Conservación del patrimonio, restauración arquitectónica y recomposición elitista de los espacios urbanos históricos : Lección de apertura del curso académico 1995-96 / Alfonso Alvarez Mora
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UNIVERSIDAD DE VALLADOLID ALFONSO ALVAREZMORA CATEDRÁTICO DE URBANÍSTICA Y ORDENACIÓN DEL TERRITORIO CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO, RESTAURACIÓN ARQUITECTÓNICA Y MPOSICIÓN ELITISTA DE LOS ESPACIOS URBANOS ISTÓRICOS LECCIÓN DEAPERTURADEL CURSO ACADÉMICO 1995-96 V ALIAD O LID 1995
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CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO, RESTAURACIÓN ARQUITECTÓNICA Y RECOMPOSICIÓN ELITISTA DE LOS ESPACIOS URBANOS HISTÓRICOS LECCIÓNDEAPERTURADELCURSOACADÉMICO 1995-96
UNIVERSIDAD DE VALLADOLID CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO, RESTAURACIÓN ARQUITECTÓNICA Y RECOMPOSICIÓN ELITISTA DE LOS ESPACIOS URBANOS HISTÓRICOS LECCIÓNDEAPERTURADELCURSOACADÉMIC01995-96 ALFONSOALVAREZMORA CATEDRÁTICO DE URBANÍSTICA Y ORDENACIÓN DEL TERRITORIO ~~A ~))qG VALLADOLID 1995
l. CONSERVACIÓN DEL PATRI Y RECOMPOSICIÓN EUTIS1 2. EL PATRIMONIO COMO RIC CLAVE HISTÓRICA. ............... 3. LA RESTAURACIÓN COMO 4. EL PATRIMONIO COMO CC 5. CATALOGACIÓN DE CONJl DELOSSECTORESURBAN 6. EL PATRIMONIO COMO ill OBJETO DE UTiliZACIÓN 7. LA DEFENSA DEL PATRIM1 REFORMA URBANISTICA. 8. EL DESPILFARRO INMOBI INMEDIATO DE LA DESTE 9. HACIA LA DEFINICIÓN D 10. CONCLUSIONES. LA SALV COMO REALIDADTERRI~ 11. REFERENCIAS BIBUOGRJ IMPRESOS ANGELMA S.A. Dep. Legal VA 601-1995
INDICE l. CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO, RESTAURACIÓN ARQUITECTÓNICA Y RECOMPOSICIÓN EUTISTA DE LOS ESPACIOS URBANOS HISTÓRICOS ............. 1 2. EL PATRIMONIO COMO RIQUEZA MONUMENTAL, CONCEBIDA EN CLAVE HISTÓRICA .......................................................................... ............................... . .. 4 3. LA RESTAURACIÓN COMO PRÁCTICA DE CLASE.. ......... ........... ........... . 8 4. EL PATRIMONIO COMO CONJUNTO MONUMENTAL...... ............... .. ...................... 12 5. CATALOGACIÓN DE CONJUNTOS MONUMENTALES Y EUTIZACIÓN DE LOS SECTORES URBANOS HISTÓRICOS .................................................................. 15 6. EL PATRIMONIO COMO UN BIEN ECONÓMICO HEREDADO OBJETO DE UTIUZACIÓN COLECTIVA ....................................................................... 19 7. LA DEFENSA DEL PATRIMONIO EN EL MARCO DE UNA REFORMA URBANISTICA .................................................................................................. 25 8. EL DESPILFARRO INMOBILIARIO COMO RESPONSABLE MAS INMEDIATO DE LA DESTRUCCIÓN PATRIMONIAL.................................. .. ...... 27 9. HACIA LA DEFINICIÓN DE UN NUEVO MARCO DISCIPUNAR. .......... .. ... 30 10. CONCLUSIONES. LA SALVAGUARDIA DEL PATRIMONIO COMO REAUDAD TERRITORIAL SOCIOECONÓMICA .................. . ............... 33 11. REFERENCIAS BIBliOGRÁFICAS ........................................................................................... 39 601-1995
CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO, RESTAURACIÓN ARQUITECTÓNICA Y RECOMPOSICIÓN ELITISTA DE LOS ESPACIOS URBANOS HISTÓRICOS. La conservación del Patrimonio se ha convertido, hoy dia, en una de las prácticas mas habitualmente impulsadas y reconocidas socialmente, ya que dicha práctica constituye, en esencia, la expresión de un sentimiento colectivo muy generalizado y de un alcance social considerable. A nadie es ajena la idea de que tenemos la obligación de legar, a las generaciones futuras, las obras arquitectónicas, en nuestro caso, que han definido la historia de nuestras ciudades. Ahora bien, legar significa no solo transmitir, fisicamente, esa riqueza, para disfrute y uso de generaciones venideras, sino, sobre todo, reconocer que la permanencia de esa fisica resulta imprescindible para reproducir y potenciar nuestra ineludible memoria colectiva, sin la cual dificilmente podemos fortalecernos como protagonistas de nuestra propia historia. Una destrucción sistemática del patrimonio histórico repercute, tambien con todo rigor, en la desaparición paulatina de nuestra capacidad para recordar. Destrucción del patrimonio que fortalece e impulsa, de esta forma, un proceso histórico amnésico de repercusiones incalculables. Un pueblo que no recuerda degenera en un colectivo ausente de referencias, profundamente individualista y, como consecuencia de ello, dramaticamente insolidario y propulsor de la injusticia y la desigualdad. Mucho tendríamos que pensar, en este sentido, a propósito de la relación entre la sistemática destrucción patrimonial a que se someten nuestras ciudades y la pérdida de esa memoria que, cuando menos, potencia nuestra ahistoricidad. Perdida la noción del tiempo histórico, en efecto, solo queda el vacío, la inseguridad y, en consecuencia, el allanamiento del camino que nos lleva a la autoaniquilación como colectivo social. 1
A pesar de todo, la conservación del Patrimonio Histórico ( al menos de cierto patrimonio ) se ha desarrollado dentro de un marco, no siempre racional, que nos está permitiendo convivir, aunque a duras penas, con parte de nuestra historia construida. Se trata, eso si, de un patrimonio heredado que posee unas características muy selectivas. Si a nadie escapa la idea de que hemos sido relativamente respetuosos con la historia, tambien es cierto que dicho respeto ha recaído sobre piezas arquitectónicas que solo representan y expresan una sola cara de la misma. Se trata de aquellos monumentos que encuentran sus raices y su razón de ser en los estratos sociales mas directamente relacionados, con textualmente hablando, con los poderes establecidos. La presencia de algunos de dichos monumentos, en el ámbito de nuestras ciudades, fué impulsada, en su origen, por un pensamiento, necesariamente elitista, que teorizó acerca de la necesidad de legar la historia, expresada en piedra, procediendo, para ello, a su conservación mediante la aplicación, a dichos monumentos, de las técnicas de la restauración arquitectónica. Pensamos,en este sentido, que se ha producido una estrecha relación, historicamente hablando, entre conservación del patrimonio, la restauración de las piezas arquitectónicas asi catalogadas y una selectiva elitización de los espacios urbanos identificados con