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La política económica en un contexto de vuelta a la inflación

Cano Ortega, Roberto

Abstract

Grado en Administración y Dirección de Empresas

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Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales Trabajo de Fin de Grado Grado en Administración y Dirección de Empresas La política económica en un contexto de vuelta a la inflación Presentado por: Roberto Cano Ortega Tutelado por: Belén Miranda Escolar Valladolid, 21 de julio de 2022 2 3 RESUMEN Gran desconocida entre las variables macroeconómicas, no por su falta de debate a lo largo de la historia del pensamiento económico, sino por los complejos entramados y enrevesadas variantes que han complicado su mitigación en distintos momentos históricos. Si bien la inflación estuvo sentenciada para muchos, este fenómeno macroeconómico vuelve a ser objeto de análisis prioritario en la economía mundial. Este Trabajo aborda, desde una perspectiva analítica, las causas y las consecuencias del shock actual, relacionando sus vicisitudes con las teorías desarrolladas por algunos de los economistas más estudiosos en la materia, así como las políticas y los planes diseñados por los bancos centrales más representativos para su contención. Posteriormente, se tratará de forma aislada el especial caso de España, uno de los países de la Eurozona más afectados por la inflación, apartado en el que no solo se podrán conocer las causas de su exacerbada afección, sino que también se planteará un efectivo plan de acompañamiento de las medidas monetarias emanadas desde el Banco Central Europeo. Por último, se dedica un apartado a la definición de variables concretas, cuya evolución será de imprescindible vigilancia dada su elevada sensibilidad y su capacidad para alterar previsiones económicas en cuestión de segundos. Palabras clave: inflación, precios de la energía, política monetaria, Banco Central Europeo, Eurozona. Código JEL: E31, E52, E58 4 ABSTRACT A great unknown among macroeconomic variables, not because of its lack of debate throughout the history of economic thought, but because of its complex interweaving and convoluted variants that have complicated its mitigation at different historical moments. Although inflation was condemned for many due, this macroeconomic phenomenon is once again making the headlines and becoming a priority object of analysis in the world economy. This paper will address, from an analytical perspective, the causes and consequences of the current shock, relating its vicissitudes to the theories developed by some of the most studied economists in the field, as well as the policies and plans designed by the most representative central banks to contain it. Subsequently, the special case of Spain, one of the Eurozone countries most affected by inflation, will be dealt with in isolation, a section in which not only the causes of its exacerbated affection will be explained, but also an effective plan to accompany the monetary measures emanating from the ECB will be proposed. Lastly, a section is devoted to the definition of specific variables, the evolution of which will be essential to monitor given their high sensitivity and their capacity to alter economic forecasts in a matter of seconds. Key Words: inflation, energy prices, monetary policy, European Central Bank, Eurozone. JEL classification codes: E31, E52, E58 5 RELACIÓN DE ABREVIATURAS APP Asset Purchase Programme BCE Banco Central Europeo COVID-19 Coronavirus disease 2019 DA Demanda Agregada EE.UU Estados Unidos Fed Federal Reserve System FPP Frontera de Posibilidades de Producción GEI Gases de Efecto Invernadero GLP Gas Licuado del Petróleo GNL Gas Natural Licuado IAPC/IPCA Índice Armonizado de Precios de Consumo IEE Impuesto Especial sobre la Electricidad IPC Índice de Precios de Consumo IPSEBENE Índice de Precios de Consumo de Servicios y Bienes Elaborados No Energéticos IVA Impuesto sobre el Valor Añadido IVPEE Impuesto sobre el Valor de la Producción de la Energía Eléctrica LTRO Long-term Refinancing Operation MBS Mortgage-backed security mW Megavatio OPEP Organización de Países Exportadores de Petróleo OTAN Organización del Tratado del Atlántico Norte PCE Personal Consumption Expenditures PELTROs Pandemic emergency longer-term refinancing operations PEPP Pandemic Emergency Purchase Programme PIB Producto Interior Bruto pp. Puntos Porcentuales PVPC Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor PYMES Pequeñas y medianas empresas SEBC Sistema Europeo de Bancos Centrales SMI Salario Mínimo Interprofesional TND Tasa Natural de Desempleo UE Unión Europea 6 ÍNDICE GENERAL 1. INTRODUCCIÓN 9 1.1. Interés del tema 9 1.2. Objetivos 10 1.2.1. Objetivos generales 10 1.2.2. Objetivos específicos 11 2. METODOLOGÍA 11 3. LA INFLACIÓN: DEFINICIÓN, CAUSAS Y CONSECUENCIAS 16 3.1. La inflación a lo largo de la historia del pensamiento económico 16 3.1.1. Inflación por la vía de la demanda 17 3.1.1.1. Aplicaciones de las teorías de la inflación vía demanda: La curva de Phillips y el “trade-off”. 18 3.1.2. Inflación por la vía de la oferta 19 3.2. Efectos de la inflación 20 4. LA INFLACIÓN: ANÁLISIS ACTUAL 23 4.1. Antecedentes 23 4.2. Escenario económico actual 27 4.2.1. Análisis por grupos de consumo del IPCA en la Eurozona 29 4.2.1.1. Bienes 29 4.2.1.2. Servicios 30 4.2.1.3. Energía 31 4.2.1.4. Alimentos no procesados 32 4.2.1.5. Servicios y bienes elaborados no energéticos 33 4.3. Causas de la inflación actual 35 4.3.1. La rápida reapertura económica 35 4.3.2. El problema de la energía 37 4.3.2.1. El gas 37 4.3.2.2. La electricidad 40 4.3.2.3. El petróleo 41 4.3.3. Los efectos estadísticos 43 4.3.4. La Incidencia acumulada 44 4.4. Tensiones geopolíticas y su influencia sobre la situación económica 45 4.4.1. ¿Vuelta a la estanflación? 46 5. POLÍTICA MONETARIA EN TIEMPOS INFLACIONISTAS 48 5.1. EE.UU y la Fed 49 5.2. La Eurozona y el BCE 54 5.3. BCE vs Fed: Tan similares como diferentes 59 6. LA INFLACIÓN EN ESPAÑA: ESTUDIO DEL CASO DE ACTUACIÓN Y AFECTACIÓN 61 6.1. La inflación diferencial en la Eurozona 61 6.2. El caso de España 63 6.2.1. El porqué de la evolución de la inflación en España 63 6.2.2. Políticas gubernamentales a emprender 68 6.2.2.1. Política de rentas para aplacar la inflación 69 7. ¿QUÉ PUEDE SUCEDER?: POSIBLES ESCENARIOS CON ESPECIAL REFERENCIA PARA ESPAÑA 71 7.1. Variables a tener en cuenta 72 8. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES 84 8.1. Conclusiones 84 8.2. Recomendaciones 87 9. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 90 9.1. Libros, artículos y revistas científicas 90 9.2. Normativa consultada 90 9.3. Webs consultadas 90 7 ÍNDICE DE GRÁFICOS Gráfico 4.1. Evolución anual del IPCA en la Eurozona. Gráfico 4.2. Evolución anual del PCE en EE.UU. Gráfico 4.3. Evolución mensual interanual del IPCA en la Eurozona. Gráfico 4.4. Evolución mensual interanual del IPCA de bienes en la Eurozona. Gráfico 4.5. Evolución mensual interanual del IPCA de servicios en la Eurozona. Gráfico 4.6. Evolución mensual interanual del IPCA de energía en la Eurozona. Gráfico 4.7. Evolución mensual interanual del IPCA de los alimentos no procesados en la Eurozona. Gráfico 4.8. Evolución mensual interanual del IPSBENE en la Eurozona. Gráfico 4.9. Evolución mensual interanual del IPCA del gas en la Eurozona. Gráfico 4.10. Principales países proveedores de GNL a la UE (2021). Gráfico 4.11. Evolución mensual interanual del IPCA de la electricidad en la Eurozona. Gráfico 4.12. Evolución mensual interanual del IPCA del petróleo en la Eurozona. Gráfico 4.13. Evolución trimestral interanual del IPCA y del PIB en la Eurozona. Gráfico 5.1. Evolución mensual interanual del PCE y evolución mensual del tipo de interés y de la tasa de paro en EE.UU. Gráfico 5.2. Evolución mensual interanual del IPCA y evolución mensual del tipo de interés y de la tasa de paro en la Eurozona. Gráfico 5.3. Evolución mensual interanual del IPSEBENE Eurozona y del IPSEBENE EE.UU. Gráfico 6.1. Evolución de la inflación interanual por países y por mes. Eurozona. Gráfico 6.2. Evolución de la inflación interanual España vs Eurozona. Gráfico 6.3. Impuesto total en el precio al consumidor final de Gasolina-95 y Gasóleo en la Eurozona. Gráfico 7.1. Evolución del PIB e IPC en la economía española (Escenario medio). Gráfico 7.2. Revisión de las previsiones de PIB e IPC en la economía española por el cierre de comercio con Rusia en 2022. Gráfico 7.3. Resumen de las relaciones bilaterales existentes entre Argelia y España en materia comercial. Gráfico 7.4. Previsión del shock del precio de la energía. Gráfico 7.5. Revisión de las previsiones de PIB e IPC en la economía española por el mantenimiento de precios elevados en el sector energético. Gráfico 7.6. Evaluación de filtraciones de las subidas de precios a los salarios. Gráfico 7.7. Evaluación de filtraciones de las subidas de precios a los márgenes empresariales. Gráfico 7.8. Revisión de las previsiones de PIB e IPC en la economía española por la aparición de efectos de segunda ronda. 8 ÍNDICE DE TABLAS Tabla 3.1. Teorías de la inflación vía demanda. Tabla 3.2. Efectos de la inflación en el interior de un país. Tabla 3.3. Efectos de la inflación a nivel internacional. Tabla 6.1. Causas de la inflación exacerbada en España. 9 1. INTRODUCCIÓN 1.1. Interés del tema Tras la innumerable cantidad de desavenencias acaecidas en el seno de la economía mundial en los últimos años, la propagación de nuevas técnicas políticas y el diseño de instrumentos con alta capacidad de resiliencia ante las contingencias externas se han convertido en los protagonistas de una economía que trataba de profesar el proactivismo, a través de la anticipación de unos sucesos empañados por la incertidumbre, pero una vez más, el entorno y su variabilidad han colmado de reveses a Gobiernos e instituciones internacionales, cuya única alternativa se ha remitido a la corrección post factum. Igual que en las crisis precedentes, enmarcadas bajo un contexto económico mundial, los desequilibrios actuales provienen, en mayor parte, de factores externos a las propias economías nacionales (como la crisis sanitaria gestada en China o el conflicto bélico desatado en Ucrania), consecuencia de la exacerbada globalización manifestada en las últimas décadas, tanto en materia financiera como social y cultural. Esta globalización, a pesar de producir indudables beneficios en materia de eficiencia económica y desarrollo, ha provocado una palpable sensibilidad macroeconómica ante las rígidas dependencias establecidas entre diversos grupos económicos. Sin embargo, el análisis de la crisis actual no reviste de especial importancia por replicar fenómenos avistados en shocks anteriores o por atender a causas generalizadas ya descubiertas hace tiempo. La elevada magnitud alcanzada por este desequilibrio y el especial interés por su análisis responden a la concatenación de una serie de sucesos históricos sin precedentes en los libros de Economía, cuyo tratamiento minucioso dejará conocer los entresijos y los puntos de interés del fenómeno macroeconómico generado, cuya idiosincrasia forja el tema central del Trabajo, la inflación. La inflación se ha convertido, sin duda alguna, en la estrella de los noticieros, además de por su índole de difícil tratamiento, por devolver la necesidad de rememorar unas nociones prácticamente obsoletas para los economistas actuales. Y es que, desde la independencia de los bancos centrales y la prioridad otorgada de la estabilidad monetaria a principios del siglo XXI, este fenómeno 16 3. LA INFLACIÓN: DEFINICIÓN, CAUSAS Y CONSECUENCIAS 3.1 La inflación a lo largo de la historia del pensamiento económico Entendida como la subida generalizada del nivel de precios durante un periodo de tiempo determinado, la inflación clásica ha estado presente (en algunas ocasiones de forma explícita y registrada y, en otras, de forma latente) en todas las sociedades a lo largo de la historia desde la creación del dinero 1 . Antes de entrar a analizar algunas de las consecuencias de este fenómeno, es necesario realizar una breve explicación de este complejo concepto y referirse a la amplia variedad de pensamiento que alberga su significado. Generalmente, y a pesar de conducir siempre a derroteros similares, la inflación se clasifica en dos grupos diferenciados por su fundamentación y por la idiosincrasia de las políticas a adoptar: - Inflación coyuntural. A su vez dividida en inflación de demanda e inflación de costes, obedece a motivos estrictamente económicos como las alteraciones en la oferta y/o en la demanda, la gestión de la deuda pública, las variaciones en el tipo de cambio, etc. - Inflación estructural. Debida estrictamente a motivos sociopolíticos, explica que la inflación no es producida tanto por razones económicas o monetarias, sino por características inherentes a la estructura global de una economía que dificultan en gran medida su corrección y tratamiento. En este sentido, destacan los estudios realizados por los estructuralistas latinoamericanos o el conocido modelo escandinavo. La primera de ellas, la inflación coyuntural, es, sin duda, la que ha supuesto mayor producción teórica, además de un gran debate entre algunos de los economistas más insignes. Entre las formulaciones que han tratado de explicar este complejo fenómeno, destacan las siguientes, distinguidas y clasificadas en función de su razonamiento, bien a través de la demanda, bien a través de la oferta (Miranda y Gómez, 2021). 1 En un primer momento, entendido como unidad de cuenta y medio de cambio generalmente aceptado por la población para la realización de transacciones. Posteriormente, también se le atribuirían las funciones de depósito de valor y patrón de pago diferido. 