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Sobre la vocacion médica: discurso de apertura curso 1941-1942

Royo-Villanova Morales, Ricardo (1899-1975)

Full text

~HP $H; uu:~ J:. i.; 4;44P )! /j5j( ;iJk gIMU::!4} . qSll /A4l PUl 9.H!M.#Fi$$)gQaVJ4 UNIVERSIDAD DE VALLADOLID , I DISCURSO DE APERTURA Cu so de 1941-1942 SOBRE LA VOCACION MÉDICA POR RICARDO ROYO-VILLANOVA y MORALES CATEDRATlCO DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID ~ , 1 TALLERES TIPOGRAFICOS "CUESTA" MACIAS PICAVEA. 20 1941 ;'l:~~;•. ,:j::,;j,iil:': . ",'":i~~;~i~ ,¡,,J.,,¡, ,.':"~ .:::";, :.;",i ),::j:~;', :,',~,,·~.')':;.;holi:: !",!:'i:-~:h~}.:· ";>i' ~::;·:i~~,·;,~ .':¡ik':·:~~~~:,~,,,~,~,,,,,' ."<,~,~('.•~-:~.~~:~~.~':~:'~, '1: ",.~' •.::; ~::; J~~', .',':'~'. :~'l.'-:" ':~" .• " !~),.,'.~ I ·(0~T;¿; .- . l.... • _ •• , ~ . ='•.•.. ": .... DISCURSO LEiDO EN LA UNIVERSIDAD LITERARIA DE VALLADOLID EN LA SOLEMNE A·PERTURA DEL CURSO ACAD ::MICO DE 1941-1942 .. I ,./ /.~ ~. i___ ', UNIVERSIDAD DE VALLADOLID DISCURSO DE APERTURA Cu so de 1941-1942 SOBRE LA V OCACION MÉDICA POR RICARDO ROYO-VILLANOVA y MORALES CATEDRÁTICO DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID . , .,.'T " ' /1 .0'",,- ,- ' -c, - ~-.-" TALLERES TIPOGRA lCOS "CUESTA" MACIAS PICAVEA, 20 1941 NIHIL OBSTAT: D . G ega io Alas ueq. Sánchez Censo Valladolid, 20 de agos o de 1941, IMPRIMATUR D . F ancisco Gámez: Vica io Gene al Lo dec e ó y i ma S. S." Il ma .. de que ce i ico. D . Alejand o [iménez . Více-Sec e a o ", J;' Excelen ísimo Seño Rec o : Excelen ísimos e Ilus ísimos Seño es: Seño as y Seño es: El homb e desde que nace, empieza a su i ¡ las al e- aciones más o menos g a es de la salud, nos las impuso Dios, después del pecado de Adán: sin es e hecho, no las hubie a habido. Pe o a pa i de aquella ocasión es amos expues os a odo géne o <le iolencias, y es p o idencia de Dios, que el se humano, padezca, su a, y al in mue a de en e medades. La pa ología es pa imonio uni e sal de la humanidad caída. Po el pecado o iginal, pe dimos .. ".' . jun amen e con la ue za espi i ual, la ue za co po al que ~e nos había dado: desde aquella p ecipi ación, con .el e o y las inieblas, nacen en noso os las des iaciones .mo bosas y el dolo . Si la sup ema ansg esión no nos hizo p opiamen e' en e mos, nos hizo al menos débiles, en e mizos, po que desde aquel día es amos suje os, íncli- nados .o dispues os a oda clase de en e medades. El homb e desde que nace, empieza a su i , po e ec o del pecado en que odos somos concebidos. Ya de chiqui ín, se gus a po p ime a ez, el consuelo, el ca íño, la ca icia, el egalo, con a los p ime os daños que su imos al en en a nos con el medio ambien e. Es po que hace ca a al mundo' a donde iene, po 10 qué. llo a el niño cuando sale del mundo del ien e de su mad e. Se oyen después las p ime as canciones de cuna -6- -7- que son a menudo las canciones del nene en e mo. En e mo el niño en los p ime os años, el ecue do de sus su imien os y de quien le cu ó, es posible que pe manezca e enado en su conciencia, más o menos iempo, has a que con el co e de los años se libe en dichas eminiscencias, su giendo en onces impe a i a la ocación ep imida. Tal ez a es os ecue dos de la más ie na in ancia, es én ligadas las p ime as inclinaciones al o icio de algunos médicos. que nacie on. po deci lo así, con una especie de ingéni a inclinación a la medicina. Se ci an casos de pá ulos que habiendo exp esado su decisión. a los cinco, seis, sie e años de edad, nunca i ubea on. man eniendo la p ecoz di ección de una mane a in encible. Tal sucedió en cie os galenos, que sin ocación apa en e. y