Juan Estébanez de Castellanos, canciller de Alfonso XI: entre Sahagún y Burgos
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Mª Isabel del Val Valdivieso Juan Carlos Martín Cea David Carvajal de la Vega (Editores) EXPRESIONES DEL PODER EN LA EDAD MEDIA Homenaje al profesor Juan Antonio Bonachía Hernando Mª Isabel del Val Valdivieso Juan Carlos Martín Cea David Carvajal de la Vega (Editores) EXPRESIONES DEL PODER EN LA EDAD MEDIA Homenaje al profesor Juan Antonio Bonachía Hernando Universidad de Valladolid
EXPRESIONES DEL PODER EN LA EDAD MEDIA HOMENAJE AL PROFESOR JUAN ANTONIO BONACHÍA HERNANDO
Serie: HISTORIA Y SOCIEDAD, nº 221 Val Valdivieso, María Isabel del Expresiones del poder en la Edad Media : homenaje al profesor Juan Antonio Bonachía Hernando / Mª Isabel del Val Valdivieso, Juan Carlos Martín Cea, David Carvajal de la Vega. Valladolid : Ediciones Universidad de Valladolid, 2019 664 p. ; 24 cm. Historia y sociedad (Universidad de Valladolid) ; 221 ISBN 978-84-1320-030-9 1. Poder (Ciencias sociales) - Edad Media - Discursos, ensayos, conferencias. 2. Bonachía, Juan Antonio - Discursos, ensayos, conferencias. I. Martín Cea, Juan Carlos. II. Carvajal de la Vega, David. III. Bonachía, Juan Antonio, homenaje
Mª Isabel del Val Valdivieso Juan Carlos Martín Cea David Carvajal de la Vega (Editores) EXPRESIONES DEL PODER EN LA EDAD MEDIA HOMENAJE AL PROFESOR JUAN ANTONIO BONACHÍA HERNANDO
JUAN ESTÉBANEZ DE CASTELLANOS, CANCILLER DE ALFONSO XI: ENTRE SAHAGÚN Y BURGOS Carlos Manuel REGLERO DE LA FUENTE Universidad de Valladolid a figura de Juan Estébanez de Castellanos, canciller de Alfonso XI, fue estudiada por Salvador de Moxó, quien se centró en su ascenso y caída en la vida política del reino. El trabajo se inscribía dentro de su investigación sobre el ascenso de los letrados en la corte de Alfonso XI1. Aquí me propongo completar dicha perspectiva con el análisis de su posición en el ámbito local: la villa abadenga de Sahagún y la ciudad regia y mercantil de Burgos. Su relación con ambos lugares quedó reflejada en su nombre, pues Pedro López de Ayala en su Crónica del rey don Pedro le denomina Juan Estébanez de Burgos, mientras que en algunos documentos de Pedro I se le llama Juan Estébanez de Sahagún2. Su trayectoria en la corte se inicia como oficial de la cámara y cancillería de rey desde 1332, de donde pasó a puestos de mayor relevancia: alguacil del rey en Ávila (1334), merino del rey en Burgos (1334-1335), criado y canciller del rey Alfonso XI (1340-1350)3. Además combatió con valor en la batalla del Salado (1340), según ates- * Trabajo realizado en el marco del proyecto de investigación: «Poderes, espacios y escrituras en los reinos occidentales hispánicos (siglos XI-XIV)», HAR2013-42925-P financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad. 1 MOXÓ, S. de, «Juan Estévanez de Castellanos. Elevación y caída de un consejero regio en la Castilla del siglo XIV», Homenaje a fray Justo Pérez de Urbel, OSB, Abadía de Silos, 1976, vol. I, pp. 407-421; IDEM., «La promoción política y social de los ‘letrados’ en la corte de Alfonso XI», Hispania, 1975, nº 129, pp. 5-30. 2 Pedro LÓPEZ DE AYALA, Crónica del rey don Pedro, edición de ROSELL, C., Crónicas de los reyes de Castilla: desde don Alfonso el Sabio hasta los Católicos don Fernando y doña Isabel, Madrid, Atlas, 1953, vol. I, pp. 413-414, 427; DÍAZ MARTÍN, L. V., Colección documental de Pedro I de Castilla (1350-1369), 4 vol., Valladolid, Junta de Castilla y León, 1997-1999, III, nº 841. AHN, Clero, carp. 934, nº 20, fol. 2v-3v, 13v-14v. 3 PEÑA PÉREZ, F. J. Documentación del monasterio de las Huelgas de Burgos (1329-1348), Burgos, J M. Garrido Garrido, 1990, nº 62; GONZÁLEZ CRESPO, E., Colección documental de Alfonso XI: diplomas reales L
