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El Dios que muere en la mitología germánica: Estudio, fuentes e interpretaciones en torno a Baldr

Muñoz Acebes, Francisco Javier

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Producción Científica

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El Dios que muere en la mitología germánica: Estudio, fuentes e interpretaciones en torno a Baldr Francisco Javier MUÑOZ ACERES Universidad de Valladolid avi @fyl .uva. es Z El presente articulo se centra en Baldr, una de las figuras clave para enten - m 2 der la mitología germánica. En nuestro estudio damos un breve repaso por = las fuentes literarias, toponímicas y arqueológicas que se refieren a esta ~ divinidad, para pasar a continuación a esbozar una interpretación del papel del dios que muere en el corpus de esta mitología. The present study focuses in Balder, one of the most important figures to understand the germanic mythology. In our article we review briefly the ~ diverse sources about this divinity: literary, toponimic and archaeological; after that we try lo outline an interpretation of the paper of the god which die in the corpus of this mythology. 81 PALABRAS CLAVE Mitología germanica. Baldr. Mitología indoeuro - pea. KEY WORDS Germanic M ythol ogy. Balder. Indo - European Mythology. lSSN~ I’3547’2 ‘¡la Revista de Ciencias delas Religiones ~ooS. 8 81-92 Francisco jarierMuñoz Acches El Dios que muere enla mitologíagermánica La muerte de Baldr es, sin duda, uno de los episodios de la mitología gennánica más cono - cidos e, igualmente, más interpretados y analizados por las ciencias mitográficas. La muerte de una divinidad es. en múltiples religiones y mitologías, el episodio fundamental y nos pre - senra cl lado níás humano de unos personales que actúan generalmente fuera del ámbito de las posibilidades del hombre. El caso de l3aldr es además un tanto paradójico, ya que apenas tenernos tiatos de este dios, salvo el episodio de su muerte. Eso sí, aparece nombrado en numerosas ocasiones, pero sin ofrecernos excesivos datos en torno a sus atribuciones culto o características. Realizando una breve aproximación etimológica al nombre podemos encontrarnos dos posibilidades fundamentalmente’. La primera explica el nombre de Baldr a partir de su característica como un dios de la luz, tal y como nos lo muestra Snoni Sturlusson. De este modo, podenios relacionarlo con la raíz indoeuropea */,f~/- «blanco», que es productiva en lituano con la palabra «baltos». Esta raíz indicaría, por tanto, un dios de la 1u., un dios solar, lo que coincide píe - namen te con la imagen del d ¡os que transmite Snorri «Annar son Oóins er Baldur. og er frá honum gott aÓ segja. Hann er bestur og hann lofa al 1 ir. Fian n er svo (agur ál i tuní og bj artur svo añ ~sir af ion um, og eitt gras er svo hvítt adjafnaó er ti 1 Ba ldurs brár. PaÓ er al Ira grasa hv ítast. og dar efti r máttu marka hans fegurdbzedi á bár og á 1 íki. H arirí er vi trastur ásann a og fegu rst tal añur og 11k nsaríiastur. En su náttú ra fy 1 g ir bon írm ad engi nri rná haldast dóniur hans. (Gvlfog huring 22)»~ De otro lado, el antiguo inglés nos ol’rece otra posibilidad, bealda, con cl signi ficado de «serior. prírie pe’>; igual ruco te, el antiguo noruego «baldr», o el antiguo alto al ernáii «ba íd» conservan palabras relacionadas cori esta segtrnda raíz, cori el significado en znnbos casos de «val ente» (inglés nioderrio «bold»): este segundo caso coincide con la visión del dios que tr’arísníi te 8 aso 6 ramáti co (Cesio Dunortun, i .11). Se trata (le dos hipótesis que no se excluyen entre sí. Asimismo, podríamos