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Consideraciones sobre la vida y la obra de Alonso de Berruguete

Martín González, Juan José

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CONSIDERACIONES SOBRE LA VIDA Y LA OBRA DE ALONSO BERRUGUETE po j. J. Ma ín González Al llega el cua o cen ena io de la muei- e de Be ugue e -o simplemen e, Be ugue e, como e a conocido y él mismo se llamaba—, es na u al que J ""g^pezado en omo a su i gu a y su a e. Aunque oda ía es e a ecoge se la cosecha de apo aciones, no pa ece a e a icinio: a sabe , que se án mucho menos ^ que ha susci ado el ecien e cen ena io de Velázquez. ^ ^ nod ía no hay po qué compa a a los dos a is as. Y sin em habe mo i os pa a una copiosa bibliog a ía i° ohie o de Job se ado un ápice Gaya Ñuño ■ cuando, a p opósi o e b o °^e o d. d. ™.d., es nues o mejo escul o ( ig. 27). ué i^^mb e no an o ga se el mé i o de un a is a, como el de has a dónde ha po sus allos como po sus acie os. Impo a ^ cuando emon ado el uelo. Y nadie siguió an ^ e e imos és e se en egó de lleno a una , , manie ismo pic ó ico al Be ugue e escul o , pues aunque la boga , ^ gu pin u a en es os úl imos años le haya bene iciado, sin ^ ¿jgc e o. Y su de época española no pe mi e ensalza le más a a , pin u a de época i aliana es p ódiga en a ibmones pin u a ¿Razones de es a escasez de es udios? De siemp ^ ha despe ado un mayo in e és en e en endidos y eg a los po meno es de la na ación y ^ Velázquez. A es o ambien e de una época, como ac edi a el caso d hay que ag ega la p opia conciencia de supe io i 1 Juan An onio Gaya Ñuño: Alomo Beii-ugue e en Toledo, Ed' Ju en ud, Ba celona, 1944. 12 J. J. MARTÍN GONZÁLEZ los pin o es. Recué dese que los g andes a adis as —Leona do en cabeza—, han de endido esone amen e la "supe io idad de la pin u a" sob e las demás a es. Mas en pu idad no hay base pa a jus i i ca es a inmodes ia, ya que oda je a quía hab á que es ablece la no en e las clases de a es, sino en e las mismas ob as. A la ea lidad an edicha hay que ag ega que en España cons i uyen excepción los degus ado es de la escul u a, ci cuns ancia pa icula men e g a e, po cuan o con amos con un núme o y calidad de piezas de es e a e e dade amen e ex ao dina ios, sob e odo de los siglos x i al x iii. Miles de ob as agua dan pacien emen e la llegada del es udioso que las lib e del desconocimien o. Incluso nues os escul o es p incipales es án necesi ados de buenas monog a ías. Sin es os es udios p e ios, es cla o que los es udios pano ámicos hab án de p esen a dolo osas lagunas. Pó lo que espec a a Alonso Be ugue e, sábese que el g an lib o que le coi esponde es á aún po esc ibi se. Pe o mien as es o no llegue, bueno se á segui amon onando da os y opiniones. El plano humano y social. Según habi ualmen e sucede a ándose de a is as españoles, las no icias que se e ie en a la in imidad de Be ugue e son escasas, al pa que esul an casi su icien es los da os de a chi o que pe mi en la clasi icación indubi able de la mayo pa e de las ob as. Y aún hemos de conside amos a o unados, ya Que la pe sonalidad de Be ugue e nos es mucho mejo conocida que la de o os a is as de la época, g acias a la abundancia de da os que nos suminis an los plei os de Be ugue e, a los que ue an a icionado. En Be ugue e se o ece es a in ecuen e ci cuns ancia: la de se un homb e de mundo, un pe sonaje de negocios, al pa que un ex ao dina io a is a. Fue bené olamen e a ado po la o una. Hay quienes, omán icamen e, piden pa a el a is a una ida de he oicos su imien os. Pe o no exis e azón alguna que ac edi e que pa a c ea g andes ob as haya que i i pun o menos que en la mise ia. Las di icul ades aguzan la in eligéncia y eñ cie os aspec os el a e; pe o no sabémós igualmen e has a qué pun o le dañan. Cie os c í icos se han dolido de que Velázquez haya i ido en esa cá cel de o ó, que e a la Co e. Pe o jun ó a una ob a a ís ica p oblemá ica, en el caso de que Velázquez hubie a i ido al ma gen de la ida o icial, es á la ealidad incon o e ible de sus ma a illosas pin u as hechas en Palacio. ¿ Quién puede a i ma que el a e de Be ugue e CONSIDERACIONES SOBRE LA VIDA Y LA OBRA, ETC. 13 haya salido pe judicado, en azón al signo a o able de sus i nanzas? Es a si uación, a no duda lo, de e minó que no sin ie a el ap e mio en la con a ación de ob as, pe o eso mismo le dio más libe ad sob e el clien e, de o ma que és e hubo de acep a las cap ichosas in enciones que hoy an o place nos causan en Be ugue e. Y como homb e de negocios, Be ugue e e a in e esado y opo unis a. Sabemos que en sus p ime os años, a la uel a de I alia, es á ligado a la ealeza po cie os comp omisos. El ínculo no se pie de en el ascu so de su ida. Sin emba go, ¿ qué de undamen al hace Be ugue e que pueda jus i ica sob adamen e los saneados ing esos de la esc ibanía del c imen de la Chancille ía de Valladolid, que a pe pe uidad le ue o o gada en 1523? 