El pintor Gregorio Martínez
Full text
EL
PINTOR
GREGORIO
MARTINEZ
Desde
las
páí^inas
de
los
Es adios
hís ó ico-a ís icos
de
Ma í
y
Monsó
se
lanzó
hace
poco
más
de
cincuen a
años
una
jus i icada
ad e encia
en
p o
de
una
mejo
es imación
del
pin o
G ego io
Ma ínez,
el
Ma ínez
a
secas
como
habi ualmen e
se
le
llama.
La
documen ación
po
Ma í
aducida
pe mi ió
pe ila
es a
nebulosa
i
gu a
has a
con e i la
en
una
pe sonalidad.
Más
a de
la
pluma
de
Agapi o
y
Re iila
(«La
pin u a
en
Valladolid»,
Imp en a
Cas ellana,
1925-43)
esc ibía,
con
los
da os
de
aquel
au o ,
ios
hallados
po
Alonso
Co és
y
los
suyos
p opíos,
un
p ime
in en o
biog á ico,
cuajado
de
alabanzas
pa a
el
pin o .
Ul imamen e
es as
e e encias
han
sido
ampliadas
po
Ga cía
Chico
en
sus
Documen os
pa a
el
esíiidío
del
a e
en
Cas illa,
Pin o es,
de
o ma
que
ya
se
poseen
los
elemen os
his ó icos
undamen ales
pa a
conoce
pe ec amen e
la
ob a
del
maes o.
Puede
deci se
que
ué
Bosa e
quien
ompie a
las
p ime as
lanzas
ei indicando
a
Ma ínez.
Un
especialis a
an
insigne
de
nues o
a e
como
Angulo
Iñiguez
(Pin u a
del
Renacimien o,
olu
men
XII
de
A s
Hispaniae,
Mad id,
1954)
le
ha
juzgado
ecien
emen e
como
«la
pe sonalidad
a ís ica
más
des acada
en
es a
úl ima
e apa
enacen is a
en
Valladolid».
Los
cuad os
de
Ma ínez
no
han
enido
has a
aho a
la
di ulgación
y
el
comen a io
que
me ecen,
si
se
excep úa
la
Anunciación
del
Museo
de
Valladolid.
He
aquí
lo
que
aho a,
modes amen e,
emp endemos,
alen ados
po
señala
el
alo
de
los
p oblemas
pic ó icos
acome idos
po
Ma ínez,
que
demues
an
que
és e
no
es
un
me o
pin o
local,
sino
que
i
gu a
en e
los
p ime os
a is as
del
país
que
sien en
las
no edades
es é icas
asmi idas
desde
I alia.
Viene
al
mundo
G ego io
Ma ínez
en
1547,
hijo
del
pin o
F ancisco
Ma ínez
el
Viejo
y
de
F ancisca
de
Espinosa.
D.
Na ciso
Alonso
Co és
CXÍaíos
po a
la
biog a ía
a ís ica
de
los
siglos
XVI
y
x n,
en
el
Bole ín
de
la
Real
Academia
de
la
His o ia,
Tomo
80,
pág.
530)
halló
la
pa ida
de
bau ismo,
82
JUAN
JOSÉ
MARTÍN
GONZÁLEZ
co espondien e
a
la
pa oquia
de
San
Miguel.
En
es a
colación
debie on
de
anscu i
sus
días,
pues
aunque
cons a
que
su
mad e
le
dejó
una
casa
en
la
Plaza
Mayo ,
po
una
ci a
de
1586
sabemos
habi aba
en
las
casas
de
Juan
Vizcaíno,
«de ás
de
San
Miguel»,
es
deci ,
en iéndase
la
ieja
y
desapa ecida
iglesia
d
San
Miguel.
El
hoga
pa e no
le
acili ó
los
ins umen os
de
abajo
y
las
p ime as
lecciones.
Tu o
en
seguida
con ac o
con
el
pin o
i aliano
Beni o
Rabuya e,
da o
que
si e
a
Agapi o
y
Re illa
pa a
supone
una
segunda
y
decisi a
o mación
del
maes o.
