El sindicalismo revolucionario : Discurso leído en la Universidad de Valladolid en la solemne inauguración del curso académico de 1912 a 1913 / por el Doctor Calixto Valverde y Valverde.
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~ ~ ~ ~ /' EL SINDICALISMO REVOLUCIONARIO DISCURSO LEIDO EN LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID EN LA SOLEMNE INAUGURACION DEL CURSO ACADEMICO DE 1912A 1913 POR EL EXCMO. SR. DOCTOR D. Calixto Va/verde yValverde Catedrático de la Facultad de Derecho _~réiJ: ~~ VALLA GOL/D Tipcgrafía y Casa editorial Cuesta Macías Picavea, 38 y 40 ..
EXCMO. SEÑOR: r~ ~ ~ . .~ <. .> Hace ya bastantes años, concurría yo a esta solemnidad académica, para recibir el premio de mis trabajos, que habíanme otorgado, creo que con justicia, pero tambíén con benevolencia, aquellos insignes maestros de esta Escuela, glorias del foro y de la cátedra, de los cuales, la mayor parte han desaparecido del mundo de los vivos, y los menos desempeñan con nosotros las tareas docentes y universitarias. Permitidme señores, que mis primeras palabras las dedique a honrar la memoria de aquellos justos varones que consagraron su actividad a la enseñanza iniciándome en el camino de la ciencia, y que salude con toda la efusión de mi alma, a los supervivientes de aquella pléyade de profesores y juristas ilustres. Hoy, aquel que como discípulo ocupaba un lugar en este acto, es el encargado, por caprichos de la suerte más que por méritos propios, de dirigiros la palabra; y puedo deciros con verdad, que pocas veces he sentido mí ánimo tan deprimido, no obstante que, por fortuna mía, sé que cuento de antemano con la benevolencia de todos. Yo bien quisiera ofrecer a esta docta concurrencia, un trabajo digno de su sabiduría, que correspondiera debidamente a las brillantes tradiciones de esta veneranda Escuela por muchos títulos ilustre, y recibir en estos momentos solemnes, la inspiración de tantos y tantos sabios Iiio
-- t;-- profesores de esta Universidad, cue siendo una de las más antiguas de las españolas, cuenta como hijos predilectos de sus enseñanzas, catedráticos doctísimos, juristas, legisladores y políticos ilustres, teólog-os. cardenales y obispos, médicos, físicos y naturalistas, cuya fama dura y perdurará en la Historia. Pero por desgracia vuestra, no miedo ofreceros más que una buena voluntad y una g-ran dosis de buena fe en el cumplimiento de esta dificil misión, ya que no soy más que un modesto obrero de la inteligencia que se ocupa en estudiar con los escasísimas medios de su actividad, las cuestiones que se agitan en el mundo moderno, para exponer las como buenamente puede en el libro y en la cátedra. No he de ocultaros que, por lo mismo que reconozco mi insuficiencia, me ha preocupado seriamente la elección de tema para este discurso inaugural. En el ancho campo de las ciencias, numerosos problemas se presentan hoya la consideración del hombre de estudio, e interesantes son las obser vaciones que pueden hacerse por el que serenamente in vestigue la situación de la humanidad viviente, El mundo parece conmo verse en sus cimientos, por la influencia de doctrinas que pretenden demoler todo lo que se tenía hasta aquí, poco menos que como indiscutible; descubrimientos portentosos en las ciencias físicas, han dado el más absoluto mentís a muchas leyes que se consideraban como ejes del edificio científico; el progreso realmente importante de las ciencias materiales, ha dado a la civilización ciertos matices que no pud ieron tener las pasadas centurias; y tocio esto contrasta, con la falta de paralelismo que se observa entre los mundos material y moral, ya que el positivismo reinante ha debilitado los lazos éticos y religiosos de la humanidad y ha abierto paso él un exepricisrno desconsolador, notoriamente incompatible con la naturalezn racional del hombre. Todas estas cuestione~ un acto de la significació ellas son ajenas a mis afi tado a desenvolver un t problema obrero, por lo un asunto que interesa a constituye hoy la preocu de los poderosos, la Z02 mundo; si es el problem: a la entraña de la socíe: mos colectivos, product pasadas, juzgaréis natu que se me ofrece para materias, a las que de, nos compañeros que OCl riores, si bien, lejos de expusieron, me pr..•pong del socialismo; es decir, n doos del socialismo obn¡ lismo RevolucionariO. J Mas, antes de entrar; ciado, me habéis de t< deber que la cortesía ; dando la bienvenida a Torre Ruiz yO. Ramól nuestro personal docent siasmos ju veniles y su en buena lid, Y que en compañero de Facultl reñidas oposiciones ob~ cimientos, Y que será¡ nuestras gloriosas Yv~ /' /
l----=...-. _ '~ ~' '" ' ~ <, / -7 -- que siendo una de las cuenta como hijos predráticos doctísimos, juriststres, teólog-os. cárdenar naturalistas, cuya fama Pero por desg-racia vuese una buena voluntad y el cumplimiento de esta ; que un modestn obrero 1 estudiar ('nn los escastcuestiones que Reag-itan nerlas como buenamente lo mismo que reconozco ado seriamente la elecinaugural. En el ancho IS problemas se presenmbre de estudio, e inte- ! pueden hacerse por el ación de la humanidad Todas estas cuestiones bien merecen ser tratadas en un acto de la significación de éste; pero como muchas de ellas son ajenas a mis aficiones y estudios, me he concretado a desenvol ver un tema referente a un aspecto del problema obrero, por lo mismo que la cuestión social, es un asunto que interesa a todos. Si el socialismo moderno constituye hoy la preocupación de los sabios, la inquietud de los poderosos. la zozobra de todos los gobiernos del mundo; si es el problema de los problemas, porque afecta a la entraña de la sociedad y a la existencia de organismos colectivos, producto y sedimento de civilizaciones pasadas, juzgaréis natural, que aproveche esta ocasión que se me ofrece para tratar de estas importantisimas materias, a las que dedicaron profundos trabajos algunos compañeros que ocuparon esta tribuna en años anteriores, si bien, lejos de repetir lo que ellos hermosarnente expusieron, me propongo tan sólo estudiar la última fase del socialismo; es decir, molestaré vuestra atención, hablandoos del socialismo obrero, o mejor dicho, de El Sindicalismo Revolucionario. n sus cimientos. por la len demoler todo lo que que como indiscutible; .s ciencias físicas, han zhas leyes que se consi- :ífico; el prog-reso reallateriales. ha dado a la pudieron tener las paa, con la falta de para- .dos material y moral, lilitado los lazos éticos ·jerto paso a un exepincompatible Con la Mas, antes de entrar en el desarrollo del tema enunciado, me habéis de tolerar, que cumpla con gusto el deber que la cortesía y el compañerismo me imponen, dando la bienvenida a los nuevos profesores D. Andrés Torre Ruiz y D. Ramón Lopez Prieto, que han reforzado nuestro personal docente, trayendo a este centro sus entusiasmos juveniles y su acreditada competencia ganada en buena lid, y que envíe un abrazo cariñoso al nuevo compañero de Facultad, D. Eduardo Callejo, que en reñidas oposiciones obtuvo el triunfo debido a sus merecimientos, y que será, no 10 dudo, fiel continuador de nuestras gloriosas y venerandas tradiciones uni versitarias.
<, .> /' .~ ~ ~ 1 Al socialismo utópico y de sentimiento, predicado por Saint Simon, Fourier ,Owen, Louis Blanc y otros, opone Marx su socialismo colectivista, fundado en bases científicas; y reduciendo a principios teóricos no exentos de cierto misticismo los postulados de la buena nueva, cual apóstol del obrero, lanza al mundo como dogmas de su religión, la lucha de clases, la protesta contra el capital y la redención económica y social del proletariado. La semilla esparcida por Marx arraigó no sólo en las masas obreras, sino que germinó también en el cerebro de muchos intelectuales, creándose un partido internacional para defender la doctrina de socialismo nuevo; y en la actualidad, no obstante las acerbas críticas dirigidas a la doctrina marxista, aun sirve de emblema fundamental y de base indispensable de todo movimiento y organización socialistas. El famoso manifiesto comunista, que siguió al congreso de Londres de 1847, en el que se dió el grito de [Proletarios de todos los países, uníos! es el punto de arranque de la organización obrera moderna, y ha sido de un poder prolífico tan extraordinario, que asusta el pensar como en poco más de medio siglo se ha podido hacer un partido tan grande, con una organización admirable, que 2 ~
-10conmueve hoy al mundo entero y que hace temblar á los más altos y poderosos de la tierra. Verdad es, que se nota en los estudios de los economistas una gran reacción, y que después de las severas críticas de Bernstein, de Sombart y de Schmoller, nada tiene de extraño que se diga que el edificio marxista está socabado en sus cimientos; pero si esto en el orden doctrinal puede afirmarse, es cierto también, que la figura del judío Marx se agranda cada día al ver en él sus partidarios un patriarca ó un redentor, y que sus doctrinas, son la bandera de guerra alrededor de la cual se agrupan y se organizan los obreros del mundo, para luchar decididamente contra la organización económica reinante. Soy el primero en reconocer la importancia del movimiento revisionista , que tiende a suavizar las crudezas y los rigores del socialismo nuevo; mas, yo no creo que aquella corriente científica que quiere hacer compatibles a Marx y a Kant, gritando-vuelta a Kant, o adelante con Marx y Kant,-c!erive el movimiento socialista hacia un idealismo reformista, ni que encauce el socialismo; porque al lado de él, se levanta pujante el socialismo radical, el revolucionario, que lleva en su seno las conclusiones marxistas , las cuales constituyen el Evangelio de las clases trabajadoras y que no concibe la emancipación social, sino mediante la acción directa del proletariado. El socialismo ortodoxo pues, se desprende de una gran parte para formar el revisionismo y queda muy mermado por otra, al organizarse actualmente la agrupación sindicalista, con sus medios de acción propios y con su finalidad bien determinada, que pretende imponer a los demás socialistas. Ahora bien; no se necesitan grandes esfuerzos para velen el socialismo un producto de las concepciones filosóficas anteriores; no es aventurado afirmar, que el evolucionismo materialista es el antecedente inmediato de las doctrinas mantenidas por el socialismo actual, y que el pragmatismo, es la ra lucionario. En efecto; el puntt es la desenvuelta poi de Hegel, presenta ut de monismo realista; ñero (1), para el após Hegel baja á la tumb teológica, que alental filósofo. Entre el proceso t materialista, existe U1 Marx, apóstoles del SJ verdad el triple proc antítesis Ysíntesis; y,l Marx, es la única q. todos los momentos están llamadas a de el poder, la pr Si el socialismo:1l español (2),su raíz en las produccio teoría de Marx histórico, nada tiene que el darwinismo que Ferri afirme, q cer. y que juntos, siglo XIX. ',' Pero afortuna camino de la d del Universo que,. está moribunda; (1) (2) l /' ./ ~ ·~-~I , " .. '
<. -: /' .~ ~. "-'" -11y que hace temblar á los ra. 's estudios de los econo- ~ después de las severas .t yde Schmoller, nada : el edificio marxista está si esto en el orden docambién, que la ligura del al ver en él sus partiday que sus doctrinas, son fe la cual se ag-rupan y lo, para luchar decididamomica reinante. Soy el cia del movimiento rev is crudezas ylos rigores .0 creo que aquella cor compatibles a Marx y o adelante Con Marx y lista hacia un idealismo alismo; porque al lado smo radical, el revoluconclusiones marxistas, o de las clases trabajapacíon social, sino meetariado, El socialismo la gran parte para formermado por otra, .al acíon sindicalista, con 1 su finalidad bien delOS demás socialistas. les esfuerzos para ver ; concepciones fiíosofimar, que el evoluciote inmediato de las imo actual, y que el pragrnatismo, es la razón filosófica del sindicalismo revolucionario. En efecto; el punto central de la doctrina socialista, es la desenvuelta por Marx, y éste, al tomar la dialéctica de Hegel, presenta una orientación que puede calificarse de monismo realista; pues como dice un docto compañero (1), para el apóstol del socialismo, con el cuerpo de Hegel baja á la tumba la filosofía y el espectro del alma teológica, que alentaba en el espíritu absoluto de aquel filósofo, Entre el proceso teórico de Hegel y el positivismmo materialista, existe una afinidad estrechísima. Lasalle y Marx, apóstoles del socialismo moderno, reconocen como verdad el triple proceso del sistema hegeliano, la tesis, antítesis y síntesis; y por efecto de la evolución, que según Marx, es la única que sirve para explicar la historia en todos los momentos, épocas y hechos en ella contenidos, están llamadas a desaparecer instituciones como el Estado, el poder. la propiedad privada y la propiedad capitalista. Si el socialismo alemán tiene, como afirma un académico español (2), su raíz filosófica yen cierto sentido histórica, en las producciones de Kant, Fichte y Hegel, y si la teoría de Marx contiene naturalmente la del materialismo histórico, nada tiene de extraño que haya dicho Virchow, que el darwinismo conduce directamente al socialismo, y que Ferr i afirme, que Marx completa á Darwin y Spencero y que juntos, forman la gran trinidad científica del siglo XIX. Pero afortunadamente, hoy, el materialismo sigue el camino de la decadencia; la interpretación mecanicista del Universo que tan en boga estuvo en el pasado siglo está moribunda; el árbol de la ciencia se conmueve á (1) Gay. Discurso inaugural, pág. 30. (2) lsern. Problemas y teoremas, pág. 107. ~
-18política, entre el reformismo leg-al y la revolución, entre la democracia y el socialismo obrero. Dispensadme, si me he entretenido más de lo que fuera menester, en el antecedente filosófico del sindicalismo revolucionado; pero lo he considerado indispensable, para comprender mejor la extensión y el alcance de la doctrina socialista, y para probar además, que el sindicalismo revolucionario no es una planta de g-eneración espontánea, que su savia está en el campo de la filosofía, y sus conceptos, no son más que deducciones lógicas de ese nuevo positivismo humanista, que se denomina pragrnatismo. El mundo socialist que representan dos distintas, dos procedí aspiran a la realizar plantación de un rég diversos, que bien contraponen. El sind es el medio que ha d la asociación, en las la palanca que ha de quina que ha de oper vación de la vida ecc nancia con aquellas sindicalismo, dos ter podría llamarse cone reformista. que no .• un medio para mejon dena todo idealismo r e ha rse de las refortmj fin de conseguir me! satisfacciones que biente puedan conq, volucionario> que q ~--~
<. // ti 1<:.', ,~~, <c:> 11 Y la revolución, entre la o. enido más de 10 que fuera fico del sindicalismo revo- )indispensable, para corn- :1alcance de la doctrina que el sindicalismo revogeneración espontánea, la filosofía, y sus concep- !s lógicas de ese nuevo enomina pragrnatísmo. II El mundo socialista, aparece hoy dividido en dos grupos que representan dos direcciones diferentes, dos conductas distintas, dos procedimientos casi contrariosUnos y otros, aspiran a la realización de unos mismos ideales, a la implantación de un rég-imen socialista; pero por caminos tan diversos, que bien puede afirmarse, que alguna vez se contraponen. El sindicato, en sus diversas manifestaciones, es el medio que ha de conducirles al triunfo de sus ideas, la asociación, en las múltiples formas que puede adoptar, la palanca que ha de remover al mundo burgués y la máquina que ha de operar la profunda y transcendental innovación de la vida económica y social presente. En consonancia con aquellas dos direcciones existen, dentro del sindicalismo, dos tendencias bien marcadas; la una, que podría llamarse concepción moderada del sindicalismo, "el reformista» que no ve en la acción corporativa, más que un medio para mejorar la suerte del proletariado, que condena todo idealismo revolucionario y que procura aprovecharse de las reformas políticas de los países civilizados a fin de conseguir mejoras que les beneficien y obtener las satisfacciones que dentro de las circunstancias y del ambiente puedan conquistarse, y el otro sindicalismo, «el revolucionario» que quiere la agrupación, no sólo para la
-20MiIlerand, Briand, vil en Francia; .per():,~ percatado de que-en ~ que las relaciones. Of·' que losor&,anis~)' justicia y admini~;,' por el contrarío, ~ lista, no había teni '.' inservibles los ,Q1 trial, 11,0 era. n:wW'J" socialista. el pr gaño y se produjo" democrático y: Preciso e.:- .. es debida aL4" que es igual, . hasta el pun, la práctica ción con ÜI!I> r importantísi y por tanto¡;. por los viei ' crática, es, ~ que está suf hacemos ref informa a la economía del sindicar rior y prof que es la pr de clase y ella nacen, sociedades, . nal, su fo las relacio . simple defensa de los intereses profesionales del obrero, sino para suprimir el régimen capitalista,' que proclama la ruptura abierta entre la sociedad burguesa y el proletariado; que camina directamente contra el Estado y las instituciones sociales y políticas de hoy ~. que plantea sin vacilaciones la lucha de clases. Esta última forma del sindicalismo, que en Francia puede decirse que ha nacido y que tiene su origen externo, en los conaresos de Bourg es y de Amiens (1), es temible, por ser francamente revolucionario; su táctica, que es la Acción directa, sumamente perturbadora; el sindicato, un medio de agresión: la bolsa del trabajo, un instrumento de agitación revolucionaria; y en fin, dentro de su seno, lleva la guerra social y la ruina de las instituciones fundamentales de ia sociedad en que vivimos. El sindicalismo revolucionario francés, padre espiritual del movimiento sindicalista del mundo, se ha originado como una reacción del proletariado contra la democracia (2). Esto no quiere signiñcar , que la clase obrera desee la vuelta de instituciones del pasado, sino tan sólo, que el sindicalismo combate a la democracia, por ser la forma popular de la dominación burguesa, La democracia, que ha sido la suprema aspiración popular, no ha satisfecho al obrero socialista, por lo mismo, que el cambio de personas en los gobiernos y la transformación de las instituciones políticas, no han modificado la esencia [del Estado: cambió la forma, pero la maquinaria, el mecanismo del Estado con su poder de coerción en favor de la burguesía, continúa igual y de idéntica manera. (1) Decímos eu origen externo, porque realmente su punto de partida está en la Internacional, la cual dijo, que la emancipación de los trabajadores, ha de ser obra de los mismos trabajadores. Este es el postulado principal del sindicalismo, según advierte Monatte. (2) Lagardelle. Conferencia en la sociedad de Geografía de París, en 3 de Abril de 1907.
