La formación de competencias transversales docentes en la formación inicial del profesorado de Educación Física
Abstract
Departamento de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal
Full text
PROGRAMA DE DOCTORADO EN I NVESTIGACIÓN
TRANSDISCIPLINAR EN EDUCACIÓN
TESIS DOCTORAL:
LAS FORMACIÓN DE COMPETENCIAS
TRANSVERSALES DOCENTES EN LA
FORMACIÓN INICIAL DEL
PROFESORADO DE EDUCACIÓN FÍSICA
Presentada por José Lui s Aparicio Her guedas
para optar al grado de
Doctor por l a Uni vers idad de Vall adoli d
Diri gida por:
Dr. Antoni o Fr aile Aranda
Dr. Carl os V elázqu ez C a llado
AGRADECIMIENTOS
A Antonio por el cariño y comprensión mostrada, la dedicación continuada para mi
formación y la disposición constante para entenderme y ayudarme. Agradezco las
experiencias compartidas de docencia e investigación, aprendiendo en ellas una forma
de pensar y proceder que sin duda redundaron en un mejor conocimiento de la profesión
docente e investigadora. Las numerosas conversaciones en escenarios diversos
supusieron puntos de inflexión en el autoconocimiento personal y profesional que han
marcado un cambio en mi perfil.
A Carlos por el apoyo incondicional mostrado, el afecto de su actitud y la comunicación
abierta en todo momento para optimizar el proceso de realización de mi tesis y la lectura
paciente de cuanto se iba desarrollando.
A mis amigos colombianos de Medellín, William, Juan David, José Roberto, Albeiro,
Néstor Guillermo, Sandra, Pacho y cuantos me ayudaron a realizar mi pasan tía con
tanto cariño y generosidad. Agradezco los valiosos momentos formativos en el IUEF de
la Universidad de Antioquia y otras universidades colombianas que supusieron un voto
de confianza. Agradezco también el cariño y la amistad regalada presente en eventos,
reflexiones compartidas y experiencias diversas.
Al Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Valladolid por las ayudas
económicas prestadas para la realización de la presente tesis, asistencia a congresos y
jornadas formativas y pasantías, contribuyendo activamente al desarrollo de mi
formación investigadora.
Especialmente a Raquel por el apoyo incondicional, la paciencia, el ánimo y el inmenso
cariño mostrado, suponiendo la energía vital para persistir y arriesgar, afrontar los retos,
superar los malos momentos y aprovechar los buenos.
Tesis doctoral realizada con el soporte de un contrato predoctoral FPI para personal de
investigación en formación de la Universidad de V alladolid, Vicerrectorado de
Investigación (Convocatoria 2015-2019), en conexión con el proyecto I+D+i: “Las
competencias docentes en la formación inicial del profesorado de educación física”.
Convocatoria de noviembre de 2013 del Programa Estatal de Investigación, Desarrollo e
Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad, en el marco del Plan Estatal de
Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2013-2016. Referencia: EDU 2013-
42024-R. Duración: 3 años (2014-2016).
ÍNDICE
RESUMEN - ABSTRACT ........................................................................................... 19 !
1. INTRODUCCIÓN .................................................................................................... 21 !
2. JUSTIFICACIÓN DEL ESTUDIO ........................................................................ 25 !
3. MARCO TEÓRICO-CONCEPTUAL ................................................................... 29 !
3.1 Antecedentes generales y conceptualización ........................................................ 29 !
3.1.1 Tratamiento histórico de las competencias .................................................... 30 !
3.1.1.1 La eficacia profesional a través de la competencias ............................... 31 !
3.1.1.2 Competencias en la convergencia hacia EEES ....................................... 35 !
3.1.2 Competencias profesionales: conceptualización ........................................... 42 !
3.1.2.1 Perspectiva dinámica, integradora y de mercado ................................... 43 !
3.1.2.2 Perspectiva socio-crítica: en búsqueda del sentido humanista de las
competencias. ..................................................................................................... 50 !
3.2 La cultura profesional del profesorado de Educación Física en España .............. 57 !
3.2.1 Evolución del espacio profesional de la EF en España ................................. 58 !
3.2.1.1 La consolidación de la gimnástica .......................................................... 60 !
3.2.1.2 La formación de “profesores especiales” ............................................... 62 !
3.2.1.3 La tutela y el impulso del ejército .......................................................... 64 !
3.2.1.4 La función y los valores de la EF del régimen franquista ...................... 66 !
3.2.1.5 De camino hacia la transición ................................................................. 69 !
3.2.1.6 En Democracia ....................................................................................... 70 !
3.2.2 Enfoques competenciales en la tradición de la Formación Inicial del
profesorado de EF ................................................................................................... 73 !
3.2.2.1 El modelo tradicional (o academicista) .................................................. 74 !
3.2.2.2 El modelo técnico ................................................................................... 75 !
3.2.2.3 El modelo de formación hacia la práctica .............................................. 77 !
3.2.2.4 El modelo social-transformativo ............................................................ 79 !
3.3 Las competencias genéricas o transversales en la formación del profesorado de
Educación Física ......................................................................................................... 84 !
3.3.1 Competencias Instrumentales ........................................................................ 91 !
3.3.1.1 Conocimientos de informática aplicada al ámbito de la EF ................... 92 !
3.3.1.1.1 Conceptualización ........................................................................... 92 !
3.3.1.1.2 Competencia digital en la formación del profesorado de Educación
Física ............................................................................................................... 98 !
3.3.1.1.3 Metodologías que facilitan la adquisición y desarrollo de la
competencia tecnológica ............................................................................... 108 !
3.3.1.2 Conocimiento de una Lengua Extranjera ............................................. 113 !
3.3.1.2.1 Conceptualización ......................................................................... 113 !
3.3.1.2.2. La Enseñanza de la Lengua Extranjera en la formación inicial del
profesorado de Educación Física .................................................................. 119 !
3.3.1.2.3 Una metodología que facilita el conocimiento de una LE desde el
área de EF ..................................................................................................... 123 !
3.3.2 Competencias Interpersonales ..................................................................... 130 !
3.3.2.1 Trabajo en Equipo ................................................................................ 131 !
3.2.1.1 Trascendencia del trabajo en equipo en las organizaciones ............. 131 !
3.3.2.1.2 Conceptualización: ¿qué significa realmente trabajar en equipo? . 133 !
3.3.2.1.3 Componentes del trabajo en equipo: los big five del trabajo en
equipo ........................................................................................................... 140 !
3.3.2.1.4 Presencia del desarrollo de la competencia para el trabajo en equipo
en la formación inicial del profesorado de Educación Física ....................... 147 !
3.3.2.1.5 Metodologías que facilitan la adquisición y desarrollo de la
competencia para el trabajo en equipo ......................................................... 150 !
3.3.2.2 Habilidades en las relaciones interpersonales ...................................... 154 !
3.3.2.2.1 De la Inteligencia emocional y social a las competencias
emocionales y sociales .................................................................................. 155 !
3.3.2.2.2 Las competencias emocionales y sociales en la formación del
profesorado de EF ......................................................................................... 161 !
3.3.2.4.5 Metodologías que facilitan la adquisición y desarrollo de las
habilidades en las relaciones interpersonales ............................................... 168 !
3.4. La evaluación formativa .................................................................................... 171 !
3.4.1 Conceptualización: ¿qué es evaluar? ........................................................... 173 !
3.4.2 Evaluación Formativa para la implicación de los estudiantes en su desarrollo
competencial ......................................................................................................... 176 !
3.4.3 Medios, técnicas e instrumentos de evaluación ........................................... 184 !
3.4.4 Experiencias de Evaluación Formativa en la Formación del Profesorado de
EF ......................................................................................................................... 191 !
4. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN ............................................................ 197 !
5. METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN .................................................... 201 !
5.1. Los referentes teóricos de la metodología de investigación .............................. 201 !
5.1.1 Enfoque metodológico de la investigación .................................................. 201 !
5.1.1.1. El objeto de estud io ............................................................................. 202 !
5.1.1.2 El método mixto de investigación ........................................................ 202 !
5.1.1.3 Aspectos característicos del método mixto .......................................... 204 !
5.1.1.3.1 El referente filosófico .................................................................... 205 !
5.1.1.3.2. Propósitos del método mixto ........................................................ 206 !
5.1.1.3.3. Ventajas e inconvenientes del método mixto ............................... 207 !
5.1.1.3.4 El proceso metodológico mixto ..................................................... 208 !
5.2. Planteamiento de la investigación ..................................................................... 211 !
5.3. El diseño de la investigación ............................................................................. 212 !
5.3.1 Diseño de la metodología de investigación ................................................. 212 !
5.3.2 Métodos de investigación utilizados ........................................................... 215 !
5.3.2.1 El método cuantitativo .......................................................................... 215 !
5.3.2.1.1 La muestra ..................................................................................... 216 !
5.3.2.1.2 Instrumento de recogida de datos .................................................. 219 !
5.3.2.1.3 Análisis estadístico de los datos .................................................... 221 !
5.3.2.1.4 Rigor científico .............................................................................. 223 !
5.3.2.2 El método cualitativo ............................................................................ 224 !
5.3.2.2.1. La muestra .................................................................................... 225 !
5.3.2.2.2 Instrumento de recogida de datos .................................................. 226 !
5.3.2.2.3. Análisis de datos cualitativos ....................................................... 231 !
5.3.2.2.4. Criterios de rigor en la investigación cualitativa .......................... 242 !
6. RESULTADOS ....................................................................................................... 249 !
6.1. Conocer el grado de ayuda formativa recibida a lo largo de la formación inicial
del profesorado de Educación Física, para el desarrollo de las competencia s
instrumentales (B1) ................................................................................................... 252 !
6.1.1 Conocer cómo influye el “género” a la hora de considerar la ayuda formativa
recibida durante la formación, para el desarrollo de las competencias
instrumentales. ...................................................................................................... 256 !
6.1.2 Conocer cómo influye el “tipo de estudios de Educación Física” cursados a la
hora de considerar la ayuda formativa recibida durante la formación para el
desarrollo de las competencias instrumentales. .................................................... 270 !
6.2. Conocer el grado de ayuda formativa recibida a lo largo de la formación in icial
del profesorado de Educación Física, para el desarrollo de las competencias
interpersonales (B2) .................................................................................................. 298 !
6.2.1. Conocer cómo influye el “género” de los estudiantes a la hora de considerar
la ayuda formativa recibida a través de las materias cursadas para el desarrollo de
las competencias interpersonales. ......................................................................... 303 !
6.2.2. Conocer cómo influye el “tipo de estudios de Educación Física” cursados
por los estudiantes, a la hora de considerar la ayuda formativa recibida para el
desarrollo de las competencias interpersonales. ................................................... 319 !
6.3. Conocer si existe una relación entre el uso de metodologías activas y la presencia
de la evaluación formativa respecto de la percepción de desarrollo de competencias
que tienen los estudiantes tras su formación. ........................................................... 353 !
6.4. Conocer si existe una relación entre el uso de los instrumentos de evaluación
utilizados respecto de la percepción de desarrollo de competencias que tienen los
estudiantes tras su formación. ................................................................................... 357 !
6.5. Conocer si existe una relación entre las formas de calificación utilizadas respecto
a la percepción de desarrollo de competencias que tienen los estudiantes tras su
formación. ................................................................................................................. 367 !
7. DISCUSIÓN ............................................................................................................ 377 !
7.1 ¿Cuál es la percepción de los estudiantes de Educación Física sobre la ayuda
formativa recibida durante su formación para el desarrollo de sus competencias
instrumentales (B1), desde la perspectiva de género y de la titulación cursada? ..... 377 !
7.2 ¿Cuál es la percepción de los estudiantes de Educación Física sobre la ayuda
formativa recibida durante su formación para el desarrollo de sus competencias
interpersonales (B2), desde la perspectiva de género y de la titulación cursada? .... 385 !
7.3 ¿Qué relación existe entre el uso de metodologías activas y de evaluación
formativa respecto de la percepción de desarrollo de competencias instrumentales e
interpersonales (B1/B2) que tienen los estudiantes de Educación Física tras su
formación? ................................................................................................................ 395 !
7.4 ¿Qué relación existe entre el uso de los instrumentos de evaluación aplicados
durante la formación inicial respecto de la percepción de desarrollo de competencias
instrumentales e interpersonales que tienen los estudiantes de Educación Física tras
su formación? ........................................................................................................... 403 !
7.5 ¿Qué relación existe entre las formas de calificación utilizadas durante la
formación cursada respecto de la percepción de desarrollo de competencias
instrumentales e interpersonales que tienen los estudiantes de Educación Física tras
su formación? ........................................................................................................... 407 !
8. CONCLUSIONES .................................................................................................. 409 !
9. DEBILIDADES Y FORTALEZAS DEL ESTUDIO .......................................... 417 !
10. LINEAS DE INVESTIGACIÓN FUTURAS ..................................................... 419 !
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ..................................................................... 421 !
ANEXOS ...................................................................................................................... 491 !
Anexo 1. Cuestionario de competencias docentes de los estudiantes ...................... 491 !
Anexo 2. Guión realizado para el desarrollo del Grupo de Discusión 1 .................. 495 !
Anexo 3. Guión realizado para el desarrollo del Grupo de Discusión 2 .................. 497 !
Anexo 4. Transcripción del GD 1 ............................................................................. 500 !
Anexo 5. Transcripción del GD 2 ............................................................................. 533 !
INDICE DE TABLAS
Tabla 3. 1 Evolución normativa punto de partida de los planes de estudios de referencia
para este estudio (elaboración propia) .................................................................... 42 !
Tabla 3. 2 Características de la perspectiva integradora y dinámica de las competencias
profesionales (Cano, 2005; Marín, 2009) ............................................................... 50 !
Tabla 3. 3 Características de la perspectiva sociocrítica de las competencias
profesionales a partir de Contreras (2010), Díez Gutiérrez (2009), Fraile (2004a,
2004b), Martínez Bonafé (2004), Pérez Gómez (2010), Villardón-Gallego (2015)
................................................................................................................................ 57 !
Tabla 3. 4 Capacidades básicas que facilitan el desarrollo de la autonomía para el
aprendizaje (Monereo y Pozo, 2003) ...................................................................... 82 !
Tabla 3. 5 Presencia de las competencias en los títulos de Grado MEPEF y CAFyD
(Libros Blancos, ANECA, 2005a, 2005b) .............................................................. 87 !
Tabla 3. 6 Presencia de las competencias transversales en los "verifica" del título de
Grado MEPEF (en las 12 facultades de Educación analizadas) ............................. 89 !
Tabla 3. 7 Presencia de las competencias transversales en los "verifica" del título de
Grado CAFyD (en las 7 facultades CAFyD analizadas) ........................................ 90 !
Tabla 3. 8 Aspectos metodológicos que han de estar presentes en la capacitación
tecnológica docente (Resta y Semenov, 2004) ....................................................... 96 !
Tabla 3. 9 Tratamiento de la competencia digital presente en el Proyecto Tunning y
Libros Blancos de los títulos de Grado MEPEF y CAFyD (ANECA, 2005a, 2005b)
................................................................................................................................ 99 !
Tabla 3. 10 Dimensiones a considerar en la formación tecnológica (Arwa et al., 2012;
Ferrari, 2013; Krumsvik, 2008; Llorente, 2008) .................................................. 103 !
Tabla 3. 11 Problemas críticos surgidos durante el desarrollo de trabajos grupales ... 152 !
Tabla 3. 12 Diversificación de las competencias emocionales a partir de Goleman,
Boyatzis y McKee (2002) ..................................................................................... 157 !
Tabla 3. 13 Aspectos que han de estar presentes en la formación práctica de las
habilidades interpersonales (García et al., 2014; Mireya y Filella, 2016; érez-
Escoda et al., 2013; Ribes, 2011; Saarni (2000) ................................................... 160 !
Tabla 3. 14 Diferencias entre evaluación y calificación (Hamodi et al., 2005) .......... 175 !
Tabla 3. 15 Medios e instrumentos de evaluación (Hamodi et al. 2015) .................... 185 !
Tabla 5. 1 Fortalezas de los métodos cuantitativo y cualitativo (Jhonson y Turner,
2003) ..................................................................................................................... 204 !
Tabla 5. 2 Ventajas e inconvenientes del método mixto ............................................. 207 !
Tabla 5. 3 Estructura del cuestionario: preguntas e ítems ........................................... 220 !
Tabla 5. 4 Valores asignados a las variables nominales del cuestionario (Gutiérrez et
al., 2011) ............................................................................................................... 222 !
Figura 6. 10. Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.29
en relación a la variable factor "facultades MEPEF" ........................................... 276 !
Figura 6. 11. Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.29
en relación a la variable factor "facultades CAFyD" .......................................... 279 !
Figura 6. 12. Red semántica del grupo de estudiantes CAFyD que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.29 .. 283 !
Figura 6. 13. Red semántica del grupo de estudiantes MEPEF que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.29 .. 284 !
Figura 6. 14. Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.28
en relación a la variable factor "facultades MEPEF" .......................................... 288 !
Figura 6. 15. Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.28
en relación a la variable factor "facultades CAFyD" ........................................... 291 !
Figura 6. 16. Red semántica del grupo de estudiantes MEPEF que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.28 .. 295 !
Figura 6. 17. Red semántica del grupo de estudiantes CAFyD que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.28 .. 297 !
Figura 6. 18. Frecuencias en las respuestas en relación a P1.30 .................................. 300 !
Figura 6. 19. Frecuencias en las respuestas en relación a P1.31 .................................. 301 !
Figura 6. 20. Percepción media de los estudiantes hombres y mujeres en relación al
grado de ayuda formativa recibida para el desarrollo de MB2 ............................. 304 !
Figura 6. 21. Representación gráfica de las medidas de tendencia central de P1.30 y
P1.31 considerando la variable factor "género" ................................................... 305 !
Figura 6. 22. Red semántica del grupo de estudiantes mujeres que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.30 .. 308 !
Figura 6. 23. Red semántica del grupo de estudiantes hombres que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.30 .. 311 !
Figura 6. 24. Red semántica del grupo de estudiantes mujeres que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.31 .. 315 !
Figura 6. 25. Red semántica del grupo de estudiantes hombres que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.31 .. 317 !
Figura 6. 26. Percepción media de los estudiantes de los grupos MEPEF y CAFyD en
relación al grado de ayuda formativa recibida para el desarrollo de MB2 ........... 320 !
Figura 6. 27. Representación gráfica de las medidas de tendencia central de P1.30 y
P1.31 considerando la variable factor "tipo de estudios de EF" cursados ............ 322 !
Figura 6. 28. Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.30
en relación a la variable factor "facultades MEPEF" ........................................... 325 !
Figura 6. 29. Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.30
en relación a la variable factor "facultades CAFyD" ........................................... 328 !
Figura 6. 30. Red semántica del grupo de estudiantes CAFyD que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.30 .. 332 !
Figura 6. 31. Red semántica del grupo de estudiantes MEPEF que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.30 .. 335 !
Figura 6. 32. Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.31
en relación a la variable factor "facultades MEPEF" ........................................... 339 !
Figura 6. 33. Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.31
en relación a la variable factor "facultades CAFyD" ........................................... 342 !
Figura 6. 34. Red semántica del grupo de estudiantes CAFyD que explora las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.31 .. 345 !
Figura 6. 35.Red semántica del grupo de estudiantes MEPEF que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.31 .. 346 !
RESUMEN - ABSTRACT
Resumen
La presente investigación trata de conocer cómo la formación que se presta a los
futuros docentes de Educación Física, ayuda al desarrollo de las competencias
transversales o genéricas presentes en los planes formativos de formación del
profesorado. Dada la naturaleza mixta del método de investigación utilizada se han
considerado cinco preguntas de investigación de partida para conocer en profundidad el
objeto central del estudio, que redundan a su vez en cinco objetivos: (1) conocer el
grado de ayuda formativa recibida, para el desarrollo de sus competencias
instrumentales. (2) conocer el grado de ayuda formativa recibida para el desarrollo de
sus competencias interpersonales. (3) conocer si existe una relación entre el uso de
metodologías activas y de evaluación formativa respecto de la percepción de desarrollo
de competencias que tienen los estudiantes tras su formación. (4) conocer si existe una
relación entre el uso de los instrumentos de evaluación respecto de la percepción de
desarrollo de competencias que tienen los estudiantes tras su formación. (5) conocer si
existe una relaci ón entre las formas de calificación utilizadas durante la formación
inicial respecto a la percepción de desarrollo de competencias que tienen.
La respuesta a los objetivos se realizó a través de un estudio mixto, cuantitativo
y cualitativo. La muestra de participantes del estudio cuantitativo fue de 1173
estudiantes de los grados universitarios de Maestro en Educación Primaria (mención
Educación Física) y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte procedentes de 19
facultades españolas. Se utilizó un cuestionario sobre competencias docentes y
evaluación formativa. El estudio cualitativo se desarrolló mediante la realización de dos
grupos de discusión con estudiantes representantes de l as dos titulaciones de referencia
y facultades de procedencia. Los resultados evidencian una mayor ayuda prestada al
desarrollo de competencias interpersonales como el trabajo en equipo y las habilidades
en las relaciones interpersonales. En relación a las metodologías activas y la evaluación
formativa se confirma una mayor aportación de estas al desarrollo de competencias
interpersonales mediante instrumentos como los exámenes y presentaciones orales y
trabajos grupales, así como una mayor presencia de la calificación participada a partir
de la coevaluación y autoevaluación desarrollada entre los estudiantes y/o entre estos
con el docente.
Abstract
The present research tries to know, how the formation that is lent to the future
teachers of Physical Education, helps to the development of the transversal or generic
competences present in the formative plans of f ormation of the professorate. Given the
mixed nature of the research method used, five initial research questions have been
considered in order to gain an in-depth knowledge of the central objective of the study,
which in turn have five objectives. (1) Know the degree of formative help received, for
the development of their instrumental competence. (2) Know the degree of formative
help received for the development of their interpersonal competence. (3) Know if there
is, a relationship between the use of active methodologies and formative evaluation with
respect to the perception of development of competence students have after their
training. (4) Know if there is, a relationship between the use of assessment instruments
with respect to the perception of development of competence students have after their
training. (5) Know if there is, a relationship between the forms of qualification used
during the initial training with respect to the perception of development of competence
they have.
The response to the objectives was carried out through a mixed, quantitative and
qualitative study. The sample of participants of the quantitative study was of 1173
students of the university degrees of Teacher in Primary Education (mention Physical
Education) and Physical Activity and Sports Sciences coming from 19 Spanish
faculties. A questionnaire on teaching competence and formative evaluation was used.
The qualitative study was developed by holding two discussion groups with students
representing the two reference degrees and facult ies of origin. The results show a
greater help given to the development of interpersonal competence such as teamwork
and interpersonal competence. In relation to the active methodologies and the formative
evaluation confirms a greater contribution of these to the development of interpersonal
competence through instruments such as exams and oral presentations and group work,
as well as a greater presence of the qualification participated from the coevaluation and
self -evaluation developed among the students and among these with the teache.
21
1. INTRODUCCIÓ N
La formación inicial del profesorado de Educación Física (FIPEF) ha de
promover una capacitación técnica y humanista transferible al mundo laboral, de tal
forma que permita dar respuestas a las necesidades contextualizadas del alumnado de
Educación Primaria y Secundaria en los centros educativos de inserción profesional.
Esto conlleva una preocupación por que los estudios superiores faciliten la capacitación
docente más allá del tratamiento de los contenidos disciplinares establecidos en los
planes de estudios. También en los programas formativos de las titulaciones
conducentes al ejercicio docente de la Educación Física (EF), se explicita la necesidad
de comenzar a desarrollar una serie de competencias de dominio necesario para abordar
las funciones docentes futuras (Buscá y Campllonch, 2008; Díaz del Cueto, 2013; Pazo -
Haro y Tejada-Mora, 2012).
Las competencias profesionales suponen un conjunto de recursos personales y
externos que, de forma integrada, facilitan la intervención docente, pudiendo dar
mejores respuestas a las necesidades y problemas del complejo contexto educativo. Su
desarrollo se prevé a lo largo de toda la vida profesional del docente en conexión con la
formación continua, pero su toma de conciencia, adquisición y primeros atisbos de
desarrollo toma su inicio en la formación inicial (Tejada y Navío, 2005; Tobón, 2007;
Zabalza, 2012; Villardón-Gallego, 2015).
Actualmente, este planteamiento competencial de la formación superior
comienza desde la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES),
en el que se desarrollan aspectos de importancia para ello como la necesidad de
desarrollar procesos de enseñanza y aprendizaje centrados en el estudiante, siendo este
también constructor de su propio aprendizaje. Además urge a organizar la formación
desde las competencias profesionales en las dimensiones específicas y transversales o
genéricas, recogiendo en las primeras aquellas que facilitarían el conoc imiento teórico-
22
práctico de la disciplina de especialización (EF) y en las segundas otras de suma
importancia para el desarrollo de las anteriores.
Por ejemplo, este es el caso de la competencia comunicativa sin la cual sería
más difícil el desarrollo de los procesos interactivos de enseñanza-aprendizaje entre el
docente y su alumnado, o competencias tan básicas y necesarias en su capacitación
docente como la planificación y organización de la enseñanza, trabajar en equipo,
establecer buenas relaciones interpersonales, adaptarse a los diversos y complejos
contextos profesionales, hacer uso de la tecnología como apoyo de los procesos de
enseñanza y aprendizaje, el compromiso ético, la capacidad crítica o el aprendizaje
autónomo acorde las propias necesidades.
Pero además, su gestión requiere de cambios en los procesos formativos
establecidos, fundamentalmente relacionados con los aspectos metodológicos y de
evaluación, siendo las metodologías activas y los sistemas de evaluación formativa y
compartida, alternativas que pueden favorecer el desarrollo competencial de los futuros
docentes de EF, conviviendo la gestión de los conocimientos disciplinares con la
adquisición de distintas capacidades que dimensionan la capacitación y cualificación
docente.
Desde este planteamiento general, subyace la esencia de la presente Tesis
Doctoral, estructurada mediante siete capítulos que abordan esta dimensión de la
formación del profesorado de EF (figura 1.1). En el primer capítulo , introducción y
justificación del estudio , se avanzan los aspectos relevantes que se abordan en el
estudio así como se pretende dar cuenta y justificar la relevancia del tema de la
investigación.
En el segundo capítulo, s e aborda el marco teórico-conceptual en el que se
recogen los principales antecedentes y preceptos conceptuales que dan sustento al
presente trabajo de investigación. La primera sección da cuenta de los antecedentes y
nociones principales. La segunda revisa la evolución de la cultura profesional del
23
profesorado de EF a nivel nacional. Una tercera sección muestra el estudio en
profundidad de las competencias transversales o genéricas objeto de investigación. La
cuarta s ección define los principales preceptos, características y estudios relevantes
sobre la evaluación formativa en la FIPEF.
En el cuarto capítulo, se establecen los objetivos y preguntas de investigación
que guían el estudio, respondiendo mediante una metodología mixta (quinto capítulo)
que integra un estudio cuantitativo y uno cualitativo, especificando sobre ambos la
muestra, los procedimientos así como los instrumentos de recogida de información y
los procesos de análisis de los datos obtenidos.
En el sexto capítulo se presentan de forma integrada los resultados de ambos
est udios, combinando los cuantitativos con los cualitativos, siendo los últimos el
complemento de los primeros a fin de contrastarlos y corroborarlos.
En el séptimo capítulo se establece la discusión de los resultados encontrados en
la investigación realizada y en el octavo las conclusiones más relevantes del estudio,
junto con la presentación de la fortalezas y limitaciones , así como de las posibilidades
de investigación a futuro .
Finalmente se presentan las referencias bibliográficas y los anexos que
complementan el estudio realizado.
24
Figura 1. 1 . Estructura en capítulos de la tesis doctoral
INTRODUCCIÓN
OBJETO DE ESTUDIO
MARCO TEÓRICO-CONCEPTUAL
ANTECEDENTES Y
CONCEPTUALIZACIÓN
CUL TURA PROFESIONAL
DEL PROFESORADO DE EF
COMPETENCIAS GENÉRICAS O
TRNASVERSALES EN LA FIPEF
EV ALUACIÓN
FORMA TIV A
OBJETIVOS Y PREGUNT AS DE INVESTIGACIÓN
METODOLOGIA MIXT A
ESTUDIO CUANTIT A TIVO
ESTUDIO CUALIT A TIVO
RESUL T ADOS
DISCUSIÓN
CONCLUSIONES
FOR T ALEZAS Y LIMT ACIOINES
POSIBILIDADES A FUTURO
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
ANEXOS
25
2. JUSTIFICACIÓN DEL ESTUDIO
El objeto de investigación de la presente tesis se preocupa por los primeros
momentos formativos del profesorado de Educación Física, a sabiendas de su
importancia para tomar conciencia sobre s u desarrollo competencial para el futuro
ejercicio como docentes. También para observar como formadores, lo decisivo de la
formación a ofrecer pensando en la influencia capital de todos los elementos que la
estructuran, conocimientos, actividades de enseñanza y aprendizaje, metodologías
docentes y evaluación, que sin duda desde un carácter holístico, son las ayudas
formativas que se prestan para impulsar el desarrollo competencial de los estudiantes, y
que serán más o menos válidas en la medida en la que más les ayude en su capacitación
profesional (Yániz, 2008).
Lleixá, Robert y Batalla (2008), valoran la formación inicial del p rofesorado en
su capacidad de ayudar a identificar las necesidades de la comunidad educativa a f in de
que el profesorado se prepare y capacite para intervenir sobre ella. Zabalza (2012)
reclama a la formación inicial del profesorado la integración de teoría y práctica para
activar las competencias de los estudiantes, a fin de que sean estas las herramientas
docentes que aplicar en su presente formativo y futuro profesional, superando el modelo
tradicional, intelectual y academicista de la formación superior y abrazando otro modelo
alternativo, en el que se piense sobre los planteamientos didácticos de las materias y sus
contenidos para que redunden en su capacitación como docentes.
El profesorado de EF hace frente en escenarios profesionales complejos a una
gran diversidad de situaciones en el propio contexto de aula (micro) y en el contexto de
centro (macro), atendiendo las necesidades de aprendizaje de su alumnado pero también
otras exigencias profesionales (gestión de centro, atención a las familias, formación
continua, participación en equipos de trabajo multidisciplinar, atención a la diversidad).
Esto justifica la necesidad de ser formado en aquellas competencias que le permitan
abordar esas situaciones dando respuesta a los retos y problemas que se derivan de ellas.
32
del docente. Se trataba de desarrollar habilidades didácticas aisladas que se aplicaran a
situaciones docentes en el aula, adaptándose del mundo empresarial indicadores de
rendimiento o de comportamiento que mejoraran el proceso de aprendizaje.
De esta manera se destacaban estrategias di dácticas c omo el análisis de las
tareas, la orientación al alumnado, la revalorización del trabajo de campo, la
estructuración de contenidos en módulos abiertos y flexibles, y funciones de
investigación (Burms y Klingstedt, 1981; Houston, 1974). Surge así en este momento
un modelo de competencia técnico-profesional, conductista y fundamentado en la
descripción de las competencias a desarrollar, en virtud del análisis de la tarea
involucrada en la docencia y de las habilidades necesarias para realizarla.
Pronto se reconoce como insuficiente enumerar una lista de estrategias
didácticas, competencias y destrezas y practicarlas aisladamente, dado que se piensa es
imprescindible reunirlas en unidades lógicas para entrenarlas y adquirirlas (Martínez
Rodríguez, 2008).
En España, en los años setenta, se divulgó el enf oque competencial en la
formación inicial docente en el ámbito de la teoría pedagógica, bajo una reveladora
propuesta separada del conductismo más convencional (Gimeno Sacristán, 2009;
Imbernón, 1994) y donde se abordaba el carácter situacional del entrenamiento (las
competencias se han de aplicar en contextos de situación real) para poder detectarlas,
hacer su seguimiento y evaluarlas. Las competencias en este sentido sólo pueden ser
manifestadas en las actuaciones docentes en el desempeño profesional Para ello, se
planificaban sistemáticamente y redactaban en términos de conducta observable, con
criterios evaluables en relación a la propia acción individual docente.
Para algunos autores como Eraut (1994) este enfoque desatiende lo relacionado
con el contexto sociocultural y los avances en la teoría del aprendizaje menos
psicológica, equiparando la formación del profesorado con la preparación técnica de un
trabajador de industria, en la que su especialización está tan delimitada que requiere de
33
muchos otros que completen la realización de una tarea; así aparece reflejada esta visión
taylorista y fordista a modo ilustrati vo en el largometraje Modern Times (Chaplin,
1936).
Pero es en esta década, y desde el punto de vista pedagógico, cuando también se
valoraba, casi proféticamente, que ser competente se extendía más allá de la mera
justificación de superación de los contenidos formativos desde los tradicionales
mecanismos de evaluación, planteando que el éxito en la formación no es ninguna
garantía de eficacia en el desempeño profesional (McClelland, 1973), lo que ha ce
pensar que ser competente supone reconocer que, para el ejercicio profesional, es
necesario contar también con cualidades y características personales que permitan
afrontar los retos profesionales. Estas cualidades podrían ser desde capacidades para
negociar y alcanzar acuerdos, hasta formas alternativas de valorar y encarar los
problemas o ciertas dotes de liderazgo para gestionar grupos.
El segundo hito, las reformas desarrolladas a partir de los años noventa en la
formación profesional preuniversitaria y universitaria, en países de Europa, Australia y
Estados Unidos, abren otra modalidad de entrenamiento competencial para reducir la
brecha existente entre las exigencias del mercado laboral y las necesidades formativas
para afrontarlas.
Esto apunta hacia un modelo de formación para el trabajo y la consiguiente
regulación de la cualificación profesional, buscando el acuerdo entre empleadores,
políticos y administradores de la educación (Aitken, 1993). Se retoma para ello el
modelo americano conductual de competencias de los setenta, fundamentado
principalmente en la tarea. Pese a que para ciertos autores (Achtenhagen y Grubb, 2001)
este modelo competencial no encajaba en ambientes laborales complejos (como la
educación o la sanidad), que requieren flexibilidad para resolver problemas y por tanto
de un planteamiento formativo competencial más holístico; este modelo formativo
basado en competencias f ue creciendo y extendiéndose hacia un gran número de países
(Gonczi, 1997).
34
En la actualidad, en la sociedad del siglo XXI, la formación basada en
competencias continúa siendo en el ámbito de la educación superior un tema
pedagógico clave ya que vincula empresa, conocimiento, empleabilidad y ciudadanía
(González y Wagenaar, 2003) con autonomía profesional, interactividad con grupos,
manejo y dominio de herramientas y efectividad para abordar creativamente los desafíos
profesionales del mercado laboral (DeSeCo, 2005; OECD, 2001).
Variables sin duda esenciales que permiten comprender la relación de la
formación inicial de los titulados universitarios con las exigencias del mercado laboral y
de la sociedad. En este sentido, el documento publicado por la Unión Europea, Focus on
the Structure of Higher Education in Europe 2006/2007, se apoya en las competencias
como componentes de la acreditación profesional y seguro de la calidad de las
titulaciones para acercar formación a empleo.
Pero la estructuración de la formación inicial docente, mediante una red de
competencias que sostengan su práctica profesional futura, sigue envuelta en un halo de
dudas, desacuerdos y problemas teórico-prácticos que se enraízan en las propias
dificultades surgidas en la conceptualización del término, su imprecisión, ambigüedad y
difícil praxis y sobre todo evaluación (De la Orden Hoz, 2011).
De esta forma, el universo de competencias en el ámbito universitario aparece
para armonizar la formación conducente a la cualificación en consonancia con las
necesidades del mercado laboral; todo en favor de contribuir a afrontar un nuevo orden
so cioeconómico que s e impone y se mantiene en Europa en los comienzos del siglo
XXI. Será el proyecto Tuning (González y Wagenaar, 2003) el que muestre el espectro
competencial necesariamente a abordar en la f ormación superior, diversificando las
competencias que han de desarrollarse en este contexto en dos grupos, específicas y
transversales o genéricas, conteniendo en este último las de carácter instrumental,
interpersonal y sistémico imprescindibles para la empleabilidad (Villardón, 2015).
35
Brown y Pickford (2007) consideran básico y fundamental el tratamiento en la
formación superior de competencias transversales como la comunicación y la escucha
activa, la gestión de las emociones y de las relaciones interpersonales, el trabajo en
equipo y la cooperación, así como la capacidad de resolver conflictos y problemas y el
liderazgo. Por su parte, en la formación del profesorado de EF, Fraile (2018), por
ejemplo, valora el desarrollo de estas y otras competencias en la FIP EF aportando
alternativas metodológicas para su desarrollo, como el coaching o la Programación
Neurolingüística (PLN) para desarrollar el autoconocimiento personal, la gestión
emocional, las relaciones interpersonales, la capacidad crítica y autocrítica, sin duda
competencias imprescindibles para el desarrollo profesional docente.
