as ilosó icos, K al G un
y
Moses Hess, domina on po algún iempo
el mo imien o social e·uAlemania. (Selig nan, In e p e ación económi-
ca de la His o ia, con p ólogo de Posada, págs. 95 y 9o, aducida po
Sempe e).
(2) Azcá a e, discu so ci ado.
micas en
os y p o
de los pn
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y
na
la Econo
do, el ele
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Ies acio n
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económic
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ialidad,
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i uyén-
I
en su
e Iibe -
En el p ime o hab án de es udia se po las ciencias
ísico-qui-
micas en elación con las eglas de la
ecnología,
odos los in en-
os
y
p og esos que los p ocedimien os de ab icación de cada uno
de los p oduc os es ablecen los p incipios de las ciencias ma emá i-
cas y na u ales, e dades de o den social de las cuales se ocupa
la Economía polí ica en
Sil
concep o de economía pu a; en el segun-
do, el elemen o social que
expl ica el
mecanismo de la p oducción y
de la ci culación, a ando de la di isión del abajo, de las máqui-
nas, de la moneda, del c édi o, de los bancos, de los medios de ans-
po e
y
de comunicación
y
de las múl iples combinaciones del come -
cio, y en el e ce o, en cuan o es egulada la ida económica po
es e elemen o, en el cual el Es ado iene una pa icipación di ec a
en la es e a p opia de la compe encia del De echo y en sus mani-
es aciones o di isiones del De echo en público y en p i ado.
Lo mismo en la es e a de acción de una u o a mani es ación
del De echo, es á ese elemen o ju ídico o mando pa e del o den
económico, pues en cualquie aspec o que aquél sea examinado,
apa ece á cla o y pa en e la en ada en el mismo del ac o que
o ma el elemen o ju ídico. En el De echo in e nacional público,
la Economía polí ica con i ma con a gumen os posi i os las elacio-
nes ju ídicas de los Es ados, en la di e sa si uación en que pueden
halla se
de paz, de gue a
.lJ
de neu alidad,
demos ando con
sus eglas los bene icios económicos de la paz, los daños de
las gue as polí icas y come ciales, p oponiendo pa a odos aque-
llos casos en que la gue a sea ine i able, sabios y p uden es con-
sejos pa a e i a les, y has a pudié amos ansigi con Scialoja (1)
«que llega á un iempo en el cual pod ía e se ealizada la jus icia
in e nacional basada solamen e en un cálculo económico», dando,
cla o es, p e e encia al elemen o ju ídico.
En el De echo p i ado, y muy especialmen e en el ci il y me -
can il, se e bien cla o el lazo que une ala Economía con las doc-
inas comp endidas en el p ime o, en cuan o se e ie en a ins i u-
ciones económicas como la p opiedad y o os de echos eales, las
(1) Scialoja,
ECO /U/Ilio
sucia/e.
in
de
la
'ase de
s ingui
2), es
al in e
eología.
ndien e-
u aleza
íuc o
de
: o de la
hegelia-
~geliana,
a social
i alis a»,
1,
condujo
Iemania.
n -Simón
~I«huma-
e p ocla-
socialis-
In
iempo
econo ni-
leida
po
-24--
sucesiones he edi a ias, los con a os one osos, e c., y con el
segundo, cuando se ocupa de ins i uciones económicas an in e e-
san es como las sociedades, monedas, í ulos e ins i uciones de
c édi o, anspo es, segu os, quieb as, e c., que no se pueden
comp ende bien en el aspec o económico sin conoce su e dade a
na u aleza ju ídica.
Los ju is as 8a igni y Kimes con sus in es igaciones, el p ime-
o ace ca de la eo ía de la moneda y el segundo sob e es udios
me can iles, con i man es a doc ina (1).
De donde esul a que no se puede p escindi en el o den eco-
nómico del cien í ico ni del ju ídico, concepción que es supe io al
ma e ialismo del in humano, cuya concepción ma e ialis a es más
bien, dice Azcá a e, hija de «un idealismo c í ico e inado».
Mas pa a algunos esc i o es, las ciencias mo ales y ju ídicas
son ciencias anas y alsas, po la impo encia de sus medios de e -
minado es; así, dice So el, e i iéndose a los socialis as posibilis-
as,
cuando deducen de es as ciencias los p incipios con enidos en
la posición doc inal en que se colocan, que no hay leyes de al
géne o en esas ciencias que expliquen sa is ac o iamen e odo lo
que ienda a p e e exac amen e lo po eni . «Que es una candi-
dez de i ada del concep o que se enía en el siglo pasado, de que
sólo po que la As onomía calculaba las ablas luna es, o las Ma e-
má icas ijaban la de loga i mos, ya las demás cosas e an suscep i-
bles de elaciona se con una ley ma emá ica, pensando en es e
supues o que odas las demás ienen p incipios ijos e inmu ables,
po de i a se de las ísicas;!J pesá , sigue diciendo, que se posee
así el al o g ado pe ec i o, como ambién que se p ac icaba la
ciencia po el me o hecho
de
mos a una doc ina de modo cla o,
sencillo y didác ico, pa iendo de p incipios con a los cuales no se
suble a el buen sen ido, y que además pueden comp oba se po
algunas e
ciencia, e
Es a
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los p inci
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de Ma x,
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de la ap ec
de las eg
ellas hacem
la en el he
(1) Una ob a de Enie . que deduce la eo ía de la le a de cambio
del es udio de sus mode nas unciones económicas, ué en pa e, al
menos, el undamen o de la ley de cambio alemana, la cual inició la
e o ma, hoy casi gene almen e admi ida, de ese amo impo an ísimo
del de echo me can il. (Cossa, pág. 45).
(1)
U ál
(2) So el
(3) Mend
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-:»
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-25-
ju ídicas
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ido
cla o,
iles
no
se
ba se
po
algunas expe iencias comunes; eso es un absu do. Tal supues a
ciencia, es pu a cha la».
Es a es la posición doc inal en que se coloca So el pa a nega
los p incipios
inmu ables
en que descansa oda ciencia y pode
e u a a los opo unis as que c een in e p e a mejo la doc ina
de Ma x, no dando an solamen e impo ancia al elemen o his ó ico,
base en que se colocan los que con So el piensan, pa a ija la
doc ina de que el in humano es solamen e el económico y és e
es á con enido en ca ego ías his ó icas, que p esuponen la e olu-
ción ascenden e del homb e.
Po o a pa e, al ase o da ía al as e con lo que cons i uye
el concep o gene al que de la ciencia enemos en el sen ido de que
es conocimien o de la e dad adqui ido po la ce eza y e idencia
median e los medios que la azón suminis a al homb e. Po eso no
llamamos ciencia a las no icias de que no enemos segu idad, aun
cuando sean cie as y e iden es, sino son ob enidas y demos adas
po el aciocinio (1), «de e minando las causas no sólo de su cono-
cimien o, sino de su ce eza».
Be gson a i ma (2) «que no se ha p ecisado bas an emen e lo
débil que es el alcance de la deducción en las ciencias psicológicas
y mo ales ... Hay que ecu i con u gencia al buen sen ido, es
deci , a la expe iencia con inua de lo eal pa a cu a las conse-
cuencias deducidas y adap a las a las necesidades de la ida ...
La deducción no se log a en lo mo al sino me a ó icamen e,
pa a deduci que el con enido de la ciencia mo al es also.» P inci-
pio e iden emen e absu do, si enemos en cuen a cómo o mamos
los juicios mo ales. Mendizábal dice (3) «que es a o mación esul a
de la ap eciación exac a de los hechos conc e os, del conocimien o
de las eglas de nues a conduc a y de la aplicación adecuada que de
ellas hacemos»;
10
p ime o no es más que la exp esión del pa icu-
la en el hecho conc e o, y en es e caso en a en unciones nues a
con el
in e e-
ones
de
pueden
dade a
I
p ime-
es udios
[en
eco-
ie io
al
1
es más
de cambio
I
pa e, al
al inició la
, an ísimo
(1) U ábu u, ci ado po Mendizábal.
(2) So el,
Re lexiones sob e la iolencia. Be gson. Eoolu ion c e ice.
(3) Mendizábal, ob a ci ada, página (-j4.
l
~ 2R--
sensibilidad,
que en ega a la in eligencia odos aquellos elemen-
os que necesi a pa a su labo p opia. Descubie o el hecho po la
in eligencia con odas sus ca ac e ís icas, ci cuns ancias y condi-
ciones, hacemos
abs acción
de lo indi idual del caso, y nos o ma-
mos una idea gene al de él; con esa idea gene al acudimos a los
p ecep os de la mo al y emos en cuál de ellos es á con enido el
caso de que se a a; nos suje amos a la egla que a él se e ie e, y
desde ese momen o cons i uye pa a noso os una egla de conduc a :
que enimos obligados a cumpli . Mendizábal ci a como ejemplo de
la o mación del juicio mo al en el í ulo que a él se e ie e, el caso
del pad e anciano e imposibili ado que necesi a alimen os, y an es
de llega a es a conclusión, dice: «P ime o, debo conoce la pe sona
y ci cuns ancias indi iduales en que se halla; segundo, de la obse -
ación del caso conc e o o ma la siguien e idea gene al: un pad e
anciano
e
impedido y pob e pide alimen os a un hijo que puede
dá selos; con es a idea ecu o al código de las leyes mo ales, y en
ellas se e una que impone a los hijos el debe de soco e a sus
pad es; conocida es a p esc ipción aplicable en un odo al caso de
que se a a, di é: debo da alimen os a mi pad e». Con es e ejem-
plo an sencillo caen a ie a los pos ulados an e io es o mulados
po So el y Be gson, y hab á que admi i la in luencia de la mo al
en el in humano, deducción que niegan los mismos al supone la
ca encia de sus leyes.
En lo <In e io men e expues o, se e cla amen e que los ines de
la ida humana son múl iples y a iables en elación con la na u a-
leza del homb e, pe o ambién habéis is o cómo algunos esc i o es
p openden a educi aquéllos a uno sólo, que es el ma e ial, con-
cluyendo de una ez pa a siemp e con el dualismo en e el espí i u
y la ma e ia y dando sin odeos el impe io del mundo al ma e-
ialismo (1).
Feue bach, al a i ma que «la ma e ia no es el esul ado del
espí i u, sino que el espí i u es el p oduc o más noble de la ma e-
ia, c eó el ma e ialismo pu o, pe o como la na u aleza se mo ía,
al concep
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dió con
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se mo ía,
al concep o se le a güía de o almen e also, y a ándose de encon-
a las leyes del mo imien o den o 'del sis ema ma e ialis a, se
dió con odas aquellas que in luyen en el desa ollo de la his o ia
del homb e, con lo que al pa ece se esol ía el p oblema con un
solo concep o: «el ma e ialismo his ó ico».
Ma x y Engels son, según Be ns ein, los que ele a on al socia-
lismo del es ado u ópico en que se hallaba, al de e dade a cien-
cia, undándole en la eo ía ma e ialis a his ó ica, que p escinde de
las ideas abs ac as pa a a i ma que las condiciones de p oducción
son las que ponen en mo imien o el p oceso e olu i o y las que
de e minan la di ección del in humano y social. En al sen ido,
a i ma Engels, «los homb es no sólo i en en la na u aleza, sino
ambién en sociedad, y és a iene ambién su his o ia p og esi a no
menos que la na u aleza».
Toda la eo ía ma xis a se unda, pues, en es a concepción
ma e ialis a de la His o ia y su ideología, es deci , el conjun o de
las ideas mo ales, eligiosas, ju ídicas, ilosó icas y polí icas, ie-
nen su azón de exis encia en las elaciones de p oducción y en el
cambio de p oduc os. Al cambia és as ienen necesa iamen e que
cambia aquéllas, de donde esul a que la ideología no subsis e po
sí, po que no iene como undamen o p incipios e e nos e in a ia-
bles, sino que al con a io, pa iendo de lo ma e ial que o ma su
base
económica,
que cambia necesa iamen e con las condiciones de
la p oducción, aquella ideología se ans o ma asimismo y se iene
abajo más o menos ápidamen e.
Tal doc ina, como se e, es á in luída po la iloso ía ma e ia-
lis a, que niega los e e nos p incipios con enidos en la e e na Ve -
dad, cuya eo ía hace imposible la ciencia, en azón a que su obje o
p opio es lo necesa io e inmu able, y po consecuencia, no se con-
en a sólo con es udia lo ansi o io y mudable, sino que desea
a e igua las causas o leyes gene ales po las que se igen los
enómenos, deduciendo de los p ime os p incipios, las úl imas
consecuencias.
El ma e ialismo his ó ico, como doc ina ilosó ica, no es una
eo ía nue a, sino que es una ep oducción de eo ías que emon an
elemen-
.10
po la
y
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e ie e,
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esc i o es
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con-
el espí i u
1
al ma e-
zna ez.
-34--
encadenamien o causal que cons i uye el
p oceso
y que esponde
undamen almen e al obje o y con enido de la His o ia.
Posada, sin emba go, en iende que es a e ce a ó mula del
ma xismo no ecibió en la doc ina del maes o del socialismo
cien í ico odo el desen ol imien o sis emá ico. Más bien que
exp esado el concep o, ué islumb ado y es aba en el pensamien o
de Ma x (1), y más aún como una hipó esis sociológica de o os
pos ulados económicos.
Pa a Seligman no cabe duda que Ma x enía en su pensamien o
la en e la concepción ma e ialis a his ó ica, y lo explica diciendo:
pa a e es e lado del socialismo cien í ico, como encuad ado en la
doc ina de la escuela, hay que e e i la a o as doc inas económi-
cas an e io es al mani ies o o coe áneas con él».
Hacia el año que Ma x esc ibió su mani ies o con el lema de
«P ole a ios de odos los países, uníos», Ma x, dice aquel au o ,
había hecho un es udio más comple o de la his o ia económica «y
hallábase an con encido de la e dad de su nue a eo ía», que
comenzó a c ea su doc ina en e al an iguo socialismo, a eme-
iendo u ioso y iolen amen e con a la pe sona que en onces
gozaba de no o ia ama en cues iones económicas y podía conside-
a se como el p incipal ep esen an e del socialismo. Ped o José
P oudhon (2) esc ibió la
Filoso ía de la mise ia;
le con es ó
Ma x
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la
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icas,
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que
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del pueblo),.
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Enemigo de
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pa le aible),
os de la
p o
del abajo,
I
po an o, la l
nes. La mejo
(1) Be ns ein, dice de Ma x, que e a más iluminado que após ol.
Ci ado po Sánchez Román en su discu so.
(2) Ped o José P oudhon (nació en Besancon en 1809, mue o en
Passy en 1865), que comen ó, en uno de sus p ime os esc i os
(Q'es
ce que la
p op ie e,
1840) la conocida ase la p op ie e c'es le ol,
ya adop ada po B iso de Wa ille (1780), ocupa un pues o eminen e
en la his o ia del socialismo. Do ado de ingenio agudo y pa adójico,
ado nado, como au o i a io, de a ia, pe o no p o unda cul u a, se
complace en la in es igación de con adicciones eales y apa en es
que halla en la sucesión de los enómenos económicos, y saca a gu-
men o pa a lanza inculpaciones a los je es de las di e sas escuelas de
economis as, de socialis as, y especialmen e de comunis as, que él
comba e con polémicas iolen as y g ose as, sos enidas con las a mas
de la dialéc ica hegeliana, es udiada po él supe icialmen e po con-
sejo del socialis a Ca los G ün (1817-1887), su aduc o .
- -------~----_'--..I
/'
../
!
esponde
ó mula
del
socialismo
,
bien que
ensamien o
a de o os
ensamien o
a diciendo:
d ado en la
IS
económi-
el lema de
quel au o ,
onómica «y
eo ía», que
10,
a eme-
e en onces
líaconside-
Ped o José
le con es ó
[ue após ol.
,mue o en
i os (Q'es
:'es le ol,
o eminen e
pa adójico,
cul u a, se
yapa en es
T
saca a gu-
escuelas de
i as,
que él
Inlas a mas
e po con-
-
"
/
'-..Y
~
<,
.>
-35-
Ma x con la
Mise ia de la iloso ía,
y en ella expone el concep o
eó ico de que las ins i uciones económicas son ca ego ías his ó-
icas, y que la His o ia, pa a esponde a su p opio obje o y con-
enido, enseña a los homb es, po el es udio de sus hechos, que
odos se basan en lo económico, es deci , «que la His o ia ha de
J. P. P oudhon, Sys eme des con adic ions economiques, ou
philo-
sophie de la mise e. Pa ís 1846. Dos olúmenes.
Con a iamen e a la ambiciosa aspi ación «des uam e aedi icabo»,
P oudhon se mues a an expe o en la c í ica del comunismo y del
socialismo an ás ico (Sain -Simon, Fou ie ), mís ico (Le oux) y au o-
i a io (Blanc), cuan o pob e yaun in e io a sus mismos ad e sa ios
en las p oposiciones.