profesionales del obrero, :apitalz"sta; que proclama ad burguesa y el proleta- :ontra el Estado y las inse hoy ~- que plantea sin calismo, que en Francia e tiene su orig-en externo, le Amiens (1), es temible, rio; su táctica, que es la trbadora: el sindicato, un abajo, un instrumento de ,dentro de su seno, lleva lnstituciones fundamentafrancés, padre espiritual nundo, se ha originado ado contra la dernocrale la clase obrera desee io, sino tan sólo, que el acia, POIser Ia forma prema aspiración popu- .ialista, por lo mismo, gobiernos y la transcas, no han modificado rma, pero la maquinal poder de coerción en 1 y de idéntica manera, ealmente su punto de partida 'mancipación de los trabajaadores. Este es el postulado atte. de Geografía de París, en 3 ~ 1jP' ~ <, /.T -21Millerand, Briand, Viviani, han ocupado y ocupan el poder en Francia; pero cuando los socialistas militantes se han percatado de que en nada cambió su suerte por este hecho, que las relaciones de las clases sociales siguen lo mismo, que los organismos del poder, ejército, armada, policía, justicia y administración, son los mismos también, y que por el contrario, el poder nuevo de la democracia socialista, no había tenido otro resultado que corromper y hacer inservibles los organismos obreros, yque su política industrial, no era más que una política de paz social y no socialista, el proletariado francés sufrió un hondo desengaño y se produjo una doble reacción; contra el Estado democrático y contra el socialismo parlamentario. Preciso es reconocer, que la crisis socialista actual, es debida al divorcio de la teoría y de la práctica, o lo que es igual, que no hay manera de hacer compatibles, hasta el punto de coexistir, la teoría socialista pura y la práctica dernocr at ica. Los actos deben estar en relación con las creencias, el problema de la conducta es importantísimo para conseguir el triunfo del socialismo, y por tanto, pretender la realización del ideal socialista por los viejos y trillados caminos de la tradicción democrática, es, al decir de los sindicalistas, un profundo error que está sufriendo el proletariado. Aquel divorcio a que hacemos referencia, está fundado, en que el principio que informa a la economía socialista, es antagónico al de la economía capitalista. Del mismo modo, dicen los filósofos del sindicalismo, que en todo ser viviente hay un yo interior y profundo, en toda sociedad hay un organismo vital que es la producción, la cual afirma el sentimiento jurídico de clase y legítima las instituciones y jerarquías que de ella nacen y que contrasta con ese yo superficial de las sociedades, representando por su apariencia constitucional, su formalismo jurídico, que no interesa más que a las relaciones externas de los ciudadanos. De esto deducen,
-22que toda política democrática y socialista reformista, vendrá a mejorar por reformas graduales el mecanismo del cambio, pero no el de la producción; será una transformación dañosa, al no responder al principio interior de la sociedad, porque la absoluta renovación, no podrá venir más que por una revolución social total, que traerá una moral de productores, que nada tendrá de común con la moral social de los actuales burgueses. La oposición de la teoría y de la práctica, tenía que dar lugar, por medio de una natural reacción, a una nueva doctrina, que procurará hacerlas compatibles; esta es la de el revisionismo reformista. La constante preocupación de Bernstein ha sido adecuar la doctrina a la conducta parlamentaria. El reuisionismo , rechaza la concepción económica del socialismo que defendía abiertamente la separación de clases, y alegando la elasticidad de la sociedad burguesa, quiere reemplazar la lucha de las clases sociales por la colaboración de éstas y su participación en el poder ministerial. La paz social, la solución amistosa de los conflictos de intereses y la cordialidad entre los hombres de buena voluntad que aspiren a remediar los males de la gran industria, son las reg-Ias de conducta que debe seguir el socialismo, al decir de los revisionistas. Mas, este socialismo g-ubernamental, es rechazado por el sindicalismo, que le acusa de tener todos los defectos de los partidos políticos vulgares, al participar de sus intrigas, sus corrupciones y sus envilecimientos; pues para que el socialismo pueda utilizar su acción, es preciso una disminución de su prestigio político y un aumento notable de sindicalismo. Por esta causa, el socialismo tradicional es impotente; éste con su incorporación a la vida parlamentaria, llevando la lucha de clases al terreno electoral, ha traído una disgreg-ación de los núcleos socialistas, un enervamiento de la práctica socialista y un estancamiento o quietismo en las ideas, merced a la acción de: un escritor, sino puede tene tampoco tiene la rigidez necesario, según los social revisionismo reformista, el i Para el sindicalismo revr la teoría y la práctica socia método (2): }.O volviendo histórico de Marx, que no forma concreta fuera de Sil que la lucha de clases ten observando los hechos rrue: dad, para extraer del mo pensar y su vida, que tiene derables, cual los frutos de Hay que concluir, añal narios, con el error funda incurrido el socialismo tr~ a la lu~ha de clases CJO. mentana.· , El proletariado, no d reses y ventajas económica general de la clase obre. positiva y negativa al mi: el viejo edificio con sus t que sostienen al mundob pío, su savia nueva, con ticas y morales, operandc mico, para crear de este (1) Es indudable, que el sine y aunque algún sindicalistacom patibles, todos los sindicalista fundadamente, que los sindica volucionarios, en reformistas. (2) Lagardelle: Le soclalis, 1/ ------_/
.~ ~ '-" <, />' -:Bde Bernstein ha sido adeparlamentaria. El rcuisioeconómica del socialismo iparacíon de clases, y aleId burguesa, quiere reernuespor la colaboración de oder ministerial. La paz conflictos de intereses y de buena voluntad que a gran industria, son las ir el socialismo, al decir cialismo g-ubernamental, , que le acusa de tener .s políticos vulgares, al rrupciones y sus envile- .lismo pueda utilizar su 1 de su prestigio político smo. radicional es impotente; parlamentaria, llevando al, ha traído una disgreun enervamiento de la ento o quietismo en las ideas, merced a la acción del parlamento, el cual, como dice un escritor, sino puede tener la maleabilidad de la plata, tampoco tiene la rigidez del hierro, por lo que se hace necesario, según los socialistas intransigentes, oponer al revisionismo reformista, el revisionismo revolucionario (1). Para el sindicalismo revolucionario, la conciliación entre la teoría y la práctica socialista ha de venir por un doble método (3): 1. o volviendo la vista al viejo materialismo histórico de Marx, que no quiere que las ideas tomen una forma concreta fuera de su medio natural, único modo de que la lucha de clases tenga una realidad viviente, y 2." observando los hechos nuevos que se producen en la sociedad, para extraer del movimiento obrero sus modos de pensar y su vida, que tienen un vigor y una fuerza imponderables, cual los frutos de terrenos virgenes. Hay que concluir, añaden los revisionistas revolucionarios, con el error fundamental de conducta en que ha incurrido el socialismo tradicional, es a saber; considerar a la lucha de clases como una luchn electoral y parlamentaria. El proletariado, no debe combatir tan sólo por sus intereses y ventajas económicas inmediatas, sino por el interés general de la clase obrera; su misión revolucionaria es positiva y negativa al mismo tiempo: destruir y arruinar el viejo edificio con sus reglas, sus cánones y sus leyes, que sostienen al mundo burgués, y llevar su derecho propio, su savia nueva, con sus capacidades técnicas, políticas y morales, operando siempre sobre el terreno económico, para crear de este modo una sociedad anticapitalista 7socialista reformista, venraduales el mecanismo del luccion; será una transforler al principio interior de renovación, no podrá venir ocial total, que traerá una a tendrá de común con la rgueses. ela práctica, tenía que dar al reacción, a una nueva as compatibles; esta es la (1) Es indudable, que el sindicalismo excluye la politicn parlamentaria. y aunque algún sindicalista como Enrique Leone, piensa que no son incompatibles, todos los sindicalistas son contrarios al eh-cc ion ismo y temen fundadamente, que los sindicatos a base electoral, se conviertan de revolucionarios, en reíormistas. (2) Lagar delle: Le socialisme ouurier, pág. 303.
-24y antiburguesa, que será la obrera y socialista. Para esto, y dada la irreductibilidad de ambos poderes, el tradicional y el nuevo, el capitalista y el socialista, el movimiento obrero no ha de estar a expensas jamás de las instituciones burguesas, ni ha de compartir funciones de gobierno, ni ha de esperar nada de ellas; por el contrario, ha de procurar conquistar su ideal con la fuerza extraordinaria de sus propias instituciones independientemente de las otras clases sociales, constituyendo así un Estado dentro de otro. El sindicalismo revolucionario, juzga como una utopía, como una fantasía, el socialismo parlamentario; y lo que parece un acomodo a la realidad, es según la opinión de aquél, una ilusión. Porque, no puede calificarse de otra manera el creer de buena fe, que con la máquina política, administrativa y judicial y de la burguesía, se pueda crear la sociedad socialista, y no hay duda añaden, que no se podrá renovar el mundo actual, mientras el proletariado no cree unas instituciones propias en oposición á las burguesas. y si los demás socialistas fian el triunfo á la evolución económica y á la conquista del Estado, el sindicalismo procede de otro modo; no pretende que la clase obrera sea capaz de tomar el poder mañana, quiere tan sólo que el proletariado se vaya preparando para la realización de su obra, que es la creación de una sociedad de productores libremente asociados, y para ello, no vé en la revolución un nuevo cambio de personal en el gobierno, sino un acto en que la clase obrera dirige sus órganos propios, los sindicatos y bolsas de trabajo, contra el Estado y los partidos, que forman la armadura de la sociedad que combaten. Se vé, pues, que el socialismo y el sindicalismo parten de principios distintos, de bases diferentes, que responden á dos realidades casi opuestas. El sindicalismo se funda, en la separación que debe existir entre la sociedad política y la sociedad económica, y mientras el socialismo tradicional se desenvuelve mediante 1 do al obrero más que en miembro de UDa socieda arrolla su actividad merc clase, mirando al obrero e de la sociedad económica. dos se agitan y se mueven los hombres, en suma, en' operan sobre el terreno qe dad; y por eso también se lismo que parte del princ persigue la ruptura entre ~ obrero, el terreno econoa ha de operar, poniendoes todos los medios propiosí el derecho obrero, que·~ lista, para el socialismo,' obrero pertenezca a co rar ias y artísticas, al forman, y que partid capitalista, confundiénd De esto deducenlos es radicalmente dííerenteí medio económico, se foi bolsas de trabajo y las fe propios del proletariado 1 obreros, lo cual hace, qUE lazos más fuertes. Los pal traños á las clases y ses neos, obreros, propieta no les liga un element tener cohesión,porque una ideológicasinsopo.' :~ •. (l) 1bd. Página '283. • .~--~
-25- .r--= ~ ~ / ~ <. -: ./ 'a ysocialista. Para esto, )S poderes, el tradicional iocialista, el movimiento amas de las instituciones lnciones de gobierno, ni el contrario, ha de pro- 'uerza extraordinaria de lientemente de las otras In Estado dentro de otro. juzga corno unautopia, parlamentario; y lo que . es según la opinión de uede calificarse de otra on la máquina pOlítica, rguesía, se pueda crear !uda añaden, que no se entras el proletariado no 1oposición á las burtriunfo á la evolución lo, el sindicalismo proe la clase obrera sea uiere tan sólo que el .ra la realización de su zíedad de productores 10 ve en la revolución bierno, sino un acto en lOS propios, los sindiEstado y los partidos, ,d que combaten. sindicalismo parten sntes, que responden icalismo se funda, en , sociedad POlítica y )cialismo tradicional se desenvuelve mediante la acción del partido, no atendiendo al obrero más que en su cualidad de elector o como miembro de una sociedad política, el sindicalismo, desarrolla su actividad merced a la acción de organismos de clase, mirando al obrero como trabajador y como miembro de la sociedad económica. Así se explica, que si los partidos se agitan y se mueven en terreno que es común a todos los hombres, en suma, en un campo democrático, las clases, operan sobre el terreno que las separa del resto de la sociedad; y por eso también se concibe, que si para el sindicalismo que parte del principio de la lucha de clases y que persigue la ruptura entre el mundo capitalista y el mundo obrero, el terreno económico es donde exclusivamente se ha de operar, poniendo en acción el sindicato, la huelga y todos los medios propios de que disponga a fin de laborar el derecho obrero, que es la antítesis del derecho capitalista, para el socialismo tradicional, es tolerable, que el obrero pertenezca a comités políticos, a asociaciones literarias y artísticas, alternando con los burgueses que las forman, y que participe de la vida común de la sociedad capitalista, confundiéndose con ella. De esto deducen los escritores sindicalistas, que la clase, es radicalmente diferente del partido. Creada aquella en el medio económico, se forma mediante los sindicatos, las bolsas de trabajo y las federaciones de sindicatos, órganos propios del proletariado en los que no se agrupan más que obreros, lo cual hace, que éstos se adhieran y se unan con lazos más fuertes. Los partidos, al revés, Son órganos extraños á las clases y se componen de elementos heterogéneos, obreros, propietarios, comerciantes, etc., a quienes no les liga un elemento económico común y no pueden tener cohesión, porque descansan sobre la base frágil de una ideológica sin soporte material (I). (1) Ibd. Página 283. 4
-26Cuando hay que realizar una obra de emancipación, ésta tiene que verificarse con los instrumentos propios de la clase que intenta redimirse, puesto que cada clase, ha de crear sus órganos, que pueden llamarse de redención, con el fin de destruir las instituciones tradicionales. Partiendo de este supuesto. el sindicalismo cree, que tan importante obra no puede hacerse más que con instituciones obreras, las cuales, desempeñarán hoy el mismo papel, que los comunes realizaron en favor de la burguesía, esto es; han de proponerse conseguir no sólo la defensa de sus intereses, sino la laboraci ón y formación de un derecho nuevo. El principio fundamental de este derecho es «trabajo libre en la sociedad libre»; su fórmula jurídica la expresan así, «elderecho del trabajo {i organizarse libremente». Si en la sociedad moderna, dicen. la libertad es sierva y el trabajo es esclavo, necesario é indispensable es, que en el derecho nuevo se afirme la liberación del productor, POl10 mismo que el acto de la producción, es la más alta significación de la personalidad humana; y que se destruya la armadura de la sociedad moderna, constituida por la servidumbre y el parasitismo. La acción sindicalista trata de organizar á su modo la libertad, y acabar con la autoridad en el taller, en el Estado y en la sociedad. En el taller, los sindicatos quieren reducir el poder patronal y organizar ellos mismos el trabajo. sustituyendo la disciplina impuesta por el capitalista con la voluntaria disciplina de los productores o trabajadores; en la sociedad, tienden a sustituír las formaciones autoritarias de los grupos sociales, con una organización fundada sobre la libertad, de modo que, el sindicado sea libre dentro del sindicato, el sindicato libre dentro de la federación, y la federación libre dentro de la confederación; y en el Estado, el sindicalismo pretende derribar el poder y sus atributos, la fuerza, el ejército y la justicia, al ver en el Estado el pardsito por excelencia, que representa la improductibilidad instalada sobre el productor. .. El grito del sindicalisIJM debe ser primero el Estado el menos Estado que se p", Lógica consecuencia de ¡ dicalismo revolucionario !! mediación del Estado, y ju sobre el contrato colectill Rousseau.Millerán sobreJ los conflictos obreros, la! organización del derechoi~ los trabajadores en los necesarias para el mejo riado, son otros tantos 1 por el Estado burgués, sindicalismo, cohibir eiJ, libertades obreras e i función de las organi los Congresos de denan enérgicaJDeB. insondable entre eli·: cíonarío (1). / <, ~ .~ ~! ~