2. Tal dis inción se epi ió luego con o os a is as. Según Ponz^, po la ejecución del e ablo mayo de la ca ed al de As o ga, le die on a Gaspa Bece a es mil ducados, más el o icio de esc ibano, que suponía un bene icio mucho más g ande. De una mane a simila , los pin o es del siglo x ii soli ci a on "pasos de a a de alguacil". Vicen e Ca ducho pidió uno en 1631, que le ue denegado; pe o en cambio se le o o gó a Veláz- quez'*. Fal a de dine o la ealeza, p e e ía paga no e ec i o, sino con pues os en la adminis ación pública. Dañosa cos umb e, po que como ales ca gos se daban a pe sonas que desconocían su desempeño, se les au o izaba la suplencia. Los aza es de la ida de Be ugue e de e minan incesan es ausencias de Valladolid, no al ándole excusas pa a man ene se alejado de la esc ibanía, po azón de es a aba- lando pa a el Empe ado . La in es igación hab á de p ecisa que menes e es e ienen con es a asiduidad a Be ugue e ce ca del Empe ado . Así pues es sus i uido legalmen e en el pues o, habiendo soli ci ado incluso que la esc ibanía pasa a a su hijo Alonso Be ugue e Pe eda ®. 2 Nume osos documen os sob e Be ugue e, en José Ma í y Monsó: Es udios his ó ico-a is icosy Valladolid. Ace ca de su ob a, consúl ense las apele as de Juan Agapi o y Re illa: La ob a de los maes os de la escul u a cas ellana, Valladolid. 3 Viaje de España. 4 J. J. Ma ín González : So6 e las elaciones en one Na di, Ca ducho y Velázquez, A chi o Español de A e, 1958, pág. 58. 6 FiLBMÓN A ibas A anz: Ilus aciones a las biog a ia de Alonso González Be ugue e y de su hijo Alonso Be ugue e, Bole ín del Semina io de Es udios de A e y A queología de la Uni e sidad de Valladolid, omo XV, pág. 243. 14 J. J. MARTÍN GONZÁLEZ Que e a in e esado en ma e ia de dine o, nos lo dice el eedo de las ob as del Alcáza de Toledo en 1550, en ocasión de que el escul o se negó a sali i ado de un a qui ec o de escasos ondos, cual He nán González de La a: "Be ugue e, en las cosas de hacienda, es an a en ado cuan o le con iene" No le ue on ajenos los negocios de banca. Po los años de 1529 y 1530 ealiza "comp as de en as", es deci , p és amos, a di e sos p opie a ios de iñedos de Tudela de Due o (Valladolid), con un in e és del sie e po cien o Desencadena un plei o con a su ío Vicen e Valenciano, po supues as deudas, demos ando el suma io que el deudo e a el p opio Be ugue e. Casa con Juana de Pe eda, hija de me cade es, cuando la cos umb e gene al de los a is as e a busca alianzas ma imo niales con gen es del amo. Sus dos hijas con aen ma imonio con homb es de banca, con los que no se a ed a a plei ea Be ugue e. Posee en Valladolid casas p incipales con ango de palacio, en las cuales iene es ablecido su alle , pe o aún e a dueño de o as i ncas u banas En pun o p óximo a la ciudad enía iñedos y laga . Cuando el con en o de San Beni o le endió el sola pa a la edi ica ción de sus casas, le puso po condición que no pudie a expende ino en ellas, con obje o de que no su gie a la compe encia con el mo nas e io, que es aba on e o; pe o Be ugue e ue hábil pa a esca mo ea es a p ohibición. Adquie e en 1542 el seño ío de Villa oqui e, donde, como g an seño , pasa los e anos. Un gi o ad e so en los negocios le hizo enun cia a es e seño ío en 1556. Pe o nue amen e se eanima on sus ín ulas, adqui iendo en 1559 el seño ío de La Ven osa (es deci . Ven osa de la Cues a, p o incia de Valladolid), po ju o de he edad. Desembolsó dieciséis mil ma a edís po ecino, con un o al de 192.000, a lo que hay que ag ega o os 500, ambién po ecino, en concep o de cesión de de echos pa a la ecaudación de alcabalas. Pe o en cambio ecaía en su pe sona la ju isdicción ci il y c iminal, y gig le decla aba exen o de paga impues os, pudiendo exigí selo a sus súbdi os. Como es sabido, nues os eyes habían au o izado la en a de ie as, illas y ciudades eales, con obje o de ob ene ing esos 6 J. J. Ma ín González; Nue os da os sob e la cons ucción del Alcázi a de Toledo, Re is e de A chi os, Biblio ecas y Museos, 1960. 