aun sin a ición alguna conocida, súbi amen e se sin ie on con ap i udes pa a es os abajos. i clinándose de ini i amen e a ellos de mane a enaz y ec línea, dando después p uebas acabadas de su inspí- ación. Es a es ambién la génesis ocacional de algunos g andes genios y alen os. que con aspi aciones ecón- di as. desconocidas, po sec e os mo imien os, po mis e- iosas disposiciones del co azón. lo a on poc<? menos que ins an áneamen e a nues a ciencia. como si una ue za ocul a impelie a o mo ie a su olun ad. lIe ándola a es e o icio, pa a cons i ui en él a os luminosos. Apenas en uso de azón. el chico no oye habla más que de en e mos y en e medades, de medicinas y de médicos. En la ida ín ima del hoga , p on o ad ie e la g an impo ancia que iene el doc o . Todos es án pen- dien es de sus palab as. La isi a del galeno es el acon eci- mien o más impo an e de odos los días. Cuando alguno de la amilia es á en e mo. obse a que es casi el amo de la casa, hacia quien con e ge la a ención de odos. de quien se habla con inuamen e¡ sólo oye p onuncia su nomb e; en sus juegos le gus a hace de médico. Y odo es o se g a a p o undamen e en su blanda imaginación. Mas a de. du an e su p ime a e apa escola es el médico que le asis e en sus en e medades, quien p incipal- men e le dispensa á de la asis encia al colegio, y quien p esc ibiéndole la gas con alecencias, hab á de p opo cío- na le pingües acaciones. Años adelan e, iene la a ición a la lec u a de cuen os y no elas. En casi odos ellos. apa ece la igu a de un médico, que unas eces es el pe sonaje mis e ioso, o as, el más simpá ico, y casi siemp e, el que desempeña el p incipal papel. a cuyo ca go co en las más ex añas a en u as, las más he oicas abnegaciones. los más subli- mes sac i icios. Le en idia y le admi a. Víb a su alma en e a an e la noble ilusión de enca na en sí el hé oe de sus lec u as. y sueña con la ca e a de médico. y se c ee con e ido en el p o agonis a de sus p opios sueños, buscando las a en u as que leye a en cuen os y no elas, las cuales a i a on el calo de su gene osa an asía. No hay olle ín que pueda iguala en emoción e in e és. a la ida de un médico que ha dedicado la mayo pa e de su exis encia al eje cicio p o esional de la medicina, la ciencia de a salud y de las en e medades, de la ida y de la mue e. Luego. al llega la edad de la ida uni e - si a ia, una simpa ía i esis ible le lle a a la Facul ad de medicina, donde es án los es udian es po an onomasia. los más espon áneos. los más ehemen es y audaces, aquellos que en los años p ecu so es del glo ioso Alza- mien o Nacional. cuando la ju en ud escola sal ó a la calle b incándose las aulas, ue on siemp e los p ime os y a menudo los di ec o es y p o agonis as; los es udian es de medicina, cuen an con más hé oes y má i es. aun p opo cionalmen e. que ningún o o g upo escola . En in, que apenas si hay alguien que en alguno de iO. 3. l. .( $. 4 eL 8 - es os p ime os años, no haya que ido se médico. ¿Cuáles son los mo i os genuinos que en es as edades ha susci- ado al de e minación? F ecuen emen e es as inclinacio- nes son apa iencias inocen es, no son más que balbuceos .que no acie an a deci ni a da a en ende la e dade a o ien ación. Los niños, los adolescen es, sólo se gobie nan de o dina io, po los ojos y po los oídos, y es di ícil pe suadi les en con a de es os sen idos que ecuen- emen e son an alaces. Po egla: gene al, la ciega p edi- lección que se sien e, la esolución que se oma a es as escas edades, no es más que una pasaje a, incons an e' p opensión, suje a a la mudanza y a epen imien o e- cuen es, a la caducidad en b e e plazo. El niño