scieee Open visual document viewer

El retablo del palacio arzobispal de Valladolid

García Guinea, Miguel Ángel

Full text

EL RETABLO DEL PALACIO ARZOBISPAL DE VALLADOLID De mucho iempo a ás lle ábamos con noso os la in ención de publica un es udio, lo más minucioso posible, de es e p ecioso ejempla pic ó ico que gua da la capilla del Palacio A zobispal de Valladolid y que p ocede de la iglesia de San Es eban, de Po illo. En p ime luga , nos impulsaba a hace lo la inédi a emoción que se sien e al p ime con ac o con ese llama i o juego de onos i os, b illan es, como ecién b o ados, que nos sa u a ag adablemen e de ojos, azules y ama illos, sob e odo, en un sal a ín e ec o de ue za c omá ica, exube an e, que pone en al e nancia manchas pu ísimas de colo es simples, u ilizados con una sencilla y í mica complacencia. Po o a pa e, y es e es ya un sen i exclusi amen e écnico, el in e és po da a cono- ce , po p ime a ez y en es udio de de alle, la mayo pa e de las ablas de es e e ablo, que, has a aho a, sólo de una o ma desc ip i a se habían a ado, y siemp e incomple amen e. Apo amos noso os a es e abajo, y quizá sea su mayo alo , de a lladas o og a ías que los que an e io men e lo es udia on no pudie on p esen a . Se ocupó de él. an es que nadie, D. Manuel Ignacio Mo eno, a i nes del siglo xix, dándonos a conoce su es au ación y quiénes la hicie on (1). El p ime o que ealizó un es udio e dade amen e minucioso de es e e ablo, pe o es udio « ela o» o enume a i o simplemen e, po que las dos únicas o og a ías que p esen a del e ablo no son casi su icien es pa a dis ingui las escenas, ué A. de Nicolás. Su es udio ué publicado en el Bole ín de la Sociedad Cas ellana de Excu siones, en el núme o co espondien e a 1905-1906 (2). (1) ba es au ación del e ablo, así como la ob a de alla, ué ejecu ada po D. E a is o Can alapied a. La pa e del do ado po D Julián Vallejo. Bole ín Soc. Cas . de Excu siones. 11, 1905-1906. pág. 43. (2) Bol. Soc. Cas de Excn .sÍones. II. 1905-1906, pág. 45. 152 MIGUEL-ÁNGEL GARCÍA-GUINEA Es e au o , eniendo en cuen a la al u a de las posibilidades écnicas de aquellos años y la mala colocación del e ablo pa a se o og a iado, hizo odo lo que podía hace se en onces, aun que el es udio c í ico y compa a i o —quizá po que él mismo decla a su «absolu a incompe encia en pin u a»— no apa ezca po ninguna pa e. Sin emba go, desc ibió la labo escul ó ica del e ablo, de la que noso os p escindimos, po no conside a la a la al u a de la labo pic ó ica del mismo. Pos e io men e, Agapi o y Re illa, en su ob a «La Pin u a en Valladolid», hace mención de es e e ablo y desc ibe pa e de sus ablas, cayendo en algunas a i maciones imposibles de man ene , como es la de que las escenas y i gu as de la p edella son de mano dis in a a aquéllas que ep esen an mo i os de la ida de San Es eban. Un simple es udio compa a i o de una y o as, nos lle a —siguiendo la misma opinión de Angulo y Pos (1)— a a i buí selas odas al mismo maes o, si excep uamos la cen al, que ep esen a la Visi ación, de la que al inal habla emos. Agapi o y Re illa, pasó muy po encima y sin g andes insis encias, una ob a, como es la de es e e ablo, que me ecía más de allado es udio y ap eciaciones más se ías. Su ob a conjun a sob e la pin u a en Valladolid. no le pe mi ió, quizá, dedica se con más de enimien o al es udio de las ablas. En el ano 1940, en el A chi o Español de A e, XIV, publica Diego Angulo íñiguez un es udio sob e el Maes o de Po illo donde, po p ime a ez. se a a de dilucida la ob a del au o dé nues o e ablo y empieza a desen ol e se su pe sonalidad a ís ica. Más ecien emen e, Chandle