Evolución de la lingüística como ciencia cognitiva
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EVOLUCIÓN DE LA LINGÜÍSTICA COMO CIENCIA COGNITIVA 1. INTRODUCCIÓN A lo largo de su historia, la lingüística ha evolucionado como ciencia cognitiva y ha ido orientando con distintos enfoques su objeto de interés. 1 No hay duda de que el lenguaje, como cualquier otra capacidad cognitiva del ser humano, se ofrece como fenómeno de máximo interés ante los estudiosos de todos los tiempos, pero, de alguna manera, la perspectiva del estudio de las lenguas se ha ido modificando de acuerdo con las corrientes que se esfuerzan por explicar la naturaleza del conocimiento, sus fuentes, sus componentes, su evolución y su difusión. De este modo, algunas corrientes lingüísticas han prestado mayor atención a la representación mental de la lengua y a su procesamiento, mientras otras se han centrado en la descripción estructural de la lengua en uso, influida por factores históricos, sociales y contextuales; unas han abogado por la autonomía de la lingüística como ciencia y otras han defendido la gran utilidad de los estudios interdisciplinares que conectan el estudio de la lengua con otras ciencias cognitivas como la psicología, la inteligencia artificial o la neurociencia. El interés de la descripción formal de una lengua va más allá de la predicción y comprensión de unos datos, porque son muchas las preguntas que giran alrededor de los modelos lingüísticos teóricos: ¿cómo aprendemos nuestra lengua materna?, ¿existen límites en el aprendizaje léxico?, ¿por qué olvidamos palabras y cómo las podemos recuperar?, ¿cuántas lenguas podemos aprender?, ¿qué mecanismos pueden facilitarnos el aprendizaje de nuevas lenguas?, ¿por qué las lenguas cambian?, ¿qué aporta el conocimiento del cambio histórico al conocimiento de la lengua sincrónica?... No es mi intención hacer aquí un resumen de las respuestas de los modelos teóricos ante estas cuestiones. Sí pretendo, a través de una revisión del tratamiento que las distintas corrientes lingüísticas han desarrollado sobre un fenómeno lingüístico concreto –las variaciones morfofonémicas– aproximarme a un ________ 1 Este trabajo se ha financiado dentro del Proyecto de Investigación SA050/04 de la Junta de Castilla y León.
R OSA A NA M ARTÍN V EGAS 228 asunto que considero esencial: qué quieren estudiar los lingüistas y por qué. Me centraré, pues, en dos aspectos primordiales: a) por qué los fenómenos morfofonológicos han sido objeto de especial interés para los lingüistas, y b) cuál ha sido el asunto por el que se ha interesado fundamentalmente la lingüística en cada uno de sus enfoques teóricos. De este modo, intentaré esbozar la evolución paulatina de esta disciplina como ciencia cognitiva y su acercamiento a la realidad comunicativa. 1. RECONOCIMIENTO DE LOS FENÓMENOS MORFOFONOLÓGICOS Las alternancias morfofonológicas son “peculiares” por dos motivos esenciales: para los hablantes/oyentes, porque oscurecen la relación entre palabras y dificultan el reconocimiento de identidades que es fundamental en todo proceso cognitivo; para los estudiosos de la lengua que pretenden clasificar los fenómenos lingüísticos, por su difícil caracterización dentro de la modularidad de la gramática. 1.1. OPACIDAD DE LAS ALTERNANCIAS EN EL PROCESO COGNITIVO DE RECONOCIMIENTO DE IDENTIDADES Los hablantes reconocen en la lengua la existencia de palabras semánticamente relacionadas pero formalmente distintas. En una lengua flexiva como el castellano, siempre que los hablantes conozcan los signos léxicos, son conscientes de que silla y taburete son palabras con rasgos semánticos comunes, de que burro y asno aún están más cerca semánticamente al ser sinónimos o de que voy e iré son formas del verbo ir que se diferencian en el tiempo de la acción referida. Junto a estos ejemplos que comparten sólo una relación semántica, hay otros donde además existe un fuerte parecido formal unido al semántico: se trata de palabras morfológicamente relacionadas que comparten el mismo lexema (p. ej. silla - sillería, casa - casita, melón - melones, poder - puedo). El reconocimiento de segmentos formales y semánticos comunes en grupos de palabras es importante para la comprensión léxica de palabras nunca oídas anteriormente. Así, no es posible deducir el significado común de silla y taburete, si no se conocen previamente las palabras, ni tampoco el significado de iré a partir de voy. 2 Sin embargo, sí parece que el significado de sastrería pueda ser deducido a partir del lexema conocido que comparte con sastre y ________ 2 Las formas supletivas, aunque no tienen parecido formal, mantienen una fuerte conexión semántica. Y los hablantes, cuando conocen, obviamente, los dos términos, conceden a estas formas un grado de relación más estrecho que a los homónimos (similares fonológicamente pero sin ninguna relación semántica). Esto prueba la primacía de las conexiones semánticas sobre las fonológicas en la organización y percepción léxicas (Bybee 1985).
