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Música e identidad: la conmemoración histórica del alarde de San Marcial de Irún

Aramburu Escamochero, Amaia

Abstract

Grado en Historia y Ciencias de la Música

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1 FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS Grado en Historia y Ciencias de la Música MÚSICA E IDENTIDAD: LA CONMEMORACIÓN HISTÓRICA DEL ALARDE DE SAN MARCIAL DE IRÚN Trabajo de Fin de Grado Presentado para la obtención del Título en el Grado de Historia y Ciencias de la Música por AMAIA ARAMBURU ESCAMOCHERO Realizado bajo la dirección de la tutora Dra. Susana Moreno Fernández Curso académico 2020/2021 Junio 2 3 GRADO EN HISTORIA Y CIENCIAS DE LA MÚSICA TRABAJO DE FIN DE GRADO MÚSICA E IDENTIDAD: LA CONMEMORACIÓN HISTÓRICA DEL ALARDE DE SAN MARCIAL DE IRÚN Fdo. Amaia Aramburu Escamochero Vº Bº: Susana Moreno Fernández 4 5 Resumen: El presente Trabajo de Fin de Grado establece un estudio de la relación entre música e identidad basado en el caso práctico de la conmemoración histórica del Alarde de San Marcial celebrado anualmente desde hace cinco siglos en la localidad de Irún. Asimismo, se ha tratado de resolver las cuestiones históricas relativas al Alarde, además de efectuar un recorrido cronológico hasta la actualidad. Igualmente, se ha podido ahondar en los aspectos musicales que caracterizan tal acontecimiento. En este trabajo la disciplina histórica y la antropológica se aúnan con la etnomusicológica y, de este modo, se ofrece una nueva percepción de cómo viven los iruneses su Alarde de San Marcial. Con la realización de este Trabajo de Fin de Grado, que constituye un estudio de las músicas del Alarde como importante elemento en la construcción de la identidad irunesa, se ofrece una necesaria lectura alternativa a las interpretaciones que han proliferado en años recientes acerca de esta fiesta, centradas en su historia y en cuestiones de género. 6 7 Agradecimientos Mi más sincero agradecimiento a la Dra. Susana Moreno, por su ayuda, disposición y confianza. A mi hermano y a mis padres, por prestarme su apoyo incondicional. 8 9 ÍNDICE DE CONTENIDOS LISTADO DE ILUSTRACIONES ........................................................................... 11 INTRODUCCIÓN .................................................................................................... 13 Presentación y justificación ..................................................................... 13 Objetivos................................................................................................... 14 Estado de la cuestión ................................................................................ 14 Marco teórico ........................................................................................... 15 Metodología y fuentes empleadas ............................................................ 18 Estructura del trabajo ............................................................................. 19 CAPÍTULO I: LA CIUDAD DE IRÚN Y SU ALARDE DE SAN MARCIAL ...... 21 I.1. La ciudad de Irún .............................................................................. 21 I.2. El concepto de «alarde» ..................................................................... 24 I.3. El Alarde de San Marcial de Irún ..................................................... 26 I.4. Formación del Alarde de San Marcial .............................................. 35 CAPÍTULO II: LA MÚSICA DEL ALARDE DE SAN MARCIAL ...................... 39 II.1. La presencia musical en el alarde .................................................... 39 II.2. La práctica musical en el Alarde ..................................................... 41 II.3. Repertorio musical ........................................................................... 44 CAPÍTULO III: UN DÍA DE SAN MARCIAL EN IRÚN ...................................... 65 III.1. La madrugada del día de San Marcial ........................................... 65 III.2. El Alarde de San Marcial por la mañana ...................................... 67 III.3. El alarde de San Marcial por la tarde ............................................ 73 III.4. La noche de San Marcial ................................................................ 77 CONCLUSIONES..................................................................................................... 79 BIBLIOGRAFÍA ...................................................................................................... 81 ANEXOS ……………………………………………………………..………………..85 16 tradiciones, símbolos, creencias y modos de comportamiento. Estos funcionan como elementos cohesionadores que actúan como sustrato en los cuales los individuos fundamentan su sentimiento de pertenencia». 11 Por ende, la identidad local de un pueblo se caracteriza por su cultura, su desarrollo en definitiva. Así podría deducirse que «la identidad cultural se trata de un sentimiento de pertenencia a un colectivo social que posee una serie de características y rasgos culturales únicos, que le hacen diferenciarse del resto y por los que también es juzgado, valorado y apreciado». 12 En este proceso, es de vital importancia que ese determinado grupo social valore e identifique su propio patrimonio cultural, pues de no ser así, esos vestigios culturales solo resultarían ser los restos carentes de historia y simbolismo. Por ende, no existiría identidad cultural sin memoria. 13 En relación con lo anterior, hay que señalar que la identidad cultural se encuentra ligada al desarrollo de un lugar y se va originando gracias a su evolución. En otras palabras, y tal y como Stuart Hall sostiene, «la formación de la identidad tiene que ver con cuestiones de la historia, la lengua y la cultura»; 14 y no solo eso, sino que la identidad se forma a través de las propias experiencias, de la manera de interactuar y comunicase con los otros; es decir, «la cultura viene de la materia prima, ya que esta sólo se entiende al ser vivida». 15 Hall prosigue argumentando que precisamente porque las identidades se forman dentro de un determinado contexto y no fuera de él, es importante consideralos en ámbitos históricos, institucionales y en las prácticas discursivas mediante estrategias enunciativas específicas. 16 11 Jesús Cepeda Ortega, «Una aproximación al concepto de identidad cultural a partir de experiencias: El patrimonio y la educación», Tabanque, nº 31 (2018), 254. (PDF) Una aproximación al concepto de identidad cultural a partir de experiencias: el patrimonio y la educación (researchgate.net). 12 Cepeda Ortega, «Una aproximación al concepto de identidad cultural a partir de experiencias: El patrimonio y la educación», 254. 13 Cepeda Ortega, «Una aproximación al concepto de identidad cultural a partir de experiencias: El patrimonio y la educación», 254. 14 Stuart Hall y Paul Du Gay (comps.), Cuestiones de identidad cultural (Buenos Aires, Argentina: Amorrortu Editores, 2011), 17. https://www.academia.edu/38094610/Cuestiones_de_identidad_cultural_Stuart_Hall_Paul_du_Gay_com ps_ 15 Hall y Du Gay (comps.), Cuestiones de identidad cultural, 185. 16 Hall y Du Gay (comps.), Cuestiones de identidad cultural, 18. 17 No obstante, Simon Frith sostiene que la identidad no es un resultado, sino un proceso experiencial en la cual la música parece ser una clave de identidad ya que ofrece tanto una percepción del yo como de los otros, de lo subjetivo en lo colectivo. 17 Al llevar a cabo este tipo de prácticas, es necesario construir en la cultura espacios simbólicos propios de la nueva sociedad, y en el caso concreto de la música, ésta puede adquirir significados adicionales. 18 Las músicas al igual que las banderas, están cargadas de simbología que a menudo se encuentran ligadas «a un componente ideacional marcado por el tradicionalismo y una visión muy estrecha de correspondencia étnica que a nivel formal se traduce en su fijación y fidelidad a unas formas ideales». 19 Pero no solo eso, sino que además ha de tenerse en consideración el contexto en el cual se la insiere; es decir, la situacionalidad. Claro está que, en las prácticas culturales, como por ejemplo en las conmemoraciones históricas, como es en el caso del Alarde de San Marcial de Irún, la música juega un papel fundamental en la construcción de la identidad cultural. De acuerdo con las palabras que el etnomusicólogo Josep Martí i Pérez formula en su trabajo Música y Etnicidad: Una introducción a la problemática: 20 «amar la música de un colectivo es identificarse con este colectivo o, al menos, implica la generación de sentimientos positivos hacia esta colectividad». 21 Por tanto, la identidad es una manera de configurar la experiencia de los actores y espectadores, y en este sentido, la música supone «la materialización a nivel sensible de estas representaciones colectivas». 22 Por ello, cada vez que una persona escucha una determinada melodía que contenga una gran carga semántica de identidad, se le está planteando una representación colectiva, es decir, una «evidencia» de la existencia de un constructo cultural – la nación, la comunidad –, todos ellos puntos de referencia simbólicos que pueden llegar a ser extremadamente 17 Hall y Du Gay (comps.), Cuestiones de identidad cultural, 186. 18 Josep Martí i Pérez, «Música y Etnicidad: Una introducción a la problemática», TRANS. Revista Transcultural de Música, nº 2 (1996). http://digital.csic.es/bitstream/10261/38546/1/JMarti-1996- TRANS%20- %20M%C3%BAsica%20y%20Etnicidad_%20una%20introducci%C3%B3n%20a%20la%20problem%C 3%A1tica.pdf 19 Martí i Pérez, «Música y Etnicidad: Una introducción a la problemática». 20 Martí i Pérez, «Música y Etnicidad: Una introducción a la problemática». 21 Martí i Pérez, «Música y Etnicidad: Una introducción a la problemática». 22 Martí i Pérez, «Música y Etnicidad: Una introducción a la problemática». 18 movilizadores al mismo tiempo. Por ende, el gran poder de la música reside en que refuerza el sentimiento de colectividad en relación a aquello que lo denota. 23 En síntesis, si todo lo expuesto anteriormente se trasladase al caso concreto de la localidad de Irún, sin duda alguna, el Alarde de San Marcial actuaría como el principal, o cuanto menos, el más importe de los vestigios culturales, despertando en los habitantes un importante sentimiento de pertenencia. Metodología y fuentes empleadas En lo referente al Alarde de San Marcial de Irún es evidente que existen dos posiciones – antropológica e histórica –. Aún más, parece que ambas disciplinas científicas debaten, en mayor o menor grado, la veracidad de la otra. El resultado de ello queda manifiesto en la ausencia de investigaciones que tratan de aunar ambas ciencias, a excepción del trabajo Un Día de San Marcial en Irún 24 que, desafortunadamente, ha quedado obsoleto con el transcurso de los años. Por ello, la metodología de esta investigación se fundamenta en métodos históricos, antropológicos y etnomusicológicos. En primer lugar, dado que el trabajo versa sobre la identidad cultural de un determinado colectivo, creo oportuno aplicar los propios conocimientos adquiridos por mi condición de irunesa para poder abordar el tema en cuestión. Dicho de otro modo, en lo concerniente a las cuestiones antropológicas, o etnomusicológicas, se expondrán datos empíricos basados en la propia experiencia participando en el Alarde de San Marcial de manera pasiva – como espectadora – y de manera activa en el año 2017 como cantinera de la Banda de Música del Alarde. En segundo lugar, considero necesaria una explicación de qué es un alarde y en qué se basa para poder comprender la existencia del Alarde de San Marcial de Irún. Así, los datos relativos a este tipo de cuestiones históricas son extraídos de investigaciones como Orígenes del Alarde de San Marcial. Las Milicias Forales 25 o Ventas Konpainia Aspaldiko Loira; 26 hemerotecas digitales con periódicos como El Alarde, El Irunés, El 23 Martí i Pérez, «Música y Etnicidad: Una introducción a la problemática», 24 Iguiñiz, Un día de San Marcial en Irún. 25 Aramburu Peluaga, Orígenes del Alarde de San Marcial: Las milicias forales. 