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El pintor Gregorio Martínez

Martín González, Juan José

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EL PINTOR GREGORIO MARTINEZ Desde las páí^inas de los Es adios hís ó ico-a ís icos de Ma í y Monsó se lanzó hace poco más de cincuen a años una jus i icada ad e encia en p o de una mejo es imación del pin o G ego io Ma ínez, el Ma ínez a secas como habi ualmen e se le llama. La documen ación po Ma í aducida pe mi ió pe ila es a nebulosa i gu a has a con e i la en una pe sonalidad. Más a de la pluma de Agapi o y Re iila («La pin u a en Valladolid», Imp en a Cas ellana, 1925-43) esc ibía, con los da os de aquel au o , ios hallados po Alonso Co és y los suyos p opíos, un p ime in en o biog á ico, cuajado de alabanzas pa a el pin o . Ul imamen e es as e e encias han sido ampliadas po Ga cía Chico en sus Documen os pa a el esíiidío del a e en Cas illa, Pin o es, de o ma que ya se poseen los elemen os his ó icos undamen ales pa a conoce pe ec amen e la ob a del maes o. Puede deci se que ué Bosa e quien ompie a las p ime as lanzas ei indicando a Ma ínez. Un especialis a an insigne de nues o a e como Angulo Iñiguez (Pin u a del Renacimien o, olu men XII de A s Hispaniae, Mad id, 1954) le ha juzgado ecien emen e como «la pe sonalidad a ís ica más des acada en es a úl ima e apa enacen is a en Valladolid». Los cuad os de Ma ínez no han enido has a aho a la di ulgación y el comen a io que me ecen, si se excep úa la Anunciación del Museo de Valladolid. He aquí lo que aho a, modes amen e, emp endemos, alen ados po señala el alo de los p oblemas pic ó icos acome idos po Ma ínez, que demues an que és e no es un me o pin o local, sino que i gu a en e los p ime os a is as del país que sien en las no edades es é icas asmi idas desde I alia. Viene al mundo G ego io Ma ínez en 1547, hijo del pin o F ancisco Ma ínez el Viejo y de F ancisca de Espinosa. D. Na ciso Alonso Co és CXÍaíos po a la biog a ía a ís ica de los siglos XVI y x n, en el Bole ín de la Real Academia de la His o ia, Tomo 80, pág. 530) halló la pa ida de bau ismo, 82 JUAN JOSÉ MARTÍN GONZÁLEZ co espondien e a la pa oquia de San Miguel. En es a colación debie on de anscu i sus días, pues aunque cons a que su mad e le dejó una casa en la Plaza Mayo , po una ci a de 1586 sabemos habi aba en las casas de Juan Vizcaíno, «de ás de San Miguel», es deci , en iéndase la ieja y desapa ecida iglesia d San Miguel. El hoga pa e no le acili ó los ins umen os de abajo y las p ime as lecciones. Tu o en seguida con ac o con el pin o i aliano Beni o Rabuya e, da o que si e a Agapi o y Re illa pa a supone una segunda y decisi a o mación del maes o. Fué con mo i o de un con a o de 1565, según el cual los es hijos pin o es de F ancisco Ma ínez el Viejo, G ego io, F ancisco y Ma ías, se comp ome ían a pin a de consuno con Beni o Rabuya e y An onio de A ila, el A co de la Pue a del Campo, deco ado pa a ecibi a la eina Isabel de Valois. No debió de se g ande la pa icipación de G ego io Ma ínez, oda ez que sólo con aba diez y ocho años, pe o sin duda le si ió de acica e el abaja jun o a maes o an ac edi ado como Rabuya e. Se la és a, po an o, la uen e di ec a pa a su mani ies o y decla ado i alianismo, pues no hay an eceden es de iaje a I alia, menos con ándose con una decla ación de pob eza hecha en 1580. En el es amen o que hicie a Rabuya e en 1589 se ci an cuad os o igl- nales de Miguel Angel, Ra ael, Sal ia i, Co eggio, Pa