E VOLUCIÓN DE LA LINGÜÍSTICA COMO CIENCIA COGNITIVA 229 el reconocimiento del sufijo -ería que aparece en otras palabras con el mismo significado locativo (conserjería, cancillería, ebanistería...). La descomposición morfológica no es fundamental para el reconocimiento de las palabras, ya que el significado de una palabra compleja no es exactamente la suma de los significados de sus elementos integrantes, sino que conforma una unidad conceptual que va más allá de la fase de análisis. 3 Además, distintos experimentos que intentan probar la validez del análisis morfológico en los modelos de reconocimiento de palabras (por ejemplo, Sebastián & Sopena 1986: 105-116; Taft & Foster 1975) demuestran que la segmentación morfológica que hacen los hablantes no siempre coincide con los elementos estructurales históricos. Sin embargo, haya o no reanálisis en el proceso de reconocimiento, 4 existe una amplia evidencia para la importancia que las relaciones de identidad tienen en el lenguaje como mecanismo de aprehensión y, en general, en la organización que los seres humanos hacen de su entorno (Bybee 1985, 1988, Aitchison 1987). 5 Por tanto, no cabe duda de que cuanto más parecidas formalmente son las palabras semánticamente relacionadas, mayor es la relación que entre ellas perciben los hablantes. Pues bien, dentro del grupo de palabras morfológicamente relacionadas (cuyos rasgos semánticos distintivos son esencialmente gramaticales, no léxicos), hay diferencias graduales en cuanto al parecido formal. Entre las formas supletivas como voy - iré y las que comparten idéntico lexema como sastre - sastrería, existen otras como poder - puedo en la flexión verbal o piel - pellejo en la derivación, que presentan una variación en uno o dos fonemas con respecto a la forma base. Estos fenómenos de alternancias fonológicas en palabras morfológicamente relacionadas ________ 3 Por ejemplo, en alemán, una lengua con muchas formaciones léxicas compuestas, el reconocimiento de la partícula weg 'fuera' y el verbo nehmen 'tomar' o ziehen 'tirar', ayuda a comprender en contexto el significado de los verbos wegnehmen o wegziehen, 'tomar o tirar hacia fuera', pero sólo es posible comprender bien la palabra compuesta cuando se entiende como unidad léxica con el significado de 'apartar, quitar, retirar'. En castellano, en los compuestos denominados exocéntricos como cascarrabias 'persona que fácilmente se enoja', las relaciones semánticas de los constituyentes pueden ayudar a interpretar el significado del compuesto, pero éste no coincide con ninguno de ellos ni es deducible del análisis –vs. los endocéntricos como guardabosque–. 4 Se llama reanálisis al análisis que hacen los hablantes de la composición de las palabras. El reanálisis se diferenciaría del análisis que realizan los lingüistas en que las segmentaciones de los hablantes no necesariamente coinciden con las divisiones morfemáticas de los lingüistas (Martín Vegas, en prensa). 5 Una técnica experimental muy usada en investigaciones sobre la organización mental del léxico es el llamado efecto priming, que consiste en la utilización de un palabra como estímulo para probar si ayuda al procesamiento de otra. Los resultados favorecen la idea del reconocimiento/procesamiento más rápido de palabras en un contexto significativo (asociadas a palabras con significado/significante parecido o ligadas frecuentemente en el uso), es decir, las asociaciones mentales se ven favorecidas por parámetros de identidad.
