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QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 1 LA CREACIÓN DE LA ESCUELA INDUSTRIAL BARCELONESA (1851) Guillermo Lusa Monforte En memoria de Iván Lusa García (1969-1994) que fue, entre otras cosas, estudiante de la Escuela. RESUMEN Con el tránsito del Antiguo Régimen al sistema liberal se produce en España una vertebración educativa que da origen a las modernas enseñanzas técnicas, y en particular a las enseñanzas industriales, creadas por el Decreto de 4 de septiembre de 1850. Al año siguiente entran en funcionamiento el Real Instituto Industrial de Madrid y las escuelas industriales de Barcelona, Sevilla y Vergara. La Escuela Industrial Barcelonesa se forma por agrupación de las cátedras o escuelas gratuitas que desde 1769 había ido poniendo en marcha y manteniendo la Junta de Comercio de Barcelona. Las dificultades de la industrialización y la primera gran crisis del capitalismo español, que comienza en 1866, serán causa determinante del cierre de casi todas estas escuelas, incluído el Real Instituto Industrial de Madrid, buque insignia de la ambiciosa operación de creación de las escuelas industriales. La Escuela de Barcelona, que resistirá la crisis gracias a las aportaciones económicas de la diputación y del ayuntamiento de Barcelona, se convertirá, durante el extenso período que va de 1867 a 1899, en la única escuela de ingenieros industriales de todo el territorio español. El hecho de que la única escuela industrial no esté en la capital del reino es una consecuencia de esa diferenciación entre la capital política y la capital industrial, que tanto contribuirá a acentuar las dificultades de la industrialización de España durante el siglo XIX. En el presente trabajo se examinan los antecedentes y circunstancias que rodearon el establecimiento del plan de enseñanzas industriales, así como la creación de la Escuela de Barcelona. Se analizan las disposiciones promulgadas para la puesta en marcha de la Escuela y las dudas que las mismas suscitaron en el profesorado. La correspondencia cruzada entre los profesores, el rector, el gobernador y la Dirección de Instrucción Pública permiten conocer algunos rasgos propios de las enseñanzas técnicas de las escuelas de la Junta de Comercio, a la par que revelan datos relativos a la composición social del alumnado de la escuela de Barcelona. La matrícula del curso 1851-52, que se presenta con detalle, da cuenta de la respuesta social del entorno a la oferta técnica diversificada que efectuaba la nueva Escuela Industrial. El artículo se cierra planteando la cuestión relativa a la importancia del cambio que suponía la nueva escuela respecto a las viejas cátedras de la Junta. 1- La aparición de las modernas enseñanzas industriales. Vertebración educativa
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 2 a mediados del siglo XIX. En la fase final del Antiguo Régimen en España, durante la segunda mitad del siglo XVIII, se produce el proceso de incubación de la educación técnica moderna, estimulado por la confluencia de tres factores determinantes: a) El impacto de las transformaciones económicas en el planteamiento de nuevas necesidades formativas de carácter técnico. b) El influjo de los programas de fomento puestos en marcha por el poder central. c) La influencia del movimiento científico y cultural de la Ilustración sobre las relaciones economía-educación.1 El viejo sistema de base gremial, que podemos llamar de taller-escuela o de fábrica-escuela, subsistirá todavía durante unos cuantos años de transición, en el transcurso de la cual se va produciendo la hegemonía de la nueva escuela técnica, asociada al surgimiento de las que acabarán siendo modernas profesiones libres. Los nuevos centros de enseñanza serán la obra de dos tipos de institución en ascenso: las sociedades económicas de amigos del país, auspiciadas por la nobleza y el clero en las zonas rurales del interior de España, y los consulados o juntas particulares de comercio, dependientes de la Junta General de Comercio y Moneda,2 estimulados y sostenidos por los comerciantes activos en las zonas costeras. Las nuevas escuelas estarán dirigidas a la formación profesional de los trabajadores de la navegación, de la industria, del comercio y de la agricultura, materia prima para formar los ciudadanos de la nueva sociedad burguesa. Las viejas instituciones educativas, incapaces de derribar "los muros de separación que el orgullo literario levantó entre los hombres que estudian y los que trabajan"3, no valían para enseñar las nuevas ciencias útiles, cuyo cultivo había de ser fuente de regeneración del país. Simultáneamente a estas transformaciones surgidas en la base por el estímulo de las nuevas actividades económicas, las minorías dirigentes ilustradas se esfuerzan por modernizar al país e incorporarlo en los campos educativo, técnico y científico, al conjunto de las naciones cultas europeas. Una de las iniciativas más esperanzadoras la constituía el envío de pensionados al extranjero, especialmente del que ha sido llamado equipo hidráulico, capitaneado por Agustín de Betancourt.4 Cuando Betancourt regresa de París, en 1791, tras seis años de estudios en l'École des Ponts et Chaussées, lleva consigo a Madrid la colección de máquinas y planos que constituirán el Real Gabinete de Máquinas del Buen Retiro, institución concebida para ser un centro de difusión y de formación técnica.5 Betancourt será nombrado inspector general del cuerpo de Ingenieros de Caminos en 1799, y director de la recién creada Escuela de Caminos y Canales en 1802. 1 ESCOLANO, A. (1988) Educación y economía en la España ilustrada, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia. 2 MOLAS, P. (1982) Hombres de leyes, economistas y científicos en la Junta General de Comercio 1679-1832, Barcelona, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. 3 JOVELLANOS, G.M. (1968) Informe sobre la Ley Agraria, Barcelona, Edima, 160. Jovellanos publicó este Informe en 1795. 4 RUMEU DE ARMAS, A. (1980) Ciencia y tecnología en la España ilustrada, Madrid, Turner. 5 RUMEU DE ARMAS, A. (1990) El Real Gabinete de Máquinas del Buen Retiro, Madrid, Fundación Juanelo Turriano / Editorial Castalia.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 3 A comienzos del siglo XIX la sociedad española está notablemente transformada, adaptada a un capitalismo en ascenso. Se ha incrementado el comercio (especialmente el marítimo), se han formado capitales, hay una fuerte expansión demográfica y desde el poder se fomenta la industrialización del país mediante la creación de "manufacturas reales". La ciencia y la técnica han comenzado a estar presentes en la vida cotidiana, tanto por sus aplicaciones a la vida material como por la influencia que ejercen sobre la mentalidad de la época. Sin embargo, con ser importantes, estas transformaciones son frágiles, inestables, pues la sociedad española de finales del siglo XVIII tiene todavía unos cuantos problemas y contradicciones no resueltos: no se ha formado un mercado de ámbito nacional, lo cual es condición necesaria para que se complete la revolución industrial en cualquier país; las estructuras agrarias son más feudales que capitalistas, persistiendo los latifundios baldíos y las manos muertas, producto del férreo inmovilismo de la aristocracia señorial y de la Iglesia. Aún cuando las clases dominantes, viejas y nuevas, han pactado un reparto del ámbito de actuación (el campo para la nobleza y la Iglesia, el comercio colonial para la burguesía), el estallido de las contradicciones internas puede llevar a España hacia la renovación o hacia la recaída. La crisis será inducida y catalizada por factores externos: el impacto de la Revolución Francesa, primero, y la invasión napoleónica, después. La guerra de la Independencia inicia un período de catástrofe que acaba con lo conseguido durante la Ilustración y con las posibilidades que ésta había abierto. En el plano de la ciencia, de la técnica y de la educación la guerra supuso, obviamente, un colapso. Pero este colapso hubiera podido superarse a corto plazo si en la mentalidad de las minorías responsables no hubiese prevalecido, como ocurrió, la tendencia a considerar como un error el esfuerzo de renovación dieciochesca y, por consiguiente, se volviera a actitudes conservadoras en lo sociopolítico y aislacionistas en lo científico y cultural. Los reaccionarios intentaron (y consiguieron en gran parte) identificar con el invasor "todo lo francés", es decir, el espíritu de la Ilustración.6 La producción científica quedó paralizada, y las instituciones trabajosamente creadas en el siglo anterior (academias, jardines botánicos, gabinetes de máquinas y de historia natural, etc.) languidecieron o desaparecieron. La guerra y la censura fernandina cortaron los lazos (libros, revistas...) con la comunidad científica e intelectual europea. El reinado de Fernando VII se caracterizó por la represión política, ideológica y cultural. Pero también, sobre todo en su última fase, significó empezar a poner las bases para el tránsito pacífico y pactado de la vieja sociedad feudal al nuevo orden burgués. La revolución francesa de 1830, que fue un estímulo para los liberales exilados, sirvió también para abrir los ojos a los grupos dominantes del país. Fracasado el reformismo absolutista, incapaz de asegurar el viejo edificio mediante simples cambios administrativos, los terratenientes pactaron con la burguesía la mútua defensa de sus propiedades. La nobleza sacrifica su poder político a cambio de conservar y aún de aumentar su poder económico, sumándose al proceso de cambio de régimen para asegurar su encauzamiento en vías favorables a sus intereses. Muerto Fernando VII en 1833, es en el agitado y complejo período 1833-1845 donde quedan determinadas –no sin bandazos y oscilaciones ante las diversas salidas– las características de la vía española de transición al capitalismo.7 La pérdida 6 HERRERO, J. (1994) Los orígenes del pensamiento reaccionario español, Madrid, Alianza. 7 NADAL, J. (1988) "El fracaso de la revolución industrial en España. Un balance historiográfico". En:
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 4 de los mercados coloniales estimula la integración del mercado español: los productos alimenticios del centro abastecieron a la periferia, que comercializó sus manufacturas hacia el interior.8 Pero la desaparición del imperio supone también una gran contracción en el ingreso de capitales, tanto el que directamente remite la administración colonial como el que se traduce en las rentas de los derechos de aduanas. Esta sed de capital explica también el recurso a la desamortización de los bienes eclesiásticos (1836), que si bien saneó momentáneamente la Hacienda pública, no sirvió para ampliar ni democratizar la propiedad en el campo, sino para reforzar el sistema latifundista. En el plano político, este dominio queda consagrado por la constitución de 1845, elaborada por el partido moderado, y en consecuencia especialmente favorable a los estamentos que ese partido representa: los terratenientes andaluces, los beneficiarios de la desamortización, los nobles cortesanos, los militares de fortuna y los abogados audaces.9 Los derechos electorales están regidos por un sistema de voto censitario, según el cual el cuerpo electoral está constituído tan sólo por el uno por ciento de la población española. Junto con la constitución, los moderados hicieron aprobar un conjunto de leyes y decretos10 que regularon de forma minuciosa y centralizada todos los aspectos de la vida política y económica: ley de ayuntamientos y diputaciones, código penal, ley de imprenta, y dos importantes reformas que vienen asociadas a dos destacados ministros moderados: el sistema tributario de Alejandro Mon y el Plan General de Estudios presentado a la reina Isabel II el 17 de septiembre de 1845 por el ministro de Gobernación, Pedro José Pidal. El Plan Pidal11 –que es como se le conoce– fue redactado por una de las eminencias grises de su ministerio, el director general de Instrucción Pública, Antonio Gil de Zárate.12 En los tres volúmenes de la extensa obra que escribió unos años más tarde, De la Instrucción Pública en España (1855), Gil de Zárate explica en qué situación se hallaba la enseñanza, en sus diversos niveles, y cuáles eran las características esenciales de su reforma, que resume en cuatro palabras: secularización, libertad, gratuidad y centralización. El Plan Pidal –que no modificó sustancialmente la enseñanza primaria, ya reformada en 1838– transformó la segunda enseñanza, definida como "continuación de la instrucción primaria", y caracterizada como "propia especialmente de las clases medias."13 Los nuevos Institutos definidos por la ley formaban parte de la Universidad. LANDES, D.S. et al: La revolución industrial, Barcelona, Crítica, 261-287. 8 FONTANA, J. (1975) Cambio económico y actitudes políticas en la España del siglo XIX, Barcelona, Ariel. 9 TUÑÓN DE LARA, M. (1974) La España del siglo XIX, Barcelona, Laia. 10 ARTOLA, M. (1974) Partidos y programas políticos 1808-1936, Madrid, Aguilar, vol.I, 244-246. 11 PESET, M.; PESET, J.L. (1974), La universidad española (siglos XVIII y XIX), Madrid, Taurus. 12 Gil de Zárate (1796-1861) fue profesor de Francés en la Escuela de Comercio de Madrid, periodista y dramaturgo (PESET y PESET (1974), 429-439). 13 PUELLES, M. (1980), Educación e ideología en la España contemporánea, Madrid, Labor, 118- 120.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 5 La Universidad diseñada por el Plan Pidal es prácticamente la misma que ha llegado hasta los años sesenta del siglo XX. Antes de la reforma, cada universidad se gobernaba de manera independiente, y tenía sus propios recursos y patrimonio. Pero en 1843 se habían suprimido las rentas y bienes propios de cada universidad, formándose una caja única administrada por una Junta de centralización de fondos, que integró todos los recursos en los presupuestos generales del Estado. Esto facilitó las medidas uniformizadoras y centralizadoras impuestas por el nuevo Plan. El sistema de autoridades es "piramidal descendente", y tiene su vértice en la regia figura, que nombra a rectores, decanos, secretarios, depositarios... La estructura del profesorado se nos muestra bastante simplificada, al existir un cuerpo único de catedráticos (con tres niveles retributivos), auxiliados por los regentes. Los planes de estudio, los programas y los textos son los mismos para todas las universidades. La promulgación del Plan Pidal vino precedida de una amplia consulta a las universidades; el ministerio volvió a solicitar la opinión de las mismas al final del primer curso de nuevo funcionamiento.14 La reforma, vista ya con la perspectiva de unos cuantos años, fue criticada desde la izquierda y desde la derecha. Francisco Giner de los Ríos15 reprocha al Plan Pidal –reproche que hace extensivo a su heredero, la Ley Moyano– su "confianza, ingenua y rayana en la superstición, en la fuerza poco menos que omnipotente del precepto, de la reglamentación y de la ley, concepción burocrática que cristalizó la enseñanza, impidiendo su evolución y mejoramiento". Giner consideraba nefasta "la supersticiosa fe en la virtud de la Gaceta para crear por sí sola obras cuyo valor radica todo en el espíritu". Desde el otro lado, Menéndez y Pelayo16 tiene al plan "por desastroso, si no en su espíritu a lo menos en sus efectos", y esta vez no lo dice por nostalgia reaccionaria, ya que afirma que "nada de lo que quedaba en las universidades españolas el año 45 merecía vivir". El polígrafo reprocha a Gil de Zárate (a quien culpabiliza del carácter anticlerical del Plan) "la hostilidad hacia la Iglesia, el olvido de las tradiciones nacionales y el tomar de Francia modelo,17 dirección y hasta programas", criticando también la uniformidad impuesta por "circulares y órdenes menudísimas sobre lo más trivial del régimen interno de las aulas". El Plan Pidal también regulaba las enseñanzas llamadas especiales, que en ese momento se limitaban a las escuelas de Caminos (creada en 1802, cerrada por el absolutismo en 1814 y 1823, y reabierta definitivamente en 1834), de Minas (1835) y de Montes (1835). La modernización del país exigía disponer de técnicos capaces de poner la ciencia al servicio del progreso, lo cual requería en primer lugar su incorporación como funcionarios (cuerpos facultativos) a la Administración del Estado. Así ocurrirá desde un principio con todas las especialidades de la ingeniería, a 14 En el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares, sección de Educación y Ciencia, legajo 6.707, está la documentación que recoge la respuesta de todas las facultades de la Universidad Literaria de Barcelona. 15 GINER DE LOS RÍOS, F. (1916), La universidad española, Madrid, 8-19. 16 MENÉNDEZ Y PELAYO, M. (1967), Historia de los heterodoxos españoles, 2ª ed., Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, vol. II, 868-871. 17 Gil de Zárate se había educado en Francia, donde vivió por espacio de nueve años. Su opinión respecto al papel político y educativo jugado por la Iglesia católica en España está extensamente explicada en "De la Instrucción...", vol.1, 116-149.