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Consideraciones sobre las cartas de seguro húngaras e hispanas a favor de los egipcianos

Szászdi León-Borja, István

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Producción Científica

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Consideraciones sobre las cartas de seguro húngaras e hispanas a favor de los egipcianos Considerations regarding Hungarian and Hispanic letters of security in favor of Egyptians István Szaszdi LEÓN-BORJA Universidad de Valladolid RESUMEN Noticias sobre la presencia de grupos de gitanos o ‘egipcianos’en España a lo largo del siglo XV, a través de diversas fuentes, en especial las ‘cartas de seguro’ o de salvoconducto otorgadas por los reyes, entendiendo que eran peregrinos que iban a Santiago, hasta el decreto de 1499 en que se les ordena salir de Castilla si no toman vecindad y oficio conocido. Comparación con las situaciones vividas, años antes, por los gitanos en el ámbito del Imperio, donde tenían ‘cartas de seguro’de los reyes de Hungría y de los mismos emperadores. PALABRAS CLAVE: Gitanos. Peregrinación a Santiago. Alemania. Castilla. Salvoconductos. Siglo XV. ABSTRACT Information about the presence of groups of gypsies or ‘Egyptians’ in Spain over the course of the fifteenth century from diverse sources, particularly the ‘letters of security’ or safe-conducts the kings issued, understanding that the gypsies were pilgrims who went to Santiago, until the decree of 1499 that ordered them to leave Castile unless they established residences and known trades. A comparison with the experiences of gypsies years earlier in the area of the Empire, where they had ‘letters of security’ from the kings of Hungary and the Emperors themselves. KEY WORDS: Gypsies. Pilgrimage to Saint James. Germany. Castile. Safe-conducts. Fifteenth century. En la España Medieval 213 ISSN: 0214-3038 2005, 28 213-227 Un pueblo que tiene la costumbre de vivir nómada, que manteniendo fuertes vínculos familiares y tribales se niega a la sedentarización y adopción de una ley ajena, tiene necesidad constante de asegurar su libre circulación por el territorio. Este trabajo pretende llamar la atención sobre los instrumentos legales españoles y su filiación con otros de otras latitudes. El nomadismo de los gitanos aseguró el aislamiento cultural de sus principales rasgos de identidad fortaleciendo la autoridad de sus voivodas o patriarcas, que eran los administradores de su ley, al igual que permitió la supervivencia de su lengua y de buena parte de sus creencias particulares incluso después de su conversión al Islam y al Cristianismo1. No hace mucho he desarrollado en un primer trabajo de investigación sobre el tema de los instrumentos legales de protección de este pero a medida que aumentaban los materiales y las noticias sobre las Cartas de Seguro favorables a los gitanos tanto en Castilla como en el Reino de Hungría he caído en la tentación de dedicarles estas nuevas páginas2. Durante el periodo que Leblon ha llamado acertadamente la “Edad de Oro” de los gitanos de España fueron utilizados estos instrumentos jurídicos para su vagar por los reinos hispanos3. Sólo aquéllos con instrumentos tales como cartas de creencia, cartas de seguro, o pasaportes, conseguían trasladarse en largos viajes de naturaleza política, religiosa o comercial, al final del Medioevo. No debemos dejar pasar por alto que estas Cartas de Seguro a favor de los egipcianos, de que hablamos, eran de naturaleza personal y no genérica. Iban dirigidas a las autoridades del Reino a favor de garantizar la seguridad y pasaje de determinadas personas que ostentaban el título –reconocido por los Reyes– de Condes y Duques de la Pequeña Egipto. Ese documento acreditativo se extendía a su familiares y a su compañía de hombres, mujeres y niños gitanos. Por ello no debemos de presumir que tales documentos beneficiaban