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Las mujeres y su papel en la conservación de la biodiversidad. Aprendizaje feminista en las aulas

Baeza Ordax, Laura

Abstract

Departamento de Química Analítica

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FACULTAD DE CIENCIAS MÁSTER EN PROFESOR DE EDUCACIÓN SECUNDARIA OBLIGATORIA Y BACHILLERATO, FORMACIÓN PROFESIONAL Y ENSEÑANZAS DE IDIOMAS ESPECIALIDAD FÍSICA Y QUÍMICA TRABAJO FIN DE MÁSTER Las mujeres y su papel en la conservación de la biodiversidad. Aprendizaje feminista en las aulas. Autora: Laura Baeza Ordax Tutoras: ANA MARÍA ARES SACRISTÁN SILVIA VALVERDE BASTARDO Curso 2022/202 1 Aclaraciones previas: Entendiendo como feminismo la amplitud de movimientos que persiguen la igualdad de los derechos, la eliminación de sistemas de opresión, la justicia y reparación desde diferentes ángulos y contextos, este trabajo no ambiciona, en ningún caso, resumirlos aquí, ni congregarlos a todos, puesto que en la diversidad de acciones se encuentra su fuerza transformadora. Sí se postula desde el feminismo, porque sin él, no serían posibles este tipo de trabajos que buscan revisar el status quo en busca de mayor equidad, justicia social y ecológica. En cuanto al uso del lenguaje, se empleará género neutro y lenguaje inclusivo en la medida de lo posible y el femenino cuando se refiera a colectivos feminizados, grupos de mujeres o con mayoría femenina. 2 Resumen Este trabajo pretende servir como material complementario para la enseñanza de las ciencias en clave feminista. Está pensado como un material de apoyo para el profesorado que imparte la asignatura de Cultura Científica en 4º curso de la Educación Secundaria Obligatoria. En él se plantea la importancia de la protección de la biodiversidad y las consecuencias de la acción humana tanto en los ecosistemas, como en la salud de las personas y en particular de las mujeres. Se hace, por tanto, un recorrido interdisciplinar y con perspectiva de género de las dinámicas que generan algunos de los grandes problemas medioambientales y la consecuente pérdida de biodiversidad a diferentes escalas local y global. Persigue dar a entender las relaciones de interdependencia que hace que proteger el entorno natural vaya estrechamente unido con garantizar los derechos de todas las personas, siendo el objetivo en común con el movimiento feminista. Finalmente, se proponen algunas actividades para orientar la enseñanza de la ciencia medioambiental con perspectiva feminista. Palabras clave: Biodiversidad, feminismo, igualdad, medio ambiente, ciencia, ecología, cultura científica, profesorado Abstract This work aims to serve as complementary resource for the teaching of sciences in a feminist key. It is planned for the subject of Scientific Culture in 4th grade of Secondary School as a support material for teachers. It points the importance of protecting biodiversity and the impact of human action both on ecosystems and on the health of people, particularly on women. Therefore, an interdisciplinary journey is made from the gender perspective of the dynamics that generate some of the great environmental problems and the consequent loss of biodiversity at different local and global scales. It marks the relationship of interdependence between protecting the natural environment and guaranteeing the rights of all people, this being a common objective with the feminist movement. Finally, some activities are proposed to guide the teaching of environmental science with a feminist perspective. Key words: Biodiversity, feminism, equality, environment, science, ecology, scientific culture, professorate 3 Indice de contenido 1. Introducción........................................................................................................................ 7 1.1. Importancia de la biodiversidad. ................................................................................. 7 1.2. Importancia de incluir enfoque de género en la educación ....................................... 8 2. Objetivos. .......................................................................................................................... 10 3. Justificación y contextualización. ..................................................................................... 11 3.1. Marco académico ...................................................................................................... 11 3.2. Sistema educativo ..................................................................................................... 13 3.3. Percepción del feminismo en las aulas ..................................................................... 16 3.4. Educación medioambiental. ...................................................................................... 17 4. Pérdida de biodiversidad. ................................................................................................. 18 4.1. Causas de la pérdida de biodiversidad .......................................................................... 19 4.1.1. Ecosistemas terrestres ....................................................................................... 19 4.1.2. Zonas urbanas e industriales ............................................................................. 21 4.1.3. El agua ................................................................................................................ 22 4.2. Enfoque global........................................................................................................... 25 5. La relación de las mujeres con la biodiversidad. .............................................................. 26 5.1. Relación de dependencia de las mujeres con los recursos naturales ....................... 26 5.2. Impacto de la pérdida de biodiversidad en la salud ................................................. 29 6. Protección de la biodiversidad ......................................................................................... 32 7. El papel de la mujer en la conservación de la biodiversidad............................................ 34 7.1. Conocimiento tradicional y el rol de la mujer en la conservación. ........................... 34 7.2. Científicas ambientalistas.......................................................................................... 35 7.3. Empoderamiento comunitario femenino en la conservación de la biodiversidad ... 38 7.3.3. Activismo medioambiental colectivo ................................................................. 39 7.4. Mujeres en el poder .................................................................................................. 41 8. Aplicación en el aula ......................................................................................................... 43 8.1. Metodología .............................................................................................................. 43 8.2. Actividades complementarias. .................................................................................. 45 9. Conclusiones ..................................................................................................................... 47 Bibliografía ............................................................................................................................... 49 4 Indice de imágenes: Ilustración 1. ODS. Naciones Unidas. (25 de septiembre de 2015). Objetivos de Desarrollo Sostenible. Recuperado el 16 de junio de 2023 de https://www.un.org/sustainabledevelopment/wpcontent/uploads/sites/3/2015/01/S-SDG-Poster_-Letter.jpg................................... 12 Ilustración 2. INE. (2020). Mujeres graduadas en educación superior en España en 2020. Recuperado el 13 de junio de 2023 de (INE)ttps://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&c=INESeccion_C&cid=1259925481157 &p=1254735110672&pagename=ProductosYServicios%2FPYSLayout¶m1=PYS Detalle¶m3=1259924822888 ............................................................................ 