Fué
con
mo i o
de
un
con a o
de
1565,
según
el
cual
los
es
hijos
pin o es
de
F ancisco
Ma ínez
el
Viejo,
G ego io,
F ancisco
y
Ma ías,
se
comp ome ían
a
pin a
de
consuno
con
Beni o
Rabuya e
y
An onio
de
A ila,
el
A co
de
la
Pue a
del
Campo,
deco ado
pa a
ecibi
a
la
eina
Isabel
de
Valois.
No
debió
de
se
g ande
la
pa icipación
de
G ego io
Ma ínez,
oda
ez
que
sólo
con aba
diez
y
ocho
años,
pe o
sin
duda
le
si ió
de
acica e
el
abaja
jun o
a
maes o
an
ac edi ado
como
Rabuya e.
Se la
és a,
po
an o,
la
uen e
di ec a
pa a
su
mani ies o
y
decla ado
i alianismo,
pues
no
hay
an eceden es
de
iaje
a
I alia,
menos
con ándose
con
una
decla ación
de
pob eza
hecha
en
1580.
En
el
es amen o
que
hicie a
Rabuya e
en
1589
se
ci an
cuad os
o igl-
nales
de
Miguel
Angel,
Ra ael,
Sal ia i,
Co eggio,
Pa mígia-
nino,
e c.,
que
nos
explican
no
solamen e
las
in luencias
ecibidas
po
él,
sino
lasque
es os
mismos
cuad os
(amén
de
las
nume
osas
es ampas)
ha ían
ecae
sob e
pin o es
de
su
ecindad,
sob e
Ma ínez
a
no
duda lo.
En
1568
con aía
ma imonio
con
Bal asa a
O dóñez,
de
la
cual
u o
a ios
hijos,
en e
ellos
Ma celo
Ma ínez
de
Espinosa
y
F ancisco
Ma ínez,
que
ue on
ambién
pin o es.
Es e
úl imo
llegó
a
se
en
el
p ime
e cio
del
siglo
x ii
uno
de
los
pin o es
más
es imables
de
la
escuela
allisole ana,
aunque
no ablemen e
in e io
a
su
pad e.
En e
sus
p ime as
pin u as
con emos
a ios
cob es
que
le
enca ga a
el
P esiden e
del
Consejo
de
Indias,
Don
He nando
de
Vega,
en
1580.
Tu o
que
li iga
pa a
pe cibi
su
impo e
y
con
obje o
de
aho a se
gas os
lo
hizo
po
ía
de
pob eza.
Con
al
mo i o
el
es igo
Juan
C is óbal
decla ó
que
G ego io
Ma ínez
e a
«pob e
y
mise able
pe sona,
que
no
iene
bienes
muebles
ni
aíces
que
algan
3.000
ma a edís».
Po
i
n
la
Audiencia
de
El.
PINTOR
GREGORIO
MARTÍNEZ
83
Valladolid
en
1587
sen enció
a
su
a o ,
obligándose
a
la
pa e
deudo a
al
pago
del
débi o.
Suponemos
que
en
los
años
siguien es
mejo a ía
la
si uación
del
pin o ,
al
aumen a
ambién
el
núme o
y
la
impo ancia
de
los
enca gos.
De
odas
o mas
no o io
esul a
el
bajo
ni el
económico
en
que
se
dese ol ían
la
mayo
pa e
de
los
a is as.
Que
du an e
es os
años
pa ecía
abso be le
la
pin u a
de
cob es,
se
con i ma
po
un
íp ico
de
es
planchas
que
le
enca
ga a
Pompeyo
Leoni,
emiso
ambién
a
la
ho a
de
paga ,
como
sabemos
po
un
pode
que
daba
en
1590
el
pin o
a
Juan
C is ó
bal,
esiden e
en
Mad id,
pa a
que
en
su
nomb e
ecibie a
el
impo e.
El
2
de
ene o
de
1583
con a aban
G ego io
Ma ínez
y
Beni o
Ronco
la
pin u a
de
seis
paños
de
angeo
pa a
la
iglesia
de
la
Magdalena
de
Valladolid.