indiscriminadamente a todos los miembros de la nación calé, sino a grupos concretos conducidos por sus patriarcas. A partir de 1402 existe documentación de la llegada a Europa de monjes coptos, quienes habían peregrinado a Jerusalén pidiendo limosnas y visitando los Santos Lugares. En 1452, uno de esos religiosos llegó a Lisboa. Así los gitanos no tuvieron que esforzarse al hacerse confundir, poco después, con tales peregrinos del lejano Egipto4. El año de 1425 el Rey de Aragón, Alfonso el Magnánimo, concedió al conde Tomás de la Pequeña Egipto la siguiente Carta de Seguro: István Szaszdi León-Borja Consideraciones sobre las cartas de seguro húngaras e hispanas... 214 En la España Medieval 2005, 28 213-227 1Uno de estos residuos de su vieja fe animista –es la veneración a sus muertos, una de sus características coloristas al celebrar el Día de los Difuntos y el ornato de sus sepulturas. Quiero dedicarle estas páginas a mi padre, Ádám Szászdi Nagy, a mi prima húngara Bernardette Giulia Balogh– por si algún día aprende el castellano, y a su abuela la Dra Gizella Réhàk, en cuya casa en la calle Régy Poszta de Pest comencé este trabajo. 2István SZÁSZDI LEÓN-BORJA, “Las Cartas de Seguro a favor de los egipcianos en peregrinación a Santiago de Compostela”: Iacobvs, 11-12. Sahagún, 2001. pp. 71-93. Está en vías de publicación otro artículo mío en relación con los gitanos: “Los Gitanos como sujetos del Derecho Castellano e Indiano durante la Edad Moderna (Siglos XV-XVII)”: Anuario Iberoamericano de Historia del Derecho Contemporáneo e Historia Contemporánea, 2, Santiago de Chile, 2002-2003. 3Bernard LEBLON, Los Gitanos de España. El precio y el valor de la diferencia. Gedisa Editorial (Barcelona, 1993), pp. 17-18. 4Charles R. BOXER,O Imperio Marítimo Português 1415-1825. (Lisboa, 1992), p. 37. “Nos Alffonsus, Dei gratia Rex Aragonum, Sicilie, Valencie, Maioricarum, Sardenia, Corsice, Comes Barchinone, Dux Athenarum et Neopatrie ac etiam Comes Rossilionis et Ceritanie. Dilectis et fidelibus nostris Gerentibus, Vices Gubernatoris, vicariis, baiulis, çalmedinis, justiciis, merinis supra juntariis, portariis, ceterisque universis et singulis officialibus regnorum et terrarum nostrarum constitutis ad quem seu quos presentes pervenerint et fuerint presentate. Salutem et dilectionem. Cum inclitus Thomas Comes in Egipto Parvo, presencium, ostensor per regna et dicionem nostram habeat necessario gressus suos dirigere versus suam patriam redeundo, dicimus et mandamus vobis et vnicuique vestrum expresse et de certa sciencia sub nostre ire et indignacionis incurso penaque decem milium florinum, quatenus predictum inclitum Thomas Comitem in Egipto Parvo cum et quandum contingerit transire, morari et stare, in terris dominatione nostre una cum eius omnibus equitaturis, famulis, familiis, auro, argento, peciis jocalibus, maletis, bedadiis ceterisque omnibus eius et suorum rebus et bonis que secum defferant regna et terras nostras, portusque et passus predictas exire et ad propria redire libere permitatis sine quacumque molestacione seu cuiuscumque pedagii pasagii aut cuiuslibet alterius juris nostri imposicionis peticione. Qui memoratum inclitum Comitem qui cum tota familia sua ab infidelibus propter fidem Christi fuere a proprio territorio et dominio eorum expulsi, cum piis elemosinis eis in quantum potueritis habeatis recomissos ipsos que recipiatis et tractetis honorifice prout decet de securo transitu et conductu eis quotiens opus fuerit vbique providendo, caventes attente ne contrarium attentetis cum nos sic fieri velimus et compleri, in cuius rei testimonium presentem fieri jussimus nostro sigillo secreto munitam. Datan Cesarauguste VIII die Madii, anno a Nativitate Domini Millesimo CCCC vicesimo quinto. Rex Affonsus”5. Por tanto ya se les consideraba entonces refugiados por causa de los infieles, debe entenderse los turcos. Y por razones