14 Ilustración 3. INE. (2020). Tasa de graduados en ciencias, matemáticas, informática, ingeniería, industria y construcción en la UE por periodo (1.000 personas de 20 a 29 años). Serie 2013-2020. Recuperado el 13 de junio de 2023 de https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&c=INESeccion_C&cid=1259925481712&p =1254735110672&pagename=ProductosYServicios%2FPYSLayout¶m1=PYSDet alle¶m3=1259924822888 .................................................................................. 15 Ilustración 4. Evolución contaminación orgánica de los ríos 2010-2020. Ministerio de Agricultura, Pesca y alimentación, 2022. .................................................................. 23 Ilustración 5. Contaminación por nitratos en estaciones subterráneas 2010-2020. Ministerio de Agricultura, Pesca y alimentación, 2022. ............................................................. 23 Ilustración 6. Porcentaje de mujeres titulares de explotaciones agrícolas en propiedad, respecto al total de titulares de explotaciones agrícolas por CCAA. (Imagen extraída del INE) ....................................................................................................................... 28 Ilustración 7. Porcentaje de mujeres titulares de explotaciones agrícolas en régimen de arrendamiento, respecto al total de titulares de explotaciones agrícolas por CCAA. (Imagen extraída del INE). ......................................................................................... 28 Indice de tablas: Tabla 1. Presencia de hombres y mujeres en los libros de texto de la ESO en las asignaturas de ciencias (Navajas, 2014). ................................................................................................ 16 Tabla 2. Indicadores de calidad del suelo y del agua. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. (Primer semestre de 2022) ..................................................................... 21 5 Listado de abreviaturas ADN – Ácido desoxirribonucleico CCAA - Comunidades Autónomas CEO – Director/a Ejecutivo/a COVID-19 - Enfermedad infecciosa del coronavirus SARS- CoV-2 DBO5 - Demanda biológica de oxígeno ESO - Educación Secundaria Obligatoria ESP - España FAD - Fundación de Ayuda contra la Drogadicción FAO - Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FIDMC - Centro de Monitorización de Desplazamientos Internos INE - Instituto Nacional de Estadística LOMLOE - Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación MIT – Instituto Tecnológico de Massachusetts NL/AC – No labranza7 agricultura de conservación OECD - Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos OMS – Organización Mundial de la Salud (WHO) ONU – Organización de las Naciones Unidas (UN) PAC – Política Agraria Común PE – Polietileno PET - Polietileno tereftalato PIB – Producto interior bruto PPP – Polipropileno PS – Poliestireno PVC – Policloruro de vinilo REDMIC - Red de Mujeres Indígenas en la Ciencia RUIICAY – Red de Universidades Indígenas Interculturales y Comunitarias de Abya Yala SEO Birdlife – Sociedad Española de Ornitología UAIIN - Universidad Autónoma Indígena Intercultural UE - Unión Europea UN - Naciones Unidas UNAM – Universidad Nacional Autónoma de México URACCAN - Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense OIM – Organización Internacional para las Migraciones ODS - Objetivos de Desarrollo Sostenible STEM - Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas TFM - Trabajo Fin de Máster TIC - Tecnologías de la Información y las Comunicaciones UNESCO - Organización de las Naciones Unidas para le Educación, la Ciencia y la Cultura 6 WHO – Organización Mundial de la Salud WWF - Fondo Mundial para la Naturaleza (World Wildlife Fund) 7 1. Introducción. 1.1. Importancia de la biodiversidad. La biodiversidad es un concepto muy amplio, que abarca el conjunto de seres vivos, su variación genética y las complejas relaciones que generan con el entorno. Esto incluye no sólo plantas animales, sino también microorganismos como hongos, bacterias, etc. El rol de la biodiversidad es crucial, no sólo para la vida humana, sino para la salud de los diferentes ecosistemas, ya que tiene efectos sobre el clima al intervenir de forma importante en los ciclos del agua, la regulación de temperatura, humedad ambiental y la concentración de dióxido de carbono (gas de efecto invernadero) (Parlamento Europeo, 2020); además, interviene en la geología modificando la estructura del suelo y enriqueciéndolo con materia biológica (Lukac, 2017), previniendo inundaciones y deslizamientos de tierra (Perrigo, 2019). Esto no tiene sólo importancia desde el punto de vista científico, sino que tiene un peso enorme en el desarrollo socioeconómico de las sociedades (Nakashizuka, 2004). Una biodiversidad equilibrada y sana es imprescindible para el bienestar y la convivencia, ya que su degradación desemboca en problemas masivos de escasez de recursos, migraciones, epidemias y conflictos. Los problemas medioambientales ya tienen consecuencias sobre la vida de muchas poblaciones, especialmente sobre las que más dependen su entorno natural, vinculadas a la tierra, mayoritariamente agricultoras, sustentadas en el autoconsumo o aquellas que viven en zonas tensionadas por los agentes meteorológicos. Esta dependencia se enfatiza en el entorno rural, las poblaciones indígenas y, con mayor intensidad, en el caso de las mujeres (Helleiner, 2022; Van Haaften, 2003). La actividad humana está causando la extinción de gran número de especies con repercusiones de las que aún no tenemos consciencia, debido a la compleja red de interdependencias entre ella y el medio (McCallum, 2015). Se considera que sólo el 2,9% de la superficie terrestre se mantiene intacta, lo que resulta insuficiente para la conservación de la biodiversidad (Plumptre y Baiseo, 2021). En este punto, se hace imprescindible una acción inmediata a nivel global que proteja el patrimonio natural tanto física como legalmente. Que eduque a la población para que vele por ello, ya que la biodiversidad es fuente de alimentos, aire limpio, agua, medicamentos y materias primas. Además, actúa como barrera contra las enfermedades, amortigua el cambio climático, supone casi el 50% del producto interior bruto mundial (PIB) y es el medio indispensable para el desarrollo de diversos sectores económicos (Consejo Europeo, 2023). 8 1.2. Importancia de incluir enfoque de género en la educación La educación formal es uno de los factores que define el rumbo de las sociedades a medio-largo plazo, y capacita a las personas para que creen y modifiquen su individualidad y contexto social desde la reflexión y una conciencia crítica (Munita, 2014), fundamental para orientar al alumnado hacia la equidad, el desarrollo sostenible y la justicia social. Teniendo en cuenta que la condición de género genera una desigualdad en cuanto a las posibilidades de vida, es necesario aplicar un enfoque de género en las metodologías docentes. Y para ello se deben poner sobre la mesa las opresiones y limitaciones que afectan a la vida de las mujeres, para poder transformar sus estereotipos, expectativas y posibilidades de desarrollo personal. Continuando con la lógica de oposición contra todas las desigualdades, las pedagogías feministas no se conforman con desmontar la educación patriarcal, sino que van más allá poniendo en cuestión el sistema colonial, clasista y racista que jerarquiza a unas personas sobre otras (Bejarano, 2019). Para hacerse a la idea de la situación, las Naciones Unidas en su último informe sobre Desarrollo Humano, 2023 GENDER SOCIAL NORMS INDEX, publicaba el dato de que el 25% de las personas piensan que está justificado que un hombre golpee a su mujer y más del 40% de la población mundial opina que los hombres son mejores líderes. Las mujeres y niñas son estadísticamente más propensas a sufrir pobreza, violencia sexual, inseguridad alimentaria, ansiedad y desórdenes depresivos; tienen menor acceso a la tierra, a la riqueza y a los puestos de decisión. Por si fuera poco, a raíz de la pandemia mundial del COVID-19, han aumentado los embarazos adolescentes, la mortalidad materna y el riesgo de violencia sexual contra niñas y mujeres, según The Gender Snapshots 2022. Parece impensable que se niegue la existencia de la desigualdad de género cuando, lamentablemente, tantos datos lo ponen de manifiesto. De hecho, según