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El análisis tradicional del conocimiento y el problema Gettier

García Nieto, Javier

Abstract

Departamento de Filosofía (Filosofía, Lógica y Filosofía de la Ciencia, Teoría e Historia de la Educación, Filosofía Moral, Estética y Teoría de las Artes)

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El análisis tradicional del conocimiento y el problema Gettier Trabajo de Fin de Grado Grado en Filosofía Universidad de Valladolid Alumno: Javier García Nieto Curso 2020-2021 Tutor: Adán Sus Durán 2 ÍNDICE INTRODUCCIÓN ......................................................................................................................3 1.- Inicios en teoría del conocimiento ..........................................................................................6 2.- El análisis tradicional del conocimiento .................................................................................9 3.- El problema Gettier .............................................................................................................. 14 4.- Propuestas de superación: el problema de la cuarta condición .............................................. 18 4.1- En los casos Gettier sí hay conocimiento..................................................................................... 18 4.2- La propuesta sin falsedades o sin falsos lemas ............................................................................. 20 4.3.- El planteamiento fiabilista ......................................................................................................... 21 4.4- La fórmula de la cancelabilidad .................................................................................................. 22 4.5.- El análisis causal del conocimiento ............................................................................................ 26 4.6.- La propuesta de Nozick ............................................................................................................. 30 Conclusiones ............................................................................................................................. 34 BIBLIOGRAFÍA ...................................................................................................................... 37 3 Introducción ¿Qué es conocimiento? Esta pregunta ha marcado una línea de pensamiento que se remonta hasta la antigua Grecia y que continúa vigente en la actualidad. A lo largo de los siglos, diferentes pensadores han tratado el tema del conocimiento desde diferentes posturas, siempre con el objetivo de llegar a determinar en qué consiste que algo sea conocimiento, o por el contrario, no se constituya como tal. Así, en los inicios del pensamiento filosófico occidental, se puede considerar a Platón como el desencadenante de esta búsqueda. El pensamiento platónico está en buena parte marcado por esta cuestión, y en muchos de los diálogos se puede encontrar el estudio acerca de qué es conocimiento, con la famosa diferenciación entre conocimiento, también llamado ciencia o episteme, y la mera opinión, también llamada creencia. De las conclusiones a las que llega Platón, principalmente en su obra Teeteto, se deriva lo que se conoce como análisis tradicional del conocimiento. Éste tiene como meta proponer diferentes condiciones que, de forma conjunta, resulten necesarias y suficientes, de manera universal, para poder determinar cuando algo se considera conocimiento. Es preciso mencionar que no se trata de cualquier tipo de conocimiento, sino que lo que pretende definir la teoría del conocimiento es el conocimiento proposicional, es decir, conocimiento de que algo, de una proposición. Existen otros tipos de conocimiento que trata en este respecto la teoría del conocimiento. Bertrand Russell fue quizá el pensador que mayor diferenciación hizo de los tipos de conocimiento, como pueden ser las diferencias de conocimiento individual y conocimiento social, conocimiento de hechos y conocimiento de 4 leyes, o conocimiento por familiaridad directa y por descripción. Como ya se ha mencionado, el análisis tradicional del conocimiento se ocupa únicamente del conocimiento proposicional. Son varios los pensadores que, desde el periodo helenístico, hasta la época moderna, han tratado este tema. Algunos de los más reconocidos son Averroes, John Locke, David Hume, René Descartes o Immanuel Kant. Sin embargo, no cabe duda que el siglo de oro de la teoría del conocimiento es el siglo XX. Son multitud los filósofos que han tratado este tema a lo largo del siglo pasado, así como las diferentes escuelas de pensamiento que surgieron a raíz de los temas tratados. Sin embargo, algo ocurrió en la segunda mitad de dicho siglo que trastocó todo lo que hasta ese momento se pensaba acerca de la cuestión sobre el conocimiento. Edmund Gettier, filósofo estadounidense, publicó un pequeño artículo de 3 páginas en una revista en el que desmontaba, en base a dos contraejemplos, el análisis tradicional del conocimiento, poniendo en tela de juicio el análisis tripartito del conocimiento. Esto provocó una avalancha de artículos, textos y obras en alusión a lo que a partir de ese momento se dio en conocer como problema Gettier. La comunidad epistemológica comenzó a poner sus miras más allá de una definición de conocimiento que, en esencia, tenía más de dos milenios de antigüedad. Así, surgieron diferentes intentos de superación del problema Gettier, que se irán analizando en el presente trabajo, tratando de explicar cuáles son las novedades o cambios que realizan en el análisis tripartito del conocimiento para lidiar con el principal problema que se extrae del artículo de Gettier: la creencia verdadera justificada no se constituye, de manera universal, como conocimiento. 