iende a la ca e a de medicina, po las mismas azones que iende hacia los jugue es; po que en esos años exis e un ma cado p edominio de las acul- ades sensi i as; po que lo p opio y acomodado a esa edad es. la imaginación, la an asía, la imi ación y los niños lo mismo en sus igilias que en sus sueños di agan ácilmen e, mezclando ealidades con icciones, de al o ma, que ya no es posible dís ínguí las ni sepa a las. Los sen ídos se a u den, no hay se enidad de juicio ni obus ez de ca ác e , y como elige la ca e a mili a o la de a iado o la de ma ino, po lo boni o del uni o me u o os ado nos que le o uscan, así elige la ca e a de médico, po que su uni o me espi i ual es el más seduc o . A esos años son an as las cosas b illan es que se en y deslumb an, que cuando se c ee que las manos ap ie an . algo, p on o se e que ese algo es bien deleznable, que bu la y engaña, y cuando se las a a 'echa a alguna cosa, no s~ oca nada, ni se opa con el b illo e dade o, que .es á con undido con an os alsos y apa en es. .Pe o no ol idemos, que lo que hacen los niños como -po juego puede se más se io y ene más alcance de lo . . P j s . . c; ,. * .' I I .2; A u . e -9- que pa ece. La pue cia, mues a a eces in uiciones que escapan a los homb es encanecidos. Hay momen os en que la niñez apa ece más iluminada que oda la sabidu ía humana en la pe ección de la más expe imen ada ancia- nidad. Como dijo el poe a alemán: «La sencillez in an il hace e iden e lo que el sabio no p esien e». A es os impulsos de los ie nos años siguen o os mo i os más pe sonales y jugosos, como son el deseo d.e ali ia los males ajenos y el a án de glo ia, que ya in luyen de una mane a más i a y di ec a en el co azón - y los en endimien os ju eniles. En cuan o al mo i o Sen imen al de consola a los que su en, la o ma más sublime y p ác ica del amo a los semejan es, segu amen e que ello cons i uye uno de los más pode osos mo o es que impulsan al médico al eje ci- cio p o esional. y le guían y le o ien an, ya que la ca idad, he mana mayo y eina de odas las i udes es insepa a- - ble de la unción médica. Pe o el deseo de cu a , y aun el ansia de ali ia , es án muy lejos de de e mina se en la . . mayo ía de los casos. Son muchas las eces, .que los médicos acasan en sus' nobles es ue zos an e el pode in encible de las en e medades y la mue e. «No sólo la p o esión no les p opo ciona con ecuencia la aleg ía de cu a , sino que po el con a io, les obliga a i i p esen- ciando impo en es .las mani es aciones del dolo humano, y sin iendo en el co azón la más e ible de las angus ias». En lo que oca al a án de glo ia, ampoco cons i uye en sí un au én ico impulso de ocación, sino solamen e una iniciación exage ada nen e suges i a, iluso iamen e obse ada, que ha hipe o iado los pun os de is a indi- iduales y que a menudo p oduce un ama go desencan o, al e que las cosas no suceden del modo y mane a que se habían pensado. No obs an e, aun cuando' ya muy desac edi ados los mo i os ex e nos de glo ia y hono , - 10- - 11- los ampan ojos de la anidad, con inúan es imulando a buena pa e de nues a ju en ud a la búsqueda del í ulo p o esional. Quie e el espalda azo de un í ulo uni e si- a io, y cae aho a sob e el de médico, como an es caía sob e el de abogado, sin ad e i , que ni el sabio ni el genio necesi an pa a nada ningún diploma o icial. Ni Edíson, ni Ma coni, ni o os muchos, necesi a on de sono os í ulos académicos pa a deslumb a al mundo con su genio y en iquece la ciencia con sus descub i- mien os. Es indudable, que se puede se un sabio sin habe pasado po la Uni e sidad, como se puede se un igno an e, y es a a ibo ado de í ulos