7 Bab owmé Bennassa : En Vielle-Cas ille: Les en ee de en es pe pe^ ueUes. P em e e ^Ué du XVI^ siécle, en "Annales", no . dec. 1960, p. 1.121. x » J iL J o^qui ec u a domés ica del Renacimien o en VaUadohd, Valladolid, 1948, pág. 140. CONSIDERACIONES SOBRE LA VIDA Y LA OBRA, ETC. 15 inmedia os pa a su aga los cuan iosos gas os mili a es impues os po su polí ica. Es a medida se man u o a lo la go del siglo siguien e, de mane a que en el XVIII la Mona quía había pe dido la mayo pa e de sus de echos en el e i o io nacional, lo que obligó a una con a medida que hubo de lesiona concesiones o o gadas a pe pe uidad. Así, pues, el caso de Be ugue e es uno en e los miles que pod ían ci a se. Sus g andes medios económicos jus i ican que se le die a licencia pa a ins i ui mayo azgo. Cuando mue e, en se iemb e de 1561, su cadá e es asladado desde Toledo, luga de su óbi o, a su seño ío de La Ven osa, en cuya iglesia de la Asunción ecibe sepul u a. Ci cuns ancia ac edi a i a igualmen e de una desahogada economía. Pocos a is as han podido pe mi i se algo semejan e. Reco demos que Ba olomé O dóñez, ambién de los pocos a is as con buenos medios de o una, dejó dispues o en el es amen o que si mo ía en I alia su cadá e ue a asladado a Ba celona, pa a que sus cenizas eposasen jun o a las de su muje . Pe o po lo demás, Be ugue e se en e ó humildemen e, como el común de los a is as, bajo sencilla losa. De es a mane a, el he moso sepulc o del eje o Andino, en la iglesia de San Cosme y San Damián de Bu gos, sigue siendo excep cional en e los a is as españoles. Abundan los es imonios de que e a omnímodamen e es imado en Cas illa. C is óbal de Villalón emi e juicios di i ámbicos a p opósi o del e ablo de San Beni o En cie o documen o de la época se hace cons a que Be ugue e enía "una g an amis ad con odos los dichos le ados y caballe os que es án en la dicha illa [Valladolid] y cabida en la casa eal". En unas p obanzas de plei os, publicadas po Ma í, se llega a la hipé bole: "Quel dicho Alonso Be ugue e e a an doc o y pe i o en las a es de la pin u a y escul u a y a qui ec u a, que en ellas e a el más amoso en su iempo, ni an es ni después acá se io ni conoció en es os einos de España". También es signi ica i o que Vasa i no se ol ide de menciona en sus Vidas a "Al onso Be- ughe a, español", eco dando que es udió los ca ones de la gue a de Pisa, de Miguel Angel. Cuando en a al se icio de Ca los V ecibe el a amien o de magní ico seño . Hay da os de que ue ayuda de cáma a. Así se exp esa el licenciado Gaspa Gu ié ez de los Ríos: "Ca los V... a 9 C is óbal de Villalón: Ingeniosa, compa ación en e lo an iguo y lo p esen e 1939. En Fuen es li e a ias pa a la his ojña del a e español, po P. J. SANCHEZ Can ón, omo I, 1923. J. j. MARTÍN GONZÁLEZ Be ugue e, pin o y escul o insigne... ambién le dio la lla e de su cáma a" Y Palomino, en sus biog a ías de a is as, señala que Ca los V le hon ó "con la lla e de su ayuda de cáma a, o icio que le si en caballe os c uzados". Sánchez Can ón conside a pu a ábula el que haya sido ayuda de cáma a, pe o en cambio da como cie o el que llega a a se pin o de cáma a del Empe ado según lo cual con end ía a ina la is a en busca de pin u as que le puedan pe enece . Como homb e ípico del Renacimien o y a semejanza de los a is as i alianos, a lo a en su compo amien o un nada disimulado o gu llo. La in luencia de I alia a es e p opósi o pa ece un ac o decisi o. Cuando es á ejecu ando la sille ía de la ca edial de Toledo, el ab i que o o dena a Be ugue e y Felipe Biga ny que e i asen la sille ía ieja, pa a ins ala la que ellos es aban lab ando. Be ugue e se niega, a gumen ando "no se obligado a deshace , mas de hace las dichas sillas". El desmon a la sille ía ieja le pa eció ocupación indigna de su pe sona. En cie a ocasión ecibió el enca go de eali za una copia de un e a o de Don Juan de Züñiga, comendado mayo de Cas illa, o