dichos monumentos. El impulso del progreso social, sin embargo, ha podido, en algunos momentos históricos, rebelarse contra esta idea de la conservación, entendida como perpetuación de una solo versión de los hechos consumados. Dicho impulso ha ido procurando, historicamente, un desarrollo progresivo de la idea de patrimonio. De su consideración originaria, como expresión exclusiva de los poderes establecidos, vamos a ir pasando, paulatinamente y como no podia ser de otra manera, a aquella otra en la que lo patrimonial deja de ser propiedad de una sola clase social, para convertirse en algo de lo que se va a ir requiriendo un uso indiscutiblemente democrático. Dicha extensión conceptual, sin embargo, no se ha desarrollado sin dificultades. Aunque hoy dia, y al amparo de concretas formas democráticas de concebir el poder popular, se está consumando una idea de patrimonio alejada de concepciones elitistas, aún persisten formas de pensamiento, muy consolidades en algunos ámbitos intelectuales, que continuan considerando a dicho patrimonio como conjunto de objetos especificas de clase. Posiciones estas que pueden convertirse en corrientes intelectuales dominantes, en la medida en que se sienten apoyadas por un ambiente que alimenta un cierto retroceso social auspiciado por reacciones que están enturbiando, en nuestros dias, la construcción de una sociedad y de un sistema de convivencia mas justos y solidarios. 2 La relación, patrimonio edific han desarrollado, der. Es asi como los cambios histc pudiéndose argut so, que el acercan función de intere ficas de apropiars que recorren un noción de patrim valores culturale5 de poder, ligado: signo aristocrátic intereses popula1 nidos a expresat bienes patrimon Las difere patrimonio histc mos, en concep otras cosas, de le intervención en ción, se ha o Extensión, por · a someter a la 1 su vez, manera cara a su conse:
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zarse los grandes debates urbanísticos hacia los problemas que plantea la expansión urbana, la ciudad tradicional se convierte, como consecuencia de ello, en el nuevo centro de la gran ciudad. Un fenómeno semejante va a condicionar la forma de intervenir en la ciudad tradicional, adaptándola a las necesidades que reclaman las nuevas áreas de centralidad. Y, es en la materialización de estas nuevas áreas de centralidad, donde las técnicas restauradoras adquieren una importancia decisiva. Sobre todo, en la creación de ambientes selectos reclamados por la ascendente burguesía que intenta, por todos los medios, acreditarse un espacio social donde representarse como nueva clase en el poder. La idea de patrimonio, como una selección desagregada de piezas monumentales que desemboca en una catalogación indiscriminada de bienes, considerados bajo la vertiente de lo histórico-artistico, junto con la instauración de las técnicas restauradoras, como garantia de su preservación, se desarrollan, y se concretan, en ámbitos históricos en los que dominan mentalidades para las que la preservación de dichas piezas solo tiene sentido en el marco, a su vez, de la preservación de valores sociales eternos. La conservación-restauración, en este sentido, no interesa tanto como un acto de valoración patrimonial del pasado, y si más como afirmación de un modo de pensar la sociedad. Se trata de un pensamiento que tiende hacia la perpetuación de caducas, aunque no por ello menos eficaces, prácticas politicas que garanticen el inmovilismo social. Este primer acercamiento teórico a la idea de patrimonio, por último, a pesar de su cuestionamiento critico, continua siendo reconsiderado, en la actualidad, como modelo de intervención, ya sea en el espacio tradicional de nuestras ciudades como en el conjunto del territorio, donde se localizan las piezas patrimoniales objeto de recuperación y proyecto. El acercamiento al patrimonio edificado, en clave individual y desagregada, y al margen de consideraciones urbanisticas, o simplemente no contemplando el conjunto espacial en el que se integra, sigue constituyéndose, hoy dia, como la práctica mas habitual en el campo de lo que se suele denominar como "recuperación de nuestros valores históricos". Llamar la atención sobre estos aspectos, debe considerarse prioritario en el marco disciplinar en el que nos movemos. Se trata, decimos, de una forma de concebir el patrimonio edificado que responde a consideraciones teóricas y a presupuestos sociales que, cuando menos, ignoran, pienso que conscientemente, el papel que debe jugar dicho patrimonio en la recuperación de la ciudad como un bien colectivo. La citada recuperación no debe ser sinónimo, exclusivo, de restauración, en el sentido tradicional de este término, sino, también, de un tratramiento urbanis- 10 tico, única mane1 sobrepasen decim pos inmemoriale: cuenta en la califl
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EL PATRIMONIO COMO CONJUNTO MONUMENTAL En su origen, por tanto, es el monumentos catalogado lo único que daba sentido a cualquier tipo de intervención en la ciudad histórica. La superación de una postura semejante, implicó un acercamiento conceptual, a dicha ciudad, con una amplitud de criterio suficiente como para considerar que el monumento, por si mismo, no representaba nada si no se valoraba, su presencia en la misma, junto con aquellos otros elementos edificatorios con los que forma un determinado conjunto urbano. Se trataba de elaborar un nuevo pensamiento con respecto a la idea de monumento, considerando a éste como parte inseparable de su ambiente circundante. Actitud ésta que comienza a expresar sus primeras manifestaciones durante las dos primeras décadas del siglo XX, y muy concretamente en círculos culturales italianos. La figura del arquitecto Giovannoni, en este sentido, va a ser fundamental. La valoración del ambiente monumental va a implicar la introducción de un elemento novedoso en el tratamiento del centro histórico. De un planteamiento individualizado de la restauración monumental, vamos a pasar a otro muy diferente, con un claro contenido de globalidad, en función del cual el concepto de pieza urbana intenta superar la idea, mas restrictiva, de monumento histórico, ampliando su presencia en la ciudad más allá de sus límites físicos estrictos. Restaurar un monumento va a significar, a partir de ahora, desarrollar una práctica de restauración