17 3.1.1. Inflación por la vía de la demanda Este repertorio de teorías, que han ido arrojando, una detrás de otra, nuevas nociones y creencias sobre el complejo tema, achacan la responsabilidad de la inflación a los desequilibrios en la economía producidos por el exceso de demanda agregada sobre su respectiva oferta. A pesar de contar con la misma base de fundamentación, lo cierto es que las argumentaciones teóricas recogidas en su seno están bien diferenciadas, pudiendo destacar tres grandes escuelas de pensamiento económico: la clásica (teoría cuantitativa), la keynesiana y la monetaria (Tabla 3.1). Tabla 3.1. Teorías de la inflación vía demanda. Teorías Causas de la inflación Teoría cuantitativa clásica Irving Fisher (1911) y Escuela de Cambridge ● El dinero se entiende, simplemente, como un medio de cambio. ● La cantidad de dinero que las familias mantienen como saldo dependerá de factores como la renta percibida o su estructura de gasto que, a corto plazo, son considerados constantes. Por lo tanto, el saldo reservado para transacciones futuras también será constante. ● Variaciones en la cantidad de dinero en circulación como única causa de las variaciones en los precios. Teoría monetarista ● Recoge el testigo de la Teoría cuantitativas clásicas. ● Masa monetaria entendida como una variable exógena más que forma la demanda global y que influye, a través de esta, en la oferta monetaria y, en última instancia, en los precios. ● Aumento del dinero en circulación por encima de la producción de una economía cercana a su Frontera de Posibilidades de Producción (FPP) y con una curva de oferta agregada muy rígida. ● “La inflación es siempre y en cualquier lugar un fenómeno monetario” (Friedman, 1978). Milton Friedman y la Universidad de Chicago (1956) Teoría keynesiana John Maynard Keynes (1936) ● Traslada el punto de mira del exceso de dinero en circulación a la relación existente entre el flujo de renta y el de gasto. ● Oferta agregada muy elástica. ● Variaciones en la demanda agregada como principal causante de los desequilibrios: - Aumento del dinero en circulación en economías que se encuentran muy por debajo de su producción potencial: (↟)DA (↟)Empleo (↟)Crecimiento (=)Nivel de precios. - Aumento del dinero en circulación en economías que estén cerca de su producción potencial: (↟)DA (↑)Empleo (↑)Crecimiento ( ↑ )Nivel de precios. - Aumento del dinero en circulación en economías cuya producción real se iguale a la potencial (pleno empleo): (↟)DA (=)Empleo (=)Crecimiento (↟)Nivel de precios. ● La brecha inflacionista se produce cuando se estimula el incremento de la demanda agregada en una situación de pleno empleo. Fuente: Elaboración propia. 18 3.1.1.1. Aplicaciones de las teorías de la inflación vía demanda: La curva de Phillips y el “trade-off” Sobre la base de importantes obras como las de Dunlop (1938), Tarshis (1939) y, sobre todo, Fisher (1926), Phillips (1958) desarrolló su particular investigación. Así, el economista contrastó empíricamente que, para un período comprendido entre los años 1861 y 1957 existía una correlación inversa no lineal entre la tasa de desempleo y la tasa de crecimiento de los salarios en la economía británica. Es decir, cuando el desempleo era bajo, los salarios tendían a crecer y viceversa 2 . Años más tarde, los premios Nobel de Economía Robert Solow y Paul Samuelson (1960) recogerían el testigo de Phillips para consolidar la presunta relación latente entre desempleo e inflación. Partiendo de la hipótesis de que un crecimiento infundado de los salarios (por encima del incremento de productividad) se traslada directamente al nivel de precios, concretaron la siguiente formulación: (Tasa inflacionaria = Tasa de crecimiento de salarios monetarios - Tasa de crecimiento de la productividad) Se contemplaba así la posible existencia de una relación de intercambio entre desempleo e inflación, con el abanico de posibilidades que se abría para llevar a cabo políticas económicas de control por el lado de la demanda. Sin embargo, la aparición de un nuevo fenómeno monetario conocido como stagflation o estanflación 3 , en su traducción al castellano, haría tambalear las bases 2 La explicación teórica aportada por Phillips ante este suceso es que, durante situaciones de expansión económica (con un desempleo bajo) tanto trabajadores como empleadores estarán dispuestos a incrementar los salarios, los primeros con el fin de mejorar su nivel de vida y, los segundos, con el objetivo de atraer mano de obra escasa en la coyuntura dada. Por otra parte, las coyunturas económicas recesivas (con un desempleo alto) supondrían una merma en los salarios, dado que los trabajadores se conformarían con conservar un puesto muy valioso en momentos en los que encontrar un empleo se vuelve difícil. Por lo tanto, y teniendo en cuenta la repercusión de los niveles salariales en los precios, se podría enmarcar la existencia de inflación en un contexto de expansión económica. 3 Se conoce con el término de estanflación a la situación económica caracterizada por el mantenimiento de unas tasas de paro e inflación crecientes simultáneamente. Su origen tuvo lugar en 1973 durante la crisis del petróleo, y se produce, principalmente, durante períodos de recesión económica como consecuencia de la elevación de los precios en mercados no competitivos, para compensar la contracción de la demanda agregada y mantener su margen de beneficios. Los criterios establecidos para poder hablar de un fenómeno de estanflación se sitúan en un crecimiento real inferior al 1,5% y una inflación consistente por encima del 5%. 19 analíticas del trabajo de Phillips y se empezaría a cuestionar la preponderancia del keynesianismo como modelo económico inquebrantable. Muy críticos con el trabajo del economista neozelandés, Milton Friedman (1967) y Edmund Phelps (1968) catalogaron la curva de Phillips de eminencia cortoplacista y aportaron una serie de consideraciones probatorias que debilitarían su posición. Tras aportar su corrección, los autores dirimieron la disputa a través de la distinción de dos curvas diferenciadas: ▪ La curva de Phillips a corto plazo, para la cual la inflación esperada por los agentes económicos es constante, de modo que las modificaciones en las expectativas serían las causantes de los crecimientos en los precios. De este modo, a corto plazo la curva de Phillips tan solo se vería alterada por el diferimiento del nivel de precios con respecto a la inflación esperada. ▪ La curva de Phillips a largo plazo, cuya formación se fundamenta en la relación de desempleo e inflación cuando las inflaciones, esperada y efectiva, se igualan. Es decir, la curva de Phillips de largo plazo estaría formada por todos los puntos de las curvas de corto plazo donde coincidían los dos tipos de inflación y, por lo tanto, sería perfectamente inelástica a la altura de la tasa natural de desempleo. En efecto, la aportación de Friedman se caracterizaba por la existencia de una tasa natural de desempleo (TND), una tasa que es “natural” que aparezca dadas las características intrínsecas a un mercado de trabajo concreto y a su regulación. Esto no quiere decir que la TND no pueda reducirse, sino que no puede hacerlo mediante la aplicación de políticas expansivas porque a largo plazo se erradica cualquier posibilidad de trade off entre desempleo e inflación, produciéndose una subida del nivel de precios sin afectar a la tasa de paro natural. 3.1.2. Inflación por la vía de la oferta A pesar de la gran importancia, ya visible, de la demanda agregada a la hora de explicar las causas y las consecuencias de la inflación, también es necesario hacer mención a la incidencia de la oferta agregada y sus shocks que, sobre todo en los últimos tiempos, ha sido la principal causante de desequilibrios inflacionistas transitorios que han hecho peligrar una estabilidad de precios ya 20 interiorizada por prácticamente la totalidad del panorama económico. Según Cuadrado et al. (2019), todo proceso inflacionista provocado por shocks en la oferta agregada viene causado por una alteración en los costes de producción (independientemente de la situación de la demanda), sin un aumento equiparable de la productividad laboral. En este sentido, alguno de los factores típicos causantes de la inflación vía oferta son los aumentos de costes salariales, el alza en los márgenes de beneficios o las elevaciones de tasas, impuestos o aranceles. Sin embargo, en las últimas décadas, debe hacerse especial hincapié en la aparición de una inflación de costes provocada por agentes externos a las economías nacionales. Este fenómeno se basa en las fluctuaciones del precio de materias primas exclusivas no dependientes del libre juego de oferta y demanda y que, como en el caso de la energía, han llegado a generar procesos de espiral inflacionista 4 graves (como sucedería durante las crisis del petróleo en 1973 y 1978, con subidas de precio forzadas por los principales exportadores, o la situación sobrevenida en la actualidad, tema que se abordará con más detenimiento en el cuarto epígrafe de este Trabajo). 3.2 Efectos de la inflación Visto de forma abstracta, se podría pensar que los efectos de la inflación son menores en comparación con otros problemas como el desempleo. Y lo cierto es que, a pesar de caracterizarse por ser un fenómeno menos visible para el ojo humano, produce una corrosión progresiva de la economía que puede tener devastadoras consecuencias. Las Tablas 3.2 y 3.3 recogen, respectivamente, los principales perjuicios derivados de la inflación, tanto a escala nacional como internacional. 4 Término acuñado inicialmente por Michal Kalecki (1899-1970) como el “conflicto social”, dado que el origen de la inflación se situaba en las continuas disputas derivadas de los intentos de todos los grupos sociales para mejorar su nivel de renta. Este conflicto acabaría derivando en la formación de un sistema redistributivo aún con mayor influencia del estatal, favoreciendo en última instancia a aquellas personas con posiciones económicas más fuertes. Una vez iniciado este proceso, la indexación aplicada sobre las tasas de crecimiento esperadas genera un sistema de retroalimentación progresiva difícil de parar. Algunos economistas sitúan el origen de esta espiral en los salarios y la actuación de los sindicatos, que, fortaleciendo su inflexibilidad a la baja hacen que los incrementos en los costes productivos se trasladen a los precios finales. 21 Tabla 3.2. Efectos de la inflación en el interior de un país. Costes en suela de zapato Hace referencia, de forma simbólica, al número de viajes que hace una persona a las instituciones financieras para obtener efectivo, ya que el coste de oportunidad de tener liquidez es muy alto y resulta más favorable mantener el dinero sujeto a activos remunerados, adscritos al tipo de interés nominal, que suben a la vez que la inflación. Costes de cambio de menú De nuevo de forma simbólica, se centra en los costes derivados de cambiar constantemente el precio de los productos ante la variación del valor de la moneda. Representado a través de los restaurantes, que tendrían que cambiar la carta de menú constantemente (con los costes, dinerarios y no, que supone), es un fenómeno que afecta sobre todo a minoristas. Efectos sobre la redistribución de la renta La inflación supone un continuo desajuste del poder adquisitivo. Si esta ya es notoria para las personas que disponen de salarios indexados o sujetos a este tipo de alteraciones, se cierne aún más sobre aquellas que disponen de una deuda o una percepción fija. En este sentido: - Se producirá una redistribución de dinero de asalariados y pensionistas en favor del sector privado, dado que ambas remuneraciones se caracterizan por su tardío ajuste al nivel de precios. - Se producirá también una redistribución de los acreedores en favor de los deudores de una economía, ya que la pérdida de valor de la moneda hará que estos vean devaluada su deuda, mientras los acreedores salen damnificados. - También hay que destacar los procesos redistributivos desde el sector privado en favor del público. Esto es así debido a que la inflación actúa con una naturaleza similar a la de un impuesto sobre los saldos monetarios, que, sin ninguna duda, se verán incrementados ante la necesidad de afrontar la tensión inflacionista, y por ende, proporcionará una financiación adicional al Estado. Además, la existencia de un sistema impositivo progresivo en los países desarrollados, que carece de previsiones inflacionistas en sus tipos marginales, hace que la carga tributaria en estos procesos sea aún mayor, a pesar de que la renta real se haya mantenido estable o incluso haya disminuido. Efectos sobre la eficiencia La eficiencia de los mercados también se puede ver afectada ante el mantenimiento de una situación inflacionista. En concreto, a través del continuo desajuste en los precios relativos, que hará que las empresas tengan serias dificultades para adaptar sus factores productivos ante el vertiginoso cambio, impidiendo así una asignación eficiente de recursos. Incertidumbre y confusión La compleja variación en los precios relativos produce un acusado sentimiento de incertidumbre entre los agentes económicos, que además se ven sumidos en una profunda confusión ante la inexistencia de un claro patrón de medida en el que basar sus transacciones. Efectos sobre el ahorro La inflación también supone un efecto negativo sobre el ahorro de los agentes económicos. Tratados los intereses nominales obtenidos a través del ahorro como rentas adquiridas, los Estados obligan a tributar por su percepción independientemente de la tasa de inflación. Así, por ejemplo, si un agente económico percibe intereses nominales al 4% como consecuencia de su ahorro, pero la tasa de inflación se sitúa en el 5%, tiene que seguir tributando por el 4% percibido, a pesar de que el tipo de interés real de la economía se sitúe en el -1%. Generalización de la especulación Consecuencia de un mercado cada vez más errático y sin oportunidades claras de inversión, el empleo especulativo del dinero comenzará a generalizarse con el objetivo de generar, o al menos mantener, recursos a corto plazo, dado que la reserva de ahorro simplemente se traduciría en una pérdida de poder adquisitivo. 