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 6 excepción de la Ingeniería Industrial. Los Ingenieros de Caminos, Minas, Montes y Agrícolas pasarán a formar parte de las capas superiores de la Administración del Estado, y por lo tanto residirán mayoritariamente en la capital del Reino. También se pensó en "establecer en España una escuela a la manera de la politécnica en Francia –nos dice Gil de Zárate18– pero fieles al sistema de no proponer nada que no fuese realizable inmediatamente, ni excediera de los recursos pecuniarios con que se contaba, aplazaron este proyecto para más adelante." Esto se haría tres años más tarde, en noviembre de 1848, creando la Escuela preparatoria para los ingenieros civiles, minas y arquitectura, esperando –continua Gil de Zárate– que los demás ministerios aceptarían esta base para sus respectivas escuelas especiales, cosa que por el momento no ocurrió. El nuevo Plan de Estudios de Manuel de Seijas Lozano, de agosto de 1850, respetó lo fundamental del Plan Pidal, aunque suprimió la sección de ciencias filosóficas –sin duda por ser peligrosas19– en favor de las ciencias físico-matemáticas, "cuanto porque de ellas en gran manera depende el porvenir de nuestra industria, harto necesitada de los auxilios de la ciencia. Además es indispensable ir formando profesores de ciertos ramos que son la base de toda enseñanza industrial, de la que con afán se ocupa el Gobierno". En el preámbulo de su ley, Seijas anuncia ya su preocupación por las enseñanzas industriales:20 "Pero aún quedaba un basto [sic] campo por correr, campo inmenso al par que útil: los estudios especiales. Desgraciadamente, Señora, estos estudios han sido los más abandonados en nuestra patria, siendo escasísimos los ramos que se han cultivado, creciendo la necesidad de su planteamiento cada día, señaladamente el de aquellos sin los cuales la industria no puede desarrollarse ni tomar incremento. Para establecerlos, sin embargo, tocábamos dificultades de gran cuenta, no siendo la menor la falta de profesores y lo costoso de las enseñanzas. Esto era de lo que principalmente debía cuidarse en España, y a esto se han encaminado las miras del Ministro que tiene la honra de dirigirse a V.M. A este fin se están organizando las escuelas normales de instrucción primaria, porque en ellas es en las que debe fundarse el cimiento de esa reforma. Con el mismo objeto se ha planteado la de las escuelas de Bellas Artes, dirigiendo sus enseñanzas a ese fin artístico e industrial; y por último, modificada en el plan de segunda enseñanza, está combinada la organización de los Institutos de modo que sirvan a la vez de escuelas especiales, donde convenga su creación y haya medios a propósito. Así podrá desde luego el Ministro proponer a V.M. la creación de algunas de esas escuelas tan necesarias, cuyos proyectos tiene ya formados y elevará en breve a la aprobación de V.M. No pudiendo ser esto por ahora, el Ministro, respetando lo existente que debe ser objeto de una ley, se ha limitado a una reforma reclamada por la observación, y que 18 GIL DE ZÁRATE (1855), vol. 3, 339. 19 PESET y PESET (1974), 444. 20 Archivo General de la Administración, Sección de Educación y Ciencia, legajo 6.708.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 7 debía facilitarle los medios necesarios para llegar a aquel fin. Sin embargo, como en materia de instrucción pública nada hay que no sea trascendental y de consecuencia, el Ministro ha procurado ilustrarse con el parecer de personas las más competentes, oyendo para esta reforma a los indivíduos más versados en la materia, y corporaciones respetables, y últimamente al Consejo de Instrucción Pública, que por unánime acuerdo ha aprobado el proyecto, que con la conformidad del Consejo de Ministros, tiene la honra el que suscribe de elevar a V.M. por si mereciese su Real aprobación." El Plan Seijas presta especial atención a la regulación de los estudios especiales, que "habilitan para carreras y profesiones que no están sujetas a la recepción de grados académicos", y que se cursan en las escuelas especiales, que en agosto de 1850 son las siguientes: Ingenieros de Caminos, de Minas, Arquitectura, la Preparatoria de las anteriores, las provinciales de Bellas Artes, el Conservatorio de Artes, la escuela de Veterinaria, las de Comercio y el Conservatorio de Música y Declamación. El artículo 84 advierte acerca de las intenciones inmediatas: " Además de las escuelas ya establecidas se crearán sucesivamente las que puedan proporcionar los conocimientos necesarios para el fomento de la Agricultura, de la Industria, de las Artes y del Comercio." 2- El decreto de creación de las enseñanzas industriales. El artífice de la reforma, Gil de Zárate, nos informa acerca de cómo se gestó el Real decreto de 4 de septiembre de 1850: Joaquín Alfonso había sido encargado de elaborar el plan de escuelas industriales para todo el Reino. Alfonso había sido pensionado por el gobierno en 1834, junto con Francisco Marrón, Eduardo Rodríguez y Cipriano Segundo Montesino, para ir a estudiar a la casi recién creada École Centrale des Arts et Manufactures de París, habiendo obtenido el título en 1837.21 L'École Centrale, establecimiento privado fundado en 1829,22 jugó en el ámbito de las enseñanzas industriales –a escala mundial– un papel semejante al desempeñado por la Polytechnique con respecto a las enseñanzas de ingeniería vinculadas a la alta administración del Estado. Por lo que se refiere a España, el influjo de la Centrale sobre los planes de estudios y la organización de las escuelas industriales es semejante al ejercido por la Polytechnique sobre la Escuela de Caminos a través de Betancourt y sus compañeros. L'École Centrale había sido creada para llenar un hueco: no existían en Francia los ingenieros civiles propiamente dichos, entendiendo la palabra civil en el sentido estricto de no militar, puesto que los politécnicos se encaminaban profesionalmente hacia el ejército o la administración. Para competir con éxito con Inglaterra, potencia industrialmente hegemónica que no contaba con centros específicamente dedicados a 21 Un año después se les unió Juan Cortázar, conocido después por sus numerosos textos de matemáticas, que también obtuvo su título en 1837 (Archivos de l'École Centrale, expedientes de los pensionados españoles). 22 COMBEROUSSE, C. (1879) Histoire de l'École Centrale des Arts et Manufactures depuis sa fondation jusqu'à ce jour, Paris, Gauthier-Villars. Véase también el artículo de GRELON en este mismo número de Quaderns.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 8 la enseñanza técnica, era preciso disponer de "obreros ejercitados, contramaestres instruídos, directores de fábrica ilustrados e ingenieros civiles capaces de profundizar en todas las dificultades prácticas". Ni la Polytechnique ni el Conservatoire eran capaces de proporcionar los elementos superiores de esa cadena industrial, constituída por un profesional aún inexistente: "Entre los que buscan la ciencia pura y los que sólo la quieren como complemento de instrucción, está un tercer tipo de inteligencia: aquellos cuya carrera les obliga a hacer una aplicación continua de las concepciones científicas. Para éstos, la ciencia no es ni una pasión ni un simple acrecentamiento de cultura. Se convierte en un instrumento indispensable, de modo que la cuestión de su aplicación prevalece sobre todo lo demás."23 Joaquín Alfonso seguía en París cuando fue nombrado director del Conservatorio de Artes en 1844, y se le pidió que antes de regresar examinara detalladamente el Conservatoire des Arts et Métiers para inspirarse y reformar a fondo el de Madrid. Pero Alfonso presentó un plan de escuelas industriales tan extenso y ambicioso, fuera del alcance de las intenciones y posibilidades del Gobierno, que el Consejo de Instrucción Pública lo declaró irrealizable. "En semejante apuro –nos dice Gil de Zárate24–, y no queriéndose retardar por más tiempo esta apetecida reforma, fue preciso redactar otro proyecto en el Ministerio, teniéndose presente muchas cosas del plan del Sr.Alfonso, los reglamentos de otros establecimientos análogos, y sobre todo los decretos que en aquel año mismo se acababan de publicar por el gobierno de Prusia para igual objeto." Con estas últimas palabras Gil de Zárate se está refiriendo a la reorganización que acaba de sufrir en 1850 la enseñanza técnica en Prusia, que está estructurada como una especie de sistema cíclico que consta de tres etapas. La primera, que es la más elemental se imparte en unos centros conocidos por Handwerkerfortbildungsschulen (escuelas a las que acudían los artesanos después de su trabajo), la segunda en las Provinzial-Gewerbeschulen (escuelas provinciales de industrias) y la última, de carácter superior, en los Gewerbeinstitut.25 Estos trabajos digamos de apresurada síntesis de Gil de Zárate y sus colaboradores dieron por resultado el Real Decreto orgánico de 4 de septiembre de 1850, por el que se crearon en España las enseñanzas industriales. Su breve preámbulo, firmado por Seijas Lozano,26 señala el principal objetivo de la nueva carrera 23 COMBEROUSSE (1879), 26. 24 GIL DE ZÁRATE (1855), vol.3, 323. 25 Que la Polytechnique y l'École Centrale inspiraron a quienes pusieron en marcha las escuelas técnicas españolas es una cuestión bien conocida. Pero aún está por estudiar la influencia concreta de las escuelas técnicas alemanas sobre el decreto fundacional de las enseñanzas industriales. Que yo sepa, nadie ha destacado el parecido entre el sistema prusiano de tres etapas y el establecido en España en 1850. También está pendiente la comparación de esas escuelas alemanas dedicadas a los artesanos con las de la Junta de Comercio de Barcelona, de las que Gil de Zárate tenía tan buen concepto. Acerca de la enseñanza técnica en Alemania puede verse KÖNIG, W. (1986) "Science and practice: key categories for the professionalization of german engineers". En: KRANZBERG, M. (ed) Technological Education- Technological Style, San Francisco, San Francisco Press, 41-47. 26 El Decreto aparece en la Gaceta del 8 de Setiembre de 1850; está publicado como apéndice en ALONSO VIGUERA, J.M. (1944) La Ingeniería Industrial Española en el siglo XIX, Madrid, Escuela de
