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Sobre las inscripciones ibéricas de Cerdeña

Beltrán Martínez, Antonio

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SOBRE LAS INSCRIPCIONES IBÉRICAS DE CERDEÑA El año 1935 las in es igaciones ace ca de la epig a ía ibé ica es aban en sus inicios, ecien e el descub imien o comple o del al abe o po Don Manuel Gómez-Mo eno en 1925; en al echa, Don An onio Ga cía y Bellido endía a la in es igación española, p eocupada po los p oblemas de la cul u a ibé ica, el se icio de con as a los da os his ó icos y ma e iales a queológicos y epig á icos elacionados con lo ibe o, de la isla de Ce deña, publicando sus in es igaciones en un impo an e a ículo: Los ibe os en Ce deña, según los ex os clásicos y la A queología, que ió la luz en «Emé i a», . III, 2.®, págs. 225 a 256. En las págs. 251 a 255 es udia some amen e las «Insc ipciones ibé icas de Ce deña», como p ueba pa a las ace adas a i ma ciones gene ales p econizadas en su abajo. Quince años de in es igaciones en ma e ia de «ibe ismo», aconsejan una e isión de odos los es udios sob e la ma e ia. A nues o juicio, solamen e la p ime a de las insc ipciones desc i as es ibé ica y a ella dedicamos undamen almen e es as líneas po posee o og a ía, donde su lec u a apa ece cla a, que debemos a la gen ileza del P o . Massimo Pallo ino, de la Uni e sidad de Roma. En el Cu so de A queología, que, o ganizado po el Ins i u o de P ehis o ia Medi e ánea, se celeb ó el e ano úl imo en las Islas Balea es, el P o . Pallo ino p esen ó una comunicación ace ca de las elaciones en e Ce deña y nues a Península, que se á publicada po la e is a «Ampu ias», como consecuencia de la cual ue on ampliamen e discu idos los ma e iales epig á icos, desca ando como ibé icos los núcleos de b once con le as incisas as la undición, que son c e enses. Sob e las o as dos insc ipciones expusimos nues a opinión y u o de dicha in e ención son las p esen es no as. 18 A. BELTRÁN I. Columna de oba (según Ta amelU), que Hübne suponía de caliza; hallada en Cáglia i, en el «O o Bo ánico», donde es aba el gasóme o, ce ca del ma . Mide 0,55 m. de al u a, po 0,35 de ancho y las le as g abadas p o undamen e, ienen 0,07 m. de al o. Publicada po Hübne (Fig. 1.") Supplemen a de 1897 al C. 1. L., II, pág. 163, n° 298, Museo, diciendo: «Lapis olim in e se V b?üj NMN9 bN i b AX<3X Fig. 1.® Es ela ibé ica de Cá glia i (Ce deña). Museo de Cá glia i. Según Ephém. Epig . Fig. 2." La misma según Landau. colloca us, sup a e in a mu ilus es », lo cual es segu o po a iba y muy p obable po abajo. Tomó los da os pa a la publP cación de es e cipo del p o eso de Pisa, E. País quien había man' dado la insc ipción a Elias La es, p o eso de Milán. Se conocía ya * en 1891 y ió que e a ibé ica Claudio Giacomino, compañe o de claus o de La es. Hübne ol ió a publica la en Epheme is Epíg a- phica VIH, 1899, pág. 513, y sus comen a ios son poco ace ados. E o e Pais la supuso e usca. Yon Landau («Neue phoenP zische und ibe ische Insch i en aus Sa dinien»), la publicó en Mi eiJungen de Vo de asia ischen Gesellscha 1900, 3, con copia de Messe schmid (Fig. 2.®). También la publica on después Ceci, en el discu so inaugu al de cu so de la Uni e sidad de ■0 ^ a niL n s o s e a s e SOBRE LAS INSCRIPCIONES IBÉRICAS DE CERDEÑA 19 Roma 1900-1901, pag. 51; Pais, en el A chi io S o ico Sa do, 1911, pág. 126; y Ta amelli en la «Guida del Museo Nacionale di Cáglia i», 1915, págs. 188 s. n.° 106. El cipo (Lám. I) iene una p ime a línea en la que solamen e se e y con usamen e, un signo; son con usos (quizá po e se mal, en la o og a ía) los signos i nales de las líneas 2y 5 y pueden ocu i lige as dudas espec o de algún o o que indica emos Con es as sal edades lee íamos: V C ] -yw- ? 4 1^ 9 ¿i y A H 9 í S u- /V X V y... se dun so sea selda y[i]. El signo 2.® de la linea 4 debe se a y el 3.° más bien que ambos jun os go. Pa a el signo Y que, en la o ma y, se ad ie e en las lineas 1.