pías el Rey don Alfonso otorgaba su protección mandando que se les tratara con honra en todos sus reinos y señoríos. Pronto a este perfil de refugiados se unió el de penitentes. La llegada de egipcianos a Castilla debió ocurrir pocos años después. La Crónica de los “Hechos del Condestable don Miguel Lucas de Iranzo” nos hace relación cómo a comienzos de 1470 llegaron a Andújar: “un cauallero que se llamaua el conde Jacobo de la Pequeña Egibto, con su muger la Condesa, que llamauan doña Loysa, e con fasta cinquenta personas, onbres e mugeres e niños, que traya en su conpañía. Los quales andauan así por el mundo, segund diçían e mostrauan por ciertas Letras, façiendo penitençia por mandado de nuestro Muy Santo Padre porque sus anteçesores dis que avían fallesçido en la creençia de [Mahoma rene- István Szaszdi León-Borja Consideraciones sobre las cartas de seguro húngaras e hispanas... En la España Medieval 215 2005, 28 213-227 5Luis VÁZQUEZ DE PARGA, José María LACARRA, Juan URÍA RÍU,Las Peregrinaciones a Santiago de Compostela. III (Pamplona, 1993), p. 21. Como se puede apreciar esta Carta de Seguro era completamente regular. El 16 de enero de 1415, Fernando de Antequera, padre del rey Alfonso, había otorgado en Valencia otro salvoconducto a favor de un clérigo indio llamado Jacobo Brente quien también iniciaba su regreso, en los siguientes términos: “Als amats e feels tots e sengles officials e sotsmesses e als lochtennents de aquells, e a totes guardes de coses prohibides en los confinis de nostres regnes e terres o en altres lochs qualssevol constituits, salut e gracia. Com Jacobo clergue de misse cantant, natural de les Indies, exhibidor de la present, venint de vesitar lo cors del benaventurat Moss. Sent Jachme de Galicia, s’en torna a les dites Indes, a per ço com no sab lo lengatge de les gents dels dits nostres regnes e terres e es negre e de color de Itiops, se dubte no li sia fet algun greuge o dampnage”. [Ibidem, p. 36.] gando de] nuestra Santa Fe por miedo e temor del Gran Turco, de quien avían seydo conquistados e sojuzgados. E asy porque entre otras letras traya una Carta del dicho señor Rey por la qual Su Alteza enviaua a mandar a todos los grandes e súbditos e naturales destos sus Reynos que oviesen recomendado al dicho conde Jacobo, e le ficiesen toda onor e buen acogimiento, como por ser gente estrangera y andar como pelegrinos en aquella manera, el dicho señor Condestable les mandó resçebir y aposentar en la dicha çibdad...6. Ésta es la primera vez que aparece el nombre del Conde don Jacobo de la Pequeña Egipto, como veremos más adelante. Obsérvese cómo las autoridades gitanas exhibían al llegar sus Cartas de Seguro de diversos reyes y del Emperador. Volviendo a la Crónica de Iranzo, el Condestable a los cinco días: “mandoles ayudar de su cámara, lo mejor que pudo, con alguna copia de enrriques para su viaje, e mandoles usar su Carta par que todas las çibdades e villas e lugares que en estos reynos estauan a su cargo e gouernación les ficiesen todo onor e buen acogimiento. De todo lo qual el dicho Conde e todos los que con él venían se partieron dél muy contentos y alegres, loándose mucho del dicho señor Condestable, de las grandes ayudas y merçedes que dél avían reçebido”. A los quince días siguientes llegó a Andújar otro grupo de egipcianos bajo el mando de “otro cauallero que se llamaua el duque Paulo de la Pequeña Egipto”. Es decir, persona con mayor rango que el conde Jacobo. Venía con hombres y mujeres y se presentó ante el señor Condestable con: “cartas del Rey nuestro señor e letras del Rey de Françia, y de otros duques e grandes señores, de cómo andaua por el mundo en pelegrinaçión, façiendo penitençia”7. Este patriarca gitano fue tratado con especial reverencia por considerarle superior al conde Jacobo, la Crónica del Condestable subraya este hecho al relatar el recibimiento que Iranzo le hizo: “Al qual