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 9 de Ingeniería Industrial: "apartar a la juventud ansiosa de enseñanza del estudio de las facultades superiores a que afluye en excesivo número, para que se dedique a las ciencias de aplicación y a profesiones para las cuales hay que buscar en las naciones extranjeras personas que sepan ejercerlas." Las nuevas Escuelas Industriales, de las que saldrán "perfectos químicos y hábiles mecánicos", serán de tres clases: Elementales, de Ampliación y Superior. Seijas afirma que "no ha llegado aún el tiempo de crear escuelas de grandes dimensiones, sino de principiar a formarlas poco a poco". Es, por lo tanto, un arranque cargado de provisionalidad. Habrá que esperar hasta el Plan Orgánico promulgado por Francisco de Luxán en 1855, en pleno bienio progresista, para que la carrera quede más definida. He resumido las principales características de las enseñanzas industriales establecidas en 1850 en el cuadro 1. Cuadro 1. ENSEÑANZAS INDUSTRIALES (4 set.1850) El borrador del manuscrito original del Decreto existente en el Archivo General de la Administración presenta unas pocas diferencias con lo que apareció publicado en la Gaceta, pero algunas de ellas –que se comentan solas– merecen ser examinadas, ya Ingenieros Industriales. En este mismo número de Quaderns se incluye una reseña de la reedición de esta obra efectuada en 1993 por la Asociación de Ingenieros Industriales de Andalucía. Puede también consultarse la edición facsímile que preparé con ocasión de la apertura del curso 1993-94 en l'Escola Tècnica Superior d'Enginyers Industrials de Barcelona, que contiene el Decreto de 1850 y los de 1855, que establecen el plan completo de enseñanzas industriales de Francisco de Luxán. LUGAR REQUISITOS DURACIÓN TÍTULO ELEMENTAL Institutos de 1ªclase Tener 10 años y haber asistido a escuelas de primeras letras Un curso preparatorio y tres años de carrera. Un 4º optativo. Cert. de aptitud para las prof.industr. Maestro en artes y oficios (4º año) DE AMPLIACIÓN Escuelas de Barcelona, Sevilla y Vergara Tener 14 años y haber aprobado por lo menos 2 años de ens.elem. Tres años. Un 4º curso optativo. Profesor industrial. Ingeniero mecánico o químico de 2ª clase (4º año) SUPERIOR Real Instituto Industrial de Madrid Haber aprobado los 3 cursos de ampliación Dos años Ingeniero mecánico o químico de 1ª clase
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 16 caso desea conservar su destino de catedrático de la Universidad, para el cual hizo la oposición competente." La segunda cuestión que he seleccionado se refiere a los horarios de las clases; la sugerencia de que la mayor parte de las clases fuesen nocturnas y los razonamientos que la acompañaban nos ilustran acerca del origen social del alumnado: "Perteneciendo a la clase de trabajadores la mayoría de alumnos que habrán de asistir a las enseñanzas industriales y a la de dependientes de comercio los que concurrirán a las clases de idiomas, partida doble y derecho mercantil, y teniendo en cuenta lo que ha acreditado una experiencia de muchos años acerca el señalamiento de horas más propias para facilitar la asistencia a las Escuelas de la Junta de Comercio, parece que podría darse cumplimiento a los artículos 11 y 48 del Real decreto de 4 de Setiembre, adoptando la distribución de horas que señala el siguiente cuadro:47 Cuadro 2. HORARIO DE LAS ENSEÑANZAS. CURSOS ASIGNATURA PARTE DEL DÍA TRIMESTRE 1º Y 2º TRIMESTR E 3º ELEMENTAL 1º Matemáticas noche 5½ a 7 6 a 7½ id Dibujo lineal id 7¼ a 8¼ 7½ a 8½ ELEMENTAL 2º Matemáticas id 5½ a 7 6 a 7½ id Dibujo lineal id 7¼ a 8¼ 7½ a 8½ id Teneduría de libros id 7 a 8½ 7½ a 9 AMPLIACIÓN 1º Ampliación de Álgebra mañana 9½ a 11 id Geometría analítica mañana 11 a 12½ id Física esperimental tarde 12½ a 2 id Geometría descriptiva id 12½ a 2 id Delineación noche 7¼ a 8¼ 7½ a 8½ AMPLIACIÓN 2º Geometría descriptiva mañana 11 a 12½ 47 Es el cuadro 2.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 17 id Mecánica pura tarde 12½ a 2 id Elementos de Química mañana 10 a 11½ id Física industrial tarde 12½ a 2 id Delineación noche 7¼ a 8¼ 7½ a 8½ AMPLIACIÓN 3º Mecánica y Tecnología id 5¾ a 7¼ 6 a 7½ Id Química aplicada mañana 11½ a 1 Id Delineación noche 7¼ a 8¼ 7½ a 8½ VARIAS Derecho mercantil mañana 7½ a 9 7 a 8½ Id Italiano tarde 12 a 1½ id Francés noche 5½ a 7 6 a 7½ id Inglés id 7 a 8½ 7½ a 9 En caso de tenerse que dedicar al modelado los alumnos del 2º año de la enseñanza elemental y los de los tres años de ampliación, podrían destinarse las horas de dibujo correspondientes a los lunes y jueves de cada semana. Para regentar las asignaturas del precedente cuadro, los profesores que suscriben creen que podría hacerse la distribución siguiente: Primero y segundo año de Matemáticas, D. José Oriol y Bernadet y D. Ramón Avellana, como profesores del instituto universitario (Real orden de 24 de marzo, disposición 5ª). Dibujo lineal, años 1º y 2º de la carrera elemental, y 1º y 2º de la ampliación; o un profesor especial que nombre el Gobierno, o D. José Oriol y Bernadet, actual Director de dicha asignatura por la Junta de Comercio mediante una gratificación, auxiliado por uno de los ayudantes de que habla el artº 31 del Real decreto de 4 de Setiembre. Dibujo de maquinaria, D. Hilarión Bordeje, auxiliado del otro ayudante que señala para el dibujo el citado artículo. Teneduría de libros, D. Francisco Claret. Ampliación de Álgebra, otro de los ayudantes que señala el mismo artículo. Geometría analítica, &, D. Lorenzo Presas, o el profesor que nombre el Gobierno. Física esperimental, D. Joaquín Balcells. Geometría descriptiva, o un profesor especial, o el de la Academia de Bellas Artes con una gratificación. Mecánica pura, dicho D. Lorenzo Presas. Elementos de Química, el 4º ayudante que establece el artículo 31 arriba citado. Física industrial, D. Joaquín Balcells. Mecánica y tecnología industrial, D. Hilarión Bordeje. Química aplicada, D. José Roura.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 18 Derecho mercantil, D. José Mª Gatell. Italiano, D. Luis Bordas. Francés, D. Francisco Anglada. Inglés, D. Guillermo Casey." Finalmente, los profesores formulaban unos cuantos argumentos en favor de comenzar las clases el 1 de octubre en vez del primero de septiembre, alguno de los cuales podríamos escuchar aún en nuestros días... "Finalmente, por el artº 46 del propio Real decreto se establece que el curso durará lo mismo que en los Institutos; en su consecuencia la disposición 8ª de la última Real orden fija el 1º de Setiembre para la abertura [sic] de las clases; esta disposición ofrece en concepto de los firmantes los siguientes inconvenientes: 1º En Barcelona los artesanos trabajan en invierno hasta las 6 y ½ los unos y hasta las siete los otros: desde Junio hasta el día de S. Miguel (29 de Setiembre) el trabajo de los primeros dura hasta las siete y media y el de los otros hasta las ocho, y por lo mismo no será posible que asistan con puntualidad a las clases; 2º debiendo tener las clases de noche en la enseñanza elemental, como también las de dibujo de la ampliación, y debiendo por consiguiente iluminar las salas por el gas, no será posible que con el calor todavía fuerte en Barcelona durante el mes de Setiembre, se reúna en dichas salas un número crecido de personas, sin que diariamente se experimenten los accidentes que, aún empezando por octubre han tenido lugar algunas veces por las causas indicadas; 3º Por el mes de Setiembre son muchas las familias, especialmente de la clase comercial que pasan a la campiña y por lo mismo esta circunstancia amenguará la concurrencia a las clases de idiomas, partida doble y derecho mercantil, sucediendo otro tanto con respecto a las clases esperimentales de ampliación, en la parte de alumnos externos, por pertenecer la mayoría de los asistentes a las clases industriales, que por disfrutar de sus propiedades, suelen pasar también el verano en la campiña." La Real orden de 8 de julio de 1851, que nombraba al profesorado de la Escuela y a José Roura como director, incluía la resolución de las dudas planteadas, aceptando las sugerencias de los profesores: la enseñanza del Dibujo lineal sería separada de la de Bellas Artes, el horario sería el propuesto y el curso empezaría el primero de octubre. También los profesores serían los que se proponían en la carta del 9 de mayo. Para la enseñanza industrial elemental, los catedráticos de Matemáticas José Oriol y Bernadet y Ramón Avellana. Para la enseñanza de ampliación, los catedráticos de Química aplicada a las artes, José Roura; de Geometría analítica, Cálculo infinitesimal y Mecánica, Lorenzo Presas;48 de Física experimental aplicada a la industria, Joaquín Balcells; de Mecánica y Tecnología industrial, Hilarión Bordeje. Era nombrado Ayudante de Química y secretario de la Escuela Pedro Roqué y Pagani. Quedará vacante la cátedra de Geometría descriptiva, de la que se encargará como interino José Casademunt, profesor de dicha asignatura en la Academia de Bellas Artes. En 48 Lorenzo Presas había sido encargado por el Ministro de Comercio, Seijas Lozano, el 28 de septiembre de 1850, "de los trabajos que exige el planteamiento y organización de la escuela industrial de Barcelona". Véase PUIG, C. (1995) "Llorenç Presas i Puig. La matemática aplicada". En: CAMARASA, J.M.; ROCA, A. (dirs) Ciència i tècnica als Països Catalans. Una aproximació biogràfica, Barcelona, Fundació Catalana per a la Recerca, vol.1, 145-180.