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Enseñanza y praxis en Medicina. Pervivencias escolásticas, galénicas e hipocráticas en Castilla (ss. XVI-XVIII)

Escalada Moyano, Alfonso

Abstract

Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, Periodismo y Comunicación Audiovisual y Publicidad

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Facultad de Filosofía y Letras Grado en Historia Enseñanza y praxis en Medicina. Pervivencias escolásticas, galénicas e hipocráticas en Castilla (ss. XVI-XVIII) Alumno: Alfonso Escalada Moyano Tutora: Dra. Margarita Torremocha Hernández Curso: 2020-2021  A.- RESÚMEN / ABSTRACT El presente trabajo es un intento de estudiar, mediante el análisis de la praxis y enseñanza de la medicina en Castilla durante la Edad Moderna (siglos XVI a XVIII), la pervivencia de mentalidades, teorías y prácticas médicas provenientes de épocas históricas anteriores, como son la medicina hipocrática, galénica y el galenismo medieval arabizado. También es objeto de estudio el método escolástico de enseñanza en la Universidad, su relación con las escuelas médicas señaladas y su propia pervivencia durante estas tres centurias. El resultado es una pugna entre este método y teorías médicas, hegemónicos en Castilla hasta bien entrado el Seiscientos, con la nueva medicina de los novatores surgida a la luz de nuevos descubrimientos anatómicos y fisiológicos que rebaten los conocimientos anteriores y para los que no sirve el método de enseñanza tradicional. The present work is an attempt to study, through the analysis of the praxis and teaching of medicine in Castile during the Modern Age (16th to 18th centuries), the survival of medical mentalities, theories and practices from previous historical times, such as Hippocratic and Galenic medicine, and Arabized medieval Galenism. The scholastic method of teaching at the University, its relationship with the indicated medical schools and its own survival during these three centuries is also an object of study. The result is a struggle between this method and medical theories, hegemonic in Castile until well into the 17th century, with the new medicine of the “novatores” emerged in the light of new anatomical and physiological discoveries that refute previous knowledge and for which the traditional teaching method does not work. B.- PALABRAS CLAVE / KEYWORDS Hipócrates, galenismo, escolástica, Castilla, Edad Moderna, Historia de la Medicina Hippocrates, Galenism, Scholasticism, Castile, Modern Age, History of Medicine.  C.- ÍNDICE D.- Introducción……………………………………………………………………..………... 4 E.- Desarrollo del tema 1. Bases de la medicina hipocrática y galénica…………………………………………… 5 2. De la Medicina Hipocrática a la Medicina Moderna………………………………...... 11 3. La enseñanza médica en el siglo XVI………………………………………………… 14 4. La praxis médica en el siglo XVI……………………………………………………... 19 5. Evolución de la enseñanza médica en la Edad Moderna……………………………… 24 6. Evolución y pervivencias hipocrático-galénicas en la medicina de la Edad Moderna... 29 F.- Conclusiones…………………………………………………………………………….. 35 G.- Bibliografía………………………………………………………………………… 39 a 47  D.- INTRODUCCIÓN Elección del tema: Una vez acordado con la tutora de este TFG, Dra. Margarita Torremocha Hernández, la realización de un trabajo relacionado con la Historia de la medicina castellana en la Edad Moderna, he iniciado la tarea con la búsqueda de las fuentes médicas de la época en la Biblioteca Digital Hispánica, llamándome la atención la existencia, aun en el XVIII, de trabajos que defienden la medicina hipocrática y galénica frente a las corrientes basadas en los nuevos descubrimientos anatómicos y fisiológicos. Ello determinó que acordásemos abordar el estudio de esa medicina clásica proveniente del medievo, su evolución y su pugna con las nuevas tendencias médicas. Tras observar que la pervivencia de las teorías hipocráticas y el galenismo medieval estaba íntimamente relacionada con el método de enseñanza en la Universidad de la época, que no es otro que el escolástico, acordamos el estudio de la pervivencia de este método en los estudios de medicina, que se mantuvo en Castilla prácticamente hasta el Setecientos. Objetivos: 1º Conocer la situación teórica y práctica de la medicina en la Edad Moderna, 2º apreciar tanto las pervivencias como las innovaciones, 3º valorar la importancia del estudio de la medicina en las Universidades de Castilla para poder interpretar la evolución de esta ciencia y su praxis. Fuentes consultadas: Además de la consulta de algunos textos médicos publicados en Castilla durante los siglos XVI a XVIII, cuyo estudio podrá ser objeto de trabajos mas amplios y profundos que el presente, he recurrido, como no podría ser de otra forma, a obras de los grandes historiadores de medicina españoles. Entre ellos destaca Pedro Laín Entralgo, el mejor y mas extenso estudioso de la medicina griega, del que beben los otros historiadores para esa época. Frecuentemente consultados han sido el vallisoletano Juan Riera, los salmantinos Luis Sanchez-Granjel o Antonio Carreras y el valenciano J Mª López Piñero. También han sido fundamentales las obras de la profesora Margarita Torremocha, dedicadas al estudio de la enseñanza universitaria y la medicina castellanas de la Edad Moderna. Metodología: Es un trabajo de Historia cultural y de la ciencia centrado en la Medicina. Se estudia en un tiempo largo, desde la antigüedad hasta la Ilustración, para valorar la evolución y las pervivencias en la enseñanza y la práctica médica, analizada esta última a partir de las obras médicas de la época. También he valorado la visión de alguno de los autores sobre la mujer y sus enfermedades.  E.- DESARROLLO DEL TEMA 1.- BASES DE LA MEDICINA HIPOCRÁTICA Y GALÉNICA. Hacia el 500 a.C., dentro del florecimiento cultural griego, Alcmeón de Crotona es el primero en mostrar una concepción “científica” de la medicina1 en Sobre la naturaleza2, en la que el logos sustituye al mithos como principio básico3. Hasta entonces, aprendida junto a un experto o en escuelas como las de Cnido o Cos4, era una mezcla de magia y empirismo que coexistía pacíficamente con la de los sacerdotes de Asclepios5. La enfermedad se originaría por el desequilibrio entre potencias contrarias: húmedo y seco, frío y cálido, etc.6, debido a causas externas: alimentación, agua, aire o esfuerzo7, y afectando a elementos del organismo como la sangre, la médula o el encéfalo8. Pero será Hipócrates (Cos hacia el 460 a.C.)9, el que transmita esta concepción “fisiológica”, dando origen a la corriente médica hegemónica en las edades Antigua y Media y con pervivencias en la Moderna. El Corpus Hippocráticum, primera enciclopedia médica, terminó de elaborarse en siglo II a. C., siendo recopilado por la Biblioteca de Alejandría10. Famosas fueron las ediciones de Cornarus (1538) y Foës (1590), pero la edición de Émile Littré del XIX es la que nos da la visión actual11. Consta de 53 escritos en nueve apartados12: general (Juramento); anatomo-fisiológía; dietética; patología general; p. especial; terapéutica; cirugía; oftalmología; ginecología, obstetricia y pediatría.  