mencionar también la interpretación que realiza Selíróder, part¡cndo de esta segunda hipótesis llega a una raíz tbof -en-o-nr, cori el significado de «fuerza», deduciendo un papel de Baldr coriio dios de ¡ Si ej n venini os e ti rechazar, s: i g u ion do a Ja rl de Vn es <A ligo ‘von, t isc Ir e Rc/iv io,o~ese ‘It ir/sic. p. 22 1 § 48 1, tota 5), las cmi rnolog las propuestas por R. Meri nger de “PRoc k’’ (‘‘1) e Ptiock— u nd Sa irle o y c relí nr ng be i dcii 1 n doge rr n a nc o’’. Indc’¡4000¡on iv.!, e Fo ,tseIr ungeí r 2 1 11 9071, p. 28.5) y la de Kí’appe corno ‘‘A í4eibaum’’ (Mvi Imologie’ ¡luir ‘e ,.r’¡’Iie’. Paris, 1 93 tI. p. 2 It)), ‘“Otro Ii Uo de (}d in es Báldc’n. y buenas cosas hay que decir sobre él: es el mejor y todos lo ala - ban: es tan claro y bri 1 arr te de faz que parece que brilla, y hay cierta hierba que es tao blanca íue se conipara a las pestañas de Baldr; es la más 1>1 anca de todas las ¡ilantas y por el la puedes juzgar la clari - dad de su cabello y de su cuerpo. Es el más sabio de todos los ases, el irás elocuente y el lías gracio - so. sto eníhargo. tiene la característica (le que ninguna <le MIS decisiones lía perriíanecido’’. P. Críe pa. Bicosci ,nvllr cv o,o,’chc1ucs, Vil críen ve d ‘ Ascq. Pnesscs Un iversi La i res rIn Scpteritri no. 1998. p. 50. ‘Bu /ler’isto. de Ci encirs’ dc lo., Religiones 82 >oód, 8 31-94 Francisco Javier Muñoz Ace bes El Dios que muere en la mitologiagerrnánica la fertilidad4. Los mitos fundamentales en tomo a Baldr se refieren a su muerte y funerales, éstos apare - cen descritos en la Edda Menor de Snorri Sturlusson, concretamente en el Gylfaginning (49) y en el Sk¿ldskaparmól (22). El mito comienza con Baldr presagiando en sueños su propia muerte. Cuando narró sus pesadillas a los Ases, éstos decidieron protegerle; Frigg, su madre, además, hizo prometer a todos los seres vivos, incluso a las propias piedras, que no le harían ningún mal. De este modo Baldr se convirtió en invulnerable. Solamente Lokki pareció dis - gustado con este hecho, de este modo, transformándose en una mujer consiguió sonsacar a Frigg que tan solo no había tomado juramento al muérdago, por tratarse de un tallo demasia - do joven. Sucedió que los dioses un día se estaban divirtiendo a costa de la invulnerabilidad de Baldr, lanzándole toda suerte de proyectiles y armas, no pudiendo causarle ningún tipo de daño. Solamente Hódhr, hermano ciego de Baldr, no participaba en el juego, entonces Lokki le incitó a participar también proporcionándole una lanza realizada de muérdago y orientán - dole en la dirección correcta. El disparo atravesó a Baldr que cayó inmediatamente muerto. Snorri continúa relatándonos detalles de los funerales, nos cuenta cómo los Ases portan el cadáver de Baldr hasta las orillas del mar para ser quemado junto a su barco Hringhorni. Sin embargo, éste no pudo ser empujado al agua por los dioses, que hubieron de recurrir a la ayuda de una giganta (l-lyrrokkin). Ella consiguió empujar al agua el barco, Thórr con la rabia de la humillación quiso utilizar su martillo, pero fue tranquilizado por el resto de los dioses. Nanna, la esposa de Baldr, muere también cuando Baldr es depositado en el barco, igual - mente, un enano (Litr) será empujado por Thórr también a la pira funeraria. Ajuicio de Jan de Vriess, Snorri se ha inspirado en la Húsdrápa de Úlfr Uggason (que vivió en torno al año 1 (>00) en concreto en diversos episodios desarrollados en el salón de Óláfr pái’ (Olaf el Pavo Real). De acuerdo con la Laxdwla saga el escaldo compuso un poema relatan - do las historias representadas en el salón que hizo edificar Olaf en Hjardarholt. El