Ra h on Pos en su omo IX pa e I, de su monumen al «His o ia de la Pin u a Española» ha llegado, aún más. a pe sonaliza al ya denominado «Maes o de Po illo» y a euni un conjun o de ablas, es ilís icamen e seme jan es y pe ec amen e ca ac e ís icas, que nos pe mi en habla de una misma endencia e idén ico sen ido a ís ico, su icien e a delimi a , den o de ese casi ma emágnum de iden idades que es la pin u a p imi i a, el con o no de una i gu a, de un a is a, p obablemen e de los p ime os años del siglo x i, que abaja (1) The p edella ís ce ainly a c ea lon o he Po illo Masie . and I íhe e- o e canno oUow Agapi o y Re illa in his belie ha i aiso has been added o he e able om ano he sou ce. Pág. 395. EL RETABLO DEL PALACIO ARZOBISPAL DE VALLADOLID 153 sob e odo en la p o incia de Valladolid, y que Pos conexiona con in luencias abulenses y palen inas. El es udio del S . Pos , conocedo como nadie de oda la pin u a medie al española, iene el alo , po lo que se e ie e a la i gu a de nues o Maes o, de lo de ini i amen e delimi ado y acla ado. El «Maes o de Po illo», aunque su e dade o nomb e pe manezca quizá pa a siemp e oscu ecido, es ya algo i o, ca ac e ís ico en muchas de sus ob as, que, g acias a Pos y Angulo, se independizan pa a anspa en a una o iginalidad y un sen imien o sumamen e a ac i os y p opios. Pe o po el mismo ca ác e de su ob a, Pos no publica de nues o e ablo nada más que la o og a ía de una abla, la que se e ie e al descub imien o del cue po de San Es eban, que no llega a da cie amen e cla a idea del alo pic ó ico del Maes o de Po illo (1). Casi con es a sola in ención damos a la imp en a es a monog a ía. Algunos de los de alles más aliosos pond án en e idencia la ue za sen imen al, la dulzu a que nues o Maes o sabe pone en los os os y en los ges os, con un algo de son isa elada o de man enida melancolía. No ienen, desde luego, sus ob as, la al u a casi genial de un Be ugue e, ni la pe ección y cuidado de un Juan de Bo goña, ni siquie a el adelan ado i alianismo de San a C uz. Su ida le llega dd ec amen e de una o ma de sen i popula y muy suya, es como la sublimación de un a e ús ico que a ue za de que e exp esa se queda sólo en ges o y en la encia. Y pocas eces — oda ía a ianzado en su p imi i ismo — busca la belleza de las aciones que, a menudo, se desquician en un desdibujo que no sabemos si ag adece o censu a al pin o . El Maes o de Po illo, aunque no ue a más que po es as ablas del Palacio A zobispal de Valladolid, y, quizá, exage ando más la no a, an sólo po las seis de la p edella. se nos mani ies a como magní ico pin o , cuya se enidad — humildad en el ondo — encie a un dejo de nos algia que gus a po que emociona. Pos le hace .depende , en pa e, de Be ugue e o su alle , así como le adjudica muchas in luencias de Juan de Bo goña. Noso os di iamos que el Maes o de Po illo es algo así como una sola ace a del g an Be ugue e. Es e, se exp esa en mil mismo que la-que Angulo publica en su b e e disquisición sob e la i gu a de es e maes o cas ellano. 154 miguel'Angel ga cía-guinea o mas, se libe a — al ez— de una única línea es ilís ica, pa a hace se, como el d agón, un solo mons uo con muchas cabezas. El Maes o de Po illo se mues a sólo en un sencillo e lejo, sin g andes complicaciones, es siemp e como es, y su ges o, y su exp esión y su « ímida dulzu a», como di ía Pos , se epi en como el es ibillo de un co o, ag adable siemp e. Juan de Bo goña es la pe ección, la belleza, la supe io idad, quizá. Pe ec a la ag u pación, pe ec a la pe spec i a, pe ec o el colo y la luz y una g an dosis de i alianismo — Ghi lajidajo —, aún más cla o que Be