La estructura tipológica de la masia
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Mas complejo resulta el proceso de creaciOn de una sala central a partir de una masia de dos cuerpos, o su ampliacion sobre Ia base de tres cuerpos estrechos. Se encuentran numerosos casos en los que puede observarse esta operaci6n, debida a Ia importancia que va adquiriendo la sala dentro de Ia estructura de Ia masia, a partir del siglo XVI; se trata de las masies de "planta cruzada", en las que, mediante un giro de 90 0 de la crujia, se puede modificar Ia anchura de los cuerpos, manteniendo Ia planta baja inalterada. Esto se realiza, bien formando pilares en la planta superior en los puntos de cruce de los nuevos muros —que es el caso mas frecuente— o bien situando arcos o paredes, perpendiculares al eje, en Ia crujia inferior. Todas estas operaciones no hacen mas que confirmar Ia voluntad creadora de este espacio, y con el, Ia de una tipologia arquitectOnica claramente definida, capaz de representar las aspiraciones de la clase campesina catalana en un momento dado de su proceso histOrico. LA SIMETRIA COMO VALOR SIMBOLICO DE LA FORMA Mientras Ia masia esta formada por dos cuerpos o crujias (o sea, antes del siglo XVI), su cubierta adopta dos formas posibles con relaciOn al eje longitudinal: aquella en la que Ia forma de los tres muros determinan sus pendientes, con el envigado en posiciOn horizontal, y aquella otra en la que se levanta mas el muro central y el envigado se inclina al ineändose horizontalmente todos sus apoyos. Con esta disposiciOn Ia puerta de entrada puede situarse tanto en el lado ancho como en el estrecho, siempre bajo el cuerpo que contiene la sala, dando lugar a cuatro posibilidades o disposiciones. En esta situaciOn, el volumen general contiene evidentemente dos ejes de simetria, dominando el que pasa por la cumbrera, y que Iasi nunca coincide con el de la puerta de entrada, del cual se ha desplazado. Si puede hablarse de una fachada principal, hemos de considerar siempre como tal la que corresponde al lado mayor de Ia sala; esta es ademas Ia fachada mejor orientada, con independencia de la de Ia entrada. La posiciOn de esta viene determinada por la topografia y por Ia situaciOn del Camino, mas que por cualquier eje intencionado de simetria. En esta fase evolutiva de Ia masia, Ia simetria general viene pues condicionada por el sistema constructivo, que hasta aqui se mantiene dentro de la sencillez y la econom fa de medios. 24 25 24. Sala de Can Bar Is. Vilassar de Dalt. Foto archivo CEC. 25. Sala de Can Gall'. Riudellots de la Selva. Foto MPR. 44
En cambio, cuando se consolida el esquema de tres cruj ías o cuerpos, con la sala en el central, el concepto de simetría adquiere un nuevo valor que ya no abandonará, empezando a patentizarse un sentido clasicista en el aspecto compositivo de la fachada principal. Este se produce en estrecha relación con el nuevo concepto que adquiere la sala, con independencia de los problemas constructivos que conlleve. El románico catalán, que no es ajeno al proceso de consolidación del tipo, es un claro punto de referencia de esta preocupación. Y también lo será la arquitectura religiosa posterior del gótico o el barroco: la fuerza y claridad de sus espacios, unidos a toda la carga simbólica de la religión y del poder, que son siempre elementos complementarios, coinciden con la ambición de la cada vez más influyente clase campesina. Un ejemplo claro de los conceptos citados nos lo dan las masies que Danés y Bonet Garí bautizaron como de "tipo basilical", es decir, aquellas en las que el cuerpo central se eleva más que los laterales, quedando así expresado en la fachada. Esta deformación de la masia de cubierta a dos aguas se debería, según Pau Vila, a razones climatológicas ya que, procedentes de la zona prelitoral poco soleada, se necesita el es~acio del desván como secadero (Resum de ~bografía de Catalunya, vol. 4, pág.'59). Danés en cambio, situando la procedencia de estas masies en las tierras del litoral, desde donde se habrían extendido hacia el interior, supone el origen de la forma "basilical" en las necesidades defensivas ya que es frecuente encontrar un matacán de defensa, real o simulado, sobre la puerta. Desde una perspectiva menos determinista, deberiamos buscar la razón de esta forma, en las relaciones simbólicas procedentes de la asimilación a la imagen, tan popular, de las pequeñas iglesias y ermitas románicas de Catalunya, así como a ciertas necesidades de tipo representativo que obligarlan a ampliar las dimensiones de la sala, acusándo más aún la situación de ésta en el conjunto, y aumentando el papel de la simetría como valor iconográfico. Reflexiones parecidas podrían hacerse sobre las fachadas barrocas, y, más adelante, en las neoclásicas y modernistas. En todas ellas el tipo consolidado se mantendrá como invariante tipológica y los diferentes estilos no harán perder la referencia a la sala como eje estructural de simetría. Por otro lado, los cuerpos añadidos dispuestos paralelamente al eje longitudinal de la crujla, provocan generalmente otro tipo de 26. Sala de Can Ballot-Gallifa. Argentona. Foto archivo CEC. 27. Sala de Can Calder6 Nou. Riudellots de la Selva. Foto MPR.
