El coste de las comunicaciones
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BYTE 115 - Temporal marzo 2005 (10/02/2005) EL COSTE DE LAS COMUNICACIONES Miquel Barceló Aunque el mes pasado les prometía continuar hablando del e-learning, déjenme aparcar momentáneamente el tema para dar salida a una de las muchas y paradójicas perplejidades de este sorprendente mundo en que vivimos. Posiblemente por esos balances que suelen hacerse con ocasión de un cambio de año, he sido, estas últimas semanas, terriblemente consciente del profundo cambio operado en algunos de los esquemas de consumo de mi familia. Creo que uno de los más serios es el que hace referencia al coste de las comunicaciones. Constatar la diferencia de lo que hoy nos cuestan las comunicaciones respecto de lo que, por ejemplo, nos costaban hace unos quince años, ha sido algo no voy a decir escalofriante, pero casi... Ya sé que el ciudadano dispone hoy de un sin fin de posibilidades que, pongamos, hace quince años, ni siquiera se soñaban. Por ejemplo, cuando he querido saber el aumento del coste de vida en los últimos quince años, me ha bastado con conectarme a la página http://www.ipc.es/daco/ipc.htm que ofrece la posibilidad de pedir cualquier cambio en el índice de precios al consumo (IPC). Así he sabido que, de enero de 1990 a hoy, el IPC ha aumentado un 73,1%. Obtener esa misma información hace quince años hubiera representado, para un ciudadano "normal", un esfuerzo indudablemente muchísimo mayor... La sorpresa es que el gasto de mi familia en comunicaciones, de 1990 a hoy, no ha crecido "sólo" un 73,1%, sino mucho, muchísimo más. Claro que antes sólo se trataba de una factura de teléfono (de esos que ahora llamamos "fijos") y, hoy, el gasto en comunicaciones incluye muchos otros apartados. Además de ese teléfono "fijo" (cuyo incremento de coste se acerca, tal vez, a ese 73% del IPC), lo cierto es que ahora hay que añadir los teléfonos móviles, el coste del acceso a Internet (tarifa plana o ADSL, elija usted lo que quiera, pero ¡pague!...), la suscripción a un sistema de televisión de pago (sin contar los posibles "pay per view" adicionales), y tal vez algo más que ahora olvido. Sumen ustedes todo esto, compárenlo con el coste de las comunicaciones (el inocente teléfono "fijo" de hace quince años), y constarán que el aumento del coste de las comunicaciones en los últimos quince años ha sido algo que pone los pelos de punta. Cierto que obtenemos mucho más a cambio, pero... Recuerdo los heroicos días en que, a mediados y finales de la década de los ochenta, mi acceso a las comunicaciones informáticas se reducía al "vicio" de mi conexión a una o varias BBS (¿recuerdan?), y a las que realizaba en el trabajo, ya fuera en la multinacional de informática donde actuaba profesionalmente como ingeniero de sistemas o en la universidad donde disponía de la red EAN de comunicaciones y, a través de ella, acceso a otras incipientes redes de correo electrónico. En mi casa, para conectarme a las BBS (Bulletin Board Service) usaba un modem de 1200 baudios. Nada que ver con los 512 K o 1024 K de que hablamos ahora en las conexiones ADSL... Las BBS eran servicios privados en las que un esforzado pionero dejaba su ordenador conectado permanentemente a la red telefónica y un conjunto de usuarios accedíamos a él por llamadas a través de la red telefónica conmutada. Para no dar excesivo beneficio a la entonces monopolista Telefónica, todos usábamos un "gestor de correo" que, en un breve minuto de conexión o poco más, recogía todos los mensajes que me esperaban en el "servidor" y los "bajaba" a mi ordenador (entonces todavía sin Windows ni Linux y, en mi caso, con DR-
DOS...). Allí, off-line, desconectado de la línea y gracias al "gestor de correo" leía esos mensajes y respondía a sus demandas para, posteriormente, conectarme de nuevo a la red y enviar en otro breve minuto todas las respuestas. Total a pagar: unos dos minutos de teléfono y, además, en horas nocturnas con tarifas telefónicas a mitad de precio... Claro que eso del "gestor de correo" era para ahorrar minutos de conexión telefónica y pago del servicio de teléfonos. Ahora, con las líneas ADSL, tenemos conexión informática durante 24 horas y, además, muchos proveedores ofrecen en el mismo paquete el coste de las llamadas telefónicas. Pero, háganme caso, pese a lo que pueda parecer no hagan ustedes, como he hecho yo, el ejercicio de comparar el coste de las comunicaciones de hace unos quince años con las de hoy. Sigue siendo bastante más del 73,1% del IPC, y eso sin contar con el teléfono móvil ni la televisión de pago... Para qué les voy a contar. Todos ustedes lo saben. Y, es que, tal como decía la zarzuela, "los tiempos adelantan que es una barbaridad", pero algunas cosas, como el coste global de los servicios de comunicaciones parece que adelantan más, bastante más. Podemos hacer más cosas, muchas más cosas, pero también las pagamos...