5 Para llevar a cabo el objetivo del trabajo, en el primer apartado se presentará la definición de conocimiento platónica, seguido de la presentación del análisis tradicional del conocimiento que de ella se deriva. A continuación se expondrá el problema Gettier, mostrando el diagnóstico a través de uno de los contraejemplos de su artículo. En último lugar, se estudiarán las propuestas de mayor relevancia que surgieron para intentar superar esta dificultad, siendo éstas la posibilidad de que en los casos Gettier sí haya conocimiento, la propuesta sin falsos lemas, el planteamiento fiabilista, la fórmula de la cancelabilidad, el análisis causal del conocimiento, y por último la propuesta de Nozick. Sin más, es momento de adentrarse en la búsqueda histórica de aquello que el ser humano considera como conocimiento, los problemas encontrados, las soluciones propuestas, y los constantes esfuerzos por encontrar, de forma definitiva, una definición que posibilite, por fin, determinar qué es conocimiento. 6 1.- Inicios en teoría del conocimiento La primera y principal tarea de la teoría del conocimiento ha de ser definir qué es su objeto de estudio, es decir, en qué consiste que algo sea o no conocimiento, cuales son las condiciones que tienen que darse para que algo se constituya como conocimiento. La definición que se proponga ha de ser universal, y por lo tanto debe incluir todos los usos que de tal concepto haga el ser humano, sin dejar ninguna posibilidad fuera. Para ello, la estrategia a seguir es proponer una serie de condiciones que en su conjunto sean necesarias y suficientes para determinar si un sujeto sabe o no sabe algo. Estas condiciones han de ser necesarias, de tal forma que si alguna de ellas no se da, quede excluida la posibilidad de que en ese caso haya conocimiento. Y por otra parte esas mismas condiciones han de ser suficientes, de tal forma que si se dan todas ellas de manera conjunta, la posibilidad de que no haya conocimiento quede automáticamente excluida.1 Este estudio puede rastrearse hasta la Grecia clásica. Los primeros testimonios que se tienen acerca de lo que se puede considerar una prototeoría del conocimiento se encuentran en la obra platónica Teeteto, donde se lleva a cabo un intento de definición acerca de qué es o no conocimiento. Así, en las últimas páginas de esta obra, se encuentran Sócrates y Teeteto conversando acerca de qué puede ser aquello que es llamado saber, de esta forma tan bella que Platón legó a la posteridad. Llegan de esta manera a la conclusión de que el saber ha de ser una recta opinión, una opinión verdadera, acompañado de lo que Teeteto viene a llamar explicación. A lo largo de las siguientes páginas, Sócrates intenta acotar lo que puede significar esta explicación, que sumada a una opinión verdadera conforma el saber. Propone tres modos de entender el término explicación: bien la manifestación verbal del pensamiento, bien el ascenso 1 Cf. Blasco J. L., Grimaltos T., Teoría del conocimiento, PUV, 2004, p. 67. 7 desde los elementos hasta el todo, o bien determinando una característica diferencial que distinga una cosa particular de todas las demás.2 De esta argumentación de Platón en el Teeteto, se extraen las condiciones necesarias y suficientes mencionadas anteriormente para determinar aquello que es conocimiento, y que a lo largo de la segunda mitad del siglo XX se constituyó como el análisis tradicional del conocimiento. Sin embargo, se ha creído acertado mencionar que el propio Platón parece dudar de su definición en último término, como expresa en las últimas páginas del Teeteto: Pues bien, según parece, si a uno se le preguntara qué es el saber, tendría que contestar que es la recta opinión acompañada del saber de la diferencia […] Si investigamos qué es el saber, es completamente estúpido decir que es la recta opinión acompañada del saber, ya sea de la diferencia o de cualquier otra cosa. Por tanto, Teeteto, resulta que el saber no sería ni percepción, ni opinión verdadera, ni explicación acompañada de opinión verdadera.3 Ciertamente parece que Platón termina dudando de su exposición, afirmando que definir el conocimiento como creencia verdadera unida a una justificación, entendida esta como la capacidad de discernir una característica diferencial en algo que la distinga de todas las demás cosas, acaba por resultar una definición que no acepta como válida. Esta duda le lleva a pensar que el saber no se corresponde con ninguna de las definiciones que a lo largo de esta obra se han propuesto, ya sea la percepción, la recta opinión, o ésta última conjugada con una justificación o explicación, es decir, con unas buenas razones que apoyen dicha creencia. 