datos ofrecidos por la FAD en 2021 ha aumentado la tendencia a justificar o negar la violencia contra las mujeres. En España, el 20% de los jóvenes varones de entre 15 y 29 años opinan que es un “invento ideológico”, el 24,4% que es un fenómeno inevitable y el 15,4% que no representa un problema si es de “baja intensidad” (De la Cruz, 2022). Aun así, en una perspectiva más amplia, hay un movimiento interseccional fuerte que empuja hacia la igualdad en el que las mujeres, personas racializadas y migrantes y disidentes del sistema sexo-género-sexualidad tienen un enorme protagonismo. La asignatura de Cultura Científica de 4º curso de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) genera un marco excepcional para la reflexión y el aprendizaje sobre desarrollo sostenible y las consecuencias de los desequilibrios del medio ambiente en la salud de las personas, y en concreto de las mujeres. La asignatura permite un enfoque multidisciplinar y holístico que relacione la ecología con el desarrollo humano y la justicia social. Entendiendo que para este proceso de enseñanza-aprendizaje es necesario atender a espacios diversos 15 Por otra parte, si atendemos a los datos, las mujeres que estudian carreras relacionadas con la agricultura, silvicultura, pesca y veterinaria representan sólo un 0,6% del total de personas graduadas en 2020. Es decir, hablamos de carreras relacionadas con el cultivo de la tierra, el mantenimiento y aprovechamiento de bosques, la explotación de caladeros, la cría de animales y, en general, relacionadas directamente con la biodiversidad y su utilización como fuente de recursos. A nivel mundial, el porcentaje de mujeres dentro de carreras de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) es el 19,9%, (UN Women, 2022), aunque en España el porcentaje roza el 30% (INE), la proporción de hombres-mujeres sigue estando lejos de ser igualitaria. El desinterés por este tipo de conocimiento empieza a desarrollarse en la preadolescencia y adolescencia. Aparentemente, las adolescentes cuentan con pocos referentes femeninos en este tipo de carreras, los estereotipos sociales, el contexto masculinizado y la orientación académica y familiar suele recomendarles carreteras como medicina cuando éstas muestran amplias aptitudes para las ciencias (Ministerio de Igualdad, 2020). Ilustración 3. INE. (2020). Tasa de graduados en ciencias, matemáticas, informática, ingeniería, industria y construcción en la UE por periodo (1.000 personas de 20 a 29 años). Serie 2013-2020. Recuperado el 13 de junio de 2023 de https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&c=INESeccion_C&cid=1259925481712&p=1254735110672&pagename=Producto sYServicios%2FPYSLayout¶m1=PYSDetalle¶m3=1259924822888 16 3.3. Percepción del feminismo en las aulas La perspectiva de género se entiende como el análisis de carácter académico, científico y político en lo que refiere a las características, diferencias, expectativas, conflictos y las complejas relaciones que acontecen en torno al género (De Los Ríos, 2018). Este enfoque que permite evidenciar y analizar las dinámicas que pasan desapercibidas en bajo el paraguas de “lo normal” y que perpetúa la desigualdad y la discriminación hacia las mujeres y la diversidad. El informe sobre La situación de la violencia contra las mujeres en la adolescencia en España de 2021 muestra una reducción de la violencia de género entre 2013 y 2020. El informe pone de manifiesto la eficacia de las actividades enfocadas en la defensa de la igualdad, ya que, permite entre otras cosas, reconocer, detectar y detener conductas de abuso y violencia. Aunque parece que ha aumentado el rechazo hacia conductas sexistas, aún hay casos en que se justifican entre las y los jóvenes. Por otra parte, la institución educativa no está exenta de sexismo. Los propios libros de texto de secundaria reproducen roles de género en el modo de mostrar a las mujeres, en el uso del lenguaje y tienen una representación femenina de entre el 10 y el 13%, que cae al 8% en asignaturas de ciencias (Navajas, 2014). Parte del profesorado y futuro profesorado muestra actitudes sexistas que van desde la condescendencia hasta la hostilidad (Rotaeche, 2022). Y el propio contenido omite las aportaciones de mujeres en las diferentes disciplinas incluidas las ciencias (Manassero, 2003). Tabla 1. Presencia de hombres y mujeres en los libros de texto de la ESO en las asignaturas de ciencias (Navajas, 2014). 17 Por todo ello, se hace imprescindible una educación con perspectiva de género que proteja la salud física y mental de las adolescentes y persiga el desarrollo personal, académico y profesional igualitario. Y esto debe comenzar por el propio sistema educativo, los materiales y el profesorado, ya que la educación con perspectiva de género no consiste en repetir consignas feministas, lo cual se ha comprobado que genera un rechazo entre parte del alumnado (Rotaeche, 2022). Consiste en transformar ideas, actitudes y maneras de actuar y crear un marco referencial en el que las y los adolescentes puedan cambiar sus expectativas e imaginario, hacia otro más diverso e igualitario. 3.4. Educación medioambiental. El problema climático y medioambiental ha pasado de ser un asunto menor, a ser una de las preocupaciones prioritarias para el 80% de las personas jóvenes en 2022 y están a favor de políticas contundentes tales como la descarbonización del modelo productivo o la transición energética (INJUVE, 2022). Durante décadas, se ha hecho hincapié en las acciones individuales tales como la separación de basuras o el ahorro de agua y energía. Estas medidas son imprescindibles, pero insuficientes para atajar el problema. Se ha depositado todo el peso del cuidado medioambiental en conductas individuales, poniendo la responsabilidad sobre la ciudadanía y despistando la atención de un problema mucho mayor. La emergencia climática es al mismo tiempo una emergencia social. La causa última de ambos problemas es el sistema de producción y consumo deslocalizado que antepone unas personas sobre los ecosistemas y otras personas. Algunos grupos de personas jóvenes ya son conscientes de que es necesario acciones a todas las escalas y se organizan para informarse y movilizarse. Estos movimientos además tienen un fuerte carácter feminista, no sólo por la participación y liderazgo por parte de mujeres y jóvenes, sino porque comprenden la relación entre justicia ecológica e igualdad que se propone desde la ética de los cuidados. El profesorado debe actualizarse, formarse e informarse para educar en conciencia ecológica e igualdad, desde un punto de vista crítico y coherente con el mundo y las dinámicas de poder que entran en juego. De lo contrario, las y los jóvenes se sienten engañados por las generaciones previas que les dejan el planeta y sus propias vidas, en una situación precaria. 18 4. Pérdida de biodiversidad. Se suele entender la pérdida de biodiversidad teniendo en cuenta sólo las especies animales superiores, mientras que se trata de un conjunto complejo de seres vivos y sus interacciones, entre los que se incluyen microorganismos, insectos, hongos, vegetales y todas las relaciones de interdependencia que regulan el equilibrio de un ecosistema; y que, a su vez, se relaciona con otros ecosistemas a nivel global. Por tanto, la pérdida de diversidad no es una cuestión sencilla, sino que genera una cadena de consecuencias, en ocasiones, difícil de analizar. La degradación del medio ambiente y la pérdida de recursos naturales produce cambios culturales bruscos y aumenta el riesgo de pobreza entre comunidades vulnerables. Dando lugar a división en las comunidades y conductas que pueden acelerar la degradación, en lugar de impedirla (Van Haaften, 2003). Además, altos niveles de ansiedad y marginación se intensifican en el caso de las mujeres, tradicionalmente con menos poder y capacidad de decisión y cuya seguridad se puede ver comprometida, tanto si tienen que migrar, como si migran los varones de sus núcleos familiares, según recogen diversos estudios realizados en comunidades de Mali, Burkina Faso y Costa de Marfil (Van Haaften, 2003). El agua tiene mucho que ver con la capacidad de adaptación de las comunidades a su entorno, ya que es indispensable en los hogares, para el ganado, el riego, actividades relacionadas con la pesca, marisqueo o acuicultura y actividades industriales y productivas. Por tanto, su desequilibrio, tanto por exceso (subidas del nivel del mar, inundaciones, huracanes, tsunamis), como por defecto (sequías, trasvases descontrolados) o su contaminación, ejerce mucha presión sobre la vida de las personas e incluso las fuerza al éxodo (Wennersten, 2017). Teniendo en cuenta que el acceso al agua está, en muchos casos, regulado y vinculado a la propiedad de las tierras, y el reparto de éstas dista de ser equitativo como se expondrá más adelante, se deduce que el derecho al uso del agua tampoco lo es. Según la ONU, 1000 millones de personas no tienen acceso a agua potable (ODS 12, 2015). La degradación de los ecosistemas y los agentes medioambientales extremos han generado ya grandes flujos de migración forzosa como señala la IOM (2014), habiéndose producido sólo en 2018, 16,1 millones de desplazamientos según la IDMC (Internal Displacement Monitoring Center, 2018). 