el dicho señor Condestable fizo mucha onrra, segund a la dignidad de su título duçial requería. E al tienpo que se ovo de partir, le mandó dar su Letra e ayudalle para su viaje y camino...”8. Obsérvese que se adelantaba un grupo que precedía la llegada del Duque y de la mayoría de la tribu para verificar la seguridad del camino y la buena acogida de la tierra. Y otra señal de deferencia es que el Condestable los escoltó hasta media legua fuera de la ciudad, después de hacerles buenos regalos y limosnas. Subrayemos que István Szaszdi León-Borja Consideraciones sobre las cartas de seguro húngaras e hispanas... 216 En la España Medieval 2005, 28 213-227 6Anónimo, Hechos del Condestable Don Miguel Lucas de Iranzo (Crónica del Siglo XV). Edición y estudio de Juan de Mata Carriazo, Espasa Calpe SA. (Madrid, 1940), p. 416. Como señala Leblon, el Condestable había recibido la visita de condes gitanos en su alcázar de Jaen, anteriormente, el año de 1462. 7Ibidem, p. 417. 8Ibidem. el Condestable les dio en cada ocasión una nueva Carta de Seguro suya. Diez años después, en 1480, los futuros Reyes Católicos otorgaron al conde Jacobo de la Pequeña Egipto otra Carta de Seguro, que igualmente iba a Santiago de Compostela con sus familiares y criados en peregrinación9. Posiblemente fuera él, o un hijo con el mismo nombre, el Conde de los egipcianos quen recibió en 1491 una Carta de los Reyes con el mismo objeto. En la primavera de 1491, don Fernando y doña Ysabel concedieron Cartas de Seguro a los condes Jácome, Felipe, y Luis de Egipto la Menor que iban en peregrinación a Santiago de Compostela con sus familiares, criados y compañías10. Los Reyes firmaron tres Cartas de Seguro protegiendo a los Condes egipcianos y su gentes de pagar derechos en su andar hacia Santiago: “e que de las rropas e bestias e otras cosas suyas que lleuaren no les sea pedido ni lleuado portadgo ni aduana ni pasage ni rroda, ni castillería, ni otro derecho alguno”. Éste conde Jácome posiblemente se trata del mismo a quien obsequió Iranzo en Andújar, veinte años atrás, como he apuntado. El conde Jácome de Egipto aparece de nuevo en los documentos en un momen- to difícil para los de su nación en el año de 1499, escasos meses después de publicada la expulsión de los reinos de aquéllos que no se hicieran sedentarios. Quizás buscando el amparo real y así conseguir el demorar o evitar el temido destierro el conde Jácome relató a Sus Altezas como un año y nueve meses antes –es decir por octubre de 1498– él y los suyos fueron objeto de una trampa por una vecina de Torrelobatón y el Corregidor de Tordesillas. El Conde pidió justicia a los Reyes. En junio de 1499, a petición del Conde Jácome de Egipto la Menor, el Consejo Real en nombre de los Reyes dictó una Real Provisión por la cual se dirigían al Corregidor pidiéndole la información que hizo el anterior en el oficio para dictar la sentencia contra los gitanos del Conde. Quizás lo que más sorprende es que a la hora de ser acusados los egipcianos de hurto, el conde Jácome no echara mano de su Carta de Seguro concedida por don Fernando y doña Ysabel. Según explicó el conde gitano y recoge la propia Real Provisión aludida: “creyendo segund el dicho Corregidor hera que de fecho faria justicia dellos syn guardarles sus prevyllejos por justo temor e myedo quiso mas pagar los dichos rreales e doblas e taça e porque mas fuerte fuesen e no paresçiese coecho diz que lo dio por sentençia e condenó a él e a su conpañía a pagar todo lo suso dicho e para ello ovo de vender a mal barato quanto traía por conplir con el dicho Corregidor...”11. István Szaszdi León-Borja Consideraciones sobre las cartas de seguro húngaras e hispanas... En la España Medieval 217 2005, 28 213-227 9Amalia PRIETO, María Asunción MENDOZA, Concepción ÁLVAREZ y Amando REPRESA, Registro General del Sello, Inventarios y Catálogos. III (julio 1480-diciembre 1484), (Valladolid, 1953) doc. 204, p. 29. El texto se encuentra en el Apéndice Doumental de este trabajo. 