El retablo del palacio arzobispal de Valladolid
Full text
EL
RETABLO
DEL
PALACIO
ARZOBISPAL
DE
VALLADOLID
De
mucho
iempo
a ás
lle ábamos
con
noso os
la
in ención
de
publica
un
es udio,
lo
más
minucioso
posible,
de
es e
p ecioso
ejempla
pic ó ico
que
gua da
la
capilla
del
Palacio
A zobispal
de
Valladolid
y
que
p ocede
de
la
iglesia
de
San
Es eban,
de
Po illo.
En
p ime
luga ,
nos
impulsaba
a
hace lo
la
inédi a
emoción
que
se
sien e
al
p ime
con ac o
con
ese
llama i o
juego
de
onos
i os,
b illan es,
como
ecién
b o ados,
que
nos
sa u a
ag adablemen e
de
ojos,
azules
y
ama illos,
sob e odo,
en
un
sal a ín
e ec o
de
ue za
c omá ica,
exube an e,
que
pone
en
al e nancia
manchas
pu ísimas
de
colo es
simples,
u ilizados
con
una
sencilla
y
í mica
complacencia.
Po
o a
pa e,
y
es e
es
ya
un
sen i
exclusi amen e
écnico,
el
in e és
po
da
a
cono-
ce ,
po
p ime a
ez
y
en
es udio
de
de alle,
la
mayo
pa e
de
las
ablas
de
es e
e ablo,
que,
has a
aho a,
sólo
de
una
o ma
desc ip i a
se
habían
a ado,
y
siemp e
incomple amen e.
Apo
amos
noso os
a
es e
abajo,
y
quizá
sea
su
mayo
alo ,
de a
lladas
o og a ías
que
los
que
an e io men e
lo
es udia on
no
pudie on
p esen a .
Se
ocupó
de
él.
an es
que
nadie,
D.
Manuel
Ignacio
Mo eno,
a
i
nes
del
siglo
xix,
dándonos
a
conoce
su
es au ación
y
quiénes
la
hicie on
(1).
El
p ime o
que
ealizó
un
es udio
e dade amen e
minucioso
de
es e
e ablo,
pe o
es udio
« ela o»
o
enume a i o
simplemen e,
po que
las
dos
únicas
o og a ías
que
p esen a
del
e ablo
no
son
casi
su icien es
pa a
dis ingui
las
escenas,
ué
A.
de
Nicolás.
Su
es udio
ué
publicado
en
el
Bole ín
de
la
Sociedad
Cas ellana
de
Excu siones,
en
el
núme o
co espondien e
a
1905-1906
(2).
(1)
ba
es au ación
del
e ablo,
así
como
la
ob a
de
alla,
ué
ejecu ada
po
D.
E a is o
Can alapied a.
La
pa e
del
do ado
po
D
Julián
Vallejo.
Bole ín
Soc.
Cas .
de
Excu siones.
11,
1905-1906.
pág.
43.
(2)
Bol.
Soc.
Cas
de
Excn .sÍones.
II.
1905-1906,
pág.
45.
152
MIGUEL-ÁNGEL
GARCÍA-GUINEA
Es e
au o ,
eniendo
en
cuen a
la
al u a
de
las
posibilidades
écnicas
de
aquellos
años
y
la
mala
colocación
del
e ablo
pa a
se
o og a iado,
hizo
odo
lo
que
podía
hace se
en onces,
aun
que
el
es udio
c í ico
y
compa a i o
—quizá
po que
él
mismo
decla a
su
«absolu a
incompe encia
en
pin u a»—
no
apa ezca
po
ninguna
pa e.
Sin
emba go,
desc ibió
la
labo
escul ó ica
del
e ablo,
de
la
que
noso os
p escindimos,
po
no
conside a la
a
la
al u a
de
la
labo
pic ó ica
del
mismo.
Pos e io men e,
Agapi o
y
Re illa,
en
su
ob a
«La
Pin u a
en
Valladolid»,
hace
mención
de
es e
e ablo
y
desc ibe
pa e
de
sus
ablas,
cayendo
en
algunas
a i maciones
imposibles
de
man ene ,
como
es
la
de
que
las
escenas
y
i
gu as
de
la
p edella
son
de
mano
dis in a
a
aquéllas
que
ep esen an
mo i os
de
la
ida
de
San
Es eban.
Un
simple
es udio
compa a i o
de
una
y
o as,
nos
lle a
—siguiendo
la
misma
opinión
de
Angulo
y
Pos
(1)—
a
a i
buí selas
odas
al
mismo
maes o,
si
excep uamos
la
cen al,
que
ep esen a
la
Visi ación,
de
la
que
al
inal
habla emos.
Agapi o
y
Re illa,
pasó
muy
po
encima
y
sin
g andes
insis
encias,
una
ob a,
como
es
la
de
es e
e ablo,
que
me ecía
más
de allado
es udio
y
ap eciaciones
más
se ías.