de cul u a supe io . Pe o de nada si en es os ejemplos y conside aciones. La mocedad, pe sis e o ien ando sus ap i udes po la senda de las anidades i uladas y de las apa iencias b illan es. La medicina sigue gozando de p edilección en la ju en ud española, y los bachille es con inúan iniendo a nues a p o esión, sin pensa que llega á un día en que sen i án p o undamen e la emenda e dad de las palab as del ey sabio. Toda esa supe icial e imagina ia elicidad, es alsa y de co a du ación, las dignidades, los empleos, los hono es, odo se nos huye, se nos des anece, se exhala como humo lige o; odo se nos ep esen a algún día como un sueño. Y así sucede, que cuando el mó il que de e mina la elección de ca e a, es el simple deseo o la pasión de glo ia, la ' anidad escue a, ha al ado la madu ez al ac o decidido, la olición se ha hecho de mane a supe icial, y es, po lo que al oca se la ealidad de las cosas, al des anece se, al as o na se, al a uina se odo, po el más le e acciden e, y al hui la glo ia, la ama, los hono es, que siemp e pasan y que pocas eces se p odigan, muchos c een habe acasado. ... A las azones pe sonales, se suman las de la amilia, que suelen se las más decisi as, ya que cuando llega el momen o de la elección de o icio, en la casi o alidad de los adolescen es, no es á aún su icien emen e desa ollada la e dade a ocación compe en e, y suelen al a los mo i os más azonables, espi i uales y pe ec os. En in ini as amilias españolas, du a la u ina de conside a como señal de g an dis inción, el con a en su seno con el mayo núme o posible de licenciados y doc o es. Hay que posee un í ulo uni e si a io; hay que se médico, abogado, licenciado en le as, en ciencias, pa a oposi a o concu sa a los se icios del Es ado, la P o incia o el Municipio. Además, al ez haga un ma i- monio en ajoso, con lo cual. ya que no po su ciencia y paciencia, pueda alcanza las más al as y b illan es si uaciones sociales y polí icas. «Come cian es, indus iales, ag icul o es modes os, que penosamen e aho a on algún capi al y aun alguna o una, no quie en que sus hijos les sucedan en an ing a os menes e es. Recue dan - y exage an - las di icul- ades que u ie on que ence pa a ab i se paso en la lucha po la ida, y no quie en que sus hijos expe imen en iguales o pa ecidas con a iedades. Desean ele a les en ca ego ía social. e les en una posición más dis inguida. Pa a es o, el consejo amilia op a sin i ubeos po la ca e a uni e si a ia, pues es el mejo camino pa a llega al p esupues o, pa a asegu a se la ga an ía de un sueldo p og esi o en la escala anquila y ascenden e de un escala ón» . El amo pa e nal ciega y hace c ee a muchos que sus hijos son genios capaces de ap ende lo odo y dis ingui se en cualquie a y aun en odas las ac i idades del humano * * * T 1 - 12 - - 13 - sabe . No comp enden que pueda se más hon oso que sean indus iales. ag icul o es. come cian es como ellos. que no agos de p o esión o aspi an es al modes o des ino de a o . o que se ean obligados a a as a una ida llena de p i aciones y es echeces. o ayan a mo i de hamb e. que es a lo que conduce con alguna ecuencia el ado no de un diploma uni e si a io. En o os países. son muchas las amilias de la clase media. que encon ándose en desahogada posición eco- nómica pa a pode da a sus hijos una ca e a uni e sí- a ia, p e ie en dedica les a un o icio manual.. De es a mane a. consiguen hace les homb es mucho an es que en la Uni e sidad. en en ándoles en seguida con la ida, con más segu idad en sí mismos. haciendo que en la p ime a ju en ud. indan ya algún u o a la sociedad y que con i- buyan al sos enimien o de la amilia; no