eciéndosele po es e menes e un ducado. Be ugue e epuso que no lo ha ía po menos de seis, iéndose obli gado a cede el comi en e Sin emba go, supo compagina es e o gullo con ac os de gene osidad y con una ponde able al u a de mi as. Ningún es imonio más alioso que su amis ad con Juan de Juni. Los dos a is as enían es ablecidos sus eales en Valladolid. Sabemos que Be ugue e opinaba "que no había enido a Cas illa o o mejo o icial ex anje o que el dicho Juni . De habe sido un mezquino, le hab ía moles ado la p esencia de Juni en Valladolid, an solici ado po los clien es. Y po o a pa e, en caso de enemis ad, Juni hab ía lle ado la peo pa e, dado el óp imo ambien e de Be u gue e en Cas illa. Po es o p ecisamen e es más es imable la con duc a del escul o de Pa edes. Lo an edicho pone de mani ies o que Be ugue e eúne los equi si os necesa ios pa a da le el cali ica i o de excepcional. Goza de una posición económica en idiable, os en a ca gos públicos, iene í ulo y ocupación en Palacio y el pueblo econoce el alo de su a e 10 No icia gene al pa a la es imación de las a es, 1600. En Fuen es..,^ de SANCHEZ Can ón, omo I, pág. 317. n P. J. SANCHEZ Can ón: Los pin o es de cáma a de los Reyes de Es paña,^ el Bole ín de la Sociedad Española de Excu siones, omo XXII, pág. 139. 12 Manuel Gómez Mo eno: Las águilas del Renacimien o, Mad id, 1941. CONSIDERACIONES SOBRE LA VIDA Y LA OBRA, ETC. 17 y lo juzga como el céni de la época. Dóciles discípulos luego dis pe san la semilla po Be ugue e lanzada, de sue e que su a e deja pe du able huella en Cas illa. Jun amen e, su i gu a es pun al inex cusable en esa ca e a de p es igiamien o del a e, como ac i idad supe io del ingenio humano, y que da o igen a ese cul o a la pe so nalidad, una de las apo aciones más peculia es del Renacimien o. Po o una, el juicio que hoy nos me ece Be ugue e no disien e del de sus con empo áneos. P emisas de su o mación. No pudo escapa Be ugue e, na u almen e, a los impe a i os del medio ambien e, a las ci cuns ancias peculia es de la ida espa ñola del siglo XVI, ni pe manece e ac a io a los con ac os y ap o ximaciones que le depa ó su e apa o ma i a en I alia. O ue a .has a aho a el c í ico más au o izado que haya enido el escul o — descub ió en él un a is a esencialmen e gó ico ; pe o en endiendo po al un a is a p o undamen e c is iano. P ecisamen e po eso .—a i ma O ue a omó po guías, de en e los i alianos, a los más empa en ados con el go icismo, como Dona ello. También Azcá a e a i ma que la pe i encia del go icismo en la escul u a española del Renacimien o se jus i ica como la ga an ía de la con inuidad c is iana del medioe o En su e apa i nal había c eado el go ico una modalidad agónica y lace an e, popula izándose las ca nes mag as y consumidas, que ue on an del gus o de Be ugue e. Es la misma línea en la que se man iene el escul o español más é eamen e go icis a de aquel en onces: Juan de Balmaseda. Po eso p ecisamen e, Be ugue e cuando ha de lab a el C is o del e ablo de San Beni o, p e ie e ep esen a le i o, en sus pos e os ins an es, y no mue o, según el uso gene al. Ello le daba ocasión pa a e igia esos momen os angus iosos, llegando su e bo d amá ico a en a an de lleno en los ho ibles su imien os de odo o den que padeció el Seño , que su cue po pa ece que e desasi se del made o ( ig. 1). Un asgo de e iden e a e imien o en la iconog a ía c is iana, ya que pod ía in e p e a se como un ugaz momen o de acilación de una de sus olun ades, Is- humana, como aquél que u o en el Hue o de los 13 Rica do O ue a: Bemigue e y su ob a, Mad id, 1917. 14 José Ma ía de Azcá a e: Escul u a del siglo XVI, en A s Hispaniae, Mad id, 1958. 