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 19 cuanto a la enseñanza comercial, eran nombrados catedráticos de Cálculo mercantil y teneduría de libros, Francisco Claret; de Derecho mercantil, José Mª Gatell; de Francés, Francisco Anglada; de Inglés, Guillermo Casey y de Italiano, Luis Bordas.49 El 22 de julio el rector reunió en unas dependencias de la Universidad a los profesores de la Escuela, y tuvo lugar una breve ceremonia. Roura nos lo cuenta en un oficio que dirigió a la Junta de Comercio el 1 de agosto, comunicando que "han oído por boca del Rector una Real orden en virtud de la cual S.M. se ha dignado confirmarles en sus respectivos destinos y asignaturas para la Escuela Industrial Barcelonesa que debe inaugurarse el 1 de octubre."50 Roura está seguro de que la Junta "verá con agrado la dignación con que S.M. la Reina ha atendido a los méritos que han contraído bajo la dependencia de V.I. [se refiere a la Junta de Comercio] los que han tenido la honra de ser profesores de sus escuelas gratuitas." La Junta, en su reunión del 21 de agosto, se da por enterada y acuerda "que se conteste al Sr. Director Roura manifestándole lo satisfactorio que es para esta Junta que S.M. se haya dignado confirmar a los profesores de las escuelas en sus respectivos destinos y asignaturas y nombrar al Director de la nueva escuela industrial, en lo que ve la Junta una nueva prueba de lo acertado de los nombramientos que había hecho la misma y de la aceptación que han merecido de S.M. los conocimientos y celo de los profesores de las escuelas de esta Junta para la cual será siempre una memoria con que se honrará y que espera se conservará por largo tiempo en el público la de haber sido su fundadora y conservadora en tiempos muy difíciles y escasos de recursos, así como la de los ópimos resultados que han dado y aceptación y reconocimiento que se les han dispensado, no dudando de la utilidad que seguirán dando bajo el nuevo establecimiento cuya dirección está dignamente confiada al indicado profesor Roura." Tras este inmodesto intercambio de elogios, la Junta acordó enviar al gobernador un oficio con los inventarios del material contenido en sus escuelas. El 6 de septiembre el gobernador acusó recibo de ese envío, y comunicó a la Junta que "ha acordado que a las diez de la mañana del martes próximo [o sea, del 9 de septiembre] haga entrega de dichos efectos al Rector". La Junta comisionó a su Vicepresidente, José Vidal y Ribas, para hacer esa solemne entrega. Será Luis Bordas, director accidental de la Escuela, quien se haga simbólicamente cargo de ese material.51 La Real orden de 10 de septiembre nombró al resto del profesorado y al personal administrativo. Los tres ayudantes que faltaban serán Alejandro Novellas, 49 El libro citado de MONÉS (1987) contiene unos cuantos datos biográficos de estos profesores. 50 Libro de Actas de la Junta de Comercio. Biblioteca de Catalunya, Arxiu de la Junta de Comerç, llibre 66, fol.61v-63. 51 Los inventarios del material entregado al Estado por la Junta de Comercio ocupan las primeras páginas -de la primera a la nº 28- del Copiador de Salida de oficios al Gobierno, autoridades, corporaciones y particulares de la Escuela Industrial Barcelonesa (archivo de la ETSEIB).
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 20 para Matemáticas, Andrés Giró, para Dibujo lineal, y Francisco Aráu, para Maquinaria, con 6.000 reales de sueldo anual cada uno. El oficial de Secretaría será Juan Francisco Guitart (6.400 rs.), el escribiente Joaquín Cerdá (4.000 rs.), el conserje Angel Pintó (5.000 rs.) y el portero Pedro Sanllehí (3.000 rs.). En octubre se nombrarán interinamente dos mozos, a 2.000 reales cada uno, y con esto estará completado el personal de la Escuela.52 También del 10 de septiembre es el oficio enviado por el rector Collado al director de la Escuela, comunicándole lo previsto para las enseñanzas de Agricultura. Jaime Llansó, responsable de esta cátedra de la Junta de Comercio, había enviado una instancia solicitando el establecimiento de estudios de ampliación de Agricultura. El ministro de Comercio pospuso la decisión al respecto, y ordenó que mientras tanto "quede agregada a la Escuela Industrial Barcelonesa la enseñanza de que está encargado aquel profesor, así como el Jardín y el Jardinero anejos a la misma que hasta el día han dependido igualmente de la Junta de Comercio." El 16 de septiembre el gobernador dirigió un oficio a la Junta de Comercio, comunicando el lugar de ubicación de la futura Escuela: "Debiendo tener lugar la abertura de la Escuela Industrial Barcelonesa el día 1º del próximo mes de octubre, me ha parecido que el local más apropiado para el establecimiento de sus cátedras es el mismo ex-convento de San Sebastián donde estuvieron las que corrieron a cargo de V.I., y lo pongo en su conocimiento para su Gobierno." La Junta se dio por enterada, y aprovechó la ocasión para acelerar el proceso de despido de los inquilinos que ocupaban parte de las habitaciones del ex-convento, "a fin de dar mayor ensanche a las escuelas del Instituto Industrial Barcelonés."53 A lo largo de septiembre el Diario de Barcelona va incluyendo algunas noticias relativas a la inminente apertura de la Escuela.54 Así, el día 11 da cuenta de que "el Rector de esta Universidad pasó el martes al edificio de San Sebastián a tomar inventario..."; el día 14 publica un extenso aviso remitido por la Escuela comunicando la apertura de matrícula (del 15 al 30 de septiembre), así como la relación de enseñanzas (industrial elemental y de ampliación, mercantil y agrícola), con sus correspondientes horarios y profesores. El lunes 22 aparece un suelto desmintiendo unos rumores que aseguraban que la enseñanza no era gratuita: "A pesar de que en el anuncio de la Escuela Industrial barcelonesa se dijo bien explícitamente que su enseñanza es del todo gratuita, sin que se pague nada por nada; no obstante algunas personas sea por ignorancia, o por otra causa que poco nos importa averiguar, han querido suponer que debe pagarse la matrícula como en la Universidad, por hallarse la Escuela industrial bajo la dirección del Gobierno. Es 52 La Real orden de 10 de setiembre está reproducida en el citado Libro de Actas de la Junta de Comercio, fols. 70v-71. El nombramiento de los mozos está en el Copiador, pág. 43. 53 Fol. 74 del citado Libro de Actas de la Junta de Comercio. 54 Diario de Barcelona, 11/9/1851, 5.350; 14/9/51, 5.421-5.423; 22/9/51, 5.591-5.592; 25/9/51, 5.652; 27/9/51, 5.702; 29/9/51, 5.754.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 21 verdad que desde la dirección inmediata de la Junta de Comercio han pasado sus escuelas a la dependencia del Gobierno; pero éste ha querido continuar y continúa la misma protección a los artesanos, a todas las clases por humilde que sea su condición, proporcionando con mano benéfica la misma instrucción que planteó la Junta de Comercio. Si alguna variación se ha hecho, ha sido en favor de la juventud, y para lo cual no estaba facultada la dicha Junta. Así al paso que se permite la libre entrada a cualquier clase a los externos, se ofrece una ventaja a los que quieran ser alumnos internos, siendo del todo igual la enseñanza tanto para unos como para los otros. [...]. Hemos creído de nuestro deber dar esta sucinta explicación para desvanecer algunas dudas, que tal vez podrían haber causado perjuicios a varios jóvenes que pueden aprovechar los medios de instruirse y de entrar en una carrera que puede serles muy beneficiosa." Finalmente, el lunes 29 aparece el anuncio de la inauguración de la Escuela: "el día 1º de octubre próximo a las cuatro de la tarde se verificará la solemne instalación de esta Escuela Industrial, en el gran salón de la Casa Lonja, pronunciando el discurso inaugural el catedrático Dr. D. Jaime Llansó." 