3.1.1.2 Competencias en la convergencia hacia EEES
La presencia de las competencias en el contexto de la educación superior, que ha
dado un vuelco a la universidad en las últimas décadas, se presenta desde algunos hitos
singulares (Yániz, 2008). Uno de ellos es la Conferencia Mundial de París de Educación
Superior de la Unesco en 1998, donde se presentaban las competencias como un
conjunto de herramientas para conseguir el acercamiento de la educación superior a las
necesidades y demandas de la sociedad, profesionalizando la formación universitaria y
contribuyendo con ello a elevar el nivel de vida de la ciudadanía (Unesco, 1998). Desde
esta perspectiva, la educación superior podría ganar en eficacia y configurarse con el
mundo empresarial como un tándem para abordar los retos del orden socioeconómico
imperante y preparar a los ciudadanos para los nuevos desafíos del siglo XXI. El
enfoque competencial de la formación superior permitiría por tanto a los estudiantes
conformarse como agentes activos en la construcción de la sociedad del conocimiento,
para adaptarse de forma flexible a los rápidos cambios y demandas sociales, y
desempeñarse eficazmente en el, cada vez más dinámico y complejo, me rcado laboral
(Sánchez, López y Fernández, 2010).
36
Pero sensibilizarse con las exigencias del nuevo orden socioeconómico y formar
profesionales desde el ámbito universitario, supone repensar el nuevo papel que asumen
los conocimientos; no tanto, a retener sino a comprender, asumir, seleccionar, procesar
y aplicar para reconocer los modelos emergentes de empleo, las nuevas exigencias de
los desempeños profesionales o los nuevos perfiles a promover. Estaríamos ante el fin
de los saberes tradicionales de hecho, frente a un nuevo modelo formativo basado en
competencias clave, en cuanto capacidades asentadas en conocimientos, experiencias,
valores y disposiciones que una persona desarrolla cuando se compromete con las
prácticas educativas a lo largo de su vida y ya desde la educación general obligatoria
(Eurydice, 2002).
Un aspecto más que merece ser destacado es el establecimiento del ideario y los
documentos fundacionales que vinculan el marco común de las cualificaciones con el
ámbito universitario en el contexto d el nuevo EEES.
Ya con la Declaración de la Sorbona (1998), pero s obre todo, a partir de la
Declaración de Bolonia (1999), junto con una serie de documentos en conjunto
(Comunicado de Praga, 2001; Comunicado de Berlín, 2003; Comunicado de Bergen,
2005) se cristaliza la voluntad común de crear y desarrollar un EEES, asumiendo los
retos expresados hasta el momento e introduciendo las competencias, en un intento de
aproximar conocimientos y habilidades a contextos socio-laborales reales en relación a
las características propias de un determinado puesto de trabajo y, todo también, desde la
libre circulación de estudiantes y titulados a lo largo de los países miembros.
Mediante la Declaración de la Sorbona (1998), la Declaración de Bolonia y de
Praga (1999, 2001) se aboga por la armonización de una arquitectura de la educación
superior europea, atractiva para los estudiantes europeos y de otros continentes así como
para académicos e investigadores. Para ello, los ministros competentes en materia de
educación superior acordaron ocho líneas esenciales de acción (figura 3.1).
37
Figura 3. 1. Principales líneas de acción procedentes de los comunicados europeos
sobre la Formación Superior
De esta manera, los títulos comienzan a ser entendidos desde una perspectiva
profesionalizadora y para la empleabilidad, pretendiendo acercar potenciales perfiles
técnicos a empleadores y responder conjunta y más exitosamente a las necesidades y
demandas del mercado de trabajo (Riesco González, 2008).
Como consecuencia del nuevo planteamiento de la educación superi or y su
reajuste al nuevo ritmo de cambio de la sociedad, surge el Proyecto Tuning (González y
Wagenaar, 2003) con la intención de sintonizar las estructuras de educación superior
europeas con el nuevo marco so cio -económico que se vive. De esta forma se cree
necesario que la política social y económica europea vaya acompañada de una política
de educación superior. Es así como se consolida la asociación entre educación superior,
mercado y empleabilidad.
El Proyecto Tuning contribuye de esta forma a la creación del nuevo EEES,
hecho que se refleja en el común esfuerzo de sus representantes (100 instituciones
europeas de educación superior de 26 países), en el espíritu de búsqueda del consenso,
en el respeto a las diversidades y peculiaridades de los estados y en la concreción de
puntos comunes de acuerdo en relación a los resultados de aprendizaje, las
Adoptar!de!un!sistema!
de!titulaciones!
reconocibles!y!
comparables!
Implementar!un!
sistema!estructurado!
en!dos!ciclos!
universitarios!
principales!!
Establecer!un!sistema!
de!créditos!ECTS!
( European)Credit)
Transfer)System )!
Promover!la!movilidad!
entre!estudiantes,!
docentes!y!otro!
personal!
Promover!la!
cooperación!europea!
en!el!control!de!la!
calidad!!
Potenciar!el!
aprendizaje!
permanente!
Promocionar!las!
instituciones!europeas!
de!educación!superior!
Promover!el!Espacio!
Europeo!de!Educación!
Superior!
38
competencias, habilidades y destrezas, que permitan que tal espacio sea real y que, los
estudiantes y profesionales puedan moverse por él fácilmente y desde un referente
también común: la calidad.
Así mismo centra su mirada en las estructuras educativas y en los contenidos y
no en los sistemas educativos, responsabilidad de cada uno de los países miembros,
haciendo un enorme esfuerzo de sintonización gracias al trabajo desarrollado y
coordinado por las universidades y sus representantes, junto con más de cien
reconocidos expertos europeos. Pero la contribución a un EEES supone definir algunos
aspectos base para cimentar dichos puntos comunes. Tuning destaca la importancia de
los resultados de aprendizaje y el valor de las competencias en las estructuras
formativas comunes a consensuar.
Los resultados del aprendizaje suponen las competencias, en donde se incluyen
conocimientos, habilidades y destrezas, actitudes y aptitudes que en definitiva, se espera
que al final de su proceso de aprendizaje el estudiante desarrolle, domine y sepa
demostrar para garantizar la profesionalidad futura de sus actuaciones. Las
competencias se plantean no solo con carácter específico, sino también genéricas,
transversales o independientes de las materias. Se establece de esta forma una nueva
manera en Europa de entender y abordar la educación superior, con una renovada
perspectiva competencial y profesionalizadora de cara a la integración social y laboral
de los estudiantes (Pol, Moreno y Oliver, 2009).
La U niversidad como institución, la reestructuración de sus titulaciones de grado
y postgrado y la reorganización del sistema europeo de transferencia y acumulación de
créditos (ECTS), se encaminan, en conexión directa con las necesidades y demandas
sociales, hacia el nuevo ritmo socioeconómico de un mercado de trabajo cambiante y
con la exigencia de facilitar la movilidad entre estudiantes y trabajadores en un territorio
común, para garantizar el acceso y la promoción en el mercado laboral.
39
Con el fin de desarrollar los objetivos para la concreción de un EEES, el
Proyecto Tuning se desdobla en dos f ases: una primera fase (2000-2002) y una segunda
(2003-2004), estableciéndose cuatro líneas de trabajo: las competencias genéricas o
transversales; las competencias específicas; el papel del sistema de créditos (ECTS) y el
enfoque de enseñanza-aprendiz aje y evaluación, con la garantía y control de calidad.
Pero más allá de Europa, el Proyecto Tuning se acercó también a las estructuras
de educación superior latinoamericanas, fruto nuevamente de una necesidad de
convergencia. Todo surge en la IV Reunión de Seguimiento del Espacio Común de
Enseñanza Superior de la Unión Europea, América Latina y el Caribe (UEALC) en la
ciudad española de Córdoba, en octubre de 2006, donde los representantes
latinoamericanos que participaban en el encuentro, tras escuchar los resultados del
Proyecto Tuning Europa, se interesaron en la posibilidad de desarrollar una experiencia
paralela. Desde ese momento, s e empezó a preparar la propuesta que fue presentada por
un grupo de universidades europeas y latinoamericanas ante la Comisión Europea.
La propuesta Tuning para América Latina es una idea intercontinental, un
proyecto que se nutrió de aportes de académicos europeos y latinoamericanos, en donde
se respondía a la misma idea de consenso en las estructuras de las titulaciones, aun
sabiendo que actores y realidad no podrían ser nunca los mismos (Beneitone et al.,
2007). Al igual que el Proyecto Tuning Europa, en América Latina y Caribe, se busca
en las competencias los puntos comunes de referencia para un marco común
intercontinental en educación superior.
Distintas experiencias, como la desarrollada por la Red Urel (Red de
Universidades regionales de Latinoamérica) para compartir los avances que van
sucediendo en la formación superior en Europa y España, a consecuencia de los
cambios acaecidos desde el proceso de Bolonia, han permitido abordar y reflexionar
sobre las exigencias y cambios también llegados a Latinoamérica como consecuencia
del impacto de la economía global, de la restructuración del mercado y de los
consecuentes cambios sociales (Fraile, 2006a; 2009). Dichos cambios se relacionarían
40
con la nueva forma de organización de las estructuras universitarias, el avance de las
cada vez más consolidadas fórmulas de educación a distancia como consecuencia del
empuje de las tecnologías de la información y comunicación, la necesidad de
incrementar los estudios de postgrado, el aumento de la movilidad de estudiantes y
egresados entre universidades y países o la incorporación de la cultura de la evaluación
de la calidad a la universidad (Galarza, 2004).
El Proyecto Tuning es el modelo sobre el que se asienta en España la nueva
filosofía de organización de los estudios universitarios conf orme el nuevo EEES,
teniendo en cuenta el enfoque de aprendizaje basado en competencias, sien do la
Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad (ANECA) la encargada de adaptar,
orientar y supervisar el diseño de las nuevas titulaciones universitarias (De Miguel et
al., 2005).
Desde este modelo, las nuevas estructuras formativas en relación a las
necesidades socioeconómicas y de mercado laboral, reconocidas tanto por el ámbito
universitario como por el mundo empresarial, son la base sobre las que fundamentar el
perfil del egresado universitario y las competencias a adquirir por éste en su formación
inicial. Por ello, el factor metodológico es clave para integrar las necesidades reales del
contexto y los contenidos competenciales adecuados, mediante los diseños de perfiles
académico-profesionales lo más competente posibles, para abordar las exigencias de los
contextos profesionales en los que incorporarse (De Miguel, 2005a).
Tal factor metodológico en el proceso de convergencia europea, se fundamenta
también desde un punto de vista formativo, en la necesidad de dar la vuelta al modelo
de enseñanza tradicional centrado en el docente, para llegar a un modelo centrado en el
aprendizaje autónomo del estudiante. Se acepta así el principio por el que se entiende
que los aprendizajes eficaces (realmente c ompetenciales) se alcanzan cuando el
estudiante se implica y se responsabiliza de la organización y desarrollo de sus labores
formativas y académicas y aceptando, además, que la sociedad del conocimiento exige
41
una adaptación permanente a nuevos saberes, hecho que conlleva una búsqueda
personal de conocimientos con carácter atemporal.
Es por ello, que tanto la formación básica como la formación superior han de
procurar aportar las bases y herramientas competenciales para que se inicie y mantenga
a lo largo de toda la vida esa búsqueda personal. Estaríamos hablando del desarrollo de
un tipo de competencias inmediat amente anteriores a las de desarrollo profesional,
llamadas propedéuticas o básicas (Zabalza, 2012) y que establecerían un marco previo
de conocimientos y habilidades esenciales, para afrontar otros más específicos en
procesos formativos superiores y extendidos a lo largo de la vida.
En este sentido las autoridades europeas han ido exhortando hacia su desarrollo
de forma que todos los ciudadanos fuesen instruidos en estas competencias clave para
vivir y trabajar en la nueva sociedad de la información, prestando especial atención a
aquellas competencias necesarias para la empleabilidad (tecnológicas, idioma extranjero
trabajar en equipo, habilidades sociales) y cristalizándose en el Marco Europeo de
referencia sobre las Competencias Clave para el Aprendizaje a lo largo de la vida, así
como en los programas específicos Education and Training 2010 y Education and
Training 2020 .
En España, los principios del proceso de convergencia europea fueron
cristalizándose a través de la creación de numerosas disposiciones legales para hacer
posible la transición hacia los nuevos estudios de educación superior (Ortega Navas,
2010), incluyendo el enf oque competencial en el ADN de las enseñanzas conducentes a
la obtención de los nuevos títulos universitarios.
Este hecho ha ido desarrollándose en la ordenación legal de las enseñanzas
universitarias oficiales en España (RD1393/2007) : “los planes de estudios conducentes
a las obtención de un título deberán tener en el centro de sus objetivos la adquisición de
competencias por parte de los estudiantes, ampliando, sin excluir el enfoque basado en
contenidos y horas lectivas” (p.2).
48
Este planteamiento pasa no solo por la movilización a la carta de todos los
recursos en función de la situación a la que se enfrenta el docente con sus alumnos, sino
también por la movilización de sus esquemas de pensamiento para abrirse a la
innovación y proponer múltiples soluciones a diversos problemas. En este sentido, el
docente puede enfrentarse de manera eficiente a problemas actuales como los derivados
de la atención a la diversidad, los diferentes ritmos de aprendizaje o el tratamiento de la
in terculturalidad, haciendo de su profesión un ejercicio más comprometido socialmente
con su centro educativo (Carreras y Perrenoud, 2005).
Este modelo más dinámico de competencias es también denominado modelo de
competencias de tercer nivel (Aubrun y Orifiamma, 1990) y están conformadas, además
de por las capacidades vinculadas al saber y al saber hacer, por otras transversales que
se podrían clasificar en cuatro grupos: (1) competencias referidas a comportamientos
profesionales y sociales (como la toma de decisiones o la asunción de
responsabilidades), (2) competencias referidas a actitudes (como la forma de tratar a los
demás, el compromiso adquirido con los otros o la responsabilidad personal y social),
(3) competencias relacionadas con las capacidades creativas (como la originalidad y
capacidad de riesgo en la toma de decisiones, o la capacidad de propuesta de soluciones
a los demás), y (4) competencias de actitudes existenciales y éticas (como la capacidad
de análisis y reflexión sobre la propia práctica docente o la capacidad de compromiso
ético y social en el contexto socio-educativo desde el que se trabaja).
Se pueden advertir entonces ciertas capacidades comunes a todas las
definiciones de competencia abordadas, como son las capacidades de movilizar,
orquestar, transferir o ajustar, que se cruzan con algunos aspectos de necesario dominio
y manejo personal y profesional como son los conocimientos, saberes, habilidades,
destrezas, técnicas, valores y actitudes. T odos retrotraen a núcleos esenciales de l a
psicología, de la educación, de la sociología o de la ética.
Efectivamente, el manejo combinatorio de todos estos elementos, y su
despliegue en el puesto docente a modo de equipamiento personal, capacitan a un
49
individuo para actuar con eficacia en su desempeño profesional, haciendo posible que
desde su formación inicial, con la formación permanente y hasta la práctica profesional,
pueda dar el salto del saber y saber hacer, al “ser capaz de” (Tejada, 2005). Por ello las
prácticas formativas profesionales en contextos reales de trabajo suponen una óptima
oportunidad para poner en tensión el “saber y saber hacer” con respecto al “ser capaz
de” y “ser (efectivamente) competente” en el desempeño profesional de las tareas y
funciones docentes.
Así, pensando en el futuro, el docente de EF va a poder valorar y hacer
evolucionar su idea de capacitación si pone en contraste su proceso de adquisición de
conocimientos con una práctica real profesional que le llegaría, bien mediante su
experiencia de prácticas formativas (Practicum) en donde ejercer las funciones docentes
en el contexto propio de su área en un centro educativo real o bien, a través de
experiencias profesionales diversas en contextos educativos no formales. Tales
experiencias de contraste serán la forma efectiva de percibir el “ser capaz de” y el “ser
competente para”. Como apunta Tejada (2005) la mejor manera de desarrollar las
competencias es desde la acción, relacionando formación y experiencia y no
sustituyendo una por otra; superando el “saber hacer” (saber imitar) por el “saber
actuar”, aprendiendo a crear y aplicar medidas adecuadas y ajustadas a las contingencias
encontradas en el día a día del aula (Tejada, 2009).
Para Cano (2005) y Martin (2009) algunas características que permiten entender
el planteamiento integrador y dinámico de las competencias profesionales son las
siguientes (tabla 3.2.).
50
Tabla 3. 2
Características de la perspectiva integradora y dinámica de las competencias
profesionales (Cano, 2005; Marín, 2009)
3.1.2.2 Perspecti va socio-críti ca: en búsqueda del sentido humanista de las
competencias.
Aunque de forma general la comunidad académica fue valorando los principios
del proceso de convergencia europea y considerando el EEES como una gran
oportunidad de cambio para la universidad, surge una corriente académica crítica que
observa cómo la educación superior se pone al servicio del mercado laboral y de las
exigencias y necesidades del mundo empresarial, siendo las competencias la
herramienta para hacerlo (Laval, 2004). Igualmente observan cómo paulatinamente se
va abandonando el principio de cambiar la sociedad desde la universidad para hacerla
más humana, justa, equitativa, pos icionándose más como un instrumento útil a los
cambios que se están produciendo en la economía y que no son tan justos, equitativos y
comprensivos con la sociedad (Díez Gutiérrez, 2009).
Carac ter ís ti cas d el pl ant eami ent o int egr ador de l as c ompet enci as
Present an un carác ter
teórico - prácti co
P artiendo de saberes académicos y habilidades aprendidas, éstos
se entienden desde la práctica en un contexto real profesional .
Mue st r an un caráct er
aplicativo
L as competencias tienen su ser en la aplicabilidad y en la
transfer ibilidad.
Man if i es t an u n cará c te r
contextualizado
M ovilizar una competencia supone una aplicación a una situación
determinada a resolver, aunque para ello y por analogía se
consideren experiencias anteri ores.
Ofre cen un c ará ct er
reconstructiv o
L as competencias que se adquieren en la formación inicial han de
ser p racticadas en contextos y situaciones reales, a fin de poder ser
revisadas, repe nsadas y recon struidas.
Disp one n d e un
carácter combinatorio
o integr ador
S er com petente supone movilizar tanto conocimientos y saberes,
como habilidades, técnicas y destrezas, así como valores, actitudes
y habilidades sociales, que de m anera combinada permiten una
interven ción sobre un a s ituación pro blema , en un con texto real,
con intencionalidad ef ectiva.
Mue st r an u n c ar ác t er
interactiv o, dinám ico
S er com petente no se entiende desde la actuación solitaria sino de
forma con textualizada y en interacción con los de más.
51
La educación humanista, con su pretensión de universalidad y emancipación
intelectual de ayudar a ubicar en la sociedad a personas ref lexivas y críticas, queda
truncada por la aparición de una nueva era neoliberal productora de profesionales
intelectualmente muy cualificados al servicio de la economía y de la empresa (Díez
Gutiérrez, 2008) y en búsqueda en la educación superior, de las competencias que les
son útiles (Laval, 2004).
De esta manera, se pasa de un modelo formativo universitario desde donde se
proyectaban hacia la sociedad personas ref lexivas, a un modelo nuevo donde se busca el
desarrollo de personas trabajadoras adaptativas, polivalentes y eficaces para atender las
nuevas exigencias de un mercado laboral cambiante e incierto, en una estrategia
neoconservadora que reclama la excelencia profesional exclusivamente para atender los
intereses del propio mercado (Martínez Bonafé, 2004).
En este s entido, aparece un nuevo lenguaje en el ámbito de la educación. El
lenguaje de la mercantilización que penetra en las instituciones educativas. Un nuevo
lenguaje que para Laval (2004) se hace presente también en la escuela. En definitiva
una McDonaldización (Ritzer, 2007) cuyos tentáculos alcanzan la escuela.
Así, el vínculo de dependencia de la educación a la economía se muestra
también en el leguaje educativo, de forma que el prof esor es un “gestor” de aula o un
“mediador” del aprendizaje, la educación es “excelencia”, el aprendizaje se asocia a
“rendimiento” y éste se asocia a su vez a la consecución “ eficaz ” de objetivos.
En definitiva, una nueva lógica se abre paso: la del saber que se vincula
claramente con el trabajo y el consumo, dos características esenciales de un modelo
económico neoliberal que se i nstala también en la vida socio-educativa y que, en
ocasiones, hace que el profesional de la docencia se aliene de su propio trabajo,
abstraído de toda realidad e inundado por su actividad productiva y los productos de esa
actividad, pudiendo perder el s entido crítico-reflexivo de su autonomía docente
(Martínez Bonafé, 2013). Así, el colectivo docente observa el surgimiento con gran
52
fuerza de un modelo competencial proveniente de los órganos administrativos
superiores y burocráticos de la ordenación educativa (Perrenoud, 2000), que impide su
libre desarrollo profesional, imponiendo múltiples decisiones sobre sus programaciones
sin que tomen parte en ellas, estandarizando su actuación y dejando a un lado su
conocimiento experiencial acumulado, sus concepciones, sus creencias y sus cualidades
personales (Elliott, 2005).
Se abre así un debate profundo con espíritu crítico que hace por un lado,
repensar las competencias en la formación inicial del profesorado en un contexto de
sociedad convulsa en lo socio-cultural, enmarcada en una auténtica revolución del
conocimiento y de la información y sujeta a las presiones de las reglas del mercado
(Rodríguez Martínez y Díez Gutiérrez, 2014); y por otro, reflexionar sobre el
tratamiento planificador y metodológico que permita su vivencia y desarrollo de una
forma más holística y menos fragmentada (Gimeno Sacristán, 2008a) y adoptar el
docente un punto de vista en la forma de ver a los estudiantes no como productos
predecibles, sino como personas, ciudadanos y futuros profesionales (Angulo Rasco,
2008). De no ser así, s e corre el riesgo de acabar redefiniendo los programas de
formación del profesorado como una suma de competencias imprescindibles al final de
clases, seminarios y cursos, así como una traducción de su formación en conocimientos
prácticos y competencias, estandarizando, tecnificando y taylorizando dicha formación
(Laval, 2004).
No es tanto el concepto de competencia lo que está en juego. Aceptando que las
competencias tienen una fuerte base intelectual f undamentada en los conocimientos y
saberes teórico-prácticos (Cano, 2005; Cano et al., 2014; Corominas, 2001; Tejada,
2005; Zabalza, 2012), el reto radica en el tipo de conocimientos, saberes y experiencias
de aprendizaje que se priorizan en los planes formativos para formar a un futuro
profesorado, que se apasione con el ejercicio profesional comprometido de la
educación.
53
Un conocimiento que en su difusión desde la universidad, repercuta
pedagógicamente en una sensibilización hacia problemáticas sociales, locales, globales
y cuyo tratamiento redunde en la búsqueda activa de soluciones. Lo que implica tanto
un ejercicio de conocimiento del saber, como de selección, utilización, actualización,
aplicación a contextos específicos, para adaptarse y aprender perm anentemente
(Villardón-Gallego, 2015). Esto obliga a repensar en la FIPEF la conexión entre la
formación académica y la formación práctica en los centros escolares (Practicum) para
garantizar el desarrollo de experiencias de aprendizaje atractivas, integradas,
permitiendo poner en juego y de forma reflexiva, crítica y autónoma, las competencias
que se pretenden desarrollar en los futuros docentes (Rodríguez Martínez y Díez
Gutiérrez, 2014).
Alca nzar un enfoque competencial más holístico y menos fragmentado para la
FIPEF supone admitir la necesidad de establecer una rica y constante interacción entre
teoría y práctica, utilizando la investigación-acción cooperativa como estrategia
pedagógica, atendiendo a planteamientos metodológicos más activos y colaborativos,
conectados con la realidad profesional docente y los centros escolares y en búsqueda
constante de la reflexión en la práctica (Fraile, 2004a; Pérez Gómez, 2010). En este
sentido Hortigüela, Pérez-Pueyo y López-Pastor (2015) y Hortigüela, Pérez-Pueyo y
Fernández-Río (2016) mostraron cómo la utilización de metodologías activas, más
abiertas y participativas junto con modelos alternativos de evaluación optimizaban el
desarrollo competencial de sus estudiantes y les hacían más conscientes de la realidad
educativa de inserción profesional.
Ser competente supone trascender el mero sentido de eficacia en el desempeño
de una tarea encomendada, para pasar a un estado tendente a analizar, contrastar,
reflexionar y evaluar también la propia práctica docente en debate triangular abierto con
la institución escolar de referencia, empleadora y la propia institución académica,
formadora. Así, un currículum fundamentado en competencias incita a la
experimentación por los estudiantes de una formación contextualizada, transformadora
de la realidad, inclusiva y constructora de futuro para todos.
54
Algunos aspectos que pueden ayudar a clarificar esta visión más crítica y
reflexiva de las competencias docentes en la formación inicial vienen de la mano de
ciertos planteamientos relacionados con el pensamiento práctico (Schön, 1983, 1987) y
la comprensión de la formación docente como un proceso de reconstrucción conceptual
y continua de las formas de comprender, actuar y representar, a la luz de lo que cada
futuro docente vivencia en relación con los contextos y personas que inundan su
existencia personal y profesional, durante todo su proceso formativo inicial y
permanente. Tales aspectos son los siguientes:
- La práctica docente no ha de considerarse como un hecho lineal consecuencia
natural de la formación teórica, sino como un escenario complejo y cambiante,
en el que necesariamente se producen situaciones a observar, contrastar,
investigar, debatir y reformular. Con lo que las competencias docentes se tornan
en capacidades vivas, en potencial proceso de evolución, cambio constante,
reconstrucción y deconstrucción.
- Práctica y teoría en eterna interacción, se conforman como un bucle en continuo
movimiento que expande el conocimiento, transforma la realidad y transforma
también al propio docente en formación ya que éste interactúa con la realidad
(cuando contrasta y reflexiona triangularmente en contacto con ella, con su
propio yo docente y con la realidad académica formante).
- Aprender supone reconstruir y reestructurar constantemente la red de saberes
que se van tejiendo en relación a las experiencias, interacciones y significados
que se ponen en tensión con las realidades formativas (Pérez Gómez, 2010),
para ser transformado por ellas y hacer crecer la proyección personal y
profesional como docente.
- El pensamiento práctico puede ser el lugar para comprender la integración de los
saberes y los conocimientos, las habilidades, destrezas y técnicas y los
elementos emotivos y motivacionales que dirigen la labor docente.
Por todo ello, siguiendo a Contreras (2010) se propone desde esta perspectiva
socio-crítica una estrategia para la formación del profesorado (figura 3.3) fundamentada
en el desarrollo de las competencias contenidas en los planes de estudios, en clave de
55
saberes, habilidades, capacidades, valores, actitudes y actividades prácticas que
redunden en experiencias constantes de transformación personal y profesional para
ayudar en su incorporación a cada identidad docente y constituirse como profesionales
reflexivos únicos. Por ello y siguiendo a Imbernón (1994) la cuestión no es aprender los
estándares, los estereotipos y las técnicas que definen el aprendizaje del oficio del
docente de EF, sino sen tar los cimientos de una cultura profesional que contribuye
activamente a la transformación social; esto supone reconocer lo que se debe saber, lo
que se puede enseñar, cómo se puede hacer y porqué es necesario hacerlo de un
determinado modo y en un lugar concreto.
Figura 3. 3 . Enfoque competencial desde las perspectiva socio-crítica (Contreras, 2010)
Se trata de la necesidad de eliminar la frontera entre lo que se sabe (saber, saber
hacer) y lo que se es (Larrosa, 1996), en virtud del planteamiento de verdaderas
experiencias que afecten a los futuros docentes, les impliquen subjetivamente y les
transformen en lo profundo de la unidad indisoluble personal y profesional de lo que
comienzan a ser, ayudándoles a comprender y valorar que la práctica pedagógica, en
cuanto base sustancial del ejercicio docente, es algo nunca resuelto a priori, sino en
constante evolución, que interpela y hace repensar constantemente si las actuaciones
(docentes) desarrolladas fueron o no las más adecuadas y si ayudaron a cambiar en
cierta medida el entrono socio-educativo en el que se interviene.
Construcción de las COMPETENCIAS
en la f ormación docente
Conocimientos
Experiencias prácticas
de aprendizaje
Habilidades
Contribución a la
TRANSFORMA CIÓN
SOCIAL
Refle xión e in v estigación
desde la acción
Capacidades
V alores y actitudes
56
Es por ello necesario que desde una perspectiva crítica en la formación superior
se ayude a valorar la necesidad de actuar como profesionales transformativos (Freire,
1986) sobre la realidad particular de cada día. Se trata de encadenar desde la docencia
en la universidad y con el f in de que se proyecte al ejercicio profesional futuro, una
conciencia sobre la propia práctica docente en clave de conexión y de repercusión activa
en el entorno social cercano, aunque también sea necesario, para ello, poner en tela de
juicio las circunstancias sociopolíticas del momento (Flecha, 1998).
Así, las competencias a incorporar en la f ormación inicial del profesorado deben
suponer un corpus teórico-práctico inacabado, que interpele constantemente a los
estudiantes y que se enraíce en su ser personal y profesional, para proyectarse en una
práctica pedagógica más reflexiva, sensible y verdaderamente presente y expuesta a la
realidad de aula y social en la que interactuar (Van Manen, 2003).
De acuerdo con Fraile (2004b), (Villardón-Gallego, 2015) y Yániz (2007) es
urgente establecer un modelo de formación inicial del profesorado que proyecte en el
perfil profesional, competencias no solo pensadas para resolver problemas en el
contexto laboral (pensamiento de mercado), sino también pensadas para desarrollar
mujeres y hombres de ciudadanía comprometida con la desigualdad social y la
sensibilización con los problemas sociales cercanos y lejanos (algunos de impacto
mundial).
En definitiva, un modelo formativo basado en un tipo de competencias má s
transversales que favorezcan efectivamente la inserción laboral en el mercado actual,
pero como docentes y ciudadanos críticos que pueden transformar la realidad y que la
entienden en clave inclusiva o constructora de futuro para todas las personas, en clave
de justicia social.
Se muestran en la tabla 3.3 de forma resumida los aspectos característicos del
planteamiento socio-crítico de las competencias.
57
Tabla 3. 3
Características de la perspectiva sociocrítica de las competencias profesionales a
partir de Contreras (2010), Díez Gutiérrez (2009), Fraile (2004a, 2004b), Martínez
Bonafé (2004), Pérez Gómez (2010), Villardón-Gallego (2015)
3.2 La cultura profesional del profesorado de Educación Física en España
El desarrollo de la cultura profesional del profesorado de EF en España requiere
del descubrimiento de los momentos históricos que han ido configurando el sector que
se conoce en la actualidad. A lo largo del tiempo se han ido poniendo los límites para
aco tar el espacio profesional del colectivo, que ha ido cambiando conforme las
necesidades y demandas surgentes de los cambios sociopolíticos atravesados.
Se presentan los principales hitos históricos que muestran el nacimiento de la
figura del profesorado d e EF en España, así como la formación y evolución de su
espacio profesional, mostrando cómo los perfiles que se fueron configurando atendieron
Carac ter ís ti cas d el pl ant eami ent o socio - crítico humanista de las competencias
Transf ormaci ón s ocia l y
compromiso ciudadano
La for mación competenc ial docen te se plant ea desde un princi pio de
contribución al cam bio, la transformación social y la ciudadanía
comprometida.
Educaci ón h umanist a
Se considera esencial la formación para las competencias reflexiva y
crítica.
Sensibi li zación soci al
La formac ión competenci al se orient a hacia la sensibi liz ació n hacia
problemáticas sociales (locales, globales) implicando la búsqueda
activa de soluci ones desde la educaci ón.
Interacción teo ría y
práctica
Se insta hacia un m odelo de formaci ón competencial desde la
investig ación so bre la acc ión doc ente.
Superaci ón del sen tido
de efica cia
Ser competente supone ser capaz de experimentar , anali zar, contrast ar,
reflexionar y ev aluar la propia prác tica docente.
Pensamient o pr ácti co
Las competenc ias son capaci dade s vivas que evoluc ionan, cambian, se
reconstruy en y decon struyen desd e la interacción c on el contex to,
haciendo cr ecer l a proyecci ón personal y prof esional docente.
Transf ormaci ón
personal y profesi onal
Se orientan los saberes, habilida des, capaci dades y valores que
configuran l as competencias docentes hacia experiencias de
transfo rmació n person al y prof esional.
64
maestros en las Escuelas Normales, aparece la asignatura “Educación Física y juegos
infantiles”.
Respecto a la formación del profesorado que debía ejercer en bachillerato, en
1934, con la reforma del plan de estudios de 1903 y sus modificaciones de 1931 y 1932,
que consideraban para el bachillerato la presencia de la EF como materia a impartir, se
sustituye en el nuevo plan la EF por juegos y deportes, dejando de tener carácter de
disciplina y asumiendo un carácter exclusivamente de ejercitación práctica.
Tal vacío en el currículo de bachillerato no coincidía con la importancia que se
le pretendía otorgar a la EF en el momento. Por ello el gobierno republicano, sensible a
esta situación, decide crear a partir de 1933 una red de escuelas (encabezada por la
Escuela de Formación del Profesorado de Educación Física en la Universidad de
Madrid, adscrita a las facultades de Medicina y Filosofía y Letras) para formar al
profesorado de EF, con un planteamiento formativo teórico-práctico, en el que el
aprendizaje de los fundamentos científicos de la EF (médicos, anatómicos, fisiológicos)
y el adiestramiento y la ejercitación en deportes y juegos fueran su leitmotiv .
El otro gran impulso a la EF por el gobierno del momento se encuentra en la
creación, en 1935, de la Junta Nacional de Educación Física que, mediante Decreto de
24 de abril, encarna la voluntad política de que la EF esté presente en todos los niveles
de enseñanza, desde un planteamiento no tan militarista (común en Europa), sino más
humano y liberal, para difundir el verdadero valor educativo de la ejercitación corporal
en una novedosa propuesta de formación integral del individuo.
3.2.1.3 La tutela y el impulso del ejército
La tradición en la preparación física y gimnástica del personal militar de la
Escuela Central de Gimnasia de Toledo (f undada en 1919), extendió con el tiempo sus
objetivos al ámbito civil y se convirtió en inspiración de la EF y de la evolución del
65
perfil de sus docentes. Prueba de ello fueron las diversas promociones de profesores de
EF que salieron de sus aulas y cuyo perfil exclusivamente masculino, en estos años
anteriores al régimen (1936), mostraba un planteamiento prioritariamente anatómico del
ejercicio físico y de su enfoque metodológico, junto con un objetivo finalmente ético y
patriótico (Pastor Pradillo, 2004a).
Aunque la EF desde esta orientación castrense resultaba eficaz para el mundo
militar, definió un perfil muy ambiguo para la EF civil, no facilitando demasiado el
desarrollo profesional del profesorado de EF. No obstante, también es necesario
reconocer la labor desarrollada por el ejército para sentar las bases de unos rasgos que
fueron forjando el carácter docente del profesorado de EF, má s allá d el perfil
meramente militarista; asentando rasgos como la vocación formadora, así como la
tecnificación y capacitación para saber hacer uso del ejercicio físico como instrumento
transmisor de valores, haciendo resurgir el cuerpo de las últimas posiciones a las que la
educación le había relegado.
En este momento inmediatamente anterior al estallido de la guerra civil y de la
llegada del régimen, se hicieron más intensas las reivindicaciones de disciplinas como la
medicina y la educación, quienes reclamaban para sí el regreso de la EF y también de su
carácter civil (Pastor Pradillo, 2002), que parecía monopolizado por el sistema
castrense, quien planteaba la disciplina desde un currículum eminentemente anatómico-
fisiológico, exigiendo como requisito a los candidatos haber cursado algunas
asignaturas de la carrera de medicina. (López Fernández, 2002).
La línea formativa de referencia era del tipo biomédica, siendo la higiene y la
salud la principal fundamentación de la formación de profesorado de EF en este periodo
republicano. Pero en consonancia con el carácter liberal del momento político, se
empiezan a atisbar objetivos sociales y pedagógicos, buscando asentar un modelo
formativo del profesorado contrario al militarizado influyente e imperante hasta el
momento. Su recorrido y desarrollo será breve (no hubo ninguna promoción saliente)
debido al estallido de la Guerra Civil y al proyecto que desarrollará posteriormente el
66
régimen franquista sobre la EF, su misión, utilidad, planteamiento ideológico y
formativo.
3.2.1.4 La función y los valores de la EF del régimen franquista
Con el fin de la Guerra Civil, los sectores políticos del bando nacional se
integran en lo que se denominó el Movimiento Nacional. De ellos, a la Falange
Española (a través de la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes, creada a
través de Decreto de 22 de febrero de 1941) le fueron concedidas las competencias y el
control de la EF y el deporte, dada su tradición de gestión del ocio y la recreación en
contextos educativos formales y no formales. Así, la EF se proyecta desde un
movimiento político y se evidencia en ella el carácter ideológico que la configura.
A los sectores cercanos a la Iglesia Católica se les cedió el control del Ministerio
de Educación y la educación reglada. De esta forma el adoctrinamiento de las nuevas
generaciones quedaba perfectamente asegurado siendo la Falange Española Tradicional
(FET) y las Juntas de Ofensiva N acional Socialista (JONS), a través de sus diferentes
Delegaciones Nacionales (Frente de Juventudes, Sección Femenina o Delegación
Nacional de Deportes). Estos s e harían cargo de las diferentes situaciones y contextos
de la educación física, desbaratando definitivamente los niveles de avance en lo
educativo alcanzados hasta el momento.