1 Las citas y la bibliografía de este trabajo se adaptan a las normas de estilo de la revista Investigaciones Históricas. Historia Moderna y Contemporánea, editada por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Valladolid. - RIERA PALMERO, Juan, Historia, Medicina y Sociedad, Madrid, 1985, p.25. 2 Ibídem, p. 132. 3LAÍN ENTRALGO, Pedro, La medicina hipocrática Disponible en http://www.cervantesvirtual.com/obravisor/la-medicina-hipocratica/html/. Consultado el 23 de febrero de 2021 4 LAIN ENTRALGO, Pedro, La medicina hipocrática, Revista de Occidente, 1970, p.29. 5 LAÍN P., Cervantesvirtual, op. cit. 6 LOPEZ PIÑERO, J Mª, Medicina, Historia, Sociedad, Valencia, 1969, p. 23. 7 RIERA J., Historia…, op.cit., p.133. 8 LAÍN P., La medicina…, op.cit., 33-34. 9 RIERA J., Historia…, op.cit., p. 133. 10 Ibídem., pp. 133-134. 11 LAÍN P., La medicina…, op. cit., pp. 36-37. 12 Ibídem, pp. 37-39.   La filología (Edelstein 1939) ha precisado los escritos elaborados por el mismo Hipócrates13, los de la escuela de Cos y el resto de escritos del Corpus14. El concepto fundamental es el de physis o naturaleza, como sustancia primigenia y divinidad, cuyas características son15: 1. Universalidad e individualidad: Teniendo su physis propia desde el mundo hasta cada parte del cuerpo, dependiendo de su forma y composición humoral. 2. Principialidad: La naturaleza es el principio de todas las cosas. 3. Armonía: Orden en su apariencia y funcionamiento. 4. Racionalidad: lógos. 5. Divinidad: Las enfermedades son humanas y divinas. El médico hipocrático, por medio de sus sentidos e inteligencia, conoce la alteración de la physis y procura que recobre su estado primitivo saludable16 mediante el empleo de un  13 RIERA J., Historia…, op. cit., p. 139. Epidemias I y II; Pronóstico; Delos aires, aguas y lugares; Sobre la enfermedad sagrada; De las fracturas y luxaciones; y Régimen en las enfermedades agudas. 14 LAÍN P., La medicina…, op.cit., p. 40. 15LAIN P., Cervantesvirtual, op. cit. 16 RIERA J., Historia…, op. cit., p. 143.  “método” o ars medica que imita la naturaleza, considerándose la medicina como una técnica o tékhné 17, que consta de cuatro fases18: 1) Buscar semejanzas y diferencias con el estado habitual. 2) Conversión de lo observado en un signo. 3) Imaginación del mecanismo que causa el signo. 4) Experimento que parezca confirmarle. La incorporación del lógos relaciona la medicina con la filosofía, con mayor o menor influencia según las distintas corrientes del C.H. El hombre sería un retoño o phyon de la naturaleza. El embrión se formaría en útero a partir de las semillas masculina y femenina; el pneûma de la madre entra y sale del embrión para que respire, la sangre menstrual, que durante el embarazo no sale de la madre, ayuda al crecimiento del embrión por asimilación de lo semejante. El sexo sería el de la semilla predominante. La parte derecha del cuerpo tendría un carácter masculino y la izquierda femenino. Los médicos hipocráticos no distinguían anatomía de fisiología, veían al cuerpo como un todo. Desconocían la anatomía al no practicar la disección del cuerpo humano que tenía carácter sagrado. Como mucho realizaron algunas analogías con cadáveres de animales19. Resumen del saber anatómico en el C. H.: Osteología El más fiel, con omisiones e imprecisiones Músculos Nombrados genéricamente como “carnes” con el resto de partes blandas. Órganos Conocen las partes del tubo digestivo, el hígado y el bazo. La tráquea no se distingue bien del esófago y el riñón comunica con el estómago. Vasos sanguíneos En la última etapa del C.H. aparecen ya relacionados con el corazón, pero no distinguen venas de arterias. Neurología Nervios confundidos con tendones y vasos, distinguiendo la médula espinal. Alma considerada parte del cuerpo. Sentidos Del ojo se conocen tres de sus capas. Del oído conocen el tímpano y la parte ósea. Para explicar el funcionamiento fundamental de la physis humana los hipocráticos parten de dos pares de “elementos primarios” de la physis universal: lo caliente y lo frío, lo húmedo y lo seco, que derivarían de los “elementos primarios” del Universo (Empédocles):  17 LAIN P., Cervantesvirtual, op.cit. 18Ibídem. 19 RIERA, J, Historia…, op. cit., p. 33.  fuego, agua, aire y tierra20. Junto a estos introducen el concepto de “humor” como “elemento secundario”, cada uno con una mezcla específica de los elementos primarios, según Galeno21. Las dos características de los humores eran la fluidez que permite su movimiento y la miscibilidad que facilita su equilibrio. Hay cuatro humores: • Sangre (haima): caliente y húmeda (predominio del aire). • Flema o pituita (phlégma): fría y húmeda (predominio del agua). • Bilis amarilla (Xanthe khole): caliente y seca (predominio del fuego). • Bilis negra (mélania khole): fría y seca (predominio de la tierra). De la unión entre la visión del cuerpo humano y la teoría humoral nace el pensamiento biotipológico, expresado en: sexo, raza y temperamento. No existen varones ni hembras puros sino proporciones distintas. Las razas nacen de la interacción con el medio social (nómoi), transmitiéndose por herencia y resultando una superioridad de los europeos sobre los asiáticos. Los temperamentos se caracterizan por sus peculiaridades fisiológicas, psicológicas y propensión a enfermar: flemático, colérico, melancólico y sanguíneo. sandracerro.com La vida biológica o zoe está condicionada por el calor interno, que procede del ventrículo izquierdo, y el alimento. Este puede ser: 1) Gaseoso (pneûma): de la nariz y la boca va al encéfalo a través del etmoides, y de ahí por las venas al resto del cuerpo. 2) Líquidos y sólidos: los líquidos pasan en parte a la tráquea para humedecer al pulmón. Otra parte, junto con los sólidos, sufre una asimilación en el vientre de lo similar al organismo, originando los distintos humores, y eliminación de lo que no lo es. A través de conductos  20 RIERA, Historia…, op. cit., p. 55. 21 ALSINA CALVÉS, José, “Estructura dinámica y científica en la medicina hipocrática”, en ILUIL, vol. 25, 2002, pp. 5-16.  imaginados la sangre va al corazón, la flema al cerebro, la bilis amarilla al hígado y la negra al bazo. La vida biográfica o bios nace de la relación entre la divina physis y el nómoi, siendo importante la religión y la oración para la curación22. El diagnóstico hipocrático tuvo tres recursos: 1) Exploración sensorial o aísthesis: ver, tocar, oír, oler, gustar. 2) Comunicación verbal o lógos: anamnesis. 