5- La ceremonia de inauguración de la Escuela. A las cuatro de la tarde del 1 de octubre de 1851, en el gran salón de la Lonja, tuvo lugar la ceremonia de inauguración de la Escuela. En el Archivo de la ETSEIB está el programa del acto, que reproduzco en el Anexo 2. Pronunciaron discursos el gobernador de Barcelona, Ventura Diaz, y el profesor Jaime Llansó, catedrático de Agricultura práctica y Botánica.55 Los discursos oficiales no suelen ser una buena fuente de información, pues acostumbran a estar henchidos por el halago fácil, el autobombo y la retórica ocasional. Sin embargo merece la pena detenernos brevemente para reflexionar y analizar algunas cosas. Eran obligados la presencia y el parlamento del gobernador, que se limitó a reiterar algunos de los argumentos que resumían los objetivos de la nueva carrera: la ciencia frente a la rutina y el empirismo, la necesidad de potenciar estudios que sirvieran de base a ocupaciones lucrativas, etc. Destacaré un párrafo que constituye una velada advertencia a excesivas confianzas en un proteccionismo abusivo: "Cuando la industria y el comercio marchan adelante en el camino del perfeccionamiento, la discreta protección de las leyes es un apoyo útil para ellos; mas cuando no salen estos recursos del círculo de las prácticas más o menos perfectas, entonces la protección no se alcanza nunca por más que se emplee; pues los descubrimientos de la ciencia los va dejando atrás todos los días." ¿Por qué toma después la palabra Jaime Llansó, profesor de una asignatura 55 En el mismo octubre de 1851 fue publicado un folleto, costeado por los profesores de la Escuela, que contiene los discursos de Diaz y de Llansó. Con ocasión de la apertura de curso de la ETSEIB en 1994 preparé una edición facsímile de ese folleto, que incluye además varios documentos del archivo de la Escuela y un trabajo mío acerca de la creación de la Escuela, que es una versión muy abreviada del presente, publicado en II Trobades d'Història de la Ciència, Barcelona, Societat Catalana d'Història de la Ciència i de la Tècnica, 151-159.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 22 que ocupa un lugar secundario en el nuevo establecimiento? Hubiese sido natural que en nombre de la Escuela hablase su director, José Roura, químico notable que contaba con la estima tanto de la Junta de Comercio como del ministro de Comercio, que en el nombramiento del 8 de julio recordaba que Roura había sido comisionado por su Ministerio para estudiar la Great Exhibition de Londres. En un principio intenté responderme a este interrogante conjeturando que Roura seguía aún ocupado por dicha Gran Exposición, no ya en la fase propiamente pública de exhibición, sino en un asunto posterior relacionado con ella. El Boletín Oficial de la provincia de Barcelona del 17 de septiembre de 1851 nos informa que la Comisión Real inglesa que había dirigido la Exposición de Londres solicitaba a las demás naciones concurrentes que les cedieran muestras de los productos naturales, industriales y artísticos presentados, con objeto de establecer un Museo general que recordase para siempre tan notable acontecimiento. Respondiendo al llamamiento, el gobierno español se dirigía a las juntas de comercio y de agricultura, a las sociedades económicas y a las empresas industriales que habían participado en la Exposición, instándolas a ceder los objetos en cuestión. ¿Estaría Roura, comisionado por el Gobierno, haciendo gestiones relativas a esta cuestión, en Londres o en Madrid? Otro dato parecía confirmar mi hipótesis: cuando se produjo la entrega simbólica del material de las escuelas de la Junta de Comercio al Estado, el 9 de septiembre, fue Luis Bordas quien se hizo cargo de todo como director accidental. El Copiador de oficios antes mencionado nos revela que Bordas siguió firmando como director accidental hasta el sábado 27 de septiembre. ¡Pero el lunes 29 ya aparece la firma de Roura, lo mismo que el 2 de octubre! Por lo tanto Roura estaba en Barcelona el día de la inauguración de la Escuela. ¿Por qué no pronunció el discurso? ¿No pudo prepararlo, a causa de sus hipotéticas obligaciones respecto a las secuelas de la Exposición? No parece muy verosímil, ya que Roura era director desde julio, y se conocía con mucha anticipación la fecha de apertura. Así que, para mí, la cuestión sigue estando abierta. ¿Por qué no intervino Lorenzo Presas, que había sido encargado por Real orden de 28 de septiembre de 1850 de "plantear la Escuela Industrial Barcelonesa", y que por lo tanto era formalmente el profesor más antiguo? Presas, profesor de la Universidad Literaria de Barcelona entre 1841 y 1850, mantuvo a veces mala relación con Roura,56 enfrentamiento que puede simbolizar la rivalidad existente desde 1837 entre los profesores de las escuelas de la Junta y los de la Universidad restaurada, que en muchos casos procedían de aquellas escuelas. Así que es posible que Llansó fuese una de las personas bien vistas por unos y otros, y de ahí que se le encargara el discurso inaugural. Jaime Llansó (1806-1862) no era de los profesores más antiguos de las Escuelas de la Junta, puesto que había obtenido su cátedra en 1846. Había estudiado Botánica y Agricultura en la Escuela de la Junta, cuando la regentaba Juan Francisco Bahí. Pero después había estudiado medicina, y había sido cirujano militar hasta 1837, año en que causó baja debido a su mala salud. Dos años después era profesor de Ciencias Naturales en el Colegio de Humanidades de Figueres, en el comienzo de lo que parecía ser su nueva trayectoria profesional dedicada a la enseñanza de la Agricultura, aunque continuara ejerciendo como médico en Figueres hasta la obtención de la cátedra de la Junta de Comercio. A partir de ese momento, su viraje profesional se consolida: en 1847 ingresó en la Academia de Ciencias Naturales y Artes de Barcelona, y al año siguiente en la Sociedad Económica Barcelonesa de Amigos del 56 PUIG, C. (1995), 162.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 23 País. En abril de 1848 fundó El Cultivador, periódico quincenal de Agricultura, Horticultura y Economía rural que dirigiría hasta 1853. En 1849 había sido enviado a Madrid por la Junta de Comercio para formar parte de la Junta General de Agricultura del Reino, y al año siguiente había publicado su "Catecismo de Agricultura", que fue premiado por ser considerado por el Gobierno como el mejor de los catecismos agrícolas aparecidos aquel año.57 Llansó estaba considerado como un orador brillante. Su largo discurso (seis veces más largo que el del Gobernador) contiene la obligada y por otro lado merecida referencia laudatoria a la obra educativa de la Junta de Comercio, junto con un lírico llamamiento al estudio de las ciencias de aplicación como medio de salir de la crisis y de aumentar la riqueza pública. Cuando recuerda al auditorio los objetivos de las nuevas enseñanzas, desliza unas cuantas frases que, a mi juicio, son muy representativas de los equilibrios político-ideológicos propios de la incipiente burguesía industrial de la época: "El que dirige la nave de nuestro estado, ha previsto en su alta sabiduría que debía tender una mano generosa y amiga a tantos hijos de familia que abandonan el campo y el taller de sus padres para llenar en las ciudades las escuelas de medicina, de teología o de jurisprudencia, para ir en busca de una fortuna incierta y de una posición rara vez eminente. Ha querido fundar, por medio de nuevos estudios, bajo bases indestructibles de la familia y de la propiedad, el desarrollo de las facultades útiles que al paso que acrecientan la riqueza pública, afianzan el orden social conmovido por doctrinas que van tomando extraordinaria proporción.[...] Desde ahora estos estudios de aplicación formarán una carrera útil y honrosa para todas las clases de la sociedad. Nacerán de aquí una dirección mejor calculada y una legislación nueva, que manteniendo dentro de sabios límites el aumento de la familia industrial, regularizará el movimiento progresivo de la industria." Fijémonos en el último párrafo. Llansó es profesor de Agricultura: la industria no puede desarrollarse fuera de sabios límites, pues "las tres ramas de la riqueza pública, las funciones vitales de la nación son la agricultura, la industria y el comercio." Estamos todavía bien lejos del discurso plenamente industrialista característico de la nueva profesión de ingeniero industrial, discurso que sólo aparecerá nítidamente con estos rasgos a partir de la década de los ochenta, cuando ya esté muy claro el tremendo atraso de la agricultura española, que dificulta la modernización y el progreso económico del país. El discurso de Llansó es, en esta cuestión, un reflejo de la mentalidad que desde un principio había impulsado la obra educativa de la Junta de Comercio, manteniendo en estrecha conexión el progreso de las artes industriales con el mejoramiento de la agricultura. La creación de la cátedra de Agricultura, las atenciones dedicadas a las aplicaciones agrícolas en la cátedra de Química y el contenido de las Memorias de Agricultura y Artes son pruebas claras de esta preocupación de la Junta de Comercio por aplicar los nuevos conocimientos científicos y técnicos a la resolución de los problemas del campo. En cualquier caso, el hecho de que los profesores de la Escuela, por iniciativa propia, costeasen la edición del discurso de Llansó significaba que estaban de acuerdo con las palabras de quien había actuado como su portavoz. Y el propio Llansó estaba 57 Los datos biográficos de Llansó los he extraído de una "Hoja de méritos y servicios" que presentó en 1859 (archivo ETSEIB).
