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Sobre el Pentateuco de Ashburnham

Plaza, Luis María,Martín Galindo, L.

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SOBRE EL PENTATEUCO DE ASHBURNHAM El manusc i o que se conoce en el mundo cien í ico con el nom b e de Pen a euco de Ashbu nham, p esen a un cúmulo de con o e sias an o po lo que se e ie e a su o igen, como po el conjun o de ad e sidades po que ha pasado. Conocido es que a i nes del siglo XVlll pe eneció a'los ondos de la Biblio eca de la Ca ed al de S. Ga ien, de Tou s. ¿Po dónde nia chó, cuando pasa po aquel luga , como po an os o os de F ancia, la ola de as ado a de la e olución? En el comienzo del es udio que el P o eso Osca on Gebha d hace de los minia u as del Pen a euco, a a de explica las icisi udes de és e, desde lo Re olución has a que en ó a o ma pa e de la Bi blio eca del lo d que le da nomb e. Según los da os suminis ados po el ci ado p o eso alemán, pa ece que en 1840 i gu aba en la Biblio eca de Tou s, po el in o me ele ado al Minis e io de Ins ucción Pública po su unciona io, F. Rabaison. Pocos años después se encuen a en posesión de Lib i, el cual en el 1846 lo endió a cie o lib e o londinense del que pasa a lo d Ashbu nham. A la mue e de és e, ué adqui ido po la Biblio eca na cional de Pa ís, cuyos ondos ac ualmen e en iquece. Como apo ación a los di e en es abajos ela i os al o igen y pa ia del Pen a euco, desc ibi emos a con inuación seis láminas, a nues o pa ece las mós elocuen es de él, y sob e ellas o a emos de hace algunas conje u as sob e su exac a iden i icación. La p ime a lámina de que ha emos mención, es la del olio 25 , que ep esen a pa e de la His o io de Jacob y Esaú. Las nue e ep esen aciones que cons i uyen es a his o ia, desde que Esoú co e en busco de alimen o pa a el anciano Isaac, Wa que Jacob se di ige a casa de su ío Labán, conse an odas pe ec o d ama ismo jun o con una a iedad g ande de colo ido (lam. 1). En lo p ime a escena (ángulo supe io izquie do) Isaac, ya anciano, con ba ba y cabelle a canosa, apa ece sen ado y con la mano de echa le an ada en acTemán impe a i o. F en e a él Esaú, que lle a 6. en su mano izquie do el o co, se dispone sumiso a obedece a su pod e. En e on o Rebeca, que se conse o de ás ele Isaac en oc i ud eca ado, pa ece yo es a medi oncio ei a did a o able a su h¡¡0; mane a comedida que con as o con lo i eza de la escena si uado a la de echa de la an e io . El a is a cjuiso con ello mos a nos el ca ác e pe suasi o de las palab as de Rebeca o Jocob, mo iéndole a p o po ciona alimen o o su anciano pad e y ob ene lo bendición an es que Esaú. En la ep esen ación si uada debajo de la p ime a, emos lo inicia i a del engaño; Jocob omo dos cob i os del ap isco pa e no y se di ige a Rebeca, que ya p epa o los u ensilios pa o su condimen o. ¿No se asluce o a és de lo agi ocion de los p o agonis as su melé- ico ac o? La escena colocada en el ángulo supe io de echo nos mues o la consumación del engaño. Jacob inge se Esaú dando de come a su pad e, y cuando és e, po a mayo pe suasión, le equie e ce ca de sí los pieles de los cab i os que Jacob colocó a es iguan al pad e lo abundancia pilosa del p imogéni o. La cegue a del pa ia ca se quie e hace esal a colocándole mi ando hacia el lado con a io del que ocupa su in e locu o . En la pa e in e io emos a Esaú, que uel e de caza como lo exp esa bien lo insc ipción que a sob e él : Esaú eni de ena [ ione]. Y en la escena colocada a la izquie do de és a, é nosle p e pa ando la comida a su pad e, mas al lle á sela—escena del cen o— encuén ase con que yo Jacob ob u o la bendición. Las escenas es an es que ocupan el ángulo pos e io de echo nos mues an la huida de Jacob y su sueño, en el que po cie o es ¿Q no a el in an ilismo de la ejecución, sob e odo en el incomp en sible esco zo del ángel. Es muy cu iosa lo a qui ec u a que nos mues a es a lámina, y más aún si a causo de es o nacie on las pplnionss a o ables a un en onque bizan ino del Pen a euco,- al o po com- le o la idea