R OSA A NA M ARTÍN V EGAS 230 se estudian dentro de la formación de palabras como resultado de un procedimiento de interacción morfofonológico, que estaría a medio camino entre el procedimiento básicamente léxico (la supleción) y el procedimiento morfológico más transparente (la adición de morfemas a lexemas de palabras simples). La peculiaridad de estos fenómenos morfofonológicos desde un punto de vista cognitivo se debe a que oscurecen la relación entre palabras y se alejan del principio comunicativo de transparencia morfológica. 6 Dentro de la teoría de los signos, estos fenómenos no son muy funcionales, porque no hay una relación biunívoca entre signans y signatum –es decir, a un mismo morfema le corresponden dos o más morfos: por ejemplo, el morfema {piel} tiene tres morfos, /piel-/ (en piel, pielero), /pel-/ (en peletería, peletero) y /pell-/ (en pellejo, pellejudo)– y, por tanto, hay una opacidad morfotáctica (hay variaciones formales referidas al mismo significado que dificultan la relación de los signos). Desde un punto de vista semiótico no parece que estemos ante signos óptimos por su iconicidad, 7 sino más bien al contrario, ya que estas alteraciones formales son signos generalmente redundantes. 8 Y por lo mismo, desde una perspectiva típicamente funcionalista, son antieconómicos. Si, como demuestran los experimentos de reconocimiento léxico, la comprensión de palabras morfológicamente relacionadas es más rápida cuanto más parecido formal existe entre ambas, podemos afirmar que es normal que los fenómenos morfofonológicos, ________ 6 Una palabra compleja desde el punto de vista morfológico es transparente cuando su segmentación morfemática es clara (a) porque las fronteras entre los morfos no son difusas (no hay ningún tipo de fusión entre fonemas ni de alomorfia) y (b) porque el significado del compuesto es la suma del significado de cada uno de los morfos. Cuanto mayor es la transparencia morfotáctica de una palabra, mayor es la transparencia morfosemántica (Crocco Galèas 1995: 117). Es decir, cuando la forma base es perfectamente reconocible en la palabra morfológicamente compleja y no han intercedido en su formación ni reglas alofónicas ni morfofonológicas, el significado es también más transparente. Por ejemplo, al lexema tocen castellano se le añade el morfema de 1ª persona del singular del presente de indicativo -o y tenemos toco; esta forma es muy transparente porque la frontera entre lexema y desinencia es clara y los significados morfemáticos también. Sin embargo, el mismo proceso flexivo no es igual de transparente en el verbo poder, donde el lexema podvaría su vocal radical en pued-o. El lexema tocestá en todas las formas conjugadas de tocar y la relación entre significante y significado es biunívoca (a un significado, le corresponde una forma, toc-), pero en el paradigma de poder tenemos tres variantes radicales pod-, pued-, pud-, de manera que un mismo significado léxico se representa mediante tres formas. 7 La Teoría Natural adopta los principios semióticos de Peirce como metateoría lingüística y señala que los signos más naturales son los iconos precisamente por la relación de semejanza existente entre la propia señal (el signans) y su representación (el signatum). 8 La interpretación de la alternancia en términos morfológicos es redundante porque el mismo significado está representado en los sufijos o desinencias, que son marcas más perceptibles. Por ejemplo, el significado de palabra base vs. palabra derivada en piel - pellejo viene dado por el sufijo y además por la alternancia en la raíz: /piel/, palabra base, - /pell-/, palabra derivada. Igualmente el significado de número en puedo - podemos está representado en las desinencias de 1ª persona singular o plural y también a través de la alternante /pued-/ - /pod-/.