Su
ob a
conjun a
sob e
la
pin u a
en
Valladolid.
no
le
pe mi ió,
quizá,
dedica se
con
más
de enimien o
al
es udio
de
las
ablas.
En
el
ano
1940,
en
el
A chi o
Español
de
A e,
XIV,
publica
Diego
Angulo
íñiguez
un
es udio
sob e
el
Maes o
de
Po illo
donde,
po
p ime a
ez.
se
a a
de
dilucida
la
ob a
del
au o
dé
nues o
e ablo
y
empieza
a
desen ol e se
su
pe sonalidad
a ís ica.
Más
ecien emen e,
Chandle
Ra h on
Pos
en
su
omo
IX
pa e
I,
de
su
monumen al
«His o ia
de
la
Pin u a
Española»
ha
llegado,
aún
más.
a
pe sonaliza
al
ya
denominado
«Maes o
de
Po illo»
y
a
euni
un
conjun o
de
ablas,
es ilís icamen e
seme
jan es
y
pe ec amen e
ca ac e ís icas,
que
nos
pe mi en
habla
de
una
misma
endencia
e
idén ico
sen ido
a ís ico,
su icien e
a
delimi a ,
den o
de
ese
casi
ma emágnum
de
iden idades
que
es
la
pin u a
p imi i a,
el
con o no
de
una
i
gu a,
de
un
a is a,
p obablemen e
de
los
p ime os
años
del
siglo
x i,
que
abaja
(1)
The
p edella
ís
ce ainly
a
c ea lon
o
he
Po illo
Masie .
and
I
íhe e-
o e
canno
oUow
Agapi o
y
Re illa
in
his
belie
ha
i
aiso
has
been
added
o
he
e able
om
ano he
sou ce.
Pág.
395.
EL
RETABLO
DEL
PALACIO
ARZOBISPAL
DE
VALLADOLID
153
sob e
odo
en
la
p o incia
de
Valladolid,
y
que
Pos
conexiona
con
in luencias
abulenses
y
palen inas.
El
es udio
del
S .
Pos ,
conocedo
como
nadie
de
oda
la
pin u a
medie al
española,
iene
el
alo ,
po
lo
que
se
e ie e
a
la
i
gu a
de
nues o
Maes o,
de
lo
de ini i amen e
delimi ado
y
acla ado.
El
«Maes o
de
Po illo»,
aunque
su
e dade o
nomb e
pe manezca
quizá
pa a
siemp e
oscu ecido,
es
ya
algo
i o,
ca ac e ís ico
en
muchas
de
sus
ob as,
que,
g acias
a
Pos
y
Angulo,
se
independizan
pa a
anspa en a
una
o iginalidad
y
un
sen imien o
sumamen e
a ac i os
y
p opios.
Pe o
po
el
mismo
ca ác e
de
su
ob a,
Pos
no
publica
de
nues o
e ablo
nada
más
que
la
o og a ía
de
una
abla,
la
que
se
e ie e
al
descub imien o
del
cue po
de
San
Es eban,
que
no
llega
a
da
cie amen e
cla a
idea
del
alo
pic ó ico
del
Maes o
de
Po illo
(1).
Casi
con
es a
sola
in ención
damos
a
la
imp en a
es a
monog a ía.
Algunos
de
los
de alles
más
aliosos
pond án
en
e idencia
la
ue za
sen imen al,
la
dulzu a
que
nues o
Maes o
sabe
pone
en
los
os os
y
en
los
ges os,
con
un
algo
de
son isa
elada
o
de
man enida
melancolía.
No
ienen,
desde
luego,
sus
ob as,
la
al u a
casi
genial
de
un
Be ugue e,
ni
la
pe ección
y
cuidado
de
un
Juan
de
Bo goña,
ni
siquie a
el
adelan ado
i alianismo
de
San a
C uz.
Su
ida
le
llega
dd ec amen e
de
una
o ma
de
sen i
popula
y
muy
suya,
es
como
la
sublimación
de
un
a e
ús ico
que
a
ue za
de
que e
exp esa
se
queda
sólo
en
ges o
y
en
la encia.
Y
pocas
eces
— oda ía
a ianzado
en
su
p imi i ismo
—
busca
la
belleza
de
las
aciones
que,
a
menudo,
se
desquician
en
un
desdibujo
que
no
sabemos
si
ag adece
o
censu a
al
pin o .
El
Maes o
de
Po illo,
aunque
no
ue a
más
que
po
es as
ablas
del
Palacio
A zobispal
de
Valladolid,
y,
quizá,
exage ando
más
la
no a,
an
sólo
po
las
seis
de
la
p edella.
se
nos
mani ies a
como
magní ico
pin o ,
cuya
se enidad
—
humildad
en
el
ondo
—
encie a
un
dejo
de
nos algia
que
gus a
po que
emociona.
Pos
le
hace
.depende ,
en
pa e,
de
Be ugue e
o
su
alle ,
así
como
le
adjudica
muchas
in luencias
de
Juan
de
Bo goña.