54 CARLOS MANUEL REGLERO DE LA FUENTE tigua el cronista Fernán Sánchez de Valladolid; negoció con el rey de Portugal un préstamo para la campaña de Algeciras; participó en las negociaciones de un enlace matrimonial con Inglaterra (1345-1346); firmó las actas de las Cortes de Alcalá (1345) y León (1349); fue uno de los cuatro oficiales designados en 1345 para preparar el cuaderno de alcabalas. Todo ello fue recompensado por Alfonso XI con la concesión de la Orden de la Banda, que el rey había creado para sus caballeros4. Su suerte se quebró en 1351, cuando Pedro I declaró que Johan Esteuanes de Castellanos fiso algunas cosas contra mi seruiçio por que deue perder lo que ha e el cuerpo5. Tras una fallida huida a Aragón, murió en el cerco de Aguilar de la Frontera (1352)6. 1. LA FORTUNA Alfonso XI recompensó a Juan Estébanez por su fidelidad y servicio no sólo con oficios de corte y honores, sino también con señoríos y riquezas. Con todo no es posible distinguir su herencia familiar de lo que recibió del rey o compró con el dinero obtenido de su oficio. En el Becerro de las Behetrías, elaborado después de su caída en desgracia, consta como era o había sido suyo el lugar de Cueva de Juarros, en la merindad de Castrojeriz, aunque algún solar pertenecía a otro señor; igualmente tuvo tres solares poblados en Ibeas de Juarros y otros yermos allí y en Espinosa de Juarros, lugares muy próximos a Cueva. En la Merindad de Burgos había tenido Belbimbre, que el Becerro califica de realengo. Juan Estébanez ya figura como señor de Belbimbre en 1342, en un conflicto con el monasterio de las Huelgas de Burgos. Además un criado suyo compró dos casas y varias tierras en otro lugar próximo a Burgos, Hurones, probablemente para su señor7. conservados en el Archivo Histórico Nacional, Sección de Clero, pergaminos, Madrid, Universidad Complutense, 1985, nº 218, 220, 280, 283, 285, 294, 295, 300, 305, 309, 312, 313, 314; GONZÁLEZ DÍEZ, E., Colección diplomática del concejo de Burgos: (884-1369), Burgos, Instituto de Estudios Castellanos, 1984, nº 187, 188, 192, 193, 195, 197, 198, 199, 200, 200bis; MENÉNDEZ PIDAL DE NAVASCUÉS, F., Caballería medieval burgalesa. El libro de la cofradía de Santiago, Madrid, Universidad de Cádiz – Universidad de Burgos, 1996, pp. 56, 74; ÁLVAREZ PALENZUELA, V. A., Colección diplomática del monasterio de Sahagún. VII (1300-1500), León, Centro de Estudios e Investigación San Isidoro, 1997, nº 2210, 2213, 2280; AHN, Clero, leg. 2659 (18 marzo de 1347); GONZÁLEZ CRESPO, E., «Organización de la cancillería castellana en la primera mitad del siglo XIV», En la España Medieval, 1986, nº 8, pp. 447-470, vid. pp. 460, 469. 4 MOXÓ, «Juan Estévanez», pp. 410-416; GONZÁLEZ CRESPO, Colección Alfonso XI, nº 218, 220, 280, 283, 285, 294-295, 300, 305, 309, 312-314; PEÑA PÉREZ, Huelgas de Burgos (1329-1348), nº 62, 120, 122, 128. 5 DÍAZ MARTÍN, Colección documental, vol. I, nº 107; vol. III, nº 841. 6 MOXÓ, «Juan Estévanez», pp. 416-421. 7 MARTÍNEZ DÍEZ, G., Libro Becerro de las Behetrías. Estudio y texto crítico, León, Centro de Estudios e Investigación San Isidoro, 1981, II, pp. 279, 280, 282, 114; PEÑA PÉREZ, Huelgas de Burgos (1329-1348), nº 92, 133.