ugue e. Nues o Maes o ni es pe ec o, ni «bello» ni supe io ; pin a o con pena o con miedo, como si se sin ie a e aído o segundón. Y en él han chocado, an ue emen e como en cual quie a de su época, las co ien es l amencas, indecisas, y i alianas, más cla amen e mani ies as y, sin duda, una pasión po Be ugue e que se queda sólo en in en o, pues no llega a ecoge de él ni siquie a la no a ealis a a que aspi a, como impo en e, anhelando a se , sin consegui lo. En odas sus igu as hay una cie a ape sonalidad, muchas de ellas llegan incluso has a el pa ecido ísico, imposibili ando con ello la i eza Viiimanismo de los que un Be ugue e. po ejemplo, es maes ^ Es "e¡ muy p opio de la pin u a u al y. po eso. hemos conside ado al Maes o de Po illo como un inspi ado ús ico que llega, sin emba go, a i nu as an deliciosas co no la mayo pa e i de las ablas de la p edella. ^ Es indudable que debió de sen i has a el ondo la ue za de la co ien e be ugue esca, pe o ello no le llegó a p i a de su p opia pe sonalidad que se man iene en oda su pu eza a a és de sus ablas. . Sob e la i liación de nues o maes o a la escuela palen ina o a la de A ila, es muy di ícil de e mina se. Cie amen e que la p oximidad del mayo núcleo de sus e ablos —Po illo Fuen es de Año, Sinlabajos— al cí culo abulense. nos inclina 'a pensa que, como opina Pos , su alle es u iese es ablecido en A ila, de donde manda ía sus abajos, que se epa i ían po e i o ios limí o es. Aquí en A ila pudo conoce las ob as más des acadas de Be ugue e. Po o a pa e, las bas an es ue es elaciones es ilís icas con la escuela popula palen ina, nos hacen man ene la duda sob e es e p oblema de su localismo. Que nues o e ablo es á elacionado con el de San a Ma ía del Cas illo, de F ómis a, lo podemos comp oba con sólo compa a la escena de ambos EL RETABLO DEL PALACIO ARZOBISPAL DE VALLADOLID 155 que ep esen a el «Ecce Homo». Los ángeles que a uno y o o lado de C is o le is en la única, es án en casi idén ica pos u a en uno y en o o e ablo, los os os ienen ambién un pa ecido indudable y los es idos muy semejan es en sus pliegues. Cla o que el pin o de San a Ma ía del Cas illo es más osco y du o, y no llega al delicado compungi ismo que en es a escena pone el Maes o de Po illo; pe o hay algo, sin duda, que les ace ca. Y a es e espec o no hemos de ol ida que Po illo, To desillas y Simancas, pe enecie on has a el año 1595 (1) a la diócesis de Palencia, po lo que no se ía nada de - ex año que las pin u as de sus e ablos se hicie an po pin o es a sueldo del obispo de aquella diócesis. Las elaciones con Be ugue e, po o a pa e, pod ían igualmen e explica se en es e caso de que el pin o ue a palen ino. Pe o noso os nos inclinamos a supone , muy ímidamen e, el en onque del Maes o de Po illo con A ila y no con Palencia. O quizás Una doble elación, que ampoco se ia imposible. A pesa de sus pun os de con ac o con lo l amenco y lo i aliano, el Maes o de Po illo es uno de los pin o es más ecia men e cas ellanos, po que es os in lujos ex años se diluyen como po ensalmo, y se enmasca an, en esa g acia especial semipopula , pe o p o unda, que sabe pone en sus ges os y en sus o mas. Componen el e ablo del Palacio A zobispal de Valladolid, ocho ablas que ep esen an escenas de la his o ia de San Es eban y o as ocho que o man la p edella y el sag a io, de las cuales, es a úl ima y la cen al, que desa olla el asun o de la Visi ación, son las únicas ajenas a la mano del Maes o de Po illo, au o dé las es an es. Publicamos o og a ías de odas ellas, excep o de las cua o s^ipe io es, cuya al u a, mala colocación y al a de luz, nos han impedido p esen a comple