22 Efectos sobre el empleo Aglutinante de todos los costes anteriormente descritos, las empresas ven irremediablemente incrementados sus costes productivos y, por ende, perderán competitividad. Esto será mucho más acusado en aquellos sectores donde la competencia es feroz, como los pertenecientes al sector industrial. De esta manera, se producirá una contracción de los beneficios y, ante la dificultad de trasladar el incremento de costes a los precios (dada su enorme variabilidad), los empresarios se verán obligados a recortar en empleo y, por tanto, en actividad productiva. Burbujas inflacionistas y los ciclos económicos Basado en la teoría del ciclo económico de la Escuela Austriaca (Huerta de Soto, 1980), una expansión económica artificial, generada a través de la reducción en los tipos de interés, trae consigo la creación de burbujas mediante la inversión en proyectos sobrevalorados no rentables (bajo la premisa de una economía no manipulada y no respaldada por el ahorro previo), que acaban haciendo estallar la burbuja, cortando el grifo del crédito y conduciendo a la economía a una situación recesiva marcada por los ciclos económicos. Reduflación Consiste en la reducción de la cantidad de contenido de producto o del tamaño de su envase, a la vez que el precio se mantiene estable o incluso aumenta. Contribuye a la inflación de forma silenciosa y es utilizada por las empresas para adaptar la oferta a las presiones inflacionistas. Fuente: Elaboración propia a partir de Cuadrado et al. (2019) y Miranda y Gómez (2021). Tabla 3.3. Efectos de la inflación a nivel internacional. Inflación diferencial y efectos sobre el tipo de cambio Término que hace referencia a las diferencias en las tasas de inflación de dos países distintos. En su momento, su incidencia fue corregida a través del establecimiento de los tipos de cambio. Sin embargo, hoy en día afecta de una manera diferente dentro de las zonas donde circula una misma unidad monetaria. Siguiendo a Guillermo de la Dehesa, sería el caso de la UE, donde, a pesar de que las bases teóricas de la Paridad del Poder de Compra garantizan fehacientemente la estabilidad de los tipos de cambio reales entre los países a largo plazo, lo cierto es que a medio y corto plazo no se puede afirmar tal cosa. Es más, en este intervalo de tiempo es habitual el desalineamiento de los tipos de cambio reales entre los países, como consecuencia de divergentes tasas de crecimiento económico encadenadas por diferenciales en la productividad de las naciones. Es decir, cuando un país incrementa su productividad por encima de sus países vecinos, su tipo de cambio real tenderá a la apreciación, y viceversa. Esto, dentro de un sistema de tipos de cambios flexibles, se traduce en la variación de los tipos de cambio nominales. Sin embargo, en la UE o en cualquier sistema de tipos de cambio fijos, esto no es posible (dado que no existen los tipos de cambio nominales), traduciéndose el aumento de productividad (y del tipo de cambio real) en variaciones en las tasas de inflación de unos países y otros. Así, en los países con un incremento de la productividad superior a largo plazo y con un ciclo expansivo de su economía, la tendencia de los precios será al alza, produciéndose la apreciación real de su tipo de cambio. Este fenómeno, que de intensificarse generaría problemas de credibilidad en la moneda común, obliga a las autoridades monetarias a desarrollar políticas tendentes a la homogeneidad y a la disciplina financiera de los Estados miembros. Fuente: Elaboración propia a partir del documento de Guillermo de la Dehesa titulado “El dilema de la inflación diferencial española”. Disponible en: https://guillermodeladehesa.com/files/el_dilema_de_la_inflacion_diferencial_espanola. pdf 23 4. LA INFLACIÓN: ANÁLISIS ACTUAL 4.1 Antecedentes Asistimos a un período histórico convulso e inconcebible a partes iguales. En los últimos años, la población mundial se ha visto azotada por una pandemia, conflictos bélicos y demás acontecimientos que han provocado graves shocks en la economía y han alterado las balanzas de pagos de todas las grandes potencias a nivel mundial. Todo esto ha venido acompañado de una inflación exacerbada que, lejos de ser usual, podría referirse como un rara avis si se contemplan las estadísticas de su crecimiento en los últimos años. Lo cierto es que, durante los años previos al estallido de la pandemia, la estabilidad en el nivel de precios era un elemento innegociable y, salvo ciertas alteraciones en zonas concretas (en su mayoría provocadas por procesos deflacionistas 5 ), la esfera económica apenas tuvo que preocuparse por una inflación que parecía remitida gracias a las medidas internacionales impuestas para el mantenimiento de la seguridad en las monedas. Algunos de los ejemplos más representativos de este tipo de medidas se encuentran en la Eurozona a través del Banco Central Europeo y en Estados Unidos (EE.UU) con las actuaciones de la Reserva Federal. A. La Eurozona. A través de una estrategia regida de forma independiente por el BCE, su política monetaria sigue un objetivo principal desde su reforma en 2003, recogido de forma explícita en el Artículo 127 del Tratado de 5 Por deflación se entiende a un período de tiempo marcado por un descenso generalizado y prolongado del nivel de precios. No debe confundirse con el término ‘desinflación’, consagrado durante la crisis del petróleo de 1973 para hacer referencia a la reducción de las altas tasas de inflación, pero nunca llegando a cero o a ser negativas. Los procesos deflacionistas son igual de perjudiciales o más que los inflacionistas y suelen producirse como consecuencia de fuertes caídas de la actividad económica o por políticas monetarias restrictivas tendentes a reducir el dinero en circulación. Ambas situaciones derivarían en un descenso de la demanda agregada, y por lo tanto, en una reducción del nivel de precios. Los principales damnificados de procesos de esta índole son: - Las empresas, ya que actúan como los principales deudores netos de la economía. - El sector bancario, consecuencia de un impulso de la carga financiera y, por lo tanto, de la tasa de morosidad, así como por una mayor preferencia por la liquidez, motivada por la reducción de los tipos de interés. - El Estado, que vería cómo se reducen sus ingresos a la vez que su deuda pública se ve apreciada. 24 Funcionamiento de la UE (TFUE), en el que se dice textualmente: “ 1. El objetivo principal del Sistema Europeo de Bancos Centrales, denominado en lo sucesivo «SEBC», será mantener la estabilidad de precios. Sin perjuicio de este objetivo, el SEBC apoyará las políticas económicas generales de la Unión con el fin de contribuir a la realización de los objetivos de la Unión establecidos en el artículo 3 del Tratado de la Unión Europea. El SEBC actuará con arreglo al principio de una economía de mercado abierta y de libre competencia, fomentando una eficiente asignación de recursos de conformidad con los principios expuestos en el artículo 119. [...]”. Con este fin, las políticas y las medidas emanadas del BCE desde 2003 han sido tendentes a conservar una relativa estabilidad en el nivel de precios. En este sentido, y utilizando el Índice Armonizado de Precios de Consumo 6 (IAPC) como indicador oficial, el Consejo de Gobierno estipuló como objetivo una tasa de inflación a medio plazo del 2% 7 , proporcionando así un ancla a las expectativas inflacionistas, elemento fundamental en el proceso de conservación de la estabilidad monetaria. Tal y como se puede apreciar en el Gráfico 4.1, la tasa de inflación media de la zona del euro en los últimos 25 años se ha mantenido entre un 0% y un 4%, con una variabilidad acusada en los últimos años, consecuencia de la inestabilidad económica vivida a partir de la crisis financiera mundial de 2008, pero sin incurrir 6 Indicador estadístico de precios de consumo caracterizado por mantener una metodología uniforme en todos los Estados miembro de la UE, de manera que permita establecer comparaciones entre los mismos de una manera fiel y representativa, así como evaluar la estabilidad de precios bajo un baremo global. 7 El establecimiento de una tasa de inflación a medio plazo del 2% no se estableció de manera arbitraria, ni mucho menos. Nace como resultado de una serie de investigaciones que determinaron que la tentativa de situar un objetivo del 0% sería contraproducente como consecuencia de su tendencia a la derivación en tasas efectivas negativas y en procesos de deflación, ya que se estima la existencia de una inflación estructural alrededor de estas cifras. Ante este hecho, se concretó la necesidad de establecer un ‘margen de seguridad’ que permitiera actuar a gobiernos y al banco central. Esta idea finalizó con la imposición del 2% como un objetivo de inflación común, concebido de forma simétrica, de modo que las desviaciones positivas y negativas de este objetivo sean igualmente indeseables (incluido tras la revisión de la estrategia en julio de 2021). De este modo, el Banco Central Europeo también se asegura poder facilitar ajustes macroeconómicos entre los Estados miembros del Eurosistema, así como el control de las rigideces a la baja de los salarios nominales y los sesgos de medición. 25 nunca en procesos inflacionistas graves, gracias a las estrictas medidas adoptadas desde el BCE. Gráfico 4.1. Evolución anual del IPCA en la Eurozona. Fuente: Elaboración propia a partir de Banco Mundial. Es más, no sólo no se encuentran períodos inflacionistas de relevancia, sino que la principal dolencia de la estabilidad monetaria europea en los últimos diez años se ha basado en la aparición de tensiones a la baja en los precios, sobre todo entre 2014 y 2016 8 . 8 A pesar de ser calificado por algunos economistas como desinflación, argumentando que se estaban “desandando los pasos dados” desde la crisis financiera acaecida en 2008 (con la aplicación de fuertes políticas expansivas), lo cierto es que la situación vivida en países como España, entre 2014 y 2015, se ajusta íntegramente a la definición de los procesos deflacionarios. Las causas que llevaron a esta inestabilidad del nivel de precios aún no están claras; es más, probablemente fue provocada por una serie de fenómenos que generaron el caldo de cultivo perfecto para su estallido. Sin embargo, una de las razones mayoritariamente aceptadas centra el ojo del huracán en los antecedentes. En concreto, achaca su creación a las laxas políticas monetarias expansivas acometidas durante los períodos de baja inflación, que fueron gestando un excesivo crecimiento económico, sustentado por una demanda crediticia y de deuda, que no se tradujo en procesos inflacionistas por diversos factores, como la credibilidad antiinflacionaria, la presión a la baja de los precios de bienes de consumo o la canalización de la liquidez a los mercados de activos reales. Esto, que se vino encadenando durante los años precedentes a la crisis, generaría un sobreendeudamiento de los agentes económicos, acompañado de aumento de la capacidad productiva que, en 2014 y 2015, serían los responsables de presionar los precios a la baja. 32 de unión entre algunas de las partidas más afectadas tanto de bienes como de servicios (petróleo y transportes, respectivamente). Más aún, también es el sector donde se registra una mayor alteración de precios en el período analizado, pudiéndose distinguir un crecimiento explosivo en el último año, que, inequívocamente, acabaría afectando al resto de sectores de la economía. El último dato registrado es de un 37,5% de variación interanual en abril de 2022. Son destacables los casos del gas (51,6%) o de los combustibles líquidos (77,7%). 4.2.1.4. Alimentos no procesados Con respecto a los alimentos no procesados (Gráfico 4.7), se puede apreciar una errática variación en el nivel de precios durante el período de shock económico, con claros altibajos, pero manteniendo un nivel de variación en sus precios considerablemente alto. Alcanza su pico en el mes de marzo con el inicio del confinamiento y a partir de ese mes, y con ciertos rebotes, comenzaría a desacelerar su fugaz subida de precios, equiparándose a los registros prepandémicos. En este contexto, destacan las subidas registradas en frutas (un 11,5% superior en mayo de 2020 con respecto al mismo mes del año precedente) o en carnes (un 5,5% mayor durante el mismo período). Gráfico 4.7. Evolución mensual interanual del IPCA de los alimentos no procesados en la Eurozona. Fuente: Elaboración propia a partir de Eurostat. 33 Tras este complejo proceso de escalada vivido durante el período de contención del virus, provocado, en gran parte, por el desabastecimiento y el aumento de la demanda, los alimentos no procesados experimentarían una relativa estabilidad en sus precios al comienzo del año 2021. Sin embargo, las expectativas inflacionistas han tirado de nuevo del precio de estos productos, que crece, ya no tanto por problemas de desabastecimiento, sino por características propias de procesos inflacionistas que resultan aún más perjudiciales que simples trastornos temporales entre oferta y demanda. Conviene mencionar al respecto el caso del aceite de oliva (16,8% de variación en abril de 2022), del café (8,8% de variación en abril de 2022) o de los vegetales (9,3% de variación en abril de 2022). Esta evolución sería aún peor en los dos meses siguientes (mayo y junio de 2022). 4.2.1.5. Servicios y Bienes Elaborados No Energéticos Medido a través del Índice de Precios de Consumo de Servicios y Bienes Elaborados No Energéticos (IPSEBENE), y caracterizado por su gran estabilidad (al eliminar los elementos con mayor volatilidad en precios), también ha sufrido las consecuencias del shock económico vivido durante la pandemia (Gráfico 4.8). Su desaceleración comienza en agosto de 2020 y alcanza sus registros más bajos en los últimos meses de ese mismo año, pasando de un 1,3% al comienzo de la pandemia a un 0,4% en diciembre con respecto al mismo mes de 2019. Sin embargo, con la entrada en 2021 (inicio de la recuperación económica) la inflación subyacente no solo recuperaría valores previos a la pandemia, sino que comenzaría a despuntar a mitad de año, alcanzando valores históricos como el registrado en mayo de 2022, con una variación interanual del 4,4%. 34 Gráfico 4.8. Evolución mensual interanual del IPSEBENE en la Eurozona. Fuente: Elaboración propia a partir de Eurostat. Además, a través de los servicios y bienes elaborados no energéticos se puede comprobar la verdadera tendencia de los precios de una economía, ya que se erradican factores temporales e inestables, a menudo provocados por los elementos que son objeto de exclusión. Por este motivo, a partir de su evolución se puede averiguar si la economía se encuentra realmente en un proceso inflacionista o no (ya que uno de los requisitos exigidos para ello es que la subida de precios afecte a todos los productos de manera generalizada). Se confirma, de este modo, una realidad anticipada en los epígrafes anteriores: la inflación subyacente crece a un ritmo preocupante desde agosto de 2021, mostrando las filtraciones producidas desde los sectores anteriormente analizados y elevando las alarmas ante la sombra del fantasma inflacionario. Como se ha podido comprobar, el período de contención del virus afectó de manera muy diferente a cada uno de los bienes y servicios incluidos en la cesta de la compra de los ciudadanos de la Eurozona. Estos movimientos de los precios de los bienes y servicios son una muestra real de cómo se materializan algunas de las explicaciones teóricas que se han abordado en el epígrafe 3 de este Trabajo. Y es que las variaciones selectivas ilustran a la perfección las fuerzas ejercidas por la demanda y la oferta sobre el nivel de precios. Así, por ejemplo, la caída de precios en el sector servicios (especialmente acusada durante el período de confinamiento), se asocia a una contracción de la 35 demanda mucho mayor que la experimentada por la oferta 15 . Por otra parte, la subida en el nivel de precios registrada para los alimentos no procesados (donde destacan frutas y verduras) sugiere la incapacidad productiva de cubrir una sostenida demanda de este tipo de productos, que incluso llegó a aumentar como consecuencia del cambio en los hábitos de compra y la adopción de medidas de almacenamiento por parte de las familias. Por último, pero no menos importante, el precio de los productos energéticos se vio claramente afectado por la contracción en su demanda, debido a la suspensión temporal de gran parte de la actividad industrial y las restricciones a la movilidad de las personas. Este período tuvo una duración de alrededor de un año, hasta el inicio de 2021, cuando la actividad económica comenzaría a relanzarse, con las consecuencias directas que esto tendría sobre el nivel de precios. 