JUAN ESTÉBANEZ DE CASTELLANOS, CANCILLER DE ALFONSO XI 55 En la montaña palentina, la casa fuerte de Viduerna en la merindad de Saldaña, con su aldea y heredades, fue entregada por Pedro I a Juan Rodríguez de Cisneros, vasallo del rey y merino mayor en tierra de León y Asturias, según la había tenido Juan Estébanez (25 de octubre de 1351). En el Becerro figura como un solariego dividido entre Juan Rodríguez, señor de un tercio, y Pero González de Orejón. También había sido suyo Bercianos, cerca de Sahagún, cuya casa fuerte embargó Juan Fernández Cazurro por orden del rey; en el Becerro ya había pasado a don Juan Alfonso de Albuquerque como solariego8. La adquisición de estos señoríos se completó con varios dominios monásticos cedidos en prestimonio vitalicio. A cambio, el canciller prometía a los abades interceder en su favor en la corte. Así consta en la reclamación realizada ante Pedro I por el abad de Oña, que le había entregado la aldea de Rubena, cerca de Burgos, para que le ayudase en sus pleitos, lo que no había cumplido. Igualmente la abadesa de las Huelgas de Burgos le había dado la casa de Espartinas, en el Aljarafe de Sevilla, y el abad de Sahagún sus heredades, derechos y diezmos en San Andrés, Bercianos (1340), Requejo y Grajal (1346), exceptuando tan sólo la iglesia y el derecho de presentación de clérigos. Además, tenía la encomienda de todos los lugares y vasallos del monasterio de Sahagún en nombre del infante don Tello, uno de los hijos de Alfonso XI (1345). Este último le había concedido un tercio del portazgo de la villa de Sahagún (1333), pero más tarde se lo devolvió al monasterio del lugar, que lo reclamaba (1341)9. Una pesquisa sobre sus bienes en Sahagún y Bercianos, realizada en 1353, muestra la enorme riqueza acumulada. Aunque no alcanzase el valor de 200 000 maravedís (mrs) que reclamaba el Tesorero Mayor del Rey, era sin duda muy importante. Así los bienes raíces en Sahagún y su término fueron vendidos por 30 000 mrs; esta cantidad incluiría las heredades para los ocho pares de bueyes de labor que tenía en Sahagún y Sotillo, numerosas viñas y sus casas en la villa (su palacio de morada en la Rúa, una bodega, las casas del palomarejo). En Bercianos tenía otros dos pares de bueyes10. Los bienes muebles no eran menos valiosos. El tendero Alfonso García Chanceller, a quien el rey califica de criado de Juan Estébanez, tenía 25 000 mrs suyos, al parecer como participación en su negocio; lo que le permitió enviarle a Burgos un caballo y 800 monedas de oro, tal vez para financiar su huida. Además, en sus casas se encontraron escondidos 9600 mrs y seis o siete tazas de plata. Tenía mucha madera de pino, traída de 8 MOXÓ, «Juan Estévanez», pp. 410-411. DÍAZ MARTÍN, Colección diplomática, II, nº 470; MARTÍNEZ DÍEZ, Libro Becerro., II, p. 14; I, pp. 357; AHN, Clero, carp. 934, nº 20, fol. 18r, 27v. 9 DÍAZ MARTÍN, Colección diplomática, I, nº 114; PEÑA PÉREZ, F. J. Documentación del monasterio de las Huelgas de Burgos (1349-1376), Burgos, J. M. Garrido Garrido, 1990, nº 173; MOXÓ, «Juan Estévanez», pp. 411-412; GONZÁLEZ CRESPO, Colección Alfonso XI, nº 283, 285, 304; ÁLVAREZ PALENZUELA, Colección Sahagún, VII, nº 2151, 2210, 2213, 2280; AHN Clero carp. 932, nº 5. 10 AHN, Clero, carp. 934, nº 20, fol. 10v-11v, 18r. Las heredades de Sahagún se concentraban en el pago de Villar, donde tenía 6 pares de bueyes; en Sotillo tenía dos pares de bueyes, para una tierra en la que sembraba cada año cerca de 30 cargas de pan (AHN, Clero carp. 934, nº 20, fol. 10r, 23r, 27r).
56 CARLOS MANUEL REGLERO DE LA FUENTE Burgos, en parte labrada y pintada, destinada a la construcción de una nueva morada, y que se valoraba en más de 10 000 mrs11. Según un testigo, la ropa, fundamentalmente de cama y de lana y lino, lo non leuaran tres pares de bueyes cargados en carros en tres uegadas12. Otro testigo declaró haber comprado por 50 mrs un cabezal de lana, y había más de veinte sólo en el palacio de Sahagún. Había también una pieza de seda e incluso una cubierta de cama con las armas de la Chancillería. Dado que habitualmente la ropa viajaba con su propietario, en Sahagún sólo quedaría la de menor valor. En los palacios de la Rúa había ollas, calderas, aguamaniles, bacines, pozales... de cobre o latón, una arcamesa grande de nogal, otro arca grande de nogal, ocho arcas grandes de haya, cuatro arcas pequeñas y siete tinos. En la casa fuerte de Bercianos, una docena de ballestas, veinte escudos, 200 saetas, alguna loriga para hombres y caballos13. Era propietario de una importante cabaña de ganado que incluía una veintena de bueyes, unas 200 vacas y novillos, otras 200 ovejas, carneros y cabras, doce