Son las delegaciones nacionales del Frente de Juventudes y de la Sección
Femenina a quienes se confía la EF, en los ámbitos formal y no formal, para hacer de
ella el “aparato pedagógico del franquismo” (Escolano, 2010), con el f in de impulsar la
ideología y valores del régimen y con ellos la reconstrucción nacional y la cohesión
social. Son dichas delegaciones y movimientos políticos quienes aprobarán los planes
para el desarrollo de la EF y los ejecutarán en el ámbito de sus correspondientes
jurisdicciones, aunque sea el Ministerio de Educación Nacional quien se reserva la
competencia de dictar las normas necesarias para facilitar el diseño y el desarrollo de
tales planes, conforme establecía la Ley 77/1961 de 23 de diciembre de EF.
67
La EF se proyecta desde el régimen a partir de un nuevo replanteamiento de
ejercicio físico para un doble fin: para la misión individual de preservar y salvar el alma
y para la misión católica como nación en el mundo.
En este sentido, los grandes valores que se la atribuyen permanecen, para
diversos sectores durante los cuarenta años de existencia del f ranquismo,
fundamentándose en la versión ética de la raza hispánica, la versión dualista de la
educación integral el servicio de la actividad física hacia la espiritualidad de las
personas y la instrumentalización de la EF para forjar el carácter de la juventud y para
transmitir actitudes cívicas, patrióticas y políticas. La EF se alinea así con los valores de
nación imperantes en el momento y se convierte en una de las piezas claves para el
control ideológico de la sociedad.
Tanto el Frente de Juventudes como la Sección Femenina, competentes en la EF
escolar, crean en virtud del Decreto de 2 de septiembre de 1941, las Academias
Nacionales “José Antonio” (ANJA) (masculina) e “Isabel La Católica” (femenina) con
el fin de formar inicialmente, no tanto a perfiles docentes de EF, sino más bien a
mandos o instructores de juventudes (López Fernández, 2002), definiendo un perfil
técnico con algunas características y competencias peculiares (Pastor Pradillo, 2004a)
como:
- Utiliza un método que permita vincular la EF al movimiento espiritual hispánico
que se persigue.
- No busca profesionalizarse pues se alejaría de la auténtica misión orientadora de
valores espirituales de la EF.
- Hace uso de la gimnasia sueca como modelo metodológico de actividad física.
- No busca su especialización deportiva, pues la verdadera EF que se requiere no
exalta algunos valores contrarios al régimen como la excesiva pasionalidad de
algunos deportes.
- Asume un perfil que promueve un modelo de EF sacrificado y ascético aunque
adornado de un estilo estético del movimiento.
68
- Promueve ser ejemplo de formación moral, política y religio sa.
Más adelante se evolucionó hacia un replanteamiento de la formación impartida
por la ANJA para la instrucción de instructores y mandos, para acercarse a la titulación
oficial de maestro de primera enseñanza. Es así como se crea la Escuela de Magisterio
“Miguel Blasco Vitela”, adscrita a la Escuela Normal de Magisterio “Pablo Montesino”,
egresando de ellas maestros con el título de primera enseñanza con la especialidad de
EF expedido por el Ministerio de Educación y la Secretaría General del Movimiento.
En 1961 se reconoce a la ANJA como la entidad competente para expedir
directamente el título de profesor de EF. Para el sector femenino, las alumnas de la
Escuela Nacional “Isabel la Católica” se adscribirán a partir de 1958 en la Escuela
Nacional de Especialidades “Julio Ruiz de Alda” al crearse dentro de ella las Escuela
Nacional de Educación Física Femenina.
El profesorado de EF es preparado técnicamente para destilar política en su
práctica diaria como funcionarios al servicio del Movimiento. Su selección y desarrollo
profesional dependerá definitivamente del Movimiento y de la Delegación Nacional,
conformándole como uno de los colectivos más activos del régimen (Contreras,1992).
Su formación técnica s e enmarca en el modelo gimnástico neosueco, con mayor peso de
los aspectos biomédicos, higiénicos, militaristas que los educativos y atravesada por los
ideales y valores políticos del régimen.
Es a partir de la Ley de Educación Física de 1961, que confirma la existencia de
las escuelas de formación del profesorado de EF, cuando se establece también la
creación de una nueva escuela para dotar al profesorado de una titulación específica
para la impartición de la disciplina, naciendo en 1963 mediante Decreto 1321/1963 de 3
de junio, el Instituto Nacional de Educación Física (INEF).
69
La formación inicial de maestros cuenta también con preparación para la
impartición de la EF escolar en todos los planes de estudios durante este periodo (Planes
de 1942, 1945 y 1950). Su preparación se fundamentaba en el desarrollo de contenidos
sobre teoría de la EF, anatomía y fisiología, juegos y deportes, teniendo cierto
protagonismo la fase práctica de la formación, debido en gran medida al planteamiento
higiénico de la EF aunque enmascarando verdaderamente un ideario político que
configura al maestro como uno de los principales valedores propagandísticos de los
valores e ideales de la España Nacional-Católica (Contreras, 1992).
El ejercicio de enlazar la EF con la política y la ideología suponía buscar el
perfecto perfil docente, moralmente formado, para llevar con naturalidad a los
estudiantes, discípulos, hacia el diálogo, el ejemplo o la anécdota doctrinal, siendo él
por su parte, modelo permanente del buen falangista.
Para ello la búsqueda de perfiles adecuados para tal misión requería de una
selección cuidadosa desde el punto de vista de su formación política, moral y religiosa
(Pastor Pradillo, 2000).
Más adelante, en los años 50, herencia de la importancia de la higiene y la
moralidad imperante hasta el momento, se señalan dos puntales formativos sobre los
que sostener las dos facetas física y moral del concepto de EF que todo docente ha de
promover: la anatomía y fisiología por una parte y la psicología y la ética por otra, sin
las cuales el docente de EF asumiría un rol de mero entrenador y practicante de
especialidades físico-deportivas.
3.2.1.5 De camino hacia la transición
En este camino, el planteamiento político, aunque en esencia sigue siendo
mantenedor de los ejes autoritarios del régimen, parece acercase a posiciones má s
70
tecnócratas, en las que aun apreciándose cierta neutralidad, no deja de seguir asentando
el estado de la situación tal y como se venía fraguando desde el final de la Guerra Civil.
Tal evolución llega también a la educación, promoviéndose la Ley 14/1970 de 4
de agosto, General del Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa, lo que
trae consigo un modelo propio del perfil profesional del maestro de enseñanza primaria
que se refleja en los nuevos planes de estudios que posteriormente se regularían
mediante Decreto 1381/1972, de 25 de mayo, y que anteriormente pasarían por el
proceso de integración de las Escuelas Normales en Escuelas Universitarias (Decreto
2498/1971, de 17 de septiembre). Pero no es hasta 1977 cuando entre las directrices
para configurar los planes de estudios de las Escuelas Universitarias del Profesorado de
Educación General Básica (EGB), aparece la Didáctica de la EF como materia común.
El profesorado de enseñanzas medias se formará en el INEF, quien establecerá
desde su constitución un equilibrio formativo de tipo técnico, científico y práctico,
estableciendo cuatro itinerarios conducentes a la obtención de cuatro títulos: profesor de
Educación Física y Deportes (cuatro años de formación), Instructor de Educación Física
y Deportes (dos años de formación), Entrenador deportivo y Maestro-instructor en
Educación Física (formación a través de un curso, para Maestros de Primera Enseñanza
ya titulados).
3.2.1.6 En Democracia
En lo referente a la formación del prof esorado de EF que iría a integrarse en el
cuerpo de profesores de Educación General Básica (EGB), se observa una tendencia de
acercamiento a posiciones más didácticas y pedagógicas (psicoeducativas) y menos
anatómico-fisiológicas. Pero esta tendencia se fundamenta en la encrucijada política que
a partir de 1976 se produce en España. Una inflexión que viene de la necesidad de
caminar hacia un nuevo modelo sociopolítico democrático sin exclusiones y a través del
cambio y la conciliación. Desde la transición hacia ese modelo y la fundación de un
nuevo marco educativo, los urgentes retos que se abordan son la definición, el
71
reconocimiento y la protección de los principios y valores esenciales para la educación,
junto como el establecimiento de una estructura para su aplicación (Mayordomo Pérez,
2003).
Tales retos obligan a la exploración de caminos como la dotación al sistema
educativo de una nueva orientación política, la adecuación de los proyectos a las
necesidades, la puesta en evidencia de las esperanzas e inquietudes, el despliegue de
nuevas prácticas profesionales, como base política plural y de consenso, para transitar
en la búsqueda hacia un pacto escolar que permitan la construcción del marco jurídico
de la educación, uno de los objetivos fundamentales a alcanzar en la transición hacia la
democracia.
Este proceso democratizador va avanzando y recalando en la política de
inversiones en educación para facilitar la escolarización, la gestión democrática de las
instituciones, el nuevo estatus profesional docente y la introducción de nuevos
principios pedagógicos facilitadores de la nueva convivencia, afianzándose a través de
los Pactos de la Moncloa (MEC, 1979) de gran repercusión en política educativa. Esto
trajo consigo en relación al espacio profesional docente, un nuevo estatus del
profesorado, que ampara los derechos de asociación, expresión y reunión, así como la
legalización de la participación sindical, la estabilidad del empleo y la reglamentación
de la acceso a la función docente.
En paralelo, caben destacar importantes avances en el desarrollo profesional
docente y en la nueva cultura que se va a ir desarrollando en las aulas. La influencia de
los movimientos de renovación pedagógica, con la publicación de revistas
especializadas y la inclusión de nuevos modelos formativos para el profesorado, van a ir
evidenciando la inquietud hacia una nueva cultura docente. Reflexiva, colaborativa y
con una vocación democrática, dicha cultura se muestra en consonancia con la nueva
comprensión política de formación humana, expresada en clave de convivencia y
virtudes éticas, en aras a abrazar un modelo de formación política plural que prepara a
los jóvenes para el ejercicio de la ciudadanía democrática, tal y como se revela en la
72
Orden Ministerial de 29 de noviembre de 1976 (MEC, 1976). As í, el profesorado, en
una nueva cultura profesional emergente, se alinea con la necesidad de asumir una
conducta y actitud que promuevan los valores fundamentales de la convivencia
mediante la reflexión, el diálogo y la participación activa con el alumnado, según se
proyecta en la Orden Ministerial de 30 de junio de 1977 (MEC, 1977).
Con la entrada en vigor de la Ley Orgánica General del Sistema Educativo
(LOGSE) de 3 de octubre de 1990, y hasta la actualidad, se desarrolla un modelo de
formación inicial del profesorado en el que se reivindica un perfil profesional del
maestro de EF como mediador en el aprendizaje de su alumnado, lo que exige de un
ejercicio docente comprometido y responsable con la sociedad y como profesional que
reflexiona, investiga e innova para con su propia práctica (Gil Madrona, 1999).
La influencia desde los 70 de algunos movimientos pedagógicos en el
profesorado en activo encuadrados en el paradigma de la indagación orientada o crítico
(Anguita, 1997), han podido contribuir a sembrar de nuevas perspectivas didácticas y
pedagógicas el planteamiento de la EF escolar, su utilidad, métodos y el advenimiento
de un perfil profesional docente más cualificado.
En lo que al perfil del egresado de INEF se refiere, el instituto, con centros en
Madrid y Barcelona, experimenta una reformulación del título y del currículo activada
mediante Real Decreto 790/1981, cuyo plan de estudios común para ambas sedes
aprobado por Orden de 20 de julio de 1981, válido también para la nueva sede de
Granada en funcionamiento a partir de 1982, incorpora una orientación clara hacia el
ejercicio docente como s alida profesional, con aproximaciones a la figura de entrenador
mediante las maestrías en especialidades deportivas.
Des de 1987, con la creación del INEF de Galicia, León, Las Palmas y La
Coruña, y ya a partir de su plan de estudios, se comienzan a explorar otros perfiles
profesionales no docentes como el de gestor deportivo o técnico de alto rendimiento. La
orientación de la formación inicial de titulados en EF planteada en INEF evoluciona
73
desde modelos higiénico-médicos, hasta modelos más didácticos, recreativos, de
rendimiento y de gestión, para trascender la tendencia exclusiva hacia la docencia de la
EF, allanando el camino también a nuevos campos profesionales y yacimientos de
empleo tendentes a la orientación de la EF hacia la salud o hacia la recreación (López
Fernández, 2002).
3.2.2 Enfoques competenciales en la tradición de la Formación Inicial del
profesorado de EF
A partir del análisis de la cultura profesional del profesorado de EF y de los
acontecimientos históricos que fueron marcando su carácter, podríamos reconocer
(aunque a veces no en estado puro) los diferentes enfoques pedagógicos que s e fueron
aplicando a la formación inicial del profesorado de EF reconstruyendo su tradición
formativa. Se observan esencialmente cuatro modelos formativos (Fraile 2004b; Fraile,
2018; Romero-Cerezo, 2004) que desarrollamos a continuación: (1) el modelo
tradicional, (2) el modelo técnico, (3) el modelo de formación hacia la práctica y
finalmente, (4) el modelo social-reconstruccionista desde los que podemos establecer un
paralelismo entre cada una de estas tradiciones formativas y su particular visión
competencial profesional subyacente (figura 3.5).
80
Entre las características de la tradición crítica, reconstructiva y transformadora
que se encuentran e n el núcleo de este modelo formativo (Carr y Kemmis, 1988;
Giroux, 1990; McLaren, 1995) y por la que se intenta comprender la relación entre los
valores, los intereses y las acciones que están presentes en las prácticas educativas,
destacamos:
- Localiza las situaciones sociopolíticas que no permiten alcanzar los objetivos
educativos.
- El docente puede ser capaz de desvirtuar y cuestionar los planteamientos
educativos sancionados oficialmente, confrontando los esquemas dominantes.
- El docente se posiciona como un intelectual que reflexiona y es capaz de
transformar su praxis en pro de la bús queda del empoderamiento de la capacidad
crítica de los estudiantes.
- Se h ace uso de la crítica para que los estudiantes alcancen a vislumbrar las
problemáticas sociales.
- El punto de partida es una visión dialéctica de la realidad.
- Pretende desarrollar un pensamiento autorreflexivo a partir de la conexión entre
la teoría y la práctica, lo que supone un saber a un nivel superior, más allá del
saber tradicional, un saber que integra el conocimiento con su puesta en práctica
(Aguerrondo, 2009).
- Busca la autonomía del sujeto para desde ella poder desarrollar la construcción
social de este como ciudadano.
- Busca compensar las desigualdades atendiendo a la diversidad y ofreciendo
oportunidades para todos.
Todo este constructo exige por tanto al futuro docente salir del “yo” frente al
“ellos”, para alcanzar el “nosotros” (Goleman, 2006) imprescindible en toda tendencia
empática activa y desde la que trabajar en favor de los intereses y necesidades
educativas del alumnado.
Tal ejercicio es una interesante aproximación a la representación de las
competencias transversales del docente (González y Wagenaar, 2003) en su fase de
formación inicial. Algunas son de especial interés como la apreciación de la diversidad
81
y de la multiculturalidad, la capacidad de trabajo en equipo con grupos diversos, el
espíritu de liderazgo, el reconocimiento de considerar las relaciones interpersonales en
la interacciones diarias de aula, el desarrollo del espíritu crítico y autocrítico durante el
ejercicio indagador sobre la propia practica, la capacidad de comunicación verbal y no
verbal, la capacidad para generar ideas nuevas y resolver problemas o la apreciación de
otras culturas y costumbres (Yániz, 2008).
Sin duda, todas ellas confluyen en un aspecto esencial previo para poder
manejarlas y desarrollarlas: la autonomía en el aprendizaje, o “la capacidad para tomar
decisiones que permitan al estudiante regular su propio aprendizaje para aproximarlo a
una meta determinada dentro de su contexto de aprendizaje” (Monereo, 2001, p. 12).
Esta base requiere prepararlo para que sea consciente de la realidad en la que vive y en
la que ejercerá su profesión, de las decisiones que toma, de los conocimientos y valores
que pone en juego y del modo que necesita para afrontar las dificultades que se
encuentra (Villardón-Gallego, 2015).
Se presentan algunas capacidades básicas que permiten desarrollar la autonomía
para el aprendizaje y que llevan consigo implicaciones para el ejercicio docente
(Monereo y Pozo, 2003) (tabla 3.4).
82
Tabla 3. 4
Capacidades básicas que facilitan el desarrollo de la autonomía para el aprendizaje
(Monereo y Pozo, 2003)
Este planteamiento competencial situacional, supone descubrirse en situación
para construir y deconstruir los conocimientos. El ejercicio competente en este sentido
va más allá de la aplicación de conocimientos a una situación; supone ser capaz de
organizar la actividad docente adaptándose a las características de la situación en virtud
de la experiencia y la práctica personal y profesional. Conocer y experimentar la
profesión docente desde diversos contextos y ser capaz de adaptar el ejercicio
profesional a estos constituye, en esencia, el desarrollo dinámico de cada competencia,
haciendo posible que a través de la actividad y de su revisión reflexiva e indagatoria el
futuro docente sea capaz de ir construyendo sus propias competencias (Jonnaert,
Barrette, Masciotra y Yaya, 2008).
El docente de EF, desde este planteamiento formativo, aprenderá a hacer uso de
una didáctica más flexible y diversa. Sabrá partir de un alumnado dispar, con intereses,
necesidades, capacidades diferentes y cambiantes, para configurarse como un
profesional sensible con la realidad del alumnado y con sus problemas, reflexivo,
crítico, innovador y audaz para plantear nuevas ideas, nuevas fórmulas de intervención
Capac ida des
Consi der aci one s ese nci al es
Capaci dad de pe nsar
Requi ere de la capacida d de reflexi ón, aspecto a co ntener en
el núcleo de las actividades de aprendizaje a desarrollar en la
formación .
Capaci dad de co munica r
Se detiene en la argum entación p ara avalar las po siciones,
convencer o informar, acciones presentes en las actividades
de aprendiz aje en la educación superior.
Capaci dad de co oper ar
Requi ere de l a gesti ón del conoc imie nto contrastándolo con
los dem ás.
Capaci dad de empa ti zar
Facult a para gestionar las propias emociones coordinándolas
con las de l os demás .
Capaci dad de cr ít ica
Const ruye e l p ropio punto d e vis ta d esde fuente s de
conocimiento diversas y pl urales.
Capaci dad pa ra automotivarse
Consi gue que el carácter externo de la motivaci ón se
interioric e, log rando que e l mo tor d el apr endizaje y de tod a
actividad se al oje en la propia per sona.
83
socioeducativa, nuevos métodos, y nuevas prácticas de EF que contribuyan a mejorar la
calidad de las vidas del alumnado con el que interviene.
De esta manera deberá ejercer, desde un modelo de enseñanza comprometida
ante las situaciones problemáticas, una práctica que lleve consigo el cambio, la mejora,
la reconstrucción posible de la realidad y el posicionamiento personal y profesional
efectivo ante ello (Fraile, 2004b).
Esta perspectiva supone un golpe crítico al planteamiento puramente
academicista o tecnicista de las funciones docentes, poniendo en alza un modelo de
desarrollo profesional que pasa por reivindicar la investigación desde la acción, la
reflexión y la autocrítica sobre la praxis o contemplar la posibilidad de cambiar de
rumbo en el propio ejercicio profesional, en función de la realidad educativa cambiante
a la que nos podamos enfrentar. Y esto trasciende al modelo formativo tradicional que
prepara futuros docentes académicamente brillantes, dignificando con ello el perfil de
un profesorado de EF que también ejerce como agente transmisor de valores positivos
como el juego limpio, la ayuda mutua, la igualdad, la colaboración para alcanzar
objetivos comunes, la cesión en pro del bien común, la paz y en definitiva valores
personales y grupales que ponen en relación a la persona con la vivencia de su propio
cuerpo con los demás y con la realidad (Velázquez Buendía, 2013), viviendo y haciendo
experimentar valores transformativos para una sociedad más democrática y just a.
Finalmente, es necesario entender que las tradiciones de formación inicial del
profesorado que han inf luido en la formación del profesorado de EF en España, no se
excluyen unas de otras. Por el contrario, lejos de una visión parcelada, un espíritu de
complementariedad (Fraile, 2004b) en los planes formativos es enormemente ventajoso
pues de él depende la optimización de los instrumentos formativos de cada una de ellas,
para poder ofrecer un mejor y enriquecedor proceso de enseñanza y aprendizaje para los
futuros docentes. Las situaciones diversas y cambiantes del aula, han de ser abordadas
por el profesorado de EF apoyándose en los elementos característicos de cada una para
poder ejercer más eficazmente.
84
3.3 Las competencias genéricas o transversales en la formación del profesorado de
Educación F ísica
Como se ha ido mostrando, desde la Convergencia de Bolonia en 1999 y la
creación del EEES , el sentido formativo de los estudios universitarios se ve atravesado
por una visión utilitarista desde la que enfrentarse al mundo del trabajo, tomando como
ejes vertebradores de los procesos formativos iniciales, las competencias y las
habilidades. Así, una red de competencias específicas y transversales, se extiende en las
titulaciones universitarias en el contexto europeo, para posibilitar la empleabilidad a los
estudiantes y facilitar su tránsito al mundo del trabajo (González y Wagenaar, 2003).
Las competencias específicas son siguiendo a Tobón (2005) aquellas
consideradas como propias para el desarrollo de una determinada profesión. Su elevado
nivel de especialización requiere de l a puesta en marcha de programas formativos
específicos y técnicos para su adquisición y desarrollo.
Por su parte, las competencias transversales o genéricas, presentes en todos los
planes formativos y al ejercicio de cualquier profesión, incluyen un conjunto de
habilidades cognitivas, capacidades y actitudes consideradas inestimables por la
sociedad el conocimiento y caracterizando la forma de actuar de las personas en su
desempeño profesional y personal (Corominas, 2001; González Maura y Gonzá lez
Tirado, 2008; Villardón-Gallego, 2015).
Se diversifican en tres grupos (González y Wagenaar, 2003; Rodriguez y Vieira,
2009): (1) instrumentales; (2) interpersonales; (3) sistémicas. Las habilidades,
capacidades y actitudes que las estructuran se espera sean integradas en las materias
formativas de cada titulación universitaria junto con sus conoc imientos y destrezas
específicas, garantizando su adquisición y ayudando en su desarrollo. Esto s tipos
aparecen expresados en el Real D ecreto 1393/2007 que regula la ordenación de las
enseñanzas universitarias oficiales en España.
85
Que los estu dia nt es hayan desa rr oll ad o aquell as habi l ida des de apre ndi zaj e neces ari as
para emprender estudios posteriores con un alto grado de autonomía”; “[…] puedan
transm itir inform ación, ideas, p roblem as y solu ciones a un pú blico tan to espec ializado
como no especializado”; “[… ] posean habilidades de aprendizaje que les permitan
continuar estudiando de un modo que habrá de ser en gran m edida autónomo”; “[…]
sepan aplicar sus con ocimientos y enfrentarse a la com plejidad d e formu lar juicios,
incluir reflexio nes so bre re sponsa bilidades sociale s y éticas vincula das a la a plicación
de sus conocimientos y juicios ”; “[ …] s e pa n a pl i c ar l os c o no ci mien t o s ad qu i r i do s y s u
capacidad de resolución de problem as en entornos nuevos o poco conocidos dentro d e
contextos más amplios (multidisciplinares ) relacionados co n su área de estudio (p.20 -
21).
Para Armengol, Castro, Jariot, Massot y Sala (2011) en relación al ejercicio
docente, las competencias genéricas o transversales se estructuran también en tres
bloques, instrumentales, emocionales y sociales. Para el manejo de competencias
instrumentales se espera en los estudiantes que dominen y promuevan los
conocimientos y habilidades necesarias para poder llevar a la práctica su ejercicio
docente; entre ellas destacan capacidades como la de análisis y síntesis de la
información, la expresión de las ideas con claridad, el dominio tecnológico aplicado al
sector educativo y la innovación metodológica y de evaluación.
Para el desarrollo de las emocionales, se espera que los estudiantes consigan
regular para el ejercicio de la docencia la dimensión afectiva. Entre ellas destacan
capacidades como la regulación emocional en las relaciones profesionales, la adaptación
flexible y superación de situaciones estresantes y adversas y el reconocimiento de las
limitaciones y confianza en las fortalezas propias.
Finalmente, para el manejo de las competencias sociales (Le Boterf, 2001), el
saber ser profesional, se espera consigan aprender a cooperar entre sí, aplicando la
comunicación y el entendimiento para gestionar conjuntamente, con sus compañeros,
los problemas y retos que se les presentan. Tal es el caso de capacidades como el trabajo
en equipo, el compromiso ético, la búsqueda y aportación de soluciones alternativas a
86
los retos que se plantean en el ejercicio docente así como la capacidad de iniciativa
personal.
Bunk (1994) considera que las competencias transversales facilitan desarrollar
aspectos metodológicos como la capacidad de transferir a la práctica los conocimientos
y habilidades aprendidos; aspectos sociales, para la comunicación y la interacción social
y aspectos de colaboración grupal, participativos, para tomar decisiones y asumir
responsabilidades.
Delors (1996) y Villardón-Gallego (2015) apuntan a la trascendencia de la
formación de habilidades generales en la universidad para facilitar la empleabilidad, la
movilidad y la adaptación a distintos entornos laborales, como requisito esencial para
saber afrontar los cambios en el mercado laboral. Los Libros Blancos de los títulos de
Grado MEPEF y CAFyD (ANECA, 2005a, 2005b) que orientan el desarrollo de los
planes formativos para las universidades, contienen diversas competencias
transversales.
Se resumen a continuación tras la comparativa realizada las competencias
transversales que son comunes en ambos títulos (tabla 3.5).
87
Tabla 3. 5
Presencia de las competencias en los títulos de Grado MEPEF y CAFyD (Libros
Blancos, ANECA, 2005a, 2005b)
Grupo d e
C ompetencias
Libro s Bl anco s d e l os tí tul os de Grado MEPEF y CAFy D
( ANECA 2005a, 2005b)
INST RUM ENT ALES
Orga niz aci ón y pl ani fi ca ció n
Comunic aci ón oral y escrit a en lengua materna
Toma de deci sio nes
Resol uci ón de probl emas
Anál is is y sí nt es is
Gest ió n d e la i nfo rmac ió n
Conoci mien tos de in for máti ca apl ica dos a la esp eci ali dad
Conoci m iento de u na leng ua extran jera (LE )
INTE RPER SON ALES
Trabaj o e n equipo
Habi li dad es en l as re la ci ones i nt er per son ale s
Recono cimi ent o a la di ver si dad y a l a mul ti cul tur ali dad
Compromi so éti co
Trabaj o e n un equi po de ca ráct er inte rdi scipl ina r
Razona mient o crí ti co
Trabaj o e n un cont exto int erna cion al
SISTÉMICAS
Adapt ac ión a s it uac ion es nu evas
Iniciativa y espíritu em prended or
Creat iv idad
Mot i va ci ón por l a c al i da d
Apre ndi zaj e aut óno mo
Sensibi li dad haci a t emas medi oambient ales
Conoci mien tos de ot ras cu lt uras y cos tumbr es
Lider azgo
La concreción de las competencias profesionales en los planes formativos de las
titulaciones conducentes al ejercicio profesional de la EF , en cada una de las
universidades del territorio nacional se realiza en virtud de la verificación que realiza l a
ANEC A (agencia adscrita al Ministerio competente en materia de Educación), a través
de su programa “Verifica” http://www.aneca.es/Programas-de-
evaluacion/VERIFICA/Verificacion-de-Grado-y- Master ).
88
Las universidades pueden presentar ante la ANECA las memorias de
verificación de sus títulos a fin de ser aprobados y validados por esta, para lo cual
deberán recoger aspectos como: 1) la descripción del título; 2) la justificación; 3)
competencias a desarrollar; 4) acceso y admisión de los estudiantes; 5) planificación de
las enseñanzas (denominación, créditos ECTS, tipos de asignaturas, temporalidad,
competencias e indicadores competenciales o resultados de aprendizaje, actividades y
metodología, sistemas de evaluación y resumen de los contenidos); 6) recursos y
materiales; 7) resultados esperados; 8) gestión de la calidad; 9) calendario de
implantación. Una vez aprobada la titulación, cada guía docente de cada materia
contendrá estos aspectos mostrando coherencia así con la memoria de verificación
La tipificación de competencias transversales presentes en los Libros Blancos,
se recoge también en los “verificas” de cada plan de estudios de las titulaciones MEPE F
y CAFyD de las facultades de origen de los estudiantes participantes en este estudio
(facultades MEPEF de Albacete Barcelona, Córdoba, Granada, Madrid, Murcia,
Santander, Segovia, Sevilla, Tenerife, Valencia y Valladolid; facultades CAFyD de
Huesca, León, Murcia, Sevilla, Vic y Vitoria). A continuación se presentan de forma
sintetizada las competencias instrumentales, interpersonales y sistémicas presentes en
los “verificas” de las titulaciones analizadas, correspondientes a los grados MEPEF y
CAFyD de las facultades mencionadas, así como la frecuencia de repetición de cada una
de ellas.
El estudio realizado muestra la presencia, para el caso de las facultades MEPEF,
de diecisiete competencias transversales de las que ocho son instrumentales, seis
interpersonales y tres sistémicas presentes en catorce grupos de asignaturas comunes
(tabla 3.6), siendo las más presentes en las materias a cursar la toma de decisiones, la
resolución de problemas y el trabajo en equipo.
89
Tabla 3. 6
Presencia de las competencias transversales en los "verifica" del título de Grado
MEPEF (en las 12 facultades de Educación analizadas)
Bloque de
competencias
Compet enci as
Frecuenc ia
INST RUM ENT ALES
Toma de deci sio nes
13
Resol uci ón de probl emas
11
Gest ió n d e la i nfo rmac ió n
4
Anál is is y sí nt es is
3
Orga niz aci ón y pl ani fi ca ció n
3
Conoci mien tos de info rmát ica relat icos al
ámbito de estudio
3
Comunic aci ón oral y escrita en lengua
mate rn a
1
Conoci mien to de una LE
1
INTE RPER SON ALES
Trabaj o e n equ ipo
14
Recono cimi ent o de la diversi dad y la
mult i cul tu ra li da d
3
Sensibi li dad haci a t emas medi oambient ales
3
Habi li dad es en l as re la ci ones i nt er per son ale s
1
Trabaj o e n equ ipo de c arác ter int erdi sci pli nar
1
Compromi so éti co
1
SISTÉMICAS
Creat iv idad
2
Adapt ac ión a si tu aci one s nuev as
1
Conoci mien to de otr as cul tur as y cost umbre s
1
Para los verificas del segundo grupo de facultades (CAFyD) (tabla 3.7), se
reconocen once competencias transversales, de las que tres son instrumentales e
interpersonales respectivamente y cinco son sistémicas presentes en treinta y tres grupos
de materias. En relación a su frecuencia se observa que el análisis y síntesis y el trabajo
en equipo son dos de las más repetidas.
96
Consiguientemente, siguiendo a Resta y Semenov (2004), se condensan a
continuación los aspectos metodológicos que se han de incorporar al desarrollo de la
formación de la competencia digital en la capa cit ación del profesorado (Tabla 3.8). Es
destacable el valor de la reflexión y el debate como aspectos de evaluación formativa
cuyo valor está presente en técnicas como la autoevaluación y la coevaluación (Hamodi,
2015), que permiten el desarrollo de la competencia digital de forma responsable
pensando en su aplicación en el ejercicio profesional futuro.
Tabla 3. 8
Aspectos metodológicos que han de estar presentes en la capacitación tecnológica
docente (Resta y Semenov, 2004)
Incorporac iones metodológicas pa ra la formación docen te
(1) L as posibilidades de desempeñ o profesional fundamentadas en el conocimiento y las
habilidades sobre su discipl ina, han de ser la base sobre las que incorporar la tecnología para
su desarrollo, y no tanto en el uso d e los hardware y software descontextualiza dos de la
especialización di sciplina
(2) S e requiere de contar con los recursos TIC necesarios y el tiempo de exploraci ón de las
posibili dades di dácticas que entr añan
(3) Son neces arios los ti empos de ref lexi ón y debate sobre las posi bil idades para el
aprendizaje que revelan las experienci as con el uso de las TIC apli cadas a la propia discipli na,
así como sus posibil idades para la construcción de nuevos escenarios de aprendizaje
(4) E s imprescindible considerar qu e no hay un solo nivel de desarrollo e n el manejo de las
TIC apli cadas a la educac ión, sino que exist en diversos nivele s que van recluta ndo diversas
capacidades, en vir tud de l as necesidades que se van abordando
(5) Resu lta esencial presentar las TIC como herram ientas para el cambio educativ o,
facilitando que las intervenciones docentes se produzc an desde otros enfoques más ricos e
interactiv os en b eneficio d el alum nado
Además, el desarrollo competencial digital en la formación inicial del
profesorado no solo requiere del establecimiento de los contenidos y los procedimientos
metodológicos en dicha formación, sino también de los aspectos que han de ser
considerados como mínimos para evaluar el grado de adquisición y desarrollo formativo
de la competencia digital. Un ejemplo de sistematización de estándares para la
verificación del desarrollo competencial digital en la formación del profesorado es el
que propone la Sociedad Internacional para la Tecnología Educativa (Llorente, 2008),
97
que estableció una organización de bloques de estándares para dar cuenta de la
incorporación y desarrollo de la tecnología en la práctica docente.
- Conoce la tecnología y la usa adaptándose a las circunstancias docentes
mediante su uso.
- Diseña y planifica entornos de aprendizaje haciendo uso de recursos
tecnológicos (creación de escenarios pedagógicos asistidos por la tecnología
para atender las necesidades de su alumnado; localización e incorporación de
nuevos recursos tecnológicos considerados como útiles para el aprendizaje de su
alumnado; previsión de los recursos tecnológicos necesarios a incorporar a las
actividades de aprendizaje.
- Aplica de forma didáctica la tecnología para facilitar los aprendizajes de su
alumnado (abordando tecnológicamente los contenidos disciplinares, empleando
la tecnología para aplicar métodos, activos, centrados en el alumno y
favoreciendo su uso creativo).
- Evalúa los aprendizajes haciendo uso de recursos tecnológicos.
- Aumenta su productividad pedagógica a partir del uso de herramientas
tecnológicas (toma de decisiones, reflexiona mejor sobre su práctica para
mejorar, aprende de forma continua, se comunica con colegas, madres y padres).
- Usa la tecnología intencionalmente también para el desarrollo de adaptaciones
curriculares y para ejemplificar ante su alumnado la utilización ética de la
misma .
A pesar de los esfuerzos investigadores y formativos por difundir la necesidad
de capacitación digital en los programas de formación de maestros en España, algunos
estudios como los de Cózar, Hernández, Hernández, De Moya y Guerrero (2002) y
Cózar y Roblizo (2014) manifiestan que la competencia digital ha quedado parcialmente
relegada a un tratamiento transversal en algunas materias. Este hecho se ha agudizado
tras la frecuente desaparición de asignaturas especializadas de diversos programas
formativos de las titulaciones del Grado de Maestro, quizá por la libertad de las
instituciones universitarias para el diseño de la formación (no obstante se mantienen
algunas asignaturas que aún orientan específicamente en la competencia digital). En el
98
estudio de Cózar y Roblizo (2014) los estudiantes encuestados responden, ante la
pregunta sobre la formación recibida a lo largo de sus estudios para el desarrollo de su
competencia digital, con “muy poco “y “nada” en un 65% de los encuestados, aunque
su actitud hacia la incorporación a su formación y utilidad presente y futura es bastante
positiva .
3.3.1.1.2 Competencia digital en la formación del profesorado de Educación Física
La importancia de desarrollar la competencia digital en la FIPEF es reconocida
tanto por los profesionales en ejercicio como por los propios estudiantes, tal y como ya
se mostró en los trabajos de Centeno y Cubo (2013) y ya antes Fernández, Hinojo y
Aznar (2002) en los que los estudian tes encuestados reconocían las posibilidades
tecnológicas para el desarrollo de los conocimientos, aunque en relación a la formación
inicial recibida, una mayoría común percibía que era insuficiente. Consecuentemente
respecto a la necesidad de formarse, lo s estudiantes reconocían necesitar una
capacitación más específica, mostrando una importante disposición para ello (70%).
En el mismo sentido también concluyeron Raposo-Rivas et al. (2006) al
comprobar cómo los estudiantes de EF en magisterio encuestados percibían que las
materias teórico-prácticas cursadas ofrecían poca o ninguna aportación tecnológica
vinculadas al ámbito educativo, reconociendo además que ya se portaba un bagaje
tecnológico e informático básico que se aplicaba en los ámbitos personales y
académicos, como también mostraron Pino y Soto (2010). Contrariamente San Nicolás,
Vargas y Area (2012) mostraron resultados más favorables hacia la adquisición y
dominio de la competencia digital en la percepción de los estudiantes encuestados a
partir de la formación cursada.