2 18 J. J. MARTÍN GONZÁLEZ Oli os O el mismo de la C uci ixión, cuando C is o exclama, bajo los a oces dolo es y la angus ia mo al, "Dios mío, Dios mió poi qué me has abandonado". De sue e que aunque in ecuen e, no deja de se plenamen e o odoxa es a in e p e ación. Como señalaba O ue a, en su o mación i aliana p edomina el ondo cua ocen is a. B unelleschi le asmi e la ne iosidad écnica del b once, que Be ugue e aduce a la made a. De Dona ello ha cap ado el i no sen ido de la elegancia, la g acia de las cu as ji o- longadas. A Jacopo della Que cia se emon a su a ición a aplas a las i gu as con a el plano, de un modo simila a lo que sucede con Juni, abas ecido en simila uen e. En es o p ecisamen e se apa a del elie e pic ó ico p econizado po Ghibe i. También O ue a po meno izó con lujo de de alles la apo ación miguelangelesca al a e de Be ugue e. Del genial escul o ap endió a si ua las i gu as en el espacio. De es a sue e sus escul u as i>e - manecen sólidamen e plan adas, con equilib io bien ga an izado. Weisse ha insis ido en es as in luencias de Miguel Angel, que pa a él son las p edominan es en Be ugue e Pe o ambién O ue a expone las di e encias que sepa an a Be ugue e de Miguel Angel. Pues mien as que en el escul o l o en ino el mo imin o es lógico, como una ó mula de equilib io en e la ene gía ísica y la mo al, en Be ugue e el mo imien o se a iene a la i ealidad. Las mayo es dis o siones se acoplan a i gu as sin músculos, sin más impulso que la ue za- del espí i u. Pe o con ello no se ago an las uen es a ís icas de Be ugue e. Po que más lejanamen e a lo an ecue dos clásicos. P ime o helé nicos. Los gua dianes de C is o c uci icado del e ablo de San Beni o, se adap an al- ma co con la docilidad con que lo hacen las i gu as g iegas en los incones de un on ón. El dinamismo be ugue esco es á esuel o en alguna ocasión con o me a los Discóbolos clásicos, p e e en emen e en la e sión ac i a mi oniana. Y ambién es á implíci a en su a e la es e eomé ia del Espina lo. El able o de Moisés de la sille ía de la ca ed al de Toledo, en el que emos al pa ia ca desen edándose la pie na, es sensible al na u alismo lisípeo (Ke mes). Y en lo que se e ie e al in lujo del Laocon e, O ue a suminis ó nume osas p uebas, mani es ando que del g upo helenís ico, más que la belleza de las o mas, Be ugue e cap ó la u ia d amá ica. 15 Geo g Weisse: Spanische Plas ik aiis siehen Jah hiinde en, omo II, Reu lingen, 1927. i'. CONSIDERACIONES SOBRE LA VIDA Y LA OBRA, ETC. Es as ob as clásicas pudo conoce las Be ugue e en I alia a a és de las nume osas copias omanas, que ya po en onces se habían descubie o en buena can idad y que se exhibían en las na cien es colecciones. Sin emba go, odas es as uen es, clásicas y ena cien es, no son en Be ugue e sino un me o pun o de pa ida, ya que el maes o las jun a y ans o ma has a hace las pun o menos que i econocibles. En ello p ecisamen e adica la genialidad de Be ugue e, en la capacidad ans o mado a de las uen es. No obs an e se ía p oceden e no lle a demasiado lejos nues a cu iosidad po las in luencias y supues os básicos del a e del maes o, pues exis e el iesgo, como ya ha acon ecido con Velázquez, de que elimi nemos el ac o aza , o po deci lo con su e dade o nomb e, la c eación eñida de coincidencia. Peculia idades de su a e. Aunque la c í ica de los con empo áneos ue gene almen e a o able a Be ugue e, no al a on ampoco juicios ad e sos, como el de que sus i gu as sólo poseían un pun o de is a, es deci , que se hallaban concebidas como si se a a a de un elie e. Desde luego Dueden ci a se algunos ejemplos que lo a es iguan. Veanjps es e Aoós ol del e ablo de San Beni o, an on almen e concebido que na ece comp imido con a el plano de ondo ( ig. 2). Po es a azón, la ensión se aloja en el con oimo, adensándose en los homb os. Aun que Be ugue e asimila plenamen e sus uen es de inspi ación, de mane a que és as no se in uyen a la p ime a ojeada, sin emba go la obse ación acaba po des ela las, y en es e caso la concepción de la i gu a como un elie e en ensión indudablemen e p ocede del Discóbolo de Mi ón. En o as i gu as del mismo e ablo, el mo imien o de los homb os en oblicuo y odo el sesgo de la i gu a apun an hacia la ci ada uen e g iega, aunque ambién a Miguel Angel ( ig. 3). pe o con más ecuencia Be ugue e añade un plano pe pen dicula al del ondo. O dina iamen e se si e pa a log a lo de una pie na p o undamen e a anzada, con lo cual se ob iene o a isión la e al comple a ( ig. 4). Be ugue e ha buceado en la es e eomé ia clásica (Espina lo, Apoxiomenos, el He mes y el A es Ludo isi, de Disipo, e c.) y enacien e (Miguel Angel). En a ios elie es del e ablo de San Beni o, la i gu a del p ime plano es á o almen e ue a del elie e, con lo cual se alo a plenamen e la isión la e al. 26 J. J. MARTÍN GONZÁLEZ ascenden al y bellísimo es udio de Ma ía Luisa Ca u la que nos