-27- ·r~ ~ ~ / '---' ~ -: ma obra de emancipación. .instrumenm-, propios de la sto que cada clase, ha de llamarsede redención, con estradicionales. Partiendo ocree,que tan importante ~coninstituciones obreras, nismo papel, que los comuiurguesía, esto es; han de 1 defensade sus intereses, de un derecho nuevo. El 'echoes«trabajo libre en la :a la expresan así, «eldereemente-. Sien la sociedad erva y el trabajo es escla- [ueen el derecho nuevo se "porlomismo que el acto gnificaciónde la personaarmadura de la sociedad lumbre y el parasitismo. organizar á su modo la enel taller, en el Estado ndicatosquieren reducir mismosel trabajo, susior el capitalista con la tores () trabajadores; en :ormaciones autoritarias mizacion fundada sobre do sea libre dentro del de la federación, y la leración; y en el Estado, 1 poder y sus atributos, al ver en el Estado el .enta la improductibiliEl grito del sindicalismo pues, corno afirma Berth, no debe ser primero el Estado o el más Estado posible, sino el menos Estado que se pueda. Lógica consecuencia de esto es, que la doctrina del sindicalismo revolucionario se oponga a la intervención y mediación del Estado, y juzgue que, los proyectos de ley sobre el contrato colectivo del trabajo, el de WaldeckRousseau-Millerán sobre la reglamentación amigable de los conflictos obreros, la proposición de Guesde sobre la organización del derecho a la huelga y la participación de los trabajadores en los beneficios, etc., etc., reformas todas necesarias para el mejoramiento y bienestar del proletariado, son otros tantos lazos que se tiende a la clase obrera, por el Estado burgués, para limitar el desenvolvimiento del sindicalismo, cohibir el derecho a la huelga, restringir las li}Jertades obreras e imponer soluciones contrarias a la función de las organizaciones sindicales; razón por la que, los Congresos de Amiens 1906y de Tolouse de 1910, condenan enérgicamente tales reformas, y abren un abismo insondable entre el socialismo y el sindicalismo revolucionario (1). (l) En el Congreso socialista celebrado en Lyón , este mismo año, se han marcado una vez más, las diferencias irreductibles entre el socialismo y el sindicalismo francés. Singularmente los guesdistas, se mostraron enemigos declarados de la Confederación General del Trabajo. Mr , Chesquiere y Compére-Morel, combaten los procedimientos sindicalistas, la huelga general y la violencia, califican el sabotage en términos durísimos, y manifiestan, que es preciso declarar la guerra a la Confederación General del Trabajo. El referido Congreso, acordó por fin, desaprobar por una gran mayoría, el sabotage, los procedimientos de violencia y la propaganda antirreglamentaria. Otra prueba o demostración palmaria de la incompatibilidad entre socialistas y sindicalistas, es 10 ocurrido en el congreso nacional socialista, reunido este año en Indianópolis (Estados Unidos de América). El congreso proclamó, que el movimiento obrero norte-americano ha hecho evidentes progresos; pero al discutirse las relaciones entre el partido y los sindicatos, una fracción importante del socialismo mostró su conformidad con la táctica ¡. l__
-34 - sido las concepciones expuestas para explicar 10 que el sindicalismo entiende por Acción directa; pero tal cual yo la comprendo, consiste en una acción revolucionaria constante del proletariado para crear instituciones propias y aptas para la lucha; una revolución lenta e inmediatamente sentida, merced a la cual, la intervención patronal es cada vez más limitada. La Acción directa, es opuesta á la acción indirecta y legal de la democracia, del parlamento y de los partidos políticos, y significa, que en vez de delegar el obrero en otros según procede en toda representación democrática, la clase obrera ocupa su lugar y es ella misma la que ela~ bora y crea (l). La Acción directa. además, implica la intervención eficaz de las minorías, mediante la cual se forma una selección, en que los más decididos, los más valientes, los más audaces y los más conscientes, se ponen a la cabeza de todos, conduciendo a la masa y traduciendo sus sentimientos íntimos y profundos; ella educa la personalidad exaltando las ideas y cualidades para el combate, lo cual contrasta con las prácticas pacíficas y conciliadoras del parlamentarismo. No 11 hacen otra cosa que se mentaría sea superior parlamentarismo profr tradicional en los reg tiene indudablemente' incompatible con el sil tarismo es sinónimo ( da la ley hay que curr. cuando hay oposicior convencionalismo pai cos y de concesione~ contrario a lo que • formación de concien el doble principio de' tad de los trabajador, La lucha sindicali traerá la organizaci. decíamos antes, UJU los obreros al luchar taEstas su técnica, : limitando la interve 11) En espera de que el estado de las fuerzas del sindica lismo les pero mita recurrir á la huelga general, que es según Sorel, la batalla napoleónica que aplastará definitivamente al adversario, preconiza el sindical ismo varios medios de lucha, como son los siguientes: La huelga parcial, que no la estima el sindicalismo como un mal fatal é inevitable, sino como un feliz síntoma de un crecimiento del espíritu revolucionario, como un fenómeno de expropiación parcial del capital. Representa además para el sindicalismo un entrenamiento una gimnástica saludable, que hace aguerrido al proletariado para la lucha suprema, que será la huelga general revolucionaria. (Ivetot, l' A, B. C. du syndícalisme). El Boycottage, es el medio de obligar al patrono a ceder a las reiv indicaciones obreras, y al mismo tiempo, el medio de defenderse contra la rapacidad de los intermediarios, (V. Pouget. La Confederation generale du travail). El Sabotage, que como procedimiento de lucha obrera no es exclusivamente francés, pues antes del Congreso de la C. G. T. celebrado en Tolosa en 1H97, había hecho su : huelga en (~lascOw con ( modo de inutilizar los in como catmaute precios trantes mejores sentimie Página 147). El Label, aunque c, de auto·emancipación, ( interdi('('ión hecha a un les presten el trabajo o ; invitación hecha por un: otro esfuerzo que el eri íavor de los camaradas La oaza del 101 esquiroles, para castiga .~-~.
~ ~~ '----' <; r: /' - 35-~ :as para explicar lo que el iondirecta; pero tal cual yo acción revolucionaria cons- 'ear instituciones propias y cion lenta e inmediatamente tervención patronal es cada parlamentarismo. No niegan los sindicalistas, y en esto no hacen otra cosa que seguir a Marx, que el régimen parlamentario sea superior á todos los anteriores; pero si el parlamentarismo profanó y destruyó todo lo que existía de tradicional en los regímenes políticos que le precedieron, tiene indudablemente un aspecto conservador, que le hace incompatible con el sindicalismo. Además, como parlamentarismo es sinónimo de legalismo, y en éste, una vez dictada la ley hay que cumplida, y para llegar a su formación, cuando hay oposición de intereses, viene la transacción, el convencionalismo parlamentario, que está lleno de equívocos y de concesiones, es incuestionable, que todo esto es contrario a lo que exige el socialismo puro, cual es, la formación de conciencias nuevas, para llevar a la sociedad el doble principio de la independencia del trabajo y la libertad de los trabajadores. La lucha sindicalista por medio de la Acción directa, que traerá la organización creciente del proletariado, es, como decíamos antes, una revolución paulatina que hará que los obreros al luchar con más ardor, perfeccionen los eapitalistas su técnica, aumentando con ella la producción y limitando la intervención patronal; y día llegará, añaden, sta á la acción indirecta y rlamento y de los partidos ez de delegar el obrero en ~presentacióndemocrática, , es ella misma la que elai, implica la intervención la cual se forma una selec. los más valientes, los más se ponen a la cabeza de :raduciendo sus sentimien- 'uca la personalidad exalara el combate, lo cual ficas y conciliadoras del uerzas del sindicalismo les p-rsegún Sorel, la batalla napoJeó- 'sario, preconiza el sindiGdisln() .ntes: sindicalismo como un mal fatal un crecim iento del espíritu reiación parcial del capital. l~etrenamiento una gimnástica do para la lucha suprema, que ot, ]' A. B. C. du syndicalisme). al patrono a ceder a las rei vinnedio de defenderse contra la La Confederation generale du en lH97, había hecho su aparición en Inglaterra en 1889 con ocasión de una huelga en Clascow con el nombre de Ca Canny o de Go Canny, es un modo de inutilizar los instrumentos de trabajo y sirve al decir de Pouget, como cnlm aute precioso que basta para infundir a los patronos recalcitrantes mejores sentimientos. (V. Zevaés. Le sindicalisnie cont em por a ine , Página 147). El Label, aunque como el Boycottage, deriva de los mismos principios de auto-emancipación, es distinto que éste. ~Tientras el Boycottage, es la interdicción hecha a un industrial o comerciante, para que los obreros no les presten el trabajo o no les consuman ningún 'producjo , el Lnbel, es la invitación hecha por una corporación a la masa obrera, para utilizar (sin otro esfuerzo que el exigido por la idea de solidaridad), el consumo, en favor de los camaradas de la corporación indicada. (V. Ponget., ob. cit .) La caza del Zorro, es según los sindicalistas, la caza de obreros esquiroles, para castigarlos por su conducta. e lucha obrera no es exclusiva- -C. G. T. celebrado en Tolosa
- -36en que se verifique la transformación fundamental tan deseada por el sindicalismo, de convertir el taller capitalista en taller socialista y libertar a los productores de la autoridad arbitraria de los patronos, sustituyéndola con la disciplina voluntaria de los obreros. El tercer medio del sindicalismo, su tercera afirmación, es la huelga general. Esta representa para aquél, la acción suprema del proletariado; es la que unifica todos los grupos obreros por heterogéneos que sean; es el instrumento más valioso para el triunfo del socialismo; el arma poderosa que han de utilizar para sus conquistas; la artillería gruesa que ha de aniquilar y destruir la sociedad capitalista, yes por último, la salvaguardia del sindicalismo, siempre amenazado de caer en el corporatisrno y en el reformismo democrático (1). Claro es, que para poner en práctica tan importante medio, 110 puede haber día fijo ni término preciso; esto llegará, cuando el proletariado tenga la conciencia de su acción y la seguridad del triunfo, pues por 10 mismo que es su arma más destructora, el utilizarla a destiempo o fuera de ocasión, puede acarrear consecuencias lamentables para la propia triunfo final, o bien e dad nueva. y a que la huelga que como la conclusi preparatorios, como que requiere previan y debidamente capac zar se sino, cuando 1 dicen los sindicalista a pensar, que es lleg económica y social, En suma y para 1 dicalismo, cree llega ideales, poniendo en hablado, el Sindícate General. Examinando la si lismo organizado e (1) La huelga general no es producto original de la Contcderación General del Trabajo, ni del sindicalismo revolucionario, pues se remonta a la primera mitad del siglo XIX, o sea, a esa eta pa del socia lismo utópico o romántico. Aparece en Inglaterra durante el período revolucionario del tradeunionismo. En las huelgas que se registnlll (·11 Arhton en 1830 y 1831, Liverpool Manchester y Glascow en 1833, en Presten de 1836, se observa que van acompañadas de desórdenes graves y de efusión de sangre. Por esta época, penetra en la clase obrera la idea de generalizar el movimiento huelguista, tanto que, en el Congreso de Londres de 1834, La unión nacional (Grand Nacional Consolidated Trndes-Uu ión). se habla de plan de una huelga general de todas las corporaciones, a fin de conseguir la jornada de ocho horas. En el Congreso de Verniers de 1873, Flinck y Standaert, defienden la utilidad de la huelga general y el congreso general de la Internacional, celebrado en Ginebra en Septiembre de 1873, la idea de la huelga general dá ocasión a un gran e Iluume , son ardientes par sible y que es un absurdo La idea de la huelga! quistas de Chicago. En Francia, ha sido ac por los alcmanistas (cong por los B1anquistas, que dicalista , por jaurés y su río, ha sido combatida pc de Lille en 1890,Marsella pendientes Millerand, ~ idea por los congresos ~ dres, 1896, París, 1900, Al Zé vaés , obra citada, capít
!n práctica tan importante ) ni término preciso; esto tenga la conciencia de su 'o, pues por lo mismo que ~lutilizarla a desliempo ° Ir consecuencias lamenta- :!; ;i: * -37formación fundamental tan le convertir el taller capita- 'tar a los productores de la ronos, sustituyéndola con la 'eras. ismo, su tercera afirmación, 'esenta para aq uél , la él cción que unifica codos los grupos sean; es el instrumento más cialismo' el arma poderosa ' . iquísras, la artillería gruesa la sociedad capitalista, yes sindicalismo, siempre ameitismo y en ti reformismo bles para la propia causa sindicalista, bien retardando el triunfo final, o bien entorpeciendo la marcha hacia la sociedad nueva. Ya que la huelga general, no puede ser concebida más que como la conclusión natural de una larga serie de actos preparatorios, como el esfuerzo último de la clase obrera, que requiere previamente estar suficientemente organizada y debidamente capacitada para ello, no puede ni debe utilizarse sino, cuando la realidad y circunstancias sociales, dicen los sindicalistas, sean de tal naturaleza, que induzcan a pensar, que es llegado el momento de hacer la revolución económica y social. En suma y para concluir esta parte del trabajo, el sindicalismo' cree llegar al triunfo seguro y completo de sus ideales, poniendo en ejercicio los tres medios de que hemos hablado, el Sindicato obrero, la Acción directa y la Huelga General. Examinando la situación en que se encuentra el socialismo organizado en los países de Europa, se nota la to origin,d d·., ht Con«:denH:i('JfI evolucion"rio, pues Se rvmonm a .sa etapa del soeiali,mo utópico o dá ocasron a un gran debate, pues mientras Aler ini, .\Iangn.:tte. I.~uillaume , son ardiente .., partidarios de ella, Hales y otros. dicen qUt es imposible y que "'S un absurdo, La idea de la huelga general pasa a Amér-ica y es agitada por los auarquistas de Chicago. En Francia, ha sido aceptada aquella idea con entusiasmo r preconizada por los .rlc-mnnisras (cong reso de San Quintin de 1892 y di, Díion de 1894), por los Hh',nquistas, que han favorecido la agitación y la propaganda sindicalista, por jaurés y sus amigos, con algunos reservas, y por e-l contrario, l-a sido combatida por el partido obrero gll(;'~dista. en sus congresos de Lille en 189U, Marsella, 1892 y Nantes, 1894 y por los socialistas independientes Millerand , Rcné y Viviani. También ha sido rechazada esta idea por los congresos socialistas internacionales de Bruselas, 1891, Londres, 1890, París, 1900, Amsterdam , 1904 y Londres, 1912, (V, Alexandr e, Zé vaés , abra citada, capítulo 8), eriodo revolucionario dl'l tTad,,- .ran en A rhton «n IS30 y UH 1, :, en Preston ar' 1836, Sé observa ves y de efusión de sangre. Po,' lea de gentrnlizar r:I movimicnto le Londn's de 1834, La unióu ·ades-Union). se habla dé plan de iones, a fin de consegui,. la jorliuck )" Standaert, d(;fienden la ;0 general de la Internacional, '3, la idea de la huelga general
-38 -- se dice, que el trabajo b cracia y sus institucione hallen en peligro, aunqi conservación, el socialisl dicción que el sindicalit rancia doctrinal del mr realidad, la que divide a Alemania. Inglaterra, It de reconocerse, que po: que considera al social cracía o como una pern nómico, vá cediendo e más consecuente con t Engels, al considerar CI lerable contradicción d cree haber encontradc sustituir al Estado, yel que puede conducirles lucha de clases. Se nota por elobs~ dicalismo va apoderáD! imponiendo a éste SU! virtud de sus propagal tradicionales, una tra socialista. Si indudable es, I socialismo se aproxiIl1 a los reyes, comoal . palacios reales, come Francia sosteniendo,: la mayoría en Ingla~ -------------- ~ (1) Fourniere.lA ~ (2) Fabián Vida!. Iq España, de 16 de Agost~, influencia del sindicalismo, por lo mismo que éste tiende a expansionarse, merced á la importancia extraordinaria que ha adquirido, por la acción constante de la Confederación General del Trabajo de Francia (1), aunque es cierto también, que en algunas naciones se extiende con lentitud por oponerse a su paso importantes agrupaciones socialistas. Tal vez la lucha abierta contra la democracia que el sindicalismo proclama como dogma, sea el principal obstáculo para su desenvolvimiento, porque es sabido, que la incompatibilidad de la democracia con la lucha de clases, pugna con la tradición y educación de núcleos importantes del socialismo. Eso explica, que siendo Alemania la patria de Carlos Marx, el partido socialista allí actúe como partido democrático; cosa que tampoco tiene nada de particular, si se tiene en cuenta, que en el Manifiesto comunista (1) La doctrina y el prog-rama de la C. G. T. es predominantemente sindicalista. Este organismo Cinc nació en ('1 Congreso de Limoges de 1895, para repudiar la tutela de los guesdistas y <:1método de éstos orientado hacia la conquista del poder público, se creó con el propósito de formar un verdadero partido del trabajo, fuera de toda ingerencia política y ha ocupado un lugar preferente no sólo en la acción y en las luchas de la clase obrera, sino en la vida social del país vecino, siendo en toda ocasión la preocupación constante de los Gobiernos. Ha celebrado varios Congresos, siendo los más importantes, los de Tours, 1896, Rennes, 1898, París, 1900, Lyon, 1901, Bourges, 1904, Amiells, 1906, Marseille , 1908, Tolouse , 1910. La C. G. T. está organizada a base del sindicato. Este se adhiere a la bolsa de trabajo de la villa y al mismo tiempo a la federación nacional profesional, formando la confederación dos secciones; la de las federaciones, y la de las bolsas, cada una de las cuales, es regida con comité distinto y autónomo. Se calcula que pasan de trescientos mil los obreros sindicados y si bien no todos son partidarios de las tendencias revolucionarias, si hemos de creer a Pouget, son revolucionarios más de las dos terceras partes, y no puede dudarse, que como entidad, la C. G. T. Y su órgano la Voix de Peuple , son la viva encarnación del sindicalismo revolucionario de hoy, y mediante su propaganda incesante, cada día es mayor la influencia que ejerce en las masas obreras del mundo a quienes va imponiendo su táctica y sus procedimientos . . ~-~!