texto del escaldo relata cómo el salón que hizo edificar Olaf estaba ricamente decorado con episodios mitológicos, como las luchas desarrolladas en el ragnarbk En relación a la temática de la muerte de Baldr se conservan diversas estroFas del poema (estanzas 7 a 12). Sólo se conser - van algunos fragmentos del citado poema en la Edda de Snorri, sin embargo, por informa - ciones del mismo Snorri (Skaldskaparrnal 8-9) debió de ser un texto ampliamente conocido’. Cit. en R. Simek, Lexiko,m der g’ertnanisc/sen Mytholog/e, Stuttgart, Króner. 1995. pág. 37. A lo largo del presente estudio veremos como esta última opción no resulta excesivamente acertada para nuestra interpretación de la divinidad. Op. CiÉ, § 477, p. 216. A pesar de la posible influencia de éste y quizá otros textos eddicos de Vries remarca que el mate - rial con el que trabaja Snorni es mucho más antiguo que el de las canciones o textos poéticos que habrí - an podido ejercer una influencia de estilo (§ 477. pág. 216), influencias, por otra parte, ya destacadas por Phillpotts (fle ¡líder Edda ante1 ant/cnt Scandinaviatm Dra,,ma, Cambridge, l929, págs. 76-77) y Schneider (O/ser dic ¿iliesten Góetcrlieclcr dcc Nordgcrnmanen, Si,zutmgsbcric/ste cler bayer/sc/sen Akadenmie Miinchc,m, 711936], p. 41). 83 ‘Ilu Revistade Ciencias de las Religiones 20038 81-92 Francisco Javier Muñoz Acelses El Dios que nsue,’e enla mitología germánica Etx estos funerales estuvieron presentes Ódhinn con Frigg, sus valquirias y sus cuervos, Freyr, Heimdallr y Freyja. De igual modo. Snorri comenta que muchos gigantes acudieron también desde sus montañas. Al margen de la tradición eddica en la que Snorri parece haber tomado en cuenta fuentes orales8, sería conveniente mencionar también la narración que del mismo episodio nos transmite Saxo Gramático en su Cesta Danorum (II], 63-73). En ella Lokki no aparece citado en ningún momento, y reduce la muerte de Baldr a una querella amorosa entre Hotero y Balderus. Baldr, para Saxo, sería un agresivo y valiente guerrero que compite con Hódhr por una mujer. Por medio de unas valquirias, Hódhr averigua que Baldr es invulnerable, salvo que fuese heri - do por una determinada espada mágica. Finalmente, Hñdhr, que obviamente no es ciego en el mito que transmite Saxo, consigue herir mortalmente a Baldr. Pese a las diferencias notorias, Dumézil ve en este relato motivos fundamentales del mito de Baldr, tales como la propia muerte del personaje a manos de Hódhr, los malos presagios, la invulnerabilidad, etc.9 Al margen de estos textos, la Edda Mayor, también ofrece algunos datos en tomo a Baldr, concretametite en la Vóluspa, estrofas 31-33, en la Lokasenna, estrofa 28 y en los Blaldrs drau - mor. Este último texto nos ofrece una profecía de la historia de Baldr en la forma de un diálo - go entre Ódhinn y una sibila a la que éste ha resucitado. Las preguntas a las que responde la sibila son las siguientes: ¿Para quién está preparado el entierro? (para Baldr); ¿Quién mató a Baldr? (Hddhr); ¿Quién vengará a Baldr? (omitido en el poema, pero habitualmente se considera que ha de ser Váli ‘-hijo de Ódhinn— por necesidades métricas). El poema finaliza con la sibila volviendo a su lecho de muerte, pero antes reconoce a Ódhinn como su interlocutor, ya que antes éste había ocultado su nombre con el de Vegtamr (“acostumbrado a los caminos”). Ciertamente estos testimonios atestiguan una amplia presencia del mito de la muerte del dios en el ámbito nórdico. Sin embargo, en el ámbito continental, la presencia de Baldr aparece mucho más difuminada. En este sentido, el único texto que muestra a esta divinidad es el segun - do Conjuro dc Merseburgo, en el que sc narra cómo la rotura de la pata del caballo de Baldr congrega a todos los dioses a su alrededor con el fin de conjurar los malos presagios que se avecinan con dicho hecho”’: Phol ende uuodan uuorun zi holza. du uuart demo balderes uolon sin uuoz birenkit. thu biguol en sinr/sgunt, sunna era suister; thu biguol en friia, uolla era suister; thu biguol en uuodan, so he uuola conda: R. Simek, op. el,., p. 204. 