26 Migeltxo Martiarena Albisu, Ventas Konpainia Aspaldiko Loira (Lasarte – Oria: Antza Komunikazio Grafikoa, 2013). 19 Bidasoa o El Urumea, y por medio de consultas de documentos históricos del Archivo Municipal de Irún, así como de las Ordenanzas Municipales. Respecto a las cuestiones musicales, por un lado, fijo el interés en investigar el repertorio del alarde, qué tipo de músicas se tocan y porqué. Por otro lado, trato de profundizar en el origen de las obras. En relación a esto último, cabe destacar que, si bien la información existente sobre el componente musical del alarde es limitada, se puede encontrar alusiones musicales en investigaciones como el ya mencionado trabajo Un día de San Marcial en Irún 27 y documentos históricos desde cuyo análisis he podido extraer ciertas hipótesis personales. Estructura del trabajo Este Trabajo de Fin de Grado está compuesto primeramente por un capítulo introductorio en el que expongo el objeto de estudio, los objetivos, marco teórico, metodología, y otras cuestiones. A esta sección le siguen tres capítulos centrales que tienen como eje temático el Alarde de San Marcial, de modo en que se plantea qué es, por qué se celebra y cuáles son los componentes necesarios para festejar esta conmemoración histórica. El primer capítulo presenta la localización y descripción de la ciudad de Irún para, a continuación, definir lo que es y de qué consta un alarde, en particular el Alarde de San Marcial. Igualmente, en relación al alarde de Irún, se expone una línea cronológica y se detalla la formación de ésta. La segunda sección consta de tres apartados en los que se profundiza en el componente musical, en particular en el repertorio musical interpretado en la jornada del día 30 de junio de cada año en la ciudad de Irún. En el tercer capítulo, teniendo en consideración la información expuesta en las secciones precedentes, se propone una visión etnomusicológica de cómo se vive un día de San Marcial en dicha localidad. Para finalizar, expongo las conclusiones obtenidas a partir de la investigación, así como los apartados de bibliografía y documentación empleadas y los anexos finales con información complementaria. 27 Iguiñiz, Un día de San Marcial en Irún. 20 21 CAPÍTULO I: LA CIUDAD DE IRÚN Y SU ALARDE DE SAN MARCIAL I.1. La ciudad de Irún La localidad de Irún se ubica al noreste de España, concretamente en la provincia guipuzcoana del País Vasco. Dentro de sus límites geográficos, la urbe limita al norte con Fuenterrabía, al oeste con Oyarzun, al sur con Lesaca y Vera de Bidasoa (Comunidad Foral de Navarra) y al este con «el río Bidasoa y su desembocadura en la Bahía del Txingudi [que] conforman el límite oriental del municipio y la frontera con Francia». 28 Tras la capital, Donostia – San Sebastián, Irún conforma la segunda localidad más poblada de Guipúzcoa con 60.208 (2020) 29 habitantes, de los cuales el número de mujeres (51,39%) residentes en el municipio es ligeramente superior al de hombres (48,61%). Igualmente, el informe de Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado 30 expone que la ciudad de Irún «presenta una pirámide poblacional similar a las sociedades de su entorno, de tipo industrial desarrollado, con un 32% de la población concentrada en los tramos de edad entre 25 y 45 años y una clara tendencia al envejecimiento, con un 18% de la población por encima de los 65 años, porcentaje similar al de menores de 18 años. Finalmente, el saldo migratorio externo se ha mantenido en positivo en los últimos años, con tasas superiores a las de su entorno». 31 Por consiguiente, la urbe se caracteriza por una densidad poblacional muy alta, llegando a los 1.428 ciudadanos por kilómetro cuadrado, incluso superando en algunas zonas los 22.000 habitantes. 32 En lo que al tejido urbano respecta, la ciudad se halla organizada en los primitivos siete barrios – Bidasoa, Meaca, Olaberria, Lapice, Anaca, Ventas y Behobia – y a su vez, de estos nacen distritos que a día de hoy adquieren – aunque de forma no oficial – un status de 28 Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado (Diciembre de 2015), 5 – 6, https://www.irun.org/enlaces/00032035.pdf. 29 Eustat. Instituto Vasco de Estadística. Datos Estadísticos de Irún. https://www.eustat.eus/municipal/datos_estadisticos/irun_c.html. 30 Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado (Diciembre de 2015), https://www.irun.org/enlaces/00032035.pdf. 31 Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado, 14. 32 Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Irun, 5, https://www.irun.org/images/informaciontemas/directorio-tematico/movilidad/PMUS/docs/resumen-ejecutivo.pdf. 22 barrio, como por ejemplo Uranzu, Santiago, San Miguel, Azken Portu, etc. Asimismo, es importante destacar que Irún ocupa una superficie aproximada de 42km2, de los cuales el 80% del territorio tiene un pronunciado sesgo rural, quedando la actividad urbana concentrada en el 20% de la superficie del municipio. Además, la urbe se caracteriza por tener un modelo de implantación urbana segregado, con una clara zonificación entre los sectores residenciales y aquellos destinados a usos productivos. 33 Por un lado, las áreas residenciales tradicionales constituyen un círculo urbano central donde se concentran las mayores densidades de población, principalmente en las zonas de Dunboa, Arbes y Artía y se extiende hacia el oeste de la ciudad. 34 Del mismo modo, en relación con este entramado residencial cabe destacar la relevancia del corazón de la ciudad que se conforma por el Casco Antiguo, el cual recoge la zonas de la Plaza del Ensanche – conocido también como Plaza de España –, Paseo de Colón, plazas San Juan y Urdanibia y las calles que circundan todas las anteriores. En la misa línea, dentro del entorno urbanizado, se dibuja un «escenario de gran contraste entre un paisaje urbano de alta densidad y con zonas de relativa degradación, y un paisaje rural y natural de gran diversidad y riqueza, aunque amenazado por la proximidad de actividades urbanas, industriales y de transporte de alto impacto». 35 Por otro lado, las zonas económicas con actividades productivas englobadas en el sector secundario se sitúa al oeste de la localidad, en los barrios periféricos de Ventas y Anaca, mientras que al este de la ciudad se halla un área reservada para el sector terciario relacionado con la actividad logística y transporte, principalmente en el barrio de Behobia en la Zona de Aduanas, conocida también bajo las siglas Z.A.I.S.A. Al hilo de esto último, cabe comentar que «las infraestructuras de transporte juegan un papel fundamental en la historia y el desarrollo de la ciudad. Las conexiones ferroviarias y por carretera constituyen un elemento central que condicionan y conforma el actual espacio de Irún». 36 Con todo lo descrito anteriormente, cabe enfatizar en el plano económico que «el carácter de la ciudad de Irún viene determinado por su localización en la frontera con Francia, marcado por el transporte y el comercio transfronterizo». 37 Tanto es así que «el sector 33 Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Irun, 5. 34 Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Irun, 5. 35 Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado (Diciembre de 2015), 8, https://www.irun.org/enlaces/00032035.pdf. 36 Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado, 4. 37 Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Irun, 5. 23 servicios absorbe dos tercios del empleo total del municipio, seguido del sector industrial». 38 No obstante, hay que recordar que la densidad comercial en Irún es muy alta, «siendo el sector de la alimentación y el sector textil los que cuentan con mayor presencia». 39 Otra cuestión digna de mencionar es la apuesta por la cultura como signo de identidad y motor económico social de la localidad como principal rasgo de Irún. Pala ello, en la última década la ciudad ha realizado varios proyectos en relación con la ampliación del Conservatorio de Música, la Biblioteca y la reubicación del Archivo Municipal, los Centros Cívicos, la construcción del Auditorio del Recinto Ferial, el Gazteleku, los cines en el Parque Comercial de Mendibil o el Museo Romano, entre otros. Asimismo, la ciudad de Irún cuenta con más de dos centenares de asociaciones y sociedades, que engloba a 12.863 jóvenes de un rango de edad entre 15 y 30 años. 40 También ha de reseñarse como un salto cualitativo «la puesta en marcha de nuevos Centros Cívicos, entendidos con equipamientos comunitarios de proximidad y carácter polivalente». 41 Algunas de estas instituciones «presentaran servicios culturales, educativos y deportivos inmediatos, a la vez que funcionan como espacios integradores e interculturales cumpliendo un papel de dinamización y cohesión social». 42 En relación con el carácter social de la localidad, es significativo recalcar que, antes de la Pandemia del Covid 19, muchos de los festejos estaban vinculados a la costumbre musical de la urbe. 43 De esta suerte, eran 44 frecuentes las múltiples actuaciones de la Banda de Música Municipal, así como las de las diversas charangas irunesas. Sin lugar a dudas, la función última de todas ellas era la de amenizar fiestas tales como San Marcos (25 de abril), San Juan (23 de junio), la Virgen del Juncal (8 de septiembre), Santo Tomás (21 de diciembre), entre otros muchos; y especialmente las principales fiestas de Irún, que son las de San Pedro (29 de junio) y San Marcial (30 de junio), celebrando en este último día su anual conmemoración histórica. 38 Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado (Diciembre de 2015), 14, https://www.irun.org/enlaces/00032035.pdf. 39 Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Irun, 5, https://www.irun.org/images/informaciontemas/directorio-tematico/movilidad/PMUS/docs/resumen-ejecutivo.pdf. 40 Javier Echenagusia y Javier Zubiria, Irun Bidasoa lo que el río verá. Estrategiak eta proiektuak (Irún: Ayuntamiento de Irún, 2003), 74. 41 Echenagusia y Zubiria, Irun Bidasoa lo que el río verá. Estrategiak eta proiektuak, 74. 42 Echenagusia y Zubiria, Irun Bidasoa lo que el río verá. Estrategiak eta proiektuak, 74. 43 José Silguero Iriazábal, Irún y sus bandas de música (Tres siglos de Historia), (Irún: Luis de Uranzu Kultur Taldea, septiembre de 2008), 64. 44 Afortunadamente, a comienzos del año 2021, coincidiendo la evolución favorable de la situación pandémica, se han retomado las actividades musicales, culturales y deportivas, siempre respetando las medidas sanitarias. 24 I.2. El concepto de «alarde» Tal y como recalca el irunés Antonio Aramburu en su libro Orígenes del Alarde de San Marcial. Las Milicias Forales, 45 es imprescindible atender a unas nociones mínimas de la historia local, así como territorial, para poder comprender la existencia del Alarde de San Marcial, pues, de no ser así, el Alarde carecería de sentido alguno. Se cree que el significado del término «alarde» se remonta a la Europa medieval, y encuentra su origen etimológico en la palabra hispana al´ard, y este, a su vez, procede del árabe clásico de ´ard, que en su definición castellana es traducida como «revista de armas» 46 o también como «formación militar en que se pasaba revista o se hacía exhibición de los soldados y de sus armas». 