3) Razonamiento o logismós, según la inducción aristotélica: comparación el aspecto del enfermo, tanto su rostro o eidos como su constitución o Katástasis, con el del sano23. Esto, junto con la historia del enfermo, tipifica los modos de enfermar en base a seis puntos de vista: sintomático, patocrónico (enfermedades agudas o crónicas), localizatorio, etiológico, pronóstico y constitucional o humoral. Respecto al pronóstico24 radica en saber si la enfermedad es mortal o curable. La causa del desorden de la physis que da lugar a la enfermedad, puede ser general y externa o aitía y/o concreta, interna e inmediata o próphasis. Clasificación de las enfermedades: internas y externas, agudas y crónicas25, generales (fiebres, etc.) o localizadas (diarreas, neumonías, etc.) 26 . Las externas incluyen los traumatismos: fracturas, luxaciones, heridas, etc. Las congénitas son definidas como de estirpe, como la epilepsia27. Las oftalmológicas se causaban por enturbiamiento del humor procedente del cerebro. Las ginecológicas dependían de la condición de soltera, casada o viuda28. El tratamiento, preferiblemente etiológico, fue la mayor virtud del médico, considerándolo como una philotekhníe (amor al arte). La curación, que puede ser parcial si permite la autonomía del paciente, es entendida como restablecimiento del estado original de la physis, ayudando el médico a la naturaleza con la colaboración del enfermo. El principal objetivo era eliminar el sufrimiento, no prometiendo una curación imposible. Para este fin aplicaron unas reglas: • Tratamiento por los contrarios: corrigiendo el defecto o suprimiendo el exceso.  22LAÍN P., Cervantesvirtual, op.cit. 23 LAÍN P., La medicina…, op. cit., p. 229. 24 LÓPEZ PIÑERO, J Mª, .Medicina..., op. cit., p. 28. 25 LAÍN P., La medicina…, op. cit., pp. 279-280. 26 Ibídem, p. 283. 27 Ibídem, p. 288. 28 Ibídem, p. 293.  adelanta los orígenes de la pediatría y las enfermedades hereditarias54. También aceptó la teoría del contagio de Fracastoro mediante seminaria, pero conciliándola con los esquemas galénicos más ortodoxos55. En 1594, por mandato de Felipe II, edita las Institutiones Medicae, texto base para la evaluación ante el Tribunal del Protomedicato56, y del que hablaremos más adelante. Respecto a las publicaciones médicas en el Renacimiento español, las 24 obras del último cuarto del siglo XV son todas traducciones, tanto de textos antiguos, medievales o europeos coetáneos. Entre las últimas destacan el Compedio de la salud humana de Ketham, el Lilio de Medicina de Gordonio y la obra quirúrgica de Guido de Chauliac. Durante el XVI hay un aumento progresivo, pasando de ocho títulos entre 1500-1504 a 53 entre 1595 y 1599. Predominan las versiones comentadas del Corpus Hippocráticum, de obras de Galeno, de los bizantinos Aecio y Pablo de Egina y de la farmacología de Discórides (De materia medica),  54 ROJO VEGA, Anastasio, Ludovicus Mercatus. Luis de Mercado, protomédico general de España (1532- 1611), pp. 3-4. 55 LÓPEZ PIÑERO, José Mª, Ciencia y técnica en la sociedad española de los siglos XVI y XVII. Barcelona: Labor, 1979, p. 355: FRACASTORO, Girolamo, De contagione et contagiosis morbis (1546). 56 SANCHEZ-GRANJEL Luis y Mercedes, Libro médico español renacentista. Salamanca: Universidad de Salamanca, 1980, pp. 25-26.  destacando entre los traductores Francisco Valles, Fernando Mena, Andrés Laguna y Luis de Lemos. Los autores europeos fueron a penas traducidos debido a la universalidad del latín57. Aunque el latín era obligatorio en la enseñanza universitaria, no todos los alumnos lo dominaban58. Entre los médicos había posturas encontradas, Francisco de Arceo pensaba que el uso de la lengua vulgar favorecía el intrusismo y Dionisio Daza Chacón publicó sus libros en castellano para facilitar la comprensión por la mayoría. De los textos publicados, algo más de la mitad lo eran en latín59. El factor que más limitó la entrada de nuevas ideas fue la Pragmática de Felipe II de 1559, que prohibía “a los naturales de estos reinos de estudiar a universidades fuera de ellos”. También los Índices de libros prohibidos por los inquisidores generales Fernando Valdés (1559) y Gaspar de Quiroga (1583 y 1584) frenaron la entrada de obras fundamentales, como las de Servet o Paracelso60. La lección clínica al lado del enfermo se practicó a veces en las universidades peninsulares, confrontando los textos médicos con las manifestaciones de la enfermedad en el paciente. De esto da testimonio en Salamanca Juan Méndez Nieto61. También fue en Alcalá donde Pedro Jimeno realizó en 1550 las primeras disecciones ante los estudiantes62. En 1559 una real provisión dispuso “que se diesen los cuerpos de los ajusticiados o que muriesen en el hospital de Alcalá” para las disecciones en su Universidad63. En Salamanca se introdujo en 1554 por Cosme de Medina, construyéndose el primer anfiteatro para tal fin en la Península64. Sin embargo, esta práctica anatómica sería efímera en estas universidades65. La cirugía, por ser un oficio manual, tuvo una consideración inferior. La Pragmática de 1556 obliga a los cirujanos a oír tres años de Medicina en una Universidad y practicar dos  57 Ibídem, pp.35-38. 58 MONTERO CARTELLE, Enrique, “El humanismo médico en el Renacimiento Castellano”, en Ciencia, medicina y sociedad en el Renacimiento castellano, Instituto de Ciencias de la Educación, Universidad de Valladolid, 1989, p. 22. 59 LÓPEZ PIÑERO, J Mª., Ciencia y…, op. cit., pp. 138-139. Tabla 19. 60 Ibidem, p. 142-144. ROJO VEGA Anastasio, “Ciencia y censura inquisitorial en la España del siglo XVI”, en Ciencia, medicina y sociedad en el Renacimiento castellano, Instituto de Ciencias de la Educación, Universidad de Valladolid, 1989, p. 49. 61 Ibidem. p. 195, p. 213. 62 Ibidem. p. 99. 63 LOPEZ PIÑERO J. Mª:, “Áreas de actividad científica y técnica: La Medicina”, en López Piñero J. M. (Dir.). 2002. Historia de la ciencia y de la técnica en la Corona de Castilla III: siglos XVI-XVII, Junta de Castilla y León, Consejería de Educación y Cultura, p. 642. 64 LÓPEZ PIÑERO J. Mª, Ciencia y…, op. cit., pp. 320-321. 65 Ibidem. p. 101.  al lado de un cirujano revalidado para presentarse al examen del Protomedicato66. En Salamanca no se crearía la cátedra hasta 1566. En 1594 se crea en Valladolid, imponiéndola como obligatoria para médicos y cirujanos para obtener el grado de bachiller 67. Estas cátedras no alcanzaron el prestigio deseado, siendo significativo que los tratados quirúrgicos estuvieran escritos en castellano y no en latín68. Estos médicos universitarios, llamados “latinos”, coexistieron con los “romancistas”, también de tradición galénica y formados fuera de la Universidad junto a otro médico, destacando los judíos conversos de Toledo, como Álvaro de Castro, médico del Conde de Orgaz, con obras como Fundamenta medicorum (1500-1520), que se conservan en la Catedral69. El Tribunal del Protomedicato, encuadrado en la ampliación de atribuciones del naciente Estado Moderno, era el órgano creado por los Reyes Católicos en la pragmática de 147770, que consolidaba una disposición de Juan II de Castilla71, para el control de las profesiones sanitarias, siendo nombrado directamente por el monarca entre los médicos de la corte. Con la pragmática de Felipe II de 1588 quedó constituido por tres protomédicos, tres sustitutos, letrado asesor y personal administrativo. También estaban presentes un cirujano o un boticario en los exámenes de su oficio. Desde 1593 para presentarse ante dicho tribunal los bachilleres en Medicina debían acreditar cuatro años en una de las universidades mayores y dos de prácticas con un médico, los cirujanos tres años de medicina y dos de prácticas, y los boticarios debían saber latín y cuatro años con un boticario. Para la preparación de este examen se utilizaron las Instituciones de Luis de Mercado, hasta 1637 en que se vio que no recogían todos los temas de importancia72.  