puede nega se, que es o cons i uye un alioso medio de educación. Además, se omen a en el muchacho una mayo a ición al abajo que al es udio, y siemp e es p e e ible hace del homb e un buen abajado que un mal es udian e. Dada la ac ual o ganización de nues os Es ablecí- mien o s de enseñanza, el que ab aza una p o esión uní- e si a ia, no puede bas a se a sí mismo, has a cumplidos los ein iocho o ein inue e años. En p ime luga ha de su i sie e cu sos de Enseñanza media, que no puede comenza an es de cumpli los diez de edad, con lo cual al alcanza el bachille a o iene ya diez y ocho. En onces empieza la ca e a, que e mina hacia los ein icinco. Luego ha de p epa a unas oposiciones, y necesi a dos años po lo menos, pa a es a en condiciones de ganadas. To al, que cuando puede i i de su í ulo uni e si a io, es á ya muy ce ca de los ein a años. Hay que con ence a las amilias españolas, que el ob e o especializado que conoce pe ec amen e su o icio, ..... iene un po eni más ácil y mejo . y sob e odo más p óximo, que el homb e de ca e a: Ho a es ya de que no sea desdo o p esen a se como ob e o en cualquie pa e. Cada cual debe dedica se a lo que su a ición y capacidad le lle e. No si e llena de gen e las Uni e sidades, si luego lo que ap enden no ha de se i les pa a nada. La cul u a nunca es á demás, pe o lo que se debe ap ende en cada p o esión u o icio, es muy dis in o. Sin emba go, los í ulos uni e si a ios con inúan eje - ciendo g an a acción. La amilia discu e el alo socia] y económico de las p o esiones en boga; si és a es la mejo , si en aquélla se gana más, si la o a es la más b illan e. Cie o que Dios impone a los hijos la obligación de mi a con espe o las pa e nales- insinuaciones en o den a la elección de ca e a. Pe o las amilias abusan de es a p e oga i a, y de e minan cuál es la p o esión que el jo en ha de segui , sin ene en cuen a sus e dade as disposiciones, sin que el in e esado ome pa e en las delibe aciones, como si en esa elección no se en ila a un po eni undamen al de su ida. «Quien más, quien menos, ha su ido hacia el quin o y sex o del bachille a o, el d ama len o, so do, con inuo, en e la ida jo en que quie e encon a su p opio camino, y el p ejuicio amilia que se es ue za po con a ia su ocación» (E. Mon es). Pa a nada se a iende el e dade o in e és del jo en. Sólo se mi a la p edilección de los pad es y el in e és de la amilia. Es co ien e en aquéllos, esis i se a a o- ece las ocaciones ilosó icas de sus hijos; a amen e desean que sean sabios, homb es au én icamen e cul os; lo que suelen que e es que sean «homb es de p o echo», que ganen mucho, mucho dine o, odo el dine o posible. No impo a que no engan al ocación, sus pad es la ienen po ellos. Tampoco impo a que engan e dade a ap i ud, sino la ganancia, como sea, que és a lo supli á - -14- - 15 - odo. No hacen al caso los alen os, ni la mo al, ni la educación, lo que in e esa es la habilidad, el in e és, el a o pa a consegui bene icios. De es a sue e, los pad es que has a no hace mucho daban su p e e encia a la abogacía, aho a y desde hace algún iempo, se deciden po la medicina, seducidos po el escapa a e de pe ulancias de algunos galenos. po la ele ación del pues o que ocupan, po la dignidad del empleo que eje cen, po la abundancia de bienes que alcanzan. La medicina es conside ada como p o esión de abundan es ganancias. sin más a gumen os que el de la os en osa ida de algunos acul a i os, y el soco ido p e ex o de que siemp e hay en e mos. No en en aqué- llos más que el b illo de su nomb e. su o una, su ama, su epu ación, la magni icencia de sus equipajes, el esplen- da de sus mesas, el lus