47 En efecto, en ello consistieron los alardes, los cuales algunos de estos todavía hoy perduran. La costumbre de celebrar alardes y muestras de armas en Guipúzcoa es antiquísima, y así lo atestiguan, entre otros, una Cédula Real de 7 de agosto de 1494 que ordenaba hacer tales actos militares, y otra del 18 de junio de 1528 por la que se encomendaba al Corregidor velar por el mantenimiento de las revistas de armas. 48 Sin embargo, la historiadora Sagrario Arrizabalaga Marín sostiene que «los registros de las Juntas y Diputaciones acreditan que no fue hasta la década de 1580 cuando se estableció la obligación de verificar alardes, reseñas y muestras de armas de forma periódica. Hasta entonces, lo más normal fue que, únicamente cuando corrían rumores de invasión o había que agasajar a miembros de la realeza, se convocara a los vecinos para participar en ellos». 49 Este tipo de acto militar, también frecuente en otros muchos lugares de España, era de participación eminentemente municipal con una amplia autonomía en cada localidad. Los respectivos ayuntamientos estaban obligados a dar parte por haber realizado el anual y obligatorio alarde de armas. Así, en caso de invasión, toda la Provincia estaba obligada a salir en defensa de su territorio y, para ello, se alistaban todos los guipuzcoanos debajo de la bandera del pueblo y se organizaban militarmente y provistos de armas. Por ende, en las 45 Aramburu Peluaga, Orígenes del Alarde de San Marcial. Las Milicias Forales, 14. 46 Aramburu Peluaga, Orígenes del Alarde de San Marcial. Las Milicias Forales, 14. 47 Real Academia Española, s.v. «Alarde», https://dle.rae.es/alarde. 48 Arrizabalaga Marín, Alarde de San Marcial: Origen y evolución, 21. 49 Arrizabalaga Marín, Alarde de San Marcial: Origen y evolución, 21. 25 Casas Consistoriales de todos los pueblos tenían a este efecto cierto número de armas de fuego y blancas, pífanos, tambores y demás enseres necesarios para la guerra. 50 Si se tiene en consideración todo lo precedentemente planteado, hay que incidir en la relevancia que tuvo la celebración de estos alardes, en especial, en la localidad de Irún, la cual, dado su carácter fronterizo, constituía el primer punto de invasión. 51 Precisamente en relación con lo recién expuesto, los historiadores Pablo de Gorosabel y Carmelo de Echegaray narran que en «los territorios más expuestos a las invasiones extranjeras, deben gozar de algunas ventajas de compensación respecto de los situados más al interior, su obligación de acudir a la defensa del país sea más inmediata, estrecha y efectiva». 52 Si bien presentar una cronología de los alardes de Guipúzcoa supone un interesante estudio desde el punto de vista histórico, excede las posibilidades del presente trabajo. Sin embargo, y a modo de resumen, es importante señalar que durante los siglos XVI al XVII, la realización de los alardes prosiguió, aunque incluyendo pequeñas modificaciones siempre de acuerdo a los avances militares de la época, ya que en las diferentes campañas, como en las de Flandes o Sicilia, los ciudadanos de toda Guipúzcoa tuvieron que combatir junto con el ejército profesional del Rey. 53 Del mismo modo, es fundamental recalcar el periodo comprendido entre el último tercio del XVIII y, prácticamente, mediados del XIX desde el punto de vista bélico. Se trata de un periodo marcado por las guerras de la Convención (1793 – 1795), de la Independencia (1808 – 1814) y Primera Carlista (1833 – 1840), todas ellas batallas que fueron determinantes en la historia de Irún. En relación con esta última idea, S. Arrizabalaga Marín sostiene que Irún «fue protagonista de excepción del paso y del acantonamiento de tropas del ejército regular, así como escenario de importantes batallas, constituyendo el punto concreto de San Marcial un hito, en especial durante las dos últimas contiendas recién apuntadas. Pero, además, sus habitantes, en calidad de voluntarios o no, hubieron de colaborar merced al alistamiento para servir en los cuerpos militares y paramilitares de ámbito provincial y nacional». 54 50 Aramburu Peluaga, Orígenes del Alarde de San Marcial. Las Milicias Forales, 14. 51 Aramburu Peluaga, Orígenes del Alarde de San Marcial. Las Milicias Forales, 35. 52 Pablo de Gorosabel y Carmelo de Echegaray, Cosas memorables o historia general de Guipuzcoa, 3ª ed. vol. III, De las levantadas de gente (Bilbao: Editorial la Gran Enciclopedia Vasca, 1972), 669. 53 Gorosabel y Echegaray, Cosas memorables o historia general de Guipuzcoa, 675. 54 Arrizabalaga Marín, Alarde de San Marcial: Origen y evolución, 21. 32 viable, la Junta del Alarde presentó su dimisión al ver que las mujeres solo admitían su planteamiento sin tratar de negociar una solución viable para todos. Ante tal situación, se decidió realizar una votación secreta sobre si se aceptaba o no que las mujeres se incorporasen en el Alarde, y el resultado de la propuesta fue 15 votos a favor y 12 en contra. Esto supuso el nacimiento de este segundo alarde subvencionado por distintas Instituciones públicas supra municipales, como por ejemplo, Emakunde o Ararteko. 82 El 30 de junio de 1997, la tensión era palpable en la ciudad de Irún, pues un nuevo alarde había tomado las calles. En la tarde de ese día de San Marcial, aquel alarde que venía celebrándose desde 200 años atrás, o inclusive más, decidió cambiar su habitual recorrido a fin de evitar incidentes. Del mismo modo, este Alarde compuesto por una mayoría de hombres, que venía sufriendo ciertas irregularidades, marcó un punto de inflexión en la estética, seriedad y marcialidad. En consecuencia, «desaparecieron de las escopetas, chaquetas, boinas, tambores, etc. las habituales pegatinas reivindicativas, así como gafas, pantalones remangados, “borracheras simuladas”, “payasadas”, etc. actitudes todas ellas sancionables según todas las Ordenanzas publicadas hasta la fechas». 83 En este contexto, los iruneses se vieron obligados postularse a favor de un alarde u otro. Para algunos, el alarde suponía un acto militarista desfasado y machista; para otros, la representación de un legado histórico. De una forma u otra, la confusión de los iruneses ante los dos alardes era evidente. Al siguiente año, 1998, aquel segundo alarde había sumado fuerzas dividiendo rotundamente a los iruneses y creando nuevas etiquetas como «Alarde público», «Alarde Igualitario» o «Alarde Mixto» para referirse al más reciente de ellos e «Irungo Betiko Alardea» (El Alarde de Siempre de Irún) o «Alarde Tradicional» para el más antiguo. En relación con este último término, es importante esclarecer que, si bien se emplea el vocablo «tradicional», en verdad se es consciente de que no es así. En otras palabras, al utilizar tal concepto podría compararse con el trabajo El Folklorismo: Uso y Abuso de la Tradición 84 del etnomusicólogo Josep Martí i Pérez donde define el folklorismo como «cultura popular de segunda mano»; es decir, un producto folklóricos 82 Puede consultarse en: https://www.alardepublico.org/es/presentacion.php. 83 Martiarena Albisu, Ventas Konpainia Aspaldiko Loira, 280. 84 Josep Martí i Pérez, El Folklorismo: Uso y Abuso de la Tradición (Barcelona: Ronsel, 1996). 33 que ha sufrido una cierta transformación para adaptarse a los gustos y necesidades de un público de sensibilidad predominantemente urbana. 85 Por si fuera poco, en tan enrevesado escenario, el Alarde de San Marcial de Irún despertó un repentino interés en muchos estudiosos, en especial en antropólogos e historiadores – particularmente investigadores locales –, que al igual que los iruneses se decantaron por un alarde u otro. Así, desde la Antropología, particularmente la antropología feminista, abogó por el Alarde Igualitario, centrándose únicamente en el desfile militar como objeto de estudio y reinterpretando el Alarde como una fiesta popular, mientras que desde Historia defendió el Alarde Tradicional, comprendida en su vertiente de conmemoración histórica. Son Ejemplo de ello Tristes espectáculos: Las mujeres y los Alardes de Irún y Hondarribia, 86 desde la vertiente antropológica, y Orígenes del Alarde de San Marcial: Las milicias forales 87 desde la disciplina histórica. A partir de 1998, el Alarde Igualitario quedó bajo el patrocinio de la Diputación, así como ciertas asociaciones feministas, animando a emprender acciones legales contra el Alarde Tradicional. Entre otros, el Alarde público había logrado por medio de procesos jurídicos que el Alarde Tradicional no fuera subvencionado por el Ayuntamiento, y así, este año corrió a cargo de la Junta del Alarde. 88 Con el transcurso de los años, estos entramados jurídicos perduraron y fueron llevados en reiteradas ocasiones ante el Tribunal Supremo de Justicia, donde se dictó la siguiente sentencia. El 19 de septiembre de 2002, la Sentencia del Tribunal Supremo concluyó con que «el Alarde de San Marcial es la rememoración de la Muestra de Armas y Revista de Gentes de las Milicias Forales, sin mención expresa alguna a la batalla de 1522, por lo que no concurren los imperativos de puesta en escena rigurosa y fiel de aquella batalla». 89 Asimismo, en la misma sentencia, se dicta lo siguiente: Podría resultar comprensible una exclusión femenina, si el único propósito es ofrecer en la actualidad una imagen plástica del suceso histórico que reproduzca con total exactitud cuál fue su realidad material.[…] Sin embargo, en las celebraciones festivas de carácter popular, cuando son organizadas en el marco de actividades de una Administración Pública y con sujeción a la regulación 85 Martí i Pérez, El Folklorismo: Uso y Abuso de la Tradición, 20. 86 Bullen y Egido, Tristes espectáculos: Las mujeres y los Alardes de Irún y Hondarribia. 87 Aramburu Peluaga, Orígenes del Alarde de San Marcial: Las milicias forales. 88 La Junta del Alarde es el órgano de estudio y asesoramiento del Alarde Tradicional de San Marcial, cuya misión es la de velar por el respeto y el desarrollo de lo dispuesto en la Ordenanza de este mismo Alarde. 89 STS (Sala 3.ª; Sección 7.ª), de 19 de septiembre de 2002; recurso núm. 2241/1998. EDE 2002/39444. 34 reglamentaria que por ella haya sido establecida, la exclusión femenina resulta injustificada, pues equivaldría a admitir que en razón del sexo se pueden establecer diferentes grados de participación ciudadana en esa clase de acontecimientos. El riguroso canon de legitimidad que ha de ser aplicado a las diferenciaciones por razón de sexo, aplicado al presente caso, significa que la exclusión de mujeres en el Alarde de San Marcial, para ser considerada justificada, exigiría inexcusablemente que el Alarde [...] fuera sólo una representación histórica, y que estuviera acreditado que la costumbre de su celebración reflejó en todo momento el inequívoco propósito popular de escenificar con absoluta fidelidad el acontecimiento que se quiere recordar. 90 En definitiva, el tribunal alegó que el Alarde Tradicional aboga por el derecho a reunirse, y argumenta que, al tratarse de un acto privado, no existe discriminación alguna. El Tribunal Superior agrega que cualquier entidad o grupo de personas puede organizar estos actos, ya que les asiste el derecho de reunión y manifestación. Hoy por hoy, Irún sigue celebrando dos alardes dentro la «normalidad» 91 . Mientras que el Alarde Igualitario sigue subvencionado y respaldado por partidos políticos como EH Bildu y Unidas Podemos. Por su parte, el Alarde Tradicional, respaldado por partidos políticos como el PNV, PSOE y PP, celebra a finales de mayo o principios de junio, dependiendo del año, el «alardealdia», que es un evento para recaudar fondos. Respecto al día 30, se decidió que ambos alardes recorrerían la misma trayectoria, pero a horas diferentes para evitar incidencias, en especial los altercados de la Calle Mayor que en su mayoría concluirían en acciones violentas por parte del público y los participantes del Alarde Igualitario. Asimismo, es importante destacar la última suspensión del Alarde de San Marcial, durante los años 2020 y 2021 a causa de la pandemia global del Covid – 19. En el 2020 a pesar de no celebrarse esta conmemoración histórica, sí se realizaron una serie de actos, tales como la tradicional ofrenda floral y la procesión. 