de pe spec i a que se ¡n enla cap a po medios pue i les y an asía con que ep esen a el a is a las ha bi aciones. Las cúpulas bulbosas, que son ha o ecuen es, acusan ma- íz o ien alis a, pe o no así algunos cubie as planas. Lo o iginal es lo exis encia de un ímpano ema ado po dos bolos, una sob e o a. Los a cos son de medio pun o, oigo pe al ados. Como no as de! mobiliado enemos las mesas que son cuad adas, sin ado no alguno,: -163- los sillones al os, con endencia el ángulo ec o en sus dis in os planos; ambién se e la silla de i je a sin b azo ni espaldo. En e los u ensilios que se en en la cocina de aquella' escena en que Jacob da de come a su pad e, se econocen dos asos: uno, ce cano a nues a ja a, que pudie a se una o ma degene ada del "oenochoe", y o os más ce canos a la copo po su espaciosa pbe u o. La lámina del olio 30 ep esen a la sepa ación de Labán y Jacob (lám. II),y apa ece di idida en dos pa es. En la supe io emos el egis o de las iendas de Jacob po Labán y en la in e io la sepa a ción de las ca a anas de ambos amilia es. La p ime a mencionada, iene como escena io es dis in as iendas cobijadas en las aldas de unos mon es, que o man el ondo de la ep esen ación, cuya a icula ción de cimas es muy a bi a ia y ca en e de odo sen ido ealis a. Todas las iendas es án o madas po g andes ozos iangula es, los cuales se esal an en e sí po i o colo ido,- es os iángulos, en su base, se ab en pa a mos a nos las escenas jn e io es. En la p ime a ienda emos a Labán, con la indumen a ia ca ac e ís ica de casi odas las igu as masculinas del Pe an euco, egis ando un g an a do blanco, que,se encuen a en el cen o de la ienda ocupada po dos concu binas de Jacob y cinco hijos, dispues os és os de modo a i icioso po igno a el a is a la écnica del g upo. En la ienda del cen o emos a Labán en su misión indagado a, a Raquel y Dina jun o con qlgunos hijos de Jacob, en disposición pa ecida o los de la escena an e io ; a la de echa de és a se epi e idén ica dis ibución pa a la e ce a ienda, donde se encuen a Bea con o os dos hijos del Pa ia ca. , Po es as ep esen aciones se puede llega a ija el ipo de in dumen a ia emenina, que desde luego es á ambién muy p óximo a lo o ien al. Dícelo la única abie a que mues an las concubinas de lo p ime a ienda o lo' Raquel de la segunda, consis en e en una am plia y la ga es e, abie a en su pa e an e io y cuyos bo des an ado nados con bandos bo dadas; es el mismo indumen o de la igu a de Rebeca de la lámina p ime a en la escena en que Jacob pma del ap isco los cab i os. En lo po e pos e io de la lámina ése Ja sepa ación de los dos amilias, p ecedida-del acue do mú uo; las dos es cenas ocupan lo pa e supe io izquie da y el es o las ca a anas. Y 'he aquí un elemen o in e esan e pa a lo iden i icación a i canis a del Pen a euco.- ¿Quién, a no se un a icano u o o some ido a su in luencio, pudo cap a de mane a an eal es a ca a ana de camellos que es muy pa en e la exac i ud ana ómica de -los animales y lo posición de ca gas y pe sonas sob e ellos? De ipo o ien al es — 164 — ambién lo mon u a usada, que con pe ec o de alle se e sob e el asno ^i uado o la izquie da de la p ime a ienda, como lo indica el paño que la cub e ema ado po una se ie de lecos. Apa ece en el olio 40 lo His o ia de José. El ondo es ojo pompeyano. La página es á compues a en es escenas: P ime a esce na. José a en un,ca uaje que es uno especie de "landeau" con cua o uedas. La pe spec i a se o ien a de izquie da o de echa; José es imbe be, lle a un somb e o en o ma de cilind o. Co en delan e dos he aldos que se di igen hacia una ciudad con casas ag upadas, con una cu iosa no a de ba oquismo. En lo segunda escena, en la po e in e io de echa, apa ece José con pan alón la go y go o cilind ico. En los segado es se obse a una longi ud desmesu ada ,en los mangos de las hoces, cuyas hojas son muy cu as. En la. e ce a escena pueden es udia se las cobaci as de muje que asoman po las en anas de una ciudad; ienen las enzas col gan es y ado nadas que penden o los lados con adi amen o de com plicados pe nodos. En e el enzado del pelo debie on dispone o modo de g andes cuen as ^^o discos de ma e ias di e en es, ado nán dolas; es as enzas, segu amen e pos izas, se suje aban al a co o cin a que ci cunda la cabeza ho izon almen e. O o de alle digno de ap ecia en es a página consis e en holla uno de los .p ocedimien os pa o ecoge lo uniquillo' a la cin u a. Véase lo i gu a de jo en a la izquie da de Jacob, donde se no a el co dón de sujeción a que nos e e imos y que de e mina en la única de abullonamien o que ecue da él colpos. Indumen a ia masculina.