4.3. Causas de la inflación actual Una vez representado el escenario económico actual, se puede comprender la delicada situación en la que se halla la economía mundial, en general, y la Eurozona, en particular. Si bien se ha utilizado la pandemia para marcar los tiempos en el epígrafe anterior, lo cierto es que las causas de la inflación actual van mucho más allá de la crisis ocasionada por la COVID-19. Relacionadas o no, a continuación se analizan algunas de las causas que han desatado el crecimiento continuo del nivel de precios en los últimos meses, entre las que se encuentran: (i) la rápida reapertura económica, (ii) el problema de la energía, (iii) los efectos estadísticos y (iv) la incidencia acumulada. 4.3.1. La rápida reapertura económica Durante el período de confinamiento, algunos de los sectores económicos más importantes se vieron obligados a echar el cierre y, las familias, en un contexto inaudito, cambiaron sus hábitos de compra para comenzar a destinar un gran porcentaje de sus fondos al ahorro (en parte debido a las pocas alternativas de gasto). Sin embargo, el período de shock no sería eterno. La reapertura 15 Otro de los factores más importantes que responden al descenso del nivel de precios en los servicios tiene que ver con la dificultad de medida y la ausencia de mercado en muchos de ellos. Y es que, ante la imposibilidad de evaluar unos precios técnicamente inexistentes debido al cese de la actividad y la falta de respuestas en las encuestas, hicieron que gran parte de los datos se tuvieran que estimar por los Institutos de Estadística y Eurostat ante la falta de información. 36 económica posterior sería rápida y muy intensa, sobre todo debido a la tipología de crisis acaecida, que, si bien tuvo unas grandes repercusiones económicas, era eminentemente sanitaria, lo que hizo que la reactivación fuera prácticamente instantánea. Esto, a su vez, estuvo motivado por el caudal de dinero ahorrado por las familias, así como por los mecanismos de regulación temporal de empleo impulsados desde los gobiernos nacionales de los Estados miembro, que redujeron la presión sometida a las empresas y, por lo tanto, el número de quiebras. Ahora bien, esta presurosa reactivación de la demanda estaría propiciando, ineludiblemente, tensiones inflacionistas a través de dos vías (BCE, 2021): ▪ Desabastecimientos sectoriales. Como se ha señalado en numerosas ocasiones, la COVID-19 ha traído consigo un profundo cambio en el modo de vida de las personas y, por lo tanto, también, en sus hábitos de compra. Uno de los sectores en los que se observa fielmente este hecho es en el de aparatos electrónicos que, con un crecimiento anual mantenido del 7,9% con respecto a 2019, refleja un claro aumento de su necesidad, ante las necesidades impuestas por el teletrabajo y la independencia social. Esto no solo ha contribuido a mermar la elasticidad de la demanda, sino que también ha traído consigo problemas de desabastecimiento de componentes, como es el caso de los semiconductores, generando inestabilidad en la oferta de bienes tecnológicos de consumo y en otros mercados dependientes de piezas de esta índole. Otro de los mercados más afectados es el de los contenedores de transporte que, ante las urgentes necesidades del comercio, se han visto obligados a racionar los productos. De este modo, los aumentos de la demanda por encima de las posibilidades de la oferta se han traducido en un incremento de los precios en estos mercados. ▪ Demandas más inelásticas. El impulso de la demanda, promovido por el acceso a bienes y servicios difíciles de obtener durante el período de confinamiento, también ha alterado temporalmente la elasticidad de los productos en muchos sectores, como son los casos del ocio y la restauración, entre otros, haciendo su demanda más rígida y permitiendo a los oferentes subir los precios sin ver mermadas sus ventas. Para finalizar, se debe señalar que, aunque la reapertura económica es una de las razones principales para explicar el proceso inflacionista actual, queda muy lejos de ser un problema serio para los gobiernos, dado que la economía, de no 37 haber otros factores distorsionantes, tendería a equilibrar oferta y demanda, asociando este fenómeno a una perturbación meramente temporal. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que, cuanto mayor sea esa temporalidad mayor será la dificultad de reversión, pues los agentes económicos comenzarán a variar sus expectativas inflacionistas, desatando nuevas rondas de subida de precios de manera progresiva. 4.3.2. El problema de la energía El incremento del nivel de precios en el sector energético es, si no el origen, uno de los mayores responsables de la situación actual. Para analizar las vicisitudes que entraña su inestabilidad y entender cómo repercuten en las facturas energéticas, es necesario diseccionar cada uno de los factores causales, así como las interrelaciones en los costes de cada uno de los mercados. Así, el problema inflacionista energético se ha desatado a través de tres vías: (i) el gas, (ii) la electricidad y (iii) el petróleo. 4.3.2.1. El gas El verdadero problema de los precios energéticos tiene sus raíces en el sector del gas. El crecimiento exacerbado en el coste de esta materia prima ha tenido repercusiones visibles en el resto de productos energéticos, y ha abierto una brecha inflacionista difícil de cerrar (Gráfico 4.9). Las principales causas de su alteración son (Cueto, 2021): ▪ Bajas reservas en la Unión Europea. De forma sistemática, el viejo continente se abastece de Gas Natural Licuado (GNL) durante el verano, con el fin de llenar sus reservas antes de llegar al período de máximo consumo, el invierno. Sin embargo, 2021 estuvo caracterizado por la especial rigurosidad de su invierno, con múltiples fenómenos que lo hicieron más frío de lo común y obligaron a un mayor consumo de GNL. Hoy en día, las reservas de gas en la UE están muy por debajo de sus niveles habituales, haciendo así que se estimule la demanda de esta materia prima en un contexto de necesidad global. Si bien esta situación es prácticamente impredecible a largo plazo a la hora de planificar las compras de GNL, muchos autores señalan a la UE como principal agravante de la situación, 38 demorando demasiado la adquisición de un abastecimiento de gas cuyo precio ya estaba disparado con la ilusa creencia de una bajada. Gráfico 4.9. Evolución mensual interanual del IPCA del gas en la Eurozona. Fuente: Elaboración propia a partir de Eurostat. ▪ Competencia internacional. El incremento de la demanda europea generada por las escasas reservas ha coincidido temporalmente con unas ingentes necesidades asiáticas de la misma materia prima, especialmente en países como China, Japón y Corea, que recurren a la utilización de barcos metaneros para la conservación del preciado material ante la incapacidad en sus depósitos. Esta “guerra por el aprovisionamiento” está ahogando a una oferta de GNL [principalmente proveniente de Rusia, Noruega y Argelia (Gráfico 4.10.)] que, tras una muy limitada demanda durante el período de confinamiento y, por ende, el cierre de una gran cantidad de plantas productoras, es incapaz de seguir el ritmo de la explosiva necesidad actual, viéndose así obligada a subir los precios 16 . Sin embargo, esta subida de precios no solo tiene causas naturalmente económicas (provocadas por el libre juego de oferta y demanda), sino que las empresas productoras de gas también han aprovechado para subir precios intencionadamente. Y es que, tras un período de contención del virus marcado por la paralización en la 16 Este hecho es tremendamente perjudicial para Europa. Mientras los países asiáticos pueden permitirse la compra de la materia prima a este nivel de precios, el viejo continente cada vez se sitúa en una posición más desfavorable, no solo por perder un abastecimiento que toma rutas orientales, sino también por estar obligado a atenerse a unos costes continuamente escalables. 39 actividad económica (Gráfico 4.3), los productores de GNL han visto en la recuperación del shock una oportunidad para subsanar pérdidas. Gráfico 4.10. Principales países proveedores de GNL a la UE (2021). Fuente: Elaboración propia a partir de Statista. Disponible en: https://es.statista.com/estadisticas/1288313/principalespaises-suministradores-de-gas-natural-a-la-union-europea/ ▪ Insuficiencia de las renovables. A pesar de que la Unión Europea, y gran parte del planeta, se encuentra en pleno proceso de transición energética para alcanzar un mundo libre de emisiones, lo cierto es que hoy día se sigue dependiendo ineludiblemente de energías como el GNL, el petróleo o el carbón. Y es que, a pesar de su presencia cada vez más notoria, las energías renovables son muy dependientes de las condiciones climatológicas. Por ello, períodos en los que predomine la ausencia de sol afectan a la energía fotovoltaica, u otros, como el actual, caracterizados por la falta de viento, hacen que la energía eólica pierda casi la totalidad de su capacidad productiva, teniendo que recurrir así a fuentes de energía tradicionales. ▪ Fuertes tensiones geopolíticas. El conflicto abierto entre Rusia y Ucrania, así como las fuertes tensiones vividas entre Marruecos y Argelia, afectan seriamente al suministro de gas licuado en Europa (dado que involucra a algunos de sus mayores proveedores). La notoriedad de sus repercusiones, así como los potenciales escenarios, serán analizados posteriormente de manera individualizada a fin de incidir más en estos aspectos. 40 4.3.2.2. La electricidad El aumento en la factura de la luz ha sido el elemento más visible de la inflación para los particulares que mes a mes se han visto obligados a modificar sus hábitos con las denominadas horas valle 17 y con la limitación de una electricidad cada vez más incisiva sobre sus gastos (Gráfico 4.11). El proceso vivido por este servicio tiene dos causas principalmente (Martín, 2021): Gráfico 4.11. Evolución mensual interanual del IPCA de la electricidad en la Eurozona. Fuente: Elaboración propia a partir de Eurostat. ▪ Costes de emisión de CO2. Para tratar de fomentar la transición energética, la UE “sanciona” a aquellas empresas que utilizan energías emisoras de gases de efecto invernadero (GEI) a través de un mecanismo cuya función es similar a la de un impuesto, de manera que cuanto más CO2 se utiliza para producir energía, mayor es la sanción. La forma que tienen las empresas de liberarse de estas trabas y quedar impunes es a través de la adquisición de los llamados derechos de emisiones, caracterizados por su cantidad limitada y para los cuáles se ha constituido un mercado. Así, a 17 Se denomina “horas valle” a los períodos diarios en los que se consume menos electricidad. España, que es el único país del mundo con una regulación de los Precios Voluntarios para el Pequeño Consumidor (PVPC), hace que los precios de la energía del mercado diario se trasladen al consumidor directamente. Esto permite que una reducción de la demanda de electricidad se traduzca en un menor coste, al reducirse también el precio de subasta de la luz en los mercados mayoristas, y viceversa. De ahí, la importancia de las horas valle, reconocidas como aquellas en las que se paga menos por la electricidad. 41 medida que pasa el tiempo, estos derechos son más inaccesibles y valorados, aumentando el coste para unas empresas que, a su vez, se lo repercuten a las familias a través del funcionamiento de un sistema marginalista 18 . ▪ Relación directa con el gas. Como se ha hecho referencia en el apartado anterior, a pesar de que la transición energética es visible y cada vez hay una menor dependencia de energías contaminantes, aún queda mucho camino por recorrer, y hasta entonces, los períodos de mayor demanda o de inclemencia temporal deben ser compensados con la utilización de gases licuados, carbón o petróleo. Este hecho hace que las subidas de precio de estas materias primas también se vean reflejadas en las facturas eléctricas. 4.3.2.3 El petróleo El “oro negro” también se ha visto claramente afectado por la crisis de la COVID- 19 y, sin duda, ha sido uno de los máximos responsables de las tensiones inflacionistas. Además, el petróleo es materia prima de una gran cantidad de bienes, lo que hace que pequeñas variaciones en su precio puedan alterar también el coste de otros muchos productos, siendo la gasolina y los combustibles fósiles los más afectados y también más perceptibles por el público en general. A pesar de que comparte algunas de las causas con el precio del gas, es necesario tratar cada mercado de forma aislada, dado que ambos tienen particularidades relevantes que no pueden dejarse escapar. Siguiendo a Bermúdez (2021), las principales causas del crecimiento de los precios del petróleo en la Eurozona (Gráfico 4.12) son: ▪ Producto sustitutivo del gas. El GLP es considerado la fuente alternativa menos contaminante al petróleo, lo que significa que sus precios tendrán una relación directa a la vez que sus demandas se relacionarán de forma inversa. Así, ante la subida de los precios en el mercado de GLP por todas las causas analizadas anteriormente, los productores energéticos, en busca de fuentes 18 Método utilizado por la UE para gestionar el mercado energético, que, a pesar de ser beneficioso para fomentar la transición energética y asegurar la inversión en tecnologías eficientes, es realmente sensible a las fluctuaciones de precio en la energía. A través de este sistema, todos los productores energéticos establecen un determinado precio por una cantidad ofrecida. La demanda se irá cubriendo, empezando por aquellas productoras más baratas. Sin embargo, la cuota a la que se pagará finalmente toda la energía será aquella ofrecida por el último productor que ha abastecido, es decir, el más caro entre los seleccionados. 48 Gráfico 4.13. Evolución trimestral interanual del IPCA y del PIB en la Eurozona. Fuente: Elaboración propia a partir de Eurostat. 