90 STS (Sala 3.ª; Sección 7.ª), de 19 de septiembre de 2002; recurso núm. 2241/1998. EDE 2002/39444. 91 Término empleado por los periodistas en la última década para destacar que ya no se producen agresiones generalmente físicas. Véase: https://elpais.com/ccaa/2014/06/30/paisvasco/1404123683_913949.html. 35 I.4. Formación del Alarde de San Marcial El Alarde de San Marcial, tanto el Tradicional como el Igualitario, está constituido por la Escuadra de Hacheros, la Tamborrada, la Banda de Música, la Escolta de Caballería, las Compañías de Infantería y la Batería de Artillería. La Escuadra de Hacheros, 92 agrupación formada por un Cabo 93 al frente de otros cincuenta hacheros más, es la encargada de abrir paso al desfile. Históricamente, éstos – que en otros tiempos y lugares también eran conocidos como gastadores, zapadores o mosqueteros – eran los encargados de hacer trincheras y túneles para las maniobras militares. De ahí que esta formación sea la que inicie el Alarde. Luego de la Escuadra de Hacheros precede la sección de música. La historiadora S. Arrizabalaga Marín recuerda que «los Músicos representan a la banda que acudía a las Procesiones, incluida la de San Marcial, desde el siglo pasado. En la misma, además de los músicos, formaba un grupo de tambores, que tras la Primera Guerra Mundial formó unidad aparte. Tanto los músicos y hacheros son paisanos que forman el Alarde de San Marcial con toda lógica más ajenos a los Alardes de Armas». 94 De entre el ya mencionado grupo, la primera unidad en desfilar es la Tamborrada, también denominada como Banda de Pífanos y Tambores. Ésta se conforma por un Tambor Mayor, tres Ayudantes, una Cantinera con su Acompañante y secciones de Pífanos, Redoblantes y Tambores. Tras la Tamborrada desfila la Banda de Música del Alarde, que se compone de un Director, dos Ayudantes, una Cantinera con su Acompañante – el cual deberá portar un flautín en la mano izquierda – y el número de músicos más adecuado, guardando en lo posible la relación instrumental. Seguidamente a la unidad de la Banda cabalga el General, cuya figura constituye el máximo cargo del Alarde y adoptará y ordenará las medidas que estime pertinentes para que las tropas se presenten en su día convenientemente instruidas y disciplinadas. En relación con la importancia del General, S. Arrizabalaga Marín expone lo siguiente: 92 De aquí en adelante, el nombre de todas las unidades y compañías de infantería comenzarán con letra mayúscula. 93 De aquí en adelante, todos los altos cargos y figuras relevantes que participan en el Alarde de San Marcial se indicarán en mayúscula. 94 Arrizabalaga Marín, Alarde de San Marcial: Origen y evolución, 686. 36 Hasta 1924 el cargo del actual General coincidía con el alcalde, siguiendo el mandato foral que dictaba que las tropas responderían al mando de la primera autoridad municipal, siendo el alcalde el que presidia las revistas de armas. Así fue Lope de Irigoyen alcalde de Irun, que participó en la batalla de la Peña de Aldabe, qu ien encabezó el primer “Alarde” que se realizó al siguiente año, 1523, en conmemoración de dicha batalla. A partir de 1924 la elección del General la realizaban los representantes del Ayuntamiento de Irun reunidos en sesión plenaria a propuesta de Primer Teniente de Alcalde de la ciudad. Actualmente el General es elegido por la Junta de Mandos por un periodo de cuatro años. 95 Justo al lado del General, desfila a pie el Cornetín de Órdenes, 96 cuyo cometido último es realizar las «llamadas» y órdenes dictaminadas por el máximo cargo del Alarde. Tras estos, cabalgan en la misma hilera los cuatro Ayudantes del General: Estado Mayor, Caballería, Infantería y Artillería. Luego de todos los anteriores, se sitúa la Escolta de Caballería del General del Alarde de San Marcial, que se forman por un Capitán – en primera fila –, un Teniente y un Alférez – segunda fila –, un Sargento, una Cantinera y un Cabo – en la tercera – y quince soldados más – en las filas restantes –. Detrás de todos ellos cabalga el Comandante, cuya figura representa al Jefe nato de la Infantería. A todos los anteriores les siguen las Compañías de Infantería. Cada Compañía de Infantería que participa en el desfile representa a un barrio o grupo de la ciudad, y está al mando de un Capitán que se ubica al principio de la compañía, dando las órdenes a las tres secciones de la banda de «txilibitos» y tambores. Igualmente, cada compañía cuenta con un Teniente – que desfila entre las primeras diez filas – y un Alférez – ubicado en la mitad de la tropa –, un Sargento y un Cabo – ambos acompañando a la Cantinera –. Además de estos, cada compañía incorpora un Cabo más encargado de portar el banderín de cada batallón. En el caso del Alarde Tradicional, «La Infantería está compuesta por la[s] siguientes Compañías: Behobia, Ventas, Meaka, Bidasoa, San Miguel, Olaberria, Santa Elena, Anaka, Buenos Amigos, Uranzu, Santiago, Lapice, Real Unión, Azken Portu, Belaskoenea, todas ellas mandadas por un Comandante y por sus respectivos Capitanes, Tenientes y Alféreces». 97 Por otro lado, el Alarde Igualitario se forma Landetxa, Bidasoa, Olaberria, Ama Xantalen, Lapitze, Anaka y Santiago. 95 Información consultada en: https://www.alardedeirun.com/figuras-alarde-irun/. 96 De aquí en adelante cuando aparezca con mayúsculas hará referencia al cargo, mientras que si aparece en minúscula será en relación al instrumento musical. 97 Información consultada en: https://www.alardedeirun.com/figuras-alarde-irun/. 37 Concluye el desfile del Alarde con la Batería de Artillería, compuesta por un Capitán, un Teniente, un Alférez, una Cantinera, una Corneta, dos Sargentos, dos Cabos y dieciséis artilleros. De estos, únicamente el Capitán, el Teniente y la Cantinera desfilan a caballo. Por último, queda esclarecer la figura de la Cantinera, mencionada reiteradas veces anteriormente. La figura de esta nace en el Alarde del año 1881, ya que con anterioridad jamás existieron ni en los alardes, ni en las milicias forales. 98 Históricamente, la función de la Cantinera tenía que ver con el «oficio [de] servir licores y bebidas a la tropa, hasta durante las acciones de guerra». 99 Por lo tanto, tal y como comentaba A. Antonio Aramburu, «en consonancia con estos atributos, en este nuevo Alarde, que se instituye como continuidad de un hecho histórico y al que se le dota de unos elementos folklóricos – dentro de la lógica – de cara a su futura vistosidad se le incorpora, a cada Compañía de Infantería, una Cantinera». 100 98 Aramburu Peluaga, Orígenes del Alarde de San Marcial. Las Milicias Forales, 195. 99 Aramburu Peluaga, Orígenes del Alarde de San Marcial. Las Milicias Forales, 195. 100 Aramburu Peluaga, Orígenes del Alarde de San Marcial. Las Milicias Forales, 195 – 196. 38 39 CAPÍTULO II: LA MÚSICA DEL ALARDE DE SAN MARCIAL II.1. La presencia musical en el alarde A pesar de no hallarse una fuente que especifique con exactitud cuándo se inserta por primera vez el componente musical en el Alarde de San Marcial de Irún, sí se conservan ciertos testimonios escritos que, aunque de forma indirecta, atestiguan la presencia de la música en dicho acontecimiento. Uno de los documentos más antiguos data de 1713, y detalla que «entre los gastos presentados en la Sección municipal del día 23 de julio, correspondientes al alarde de armas celebrado el día de San Pedro, hay una partida de treinta y tres reales de plata a favor de Josefa de Mendiondo por el gasto de la comida de los músicos que participaron en la procesión de San Marcial». 101 Con documentos como el previo, se tiene noticia de que, a comienzos del siglo XVIII, se crean en Irún las primeras agrupaciones de músicos cuya función consistía en «amenizar celebraciones de tipo popular como corridas de toros y carnavales, participar en actos sociales o protocolarios como desfiles, recepciones e inauguraciones o tomar parte en actos religiosos como es el caso de las procesiones (Semana Santa, Corpus, San Marcial, etc.)». 102 Asimismo, en las fuentes de la época se habla de «Música de viento» para referirse a una de estas agrupaciones, en concreto, a la existencia de un grupo de viento, dirigido por el respectivo Maestro de Capilla – Organista que en aquel momento estuviera desempeñando el cargo. En relación con esto último, cabe destacar el mandato de Miguel de Balzola, al frente de la organistía de Santa María del Juncal (1780 – 1817), quien, aprovechando el paso de las de las tropas francesas por Irún en octubre de 1807, animó al Ayuntamiento a que adquiriera instrumentos con destino a la «Música de viento», ya que muchos estudiantes habían mostrado interés en los sonidos de la música militar francesa. 103 101 Silguero Iriazábal, Irún y sus bandas de música (Tres siglos de Historia), 136. 102 Paulino Capdepón Verdú, La música en Irún en el siglo XIX. La capilla de música de la Iglesia de Santa María del Juncal (Lasarte – Oria: Ayuntamiento de Irún, 2008), 267. 103 Capdepón Verdú, La música en Irún en el siglo XIX. La capilla de música de la Iglesia de Santa María del Juncal, 267 – 268. 40 Más adelante, en concreto en 1815, se incorporan nuevas denominaciones como «Música de aficionados» para designar las agrupaciones de música instrumental. En tal año con ocasión de los Fueros vascos, tienen lugar numerosas celebraciones en Irún, en las que participaron txistus, tamboriles y la «Música de aficionados». Igualmente, «en octubre de 1826 se vuelve a nombrar a la «Música de aficionados» en relación a la retreta en la que participaron durante las festividades de San Pedro y San Marcial». 104 Otro dato curioso en relación con la «Música de aficionados» acontece en el verano de 1845, cuando la reina Isabel II, en compañía de su madre, visitan Irún y «después del protocolo de rigor, la Música de aficionados animó a todos los presentes interpretando el himno de San Marcial. Esta alegre melodía, acompañada por palmas y vítores, sorprendió y entusiasmo a la Soberana, quien felicitó al Director de la Banda, señor Ramón de Lardizábal». 105 En septiembre de 1847, aparece por primera vez la denominación de «Música marcial» para referirse al mismo tipo de agrupación que la «Música de aficionados». No obstante, en los siguientes años aún se sigue manteniendo la antigua designación como bien se puede observar en un artículo de El Clamor Público. Periódico del Partido Liberal con fecha del 10 de julio de 1849 que expone que «la juventud de Irún al recordar estos hechos se posee de un entusiasmo puro y se entrega a la alegría más jovial. Hoy hemos visto formadas tres compañías de sos jóvenes con un piquete de caballería vistosamente uniformad, y otro de artillería con un cañón de madera perfectamente trabajado por un vecino de Irún. Tampoco faltaban dos cantineras vestidas al estilo francés y la banda de música militar de aficionados del pueblo daba mayor realce a la función». 106 Tal y como se ha aludido anteriormente, si bien es cierto que la etiqueta de «Música marcial» aparece por primera vez en 1847, no es hasta los años 1860 y 1900 cuando comienzan a emplearse tales denominaciones. 107 104 Capdepón Verdú, La música en Irún en el siglo XIX. La capilla de música de la Iglesia de Santa María del Juncal, 268. 105 Capdepón Verdú, La música en Irún en el siglo XIX. La capilla de música de la Iglesia de Santa María del Juncal, 271 – 272. 