66 OROZCO ACUAVIVA, Antonio, “Cirugía y técnica en el siglo XVI”, en Ciencia, medicina y sociedad en el Renacimiento castellano, Universidad de Valladolid, Instituto de Ciencias de la Educación, 1989, p. 70. 67 TORREMOCHA, M., La enseñanza…, op. cit., pp. 103-104. 68 RIERA, Juan. Cirujanos, urólogos y algebristas del Renacimiento y Barroco. Valladolid: Universidad de Valladolid, 1990. 69 GARCÍA BALLESTER, Luis: “La producción y circulación de obras médicas”, en García Ballester Luis (Dir.) Historia de la ciencia y de la técnica en la Corona de Castilla. I, Edad Media 1. Valladolid: Junta de Castilla y León, 2002, p. 772. 70 LOPEZ TERRADA Mª Luz, “Los Tribunales del Protomedicato y protoalbeiterato”, en López Piñero J. Mª (Dir.): Historia de la ciencia y de la técnica en la Corona de Castilla III, siglos XVI-XVII, Junta de Castilla y León, 2002, pp. 107-108. 71 IBORRA, Pascual: “Historia del protomedicato en España (1477 - 1822)”, en Juan Riera y Juan Granda-Juesas (Eds.), Anales de la Real Academia de Medicina 1885-1886, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1987, pp. 24-28. 72 LOPEZ TERRADA, M. L., “Los Tribunales del …”, en…, op. cit., pp. 113-114. IBORRA, P., op. cit., p. 60.  4.- LA PRAXIS MÉDICA EN EL SIGLO XVI. A finales del siglo XV los hospitales medievales, gestionados generalmente por hermandades para la acogida de pobres sanos, enfermos o discapacitados, niños abandonados, peregrinos, etc., se dotan de pequeñas enfermerías, con médicos, cirujanos o boticarios que actúan siempre bajo preceptos galénicos. También nacen instituciones para la asistencia de enfermedades específicas (mal francés) y otros males incurables. En la Corona de Castilla, a pesar del impulso de los Reyes Católicos que crearon los de Santiago y Granada, siguiendo el modelo del diseñado por Filarete en Milán73, los grandes hospitales no se generalizaron en las principales ciudades hasta finales del XVI74. Como muestra del estado de la medicina durante el Renacimiento sirva la actitud ante la “peste” (bubónica). Ya entonces se diferenciaba la prevención de la curación. Respecto a la primera “huir pronto y lejos y volver tarde “era el remedio. Además de un castigo divino o conjunción astral de origen platónico, la vigencia del ambientalismo hipocrático75 consideraba como causa inmediata la putrefacción del aire, que se corregía quemando plantas aromáticas o rociando vinagre. Respecto a la dieta, había que evitar alimentos que produjeran humores gruesos. Remedios exóticos eran la aplicación en las bubas de piedras preciosas, agua de lavar oro o madera de fresno. En cuanto a los remedios puramente médicos, la purga, la sangría y la triaca (preparado polifármaco de tradición galénica) eran habituales. En 1568 Díez Daza observó mayor mortalidad en los sangrados, reservándola solo para casos de plétora, aunque este debate continúa hasta el XVIII. También de tradición galénica era la higiene privada: evitar relaciones sexuales, baño solo de rodillas para abajo y después de la digestión, evitar el ejercicio, estar alegre o lavar la ropa en agua de mar y vinagre. El uso de fármacos de origen químico por influjo de Paracelso, como el antimonio, tampoco supusieron ningún avance en el tratamiento76. Por encargo de Felipe II, Luis de Mercado elabora una obra que zanje la naturaleza de la enfermedad, publicándose en 1598 el Libro en el que se trata con claridad la  73 PESET REIG, José Luis, “Medicina y enfermedad en el Renacimiento”, en Cuadernos del Marqués de San Adrián: revista de humanidades, Nº. 10, 2018. 74 ARRIZABALAGA, Jon, “La enfermedad y la asistencia hospitalaria”, en García Ballester, Luis (dir.), Historia de la ciencia y de la técnica en la Corona de Castilla. I, Edad Media 1, Valladolid: Junta de Castilla y León, 2002, pp. 624. 75 JORI, Gerard, Salud pública e higiene urbana en España durante el siglo XVIII. Una perspectiva geográfica, (Tesis doctoral), Universidad de Barcelona, 2012, p. 158. 76 CARRERAS PANCHON Antonio, La peste y los médicos en la España del renacimiento. Salamanca, Instituto de Historia de la Medicina Española, 1976, pp. 91-107: (Bartolomé Hidalgo agüero: Thesoro de la verdadera Cirugía).  naturaleza, causa, providencias, y se declaran la orden y modo de curar la enfermedad vulgar, y peste que en estos años se ha divulgado por toda España. Editada hasta 1648 fue la obra de referencia sobre la peste en la Edad Moderna77. Los “boticarios” jugaron un papel asistencial principal, tal y como expresó Alonso Rodríguez de Tudela en su traducción al castellano en 1515 del Compendium aromatariorum (1450) de Saladino de Ascoli bajo el título de Compendium para los boticarios 78 . Confundidos con los especieros, su idoneidad era certificada por un tribunal municipal en el que participaban médicos y boticarios siguiendo las ordenanzas de los Reyes Católicos, de modo que los “boticarios examinados” tenían licencia para vender y elaborar medicamentos y los no examinados solo para venderlos79. La obra en castellano de Bernardino de Laredo Modus faciendi, cum ordine medicandi (1527), deja bien claro que “la manera de obrar” es correcta solo dentro del esquema galénico. Saladino de Ascoli señala los libros necesarios para la formación del boticario, como el libro segundo del Canon de Avicena y el tratado sobre técnica farmacéutica Liber servitoris de Abulcasis (936-1009), traducido al castellano por Alonso Rodríguez de Tudela en 151680. Entre las novedades médicas del siglo XVI, destacó el movimiento encabezado por Andrés Vesalio y su tratado anatómico De humani corporis fabrica (1543), que promueve la disección de cadáveres humanos para el conocimiento y enseñanza anatómicos. Hasta entonces el saber anatómico giraba en torno a tres textos: el Canon de Avicena, De usium partium de Galeno y el tratado de Guy de Chauliac (S. XIV), esta última menos escolastizada y más enfocada a la práctica. Ya antes de Vesalio se autorizaron puntualmente en Europa, y también en Castilla, disecciones de cadáveres, destacando en esta práctica el hospital del Monasterio de Guadalupe81. En 1535 Andrés Laguna, formado como Vesalio en París, publica Anatomica methodus, de contenido galénico, pero con descripciones novedosas de algunos órganos, en el que defiende la práctica quirúrgica directamente por los médicos y no  77 CARRERAS PANCHON, Antonio: El médico y la peste en el Renacimiento”, en Ciencia, medicina y sociedad en el Renacimiento castellano, Instituto de Ciencias de la Educación, Universidad de Valladolid, 1989, p. 60. 78 AMASUNO, Marcelino y GARCÍA BALLESTER, Luis: “El control social de la práctica médica”, en García Ballester Luis (Dir.), Historia de la ciencia y de la técnica en la Corona de Castilla. I, Edad Media 1. Valladolid: Junta de Castilla y León, 2002, p. 871. 