) ~ I~ /! -39- ~lo mismoque éste tiende a )ortanciaextraordinaria que istante de la Confederación acia (1), aunque es cierto les se extiende Con lentitud tantes agrupaciones sociaC'. G. T. es predominantemente 1Congreso de Limoges de 1895, r el método de éstos orientado eó con el propósito de formar ~toda ingerencia política y ha 1 acción y en las luchas de la vecino, siendo en toda ocasirín Ha celebrado varios Congre_ 's, 1896, Rennes, 1898, París, IS, 1906, }larscilJe, J 908, Toi a base del sindicato. Este se mismo tiempo a la federación ación dos secciones; la de las de las cuales, es regida von i se dice, que el trabajo ha de desenvolverse por la dernocracia y sus instituciones políticas, y que cuando éstas se hallen en peligro, aunque no sea más que por instinto de conservación, el socialismo debe defenderlas. Esta contradicción que el sindicalismo quiere encontrar entre la sustancia doctrinal del marxismo y la democracia, es en realidad, la que divide a los partidos socialistas de Francia, Alemania, Inglaterra, Italia y España; pero no puede menos de reconocerse, que poco a poco, la democracia socialista, que considera al socialismo como un avance de la democracia o como una penetración de ésta en el terreno económico, vá cediendo el paso al sindicalismo, que siendo más consecuente con el marxismo que el propio Marx y Engels, al considerar como oportunismo inoportuno é intolerable contradicción doctrinal la táctica democrática (1), cree haber encontrado en la sindicación un medio de sustituír al Estado, y en la Acción directa, la única política que puede conducirles al materialismo histórico y a la lucha de clases. Se nota por el observador menos perspicaz, que el sindicalismo va apoderándose poco a poco del socialismo, va imponiendo a éste sus procedimientos y va operando en virtud de sus propagandas de todo género en las doctrinas tradicionales, una transformación profunda en el dogma socialista. Si indudable es, dice un escritor español (2), que el socialismo se aproxima a los poderes públicos, que victorea a los reyes, como al de Bélgica en Charleroi, que pisa los palacios reales, como en Italia, Bissolati, que colabora en Francia sosteniendo y derribando gobiernos, se agrega a la mayoría en Inglaterra, impone su programa mínimo en ntra la democracia que el )gma,sea el principal obs- ), porquees sabido, que la .ia con la lucha de clases, 6nde núcleos importantes siendoAlemania la patria tlistaallí actúe como par. )CO tiene nada de particun el Manifiesto comunista 'S obreros sindicados y si bien revolucionarias, si hemos de las dos terceras partes, y no T. y su órgano la Voix de mo revolucionario de hoy, y I es mayor la influencia que nes va imponiendo su táctica (1) Fourniere. La Sociocratie , párrafo 6.° (2) Fabián Vidal. El nuevo adversario. En La Correspondencia de España, de 16 de Agosto de 1911. ~ -j
-40Nueva Zelanda, forma ministerio en Australia, es oportunista en Sajonia y en Praden, que se ha humanizado en fin, adaptándose a las circunstancias presentes, habiendo perdido su acometividad y su violencia, convirtiéndose en partido semi-burgués, también es cierto, que el peligro para la sociedad actual lejos de extinguirse se ha aumentado; pues si el socialismo en todo el mundo no es temible, por ser gubernamental, lo es el sindicalismo, hijastro, más bien que hijo de aquél, que se muestra intransigente, audaz, enemigo encarnizado de la burguesía y del capitalismo, al mantener la revolución como norma de su conducta. La incesante labor de los sindicalistas, en lo que ellos llaman su obra redentora, difundiendo sus ideas por los países civilizados y pretendiendo dar a su doctrina una organización universal, no ha sido infecunda; sus resultados se tocan, en las agitaciones y convulsiones de estos últimos tiempos de la clase obrera, y en las huelgas más importantes de nuestros días. La Confederación General del Trabajo, como maestra del movimiento sindical revolucionario, puede estar satisfecha, pues ha conseguido tener discípulos muy aprovechados más allá del Rhin, del Canal y de los Alpes y aquende el Pirineo. Prueba de ello es, que si Inglaterra, vio con asombro la formidable huelga revolucionaria de Agosto del año anterior y la monstruo de este año, Alemania no tiene menos estupor, al observar la dirección de las masas de sus sesudos obreros que se dirigen por los caminos de la revolución, que sostienen batallas nocturnas con la policía de Berlín y que quedan ensangrentadas las calles de Brerna en una huelga de obreros de tranvías: que Italia, aun no ha sacudido al estremecimiento que la produjeron los horrores de sus luchas agrarias y las tentativas de repartos violentos, y que España, recuerda con profunda pena, la huelga revolucionaria de Septiembre de 1911,a la que acampa tos de autoridades (1). Justo es pues, que a tan poco halagador al q expansiva del sindical actual, seriamente amen centre en sí misma y , lización; Ya la vez, sal de la clase obrera, agru _.---------- (1) Una de las pruebas que íormación del socialismo es, I Este, está sufriendo, por no d. como 10 justifica el hecho de I :'Iiew<:astle el XLIV Congreso más delegados que nunca, pUE 215 sindicatos, que reunen 1 cuestión de táct ica, y singular: espíritu de la masa obrera en ración el comité parlamentes Federación general trade-u~ elemento socialista por el rey La huelga monstruo de o prueba claramente la evolucü transformación se debe, a qU4 de oficios que necesitan apl clase, han sido obscurecidas l das por obreros de profesionl mineros, que muestran SUS! aquí, la mayoría colosal que I causa es, la influencia que so deración General del Traba] sus principales miembros una gobierno inglés expulsó a los sus frutos inmediatos, est~ Los programas, pues, de 1 lanzaron Keir Bardie y Mac los del radicalismo rojo, Y periodista francés, que la b¡ trabajo contra el capita1ú . moral y material de los si las organizaciones proleta: . ~
6 ~~:~ !~ /' ·ioen Australia, es oportuque se ha humanizado en .ancias presentes, habiendo violencia, convirtiéndose n es cierto, que el peligro ! extinguirse se ha aumenodo el mundo no es terni- ~sel sindicalismo, hijastro, que se muestra intransiado de la burguesía y del volucíon como norma de - 41de 1911, a la que acompañaron actos de sabotage y asesinatos de autoridades (1). Justo es pues, que ante la perspectiva de un porvenir tan poco halagador al que conduce directamente la fuerza expansiva del sindicalismo revolucionario, la sociedad actual, seriamente amenazada por tales doctrinas, se re concentre en sí misma y vea el medio de evitar su realizalizacion; y a la vez, satisfacer las aspiraciones razonables de la clase obrera, agrupada bajo la bandera sindicalista. Trabajo, como maestra nario, puede estar satisdiscípulos muy aproveanal yde los Alpes y ) es, que si Inglaterra, ielga revolucionaria de truo de este afta, Alemabservar la dirección de que se dirigen por los tienen batallas nocturquedan ensangrentadas de obreros de tranvías; 1 estremecimiento que luchas agrarias y las que España, recuerda .íonana de Septiembre (1) Una de las pruebas que pueden aportarse para demostrar la transformación del socialismo es, lo que ocurre con el trade-unionismo inglés. Este, está sufriendo, por no decir ha sufrido ya, una radical modificación, corno lo justifica el hecho de que en Septiembre de 1911, al celebrarse en Xewcastle el XLIV Congreso anual de las TradesUnions, al que asistieron más delegados que nunca, puesto que concurrieron 524 representantes de 215 sindicatos, que reunen 1.667.000 obreros, se discutió vivamente la cuestión de táctica, y singularmente las huelgas de Agosto, y se inclinó el espir itu de la masa obrera en el sentido de congregar en una sola federación el comité parlamentario de las Trades-Unions, Labour Party y Federación general trade-unionista, lo cual significa, una absorción del elemento socialista por el revolucionario. La huelga monstruo de obreros mineros ingleses de Marzo de este año, prueba claramente la evolución que sufre el trade-unionismo inglés. Esta transformación se debe, a que las antiguas uniones formadas por obreros de oficios que necesitan aprendizaje, destinadas a obtener mejoras de clase, han sido obscurecidas y eclipsadas por las modernas Unions, formadas por obreros de profesiones que no necesitan aprendizaje corno son los mineros, que muestran sus aficiones al empleo de medios vielentos, y de aquí, In mayoría colosal que hubo para tomar el acuerdo de la huelga. Otra causa es, la influencia que sobre los obreros ingleses ha ejercido la Confederación General del Trabajo de Francia. Hace dos años emprendieron sus principales miembros una activa campaña en Inglaterra, y aunque el gobierno inglés expulsó a los agitadores, la semilla estaba lanzada y dió sus frutos inmediatos, estallando al poco tiempo la huelga de los dokers. Los programas, pues, de socialismo pacífico y templado que en 1899 lanzaron Keir Bardie y Mac Donald , han sido abandonados y sustituidos por los del radicalismo rojo, y los mismos mineros huelguistas dijeron a un periodista francés, que la huelga monstruo era el primer asalto grande del trabajo contra el capitalismo, y el batirse en retirada significaba la ruina moral y material de los sindicatos, que son sin duda, la más poderosa de las organizaciones proletarias del mundo. ídicalísras, en lo que ellos ndiendo sus ideas por los O dar a su doctrina una ido infecunda; sus resuls y convulsiones de estos -a, y en las huelgas más ,. J I L
~ ... ' . , , . ~.~. ~ <, // III Expuestos los conceptos principales de la doctrina sindicalista, sus caracteres propios y sus medios de acción, haremos algunas consideraciones críticas, para poner de manifiesto el alcance, tendencia y efectos que pueden derivarse de la misma. Cuando nos referimos al sindicalismo, claro es que lo hacemos mirando sólo al revolucionario, pues según hemos dicho repetidas veces, existe otro sindicalismo, el legal, que es perfectamente licito y que merece toda clase de respetos. El sindicalismo legal, que ha existido siempre como medio u órgano de propaganda del socialismo, no es otra cosa que la realidad viviente de la asociación en sus distintas formas; y esto, no sólo es una necesidad de la clase obrera para conseguir la reivindicación de sus derechos en la vida colectiva, sino que está amparado y regulado por las leyes modernas que no sólo respetan, si que también ayudan, las manifestaciones de la asociación lícita, sea cualquiera su forma. Pero el sindicalismo revolucionario es otra cosa; juzgado en conjunto, es indudablemente. una doctrina que va contra las instituciones políticas y jurídicas de la sociedad moderna y contra la libertad, entendida ésta en el concepto clásico de la democracia; mas, es preciso decir, que , I ¡ i ! i 1 I l
-44- (1) V. Le Part i du Travail y les Bases du Syndicalisme. Alemania, donde no esté aquellos otros donde la I vanguardia de los partido es, como quieren los sin y por tanto, lejos de ser sin la igualdad social, e que no tienen, al revés posible, sin antes haber, política. Equivocados andan i¡ sostienen, que el ciuda artificial, siendo así que que la posición polítie sociable por naturalez~, o poder, que regule l~ , voluntad individual al' se concibe a un hom tica, y por consigui o mirado como miemb diciones jurídicasa común, es nosólo o o' tíva, sino acasosu del religioso, en que La originalidad P o mental de sus doct . inadmisible, deque ductor, se leve eo s tante; conceptoa sostienen, que aoter es la acción, lafue' Toda ocupació proceso de la pr un auxiliar deél,' ' .,.', no puede recla llaman product es lógico en sus consecuencias, intransigente en sus principios y procedimientos y contrario a toda clase de convencionalismos y mixtificaciones. No puede negarse, que su incompatibilidad con la democracia es exagerada, que su oposición al socialismo parlamentario no se justifica, y que ante el temor de que su doctrina peligre, impide la colaboración parlamentaria, para evitar que se impregne de los vicios, de las transigencias excesivas, de las impurezas y de las corruptelas del Parlamento. La característica del sindicalismo revolucionario, según dijimos antes, es la oposición absoluta y radical entre él y la democracia; la teoría, la táctica y los métodos de acción de nuestro programa, dice M. Emile Pouget (1), lejos de inspirarse en las ideas democráticas, son su negación; pues si el derecho democrático es la expresión de mayorías inconscientes y forman éstas bloque para anular a las minorías conscientes, el derecho sindicalista es todo 10 contrario. Injustos son los sindica listas con la democracia, al cornbatirla tan fieramente, pues de seguro que de no haberse implantado el régimen democrático, los socialistas no contarían hoy con las fuerzas de que disponen. Gracias a la libertad política, a la libertad de reunión y asociación, a la libre emisión del pensamiento, el partido socialista ha ido aumentando visiblemente haciendo cada día más adeptos; merced al régimen democrático, repetimos, se ha tolerado y permitido su acción que no hubiérase respetado en los tiempos en que el absolutismo imperaba en los Estados. El mismo Marx, recomendaba a los trabajadores el desenvolvimiento de la democracia y conceptuaba una reacción cuando ésta se halla en peligro. El partido socialista, sea cualquiera la forma y posición que adopte, tiene que ser democrático, y así sucede en aquellos países como ~I '~~I '~rl
. vida común y colectiva, y defectosdel régimen par- 'os, corruptelas y abusos convierte en demagogía, 'volvimiento de la vida norma 6 regla impuesta ihmtad de la mayoría de 'e la sociedad caminar rquico. Cuando los sindel Estado para sustires obreras, estimo que les ¡ la experiencia de la vida. ~modificar las condiciones Ibr-emente,y otorgar una ~obrero ante el patrono; Íiúa del Estado al que nos Íléracia y del parlamento; ;;ostener la abolición del ,.¿En qué se fundan los anizada la sociedad como 1 mayor grado la felicidad i losactuales gobernantes negocios públicos no lo . que lo harían mejor los jefes de los grupos autola democracia está, en la yen la igualdad política, lano es apto para ocupar. Estado; y pretender como lasociedad entre producl, como dice Deschanel, 1 Media y a encastillarse , de que no hay clase 'era, desdeñando el coniroductores que no sean l L 1, -51manuales, lo cual, de prevalecer, sería no sólo el contrapié de la democracia, sino también el contrapié de la ciencia (1). Al partir de este error, incurren en la equivocación que supone, el pretender concluir con los partidos políticos como agrupaciones de individuos pertenecientes a distintas categorías sociales, para sustituirles con las clases, formadas por hombres pertenecientes a una misma profesión; y decimos que esto es una equivocación de los sindicalistas, porque el gobierno de los pueblos, es una cosa muy compleja que no puede reducirse tan sólo al orden económico, pues la función jurídica del Estado. provee a los distintos fines sociales, el artístico. el científico, el moral, el religioso, etc., y esto exige la formación de núcleos de hombres, que aun siendo de distintas clases sociales, coincidan en los principios fundamentales de gobierno y en los procedimientos para implantarles. Por otra parte, el sindicalismo revolucionario, mantiene una contradicción evidente, que revela, a mi juicio, la falsa posición en que se halla; porque llamarse socialista, admitiendo el colectivismo de los medios de producción; y a la vez pedir la supresión y abolición del Estado, es incurrir en una de tantas anomalías difícilmente explicables. El Estado, que es la emanación de un poder subjetivo y en parte patrimonial, del cual era titular el Rey en las Monarquías absolutas, y que después de la revolución, tal poder, en el mismo concepto de absoluto, indivisible e inalienable, pasa a la nación, siendo el Estado actual, por lo mismo', la nación personificada establecida en un territorio y el titular de ese derecho de soberanía, llegará a ser omnipotente, el día en que el colectivismo triunfara, al poner en sus manos los instrumentos de producción. Es (1) Deschanel, L'or g arusacion democratique, 1910.