106 S.a. «Crónicas de las Provincias», El Clamor Público, Periódico del Partido Liberal, nº 4546 (Martes, 10 de julio de 1849), 5. 107 Silguero Iriazábal, Irún y sus bandas de música (Tres siglos de Historia), 139. 41 El día 30 de junio de 1881 acontece uno de los sucesos más importantes en cuanto a la intervención musical. Refiriéndose a tal acontecimiento Antonio Aramburu alude lo siguiente: En principio, formaron ocho compañías de infantería, en representación de los siete barrios existentes en Irún, más la correspondiente al “Pueblo”, en recuerdo de l os alistamientos llevados a cabo en tiempos forales. […]. Cada compañía va a l mando de un Capitán, y como Jefe de todas ellas, y formando al frente de las mismas, un Comandante de Infantería. [/] Tras la última de estas compañías, el cañón portado desde San Sebastián, con su cabo y cuatro artilleros del Ejército regular. Al mando de todas estas fuerzas, el primer teniente alcalde del ayuntamiento. Asimismo, es el concejal correspondiente quien porta la enseña de la Ciudad. No cabe olvidar, y hay que repetirlo hasta la saciedad, que los alardes eran milicias municipales. [/] [Igualment e hay que] puntualizar que “precedían” a este Alarde una escuadra de hacheros y la banda de música con algunos tambores. […] “Preceder”, y no formar parte del miso, porque ni en los alardes, ni en los posteriores Tercios Guipuzcoanos, existieron jamás ni unos ni otros. 108 No cabe duda alguna de la relevancia del anterior escrito, pues atestigua que en tal fecha tuvo lugar el primer Alarde de San Marcial tal y como se conoce ahora en lo que a la organización e instrumentación se refiere. II.2. La práctica musical en el Alarde Dado el carácter eminentemente militar de la conmemoración histórica del Alarde de San Marcial, es natural pensar que todo aquello que circunda tal acto reciba también las mismas influencias y, en efecto, así sucede con la instrumentación empleada a lo largo de la jornada del día 30 de junio. Por lo tanto, todos los instrumentos utilizados en tal fecha están relacionados con el ámbito militar, por lo que han de cumplir necesariamente dos requisitos: primero, tener suficiente potencia sonora para ser audibles a larga distancia y en espacios abiertos; y segundo, ser portátiles para poder ser utilizados mientras el instrumentista está marchando. 109 108 Aramburu, Orígenes del Alarde de San Marcial. Las milicias forales, 185. 109 Daniel José Juan Alarcón, «Los toques militares en España» (tesis doctoral, Universitat Rovira i Virgili, 2013), 30, https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=90463. 48 campo enemigo. La obra ha gozado, desde su estreno, de un elevado índice de aceptación popular. 128 Por lo tanto, si se tienen en consideración las palabras de R. Fernández de Latorre, y al mismo tiempo se comparan ambas obras, «El Sitio de Zaragoza» y la «Diana de Villarrobledo», fácilmente pueden percibirse algunas semejanzas; en particular, ciertos pasajes basados en el Toque de Caballería española. Ilustración 2: Pasaje de «El Sitio de Zaragoza». Tomado de «Los toques militares en España», https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=90463. Ilustración 3: Pasaje de la «Diana de Villarrobledo». Extraído de https://www.alardedeirun.com/musica-alarde-irun/. Del mismo modo, la «Diana de Villarrobledo» incluye otros toques como por ejemplo, el Toque de Diana de Caballería Española. A continuación, puede verse las similitudes. 128 Ricardo Fernández de Latorre, Historia de la música militar de España (s.l.: Ministerio de Defensa, 2014), 220 – 221. 49 Ilustración 4: Toque de Diana de Caballería Española. Extraído de RE7-001_Reglamento_toques_militares.pdf (caballipedia.es). Ilustración 5: Un pasaje de la «Diana de Villarrobledo». Extraído de https://www.alardedeirun.com/musica-alarde- irun/. 50 Si se repara en las partituras, es evidente que ninguna de las dos está escrita en la misma tonalidad, pues la primera se encuentra en Do Mayor; y la segunda, en Mi b Mayor. Lo que está claro es que, en el pasaje de Toque de Caballería, todas comienzan en su tónica (I), y continúan casi desgranando el acorde a los grados mediante (III), dominante (V) y sensible (VII). Asimismo, cabe recalcar en la simplicidad del toque; es decir, dado que se trata de músicos no profesionales, en ocasiones se presentan ciertos problemas de digitación, por lo que con el paso de los años se ha procedido a simplificar tal pasaje en el caso de la «Diana de Villarrobledo». Cuestiones musicales al margen, en este punto es lógico plantearse cómo, por qué o por quién llega esta pieza a Irún. Sin embargo, a falta de datos que justifiquen el motivo por el que se interpreta en la localidad guipuzcoana, sí se tiene conocimiento de que «los comentarios de la época atribuyen a D. Patricio Gal, antiguo Comandante músico del Ejército, el haber traído a Irún además de esta Diana, alguna de las marchas que se tocan en el Alarde». 129 Es más, esta conjetura resulta ciertamente plausible, dado que P. Gal – irunés de ideas liberales – ejerce como comandante en las que son las fechas más antiguas en lo referente a la interpretación de la «Diana de Villarrobledo». «Diana de Tamborrada» Al igual que la «Diana de Villarrobledo», esta obra, que es representada por la unidad de la Tamborrada, tiene como finalidad «despertar al pueblo, muy al margen de lo que propiamente se entiende por el Alarde de San Marcial». 130 Con esto último, puede presuponerse ya que ambas composiciones son totalmente ajenas en su origen a los alardes de armas, presentando elementos folklóricos con tintes militares. Si se remite a las crónicas de la época, como la publicada en La Unión Vascongada con fecha de 1 de julio de 1898, se observa lo siguiente: «Dije ayer que comentaría lo que pasaba el día de hoy y fiel a mi persona doy fe de la que puede llamarse (no fiesta) sino funerales de San Marcial. [(/)] Aun cuando nadie turba el 129 Silguero Iriazábal, Irún y sus bandas de música (Tres siglos de Historia), 121. 130 Iñaki Aramburu “La Música de la Tamborrada” en Tamborrada. Alarde de San Marcial de Irún ed. por Juan Manuel Retegui (Irún: Asociación Tamborrada del Alarde de San Marcial de Irún: Mayo de 2003), 230. 51 sueño. No se oye ni estampido del petardo, la banda de tambores y pífanos duerme el sueño de los justos; la música tampoco se hace oír con la dia na de “Villarrobledo”». 131 El artículo aludido es una de las fuentes más remota que atestigua que en tal data ya existía una diana interpretada por la Tamborrada, y aunque no se clarifica ningún título, podría tratarse de la actual diana. No obstante, se estima que tal pieza fue compuesta a principios del siglo XIX, 132 y si se tiene en cuenta que el origen de esta unidad se remonta a 1819, 133 podría decirse que es una creación relativamente prematura. «Arrancada» La «Arrancada» es una de las obras interpretadas por la unidad de Tamborrada junto con las demás Compañías de Infantería. Se trata de una música de milicia 134 , es decir, una melodía de origen foral 135 , y como prueba de ello, puede rastrearse en las diversas otras piezas musicales 136 representadas en los alardes de otras localidades, como es por ejemplo la denominada «Lehenengo Ibilaldia» propia de Fuenterrabía. Ilustración 6: Partitura de «Arrancada». Extraída del libro Tamborrada. Alarde de San Marcial de Irún. 131 S.a. «Crónica irunesa», La Unión Vascongada Nº 2367, (1 de Julio de 1898), 2. 132 Felipe Iguiñiz, Un día de San Marcial en Irún, 126. 133 Aramburu “La Música de la Tamborrada”, 231. 134 Aramburu “La Música de la Tamborrada”, 231. 135 Relativo a los Antiguos Fueros Vascos abolidos el 21 de julio de 1876. En este contexto este término es empleado para referirse a las melodías de la época de los Fueros. 136 Aunque no existen abundantes datos que lo corroboren, Resurrección María Azkue y Juan Ignacio de Iztueta alegan las similitudes melódicas entre las diversas composiciones musicales de origen foral. 52 Ilustración 7: Partitura de «Lehenengo Ibilaldia». Extraída del libro Tamborrada. Alarde de San Marcial de Irún. Como bien se puede apreciar en las partituras, existen similitudes melódicorítmicas, concretamente en los compases 2 al 9 de la «Arrancada» con los compases 11 al 18 de la «Lehenengo Ibilaldia», con la pequeña diferencia de los compases 3 y 7 de la pieza de Irún, que no difiere mucho en los compases 12 y 16 de Fuenterrabía. Igualmente, en la segunda parte de la «Arrancada» se acentúa una mayor diferencia entre los compases 13 y 14 en comparación con los compases 4 y 5 de «Lehenengo Ibilaldia». No obstante, estos distintos matices constituyen en la actualidad una peculiaridad musical propia que distingue a ambas ciudades. «Theiro» La obra musical conocida como «Theiro» – también escrita como «Tteiro» o «Teiro» – es ejecutada únicamente por la Tamborrada a la par que la Banda de Música hace sonar el Himno de San Marcial cuando la Compañía de Bidasoa recoge y entrega la enseña de la ciudad. Hay que tener en cuenta que esta pieza fue incorporada a la conmemoración histórica de Irún ex profeso, ya que como bien se explica en el libro Tamborrada. Alarde de San Marcial de Irún, 137 «antiguamente se tocaba [por la Banda de Música] la Marcha Real para este acto. Esta marcha, que no recogía el sentir mayoritario de los participantes, fue sustituida […] por la Marcha de San Marcia l, cuya 137 Aramburu “La Música de la Tamborrada”, 231. 53 única finalidad es tratar de asegurar en las compañías el mantener un paso uniforme. La Bandera ha de recogerse con el “Teiro”, pero aplicando costumbres de la época, se introdujo la citada Marcha Real […] con respeto a cualquier idea política, que en aquella época estaban los fueros recién abolidos y que los ideales nacionalistas no eran tan extensos como los de hoy en día». 138 «Himno de San Marcial» «El anónimo Himno de San Marcial es sin duda, la composición más antigua de cuantas suenan en el Alarde y no sería descabellado pensar que existió ya en tiempos de la batalla de 1522, e incluso antes». 139 En aquellos tiempos, «no desfila ban “músicas” (nombre dado a las bandas o tamborradas) en los alardes de armas y antes de su integración oficial al mismo, estuvieron durante muchos años acompañando la procesión cívico – religiosa un tanto a su aire». 140 Por tanto, este himno «era interpretado tan sólo por un pífano, un tamboril, y en ocasiones, por un acordeón en cada compañía. No hace falta señalar las diferencias existentes entre aquellos exiguos medios musicales con la amplitud sonora que hoy llevan las compañías». 141 Sin embargo, si es sustancial matizar que, en la actualidad, el «Himno de San Marcial» es la única pieza ejecutada – aunque en diferentes contextos, como se explicará a continuación – por las unidades de Tamborrada, Banda de Música y el resto de Compañías de Infantería. Por un lado, esta pieza es interpretada por la Tamborrada y el batallón con el fin último de acompasar lo pasos de los soldados; por otro lado, la Banda tañe esta obra en honor a la enseña de la ciudad, al recogerla y entregarla. Con todo ello, podría concluirse que la Banda de Música «no debe tocar durante el alarde ninguna marcha de las que interpretan las compañías, porque queda muy bien determinado su desigual raíz» 142 y si bien, esta unidad interpreta la Marcha de San Marcial, siempre fuera del Alarde; es decir, para desfilar o dirigirse a formar, por ejemplo. Interpretadas por unos u otros, el «Himno de San Marcial», corresponde a una marcha castrense con tintes folkloristas – o mejor dicho foralistas – pero en todo caso, 138 Aramburu “La Música de la Tamborrada”, 236. 139 Armora, «Las 11 partituras de San Marcial», 17. 140 Armora, «Las 11 partituras de San Marcial», 17. 141 Armora, «Las 11 partituras de San Marcial», 17. 