Cada
paño
lle a ía
pin adas
cua o
escenas
de
la
Pasión,
de
las
cuales
Ma ínez
ha ía
ein e
y
su
compañe o
cua o.
Se
pin a ían
en
blanco
y
neg o,
es
deci ,
en
g isalla,
pues
se
des inaban
a
cub i
las
pa edes
de
la
iglesia
du an e
las
solemnidades
de
Semana
San a,
lo
que
eque ía
una
úneb e
colo ación.
El
escul o
Es eban
Jo dán
dió
la
aza
de
la
ob a.
En
pésimo
es ado
de
conse ación
con empló
Ma í
y
Monsó
es os
paños,
pe o
al
menos
en onces
pudo
hace
dibujos
de
ellos,
ya
que
al
p esen e
ni
siquie a
es o
esul a
ac ible.
Poco
después,
en
18
de
ma zo
de
1585.
Ronco
y
Ma ínez
se
con inie on
pa a
pin a
es
paños
pa a
el
monumen o,
des inados
a
la
iglesia
pa oquial
de
Olmos
de
Esgue a.
Con end ían
ambién
escenas
déla
Pasión
en
g isalla;
seis
his o ias
ha ía
Ma ínez
y
Ronco
las
es an es.
Sabido
es
cómo
los
pin o es
ajus aban
igualmen e
la
poli
c omía
de
las
escul u as.
Aunque
en
igo
podemos
conside a
es a
ac i idad
como
undamen almen e
de
a esanía,
sin
emba go
los
con a os
e an
en ado es
po
el
al o
p ecio,
sob e
odo
si
se
a aba
de
g andes
e ablos.
Y
no
e an
cie amen e
muchas
eces
pin o es
medioc es
los
que
acome ían
ales
ob as.
El
Cabildo
bu galés
i
mó
el
8
de
eb e o
de
1593
con
los
pin o es
Diego
de
U bina,
ecino
de
Mad id,
y
G ego io
Ma ínez,
el
con enio
de
pin u a
del
g an
e ablo
de
escul u a
de
la
capilla
mayo
de
la
Ca ed al.
Se
es ipulaban
dos
años
y
medio
pa a
la
ejecución,
dándose
casa
a
los
pin o es
en
Bu gos
pa a
i i
y
abaja
y
quedando
lógicamen e
obligados
a
esidi
en
es a
g4
JUAN
JOSÉ
MARTÍN
GONZÁLEZ
ciudad
el
iempo
que
du ase
la
ob a.
Se
comp ende
pe ec
amen e
es a
medida,
pues
en
caso
con a io
se
hubie a
enido
que
manda
el
e ablo
desa mado
a
Valladoiid
y
Mad id,
con
las
di icul ades
consiguien es
y
el
iesgo
a
los
de e io os,
más
g a es
después
de
pin ada
la
ob a.
Además,
de
aquella
mane a
el
Cabildo
con ola ía
la
ma cha
del
abajo,
pues
con
ecuencia
los
a is as
en
su
a án
de
no
pe de
clien ela
con a aban
más
de
lo
que
podían
ejecu a ,
o iginando
dilaciones
en
las
en egas.
En
once
'mil
ducados
se
i
jó
el
impo e
de
la
pin u a
del
e ablo.
Menudea on
los
plei os
con
mo i o
de
habe se
ap eciado
de iciencias
en
la
ejecución.
Po
ellos
sabemos
que
Ma ínez
en
e ec o
esidió
en
Bu gos
odo
el
iempo
que
du ó
el
abajo
de
pin u a,
lo
que
le
p i ó
de
ecibi
nue os
enca gos
en
Valladoiid.
Que
sepamos,
an
sólo
con a ó
du an e
su
pe manencia
en
Bu gos
la
hechu a
de
un
diseño
pa a
una
eja
de
la
Ca ed al
bu galesa.
En
1596
habla
ya
i
nalizado
Ma ínez
sus
a eas
en
Bu gos
y
eg esó
a
Valladoiid.
Aquí
con a ó
la
ob a
que
más
ama
había
de
da le.