1. de Viles, op. <‘ir, § 477, p. 216. 0. Dumézil. ¡3d indo a la novela. La soga de Hondingus (Soso Grantá,/c’o L VVIII). Madrid, FCE, t993, PP. 181-1%. “ Es 0. Neckel el que destaca la relación entre el episodio del caballo y la muerte de Baldr que sería la antesala del final del mondo (Dic Oberlieferun gen voinCorte ¡laMer, Dortmund. F. W. Ruhfus, 1920. p. 243). ~flu Revista de Ciencias delas Religiones 4003.8 81-92 84 Francisco Javier MuttozÁcebes El Dios quemuere enla mitología germánica sose benrenki, sosebluotrenki, sose lidirenki: ben zi bena, bluot si bluoda, lid zi geliden, sose gelimida sin.” No es nuestra intención entrar en la polémica en tomo a si es en realidad el caballo de Vol (Vollo o Fulja) siendo denio balderes volon un calificativo de la primera divinidad’2, y adqui - riendo el término balderes el significado de «señor» (significando el verso «el potro del señor»); o si se trata de dos tradiciones de conjuros mezcladas’>, ya que esta discusión daría para bastante más que las líneas que pretendemos exponer en este breve estudio. Vale la pena mencionar los intentos de Karl Hauck de relacionar diversos testimonios iconográficos, de los que hablaremos más adelante, con este conjuro, en los que Hauck encuentra una relación evi - dente entre Baldr y la curación de un caballo.’4 Es posible también establecer una relación con el mito de un pasaje del texto anglosajón Beowulf (y. 2435 ss.). En él nos encontramos a H~ócyn, hijo del rey Bréñel que mata acci - dentalmente de un flechazo a su hermano Herebeald. Según Jan de Vries (pág. 221 tomo II) son fundamentalmente los mismos hechos que los de la muerte de Baldr, correspondiendo Herebeald a Baldr y Ha=ócyn a Hódhr. Sin embargo a juicio del crítico holandés, la coinci - dencia etimológica de nombres y de parte de los hechos, no son prueba patente de una rela - ción evidente con el mito, ni tampoco una prueba de la extensión del culto a la divinidad. Siguiendo en el ámbito anglosajón, quizá debiésemos mencionar también las probables referencias a Baldr presentes en el poema Dream of ihe Rood (650-750). Aunque indudable - mente se trate de un poema cristiano, muchos de los elementos presentes no se corresponden con la crucifixión de Cristo. Así, el Cristo del poema parece más un típico guerrero germáni - co que el pacífico salvador descrito en la Biblia. Su muerte se produce con flechas y tras ella, todo el mundo llora este hecho’>, circunstancia que también se produce con la muerte de Citamos la transcripción del texto realizada por W. Braune y E. A. Ebbinghaus, Althoc/sdculc/ses Lesebuc/s, Ttibingen, Niemayer, 1969”, p. 89. Troducc/ón: Phol y Wodan fueron al bosque Y al potro de Baldr se le disclocó una pata; Lo conjuró entonces Sinthgunt, Sunna, su hermana, Lo conjuró entonces Erija Volla, su hermana, Lo conjuró entonces Wodan, lo mejor que supo: Como la rotura, como la hemorragia, como la dislocación: Hueso con hueso, sangre con sangre, Miembro con miembro así esté encajado. ¡2 F. Genzmer. “Dic Oñtter des zweiten Mersenurger Zauberspruchs”. Arkivfdr Nord/sk Filologi 63 (1949), Pp. 64-65. ‘> Sebróder, “Balden und der zweite Merseburger Spruch”. Gcnnanisch-Roman/sche Monatsschrtft 34(1953), pp. 161-183. “ K. Hauck, “Zur lkonologie der Goldbrakteaten, V: Em neues Drei-Gótter-Amulett” Ccsc/sichte la der Ccsellsc/safr: Fes¡sc/s rift lar Karl Bosí zaca 65. Ceburtstag, 1I.XL 1973, E Prinz, EJ. Schmale E Seibt (eds.), Stuttgart, Hiersemann. 