79 Ibidem pp. 871-873. 80 GARCÍA BALLESTER, Luis: “La «ciencia y el oficio de la boticaría»”, en García Ballester, Luis (Dir.), Historia de la ciencia y de la técnica en la Corona de Castilla. I, Edad Media 1. Valladolid: Junta de Castilla y León, 2002, pp. 893-900. 81 LOPEZ PIÑERO J. Mª, “Áreas de actividad …”, en…, op. cit., p. 643. LÓPEZ PIÑERO J. Mª, Ciencia y técnica..., op. cit., p. 322.  dejarla en manos de barberos. El propio Vesalio, al servicio de Carlos V y Felipe II82, entró en contacto con los médicos españoles de la corte, no de la universidad, encontrando oposición hacia sus ideas renovadoras83. También hostiles a sus ideas fueron Alonso Rodríguez de Guevara, profesor de anatomía de Valladolid, con su alegato galenista In pluribus ex iis quibus Galenus impugnatur ab Andrea Vesalio Bruxelensi in constructione et usu partium corporis humani, defensio. Otro galenista fue su discípulo Bernardino Montaña de Monserrate, médico de Cámara de Carlos V, quien publica en 1551 en Valladolid el Libro de Anathomía del hombre. Caso distinto es el del palentino Juan Valverde de Amusco (1525), discípulo de Vesalio en Padua. En su principal obra Historia de la composición del cuerpo humano (1556) para facilitar la comprensión, utiliza el castellano84 y cambia el orden descriptivo de la Fábrica. Su claridad expositiva y magníficas ilustraciones hicieron de esta obra anatómica la más difundida en Europa durante la Edad Moderna, por encima de la propia Fábrica. Continuadores de esta nueva corriente postvesaliana fueron Francisco Díaz y Juan Fragoso, ambos formados en Alcalá, el primero con su Compendio de Chirugía (1575) y el segundo con su Cirugía Universal (1581).  82 Ibídem, p. 313. 83 LOPEZ PIÑERO J. Mª, “Áreas de actividad …”, en…, op. cit., pp. 639-642. 84 LÓPEZ PIÑERO J. Mª, Ciencia y técnica…, op. cit.. pp. 326-329 RIERA PALMERO Juan, “La literatura científica en el Renacimiento”, en Ciencia, medicina y sociedad en el Renacimiento castellano, Instituto de Ciencias de la Educación, Universidad de Valladolid, 1989, p. 16.  El descubrimiento de la circulación pulmonar por Miguel Servet85, publicada en su obra Cristianisimi Restitutio86, fue la más importante rectificación renacentista de la fisiología galénica. Impresa clandestinamente en 1553 meses antes de morir en la hoguera a manos de Calvino, tuvo escasa difusión, siendo conocida esta circulación en Europa por la obra de Valverde87, quien no citó en ella a Servet por miedo a la Inquisición. En la patología y terapéutica, el galenismo arabizado continuó siendo hegemónico en Castilla durante el siglo XVI, siendo el texto fundamental la traducción latina del Canon de Avicena. Francisco López de Villalobos, médico de los Reyes Católicos y Carlos I, realizó un compendio en verso del Canon en El sumario de la medicina (1498). También médico de Carlos I fue Luis Lobera de Ávila, cuya obra Remedio de los cuerpos humanos (1542), es una enumeración patológica galenista según el esquema tradicional “de capite ad calces”. Este galenismo arabizado fue sustituido paulatinamente por un otro humanista hipocratista, siendo Andrés Laguna, con su obra Annotationes in Galeni ómnium Galeni Pergameni operum (1548), el principal representante europeo. La principal figura en Alcalá fue Francisco Valles, catedrático de Prima, médico de Felipe II y Protomédico General. Sin desdeñar la nueva anatomía, asume el modelo hipocrático de observación, publicando traducciones comentadas de los Aforismos, los Pronósticos, las Epidemias y otros libros del Corpus. Su Methodus medendi (1588) es la mejor síntesis renacentista de terapéutica88. Sin embargo, a pesar de la aparición de nuevos medicamentos basados en productos americanos y orientales, su acción se siguió interpretando conforme al humoralismo, basándose sus indicaciones en el Methodus medendi de Galeno89. El galenismo humanista fue rechazado por Luis de Mercado, en el primer volumen de su Opera Omnia, “De humani corporis fabrica e partibus”, subordina las nuevas descripciones anatómicas a la fisiología galénica. En el lado opuesto estaba la corriente rupturista con el galenismo representada por Paracelso (1493-1541), médico, astrólogo y alquimista partidario de la experimentación. Su influencia en Castilla se limitó a el avance en la destilación en el gran laboratorio de El Escorial90.  85 LÓPEZ PIÑERO J. Mª, Ciencia y técnica…, op. cit.. p. 334. 86 LÓPEZ PIÑERO J. Mª, Medicina…, op. cit., p. 104. 87 LOPEZ PIÑERO, J. Mª “Áreas de actividad …”, en op. cit., pp. 643-647. 88 Ibídem, pp. 649-655. 89 Ibídem, pp. 666-667. 90 Ibídem, pp. 665-658.  Laín Entralgo señala dos novedades en la medicina renacentista: el descubrimiento de nuevas enfermedades y la práctica de autopsias anatomopatológicas. Entre las primeras figura la sífilis, estudiada por Francisco López de Villalobos en su Sumario de medicina (1498) y Ruíz Díaz de Isla que defiende su origen americano en su Tractado contra el mal serpentino (1539). Otras aportaciones de médicos castellanos fueron las referentes al “tabardillo” (tifus exantemático) por Luis de Toro y el “garrotillo” (difteria) por Mercado. Carreras Panchón ha analizado de forma sistemática los estudios relativos a “la peste” en el siglo XVI, aceptándose de forma general la teoría del contagio, pero conciliándola con el galenismo. Especial relevancia tuvieron las autopsias sistemáticas realizadas a los afectados en las epidemias, por Juan de Carmona en Salamanca en 1563 y por Juan Tomas Porcell en Zaragoza en 156491. Respecto a la cirugía del Renacimiento en Castilla, las novedades vienen en la segunda mitad del XVI de médicos formados en el galenismo humanista, conocedores de la anatomía vesaliana y con actividad en las universidades, el ejército y los hospitales. Realizaron novedosas aportaciones, como la cura de las heridas por desecación, opuesta a la galénica tradicional de humedecer las heridas y su máxima del “pus loable”. Bartolomé Hidalgo Agüero en Avisos de cirugía contra la común opinión (1584) compara los resultados de ambos procedimientos en el Hospital del Cardenal de Sevilla, siendo uno de los primeros estudios estadísticos hospitalarios. Sin embargo, sería Francisco Díaz, formado en Alcalá y Valencia y cirujano de Cámara, quien tendría una información científica más actual a tenor de las citas bibliográficas de sus libros. Entre ellos destaca su Compendio de Chirugía (1575) y el Tratado de todas las enfermedades de los Riñones, Vexiga, y carnosidades de la Verga, y Urina (1588), considerado el punto de partida de la urología moderna92. Francisco Martínez de Castrillo, dentista de cámara de Felipe II, fue autor de la primera monografía impresa sobre odontología, Coloquio breve y compendioso. Sobre la materia de la dentadura y maravillosa obra de la boca (1577). La higiene continuó durante el XVI ligada “dietética” individualista galénica, que solo fue superada en tratados sobre la prevención de la “peste”, como el de Luis de Mercado (1598).  