Tenia
el
ico
homb e
de
negocios
i aliano
Fabio
Nelli
su
capilla
une a ia
en
la
iglesia
del
Con en o
de
S.Agus ín
y
con
obje o
de
embellece la
hizo
llama
a
G ego io
Ma ínez.
Con ino
con
él,
a
14
de
Mayo
de
1596,
la
ejecución
de
un
e ablo
de
pin u a
y
la
deco ación
de
las
pa edes
de
la
capilla.
Lle a ía
el
e ablo
un
cuad o
g ande
del
ema
de
la
Anunciación,
el
de
la
T inidad
en
el
ema e
y
los
del
Nacimien o,
Ado ación
de
los
Reyes,
Ci cuncisión
y
P esen ación,
en
el
banco.
Pin a ía
además
al
emple
en
los
mu os
de
la
capilla
los
cua o
E angelis as,
el
Espí i u
San o
y
las
Vi udes
Fe,
Espe anza
y
Ca idad.
Bosa e
ace ó
a
e
la
capilla,
deshaciéndose
en
elogios,
an o
del
e ablo
como
de
las
pin u as
mu ales.
Respec o
a
és as
úl imas,
en e
las
que
menciona
las
igu as
de
Adán
y
E a,
mani ies a
la
pe ec a
onalidad
de
las
ca nes,
la
delicadeza
de
la
ejecución,
el
elie e
de
las
o mas
y
la
minuciosidad
de
la
écnica,
lo
que
le
lle a
a
deci
que
pa ecían
minia u as
eng ande.
El
siglo
pasado
ué
de ibada
la
capilla,
pe diéndose
de
es a
mane a
las
pin u as
mu ales.
Pa a
consola nos
queda
el
e ablo.
Es
deci ,
con
la
exclaus ación
la
pin u a
de
la
Anunciación
ing esó
en
el
Museo.
Las
ablas
del
banco
pasa on
a
la
colección
o mada
po
D,
Ped o
Pascasio
Cal o
y
que
poseen
ac ualmen e
EL
PINTOR
GREGORIO
MARTÍNEZ
85
los
he ede os,
seño es
Fina
Cal o.
Agapi o
y
Re illa
consiguió
hace
la
iden i icación
de
dichas
ablas,
la
cual
no
deja
luga
a
dudas.
La
pos e
ci a
documen al
que
poseemos
de
Ma ínez
es
el
con a o,
hecho
a
10
de
ab il
de
1597,
pa a
hace
el
do ado
y
pin u a
del
e ablo
de
la
capilla
de
San
Jacin o,
en
el
claus o
del
Con en o
de
San
Pablo,
p opiedad
del
D .
Me cado.
Quedaba
obligado
a
pin a
una
Asunción
y
di e sos
episodios
de
la
ida
de
San
Jacin o.
No
exis e
hoy
el
claus o
y
po
an o
ampoco
la
capilla,
y
desconocemos
el
pa ade o
del
e ablo,
p obablemen e
desapa ecido.
Ca ecemos
de
o as
no icias
de
Ma ínez
después
de
es e
año.
Ma í
y
Monsó
halló
una
pa ida
de
de unción
co espon
dien e
a
la
pa oquia
de
San iago,
po
la
que
cons aba
que
en
1609
el
cue po
de
un
G ego io
Ma ínez
ué
lle ado
a
la
iglesia
de
San
Juan.
El
solo
nomb e,
an
co ien e
po
o a^pa e,
no
cons ando,
cén alo
acos umb ado,
indicación
de
o icio,
no
es
su icien e
pa a
iden i ica le
con
el
pin o .
Agapi o
y
Re illa
señala
un
lapso
de
1597
a
1609
pa a
su
mue e.
Pe o,
¿no
esul a
so p en
den e
que
en
los
años
cumb es
de
la
ob a
del
a is a
al en
indica
ciones
ela i as
a
él
y
en
cambio
menudeen
las
de
sus
hijos?
Como
se
ha
dicho,
Ma ínez
había
con a ado
en
1597
un
e ablo
pa a
la
capilla
del
D .