e de su aus o, sus muchas iquezas, su g an epu ación. No impo a que el hijo no enga condiciones adecuadas, las en as de una ocupación que .conside an pingüe, lo suplen odo. Ningún pad e puede es a segu o de da a su hijo un empleo pa a odos los años de su ida, sal o que ese empleo sea el de médico. Mien as el mundo exis a, cualquie a que sea su des ino, en e mos nunca han de al a , siemp e hab á quien quie a i i y quien no quie a mo i se. Los geni o es sólo quie en pa a sus hijos en ajas económicas. No en más que su amo a los place es, su pompa, sus con eniencias opulen as, e inoculan en los ie nos co azones la semilla de. a án de luc o, p o ocando en ellos iluso ias ambiciones c ema ís icas. Indudable' men e que no se pueden ce a los ojos a las condiciones económicas del medio en que se i e, ya que la medida del luc o es po lo común el mo i o del abajo Dios no nos exige que desp eciemos los bienes e enos, pues .ob a suya son y pa a noso os los ha c eado. Dios no nos demanda que comba amos la ama y el dine o; sólo quie e que no apliquemos ni pongamos el co azón en es as cosas, que apa emos el a ec o de las iquezas, y que nos hagamos pob es de espí i u. Dios quie e que el ico sea seño de su iqueza; es el diablo quien quie e que las iquezas sean seño as del ico. A Dios no le desag ada que nos si amos debidamen e de ellas, pe o nos p ohibe ca amen e que las ado emos. Dios nos manda que las usemos bien, pe o le desag ada que nos engan cau i os. Los bene icios empo ales en sí mismos no son malos. es su abuso lo que es o ba. Po an o no nos iemos de las iquezas y emamos más de ellas que po ellas. En es e sen ido con azón dijo C is o: «Que es más ácil en a un camello po el aguje o de una aguja que un ico en el cielo». Cie amen e que no sólo de pan i e el homb e; pe o sin aquél, el alma que i e en el cue po con unidad de pe sona no se pod ía nu i con las o as cosas. más p eciosas que las del dia io sus en o. El cue po pa a pode man ene el espí i u, necesi a odos los días de lo que se da po el dine o. En a o ación del Pad e' nues o, que es la única que nos aconsejó el mismo Jesús, C is o no nos enseñó más que a pedi el sus en o o dina io, diciendo que pidiésemos el pan de odos los días, no los ex ao dina ios de las iquezas y anidades. Salo nón ogaba a Dios en sus p o e bios: «No me des mendiguez ni iquezas, dame solamen e lo necesa io pa a mi sus en o». Y cuando noso os ezamos: «El pan nues o de cada día dánosle hoy». ampoco pedimos iquezas, es o bo pe nicioso, sino aquel an o que nos pe mi a i i pa a hace nos más dignos de la e e na ida p ome ida. De aquí que sea líci o sa is ace ales deseos, mien as esul en mode ados y la in ención sea hones a. Nadie niega la necesidad que iene el médico de gana dine o, - 28 - - 29- abajos, y el p emio de la a ea cumplida, no es o o que la capacidad hallada pa a cumpli o a a éa mayo . El que enga a la medicina ha de mi a que ha omado sob e sí una g an ca ga. Se médico, en in, son penosos debe es que asumi , ama gos bocados que dige i , muchos desai es que de o- a , ue es es o bos que ence , iolen as pasiones que doma , du os sac i icios que consuma , g andes enun- ciaciones que ealiza , eno mes dolo es que supe a , pesa- das ca gas que sopo a , is es humillaciones que su i . Pe o sob e odo se médico son muchas inclinaciones que ence , muchas al as que expia , muchas esponsa- bilidades que a on a , muchas i udes que p ac ica , muchas p ecauciones y cuidados que segui . A la medicina, si se quie e encon a en ella segu idad y sal ación, con en amien o y aleg ía, hay que en a po la pue a g ande de la e dade a ocación. Si se en a u