yeguas y un semental, un par de caballos, cinco o seis potros, seis o siete asnos y asnas (uno valorado en 120 mrs), unos 40 cerdos y cerdas y 100 ánsares. La cabaña ovina no explica por sí sola los dos mil vellones de lana que tenía (un testimonio los eleva a 4269), en lo que parece fruto de una actividad comercial14. Juan Esteban almacenaba en sus casas de Sahagún y Bercianos unas 9600 cántaras de vino nuevo y añejo, repartidas en 27 cubas de distinto tamaño (desde 40 a 200 cántaras) y cuatro o cinco tinas, además de una cuba de vinagre. Se dice que el vino añejo se vendió a 8,5 dineros el azumbre (la cántara tenía 8 azumbres) y el nuevo entre 3 y 4 dineros, indicando que se aprovechó que estaba caro. A ello habría que sumar el valor de las propias cubas y tinas. Junto al vino, se encontró gran cantidad de pan, tanto en grano como en harina, fundamentalmente trigo, pero también algo de cebada. En la fortaleza de Bercianos había 50 cargas de trigo y 78 de cebada, pero en Sahagún y su término las cantidades eran muy superiores, entre 500 y 2000 cargas, según el testigo, una pequeña parte ya molido como harina. Se citan también habas y arvejones sin precisar la cantidad15. En resumen, las propiedades de Juan Estébanez, con la excepción de la casa fuerte de Viduerna, se concentraban en las comarcas de Burgos y Sahagún. Para valorar este patrimonio, que era solo una parte de sus rentas y dominios, hay que tener en cuenta que la mesa del abad de Sahagún en 1338 rentaba unas 4200 cargas de pan, trigo y cebada, y que el conjunto de las rentas del monasterio y sus prioratos ese mismo año se valoraron 11 AHN, Clero, carp. 934, nº 20, fol. 9r-v, 21v-22v. 12 AHN, Clero, carp. 934, nº 20, fol. 19r. 13 AHN, Clero, carp. 934, nº 20, fol. 10r, 18r, 20v-21v, 23v, 27r-v. 14 AHN, Clero, carp. 934, nº 20, fol. 17v, 21r-22v, 25r, 32r. 15 AHN, Clero, carp. 934, nº 20, fol. 10v-11r, 18r-19r, 21r, 27r, 31r.
JUAN ESTÉBANEZ DE CASTELLANOS, CANCILLER DE ALFONSO XI 57 en algo más de 100 000 mrs16. El canciller del rey no era tan rico como el abad de Sahagún, pero en poco más de una década había conseguido reunir un patrimonio muy destacado. 2. EL CANCILLER Y EL MONASTERIO DE SAHAGÚN En 1340 y 1346 el abad de Sahagún entregó a Juan Estébanez diversas heredades por su vida en agradecimiento por los servicios prestados al monasterio. Sin embargo, fray Romualdo de Escalona le acusó de actuar contra el monasterio en todo lo que podía. En primer lugar, por usurpar un tercio del portazgo y, luego, por instar al rey a quitar la justicia de la villa al abad en la sentencia de 134517. Conocía sin duda documentos hoy perdidos que aclaraban la actitud del canciller regio y su relación con la abadía. La primera queja del abad contra Juan Estébanez aparece en 1333, cuando este último había conseguido que Alfonso XI le entregase la tercera parte del portazgo de Sahagún, que el abad consideraba pertenecía al monasterio en su integridad. El monasterio la recuperó en 1341, gracias a un privilegio real en que Alfonso XI se la volvía a donar como dotación del aniversario de la reina Constanza, su madre, enterrada en Sahagún. Es probable que la renuncia del canciller a dicha renta tuviese como contrapartida la concesión vitalicia de las heredades, derechos y diezmos del monasterio en San Andrés, Bercianos y otros lugares (1340), sin olvidar que ese mismo año el monasterio renunció a seguir un pleito con un clérigo, hijo de un notario de Sahagún, por intervención del referido Juan Estébanez18. No está claro el papel de Juan Estébanez en la sentencia de noviembre de 1345, que limitaba los derechos del abad en la villa a los recogidos expresamente en el fuero y proclamaba que la jurisdicción y escribanías eran del rey. No fue ajeno a este conflicto, pues en octubre se le menciona como uno de los que intervienen en el pleito. Desgraciadamente sólo se conserva un resumen en el que no se aclara a qué parte apoyaba, o si solo estaba presente en su condición de canciller del rey. Juan intervino en otros asuntos de la corte relacionados con el monasterio. Su firma aparece entre los miembros de la cancillería regia en las cartas expedidas en favor de la abadía a propósito del portazgo (1341), de las rentas de la escribanía de la villa y del nombramiento 16 GARCÍA GONZÁLEZ, J. J., Vida económica de los monasterios benedictinos en el siglo XIV, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1972, pp. 179-194. 17 ÁLVAREZ PALENZUELA, Colección Sahagún, VII, nº 2210, 2280; ESCALONA, R., Historia del Real Monasterio de Sahagún, Madrid, Joachin de Ibarra, 1782, pp. 170-171. 18ÁLVAREZ PALENZUELA, Colección Sahagún, VII, nº 2151, 2213, 2210, 2204.