Por su parte Romero et al. (2017) mostraron moderadas valoraciones de los
estudiantes de EF encuestados en relación a sus conocimientos de informática aplicados
a la disciplina, tras los estudios cursados, siendo los estudiantes de EF en magisterio los
99
que obtuvieron comparativamente valoraciones más altas que los estudiantes de EF en
CAFyD.
Desd e el Proyecto Tuning (González y Wagenaar, 2003) y los Libros Blancos de
los títulos de grado MEPEF y CAFyD (ANECA, 2005a; 2005b) se insta a la formación
de los estudiantes de EF en las competencias digitales (tabla 3.9). Se muestran a
continuación las competencias recogidas y a desarrollar en este sentido en los
documentos mencionados.
Tabla 3. 9
Tratamiento de la competencia digital presente en el Proyecto Tunning y Libros
Blancos de los títulos de Grado MEPEF y CAFyD (ANECA, 2005a, 2005b)
C ompetencia Dig it al
D ocumento de origen
Capaci dad para ut il iza r TIC ( e- learnin g ) e
integrar las en ento rnos de aprend izaje.
Proyect o TUNING
Habi li dad es bá si cas de ma nej o d e ord ena dor .
Proyect o TUNING
Habi li dad es para buscar , proce sar y anal iz ar
inform ación p rocede nte de fu entes diversas.
Proyect o TUNING
Conoce r los ca mpos temát ic os de
interrelac ión d e las cien cias c on la s otras
áreas y en especial en aspectos de educación
tecnoló gica, e ducació n par a la sa lud y
educación medioambiental.
ANECA ( Gra do Magi st eri o)
Sólida formación científico - cultural y
tecnoló gica.
ANECA ( Gra do Magi st eri o)
Capaci dad para uti li zar e inco rpor ar
adecuadamente en las actividades de
enseñanza - aprendizaje las TIC.
ANECA ( Gra do Magi st eri o)
Apli ca r conoci mie nto s básic os sobre las TIC
y su apl icación a u n co ntexto in forma tivo
actualizado a fin de conocer los avances de
la educ ación físic a y el dep orte.
ANECA ( Gra do Magi st eri o)
Conoci mien tos de informát ic a rela ti vos al
ámbito de estudio.
ANECA ( Gra do Magi st eri o)
Saber apl icar las T IC en el ámb ito de las
Cienc ias de l a Act iv idad Fí si ca y del
Depor te .
ANECA ( Gra do CAFyD )
Pero cabe hacer una reflexión sobre la forma en la que se relacionan la actividad
física y el deporte con la tecnología y la rapidez con la que surgen nuevas herramientas
100
tecnológicas de aplicación al entorno formativo físico-deportivo. Siguiendo a Arévalo
(2007), la tecnología aplicada a la formación en el sector se diversifica en dos
orientaciones. Una primera aplicada a la EF de forma directa, esto es, al uso de
herramientas, App , dispositivos móviles a utilizar en el ámbito educativo (Castellano y
Casamichana, 2014; Del Castillo, Herrero, García, Checa y Monjelat, 2012; Dorado y
Gewerc, 2017; López, 2018).
Y una segunda perspectiva, que corresponde al aprovechamiento de las
funciones de la informática convencional, internet, telecomunicaciones, crear y
almacenar información, para compartir y comunicar datos, para presentar contenidos,
crear nuevas perspectivas de uso pedagógico, medir resultados fisiológicos, en el ámbito
de la actividad física y la salud (Atienza y Gómez-Gonzalvo, 2016; Casey, Goodyear y
Armour, 2016, 2017 ; Molina, Valencia-Peris y Gómez-Gonzalvo, 2016; Usabiaga-
Arruabarrena y Valencia-Peris, 2014).
La revista MIT Technoloy Review (2016) informaba de algunas de las
tecnologías actualmente emergentes susceptibles de aplicar al ámbito educativo, como
por ejemplo el desarrollo de interfaces para maximizar las posibilidades táctiles o del
habla de los dispositivos tecnológicos, lo que implicaba la presencia y fácil
normalización en el aula del uso de tablets , relojes inteligentes y dispositivos móviles.
No obstante, la peculiaridad del área de EF, encargada de prestar una formación
eminentemente práctica a través de la actividad físico-motriz en espacios abiertos, quizá
haya sido una razón de peso, tal y como exponen Villacazán, Contreras y Villalba
(2017), por la que las plataformas, entornos virtuales de aprendizaje, herramientas on
line o App para gestionar el conocimiento, no hayan sido tan desarrolladas para el área.
No obstante, por ejemplo, diversas tecnologías como el uso del videojuego, tipo
exergames , parece que ya van siendo incorporadas paulatinamente para la dinamización
tecnológica del área, permitiendo j ugar con el movimiento corporal utilizando consolas
y sensores para su desarrollo (Edison, Felipe y Giraldo, 2013)
101
En el sector educativo físico-deportivo se comienzan a introducir también en las
actividades de aula herramientas de medida y notificación de datos fisiológicos
(pulsómetros), geolocalización a través de dispositivos móviles o instrumentos como
Geocaching, Neoreader y códigos QR para las actividades deportivas de orientación en
la naturaleza, el uso del vídeo para el trabajo de aspectos técnicos y tácticos del deporte
o expresivo-corporales, herramientas digitales para la gestión del aula, presentación y
desarrollo de contenidos curriculares, gestión de la evaluación, e-actividades ( wikis ), la
comunicación y la interacción en red.
También el uso de dispositivos móviles y de dispositivos inteligentes personales
disponiendo de internet a alta velocidad ( m-learning ), para acceder a espacios de
aprendizaje en línea (e -learning ) y entornos virtuales de aprendizaje colaborativa; en
definitiva, instrumentos TIC que generan el nacimiento de nuevos escenarios
pedagógicos, que buscan el aprovechamiento comunicativo, interactivo, informativo,
cooperativo, creativo e innovador de la aplicación de tales herramientas tecnológicas
para el aprendizaje (Arévalo, 2016; Caballero, Domínguez y Arjona, 2016; Castro-
Lemus y Gómez, 2016; M onguillot, González, Guitert y Zurita, 2014; Pérez y Pérez,
2013; Quintero, Jiménez y Area, 2016, 2018)
Si lo que se pretende es transmitir y experimentar en los procesos de enseñanza-
aprendizaje, conocimientos flexibles y adaptados a las necesidades de la sociedad,
conformando éstos los cimientos competenciales en un marco de educación democráti ca
(Fraile, 2004c, 2006a; Martínez, 2010), es lógico pensar que la competencia digital vaya
estando cada vez más presente en cada una de las etapas formativas, dada su creciente
importancia social, condicionando consecuentemente dichos procesos de enseñanza-
aprendizaje. Es necesario por ello, pensando en la formación del profesorado de EF,
contar con ciertos criterios que ordenen las decisiones sobre el uso tecnológico:
(Arévalo, 2007), por ejemplo, (1) priorizando la práctica como base para el aprendizaje
tecnológico (aprender haciendo); (2) decidiendo sobre las herramientas TIC que
aplicadas al área de EF generen aprendizajes más profundos y más significativos
pensando en la práctica de aula futura; (3) haciendo prevalecer la utilidad educativa de
las herramientas a conocer y utilizar, más que sus virtudes propiamente tecnológicas.
102
Por ello, el desarrollo de la competencia digital en la FIPEF requiere de la
atención a dimensiones más allá del mero dominio de las herramientas tecnológicas que,
como se ha detallado, son cada vez más numerosas y cambiantes con respecto a la
velocidad de surgimiento de nuevas necesidades, problemáticas y demandas.
Por lo tanto, se apuesta por un modelo formativo de desarrollo de la competencia
digital que requiere de la predisposición para expresarse y comunicar, generar
producciones creativas y responsables, publicar, difundir y compartir la información
generada, hacer uso de diversos soportes tecnológicos y dispositivos con diferentes
lenguajes y formas, para aplicar al aula potenciando con ellos pedagogías emergentes
que tengan en primer lugar al alumnado y su mejor aprendizaje (Adell y Castañeda,
2012; Arévalo, 2016; Gewerc, Montero, Pernas y Alonso, 2011).
En este sentido, Casey et al. (2016, 2017) se preocupan por que la comunidad de
profesionales de la EF atienda en me jor medida a los aspectos pedagógicos de la
enseñanza de la tecnología, buscando con ello co -construir, probar y evaluar nuevas
formas de utilización de las TIC para optimizar el aprendizaje de los estudiantes en la
FIPEF, optimizar la docencia del profesorado y desarrollar un mejor aprovechamiento
en la propia acción de la EF de los recursos digitales susceptibles de aprender y aplicar
(aprovechamiento en contexto), reflexionando sobre su uso y re-pensando sus
posibilidades pedagógicas, compartiendo sus ventajas y discutiendo sobre los
inconvenientes.
Estos aspectos sin duda hablan de un modelo formativo en el que la evaluación
para su desarrollo se aproxima a sistemas formativos y compartidos, implicando a los
estudiantes en los procesos evaluadores y que sin duda activan y hacen uso de la
capacidad crítica, mejoran la autonomía personal y la responsabilidad para optar por las
mejores opciones tecnológicas que explorar y usar en su práctica docente durante la
formación (López-Pastor y Pérez-Pueyo, 2017).
103
Considerando las recomendaciones del Proyecto DIGCOMP (Ferrari, 2013) para
la formación de la competencia digital, los planteamientos de Area, Gutiérrez y Vidal
(2012) para la alfabetización digital, junto con las propuestas de Krumsvik (2008) y
Llorente (2008), se establecen las siguie ntes dimensiones (tabla 3.10) que deberían
formar parte del proceso formativo para el desarrollo de la competencia digital
susceptible de aplicar a la FIPEF.
Tabla 3. 10
Dimensiones a considerar en la formación tecnológica (Arwa et al., 2012; Ferrari,
2013; Krumsvik, 2008; Llorente, 2008)
Dimens ió n f or mati va
de la Competencia
Di git al
I ndicadores competenc iales
Dimen si ón in str umen ta l
- Saber uti liz ar los di sposit ivos y recursos dig ital es (har dware y
software) pa ra identificar necesidad es y p roblemas y aplicar
medi da s de resolución creativa s y eficaces
- Consider ar la dispos ici ón y uso de los disposi ti vos y rec urs os
digital es en funció n de su valor para la signifi cativida d de los
aprendizajes de sus alumnos
- Promover a ctiv idades de aprend izaje sin pe rder el cará cter motriz
propio del área, cuyos soportes tecnológicos doten de m ayor
riqueza y significatividad a los aprendizaje s que se esperan se
desarroll en
Dimen si ón in tel ec tua l
- Saber buscar, selecciona r, comprender y evaluar la informaci ón
medi an te el uso de rec ur sos digi ta le s, así como crea r otr a nuev a a
par tir de las bú squeda s realizad as
- Iden tificar las propias carencias digitales y busc ar los recursos
para super arlas
Dimen si ón ét ica
- Adq ui ri r e int er io ri zar , para tr ans mit i r, val or es ins pir ado s en el
compromiso ético cuando se hace uso de los recursos digitales.
- Proteger a la s per sonas, a l os datos y a los dispo sit ivos
Dimen si ón
comunicativa
- Saber expresarse, comunicarse, relac ionar se y tra bajar
colaborativamente en los diversos entornos y es cenarios virtual es
- Comparti r e i nte rca mbiar informa ción en b eneficio mutuo
- Crear escenar ios pedagógi cos asi sti dos por tecn ologí a, para
favorecer el encuentro interactivo, l a cooperaci ón y la
comunicación
Dimen si ón emoc ion al
- Apli car el aut oco ntr ol emocion al en el uso de los recur so s
tecnoló gicos, pr iorizando la creació n de rela ciones p ositivas c on
los usu arios de la Red
104
Quintana (2000), en el mismo sentido, establece para la formación de la
competencia tecnológica cuatro dimensiones susceptibles de poder ser desarrolladas en
la capacitación docente. En la primera dimensión, instrumental, se prevé el desarrollo
del conocimientos y uso de equipos informáticos convencionales, uso de software y
programas para el procesamiento y presentación de la información. En la segunda,
cognitiva, se desarrollan aspectos formativos relacionados con la selección y uso de la
tecnología de im pacto en el sector educativo. En la tercera, profesional, se avanza en el
uso de los programas informáticos y las App para la gestión de las clases, el seguimiento
y evaluación del alumnado, la gestión académica, la formación permanente y la
participación en proyectos de innovación a nivel de centros educativos. Finalmente en la
cuarta dimensión, didáctico-metodológica, se afrontan aspectos de creación de unidades
de programación y actividades de aprendizaje que incorporen el uso de las TIC y su
presencia c otidiana en el aula, para el desarrollo de los procesos de enseñanza y
aprendizaje y para facilitar la comunicación, la expresión y acceso al currículum de todo
el alumnado.
Especialmente la dimensión didáctico-metodológica es destacada por Carreiro
da Costa (2006) considerando la necesidad de robustecerla en la FIPEF, precisamente
por sus potencialidades didácticas para la creación de escenarios al ternativos de
aprendizaje en EF. Para ello insta al uso de los dispositivos y recursos multimedia y las
posibilidades de internet. No obstante, este interés académico parece contrastar con el
interés profesional del profesorado de EF, que muestra un grado medio de interés en lo
relacionado con la incorporación en los procesos de enseñanza y aprendizaje en el aula
de la tecnología (Fernández Berrueco y Sánchez-Tarazaga, 2014).
Pero paradójicamente es precisamente esta preocupación y predisposición de uso
didáctico, uno de los aspectos que valoran en positivo los estudiantes sobre sus docentes
(Bullock, 2004). Ferreres (2016) informa que la preocupación de los docentes va siendo
cada vez mayor, reconociendo y aceptando paulatinamente su integración como
contenido transversal facilitador de la creación de mejores aprendizajes, aunque no se
traduzca todavía en mayor uso pedagógico con su alumnado, debido fundamentalmente
a la escasa capacitación para llevar a cabo esta integración. Además, Díaz Barahona
105
(2012) considera que el profesorado de EF encuestado en su estudio muestra cierta
inseguridad en el manejo de las TIC pensando que el alumnado está mucho más
capacitado que él, lo que implica no hacer demasiado uso tecnológico en el aula.
García-Valcárcel y Martín del Pozo (2016) y Roblizo y Cózar (2015) muestran
cómo los estudiantes encuestados para su estudio dicen conocer y utilizar durante su
formación, la tecnología, esencialmente para la edición de textos y documentos y la
creación de presentaciones visuales para realizar exposiciones orales: editores de texto,
hojas de cálculo, creadores de presentaciones, programas de edición de imagen ( Paint,
PhotoShop, Gimp ), vídeo ( Windows media maker ) y audio ( Audacity, Nuendo ), así
como aquellas que favorecen la búsqueda de información en la red, redes sociales y
mensajería electrónica. No obstante, reconocen, aunque sí las conocen, no haber
utilizado durante la formación inicial herramientas especializadas para uso didáctico
(códigos QR , realidad aumentada como las App de geolocalización, editores de páginas
web, webquest , cazatesoros, lifestreaming , Lectores RSS , plataformas y software
educativos, gamificación). Entienden la preferencia por el uso de herramientas para la
realización de presentaciones visuales, debido a la importancia que consideran tienen
como apoyo visual para la comprensión de los contenidos en el aula así como para
favorecer la motivación y la participación de su futuro alumnado.
Para Carrasco, Abraldes y Gómez (2012), por ejemplo, aprender a crear y
manejar webquest desde la formación, conecta con la realidad profesional en tanto dota
a los estudiantes de una herramienta de aplicabilidad a la realidad de las aulas, con la
que diversificar las posibilidades de aprendizaje del alumnado desde la creación
tecnológica.
Pero, en general, esta carencia práctica es verdaderamente significativa si
atendemos a que los estudiantes encuestados lo son precisamente de formación del
profesorado. Contrasta con la creciente relevancia de las TIC en la práctica profesional
docente futura que pasará sin duda por el manejo de la tecnología aplicada a la docencia
en situaciones de creación, evaluación y adaptación en relac ión a su práctica de aula
112
Se considera uno de los métodos del “aprendizaje situado” más eficaces para el
desarrollo competencial, que toma como punto de partida que el conocimiento es
situado y forma parte del contexto y su cultura y, por tanto, no puede despegarse de
este, aprendiendo y haciendo en él más en el sentido del “cómo” que en el sentido del
“qué”, encontrando en la tecnología un apoyo cada más presente en la sociedad de la
información y de la comunicación (Arévalo, 2016; De Vargas, 2006). En este sentido,
Robledo, Fidalgo y Arias (2015) mostraron que el ABp es un método con gran potencial
para estimular el desarrollo de competencias en los estudiantes en la formación superior,
aunque especialmente el método de casos, para resolver problemas y situaciones dadas,
correlacionaba de forma especialmente positiva con el desarrollo de la competencia
tecnológica en la consideración de los estudiantes encuestados en su estudio.
De la misma manera y en clave situacional, destaca también el aprendizaje
ubicuo y su relación directa con la tecnología, en cuanto posibilidad de acceder a la
información en cualquier momento, circunstancia, necesidad o problemática a resolver;
de forma que el aprendizaje pueda realizarse en diversos lugares y contextos tal y como
se hace hoy en la vida real y además de f orma continua a lo largo de la vida (Burbules,
2012). Para ello toma recursos tecnológicos, tutoriales de youtube , acceso a redes
inalámbricas mediante telefonía móvil, realidad aumentada me diante útiles de
geolocalización, dispositivos audiovisuales y redes sociales entre otros para hacer fren te
a los retos planteados. El mismo autor destaca en la relación tecnológica prof esorado-
estudiantes que lejos de distinguirse se complementan, comunican, aprenden
conjuntamente, siendo la colaboración un potencial recurso para optimizar las
aportaciones de ambos al proceso de aprendizaje.
Algunas experiencias didácticas realizadas con estudiantes de educación física
que proponen el uso de herramientas tecnológicas audiovisuales o del tipo webquest,
códigos QR, App como Runkeeper y de realidad aumentada, redes s ociales, en diversos
entornos de aprendizaje planteados para la búsqueda de soluciones a problemas y retos
(Aparicio, Fraile y Velasco, 2017; Gallego, Muñoz, Arribas y Rubia, 2016; Monguillot
et al., 2014; Prat y Camerino, 2012), revelaron intensos y transferibles aprendizajes
113
tecnológicos en climas de elevada motivación y satisfacción durante la realización de
las tareas.
No obstante el uso de planteamientos metodológicos alternativos, activos, para
favorecer el desarrollo tecnológico de los estudiantes en el contexto de la EF, pasa por
reconocer, tal y como consideran Armour (2014), Casey et al. (2016, 2017) y, la
consideración de un modelo pedagógico tecnológico que favorezca la conciencia crítica,
la reflexión y el aprovechamiento formativo en el ámbito de especialización a fin de
hacer las cosas de manera diferente haciendo uso de la tecnología, en lugar de hacer las
misas cosas utilizando herramientas tecnológicas llamativas o de moda. Del mismo
pensar en la utilización de una pedagogía tecnológica supone reconocer el error como
una fuente de aprendizaje, siendo la interacción y la comunicación docente-alumnado y
alumnado-alumnado un elemento imprescindible a contener en las fórmulas
metodológicas aplicadas para su formación (Quennerstedt, Gibbs, Almqvist, Nilsson y
Winther, 2016).
3.3.1.2 Conocimiento de una Lengua Extranjera
Se aborda el conocimiento de una LE revisando diferentes aspectos que la
conceptualizan y caracterizan, su presencia en la FIPEF examinando las dimensiones
que han de formar parte de la formación básica para su desarrollo, explorando además
los principales estudios que dan cuenta de su controvertido tratamiento formativo y de
su importancia en el contexto profesional. Así mismo se abordan las principale s
tendencias metodológicas que facilitan su progreso.
3.3.1.2.1 Conceptualización
El conocimiento y dominio de una lengua extranjera (LE), inglés o francés
prioritariamente, se ha considerado indispensable tanto por el sector académico como
por el profesional, requiriendo de su incorporación a la vida formativa para su traslación
posterior a la cada vez más exigente realidad profesional, de ahí su implementación en
114
todos los planes f ormativos (Alonso, Fernández y Nyssen, 2009; Aranda, Puentes y
Antequera, 2008; Bartual y Turmo, 2016).
La formación para la competencia en el conocimiento y manejo de una LE ha de
ayudar esencialmente al estudiante a ser capaz de comunicarse oralmente y por escrito,
y la Universidad ha de facilitar que cada estudiante pueda desarrollar esta competencia,
a fin de contribuir a la profundización en sus destrezas idiomáticas en vinculación con
sus propios estudios. Por ello, ha de tratar de conseguir no solo que los idiomas se
aprendan, sino también que se utilicen en las diferentes materias en donde se apliquen,
usando entre otras estrategias la conversación, la búsqueda de información o la
elaboración de informes o trabajos (Villa y Poblete, 2007).
En el caso de Europa, el giro hacia las competencias que se fue desarrollando en
torno a la construcción del EEES, provocó que la enseñanza de una lengua extranjera
(ELE), tuviera que adoptar nuevas metodologías vinculadas al nuevo enfoque
competencial, alejándose de las tradicionales a fin de facilitar en el alumnado su
desarrollo competencial en clave de manejo de conocimientos, capacidades y
habilidades, como resultado visible y palpable de cuanto sabe, comprende y está
capacitado para hacer. Todo en favor de cumplir con la vocación profesional de las
nuevas titulaciones cuya misión fundamental es la preparación para la incorporación al
mundo laboral.
Es lógico pensar que, en este giro formativo en la formación del profesorado, las
iniciativas pedagógicas para alcanzar los nuevos objetivos para la ELE cambiaran para
conseguir vincular los contenidos formativos con la profesión docente a ejercer, buscar
nuevas alternativas para desarrollar los procesos de evaluación y planificar y diseñar
detalladamente las actividades de aprendizaje, en consonancia con nuevas fórmula s
metodológicas.
De tal manera que, como señalan González (2005) y Ramos (2009a), sea factible
conseguir que los idiomas sean utilizados como lenguas vehiculares de comunicación
115
para poder desarrollar el currículum educativo, que los docentes en el ejercicio
profesional en contextos bilingües, hoy ya desarrollan.
Surge así la necesidad de promover nuevos planteamientos para la ELE
pensando en las competencias a alcanzar por los estudiantes desde un enfoque má s
participativo. Se desarrollan verdaderas aulas comunicativas tanto para aprender acerca
de la segunda lengua, como para usarla y poder comunicarse mediante el juego, el
trabajo cooperativo, el uso de situaciones interactivas y dialógicas, basadas en la
recreación de contextos, situaciones simuladas, en cuanto condiciones imprescindibles
para ir adquiriendo y desarrollando la capacidad de comunicación mediante la LE
(Benítez, 2007; Corrales Wade, 2009).
El Marco Común Europeo para las Lenguas (MCEL) (2001) surge para dotar
una base común para la elaboración de los planes y programa s formativos para el
aprendizaje de las lenguas en el contexto de Europa, describiendo el objeto de
aprendizaje al respecto a fin de poder conseguir los estudiantes comunicarse en alguna
de las lenguas del espacio común. Adquiere un sentido centrado en la acción, en tanto
considera a los estudiantes como agentes sociales que en situaciones de interacción,
asumen tareas y las desarrollan en un contexto y un campo de acción concreto, en
constante relación con los demás. El enf oque basado en la acción considera todos los
recursos personales y capacidades específicas de la persona, cognitivos, emocionales,
volitivos para llegar a comunicarse con los demás mediante el uso de una LE. Para ello
insta a la utilización por parte del docente de aquellos recursos formativos como
pruebas de expresión y comunicación oral (conversación, debates), listas de control,
fichas de observación, así como portafolios que permitan evaluar en la realización de las
tareas el dominio lingüístico en situaciones de interacción.
Oxford (1990, 1993) considera que el aprendizaje de una LE requiere de la
activación por parte de los estudiantes de determinadas estrategias de aprendizaje en
cuanto comportamientos y acciones específicas utilizadas para asimilar y hacer uso de
la LE que se aprende.
116
Tales estrategias se agrupan en torno a seis dimensiones (siendo las tres primeras
las que f avorecen directamente el aprendizaje de la LE): memorización, para recuperar
la información aprendida; cognitivas, para entender la LE y producir un discurso;
compensación, que equilibra el uso de la LE a pesar de los déficits de conocimientos al
respecto; metacognitivas, que organizan y coordinan el aprendizaje; afectivas y sociales,
de autorregulación emocional y de interacción con los demás.
A este respecto cobra sentido pensar, en consonancia con los planteamientos de
Anderson (2008), Lee y Oxford (2008), que los estudiantes que podrían obtener
mayores éxitos en el aprendizaje de una LE serían o aquellos que emplearan una variada
y extensa lista de estrategias para conseguirlo o los que hicieran una selección de
estrategias que mejor les ayudaran a aprender y aplicar la LE que aprenden en contexto.
No obstante atendiendo al género, su relación con las estrategias de aprendizaje no está
del todo clara. Algunos autores mostraron que el género sí afectaba a la elección y
utilización de ciertas estrategias para el aprendizaje de una LE (Green y Oxford, 1995).
Así, Hong-Nam y Leavell (2006) encontraron que las mujeres las utilizaban más
frecuentemente que los hombres, pero Wharton (2000) encontró una mayor utilización
de estas en los hombres.
A partir del MCEL (2001), se considera el nivel de referencia más bajo del uso
de una lengua el llamado A1, en el que el alumnado es capaz de interactuar de forma
sencilla, preguntando y contestando a preguntas básicas. En el nivel A2 el alumnado ha
de poder desenvolverse en situaciones breves de intercambio social, pudiendo realizar
así por ejemplo, transacciones sencillas en establecimientos en el extranjero, obtener
información básica en oficinas de turismo o ubicarse en el espacio pidiendo información
básica. Si se alcanza una participación más activa en las conversaciones en colaboración
con el interlocutor, se considera que se está en una situación de A2+. El nivel B1 dota
de recursos para ser capaz de mantener interacciones entendibles en situaciones de
debate, la expresión de una idea principal sobre un tema que se pretende exponer y
resolver problemas cotidianos, haciendo uso de capacidades como la de inicio de una
conversación en situaciones sin haberlo previsto, como por ejemplo en aquellas en las
117
que haya que interponer una queja, realizar una consulta o pedir información más clara
a un interlocutor si no entiende suficientemente lo que quiere decirle.
El nivel B1+ añade a las habilidades anteriores otras como las de intercambio de
cantidades de información, por ejemplo siendo capaz de tomar nota cuando alguien
expone un punto de vista o describiendo, con cierta precisión, aspectos que le ocurren o
explicar de forma resumida una lectura breve realizada dando la opinión al respecto.
En el nivel B2 el estudiante, tras haber transitado formativamente por le nivel
intermedio, de forma más avanzada, es capaz de explicar y defender sus opiniones en un
debate proporcionando explicaciones, argumentos, ventajas e inconvenientes de su idea,
especula sobre las causas y las consecuencias en situaciones hipotéticas. Puede
desenvolverse con soltura en un discurso social, conversando con naturalidad y
comprendiendo lo que se expone en la conversación, tomar el turno de palabra e
intervenir o terminar la conversación, conforme los rigores del idioma, aunque todavía
no sutilmente. Además es capaz de tomar conciencia sobre los errores y equivocaciones
que comete corrigiéndolos, planifica lo que va a exponer y considera el efecto que
produce su mensaje en los interlocutores. Para el nivel B2+ el énfasis se muestra en las
habilidades y destrezas de conversación que aplica al discurso social.
El nivel C1 de dominio eficaz de operatividad, se caracteriza por la facilidad
para utilizar un repertorio lingüístico extenso, lo que permite una comunicación fluida y
espontánea; dispone y aplica numerosos recursos léxicos, seleccionando de entre los
que dispone aquellos que son más apropiados y ajustados para afrontar la interacción
comunicativa. El último nivel, el C2, es considerado como de maestría aunque no
implica una competencia de hablante nativo de un idioma, sino que evidencia un nivel
elevado de precisión y facilidad para la comunicación.
Las actividades de aprendizaje a desarrollar dentro del aula han de ser
significativas para los estudiantes, de forma que se identifiquen con ellas, s iendo
necesario para ello sean aplicables a contextos reales y motivantes (Doman, 2014;
118
Dörnyei, 2003). Harmer (2007) , a partir del MCEL (2001), considera las actividades de
aprendizaje para la ELE de dos tipos: las actividades comunicativas, fundamentadas en
la interacción entre el alumnado, y las no comunicativas, en las que este trabaja sin
interacción y centrado en la repetición sobre una base de ejercicios de diferente índole,
para el aprendizaje de las estructuras del lenguaje.
En las actividades no comunicativas encajarían la utilización de ejercicios de
repetición, de práctica, de escucha, de vocabulario a partir del uso diccionario, de
gramática, de traducción, de escritura, de autocorrección o audiovisuales, requiriendo el
docente considerar una amplia variedad de estas apoyándose si fuera necesario en
instrumentos tecnológicos (Eslami-Rasekh y Valizadeh, 2004; González et al., 2015).
Los estudios de Fernández (2014) y Ashouri y Fotovatnia (2010) mostraron la
percepción de los estudiantes encuestados por las actividades de producción de
vocabulario específico que a su juicio aumentaban su motivación por aprender inglés y
facilitaban la significatividad de los aprendizajes, resultando eficaces para abordar las
necesidades comunicativas surgidas durante las dinámicas de las actividades. Por s u
parte, los trabajos de González et. al. (2018) mostraron elevados niveles de motivación
hacia el aprendizaje en los estudiantes cuando se aplicaron actividades que contenían el
trabajo sobre nuevo vocabulario, asociado a ejercicios de traducción para fijar su
adquisición, reconociendo con ello haber aumentado sus posibilidades de expresión de
ideas, entender nuevos conten id os y poder escribir al respecto. De la misma manera, las
actividades realizadas a partir del uso de recursos audiovisuales resultaron altamente
motivantes y eficaces aunque reconociendo que su uso no había sido frecuente a lo
largo de las experiencias de aprendizaje de idiomas cursados en la formación superior.
Pero las revelaciones del proyecto Tuning y del Informe Reflex (ANECA, 2007;
Carot et al., 2011; González y Wagenaar, 2003) anunciaron la pobre contribución de la
universidad española al desarrollo de las habilidades relacionadas con la adquisición,
uso y dominio de una LE frente a la demanda creciente de los sectores profesionales,
mostrando ciertas deficiencias formativas también en la rama de estudios universitarios
119
vinculados a la Educación. De la misma manera, los estudios de Clemente y Escribá
(2013), Jiménez, Holgado y Pérez (2007) y Mora (2003) con estudiantes universitarios
revelaron paradójicamente la importancia que conceden a esta competencia para su
inserción laboral, aunque reconociendo no haber estado a su juicio suficientemente
presente durante s u formación inicial y, por tanto, menos desarrollada como quisieran.
A esta misma conclusión también llegan Mir (2007) y Muñoz-Cantero, Rebollo y
Espiñeira (2014) en sus estudios con estudiantes universitarios de formación del
profesorado, para los que esta competencia es considerada del todo insuficientemente
desarrollada durante la formación inicial.
3.3.1.2.2. La Enseñanza de la Lengua Extranjera en la formación inicial del
profesorado de Educación Física
A pesar de la importante presencia de esta competencia en la FIPEF (ANECA,
2005a, 2005b; Orden ECI/3857/2007) como consecuencia de las recomendaciones
provenientes del proceso de Bolonia (González y Wagenaar, 2003; Unión Europea,
2001) y de la consideración de las competencias clave para el aprendizaje permanente
en el marco europeo (Unión Europea, 2006), los estudios realizados al respecto con
estudiantes evidencian todavía un importante déficit formativo (Cuervo et al., 2013).
Además, tal y como informan De la Maya y Luengo (2015) y Jóver, Fleta y González
(2016), existe una reducción de la formación para una LE a niveles mínimos en las
menciones no especialistas en LE del título de maestro en el contexto universitario
nacional, siendo exiguo el número de créditos sobre el total de la f ormación prestada,
mostrando las autoras del estudio, la insuficiencia de la formación no solo a nivel de
conocimientos de la LE sino a nivel de formación en didáctica específica. Este hecho
contrasta con la creciente demanda de profesorado con suficiente preparación para
afrontar la proliferación de escuelas bilingües, en donde en algunas de las materias
cursadas por el alumnado se encuentra integrada la LE, como es caso de la EF.
Según lo considerado por Díaz del Cueto (2013), en el caso del graduado en
CAFyD, este ha de manejar durante su formación información científica nacional e
120
internacional específica de su ámbito de estudio, para lo que requieren del manejo de
competencias comunicativas en una LE. A pesar de ello, para los estudiantes de EF en
CAFyD, es el conocimiento de una LE la percibida como peor desarrollada durante los
estudios cursados, opinión que en el mismo estudio es compartida por los docentes y
egresados encuestados (ANECA, 2005b). Resultado similar se muestra en el trabajo de
Romero et al. (2017) donde se observa cómo las competencias en el conocimiento y
manejo de una LE no están suficientemente consolidadas.
Los trabajos de Álvarez et al. (2008) Flores Aguilar et al. (2014), Gallardo
(2006) y Marín- Díaz et al. (2010), Pazo-Haro y Tejada-Mora (2012) muestran
igualmente importantes déficits formativos percibidos por los maestros tras la
formación recibida, aunque reconociendo su utilidad profesional en contextos de
multiculturalidad. Y tal y como apuntan los estudiantes de formación del profesorado en
Madrid y Madrid (2014), es el método aplicado a su formación lo que en todo caso
favorecería, cuando es activo y participativo, la mejora de su aprendizaje.
Por su parte Cantón, Cañón y Arias (2013) y Cortina (2011) revelaron, entre los
resultados de s u estudio con estudiantes MEPEF, que el nivel correspondiente a la
competencia para la LE alcanzada correspondía más bien a un nivel A2 y no al esperado
B1, encontrando déficits en la comprensión y expresión oral en donde el nivel
alcanzado se acercaba más si cabe al A1. En el segundo estudio no aparecen diferencias
en la comunicación oral en relación al género y, este aspecto, como se muestra, tampoco
fue desarrollado en etapas educativas anteriores. Además se explicita una desconexión
entre el esfuerzo realizado para aprender y la percepción de la funcionalidad
comunicativa de lo aprendido, mostrando los estudiantes cierta dosis de desmotivación.
Esta frustración en ocasiones viene determinada por la ausencia de correcciones
a los estudiantes, percibiendo que los errores en el uso de la LE, frecuentemente
fosilizados y crónicos, no se deshacen ni resuelven y sin embargo se arrastran de una
formación a otra (Jiménez, 2004). Para Brown (1994) es el feedback sobre la tarea
realizada mediante expresiones y palabras correctoras, pero especialmente el afectivo a
121
través del comportamiento kinésico (mirada, gestos faciales, sonrisa), una estrategia
clave a prestar por el docente para alentar la participación y el aprendizaje en el
alumnado, de forma que este pueda percibir que el docente se interesa en su producción
para ayudarle a mejorar.
Saravia y Bernaus (2008) encontraron que los estudiantes de magisterio
encuestados menos motivados para el aprendizaje de una LE eran aquellos que habían
obtenido niveles más bajos tras la formación recibida, siendo conscientes además de la
importancia de esta formación para su desarrollo profesional futuro. En cambio, a
medida que su nivel iba mejorando, su desmotivación y ansiedad iba disminuyendo.
Este aspecto se confirmó también en otros contextos formativos en los estudios de
Pavón (2001) y Madrid (1999), en donde se mostraba la relación entre motivación,
rendimiento académico y conciencia instrume ntal de la LE, que se reconoce
actualmente esencial para el ejercicio profesional y en cierta medida, ejerce una presión
social en aquellos que tienen más dificultades para su aprendizaje.
Sobre la forma de aprender una LE, los trabajos de García y Jiménez (2015) con
estudiantes MEPEF , coincidiendo con otros en contextos internacionales como los de
Clark y Traff ord (1995), Lee y Oxford (2008), Griffiths (2003), revelaron que las
estrategias más utilizadas por las mujeres fueron las metacognitivas y cognitivas. Los
hombres utilizaban las metacognitivas (en menor medida que las mujeres) y las de
compensación. Sobre las estrategias metacognitivas, las mujeres seleccionaban muy
bien el lugar idón eo para el estudio de la LE y trabajaban sobre los contenidos más
regularmente que los hombres; en relación a las estrategias cognitivas, las específicas
utilizadas por ellas en mayor medida que los hombres fueron la lectura repetitiva, el uso
del diccionario, releer los escritos propios y practicar sonidos. En relación a la
memorización, siendo una de las estrategias menos utilizada, lo era más en las mujeres
que en los hombres, incluyendo estrategias específicas como elaborar listas de palabras
a modo de diccionario, repasar y relacionar. Los hombres obtuvieron mejores resultados
en la utilización de las estrategias afectivas, como la automotivación y estrategias
sociales como consultar dudas al docente (compensación).