10 Véase para conocer el texto completo de las Cartas de Seguro, el Apéndice Documental de mi artículo “Las Cartas”, (ob. cit.), pp. 88-92. Al final de este trabajo reproducimos el texto de la Carta del conde Jácome de 1491. El nombre del conde Jácome de Egipto la Menor, subrayaba la devoción de los egipcianos por el Hijo del Trueno. 11 AGS. RGS. 1499-VI, 67. Ello puede ser síntoma tanto de que las Cartas no implicaban la impunidad de sus beneficiarios ante la Ley, de cometer algún delito, como que a pesar de gozar de quince años de vigencia –de los cuales ya se habían cumplido ocho– éstas habían perdido efecto y en desuso ante las Justicias locales. Aún así, la reacción del Consejo Real fue enérgica12. Las Cartas de Seguro otorgadas por los Reyes Católicos a los duques y condes gitanos, a sus familiares y criados, nos permiten percibir la generosidad de los Reyes con los miembros de esta nación. Los gitanos eran recibidos como refugiados, víctimas del Turco, en una época en que la Corte de doña Ysabel y don Fernando buscaba alianzas diplomáticas y militares contra aquel formidable enemigo de la Cristiandad. Ello exigió el intercambio de embajadas, lo que permitió la llegada a suelo español de lejanos emisarios13. Y en ese contexto los misteriosos forasteros morenos cuyos duques vestían de blanco eran objeto de la compasión general. Otras Cartas de Seguro parecidas debieron ser otorgadas por los monarcas portugueses, pero carecemos de los documentos y sólo tenemos referencias literarias a la presencia de los egipcianos en suelo lusitano. Su llegada a Portugal debió tener lugar poco después de 1470. Para algún investigador el peligro que se tendrían que enfrentar los grupos gitanos en Castilla era el Consejo de la Mesta14. Mucho más útil me parecen estas Cartas de Seguro, aquí estudiadas, para protegerse de la Santa Hermandad en los reinos de Castilla. Y así lo demuestra la documentación de finales de siglo XV desempolvada por Miguel Gómez Vozmediano a publicar en un importante trabajo próximamente15. Eran mayores los conflictos con los agricultores por invasión de sus campos, que con los propios ganaderos todavía en las dos primeras décadas del siglo XVI. Y retornando a la Santa Hermandad baste con recordar que desde las primeras Cortes celebradas por Ysabel y Fernando, las de Madrigal de las Altas Torres, en 1476, se buscó acabar con el bandidaje y la inseguridad de los caminos especialmente por razones políticas porque el Reino estaba inmerso en una guerra civil, la Guerra de Sucesión Castellana. Entonces se estableció la creación de hermandades de carácter concejil, que quedaban integradas en una Hermandad general. Los Reyes aprobaron unas ordenanzas para su gobierno. La nobleza se sintió agredida y István Szaszdi León-Borja Consideraciones sobre las cartas de seguro húngaras e hispanas... 218 En la España Medieval 2005, 28 213-227 12 Szászdi, “Las Cartas” (2), pp. 79-83. 13 He estudiado parte de esas alianzas en el artículo “Después de las Inter caetera, ruptura y cambio en la política indiana de Alejandro VI”: Memoria del X Congreso del Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano. Escuela Libre de Derecho, Universidad Nacional Autónoma de México. II, México. 1995. pp. 1577-1629. En la última década del siglo XV se intentó una gran alianza entre príncipes cristianos y el Sultán de Babilonia, es decir de Egipto, contra el imperio otomano. A ello también se debe la presencia de una embajada georgina en España en 1495. [Luis GIL FERNÁNDEZ e Ilia M. TABAGUA,Fuentes para la HIstoria de Georgia en bibliotecas y archivos españoles (siglos XV-XVII). Editorial Complutense, Madrid. 1993, pp. 20-22.] 