2 Cf. Platón, Teeteto, Gredos, Madrid, 1988, pp. 296-312. 3 Ibíd. p. 316. 8 A pesar de ello, como se mencionaba anteriormente, este diálogo platónico se puede considerar la base del análisis tradicional del conocimiento. Una vez tratados los inicios de la teoría del conocimiento en la Grecia clásica a través de Platón, es tiempo de adentrarse en el llamado análisis tripartito, las tres condiciones que definen el conocimiento y porqué tales condiciones resultan necesarias y suficientes4. 4 Es preciso tener en cuenta que, a pesar de que se considera la caracterización del conocimiento platónico que aparece en el Teeteto como antesala o precedente del análisis tripartito del conocimiento, supone un gran salto de fe pensar que lo que Platón consideraba como logos o explicación sea estrictamente identificable con el concepto de justificación que maneja la epistemología moderna. 9 2.- El análisis tradicional del conocimiento Lo primero a tener en cuenta a la hora de tratar el análisis tradicional del conocimiento es, precisamente, qué tipo de conocimiento se está estudiando. Blasco y Grimaltos afirman de manera clara que el análisis tradicional del conocimiento trata acerca del conocimiento proposicional (Blasco Grimaltos, 2004). Es decir, aquello que el sujeto sabe o no sabe son proposiciones, expresadas por medio de enunciados, que desde el punto de vista formal son de esta forma: S sabe que p, siendo S un sujeto cualquiera y p una proposición cualquiera. Los enunciados proposicionales refieren a los estados de cosas del mundo, por lo que son portadores de verdad. La primera condición que se va a tener en cuenta es el hecho de tener una creencia. Como se vio en el apartado anterior, la distinción existente entre tener una creencia u opinión y saber algo se remonta, cuanto menos, a la Grecia clásica. El hecho de tener una creencia se constituye como condición necesaria puesto que parece plausible pensar que no es posible saber algo sin creer, de manera previa, que ese algo es el caso. De modo que tener una creencia es condición necesaria, pero no suficiente, para que haya conocimiento, pues no siempre tener una creencia supone que se dé conocimiento.5 La segunda condición a tener en cuenta es la verdad. Efectivamente, no parece adecuado pensar que es posible saber algo que no sea verdadero, es decir, saber algo falso. Es importante precisar la diferencia existente entre saber algo falso, y creer que se sabe algo falso: esto último sí es posible. En consecuencia, que algo sea verdadero constituye una condición necesaria para que algo pueda ser conocido, en definitiva para que haya conocimiento. 5 Cf. Ichikawa J. J., (2017, Marzo 7). The analysis of Knowledge, en Stanford Encyclopedia of Philosophy, https://plato.stanford.edu/entries/knowledge-analysis/#cond4 (consultado el 30 de Abril de 2021). 16 proposición (h) resulta ser realmente el lugar donde está Brown. Si estas dos condiciones se dan, entonces Smith no sabe que (h) es verdadera, aun cuando: (i) (h) es verdadera (ii) Smith realmente cree que (h) es verdadera (iii) Smith está justificado en creer que (h) es verdadera18. Siguiendo la explicación de Chisholm a este contraejemplo, habría que decir en primer lugar que el sujeto tiene una serie de proposiciones que le colocan en posición de estar justificado para creer la proposición f, es decir, que su amigo tiene un coche de la marca Ford, a pesar de que tal proposición sea, de hecho, falsa. El sujeto puede aceptar esta proposición, ya que como mostraba el primero de los principios que sustentan la estructura de los contraejemplos, es posible para un sujeto estar justificado en creer una proposición falsa. A continuación, el sujeto deduce varias proposiciones de f, lo cual, gracias al principio de cierre de la justificación, traspasa la justificación que el sujeto tiene para creer f a las proposiciones que el sujeto deduce de f. Finalmente, una de esas proposiciones, h, es por casualidad verdadera. En este caso, a pesar de que el sujeto crea una proposición verdadera de forma justificada, no parece acertado defender que sabe tal proposición19. En resumen, hay una estructura que subyace a todos los contraejemplos de tipo Gettier, que viene a mostrar cómo aunque un sujeto tenga una creencia verdadera justificada, esto no supone conocimiento, o al menos, no parece acertado pensar que sea así. La citada estructura, deducida del razonamiento de Chisholm, es la siguiente: 18 Gettier E. L., Op. Cit. pp. 192-193. 19 Cf. Chisholm R., Op. Cit. pp. 130-131. 17 1. un sujeto tiene ciertas evidencias que suponen un fuerte apoyo a una proposición p; evidencias que por norma general se toman como suficientes para tener conocimiento, de lo que se concluye que p está justificada. 