Me cado,
Pues
bien,
en
no iemb e
de
1598
se
uel e
a
enca ga
o o
e ablo,
pe o
no
a
él,
sino
a
su
hijo
F ancisco,
cosa
ex aña
si
es
que
i ía
el
pad e,
ya
que
e a
és e
mucho
mejo
pin o .
Pe o
las
dudas
quedan
disipadas
exami
nando
el
es amen o
de
F ancisco
Ma ínez,
hecho
a
16
de
mayo
de
1611
(Ga cía
Chico.
Pin o es,
I,
318).
Decla a
és e
en e
o os
ex emos
habe
endido
unos
cinco
años
a ás
un
lienzo
de
San
Lo enzo
que
le
deja a
su
pad e.
Es o
ya
de
po
si
dice
que
la
mue e
de
G ego io
no
pudo
se
pos e io
a
1606.
En
o a
cláusula
se
mani ies a
que
F ancisco
había
sido
nomb ado
cu ado
de
las
pe sonas
y
bienes
de
Ma celo
Ma ínez
y
Ana
Ma ía,
sus
he manos;
y
que
se
habían
hecho
las
«pa iciones»
an e
el
esc ibano
Juan
Ramos
(p o ocolos
no
conse ados)
el
año
1597
o
1598.
Es as
pa iciones
no
se
pueden
e e i
sino
a
las
de
los
bienes
qu~e
les
co espondían
po
el
es amen o
y
mue e
de
G ego io
Ma ínez.
Po
o a
pa e
el
nomb amien o
de
F an
cisco
como
cu ado
de
sus
he manos
se
explica
únicamen e
po
el
allecimien o
del
pad e,
ci cuns ancia
azonable
po que
86
JUAN
JOSÉ
MARTÍN
GONZÁLEZ
Ma celo
había
nacido
en
1590
y
con a ía
po
an o
sie e
u
ocho
años
en
la
echa
en
que
se
hacían
las
pa iciones.
Según
lo
exp esado,
el
óbi o
u o
que
p oduci se
en
1597
ó
1598.
i»
)(C
ií
Ex ensa
ama
odeó
a
G ego io
Ma ínez.
Cuando
el
enca go
del
e ablo
de
Bu gos,
los
comisionados
del
Cabildo
jus i icaban
la
elección
de
U bina
y
Ma ínez
po
se
es os
maes os
«los
más
eminen es
del
eino
en
su
a e»;
puede
que
aquí
se
e ie an
exp esamen e
a
la
polic omía
de
la
escul u a.
También
lo
abona
el
hecho
de
que
habiendo
an os
Ma ínez,
i
me
él
sus
cuad os
con
un
monog ama
en
que
sólo
i
gu a
el
apellido,
dando
po
admi ido
que
po
an onomasia
Ma ínez
e a
solamen e
él.
Que
la
alia
de
su
a e
e a
bien
econocida,
se
desp ende
igualmen e
de
que
en
su
es amen a ía
se
asó
un
lienzo
con
la
imagen
de
San
Lo enzo,
ya
aludido,
en
mil
ducados,
es
deci ,
once
mil
eales.
Pa a
da nos
idea
del
alo
de
la
ci a,
engamos
p esen e
que
oda
la
ob a
de
pin u a
que
le
enca gó
Fabio
Nelli
pa a
su
capilla
no
suponía
sino
7.000
eales.
Añadamos
que
el
Expolio
del
G eco
ué
asado
en
2.500
eales
y
que
la
«opus
magnum»,
en
calidad
y
dimensiones,
de
su
pin u a,
el
En ie o
del
Conde
O gaz,
se
asó
po
unos
pe i os
en
1.200
ducados
y
po
o os
en
1.600,
abonándose
al
pin o
sólo
la
p ime a
can idad.
Pues
bien,
no
hallando
comp ado
su
he ede o,
F ancisco
Ma ínez,
se
íó
p ecisado
a
ende le
al
Pad e
F ay
Ga cía
Gue a,
a zobispo
de
Méjico,
en
1.600
eales.