ambiental. Se trata de un primer intento metodológico encaminado a considerar la ciudad histórica como un todo monumental. Con la introducción de la variable ambiental, el ámbito de la restauración monumental puede extenderse, con todo rigor, a contextos más amplios que los que delimitan un edificio catalogado. De esta forma, determinadas transformaciones urbanas, que se plantean para la ciudad histórica, pueden encauzarse desde la propia práctica de la restauración monu- 12 mental. Proyectar u1 nal, o proceder a la como una obra de n planteada, o un espa y monumentales de representativo, sino contribuyen a valon lleva a cabo la prop\ Esta segunda incorporación, timi< de categorias a tem tión que se plantea cuencia de la impm lar, la pieza requeric to. Ahora bien, lo q referencia patrimor volumen o su categc ban a formar part( calle, una plaza, ur una u otra delimita' za acompañada de patrimonio, sin err podia ser extraido · ción afectase a un · nistico añadido. E monumento, come sometido a la lógi< respecto a la prime consideración del e de escala. Este cambio se encontraban un: la suficiente dignic mente con los me tales. Eran elemer mo, pero, al form< éste, un conjunto 1 un único monum(
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Es así como, junto a la idea de monumento, se valora una calle, una plaza o un conjunto arquitectónico típico del lugar. El concepto de relación espacial entre partes supera, en este sentido, el primitivo aislamiento monumental. Primeros esbozos, por tanto, de unas nuevas formas de intervención en la ciudad histórica que introducen variables urbanísticas, superando, en consecuencia, ámbitos estrictamente arquitectónicos. No es de extrañar un pensamiento semejante en momentos históricos en los que la ciudad, una vez superada la primera gran crisis provocada por la industrialización, comienza a racionalizar el proceso de ordenación que le exigen las nuevas funciones, a las que se ve sometido su espacio, a través de la práctica del planeamiento urbano. Los problemas derivados del nuevo uso, a que se somete el espacio de la ciudad (tráfico, diversidad de opciones residenciales contrapuestas, nuevos equipamientos urbanos, zonas libres, áreas de centralidad ... etc.), tratan de complementarse con aquellos otros que se derivan del específtco tratamiento que se hace de sus zonas históricas. Se intentan integrar los nuevos contenidos funcionales de la ciudad con signos históricos preexistentes, reinvirtiendo el primitivo sentido de estos últimos hacia los requerimientos de una sociedad de consumo. De ahí, la necesidad de superar planteamientos exclusivamente arquitectónicos, a la hora de intervenir en la ciudad. Los centros históricos, siguiendo esta lógica, requerían un tratamiento global que garantizase su contenido funcional y estableciese su específico papel a cumplir en el conjunto de la ciudad. Era la única manera de compatibilizar los elementos que configuraban el espacio integrado medieval (el espacio tradicional heredado) con las exigencias derivadas del proceso de industrialización. 14 CATALOGACIÓ ELITIZACIÓN I ¿Cuales fuero frente al tratamient estaba planteando, culturales, en nuev burguesía en el poc el aislamiento de 2 para vivir. Esta es, que se utilizan, par: m1smos que ya se urbanas de la segu1 nes higiénicas, peli dos de este tipo de zonas urbanas con homogénea que g coste económico d Desdeenton algunas experienci en alternativas al e liada por los antig . . m1smo pnne1p10s, centros históricos. macla Ley Malrat procesos de ínter vigente en la actu sectores parciales lándolos del resto ción, como paso I
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Con la Ley Malraux, referida a la conservac10n del Patrimonio Histórico en Francia, se sancionan casi cien años de prácticas restauradoras, confirmándose, a través de su contenido legislativo, como la expresión de los intereses de clase más enraizados en presupuestos conservadores. No otra cosa deducimos de su articulado y, sobre todo, de las consecuencias urbanísticas que se han materializado tras su puesta en vigor. El artículo 6, por ejemplo, plantea que " .. .los usuarios, o los ocupantes de buena fe, de locales de uso de viviendas, así como los usuarios de locales comerciales, industriales o artesanales situados en los inmuebles objeto de los trabajos (dentro de los "sectores a salvaguardar") no pueden oponerse a los mismos ... , y si la ejecución de los trabajos lo exige, tendrán que evacuar todo o parte de los locales ... En este caso, se debe dar a cada usuario, u ocupante un preaviso de seis meses para abandonar los lugares ocupados". Ostrowski, en su libro sobre "Les Ensembles historiques et lUrbanisme" , ha tenido ocasión de analizar las consecuencias que la Ley Malraux ha provocado en aquellos sectores donde ha sido objeto de aplicación. "Los planes permanentes de salvaguardia y de puesta en valor, nos dice, no conciernen más que a un sector bien determinado de la ciudad, y no resuelven los problemas de los que se ocupan, por otra parte, los Planes de Ocupación de Suelo establecidos en el cuadro de esquemas directores de ordenación y urbanismo. Es imposible resolver todos los problemas de la protección de un conjunto histórico sin salir del sector a salvaguardar y sin ocuparse de cuestiones que plantean los otros planes relativos al terreno considerado: Esquemas Directores, Planes de Circulación y Transporte ... etc ... en tales condiciones, nos sigue diciendo, la amenaza es real: desintegración del proceso de planificación global. Este peligro es más grande en la medida en que los planes permanentes de salvaguardia y de puesta en valor son elaborados por especialistas que están bien preparados para estas tareas, pero que, generalmente, no participan en los otros trabajos de programación urbana y de urbanismo". Y, más adelante, nos plantea el verdadero alcance social de estas operaciones de salvaguardia: " .. .la ley Malraux tiene por finalidad la protección de conjuntos históricos. No se interesa por las personas que los habitan después de los trabajos de la puesta en valor. La Ley asegura una indemnización a los que son obligados a abandonar los inmuebles a restaurar, pero esto no resuelve la cuestión si lo que se quiere es que la mayor parte de ellos queden en el lugar una vez terminados los trabajos, o que las viviendas renovadas sean accesibles a diferentes grupos sociales. Es así que a principios de 1975, en el barrio del Marais, un conflicto estalló con los habitantes que debían ser expulsados por el hecho de la puesta en valor prevista y del cambio en el uso de los inmuebles". 