128
El conocimiento de una LE en la FIPEF se realiza mediante una o varias
materias específicas a cursar para su desarrollo. El análisis realizado de sus guías
docentes en los planes formativos de los dos títulos de grado de las facultades de origen
de los estudiantes participantes en este estudio (facultades MEPEF de Albacete
Barcelona, Córdoba, Granada, Madrid, Murcia, Santander, Segovia, Sevilla, Tenerife,
Valencia y Valladolid; facultades CAFyD de Huesca, León, Murcia, Sevilla, V ic y
Vitoria), permitió encontrar algunos rasgos en cuanto a la metodología y la evaluación
prevista en ellas. Se evidenciaba una preocupación del profesorado responsable por la
interactividad, la comunicación y la participación activa de los estudiantes en el proceso
de enseñanza y aprendizaje de la LE, cohabitando esta realidad con la presentación de
los conocimientos de la materia por el docente en clave d e cla ses magistrales (figura
3.7). Pero no se refleja esta tendencia participativa en la evaluación, primando aún la
previsión de exámenes escritos en diversas modalidades en mayor medida que los
instrumentos más participados (figura 3.8). Este aspecto refuerza la idea de Buscá,
Rivera y Trigueros (2012), Martínez-Muñoz, Castejón y Santos-Pastor (2012) y Ruíz-
Gallardo, Ruiz y Ureña (2013) cuando se refieren a la estima que tienen los profesores
sobre lo alternativo del proceso de enseñanza y aprendizaje que prevén en las guías
docentes de las materias que imparten, frente finalmente a lo restrictivo de los
instrumentos de evaluación, fáciles de calificar, que aplican.
Figura 3. 7 . Modelos metodológicos presentes en las guías docentes de las asignaturas
ELE en los planes formativos de los grados MEPEF y CAFyD
39%
61%
0% 20% 40% 60% 80% 100%
Presentación de contenidos docentes (clase
magistral)
Activo/Interactivo/TG/Cooperativo/
Colaborativo/TG dirigido/Resolución de
problemas/ABP(proyectos)/Simulaciones
docentes
129
Figura 3. 8. Instrumentos de evaluación presentes en las guías docentes de las
asignaturas ELE en los planes formativos de los grados MEPEF y CAFyD
Parece que cada vez va existiendo una mayor generalización de la creenci a
sobre la necesidad de implementación de una metodología integrada en la formación
superior para ayudar a mejorar la competencia en LE en el estudiantado universitario.
Los estudios de Dalton-Puffer (2011), Doiz et al. (2013), Lagabaster y Ruiz de Zarobe
(2010) y Lasagabaster (2012) verifican esta creencia en base a los resultados positivos
recogidos al respecto. Toledo, Rubio y Hermosín (2012), en un escenario universitario
plurilingüe de formación del profesorado en donde se puso en marcha la metodología
ICLHE, ayudada en algunos casos con métodos activos como el TG o AC , mostraron
valoraciones positivas del estudiantado para entender al profesor en clase y la
realización de las tareas. Creyeron haber mejorado su nivel de idioma, específicamente
en la adquisición de un vocabulario más diverso y técnico y en la comprensión oral y
escrita y la expresión oral, sintiéndose más capaces de mantener una conversación en
inglés con sus compañeros cuando realizaban las tareas; así como aprovechado el
esfuerzo realizado en función de los resultados obtenidos.
Del mismo modo, el no acompañamiento de la evaluación a la intencionalidad
metodológica expuesta en las guías docentes, da cuenta de un proceso de enseñanza y
aprendizaje que aún diferencia enseñanza y evaluación como dos entidades separadas,
44%
38%
18%
0% 20% 40% 60% 80% 100%
Examen escrito/respuestas cortas/test
(gramática, audiones, vocabulario)
Exámenes orales/presentaciones (exposición de
trabajos)/entrevistas de evaluación/preguntas
individualizadas
Informes y trabajos escritos inidividuales o
grupales
130
rasgo muy relacionado con modelos metodológicos tradicionales (Bonson y Benito,
2005; Dochy, Segers y Dierick, 2002).
3.3.2 Competencias Interpersonales
Las competencias interpersonales, siguiendo a González y Wagenaar (2003),
suponen aquellas capacidades que facilitan la interacción social. Permiten expresar la
emocionalidad, entenderse y relacionarse con el entorno social de forma autocrítica y
crítica, cooperativa y ética. Para la FIPEF en las dimensiones afectiva y relacional, es
necesario promover espacios formativos para activar y desplegar habilidades
socioemocionales (Conde y Almagro, 2013) como la autorregulación o la empatía,
orientando ante la conflictividad en las relaciones interpersonales, favoreciendo el
trabajo en equipo para abordar proyectos comunes, mitigando tensiones y ejercitando la
escucha y la toma de posición del otro (Bisquerra y Pérez-Escoda, 2007).
En opinión de Sánchez y Boronat (2014) las competencias interpersonales en la
formación del profesorado entran en juego cuando se establecen relaciones grupales
para cooperar, siendo la participación, la receptividad, la adaptación, la sutileza, la
empatía, la asertividad, el compromiso, la inteligencia emocional, la comunicación,
habilidades necesarias para afrontar situaciones en este sentido. Además, la actitud del
estudiante hacia el cambio se canaliza en la medida en la que se adquieren y se activan
co mpetencias interpersonales como la escucha activa, la comunicación y la receptividad
hacia los demás. Es de interés para este estudio conocer de forma más profunda las
competencias trabajo en equipo y habilidades en las relaciones interpersonales en
relación a su presencia en la FIPEF, dada la conexión entre ellas, siendo necesario para
trabajar grupalmente y cooperar afrontar situaciones formativas haciendo uso de las
habilidades interpersonales.
131
3.3.2.1 Trabajo en Equipo
El trabajo en equipo es una las competencias actualmente mejor valoradas en
contextos profesionales y formativos, reconociéndose en ello la importancia que las
organizaciones otorgan a la capacidad de las personas para trabajar juntos afrontando
cooperativamente los desafíos a afrontar.
Se abordan a continuación, los rasgos que las organizaciones profesionales
destacan sobre ella, los aspectos que la definen y distinguen de otros conceptos afines,
los componentes que la dimensionan, su dinámica de funcionamiento así como su
presencia en la FIPEF y las metodologías que presumiblemente pudieran ayudar a su
formación y desarrollo.
3.2.1.1 Trascendencia del trabajo en equipo en las organizaciones
El trabajo en equipo es una de las competencias transversales más valoradas por
el mundo de la empresa y en todos los sectores, incluido el formativo (ANECA, 2007).
En este sentido, diversas investigaciones revisadas (Cannon-Bowers, Tannenbaum,
Salas y Volpe, 1995; Chen, Donahue y Klimoski, 2004; Leach, Wall, Rogelberg y
Jackson, 2005; McClough y Rogelberg, 2003) manifiestan la importancia de contar con
perfiles de empleados con habilidades para trabajar en equipo, reconociendo que esta
competencia es de vital importancia por su efectividad a la hora de abordar las tareas,
alcanzar las metas establecidas y resolver colectivamente los problemas encontrados,
llevando consigo mejoras en la capacidad competitiva de la organización y en la
empleabilidad de los trabajadores.
Así, entidades como el Observatorio de la Innovación en el Empleo (OIE, 2015),
dispuso respecto del trabajo en equipo la necesidad de formar en el ámbito de la
universidad en esta competencia transversal, ampliamente demandada en el mundo
profesional. Informaba además que el trabajo en equipo aún no se desarrolla
suficientemente en la formación superior y que la evaluación centrada en los
132
conocimientos, no proporciona suficientes y valiosos feedback a los estudiantes, como
para hacerles saber si manejan adecuadamente esta competencia, declarando no del todo
suficiente por tanto su formación.
Además, sucede frecuentemente que tras la formación cursada los estudiantes
manifiestan un alto dominio sobre el trabajo en equipo, pero los egresados ya insertos
en el mercado laboral y los empleadores difieren, en razón a la diferente
conceptualización que se tiene de la competencia (Barraycoa y Lasaga, 2009).
El mundo global y cambiante requiere de la integración en los equipos de trabajo
de diversas visiones, enfoques, opiniones, así como la puesta en funcionamiento de un
proceder complejo atravesado por conocimientos y capacidades. En el sector educativo,
la participación interdisciplinar e interprofesional para desarrollar proyectos, resolver
problemáticas de centro, atender las necesidades del alumnado que más lo necesita,
requiere de la capacidad para salir de la individualidad, aunar esfuerzos, y disponerse
alineadamente para alcanzar objetivos comunes, integrándose y contribuyendo al
trabajo en equipo (Villardón-Gallego, 2015). Consecuentemente, se valora el potencial
que desarrollan las experiencias en la formación superior en las que los contenidos se
conectan y hacen alusión a situaciones profesionales reales dotándolas de
significatividad y funcionalidad (Bricall, 2000).
Por ello se valora el trabajo en equipo como el sistema de organización del
trabajo, ya no mecanicista sino orgánico, favorecedor de la comunicación horizontal, la
flexibilidad estructural, el aprendizaje colectivo y continuo y la adaptabilidad. Desde
esta perspectiva, el equipo es un núcleo de aprendizaje que adquiere, crea y aplica el
conocimiento a fin de solucionar sistemáticamente los problemas que se encuentra,
experimentar nuevos enfoques de s olución, aprender de la propia experiencia y de las
experiencias de otros, resistir conjuntamente a las presiones adaptándose unos a otros,
cumplir los plazos para la consecución de los objetivos, reconocer y compartir las
limitaciones y transferir el conocimiento aprendido a partir de los resultados obtenidos,
133
nutriendo al propio equipo y a la organización en la que se inserta (Álvarez, Asensio y
García, 2013; Garvin, 1993).
Los estudiantes de EF son cada vez más conscientes de la exigencia por parte del
entorno laboral de saber trabajar y resolver problemas de forma colaborativa, en equipo,
consensuada y corresponsablemente. E mpiezan a considerar que es la forma principal
de trabajo en una organización y consideran además que es un sistema que no surge de
forma natural, sino intencional. Entienden que condiciona el que la organización
prospere y alcance sus objetivos. Tal reconocimiento de la importancia del trabajo en
equipo se muestra en los resultados de los estudios de Carot, Conchado, Mora y Vila,
2011, Clemente y Escribá (2013), Fuentes-Abeledo et al. (2008), Pazo-Haro y Tejada-
Mora (2012), González et al. (2010), Pérez 2007, Romero et al. (2011) y Rodríguez,
Ibarra y Cubero (2018), Romero, Zagalaz, Romero y Martínez, 2011, en los que se
percibe una elevada estimación que conceden los estudiantes, a la formación prestada
desde la universidad para desarrollar esta competencia. No obstante, en los estudios de
Gutiérrez-García, Pérez-Pueyo, Pérez-Gutiérrez y Palacios-Picos (2011) con estudiantes
de EF procedentes de los estudios MEPEF y CAFyD, se revela una percepción sobre la
ayuda recibida para su formación no tan halagüeña, a diferencia del prof esorado
encuestado que sí consideran haber desarrollado acciones formativas para su
adquisición.
3.3.2.1.2 Conceptualización: ¿qué significa realmente trabajar en equipo?
Existe cierta diversidad terminológica en relación al trabajo en equipo y otros
conceptos afines, relacionados con él, que subyacen en los discursos que lo
conceptualizan y explican: “trabajo en grupo”, “grupos de trabajo”, “equipos” o “trabajo
en equipo” (Torrelles, Coiduras, Carrera e Isus, 2014).
Además, tal y como se apuntaba anteriormente, existe una percepción o
autoimagen de alto grado de desarrollo del trabajo en equipo por parte de los
estudiantes, a partir de las numerosas experiencias de trabajo grupal desarrolladas en su
134
formación superior, pensando que la formación recibida sí ha facilitado mucho su
desarrollo competencial (Escolano-Pérez, Tomás-Aragonés y Herrero-Nivela, 2012),
aunque en los trabajos de Conchado y Carot (2013).
Esto muestra cierto desajuste entre el modelo más complejo demandado por el
mercado laboral (por ejemplo para el caso de la profesión docente, asociada esta
competencia a la necesidad de trabajar de forma compleja con perfiles
multidisciplinares), con respecto a lo que se aprende en la formación superior
(frecuentemente asociado más a la idea de procedimiento metodológicos de trabajo
grupal, de reparto de tareas para desarrollar un producto académico), generando en la
mayor parte de los casos, controversia y una difícil transferencia al mundo real
(Barraycoa y Lasaga, 2009, 2010).
Un grupo no requiere de aspectos como la sinergia, que un equipo necesita
(Clety, 2009); pero el equipo parte de un grupo. Lejos de ser realidades antagónicas,
estos términos no hacen sino complementar y proyectar su existencia, a pesar de que
estas disquisiciones en ocasiones no sean técnicamente percibidas por el estudiantado.
Formativamente se acude al término “trabajo en grupo” como la justificación de
las acciones y tareas que este ha de desarrollar, como afrontar desafíos, resolver
problemas, acomodándose este término generalmente en el vocabulario docente como
asimilado al de “trabajo en equipo”, a pesar de distinguir los docentes que este último
representa mucho más que la suma de individuos que trabajan dividiéndose la tarea en
partes para refundirl as finalmente (Gámez -Montalvo y Torres - Martín, 2012).
Paralelamente son comúnmente aceptadas en la formación superior algunas
metodologías docentes basadas en el trabajo grupal o grupos de trabajo, como revelan
los trabajos de Moreno, Quesada y Pineda (2010) y Vallejo (2011). Se recalca la idea de
necesidad en el contexto universitario, de trabajar juntos, siendo el grupo el punto de
partida de las acciones que se esperan sean desarrolladas, diseñando y produciendo
materiales que sean el culmen del trabajo realizado, pero buscando trascender la idea de
135
la suma de partes que trabajadas por cada miembro del grupo conforman finalmente un
todo (Barraycoa y Lasaga, 2009). Se pretende acercar así más a la idea solidaria de
objetivos grupales comunes por encima de los individuales, comunicándose, poniendo
en funcionamiento habilidades y aptitudes, para lograr objetivos reconocidos y
priorizados que se acerquen más a la idea de equipo, tal y como defienden Moreno,
Bajo, Moya, Maldonado y Tudela (2007).
El término equipo se define como la unión de dos o más personas que trabajan
en cooperación, creando una red de relaciones de interdependencia, estableciendo entre
ellas una sinergia y cohesión, con el propósito de trabajar para alcanzar una meta
preestablecida (Ros, 2006; Torrelles et al., 2014). Los equipos se desarrollan cuando
cad a uno de sus miembros participa en la realización de la tarea común, adaptándose a
las particularidades del contexto como condicionantes externos influyentes en su
rend im iento y eficacia (Kozlowski y Ilgen, 2006).
La interdependencia es, siguiendo a Cletty (2009), el grado en el que los
miembros de un equipo deben apoyarse los unos en los otros y tolerarse para cumplir
sus tareas de manera eficaz. Un nivel bajo de interdependencia, frecuentemente común
en la formación superior, se observa cuando el producto colectivo realizado es fruto tan
solo de la suma de producciones individuales aportadas. Una interdependencia más
secuencial permite el desarrollo de una producción grupal a partir de las tareas
individuales realizadas pero de una manera más ordenada y lineal. Un modelo más
recíproco de interdependencia produce, sin embargo, una tarea supervisada por todos
los miembros del equipo, que podría ser máxima si se producen intercambios diversos y
simultáneos entre sus miembros, discutiendo dicha tarea realizada a partir de las
aportaciones de todos, presentando una producción de carácter más multidimensional y
mejor ejecutada (Savoie y Brunet, 2000).
Los equipos son entes complejos, dinámicos y adaptativos que se asientan sobre
tres niveles de organización que hacen que el trabajo compartido sea realmente eficaz:
la organización, el equipo y la persona, siendo esta el factor más importante, puesto que
136
de ella depende la puesta a disposición del equipo de sus conocimientos, habilidades y
actitudes para adaptarse constantemente a las diversas circunstancias que suceden de
una forma eficiente, autónoma y flexible, construyéndose por tanto, la competencia que
va desarrollando la persona para trabajar en equipo (Clety, 2009; Torrelles et al., 2011).
Sundstrom, Demeuse y Futrell (1999) definen el equipo como la organización de
individuos interdependientes que comparten la responsabilidad de obtener resultados
específicos, desarrollando una tarea compartida, para el bien de su organización. Una
organización de pertenencia, en cuanto entidad que acuerda el mandato colectivo, fija
los objetivos, y estructura los recursos.
El equipo no existe en la medida en que su organización no insta legítimamente
a todos sus miembros para realizar una tarea que les atañe. La organización juega así, en
opinión de Savoie y Mèndes (1993) y de Rousseau, Aubé y Savoie (2006), un rol de
dirección, catalizador para los miembros que conforman el equipo, los instruye y los
dispone para la consecución de un objetivo. Un estudio de Livingstone y Lynch (2002)
con estudiantes universitarios reveló, tras las experiencias de trabajo grupal realizadas,
una preferencia generalizada por parte de los estudiantes por que sus docentes
participaran activamente en el proceso, ayudándoles a comprender y minimizar las
situaciones de ansiedad, frustración y falta de entusiasmo que se iban generando cuando
se ponían en marcha los procesos grupales de trabajo y surgían los conflictos
interpersonales.
Un equipo de trab aj o se define como la agrupación de dos o más individuos que
interactúan socialmente y poseen uno o más objetivos comunes, se reúnen para realizar
tareas relevantes conducentes a la consecución del objetivo, manifiestan
interdependencias con respecto al flujo de trabajo, las metas y los resultado y asumen
diferentes roles y responsabilidades, previamente pactados, a disposición de la tarea a
desarrollar para alcanzar la meta común (Hackman y Wageman, 2005; Hollenbeck et
al., 1995; Salas, Dickinson, Converse y Tannenbaum, 1992).
137
Poblete y García (2004) consideran que lo equipos están compuestos por un
número reducido de personas que desarrollan procedimientos acordados y aceptados por
todos sus miembros, asumiendo flexiblemente roles y funciones y caracterizados por la
calidez en las relaciones interpersonales, la motivación, la ayuda mutua y la confianza.
Borrell (1998) establece para el equipo, tres condiciones esenciales a darse entre
sus miembros: (1) sentir la necesidad mutua de compartir habilidades y conocimientos;
(2) reconocer la necesidad de complementariedad de perfiles; (3) ser capaz de establecer
relaciones de confianza que les permitan la delegación de responsabilidad los unos en
los otros, fragmentando el trabajo, con la garantía de que éstos cumplirán con su parte a
fin de alcanzar el objetivo común.
A partir del concepto de equipo, en el que el individuo habilita sus
conocimientos y capacidades para el fin común, se desarrolla el concepto de “trabajar
en equipo” como competencia. E n este sentido, Ros (2006) considera que se trata de un
estilo para la realización de una actividad académica o laboral, en la que el individuo
teje una red de interacciones que inspiran un nuevo espíritu y un nuevo modelo de
participación conjunta en la consecución de las tareas, fundamentadas en la confianza,
la comunicación, el apoyo mutuo, la interdependencia consciente, positiva, responsable
y activa con sus compañeros, que conlleva considerar la misió n del equipo también
como propia.
Salas y Cannon-Bowers (2001), Salas, Burke, y Cannon-Bowers (2000),
Weaver, Rosen, Salas, Baum y King (2010) describen que trabajar en equipo supone
desarrollar la capacidad para trabajar conjuntamente, cooperativamente, poniendo en
funcionamiento cuantas habilidades interpersonales y comportamientos operativos se
requieran, para realizar eficazmente las tareas. Además, requiere reconocer las
necesidades de los otros y satisfacerlas, comunicándose de forma eficaz, y
coordinándose colectivamente para la acción, inspirándose confianza unos a otros, lo
que facilitaría en gran medida tal, como establecen Rousseau et al. (2006), la creación
144
revelan que su desarrollo formativo despierta un sentido de integración y promoción de
los miembros, así como de cohesión que beneficia al equipo y al trabajo emprendido.
Johnson y Johnson (1999) proponen varios aspectos pedagógicos para orientar y
reforzar eficazmente las experiencias prácticas de trabajo grupal y favorecer estos cinco
co mponentes: impulsando la interdependencia positiva para alcanzar el sentido
colectivo de equipo, educando en la fuerza del “nosotros” frente al “yo”, promoviendo
la interacción promotora, favoreciendo entre los miembros del equipo la ayuda mutua
en situaciones de dificultad y reforzando en positivo, el trabajo realizado por los
compañeros.
Pero estos componentes llevan aparejados ciertos mecanismos de coordinación
(Salas et al., 2005) (figura 3.10) necesarios para la interacción entre ellos en la acción;
aseguran que los cinco componentes se desarrollen y que la información necesaria se
comparta con los miembros del equipo durante el proceso; estos mecanismos son: (A)
los modelos mentales compartidos ( shared mental models ), (B) la confianza mutua
( mutual trust ), y (C) y la comunicación interconectada ( closed-loop communication ).
Figura 3. 10 . Mecanismos de coordinación de los big five (Salas et al., 2005)
Componentes,!
big)five ,!del!
Trabajo!ene!
quipo!
A.!Modelos!
mentales!
compartidos!
B.!Confianza!mutua!
C.!Comunicación!
interconectada!
145
Poseer (A) un mismo modelo mental en el equipo requiere por parte de sus
miembros lograr establecer un entendimiento y una comprensión compartida de los
objetivos del equipo y las tareas individuales de cada uno de sus miembros. Permite
identificar la meta a alcanzar y priorizarla, organizar y codificar la información,
administrar los patrones de respuesta para gestionar las acciones que se ponen en
marcha, ayudar en caso de sobrecarga de trabajo y hacer el seguimiento compartido de
su rendimiento. Sobre ello, los estudios de Mas, París y Torrelles (2016) con
estudiantes de EF en CAFyD revelan que algunas dimensiones competenciales del
trabajo en equipo como “actuar siguiendo los objetivos, creando sinergias dentro del
equipo” y “realizar las tareas dentro del plan establecido, ajustándolas cuando es
necesario”, son dimensiones reconocidas en las experiencias de trabajo grupal
realizadas, generadoras de discrepancias y tensiones, lo que muestra las dificultades
para lograr poseer un mismo modelo mental de equipo.
Para Weber (2002) los equipos cuyo clima interno es de (B) confianza mutua
entre sus miembros, descubrirán cómo su proceso de trabajo en equipo podrá alcanzar
mayores cotas de éxito, debido fundamentalmente a la protección de los derechos e
intereses de todos los miembros del equipo en pro de su mejor participación. Para
Bandow (2001) (consultado en Salas et al., 2005) sin suficiente confianza, los miembros
del equipo gastarán tiempo y energía para protegerse, controlarse e inspeccionarse unos
a otros, en lugar de colaborar para proporcionar ideas para abordar las metas comunes.
Además, la confianza también está presente en el uso y validación de la información
que hacen los miembros del equipo, de forma que si estos no sienten que se valoran sus
aportaciones o que la información que proporcionan no es usada de forma apropiada,
seguramente disminuya su disposición a continuar compartiendo información
disminuyendo su confianza intragrupal.
El intercambio de información que se establece mediante la (C) comunicación
entre los miembros del equipo se convierte en un hecho crucial, sobre todo a medida en
que se abordan objetivos en situaciones complejas, ya que no solo se administra la
información entre los miembros del equipo para el desarrollo de la tarea, sino también
facilita la actualización continua del modelo mental compartido de este. Pero, es posible
146
encontrar déficits comunicativos entre los miembros del equipo en conexión con los
conflictos interpersonales surgidos, la inadecuada interpretación de los mensajes o el
estrés del entorno, que hace que los miembros del equipo se centren exclusivamente en
el desarrollo de sus tareas. Estos aspectos requieren de la necesidad de establecer un
modelo de comunicación que conecte a todos los miembros del equipo (Díaz-Granados
y Salas, 2008).
Para León, Felipe, Iglesias y Marugán (2014) y Rico, Sánchez-Manzanares, Gil,
Alcover y Tabernero (2011), la comunicación en el seno del equipo se relaciona
directamente con la percepción de sus miembros de responsabilidad e interdependencia
entre ellos para el desarrollo de los objetivos, las tareas que les unen y las funciones que
asumen para su consecución, ayudando a la coordinación entre sus miembros y siendo
fuente de conflicto cuando no se desarrolla de forma asertiva (Del Canto et al., 2009).
Todos estos componentes de lo que técnicamente supone trabajar en equipo,
toman sentido si se plantean formativamente de manera práctica y cercana a la función
docente, de forma que se garantice a partir de la acción la reflexión sobre su
planteamiento complejo, su efectividad para la resolución de problemas, y por ende su
valor en alza para la transferencia al ámbito profesional (Gámez y Torres, 2012; Sáiz y
Gómez, 2011; Torrelles et al., 2011).
Esto requiere de un modelo formativo que de manera efectiva consiga vincular
ámbito académico con ámbito profesional, para significar dicha transferencia, a fin de
que el trabajo en equipo experimentado y desarrollado en la formación inicial se
acerque al trabajo en equipo profesional (Perrenoud, 2013). En este contexto se pone en
marcha en los claustros docentes, en la formación de equipos interdisciplinares para
resolver problemas pedagógicos, diseñar y desarrollar proyectos, colaborar con otros
docentes de otros centros, así como establecer y afianzar relaciones internacionales
mediante proyectos compartidos.
147
3.3.2.1.4 Presencia del desarrollo de la competencia para el trabajo en equipo en la
formación inicial del profesorado de Educación Física
En el ámbito deportivo, la cooperación para el trabajo en equipo, como aspecto
del desarrollo psicosocial de los deportistas, adquiere cada vez mayor importancia para
la consecución de los objetivos de participación en los equipos. También para la
transferencia de tales capacidades a otros ámbitos como el de la escuela, el instituto o la
universidad, surgiendo allí cooperación y práctica deportiva como un tándem necesario
para la formación integral del individuo y siendo estos escenarios formativos lugares
óptimos para su experimentación y desarrollo (Ruiz y Cabrera, 2004).
También, el área de EF se posiciona como un escenario formativo desde el que
abordar tales capacidades, no solo desde la participación motriz, sino desde los vínculos
e interrelaciones nacientes en dichas prácticas, que sin duda enriquecen las experiencias
y las vivencias de equipo, proyectando y maximizando los valores que emanan de ellas
(Devís, 1996), como preocuparse por los comp añeros (López -Pastor, Monjas y Pérez -
Brunicardi, 2003) o participar en grupos heterogéneos (Monjas, Ponce y Gea, 2015).
Además, en el contexto docente se muestra cada vez más preocupación porque
FIPEF desarrolle iniciativas y prácticas formativas para que los estudiantes adquieran la
competencia para la cooperación, como la base sobre la que apoyar la competencia para
el trabajo en equipo y poder realizar mejor una transferencia al mundo profesional,
mucho más real y acorde a sus expectativas (Perrenoud, 2013). Por ello, dentro del
contexto universitario, en los estándares europeos propuestos por Kudlá č ek y Klavina
(2010), se establece la necesaria preparación en la formación del profesorado de EF de
la competencia para el trabajo en equipo, a fin de poder transferir las capacidades
adquiridas al ejercicio profesional donde se requiera, especialmente en escenarios de
diversidad, la colaboración con diversos profesionales del entorno.
En el contexto español, el Libro Blanco del título CAFyD (ANECA, 2005b) y el
Libro Blanco del título MEPEF (2005a), establecen la formación a través de las diversas
148
disciplinas que conforman los títulos de la competencia para trabajar en equipo,
mostrando en ambos casos además, la enorme importancia que dan los académicos y
profesionales a esta competencia, cobrando por ello el sentido su presencia en la
formación para los profesionales del sector.
Así se recoge la formación de esta competencia en los requisitos para la
verificación de los títulos universitarios oficiales, que habilitan para el ejercicio de la
profesión de Maestro en Educación Primaria (Orden ECI/3857/2007), a fin de poder
promover el trabajo cooperativo entre su futuro alumnado, así como poder diseñar,
planificar y evaluar en colaboración con otros docentes y profesionales del centro.
También en la Resolución de septiembre de 2 018 del Consejo de Universidades, por la
que se establecen recomendaciones para la propuesta por las universidades de memorias
de verificación del título oficial de Grado CAFyD, cobra importancia la formación de
esta competencia a fin de poder ser capaz el futuro profesional, de desarrollar un trabajo
multidisciplinar en las ocupaciones de su sector profesional.
Esta formación para el profesorado de EF, que se viene realizando en torno al
desarrollo de esta competencia, es reconocida en los trabajos de Fuentes-Abeledo,
González-Sanmamend y Raposo-Rivas (2008), Gutiérrez et al. (2018) y Martín y Puig
(2007), integrando en las experiencias cursadas la formación de habilidades
relacionadas con la interacción personal. También estableciendo relaciones de
confianza, construyendo las normas de convivencia y compartiendo responsabilidades.
De la misma manera discrepando de los puntos de vista, aprendiendo a cambiar de
posición a partir de las evidencias presentadas por los compañeros, afrontando
constructivamente los conflictos, no perdiendo de vista los objetivos comunes,
compartiendo conocimientos y recurso s y reflexionando conjuntamente sobre los
procesos desarrollados, los resultados obtenidos y las implicaciones personales a partir
de las tareas realizadas para el fin común.
No obstante, a pesar de los beneficios, Asún, Rapún y Romero (2019)
encontraron en la percepción de sus estudiantes tras la experiencia que recientemente
149
realizaron, apreciaciones de tendencia negativa centradas en la complejidad de la propia
acción de trabajar en grupo, de la organización interna y de la diversidad de perfiles que
integran los grupos con múltiples personalidades, estilos de liderazgo y asunción de
responsabilidades, así como de la dificultad en ocasiones de sobrellevar climas de
trabajo negativos y de tensión. No obstante, reconocieron conflictos interpersonales
sobre los que se implicaron, siendo tolerantes y negociadores para alcanzar acuerdos,
contribuyendo así en su resolución, aunque en este sentido, reclamaban mayor
supervisión y apoyo del profesorado, asumiendo un rol de acompañante y guía del
proceso (Álvarez, 2011; Tardif, 2006).
Para Fraile (2008), las experiencias de trabajo en equipo realizadas con
estudiantes de EF en contextos de formación superior favorecieron aspectos como la
comunicación intragrupal, reconociéndose como aspecto esencial en la práctica docente
real que ayuda en las relaciones interpersonales mantenidas y en la resolución de
conflictos y tensiones. También favorecieron la necesidad de poner en práctica
habilidades prosociales como la ayuda mutua y otras como la tolerancia, la escucha, la
negociación y el consenso.
Además, incrementaron la tendencia cooperativa frente a la competitiva e
individualista en la realización de las tareas, desarrollando no solo la responsabilidad
individual para la consecución de la tarea asignada, sino también la responsabilidad
grupal para con la consecución de las tareas de los compañeros, aprendiendo todos de
todo y no solo cada uno de su parte. Para Benito y Cruz (2005) la esencia del desarrollo
de la competencia para trabajar en equipo radica en que los estudiantes, cuando trabajen
juntos para completar una tarea, tomen conciencia de la necesidad de preocuparse tanto
por su aprendizaje como por el de sus compañeros.
150
3.3.2.1.5 Metodologías que facilitan la adquisición y desarrollo de la competencia para
el trabajo en equipo
En el Proyecto Tuning se reconoce que las metodologías activas empleadas en la
formación superior influyen con cierto éxito en el aprendizaje y de forma específica y
directa, en la manera de adquirir y desarrollar las competencias. Siguiendo a
Barriopedro, López de Subijana, Gómez y Rivero (2016), las metodologías activas que
parece mejor conectan con el desarrollo de la competencia para el trabajo en equipo son
el TG , que en los últimos años ha evolucionado hacia el AC, sin perjuicio de otras que
encierran un estilo metodológico también de tendencia cooperativa como el aprendizaje
colaborativo, el ABP o la realización de supuestos y simulaciones prácticas (Santos-
Rego, Lorenzo-Moledo y Priegue Caamaño, 2009). En cualquier caso se requiere, por
parte de los docentes, superar los modelos de enseñanza más tradicionales, para optar
por un estilo pedagógico y un perfil docente más guía, orientador y dinamizador de las
actividades grupales dispuestas para sus estudiantes (Fraile, 2008).
Fernández-Río (2014), Fernández-Río y Méndez-Jiménez (2016) defienden el
AC como el modelo de enseñanza y de aprendizaje desde el que los estudiantes actúan
como co-aprendices potenciando la interacción e interdependencia positiva de metas lo
que facilita el desarrollo de aprender a trabajar en equipo. Pero observan en la
hibridación de modelos pedagógicos la consecución de mayor alcance de los mismos,
proponiendo por ejemplo por su potencialidad en conjunto algunos como el
AC+Educación Deportiva; AC+ Modelo de responsabilidad personal y social (Hellison,
1995); AC+Modelo Comprensivo de Iniciación Deportiva; AC+Modelo de Educación-
Aventura.
El TG ha tomado posición en el EEES como una estrategia metodológica básica
para la adquisición de habilidades sociales, destrezas de cooperación, de ayuda y de
interacción, tal y como describen Molina, Quesada y Pineda (2010). En el Informe
Reflex (ANECA, 2007) se mostraron correlaciones positivas entre el TG y la
contribución de este al desarrollo de la competencia para el trabajo en equipo. Resulta
151
importante para la formación de los estudiantes, porque su dinámica básica de
funcionamiento ya se encuentra en cierta medida dispuesta en un proceder similar en el
entorno laboral (Vallejo y Molina, 2011). Pero, lejos de ser entendida esta como una
mera agrupación de personas, más bien se concibe el TG como una forma de trabajar
juntos y colaborar para la consecución de un objetivo, mediante la realización de unas
tareas, tomando decisiones y resolviendo problemas, primando más los objetivos del
grupo que la suma individual de la aportación de cada uno de los miembros (Moreno et
al., 2007).
El TG se ha convertido en una importante tendencia en educación superior
promovido por los educadores por sus beneficios pedagógicos, como el aumento de la
motivación en los estudiantes, el intercambio de conocimiento y la creencia de que la
solución creativa a numerosos pr oblemas complejos requiere de las aportaciones ad hoc
de varios individuos (Barfield, 2003; Johnson y Johnson, 2006; McConnell, 2005). En
este sentido, el TG se fundamenta en el enfoque constructivista del aprendizaje. E l
alumnado construye este aprendizaje asumiendo un rol activo en el mismo, en un
escenario de interacción, intercambio de ideas y de conocimientos con el resto de
componentes del grupo de pertenencia (Escolano-Pérez et al., 2012).
Pero durante la participación en los TG surgen múltiples di ficultades (Burdett,
2007) que devienen en ambientes tensionados desde el punto de vista emocional, ya que
tal participación supone mucho más que la disposición del mero saber de cada miembro
del grupo sobre un tema determinado. Tales situaciones críticas en ocasiones ponen en
peligro la tarea a desarrollar y la efectividad de la sinergia grupal, tal y como establecen
Del Canto et al. (2009), Jhen y Mannix (2001), Kerr y Brum (1983), Putnam (1997),
Sh eingold, Hawkins y Char (1984) y Velázquez (2013) y que condensamos en cinco
dimensiones en la tabla 3.11.
152
Tabla 3. 11
Problemas críticos surgidos durante el desarrollo de trabajos grupales
P roblemas críticos prese ntes e n los TG
- Dife ren ci as resp ect o de las capac ida des indiv iduales de los miem bros del grup o y los
recursos pro pios a aporta r para su cons ecución: si éstos p resentan dife rencias destaca bles
en los cono cimientos, habilidades, capacidades o recursos propios p ara llevar a cabo el
trabajo , p odría sur gir el efecto polizón, poniéndose en riesgo la efectividad del equipo,
pues unos asumirán naturalmente más carga de trabajo que otros, siendo los que menos
asumen, beneficiarios tam bién d e los logros grupales, desequilibrando así la sinergia de
fuerzas internas del equ ip o.
- Desequi li br io en las funcio nes de los roles a desempe ñar para abord ar el trab aj o, pues
en clave de capacidades, es p osible que los m iembros del grupo m ás capacitados se
reserven fun ciones superiores d e toma de decision es, d e organización d e recurso s, d e
liderazg o, o de creació n e invenc ión, frente a aq uellos, por el co ntrario, que as umen
funciones m enores, mecán icas, no disponiendo de oportunidades para exponer su sentir.
- Abandono te mpra no de la reali za ci ón de l t ra baj o, ante las di scr epa nci as entre los
miemb ro s del grupo , el deseq ui li br io de funci on es, o las dif ic ult ad es par a hacer
converger la diversidad de capacidades, g enerando renuncias y volatilizando la cohesión
grupal.
- Pugna para hacer prev alecer los crit eri os, ide as, proce dimient os, estrategias de unos
miemb ro s del grup o fren te a otro s, gener and o un bucl e de auto des tr ucc ió n a par ti r de la
gestión del confl icto.
- Falta de comunicaci ón para abordar las diferenc ias y discr epancia s como consecuenci a
de los interes es, obj etivos disti nto s.