2. La proposición p es, de hecho, falsa; aunque esto no hace que el sujeto deje de estar justificado en creer que p. 3. El sujeto, en consonancia con el principio de cierre de la justificación, infiere de manera correcta otra proposición, en este caso q, de la justificada p. 4. Por azar, suerte o coincidencia, q es verdadera. El artículo de Gettier supuso una explosión de opiniones sobre su crítica al análisis tripartito. Como se puede imaginar, estas opiniones fueron en diversas direcciones, unas de acuerdo con el pensamiento de que la creencia verdadera justificada no es suficiente para definir el conocimiento, y como no puede ser de otra manera otros muchos contrarios a esta opinión, intentando salvar el análisis tradicional del conocimiento20. Esta última corriente se conoce como problema Gettier o problema de la cuarta condición, ya que lo que se pretende es encontrar una cuarta condición que solucione los contraejemplos que desmontaron el análisis tradicional del conocimiento. La tarea en este trabajo continuará este camino, mostrando las líneas de pensamiento que surgieron, en distintas direcciones, tras la publicación del texto de Gettier. 20 Cf. Blasco J. L., Grimaltos T., Op. Cit. p. 69. 18 4.- Propuestas de superación: el problema de la cuarta condición Este apartado será el de mayor extensión en el presente trabajo, y por ello es necesario precisar las partes de que constará. En primer lugar, se tratará el posible caso de que los sujetos de los casos Gettier sí tienen conocimiento, en otras palabras, que el problema Gettier no supone un contraejemplo para el análisis tradicional del conocimiento. En segundo lugar, se estudiarán las diferentes propuestas que, generalmente a través de la inclusión de una cuarta condición, surgieron para tratar de salvar el análisis tradicional del conocimiento de los contraejemplos de los casos Gettier. Las propuestas que se tratarán son las siguientes: la propuesta sin falsedades o sin lemas falsos, el planteamiento de la fiabilidad, la fórmula de la cancelabilidad, la presentación del análisis causal del conocimiento, y por último la teoría propuesta por Nozick.. Los dos últimos planteamientos se alejan de la noción de justificación, tratando de concretar qué es o no conocimiento mediante estrategias alternativas que no toman en consideración la noción de evidencia. 4.1.- En los casos Gettier sí hay conocimiento De todas las que se han mencionado anteriormente, quizá sea la solución menos popular y aceptada. Estas primeras críticas defendían que los casos que Gettier expone en su texto, y otros contraejemplos similares no suponen realmente contraejemplos para la definición tripartita del conocimiento, puesto que estos supuestos contraejemplos están sustentados en los dos principios que se vieron en este trabajo al analizar el contraejemplo más paradigmático. 19 Estos dos principios son el principio de cierre de la justificación, y el principio que otorga la posibilidad de estar justificado a la hora de creer algo falso. La intención de esta corriente era postular que esos dos principios son falsos. Sin embargo, siguiendo a Blasco y Grimaltos, se demostrará que estos dos principios no pueden rechazarse tan fácilmente. En primer lugar, no aceptar el hecho de que un sujeto pueda estar justificado en creer algo falso es un planteamiento cuanto menos arriesgado. Supone asumir que si una proposición es falsa, un sujeto no puede tener buenas razones o evidencias suficientes para creer tal proposición. Se deduce de esto que en los casos Gettier no habría creencia verdadera justificada, y por tanto no supondrían un verdadero contraejemplo a la definición tripartita del conocimiento. Sin embargo, esto parece ir en contra de la propia naturaleza humana, pues si un sujeto no puede tener nunca evidencias suficientes para creer una proposición falsa, es difícil pensar que sea posible estar justificado para creer en algo, sea esto verdadero o falso21. Además, como defienden Blasco y Grimaltos, “(…) resulta psicológicamente difícil, sino imposible, dudar de aquello que no tenemos evidencia alguna en contra y sí toda a favor”22. Parece ir contra natura el hecho de no estar justificado en creer algo cuando se tienen todas las evidencias a favor y ninguna que lleve a pensar que sea falso. La justificación puede tenerse en diferentes grados, y aceptar que este principio es falso supone identificar en cierto sentido la verdad con la justificación, lo cual difumina la idea de que se pueden tener diferentes grados de justificación ante una proposición en situaciones diferentes. En segundo lugar, no aceptar el hecho de que la creencia deducida por un sujeto a partir de otra justificada esté también justificada minaría la noción de justificación. Y esto 21 Cf. Blasco J. L., Grimaltos T., Op. Cit. p. 69. 22 Ibíd. p. 69. 