16 Las consecuer marcha de un "sect mismo autor citado serie de objeciones, Las nuevas viviend gentes que dispone! acaecidos son aquí Papas, rodeado ent1 para grandes burgu En la ciudad ' nuevos apartarnentc ración llevada a cab ser adquiridas más ello, de un aumen1 Los antiguos habit tor para instalarse 1, otras capas sociales emplazamiento ce1 Podemos dec salvaguardia, que n guardar" se han n calidad de las vivie que, eso si, a costa ria (población ente do, en dichos bar superaron el ámbi ción, a conjuntos 1 mentos catalogadc ma: es la existenc: piezas indiscutible lógica del limite, e A pesar de • urbanística, a la n real de que fueror tectónica. No imf tal con lo mas pop minada entidad u ese conjunto era 1
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vez mas, las técnicas de restauración priman sobre concepciones disciplinares de signo urbanístico. El espacio urbano se somete, de esta forma, a la lógica de lo monumental. Edificios de todo tipo, espacios públicos, actividades económicas y personas, acaban siendo restaurados, en un claro intento por reconvertir la historia en favor de los intereses económicos mas enraizados con el poder establecido. 18 ELPATRIMON HEREDADO O Y fueron, pn cia del tratamientc tente, lo que deteJ bien) de una nuev dos historicament tóricos, que estal entre las formas d rición paulatina dt desarrollo urbano, aún mas, el conte nos permite intro1 cepto de patrimor Los centros do objeto, perdia selecto, contribuy1 problema de la re Es asi como se F Centro Histórico ciudades, entre ot: para ello, habia e entonces, se tenia tico en exclusiva. zonas tradicionale tivos a los que, h~ nia, ante todo, ce nio, histórico o nc tenido social.
nes disciplinares ::>rma, a la lógica actividades ecoaro intento por mas enraizados EL PATRIMONIO COMO UN BIEN ECONÓMICO HEREDADO OBJETO DE UTILIZACIÓN COLECTIVA. Y fueron, precisamente, las contradicciones surgidas, como consecuencia del tratamiento de que estaba siendo objeto el patrimonio edificado existente, lo que determinó el desarrollo intelectual ( económico y social, tarobien) de una nueva actitud que trastocó decimonónicos conceptos ya agotados historicamente. Tratamiento elitizado, de los valores patrimoniales históricos, que estaba provocamdo, fundamentalmente, un enfrentamiento entre las formas de concebir ese patrimonio histórico heredado y la desaparición paulatina del no considerado como tal. Y todo ello, en el marco de un desarrollo urbano, de inequívoco signo especulativo, que estaba potenciando, aún mas, el contenido selectivo de las zonas restauradas. Nueva actitud que nos permite introducirnos en el tercer momento de esa evolución del concepto de patrimonio. Los centros urbanos, ante el tratamiento selectivo de que estaban siendo objeto, perdian población, acumulaban un contenido sociológico muy selecto, contribuyendo, de esta forma, al agravamiento, entre otras cosas, del problema de la residencia, y muy concretamente el de la residencia popular. Es asi como se planteó, sobre todo a partir de la redacción del Plan del Centro Histórico de Bolonia, la recuperación de las zonas tradicionales de las ciudades, entre otras cosas, para hacer frente al problema de la vivienda. Pero, para ello, había que cambiar de actitud con respecto a la idea que, hasta entonces, se tenia del patrimonio edificado como patrimonio histórico-artís- tico en exclusiva. Acometer el problema de la vivienda, implicando a las zonas tradicionales de la ciudad en su resolución, en cuanto espacios alternativos a los que, hasta entonces, se les estaba negando esta posibilidad, suponía, ante todo, considerarlos como conjuntos que acumulaban un patrimonio, histórico o no, con capacidad para ser reutilizados con un profundo contenido social. 19
Y todo ello, teniendo en cuenta que el patrimonio lo entendemos con un largo y extenso contenido, del que desaparecen aquellas ideas que solo lo identifican con la catalogación de piezas y conjuntos. Mrrmamos, en contrapartida, una idea de patrimonio como todo aquello que encuentra un sentido en el desarrollo de la actividad humana que está implicado en el uso del territorio. Actitud esta, como apuntábamos, que no implica, necesarariamente, apartar de esta concepción el patrimonio clásico. Consideramos, muy al contrario, que solo puede llevarse a cabo una defensa y conservación de ese patrimonio clásico si se emprende una política de recuperación del territorio, cambiando las bases que, hasta ahora, han entendido de su desarrollo, ocupación y crecimiento, en clave especulativa. Construcción especulativa del territorio que es una consecuencia, entre otras cosas, de la consolidación de una política del despilfarro que aparece como la razón de ser que, al menos hasta el momento, anima la lógica interna que desarrolla el capital. Apostar por una política del no-despilfarro, tal y como nos apunta Campos Venuti, puede tener consecuencias mucho mas positivas en la defensa del patrimonio que el tratamiento individualizado de este último. Y, es que una política que afiance dicho despilfarro arrastra a un uso, tambien especulativo, de los bienes patrimoniales objeto de conservación. 26 EL DESPILFAR MAS INMEDIA: ¿Cómo se ha ción del patrimon uso del suelo basac juicio de aquel otr proporcionado el s ludibles servicios s tencia. La pérdida e ración para uso, e con todo rigor, en fiesta, privatizand lo duda, diversas patrimonio, estas tizado al margen La planifica nico, para garanti que se ha basado, sus determinaciOJ popular y, por t¡ ( fábricas urbana~ de nuestras ciud: como el primer p cios tradicionales proceder a su dei rición para s1em¡:
lo entendemos con las ideas que solo lo rmamos, en contraencuentra un senti- 'licado en el uso del nplica, necesararia- 2onsideramos, muy conservación de ese ración del territorio, ~ su desarrollo, ocuconsecuencia, entre pilfarro que aparece Lima la lógica interno-despilfarro, tal y uencias mucho mas J individualizado de Jilfarro arrastra a un objeto de conserva- EL DESPILFARRO INMOBILIARIO COMO RESPONSABLE MAS INMEDIATO DE LA DESTRUCCIÓN PATRIMONIAL. ¿Cómo se ha manifestado este despilfarro en la práctica de la conservación del patrimonio?. Pues, secillamente, a través de un entendimiento del uso del suelo basado en la apropiación privada del mismo, y todo ello en perjuicio de aquel otro uso, esta vez de caracter comunitario, que podria haber proporcionado el suelo necesario para programar, localizar y construir los ineludibles servicios sociales que toda problación requiere para dignificar su existencia. La pérdida del patrimonio existente en nuestras ciudades, o su recuperación para uso, casi exclusivo, de capas sociales de altos recursos, se inscribe, con todo rigor, en esta lógica planificadora que se ha manifestado, y se manifiesta, privatizando la ciudad y el territorio. Si se ha producido, como nadie lo duda, diversas manifestaciones que apuntan hacia la conservación del patrimonio, estas han seguido la lógica citada, es decir, un tratamiento privatizado al margen de las necesidades reales sentidas por la población. La planificación urbana ha servido, en su calidad de instrumento técnico, para garantizar este proceso real de privatización. Planificación urbana que se ha basado, entre otras cosas, en el impulso propiciado, en función de sus determinaciones técnicas, a un proceso de expulsión de la residencia mas popular y, por tanto, de sus habitantes, asi como del espacio productivo ( fábricas urbanas ) identificado y localizado con las zonas mas tradicionales de nuestras ciudades. Expulsión demográfica-productiva que se constituye como el primer paso para proceder a una fuerte terciarización de dichos espacios tradicionales. Ni que decir tiene que esta manera planificar la ciudad, de proceder a su desarrollo y construcción, implica, necesariamente, la desaparición para siempre de unas cuotas importantes de patrimonio edificado, tan- 27
to aquel que se identifica con valores históricos tradicionales como aquel otro, mas popular, que sin ser objeto de catalogación constituye, sin duda, una parte de la riqueza construida de nuestras ciudades. En este panorama, ¿ a qué otra cosa se veían irremediablemente abocados los centros históricos sino a ser testigos y protagonistas de procesos de conservación donde los valores elitistas eran los encargados de marcar la lógica del proyecto de intervención correspondiente? Lo mas importante que se puede deducir de esta análisis, sin embargo, es que esta manera de proceder a la planiftcación de la ciudad y, por tanto, a la conservación del patrimonio, es que el proceso que la anima se puede cambiar. Los aspectos negativos enunciados pueden ser eliminados, eso si, en función de una nueva planifi- · cación urbanística que ponga fin a las concesiones que el desarrollo urbano actual ofrece a la producción de rentas derivadas de un uso especulativo del territorio. Nueva manera de entender la planificación urbana que tendría que marcarse, como objetivos prioritarios, una política urbanística de austeridad, y un rigor en su lucha contra el despilfarro. Y, es precisamente este último aspecto, siguiendo las tesis defendidas por el profesor Campos Venuti, lo que va a incidir, de una manera decisiva, en la conservación del patrimonio edificado. Lucha contra el despilfarro que debe significar la eliminación de esa doble vertiente socioeconómica que la caracteriza. La política del despilfarro, en efecto, no solo condiciona, provoca y destruye a las comunidades sociológicas urbanas mas enraizadas con los valores históricos de la ciudad, marginándolas y expulsándolas a los desequipados espacios periféricos, sino que ello va a compañado, como apuntábamos, de una destrucción fisica de sus antiguas viviendas, destrucción que afecta tanto a los edificios con problemas #" fisico-constructivos facilmente detectables como a aquellos otros que se encuentran en perfecto estado de conservación. Esta es la clave para entender la política del despilfarro urbanístico : Destruir, incluso lo mejor conservado, pero incapaz de realizar y producir rentas especulativas, para construir en su lugar aquellos otros artefactos arquitectónicos que si realizan y desarrollan dichas rentas. Esta es la política urbanística que hay que cambiar. Renovar, en suma, la planificación urbanística eliminando sus actuales características excesivamente cuantitativas ( extender la ciudad paralelamente a la destrucción de lo existente), afirmando, en contrapartida, el plano de la cualidad ( mejora del patrimonio existente, paralizando el crecimiento especulativo), no favoreciendo, en suma, un proceso casi exclusivo de espansión urbana. Es ese modelo de desarrollo urbano, de 28 caracter cuantitativ en la clave fundan riqueza patrimonia menos, a la riqueza centes y contiguos : de con las industria bien expulsada, en favorecer el procese Se destruye u so de construcciór como usuarios, lo Procesos encadem mos, al patrimonic culativas que hacer m a. La alternativ manencia y reutili2 de consistir, por ta ca, tal y como se h actualidad, sino ir sociales, económi< nos, nos dice Carr proceso doble y ce transformados pa viviendas de lujo, degradación. Los tóricos no se sen1 convirtiéndose, d( un imperdonable la salvación de la
es como aquel otro, , sin duda, una parliablemente aboca- ;tas de procesos de s de marcar la lógiimportante que se 1.anera de proceder ón del patrimonio, aspectos negativos una nueva planifi- · l desarrollo urbano .so especulativo del La que tendría que stica de austeridad, tmente este último 1.pos Venuti, lo que :1 patrimonio edifieliminación de esa tica del despilfarro, nunidades socioló- e la ciudad, margieriféricos, sino que 1cción f1sica de sus cios con problemas lellos otros que se Llfarro urbanístico : realizar y producir ·os artefactos arqui- . es la politica urbaficación urbanística 1titativas ( extender afirmando, en conio existente, paralil suma, un proceso :sarrollo urbano, de caracter cuantitativo y productor de rentas especulativas, quien se convierte en la clave fundamental que origina el proceso de eliminación de nuestra riqueza patrimonial. Proceso de eliminación que afecta, como no podía ser menos, a la riqueza agrícola que, en su origen, se localiza en los terrenos adyacentes y contiguos a la ciudad existente. Esta riqueza agrícola, igual que sucede con las industrias localizadas en los espacios urbanos tradicionales, es tambien expulsada, en el mejor de los casos, o destruida sin mas