'1 ; r [ !;. - 52verdad, que la doctrina democrática tiene como base fundamental la soberanía nacional y la supremacía del Estado; pero como advierte Dazet (1), es en sustancia la misma doctrina, que sirve a los legisladores alemanes, para defender la omnipotencia del Emperador, a los jacobinos, para justificar la omnipotencia de la convención, y a los colectivistas, para pedir al Estado omnipotente, la confiscación de los medios de producción. Con esta concepción regalista dice Duguit (z), el Estado se convierte en una potencia formidable. Ya muy grande, cuando, encarnaba en un hombre el poder público, se ofrece sin limites, cuando encarna en la nación. El Estado es entonces, verdaderamente, el Leviatham de Hobbes; lo absorbe todo, lo iguala todo, lo rige todo; no soporta a su lado ninguna vida independiente, y con el pretexto de la igualdad, no consiente por debajo de él, más que una masa pulverizada de individuos impotentes y desarmados. Los hombres radicales de hoy, los que quieren renovar profundamente la sociedad, los que anhelan la revolución económica y social, desean, que el Estado deje de ser un instrumento de dominación y de tiranía que juzgan incompatible con la organización sindical, y terminar con las manifestaciones del estadismo reinante, que es a veces causa, de leyes de inhibición, otras, de expoliación y en alguna ocasión, de proscripción (3). t t ~. l' 1: ¡ : .~ ! (1) Lois collectioistes, 1907. (2) La transformacián del Estado, edición castellana. Trad. del profesor Posada. (3) El referido Duguit, (ob. cit., pág. 219), considera comoejemplo de las primeras, la ley francesa de 1.0 de ~1arzo de 1899, modificando el arto 445 del Código de instrucción criminal, separando del conocimiento del tribunal de casación la revisión del proceso Dreyfus; como ejemplo de las segundas, señala la ley francesa de 7 de Julio de 1904, cuya ley dice este escritor es de expoliación, porque el legislador, puede por una medida general reformar el régimen de la propiedad, pero en esta ley, se trata de una disposición especial, que modifica un destino legalmente establecido tl: r (l. .' ·--}",~:;iá ,~ .:.-r :> =;.. : ~..":; ~,"",,~:~i'1~!Al~,¡¡;c:. ¡ El sindicali&~ tradici()nal,qu~ ,. la romana, r~ es siempre el •••• de Estado, 1ÚI1'. humana.FiS M. Eduard.!·~ Estado en F obrera el foi' ducido
~ca tienecomo base funda- ,la supremacía del Estado; ~es en sustancia la misma lloresalemanes, para defen- ~or, a los jacobínos, para ~onvención,y a los colectíppotente, la confiscación de fi pdice Duguit (2), el Estado 'Jilidable.Ya muy grande, ~el poderpúblico, se ofrece rIa nación. El Estado es l.eviatham de Hobbes; lo tige todo; no soporta a su e, y con el pretexto de la 9de él, más que una masa lOtesy desarmados. . los que quieren renovar le anhelan la revolución el Estado deje de ser un iranía que juzgan incomlical, y terminar con las einante, que es a veces ras, de expoliación y en ). ición castellana. Trad. del pro19), considera como ejemplo de I.arzo de 1899, modificando el 11, separando del conocimiento ceso Dreyfus; como ejemplo de leJulio de 1904, cuya ley dice rísladcr, puede por una medida iad, pero en esta ley, se trata destino legalmente establecido :- 53 . El sindicalismo obrero, quiere concluir con el Estado tradicional, que aunque ha presentado distintas formas. la romana, regalista, jaco bina, napoleonica y colectivista. es siempre el mismo; y pretende sustituirle con otra forma de Estado, más ámplia, más flexible, más protectora, más humana. Fiel expresión de esta tendencia, es lo que dice M. Eduard. Berth (1) en estas palabras: «La noción del Estado en Francia, ha experimentado en la conciencia obrera el formidable declinar de todos sabido; se ha producido esta enorme cosa, este suceso de incalculable violando actos de voluntad individual legales, que había sido la condición de tales instituciones. Sabido es, que dicha ley se refiere a la supresión de todas lascongregaciones dedicadas a la enseñanza. Como leyes de la tercera categoría indicadas en el texto, se encuentran las leyes francesas contra la Iglesia, que son así consideradas por los socialistas puros. Estas leyes de proscripción no son admitidas por algún grupo socialista importante, como lo prueba lo sucedido en el Congreso socialista celebrado en San Quintín en 1911. Se trató en él de la cuestión del anticlericalísmo, en sus relaciones con el socialismo y se acusó al diputado socialista Myriens del delito de ctericaiismo, por haber votado en la Cámara por el restablecimiento de los capellanes en los establecimientos penitenciarios. El acusado se defendió; y apoyado' por el propio Julio Guesde, sostuvieron la tesis, de que en el programa de la Internacional, no ha figurado nunca la persecución religiosa, hasta que la han introducido los falsos socialistas franceses. En doctrina socialista pura, dijeron los dos oradores, hay que combatir todas las leyes de proscripción, vayan contra quien fuesen. El gobierno que oprime y persigue a los católicos, es tan injusto como el que oprime y persigue a los sindicalistas; afirmaciones que exaltaron al grupo de juurés el cual rechazó esta teoría del socialismo guesdista. Otra prueba de que los socialistas puros rechazan estas leyes, es la conducta seguida por el grupo socialista del Beiohatag, que votó por la terminación del Kulturkampf y porque se levantase el destierro a los jesuitas. Esta posición de los socialistas obedece a la doctrina casi aceptada por unanimidad por el socialismo, de que el problema reljgioso pertenece a la esfera de la conciencia individual. El socialismo de hoy se inclina, dada la distinta tendencia de los obreros en materia religiosa, a despojar el movimiento de influjos relig'íosos; y si antes cerraban contra todas las religiones positivas, en la actualidad, se intenta dar al socialismo, un tinte marcado de ateísmo. (I) MONvement socialiste. Octubre, .1907..
al cance; la muerte de este sér fantástico, prodigioso, que ha ocupado en la historia un lugar tan colosal..... El Estado ha muerto». Se nota la coincidencia del sindicalismo en lo que a este punto se refiere, con las doctrinas de los principales anarquistas, yeso mismo prueba la contradicción a que antes nos referíamos, esto es, que el sindicalismo no puede llamarse colectivista, manteniendo un criterio tan preciso y terminante respecto á la abolición del Estado. Y es que sin duda, en el socialismo va infiltrándose poco a poco el anarquismo; por eso el sindicalismo revolucionario aprecia de distinto modo el problema del Estado que el socialismo clásico, y por eso también, emplea procedimientos que más bien son anarquistas que socialistas. Entre la manera de entender el Estado los sindicalistas y los anarquistas más conspicuos, entre otros, Godwin. Stirner, Tucker, Proudhon, Tolstoi, Bakounin y Kropotkin, no hay diferencias fundamentales; pues todos parten del supuesto de que el Estado actual debe desaparecer. No están conformes los anarquistas entre sí, en lo que ha de sustituir al Estado, pues mientras unos creen, que ha de reemplazarle una convivencia social humana, en la cual no se conozca relación jurídica alguna, y a los cuales se les denomina espontanistas, otros piensan, que al Estado le sustituirá una convivencia social humana regida por relaciones jurídicas libres, es decir, por la norma de derecho que preceptúa cumplir los contratos; y estos anarquistas, reciben el nombre de federalistas, en cuyo grupo encajan los sindicalistas revolucionarios. Yo parto del supuesto de que es necesario el Estado, si la sociedad ha de estar organizada y ha de ser por tanto una verdadera sociedad; de que el régimen democrático que se basa en la soberanía nacional y en la igualdad política es superior a los anteriores; pero no puedo menos de tener en cuenta algunas de las afirmaciones del sindicalismo, y declarar, que el Estad' funda innovación, uns cebido el Estado, com encarna el poder púl círculo sustantivo de Giner; como la más a no perceptible por lOE efectiva por medios el existencia de la espeei según sostiene Giercb jurídica superior a 1*1 de la conciencia colet sado de su poder, qUIj •. ' J ción, con perjuicro los suyos, íncurriea gue o reforma lo nes de existencia a interés. Este gravO. de que los grupoI . afirmen que la d observe un pero que no es otra un poder sober los publicístas-. estable; cayeron' cayeron los no caerán los des adjuntos, la () de la democra .. ,¡J nía demagógic~: vez; pero yo ha de producí formación. Aunque he con la democrac
mrastico , prodig-ioso, que lugar tan colosal..... El ;indicalismo en lo que a ctrinas de los principales 1 la contradicción a que ~el sindicalismo no puede .0 un criterio tan preciso licion del Estado. y es va i!~filtrúndose poco a sindicalismo re volucionaproblema del Estado que también. emplea procearquistas que socialistas. Estado los sindicalistas v 5, entre otros, Cod win, ii, Bakounin y Kropotkin, s: pues todos parten del '11 debe desaparecer. No mtre sí, en lo que ha de , unos creen, que ha de ial humana, en la cual no la, y a los cuales se les ensan, que al Estado le humana regida por relaor la norma de derecho tos; y estos anarquistas, ;, en cuyo grupo encajan !snecesario el Estado, si a y ha de ser por tanto régimen democrático que en la igualdad política no puedo menos de tener ones del sindicalismo, y --- ;")5 declarar, que el Estado democrático, ha de sufrir una profunda innovación, una transformación fundamental. Concebido el Estado, como una persona soberana en la cual encarna el poder público, según dice Haurion: como el círculo sustantivo de derecho que rige una persona, según Ciner; como la más alta y comprensiva entidad colectiva, no perceptible por los sentidos, pero sí cognoscible como efecti va por medios espirituales, la cual, hace manifiesta la existencia de la especie humana en la existencia individual, según sostiene Gierche; como una entidad social y persona jurídica superior a las demás, que tiene la representación de la conciencia colectiva, no nuede negarse, que ha ahusado de su poder, que ha contribuido a su propia exaltación, con perjuicio de otros intereses tan respetables como los suyos. incurriendo en el Estadismo, que elimina, persigue o reforma lo que se opone a su paso, o niega condiciones de existencia a los organismos que juzga opuestos a su interés. Este grave defecto del Estado moderno, es la causa de que los grupos socialistas vean en él su enemigo. y que afirmen que la democracia está en crisis: que Mr. Duguit, observe un peligro en sus absolutas facultades, y que diga, que no es otra cosa, que una persona colectiva in vestida de un poder soherano imaginada por el espíritu inventiva de los publicistas. En el mundo, no hay nada definitivo y estable; cayeron los poderes absolutos de la Edad Media; cayeron los no menos absolutos y tir ánicos de los Reyes, y caerán los despóticos poderes del Estado moderno y sus adjuntos, la omnipotencia de los parlamentos y el abuso de la democracia. ¿Que vendrá después de esto otra tiranía demagógica, un absolutismo federalista o sindical? Tal vez; pero yo creo firmemente, en que pronto, muy pronto, ha de producirse en el Estado moderno una radical transformación. Aunque he juzgado a los sindicalistas como injustos con la democracia, comprendo que es preciso adecuar ese
"i --56régimen político á las nuevas necesidades sociales, evitar en lo sucesivo la omnipotencia de las Cortes y concluir con 10 que llamaba Spencer, la gran superstición de la política, que si en otros tiempos fué el derecho divino de los Reyes, es hoy el derecho divino de los parlamentos: porque de hecho la ley, no es ni siquiera la voluntad del parlamento mismo en algunos casos. y menos, la expresión de la voluntad general, sino la voluntad del gobierno, que no obstante la división de poderes, resulta propiamente soberano el ejecutivo, y los demás, (claro es que a excepción del moderador) están bajo su dependencia, puesto que han sido formados a su imagen y semejanza. Armonizar pues, las manifestaciones sindicalistas con la transformación de Estado, es la gran labor que corresponde realizar a los jurisconsultos políticos y ciudadanos que activamente laboran en la administración pública; y misión de los partidos liberales ha de ser, el reformar el régimen político reinante. tal cual lo requiere la vida moderna (l). Comentando M. Duguit, el concepto de Fournier (2), cuando dice; que merced a la asociación evitaremos dos escollos temibles; de una parte, la violencia de un sobresalto revolucionario, y de otra, la omnipotencia del Estado; es decir, la tiranía agravada de la demagogia, añade: .EI eminente escritor ha comprendido perfectamente el error de nuestros padres, quienes creían haber conquistado la (1) Dice Teodoro Barth, Nt!ltt! aufg aben des liberalismus, Berlin 1904, lo siguiente: -Misión de un liberalismo que vuelve a sus pristinas fuentes espirituales, es sacar consecuencias políticas de las convicciones económicas. Este revisionismo liberal, debe de apoyar todo 10 que conduzca a mejorar la situación del trabajador, a elevar la clase a mejor nivel espiritual y físico, y con ello aumentar la capacidad de trabajo de toda la nación ... Un liberalismo que se oponga a la lucha de emancipación política de los trabajadores, es algo vado, es una reacción con máscara liberal •. ID. Gay, discurso citado), . (2) L'3'nd;vidu, L'association et L'Etat. 1906. ~ ¡ ¡ ;.. " libertad proc1amandoel'¡ sin ver que por tal mock nía aún más temible q1M! incurrir en radicalismdl yo, que la democracian el principio de la soben do, y que la omnipotene vez, una tiranía intole del Estado; pero no mel paradón siquiera, enm absolutismo de los Re! garantizada; las leyes a los príncipes; Y ·lós~ merced de la volun~ manos el poder absolC sindicalistas revolucí . guít, niegan el Esta ranía, una de dos: 01' la quimera anarqt transacciones entri de hecho existen Claro es, queni tirse; porque ni la éstas son tan s610·~ es todo el derecho el pueblo de un modo-s histórica. ';l La ley, es más:" lar, el verbo pe garantiza el má bre en el orden la voluntad sup que impone e l. l ( (1)
56s necesidades sociales, evitar a de las Cortes y concluir con an superstición de la política, derecho divino de los Reyes, los parlamentos; porque de l la voluntad del parlamento mos, la expresión de la volunlel gobierno, que no obstante ta propiamente soberano el !S que a excepción del modesncia, puesto que han sido anza, staciones sindicalistas con la 1 gran labor que corresponde oolíticos y ciudadanos que inistración pública; y misión er, el reformar el régimen ríere la vida moderna (1). concepto de Fournier (2), asociación evitaremos dos .violencia de un sobresalto [lnipotencia del Estado; es a demagogía, añade: «El do perfectamente el error iían haber conquistado la ~1I desliberatismus, Berlín 1904, ue vuelve a sus prist inus IuenJlíticas de las convicciones ecode apoyar todo lo que conduzelevar la clase a mejor nivel apacidad de trabajo de toda la a lucha de emancipación política reacción con máscara liberal> . . 1906. •• ~;':;;¡"";;---._-:.~.:_'; '"'-"'-.- -- 57 -- libertad proclamando el principio de la soberanía del pueblo, sin ver que por tal modo exponían al individuo áuna tiranía aún más temible que la del Rey». Esto es sencillamente incurr ir en radicalismos y exag-eraciones; porque no digo yo, que la democracia no haya abusado de su poder, que el principio de la soberanía nacional no se haya bastardeado, y que la omnipotencia de los parlamentos no sea, alguna vez, una tiranía intolerable, que conduzca al abs0Jutismo' del Estado; pero no me cansaré de repetir, que no hay comparación siquiera, entre el régimen democrático actual y el absolutismo de los Reyes, en el que la libertad no estaba garantizada; las leyes no eran otra cosa que lo que pl acia a los príncipes; y los derechos individuales, quedaban a merced de la voluntad de aquel que concentraba en sus manos el poder absoluto de una soberanía ilimitada. Los sindicalistas revolucionarios, y de acuerdo con ellos, Duguít, niegan el Estado y la soberanía; y si se niega la soberanía, una de dos: o no hay leyes ni gobierno y tendríamos la quimera anarquista, o las leyes, no pueden ser más que transacciones entre las diferentes fuerzas o clases que de hecho existen en la Nación (1). Claro es, que ninguno de los dos supuestos puede admitirse; porque ni la sociedad puede existir sin leyes, ni éstas son tan sólo la comprobación de la regla social, ni es todo el derecho el que se forma en la conciencia del pueblo de un modo espontáneo, como ya dijo la escuela histórica. La ley, es más que la expresión de la voluntad popular} el verbo perfecto del derecho, como dijo Suárez, que garantiza el máximum de seguridad, fijeza y certidumbre en el orden jurídico;. que constituye la expresión de la voluntad suprema relativamente a la norma jurídica que impone con carácter obligatorio, y un elemento (1) jIj. E~mein-D"Qil Constü ntionuet, I~,ilb, pág ina ro. s
director de la sociedad, que influye notablemente en las costumbres y en la marcha progresiva del país, según ha hecho entender el jurisconsulto Ihering (1), Pero dejando el concepto de la ley á un lado, porque nos llevaria muy lejos y alargaría demasiado este trabajo, y volviendo a las derivaciones del sindicalismo en su relación con el Estado, hemos de afirmar, que consideramos conve- • niente ir pensando para lo futuro, en la representación de los grupos sociales y de los sindicatos, para que comparo tan la soberanía con los representantes del cuerpo electoral. Quizá el único remedio para contrarrestar la omnipotencia del Estado y la dominación abusiva de los partidos políticos, sea la formación de sindicatos potentes que reunan los indi viduos de todas las clases sociales, ligados entre sí por con venciones colectivas, en las que se determinen las relaciones de orden jurídico, como afirma Duguit (2). No pienso en este punto con M. Esmein y los intransigentes mantenedores del principio de la soberanía nacional, cuando sostienen la incompatibilidad de aquel principio con la representación de intereses; al contrario, estimo, que si la democracia no quiere sucumbir al golpe del sindicalismo moderno, tiene que abrir sus puertas a la representación societaria, y permitir su colaboración activa en la gobernación del pueblo. Yo, que considero organismo necesario al.Estado, pienso igualmente conveniente, que los grupos sociales fuertemente integrados y federados por profesiones, deben tener una representación política que sirva de contrapeso á la Cámara que representa el elemento individual. Al lado de la representación proporcional de los partidos, la representación proporcional de los intereses. o sea de las •••••• dícatos ycor - 58·- (1) Ver la obra La Luch a por el derecho. Respecto á mí modo drpensar sobre esta cuestión, puede verse el capítulo 2.° del tomo 1 de mi obra Tratado Derecho civil español, (2) Obra citada, página 20í.