91 LÓPEZ PIÑERO J. Mª., Ciencia y técnica…, op. cit. p. 359. 92 LOPEZ PIÑERO J. Mª “Áreas de actividad …”, en…, op. cit., pp. 662-663.  4.- EVOLUCIÓN DE LA ENSEÑANZA MÉDICA EN LA EDAD MODERNA. Durante el siglo XVII las universidades castellanas permanecieron esclerosadas, sobre todo Valladolid y Salamanca, con una exposición repetitiva de los textos clásicos, haciendo caso omiso de las novedades que llegaban de Europa, como el pensamiento iatromecánico y iatroquímico93. Solo algunas aportaciones personales realizadas fuera del ámbito académico oficial (Juan de Cabriada, Juan Bautista Juanini), fueron la única excepción, sin apenas transmisión a otros médicos94. La Pragmática de Felipe III de 1617, atendiendo a la denuncia de las Universidades mayores del deterioro de la enseñanza médica, limita la concesión de grados en Castilla a las que al menos haya tres cátedras, de Prima, Vísperas y Cirugía y Anatomía. Permanecen las de Salamanca, Valladolid, Alcalá, Toledo, Santiago de Compostela, Sevilla y Granada, desapareciendo las de Irache, Santo Tomás de Ávila y Osma, que expedían títulos de bachiller sin haber cátedras de Medicina. También obliga volver al método escolástico con lectura directa y discusión los textos originales de Hipócrates, Galeno y Avicena, olvidados por la imposición de la Instituciones de Mercado para la realización de los exámenes ante el Tribunal del Protomedicato95. Cuando a comienzos del siglo XVII el catedrático Miguel A. Polanco, quiere mejorar la enseñanza de la Medicina vallisoletana añadiendo una cátedra a las existentes de Prima, Vísperas y Método y Cirugía96, no pensó en crear la de Anatomía, cuya materia se impartía en la cátedra de Método97, sino que crea la de Prima de Hipócrates, rompiendo con el predominio de Avicena. Ante la dificultad de la Universidad de pagar la asignación anual de 40.000 mrs., el Dr. Polanco se compromete a pagar 30.000. Cuando en 1625 marcha a la corte como médico de Cámara de Felipe IV, funda el Colegio Médico de San Rafael, para suplir la carencia que dejó la eliminación a finales del XVI de dos becas de medicina en el Colegio de Santa Cruz. Todo indica que en 1642 desaparece su actividad98.  93 LAÍN P., Historia de…., op. cit., p. 277: Fabrizi d´Acquapendente y Santorio dieron entorno al 1600 los primeros pasos en este sentido. 94 CARRERAS, A., “Los saberes médicos …”, en…, pp. 106-107. 95 SANCHEZ-GRANJEL Luis. La medicina española del siglo XVII. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 1978, pp. 43-46. 96 TORREMOCHA, M.. La enseñanza entre el…, op. cit., p. 106. 97 Ibídem, pp. 104-105. 98 TORREMOCHA, M., “El Dr. Polanco y el colegio de San Rafael: un ambicioso proyecto de la medicina barroca vallisoletana”, en Las Universidades hispánicas, de la Monarquía de los Austrias al Centralismo  Tampoco el alumnado era tan numeroso como en las de ambos Derechos o Teología, teniendo que esperar hasta bien entrado el siglo XVIII para que la situación cambie a favor de materias menos secularizadas como la Medicina99. Evolución del alumnado de Valladolid100: En cuanto a la literatura médica del XVII, Sánchez-Granjel nos presenta un panorama con altibajos, con 664 títulos de 409 autores, de los que 545 son obras originales del XVII (53 de autores no médicos), 12 son traducciones y 54 son reimpresiones de obras del XVI101. La llegada de los Borbones a principios del siglo XVIII vino acompañada de médicos extranjeros, como Jose Cervi y Juan Higgins. La enseñanza mejoró notablemente a la par que los nuevos saberes médicos, siendo cada vez más clínica y sustituyendo el galenismo escolástico por las teorías del holandés Boerhaave. Se crean nuevas cátedras que sustituyen a las antiguas de Prima o Vísperas, y nuevas materias específicas como Oftalmología, Obstetricia, Cirugía o Pediatría102.  Liberal, V Congreso Internacional sobre Historia de las Universidades Hispánicas, Universidad de Salamanca, 1998, Junta de Castilla y León, pp. 477-490. TORREMOCHA, M., “Valladolid y Salamanca: Dos universidades «mayores» del Antiguo Régimen”, en Rodríguez-San Pedro, Luis y Polo Rodríguez, Juan Luis (eds.), Historia de la Universidad de Salamanca, III.2, Saberes y confluencias, Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, 2009, p, 1035. 100 TORREMOCHA, M., “La formación médica en el siglo de las luces: la academia de medicina de Valladolid (1731-1826)”, en Investigaciones históricas: Época moderna y contemporánea, 1987, N.7, p. 52. 101 Ibídem, p. 51. 102 RIERA J., Historia…, op. cit., p. 375.  todo francesas, siendo este el factor decisivo en la difusión en España de la ciencia ilustrada europea. Las traducciones de libros médicos supondrían un 57% del total del periodo132. En el XVIII se generalizaría el uso de sustancias venidas de América, además de la quina se introduce la ipecacuana como vomitivo y la digital en las hidropesías 133 . Añadiéndose estos productos a los medicamentos químicos. También cambió el tratamiento de las enfermedades, pasando del galenista sintomático al etiológico, lo que suponía una vuelta a postulados hipocráticos, pero con unos conocimientos nuevos. La tendencia sistematizadora del XVIII, que comenzó con Boerhaave, fue contestada en España por distintas corrientes. Una de ellas, defendida por Marcelino Boix Moliner, se basaba en un vago empirismo hipocratista; en Hipócrates defendido… (1711) e Hipócrates aclarado… (1716), critica el aristotelismo y galenismo tradicionales, y recomienda el abstencionismo terapéutico, denunciando las abusivas sangrías de los galenistas134. Antonio Álvarez del Corral, en su Hippocrates vindicado y reflexiones médicas sobre el Hippocrates defendido (1713), defiende el galenismo denunciado por Boix Moliner135. También el catedrático de Vísperas de la facultad de Alcalá, Antonio Díaz del Castillo, en su Hypocrates desagraviado… (1713) carga contra Boix por su postura antigalenista en el Hipócrates defendido 136, y en su Hyppocrates entendido... (1717) rebate a Boix lo expuesto en su Hipócrates aclarado…137. El continuador de Boix, Martín Martínez, adoptó el escepticismo en su obra Medicina Sceptica (1722-25)138; postura que también es atacada por otro catedrático de Medicina de Alcalá, Martín de Lessaca, en defensa del método escolástico de las universidades españolas139 y por Bernardo López de Araujo en su Centinela Medico-  132 RIERA PALMERO, J., Nuestro siglo XVIII: libros, médicos y traductores, Anales Real Academia Medicina y Cirugía Valladolid, vol. 50, 2013, pp. 215-216. 133 RIERA J., Historia, Medicina y…, op. cit., pp. 275-276. 134 BOIX Y MOLINER. Miguel Marcelino, Hippocrates defendido, de las imposturas, y calumnias, que algunos medicos poco cautos le imputan, 1711, Madrid, Prólogo: “…yo para mi, por mas seguros tengo los yerros de Hipocrates…”. 135 ÁLVAREZ DEL CORRAL, Antonio, Hippocrates vindicado, y reflexiones médicas sobre el Hippocrates defendido, 1713, Madrid, p. 31: Reflexión primera, que trata de la ocasión médica: “Aviendo el Hyp. Defendido, explicado…”. 