142 Armora, «Las 11 partituras de San Marcial», 17. 54 en ella, fácilmente puede reconocerse que se trata de una biribilketa o un ttittibilitti. Asimismo, José Armora refleja el siguiente dato en su artículo «Las 11 partituras de San Marcial». 143 Igualmente, cabe reseñar que de acuerdo con Caro Baroja, «la base musical del “Thi – Thibili – Thi” es bastante común en los pueblos del País Vasco durante las fiestas, con pequeños variantes de ritmo y tono. Un ejemplo cercano de similitud, podemos observarlo en el Alarde de Fuenterrabía y en otras poblaciones cercanas». 144 Al hilo de estas últimas palabras, y con las partituras que a continuación se dispone presentar, fácilmente puede apreciarse que ambas obras musicales se fundamentan en la misma estructura melódico – rítmica, y solo varía en que a veces «los giros y modulaciones se van deformando o modificando con el tiempo, sobre todo, cuando es cantada por la población y no se conservan partituras». 145 Ilustración 8: Partitura de «Himno de San Marcial». Extraída del libro Tamborrada. Alarde de San Marcial de Irún. 143 Armora, «Las 11 partituras de San Marcial», 17. 144 Armora, «Las 11 partituras de San Marcial», 17. 145 Silguero Iriazábal, Irún y sus bandas de música (Tres siglos de Historia), 118 – 119. 55 Ilustración 9: Partitura de «Ttittibilitti». Extraída del libro Tamborrada. Alarde de San Marcial de Irún. Tomando como referencia las partituras, ha de repararse en el análisis que presenta Iñaki Aramburu: La primera de ellas, se divide en dos partes mientras el Ttittibilitti lo hace en tres. Las dos últimas partes de esta última guardan un paralelismo inequívoco con la Marcha de San Marcial. Pero estas pequeñas desigualdades que nos ofrece, no nos ha de sorprender. Tengamos en cuenta que por un lado, estas músicas fueron aprendidas por nuestros antepasados de oído lo que justifica algunas diferencias y por otro, los adornos que algunos virtuosos hayan podido introducir. Es más, en Irun la Marcha de San Marcial la interpretan de diferente manera la Banda de Música del Alarde y las compañías. En la obra musical que arriba mostramos, corresponde a la partitura para txilibitos en fa que interpretan las compañías. En la segunda corchea del compás número 8 y que corresponde a un “mi”, la Banda de Música del Alarde lo ejecuta un tono más alto, es decir un fa sostenido”, por tanto, si en nuestro propio pueblo mantenemos diferencias interpretativas, no nos ha de extrañar que en otros pueblos se multipliquen. 146 Además de todo lo anterior, cabe destacar una curiosidad y es que el «Himno de San Marcial» se entonaba, o mejor dicho se cantaba, habiendo preservado hasta día de hoy algunos escritos donde se describe parte de la letra, la cual dice así: Thi – Thíbili, Thíbili – thi Thi – Thíbili, Thíbili – thi Thi – Thíbili, Thíbili - thi 146 Aramburu “La Música de la Tamborrada”, 232. 56 Thi – Thíbili, Thíbili - thi Gure Sanmartxiel! Txaponeko dominua! Gure Sanmartxiel!; Txaponeko dominua! Gure… Thi – Thíbili… «Joló» Se piensa que la obra titulada «Joló» fue compuesta en una fecha próxima a 1900, atribuyendo su autoría a D. Manuel Figuerido, aquel que fuera el primer director de la Banda Municipal de Irún, en el año 1883. También pudo ser creada por su hijo César, notable violinista, que en 1908 se hizo cargo de la dirección de la Banda de Música Municipal. 147 Ahora bien, aunque esta conjetura ha sido extendida en las últimas décadas, lo cierto es que no existen pruebas documentales, y por ende, se trata una hipótesis cuestionable. En relación con el posible compositor, hay que destacar la antes aludida figura del célebre irunés Apolinar Gal Gainza, autor de las más antiguas transcripciones de las marchas del Alarde de San Marcial de Irún, «director de la Banda de Irún a finales del siglo XIX y Músico Mayor del Batallón de Miqueletes 148 . De ideas liberales, poseía la Cruz del Mérito Militar así como el Medallón de los Voluntarios de la Libertad». 149 Asimismo, la figura de este profesional ha de enmarcarse en «las contiendas decimonónicas entre los partidarios de las dos dinastías, la reinante y la pretendiente, produjeron, como todas las conmociones bélicas, numerosas páginas musicales». 150 Por aquellas fechas, tal y como argumenta Ricardo Fernández de Latorre «del primero al último día – con no despreciables ecos a posteriori – estuvieron trabajando los compositores profesionales y populares para dotar a sus bandos de un amplio repertorio de himnos, marchas y canciones con que animar el espíritu de los combatientes, airear las victorias propias o exaltar a sus héroes». 151 El autor prosigue argumentando que en «España y sus colonias debían ser en estos años un hervidero de sonoridades patrióticas. 147 Armora, «Las 11 partituras de San Marcial», 17. 148 Los Miqueletes eran miembros de las Milicias Forales. 149 Armora, «Las 11 partituras de San Marcial», 17. 150 Ricardo Fernández de Latorre, Historia de la música militar de España, 191. 151 Ricardo Fernández de Latorre, Historia de la música militar de España, 191. 57 Baste con señalar que había ciento dos bandas de música, solo de Infantería. O sea, las de setenta y seis regimientos de línea – siete de ellos en las guarniciones de Cuba y siete en Filipinas –». 152 Si se tiene en consideración todo lo anteriormente expuesto, y que A. Gal fue Músico Mayor por aquellas fechas, además de contemplar que fue él quien escribió o transcribió la pieza, bajo el título de «Pasodoble de Joló», no sería descabellado pensar que este fue el creador de tal obra, hibridando elementos militares con otros de tintes populares. Ilustración 10: «Paso doble del Joló». Transcripción realizada por Apolinar Gal Gainza. Partituras cedidas por Federico Echeveste Arruti (Tambor Mayor durante los años 1985 al 1992). Ahora bien, otra suposición lógica podría apuntar la posible autoría a Patricio Gal Gainza, hermano de Apolinar. De una forma u otra que está claro que esta pieza incluye toques militares, y que por ende su compositor debía estar instruido en la música militar. En relación con esto último, es interesante comentar que, aunque no se recoge en ninguna fuente física, se sabe que – hasta no hace demasiados años – en la unidad de la Tamborrada, en un determinado pasaje – que es el que se expondrá a continuación – se cantaba la siguiente frase: «¡Marcha de frente Martín Catalán!». Curiosamente, indagando entre documentos de índole militar, se ha descubierto que el toque de «Marcha», que curiosamente es aquella fórmula melódico – rítmica que se sigue en esta obra, incluye la consiguiente letra: «¡Marcha de frente Ramón Catalán!». A continuación, se presenta de forma visual todo lo planteado, no sin antes esclarecer que la pieza «Joló» se encuentra en la tonalidad de Si b Mayor (Ilustración 11), mientras que los toques se escriben en Do Mayor (Ilustración 12). 152 Ricardo Fernández de Latorre, Historia de la música militar de España, 338. 64 cuadras». 161 Sin embargo, en la hemeroteca local del siglo XVIII, como bien se expone al inicio del capítulo, se tiene noticia de que un grupo de músicos interpretaban unas melodías conocidas como Retreta, cuyo toque en el año 1791 era ejecutado para «la retirada al quartel [sic], á [sic] la hora destinada, de los soldados que andan por el pueblo». 162 Con todo lo expuesto, podría deducirse que ambos tañidos son representados en contextos muy similares, y con ello, tampoco sería desacertado creer que la actual «Fagina» fuera una revisión más contemporánea de la antigua Retreta. Al fin y al cabo, hay que tener en consideración que más de una de las obras que se interpreta en la jornada del día de San Marcial ha sido editada; es más, en relación con esto último, cabe destacar que esta misma pieza fue arreglada por el músico Luis de Tomás a finales del siglo XX. 163 Además de todo lo anterior, y de forma análoga a la pieza conocida como «Himno de San Marcial», la «Fagina» también contiene algunos versos que con el paso del tiempo – y ante la ausencia de documentación escrita que recopile tales letrillas – se han olvidado. No obstante, para llevar a cabo la investigación del presente trabajo se ha tratado de recuperar la letra de esta obra, que dice así: Si supieran los franceses la fuerza que tiene España, A traición podrían mucho, pero cara a cara no, A traición, a traición un francés a un español 161 Diccionario militar ilustrado, s.v. «Fagina», https://books.google.es/books?id=khFAQAAMAAJ&pg=PA467&dq=Diccionario+militar+ilustrado,+fagina&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEw ifr7_mtqLxAhWzDWMBHad5BvcQ6AEwAHoECAMQAg#v=onepage&q=Diccionario%20militar%20i lustrado%2C%20fagina&f=false. 162 Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española (NTLLE), s.v. «Retreta», http://ntlle.rae.es/ntlle/SrvltGUIMenuNtlle?cmd=Lema&sec=1.0.0.0.0. 163 Armora, «Las 11 partituras de San Marcial», 17. 65 CAPÍTULO III: UN DÍA DE SAN MARCIAL EN IRÚN Para los iruneses, el día de San Marcial comienza realmente la víspera, o sea, la tarde de San Pedro. En realidad, puede decirse que el alarde de San Marcial es la culminación de todo un proceso que se inicia a principios de mayo, con la designación oficial del general […], seguido de la elección de manos pa ra t odos los estamentos del alarde, la selección y proclamación de las cantineras, los ensayos nocturnos de cada compañía con sus respectivas secciones de música, las cenas de hermandad, […] etc. Sin embargo, a pesar de toda esta etapa preliminar va predisponiendo la animosidad de los sanmarciales, la emoción plena de ellos no se precia, no se empieza a sentir intensamente, hasta el 29 de junio, cuando el soldado se encasqueta la boina roja. 164 III.1. La madrugada del día de San Marcial El día 30 de junio de cada año, los iruneses amanecen a intempestivas horas de la madrugada. Aún somnolientos, se atavían – de forma ritual – con sus ropas de San Marcial preparadas en la víspera. Visten los tres colores emblemáticos – blanco, rojo y negro – y lucen sus mejores alhajas, las cuales suelen mostrar pequeños detalles que revelan la compañía o la unidad a la que pertenecen. Apenas trajeados, con el pañuelo rojo en mano y las alpargatas a medio calzar, salen escopetados a la calle. Hacia las 03:00h, inclusive antes, uno creería que no hay alma en las calles de Irún, pero las arterias de la ciudad – concretamente las travesías de San Marcial, Escuelas y Mayor – se encuentran repletas de habitantes. Se trata en su mayoría de muchachas que se organizan por turnos en cuadrillas. Todos ellos están dispuestos a aguardar sitio en las aceras durante largas horas a la espera del alarde. Ni el madrugón ni las condiciones meteorológicas impiden que los iruneses abandonen las aceras, y para facilitar tal cometido hacen uso de su ingenio y de su experiencia desplegando un arsenal de objetos tales como plásticos, banquetas y mantas. A las 04:00h repican las campanas del Ayuntamiento, que son contestadas por las de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora Santa María del Juncal, y acto seguido suenan las primeras notas de la melancólica melodía de la «Alborada» 165 . Esta misma pieza es tañida a la vez en dos lugares diferentes, por un lado, para el Alarde Igualitario se toca esta primera tonada en la Plazoleta del Juncal con la ayuda de dos bombardinos y una caja; por otro lado, en el Alarde Tradicional se hace sonar esta melodía en la 164 Iguiñiz, Un día de San Marcial en Irún, 31. 165 Anexo I. 66 Avenida de Navarra con dos trompetas y una caja. En cuanto al ambiente en el que se interpreta esta pieza, «a diferencia de la “Diana” que irrumpirá impetuosamente dos horas más tarde, la “Alborada” es recibida en completo silencio y recogimiento, como si de un rezo franciscano se tratase, invitando a la meditación. Alguien dijo que parecía especialmente pensada para ser escuchada desde el sosiego de la cama con el vello erizado por la emoción». 