mígia- nino, e c., que nos explican no solamen e las in luencias ecibidas po él, sino lasque es os mismos cuad os (amén de las nume osas es ampas) ha ían ecae sob e pin o es de su ecindad, sob e Ma ínez a no duda lo. En 1568 con aía ma imonio con Bal asa a O dóñez, de la cual u o a ios hijos, en e ellos Ma celo Ma ínez de Espinosa y F ancisco Ma ínez, que ue on ambién pin o es. Es e úl imo llegó a se en el p ime e cio del siglo x ii uno de los pin o es más es imables de la escuela allisole ana, aunque no ablemen e in e io a su pad e. En e sus p ime as pin u as con emos a ios cob es que le enca ga a el P esiden e del Consejo de Indias, Don He nando de Vega, en 1580. Tu o que li iga pa a pe cibi su impo e y con obje o de aho a se gas os lo hizo po ía de pob eza. Con al mo i o el es igo Juan C is óbal decla ó que G ego io Ma ínez e a «pob e y mise able pe sona, que no iene bienes muebles ni aíces que algan 3.000 ma a edís». Po i n la Audiencia de El. PINTOR GREGORIO MARTÍNEZ 83 Valladolid en 1587 sen enció a su a o , obligándose a la pa e deudo a al pago del débi o. Suponemos que en los años siguien es mejo a ía la si uación del pin o , al aumen a ambién el núme o y la impo ancia de los enca gos. De odas o mas no o io esul a el bajo ni el económico en que se dese ol ían la mayo pa e de los a is as. Que du an e es os años pa ecía abso be le la pin u a de cob es, se con i ma po un íp ico de es planchas que le enca ga a Pompeyo Leoni, emiso ambién a la ho a de paga , como sabemos po un pode que daba en 1590 el pin o a Juan C is ó bal, esiden e en Mad id, pa a que en su nomb e ecibie a el impo e. El 2 de ene o de 1583 con a aban G ego io Ma ínez y Beni o Ronco la pin u a de seis paños de angeo pa a la iglesia de la Magdalena de Valladolid. Cada paño lle a ía pin adas cua o escenas de la Pasión, de las cuales Ma ínez ha ía ein e y su compañe o cua o. Se pin a ían en blanco y neg o, es deci , en g isalla, pues se des inaban a cub i las pa edes de la iglesia du an e las solemnidades de Semana San a, lo que eque ía una úneb e colo ación. El escul o Es eban Jo dán dió la aza de la ob a. En pésimo es ado de conse ación con empló Ma í y Monsó es os paños, pe o al menos en onces pudo hace dibujos de ellos, ya que al p esen e ni siquie a es o esul a ac ible. Poco después, en 18 de ma zo de 1585. Ronco y Ma ínez se con inie on pa a pin a es paños pa a el monumen o, des inados a la iglesia pa oquial de Olmos de Esgue a. Con end ían ambién escenas déla Pasión en g isalla; seis his o ias ha ía Ma ínez y Ronco las es an es. Sabido es cómo los pin o es ajus aban igualmen e la poli c omía de las escul u as. Aunque en igo podemos conside a es a ac i idad como undamen almen e de a esanía, sin emba go los con a os e an en ado es po el al o p ecio, sob e odo si se a aba de g andes e ablos. Y no e an cie amen e muchas eces pin o es medioc es los que acome ían ales ob as. El Cabildo bu galés i mó el 8 de eb e o de 1593 con los pin o es Diego de U bina, ecino de Mad id, y G ego io Ma ínez, el con enio de pin u a del g an e ablo de escul u a de la capilla mayo de la Ca ed al. Se es ipulaban dos años y medio pa a la ejecución, dándose casa a los pin o es en Bu gos pa a i i y abaja y quedando lógicamen e obligados a esidi en es a g4 JUAN JOSÉ MARTÍN GONZÁLEZ ciudad el iempo que du ase la ob a. Se comp ende pe ec amen e es a medida, pues en caso con a io se hubie a enido que manda el e ablo desa mado a Valladoiid y Mad id, con las di icul ades