ha, abie o camino a §u plan eamien o en lo que espec a al conjun o de la escul u a española del Renacimien o P e iamen e hay que deci que aunque Be ugue e sea muy sensible al in lujo de Miguel Angel, no cons i uye un manie is a de és e, en la o ma que lo es Daniel de Vol e a, a ec ado imi ado con e ó ica del colosalismo de sus i gu as. Bueno se á ene ambién como modelo alguna de las c eaciones i alianas más signi ica i as del manie ismo. Y no impo a que el ejemplo que aduzcamos sea de un pin o , ya que el manie ismo de Be ugue e es an pa en e en la escul u a como en la pin u a. Y quizá ningún ejemplo más p oceden e que el Descendimien o de la iglesia de San a Felicidad, de Flo encia, po Pon o mo ( ig. 24), en el que se codi ican las p incipales peculia idades manie is as: es i amien o del canon, iolencia de los esco zos, dis o siones, i ealidad del ambien e, ebuscamien o de las ac i udes, ines abilidad de las pos u a, que pa ecen danza , e c. Las i gu as manie is as son ala gadas. Sin emba go, es cie o que no odo ala gamien o debe conside a se obligadamen e como manie is a, ya que es endencia muy ecuen e en la his o ia del a e .(en el a e ománico, gó ico, indio, chino, e c.). Todo es i amien o de la o ma con ibuye a espi i ualiza las imágenes. En el manie ismo es e o zamien o del canon a asociado a o as mani es aciones del mismo linaje, de sue e que el esul ado i nal iene a se la g a cia, la delicadeza, la pu a belleza de la ob a. Que Be ugue e p o pendió a ala ga las p opo ciones, ya lo ap ecia on los c í icos de la época. Juan de A e econoce a Be ugue e como in oduc o de un canon más ala gado que el usual, y es lo que llama la p opo ción quÍTiiupla, es o es, "la que iene el dos con el diez, omando po aíz el os o" Pe o lo impo an e, a los e ec os del a e mismo, es que Be ugue e acopla es a de o mación a. un esquema uni a io, de o ma que odo- esul a es i ado (pie nas, c áneos, ba bas, elas, e cé e a). La cabeza o alada, los ojos y boca pequeños, y la na iz a ilada y luenga, son en igo luga es comunes de odos los manie is as, y íio hay sino ci a al p opio Pon o mo, cuyas cabezas son an simi- 19 A e de épocas incie as, Mad id, 1944. 20 j. j. Ma ín González: El manie ismo en la escul u a española, en la Re is a de Ideas Es é icas, 1960. 21 De a ia conmensu ación pa a la escul u a y la a qui ec u a, en Fuen es.,., de Sánchez Can ón, omo I, Mad id, 1923. CONSIDERACIONES SOBRE LA VIDA Y LA OBRA, ETC. 27 la es a las de Be ugue e. Un buen ejemplo del canon be ugue esco es la Asunción del e ablo de San Beni o. En oposición a la acional p opo cionalidad p opugnada po el clasicismo, su ge con el manie ismo lo que llama Luisa Beche ucci 22 "la i acional libe ad del i mo". E ec i amen e, el impulso ené ico de Be ugue e hacia la libe ad, halla en el manie ismo pode osa ayuda. Pa a un manie is a no exis e en igo di icul ad composi i a, ya que no se some e a las nonnas de la azón. A lo an b azos, pie nas, a ibu os, donde menos se espe a, con una i nalidad sólo í mica y deco a i a. Nunca mejo expi'esado que en las i gu as de los T es Reyes, del elie e de la Epi anía del e ablo de San Beni o, con pos u as o almen e cap ichosas, o zadas incluso y con pe spec i as di e en es ( ig. 5). El in e és exp esi is a de e mina en la imagen descoyun amien os y dis o siones. En la mayo ía de los manie is as ales ecu sos cons i uyen un despliegue ex e no y e ó ico de pasiones no sen idas, ya que pa adójicamen e las i gu as apa ecen des i alizadas. Sin em ba go, el manie ismo dis o sionis a de Be ugue e esponde a un sen imien o hondamen e d amá ico; de ahí que es e manie ismo onde las on e as de lo ba oco, e incluso muchas eces sea juzgado como al ba oco. Es lo mismo que acon ece con Juni, cuyo a e es un comp omiso de ba oquismo y manie ismo. En el elie e que ep esen a el descub imien o del engaño de To ila, del e ablo de San Beni o, el cuello del caballo despliega una iolen ísima dis o sión, que es p ecisamen e lo que p es a mo imien o y alo d amá ico a la quie a escena ( ig. 16). El Ma a ías de la sille ía de Toledo p esen a ales iolencias en la pos u a del pie y la cabeza, que su ge el ecue do de Juni, en un posible in lujo. Y es ocasión de señala aquí, de paso, la necesidad de es udia las elaciones a ís icas en e los dos maes os, que debie on de in e cambia elemen os. G a es dis o siones se ap eciaban (an es de su des ucción), en el e ablo dé la T ans igu ación de la iglesia del Sal ado , de Ubeda. La p e sencia del Seño ha llenado de espan o al a los ci cuns an es, que pa ecen a pun o de despeña se. En igo se a a de un ecu so ex p esi o, ya que el escul o ha que ido con apone el o den p opo cionado po la con emplación di ina, en las i gu as de Moisés y Elias, con el es upo de los Após oles. La ebeldía con a un espacio insu icien e es o a de las mani- 22 ManieHs i oscani, Bé gamo, segunda edición, 1949. 