E VOLUCIÓN DE LA LINGÜÍSTICA COMO CIENCIA COGNITIVA 231 como procesos que se apartan de los mecanismos de formación de palabras más “sencillos, claros” (“naturales” en la terminología de Dressler) y también de los mecanismos más “frecuentes” en una lengua, llamen la atención, en primer lugar, a los hablantes 9 y, en segundo lugar, a los lingüistas que, con distinto propósito, se han esforzado por describir, formalizar y explicar estas irregularidades relativamente sistemáticas. 1.2. CARÁCTER FONOLÓGICO Y MORFOLÓGICO. PERSPECTIVAS DE ACCESO Otra peculiaridad de estos fenómenos morfofonológicos es su carácter al mismo tiempo fonológico y morfológico. No hay ningún criterio que defina las alternancias o reglas morfofonológicas que no caracterice también las reglas fonológicas y/o morfológicas. 10 La interacción de la morfología y la fonología se puede articular en una doble dirección (Booij 2000): 1) por una parte, las limitaciones fonotácticas son responsables de cambios fonológicos cuando en un proceso morfológico entran en contacto secuencias no admisibles en la lengua –p. ej. JUDICARE > *judigar > judgar > juzgar vs. JUDICEM > judez > juez; conceb-ible - concep-ción–; 11 2) por otra parte, estas alternancias fonológicas, opacas desde su origen, adquieren significado morfológico o incluso léxico, debido a su restringido ámbito de aplicación (por ejemplo, la presencia de /g/ en digo, salgo, hago, traigo se interpreta como marca morfológica de la primera persona del presente de indicativo y de todo el paradigma del presente de subjuntivo en un determinado número de ________ 9 Los niños aprenden las reglas morfofonológicas tarde, después de haber adquirido la gramática y las reglas morfológicas. Este hecho se deriva del principio de prioridad de la morfología sobre la fonología desde el punto de vista semiótico: el valor sígnico de un morfema es más relevante que el de un fonema. Los niños aprenden antes los signos no ambiguos (biunívocos), formados a través de reglas regulares y productivas, porque son más frecuentes y más transparentes semánticamente. La tendencia a la transparencia morfotáctica en la adquisición del lenguaje se debe también a que, por lo general, la frecuencia de los modelos morfológicos sin alternancias morfofonológicas es mayor que la de los modelos irregulares con morfofonología (Dressler 1985: 109, 248-251). 10 Dressler (1985) establece veinte criterios para definir las reglas morfofonológicas. 11 El análisis morfofonológico sincrónico de juez - juzgar parece distinguir, por una parte, un diptongo /we/ en el nombre y una alternante /u/ en el verbo, y, por otra, una consonante epentética /g/ en el todo paradigma verbal. Históricamente hay una alternancia /T/ - /g/ debida a la distinta evolución de la /k/ latina en contexto palatal ( JUDICEM ) y en contexto velar ( JUDICARE ). La forma judez nunca convivió con la que sería su paralela *judegar, sino con la forma ya sincopada judgar, que finalmente cambia a juzgar por rechazo a la fonotáctica /Tg/. Sí existe como cultismo la forma judicar, documentada a partir del XV. Respecto a concebir - concepción, la inadmisibilidad en castellano de la secuencia */bTjón/ permite analizar, desde el punto de vista sincrónico, la alternancia /b/ - /p/ entre formas patrimoniales y cultas; no hay derivados romances con posibles soluciones como *concebición.