20 porque no parece lógicamente correcto asumir que de una proposición justificada se pueda deducir otra proposición que no esté justificada. Como informan Blasco y Grimaltos, Irving Thalberg postuló en un principio esta idea, negando que la deducción conserve la justificación en una creencia, para posteriormente retractarse de tal planteamiento23. A pesar de que no parezca acertado rechazar estos dos principios, la principal razón de que esta corriente fuese por norma rechazada es que se pueden proponer contraejemplos de tipo Gettier que no caigan en estos supuestos principios falsos. 4.2.- La propuesta sin falsedades o sin falsos lemas Esta corriente se puede enmarcar entre aquéllas que proponen una cuarta condición que complete las tradicionales condiciones tripartitas del análisis tradicional. Esta cuarta condición implica que la creencia de un sujeto en una proposición no debe ser deducida de ninguna falsedad, es decir, que todas las razones que tenga el sujeto para creer tal proposición han de ser verdaderas. En un principio se puede considerar como un acierto esta propuesta, pues muchos de los casos Gettier implican una deducción aplicando el principio de cierre de la justificación, mediante el cual la evidencia se transmite en el proceso deductivo aunque la proposición original fuera falsa. Sin embargo, el problema aparece en el momento en que se presentan casos Gettier en los que no aparece tal deducción a partir de una proposición falsa24. Para ilustrar esta cuestión existen diversos contraejemplos, siendo quizá el más conocido el caso de los graneros. Sin embargo, tal contraejemplo es utilizado como contraejemplo para otras propuestas, por lo que se cree acertado proponer otro diferente. En este 23 Cf. Blasco J. L., Grimaltos T., Op. Cit. p. 70. 24 Cf. Ichikawa J. J., Op. Cit. (consultado el 8 de mayo de 2021). 21 caso, un sujeto sentado en un parque ve un perro cercano, lo que genera una creencia (p): ahí hay un perro. Sin embargo, no es un animal de verdad, sino un prototipo robótico que imita la perfección a un perro, de tal forma que a simple vista resulta indistinguible de un verdadero can. Por tanto, la creencia del sujeto de que ahí hay un perro es falsa. Sin embargo, oculto a la vista del sujeto, unos metros más allá, hay, de hecho, un perro real, por lo que teniendo en cuenta tal condición, la creencia (p) del sujeto pasa a ser verdadera. Además, las razones que tiene para estar justificado en creer que ahí hay un perro derivan de un proceso perceptivo, lo cual se puede considerar como una justificación para creer algo25. De nuevo aparece un caso de creencia verdadera justificada en el que parece adecuado considerar que el sujeto no tiene conocimiento, a pesar de que cumple con las tres condiciones del análisis tripartito y con la cuarta condición propuesta por esta corriente, pues como se ha mencionado anteriormente, las razones que tiene para creer tal proposición son de carácter perceptivo, en este caso visual26. 4.3.- El planteamiento fiabilista Encuadrada como una de las posturas que busca una alternativa a la noción de justificación se encuentra el planteamiento fiabilista. Como se mencionó anteriormente en este trabajo, a la hora de que un sujeto esté justificado en creer algo, el método mediante el cual llegue a tener dicha creencia tiene una importancia relativa. Esta es la dirección que sigue esta corriente de pensamiento: el método que lleve a un sujeto a tener una creencia verdadera debe ser fiable. Además, no solo el método tiene que ser fiable, sino su aplicación en cada contexto o 25 Cf. Ichikawa J. J., Op. Cit. (consultado el 8 de mayo de 2021). 26 Cf. Ichikawa J. J., Op. Cit. (consultado el 8 de mayo de 2021). 22 situación ha de ser también fiable. Esta defensa de un método fiable resulta, a la postre, problemática, pues se concluye que el hecho de haber seguido un método correcto conduce a la verdad, identificando así la fiabilidad del método con las condiciones de verdad.27. En cuanto a este planteamiento, Dancy afirma: Los seres humanos somos falibles, lo que se muestra no sólo en la manera en que usamos ciertos métodos, sino también en los mismos métodos de adquisición de creencias que nos son accesibles. Podemos decir que, si requiere un método infalible o perfectamente fiable, el conocimiento es imposible28. Definitivamente, no existe, al menos por ahora, un método que sea perfectamente fiable a la hora de producir creencias verdaderas. Asimismo, al determinar qué es conocimiento, no puede servir un método cuya probabilidad sea simplemente alta, sino que se ha de exigir un método infalible. Por lo tanto, apoyar el planteamiento fiabilista hasta sus últimas consecuencias facilitaría el camino de la crítica escéptica, por lo que se trata de una teoría que no granjeó una gran reputación. 4.4.- La fórmula de la cancelabilidad El planteamiento de la cancelabilidad se enmarca entre aquellas que proponen una cuarta condición que complete las clásicas tres condiciones del análisis tripartito. A pesar de tener distintas propuestas, pues es uno de los planteamientos defendido por más autores, puede hacerse una formulación general que resuma la esencia de la idea de la cancelabilidad. Así, estos 27 Cf. Blasco J. L., Grimaltos T., Op. Cit. p. 71. 