58 - influye notablemente en las L progresiva del país, según 'oasulto Ihering (1). Pero de- ~ un lado, porque nos llevaría iado este trabajo, y volviendo licalismo en su relación Con ir, que consideramos con veturo, en la representación de sindicatos, para que campar. ¡resentantes del cuerpo elecpara contrarrestar la ornniración abusiva de los partidos de sindicatos potentes que s las clases sociales, ligados ~tivas, en las que se deterrnídico, como afirma Duguit (2). . Esmein y los intransigentes la soberanía nacional, cuan1 de aquel principio con la contrario, estimo, que si la r al golpe del sindicalismo tuertas a la representación uacíon acti va en la goberidero organismo necesario nveniente, que los grupos , y federados por profentación política que sirva e representa el elemento Itación proporcional de los 'orcional de los intereses, recho; Respecto á mí modo de ~lcapítulo 2." del tomo Ide mi - 59-· o sea de las diversas clases sociales, organizadas en sindicatos y corporaciones de todo género. :l< *.* Sin duda, el sindicato y la asociación, son formas de organización de la sociedad presente, que a manera de elementos propulsores, han de llevar a ésta por derror teros nuevos y desconocidos; pero no puede negarse, que según hemos dicho alguna vez en el curso de este trabajo, el sindicalismo revolucionario, es un obstáculo al desenvolvimiento sindical. Esto no nos atreveríamos nosotros a sostenerlo, sino coincidiera nuestro modo de pensar, con la opinión de socialistas caracterizados. jules-Guesde, M. Eugéne Fourniere y M. Keufer, afirman, que el sindicalismo revolucionario con sus intransigencias, con sus exclusivismos y con sus radicalismos, dividen al proletariado, al imponer como dogmas algunas ideas, cuales son, el antipatriotismo y antimilitarismo, que repugnan la conciencia de muchos trabajadores, los cuales tienen otro concepto de las asociaciones obreras y de la misión de las corporaciones de trabajadores (1). Además, el sindicalismo revolucionario, es un obstáculo a la organización del trabajo. En efecto; los obreros conscientes y reflexivos, tienen puestas sus esperanzas en el contrato colectivo del trabajo, en los acuerdos mixtos hace tiempo practicados en Inglaterra, y que ganan cada día más terreno al dar a las dos partes contratantes una posición igual y una seguridad grande en el cumplimiento de 10 pactado. Estos acuerdos colectivos, estos ententes cordiales, que mediante su influencia disminuyen las huelgas, a la vez, aseguran a los trabajadores la uniformidad de los salarios, las mismas horas de trabajo y una mayor estabilidad en la produccion; pero (1) Ver Deschanel , Obra citada.
--- 60 -- exigen para que puedan producir resultados beneficiosos, una perfecta organización profesional de los sindicatos. Y como el sindicalismo revolucionario, tiende, digan cuanto quieran sus defensores, a hacer perder a los sindicatos su carácter profesional, retardan el advenimiento del socialismo, y la implantación de mejoras y beneficios en favor del proletariado. Una fuerte organización profesional, es la primera condición para el dese n vol virniento de los sindicatos, para la organización del trabajo, para el plebiscito en caso de huelga; y por tanto, los que intentan bastardear los fines del sindicato apartándcle de la realidad y llevándole P01caminos revolucionarios y antilegaíes, perjudican a los propios intereses que desean servir, y en este sentido, puede decirse con Deschanel, que ei sindicalismo revolucionario, es una regresión política y social (1). Las indicaciones anteriores se prueban además, estudiando los medios de que disponen y utiliza el sindicalismo revolucionario. Según antes dijimos, el medio proclamado por los sindicalistas para llegar a la catástrofe anunciada, es la huelga general. Si el socialismo marxista es la lucha de clases teórica, el sindicalismo revolucionario es la lucha de clases en acción; cuya idea comprueba M. Challaye cuando dice: que el sindicalismo se ofrece como una filosofía de la acción obrera o una filosofía de la huelga. Como advierte Posada (2), sería mezquino considerar la huelga tan solo como una simple cesación de trabajo, así abstractamente: (1) Ob. cito pág. 37. Este mismo escritor acusa a los sindicalistas de CESARISTAS, aristócratas y místicos. Cesaristas, por la dirección autoritaria de la Confederación General del Trabajo y por su concepto de las instituciones parlamentarias; aristócratas, por su desdén al sufragio universal y a la democracia; y místicos, porque creen en un oataoUsmo, de donde surgirá el mundo nuevo. (2) Prólogo a la obra de Duguit, pág. 139. > hay en la huelga eso; p« cosas que la convierten lucha, de agitación Y de La huelga general pt y así como el mundo a de Jesucristo (1), así el m el mito de la huelga ge de la resurrección del ¡: sí mismo, de su persom ritual, como de un to<ÍJ La comparación de ! ningún creyente del cris sin ser cristianos, jUZ?;l Historia. Entre la doct transformación más gfl todos los órdenes de la a hombres de la esclavina ;;~ --~)--~\~~~expresa Sor~ ment Socialisle, 1906. v. Ed.{ (2) El mito de la hUelga' la c~nciencia profunda del pi yente. Según Sorel, la relig~ la conciencia profunda, pue¡ que ella; y si hien ;, este es g·ioso, a quien tacha de ser' Iglesia al siglo, del mismo doctrina al e~píritu de los t~ damental de 'u creencia, es en la filosofía sindicalista q rechazan las utopías por ~ mitos por ser. expresiónQj! 4 a los dogmas, los creyent . todo sentimiento religioso,; al contrario, supone id ' en este juego la intelig el mito, según Sorel, ea inteligencia, y dígase lo una variedad de las uto
66 - obrero en huelga, ejerce un altrata a sus camaradas que )~como debido castigo a los s, que no practican actos de Es decir, que declarada la [ue consideran el mandatario !ontraríe la acción de aquél, y para impedirlo, todo medio ibrero no huelguista que sea )ien.He aquí la doctrina. La acciónen la persona; el sabo. ngan en acción a favor de la So el finlos justifica; a lo cual nel, que si la teoría sindica- ~untode vista del socialismo t. ~o indica M. Bertbelemy, que se ~9C:lI,l,"reen Alemania, las categorías 'lD1Jciar, mediante ciertas garantías, lOS, que los funcionarios no pueden iquellas que prediquen la huelga os obreros que Ocupan una posición amo los de los arsenales, puedan le prepara la insubordinación en .a de esto es, que los autores r a doctrina, de que los funcionarios zcan á la Confederación General u periódico -La Voíx du Peupíe- , lo de la sociedad nueva constituída que según el artículo 16 de sus es -La propaganda adecuada para ;rabajadores organizados la necedo la idea por nosotros expuesta, a á los Maestros, en 7 de Abril está en la Confederación General llí se emplea un lenguaje al cual ¡ apología del sabotage y de la entre ciudadanos, el llamamiento :\lctrina que debeis combatir con '0067marxista, es perfectamente lógica: «Si las dos clases sociales se declaran la guerra, los refractarios, y sobre todo, los que se pasan al enemigo, deben ser tratados según las leyes de la guerra». Claro es, que si los sindicalistas creen que la huelga general no puede ser pacífica, abandonando de este modo la vieja teoría de los brazos cruzados; si estiman que la emancipación de los obreros tendrá que venir, obrando revolucionariamente; y para realizar su plan, juzgan preciso poner las máquinas en la imposibilidad de trabajar, impedir la circulación de los trenes, y alentar a los soldados a la indisciplina, a fin de suspender la producción en todos los ramos de la actividad durante algunos días, que serán necesarios para permitir a los proletarios tomar posesión dela tierra, de las minas, de las habitaciones y en una palabra, de todo 10 que sirve para crear riqueza (1), se comprenderá desde luego, el alcance revolucionario y profundamente perturbador de este movimiento obrero. Se comprenderá también, que si el Estado y la sociedad actual no quieren desaparecer, necesitan limitar tales propagandas, condenar con energía esas contravenciones a la ley, a la seguridad personal, y a la vida de las fundamentales instituciones humanas; reprimir la acción sindicalista, condenar el sabotage y la Acción directa, como postulados de la huelga general, yen nombre del principio sacratísimo de la libertad del trabajo, prohibir todo acto de coacción y de violencia, y en el de la seguridad individual y del derecho de propiedad, someter al código los atentados contra los instrumentos de producción (2). :;c * * (1) Comité de propagande de la greve generale. Imprimierie nouvelle, 11 Rué Cadet, 1901. (2) A título de curiosidad, y por vía de nota, expondré algunos detalles relativos á la propaganda y organización de la Confederación General del Trabajo.
-68Aunque muy g-raves son las doctrinas, hasta aquí expuestas, del sindicalismo revolucionario, aún hay otras de mayor gravedad, por lo mismo que afectan á la entraña del Estado y de la vida nacional. Me refiero, señores, al antimilitarismo y al antipatriotismo. El proletariado no tiene patria, decía el manifiesto de Existe una verdadera organización del sabotage en Francia, que explica el enorme número de estos delitos cometidos por los cegetistas, como se llama a los miembros de dicha Confederación. D. Francisco M. Melgar, en una crónica escrita desde París en 1.0 de Agosto de 1911, inserta en el Diario~Regional de esta población, en 4 de Agosto, dice: que las pesquisas de la policía han descubierto muchos documentos y entre ellos una circular escrita a la máquina, suscrita por el comité de organización y que dice así: •¡Camarada! Los camaradas que te envían este papel te conocen aunque tú no los conozcas. Ya comprenderás porque no firman. Sabeu que eres un revolucionario consciente y recurren a tí para pedirte que cortes los hilos telegráficos y telefónicos que estén al alcance de tu mano, de tal á tal día. (La fecha cambia en los diferentes ejemplares). Sin necesidad de nuevo aviso, las noches siguientes continuarás la misma meritoria tarea con toda la frecuencia que te sea posible. Cuando el Gobierno acabe por encontrarse privado de redes telefónicas y telegráficas, es de suponer que repondrá en sus destinos a los 650 cheminots que ha destituído. El comité de organización s • A dicha circular acompaña un Manual de sabotage, que contiene las más minuciosas explicaciones técnicas para llevarle a cabo, con instrucciones para que tales actos se realicen sin daño para el que los ejecute, y termina el referido Manual con este párrafo: -Todas estas instrucciones muy útiles en las circunstancias actuales, deberán también tenerse en cuenta siempre que estalle una huelga, sobre todo si es ferroviaria o general, que claro está, habrá que aplicarlas principalmente el día en que se declare una guerra internacional o que simplemente haya amenazas de que se rompan. las hostilidades con un país extranjero a , La propaganda del sabotage se hace constantemente en el local de la Confederación, y allí Bousquet, Pataud y Sebastián Faure, han explicado las maneras de sabot ar el pan, la carne y los productos de las sustancias alimenticias; cómo habían de herir de muerte las industrias eléctricas persiguiendo el carbón, y en fin, dando noticias para utilizar con fruto ese medio revolucionario. Tanto se han multiplicado en Francia los actos de sabotage que, no obstante la afirmación del Congreso socialista de Reunes, de que el sabotage entra en el arsenal de las armas esgrimidas por los proletarios contra los capitalistas, con el mismo derecho, a lo menos, que Marx,'no tielle'so~ ;'~. sigue las leyes gen,,,,:;; . lista"de lapattfia,:>. . de esaevolución.~"· 'i huManas. Los so tiSmo'actual, en, e rectamente rencores .. gentes, y hace que~se:.. i' económicas, físicas, ('. renda y emulación;. naciones. El soci que no respeta fro las condiciones Y profundamente en La patria, las nací .. acumulan las tr que forman algo prov.ocan por m desinteresado y .. '" lIuelgll, se ha . ley encaminado a r .,. La Comisión q~~ y M.' Louraine, Pres1" que acompaña al di de. Octubre de 1911,baa¡" nades a -descarrilar los \." ,. :'s~%obra, merced a Ut:~ qde . Francia posee un' 'ej ciar rápidamente, pOr as{ Las medidas propue, el código Penal y. eastig e• .tilo 10 'que llaman los fran ._ éutigando no sólo el d' ~O'f'ocación, Y haciendo: ~R~c~s. La penalidad ,. 1'de~cios a cinco años, SI perjudicada. (1). ' ~ SocúU'$1fU), 1 'r ...• ;
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-70- -.--==::;:::¡ actos heroicos, y á la realización de hechos incomprensibles, por 10 extraordinarios. Ya sé que alguna vez, el patriotismo degenerado en 10 que pudiera calificarse de patriot erta, causa perjuicios enormes en la marcha y desenvolvimiento de los pueblos; pero no cabe duda, que el sentimiento verdadero patrio, es fuente purísima de progreso, y manantial inagotable de actos de sacrificio y abnegación. Despertar, pues, el sentimiento patriótico, canta r las glorias de la patria, que son otros tantos florones del escudo nacional, avivar este cariño filial hacia la madre que nos cobija, será siempre el deber de todo buen ciudadano; aminorar aquel sentimiento ó bastardearle, será un hecho punible, un verdadero parricidio, que debe ser severamente castigado. Manifestación visible del antipatriotismo, es el antimilitarismo, defendido y proclamado por los sindicalistas revolucionarios, como corolario directo de la huelga general. La Internacional había declarado, que la guerra y el militarismo, son los frutos de la sociedad de hoy; que la guerra es la ley de la sociedad capitalista, y que el partido socialista es el único partido de la paz. Esta idea de considerar a la guerra y al militarismo, como efectos naturales y necesarios del régimen capitalista, ha sido reproducida en muchos congresos socialistas, entre ellos, los de Stuttgart, París, Bruselas y Zurich. Kautsky ha dicho recientemente (1), que el combatir la guerra es la principal función del socialismo, y que los partidos socialistas de todos los países, están resueltos a poner en obra todos los medios de que disponen, para preservar a los pueblos de la locura guerrera. Añade este escritor, que el principal deber del socialismo, es inculcar a las masas obreras, que el interés más grande de ellos, es el mantenimiento de la (1) En un artículo publicado en Neue zeit de 6 de Octubre de 1911. paz, que no hay por ella, y queel zará esta obra, pc un odio mortalal Los socialistas guerra, son pacü a los socialistasac hay pocos que qu sus horrores es 11 la humanidad con sino ímposíbíe, sen La doctrina soq na la guerra, incun único de la burgue ellos, todo en la vd por consiguiente, ,J¡ al régimen capitalili nacional, un ínst ' de la propiedad El honor y la di civiJizaciónde 10.' son esencialmente que comodice Francia de la bur es la Francia toda I pos, la de ayer, la ¡ nuestros padres.....'~ Ah 11~ ora bien; h~ sea ésta de cualquil Guesde, Bebel y la ,1 Jj~ (1) Buena prueba dJ de los tiempos mOdern1 de 1" '"u'"'" años•••• de ellas cruentas ysan~
!e hechos íncompren- -71- 'ísmo degenerado en iria, causa perjuicios iento de los pueblos; ito verdadero patrio, lanantial inagotable Despertar, pues, el arias de la patria, cudo nacional, avílre que nos cobija, ciudadano; aminoera un hecho puni- )e ser severamente paz, que no hay obra positiva más útil que el esfuerzo por ella, y que el socialismo es el único partido que realizará esta obra, porque es el único también, que ha jurado un odio mortal al capitalismo y al imperialismo. Los socialistas, pues, muestran sus deseos contra la guerra, son pacifistas, y es claro, que en este sentido, a los socialistas acompañan muchos que no lo son, porque hay pocos que quieran aquélla; pero la guerra con todos sus horrores es un hecho inevitable, y si el progreso de la humanidad contribuirá a disminuír las luchas, difícil, sino imposible, será llegar a su supresión (l). La doctrina socialista que en términos generales condena la guerra, incurre en el error de creer que es producto único de la burguesía. Este error es motivado a que, para ellos, todo en la vida se reduce al elemento económico, y por consiguiente, que todos los males presentes se deben al régimen capitalista, siendo las instituciones de la defensa nacional, un instrumento para defender tan sólo el régimen de la propiedad burguesa y la organización social reinante. El honor y la dignidad nacionales, la vida del Estado, la civilización de los pueblos y las conquistas de países que son esencialmente humanitarias, nada significan; siendo así que como dice Deschanel, no es la Francia de una clase, la Francia de la burguesía, la que nosotros defendemos, no, es la Francia toda entera, la Francia de todos los tiempos, la de ayer, la de hoy y la de mañana, es la obra de nuestros padres ..... Ahora bien; hay socialistas que combaten la guerra sea ésta de cualquier clase, y hay otros, como el mismo Guesde, Bebel y la mayor parte de los no revolucionarios, tismo, es el anrímíIr los sindicalistas ) de la huelga gel, que la guerra y íedad de hoy; que italista, y que el de la paz. Esta li1itarismo, como m capitalista, ha socialistas, entre Zurich. Kautsky r la guerra es la partidos socialisier enobra todos a lospueblos de [ue el principal as obreras, que enimiento de la ctubre de 1911. (1) Buena prueba de ello es, que no obstante la corriente pacifista de los tiempos modernos, de que hablaremos después, en el transcurso de los cuarenta años últimos, han tenido lugar quince guerras y muchas de ellas cruentas y sanguinarias. Iiii--