o —como hubie a sido nues a in ención— odo el e ablo. Comenzamos la desc ipción po es e cue po supe io , de izquie da á de echa, pa a hace después la del cen al y luego la p edella. La p ime a abla de lo al o, muy di ícil de pe cibi , a a de ep esen a un de e minado momen o de la ida de San Es eban, ob iene de Clemen e Vil la Bula de e ección del Obispado de y SiLncas. A l^X lsTs." A clp es azgos: Po illo,To desillas 156 MIGUEL'ÁNGEL GARCÍA-GUINEA ac uando de díáconOi di igiendo la palab a a los i eles o leyendo los lib os sag ados que iene en la mano. El a a de un al a ocupa el cen o simé ico del cuad o, a cuya izquie da, sob e un bajo púlpi o, se halla el san o. A uno y o o lado del al a y. en p ime é mino, a ias muje es —lado del E angelio — y a ios homb es —lado de la Epís ola— escuchan al san o. Sob e és e se sos iene una blanca paloma como emblema de la sabidu ía di ina de a mada sob e el jus o. Los colo es de es á abla —al igual que las es an es— ienen esa alien e gama de onalidades en e las que des acan los ojos i os y los azules luminosos de los ajes, en al e nancia buscada, y algunas no as ama illas, sua ísimas, aun que po en es. La segunda abla, hacia la de echa, con inúa la na ación de la ida de San Es eban, y de alla el ins an e en que el San o —después de habe di igido la palab a en la Asamblea p esidida po el P íncipe de los Sace do es— es acome ido po a ios pe sonajes que le suje an po ,Ia muñeca y el b azo. A la izquie da queda pa e de la Asamblea; es idos ojos y azules, des acadí simos, hacen ib a de colo ido oda la abla, en cuyo ondo se pe cibe, medio sen ado, el P íncipe de los Sace do es, con un g an ce o en la mano. Es digno de hace no a un pequeño pe illo, bien dibujado, que lad a en e es e ba ullo. La e ce a abla ecoge el momen o, que na an los san o ales, en que «el San o, a mado de e, y lleno del Espí i u San o, mien as sus enemigos disponían da le mue e», e la imagen de Dios «que con su p esencia lo alen aba al comba e y le p ome ía la co ona. Lleno de indecible gozo, y no pudiendo con ene sus anspo es, exclamó al pun o: «Veo los cielos abie os, y al hijo del homb e en pie a la dies a de Dios». Es e mismo momen o ep esen a la abla. La apa ición de C is o al San o, de odillas. La i gu a p incipal de la escena, es la imagen o an e de San Es eban que alza las manos y el os o' hacia los cielos donde apa ece el Pad e E e no odeado de San Juan —quizás-, la Vi gen, y el hijo de Dios. El San o apa ece anspo ado, ido de su p opia ida e ena, pa a acudi con su mi ada y su espí i u a es a celes e isión que anima Va. p opia ue za de su e. A su izquie da, un g upo de soldados p epa an el pos e donde hade su i el ma i io. El San o is e aje blanco y una capa ama illa con onos pu pu ados. El ondo del cuad o, lleno de luz, cla o, como au o a o pues a de sol. EL RETABLO DEL PALAaO ARZOBISPAL DE VALLADOLID 157 La cua a abla de es e cue po al o, ep esen a el ma i io de San Es eban, su lapidación. Con las manos a adas a un pos e cla ado en el suelo, ecibe el San o la llu ia de pied as que sus e dugos le lanzan. Su cabeza se inclina, en absolu a con aposi ción a la pos u a de la abla an e io , como una débil l o on zada. Toda la con ianza, al i ez di ina, con que apa ece en la pin u a p eceden e, se ueca aquí en humilde some imien o a la olun ad de Seño ; como si el cue po —insensible ya—, se cu ase hacia la ie a que le espe a, mien as el alma se desp ende de él en aspi ación ascensional. Como dicen los San o ales: «Bajo es a empes ad de pied as mos ó es e p ime hé oe una magnanimidad digna de la admi ación de los Angeles y de los homb es, in ocaba