Sil
banco de cambio (llamado más a de banco
del pueblo), a di e encia del de Owen (Iabou exchange hank) (1832-34),
ydel o o in en ado en Ma sella po Mazel (1830-1845), debía no sólo
acili a las pe mu as en na u a, sino emi i ambién bonos de ci cula-
ción. que los socios adhe en es del banco enían obligación de ecibi
como dine o, y que habili aban a los po ado es pa a dispone de p o-
duc os y de se icios aluados en ho as de abajo. De es e modo
P oudhon c eía llega al c édi o g a ui o, de endido po él en su céle-
b e polémica con Bas ia (In é e e p incipal, 1850), sin no a que sus
bonos, del odo inú iles pa a p opo ciona el c édi o g a ui o, habían
sido emi idos descon ando í ulos de pe sonas sol en es, se con e ían
en papel moneda de la peo especie, se lanzaban g an núme o y sin las
necesa ias ga an ías. Se haila (como ya en los sansominianos
y
en los
esc i o es ingleses an es ci ados), si bien con o as palab as, ambién
en las con adicciones de P oudhon la eo ía del mayo alo p odu-
cido po el ob e o en bene icio del emp esa io, que se á el pun o de
pa ida del llamado socialismo cien í ico, undado, según algunos, po
Rodbe us (Wagne , Rodol o Meye , Adle , e c.), y según o os, po
Ma x (Engels), que se dispu an sin azón la pa e nidad.
Mucho más ingenioso y o iginal es en P oudhon las en a i as,
ambién i ealizables, de concilia la an inomia en e la libe ad y la
igualdad, median e la ana quía, que según él no es el deso den, sino la
e dade a libe ad (igualdad de condiciones iolada), po cualquie a
especie de gobie no y iolada inú ilmen e, po que la jus icia, lo mismo
que la e dad cien í ica, no iene necesidad de la sanción de la ue za.
Enemigo de la p opiedad p i ada (exploi a ion du aible pa le o ),
la qúe ía sus i ui no ya con la p opiedad común (exploi a ion du o
pa le aible), sino con la posesión (no bien de inida) de los ins umen-
os de la p oducción y con el ga an i al ob e o el p oduc o in eg al
del abajo, conse ando la economía indi idual, la concu encia y,
po an o, la he encia, aun cuando educidas a más lige as p opo cio-
nes. La mejo c í ica de la u opía de P oudhon, undada en el más
~
- ,)<-1
in e p e a se a la luz del desen ol imien o ecouúmico> (1). P ou-
dhon sos enía «que las ca ego ías económicas no son o a cosa que
las exp esiones eó icas,
1;15
abs acciones de las elaciones socia-
les de la p oducción»: y Ma x, en una admi able ca ilina ia le
eplica COIIlas sigui<.:lIÍL's palub us: «P oudhou, omando las cosas a
la iu e sa, no e LIS elaciones e;d ,s, sino las enca naciones de
esos p incipios, de es as Gl ego Íds que do mi aban, según nos
dice ambién el ilúso o, en
e-l
seno de la azón impe sonal de la
humanidad" (~).
«
P oud
IH
11Iel e unomis a ha cump .-ud ido pe ec a men e que los
homb es 1';ln:11 el P;II-IO,el lienzo y I;IS .las de seda en elación
d ; c Jnill;lc!a ic- p oducción. Pe o lo ¡lIe 11~1ha comp endido es que
es as eluciou s
so
inlex de - minadus son pmduc os de los hom-
b es, ni Il1<lSni menos qlle el lienzo, la seda,
de.
Las elaciones
sociales se:h. ll.m Ín imamen e ligadus con las Iue zns p oduc i as.
Al adqui i nue as uc zas p oduc i as, los homb es mudan su
sis ema de p oducción, y ;d muda el nue o sis cmu de p oducción,
u
sea
J:¡
manc u
l.l -
gana se la ida, mudan odas sus elaciones
sociales. El molino de mano nos da á la sociedad con el seño
eudal; el molino de apo la sucie(bd con el capi alis a indus ial.
;,Los mismos homb es que es ableceu las elaciones sociales.
con o me
él
S¡I
p o iuc i idud ma e i. l. p oducen
ambién los p inci-
pios, LIS ideas y las ca ego ías, con o me asus eluciones sociales.
»De sue e q
LlC
es as ideas, es as ca ego ias, son ampoco e e -
nas,
COl1l0
las elaciones ljlle exp esan. siendo
p oduc os
his ó i-
cos
y
ansi o ios».
En una palab a, que lo que Ma x sos iene en es e pasaje de su
ob a, es que
con
las ue z
cambian los'
elaciones
s
molino de :
en e las u
sociales.
En o os
aciones
pa
cienes socia
p oduc i as
de e minado:
aplicaciones
la escuela
el,
económicas
I
icas.
«Toda
dcseu cuado indi idualismo ,
';lO halla en
!;IS
in e p e aciones bien
di e sas de la ana quía, dadas po lo,; nihilis us usos (Bakuuin, K o-
po kin)
y
po lo,; socialis a"
c ulucioua os
omo Rcclus, Mos
y
o os
muchos,
y
ambién
en
el
hecho
que el mism» P oudhou
la
sus i uyó
más a de
COII
el cdc alismo. <Co,;"a.
!;'('()/I0/ll;O
Social],
(1) Scliglllllll. ob a ci ada, pú.gin'l II:¿.
U)
.V a x,;e bu la donosamcn c de P oudhon , diciendo de él que
'había usu pado en
F ancia
la epu ación de buen
ilóso o alemán,
y
ell ..x lcmanin la de excclenl c economis a í ancés».
el cambio, la
son. pa a
M,
nes
sociales;
más an iguo:
zas
y
ansk
más que el
En oda
e
p incipio,
10
luga
a
duda
sob e
«T ab
de «que
od,
de la ida ee
ducción» (2).
«Así-di!
en las
elaci
indi iduo p
(I)
Selign
('2)
Posad
,/
"
(-
<»
~J
I~
/1
1»
(1). P ou-
i a cosa que
ciones socia-
:a ilina ia le
o
las cosas a
i naciones
de
n,
según nos
e sonal de la
-37-
len e que los
a en elación
mdido
es que
de los hom-
s
elaciones
,p oduc i as.
'es mudan su
e
p oducción,
us
elaciones
con el seño
. a
indus ial.
mes sociales,
ién los p inci-
ones
sociales.
ampoco e e -
c os his o i-
ob a, es que odas las elaciones sociales es án ín imamen e unidas
con las ue zas p oduc i as, o en o os é minos, que a medida que
cambian los medios de p oducción, mudan ambién los homb es sus
elaciones sociales; en el ejemplo del molino de mano y en el
molino de apo , se pa en iza de modo cla o la elación que exis e
en e las ue zas p oduc i as en la mudanza de las elaciones
sociales.
En o os pasajes de la ob a aludida, se hacen análogas mani es-
aciones pa a deduci que no hay leyes e e nas que ijan las ela-
ciones sociales, y que odas es as elaciones en que las ue zas
p oduc i as se mani ies an, «co esponden más bien a cambios
de e minados en el homb e y en las ue zas p oduc i as»; al hace
aplicaciones de la doc ina, e u a odos los axiomas económicos de
la escuela clásica po su obs inación en sos ene co no ins i uciones
económicas
10
que sólo pod ía comp ende se como ca ego ías his ó-
icas. «Todas las ins i uciones económicas-dice Seligman
(1)~-,
el cambio, la moneda, el mecanismo en la di isión del abajo, no
son, pa a Ma x, más que ue zas p oduc i as que ligan las elacio-
nes sociales; en suma, que la ida social en odo iempo, desde los
más an iguos a los p esen es, aun a pesa de los cambios, mudan-
zas y ans o maciones po que pasa an odos los pueblos, «no son
más que el esul ado de una e olución económica».
En oda ocasión en que Ma x puede sus en a es a doc ina como
p incipio, lo mani ies a de mane a an concluyen e que no deja
luga a duda. En unos a ículos publicados allá po los años de
1849
sob e «T abajo, sala io y capi al», uel e a sen a el pos ulado
de «que odas las elaciones de sociedad dependen de los cambios
de la ida económica, y más pa icula men e de las o mas de p o-
ducción» (2).
«Así-dice-, con el cambió en las elaciones sociales, es o es,
en las elaciones sociales de p oducción, median e los cuales el
indi iduo p oduce, y con la al e ación y desa ollo de los medios
pasaje de su
- acícnes
bien
Bakunin, K o-
s,
Mos y o os
n
la
sus i uyó
ndo de él que
.óso o
alemán,
(1)
Seligman, ob a ci ada .
(2)
Posada, ob a ci ada.
-38-
ma e iales de p oducción, las acul ades p oduc o as se ans o -
man ambién. Las elaciones de p oducción colec i amen e, cons i-
uyen aquellas elaciones sociales que llamamos sociedad; una
sociedad con g ados de inidos de desen ol imien o his ó ico ...
La sociedad an igua, la sociedad eudal, la sociedad bu guesa, son
simples ejemplos de es e esul ado colec i o de las complejas ela-
ciones de p oducción, cada una de las cuales señala una impo an e
. e apa en el desen ol imien o his ó ico de la hu nanidad.»
En o os í ulos, con enidos en di e sidad de a ículos publica-
dos en F ancia bajo el epíg a e de
La lucha de clases,
llega a las
concepciones más a e idas en elación con la Psicología, que él
llama Psicología social; consecuen e con los p incipios que cons-
i uyen la ca ac e ís ica de su doc ina, llega a hace la a i ma-
ción (1) que los ideales de la ida, lo mismo que los de cualquie
indi iduo, po eminen e que sea, dependen de causas sociales y
económicas. Seligman deduce es e p incipio de un pasaje de Ma x,
donde dice «que sob e las a ias o mas de p opiedad, sob e las
condiciones de la exis encia social, elé ase una comple a supe -
es uc u a de sensaciones, de ilusiones, de modo de pensa y
aspec os de la ida a ios y especí ica men e o mados. Todas las
clases son adap adas y moldeadas según sus cimien os ma e iales
y sus co espondien es elaciones sociales. El indi iduo en quien
ellas con e gen a a és de la adición y de la educación, es
capaz de imagina que cons i uyen la causa eal de e minada y el
pun o de pa ida de su acción».
En o os, sos iene «que los homb es hacen su p opia his o ia»,
no la que ellos quie an c ea
o
aquellas que ellos quie an elegi ,
sino las que les ue on legadas
y
que has a ellos llega on de
p e é i os iempos, «siéndoles ansmi idas po pasadas gene a-
ciones.» «La adición de las gene aciones mue as-dice-pesa
como una mon aña sob e el ce eb o de los i os».
En oda su doc ina se mani ies a bien pa en emen e la impo -
ancia que da a las ue zas p oduc i as ma e iales que cons i uyen
(1) SeJigman, ob a ci ada.
».
''''-__--J
la base de la
cual descans
o mas de in
la ida
ma e
la ida soci
habla de los
p oduc i as,
la lucha, de:
blando, po
es os
cambk
ma e ial en .
cia na u al
o ilosó ica!
homb es
lleg
En su g
an o a ija
mani ies a, :
ley, cons a
omo de El
su eo ía, h
exp esa su
las
condicio
elación cUJ
es ado dado
a
su
p oduc
ín imo, las
I
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económicas,
una
in inida:
empí icos,
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(1) Selig
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-39----:
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en e, cons i-
ciedad; una
his ó ico...
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nplejas ela-
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d.»
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~,llega a las
~g a, que él
I),S
que
cons-
~
la a i ma-
de cualquie
ssociales y
aje
de Ma x,
d, sob e las
ple a
supe -
le pensa y
s. Todas las
s ma e iales
duo en quien
ducación, es
minada y el
la base de la es uc u a económica de la sociedad, base sob e la
cual descansa el edi icio ju ídico
y
polí ico
y
al cual co esponden
o mas de inidas de la conciencia social. «El modo de p oducción de
la ida ma e ial, de e mina de una mane a gene al el p oceso de
la ida social, pol ica y espi i ual». Lo mismo sucede cuando
habla de los an agonismos de las nue as con las iejas ue zas
p oduc i as, a quienes da o concede un ca ác e de empo alidad en
la lucha, desapa eciendo és as pa a da paso a las nue as, y cam-
biando, po consiguien e, la supe es uc u a o al. «Conside ando
es os cambios-dice-, debemos dis ingui en e la ans o mación
ma e ial en las condiciones económicas de la p oducción que la cien-
cia na u al nos enseña y las ju ídicas, poli icas, eligiosas, es é icas
o ilosó icas; en suma, las o mas ideológicas en las cuales los
homb es llegan a ene conciencia de es e con lic o y a explicá sele».
En su g an ob a
El Capi al,
pa ece que Ma x no se de iene
an o a ija es os p incipios, aunque la idea de los mismos es
mani ies a, y así, dice Seligman (1), «que si Ma x no o mula es a
ley, cons an emen e la p esupone». Cuando se publicó el e ce
omo de
El Capi al,
es cuando el maes o uel e a insis i sob e
su eo ía, haciendo esal a su impo ancia. He aquí cómo Ma x
exp esa su pensamien o: «En la elación inmedia a del dueño de
las condiciones de la p oducción con los p oduc o es inmedia os--
elación cuyas o mas co esponden siemp e na u almen e a un
es ado dado en los mé odos
y
condiciones del abajo
y,
po an o,
a su p oduc i idad socíal=- es donde encon a emos el sec e o
ín imo, las bases ecóndi as de oda la es uc u a social y ambién
de las o mas polí icas... Es o no impide que las mismas bases
económicas, en odo lo que ienen de esenciai, mues en en la ida
una in inidad de a iaciones
y.
g ados, debidos a dis in os hechos
empí icos, condiciones na u ales, elaciones de aza y a un sinnú-
me o de in luencias his ó icas ex e nas, odo lo cual an sólo
puede comp ende se median e un análisis de es as condiciones,
según la misma expe iencia las e ela.»
ia
his o ia»,
ie an elegi ,
llega on de
Idas gene a-
-dice-pesa
e
la impo -
, cons i uyen
(1) Seligman,
ob a ci ada.
-40-
Los in é p e es de la doc ina de Ma x, a pa i de es a echa,
dan una supe io impo ancia al elemen o his ó ico, sin desconoce
el eó ico, de al mane a, que oda la base del sis ema descansa en
es e o den y le ige odo, ap eciando que es su ca ac e ís ica la
eo ía de la His o ia que l e a el nomb e de concep o ma e ialis a
de la His o ia (1); «sólo po él-dice Engels=-debemos a Ma x dos
g andes descub imien os: la concepción ma e ialis a de la His o ia
y la di ulgación del sec e o de la p oducción capi alis a po medio
del aumen o del alo ».
«Aho a bien-dice Ca h ein=-, con iene dis ingui dos cosas en
es a concepción de la His o ia; p ime a, esa eo ía gene al de la
His o ia, y segunda, su aplicación en a o del socialismo. De es a
dis inción deduce el au o que los socialis as que siguen las doc i-
nas de Ma x, ienen que apoya se, pa a se consecuen es, en el
concep o ma e ialis a de la His o ia, es deci , p esupone la eali-
dad his ó ica y edi ica sob e esa base, pe o hab á o os que in e -
p e ando la eo ía de es a escuela a la luz de los p incipios eó icos
en que se unda, y undiendo en el c isol de una eacción e dade-
amen e química sus pos ulados pa a ob ene su pu eza, no se
e án o zados a deduci las consecuencias que han deducido Ma x
y sus discípulos.
Seligman ha ecogido las objeciones que se hacen con a la
escuela, y basándonos en su au o idad cien í ica, hemos de expo-
ne las con sucin a b e edad, con el p opósi o de hace una sín esis
de la eo ía de la in e p e ación económica, pa a deduci de la
misma las consecuencias que nos in e esan o mula en la e ce a y
úl ima pa e de es e abajo.
También el seño Sánchez Román y don Adol o Posada se
hacen ca go de es as obse aciones en no ables abajos po los
mismos publicados, y unos y o os nos si en de uen e de conoci-
mien o en el con enido de es a pa e del discu so.
La p ime a obse ación, y quizá la más in e esan e en el o den
ilosó ico, es que la doc ina con enida en la escuela ma e ialis a
his ó ica es u
albed ío, que
His o ia. Pan
posición de i
ca go de la o
doc ina de
SI
e olución de
b e .pa a es a
g ado
supe io
consecuen e e
la His o ia, la
lib e albed ío.