Cuando
se
analizan
los
elemen os
que
in eg an
la
pin u a
del
maes o,
se
iene
ocasión
de
comp oba
la
di e sa
p oceden
cia
de
los
mismos,
lo
que
hace
de
Ma ínez
un
pin o
que
sabe
ap o echa se
de
la
c eación
ajena
sin
enuncia
a
su
p opia
inicia i a.
En
es e
campo
de
las
in luencias
dos
aspec os
hemos
de
dis ingui :
el
manie ismo
y
el
nacien e
na u alismo.
Ellos
in o man
oda
la
ob a
del
pin o ,
bien
que
pa iendo
del
p ime
supues o,
úl imamen e
sea
más
dominan e
el
segundo.
No
u o
con ac o
ap eciable
con
los
manie is as
oscanos
(Becca umi.
Rosso,
Pon o mo),
en
cambio
sí
con
Pa migianino.
Algunas
cabezas
son
simila es
a
las
pin adas
po
es e
pin o
i aliano.
Reco demos
que
en e
las
a ibuciones
a
Ma ínez
hay
una
de
EL
PINTOR
OREGORIO
MARTÍNEZ
57
D.
Vicen e
Ca de e a
(Ma í:
Es adios,
5Í3),
quien
hablando
de
un
cuad o
pe enecien e
al
Ma qués
de
Isla
Fe nández,
del
que
no
menciona
asun o
y
cuyo
pa ade o
desconozco,
a i ma
que
« ecue da
algo
del
Pa migianíno».
Aho a
bien,
Ma ínez
no
sólo
sigue
a
los
maníe is as,
sino
que
él
mismo
se
compo a
como
manie is a
de
las
g andes
i
gu as
del
Cinquecen o
i aliano.
El
p opio
Ca de e a
sob e alo a
la
Asunción
del
Museo
diciendo
que
«es
digna
de
Miguel
Angel».
Y
Angulo
Iñiguez
ha
p ecisado,
como
luego
se
e á,
el
miguelangelismo
de
es a
pin u a.
Sin
emba go,
como
manie is a
que
es,
aun
in luenciado
po
Miguel
Angel,
no
pe mi e
a
sus
i
gu as
esol e se
plás icamen e.
El
ehículo
de
in luencias
ales
no
podían
se
sino
las
es ampas
y
dibujos
que
an
abundan emen e
ci culaban
po
el
me cado,
sin
ol ida
los
cuad os
de
Rabuya e,
según
ya
se
ha
indicado.
También
en
composición
podemos
ap ecia
p és amos
de
Ra ael.
Igualmen e
en
composición
y
en
ipos
se
pe cibe
el
e iden e
in lujo
de
Co eggio.
A as ado
po
la
co ien e
del
i alianismo,
escasa
elación
p esen a
con
los
pin o es
nacionales.
Tal
ez
sea
más
la
coincidencia
que
la
a inidad
lo
que
le
ace ca
al
Di ino
Mo ales,
po
lo
mucho
que
es e
pin o
debe
ambién
al
Pa mP
gianino.
Sin
emba go,
cuad os
de
Mo ales
hubo
de
conoce los
po que
se
hallaban
en
cualquie
incón
de
la
Península.
Pe o
en
su
época
se
deba ía
una
lucha
en e
el
agonizan e
manie ismo,
aman e
de
calig a ías
y
bellas
o mas
y
colo es,
y
el
incipien e
na u alismo,
unido
desde
su
alumb amien o
al
cla oscu ismo.
Es e
es
el
o o
aspec o,
y
muy
impo an an e,
de
la
pin u a
de
Ma ínez.
Se ía
exage ado
e
en
él
un
«pionee »
de
es a
endencia;
es
su icien e
eco da
que
en
1575
es á
echada
la
Ado ación
de
los
Pas o es,
de
Na a e e,
en
El
Esco ial.
Pe o
en
cambio
se
mos ó
p on amen e
in e esado
po
es os
p oble
mas,
de
sue e
que
p ecisa
admi i le
en
el
g upo
de
pin o es
españoles
que
ma cha
a
la
angua dia
del
mo imien o.