R OSA A NA M ARTÍN V EGAS 232 verbos del castellano). 12 El carácter “mixto”, fonológico/morfológico, de estos fenómenos y su difícil etiquetación en la gramática, incrementa el interés de su estudio y la discusión lingüística. El rendimiento de la morfofonología es muy desigual en las lenguas. En castellano, la morfofonología es bastante pobre en comparación con otras lenguas romances como el rumano, el catalán o el portugués. Se reduce prácticamente a la derivación y a la flexión verbal mientras que, en otras lenguas, la morfofonología tiene un alto rendimiento en la flexión nominal. La pobreza del componente morfofonológico en nuestra lengua se debe a razones de historia de la lengua 13 y también se debe a la tendencia a la eliminación de alternancias en favor de la transparencia morfológica entre las formas relacionadas (p. ej. cast. ant. prestar - priesto → mod. prestar - presto). Los hablantes, obviamente, no conocen las cuestiones históricas que han limitado el condicionamiento contextual en castellano, reduciendo las posibilidades de alternancias y de los procesos de morfologización, y también desconocen las causas de la escasa productividad que haya podido tener la morfofonología en castellano. Sin embargo, cualquier estudiante español de lengua rumana es consciente de la dificultad morfológica de esta lengua, debido a los diferentes cambios que sufren las raíces de los nombres (y verbos) en su flexión, frente a la sencillez del castellano, donde sólo hay unos cuantos cambios en la conjugación de algunos verbos. Con esto quiero decir que, aunque los hablantes no conozcan las causas de las alternancias, lógicamente reconocen su existencia y encuentran problemas en su aprendizaje. La lingüística tradicional ha intentado describir la morfofonología de las lenguas tomando de una manera u otra la referencia histórica de los procesos que dan lugar a estos fenómenos. Las corrientes más modernas, sin embargo, se acercan más a la perspectiva del hablante, que desconoce la historia pero que debe procesar o aprender la morfofonología de su lengua. Desde este punto de vista, la lingüística ha dado un giro metodológico: se sigue preguntando por qué, pero el punto de partida de su investigación es el hablante, su producción y percepción, su visión de la ________ 12 Según Elvira (1998: 127-130), a pesar de que la procedencia de la /g/ no es la misma en todos los casos y la regla fonológica es, por tanto, opaca, la alternancia º - g en el verbo se ha convertido en un modelo morfofonológico gramáticalmente rentable y fácilmente reconocible por los hablantes. 13 Por ejemplo, los fenómenos de metafonía y palatalización causados por vocales finales con valor morfológico, que son fuente de muchos ejemplos de alternancias morfofonológicas en lenguas como el italiano (p. ej. [k] - [tS] en amico – amici ‘amigo, -s’, [sk] - [SS] en capisco - capisci ‘entiendo, entiendes’), el portugués (p. ej. metafonía de [-u] en [fogu] - [fOgoS] ‘fuego, - s’) o el rumano (p. ej. diptongación metafónica en covor - covoare ‘alfombra, -s’), no tienen lugar en castellano. En castellano, las vocales finales (tan importantes por su significado morfológico) apenas han producido procesos fonológicos que hayan originado alternancias (sólo hay algún caso como vine, hice, que se explican por metafonía). Para el estudio de las causas de la pobreza de la morfofonología en castellano frente a otras lenguas romances, cf. Martín Vegas (2001).
