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El Cristo del Olvido: escultura de Pedro de Ávila

Durruty Romay, Inés

Full text

EL CRISTO DEL OLVIDO ESCULTURA DE PEDRO DE AVILA El siglo XVlll, ecundo en a e ba oco, dio en Cas illa uno plé yade de escul o es de g an in e és, aún no muy conocidos ni di ulga dos. Tal ez la ama y la glo ia magní ica de maes os como Be u- gue e, F ancisco del Rincón, Juní, Fe nández, e c., p oyec ada en p o longación in e minable a odas las épocas, con ibuye o oscu ece en cie o modo, a a is as pos e io es—aunque no muy lejanos a ellos en cie as analogías—, que sin llega o se as os de p ime a magni ud, ienen luz y alo p opio de g an in ensidad; es e es el coso de Pe d o de A ila. ¿Quién es Ped o de A ila? Poco se conoce de su pe sonalidad y de su abajo; el núme o de ob as suyas, documen adas y segu as, es muy limi ado, pe o selec o, y bas a pa a pode obse a a a és de ellas, la complejidad de su empe amen o a ís ico, si bien dicha com plejidad deja de se al, si nos pa amos a analiza un poco de eni damen e el momen o en que se desen uel e, las endencias del mis mo y las in luencias an e io es que haya podido su i , como desa o llado en el cen o mismo de los g andes imagine os cas ellanos. Pe eneció a una amilia de a is as, que du an e g an pa e del siglo XVII y luego en el XVIII, abaja on en Vdladolid y sus al ededo es dedicados a la escul u a. Su pad e, Juan de A ila, alló con e da de a maes ía, ap eciándose en sus abajos una delicadeza y inu a ex ao dina ia, aunque al ez puedan peca de un poco íos.. En el año 1700 hace po enca go de la Vene able' Cong egación de Sace do es de San Felipe Ne i, un San F ancisco de Sales, que hoy se ene a 'en la Iglesia de dicha Cong egación y que dice bien de su a e delicado. Jun o a su pad e y en es a escuela de delicadeza, lejos del mo imien o excesi amen e ampuloso y ígido del siglo, se ué o mando su inclinación a ís ica que, p on o, adqui ió un sello de indi idualismo muy ma cado que le o ien a en las u as del ideal clásico, sin que po es o se ea o almen e lib e de cie os amane a- — 206 — mien es de alle o de escuela, bien po al a de o iginalidad, o bien po in luencio del ambien e. Lo no o que sin duda alguna culmina en sus ob as, es uno cie a se enidad melancólica y una ex emada i nu a en conjun o y de alles que hace con as e igo oso con la a ec ación del siglo. La escuela de G ego io Fe nández, debió se men o y guía de su inspi ación y posiblemen e la con emplación y quién sabe si has a las no mas de las ob as de és e, decidie an su desa ollo a ís ico. En e las pocas escul u as que de su mano se conocen y que se han podido documen a , i gu an cinco que la Cong egación de Sace do es de San Felipe Ne i le enca gó en el año del 1720. En el lib o segundo de Acue dos de dicha Cong egación, cons a que ué hecho el ajus e de las mismas y que se comp ome ió a ejecu a las, siendo és as un C uci ijo, una Magdalena, un San An onio, una Pu í sima y un San Juan Bau is a; algo más a de exis e un documen o gua dado en e los ex ac os de cuen as de la Cong egación, el cual ac edi a un adelan o de mil eales de ellón po cuen a de los es mil que 'impo an las cinco e igies que es á haciendo; el documen o dice así: —Si base Vmd. S . Dn. Fabian Ba uso pode habien e de la Ben. Cong egación de 'n o P. S. Phe de Ne ¡ pa a e ec o de cob a los can idades de m s po azón de e acción a ellas pe enecien es: manda paga un mill Rs. de ellón al S . Ped o de Abila Maes o de Escul u as po quen a de los es mili s. de ellón en que po los S es Comisa ios po dha Cong egación 'nomb ados es án ajus adas cinco egigies a azón de 600 s. de ellón cada una pa o los al a es que se han de pone en las capillas de dha Cong egación que po es e lib amien o y su ezibo se án bien pagadas a Vmd se ha an buenos en la cuen a que diesse de los ma s del e e ido e ec o. — Voll^ y ma zo cua o de 1720 Recibi la can idad e e ida en el lib amien o Vall'^ dho dia Ped o d Abila De es os e igies, odas.de g an alo , des acan dos especialmen e, ]q del C is o C uci icado y la Pu ísima, que si en pa a^ deja e da- — 207 — amen e los dos ex emos de su .a e, pe o hoy omamos como bese po a es as no os la escul u a del C is o, que al ez sea en la que más se pueda ap ecia la complejidad indicada' y los asgos más sa lien es de su labo a ís ica. El C uci ijo no es de muy g andes p opo ciones— ué hecho po a una de las ho nacinas de los al a es—, p esen a la cabezo muy he mosa, inclinada hacia el lado de echo en. una deliciosa ac i ud de descanso y eposo, sin que se obse e con acción ni posición o za da; en los asgos del os o se ad ie e una pa é ica se enidad que impone. La boca en eabie a, deja e un ic us' de dolo y desalien o, y la na iz pe ilada y ino acusa odo ese lema de delicadeza que le ca ac e iza. La en e espaciosa y despejada, es á su cada po go as de sang e, en p o usión quizá excesi a, y en los que el pincel, como ayuda de la alla, ha enido a acusa en de masía uno de los asgos de