Nos lle a
ex ensión a e:
coe áneo Huxl
nues o
p opó:
en azón a q
Spence
y
de :
En es a
e
decide a
ob ai
que ob an
sobi
ex e io es, y .
ciones que e
ción de la
cie
homb e es lo q
La olun ad,
mo i o p edon
escuela una i
homb e es del
pa a pode p e
es e medio soc
del homb e qUI
minación de e
(1) Seligman, ob a ci ada. (1) Mendizá
/
<,
',
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-
./
~/ '-Y- ~~
!~
/1
- 41--
es a echa,
I
desconoce
descansa en
ac e ís ca
la
ma e ialis a
s a Ma x dos
e la His o ia
a
po medio
his ó ica es una eo ía a almen e opues a a la doc ina del lib e
albed ío, que ol ida la impo ancia de los g andes homb es en la
His o ia. Pa a Seligman es a obse ación es in undada. En su
posición de ilóso o e olucionis a, discípulo de Spence , se hace
ca go de la objeción pa a es a la impo ancia; consecuen e con la
doc ina de Spence , a i ma en odo momen o que las leyes de la
e olución de la conduc a humana, son obje o de la mo al; el hom-
b e pa a es a escuela, según Mendizábal (I), no es más que un
g ado supe io en la e olución ascenden e de los se es, y Seligman,
consecuen e con su doc ina, niega a la concepción ma e ialis a de
la His o ia, la de que sea una doc ina a alis a opues a a la del
lib e albed ío.
Nos lle a ía demasiado lejos y end íamos que da una mayo
ex ensión a es e abajo, comba i la eo ía spence iana y la de su
coe áneo Huxley en la doc ina de «libe ad y necesidad». Bas a a
nues o p opósi o ija que és a ha sido e u ada como ma e ialis a
en azón a que Da win y Hacquel se conside an suceso es de
Spence y de su eo ía.
En es a eo ía la libe ad es una pu a ilusión, ya que si se
decide a ob a en uno u o o sen ido, es po que hay cie as causas
que ob an sob e el o ganismo; es as causas obedecen a in luencias
ex e io es, y el homb e se halla ambién a ec ado po las inspi a-
ciones que ecibe. A e igua es as causas, dice Se1igman, es un-
ción de la ciencia, y
10
que has a aho a sabemos, es que cada
homb e es lo que es, po la in luencia del medio, pasado
o
p esen e.
La olun ad, según la eo ía, consis e en el conocimien o del
mo i o p edominan e. Al medio social le dan los pensado es de es a
escuela una impo ancia ex ao dina ia, llegando a supone que el
homb e es debido a su pasado y su p esen e; po consiguien e,
pa a pode p edeci
10
que es la acción humana, había que acudi a
es e medio social y p ecisa has a lo que uesen los an epasados
del homb e que
10
p oduce, en el pasado y en el p esen e; la de e -
minación de es a acción es a ía in luída po las ci cuns ancias,
dos cosas en
~ene al de la
smo,
De es a
en
las
doc i-
len es, en el
me
la
eali-
os que
in e -
ipios
eó icos
:ión e dade-
u eza,
no se
educido
Ma x
en con a la
mos
de
expo-
. una sín esis
leduci de la
n
la e ce a y
o Posada se
bajos
po los
e de conocí-
e en el o den
1
ma e ialis a
(1) Mendizábal, ob a ci ada.
6
j
-42-
adiciones, mane as y cos umb es de la sociedad en que i e. Si
se nega a el medio .social, se nega ía ambién la exis encia de
disciplinas mo ales, en e o as, el De echo, la Economía y aun la
É ica, po que la ley social no es o a cosa, dicen, «que el p ome-
dio de millones de decisiones de suje os que se suponen lib es,
que componen una comunidad de e minada y donde puede descu-
b i se una cie a endencia gene al o uni o midad en la acción y
cuyas a iaciones son an lige as que no pe judican el alo esen-
cial de la egla gene al» (1).
Tampoco se niega la exis encia del g ande homb e en la His o-
ia; lo que sucede es que su apa ición iene que coincidi con el
medio social; es deci , cuando es e medio es é p epa ado pa a eci-
bi le; po que si la sociedad no es á dispues a pa a su ecibimien o,
ese g ande homb e his ó ico no apa ece á, cali icando de isiona io
y loco a aquel que su gie a sin es a p epa ada la sociedad pa a
ese momen o. Consecuencia de es a doc ina es supone que las
gigan escas igu as de la His o ia, que conmo ie on mundos, que
ans o man c eencias, camhiando eligiones, que conquis a on im-
pe ios y que descub ie on nue os ho izon es, donde el pensamien o
humano aga a, bañándose en los lumina es de las ciencias y de
las a es, su apa ición no
ué
ob a del aza , sino del medio social,
que de an emano enía p epa ándose pa a acoge les y ecibi les.
Y, po úl imo, ase e a que el medio social o la in e p e ación
económica, como o mando pa e in e esan e de aquél, es incom-
pa ible con el lib e albed ío, es un e o c asísimo; es deci , que
a i ma que la in e p e ación económica de la His o ia es a alis a o
de e minis a, es un absu do; los ó denes sociales, dicen, son ó de-
nes humanos; en ellos se agi an y mue en los homb es, y el homb e
es un sé in eligen e y lib e, capaz de di igi su olun ad y deci-
di se a ob a y elegi socialmen e. La ley social se basa en la
obse ación, y los homb es, en elación de 10 que es u o de la
expe iencia, elegi án una egla de conduc a en a monía de lo que
se en ienda como mejo pa a consegui su bienes a ; en es e
sen ido a i n
homb es, yd
la mane a de
diciones,
y
el
De modo que
g eso, po qu
es án en úl i
la egla o no
és as imp im
a i ma la in e
F en e a
E
la e olución
con adicha I
sen ido ín im
juicio mo al,
cia, es el de
nos no es án
que no pued
in eligencia:
men e dichos
se ac os del I
po el
ho nb
siendo la
lib
de la cual lo
ac os, yel
la libe ad.
l
lími es; es o
nes sociales
egula el a
las cos umb
La His o ia,
cos umb e o
p oducido le:
(1) Seligman, ob a ci ada. (1) Mendi
.)1
-:
+-,
'-Y
I~
.>
-43-
•
¡ue i e. Si
xis encia de
nía
y
aun la
ue el p ome-
onen
lib es,
ouede
descu-
I
la acción
y
:1
alo
esen-
sen ido a i man que las condiciones sociales son c eadas po los
homb es, y dado cie o o den de las mismas, la comunidad decidi á
la mane a de ob a ; los homb es pod án al e a o cambia esas con-
diciones, y en onces cambia án ambién las ideas de la comunidad.
De modo que en es e sen ido no hay nada que sea opues o al' p o-
g eso, po que en esas condiciones sociales, en ese medio social,
es án en úl imo é mino, en i ud de
su acción
o
de su eacción,
la egla o no ma de conduc a pa a ob a ' o no en el sen ido que
és as imp iman la esponsabilidad de esa co ien e gene al que
a i ma la in eligencia social.
F en e a es a doc ina es á la del espi i ualismo, que a i ma que
la e olución es una hipó esis no demos ada po sus pa ida ios y
con adicha po la ciencia; que la libe ad nos a es igua que el
sen ido ín imo es necesa io e indispensable pa a la o mación del
juicio mo al, y po úl imo, y como a gumen o de mayo impo an-
cia, es el de que la ma e ia es incapaz de pensa , los ac os huma-
nos no es án
in luidos
po el medio social, que es una causa ex e io
que no puede modi ica la olun ad, po que és a, lo mismo que la
in eligencia y la libe ad, in e ienen en los ac os humanos p opia-
men e dichos, «y si alguno de es os equisi os al a, pod án llama -
se ac os del homb e, pe o no ac os humanos, po que no son hechos
po el homb e con el pleno dominio de sus acul ades» (1), y que
siendo la libe ad una p opiedad exclusi a de la olun ad, en i ud
de la cual los bienes limi ados no pueden ija la di ección de sus
ac os, y el medio social un ac o limi ado, és e no puede in lui en
la libe ad. Un bien limi ado no puede sa is ace una endencia sin
lími es; es o apa e de que se pod ía da el caso de que las condicio-
nes sociales cambia an de al modo que en ez de aspi a al bien y
egula el ac o humano, se aleja a de aquél o le nega a, ya que en
las cos umb es o la adición, pudie a da se semejan e enómeno.
La His o ia, maes a de la ida, mani ies a que muchas eces en la
cos umb e o en la adición los ac o es o elemen os ex e nos han
p oducido leyes e dade amen e absu das. Unos legislado es han
en la
His o-
ncidi con el
do pa a
eci-
ecibimien o,
de isiona io
ociedad pa a
ione
que las
mundos, que
quis a on
im-
I
pensamien o
ciencias
y
de
nedio social,
y ecibi les.
n e p e ación
él, es incom-
~sdeci , que
es a alis a o
~n, son
ó de-
s,
yel homb e
un ad
y
deci-
e basa en la
~s u o de la
mía
de lo que
i a ; en es e
(1) Mendizábal, pág. 69.
,.
- 50-
O os esc i o es explican que el ma e ialismo his ó ico conduce
en sis ema a la aplicación de leyes ísicas que igen el equilib io y
el mo imien o de los cue pos; es deci , las causas mismas que
de e minan ese mo imien o,
ue zas
en cuan o .SOI1 capaces de
modi ica el
eposo
o
el mo imien o
de los enómenos económi-
cos, y en su elación con los demás ac o es sociales.
En es e sen ido dice León Winia ski que el ma e ialismo his ó-
ico a Ma x se le debe, y no debe ega eá sele el mé i o de habe
descubie o una eo ía de elaciones que gua dan en e sí los enó-
menos económicos y los sociales; pe o que es a eo ía no deja de
se un empi ismo de
in e p e ación muy es echa,
que no esis-
e al más elemen al aciocinio. Es más bien una eo ía ísica que
pudie a llama se de mecánica social y que pudie a conduci cien í-
icamen e a aplica la eo ía de las ue zas que cons i uyen el
con enido y ex ensión de es a ciencia a la aplicación de odos los
enómenos que se p oducen en la ida social pa a ob ene una
explicación económica y al mismo iempo acional de la His o ia.
Es e p incipio elemen al de la mecánica que consis e en el
meno es ue zo, se aplica ambién en economía y en odo lo que
a ec a a la ida social. Es e esc i o , más adelan e «a i ma que la
economía pu a enseña que si un indi iduo o sociedad iene a ias
necesidades con di e en e in ensidad, no empieza po sa is ace la
más u gen e en su o alidad pa a p o ee en seguida a la menos
u gen e, sino que sa is ace odas al mismo. iempo, p ocu ando el
máximo de sa is acción con el es ue zo mínimo; que, dada cualquie-
a in ención écnica, se a a de saca odas las posibilidades de
ganancia en odos los dominios sociales en i ud del p incipio del
meno es ue zo, y así se p oducen median e ella en la sociedad
odos los cambios posibles, en medio de los ape i os no sa is echos
de la masa social que ienden hacia el máximum de sa is acción
posible; pe o en sen ido in e so ocu e con oda inno ación en los
o os dominios sociales, y es a ley de equilib io y de jus icia cons-
i uye la ue za conse ado a, la ue za de ine cia del sis ema
social, haciendo median e ella que no se pueda pasa inde inida-
, men e a la ealización de nue os descub imien os y a la sa is acción
de nue as necesid
io es necesidades
hacia la mayo dich
una economía es á
ida social en cuan
del meno es ue zo
«
La economía di
p e espondiendo
I~
p incipio que supo
so in ini o que nec
g eso es la
in elig
social, ya que
uns
de la in eligencia
cada ez mejo po
jo es es la écnica:
de las elaciones ~
psicológicas, ilos
que si la écnica
pun o de is a d
social, e dad se
es p eciso busca!
p og eso
social»;
p oba el
p íncipk
y a la Biología,
e
eniendo que «la
ción económica d
his ó ico, y así,
e
ísica, unila e al
acional y compn
de la écnica, si u
epe ido
p incipie
con es an los
que
ialis a de la His
(1) Sánchez H
"----....
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' :
7'
<:»
<.
//
---51-
his ó ico conduce
~enel equilib io y
usas mismas que
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iómenos
económi-
[es,
a e ialismo his ó-
1
mé i o de habe
en e sí los
Ienó-
eo ía
no deja de
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que no esis-
eo ía ísica que
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e cons i uyen el
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i a ob ene una
Je
la His o ia.
, consis e en el
en odo lo que
~«a i ma que la
lad iene a ias
io
sa is ace la
uida a la menos
,p ocu ando el
, dadacualquie-
osibilidades de
el p incipio del
en la sociedad
; no sa is echos
de sa is acción
io ación
en los
e jus icia cons-
ia del sis ema
sa inde inida-
la sa is acción
de nue as necesidades an es de que sean sa is echas las an e-
io es necesidades de la masa social, lo cual o ece la endencia
hacia la mayo dicha del mayo núme o, cons i uyendo desde luego
una economía es á ica que comp ende odos los dominios de la
ida social en cuan o les, hace equilib a se en i ud del p incipio
del meno es ue zo»,
«La economía dinámica se p esen a de o a mane a, aunque siem-
p e espondiendo la mecánica social al p incipio del meno es ue zo,
p incipio que supone una pe ec ibilidad siemp e mayo , un p og e-
so in ini o que necesi a una in eligencia más su il, po que el p o-
g eso es la in eligencia, es el 1I10 o cen al de odo el p og eso
social, ya que una in ención écnica no es más que un p oduc o
de la in eligencia, y el p incipio del meno es ue zo se ealiza
cada ez mejo po el p og eso in elec ual, una de cuyas ías me-
jo es es la écnica; que la in eligencia se adap a mejo en lo écnico
de las elaciones económicas que en
10
abs ac o de las e dades
psicológicas, ilosó icas-es é ica, mo al, de echo y polí ica-, y
que si la écnica y la economía ienen p eponde ancia desde el
pun o de is a del p og eso sob e los o os aspec os de la ida
social, e dad sen ida agamen e po el ma e ialismo his ó ico,
es p eciso busca en .es e p og eso la uen e de ini i a de odo
p og eso social»; y después de hace ex ensas conside aciones pa a
p oba el p incipio del meno es ue zo y aplica lo a la Sociología
y a la Biología, cie a su pensamien o es e b illan e esc i o sos-
eniendo que «la mecánica social no es o a cosa que una explica-
ción económica de la e olución de las sociedades, el economismo
his ó ico, y así, el ma e ialismo económico, de se una eo ía me a-
ísica, unila e al y es echa, se con ie e en una eo ía cien í ica,
acional y comp ensi a de los enómenos sociales, no sólo del lado
de la écnica, sino del lado biológico, unido odo po el an as eces
epe ido p incipio del meno es ue zo» (1), Obse ación
él
la que
con es an los que in e p e an en sen ido amplio la concepción ma e-
ialis a de la His o ia, en que no odo enómeno de la ida humana,
(1) Sánchez Ro nán, discu so ci ado
--52-
lo mismo indi idual que social, ha de explica se según sus bases
económicas. Que es o implica ía a ibui a aquellas p ime as mani-
es aciones del lenguaje o del a e p imi i o una base económica, y
que las elaciones de la ciencia pu a, con las condiciones sociales,
es segu amen e muy emo a. ¿Cómo ha de supone se que en el
homb e lo es odo el ac o económico?; es o se ía an o como a i -
ma que el homb e no es lo que es, debido p incipalmen e a su
in eligencia; cuan a mayo es su cul u a, mayo es su e olución
en es e o den de ideas, y el eje cicio de una in eligencia cul i a-
da, al e a y ans o ma las necesidades ísicas y isiológicas, po -
que és as no ienen o o camino que cambia , en g an pa e, en
«el c isol del azonamien o». Los hechos de la men alidad deben
econoce se (1). No pueden explica se los enómenos económicos
en endidos con un es echo c i e io po la ley de la ene gía, como
a i ma Lab iola , po que es a es una alacia, «un engaño», que p e-
ende explica cien í icamen e aquella ase de «el homb e eco-
nómico», ya pasada de moda y comple amen e an icuada y ue a
de iempo. «Hay-sigue diciendo Seligman-indudablemen e una
ida económica y un mó il económico que lle a a odo sé humano
a sa is ace odas sus necesidades con el meno gas o de es ue -
zo», pe o ya no es necesa io demos a que en el homb e lib e
hay o os ac o es que in luyen en su ida además del económico,
y a eces no odos pueden medi se po igual ni se dan con la misma
ue za. Si se analiza la ida del homb e, aun in luyendo pode osa-
men e sob e ella el mó il económico, no se escapa ía a la obse a-
ción de la más elemen al psicología social, el de que ya no hay
aquel solo mó il, po que no exis e el homb e ilóso o, ni el eólogo,
ni el económico. El come cian e, el indus ial, el ob e o, ienen sus
elaciones de amilia, que le imp imen ines dis in os al ma e ial,
como el ilóso o y el eólogo, ienen necesidades ma e iales que
se mani ies an con impe io y necesa iamen e ha de sa is ace .