in épido a Dios, y decía, pues os los ojos en el cielo: Seño Jesús, ecibe mi espí i u. Finalmen e, no siendo ya su cue po más que una llaga, ago ado de sang e, pe o ab asado oda ía del celo de la sal ación de sus enemigos, a quienes mi aba y amaba como a sus he manos se puso de odillas, y exclamó en al a oz: Seño , no les impu es es e pecado, os pido que se lo pe donéis». Al ededo del San o se hallan ex endidas las capas de los sayones, y se pe cibe, ambién, una pequeña ces a de he eunien- as y el lib o de ezos del p o omá i . Los colo es ienen una semejanza bas an e no o ia con los de la abla an e io , y has a el mismo cielo se sua iza en idén ica luz y esplando es. No eo en es a escena la semejanza a que aludía Don Manuel Ignacio Mo eno, con el mismo asun o ep esen ado po Juan de Juanes y que se conse a en el Museo del P ado. El mo i o del ema es lo único que puede uni endencias an di e sas que ni o malmen e pueden se compa adas. El segundo cue po del e ablo comienza po la abla del en ie o del p o omá i (Lám. I). Es p obablemen e una de las más bellas composiciones del e ablo y de las más he mosas del Maes o de Po illo. Sob e odo, el cue po ígido y biena en u ado de San Es eban, es ido con su dalmá ica ama illa, de un ama illo do ado so p enden e, con los mismos e lejos de pú pu a que en los an e io es, pe o cuya mancha, en el cen o, odeada po una co ona de ojos y azules —las es idu as de los san os a ones que le sepul an— adquie e una deliciosa alo ación c omá ica. La pos u a del San o mue o, an aé ea y sen ida, imponde able y e é ea, como si ella sola u iese ascensión, es de los 158 MIGUEL-ÁNGEL GARCÍA-GUINEA mejo es acie os es é icos del Maes o de Po illo. Las manos, jun as, gua dando oda ía la inmo ilidad en que la mue e las dejó. Y el os o inclinado hacia el homb o izquie do, golpeado en la en e y en la mejilla, y con sus ojos en eabie os, en un ex a ismo que se pe cibe en e los pá pados in lexibles. En es a imagen de San Es eban, es á ya pa en e la o ma de hace y exp esa del Maes o de Po illo; esa magní ica mane a de demos a el dolo , sin aspa ien os, con una i nu a que llega a lo sen ido sin alcanza el pa e ismo ca ica u esco, ni la con o sión desen enada, del ges o. El au o de nues o e ablo, se ha libe ado bas an e del exage ado exp esi ismo l amenco pa a da paso a una mane a sua e, equilib ada, lo que pod íamos llama « ealismo idealizado», que no es más que una idea humanis a uni e sal. Be ugue e, po ejemplo, lle a su ealismo has a indi idualiza a sus pe sonajes, saliéndose, como si dijé amos, de la adicional ideación medie al, que casi siemp e se engas a en el símbolo. El Maes o de Po illo, no ha podido escapa a es a g a edad es é ica del medie o; sus i gu as, como ya ad e imos an es, no consiguen indi idualiza se po su exp esión ca ac e ís ica, pe o adquie en, po lo menos, una anquilidad humana que no impide un algo de inquie ud in e na. Todos sus pe sonajes se p eocupan de su ac o y ninguno pe manece ajeno o ío a la idea emá ica que el pin o ha que ido hace i a. En la abla que es amos desc ibiendo", los san os a ones que asladan y dan sepul u a al cue po del má i , ienen odos esa ac i ud in e esada. T es de ellos po an el cadá e del San o, y, más que lle a le, pa ece que le con ienen pa a impedi su uelo o le i acidn. A la de echa, dos homb L con e san, y, equilib ando es e g upo, ha colocado el pin o , a la izquie da, a dos muje es, una de ellas con un ni lo en los b azos Después se ab e un paisaje bas an e i c icio, pe o que ocupa mucha pa e del cuad o. Dos colinas ocosas, de un colo sua emen e azulado, se le an an al ondo, casi