í- amen e, si se sal a po o a pa e, si se en a o zando la pue a, se es como un lad ón, un in uso en el o icio que lo co ompe y echa a pe de . Cuando se llega a la medicina po la ambición .bas a da, po incon esables in e eses, o po o os bajos mo i os, no se med a con Dios, sólo hay que espe a una sue e in eliz. Po an o, no pongamos nues os co azones en las iquezas y aní- dades del mundo, pues el pa imonio y la he encia de los c is ianos son la glo ia y las iquezas del cíe le . * * * la ida del homb e. Todas las conside aciones que an e- ceden, se di igen p incipalmen e a las amilias de los jó enes que an a e mina la segunda "enseñanza, y a los mismos bachille es que es án en el momen o pa ícu- la men e impo an e, de aza su ocación, sus ap i udes, su camino, de elegi una p o esión. Las pe spec i as que an e és os ab e la medicina, son an nume osas y o ecen an os elemen os de juicio, que hacen in ini a- men e compleja la decisión po oma . Resul an, pues, pe ec amen e comp ensibles las pe plejidades y p eocu- paciones an e al coyun u a. Los que es án pa icula men e in e esados po el po - eni de los gus os y a iciones de la ju en ud; quienes es án obligados a conduci el espí i u de los bachille es po el in incado labe in o de las p o esiones, pa a que al empeza a anda no se pie dan po esos caminos, y ende ecen sus pasos con ino, deben o ganiza cu si- llos y con e encias de o ien ación y ocación p o esional sob e los quehace es que le son más adecuados, solicí- ando el concu so de homb es compe en es, e dade os especialis as, an o po su alo p o esional, como po los éxi os que hayan co onado sus ca e as espec i as, y cuyas o ien aciones e in o mes, since os y' p ecisos, guia án las endencias pe sonales e ilumina án el consejo. de las amilias. La elección de ca e a ha de se hones a, se ha de hace lib emen e, con en endimien o y olun ad, después de habe sopesado odos los ac o es y ci cuns ancias ex e io es e in e io es. La p o esión es el abajo de inido que pa a cada homb e ha azado Dios. Es Dios quien la ma ca; pe o la ma ca median e un complejo de ci cuns ancias ísicas, psicológicas, económicas, que son ambién c eadas po Él. De ahí, que no se deba ab aza ninguna ca e a inconside ada men e. Siemp e es menes e Todo lo que lle amos dicho, demues a que la elección de es a o ma de ida, no ha de hace se a la lige a, íncon- side adamen e. El acon ecimien o de es a decisión, aunque b e e, desp eciable casi po su du ación, es de i al ascendencia y quizá uno' de los más conside ables en 42 30 - - 31 consul a la ocación con el Todopode oso. y examina las p opias cualidades y posibilidades. y es udia los a ac i os y en ajas, y p e e las di icul ades, comp en- de las obligaciones, no igno a las ca gas y abajos de cada una de las ca e as hacia las que se sien a ocación, En es e ance, que los in e esados, eme osos de sus p opias luces supliquen a Dios las suyas pa a dis ingui la e dade a ocación de la alsa. Que sean solíci os. de a e igua el e dade o camino po donde quie e Dios que les sigan, pidiéndole e o osamen e se digne mani- es a su olun ad pa a pone la luego en ob a, iando la elección a la de Dios, guiándose po su g acia, pidiendo su lumb e, pues Él es camino, e dad y ida. Y pa a es o es muy bueno hace eje cicios espi i uales, los cuales nos enseña án a sabe oí las oces y clamo es de la sabidu ía e e na y nos da án la g acia y la i ud pa a conoce e dade amen e la olun ad de Dios, que es necesa ia pa a odos los empleos. No segui la di ección que nos ma ca la di ina p o idencia, es una desobediencia de Dios. Sólo cuando con ín ima esolución, se decide uno a i a donde Dios