CUADRO COMPARATIVO DE ESTI LOS CAN CALDERO' NOU CAN SISO Rindellots de la Selva Banyoles CAN CABRAFIGA Vall de Bianya CAN RODÉS Fornells de la Selva -. 28. Cuadro que ilustra la neutralidad formal los casos, mientras el lenguaje formal Can Cabrafiga, Vall de Bianya. Can RodBs, Fornells de la Selva Can Guinau, Aiguaviva. Can Tria, Mata-Mataró. La Capsana, Cassa de la Selva. Can Lleonart, Alella. Dibujos y fotos MPR. Can Tria y Can Lleonart, MPR sobre material de Lluis Bonet i Garí. gx& mr-73 LB -;n I: que permite el tipo consolidado. La adoptado refleja el período de su construcción estructura de tres crujías y el valor y situación de o transformación. Can Calderó Nou, Riudellots [a a l inri L U,-2 ;' 1 la sala, permanecen invariables en todos dp la Selva. Can Sis6, Banyoles. l
111111111 CAN GUINAU CAN TRIA LA CAPSANA CAN LLEONART Aiguaviva Mata-Matath Cass6 de ia SeIva /Melia 47
distorsiones, al mantenerse la cumbrera sobre la sala perdiendo la simetría general, pero manteniéndose, en cambio, la estructural y la simbólica, más fuertes que aquélla. Finalmente, hemos de hacer notar como en grandes ampliaciones y reformas de masies, se recompone de nuevo toda la fachada para mantener el carácter representativo y definidor de la simetría como valor simbólico de la forma. LA NEUTRALIDAD FORMAL DE LA MASlA El concepto de "neutralidad", directamente relacionado con el de "tipo", explica y justifica los procesos de invención formal basados en la coherencia de una tipología determinada. Sólo a partir de esta neutralidad formal de la masia se entiende la incorporación de los diferentes estilos históricos y los distintos tamaños y connotaciones sociales, sobrepuestos al tipo consolidado. Danés, y con él otros autores, han hecho notar la importancia de la estructura constructiva por encima de los elementos estilísticos, como puertas, ventanas, y "otros detalles más débiles"; lo que equivaldría a reconocer el dominio de los elementos arquitectónicos (ejes, cuerpos, etc.), por encima de los compositivos (puertas, ventanas, etc.), según la terminologla clasicista. Desde la lectura que intentamos hacer aquí hablaríamos de la preponderancia de la estructura tipológica, por encima de cualquier otro aspecto, y no sólo formal sino también funcional, geofísico o social, como veremos más adelante. Efectivamente, es un hecho manifiesto que, tanto en las tipologías anteriores a la consolidada, como, sobre todo, en esta última, se han ido incorporando al "tipo" elementos connotadores de diferentes épocas. Algunos de ellos por simple substitución y otros ya intrínsecos a la construcción de nueva planta. Así pasamos de las elementales saeteras a las ventanas con dinteles de madera, a las geminadas románicas y góticas, a las bi y trilobuladas con finas columnas, a las florituras del último gótico, a las más austeras del renacimiento, tardío en Catalunya, a los balcones del s. XVl l l de dimensiones más I amplias, etc ... Lo mismo podemos decir de las puertas, los trabajos de forja, los estucos y esgrafiados como tratamiento de la fachada etc ... En otro nivel de elementos, ya no tan débiles, pero siempre sobrepuestos a la estructura, observaremos un proceso o tratamiento similares. Así, con las modificaciones de la -i O 29. Can Morgades. Vilanova de Sau. Guillerles. Foto CEC. 30. Canelles de Baix. Vall de Bianva. Foto MPR.