consiguien es y el iesgo a los de e io os, más g a es después de pin ada la ob a. Además, de aquella mane a el Cabildo con ola ía la ma cha del abajo, pues con ecuencia los a is as en su a án de no pe de clien ela con a aban más de lo que podían ejecu a , o iginando dilaciones en las en egas. En once 'mil ducados se i jó el impo e de la pin u a del e ablo. Menudea on los plei os con mo i o de habe se ap eciado de iciencias en la ejecución. Po ellos sabemos que Ma ínez en e ec o esidió en Bu gos odo el iempo que du ó el abajo de pin u a, lo que le p i ó de ecibi nue os enca gos en Valladoiid. Que sepamos, an sólo con a ó du an e su pe manencia en Bu gos la hechu a de un diseño pa a una eja de la Ca ed al bu galesa. En 1596 habla ya i nalizado Ma ínez sus a eas en Bu gos y eg esó a Valladoiid. Aquí con a ó la ob a que más ama había de da le. Tenia el ico homb e de negocios i aliano Fabio Nelli su capilla une a ia en la iglesia del Con en o de S.Agus ín y con obje o de embellece la hizo llama a G ego io Ma ínez. Con ino con él, a 14 de Mayo de 1596, la ejecución de un e ablo de pin u a y la deco ación de las pa edes de la capilla. Lle a ía el e ablo un cuad o g ande del ema de la Anunciación, el de la T inidad en el ema e y los del Nacimien o, Ado ación de los Reyes, Ci cuncisión y P esen ación, en el banco. Pin a ía además al emple en los mu os de la capilla los cua o E angelis as, el Espí i u San o y las Vi udes Fe, Espe anza y Ca idad. Bosa e ace ó a e la capilla, deshaciéndose en elogios, an o del e ablo como de las pin u as mu ales. Respec o a és as úl imas, en e las que menciona las igu as de Adán y E a, mani ies a la pe ec a onalidad de las ca nes, la delicadeza de la ejecución, el elie e de las o mas y la minuciosidad de la écnica, lo que le lle a a deci que pa ecían minia u as eng ande. El siglo pasado ué de ibada la capilla, pe diéndose de es a mane a las pin u as mu ales. Pa a consola nos queda el e ablo. Es deci , con la exclaus ación la pin u a de la Anunciación ing esó en el Museo. Las ablas del banco pasa on a la colección o mada po D, Ped o Pascasio Cal o y que poseen ac ualmen e EL PINTOR GREGORIO MARTÍNEZ 85 los he ede os, seño es Fina Cal o. Agapi o y Re illa consiguió hace la iden i icación de dichas ablas, la cual no deja luga a dudas. La pos e ci a documen al que poseemos de Ma ínez es el con a o, hecho a 10 de ab il de 1597, pa a hace el do ado y pin u a del e ablo de la capilla de San Jacin o, en el claus o del Con en o de San Pablo, p opiedad del D . Me cado. Quedaba obligado a pin a una Asunción y di e sos episodios de la ida de San Jacin o. No exis e hoy el claus o y po an o ampoco la capilla, y desconocemos el pa ade o del e ablo, p obablemen e desapa ecido. Ca ecemos de o as no icias de Ma ínez después de es e año. Ma í y Monsó halló una pa ida de de unción co espon dien e a la pa oquia de San iago, po la que cons aba que en 1609 el cue po de un G ego io Ma ínez ué lle ado a la iglesia de San Juan. El solo nomb e, an co ien e po o a^pa e, no cons ando, cén alo acos umb ado, indicación de o icio, no es su icien e pa a iden i ica le con el pin o . Agapi o y Re illa señala un lapso de 1597 a 1609 pa a su mue e. Pe o, ¿no esul a so p en den e que en los años cumb es de la ob a del a is a al en indica ciones ela i as a él y en cambio menudeen las de sus hijos? Como se ha dicho, Ma ínez había con a ado en 1597 un e ablo pa a la capilla del D . Me cado, Pues bien, en no iemb e de 1598 se