Noso os
di iamos
que
el
Maes o
de
Po illo
es
algo
así
como
una
sola
ace a
del
g an
Be ugue e.
Es e,
se
exp esa
en
mil
mismo
que
la-que
Angulo
publica
en
su
b e e
disquisición
sob e
la
i
gu a
de
es e
maes o
cas ellano.
154
miguel'Angel
ga cía-guinea
o mas,
se
libe a
— al
ez—
de
una
única
línea
es ilís ica,
pa a
hace se,
como
el
d agón,
un
solo
mons uo
con
muchas
cabezas.
El
Maes o
de
Po illo
se
mues a
sólo
en
un
sencillo
e lejo,
sin
g andes
complicaciones,
es
siemp e
como
es,
y
su
ges o,
y
su
exp esión
y
su
« ímida
dulzu a»,
como
di ía
Pos ,
se
epi en
como
el
es ibillo
de
un
co o,
ag adable
siemp e.
Juan
de
Bo goña
es
la
pe ección,
la
belleza,
la
supe io idad,
quizá.
Pe ec a
la
ag u
pación,
pe ec a
la
pe spec i a,
pe ec o
el
colo
y
la
luz
y
una
g an
dosis
de
i alianismo
—
Ghi lajidajo
—,
aún
más
cla o
que
Be ugue e.
Nues o
Maes o
ni
es
pe ec o,
ni
«bello»
ni
supe
io ;
pin a
o
con
pena
o
con
miedo,
como
si
se
sin ie a
e aído
o
segundón.
Y
en
él
han
chocado,
an
ue emen e
como
en
cual
quie a
de
su
época,
las
co ien es
l
amencas,
indecisas,
y
i alianas,
más
cla amen e
mani ies as
y,
sin
duda,
una
pasión
po
Be ugue e
que
se
queda
sólo
en
in en o,
pues
no
llega
a
ecoge
de
él
ni
siquie a
la
no a
ealis a
a
que
aspi a,
como
impo en e,
anhelando
a
se ,
sin
consegui lo.
En
odas
sus
igu as
hay
una
cie a
ape sonalidad,
muchas
de
ellas
llegan
incluso
has a
el
pa ecido
ísico,
imposibili ando
con
ello
la
i eza
Viiimanismo
de
los
que
un
Be ugue e.
po
ejemplo,
es
maes ^
Es "e¡
muy
p opio
de
la
pin u a
u al
y.
po
eso.
hemos
conside ado
al
Maes o
de
Po illo
como
un
inspi ado
ús ico
que
llega,
sin
emba go,
a
i
nu as
an
deliciosas
co no
la
mayo
pa e
i
de
las
ablas
de
la
p edella.
^
Es
indudable
que
debió
de
sen i
has a
el
ondo
la
ue za
de
la
co ien e
be ugue esca,
pe o
ello
no
le
llegó
a
p i a
de
su
p opia
pe sonalidad
que
se
man iene
en
oda
su
pu eza
a
a és
de
sus
ablas.
.
Sob e
la
i
liación
de
nues o
maes o
a
la
escuela
palen ina
o
a
la
de
A ila,
es
muy
di ícil
de e mina se.
Cie amen e
que
la
p oximidad
del
mayo
núcleo
de
sus
e ablos
—Po illo
Fuen es
de
Año,
Sinlabajos—
al
cí culo
abulense.
nos
inclina
'a
pensa
que,
como
opina
Pos ,
su
alle
es u iese
es ablecido
en
A ila,
de
donde
manda ía
sus
abajos,
que
se
epa i ían
po
e i o ios
limí o es.
Aquí
en
A ila
pudo
conoce
las
ob as
más
des acadas
de
Be ugue e.
Po
o a
pa e,
las
bas an es
ue es
elaciones
es ilís icas
con
la
escuela
popula
palen ina,
nos
hacen
man ene
la
duda
sob e
es e
p oblema
de
su
localismo.
Que
nues o
e ablo
es á
elacionado
con
el
de
San a
Ma ía
del
Cas illo,
de
F ómis a,
lo
podemos
comp oba
con
sólo
compa a
la
escena
de
ambos
EL
RETABLO
DEL
PALACIO
ARZOBISPAL
DE
VALLADOLID
155
que
ep esen a
el
«Ecce
Homo».
Los
ángeles
que
a
uno
y
o o
lado
de
C is o
le
is en
la
única,
es án
en
casi
idén ica
pos u a
en
uno
y
en
o o
e ablo,
los
os os
ienen
ambién
un
pa ecido
indudable
y
los
es idos
muy
semejan es
en
sus
pliegues.
Cla o
que
el
pin o
de
San a
Ma ía
del
Cas illo
es
más
osco
y
du o,
y
no
llega
al
delicado
compungi ismo
que
en
es a
escena
pone
el
Maes o
de
Po illo;
pe o
hay
algo,
sin
duda,
que
les
ace ca.