In e p e a en es a o ma, dicen, la concepción ma e ialis a de la
His o ia, es hace la con c i e io an es echo como la de aquellos
economis as
ql
mé odo, induc
pues o que ami
au o , su inex
En es e se
explica po la
hoy más bien s
guien e, la
En
in e p e ación
Pa a
e mh
lo que suponel
de Ma x, que
his ó ica la
ha
ceso económic
a i mación se
Sánchez
Rom
sociedad p imi
co ela i as
(
e a p oduc o
d
i
mpe íec a, pE
undamen ales
condiciona 1a
económicos
ql
épocas de la ~
den se Io
conu
(1) Seligman, ob a ci ada
(1) Sánche:
(2) Seg ín 1
di idi se la his
minismo his ó:
di idido en e
p ime a, de un
i as
y
nacien
nos encon am
el abajo, po
máquinas, e c.
ac o indispe
'
~'
<:»
<,
-:
/'
-53-
:ún sus bases
ime as nani-
económica, y
mes sociales,
'se que en el
n o como a i -
almen e a su
su e olución
encia cul i a-
ológicas, po -
an pa e, en
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deben
s económicos
me gía,
como
ño»,
que p e-
homb e eco-
uada y ue a
ilemen e
una
o
sé humano
o de esíue -
homb e lib e
!I
económico,
¡conla misma
Ido pode osa-
a la obse a-
e ya no hay
ni el eólogo,
~o, ienen sus
s al ma e ial,
ia e iales
que
le sa is ace .
-ialis a
de la
1
de aquellos
economis as que p e endían exp esa la economía po uno
i
o o'
mé odo, induc i o o deduc i o, que hoy se ha dejado a un lado,
pues o que ambos lo explican po leyes na u ales que, según es e
au o , su inexis encia hoy se ha demos ado.
En es e sen ido, dicen, hay que ene c i e io más amplio pa a
explica po la eo ía de la e olución las ins i uciones sociales que
hoy más bien son ca ego ías his ó icas que absolu as, y, po consi-
guien e, la Economía mode na ha acili ado es e amplio c i e io de
in e p e ación a la concepción ma e ialis a de la His o ia.
Pa a e mina es a pa e de nues o abajo, di emos que según
lo que suponen los que c een se ieles in é p e es del pensamien o
de Ma x, que a cada hecho, a cada enómeno, a cada ins i ución
his ó ica la ha p ecedido o se ha desen uel o a a és de un p o-
ceso económico que le ha imp eso su ca ác e , di emos que con al
a i mación se incu ía en un cí culo icioso, po que, como dice
Sánchez Román (1), «si examinamos cómo es aba cons i uida la
sociedad p imi i a (la
gens)
y qué ins i uciones económicas la e an
co ela i as (p opiedad comunal, comunidad de abajo, e c.), es o
e a p oduc o de su o ganización social, que pod ía se más o menos
impe ec a, pe o que supone, desde luego, la exis encia de ideas
undamen ales que expl ican esa o ganización social, que le dan al
condiciona la base de exis encia; po consecuencia, esos hechos
económicos que se señalan como ca ac e ís ica económica en las
épocas de la His o ia, más bien que conside a los como causa pue-
den se Io como e ec o» (2).
(1) Sánchez Román, ob a ci ada.
(2) Según De G ee , es son los pe íodos o épocas en que puede
di idi se la his o ia de la p oducción, pa a las aplicaciones del de e -
minismo his ó ico, a sabe : an iguo, eudal y bu gués, Es e úl imo
di idido en es ases de sucesi os desa ollos y ans o mación: la
p ime a, de unión en e el abajo yel capi al. po i ud de las p imi-
i as
y
nacien es indus ias; la segunda, o capi alis a, que es en la que
nos encon amos, de di o cio o an agonismo
y
lucha en e el capi al
y
el abajo, po consecuencia de las g andes indus ias, in oducción de
máquinas,
e c., y. en gene al, p eponde ancia del capi al, que, como
ac o indispensable en g an escala pa a mon a aquéllas, aspi a a
---
-54~
El seño Sánchez ROl11án, haciendo la c í ica de es a doc ina,
a i ma asimismo «que el ma e ialismo his ó ico p escinde de los
elemen os ideológicos, de lo que pudie a llama se la pa e espi i-
ual del o ganismo social del alma de la His o ia», Obse ación de
la que se hace ambién ca go Seligman al a i ma que una de las
que pa ece ene más ue za pa a des ui la doc ina ma e ialis a,
es el de que se haya p escindido en la in e p e ación económica «de
las ue zas é icas y espi i uales de la His o ia», si bien es e esc i-
o , al hace se ca go de la objeción, a a de e u a la dis inguien-
do en e la exis encia de la ley mo al y su génesis, que, po no
es a bien comp endidas, de e minan el acaso de la escuela, en el
que no cabe duda dominan las ue zas é icas y espi i uales.
La úl ima obse ación que se hace a es a escuela, es que es
una doc ina
monis a,
que iden i ica la ma e ia y el espí i u
y
que
al p opio iempo es e olucionis a, El seño Azcá a e hace su c í ica
en las siguien es palab as: «o la e olución iene una base eal
sob e que asen a se
y,
en onces, esul a un nóumeno solo y único;
o lo que le si e de undamen o es an sólo un p incipio pensado
y
sin ealidad; si lo uno, desapa ece la a iedad de los se es
y
de
subs ancias y queda la única y sola a i mación de el posi i ismo
on ológico, la ma e ia; si lo o o, se iene a conclui en un idealis-
mo subje i o,
y,
consiguien e nen e, en el escep icismo a que lógi-
camen e a a pa a el posi i ismo c í ico». En es e sen ido, a i ma
Seligman que oda eo ía ilosó ica que a e de explica en el
aspec o
monis a
la uni e salidad de oda la ida humana, es IIn
acaso en el aspec o ilosó ico, ya que es a uni e salización de
ines, cons i uye el obje o
y
con enido de la Sociología, que si bien
no es á bien de inida, a a, po úl imo, de elabo a la ley «de su
exis encia en
pe o si bien e
obje o de la
e
po q ue es e
la His o ia
y
1
en el pensa n
de c i e io la
i os,
bas a í
del desa olle
La
conce]
cie os sus p
po que sola n
ene en con
i
ndependenci:
ad,
pa a
qin
p edominan e
simplicísimo
de las
elaci
homb e se mi
cha de al
SI
ángulo, a me
inconmo ible
de la socieda
Schmolle
como la
expoi
que odo
es s
el desen ol i
que piensa,
s
nue as, se
c
dos y ue za
E
mo ales
y
pe
del homb e u
homb e
quiei
abso be la
mayo
pa e de los esul ados de la p oducción,
y
la
e -
ce a, que es la que se islumb a
COl1l0
ideal del po eni
y
po ine i a-
ble desa ollo de las an e io es, que consis i á en la socialización de
odos los ins umen os de la p oducción, capi al
y
abajo, undidos en
una
comunidad
p oduc o a que haga a odos,
alos
que
ac ualmen e
se
denominan capi alis as
y
abajado es, p opie a ios de los esul ados
comple os de la p oducción.
(1)
Seligm
'7'
~
<.
//
-- Ei5--
-s a doc ina,
cinde de los
pa e espi i-
se ación
de
le
una de las
ma e ialis a,
conómica
«de
~nes e esc i-
1
dis inguien-
que, po no
escuela,
en el
uales,
Ia,
es que es
spí i u
y que
acesu c í ica
ma
base eal
solo y único;
io pensado y
os se es
y
de
:1posi i ismo
en un idealis-
o a que lógi-
n ido, a i ma
xplica
en el
mana, es un
salización
de
a, que si bien
la ley «de su
exis encia en el sen ido de que e se una ciencia posi i a y eal»;
pe o si bien es cie o que en el o den ilosó ico no es de endible el
obje o de la ciencia ma e ialis a his ó ica, no así en el económico,
po que es e ac o ha enido siemp e una impo ancia decisi a en
la His o ia yla iene
ndn íu,
eje ciendo una bene iciosa in luencia
en el pensamien o de los in es igado es al explica con ampli ud
de c i e io la
impo ancia
de ese ac o . «Si no hubie a o os mo-
i os, bas a ía és e pa a ocupa un pues o de hono en la his o ia
del desa ollo mo al
y
del p og eso cien í ico»
(1).
La concepción ma e ialis a de la His o ia, aun suponiendo
cie os sus p incipios, nos pa ece que exage a sus a i maciones,
po que solamen e iene en cuen a el lado social del homb e, sin
ene en conside ación el de echo del indi iduo
él
la libe ad e
independencia de sus mo imien os Despoja al homb e de su libe -
ad, pa a que sea sie o de la colec i idad, yal examina como
p edominan e de los ines humanos el económico, hace de él un
simplicísimo
ins umen o, subo dinado a esa gigan esca máquina
de las elaciones de p oducción social. Las dos ases en que el
homb e se mue e en la ida, la indi idual y In social, deben ma -
cha de al sue e que coincidan en el é ice, como los lados del
ángulo, a monizando odos sus ines. Es a a monía es la base
inconmo ible sob e la que se ha de asen a oda azonable e o ma
de la sociedad.
Schmolle , abundando en es a opinión, a i ma que la eo ía, al
como la exponen Ma x
y
Engels, es alsa
y
unila e al. «Desconoce
que odo es ado écnico yeconómico no puede ene e ec o sob e
el desen ol imien o his ó ico ul e io , sino median e el homb e,
sé
que piensa, sien e
y
ob a; que odas las imp esiones económicas
nue as, se combinan en el alma con odas las demás ideas, ecue -
dos y ue zas psíquicas, yque así en odo momen o ob an causas
mo ales ypolí icas, combinadas C011 causas écnicas». Ma x hace
del homb e un au óma a del es ado écnico
y
económico, siendo el
homb e quien c en es e es ado, según ideas y ines supe io es .
ción,
y
la e -
y
po ine i a-
cialización de
), undidos en
.c ualmen e se
.os esul ados
(1) Seligman, ob a ci ada.
--56-
«Toda o ma de explo ación, las elaciones de las clases, la o ma
de la p opiedad, aunque dependien e de la écnica, no pueden
explica se más que po causas in elec uales y mo ales c e-
cien es» (1).
(1)
Posada. P ólogo de Seligman, página
65.
Como p ueba e iden e de que se han exage ado los undamen os de
la eo ía, Engels, in luído sin duda po los a gumen os que en al sen-
ido le hacían los ad e sa ios, esc ibió en 1890 una ca a a un es u-
dian e en la que le decía: «Ma x y yo somos en pa e esponsables del
hecho de que algunos jó enes hayan a ibuído a eces al lado econó-
mico más impo ancia del que se me ece. Al de ende nos de los
a aques de nues os con a ios, e a p eciso hace esal a el p incipio
dominan e negado po ellos; y no siemp e eníamos iempo, luga ni
opo unidad pa a ija nos en los demás ac o es, los cuales es aban
comp endidos en )as accJones.,...Y eacciones mu uas que noso os des-
cuidábamos.» (
,.9..
'¿;..•.,,;:/
Pe donad,
niendo de
man
al in de la
comp endido
a iende a los
necesa ia a lo:
dicen los sock
conciencia de
social como a
p ende como
1
e olución de
1
social,
maniíe
je i a de la
se
Yaun cua
e olución con:
amen e Io u
es (obje i as
en la asociad
da luga a
11
indi iduos,
de
dual
y
social
causación soc
(1) F anklii
1
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-:
-:
II
ses,
la o ma
, no pueden
no ales c e-
damen os de
ue en al sen-
a a un es u-
ponsables del
I1lado econó-
e nos
de los
I el p incipio
¡PO, luga ni
ales es aban
ioso os des-
Pe donad, seño es, que haya moles ado ues a a ención po-
niendo de mani ies o lo que dice la ciencia de la Sociología espec o
al in de la ida humana, pa a demos a que aquél no se halla
comp endido en el económico an sólo, en azón a que es a ciencia
a iende a los elemen os subje i o y obje i o, pa a da la unidad
necesa ia a los enómenos sociales, buscando especialmen e, como
dicen los sociólogos, en el hecho subje i o lo que ellos llaman «la
conciencia de la especie», que dis ingue pe ec amen e la conduc a
social como al, de la pu amen e económica, polí ica, e c., que com-
p ende como p incipio de e minan e mo i os de o ganización en la
e olución de la elección social, de la olición social o de polí ica
social, mani es aciones sociales que in eg an la in e p e ación sub-
je i a de la sociedad.
y
aun cuando sea ácil supone que el p ime p oceso de la
e olución comp ende enómenos del o den ísico po es a p ime-
amen e o mados los ag egados sociales po condiciones ex e io-
es (obje i as), es lo cie o que inmedia amen e iene la eacción
en la asociación y comienza el p oceso oli i o (subje i o); es o
da luga a la ampliación y pe eccionamien o po pa e de los
indi iduos, de sus elaciones sociales, que al se elegidas indi i-
dual y socialmen e, llega a combina un ac o impo an e de
causación social (1).
(1) F anklin,
P incipios de Sociología.
-58-
Cie o que el elemen o o mo i o económico es enómeno ísico
(obje i o) po que se de i a del deseo de iqueza pa a sa is ace
necesidades ísicas, pe o le e ue za pode osamen e la conciencia
de la especie, y en onces apa ece en o as o mas, pe o nunca
como único o p edominan e, como le a i ma el socialismo cien í ico.
Habéis is o ambién cómo la escuela ma e ialis a his ó ica
ecaba su independencia de la eo ía cien í ica del socialismo, y
cómo a ibuye a la ley del medio social odo el p oceso ísico y
oli i o de los enómenos sociales; en ales é minos, que eogonía
y iloso ía, polí ica y legislación, son p oduc o del medio social, y
es más, has a la apa ición del genio, que in es iga en la ciencia la
e dad, y el caudillo que conquis a impe ios y co ona su en e el
lau el de la ic o ia, es asimismo ambién p oduc o del medio
social. El in humano, según es a escuela, no es solamen e el
económico, ni siquie a el p edominan e, ya que no odo puede
a ibui se a los cambios económicos, po que el ac o que en úl imo
é mino es decisi o en la His o ia, según Engels, es el de la p o-
ducción y ep oducción de la ida eal (1).
Aho a bien, pa a el socialismo, oda la ida humana se halla
con enida en la aspi ación inal, de odo
10
que se halle comp endido
en la ida e es e. Pa a él no exis en o os goces que los e e-
nales; no hay un más allá. La ida del espí i u es negada po el
sis ema cien í ico socialis a. Socialismo y comunismo son dos é -
minos exac amen e iguales, y el socialismo cien í ico que ha dado
impulso al mo imien o socialis a e oluciona io ac ual, pa e del
comunismo cien í ico su gido de la c í ica de Ma x, que le di e en-
cia del an iguo u ópico y sen imen al de Owen y Blanc. Se unda
en los siguien es supues os (2). Leemos en De ille:
«La lucha de clases que, al deci de Ma x, es á con i mada po la
His o ia. Lucha de clases, an agonismo de clases siemp e ha exis ido
en el pasado; la His o ia así lo demues a, cuando nos enseña que
ese an agonismo es an an iguo como la humanidad, pe o la di isión
de la socieda
de elaciones
nómicos
man i
p oducen y o
demás. La g
indus ial, la a
esul ado el ae
son ni los
ná
desigualdad e
abajo de ae
sociales, an e
con i iendo (
explo ado es
iqueza, acum
modo de p od
a ec an a las e
económicas».
La eo ía
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io es cosa mi
abajado es
e obligado a
do un mayo e
iosa necesidi
exceso
110
ec
supe a1ía c e
consecuencia,
monopolizado
due o in eg al
gend a las esp
o icio') (2).
La misión (
na iamen e, d
(1)
Seligman, ob a ci ada.
(2)
De ille. P ólogo a
El Capi al.
(1) El Capii
(2) Mise ia
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UNIVi~ .
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- 59 -
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de la sociedad en clases como hoy la conocemos, es p oduc1~ •
de elaciones económicas que undadas en alsos sis emas eco . .' ; "" /
nómicos man enidos po la ue za, unos son los que abajan y ., ••..••
~'!:
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p oducen y o os se ap o echan sin abaja del es ue zo de los ~- ,-
demás. La g an indus ia, las máquinas, el exceso de población
indus ial, la aglome ación de ob e os en las áb icas, ha dado po
esul ado el ac ecen amien o de iquezas en pocos homb es que no
son ni los más in eligen es ni los más ap os; ha p oducido una
desigualdad en la ida ma e ial, i iendo és os a expensas del
abajo de
aquéllos,
con i iendo a los homb es en dos clases
sociales, an e quienes se han le an ado ba e as in anqueables y
con i iendo en explo ados los que abajan, los que p oducen, y
explo ado es a una exigua mino ía que nada hace po p oduci
iqueza, acumulando en su p o echo el abajo de los demás. Es e
modo de p oduci in luye y es causa de elaciones sociales que
a ec an a las cos umb es y a las ins i uciones polí icas, ju ídicas y
económicas» .