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 24 muy orgulloso de esta circunstancia, ya que en la mencionada "Hoja de méritos y servicios" que redacta en 1859 figura el párrafo siguiente: "Habiéndose inaugurado con mucha solemnidad, el día primero de Octubre de mil ochocientos cincuenta y uno la Escuela Industrial Barcelonesa, fue elegido para pronunciar el discurso inaugural, mereciéndose del director y de sus comprofesores que se imprimiese de su cuenta el discurso, como una muestra de aprecio al autor." ¡Lástima que Llansó no nos aclare por quién o por quiénes "fue elegido"!58 6- La matrícula del curso 1851-52. El Diario de Barcelona inserta el 24/11/1851 la siguiente noticia: "No obstante lo reciente de su instalación, la Escuela Industrial de Barcelona ha adquirido la misma popularidad que gozaran antes las cátedras de la Junta de Comercio. Son 1.447 los matriculados en las diversas asignaturas, pertenecientes 869 a la enseñanza industrial y agrícola y los 578 restantes a la carrera mercantil". Pero las cifras de la matrícula de 1851-52 son un poco más complicadas. El decreto de 4 de septiembre de 1850 clasificaba a los alumnos en tres tipos: internos, externos y oyentes. Los internos eran los que se matriculaban de cursos completos de alguna de las diferentes carreras (industrial o mercantil), a fin de obtener el título correspondiente; eran externos los que se matriculaban de asignaturas sueltas, "con el único objeto de adquirir instrucción o aprovecharlas para otras carreras especiales"; finalmente existían los alumnos oyentes, que no tenían derecho ni a título ni a certificación alguna, "aún que pretendan examinarse." Al día siguiente, 5 de septiembre, se había emitido una Real orden que alteraba –o por lo menos complementaba– esta clasificación. Para acabar con las peticiones de inclusión en las listas de matriculados después de acabado el plazo de admisión, y para "poner coto a los abusos y prevenir los fraudes que sobre este punto puedan cometerse", se creaba una nueva figura de estudiante: el alumno inscrito. La cosa consistía en abrir un nuevo libro de matrícula –el de inscritos– en el que figuraban aquellos que "justificando causa o impedimento legítimo se presentaran durante el mes de octubre a hacer sus estudios." Los inscritos asistirían a clase junto a los matriculados en septiembre, pero no podrían "probar curso sino en los exámenes extraordinarios", es decir, sólo tenían derecho a la convocatoria de septiembre. Y sufrían además otra curiosa penalización: "no serán calificados en ellos [en los exámenes extraordinarios] en ningún caso con la nota de sobresaliente, puesto que ésta concede algunos derechos que no es justo se hallen en disposición de alcanzar los que no se han mostrado celosos y puntuales en el cumplimiento de una de sus más sagradas obligaciones". Menos mal que la Real orden abría un resquicio para la redención de estos pecadores: "sólo en el caso de ser aprobados los inscritos en los exámenes de prueba de curso59 podrán solicitar del Gobierno la gracia de que se les incluya en la matrícula y se conceda carácter académico al año que acaban de probar." Así que en definitiva existirán cinco tipos de alumnos: internos, externos, 58 El profesor Antoni Roca me sugiere la hipótesis de que Llansó pudo haber sido elegido por sus compañeros precisamente por su posición equidistante entre Roura y Presas. 59 Exámenes que tenían lugar durante el mes de febrero.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 25 inscritos internos, inscritos externos y oyentes. Entre el 15 y el 30 de septiembre se matriculan 113 internos y 850 externos. Estos últimos no corresponden a otros tantos alumnos diferentes, sino que se trata de la suma de las matriculas de las diversas asignaturas. Durante el mes de octubre se inscriben 35 internos y 442 externos, incluyendo en estos últimos a los 55 que se matriculan de una enseñanza especial muy apreciada y bien recibida: la Teoría y Práctica del Tejido que imparte José Arañó. El cuadro 3 recoge la matrícula de alumnos internos; en el cuadro 4 he volcado la información relativa a los cuatro tipos de alumnos, repartiéndolos en las asignaturas en que estaban matriculados o inscritos. Los totales de cada asignatura indican el número de alumnos que podían estar juntos en cada clase, eso sin contar los oyentes, de los que no ha quedado constancia oficial en los archivos de la Escuela.60 Cuadro 3. ALUMNOS INTERNOS ALUMNOS INTERNOS 1º 2º 3º Total Enseñanza industrial elemental 24 2 - 26 Enseñanza industrial de ampliación 22 - 2 24 Enseñanza mercantil 61 - 2 63 Cuadro 4. ALUMNOS EN CADA ASIGNATURA CURSO ASIGNATURA INTERN EXTERN INS.INT. INS.EXT. TOTAL IE1 Mátemáticas 24 78 17 45 164 IE1 Dibujo lineal 24 147 17 81 269 IE2 Mátemáticas 2 30 - 20 52 IE2 Dibujo lineal 2 25 - 7 34 IA1 Ampliac. del Álgebra 22 2 4 - 28 IA1 Geom. an. y 22 2 4 - 28 60 Algunos profesores -por ejemplo Lorenzo Presasanotaban en sus diarios de clase incluso los nombres de los oyentes. Pero no sabemos si esto era lo habitual.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 32 evitar ciertas afirmaciones osadas brindadas en bandeja por algunas apreciaciones deformadas de la historiografía neo-romántica catalana. El propio Vicens Vives68 apuntó hace ya bastantes años hacia ese necesario nuevo enfoque de la obra educativa de la Junta de Comercio. Nos lo sugiere cuando estudia a los profesionales e intelectuales, dentro de su análisis general de los grupos sociales de la Cataluña decimonónica: "La constitució d'un veritable equip de professionals de l'intel⋅lecte s'esdevingué a mitjan segle XIX, quan la Universitat de Barcelona donà al seu ensenyament una continuïtat i una alçària que, per més que es digui, no havien tingut ni Cervera ni les escoles barcelonines de la Junta de Comerç." Así que, en espera de nuevos datos, me declaro moderadamente discontinuista: la Escuela Industrial Barcelonesa nacida en 1851 es algo más que la reunión de las escuelas de la Junta de Comercio. El período casi provisional de consolidación de la Escuela –que analizaremos en próximos trabajos– que se extiende hasta la reforma legislativa de 1855, será bastante más duro que lo presagiado en los discursos de 1851. Las reformas de 1855 aparecerán plasmadas en los R.D. de 20 y 27 de mayo, firmados por Francisco Luxán, Ministro de Fomento durante el bienio progresista. Se abrirá así, en lo que se refiere a la historia de las enseñanzas industriales, uno de los períodos más convulsos y confusos, que en el plano político culminará con la Revolución de Septiembre de 1868, y que dejará a la EIB en 1867 con la responsabilidad de ser el único centro de formación de Ingenieros Industriales en una fase crítica para la industrialización de España. Anexo 1 Real orden de 24 de marzo de 1851 La figura 3 reproduce dos páginas del folleto editado por los profesores de la Escuela en octubre de 1851, las correspondientes a la orden fundacional.69 Anexo 2 El programa de la "abertura" de la Escuela (1 de octubre de 1851) La figura 4 reproduce un folio manuscrito existente en el archivo de la Escuela, 68 VICENS VIVES (1983), 130. 69 La única errata digna de mención que contiene esta versión de la orden está en una de las asignaturas del segundo año: "aplicaciones de la geometría y de la trigonometría a las cortes y a la agrimensura". Naturalmente, debía decir artes.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 33 Figura 3.- Real Orden de 24 de marzo de 1851, que crea la Escuela Industrial Barcelonesa