14 Antonio GÓMEZ ALFARO, “Gitanos: La Historia de un pueblo que no escribió su propia Historia”: Los Marginados en el Mundo Medieval y Moderno. [Ed.] María Desamparados Martínez San Pedro. Instituto de Estudios Almerienses (Almería, 2000), p. 79. Tal afirmación parece provenir de una impresión recogida por Leblon en su libro citado. 15 Saldrá en el número 2 del Anuario Iberoamericano de Historia del Derecho e Historia Contemporánea, publicado en Santiago de Chile. vio en esta Santa Hermandad una intromisión de la Corona y una limitación de su influencia pero la Reina no se dejó impresionar. El objetivo de la Santa Hermandad era el perseguir y acabar con la inseguridad en los caminos, despoblados y el campo. Se buscaba acabar con los robos de personas inmuebles, ganados, muertes, heridas y prisiones hechas “por propia autoridad” sin mandato real o de sus tenientes, quemas de casas o de propiedades como viñas o mieses. Conocemos cuatro Cartas de Seguro otorgadas por los Reyes Católicos, una de septiembre de 1480, y otras tres expedidas en marzo de 1491. En 1480 los Reyes otorgaron un año de protección al Conde don Jacobo, a sus parientes y compañía, librándoles igualmente de pagar contribución alguna en las ciudades, villas y lugares de su peregrinar a Compostela. Aquellas Cartas de 1491, otorgadas por el Rey don Fernando a favor de los Condes de Egipto la Menor, declaran, en cambio, tener vigor y duración durante 15 años a contar a partir de esa fecha. Eran de uso interno, dentro de los Reinos de don Fernando y de doña Ysabel, como es característico de las Cartas de Seguro16. En ellas también se alegaba que eran peregrinos que iban: “en rromeria por la via del bienaventurado señor Santiago a conplir çierta promesa que tienen fecha...” Hasta 1499 la justicia real sólo parecía proteger a los gitanos. Se reconocía la jurisdicción judicial personal de sus Condes y Duques sobre sus criados y gentes de su nación. Aunque consta que ya en 1460 Juan II de Aragón se quejaba que personas de diversas naciones se unían diariamente a los egipcianos, los reyes no limitaron el poder de sus Duques y Condes17. Todo lo contrario, les favorecían y protegían otorgándoles salvoconductos. A pesar de su pobreza los supuestos refugiados movían la compasión de los poderosos, quienes veían en los misteriosos extranjeros a un pueblo de desgraciados penitentes18. István Szaszdi León-Borja Consideraciones sobre las cartas de seguro húngaras e hispanas... En la España Medieval 219 2005, 28 213-227 16 Ello contradice la opinión de Leblon quien declara: “Desde la unión matrimonial de los Reyes Católicos, que inaugura la unidad territorial de España, el tono de las cartas de protección ha cambiado. Algunos salvoconductos se conceden tan sólo por un año; si aún se mencionan las romerías, la alusión a las limosnas caritativas poco a poco desaparece y el favor real consiste ahora en reconocer a los peregrinos el derecho de ejercer oficios lícitos y honestos para asegurar su subsistencia”. [Leblon, Los Gitanos (3), pp. 22- 23.] Llama más la atención por reproducir como ilustración –sin molestarse en leer el documento comple- to– la primera página de una de las tres Cartas de Seguro a favor de gitanos fechadas en marzo de 1491, en que los Reyes Católicos declaran “e mando que este mi Seguro vala e sea guardado al dicho don Felipo e a los de su conpañia e Naçion que con ellos anduvieren por tienpo de quinse años, e no mas”. Hoy el Diccionario de la Lengua Española define Carta de Seguro: “Documento personal, expedido por una autoridad sindical o gubernativa, que permite ejercer o encontrar ocupación, en las profesiones corporativamente monopolizadas.” [Diccionario de la Lengua Española, I. RAE. Madrid, 1984. p. 283.] 17 LEBLON,Los Gitanos (3), p. 18. 