ampulosidad o ba oquismo que como u o de lo in luencia de la época se deja sen i en su éc nica. El pincel ha azado ambién la línea de' las cejas con la misma •p o usión y ha lle ado a espa ci po la ca a nume osas go as de sang e en o ma pe lada. La ba ba co a, sigue el mismo delicioso mo imien o amplio de ondulación que acusa la la go melena, y es a mane a sob ia y enoon ado a de a a el cabello, es quizá una de las no as más salien es de su indi idualismo y que pudie a po sí sola se i pa a iden i ica cualquie a de sus escul u as. El cue po en su conjun o es de una ma a illosa a monio— emi niscencia del clasicismo—y sus líneas pe ec as, demues an uno éc nica co ec ísima; el ealismo ha enido o da se la mano con la pe ección po a deja asoma al ez una ialdad y endencia ocadé- mica muy del siglo que, no llega a se excesi a y que es á elado po ese oque de delicadeza ex ema que ¿n uel e odas sus ob as. La ca ne, ecue da en odo el ono admi able de la ca ne mue a de G ego io Fe nández, hecha ida mo i icada po el milag o sublime de la exp esión y el pa e ismo, y a a és de él, se pe cibe en un ala de de ealidad que o ma magní ico con as e, el azulado de las enas y la línea g uesa de los músculos, que se ad ie e pe ec amen e ma cados en los b azos y pies especialmen e, así como una sensación de ensión, aunque en el conjun o de la posición del cue po no hay señal de iolencia y su colocación en el made o de la C uz, más pa ece de descanso que de o men o. Los an eb ozos y b azos, a ados de mane a muy hábil, e elan 208 — un pe ec o es udio ana ómico, y es án su cados po egue os de sang e que nana de las llagas de las manos, cuyos dedos desca nados y ígidos en posición un an o ingida, son ambién uno de las ca ac e ís icas de Ped o de A ila, que les p esen a siemp e con los a icula ciones y huesos de las mismas excesi amen e ma cados, al modo de la aza esquelé ica, has a el pun o de que llegan a se imp esionan es en algunas escul u as y no obs an e las líneas de sus manos, e cue dan ambién de mane a ce cana las que alla a G ego io Fe nández, inclusi e ecue dan algunas de sus pos u as, pe o el asce ismo que aquéllas saben deci , es á aquí lle ado al ex emo y es a no a ald ía po sí sola pa a edimi oda exube ancia p o usa si la hubie a, en el a e de Ped o de A ila. Es de ene muy en cuen a es e de alle de su in uición a ís ica, que aquí en la aus e idad del con jun o de es a imagen no des aca de una mane a muy p ecisa, pe o que en el mo imien o más amplio de o as es un igo oso con as e que pudie a ene una de e minada explicación que al ez sea un an o a en u ado expone . Las pie nas, ambién muy bien a adas, dejan e las llagas de las odillas manando en abundancia excesi a la sang e, que coagu lada en' o ma pe lada, se de iene de una mane a un poco a i icioso a media pie na. .. ; de nue o el pincel, ino a pone su no a abiga- ada en la sob iedad del conjun o, esabios del momen o. . . ; es de admi a aquí o a ez el ealismo ana ómico de músculos y enas pe ilándose a a és de la ca ne. El paño de la pu eza, se adap a al cue po en pliegues suayes muy poco queb ados y en los que se pe cibe quizá cie a igidez y con exceso ios azos de la gubia, dando la sensación de que domina más la écnica en la exp esión anímica y en la ca ne, que en el a ado de las es idu as, lo que no es obs áculo pa a que en o as escul u as esul e delicioso su mo imien o. Una lazada al lado de e cho deja cae un ex emo que pa ece como impulsado po una á aga de ien o. • Es os son, a g andes azos, los asgos de es a ob a de Ped o de A ila, escul o ba oco po los años en que desa olla su abajo, pe o imbuido del espí i u de los g andes imagine os cas ellanos del siglo XVII y especialmen e de G ego io Fe nández; lleno de una ex emada delicadeza y sua idad, como si en él oda iniciación exce si a es u ie a elada po un sen imien o de pa é ica dulzu a sin excesos ni en la exp esión ni en la o ma. — 209 — Deslindando los campos, emos en él dos endencias bien de ini das, el ba oquismo del'siglo, apenas esbozado en la p o usión de la sang e, en cie a a ec ación académica y en la inclinación al ealismo como p oduc o de un neoclasicismo, y su con ac o con escul o es an e io es y con la escuela de inales del XVI y del XVI!, especialmen e como ya se ha indicado a ias eces, con G ego io Fe nández; el pa e ismo, la sob iedad, la belleza delicado de la o ma y la se e;ni- dad anquila de la exp esión, p oduc o de un acend ado mis icismo o bien e lejo del de G ego io Fe nández, alejamien o de a is as con empo áneos suyos y pe sonalidad a ís ica. Po sus con as es, po la maes ía de su écnica, po sus mé i os a ís icos, Ped o de A ila bien me ece ocupa un pues o" de hono en e los escul o es del siglo XVlll y que su nomb e y ob a se di ul gue en la p opo ción que sus cualidades le alcanzan. Inés Du u í Romay ■ ■ I .1 . 14 . ■ ' í ■i.iL. VW '{•i/?!} i I.ÁM. II.—Ped o de A ila: El Cyisio del Ol ido, en la iglesia de San Felipe Ne i. V lladolid.—(De alle).—(Fo o del S, K. A. A.)