1974, Pp. 92-159. ‘Ilu Revista de Ciencias de las Religiones 2003. 8 81-92 Francisco Javier Muñoz Acebes El Dios que muereen la mitología germaníca Baldr. Parece como si el poeta cristiano hubiese utilizado la historia de la muerte Baldr, trans - formando su muerte en un heroico sacrificio. Eti reiteradas ocasiones se ha aludido también al Lenr¡ninkáinen finlandés como un intere - sante relato paralelo al de la muerte de Baldr. En él, el hijo del dios tiene presagios de su muerte, al igual que Baldr, siendo la cicuta, en lugar del muérdago, la planta que matará al dios finés. La madre del dios, intenta resucitarlo. pero con nulo éxito. Las similitudes con el mito de la muerte de Baldr son tan notorias que han sido destacadas por numerosos críticos’>. Ajuicio de G. Turville-Petre el mito finlandés fue probablemente influido o, incluso basado en la historia de Baldr’7. En ambos mitos los dioses son asesinados por personajes ciegos, y de igual modo, su madre lamenta profundamente su muerte y trata por todos los medios de devolverle la vida. De igual modo, el carácter de Lemminkainen es muy semejante al de Baldr (el descrito por Saxo). teniendo ambos un carácter belicoso y una importante vertiente como seductor de mujeres. Ciertamente, las fuentes literarias no nos pueden mostrar de un modo taxativo si existió en realidad un culto en torno al dios Baldr, sobre todo en lo que se refiere al ámbito continental. Para intentar dilucidarlo, habremos de acudir a las fuentes toponímicas que atestiguan, la Importancia de esta divinidad en ciertos lugares. Así, lo más destacable es que en la zona de Noruega se hallan, indudablemente, los topónimos más numerosos; como destaca de Vries’5 (§ 486), a lo largo de la costa oeste encontramos nombres como Baldrsvágr o Bladrsnes, con una clara etimología referente al dios. Sin embargo, voces críticas como la de M. Olsen’> ven poco testimonio en estos datos para mostrar un culto extendido. Quizá mayor importancia tengan topónimos como Basberg (> Baldrsberg) en Vestfold o Balleshol (> Baldrshóll) en la zona de Hedemarken. También Neckelz¡ atestigna un Baldrsberg en la zona de Smáland, en la que hay importantes hallazgos arqueológicos de la época germánica. Más al sur la toponimia es bastante más parca. Quizá en Dinamarca el nombre flallesgar pueda ser salvado en nuestra búsqueda, siempre y cuando proceda de Baldrsakr. En Alemania podemos encontrar, siguiendo a de Vries, un par de topónimos en la zona de (Rnrr1~r>k.~.-.,,, 0<nlzersborn). Esta parquedaú iiát&é&ihdícát UñÉ éóflééuih’iiéióh dél culto en determinadas y especíticas zonas. En este sentido, Olsen2’ señaló la posibilidad de que el culto se extendiese del sur hacia el norte hacia el siglo VIII, tratándose de la misma oleada cimítural franco-frisona que condujo a Escandinavia la palabra boj’ y a la divinidad Una explicación más complema de la relación del poema anglosajón con el mito de Baldr nos la ofrece Brran 13m’ansr.on en su clásico. Gods of tIre ,rortí,, Londres. Than,es & Hudson, 1955 ( t 980>. ‘> Por ejemplo. K. Krohn. t .crnr-ninskainens Tod < Christi < Baldcr’s Tod, Fi~,ui.>-It—u’grtvc’/se Fonschunge’n 5 (1905). p. 83-138. Mvír and Peligion oit/sc Noei/ss ‘ihe l?e’ligio~r o/A ~r<’i<?~t/ Scandi,ra,.ia. London, 1964. p. II 7—1 18. ‘> 1. dc Vnies, op. tu, vol. II, PP. 230-231. ‘4 Nl. CIsco, ‘‘Orn t3alder-digtning og Balder’-kultrms”, ArIÁt.’ file t;oedisI~filoIogi 40 (1924), Pp. 148-175. 0. Ncckel, I)ie ÚbeelieJiseung vont Gottc Rolde,-. Dortmirnd, E. VV. Ruhñms, 920. Pp. 97-98 Nl. CIsco, op. cii.. pp. 170-172. Bu Revista de Ciencias delas Religiones 06 eoo3. 8 Francisco JavierMuñoz Acches El Dios que muereen la mitologíagermánica Forseti5>, hijo de Baldr, que posee diversas atribuciones como dios de la justicia. Igualmente podemos citar un nombre de planta en antiguo nórdico la Baldersbrá, la mar - garita (chrysonthemum leucanthemum), que el propio Snorri relacionaba con el brillo y la belleza de Baldr (Gylfoginning 21). Sin embargo a juicio de de Vries, este hecho no es una muestra de la extensión o de determinados objetos de culto a la divinidad, sino que más bien hay que interpretar el término Boldersbrá como “brillo del Señor”, siendo este último Cristo2>. Sin embargo, los topónimos no nos ofrecen demasiados datos de la divinidad, tan solo y coincidiendo con Turville-Petre que el culto no parece haber sido practicado ampliamente. Al margen de esto, la divinidad parece conectada con rocas y colinas y quizá exista algún tipo de elemento de fertilidad2>. En nuestro repaso a las fuentes que atestiguan episodios o la presencia de la divinidad, no podemos dejar de lado la importancia de las fuentes epigráficas. Aquí contamos con un grupo de testimonios que nos muestran, a ciencia cierta, la importancia de esta divinidad, y una pre - sencia originaria en los primitivos mitos germánicos. En este sentido, hemos de citar en primer lugar, la inscripción existente en Utrecht, que muestra el nombre Boldíreo. Datada entre los siglos III y IV de nuestra era, la inscripción aparece junto a otras palabras un tanto enigmáticas como son *Lobbonus y *Alabuandus; a este testimonio de Vries no parece darle excesiva importancia, considerándolo un simple testimonio salido de la fantasía de los estudiosos”. De todos modos, estudiosos como W. Kroggmann lo han considerado como un dativo latinizado del nombre de la divinidad, productivo en algu - nos topónimos26. Mucha mayor importancia para el tema que nos ocupa parecen tener las brácteas. Este es un término genérico utilizado para denominar a los medallones y joyas de oro de la época de las migraciones. El nombre deriva de bractea (braitea), un término latino referido a las pla - cas de oro con las que se realizan diversas joyas y colgantes. Las brácteas parecen haber sido usadas sobre todo por mujeres, ya que en la mayor parte de las ocasiones ha aparecido en sus tumbas. Se han encontrado, sobre todo en las regiones más al norte de los germanos, princi - palmente en Dinamarca o en las islas de Oland y Gotland, también en Noruega y en Bohusliin, Vástergótland y en Skáne. Se han hallado brácteas también en enterramientos en Kent, Holanda, Alemania, Polonia y Hungría. Parece que han jugado un papel prominente en el pen - samiento de las tribus germánicas, tanto en el campo social, como en el contexto mágico, reli - gioso y mitológico. Se piensa incluso que sirvieron como propaganda para el establecimien - to del culto a Ódhinn. Karl Hauck se ha dedicado intensivamente al análisis de la iconografía de las brácteas en 22 J. de Vries, op. cii,, § 486, p. 231. 23 j~ de Vries, op. ci:.. § 486, p. 231. 