Y
a
es e
espec o
no
hemos
de
ol ida
que
Po illo,
To desillas
y
Simancas,
pe enecie on
has a
el
año
1595
(1)
a
la
diócesis
de
Palencia,
po
lo
que
no
se ía
nada
de
-
ex año
que
las
pin u as
de
sus
e ablos
se
hicie an
po
pin o es
a
sueldo
del
obispo
de
aquella
diócesis.
Las
elaciones
con
Be ugue e,
po
o a
pa e,
pod ían
igualmen e
explica se
en
es e
caso
de
que
el
pin o
ue a
palen ino.
Pe o
noso os
nos
inclinamos
a
supone ,
muy
ímidamen e,
el
en onque
del
Maes o
de
Po illo
con
A ila
y
no
con
Palencia.
O
quizás
Una
doble
elación,
que
ampoco
se ia
imposible.
A
pesa
de
sus
pun os
de
con ac o
con
lo
l
amenco
y
lo
i aliano,
el
Maes o
de
Po illo
es
uno
de
los
pin o es
más
ecia
men e
cas ellanos,
po que
es os
in lujos
ex años
se
diluyen
como
po
ensalmo,
y
se
enmasca an,
en
esa
g acia
especial
semipopula ,
pe o
p o unda,
que
sabe
pone
en
sus
ges os
y
en
sus
o mas.
Componen
el
e ablo
del
Palacio
A zobispal
de
Valladolid,
ocho
ablas
que
ep esen an
escenas
de
la
his o ia
de
San
Es eban
y
o as
ocho
que
o man
la
p edella
y
el
sag a io,
de
las
cuales,
es a
úl ima
y
la
cen al,
que
desa olla
el
asun o
de
la
Visi ación,
son
las
únicas
ajenas
a
la
mano
del
Maes o
de
Po illo,
au o
dé
las
es an es.
Publicamos
o og a ías
de
odas
ellas,
excep o
de
las
cua o
s^ipe io es,
cuya
al u a,
mala
colocación
y
al a
de
luz,
nos
han
impedido
p esen a
comple o
—como
hubie a
sido
nues
a
in ención—
odo
el
e ablo.
Comenzamos
la
desc ipción
po
es e
cue po
supe io ,
de
izquie da
á
de echa,
pa a
hace
después
la
del
cen al
y
luego
la
p edella.
La
p ime a
abla
de
lo
al o,
muy
di ícil
de
pe cibi ,
a a
de
ep esen a
un
de e minado
momen o
de
la
ida
de
San
Es eban,
ob iene
de
Clemen e
Vil
la
Bula
de
e ección
del
Obispado
de
y
SiLncas.
A l^X
lsTs."
A clp es azgos:
Po illo,To desillas
156
MIGUEL'ÁNGEL
GARCÍA-GUINEA
ac uando
de
díáconOi
di igiendo
la
palab a
a
los
i
eles
o
leyendo
los
lib os
sag ados
que
iene
en
la
mano.
El
a a
de
un
al a
ocupa
el
cen o
simé ico
del
cuad o,
a
cuya
izquie da,
sob e
un
bajo
púlpi o,
se
halla
el
san o.
A
uno
y
o o
lado
del
al a
y.
en
p ime
é mino,
a ias
muje es
—lado
del
E angelio
—
y
a ios
homb es
—lado
de
la
Epís ola—
escuchan
al
san o.
Sob e
és e
se
sos iene
una
blanca
paloma
como
emblema
de
la
sabidu ía
di ina
de a
mada
sob e
el
jus o.
Los
colo es
de
es á
abla
—al
igual
que
las
es an es—
ienen
esa
alien e
gama
de
onalidades
en e
las
que
des acan
los
ojos
i os
y
los
azules
luminosos
de
los
ajes,
en
al e nancia
buscada,
y
algunas
no as
ama illas,
sua ísimas,
aun
que
po en es.
La
segunda
abla,
hacia
la
de echa,
con inúa
la
na ación
de
la
ida
de
San
Es eban,
y
de alla
el
ins an e
en
que
el
San o
—después
de
habe
di igido
la
palab a
en
la
Asamblea
p esidida
po
el
P íncipe
de
los
Sace do es—
es
acome ido
po
a ios
pe
sonajes
que
le
suje an
po
,Ia
muñeca
y
el
b azo.
A
la
izquie da
queda
pa e
de
la
Asamblea;
es idos
ojos
y
azules,
des acadí
simos,
hacen
ib a
de
colo ido
oda
la
abla,
en
cuyo
ondo
se
pe cibe,
medio
sen ado,
el
P íncipe
de
los
Sace do es,
con
un
g an
ce o
en
la
mano.
Es
digno
de
hace
no a
un
pequeño
pe illo,
bien
dibujado,
que
lad a
en e
es e
ba ullo.
La
e ce a
abla
ecoge
el
momen o,
que
na an
los
san o ales,
en
que
«el
San o,
a mado
de
e,
y
lleno
del
Espí i u
San o,
mien
as
sus
enemigos
disponían
da le
mue e»,
e
la
imagen
de
Dios
«que
con
su
p esencia
lo
alen aba
al
comba e
y
le
p ome ía
la
co ona.