18 En el siglo XV en Europa ser pobre era casi equivalente a maleante, vago y vil. Al rechazo al dolor, enfermedad, miseria y desgracia se unía una natural desconfianza de las gentes quienes veían en los forasteros vagabundos a posibles delincuentes. Soy de opinión que el cambio de actitud hacia los gitanos por parte de los Reyes Católicos hay que encuadrarlo en la época posterior a la Guerra de Granada en que los reinos estaban agotados y despoblados por ésta, motivando probablemente un aumento de la inseguridad y de la delincuencia. [Sobre el aumento de la pobreza después de la Guerra de Granada véase el ensayo histórico de María del Carmen CARLÉ: La sociedad hipanomedieval III. Grupos periféricos: las mujeres y los pobres. Gedisa Editorial, Barcelona, 2000. pp. 110-112.] Podemos afirmar, después de estudiar estas Cartas de Seguro, que existe un género hispano de éstas atendiendo al propósito de peregrinación de sus beneficiados. Género nacido de la normalidad de la presencia de forasteros en los reinos y señoríos hispanos en carácter transeúnte, cuyas motivaciones religiosas y pías movía a la protección de los Reyes y de los poderosos. La motivación de estas Cartas fue la solidaridad derivada de la caridad cristiana. Como escribió Gil Vicente en su Farsa das Ciganas, poniendo en boca de una egipciana la opinión general: “De Grecia sumuz hidalgaz por Diuz, Nuestra ventura que fue cuntra nuz, Por tierraz estrañaz nuz tiene perdidas”19. Tales Cartas de Seguro fueron suspendidas a partir de la Real Provisión de Expulsión, fechada el 4 de marzo de 1499, contra los egipcianos20. Para garantizar su seguridad y movimiento los gitanos habían procurado Cartas de Seguro allí por donde habían viajado años antes de alcanzar la Península Ibérica. A finales de 1417 sabemos que grupos de gitanos recorrieron el norte de Alemania. Hamburgo, Lübeck, Wismar, Rostock, Stralsund fueron algunas ciudades por ellos visitadas. Eran unos 300 y tenían un duque y un conde “que administraban la justicia y cuyas órdenes eran acatadas”, según la Chronica Novella de Hermann Cornerus. Entonces exhibían una Carta de Seguro de Segismundo, Rey de Romanos ordenando que fueran buen tratados en todos sus estados por ser penitentes pues habían apostatado y tenían que vagar por el mundo siete años de penitencia21. En el verano de 1418 llegaron a Zurich; las crónicas los describen como gente forastera de piel oscura con duques y condes que decían eran oriundos de Egipto Menor. Una crónica en particular de esa ciudad helvética dice que algunos gitanos afirmaban que eran de Igritz, que como comenta Fraser, se trata de un pueblo hoy al norte de Hungría cercano a la ciudad de Miskolc22. Contaban éstos que habían sido expulsados por los turcos y estaban condenados a hacer penitencia viviendo de limosnas István Szaszdi León-Borja Consideraciones sobre las cartas de seguro húngaras e hispanas... 220 En la España Medieval 2005, 28 213-227 19 Vicente nos señala asi que los gitanos ya pronunciaban diferente en 1520 la lengua. Igualmente recoge el rumor que eran griegos. [Adolfo COELHO, Os Ciganos de Portugal. Com um estudo sobre o calâo. Prefacio de Rosa Maria Perez. Publicaçôes Dom Quixote (Lisboa, 1995), p. 150.] 20 Su registro se encuentra en el Archivo de Simancas [AGS., RGS. 1499-III, 35.] No es posible aceptar la afirmación que hace Gómez Alfaro “de que muchas familias continuaban obteniendo licencias que respetaban su existencia viajera y frenaban con ello cualquier iniciativa persecutoria”, a pesar de la Pragmática de 1499. La fuerza de la Pragmática Real claramente derogaba las Cartas de Seguro otorgadas con anterioridad. [Gómez, “Gitanos” (14), p. 82.] 21 Fuera una falsificación o sencillamente error del cronista lo cierto es que sólo conocemos el texto de una Carta Seguro otorgada por el emperador Segismundo, que también era Rey de Hungría, con fecha de 1423 –es decir posterior a los hechos descritos– que se encuentra transcrita en el Apéndice Documental de este trabajo. 