5. POLÍTICA MONETARIA EN TIEMPOS INFLACIONISTAS Tras el análisis realizado para clarificar el problema que envuelve al paradigma económico, es necesario contemplar vías de solución. La inflación ha reabierto debates y ha devuelto a la mente de los máximos dirigentes y economistas las inusitadas teorías de trade-off, que parecían olvidadas tras años de estabilidad monetaria. Y es que la gran mayoría de bancos centrales se encuentran en una encrucijada en la que tienen que decidir sobre el futuro próximo de la sociedad: (i) seguir estimulando la circulación de liquidez con laxos tipos de interés para garantizar la reactivación económica y, por tanto, la inflación, (ii) o subir los tipos para garantizar la estabilidad de precios pero, en contrapartida, generar una recesión económica significativa. De manera representativa, se analizarán algunas de las medidas más importantes llevadas a cabo por la Fed en EE.UU y el BCE en el marco del Eurosistema desde el inicio de la pandemia, a la vez que se contrastará el efecto de éstas sobre la inflación para ofrecer un relato consistente que permita entender el punto de partida y el camino tomado por cada uno de los bancos centrales, con las características que diferencian a cada área geográfica. 49 5.1 EE.UU. y la Fed En Estados Unidos, las decisiones de política monetaria y, por tanto, influir con ellas sobre la estabilidad de precios dependen directamente de la Reserva Federal, institución que ha trabajado sin descanso y cuya importancia ha sido vital a la hora de paliar la crisis generada por la COVID-19. Sus decisiones, emanadas de las periódicas reuniones fijadas en su calendario, han estado orientadas a adaptarse a los continuos sucesos acaecidos en los últimos tiempos y han tenido un efecto notable, positiva o negativamente, sobre el nivel de precios y la tasa de desempleo (Gráfico 5.1). Gráfico 5.1. Evolución mensual interanual del PCE y evolución mensual del tipo de interés y de la tasa de paro en EE.UU. Fuente: Elaboración propia a partir de datosmacro. Así, la aparición de las tensiones inflacionistas de la actualidad, si bien adquieren su forma gracias a factores externos derivados del comercio internacional, también han sido propiciadas por las políticas monetarias del momento. Con respecto a la Fed y a la política monetaria de EE.UU, se pueden destacar tres momentos clave a lo largo de estos últimos dos años, que sientan la base para la articulación de políticas expansivas o restrictivas. Estos momentos clave se materializan en tres reuniones verdaderamente importantes: (i) la de marzo de 2020, (ii) noviembre 2021 y (iii) marzo 2022. 50 Reunión de marzo 2020. En el mes de marzo y, antes de lo previsto, la Fed se reunió de urgencia para abordar las estremecedoras noticias acerca de la expansión del SARS-CoV-2, que amenazaban con tener serias repercusiones sobre la economía, no solo del país norteamericano, sino mundial. En esta reunión, se materializarían una serie de decisiones que servirían de precedente para las estrategias promulgadas durante los meses siguientes: ▪ Encabezando los titulares, una significativa disminución del tipo de interés, que pasaría del 1% al 0%, con intenciones de mantenerse en el intervalo de 0-0,25% en el corto y medio plazo (Fed, 15-03-2020). El principal objetivo de esta medida se centraba en mantener el dinamismo, al menos parcial, de una actividad económica completamente mermada por los reveses de la COVID-19. Además, se emprendería una estrategia de forward guidance 22 u orientación futura, anunciando el mantenimiento de los bajos tipos de interés hasta la solución total de los problemas avistados, que se alcanzaría cuando la economía recuperara la senda del pleno empleo y los niveles de inflación en torno al 2% y la cual se estimó para no antes de 2024. ▪ Medidas de relajación financiera, que se articularon a través de la bajada del tipo de interés del discount window 23 en 150 puntos básicos (Fed, 15- 03-2020), tratando de fomentar el acceso a vías de financiación alternativa a los bancos, y así hacer llegar una mayor liquidez a hogares y empresas, prorrogando a su vez el vencimiento de los préstamos de una semana a 90 días. ▪ Inyecciones de liquidez, concretadas en la compra de 500.000 millones de 22 También conocido como efecto anuncio (instrumento monetario cualitativo), hace referencia a una estrategia empleada por los bancos centrales basada en la publicación de opiniones o previsiones para anticipar los efectos de futuros escenarios, influir en el comportamiento de inversores y estimular las expectativas empresariales. Se articula a través de ruedas de prensa, declaraciones, publicación de informes, etc. Con ello se busca incrementar la eficacia de la política monetaria, reduciendo los retardos externos y agilizando los mecanismos de transmisión. 23 En su traducción al español, ventana de descuento. Se trata de un instrumento utilizado por las autoridades monetarias y bancos centrales para facilitar la circulación de liquidez hacia los bancos comerciales, garantizando a su vez el cierre diario por encima de la reserva legal ante posibles desavenencias. Se articulan a través de la concesión de préstamos, generalmente a corto plazo. En el marco del Eurosistema, el instrumento es conocido como facilidad marginal de crédito y entra dentro del catálogo de facilidades permanentes ofrecidas por el BCE en su batería de medidas convencionales. 51 dólares en Treasuries 24 y 200.000 millones de dólares en Mortgage-Back Securities (MBS) 25 (que serían adquiridas a razón de 80.000 y 40.000 millones de dólares cada mes, respectivamente), con el objetivo de reducir tensiones en el mercado de deuda soberana y tranquilizar a los inversores (Fed, 15-03-2020). Tal y como se ha podido comprobar, las medidas más importantes gestadas en la reunión de la Fed, en marzo de 2020, venían a promover una política monetaria expansiva al uso, que prometía mantenerse en el largo plazo. Como señaló Jerome Powell (Haro, 2020) (Presidente de la Fed), se mantendrían "hasta que la Fed estuviera segura de que la economía ha resistido los últimos acontecimientos y está en camino de lograr sus metas, el máximo empleo y la estabilidad de los precios". Más relacionado con factores inherentes a la estabilidad de precios, la Reserva Federal se vería obligada a modificar sus pretensiones meses más tarde (Murillo, 2020a) Reunión de noviembre 2021. Tras más de año y medio de funcionamiento de la política monetaria expansiva aplicada en marzo de 2020 y tras varias reuniones entre medias de los dirigentes de la Fed en las que se reafirmaba la importancia de mantener el ritmo de circulación de liquidez, las repercusiones económicas se hicieron notar. Ya una inflación disparada del 6,8% (Gráfico 5.1), junto con la orientación del paro a niveles prepandémicos (4,2%) haría que la Reserva Federal se replanteara su política de actuación y comenzara la desescalada en el suministro de liquidez, ante los posibles efectos perversos de una inflación hasta ese momento considerada transitoria. Los principales cambios de orientación de la política monetaria pueden resumirse en los siguientes: ▪ En materia de tipos de interés, se mantuvo el fed funds target rate 26 en el intervalo de referencia de 0%-0,25%, ya que, a pesar de contar con una 24 Bono a 10 años emitido por el Estado. 25 Se trata de garantías respaldadas por préstamos hipotecarios y sujetas a su cobro. De esta manera, un conjunto de hipotecas se agrega bajo la denominación de un mismo tipo de activo, y se comercializan a un precio razonable para los inversores. 26 En su traducción al español, tasa de interés de fondos federales, indica el tipo de interés al que las instituciones financieras privadas prestan dinero a otras instituciones en su mismo régimen. Es realmente importante a la hora de enfocar cualquier tipo de política económica ya que su variación afecta directamente a la oferta monetaria en circulación. Solo puede ser modificada por la Fed y suele moverse entre intervalos de conveniencia. 52 elevada inflación, se seguía confiando en su relajamiento progresivo, mientras se trabajaba por garantizar el pleno empleo antes de pensar en subidas de tipos. ▪ Con respecto a las inyecciones de liquidez, la Fed daría comienzo al proceso de tapering 27 , reduciendo el ritmo de compras de Treasuries y MBS a razón de 10.000 y 5.000 millones de dólares mensuales, respectivamente, a partir de los niveles iniciales de compra descritos en marzo de 2020 (Fed, 15-11-2021). ▪ A pesar del relajamiento progresivo de las medidas expansivas, esta reunión destacaría por la ferviente creencia de los integrantes de la Fed de la transitoriedad de la inflación, aunque ya con una rebaja en las expectativas del mantenimiento de los tipos bajos (hasta diciembre de 2022). Esto no solo se percibe como una decisión arriesgada, sino también como una posible infravaloración del problema económico que se presentaba, teniendo en cuenta que una actuación tardía podría tener efectos irreversibles sobre la economía nacional. Tras la modificación del paquete de medidas, y después de una ligera estabilización del índice de precios y de la tasa de paro, entre los meses de noviembre y diciembre, la economía viviría otro golpe. Las tensiones y el posterior estallido de la guerra en Ucrania generarían de nuevo fuertes presiones al alza sobre el nivel de precios. Este hecho, acompañado por una tasa de paro que permitía la consideración de pleno empleo, llevaría a la Fed a reevaluar la situación antes de lo planeado una vez más (Murillo, 2021a). Reunión de marzo 2022. Dos años, una economía en serio peligro de sobrecalentamiento y un estallido de guerra en Europa Oriental fueron necesarios para que la Fed evaluara la posibilidad de adelantar la subida de tipos de interés, y diera inicio a una progresiva política restrictiva. Con un nivel de inflación situado en el 8,5% y una exigua tasa de desempleo del 3,6% (Gráfico 5.1), las medidas 27 Ilustrativa a través de su significado basado en el “estrechamiento”, se utiliza el término “tapering” en finanzas para hacer referencia a la progresiva relajación de medidas monetarias expansivas cuyo origen proviene de circunstancias o eventos excepcionales. Tuvo su origen tras la crisis financiera de 2008 y se ha utilizado de nuevo para aliviar las políticas excepcionales puestas en marcha para aplacar la crisis del coronavirus. Su duración es muy variable y depende de las reacciones de los mercados y de las estimaciones de los bancos centrales. 53 programadas por la Fed sentarían las bases para un proceso de largo plazo y vital importancia económica. ▪ Por primera vez desde el inicio de la pandemia, se subirían los tipos de interés en un escaso 0,25%, hasta el fed funds target rate de 0,25%-0,5%, pero con una previsión de subida continuada durante todo el año hasta alcanzar un tipo de interés del 1,75% al finalizar 2022. Así, no solo se trataría de reducir el problema de la inflación, sino también se orientaría la economía hacia el establecimiento de tipos de interés restrictivos, situándolos en torno al 2,4%, en 2024. La justificación de la medida fue, en palabras de Powell, por "un mercado laboral fuerte y tensionado 28 ” y una economía sostenida, que se percibían resistentes ante políticas restrictivas destinadas a reducir la ya elevada inflación (Fed, 16-03-2022). ▪ Los procesos de tapering finalizaron, habiendo reducido así el nivel de compras mensuales de Treasuries y MBS y estabilizando el suministro de liquidez en el mercado. ▪ Las estimaciones de la Fed y, por lo tanto, las aspiraciones de la política articulada auguraban el mantenimiento de altos niveles de inflación durante 2022, con una progresiva moderación a partir de junio como consecuencia de la corrección de cuellos de botella y el efecto base. Además, se hizo especial énfasis en la descoordinación entre política monetaria e inflación, en el sentido en el que el efecto de las políticas restrictivas no se vería reflejado en el nivel de precios hasta principios de 2023 (Murillo, 2022b). En definitiva, la política monetaria llevada a cabo por la Fed desde el período pandémico se ha visto marcada por numerosos condicionantes, variaciones y sucesos inesperados que han hecho de la adaptación y la resiliencia una forma de trabajo. Sin embargo, las opiniones acerca de su actuación o de las capacidades de anticipación de la Reserva Federal han diferido notablemente en los últimos meses. Así, algunos economistas, como Robert Heller (Lynch, 28 Con el mercado laboral tensionado se quiere reflejar la situación de un mercado de trabajo estadounidense en el que los aumentos salariales escalan a la vez que los precios, mostrando indicios de posibles efectos de segunda ronda. Esto es provocado por una oferta laboral incapaz de cubrir un alto nivel de demanda, que hace que los puestos de trabajo sean más competidos y, por tanto, los salarios suban con el fin de estimular la aparición de mano de obra. 54 2022) son contrarios a la actuación de la Fed y critican su tardanza en la subida de los tipos de interés, en lo que, a su juicio, podría provocar “la entrada de EE.UU. en terrenos inflacionistas peligrosos, similares a los de hace 50 años”. Joseph Stiglitz (2022) reclama la utilización de políticas específicas del lado de la oferta para evitar las maliciosas repercusiones de las subidas de tipos sobre la parte más baja en la pirámide de ingresos, y otros, como Jeffrey Frankel (2022), critican lo que interpreta como una subestimación de la inflación y una visión cortoplacista de la Fed. 5.2 La Eurozona y el BCE De forma similar a la actuación estadounidense de la Fed se ha comportado el Eurosistema a través del BCE. Las periódicas reuniones mantenidas en el seno de la UE se han convertido en cruciales, teniendo en cuenta la enorme variabilidad económica, que urge de medidas adaptativas a una situación tan volátil como incierta. De nuevo, todas las políticas llevadas a cabo han sido propiciadas por la coyuntura del momento y han tenido una serie de consecuencias directas sobre la tasa de inflación y el desempleo (Gráfico 5.2). Dicho esto, los datos mostrados deben ser tratados con cautela, al tratarse de un número medio aglutinante de 19 países (los 19 Estados miembro que comparten la moneda común y una política monetaria única) con particularidades únicas que requerirían de un exhaustivo análisis aislado. Gráfico 5.2. Evolución mensual interanual del IPCA y evolución mensual del tipo de interés y de la tasa de paro en la Eurozona. Fuente: Elaboración propia a partir de Eurostat. 