Lleno
de
indecible
gozo,
y
no
pudiendo
con ene
sus
anspo es,
exclamó
al
pun o:
«Veo
los
cielos
abie os,
y
al
hijo
del
homb e
en
pie
a
la
dies a
de
Dios».
Es e
mismo
momen o
ep esen a
la
abla.
La
apa ición
de
C is o
al
San o,
de
odillas.
La
i
gu a
p incipal
de
la
escena,
es
la
imagen
o an e
de
San
Es eban
que
alza
las
manos
y
el
os o'
hacia
los
cielos
donde
apa ece
el
Pad e
E e no
odeado
de
San
Juan
—quizás-,
la
Vi gen,
y
el
hijo
de
Dios.
El
San o
apa ece
anspo ado,
ido
de
su
p opia
ida
e ena,
pa a
acudi
con
su
mi ada
y
su
espí i u
a
es a
celes e
isión
que
anima
Va.
p opia
ue za
de
su
e.
A
su
izquie da,
un
g upo
de
soldados
p epa an
el
pos e
donde
hade
su i
el
ma i io.
El
San o
is e
aje
blanco
y
una
capa
ama illa
con
onos
pu pu ados.
El
ondo
del
cuad o,
lleno
de
luz,
cla o,
como
au o a
o
pues a
de
sol.
EL
RETABLO
DEL
PALAaO
ARZOBISPAL
DE
VALLADOLID
157
La
cua a
abla
de
es e
cue po
al o,
ep esen a
el
ma i io
de
San
Es eban,
su
lapidación.
Con
las
manos
a adas
a
un
pos e
cla ado
en
el
suelo,
ecibe
el
San o
la
llu ia
de
pied as
que
sus
e dugos
le
lanzan.
Su
cabeza
se
inclina,
en
absolu a
con aposi
ción
a
la
pos u a
de
la
abla
an e io ,
como
una
débil
l
o
on
zada.
Toda
la
con ianza,
al i ez
di ina,
con
que
apa ece
en
la
pin u a
p eceden e,
se
ueca
aquí
en
humilde
some imien o
a
la
olun ad
de
Seño ;
como
si
el
cue po
—insensible
ya—,
se
cu ase
hacia
la
ie a
que
le
espe a,
mien as
el
alma
se
desp ende
de
él
en
aspi ación
ascensional.
Como
dicen
los
San o ales:
«Bajo
es a
empes ad
de
pied as
mos ó
es e
p ime
hé oe
una
magnanimidad
digna
de
la
admi ación
de
los
Angeles
y
de
los
homb es,
in ocaba
in épido
a
Dios,
y
decía,
pues os
los
ojos
en
el
cielo:
Seño
Jesús,
ecibe
mi
espí i u.
Finalmen e,
no
siendo
ya
su
cue po
más
que
una
llaga,
ago ado
de
sang e,
pe o
ab asado
oda ía
del
celo
de
la
sal ación
de
sus
enemigos,
a
quienes
mi aba
y
amaba
como
a
sus
he manos
se
puso
de
odillas,
y
exclamó
en
al a
oz:
Seño ,
no
les
impu es
es e
pecado,
os
pido
que
se
lo
pe donéis».
Al ededo
del
San o
se
hallan
ex endidas
las
capas
de
los
sayones,
y
se
pe cibe,
ambién,
una
pequeña
ces a
de
he eunien-
as
y
el
lib o
de
ezos
del
p o omá i .
Los
colo es
ienen
una
semejanza
bas an e
no o ia
con
los
de
la
abla
an e io ,
y
has a
el
mismo
cielo
se
sua iza
en
idén ica
luz
y
esplando es.
No
eo
en
es a
escena
la
semejanza
a
que
aludía
Don
Manuel
Ignacio
Mo eno,
con
el
mismo
asun o
ep esen ado
po
Juan
de
Juanes
y
que
se
conse a
en
el
Museo
del
P ado.
El
mo i o
del
ema
es
lo
único
que
puede
uni
endencias
an
di e sas
que
ni
o malmen e
pueden
se
compa adas.
El
segundo
cue po
del
e ablo
comienza
po
la
abla
del
en ie o
del
p o omá i
(Lám.
I).
Es
p obablemen e
una
de
las
más
bellas
composiciones
del
e ablo
y
de
las
más
he mosas
del
Maes o
de
Po illo.
Sob e
odo,
el
cue po
ígido
y
biena en
u ado
de
San
Es eban,
es ido
con
su
dalmá ica
ama illa,
de
un
ama illo
do ado
so p enden e,
con
los
mismos
e lejos
de
pú pu a
que
en
los
an e io es,
pe o
cuya
mancha,
en
el
cen o,
odeada
po
una
co ona
de
ojos
y
azules
—las
es idu as
de
los
san os
a ones
que
le
sepul an—
adquie e
una
deliciosa
alo ación
c omá ica.