19 Estos desplazamientos, ya de por sí traumáticos, tienen un efecto diferencial sobre las mujeres y menores, que sufren una exposición mayor a abusos sexuales, secuestros y otras violencias (Willers, 2016). 4.1. Causas de la pérdida de biodiversidad Las causas de la pérdida de biodiversidad son diversas y a menudo se interrelacionan entre sí, resultando complejo el análisis independiente de cada una de ellas. El cambio en el uso del suelo, la sobreexplotación de recursos (caza, pesca, minería y otras actividades extractivistas), la deforestación, la contaminación, el cambio climático, el descenso de polinizadores o la introducción de especies invasoras, entre otras, generan una enorme presión sobre los ecosistemas, en algunos casos, de manera irreversible. 4.1.1. Ecosistemas terrestres La destrucción de los hábitats naturales para destinarlos a otros usos es uno de los principales factores de pérdida de biodiversidad en todo el planeta. El uso del suelo como superficie de cultivo o tierras de pastoreo desplaza a las especies autóctonas y genera degradación del suelo, aumento de emisiones de efecto invernadero, además de pérdida de biomasa. Se estima que un 38% de la superficie mundial es terreno agrícola, del cual, un tercio se emplea para cultivo y dos tercios como praderas y pastizales para ganadería (FAO, 2020). En el contexto de España, el 32,87% del territorio se destina a tierras de cultivo, el 18,76% a pastizales y prados y el 39,77% es superficie forestal. En los últimos años, se ha producido un descenso de la superficie que antes ocupaban pastos naturales, barbechos y eriales, (Ministerio de Agricultura, Pesca y alimentación, 2022), lo que tiene consecuencias negativas para la flora y fauna silvestre que se desarrolla en ese tipo de terrenos, como por ejemplo insectos polinizadores, que suponen un eslabón importante para el equilibrio de los ecosistemas, la reproducción de algunas especies y la productividad de muchos cultivos. Esto se acentúa cuando se trata de monocultivos ya que suponen grandes extensiones sin variedad biológica y habitualmente acompañado de tratamiento con plaguicidas, que no son suficientemente selectivos como para matar únicamente a las especies perjudiciales para la producción, sino que erradican un amplio espectro de animales, plantas y microbioma (Parlamento Europeo, 2021). Teniendo en cuenta, que el 80% de las tierras cultivadas se destinan a la alimentación del ganado, el porcentaje total de tierras destinadas a la crianza de animales para consumo es mucho mayor que el destinado directamente a alimentación humana (Weindl, 2017). El consumo de proteínas de origen animal está en aumento en muchos lugares, lo que genera deforestación y desplazamiento de otros cultivos que suponen la base de la alimentación de 20 las comunidades. El ganado origina, además, el 32% de las emisiones de metano causadas por la actividad humana (UN Environment Program, 2021) y el 40% de las emisiones de amoniaco, gas con mayor efecto acidificante que el óxido de nitrógeno o el dióxido de azufre. Esta acidificación produce la lluvia ácida que afecta a la flora, los suelos y las aguas superficiales (FAO, 2015). El metano por su parte, es un gas de efecto invernadero causante del 30% del calentamiento global y está relacionado con la concentración de ozono a nivel del suelo, gas que produce hasta 1 millón de muertes prematuras al año por su toxicidad (UN Environment Program, 2021). Una investigación de la Global Assessment of Human-induced Soil Degradation (GLASOD) publicó datos en 1990 del estado del suelo, determinando que en torno a 1.964 millones de hectáreas estaban degradadas, (una superficie mayor que Canadá y Estados Unidos juntos), y aunque no hay datos posteriores, sólo podemos esperar que esta situación haya empeorado. Las condiciones del suelo están relacionadas con su riqueza en nutrientes, la capacidad de retención de agua y de material frente a la erosión, el pH, su contenido en materia orgánica, la capacidad de aireación y su microbiota (Ministerio de Agricultura, Pesca y alimentación, 2022). Esta degradación hace que las tierras requieran más aporte de fertilizantes para ofrecer el mismo rendimiento, (lo que conlleva otros efectos colaterales como la contaminación de aguas subterráneas), o incluso que sean inservibles para ciertos cultivos. La degradación se produce por la erosión en zonas con pendiente, si no se toman medidas de contención; por desertización; salinización, en zonas de regadío con drenaje insuficiente; por empobrecimiento de nutrientes como nitrógeno, fósforo, potasio, hierro o boro y la contaminación química de las tierras. La salinización de las tierras de regadío ya es una dificultad a nivel local en algunas zonas, especialmente en Asia, pero, además, el 70% del agua empleada para uso humano, está destinada a la agricultura y se prevé que la escasez de agua o la contaminación de ésta, sea un problema en 1 de cada 5 países en desarrollo (FAO, 2015). 21 Tabla 2. Indicadores de calidad del suelo y del agua. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. (Primer semestre de 2022). Informe anual de indicadores de medio ambiente, agricultura, pesca, alimentación y desarrollo rural 2021. Gobierno de España. https://www.mapa.gob.es/es/ministerio/servicios/analisis-y-prospectiva/iai2021_version_final_web_tcm30- 626537.pdf 4.1.2. Zonas urbanas e industriales En las zonas urbanas se consume el 60% de los recursos mundiales y se genera un 70% de las emisiones de carbono. La contaminación del aire y la falta de infraestructuras para el saneamiento adecuado (ODS 11, 2015) hace que sean importantes focos de contaminación. Es en las grandes urbes, además, se concentra la actividad industrial, que emite gases tóxicos o de efecto invernadero y vierte a los cauces cercanos excedentes de sus procesos, en muchos casos y según las normativas locales sin tratar (Kolpin, 2003). La industria textil tiene un enorme impacto sobre el entorno en el que se realiza y es a nivel global la segunda fuente de contaminación (sólo después de la industria petrolífera) y la tercera causa de degradación del agua y el suelo, siendo responsable del 20% de la contaminación del agua potable (Parlamento Europeo, 1-06-2023). Los tintes y químicos empleados en su producción son a menudo compuestos lipofílicos, no biodegradables y tóxicos causantes de diversas enfermedades crónicas como dermatitis, úlceras y cáncer respiratorio, problemas reproductivos o abortos (Tounsadi, 2020). Siendo además un sector productivo muy feminizado y sobre el que pesan numerosas denuncias de abusos laborales, condiciones de trabajo inseguras, jornadas interminables y explotación infantil (Hancock, 2016). 22 La minería y el fracking tienen efectos devastadores sobre los ecosistemas en los que se llevan a cabo, ya que desmontan la orografía de la zona, liberan gases de efecto invernadero, generan grandes cantidades de partículas en suspensión, filtran minerales pesados y acidifican las aguas de escorrentía y cauces destruyendo la vida natural de los mismos. Además, los minerales de conflicto, como el oro o el coltán, forman parte de la economía que financia conflictos armados en zonas como la República Democrática del Congo, generando una enorme inestabilidad y abusos sobre personas adultas y menores que trabajan en ello (Cartwright, 2016). 