28 J. J. MARTÍN GONZÁLEZ es aciones del manie ismo. Se emplazan delibe adamen e las escul u as den o de ho nacinas y ma cos educidos, en o den a desen cadena la p o es a de la imagen, some ida a una angus ia espacial. La i gu a eacciona y a a de e adi se de aquella angos u a. En el able o de Ma usalén de la sille ía oledana, un sobe bio impulso hacia adelan e e ela el deseo de la i gu a de libe a se de la ho nacina ( ig. 31). La a ición po lo ebuscado ambién i gu a en e los ca ac e es del manie ismo. De igual mane a que la a bi a iedad c eado a del escul o juega lib emen e con las o mas, in oduciendo i gu as y exage ando ac i udes, así ambién puede mani es a se escamo eando pa es esenciales de la escena. En la i gu a de Jonás de la sille ía de Toledo, el escul o acen úa el alo de una pie na, sob e la que hace ca ga odo el peso; y no siendo ya necesa ia la o i'a pie na pa a sos enimien o del cue po, el escul o la escabulle en e el opaje y la cola del pez ( ig. 29). En buena pa e de los able os de la sille ía, Be ugue e p ocu a que la i gu a apoye sob e una pie na solamen e, pa a da es imonio de una g an ensión ísica y mo al. Los manie is as acos umb an a dispone las i gu as en posicio nes ines ables, de sue e que ello p o oque la ilusión de mo imien o. Sugié ense ac obacias y ac i udes danza inas. Las i gu as pa ecen anda de pun illas. Es la a ian e más usual del manie ismo de Be ugue e. El san o Job, en un able o de la sille ía de Toledo ( igu a 27), ele a su clamo al cielo, pe o su cue po desciende sua emen e, colgado en el acío. Ma ía Luisa Ca u la a inadamen e obse ó es a modalidad maníe is a en el San Sebas ián del e ablo de San Beni o. Toda la i gu a es á en el ai e, sin el más mínimo apoyo. Y a i ma es a au o a; "él es a las i g u as esbalando, escu iéndose, es exp e sión. manie is a, de una si uación ansi o ia, p o isional". No de o a mane a acon ece con el amosísimo cuad o manie is a del Pa - mesano, la Madona del la go cuello. Los pies de la Madona se des lizan, y. el Niño pa ece cae . No c eo pueda halla se una mayo simili ud en e dos ob as manie is as. De igual mane a, un Após ol cal o, no iden i icado, del e ablo de San Beni o, apoya su cue po, di íáse danza ín, sob e la pun a de los pies ( ig. 15). En p esencia de las i gu as de Be ugue e, en ac i udes an ines ables, se iene la imp esión de que danzan. Así lo han pe cibido di e sos au o es, en e ellos O ue a, Cossío, Ma ía Luisa Ca u la, pe o singula men e Luis de Cas o, quien ha desa ollado oda una n i CONSIDERACIONES SOBRE LA VIDA Y LA OBRA, ETC. 29 eo ía en o no a es e pun o Desde luego las pos u as ines ables, con pun o de danza, las emplean odos los maníe is as, de sue e que ello cons i uye un hecho eu opeo. Pe o nada impide que los a is as se hayan podido inspi a o hayan eju enecido es a suges ión po la con emplación de de e minadas danzas. Los manie is as se en egan igualmen e a la consecución de bellos i mos cu os. La ob a es concebida como una he mosa cali g a ía cu ilínea, dando luga a lo que se ha denominado línea, se - pen ina a. Nos ha depa ado Be ugue e exquisi o es imonio de es a modalidad en la Anunciación del e ablo de la Mejo ada ( ig. 18). Las i gu as se es i an y e ue cen, gi ando sob e sí. Toda la com posición des ila g acia y encan o. Un manie ismo simila , sólo que ha o menos a o unado, es ap eciable en la escena de la Es igma- ización de San F ancisco, del e ablo de Cáce es. B azos y pie nas cons i uyen un a abesco cu ilíneo, no dis an e de aquél exhibido po Juan de Bolonia en su céleb e Me cu io. Y en es a misma di ec ción se man ienen los elie es del Juicio Final, el Dilu io y la Se pien e