La
pos u a
del
San o
mue o,
an
aé ea
y
sen ida,
imponde
able
y
e é ea,
como
si
ella
sola
u iese
ascensión,
es
de
los
158
MIGUEL-ÁNGEL
GARCÍA-GUINEA
mejo es
acie os
es é icos
del
Maes o
de
Po illo.
Las
manos,
jun as,
gua dando
oda ía
la
inmo ilidad
en
que
la
mue e
las
dejó.
Y
el
os o
inclinado
hacia
el
homb o
izquie do,
golpeado
en
la
en e
y
en
la
mejilla,
y
con
sus
ojos
en eabie os,
en
un
ex a ismo
que
se
pe cibe
en e
los
pá pados
in lexibles.
En
es a
imagen
de
San
Es eban,
es á
ya
pa en e
la
o ma
de
hace
y
exp esa
del
Maes o
de
Po illo;
esa
magní ica
mane a
de
demos
a
el
dolo ,
sin
aspa ien os,
con
una
i
nu a
que
llega
a
lo
sen ido
sin
alcanza
el
pa e ismo
ca ica u esco,
ni
la
con o sión
desen
enada,
del
ges o.
El
au o
de
nues o
e ablo,
se
ha
libe ado
bas an e
del
exage ado
exp esi ismo
l
amenco
pa a
da
paso
a
una
mane a
sua e,
equilib ada,
lo
que
pod íamos
llama
« ealismo
idealizado»,
que
no
es
más
que
una
idea
humanis a
uni e sal.
Be ugue e,
po
ejemplo,
lle a
su
ealismo
has a
indi idualiza
a
sus
pe sonajes,
saliéndose,
como
si
dijé amos,
de
la
adicional
ideación
medie al,
que
casi
siemp e
se
engas a
en
el
símbolo.
El
Maes o
de
Po illo,
no
ha
podido
escapa
a
es a
g a edad
es é ica
del
medie o;
sus
i
gu as,
como
ya
ad e imos
an es,
no
consiguen
indi idualiza se
po
su
exp esión
ca ac e ís ica,
pe o
adquie en,
po
lo
menos,
una
anquilidad
humana
que
no
impide
un
algo
de
inquie ud
in e na.
Todos
sus
pe sonajes
se
p eocupan
de
su
ac o
y
ninguno
pe manece
ajeno
o
ío
a
la
idea
emá ica
que
el
pin o
ha
que ido
hace
i a.
En
la
abla
que
es amos
desc ibiendo",
los
san os
a ones
que
asladan
y
dan
sepul u a
al
cue po
del
má i ,
ienen
odos
esa
ac i ud
in e esada.
T es
de
ellos
po an
el
cadá e
del
San o,
y,
más
que
lle a le,
pa ece
que
le
con ienen
pa a
impedi
su
uelo
o
le i acidn.
A
la
de echa,
dos
homb L
con e san,
y,
equilib ando
es e
g upo,
ha
colocado
el
pin o ,
a
la
izquie da,
a
dos
muje es,
una
de
ellas
con
un
ni lo
en
los
b azos
Después
se
ab e
un
paisaje
bas an e
i
c icio,
pe o
que
ocupa
mucha
pa e
del
cuad o.
Dos
colinas
ocosas,
de
un
colo
sua emen e
azulado,
se
le an an
al
ondo,
casi
gemelas.
En e
ellas
se
pe cibe
el
paso
de
un
io
que
se
ab e
po
un
bosque
muy
upido.
Más
en
p ime
é mino,
un
cas illo
y
una
iglesia
de
o e
pi amidal,
con
la
en ada
al
pa ece ,
en
a co
ca panel.
P óximas
ya
a
las
i
gu as,
unas
p ade as
y
algunos
á boles,
de
un
colo
oc e
los
dos
que
se
des acan
sob e
el
cielo.
P eciosa
abla
és a
del
en ie o
de
San
Es eban
que,
compa ada
nue amen e
con
el
mismo
ema
que
a a
Juan
de
Juanes,
adquie e
aún
mayo
alo
po
su
se eno
EL
RETABLO
DEL
PALACIO
ARZOBISPAL
DE
VALLADOLID
159
equilib io.
Los
acompañan es
que
el
maes o
alenciano
p esen a
se
dislocan
en
un
ex e io ismo
ea al,
exage ado,
claman
al
cielo
o
enjugan
sus
llan os.
En
cambio,
los
san os
a ones
que
c ea
el
Maes o
de
Po illo,
es án
den o
de
una
se enidad
casi
clásica,
con
un
silencio
muy
na u al,
al
mismo
iempo,
pues
no
pa ecen
que e
ompe
esa
solemne
is eza
de
e
el
cue po
mue o
del
p o omá i
y
que
ellos
suje an
con
an
ca iñoso
cuidado.