136 DÍAZ DEL CASTILLO Antonio, Hypocrates desagraviado, de las ofensas por Hypocrates defendido,1713, Alcalá, p. 46. 137 Ibídem, p. 38: “Este mi segundo estudio es respuesta al Hyppocrates aclarado…”. 138 LÓPEZ PIÑERO J Mª., Medicina moderna…, op. cit., pp.196-197. 139 MARTÍN DE LESSACA Juan. Apologia escolastica, en defensa de la Universidad de Alcalá y demas Universidades de España, contra la medicina sceptica del Doctor Martinez [Texto impreso]: Respuesta al discurso de la medicina del Theatro Critico Universal. Madrid, 1729.  Aristotelica contra scepticos… (1725) 140. Incluso la defensa del doctor Martín Martínez que hace el padre Feijoo en el quinto Discurso de su Teatro Crítico Universal141, es contestada por el catedrático de Valencia, Francisco Lloret y Martí, en su Apología de la medicina… (1726), apoyando las tesis hipocráticas y galénicas142. Pero Feijoo también tendría sus defensores, como Antonio de Monrava y Roca en su A un mismo tiempo Feijoo defendido y Ribera convencido (1732)143. Narciso Bonamich, en sus Duelos médicos… (1741)144 fue otro de los médicos opuestos a Feijoo y a la Palestra Médica del médico cisterciense Antonio Rodríguez, partidario de la experimentación y contrario a la práctica indiscriminada de sangrías145.  140 LÓPEZ DE ARAUJO Y ASCÁRRAGA, Bernardo: Centinela Medico Aristotelica contra scepticos…, Madrid, 1725, p. 45: “Asimismo verás defendida la doctrina Aristotelica…atrevimiento Sceptico…”. 141 FEIJOO Benito Jerónimo: Teatro Crítico Universal. Discurso quinto. Biblioteca Feijoniana, en https://www.filosofia.org/bjf/bjft000.htm. Consultado el 9 de mayo de 2021. 142 LLORET Y MARTÍ, Francisco: Apologia de la medicina, y sus doctos professores, contra los criticos, y defensa de la doctrina de Hypocrates, y Galeno, contra los errores vulgares, Madrid, 1726, p. 14. 143 De MONRAVA Y ROCA Antonio, A un mismo tiempo Feijoo defendido y Ribera convencido en abatimiento de la medicina de Hipocrates y Galeno para desengaño de los nopocos entendidos, españoles y portugueses sobre Escuela médica, un tomo de los 25 que el Doctor Ribera ha dado a luz. 1732. 144 BONAMICH, Narciso: Duelos médicos, contra el Theatro Crítico de el Rmo P. Fr. Benito Feijoó, y contra la Palestra Medica del Padres Don Fr. Antonio Rodriguez…, Madrid, 1741. 145 RODRÍGUEZ, Antonio José, Palestra critico medica, en que se trata introducir la verdadera Medicina, y desalojar la tyrana intrusa del reyno de la Naturaleza..., Madrid, 1734, p. 74.  La máxima figura de las décadas centrales del XVIII, Andrés Piquer, médico de Cámara del Rey, realizó algunas traducciones comentadas de Hipócrates. En sus obras Instituciones medicae ad usum Scholae Valentinae (1762) y Praxis medica (1766), cita tanto a los clásicos como a los aforismos de Boerhaave146. También destacó Gaspar Pons Flaquer, catedrático de anatomía de Salamanca; impulsor de la iatroquímica y del método racional147, en su Llave mercurial médica expone su método de curación de la sífilis con mercurio puro. A propuesta de la Real Sociedad Médica de Sevilla, es aceptado por el Consejo de Castilla para la nueva cátedra de Química Dogmática, que no pudo ocupar por fallecer antes de su creación148. A pesar de las reticencias de Piquer, las obras de Boerhaave se implantaron de modo general en los nuevos planes de estudio del reformismo ilustrado, siendo crucial la influencia de la “Alte Wiener Schule”. No obstante, Severo López, principal figura del Real Estudio de Medicina Práctica fundado en Madrid en 1795, primó la observación clínica hipocrática sobre las tendencias sistematizadoras149. A pesar de estas reformas ilustradas, en la medicina castellana siguieron perviviendo prácticas desfasadas a la luz de los nuevos conocimientos, como las sangrías y las purgas150. Muestra de ello es la defensa que Francisco García Hernández151 hace de Francisco Solano Luque, “el pulsista”, opuesto a la realización de sangrías en su Lapis lydos… 152.  146 LÓPEZ PIÑERO, J Mª., Medicina moderna…, op. cit., pp. 201-206. 147 PONS, Gaspar, Triunfo de la medicina, en un methodo racional, y eficacissimo, para curar radicalmente las enfermedades internas, y externas del cuerpo humano, que el vulgo llama incurables..., Madrid, 1753. 148 REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, Gaspar Pons Flaquer. http://dbe.rah.es/biografias/48944/gasparpons-flaquer, consultado el 10 de mayo de 2021. 149 LÓPEZ PIÑERO, Medicina moderna…, op. cit., p. 206. 150 CALLE, Juan Bautista de la. Dissertaciones physico medico chirurgico practicas ... con una carta critico apologetica, manifestando los gravisimos daños, que hacen á la naturaleza enferma el abuso de sangrias, y estragos de las purgas. Salamanca, 1761. 151 GARCÍA HERNANDEZ, Francisco, Doctrina de Solano Luque aclarada, utilidad de la sangria, aprobada con razon, experiencia, y autoridad ... y defensa de los medicos españoles, Madrid, 1765, p. 6. 152 REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, Francisco Solano Luque. http://dbe.rah.es/biografias/8323/francisco-solano-de-luque. SOLANO de LUQUE Francisco, Lapis lydos appollinis [Texto impreso]: methodo segura, y la mas util, assi para conocer, como para curar las enfermedades agudas ... aora demonstrada con innumerables experiencias / observadas por el zelo ..., Madrid, 1731, p. 54.  D.- CONCLUSIONES La sustitución del myhtos por el logos que caracterizó al florecimiento intelectual griego desde el siglo VI a. C. y dio origen con Hipócrates a que la medicina saliera de los templos, no supuso que esta tuviera un carácter científico al modo actual. Basada en los principios filosóficos de la época y limitada por el respeto al cuerpo humano como algo sagrado, nació con unas carencias anatómicas que dieron origen a la teoría humoral como explicación de las enfermedades, como alteración de la physis. Este bagaje fue aprovechado por Galeno y la medicina romana y mejorado con un mejor conocimiento anatómico, pero sin apartarse de la teoría humoral. La Edad Media supuso en Occidente una vuelta a la espiritualidad, siendo la medicina árabe la depositaria y transmisora de un galenismo que había adquirido por su contacto con el Imperio Bizantino. La medicina de la Edad Moderna arranca desde este galenismo arabizado que es transmitido en las universidades mediante el método escolástico, más adecuado para estudios teológicos, filosóficos y canónicos. Esta corriente fue hegemónica en la medicina castellana hasta bien entrado el siglo XVI, siendo el texto eje en la formación médica la traducción latina del Canon de Avicena, para cuyo estudio existieron cátedras específicas en las universidades. A mitad de la centuria es desplazado por una corriente humanista que desprecia las traducciones medievales y la interpretación de los árabes de los textos clásicos, volviendo a la traducción al latín de los textos griegos originales. El máximo representante en Castilla fue Andrés Laguna, quien reivindicó la enseñanza junto al cadáver, y la universidad de Alcalá el centro de referencia, siendo