gemelas. En e ellas se pe cibe el paso de un io que se ab e po un bosque muy upido. Más en p ime é mino, un cas illo y una iglesia de o e pi amidal, con la en ada al pa ece , en a co ca panel. P óximas ya a las i gu as, unas p ade as y algunos á boles, de un colo oc e los dos que se des acan sob e el cielo. P eciosa abla és a del en ie o de San Es eban que, compa ada nue amen e con el mismo ema que a a Juan de Juanes, adquie e aún mayo alo po su se eno EL RETABLO DEL PALACIO ARZOBISPAL DE VALLADOLID 159 equilib io. Los acompañan es que el maes o alenciano p esen a se dislocan en un ex e io ismo ea al, exage ado, claman al cielo o enjugan sus llan os. En cambio, los san os a ones que c ea el Maes o de Po illo, es án den o de una se enidad casi clásica, con un silencio muy na u al, al mismo iempo, pues no pa ecen que e ompe esa solemne is eza de e el cue po mue o del p o omá i y que ellos suje an con an ca iñoso cuidado. Sus es idu as y capas al e nan, en ese juego an eliz men e conseguido siemp e po nues o anónimo pin o , en e colo es ojos y azules. Tonos cla os y oscu os espec i amen e en la lámina. La segunda abla de es e segundo cue po del e ablo ep e sen a la in ención del cue po de San Es eban (Lám. II). La his o ia de los San o ales cuen a así el episodio del descub imien o de los es os del p o omá i : «E a cu a de la iglesia, debajo de la cual se ocul aba la sepul u a de San Es eban, Luciano. P esbí e o de la iglesia de Je usalén, po los años de 415. Habiéndose quedado do mido un ie nes se le apa eció Gamaliel en sueños, y le decla ó el luga donde es aba sepul ado el cue po de San Es eban, ce ca del cual halla la el suyo con el de su hijo Abibón y con el de Nicodemus. Luciano hizo ca a en el si io señalado, y el día 18 de Diciemb e, se encon ó el eso o que se buscaba. Inmedia amen e se pasó no icia de odo al Pa ia ca, y es e P elado pa ió al pun o de Diospolis a Ca a magala. Ab ióse a p esencia de odos el a aúd o el sepulc o de San Es eban; embló la ie a, y salió al agancia del sepulc o que se llenó odo aquel si io de un sua ísimo olo ». Nues o pin o ha ideado en es a abla es e p eciso momen o dp la llegada del Obispo de Je usalén, e es ido de Pon i ical. apa ece a la de echa del espec ado , en ac i ud de bendeci , e el momen o en que dos ob e os o aldeanos, es idos con la ga camisa y zama a, co os calzones y medias que cub en la pie na, apa an la ie a y an dejando al descubie o los sa có- agos del p o omá i , Gamaliel y Nicodemus; el p ime o, e a la insc ipción s e anus p o omá i , y el segundo, el nom e e GAMALIEL, en le as capi ales ambos. Los acompañan es del P elado ienen al semejanza de os os con los San os Va ones de la abla an e io , que pa ecen los mismos que en e a on al San o. El maes o de Po illo uel e aquí a cae en esa epe ición de ges os y exp esión que 166 MIGUEL'ÁNGEL GARCÍA'GUINEA Sus ca ac e ís icas siemp e las he encon ado an ce ca de nues o Maes o de Po illo, que no dudo en a ibui selo. Las dos ablas es an es del e ablo, comple amen e desliga das de la ob a del Maes o de Po illo, ep esen an la Visi ación de Nues a Seño a a su p ima San a Isabel y «El camino del Cal a io». La p ime a, ocupa el cen o déla p edella, y, aunque ue ísima de onalidades, las i gu as ienen una sequedad y aca onamien o que p on o con as an con la luida sua idad del Maes o de Po illo (Lám. XXII). En el cen o, la Vi gen, cubie a con amplio man o ama illo de o o y oca blanca (Lám. XXIII); a ambos lados de ella, San José, ■ alzando su ojo somb e o con la mano de echa (Lám. XXIV), y San a Isabel, en su adicional ac i ud ap opiada a la salu ación (Lám. XXV). La capa