166 Luego de tocar esta primera tonada, los músicos a cargo de la «Alborada»– ya sean de un alarde u otro – se disponen a reinterpretar la misma obra en diferentes lugares de la urbe, tales como las casas del General, del Comandante, de algunos Capitanes o incluso de algunas Cantineras. A las 05:30h se toca por última vez la «Alborada», y en el breve lapso de tiempo hasta que se interpretan las dianas 167 , los iruneses se agolpan de forma masiva, algunos en la Plazoleta del Juncal y la gran mayoría en la Plaza de San Juan Harria frente a la Casa Consistorial. En este último caso, es tanta la multitud que incluso los propios músicos encuentran dificultades para poder llegar al centro de la plaza – recinto reservado para la Banda de Música del Alarde, especialmente aquellos con algún instrumento de grandes dimensiones. Este tenso instante es descrito por Iguiñiz de la siguiente manera: Mientras la ansiedad crece por momentos, toda la plaza permanece pendiente del reloj, sobre todo a medida que las agujas se aproximan a la vertical de a esfera. Justo es reconocer que se trata de uno de los momentos cumbres de la jornada, algo así como el rito de iniciación que […] abrirá las puertas encantadas del jardín d e las delicias. Entre tanto y con la máxima tranquilidad, la banda de música del batallón suele afinar los instrumentos como si tal cosa, adoptando la formación circular, protegida mediante vallas metálicas que la separan de la vorágine alborozada. 168 Los minutos previos a las 06:00h se instaura el silencio en todo Irún. Redoblan las seis campanadas mágicas cuyo sonido se funde con las primeras notas de la «Diana de Villarrobledo» interpretada por la Banda de Música del Alarde. En ese mismo instante se siente cómo la Plaza de San Juan vibra ante los enérgicos brincos de los iruneses más jóvenes; una respuesta natural pero que es duramente criticada por los más mayores. 166 Iguiñiz, Un día de San Marcial en Irún, 45. 167 Anexo II. 168 Iguiñiz, Un día de San Marcial en Irún, 46. 67 Tras la primera interpretación de la «Diana de Villarrobledo», que francamente siempre sabe a poco, la Banda de Música del Alarde abandona ipso facto la Plaza de San Juan para dirigirse a otros puntos de la ciudad con el mismo cometido. A la salida de la Banda, se incorpora la Tamborrada preparada para tocar la «Diana de Tamborrada», ahora con menos gente, para posteriormente emular a la Banda recorriendo otros puntos de la urbe. Al hilo de las dianas de la Tamborrada y la Banda, en las últimas décadas, las compañías de infantería han compuesto sus propias dianas – interpretadas cada una en su barrio – reafirmando, de alguna forma, no solo el sentimiento de identidad como irunés, sino también el del propio barrio, con lo cual se han dado a conocer términos como por ejemplo “anakat arra”. 169 Paradójicamente, ni la «Alborada» ni las dianas forman parte de manera oficial del Alarde de San Marcial; aún más, si bien el programa oficial del Ayuntamiento incluye la «Alborada» y «Diana de Villarrobledo» como parte de sus actividades, esclarece que son «iniciativas sociales no organizadas por el Ayuntamiento». 170 Sin embargo, y en honor a la verdad, ningún irunés, sea cual la situación, 171 puede llegar a concebir un día 30 de junio sin la «Alborada» ni «Diana de Villarrobledo», y si para tal es necesaria una participación completamente voluntaria, no le quepa a nadie duda de que así se hará. III.2. El Alarde de San Marcial por la mañana Al terminar todas las dianas, y como resultado de ellas, se asienta un ambiente de entusiasmo, exaltación y conturbación entre los iruneses que aún permanecen en las aceras guardando sitio. Para hacer más amena las horas de espera, algunos – los afortunados a quienes los nervios se lo permiten – desayunan, otros juegan a las cartas, se fotografían para el recuerdo, etc. En este lapso de tiempo, también es frecuente ver 169 Dicho del irunés que reside en el barrio de Anaca. 170 Dato extraído del Programa de Fiestas de Irún del año 2019, https://www.kulturklik.euskadi.eus/ekitaldia/2019061015231777/irungo-san-pedro-eta-san-martzial- jaiak-2019/kulturklik/eu/z12- detalle/eu/adjuntos/Programa%20de%20Fiestas%20de%20San%20Marcial%202019%20en%20Irun.pdf 171 En referencia a la pandemia del Covid – 19, la ciudad de Irún no celebró con el anual Alarde de San Marcial, pero si contó con más de una representación de la “Alborada” y la “Diana de Villarrobledo” de chavales que de forma voluntaria decidieron juntarse en un punto particular de la ciudad para interpretar mencionadas piezas. Es más, en el 2020, la urbe disfrutó a la misma hora, aunque en diferentes lugares, de 33 Alboradas. 68 entre el público a mujeres que se emperejilan el pelo recogiéndoselo en un moño – peinado característico de la Cantinera – y se pintan los labios de color rojo. Entre tanto, otro de los momentos más tiernos y que nunca falta este día ocurre cuando los iruneses, casi ya residentes en las aceras, aplauden y jalean de forma espontánea a cualquier niña pequeña – vestida de cantinerita y salida de entre el público – que sin apenas poder sostenerse de pie ingenuamente decide dar un par de pasos saludando salerosa con su abanico. Con el transcurrir del tiempo afloran las emociones, el sentido de pertenencia; tanto es así que los espectadores – aún en las aceras y sin conocerse – comienzan a interactuar entre ellos sin saber que al final de la mañana se llamarán «vecinos» y se ofrecerán comida, bebidas, mantas, banquetas o demás enseres que faciliten el cuidar sitio. A medida que avanza el tiempo y con los primeros tenues rayos de sol mañanero, una riada de boinas rojas desborda las calles expectante. Paulatinamente, «por todas las bocacalles que desembocan en la Plaza de Urdanibia acuden marcialmente las formaciones, produciendo un inusitado maremágnum sonoro, cada compañía desacompasada de las otras». 172 Una vez allí, las respectivas unidades y compañías se adentran en el recinto de la ya mencionada plaza donde les recibe el Comandante del alarde, quien posteriormente preceptuará al Cornetín de Órdenes ejecutar un toque que convoque a los capitanes a reunirse para dar una serie de directrices de alto nivel. Luego de finalizar la reunión con los capitanes, el Cornetín nuevamente anuncia mediante un toque la retirada de los capitanes a sus correspondientes batallones, donde quedan a la espera de la orden para marchar hacia la Plaza de San Juan Harria. De forma paralela, el ambiente entre el público se acrecienta, la inquietud y el ansia incrementa y los miles de iruneses se acallan unos a otros hasta crear un silencio casi sepulcral, en especial en la Calle de San Marcial. No obstante, y aunque rápidamente se silencia, siempre se escapa el sonido de algún teléfono móvil, el llanto de un niño o incluso algún despistado, o quizá altivo, fuenterribense que en cierto estado de embriaguez canta el «Zapatero». 173 172 Iguiñiz, Un día de San Marcial en Irún, 55. 173 Los fuenterribenses denominan «Zapatero» a la «Fagina» interpretada en su Alarde celebrado cada 8 de septiembre. Véase: https://www.youtube.com/watch?v=cDfzALk56Co (Minuto 07:09). 69 De pronto ese ambiente de mudez queda interrumpido por el toque del Cornetín seguido por un estallido de impetuosos aplausos y alabanzas del público 174 , expectantes desde las aceras y balcones, al ver el Cabo de Hacheros – que abre paso al desfile – encaminarse a paso muy ligero hacia la Plaza de San Juan. En este instante, tan anhelado por los iruneses, comienza lo que se denomina Arrancada, 175 un recorrido que transcurre desde la Plaza de Urdanibia, pasando por la Calle de San Marcial hasta llegar a la Plaza de San Juan. Durante ese tramo, tanto la Tamborrada como el resto de las compañías de infantería tocan la marcha “Arrancada”. 176 La Arrancada es uno de los momentos más intensos del día, en especial para el público que, estremecido, no puede evitar emocionarse y derramar alguna que otra lágrima al ver su unidad o compañía pasar. Igual de enternecidos se encuentran los soldados que desfilan ante tanta gente y, lejos de sentirse diminutos o insignificantes, reciben el arropamiento y el calor de sus convecinos. A paso muy ligero se adentran en la Plaza de San Juan la Escuadra de Hacheros y las unidades de Tamborrada y Banda de Música. Allí se dirigen hacia los arcos del Ayuntamiento y pasan después por los soportales – también llamado en Irún «arkupes» 177 – para ubicarse en el margen izquierdo de la plaza. Seguidamente, entra el Comandante junto con el Estado Mayor, la Escolta de Caballería y las posteriores compañías de infantería. Estas últimas, a paso algo más lento ya que el paso de los caballos, rompen el ritmo inicial para cerrar el desfile con la Batería de Artillería. Sin pasar por los soportales, las compañías se sitúan en la zona derecha de la plaza, mientras que la Caballería y Artillería permanecen en la parte trasera del lado derecho. Hasta no llegar a la plaza todas las unidades y compañías por completo, la Tamborrada debe continuar interpretando «Arrancada», y al escuchar la orden transmitida por el Cornetín éstos dejan de tocar. Al instante los cuatro Ayudantes 174 Anexo III. 175 En Irún llaman la «Arrancada» no solo a la composición musical, sino también al momento y el tramo en el que se interpreta esta pieza, ya que ese instante se da en arrancada o inicio de la Plaza Urdanibia hacia la Plaza de San Juan, donde comenzarán oficialmente el Alarde de San Marcial. 176 Siempre que aparezca entrecomillado será en referencia a la obra musical; por el contrario, si no lo está, se refiere al tramo o momento. 177 El vocablo «arkupe» está muy extendido en la ciudad de Irún. La traducción literal del euskara sería «bajo el arco», pero hace referencia a los pórticos, en especial al de los ayuntamientos o iglesias. En el caso del Alarde de San Marcial, la expresión «pasar por los arkupes» hace referencia no solo a los arcos, sino también a los soportales, como si ambos fueran el mismo elemento arquitectónico. 70 cabalgan en busca del General, mientras que los soldados quedan a la espera del agudo toque de cornetín que indica «atención, general». Entre la multitud suena el cornetín y el batallón adopta posición de firmes. La máxima autoridad del alarde junto con sus cuatro Ayudantes cabalga hacia el recinto a trote, pasa revista a las tropas y acto seguido saluda a las autoridades presentes que se hallan en el balcón del Ayuntamiento. El General se hace cargo de las tropas y con motivo de arengar los soldados brama a viva voz ¡Viva Irún! ¡Viva San Marcial!, «salutaciones que le brotan del corazón y que espontáneamente son coreadas por las decenas de millares de personas». 178 Inicia así, y de manera oficial, el Alarde de San Marcial. Tras la llegada del General y la subsecuente revista, se producen una serie de animados movimientos en la Plaza de San Juan. Inmediatamente, el Cornetín de Órdenes convoca – por medio de un toque – a los Capitanes de las diversas formaciones a reunirse en torno al máximo mando del batallón. De esta conferencia del alto nivel saldrán las directrices básicas para el desarrollo de un buen alarde, en especial, en lo tangente a la marcialidad y la compostura de los quienes componen el Alarde. De vuelta los Capitanes a sus respectivos puestos, a una señal del General, el Cabo de hacheros y cinco números, seguidos de la unidad de la Tamborrada y la compañía de Bidasoa, marchan – al son del «Theiro» – hacia los soportales del Ayuntamiento donde un Teniente abanderado de ya mencionada compañía, recibirá la preciada bandera de Irún. A continuación, y sin cesar de tocar, la Banda de Música – por medio de la orden transmitida por el Cornetín – interpreta simultáneamente «Himno de San Marcial» en honor a la bandera de la ciudad. Una vez que se incorpora el confalón a las tropas, el General dictamina realizarse las tres salvas prescritas bajo la orden «compañías, carguen, ¡fuego!». Después de las descargas que dejan como resultado un particular olor a pólvora, a un solo toque del Cornetín, la Escuadra de Hacheros se encamina hacia los arkupes al son del «Joló» que es interpretado por la Banda y por la Tamborrada. A la marcha de los hacheros les siguen la Tamborrada, la Banda de Música, el Estado Mayor y el General que pasan por los soportales del Ayuntamiento. Tras 178 Iguiñiz, Un día de San Marcial en Irún, 31. 