fachada y con la disposición de las cubiertas se obtienen resultados formales muy variados. Desde los más elementales, como son los de dos vertientes, con la misma inclinación o con cambio de pendiente en la parte central, hasta los que ofrecen un cuerpo más alto en esta parte ("basilicales" y derivados), pasando por las cubiertas planas, las que tienen galerlas adosadas o incorporadas, las de remate ondulado, de gusto barroco, las de frontón neoclásico, las que incorporan elementos modernistas, etc ... Ninguno de estos acabados de la fachada es ajeno al tipo consolidado, y no hacen sino confirmar la neutralidad de su estructura. Esta gran cantidad de variantes han inducido a diferentes estudiosos de la masia, a establecer clasificaciones y tipos, entre los que destacan, en gran manera, los realizados por J. Danés en la época más entusiasta de "L'Estudi de la masia" de la Fundació Rabell. Muchos de sus escritos sobre el tema son aún inéditos, pero los publicados han sido recogidos por muchos autores sin tener en cuenta las limitaciones que el propio Danés se planteó al iniciarlos. En sus dos trabajos titulados "Els tipus de masia d'estructura classica simple", y "Els tipus de masies amb galeries", dejaba bien claras algunas cuestiones: 1. Que trabajaba sólo sobre las masies en las cuales "la estructura clásica", es decir, la de tres cuerpos paralelos y sala central, se evidenciaba exteriormente. . . . . 2. Que la clasificación se establecía a partir de esta forma externa de manifestarse. 3. Que la cubierta no sólo era el elemento con más influencia sobre la morfología total de la casa, sino que era consecuencia directa de su estructura interna. Con exclusión de esta última hipótesis, realmente inexacta, quedaban bien definidos los límites de su clasificación, ya que se intuía claramente que el concepto completo de mas y de masia estaba muy por encima de las consideraciones morfológicas. De hecho, cualquier tipología arquitectónica puede dividirse en cuantas clases y subclases se quieran, aunque en general deberían aceptarse como esenciales, bien las que atienden a la morfología total del edificio, es decir a sus relaciones espaciales; bien las que enfatizan los grandes elementos constructivos; o bien las que se limitan a los tratamientos decorativos. No es erróneo, pues, establecer sobre la masia, tipologías desde los conceptos citados, ni hacer, como hemos dicho, subclasificaciones de cualquier clase, mientras se entienda la estructura profunda que está por encima de 31. Mas les Vinyes. Plana de Vic. Foto MPR. 32. Can Estrada. Sant Esteve de Palautordera. Alt Vallbs. Foto MPR. La forma preconcebida de la masía comporta rebuscadas soluciones constructivas, que van desde la falsa cercha a vigas de forma curvada.