Sus
es idu as
y
capas
al e nan,
en
ese
juego
an
eliz
men e
conseguido
siemp e
po
nues o
anónimo
pin o ,
en e
colo es
ojos
y
azules.
Tonos
cla os
y
oscu os
espec i amen e
en
la
lámina.
La
segunda
abla
de
es e
segundo
cue po
del
e ablo
ep e
sen a
la
in ención
del
cue po
de
San
Es eban
(Lám.
II).
La
his o ia
de
los
San o ales
cuen a
así
el
episodio
del
descub imien o
de
los
es os
del
p o omá i :
«E a
cu a
de
la
iglesia,
debajo
de
la
cual
se
ocul aba
la
sepul u a
de
San
Es eban,
Luciano.
P esbí e o
de
la
iglesia
de
Je usalén,
po
los
años
de
415.
Habiéndose
quedado
do mido
un
ie nes
se
le
apa eció
Gamaliel
en
sueños,
y
le
decla ó
el
luga
donde
es aba
sepul ado
el
cue po
de
San
Es eban,
ce ca
del
cual
halla la
el
suyo
con
el
de
su
hijo
Abibón
y
con
el
de
Nicodemus.
Luciano
hizo
ca a
en
el
si io
señalado,
y
el
día
18
de
Diciemb e,
se
encon ó
el
eso o
que
se
buscaba.
Inmedia amen e
se
pasó
no icia
de
odo
al
Pa ia ca,
y
es e
P elado
pa ió
al
pun o
de
Diospolis
a
Ca a magala.
Ab ióse
a
p esencia
de
odos
el
a aúd
o
el
sepulc o
de
San
Es eban;
embló
la
ie a,
y
salió
al
agancia
del
sepulc o
que
se
llenó
odo
aquel
si io
de
un
sua ísimo
olo ».
Nues o
pin o
ha
ideado
en
es a
abla
es e
p eciso
momen o
dp
la
llegada
del
Obispo
de
Je usalén,
e es ido
de
Pon i ical.
apa ece
a
la
de echa
del
espec ado ,
en
ac i ud
de
bendeci ,
e el
momen o
en
que
dos
ob e os
o
aldeanos,
es idos
con
la ga
camisa
y
zama a,
co os
calzones
y
medias
que
cub en
la
pie na,
apa an
la
ie a
y
an
dejando
al
descubie o los
sa có-
agos
del
p o omá i ,
Gamaliel
y
Nicodemus;
el
p ime o,
e a
la
insc ipción
s e anus
p o omá i ,
y
el
segundo,
el
nom
e
e
GAMALIEL,
en
le as
capi ales
ambos.
Los
acompañan es
del
P elado
ienen
al
semejanza
de
os os
con
los
San os
Va ones
de
la
abla
an e io ,
que
pa ecen
los
mismos
que
en e a on
al
San o.
El
maes o
de
Po illo
uel e
aquí
a
cae
en
esa
epe ición
de
ges os
y
exp esión
que
166
MIGUEL'ÁNGEL
GARCÍA'GUINEA
Sus
ca ac e ís icas
siemp e
las
he
encon ado
an
ce ca
de
nues
o
Maes o
de
Po illo,
que
no
dudo
en
a ibui selo.
Las
dos
ablas
es an es
del
e ablo,
comple amen e
desliga
das
de
la
ob a
del
Maes o
de
Po illo,
ep esen an
la
Visi ación
de
Nues a
Seño a
a
su
p ima
San a
Isabel
y
«El
camino
del
Cal a io».
La
p ime a,
ocupa
el
cen o
déla
p edella,
y,
aunque
ue ísima
de
onalidades,
las
i
gu as
ienen
una
sequedad
y
aca onamien o
que
p on o
con as an
con
la
luida
sua idad
del
Maes o
de
Po illo
(Lám.
XXII).
En
el
cen o,
la
Vi gen,
cubie a
con
amplio
man o
ama illo
de
o o
y
oca
blanca
(Lám.
XXIII);
a
ambos
lados
de
ella,
San
José,
■
alzando
su
ojo
somb e o
con
la
mano
de echa
(Lám.
XXIV),
y
San a
Isabel,
en
su
adicional
ac i ud
ap opiada
a
la
salu ación
(Lám.
XXV).
La
capa
que
San
José
cuelga
de
su
b azo
izquie do
es
aún
de
onos
mucho
más
ue emen e
do ados
que
los
o os.
Toda
la
composición
es
un
e dade o
de oche
de
juego
de
es idu as
y
pUegues,
ígidos,
mucho
más
co an es
que
los
que
el
Maes o
e
Po illo
l.
3-
El
ondo
de
la
abla,
lo
ocupa
un
paisaje
ag adable,
cuyo
p ime
é mino
es
un
bosque
de
al os
á boles;
sigue
^spués
un
e eno
de
semb adu a
donde
se
pe ciben
-en
colo es
i
c icios-
las
pequeñas
p opiedades.
Un
soldado,
con
una
P^^a
en
el
homb o,
a a iesa
el
campo
de
izquie da
a
de echa.