que San José cuelga de su b azo izquie do es aún de onos mucho más ue emen e do ados que los o os. Toda la composición es un e dade o de oche de juego de es idu as y pUegues, ígidos, mucho más co an es que los que el Maes o e Po illo l. 3- El ondo de la abla, lo ocupa un paisaje ag adable, cuyo p ime é mino es un bosque de al os á boles; sigue ^spués un e eno de semb adu a donde se pe ciben -en colo es i c icios- las pequeñas p opiedades. Un soldado, con una P^^a en el homb o, a a iesa el campo de izquie da a de echa. De as de él se le an a una especie de iglesia o monas e io acabado en cupula enacen is a, y, al laclo de sus blancos mu os, las i gu as de dos monjes que pa ecen pasea . Después, el paisaje se p olonga con colinas y p ade as po donde discu e un camino, y gen e, al pa ece , po él. i, j x/ Pos , a ibuye es a pin u a al Maes o que llama de Manza nillo (1), al que ambién adjudica o a se ie de ablas. Indudable men e hay bas an e semejanza, aunque el empleo p o uso de icas elas no apa ece, en ninguna de las o os po él publicadas, con an a sun uosidad, iqueza y colo ido. La úl ima abla del e ablo, la que ado na la pue a del sag a io, es muy pos e io a odas las demás desc i as. Se idea en ella una de las caídas del Seño , camino del Cal a io, y el momen o en que la San a Ve ónica a a enjuga su sag ada az (Lám. XXVI). (1) Pos Ob . Ci . IX. (I), pág. 475, EL RETABLO DEL PALACIO ARZOBISPAL DE VALLADOLID 167 Se puede echa en los úl imos años del siglo x i. Nos hallamos an e un C is o, cuyas es idu as dejan pa en es las o mas musculosas del cue po y, si le compa amos con el «Ecce Homo» del Maes o de Po illo, en es e mismo e ablo, de ca nes secas y lánguidas, e emos la di e encia cla ísima en e uno y o o. El mismo soldado que suje a con la soga el cue po del Sal ado , adi ina su cue po a a és incluso de co azas y ajes. Es odo es o ya un ecue do de Ra ael. El dibujo es pob e y baja mucho en ca ego ía a ís ica con odo el es o del e ablo, aunque, cie amen e, el colo ido es muy i o y ag adable. Miguel'Angel Ga cía-Guinea LÁ''11Na i. Maes o de Po illo: En ie o de San Es eban. (Re ablo del Palacio A zobispal de Valladolid). Es a y las es an es o og aiias que acociipañan a es e abajo p oceden del A chi o Mas. 4 Lámina II. Maes o de Po illo; In ención de! cue po de Sai Es eban. (Re ablo del Palacio A zobispal de Valíadolid). i . ! • .-l-'.l ; --: . - ? M . • ' 'k ' ., Lámina IV. Maes o de Po illo; T aslado de las eliquias de San Es eban. (Re ablo del Palacio A zobispal de Valladolid), .i * i i ¿:: ' ' x-y " "' Lámina. V. Maes o de Po illo: Ecce-Homo. (Re ablo del Palacio A zobispal de Valladolid). •' • i- * «^, -! j^x - '.'¿í 'i' .'. m¡;M -.y/l'V' .-'^' íííV % i^ ^ Lámina VI. Maes o de Po illo: Ecce-Homo (delalle). Re ablo del Palacio A zobispal de Valladolid. Lámina VII. Maes o de Po illo: De alle de uno de los ángeles del Ecce-Homo. (Re ablo del Palacio A zobispal de Valladolld). LÁMINA XV. Maes o de Po illo: San Juan E angelis a y San iago.(Re ablo del Palacio A zobispal de Valladolid). m m u uan E de Va LÁMINA XVII. Maes o de Po illo; San iago (de alle). (Re ablo del Palacio A zobispal de Valladolid) i ú •W. , ^ ... V • •■' ,» L4M1NA XVIII. Maes o de Po illo, San Pablo. (Re ablo del Palacio A zobispal de Valladolid). Lámina XIX. Maes o de Po illo: Sa i Pahlo (de alle). (Re ablo del Palacio A zobispal de Valladolid). Lámina XXI. Maes o de Po illo: San Ped o (de alle). (Re ablo del Palacio A zobispal de Valladolid). lamina XXIII Maes o de Manzanillo?: De alle de la Vi gen en la Visi ación. (P edelia cen al del Re ablo del Palacio A zobispal de Valladolid).