uel e a enca ga o o e ablo, pe o no a él, sino a su hijo F ancisco, cosa ex aña si es que i ía el pad e, ya que e a és e mucho mejo pin o . Pe o las dudas quedan disipadas exami nando el es amen o de F ancisco Ma ínez, hecho a 16 de mayo de 1611 (Ga cía Chico. Pin o es, I, 318). Decla a és e en e o os ex emos habe endido unos cinco años a ás un lienzo de San Lo enzo que le deja a su pad e. Es o ya de po si dice que la mue e de G ego io no pudo se pos e io a 1606. En o a cláusula se mani ies a que F ancisco había sido nomb ado cu ado de las pe sonas y bienes de Ma celo Ma ínez y Ana Ma ía, sus he manos; y que se habían hecho las «pa iciones» an e el esc ibano Juan Ramos (p o ocolos no conse ados) el año 1597 o 1598. Es as pa iciones no se pueden e e i sino a las de los bienes qu~e les co espondían po el es amen o y mue e de G ego io Ma ínez. Po o a pa e el nomb amien o de F an cisco como cu ado de sus he manos se explica únicamen e po el allecimien o del pad e, ci cuns ancia azonable po que 86 JUAN JOSÉ MARTÍN GONZÁLEZ Ma celo había nacido en 1590 y con a ía po an o sie e u ocho años en la echa en que se hacían las pa iciones. Según lo exp esado, el óbi o u o que p oduci se en 1597 ó 1598. i» )(C ií Ex ensa ama odeó a G ego io Ma ínez. Cuando el enca go del e ablo de Bu gos, los comisionados del Cabildo jus i icaban la elección de U bina y Ma ínez po se es os maes os «los más eminen es del eino en su a e»; puede que aquí se e ie an exp esamen e a la polic omía de la escul u a. También lo abona el hecho de que habiendo an os Ma ínez, i me él sus cuad os con un monog ama en que sólo i gu a el apellido, dando po admi ido que po an onomasia Ma ínez e a solamen e él. Que la alia de su a e e a bien econocida, se desp ende igualmen e de que en su es amen a ía se asó un lienzo con la imagen de San Lo enzo, ya aludido, en mil ducados, es deci , once mil eales. Pa a da nos idea del alo de la ci a, engamos p esen e que oda la ob a de pin u a que le enca gó Fabio Nelli pa a su capilla no suponía sino 7.000 eales. Añadamos que el Expolio del G eco ué asado en 2.500 eales y que la «opus magnum», en calidad y dimensiones, de su pin u a, el En ie o del Conde O gaz, se asó po unos pe i os en 1.200 ducados y po o os en 1.600, abonándose al pin o sólo la p ime a can idad. Pues bien, no hallando comp ado su he ede o, F ancisco Ma ínez, se íó p ecisado a ende le al Pad e F ay Ga cía Gue a, a zobispo de Méjico, en 1.600 eales. Cuando se analizan los elemen os que in eg an la pin u a del maes o, se iene ocasión de comp oba la di e sa p oceden cia de los mismos, lo que hace de Ma ínez un pin o que sabe ap o echa se de la c eación ajena sin enuncia a su p opia inicia i a. En es e campo de las in luencias dos aspec os hemos de dis ingui : el manie ismo y el nacien e na u alismo. Ellos in o man oda la ob a del pin o , bien que pa iendo del p ime supues o, úl imamen e sea más dominan e el segundo. No u o con ac o ap eciable con los manie is as oscanos (Becca umi. Rosso, Pon o mo), en cambio sí con Pa migianino. Algunas cabezas son simila es a las pin adas po es e pin o i aliano. Reco demos que en e las a ibuciones a Ma ínez hay una de EL PINTOR OREGORIO MARTÍNEZ 57 D. Vicen e Ca de e a (Ma í: Es adios, 5Í3), quien hablando de un cuad o pe enecien e al Ma qués de Isla Fe nández, del que no menciona asun o y cuyo pa ade o desconozco, a i ma que « ecue da algo del Pa migianíno». Aho a bien, Ma ínez no sólo sigue a los maníe is as, sino que él