Otros aspectos tensores del clima de trabajo grupal, y por tanto potencialmente
generadores de conflicto, surgen en los grupos por el absentismo de algunos miembros a
las reuniones de trabajo (Burdett, 2007), la injerencia de algunos de sus miembros en la
tarea de los otros, sintiéndose invadidos o reprobados que no supervisados y
respaldados (Salas et al., 2005). También surgen tensiones cuando no existe el
seguimiento del rendimiento en la realización de la tarea y algunos miembros no
desarrollan su trabajo, provocando un efecto polizón que intoxica las relaciones
personales y la eficacia del TG, beneficiándose unos del esfuerzo de los otros,
aportando mucho menos (Kerr y Bruun, 1983; Slavin, 2014). Esta conflictividad
provoca en numerosas ocasiones una queja generalizada y muestras de poco entusiasmo
por repetir experiencias similares, frustración, estafa y preferencia por el trabajo
individual (Gámez y Torres, 2012; McConnell, 2005).
153
Aguilera (2018), en s u trabajo con estudiantes de magisterio, muestra las
dificultades experimentadas para abordar las tareas encomendadas en las asignaturas
cursadas desde un planteamiento de TG , a partir del esfuerzo desigual que los miembros
del equipo aplican al desarrollo de dichas tareas y el número excesivo y poco
heterogéneo de los grupos creados. Otras experiencias de trabajo en equipo en el ámbito
de la formación del profesorado de EF (Fraile, 2008; Juez, Julián y Fraile, 2009)
describen situaciones de conflicto que derivan en el alumnado hacia una tendencia hacia
el individualismo, la competitividad, la insuficiencia comunicativa o la ausencia de
habilidades para manejarse en situación.
Se plantea por ello el AC como una metodología activa que estructura el trabajo
grupal con el objetivo de minimizar dichos problemas, presentando importantes ventajas
formativas para desarrollar la competencia para el trabajo en equipo, facilitando que los
estudiantes aprendan que las tareas no son el fin sino el medio. Permite también que
alcancen las metas académicas y soc iales compartidas e interaccionen unos con otros en
grupos reducidos y heterogéneos a fin de lograr un cambio en su comportamiento y en
la forma de relacionarse. Además promueve la preocupación responsable de unos por
otros, movilizando para ello diversa s habilidades y actitudes y valorando finalmente
(autoevaluación grupal) la calidad del proceso y el trabajo realizado (Velázquez, 2013 ;
2015).
Johnson y Johnson (1999) condicionan la eficacia del AC , tal y como lo hacen
Salas et al. (2005) en relación al trabajo en equipo, a ciertos aspectos (coincidentes),
como la interdependencia positiva entre los miembros de los grupos comprendiendo que
su disposición y trabajo beneficia a todos sus compañeros, la interacción promotora y
comportamiento de respaldo y apoyo, el ejercicio efectivo de la responsabilidad
individual, las habilidades en las relaciones interpersonales y el procesamiento grupal,
autoevaluación grupal o seguimiento mutuo de las tareas. Por ello, para desarrollar el
trabajo en equipo en la formación superior, tiene sentido promover actividades
formativas que contengan los cinco componentes presentados por los autores
mencionados. De esta forma, se intenta promover no solamente el desarrollo de la tarea
de forma eficaz sino garantizando que el trabajo en quipo desarrollado consiga
256
Se presenta a continuación el estudio de las competencias de tipo instrumental
atendiendo a la variable factor “género”.
6.1.1 Conocer cómo influye el “género” a la hora de considerar la ayuda formativa
recibida durante la formación, para el desarrollo de las competencias
instrumentales.
Análisis descriptivo y comparativo atendiendo al “género”
En relación al género, hombre y mujer, se presentan a continuación en la tabla
6.6, los estadísticos descriptivos para MB1 (competencias instrumentales).
Tabla 6. 6
Valores de la variable MB1 en relación a la variable factor "género"
Géne ro
N
× (MB 1)
𝝈
Error tí pic o
Hombre
685
2,09
,715
0,27
Muj er
461
2,06
,694
0,32
Tanto para los estudiantes hombres como para las mujeres, las materias cursadas
han ayudado medianamente al desarrollo del conjunto de las competetencias
instrumentales a lo largo de su formación, aunque son los hombres en los que se
observa un promedio mínimamente mayor ( × =2,09) comparativamente; para las
mujeres, se aprecia una valoración media al respecto sensiblemente inferior ( × =2,06),
aunque es en ellas donde s e aprecia un grado de desacuerdo en las respuestas menos
elevado ( 𝜎 =0,694). En la figura 6.2, se observa esta sensible diferencia y su relación
con el promedio general percibido por todos los estudiantes con respecto al bloque 1
[ × (B1)=2,08]:
257
Figura 6. 2 . Percepción media de los estudiantes hombres y mujeres en relación al
grado de ayuda formativa recibida para el desarrollo de MB1
Para conocer la diferencia entre hombres y mujeres en relación a los promedios
obtenidos en este sentido para MB1, se aplicó la prueba U de Mann - Whitney con objeto
de verificar si las diferencias de medias eran estadísticamente signficativas. Como se
aprecia, la prueba muestra un nivel de significación de 0,495 (0,495>0,05), lo que
refuerza la hipótesis nula, es decir reconocer que no existen diferencias estadísticamente
significativas entre el grado de ayuda formativa recibida para el desarrollo de MB1,
respecto del género (tabla 6.7).
Tabla 6. 7
Diferencias en la percepción de los estudiantes hombres y mujeres en relación a MB1
Hombre s
Muj er es
MB1. Com pe te nc i as In st rumen t al e s
×
×
P
2,09
2,06
0,495
Específicamente en relación a las dos competencias con menos promedio
obtenido integradas en B1 y objeto de estudio, P1.28 y P1.29, se presentan a
continuación sus correspondientes estadísticos descriptivos (tabla 6.8) atendiendo al
género.
2,09! 2,06! 2,08!
0!
0,5!
1!
1,5!
2!
2,5!
3!
3,5!
4!
HOMBRE! MUJER! Media!(MB1)!
258
Tabla 6. 8
Valores de promedio obtenidos para P1.29 y P1.28 en relación a la variable factor
"género"
Géne ro
N
×
𝝈
Error
típico
1.29. - Grado d e a yud a e n el de sar ro llo
de la competencia doce nte:
c onocimientos de infor mática re lativos
al ámbito de est udio
H ombre
685
1,82
1,064
0,041
M ujer
459
1,68
1,036
0,048
1.28. - Grado d e a yud a e n el de sar ro llo
de la competencia doce nte:
c onocimientos de una l engua extr anjera
H ombre
680
1,21
1,126
0,043
M ujer
458
1,27
1,091
0,051
Se establece a continuación, ordenadamente y de forma gráfica (figura 6.3), los
promedios obtenidos para los dos ítems seleccionados de B1, considerando el “género”.
Figura 6. 3. Representación gráfica de las medias de tendencia central de P1.29 y P1.28,
integradas en B1, considerando la variable factor "género"
1,82!
1,21!
1,68!
1,27!
0,00!
0,50!
1,00!
1,50!
2,00!
2,50!
3,00!
3,50!
4,00!
1.29.-!Conocimientos!de!informática!relativos!
al!ámbito!de!la!EF!
1.28.-!Conocimiento!de!una!lengua!extranjera!
HOMBRE! MUJER!
259
Se observa específicamente para P1.29 Conocimientos de informática
relativos al ámbito de estudio , que la valoración sobre la ayuda formativa recibida es
considerada en ambos grupos como moderada-baja, siendo la percepción de los
hombres ( × =1,82) sensiblemente mayor que la de las mujeres ( × =1,68).
Igualmente el análisis de la desviación típica en ambos grupos revela una muy
elevada dispersión en las respuestas ( 𝜎 =1,064 para los hombres y 𝜎 =1,033 en el caso de
las mujeres).
A fin de establecer si el género resultaba estadísticamente significativo en
relación a la percepción de la ayuda recibida para el desarrollo de P1.29, se aplicó
nuevamente la prueba U de Mann - Witney (tabla 6.9). El resultado obtenido evidencia la
existencia de una diferencia estadísticamente significativa al respecto (0,042<0,05).
Estos valores permiten validar la hipótesis alterna y la diferencia estadísticamente
significativa, a partir de la diferencia de género, permitiendo estimar que, reconociendo
las diferencias entre las medias de ambos grupos, es la de los hombres la que está
diferencialmente por encima de las mujeres; por lo tanto, la variable género masculino
influye en la percepción del grado de ayuda formativa recibida para el desarrollo de
P1.29.
Tabla 6. 9
Diferencias en la percepción de los estudiantes hombres y mujeres sobre P1.29
Hombre s
Muj er es
1.29 .- Grad o de ayu da en el d esa rr o llo de la
competencia docente: c onocimient os de i nformática
relativos al ámb ito de estudio
×
×
P
1,82
1,68
0,042
Este aspecto se ve reforzado, desde el estudio cualitativo, con una mayor
presencia de códigos explicativos de los datos procedentes de los GD realizados para el
caso de los estudiantes hombres. Se presenta a continuación la comparativa de presencia
de códigos en los hombres y en las mujeres, a fin de apreciar mejor la diferencia (tabla
6.10).
260
Tabla 6. 10
Estudio comparativo entre estudiantes hombres y mujeres sobre los códigos que
explican el funcionamiento de la formación recibida para el desarrollo de P1.29
H ombres
M ujeres
Códig o
Enrai zamient o
Códig o
Enrai zamient o
Demand a de mayor
especialización
10
Apps e spe ci al iza das
aprendidas
5
App esp eci al iz ada s
aprendidas
8
Apps ya co noc ida s
1
App ya con oci das
8
Refue rzo manejo A pps
básicas
1
Apre ndi zaj e de la s Apps
4
Refue rzo ma ne jo Ap ps
básicas
2
Se aprecia para el grupo de hombres una presencia de todos los códigos
establecidos para el análisis del fenómeno; sin embargo, en las mujeres se observa la
presencia de tres de los cinco dispuestos y menor número de evidencias. Para conocer
mejor el significado de cada uno de los códigos en el contexto de cada grupo, se
presenta una comparativa de redes semánticas a fin de interpretar y explicar la ayuda
formativa recibida para el desarrollo de P1.29; para ello, se indagó sobre las relaciones
entre los códigos, entre las citas y entre ambos.
Para el caso de las estudiantes mujeres (figura 6.4), a partir de la red semántica
resultante del estudio relacional de citas y códigos, se muestra que la formación cursada
dispone una serie de conocimientos de informática básicos y App ya conocidas que se
repiten durante el proceso formativo; trabajar su contenido sirve en todo caso para
reforzar su manejo .
Grupo Muj er es (5 :3 5)
En la as ignat ura de TICs lo que hici mos f ue r epet ir lo que sabíamos de antes.
261
Grupo Muj er es (5 :3 6)
En la asi gnatu ra de matemát ica s sí que hemos realiza do algu na práct ica con el
programa Excel aunque no r elacionada con su aplicaci ón a nues tro ámbit o de l a EF.
Figura 6. 4. Red semántica del grupo de mujeres que explica las experiencias
formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P.129
No obstante en la formación recibida se reconoce haber aprendido el manejo de
algunas Apps especializadas , pero sin relacionarse directamente con la aplicación al
ámbito de la EF, aunque susceptibles de ser aplicadas a este mismo (creación de
webquest , cazatesoros).
Grupo Muj er es (5 :3 7)
En la signatur a TICs aprendi mos a crear una página web propia de una materi a, por
ejemplo yo la hice sobre ciencias sociales y pienso que sí se podría llevar a cabo una
página web par a tra bajar l os conte nidos de EF.
Para el grupo de estudiantes hombres, se observa mayor presencia de códigos en
su discurso, junto con un número mayor de evidencias argumentativas que los
car acterizan y dimensionan (figura 6.5).
262
Figura 6. 5 . Red semántica del grupo de hombres que explica las experiencias
formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.29
Se considera inicialmente que durante la formación cursada no se ha enseñado
nada nuevo o, en el mejor de los casos, la formación t ecnológica recibida ya se
conocía . Se insiste en la idea de que ya se partía de un conocimiento tecnológico
general, que supera las alternativas formativas enseñadas. Por tanto, lo más básico al
respecto parece que ya se poseía.
Grupo Ho mbre s (5: 66)
No n os han e nse ñado na da nue vo a lo l ar go de to da la c arr er a.
Grupo Ho mbre s (3: 132 )
En el manejo y contr ol de las TIC´s casi se t ienen que pone r los alum nos a da r clase a
los prof esores.
Este aspecto se relaciona con una percepción de la formación recibida cuyo fin,
en todo caso, es reforzar los conocimientos tecnológicos que ya se disponen ( refuerzo
manejo Apps básicas), fundamentalmente instrumentales y básicos (creadores de
presentaciones visuales, programas de edición de audio).
263
Grupo Ho mbre s (5: 63)
En cua nto al uso de apl icac iones que si rvan para el día a día […] el res to, son
refuerzos de po wer poin t, refuerzos en el m anejo d el audaci ty para pon er mú sica e n el
aula .
No obstante, esta realidad también convive con el reconocimiento de haber
aprendido el uso de algunas Apps especializadas ( geocaching, wikiloc ) no
específicamente educativas aunque aplicables a la docencia en general y, en ci erta
medida, a la EF en particular.
Grupo Ho mbre s (5: 32)
Algu nas aplic aci one s que pueden ser util i zada s para traba jar con niños en educa ci ón
física esco lar com o es el ca so de las aprendidas en la asignatura de educación física en
el medio natural: geocaching, wikiloc.
Grupo Ho mbre s (5: 70)
Para la educación físi ca si tu llevas una programació n sobre senderi smo o de
orientaci ón sí las puedes utili zar, pero aun siendo aplic ables a l a enseñanza no son
creadas específicamente para la educación, ya que pueden ir des tinadas a cualq uier
otro ámbit o .
Las herramientas aprendidas durante la formación se reconocen que lo fueron
mediante un sistema de descubrimiento y exploración libre. Además se observa en el
Practicum y en la figura del tutor del centro, que se hace un uso educativo diario de las
herramientas tecnológicas, siendo este espacio también utilizado para el descubrimiento,
uso, manejo, observación y comprobación de sus posibilidades pedagógicas.
264
Grupo Ho mbre s (5: 65)
Es un apren dizaj e algo basado en el descubr imient o, ya que se nos da una serie de
pinceladas y después con el profesor vas manejando e investigando sus posibilidades,
aplicándolo en las actividades en el medio natu ral o creando algo nuevo desde ellas.
Grupo Ho mbre s (5: 34)
Yo el con ta ct o que he teni do fu e en el Pra ct ic um 1 donde una pro fes or a usaba una
aplicación en donde se registraban y analizaban no tas en relación a la evolución del
alumno… por ejemplo si ha subid o tantos puntos o ha bajado tantos otros en tal o cual
momen to; ta mbié n con ta bi li za da la s fa lt as de asi s te nci a… era rea lme nt e bue na la
aplicación… eso para un análi sis de datos sobre el al umnado puede servirte muy bien.
El grupo de estudiantes hombres, en relación a la formación cursada, demandan
aprender Apps más especializadas en el ámbito educativo (ya que lo que se conoce
tecnológicamente es demasiado básico). Son consideradas como necesarias, pudiendo
poder seleccionar aquellas que mejor les permita motivar y hacer más atractivos los
contenidos a su futuro alumnado; conociéndolas demandan su uso y aplicabilidad.
Grupo Ho mbre s (3: 13)
Consi der o que serí a necesar io enseña rnos herramie nta s docente s, ya que habrá
programas y c iertas cosas que desconozcamos.
Grupo Ho mbre s (3: 15)
Yo cr eo qu e en esa compe te nci a en lo q ue n os deberían formar, como habéis dicho, no
es en cóm o utilizar las, nosotros sabemos y los que vienen por detrás m ás todavía, sino
en cómo enseñarnos el filtro a la hora de buscar recursos que a los alumnos se les haga
atractivos por el tema de l as TIC´s, pero que sean de c alidad.
265
La competencia P1.28. Conocimiento de una LE es la que recibe una
valoración media más baja de las competencias instrumentales. Es mínimo y común
para hombres y mujeres el reconocimiento sobre la ayuda recibida para su desarrollo,
si endo en las mujeres algo superior la valoración al respecto que en los hombres
( × =1,27 y × =1,21). En ambos grupos se observa una elevada dispersión en las
respuestas, apreciable en valores de desviación típica excesivamente elevados y que
oscilan entre 1,091 y 1,126.
Se aplicó la prueba U de Mann - Whitney a fin de conocer la posible existencia de
diferencias estadísticamente significativas entre los grupos para P1.28 (tabla 6.11). El
resultado obtenido permite afianzar la hipótesis nula y reconocer que no existen
diferencias estadísticamente significativas para esta variable en relación al género;
siendo las diferencias que se aprecian, en todo caso, no relacionadas con este factor
(0,234>0,05).
Tabla 6. 11
Diferencias en la percepción de los estudiantes hombres y mujeres sobre P1.28
H ombres
M ujeres
1.28 .- Grad o de ayu da en el d esa rr o llo de la
competencia docente: c onocimient o de una lengua
extranjera
×
×
P
1,21
1,27
0,234
La ausencia de diferencias significativas también se aprecia tras analizar los
datos cualitativos procedentes de los GD; no obstante se observan matices que si bien
no hacen dif erir sustancialmente su percepción, sí lo matizan en mayor detalle
caracterizando particularmente dicha percepción en ambos grupos (tabla 6.12).
272
Se aplicó la prueba U de Mann-Whitney para verificar si las diferencias entre el
tipo de estudios de EF cursados en relación a los promedios obtenidos para MB1 son o
no estadísticamente significativas (tabla 6.14).
Tabla 6. 14
Diferencias en la percepción de los estudiantes MEPEF y CAFyD en relación a MB1
MEPE F
CAFyD
MB1. Com pe te nc i as In st rumen t al e s
×
×
P
2,12
1,99
0,004
Según se recoge anteriormente, la prueba muestra un nivel de significación de
0,004 (0,004<0,05), lo que indica que ha de ser aceptada la hipótesis alterna; es decir,
reconocer que sí se encuentran diferencias estadísticamente significativas entre el grado
de ayuda formativa recibida para el desarrollo de MB1, en relación al tipo de estudios
cursados, en favor de los estudiantes MEPEF, quienes presentan una valoración media
superior ( × =2,12) a la d e los estudiantes CAF yD ( × =1,99). Por tanto, en la percepción
de los estudiantes, la ayuda recibida a partir de las materias cursadas en el grado
MEPEF, fue mayor que la recibida en el grado CAFyD, aunque reconociendo en ambos
grupos como “medianamente” el grado de ayuda recibida para el desarrollo de MB1.
De la misma manera, en este caso atendiendo a la titulación cursada, se
presentan a continuación los correspondientes estadísticos descriptivos de las dos
competencias sele ccionadas de B1 en relación a la perpceción sobre la ayuda formativa
recibida para su desarrollo (tabla 6.15) : P1.29 conocimientos de informática relativos al
ámbito de estudio y P1.28 conocimiento de una LE.
273
Tabla 6. 15
Valores de promedio obtenidos para P1.29 y P1.28 en relación a la variable factor
"tipo de estudios de EF" cursados
Titul aci ón
N
×
𝝈
Error tí pic o
1.29. - Grado d e a yud a e n el de sar ro llo
de la competencia doce nte:
c onocimientos de infor mática re lativos
al ámbito de estudio
MEPE F
783
1,80
1,097
0,039
CAFyD
372
1,71
,956
0,05
1.28. - Grado d e a yud a e n el de sar ro ll o
de la competencia doc ente:
c onocimientos de una l engua
extranjera
MEPE F
777
1,38
1,126
0,04
CAFyD
371
0,93
1,009
0,052
Se establece a continuación ordenadamente (de mayores a menores
valoraciones) y de forma gráfica (figura 6.9), los promedios obtenidos para cada una de
las preguntas que conforman B1, considerando el Tipo de estudios de Educación Física
cursados.
Figura 6. 9. Representación gráfica de las medias de tendencia central de P1.29 y P1.28,
integradas en B1, considerando la variable factor "tipo de estudios de EF" cursados
Como se aprecia, los estudiantes del grupo MEPEF obtienen valoraciones de
promedio superiores a los estudiantes CAFyD en relación a la ayuda formativa recibida
para el desarrollo de P1.29 conocimientos de informática relativos al ámbito de
1,80!
1,38!
1,71!
0,93!
0,00!
0,50!
1,00!
1,50!
2,00!
2,50!
3,00!
3,50!
4,00!
1.29.-!Conocimientos!de!informática!relativos!al!
ámbito!de!estudio!
1.28.-!Conocimiento!de!una!lengua!extranjera!
MEPEF! CAFyD!
274
estudio a partir de las materias cursadas ( × =1,80 de los primeros frente a × =1,71 en los
segundos), aunque el grado de ayuda recibida en ambos casos es considerada como
moderada; además para los primeros (MEPEF) el desacuerdo en las respuestas es
significativamente elevado expresado en un valor de 𝜎 =1,097.
A fin de establecer si el hecho de cursar una u otra titulación resultaba
estadísticamente s ignificativo en relación a la percepción de la ayuda formativa recibida
para el desarrollo de P1.29, se aplicó la prueba U de Mann-Witney cuyo resultado
(0,135>0,05) afianza la hipótesis nula y, por tanto, no se evidencian diferencias
estadísticamente significativas entre las medias obtenidas, a partir de las dos titulaciones
de EF cursadas (tabla 6.16).
Tabla 6. 16
Diferencias en la percepción de los estudiantes MEPEF y CAFyD sobre P1.29
MEPE F
CAFyD
1.29 .- Grad o de ayu da en el d esa rr o llo de la
competencia docente: c onocimient os de i nformática
relativos al ámbito de estudio
×
×
P
1,80
1,71
0,135
Específicamente, a fin de conocer la percepción de los estudiantes en relación a
su procedencia formativa (facultades MEPEF y facultades CAFyD), se muestran a
continuación los resultados de promedio, destacándose a priori, para el caso de las
facultades MEPEF, que ninguna de las analizadas muestra valores de × >3 y, sin
embargo, sí puntuaciones considerablemente bajas en una gran parte de los casos (tabla
6.17).
275
Tabla 6. 17
Valores de promedio obtenidos para P1.29 en relación a la variable factor "facultades
MEPEF"
Compet enci a
Facult ad de
Educaci ón
N
×
𝝈
Error
típico
P1.29. - Grado de ayu da en el
desarro llo de la com petenc ia
docente: conocimientos de
inform ática relativo s al
ámbito de estudio
Vale nci a (UV)
76
2,43
0,984
0,113
Teneri fe (ULL)
34
2,32
1,093
0,187
Vall ad oli d (UVa )
44
2,27
1,086
0,164
Gran ada (UGR )
92
2,21
1,043
0,109
Mur ci a ( UMU)
67
1,91
0,981
0,120
Córdob a ( UCO)
20
1,90
1,021
0,228
Segovia (UVa)
28
1,89
1,050
0,202
Alba cet e (UCLM)
102
1,68
0,966
0,096
Santander (Uni Can)
64
1,56
1,207
0,151
Sevill a ( US)
159
1,39
0,974
0,077
Barce lon a ( UB)
30
1,33
0,994
0,182
Mad ri d (UAM)
45
1,05
1,160
0,175
A continuación (figura 6.10), se presenta gráfica y ordenadadamente (mayor a
menor valoración) los promedios obtenidos para P1.29, a partir de las facultades
MEPEF de procedencia de los estudiantes encuestados.
276
Figura 6. 10. Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.29
en relación a la variable factor "facultades MEPEF"
Como se adelantaba, un aspecto a destacar a partir de los promedios obtenidos y
compartido por todas las facultades MEPEF estudiadas, es la pobre percepción del
grado de ayuda recibida por parte de los estudiantes encuestados para el desarrollo de
P1.29; no obstante, de los promedios obtenidos, el más elevado se observa para la
facultad MEPEF de la Universidad de Valencia ( × =2,43), y el más bajo para la de la
Universidad Autónoma de Madrid ( × =1,05). Para la primera, se aprecia un moderado
grado de ayuda formativa recibida para el desarrollo de P1.29, mientras que para la
segunda se aprecia una consideración de poca la ayuda formativa recibida; para este
caso además, se obtiene el más alto valor de desviación típica (1,160).
2,43! 2,32! 2,27! 2,21!
1,91! 1,90! 1,89!
1,68! 1,56! 1,39! 1,33!
1,05!
0,00!
0,50!
1,00!
1,50!
2,00!
2,50!
3,00!
3,50!
4,00!
277
A continuación se muestra el resultado de la prueba Kruskal-Wallis , a fin de
conocer la influencia de la variable facultades MEPEF sobre P1.29, y si existe una igual
afección de las distintas facultades analizadas en relación a dicha pegunta. Los
resultados se observan en la siguiente tabla 6.18.
Tabla 6. 18
Prueba Kruskal-Wallis para P1.29 y variable factor "facultades MEPEF"
P1.29. G rado de ayuda formativa recibida para el desarro llo de
conocimientos de informática aplicada al ámbito de la EF
Chi - cuadrado
Gl
Sig.as int ót.
109.931
15
,000
La prueba muestra un valor de 0,000 (Sig.<0,05), lo que indica el rechazo de la
hipótesis nula y que, por tanto, sí influye el factor aplicado a la variable P1.29. Por ello,
dado que el resultado de Kruskal-Wallis nos permite aceptar la hipótesis alterna, se
realiza un análisis pos t hoc, a fin de comprobar qué pares de facultades de educación
difieren entre sí, a través de la prueba HSD Tukey (tabla 6.19), ya que el estadístico de
la prueba de homogeneidad de varianzas (Sig. Levène = 0 ,055>0,05) permite asumir
varianzas iguales.
Tabla 6. 19
Resultados del análisis post hoc entre P1.29 y la variable factor "facultades MEPEF"
(comparadas de dos en dos)
(I) Facultad de
Educaci ón
(J) Facult ad de
Educaci ón
HSD T uke y
Sig.
Vale nci a (UVa )
Alba cet e (UCLM)
Santander (Uni Can)
Sevill a ( US)
Barce lon a ( UB)
Mad ri d (UAM)
0,000
0,000
0,000
0,000
0,000
Teneri fe (ULL)
Santander (Uni Can)
Sevill a ( US)
Barce lon a ( UB)
Mad ri d (UAM)
0,041
0,000
0,012
0,000
278
Vall ad oli d (UVa )
Santander (Uni Can)
Sevill a ( US)
Barce lon a ( UB)
Mad ri d (UAM)
0,036
0,000
0,011
0,000
Gran ada (UGR )
Alba cet e (UCLM)
Santander (Uni Can)
Sevill a ( US)
Barce lon a ( UB)
Mad ri d (UAM)
0,029
0,012
0,000
0,006
0,000
Mur ci a ( UMU)
Sevill a ( US)
Mad ri d (UAM)
0,042
0,002
La di fer encia es si gnif icat iva al niv el de . 05.
Se aprecian diferencias e stadísticamente significativas para cuatro facultades
MEPEF que obtuvieron las cuatro puntuaciones más altas: (1) entre la Facultad de
Educación de Valencia (puntuación más alta obtenida) y las Facultades de Albacete
(Sig. HSD Tukey = 0,000), Santander (Sig. HSD Tukey = 0,000), Sevilla (Sig. HSD
Tukey = 0,000), Barcelona (Sig. HSD Tukey = 0,000) y Madrid (Sig. HSD Tukey =
0,000). (2) Entre la Facultad de Educación de Tenerife (segunda puntuación más alta
obtenida) y las de Santander (Sig. HSD Tukey = 0,041), Sevilla (Sig. HSD Tukey =
0,000), Barcelona (Sig. HSD Tukey = 0,012) y Madrid (Sig. HSD Tukey = 0,000). (3)
Entre la Facultad de Educación de Valladolid (tercera puntuación más alta alcanzada) y
las de Santander (Sig. HSD Tukey = 0,036), Sevilla (Sig. HSD Tukey = 0,000),
Barcelona (Sig. HSD Tukey = 0,011) y Madrid (Sig. HSD Tukey = 0,000). (4) Entre la
Facultad de Educación de Granada (4ª puntuación más alta alcanzada) y las de Albacete
(Sig. HSD Tukey = 0,029), Santander (Sig. HSD Tukey = 0,012), Sevilla (Sig. HSD
Tukey = 0,000), Barcelona (Sig. HSD Tukey = 0,006) y Madrid (Sig. HSD Tukey =
0,000). (5) Entre la Facultad de Educación de Murcia y las de Sevilla (Sig. HSD Tukey
= 0,042) y Madrid (Sig . HSD Tukey = 0,002).
Pa ra el caso de las facultades CAFyD, los resultados de promedio (tabla 6.20),
se destacan en general valoraciones considerablemente bajas que revelan un moderado
grado de ayuda formativa recibida en la formación cursada para su desarrollo.
279
Tabla 6. 20
Valores de promedio obtenidos para P1.29 en relación a la variable factor "facultades
CAFyD"
Compet enci a
Facult ad CAFyD
N
×
𝝈
Error
típico
P1.29. - Grado de ayu da
en el desarrol lo de la
competencia docente:
c onocimientos de
inform ática rela tivos al
ámbito de estudio
Mur ci a ( UCA M)
55
2,13
0,963
0,130
Huesc a (UNI ZAR)
35
1,83
1,071
0,181
Vic (VI C)
48
1,81
0,891
0,129
Sevill a ( UPO)
59
1,76
0,916
0,119
Vit ori a - Ga st eiz ( UPV)
58
1,72
0,894
0,117
Lleid a ( UDL)
65
1,68
0,886
0,110
León ( ULE)
51
1,04
0,824
0,115
Se muestra a continuación de forma gráfica el ranking obtenido (figura 6.11),
apreciando comparativamente las bajas valoraciones alcanzadas (entre 2,13 y 1,04) en
relación a la ayuda formativa recibida para el desarrollo de P1.29.
Figura 6. 11. Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.29
en relación a la variable factor "facultades CAFyD"
2,13!
1,83! 1,81! 1,76! 1,72! 1,68!
1,04!
0,00!
0,50!
1,00!
1,50!
2,00!
2,50!
3,00!
3,50!
4,00!
280
En virtud de las puntuaciones de promedio obtenidas, tal y como se adelantaba,
la ayuda formativa recibida para el desarrollo de P1.29, es considerada por sus
estudiantes en casi todas las facultades analizadas como moderada. Este es el caso de las
facultades CAFyD de Murcia ( × =2,13) (puntuación más alta), Huesca ( × =1,83), Vic
( × =1,81), Sevilla ( × =1,76), Vitoria- Gasteiz ( × =1,72) y Lleida ( × =1,68). Tan solo para
el caso de la f ac ultad CAFyD de León se obtiene un promedio de 1,04, lo que supone
desde la percepción de sus estudiantes, una consideración de poca ayuda formativa
recibida a través de las asignaturas cursadas. En relación a los valores de desviación
típica, se aprecia bastante dispersión en las respuestas para el caso de Huesca, con un
valor de 𝜎 =1,071; para el resto de las facultades, se obtienen valores de desviación
típica aceptables, inferiores a 1.
A fin de conocer la influencia de la variable facultades CAFyD sobre P1.29, y si
existe igual afección de las distintas facultades analizadas en relación a dicha pegunta,
se aplica la prueba Kruskal-Wallis (cuyo resultado se muestra en la tabla 6.21).
Tabla 6. 21
Prueba Kruskal-Wallis para P1.29 y variable factor "facultades CAFyD"
P1.29. Grado de ayuda formativa recibida para el desarr ollo de
conocimientos de informática relativos al ámbito de estudio
Chi - cuadrado
Gl
Sig.as int ót.
37,061
7
,000
Se puede apreciar que la prueba arroja un nivel de significación de 0,000
(Sig.<0,05), rechazando la hipótesis nula y aceptando la influencia de la variable factor
aplicada a la variable estudiada P1.29 y la propia variable P1.29. Por tanto, dado que el
resultado de Kruskal-Wallis nos lleva a aceptar la hipótesis alterna, se realiza un análisis
post hoc para comprobar qué pares de facultades CAFyD difieren significativamente
entre sí; la prueba de contraste aplicada es HSD Tukey (tabla 6.22) tras reconocer la
igualdad de varianzas gracias al estadístico de Levène (Sig.=0,249).
281
Tabla 6. 22
Resultados del análisis post hoc entre P1.29 y la variable factor "facultades CAFyD"
(comparadas de dos en dos)
(I) Facultad CAF yD
(J) Faculta d CAF yD
HSD T uke y S ig .
Mur ci a ( UCA M)
León ( ULE)
0,000
Huesc a (UNI ZAR)
León ( ULE)
0,003
Vic (VI C)
León ( ULE)
0,001
Sevill a ( UPO)
León ( ULE)
0,001
Vit ori a - Ga st eiz ( UPV)
León ( ULE)
0,003
Lleid a ( UDL)
León ( ULE)
0,005
León ( ULE)
Mur ci a ( UCA M)
Huesc a (UNI ZAR)
Vic (VI C)
Sevill a ( UPO)
Vit ori a - Ga st eiz ( UPV)
Lleid a ( UDL)
0,000
0,003
0,001
0,001
0,003
0,005
La di fer encia es si gnif icat iva al niv el de . 05.
Se observa que las diferencias significativas se encuentran entre la F acultad
CAFyD de León (promedio más bajo obtenido) con respecto a las de Murcia (Sig. HSD
Tukey = 0,000), Huesca (Sig. HSD Tukey = 0,003), Vic (Sig. HSD Tukey = 0,001),
Sevilla (Sig. HSD Tukey = 0,001), Vitoria-Gasteiz (Sig. HSD Tukey = 0,003), y Lleida
(Sig. HSD Tukey = 0,005).
Los datos cualitativos evidencian una mayor presencia de códigos explicativos
sobre la ayuda formativa recibida en los estudios cursados para el grupo de estudiantes
de MEPEF más que para el grupo de CAFyD (tabla 6.23). Aunque en esencia se
transmite una misma idea, a partir de las materias y asignaturas cursadas, que la
formación recibida se fundamenta en Apps ya conocidas y en consecuencia se demanda
una mayor especialización.
288
Figura 6. 14. Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.28
en relación a la variable factor "facultades MEPEF"
Como se puede apreciar, P1.28 presenta puntuaciones de valoración muy bajas
de no ser lograda más que “moderadamente” y “poca” la ayuda formativa recibida para
su desarrollo. En esta consideración, las facultades MEPEF que obtienen las
puntuaciones más altas (grado moderado) son las de Albacete ( × =1,88), Tenerife
( × =1,85), Granada ( × =1,71), Segovia ( × =1,70), Santander ( × =1,65 con un valor de
𝜎 =1,272, que muestra un significativo desacuerdo en las respuestas) y Murcia ( × =1,61) ;
por el contrario, quienes obtienen en las puntuaciones más bajas aún (poco grado de
ayuda formativa recibida), son para los casos de las facultades de educación de las
Universidades Autónoma de Madrid ( × =0,79) y de Sevilla ( × =0,72), esta última con
un valor de desviación típica considerablemente elevada de 1,024.
A continuación se muestra el resultado de la prueba de Kruskal-Wallis aplicada,
a fin de conocer la influencia de la variable facultades MEPEF sobre P1.28 y si existe la
misma afección entre las distintas facultades analizadas en relación a dicha pegunta. Los
resultados se observan en la siguiente tabla 6.26.
1,88! 1,85! 1,71! 1,70! 1,65! 1,61! 1,51!
1,25! 1,15! 1,03!
0,79! 0,72!
0,00!
0,50!
1,00!
1,50!
2,00!
2,50!
3,00!
3,50!
4,00!
289
Tabla 6. 26
Pru eba Kruskal-Wallis para P1.28 y variable factor "facultades MEPEF"
P1.28. Grado de ayuda formativa recibi da para el desar roll o del
conocimiento de una LE
Chi - cuadrado
Gl
Sig.as int ót.
128,426
15
,000
El valor que arroja la prueba es de 0,000 (Sig.<0,05), con lo que se rechaza la
hipótesis nula y, por tanto, se reconoce que el factor aplicado a la variable estudiada
P1.28 sí que la afecta. Por ello, dado que el resultado de Kruskal-Wallis nos lleva a
aceptar la hipótesis alterna, se realiza un anális is post hoc para comprobar en qué pares
de Facultades de MEPEF existen tales diferencias estadísticamente significativas;. S e
aplica la prueba Games-Howell (tabla 6.27), ya que a partir del resultado obtenido de la
prueba de homogeneidad de varianzas (Sig. Levéne = 0,000<0,005) no se asumen
varianzas iguales.
Tabla 6. 27
Resultados del análisis post hoc entre P1.28 y la variable factor "facultades MEPEF"
(comparadas de dos en dos)
(I) Facultad de Educ ación
(J) Faculta d de Edu cación
Games - Howel l Si g.