La eo ía de la plus- alía, en la que Ma x exp esa que el sala-
io es cosa muy pa ecida a la se idumb e, y que la condición del
abajado es poco menos en iden idad que la del escla o, que se
e obligado a p es a su mayo ene gía de abajo, comp ome ien-
do un mayo es ue zo que el necesa io si ha de sa is ace la impe-
iosa necesidad ísica de alimen a se y man ene se, po cuyo
exceso no ecibe e ibución alguna y cons i uye, po an o, una
supe alía c ecien e que ap o echa al pa ono, acumulándose, po
consecuencia, iquezas no p oducidas po él, con i iéndole en
monopolizado «del abajo no pagado»" En una palab a, el p o-
duc o in eg al de su abajo (1). La di isión del abajo «que en-
gend a las especialidades, las especies ycon ellas el idio ismo del
o icio') (2).
La misión del p ole a iado es adueña se, aunque sea e olucio-
na iamen e, del pode polí ico, pa a pode él dispone de la ue za
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i mada po la
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enseña que
o la di isión
(1) El Capi al,
páginas 30 y31.
(2) Mise ia dela iloso ía,
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ía, in
lis as.
En
un ep
-66-
en Lond es en el mi in que se celeb ó en Sain -Ma in 's hall el
28
de
sep iemb e de 1864, y al que concu ie on ob e os de di e en es
naciones, que, sub encionados po sus Gobie nos espec i os, se
encon a~an en Lond es pa a es udia la g an Exposición Uni-
e sal que se celeb aba a la sazón, es á el p incipio de és e
mo imien o.
El mani ies o inaugu al de la Asociación, publicado pocos meses
después y en el que habian colabo ado Ma x y Engels, comienza
po sen a el hecho siguien e, como jus i ican e de la Liga In e na-
cional de T abajado es:
«Es un hecho (1) no abilísimo que la mise ia de las masas a-
bajado as no haya disminuido desde 1848 ( echa en que se publicó
el mani ies o del pa ido comunis a) a 1864, y, sin emba go, es e
pe íodo p esen a un desa ollo incompa able de la indus ia
y
del
come cio».
A con inuación a i ma «que la conquis a del Pode es el p ime
debe de la clase ob e a», que así pa ecen habe lo comp endido
ob e os de dis in as naciones, en e o as Ingla e a, I alia, Alema-
nia y F ancia, en donde se ha eo ganizado polí icamen e el pa ido
de los abajado es, e minando con la misma ase del mani ies o:
«¡P ole a ios de odos los países, uníos">, y pa a que no queda a
duda sob e el ca ác e de la polí ica de es a Asociación, los edac-
o es exponen en el p ime conside ando «que la emancipación de
los abajado es debe se ob a de los abajado es mismos». Es e,
según Mona íe (2), es el pos ulado p incipal del socialismo e olu-
ciona io.
Es e socialismo es emible, dice el doc o Val e de, «po se
ancamen e e oluciona io; su ác ica es la acción di ec a suma-
men e pe u bado a; el sindica o es el medio de ag esión; la bolsa de
abajo un ins umen o de agi ación e oluciona ia y, en in, den o
de su seno lle a la gue a social y la uina de las ins i uciones
undamen ales de la sociedad en que i imos».
(1) J. Mesa, en su p ólogo a la Mise ia de la Filoso ía.
(2) Doc o Val e de, discu so ci ado.
(1)
(2)
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I~
/1
-67-
o se
suma-
ilsa
de
den o
cienes
El an agonismo que exis e en e el socialismo e oluciona io y
la o ma de gobie no de odos los países, es iba p ecisamen e en
que, según ellos, esas an decan adas democ acias no han esuel o
sus p oblemas, y, al as de e en los homb es que le guia on en
o o ' iempo y que han escalado el Pode , les han uel o la espalda,
alejándose en absolu o de sus eo ías y p ocedimien os. Así, Gus-
a o So el (1), que mili a en las a anzadas del socialismo e olu-
ciona io, a eme e u iosamen e con a los polí icos anceses que
han ocupado los más ele ados pues os públicos: dice de ellos, y
muy especialmen e de Waldeck Rousseau, que había hecho ap oba
la ley de 1884, e e en e a los sindica os, concebida pa a amed en-
a a las clases conse ado as, Aconseja en es a ley a los p e ec os
•
que n : sólo se limi en a hace la cumpli , sino que es imulen y a o-
ezcan el espí i u de asociación ob e a, y más adelan e asegu a «que
aun cuando la ley no a ibuye a la Adminis ación ningún eje cicio
obliga o io en la busca de soluciones pa a los g andes p oblemas
económicos y sociales, él juzga
debe suyo in e eni ,
poniendo
sus se icios a disposición de odos los in e esados ... Que debe
p ocede se con mucha p udencia pa a no despe a ecelos y nos-
a les a las asociaciones ob e as que el Gobie no se in e esa en
su desa ollo y que han de di igi les pa a que en en en el e eno
de los hechos. Los p e ec os habían de consag a se a es a unción
de conseje o y
colabo ado de o o
(2) median e el es udio
ahincado de la legislación y los simila es exis en es en el ex an-
je o». Iguamen e a i ma en su
Mo ale,
censu ando al colec i ismo,
de quien dice no es más que una palab a ana, y espe a de los
sindica os log en «o ganiza el abajo en g ande». Ylo mismo
dice de Mille and, quien consiguió, median e
o icios de co edu-
ía,
impone se como caudillo de g upos i econciliables de socia-
lis as.
En o os pasajes de su ob a censu a a Vaillan , apoyándose en
un ep oche que Ma x di igió a sus ad e sa ios de la Alianza, que
el28 de
e en es
os, se
ín Uni-
le es e
s
meses
nnienza
n e na-
.as a-
publicó
:0,
es e
a
y
del
p ime
'endido
Aléma-
pa ido
i ies o:
ueda a
edac-
ión de
Es e,
'e olu-
(1) So el, Re lexiones sob e la iolencia, página 214,
(2) So elllama al o o a ma de papel.
..4
~68~
adicaba p ecisamen e en esa sepa ación de di ec o es y di igidos
que es au a al Es ado, y has a publica un ascículo aquig á ico
en el cual es e homb e a i mó e a necesa io ene al p ole a iado
a la espalda pa a ence , y que no se le end ía si 110 se le hace
e que el pa ido no ep esen a ya sus in e eses, especialmen e en
la lucha de clases.
Y, po in, en o o capí ulo de la ob a a ecia con a Clemen-
ceau y jau és, diciendo de es e úl imo que o ma pa e del g upo
inancie o de L' Humani e, colocado en e los in elec uales del
pa ido, y que es os in elec uales «no son, como se dice a menudo,
los homb es que piensan, sino las gen es que ienen po p o esión
pensa y ecibi salé,l io a is oc á ico a causa de la nobleza de su
p o esión. En suma, que hay que aleja se de lo que él llama
socia-
lismo cul o,
po que es e socialismo ha di idido a los socialis as en
dos clases: una, los que cons i uyen
núcleo selec o,
o ganizado
como pa ido polí ico, que i e del eje cicio de su in eligencia, y
o a, que es á o mada po la masa de los p oduc o es, que es la
que abaja pa a man ene y asegu a la ida del núcleo selec o,
que po cie o no es muy semejan e a la ida de los asce as». En
una palab a, que los sindicalis as descon ían has a de los je es del
socialismo, cuando es iman que en ez de la lucha de clases, con la
que sueña el p ole a iado a usanza de la ieja eo ía ma xis a, sus
caudillos op an po colabo a con ellos pa a pa icipa de los goces
que p opo ciona el pode minis e ial.
Bien cla a se e la azón de po qué el socialismo e oluciona-
io se aleja de la polí ica pa lamen a ia, po que en iende que al
colabo a con las demás clases sociales en es e sen ido, se ace can
más al e o mismo, que a enúa, en su concep o, la doc ina de Ma x.
De aquí la di isión o escisión del socialismo con empo áneo,
que de día en día se acen úa, llegando a con e i se los cama adas
de la íspe a en enemigos i econciliables.
De es o deducen que el socialismo e oluciona io como clase
es bien dis in o del pa ido socialis a, y su base de ope aciones son
comple amen e di e en es, po que aquélla se mue e en un medio
e oluciona io, ag upados en los sindica os único o ede a i o, con
sus
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sus bolsas de abajo, que son los ó ganos p opios del p ole a iado,
a la in e sa de lo que sucede con el pa ido socialis a, que con i e
con las demás clases sociales.
Y
como los pa idos polí icos, aun
en su o ma de gobie no más democ á ica, no han p opo cionado la
solución anhelada de emancipación del ob e o, hay que acaba con
al es ado de cosas, undando ellos o o Es ado a base de la Com-
mune bu guesa; es deci , libe a se económicamen e, pa a lo que
es menes e da paso a un nue o de echo, bajo el lema de « abajo
lib e en la sociedad lib e».
»La
acción sindicalis a-dice el doc o Val e de- a a de o -
ganiza a su modo la libe ad (1) y acaba con la au o idad en el
alle , en el Es ado y en la sociedad, nacionalizando la indus ia;
ellos se án los que o ganicen el abajo
y
la disciplina capi alis a;
el emp esa io obedece á y es a á a en o al cumplimien o de las
ó denes que en al sen ido emanen de las delegaciones ob e as;
en la sociedad la o mación de ede aciones lib es que asegu-
en la libe ad del sindicado y de la ede ación en la g an con ede-
ación social (2), y en el Es ado su ans o mación ha de se o al,
al como hoy se mani ies a en la ida; nada de au o idad, nada de
pode ; odos es os a ibu os del pode se án des uídos; odo lo
que cons i uye la sobe anía se á de ibado; odo lo que en él se
mani ies a como ga an ía y segu idad del pode , se á deshecho y
sus i uído; los a ibu os del pode en el Es ado imp oduc i o,
jus icia y ejé ci o, se án sus i uídos pa a que haya el meno Es ado
posible, y odo median e el empleo de la ue za, que pa a ellos es
una necesidad his ó ica.
»La
acción di ec a del socialismo e oluciona io-sigue diciendo
el doc o Val e de-puede deci se que la cons i uyen o o man
dis in os ac o es, necesa ios pa a comple a la ob a que se p opo-
ne el socialismo e oluciona io. El p ime o es el sindica o único,
eunión o ag upación de ob e os, de p oduc o es, en el sen ido
écnico en que ellos usan la palab a, en donde se les educa pa a el
.on
(1) Doc o Val e de, discu so ci ado.
(2) En es a o ma se ha o ganizado el So ie uso,
sus
oces
ona-
le
al
can
a x,
leo,
das
70--
comba e. ::-;egulldo, des ado de ánimo
(l
eh' esCl'llCi:1 del ánimo
de los sindicados
)1::,<1
p oduci (Oli"hll!Í 'IIW!lií' al e aciones en el
o den público ( e o ismo) que
Iwg:1
!ilÍ 'n c
un
es ado
e olucio-
na io y donde se p oduce
UI1,1
e dade a selección de sindicados;
de IIII}I pa e «los
más
decididos, los
más
alien es, los más
audaces y los I11<ÍS
conscien es»,
que o man la cabeza; de o a la
masa; aquéllos pa a di igi e inculca odo lo que es p eciso pa a
comba i y ence : la masa pa a ejecu a : aquéllos exponiendo
cons an emen e e in e p e ando C0l110~;UIll()Ssace do es la doc ina
de Ala x; éSÜI pa a ecibi la y ob a ell consecuencia: aquéllos, ell
in, pa a di igi
odo mo imien o
ob e o; la 111<IS(1
pa a
obedece
ciegamell e sus
ins ucciones.
El e ce o
y
úl imo
ac o de
la
acción di ec » e;; «la huelga gl'lIe ;¡Jl! que ep esen a el úl imo
episodio de 1;:
1)¡lÍ;:li;¡
.Yel que ha de conduci al socialismo e olu-
ciona io él la ic o ia
inal».
El socialismo
e olucionn ¡o
cuen a con
los siguien es medios p. u
cous -gui lo:
el e o ismo,
1<1
huelga
pa cial, ol boyco age, el I"he! Yla caza del zo o, que po se
concep os conocidos
no ep od
u
i
mos (1).
La huelga
gene al
la compa a
So el
a
una g an ba alla, ba alla
que ha de aniquila po comple o al ad e sa io (2), yasí como pa a
llega él consegui un iun o gue e o los ac uales esc i o es
mili a es disCl!ITL:/1 nue os mé odos de gue a. es udian
1;1
pe ec-
ción del a mamen o
y
aconsejan
cómo
ha de ins ui se al soldado
pa a lil-g;l '
;¡
es e inal pe seguido de alcanza la ic o ia, así el
siudicalismo
e olucionn ¡o,
discu iendo como los esc i o es mili-
Ll :s, condensa oda su
acción
so ialis « en
1"
huelga gene al y
odos aquellos mé odos que la p epa an
y
la pe eccionan los
dipu an C0ll10 excelen e p epa ación o ensayo pa a consegui es e
esnl ado: las huelgas pa ciales son, a juicio de es e esc i o , el
p ocedimien o más adecuado pa a p epa a el ca aclismo inal.
La
huelga pa ciul ec i icada p epa a
1<1
gene al, que se con e i á en
el iun o del p ole a iado.
En
I
huelga
escuela
sindical
Si
po que
de
hac
que
cei
o ician
gene a
La
consid
siempi
ce ca
con a
nien e
olo os
e[
sob e
se apl
mi o>
can e
los si
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acojá
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nasal
oda:
iue :
e o
conj
E
(1) Doc o Val c de, discu so ci ado, página 34.
(!2)
So el. Re lexiones sob e la iolencia, página l~l.
(1:
elig
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I
,
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ánimo
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olucio-
cados;
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más
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al y
n
los
, es e
o ,
el
11.
La
á en
En es e mismo capí ulo expone So el que la concepción de la
huelga gene al es la que sepa a ydi e encia la ieja de la llue a
escuela ma xis a, es deci , el socialismo como pa ido polí ico y el
sindicalismo e oluciona io.
Si no ue a po que emo abusa de ues a a ención
y
además
'po que al obje o de es e abajo no es pe inen e o a cosa que la
de hace la indicación, ep oduci ía aquí los pá a os de So el en
que censu a
y
abomina de los socialis as u ópicos
y
polí icos que
o ician en an iguas
capillas o iciales
y
sien en ho o a la huelga
gene al.
La huelga gene al pa a el socialismo e oluciona io, se la
conside a nada menos que como
un mi o:
Ellos, que se mani ies an
siemp e a eos, us igando aun a aquellos que c een es a más
ce ca del socialismo po come ca ne el día de ie nes san o, o
con ae ma imonio an e el unciona io ci il, no ienen incon e-
nien e en consag a un al a a la huelga gene al quemando an e él
olo oso incienso.
«Debe-dice So el-juzga se los
mi os
como medios de ob a
sob e lo p esen e», y po consecuencia no in e esa cómo el mi o
se aplicó en lo p e é i o.
«Lo que in e esa es el conjun o del
mi o»;
sus pa es ienen u ilidad, po el esal o que dan a la idea
con enida en la cons ucción». «En es e sen ido no sabemos-dicen
los sindicalis as-el po eni que es á ese ado a la lucha social,
y si hemos de se o no. a o ecidos po la ic o ia, pe o en e an o
acojámonos al mi o de la huelga gene al, po que és a se á el a a
del sac i icio, mien as la e olución se p epa a; en es a pa a
noso os nue a eligión (1), el mi o p opo ciona á el iun o de
odas las aspi aciones del socialismo y nos se i á de elemen o de
ue za que dé p ecisión y igidez al conjun o de los pensamien os
e oluciona ios; segu amen e que no pod íamos encon a ese
conjun o de pensamien o pensando de o a mane a».
Es a concepción con que So el aza la
deidad a ibuida a la
os, en
~dece
de la
úl imo
e olu-
a con
melga
I se
(1) Lenin en un ecien e discu so en Moscou, ha dicho que la
eligión es un opio. (De El Libe al, a ículo de Unamuno).
~
-72--
(1) Doc o Val e de, discu so ci ado.
(2) Doc o Val e de, discu so ci ado.
dOg i
el
el
es o,
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luch:
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sano
p en
ya n
sino
que
y qu
esis
has
conu
pués
los (
ae!
a q
I
po
O:
huelga gene al,
que ha de impone se a la conciencia socialis a
con la e del c eyen e, hace pensa -como a i ma el doc o Val-
e de-en
10
absu do de la esis. «Tal compa ación- dice mi ca o
compañe o-no puede se admi ida po ninguno que p o ese la
eligión c is iana, y ni siquie a po los que sin se c is ianos
juzguen se enamen e los hechos de la His o ia (1).
"Que e - sigue diciendo an doc o ca ed á ico- compa a la
di ina doc ina de C is o con el hecho humano de la huelga
gene al, es desconoce la base de
sus en ación
de una y o a».