71 ellos, sin pasar por los arkupes, la Escolta de Caballería, el resto de compañías de infantería y la Batería de Artillería. Con el aire marcial del «Joló», las unidades y compañías abandonan de forma ordenada la plaza en dirección a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora Santa María del Juncal, pasando antes por las calles Iglesia y Escuelas. Sin lugar a duda, este trecho es uno de los más emotivos sobre todo para las compañías que, tras ocupar la plaza sin público, vuelve al calor de los expectantes. 179 En relación con lo anterior, el irunés F. Iguiñiz recoge que «quien no haya contemplado la salida del batallón desde la Plaza de San Juan camino a la iglesia, no le será fácil comprender lo que realmente supone la eclosión de fervor colectivo manifestada por toda una población al compás del «Joló» que tiene la virtud de encender los corazones, de exaltarlos, de enardecerlos y turbarlos como ninguna otra música sanmarcialeras». 180 Entre vítores y loores avanza el alarde hasta la calle Escuelas, donde ya solo ver la entrada de la Escuadra de Hacheros provoca en los espectadores un mar de lágrimas incontrolable. Las campanas de la Iglesia comienzan a tañerse, y el público, aunque deshecho de emoción y con la voz quebrada, trata de corear la marcha «Joló», animar a las cantineras e incluso saludar a los familiares y amigos que desfilan en el alarde. Una vez instauradas las tropas en la Plazoleta del Juncal, situada delante de la Iglesia Parroquial, residencia de la Patrona de la Ciudad, la Tamborrada y la Banda de Música continúan con el «Joló» hasta recibir la orden del Cornetín. Es aquí cuando se lleva a cabo una de las pocas acciones que diferencian a un alarde y otro; y es que el Alarde Tradicional recoge el Pendón de San Marcial 181 , el cual constituye el último de vestigio de lo que era el Cabildo eclesiástico, procediendo oficialmente la procesión cívico – religiosa. Mientras tanto, se producen las primeras deserciones temporales hacia los bares próximos de las calles Juncal y Santiago, bajo el pretexto de no caber todos los soldados en el lugar. Luego, cuando el batallón ya haya abanado la plazoleta, 179 Anexo IV. 180 Iguiñiz, Un día de San Marcial en Irún, 86. 181 Si bien ambos alardes se dirigen hacia la Iglesia del Juncal, el Alarde Tradicional es el único que recoge el Pendón de San Marcial e incorpora Cabildo Eclesiástico al desfile. Sin embargo, el Alarde Igualitario se desvincula de cualquier vestigio religioso y tan solo realiza las descargas de rigor. 72 vendrán las risas y las carreras para alcanzas cualesquiera de las compañías y, también, desfilar algo más «animado». Poco después de las tres descargas de rigor, los soldados dejan atrás la Plazoleta del Juncal y, al son de la «Subida de la Iglesia», ejecutada por la Tamborrada y las compañías de infantería, suben la Calle Escuelas. Tal y como estipulan las Ordenanzas del Alarde de San Marcial de Irun, 182 183 la Tamborrada continuará con dicha marcha hasta la calle Fermín Calbetón, donde nuevamente junto con la Banda de Música retomaran la pieza castrense «Joló» hasta finalizar en la Plaza de Urdanibia. Lo mismo sucederá con las compañías de infantería que pasarán de la «Subida de la Iglesia» a interpretar el «Himno de San Marcial». En concreto, este tramo de la calle Fermín Calbetón es muy delicado, principalmente por las capacidades musicales que se deben mostrar para cambiar con facilidad de una marcha a otra. Obviamente, a falta de tales recursos, a menudo se produce un embarullamiento musical del que los propios soldados se avergüenzan. En otras ocasiones, o más bien en el caso concreto de la Banda, ese enlace entre obras musicales se resuelve de forma natural animando a su cantinera desfilar, ahora más airosa y salerosa, a los ecos de la melodía interpretada por su unidad. También el público, al ver la cantinera tan dichosa, se contagia de alborozo. Prosiguen las mismas piezas de influencias militares en las calles Plaza Genaro Echandía, Fueros, Mayor, Plaza de San Juan, San Marcial, Sargía, Larrechipi y Plaza de Urdanibia, hasta finalizar el alarde en Santa Elena. Antes de llegar la Escuadra de Hacheros a la Calle Mayor, aquella multitud de iruneses que aguardaban en las aceras desde horas casi indecentes se recomponen ipso facto. Al pasar el alarde, los soldados y cantineras no pueden evitar mirar al público perplejo y emocionado por jalearlos incluso después de tanto tiempo a la espera. Dejando atrás la arquitectura más moderna como la de Fermín Calbetón, incluso la Calle Mayor, el desfile se adentran en las pequeñas y estrechas casas de las que se compone Larrechipi, 184 y en esta íntima, acogedora y familiar travesía las cantineras no pueden soslayar que el recorrido de la mañana está llegando ya a su fin. 182 Alarde de San Marcial de Irún. Ordenanzas. Reglamentos. Marchas. 183 Estas Ordenanzas están sujetas al Alarde Tradicional. 184 Anexo V. 73 Al concluir el alarde, tiene lugar en el Monte de San Marcial – antiguamente denominada Peña Aldabe – el tradicional voto, seguido por la ofrenda floral 185 y la posterior romería. Entre tanto, en el núcleo urbano de la localidad, aquellos espectadores que guardaban sitio desde la madrugada se reubican nuevamente en las callejuelas de la ciudad, buscando algún rincón sin ocupar en la calle Mayor. Poco tiempo después, los iruneses ocupan la parte vieja de la ciudad, constituida por la Plaza de Urdanibia y las calles Mayor, Fueros, Leguía, Berrotarán, Luis Mariano, Plaza de San Juan, Plaza del Ensanche y Cipriano Larrañaga. En estas zonas, en ambiente amigable y familiar, los iruneses iniciarán lo que popularmente llaman «potear». 186 Cuando cae el mediodía, las calles de Irún se despejan, excepto por aquellos espectadores que persisten en las aceras a la espera del alarde por la tarde malcomiendo en plena vía y, al igual que ocurre por la mañana, interactuando con las nuevas cuadrillas de amigos de su alrededor, compartiendo comida, bebida, enseres para facilitar el guardar sitio, etc. III.3. El alarde de San Marcial por la tarde A primera hora de la tarde, todos los soldados se reúnen en la Plaza de Urdanibia y cuando todo está dispuesto, los Capitanes de las compañías son convocados por última vez en torno al General. Es el Cornetín de Órdenes quien emite el toque que da comienzo al alarde por la tarde, cuyo recorrido consiste en deshacer los mismos pasos de la mañana, devolviendo el cabildo eclesiástico a la Iglesia del Juncal, dando por terminado la procesión y el cumplimiento del voto. En contraposición al alarde por la mañana, a la tarde este se reanuda en un ambiente más íntimo y reposado. Así, marchan los soldados por las calles Contracalle y Travesía al son de la «Arrancada»; y es en esta misma callejuela donde se realiza el primer cambio de melodías. La Tamborrada y la Banda de Música tocarán por primera vez «Rataplán», que es la protagonista musical y que algunos consideran que es la equivalente al «Joló» ejecutado por la mañana; y mientras tanto, las compañías retomarán el «Himno de San Marcial». 185 Actividad llevada a cabo por la Junta del Alarde. 186 La Real Academia Española lo define como “ir de un bar a otro t omando vasos o potes de vino”, aunque en Irún también es entendido como irse de bares. 80 Igualmente, uno de los objetivos que perseguía este proyecto consistía en aunar las anteriores visiones antagonistas, procedentes de las disciplinas histórica y antropológica con la perspectiva etnomusicológica, presentando así una nueva óptica de cómo viven los iruneses el día de San Marcial. De igual forma en el tercer capítulo se ha fijado especial interés nuevamente en la situacionalidad, y no tanto en los aspectos fácticos o simbólicos, brindado así un particular protagonismo al público – otra cuestión también omitida en las publicaciones más contemporáneas – que, sin duda alguna, cumple una importantísima función no solo en el desarrollo de la conmemoración histórica, sino también en la preservación del Alarde de Irún. En síntesis, sin lugar a dudas, resulta fascinante observar cómo a medida que se aproxima tan ansiado 30 de junio toda una ciudad se moviliza para realizar tantos actos como sean necesarios para que todo ello culmine el día de San Marcial. Es asombroso contemplar la masiva participación ciudadana, el relevo generacional, la devoción por ser partícipes – de forma activa o pasiva – tanto en el proceso de preparación como en los festejos del mismo día 30 de junio. En definitiva, se trata de sentir el Alarde de San Marcial y lo que todo ello implica. Para concluir, espero que con el tiempo tenga la posibilidad de ser ampliado y mejorado este Trabajo de Fin de Grado y que pueda despertar el interés a otros investigadores. Asimismo, confío en que, de algún modo, este escrito ayude a la implicación de las nuevas generaciones en el estudio del Alarde de San Marcial como una celebración comunitaria y no tanto como un elemento de disgregación. 81 BIBLIOGRAFÍA Alarcón, Daniel José Juan. “Los toques militares en España”. Tesis doctoral, Universitat Rovira i Virgili, 2013. https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=90463. Aramburu, Iñaki. “La Música de la T amborrada” en Tamborrada. Alarde de San Marcial de Irún ed. por Juan Manuel Retegui. Irún: Asociación Tamborrada del Alarde de San Marcial de Irún: Mayo de 2003. Aramburu Peluaga, Antonio. Orígenes del Alarde de San Marcial: Las milicias forales. Donostia – San Sebastián: Caja de Ahorros Provincia de Guipúzcoa, 1987. 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Irún y sus bandas de música (Tres siglos de Historia), Irún: Luis de Uranzu Kultur Taldea, 2008. 84 85 ANEXOS Anexo I: Alboradas. https://www.youtube.com/watch?v=QafoynUy4jo https://www.youtube.com/watch?v=nLJ1CG8IHfM Anexo II: Diana de Villarrobledo y Tamborrada. https://www.youtube.com/watch?v=sKgvU1lz9hU Anexo III: Arrancada. https://www.youtube.com/watch?v=QjMLeaTVKh0 https://www.youtube.com/watch?v=FC2FnjWPu0M Ilustración 19: Arrancada. Imagen extraída del Diario Vasco. https://www.diariovasco.com/bidasoa/201505/11/alarde-tradicional-marcial-irun-20150511124439.html 86 Anexo IV: Camino hacia la Iglesia. https://www.youtube.com/watch?v=JVZ9jaNnh7s https://www.youtube.com/watch?v=1dZ74M7pDYo Ilustración 20: Camino hacia la Iglesia. Imagen extraida del Diario Vasco. https://www.diariovasco.com/bidasoa/irun/san-marcial-2018-alarde-tradicional-video-20180701085616-nt.html Anexo V: Bajada de la Calle Larrechipi, tramo final del Alarde por la mañana. 87 Ilustración 21: Alarde de San Marcial de 2017. Anexo VI: Bajada de la Calle Mayor. https://www.youtube.com/watch?v=ieCNBTGK5tQ Ilustración 22: Tramo final del Alarde por la tarde en la Calle Mayor. Fotografía tomada por Pilar Toro. Puede consultarse en https://www.youtube.com/watch?v=qx-Ba2gwm18 88 Anexo VII: El final del día de San Marcial. https://www.youtube.com/watch?v=MXlOVMYYPWE 89