ellas y que define una determinada arquitectura, en nuestro caso la de la masia. Apartándonos de los aspectos puramente iconográficos, pero que inciden directamente sobre ellos, pueden comprobarse también las sobreposiciones que tienen lugar sobre la estructura tipológica de la masia, en lo que se refiere a las diferentes condiciones sociales que en ella coinciden. Y así vemos cómo la neutralidad del tipo, se pone de manifiesto al verificar que la posición social de sus moradores no modifica esencialmente la estructura de la masia; es frecuente encontrar en la gran casa solariega o pairal, la misma disposición de cuerpos que en las de los colonos o masoveríes que de ella dependen. O como mínimo, las mismas relaciones espaciales entre sus elementos si las primeras han sufrido modificaciones. Encontraremos diferencias en la amplitud de los vanos de las crujías, en la importancia de la sala, en los elementos decorativos más cultos y lujosos, en las puertas y ventanas, en los tratamientos de la fachada, o en la gran cantidad de añadidos que permiten dar cobijo a una o varias familias, o a los mossos. Nada de esto conllevará, sin embargo, modificaciones tipológicas, ya que el sistema social y jurídico que debemos considerar incorporado al concepto de tipología es el mismo tanto para el propietario como para el colono, y por tanto el resultado construido de aquella estructura tipológica es aceptado por todos, sin que sea posible plantearse otra alternativa. En todo caso será la morfología más aparente la que denotará las diferencias sociales o el nivel de riqueza del propietario. Se plantea pues quí, claramente, una distinción entre tipología y morfología como la que podríamos hacer, por ejemplo, entre lengua y habla, y de todas las ccjnnotaciones que pueden derivarse de una misma lengua hablada por diferentes estractos de una sociedad. LA INDIFERENCIA A LA FUNCION El esquema tipológico de la masia permite, como en otras arquitecturas basadas en el tipo, que las dependencias se utilicen de forma indiscriminada, a partir de un sólo espacio cualificado, la sala, precisamente el más inútil desde el punto de vista funcional. A pesar de la distribución fija por plantas, con los dormitorios situados sistemáticamente en el piso, la cocina -que es en realidad el centro de la vida cotidiana-, aparece en los lugares más inesperados y casi nunca en el cuerpo central de la casa. Se sitúa generalmente al lado de la 33. Can Vila. Pujarnol. Dibujo MPR. 34. Canelles de Baix. Vall de Bianya. Dibujo MPR.
T4Zitgl..1.1i '1' 41; 35 35. Can Vila. Pujarnol. Foto MPR. 36. Canelles de Baix. Foto MPR. 33, 34, 35 y 36: Dos casos de planta cruzada, donde la direcciOn de la cruj fa sufre un giro de 90° en la planta piso. sala, en la fachada principal o en las otras, pero tambien muchas veces se encuentra en la planta baja, a uno de los lados de la entrada. Esta 6Itima posicion es frecuente en las masies mas modestas, sin que de esto se pueda establecer, sin embargo, una ley. Las cuadras de los animates estan en Ia planta baja, o en elementos anexos al cuerpo principal, y el granero en el segundo piso, en uno de los cuerpos laterales, o bien totalmente independiente. Nada se fija, pues, a priori, como no sea el esquema general de crujias o cuerpos y Ia sala, que es el element() màs vinculado a este esquema. Y si el concepto de funciOn se entiende como relaciOn directa entre modo de construcciOn y morfologia, nos encontramos con una situaciOn parecida. Ya hemos hablado del planteamiento constructivo inicial a base de cuerpos alargados y relativamente estrechos, que tiene sentido a partir del sistema de cubriciOn con envigado de madera situado perpendicularmente a los muros. Pero desde Ia aceptaciOn del tipo consolidado de tres cuerpos, la morfolog fa general se determina con independencia de los aspectos constructivos, los cuales se distorsionan desde el punto de vista de la lOgica estricta y Ia economia de medios, dando lugar a las habiles y complicadas soluciones que en parte se han citado anteriormente. Es particularmente significativa la soluciOn que permite cubrir Ia masia a cuatro aguas, forma de cubierta para Ia cual el sistema de muros no esta preparado, y que adopts diferentes resultados segUn la pericia del maestro de obras. No es necesario insistir más en el caso de la sala, sino solo recordar la problemkica constructiva que representa por su situaciOn coincidente con Ia cumbrera, y por Ia tendencia a ampliarse hasta superar los I (mites de cubriciOn inmediata a base de envigado o bOveda de canon. En definitiva, sea cual sea el concepto de funciOn que aceptemos, hemos de reconocer que en Ia masia el tipo no queda predeterminado de ninguna manera por ella. MASIA Y DETERMINISMO Durante muchos anos ha sido opinion generalizada, el supuesto de que muchas arquitecturas rurales respondian de forma directa a las condiciones f isicas del lugar donde se situaban. La masia no ha escapado a esta consideraciOn, tanto con referencia a su area de implantaciOn, como por los diferentes aspectos externos con los que se presenta en distintas zonas. 51