Aquella doc ina, imp egnada de amo hacia el homb e, que e -
minó con odo el ma e ialismo del mundo pagano y con los goces
sensuales de la Roma de los Césa es, edimiendo a la humanidad
de la ieja escla i ud, digni icando a la muje , ele ándola a la
ca ego ía de compañe a del homb e, du1ci icando los igo es de la
po es ad pa e na y p omulgando una ley que sin e iza el amo al
p ójimo, an g ande, an he moso como el homb e se le puede ene
a sí mismo ... ; en e esa doc ina de amo y la doc ina del socialismo
e oluciona io, que iene una mo al social desconce an e, una base
de sus en ación ija, que p edica el odio con la lucha de clases, el
desen eno y la licencia con la posesión de goces ma e iales, de
los que nunca se e á sa is echa la humanidad, el in e és ma e ial
que p oduce el egoísmo, el deso den y la ana quía con el impe io
de la ue za, los sus i u i os de la jus icia, con el puñal y el
e ól e , manejados en la somb a y di undiendo po doquie a el
e o ; la dinami a colocada en segu o si io y cuyo ce e o golpe
de des ucción y mue e acaba con la ida de inocen es se es.
¡Ah! en e aquella eligión sua e, pe suasi a, que p ome e un
cielo lleno de en u as a los que abandonan la ida cumpliendo
c is ianos debe es, y es a que aun en
10
e eno no encuen a la
solución del p oblema de la máxima elicidad, media un abismo.
«P e ende que el ob e o (~) ponga en la de ensa de la causa
socialis a el espí i u de una e eligiosa que iendo con e i en
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dogma la eo ía de la iolencia y pa angona el sindicalismo con
el c is ianismo, es in en a di iniza lo me amen e humano», y
es o, hablando el lenguaje de la azón, es sencillamen e imposible.
y
po úl imo, coloca como coloca el socialismo e oluciona io
en e a en e a los homb es con la eo ía de la i econciliable
lucha de clases (p ole a iado y bu guesía), comp endiendo en es a
úl ima a los in elec uales, a quien an o debe la ci ilización y el
p og eso económico, suponiendo que en la sociedad humana, no
hay más que las dos, es c ee -sigue diciendo es e esc i o (1)-
que odo el p oblema social es iba en el iun o del p ole a iado
sob e la bu guesía, que a an o equi ale como desconoce la
es uc u a de las sociedades mode nas y la complejidad de sus
elaciones. Y si únicamen e se las azuza pa a conquis a el capi al,
hab á que deci con Dugui «que a la clase ob e a se la explo a,
exci ando sus pasiones mismas e impulsando a las muchedumb es
igno an es al pillaje y a la iolencia».
De e dade a isión p o é ica podía yo cali ica es e elocuen e
pa a o del doc o Val e de, y oso os segu amen e con ues o
sano juicio lo con i ma éis, cuando a dia io se es á leyendo en la
p ensa pe iódica la sección des inada a c ímenes sociales, en que
ya no sólo se emp ende la lucha con a el capi al y los capi alis as,
sino que ambién su en la pe secución los sindicados, los ob e os
que no se acomodan a las exigencias del sindica o, los que desean
y quie en abaja aunque no pe enezcan al sindica o, los que se
esis en a en ega la cuo a que eng ose la bolsa del abajo y
has a aquellos que son ep esen an es de la au o idad y ienen
como misión ela po el o den social. Y es o en el siglo xx, des-
pués de las a i maciones que en pasadas cen u ias se hicie on de
los de echos del homb e, y a nomb e de una nue a ci ilización que
ae á apa ejado un nue o de echo más humani a io y menos igo is-
a que el del pueblo omano o el de las ci ilizaciones del eudalismo.
Po o a pa e, la lucha de clases, que es p incipio econocido
po el socialismo cien í ico, es un ase o imp obado, po que la
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(1) Doc o Val e de, discu so ci ado.
-74-
inmens
His o ia demues a que aun cuando esa lucha puede habe enido
su impo ancia en la His o ia de la humanidad, no ha sido cie a-
men e po pe segui el in económico, sino más bien po consegui
ines eligiosos o polí icos; y aunque alguna ez en G ecia y Roma
pudo habe las, es an ci cuns ancial lo que a es e espec o se
e ie e, que no puede conside a se comp endido en el canon gene-
al de la doc ina ma xis a.
El p og eso económico, an acen uado en las mode nas ci iliza-
ciones, no ha p ocedido como b o e espon áneo de las luchas de
clases, sino que po el con a io han sido los descub imien os cien-
í icos los que han e olucionado y c eado un mundo nue o. ¡Ah!. ..
pe o la lucha de clases ae apa ejada o a conclusión, la gue a
ci il, la más ho enda de odas las gue as; la gue a que lle a
consigo odos los mo imien os popula es que abundan en emendas
injus icias.
En cuán a esponsabilidad no incu en an e la His o ia los que
e men an el odio con a una de e minada clase social, decla an-
dola gue a implacable, en la que sucumben an os y an os se es
inocen es. Los niños, las muje es, los ancianos, los en e mos,
¿ ienen la culpa de las desigualdades económicas, p o engan o no
de causas en las que haya más o menos p oducción de iqueza?
y
si esa doc ina que consag a como p incipio la lucha de
clases, abomina con a la gue a que puedan sos ene los Es ados
en e sí, ¿con qué azón quie e lle a la en e pad es e hijos, en e
he manos, en e compa io as? .. No, la lucha de clases debe se
condenada po odos los que p o esen la eligión de amo a los
semejan es, en que se asien a la di ina doc ina de Aquel que po
amo a los homb es de amó has a la úl ima go a de su sang e.
En la eligión de amo y de paz, es á la e dade a edención
de la humanidad.
Lo mismo puede a i ma se de la eo ía del plus- alo , que pa e
asimismo de o a hipó esis imp obada, al supone que el sala io y
la se idumb e son cosas muy pa ecidas o idén icas, y que es igual
la condición del abajado a la del escla o, po que uno y o o
comp ome en su p opio es ue zo, dando po esul ado que la
nn pag.
que en
concep
mucha:
la
legi
social.
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emp e
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-75-
inmensa ganancia del capi alis a es iba p ecisamen e en el abajo
no pagado. A i ma es o, es desconoce la mul i ud de elemen os
que en an en el ac o abajo, de los que depende su e dade o
concep o. El ac o ju ídico y el económico se comple an en él y
muchas eces apa ece aquél como p edominan e en cuan o asegu a
la legí ima libe ad indi idual conce ada y en a monía con el in
social.
Po o a pa e, los gas os de p oducción, ·la eo ía del alo y
p ecio, las leyes del cambio, las del me cado, el iesgo de la
emp esa, ¿no son ac o es pa a ene los en cuen a, po
10
mismo
que igen odos los enómenos de p oducción y dis ibución de
iqueza? Pone en lucha abie a los elemen os de p oducción o
a ibui al capi al un in lujo abso ben e, en mengua del elemen o
dinámico ep esen ado po el abajo, o a la in e sa, p oclama
como absolu o o p i ilegiado cualquie a de ellos, es como que e
pone en ma cha una locomo o a con una sola ueda o mo e un
molino con una sola pied a. Todos es os enómenos de p oducción
an complejos de suyo, necesi an la concu encia de di e sos ele-
men os que hagan posible la c eación de la iqueza y el p og eso
económico, cuyo p og eso no pod á acen ua se sino a me ced de
cul as in eligencias que imp iman su ma cha, de al sue e que la
ealicen. La in eligencia cul i ada puede con odas las ue zas
dinámicas.
En el concep o del Es ado, son asimismo poco a o unados los
ma xis as p e endiendo su abolición.
Dos ases, según ellos, end á el Es ado en la sociedad comu-
nis a: la p ime a lle a aún el sello de la sociedad ieja, de la
ma e ia en que ué engend ado; los medios de p oducción pe e-
necen a la sociedad oda, y po cada abajo que ejecu a cada
miemb o de la sociedad, socialmen e necesa io, ecibe de la socie-
dad un ce i icado que le da de echo a pe cibi de los almacenes
públicos los a ículos de consumo p opo cional a su abajo. Aun
hay de echos que p esuponen desigualdad, po que unos ecibi án
más que o os, y po consiguien e unoS se án más icos que o os.
El Es ado no ha mue o.
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e indus iales, que eunie on nume oso~ ob e os y que in il ando
en ellos poco a poco la doc ina de Ma x, comenza on po coali-
ga se y usa el a ma de la huelga en sus luchas con el capi al.
Plejano ué el p ime p opagandis a de la doc ina ma xis a en
Rusia, y el p ime o, según Tasin, que comp endió la impo ancia
del mo imien o ob e o y el que undó, en unión de o os e o is-
as, el pa ido social demóc a a uso. A Plejano se a ibuyen
es as ases p onunciadas en el p ime Cong eso socialis a in e na-
cional celeb ado en Pa ís en
1889:
«La e olución polí ica en Rusia
iun a á como e olución p ole a ia, o no iun a á» (1).
. P on o comenza on a o ma se o ganizaciones del pa ido en Rusia
y a asocia se los ob e os en los g andes cen os de p oducción: Pe-
og ado, Moscou, Va so ia y Lodz iban a la cabeza de es e mo i-
mien o, que ya no se con en aba con la huelga, sino que o ganizaba
públicas mani es aciones, en las que se ex e io izaban ideas polí icas.
Pa alelamen e a es e pa ido polí ico de la social democ acia se
undaba el pa ido socialis a e oluciona io po el céleb e Ped o
La o , mue o en Pa ís en
1900,
y cuya masa la o maban los
campesinos, que, como más adelan e se di á, e an los más necesi a-
dos de e o mas económicas en Rusia. Los in elec uales usos di i-
gían el e oluciona ismo.
En
1902
se unda la céleb e O ganización de comba e de los
socialis as e oluciona ios, a cuya cabeza igu an las más céleb es
pe sonalidades que ac ualmen e igen los des inos de Rusia. Desde
es a echa las huelgas se suceden sin in e upción, y el e o
eapa ece como acción p incipal del pa ido socialis a e oluciona-
io y como «mé odo de deso ganización gube namen al», epi ién-
dose cons an emen e los a en ados con a los gobe nan es. La masa
campesina, que ué siemp e la que cons i uía la base de ope aciones
del pa ido e oluciona io, con inúa en es a echa impasible an e la
p edicación de los após oles socialis as.
(1) Cuen a Tasin que el pa ido social demóc a a se o mó en Gine-
b a,
y
que le componían Plejano
y
o os es más, que un día pa-
seando po el lago de Gineb a Ve a Zasulich , exclamó iendo: «si nos
ahogamos, se acabó el pa ido social demóc a a».
.~
-84-
Pasamos po al o la gue a con el Japón, que es alló en los
comienzos de 1904, cuyo desas e, a ibuído al égimen za is a,
con ibuyó mucho al c ecimien o del mo imien o e oluciona io.
Pa a N. Tasin, el acon ecimien o de la gue a uso-japonesa
hace que se combinen la acción de los socialis as con los Zems os
(Consejos gene ales), que son los que juegan un papel in e esan-
e en la e olución de 1905 y que cons i uye el p eceden e de
la de 1917.
Dos líneas pa a ano a el signi icado de es e mo imien o.
El
males a e a gene al; el pueblo hamb ien o, las huelgas y las mani-
es aciones públicas se sucedían sin in e upción; és as e an apoya-
das po odas las clases sociales; las pasiones sob exci adas hacían
p esagia días his ó icos, y en es a si uación llegó el domingo 22 de
ene o, «bau izado después con el nomb e de domingo ojo», en que
cen ena es de miles de ob e os de la capi al, conducidos po el pope
Gapon, se di igie on al palacio de In ie no pa a llega has a el Za
bajo un g i o unánime: ¡Pan! ¡Que emos pan!
La ep esión ué e ible, y desde es e día puede deci se que el
males a siguió en aumen o, y allá a mediados de oc ub e del
mismo año es alla la huelga gene al, que pa aliza oda la ida eco-
nómica, consiguiendo que Nicolás II concedie a al pueblo de e mi-
nadas libe ades y
un
égimen pa lamen a io.
En
es e mo imien o ienen su o igen los Consejos de Delegados
ob e os, p o o ipo de los So ie s, que du a on co o pe íodo, y la
Unión de las Uniones, que ep esen aba a las p o esiones libe ales.
Aquí comienza a ac ua el pa ido Oc ob is a. Un le an amien o
a mado ocu ido en Moscou en diciemb e de 1905 y ep imido
ené gicamen e, y además la impe icia de las Delegaciones ob e as,
dió al as e con pa e de es as e o mas, quedando sólo la Duma
como la conquis a más impo an e de la e olución.
Dejando a un lado las acilaciones del za ismo uso du an e la
gue a con los impe ios cen ales y la in luencia eje cida en la co e
po el no menos céleb e Raspu in (1) a p e ex o del p e endido
pod
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(1) Raspu in,en uso, signi ica disolu o.
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pode milag oso pa a ein eg a en su salud al desg aciado he ede o
del ono, ija emos solamen e nues a a ención en los hechos más
culminan es que p eceden a la e olución de 1917 y a la ins au a-
ción delcomunismo,
. Los p ime os sín omas de agi ación popula acon ecen en la
a de del 8 de ma zo de 1917. Es el mismo g i o de 1905; la muche-
dumb e g i a: [Pan! [Que emos pan! Los economis as, es o zándose
en explica inú ilmen e la causa de la ca es ía de la ida; en e
o as, copiosas ne adas, al a de ca bón, el á ico in ensi o de las
ías é eas pa alizadas a causa de los se icios mili a es, e e.;
pe o a pesa de odos es os azonamien os el hamb e e a un hecho,
«un hamb e a oz, implacable, desga aba las en añas de medio
millón de ob e os, gua necidos en los ba ios bajos de Pe og ado
y en uel os po las densas huma edas de las undiciones (1)
El Gobie no se eúne; el minis o de Es ado Pok o ski p opone
la concesión u gen e de lo que jus amen e pide el pueblo. P o opo-
po , minis o del In e io , se opone con es ando que al p ime
choque con la gua nición de Pe og ado, los milla es de ob e os
en a án p on o en azón. Es e es el p incipio de la e olución.
Pe o a qué segui , si es o nos lle a ía demasiado lejos; os-
o os sabéis an bien como yo, cómo concluyó aquella semana
ágica, uniéndose la gua nición al pueblo de Pe og ado, de e-
niendo y enca celando a los minis os del impe io za is a, obligando
a la Duma a pone se al en e del mo imien o, an e la que des i-
la on egimien os en e os, con el co onel y los o iciales al en e,
en onando «La Ma sellesa».
«La Duma-dice Chessin
(2)-
emb iagada de o aciones deli-
an es, en uel a en la con usión que aen siemp e consigo los
golpes de Es ado, y sin iendo una e de neó i o en la omnipo encia
del de echo, dejó sin p o es a que su gie a ese o ganismo plebeyo
(se e ie e a que pa alelamen e al comi é ejecu i o esuci aba la
ag upación socialis a de la cáma a, al amoso ya casi ol idado
(1)
Se gio de
Chessin. -Zn
locu a oja,
aducida po Gaziel.
(2)
Chessin, ob a ci ada.
~
-86-
so ie p ole a io que ac uó en 1905 du an e la e olución in i ando
a los ob e os y soldados pa a que eligiesen delegados p opios),
po conside a lo una ins i ución p o esional». La Duma--dice más
adelan e-debió con a es a la in luencia del So ie , colocán-
dose a la angua dia e oluciona ia, y e igiéndose en Cáma a so-
be ana y Cons i uyen e, c eyó que el p ole a iado e a el pueblo
en e o uso, sin da se cuen a de que con el-So ie comenzaba la
lucha de clases que había de disocia las ue zas nacionales. La
Duma, al sen i se e oluciona ia, pensó se una con inuación de
la Re olución ancesa y no s~po o no pudo hace que se espe ase
su pode .
El 14 de ma zo se cons i uye un Gobie no p o isional bajo la
p esidencia del p íncipe L o , y en el que en a Ke ensky, uno de
los je es del pa ido labo is a que se ía de ga an ía a los e olu-
ciona ios. La e olución en ma cha no se de iene; se exige la
abdicación del za Nicolás 11;un i.n en o de egencia que el pueblo
epudia, una mona quía que no cuaja, un cal a io pa a la amilia
impe ial, la caída de una dinas ía es eces secula , la p isión de
los Romano , la des i ución de gene ales, je es y o iciales del
za ismo al g i o de abajo los bu gueses, la cons i ución de los
so ie s y, po úl imo, el ad enimien o de Ke ensky y la nue a
e olución de los maximalis as Lenin y T o sky (bolche iques)
dueños del pode (1). Todo es o después de jo nadas sang ien as
en que se iola, se acuchilla, se mue e po una soldadesca eb ia
p onunciada en C os ad y un pueblo amélico que pide la paz a
cualquie p ecio y el p og ama ín eg o del comunismo de Ma x y
Engels o ado después en la Te ce a In e nacional (2).