Alba cet e (UCLM)
Barce lon a ( UB)
Mad ri d (UAM)
Sevill a ( US)
0,003
0,000
0,000
Teneri fe (ULL)
Barce lon a ( UB)
Mad ri d (UAM)
Sevill a ( US)
0,017
0,000
0,000
Gran ada (UGR )
Mad ri d (UAM)
Sevill a ( US)
0,000
0,000
Segovia (UVa)
Mad ri d (UAM)
Sevill a ( US)
0,005
0,000
Santander (Uni Can)
Mad ri d (UAM)
Sevill a ( US)
0,009
0,000
Mur ci a ( UMU)
Mad ri d (UAM)
Sevill a ( US)
0,002
0,000
290
Vale nci a (UV)
Mad ri d (UAM)
Sevill a ( US)
0,036
0,000
La di fer encia es si gnif icat iva al niv el de . 05.
Los resultados obtenidos dan cuenta de diferencias significativas entre las
facultades MEPEF que se sitúan en el ranking con las puntuaciones más altas y más
bajas alcanzadas (Universidad de Barcelona) y fundamentalmente (Autónoma de
Madrid y U niversidad de Sevilla). Por tanto aparecen diferencias entre (1) la Facultad
de Educación de Albacete (puntuación más alta obtenida) y las de Barcelona (Sig.
Games-Howell = 0,003), Madrid (Sig. Games-Howell = 0,000) y Sevilla (Sig. Games-
Howell = 0,000). (2) Entre la Facultad de Educación de Tenerife (segunda mejor
puntuación) y las de Barcelona (Sig. Games-Howell = 0,017), Madrid (Sig. Games-
Howell = 0,000) y Sevilla (Sig. Games-Howell = 0,000). (3) Entre la Facultad de
Educación de Granada (tercera valoración más alta obtenida) y las de Madrid (Sig.
Games-Howell = 0,000) y Sevilla (Sig. Games-Howell = 0,000). (4) Entre la Facultad
de Educación de Segovia y las de Madrid (Sig. Games-Howell = 0,005) y Sevilla (Sig.
Games-Howell = 0,000). (5) Entre la Facultad de Educación de Santander y las de
Madrid (Sig. Games-Howell = 0,009) y Sevilla (Sig. Games-Howell = 0,000). (6) Entre
la Facultad de Educación de Murcia y las de Madrid (Sig. Games-Howell = 0,002) y
Sevilla (Sig. Games-Howell = 0,000). (7) Entre la Facultad de Educación de Valencia y
las de Madrid (Sig. Games-Howell = 0,036) y Sevilla (Sig. Games-Howell = 0,000).
Considerando la procedencia de los estudiantes encuestados en relación a las
facultades CAFyD en donde se cursaron estudios, se muestran las siguientes
valoraciones medias a partir de la variable f actor mencionada. Las bajas puntuaciones
alcanzadas dan cuenta de que la ayuda formativa percibida para el desarrollo de esta
competencia, a partir de la variable factor aplicada es muy baja (promedios obtenidos
entre 1,73 y 0,22) (tabla 6.28).
Estas valoraciones atendiendo a las facultades CAFyD objeto de estudio, dan
cuenta de la poca ayuda formativa recibida para el desarrollo de P1,28, salvo el caso de
291
la Universidad Vic ( × =1,73), que recibe la mayor valoración de sus estudiantes, aunque
en clave de ayuda moderada.
Tabla 6. 28
Valores de promedio obtenidos para P1.28 en relación a la variable factor "facultades
CAFyD"
Compet enci a
Facult ad CAFyD
N
×
𝝈
Error tí pic o
P1.28. - Grado de ayu da
en el desarrol lo de la
competencia docente:
conocimiento de una
lengua extranje ra
Vic (VI C)
48
1,73
0,792
0,114
Huesc a (UNI ZAR)
34
1,26
1,358
0,230
Mur ci a ( UCA M)
55
1,00
1,064
0,145
Lleid a ( UDL)
65
0,91
0,931
0,115
Vit ori a - Ga st eiz ( UPV)
58
0,79
0,951
0,125
Sevill a ( UPO)
59
0,78
0,892
0,116
León ( ULE)
51
0,22
0,415
0,058
En la figura 6.15 se muestra el gráfico del ranking generado. Se puede observar
(ordenadamente de mayor a menor valoración) lo significativo de las bajas puntuaciones
alcanzadas para cada una de las facultades CAFyD analizadas.
Figura 6. 15. Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.28
en relación a la variable factor "facultades CAFyD"
1,73!
1,26!
1,00! 0,91! 0,79! 0,78!
0,22!
0,00!
0,50!
1,00!
1,50!
2,00!
2,50!
3,00!
3,50!
4,00!
Vic!(VIC)! Huesca!
(UNIZAR)!
Murcia!
(UCAM)!
Lleida!(UDL)! Vitoria-Gasteiz!
(UPV)!
Sevilla!(UPO)! León!(ULE)!
292
Como se anunciaba, cabe destacar que la puntuación más alta se obtiene para el
caso de la facultad CAFyD de Vic ( × =1,73); no obstante tal valoración se traduce en
una percepción por parte de sus estudiantes, de un grado moderado de ayuda formativa
recibida para el desarrollo de P1.28. Igualmente son significativos los casos de las
facultades CAFyD de Huesca, Murcia, Lleida, Vitoria-Gasteiz y Sevilla, con promedios
muy bajos que oscilan entre 1,26 y 0,78 y que dan cuenta de una percepción por parte
de los estudiantes de poca ayuda formativa recibida a través de las materias cursadas.
Finalmente es especialmente significativo el caso de la facultad CAFyD de León
( × =0,22), para la que se recoge una consideración de ninguna ayuda formativa recibida
para el desarrollo de P1.28. En relación a los valores de desviación típica obtenidos, tan
solo los casos de Huesca y Murcia ( 𝜎 =1,358 y 𝜎 =1,064), dan cuenta de la considerable
dispersión en las respuestas.
Con objeto de conocer la influencia de la variable facultades CAFyD sobre
P1.28 y si existe la misma afección de las distintas facultades analizadas en relación a
dicha pegunta, se aplica la prueba Kruskal-Wallis (cuyo resultado se muestra en la tabla
6.29).
Tabla 6. 29
Prueba Kruskal-Wallis para P1.28 y variable factor "facultades CAFyD"
P1.28. Grado de ayuda formativa recibi da para el desar roll o del
conocimiento de una LE
Chi - cuadrado
Gl
Sig.as int ót.
67,584
7
,000
La prueba muestra un nivel de significación de 0,000 (Sig.<0,05), rechazando la
hipótesis nula y aceptando la influencia de la variable factor aplicada a la variable
estudiada P1.28 y la propia variable P1.28. Por tanto, dado que el resultado Kruskal-
Wallis nos lleva a aceptar la hipótesis alterna, se realiza un análisis post hoc para
comprobar qué pares de facultades CAFyD difieren significativamente entre sí; se opta
por la prueba de constraste Games-Howell (tabla 6.30) tras reconocer la heterogeneidad
de varianzas a partir del estadístico de Levène obtenido (Sig.=0,000).
293
Tabla 6. 30
Resultados del análisis post hoc entre P1.28 y la variable factor "facultades CAFyD"
(comparadas de dos en dos)
(I) Facultad CAF yD
(J) Faculta d CAF yD
Games - Howel l Si g.
Vic (VI C)
Mur ci a ( UCA M)
Lleid a ( UDL)
Vit ori a - Ga st eiz ( UPV)
Sevill a ( UPO)
León ( ULE)
0,004
0,000
0,000
0,000
0,000
Huesc a (UNI ZAR)
León ( ULE)
0,002
Mur ci a ( UCA M)
Vic (VI C)
León ( ULE)
0,004
0,000
Lleid a ( UDL)
Vic (VI C)
León ( ULE)
0,000
0,000
Vit ori a - Ga st eiz ( UPV)
Vic (VI C)
León ( ULE)
0,000
0,002
Sevill a ( UPO)
Vic (VI C)
León ( ULE)
0,000
0,001
León ( ULE)
Vic (VI C)
Huesc a (UNI ZAR)
Mur ci a ( UCA M)
Lleid a ( UDL)
Vit ori a - Ga st eiz ( UPV)
Sevill a ( UPO)
0,000
0,002
0,000
0,000
0,002
0,001
La di fer encia es si gnif icat iva al niv el de . 05.
Como se puede observar las diferencias se encuentran en dos facultades CAFyD;
(1) Entre la facultad de Vic (mejor puntuación) y las de Murcia (Sig. Games-Howell =
0,004), Lleida (Sig. Games-Howell = 0,000), Vitoria-Gasteiz (Sig. Games-Howell =
0,000), Sevilla (Sig. Games-Howell = 0,000), y León (Sig. Games-Howell = 0,000). (2)
Y entre la facultad CAFyD de León (última en el ranking de puntuaciones obtenido) y
todas las demás: Vic (Sig. Gam es-Howell = 0,000), Huesca (Sig. Games-Howell =
0,002), Murcia (Sig. Games-Howell = 0,000), Lleida (Sig. Games-Howell = 0,000),
Vitoria-Gasteiz (Sig Games-Howell = 0,002), y Sevilla (Sig. Games-Howell = 0,001).
294
Conociendo las diferencias entre grupos de estudios, los datos cualitativos
evidencian un mayor peso de códigos que caracterizan y dimensionan la formación
recibida en relación al desarrollo de P1.28 (tabla 6.31) en el caso de los estudiantes de
MEPEF que en el grupo de CAFyD.
Tabla 6. 31
Estudio comparativo entre estudiantes MEPEF y CAFyD sobre los códigos que
explican el funcionamiento de la formación recibida para el desarrollo de P1.28
MEPE F
CAFyD
Códig o
Enrai zamient o
Códig o
Enrai zamient o
Cómo s e a pren de LE
18
Cómo s e a pren de LE
5
Percepci ón de nivel LE
9
Percepci ón de
funcionalidad d e la
formación recibida
5
Percepci ón de ayuda
formativa recibida
7
Percepci ón de nivel LE
3
En relación al grupo de estudiantes MEPEF (figura 6.16), describen una forma
de aprender que parece planteada en la formación y resuelta por su parte desde la
memorización, reconociendo falta de soltura para comunicarse en otro idioma, hasta el
punto de no considerarse capacitados para, por ejemplo, ocupar un puesto docente
bilingüe durante el Practicum.
Grupo MEPE F ( 5 :53)
Es verdad que casi el día a día con sist ía en re llen ar eje rcic ios, pero ta mbién me
acuerdo de haber aprendido, aunque a fin de cuentas es aprendizaje m emorístico, un
cuento en inglés y luego contarlo al resto de la clas e.
Grupo MEPE F ( 5: 54)
También se realizaban expos iciones en inglés que y o personalm ente resolvía
aprendiendo de memoria, porque en mi nivel de inglés no tenía tant a soltura.
295
Grupo MEPE F ( 5: 48)
Yo creo sincer a me nt e que poder asumir en el pra cti cum una plaza bilingüe depende
más de t u fo rma ci ón an te ri or qu e de l o que h as a pre nd ido e n la u ni ver si da d.
Figura 6. 16. Red semántica del grupo de estudiantes MEPEF que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.28
Es por ello que la percepción de ayuda formativa recibida se reconoce como
mínima, lo que supone particularmente, por ejemplo, que dicha ayuda no tenga relación
con la mención en EF, haciendo consecuentemente más difícil la posibilidad de
desenvolverse en puestos docentes bilingües a la hora de cursar las prácticas formativas,
reforzando el nivel bajo para manejar una LE que se considera se tiene de base.
Grupo MEPE F ( 5: 73)
Para l a l engua extra njera los est udios cursad os en la carre ra no nos han ayu dado nada .
Grupo MEPE F ( 5: 90)
La for mación reci bida para conoce r te rminol ogía en i nglés de ed ucaci ón fí sic a que nos
pudiera ayuda r a de senvolvernos mejor en las c lases bi lingües no ha e xistido.
296
Grupo MEPE F ( 5: 84)
Para el Prácti cum por una plaza bilingüe , pero si no estás prepara do como es mi caso
con lo que he aprendido en la universi dad sería i ncapaz.
Prevén a futuro como alternativa formativa complementaria, aprender una LE en
contextos de inmersión lingüística confiando en que les ayude a mejorar su nivel con
esperanzas de poder incorporarse con el tiempo y tras la experiencia de inmersión, al
ejercicio docente en centros bilingües.
Grupo MEPE F ( 5: 58)
Pienso que la única forma de intentar mejorar el idioma y tender hacia al bili ngüismo
desde la universidad es yendo a un Erasmus o un Am ity en el que te pones a hablar
inglés porq ue n o te qued a otra; […] creo que es la única forma de salir con m ás nivel
de inglés de l a facul tad y asumir puest os de t rabajo bilingües .
Para el grupo de los estudiantes CAFyD (figura 6.17), la formación para el
aprendizaje de una LE tiene un carácter obligatorio, debiendo obtener un determinado
nivel al final de los estudios cursados, aunque finalmente no le encuentran
funcionalidad ni valor, posiblemente por la no certificación del nivel alcanzado y
superado en la universidad. Se define el modelo formativo experimentado como similar
al de etapas formativas anteriores, repitiendo la dinámica de aprendizaje y no
consiguiendo anclar una base sólida de partida sobre la que construir otros aprendizajes.
Además se reconocen dificultades para la atención a tantas personas durante el
aprendizaje de la LE en la universidad, afectando a la posibilidad de mejorar surgiendo
una idea de no aprender nada.
Grupo CAF yD ( 3: 145)
Exigen tener al final de los cuatro años, mínimo un B1 en cualquie r idioma y, hala,
tira [… ] pero lu ego no v ale d e nada.
297
Grupo CAF yD ( 5: 80)
Era imposibl e atender a tan tas persona s que gener alment e no tene mos una base
obtenida ni en educación primaria ni en secundaria, y claro, siempre estamos haciendo
lo mism o en to das las etapas, pero no aprendemos nada .
Grupo CAF yD (5:79)
En ingl és éramos muchos queriendo aprender en la car rer a y una sola prof esor a y,
claro, no podía atender indivi dualmente a cada persona que est ábamos en clase.
Figura 6. 17. Red semántica del grupo de estudiantes CAFyD que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.28
Paralelamente, las experiencias cursadas en la formación superior condicionan la
percepción de nivel alcanzado, considerando que es la LE la competencia con mayores
taras y deficiencias formativas; siendo conscientes de que s i se lograra la certificación
de un nivel determinado, no significa que dicho nivel sea comunicativamente efectivo.
Por tanto se desconfía del nivel que se pueda certificar con respecto al nivel de
comunicación efectivo alcanzado.
Grupo CAF yD ( 3: 141; 3:1 42)
Al pregun tar le s por la compe tencia q ue conside ran tie nen más defic itaria: “ […] el
tema d el idiom a”; “[… ] en la universidad yo cr eo que el caso del idi oma .
304
Figura 6. 20. Percepción media de los estudiantes hombres y mujeres en relación al
grado de ayuda formativa recibida para el desarrollo de MB2
El análisis de la diferencia de medias teniendo en cuenta el factor “género”, se
realiza aplicando la prueba U de Mann-Whitney a fin de valorar si las diferencias de
medias son o no estadísticamente signficativas en relación a los promedios obtenidos
para MB2 (tabla 6.37).
Tabla 6. 37
Diferencias en la percepción de los estudiantes hombres y mujeres en relación a MB2
H ombres
M ujeres
MB2. Com pe te nc i as In t er pe r so na le s
×
×
P
2,83
2,78
0,254
Como se aprecia, la prueba muestra un nivel de s ignificación de 0,254
(0,254>0,05), lo que indica que se consolida la hipótesis nula. Sin embargo, no se
reconoce una diferencia estadísticamente significativa entre el grado de ayuda formativa
recibida para el desarrollo del bloque de competencias interpersonales, respecto del
género. Por lo tanto, la diferencia de medias en relación a MB2 es nula.
Las dos competencias destacadas en B2 por la alta puntuación obtenida, P1.30 y
P1.31 se estudian a partir de la variable independiente “género” (tabla 6.38).
2,83! 2,78! 2,80!
0!
0,5!
1!
1,5!
2!
2,5!
3!
3,5!
4!
MUJER! HOMBRE! Media!(MB2)!
305
Tabla 6. 38
Valores de promedio obtenidos para P1.30 y P1.31 en relación a la variable factor
"género"
Géne ro
N
×
𝝈
Error
típico
1.30. - Grado d e a yud a e n el de sar ro llo
de la competencia doce nte: t rabajo en
equipo
H ombre
685
3,16
,852
0,033
M ujer
461
3,33
,746
0,035
1.31 .- Grad o de ayu da en el d esa rr o llo
de la competencia docente: habilidades
en las rel aciones interpers onales
H ombre
682
2,77
,896
0,034
M ujer
461
2,82
,888
0,041
Se establece a continuación ordenadamente (de mayores a menores
valoraciones) y de forma gráfica los promedios obtenidos para las dos comeptencias,
P1.30 y P1.31 integradas en B2 considerando el género de los estudiantes (figura 6.21).
Figura 6. 21 . Representación gráfica de las medidas de tendencia central de P1.30 y
P1.31 considerando la variable fac tor "género"
Se aprecia a partir de los resultados obtenidos una percepción de ayuda recibida
para su desarrollo mayor en las mujeres que en los hombres.
3,16!
2,77!
3,33!
2,82!
0!
0,5!
1!
1,5!
2!
2,5!
3!
3,5!
4!
1.30.-!Trabajo!en!equipo! 1.31.-!Habilidades!en!las!relaciones!
interpersonales!
HOMBRE! MUJER!
306
En este sentido para P1.30, trabajo en equipo , ambos grupos consideran que es
mucha la ayuda recibida en los estudios cursados para su desarrollo. Pero son las
mujeres las que manifiestan un mayor grado ( × =3,33) que los hombres ( × =3,16).
Además, se destaca que la dispersión en las respuestas es para el caso de las mujeres
menor que para el de los hombres, reconociéndose por tanto y comparativamente, un
mayor acuerdo en torno a la media en las primeras que en los segundos ( 𝜎 =0,746 y
𝜎 =0,853).
La prueba U de Mann-Whitney ayuda a conocer la posible existencia de
diferencias estadísticamente significativas entre los grupos para P1.30 (tabla 6.39),
arrojando un resultado que apunta hacia la existencia de una diferencia estadísticamente
siginificativa en función del género (0,001<0,05). Esto pone en evidencia que el género
sí influye y afecta de forma estadisticamente significativa a la valoración de promedio,
sobre la consideración de ayuda formativa recibida en los estudios cursados para su
desarrollo. Por tanto, se reconoce una mayor diferencia en este caso por parte de las
mujeres frente a los hombr es ( × =3,33 frente × =3,16).
Tabla 6. 39
Diferencias en la percepción de los estudiantes hombres y mujeres sobre P1.30
H ombres
M ujeres
1.30 .- Grad o de ayu da en el d esa rr oll o de l a
competencia docente: Trabajo en equi po
×
×
P
3,16
3,33
0,001
Atendiendo a las experiencias formativas descritas en los GD y sus
características presentes en la formación recibida para el desarrollo de P1.30, los
códigos que explican el f enómeno están presentes en similar sentido en el discurso de
las mujeres y en el de los hombres (tabla 6.40).
307
Tabla 6. 40
Estudio comparativo entre estudiantes hombres y mujeres sobre los códigos que
explican el funcionamiento de la formación recibida en relación al desarrollo de P1.30
H ombres
M ujeres
Códig o
Enrai zamient o
Códig o
Enrai zamient o
Procedi miento
16
Procedi miento
8
Confl ict o de
responsab ilidades
6
Confl ict o de
responsab ilidades
6
Formación
4
Formación
3
Moni tore o del prof es or
5
Moni tore o del prof es or
2
Prevale ncia del
contenido
5
Evalua ción demanda da
2
Evalua ción demanda da
4
Prevale ncia del conten ido
1
A continuación se presenta el estudio comparativo entre hombres y mujeres a
partir del análisis de las relaciones entre códigos y entre sus evidencias, mediante redes
semánticas, a fin de interpretar y conocer mejor la vivencia de la dinámica interna de las
experiencias formativas descritas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.30
según los grupos.
Para el caso de las estudiantes mujeres, se observa e interpreta a la luz de la red
semántica creada (véase figura 6.22), que el f uncionamiento de las experiencias
formativas de práctica de trabajo grupal, parte del código formación , que para ellas
surge en la propia cadencia por trabajar juntas, repartiendo las cargas de trabajo, para
finalmente conformar un todo, producto académico, que se prepara para la entrega. No
obstante se observa cómo la comunicación, el diálogo, se percibe como la base para
supervisar la participación en el proceso. Se advierte que ante las posibles dificultades
por la inacción de algunos miembros, se opta con cierta antelación, por animar a los
compañeros a centrarse, a retomar su tarea, monitorizando así los resultados en los
tiempos estimados.
308
Grupo Muj er es (5 :4 6)
[…] ser ía qued ar, rep artir los epígr afes, lu ego b uscaba s la inform ación cada uno en su
casa, habríamos un drive com ún, íbamos p egando los epígrafes del trabajo y cada uno
cuando pudiera iba pegando la información que h abía enco ntrado, y luego ya el resto
si no s d aba tiempo lo leíamos y ponías un día límite, después otro maquetaba e
imprim ía y ya está el proc eso .
Grupo Muj er es (3 :2 9)
Vien e algu ien a t u grupo de tra baj o y t rab aj a con nosot ros , y si ves que a l as dos
semanas no ha hecho nada, le dices, oye, venga , no de malas, sino se que no se, es
como, no me fastidies [ …].
Figura 6. 22. Red semántica del grupo de estudiantes mujeres que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.30
Este procedimiento de trabajo grupal se relaciona en gran medida con la
prevalencia del contenido a desarrollar y no tanto con el proceso de trabajo grupal
puesto en marcha.
309
Grupo Muj er es (3 :4 2)
Ese yo creo que es el proble ma, que a través del trabajo en grupo quieren evaluar una
serie de contenidos, entonces, al final, e l trabajo en g rupo n o lo están teniendo en
cuenta, desde mi punto de vista.
Además el procedimiento de trabajo grupal desarrollado genera una serie de
conflictos de responsabilidad entre los miembros del grupo , debido a las diferencias de
posturas e intereses. Discrepancias que no se saben gestionar también por la ausencia de
compromiso asumido por algunos miembros de los grupos, trasgrediendo la confianza y
el respeto que de partida se requiere para afrontar las tareas grupales.
Grupo Muj er es (5 :1 21)
El método que adopta mos para abordar el traba jo nos ha genera do confli cto s
personales entre algunos miembros de los grupos al no saber gestionar las
discrepanci as o t ener i ntereses difer entes.
Grupo Muj er es (5 :1 29)
Si te toca gente que realmente no asume el compromiso o no le importa los estudios
que cursa en la carrera, entonces ocurren m uchos conflictos y de algo que es
totalm ente a cadém ico p asa a ser algo persona l; enton ces lo s trab ajos e n gr upo están
muy bie n con deter min ada s perso nas pero con la misma conf ia nza y respe to , porqu e
cuando se adolece de est o, entonces no hay más que conflictos.
Finalmente estos aspectos justifican la demanda de un modelo de evaluación ,
que ayude a conseguir que todos los miembros del grupo conozcan el trabajo de los
otros y no solo el que cada uno genera, mostrándose la urgencia de valorar cómo todos
han participado en el proceso para la consecución del objetivo grupal; paralelamente se
demanda una mayor implicación docente en la evaluación del proceso, observando y
valorando diversas capacidades presentes en el proceso como la comunicación y la
disposición al acuerdo.
310
Grupo Muj er es (3 :3 6)
Y cla ro hay que demost rar de algu na maner a que todos sabe n de toda s las partes del
trabajo .
Grupo Muj er es (3 :3 7)
El pr ofes or de be e star eva luando ese tr abaj o en grupo, có mo habl a ca da pe rsona , qu ien
quiere poner se de acuerdo, quien qui ere sol ucionarlo, quien no ,
Para el caso de los estudiantes hombres, la red semántica creada (figura 6.23)
para interpretar y comprender el significado atribuido a los códigos que explican las
experiencias formativas cursadas y que consideran se relacionan con la adquisición y
desarrollo de P1.30, toma como punto de partida, al igual que el caso de las estudiantes
mujeres, el código formación. Este se entiende autodidacta y sin intermediación de los
formadores o de la propia formación cursada. Además explica una forma de proceder
en la práctica, que se relaciona básicamente por la distribución de tareas y contenidos,
conformando un concepto de trabajo grupal y un proceder vinculados entre si; trabajar
en grupo es el procedimiento para hacerlo y el procedimiento conf orma el concepto de
trabajar en grupo.
Grupo Ho mbre s (3: 32)
A tr ab aja r en g rup o nadie te e nseña, t ú formas un grupo y con los miembros e stableces
tus n orma s de traba jo; es sim ple, q uedam os hoy y tú te enca rgas de e sto, d e esto y de
esto, y siempre va a hab er gente que tire m ás, es normal, dotes de líder; otro que
acep te todo , otro que se lleve bien .
311
Figura 6. 23 . Red semántica del grupo de estudiantes hombres que explica las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.30
Esta forma de proceder se relaciona más con la prevalencia del contenido que
con el propio proceso de trabajo grupal establecido, alineándose con un modelo de
evaluación que se centra finalmente en la producción final del trabajo grupal realizado.
Grupo Ho mbre s (3: 38)
Yo cr eo que el profe sor no sabe de nue stro proceso porque no lo ve y aunque
trabajam os e n gru po, co operam os, h ablamo s, todo es tra bajo e n equ ipo, pe ro al f inal él
lo que q uiere e s el documento .
Grupo Ho mbre s (3: 33)
Al fin al en est as eval uac io nes , para mí siempre son injustas, porq ue hay gente que se
lleva más n ota de la que se puede me recer y hay gente que se p uede llevar m enos
tamb ién .
312
También consideran que el proceso que autogestionan en la práctica genera
conflictos de responsabilidades e intereses, a la hora de asumir la intensidad de la s
cargas de trabajo en relación a otros miembros del grupo; de forma, que se producen
dos velocidades de trabajo no compartiendo las mismas expectativas de éxito. A demás
ocurre, ante este divorcio de intereses y el conflicto en las relaciones interpersonal es
que surge, un encubrimiento de la problemática, que genera frustración y condiciona la
validez del trabajo grupal realizado.
Grupo Ho mbre s (5: 119 )
Cuando trabaj as con alguien quieres obtener una buena cali fi caci ón, pero es posib le
encontrar personas q ue integran los grupos que se conforman con una calificación
suficiente para aprobar y superar la m ateria y e n e so tenemos un prob lema, porque al
final sale por algún lado, p orque yo n o m e vo y a conform ar co n un siete cuando el
otro s e quiere conformar con un cinc o .
Grupo Ho mbre s (3: 24)
Es muy sangrant e muchas veces el tapar tambié n a los compañeros; bueno, no has
hecho tal, no vas a decirlo; al final el profesor no sabe que este no ha hecho esto o que
no ha ido a las reunione s de gr upo .
Por su parte, tanto la vivencia de los conflictos interpersonales como del propio
modelo de evaluación centrado en la producción final realizada y no en el proceso, hace
que se demande un perfil docente que optimice el seguimiento de dicho proceso
( monitoreo del profesor ). Por ello, por ejemplo, se sugiere el registro para cada uno de
los miembros de los grupos, de aspectos del proceso de trabajo grupal realizado, que
garantice un proceso evaluador formativo compartido con ellos, dialogado y más justo
( evaluación demandada ).
313
Grupo Ho mbre s (3: 43)
[…] po rque yo en el trabajo en gru po no te he visto colabora r, n o te he visto co operar,
no te he visto im plicado en el grupo, entonces creo que no es justo que tú tengas las
mis ma nota que tu co mpañ er o que sí le he vist o preo c upado, que ha venido a las
tutorías cuan do las ha béis pedido , que le he visto más implic ado que tú [ …] y h ablarlo
y ver s i es verdad o es mentir a.
En relación a P1.31, habilidades en las relaciones interpersonales, también se
aprecia en hombres y mujeres una percepción de mucha ayuda formativa recibida a lo
largo de la formación cursada para su desarrollo, observándose de nuevo una estimación
mayor en el caso de las mujeres ( × =2,82) que en el caso de los hombres ( × =2,77).
Además se considera que la dispersión en las respuestas es de nuevo sensiblemente
menor en el caso de las mujeres, con una desviación típica inferior a la de los hombres
( 𝜎 =0,888 frente a 𝜎 =0,896).
La prueba U de Mann-Whitney ayuda a conocer la posible existencia de
diferencias estadísticamente significativas entre los grupos. Desde el resultado obtenido
se apunta hacia la inexistencia de diferencia estadísticamente siginificativa en función
del género para P1.31 (P. 0,458>0,05), verificando la hipótesis nula (tabla 6.41).
Tabla 6. 41
Diferencias en la percepción de los estudiantes hombres y mujeres sobre P1.31
H ombres
M ujeres
1.31 .- Grad o de ayu da en el d esa rr o llo de la
competencia docente: habilidades en las
relaciones interp ersonales
×
×
P
2,77
2,82
0,458
En relación a la descripción de las habilidades interpersonales presentes en las
experiencias formativas cursadas y sus dinámicas de funcionamiento, que consideran les
han ayudado a desarrollar P1.31, los códigos que explican el fenómeno parecen estar
presentes de forma similar tanto en los discursos de las estudiantes mujeres como en el
de los estudiantes hombres (tabla 6.42).
320
Para los estudiantes procedentes de ambos títulos de grado, las dinámicas
foramtivas de las materias cursadas han ayudado mucho al desarrollo de las
competetencias interpersonales a lo largo de su f ormación, aunque son los procedentes
del título de MEPEF en los que se observa un promedio sensiblemente mas elevado
( × =2,85); por su parte en los estudiantes procedentes del título CAFyD se aprecia una
valoración media al respecto algo inferior ( × =2,69). Para ambas titulaciones se aprecia
un aceptable acuerdo de respuesta, representado en valores relativamente bajos de
desviación típica (0,670 y 0,681 respectivamente). La representación gráfica de la
diferencias entre los grupos se observa en la figura 6.26.
Figura 6. 26 . Percepción media de los estudiantes de los grupos MEPEF y CAFyD en
relación al grado de ayuda formativa recibida para el desarrollo de MB2
Para analizar la diferencia de medias a partir del “tipo de estudios de Educación
Física” cursados, se aplicó una prueba U de Mann - Whitney , con objeto de valorar si las
diferencias de medias a partir de los dos tipos de estudios cursados son o no
estadísticamente signficativas en relación a MB2 (tabla 6.44).
Tabla 6. 44
Diferencias en la percepción de los estudiantes hombres y mujeres en relación a MB2
M EPEF
CAFyD
MB2. Com pe te nc i as In t er pe r so na le s
×
×
P
2,85
2,69
0,000
2,85! 2,69! 2,80!
0!
0,5!
1!
1,5!
2!
2,5!
3!
3,5!
4!
MEPEF! CAFyD! Media!(MB2)!
321
La prueba arroja un nivel de significación de 0,000 (p<0,05), lo que indica que
se rechaza la hipótesis nula y se reconoce una diferencia estadísticamente significativa
entre el grado de ayuda recibida para el desarrollo del bloque de competencias
interpersonales, respecto de los estudios de Educación Física cursados, apreciándose en
favor de los estudiantes MEPEF una mayor percepción de ayuda formativa recibida
( × =2,85), que para los de la titulación CAFyD ( × =2,69).
En relación a P1.30 y P1.31 integradas en B2, se presentan a continuación sus
correspondientes estadísticos descriptivos (tabla 6.45), atendiendo a la variable factor
objeto de estudio.
Tabla 6. 45
Valores de promedio obtenidos para P1.30 y P1.31 en relación a la variable factor
"tipo de estudios de EF" cursados
Titul aci ón
N
×
𝝈
Error
típico
1.30. - Grado d e a yud a e n el de sar ro llo
de la competencia doce nte: t rabajo en
equipo
MEPE F
785
3,29
,776
0,028
CAFyD
372
3,10
,874
0,045
1.31 .- Grad o de ayu da en el d esa rr o llo
de la competencia doce nte: h abilidades
en las rel aciones interpers onales
MEPE F
783
2,88
,884
0,032
CAFyD
371
2,61
,885
0,046
Se establece a continuación ordenadamente (de mayores a menores
valoraciones) y de forma gráfica los promedios obtenidos para cada una de las
preguntas que conforman B2, considerando el tipo de estudios de EF cursados (Figura
6.27).
322
Figura 6. 27. Representación gráfica de las medidas de tendencia central de P1.30 y
P1.31 considerando la variable factor "tipo de estudios de EF" cursados
Se aprecia cómo la percepción sobre la ayuda formativa recibida para el
desarrollo de cada item agrupado en torno a B2, recibe una mayor valoración en el
grupo de los estudiantes MEPEF que en el de CAFyD.
Atendiendo al análisis de cada uno de los items y sus valores de promedio, en la
pregunta P1.30, ayuda formativa recibida para el desarrollo del trabajo en equipo ,
es donde se aprecia un mayor grado de ayuda f ormativa recibida, percibiendo tanto los
estudiantes MEPEF como los CAFyD, que fue mucha la ayuda recibida para el
desarrollo de la competencia mencionada, pero con una valoración superior en los
primeros ( × =3,29) que en los segundos ( × =3,10). Esta elevada percepción, desde
ambas titulaciones, es la más alta de todas las competencias transversales analizadas, al
igual que la más elevada del bloque B2. De la misma manera se aprecia un aceptable
desacuerdo en las respuestas en ambos grupos, aunque significativamente mejor en los
estudiantes MEPEF ( 𝜎 =0,776), lo que manifiesta un acuerdo de respuesta aceptable si
se vincula a la alta ayuda formativa recibida para el desarrollo de esta competen cia.
3,29!
2,88!
3,10!
2,61!
0!
0,5!
1!
1,5!
2!
2,5!
3!
3,5!
4!
P1.30.-!Trabajo!en!equipo! P1.31.-!!Habilidades!en!las!relaciones!
interpersonales!
MEPEF! CAFyD!
323
Se aplicó (tabla 6.46) la prueba U de Mann-Whitney a fin de establecer si el
hecho de cursar una u otra titulación resultaba estadísticamente significativo, en
relación a la percepción de la ayuda recibida para el desarrollo de (P1.30) Trabajo en
equipo, confirmándose la existencia de diferencias estadísticamente significativas entre
los grupos (0,000<0,05).
Tabla 6. 46
Diferencias en la percepción de los estudiantes MEPEF y CAFyD sobre P1.30
MEPE F
CAFyD
1.30 .- Grad o de a yuda en el desarr ollo de la
competencia docente: Trabajo en equi po
×
×
P
3,29
3,10
0,000
Esta diferencia de percepciones también se observa si se atiende a las facultades
de procedencia en la que los estudiantes cursan sus estudios. Se puede observar cómo la
percepción de ayuda formativa recibida para el desarrollo de P1.30 es mayor en las
fac ultades MEPEF que en las facultades CAFyD.
Para el caso de las primeras (tabla 6.47) es especialmente relevante el caso de la
Facultad de Educación de Segovia ( UVa ), que muestra la más alta puntuación ( × =3,57).
En el extremo se encuentra la facultad MEPEF de Santander ( × =3,11) en donde, a pesar
de ser la úñtima del ranking, sigue mostrando por parte de sus estudiantes haber recibida
mucha ayuda formativa para el desarrollo de la competencia para el trabajo en equipo.
324
Tabla 6. 47
Valores de promedio obtenidos para P1.30 en relación a la variable factor "facultades
MEPEF"
Compet enci a
Facult ad de
Educaci ón
N
×
𝝈
Error
típico
P1.30. - Grado de ayuda
recibida p ara el des arrollo de
la co mpeten cia do cente:
Trabaj o e n equ ipo
Segovia (UVa)
28
3,57
0,690
0,130
Vall ad oli d (UVa )
44
3,55
0,548
0,083
Barce lon a ( UB)
30
3,53
0,507
0,093
Teneri fe (ULL)
34
3,47
0,563
0,097
Mad ri d (UAM)
45
3,40
0,780
0,116
Córdob a ( UCO)
20
3,35
0,988
0,221
Alba cet e (UCLM)
102
3,30
0,768
0,076
Vale nci a (UV)
76
3,26
0,755
0,087
Gran ada (UGR )
92
3,24
0,747
0,078
Sevill a ( US)
159
3,20
0,825
0,065
Mur ci a ( UMU)
67
3,15
0,783
0,096
Santander (Uni Can)
64
3,11
0,911
0,114
Se establece a continuación de forma gráfica y ordenadadamente (mayor a
menor valoración) (figura 6.28), los promedios obtenidos para P1.30, en relación a las
facultades MEPEF de procedencia.
325
Figura 6. 28 . Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.30
en relación a la variable factor "facultades MEPEF"
Como se puede observar en las puntuaciones de promedio obtenidas para cada
facultad, en todas ( × >3), se observa una percepción por parte de los estudiantes
encuestados de mucha ayuda recibida para el desarrollo de P1.30. Son especialmente
relevantes los casos de las facultades de educación de Segovia y Valladolid ( UVa ) que
muestran las puntuaciones más altas ( × =3,57 y × =3,55 respectivamente). También para
la Facultad de Educación de la Universidad de Barcelona se observa una puntuación
considerablemente elevada ( × =3,50). Las tres obtienen valores de desviación típica
aceptables ( 𝜎 <1). A pesar de las elevadas valoraciones se observa que la facultad con la
puntuación más baja es la de Santander ( × =3,11), pero aún así se reconoce también en
relación a ella, que para sus estudiantes, es mucha la ayuda f ormativa recibida para el
desarrollo de P1.30. Para esta facultad se obtiene el valor de desviación típica más alto
de todas, 0,911, que acercándose a la unidad, muestra una evidente dispersión en las
respuestas.