—Una única suje a a lo cin u a po cue da o cin u ón ( ol. 40), iene obe u a a lo la go de las mangas, de modo que pueden saca se de ellas los b azos. En el abajo pa a que no es o ben se'lle an hacia a ás y se suje an po un nudo sob e lo nuca. Pan alón has a la odilla ajus ándose po debajo de ella, po una ba'nda del mismo colo o blanco ( oi. 56 a). A eces apa ecen con pan alón la go que llega al pie, al qüe quedan suje os po uno especie - de abilla ( ol. 50 a). En opinión de O. on Gebho d (The minia u es ■ Q he Asbhu nham Pe an euch, Lond es 1883), el uso del pan alón la go pa ece señala modo ex anje a señalándolo el no apa ece po ez p ime a has a las minia u as e e en es a la His o ia de José, don- 165 de no sólo las igu as p incipales los lle an, sino incluso los se ido es, lo que ampoco puede conside o se como siqno de dis inción. El calzado—cuando no apa ece con los pies desnudos o cuan do se a a de especiales i gu as, como el ep esen a a Dios al que calzan sandalias—se compone de g andes y al as bo as que llegan a media pie na, son pa dos con bo de ojo y se suje an con loops . Comple a el aje con un man o que deja los b azos lib es y se suje a sob e el homb o de echo po una íbula en o ma de ose a. Gene almen e p esen an la cabeza descubie a, pe o las pe sonas de ango lle an un a modo de go o cilind ico al o. La lámina incluida en el olio 76 . (lám. VI) con iene 'la en ega po Dios o 'Moisés de las ablas de la Ley y la ep esen ación del Ta be náculo; el p ime asun o ocupa la pa e supe io , y el segundo, la o alidad de la in e io . En la pa e más supe io de la lámina, apa ece la cabeza de Dios en e una nube, delan e de la i gu o de Moisés aue i gu a ecibi las ablas mos ando abie os los b azos hacia a iba; de ás de él A aón, Nadab y Abihú, en ila misma ac i ud. Lo ep e sen ación del mon e Sinai es an an ás ica como aquella de los mon añas de la lámina segunda. De lo mon aña sden ayos nume osos, pa a hace esal a el ex o bíblico que nos habla de las conmocio nes que ocu ie on en el ac o de la en ega del Decálogo. En lo pa e in e io izquie da es án los ancianos is aeli as con el ocado ca ac e ís ico, y con la mi ada di igida hacia a iba como es igos mudos del solemne ac o; no exis e en ellos, como en odos los g upos ep esen ados di e enciación indi idual alguna, como ampoco idea de pe s pec i a. La pa e in e io Izquie da, ep esen a la p omesa solemne dé! pueblo de Moisés de cumpli el Decálogo, que aquél sos iene en sus manos, an e el al a sob e el que hay asos de o endas. Se busca a sensación de colo ido, con un g an con as e de onos en ondos, es idos, y paisajes; sensación que es ex ao dina ia en la escena de la pa e in e io . En su pa e cen al a una ep esen ación de la ienda del Tabe náculo p imi i o, p oceden e del g an Templo. Como se pe cibe compa ándole con los dos iendas si uados a sus lados, es lujoso y os en a su siqni icación de uga sag ado, como así lo p ueban los incensa ios y lámpa as si uados en su in e io . , . , El esquema de la cons ucción lo o man ba as do adas y la cubie a es de sedo oí pa ece , po sus pliegues. Las co inas que o dean la pa e supe io de lo es ancia, como las que o man en de e do de la mesa cen al, son de idén ica ma e ia, en iquecidas con bandas boj dadas en o o. Es o cie a magni icencia al a a los obje os V — 166 — de cul o, no'es po cie o ajena a la iqueza que en u ensilios eligiosos u o la época isigoda española. Conocido es el boa o del