E VOLUCIÓN DE LA LINGÜÍSTICA COMO CIENCIA COGNITIVA 233 realidad a través del lenguaje. Veamos a continuación la evolución de la lingüística en sus métodos de acercamiento al estudio de la morfofonología. 2. TRATAMIENTO DE LA MORFOFONOLOGÍA EN LA HISTORIA DE LA LINGÜÍSTICA Este carácter “intermedio entre dos áreas de estudio (la fonología y la morfología)” o carácter “mixto” de los fenómenos morfofonológicos ha permitido dos orientaciones de estudio principales: una perspectiva que tiene en cuenta el procesamiento de las alternancias desde una forma base hasta sus realizaciones alomórficas (evolución fonológica) y otra perspectiva que conecta los distintos alomorfos y reorganiza sistemáticamente las regularidades formales sin tener en cuenta el procesamiento (morfología sincrónica). La primera orientación se fundamenta esencialmente en la certeza de que estos fenómenos han surgido al evolucionar las lenguas sometidas a cambios fonéticos: por ejemplo, no había alternancia (alomorfia) en latín en DICO, DICES pero sí la hay en digo, dices porque, en castellano, la /k/ latina evoluciona de forma distinta en contexto velar y palatal. Así, basándose generalmente en el conocimiento de la historia de las alternancias, se ha interpretado igualmente el modo de procesamiento: de una forma básica común, proceden las formas alternantes. La otra perspectiva defiende la independencia de las explicaciones sincrónicas y se preocupa por interpretar los datos de forma estática, sin hablar de evoluciones ni procesamientos. Sucesivamente las distintas teorías han ido valorando en mayor o menor medida la validez de un método de investigación inductivo (tendencias más empiristas) o deductivo (mayor importancia de la abstracción), la defensa de una lingüística autónoma (más próxima a la categoría de ciencia axiomática) o de una lingüística integrada (en la semiótica, en la ciencia de la mente). Los dos planteamientos se encuentran ya en los estudios gramaticales clásicos. Panini, en el siglo IV a. C., intenta explicar los fenómenos de sandhi interno y externo del sánscrito partiendo de unas formas que llama originales, a las que se le aplican unas reglas condicionadas por el contexto dando lugar a las formas sustitutas. Implícitamente considera dos niveles de representación: uno abstracto y otro resultante, que presenta variaciones alomórficas respecto al abstracto justificadas por la aplicación de unas reglas. 14 Posteriormente, la tradición gramatical greco-latina, que será la imperante en la Edad Media y el Renacimiento, ignora este tipo de análisis morfológico de la tradición india y, en vez de fijarse en el proceso de formación de la alomorfia, se guía por un modelo que reconoce sólo la palabra y el ________ 14 Los estudios de Panini han contribuido en gran medida a la creación de un metalenguaje válido para la lingüística moderna, especialmente para la teoría generativa.
R OSA A NA M ARTÍN V EGAS 234 paradigma con el fin de establecer una clasificación y unas regularidades dentro de la estructura de la lengua que faciliten la comprensión y el aprendizaje de la gramática. Los lingüistas de la escuela de Kazan, a finales del siglo XIX, se interesan por el valor distintivo del fonema con significado morfológico y la explicación evolutiva de unos datos es el fundamento de sus reflexiones sobre el lenguaje: las lenguas funcionan condicionadas por unas leyes de cambio fonético, y el conocimiento empírico del desarrollo de las lenguas permite entender que de una misma forma etimológica hayan surgido formas distintas (alomorfos diferentes) debido a la influencia de leyes fonéticas diversas. Establecen una clasificación de alternancias basándose en parámetros como la relación articulatoria entre los elementos alternantes (alófonos/fonemas), la causa o condicionamiento de la alternancia (si el alomorfo está ligado a un contexto fónico o a una determinada categoría morfológica) o su generalidad o excepcionalidad (si las reglas se aplican siempre que el contexto se cumple o, por el contrario, hay excepciones). El carácter dinámico de la explicación se debe al punto de vista evolutivo y nada tiene que ver con el procesamiento del lenguaje en la mente del hablante (no distinguen niveles de representación). Esta descripción historicista de las alternancias morfofonológicas ha sido muy criticada por aquellos que defienden la especial relevancia de los estudios sincrónicos. Realmente, un estudio histórico deja sin explicación, por una parte, algunos casos de formas alternantes que no tienen origen común (p. ej. correr - carrera), y por otra, deja al margen otras variables como la categoría morfológica, el proceso flexivo o derivativo, la frecuencia de la alternancia, etc., que a su vez pueden explicar muchos de los cambios históricos. Así, el estructuralismo europeo de los años veinte se limita a describir las alternancias morfofonémicas como variantes formales de los morfemas sin tener en cuenta aspectos históricos. Dentro de la concepción mentalista y sistemática de la lengua de Saussure, 15 las alternancias adquieren significado por oposición, 16 es decir, cualquier oposición formal va siempre ligada a un valor perceptivo: por ejemplo, la alternancia ue - o en puedo - podemos tiene sentido cognitivo gracias a la existencia de formas como muevo - ________ 15 Saussure concibe el lenguaje como un sistema cognitivo contenido en el cerebro humano donde cada unidad lingüística y reglas de combinación se definen por su estructura perceptiva integrada. La misma idea es desarrollada coetáneamente por el Gestaltismo en psicología, que defiende el concepto de totalidad en cualquier percepción: la interrelación de todos los elementos que forman una figura es percibida por el individuo como una unidad total, más que como un conjunto de partes (Gardner 1987: 221-225). 16 Jakobson, fundador de la escuela lingüística de Praga, desarrolla un sistema de rasgos binarios que definen por oposición los signos que constituyen el sistema. Estos rasgos distintivos marcados por oposición reflejan en su teoría la percepción estructural del lenguaje y también del mundo; muchas distinciones importantes de la lengua son binarias porque los seres humanos tienden a percibir la realidad en función de polaridades. Las oposiciones adquieren sentido dentro de la integridad/unidad del sistema.