-72En análogos réi con ellos el Congr el acuerdo, de que I triotica, debe ser e duda, para cumplir del Trabajo de F Manual del soldado signan conceptos ( en algo estima la fundamentales, pue: de escuelas del vick se glorifica la indi mente al noble serv que admiten la guerra defensiva. Antimilitaristas por esencia, aquellos socialistas como Guesde, que no llegan a los radicalismos de Her vé y de Vaillant, aconsejan, sin embargo, al proletariado, la reducción del servicio militar, combatir todo crédito para la guerra, la marina o las colonias, y el armar al pueblo, sustituyendo así la fuerza permanente. Mas, si la guerra exterior la admiten muchos socialistas cuando es defensiva, todos truenan contra la acción militar en los conflictos interiores, admitiendo la insurrección en estos casos, pues según dice Guesde, «jamás un trabajador transformado momentáneamente en soldado, debe servirse de sus armas contra sus compañeros de trabajo- (1). Otros socialistas hay, y de su opinión participan los sindicalistas revolucionarios, que combaten en todo caso la guerra, sea ésta de cualquier clase, y sea cualquiera el motivo que la determine. En esta dirección se hallan Hervé y Vaillant. La proposición Hervé, en el congreso de Limoges de 1906, no es sólo antimilitarista, sino también antipatriotica, puesto que repudia el concepto de patriotismo, y afirma, que los socialistas de todos los países no deben batirse más que por instituir el régimen colectivista; y les aconseja, que respondan a' toda declaración de guerra con la huelga militar y con la insurrección (2). para él un escándalo )' practiquen en tiempos qr dicho autor: ¿La Gran Br Egipto y el Sudán? ¿Fr: ¿Dónde está el Estado ql Para Cimbali, el antipat pero e1 patriotismo de I el homicidio de la patria (1) De ser ciertas las de la Audiencia del Sena, lo Confederación General sados como administrado soldado, que refiere en año, D. Francisco Melgar francesa, hay que decir, ejecutivo de Francia y poi Según dicho cronista, Sou del soldado no era ur sino también subvenciona, Schameff, certificó de la E trimestralmente enviamos para mantener el espíritu el Ayuntamiento de París viajes que efectuamos ea el momento de ingresar en las ideas antimilitaris que nos facilita la Prefect (1) Esta misma manera de pensar, ha sido expuesta en la revista inglesa Syndicalist, este año, en un artículo, aconsejando a los soldados que desobedeciesen a sus jefes, cuando les ordenasen tirar sobre -sus hermanos de las minas>. El autor del artículo, Guy Bowman, ha sido condenado a nueve meses de trabajos forzados y los hermanos Buck, dueños de la imprenta donde se tiraba la revista, á seis meses de la misma pena. (2) Eduardo Cimbali ha escrito un folleto titulado Tra t' antipatriotismo di Herué ed il patriotismo degli anti-heroeisti; Roma, 1908. En él expone, que el antipatriotismo y antimilitarismo no son más que la justa, merecida e inevitable reacción, contra los funestos y equivocados conceptos acerca de la patria y del patriotismo, manifestados y propagados en la Edad Media, en la época de barbarie y esclavitud; siendo
.esta en la revista inglesa ndo a los soldados que lrar sobre -sus hermanos nan, ha sido condenado IJIOS Buck, dueños de la le la misma pena. tulado Tra l'autipatrioeroeisti , Roma, 1908. En iSDlO no son más que la I funestos y equivocados ), manifestados y propame y esclavitud; siendo ·73 - muchos socialistas ~ala acción militar la insurrección en más un trabajador lado, debe servirse . trabajo> (1). Otros an los sindicalistas lo caso la guerra, alquiera el motivo se hallan Hervé y congreso de Limosino también antípto de patriotismo, os países no deben [1 colectivista; y les ción de guerra con 2). En análogos términos se expresan Vaillant, Ivetot y con ellos el Congreso de Amiens de 1906, el cual tomó el acuerdo, de que la propaganda antimilitarista y antipatriotíca, debe ser cada día más intensa y más audaz. Sin duda, para cumplir este acuerdo, la Federación de Bolsas del Trabajo de Francia, ha repartido profusamente el Manual del soldado y el nuevo Manual, yen ellos se consignan conceptos que repugnan a todo aquel que tenga en algo estima la dignidad nacional y sus instituciones fundamentales, pues se califica a los organismos armados de escuelas del vicio y del crimen, se excita a la deserción, se glorifica la indisciplina militar, y se insulta groseramente al noble servicio de las armas (1) . litaristas por esenue no llegan a los iconsejan, sin emel servicio militar, I la marina o las -endo así la fuerza para él un escándalo y vergüenza, que tales conceptos se manifiesten y practiquen en tiempos que se dicen modernos, civilizados y libres. Añade dicho autor: ¿La Gran Bretaña, es verdadera patria para Irlanda, Malta, Egipto y el Sudán? ¿Francia lo es para Argelia, Túnez y el Tonquín? ¿Dónde está el Estado que pueda ser verdadera patria para sus súbditos? Para Cimbali, el antipatriotismo de Hervé, es el suicidio de la patria; pero el patriotismo de los antiherveistas, no es ni puede ser más, que el homicidio de la patria. (1) De ser ciertas las declaraciones prestadas ante la segunda sala de la Audiencia del Sena, en la causa seguida contra los prohombre s de lo Confederación General del Trabajo, Dumont, Viand y Baritaud , procesados como administradores de la obra llamada el Sou -perra chica. del soldado, que refiere en una crón ica de París del 16 de Enero de este año, D. Francisco Melgur , y del que se ha ocupado prolijaments la prensa francesa, hay que decir, que tal obra ha sido fomentada por el poder ejecutivo de Francia y por el Ayuntamiento de París. Según dicho cronista, el diputado colectivista Dumas declaró, que el Sou del soldado no era una obra patrocinada solamente por el Gobierno, sino también subvencionada por el Ayuntamiento de París. El sindicalista Schameff, certificó de la exactitud del hecho, añadiendo; -Ios subsidios que trimestralmente enviamos a los soldados inscriptos en nuestra asociación para mantener el espíritu antipatriótico, salen de los fondos que nos da el Ayuntamiento de París>. Y no se limitó a eso, sino que dijo; -en los viajes que efectuamos cada año para celebrar conferencias públicas en el momento de ingresar los quintos en caja y predicarles perseverancia ten las ideas antimilitaristas, viajamos con billetes a precios reducidos, que nos íacilitu la Prefectura »Ó. lO
-74No consiste, pues, el antimilitarismo sindicalista, en querer eliminar la intervención de la fuerza armada en los conflictos entre el capital y el trabajo, como piden además de los socialistas, los radicales y muchos republicanos, ni es la idílica y fantástica visión del «sol del porvenirque verán los hombres retornados a la edad de oro, sin bayonetas ni cañones; es otra cosa; es más que eso; es, la tendencia a debilitar y disgregar los ejércitos, a fin de que los gobiernos tengan cada día menos fuerza a su disposición, no solamente para que estén más imposibilitados de «montar la guardia de la propiedadsino para que se encuentren también en condiciones de querer evitar siempre a toda costa una guerra. El verdadero, sincero y único antimilitarismo, es aquel que tiene por base ética el antipatriotismo (1). Asusta el pensar a donde se irá con esta clase de propagandas y qué suerte han de correr las naciones cultas, si estas campañas dan los frutos que esperan sus propagandistas. Si los sindicalistas erigen la indisciplina militar en ejemplo glorioso ¿qué vá a ser del ejército y de la patria? La disciplina es elemento esencialísimo de la fuerza armada; fomentar la indisciplina, equivale a destruír el necesario organismo de la defensa nacionalvy el acabar con él, supone acabar también con la patria, de la que es su mejor y más sólida base de sustentación. La ilicitud de tal propaganda es evidente; y al adoptar el sindicalismo esta conducta, se sale del marco del socialismo y entra de lleno en el anarquismo disolvente y destructor. El propio Secretario de las Bolsas del Trabajo, Mr. Pelloutier (2) al declararse abiertamente anarquista, afirma, que a la acción anarquista se debe la dirección y el movimiento sindical de Francia. Lo que se llama la (1) De Luis Fabbri, ob. cit., pág. 132 Y133. (2) Lettre au» anarchistes, Stock, 1900. Acción directa, el ~ la huelga militar, S quistas, loscuales,' la masa obrera sus Comparad, seño orden social,con l. y vereis desde Iue les separan. Con lit la huelga militar i miembro del partii análogas a las de HI porque el partidO"~ ganda que va diri causa al partido el~ cias, dado el esta~ porque soncontra1 'l (1) V. Deschanels, alemán, con las nota. después de los cen Treptow en primeros" para asistir a diez . diputados BernsteiD, F' con el fin de protestar. en cuenta las circun aquel momento estaba se temía un casus óell. alemán, en esta ocasi el órgano central del éxito y aventuraba la i En el Congreso de nuneió varios discursos! del golpe de Agadir, d jamás consentirán eno ' por IIn pedazo de tierra terminó justificando la ' greso de Stuttgart, los la huelga general en que dejar en libertad a 1~ estimen conveniente. .$ Ir
la sindicalista, en fuerza armada en abajo, como piden . y muchos republián del esol del porados a la edad de i cosa; es más que regar los ejércitos, a día menos fuerza ue estén más impola propiedad» sino mdicionesde querer erra. El verdadero, iel quetiene por base onesta clase de pro- . las naciones cultas, ~.esperan sus propa1 indisciplina militar del ejército Y de la :ialísimo de la fuerza uivale a destruír el acíonalvy el acabar la patria, de la que ntación. !vidente;Yal adoptar del marco del sociasmodisolvente YdesBolsas del Trabajo, ~rtamenteanarquista, se debe la dirección .. Lo que se llama la 1. L , \ -75Acción directa, el sabotage, el boycott, la huelga general, la huelga militar, son las prácticas que preg-onan los anarquistas, los cuales, al entrar en los sindicatos, han dado a la masa obrera sus ideas y sus procedimientos . Comparad, señores, estas concepciones disol ventes del orden social, con las tendencias de los socialistas clásicos, y vereis desde luego, las diferencias fundamentales que les separan. Con razón ha dicho Bebel, después de calificar la huelga militar de monstruosidad infantil, que si un miembro del partido socialista alemán, propagara ideas análogas a las de Hervé, no podría pertenecer a su partido; porque el partido socialista no puede admitir una propaganda que vá directamente contra su programa y que causa al partido el más grave daño, ya que tales exigencias, dado el estado actual de las cosas, son irrealizables, porque son contrarias al interés mismo de su país (1). (1) V. Deschanels, ob. cir., pág, 58.-Solía marcarse el socialismo alemán, con las notas de patriota y no anrimilírar ista: pero a decir verdad, después de los centenares de miles de obreros reunidos en el Parque Treptow en primeros de Septiembre del año anterior, a donde acudieron para asistir a diez mitines al aire libre y en los que tomaron parte los diputados Bernstein, Fischer, Ledebour , Liebhnecht, Molkenbuhr y otros, con el fin de protestar contra la guerra, habrá que decir, si se tienen en cuenta las circunstancias en que se hizo tal protesta, puesto que en aquel momento estaban interrumpidas las negociaciones con Francia y se temía un casus bet!z' por los asuntos de Marruecos, que el socialismo alemán, en esta ocasión, dió una nota antipatr iótica y así lo entendió el órgano central del socialismo, el Vorwaerts, el cual se regocijaba del éxito y aventuraba la idea de que en adelante la guerra sería imposible. En el Congreso de jena en Septiembre del mismo año, Bcbel, pronunció varios discursos contra la guerra y en el del día 14, hablando del golPe de Agadir, declaró solemnemente, que los socialistas alemanes jamás consentirán enormes gastos y riesgos de conflictos internacionales por un pedazo de tierra marroquí. Esto no obstante, el leader socialista terminó justificando la actitud de los representantes alemanes en el Congreso de Stuttgnr t, los cuales, como es sabido, se negaron a proclamar la huelga general en caso de guerra europea; pues dice Bebel , que hay que dejar en libertad a los socialistas de cada país, para acordar lo que estimen conveniente.
-76el órg-ano encarga rador y protector ciudadanos, el ele mento indispensai colectiva, y el m derecho. Ahora bien; si incurra en los err que hemos hablad bargo, que la agit ha puesto en más rialismo, y ha re, poderosos. La cor el mundo, manifesl veces, e impulsad¡ obreras, ha produc Los Gobiernos, pues, como representantes del Poder público, deben poner mano en las propagandas antipatrioticas e impedir que se aliente la indisciplina militar; tienen que reprimir los atentados contra la patria, si quieren mantener el orden social y no entregar a los pueblos a la anarquía y al desorden. Pero a la vez, deben ejercer una acción positiva que contrarreste esas propagandas, creando y fomentando Ligas patrióticas, asociaciones mixtas de militares y paisanos, que mediante una labor educadora, fusionen la institución armada con la masa obrera; llevar una verdadera y eficaz acción social a los cuarteles, ycrear a imitación de algunas naciones, Casas o Círculos de soldados, en los que al mismo tiempo que se dé a éstos un esparcimiento y recreo de tendencia moral, se les preste una instrucción adecuada, para que así sean tales instituciones, una garantía para la salud, y un muro de contención de la ola antimilitarista, que predica el sindicalismo rojo (1). Así ysólo así, se podrá llegar a la popularidad del ejército, a su verdadera democratización, y a la compenetración de ideas y sentimientos entre el pueblo y la institución armada, para que sea ésta no sólo (1) El movimiento;, nismos destinados a'" cada día va ganan~ la -Societé Fran~aj~e' la •Association de la; Carnegié para la ~ .; de francos; la Escuei. dation), debida a la . creado en el Brasil, la El pacifismo, con gandas. En el Congr '. belgas, M. E. Rossign . unanimidad, para que: las ocasiones en la señor, presentó una r en la cual se propoDe' pacifistas en la Escl( un organismo dentro daria, para unir las. educativa, El pacifismo cuen~~ ganda de sus d .' Paix par le droit, qua \i} El malogrado escritor e ilustrado Jefe Sr. Ibáñcz Martn, escribió en El Unioerso del 16 de Mayo de 1909 (unos meses antes de morir tan gloriosamente) un artículo sobre este punto, haciendo notar la importancia }' utilidad que prestan en Alemania los sold atenheime (casas de soldados) en las que existen amplios salones para conversación, gabinetes de escritura, bibliotecas de vulgarización, pequeños teatros y restaurants económicos. En muchos de ellos, se dan conferencias con aparato de proyecciones y en algunos, se han establecido clases de francés e inglés a precios sumamente baratos. En Francia se organiza Le Foyer du soldat, merced a la voluntad de los patriotas que se preocupan de mantener la disciplina militar, y es lástima que en España no se hayan creado ya estos Círculos, que en esta época son el complemento obligado de los cuarteles. Puede consultarse sobre tan interesante tema, los artículos escritos por el profesor Sr. Castro viejo en la Revista católica de cuestiones sociales de 1911 y la obra de D. Matías Biesa, Correlación de deberes y derechos entre la patria y el soldado, patria y ejército, Cádiz , 1911.