Impo a
no
ol ida
que
el
g an
adalid
del
na u alismo,
F ancisco
Ribal a
(1565-1628),
es
diez
y
ocho
años
más
jo en
que
él,
y
que
sus
ob as
ya
e dade amen e
eneb is as
da an
de
la
úl ima
década
del
siglo,
lo
mismo
que
las
de
Ma ínez.
Es e
pin o
puede
engloba se
den o
de
la
gene ación
a
la
que
pe enecen
igual
men e
Pablo
de
Céspedes
(nacido
en
1548)
y
Blas
de
P ado
(nacido
¿en
1545?).
Resal a
la
pin u a
de
Ma ínez
po
su
excelen e
dibujo,
como
88
JUAN
JOSÉ
MARTÍN
GONZÁLEZ
cabe
ap ecia
en
la
cabeza
de
San
José
del
cuad o
de
la
Sag ada
Familia
en
San
Miguel,
de
Valladolid,
po
la
ecia
monumen a-
lidad
de
las
i
gu as,
po
la
delicadeza
— an
i aliana
-
de
las
ac i udes,
y
po
un
colo ido
dulce,
en
el
que
p edominan
las
onalidade"
ías,
azules
y
e des
especialmen e.
Poco
es
lo
que
subsis e
de
la
ob a
del
pin o ,
aunque
su icien e
pa a
alo ci le.
Algunas
pin u as,
como
los
paños
de
la
iglesia
de
la
Magdalena,
dada
su
pésima
conse ación,
son
inse ibles
pa a
nues o
es udio.
Lo
único
ealmen e
echado
es
el
e ablo
de
la
Anunciación.
Po
su
an igüedad
ci amos
an es
la
Sag ada
Familia
de
la
iglesia
de
San
Miguel,
pin ada
sob e
lienzo
y
i mada
con
el
monog ama
MR
NííZ,
Tal
p io idad
en
echa
la
jus i icamos
po
la
minuciosidad
del
dibujo
y
la
sua idad
del
cla oscu o,
endencias
p opias
de
la
p ime a
mi ad
del
siglo.
Sabia
es
su
composición.
Las
cabezas
o man
un
iángulo,
dando
unidad
psicológica
ai
cuad o
el
juego
de
mi adas.
San
José
cons i uye
un
ecio
modelo,
al
que
p es an
escul ó ica
monu-
men aliciad
los
pliegues
del
man o.
La
Vi gen
esponde
a
un
ipo
p edilec o
del
maes o.
Su
man o
e de
oscu o
o ma
un
ag a
dable
con as e
con
el
oc e
de
San
José.
Los
dedos
de
la
mano
de echa
se
disponen
de
o ma
que
se á
ya
i ual
en
Ma ínez.
Una
oca
de
i
na
anspa encia
en uel e
su
cabeza,
doblándose
en
múl iples
y
e ulgen es
pliegues.
Al
ondo
se
descub e
un
emplo
monóp e o
y
cupulado,
sin
duda
inspi ado
en
San
Píe o
ín
Mon o io
de
Roma.
Las
moldu as
de
placa
y
las
es a uas
del
á ico
hablan
de
los
iempos
de
la
Con a e o ma.
Con
es e
ondo
a qui ec ónico
se
obus ece
la
sob ia
cons ucción
de
las
i
gu as.
Pese
al
i alianismo/del
cuad o,
lo
español
asoma
en
la
equilib ada
exp esión
del
San o
y
en
la
se e idad
del
conjun o.
Es
ob a
que
da a á
de
la
penúl ima
década
del
siglo
x i.
El
es o
de
las
pin u as
de
Ma ínez
conse adas
pueden
conside a se
del
pos e
decenio
del
siglo,
como
cabe
deduci
del
in enso
cla oscu ismo
que
p esen an
y
de
la
echa
conocida
del
e ablo
de
la
Anunciación,
cuya
pin u a
cen al
cus odia
el
Museo
de
Valladolid.
Ya
se
dijo
que
dicho
e ablo
ué
con a ado
el
14
de
mayo
de
1596,
con
la
obligación
de
da le
e minado
a
i
nes
de
ma zo
del
año
siguien e.