55 A diferencia del caso estadounidense, la estrategia llevada a cabo por el BCE ha sido menos estricta y ha estado sujeta a múltiples modificaciones para adaptarse a las condiciones de cada momento. En este sentido, la fijación de fechas o reuniones concretas que sirvan de hoja de ruta se torna ciertamente complicado. Por ello, se analizará la actuación del BCE en tres períodos diferenciados (aglutinantes de una o múltiples reuniones), los cuáles han servido de guía para la articulación de la política monetaria en un contexto pandémico y, posteriormente, a la vuelta a un escenario inflacionista. Estos períodos se han denominado del siguiente modo: (i) período de garantía de liquidez, (ii) período de modificación de criterios y (iii) período de incertidumbre inflacionista. Período de garantía de liquidez. El inicio de la crisis pandémica trajo consigo la urgente necesidad de realizar un análisis interpretativo de la situación. La paralización de la economía era segura, pero un desconocimiento total de la temporalidad o de la profundidad de sus efectos llevó al BCE a moverse en escenarios de completa incertidumbre y, en consecuencia, su respuesta monetaria sería prorrogada en múltiples reuniones a lo largo de 2020, que irían definiendo los instrumentos y orientaciones adecuadas para afrontar el reto económico que supondría la crisis sanitaria provocada por la COVID-19. Múltiples reuniones y el transcurso de más de medio año fueron necesarios para la definición de instrumentos y medidas monetarias de carácter permanente. En este sentido, conviene destacar la importancia de las siguientes: ▪ Primera reunión de marzo 2020. La primera intervención sobre la política monetaria no se hizo esperar y, ya en la primera reunión celebrada el 12 de marzo de 2020, el BCE se enfrentaba a la ardua tarea de: asegurar el acceso a crédito, reducir la volatilidad manifestada en las cotizaciones financieras y evitar riesgos de falta de liquidez. Con la vista puesta en estos objetivos, se puso en marcha un conglomerado de mecanismos, aún insuficiente, de carácter eminentemente expansivo, para garantizar la circulación de dinero en los mercados, donde destaca la articulación de operaciones de liquidez temporales (LTRO) 29 o la ampliación de las compras netas de activos (APP) en 120.000 millones de euros. Además, 29 Acrónimo de Long-term Refinancing Operation, consiste en la concesión de préstamos a largo plazo (generalmente 3 años) a un tipo del 1% con el objetivo de parchear la posible escasez de liquidez bancaria y evitar un fatídico colapso del sistema financiero. 56 estas medidas fueron acompañadas de un discurso escéptico que delegaba responsabilidades en la política fiscal y presupuestaria (BCE, 03-2020). Con respecto a los tipos de interés, se mantuvieron intactos debido a que, en palabras de Adriá Morrón (2020a), “tardan tiempo en transmitirse sobre el conjunto de la economía y no son una herramienta precisa (son una medida generalista que no permite enfocar el estímulo a los sectores o regiones más penalizadas)”. ▪ Reunión de urgencia en marzo 2020. La excesiva cautela profesada por el BCE en la primera reunión fue interpretada de forma negativa por los inversores, lo que disparó las primas de riesgo y obligó al desarrollo de un contundente abanico de mecanismos. Es aquí donde se da a conocer el Pandemic Emergency Purchase Programme (PEPP) 30 , a través del cual se planeaba una compra de activos por valor de 750.000 millones de euros, implementado, en principio, hasta diciembre de ese mismo año. Así, el importe total de reparto tras los cambios realizados se situaba en 890.000 31 millones de euros. (BCE, 03-2020) ▪ Reunión de abril 2020. Tras las intensas reuniones mantenidas durante el mes de marzo, el BCE abordaría la situación el 30 de abril tras la reunión del Consejo de Gobierno, con una perspectiva más meditada y menos apresurada. Destacó, por encima del resto de medidas, la puesta en marcha de siete operaciones de financiación a plazo más largo sin objetivo específico de emergencia frente a la pandemia (PELTRO), hasta final de año, con el fin de proporcionar apoyo de liquidez al sistema financiero de la zona del euro y garantizar el buen funcionamiento del mercado monetario durante la pandemia. En definitiva, se trataba de un instrumento extraordinario de inyección de liquidez (BCE, 04-2020). ▪ Reuniones de junio y diciembre 2020. En ambas reuniones se reafirmaron las medidas diseñadas los meses anteriores y, además, se 30 Instrumento monetario puesto en marcha por el BCE para aplacar los efectos económicos producidos por la crisis de la COVID-19. Extrae sus siglas de Pandemic Emergency Purchase Programme y consiste en la compra de activos en mercados, tratando de garantizar la circulación de liquidez y el sostenimiento de la actividad económica. 31 Formado por los 750.000 millones de euros en compras del PEPP y los 120.000 millones adicionales dedicados al APP, que se agregan a los 20.000 millones de euros iniciales en su estructura. 57 amplió el límite de compras netas máximo del PEPP en 600.000 y 500.000 millones de euros, llevando el total de la dotación del programa hasta 1,85 billones de euros. Asimismo, se alargó el período de funcionamiento de los instrumentos hasta marzo de 2022 (BCE, 06-2020:12-2020). De este modo, se puede reflejar la complejidad del período vivido durante el año 2020, en el que fueron necesarias cinco revisiones de las medidas aplicadas para garantizar el funcionamiento eficiente y flexible de los mercados. Además, resulta trascendente resaltar que, durante todo este período, el discurso del BCE defendía firmemente el mantenimiento estable (o en su defecto, la reducción) del tipo de interés de la facilidad de depósito en el –0,50%, el tipo refi en el 0,00% y el tipo de interés de la facilidad marginal de crédito en el 0,25% y posponía cualquier tipo de modificación al alza de los mismos para cuando la inflación diera señales de converger con el objetivo del 2%, cuya fecha se estimaba alrededor de 2024 (Morrón, 2020d). Período de modificación de criterios. Tras unos meses de aplicación de las medidas diseñadas durante el año anterior, 2021 sería concebido como un año de transición y reactivación económica, marcado por el mantenimiento de todas las políticas previas, pero ya con una incipiente inflación que debía ser objeto de análisis. Así, se puede calificar este período como un año de modificación de criterios, en el que destacaron las siguientes reuniones: ▪ Reunión de marzo 2021. El BCE instaría al aumento significativo de compras de bonos a través del PEPP y del APP, que pasaría a situarse entre los 80.000 y 20.000 millones de euros mensuales, respectivamente, con el objetivo de reducir las tensiones financieras producidas por un aumento en los tipos de interés de deuda soberana (BCE, 03-2021). ▪ Reunión de julio 2021. Cambio de rumbo en la Forward Guidance del BCE que retrasaría aún más la subida de tipos, al considerar como nuevo criterio la convergencia en el corto plazo de la inflación con el objetivo del 2% (BCE, 06-2021). ▪ Reunión de septiembre 2021. Con un nivel de precios ya pronunciado, el BCE restaría importancia a la inflación catalogándola de transitoria y achacando su naturaleza a los cuellos de botella y al efecto base 64 Tabla 6.1. Causas de la inflación exacerbada en España Problemas coyunturales Guerra entre Rusia y Ucrania Pérdida de productividad laboral Problemas estructurales Tejido empresarial español Metodología de obtención de datos Impuestos energéticos Fuente: Elaboración propia a partir de Cuartas (2022). A continuación, se analiza brevemente cada uno de ellos. ▪ La guerra entre Rusia y Ucrania. En primer lugar, es necesario señalar la alta dependencia de España con el exterior en materia energética que, con una importación que supone alrededor del 70% total del consumo (Eurostat), convierte a la economía española en altamente sensible ante las variaciones en las condiciones de mercado. Así, y a pesar de la escasa dependencia directa de España con respecto a Rusia, el estallido del conflicto ha generado unas fuertes tensiones inflacionistas en el mercado del gas, fácilmente visibles (Gráficos 6.2 y 4.9) en el repunte producido a principios de 2022. Además, el conflicto en Ucrania no solo ha generado una subida del nivel de precios en el mercado energético español, sino que ha tenido consecuencias directas en productos cuyas materias primas son importadas íntegramente desde la economía rusa, como la harina y otros cereales (un 25,5% más caros respecto al mes de mayo de 2021). Estos datos, a pesar de resultar desincentivadores para el crecimiento, no son excesivamente preocupantes, dado que el desajuste se equilibrará, previsiblemente, una vez finalizada la guerra, siendo más o menos grave el alcance de los efectos en función de la duración del conflicto. A pesar de ello, es necesaria la vigilancia en corto de la evolución de estas variables, ante la producción de posibles filtraciones al resto de bienes de la cesta de consumo o la generación de problemas estructurales difíciles de revertir. ▪ La pérdida de productividad laboral. Problema mucho más incisivo para la economía española por su particularidad y fácil camuflaje. Esta característica, que ya estaba presente en España desde hace décadas, 65 ha sido estimulada por una recuperación post pandémica mucho más intensa en el empleo que en el PIB, siendo el diferimiento entre ambas variables un claro indicativo de la pérdida de productividad en el país. Así, y aunque la tasa de desempleo (13,3% en abril de 2022) se encuentre en valores récord (no registrados desde antes de la crisis de 2008), el PIB ni siquiera ha recuperado los valores prepandémicos. Según Cuartas (2022), este hecho estimula la inflación por tres vías: (i) el aumento de la cantidad de empleados/capital humano necesarios para conseguir un incremento del 1% del PIB, (ii) el aumento de la demanda agregada producido por un mayor nivel de rentas, y (iii) la latente presencia del trade-off identificado por Phillips y, posteriormente, aplicado por Solow y Samuelson (1960), que explica la relación directa entre desempleo e inflación y sus efectos sobre la productividad. Así, y más aun atendiendo a sus sistemáticas caídas año tras año, se hace necesaria la vigilancia de este fenómeno para evitar su excesiva permanencia o una relajación que supusiera su conversión en factor estructural de la economía española, como así parece que es. ▪ El tejido empresarial español. Actualmente, en torno al 99% de las empresas españolas son pymes o micropymes, que representan cerca del 62% del PIB nacional y el 66% del empleo. Esta atomización del tejido empresarial también ayuda a explicar la notoria sensibilidad de la economía española ante las perturbaciones externas, dado que las pequeñas empresas son mucho más dependientes del presente económico que las compañías de grandes dimensiones, que se pueden permitir mayores variaciones en su estructura productiva gracias a las reservas acumuladas con el paso de los años. La forma que tiene este hecho de contribuir a la inflación es precisamente a través de unas pymes que, incapaces de soportar el aumento de costes en materias primas o energía (debido a su escasa capacidad financiera), se ven obligadas a trasladar las tensiones a los precios finales. ▪ La metodología de obtención de datos. Otro de los problemas estructurales (en este caso más bien disparidad) de la economía española consiste en la elaboración de sus estadísticas. La primera de sus diferencias con respecto a la Eurozona es la ponderación otorgada en el IPC a la energía y a los alimentos no elaborados (ítems más estocásticos 66 de la cesta) que, con un 19%, se aleja del 15% dedicado por la Eurozona, convirtiendo al dato español en más sensible ante las perturbaciones de estos sectores. El segundo, y quizá más relevante elemento para entender la disparidad española, es el funcionamiento del mercado eléctrico y el traslado de sus precios a la estadística nacional. En primer lugar, el mercado pool 32 existente de forma aislada en la Península Ibérica hace que la variación en los precios sea mucho más dependiente de las contingencias, frente a un mercado europeo caracterizado por la negociación bilateral y la utilización de contratos “forward” a largo plazo, cuyo traslado de las variantes externas es mucho más gradual. Esta disparidad hace que España se beneficie de aquellos períodos en los que el precio de la energía está más bajo, pero también que adolezca un fugaz aumento de sus costes cuando suben. La segunda de las incoherencias tiene que ver con la propia medición del componente eléctrico dentro del IPC español. Y es que su indexación total a la tarifa regulada (PVPC), predominante en el mercado mayorista de la electricidad (caracterizado por su alta volatilidad), hace que España sea mucho más vulnerable ante sus variaciones, al menos estadísticamente, que el resto de Estados miembro de la Eurozona. ▪ Los impuestos energéticos. Si bien España se ha mostrado como uno de los países más afectados por la subida de precios de combustibles fósiles en términos porcentuales, es necesario hacer un análisis con perspectiva. Y es que nuestro país es, a su vez, uno de los que cuenta con unos impuestos fijos más reducidos sobre los carburantes (Gráfico 6.3), haciendo que su precio final sea bastante más bajo que la media de la Eurozona y, por tanto, que su variación porcentual sea más significativa (52% en febrero con respecto al año anterior) que en el resto de países, que han optado por la reducción del impuesto (42% de media en febrero con respecto al año anterior). De esta manera, y a pesar del indudable crecimiento en el nivel de precios, se debe señalar la existencia de una ilusoria magnificación en las estadísticas (Nieves, 2022). 32 Tipología de mercado caracterizada por el método utilizado para la fijación e imposición de cuotas. Gestionado por el Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE), a través de él, productores, comercializadores y consumidores cualificados de la Península Ibérica acuerdan el precio de la energía para cada hora concreta del día, en función de la oferta y demanda del mercado mayorista. 67 Gráfico 6.3. Impuesto total en el precio al consumidor final de Gasolina-95 y Gasóleo en la Eurozona. Fuente: Comisión Europea. Disponible en: https://ec.europa.eu/energy/maps/maps_weekly_oil_bulletin/latest_taxation_oil_prices.pdf Como se ha podido comprobar, existen algunos factores que es necesario atender con urgencia y cautela, debido a la complejidad de su idiosincrasia (los problemas en la productividad y las características del tejido empresarial español), mientras que otros, si bien merecedores de importancia, responden a factores más coyunturales o estadísticos, cuya tendencia es la de equilibrarse multilateralmente junto con el resto de países de la Eurozona. Además, teniendo en cuenta que la totalidad de discrepancias estadísticas corresponden a la partida de energía del IPC, el análisis de la inflación subyacente, situada en el 4,4% en abril de 2022 y en el 5,5% en el mes de junio, otorga una visión mucho más fiable y representativa de la situación inflacionista española. Si se compara este dato con la subyacente media de los países de la zona Euro, situada en el 3,9% en abril de 2022, se evidencia la entidad de las variables anteriormente definidas como agravantes del shock en España. 