El comunismo es á en ma cha y comienza sus e o mas sociales
po la ag a ia. La nacionalización de la indus ia y del come cio,
la sup esión de la he encia y la nacionalización de las casas
bu guesas.
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(1) La locu a oja,
de Chessin y So ía
Casano a.--La e olución
usa.
Véase apéndice núm 2, los homb es de la e olución usa.
(2) Véase apéndice núm. 3.
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A cada una de ellas se hall de dedica muy pocas palab as,
po que bas a ía pa é! hace su c í ica las ases con que Tasin,
socialis a ma xis a aunque minimalis a, e mina su ob a
La e o-
lución usa
y que pone en los labios del iejo ma xis a alemán
Kau sky, quien en su olle o
La dic adu a del p ole a iado
p onúnciase esuel amen e con a los expe imen os sociales de los
bolche iques, Si el an iguo égimen queda sus i uido no po una
democ acia abie a a odos, sino po un égimen dic a o ial, la
si uación esul a á oda ía más g a e, ya que lle a en onces
como secuela ine i able la gue a ci il, que e mina á con la
ana quía.
En nomb e de Ma x condena el bolche ismo po que pa a iun-
a el socialismo se necesi a el asen imien o de la mayo ía del
pueblo, y el bolche ismo iene en en e a la bu guesía, a los
in elec uales, a milla es de campesinos y a una pa e no desp e-
ciable de la masa ob e a; de donde esul a que la dic adu a del
p ole a iado en Rusia no es más que el despo ismo en onizado e
impues o al pueblo po una mino ía muy limi ada que se ha con-
e ido en op eso a de las mismas masas popula es que conside-
aban al socialismo como de enso de la libe ad de odos los
op imidos. Tasin con inúa: «El pueblo uso, en su inmensa mayo ía,
echaza ambién el bolche ismo. Pa a p olonga su exis encia, ese
obligado el nue o égimen, lo mismo que el an iguo, a ecu i
él
la ue za b u a, al e o , a odos los mé odos de in imación y de
op esión. La Rusia ac ual es á demasiado débil, demasiado des-
o ganizada y aba ida, pa a pode se sus ae a
amaña
i anía. En
la ac ualidad es como
UII
en e mo des allecido sin la meno capa-
cidad de esis encia. Sin emba go, no es á lejos el día en que ha
de ecob a su pe dida ene gía pa a sacudi se el nue o yugo».
Como eis, seño es, po
10
esc i o en las an e io es líneas, el
pode en Rusia
10
iene una mino ía demagógica y i ana a nomb e
de una eo ía cuyos p incipios se basan en el econocimien o de la
libe ad y de la igualdad de odos.
Pe o aún hay más; si enéis la paciencia de segui
escuchán-
dome, oíd
10
que cuen a Chessin espec o de las an caca eadas
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-88~
(1) Tasin, ob a ci ada.
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en
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g a l
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cade
mui
labo!
onel!
a la
ieni
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(1)
(2)
e o mas del socialismo y muy especialmen e lo que ~e" e ie e a la
e o ma ag a ia.
Con la e o ma ag a ia el comunismo " uso ha p ocu ado
a ae se la masa campesina pa a pe manece en el pode , aun a
pesa de que Lenin nunca ué pa ida io de apoya se en la masa
campesina, con quien obse ó siemp e una ac i ud ese ada y
ía po es ima . que e an «pequeños bu gueses» hos iles al socia-
lismo. Tasin (1) dice que Vladimi o Uliano (Lenin) e a pa ida io
de la p ole a ización de In masa campesina, con encido de que los
aldeanos no podían acep a el socialismo, sino después de habe
sido cocidos en la calde a de la áb ica, «es deci , después de
habe abandonado el campo y habe pasado a se p ole a ios de la
ciudad» ¿Cómo Lenin cambió de ác ica y halaga aho a a los cam-
pesinos?
Pa a con es a a es e cambio e ec uado en Lenin, es p eciso
ija los an eceden es de cómo es aba cons i uida la p opiedad de
la ie a en Rusia: an es de la e olución los 130.000 e a enien es
usos (pomechikis) e an p opie a ios de 30 millones de
desia inas
(cada desia ina,· equi ale a 1
1/14
hec á eas, mien as que más
de 100 millones de campesinos e an p opie a ios de
10 millones
de desia inas; el esul ado de es a desp opo ción en la p opiedad de
la ie a e a que mien as había g andes p opie a ios que con aban
po cien os de miles los ac es de ie a, a su lado había mul i ud
de campesinos que se mo ían de hamb e.
Es a si uación cons i uía un cons an e. males a , y en más de
una ocasión
ué
causa de con inuas agi aciones y p o es as de la
clase campesina.
Du an e el égimen za is a se p ocu ó pone emedio a es e
males a económico
y
se c eó el «Banco campesino» con el p opó-
si o de que los colonos y pequeños p opie a ios pudiesen adqui i
las ie as de los g andes e a enien es. Pe o es e Banco sub en-
cionado po el Es ado, y del que ecibía sumas conside ables,
no pa ece que dió el esul ado más a o able pa a la clase
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campesina, an es bien, el c édi o e a u ilizado po los e a e-
nien es acomodados.
El minis o S olypine, asesinado en el ea o de Kiew du an e
una unción de gala y a poca dis ancia del za Nicolás I1,p esen ó
un p oyec o de ley en 1909, que ué p omulgada y pues a en
igo , pe o pa ece que no esol ió el p oblema ag a io. Los pa i-
dos a anzados a a on de a ae se la masa campesina, y el pa ido
de los cade es (o pa ido de libe ad del pueblo), a ando de
acomoda la e o ma ag a ia usa a la e o ma ag a io inglesa
es ablecida en I landa, p opuso que los g andes e a enien es no
pudie an posee más de 500 desia inas (532 hec á eas p óxima-
men e) pasando el es o a cons i ui un on~o nacional pa a epa -
i lo en e los campesinos pob es, p e ia la indemnización de ese
supe á i , que había de paga le el Es ado.
Pe o apenas ins au ado el gobie no de Ke ensky, iun an e la
e olución y consumado el hundimien o del égimen, «las g andes
masas campesinas-dice Chessin-se en ega on a la única p e-
ocupación de con e i en ealidad el ma a illoso espejismo que se
p esen aba e e namen e an e sus ojos, después de cada e olución
o sacudida de la polí ica usa. La posesión de la ie a (1). Los
campesinos comenza on una se ie de insu ecciones u ales, que
die on po esul ado el epa o de la inmensa he encia que les
había caído inespe adamen e en sus manos, pa a lo que pusie on
en p ác ica odos los medios iolen os, como el asesina o de los
g andes e a enien es pa a consegui 1o.
Ya no les e a necesa io el p og ama ag a io modi icado de los
cade es, que edujo la can idad de desia inas poseídas como
máximo a la suma de 125, encon ando más hacede o el de los
labo is as que nacionalizaban oda la ie a ú il cons i uyendo un
ondo común accesible a « odo ciudadano uso deseoso de dedica se
a la ag icul u a pe sonalmen e y po sus p opias manos» (2). La
ie a en ondo había de se dis ibuída en e los que u ie an
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(1) Chessin, ob a ci ada.
(2) Tasin, ob a ci ada.
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de echo p opo cionalmen e a su abajo. No concedía de echo a
ninguna indemnización.
An es que es as e o mas ue an ap obadas po el So ie , y
siendo Che no je e del pa ido labo is a y minis o de ag icul u a
con Ke ensky, la masa campesina había esuel o la cues ión ag a ia
saqueando e incendiando las p opiedades y asesinando a los p o-
pie a ios, pidió con u gencia su ap obación al So ie de los dipu-
ados ob e os, soldados y campesinos, sin espe a la sanción de la
Cons i uyen e, la que el día que se eunie a se limi a ía a consa-
g a la de ini i a con iscación y epa i las ie as según el abajo
o la capacidad del abajo del cul i ado . Di e sidad de comi és
ag a ios, c eados a la sazón y compues os de campesinos, se enca -
ga on de lle a a e ec o la con iscación y epa o.
Lenin
se encon ó con es e es ado de cosas, y los campesinos
que habían hecho el epa o bajo el gobie no de Ke ensky, pen-
sa on en su codicia, si con el cambio de égimen que ajo el ad e-
nimien o al pode de los bolche iques la con iscación y epa o
p ac icado, y que enía la consag ación del hecho consumado,
queda ía nulo y sin ningún e ec o. Po o a pa e sabían el pensa-
mien o de
Lenin,
que es aba más ce ca de la mise ia aldeana (de
los asala iados) que de los p opie a ios de abajo y de ie a.
Después del golpe de Es ado, el Comi é ejecu i o elegido po el
Cong eso de campesinos decla a po mayo ía la u gencia de con-
oca la Cons i uyen e y la ins au ación de un Gobie no homogé-
neo, en que no engan pa icipación los bolche íques, culpables
del golpe de Es ado. Veían en pelig o la e o ma y se ap esu aban
a solici a el alejamien o del pode de los nue os amos de Rusia, y
se ap es an a euni el Cong eso de dipu ados campesinos, que ap ue-
be la ac i ud del Comi é ejecu i o. La pa e más impo an e del
p ole a iado uso, la masa campesina, no quie e el bolche ismo,
pe o Lenin y los suyos no se dan po encidos, con ocan o o Con-
g eso, en el que asis en más de quinien os delegados, muchos de
ellos soldados ecién enidos del en e, y en es e Cong eso, cele-
b ado en Pe og ado el 9 de diciemb e, los bolche iques eligen
p esiden e del Cong eso a la céleb e e o is a Ma ía Spi idono a.
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Apoyado Lenin po los elemen os de la izquie da, en la que
igu an muchos es udian es e in elec uales, e ien es pa ida ios
de és e, se p onuncian discu sos en a o de los campesinos ydel
epa o de la p opiedad, al como se había lle ado a e ec o, les
aconsejan que ompan de ini i amen e con los elemen os de
Ke ensky, po se enemigo de In e olución, les p ome en conce-
siones de odo géne o, ylos campesinos, dejándose seduci po la
o a o ia de los pa ida ios de Lenin, se inco po an a los So ie s de
ob e os y soldados en el III Cong eso de campesinos celeb ado en
ene o de
1918.
Tasin concluye es a pa e de su
His o ia de la
e olución
con es as palab as: «El pelig o de oposición po pa e
de la democ acia u al queda, al menos de momen o, conju ado. Al
echa po la bo da los bolche iques oda su in ansigencia ocan e
al conse adu ismo aldeano, aquéllos han dado con el sec e o de
que una buena polí ica de Es ado consis e en sabe se adap a a las
ci cuns ancias»;
COI1
es a ac i ud de ansigencia Lenin ha ep o-
ducido la céleb e ó mula de cualquie poli icas o: « ansigi es
gobe na ».
Lenin cumple lo p ome ido a los campesinos, y en su pe iódico
o icial
Ieoes ia
(las no icias) publica el dec e o en que el de echo
de p opiedad p i ada sob e la ie a queda anulado.
¿Cuáles podían se los e ec os de es a quime a legisla i a?
Chessin dice en la ob a ci ada, que «según los cálculos del
economis a Alexand o , la con iscación de la p opiedad e i o ial
del Es ado, de la Iglesia, de las ciudades y de los p opie a ios
u ales (sin excep ua la de los campesinos icos) puede cons i ui
un ondo de 49.160.000 desia inas, de las cuales co esponde ía
poco más de media a cada abajado ».
«La inmensidad e i o ial de Rusia esul a, pues, incapaz de
sa is ace las aspi aciones del pueblo. Después de an o midable
ope ación ag a ia, y de habe uel o del e és odo lo exis en e,
el hamb e y la mise ia con inua án siendo lo mismo que an es».
Ya las ie as son de la nación, odas quedan con iscadas sin
indemnización, no pueden ansmi i se ni a enda se y pasan a los
cul i ado es que las abajan. Todas cons i uyen
un
ondo ag a io,
~
-92-
que hab á de epa i se, y sob e es e úl imo pun o p egun an los
socialis as demóc a as e oluciona ios: Es á bien, ese es nues o
p og ama, pe o ¿dónde es á la especi icación e e en e al ca ác e
y a ibuciones de ese ondo ag a io?, si es o no lo especi icáis, no
sois socialis as.
«He aquí-dice Chessin (I)-cómo Lenin, con una docena de
líneas, azadas po mano eb il, ha esuel o odo el p oblema ag a-
io que gene aciones de homb es de Es ado y economis as, habían
de ochado su ciencia y consumido en ano su ingenio pa a solu-
ciona lo» ,
¿Pe o es á esuel o? Leemos en Tasin: «El Gobie no bolche-
ique se había ap esu ado a hace esas concesiones pa a man e-
ne se en el pode . Sen ía una necesidad u gen e e impe iosa de
apoya se en su ac uación (2) en aquel eno me ejé ci o u al, capaz
el solo de e i a a las ciudades, especialmen e a las dos capi ales,
los ho o es del hamb e». Es deci , que en es e sen ido p ac icaba
odas las malas a es de los es ados democ á icos condenados po
Ma x y Engels, y se
dejaba
seduci po el can o a ullado .del
goce del Pode . ¿Qué queda aquí de la doc ina de Ma x sob e el
Es ado de la bu guesía? El Es ado debe se i econciliable, po que
es p oduc o de los an agonismos económicos de clase. El Es ado
conciliado es el Es ado bu gués, y como bu gués y buen bu gués
se mani ies a Lenin al concilia los in e eses de los aldeanos mise-
ables con los de los pequeños bu gueses, a quienes se les concede
el e i o io ag a io uso. Una p ueba más de que Lenin y los suyos
es án muy a gus o en el Pode y sien en deja le, es á en las mis-
mas ins ucciones que da a los emisa ios en iados a los pueblos.
«Demués ese-decía a los campesinos-que una ez hayan eci-
cibido la ie a, es absolu amen e necesa io aumen en odo lo
posible y ap esu en los en íos de igo a las ciudades, po que es el
único medio de e i a la amenaza del ha nb e.» Es deci , que
Lenin, como buen polí ico, puso p ecio a las concesiones. «Os
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(1) Chessin, ob a ci ada.
(2) Tasin, ob a ci ada.
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aun cuando se pe sigue la e en a, hoy en Rusia odos son come -
cian es an e el inmode ado a án de aca ea
múl iples
iquezas. Los
empleados, miemb os de comisiones, so ie s, soldados, agen es de la
au o idad bolche is a, e c.-a i ma Tasin= e odos especulan alién-
dose de la si uación p i ilegiada, que les pe mi e ob ene los p o-
duc os con más acil idad que las demás clases sociales. En p o in-
cias eina la más comple a ana quía, y odas las ó denes y dec e os
del Gobie no son le a mue a, y los come cian es p o incianos se
bu lan de ellos an as eces cuan as les iene en gana». En una
palab a, que el deso den y la imp e isión son las ca ac e ís icas en
odo lo que se e ie e a es a e o ma bolche ís a. Tasin lo exp esa
en es as b e es y elocuen es palab as: «Según la ley, el come cio
p i ado ya no exis e; pe o de hecho con inúa uncionando como en
el an iguo égimen. La ealidad se bu la de odas las leyes y p es-
c ipciones» (1).
El dec e o ela i o a la nacionalización de los Bancos, ué
publicado en ~7 de Diciemb e de 1917; «es ablece que las ope a-
ciones del Banco quedan decla adas monopolio del Es ado».
«Todos los Bancos p i ados cons i uidos en sociedad po accio-
nes y las sucu sales banca ias quedan adhe idas al Banco del
Es ado». Así unciona en un solo Banco odos los es ablecidos en
Rusia, obligando
a
los enedo es de alo es, y cuen a en is as a
ab i sus cajas de caudales y deposi a aquéllos en el Banco del
Es ado en el é mino de sie e días, y de no e l ica lo, se p ocede
a la con iscación y pasan los alo es a se p opiedad del pueblo.
Con an descabellada medida, que no se a e ió a lle a a e ec o
ni la
Commune
de Pa ís, el c édi o, alma de la ci culación de la
iqueza, desapa ece o almen e; el ubio, siguiendo la ley de
G essan, huye pa a esconde se en las a cas de los pa icula es o
en las bolsas de los campesinos. El impues o sob e la en a es
iluso io, pues no hay ya en Rusia, ni di idendos, ni cupones, ni
in e eses; se han sup imido los en is as, y el impues o sob e la
en a se mue e en el acío. El pueblo, alimen ado po una lamen able
(1) Tasin,
ob. ci ada
~
-- 100--
igno ancia, en iende que los só anos de los Bancos es án aba o a-
dos de eso os, pe o apenas comienzan los in en a ies, se des a-
nece la ilusión.