De as
de
él
se
le an a
una
especie
de
iglesia
o
monas e io
acabado
en
cupula
enacen is a,
y,
al
laclo
de
sus
blancos
mu os,
las
i
gu as
de
dos
monjes
que
pa ecen
pasea .
Después,
el
paisaje
se
p olonga
con
colinas
y
p ade as
po
donde
discu e
un
camino,
y
gen e,
al
pa ece ,
po
él.
i,
j
x/
Pos ,
a ibuye
es a
pin u a
al
Maes o
que
llama
de
Manza
nillo
(1),
al
que
ambién
adjudica
o a
se ie
de
ablas.
Indudable
men e
hay
bas an e
semejanza,
aunque
el
empleo
p o uso
de
icas
elas
no
apa ece,
en
ninguna
de
las
o os
po
él
publicadas,
con
an a
sun uosidad,
iqueza
y
colo ido.
La
úl ima
abla
del
e ablo,
la
que
ado na
la
pue a
del
sag a
io,
es
muy
pos e io
a
odas
las
demás
desc i as.
Se
idea
en
ella
una
de
las
caídas
del
Seño ,
camino
del
Cal a io,
y
el
momen o
en
que
la
San a
Ve ónica
a
a
enjuga
su
sag ada
az
(Lám.
XXVI).
(1)
Pos
Ob .
Ci .
IX.
(I),
pág.
475,
EL
RETABLO
DEL
PALACIO
ARZOBISPAL
DE
VALLADOLID
167
Se
puede
echa
en
los
úl imos
años
del
siglo
x i.
Nos
hallamos
an e
un
C is o,
cuyas
es idu as
dejan
pa en es
las
o mas
musculosas
del
cue po
y,
si
le
compa amos
con
el
«Ecce
Homo»
del
Maes o
de
Po illo,
en
es e
mismo
e ablo,
de
ca nes
secas
y
lánguidas,
e emos
la
di e encia
cla ísima
en e
uno
y
o o.
El
mismo
soldado
que
suje a
con
la
soga
el
cue po
del
Sal ado ,
adi ina
su
cue po
a
a és
incluso
de
co azas
y
ajes.
Es
odo
es o
ya
un
ecue do
de
Ra ael.
El
dibujo
es
pob e
y
baja
mucho
en
ca ego ía
a ís ica
con
odo
el
es o
del
e ablo,
aunque,
cie amen e,
el
colo ido
es
muy
i o
y
ag adable.
Miguel'Angel
Ga cía-Guinea
LÁ''11Na
i.
Maes o
de
Po illo:
En ie o
de
San
Es eban.
(Re ablo
del
Palacio
A zobispal
de
Valladolid).
Es a
y
las
es an es
o og aiias
que
acociipañan
a
es e
abajo
p oceden
del
A chi o
Mas.
4
Lámina
II.
Maes o
de
Po illo;
In ención
de!
cue po
de
Sai
Es eban.
(Re ablo
del
Palacio
A zobispal
de
Valíadolid).
i
.
!
•
.-l-'.l
; --:
.
-
?
M
.
•
'
'k
'
.,
Lámina
IV.
Maes o
de
Po illo;
T aslado
de
las
eliquias
de
San
Es eban.
(Re ablo
del
Palacio
A zobispal
de
Valladolid),
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Lámina.
V.
Maes o
de
Po illo:
Ecce-Homo.
(Re ablo
del
Palacio
A zobispal
de
Valladolid).
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Lámina
VI.
Maes o
de
Po illo:
Ecce-Homo
(delalle).
Re ablo
del
Palacio
A zobispal
de
Valladolid.
Lámina
VII.
Maes o
de
Po illo:
De alle
de
uno
de
los
ángeles
del
Ecce-Homo.
(Re ablo
del
Palacio
A zobispal
de
Valladolld).
LÁMINA
XV.
Maes o
de
Po illo:
San
Juan
E angelis a
y
San iago.(Re ablo
del
Palacio
A zobispal
de
Valladolid).
m
m
u
uan
E
de
Va
LÁMINA
XVII.
Maes o
de
Po illo;
San iago
(de alle).
(Re ablo
del
Palacio
A zobispal
de
Valladolid)
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...
V
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L4M1NA
XVIII.
Maes o
de
Po illo,
San
Pablo.
(Re ablo
del
Palacio
A zobispal
de
Valladolid).
Lámina
XIX.
Maes o
de
Po illo:
Sa i
Pahlo
(de alle).
(Re ablo
del
Palacio
A zobispal
de
Valladolid).
Lámina
XXI.
Maes o
de
Po illo:
San
Ped o
(de alle).
(Re ablo
del
Palacio
A zobispal
de
Valladolid).
lamina
XXIII
Maes o
de
Manzanillo?:
De alle
de
la
Vi gen
en
la
Visi ación.
(P edelia
cen al
del
Re ablo
del
Palacio
A zobispal
de
Valladolid).