le llama, a elegi la olun ad de Dios, a ejecu a lo que Dios le inspi a siguiendo su llamamien o, obedeciendo sus inspi aciones, yendo po el umbo que nos ma ca, sólo en onces se pe manece es able y ijo en la p o esión a la que se ha sido llamado, y se llena el co azón de paz, anquilidad y gozo inc eíbles, y se goza de libe ad y sosiego, y se iene Cielo en la ie a, en una especie de an icipación, de no iciado, pa a la glo ia del Cielo. An es de decidi se po cualquie p o esión, que el in e esado descon íe de su p opio juicio, que consul e con el Seño , que se ponga en sus manos, suplicándole alumb e su en endimien o pa a conoce el .es ado a que se le designa y obedece las di inas inspi aciones. «Mos ad me, Seño , us sendas y us caminos, que de hoy en más no quie o segui o os» (Salmo, 24). Sí, acudamos a Dios, lIamémosle de lo ín imo de nues o co azón pa a que nos ayude, y pidámosle que b o e nues a ocación con el iego de su g acia. Pidamos a Dios, nos mues e el camino cie o po donde se a al conocimien o de las e dade as ap i udes. Pidamos a Dios, nos dé cla a y esencial isión de sus designios, y nos diga si es en el campo de la medicina donde quie e que le si amos, si es el papel de médico el que nos ha enca gado ep esen a en es e mundo. Supliquémosle sea nues o conduc o en al ance, pues sólo se camina con segu idad cuando es Él quien nos guía. Y pidámoselo con co azón pu o y ec as in enciones, pa a que así sea ambién pu o y ec o nues o camina po las sendas de la medicina. De es a mane a, a i icada po Dios nues a decisión, e es i á el ca ác e de un especial llamamien o, el cual i á edundando glo ia . .En es e momen o sup emo, lo mejo es e i a se po espacio de unos días de odas las ac i idades p o anas, haciendo con la mayo de oción y con los mejo es p o' pósi os los Eje cicios Ignacíanos. que p ecisamen e ienen una de sus p incipales indicaciones en es as g andes c isis del espi í u en que se en ila la ocación. Y ya con es a luz, con es a g acia, indaguemos con se iedad y igo la inclinación, p e iendo las di icul ades, comp endiendo las obligaciones, conside ando las ca gas y los abajos, y de segu o que Dios ce i ica á de alguna mane a cuál es la ocupación que nos iene elegida, que sen i emos los aldabonazos del o icio que se nos iene designado. El Espí i u San o nos ilumina á, y oi emos cla a la oz de Dios que señala el camino que enemos que segui . P obada así nues a disposición, sigamos los impulsos p o idenciales, y empecemos el camino señalado; que cuando Dios da la ocación da ambién los dones 32 ,necesa ios pa a de sempeña l a. Hagamos. pues. 10 que Dios nos manda. con p on i ud y de oción. y sob e odo con ob a, olun ad y en endimien o, que cons i uyen la suma de la san a obediencia. El que así guiado enga a la medicina, pod á excla- ma : «Dios que egula odos los acon ecimien os huma- nos, me ha señalado es e pues o en la sociedad, po su olun ad Y en i ud de su delegación me eo aquí aba- jando, y lo que yo haga edunda en sus se icios» (Rade- nache ). Quien así piensa, pe manece ale oso en la ocupación a que ha sido llamado. po que en los abajos del mundo encuen a a o es del cielo. y po que las pesadas ca gas, las hace li ianas y sua es el soco o y la ayuda de la g acia. de sue e, que los abajos del o icio no son abajos 'y su yugo no es yugo. y su ca ga no es ca ga, y las con a iedades no lo son, y no hay di icul ades ni os áculos ni desmayos. ,(J::' I ::~~i"::',.' '~(; : ':~,~':' ' , :,16:,: ¡k" ~;ih·· J(¡'~::¡ 'i i; '~~;: ' '-.'.-, ",", 0; ;';1. ~ ;~ : ;~ ~' m, ~ ~ ~ ~~ ~,' l ~~~ ~ ... ::; " .~ . ,:, ~{ :' :,,~ ..i~: ~;',':":," 'C'' '!':'~'''" .","l.