mismo se compo a como manie is a de las g andes i gu as del Cinquecen o i aliano. El p opio Ca de e a sob e alo a la Asunción del Museo diciendo que «es digna de Miguel Angel». Y Angulo Iñiguez ha p ecisado, como luego se e á, el miguelangelismo de es a pin u a. Sin emba go, como manie is a que es, aun in luenciado po Miguel Angel, no pe mi e a sus i gu as esol e se plás icamen e. El ehículo de in luencias ales no podían se sino las es ampas y dibujos que an abundan emen e ci culaban po el me cado, sin ol ida los cuad os de Rabuya e, según ya se ha indicado. También en composición podemos ap ecia p és amos de Ra ael. Igualmen e en composición y en ipos se pe cibe el e iden e in lujo de Co eggio. A as ado po la co ien e del i alianismo, escasa elación p esen a con los pin o es nacionales. Tal ez sea más la coincidencia que la a inidad lo que le ace ca al Di ino Mo ales, po lo mucho que es e pin o debe ambién al Pa mP gianino. Sin emba go, cuad os de Mo ales hubo de conoce los po que se hallaban en cualquie incón de la Península. Pe o en su época se deba ía una lucha en e el agonizan e manie ismo, aman e de calig a ías y bellas o mas y colo es, y el incipien e na u alismo, unido desde su alumb amien o al cla oscu ismo. Es e es el o o aspec o, y muy impo an an e, de la pin u a de Ma ínez. Se ía exage ado e en él un «pionee » de es a endencia; es su icien e eco da que en 1575 es á echada la Ado ación de los Pas o es, de Na a e e, en El Esco ial. Pe o en cambio se mos ó p on amen e in e esado po es os p oble mas, de sue e que p ecisa admi i le en el g upo de pin o es españoles que ma cha a la angua dia del mo imien o. Impo a no ol ida que el g an adalid del na u alismo, F ancisco Ribal a (1565-1628), es diez y ocho años más jo en que él, y que sus ob as ya e dade amen e eneb is as da an de la úl ima década del siglo, lo mismo que las de Ma ínez. Es e pin o puede engloba se den o de la gene ación a la que pe enecen igual men e Pablo de Céspedes (nacido en 1548) y Blas de P ado (nacido ¿en 1545?). Resal a la pin u a de Ma ínez po su excelen e dibujo, como 88 JUAN JOSÉ MARTÍN GONZÁLEZ cabe ap ecia en la cabeza de San José del cuad o de la Sag ada Familia en San Miguel, de Valladolid, po la ecia monumen a- lidad de las i gu as, po la delicadeza — an i aliana - de las ac i udes, y po un colo ido dulce, en el que p edominan las onalidade" ías, azules y e des especialmen e. Poco es lo que subsis e de la ob a del pin o , aunque su icien e pa a alo ci le. Algunas pin u as, como los paños de la iglesia de la Magdalena, dada su pésima conse ación, son inse ibles pa a nues o es udio. Lo único ealmen e echado es el e ablo de la Anunciación. Po su an igüedad ci amos an es la Sag ada Familia de la iglesia de San Miguel, pin ada sob e lienzo y i mada con el monog ama MR NííZ, Tal p io idad en echa la jus i icamos po la minuciosidad del dibujo y la sua idad del cla oscu o, endencias p opias de la p ime a mi ad del siglo. Sabia es su composición. Las cabezas o man un iángulo, dando unidad psicológica ai cuad o el juego de mi adas. San José cons i uye un ecio modelo, al que p es an escul ó ica monu- men aliciad los pliegues del man o. La Vi gen esponde a un ipo p edilec o del maes o. Su man o e de oscu o o ma un ag a dable con as e con el oc e de San José. Los dedos de la mano de echa se disponen de o ma que se á ya i ual en Ma ínez. Una oca de i na anspa encia en uel e su cabeza, doblándose en múl iples y e ulgen es pliegues. Al