28 Dancy J., Introducción a la Epistemología contemporánea, Tecnos, Madrid, 2007, p. 48. 23 planteamientos parten de un diagnóstico del análisis tradicional, extraído de los contraejemplos de tipo Gettier, en los que las condiciones tripartitas no son adecuadas, ya que parece haber proposiciones verdaderas que, de ser conocidas por el sujeto, harían que éste dejara de tener una creencia o estar justificado para creerla. Es decir, un cancelador tiene el efecto de anular la justificación, por lo que habría que añadir una cuarta condición al análisis tradicional, completando así las anteriores condiciones29: S sabe que p si y solo si 1. S cree que p 2. p es verdadero 3. S está justificado en creer que p 4. No hay una proposición verdadera t, que si S tiene justificación para creer, dejará de estar justificado en creer que p. En el ejemplo de caso Gettier que se expuso en el presente trabajo en el apartado anterior, un cancelador podría ser, por poner un caso, que Jones conduce ahora un coche de alquiler, en lugar del Ford que hasta ese momento había poseído. En general, en casi todos los contraejemplo de tipo Gettier se puede encontrar, al menos, un cancelador que invalidaría la posesión de conocimiento por parte del sujeto. Parece entonces, que podría resultar una buena solución, y parte del éxito que tiene esta propuesta radica ahí. Sin embargo, no termina de resolver el problema, como se verá a continuación. 29 Cf. Blasco J. L., Grimaltos T., Op. Cit. p. 73. 24 Siguiendo a Blasco y Grimaltos, el análisis de los problemas de este planteamiento se hará a través de la propuesta que hizo John Pollock en 1986. Según Pollock, lo que antes se ha llamado buenas razones para estar justificado en creer algo, supone una razón prima facie para creer algo. Y cualquier proposición que se ajuste a la definición que anteriormente se ha dado de cancelador, supondrá un cancelador de dicha razón. Por último, existe la posibilidad de que un cancelador sea también cancelado, con lo que la validez de la razón prima facie seguiría estando vigente. Finalmente, hay que tener en cuenta qué tiene mayor peso, si las razones a favor o los canceladores; esta suma marca la validez o no de la razón prima facie. Si los canceladores tienen mayor peso que las razones favorables, el sujeto no tendrá justificación suficiente para creer la proposición en cuestión30. Sin embargo, el concepto de cancelador trae consigo varios problemas. En primer lugar, no está claro que no sea posible el conocimiento si existe algún cancelador. En segundo lugar, parece haber situaciones en las que tener conocimiento implica ignorar el cancelador, a pesar de que éste exista o pueda estar a su vez cancelado por otro31. Por tanto, como se ve, el concepto de cancelador es problemático, y se hace imprescindible definir el cancelador en función de los hechos más que en función del sujeto, pues se dan casos como el que exponen Blasco y Grimaltos: Imaginemos que Pedro ha ido a la facultad en su coche y que cree que volverá a casa en él. ¿Tiene derecho a decir que sabe que volverá a casa en su coche, si se le ha agotado la batería sin que él lo sepa? ¿Supone este hecho un cancelador? La respuesta es: depende. Si ha aparcado el coche en una calle donde aparcan sus vehículos muchos profesores y 30 Cf. Blasco J. L., Grimaltos T., Op. Cit. p. 73. 31 Cf. Blasco J. L., Grimaltos T., Op. Cit. p. 74. 25 alumnos, entonces ese hecho no es un cancelador, porque con toda seguridad encontrará a alguien que le ayude a arrancarlo. Sin embargo, si la probabilidad de que alguien pueda ayudarle es baja (por la hora que es o por el lugar en que está aparcado), entonces ese mismo hecho (que el coche se ha quedado sin batería) es un cancelador32. Como muestra este ejemplo, un mismo hecho puede resultar un cancelador o no dependiendo del contexto. Será un cancelador en el caso de que finalmente, de facto, no pueda volver a su casa en coche porque la batería se ha acabado, pero no funcionará como tal si Pedro es capaz de subsanar el problema, ya sea porque recibe ayuda de alguna persona empujando el vehículo para arrancarlo, o porque es una persona precavida y lleva siempre unas pinzas de arranque en el maletero. Así, si el concepto de cancelador depende del contexto, no puede encontrarse una definición universal que satisfaga todos los casos por igual, y por tanto no puede ser considerado como una condición necesaria y suficiente para determinar si un sujeto posee o no conocimiento33. A pesar de esto, se pueden encontrar propuestas de definición de los canceladores, como la que ya hizo en un principio el propio Pollock, o como las tres que Blasco y Grimaltos proponen, que se verán a continuación:  Cancelador tipo 1: siendo (e) una evidencia o razón justificadora de (p), (e) queda cancelada si se da un hecho, que se expresa mediante la proposición (q), tal que la conjunción de la evidencia (e) y el hecho (q) hace que sea difícil creer que (p) o directamente implica su negación. 