4.1.3. El agua La competencia por la disponibilidad de agua va en aumento, especialmente en las regiones que afrontan períodos de sequía o un aumento de la demanda por parte de sectores industriales o los núcleos urbanos en crecimiento. Se espera que en los próximos años, esta escasez afecte de manera severa en el Noreste de China, el Noroeste de India y el Suroeste de Estados Unidos, según la OECD, (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). La disponibilidad de agua depende no sólo de las reservas, sino también de la calidad. A nivel mundial, la actividad agropecuaria es el sector que más agua emplea y también la principal fuente de contaminación, por el uso de fertilizantes, pesticidas y el vertido de efluentes de las grandes ganaderías intensivas (OECD, 2017). 4.1.3.1. Aguas continentales En la última década, la contaminación por materia orgánica en los ríos de España ha aumentado notablemente, destacando el caso de la Cuenca del Duero. Para comprobar los niveles de contaminación orgánica se emplea el indicador de la Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO5). Los valores entre 0 y 3 mg/l indican baja contaminación, los valores entre 3 y 10 mg/l indican una contaminación media y los valores mayores de 10 mg/l señalan una alta contaminación del agua. Esto se refiere a la cantidad de oxígeno disuelto en el agua que se requiere para descomponer por medios biológicos, en 5 días, la materia orgánica presente en una muestra (Ministerio de Agricultura, Pesca y alimentación, 2022). 23 Ilustración 4. Evolución contaminación orgánica de los ríos 2010-2020. Ministerio de Agricultura, Pesca y alimentación, 2022. Las aguas subterráneas se ven afectadas también por los nitratos provenientes de la infiltración de fertilizantes empleados en agricultura y lixiviados de explotaciones ganaderas. Estas aguas dejan de ser aptas para el consumo humano cuando superan el valor de 50 mg/L lo que ocurre en un 25,1% de los puntos de control (Ministerio de Agricultura, Pesca y alimentación, 2022). Ilustración 5. Contaminación por nitratos en estaciones subterráneas 2010-2020. Ministerio de Agricultura, Pesca y alimentación, 2022. 24 La excesiva aportación de nutrientes inorgánicos al suelo para los cultivos, la explotación ganadera masiva, así como los vertidos industriales y residuales urbanas generan eutrofización de las aguas superficiales y subterráneas, modificando intensamente el tipo de fauna y flora autóctonas al producir una proliferación masiva de algas. Algunos estudios indican que otra de las causas principales de la pérdida de especies, es el uso de plaguicidas (Currie, 2003), como se expuso anteriormente. La superficie explotada por la actividad humana es muy superior a los territorios naturales protegidos, así pues, es necesario que las tierras explotadas sirvan también como reservorios de biodiversidad. Para ello, es necesario eliminar el uso de pesticidas, especialmente de aquellos de larga permanencia en los ecosistemas, ya que impiden la recuperación de biodiversidad incluso cuando se dejan de emplear. Éstos, además, amenazan las colonias de polinizadores, poniendo a su vez en peligro la reproducción de algunas especies vegetales y reduciendo la productividad de los cultivos. Aunque existen muchas especies polinizadoras, gran parte de esta labor corresponde a los insectos, como las abejas, mariposas, escarabajos, sírfidos, etc. Se estima que entre el 5 y el 8% de la producción mundial de los cultivos depende directamente de la polinización. El problema llega al punto de que algunas explotaciones agrícolas ya se polinizan a mano. (Parlamento Europeo, 2021) Ya existen algunas medidas que restringen el uso de ciertos plaguicidas en algunos lugares del mundo, pero las normativas no son igual de estrictas en todas partes, y en el caso de España difiere incluso entre términos municipales. Como en el caso del glifosato, un herbicida ampliamente usado, sobre cuya seguridad para la salud humana, hay una enorme controversia. A pesar de que muchos estudios evidencian su peligrosidad (Peillex, 2020), otros tantos la desmienten. Esto hace que esté prohibido su uso en algunos países, pero que otros, como España, a pesar del riesgo, sigan permitiendo su uso en algunos casos (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, 2022). 4.1.3.2. Mares y océanos Históricamente se ha empleado el océano como vertedero de todo tipo de residuos, asumiendo que en la inmensidad de las aguas no supondría un gran problema, o quizá simplemente obviándolo. La realidad se ha impuesto y muchos mares y océanos están plagados de plásticos, especialmente cerca de las costas, donde además hay mayor concentración de químicos de vertidos industriales, domésticos y de la agricultura y ganadería, provenientes de los ríos. Por lo que estas zonas pueden experimentar acidificación y eutrofización (ODS 14, 2015). La pesca descontrolada esquilma los caladeros, poniendo en peligro algunas especies. La pesca de arrastre, prohibida ya en muchos lugares, destruye el fondo marino, 31 Numerosos contaminantes afectan en mayor medida a las mujeres, por tener una mayor tendencia a bioacumular toxinas y por tener menores reservas de hierro, haciendo más vulnerable el cerebro a algunas moléculas. Las mujeres tienen un porcentaje mayor de grasa corporal que los hombres y muchas de estas sustancias son liposolubles con lo que se almacenan en las células adiposas (Rao, 2012). Tal como se explicaba anteriormente, los microplásticos sirven como substrato para la adsorción de moléculas liposolubles contribuyendo al aumento de la toxicidad. Además, las mujeres son más sensibles a los contaminantes debido al comportamiento cíclico de su sistema hormonal. Algunas sustancias, los llamados disruptores endocrinos, pueden producir efectos muy diversos. Mientras los problemas de fertilidad en hombres van en aumento, esa sensibilidad a la contaminación hace que las mujeres experimenten cambios en el ciclo menstrual, pubertad precoz, síndrome de ovario poliquístico, endometriosis y problemas reproductivos como reducción de la fertilidad, problemas en el desarrollo embrionario durante el embarazo o incluso variación de la tendencia del sexo de nacimiento (Valls Llobet, 2015). Los problemas reproductivos, suponen un doble perjuicio si tenemos en cuenta el fuerte estigma sobre las mujeres con problemas para tener descendencia en algunas comunidades y culturas; o que, en muchos lugares, no hay atención sanitaria gratuita (o accesible) en temas de salud sexual e incluso prohíben la interrupción del embarazo, hasta en casos de riesgo para la vida de la madre. La contaminación atmosférica es causante de 6,7 millones de muertes prematuras al año según la OMS. El 89% de estas muertes se dieron en países con bajos ingresos. Durante la reciente pandemia de COVID-19 supuso, además, un factor agravante de los síntomas. Los contaminantes con mayor incidencia sobre la salud de las personas son el monóxido de carbono, el ozono, el dióxido de nitrógeno, el dióxido de azufre y el material particulado. Algunos, como el monóxido de carbono o el dióxido de nitrógeno provienen de la quema incompleta de combustibles en cocinas o estufas poco eficientes, lo que tiene una mayor incidencia en las mujeres que se encargan de los cuidados y las personas a su cargo, por permanecer más tiempo expuestas a éstos (WHO, 2021). En cuanto a la investigación médica, existe un sesgo de género histórico que se está intentando corregir desde hace algunos años, y es que la experimentación de medicamentos y terapias se realizaba en animales macho, alegando que tienen una bioquímica más estable (Beery, 2018). Pero aún más, a raíz de los problemas producidos por la talidomida en el desarrollo fetal, los ensayos clínicos se realizaban únicamente sobre muestras masculinas, obviando a las mujeres y los efectos diferenciales, con lo que aún hoy se administran algunos medicamentos cuya respuesta ha sido estudiada sólo en hombres (Sosinsky, 2022). 