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Jóvenes arquitectos. A próposito de su exposición en la Galería de Cahiers d'Art

Zervos, Christian

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R. Beugé, Paris. J. Bossu, Paris. "GATEPAC", Barcelone. C. Lericolais & Klein, Nantes. Miquel, Alger. Neidhardt, Zabreb. Ch. Perriand, Paris. R. Poursain, Paris. "PRAESENS" et "u", Varsovie. M. Roux, Paris. Sever, Zagreb. Streb, Nuremberg. "TECTON", Londres. Weissmann, Zagreb. Woog et Rod, Paris. Jóvenes arquitectos A propósito de su exposición en la Galería de Cahiers d'Art Febrero - Marzo 1935 Christian Zervos Cahiers d'Art, año 1935, no.1-4, pp.75 y 91 22 dc Los jóvenes arquitectos pagan con gran coraje sus convicciones como para profesarles una profunda simpatía. El tan irritante argumento de la sinceridad o del fingimiento no cuenta para ellos. Creen lo que tienen el placer de creer. Tienen la creencia en su plenitud y el amor profundo por lo que hacen o lo que piensan. El instinto de insurrección que visita a veces a los hombres es necesario al espíritu para asegurar su pleno desarrollo, hacerles sentir su plena ocupación, hacer valer todo su precio. La sinceridad de sus convicciones los distingue de todos aquellos que no creen estar sin honor, entendiendo honor arquitectónico. Para ellos, la Academia entera y todas sus sucursales, la tradición y cada uno de sus edictos resultan tanta mentira que lo detestan con lo mejor de su espíritu y superan todos sus límites. El placer que tienen en volver a ser libres es de una experimentación tan rara como para que jamás renuncien a ello. Se puede notar todavía que la influencia de Le Corbusier ha contribuído en gran medida al desarro- llo de este espíritu. Pues, si bien es combatido por la gente de bien, que querría hacerle llevar una existencia en los márgenes de la sociedad, Le Corbusier, por la extensión y potencia de su espíritu, ejerce sobre los jóvenes más fervorosos una acción tan profunda que, el día de mañana, se prolongará sin duda a los hombres de bien, en el momento en que sus ideas y propuestas les resultarán tan evidentes como ahora les parecen absurdas. Esta acción se ejerce dentro del orden formal, que resulta de poco interés, y del orden espiritual, lo que no dejará de constituir un sólido equipo de hombres actuales. Hasta el presente, la posición de los jóvenes con respecto a los problemas arquitectónicos no es netamente detectable. Faltos de ocasiones para realizar una obra, no pueden dar la talla. Sin embargo, se puede deducir de sus proyectos y de sus discursos que el espíritu de la joven arquitectura viva se desarrolla fuera de la estricta doctrina, del rigor de los primeros momentos de pureza, de las vanas sutilezas. Parecen impregnados de la idea de que el espíritu de la arquitectura moderna no se halla en los detalles que uno elimina. Lo desnudo no es forzosamente el fin último de lo moderno. No será lo más moderno una construcción con ventanas horizontales, o descoronada de su cornisa, si el arquitecto no ha exprimido el espíritu de lo que ha construido. "Cuando encontramos, escribe Loos, en el bosque, una elevación de seis pies de largo y tres pies de ancho, moldeada con la pala en forma piramidal, nos ponemos serios y algo dentro nuestro nos dice: aquí ha sido enterrado alguien. Eso es arquitectura." Sorprendido por los reproches que se han hecho a Le Corbusier de buscar en sus construcciones obras de esteta, engañados por fórmulas un poco más simplistas y elementales que hacen del arquitecto un constructor de máquinas de habitar, algunos de entre los jóvenes han llegado a considerar el arquitecto como el realizador de un encargo con fines utilitarios, desprovisto de fantasía y de corazón. Si bien es necesario que el arquitecto se ponga al servicio de los hombres de su tiempo y que tenga exactamente en cuenta sus necesidades, no debería ser menos uno de los instrumentos mediante los cuales se desarrolla y ejerce la cultura de su tiempo. Aunque tenga ideas claras sobre la técnica, no debe dejarse dominar por ella. No creer en un destino superior del arquitecto es reducir su rol a poca cosa, pensar que no hay en ello ningún misterio, imaginarlo sustraído a los instintos imperiosos que alejan el objetivo de la vida de nuestros actos inmediatos para colocarlos lejos de nosotros, y en lo alto. Al realizar una construcción útil, el arquitecto debe preocuparse por crear líneas puras y volúmenes armoniosos, combinar el juego maravilloso de las dimensiones que son la aristocracia del espíritu. dc 23 Alguien ha escrito con razón que hay una cierta diferencia entre una urna y un orinal. Eso quiere decir que la necesidad debe ser sobrepasada por el espíritu. Y, si