ondo se descub e un emplo monóp e o y cupulado, sin duda inspi ado en San Píe o ín Mon o io de Roma. Las moldu as de placa y las es a uas del á ico hablan de los iempos de la Con a e o ma. Con es e ondo a qui ec ónico se obus ece la sob ia cons ucción de las i gu as. Pese al i alianismo/del cuad o, lo español asoma en la equilib ada exp esión del San o y en la se e idad del conjun o. Es ob a que da a á de la penúl ima década del siglo x i. El es o de las pin u as de Ma ínez conse adas pueden conside a se del pos e decenio del siglo, como cabe deduci del in enso cla oscu ismo que p esen an y de la echa conocida del e ablo de la Anunciación, cuya pin u a cen al cus odia el Museo de Valladolid. Ya se dijo que dicho e ablo ué con a ado el 14 de mayo de 1596, con la obligación de da le e minado a i nes de ma zo del año siguien e. Rep esen a el úl imo que hicie a Ma ínez, pues poco después allecía. Ejecu ó la ob a sob e abla. La Anunciación es el pa ón-medida del a e de Ma ínez. Hay azones pa a conside a es a pin u a como la g an ob a maes a EL PINTOR GREGORIO MARTÍNEZ 89 de la escuela allisole ana déla seguda mi ad del siglo x i. En el pedes al del eclina o io se lee el monog ama del a is a. Ha p obado Angulo Iñiguez que la composición de la pin u a de i a de un g abado de Ba is a F anco (1498'1561), pin o y g abado eneciano que pe maneció ein e años en Roma haciendo g abados de Miguel Angel, Ra ael y Julio Romano. El g abado que inspi a a a G ego io Ma ínez aduce el a e de Miguel Angel, que po es e medio se in oduce en la ob a del pin o allisole ano. De odas o mas es un miguelangelismo que apa ece dominado y abso bido po o as p eocupaciones, sob e odo po la de la luz. En e ec o, la paloma ac úa como anal de luz, ab iendo ese ompimien o de cielo de la pa e supe io del cuad o. El ondo be unoso pe mi e el ní ido silue ado de las i gu as. Pese a es e esplando do ado, en el cuad o p edominan las onalidades ías. Tal ez haya que lamen a la escasa g acia de la i gu a y la pesadez de los pliegues del A cángel San Gab iel. Las ablas co espondien es al banco se hallan al p esen e en la colección Fina Cal o, de Valladolid. Las ablas de la Ci cuncisión y la P esen ación, que miden 44 po 70 cm. i ían si uadas a los ex emos, de acue do con su o ma o. No las hemos o og a iado po que una mano inexpe a las ha cambiado o almen e de aspec o. Ambas se cub en con un pabellón e de, ecogido po a iba. En el cen o end ían las dos ablas del Nacimien o y la Ado ación de los Reyes, que miden 85 po 70 cm. La abla del Nacimien o, de ma a illosa composición, con iene la Ado ación de los Pad es y de los Angeles, con el Anuncio de los Pas o es. Na u alismo y eneb ismo solici an nues a a ención. Na u alismo de los ipos, cual San José oíos pas o es del ondo. Teneb ismo aún más dominan e, pe o no excesi o El esplando se condensa lógicamen e donde ca ga la no a emo i a: en el g upo de la Vi gen y el Niño. La in ensa iluminación acen úa el co e de los pe iles. Las o as igu as se a opan en la penumb a. Pe o las inieblas del ondo se asgan de imp o iso, bajando en e des ellos el ángel anunciado , que asmi e en medio de la noche a los pas o es la buena nue a. Glo ia que pe enece al eneb ismo es habe hecho ap eciables es as i gu as en la oscu idad. El na u alismo del cuad o nos o ece su con apun o en la i gu a de la Vi gen, compues a de una mane a elegan e, muy i aliana. La mane a de aplica la luz y el esco zo se pueden explica po mediación de algún g abado