32 Ibíd. p. 75. 33 Cf. Blasco J. L., Grimaltos T., Op. Cit. p. 75. 32 relación que ha de haber entre la creencia y la verdad. Este punto a favor también se encontraba en el análisis causal, puesto que la creencia era generada por el hecho, pero tal exigencia generaba diversos problemas difíciles de superar. En cambio, la propuesta de Nozick conlleva el mismo punto a favor, sin tener un compromiso epistemológico tan fuerte, pues la relación entre creencia y verdad no se reduce únicamente a una relación causal. De esta manera, esquiva los problemas que se vieron en el estudio del análisis causal45. Otro aspecto a destacar de las dos nuevas condiciones es su carácter contrafáctico: son condicionales subjuntivos, por lo que tratan acerca de cómo podría ser el mundo, no de cómo es en realidad. Relacionado con tal carácter contrafáctico aparece la noción de mundo posible. Este concepto ha de entenderse como las distintas configuraciones en las que el mundo podría encontrarse. Así, habrá mundos posibles que estén más cercanos o, por el contrario, más alejados, de la configuración que de hecho tiene el mundo actual. Por poner un ejemplo, un mundo en el que no existiese la mermelada sería un mundo más cercano que uno en el que no existiese el ser humano. Esta noción de mundo posible es usada para determinar las condiciones de verdad de los condicionales subjuntivos46. Así, en el ejemplo del coche de policía, se establecen mundos posibles como aquel en que no hay un coche de policía debajo, o aquel en que el reproductor de música está apagado47. A pesar de todas las aparentes ventajas con las que cuenta la propuesta de Nozick, también hay casos Gettier que pueden servir de contraejemplo, como el que exponen Blasco y Grimaltos: 45 Cf. Dancy J., Op. Cit. pp. 55-56. 46 Resulta conveniente precisar que la cercanía o lejanía de los mundos posibles se considera un aspecto problemático, pues es complejo de precisar la gran cantidad de variables que pueden influir para determinar tal cercanía o lejanía. Además, los mundos posibles han de tomarse por grupos, y no individualmente, lo cual hace más complejo el problema. 47 Cf. Dancy J., Op. Cit. pp. 58-60. 33 Jesse James acaba de robar un banco y escapa al galope con la cara cubierta por un pañuelo, al estilo vaquero. Justo cuando pasa frente a un curioso, se le cae el pañuelo y éste lo reconoce. Ahora el curioso sabe que quien ha robado el banco es Jesse James. No obstante, aunque nos encontremos ante un caso flagrante de conocimiento, la cláusula b) [se corresponde con la cláusula 4 presentada en este trabajo] de Nozick no se cumple, y por tanto no tendría conocimiento, según este autor. Aun siendo verdad que Jesse James ha robado el banco, el curioso no lo creería en circunstancias ligeramente diferentes –por ejemplo, si el pañuelo encubridor se hubiese caído un poco más tarde, en lugar de caer justo frente a él48. Como muestra el ejemplo, la inclusión de cláusulas de carácter contrafáctico puede generar problemas a la hora de proponer mundos posibles con ligeras alteraciones, que llevan a tener que admitir que no hay conocimiento en casos en los que el sentido común indica lo contrario. Es obvio que al tratar situaciones hipotéticas pueden encontrarse multitud de contraejemplos similares al expuesto un poco más arriba. Sin embargo, era de esperar que, como todas las propuestas que se han visto a lo largo del presente trabajo, también la propuesta de Nozick tuviera casos Gettier que actúen a modo de contraejemplo. Este hecho no hace que deje de ser una teoría novedosa, con varios aciertos, más amplia y permisiva que el análisis causal, y todo ello tomando una dirección que se desvía del concepto de justificación. 48 Blasco J. L., Grimaltos T., Op. Cit. p. 72-73. 34 Conclusiones La idea de este trabajo surge, principalmente, de la asignatura teoría del conocimiento, encuadrada en el segundo curso del grado en filosofía de la Universidad de Valladolid. En los primeros compases de la asignatura hay un acercamiento a la cuestión tratada en el presente trabajo, es decir, en qué consiste que algo sea conocimiento, así como el problema Gettier y las diferentes posturas que surgen a raíz de la publicación de su artículo en 1963. Una vez decidido el tema sobre el que versaría el trabajo, la búsqueda de la bibliografía necesaria para realizar el trabajo no fue compleja, pues son innumerables las fuentes en este respecto. Desde manuales de teoría del conocimiento como los publicados por Daniel Quesada, Jonathan Dancy, Roderick Chisholm, y Josep Lluís Blasco y Tobies Grimaltos, pasando por obras fundamentales del pensamiento griego como el Teeteto platónico. Otra de las fuentes fundamentales en la realización del trabajo ha sido Stanford Encyclopedia of Philosophy, donde pueden encontrarse una numerosa variedad de artículos referentes a teoría del conocimiento, y en concreto al tema sobre el que versa el presente trabajo. En cambio, las dificultades encontradas han sido importantes, sobre todo a la hora de acotar