Rep esen a
el
úl imo
que
hicie a
Ma ínez,
pues
poco
después
allecía.
Ejecu ó
la
ob a
sob e
abla.
La
Anunciación
es
el
pa ón-medida
del
a e
de
Ma ínez.
Hay
azones
pa a
conside a
es a
pin u a
como
la
g an
ob a
maes a
EL
PINTOR
GREGORIO
MARTÍNEZ
89
de
la
escuela
allisole ana
déla
seguda
mi ad
del
siglo
x i.
En
el
pedes al
del
eclina o io
se
lee
el
monog ama
del
a is a.
Ha
p obado
Angulo
Iñiguez
que
la
composición
de
la
pin u a
de i a
de
un
g abado
de
Ba is a
F anco
(1498'1561),
pin o
y
g abado
eneciano
que
pe maneció
ein e
años
en
Roma
haciendo
g abados
de
Miguel
Angel,
Ra ael
y
Julio
Romano.
El
g abado
que
inspi
a a
a
G ego io
Ma ínez
aduce
el
a e
de
Miguel
Angel,
que
po
es e
medio
se
in oduce
en
la
ob a
del
pin o
allisole ano.
De
odas
o mas
es
un
miguelangelismo
que
apa ece
dominado
y
abso bido
po
o as
p eocupaciones,
sob e
odo
po
la
de
la
luz.
En
e ec o,
la
paloma
ac úa
como
anal
de
luz,
ab iendo
ese
ompimien o
de
cielo
de
la
pa e
supe io
del
cuad o.
El
ondo
be unoso
pe mi e
el
ní ido
silue ado
de
las
i
gu as.
Pese
a
es e
esplando
do ado,
en
el
cuad o
p edominan
las
onalidades
ías.
Tal
ez
haya
que
lamen a
la
escasa
g acia
de
la
i
gu a
y
la
pesadez
de
los
pliegues
del
A cángel
San
Gab iel.
Las
ablas
co espondien es
al
banco
se
hallan
al
p esen e
en
la
colección
Fina
Cal o,
de
Valladolid.
Las
ablas
de
la
Ci cuncisión
y
la
P esen ación,
que
miden
44
po
70
cm.
i ían
si uadas
a
los
ex emos,
de
acue do
con
su
o ma o.
No
las
hemos
o og a iado
po que
una
mano
inexpe a
las
ha
cambiado
o almen e
de
aspec o.
Ambas
se
cub en
con
un
pabellón
e de,
ecogido
po
a iba.
En
el
cen o
end ían
las
dos
ablas
del
Nacimien o
y
la
Ado ación
de
los
Reyes,
que
miden
85
po
70
cm.
La
abla
del
Nacimien o,
de
ma a illosa
composición,
con iene
la
Ado ación
de
los
Pad es
y
de
los
Angeles,
con
el
Anuncio
de
los
Pas o es.
Na u alismo
y
eneb ismo
solici an
nues a
a ención.
Na u alismo
de
los
ipos,
cual
San
José
oíos
pas o es
del
ondo.
Teneb ismo
aún
más
dominan e,
pe o
no
excesi o
El
esplando
se
condensa
lógicamen e
donde
ca ga
la
no a
emo i a:
en
el
g upo
de
la
Vi gen
y
el
Niño.
La
in ensa
iluminación
acen úa
el
co e
de
los
pe iles.
Las
o as
igu as
se
a opan
en
la
penumb a.
Pe o
las
inieblas
del
ondo
se
asgan
de
imp o iso,
bajando
en e
des ellos
el
ángel
anunciado ,
que
asmi e
en
medio
de
la
noche
a
los
pas o es
la
buena
nue a.
Glo ia
que
pe enece
al
eneb ismo
es
habe
hecho
ap eciables
es as
i
gu as
en
la
oscu idad. El
na u alismo
del
cuad o
nos
o ece
su
con apun o
en
la
i
gu a
de
la
Vi gen,
compues a
de
una
mane a
elegan e,
muy
i aliana.
La
mane a
de
aplica
la
luz
y
el
esco zo
se
pueden
explica
po
mediación
de
algún
g abado