alternativa que favorecer el proceso de extensión de la ciudad. Se destruye un territorio productivo-agrícola para dar paso a un proceso de construcción residencial, al que tienen necesariamente que acogerse, como usuarios, los que tambien son expulsados de los centros urbanos. Procesos encadenados de expulsión-destrucción que arrastran, como decimos, al patrimonio histórico heredado. Y todo ello, para extraer rentas especulativas que hacen de todo este proceso una espiral que se alimenta a si misma. La alternativa a la conservación patrimonial, la forma de abordar la permanencia y reutilización de nuestros valores patrimoniales históricos, no puede consistir, por tanto, en salvaguardar, en exclusiva, la riqueza arquitectónica, tal y como se ha procedido historicamente y como se suele proceder en la actualidad, sino incorporando, a dicha defensa, lo que afecta a los valores sociales, económicos, productivos ... etc. " ..... En los centros históricos italianos, nos dice Campos Venuti, se estaba produciendo, desde hacia tiempo, un proceso doble y contradictorio :Una parte de los edificios eran sustituidos o transformados para dedicarlos a usos direccionales y, mas recientemente, viviendas de lujo, mientras la parte restante era abandonada a la progresiva degradación. Los trabajadores que habitaban los tugurios de los centros históricos no se sentían solidarios con sus propios y miserables alojamientos, convirtiéndose, de esta forma, en aliados ignorantes de los demoledores. Era un imperdonable error cultural y politico proponer para los centros históricos la salvación de la piedra y no la de las personas". 29
HACIA LA DEFINICIÓN DE UN NUEVO MARCO DISCIPLINAR. Este importante paso histórico, que nos ha permitido superar presupuestos conservacionistas, que solo consideraban la idea de monumento y, por ampliación, la de tipología arquitectónica, en su calidad de objetos fisicos con los que identificar el ambito de la intervención en la ciudad, nos coloca frente a una nueva actitud metodológica y de proyecto, a la hora de enfrentarnos a los problemas que se derivan de la conservación y recuperación del patrimonio edificado. Estamos en presencia de un logro disciplinar que nos está exigiendo, en este sentido, desbloquear la noción de pieza fisico-arqui- tectónica ( individual o colectivamente considerada), trasladando y extendiendo sus presupuestos teóricos al conocimiento total del territorio. ¿ Olre nuevas variables podemos introducir, que nos permitan hacer de esta extensión disciplinar un nuevo marco teórico que entienda de la utilización e intervención en el patrimonio edificado?. Nuevas exigencias, en el sentido y uso social que se demande del patrimonio edificado, nos van a permitir, con toda seguridad, investigar en tomo a nuevos objetos espaciales, dignos de conservación, sobre los que recaerán, tambien, nuevas formas de recuperación y proyecto. Es en función de estas nuevas exigencias como cabe establecer, en calidad de presupuestos irrenunciables, actitudes que hagan de la austeridad y de la lucha contra el despilfarro las claves de referencia de ese nuevo marco disciplinar. El patrimonio, en este sentido, no solo debe hacer referencia a contenidos culturales, incluso económicos, sino, sobre todo, a la constatación de que su uso se considera incuestionable relacionarlo con las determinaciones que se establezcan desde un planeamiento antiespeculativo que va a requerirse necesariamente, y todo ello por encima de valoraciones aprioristicas que trabajen al margen de planteamientos urbanísticos de caracter comprensivo. 30 Nuevos objet territorio geográfic entendido que al ir do, disciplinarmen territorio arquitect< con sus ineludibles Una pieza ar remite sus compon cional interna, sino geográfico mas inr rimos, unicament( mención a la rique duetos de nuestrc hablando, al ámbit como es el caso de zonas productivas, formas de habitat de la tierra ... etc, de se reqmere su cons tra el despilfarro, y de patrimonio, est causa de desarrolle realidad patrimoni blecemos unas pa1 especulativo y des que constituyen la sajistico y ecológic ¿No resulta lo patrimonial, in entre ciertas form aisladas y dispersa que se ven, 1rrem' este sentido, de ur no, o arquitectóni tar, dialecticamen campo de investí~ do?. ¿ Bastará, po ble, por lo que se venciones y tratar
superar presumonumento y, de objetos fisiudad, nos colohora de enfren- ~cuperación del :iplinar que nos za fisico-arqui- dando y extenrritorio. :mitan hacer de da de la utilizancias, en el sen- , nos van a perjetos espaciales, tevas formas de 1eias como cabe !S que hagan de eferencia de ese solo debe hacer sobre todo, a la :ionarlo con las antiespeculativo de valoraciones isticos de carac- Nuevos objetivos que tendrian que definirse en el marco estricto del territorio geográfico, no limitándolos al territorio de la arquitectura. Bien entendido que al incluir variables de tipo geográfico no nos estamos alejando, disciplinarmente hablando, de los componentes tipológicos propios del territorio arquitectónico, sino que, muy al contrario, tratamos de integrarlos con sus ineludibles implicaciones territoriales. Una pieza arquitectónica inmersa, por ejemplo, en un ámbito rural, remite sus componentes espaciales no solo a la lógica de su organización funcional interna, sino a requerimientos ineludibles que mantiene con su medio geográfico mas inmediato. Cada vez comienza a tener menos sentido referirnos, unicamente, a la fisica de nuestros conjuntos urbanos, para hacer mención a la riqueza patrimonial. Ya comienza a ser incuestionable que productos de nuestro quehacer cultural, que no pertenecen, estrictamente hablando, al ámbito urbano, en cualquiera de sus manifestaciones espaciales, como es el caso de las componentes paisajisticas del territorio, determinadas zonas productivas, masas de arbolado de cierta entidad histórica, especificas formas de habitat zoológicos, procesos productivos ligados a la explotación de la tierra ... etc, definen, con todo rigor, conjuntos patrimoniales de los que se requiere su conservación. Y todo ello, en referencia directa a la lucha contra el despilfarro, ya que al hablar de territorio, como extensión del concepto de patrimonio, estamos considerando la posibilidad de su no ocupación por causa de desarrollos urbanos especulativos. Pensamos en el territorio como realidad patrimonial, y por tanto objeto de conservación, pero también establecemos unas pautas al desarrollo urbano tendentes a eliminar su caracter especulativo y despilfarrador, lo que deberia evitar la invasión de territorios que constituyen la base de una riqueza patrimonial de signo productivo, paisajistico y ecológico. ¿ No resulta, por otro lado, mas cientifico, a la hora de conceptualizar lo patrimonial, introducirse en el campo de las relaciones que se producen entre ciertas formas del habitat ( ya sean conjuntos urbanos, o se encuentren aisladas y dispersas por el territorio), y el medio geográfico-territorial con el que se ven, irremediablemente abocadas, a convivir?. ¿ Se puede hablar, en este sentido, de un patrimonio natural , por un lado, y otro de caracter urbano, o arquitectónico, por otro?.