32 6. Protección de la biodiversidad El territorio, ya sea terrestre o acuático, es el escenario en el que se desarrolla la biodiversidad, por lo que no podemos hablar de protección de las especies, vegetales o animales, incluida la humana, sin tener en cuenta la protección del mismo. Para contrarrestar todas estas dinámicas de degradación y pérdida de ecosistemas es necesaria una capacidad de acción sobre la tierra, o lo que es lo mismo, poder de decisión para protegerla de las decisiones que la destruyen. Según la ONU, sólo el 13% de la tierra agrícola está en manos de mujeres (ODS 5, 2015), lo que afecta automáticamente a la capacidad de decisión sobre el suelo. Por lo que, si las personas que estadísticamente tienen un mayor papel en la protección y cuidado del territorio y su biodiversidad no tienen poder sobre las tierras, se vuelve muy complicada esta labor. De ahí que la tenencia de tierras y la distribución de las mismas que incluya a mujeres es tan importante. La UE y sus Estados miembros se han comprometido a cumplir una estrategia para el 2030 con el objetivo de atajar la pérdida de biodiversidad. Ésta consiste en mantener al menos un 30% de la superficie terrestre y marina como áreas naturales, reestablecer ecosistemas degradados, además de establecer acuerdos vinculantes que reduzcan el uso de plaguicidas en un 50%, la plantación de 3.000 millones de árboles e invertir 20.000 millones de euros al año en impulsar la biodiversidad (Consejo Europeo, 2023). Algunos discursos depositan en la tecnología la esperanza de un remedio contra la emergencia climática, mientras que otros culpabilizan a la técnica del problema. Ha habido históricamente diversos intentos de conservación de especies y ecosistemas en espacios controlados más o menos artificiales, y si bien componen una fuente de información y conocimiento para el estudio, no tienen el peso suficiente como para compensar los efectos de la industrialización y la actividad humana. La ciencia y la tecnología no pueden contener la inercia global, pero sí pueden aportar conocimiento, recursos, estrategias y métodos para guiar un cambio de paradigma que priorice el cuidado de la tierra y su diversidad. Alicia Puleo (2008) habla del principio de precaución, que tenga en cuenta las consecuencias de las nuevas tecnologías y desarrollos en la salud del medio ambiente a corto, medio y largo plazo. A estas alturas, parece bastante obvio que la solución a la emergencia climática y la degradación del medio ambiente debe llevarse a cabo desde todos los sectores e incluyendo a todas las personas, con especial atención a aquellas más vulnerables. 33 Los Gobiernos, las organizaciones internacionales, las instituciones educativas, el sistema productivo y la población civil deben encaminarse hacia una transición energética sostenible, un modelo de consumo responsable y en definitiva una transición socioecológica justa basada en la solidaridad y la interdependencia (Svampa, 2020). 34 7. El papel de la mujer en la conservación de la biodiversidad. A pesar del panorama y de estar tradicionalmente excluidas de los puestos de poder, las mujeres se involucran más en el cuidado del entorno (Desta, 2017) y están tomando partido en todo tipo de iniciativas para el cuidado del medio ambiente y la biodiversidad, actuando desde diversas esferas, desde la producción de conocimiento científico, pasando por la organización civil, hasta la ocupación de puestos de decisión. 7.1. Conocimiento tradicional y el rol de la mujer en la conservación. Las mujeres han desarrollado un papel importante en las investigaciones de campo sobre agricultura orgánica desde principios del siglo XX, pero como ocurre en otros sectores, el panorama se ha ido masculinizando a medida que la materia tomaba prestigio y se profesionalizaba (Farnworth, C. & Hutchings, J., 2009), apartándolas de la investigación aun cuando desarrollaran tareas de docencia, trabajo de laboratorio y gestión (Vargas, 2020). La aplicación de técnicas agrícolas NL/AC (no labranza y agricultura de conservación) (FAO, 2015) y de agricultura orgánica permite recuperar suelos, reduciendo la necesidad de aporte de fertilizantes, crean un entorno seguro para la proliferación de polinizadores y recuperan estrategias naturales para el control de plagas, ayuda a retener agua y evitar la evaporación masiva, mejorando la eficiencia de los riegos y actuando como sumidero de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono (Seeberg-Elverfeldt, 2010). Este tipo de agricultura tiene un enorme potencial no sólo como amortiguador de la crisis medioambiental, sino como herramienta para la igualdad. Desde su tradicional presencia en las economías informales, utilizando los recursos naturales de manera sostenible como forma de vida, las mujeres y poblaciones indígenas poseen un conocimiento acumulado de gran valor al para el cambio de paradigma. El conocimiento acumulado sobre estas prácticas tradicionales y transmitido de manera oral históricamente ha sido en ocasiones infravalorado frente al conocimiento científico. De Sousa Santos (2007) proponía la ecología de los saberes, como una puesta en valor de diferentes conocimientos, incluidos el científico y los saberes tradicionales, como un diálogo de enriquecimiento mutuo. Esta propuesta epistemológica legitima, frente al colonialismo científico, el conocimiento de aquellas personas excluidas del entorno científico 35 y académico, véase, comunidades agricultoras, indígenas, aborígenes y paralelamente: las mujeres y los saberes feminizados. Estos conocimientos son cruciales para acometer la crisis medioambiental, pues en ellos radican las estrategias y modos de hacer para la recuperación de la biodiversidad y la protección de los territorios (Iño, 2017). En esta línea nació la Facultad de Estudios Nativos adscrito a la Universidad de Alberta (Canadá), se generan organizaciones como Red de Mujeres Indígenas en la Ciencia (REDMIC) en México, con programas de estancias posdoctorales para mexicanas indígenas de carreras STEM, (https://redmic.org.mx/), o se fundaron universidades como la Universidad Autónoma Indígena de México (http://www.uaim.edu.mx/), con titulaciones que van desde la Licenciatura en Sociología Rural hasta las Ingenierías en Biotecnología o Sistemas Computacionales, la Universidad Intercultural de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas Amawtay Wasi, en Ecuador, (https://uaw.edu.ec/), la Universidad Autónoma Indígena Intercultural (UAIIN) en Colombia o la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (URACCAN) (https://www.uraccan.edu.ni/), pertenecientes a la Red de Universidades Indígenas Interculturales y Comunitarias de Abya Yala (RUIICAY) (http://ruiicay.uraccan.edu.ni/#) alejándose de la lógica empresarial y retomando el rol social de la Universidad de generar conciencia crítica en intercultural. 7.2. Científicas ambientalistas No es llamativo, pero sí habitual, encontrar autoras en los artículos e informes sobre temas que “afectan a las mujeres”. Para muestra este documento, cuyas fuentes provienen mayoritariamente de autoras, no como un acto deliberado, sino como reflejo de los recursos disponibles. Esto cambia para el resto de las publicaciones. Se estima que el porcentaje de investigadoras en el mundo es del 30% (UNESCO, 2018). Aunque llegar a ser investigadora no garantiza iguales oportunidades. Un estudio realizado sobre 6849 artículos sobre ecología y zoología concluía que aquellos en los que aparece un hombre como investigador principal, el porcentaje de primeras autoras no alcanzan un 18%, mientras que aquellos en los que se trata de una investigadora principal, la proporción de primeras autoras sube casi hasta el 63%, lo que denota un claro sesgo (Salerno, 2019). Estos datos estadísticos señalan una desigualdad a la hora de dar oportunidades a mujeres, con lo que se entiende el marco en el que viven las estudiantes, profesionales e investigadoras y lo complicado que puede ser, incluso para aquellas más audaces, alcanzar puestos de prestigio. Se han documentado varias dinámicas que enfatizan este