24 Q~ Turville Petre, rip. c/t., pp. 117-lS 25 ]~ de Vries, op. ru., § 488, p. 234. ~> W. Kroggmann. I)ic He/lige Insel. E/ir Bc/írag zur altfries/schc:m Relig/onsgesch/chtc. Te Assen (1942) 57, p. 33. ‘Ilu Revistade Ciencias delas Religiones 2003.8 Sm-92 87 FranciscoJavier MuñozA cebes El. Dios que os,srre en la mitología germánnca numerosos volúmenes. A él le debemos la clasificación más sistemática de las mismas, ofre - cida eti la monumental Dic (iioldbraktecaen de>- Vólkerwanderungszeií. Así, los grupos de brácteas~ fundamentales son los siguientes: Tipo M: imitaciones de medallones Tipo A: representaciones de bustos en primer plano Tipo E: figuras humanas, con frecuencia junto a animales Tipo C: figura humana montada a caballo (jinete solar), con frecuenciajunto a otros animales Tipo D y F: figuras ni humanas, de carácter indefinido (el llamado estilo animal germánico) En ese sentido las brácteas de Fakse, Beresina y Gumrnerup parecen tener a juicio de Hauek” una evidente relación con el mito de la muerte de Baldr. En ellas, con diversas varma - clones, nos encontramos a diversos personajes fácilmente identificabler.. Por un lado, es posi - ble observar a la figura de Wodan portando una lanza, a su lado una supuesta representación de Lokki y en el centro la figura de BaldE Por norma general Baldr porta un brazalete en su mano, fácilmente identificado con Draupnir. que recordemos fue depositado por Wodan en la pira funeraria de su hijo, sugiriendo Hauek que se trata de un símbolo del sacrificio de Baldr. La interpretación de I-lauck añade que Hódhr sería un aditamento posterior al mito, y que posmblemenre Wodan tuviese originariamente una mayor participación en los sucesos que la reseñada por las fuentes literarias. Una fórmula abreviada del mito de Baldr también podría encontrarse en la fíbula de Nordendorf” (siglo VII), con la aparición cii caracteres rúnicos de tres divinidades supuesta - mente relacionadas con el mito: Lokki, Wodan y Thor. En la inscripción aparecen los siguien - tes nombres LOGAPORE, WODAN, WI0IIONAR. El primero parece tener que ver con Lokki, incitador dc la muerte de Baldr: Wodan se mostró profundamente apenado ante la muerte de su hijo; por último, Wigifrínar se relaciona con Thórr(Fórrvígdi, “Thor consagró”) aludiendo quizá a la consagración del buque en el entierro de I3aldr. Sin embargo la teoría no parece contar demasiados partidarios que ven excesivas dudas y puntos flacos en la inter - pretación de Wodan y de Thórr. En vista de los datos aníeriortiíeríte expuestos, es nuestra tarea ahora intentar abordar una interpretación del mito, que indudablemente nos presenta múltiples opciones, a partir de la propia diversidad de las luentes. El dios que muere está presente en múltiples culturas y religiones, siendo amplio el deba - Según DUwel se conocen en torno a 907 brácteas (Cf’. “Ztmn Auswertung der Brakreateninschrirten. Runenkenntnis und Runneninschriften als Oberschichte-Merkmale” en 1<. tlauck (cd.). Dc,- Itisío,’/sclre Horizomnt de’,- Gíincrhild-A,nuleue aus ¿lcr libcrgongscpor’/se <‘oit der .S’píiro,ttih’ ci,;:; Mitíclalrer, Oditingen, Vandenhoeck & Rupm’echt. 1992, p.32). 25’’ Pro h mitte lalterí che Ei 1 dtiherí icferung und dic organi siente KuIr IZur 1 kono log ie der Ooldbrakteaten XLIV)’’, en 1<. I-lauck (cd.) Dc,- I;is¡orische Iioricon: de,’ CUtu’rbild-A,nulctte ¿tus dc> - (Jbergangsepor’lze’ mo,, der Speitani’ikc ruin l”ríih,niucíolter Bericírt ii/serdas Coííoquiwn o,n 28.1/. - 1.12.1988 ¿u ríe,- Werncr-Rr’i,ncrv ‘Sufíu,,g Batí Ho:nbt,rg (Ablmanríhen gen ¿lcr Akode,nie de> - Wissenscínafrcn ¿u GÚuinge,r. Philologisr’h-Historisc/sc Klasse. Dril/e Folge Nr 200). Géttingen. Vandenhoeck & Rupreeht. 992, Pp 433-574, aquí p. 487. 