Se muestra a continuación el resultado obtenido (tabla 6.48) a partir de la
aplicación de la prueba Kruskal-Wallis , a fin de conocer la influencia de la variable
facultades MEPEF sobre P1.30 y si existe igual modo de afección de las distintas
facultades analizadas en relación a dicha pegunta.
3,57! 3,55! 3,53! 3,47! 3,40! 3,35! 3,30! 3,26! 3,24! 3,20! 3,15! 3,11!
0,00!
0,50!
1,00!
1,50!
2,00!
2,50!
3,00!
3,50!
4,00!
326
Tabla 6. 48
Prueba Kruskal-Wallis para P1.30 y variable factor "facultades MEPEF"
P1.30. Grado de ayuda formati va recibida para el desarrollo del
trabajo en equipo
Chi - cuadrado
Gl
Sig.as int ót.
31,191
15
,008
La prueba arroja un nivel de significación de 0,008 (Sig.<0,05). Esto indica que
ha de ser rechazada la hipótesis nula y por tanto aceptar que sí existe influencia del
factor aplicado a la variable P1.30 bajo estudio y la propia variable P1.30. Por ello, dado
que el resultado de la prueba nos lleva a aceptar la hipótesis alterna, se realiza un
análisis post hoc mediante la prueba de Games-Howell, para comprobar qué pares de
facultades MEPEF difieren significativamente entre sí, no asumiendo varianzas iguales
dado el resultado de la prueba de homogeneidad de las varianzas realizadas ( Sig. Levène
= 0,019<0,05). Los resultados obtenidos (tabla 6.49) establecen los pares en los que se
aprecian diferencias estadísticamente significativas.
Tabla 6. 49
Resultados del análisis post hoc entre P1.30 y la variable factor "facultades MEPEF"
(comparadas de dos en dos)
(I) Facultad de Educ ación
(J) Faculta d de Edu cación
Games - Howel l Si g.
Segovia (Uva)
Gran ada (UGR )
Santander (Uni Can)
Sevill a ( US)
Mur ci a ( UMU)
0,045
0,008
0,019
0,015
Vall ad oli d (Uv a)
Gran ada (U GR)
Santander (Uni Can)
Sevill a ( US)
Mur ci a ( UMU)
0,030
0,004
0,009
0,008
Barce lon a ( UB)
Santander (Uni Can)
Sevill a ( S)
Mur ci a ( UMU)
0,013
0,030
0,023
Teneri fe (ULL)
Santander (Uni Can)
Mur ci a ( UMU)
0,027
0,047
La di fer encia es si gnif icat iva al niv el de .05.
327
Los resultados apuntan hacia diferencias significativas en cuatro de las
facultades analizadas con respecto al resto. (1) Entre la Facultad de Educación de
Segovia (mejor puntuación obtenida) y las facultades de Granada (Sig. Games-Howell =
0,045), Santander (Sig. Games - Howell = 0,008), Sevilla (Sig. Games - Howell = 0,019) y
Murcia (Sig. Games - Howell = 0,015). (2) Entre la Facultad de Educación de Valladolid
(segunda peor puntuación alcanzada) y las Facultades de Granada (Sig. Games-Howell
= 0,030), Santander (Sig. Games - Howell = 0,004), Sevilla (Sig. Games - Howell = 0,009)
y Murcia (Sig. Games-Howell = 0,008). (3) Entre la Facultad de Educación de la
Universidad de Barcelona (tercera con mejor puntuación) y las Facultades de Santander
(Sig. Games-Howell = 0,013), Sevilla (Sig. Games-Howell = 0,020) y Murcia (Sig.
DMS = 0,023). Y (4) Entre la Facultad de Educación de la Universidad de Tenerife
(cuarta con mejor puntuación obtenida) y las Facultades de educación de Santander
(Sig. Games-Howell = 0,027) y Murcia (Sig. Games-Howell = 0,047).
Atendiendo a las facultades CAFyD, para la pregunta P1.30, se obtienen también
puntuaciones de promedio muy elevadas, siendo la Facultad CAFyD de Vic la que
obtiene la puntuación más alta ( × =3,40) y la Facultad CAFyD de León la que obtiene
la más baja ( × =2,65) (tabla 6.50).
328
Tabla 6. 50
Variables de promedio obtenidos para P1.30 en relación a la variable factor
"facultades CAFyD"
Compet enci a
Facult ad CAFyD
N
×
𝝈
Error tí pic o
P1.30. - Grado de ayu da en
el desarroll o de la
competencia docente:
Trabaj o e n equ ipo
Vic (VI C)
48
3,40
0,676
0,098
Mur ci a ( UCA M)
55
3,25
0,886
0,120
Lleid a ( UDL)
65
3,18
0,967
0,120
Huesc a (UNI ZAR)
35
3,17
0,707
0,119
Sevill a ( UPO)
59
3,05
0,860
0,112
Vit ori a - Ga st eiz ( UPV)
58
3,02
0,827
0,109
León ( ULE)
51
2,65
0,934
0,131
En la figura 6.29 se presenta ordenádamente (mayor a menor valoración) tales
promedios obtenidos para P1.30.
Figura 6. 29 . Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.30
en relación a la variable factor "facultades CAFyD"
Se observan puntuaciones muy elevadas para seis de l as facultades CAFyD
analizadas (valoraciones de promedio que oscilan entre 3,40 y 3,02) lo que da cuenta de
una consideración, por parte de sus estudiantes, de mucha ayuda formativa recibida para
el desarrollo de P1.30, a través de las asignaturas cursadas. La Facultad CAFyD de
3,40! 3,25! 3,18! 3,17! 3,05! 3,02!
2,65!
0,00!
0,50!
1,00!
1,50!
2,00!
2,50!
3,00!
3,50!
4,00!
Vic!(VIC)! Murcia!(UCAM)! Lleida!(UDL)! Huesca!
(UNIZAR)!
Sevilla!(UPO)! Vitoria-Gasteiz!
(UPV)!
León!(ULE)!
329
León, obtiene una puntuación de × =2,65, que aún siendo la más baja, muestra
igualmente que la ayuda formativa recibida para el desarrollo de esta competencia, a
juicio de sus estudiantes, es de mucha. La dispersión más alta en las respuestas se
observa en los casos de las Facultades de Lleida ( 𝜎 =0,967) y León ( 𝜎 =0,934).
Se aplica la prueba Kruskal-Wallis (tabla 6.51) para conocer la influencia de la
variable facultades CAFyD s obre P1.30 y con ello conocer si existe una misma afección
de las distintas facultades CAFyD analizadas en relación a la dicha pregunta.
Tabla 6. 51
Prueba Kruskal-Wallis para P1.30 y variable factor "facultades CAFyD"
P1.30. Grado de ayuda formati va reci bida para el desarrol lo de
conocimientos de informática aplicada al ámbito de la EF
Chi - cuadrado
Gl
Sig.as int ót.
26,540
7
,000
Como se puede apreciar, la prueba muestra un nivel de significación de 0,000
(Sig.<0,05), lo que permi te rechazar la hipótesis nula y a ceptar la influencia de la
variable factor aplicada a la variable estudiada P1.30 y la propia variable P1.30. Por
tanto, dado que el resultado de la prueba nos lleva a aceptar la hipótesis alterna, se
realiza un análisis post hoc para comprobar qué pares de facultades CAFyD difieren
significativamente entre sí. La prueba de contraste aplicada es HSD Tukey (tabla 6.52)
tras reconocer la igualdad de varianzas, gracias al estadístico de Levène obtenido
(Sig.=0,136).
336
Grupo MEPE F ( 5: 114)
Habr íamo s un driv e común ; íbam os pegando los epíg rafes del tra bajo y ca da uno
cuando pudiera, iba pegando la infor mación que había encontrado, y luego, ya el resto,
si nos daba tiemp o lo leíamos y po níamos un día lím ite; después entre que se
maqu et aba e i mpr imí a ya e st aba e l pr oc eso.
Esta forma de proceder en el trabajo grupal genera ciertos conflictos de
responsabilidades que se relacionan con la vivencia de situaciones de irresponsabilidad
de algunos miembros de los grupos al participar en la vida grupal. Se describe la
responsabilidad efectiva no asumida por algunos miembros de grupos de trabajo, lo que
genera en otros miembros enfado, frustración y un sentimiento de derrota que
condiciona el concepto de trabajo grupal y las propias relaciones interpersonales.
Grupo MEP EF (3: 20)
Si ya partes de que tienes en un grupo una persona irresponsabl e, por mucho trabajo
en grupo o en equipo que quieras hacer es imposible.
Grupo MEPE F ( 3: 41)
Entonce s qu é es tr abajo en grupo, ¿se r un pri ngado? , ¿ tra bajar el dobl e qu e l os
demás?; es ser un pringado, es que es eso. Y sino, yo no lo veo de otra m anera. A m i
es una de las cosas que más m e ha molestado en la carrera; el tema del trabajo en
grupo, cuando t rabajas con gente tr abajadora, da gusto, es geni al, per fecto. Pero
cuando ya tiene s setas, te los comes con patatas .
Además, el procedimiento de trabajo grupal que se realiza se relaciona
íntimamente con la prevalencia del contenido a desarrollar y generar como fin del
trabajo a realizar, que se integra en un modelo de evaluación proyectada por el docente
más centrada en los resultados. De este aspecto emana la demanda de un modelo de
evaluación más formativa y compartida, lo que condiciona la adopción por el docente
de un rol que monitorice, guíe, supervise, medie, negocie y se interese también por el
proceso y por las personas dentro del mismo ( monitoreo del docente ).
337
Grupo MEPE F ( 3: 34)
Yo consi der o que no se eval úa el tra baj o en grupo, se evalúa el resul ta do del tr abaj o
en grupo .
Grupo MEPE F ( 3: 35)
Yo creo se deber ía , lo que decí a tam bién an tes, que se con sensue la nota, que se
preocupe el profesor, que esté más cerca; [… ] cóm o os habéis organizado, qué habéis
hecho, habéis quedado, y por qué no lo habéis hecho así, y por qué lo habéis decidido
realizar así, y por qué, yo que sé, n o sé, pregunt ar al grupo, al a lumno.
También se aprecia una percepción de mucha ayuda formativa recibida para el
desarrollo de P1.31, habilidades en las relaciones interpersonales , siendo nuevamente
el valor de promedio obtenido para los estudiantes MEPEF, de × =2,88, mayor que para
los procedentes de CAFyD ( × =2,61). Las estimaciones para la desviación típica son
casi idénticas en ambos grupos ( 𝜎 =0,884 y 𝜎 =0,885).
Aplicada la prue ba U de Mann - Whitney (tabla 6.54) a fin de establecer si cursar
una u otra titulación resultaba estadísticamente significativo en relación a la percepción
de la ayuda formativa recibida para el desarrollo de (P1.31) las habilidades para las
relaciones interpersonales, se confirmó que sí existen diferencias estadísticamente
significativas entre los grupos (0,000<0,05).
Tabla 6. 54
Diferencias en la percepción de los estudiantes MEPEF y CAFyD sobre P1.31
MEPE F
CAFyD
1.31 .- Grad o de ayu da en el d esa rr o llo de la
competencia docente: habilidades en las
relaciones interp ersonales
×
×
P
2,88
2,61
0,000
Esta diferencia es perceptible igualmente atendiendo a las facultades en las que
los estudiantes cursan s us estudios (tabla 6.55). Así para los estudiantes MEPEF, a
partir del ranking de facultades de educación, se observa cómo la de la Universidad de
338
Córdoba es la que muestra la valoración más elevada ( × =3,50), considerando sus
estudiantes que allí se recibió mucha ayuda formativa para el desarrollo de P1.31. En e l
otro extremo se encuentra la facultad de educación de la Universidad de Sevilla con una
valoración moderada sobre la ayuda formativa recibida ( × =2,56)
Tabla 6. 55
Valores de promedio obtenidos para P1.31 en relación a la variable factor "facultades
MEPEF"
Compet enci a
Facult ad de
Educaci ón
N
×
𝝈
Error
típico
P1.31. - Grado de ayuda reci bid a
para el desarrollo de la
competencia docente:
Habi li dad es en la s rel aci one s
interper sonales
Córdob a ( UCO)
20
3,50
0,688
0,154
Vall ad oli d (UVa )
44
3,27
0,624
0,094
Segovia (UVa)
28
3,25
0,701
0,132
Barce lon a ( UB)
30
3,17
0,648
0,118
Gran ada (UGR )
92
3,11
0,777
0,081
Teneri fe (ULL)
34
3,00
0,888
0,152
Mur ci a ( UMU)
66
2,92
0,829
0,102
Santander (Uni Can)
64
2,81
1,125
0,141
Mad ri d (UAM)
45
2,80
0,815
0,121
Alba cet e (UCLM)
102
2,79
0,860
0,085
Vale nci a (UV)
76
2,78
0,947
0,109
Sevill a ( US)
158
2,56
0,885
0,070
Se establece a continuación de forma gráfica y ordenada (mayor a menor
valoración), los promedios obtenidos para P1.31 en relación a las facultades MEPEF de
procedencia (figura 6.32).
339
Figura 6. 32 . Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.31
en relación a la variable factor "facultades MEPEF"
Efectivamente, se observa que todos los estudiantes de las facultades revisadas
valoran la ayuda formativa recibida para el desarrollo de P1.31 como considerable,
salvo para el caso de la facultad de educación de la Universidad de Sevilla ( × =2,56),
cuyos estudiantes la valoran como moderada. Dentro del grupo de las facultades que
obtienen puntuaciones elevadas ( × >3), además del caso de Córdoba ( × =3,50), son
destacables de nuevo los casos de las facultades de educación de Valladolid y Segovia
(Universidad de Valladolid) que obtienen puntuaciones elevadas y similares entre sí
( × =3,27 y × =3,25 respectivamente), siendo consideradas por sus estudiantes como muy
facilitadoras de ayuda formativa y encaminadas al desarrollo de las habilidades en las
relaciones interpersonales para el ejercicio docente.
Se presenta el resultado obtenido a partir de la aplicación de la prueba Kruskal-
Wallis , a fin de conocer la influencia de la variable facultades MEPEF sobre P1.31 y si
existe idéntica afección de las distintas facultades analizadas, en relación a dicha
pegunta. Los resultados se observan en la tabla 6.56.
3,50!
3,27! 3,25! 3,17! 3,11! 3,00! 2,92! 2,81! 2,80! 2,79! 2,78! 2,56!
0,00!
0,50!
1,00!
1,50!
2,00!
2,50!
3,00!
3,50!
4,00!
340
Tabla 6. 56
Prueba Kruskal-Wallis para P1.31 y variable factor "facultades MEPEF"
P1.31 Grado de ayuda formati va recibida para el desarr ollo de las
habili dades en las rel aciones int erpersona les
Chi - cuadrado
Gl
Sig.as int ót.
63,972
15
,000
La prueba muestra un nivel de significación de 0,000 (Sig.<0,05). Esto supone
rechazar necesariamente la hipótesis nula y, por tanto, aceptar que sí existe influencia
del factor aplicado a la variable P1.31 bajo estudio y la propia variable P1.31. Por ello,
dado que el resultado de Kruskal-Wallis nos ha llevado a aceptar la hipótesis alterna, se
realiza un análisis post hoc , comprobando qué pares de facultades MEPEF difieren entre
sí. También se aplica la prueba de Games-Howell (tabla 6.57), tras no asumir, a partir de
la prueba de homogeneidad de varianzas, que estas son iguales ( Sig. Lèvene =
0,001<0,05).
Tabla 6. 57
Resultados del análisis post hoc entre P1.31 y la variable factor "facultades MEPEF"
(comparadas de dos en dos)
(I) Facultad de Educ ación
(J) Faculta d de Edu cación
Games - Howel l Si g.
Córdob a ( UCO)
Alba cet e (UCLM)
Vale nci a (UV)
Sevill a ( US)
0,024
0,001
0,031
Vall ad oli d (UVa )
Alba cet e (UCLM)
0,022
Segovia (UVa)
Sevill a ( US)
0,003
Barce lon a ( UB)
Sevill a ( US)
0,005
Gran ada (UGR )
Sevill a ( US)
0,000
Alba cet e (UCLM)
Córdob a ( UCO)
Vall ad oli d (UVa )
0,024
0,022
Vale nci a (UV)
Córdob a ( UCO)
0,031
Sevill a ( US)
Córdob a ( UCO)
Vall ad oli d (UVa )
Segovia (UVa)
Barce lon a ( UB)
0,001
0,000
0,003
0,005
341
Gran ada (UGR )
0,000
La di fer encia es si gnif icat iva al niv el de . 05.
Los resultados verifican que existen diferencias significativas entre (1) la
facultad de educación de Albacete (tercera puntuación más baja obtenida) y las
facultades de Córdoba (Sig. Games-Howell = 0,024) y Valladolid (S ig. Games-Howell
= 0,022), ambas con las dos mejores puntuaciones. (2) Entre la facultad de educación de
Valencia (segunda puntuación más baja) y la de Córdoba (Sig. Games-Howell = 0,031).
(3) Entre la facultad de educación de Sevilla (valoración más baja obtenida) y las de
Córdoba (Sig. Games-Howell = 0,001), Valladolid (Sig. Games-Howell = 0,000),
Segovia (Sig. Games-Howell = 0,003), Barcelona (Sig. Games-Howell = 0,005) y
Granada (Sig. Games-Howell = 0,000).
Atendiendo a las f acultades de Ciencias de la A ctividad Física y del Deporte se
muestran los siguientes promedios, siendo el caso de la Facultad CAFyD de la
Universidad Católica de Murcia donde se obtiene la puntuación más alta ( × =2,93) y la
Facultad CAFyD de la Universidad de León, donde se obtiene el promedio más bajo
( × =2,18) valorando sus estudiantes como moderada la ayuda formativa recibida para el
desarrollo de P1.31 (tabla 6.58).
Tabla 6. 58 Valores de promedio obtenidos para P1.31 en relación a la variable factor
"facultades CAFyD"
Compet enci a
Facult ad CAFyD
N
×
𝝈
Error
típico
P1.31. - Grado de ayu da en el
desarroll o de l a competencia
docente: habilidade s en l as
relaciones interp ersonales
Mur ci a ( UCA M)
54
2,93
0,866
0,118
Vic (VI C)
48
2,90
0,831
0,120
Huesc a (UNI ZAR)
35
2,77
0,808
0,136
Sevill a ( UPO)
59
2,66
0,801
0,104
Lleid a ( UDL)
65
2,62
0,913
0,113
Vit ori a - Ga st eiz ( UPV)
58
2,33
0,803
0,105
León ( ULE)
51
2,18
0,932
0,130
342
En la figura 6.33 se presenta ordenadamente (mayor a menor valoración) tales
promedios obtenidos para P1.31, considerando las facultades CAFyD de procedencia de
sus estudiantes y encabezando con la mejor valoración sobre la ayuda formativa
recibida para su desarrollo, como se ha anunciado, la facultad CAFyD de Murcia.
Figura 6. 33. Representación gráfica de los valores de promedio obtenidos para P1.31
en relación a la variable factor "facultades CAFyD"
A pesar de que para ninguna de las facultades CAFyD analizadas se obtienen
puntuaciones de × >3, cinco de las siete obtienen valoraciones que evidencian una
percepción de mucha ayuda formativa recibida para el desarrollo de P1.31, a través de
las asignaturas cursadas en su formación. Este es el caso de las facultades CAFyD de
Murcia ( × =2,93), Vic ( × =2,90), Huesca ( × =2,77), Sevilla ( × =2,66) y Lleida
( × =2,62). Las facultades de Vitoria- Gasteiz ( × =2,33) y León ( × =2,18) alcanzan las
puntuaciones más bajas, evidenciando una percepción de sus estudiantes de una
moderada ayuda formativa recibida para el desarrollo de esta competencia. El
desacuerdo en las respuestas es ciertamente aceptable para la mayoría de los casos, ya
que oscilan los valores de desviación típica obtenidos entre 0,801 y 0,866, salvo para los
casos de Lleida ( 𝜎 =0,913) y León ( 𝜎 =0,932), en donde se intuye cierto desacuerdo,
aunque en ningún caso considerable.
2,93! 2,90! 2,77! 2,66! 2,62!
2,33! 2,18!
0,00!
0,50!
1,00!
1,50!
2,00!
2,50!
3,00!
3,50!
4,00!
Murcia!(UCAM)! Vic!(VIC)! Huesca!
(UNIZAR)!
Sevilla!(UPO)! Lleida!(UDL)! Vitoria-Gasteiz!
(UPV)!
León!(ULE)!
343
Se aplica la prueba Kruskal-Wallis (tabla 6.59), a fin de conocer si ex iste
influencia de la variable facultades CAFyD sobre P1.31 y, con ello, saber si existe igual
afección de las distintas facultades CAFyD analizadas en relación a la dicha pregunta.
Tabla 6. 59
Prueba Kruskal-Wallis para P1.31 y variable factor "facultades CAFyD"
P1.31 Grado de ayuda formativa recibi da para el desarr oll o de las
habili dades en las relaciones interpersonales
Chi - cuadrado
Gl
Sig.as int ót.
36,628
7
,000
La prueba muestra un nivel de significación de 0,000 (Sig.<0,05), rechazando
con ello la hipótesis nula y aceptando la influencia de la variable f actor aplicada a la
variable estudiada P1.31 y la propia variable P1.31. Dado que el resultado de Kruskal-
Wallis lleva a aceptar la hipótesis alterna, se realiza un análisis post hoc para comprobar
qué pares de facultades CAFyD difieren significativamente entre sí. La prueba de
contraste aplicada es HSD Tukey (tabla 6.60), tras reconocer la igualdad de varianzas,
mediante el estadístico de Levène (Sig.=0,688).
Tabla 6. 60
Resultados del análisis post hoc entre P1.31 y la variable factor "facultades CAFyD"
(comparadas de dos en dos)
(I) Facultad CAF yD
(J) Faculta d CAF yD
HSD T uke y S ig .
Mur ci a ( UCA M)
Vit ori a - Ga st eiz ( UPV)
León ( ULE)
0,006
0,000
Vic (VI C)
Vit ori a - Ga st eiz ( UPV)
León ( ULE)
0,016
0,001
Huesc a (UNI ZAR)
León ( ULE)
0,035
Vit ori a - Ga st eiz ( UPV)
Mur ci a ( UCA M)
Vic (VI C)
0,006
0,016
León ( ULE)
Mur ci a ( UCA M)
Vic (VI C)
Huesc a (UNI ZAR)
0,000
0,001
0,035
La di fer encia es si gnif icat iva al nivel de . 05.
344
Se aprecian diferencias significativas entre (1) la facultad CAFyD de Vitoria-
Gasteiz (segunda puntuación más baja obtenida) y las facultades de Murcia (Sig. HSD
Tukey = 0,006) y Vic (Sig. HSD Tukey = 0,016). (2) Entre la facultad CAFyD de Léon
(puntuación más baja alcanzada) y las facultades de Murcia (Sig. HSD Tukey = 0,000),
Vic (Sig. HSD Tukey = 0,001) y Huesca (Sig. HSD Tukey = 0,035).
Regresando al discurso de los estudiantes considerando las titulaciones cursadas
y en relación al desarrollo de P1.31, en el grupo de los estudiantes CAFyD se observa
una menor presencia de códigos (6) que explican la ayuda f ormativa recibida para el
desarrollo de P1.31, frente al grupo de los estudiantes MEPEF (12 códigos) (tabla 6.61).
Estos últimos describen de una forma más completa las habilidades interpersonales que
reconocen han manejado durante su formación.
Tabla 6. 61
Estudio comparativo entre estudiantes MEPEF y CAFyD sobre los códigos que
explican el funcionamiento de la formación recibida para el desarrollo de P1.31
MEPE F
CAFyD
Códig o
Enrai zamient o
Códig o
Enrai zamient o
Interactuar/co mpartir
18
Adapt ar se/ se r fl exi bl e
3
Comunic ars e
16
Colab orar
1
Crear c lima y ambi ent e
formativo
6
Ser hone sto
1
Colab orar
5
Negoc ia r
1
Actu ar an te l a
conflictividad
5
Ayuda r
1
Cohesi ona r
5
Ser as erti vo
4
Negoc ia r
3
Adapt ar se/ se r fl exi bl e
2
Ayuda r
2
Regul ars e e mocio nalme nte
2
Tener ini ciat iva
2
345
El estudio de las evidencias y las relaciones entre los códigos permite establecer
redes semánticas para poder reconocer, apreciar e interpretar mejor la percepción y
valoración de los estudiantes en relación a la ayuda formativa recibida para desarrollar
P1.31. A continuación se presenta la red semántica en relación a los códigos presentes
en el discurso de los estudiantes procedentes de la titulación CAFyD (figura 6.34).
Figura 6. 34 . Red semántica del grupo de estudiantes CAFyD que explor a las
experiencias formativas relacionadas con la adquisición y desarrollo de P1.31
Inicialmente consideran que a lo largo de los estudios cursados sí les han
insistido en la necesidad de ayudarse mutuamente, con lo que se entiende que la ayuda
mutua, como habilidad prosocial, está presente en su ideario de interacción de partida.
Grupo CAF yD ( 3: 65)
Yo cr eo que por lo gen era l sí que nos inc ent i van basta nt e en algu nas clas es a
ayudarnos unos a otros, porque si no , perde ríamo s todo s .
Así mismo, trabajar grupalmente se reconoce como la experiencia práctica en la
que, para resolver las tareas y compromisos e interactuar unos con otros, han necesitado
colaborar , ser flexibles y adaptativos , honestos , para alcanzar acuerdos ( negociar ).
Grupo CAF yD (3:28)
En genera l los alumnos aprenden a traba jar en equipo porque después de cuatr o años
haciendo trabajos grupales ya conoces a tus com pañeros, has visto muchas cosas, has
reconocid o si te h as equivoca do alguna vez , te ha s autoevaluad o o deberías hab erlo
hecho desde mi punto de vista.
352
En relación a la competencia P1.31 habilidades para las relaciones
interpersonales, hombres y mujeres consideran haber recibido mucha ayuda formativa a
través de las dinámicas de las materias cursadas para su desarrollo, siendo la percepción
de las mujeres al respecto mayor que la de los hombres. En ambos casos se considera
por tanto muy desarrollada a partir de la formación prestada.
Considerando el tipo de estudios de EF cursados, ambos grupos consideran
haber recibido mucha ayuda formativa para el desarrollo de B2 , aunque en mayor
medida el grupo de estudiantes MEPEF. Esta misma valoración se obtiene para el caso
de la competencia para P1.30 trabajo en equipo, siendo los estudiantes MEPEF los que
aprecian en mayor medida la ayuda formativa recibida para su desarrollo. En cualquier
caso se aprecia un contraste en cuanto a los benevolentes resultados estadísticos
obtenidos y la descrita escasa formación recibida para gestionar las experiencias de
trabajo grupal, redundando en una verdadera ausencia de formación para aprender a
trabajar en equipo a partir de tales experiencias. Atendiendo a las facultades de
procedencia de los estudiantes, las de educación que mejores valoraciones obtienen en
cuanto a la ayuda que prestan para el desarrollo de P1.30 son las de Segovia y
Valladolid (UVa). Para el caso de las facultades CAFyD obtienen mejores valoraciones
las de Vic y Murcia (UCAM).
Para el caso de P1.31, estudiantes MEPEF y CAFyD consideran haber recibido
mucha ayuda formativa para su desarrollo, aunque la percepción del grupo MEPEF al
respecto es mayor, encontrándose diferencias significativas entre ambos grupos. Estos
consideran haber desarrollado habilidades interpersonales a través de las dinámicas
pedagógicas de algunas materias cursadas como comunicarse, negociar, adaptarse y ser
flexible, ser asertivo en situaciones de conflicto, ayudar, contribuir a la cohesión grupal
y regularse emocionalmente. Las facultades de educación de Córdoba y Valladoli d
obtienen valoraciones mayores sobre la ayuda prestada para el desarrollo P1.31. Para el
caso de las facultades CAFyD obtienen mejores valoraciones las de Murcia (UCAM) y
Vic.
353
6.3. C onocer si existe una relación entre el uso de metodologías activas y la
presencia de la evaluación formativa respecto de la percepción de desarrollo de
competencias que tienen los estudiantes tras su formación.
A fin de conocer las posibles relaciones entre el uso de las metodologías activas
y sistemas de evaluación formativa y la percepción de ayuda formativa recibida para la
adquisición de competencias transversales (instrumentales e interpersonales) durante las
asignaturas cursadas, se aplicó el coeficiente de correlación de Spearman (tabla 6.62).
Tabla 6. 62
Relación entre el uso de metodologías activas y utilización de evaluación formativa y la
percepción de ayuda formativa recibida para el desarrollo de las competencias
instrumentales e interpersonales
Mét od os y e va l uac i ón
Instrumen tales
Interpersona les
La util iza ción de meto dol og ía s acti va s en las asi gna tur as
cursadas en tus estudios te han ayudado a adquirir
competencias transversales
0,291**
412**
La util izaci ón de la eval uació n formati va y contin ua en
las a signatura s cu rsadas en la c arrera te h an ay udado a
adquirir competencias tr ansversales
0,346**
0,449**
*P<0,05 **P<0,001
En las correlaciones obtenidas (no muy notables), se observa que sí existe una
relación directa entre el uso de metodologías activas durante las asignaturas cursadas en
la f ormación. Para el caso de la relación con las competencias instrumentales, se
observa una correlación débil (r<0.300), pero para el caso de la adquisición de las
competencias interpersonales, se aprecia una correlación mayor (r=0,412; P<0,001) que
cobra sentido para este tipo de competencias, que requieren de una importante
participación e implicación de los estudiantes durante el proceso de su adquisición y
desarrollo.
De la misma manera, se obtuvo un coeficiente de correlación poco notable entre
la percepción de utilidad de la evaluación formativa y su valoración como ayuda
formativa para la adquisición de competencias transversales durante la formación
cursada, no obstante sí existe una relación directa entre ambas (r>0,400; P<0,001). Se
354
observa cómo para las competencias interpersonales la correlación con el uso de la
evaluación formativa es mayor (r=0,449; P<0,001) que para las instrumentales
(r=0,346; P<0,001). Posiblemente unas correlaciones poco notables se relacionen con la
dificultad de evaluar de forma puntual este tipo de competencias que, por lo general, su
adquisición y desarrollo se muestra en la acción y de forma procesual cuando el
alumnado se desempeña durante la ejecución. No obstante, parece que sobre todo para
las competencias de carácter interpersonal, el uso de un sistema de evaluación formativa
sí podría jugar un papel relevante en la evaluación de la adquisición y su desarrollo.
Para las cuatro competencias transversales objeto de revisión en el presente
trabajo, grado de ayuda recibida para el desarrollo de P1.28 conocimiento de una lengua
extranjera, P1.29 conocimientos de informática relativos al ámbito de estudio, P 1.30
trabajo en equipo, P1.31 habilidades en las relaciones interpersonales, se buscó
igualmente el grado de correlación mediante el coeficiente de Spearman , sobre la
utilización de metodologías activas y modelos de evaluación formativa en las
asignaturas cursadas (tabla 6.63).
355
Tabla 6. 63
Relación entre el uso de metodologías activas y utilización de evaluación formativa y la
percepción de ayuda formativa recibida para el desarrollo de P1.28, P1.29, P1.30 y
P1.31
P1.28. gr ado de
ayuda recibida
para el
conocimiento de
una LE
P1.29, gr ado de
ayuda recibida
para el
conocimiento
de inf ormática
relativos al
ámbito de
estudio
P1.30, gr ado
de ayuda
recibida para
el desarrollo
del t rabajo en
equipo
P1.31, gr ado
de ayuda
recibida para
el desarrollo de
las ha bilidad es
en las
relaciones
interp erson ale s
La ut ili zaci ón de
meto dol og ía s
activas en l as
asignaturas
cursadas en tus
estudios te han
ayudado a adquirir
competencias
transve rsales
0,115**
0,192**
0,267**
0,337**
La ut ili zaci ón de l a
evaluación
formativa y
continua en las
asignaturas
cursadas en la
carrera te han
ayudado a adquirir
competencias
transve rsales
0,152**
0,254**
0,267**
0,397**
*P<0,05 **P<0,001
Como se puede apreciar, se observan relaciones directas aunque débiles
(r<0,300) entre el uso de metodologías activas y modelos de evaluación formativa y la
percepción de ayuda formativa recibida para desarrollar sus competencias P1.28, P1.29
y P1.30. Algo más directa y positiva se aprecia la correlación obtenida para el caso d e
P1.31 (r=0,337; P<0,001). Se puede considerar que el desarrollo de las habilidades
interpersonales requiere del uso de estrategias metodológicas activas así como de
modelos de evaluación compartida y formativa, en la medida en que es necesaria la
participación e implicación activa y consciente del alumnado, debiendo aplicar en
situaciones reales de interacción tales habilidades, para relacionarse entre si, emprender
proyectos y tareas compartidas y solucionar problemas.
356
Los resultados procedentes del análisis de los datos cualitativos revelan, de
forma similar, una mayor relación directa entre las metodologías activas aplicadas en su
formación a lo largo de las asignaturas cursadas, así como de modelos de evaluación
formativa y continua y la percepción como ayudas para desarrollar P1.30. Tales
metodologías se relacionan con la participación en proyectos de trabajo, en donde se
debe colaborar para atender todos los aspectos que permiten desarrollar un proyecto de
interés para todos, que en el caso que describen, en relación al desarrollo de materias
como AFMN , requieren responsabilizarse de gestionar no solo los aspectos didácticos
de preparación de las actividades físicas en la naturaleza, sin también atender a los
ámbitos preparatorios, administrativos, económicos y de previsión y adquisición de
recursos de forma colaborada.
Se formaban grupos, cada grupo se encarg aba de organiza r una acti vidad compartida,
claro, es que es evaluación formativa y co ntinua; tú tienes que llamar al autobús y
contratar al autobús, llamar al albergue, no sé qué, al final lo estás h aciendo tú, estás
aprendiendo haciendo, que es de lo que se trata ( 3:150).
De la misma manera se observan varias coocurrencias entre métodos activos
relacionados con la participación en grupos de trabajo, colaborando y cooperando entre
sí y la activación, para ello, de diversas habilidades interpersonales (P1.31) como la
interacción , la colaboración , la comunicación y la negociación para llegar a acuerdos.
Al traba ja r en equi po las rel ac ion es int erp ers ona le s están int eg rad as, pero al hac er los
grupos aleatori amente, es cuando más las podemos trabajar […] esta competencia
sobre tod o la hem os trabajado en la menc ión e n la asign atura de m edio natura l y le
convivir juntos y en expresión corporal a la hora de estar interactuando entre no sotros
constantemente (5:1).
En síntesis, se observa por tanto la presencia de metodologías activas en la
formación cursada y sobre todo su uso parece se relaciona con el desarrollo de
357
competencias más de tipo interpersonal. Se entienden las metodologías activas como
aquellas que favorecen la implicación y la participación de los estudiantes, con lo que
cobra sentido que sean las competencias interpersonales las que se desarrollen en mayor
medida. Particularmente para el caso de P1.31 habilidades para las relaciones
interpersonales es evidente la relación entre el uso de metodologías activas y su
desarrollo. Habilidades como la comunicación , la ayuda mutua , la asertividad , la
negociación , la interacción se activan en la medida en que están presentes en las
dinámicas formativas de las materias (en este caso en clave metodológica). Los
planteamientos de aprendizaje basados en proyectos y en dinámicas de trabajos grupales
en materias y actividades relacionadas con las AFMN activan y desarrollan estas
habilidades sociales.
La utilización de evaluación formativa durante la formación cursada revela una
mayor relación de esta con respecto al desarrollo de competencias interpersonales más
que instrumentales. Específicamente su uso parece nuevamente correlacionar en mayor
medida con P1.31.
6.4. Conocer si existe una relación entre el uso de los instrumentos de evaluación
utilizados respecto de la percepción de desarrollo de competencias que tienen los
estudiantes tras su formación.
Respecto de las correlaciones existentes entre los instrumentos de evalu ación
utilizados durante las asignaturas cursadas y la percepción de ayuda formativa recibida
para el desarrollo de las dos competencias instrumentales objeto de estudio, para P1.28,
conocimiento de una LE, se aprecia que los instrumentos de evaluación qu e se
relacionan de una forma más notable con la percepción de desarrollo competencial al
respecto, son el uso de exámenes orales (r=0,320; P<0,001), el uso de portafolios
(r=0,268; P<0,001) y la observación del profesor en clase (r=0,247; P<0,001). En
correlación negativa se observan el uso del examen tipo test y la generación de informes
y trabajos escritos.
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