- 84trina socialista; hacer pasar á la sociedad actual por un laminador y entrar de súbito en un régimen colectivista. sería, aparte de la imposibilidad de la. empresa, de efectos desastrosos para la humanidad, por 10 mismo que la experiencia y la Historia enseñan, que la vida humana no puede caminar á saltos. Los partidos, y singularmente los liberales, los hombres públicos, los Estados civilizados, tienen necesariamente que dirigir sus pasos con una orientación marcada hacia el socialismo; reformar sus leyes reconociendo las pretensiones obreras que se estiman justas; cortar abusos de poder político; acabar con las corruptelas y vicios que tanto dañan la buena administración y gobierno de los pueblos; pensar que el tiempo no pasa en balde, y que los códigos no pueden ser Tablas del Sinaí, que permanezcan inalterables ante la marcha y sucesivas evoluciones de la humanidad viviente. Con esto quiero significar, que los Estados todos, no pueden permanecer más tiempo inactivos, ni casi lo que es peor, ir dando con cuenta-gotas reformas de carácter social (1); ante el problema obrero mundial. que es un movimiento formidable, tanto por su extensión como por su intensidad, de mayor importancia que todos, por llevar aneja una profunda renovación de (1) La huelga de mineros ingleses de este año, es un ejemplo que confirma lo dicho en el texto. Los gobiernos y el elemento patronal no deben esperar a hacer concesiones razonables a los obreros, hasta que se exijan por la huelga, porque entonces padece la autoridad de aquéllos y constituye un precedente funesto que puede dar lugar a aumentar la tirantez de relaciones entre capitalistas y obreros. Si hemos de creer al diputado obrero Felipe Shoroden, tres semanas antes de la huelga, pidió el partido obrero al gobierno, que pusiera en vigor el principio del salario mínimo, y el representante del gobierno calificó de impracticable o imposible la proposición, y más tarde, tan pronto como la huelga estalló, se apresuraba a presentar a las Cámaras un proyecto de ley sobre el salario mínimo. Esto es lo que no puede hacerse, pues no hay razón para negar, lo que después se concede por la imposición. , la sociedad actual y todas las energi clusiones, que se t las distintas clase No hay que 01, va en el mundo JI clases medias, lo~ la sociedad presea ción económica 1; una legislación q1 Aunque poco hau o peor el de este '1 gencias socialesq en cambio, no pu~ pesan ni los tribQ, desgravar a las hj Si se han de ., traerían los desp(· que para mejor v sindicalismo, regulador, es in..: medios evitar, l.as armonía de las a las privilegiad derroche y la prc mejorando la Si~ burgués. ., Así lo van coJ Inglaterra, cual lo~ que se señala la (f' porvenir; y asíes" dejando a un la~' para otra cosa q. solución de losg~! dudarse, que si 108;1
-85año, es un ejemplO que el elemento patronal no a los obreros, hasta que la autoridad de aquéllos dar lugar a aumentar la os. Si hemos de creer al ltes de la hudga, pidió ..1 ,r el principio del salariG de iropracticable o impoomo la huelga estalló, se cto de ley sobre el salario ) hay razón para negar, lo la sociedad actual, se requiere consagrar toda la actividad y todas las energías de los gobiernos, para formular conclusiones, que se traduzcan en beneficiosas reformas para las distintas clases sociales. No hay que olvidar tampoco el fenómeno que se observa en el mundo moderno. Desde hace más de un siglo, las clases medias, lo que pudiéramos llamar el estado llano de la sociedad presente, son víctima también de la organización económica reinante y sufren las consecuencias de una legislación que para nada los ha tenido en cuenta. Aunque poco halagador es el estado del obrero, es igual o peor el de este proletariado de leoit a, que tiene las exigencias sociales que no alcanzan a las clases pobres, y en cambio, no pueden soportar las cargas que sobre ellos pesan ni los tributos que se imponen con el intento de desgravar a las humildes . Si se han de evitar las desastrosas consecuencias que traerían los desprendimientos naturales de estos núcleos que para mejorar su situación engrosarían las filas del sindicalismo, Perdiendo la sociedad actual C0n ello su mejor regulador, es indispensable, que se procure por todos los medios evitar, las luchas de las clases sociales, intentar ia armonía (le las mismas y conciliar sus intereses, castigando a las pri vileg iadas, gravando con mano fuerte el lujo, el derroche y la prodigalidad, y desgravar a las obreras, mejorando la situación también, del proletariado semiburgués. Así lo van comprendiendo naciones adelantadas como Inglaterra, cual lo prueba el presupuesto de George, en d que se señala la orientacion de los gobiernos liberales dei porvenir; y así es preciso que lo ccrnorenda mos nosotros, dejando a un lado cuestiones bizant inas , que no sirven para otra cosa que para excitar los ánimos .Yre cardar la solución de los grandes problemas sociales; pues no puede dudarse, que si los problemas de índole política, ocuparon ad actual por un imen colectivista. lpresa, de efectos iismo que la expehumana no puede -ales, los hombres n necesariamente ón marcada hacia nociend(J las pre- ; cortar abusos de el as y vicios que y gobierno de los en balde, Y que los , que permanezcan s evoluciones de la significar, que los más tiempo inaco con cuenta-gotas !l problema obrero Iable. tanto por su mayor importancia nda renovación de .........••
-86y que muchos no 1 nos acordamos tal número de miseral llamado progreso, aumentar los medio: de mayor sufrimiei de un crecimiento d esperados o enferme son los abúlicos, le población es más C medios de producció se encuentra tambir por la vida más en ¿Y qué progreso es sufrimientos de la h renidad en los cora greso es éste enque la locomotora, que 1; signos tan seguros ,c palacios, las elegam bios edificios de tods que a la vez que se a de menesterosos, des No me eansaré ( quiris una grave r, futuras, sino consag vidad, al estudio y so mas que afectan a lf y tened en cuenta, e inaplazable de arme puestos á veces de 1, ridad del Estado y d ciones sean necesari la atención, en otros tiempos de los poderes públicos, son hoy las cuestiones económicas, las que han de entretener por mucho tiempo, la acción de los parlamentos (l). A vosotros, jóvenes escolares, que seréis mañana las clases directoras de la sociedad, os corresponde realizar una labor profunda y de verdadera transformación social, para evitar el brutal contraste de la vida moderna, dominado por el liberalismo económico, que tal cual le ha entendido el individualismo, está reducido á la libertad de escoger entre comer Y no comer; que ha creado la acumulación de la propiedad y la creación de la riqueza irresponsable que diría el cardenal Manning, y que no ha dado apenas, un átomo de felicidad a la mayor parte de los hombres. Porque si el progreso moderno está simbolizado por el invento, por la máquina, por el descubrimiento de cosas que no pudieron casi soñarse; y citamos con orgullo nuestra época, cuando recordamos el telégrafo, el teléfono, el fonógrafo, el ferrocarril, el aeroplano y el submarino, no nos fijamos, como dice Enrique George (2), que a la inmensa mayoría de los hombres del Globo les es indiferente el que haya tales adelantos, porque no pueden disfrutarlos, (1) El presupuesto inglés, es una iniciativa que representa la aplicación de la doctrina de Henry Georgc, cuya evolución final es el impuesto único sobre la tierra. En todos los países adelantados se estudia o se implanta esta transformación del sistema tributario. En Alemania, el impuesto sobre la tierra en uno de sus aspectos, la participación del aumento de valor, ba sido llevado a una ley del Imperio para convert irlo en tributo general. A los ejemplos de Alemania, (donde ya muchos municipios le tienen establecido corno arbitrio) y Australia, Canadá y Nueva Zelanda , hay que añadir Dinamarca Yla Argentina, que han puesto los primeros jalones para la reforma de su sistema tributario, en consonancia con las doctrinas nuevas sobre la producción y la riqueza en sentido social. (2) Pro g resso é pouert d, 1889. (1) lbd.
-87ideres públicos, son ~han de entretener amentos (1). .e representa la aplicación final es el impuesto único se estudia o se implanta iemania, el impuesto sobre n del aumento de valor, ha rtirlo en tributo general. municipios le tienen esta- 'a Zelanda, hay qm· añadir primeros jalones para la 1 con las doctrinas nuevas 1. y que muchos no han tenido ocasión de conocer los, y no nos acordamos tampoco, de que cada día es mayor el número de miserables y de desvalidos; que mediante el llamado progreso, van en aumento las necesidades sin aumentar los medios para satisfacerlas, y que esto es causa de mayor sufrimiento moral, de mayores desigualdades, de un crecimiento del pauperismo y del número de los desesperados o enfermos de enfermedad moral incurable, como son los abúlicos, los locos y los suicidas. Allí donde la población es más densa y la riqueza mayor, donde los medios de producción y de cambio están más desarrollados, se encuentra también la miseria más extrema, es la lucha por la vida más cruel, y el ocio forzoso más continuado. ¿Y qué progreso es éste, que no sirve para disminuír los sufrimientos de la humanidad, que no dá la necesaria serenidad en los corazones y paz a los espíritus? ¿qué progreso es éste en que el vagabundo y el desheredado siguen á la locomotora, que las cárceles y las casas de refugio son signos tan seguros del progreso material, como los lujosos palacios, las elegantes tiendas y los majestuosos y soberbios edificios de todo género? ¿qué progreso es éste, en fin. que a la vez que se aumenta la riqueza, aumenta el número de menesterosos, desvalidos y desgraciados? (1) No me cansaré de repetir, jóvenes escolares, que adquirís una grave responsabilidad ante las generaciones futuras, sino consagráis vuestros esfuerzos y vuestra actividad, al estudio y solución de estos importantísimos problemas que afectan a la entraña de las sociedades modernas; y tened en cuenta, que pesa sobre vosotros la obligación inaplazable de armonizar los intereses y deseos contrapuestos á veces de las clases sociales; de afirmar la autoridad del Estado y del poder público y de cuantas instituciones sean necesarias para la convivencia social; de huír rréis mañana las clasponde realizar una rmación social, para moderna, dominado cual le ha entendido libertad de escoger ado la acumulación iqueza irresponsable noha dado apenas, .rte de los hombres. .irnbolizadopor el inimiento de cosas que con orgullo nuestra o, el teléfono, el fey el submarino, no ge (2), que a la inbo les es indiferente pueden disfrutarlos, (1) Ibd. -
-88 - de radicalismos que tiendan a establecer el reinado de la anarquía y del desorden, y de evitar las desigualdades sociales, dando a todos el mínimum de igualdad, que Dios ha querido dar a todos los hombres. Pero al mismo tiempo, tenéis el deber de defender reformas de notoria importancia que modifiquen el actual estado de cosas, para que sin llegar á las exageraciones del socialismo radical, á la estadieacián de los medios de producción y a la supresión del capital y de la herencia, si lIegueis, a la reorganización de la propiedad, evitando que ésta sea un monopolio de unos cuantos privilegiados, haciendo que cumpla su función social, por lo mismo que es un producto de la cooperación de todos, y no represente un poder absoluto, viva encarnación del JU5 quiritium; poner mano en la legislación civil, para que ésta en 10 futuro no sea, como al presente, resultado del individualismo de la revolución francesa, aunque sin caer tampoco en los extremos de la doctrina socialista radical, y transformar por último, el regimen de la libertad económica, que ha originado el egoísmo brutal de los ricos, la avaricia insaciable de los poderosos, la lucha sin cuartel de las clases sociales; la concentración de los capitales, la casi supresión de la propiedad corporativa, la difusión del pauperismo, el descontento de la masa obrera, y, como reacción, el socialismo revolucionario y disolvente. Hace falta, por fin, que penséis en la conveniencia de dar a los pueblos una copiosa y racional legislación social, encaminada a mejorar la condición de los trabajadores, para que, como decía el gran Pontífice León XIII, se impida que los obreros se hallen solos e indefensos, entregados por la condición de los tiempos a la inhumanidad de los amos y a la desenfrenada codicia de sus competidores; que juzguéis indispensable facilitar los convenios colectivos, auxiliando y protegiendo los sindicatos legales, hasta hacerlos si es preciso propietarios; regular el seguro ; r / en sus distintas y Y pensiones para l sociales la debida cas, para concluir var el nivel intele suma, conducir la una existencia que quila y verdaderam Ese es, repito, v poneis a cumplirlo, tros esfuerzos! ----- (1) Los pueblos cultos cuestiones. En este mÍS/: discutida de seguros (TI paro forzoso. En ella se ÍJ social es evidente, y su ; es el pauperismo. Repr l!1 de Hacienda L10yd GeoJj y la pobreza. Esta refo~ vadores; pero la perse.,eJ Ante estos ejemplos, di' permanezca poco menos ~ de política social, y que se! se retiene, de los pueblos ~
l la conveniencia de al legislación social, de los trabajadores, ~eLeón XIII, se ime indefensos, entre- )5 a la inhumanidad ida de sus competicilitar los convenios )S sindicatos legales, os; regular el seguro -89cer el reinado de la r las desi~ualdades :ualdad, que Dios ha '0 al mismo tiempo, i de notoria imporde cosas, para que .alismo radical, á la .ón ya la supresión I a la reorganización ea un monopolio de que cumpla su Iunoducto de la coopeJoder absoluto, viva sr mano en la legisituro no sea, como uno de la revolución :l los extremos de la rmar por último, el ue ha originado el ia insaciable de los s clases sociales; la supresión de la proupertsmo, el deseeniccion, el socialismo en sus distintas y variadas formas, estableciendo retiros y pensiones para la vejez, concediendo a las agrupaciones sociales la debida participación en las funciones públicas, para concluír de este modo con el estadismo; elevar el nivel intelectual y moral del proletariado, y, en suma, conducir la máquina social por los derroteros de una existencia que, dentro de lo humano, sea feliz, tranquila y verdaderamente progresiva (1). Ese es, repito, vuestro deber; y si, como espero, os disponeis a cumplirlo, ¡Dios quiera que el éxito corone vuestros esfuerzos! (1) Los pueblos cultos se preocupan actualmente de estas importantes cuestiones. En este mismo año, en Julio, Inglaterra aplica su ley tan discutida de seguros (The insurnnce Act.} contra la enfermedad y el paro forzoso. En ella se impone como obligatorio el seguro; S\1 tendencia social es evidente, y su fin, es atajar el grave mal de Inglaterra, que es el pauperismo. Representa, según la expresión del popular Ministro de Hacienda Lloyd George, un parapeto que se levanta entre E"Ipueblo y la pobreza. Esta reforma ha sido duramente combatida por los conservadores; pero la perseverancia del Ministro de Hacienda, ha triunfado. Ante estos ejemplos, dá lástima, por no decir vergüE"nzn" que España permanezca poco menos que insensible ante el movimiento formidable de política social, y que seamos una excepción, en lo que a esta cuestión se refiere, de los pueblos vuropeos. l:!
SUMARIO 1 Páginas. INTRODUCCIÓN. .• . ••••••..••...•....••.•..• 5 9 Precedentes filosóficosdel Sindicalismo revolucionario . 11 A.-Concepto del Sindicalismo revolucionario. 19 B.-Caracteres de este Socialismo nuevo.. . . . . . . .. . . . . . . . ... . . . 29 C.-Medios de Acción con que cuenta.. . . .. . . . . . . . . . . . . . 32 D.-Difusión del Sindicalismo revolucionario................... 37 III A.-EI Sindicalismo revolucionario y la democracia .... '" ... . . . n B.·~EI Sindicalismo obrero, los Partidos políticos y el Estado. . . .. 49 C.-Juicio crítico de la Acciónsindicalista , .. " .. 59 D.-El antimilitarismo y el antipatriotismo sindicalista.. " ... " . . 68 IV Conclusión. . .. . . 81