hecho, como el “efecto Matilda” (por la sufragista y escritora Matilda Joslyn Gage) que consiste en la invisibilización 36 y reconocimiento de los aportes de las mujeres, como le ocurrió a Rosalind Franklin y su trabajo en el descubrimiento de la estructura del ADN (Vargas, 2020). O el “efecto Mateo” que tiende a dar menor importancia a los trabajos realizados por personas desconocidas frente a los trabajos realizados por figuras consagradas, lo que por contexto, aplica más en mujeres (Vargas, 2020; Salerno, 2019), así como el hecho de nombrar la autoría de los trabajos mediante el apellido (sin nombre de pila) y que por tanto se asuma como varón. Aun así, existen numerosos casos de mujeres científicas que han tomado iniciativas y ocupado posiciones de liderazgo en los movimientos ambientalistas, transformado el arquetipo, creando conciencia desde sus disciplinas y siendo pioneras en un mundo de hombres. Ellen Swallow Richards (1842-1911) química y ecóloga estadounidense, se le considera la madre de la ingeniería ambiental. Fue la primera mujer admitida en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) donde promovió la apertura de un Laboratorio de Mujeres para dar oportunidades a las más brillantes, aunque no le permitieron doctorarse porque los profesores no quisieron otorgar el primer doctorado en química a una mujer. Logró que se abriera un comedor para familias trabajadoras donde se ofrecía comida cuyo poder nutricional se planificaba científicamente. Acuñó el término de “home economics” para referirse a la ciencia aplicada al entorno doméstico, empezando por la alimentación y acabando por la higiene y el saneamiento e instando a todas las mujeres a formarse, para lo que escribió libros sobre comida nutritiva, limpieza y contaminación de alimentos. Realizó numerosos experimentos sobre la calidad del agua, la comida y el aire, siendo el punto de partida para que Massachusetts acabara estableciendo el primer estándar de calidad del agua de Estados Unidos y la primera planta de tratamiento de aguas (García, 2014). Rachel Carson, (1907- 1964), bióloga marina estadounidense considerada la precursora de los movimientos ambientalistas. Escribió el libro que generaría conciencia ecológica en masa, Primavera Silenciosa (1962). En el que denunciaba las consecuencias del uso de pesticidas y desmontaba el ideal de progreso imperante. La reacción de la industria agroquímica no se hizo esperar, atacando no sólo sus ideas sino también su condición de mujer soltera y sin hijos. Finalmente se realizó una investigación desde el gobierno de John Kennedy que acabó por corroborar su teoría y creando como consecuencia la Agencia de Protección Ambiental (Andrés, 2018). Lynn Margulis (1938-2011) bióloga estadounidense que transformó el paradigma de la evolución con su teoría endosimbiótica, al proponer la cooperación como origen de las células eucariotas. Propuso la simbiogénesis como mecanismo evolutivo frente a la competencia y la lucha por la supervivencia como se pensaba. Su teoría fue rechazada durante décadas, antes de ser aceptada por la comunidad científica (Pérez, 2018). 37 Helia Bravo (1901-2001) la primera bióloga mexicana que publicó 8 obras sobre protozoos para especializarse después en cactáceas mesoamericanas. Doctora honoris causa, con 160 publicaciones y 60 descripciones taxonómicas. Por su contribución a la flora, algunos jardines botánicos como el de Puebla o la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) llevan su nombre como reconocimiento. A pesar de su brillante carrera pasó años retirada de la ciencia por petición de su marido, hasta que se divorció y retomó la investigación fundando la Sociedad Mexicana de Cactología, de la que se retiraría a los 90 años por problemas de artritis (Martínez, 2023). Vandana Shiva (1973- ) física, escritora y activista india, defensora del ecofeminismo que participó en el movimiento Chipko por la protección de los bosques. Fundó en 1981 la Research Foundation for Science, Technology and Natural Resource Policy, que promueve la agricultura ecológica, la protección de las semillas contra la privatización, el cuidado de la biodiversidad y fomenta la participación de mujeres en los movimientos ecologistas. Mediante el programa Navdanya, ha conformado bancos de semillas nativas y movilizando al campesinado para la lucha contra la política neoliberal de globalización que le empobrece (CCCB, 2017). Jane Goodall (1934-) primatóloga británica que estudia desde hace décadas la vida de los chimpancés salvajes de Tanzania. Ha demostrado que algunas conductas que se atribuían únicamente a nuestra especie son compartidas con otros primates, no sólo el uso de herramientas, sino también el pensamiento racional y emocional. Es una de las científicas activistas más importantes de nuestro siglo que promueve la conservación de la naturaleza desde el Instituto que lleva su nombre (https://janegoodall.es). May Berenbaum (1953-) entomóloga estadounidense que estudia la importancia de la polinización para la conservación de la biodiversidad, miembro de la Academia Nacional de Ciencias y editora jefe de su revista. Estudia la interacción entre los insectos y las plantas de las que se alimentan, así como el efecto de los productos químicos empleados y cómo desarrollar prácticas ecológicas en entornos naturales y agrícolas (https://sib.illinois.edu/profile/maybe). Aquí sólo se citan algunas de las científicas más relevantes en el campo de la conservación de la biodiversidad, aunque se puede encontrar gran cantidad de mujeres al bucear en la bibliografía. Sin embargo, resulta disparatado que sigamos sin conocer más que a un puñado de mujeres científicas en pleno siglo XXI. La pregunta no debería ser “¿Cuántas mujeres hay en la historia de la ciencia?”, sino “¿Qué mujeres faltan en la historia de la ciencia y por qué?”. 38 7.3. Empoderamiento comunitario femenino en la conservación de la biodiversidad Se ha comprobado que la acción colectiva en términos de protección del medio ambiente es más efectiva cuando se realiza con la participación de mujeres. Puede explicarse porque las mujeres que tienden a socializar formando redes informales de cooperación, a trabajar en grupos y a resolver los conflictos que puedan surgir; tienen una mayor tendencia al trabajo comunitario y, por otra parte, porque son más dependientes de los recursos naturales e individualmente tienen menos capacidad de toma de decisiones (Westermann, 2005). Esto sumado a la histórica invisibilización de las mujeres, hace que muchas veces los liderazgos se diluyan en el grupo y no trasciendan grandes figuras femeninas o incuestionables lideresas (ONU Mujeres, 2021). Comprometerse con causas comunes de manera colectiva logra un nivel de implicación muy superior a hacerlo de manera individual (Bouman, 2020). El grupo, acompaña, potencia y sostiene, y genera una sinergia que supera a la suma de las acciones individuales. De manera que, los movimientos sociales logran mediante la acción colectiva modificar inercias globales fuertemente arraigadas. Así, los movimientos ambientalistas tienen más éxito cuando se ejerce fuerza desde lo colectivo aplicado a situaciones concretas y locales, tal como dice el famoso lema “piensa globalmente, actúa localmente”. Los grupos que comparte valores, homogeneidad de intereses, tener objetivos claros y justos que se adecúan al contexto, etc, tienen más probabilidades de éxito. También cuando se organizan bajo normas sencillas y comprensibles para todo el grupo. Así, se reparten las tareas, responsabilidades, así como el miedo a las consecuencias negativas (He, 2021). La economista Elinor Ostrom (primera mujer en recibir el Nobel de Economía en 2009), define los “Ocho principios del diseño” para mejorar las posibilidades de éxito en la gestión de recursos comunes y las instituciones que lo llevan a cabo: 1. Límites claramente definidos. 2. Congruencia entre las reglas de apropiación y de provisión y las condiciones locales. 3. Acuerdos de elección colectiva. 4. La supervisión audita activamente las condiciones de los recursos colectivos y el comportamiento de los usuarios son responsables ante los usuarios comunidad. 