® y 5.", damos p o isionalmen e el alo oné ico equi alen e a nues a y, según pos ulamos con ese as en nues a comunicación al Cong eso A queológico de Alcoy, la p ima e a úl ima. De las lec u as an e io es e a ap oximada la de Landau y o almen e e ónea la de Hübne . No hay di icul ad en admi i , con Pais, que se a ase de la es ela sepulc al de uno de los me cena ios ibe os, a sueldo de los ca agineses, mue o en la isla; lo que no compa imos es la echa del siglo iii an es de J. C. Se a a de un indi iduo p eci samen e de la egión ibé ica, emiso a de monedas con el jine e ibé ico y no de la egión cel ibé ica. Si el úl imo signo de la linea 5.® es la Y ibé ica en su o ma V es casi segu o que la le a que no se e po coincidi con el descan ado que el cipo iene, ue a i, coincidiendo con el i nal: Y|>^ , co ien e en odo el li o al 20 A. bel An medi e áneo español, e incluso en Azaila y Ense une, y que nos a en u amos a aduci «a i», según ó mula dedica o ia lógica en es a clase de monumen os (cís. el indicado abajo pa a el Cong eso de Alcoy). El que se a a de una dedica o ia, bien cla a po o a pa e po la na u aleza misma de la insc ipción, es á indicada po la palab a ^l:^AX< = selda , p opia de la lengua de la zona le an ina, lo mismo que la es ela de ¡biza indica espec o de un cel i be o de la egión de Uxama (c s. Pío Bel án, Cong eso de Alme ía; pág. 209); en la es ela de Gabanes (Cas ellón) apa ece: A 4^ O n Vi ildi bicis en la de C e as (Te uel), que es á incomple a ^UAX<1 yenladeSina cas ^lsíAX< i|- .Yl^ (selda -ban yi) dos eces en 3, II y 6, III (C s. Pío Bel án, Bol. Real Academia de la Lengua . XXVI cuad o CXXI pág. 245). En la es ela de F aga, algo dis in o <AX<IL<! (celda -e ). (Los ex os ibé icos pueden e se en Gómez-Mo eno, Misceláneas, Mad id 1949, págs. 287 ss). Analizando la insc ipción que nos ocupa, línea po línea encon amos: I, Muy insegu a. Fal an líneas po a iba, en cuyo caso la cláusula posible yi, se ía el i nal de o a dedica o ia, pe o odo es muy dudoso. TI, Se dun o se un. III, So seo ; no es á cla o si es oda una palab a o si el so es pa e de la palab a an e io . El signo ix = co epugna en el al abe o análogo al mone al de SE, donde no se le encuen a en ez de X. Es sin duda = a . IV. selda y[i]. Ya comen ada; en caso de que así e minase, la insc ipción es a ía comple a al i nal. Cada ez se oponen mayo es epa os a la esis asco-ibe is a, sob e odo, po que siemp e se habla de una asimilación incon- dícionada en e él ibe o que conocemos, como más ecien e, en el cambio de e a y el asco ac ual, que no podemos conoce más allá de los iempos mode nos. Aun así, es indudable que exis en en e el iejo ibe o y el nue o asco coincidencias p o undas aunque espo ádicas (A. To a , en el I Cong eso In e nacional SOBRE LAS INSCRIPCIONES IBÉRICAS DE CERDEÑA 21 de Pi eneis as, San Sebas ián, sep iemb e 1950; c s. ambién nues o abajo en «Cephy us» n.° 1, del Semina io de A queo logía de la Uni e sidad de Salamanca); pues bien, con es as sal edades y man eniendo siemp e una p uden e posición en el len o a ance del conocimien o del íbe o encon amos la siguien e coincidencia: En asco (Dicciona io de Azkúe, . II, pág. 116, II) seldo < > pi a de leña pa a hace ca bón yi (ibid pág. 398, col. 2 y 1 pág. 376-77) < > a i. Lo cual no iene mal como i nal de una insc ipción une a ia. II. T es g andes núcleos de b once donde leía E. Pais (Bolle ino A cheologico Sa do se ie II, ol. I p. 149) le as que Hübne supuso ibé icas en Ephe- me is Epig aphica (VIII, 1899, p. 513), l, m, i?, son c e en ses, según se ha demos ado cumplidamen e. III. La e ce a (Fig. 3."), p o ceden e de No a y hoy en el Museo de Cáglia i, bas an e bo osa. leída de de echa a izquie da, ué supues a po V. Landau compues a de dos lineas g iegas o enicias y la e ce a ibé ica (op. ci .). Realmen e ninguna es ibé ica; si lo ue a no sabemos lee nada en ella. Queda, pues, solamen e, como huella epig á ica del paso de los ibe os po Ce deña el cipo del Museo de Cáglia i cuya o o g a ía publicamos. A. Bel An Fig. 3.® Es ela de No a (Ce deña). Museo de Cáglia i (Según Landau). A íV! :< .i Lámina I Cipo con insc ipción ibé ica. Museo de Cáglia i , Ce deña.