ico espa ñol de la al a Edad Media. ¿Pod ía se és e uno de ios a gumen os ac ibles pa a demos a la na u aleza isigoda del Pen a euco? La pa ia del Pen a euco no lo sabemos, sin emba go, con ce - ezo, pe o muchos de sus ca ac e es hacen sospecha que pudie a se española. Noso os, sin p e ende a i ma nada de ini i o, amos a esal a la se ie de da os que pudie an con i ma la nacionalidad es pañola del códice, que indudablemen e es á esc i o en el occiden e de Eu opa. C eemos que el Pen a euco es isigodo y nos emi imos a la au o idad de casi odos los que le han es udiado. El P. An olín y Be ge , en e o os, le adjudican nacionalidad española po eliminación; lo mismo hace la comisión e iso a de la Vulgo a al ija como ex o más pa ecido al Pen a euco la Biblia de Ca deña. Wilhelm Neuss (Die Apokolypse des Hl. Joihannes in de al s- paniséhen un ai ch islichen Bibel-illus acion) opino que el Pen a euco es un manusc i o bíblico la ino p oceden e de una ie a de ida ecle siás ica muy pe eccionada, cuna de es udios bíblicos. No son sus minia u as copia se il, como lo demues an las in dicaciones hechas al pin a que se en en aquellos luga es en los aue se ha desmigajado la pin u a. La ilus ación es a comple amen e lib e de simbolismo. La co eja con las Biblias ca alanas de Fa a y Roda, los cuales son copie de di e en es modelos an e io es, uno de los cuales debió ene su o igen en el Pen a euco. Opina Neuss que ienen cie o pa ecido en la disposición el olio 40 del Pen a euco que ep esen a el sueño de Jacob y la misma ep esen ación del ol. 3 ., de la Biblia de Fa a. Pa a' noso os el au o de las ílus acio'nes del Pen a euco de no a in luencia bi on ina en la mane a de ag upa las igu as y de asoma los pe sonajes po las en anas, que es pa ecida o Iq del E angelia io Rossono. Las i gu as odas ienen on alidad y sob e odo en la a qui ec u a. Sin emba go es a in luencia bizan ina u o que se necesa iamen e a a és de A ica, pues las iendas de la escena de Labdn y Jacob son di e en es de las de la misma ep esen ación del Génesis de Víena, ya que las iendas del Pen a euco son cónicas. Pe o lo que más e leja in luencia a icana es 'la apa ición de ipos bas an e mo enos. España es el país que mejo pudie a habe ecibido la in luencia a icana. En cuan o a las elaciones de nues os •( • '«Y — 167 — Bea os con a que ipos isigodos son indudables si nos ijamos en la semejanza de ep esen aciones ales como lo de Daniel en el oso de los leones de uno de los capi eles del c uce o de San Ped o de la Na e, con la misma ep esen ación de ios Bea os de Silos, U gel, Ge ona y San Isido o, po ello se e que en iempos isigodos hubo un a que ipo común. También se encuen a elación en e el olio 9 del Pen a euco que ep esen a el Dilu io, con homb es y animales en pos u a de aho gados y las mismas ep esen aciones en el olio 85 del Bea o de San Se e o, el 211 del de San Millón y el 14 de nues o Bea o de Valca ado. El Bea o de Ge ona iene idén ica disposición—del a ca sob e los ahogados—que el Pen a euco; pe o la mayo elación de és e con los códices isigodos nos la da la le a que es uncial mayúscula y del siglo Vil, según demos ó el P. Ga cía Villada. La le a se pa ece al amoso códice escu ialense R. M. 18, que con iene a ados de San Isido o y o os San os Pad es. Has a aquí es lo que con segu idad se puede a i ma del Pen a euco. Todo hace sospecha que sea un códice isigodo, aunque, cla o es á con in luencia bizan ina. En él hay elemen os di e en es," pues po ejemplo, los ocados de las damas son bizan inos y pa ecidos al de la es a ua que se p ee de lo empe a iz Teodo a, pe o el uso del pan alón la go deno o moda ex anje a. Resol e ía po comple o la incógni a la apa ición de algún o o códice isigodo y miniado de es a misma época. Luis Ma ía Plaza y L. iMa ín Galindo. Lá.m. 1.— 'iiUa cucn (h' —Hisloi'i. de Jncoh y E.'^.u'i ——T :,5 M? H ->^c : ..D)<; ^Mi ecoH--" ' ^ 0.3^. - T Hlooi "'*^..a«>-wco HU 5uun » ¡ACO cju 4J: á O ' . . . yn - .;C>Í»S ♦XIChIoo! OU<T> e7i.xi . .- ij -í í? V -,Wíi57¿* »T i^x n. -a>j»»cü