¿ No es, precisamente, esta tarea de conjuntar, dialecticamente, ambas categorias, lo que va a permitir abrir un nuevo campo de investigación y de proyecto, en el ámbito del patrimonio edificado?. ¿Bastará, por último, la disciplina arquitectónica como única responsable, por lo que se refiere a su capacidad para responder a todo tipo de intervenciones y tratamientos, tendentes a recuperar dicho patrimonio?. ¿Van a 31
ser suficientes, a su vez, las técnicas urbanísticas, tal y como están desarrolladas en la actualidad, para una tarea semejante?. Tengamos presente, en este sentido, que si la arquitectura está pasando por unos momentos de incertidumbre, volviendo su mirada al pasado, en un intento por recoger señas de identidad, fuera de contexto, para injertarlas en un ámbito ajeno a las mismas, la urbanística, por su parte, no ha abandonado, aún, aquellos principios clásicos que están en el origen de sus primeros presupuestos modernos . No es de extrañar que ámbas prácticas esten perdiendo protagonismo social, atrincherándose y adoptando posiciones extremadamente reaccionarias, desde el momento en que sus objetivos apenas tienen nada que ver con los mecanismos transformadores que deben distinguir a todo movimiento de vanguardia. Los objetivos, por tanto, están abiertos: Extender la idea de patrimonio edificado al conjunto del territorio producido ( habitado o no ), en un inten- to por relacionar, dialécticamente hablando, el ya clásico espacio habitadodominado (el ámbito de lo urbano y su medio circundante), con aquel otro sobre el que pesa la producción, las infraestructuras, el paisaje ... etc, es decir, lo producido o extraído por la comunidad que lo controla, aunque no lo habite. 32 COCLUSIONES. COMOREALin Esta extensió1 plantearse, decidida tro punto de vista, < a) Enter con las transformac to de adaptarlo a 1: paisajísticas, ecoló~ específicamente prc cretas. De la divers una gama, tambie1 Estos comprenden sino tambien aquel global de que ha si arquitectónicos, es] servicios ... etc, com materializan un sis paisajística, recreat ocupado. Se trata e la expresión fisica , que co1}tribuyen a ma un resultado fi1 prensión global se ta. Una entidad p una reserva ecoló~ dichas implantacic conjunto territoria
:10 están desarrollaectura está pasando .da al pasado, en un ', para injertarlas en e, no ha abandona- :en de sus primeros prácticas esten perlo posiciones extre- >bjetivos apenas tieue deben distinguir idea de patrimonio o no), en un inten- ) espacio habitadolte ), con aquel otro ~aisaje ... etc, es decir, , aunque no lo habi- COCLUSIONES. LA SALVAGUARDIA DEL PATRIMONIO COMO REALIDAD TERRITORIAL SOCIO-ECONÓMICA. Esta extensión del concepto, ya clásico, de patrimonio edificado, al plantearse, decididamente, dentro de un marco territorial, supone, bajo nuestro punto de vista, considerar las siguientes cuestiones: a) Entender por patrimonio edificado todo lo que tiene que ver con las transformaciones de que es objeto el espacio natural, con el proposi- to de adaptarlo a las necesidades de habitabilidad, productivas, recreativas, paisajisticas, ecológicas ... etc. Patrimonio, por tanto, como entidad fisica especificamente producida para satisfacer una diversidad de necesidades concretas. De la diversidad de necesidades a satisfacer, por otro lado, se deduce una gama, tambien muy diversa, de productos capaces de materializarlas. Estos comprenden no solo manifestaciones arquitectónicas de toda indole, sino tambien aquellas otras que contribuyen a formalizar la transformación global de que ha sido objeto el espacio natural de base. Tanto los elementos arquitectónicos, especificamente dedicados a la residencia, a la producción, servicios ... etc, como aquellos otros que, sin concretarse volumetricamente, materializan un sistema de relaciones espaciales ( tanto en clave productiva, paisajistica, recreativa .. etc ), procuran una forma determinada al territorio ocupado. Se trata de un conjunto de realidades territoriales que constituyen la expresión fisica de las indispensables condiciones objetivas de producción que co~buyen a la puesta en valor del citado territorio. Todo ello conforma un resultado final, a manera de entidad de orden superior, de cuya comprensión global se deriva el sentido de los elementos singulares de que consta. Una entidad productiva agrícola, un conjunto paisajístico determinado, una reserva ecológica, unas infraestructuras con capacidad para relacionar dichas implantaciones entre si ... etc, solo tienen sentido si se integran, en un conjunto territorial determinado, con los objetivos del asentamiento urbano, 33