del lado de la necesidad, nada debe ser despreciado, del otro lado, el del corazón y el espíritu, ninguna negligencia, por muy pequeña que sea, podrá ser tolerada. En el marco tan flexible y vasto de la técnica moderna, ésta debe desarrollarse libremente y hacer sentir todo lo que exprime la grandeza y el encanto humanos. Así la arquitectura viva podrá hoy desarrollarse y alcanzar la gloria de otros tiempos. Así no será derrochado el instin- to de los jóvenes que los lanza a la aventura, desfavorable a sus intereses, provechoso para la colectividad y que los distingue de la multitud de colegas suyos en los que el espíritu anda a la deriba y la conciencia en ruinas. a r c h i v o · j ó v e n e s a r q u i t e c t o s 24 dc | Programa del próximo CIAM (V). "La ciudad funcional" A. Los miembros del Congreso, tomando como base las tesis admitidas en el Congreso de Atenas, se encargarán de transportar estas tesis a la realidad urbana realizando proyectos objetivos de acondicionamiento de su propia ciudad en los lugares de mayor urgencia o más accesibles. Teniendo que realizar un proyecto con una precisión completa, tendrán como deber situar su proyecto en el desarrollo del conjunto de su ciudad y motivar sus propuestas por el análisis ya realizado para el Congreso de 1933, que pueden completar si lo desean. El proyecto irá acompañado de su documentación pertinente, que puede ser ya existente, y que será analizada y criticada a la luz de los principios admitidos en el Congreso de 1933. (según la última sesión a bordo del "Patris II", el 13 de agosto de 1933, a las 19 horas) Esta tarea constituye el trabajo obligatorio del CIAM V. B. Deberá acogerse al cuadro general de plan de la ciudad expresado de forma esquemática (el modo de representación será fijado según las propuestas del grupo español al secretariado) C. Plan regional más o menos detallado según el caso (el modo de representación será fijado según las propuestas del grupo polaco al secretariado) (Extracto de las conclusiones del IV Congreso) Estudios para un plan de urbanización de la ciudad de Barcelona. Zonning Módulo cuadrado del s. XIX y su relación con el nuevo cuadrado de 400x400 metros dc 25 c h r i s t i a n z e r v o s | Fotomontaje de una vista aérea del cuadrado actual y su relación con el módulo propuesto (400x400) CÁPÍTULO II. 1. La ciudad es una parte de un conjunto económico, social y político 2. Su desarrollo depende de: a. La situación geográfica y topográfica: agua y tierra, naturaleza del terreno, clima; b. La situación económica: recursos de la región y relaciones naturales o artificiales con el extranjero. c. La situación política: sistema administrativo. Estas son las circunstancias particulares que han determinado los diversos carácteres a lo largo de la historia: defensa militar, descubrimientos científicos, administraciones sucesivas, desarrollo progresivo de los medios de locomoción (carro, ferrocarril, automóbil, avión, transportes marítimos). Las bases de desarrollo de las ciudades están, pues, sujetas a cambios continuos […] CÁPÍTULO IV. 10. La ciudad debe ser estudiada en el conjunto económico de su región de influencia. Un plan de región debe reemplazar el simple plan municipal. Es pues necesario fijar los límites de la ciudad en función de su radio de acción económica. 11. La ciudad como unidad urbana debe poder desarrollarse orgánicamente en todas sus distintas partes. Cada etapa de su desarrollo debe asegurar un equilibrio entre todas sus respectivas funciones. 12. La más urgente necesidad es que cada ciudad establezca un programa urbano y que cree las leyes correspondientes que permitan su realización. El programa debe estar basado en análisis rigurosos hechos por especialistas; prevé las etapas de desarrollo urbano en el tiempo y en el espacio. Pone de acuerdo los datos naturales, topográficos, económicos, sociológicos y espirituales. 13. Para el arquitecto ocupado en el urbanismo, las necesidades humanas y la escala humana són la clave de todas las medidas arquitectónicas a tomar. De ello deben establecerse las relaciones entre vivienda, trabajo y ocio y su ordenación en el espacio urbano. 14 La envergadura de los trabajos a iniciar para el acondicionamiento urgente de las ciudades de un lado, y, de otro lado, el estado infinitamente fragmentado de la propiedad son dos realidades antagonistas. Esta peligrosa contradicción plantea una de las cuestiones más graves de la época: la urgencia de reglamentar la disposición de suelo de tal forma que las necesidades vitales de cada individuo puedan ser completamente satisfechas a la vez que las necesidades del orden colectivo. Los intereses privados deben estar sometidos a los intereses colectivos.