el burgalés Francisco Valles su médico más influyente en Europa, quien utilizó la nueva anatomía para fundamentar o rectificar las afirmaciones de Galeno, pero convirtiendo a Hipócrates en el modelo, de cuyas obras hizo nuevas traducciones y comentarios. La postura galénica de que la observación era crucial en anatomía, sirvió de base para que algunos médicos de inspiración galenista, como Vesalio, rebatieran los postulados del maestro, basados algunos en la disección de animales, al generalizarse la disección de cadáveres humanos durante el Renacimiento. Un factor principal en la pervivencia del método escolástico de enseñanza fue la escasez y elevado precio de los libros, lo que contribuyó a que la enseñanza siguiera  basándose en la palabra hablada. El progresivo aumento de libros y grabados de anatomía impresos durante el transcurso de la Edad Moderna fue un factor decisivo, aunque no suficiente, para la circulación de nuevas ideas y un cambio lento, casi imperceptible en Castilla, del modelo de enseñanza durante el periodo. A pesar de la menor consideración académica y social con respecto a otros estudios como Leyes o Teología, la Medicina fue, con diferencia, la actividad científica más reconocida en el siglo XVI, con un aumento progresivo de las publicaciones durante esa centuria. A mitad de siglo la reforma vesaliana de la anatomía, con la práctica generalizada de la disección de cadáveres, supuso el hito más importante para la renovación del saber médico. Esta fue más importante en la corona de Aragón que en la de Castilla, por su cercanía a los territorios italianos y a la universidad de Montpellier, siendo Valencia el foco desde el que se irradiaría al resto de la península. En Castilla fue Alcalá el centro pionero, por delante de Salamanca y de Valladolid, donde el galenismo arabizado prolongó su vigencia, siendo la cátedra de Prima de Avicena la base del conocimiento anatómico durante toda la centuria, y los textos médicos fundamentales el Canon de Avicena, De usum partium de Galeno y el tratado de cirugía de Guy de Chauliac. El galenismo humanista pierde su hegemonía en Castilla en el último tercio del XVI, debido al retorno a la escolástica propio de la contrarreforma, siendo el vallisoletano Luis de Mercado, con su Opera omnia, la máxima figura europea del escolasticismo médico contrarreformista. Aunque conocedor de las novedades anatómicas y de la teoría del contagio de Fracastoro, su propósito fundamental fue refutar lo que se oponía al sistema galénico tradicional, como la circulación pulmonar, y volver al sistema tradicional escolástico de enseñanza. La Corona de Castilla tuvo un balance positivo en su aportación a la ciencia médica durante la primera mitad del siglo XVI, truncándose la comunicación científica con el resto de Europa a partir de la Pragmática de Felipe II de 22 de noviembre de 1559, entrando en una fase de decadencia durante todo el Seiscientos, produciéndose un colapso en la producción científica que afectó en primer plano a la Medicina. En la etapa final del siglo, ya en franca ruptura con el galenismo, cuando en Europa había un crecimiento exponencial, en Castilla no se habían recuperado las cifras editoriales del reinado de Felipe II. Las novedades médicas encontraron, sobre todo en el XVII, una barrera compuesta por las doctrinas del galenismo tradicional y por unas instituciones académicas anquilosadas y  cerradas a las novedades que estaban apareciendo en Europa y a la incorporación de hombres nuevos en la enseñanza. Esta seguía anclada a un escolasticismo desfasado, protegido por los intereses de sus dirigentes y por la conexión religiosa que protegía los esquemas del aristotelismo escolástico. La aceptación obligada de algunas de las nuevas teorías por parte del galenismo más cerrado, como la de la circulación de la sangre que resultaba incontestable incluso para estos, estuvo condicionada a su encaje dentro de la teoría humoral general, incluso afirmando que Hipócrates y Galeno ya la conocían, aunque no la hubieran formulado. Este encaje forzado supuso un verdadero, gigantesco e inútil esfuerzo intelectual, plasmado en multitud de libros y escritos, con tal de no abandonar los principios generales de la medicina antigua ante las nuevas evidencias. A su vez, los médicos “romancistas” formados fuera de las universidades bajo un sistema gremial y con menos capacidad para asumir novedades adoptaron los mismos postulados galénicos que los médicos “latinos” universitarios. La pervivencia de las teorías hipocráticas no fue una característica exclusiva de la medicina española. El inglés Thomas Sydenham, considerando uno de los renovadores de la medicina en la Edad Moderna y referente de los “novatores” como Cabriada, a finales del XVII sigue encajando sus descubrimientos sobre el origen de las enfermedades en los principios clásicos de la teoría humoral. Hasta bien entrado el siglo XVIII el método escolástico de enseñanza fue principal y obligatorio en las universidades castellanas, siendo el Protomedicato el organismo responsable de su mantenimiento, así como de señalar las materias y autores que debían ser “leídos” en las aulas, entre los cuales seguían estando los clásicos griegos y el galenismo medieval arabizado como eje de la enseñanza, a los que complementaban y perfeccionaban los nuevos descubrimientos, pero sin perder su papel central. La creación de la Regia sociedad de Sevilla finales del XVII abrió una nueva etapa en el panorama científico español, siendo el germen de la primera fase renovadora de la medicina en el primer tercio del siglo XVIII. La medicina española de mediados y finales del XVIII, encarnada en la figura de Andrés Piquer, adopta una postura ecléctica en la que siguen vigentes elementos del método hipocrático como la observación y el raciocinio, conjugados con la tendencia sistematizadora de la patología inaugurada con Boerhaave.  En el ámbito universitario, la “reforma carolina” iniciada con el plan de estudios de 1771, fue más allá de los cambios propuestos por unos claustros todavía muy conservadores y anquilosados en el pasado, como el de Valladolid. Su rechazo del galenismo arabizado medieval por considerarlo cosa de judíos y moriscos, no supuso la apertura a la nueva medicina, sino una vuelta al hipocratismo primitivo como depositario del saber médico “auténtico”. No fue hasta la unificación de los estudios de medicina y cirugía en 1799 y el nuevo plan de estudios de seis años cuando verdaderamente se modernizó la enseñanza y el saber médico, dejando atrás el lastre que supusieron durante siglos para su renovación el método escolástico, la medicina humoral hipocrática y el galenismo arabizado. En definitiva, la larga carrera hacia la modernidad de la Medicina no termina en el siglo XVI, con el comienzo de la Edad Moderna, ni en el siglo XVII, el de la “revolución científica”, sino a finales de la misma en el XVIII con el movimiento ilustrado y el florecimiento de las ciencias experimentales. 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