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 34
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 35 Figura 4.- Programa de la abertura de la escuela Industrial Barcelonesa (archivo de la ETSEIB)
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 36 describiendo el programa previsto. Acerca de cómo fueron las cosas nos informa el Diario de Barcelona del jueves 2 de octubre de 1851, páginas 5.806-5.807: "A las cuatro de la tarde verificóse en el gran salón de la Lonja la inauguración de la Escuela industrial de Barcelona. Autorizaba el acto, ocupando la presidencia, el Excmo. Sr. Gobernador de la provincia, el Ilustre Sr. Rector de la Universidad, el Iltre. Sr. Alcalde y dos comisiones del Excelentísimo Ayuntamiento y de la Iltre. Junta de Comercio. La concurrencia hubiese sido más numerosa a no verificarse esta función a una hora tan incómoda para la generalidad del vecindario de esta capital. Leyéronse las Reales órdenes en virtud de las cuales se ha procedido a la fundación de la nueva escuela. El referido Excmo. Sr. Gobernador Sr. D. Ventura Diez [sic] leyó a su vez un corto, pero acertado y elocuente discurso, manifestando la utilidad y las ventajas de la enseñanza de los diferentes cursos que se inauguraban, y cuya creación era debida a la munificencia de S. M. El Sr. Dr. D. Jaime Llansó, profesor de botánica y agricultura, pronunció un brillante discurso encomiando los desvelos de la Junta de Comercio y la Universidad, la primera por haber dado impulso a la existencia de unas cátedras sostenidas a sus espensas, y a la segunda por haberlas acogido ahora bajo su protección. El señor Secretario leyó la lista del personal de los profesores y de las horas en que deberá tener lugar la enseñanza de sus respectivas asignaturas, inculcando al público la idea de que la matrícula a las mismas era enteramente gratuita, para desvanecer los falsos rumores que suponiendo lo contrario, se habían hecho circular. Concurrió a ambas funciones [se refiere también a la apertura de curso en la Universidad literaria, celebrada al mediodía en la iglesia de Belén] la música del Cuerpo municipal, pero insiguiendo el prúrito de costumbre, se reemplazan las timbalas con el bombo y los platillos, dando el carácter de una banda de regimiento a una música que pertenece a instituto puramente civil y tan grave como el Ayuntamiento de Barcelona." Anexo 3 El primer edificio de la Escuela en la Plaza de San Sebastián Victor Balaguer (1866) "Las calles de Barcelona", tomo 2, 299. La plaza de San Sebastián se halla situada entre los arcos de los Encantes y la muralla del Mar, y desembocan en ella las calles de Isabel II, Consulado, Fustería, Merced y Bajo Muralla. El sitio en que hoy se halla esta plaza era antes el astillero común para la construcción naval mercante, el cual se extendía por las calles inmediatas hasta la de Regomir y bajada de Viladecols. En los soportales o arcos llamados antes en idioma del país Voltas d'en Guaité y hoy arcos de los Encantes, tenían sus talleres los carpinteros de madera. Dábase entonces a esta plaza o a esta vasta extensión de terreno el nombre de Dressenal. Al principio del siglo XVI comenzó a murarse la ciudad hacia la parte del puerto,
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 37 con lo que esta plaza quedó, como quien dice, cerrada, y denominóse del Vi (del vino), por ser el sitio destinado para mercado del vino. Más tarde hubo de construirse en ella una fuente, sobre la cual se colocó una estatua del Ángel de la guarda, y tomó entonces el nombre de plaza de la Font del ángel (la fuente del Angel). Sin embargo, el vulgo la denominaba de San Sebastián, a causa del convento que en ella se levantó, y este es el nombre que le ha quedado. Efectivamente, allí se alza el edificio llamado de San Sebastián, [...], que consta de una iglesia construída en 1507 y de un convento anexo que fue levantado por los clérigos regulares menores en 1719, y en el cual residieron hasta el 25 de julio de 1835.70 Fue luego este convento destinado a varios usos, y hoy se hallan establecidas en él las escuelas superior industrial y la de náutica.71 Tiene en su interior un patio con columnas, parte de cuyo pórtico se ha convertido en laboratorios de química, hallándose transformadas en cátedras las dependencias inmediatas. La iglesia, que no ha perdido su forma gótica, sirve hoy de clase y de laboratorio. Allí se halla todo lo necesario al ramo de tintorería y estampados, artes cerámicas y química orgánica, etc. En las antiguas capillas hay los productos y mostruarios [sic]. Nada de particular ofrecen los aposentos del primer piso, como no sea el gabinete de física, provisto de interesantes instrumentos, y la biblioteca de obras industriales, nacionales y extranjeras, la secretaría, y demás dependencias. En el segundo piso hay el reducido museo de máquinas y la clase de teoría y práctica del tejido con sus muestras, telares y demás aparatos, y la clase de taquigrafía. Alguna de las salas del último piso están destinadas al dibujo industrial y a la formación de proyectos de fábricas. Una parte de este edificio que comprende una porción del segundo piso y el pabellón más inmediato a la Muralla de Mar, lo ocupa la Escuela de Náutica. En sus salones hay modelos de buques con todo su velámen y arboladura para la maniobra y un museo náutico-geográfico de cuanto pueden necesitar los alumnos. En el pabellón mencionado hay un observatorio astronómico provisto de los instrumentos necesarios. La escuela de Náutica tiene su entrada por la calle de Capmany. Parte de su primer piso lo ocupa la Sanidad del puerto. Gran número de las enseñanzas que forman hoy parte de la carrera de ingenieros industriales, cuyo título se da en esta Escuela, eran clases gratuitas que sostuvo la Junta de Comercio hasta el año 1851. Tales eran: La de Náutica que se erigió en 1769; la de Química, en 1803; la de Taquigrafía, 70 Día de la primera de las bullangues de ese verano. Véase GARCÍA ROVIRA (1989), 269-315. 71 Véase la figura 5.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 38 Figura 5.- Planta baja del edificio que fue convento de San Sebastián, el cual sirbe [sic] ahora para la Escuela Superior Industrial.
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM i 1996 39 en 1805; la de Física experimental, en 1814; la de Cálculo y partida doble, en 1815; la de Agricultura, en 1817; la de Matemáticas, en 1819; las de los idiomas francés e italiano, en 1824; la de idioma inglés, en 1826; la de Maquinaria, en 1831; la de Dibujo lineal, en 1841, y la de Derecho mercantil, en 1845. Hasta 1851 las matrículas fueron gratuítas, admitiéndose un indefinido número de oyentes, y a los discípulos que desempeñaban exámenes públicos se les daba un premio en metálico, medallas de plata o alguna obra científica. La referida Junta ha pensionado a gran número de artistas y alumnos sobresalientes de diferentes clases para ir a perfeccionarse en varias partes de Europa. Esta Escuela se halla en la actualidad agregada a la Universidad literaria. * * *