de B once ( ig. 22), pe enecien es a la sille ía de la ca ed al oledana. Be ugue e se en ega en es os elie es a la pu a belleza del i mo, desplegando desnudos y o mas con i nalidad calig á ica, como lo ha ía el Rosso o un maes o ancés de la escuela de Fon- ainebleau. Pos e io men e, en la misma Toledo, El G eco es able ce ía pa alelo en pin u a a es os i mos manie is as, sob e odo al pin a su lienzo del Laocon e. Con ecuencia la c eación de es os bellos i mos lineales ae apa ejada una pé dida de i alidad. En Be ugue e —ya se ha dicho— p edomina la exp esi idad. Pe o no al an ejemplos de lan guideces manie is as. Tal es el caso del Ecce Homo de la iglesia de San Juan, de Olmedo, que cons i uye un himno a la inanición, al des alimien o ( ig. 26). Los ejemplos an e io men e expues os se e ie en a la ob a escul ó ica de Be ugue e. Pe o en pin u a, es aún más dominan e su manie ismo. P edominan las ápidas con e gencias an ip o undis as, no dis in as de las de El G eco; las o mas es i adas, los ges os b uscos y a la ez des i alizados; el despliegue de o mas (b azos, pie nas, elas, e c.), pa a hace posible que las aba quemos en su pleni ud en isión única; la línea se pen ina a, como es pe cep ible sob e odo en esos paños abie os en g andes a cos, ensos cual elas 23 El enigma de Be ugue e. La danza y la escul u a, Valladolid, 1953. 3o J. J. MARTÍN GONZÁLKZ de na io. En suma, Be ugue e iene a se en pin u a en ie noso ios lo que un Rosso o un Becca umi. Aún hemos de añadi el ba o iuismo a las leiuleneias eul i acias po Be ugue e. Así i ula Weisse uno de sus capí ulos e ei-en es a la plás ica española: "BeiTugue e y o os maes os del ba oco emp ano". Aunque algunas ob as que es e au o concep úa como ba ocas son en igo manie is as, no hay duda sin embauco que a Be ugue e con iene igualmen e el í ulo de p ecu so de nues a escul u a ba oca. Nada debe so p ende , ya que el Ba oco cons i uye una cons an e his ó ica y sii' 'e de eje a la ob a de Beiiug,ue e p ecisamen e la ob a más ba oca de odos los iempo.^ . el Ijíiocon e. Po no abunda en lo que ya O ue a dejó pun ualizado a es e p o pósi o, aigamos a plaza la que sin duda es ob a modélica e su ba oquismo: la T ans igu ación de la ca ed al de loledo. eamos el juicio de Gaya Ñuño sob e es a ob a: "un conjun o ba oco, el p ime y apasionan e ejemplo bai* oco de nues a escul ui<i . Nada más cie o. Si e de ágil enma camien o una a qui ec u a palla- diana. Es una apelación a la escenog a ía, pa a si uai debidan ien e las i gu as ( ig. 23). Pe o a qui ec u a y escul u as se eco an abie amen e en el espacio, en egadas a ese espí i u de libei a p o pugnado po el ba oco. Ob a iun al, deslumb ado a, en la que ya colabo a un elemen o undamen al de la es é ica ba oca : la luz di igida. Po que e ec i amen e, es en las ho as de la a de cuando es e conjun o alcanza su e dade o alo , cuando el sol se aden a desde ponien e, e iendo sus ayos y haciendo que odo se ans i gu e cegado amen e, como en el mon e Tabo - b 24 Ya en p ensa es e abajo, nos hemos i.s o -i*aLanienLe so p endidos po la apa ición del omo XVIII de Summa A is, consaji ado a La escul u a y la eje ía españolu i del siglo XVI, del que es au o don José Camón Azna (Espasa-Calpe, Mad id, 1961). El au o dedica a Bei- ugue e los más cálidos elogios, des elando con su delicada c í ica muchos aspec os di ícilmen e pene ables en el a e del g an escul o . Re i iéndose a la ci ada Ti*ans igu ación de la ca ed al de Toledo, a i ma que "Be ugue e se adelan a en más de un siglo al concep o ba oco de las o mas que han de iun a en Roma con el Bemini". Y ci i'a esencialmen e el alo de Be ugue e en el hecho de que en una época consag ada a Icgi'a es ados ideales, cada i gu a del maes o "exp esa un sólo es ado del alma", de o ma que "la unila e alidad del anhelo desboca a sus oi-mas* . También es una obse ación de la más al a es ima la écnica imp esionis a que halla en cie as i gu as. Celeb o e esc i o po la pluma alada del g an esc i o una ap eciación que sepa adamen e había hecho, p ecisamen e en una ob a an apo osa, an luyen e de pe iles, como el e ablo de los I landeses de Salamanca. Lámina I i Del e ablo mayo ele San Beni o: 5 y 6) De alles de la Epi anía: 7 y 8) De alles de la Misa de San G ego io. ■'i * í/# ís