25 5, Gurenbrunner, Boídrs ¡Vieílc,’kc/s,’’ S’i¿dostgerntan,’ne’hcs i,; dcr Volaspá Y. fierman ¡seIs— Romanisehe Monatschnifr (GRM) 37 (1956), Pp. 67-72. (‘ir. por R. Sinsrck, op. cii. p. 3& ‘Pu Recisto. de Ciencias de las Religiones 88 2003.8 hi-qa Francisco JavierMuñoz A cebes El Dios quemuere en la mitologíagermánica te en torno a la posible influencia de una cultura sobre otra. El cristianismo nos ofrece uno de los episodios más conocidos de este tipo y la posibilidad de que el mito cristiano haya influi - do sobre el mito de Baldr no es descartable del todo. Los paralelismos son múltiples y evi - dentes en ambos episodios: la flecha de muérdago es comparable a la lanza del ciego Longinos, ambos dioses regresarán al final de los tiempos, etc3t En vista de las numerosas fuentes que atestiguan la presencia de Baldr entre los germanos, así como la amplia difusión del mito de su muerte con varios testimonios literarios, parece bastante viable pensar que la muerte de Baldr no sea un mito creado por influencia del cristianismo. En efecto, la induda - ble relación del mito con el episodio del Lernmink¿iinen parece mostrar un origen pagano de la leyenda. No podemos dejar de lado en este breve repaso a las interpretaciones del mito, las correspondencias que posee con la historia de Sigfrido. De acuerdo con los datos que nos transmm - ten las fuentes nórdicas y continentales del personaje, éste es invulnerable gracias a la sangre del dragón Fafnir, excepto en un punto de su espalda, que será el aprovechado por Hagen para ensartarle con su lanza. La literatura también nos transmite cómo Hagen mediante una arti - maña consigue engañar a Krimilda para que le revele ese punto débil de Sigfrido, en esencia, una acción semejante a la de Lokki para convencer a Frigg de que le revelase qué objeto/plan - ta no había sellado el pacto de invulnerabilidad con Lokki. Los partidarios de esta teoría ven, asimismo, numerosos puntos comunes entre Sigfrido y Baldr, ya que los dos son descritos como bellos, valerosos, los mejores guerreros, etc. Al margen de esto, Hagen aparece en algu - nos textos (Waltharius, Pidreks soga) como tuerto, con lo que la relación con Hódhr estaría también próxima. Hauck, al que mencionábamos anteriormente, aprovecha este último ele - mento para establecer una relación del personaje con Wodan, que aparece como tuerto en repetidas ocasiones, después de haber alcanzado la sabiduría tras entregar un ojo en prenda en la fuente Mimir. Así, las brácteas y este elemento podrían mostrar una mayor importancia de Wodan en el mito, que la atestiguada por las fuentes literarias. Una de las tesis más defendidas durante largo tiempo ha sido la interpretación simbólica. La muerte y posterior resurrección de Baldr tras el rognorbk fueron interpretadas por O. Frazer como el mito de un dios de la vegetación, que regresa cada año con la primavera. El muérdago, se mostraría como mensajero del invierno3’. Lo cierto, es que esta interpretación no parece excesivamente adecuada atendiendo al carácter del propio dios, bastante alejado de las divinidades de tipo agrario (vanes); del mismo modo, Baldr no regresa de la muerte, o al menos, no antes de la llegada de un nuevo ciclo mitológico; de hecho, la muerte de Baldr en los testimonios ofrecidos por Snorri o Saxo parece, más bien, irreversible32. Igualmente, la representación de la vida cíclica de un dios de la vegetación parece bastante alejada de la cuí - ~‘ Tesis defendida por 5. Bugge, “Iduns rbler: Et bidrag til de nordiske mythers historie”, Arkiv Ib> - nordiskjilologi 5(1889), Pp. 1-45. L. Ettmllller, Alunord¿schc Sagenschotz Leipzig, 1870, 95, nota 21, cit. por 1-IP. l-lasenfrantz, D/e rclig/iise Welt de,- Ceríí,anen, Freiburg ¡ Basel 1 Wien, Herder, 1999~. p. 102. 32 J~ de Vries, “Der Mythos von Balders Tod”, Ark/vf¡irnordiskf/lOlOgi 70(1955), Pp. 41-60. >Ilu Revistade Ciencias de las Religiones 2003. 8 8m-92 89