22 En húngaro esa población se llama Igriczi, según la nueva ortografía Igrici, y tiene todavía junto al pueblo el pintoresco arrabal de los gitanos con sus casas de adobe y techo pajizo, cercano al cementerio. De Igrici provenían los antepasados de mi abuela materna, Lenke Igriczi-Nagy, donde tenían sus propiedades desde la batalla de Muhi en 1240. En aquellas tierras cercanas al Tisza mi padre vivió días felices de su infancia. pobremente por espacio de siete años. Seguían las costumbres cristianas para bautismo y sepultura y aunque vestían miserablemente eran ricos en oro y plata; comían y bebían bien e igualmente pagaban bien23. A finales del verano abandonaron las tierras de Suiza y pasaron a Alemania. El siguiente verano estaban en Saboya. El 22 de agosto llegó una banda de gitanos a la pequeña ciudad de Châtillon-sur Chalaronne. Los egipcianos mostraron Cartas de Seguro del Duque de Saboya y de Emperador, las autoridades locales les entregaron vino, avena y tres florines a todos. Dos días más tarde Andrés “que se dice Duque de Egipto la Menor” apareció a seis leguas con unos 120 acompañantes en Saint Laurent. Parece que el mismo duque Andrés es el que acampó en Bruselas en enero del año siguiente, donde él y los suyos fueron generosamente atendidos con cerveza, vino, pan, una vaca, cuatro ovejas y 25 monedas de oro. En marzo de 1420 estaban en Deventer, 100 egipcianos –hombres, mujeres y niños– con cuarenta caballos, que habían sido expulsados de su país por causa de su fe cristiana. El duque egipciano mostró Cartas del Rey de Romanos. El alcalde agasajó al duque Andrés (“Hoefscheid Heren Andreas, Hertoch van Cleyn Egypten”), y a su comitiva24. Por 1424 los gitanos habían mostrado en Heidelberg Cartas de Seguro otorgadas por emperadores, Munster dice que entonces vio una del emperador Segismundo en que éste explicaba que los gitanos eran penitentes provenientes de Egipto Menor que habían renegado del cristianismo y que arrepentidos peregrinaban en penitencia por algunos años en cumplimiento de un voto. Años más tarde el maestro Juan Lorenzo Palmireno, famoso humanista profesor de griego de la Universidad de Zaragoza, en “El estudioso cortesano”, publicado en Valencia en 1573, escribe que los gitanos de España mostraban todavía la Carta de Segismundo en 1540, en que se les calificaba de “penitentes”25. El historiador bávaro Juan Aventino dice en su Annalibus Boiorum (Basilea, 1515), que los egipcianos mostraban pasaportes y salvoconductos del emperador Segismundo, de Ladislao V, de los príncipes Báthory y del papa Eugenio IV26. También mostraron una Carta de Seguro del papa Martín V que les otorgó en 1423 en que extendió a siete años más de peregrinación al Duque Miguel, al duque Andrés y a sus gitanos. Según Fraser todo parece indicar una burda falsificación, entre otras cosas el Papa les concede la remisión de la mitad de sus pecados. En cambio la Carta exhibida por los egipcianos en Ratisbona ese mismo año, sí tiene visos de autenticidad. Era una Carta del emperador Segismundo, que era el Rey de István Szaszdi León-Borja Consideraciones sobre las cartas de seguro húngaras e hispanas... En la España Medieval 221 2005, 28 213-227 23 Angus FRASER,História do Povo Cigano. Editorial Teorema Lda. Lisboa, 1998. pp. 70, 72. Desde que entraron a tierras suizas en enero de 1418 eran indentificados como egipcianos, practicando sus oficios habituales en las ciudades: herreros, caldereros, plomeros... [Jenische LEBENSLÄUFE,Fahrendes Volk-verfolgt und verfemt. Limmat Verlag Genossenschaft (Zürich, 1990), p. 18.] 24 FRASER,História (22), p. 74. 25 F. M. PABARÓ,Historia de los Gitanos, Ed. facsímil de la de 1914. (Madrid, 1980), p. 12. Palmireno decía que la Carta que le mostraron del Rey de Polonia estaba caducada, y por tanto ya había acabado el tiempo de su penitencia, ni contestaban en lengua egipcia, ni griega moderna como la que se hablaba en Morea o en el Archipiélago –aunque reconocía que habían algunos que sí. [Coelho, Os Ciganos (19), p. 151.] 26 PABARÓ,Historia (24), p. 26.