el tema. Resulta complejo tratar en qué consiste el conocimiento sin adentrarse en otros campos de la teoría del conocimiento. Principalmente, y como puede observarse en el trabajo, dos han sido los escollos a superar en este sentido. Por un lado, la noción de verdad, que atraviesa todo el contenido del trabajo, ha sido difícil de encajar en el trabajo sin realizar una explicación más extensa. Pero principalmente, la cima a superar es la noción de justificación, sobre la que se vertebra gran parte del trabajo, pero sobre la que podría realizarse un trabajo de equivalente pertinencia y actualidad al aquí llevado a cabo. En un principio se consideró la idea 35 de incluir un apartado referente a la justificación epistémica, tratando las dos principales posturas, el fundamentalismo y el coherentismo. Sin embargo, esta idea se desechó por la sencilla razón de que no parecía pertinente entrar en el tema de puntillas, incluyendo un único apartado, para evitar que la extensión del trabajo fuese inabarcable. Por otra parte, las razones para realizar este trabajo han sido fáciles de encontrar. En primer lugar, y en un aspecto más filosófico, la eterna lucha contra el escepticismo epistemológico no cesa, pues éste se encuentra siempre al acecho para intentar desmontar la idea de que el ser humano pueda tener conocimiento. La larga búsqueda para determinar en qué consiste conocer algo ha sido realizada por innumerables pensadores, pero siempre ha ido de la mano de su contrario, un escepticismo defendido por no menos autores, y que ha llegado a plantear argumentos o situaciones difíciles de dilucidar, como pueden ser el argumento del sueño cartesiano o la teoría propuesta por Putnam sobre los cerebros en una cubeta. Ahí radica la pertinencia del presente trabajo, pues este debate continúa y, por el momento, no se atisba un final. Personalmente, la idea de que el ser humano no sea capaz de conocer no resulta atractiva, aunque no es menos cierto que las dudas acerca de ello que este trabajo genera han adquirido una mayor dimensión respecto al posicionamiento a este respecto mantenido anteriormente. En segundo lugar, otra de las principales razones para llevar a cabo este trabajo se constituye de manera más emocional o sentimental. En una sociedad en la que se ha llegado a tal punto que hay personas capaces de mostrar su ignorancia y vanagloriarse de ello, donde muchas veces se premia o se valora más esa ignorancia que la sabiduría, y donde nociones como la posverdad están a la orden del día, no se encontró mejor manera de reafirmarse en la importancia de la filosofía y el pensamiento crítico y reflexivo que realizando un trabajo acerca de si es posible determinar qué es el conocimiento, escapando así del nihilismo y el escepticismo 36 imperante en gran parte de la sociedad actual, o al menos en lo que se refiere a las generaciones jóvenes en las que el que escribe estas líneas se encuentra. Finalmente, mostrar el agradecimiento pertinente al tutor de este trabajo y profesor de la asignatura que fue la semilla que hizo nacer la idea de llevar a cabo este trabajo final de grado, Adán Sus Durán, por su colaboración en la búsqueda de bibliografía, explicaciones necesarias respecto a los diferentes apartados, así como correcciones y valoraciones constructivas para llegar a concluir el presente trabajo. Por último, solamente mencionar la triste noticia acaecida a lo largo de la realización del trabajo, que no es otra que el fallecimiento de Edmund Gettier, a los 93 años de edad. El primer trabajo realizado en la carrera de filosofía fue sobre Claude Lévi-Strauss, y fue entregado unas semanas más tarde de su fallecimiento. Ahora, en la misma situación, y sin ninguna pretensión, siento personalmente este trabajo como homenaje póstumo a un gran pensador en el ámbito de la teoría del conocimiento que revolucionó, en el siglo XX, y con un artículo de tres páginas de extensión, todo lo que se sabía hasta el momento respecto a ese gran interrogante propiamente humano: ¿qué es conocimiento? 37 BIBLIOGRAFÍA ARISTÓTELES, Metafísica, Gredos, Madrid, 1982. BLASCO J. L. Y GRIMALTOS T., Teoría del conocimiento, PUV, 2004. CHISHOLM R., Teoría del conocimiento, Tecnos, Madrid, 1982. DANCY J., Introducción a la Epistemología contemporánea, Tecnos, Madrid, 2007. GETTIER E. L., « ¿Una creencia verdadera justificada es conocimiento?». Disputatio. Philosophical Research Bulletin, Volumen 2, Número 3 [Diciembre de 2013], (Traducción Paulo Vélez León). HESSEN J., Teoría del conocimiento, Espasa-Calpe Argentina, México D.F., 1956. PLATÓN, Teeteto, Gredos, Madrid, 1988. QUESADA D., Saber, opinión y ciencia, Ariel, Barcelona, 1998. RUSSELL B., El conocimiento humano, Planeta-Agostini, Barcelona, 1992. ICHIKAWA J. J., (2017, Marzo 7). The analysis of Knowledge, en Stanford Encyclopedia of Philolosophy, https://plato.stanford.edu/entries/knowledge-analysis/#cond4 HODGES W., (2018, Agosto 20). Tarki’s Truth Definitions, en Stanford Encyclopedia of Philosophy, https://plato.stanford.edu/entries/tarski-truth