68 6.2.2. Políticas gubernamentales a emprender Con una inflación exacerbada que alcanza niveles históricos, una productividad laboral a la baja, sindicatos presionando para fijar subidas salariales indexadas a la inflación y una titubeante (y quizás insuficiente) política monetaria por parte del BCE, se hace imprescindible la actuación complementaria desde los Gobiernos nacionales, entre ellos el español, para aplacar los repuntes inflacionistas y anticipar la posible aparición de efectos de segunda ronda o espirales inflacionistas difíciles de confrontar. En este sentido, y dado que buena parte de la subida de precios tiene un origen energético, algunas de las medidas adoptadas han sido concebidas con la intención de rebajar las presiones al consumidor final (como la reducción de impuestos al consumo de carburantes y de electricidad o el establecimiento de precios máximos). Sin embargo, y anticipando unas duraderas tensiones al alza en el precio de hidrocarburos y gas, estas políticas tan sólo servirían de parcheo y contención a corto plazo. Es necesario el planteamiento de una actuación generalista sobre la economía, que permita un reparto equitativo de los costes en la sociedad y sostenga la coyuntura durante los próximos años. Algunos economistas (Torres et al., 2022) defienden la idea de abordar la coyuntura a través de tres frentes o políticas diferenciadas: 1. Una “política fiscal quirúrgica, que compense a los sectores más afectados por el encarecimiento de la energía para así mantenerlos en el mercado”, acompañada de la elaboración de sendas de ajuste del déficit para los próximos años. 2. Una política monetaria activa, con subidas progresivas en los tipos de interés, que ha sido tratada en epígrafes anteriores. 3. El logro de un pacto de rentas, algo en lo que la mayoría de economistas está de acuerdo y que ha sido avalado incluso por el Banco de España. Este pacto debe ser capaz de limitar subidas de precios, salarios y otras rentas, contribuyendo a la reducción de la alta volatilidad existente en los últimos meses. 69 Dado lo trascendental de este pacto de rentas en España para evitar que la espiral inflacionista se recrudezca, merece ser analizado independientemente, desgranando así sus posibles aplicaciones. 6.2.2.1. Política de rentas para aplacar la inflación Un pacto de rentas, hoy día, es igual de necesario como lejano en alcance. A pesar de su más que justificada relevancia, lo cierto es que el contexto social y político, marcado por la crispación y el egoísmo, llevan a cuestionar la imperiosa necesidad de alcanzar un pacto que, de realizarse, requeriría de un consenso total y un reparto equitativo de costes por parte de la sociedad, así como de un esfuerzo político explícito para que saliera adelante. A su vez, este pacto de rentas debería tener un contenido expresamente dirigido a la contención de la inflación, dado que la formulación de caminos alternativos o de objetivos dispares a este podrían agravar aún más la situación. Según Hernández de Cos (2022) (Gobernador del Banco de España), este pacto debería contar con los siguientes puntos básicos para garantizar su buen funcionamiento: 1. Un reparto total de costes entre los agentes implicados. El reparto equitativo y compensado es imprescindible. Por un lado, si se optara por la conservación del poder adquisitivo actual de las familias únicamente, se acabarían tensionando aún más los canales de comercio internacional y se limitaría la generación de beneficios para las empresas. Esto derivaría en pérdidas de competitividad, cierre de empresas, incremento del paro y, al fin y al cabo, un estancamiento económico que, junto con una inflación disparada, tendría efectos perversos sobre el país. Por otro lado, una política de rentas que mantuviera los márgenes actuales de las empresas, reduciendo tan sólo el poder adquisitivo de los hogares, terminaría por afectar a los propios productores mediante una reducción de la demanda privada. 2. A pesar de su equidad, debe reflejar los impactos asimétricos sobre los distintos estratos sociales y sectores de trabajo. El acuerdo debe pasar por un consenso social justificado, a través del cual se relajen las presiones (sobre todo en materia de costes energéticos) de los sectores y colectivos más vulnerables ante su volatilidad. Esto, que si bien 70 importante, debe acompañarse de una política fiscal quirúrgica, como ya se ha señalado, y del establecimiento de mecanismos de reparto orientados a la productividad, que reflejen la diferencia entre sectores y empresas. 3. Evitar una posible indexación de salarios y pensiones a la subida de precios, ya que, de no ser así, retroalimentaría la inflación, minando la economía a través de efectos de segunda ronda que harían inservible el pacto de rentas acordado. 4. Alcanzar un compromiso explícito con las empresas de moderación de sus márgenes de beneficios, que justifiquen la actuación sobre los salarios y permitan aumentar la competitividad global. A su vez, cabe proferir comentarios acerca de una serie de factores que han de cumplirse íntegramente para garantizar la eficacia de esta política de rentas: ▪ El pacto de rentas debe realizarse en el momento idóneo, es decir, cuando se perciba una estabilización o moderación del nivel de precios y expectativas, dado que la elaboración de un acuerdo precipitado podría desembocar en acuerdos sobrevalorados que mermen la competitividad del país. ▪ El pacto debe contemplar la vinculación de las rentas a la productividad. En este sentido, debe promulgarse un pacto de rentas de contención, que evite indexaciones en los salarios, ya que su efecto directo sería la alimentación de la inflación y su consecuencia final la generación de un círculo vicioso que dirigiría el nivel de precios al alza de forma perpetua. Para evitar esto, se debe facilitar una progresiva desindexación de la economía tanto del SMI como de las pensiones, así como la vinculación directa de estas últimas, junto con los salarios públicos, a la productividad laboral. Iniciado el proceso desde las “remuneraciones públicas”, el efecto derivado lógico es el ajuste automático de los salarios del sector privado. Solo a través de esta vinculación, la subida de los salarios vendría determinada por un aumento real de la productividad y, por tanto, de la competitividad del país. 71 ▪ De forma complementaria al pacto de rentas, sería imprescindible la orientación de expectativas o la utilización de políticas de forward guidance desde el Gobierno español, con el fin de concienciar al electorado sobre lo perjudicial que supondría la aparición de efectos de segunda ronda o la estructuralización de la inflación, poniendo énfasis además en una pérdida de renta inevitable cuyos costes deben repartirse. ▪ Por último, una medida que, si bien no entra dentro del pacto de rentas pero que resultaría imprescindible en aras de reducir las presiones sufridas por los consumidores finales en materia energética, sería la progresiva desvinculación del precio de la energía del pequeño consumidor (el más vulnerable) al mercado mayorista (el más volátil). Esta medida ayudaría a estabilizar las rentas de consumo y a reducir su dependencia directa a la coyuntura energética. En conclusión, y vistas cada una de las características que permiten hablar de un pacto de rentas exitoso, hoy en día resulta más utópico que probable, debido a la necesidad de aglutinar un consenso social y político en todos sus aspectos. Aun así, la clase política tiene la responsabilidad de visualizar las consecuencias futuras de su inactividad en la actualidad y tiene la obligación de, al menos, esforzarse y negociar por una política de rentas general que, en palabras de Fernando Fernández (2022) “sacrifique falso crecimiento hoy para garantizar una expansión contenida a medio plazo” 7. ¿QUÉ PUEDE SUCEDER?: POSIBLES ESCENARIOS CON ESPECIAL REFERENCIA PARA ESPAÑA Una vez analizados los principales causantes de la inflación, su controvertida situación en el momento actual, así como la hoja de ruta a seguir tanto en materia de política monetaria (desde los bancos centrales más representativos), como en materia de política gubernamental (para el caso concreto de España), resta el tratamiento de un último punto, consistente en el análisis de los escenarios futuros más probables y sus factores de afectación no solo para el caso de la inflación, sino para la economía en general. Este análisis se basará en el estudio de un conjunto de variables que, si bien contaminadas por altas cotas de incertidumbre, son de indiscutible trascendencia en el paradigma económico, por lo que su consideración se antoja imprescindible para cualquier 72 entidad u organismo, ya sea público, privado, nacional o internacional, y para cualquier Estado adscrito a los mercados globalizados actuales. 7.1. Variables a tener en cuenta Como se ha podido comprobar en las últimas crisis generalizadas, uno de los factores condicionantes de su especie ha resultado ser, sin duda, la fugacidad en el contagio de los problemas macroeconómicos, un hecho brindado por la globalización y la alta dependencia de las economías del exterior. De esta manera, las entidades ya no solo han de poner el foco en el entorno político, social y económico más próximo a su actividad, sino que los mercados interconectados han hecho que su radio de influencia pase a ser global. A partir de estas premisas, se tratará de representar una serie de variables condicionantes de los escenarios futuros que, si bien podrían valer para analizar el contexto de cualquier país, se utilizarán para colocar el foco de atención en la economía española y sus posibles derroteros. En primer lugar, es necesario establecer unas previsiones medias de crecimiento e inflación para los próximos años, proporcionados por la evaluación de la coyuntura realizada por el Banco de España (Gráfico 7.1). Estos valores, sin embargo, pueden verse sujetos a múltiples revisiones o modificaciones (como ha sucedido recientemente con las previsiones de la Comisión Europea, que elevan la tasa de inflación media para España en 2022 hasta el 8,1% y mantiene la tasa de crecimiento del PIB en el 4%), consecuencia de la evolución de las siguientes variables: (i) las tensiones geopolíticas, las sanciones internacionales y la organización económica mundial; (ii) la COVID-19 y los confinamientos en China; (iii) la política monetaria; (iv) las políticas gubernamentales; (v) la energía y (vi) la inflación. 73 Gráfico 7.1. Evolución del PIB e IPC en la economía española (Escenario medio). Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Banco de España. ▪ Evolución de tensiones geopolíticas, sanciones internacionales y organización económica mundial. Como ya se analizó en el epígrafe dedicado exclusivamente al conflicto bélico iniciado en Ucrania, de su duración, más o menos longeva, se pueden derivar una serie de consecuencias preocupantes para el panorama económico. Así, y dejando claro que cualquiera de los escenarios que no implique un cese inmediato de las hostilidades es negativo, cuanto mayor sea el tiempo que se prolongue la guerra, mayores serán las tensiones en los mercados internacionales, que se verán incrementadas por tres vías: - Encarecimiento de materias primas (energéticas y alimentarias) de las que Rusia controla gran parte de la producción y, por lo tanto, sostenimiento de altas tasas de inflación general que podrían derivar en filtraciones a la subyacente. - Endurecimiento de las sanciones internacionales, que pueden hundir aún más la economía rusa y afectar gravemente al desarrollo ordinario del comercio internacional, reduciendo así las expectativas de crecimiento para los países más dependientes de su producción, pero también para el resto de forma indirecta. 80 retos para las economías modernas. En cuanto a la evolución de su precio y la afectación sobre la economía española, su volatilidad impide un tratamiento 100% fiable. No obstante, según el Banco de España, el escenario más probable contempla una progresiva desescalada del nivel de precios en los próximos dos años mientras que, en el escenario más desfavorable, los precios energéticos se mantendrían anclados en los niveles actuales como consecuencia de una hipotética prolongación del conflicto en Ucrania (Gráfico 7.4). Gráfico 7.4. Previsión del shock del precio de la energía. Fuente: Banco de España. Disponible en: Proyecciones macroeconómicas de España (2022-2024) (bde.es) El alcance de esta última situación podría afectar a las previsiones de crecimiento para España. Según el Banco de España (Gavilán, 2022), el crecimiento del PIB y de la inflación en 2022 podrían verse corrompidos por el mantenimiento de elevados precios energéticos en la siguiente medida (Gráfico 7.5): - Una tasa de crecimiento del PIB del 4,43% e inflación del 7,9% para 2022. - Una tasa de crecimiento del PIB del 2,5% e inflación del 2,4% para 2023. - Una tasa de crecimiento del PIB del 2,25% e inflación del 1,64% para 2024. 81 Gráfico 7.5. Revisión de las previsiones de PIB e IPC en la economía española por el mantenimiento de precios elevados en el sector energético. Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Banco de España. ▪ Evolución de la inflación Por último, la evolución de la variable macroeconómica que da origen a este shock (y a este Trabajo) vendrá determinada por la conjugación de todos los factores anteriores. La duración de la guerra, la efectividad o ausencia de las políticas gubernamentales, el papel de la autoridad monetaria, etc. vendrán a definir los siguientes pasos a dar por el nivel de precios. Para reflejar en datos su significado, se utilizarán de nuevo las previsiones realizadas por el Banco de España, que maneja toda esta información y tiene en cuenta además otros factores condicionantes del entorno económico. Así, la previsión actual (que ya ha sido revisada al alza en varias ocasiones) sitúa un nivel de inflación aún elevado para 2022 (Gráfico 7.1), alrededor del 7%, que espera minorar para 2023, situándose en el objetivo del 2%, para acabar 2024 con un dato cercano al 1,6%. Sin ir más lejos, como ya se ha comentado, el pasado 14 de julio de 2022, la Comisión Europea ha elevado la previsión de inflación para España en 2022 al 8,1% en 2022, frete a la anterior previsión del 6,3%. Sin embargo, se debe abordar la posible aparición de los temidos efectos de segunda ronda, que vendrían generados por filtraciones de las subidas de precios a los salarios, generando un círculo vicioso de pérdida de credibilidad en la moneda. Lo cierto es que, según la infografía recogida por el Banco de España, hoy en día no se puede hablar de la existencia de severas filtraciones, dado que ni los salarios pactados han crecido a la par que los precios (los trabajadores están perdiendo poder adquisitivo) ni tampoco las empresas están 82 trasladando completamente el aumento de los costes de producción a sus precios (los márgenes se están reduciendo) (Gráficos 7.6 y 7.7). Gráfico 7.6. Evaluación de filtraciones de las subidas de precios a los salarios. Fuente: Banco de España. Disponible en: Proyecciones macroeconómicas de España (2022-2024) (bde.es) Gráfico 7.7. Evaluación de filtraciones de las subidas de precios a los márgenes empresariales. Fuente: Banco de España. Disponible en: Proyecciones macroeconómicas de España (2022-2024) (bde.es) Ahora bien, si se supone un escenario contrario, en el que trabajadores y empresarios luchan por recuperar su pérdida de poder adquisitivo, se obtendrían las siguientes repercusiones para la economía española (Gráfico 7.8.) (Gavilán, 2022): - Una tasa de crecimiento del PIB del 4,1% e inflación del 9,7% para 2022. - Una tasa de crecimiento del PIB del 2,3% e inflación del 2,7% para 2023. - Una tasa de crecimiento del PIB del 2,1% e inflación del 1,7% para 2024. 83 Gráfico 7.8. Revisión de las previsiones de PIB e IPC en la economía española por la aparición de efectos de segunda ronda. Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Banco de España. A su vez, de todas estas variables dependerá la evolución del crecimiento económico general y del nivel de desempleo, que reflejarán tanto la efectividad de las políticas aplicadas como la evolución del contexto económico. Así, la meta final se concreta en la persecución de una estabilidad de precios a medio plazo, que quizá merme ligeramente las expectativas de crecimiento económico por el carácter restrictivo de las medidas que se precisan para conseguirlo, pero que se torna imprescindible para renunciar a un crecimiento ilusorio hoy que asegure un crecimiento moderado en el futuro (Fernández, 2022) y para anticipar unos efectos de segunda ronda que, de producirse, dificultarían mucho la capacidad de recuperación. 84 8. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES 8.1. Conclusiones Las principales conclusiones que se pueden extraer de la investigación realizada en este Trabajo de Fin de Grado se resumen en las siguientes: 1. La complejidad que entraña el análisis de un problema macroeconómico como la inflación. Las grandes dificultades que han existido (y que existen) a lo largo de la historia del pensamiento económico para llegar a un consenso que explicara su procedencia se han trasladado cientos de años adelante, hasta la actualidad, en forma de un intrincado proceso por predecir las inusitadas y peligrosas variaciones en el nivel de precios. Esto demuestra que, a pesar de haber sido estudiada a lo largo de la historia en sus múltiples formas, la inflación sigue siendo una gran desconocida para los economistas, capaz de sorprender y romper con los pronósticos realizados por todos ellos. En honor a Paul Samuelson, uno de sus economistas más estudiosos se puede decir que la hipotética resolución de este problema merecería “mucho más que un premio Nobel”. 2. La dificultad de interiorizar la importancia de la estabilidad de precios por la población, cubriendo a la inflación de un “velo de invisibilidad” tan solo descubierto por la variación significativa en las facturas. Una vez saltan las primeras alarmas, los miedos, las precauciones y la generación de expectativas son mucho más palpables, consecuencia de unos efectos equiparables o incluso más perniciosos que otros fenómenos macroeconómicos. 3. La generación del proceso inflacionista actual ha venido a romper con un largo período de estabilidad monetaria, que tan solo se había visto corrompido por temporalidades deflacionistas. El origen de esta desestabilización en el nivel de precios ha sido dual: por la vía de la oferta, a través de subidas de precios en el sector de la energía, ya sea por razones económicas (incapacidad de afrontar la demanda) o extraeconómicas (mantenimiento de márgenes), pero con una retroalimentación directa en la demanda, cuya expansión a ultranza, tras el período de shock inflacionista, generó desabastecimiento y las 85 presiones al alza de los precios en gran parte de los sectores, destacando el energético, el tecnológico y el de la alimentación. Especial mención se debe hacer también a la incidencia acumulada de una década de esfuerzos expansivos en la economía mundial, que ha ido gestando de forma escalonada un problema detonado por la incidencia de una pandemia, acompañados todos ellos por efectos estadísticos que pueden llegar a magnificar las interpretaciones. 4. Una vez más, se ha evidenciado el lado negativo de la globalización. La totalidad o al menos la gran mayoría de las causas que han ocasionado el shock actual (energía, cuellos de botella, etc.) no se producirían si no existieran las estrechas relaciones de dependencia entre los países industrializados. Se podría decir que es el pequeño gran precio de vivir en la época más avanzada de la historia, pero, a la vez, la más frágil ante los cambios en su entorno. 5. Tal y como se podía esperar, más sabiendo sus causas, los sectores más afectados por la inflación fueron, en un principio, el de la energía y el alimenticio, pero su incidencia rápidamente sería identificable en otros también acostumbrados a la volatilidad, como el tecnológico (consecuencia sobre todo del desabastecimiento mencionado) o el de transportes (por los costes derivados del combustible). Sus efectos sobre la inflación subyacente fueron remitidos (más en la Eurozona que en EE.UU) sin embargo, los acontecimientos posteriores, acompañados de notorias filtraciones en los porcentajes han obligado a modificar expectativas y adelantar medidas correctoras. 6. La problemática energética en materia de precios emerge desde tres vías diferentes. En primer lugar, el gas, que se puede considerar como el pionero del desequilibrio, y cuya subida de precios se ha debido principalmente a un exceso de demanda a nivel global y un suministro, ya limitado, que se ha visto agravado por las tensiones geopolíticas y la insuficiente producción de las renovables. En segundo lugar, se encuentra la electricidad, cuya escalada de precios está intrínsecamente vinculada al mercado del gas y a los costes de emisión de CO2, pero cuya percepción por parte del consumidor es más notoria debido a la repercusión directa sobre su factura. Por último, la subida de precios 86 del petróleo está más vinculada con factores de oferta, como las limitaciones de producción consensuadas en el seno de la OPEP o la falta de inversión estadounidense en la extracción de crudo. 7. La guerra acaecida en Ucrania no solo ha supuesto una nueva crisis social, sino que también ha intensificado, sobre todo en el interior del continente europeo, el shock económico iniciado con la pandemia. Los bloqueos, sanciones y rupturas comerciales han provocado una merma en las expectativas de crecimiento que, acompañadas por unas tasas de inflación récord y una política monetaria aún expansiva, hace que los intelectuales en la materia alerten sobre un posible regreso de la estanflación. 8. La urgencia de la situación y la necesidad inmediata de liquidez obligó a los bancos centrales más importantes (BCE y Fed, entre otros) al mantenimiento de una política ultra expansiva (basada en el mantenimiento de tipos bajos y cuantiosas inyecciones de liquidez) que, evidenció, por otra parte, una excesiva permisividad con respecto a la subida de precios. Primero considerada irrelevante, después temporal y, posteriormente, permanentemente temporal, la inflación demostró su carácter permanente y obligó a las dos instituciones, una a cada lado del Atlántico, a actuar de urgencia para anticipar los dañinos efectos de segunda ronda a través de la elaboración de planes para una progresiva subida de tipos en 2022. 9. La inflación diferencial se ha convertido en un tema muy controvertido dentro de la Eurozona. La actual disparidad en el valor de la moneda por países evidencia la diversidad de dependencias y factores estructurales que caracterizan a cada Estado miembro y, sin políticas expresas que orienten estas variables hacia una relativa homogeneidad a medio plazo, la moneda comunitaria se podría desestabilizar gravemente. La solución de este problema no solo pasa por la articulación de una política monetaria estricta, unánime y sin concesiones, sino que se debe complementar con políticas gubernamentales coordinadas, orientadas a equilibrar los niveles de precios. 87 10. La economía española ha demostrado, una vez más, su identidad espasmódica, a través de unas expectativas de crecimiento extremadamente volubles, que van de la mano de las alteraciones producidas en su entorno. La inflación ha sido especialmente incisiva en España como consecuencia de factores inherentes al sistema económico del país, como un tejido empresarial basado en pymes o unos cada vez más intensos problemas de productividad laboral. Su solución pasa por el planteamiento de una actuación basada en tres pilares: una política monetaria restrictiva y rígida emanada desde el BCE, una política fiscal quirúrgica que cubra los daños de los sectores más afectados y un pacto de rentas que permita un reparto equitativo de los inevitables costes de la inflación entre toda la sociedad. 11. Los escenarios futuros planteados para España con mayor probabilidad no son del todo alarmantes, sin embargo, su fácil alteración por variables externas, tales como el confinamiento parcial en China, la evolución de la guerra o de las políticas económicas emprendidas hacen del escenario futuro una total incertidumbre y obliga más que nunca a los gobiernos a emprender políticas basadas en la resiliencia y en la adaptación de las economías a su particular contexto. 8.2. Recomendaciones Las recomendaciones que se proponen tras la realización de este Trabajo se presentan a continuación: 1. Sería deseable que el shock económico acontecido sirva como precedente para practicar una mayor cautela a la hora de emprender políticas correctoras susceptibles de afectar a uno de los pilares fundamentales de la política monetaria: la estabilidad de precios. 2. Deben contemplarse medidas que atiendan a problemas estructurales inherentes a la economía nacional, como la progresiva desvinculación del precio de la energía para el pequeño consumidor (PVPC) al mercado mayorista, caracterizado por su gran volatilidad. Esta medida no vendría a corregir la amplia variedad de rigideces presentes en el sector energético, pero sí ayudaría a evitar un fugaz trasvase de sus 88 alteraciones a las facturas de las familias y empresas más vulnerables, diluyendo los perjuicios de shocks puntuales en las temporalidades subsecuentes. 3. Existe una necesidad demostrada de diseñar políticas resilientes, evitando así, en la medida de lo posible, la aplicación de políticas rígidas que impidan la realización de modificaciones tendentes a la asimilación de los múltiples escenarios que pueden plantearse. Por este motivo, es más importante que nunca presentar previsiones con escenarios de probabilidad, que permitan evaluar las diferentes situaciones a las que se puede enfrentar una economía en función de su entorno. 4. La importancia de retrotraer el punto de mira hasta escenarios macroeconómicos pasados para entender las causas y las características de los desequilibrios, pero con la concienciación de que cada crisis, sobre todo actualmente, proviene de factores muy diversos y completamente variantes, cuya atención requiere de un análisis aislado y exhaustivo que puede tener poco que ver con épocas pasadas. Además, y en este sentido, es preciso evitar la aplicación de políticas recicladas, basadas en ideologías o erróneamente refutadas por su efectividad en otros contextos temporales o geográficos. 5. Tras un período traumático a nivel social, caracterizado por la actualización constante de las portadas, se forja una oportunidad irremplazable de concienciar a la población sobre la importancia de la estabilidad de precios, acabando por fin con el “velo de invisibilidad” que cubre a la inflación y confiriendo a este problema una importancia igual o superior que al resto de variables macroeconómicas, más comúnmente apegadas a la colectividad social. 6. Enlazando con la recomendación precedente, la aplicación efectiva del pacto de rentas en España pasa por una preventiva política de concienciación social, que transmita la necesidad de aplacar la inflación lo antes posible y así anticipar unos efectos de segunda ronda que, de producirse, agravarían aún más la ya compleja situación. Este escenario tan solo es viable a través de un reparto equitativo de los costes (ya irreversibles) entre toda la sociedad. 89 7. Se torna necesaria una continua revisión de las previsiones de crecimiento económico, ante el posible hallazgo de indicios de estanflación, lo que supondría la articulación de estrategias y políticas de urgencia que evitaran, por todos los medios, la incidencia de un fenómeno que, de producirse, acabaría por minar unas economías ya más que tocadas. 8. Se recomienda, más si cabe, la priorización de una rápida transformación energética multilateral, que acabe, al menos parcialmente, con la dependencia ineludible de las energías fósiles no renovables, sector causante de las generalizadas rigideces en los mercados y origen de los dos últimos brotes inflacionistas en la economía mundial (1973 y 2022). Además, en el corto plazo, se aboga por la evasión de ciertas relaciones de dependencia (sobre todo en materia energética) con países cuyo comercio albergue incertidumbre, tales como Argelia o Rusia, a través de la diversificación de la cartera de proveedores o del impulso de estrategias de autoabastecimiento. 9. Vistas las acusadas disparidades de precios en el seno de la Eurozona, se recomienda la coordinación de políticas gubernamentales que, bajo la estricta vigilancia de las distintas instituciones europeas, atiendan a los asimétricos desajustes de inflación de los países, con el objetivo de equilibrar a medio plazo el valor del Euro. Solo así se reducirá la desconfianza de los agentes y se fortalecerá la moneda en los mercados financieros internacionales. 96 Murillo, R. (2022f) : “Fed y BCE, en distintas etapas de la normalización”. 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