o rural, al que deben st. razón de sc.L. Elementos, todos ellos, de los que ya nadie duda a propósito de su valor patrimonial. No olvidemos que están ahi en la medida en que han formado ( siguen formando) un sistema del que no pueden extraerse, de forma individualizada, sin romper su unidad de conjunto. Del mismo modo que no podemos extraer un tipo arquitectónico popular de su entorno más inmediato, sin destruir su propia lógica interna. b) Ahora bien, esta extensión del concepto de patrimonio edificado, la planteamos en la medida en que estamos formulando su conservación en el marco de un proyecto de recuperación territorial. Recordemos, en este sentido, que la consideración de la residencia popular, como patrimonio histórico, se planteó por cuanto se creía conveniente, sobre todo desde un pun- to de vista económico, incorporar las zonas tradicionales de la ciudad a la resolución del problema de la vivienda. ¿Porqué no plantear, en este sentido, la incorporación de conjuntos territoriales al desarrollo de una región, mediante la recuperación del patrimonio existente integrado en los mismos, ya sea de tipo arquitectónico, infraestructural, productivo, paisajístico ... etc?. La cuestión, por tanto, no debería plantearse solo en términos de recuperación patrimonial en exclusiva, en su acepción clásica, sino en relacionar y condicionar, dicha recuperación, con especificas problemas que esten causando, por ejemplo, la pérdida y desaparición del papel ( económico y social) que ejercen especiftcas entidades territoriales. ¿ No fué la pérdida constante del patrimonio ediftcado, de su población y de la actividad económica que albergaba, lo que provocó una reacción encaminada a recuperar, en la medida de lo posible, el protagonismo del espacio urbano como reactivador económico y social?. ¿ No hay en la actualidad razones suficientes para pensar que la destrucción de que están siendo objeto determinadas zonas geográficas ( pérdida de patrimonio arquitectónico, de población, de actividad económica ... etc), está teniendo unas consecuencias muy negativas, en algunos casos ya irreversibles, de cara al desarrollo de las mismas, y que dicha destrucción está afectando a elementos materiales que aún pueden incorporarse a la vida económica, para emprender recuperaciones sociales de todo tipo?. e) Nuevo concepto de patrimonio edificado que requiere, como facilmente puede observarse, un marco disciplinar que renuncie a la autoridad que, hasta el momento, ha tenido, teórica y conceptualmente, la práctica arquitectónica, y todo ello, en favor de una interdisciplinariedad como forma de trabajo mas enraizada en presupuestos cientificos. La participación de diversas disciplinas en proyectos de recuperación patrimonial, como los que estamos planteando, es necesaria en la medida en que se da, a su vez, una 34 diversidad de objetos nadie puede responsa dualizada. d) Es prec en clave metodológic tigador-disciplinar qu patrimonio edificado. diversificada, como e opciones a plantear e1 los plantea el profeso, Se trata, en surr do a través de un nue que en función de re nar. Sus intenciones y sariamente, en clave e a definirse determina de valores urbanos be ción de rentas inmol: va a significar, en efec no quiere decir que e alternativas reales. Te en si misma y elabon nativas al desarrollo t como propuestas alte vo de la ciudad, apc Medidas alternativas lo que él denomina I "la salvaguardia del t vinculándolo, por eje deportivos ... etc. Rec comunitarias, que te1 mediante la puesta recuperen la práctiG social", utilizando to defender la permane que siempre los han capitalismo margina mas que afectan al n que suelen coincidir
ellos, de los que ya emos que están ahi sistema del que no su unidad de contipo arquitectónico pia lógica interna. patrimonio edificatdo su conservación ~ecordemos, en este :no patrimonio his- :odo desde un pun- ~s de la ciudad a la ear, en este sentido, Uo de una región, ·ado en los mismos, . .. . ~ •, pmsaJlStlCo ... etc .. n términos de recut, sino en relacionar :mas que esten caueconómico y social) a pérdida constante dad económica que :uperar, en la medi- TIO reactivador ecoicientes para pensar tdas zonas geográfin, de actividad eco- ~gativas, en algunos ts, y que dicha des- )ueden incorporarse iales de todo tipo?. que reqmere, como ·enuncie a la autori- :ualmente, la práctiinariedad como for- La participación de 1onial, como los que se da, a su vez, una diversidad de objetos a poner en valor, objetos de cuyo entendimiento global nadie puede responsabilizarse, disciplinarmente hablando, de forma individualizada. d) Es precisaiTI.ente esta interdisciplinariedad lo que se convierte en clave metodológica para proceder a la apertura de ese nuevo campo investigador-disciplinar que procure soluciones alternativas a la conservación del patrimonio edificado. Conservación que debe orientarse, esta vez, de forma diversificada, como diversas, aunque dialecticamente relacionadas, son las opciones a plantear en ese proyecto urbanístico de cualidad , tal y como nos los plantea el profesor Campos Venuti. Se trata, en suma, de encauzar la conservación del patrimonio edificado a través de un nuevo tipo de Planificación Urbanística que recupere, aunque en función de relaciones diferentes, su originario sentido inrerdisciplinar. Sus intenciones y propósitos, por otro lado, tendrán que orientarse, necesariamente, en clave cualitativa. Plano de la Cualidad en función del cual van a definirse determinaciones técnicas tendentes a hacer posible la salvaguardia de valores urbanos beligerantes con la práctica del despilfarro y de la producción de rentas inmobiliarias especulativas. Planificar la ciudad y el territorio va a significar, en efecto, proponer, ante todo, medidas de salvaguardia, lo que no quiere decir que estemos planteando un orden de contención aussente de alternativas reales. Todo lo contrario. Cada medida de salvaguardia encierra en si misma y elabora propuestas de intervención que, en su calidad de alternativas al desarrollo urbano especulativo, y solo en la medida en que se alzan como propuestas alternativas, detienen y eliminan el crecimiento cuantitativo de la ciudad, apostando, en contrapartida, por el desarrollo cualitativo. Medidas alternativas como las que propone el profesor Campos Venuti, en lo que él denomina Plano de las Cinco Salvaguardias. Estas son, en síntesis, "la salvaguardia del uso comunitario del suelo urbano" que resta sin edificar, vinculándolo, por ejemplo, a usos educativos, sociales, sanitarios, culturales, deportivos ... etc. Recuperación pública de suelo, para usos de funciones comunitarias, que tendría que marchar en paralelo a su control democrático, mediante la puesta en marcha de descentralizaciones administrativas que recuperen la práctica de una democracia popular de base. La "salvaguadia social", utilizando todos los medios legales y de la práctica urbanística para defender la permanencia, en cada barrio de la ciudad, de las capas populares que siempre los han habitado. De aquellas capas sociales que la lógica del capitalismo margina en las periferias urbanas. Cuando planteamos problemas que afectan al mantenimiento de las clases sociales mas desfavorecidas, que suelen coincidir con las que originariaiTI.ente comenzaron a habitar los 35