E VOLUCIÓN DE LA LINGÜÍSTICA COMO CIENCIA COGNITIVA 235 movemos o coso - cosemos. Y, además, ninguna forma alternante es prioritaria o básica, ya que el proceso evolutivo escapa a la percepción del hablante. La escuela de Praga, por tanto, en función de principios como el mantenimiento del equilibrio en las oposiciones que crean el sistema, va orientando o adaptando los datos a su teoría, teniendo en cuenta la percepción del hablante (que distingue las alternancias de un mismo morfema), pero sin interesarse por el procesamiento de la morfofonología ni por otros factores de uso de la lengua, como la frecuencia, que influyen en el proceso de cognición (y que pueden dar prioridad a unas formas alternantes sobre otras en función del conocimiento del hablante/oyente). El estructuralismo en América adopta un nuevo rumbo con Bloomfield, que acude a la formulación de reglas para explicar las alternancias morfofonológicas. Pero, a diferencia de la lingüística posterior y a pesar de que se le ha calificado de conductista (por sus explicaciones mecanicistas basadas en datos empíricos; cf. por ejemplo, Gardner 1987: 225-227), Bloomfield no se interesa por el procesamiento del lenguaje; considera que la labor del lingüista es proporcionar una explicación regular y precisa de unos hechos independientemente de la capacidad lingüista real de los hablantes. 17 Sapir sí interpreta la dinamicidad del modelo como mecanismos de procesamiento del lenguaje. Propone un modelo de representación morfológica siguiendo la línea formulista de Bloomfield (la aplicación ordenada de una serie de reglas a una forma elemental, coincidente o no con la etimológica, da lugar a las distintas variantes de esa forma), que equivale a la forma de procesar las alternancias en la mente del hablante. Este modelo de Sapir será desarrollado posteriormente por la gramática generativa y conocido como item and process (IP) (Hockett 1954). El debate sobre si este tipo de explicación de generación de alternancias a partir de una forma abstracta explica el procesamiento mental de la lengua o su historia, continúa en la lingüística de los años cuarenta y cincuenta. El método de descripción de alternancias morfemáticas de Harris (1942), por ejemplo, trata de describir la morfofonología sincrónica y rechaza los dos niveles de representación (el abstracto y el superficial). Harris relaciona directamente los morfos alternantes en distribución complementaria y agrupa las alternancias con rasgos comunes en unidades morfemáticas. Vuelve al sistema descriptivista inductivo buscando patrones de regularidad en un momento en el que es importante el desarrollo de los modelos probabilísticos para la informática. Pero al mismo tiempo, a pesar de su insistencia en el empirismo de su método y de su rechazo a la abstracción como recurso ________ 17 Las lenguas están formadas por una jerarquía de inventarios que, combinados, producen todas las construcciones posibles (concepción típicamente estructuralista). Los fonemas concatenados forman morfemas y alternantes morfemáticas, el inventario de morfemas combinados forma palabras y sintagmas, y éstos, a su vez, forman frases. Desde este punto de vista, la descripción de una lengua consiste en la definición y enumeración de los elementos que constituyen esos inventarios (Anderson 1985 [1990]: 347).
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