5. Posibilidad de evaluar el comportamiento de las personas que participan y definir acciones en consecuencia. 6. Establecer mecanismos de solución de conflictos. 39 7. Reconocimiento de las normas establecidas por el grupo de manera que no puedan ser invalidadas por las instituciones externas. 8. Organización de las actividades, responsabilidades y reparto de las mismas desde las más pequeñas a las complejas, con las reglas que lo rigen (Ostrom, 1999). Salvando las distancias, establece un buen punto de partida para la acción colectiva, que implica dedicación, organización, compromiso y trabajo comunitario. 7.3.3. Activismo medioambiental colectivo A nivel mundial hay grandes organizaciones que trabajan por el clima desde hace décadas, como Greenpeace, WWF, o a nivel nacional, Ecologistas en Acción, SEO Birdlife (dirigida por la bióloga Asunción Ruiz) o Amigos de la Tierra que actúan desde la denuncia y las campañas masivas de visibilización, sensibilización y presión a Gobiernos e instituciones por agresiones contra el medio ambiente. Además, en los últimos años están surgiendo movimientos ecologistas a nivel mundial formados principalmente por personas jóvenes que ven cómo la degradación de los ecosistemas y el cambio climático compromete su bienestar y el de millones de personas en el mundo. Estos movimientos integran a su vez otras asociaciones y se organizan de manera independiente pero coordinada en cada intervención y lugar, emplean la acción no violenta y la performance para crear conciencia y exigir responsabilidad política, (Extintion Rebellion, Juventud por el Clima o Fridays For Future). Estos movimientos sociales están muy vinculados al feminismo y en algunos casos liderados o representados por mujeres, como es el caso de Fridays For Future, cuya figura más representativa es Greta Thunberg (2003-) que saltó a las portadas internacionales cuando aún era una adolescente. Otro ejemplo es Isra Hirsi (2003-), activista estadounidense que coordinó varias huelgas medioambientales en 2019, co-fundadora de US Youth Climate Strike, defiende además la interseccionalidad desde su identidad de mujer negra y musulmana (Hirsi, 2019). O Ridhima Pandey (2008-), activista india que presentó a los 9 años una demanda contra el gobierno de la India, por no haber llevado a cabo las medidas necesarias según el Acuerdo de París, tras verse afectada por las fuertes inundaciones producidas en el estado de Uttarakhand (Mujeres bacanas, 2017). 40 Existen diversas iniciativas que van desde gran alcance como la African Women’s Network for Community Management of Forests (REFACOF) que se encarga de trabaja para la redistribución de la tenencia de tierras y recursos forestales que incluya la participación de las mujeres (https://refacof.net/) a otras de carácter local como asociaciones vecinales de mujeres que cuidan de los barrios o pequeñas iniciativas que fomentan la soberanía alimentaria (https://bielaytierra.com/). También la ONU recoge numerosos ejemplos de mujeres que trabajan por su entorno y sus territorios desde colectivos y asociaciones comunitarias: Nemonte Nenquimo del pueblo Waorani, que en 2019 demandó al Gobierno de Ecuador y logró proteger 200.000 hectáreas de la Amazonia al paralizar un proyecto de extracción de petróleo y sentando un precedente legal (UNEP, 2023). Yeshing Juliana Upún Yos, coordinadora de derechos de los pueblos indígenas de la Asociación “Sotz’il” de Guatemala, aboga por la defensa del medio ambiente y los recursos naturales entendidos como elementos sagrados que permiten la vida en un espacio territorial, social, político, económico y cultural. Defiende el papel de la mujer indígena por su rol fundamental y su estrecha relación con la madre naturaleza. Graciela Coy es presidenta y representante legal de la asociación “Ak´ Tenamit”, organización maya para reducir la pobreza y promover el desarrollo sostenible en las comunidades indígenas alrededor del río Dulce en Guatemala. Lola Cabnal es trabajadora social y preside el Consejo de Mujeres Indígenas y Biodiversidad en Guatemala. Con su máxima de "educar para conservar" busca una relación de poder dual, respeto, aceptación y perseverancia entre la mujer indígena y la naturaleza. Mercedes Pombo, de "Jóvenes por el Clima Argentina", lucha contra la injusticia climática y la lógica extractivista y patriarcal sobre la que se sustenta, en busca de acabar con la dominación del hombre sobre la naturaleza y la mujer, argumentando que la feminización de la pobreza y el aumento de tareas de cuidados tras catástrofes naturales llevan al aumento de la ya profunda desigualdad de género. Daniela R. Gutiérrez, fundadora de la organización "Yo Planto un Arbolito", ha teñido de verde Cochabamba con la plantación de más de 10.000 árboles. La destrucción de zonas verdes crece al mismo ritmo que los feminicidios en Bolivia, evidenciando el paralelismo entre la violencia sobre las mujeres y la tierra. Lourdes Juárez Quiroga fundó la organización “Yatiqaña” para la sensibilización sobre el medio ambiente a través de la educación de personas jóvenes (ONU Mujeres, 2021). 47 9. Conclusiones La menor capacidad de las mujeres a la hora de tomar decisiones sobre el territorio les pone en posiciones más vulnerables, pero además repercute en menor la protección de la tierra y su biodiversidad, por lo que es necesario tomar medidas para aumentar la capacidad de decisión de las mujeres y su participación en todos los ámbitos de la sociedad. Cualquier crisis, económica, política, social o ecológica desemboca en peores consecuencias para las mujeres. En contextos de mayor igualdad, las mujeres y las sociedades en general son más resilientes. La falta de expectativas y esperanza por un futuro justo generan apatía y desidia, de manera que es necesario desarrollar las estrategias disponibles para propiciar el éxito de los movimientos por el cambio. Es necesaria implicación y conocimiento sobre un tema para involucrarse, por lo que la información y la formación específicas son imprescindibles para afrontar los retos que plantea la protección del medio ambiente con perspectiva de género y justicia social. Los referentes femeninos son imprescindibles para crear un cambio de imaginario, pero al mismo tiempo es necesario transformar el marco referencial androcéntrico hacia uno más plural. Poner en valor y tomar como referencia, el esfuerzo de muchas mujeres para proteger los territorios y los seres vivientes que los ocupan, especialmente aquellas que ponen su cuerpo y su vida en ese esfuerzo, supone además un acto de reparación de la deuda histórica con las mujeres. La transformación del modelo de enseñanza hacia la igualdad entre las personas y la protección del medioambiente y su biodiversidad pasa por un cambio ya no sólo en el contenido, sino también en la forma. Las metodologías deben ir alineadas con los objetivos de la enseñanza y por tanto tomar como referencia constante la ecología y el feminismo. 48 Alegato Durante la realización de este trabajo se están produciendo, en diferentes lugares del mundo, revueltas en defensa de los territorios que albergan la diversidad. Los pueblos indígenas son quienes están poniendo en riesgo sus vidas frente a quienes priorizan los intereses económicos. Como dice Rita Regato, “La lucha de las mujeres no es por las mujeres, es por toda la humanidad”. 49 Bibliografía Ausubel, D. P. (2002). Adquisición y retención del conocimiento: una perspectiva cognitiva. Grupo Planeta (GBS). Beery, A. K. (2018). Inclusion of females does not increase variability in rodent research studies. Current opinion in behavioral sciences, 23, 143-149. https://doi.org/10.1016/j.cobeha.2018.06.016 Bejarano, M. (2019). Coeducar hoy. Reflexiones desde las pedagogías feministas para la despatriarcalización del currículum. Consultado por última vez 03.06.2023 http://hdl.handle.net/11162/191181 Benjamin, L. (2021). Group Companies and Climate Justice. Current Legal Problems. https://doi.org/10.1093/clp/cuab007 Birindelli, G., Iannuzzi, A. P., & Savioli, M. (2019). The impact of women leaders on environmental performance: Evidence on gender diversity in banks. 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