Todos los impues os sun ua ios allan, y en su apu o el Gobie -
no de los so ie s, in en a el impues o pe sonal sob e la clase
bu guesa, menudea las con ibuciones, an exec adas 'Po el ma -
xismo, y banque os y come cian es se en obligados a sa is ace
una con ibución que asciende a 400 millones de ubios pa a
emedia los apu os del e a io ex emis a. El papel moneda se
edi a con ecuencia inusi ada; en la Casa de la Moneda no hay ni
descanso dominical, ni jo nada de ocho ho as; la a alancha del
papel moneda es insóli a; la ci a es de 4 billones po mes y 48 al
año, siendo así (1) «que en iempo no mal 2 billones y medio esca-
sos, bas aban pa a cub i odas las necesidades de la ci culación».
«El maximalismo, incapaz de c ea iqueza, ese obligado a
mul iplica los signos apa en es de ella».
Al sup imi la he encia, como consecuencia de la
sup esion
de
la p opiedad p i ada, desconociendo los ac o es é ico y ju ídico,
que a una y o a ins i ución in o man, los usos soslayan la ley,
po que en ez de nomb a he ede o, «ex ienden ca as de c édi o
o cheques del Banco a su a o , co no si el dine o uese p oduc o
de un negocio en e ambos ealizado. Las casas nacionalizadas
pasan a pode del Es ado, pe o el p ole a iado no las ocupa, p e i-
iendo i i en una mise able boha dilla a mo i de hamb e en
espléndidas habi aciones en e co inajes de seda y de sun uosos
apices. A los Comi és de pob es de cada ba io les es á encomen-
dada la misión del aslado a las habi aciones bu guesas, pe o
hacen oídos de me cade » (2), po que no ienen g an con ianza en
la du ación del égimen comunis a.
Pa a ampa a el nue o égimen se ha o ganizado una jus icia
a bi a ia que co e pa ejas con las demás ins i uciones. He aquí
cómo se adininis a. Las an iguas leyes han sido abolidas. «El
(l) Chessin, ob a ci ada.
(2) Tasin, ob a ci ada.
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el de echo común han sido decla ados nulos» (l).
Los nue os ibunales juzgan a cap icho, undándose en una alsa
equidad. El ibunal es á compues o de unos cuan os ob e os, que
en poco más de es ho as examina doce causas (2).
En lo que se e ie e a juzga deli os especiales que a en an al
pode ejecu i o de los So ie s, se han c eado unas comisiones
especiales, que allan las causas en juicio e bal apidísimo; es á
p esidida es a comisión de encues a po Dze jinsky, jacobi io aná-
ico, cuyo solo nomb e inspi a e o , llegando en su u o ,
y
a
í ulo de ep esalias con a la bu guesía, a ejecu a sen encias de
mue e po cen ena es de homb es.
El Ó gano o icial de los bo che iques,
Ieoes ia,
publicó en 3 de
Sep iemb e de 1919, a aíz del asesina o de Uu i sky, miemb o de
los So ie s, la siguien e no icia: «La Comisión ex ao dina ia de
Pe og ado ha usilado a más de 500 homb es en e los ehenes.
Los pe iódicos publica án los nomb es de los usilados, así como
los de los candida os al usilamien o que se e i ica á an p on o
se egis e un nue o a en ado con a los je es de los So ie s».
En p o incias es mayo aún la injus icia einan e. Tasin la
desc ibe en la siguien e o ma: «Exis en ambién comisiones aná-
logas comple amen e independien es del Gobie no cen al, que
eje cen po sí un po~e ilimi ado sob e los de echos que el homb e
iene en más es ima, su ida, su libe ad, la hon a y la p opiedad
caen bajo el impe io de es as comisiones sin esponsabilidad
alguna». Así, el dia io o icial del So ie de Moscou-según Tasin-
con iesa,en un a ículo publicado el 15 de oc ub e de 1919, que
«el ca ác e ino gánico del e o an ibu gués, la ausencia de oda
egla en las de enciones, muchas de las cuales se han lIe ado a
cabo po equi ocación, lo p opio que odas es as expulsiones,
equisas a bi a ias, han eje cido una acción des uc o a, aun
desde el es ic o pun o de is a de los So ie s». Teme el pe iódico
(1) Tasin, ob a ci ada.
(2) Del
Diclo Na oda,
pe iódico uso del 19 de no iemb e de 1919,
ci ado po Calleja en su ob a
Rusia, espejo saludable pa a icos y
pob es.
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que el san o y seña: « odo el pode pa a los So ie s» no enga
sus i uído po el de « odo el pode pa a las Comisiones ex ao di-
na ias» .
La ins i ución de los abogados ha desapa ecido; és os son unos
sin abajo innecesa ios. Lenin ha esuel o el hondo p oblema de la
libe ad de p o esión. Los de enso es salen a eces en e el público
a eque imien o de la Comisión de jus icia, los que sin conocimien o
del de echo in o man o hacen que in o man a nomb e del eo.
En ninguna sociedad, en pueblo alguno, po bá ba o y a asado
que haya es ado, se condena al eo sin oi le, ni pe mi i su de ensa,
sin concede le iempo en que se le dé oda clase de acilidades
pa a jus i ica se.
Los pueblos que así ob an, qué duda cabe que es án co oídos
po el i us ponzoñoso del despo ismo, incompa ible con odo
p incipio de o ganización social; esos pueblos lle an en sí una
pode osa ue za de disociación que engend a la mue e, po que las
leyes, y sob e odo las leyes p ocesales, son esencialísimas pa a
la ida social, «Los pueblos-dice López Mo eno-que no son
egidos po leyes ci iles jus as, son míse os. Los pueblos que no
ienen buenas leyes p ocesales, son escla os» (1).
¿Cómo se i e en Rusia? He aquí una p egun a a la que
con es a Chessin en un . i ulo de su ob a
La locu a oja (2).
«Sob e el ondo ojo de la nue a bande a usa, cinco mayúsculas
do adas esumen la Cons i ución naximalis a R. F. S. R. S., que
quie en deci República Fede a i a Socialis a Rusa de los So ie s.
y
e ec i amen e, el So ie s, decla a ex ualmen e Lenin, es una
o ma muy supe io al Gobie no democ á ico». «Es un Gobie no
sin bu gueses y con a los bu gueses». «El dualismo inicial de la
e olución usa se esuel e po in en la unidad, bajo la é ula
implacable del leninismo».
Es e Gobie no así cons i uído, no ep esen a más que a una clase,
al p ole a iado, a la que se la ha dado en llama el cua o pode del
(1)
López Mo eno, T a ado de p ocedimien os judiciales.
(2) Chessin, ob a ci ada.
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Es ado, con la única misión de de ende los in e eses de es a clase
social, con exclusión de las es an es. El p ole a io es el único que
puede o ma pa e de los So ie s; ni los in elec uales, ni ninguna
o a clase social, ienen de echos ci iles y menos polí icos; el
So ie es un o ganismo omnipo en e; es una ed densísl na que
comp ende del cen o a la pe i e ia, desde la capi al a las úl imas
aldeas, COII oda clase de acul ades; es legislado , ó gano del
pode ejecu i o y del judicial; es la in ansigencia y la in ole ancia,
sup ime la p ensa que no le es adic a, ma a la libe ad de imp en a,
no pe mi e que iscalicen su ges ión; eso sí, o a leyes y egla-
men os, con isca p opiedades, impone mul as, enca cela y usila a
disc eción, sin o mación de causa y sin p epa ación de juicio.
Lenin, an enemigo de las libe ades e ins i uciones de Occiden e,
ha negado con su i anía odo el de echo público. El comunismo
e ocede en el p og eso que aje on cen ena es de gene aciones,
pa a esuci a en odo S1 ocaso las p imi i as ci ilizaciones.
La ida de los ciudadanos nadie mejo que Lenin la desc ibe en
un ecien e discu so po él p onunciado (del lib o de Ra ael Calleja
Rusia, espejo saludable,
e e.): «Reco ed los ba ios ob e os de
Moscou y e éis un hamb e a oz, una mise ia ho ible, que se
ag a a aho a po la al a de combus ible. Desde es e pun o de
is a, a a esamos una c isis espan osa. No sé cómo amos a
sa is ace nues as necesidades. Es una e dade a ca ás o e, y
aunque abajamos ené gicamen e pa a conju a la, es amos oda ia
lejos de la solución sa is ac o ia ...
»Una nue a plaga nos amenaza, son los pa ási os y el i us, que
diezman nues as opas.
i
Cama adas! Podemos imagina desde aquí
los ho o es que ienen luga en las ciudades donde eina el i us,
donde la población es á debili ada, aniquilada y ca ece de odo».
En un eco e de la
Izues ia
publicado en
El Sol
el31 de ene o
de 1920, dice: «En el dis i o Blesky se azo a po o den del Comi é
ejecu i o
él'
los campesinos.
»Los campesinos de la aldea de Be ezo ka han sido pegados y
ma i izados po los miemb os del So ie local; luego ence ados,
en pleno in ie no, en los só anos, ..
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-104-
»Los miemb os del So ie local Galajo , Mogol yo os se
en egan a equisaciones a bi a ias, que no son más que un pillaje
bá ba o. Qui an a los campesinos odo lo que encuen an en
las casas».
y
de N. Tasin, con e e encia a un pe iódico socialis a, son
es as palab as: «Puédese a i ma que las nue e décimas pa es de
la ene gía del pueblo uso yde odas las ue zas es án ac ualmen e
empleadas en busca pan; odos, absolu amen e odos los miemb os
de las amilias, incluso los chiquillos, no ienen más que ese pensa-
mien o pe sis en e e i esis ible, el de encon a pan».
Po úl imo, odos los au o es que han esc i o ace ca de cómo se
i e en pleno comunismo, lo exp esan en la siguien e o ma. A
con inuación se e en un g á ico, en el que se expone el plan de
alimen ación a que i en suje os odos los ciudadanos.
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Paño, lana. . 1
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Hilo de cose .· 4 ca e es
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Pa a 108
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ciudadanos
Pa a los
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-106-
Con el í ulo «El ocaso de un pueblo» e mina su ob a Chessin,
y en él, de una mane a g á ica, que pone espan o en el alma, des-
c ibe el ma asmo de un g an pueblo que agoniza amélico y en e mo.
El nue o égimen, labo a o io del comunismo, que amenaza
in adi odo el con inen e con la sola idea de su ue za e olucio-
na ia y que no lle a en esa idea gé menes de alien o que espe an-
cen y consuelen el alma de an o desg aciado.
Ved aquí una lúgub e desc ipción de lo que sucede en la g an
ciudad de Pe og ado: «Las muchedumb es des ilan po la ciudad
con las mi adas is es, sin des ello alguno, los os os ob usos y
emb u ecidos y en el enco amien o de las silue as se e una
espan osa apa ía, Du an e ho as, días y noches, homb es, muje es
y niños agua dan, con sus ces os acíos, llo ando a la pue a de
las iendas medio ce adas. A eces el ago amien o les inde: uno
de los hamb ien os se desploma y agoniza sob e la nie e, an e las
mi adas de una muchedumb e indi e en e. Después de las c isis
epilép icas que conmo ie on a la capi al, nada pa ece ya a o: ni
los a aúdes amon onados po docenas sob e una ca e a, camino de
la osa común; ni las cadenas de especulado es paseados po la
ciudad bajo escol a, con es e le e o colgado del cuello: «soy un
lad ón»; ni el c epi a cons an e de los escope azos; ni los Iyncha-
mien as dia ios; ni los aho cados en las a ol as públicas; ni las
condesas au én icas endiendo pe iódicos; ni los gene ales que
ecogen es ié col; ni los cadá e es de animales pud iéndose en
medio de la calle».
Todo a los habi an es de Pe og ado les es indi e en e; 10 que
piden, lo que desean es pan, y no les conmue e ni 10 a o able o
ad e so de sus a mas en la gue a que sos iene con Polonia (1),
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En la gue a que ac ualmen e sos ienen los comunis as usos,
ma a illa la mane a en que obligan a p es a el se icio mili a .
En el égimen bolche ique, se abolie on hace ya iempo los Conse-
jos de soldados. És os ya no eligen sus je es y o iciales. El Consejo
mili a p esidido po T o zky acue da los nomb amien os,
El Ejé ci o so ie is a es á o ganizado median e un sis ema de
quin as aplicado a cañonazos y del que o man pa e con ingen es
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como no les conmo ió el anuncio de la g an o ensi a alemana, en
los días ágicos en que se sac i icaba a la g an Rusia, después de
la i ma ca as ó ica de una paz en que se desmemb a on los g an-
des y as os e i o ios que cons i uye on el impe io de los za es.
Cuando po la ciudad cen ena es de amélicos ob e os pasean las
ojas -bande as en el que débilmen e en onan las mágicas es o as
de la Ma sellesa, el pueblo mi a indi e en e aquella p ocesión de
almas mue as, no pide más que pan haciendo cola ~ las pue as
de las iendas acías, indi e en e y so do a odo lo que pasa en el
in e io y en el ex e io de es a g an nación; las gen es, con el
hamb e de o ado a que co oe sus en añas, pe sigue unos a en-
ques pod idos o un pan imposible de adqui i . Las p i aciones
ma e iales y la obsesión del e o , en uel en a es e pueblo en
ágicas con ulsiones de mue e.
«¿Adónde a Lenin?»- p egun a el genial Unamuno en un
a ículo publicado ecien emen e en
El Libe al
(1).-. «Pues ni él
mismo lo sabe - con es a es e esc i o -, como ampoco sabe
adónde lle a á a su pa ia». «A nomb e de un e angelio -el de
Ma x-, cie a con a el capi alismo bu gués, pa a ene al cabo de
segu o que ansigi con él». «Reco da á -sigue diciendo--una
ca a que se a ibuye a Ma x, di igida a su amigo Beesly, que
había publicado un a ículo sob e el po eni de la clase ob e a y
en la que dijo: «Quien compone un p og ama pa a el po eni , es
eacciona io» .
A ibuye a Lenin, en su dic adu a, una e eligiosa a usanza de
la de Mahoma y C o nwell, eligión que iene su dogma y sus
i os en el ma e ialismo his ó ico, «que, a semejanza del alcohol,
que p oduce la anes esia y con ie e a los homb es en idio as y
ex anje os: húnga os, chinos, mogoles yalemanes que eúnen un o al
de un millón doscien os mil comba ien es, ogueados en du as luchas
con polacos, ingleses, anceses, g iegos, umanos, uk anios, cosacos,
es onios
y
za is as. Muchos je es
y
o iciales del za ismo, son los que
mandan es e Ejé ci o, única mane a de ob ene en Esla ia un sueldo
que pe mi a come . (Del lib o de Calleja ci ado).
(1) El Libe al del domingo 1 agos o de 1920.
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-108-
epilép icos»; en es e mis icismo alcohólico de la eligión ma xis a,
«pa ece que a a anega se una ci ilización que se p eocupó dema-
siado de la di e sión y del ali io de la ida».
Como eis, seño es, po el cuad o que he p esen ado a ues a
conside ación, eso es lo que o ece la eo ía del comunismo al
enca na en la ealidad y ocupa una posición his ó ica en nno de
los pueblos más g andes de Eu opa, que, b o ando del ex emo
O ien e, amenaza in adi al mundo en e o.
La doc ina es con agiosa, y así lo dijo T o sky en la Con e en-
cia de la paz de B es -Li owsk, an e los mili a es alemanes, que le
cali ica on de en e mo y exal ado, y no solamen e es de eme , su
con agio, sino que, a pesa del iempo anscu ido desde que la
e olución se hizo, el comunismo sigue iun an e su camino y se
sos iene en Rusia bajo la o ma de un Gobie no i ánico y dema-
gógico. «¿Qué es lo que o igina su i alidad, a pesa de la insu i-
ciencia cien í ica en que se apoya?», con es a emos con
Fouillée:
«El comunismo subsis e p ecisamen e po que en ez de se un
conjun o de e dades demos adas, es una e popula , una espe an-
za, un amo desg aciadamen e in icionado po el odio». En es a
nue a eligión comulgan las clases desg aciadas; en ella es án
ep esen adas odas las necesidades sen idas, y la aspi ación de
ei indicaciones que ediman a odos los que su en sed de jus icia
social. La ciencia, la e dade a ciencia social, debe encon a el
emedio que solucione es os p oblemas. En e an o, es menes e
opone se a oda u opía que p e ende e igi en el mundo el einado
de la mise ia.
De lo dicho se in ie e, que el socialismo cien í ico, al de i a
en un comunismo u ópico y bá ba o, pa a en i me la ob a
p og esi a de la ci ilización.
El
e o que con ienen sus alsos
p incipios, se e ela en la emenda c isis po que a a iesa, en la
que jamás pudie on pensa sus após oles. y el acaso se acen úa
an o más, cuan o se obse an ac ualmen e los sín omas de des-
composición que le lle an a su de umbamien o.
La Segunda In e nacional eunida en Ams e dam ha salido
del g an con lic o, según a i ma T o ski, «he ida de g a edad,
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